¿Cuál era el significado de los eclipses en la antigua Roma?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Andreu Pintado, Catedrático de Historia Antigua y Director del Diploma en Arqueología, Universidad de Navarra

Dos filósofos observando un eclipse, en un grabado de Pierre Brébiette. Metropolitan Museum of Art

El próximo mes de agosto en España miraremos al cielo para contemplar un histórico eclipse de Sol. Sabemos cuándo comenzará, cuánto durará y qué parte del disco solar quedará oculto por la Luna. Aplicaciones móviles permiten calcular el instante exacto del máximo oscurecimiento y recomiendan lugares concretos desde los que poder contemplarlo.

Sin embargo, durante buena parte de la historia de la humanidad, gracias a la fascinación que, como astro rey, generaba el Sol, estos fenómenos fueron mucho más que una curiosidad astronómica: eran acontecimientos capaces de alterar el orden del mundo.

Medallón escultórico situado en el Arco de Constantino en Roma que representa al dios romano Sol ascendiendo a los cielos en su cuadriga.
Medallón escultórico situado en el Arco de Constantino en Roma que representa al dios romano Sol ascendiendo a los cielos en su cuadriga.
bradhostetler/Wikimedia Commons, CC BY

La antigua Roma no fue una excepción. Con un notable protagonismo del Sol en su primitiva religiosidad, aunque las élites conocían las explicaciones científicas heredadas de la astronomía griega, los eclipses –etimológicamente, en griego, “desaparición del sol”– siguieron interpretándose como señales de los dioses a las que convenía estar atento dado el carácter religioso de la cultura romana.

Ambas formas de entender el fenómeno –la científica y empírica y la prodigiosa y supersticiosa– convivieron durante siglos y nos permiten comprender cómo concebían los romanos la relación entre naturaleza, religión y poder. Esta relación estaba sintetizada en la voz latina omen, presagio que acompañaba a un personaje o a un acontecimiento, definiéndolo.

Tenebrae facta sunt: mucho más que una sombra sobre el Sol

Ya los astrónomos babilonios habían descubierto que los eclipses eran cíclicos y podían ser previstos con métodos que posteriormente heredaron los griegos y, a través de ellos, también Roma. Sobre ellos teorizaron, en la Historia Natural y en Tiestes, los escritores e intelectuales Plinio el Viejo y Séneca. El conocimiento astronómico romano, por tanto, estaba lejos de ser rudimentario y bebía de una tradición que, para el mundo clásico, arranca en la literatura homérica.

Un ejemplo significativo lo ofrece el emperador Claudio. El historiador romano Dion Casio cuenta que, antes de un eclipse ocurrido el 1 de agosto del año 45, el cuarto emperador de la dinastía Julio-Claudia hizo anunciar públicamente el fenómeno para evitar que la población cayera presa del pánico. El poder imperial era, pues, consciente tanto de la posibilidad de predecir el eclipse como del temor que, por su carácter tenebroso, este provocaba en la población.

Prodigia et metum: ciencia y religión no eran incompatibles

Pero conocer la explicación astronómica no significaba renunciar a una interpretación religiosa. Para un romano, el universo estaba gobernado por los dioses y un fenómeno natural podía tener una causa física y, a la vez, transmitir un mensaje divino.

El historiador Plutarco, en la Vida de Rómulo, cuenta como en junio del 708 a. C., la muerte del primer rey de Roma fue acompañada de la conversión del día en noche. Acaso por eso, los eclipses pertenecían con frecuencia al ámbito de los prodigia, anuncios de la ruptura del equilibrio entre dioses y hombres que requerían una respuesta de la religión estatal. Las obras del también historiador Tito Livio están repletas de ejemplos. En el año 340 a. C., un eclipse coincidió con una lluvia de piedras y el Senado decretó rituales para restaurar la paz con los dioses. Otro eclipse, el 17 de julio de 188 a. C., oscureció Roma durante cerca de dos horas. Livio cuenta que el fenómeno provocó tal inquietud que se decretaron tres días de purificación en el sagrado monte Aventino.

Pintura en la que un hombre señala al cielo, donde la Luna está cubriendo el Sol.
Dionisio el Areopagita convierte a los filósofos paganos, de Antoine Caron (siglo XVI).
Getty Museum

La coincidencia entre eclipses y momentos de crisis política reforzó su carácter ominoso. En los años de la expansión romana en Macedonia un eclipse se interpretó como antecedente de la derrota de los griegos en la batalla de Pidna del año 168 a. C. En el 49 a. C., Dion Casio menciona un eclipse total de Sol entre una serie de prodigios que anunciaban desgracias para Roma. El impacto fue tal que algunos magistrados llegaron a retrasar la toma de posesión de sus cargos por considerar desfavorable el momento. El político y filósofo Cicerón interpretó como mal augurio para su consulado del 63 a. C. el eclipse parcial de Sol vivido el 18 de mayo de ese año. Y la tradición evangélica alude al eclipse posterior a la muerte de Jesús en época tiberiana como expresión máxima de los prodigia que siguieron a la crucifixión.

En Roma el interés por los eclipses no residía únicamente en que oscurecieran el cielo durante unos minutos sino en el significado que se atribuía a aquella oscuridad. El cosmos y la historia formaban parte de un mismo orden, y cualquier alteración en el firmamento debía ser adecuadamente interpretada. De hacerlo mejor o peor dependían, en buena medida –o esa era la creencia–, el futuro y la salus del pueblo y, sobre todo, del estado.

Mentes hominum: lo que sabía el pueblo

La inmensa mayoría de la población romana nunca había leído a Aristóteles o a Posidonio, ni tenía acceso a los textos de Séneca o Plinio. Su experiencia del eclipse era muy distinta. Garante de la luz, el calendario y el orden cotidiano, el Sol desaparecía inesperadamente en pleno día y era lógico interpretar aquella oscuridad como una temible alteración cósmica.

Constan supersticiosas reacciones populares que Roma heredó de otros pueblos, que también las emplearon: hacer ruido golpeando calderos para ayudar al Sol a recuperar su luz o ahuyentar las fuerzas que parecían amenazarlo haciéndolo desaparecer del cielo. De ese modo, la población creía contribuir a espantar un fenómeno que alteraba el orden cotidiano y que, por tanto, como todo lo desconocido, generaba incertidumbre.

Ante el eclipse de agosto nuestra reacción no será de temor o de desazón. Sin embargo, como acontecimiento histórico que sin duda viviremos, cuando el próximo día 12 el eclipse nos lleve de nuevo a mirar al cielo podremos pensar que también miraron a él los romanos. Y que, al hacerlo, se preguntaban algo a lo que la astronomía no podía responder: ¿qué querían decir los dioses con aquella repentina desaparición del Sol?


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Javier Andreu Pintado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Cuál era el significado de los eclipses en la antigua Roma? – https://theconversation.com/cual-era-el-significado-de-los-eclipses-en-la-antigua-roma-287638

¿Por qué nos mareamos en los barcos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Koldo Lopez Guridi, Médico. Programas de Cribado de Osakidetza. Profesor de la EHU en la Escuela Naútica., Osakidetza – Servicio Vasco de Salud

Nicoleta Ionescu/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por estudiantes de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Berriz. Berriz (Bizkaia).


Es verano, estás de vacaciones en Mallorca y, además, es tu cumpleaños. Para celebrarlo, tu padre ha tenido una idea que parece de anuncio: alquilar un barco y salir a navegar para descubrir esas calas de agua turquesa a las que solo se llega desde el mar. Planazo, ¿no? Sol, mar, fotos espectaculares y cero deberes. ¿Qué podría salir mal?

Al principio todo va de maravilla. El sol brilla, el motor hace “brrrr” suavemente y la costa se va quedando atrás. Pero, al cabo de un rato, empiezas a notar algo extraño. Te sudan las manos, te pones pálido, el estómago se te revuelve y solo piensas en una cosa: que el barco se detenga cuanto antes. Te has mareado. Y lo peor es que todavía no habéis llegado ni a la primera cala.

¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible que un plan tan bonito acabe con ganas de bajarte del barco y besar el suelo? La respuesta está dentro de tu cabeza, en un lugar diminuto pero importantísimo: el oído interno.

Un GPS escondido en tus oídos

Dentro de cada oído, mucho más adentro de lo que llega un bastoncillo, tienes un órgano increíble llamado sistema vestibular. Está formado por unos conductos minúsculos llenos de líquido y cubiertos por miles de pelitos microscópicos. Cuando mueves la cabeza, el líquido se desplaza, los pelitos lo detectan y mandan un mensaje al cerebro: “nos movemos hacia delante”, “estamos girando”, “vamos hacia arriba”.

Es como un GPS o un nivel de burbuja escondido en tu cabeza. Gracias a él sabes en todo momento si estás de pie, tumbado o dando una voltereta, aunque tengas los ojos cerrados. Es el sistema que evita que vayas por la vida cayéndote como un personaje de videojuego sin control.

Cuando los sentidos discuten

El problema es que en el barco tu cuerpo recibe información contradictoria. Por un lado, el oído interno nota perfectamente el balanceo: arriba, abajo, a un lado, al otro… Por otro lado, tus ojos, si están mirando el suelo de la cubierta, el móvil o el interior del barco, ven cosas que parecen quietas respecto a ti.

Entonces ocurre algo curioso: los oídos le gritan al cerebro “¡nos movemos un montón!”, mientras los ojos le dicen, tan tranquilos, “aquí no se mueve nada”. El cerebro recibe dos mensajes que se contradicen y no sabe a quién creer. Los científicos llaman a esto conflicto sensorial, y es la causa principal del mareo, que en lenguaje técnico se llama cinetosis.

¿Y por qué entran ganas de vomitar?

Aquí viene la parte más sorprendente: ¿qué tiene que ver una discusión entre los ojos y los oídos con las ganas de vomitar?

Hay una explicación que convence a muchos científicos. Durante miles de años de evolución, casi la única situación en la que el cerebro recibía señales tan confusas era cuando el cuerpo había comido algo en mal estado o venenoso que afectaba al sistema nervioso. Por eso, ante esa confusión, el cerebro toma una decisión de emergencia: “puede que nos hayamos intoxicado, mejor vaciamos el estómago por si acaso”. Y provoca náuseas y vómitos.

En realidad, en el barco no hay ningún veneno: es una falsa alarma. Pero tu cerebro reacciona como si fuera de verdad, y por eso te sientes fatal.

Trucos para engañar al cerebro

La buena noticia es que, una vez entiendes qué está pasando, puedes ayudar a tu cuerpo a calmarse. El mejor truco es mirar al horizonte: esa línea lejana donde el mar se junta con el cielo. Al hacerlo, tus ojos también perciben el movimiento y dejan de contradecir a tus oídos. De pronto, todos los sentidos se ponen de acuerdo y el cerebro se relaja.

Otros consejos que funcionan: salir a la cubierta para tomar aire fresco, no leer ni mirar la pantalla del móvil, sentarte mirando hacia delante y no llenarte demasiado el estómago antes de salir. Incluso existen unas pulseras especiales que aprietan suavemente un punto de la muñeca y que a algunas personas les ayudan a sentirse mejor, además de medicamentos que el médico o el farmacéutico pueden recomendar.

Final feliz: tierra firme, por favor

Así que tranquilo: marearse en barco no significa que el mar no sea para ti. Le pasa a muchísima gente, incluso a marineros con años de experiencia, y casi siempre se puede prevenir.

Eso sí, después de la aventura de hoy, seguro que mañana lo tienes clarísimo: nada de barcos. La única pulsera que pensáis usar es la del todo incluido, esa que te pone en la muñeca al llegar al hotel y que da derecho a tumbona, piscina y buffet sin moverte de tierra firme. Y, oye, también es una forma estupenda de celebrar un cumpleaños. Menos épica marinera, sí, pero mucho menos vómito también. Y eso también cuenta.

La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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¿Heredamos los traumas de nuestros padres? No exactamente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Esteban Ruiz, Profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

OlhaTsiplyar/Shutterstock

La idea de que los traumas “pasan” de padres a hijos resulta muy atractiva. Sin embargo, a día de hoy la neurociencia no ha demostrado que heredemos el recuerdo de una guerra, de una agresión o de una pérdida sufrida por nuestros antepasados, aunque existen estudios que indican que la biología y el entorno sí que pueden influir.

Dicho de un modo muy general, lo que se transmite entre generaciones no es el trauma en sí, sino una mayor sensibilidad (o una adaptación) de los sistemas que regulan el miedo y el estrés, transmisión que puede producirse a través de la convivencia familiar, del ambiente prenatal y, quizá, de ciertos mecanismos epigenéticos cuya importancia en humanos todavía son motivo de debate.

Además, cuando una experiencia origina un trastorno de estrés postraumático, no queda grabada en una única, digamos, “zona del miedo”.

El trauma deja huella en el cerebro

Hay estudios de neuroimagen que describen alteraciones en regiones tales como la amígdala y la corteza prefrontal. La primera está implicada en detectar amenazas y la segunda en regular las emociones y cancelar las respuestas de miedo que ya no son útiles. También participa el hipocampo, una estructura del cerebro muy importante para situar los recuerdos en su contexto.

Todas estas zonas forman parte de redes cerebrales que se activan para detectar qué estímulos son relevantes y para regular nuestra respuesta en relación con la experiencia (las llamadas redes de saliencia, de control ejecutivo y de procesamiento autorreferencial). Sin embargo, los resultados varían entre personas y estudios: no existe una firma cerebral única del trauma.

Puesto que las redes antes mencionadas están en el cerebro de la persona que vivió el acontecimiento, no en sus óvulos o espermatozoides, y dado que los recuerdos se sostienen mediante cambios de plasticidad en circuitos y en conjuntos de neuronas (engramas), es difícil imaginar —y de hecho aún no lo conocemos— un mecanismo biológico capaz de copiar una escena, una emoción concreta o un recuerdo autobiográfico desde el cerebro de un progenitor hasta el de su descendiente.

Se aprende del peligro

El cerebro infantil se construye en la interacción con otras personas. Las niñas y los niños aprenden por imitación y experiencia qué situaciones deben considerar seguras o peligrosas. Observan la expresión de la cara, las posturas, los silencios y qué nos da miedo, qué rechazamos o evitamos.

En este sentido, un metaanálisis mostró que los bebés, cuando ven a sus progenitores reaccionar con miedo ante algo nuevo, también pueden sentir más temor y evitar ese estímulo. Los efectos observados fueron pequeños o moderados, pero ayudan a entender cómo alguien que ha sufrido un trauma puede transmitir a sus hijos una mayor sensación de peligro o más dificultades para manejar las emociones.

Pero esto no significa que los hijos inevitablemente desarrollen un trastorno. Para que ocurra es necesario que participen otros factores como el temperamento, la influencia de los cuidadores, el apoyo social, las experiencias posteriores o la capacidad del sistema nervioso para seguir cambiando.

¿Y el embarazo?

El estrés intenso durante la gestación puede modificar los niveles de hormonas, producir inflamación y alterar el metabolismo y el funcionamiento de la placenta. Esas señales forman parte del ambiente en el que madura el cerebro fetal, por lo que pueden asociarse con diferencias posteriores en la conectividad cerebral, la regulación emocional y, una vez más, la respuesta al estrés.

Sin embargo, la ciencia indica que los efectos observados en humanos pueden variar y que resulta difícil separar el estrés de otros factores como la salud de la madre, la pobreza, la nutrición o el ambiente después del nacimiento.

En todo caso, sería más preciso hablar de programación prenatal que de herencia entre generaciones. Durante el embarazo, el feto está directamente expuesto a los cambios hormonales, metabólicos e inmunitarios que se producen en el organismo materno. Por eso, si más adelante se observa alguna diferencia en el hijo, no puede afirmarse que una señal biológica se haya transmitido de una generación a otra sin exposición directa.

La epigenética

La epigenética estudia los mecanismos que regulan la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN como, por ejemplo, la metilación. Existen pruebas en animales que indican que algunas señales ambientales pueden afectar a los descendientes a través los gametos.

Sin embargo, es mucho más difícil demostrarlo en humanos, pues la genética, el embarazo, la crianza, la cultura y las condiciones sociales se transmiten al mismo tiempo, mientras que gran parte de las marcas epigenéticas se reorganizan durante la formación de los gametos y el desarrollo embrionario.

Un estudio publicado el pasado año encontró, en 131 miembros de tres generaciones de familias sirias, patrones de metilación asociados con la exposición a la violencia. Aunque es un resultado cuanto menos llamativo, este trabajo no prueba irrefutablemente que se herede un trauma mental. Entre otras cosas porque se analizaron células bucales, porque el número de sujetos de estudio fue reducido y porque los propios autores indicaron que sería necesario realizar una validación. Una marca epigenética puede ser causa, consecuencia o, simplemente, un indicador de una exposición.

Heredamos posibilidades

Con todo, la conclusión más prudente es que no heredamos los recuerdos traumáticos de nuestros antepasados. Sí que podemos recibir genes que influyen en nuestra sensibilidad al estrés, sobre todo si nuestra madre vivió un embarazo complicado o, desafortunada e injustamente, crecimos en una familia que vivía bajo peligro.

Toda esa transmisión es real, pero también lo es nuestra capacidad de adaptación, tener relaciones seguras, disfrutar de mejores condiciones de vida y poder acceder a terapias eficaces que modifiquen los circuitos del miedo.

La biología transmite posibilidades, no condenas. O, tal y como aparece en un titular de otro artículo en The Conversation, los genes no son el destino.

The Conversation

Francisco José Esteban Ruiz recibe fondos para investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) bajo el proyecto PID-156228NB-I00, y de la Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía (PIP-0113-2024).

– ref. ¿Heredamos los traumas de nuestros padres? No exactamente – https://theconversation.com/heredamos-los-traumas-de-nuestros-padres-no-exactamente-286448

De India para el mundo: cinco escritoras contemporáneas que muestran los desafíos del mundo ‘glocal’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Diego Sánchez, Profesor Titular de Estudios Postcoloniales en el Dpto. de Filología Inglesa, Facultad de Filología, Universidad de Salamanca

Cuatro mujeres caminan por el templo de Veerabhadra (Andhra Pradesh, India). Alexandre Nomad/Shutterstock

India siempre remite a contradicciones, estereotipos e imágenes que se superponen de generación en generación. Contiene muchas Indias y las representaciones culturales sobre y desde las muchas realidades que coexisten en el país muestran alternativas que quedan escondidas en dicotomías como progreso/pobreza o tradiciones/globalización.

Escritores como Rabindranath Tagore, Abdulrazak Gurnah o Asha Miró han mostrado que India es más que un espacio geopolítico o un constructo cultural. Ellos han descrito una realidad compleja que dice mucho de las dinámicas históricas, transnacionales y contemporáneas.

Las últimas obras de Arundhati Roy, Mi refugio y mi tormenta, y de Anuradha Roy, Llamada por las montañas, ocupan los ránquines de obras más importantes a nivel internacional en este último año. Ambas reflejan una corriente contemporánea de escritoras indias que escriben en inglés y son traducidas a multitud de lenguas. Sus historias muestran el día a día en India y también las dinámicas, incógnitas y desigualdades del mundo global actual.

Cinco puntos de vista

Ya antes de estos libros, otras escritoras traducidas al castellano demostraron lo mucho que tenían que contarle las mujeres de India al resto del mundo. Estas autoras nos permiten entender dinámicas de glocalidad. Glocalidad es un neologismo que ilustra las tensiones entre lo “global” y lo “local” para estudiar fenómenos internacionales actuales (comercio, internet, geopolítica, literatura, cine) y sus interacciones con las construcciones locales de saberes, lugares y culturas.

Sus narrativas construyen un mapa cultural y cognitivo que evalúa cómo nacen, conviven y qué problemas desarrollan estas relaciones glocales.

Arundhati Roy

Portada de Mi refugio y mi tormenta, de Arundhati Roy

Penguin Books

Contar historias en primera persona añade y evalúa los efectos y matices de compartir las propias narrativas. En Mi refugio y mi tormenta, Arundhati Roy desvela, a través de la relación con su madre, cambios históricos en India, las diferencias que existen entre el estado de Kerala y la megalópolis de Nueva Delhi, o las dificultades legales con las que se encuentran las mujeres para acceder a la propiedad privada y para desarrollar su propia carrera profesional.

La obra utiliza, a través de las diferencias generacionales que también se veían en su obra más famosa, El dios de las pequeñas cosas, la rabia como cartografía afectiva. Roy invita a que todos, individualmente, reaccionemos para combatir de forma colectiva la brecha de género global, no solo india.

Anuradha Roy

Portada de Llamada por las montañas, de Anurhada Roy

Fiordo Editorial

Esta pulsión de afecto y compromiso está también presente en Llamada por las montañas, en la que Anuradha Roy cuenta su vida en un pueblo remoto del estado de Uttarakhand. La escritora relata un cambio de paradigma en el que no escribe sobre las montañas, su fauna o el bosque, sino que plantea qué y cómo se ha permitido contar (o no) el bosque, la montaña, las flores o los leopardos.

El libro es testimonio de la convivencia entre especies compañeras y los dilemas que el capitalismo y la geopolítica internacional hacen llegar a la ciudad de Ranikhet, al norte del país. Se cuenta, por ejemplo, cómo la irrupción de la covid-19 en un lugar tan alejado reflejó las dinámicas de subsistencia rural y los retos globales que presenta esto y que, en materia de sanidad, renta mínima y alimentación, aún no tienen respuesta.

Anita Nair

Además de ser colaboradora de alto perfil para la Agencia de la ONU para los Refugiados, Anita Nair es una de las escritoras indias más vendidas del mundo. En novelas como El vagón de las mujeres o Las nueve caras del corazón describe estados del sur de India, como Karnakata, y señala el control ejercido por el sistema de castas, la dificultad en el acceso a la educación o la discriminación por clase social. Las descripciones de sus novelas siempre incluyen viajes y contactos entre distintas mujeres que reflejan las prioridades y desigualdades locales y globales.

Tishani Doshi

Bailarina además de escritora, Tishani Doshi vive en un pueblo pesquero del estado de Tamil Nadu. En Los buscadores de placer cuenta los efectos de las dinámicas globales en el cambio climático. Destaca en ella las influencias de lugares y generaciones distintas para establecer un escenario común de emergencia ante catástrofes naturales.

Meena Kandasamy

La necesidad de cambios legales y políticos son descritos en Cuando te golpeo, la autoficción que Meena Kandasamy escribe sobre la violencia de género e institucional que padeció. Recoge en ella las brutalidades sistémicas que sufren las mujeres y, ante un problema global, añade parámetros locales indios que influyen en él, como el sistema de castas y la censura mediática. Estas situaciones también han sido denunciadas por escritoras en la diáspora como Jhumpa Lahiri, Bharati Mukherjee o Kiran Desai.

Lo local y lo global

Nos enfrentamos a desafíos contemporáneos cuyas ramificaciones son tanto globales como locales. Hablamos de la desigualdad de género, cambio climático, radicalización política y racismo de clase y casta. Las escritoras indias mencionadas comparten metáforas y vivencias locales que ayudan a calibrar la magnitud transnacional que exige confrontar estos problemas de manera global y local, aprendiendo de la interconexión de cada lugar y su tiempo.

El faldón publicitario de Mi refugio y mi tormenta la describe como “un acontecimiento mundial”. Su autora, Arundhati Roy, ya ha avisado de que India funciona como un laboratorio de dinámicas de control para el mundo. Las lecturas mencionadas nos advierten desde India para el mundo. Tejen una agenda que enlaza lo global con lo local y alarman sobre las emergencias a las que se enfrenta un planeta en el que deben convivir especies y generaciones compañeras.


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Jorge Diego Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. De India para el mundo: cinco escritoras contemporáneas que muestran los desafíos del mundo ‘glocal’ – https://theconversation.com/de-india-para-el-mundo-cinco-escritoras-contemporaneas-que-muestran-los-desafios-del-mundo-glocal-284042

El Sol doblará la luz de las estrellas durante el eclipse (y podremos comprobarlo)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Lazkoz, Catedrática de Física Teórica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Sirbouman/Shutterstock

Mirar hacia arriba es un recurso fenomenal para hacernos conscientes de la gravedad. Su efectos sobre los cuerpos con masa se aprecian bien cuando seguimos el vuelo de una pelota o trazamos la órbita de un planeta.

Pero la gravedad, sorprendentemente, también actúa sobre lo que no pesa, sobre la luz, nada más y nada menos. Tanto es así que puede curvarla. Muy pronto, un eclipse de Sol nos permitirá ser testigos de ese desconcertante efecto.

Los fotones por un carril trazado

Las escurridizas partículas que componen la luz, los fotones, no escapan a la acción gravitatoria,

Se debe a que, como nos dijo Einstein
la gravedad es la manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. Esa curvatura la producen y la acentúan la masa y la energía que contiene el propio tejido del universo.

Eso obliga a todas las partículas a seguir una suerte de trayectorias que no son exactamente rectas, como si viajaran entre raíles, las llamadas geodésicas. Son líneas que se pegan al espacio-tiempo tratando de hacer los caminos de las partículas lo más eficientes posibles.

Curiosamente la gravedad es capaz de curvar cualquier fotón. Y esto abre un enorme abanico de posibilidades en astrofísica. Pero nos vamos a centrar en la luz visible.

El camino de la luz desde una estrella lejana

Pensemos en un fotón proveniente de una estrella lejana que, por fortuna, llega hasta nosotros sin toparse con ningún obstáculo. No es descabellado: el espacio típico entre estrellas es 10 trillones de veces menos denso que nuestra atmósfera. Además, sabemos que hay un número inconcebible de fuentes luminosas ahí fuera. Por esos dos motivos, existe una barbaridad de fotones en el universo capaces de recorrer (muchos) años luz (o billones de kilómetros) sin inmutarse.

El punto de llegada del fotón puede ser un sofisticado telescopio haciendo complejas tareas de investigación astronómica. Pero también puede jugar ese papel nuestro propio ojo al desnudo.

Pensemos ahora en una estrella que manda directamente hacia nosotros fotones que nos llegan cada noche. La fuente estelar emite en todas direcciones. No obstante, una pequeña desviación angular, una mínima apertura, condenaría al fotón a escapar hacia otros lugares del universo y no nos alcanzaría. Esa estrella pasaría a ser invisible para nosotros.

Pero ¿y si la gravedad consigue rectificar esa desviación inicial y dobla la trayectoria del fotón?

Para que eso suceda, el fotón debe pasar cerca de una concentración de masa lo suficientemente densa y compacta. El efecto es como si un cuerpo con mucha masa tirase de la luz, a la manera de una fuerza. Aunque ya hemos dicho que en realidad es la curvatura del espacio-tiempo y no una fuerza la que causa esa desviación.

En el escenario del próximo eclipse, esa concentración de masa es el Sol.

Necesitamos oscuridad

Es obvio, por otro lado, que para ver bien las estrellas necesitamos que el cielo esté oscuro, y eso generalmente ocurre de noche. En ese momento del día, el Sol no está en medio de la línea de visión que nos une con la estrella que queremos observar. Por tanto, la luz que nos llega de esa fuente en principio no se ha torcido por efecto de la masa del Sol. Esa luz habrá seguido una línea de esas relativistas que reemplazan a las rectas.

Entonces, ¿es posible conjugar esas dos condiciones, es decir, tener el Sol frente a nosotros y un cielo oscuro?

¡Sí lo es! De hecho, eso sucede justamente durante un eclipse. La Luna, al interponerse entre el Sol y nosotros con precisión sideral, oscurece el cielo de forma significativa. Esto nos permite registrar la posición aparente y momentánea de la estrella y estimar la desviación. Y así podremos concluir que la luz se ha doblado de verdad. Pero para ello se necesita completar una tarea previa: averiguar dónde se encontraba la estrella antes del eclipse.

Ya sabemos que no se nos da muy bien determinar de día la posición de fuentes luminosas como las estrellas. Sencillamente no podemos distinguir la luz que nos llega de ellas de la que nos llega de nuestro Sol. Así que, con anterioridad, hay que medir la posición habitual de la estrella de noche y volver a “cazarla” durante el eclipse. Por supuesto, ese registro inicial de posición se habrá hecho previamente en una noche con buena visibilidad para hacer observaciones astrofísicas.

Qué ocurre durante el eclipse

Durante el eclipse, el astro rey, con su significativa masa, curva el espacio tiempo en su vecindad. Esa curvatura hace que el fotón que viaja desde la estrella situada detrás describa una trayectoria que asemeja un arco. Pero nuestro ojo no sabe que el fotón procede de detrás del Sol: interpreta que ha seguido un camino recto como el de cualquier otro cuanto de luz. Así que el astrónomo –amateur o no– encargado de cartografiar la posición de la estrella emisora dirá que está desplazada hacia un lado respecto a su posición habitual.

Conviene retomar la idea de que todos los fotones pueden sufrir desviaciones de su trayectoria por efecto de objetos compactos que se interpongan en su camino. Bajo el paraguas de ese efecto, el de lente gravitacional, surge una astrofísica muy potente.

Las lentes gravitacionales van más allá de reposicionar o incluso duplicar galaxias o estrellas: revelan también cómo está distribuida la materia, incluida la materia oscura. Además, funcionan como gigantescos telescopios cósmicos que magnifican el universo lejano. Así nos permiten ver objetos que sin ellas permanecerían invisibles y también dan acceso a etapas del universo admirablemente tempranas.

La primera vez que se observó durante un eclipse que la desviación de la luz era perfectamente compatible con la predicción de Einstein, hace más de un siglo, se produjo un histórico momento wow y comenzó una revolución científica. En el próximo eclipse de agosto de 2026, nos corresponde a nosotros escribir nuestra historia, una con eclipses y luces fantásticas.

The Conversation

Ruth Lazkoz recibe fondos de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación e Universidades y del Gobierno Vasco.

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– ref. El Sol doblará la luz de las estrellas durante el eclipse (y podremos comprobarlo) – https://theconversation.com/el-sol-doblara-la-luz-de-las-estrellas-durante-el-eclipse-y-podremos-comprobarlo-287327

Mucho más que OnlyFans: el engranaje digital que monetiza la intimidad de las jóvenes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nacho Ceinos Fernández, Investigador social, especializado en temas de género, emociones, tecnología, juventud e infancia, Universidad Complutense de Madrid

Varavin88/Shutterstock

La expansión de las plataformas digitales ha transformado profundamente las formas de producción, circulación y comercialización de la sexualidad, el cuerpo y la intimidad en las sociedades contemporáneas.

En este escenario, la juventud ocupa una posición central. Las generaciones más jóvenes no solo son grandes consumidoras de contenidos digitales, sino también productoras, en un entorno donde la visibilidad, la validación social y la construcción de identidad están estrechamente vinculadas a la exposición en redes.

El desarrollo de economías digitales basadas en la atención, la imagen, el cuerpo y el deseo ha abierto nuevas posibilidades de monetización, pero también ha introducido desafíos relevantes en materia de violencia digital, protección de menores y uso de los entornos digitales.

Todo ello ha de entenderse como parte de una nueva y compleja cultura sexual pública que, sumada al modelo económico actual –basado en la precariedad, la ultraflexibilidad y el emprendimiento individual–, resulta en un entramado mucho más complejo.

Como consecuencia, hablamos de monetización de la sexualidad, el deseo o las relaciones afectivas.

El ecosistema que lo sostiene

OnlyFans es quizás la plataforma que mejor representa ese fenómeno. Por esta razón, hemos llevado a cabo la investigación La monetización de la
intimidad: Juventud, plataformas y economía sexual en OnlyFans
, uno de las estudios más completos realizados hasta la fecha en España sobre el funcionamiento de la industria digital del contenido sexual y sus efectos sobre mujeres jóvenes, adolescentes y menores de edad.

Nuestra principal conclusión es que este fenómeno solo puede entenderse y abordarse desde el ecosistema digital que lo sostiene, y no desde una única plataforma. El concepto de ecosistema digital hace referencia al conjunto de plataformas, aplicaciones y servicios que interactúan entre sí para sostener esta industria.

OnlyFans no constituye, pues, el origen de este fenómeno, sino su expresión más visible. Concentra y hace visibles dinámicas que ya estaban presentes en la sociedad: la monetización de la atención, la sexualización del cuerpo femenino, la precarización juvenil y la transformación de la intimidad en un activo económico. Por tanto, es la punta de un iceberg mucho más amplio en el que confluyen dinámicas culturales, tecnológicas, económicas y de género.

Su consolidación responde a diversos factores. Por un lado, es efecto de la cultura y los discursos neoliberales: las narrativas del “emprendimiento”, la “libertad” o el “empoderamiento individual”, que asocian éxito a la capacidad individual de monetizar.

Por otro lado, se alimenta de desigualdades estructurales de género que continúan situando el cuerpo de las mujeres como objeto de consumo, reproduciendo dinámicas de cosificación, hipersexualización y misoginia que encuentran nuevas formas de expresión en los entornos digitales.

Sexualizar para maximizar la visibilidad

Además, este ecosistema se sostiene sobre arquitecturas digitales y sistemas algorítmicos que premian la atención, la interacción y el tiempo de permanencia. Tales dinámicas favorecen la circulación de contenidos cada vez más sexualizados como estrategia para maximizar la visibilidad.

El ecosistema aprovecha plataformas que originalmente no son diseñadas para la comercialización de contenido sexual –como Instagram, TikTok, X o Reddit– para que sí sean útiles. Captar audiencia, construir comunidades, dirigir tráfico o facilitar difusión de contenido son algunas de las funciones que lo sostienen.

Cada una cumple una función distinta dentro de la cadena de valor. Mientras las redes sociales generalistas permiten captar audiencia y construir una identidad digital, plataformas como Reddit facilitan la difusión y el descubrimiento de contenido, los agregadores indexan perfiles y las plataformas de suscripción monetizan la relación con los consumidores.

De hecho, uno de los principales hallazgos de la investigación es que la exposición a estas dinámicas no comienza en plataformas de contenido para adultos, sino en redes sociales de uso cotidiano, donde la sexualización, la recomendación algorítmica y las estrategias de captación forman parte del funcionamiento ordinario del ecosistema digital.

Más allá, existe toda una industria en la que tres actores desempeñan un rol muy importante en la normalización y profesionalización de este mercado.

El falso discurso del emprendimiento y el empoderamiento

En primer lugar tenemos las agencias de representación que, mediante diversas estrategias, captan a chicas jóvenes para crear contenido. Junto a ellas, los gurús que hay en la Red se presentan como expertos que conocen cómo funciona la plataforma y enseñan supuestamente a ganar dinero con ella.

Ambos construyen un discurso basado en el emprendimiento, la libertad financiera y el éxito individual, minimizando los riesgos, las formas de violencia y las condiciones de precariedad que atraviesan esta actividad.

Y en tercer lugar, los gestores de las cuentas, que normalmente provienen de países con menos recursos y se encargan de simular la voz y personalidad de la cuenta en cuestión, responder mensajes y tratar de vender más contenido.

En conjunto, estos elementos contribuyen a consolidar un modelo económico que normaliza y rentabiliza la exposición de la intimidad, haciendo que OnlyFans sea únicamente la manifestación más visible de un fenómeno mucho más profundo y estructural. Ninguno de estos elementos opera de manera aislada: cada uno desempeña una función específica dentro de una misma cadena de valor.

Esta perspectiva obliga a replantear el enfoque de las políticas públicas. Si el problema se interpreta únicamente como una cuestión vinculada a un espacio digital concreto (como OnlyFans), muchas de las dinámicas y estructuras que hacen posible su funcionamiento permanecen intactas.

La respuesta pasa por intervenir sobre el conjunto del ecosistema: las arquitecturas digitales, los modelos de recomendación, las estrategias comerciales de captación, la alfabetización digital y las desigualdades estructurales que sostienen la mercantilización de la intimidad y el cuerpo, especialmente de las mujeres jóvenes.

The Conversation

La investigación ha sido realizada por la Fundación Child Heroes y financiada por el Ministerio de Igualdad. Nacho actualmente es investigador en Fundación Child Heroes.

La investigación, realizada por Fundación Child Heroes, ha sido financiada por el Ministerio de Igualdad. Camila González formó parte del equipo de investigación como miembro de la Fundación Child Heroes.

– ref. Mucho más que OnlyFans: el engranaje digital que monetiza la intimidad de las jóvenes – https://theconversation.com/mucho-mas-que-onlyfans-el-engranaje-digital-que-monetiza-la-intimidad-de-las-jovenes-287120

El país de los 30 minutos: España aprueba una estrategia para vivir en un pueblo con todos los derechos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén López Tárraga, Investigadora en el Grupo de investigación Territorio, Innovación y Desarrollo (TEIDE), Universidad Complutense de Madrid

Calles de Santa Cruz de los Cuérragos (Zamora), localidad que quedó despoblada a finales de los años 90 y que con el inicio del siglo XXI comenzó a recuperar población. Ana Belén López Tárraga

Durante años, hablar de los pueblos vacíos en España producía pena o resignación. Parecía que la marcha de la gente a las ciudades era un destino inevitable. Para intentar frenarlo, los gobiernos solían aplicar ayudas económicas puntuales como medidas de emergencia.

Sin embargo, el pasado 14 de julio el Gobierno aprobó la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico.

Este plan propone una idea muy distinta: ya no se trata de “salvar” pueblos por nostalgia ni de buscar habitantes a la fuerza. Su objetivo principal es garantizar que cualquier persona tenga el derecho a decidir libremente dónde quiere vivir. Se busca asegurar las mismas oportunidades tanto en la gran ciudad como en el municipio más pequeño.

La despoblación es una cuestión de derechos

La pérdida de habitantes en el medio rural no es un problema aislado, sino la consecuencia de no tener garantizados ciertos derechos básicos. Este diagnóstico no surge por intuición, sino mediante datos socioeconómicos y demográficos precisos.

Trabajos como el Informe Noroeste muestran cómo el envejecimiento de la población y la dispersión geográfica aumentan la brecha con las ciudades.

Si vivir en un pueblo supone renunciar a un buen transporte, a un médico cerca o a una conexión a internet de alta velocidad, no hay una libertad real. Vivir en un sitio u otro acaba marcando la diferencia entre tener derechos o no tenerlos.

Estación ferroviaria de Lubián (Zamora), sin servicio de viajeros desde 2013.
Ana Belén López Tárraga

Para solucionar esto, la estrategia crea el Mecanismo Rural de Garantía. Esta medida obliga a evaluar cualquier futura norma antes de aprobarla para comprobar que no perjudique al entorno rural.

También se impulsa el plan “País de los 30 Minutos”. Su diseño incluye la elaboración de un estudio de zonificación y delimitación de áreas que analiza cómo se mueve la población y dónde faltan servicios esenciales. Su meta es reorganizar la sanidad, la educación y los servicios sociales para que todo el mundo tenga acceso a ellos a media hora de su casa.

Además, un observatorio técnico estudiará el mapa nacional mediante el Sistema Integrado de Datos Municipales. Esta plataforma recopila miles de datos sobre empleo, servicios y población.

Gracias a esta información pública, la estrategia orientará el dinero público según evidencias científicas y necesidades reales, no por intereses políticos.

¿Quién se encarga de cada cosa?

Llevar a cabo estas medidas es una tarea compleja en España. La responsabilidad se reparte entre tres niveles de gobierno que deben coordinarse muy bien.

El Gobierno central se encarga de los grandes marcos normativos, las telecomunicaciones, la energía y los transportes principales, mientras que las comunidades autónomas gestionan el día a día de la educación, los centros de salud y las carreteras regionales.

Contador de días sin médico durante 2022 en el consultorio médico de Monumento (Zamora).
Ana Belén López Tárraga

Por su parte, los ayuntamientos y las diputaciones son la primera línea de atención a la ciudadanía. Para compensar su falta de medios técnicos y económicos, las diputaciones desempeñarán un papel clave consistente en agrupar servicios y ayudar a los municipios pequeños a gestionar proyectos y fondos.

Tecnología, energías renovables y empleo local

En el año 2007 ya se intentó implantar un plan similar, pero la crisis económica frenó sus avances. Afortunadamente, la situación actual es muy distinta y ofrece mejores oportunidades.

España ha avanzado mucho en tecnología digital en los últimos años. Hoy la fibra óptica y la red 5G llegan a más zonas rurales que en la mayoría de países europeos.




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A esto se suma el crecimiento del teletrabajo y el impulso de las energías renovables. El gran reto ahora es evitar que las zonas rurales se usen solo para instalar molinos o placas solares sin dejar beneficios.

Huerto solar instalado entre las localidades rurales de Trabanca y Cabeza de Framontanos (Salamanca).
Ana Belén López Tárraga

Para lograr entornos habitables y comunidades resistentes, las inversiones estratégicas deben crear empleo sostenible. Un ejemplo claro es la gestión preventiva de incendios forestales: cuidar los montes todo el año genera puestos de trabajo locales, limpia el entorno y protege a los pueblos frente al cambio climático.




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¿Se puede frenar la despoblación con una estrategia?

Ningún plan público puede obligar a las personas a quedarse a vivir en un lugar concreto. Ni tampoco puede frenar por completo el crecimiento de las grandes ciudades.

Sin embargo, una estrategia bien diseñada sí puede eliminar las desventajas injustas de vivir fuera de las metrópolis. No se debe penalizar a quien elige quedarse en su municipio.

Diseñar medidas contra la despoblación no consiste en decidir cuántos habitantes debe tener cada pueblo. Consiste en garantizar con firmeza que el lugar donde decidas vivir jamás limite tus derechos, tus oportunidades ni tu calidad de vida.

The Conversation

Ana Belén López Tárraga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El país de los 30 minutos: España aprueba una estrategia para vivir en un pueblo con todos los derechos – https://theconversation.com/el-pais-de-los-30-minutos-espana-aprueba-una-estrategia-para-vivir-en-un-pueblo-con-todos-los-derechos-288057

¿Vendería su alma (digital) por mil millones de dólares?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By James Manuel Pérez-Morón, Profesor Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de La Sabana

Khaby Lame ya no es dueño de su imagen digital. La ha vendido por 975 millones de dólares. GIO_LE/Shutterstock

La pregunta parece salida de una novela distópica. Sin embargo, hoy empieza a parecer un dilema real. Hace apenas unas semanas, el creador digital senegalés Khaby Lame protagonizó titulares internacionales tras una venta multimillonaria de su imagen digital. La operación implica la creación de un clon de Lame mediante IA, capaz de replicar su imagen, expresiones y estilo comunicativo para generar contenido 24/7 y en múltiples idiomas. Muchos usuarios en redes resumieron el hecho con una frase provocadora: “Khaby Lame vendió su alma digital”.

Más allá del sensacionalismo, el caso revela algo más profundo: la humanidad no solo quiere automatizar procesos, sino también replicarse a sí misma.

¿Qué son los gemelos digitales?

Los digital twins o gemelos digitales son representaciones virtuales de procesos, sistemas, activos, organizaciones o personas, conectadas a datos en tiempo real. Esta conexión permite simular escenarios, anticipar riesgos, optimizar operaciones y apoyar mejores decisiones.

Estos gemelos surgieron en sectores industriales) y se utilizan en fábricas, en la gestión energética y de materias primas, en hospitales, cadenas logísticas, ciudades inteligentes, agricultura, transporte, educación y retail.

La consultora McKinsey estima que los gemelos digitales podrían mejorar la eficiencia del capital y de las operaciones entre 20 % y 30 %. Además, proyecciones internacionales indican que el mercado mundial de gemelos digitales alcanzaría cerca de 150 000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento cercanas al 47,9 % anual. La razón es clara: representan un cambio profundo en la economía de la decisión.

¿Realidad o utopía?

Lejos de ser una tecnología experimental, los gemelos digitales ya operan en algunas de las organizaciones más avanzadas del mundo. Tesla utiliza réplicas digitales de sus vehículos para monitorear su desempeño, detectar fallas y aplicar la mejora continua a sus sistemas mediante los datos generados por cada automóvil en circulación. General Electric emplea gemelos digitales para optimizar sus parques eólicos y maximizar la eficiencia energética. La NASA desarrolla complejas réplicas virtuales de naves espaciales, vehículos exploradores y misiones enteras para anticipar riesgos antes de que ocurran.

Siemens lidera la construcción de modelos digitales de ciudades inteligentes, capaces de simular movilidad, energía e infraestructura urbana. Boeing aplica esta tecnología durante todo el ciclo de vida de sus aeronaves, desde el diseño hasta el mantenimiento, mientras que Rolls-Royce monitorea sus motores aeronáuticos mediante contrapartes digitales alimentadas por miles de datos en tiempo real durante cada vuelo. Incluso Microsoft permite que pequeñas empresas creen representaciones virtuales de entornos conectados: edificios, fábricas, sistemas de redes e incluso ciudades enteras.

Gemelo digital vs. alma digital

Primero aparecieron relatos mitológicos sobre criaturas artificiales. Siglos después, la ciencia moderna dio un salto decisivo con la clonación de la oveja Dolly en 1997. Hoy, el debate parece desplazarse nuevamente: del ADN a la conciencia, de la biología a los algoritmos, de la teología a Silicon Valley.

Los gemelos digitales copian máquinas, ¿ahora se va a copiar personas? Eso sería, en esencia, una nueva versión tecnológica del viejo sueño humano de alcanzar la inmortalidad.




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Un gemelo digital busca reproducir comportamientos observables. Simula cómo funciona un objeto, un sistema o incluso una persona. Un alma digital, en cambio, intentaría capturar algo mucho más complejo: la identidad, la memoria, la personalidad, los valores, las emociones e incluso las formas de pensar. Mientras el primero reproduce lo que hacemos, el segundo aspira a reproducir quiénes somos.

Y allí surge la duda: si la inteligencia artificial puede recrear personas, ¿qué impediría reconstruir digitalmente a algunos de los personajes más oscuros de la historia? ¿Podrían existir versiones algorítmicas de Hitler o Stalin, entrenadas con discursos, decisiones y patrones históricos?

Pero el debate también tiene otra cara. La misma tecnología podría preservar el pensamiento y la voz de personas que aportaron positivamente a la humanidad. Imaginemos sistemas educativos inspirados en Nelson Mandela, Marie Curie o Mahatma Gandhi para enseñar reconciliación, ciencia o liderazgo ético.

La pregunta central es si deberíamos hacerlo y para qué.

La IA y el catolicismo

La tradición judeocristiana sostiene que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esa idea implica singularidad, dignidad y conciencia moral. No somos simplemente datos replicables ni productos escalables.

Precisamente por eso, el Vaticano ha comenzado a intervenir activamente en el debate sobre IA. En el documento Antiqua et Nova (2025), el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación advertían de que la IA no puede reducir la inteligencia humana a simples patrones computacionales ni reemplazar la dignidad irrepetible de la persona humana.

Ello también se reitera en la reciente primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, que invita a reflexionar sobre la relación entre progreso tecnológico, dignidad humana y bien común.

Innovación vs. límites éticos

Quizá el verdadero riesgo no sea que las máquinas se parezcan demasiado a nosotros. Tal vez el peligro más grande sea que terminemos aceptando sin cuestionamientos el paradigma tecnocrático. Una visión donde todo aquello que nos hace humanos puede medirse, modelarse, comercializarse y optimizarse como si fuera un producto más.

La IA necesita innovación. Pero necesita aún más de límites éticos. El futuro no dependerá únicamente de aquello que podamos clonar sino de aquello que decidamos preservar de nuestra propia humanidad. En un mundo capaz de copiar casi cualquier cosa, quizás el mayor desafío sea proteger aquello que sigue siendo irrepetible: nuestra _magnífica_humanidad.

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James Manuel Pérez-Morón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Vendería su alma (digital) por mil millones de dólares? – https://theconversation.com/venderia-su-alma-digital-por-mil-millones-de-dolares-283620

Adminístrense 500 mg de bosque + 125 mg de río: ¿qué es la ‘receta social verde’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Cristina Martínez-Fernández, Profesora de Enfermería, Universidad de León

Reservar un tiempo a estar al aire libre, a pasear o hacer ejercicio por bosques, campos y jardines, ya es una práctica terapéutica asentada que, en otros países, incluso cuenta con su propio término: prescripción social verde. Este enfoque entronca con otro concepto, la “biofilia”, o sea, la necesidad innata humana de establecer contacto con la naturaleza.

Porque, como indica la evidencia científica, sus beneficios para la salud física, mental y social son abundantes. No solo reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, sino que también produce un impacto positivo en el estado de ánimo, la atención e incluso en el desarrollo cognitivo.

90 minutos de paseo para ahuyentar los malos pensamientos

Por ejemplo, un estudio pionero de neuroimagen revela que un paseo de 90 minutos por un entorno natural disminuye de forma drástica la rumiación, es decir, ese bucle nocivo de pensamientos negativos repetitivos. Y además, reduce la actividad metabólica en una región cerebral vinculada al riesgo de desarrollar bajos estados de ánimo.

Este contacto con la naturaleza también aporta múltiples beneficios para la salud a nivel físico. La literatura científica señala su capacidad para aumentar la inmunidad, es decir, las defensas de nuestro cuerpo. Así mismo ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares y a mejorar la calidad del sueño y el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, el encargado de regular las funciones internas, como la respiración o la presión arterial.

Pero ¿cuánta dosis de esta medicina verde necesitamos realmente? Un estudio determinó el umbral: pasar un mínimo de 120 minutos a la semana en la naturaleza es el límite para empezar a registrar aumentos significativos en nuestra salud autopercibida y bienestar psicológico. Lo mejor de todo es que ese trabajo demuestra que el beneficio es el mismo si decidimos disfrutar de una sola caminata larga el fin de semana o si preferimos repartir el tiempo en varias visitas más cortas a lo largo de la semana.

Respirando salud

A nivel fisiológico, gran parte de los beneficios se los debemos a los fitoncidas, compuestos orgánicos volátiles que los árboles segregan para defenderse de bacterias e insectos. Al respirarlos con calma, nuestra biología responde: caen en picado los niveles de cortisol (la hormona del estrés), se regula la presión arterial, disminuye la fatiga y se dispara la activad de las células NK (del inglés Natural Killer), los linfocitos clave que fortalecen de manera medible nuestras defensas.

Además, este contacto habitual reduce el riesgo de sufrir enfermedades crónicas y fomenta la actividad física, con todas sus virtudes asociadas ya conocidas. La naturaleza no es, por tanto, una simple distracción visual, sino un elemento que altera positivamente nuestra química interna y restaura nuestra fatiga cognitiva de forma totalmente gratuita y accesible.

Países donde se receta naturaleza

Varios países ya han puesto en marcha programas de medicina verde. En Inglaterra, Escocia o Canadá (donde se prescriben específicamente dos horas a la semana de este tipo de actividades) se invita a participar en caminatas o talleres al aire libre. Son iniciativas que, además de promover la conexión con la naturaleza, fomentan la colaboración con los proveedores locales de esos servicios.

Y en Japón, los “baños de bosques” o “shinrin yoku” son desde hace tiempo una práctica muy extendida. Se trata de caminar entre árboles, observar el paisaje y respirar con calma su aire impregnado de fitoncidas.

¿Y si no tengo un bosque cerca?

Si vive en la gran ciudad o el bosque le pilla muy lejos, hay estudios que sugieren que la saludable conexión con la naturaleza también se puede conseguir en una zona verde urbana a través del mindfulness.

El mindfulness implica entrar en un estado de atención plena, lo cual permite desarrollar una mayor conciencia sin juicios de las propias sensaciones y del entorno que las estimula. Es justo lo contrario de lo que experimentamos nuestra vida cotidiana, pues normalmente solemos ir en “piloto automático”, pensando en el pasado o en el futuro, y evitando de manera involuntaria la experiencia del momento presente.

Gracias a la atención plena podemos caminar por un parque o por jardines sin pensar en la lista del súper, sin revisar el móvil, sintiendo el viento, observando el color de las hojas, escuchando los pájaros cantar o las ramas moverse con el aire… Simplemente estando ahí.

Y, como demuestran diversos estudios, practicar mindfulness no solo fortalece nuestra conexión con el entorno, sino que también fomenta que tendamos a cuidarlo más. Es decir, sumergirnos en la naturaleza puede hacernos personas más saludables y ecológicas.

Por ello, no se sorprenda si, en un futuro no muy lejano, su profesional sanitario de referencia le receta naturaleza. Aunque no hace falta esperar a que llegue ese día: si ya conocemos sus beneficios, ¿por qué no empezar hoy mismo el tratamiento?

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Adminístrense 500 mg de bosque + 125 mg de río: ¿qué es la ‘receta social verde’? – https://theconversation.com/administrense-500-mg-de-bosque-125-mg-de-rio-que-es-la-receta-social-verde-264558

España necesita una reforma normativa para proteger los edificios de los incendios: así lo hacen ya en Australia y Grecia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By César Martín-Gómez, Catedrático en instalaciones y sistemas energéticos en arquitectura y urbanismo, Universidad de Navarra

Incendio forestal próximo al municipio de Calonge (Cataluña, España). Davv67/Shutterstock

El 24 de julio de 2026, el Gobierno de España declaró la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila ante varios incendios forestales simultáneos impulsados por una intensa ola de calor. La evacuación de numerosos municipios y la activación de la Unidad Militar de Emergencias confirmaron lo que la investigación científica lleva años advirtiendo: los incendios que alcanzan zonas edificadas exigen respuestas radicalmente distintas a las que hasta ahora han gobernado la extinción forestal en España.

La zona en la que el territorio natural entra en contacto con edificaciones recibe el nombre técnico de interfaz o conexión urbano-forestal. Globalmente, esta superficie creció un 35,6 % entre 2000 y 2020, y concentra los peores escenarios de riesgo: evacuaciones difíciles, propagación de estructura en estructura y distracción de medios que podrían dedicarse a fuegos de mayor extensión. El problema no es nuevo, pero la respuesta normativa sigue siendo fragmentada e insuficiente.

Lo que otros países ya han aprendido

Grecia alberga uno de los paisajes de conexión más vulnerables de Europa. Por eso, ha reorientado su marco legal tras las tragedias de Mati (2018, con 104 fallecidos) y Alejandrópolis (2023, mayor fuego en superficie de la UE desde que existen registros satelitales, con más de 90 000 ha calcinadas).

En mayo de 2023, una decisión conjunta de tres ministerios estableció un reglamento de protección para todos los edificios dentro de zonas forestales o a menos de 300 m de ellas, clasificándolos según cuatro niveles de riesgo. Obliga a estas construcciones a combinar medidas pasivas (cubierta no combustible, fachada de material incombustible, mallas metálicas en huecos, vallado sólido) y activas (aspersores, tomas de agua, detección de fuego) con una franja perimetral obligatoria de 10 metros dividida en tres niveles de vegetación decreciente.

La investigación académica que respalda estas medidas evidencia que la gestión de combustibles en la conexión urbano-forestal, combinada con la resistencia estructural de los edificios, reduce significativamente las pérdidas. Además, revela que los daños por los incendios en Grecia empezaron mucho antes de que llegara el frente, por brasas que entraron por ventanas abiertas y pérgolas y cubiertas de madera.

Viviendas calcinadas por las llamas con troncos de árboles también quemados al frente
Viviendas en Mati (Grecia) después de un incendio forestal en 2018.
Guillaume Baviere/Flickr, CC BY-SA

Australia representa el modelo normativo de referencia mundial en este ámbito. Su Código Nacional de Construcción incorpora una norma relativa a los edificios en zonas proclives a los incendios que clasifica las parcelas según seis categorías de riesgo –en base al índice de peligro de incendio de la región, tipo de vegetación, distancia a esa vegetación y pendiente del terreno– y prescribe materiales, distancias y sistemas de protección proporcionales a cada nivel.

En uno de los niveles más altos se exigen paredes incombustibles, ventanas de vidrio templado protegidas con malla metálica o contraventanas cortafuegos. En otro, un retranqueo mínimo de 10 m respecto a la vegetación o elementos ensayados a fuego directo.

Ambos marcos, el griego y el australiano, operan sobre dos palancas complementarias: fortalecer el edificio, con materiales y detalles constructivos que impiden que las brasas y el calor lo enciendan, y crear un espacio defendible con una franja de vegetación gestionada que reduce la intensidad del fuego antes de que llegue.




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La otra variable: el bosque

Construir mejor es necesario, pero insuficiente. Existe amplio consenso en señalar que la gestión forestal preventiva –desbroce selectivo, franjas cortafuegos, quemas prescritas, control de la biomasa acumulada– es la intervención que más reduce el riesgo en estas zonas de conexión urbano-forestal.

En España, décadas de abandono rural y cambios en los usos del suelo han generado masas forestales densas y continuas que actúan como aceleradores del fuego. Cuando el pastoreo y el aprovechamiento forestal desaparecen de un territorio, el monte deja de tener quien lo gestione. La vegetación acumulada alimenta hoy el fuego. Sin una gestión activa del monte, cualquier actualización del Código Técnico de la Edificación llega tarde.

Esa gestión, sin embargo, no se sostiene con subvenciones puntuales. Requiere que el monte genere valor económico continuado con ganadería extensiva, silvicultura, agricultura mixta, turismo rural, productos maderables y no maderables… Un monte que da renta es un monte que se gestiona. Como reza el dicho habitual en la gestión forestal mediterránea, los incendios no se apagan en verano, sino en invierno: la temporada de fuegos se decide meses antes, con la gestión –o el abandono– del territorio.




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Quién debe liderar el cambio, y cómo

La reforma normativa que España necesita no puede surgir de la urgencia de una emergencia declarada a medianoche. Requiere un proceso plural, técnico y sostenido en el tiempo.

Los actores implicados son múltiples y complementarios:

  • Los cuerpos de bomberos y protección civil, que conocen el comportamiento real del fuego en la conexión urbano-forestal.

  • Los colegios profesionales de arquitectura e ingeniería, encargados de traducir la ciencia en prescripciones constructivas.

  • Las comunidades de propietarios y las asociaciones de vecinos de urbanizaciones periurbanas, cuyos planes de autoprotección deben actualizarse.

  • Las organizaciones agrarias y silvícolas, sin cuya colaboración la gestión forestal preventiva es inviable (y cuyo sustento económico está ligado a la prevención).

  • Las comunidades autónomas, competentes en urbanismo y ordenación del territorio.

  • El legislador estatal, responsable de las bases del régimen forestal y del Código Técnico de la Edificación.

  • El sector asegurador, que puede articular incentivos económicos para la resiliencia estructural.

  • Las asociaciones medioambientales, necesarias para que la gestión forestal no devenga en extracción indiscriminada.




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El proceso debe comenzar por el diagnóstico: cartografía actualizada de las zonas de conexión, evaluación del parque edificado existente y revisión de los planes de emergencia municipales. Experiencias como el sistema de información geográfica de los servicios de emergencia de Navarra, que permite cartografiar riesgo y coordinar la respuesta en tiempo real, muestran que ese diagnóstico ya es técnicamente posible.

Sobre esa base, la reforma normativa puede avanzar con solidez técnica y consenso institucional, sin necesidad de improvisaciones ni decretos de urgencia.

España tiene ante sí una oportunidad real: convertir la tragedia en aprendizaje colectivo antes de que llegue el próximo verano.

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César Martín-Gómez recibe fondos de la Cátedra Fundación Saltoki y de la Agencia Ejecutiva Europea de Investigación. Es miembro de la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (ATECYR).

José Manuel Cabrero recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para el desarrollo de proyectos de investigación. Es miembro de la Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera y el Corcho (AITIM) y representa a España en los Grupos de Trabajo de Uniones (CEN/TC250/SC5/WG5) y Diseño Basado en Elementos Finitos (CEN/TC250/SC5/WG11) del Eurocódigo 5, la norma europea para el diseño de estructuras de madera.

– ref. España necesita una reforma normativa para proteger los edificios de los incendios: así lo hacen ya en Australia y Grecia – https://theconversation.com/espana-necesita-una-reforma-normativa-para-proteger-los-edificios-de-los-incendios-asi-lo-hacen-ya-en-australia-y-grecia-288548