Suplemento cultural: 100 años con Carmiña

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation


Este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Decía la historiadora del arte Estrella de Diego en una entrevista que los 80 en Nueva York fueron la “época divertida de la ciudad”. Y esa diversión, esa excitación, esa sobreabundancia de estímulos que le presumimos a la Gran Manzana, también brotan de la obra de Carmen Martín Gaite Visión de Nueva York. Resulta fascinante abrir cualquier página de ese álbum que la autora creó a partir de su estancia norteamericana y sentir en la tripa exactamente lo que ella quería transmitir.

Hay cientos de Carmiñas, porque Carmen Martín Gaite no se acaba nunca. Está la ensayista, la que analizaba el amor, las narraciones y el efecto que tenían en nosotros. Está la reflexiva, la que escribía desde la memoria y relataba de forma individual o coral todo lo que observaba desde su cuarto. Está la expansiva, la que necesitaba imágenes además de palabras para iluminar lo que la hacía sentir el mundo que la rodeaba. Y está, en definitiva, la que desarrolló una forma de ver la realidad desde los ojos de una mujer.

Dicen muchas creadoras hoy en día, desde Siri Hustvedt a Meryl Streep, que las mujeres siempre han estado ahí para recibir las obras hechas por hombres, pero que ellos no nos han extendido la misma cortesía, relegándonos a una sección paralela “para chicas”.

Martín Gaite fue una autora respaldada por la crítica (desde el Premio Café Gijón al Príncipe de Asturias pasando por el Nadal), por el público y por las generaciones que la siguieron y vieron en su insaciable curiosidad, su reflexión constante y su experimentación narrativa una inspiración. Pero al ver quiénes hablan, estudian y escriben mayoritariamente sobre su centenario solo deseo que cada vez más semejante fenómeno literario trascienda géneros y barreras y sea leída por todo el mundo.

El mal no puede ser banal

Me abruma el mal puro. Es un hecho que tengo que combatir todas las mañanas cuando abro el periódico, porque hay gente (no mucha, pero sí muy ruidosa) que encarna el mal en su esencia y que, lamentablemente, está en puestos de responsabilidad.

Sin embargo, la mayor parte de las personas no tiene dentro ese instinto destructivo. El problema suele ser otro: la connivencia, la cobardía, las circunstancias, la mediocridad de pensamiento…

Hannah Arendt, en su obra Einchmann en Jerusalén, analizó los actos de un hombre, un oficial nazi, que no era malo como tal pero que había hecho cosas horribles y a partir de ahí acuñó el concepto de la “banalidad del mal”. Se cumplen 50 años de la muerte de Arendt y lo mejor que podemos hacer para recordarla es considerar en qué situaciones contemporáneas sigue vigente esa banalidad.

¿Resignificar o no resignificar?

El futuro del Valle de Cuelgamuros (antes conocido como el Valle de los Caídos) en la Comunidad de Madrid es un tema que trae cola desde hace años. Porque… ¿qué podemos hacer con un mausoleo creado a mayor gloria de un dictador en el que trabajaron, oprimidos, miles de presos tras la guerra civil española? ¿Qué significado le damos a semejante mamotreto? Y, en consecuencia, ¿cómo planteamos qué hacer con los vestigios monumentales de lugares que nos recuerdan épocas penosas?

Daniel Palacios González no da respuestas exactas, sino que a través de estudios e investigaciones, presenta cuestiones que no podemos olvidar a la hora de valorar la “resignificación” de determinadas localizaciones que no siempre, por su significado primigenio, pueden establecer el diálogo con la actualidad que nos gustaría que mantuvieran.

Una mirada atrás

En estas últimas semanas hemos revisado mucho el pasado y eso siempre ayuda a entender el presente. Empezamos, en un mes centrado en el tema de la dictadura, recordando la relación de amor-odio que Francisco Franco tuvo con las ciudades españolas: no las soportaba porque muchas de ellas se habían declarado republicanas y resistentes al invasor, pero una vez conquistadas las necesitaba para estabilizar su régimen.

Una de esas ciudades oprimidas y después explotadas fue Barcelona, una villa que, en este caso, sí que mantuvo un romance eterno con el Mediterráneo. Serrat le puso poesía a esa pareja pero nosotros repasamos los datos históricos que definieron la identidad marítima de la Ciudad Condal.

Y si algo tampoco se acaba nunca eso es la Escuela de Salamanca, que cumple 500 años en 2026 y que ha dejado un legado imposible de abarcar. El legado de Francisco Suárez, uno de sus grandísimos herederos, tampoco se acaba. Como desglosa Ángel Poncela-González en su texto, Suárez “defendió que la ley no nace de la fuerza, sino de la razón; que la soberanía pertenece al pueblo y que la libertad humana es el fundamento de la justicia”. Hablamos del siglo XVI pero también hablamos de 2025.

Tras este batiburrillo de artículos sobre la importancia de conocer la historia, merece la pena detenerse en este último texto sobre la Antártida, un continente que estamos protegiendo con ahínco y al que, tal vez sin quererlo, puede que le estemos robando su memoria.

The Conversation

ref. Suplemento cultural: 100 años con Carmiña – https://theconversation.com/suplemento-cultural-100-anos-con-carmina-271355

En las alturas de Kirguistán buscamos descifrar y proteger los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Martín Freire-Lista, Geólogo. Investigador Ramón y Cajal. Atracción de talento. Especialista en patrimonio cultural, Instituto Geológico y Minero de España (IGME – CSIC)

Vista general del valle glaciar de Saimaluu Tash (Kirguistán). D.M.F.L.

A más de 3 000 metros sobre el nivel del mar, en la cordillera kirgui de Ferganá, los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash cuentan la historia de una población que se resiste a perder sus tradiciones ancestrales. No lo hacen con palabras, sino con imágenes: mapas de situación y migración de ungulados, así como escenas de caza ilustran las piedras de este valle glaciar.

Son los petroglifos de Saimaluu Tash (piedra estampada en kirguís), uno de los conjuntos de arte rupestre más grandes y mejor conservados del mundo, con decenas de miles de grabados que abarcan desde la Edad del Bronce hasta el periodo túrquico.

Estos petroglifos no son solo arte: son vestigios de la memoria de una cultura nómada a punto de desaparecer. Reflejan escenas cinegéticas, mapas y lugares apropiados para la caza y el pastoreo, combinado influencias locales e indoeuropeas. Las representaciones más frecuentes son principalmente íbices y ciervos. También aparecen lobos, zorros, jabalíes, así como figuras antropomórficas, escenas de caza y agrícolas y animales domesticados como caballos, camellos, vacas, yaks y perros.

Vista general del río de piedras con grabados rupestres en el valle de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

Además, en ellos se pueden observar senderos en zigzag, indicando rutas de tránsito de animales cinegéticos. Estos grabados parecen tener una ubicación comunicativa. Por lo tanto, estas piedras ofrecen un registro excepcional de la evolución de la caza y sus útiles. Son testigos de un tiempo en que pastores y agricultores de altura dejaron su visión grabada en las piedras para quien supiera leerla, aportando un testimonio excepcional sobre la tradición nómada centro asiática.

Una misión científica para proteger

En este paisaje de glaciares, morrenas y praderas de altura, el equipo internacional multidisciplinar que dirijo desarrolla un estudio pionero: analizar las piedras que sirven de soporte a estos grabados. Los geólogos Ramón Jiménez y Javier Luengo, del Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), están analizando su petrografía y porosidad. Con los resultados se podrán explicar las características petrofísicas que han permitido el grabado de arte rupestre y su conservación.

Analizando el color y la rugosidad de los mismos grabados se podrá obtener información sobre las técnicas utilizadas y su edad relativa. Además, utilizando técnicas de termoluminiscencia en los restos de cazuelas cerámicas encontradas en la excavación arqueológica a 1,70 metros y espectroscopía de masas en los carbones encontrados al lado de estas cazuelas, se podrá conocer la edad de los petroglifos.

La geomorfóloga Julia García-Oteyza Ciria estudiará la formación de las morrenas y las datará para reconstruir la evolución glaciar del valle y relacionarla con los periodos de ocupación nómada en los que se realizaron los grabados. Esto permitirá determinar no solo cómo se acumularon las piedras, sino también cómo el relieve influyó en las que se elegían para ser grabadas, ya que se puede observar una gran concentración de petroglifos en la acumulación de piedras longitudinal al valle, pero también existen miles de bloques dispersos con grabados rupestres.

Estas piedras, acumuladas por procesos glaciares durante miles de años, presentan una brillante pátina de color oscuro. Al raspar esta pátina, resurge un color pardo, generando un contraste cromático que permitió la creación y conservación del arte rupestre. Los biólogos Sergio Pérez-Ortega, científico titular del Real Jardín Botánico (CSIC), y Asunción de los Ríos, investigadora científica del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), especialistas en diversidad de líquenes y microorganismos asociados a sustratos líticos, analizarán mediante métodos moleculares la composición biológica y el desarrollo de estas pátinas para comprender los procesos que, sin proponérselo, han hecho más visibles los petroglifos.

Grabado de cabras montesas en una piedra el río de piedras de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

El proyecto cuenta con un pilar fundamental: la arqueóloga Aidai Sulaimanova, que actúa como enlace entre el IGME-CSIC y las instituciones kirguisas, aportando además el marco histórico y cultural necesario para interpretar los hallazgos. Su participación garantiza que el trabajo científico esté alineado con las necesidades de preservación y valorización del patrimonio local.

Este conocimiento será esencial para plantear estrategias de conservación frente a amenazas como la meteorización, el cambio climático o el creciente turismo. Después de todo, la investigación pretende sentar las bases científicas para proteger el lugar e incluirlo en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Mirar al pasado para proteger el futuro

El valle glaciar de Saimaluu Tash es un escenario singular: depósitos morrénicos, lagos en forma de corazón, laderas esculpidas por la erosión, y un microclima que, paradójicamente, ha ayudado a preservar los grabados. Al investigar en él no solo queremos conocer la historia geológica de las piedras, sino entender el contexto que permitió que estos grabados rupestres se hayan conservado casi intactos durante miles de años. Después de todo, la historia geológica del valle está entrelazada con la historia humana que estos representan.

Aunque su difícil acceso, a seis horas de camino por un sendero y nueve meses al año bajo nieve, ha protegido los grabados, las huellas del cambio climático y el vandalismo empiezan a ser visibles. La nieve, la altura y el aislamiento son aliados, pero no eternamente. De hecho, el glaciar que originó este espectacular paisaje está desapareciendo.

Grabado de cazador en una piedra del río de piedras de Saimaluu Tash.
Grabado de cazador en una piedra del río de piedras de Saimaluu Tash.
D.M.F.L.

Hoy en día, las comunidades nómadas de Kirguistán conservan un estilo de vida ancestral basado en el pastoreo y la convivencia en las montañas. Cada verano, las familias se desplazan a los pastos altos y levantan sus yurtas, hogares circulares tradicionalmente de fieltro. Allí crían caballos, vacas, yaks y ovejas que pastan en las praderas.

Los que viven en los alrededores de Saimaluu Tash mantienen hoy una relación más territorial que ritual con los antiguos grabados rupestres. Aunque continúan usando esos mismos pastos y montañas, ya no se instalan en Saimaluu Tash en verano, pues la zona está protegida. Más que como parte activa de sus prácticas tradicionales, su vínculo actual con los petroglifos es de respeto e identidad: reconocen el sitio como un legado de sus antepasados y un símbolo cultural de la región.

Ahora, más de siglo después de la primera visita del pintor, etnógrafo y topógrafo Nikolay Gavrilovich Khludov en 1902, la ciencia española, en colaboración con expertos kirguises, vuelve a escuchar el mensaje grabado en las piedras de Saimaluu Tash hace miles de años. El reto es doble: descifrarlas y, sobre todo, asegurarnos de que sigan hablando durante muchos más milenios.

The Conversation

David Martín Freire-Lista es un contratado Ramón y Cajal. Atracción de Talento del IGME-CSIC. Esta publicación es parte del contrato RYC2023-042760-I, financiada por MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el ESF+

ref. En las alturas de Kirguistán buscamos descifrar y proteger los grabados rupestres del valle de Saimaluu Tash – https://theconversation.com/en-las-alturas-de-kirguistan-buscamos-descifrar-y-proteger-los-grabados-rupestres-del-valle-de-saimaluu-tash-265416

¿Por qué la IA no habla igual todos los idiomas? La brecha lingüística que esconden los algoritmos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Durán Muñoz, Profesora Titular de Universidad, Universidad de Córdoba

witsarut sakorn

Cuando usamos una inteligencia artificial para traducir un texto, responder una pregunta o escribir un correo, tendemos a imaginar que funciona igual en cualquier idioma. La idea resulta lógica: si es “inteligente”, debería manejar todas las lenguas con la misma soltura. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Los modelos no rinden igual en inglés que en español, ni en español que en euskera. ¿Por qué? ¿Es una limitación tecnológica inevitable o el reflejo de desigualdades más profundas del mundo digital?

Para entenderlo, hay que mirar la base de estas tecnologías: los datos. Los modelos de lenguaje, como ChatGPT, se entrenan con cantidades inmensas de texto, tanto originales como creados por personas que los han entrenado. Pero aquí aparece la primera gran asimetría: la mayor parte del contenido escrito en la red está en inglés. No es una preferencia del modelo, simplemente es lo que hay.

Idiomas de entrenamiento

OpenAI, la empresa que hay detrás de ChatGPT, y otras compañías no publican porcentajes exactos del peso de cada idioma en el entrenamiento, y los modelos tampoco pueden calcularlos con los datos que manejan. Aun así, la tendencia es evidente: el inglés domina con diferencia este contexto, seguido por grandes idiomas globales como el español, el francés o el alemán. Con bastante distancia, encontramos lenguas con presencia digital limitada como son el catalán o el galés. Y a una distancia aún mayor, idiomas minoritarios cuyo rastro textual en internet es escaso o casi inexistente.

Con esta distribución, el resultado es previsible: los modelos funcionan mejor en los idiomas con más datos. No se trata de afinidad, sino de oportunidad de aprendizaje. Cuando un modelo ve millones de ejemplos en inglés, aprende mejor su gramática, su vocabulario, sus distintos registros y su trasfondo cultural. En cambio, cuando recibe pocos ejemplos en una lengua tiene menos material para deducir patrones fiables.




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Esto explica por qué, en algunos idiomas, sobre todo en inglés, la inteligencia artificial parece más precisa y natural, mientras que en otros comete errores: fallos de concordancia, expresiones que suenan “traducidas”, construcciones rígidas o un estilo demasiado neutro o poco familiar. La falta de datos afecta también al tipo de escritura: lenguas que usan el alfabeto latino suelen estar mejor cubiertas que aquellas con sistemas menos extendidos digitalmente, como la escritura árabe o alfabetos indígenas, donde la escasez de ejemplos genera más errores.

¿Se puede reducir esta brecha?

Afortunadamente, la IA moderna no se limita a reproducir pasivamente esta desigualdad. Existen numerosas estrategias diseñadas para mitigar de alguna manera la falta de datos en idiomas escasos. Una de las más importantes es el equilibrado del corpus, es decir, el número de textos que emplea para responder. Así pues, incluso si el inglés es miles de veces más abundante, durante el entrenamiento se puede aumentar la frecuencia con la que el modelo consulta idiomas minoritarios y reducir la exposición al inglés. Es una forma de evitar que los idiomas minoritarios queden sepultados.

Otra técnica clave es la transferencia multilingüe. Los modelos no aprenden cada idioma por separado: comparten representaciones internas. Si el modelo aprende español, parte de ese conocimiento se aprovecha para el portugués o el italiano. Del mismo modo, el alemán refuerza al neerlandés. Esta transferencia ayuda a los idiomas con pocos datos siempre que pertenezcan a una familia lingüística con parientes más abundantes. En cambio, lenguas más aisladas –como japonés o coreano– se benefician menos de este proceso.

Enseñar idiomas a la IA

También se generan datos sintéticos mediante traducción automática o se utilizan corpus paralelos multilingües, como documentos de organismos internacionales o versiones de Wikipedia, para aprender equivalencias entre idiomas. En etapas posteriores, intervienen instructores humanos nativos, que corrigen expresiones poco acertadas, refuerzan el tono adecuado y afinan detalles culturales que los datos masivos no capturan.

Por último, existen técnicas específicas para evitar lo que se llama “olvido catastrófico”: cuando el modelo sigue entrenándose con datos en un idioma dominante y, sin querer, empieza a degradar lo que sabía en idiomas minoritarios. De esta manera, los métodos de regularización y de aprendizaje continuo ayudan a mantener cierto equilibrio.




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¿Qué ocurre con la diversidad lingüística?

Aun así, ningún recurso técnico puede compensar completamente la falta de datos en una lengua y con poca renovación de su contenido, por lo que el inglés sigue siendo la lengua predominante y, por tanto, la brecha persiste.

Esto abre una pregunta importante: ¿puede la inteligencia artificial contribuir a la pérdida de diversidad lingüística? Es un riesgo real. Si funciona mejor en inglés, algunas personas pueden preferir usarla en ese idioma. Si los textos generados tienden a un estilo homogéneo, pueden influir en la escritura institucional, académica o mediática y desplazar, así, registros locales. Y si una lengua apenas aparece en internet, puede quedar fuera de las herramientas tecnológicas que moldean cada vez más nuestra comunicación.

Revitalizar lenguas minoritarias

También hay un potencial opuesto: la IA puede revitalizar lenguas minoritarias. Puede generar materiales educativos, ayudar a documentar vocabulario, servir como interlocutora en procesos de aprendizaje o apoyar proyectos de digitalización. Con voluntad política y cultural, la tecnología puede ser una aliada.

El rendimiento desigual de la IA entre lenguas no es solo una cuestión técnica: es un espejo de las desigualdades del mundo real. No se trata de preguntar si la IA habla mejor unos idiomas que otros, puesto que la respuesta resulta clara: sí, lo hace. La pregunta es cómo podemos construir un futuro en el que la tecnología no reproduzca, sino que reduzca, las brechas lingüísticas.

The Conversation

Isabel Durán Muñoz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué la IA no habla igual todos los idiomas? La brecha lingüística que esconden los algoritmos – https://theconversation.com/por-que-la-ia-no-habla-igual-todos-los-idiomas-la-brecha-linguistica-que-esconden-los-algoritmos-270017

¿Por qué la lechuga se queda lacia y se estropea tan pronto?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Victoria Fernández, Researcher, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

siamionau pavel/Shutterstock

Tradicionalmente, hemos aprendido que la función de las hojas es realizar la fotosíntesis (convertir la luz solar en energía química) y evitar que la planta pierda agua. Y así es principalmente, también en el caso de las hojas de lechuga que nos comemos.

Sin embargo, la superficie de las hojas no es un simple escudo, sino un complejo entramado de compuestos químicos con diferentes propiedades en cada zona. Al saber dónde se concentra la debilidad de la lechuga (sus zonas hidrofílicas), podemos plantear buscar nuevos métodos para protegerla, prolongar su duración y mejorar su comercialización.

El impermeable no lo es tanto

Para protegerse, las hojas y otras partes aéreas de las plantas, como flores, tallos o frutos, están cubiertas por una especie de “capa más bien impermeable” hecha de grasa (lípidos), llamada cutícula. Es algo así como un chubasquero natural, pero de composición y estructura variable.

Pero ¿qué pasa si las hojas no son tan impermeables como esperábamos?

Esta idea explica uno de esos enigmas domésticos tan comunes: la lechuga se queda lacia y se estropea muy pronto.

Asomados al nanomundo

Si la cutícula es una capa de grasa impermeable como se ha creído durante siglos, ¿cómo es posible que el agua penetre y salga del interior de las hojas?

Para desvelar este misterio, un equipo multidisciplinar de científicos nos hemos “asomado” al nanomundo de la hoja de lechuga, un nivel de detalle mil veces más pequeño que un cabello humano. Gracias a la microscopía de fuerza atómica y a otras técnicas avanzadas , hemos descubierto que la superficie de las plantas no es un manto de grasa continuo y uniforme, sino que presenta “parches” o heterogeneidad química a micro y nano escala. Lo hemos observado en los pétalos de rosa, las hojas de olivo, y ahora también en las lechugas. Es como si el chubasquero tuviera zonas de tela que repelen el agua y otras zonas que la atraen.

Elegimos la hoja de lechuga para nuestro estudio, por ser un vegetal poco duradero y muy mojable por el agua.

Buscábamos responder a una pregunta: ¿Por qué es tan perecedera y susceptible a la contaminación microbiana esta hoja? Es decir, ¿por qué se estropea tan pronto? ¿Acaso su superficie tiene pocas propiedades de barrera para evitar la deshidratación y el ataque de patógenos?

La lechuga y sus células epidérmicas

En un estudio desarrollado entre la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad de Murcia y la Universidad de Valencia, hemos analizado en detalle la superficie del haz y envés de una variedad de lechuga.

Seleccionamos la lechuga variedad romana, una verdura que todos conocemos y que es muy perecedera. Se deshidrata y estropea rápidamente, y es muy susceptible a la contaminación microbiana. Esto sugiere que su “chubasquero” (la cutícula) no es tan efectivo como barrera de protección, comparado con el de otras plantas.

La superficie de la hoja está compuesta principalmente por dos tipos de células. Por un lado, las células “pavimento”, que actúan como “adoquines” cubriendo la mayor parte de la superficie. Por otro, las células “guarda”, dos células con forma de riñón que se unen para formar una abertura llamada estoma (del griego, stoma, que significa “boca”).

En el envés de las hojas, encontramos una densidad de estomas ligeramente superior. Pero, en general, ambos lados son similares en estructura y composición química.

La función principal de los estomas es abrirse para dejar entrar el dióxido de carbono para la fotosíntesis, aunque a su vez dejan escapar vapor de agua. La apertura estomática está bien regulada a nivel de planta y puede verse afectada por diversas condiciones de estrés.

El análisis de la lechuga reveló algo crucial. Mientras que las células pavimento tienen una superficie bastante homogénea y rica en grasa (repelente al agua), las células guarda que forman el estoma son diferentes. La superficie de los estomas es químicamente heterogénea, diversa. Concentra zonas hidrofílicas (amigas del agua) entre las zonas hidrófobas (repelentes al agua).

Importancia de la heterogeneidad química

Nuestro estudio muestra por primera vez que la superficie de los estomas, aparte de ser rugosa, presenta heterogeneidad química. Y esto, ¿qué significa?

La misión de los estomas es abrirse y permitir la entrada de dióxido de carbono al interior de las hojas para hacer la fotosíntesis, limitando la pérdida de agua. Sin embargo, suponemos que la heterogeneidad química concentrada en la superficie probablemente aporta algún tipo de funcionalidad adicional que aún tenemos que explorar más.

De momento, podemos anticipar posibles implicaciones, como que las zonas hidrofílicas probablemente se asocien a la susceptibilidad de este vegetal a la contaminación por bacterias o virus. También favorecen la pérdida de agua desde el interior de las hojas. Y al perder más agua, se estropean antes durante el proceso posterior a su recolección, incluyendo la comercialización.

Asimismo, es posible que esta composición heterogénea de los estomas limite la pérdida de dióxido de carbono y el transporte de sustancias hidrófobas, además de afectar a las propiedades mecánicas de la hoja.

Estomas de las hojas de lechuga Romana. (A) Imagen de la topografía de un estoma obtenida con un microscopio electrónico de barrido. (B) Sección trasversal de un estoma, observada mediante microscopía electrónica de transmisión. (C) Imagen de microscopía de fuerza atómica (AFM) de un estoma, que muestra una composición química heterogénea, con un diagrama de color que destaca zonas hidrofílicas (azuladas) e hidrófobas. (D) Distribución de los carotenoides en zonas cercanas a un estoma, observadas con microscopía confocal-Raman.

La lechuga es la primera especie hortícola en la que se ha llevado a cabo un estudio tan detallado. Sin embargo, creemos que la caracterización de la superficie de las frutas y hortalizas es un requisito fundamental para buscar métodos que prologuen y mejoren su duración tras la cosecha y alarguen su vida, lo que beneficiará la comercialización.

The Conversation

Victoria Fernández realizado este estudio, dentro de un proyecto financiado con fondos del MCINN/AEI y European Union NextGenerationEU/PRTR, que ha finalizado en Septiembre de 2025.

Ana Cros Stötter recibe fondos de MICINN. Los fondos ya se terminaron (final de septiembre de 2024)

Jaime Colchero recibe fondos de MCINN/AEI y European Union NextGenerationEU/PRTR a través de los proyectos TED2021-130830B, PID2022-139191OB y PDC2023-145906.

ref. ¿Por qué la lechuga se queda lacia y se estropea tan pronto? – https://theconversation.com/por-que-la-lechuga-se-queda-lacia-y-se-estropea-tan-pronto-270530

Joel Mokyr, premio Nobel 2025: cuando la economía trabaja con la historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mauro Hernández, Profesor Titular de Historia Económica, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

A propósito de las relaciones entre la historia y el análisis económico, el economista estadounidense Kenneth Arrow –laureado con el Nobel en 1972 por sus teorías del equilibrio económico general y de la elección social– escribió:

¿Qué clase de médico se atrevería a diagnosticar o prescribir sin conocer antes la historia clínica del paciente?

Con esta frase, Arrow reconocía que eran mayoría los economistas que diagnosticaban problemas y proponían políticas económicas sin prestar atención a la historia. Y así ha seguido siendo casi hasta ahora.

Otorgar el Nobel de Economía de 2025 al historiador económico Joel Mokyr parece indicar que esa disciplina vuelve a ser un socio relevante en el análisis económico. El propio Banco de Suecia arranca su comunicado con una reflexión en clave histórica:

En los dos últimos siglos, por primera vez en la historia, el mundo ha asistido a un crecimiento económico sostenido.

Economía e historia

Mokyr es un historiador a tiempo completo, cuyas contribuciones al estudio del cambio tecnológico le han merecido el galardón. Y, aunque lo comparte con dos economistas puros (Philippe Aghion y Peter Howitt), el orden en que se anunciaron los ganadores no es casual. Además, Mokyr se llevará la mitad –no un tercio– del premio: 6,5 millones de coronas suecas, unos 467 000 euros aproximadamente.

A este reconocimiento se suma que los dos últimos años también han sido galardonados profesores e investigadores que, aunque no son estrictamente historiadores económicos, sí son economistas que dan a la historia un peso muy relevante. Es el caso de Daron Acemoglu, James A. Robinson y Simon Johnson, (2024) así como el de Claudia Goldin (2023).

Los primeros basaron su explicación del desarrollo en la existencia de dos tipos de élites y marcos institucionales: las extractivas (cuyo fin era maximizar la renta de unos pocos a costa de una mayoría de súbditos) y las inclusivas (que buscaban integrar a todos los ciudadanos en el proceso y el reparto de beneficios del desarrollo). Su argumento se basa en el análisis de numerosos ejemplos históricos de ambos tipos de marco institucional.

Claudia Goldin, por su parte, obtuvo el Nobel –el primero otorgado en solitario a una mujer– por sus investigaciones sobre el papel económico de las mujeres y, en especial, sobre la brecha de género en los salarios.

¿Por qué ahora?

Hasta 1993 nunca se había concedido el premio a un historiador económico. Ese año lo recibieron Robert Fogel (director de la tesis de Goldin) y Douglass North por “haber renovado la investigación en historia económica mediante la aplicación de la teoría y los métodos cuantitativos a los cambios económicos e institucionales”. Tuvieron que pasar tres décadas para que los historiadores económicos volvieran a entrar en el Olimpo sueco.

La pregunta es por qué ahora. Los economistas, y en general los científicos sociales, no creen en las casualidades, y tres premios seguidos es una racha que desafía al mero azar. La clave, creo, se revela al hacer una lectura atenta de los comunicados de concesión del premio. Una acotación: si quieren profundizar más en el tema, el Banco de Suecia distribuye tanto una nota divulgativa como una nota académica, más completa y sesuda.

Nobel 2024: ¿por qué fracasan los países?

En el caso de Acemoglu, Robinson y Johnson, la nota de prensa comienza hablando de la colonización de buena parte del globo por los europeos, un proceso que arranca a finales del siglo XV y por el cual se produjeron grandes cambios en los territorios colonizados. Estos cambios afectarían también a sus instituciones, pero no siempre de la misma forma.

En algunos casos, los colonizadores se dedicaron a explotar a las poblaciones indígenas y los recursos naturales, conformando lo que los autores llamaron unas instituciones y unas élites extractivas. En otros, sin embargo, se produjo una ocupación donde eran más numerosos los colonos europeos, que se dotaron de marcos económicos y políticos inclusivos, abiertos a la participación más o menos libre e igualitaria de todos (no de todas).

La tesis de Acemoglu y Robinson es que sólo los segundos países fueron capaces de salir de la maldición de los recursos –que condena a la pobreza a los territorios donde éstos abundan– y desarrollar economías prósperas y capaces de estimular el crecimiento económico. Se trata, como resulta evidente, de un análisis histórico para un problema económico: por qué fracasan los países.

Nobel 2023: la mujer en el mercado laboral

Claudia Goldin, por su parte, fue premiada por sus investigaciones sobre la participación de la mujer en los mercados de trabajo “a lo largo de los siglos”, como destaca el comunicado de concesión. Este subrayaba cómo Goldin ha buceado en fuentes de archivo para estudiar los cambios en los roles de género en el ámbito laboral. Pero la galardonada también ha publicado estudios de historia económica pura, desde su tesis doctoral (sobre la economía de la esclavitud) hasta diversas publicaciones sobre el papel de las mujeres en los mercados de trabajo en los siglos XIX y XX.

Exactitud matemática versus comprensión histórica

Los tres premios Nobel de Economía de los últimos tres años coinciden en señalar que el análisis histórico es relevante para explicar procesos de largo alcance. Ya sea el crecimiento económico sostenido como resultado de la innovación técnica, el papel de las instituciones en el desarrollo económico o las brechas de género en el empleo y el ingreso.

Todos estos temas se resisten a ser modelizados matemáticamente. Aunque la otra mitad del Nobel 2025 ha recaído en dos economistas modelizadores –Philippe Aghion y Peter Howitt–, su aportación se ciñe a un problema concreto e importante: la destrucción creativa generada por los procesos de innovación, que alteran las estructuras económicas vigentes.

Frente a unas ciencias económicas que llevan décadas afilando unas herramientas metodológicas basadas en las matemáticas y los datos cuantitativos, los últimos premios Nobel nos recuerdan que la exactitud no es lo mismo que la verdad y que los procesos complejos no admiten modelos simples.

Dar respuesta a temas complejos

El mundo se está enfrentando en las últimas décadas a problemas enormemente complejos. ¿Por qué hemos sido incapaces de acabar con la pobreza de tantos países? ¿Cómo es que seguimos sujetos a fuertes ciclos económicos marcados por crisis generales, como la de 2008? ¿Qué tipo de soluciones debemos buscar para un cambio climático que exige cooperación, no competencia? ¿Cómo va a cambiar la inteligencia artificial nuestros modos de producir y consumir? La reflexión y el trabajo de los historiadores económicos, aun con series de datos menos fiables y herramientas econométricas menos sofisticadas, pueden ofrecer respuestas complejas –aunque no necesariamente precisas– a estas preguntas.

Por cierto, aunque se lo den a nuestros colegas historiadores económicos, les recuerdo que el Nobel de Economía no existe: lo que entregará este miércoles 10 de diciembre la Academia Sueca a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt será el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas, en memoria de Alfred Nobel.

The Conversation

Mauro Hernández recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia e Innovación) como investigador del proyecto “Transformaciones sociales en Madrid y la Monarquía hispánica en la edad moderna. Movimientos ascendentes y descendentes. Entre cambios y resistencias” (PID2022-142050NB-C22) coordinado por José Antolín Nieto (UAM).

ref. Joel Mokyr, premio Nobel 2025: cuando la economía trabaja con la historia – https://theconversation.com/joel-mokyr-premio-nobel-2025-cuando-la-economia-trabaja-con-la-historia-268704

Heptacloro en aguas de lavado industriales: ¿existe en España un mercado negro de plaguicidas prohibidos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dr. Borja Garrido Arias, Profesor Dpto. Ingeniería Mecánica, Escuela ICAI, Universidad Pontificia Comillas

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Desde hace más de una década, la prohibición de plaguicidas y biocidas con toxicidad elevada y comportamiento recalcitrante (difícil de eliminar) y persistente ha reducido su uso en España. Entre algunos de los ejemplos más representativos destacan los plaguicidas carbamatos, organoclorados, organofosforados y los arsenicales.

No obstante, el caso más llamativo es el del heptacloro, que se va acumulando de forma paulatina en suelo. Puede causar cáncer y actuar como disruptor endocrino, con la capacidad de provocar alteraciones hormonales en medios acuáticos y terrestres.

De entre todos sus impactos nocivos, éste último es el que más preocupa, ya que fomenta la toxicidad neurológica y cambios hormonales tanto en la fauna como en los humanos. Por otro lado, su paso al ciclo del agua y su posterior ingesta producen daños en la salud muchas veces insospechados, ya que la patología surge sin observarse una causa clara ni definida. Además, este tipo de sustancias pueden actuar de forma lenta pero acumulativa.




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¿No estaba este plaguicida prohibido?

Las políticas ambientales, tanto nacionales como europeas, implantan textos legales muy restrictivos en cuanto a vertidos al medio ambiente. La preocupación no se enfoca en el material de desecho en sí, sino en su composición y en la categoría de toxicidad de los compuestos que lo conforman.

Su caracterización, la determinación de la composición química, física y microbiológica y su análisis cuantitativo resultan procedimientos decisivos e imprescindibles no sólo para su posible reutilización, sino también para su propio vertido bajo el cumplimiento de los estándares establecidos.

El uso del heptacloro lleva tiempo regulado en la recolección y procesamiento de alimentos. La mayor parte de los países define los límites atendiendo a los Límites Máximos de Residuos (LMR), establecidos por organismos tan relevantes como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España, la comercialización y el uso de heptacloro se prohibieron hace más de tres décadas. No obstante, trazas del pesticida encontradas recientemente en aguas de lavado indican que el uso de este compuesto, totalmente restringido por la normativa, se estaría volviendo a emplear en tratamientos plaguicidas de productos hortícolas.

Después de tantos años prohibido, el heptacloro debería haber desaparecido del medio ambiente, al menos a nivel de concentración de trazas en agua y suelos. Si bien se trata de un producto
muy persistente, el paso del tiempo y los agentes bióticos y abióticos del entorno deberían haber eliminado la mayor parte del mismo.

No obstante, diversos análisis de líquidos procedentes del lavado de productos hortícolas españoles han identificado su presencia, con valores que exceden los niveles mínimos y sospechosos de ser peligrosos. Este problema –que no ocurre en un contexto industrial concreto, sino en varios de forma aleatoria en diferentes muestras– podría revelar la existencia de un mercado negro de pesticidas.




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Los desafíos de una agricultura productiva que no contamine

Además de determinar y cuantificar la prevalencia del heptacloro, resulta prioritario analizar las causas de su posible posible uso fraudulento. El escenario actual que afronta la agricultura es desafiante. Mientras surgen plagas nuevas con propiedades más agresivas, resistentes e inesperadas, muchos compuestos biocidas o fitosanitarios presentan un bajo poder para reducirlas. Además, las políticas en torno al uso de ciertas sustancias para el sector agrícola son cada vez restrictivas. Se trata de un problema complejo que requiere de soluciones entre muchos agentes.

La importancia de la agricultura en nuestro país obliga a llevar a cabo un control coherente del uso de determinados plaguicidas y a ser conscientes de los riesgos y persistencia de productos como el heptacloro, con tantas repercusiones en el medio ambiente y en la salud.




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Por eso resulta urgente aunar entre todos el uso racional del agua y reducir su contaminación. Tóxicos como el heptacloro, entre otros tantos plaguicidas, son difíciles de eliminar y no deberían ser empleados bajo ninguna circunstancia.

Se necesita implementar procesos de depuración más complejos y actualizar la legislación ante procesos nuevos derivados de cambios como la reducción y mayor control de vertidos de determinados productos de higiene personal, tratamientos hormonales o la disminución de aditivos en la síntesis de polímeros de uso cotidiano con los que se elabora ropa, juguetes, envases o dispositivos médicos, entre otros.

También se requiere una mejora del ciclo del agua que permita optimizar recursos hídricos. Una forma de hacerlo es recuperar efluentes (líquidos procedentes de plantas industriales) y estudiarlos para analizar sus distintos orígenes. Todas estas medidas deben llevarse a cabo manteniendo, además, los principios deontológicos de un ingeniero químico: el respeto por el medio ambiente.

La sostenibilidad en el ámbito de la ingeniería química implica el diseño, la implementación y el análisis de modelos que fomenten el ahorro de recursos, la economía circular y el respeto por el medio ambiente, así como por los trabajadores y todos los ciudadanos. Los ingenieros químicos disponemos de medios y financiación que podríamos dirigir a la investigación con el fin de para aportar soluciones factibles, viables y escalables a nivel industrial.

The Conversation

Dr. Borja Garrido Arias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Heptacloro en aguas de lavado industriales: ¿existe en España un mercado negro de plaguicidas prohibidos? – https://theconversation.com/heptacloro-en-aguas-de-lavado-industriales-existe-en-espana-un-mercado-negro-de-plaguicidas-prohibidos-265804

Venezuela, Cuba y Nicaragua ante su mayor crisis: ¿se derrumbarán los autoritarismos del Caribe?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. StringerAL/Shutterstock

Los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba han sobrevivido a todo tipo de sanciones, crisis económicas y presiones sociales a lo largo de la historia. Aunque cada uno tiene su propia dinámica, están interconectados por alianzas políticas, económicas y de seguridad que refuerzan su resistencia. La incógnita es si este modelo se derrumba o encuentra nuevas formas de supervivencia.

Estos países, dominados por el desorden institucional, han sido evaluados como territorios sin democracia ni libertades civiles. En el Democracy Index 2024, de la Economist Intelligence Unit (EIU), aparecen clasificados como regímenes autoritarios, en los niveles más bajos del ranking global.

El Rule of Law Index señala que Cuba permanece asfixiada por un partido único, sin pluralismo político, y que Nicaragua se caracteriza por una justicia partisana, persecución a la oposición y concentración de poder en el Ejecutivo.

En conjunto, estos regímenes encarnan violaciones sistemáticas de derechos humanos, ausencia de garantías democráticas y un Estado de derecho reducido a escombros. Al entrelazarse, proyectan una advertencia para la región sobre el declive del ideal democrático.

El ocaso de la liga autoritaria

Durante años, Venezuela sostuvo a Cuba y Nicaragua con petróleo subsidiado y acuerdos de cooperación que amortiguaron el colapso de sistemas inviables. Cuba ha sido soporte estratégico del poder venezolano, controlando seguridad e inteligencia, esfuerzo ahora concentrado a mantener la servidumbre sobre su propio pueblo, a un paso de la rebelión.

Nicaragua sirvió de aliado y palanca internacional mientras el sandinismo simulaba su naturaleza de régimen forajido. Esta interdependencia ha tejido un bloque que reproduce el mismo patrón: represión de la disidencia, manipulación electoral, proscripción de prensa y medios de comunicación libres.

Por otra parte, los indicadores del Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2024 de la CEPAL revelan una vulnerabilidad económica inédita. El cierre de 2025 marca la mayor debilidad común en dos décadas: Cuba proyecta una caída del PIB de -1,5 % en 2025 y un crecimiento ínfimo de 0,1 % en 2026, acompañado de crisis energética y colapso del turismo.

En Venezuela se vive una inflación desbordada y la zozobra de un pueblo privado de servicios básicos, que sobrevive con pensiones y salarios inferiores a un dólar mensual.

Entre apoyos dudosos y confrontación directa

Rusia y China han sido pilares externos del autoritarismo latinoamericano, aunque con enfoques distintos. Moscú ofrece respaldo militar y diplomático, limitado hoy por las sanciones y el desgaste económico de la guerra en Ucrania. Pekín privilegia un apoyo pragmático mediante inversiones estratégicas que permite la captura de recursos y mercados.

Estados Unidos, por su parte, manifiesta su confrontación con un masivo despliegue militar y operaciones de seguridad en el Caribe, bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico. Ante Nicaragua, impone sanciones contra sus funcionarios y acrecienta denuncias de violaciones de derechos humanos.

La depauperación extrema del pueblo cubano hace insostenible la narrativa que justifica el fracaso comunista como consecuencia del embargo impuesto desde 1962.

El detonante regional

En Venezuela, la crisis humanitaria, el colapso económico y la migración masiva hacen insostenible la situación. El conflicto trasciende las fronteras nacionales y se proyecta en el plano global.

En este contexto, resulta claro que Estados Unidos no depende del petróleo venezolano para sostener su economía ni su seguridad energética: con una producción cercana a 13,6 millones de barriles diarios en 2025, se mantiene como uno de los mayores productores mundiales. En contraste, Venezuela apenas alcanza entre 956 000 y 1 132 000 barriles diarios, una caída dramática frente a los más de 3 millones que producía en los años noventa.

La infraestructura petrolera venezolana está devastada: refinerías deterioradas y una capacidad de extracción reducida convierten a la industria en un símbolo de decadencia, más que en un activo estratégico. Entonces, las acciones de Estados Unidos no se explican como disputa por el control del petróleo venezolano.

Escenarios bajo otra lógica

Se detecta el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por activar una crisis internacional monitorizada, una narrativa de seguridad nacional que se proyecta en lo interno y sirve de justificación para medidas de dudosa constitucionalidad.

Las elecciones al Congreso se celebrarán el 3 de noviembre de 2026, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 cargos de gobernador, una posibilidad de desequilibrio político que Trump quiere bloquear. Partiendo de una deriva autoritaria de esa administración y un cambio de política exterior que no tiene retroceso, se plantean varias posibilidades:

  • Ruptura inminente: el desconocimiento de los resultados electorales cerró la vía negociada. La juramentación de Nicolás Maduro el pasado 10 de enero abrió un proceso de quiebre que pudo haberse contenido con una transición política. La presión norteamericana, mediante ataques selectivos contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico, podría precipitar un derrumbe del régimen, con una primera fase marcada por la anarquía y la violencia. Luego, se instalaría un gobierno amparado por la legitimidad de las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 28 de julio de 2024.

  • Transición militar-constituyente: la falta de credibilidad de los negociadores dificulta un acuerdo. Nicaragua y Cuba enfrentarían presiones internas similares. Bajo un momento constituyente, factores militares podrían asumir el control y, con apoyo externo, canalizar una fuerza constituyente hacia una restauración democrática.

  • Continuidad autoritaria: la ausencia de consenso de los factores políticos y la eventual neutralización de Estados Unidos permitiría la supervivencia de los autoritarismos. Se consolidarían alianzas regionales y se intensificaría la represión interna para mantener el poder. Panorama improbable considerando el interés de la administración Trump por justificar su dinámica con la crisis caribeña.

Transición incierta, coste seguro

La definición depende de una combinación de factores. La interconexión entre Venezuela, Nicaragua y Cuba convierte cualquier ruptura en un fenómeno regional. El papel de Estados Unidos, Rusia y China es decisivo: sin un acuerdo entre ellos, la transición será altamente conflictiva.

Lo cierto es que la crisis actual no se vincula con la seguridad energética, sino que está determinada con la política interna estadounidense y la estrategia de Trump. Lo que considero inexorable es que el precio de esta guerra de autoritarismos lo seguirá pagando, en última instancia, el pueblo venezolano.

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Tulio Alberto Álvarez-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Venezuela, Cuba y Nicaragua ante su mayor crisis: ¿se derrumbarán los autoritarismos del Caribe? – https://theconversation.com/venezuela-cuba-y-nicaragua-ante-su-mayor-crisis-se-derrumbaran-los-autoritarismos-del-caribe-271132

Cuando la mente avisa del peligro: morderse las uñas, procrastinar y otras formas de autosabotaje

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

New Africa/Shutterstock

Las neuronas del cerebro pueden hacernos creer cosas que no existen, se anticipan a nuestras decisiones, se activan selectivamente frente a estímulos visuales e interaccionan entre sí para guardar la información que conforma nuestra memoria. Así lo describen varios libros del neurobiólogo y divulgador Rodrigo Quian Quiroga, actualmente científico de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) en el Instituto de Investigación del Hospital del Mar de Barcelona.

Esta enorme capacidad del sistema nervioso central para procesar la información que recibimos, especialmente la visual, hace que podamos adelantarnos a las consecuencias de lo que ocurre alrededor y tomar decisiones al respecto. Se considera una capacidad muy humana y esencial para nuestra supervivencia.

El autosabotaje como aviso de peligro

Cuando estamos nerviosos puede que nos sorprendamos mordiéndonos las uñas, retorciendo nuestros dedos, arañándonos esa pequeña pústula o incluso dándonos pequeños golpes con un bolígrafo o con algo más pesado. Incluso cuando tenemos que afrontar un trabajo complejo y en el que nos jugamos mucho puede que nos dé por ir aplazándolo casi hasta que no hay tiempo material para hacerlo.


GoodStudio/Shutterstock

Estos comportamientos tienen su origen en el instinto de supervivencia. O, al menos, eso es lo que propone el psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland. En un libro titulado Controlled Explosions in Mental Health (“Explosiones controladas en la salud mental”), el experto explora cómo el cerebro utiliza pequeños daños como dosis protectora para prevenir daños mayores. Digamos que es como si el cerebro prefiriese lidiar con la certeza de una amenaza controlada y conocida antes que afrontar un riesgo presuntamente mayor.

Diferentes formas de control de daños

La procrastinación, o eso de dejar el informe, el proyecto o la decisión esencial para el último momento, se podría ver como una defensa frente al fracaso o el rechazo y la depresión consecuente.

Por el contrario, el perfeccionismo utiliza mecanismos diferentes. El perfeccionismo requiere de hiperconcentración y atención al detalle. De esta manera intentamos aseguramos de no cometer errores y evitar el fracaso, pero exponiéndonos al riesgo del estrés y de agotamiento. Y eso también puede desembocar en un estrepitoso fracaso.

Igual ocurre con la autocrítica, que llevada al extremo engaña a la mente con una situación equivocada de control e independencia.

Todas estas actitudes responden a que nuestro cerebro demanda un mundo predecible, controlable, sin sorpresas, para asegurar la supervivencia. Y no afronta bien las situaciones poco controladas.

Un mecanismo de defensa de origen evolutivo

El gran genetista Theodosius Dobzhansky acuñó la famosa frase “nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”. Hace referencia a que la teoría de la evolución es fundamental para comprender todos los aspectos de la biología, incluyendo también las funciones neuronales.

Somos organismos diurnos con muy pocas armas corporales. Podríamos decir que nuestra mayor arma frente a los depredadores es nuestra inteligencia y capacidad para analizar el peligro, adelantarnos a él, afrontarlo o evitarlo. No es de extrañar que el cerebro haya evolucionado para detectar el peligro en todas partes. Es cuestión de supervivencia, incluso en situaciones carentes de peligro real.

Nuestro sistema de alerta o amenaza –y hasta miedo– dispara procesos neuronales que tienden a valorar diferentes situaciones que predigan lo que va a ocurrir y que solventen la amenaza. Neurotransmisores como la noradrenalina, la dopamina o el glutamato estimulan los sentidos y la actividad neuronal para responder a la amenaza y asegurar la supervivencia.

La cruz de un sistema de alerta

El mayor problema de comportamientos de autosabotaje es que, a menudo, se convierten en profecías autocumplidas. Nuestra percepción exagerada de lo buenos que somos en algo pueden llevar a “dormirnos en los laureles” y llegar a un rendimiento inferior al que obtendríamos de haber prestado atención. En el polo opuesto, nuestro miedo a fallar puede hacer que no aceptemos retos o que evitemos situaciones que podríamos haber enfrentado sin problemas.

El daño autoinfringido y la adolescencia

Un capítulo aparte de este tema lo podemos reservar al daño autoinfligido en los adolescentes, una situación más común de lo que se suele apreciar. Entran en este tipo de daño los cortes y otras formas de autolesión en lo que se conoce como autolesiones no suicidas, o NSSI (de nonsuicidal self injury). Este tipo de comportamiento se produce generalmente en situaciones de estrés por estados afectivos negativos, ansiedad o depresión.

Podemos considerar a este tipo de comportamiento como un mecanismo defensivo del cerebro que asume un daño menor antes de afrontar una situación dolorosa que supone un daño mucho mayor. Entre estas situaciones más dolorosas estarían el abuso sexual, la depresión o la ansiedad, el bullying, el trauma, el abuso de sustancias, el divorcio de los padres y la ausencia de amigos, entre otras. Así, los opioides endógenos, como las beta-endorfinas liberadas por los pequeños daños autoinfringidos, reducirían los síntomas de depresión y ansiedad.

El caso del trastorno del espectro autista (TEA)

Caso aparte podemos encontrar en los niños con TEA. De hecho, el autismo es considerado un factor de riesgo para el desarrollo de conductas autolesivas. Estas conductas incluyen golpes en la cabeza, autocortes, autoestrangulamiento, automordeduras, autoarañazos o tirones de cabello entre otras.

Al igual que en los adolescentes, la autolesión en algunas personas con TEA cumple la función de calmar la ansiedad, responder a un colapso sensorial (ruidos, luces, olores…) o afrontar situaciones que no acaban de entender y que les provocan estrés o ansiedad. Es decir, hablamos de un mecanismo biológico de estimulación para evitar situaciones más agresivas.

Heriot-Maitland plantea terapias psicológicas conducentes a reducir la necesidad de autoinfligirse daño y, a la vez, afrontar la realidad con menos angustia y estrés. Conociendo la naturaleza del problema se puede abordar su tratamiento. Aunque en este caso, el problema radica profundamente en nuestra evolución y la necesidad de supervivencia.

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Guillermo López Lluch es miembro de la Sociedad Española de Biología Celular, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Society for Free Radical Research y presidente de la International Coenzyme Q10 Association. Las investigaciones realizadas por el autor están financiadas por fondos públicos provenientes del Gobierno de España, la Unión Europea o del Gobierno Autonómico de Andalucía.

ref. Cuando la mente avisa del peligro: morderse las uñas, procrastinar y otras formas de autosabotaje – https://theconversation.com/cuando-la-mente-avisa-del-peligro-morderse-las-unas-procrastinar-y-otras-formas-de-autosabotaje-271342

Día de la Inmaculada: el ‘kilómetro cero’ de la Navidad gastronómica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

Las yemas son dulces de origen conventual que tradicionalmente se preparaban por estas fechas. Lecker Studio/Shutterstock

El 8 de diciembre es el Día de la Inmaculada Concepción, una de las festividades marianas más extendidas y arraigadas del calendario litúrgico. Aunque para muchos se trata simplemente de un día festivo que anuncia la llegada inminente de la Navidad, si se observa con detenimiento, esta fecha ha actuado durante siglos como un punto de inflexión cultural: marca el inicio de un tiempo de preparación, de expectación y, sobre todo, de una profunda transformación alimentaria que todavía hoy podemos rastrear en los hábitos gastronómicos de diversos países.

Así, en Colombia, la noche del 7 de diciembre, víspera de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, se celebra el Día de las Velitas, que consiste en encender velas y compartir natillas y buñuelos. Mientras, en el sur de Italia, se conserva la costumbre de elaborar pettole o zeppoline dell’Immacolata, un dulce frito típico del 8 de diciembre.

Día de las Velitas en Colombia.

Una tradición que empieza en los conventos

En España, buena parte de la relación entre la Inmaculada y la alimentación se forjó en los conventos de clausura, muchos de los cuales llevan siglos bajo la advocación de la Purísima. La repostería conventual, una de las joyas gastronómicas españolas, surgió como una actividad económica esencial para la vida monástica. Dulces como las yemas, los mazapanes o los mantecados se elaboraban en estas fechas y comenzaban a venderse precisamente alrededor del 8 de diciembre, anticipando la llegada de la Navidad.

Yemas elaboradas por las Hermanas Clarisas.

La iconografía mariana y la gastronomía: el simbolismo del blanco

Además, la Inmaculada es la advocación que representa la pureza original de María, un concepto ligado históricamente al color blanco. Este simbolismo ha convivido durante siglos con alimentos considerados “puros” o “nutritivos”, especialmente aquellos asociados a la maternidad y la protección.

La leche, presente en numerosas escenas marianas medievales, simbolizaba alimento sagrado, vínculo entre madre e hijo. La almendra, blanca bajo su cáscara, se convirtió en base de muchos de los dulces emblemáticos de diciembre: mazapanes, peladillas o turrones. Y en algunos conventos, preparaciones como las yemas blancas o los bollos glaseados reforzaban esta estética luminosa, vinculando lo culinario a lo espiritual.

Al observar la gastronomía de diciembre desde esta óptica, aparece con claridad cómo la cultura alimentaria europea integró, durante siglos, un lenguaje religioso en aquello que se comía y en cómo se comía.

Principio del “maratón gastronómico navideño”

Aunque hoy los supermercados exhiben turrones desde octubre, la realidad antropológica es diferente. Tradicionalmente, el 8 de diciembre marcaba el principio de la decoración navideña, la compra de dulces, la preparación de platos festivos y los encuentros en torno a la mesa. Era, en la práctica, el “kilómetro cero” de la Navidad gastronómica, el inicio de lo que podríamos denominar el “maratón nutricional navideño”.

Hay razones profundas para ello. En el mundo rural, los primeros días de diciembre coincidían con la reposición de despensas para el invierno, el final de las cosechas y la matanza del cerdo. A partir de esa fecha, la comunidad podía permitirse ciertos excesos culinarios que antes hubieran sido impensables. En muchos pueblos españoles se preparaban platos colectivos, como los potajes y migas, que fortalecían la cohesión social.

La Inmaculada y el desafío nutricional del diciembre moderno

Pero si miramos esta festividad desde la perspectiva de la nutrición, aparece una contradicción interesante: el 8 de diciembre no solo inicia un ciclo de celebraciones religiosas, sino también uno de los periodos más exigentes del año para la salud alimentaria. Entre cenas de empresa, comidas familiares, dulces tradicionales y bebidas, muchos españoles consumen entre un 30 y un 50 % más de calorías en diciembre, pudiendo ganar entre unos 2 y 4 kg en Navidad debido a estos excesos. Y lo hacen justo cuando la actividad física suele disminuir por el frío o la falta de luz.

Esto plantea dos retos. El primero es la moderación: los dulces conventuales o caseros, consumidos puntualmente, no representan un riesgo significativo; el problema aparece cuando se integran en la dieta diaria durante varias semanas.

El segundo reto es la gestión de la abundancia: la apertura del ciclo gastronómico navideño invita a revisar cómo comemos y cuál es el papel cultural de estos alimentos, para encontrar un equilibrio entre tradición y salud.

Una festividad religiosa con impacto cultural, económico y alimentario

Así pues, el Día de la Inmaculada no es solo un episodio devocional: es un marcador cultural que ha influido en la tradición culinaria de España y de buena parte de América Latina durante siglos. Desde la repostería monástica hasta los dulces fritos italianos preservados en el continente americano, desde los simbolismos iconográficos hasta los desafíos nutricionales contemporáneos, esta festividad modela prácticas alimentarias que aún hoy permanecen vivas.

Cada 8 de diciembre, las mesas, en cualquier parte del mundo, siguen recordándonos que la gastronomía es un territorio donde la historia, la identidad y el placer se entrelazan. Y que, más allá de la devoción mariana, esta fecha sigue siendo el punto exacto donde comienza, simbólicamente, la Navidad.

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José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Día de la Inmaculada: el ‘kilómetro cero’ de la Navidad gastronómica – https://theconversation.com/dia-de-la-inmaculada-el-kilometro-cero-de-la-navidad-gastronomica-271053

Elecciones en Honduras: el empate técnico y la demora del recuento elevan la tensión política y social

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariana Ramos Algarra, Asesora de procesos académicos de la Especialización en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y Justicia Transicional y Profesora de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales, Universidad de La Sabana, Universidad de La Sabana

A tres días del cierre de las urnas, Honduras continúa sin un ganador oficial de sus elecciones generales. Tras la reanudación del escrutinio, y con un poco más del 79 % de las actas procesadas, el Consejo Nacional Electoral anunció un “empate técnico” entre los dos principales candidatos presidenciales: Salvador Nasralla, del Partido Liberal, con el 40,33 %, y Nasry Asfura, del Partido Nacional, con el 39,59 %. Por detrás se encuentra Rixi Moncada, la ex ministra de Defensa y candidata de Libre, el partido oficialista, con un 19 %.

En un escenario tan estrecho, el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha podido proclamar a un ganador y la declaración oficial podría tardar hasta 30 días, tal como lo permite la normativa electoral hondureña. Esta combinación de conteo lento y a veces suspendido, margen mínimo y ausencia de resultados definitivos ha alimentado un clima de tensión social y política.

Para muchos, la lenta transmisión de resultados ha rememorado los episodios de 2017, cuando el retraso en el escrutinio generó protestas, muertes y una grave crisis de legitimidad.

Riesgos de disputa narrativa y contestación del resultado

Los riesgos de disputa aumentan como consecuencia del estrecho margen, de la falta de definición oficial ante la votación y de un oficialismo que no reconoce su derrota. Sobrevuelan este escenario factores desestabilizantes: denuncias de irregularidades, cuestionamientos sobre la transparencia del recuento de votos, comunicados acerca de posibles hackeos al sistema del CNE, presión de simpatizantes y peticiones de recuento e impugnaciones. En un país con instituciones debilitadas, cualquier percepción de opacidad puede convertirse rápidamente en un detonante de conflictividad.

Un proceso electoral en tela de juicio

Honduras llegó a las elecciones del 30 de noviembre de 2025 en un ambiente marcado por una fuerte polarización y profundas tensiones institucionales. El Consejo Nacional Electoral había enfrentado meses de divisiones internas, retrasos logísticos y cuestionamientos sobre su capacidad operativa.

Estos factores afectaban directamente la credibilidad del proceso. Las primarias de marzo, que registraron fallas significativas en la entrega de material electoral, la transmisión de resultados y en la gestión de actas, seguían pesando en la memoria de la ciudadanía y la comunidad internacional. Por ello, cualquier error en los comicios del 30 de noviembre remitiría inevitablemente al antecedente electoral inmediato.

A este escenario se sumaban presiones políticas provenientes de distintos actores, incluida la presidenta del país, Xiomara Castro, y el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha llegado a lanzar amenazas veladas desde Truth.

La preocupación era mayor debido al papel de las Fuerzas Armadas, en un contexto de estado de excepción prolongado en gran parte del territorio, que había limitado libertades civiles.

La confianza en la integridad del voto resultaba tan decisiva como el propio resultado. Sin la certeza de transparencia, las posibilidades de impugnaciones, descontento social o una crisis poselectoral seguían siendo altas.

Polarización y denuncias de fraude

La elección de noviembre de 2025 se celebró en un clima político profundamente polarizado. Los principales bloques partidarios (Libre, el Partido Nacional y el Partido Liberal) llegaron con una narrativa de desconfianza mutua y acusaciones cruzadas de posible fraude.

Diversos sectores políticos habían advertido, incluso antes de la apertura de las urnas, sobre eventuales irregularidades en la transmisión de datos, el papel del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la transparencia del escrutinio.

La competencia cerrada entre candidatos alimentó esa percepción de riesgo. Este ambiente previo, no solo estuvo atravesado por la disputa partidista, sino por una batalla narrativa en la que cada actor buscó imponer su propia interpretación del proceso.

La pugna discursiva terminó condicionando la legitimidad de cualquier dato oficial, incluso antes de que fuera divulgado. El terreno estaba preparado para que la contienda electoral se decidiera no solo en las urnas, sino también en la arena simbólica. Allí donde se define qué versión de los hechos resulta creíble a la ciudadanía.

Hartazgo y demandas ciudadanas

La jornada se desarrolló tras años de deterioro social acumulado, con niveles persistentes de violencia, migración masiva, precariedad económica e institucionales debilitadas. Para muchos hondureños, la elección representaba no solo un cambio de autoridades locales y nacionales, sino una oportunidad para redefinir los términos de la gobernabilidad democrática.

La ciudadanía reclamaba, ante todo, seguridad, oportunidades laborales reales, una justicia efectiva y un Estado menos permeable a la corrupción. Este cansancio generalizado configuró un electorado más exigente y menos dispuesto a tolerar fallas técnicas o decisiones opacas por parte de sus autoridades.

El estigma de las elecciones previas

Los comicios de 2017 , marcados por denuncias de fraude, recuentos demorados y una fuerte crisis de legitimadad, permanecían como un antecedente clave en la memoria colectiva. La victoria de Xiomara Castro en 2021 obtuvo un reconocimiento amplio y dio pie a una transición más estable, aunque persistieron las fuertes tensiones entre instituciones y partidos.

Esa historia reciente elevó drásticamente las exigencias sobre el CNE, creado en 2019 para garantizar mayor independencia técnica del órgano electoral. Pese a ello, este orrganismo sigue recibiendo críticas y denuncias, no siempre fundamentadas.

Tecnología electoral, desigualdades y capacidades limitadas

Los comicios de 2025 introdujeron un sistema de verificación biométrica y transmisión electrónica de resultados. Este representó un avance para fortalecer la integridad del proceso. Sin embargo, los problemas de conectividad y la infraestructura precaria en zonas rurales han supuesto un reto estructural.

Algunas fallas, como caída de red, colapso del sistema, demoras y errores en la lectura de la huella o el rostro, pueden ser interpretadas como indicios de manipulación o interferencia. Reportes de observación nacional e internacional advirtieron sobre estás desigualdades y problemáticas tecnológicas, que no son incidentales sino estructurales y que convirtieron la implementación de herramientas biométricas en un desafío técnico y político a la vez.

Observación ciudadana y seguimiento mediático como contrapeso

Pese a las dificultades institucionales del proceso, la elección contó con la presencia de 6.300 observadores electorales. Según el CNE, 43 organizaciones nacionales y 25 internacionales, hasta completar un total de 68, participaron en la observación electoral. Este hecho ha aportado vigilancia directa sobre el terreno.

La labor de estas misiones y plataformas de observación se volvió especialmente relevante en momentos en los que se reportaron incidentes graves. Entre ellos, la expulsión de observadores internacionales dentro de un centro de votación por parte de colectivos afines al partido oficialista o los fallos en el seguimiento del proceso por parte de jurados e integrantes de mesas electorales.

La intensa cobertura mediática ha permitido exponer irregularidades, contrastar discurso de actores políticos y mantener la presión pública para exigir transparencia. Aunque este seguimiento constante no elimina riesgos inherentes a un proceso tan ajustado, sí ha contribuido a contener abusos, visibilizar irregularidades y brindar un contrapeso frente a la incertidumbre institucional.

Papel clave de la fase postelectoral

Lo que suceda en los próximos días será determinante para la estabilidad política de Honduras. La definición clara de un ganador, la aceptación de los resultados por parte de los diferentes actores políticos y la divulgación íntegra y verificable de las actas constituirán pruebas cruciales para evaluar la solidez de su sistema electoral.

En procesos recientes en la región, organismos como la OEA y la UE han enfatizado que la fase poselectoral resulta igual de relevante y delicada que la jornada de votación. En ella suelen concentrarse los mayores riesgos de conflictividad y erosión institucional.

Como observadora internacional acreditada e invitada por el Consejo Nacional Electoral para estas elecciones generales, pude constatar directamente que la complejidad del contexto hondureño no reside únicamente en las fallas técnicas o en los retrasos del escrutinio, sino en la fuerte desconfianza que antecede, rodea y condiciona cada decisión del sistema electoral y el gobierno.

La combinación de denuncias reiteradas de fraude, vulnerabilidades tecnológicas, narrativas contrapuestas y declaraciones sobre el no reconocimiento de resultados, configura un escenario en el que cualquier error, por menor que sea, se convierte en un detonante político.

Un punto de inflexión para la democracia

Persisten en Honduras posiciones irreconciliables entre los partidos, mensajes contradictorios de sus dirigencias y presión de bases movilizadas. Este escenario podría desembocar en una nueva crisis institucional si no se gestiona con responsabilidad. En un país donde las Fuerzas Armadas han tenido un rol históricamente determinante en momentos de inestabilidad, su comportamiento frente al desenlace electoral también será un elemento clave para preservar el orden democrático.

La pregunta central hoy no es solamente quién será finalmente declarado presidente, sino si Honduras logrará transformar este momento crítico en un punto de inflexión. La verdadera prueba para la democracia hondureña radica en la capacidad de sus instituciones para ofrecer certezas. También reside en la responsabilidad pública con la que actúen los partidos políticos y sus liderazgos, y en la madurez ciudadana para sostener la exigencia de transparencia sin caer en una polarización más destructiva.

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Mariana Ramos Algarra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Elecciones en Honduras: el empate técnico y la demora del recuento elevan la tensión política y social – https://theconversation.com/elecciones-en-honduras-el-empate-tecnico-y-la-demora-del-recuento-elevan-la-tension-politica-y-social-270669