La adaptación de las ciudades al calor está funcionando, pero puede mejorar con más vegetación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julián Briz Escribano, Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Calles de la ciudad de Barcelona. FranciscoMarques/Shutterstock

El cambio climático y la creciente urbanización generan problemas que afectan seriamente a los ciudadanos en múltiples dimensiones. En época veraniega inciden de forma especial las olas de calor, con impactos nocivos en la salud, la situación socioeconómica y el medio ambiente. Son fenómenos meteorológicos que implican periodos prolongados de temperaturas anómalamente altas con impactos múltiples y con causas diversas, lo que obliga a adoptar diferentes medidas para su abordaje.

Entre sus impactos socioeconómicos figura la reducción de la productividad laboral, especialmente en sectores como la agricultura y la construcción, que se desarrollan mayormente al aire libre. Además, la disminuición de la producción agraria pueden afectar a la seguridad alimentaria. En el aspecto sanitario, las elevadas temperaturas provocan deshidratación y agudizan enfermedades crónicas, especialmente en grupos vulnerables, como los ancianos. Repercute también negativamente en la salud mental, por el estrés.

En España las olas de calor son un evento extremo demoledor. En 2023, se produjeron más de 8 000 muertes atribuibles al calor saturado, con más de 200 fallecimientos por millón de habitantes y concentrados sobre todo en las regiones de Barcelona (839), Madrid (830) y Valencia (561).

Las olas de calor en España suelen ocurrir especialmente en julio y agosto y su frecuencia e intensidad se ha incrementado especialmente en las últimas décadas. Con ello, aumenta el riesgo de incendios forestales y la agricultura afronta el reto de adaptarse a la situación con cultivos más viables.

El calor en las ciudades

La mayor frecuencia de este fenómeno en la cuenca mediterránea obliga a implantar políticas y estrategias, tanto a nivel público como privado, en el terreno económico, social y medio ambiental.

Los modelos sobre el clima exponen las proyecciones sobre las temperaturas con escenarios diferentes sobre emisión de carbono. Las proyecciones más pesimistas muestran para finales del siglo XXI varias regiones donde se combinarán elevadas temperaturas y baja humedad, lo que impone límites de supervivencia a los seres vivos.

El impacto en la salud y mortalidad es especialmente intenso en áreas densamente pobladas, donde el tráfico, la concentración de actividades económicas y los materiales de las calles y los edificios hacen que el calor se concentre. En estas zonas se recomiendan acciones como las restricciones al tráfico y el fomento de infraestructuras verdes.

La diferencia de temperatura entre zonas con y sin infraestructuras verdes puede llegar a 20 grados. Como ejemplo, en la Puerta del Sol de Madrid, donde no existe vegetación, la temperatura ha llegado a superar los 54 °C.




Leer más:
¿Qué es el fenómeno de la isla de calor urbana y cómo puede afectar a la salud?


Los beneficios de la naturación urbana

El carácter multifuncional de las infraestructuras verdes las hace especialmente recomendables para combatir el calor en ambientes urbanos. Contribuyen a amortiguar la temperatura, aportar humedad, reducir la contaminación de partículas en suspensión, impulsar la biodiversidad con plantas nativas y facilitar hábitos saludables de recreo y ejercicio. Y a todo lo anterior se une su carácter sostenible como solución basada en la naturaleza.

La sociedad viene desarrollando medidas contra las olas de calor que han tenido un impacto favorable. Las estrategias de adaptación han supuesto una reducción de hasta un 80 % en la mortalidad ocurrida sin ellas, lo que indica que hay margen para seguir impulsando acciones en este campo.

Los planes de prevención del calor y comportamiento de las personas están reduciendo la vulnerabilidad al calor extremo. Entre los años 2000-2014, la temperatura mínima de mortalidad –es decir, con menor riesgo– era de 15 ºC, mientras que entre 2016-2019 subió a 17,7 ºC, lo que muestra la capacidad de resiliencia del cuerpo humano.

Recomendaciones ante las olas de calor

No obstante, todavía hay margen de mejora. A continuación exponemos algunas medidas indispensables para reducir el impacto de las olas de calor:

  • Fomentar las infraestructuras verdes, por su carácter multifuncional y sostenible, al disminuir la temperatura, mejorar la humedad, reducir la contaminación y aumentar el bienestar medioambiental con espacios de recreo.

  • Promover las energías renovables, limpias y sostenibles, que sustituyan a los combustibles fósiles, cuya quema incrementa el calentamiento global.

  • Establecer planes de emergencia para ayudar a la población vulnerable a encontrar refugios y lugares adecuados mientras duran las temperaturas extremas.




Leer más:
Por qué las ciudades necesitan refugios climáticos pensados para los turistas


  • Regular los horarios de trabajo en aquellas profesiones expuestas al aire libre con riesgo de insolaciones, especialmente en agricultura y construcción.

A la hora de plantear el “enverdecimiento” de la ciudad, es decir, el aumento de la vegetación, el objetivo es lograr que los urbanitas tengan acceso a zonas verdes en un entorno próximo, lo que puede lograse, además de con grandes parques y jardines, a través de cubiertas, paredes verdes, zonas interiores o árboles en las calles. La idea es, como asegura el lema de la ciudad de Singapur, que las ciudades se sitúen en un jardín y no al revés.

Lograr ciudades más verdes es una estrategia imprescindible para que sus habitantes puedan sobrellevar un mundo cada vez más cálido.

The Conversation

Julián Briz Escribano es presidente y fundador de PRONATUR, miembro de la Academia Francesa de Agricultura,
miembro de las Juntas directivas de la World Green Infrastructure Network y la Federacion Europea de Infraestructuras Verdes EFB.

Isabel de Felipe Boente pertenece a la Junta Directiva de PRONATUR.

– ref. La adaptación de las ciudades al calor está funcionando, pero puede mejorar con más vegetación – https://theconversation.com/la-adaptacion-de-las-ciudades-al-calor-esta-funcionando-pero-puede-mejorar-con-mas-vegetacion-263000

25 años del hundimiento del submarino Kursk: lo que revela sobre la personalidad de Putin

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adeliya Bissenbayeva, Doctoranda (Historia y Lingüística), Universidad de Navarra

Modelo del submarino nuclear Kursk en el Museo Marítimo Lennusadam, en Tallinn (Estonia). Pjotr Mahhonin/Wikimedia Commons, CC BY

Durante su primer mandato, Vladímir Putin afrontó varios retos políticos y económicos: las guerras de Chechenia, el conflicto en Irak, el poder ilimitado de los oligarcas… Pero también una tragedia que abordó de manera desastrosa y que afectó a su imagen de líder fuerte y competente: el hundimiento del submarino nuclear Kursk.

Una carta estremecedora

El 12 de agosto del año 2000, el Kursk se hundió durante unos ejercicios en el mar de Barents. Los 118 marineros a bordo enviaron señales de vida al centro de mando, pero no recibieron respuesta. Permanecieron en completa oscuridad, con oxígeno para apenas unas horas. Reino Unido y Noruega ofrecieron su ayuda el mismo día, pero Rusia no respondió. Las labores de rescate no comenzaron hasta ocho días después.

Cuando finalmente se recuperó el submarino, se halló una carta estremecedora:

“Está muy oscuro para escribir, pero voy a intentarlo [a ciegas]. Parece que no tenemos posibilidades de salvarnos. Tan solo un 10–20 %. Vamos a esperar a que, al menos, alguien lea esto… Saludos a todos, no desesperéis. —Kolesnikov”.

Mientras los marineros aguardaban con mínimas posibilidades de sobrevivir, el recién estrenado presidente se encontraba de vacaciones en la ciudad de Sochi. No regresó hasta el día 17, cuando en Vidyayevo lo esperaban madres y esposas de los marineros, indignadas y dispuestas a exigir responsabilidades.

Críticas a la gestión del desastre

La tragedia fue ampliamente cubierta por la televisión nacional ORT, propiedad de Boris Berezovsky, uno de los oligarcas más poderosos del momento. El periodista Serguéi Dorenko criticó duramente la negligencia militar y gubernamental: el deficiente mantenimiento de los submarinos, las pésimas condiciones de vida de los marineros, las jornadas abusivas y los sueldos miserables.

También refutó la versión de Putin, quien afirmó que el rescate era imposible debido a las tormentas. “Me da mucha pena tener que contradecir al presidente… pero el miércoles 17 de agosto ya no había tormenta. Además, a 100 metros de profundidad, donde estaba el submarino, la tormenta no se siente”, afirmó.

Con el tiempo, se demostró que el Kursk no había sido atacado por un misil estadounidense, como sugirió el Kremlin, sino que se hundió por la explosión de un torpedo interno, que provocó un incendio y la detonación en cadena de otros torpedos. Las explosiones fueron tan potentes que las detectaron varios buques en la zona.

Una “manguera de falsedades”

Putin, al reunirse con las familias, mostró frialdad y ausencia de empatía. Ante las críticas, insistió en que eran “maniobras de la televisión para desacreditar al Gobierno” y destruir el sector militar.

Este patrón de actuación –omisión de la verdad y atribución de la culpa a enemigos externos– ha sido recurrente en su carrera. Durante la anexión de Crimea (2014), culpó a “nazis” y a Estados Unidos de provocar la revolución en Ucrania, ocultando que fuerzas rusas ya ocupaban edificios administrativos en la península. En la invasión de Ucrania (2022), insistió en la presencia de “nazis” en el país y en la supuesta amenaza de la OTAN para legitimar la “operación especial”.

Muchas de estas afirmaciones carecen de lógica interna y se apoyan más en suposiciones que en hechos. Sin embargo, gran parte de la población rusa las ha creído, del mismo modo que creyó que el Kursk fue atacado por misiles estadounidenses. Este fenómeno fue descrito por Christopher Paul y Miriam Matthews como la “manguera de falsedades”: una estrategia de propaganda basada en producir una avalancha de mentiras sin fundamento que, repetidas con suficiente frecuencia, acaban pareciendo verdad.

La verdad, en nuestros tiempos, suele pertenecer a quienes detentan el poder. ORT, junto a Berezovsky, terminó bajo control del Estado. El oligarca fue perseguido y, en 2013, apareció muerto en circunstancias extrañas. La verdad completa sobre el Kursk no fue revelada hasta mucho más tarde.

Por eso, la tarea de cualquier ciudadano es cuestionar las versiones oficiales, examinar críticamente las narrativas de los líderes y no dejarse arrastrar por la “manguera de falsedades”, por muy lógicas o atractivas que parezcan.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. 25 años del hundimiento del submarino Kursk: lo que revela sobre la personalidad de Putin – https://theconversation.com/25-anos-del-hundimiento-del-submarino-kursk-lo-que-revela-sobre-la-personalidad-de-putin-263143

¿Y si la IA fuera capaz de ayudarnos a la desconexión y el bienestar digital?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iván Fernández Suárez, Profesor en el máster en Prevención de Riesgos Laborales. Consultor PRL para Fraternidad Muprespa. Grupo de investigación TR3S-i, Trabajo Líquido y Riesgos Emergentes en las Sociedad de la Información., UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Inkoly/Shutterstock

En 2022, casi dos tercios de la población mundial era usuaria de internet. En términos absolutos, eso son 5 280 millones de personas que, además, pasan de media casi siete horas diarias frente a una pantalla.

Vivimos, pues, en un mundo hiperconectado en el que el entorno laboral se ha vuelto flexible. Pero esa flexibilidad, que tiene un lado positivo en aspectos como la conciliación y la igualdad de oportunidades, también ha generado amenazas. Ahora que podemos trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento, separar la vida profesional de la vida privada se ha vuelto cada vez más complicado.




Leer más:
Tecnoestrés, fatiga informática y el derecho a la desconexión digital en el ámbito laboral


Este cambio ha hecho que cada vez más países incorporen en su normativa el derecho a la desconexión digital de los trabajadores. Pese a que este es un paso necesario para el bienestar digital de las personas, estas normas solo establecen los límites legales y deben ser mejoradas.

España dispone desde 2018 de una Ley de Protección de Datos Personales y garantía de derechos digitales. Sin embargo, las legislaciones establecen mínimos, las empresas deben ser más ambiciosas. No sirve con evitar situaciones que generen daño, hay que buscar bienestar digital y salud. Por ello debemos avanzar más allá de lo legalmente exigido. Implementando estrategias que fomenten un uso adecuado de las tecnologías.

¿Cómo hacer un uso más racional de las tecnologías y optimizar el binomio productividad y salud? El reto que supone la desconexión digital en un mundo hiperconectado puede tener su respuesta en la inteligencia artificial, que ofrece opciones en diferentes categorías.

Autoconciencia y monitoreo

Más allá del mero conteo del tiempo de uso, se pueden integrar sistemas inteligentes en los dispositivos para detectar patrones de utilización y obtener información sobre qué usos, y en qué momentos, generan más estrés o ansiedad.

Luego, los datos obtenidos a través del monitoreo de uso se correlacionan con los datos sobre patrones de sueño, actividad física y constantes vitales que proporcionan dispositivos como los relojes, las pulseras y los anillos inteligentes. Así, se obtiene una visión integral del impacto de la conexión digital en las personas y emitir alertas a nivel individual.

Desconexión consciente

Ya en 2021, investigadores de la Universidad de Stanford advertían que los estadounidenses miraban su móvil entre 50 y 80 veces al día para revisar sus notificaciones. La IA puede definir los horarios y momentos con mayor tráfico para filtrar esos avisos y reducir el tiempo de conexión. También puede crear modos de desconexión inteligente en los que filtra la información no relevante.

Para fomentar una desconexión digital más efectiva, la IA puede detectar los momentos óptimos para sugerir actividades offline (actividad física, meditación, atención plena o desconexión digital).

Uso intencional

Los modelos de inteligencia artificial pueden obtener los patrones de productividad de los trabajadores y, a partir de allí, sugerir tiempos de pausa y actividad en función de las características del individuo. Un ejemplo es la monitorización de la fatiga mediante herramientas que sean capaces de medir el ritmo de trabajo a través de indicadores como el parpadeo, el movimiento, la tasa de acierto o incluso la sudoración.

Muchos relojes y pulseras de actividad ya presentan funciones similares para activar nuestra movilidad y vencer el sedentarismo. Hemos pasado de sistemas que detectan la somnolencia en un conductor a sistemas de conducción asistida por inteligencia artificial.

La IA también puede filtrar información para optimizar la comunicación online y offline, reducir el ruido y evitar el exceso de información y el tecnoestrés.

El desarrollo de la inteligencia artificial permite analizar grandes cantidades de datos y determinar cómo las interfaces y algoritmos afectan a nuestra atención y generan comportamientos adictivos. Esta información podría ayudar a llevar a cabo intervenciones individuales, ajustadas a las necesidades de cada quien.

Aprovechar los datos

Donde surge una amenaza también surge una oportunidad. La aparición de estas herramientas pueden permitir avances en dos aspectos fundamentales:

  1. La optimización de los recursos para disminuir el tiempo dedicado a tareas tediosas y aumentar la eficacia de los trabajadores.

  2. La autoconciencia, el poder de atracción de las nuevas tecnologías es tan alto que se pierde la noción del tiempo. En un mundo en el que todo se mide, no se han incorporado herramientas efectivas que controlen los tiempos de exposición a este riesgo emergente.

Es el momento de ser reflexivos en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones para que su uso aumente la eficiencia y el bienestar en el trabajo. Quizás el primer paso sea tomar conciencia del tiempo que se pasa frente a las pantallas.

The Conversation

Iván Fernández Suárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Y si la IA fuera capaz de ayudarnos a la desconexión y el bienestar digital? – https://theconversation.com/y-si-la-ia-fuera-capaz-de-ayudarnos-a-la-desconexion-y-el-bienestar-digital-254549

Cada vez más personas buscan formarse durante toda la vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Javier Gago Valiente, Profesor en el Departamento de Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Huelva., Universidad de Huelva

Ground Picture/Shutterstock

La educación ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las sociedades, evolucionando constantemente para adaptarse a los cambios sociales, económicos y culturales de cada época.
En las últimas décadas, la aceleración de las transformaciones tecnológicas y la globalización han generado un nuevo paradigma educativo que trasciende las concepciones clásicas sobre cuándo y cómo se produce el aprendizaje. La sociedad del conocimiento ha impulsado una reconceptualización de los procesos formativos, donde la adquisición de saberes ya no puede limitarse a etapas específicas de la vida.

Educación formal, no formal e informal

La formación a lo largo de la vida supera las fronteras tradicionales de la educación formal y la integra con el aprendizaje no formal e informal.

En este sentido, cualquier actividad que realizamos “con el objetivo de mejorar los conocimientos, las competencias y las aptitudes con una perspectiva personal, cívica, social o relacionada con el empleo” es un aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Formación continua en la educación formal

Existen múltiples alternativas para quienes buscan continuar su formación. Dentro de la educación formal, existen programas de formación continua como los programas universitarios para adultos que proporcionan titulaciones específicas adaptadas a perfiles con experiencia profesional; la formación profesional de grado superior que permite una especialización técnica avanzada vinculada al sector productivo; y los másteres y posgrados que aportan formación especializada que combina teoría y práctica profesional.

Todos ellos han experimentado un incremento del 32 % en su matrícula durante el último quinquenio, destacando especialmente las áreas tecnológicas y sanitarias.

Educación no formal: MOOC y Certificados de Profesionalidad

La educación no formal se compone de MOOC (Massive Open Online Courses). Plataformas como Coursera, edX o Udemy han democratizado el acceso a contenidos de calidad. En el año 2021 se registraron unos 220 millones de estudiantes que hicieron uso de MOOC y una oferta de unos 19400 cursos.

Asimismo existen certificaciones profesionales, es decir, acreditaciones específicas reconocidas por la industria en ámbitos como tecnología, gestión o marketing digital. Ejemplo de ello son los Certificados de Profesionalidad como “Desarrollo de aplicaciones con tecnologías web”, “Actividades de gestión administrativa” o “Gestión comercial inmobiliaria”.

También forma parte de la educación no formal la formación en empresas: programas de desarrollo profesional internos que representan una inversión aproximada del 2.8 % de la masa salarial en empresas europeas.

Aprendizaje informal

El aprendizaje informal puede obtenerse en comunidades de práctica o grupos de profesionales que comparten conocimientos y experiencias. También a través de la autoformación mediante recursos digitales como podcasts, tutoriales, blogs especializados y otras fuentes de acceso libre. Sin olvidarnos de la mentoría de expertos en áreas específicas.

Cada vez más demanda de formación

Hay que destacar que la demanda de formación continua ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. Un 54 % de los trabajadores participaron en alguna actividad formativa durante el último año, frente al 38 % registrado en 2015. Este aumento responde a diversos factores:

  • Automatización y transformación digital: según el Foro Económico Mundial (2023), el 50 % de los empleados necesitarán recualificarse significativamente antes de 2027 debido a la integración de nuevas tecnologías en los procesos productivos.

  • Cambios en los modelos de carrera profesional: la media de cambios profesionales ha aumentado a 12 a lo largo de la vida laboral, frente a los 7 registrados hace una década.

  • Mayor esperanza de vida y carreras más largas: el envejecimiento activo ha incrementado la necesidad de actualización continua para mantener la empleabilidad en etapas avanzadas.




Leer más:
¿Cómo encontrar trabajo a partir de los 50 años? Formándose


Lo que ofrece la tecnología

En este sentido, el mercado de la formación continua ha respondido a esta creciente demanda con una expansión significativa. Ejemplo de ello son las siguientes modalidades de formación, en la actualidad cada vez en un mayor auge:

  • Hiperpersonalización formativa: plataformas que utilizan inteligencia artificial para crear itinerarios formativos individualizados según necesidades específicas, habilidades previas y objetivos profesionales. Un ejemplo muy representativo de este tipo de plataformas sería la de Coursera, la cual utiliza algoritmos de inteligencia artificial y machine learning para crear rutas de aprendizaje personalizadas que se adaptan a las necesidades específicas, habilidades previas y objetivos profesionales.

  • Micro-credenciales: certificaciones de corta duración centradas en competencias específicas, con un crecimiento anual del 83 %. Este formato está orientado tanto a la inserción de las personas egresadas en el mercado laboral como a personas trabajadoras que desean garantizar su empleabilidad y la progresión en sus carreras, con o sin titulación universitaria previa. Esta formación se oferta dentro de las secciones de títulos propios de las universidades.

  • Formación inmersiva: utilización de realidad virtual y aumentada que ha mostrado resultados de aprendizaje un 76 % superiores respecto a métodos tradicionales en determinadas áreas técnicas.




Leer más:
Un nuevo aliado en la educación superior: las microcredenciales


Un mercado en crecimiento

En conjunto, la formación a lo largo de la vida representa actualmente un mercado global valorado en aproximadamente 350 000 millones de dólares, con una proyección de crecimiento anual del 14 % hasta 2028. En Europa, la inversión en programas de upskilling y reskilling (mejora de habilidades profesionales) ha aumentado un 27 % en los últimos tres años.

España muestra una tendencia similar, con un incremento del 41 % en la participación en actividades de formación continua desde 2020, aunque sigue por debajo de la media europea.

Los datos evidencian un crecimiento sostenido tanto en la demanda como en la oferta de estas alternativas formativas, impulsado principalmente por la transformación digital, los cambios en el mercado laboral y la necesidad de adaptación constante.

El futuro apunta hacia modelos formativos cada vez más flexibles, personalizados y orientados a resultados concretos, donde la capacidad de aprender a aprender constituirá la competencia fundamental para navegar en un entorno en permanente evolución.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cada vez más personas buscan formarse durante toda la vida – https://theconversation.com/cada-vez-mas-personas-buscan-formarse-durante-toda-la-vida-259111

Tras utilizar la IA generativa en ‘El Eternauta’, Netflix corre el riesgo de dejar atrás a espectadores y creadores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Edward White, PhD Candidate in Psychology, Kingston University

El reciente uso de la IA generativa por parte de Netflix para escenificar el derrumbe de un edificio en la serie de ciencia ficción El Eternauta supone mucho más que un hito tecnológico. Revela una tensión psicológica fundamental sobre la autenticidad del entretenimiento.

La secuencia representa el primer uso oficial de esta tecnología en el metraje final por parte del gigante del streaming. Según Netflix, se completó diez veces más rápido de lo que habrían permitido los métodos tradicionales.

Sin embargo, esta ganancia en eficiencia pone de relieve una cuestión más profunda, arraigada en la psicología humana. Cuando los espectadores descubren que su entretenimiento contiene IA, ¿desencadena esta revelación de la autoría algorítmica la misma disonancia cognitiva que experimentamos cuando descubrimos que hemos sido seducidos por la desinformación?

El paso del CGI (las imágenes generadas por ordenador) tradicional a la IA generativa es el cambio más significativo en los efectos visuales (VFX) desde que los gráficos por ordenador sustituyeron a los efectos físicos.

Los VFX tradicionales requieren legiones de artistas que crean meticulosamente modelos basados en mallas y pasan semanas perfeccionando la geometría, la iluminación y la animación de cada elemento. Incluso el uso de CGI con pantallas verdes exige que los artistas construyan cada elemento digital a partir de modelos 3D y programen las simulaciones. Tienen que crear manualmente fotogramas clave para cada momento, estableciendo puntos que muestren cómo se mueven o cambian las cosas.

Con la IA generativa, los artistas simplemente describen lo que quieren y los algoritmos generan secuencias completas al instante. Esto convierte un trabajo lento y laborioso en algo más parecido a una conversación creativa. Pero también plantea preguntas difíciles. ¿Estamos asistiendo a una nueva etapa de la tecnología o a la sustitución de la creatividad humana por conjeturas algorítmicas?

La escena del derrumbe del edificio de El Eternauta demuestra claramente esta transformación. Lo que antes habría requerido meses de trabajo de modelado, rigging y simulación, se ha logrado mediante la generación de texto a vídeo en una fracción del tiempo.

Los factores económicos que impulsan esta transformación van mucho más allá de las ambiciones creativas de Netflix.

Se prevé que el mercado de la IA de texto a vídeo alcance un valor de más de 1 500 millones de euros en 2029. Esto refleja una industria que busca recortar gastos tras 2022, cuando el presupuesto para contenidos de Netflix descendió un 4,6 %, mientras que Disney y otros grandes estudios implementaron medidas generalizadas de recortes.

La disrupción en costes es desconcertante. Las secuencias tradicionales de efectos visuales pueden costar miles de dólares por minuto. Como resultado, el presupuesto medio para CGI y efectos visuales en las películas estadounidenses alcanzó los 33,7 millones de dólares por película en 2018. La IA generativa podría suponer una reducción de costes del 10 % en toda la industria de los medios de comunicación y de hasta un 30 % en televisión y cine. Esto permitirá a los cineastas independientes hacer realidad visiones creativas que antes eran imposibles. Pero esta mayor accesibilidad también conlleva pérdidas.

El tráiler de El Eternauta.

La OCDE informa de que el 27 % de los puestos de trabajo en todo el mundo corren un “alto riesgo de automatización” debido a la IA. Por otra parte, encuestas realizadas por la Alianza Internacional de Empleados de Teatro han revelado que el 70 % de los trabajadores de efectos visuales realizan horas extras no remuneradas y solo el 12 % tiene seguro médico. Es evidente que la industria ya se encuentra bajo presión.

Poder frente a precisión

Si bien la IA ofrece a los cineastas un acceso sin precedentes a la fabricación de imágenes complejas, al mismo tiempo les priva del control minucioso que define la visión del director.

A modo de experimento, el director de cine Ascanio Malgarini dedicó un año a crear un cortometraje generado por IA titulado Kraken (2025). Utilizó herramientas de IA como MidJourney, Kling, Runway y Sora, pero descubrió que “el control total sobre cada detalle” era “simplemente imposible”.

Malgarini describió su trabajo como el de un editor de documentales. En lugar de dirigir tomas precisas, reunió “una gran cantidad de material de diferentes fuentes”.

Kraken, el cortometraje experimental de IA de Ascanio Malgarini.

Y no solo los cineastas prefieren el toque humano. En el mundo del arte, los estudios han demostrado que los espectadores prefieren claramente las obras originales a las copias perfectas generadas por IA. Los participantes citaron la sensibilidad hacia el proceso creativo como fundamental para la apreciación.

Cuando se aplica al contenido generado por IA, este sesgo crea contradicciones fascinantes. Una investigación reciente publicada en Frontiers in Psychology descubrió que, cuando los participantes desconocían el origen, preferían significativamente las obras de arte generadas por IA a las creadas por humanos. Sin embargo, una vez revelada la autoría de la IA, el mismo contenido sufrió una reducción en la percepción de autenticidad y creatividad.

El ajuste de cuentas de Hollywood con la IA

Los avances en IA se están produciendo en un vacío normativo. Aunque el Congreso de los Estados Unidos celebró múltiples audiencias sobre IA en 2023, no existe una legislación federal integral que regule su uso en Hollywood. La ley estadounidense sobre divulgación de derechos de autor de la IA generativa, actualmente paralizada, deja a los creadores sin protección jurídica, ya que las empresas utilizan sistemas de IA entrenados con materiales que pueden estar protegidos por derechos de autor.

Las huelgas de Hollywood de 2023 cristalizaron estos temores de la industria. Los guionistas consiguieron protecciones que garantizan que la IA no pueda escribir ni reescribir material, mientras que los actores negociaron la necesidad de pedir consentimiento para las réplicas digitales. Sin embargo, estos acuerdos cubren principalmente a los directores, productores e intérpretes principales, que son los que tienen más poder de negociación, mientras que los trabajadores de efectos visuales siguen siendo vulnerables.

Los litigios por derechos de autor están empezando a dominar el panorama: desde 2020 se han presentado más de 30 demandas por infracción contra empresas de IA. La histórica demanda de Disney y Universal en junio de 2025 contra Midjourney representa el primer desafío importante de los grandes estudios en materia de derechos de autor, alegando que la empresa de IA creó un “pozo sin fondo de plagio” al entrenar sin permiso a sus modelos con personajes protegidos por derechos de autor.

Mientras tanto, los tribunales federales de Estados Unidos han dictado sentencias contradictorias. Un juez de Delaware falló en contra de la empresa de IA Ross Intelligence por entrenar a su tecnología con contenido legal protegido por derechos de autor, mientras que otros se han inclinado parcialmente a favor de las defensas del uso legítimo.

El sector se enfrenta a un problema de aceleración: los avances en IA superan las negociaciones contractuales y la adaptación psicológica. Esta tecnología está remodelando las demandas de la industria, pero el 96 % de los artistas de efectos visuales afirman no haber recibido formación específica, y el 31 % citan esto como un obstáculo para incorporar la IA en su trabajo.

La integración de la IA en Netflix demuestra que Hollywood se enfrenta a cuestiones fundamentales sobre la creatividad, la autenticidad y el valor humano en el mundo del entretenimiento. Sin una regulación integral y programas de reciclaje profesional, la industria corre el riesgo de un futuro en el que los avances tecnológicos sean más rápidos que los marcos legales, los trabajadores y la aceptación pública.

A medida que el público empieza a reconocer la mano invisible de la IA en el entretenimiento, la industria debe hacer frente no solo a la disrupción económica, sino también a los sesgos cognitivos que determinan cómo percibimos y valoramos el trabajo creativo.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Cultura Claudia Lorenzo.


The Conversation

Edward White no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Tras utilizar la IA generativa en ‘El Eternauta’, Netflix corre el riesgo de dejar atrás a espectadores y creadores – https://theconversation.com/tras-utilizar-la-ia-generativa-en-el-eternauta-netflix-corre-el-riesgo-de-dejar-atras-a-espectadores-y-creadores-262449

Fomentar la economía rural, el mejor antídoto contra los incendios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Cabrero, Catedrático. Estructuras Arquitectónicas y Construcción con Madera. Cátedra Madera Onesta, Universidad de Navarra

Cada verano, los incendios forestales se repiten en el paisaje español y protagonizan las noticias. Estos últimos días han sido especialmente dramáticos, con fuegos devastadores en Tarifa, Zamora, Madrid o Las Médulas, espacio natural que quedó totalmente arrasado.

Si bien las cifras de destrucción varían drásticamente —desde las más de 310 000 hectáreas quemadas en 2022 hasta las aproximadamente 48 000 hectáreas de 2024—, su rastro de destrucción en la biodiversidad y las comunidades rurales permanece. Es un buen momento para recordar que, también con el fuego, la mejor estrategia es la prevención.

El triángulo del fuego

Para evitarlo, primero hay que entender cómo comienza un incendio. La clave está en un concepto fundamental, el “triángulo del fuego”, compuesto por tres elementos: calor, oxígeno y combustible. Si eliminamos cualquiera de ellos, el fuego se apaga.

El calor es el detonante, el “mechero” que enciende la llama, en forma de rayo, una chispa accidental o una negligencia. En España, más del 90 % de los incendios tienen causas humanas.
El oxígeno, presente en el aire, alimenta la llama. Por eso cuando se cubre una vela con un vaso y se le quita este elemento, se apaga.

Finalmente, está el combustible. En una barbacoa, el carbón por sí solo no arde; necesita un material que prenda con facilidad para alimentar la llama. Lo mismo pasa en el monte, donde la vegetación del sotobosque –hierbas secas, arbustos y ramas caídas– actúa como ese papel o esas astillas: es el material que prende con más facilidad y permite que el fuego se propague a los árboles .




Leer más:
Beneficios de no cortar los árboles después de un incendio


El abandono rural: un combustible silencioso

Con el calor y el oxígeno fuera de nuestro control directo, la única vía realista para la prevención es la gestión del tercer componente: el combustible. Y el principal responsable de su peligrosa acumulación es un problema silenciado: el abandono rural. Muchas zonas del interior de España han dejado de cultivarse o pastorearse. Como resultado, el monte se llena de vegetación que actúa como combustible natural.

Apagar el fuego constituye la solución última y, por tanto, siempre es ya demasiado tarde. La clave, por lo tanto, no es solo combatir las llamas, sino apostar por una gestión activa del paisaje, que nos permita controlar ese combustible vegetal. No se trata de eliminar la vegetación, sino de gestionarla con inteligencia.

Un bosque “limpio” no es un bosque sin vegetación, sino un ecosistema sano y resiliente que acoge refugios de biodiversidad y mantiene hábitats esenciales.




Leer más:
Maneras de mirar un bosque


Cómo brindar valor al bosque

La clave está en generar una economía rural basada en el uso del monte. Si bien estas tareas generan empleo en la España vaciada, también cuestan dinero. Por ello, es fundamental brindar valor al bosque. Para que el monte perdure, es necesario crear una economía sostenible en torno a productos y servicios como la ganadería extensiva, la silvicultura, la agricultura mixta, el turismo y otros productos no maderables.

Proyectos como PRISMA, BIOVALOR o Bio+Málaga están explorando cómo convertir esta gestión activa en empleo y oportunidades para zonas rurales. Se trata de reimaginar nuestros montes no solo como espacios naturales, sino como motores de desarrollo local.

Tecnología para prevenir, no solo apagar

La tecnología puede jugar un papel importante en el desarrollo de la economía rural. En Navarra, los servicios de emergencia han desarrollado un sistema de información geográfica que permite cartografiar zonas de riesgo, visualizar accesos y coordinar respuestas en tiempo real.

Este sistema, cuyo valor reside en la prevención, permite saber con precisión dónde se acumula combustible vegetal, qué caminos están inactivos o qué áreas requieren atención prioritaria. Así, la gestión del monte puede basarse en datos y evidencias, permitiendo invertir los recursos donde más se necesitan, y ser más eficiente y precisa.




Leer más:
La España vaciada y la España rellena, condenadas a entenderse


Economía circular y prevención: una misma lucha

El viejo dicho forestal es muy cierto: los incendios no se apagan en verano, sino en invierno. Prevenir fuegos implica repensar el uso de nuestros recursos forestales. Un monte bien gestionado, que alimenta una economía circular en torno a sus productos y servicios, es un monte más seguro.

Mientras que darle valor al bosque reduce las amenazas que se ciernen sobre él, cuidar los montes se traduce en dinamizar la economía rural y devolver vida a los pueblos.

La oportunidad de un futuro más próspero y resiliente está en nuestros bosques. Porque un monte gestionado es más útil, más biodiverso y más vivo. Y, por supuesto, reduce el peligro de incendios.

The Conversation

José Manuel Cabrero recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, y de la empresa Onesta.

César Martín-Gómez recibe fondos de la Cátedra Fundación Saltoki.
Miembro de la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (ATECYR).

Rayder Willian Leonardo Laura recibe fondos de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

– ref. Fomentar la economía rural, el mejor antídoto contra los incendios – https://theconversation.com/fomentar-la-economia-rural-el-mejor-antidoto-contra-los-incendios-261935

Inteligencia artificial para prevenir y diagnosticar el dengue

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Sepúlveda Crespo, Investigador Miguel Servet, Instituto de Salud Carlos III

El dengue se expande… y no solo en zonas tropicales. Se trata de una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes, que afecta cada año a millones de personas. En los últimos años ha llegado a regiones donde antes era prácticamente desconocida, incluidas zonas de Europa y América. El aumento de temperaturas, la globalización y los movimientos de población están facilitando su expansión.

Esta realidad preocupa a las autoridades sanitarias: el dengue no solo genera una elevada carga asistencial, sino que también tiene un potencial epidémico importante. En 2024, varios países latinoamericanos y europeos experimentaron brotes sin precedentes. En este contexto, detectar el virus rápido, predecir brotes con antelación y actuar con eficacia se vuelve indispensable. Aquí es donde la inteligencia artificial (IA) puede marcar la diferencia.

Lejos de ser una tecnología lejana, la IA ya está transformando silenciosamente la biomedicina y la salud pública. Frente a virus emergentes como el dengue, su papel resulta especialmente prometedor.

Diagnóstico más rápido, brotes más previsibles

Uno de los grandes retos del dengue es su diagnóstico temprano. En sus primeras fases, los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades comunes. Además, las pruebas convencionales para diagnosticar virus –como la PCR– requieren equipamiento especializado y personal entrenado, lo que limita su uso en zonas con menos recursos.

Aquí es donde entra la IA: algoritmos entrenados con grandes volúmenes de datos clínicos pueden detectar patrones sutiles en los síntomas o análisis rutinarios que podrían pasar desapercibidos. Así, algunos modelos permiten predecir con alta precisión si una persona desarrollará dengue grave, mediante datos clínicos básicos recogidos el primer día de atención médica, lo que ayuda a priorizar casos y evitar complicaciones.

A la hora del diagnóstico, la IA combinada con la nanotecnología (la tecnología de nanomateriales que trabaja a escala diminuta) permite desarrollar sensores portátiles capaces de detectar el virus en muestras de pacientes de forma rápida, accesible y sencilla. Esto resulta ideal en comunidades remotas con acceso limitado a pruebas de laboratorio o durante brotes, cuando el tiempo de respuesta es esencial.

Brotes predecibles

Pero no solo se trata de diagnosticar. La IA también permite anticipar dónde y cuándo ocurrirá el próximo brote. ¿Cómo? Los algoritmos que usan la IA combinan datos climáticos, demográficos, de movilidad humana y la presencia del mosquito transmisor para crear mapas de riesgo dinámicos. En lugares como Brasil o Colombia, estos modelos ya se usan para anticiparse y activar alertas o respuestas sanitarias sobre el terreno con días o semanas de antelación.

En resumen, la IA convierte datos dispersos en información clara y útil que permite hacer predicciones. Esa capacidad puede marcar la diferencia entre contener un brote o enfrentarse a una epidemia.

¿Y si combinamos la IA con salud pública?

El verdadero potencial de la IA está en cómo se integra dentro de un sistema de salud más amplio. No basta con tener algoritmos potentes: sus predicciones deben traducirse en decisiones reales, y eso requiere colaboración entre científicos de datos, sanitarios, epidemiólogos y responsables políticos.

Imaginemos este escenario: un modelo de IA detecta un aumento de casos febriles en una región concreta. Al mismo tiempo, otro sistema predice que las condiciones climáticas favorecerán la proliferación del mosquito que transmite el dengue. La plataforma lanza una alerta local y se activan campañas de información a la población, vigilancia del mosquito transmisor y refuerzo sanitario. Todo esto, en tiempo real y actualizado día a día.

Figura.

La IA también puede contribuir a la educación sanitaria mediante aplicaciones móviles que permiten reportar síntomas, recibir recomendaciones o conocer el nivel de riesgo en una zona determinada. Esta “vigilancia participativa” es una forma efectiva de ampliar el alcance de los sistemas tradicionales.

Por supuesto, todavía existen desafíos: los modelos deben ser validados, transparentes y respetuosos con la privacidad. Aun así, los beneficios superan con creces las barreras, especialmente, si se desarrollan con un enfoque ético y centrado en el bien común.

La medicina del futuro (y del presente)

Muchas de estas soluciones ya se están implementando. Grupos de investigación en todo el mundo desarrollan tecnologías que combinan IA y nanotecnología para mejorar el diagnóstico de enfermedades víricas como el dengue. A medida que dichas herramientas evolucionen, también se adaptarán a otros virus emergentes como zika, chikungunya o futuras amenazas pandémicas.

El mensaje es claro: en un mundo cada vez más vulnerable a las enfermedades infecciosas, necesitamos aprovechar todas las herramientas disponibles. Y la IA, bien aplicada, puede ser una de las más poderosas.

El dengue ya no es una enfermedad lejana. Está más cerca de lo que creemos, y su control exige nuevas formas de pensar y actuar. La IA no sustituye a los profesionales de la salud, pero los potencia. Nos ayuda a ver antes, actuar antes… y salvar más vidas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Inteligencia artificial para prevenir y diagnosticar el dengue – https://theconversation.com/inteligencia-artificial-para-prevenir-y-diagnosticar-el-dengue-262017

Así se adaptan al cambio climático los peces de agua fría como el salmón y la trucha

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Ayllón Fernández, Profesor e investigador del Departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución, Universidad Complutense de Madrid

Trucha común (_Salmo trutta_). Jeff Feverston/Shutterstock

La lamprehuela y la colmilleja son dos pequeños peces endémicos de la península ibérica actualmente muy amenazados que antes convivían en algunos ríos de montaña cercanos a Madrid. “Antes” es la palabra clave, pues en nuestras últimas investigaciones no encontramos en ellos ni rastro de la lamprehuela. No es un caso aislado: los peces de agua dulce están entre los grupos animales más amenazados del planeta.

Las especies de aguas frías, en riesgo

Las causas del declive de los peces de agua dulce son muy variadas y principalmente tienen un origen humano. Se estima que alrededor del 20 % de las especies amenazadas están afectadas por el cambio climático. Por ejemplo, los salmónidos, entre los que se encuentran la trucha común y el salmón atlántico, dependen de aguas frías, limpias y oxigenadas, por lo que el cambio climático los pone en una situación crítica.

De hecho, hemos detectado un declive en las poblaciones de trucha y salmón de la península ibérica en las últimas décadas, a medida que los ríos han aumentado su temperatura y disminuido su caudal.

Pero ¿qué quiere decir exactamente que los salmónidos son peces de aguas frías? Básicamente, que su fisiología está adaptada para funcionar eficientemente en un rango estrecho de temperaturas bajas.

La energía que cuesta mantener procesos vitales como la respiración celular, la digestión o la actividad muscular aumenta de forma exponencial con la temperatura del agua. Cuando esta supera los valores óptimos –mucho más bajos que el de las especies de aguas cálidas–, su metabolismo se acelera de forma desproporcionada. Necesitan consumir cada vez más oxígeno, pero la disponibilidad de este en el agua se reduce al subir la temperatura. Esto hace que su alimentación sea menos eficiente, lo que disminuye su crecimiento y, finalmente, su capacidad para reproducirse.

Un pez de color plateado con pequeñas manchas negras en primer plano en aguas azules y otros peces de fondo
Ejemplar de salmón atlántico.
Hans-Petter Fjeld/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Mecanismos de resistencia al cambio climático

Pese a todo, las extinciones locales de trucha y salmón aún son raras, porque los salmónidos son animales particularmente adaptables y resistentes. Como respuesta a las nuevas condiciones ambientales, están experimentando cambios fisiológicos que afectan a muchas de las características que determinan su capacidad para dejar descendencia y transmitir sus genes: tolerancia térmica, tasas metabólicas, tamaño y edad de madurez sexual, o al momento de la migración o la reproducción.

Otro mecanismo de respuesta al cambio ambiental es la plasticidad en el comportamiento. A diferencia de los cambios fisiológicos, es rápida y reversible.

Una respuesta bastante interesante en este sentido consiste en desplazarse a lo largo de la red fluvial buscando tramos con temperaturas menos estresantes y más adecuadas para el crecimiento. Así, los salmónidos pueden maximizar su producción anual aprovechando de forma estacional la heterogeneidad térmica que hay en los ríos. ¿Cómo? Residiendo en los tramos de aguas frías de cabecera (refugios térmicos) en verano y en los tramos bajos de mayor temperatura y productividad el resto del año. Aunque esto solo funciona si los ríos no están llenos de presas que impidan estos movimientos.




Leer más:
Eliminar embalses y presas abandonadas, un respiro para los ríos


Por otro lado, los salmónidos pueden variar flexiblemente sus patrones diarios de actividad y selección de hábitat –decidiendo cuándo y dónde alimentarse– para ajustarse a cambios rápidos en las condiciones ambientales.

Lo que no se había estudiado antes es si esta flexibilidad en el comportamiento podría aumentar la capacidad de supervivencia a largo plazo de las poblaciones más afectadas por el cambio climático. Y esto es precisamente lo que tratamos de resolver en un estudio reciente mediante experimentos virtuales con un modelo de simulación.

Cambios en la alimentación para resistir el cambio climático

¿Qué aprendimos con nuestras simulaciones? En primer lugar, confirmaron lo que los ecólogos del comportamiento saben por sus experimentos: durante los veranos con altas temperaturas, las truchas solo pueden satisfacer sus necesidades metabólicas alimentándose en varios momentos del día. Y deben hacerlo de forma que peces de distinto tamaño puedan alimentarse en el mismo lugar a diferentes horas.

Los peces deben asumir un equilibrio entre la necesidad de alimentarse y el riesgo de depredación que ello implica. Alimentarse durante el día es más eficiente para ganar energía, pero también más arriesgado. Hacerlo de noche es más seguro, pero menos rentable. Y alimentarse al amanecer o al atardecer ofrece un crecimiento casi tan bueno como el del día y con un riesgo algo menor, pero son periodos de corta duración.

La temperatura condiciona considerablemente este equilibrio, ya que afecta a la cantidad de alimento que necesita el pez. Por ello, analizamos cómo las truchas simuladas modificaban su comportamiento de alimentación en un río con temperaturas cada vez más elevadas y caudales cada vez más bajos.

Tal como esperábamos, las truchas mostraron una gran plasticidad: respondieron aumentando su actividad general de búsqueda de alimento, especialmente la diurna. Sin embargo, los patrones de actividad diaria variaron en función de la edad, pues los requerimientos energéticos aumentan exponencialmente con el tamaño.

En nuestro segundo experimento de simulación comprobamos que las poblaciones virtuales de truchas capaces de ajustar flexiblemente su patrón circadiano de alimentación fueron más resistentes al cambio climático que las poblaciones que se alimentaban de forma fija solo durante el día.

La plasticidad del comportamiento puede ser clave para hacer frente a los cambios ambientales en estos peces, aunque también en otros grupos de animales. No deberíamos subestimar su importancia a la hora de predecir la supervivencia de las poblaciones de especies tan emblemáticas como la trucha o el salmón en nuestros ríos, sometidos a temperaturas crecientes y caudales menguantes.


La versión original de este artículo fue publicada en la web de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad Complutense de Madrid.


The Conversation

Este artículo ha sido realizado en el marco del proyecto DEMGENTROUT, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (proyecto PID2023-148644OB-I00), dentro de la Convocatoria 2023 de ayudas a Proyectos de Generación de Conocimiento.

– ref. Así se adaptan al cambio climático los peces de agua fría como el salmón y la trucha – https://theconversation.com/asi-se-adaptan-al-cambio-climatico-los-peces-de-agua-fria-como-el-salmon-y-la-trucha-261588

Maquillaje y sonidos relajantes para narrar el ‘true crime’: ¿dónde están los límites del morbo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dolores Fernández Pérez, Psicología, Universidad de Castilla-La Mancha

El true crime (historias sobre crímenes reales) se ha convertido en uno de los géneros más populares de los últimos años. Series, documentales, libros, pódcasts y canales de YouTube nos invitan a seguir asesinatos, desapariciones y juicios como si fueran ficción. Pero no lo son.

Detrás de cada historia hay víctimas reales, familias que todavía sufren y un dolor que no debería tratarse como simple entretenimiento.

Este tipo de contenidos se ha vuelto uno de los favoritos de las plataformas digitales. Pero lo preocupante no es solo su éxito, sino que cada vez nos parezca más normal sentir curiosidad por el crimen.

A veces, los relatos incluyen la colaboración del propio agresor o se cuentan sin consultar con las familias de las víctimas. El sufrimiento se convierte en un producto más, y el asesinato, en una historia que se consume como cualquier otra del catálogo semanal.

Además, se suele repetir el mismo tipo de personajes: mujeres blancas, jóvenes y atractivas como víctimas, junto a agresores fríos, calculadores y carismáticos. Las vidas que no encajan en ese molde no aparecen, porque no todos los dolores “venden” igual. Y mientras tanto, se ignora el derecho al silencio, al duelo privado o al olvido.

Usado por quienes buscan seguridad

El consumo de true crime es más complejo de lo que parece. No se trata solo de morbo. Hay quienes buscan sentirse más seguras, aprender a detectar señales de peligro o prepararse ante posibles amenazas.

Para muchas personas, estos contenidos también funcionan como vía de escape. Buscan emociones intensas desde la tranquilidad de su casa, sin correr riesgos. Hay quienes los ven para calmar el insomnio, combatir el aburrimiento o lidiar con la ansiedad. Otros se sienten reflejados en las víctimas y encuentran en estas historias una forma de entender y dar sentido a lo que han vivido.

Pero ver estos contenidos una y otra vez también puede tener efectos negativos: puede hacernos insensibles, hacer que la violencia nos parezca algo normal y reforzar ideas equivocadas sobre el crimen.

Además, algunas de estas historias presentan a los agresores de forma atractiva o incluso romántica. En redes sociales se crean vínculos emocionales con ellos. Incluso hay grupos de fans que admiran a asesinos en serie como Ted Bundy o Jeffrey Dahmer. Todo esto muestra una forma peligrosa de hacer que el mal parezca interesante o bonito.

El ASMR del crimen

Uno de los casos más extremos de esta tendencia es el ASMR true crime. El ASMR, que en inglés significa “Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma”, es una sensación agradable que muchas personas sienten al oír susurros, ruidos suaves o movimientos repetitivos. Es una forma de relajarse que se ha hecho muy popular en internet.

Algunos canales han empezado a contar asesinatos reales con este estilo: voz baja, tono suave y ambiente relajante. Canales como el de Bailey Sarian han hecho popular este formato, donde maquillaje y crimen se mezclan en la misma pantalla. Así, el sufrimiento se convierte en algo que acompaña mientras uno se relaja.

Esta forma de contar el crimen, que mezcla cuidado personal y relajación, plantea un problema ético importante: ¿qué pasa cuando usamos el sufrimiento de otras personas como fondo para relajarnos? ¿Estamos perdiendo sensibilidad ante el dolor real? ¿Qué tipo de empatía estamos construyendo si un asesinato puede convertirse en algo que escuchamos para dormir?

Como experta en criminología, me preocupa que muchas de estas historias refuercen ideas equivocadas. Se presenta al criminal como alguien inteligente o fascinante, se insinúa que la víctima hizo algo mal. Al mismo tiempo se ocultan las causas profundas de la violencia: la desigualdad, el racismo o el abuso de poder.

Como sociedad, deberíamos hacernos algunas preguntas: ¿nos emociona la historia o solo el misterio? ¿Nos importa la víctima o solo queremos el giro final? ¿Vemos estos contenidos para entender lo que pasa en el mundo o solo para distraernos?

No se trata de decir que el true crime es malo en sí mismo. Algunas producciones han servido para reabrir casos, cuestionar decisiones injustas o dar voz a personas que no habían sido escuchadas. Pero la línea entre el periodismo serio y el espectáculo es cada vez más difícil de ver.

Los límites éticos del género

Por eso es urgente hablar de los límites éticos del género. Necesitamos reglas básicas: pedir permiso a las familias, tratar con respeto a quienes ya no están, contar los hechos con cuidado y contexto. Y en España también necesitamos un marco ético claro que regule cómo se crean y difunden estos contenidos.

No podemos dejar estas decisiones en manos del algoritmo o de la audiencia. Hay que proteger la privacidad, el derecho a decidir y el respeto por el dolor ajeno.

El problema no es solo de quienes producen estos contenidos. También lo es de quienes los vemos. Yo misma los he consumido, a veces por motivos profesionales, otras por curiosidad. Pero si dejamos de sentir algo, si el dolor de otras personas ya no nos toca, entonces estamos perdiendo algo importante.

Esto no va de censurar. Va de pedir historias más justas, más humanas. De aprender a distinguir entre memoria y morbo, entre justicia y entretenimiento.

Porque el true crime no solo habla de crímenes. Habla de nosotros y de lo que elegimos ver.

The Conversation

Dolores Fernández Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Maquillaje y sonidos relajantes para narrar el ‘true crime’: ¿dónde están los límites del morbo? – https://theconversation.com/maquillaje-y-sonidos-relajantes-para-narrar-el-true-crime-donde-estan-los-limites-del-morbo-259762

Por qué el mundo (y la democracia) necesitan alternativas al dominio de los gigantes tecnológicos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ulf Thoene, Profesor Asociado de Ética Empresarial y Organizacional, Universidad de La Sabana

Quality Stock Arts/Shutterstock

En una era en la que la inteligencia artificial (IA) moldea todo, desde recortes masivos en presupuestos gubernamentales hasta políticas de migración y aprobaciones de hipotecas, la pregunta de quién controla nuestra infraestructura digital nunca ha sido más urgente.

A medida que los multimillonarios tecnológicos incrustan su influencia en la política global, los gobiernos de todo el mundo están despertando a los riesgos de la dependencia. Así, los expertos debaten cada vez más vías hacia la soberanía digital: la capacidad de estados y sociedades para gobernar la tecnología alineada con valores democráticos, en lugar de intereses corporativos o extranjeros.

Las grandes potencias apuestan fuerte

La soberanía digital ha evolucionado de ser una noción vaga entre analistas, políticos y activistas a un eslogan político global en la última década. Su ascenso se aceleró en años recientes, caracterizado por eventos que han marcado un punto de inflexión.

Por un lado, la agenda proteccionista de Trump y Biden prohibió tecnología china en mercados estadounidenses, por otro, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea (UE) extiende reglas extraterritorialmente y la Ley de Ciberseguridad de China exige localización de datos. Mientras, el último Plan de Acción de IA de EE. UU. pretende “ganar la carrera de la inteligencia artificial”.

Estas acciones de las grandes potencias mundiales han desatado debates sobre autonomía en comunicación digital, derechos, seguridad y transformación de la sociedad.

Soberanía de infraestructuras críticas

La soberanía digital no implica aislacionismo o proteccionismo. Se trata de reclamar agencia en un mundo donde infraestructuras críticas, desde computación en la nube hasta modelos de IA, están dominadas por un puñado de titanes tecnológicos chinos –Alibaba, Baidu, Huawei y Tencent– y estadounidenses –Alphabet (Google), Amazon, Apple, Meta, Microsoft, OpenAI y Palantir–.

Europa importa la gran mayoría de sus servicios digitales, con provisión de nube predominantemente controlada por gigantes estadounidenses. En sus servidores remotos se ejecuta el software que impulsa servicios públicos como hospitales y redes energéticas. Esto deja a Europa vulnerable a órdenes ejecutivas de Washington o Pekín, que podrían cortar el acceso a tecnología esencial.

La nube, una caja negra

Las apuestas geopolíticas son altas. Los gigantes digitales orquestan un ecosistema depredador en regiones como América Latina, por ejemplo. Estas compañías no solo concentran datos y ganancias: controlan vastas redes y extraen conocimiento de investigaciones globales mientras establecen agendas de IA.

La nube es una caja negra donde confluyen producción, intercambio y consumo, atrapando a startups, a corporaciones e, incluso, a gobiernos, en una situación de dependencia interminable.

Este extractivismo se extiende al planeta mismo. Los centros de datos de IA, como las nuevas fábricas de nuestra economía, devoran inmensos recursos, como electricidad y agua. Esta reconexión a escala planetaria está en manos de actores, a menudo, más allá del control estatal, lo que exacerba crisis ecológicas y tensiones geopolíticas. Desde sabotajes a cables submarinos hasta satélites influyendo en zonas de guerra, las herramientas digitales son armas de doble filo.

Hacia una alternativa

El concepto de soberanía digital abarca términos variados, como soberanía de internet, autosuficiencia tecnológica, autonomía estratégica o soberanía de datos, invocados por actores diversos más allá de las grandes potencias. Esto incluye a economías emergentes, organizaciones privadas y grupos indígenas.

Aunque criticado como proteccionismo o nacionalismo disfrazado, en realidad, busca una esfera digital ordenada y regulada que aborda derechos individuales, seguridad colectiva, aplicabilidad y competencia. Enfatiza la soberanía democrática y permite a ciudadanos moldear la transformación digital de manera autodeterminada. También es cierto que, como ocurre con cualquier otra invocación de la noción de soberanía, hay regímenes autoritarios que disfrazan políticas de manipulación y de acceso restringido a la información digital como un legítimo ejercicio de soberanía digital.

Invertir en tecnología, pero con cabeza

Las ganancias de los gigantes digitales, con frecuencia, no provienen de innovación genuina, sino de extracción de valor habilitada por inversiones públicas en tecnología básica, como internet.

Hay llamados a políticas pre-distributivas, basadas en diseñar tecnología con equidad desde el inicio, en lugar de regular disfunciones después. Proponen una arquitectura digital pública, democrática, internacional, centrada en las personas y respetuosa con el medioambiente. También debería incluir modelos de IA de código abierto e impulsar su uso en sectores como el de la salud pública.

Lucha por la democracia

Estas tensiones subrayan un desafío central, en un momento en que la tecnología digital fusiona servicios públicos con monopolios industriales. El surgimiento de las tecnologías digitales está transformando fundamentalmente el poder en la geopolítica, al permitir que ciertos países extiendan su influencia mucho más allá de los instrumentos convencionales. Reconducir la situación implica ver la soberanía como un proceso de fortalecimiento de la autodeterminación y la colaboración entre distintos países.

Pero no se trata solo de la lucha de Europa. Perspectivas de comunidades en el Sur Global, aunque no constituyen un grupo homogéneo ni una sola voz unificada en los asuntos mundiales, revelan enfoques multifacéticos, desde ecosistemas autosuficientes hasta revitalización cultural vía herramientas digitales, desafiando visiones centradas en Occidente.

La soberanía digital exige acción: invertir en infraestructuras públicas y lograr interoperabilidad –capacidad de compartir información entre distintos sistemas informáticos–. Los creadores de valor no deben ser solo corporaciones privadas. Priorizando personas y planeta sobre rentas, podemos forjar un futuro digital más participativo e inclusivo. Si fracasamos, no solo nos acecha el vasallaje económico, sino la erosión de la democracia misma.

The Conversation

Ulf Thoene no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Por qué el mundo (y la democracia) necesitan alternativas al dominio de los gigantes tecnológicos – https://theconversation.com/por-que-el-mundo-y-la-democracia-necesitan-alternativas-al-dominio-de-los-gigantes-tecnologicos-261598