La red ferroviaria española necesita inversiones en mantenimiento y no tanto que se construyan nuevas líneas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Gutiérrez Hita, Profesor titular de Universidad. Economía industrial (transporte, energía, telecomunicaciones), Universidad Miguel Hernández

Trenes de alta velocidad Iryo y AVE en la estación de Córdoba. Colinmthompson/Shutterstock

La liberalización en España del transporte de viajeros por tren (2021) ha conllevado un aumento en la frecuencia de paso de los trenes por su red ferroviaria. Al mismo tiempo, el incremento en el número de incidencias de los últimos tiempos ha provocado el deterioro de su imagen de servicio de calidad, llevando a cuestionar el estado de las infraestructuras, y socavando la confianza de los consumidores.

Por otra parte, las ineficiencias en el sistema de transporte afectan al turismo, uno de los sectores económicos con más peso en la economía española.

Aunque algunos problemas podrían deberse a la diferencia en las especificaciones técnicas de los trenes (y no tanto a la intensidad de uso de las vías), esto no justifica ni la existencia ni la persistencia de las incidencias, pues todos los modelos de trenes pasan por las validaciones técnicas correspondientes.

Parece entonces que la solución podría estar en un mejor mantenimiento de la red ferroviaria por parte de Adif, empresa estatal española que tiene a su cargo la construcción y explotación de líneas de ferrocarril.

Viajeros al tren

A comienzos de 2025, la cuota de mercado del trasporte de viajeros de larga distancia por ferrocarril sufrió su primera caída desde el fin de las restricciones provocadas por la pandemia.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el primer trimestre de 2025 los viajes en tren ascendieron a 165 millones. Esta cifra representa una caída del 1,2 % respecto al mismo periodo del año anterior, y de más del 8 % en comparación con el último trimestre de 2024. Este cambio de tendencia deja al descubierto problemas estructurales para el sistema ferroviario español.

Evolución en el número de viajeros transportados entre enero de 2020 y junio de 2025.
Fuente: INE, Estadística de Transporte de Viajeros

No obstante, la actual situación de incertidumbre no se justifica en España, que cuenta con una de las redes de alta velocidad más desarrolladas del mundo. La evidencia apunta a un déficit en la inversión en mantenimiento de la infraestructura ferroviaria.

Del monopolio a la liberalización: los participantes

La marca low cost Avlo, del antiguo monopolista estatal de transporte ferroviario Renfe, comenzó a operar en junio de 2021 en la línea Madrid-Barcelona. Ahora cubre también los corredores del Levante y Andalucía.

Avlo es competencia de la primera marca de alta velocidad que hubo en España, AVE (1992), también de Renfe, que aplica aquí una estrategia de diferenciación, ofreciendo a través de dos marcas independientes entre sí dos versiones distintas (a precios diferentes) de un mismo servicio.

La competencia efectiva comenzó con la introducción en España del servicio Ouigo (de la estatal francesa SNCF), que comenzó a operar poco antes que Avlo, en mayo de 2021, también en la ruta Madrid-Barcelona, ampliando luego sus servicios al corredor del Levante.

Por último, el servicio Iryo (participado por Trenitalia, Air Nostrum y Globalvia) realizó su primer viaje comercial el 25 de noviembre de 2022, uniendo Madrid, Zaragoza y Barcelona. Luego ha continuado su expansión al corredor del Levante y Andalucía.

Con la entrada de estos nuevos operadores se ha producido un aumento en las frecuencias de viaje en los tres corredores de alta velocidad con mayor demanda: Madrid-Cataluña, Madrid-Levante y el más antiguo, Madrid-Andalucía.

Problemas en la red ferroviaria

En los últimos meses se han venido produciendo incidencias que afectan a los tres operadores (Renfe, Ouigo, Iryo). Algunos ejemplos son los retrasos en los trenes AVE, los robos de cable o las caídas de tensión en catenarias de vías de alta frecuencia.

A las incidencias en la alta velocidad se ha sumado la retirada de las modernas unidades Avril S106 de Talgo por las fisuras encontradas en sus bogies, el sistema de rodadura donde se asientan los coches de pasajeros.

Los problemas también llegan a las estaciones. En Madrid, las obras de mejora en Atocha y en Chamartín están provocando interrupciones y afectaciones al tráfico que también impactan en la operativa de la alta velocidad. Otros trabajos, como las obras para la integración de Almería a la alta velocidad, han requerido cerrar tramos ferroviarios y establecer planes de transporte alternativos por carretera.

Las causas

Básicamente, los problemas experimentados por la red se deben a tres factores que se retroalimentan entre sí:

  1. El aumento del tráfico tras la liberalización del sector. Con el incremento de frecuencias se ha intensificado el uso de la red y el desgaste de las infraestructuras críticas: las vías y las catenarias (los cables aéreos que transmiten energía eléctrica a las locomotoras).

  2. El envejecimiento de la infraestructura: las líneas más antiguas, como la de Madrid-Sevilla, con más de 30 años de servicio, exigen un mantenimiento exhaustivo y una inversión significativa en la renovación de la vía, la señalización y el mantenimiento de las catenarias.

  3. Los problemas en la gestión de la red por parte de Adif. Como gestor de la infraestructura, ha admitido problemas específicos como fallos en las catenarias o en las subestaciones eléctricas, que provocan una sobrecarga del sistema que la infraestructura no está preparada para soportar. En este sentido, algunos expertos sugieren que la gestión y la falta de personal o repuestos pueden agravar las incidencias.

El camino hacia una red segura y eficiente

La inversión en mantenimiento se está revelando como insuficiente o, al menos, mal ejecutada. En 2024, ADIF Alta Velocidad invirtió casi 4 500 millones de euros, un 158 % más de lo que destinaba en 2018. Más de 1 060 millones (un 75 % más que hace una década) se emplearon en mantenimiento.

De los tres corredores con más intensidad de uso y competencia, la línea Madrid-Sevilla, la más antigua de la alta velocidad, es la más problemática. El aumento de frecuencia de paso de trenes y el hecho de que Ouigo haya tenido que adaptar sus trenes al sistema de señalización que usa esta línea ha podido influir en esto.

Las declaraciones oficiales sobre la adecuada inversión en mantenimiento y a tratar los problemas como puntuales, contrastan con la opinión del Sindicato Ferroviario, que considera que no ha habido inversiones adecuadas en mantenimiento y se ha priorizado la apertura de nuevas líneas de alta velocidad.

Por su parte, SEMAF, el sindicato de maquinistas, afirma que, por seguridad y a causa de las imperfecciones en las vías, la velocidad no debería sobrepasar los 250 kilómetros por hora. Especialmente en algunos tramos de de Madrid a Sevilla, Málaga, Valencia y Barcelona.

Mantenimiento y racionalización

El camino hacia un transporte ferroviario de calidad debe pasar por el buen mantenimiento de la red ya existente antes que por su crecimiento. El estado de las vías y las catenarias, además de la racionalización del espacio en las estaciones, deberían ser la prioridad para Adif, el Ministerio de Transportes y, en general, todos los actores que participan por el lado de la oferta en la prestación del servicio.

El servicio ferroviario es fundamental para el turismo, tanto de ocio como profesional, que no ha parado de crecer desde la pandemia y que contribuye de forma notable al crecimiento económico. En total, más de 690 millones de personas utilizaron el tren en 2024, lo que representa un 9 % más respecto a las cifras prepandemia y un 77 % por encima del volumen de viajeros en el año 2019, antes de la liberalización.

El objetivo debe ser fortalecer la confianza del usuario, evitando que la acumulación de incidencias provoque un trasvase hacia otros medios de transporte menos sostenibles y eficientes. También se necesita el compromiso de Adif, como gestor de las infraestructuras ferroviarias, y las administraciones públicas para invertir en el mantenimiento y modernización de la red, proporcionando un servicio con altas frecuencias de paso, seguro y puntual.

The Conversation

Carlos Gutiérrez Hita recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Consellería de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana.

– ref. La red ferroviaria española necesita inversiones en mantenimiento y no tanto que se construyan nuevas líneas – https://theconversation.com/la-red-ferroviaria-espanola-necesita-inversiones-en-mantenimiento-y-no-tanto-que-se-construyan-nuevas-lineas-262281

Inteligencia artificial en la universidad: mucho camino por recorrer

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ángel Bartolomé Muñoz de Luna, Profesor de Creatividad, Universidad CEU San Pablo

Gorodenkoff/Shutterstock

¿Está siendo la inteligencia artificial esa revolución que se anunciaba en el ámbito de la educación? ¿Cuánto y cómo se usa, por estudiantes y profesores? En un reciente artículo, hemos analizado su integración en la universidad desde una doble perspectiva: la científica (es decir, lo que se investiga sobre su uso universitario) y la social (la percepción que se tiene sobre su uso en la universidad).

Mientras que los investigadores destacan las oportunidades y desafíos que plantea para personalizar el aprendizaje, la percepción social refleja una adopción más lenta y desigual, particularmente en Europa.

Personalización, tutores virtuales y labores administrativas

En los últimos años, la inteligencia artificial ha comenzado a introducirse en el ámbito educativo, particularmente en áreas como la personalización del aprendizaje, la creación de tutores virtuales y la automatización de tareas administrativas.

Plataformas como Smart Sparrow, Knewton, Century Tech o Khan Academy usan la IA para adaptar el ritmo y el contenido del aprendizaje a las necesidades individuales de los alumnos mediante sistemas de aprendizaje adaptativo, que usan inteligencia artificial para analizar el rendimiento del estudiante (respuestas correctas o incorrectas, tiempo de respuesta, patrones de error); ajustar automáticamente el nivel de dificultad, el tipo de contenido o el ritmo; y recomendar ejercicios, vídeos o lecturas adicionales.

Otra aplicación son los sistemas de tutoría: se trata de agentes conversacionales (chatbots o asistentes virtuales) que interactúan con los estudiantes como lo haría un tutor humano y cuyas funciones típicas son responder dudas sobre contenido, proponer ejercicios, dar explicaciones, resolver problemas paso a paso, motivar y acompañar al estudiante en su progreso.

Algunos ejemplos son: Khanmigo (Khan Academy + GPT-4), que ayuda con matemáticas, escritura, ciencias; Duolingo Max, una inteligencia artificial para tutoría personalizada en idiomas; Socratic (de Google), que responde dudas con explicaciones visuales, o Mika (Carnegie Learning), un tutor IA para matemáticas.




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Todas las plataformas citadas usan modelos de aprendizaje automático que reconocen fortalezas y debilidades del alumno. Esta tecnología ya se está utilizando con éxito en disciplinas como la medicina, la electrónica y la lingüística, áreas donde el análisis de grandes volúmenes de datos y la automatización son esenciales para la enseñanza y la investigación.

Finalmente, esta tecnología permite gestionar de manera eficiente procesos administrativos como la corrección de exámenes y la gestión de notas.

Limitaciones y desafíos

Sin embargo, a pesar de las expectativas generadas, el impacto real de la inteligencia artificial en la educación universitaria sigue siendo modesto. A nivel mundial, su uso en las universidades está todavía en una fase incipiente y su adopción varía mucho entre regiones y disciplinas. Mientras que en algunas áreas, como las ciencias de la salud, se han realizado avances significativos, otras áreas más humanísticas apenas han comenzado a explorar las posibilidades de esta tecnología.

Uno de los principales desafíos es la falta de formación adecuada para docentes y administradores en el uso de herramientas de inteligencia artificial. Muchos profesores no cuentan con las competencias tecnológicas necesarias para integrar estas soluciones en sus aulas, lo que limita su adopción. Además, la falta de políticas claras sobre la privacidad de los datos de los estudiantes y el uso ético de esta tecnología plantea son barreras significativas.

Escasa producción científica en Europa

En nuestro reciente estudio, hemos querido comparar la investigación que se dedica al uso de inteligencia artificial en educación con la percepción social de su uso a través de menciones en redes sociales.

A pesar de ser líder en regulaciones sobre el uso ético de la tecnología, Europa está quedándose atrás en términos de producción científica sobre cómo integrarla en los métodos educativos, con las excepciones de Reino Unido –con una investigación muy sólida ética de la inteligencia artificial educativa y en modelos de enseñanza adaptativa y evaluación automática– y Alemania y Países Bajos, desde donde se lideran proyectos de la Unión Europea con enfoques interdisciplinarios combinando educación, ciencias cognitivas e informática.




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Estados Unidos lidera en publicaciones científicas, patentes y desarrollo de tecnologías educativas basadas en esta tecnología, mientras que en China han aumentado mucho las publicaciones y aplicaciones de IA educativa, especialmente en aprendizaje adaptativo y reconocimiento facial en aulas inteligentes. La inversión estatal masiva en “Smart Education” es parte de su estrategia de liderazgo en IA.

América Latina (sobre todo Brasil, Chile y México) tiene una emergente producción científica, con avances en plataformas educativas adaptativas y análisis de datos de aprendizaje y con un interés creciente en usar esta tecnología para reducir brechas educativas y mejorar el acceso en zonas vulnerables.

La percepción social

El uso de la inteligencia artificial en la educación también ha generado un debate social. Hemos podido comprobar que las redes sociales reflejan una percepción neutral o incluso un desconocimiento sobre su impacto en las universidades. A pesar de su creciente presencia en conversaciones sobre tecnología educativa, la mayoría de las menciones no expresan ni un entusiasmo desmedido ni una preocupación significativa.

Mientras los científicos se enfocan más en el desarrollo y el impacto académico de la IA, los usuarios de redes sociales se centran principalmente en las herramientas de IA, como ChatGPT, que ayudan a los estudiantes en tareas más prácticas y cotidianas.

¿Hacia dónde se dirige la IA en la educación?

La personalización del aprendizaje y la automatización de tareas son solo la punta del iceberg de lo que esta tecnología puede ofrecer. Para aprovechar su verdadero potencial, es crucial que se invierta en formación para los docentes, se desarrollen políticas claras y se promueva una mayor colaboración entre investigadores, instituciones educativas y la sociedad.

La IA está abriendo nuevas puertas en el ámbito educativo, pero su adopción aún se enfrenta a importantes barreras, especialmente en Europa. A pesar de los avances en medicina, electrónica y lingüística, su implementación generalizada en otras áreas requiere que tanto los científicos como la sociedad cierren las brechas existentes y aprovechen al máximo sus oportunidades.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Inteligencia artificial en la universidad: mucho camino por recorrer – https://theconversation.com/inteligencia-artificial-en-la-universidad-mucho-camino-por-recorrer-239126

Para los antiguos griegos la playa era un lugar aterrador

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marie-Claire Beaulieu, Associate Professor of Classical Studies, Tufts University

La playa de Ixia, situada en la costa noroeste de la isla griega de Rodas, es un destino muy popular. Norbert Nagel via Wikimedia Commons, CC BY-SA

Ir a la playa a tomar el sol y descansar forma parte de las vacaciones de muchas personas. Múltiples investigaciones han demostrado que pasar tiempo al lado del mar puede ayudar a relajarse. Contemplar el océano nos sumerge en un estado meditativo, el aroma de la brisa nos calma, la calidez de la arena nos envuelve y, sobre todo, el sonido continuo y regular de las olas nos produce serenidad.

Sin embargo, las vacaciones en la playa no se popularizaron hasta el siglo XIX y principios del XX, como parte del estilo de vida de los más ricos en los países occidentales. Pero los primeros europeos, especialmente los antiguos griegos, consideraban la playa un lugar de penurias y muerte. Como pueblo marinero, vivían principalmente en la costa. No obstante, temían al mar y pensaban que la vida agrícola era más segura y respetable.

Como historiadora de la cultura y experta en mitología griega, me interesa este cambio de actitud hacia la playa.

Pareja vestida con ropa del siglo XIX paseando por la playa con un caballo y un carro.
‘En la playa de Trouville’, pintura de 1863 del artista francés Eugène Boudin.
Metropolitan Museum of Art, New York

La experiencia sensorial

Como cuento en mi libro de 2016 sobre el mar en el imaginario griego, la literatura griega descarta todas las sensaciones positivas y se centra en las negativas para enfatizar la incomodidad que ese pueblo sentía por la playa y el mar en general.

Por ejemplo, la literatura griega destaca el intenso olor de las algas y la salmuera. En la Odisea, el poema del siglo VIII a. e. c. que transcurre en gran parte en el mar, el héroe Menelao y sus compañeros se pierden cerca de la costa de Egipto. Deben esconderse bajo pieles de focas para atrapar al dios del mar Proteo y que él les indique el camino a casa. El olor de las focas y la salmuera es tan extremadamente repulsivo que su emboscada está a punto de fracasar, y solo la ambrosía mágica colocada bajo la nariz puede neutralizar el olor.

Del mismo modo, mientras que el sonido de las olas en un día tranquilo es relajante para muchas personas, la violencia del temporal puede angustiar. La literatura de la antigua Grecia se centra únicamente en el poder aterrador de los mares tormentosos, comparándolo con los sonidos de la batalla. De hecho, en la Ilíada, poema contemporáneo a la Odisea, el ataque del ejército troyano contra las líneas de batalla griegas se compara con una tormenta en el mar:

“A la manera que un torbellino de vientos impetuosos desciende a la llanura, acompañado del trueno del padre Zeus, y al caer en el mar con ruido inmenso levanta grandes y espumosas olas que se van sucediendo, así los troyanos seguían en filas cerradas a los caudillos, y el bronce de sus armas relucía”.

Finalmente, incluso el apuesto Odiseo se vuelve feo y aterrador por la exposición al sol y la sal del mar. En la Odisea, este héroe vaga por el mar durante diez años en su camino de regreso a casa tras la guerra de Troya. Al final de sus tribulaciones, se aferra con dificultad a una balsa durante una tormenta enviada por el furioso dios del mar Poseidón. Finalmente, se suelta y nada hasta la orilla. Cuando llega a la isla de los feacios, asusta a los sirvientes de la princesa Nausicaa con su piel quemada por el sol, “toda manchada de salmuera”.

Un jarrón griego que muestra a un Odiseo desnudo mendigando a Atenea y a una joven, Nausicaa.
Un jarrón que representa a Odiseo saliendo del mar y asustando a las sirenas de la princesa Nausicaa. 440 a.e.c., Staatliche Antikensammlungen, Múnich.
Carole Raddato/flickr, CC BY-SA

La arena de la playa y el mar mismo se consideraban estériles, en contraste con la fertilidad de los campos. Por esta razón, la Ilíada y la Odisea suelen llamar al mar ‘atrygetos, que significa “sin cosechar”.

Esta idea es, por supuesto, paradójica, ya que los océanos proporcionan alrededor del 2 % del aporte calórico total de los seres humanos y el 15 % del aporte proteico y probablemente podrían proporcionar mucho más. Los propios griegos comían mucho pescado, y muchas especies se consideraban manjares reservados a los ricos.

La muerte en la playa

En la literatura griega antigua, la playa era un lugar aterrador que evocaba la muerte y, de hecho, era habitual llorar el ella a los fallecidos.

Las tumbas solían estar situadas junto al mar, especialmente los cenotafios, tumbas vacías destinadas a conmemorar a los que morían en el agua y cuyos cuerpos no podían ser recuperados.

Monumento antiguo en lo alto de un acantilado junto al mar.
Ejemplo de tumba griega junto al mar. Tumba del tirano Cleobulo en la isla de Rodas, Grecia.
Manfred Werner (Tsui) via Wikimedia, CC BY-SA

Este era un destino especialmente cruel en la antigüedad, ya que aquellos que no podían ser enterrados estaban condenados a vagar por la Tierra eternamente como fantasmas, mientras que los que recibían un funeral digno iban al inframundo. El inframundo griego no era especialmente apetecible, húmedo y oscuro, pero se consideraba la forma respetable de terminar la vida.

De este modo, como ha demostrado la estudiosa de la cultura clásica Gabriela Cursaru, la playa era un “espacio liminal” en la antigua Grecia: un umbral entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Revelación y transformación

Sin embargo, no todo era malo. Dado que la playa actuaba como puente entre el mar y la tierra, los griegos pensaban que también servía de puente entre el mundo de los vivos, el de los muertos y el de los dioses. Por lo tanto, tenía el potencial de ofrecer presagios, revelaciones y visiones de los dioses.

Por esta razón, muchos oráculos de los muertos, donde los vivos podían obtener información de quienes habían fallecido, se encontraban en playas y acantilados junto al mar.

Los dioses también frecuentaban la playa. Escuchaban las plegarias y, a veces, incluso se aparecían a sus adoradores. En la Ilíada, el dios Apolo escucha a su sacerdote Criso quejarse en ella de que los griegos maltratan a su hija. El dios enfadado toma represalias desatando inmediatamente una plaga sobre el ejército griego, un desastre que solo puede detenerse devolviendo a la niña a su padre.

Además de estas creencias religiosas, las playas también eran un punto físico de conexión entre Grecia y las tierras lejanas.

Las flotas enemigas, los mercaderes y los piratas solían desembarcar en ellas o frecuentar las costas, ya que los barcos antiguos no podían permanecer en el mar durante largos periodos de tiempo. De este modo, la playa podía ser un lugar bastante peligroso, como ha argumentado el historiador militar Jorit Wintjes.

Por el lado positivo, los restos de naufragios podían traer agradables sorpresas, como tesoros inesperados, lo que en muchas historias suponía un punto de inflexión. Por ejemplo, en la antigua novela Dafnis y Cloe, el pastor Dafnis encuentra una bolsa en el mar, lo que le permite casarse con Cloe y hacer que su historia de amor tenga un final feliz.

Quizás hoy en día quede algo de esta concepción. La búsqueda de objetos en la playa sigue siendo un pasatiempo popular, y algunas personas incluso utilizan detectores de metales. Además de los efectos psicológicos positivos demostrados, el beachcombing refleja la eterna fascinación del ser humano por el mar y todos los tesoros ocultos que puede ofrecer, desde conchas y cristales hasta monedas de oro españolas.

Al igual que les sucedía a los griegos, la playa nos hace sentir que estamos en el umbral de un mundo diferente.

The Conversation

Marie-Claire Beaulieu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Para los antiguos griegos la playa era un lugar aterrador – https://theconversation.com/para-los-antiguos-griegos-la-playa-era-un-lugar-aterrador-262728

Fatiga museal: cómo disfrutar de los museos sin agotarse en el intento

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Pérez-López, Profesor Permanente Laboral. Ejercicio físico, Nutrición y Metabolismo., Universidad de Alcalá

Unos visitantes descansan en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Sharkshock/Shutterstock

Con la llegada del verano, millones de personas se lanzan a descubrir el patrimonio cultural de sus ciudades o de los destinos turísticos que eligen para las vacaciones.

Visitar museos se ha convertido en una de las actividades más populares para quienes buscan combinar descanso y desconexión con enriquecimiento cultural. No es de extrañar, diferentes investigaciones han encontrado que la visita a museos tiene potencial para aumentar la calidad de vida, disminuir el riesgo de padecer problemas de salud mental, reducir la soledad y el aislamiento y aumentar las emociones positivas.

Sin embargo, muchos visitantes experimentan un fenómeno poco conocido pero bastante común: la fatiga museal.

¿Qué es la fatiga museal?

¿Alguna vez ha tenido que detenerse en mitad de su visita a un museo por un cansancio que parece excesivo para el recorrido que ha hecho? Tres pasillos y dos tramos de escalera después, y la cafetería del museo parece mucho más apetecible que las esculturas de la Grecia clásica.

Visitantes en una sala con bastante gente dentro de un museo.
Hay mucho que ver en el Louvre…
Pandora Picturas/Shutterstock

La fatiga museal es precisamente eso, un tipo de cansancio físico y mental que ocurre durante la visita a museos. Fue descrita por primera vez por el conservador del Boston Museum of Fine Arts, Benjamin Ives Gilman, en 1916, en el que se considera el punto de partida de los estudios de visitantes de museos. En su investigación, Gilman observó que los visitantes comenzaban el recorrido con entusiasmo, pero al cabo de un tiempo perdían interés, se distraían con facilidad o simplemente pasaban por alto las obras sin prestarles atención.

Este fenómeno se debe a una combinación de factores: largas caminatas, posturas incómodas al observar obras en vitrinas o paredes, sobreestimulación visual y acumulación de información. Todo esto, sumado al calor del verano y la afluencia de turistas, puede hacer que la experiencia museística resulte más agotadora que placentera.

El museo como espacio de actividad física

Aunque no lo parezca, recorrer un museo puede suponer un esfuerzo físico considerable, dependiendo del estado o condición física de la persona. La visita a un museo de tamaño mediano puede implicar caminar entre 1,5 y 3 kilómetros.

Pero si su objetivo es ver en unas pocas horas todo lo expuesto en instituciones como el Museo del Louvre en París, el British Museum de Londres o el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, debería empezar ya a entrenar para una media maratón.

El problema no es solo la extensión del recorrido –al que se añaden escaleras, rampas, etc.–, sino también la manera en la que lo transitamos, con detenciones constantes, idas y venidas, y cambios de ritmo. Además, se está mucho tiempo de pie, se sube y se baja, y se realizan movimientos repetitivos como inclinarse, girar el cuello o mantener la vista enfocada durante períodos prolongados.

Y esto solo desde el punto de vista físico; la fatiga museal tiene también un componente mental. El exceso de elementos expuestos a los que prestar atención, de cartelas y textos de sala, la masificación que sufren algunas galerías, etc. influyen en la experiencia que tenemos de la visita y en muchas ocasiones suponen una sobreestimulación mental y sensitiva.


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Dejando esto a un lado, visitar un museo también puede verse como una forma ligera de actividad física beneficiosa para todos, pero especialmente para personas mayores o con movilidad reducida, siempre que se planifique bien y se eviten excesos.

Consejos para evitar la fatiga museal estas vacaciones:

  1. Planifique su visita: antes de iniciar la visita o incluso de acudir al museo, consulte el plano y seleccione las salas o exposiciones que más le interesan. Si al llegar al museo no sabe dónde ir, añadirá a la fatiga museal el cansancio que resulta de tener que tomar muchas decisiones en poco tiempo.

  2. Haga pausas frecuentes: aproveche los bancos o zonas de descanso para sentarse, hidratarse y asimilar lo que ha visto. Algunos museos incluso ofrecen recorridos cortos diseñados con descansos estratégicos.

  3. Elija el momento adecuado: si es posible, visite el museo temprano por la mañana, a mediodía o a última hora de la tarde, cuando hay menos gente y el ambiente es más tranquilo.

  4. Vista ropa cómoda: el calzado adecuado y la ropa ligera son esenciales para mantenerse cómodo durante toda la visita (especialmente para esa maratón que sabemos que está planeando).

  5. Alterne actividad y descanso: combine la visita a museos con actividades en el exterior o recreativas que impliquen movimiento más libre, como caminar por un parque o recorrer la ciudad en bicicleta.

  6. Menos es más: en vacaciones, el objetivo es disfrutar, no acumular. Es preferible una buena experiencia en un solo museo que muchas visitas apresuradas y agotadoras.

  7. No intente verlo todo: en la línea de la anterior recomendación, visitar un museo con la intención de ver todo lo expuesto es, en muchos casos, misión imposible. En lugar de prestar atención a todos los elementos, pruebe a pasear por el espacio y detenerse en lo que le llame la atención. Recuerde que no le dan un premio al que ha leído todas las cartelas y textos, ni tampoco al que ha visto todos los Picassos. La visita debería ser interesante y placentera para usted.

Un cambio de mirada

Los museos también están respondiendo a esta realidad. Cuando Gilman realizó su estudio en 1916, tomó fotografías a los visitantes en las que se notaba el esfuerzo que se veían obligados a hacer para examinar los objetos expuestos (arrodillarse, estirarse, ponerse de puntillas, etc.).

Imágenes en las que el visitante de museos tiene que adoptar diferentes (e incómodas) posturas.
Imágenes hechas por Gilman para su estudio en las que el visitante de museos tiene que adoptar diferentes (e incómodas) posturas.
Open JSTOR Collection

Hoy en día, los museos están mucho más centrados en el visitante y su experiencia. El diseño de los espacios de exposición, la museografía, tiene muy en cuenta la experiencia de quien acude a ellos. Prácticamente todos cuentan con zonas de descanso y asientos distribuidos estratégicamente y los objetos están expuestos de manera que su visualización sea cómoda. Pero, además, cada vez se diseñan más recorridos breves, aplicaciones móviles, guías, etc., para permitir que personalicemos la visita y la adaptemos a nuestras necesidades e intereses. Algunos incluso organizan actividades físicas dentro del museo, como yoga entre esculturas o visitas guiadas que combinan arte y movimiento. El visitante es cada vez más participante y menos receptor pasivo de lo que sucede en el museo.

En este contexto, el museo deja de ser solo un lugar de contemplación pasiva y se transforma en un espacio que promueve la salud física, mental y emocional y que, por ello, puede mejorar el bienestar de sus visitantes.

Entender lo que pasa

Visitar museos en vacaciones es una excelente manera de aprender, disfrutar y conectarse con la cultura. Pero también es importante hacerlo de forma consciente, cuidando el cuerpo y respetando nuestros ritmos.

Entender la fatiga museal como parte del proceso nos permite disfrutar más y mejor de estos espacios, integrando el movimiento y el descanso como aliados de la experiencia estética. Porque al final, un buen viaje, como una buena exposición, no se mide por lo mucho que se ve, sino por lo profundamente que se vive y se disfruta.

Y si al final decide hacer esa media maratón por el Louvre, al menos le hemos avisado… Empiece a entrenar ya y ¡suerte!

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Fatiga museal: cómo disfrutar de los museos sin agotarse en el intento – https://theconversation.com/fatiga-museal-como-disfrutar-de-los-museos-sin-agotarse-en-el-intento-262173

No solo en Gaza: Estados Unidos minimiza las atrocidades cometidas por los regímenes que respalda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jeff Bachman, Associate Professor, Department of Peace, Human Rights & Cultural Relations, American University School of International Service

Los palestinos se agolpan para conseguir comida en la ciudad de Gaza el 30 de julio de 2025. Abdalhkem Abu Riash/Anadolu via Getty Images

Desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha apoyado repetidamente a gobiernos que han cometido atrocidades masivas, definidas por el experto en genocidio Scott Straus como “violencias sistemáticas a gran escala contra la población civil”.

Esto incluye el apoyo a Israel, que se ha mantenido constante a pesar del reciente desacuerdo del presidente Donald Trump con el primer ministro Benjamin Netanyahu sobre si se está matando de hambre a los palestinos en Gaza.

Somos académicos especializados en genocidio y otras atrocidades masivas, así como en seguridad internacional. En nuestra investigación para un próximo artículo en la revista Journal of Genocide Research, analizamos declaraciones oficiales, documentos desclasificados e informes de los medios de comunicación sobre cuatro casos que implican el apoyo de Estados Unidos a gobiernos que cometieron atrocidades: Indonesia en Timor Oriental entre 1975 y 1999, Guatemala entre 1981 y 1983, la coalición liderada por Arabia Saudí –conocida como “la Coalición”– en Yemen desde 2015 e Israel en Gaza desde octubre de 2023.

Identificamos seis estrategias retóricas utilizadas por funcionarios estadounidenses para distanciar públicamente a Estados Unidos de las atrocidades cometidas por quienes reciben su apoyo.

Esto es significativo porque cuando los estadounidenses, así como otras personas del resto del mundo, aceptan esa retórica tal cual, Estados Unidos puede mantenerse impune a pesar de su papel en la violencia global.

Ignorancia fingida

Cuando los funcionarios estadounidenses niegan tener conocimiento alguno de las atrocidades perpetradas por quienes reciben apoyo de Estados Unidos, lo llamamos “ignorancia fingida”.

Por ejemplo, después de que la Coalición bombardease un autobús escolar en Yemen, matando a decenas de niños, la senadora estadounidense Elizabeth Warren preguntó al general Joseph Votel si el Mando Central de Estados Unidos hacía un seguimiento del propósito de las misiones a las que reabastecía.

Su respuesta: “Senadora, no lo hacemos”.

Esta ignorancia declarada contrasta radicalmente con los crímenes de guerra bien documentados de la Coalición desde 2015. Como dijo el experto en Yemen Scott Paul: “Ya nadie puede fingir sorpresa cuando mueren muchos civiles”.

Ofuscación

Cuando las pruebas de las atrocidades ya no pueden ignorarse, los funcionarios estadounidenses recurren a la ofuscación, que consiste en confundir los hechos.

Cuando las fuerzas indonesias llevaron a cabo masacres en 1983, matando a cientos de civiles, la embajada de Estados Unidos en Yakarta envió un telegrama al secretario de Estado y a varias embajadas, consulados y misiones estadounidenses cuestionando los informes porque “no habían recibido confirmación de otras fuentes”.

De manera similar, durante el genocidio en Guatemala, tras el golpe de Estado exitoso de Efraín Ríos Montt, los funcionarios estadounidenses tergiversaron los informes sobre la violencia perpetrada por el Gobierno, y culparon a la guerrilla.

En su informe sobre los derechos humanos en Guatemala de 1982, por ejemplo, el Departamento de Estado afirmó: “En los casos en que ha sido posible atribuir la responsabilidad [de los asesinatos en Guatemala], parece más probable que, en la mayoría de los casos, los insurgentes […] sean los culpables”.

Sin embargo, los servicios de inteligencia de EE. UU. afirmaban lo contrario.

Se pueden encontrar informes sobre atrocidades y abusos cometidos por el Estado en Guatemala en documentos de inteligencia estadounidense desde la década de 1960 en adelante. Un telegrama de la CIA de 1992 señalaba explícitamente que “varias aldeas han sido arrasadas” y que “cabe esperar que el ejército no dé cuartel ni a combatientes ni a no combatientes”.

Negación

Cuando se acumulan las pruebas de las atrocidades, así como las pruebas de quién es el responsable, los funcionarios estadounidenses recurren a menudo a la negación. No niegan que se esté proporcionando ayuda estadounidense, sino que argumentan que no se utilizó directamente para cometer aquello de lo que se les acusa.

Por ejemplo, durante las atrocidades cometidas por Indonesia en Timor Oriental, Estados Unidos estaba entrenando activamente a miembros del cuerpo de oficiales indonesio. Cuando las fuerzas de seguridad indonesias masacraron a unas 100 personas en un cementerio de Dili en 1991, la administración de George H. W. Bush se limitó a decir que “ninguno de los militares indonesios presentes en Santa Cruz había recibido adiestramiento estadounidense”.

Desviación

Cuando el escrutinio público alcanza niveles que ya no pueden ignorarse fácilmente, los funcionarios estadounidenses pueden recurrir a la desviación.

Se trata de ajustes políticos muy publicitados que rara vez implican cambios significativos. A menudo incluyen una forma de engaño. Esto se debe a que el objetivo de la distracción no es cambiar el comportamiento del receptor de la ayuda estadounidense, sino que se trata simplemente de una táctica política utilizada para apaciguar a los críticos.

En 1996, cuando la administración Clinton cedió a la presión de los activistas y suspendió la venta de armas pequeñas a Indonesia, continuó vendiéndoles armamento valorado en 470 millones de dólares estadounidenses, incluidos nueve aviones F-16.

Más recientemente, en respuesta a las críticas del Congreso y de la opinión pública, la administración Biden suspendió la entrega de bombas de 900 y 227 kg a Israel en mayo de 2024, pero solo de forma temporal. El resto de sus transferencias de armas se mantuvo sin cambios.

Como ejemplifica el respaldo estadounidense a Israel, el desvío también incluye investigaciones superficiales de Estados Unidos que muestran preocupación por los abusos, sin consecuencias, así como el apoyo a
autoinvestigaciones, con resultados exculpatorios previsibles.

Exaltación

Cuando las atrocidades cometidas por los beneficiarios de la ayuda estadounidense son muy visibles, los funcionarios de EE. UU. también recurren a la exaltación para elogiar a sus líderes y presentarlos como dignos de recibir ayuda.

En 1982, el presidente Ronald Reagan elogió al presidente Suharto, el dictador responsable de la muerte de más de 700 000 personas en Indonesia y Timor Oriental entre 1965 y 1999, por su liderazgo “responsable”. Mientras tanto, los funcionarios de Clinton lo consideraban “uno de los nuestros”.

De manera similar, el líder guatemalteco Ríos Montt fue descrito por Reagan a principios de la década de 1980 como “un hombre de gran integridad personal y compromiso”, obligado a enfrentarse a “un brutal desafío de guerrilleros armados y apoyados por otros fuera de Guatemala”.

Así, se presenta a estos líderes como si utilizaran la fuerza por una causa justa o solo porque se enfrentan a una amenaza extrema. Este fue el caso de Israel, con la administración Biden afirmando que Israel se encontraba “en medio de una batalla existencial”.

Esta exaltación no solo eleva moralmente a los líderes, sino que también justifica la violencia que cometen.

Dos hombres sentados en sillas de respaldo alto frente a una chimenea.
El presidente indonesio Suharto, a la izquierda, de visita al presidente Bill Clinton en 1993, fue elogiado por los funcionarios de la administración Clinton como ‘uno de los nuestros’, a pesar de ser responsable de la muerte de más de 700 000 personas en su país.
Kazuhiro Nogi/AFP via Getty Images

Diplomacia silenciosa

Por último, los funcionarios estadounidenses también suelen afirmar que están llevando a cabo una forma de diplomacia silenciosa, trabajando entre bastidores para controlar a los receptores de la ayuda estadounidense.

Es importante señalar que, según ellos, para que la diplomacia silenciosa tenga éxito, es necesario que Estados Unidos mantenga su apoyo. Por lo tanto, la defensa continuada de quienes cometen atrocidades se legitima precisamente porque es esta relación la que permite a Estados Unidos influir en su comportamiento.

En Timor Oriental, el Pentágono argumentó que el entrenamiento aumentaba “el respeto de los derechos humanos por parte de las tropas indonesias”. Cuando una unidad militar indonesia adiestrada por EE. UU. masacró a unas 1 200 personas en 1998, el Departamento de Defensa afirmó que “aunque los soldados entrenados por Estados Unidos hubieran cometido algunos de los asesinatos”, EE. UU. debía continuar con su trabajo para “seguir influyendo en lo que sucediera a continuación”.

Los funcionarios estadounidenses también insinuaron en 2020 que los yemeníes atacados por la coalición liderada por Arabia Saudí se benefician del apoyo armamentístico de Estados Unidos a esta, ya que dicho apoyo le da influencia sobre el uso de las armas.

En el caso de Gaza, han mencionado repetidamente la diplomacia silenciosa como una forma de promover la moderación, al tiempo que tratan de bloquear otros sistemas de rendición de cuentas.

Por ejemplo, Estados Unidos ha vetado seis resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la Franja desde octubre de 2023 y ha impuesto sanciones a cinco jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional debido a las órdenes de detención dictadas contra Netanyahu y el exministro de Defensa israelí Yoav Gallant.

Distanciamiento y minimización

Los funcionarios estadounidenses llevan mucho tiempo utilizando diversas estrategias retóricas para distanciar al país y minimizar su contribución a las atrocidades cometidas por otros con su apoyo.

Teniendo en cuenta estas estrategias, el reconocimiento por parte de Trump de la “hambruna real” en Gaza puede considerarse una distracción de la defensa inalterable de Estados Unidos a Israel, mientras las condiciones de hambruna en Gaza empeoran y los palestinos son asesinados mientras esperan por comida.

Desde fingir ignorancia hasta minimizar la violencia y alabar a sus autores: los gobiernos y presidentes estadounidenses han utilizado durante mucho tiempo una retórica engañosa para legitimar la violencia de los líderes y países que respaldan.

Pero hay dos elementos necesarios que permiten que este enfoque siga funcionando: uno es el lenguaje del Gobierno estadounidense; el otro es la credulidad y la apatía del público.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. No solo en Gaza: Estados Unidos minimiza las atrocidades cometidas por los regímenes que respalda – https://theconversation.com/no-solo-en-gaza-estados-unidos-minimiza-las-atrocidades-cometidas-por-los-regimenes-que-respalda-262894

Evolución humana: el futuro de un cíborg

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emiliano Bruner, Investigador Científico, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

La antropología evolutiva se ocupa de investigar nuestra historia pasada, bajo el sensato criterio de que conocer nuestra historia natural nos ayuda a entender quiénes somos, nuestras potencialidades y nuestras limitaciones. Pero, al final, siempre queda una pregunta implícita: ¿y luego qué?

El quiénes somos esconde en realidad el perpetuo afán de saber a dónde vamos, enfermiza obsesión del mono sapiens que nunca se siente satisfecho con lo que está viviendo, y continuamente corroe el presente anticipando lo que vendrá en el futuro. Pues seamos sinceros: las previsiones acerca del porvenir de nuestra especie, bien sea por parte de expertos, novelistas o improvisados, casi nunca han acertado. Así que tampoco hay que tomarse el ejercicio demasiado en serio, aunque venga bien para hacer un poco de introspección filogenética.

Una especie con mucho éxito y poca probabilidad de evolución

Empecemos por aclarar una cosa: la evolución genética de nuestra especie está, por el momento, parada. Los cambios evolutivos se dan generalmente en grupos pequeños, poblaciones aisladas donde algunos rasgos se revelan muy ventajosos para el éxito reproductivo (el número de hijos) y aumentan la difusión de una nueva combinación genética.

Este proceso ahora mismo no se puede dar en nuestra especie. Somos ocho mil millones de grandes simios desperdigados por todo el planeta, y no hay cambio genético que pueda mover la consecuente inercia genómica. Además, vivimos en ambientes diferentes, culturas diferentes, y con variaciones incesantes en los parámetros de vida, así que probablemente no existan cambios estables que tengan el mismo valor en todos los contextos.

Lo que sí evolucionará será nuestra cultura, y con ella nuestra biología, a raíz de una plasticidad considerable que responde a una flexible integración entre cuerpo y herramienta, entre comportamiento y fisiología.

La evolución tecnológica implica evolución cognitiva

Una de nuestras grandes adaptaciones es haber logrado delegar funciones fisiológicas y cognitivas a elementos externos, periféricos, extrasomáticos, que incluyen las herramientas, la cultura en general y el sistema social. Pensamos gracias a una red de elementos orgánicos (cerebro y cuerpo), inorgánicos (herramientas) y superorgánicos (la cultura, los conceptos, los símbolos). Cada vez que, a través de estas relaciones, aumentamos la complejidad social, cultural o tecnológica, nos asustamos y vaticinamos desastres cognitivos que, generalmente, nunca se cumplen.

La introducción de la escritura, de la imprenta, de las gafas, de la fotografía o de las calculadoras desencadenaron en la sociedad previsiones nefastas para nuestra organización mental y social, previsiones que nunca acertaron. Por el contrario, la tecnología extiende nuestras habilidades cognitivas, expande la mente y provoca que el cerebro se reinvente con nuevas funciones integrativas.

Somos cíborgs por lo menos desde hace unos 300 mil años, es decir, desde que un homínido ancló a su tecnología su forma de vivir, de sentir y de pensar. Ya desde entonces, nuestros nichos (ecológicos, económicos y cognitivos) dependen de nuestras herramientas, lo cual hace de nosotros una especie híbrida y aún más conectada a nuestro entorno.

La especialización evolutiva es un callejón sin salida

Ahora bien, el hecho de que esta “capacidad protésica” sea para nosotros “natural” no la exime de contraindicaciones, tanto para el individuo como para la especie. Los pájaros se han especializado en el vuelo, pero muchos de ellos mueren estrellados como consecuencia de un momento de desatención, o de una ráfaga de viento impredecible. Una especialización puede convertirse en un callejón sin salida para cualquier animal en el momento en que cambie el entorno (haciendo que esa especialización ya no sirva para nada) o que alcance un nivel extremo (y genere de repente conflictos, umbrales o consecuencias imprevistas).

En ese sentido, los humanos estamos muy especializados, circunstancia que nos hace muy proclives a morir de éxito, y que propicia situaciones perjudiciales de una forma tan rápida que no permite respuestas adecuadas. De hecho, en cada transformación debería darse un equilibrio sano entre lo nuevo y lo viejo, para no acabar fosilizándose (exceso de conservación) y no generar desquiciadas aberraciones (exceso de cambio). En este sentido nosotros lo tenemos muy difícil, considerando el peligrosísimo desfase entre nuestros cambios genéticos (nulos) y nuestros cambios culturales (exponenciales).

Todo ello lleva, inevitablemente, a ciertas preocupaciones lícitas. A principio de los años 80 del siglo pasado, Konrad Lorenz, premio nobel de medicina y padre de la etología animal, publicó una obra que se tradujo al español como Decadencia de lo humano. Un libro denso e iluminador que no se ha vuelto a publicar, probablemente por su mensaje bien estructurado y sincero y, por ende, incómodo.

«Desadaptaciones» evolutivas

En su obra, Lorenz reflexiona sobre adaptaciones humanas que, debido a nuestro éxito masivo, se nos están volviendo en contra y están generando riesgos importantes. Son rasgos que habrían sido programados evolutivamente, útiles para pequeños grupos de cazadores-recolectores donde todos se conocen, pero que se vuelven absurdos en la horda anónima global de nuestra sociedad masificada.

Nuestra búsqueda compulsiva de orden y de estructura genera manipulación y control políticos y económicos. Nuestra fascinación innata por el crecimiento cuantitativo desemboca en diferentes formas de explotación y contaminación, y en un aumento cancerígeno de las empresas multinacionales, ajenas al progreso de los valores humanos. Nuestra adicción a la competición genera estrés y lucha a todas las escalas, tanto a nivel personal como colectivo. La especialización cultural y tecnológica conlleva una pérdida de conocimiento general, esclavitud industrial y renuncia a la comprensión. Nuestro afán por el virtuosismo impulsa una producción tecnológica sobredimensionada con respecto a las necesidades reales. La publicidad promueve falsas prioridades y vende inútiles esperanzas. La agresividad colectiva y la sensibilidad a la propaganda y a la demagogia provocan un estado continuo de conflicto. En general, el sistema tecnocrático está alejando al ser humano de su propia humanidad, empujándolo a una situación explosiva de control, hostilidad y malestar.

Más iguales, pero más diferentes

Ya hace unos cuarenta años, Lorenz añadía también una reflexión demográfica: este estado tecnocrático aumenta exponencialmente las diferencias entre generaciones, pero provoca una extrema homogeneidad dentro de la misma generación. Es decir, los habitantes del mundo globalizado son cada vez más semejantes entre sí (visten de la misma forma, tienen las mismas exigencias y luchan con las mismas armas), pero cada vez más distintos de (e incompatibles con) sus padres.

Y estos desequilibrios adaptativos no solo ponen en riesgo el futuro de la especie, sino que, sobre todo, desgastan terriblemente la calidad de vida de los individuos, que al fin y al cabo deberían ser, no lo olvidemos, aún más importantes que las especies a las que pertenecen.

Todo fluye, todo empieza y todo acaba

Toda especie nace, evoluciona, y se extingue. El concepto budista de impermanencia se aplica perfectamente a la filogenia humana, y el de interconexión es la base de la ecología. Todo fluye, todo empieza y todo acaba. Sería absurdo pensar que nuestra especie será la única que no se extinguirá nunca. Las cucarachas y las medusas seguirán siendo los verdaderos triunfadores en este planeta, y es probable que en un futuro habrá seres aún más mentales que nosotros, tal vez descendientes lejanos de los chimpancés, de los macacos o de los delfines.

Desde luego, ocurra lo que ocurra, esto ya no es responsabilidad nuestra: de ello se encargará la selección natural. Por un lado, no hay por qué tener prisa, y sería lo suyo implicarse para retardar lo que podamos nuestra muerte evolutiva. Al mismo tiempo, en lugar de preocuparnos excesivamente por el destino biológico de nuestro linaje, sería mejor ocuparnos de su calidad de vida. Hay que asumir que el bienestar individual no es una prioridad ni de la evolución ni de nuestro sistema económico.

Así que, si queremos curarnos en salud (sobre todo mental), no queda otra que implicarse en primera persona. Desarrollar una conciencia autónoma y equilibrada sí que es cosa nuestra. Y malgastar nuestras vidas como esclavos de impulsos primordiales o compulsiones mercantiles no parece, de entrada, la mejor de las elecciones.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Emiliano Bruner colabora con Telos, la revista que edita Fundación Telefónica.

– ref. Evolución humana: el futuro de un cíborg – https://theconversation.com/evolucion-humana-el-futuro-de-un-ciborg-262738

La segunda vida de la grasa: una rica fuente de células madre para crear terapias avanzadas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Liliya Kazantseva, Responsable de Producción de Medicamentos de Terapias Avanzadas, Junta de Andalucía

RDNE Stock project/Pexels

Durante varios años, Victoria intentó lidiar con su exceso de grasa corporal sin mucho éxito. Después de probar distintas dietas y hacer ejercicio físico, su médico le propuso someterse a una liposucción.

En un congreso al que asistió, el médico de Victoria descubrió que la grasa podía usarse para producir un tipo de medicamento muy peculiar, y preguntó a su paciente si estaba dispuesta a donarlo.

Medicamento biológico

Como le ocurrió a Victoria, tal vez le asalten varias preguntas: ¿cómo es posible producir un medicamento a partir de la grasa? ¿Sería como una pastilla hecha de manteca? Vayamos paso por paso.

Estamos acostumbrados a tomar paracetamol o ibuprofeno cuando queremos aliviar un malestar general. Estas pastillas contienen ciertas sustancias químicas que producen efectos beneficiosos, como aliviar el dolor de cabeza.

Sin embargo, existen otros fármacos, conocidos como “medicamentos de terapias avanzadas”, cuya actividad terapéutica viene determinada por sustancias de origen biológico, como las células de nuestro cuerpo. Debido a su naturaleza “viva”, estos fármacos resultan ser más complejos que una pastilla convencional.

Pero ¿qué contiene la grasa?

La grasa de nuestro organismo es más que un simple bloque de manteca. Su interior alberga unas células muy valiosas, conocidas como células madre mesenquimales, que también pueden obtenerse a partir de la médula ósea, la placenta o incluso de la pulpa dental, lo que las hace bastante ubicuas. Estas tienen la capacidad de convertirse en otros tipos celulares, como neuronas o células del hueso, y contribuir a la regeneración de tejidos tras una lesión.

Extracción de tejido graso mediante liposucción.
Mehmet Turgut Kirkgoz/Pexels

Normalmente, en terapias avanzadas se prefiere trabajar con células madre de la grasa debido a su fácil obtención.

Pero no todo es tan sencillo cuando los expertos manejan sustancias de origen biológico. Así, se ha visto que por cada gramo de lipoaspirado es posible obtener cerca de un millón de células madre. Esto puede parecer mucho, pero no es suficiente si se quieren emplear como medicamento.

Para detectar mejoras en el cuerpo hace falta administrar, habitualmente por la vía intravenosa, varios millones de células, que pueden sumar, dependiendo del caso, hasta 200 millones. Para alcanzar esa cantidad es necesario multiplicar las células en una instalación específica.

Un huerto celular

Igual que se cultivan los tomates en un invernadero, los científicos trabajan dentro de un recinto cerrado y controlado. Conocido como “sala blanca”, está diseñado para evitar que contaminantes como bacterias, hongos o partículas inertes entren al interior, garantizando así la esterilidad del medicamento.

Científica trabajando en una sala blanca.
Pavel Danilyuk/Pexels

Es aquí donde llega la grasa donada, que será sometida a la acción de unas “tijeras moleculares invisibles”. Estas permiten extraer y separar las células madre, que se multiplican en frascos especiales donde es recreado su ambiente natural. Una vez alcanzada la cantidad necesaria, las células se acondicionan en una solución inocua que mantiene sus propiedades y permite administrarlas al paciente.

¿Por qué las células madre?

¿Y qué tienen de especial estos medicamentos “vivos”? La respuesta está en las características únicas de las células madre. Una de las más relevantes es que no suelen producir problemas de compatibilidad entre individuos, a diferencia de las trasfusiones sanguíneas, donde se deben comprobar grupos y compatibilidad para evitar las reacciones adversas.

Además, las células madre son capaces de modular la respuesta del sistema inmune, evitando que reaccione de forma exagerada y cause daño al propio cuerpo. Estas propiedades las hacen especialmente útiles en enfermedades autoinmunes o en casos de rechazo tras un trasplante.

Y también tienen la capacidad de dirigirse a zonas del cuerpo dañadas y contribuir a la regeneración del tejido afectado en la piel, el hueso o el nervio.

Héroes invisibles

Todos los fármacos que usamos en nuestro día a día han pasado por un largo camino de desarrollo en el que se ha tenido que demostrar tanto su seguridad como su efecto deseado. Los medicamentos de terapias avanzadas representan un grupo novedoso de fármacos, por lo que actualmente los tratamientos basados en células madre se hallan mayoritariamente en fase de ensayo clínico. Por ejemplo, en septiembre de 2023 se registraron 1 748 ensayos clínicos con este tipo de terapia.

Aun así, cabe destacar que las terapias avanzadas jugaron un papel importante durante la pandemia de covid-19, cuando las células madre se emplearon para aliviar la inflamación pulmonar en casos graves de neumonía.

Tras décadas de avances, no es descabellado pensar que en los próximos años se aprobarán nuevos medicamentos basados en el uso de células madre. Esto permitirá avanzar hacia una medicina personalizada, adaptada a las necesidades específicas de cada paciente.

Gracias a esta experiencia, Victoria descubrió que al someterse a una liposucción y donar su grasa no solo estaba tomando una decisión para su propio bienestar, sino que también estaba ofreciendo una oportunidad de tratamiento a muchas otras personas. Una alternativa terapéutica innovadora, segura y que, en algunos casos, representa la única esperanza disponible. ¿Quién diría que algo que solemos querer eliminar puede, en realidad, salvar vidas?

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La segunda vida de la grasa: una rica fuente de células madre para crear terapias avanzadas – https://theconversation.com/la-segunda-vida-de-la-grasa-una-rica-fuente-de-celulas-madre-para-crear-terapias-avanzadas-259723

El entrenamiento de fuerza ayuda a recuperarse de la anorexia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hugo Olmedillas Fernández, Profesor en el Departamento de Biologia Funcional, Universidad de Oviedo

Igor Starodubtsev/Shutterstock

La anorexia nerviosa tiene la segunda tasa de mortalidad más alta entre las enfermedades psiquiátricas. Este trastorno mental se caracteriza por una restricción persistente de la ingesta de alimentos, un miedo intenso a ganar peso y una percepción distorsionada de la imagen corporal. Y aunque es más común en adolescentes y mujeres jóvenes, cada vez se ve más en edades tempranas, en hombres y en distintas culturas.

La mayoría de los fallecimientos ocurren por complicaciones físicas o por suicidio.

La anorexia nerviosa: un problema con muchas facetas

El problema va más allá de una simple pérdida de peso. El impacto físico y mental de la anorexia es profundo, y afecta tanto la calidad como la esperanza de vida de quienes la padecen.

A nivel mental, la anorexia nerviosa suele asociarse con ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo, factores que dificultan la recuperación.

Desde el punto de vista físico, la falta prolongada de energía reduce la masa muscular y las reservas de grasa. Eso puede derivar en problemas graves como alteraciones cardíacas, pérdida de densidad ósea (osteoporosis) o desequilibrios hormonales, aumentando significativamente el riesgo de enfermedad y mortalidad.

En estas circunstancias de falta de energía y debilidad muscular, ¿qué es mejor, hacer reposo para evitar un mayor desgaste o practicar ejercicio físico? Hasta ahora había diversidad de criterios entre los médicos, pero las evidencias científicas inclinan la balanza a favor de lo segundo.




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Cómo se trata la anorexia nerviosa

El tratamiento de la anorexia nerviosa es integral. Incluye una intervención médica para las complicaciones físicas, así como terapia psicológica para los aspectos cognitivos y conductuales. El problema es que suele funcionar solo a corto plazo ya que, debido a un fenómeno conocido como “puerta giratoria”, las tasas de recaída y reingreso suelen ser altas, lo que contribuye a que el trastorno se vuelva crónico.

Un momento clave en la recuperación es la transición del hospital –en personas ingresadas– a la vida diaria. Supone todo un reto, ya que implica que las personas con anorexia nerviosa deben adaptarse y recuperar hábitos saludables.

Hacer ejercico sin obsesionarse por el peso

Al no existir guías claras ni especialistas en prescripción de ejercicio, muchos médicos eligen enfoques conservadores como el reposo o la prohibición total o parcial de actividad.

Quienes aconsejan retomarlo, tampoco ofrecen pautas suficientes a los pacientes, por lo que reanudar la actividad física se convierte en algo improvisado, sin respaldo científico ni planificación nutricional ajustada. Con frecuencia, esto conduce a un patrón de ejercicio poco saludable, caracterizado por rigidez, obsesión y una motivación centrada en la preocupación por el peso y la forma corporal.

Este tipo de ejercicio, que suele emplearse como mecanismo de regulación emocional, carece de disfrute para el paciente y afecta negativamente a su bienestar psicosocial. Además, a menudo, se realiza a pesar de la presencia de lesiones o malestar físico. Alrededor del 31 % de los pacientes lo practican desde el inicio de la enfermedad, porcentaje que aumenta hasta un 80 % antes de la hospitalización.




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La anorexia nerviosa: hacia un ejercicio físico saludable y supervisado

Para que el ejercicio físico sea una herramienta útil, debe planificarse y supervisarse con cuidado, con profesionales cualificados. El entrenamiento de fuerza es una de las modalidades más adecuadas, eficaz tanto para recuperar masa muscular como para mejorar la calidad de vida. Además, si está diseñado de forma correcta, el ejercicio mejora también aspectos psicológicos como la autoestima, la ansiedad, la imagen corporal o el estado de ánimo. Todo ello sin interferir negativamente en la recuperación nutricional.

El proyecto DiANa

Hay proyectos de investigación que aplican estos principios en entornos clínicos reales, como el proyecto DiAna. Esta iniciativa, que aplica un programa estructurado de entrenamiento de fuerza, tiene como fin integrar el ejercicio físico seguro y supervisado en el tratamiento de la anorexia nerviosa.

El protocolo evalúa la composición corporal, fuerza, función cardiorrespiratoria, actividad física y la salud mental.

Los pacientes que completaron el programa de fuerza de 10 semanas experimentaron cambios positivos en varios parámetros de la composición corporal, como el índice de masa corporal y la masa muscular, además, también en la fuerza (reducción del tiempo en la prueba “Sit-to-Stand”).

Pero, al margen de los avances físicos, el impacto más relevante se produjo en la salud mental. No solo hubo una disminución en la preocupación por la forma corporal y la alimentación, sino también mejoras en el malestar psicológico, reduciéndose tanto la somatización como la ansiedad. El ejercicio dejó de emplearse como medio para controlar el peso o como conducta compensatoria.

Los resultados refuerzan el valor del ejercicio físico supervisado como complemento del tratamiento de la anorexia y abren una puerta prometedora hacia una recuperación más completa.

The Conversation

Los coautores que me acompañan en este trabajo son mis directores de tesis doctoral.

Hugo Olmedillas Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El entrenamiento de fuerza ayuda a recuperarse de la anorexia – https://theconversation.com/el-entrenamiento-de-fuerza-ayuda-a-recuperarse-de-la-anorexia-261922

Lecciones de liderazgo de Monroe Stahr, el magnate ideado por F. Scott Fitzgerald

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

Uno de los personajes de ficción más fascinantes y perspicaces del mundo de los negocios es Monroe Stahr, el protagonista de la novela El último magnate (1941) de Francis Scott Fitzgerald.

A diferencia de las representaciones idealizadas o santificadas que encontramos en muchas autobiografías de altos directivos –y que a veces llegan a rozar la hagiografía–, este personaje de novela parece un ser humano genuino, con virtudes y defectos.

Stahr es, por una parte, un líder en el sentido tradicional: está al mando en la toma de decisiones. Pero también un personaje complejo y multidimensional que encarna tanto las virtudes como los vicios que acompañan a quien ejerce un gran poder (y una gran responsabilidad). El término tycoon (magnate) con el que Fitzgerald lo describe proviene del japonés taikun, que significa “gran señor”.

Productor de cine exitoso en la época dorada de Hollywood, Stahr aún es relativamente joven pero su estilo de gestión ya es legendario. Es un jefe ejemplar, impulsado por una devoción inquebrantable por su oficio y una lealtad sólida hacia su equipo.




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Un hombre hecho a sí mismo

El sentido empresarial ideado por Fitzgerald para Stahr nace de algo mucho menos convencional que una escuela de negocios. Su educación, que él mismo describe como “fundada en nada más que un curso nocturno de taquigrafía”, apunta a un individuo hecho a sí mismo cuyo intelecto e instintos en el mundo de los negocios superan cualquier credencial formal. En muchos aspectos, Stahr representa el arquetipo del sueño americano: un hombre que llega a la cima a través de la pura fuerza de voluntad, intuición y un entendimiento intrínseco de la naturaleza humana.

Paternalista sería el término que mejor describe el estilo de gestión de Monroe Stahr. Opera con un profundo sentido de responsabilidad hacia sus subordinados, alentándolos no solo a sobresalir, sino también a prosperar como individuos. Es el tipo de jefe que nunca permitiría que alguien bajo su cargo fracasase.

Stahr es un defensor de la innovación y promueve una cultura corporativa en la que tanto los jóvenes como los experimentados pueden ascender. Ya sea un joven brillante y ambicioso o un empleado envejecido pero comprometido con su estudio de cine, Stahr les da a todos una oportunidad.




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Cuando el envejecido director Ridingwood comienza a desmoronarse en medio de un rodaje, Stahr actúa con decisión pero discretamente. En lugar de apartarlo, lo envía a terapia y financia personalmente su tratamiento. Es una decisión compasiva que resalta la creencia del magnate en las segundas oportunidades.

De manera similar, cuando su mejor camarógrafo comienza a perder la vista, toma medidas para asegurarse de que su atención médica se maneje de manera discreta. Y cuando el tratamiento tiene éxito, lo recibe nuevamente en el equipo.

Acciones como estas son raras en el mundo de los negocios, pero la compasión de Stahr es una característica definitoria. Él entiende que un empleado leal y cuidado es un activo, y que una organización solo es tan fuerte como los lazos entre sus líderes y sus trabajadores.




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Cuidador y estratégico

Stahr no es solo un líder que cuida, también es un líder estratégico. Reconoce el poder de la colaboración creativa y entiende que la competencia genera excelencia.

En un momento dado, encarga equipos paralelos de guionistas para trabajar sobre la misma historia con la intención de ver qué grupo puede producir el resultado más atractivo. Incluso mezcla las mejores contribuciones de ambos equipos. Si bien este enfoque puede parecer severo y poco convencional, es sorprendentemente eficaz. Empuja a los guionistas a dar lo mejor de sí mismos, sabiendo que están compitiendo para que su trabajo sea seleccionado.

Aunque es un método poco ortodoxo, tiene su mérito. De hecho, refleja las prácticas empresariales de muchas compañías del mundo real que fomentan la innovación a través de la competencia. Después de todo, a veces las empresas configuran equipos paralelos para resolver un problema o desafío determinado, o reciben ofertas de diferentes proveedores para asegurarse el mejor precio.

El enfoque de Stahr para obtener resultados mediante la competencia no solo resulta lógico, sino que es un testimonio de su profundo entendimiento de cómo obtener lo mejor del talento creativo.




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Monroe Stahr también se caracteriza por una pasión inquebrantable por su trabajo. Como observa uno de los personajes de la obra, “nació sin sueño, sin talento para el descanso ni deseo de él”. Su vida gira completamente en torno a su empresa, y su compromiso con su rol es absoluto. No tiene necesidad de ocio ni ansía tiempo libre. Toda su existencia está ligada a su profesión.

Sin embargo, esto tiene un coste: el trabajo le consume hasta el punto de no tener vida fuera del estudio. Su casa de Malibú sigue sin terminar: es más una estructura de madera sobre pilotes que una casa. Su vida personal se sacrifica en el altar de su éxito profesional. Cuando se casa con Cecile, la hija de otro productor, lo hace más por conveniencia que por auténtico amor.




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Ni maligno ni perfecto

En un mundo lleno de representaciones de líderes corporativos exagerados o unidimensionales, Monroe Stahr destaca porque no es excelso ni maligno: simplemente es humano. Encarna las complejidades del liderazgo: es visionario pero imperfecto, desinteresado aunque le impulsa su ambición personal, compasivo pero dispuesto a tomar decisiones difíciles, e incluso despiadadas. Su vida es un ensayo sobre el pensamiento estratégico, el impulso implacable y el sacrificio personal.

La historia de Stahr ofrece una rara visión del funcionamiento interno de un gran magnate, que entiende su industria a fondo. Su visión estratégica se complementa con una comprensión instintiva de las oportunidades de negocio, y su enfoque del liderazgo es una mezcla de autonomía y empatía. Lo que hace que Stahr sea tan fascinante es su capacidad para combinar la gestión diaria con la experimentación innovadora, siempre manteniendo el control mientras permanece abierto a nuevas ideas.

La decisión de Fitzgerald de no centrarse en los tecnicismos de la gestión empresarial, dado que no era un experto, juega a favor del personaje. Liberarlo de los clichés empresariales hace que Monroe Stahr se perciba como alguien real, con quien podemos identificarnos y aprender.




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Las lecciones de Stahr

Pese a ser un CEO ficticio, Monroe Stahr dejó una impresión indeleble en mí. Es un retrato del poder de la gestión efectiva, pero su historia también plantea preguntas sobre el papel de la educación, el equilibrio entre trabajo y vida personal, y la formación de los futuros líderes.

La pasión por el trabajo es un ingrediente crítico en el liderazgo efectivo. El compromiso inquebrantable de Stahr con su oficio y su empresa alimenta no solo su propio éxito, sino también la motivación de quienes lo rodean. La pasión impulsa la excelencia, y el liderazgo de Stahr se basa en este principio.




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La representación de Fitzgerald de Stahr nos recuerda que, aunque el conocimiento de la industria y la experiencia son invaluables, el liderazgo trata más sobre visión, empatía y la capacidad de inspirar a otros.


Una versión de este artículo se publicó en LinkedIn.

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Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Lecciones de liderazgo de Monroe Stahr, el magnate ideado por F. Scott Fitzgerald – https://theconversation.com/lecciones-de-liderazgo-de-monroe-stahr-el-magnate-ideado-por-f-scott-fitzgerald-262934

Muere Miguel Uribe Turbay y la democracia colombiana pierde una voz para la disensión y el debate

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Andrés Morales-Barreto, Coordinador académico y profesor del Departamento de Teoría Jurídica y de la Constitución de la Facultad de Estudios jurídicos, políticos e internacionales, Universidad de La Sabana

Miguel Uribe Turbay, rodeado de seguidores durante una marcha pacífica de protesta en Bogotá contra el gobierno de Gustavo Petro el 27 de septiembre de 2022. Anamaria Mejia/Shutterstock

La muerte de Miguel Uribe Turbay, ocurrida el 11 de agosto de 2025, se suma a la lista de episodios que han marcado la historia política colombiana con la tragedia de un líder silenciado antes de tiempo. Apenas dos meses antes, el 7 de junio, el senador y precandidato presidencial había sobrevivido a un atentado en Bogotá. Este suceso evocó, inevitablemente, el asesinato de su madre, la periodista Diana Turbay, en 1991, durante un fallido operativo de rescate tras su secuestro, ordenado por el narcotraficante Pablo Escobar.

En diversas entrevistas, Uribe relató que perdonar a los responsables de la muerte de su madre fue su manera de romper el ciclo de venganza que tanto daño ha causado al país. Al igual que otros líderes de su generación que, desde orillas ideológicas distintas, enfrentaron tragedias familiares similares, Uribe optó por participar en la vida pública colombiana. Para ellos, la política no fue un vehículo de revancha, sino una apuesta por preservar el debate y la pluralidad que sostienen al Estado.

La continuidad de una historia inconclusa

La política colombiana ha visto cómo líderes que hacían vislumbrar un cambio fueron abatidos en momentos decisivos. Jorge Eliécer Gaitán en 1948; Luis Carlos Galán en 1989; Carlos Pizarro en 1990; y los dirigentes del partido Unión Patriótica, víctimas de un exterminio político que la Corte Interamericana calificó como sistemático.

Uribe Turbay es un símbolo que trasciende su trayectoria individual; hoy nos recuerda que ni en Colombia ni en ningún otro Estado puede utilizarse la eliminación del adversario como método político. Su vida reflejó la idea de que la oposición implica disentir, debatir y confrontar con argumentos. En ese sentido, su presencia –y ahora su ausencia– interpelan a un país que solo puede sostener su democracia si el disenso se preserva como derecho y no se convierte en una sentencia de silencio.

Estado, soberanía y democracia bajo presión

La desaparición de un líder plantea algunas preguntas: ¿puede el Estado cumplir su deber de garantizar la vida y la participación política sin temor? El Estado, definido por su territorio, población y poder soberano, pierde legitimidad cuando uno de esos pilares –la seguridad– se quiebra.

El politólogo italiano Giovanni Sartori advertía que la democracia no se sostiene solo en elecciones periódicas, sino en un ecosistema de libertades y garantías que permiten que la oposición exista sin amenazas. Por su parte, el estadounidense Robert Dahl hablaba del “gobierno de muchos” y subrayó que el pluralismo político es un requisito para cualquier poliarquía funcional.

La muerte de Uribe Turbay no es únicamente una tragedia personal o partidista; es un golpe a estos ideales.

Este asesinato pone en cuestión la soberanía colombiana. Esto es, la autoridad suprema del Estado sobre su territorio y su población. Cuando actores armados, redes criminales o ideologías intolerantes logran restringir la acción política, la soberanía se convierte en un concepto incompleto. Y aquí emerge el riesgo de los nacionalismos exacerbados y la tentación de cohesionar al pueblo excluyendo a quienes piensan distinto, debilitando así el concepto de nación como comunidad plural.

Nacionalismo y el riesgo del enemigo interno

La historia latinoamericana ofrece lecciones claras. El nacionalismo ha sido fuerza liberadora en procesos de independencia, pero también una herramienta para justificar persecuciones políticas. La literatura regional lo ha mostrado con precisión. Mario Vargas Llosa –escritor, ensayista, político– ya advirtió contra los proyectos que, en nombre de la nación, sofocan la diversidad.

En Colombia, la desaparición de un opositor abre un vacío que, si no se maneja con compromiso democrático, puede llenarse con discursos que buscan unidad a través del miedo. Ese es el punto en el que la nación corre el riesgo de convertirse en un relato excluyente, donde la discrepancia se interpreta como traición.

Memoria y advertencia

La vida y la muerte de Miguel Uribe Turbay dialogan con la advertencia final de Cien años de soledad: Macondo no se desvaneció por falta de historia, sino por exceso de olvido. Gabriel García Márquez, que narró en Noticia de un secuestro el drama de la familia Turbay, entendía que la memoria no es solo recordar hechos, sino también impedir que se repitan.

En la política colombiana, olvidar un asesinato político es permitir que la historia vuelva a escribirse con las mismas armas. Uribe hizo de su trayectoria una apuesta por la vía institucional, incluso después de que la violencia tocase de lleno a su familia. La nación no debería dejar que se pierda esa parte de su legado.

Un compromiso que trasciende ideologías

Más allá de sus posturas políticas –algunas controvertidas para sus críticos, emblemáticas para sus partidarios–, Uribe representaba una pieza del pluralismo que la Constitución de Colombia de 1991 buscó garantizar. Sin voces divergentes, la democracia se empobrece y la ciudadanía pierde su derecho a un debate amplio y real.

Su ausencia es, por tanto, una pérdida para el conjunto de la nación, no solo para un sector político. Como señalaba el politólogo y filósofo Isaiah Berlin, la libertad requiere no solo de leyes e instituciones: también necesita un espíritu público que la defienda incluso frente a sus excesos. La tarea de preservar ese espíritu no corresponde únicamente al Estado, sino también a la sociedad civil, que debe rechazar cualquier intento de normalizar lo inaceptable.

Colombia, que ha sobrevivido a guerras, magnicidios y pactos incumplidos, enfrenta una vez más el reto de decidir si su historia será repetición o transformación. En pocas semanas será clave que todos los actores democráticos estén a la altura.

Las elecciones al Congreso serán el 8 de marzo de 2026, mientras que las presidenciales tendrán lugar el 31 de mayo siguiente. Este período que comienza ahora necesita de actores conscientes de su responsabilidad. Defender la democracia no es esperar resultados, sino comprometerse con cada voto, debate y participación ciudadana consciente.

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Sergio Andrés Morales-Barreto no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Muere Miguel Uribe Turbay y la democracia colombiana pierde una voz para la disensión y el debate – https://theconversation.com/muere-miguel-uribe-turbay-y-la-democracia-colombiana-pierde-una-voz-para-la-disension-y-el-debate-262980