¿Cómo era Villanueva de los Infantes en 1668? Un dibujo de Pier Maria Baldi lo muestra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Javier Novo Sánchez, Profesor Ayudante Doctor de Historia del Arte, Universidad de Málaga

Pier Maria Baldi llega a Villanueva de los Infantes (Ciudad Real, España) el 2 de diciembre de 1668. El pintor y arquitecto florentino forma parte del cortejo que acompaña al príncipe Cosme III de Médicis en la gira que lo conduce por España y otros reinos de Europa entre 1668 y 1669. Durante su estancia realiza una vista panorámica de la villa, cabeza por aquel entonces de la comarca del Campo de Montiel, que complementa la crónica oficial redactada por el conde Lorenzo Magalotti.

Retrato en bronce del perfil de un hombre.
Antonio Montauti, Retrato de Lorenzo Magalotti, 1712.
Museo di Casa Martelli, Firenze.

Dicho relato se integra en un volumen titulado Relazione ufficiale del viaggio di Cosimo III dei Medici, custodiado hoy en día en la Biblioteca Medicea Laurenziana de Florencia. La obra incluye, además del diario de ruta, ochenta y seis dibujos de ciudades, monumentos y paisajes rurales de España, delineados por Baldi. El estudio de estos ejemplares se convierte en objetivo principal de un proyecto de investigación que busca profundizar en el conocimiento de la arquitectura y el urbanismo de nuestro país en el siglo XVII.

El dibujo de la localidad manchega constituye el testimonio iconográfico más antiguo que se conoce de su forma urbana. Desde una perspectiva actual nos acercaremos al entorno natural y a la arquitectura civil y religiosa de esta población en aquella época y veremos en qué medida se ha transformado desde entonces.

El viaje

Cosme es el sucesor del Gran Ducado de Toscana y su odisea europea se erige en una de las empresas viajeras más importantes del Siglo de Oro. Esta proeza tan bien diseñada tiene como objetivo su formación como futuro gobernante. Aparte de Baldi y Magalotti, componen el séquito otros cortesanos que también escribieron sobre la ronda hispana. Entre ellos el mayordomo Dante Castiglione, el médico Giovanbattista Gornia, el capellán Felice Monsacchi, el administrador Filippo Marchetti, el responsable de la intendencia Jacopo Ciuti y el aristócrata Filippo Corsini.

Retrato de un hombre elegante con el pelo largo del siglo XVII.
Justus Sustermans, Retrato de Cosme III de Médici, 1665.
Galleria Palatina, Palazzo Pitti, Firenze.

La pequeña corte itinerante parte de Livorno, un enclave portuario situado en la actual Italia, y arriba a Cadaqués, en Cataluña, el 25 de septiembre de 1668. Desde allí recorre numerosas poblaciones hasta Galicia antes de embarcar hacia Inglaterra.

Al heredero le gusta viajar de incógnito y suele pernoctar en conventos. En Villanueva de los Infantes se hospeda en el de los dominicos con sus acompañantes. Magalotti se lleva una grata impresión de la localidad y enfatiza su buena arquitectura y capacidad de alojamiento. La plaza principal le recuerda a una ciudad italiana por el enlosado de piedra y las construcciones regulares sostenidas por arquerías. No obstante, califica la villa como un luoghetto (lugarcito), superior a un pueblo pero inferior a una ciudad.

El dibujo

Baldi utiliza en sus trazas pluma y tinta negra y luego las colorea con aguadas grises. Aunque el papel que sirve de soporte es apaisado, se tiene que doblar por la mitad para adaptarlo al formato vertical del manuscrito. El dibujo de Villanueva de los Infantes se hizo en pleno invierno, y todo parece indicar que la nube que aflora en la parte superior derecha del dibujo presagia tiempo desapacible.

El autor elige un descampado al este de la villa para realizar su obra. El punto de vista se sitúa a nivel del suelo. Ello permite observar de frente la cerca irregular que encierra el caserío y el resto de inmuebles. El paisaje circundante muestra tierras de labor, algunos montículos y una vegetación escasa adaptada al clima riguroso castellano.

El dibujo otorga un gran protagonismo a las construcciones del clero, que sobresalen tanto en altura como en extensión, y en él se advierten diferentes ejemplos.

Así, en el extremo izquierdo se levanta la pequeña ermita de San Juan, que se emplazaba fuera del recinto amurallado. La siguiente silueta del skyline infanteño corresponde a la iglesia del convento de Santo Domingo. Aunque en la vista presenta ábside semicircular, actualmente posee cabecera plana. Esto podría deberse a una interpretación errónea del dibujante, o bien a una reforma posterior de la cual no tenemos noticias. Fue aquí donde se hospedó el príncipe, en una de sus celdas, junto con su comitiva.

Muy próxima a la anterior se dispone la iglesia del convento de la Encarnación, regentado por dominicas, caracterizada por un cimborrio con tambor cuadrangular. A continuación se distingue la iglesia parroquial de San Andrés, con su galería perimetral por debajo de la cubierta y una esbelta torre-campanario. Esta última se reemplaza quince años después de la visita de la comitiva toscana debido a un incendio.

De la siguiente edificación solo se percibe una parte de la estructura octogonal del cimborrio, perteneciente a la iglesia del convento del Corpus Christi, ocupado por monjas clarisas. Se localiza en un nivel inferior con respecto al resto de construcciones religiosas, de ahí que no podamos ver más de lo que muestra la imagen.

Bernardo de Portuondo, Ruinas de la iglesia del antiguo convento de San Francisco de Villanueva de los Infantes, c. 1913-1917.
Catálogo Monumental de España, Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC., CC BY-NC-SA

Ponemos fin al recorrido monumental de Villanueva de los Infantes con el convento de San Francisco, sin duda la construcción más interesante del diseño de Baldi. Lo es, en primer lugar, porque ha desaparecido y solo se conservan fotografías de sus ruinas. Estamos, en ese sentido, ante un dibujo con valor documental. Pero también porque se trata del único centro conventual que muestra sus dependencias –de los que hemos visto hasta ahora únicamente conocemos sus iglesias–.

El enfoque

Tanto Magalotti como Baldi priorizan en sus respectivas obras las edificaciones religiosas, en concordancia con la realidad arquitectónica de Villanueva de los Infantes y los intereses de su patrón, un personaje de educación devota que se siente más a gusto dentro de la celda de un convento que en los aposentos de un palacio.

Demuestran menos apego por las construcciones civiles, en particular los palacios de la aristocracia local –quien durante la Edad Moderna ejercía el mecenazgo de la actividad artística de la villa– y apenas se diferencian del resto de la arquitectura civil. No obstante, en el dibujo asoma la torre cúbica de, al menos, el palacio de la familia Busto.

La vista de Baldi es un testimonio gráfico excepcional. Muestra la elevada planificación urbanística y la evolución arquitectónica de Villanueva de los Infantes en 1668 y también revela la existencia de estructuras que ya no se conservan o se han transformado. Entre estas últimas se encuentran, como se ha dicho, el convento de los frailes franciscanos y la torre del templo parroquial, ya que la actual es distinta de la representada en el dibujo.

El análisis de este dibujo tiene un gran impacto en la comprensión histórica de la antigua capital del Campo de Montiel. A su singularidad hay que sumar su uso como fuente de información valiosa para aproximarnos al urbanismo y a la arquitectura de esta villa en el primer siglo del Barroco y su evolución a lo largo de tres siglos y medio.


El proyecto cuenta con el apoyo del The Medici Archive Project de Florencia, dirigido por Alessio Assonitis, experto internacional en los Medici, y del Centro Interdipartimentale di Ricerca sull’Iconografia della Città Europea, dirigido por Alfredo Buccaro, experto internacional en coreografías urbanas. Además, colaboran la Biblioteca Medicea Laurenziana y el Kunsthistorisches Institut de Florencia.

The Conversation

Francisco Javier Novo Sánchez recibe fondos para el proyecto de investigación PID2023-147647NB-I00 financiado por MCIU /AEI /10.13039/501100011033 / FEDER, UE, concedido para el período 2024-2027.

ref. ¿Cómo era Villanueva de los Infantes en 1668? Un dibujo de Pier Maria Baldi lo muestra – https://theconversation.com/como-era-villanueva-de-los-infantes-en-1668-un-dibujo-de-pier-maria-baldi-lo-muestra-271898

Por qué usar imágenes generadas mediante IA puede espantar a los consumidores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Belanche Gracia, Catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados, Universidad de Zaragoza

Imagen de un hotel creada por IA. Shutterstock

El auge de la IA generativa está revolucionando el marketing. Herramientas como Midjourney o ChatGPT permiten crear, en segundos, anuncios, catálogos o publicaciones para redes sociales que antes requerían sesiones de fotos, diseñadores y redactores.

Además de ahorrar tiempo y dinero, la IA promete personalizar la comunicación para cada cliente. En teoría, una marca podría mostrar a cada usuario la versión del producto o destino que más se adapte a sus gustos.

Sin embargo, la rapidez y el bajo coste tienen un precio: la pérdida de autenticidad. Cada vez más consumidores se preguntan si pueden confiar en lo que ven. Algunas marcas ya han tenido problemas por este motivo. En 2023, Amnistía Internacional fue criticada por usar imágenes generadas por IA para ilustrar protestas en Colombia. Aunque la intención era proteger la identidad de los manifestantes, muchos interpretaron la campaña como una manipulación.

¿Qué pasa cuando los consumidores descubren que esas imágenes no son reales?

Las imágenes generadas por inteligencia artificial (IA) están cambiando la forma en que las empresas se comunican con sus clientes. Hoteles, restaurantes y agencias de viajes las usan para mostrar destinos o experiencias.

Hemos analizado cómo reaccionan los clientes cuando una empresa promociona sus servicios con imágenes creadas por IA en lugar de fotografías reales. Para estudiar estas percepciones, realizamos dos estudios con consumidores, complementarios entre sí.

En el primero, un experimento con 338 participantes, se presentaron diferentes escenarios de hostelería. Algunos participantes vieron imágenes reales, mientras que otros contemplaron imágenes creadas con IA e identificadas como tales. Además, los casos se dividieron según el tipo de servicio, hedónico (placer, disfrute) o utilitario (práctico, funcional), y según el nivel de implicación del consumidor (si la decisión de compra era importante o trivial).

En el segundo estudio, cualitativo, se pidió a 60 personas que explicaran sus reacciones al ver los escenarios. Sus respuestas ayudaron a entender por qué los consumidores confían más en unas imágenes que en otras en cada situación.

Los resultados: preferimos lo real (aunque no siempre).

Los consumidores prefieren las imágenes reales

Las fotos creadas por IA reducen tanto la intención de usar un servicio como la de recomendarlo. Las personas describieron a las empresas que usan IA como “poco profesionales”, “impersonales” o incluso “engañosas”. Varias comentaron que esas imágenes les dificultaban “imaginar la experiencia real”.

El efecto fue más fuerte en dos casos:

  1. Cuando el consumidor busca servicios de placer o disfrute (por ejemplo, una estancia en un hotel vacacional).

  2. Cuando afronta decisiones importantes, a las que dedica tiempo y atención.

En cambio, en situaciones utilitarias y en las que la decisión no importa demasiado (como una comida rápida), la diferencia entre imágenes reales y creadas por IA no fue significativa.

Qué hay detrás de estas reacciones

El estudio se apoya en la teoría de la fluidez del procesamiento (Processing Fluency Theory, según la cual, las personas valoramos más positivamente lo que entendemos o procesamos con facilidad.

Las imágenes reales (familiares, coherentes con nuestra experiencia) se procesan sin esfuerzo y generan confianza. Las creadas por IA, en cambio, pueden provocar una sensación de extrañeza o irrealidad, incluso cuando parecen perfectas. Esa mínima fricción mental hace que desconfiemos del mensaje o de quien lo emite.

En los servicios hedónicos, en los que buscamos placer y emoción, y en la toma de decisiones importantes, esa falta de fluidez se traduce en una pérdida de atractivo. En cambio, el impacto es menor en los servicios utilitarios, donde lo que importa es la función (rapidez, precio, eficacia), y cuando la decisión no es relevante.

Lecciones para las marcas

El estudio ofrece una advertencia importante para las empresas que buscan incorporar la IA en su comunicación visual. Aunque las imágenes creadas por IA pueden ser más rápidas y económicas, los consumidores siguen valorando la autenticidad de una fotografía original reflejando un servicio real.

Para los servicios en los que los consumidores buscan placer o disfrute y en decisiones de alta implicación, las fotografías reales generan mayor credibilidad y conexión emocional. En cambio, las imágenes sintéticas pueden percibirse como frías, impersonales o incluso engañosas.

Esto no significa que la IA deba descartarse. Para servicios más funcionales y que suponen una baja implicación puede ser una herramienta útil y rentable. Pero recomendamos emplearla con transparencia y coherencia, informando al cliente cuando una imagen ha sido generada artificialmente.

En definitiva, las marcas deberían buscar un equilibrio: usar la IA como aliada creativa, no como sustituta de lo humano.

Una IA más humana

La inteligencia artificial tiene un enorme potencial, pero utilizarla sin tener en cuenta la percepción del cliente puede convertir una gran idea en un error de comunicación.

Los consumidores siguen valorando lo auténtico, lo humano y lo imperfecto. Por eso, las empresas que sepan combinar tecnología y honestidad serán las que consigan mantener su confianza.

The Conversation

Daniel Belanche Gracia recibe fondos de Fundación Ibercaja y Universidad de Zaragoza proyecto JIUZ2023-CSJ-03, y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, proyecto PID2019-105468RB-I00.

Pau Jordán recibe fondos de Fundación Ibercaja y Universidad de Zaragoza proyecto JIUZ2023-CSJ-03, y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, proyecto PID2019-105468RB-I00.

Sergio Ibáñez Sánchez recibe fondos de Fundación Ibercaja y Universidad de Zaragoza proyecto JIUZ2023-CSJ-03, y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, proyecto PID2019-105468RB-I00.

Sergio Matas Roncero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué usar imágenes generadas mediante IA puede espantar a los consumidores – https://theconversation.com/por-que-usar-imagenes-generadas-mediante-ia-puede-espantar-a-los-consumidores-271126

Estudiar más horas no siempre implica aprender más: la trampa de la carga cognitiva

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Noelia Valle, Profesora de Fisiología, Creadora de La Pizarra de Noe, Universidad Francisco de Vitoria

Kyryk Ivan/shutterstock

Imagine intentar llenar una botella de agua con una manguera de bomberos a máxima potencia. La mayor parte del agua se derramaría y la botella seguiría medio vacía. Algo muy similar ocurre en nuestro cerebro cuando intentamos aprender por acumulación y por eso todos nos hemos descubierto alguna vez leyendo un texto una y otra vez sin ser capaz de retener nada.

Ante este tipo de situaciones, creemos que pasando más horas frente a los apuntes o aumentando los materiales de estudio mejorará nuestra comprensión. Pero este enfoque cuantitativo no suele ser eficaz, porque el cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración. En otras palabras, en el aprendizaje menos es más.

¿Por qué ocurre esto, y qué relación tiene con el concepto de “carga cognitiva”?

Carga cognitiva y memoria de trabajo

La carga cognitiva es el esfuerzo mental que hacemos para procesar nueva información. Tiene dos partes: la intrínseca, que es la dificultad inherente del tema; y la extrínseca. Esta segunda puede ser “mala” o ineficaz cuando el esfuerzo mental es inútil porque está provocado por exceso de estímulos, información irrelevante, explicaciones confusas o contenido redundante; o adecuada cuando el esfuerzo mental es el óptimo para seleccionar la información nueva, procesarla y la relacionarla con lo previamente aprendido.




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Para aprender, lo ideal es reducir la carga extrínseca y modular la intrínseca, para dejar espacio en el lugar donde los aprendizajes se procesan para pasar a la memoria: la memoria de trabajo.

En nuestra “RAM” solo caben entre 5 y 9 elementos

La memoria de trabajo es el procesador o la RAM de nuestro cerebro, es decir, la habilidad para retener y manipular información durante un breve periodo de tiempo. El problema es que su capacidad es muy limitada, solo puede contener entre 5 y 9 elementos. Tanto es así que, si excedemos esa capacidad, si nos llega de golpe más información de la que nuestro cerebro puede procesar, sencillamente se perderá.

Así que nuestra capacidad para aprender depende de usar eficientemente nuestra memoria de trabajo. De hecho, sabemos que ésta es predictiva del rendimiento académico, especialmente en lectura y matemáticas, y que aumenta con el entrenamiento.

¿Cómo mejorar la memoria de trabajo?

Los docentes podemos contribuir a que la memoria de trabajo se desarrolle, mejorando el diseño en nuestra práctica docente. La carga intrínseca es obviamente inevitable, no podemos eliminarla, pero podemos hacer que disminuya, por ejemplo, segmentando la información de lo simple a lo complejo.

La carga extrínseca, sin embargo, sí depende principalmente de nosotros. Algunas acciones sencillas para reducirla son:

  • Eliminar distracciones innecesarias, como exceso de animaciones en una presentación o gamificaciones mal diseñadas.

  • Crear narrativas visuales o lingüísticas que guíen la atención hacia lo esencial.

  • Si se facilitan diferentes materiales para un mismo contenido (presentación, vídeos, textos), orientar a los estudiantes para que seleccionen el que más les estimule, para no caer en la redundancia ni saturar la memoria de trabajo.

  • Evitar la redundancia también en las presentaciones. Si una imagen o un gráfico es autoexplicativo, añadir un texto no solo no ayuda, sino que perjudica, porque obliga a procesar dos fuentes de información.

  • En cuanto a las actividades, asegurarse de ofrecer los pasos necesarios para poder realizarlas de forma clara.

  • Cuando se utilicen ejemplos, mostrar el razonamiento paso a paso en los primeros, y dejar que lo razonen ellos solos en los siguientes.

  • Aplicar el andamiaje en las tareas, es decir, dar apoyo al principio y retirarlo poco a poco conforme los estudiantes vayan ganando autonomía.




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Un cerebro fuerte que trabaje menos

Una de las suposiciones más intuitivas es que un cerebro “más fuerte” debería mostrar más actividad, como un músculo que se flexiona. Sin embargo, la neurociencia revela lo contrario. El entrenamiento de la memoria de trabajo conduce a una disminución de la activación en regiones cerebrales clave, especialmente en la red frontoparietal, que es fundamental para las funciones ejecutivas.

De la misma manera que un atleta experimentado utiliza menos energía y realiza movimientos más fluidos y económicos para ejecutar una acción en comparación con un principiante, a medida que el cerebro se vuelve más hábil en una tarea, necesita reclutar menos recursos neuronales para lograr el mismo o incluso un mejor rendimiento.

¿Cómo mejorar el rendimiento?

Cuando nos ponemos a estudiar, el tiempo que invertimos y el tipo de tarea que empleamos son fundamentales para conseguir el máximo rendimiento cerebral. La evidencia apunta a que es más efectivo estudiar un par de horas al día durante varias semanas que estudiar muchas horas seguidas en el mismo día.

En cuanto a las tareas que se realizan para aprender, las de mantenimiento (releer o recordar una lista de elementos) tienen efectos neuronales limitados. Sin embargo, las tareas de actualización (las de pensar), que desafían constantemente al cerebro a manipular la información y no solo a retenerla son las que más consistentemente se asocian con un aumento de la actividad en regiones del cerebro claves para el aprendizaje y la recompensa.

Algunas tareas de este tipo son:

  • Cambiar de formatos: convertir un texto en un esquema o dibujo, o pasar un gráfico a una explicación verbal, obliga a reorganizar mentalmente el contenido.

  • Explicar a alguien lo que recuerdas o grabarte un audio con la explicación, para después revisarlo y corregirlo.

  • Realizar pruebas de autoevaluación y reescribir la respuesta corrigiendo y ajustando el razonamiento.

  • Alternar ejercicios ligeramente distintos sobre el mismo tema, de manera que cada práctica exija adaptar lo que ya se sabía.

  • Actualizar esquemas, resumiendo un concepto y revisándolo después para añadir las ideas claves que faltaban.

  • Practicar el “dos-atrás”. Es decir, mientras se lee una lista de pasos o términos, detenerse y explicar el vínculo entre el concepto actual y el que apareció dos posiciones antes.

El aprendizaje efectivo no se basa en tener más disciplina ni en forzar nuestro cerebro más allá de sus límites, sino en ser más inteligentes en cómo presentamos la información a nuestro cerebro. Se trata de entender y respetar la arquitectura cognitiva con la que todos operamos para minimizar el esfuerzo inútil y maximizar el aprendizaje profundo.

Al reducir la carga innecesaria, gestionar mejor el tiempo y utilizar estrategias más estimulantes, podemos crear un camino de aprendizaje mucho más eficiente, efectivo y menos frustrante.

The Conversation

Noelia Valle no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Estudiar más horas no siempre implica aprender más: la trampa de la carga cognitiva – https://theconversation.com/estudiar-mas-horas-no-siempre-implica-aprender-mas-la-trampa-de-la-carga-cognitiva-269651

Cómo acaban los plásticos de la agricultura en las profundidades del Mediterráneo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Morales Caselles, Profesora e investigadora del área de Ecología, Universidad de Cádiz

Invernaderos en la costa de Almería (España). Mike Workman/Shutterstock

En un planeta que debe alimentar a más de 8 000 millones de personas, la agricultura es una pieza clave. De ella dependen los alimentos y materias primas que usamos cada día. Y, en ese engranaje, el plástico se ha vuelto una herramienta habitual. Se utiliza en invernaderos, sistemas de riego y cubiertas de cultivo. Gracias a estos materiales, ha sido posible aumentar la productividad y reducir el consumo de agua.

Desde hace años, incluso podemos ver esta realidad desde el espacio. Grandes extensiones agrícolas aparecen como manchas blancas en las imágenes por satélite. Son superficies cubiertas por invernaderos y plásticos agrícolas.

Vista de una zona costera cubierta de pequeños polígonos blancos
Vista de los invernaderos en las inmediaciones de El Ejido, Almería, desde el espacio.
NASA, CC BY-SA

Sin embargo, esta dependencia creciente tiene un coste ambiental. Durante mucho tiempo ha pasado desapercibido. Una parte de estos plásticos no se gestiona adecuadamente y acaba en el medio natural, como residuo.

En el trabajo publicado recientemente en iScience, analizamos por primera vez el recorrido de los plásticos agrícolas fuera de las zonas de cultivo. Nuestro trabajo muestra que muchos de estos materiales no se quedan en tierra.

Con el tiempo, los plásticos utilizados en la agricultura se dispersan en el entorno y acaban lejos de donde se usaron. Hemos detectado estos residuos a más de 100 kilómetros de la costa, en las profundidades del mar.

De las ramblas al mar: la ruta del plástico

Las ramblas son cauces secos que serpentean por nuestra geografía hasta desembocar en el mar. Permanecen secas la mayor parte del año y, cuando llueve, conducen rápidamente el agua hasta la costa. En ese tiempo de espera, también se convierten en depósitos silenciosos de basura.

En muchos de estos cauces, la mitad de los residuos encontrados son plásticos agrícolas. Durante los periodos secos, estos materiales se acumulan sin llamar la atención.

Algo que hemos aprendido es que la situación cambia con las lluvias intensas. En pocas horas, el agua arrastra todo lo que encuentra a su paso. Entre ello, grandes cantidades de plástico.




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Estos residuos llegan directamente al mar. Con el tiempo, algunos se hunden y otros se desplazan mar adentro. Las fuertes lluvias son capaces de movilizar grandes volúmenes de residuos en muy poco tiempo.

Lo que un día se encuentra en tierra, al siguiente puede aparecer en redes de pesca, ser visto por buceadores o volver a la costa con el oleaje. La mayoría, sin embargo, pasa desapercibida y acaba perdida en la inmensidad del mar.

Un problema que se extiende más allá del Mediterráneo

Aunque nuestro estudio se centró en el mar de Alborán, esto puede repetirse en muchas zonas del mundo. En el Mediterráneo, hasta un 38 % de la costa está ocupada por cultivos. Muchos de ellos son de regadío y utilizan grandes cantidades de plástico.

Esta combinación aumenta el riesgo de que los residuos agrícolas acaben en el mar. Regiones de América, Asia o África, con agricultura costera intensiva, podrían enfrentarse a un problema similar.

La mezcla de agricultura cercana a la costa, una gestión deficiente de los residuos y episodios de lluvias extremas está convirtiendo la contaminación por plásticos agrícolas en un fenómeno global. Ya no se trata de un problema local o regional.

Sin embargo, estos residuos han recibido menos atención en los debates internacionales. La conversación suele centrarse en otros tipos de basura marina.

El problema, además, no termina ahí. Con el tiempo, los plásticos se fragmentan en piezas muy pequeñas, conocidas como microplásticos. Estos fragmentos pueden ser ingeridos por organismos marinos. A esto se suma que muchos plásticos contienen sustancias químicas que pueden ser perjudiciales. Cuando entran en los ecosistemas, estos compuestos añaden un riesgo adicional para la vida marina.




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Cuando el plástico agrícola se confunde con el marino

Cuando encontramos una red solitaria en el mar, solemos pensar que viene de la pesca. Una red fantasma, perdida o abandonada por un barco. Sin embrago, no siempre es así.

Hemos descubierto que, en muchos casos, ese material no procede del sector pesquero. Puede tratarse de una malla agrícola utilizada para sujetar cultivos. Estas mallas están hechas de plástico y se usan solo durante una temporada. Su vida útil suele ser de menos de un año, tras el cual pocas veces se reutilizan o reciclan, por falta de un sistema eficaz. Así que, una parte importante acaba dispersándose por el medio.

La confusión entre plásticos agrícolas y plásticos marinos tiene consecuencias importantes. Dificulta su correcta gestión y tratamiento. También afecta a la manera en que entendemos el origen de la contaminación en el mar. Si no se identifican bien estos residuos, se subestima el papel de la agricultura en el problema. Al mismo tiempo, se atribuye el impacto ambiental a otros sectores. Esto impide diseñar soluciones eficaces y justas.

¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué podemos mejorar?

Después de su uso, los agroplásticos suelen someterse a tres métodos de eliminación: vertido en vertederos, reciclaje físico y pirólisis. A pesar de que existen sistemas de gestión de residuos agrícolas en varios países europeos como España (en desarrollo), Francia, Alemania e Irlanda, el estudio muestra que muchos de ellos no funcionan correctamente. Esto sugiere que el problema puede darse en otras regiones del mundo.

Mapa que marca algunos países que han puesto marcha sistemas de gestión de residuos agrícolas para su reciclaje
Países que, según la FAO, han puesto en marcha iniciativas voluntarias u obligatorias para la recuperación selectiva de residuos agrícolas con fines de reciclaje.
Morales-Caselles et al., 2025, CC BY-NC

Hoy en día, la gestión de los plásticos agrícolas se centra sobre todo en la limpieza. Se actúa cuando el residuo ya está en el entorno, pero esto no es suficiente. Es necesario actuar en todo el ciclo de vida del plástico, desde su fabricación, uso y eliminación. Para ello se requieren políticas integradas adaptadas al contexto local que reduzcan la generación de residuos desde el origen.

Una de las medidas más urgentes es reducir el uso de plásticos innecesarios en la agricultura. También es fundamental apostar por alternativas reutilizables y más duraderas. Estas soluciones pueden mantener la productividad sin dañar el medio ambiente.

Otro aspecto clave es reforzar la responsabilidad compartida. Productores y usuarios deben garantizar que todos los materiales se recogen y se gestionan correctamente. Para ello son esenciales sistemas de control que eviten que los residuos acaben en la naturaleza.

Todo esto debe ir acompañado de apoyo al sector agrícola. La formación y la concienciación permiten promover buenas prácticas desde el inicio y evitar pérdidas de material.

Iniciativas internacionales como el Tratado Global sobre la Contaminación por Plásticos, actualmente en negociación en Naciones Unidas, ofrecen una oportunidad única. Pueden establecer normas comunes que aborden el problema en todas las fases del uso del plástico.




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El futuro de la agricultura sostenible no puede apoyarse en materiales que comprometen los mismos ecosistemas de los que depende. Los plásticos agrícolas han sido aliados de la productividad, pero ahora debemos replantearnos cómo los utilizamos. Solo una gestión preventiva, integrada y transparente evitará que los alimentos que cultivamos dejen una huella plástica en la tierra y en el mar.

The Conversation

Parte de este estudio detrás de este artículo ha sido apoyado por los proyectos de investigación liderados por Carmen Morales Caselles: PLAN del programa operativo FEDER 2014-2020 y de la Junta de Andalucía (ref. FEDERUCA18-107828, proyecto PLAN), del proyecto DEEP del programa EMERGIA, del proyecto ISARGO, acción CSN2022-135760, financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033 y por la Unión Europea «Next Generation EU»/PRTR, del proyecto COPLA, PCM_00056, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y por la Unión Europea “Next Generation EU”/PRTR. Gran parte de los datos presentados en el estudio fueron obtenidos gracias a ECOPUERTOS que desde 2016 recibe financiación de Ecoembes-Libera para apoyar sus actividades, incluyendo la clasificación de residuos y el trabajo con pescadores y buceadores. Los pescadores de Motril han colaborado con Ecopuertos recogiendo voluntariamente los residuos de sus capturas. También se ha recibido apoyo de buzos y recolectores de basura voluntarios que apoyaron los muestreos.

ref. Cómo acaban los plásticos de la agricultura en las profundidades del Mediterráneo – https://theconversation.com/como-acaban-los-plasticos-de-la-agricultura-en-las-profundidades-del-mediterraneo-269153

Así pasan factura los excesos navideños a nuestra microbiota

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Saioa Gómez Zorita, Profesora en la Universidad del País Vasco. Investigadora del grupo Nutrición y Obesidad del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) y del Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Miguel AF / Shutterstock

Las fiestas navideñas, más allá de su dimensión religiosa o cultural, suelen ir acompañadas de ciertos cambios en nuestros hábitos que pueden alterar negativamente la salud intestinal.

Los excesos alimentarios, las comidas cargadas de proteínas, azúcares y grasas, a menudo ultraprocesadas, así como el consumo elevado de bebidas alcohólicas, son habituales en estas fechas. A ello hay que sumarle que se come a deshoras, normalmente retrasando los horarios de comidas y cenas, se saltan comidas y/o se pica más entre horas, lo que puede desajustar los ritmos circadianos. También es frecuente en estas fechas acostarse más tarde, dormir menos y reducir la práctica de ejercicio físico debido en parte a la ruptura de la rutina.

Todos estos factores pueden afectar negativamente a la compleja comunidad de microorganismos (principalmente bacterias) que habitan nuestro intestino, dando lugar a una situación conocida como disbiosis. Este término hace referencia a un aumento de microorganismos potencialmente perjudiciales, una disminución de los considerados beneficiosos, un descenso de la variedad microbiana (denominada diversidad intestinal) y la alteración de la función de barrera intestinal, que puede dejar pasar a la sangre sustancias que pueden generar daño.

Cuando la microbiota está alterada, tiende a generar metabolitos principalmente proinflamatorios, es decir, compuestos que, como su nombre indica, pueden generar inflamación en el organismo.

La disbiosis se relaciona con múltiples efectos negativos sobre la salud, como problemas digestivos (hinchazón, gases, estreñimiento o diarrea), un aumento de la inflamación intestinal, cambios en el metabolismo e incluso alteraciones en el estado de ánimo debido a la comunicación vía eje intestino-cerebro.

Además, a largo plazo, si la disbiosis se mantiene en el tiempo, puede contribuir a desarrollar enfermedades metabólicas crónicas de gran prevalencia como la obesidad o la diabetes mellitus tipo 2.

Los “menús navideños” pueden alterar la microbiota intestinal

Un elevado consumo de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, como los turrones, los polvorones o algunos embutidos, se asocia con un perfil microbiano menos saludable, concretamente con una mayor abundancia de bacterias relacionadas con la inflamación, los trastornos digestivos y algunas enfermedades crónicas.

Un aporte excesivo de grasas, característico de los alimentos anteriormente citados, no solo modifica la composición de la microbiota intestinal, sino que, además, favorece la producción de metabolitos proinflamatorios, comprometiendo la función de barrera intestinal. Por otro lado, las comidas navideñas se caracterizan por incluir en exceso alimentos proteicos (pescado, carne o marisco, por ejemplo), lo cual puede afectar a la composición de la microbiota, ya que parte de la proteína cuando se ingiere en exceso no se termina de digerir, llega al colon y es fermentada por los microorganismos, generando una serie de compuestos que pueden afectar negativamente a la microbiota intestinal.

Cabe destacar, además, que los menús que habitualmente consumimos en Navidad suelen ser pobres en fibra y prebióticos. Teniendo en cuenta que estos últimos son el “alimento” de la microbiota (son fermentados por las bacterias produciendo ácidos grasos de cadena corta, favoreciendo una microbiota diversa y fomentando la función de barrera intestinal), un aporte insuficiente puede tener un efecto negativo.

Beber alcohol y comer a deshoras tampoco ayuda a tu microbiota intestinal

Asimismo, el consumo excesivo de alcohol se asocia con la disbiosis intestinal y el sobrecrecimiento microbiano en el intestino. Simultáneamente, el alcohol daña las uniones entre las células intestinales, haciendo que se pierda la función de barrera y permitiendo el paso de microorganismos y sus productos hacia la circulación sistémica. Esto puede generar cierto grado de inflamación sistémica, alterar la función inmunitaria y contribuir a la aparición de enfermedades metabólicas.

Otra de las características de la Navidad y sus excesos alimentarios es que, aparte de mucho, se come a deshoras. Ello, a su vez, se relaciona con alteraciones del sueño, que también pueden ser derivadas en parte de la falta de actividad física. Cabe destacar que estas parecen reducir la diversidad microbiana y aumentar la proporción de algunos tipos de bacterias relacionadas con la obesidad y otras alteraciones metabólicas y con la inflamación sistémica, entre otros.

Pero… ¿es grave?

La microbiota puede cambiar en pocos días, por lo que, aunque no hay un plazo establecido para que se pueda generar la disbiosis intestinal (depende de múltiples factores), es posible que en 15 días aparezca cierto grado de disbiosis, sobre todo si los excesos han sido significativos.

En personas sanas no, ya que, si los cambios en los hábitos son breves, los efectos suelen ser moderados. Además, la buena noticia es que la microbiota intestinal es altamente adaptable. Esto implica que sus efectos, al menos en personas sanas, suelen ser transitorios y reversibles.

Adicionalmente, algunas acciones concretas pueden ayudar a revertir estos cambios:

  1. Evitar caer en excesos o al menos reducirlos a las comidas y cenas de los días festivos.

  2. Reducir limitar el consumo de alcohol.

  3. Ingerir alimentos ricos en fibra como frutas verduras, legumbres, cereales integrales y semillas, esenciales para la microbiota intestinal.

  4. Ingerir alimentos fermentados como los yogures, el kéfir o el chucrut.

  5. Realizar actividad física diariamente.

  6. Dormir al menos 7 horas cada día, evitando la exposición excesiva a pantallas, sobre todo por la noche, y fijando unos horarios.

Al retomar una alimentación equilibrada, volver a horarios regulares y recuperar el descanso y la actividad física, la microbiota suele reequilibrarse de forma natural.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Así pasan factura los excesos navideños a nuestra microbiota – https://theconversation.com/asi-pasan-factura-los-excesos-navidenos-a-nuestra-microbiota-272239

Por qué engordamos durante las Navidades y cómo impedirlo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Pérez-López, Profesor Permanente Laboral. Ejercicio físico, Nutrición y Metabolismo., Universidad de Alcalá

shutterstock New Africa/Shutterstock

Cada Navidad muchas personas sienten que su peso aumenta casi sin darse cuenta. No es difícil imaginar por qué. Las comidas de empresa, las celebraciones familiares, los turrones, el roscón y el alcohol se convierten en protagonistas del menú. Sin embargo, a todo esto se suma una sensación muy extendida: que el metabolismo se ralentiza. ¿Es realmente así? ¿Cambia nuestro metabolismo durante las fiestas o somos nosotros quienes modificamos nuestros hábitos?

Para responder a estas preguntas primero necesitamos entender de qué depende el gasto energético diario.

El cuerpo consume energía incluso en reposo. De forma general, el gasto energético diario se divide en tres bloques:

  1. Actividad física (entre el 15 y el 30 %). Incluye cualquier tipo de movimiento. No solo el el ejercicio físico o entrenamiento, sino también la actividad física no planificada: caminar, subir escaleras e incluso cocinar o conducir. Varía muchísimo según la rutina y hábitos diarios.

  2. Termogénesis inducida por la dieta (entre el 5 y el 10 %). Aunque no lo parezca, ingerir y metabolizar alimentos también requiere energía. Aun así, no todos los elementos de la dieta son iguales: las proteínas requieren más gasto termogénico que las grasas y los azúcares.

  3. Gasto metabólico en reposo (entre el 60 y el 75 %). Es la energía necesaria para funciones esenciales del organismo, como respirar o mantener la actividad del sistema nervioso. Este gasto funciona 24 horas al día y, aunque pueda parecer contraintuitivo, es el más elevado de los tres.

Una confusión frecuente es pensar que un entrenamiento intenso debería consumir más energía al día que el metabolismo en reposo. Sin embargo, este último opera permanentemente, mientras que el ejercicio físico es puntual.

Además, no debe olvidarse que el gasto metabólico, especialmente en reposo, depende sobre todo de la composición corporal: la masa muscular es metabólicamente más activa que la grasa.

¿Qué cambia en Navidad?

En estas fechas se combinan varios factores que favorecen el superávit calórico. Es decir, que se ingieran más calorías de las que se consumen.

En primer lugar, aumenta la ingesta energética. Los alimentos más típicos de estas fechas suelen ser densos en calorías y ricos en grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas:

  • Turrones, mazapanes, polvorones, roscón: combinan grasas y azúcares.

  • Asados, embutidos, quesos curados: altos en grasas saturadas.

  • Alcohol, especialmente vino, cava y licores: muchas calorías y efecto desinhibidor, que provoca que se coma todavía más.

En segundo lugar, disminuye la actividad física. El sedentarismo aumenta por varios motivos:

  • Pasamos más horas sentados en reuniones y sobremesas.

  • Hace más frío, por lo que hacemos menos actividad física al aire libre.

  • Las vacaciones y compromisos familiares nos hacen perder temporalmente las rutinas de ejercicio y actividad física.

  • Todo lo anterior motiva que pasemos más horas de ocio sedentario (ver series y películas, jugar a videojuegos y juegos de mesa, etcétera).

La combinación de estos factores pueden provocar un aumento de peso a finales de año. Incluso unos pocos días de sedentarismo reducen la sensibilidad a la insulina y favorecen la acumulación de grasa corporal.

En resumen, no solo gastamos menos energía durante las Navidades, sino que también gestionamos peor el exceso calórico.

¿Comer más acelera el metabolismo?

Si la digestión de alimentos consume energía podríamos pensar que comer más podría acelerar nuestro metabolismo. Esto es técnicamente cierto, pero no lo hace de forma relevante:

  1. La termogénesis aumenta ligeramente al comer más, pero es insuficiente para compensar los grandes excesos navideños.

  2. El metabolismo en reposo sube un poco si aumenta el peso corporal, pero mucho menos que si se ganara músculo.

  3. La actividad física, por lo general, baja.

El balance final es claro: el gasto energético total cambia muy poco, pero la ingesta aumenta notablemente.

Recomendaciones para empezar bien el año

No es de extrañar que las fiestas traigan un aumento de la masa grasa, especialmente de la abdominal, y ganancias de peso que no siempre se pierden al comenzar el año. Para rematarlo, la menor actividad física de las Navidades se puede convertir en un hábito que continúe tras las vacaciones.

Por suerte, estos trucos basados en la evidencia científica nos pueden ayudar a minimizar el aumento de peso.

  1. Aumentar la actividad física diaria e incrementar el número de pasos diarios. Caminar puede marcar la diferencia. Aproveche para subir escaleras. Dar paseos después de comidas copiosas mejorará su digestión y su salud metabólica.

  2. Priorizar alimentos saciantes. La lista incluye verduras, frutas enteras, proteínas magras (pollo, pavo, pescado) y legumbres. La fibra y la proteína ayudan a controlar la ingesta posterior.

  3. Elegir extras (dulces o salados) de forma consciente. En lugar de picar de todo, elegir uno o dos alimentos preferidos, y trata de no excederte.

  4. Moderar el alcohol. Para ello podemos alternar estas bebidas con agua, evitar las de alta graduación y no consumir en ayunas.

  5. Mantener rutinas de sueño. Dormir poco aumenta el apetito y la preferencia por alimentos calóricos.

  6. No alargar la Navidad. Las celebraciones son puntuales, el problema aparece cuando se extienden semanas…… ¡o cuando los dulces navideños llegan hasta marzo!

La Navidad no ralentiza el metabolismo ni provoca cambios fisiológicos profundos.
Lo que realmente ocurre es que comemos más alimentos calóricos, nos movemos menos y, como el gasto energético total apenas varía, el exceso se almacena en forma de grasa.

Disfrutar de la Navidad no está reñido con la salud. Mantener cierto movimiento diario, priorizar alimentos saciantes y moderar los excesos puede evitar que unos días festivos se conviertan en una ganancia de peso mantenida en el tiempo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué engordamos durante las Navidades y cómo impedirlo – https://theconversation.com/por-que-engordamos-durante-las-navidades-y-como-impedirlo-271697

Estrella de Diego: ‘En el arte, uno tiene que revisar la historia y darse cuenta de que se puede cambiar el modo de verla’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Estrella de Diego explicando uno de los Warhol de la exposición ‘Warhol, Pollock y otros espacios americanos’ del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Francis Tsang/Museo Thyssen

Cuando le dije que estábamos haciéndole entrevistas a las grandes mentes académicas de nuestro tiempo, a Estrella de Diego le dio la risa y replicó que me había equivocado. Pero no es así.

De Diego, catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, es también académica de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 2016. En su discurso de ingreso hacía hincapié en que es “preciso volver la mirada hacia visualidades alternativas, hacia lo olvidado, lo obviado, lo emborronado, lo incierto, la huella. Porque hay que mantener los ojos bien abiertos ante el mundo, aún a sabiendas de que el ojo nunca ve lo que mira”.

Tras encargarse, en la primera mitad de 2025, de la exposición 1924: Otros surrealismos en la Fundación Mapfre de Madrid, e impartir conferencias a propósito de la muestra sobre Maruja Mallo Máscara y compás, entre otras muchas cosas, cierra el año siendo la comisaria de Warhol, Pollock y otros espacios americanos en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid, abierta hasta finales de enero de 2026. En ella plantea un diálogo entre el gran exponente del arte abstracto norteamericano y la figura más popular del arte pop, una conversación en la que las posturas no son tan extremas y el diálogo con sus contemporáneos por la nostalgia por la cultura estadounidense está siempre presente.

Apasionada de Andy Warhol desde hace décadas, la exposición ha servido además como excusa para reeditar su ensayo Tristísimo Warhol: Cadillacs, piscinas y otros síndromes modernos, escrito originalmente en 1999. Si en algún momento alguien está falto de energía, leerla o escucharla es un chute de motivación. Porque ante todo Estrella de Diego es, como reitera en la conversación, una entusiasta.

Copia de la silueta de Elvis en blanco y negro.
Un solo Elvis, de Andry Warhol. 1964.
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

¿Qué vio usted cuando se colocó ante un cuadro de Pollock o de Warhol por primera vez?

Primero vi un Warhol, en Londres, creo que era un autorretrato en alguna galería de arte. Y me pareció alucinante. Luego vi un Pollock en Nueva York, y volví a sentir mucha emoción, pensé “¿pero esto qué es?”. Ya me habían parecido dos artistas muy complementarios cuando los vi por separado y me lo siguen pareciendo ahora, cuando los he visto juntos en el Thyssen. Estaba aterrada ante la posibilidad de que la idea no funcionase en la pared, pero funciona. Ambos son unos artistas realmente extraordinarios, cada uno en su estilo, y creo que entre ambos existe un vínculo invisible. A todo el mundo le encaja ahora que Warhol y Pollock estén juntos, así que a lo mejor siempre lo estuvieron, en algún sitio que no vemos.

El día que fui había muchísimos niños.

Yo creo que los niños entienden muy bien las pinturas abstractas o con símbolos figurativos. Esto que estoy diciendo a lo mejor es una cosa manida, pero se relacionan más con lo que es la pintura táctil. Y Warhol es muy táctil.

Pollock decía que Picasso no había dejado nada por hacer y por eso él decidió enfrentarse al lienzo desde arriba: pero pinta en el suelo estudiando cómo quedarán los cuadros en la pared, lo cual, en las pinturas de chorreo, resulta complejo de imaginar.

Nosotros tenemos unas líneas de orientación visual de arriba-abajo y de izquierda a derecha. Si cogemos un cuadro figurativo y le damos la vuelta, se ve claro porque la gente queda boca abajo. Si cogemos a Van der Weyden en el ordenador y lo giramos sobre el eje horizontal, el cuadro se cae para un lado. A Pollock le pasa lo mismo, aunque no sea figurativo. Si le damos la vuelta, nos damos cuenta de que tiene los ejes de una determinada manera. Lo de arriba no podría ir abajo. Y eso es porque, aunque lo pinte en el suelo, está pensando cómo ponerlo en la pared. Cosa que –digo yo– sí que hizo Picasso, aunque sobre una mesa.

Cuadro abstracto de líneas y manchas en tonos grises y claros.
Número 27, 1950, de Jackson Pollock. 1950.
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Muchas veces valoramos a Andy Warhol más como persona que supo entender el mundo en el que vivía que como creador.

En la exposición intentamos que se viera un Warhol que no fuese el de las latas de Coca-Cola –aunque haya una lata de Coca-Cola, evidentemente–. Es un pintor muy trágico, que apela mucho a los sentimientos. Entiende como nadie la época contemporánea por ejemplo, en esas fotos idénticas que cose.
Yo creo que Warhol estaba tan abrumado con la cantidad de imágenes que había a su alrededor que trataba de coserlas idénticas para atraparlas, para no dispersarse más en la multiplicación, aunque él añade multiplicación a la multiplicación… Warhol es un personaje muy complejo que tiene, efectivamente, esa parte de apropiación de los medios, pero también una parte muy pictórica, muy abstractizante. La idea era revisar a ese Warhol de cuadros de masas y ver que había otro en la trastienda, que su obra se podía leer de otro modo.

¿Nos hemos quedado mirando al personaje y no hemos sabido entender al artista?

Absolutamente, es un caso muy parecido al de Dalí, otro tipo muy sabio bajo el personaje, o al de Maruja Mallo. Hacen una puesta en escena que sin embargo esconde artistas muy complejos. El gran público ve la puesta en escena –en el caso de Warhol, las latas– pero hay muchísimo más detrás.

Repetición de un cartel de circo cuatro veces.
Cartel de circo de Madrid 1976-1986, de Andy Warhol, 1986.
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

¿Qué más hay en Warhol?

Algo muy fácil de ver, y que inquieta mucho, es por ejemplo que los botes de sopa están flotando en el espacio, no están apoyados en nada, no hay suelo. Podemos decir que parece que están en un supermercado, tanto los que son individuales como los que se presentan en una especie de bloque. Y creo que es muy inquietante para un público occidental encontrarse con un objeto que no tiene un referente espacial. Si nos damos cuenta, creo que eso nos puede llevar a preguntarnos qué intención artística hay detrás de estas sopas flotantes, ¿no? Además, no hay dos botes iguales. Parece que son el mismo, pero es otra broma que nos hace a los espectadores.

Romper las reglas del espacio es un tema común entre los artistas de esa época. En el libro sugiere que tal vez hemos juntado a demasiada gente bajo el paraguas del “arte pop”.

Los historiadores de arte (o de cine, o de literatura, o lo que sea) somos muy amigos de agrupar. Siempre nos parece mucho más cómodo tener esas grandes categorías, porque de alguna manera hay que contar la historia. Pero la realidad es lo que dice Ernst Gombrich y que yo repito: “cuando hablamos de Barroco sabemos que no hablamos de Renacimiento”. No sabemos de qué hablamos, pero sabemos que si decimos Barroco no hay Renacimiento. En este caso, toda la mirada de Occidente está basada en la ventana de Alberti, que es como un punto de fuga. Después de que Pollock rompiera el espacio de forma tan radical era complicado volver a un espacio tradicional, aunque ellos quisieran recuperar la figuración. Así que todos estos figurativos “popizantes”, vamos a llamarlos así, están asaltando algo que para nosotros es fundamental, que es la noción occidental del espacio, a través de la cual todos miramos desde que se inventó la perspectiva en el Quattrocento.

Hablamos de Warhol y Pollock, dos artistas que “gustan”. ¿Qué lleva a un artista de arte contemporáneo a concitar el acuerdo de la crítica y a otro no?

Eso es una pregunta dificilísima. No lo sé, depende de los artistas. Uno que está en la exposición y que siempre concita la fascinación de una muy buena parte de público es Rothko, tal vez porque su obra nos anima a pensar, a meditar, a la trascendencia. También Pollock gusta hoy en día, porque ya tenemos menos prejuicios frente a los artistas abstractos. Durante una época se decía “esto lo puede hacer mi niño”, pero ahora ya sabemos que no, que su niño no puede pintar un Miró, ojalá. A Warhol, como decíamos, se le ve como un artista demasiado comercial, pero luego le pasa como a Dalí, que se considerará comercial pero la exposición en el Reina Sofía de 2013 estaba siempre llenísima de gente.

Es muy difícil saber qué consigue captar la simpatía o el interés del público. A lo mejor también pensamos que al público le gustan unas cosas y resulta que le gustan otras. Decimos que Dalí o Warhol son artistas muy comerciales, pero luego la gente los visita y, a lo mejor, lo hacen como algo que quieren entender.

Habla usted siempre de mirar, en el arte, más allá de los márgenes. Aunque no siempre en ese más allá haya mujeres, ha aprovechado para incluir en la muestra del Thyssen ejemplos de artistas como Audrey Flack, Perle Fine, Anne Ryan, Marisol, Hedda Sterne… ¿Intenta en las exposiciones incitar a que el público mire más allá?

Sí, sin duda. En este caso están mujeres muy interesantes de la época, además de Lee Krasner, que es la más conocida. Y siempre estamos buscando mujeres, artistas olvidados, etcétera, como creo que debería ser la obligación de todos. Pero yo diría que intentar reunir a Warhol y Pollock con esos otros contemporáneos es también una forma de mirar a los márgenes, de explicar la historia del arte desde otro lado. La idea de colocar a estos personajes en un hilo también revisa la narración de la historia del arte moderno. Cuando escribí el libro, en 1999, y me decían que por qué no escribía sobre mujeres artistas, yo contestaba que este era un tema mucho más radical desde el punto de vista de la escritura, de enfrentarse con un tema sin notas. Y esa forma de pensar, de ir más allá, la aprendí buscando mujeres pintoras en el siglo XIX para mi tesis. Uno tiene que revisar la historia y darse cuenta de que se puede cambiar el modo de verla. Podemos usar los consensos, pero sabiendo que son consensos.

Pintura de dibujos y figuras muy colorida.
Sin título, de Marisol, 1960.
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Parte del cambio también nace de que cada vez hay más miradas diferentes sobre lo que antes estaba establecido.

Y yo creo que eso es interesante y divertido, me da igual que encontremos a una mujer o un gran artista del siglo X en Colmenar Viejo. Son cosas que nos pasan desapercibidas y que pueden resultar superinteresantes. Por ejemplo, lo que está haciendo Noelia García Pérez en el Prado con las patronas [el proyecto “El Prado en femenino” buscar destacar el papel de las mujeres que adquirieron determinadas obras que ahora forman parte de la colección del museo]. Gracias a ella nos damos cuenta del papel esencial de estas mujeres tremendas y poderosas. Siempre nos caen mal las mujeres poderosas, pero estaba muy bien que lo fueran porque eso les permitía hacer cosas que alguien que no tuviera poder en ese momento no podía hacer.

Hablando de quitar o transformar estas denominaciones… Ahora que la muestra sobre Maruja Mallo está teniendo muchísimo éxito en España, quería recuperar una cita suya en un reportaje que hizo hace años en el que decía que a Mallo la llamamos surrealista “porque, en realidad, no supimos cómo llamarla”. ¿Cómo podríamos definirla ahora?

Yo creo que igual que no podemos definir a Picasso con una sola palabra, porque fue un cubista, luego fue el pintor del Guernica, luego fue un estupendo collagista, y también un hombre muy influido por el cine, con Maruja Mallo pasa lo mismo. Nosotros la llamamos surrealista porque no sabíamos cómo llamarla y ella se llamaba surrealista porque era una especie de salvoconducto. En esta sociedad el surrealismo puede caer mal o bien, pero todo el mundo más o menos se lo imagina, está muy lexicalizado. De Maruja se puede decir simplemente que es una gran pintora, muy dúctil, y que pasa, como todos los pintores, por muchísimos periodos, siempre con –otra vez– un control del espacio impresionante. Hay que dedicar la vida entera a descifrar a Maruja. Y aunque siempre ha estado ahí, y ha sido una pintora que una serie de personas han tenido muy en cuenta, a mí me encanta la “marujomanía” actual, o la “mallomanía”. Bienvenida sea. Ahora la vemos como lo que es: un personaje complejo, culto y con un control en sus obras que era todo menos surrealista. Pero era muy importante para ella presentarse como tal, porque era lo que todo el mundo iba a reconocer. Casi parece que la historia del arte en España se paró ahí, en el surrealismo.

En una entrevista que le hicieron a principios de año en la Fundación Juan March decía que vivir en Nueva York le hizo interesarse por el arte contemporáneo porque quería estudiar lo que estaba pasando en el aquí y el ahora. ¿Qué es lo que sucede en el aquí y el ahora?

De Diego durante la rueda de prensa de presentación de la exposición.
Francis Tsang/Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Probablemente el aquí y ahora sigue siendo igual de fascinante que en los 80, un momento abierto a todo, pero muchas veces pienso que, a lo mejor, lo que ahora no está abierto a todo son mis ojos. Bretón decía que él solo lamentaba, al hacerse viejo, haber perdido la mirada de la juventud. Yo tengo como sustituto la mirada de mis estudiantes. Sin embargo… aunque no estoy en su contra, creo que deberíamos hacer un uso más racional de los mass media y las redes, porque nos están quitando muchas cosas. La memoria, por ejemplo. El otro día estaba con mi familia y ninguno nos acordábamos de una frase que decía siempre mi madre. Seguimos sin acordarnos. Y eso no lo vamos a encontrar en Google.

Somos una sociedad que se mueve hacia la amnesia. En esa especie de recordar solo lo que se quiere que recordemos, se nos va un poco el pasado, y el pasado es muy importante porque, aunque no construya el futuro, nos da una pista de lo que el futuro, si no puede ser, al menos deberíamos recordar que fue, ¿no? Creo que un problema del aquí y ahora es que hemos perdido el sentido histórico. Si tú no te acuerdas de que eso ya ha pasado, o no lo sabes, piensas que acabas de descubrirlo y a lo mejor no es así. Y no pasa nada porque no lo acabes de descubrir, a lo mejor lo estás releyendo y eso está fenomenal, pero es bueno saberlo.

Además, la inmediatez de la información a veces crea una esclavitud absoluta. Parece que todo está a mano, pero finalmente cuando hacemos una búsqueda está lo que el algoritmo quiere que esté en cada momento. Por eso creo que este aquí y ahora es menos excitante que el de los 80, pero insisto, a lo mejor la menos excitante soy yo.

Está habiendo en redes, y en la vida real, una homogeneización de las estéticas: el algoritmo precisamente premia cuando te pareces a una estética ya creada y hay mucho de lo mismo todo el rato.

Totalmente. Porque en lugar de buscar imágenes en libros que a su vez se habían buscado en museos, pongo por caso, las buscamos en internet. Y si vas a la búsqueda directa de lo que quieres, no hay problema. Pero si pones, yo qué sé, “cuadros de Picasso con un niño”, a todo el mundo le va a salir lo mismo.

Ha dicho usted que “cualquier cosa que uno se pone a estudiar acaba resultando interesantísima”. Desde su perspectiva como docente, ¿cómo se anima a los estudiantes a interesarse por algo que, de entrada, no les apetezca investigar?

Yo intento siempre dinamizarlos. Y como soy una persona muy entusiasta consigo hacer que piensen. Por ejemplo, en los últimos años me he dado cuenta de que, con esta polarización horrible en la que vivimos, uno tiene que ser capaz de polemizar, en el buen sentido. Así que cogemos textos y dividimos la clase entre los que van a defender el texto y quienes van a estar en contra. Estos roles van a llegar a ellos por sorteo, así que uno puede estar defendiendo algo en lo que no cree y tiene que poder hacerlo, porque debe ser capaz de ver cómo el otro llega a pensar algo con lo que no estamos de acuerdo. Cosas como esta son buenas para hacerles pensar, pero tienen que hacerse echándole entusiasmo al tema.

Me pidieron consejo antes de despedirnos este semestre y les dije que intentasen aprender todo lo que pudiesen. Esa idea no debe abandonarnos. Cada día que uno se levanta es una buena noticia, una buena noticia para aprender en general y para aprender para enseñar. A mí no siempre me gustó la historia del arte, a mí me gusta contar historias y que me las cuenten, y resulta que la historia del arte es un lugar fantástico para ello.

También les digo que tienen que tener empuje. Pero son una generación a la que se martillea con el desánimo. Si uno piensa que todo va muy mal y que todo va a seguir yendo muy mal, pues hombre, llegamos a un punto en el que no quieren esforzarse, porque para qué. Antes me enfadaba con las personas equivocadas, con ellos, pero son víctimas de lo que les están diciendo. Conviene tener a una generación joven desesperanzada, porque así el algoritmo lo maneja todo con más facilidad. Eso es algo que entre todos deberíamos intentar revertir, aunque no sé cómo. Yo intento decirles que el futuro es una cosa que uno va construyendo, que no está escrito. Son graciosos, pero me gustaría que además de graciosos fueran felices.


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The Conversation

ref. Estrella de Diego: ‘En el arte, uno tiene que revisar la historia y darse cuenta de que se puede cambiar el modo de verla’ – https://theconversation.com/estrella-de-diego-en-el-arte-uno-tiene-que-revisar-la-historia-y-darse-cuenta-de-que-se-puede-cambiar-el-modo-de-verla-272530

El pragmatismo de Sheinbaum ante las presiones de Trump

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sylvain Bellefontaine, Économiste senior, spécialiste des pays émergents et en développement et analyste risque pays, en charge de l’économie internationale, de la Chine, de la Turquie, du Mexique et du Nigeria, Agence Française de Développement (AFD)

Las tensiones comerciales con Estados Unidos ponen de relieve la extrema dependencia del modelo económico mexicano respecto a la primera potencia económica mundial.

Bajo la administración Biden, las perspectivas para México en términos de comercio e inversiones eran positivas gracias a medidas como la Ley de Reducción de la Inflación y al crecimiento del nearshoring (la deslocalización cercana) en el marco de la reconfiguración de las cadenas de valor. No obstante, estas altas expectativas han quedado en tela de juicio desde la reelección de Donald Trump.

Para el Gobierno mexicano, este contexto añade un grado adicional de complejidad a una situación marcada por un crecimiento económico lento, el declive del sector petrolero, las restricciones que pesan sobre las finanzas públicas y los diversos obstáculos al desarrollo socioeconómico y a la transición energética. Sin embargo, México ya no presenta las fragilidades macroeconómicas de las décadas de 1980-1990, que generaron en 1994 la crisis de la balanza de pagos.

México, primer proveedor de Estados Unidos

Desplegado desde los años 1960, el modelo de las maquiladoras –esas fábricas situadas en la frontera norte de México (pero también en el centro del país) que producen bienes para la exportación– ha estructurado un ecosistema transfronterizo que da empleo a unos tres millones de mexicanos y beneficia a miles de empresas estadounidenses.

México ha aprovechado al máximo las ventajas competitivas basadas en su privilegiada posición geográfica, el bajo coste de la mano de obra y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN desde 1994 y T-MEC desde 2020). Se han logrado economías de escala en algunos sectores, como el automovilístico, el electrónico y el aeronáutico.

Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), México ocupaba en 2023 el noveno lugar en términos de contribución al valor añadido manufacturero mundial (1,8 %). Casi el 80 % de sus exportaciones de manufacturas son productos de tecnología media y alta. En este ámbito, México ocupa el cuarto lugar mundial, por detrás de Taiwán, Filipinas y Japón.

Sin embargo, la producción local consiste principalmente en cadenas de montaje de productos acabados o semiacabados. Por lo tanto, el valor añadido interno integrado en las exportaciones se estima en solo el 9 % de las exportaciones totales de México en 2020, según la base de datos TiVA (Trade in Value Added o Comercio en Valor Añadido) de la OCDE.

Aprovechando las tensiones comerciales existentes entre Washington y Pekín desde 2018, México se convirtió en 2023 en el primer proveedor de Estados Unidos. Ante la tormenta comercial mundial desatada desde principios de 2025, los ingresos por las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han mostrado hasta ahora una buena resistencia.

Evolución del superávit comercial bilateral de China y México con los Estados Unidos entre 2000 y 2024 (en miles de millones de dólares). Evolución de la cuota de mercado de China y México en las importaciones estadounidenses entre 2000 y 2024 (en %).
Oficina del Censo del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, FMI (DOTS), cálculos proporcionados por el autor, Fourni par l’auteur

La cuota de mercado de México alcanzó un máximo del 15,5 % en 2024, frente al 13,5  % de China (esta última era del 21,6 % en 2017). La cuota de las exportaciones mexicanas con destino a Estados Unidos creció del 79,5 % en 2018 al 83,1 % en 2024, principalmente de productos manufacturados o semiacabados, aunque también hay productos agrícolas y petróleo crudo.

Particularmente criticado por Donald Trump, el superávit comercial bilateral en bienes con Estados Unidos ha aumentado continuamente desde 2009 hasta alcanzar los 247 000 millones de dólares (210 000 millones de euros) en 2024, ocupando el segundo lugar mundial detrás de China (360 000 millones de dólares).

Garantizar la continuidad del T-MEC

El acuerdo de cooperación en materia de seguridad firmado el 4 de septiembre de 2025 entre México y Estados Unidos parece ser un éxito de la capacidad negociadora de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Este acuerdo es consecuencia del anuncio realizado en febrero sobre el despliegue de 10 000 militares mexicanos en la frontera y a la extradición de 55 narcotraficantes a Estados Unidos durante los primeros ocho meses del año.

Las autoridades mexicanas tienen la mirada puesta en la revisión del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026, y cuentan con que la postura de la administración Trump sea menos radical y más pragmática que hasta ahora.

El tipo medio de los aranceles aduaneros pagados por México en septiembre de 2025 fue de un 4,72 % (frente al 0,22 % en septiembre del año anterior). En 2025, el arancel medio aplicado por Estados Unidos a nivel mundial sería del 11 % (frente al 2 % en 2024) y del 40 % sobre las importaciones chinas (frente al 10 % en 2024).

Según el Ministerio de Hacienda de México, a mediados de 2025, el 81 % de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos cumplían con el T-MEC y habrían entrado en el territorio sin aranceles, frente a apenas el 50 % en 2024. Este aumento se explica, en particular, por los esfuerzos realizados en materia de trazabilidad.

Además, México busca diversificar sus socios comerciales. El país es signatario de otros 14 acuerdos de libre comercio con unos 50 países, sin contar el nuevo Acuerdo Global Modernizado con la UE, celebrado el 17 de enero de 2025, que se encuentra en proceso de ratificación.

La administración Sheinbaum también pretende reforzar las relaciones comerciales con los países de la región. Un ejemplo es el acuerdo con Brasil, renovado el pasado mes de agosto, que involucra al sector agrícola y al de los biocombustibles.

Paralelamente, se impondrán aranceles aduaneros del 10 al 50 % a determinados productos importados a México, en particular los procedentes de países con los que no tiene acuerdos de libre comercio. Los productos procedentes de China y otros países sin este tipo de tratados se gravarán con un impuesto de hasta el 50 % con el fin de proteger el empleo en sectores sensibles.

En respuesta, China ha anunciado represalias económicas contra México, que se ha convertido en un importante socio comercial en los últimos diez años, especialmente en el sector del automóvil.

Seguir siendo atractivo para los inversores

El atractivo de México para los inversores extranjeros podría verse comprometido por la política proteccionista de la administración Trump, que ha provocado la actitud expectante de algunas empresas y una posible revisión de su estrategia de nearshoring hacia Estados Unidos u otros países.

En 2024, México recibió un nivel récord de inversión extranjera directa (IED) desde 2013 (44 000 millones de dólares, o 37 000 millones de euros, lo que representa el 2,4 % del PIB), convirtiéndose en el noveno receptor mundial y el segundo entre los países emergentes, por detrás de Brasil y por delante de India, Indonesia, Vietnam y, sobre todo, China, cuyos flujos de IED se han desplomado.

Flujos entrantes de IED de México, Brasil, Indonesia, Vietnam, India y China entre 2000 y 2024 (en miles de millones de dólares).
FMI (DOTS), cálculos proporcionados por el autor, Fourni par l’auteur

Desde 2018, la mayor parte de la IED entrante en México proviene de Estados Unidos. Pero el saldo total sigue estando dominado por las empresas europeas (54 %), por delante de las empresas estadounidenses o que han invertido desde Estados Unidos (32 %), mientras que los inversores chinos solo representan el 1 % de la IED instalada.

Si bien los flujos totales de IED se mantuvieron muy dinámicos en el primer semestre de 2025 (+2 % con respecto a 2024), disminuyeron en el sector manufacturero. Desde la reelección de Donald Trump y la adopción de la reforma judicial mexicana, se han cancelado, suspendido o aplazado proyectos de inversión.

Según el Consejo Coordinador Empresarial, un organismo autónomo que representa a las empresas mexicanas, más de 60 000 millones de dólares (50 900 millones de euros) en inversiones estarían actualmente congelados.

Las autoridades chinas, por ejemplo, habrían denegado al fabricante BYD la autorización para implantar una fábrica de automóviles en México con 10 000 puestos de trabajo en juego.

Mantener unas cuentas externas sólidas

El contexto internacional no suscita, en este momento, una gran preocupación por el riesgo de desviación de las cuentas externas mexicanas a corto o medio plazo.

El déficit de la balanza por cuenta corriente es estructuralmente moderado (-0,9 % del PIB de media en 10 años y -0,3 % del PIB en 2024) y está cubierto por los flujos netos de IED (2,1 % del PIB de media en 10 años). Las reservas de divisas son cómodas y el Banco Central no interviene en los mercados de divisas, dejando que el peso flote libremente. La deuda externa también es moderada (36 % del PIB).

La cuenta corriente se ha beneficiado de los ingresos récord del turismo (33 000 millones de dólares, o 28 000 millones de euros, es decir, el 1,8 % del PIB en 2024), lo que ha reducido el déficit de la balanza de servicios y, sobre todo, de las remesas, es decir, las transferencias de dinero de la diáspora (64 000 millones de dólares, o 54 000 millones de euros, es decir, el 3,5 % del PIB en 2024).

Pero estas remesas, procedentes en un 97 % de Estados Unidos, cayeron un 6 % en el primer semestre de 2025 con respecto al primer semestre de 2024. Será importante seguir su evolución, dado su papel de apoyo al poder adquisitivo de muchas familias mexicanas. Los envíos que no se realizan mediante transferencias bancarias, equivalentes a tres cuartas partes del total, estarán sujetos a un impuesto por parte de Estados Unidos a partir de enero de 2026.

Por otra parte, la estructura de su comercio exterior explica las dificultades de México para generar superávits comerciales sostenibles (excluyendo el periodo de la covid), con un déficit en la balanza comercial de bienes del 0,4 % del PIB de media en 10 años.

De hecho, en el marco de la integración industrial norteamericana, las importaciones mexicanas de bienes intermedios han representado nada menos que el 77 % de las importaciones totales desde 2010. Esto ha provocado una fuerte correlación entre la dinámica de las importaciones y la de las exportaciones y ha limitado el valor añadido neto local.

Al mismo tiempo, la balanza energética de México es deficitaria desde 2015 (-1,2 % del PIB), debido a la disminución de la producción de petróleo y a la dependencia de los productos refinados procedentes de Estados Unidos.

El saldo de la balanza por cuenta corriente también se ve afectado por el importante déficit de la balanza de ingresos primarios (-2,7 % del PIB en 10 años). Este hecho se relaciona con la repatriación de beneficios y dividendos de las numerosas empresas extranjeras establecidas en el territorio.

Tomar las riendas de su destino económico

En definitiva, las tensiones con Estados Unidos plantean interrogantes sobre el modelo económico mexicano.

México, un país emergente, ha visto cómo su crecimiento económico se estancaba al nivel medio de los países desarrollados en los últimos veinte años (1,7 %), lo que lo sitúa entre los diez países emergentes y en desarrollo menos dinámicos. El nivel y la volatilidad del crecimiento ilustran los límites que impone la vinculación al mercado estadounidense. También refleja la ausencia de potentes palancas de crecimiento endógenas (consumo, inversión pública y privada, financiación de la economía por parte de los bancos).

Preservar las ventajas de su posición geoeconómica, diversificar sus mercados de exportación y volver más autónomo su modelo de crecimiento mediante el refuerzo de la demanda interna son sus principales retos económicos para los próximos años. Para responder a ellos será necesario llevar a cabo reformas eternamente pospuestas, en particular en materia fiscal y energética, de gobernanza pública y de entorno empresarial.

Las orientaciones de las políticas económicas serán cruciales para preservar las finanzas públicas y, al mismo tiempo, responder a las importantes necesidades en materia de gasto social, pensiones e infraestructuras, con el fin de liberar el potencial de crecimiento y garantizar la estabilidad macrofinanciera, el desarrollo socioeconómico y la transición energética del país.

The Conversation

Sylvain Bellefontaine no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El pragmatismo de Sheinbaum ante las presiones de Trump – https://theconversation.com/el-pragmatismo-de-sheinbaum-ante-las-presiones-de-trump-272361

Lo que la historia nos revela sobre los próximos eclipses que tendrán lugar en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By J. Guillermo Sánchez León, Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas (IUFFyM), Universidad de Salamanca

Ilustración del siglo XIX que representa a Colón señalando un eclipse lunar a la población nativa en Jamaica. Wikimedia Commons, CC BY

Los eclipses de Sol y de Luna han despertado miedo y fascinación a lo largo de la historia; también mucho misterio. Los más sorprendentes son los eclipses totales de Sol, cuando la Luna se interpone entre éste y la Tierra, ocultándolo por completo y bloqueando de forma absoluta su luz.

Tipos de eclipses de Sol.
Nasa

Pero ¿cuál es la diferencia entre un eclipse solar y uno lunar? Los primeros ocurren cuando la Luna, que dibuja una elipse al orbitar la Tierra, se interpone entre ésta y el Sol, lo que solo sucede en luna nueva. Este fenómeno puede ser parcial, total o anular (cuando la Luna esta próxima a su apogeo).

Por el contrario, los eclipses lunares se producen cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, lo que solo puede ocurrir en luna llena.

Eclipses de Sol y de Luna
¿Por qué se producen los eclipses?
Imagen del Instituto Geográfico Nacional y del autor

Eclipses en la Antigüedad

En las ruinas de Ugarit (Mesopotamia, hoy Siria), que tuve la suerte de visitar cuando aún no era complicado acceder a este espectacular sitio arqueológico, se encontró una tablilla cuneiforme (KTU 1.78) con un texto en ugarítico, lengua semítica extinta. Varios investigadores consideran el primer registro claro de un eclipse de Sol, el ocurrido el 5 de marzo de 1224 a. e. c. o el 21 de enero de 1192 a. e. c.

La costumbre de registrar observaciones astronómicas se convirtió en una práctica habitual entre los babilonios. Escribieron detalladas observaciones del firmamento, como las registradas en las tablillas Enūma Anu Enlil. Los registros de eclipses se volvieron especialmente precisos a partir del reinado de Nabonassar (siglo VIII a.  e. c.), lo que ha permitido datar diversos acontecimientos históricos.

Estos registros llevaron a un descubrimiento fascinante: cada 223 meses sinódicos (período de tiempo que tarda la Luna en completar un ciclo de fases consecutivas y que dura aproximadamente 18 años y 11 días) la Tierra, la Luna y el Sol, vistos por un observador en tierra, repiten sus posiciones. Este fenómeno es conocido como el ciclo de Saros, y durante siglos sirvió para predecir eclipses.

Eclipse de Luna de 2019-01-21.Secuencia de fotos en la que se observa la forma circular de la sombra de la Tierra
Eclipse de Luna de 2019-01-21.Secuencia de fotos en la que se observa la forma circular de la sombra de la Tierra.
Óscar Martín Mesonero

En los eclipses de Luna, la sombra de la Tierra se proyecta sobre nuestro satélite y en el transcurso del eclipse forma un círculo, un hecho utilizado por Aristóteles (384 a. e. c.–322 a. e. c.) como prueba de la esfericidad de la Tierra. Aristarco de Samos (c. 310 a. e. c.–c. 230 a. e. c.) fue más allá, estimando el tamaño del Sol y su distancia a la Tierra a partir de los eclipses de Sol y de Luna.

Ptolomeo y la predicción de los eclipses

El gran salto en la astronomía lo dio el alejandrino Claudio Ptolomeo (c. 150 d. e. c.). En su Sintaxis matemática, más conocida como Almagesto, desarrolló el modelo ptolemaico: un método matemático que permitía, entre otras cosas, predecir eclipses solares y lunares, aunque no determinaba con precisión la franja de totalidad de un eclipse de Sol.




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Por su parte, en el mundo árabe se elaboraron tablas que simplificaban los complejos cálculos del Almagesto, las cuales llegaron a Al-Ándalus y desde allí a Toledo, desde donde se difundieron por Europa.

Abraham Zacut y los eclipses en la Salamanca en el siglo XV

En la Salamanca de la segunda mitad del siglo XV, el astrónomo judeo-salmantino Abraham Zacut (1452–1514/1515) dio un nuevo impulso a la predicción astronómica con su Gran Composición (1478), escrita en hebreo. Con algunas modificaciones, se publicó en Portugal en español y latín bajo el título Almanach perpetuum (1496), que incluía detalladas tablas para la predicción de eclipses de Sol y Luna.

Años mas tarde escribió en su obra Sefer Yuḥasin: “El 29 de julio de 1478, a mediodía en España, hubo un eclipse solar distinto a todo lo que se había visto, pues el cielo se oscureció como si fuese medianoche”. Se trataba de un eclipse total que sumió a la ciudad salmantina en la oscuridad durante más de cinco minutos: ¡el mayor eclipse visible desde Salamanca en más de 2 000 años! Otros cronistas de la época también lo mencionan.

En 1485 se observó otro eclipse total (parcial en Salamanca). Diego de Torres, catedrático de Astrología y Astronomía de la Universidad de Salamanca, escribió un pequeño libro centrado en aspectos astrológicos del eclipses para su aplicación en medicina, ya que en esta época los eclipses se asociaban a diversas enfermedades.

La información que nos proporcionan documentos de la época sobre eclipses ocurridos en la Edad Media y antes ha permitido calcular el minúsculo retardo que está experimentando la duración del día, debida fundamentalmente a la atracción que la Luna ejerce sobre la Tierra. Así se ha podido estimar que hace 2 000 años el día era aproximadamente 3,4 centésimas de segundo más corto que en la actualidad.




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Cristóbal Colón y el eclipse de 1504

En el cuarto viaje emprendido por Cristóbal Colón, su tripulación quedó atrapada en Jamaica sin alimento y los nativos no le proveían víveres. Así lo cuenta el cronista Diego Méndez, que le acompañaba en este viaje: “El Almirante los amenazó, diciéndoles que Dios castigaría su ingratitud y les quitaría la luz de la Luna. Y así, viendo los indios que la Luna se oscurecía y perdía su resplandor, vinieron todos a la armada dando grandes gritos y pidiendo perdón al Almirante, prometiendo de allí adelante traer cuanto tuviese por mandado”.

Esta historia, en la que también interviene la leyenda, se ha contado de múltiples formas y ha inspirado otras tantas, como se relata en un episodio de Tintín en el Templo del Sol. Lo que nos cuenta el propio Colón es que el eclipse le sirvió para estimar la longitud geográfica de Jamaica, para lo que utilizó la obra de Abraham Zacut.

Un aspecto fundamental de los eclipses de Luna es que si se sabe a la hora que será visible en un determinado lugar, esa información puede utilizarse para calcular los grados del meridiano del punto desde el que lo observemos. Así los eclipses lunares sirvieron para establecer las coordenadas geográficas en varios puntos del Nuevo Mundo.

Próximos eclipses en España

Eclipse de Sol del 12 de agosto de 2026. Tiempo de duración de la totalidad y porcentaje de parcialidad (donde el eclipse no es total).
Instituto Geográfico Nacional

Desde Johannes Kepler (1571-1630) e Isaac Newton (1643-1727), los eclipses se predicen con gran precisión. En España se verán próximamente tres eclipses de Sol sobre los que podemos encontrar una información detallada en el libro del Instituto Geográfico Nacional (IGN) ECLIPSES DE SOL. Los eclipses “españoles” de 2026, 2027 y 2028. Pero ¿cuándo sucederán?

En la tarde del próximo 12 de agosto de 2026, la Luna se interpondrá entre el Sol y la Tierra a las 15:24, proyectando la umbra (su sombra) sobre el Ártico. La rotación de la Tierra hará que esta sombra se vaya desplazando sobre la superficie terrestre provocando un eclipse total de Sol por donde pasa.

Los inuits serán los primeros en observarlo: después de llevar semanas sin ver la noche, podrán ver cómo el cielo oscurece y aparecen las estrellas durante unos dos minutos. Poco después, la umbra alcanzará la península ibérica. Entrando por Asturias, atravesará parte del norte de la Península hasta finalizar en las Islas Baleares al atardecer.

El 2 de agosto de 2027 podrá observarse otro eclipse total, de mas duración que el anterior, en el sur de la península. Y, algunos meses después, el 26 de enero de 2028, un eclipse anular.




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Instrucciones para no perderse los próximos eclipses

Quienes hemos tenido la oportunidad de contemplar un eclipse nunca lo olvidaremos. Mis recomendaciones para quien no quiera perdérselos son las siguientes:

En primer lugar, es fundamental planificar donde iremos a verlos. Lo mejor es informarse en la web del IGN o en el libro antes indicado, que incluye información sobre la duración de la totalidad del eclipse. Condicionado a las previsiones meteorológicas, que serán muy fiables 2 o 3 días antes, es aconsejable disponer de un Plan B. Y, por supuesto, ir provistos de gafas apropiadas.

El eclipse del 2 de agosto de 2026 se verá al atardecer en la dirección que se pone el Sol. Por ello, hay que elegir un lugar que nos permita ver el horizonte Oeste.
El eclipse del 12 de agosto de 2027, en el que la totalidad durará mas, en España solo será visible muy al sur de Andalucía.

Los colapsos de tráfico pueden ser enormes, por lo que se debería estar en el sitio elegido al menos un día antes. Ceuta y Melilla son ciudades ideales para verlo, pues caen en la zona de mayor duración de la totalidad (4 minutos y 30 segundos).
Quienes tengan posibilidad y estén dispuestos a pasar calor, pueden viajar hasta Luxor (Egipto) para contemplarlo.

No hace falta esperar a un eclipse para contemplar el cielo. En las noches despejadas, basta con levantar la vista del móvil y mirar hacia arriba, siempre que la contaminación lumínica no lo impida. Así podremos disfrutar de la ventana al exterior de ese vehículo que llamamos Tierra.

The Conversation

J. Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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El poder invisible del olor: ciencia y futuro de las fragancias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estefania Hurtado Gómez, Profesora Master Dermofarmacia UMH, Universidad Miguel Hernández

New Africa/Shutterstock

Desde el Antiguo Egipto, pasando por Grecia, Roma y Oriente, las fragancias han acompañado al ser humano como un lenguaje invisible, pero profundamente poderoso. Mucho antes de convertirse en producto de consumo, el olor fue símbolo de lo divino, de lo terapéutico y de lo socialmente deseable. Hoy, aunque el perfume se perciba como un mero accesorio sensorial, su influjo va mucho más allá de agradar nuestras pituitarias.

Y es que los olores tienen la capacidad singular de atraernos, repelernos o emocionarnos de forma casi instantánea. Esto se debe a la conexión directa entre el sistema olfativo y el sistema límbico, región cerebral implicada en la memoria y la emoción. A diferencia de otros sentidos, la información olfativa no pasa primero por el tálamo, sino que llega directamente a la amígdala y el hipocampo, lo que explica su enorme poder evocador.

No es casual, pues, que un aroma pueda transportarnos a la infancia en cuestión de décimas de segundos.

Más allá de un aroma agradable

En el ámbito de la cosmética, las fragancias tienen cumplen múltiples funciones:

  • Función estética. La finalidad más evidente de una fragancia es mejorar la experiencia sensorial y organoléptica, generando placer. Además, contribuye a la identidad de marca y enmascara olores inherentes a determinadas materias primas. La experiencia olfativa influye directamente en la percepción de eficacia y calidad por parte del consumidor y será decisiva para su elección.

  • Función social y simbólica. Ponerse perfume también cumple un papel cultural y social. Ha servido para marcar estatus, identidad o pertenencia a un grupo y hoy en día se sigue utilizando para proyectar elegancia, sofisticación, profesionalidad, sensualidad o limpieza. Además, ayuda a crear una identidad olfativa personal, que nos hace reconocibles para otros de manera subconsciente.

  • Función psicológica y emocional. En este sentido, la aromaterapia ha despertado interés científico por sus implicaciones en la salud y el bienestar. Aunque la evidencia científica es limitada y heterogénea, algunos estudios sugieren que ciertos aromas pueden influir en el estado de ánimo gracias a su capacidad para evocar recuerdos y emociones. Además, se ha demostrado que determinadas moléculas aromáticas pueden influir en procesos como el estrés, la ansiedad, la relajación o la activación cognitiva. Aromas como lavanda y bergamota se asocian a efectos calmantes, mientras que otros, como el jazmín y el romero, pueden favorecer la memoria.

Ciencia detrás del olor: moléculas activas y mecanismos

Una fragancia se estructura clásicamente en notas de salida, corazón y fondo, que determinan su evolución temporal sobre la piel. Esta arquitectura responde a la volatilidad de las moléculas que la componen: las notas de salida están formadas por moléculas pequeñas y volátiles, responsables de la primera impresión; las de corazón definen el carácter del perfume; y las de fondo, compuestas por moléculas más pesadas y persistentes, aportan fijación y profundidad.

Las sustancias aromáticas pueden ser de origen natural, como aceites esenciales y extractos, o de síntesis, diseñadas para reproducir, intensificar o crear nuevos perfiles olfativos. Entre las moléculas del primer tipo destacan el linalool, presente en la lavanda o el cilantro, y el geraniol, característico del geranio. Ambos están asociados a aromas florales suaves, frescos y ligeramente dulces. También pueden citarse el limoneno, abundante en los cítricos, que aporta notas luminosas, frescas y energizantes; o la cumarina, que introduce matices dulces, cálidos y ambarados, con recuerdos de heno y vainilla.




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En el apartado de las fragancias sintéticas sobresalen el hedione, un derivado inspirado en el jazmín que aporta notas florales transparentes y aireadas, y el ambroxan, desarrollado a partir del ámbar gris natural, con un perfil amaderado y almizclado. Los dos son pilares de la perfumería moderna por su elevada capacidad difusiva y su característico efecto limpio.

En conjunto, la combinación estratégica de estas moléculas, teniendo en cuenta su estructura química, volatilidad y sinergias olfativas, permite diseñar fragancias complejas, estables y emocionalmente impactantes.

Regulación y seguridad: el nuevo reto de los alérgenos

La seguridad es un pilar esencial para la cosmética y, en concreto, la perfumería. La IFRA (International Fragrance Association) establece estándares globales basados en evaluaciones científicas de riesgo. En Europa, el Reglamento (CE) nº 1223/2009 rige el uso de fragancias en cosméticos.

Diversas sustancias presentes en las fragancias han estado asociadas a alertas de seguridad. Estas pueden actuar como conservantes o fijadores, aunque el foco principal se ha puesto en los propios compuestos aromáticos, ya que muchos de ellos pueden provocar reacciones de dermatitis alérgicas por contacto o de sensibilización. Ingredientes comunes en perfumes, como el árbol de té, la lavanda o la menta, son responsables de este tipo de reacciones, y cada vez se identifican más sustancias con potencial similar.

Por este motivo, se han adoptado medidas como la ampliación del listado de alérgenos declarables (Reglamento (UE) 2023/1545, que eleva de 26 a más de 80 el número de sustancias que deben figurar en el etiquetado. Esto supone un reto considerable para formuladores y marcas, que deben reformular productos, asegurar la trazabilidad y comunicar de forma transparente al consumidor.

El gran desafío actual es equilibrar creatividad olfativa, seguridad cutánea y sostenibilidad ambiental sin comprometer la experiencia sensorial.

Tendencias presentes y futuras: hacia una perfumería consciente

Actualmente, la democratización del lujo y el comercio online han impulsado el consumo de perfumes de imitación o dupes. Estas fragancias permiten acceder a aromas similares a los clásicos de grandes casas a precios asequibles, pero también plantean desafíos en términos de seguridad, calidad y regulación.

Además, los consumidores cada vez buscan más productos respetuosos con su cuerpo y con el planeta, De ahí que parte del futuro de la perfumería se oriente hacia las llamadas clean fragrances: composiciones más simples, transparentes, con aromas naturales y menor impacto ambiental. Al hilo de esta ecorresponsabilidad gana protagonismo el upcycling olfativo, una estrategia sostenible que reaprovecha subproductos vegetales y alimentarios para obtener nuevas fragancias.

En el ámbito tecnológico, la personalización de los perfumes a través de la inteligencia artificial, big data y biosensores permite crear nuevas fragancias adaptadas no solo a los gustos individuales, sino también al estado fisiológico o emocional de la persona.

Y finalmente, la perfumería contemporánea no descuida las necesidades de bienestar emocional, dado que gran parte de la población experimenta estrés, ansiedad o alteraciones del estado de ánimo. Las fragancias funcionales y la neurocosmética abren la puerta a perfumes capaces de modular emociones o procesos biológicos, integrando así belleza y ciencia del bienestar.

En definitiva, la perfumería ha evolucionado desde el arte del olor hacia una disciplina donde la ciencia, la seguridad y la conciencia ambiental redefinen el lujo sensorial del futuro.

The Conversation

Estefania Hurtado Gómez es CEO de Mamanecó.

Marta González Álvarez recibe fondos de la Consellería de Sanidad

ref. El poder invisible del olor: ciencia y futuro de las fragancias – https://theconversation.com/el-poder-invisible-del-olor-ciencia-y-futuro-de-las-fragancias-272006