¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

Fusión de la nieve en primavera en el Pirineo occidental. Josep Bonsoms, CC BY-SA

La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.

Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.

No nieva igual todos los inviernos

La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.

Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.

A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.

¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?

A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.

Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.

En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.

Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.




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¿Qué pasará en el futuro?

Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.

En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.

Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).

Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.

Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.




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Implicaciones para el clima y los ecosistemas

La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.

La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.

Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.




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En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.

The Conversation

Josep Bonsoms recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España (PRE2021-097046).

ref. ¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático? – https://theconversation.com/se-quedaran-sin-nieve-los-pirineos-por-culpa-del-cambio-climatico-272626

¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura García-Urtiaga, Investigadora Predoctoral en Nutrición de Precisión – AZTI, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

InFocus.ee/Shutterstock

¿Y si una simple gota de sangre pudiera decirnos si nos estamos alimentando bien? Aunque muchas personas afirman seguir una dieta saludable, los métodos tradicionales para medir lo que comemos –como encuestas o diarios alimentarios– no siempre son fiables. Al fin y al cabo, es fácil olvidar lo que hemos comido o incluso tener percepciones erróneas sobre las cantidades ingeridas.

Por suerte, ahora hay alternativas. En un estudio que llevamos a cabo en el centro tecnológico AZTI, analizamos si una pequeña muestra de sangre recogida del dedo (lo que se llama dried blood spot o DBS) puede reflejar con precisión lo que comemos, especialmente respecto al consumo de pescado azul, rico en grasas saludables omega-3.

El estudio incluyó 18 participantes, hombres y mujeres de entre 18 y 65 años, sin enfermedades. Durante cinco semanas, las 18 personas participaron en una intervención nutricional. Primero siguieron su dieta habitual, luego evitaron el pescado y finalmente consumieron caballa enlatada varias veces por semana. En cada fase, recogimos muestras de sangre y analizamos los niveles de diferentes ácidos grasos.

De los cuestionarios a la analítica objetiva

Los resultados fueron claros. Antes de comenzar la intervención, el perfil de ácidos grasos reveló distintos patrones de dieta entre los participantes.

Por un lado, aquellas personas que habitualmente consumían lácteos azucarados, bebidas carbonatadas y azúcar presentaron mayores niveles de grasas omega-6 y menores niveles grasas omega-3. Esto es importante porque cuando el omega-6 está descompensadamente elevado, el riesgo de fallecer aumenta. Por el contrario, quienes consumían pescado azul, bebidas alcohólicas fermentadas, edulcorantes y nueces presentaron mayores niveles de grasas monoinsaturadas y omega-3.

Un tercer grupo con mayor consumo de verduras, cereales integrales, quesos y mantequilla presentó niveles intermedios de omega-3 y omega-6, y niveles más altos de grasas saturadas.

Pero ¿cuánto tardan en cambiar nuestro perfil de ácidos grasos tras consumir ciertos alimentos? Menos de lo que imaginamos. En los experimentos vimos que si los sujetos consumían latas de caballa, los niveles en sangre de ciertos omega-3 como el EPA aumentaban en un día. Sin embargo, otros como el DHA tardaban más en reflejarse. Esto demuestra que esta técnica puede detectar cambios en la dieta tanto a corto como a largo plazo.

Además, los niveles de estas grasas cambiaban de manera distinta según el patrón de dieta habitual de cada participante. En los participantes que normalmente no consumían pescado azul, aumentaban más sus niveles de EPA al día siguiente de comer pescado. Sin embargo, aunque el DHA también aumentó en estos participantes durante las dos semanas de intervención, los niveles no llegaron a igualarse a los de los participantes que normalmente sí consumían pescado. Esto quiere decir que para adquirir niveles de omega-3 correspondientes con un consumo de pescado azul adecuado, necesitarían seguir tomándolo durante más de dos semanas.




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Cuidar la salud y el medio ambiente: dos razones para incluir pescado azul en nuestra dieta


Identificar si la dieta es adecuada sin cuestionarios

El nuevo método es, sobre todo, rápido, cómodo y poco invasivo. No requiere de profesionales médicos y puede aplicarse fácilmente en grandes muestras, o incluso en casa. Además, permite identificar si la dieta es adecuada y evitar los errores comunes de los cuestionarios alimentarios, que muchas veces no reflejan lo que realmente comemos. Por otro lado, gracias a los cambios a corto y largo plazo de diferentes grasas, también nos permite saber si las personas siguen las pautas indicadas en un plan nutricional.

Esta investigación nos coloca un paso más cerca de ofrecer recomendaciones nutricionales realmente personalizadas. Porque al final lo que importa no es lo que decimos que comemos, sino lo que realmente comemos.

The Conversation

Laura Garcia-Urtiaga recibe una beca predoctoral financiada por el Gobierno Vasco y está contratada como investigadora predoctoral en el centro tecnológico AZTI (Derio).

El presente estudio ha sido parcialmente financiado por el proyecto europeo Horizon Europe CoDiet (grant number 101084642) y por el proyecto OPTIPROT (CER-20231014) del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

ref. ¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta – https://theconversation.com/comemos-lo-que-decimos-una-gota-de-sangre-podria-revelar-la-verdad-sobre-nuestra-dieta-264461

Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Conde Melguizo, Investigador en el grupo ECSiT, Tecnología e Innovación para la Sociedad, la Cultura y la Educación, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Captura de pantalla de la entrada a Grokipedia.

El pasado 17 de octubre de 2025, Elon Musk anunció el lanzamiento de Grokipedia, una enciclopedia online similar a Wikipedia pero que, según el empresario sudafricano, “no tendría sesgos y contaría la verdad y solo la verdad”.

Tanto en esta presentación como en el pasado, Elon Musk había acusado a Wikipedia de estar sesgada políticamente. Como reacción, la Fundación Wikimedia, responsable de su mantenimiento y de otras iniciativas asociadas (Wikicommons, Wikidata, etc.), recordó que Wikipedia tiene un sistema de edición y moderación basado en humanos donde todo el mundo, de cualquier ideología o condición, está invitado a participar y carece de ánimo de lucro.

Dada la importancia de Wikipedia como fuente de información global, y teniendo en cuenta el peso mediático de cualquier declaración o lanzamiento de Elon Musk, parece necesario aclarar este debate y explicar qué es Grokipedia, cómo funciona Wikipedia y en qué se diferencian, pues, más allá de la similitud en el nombre, son diferentes.

Conocimiento libre y referenciado

Wikipedia ofrece un diseño fiable basado en los principios cooperativos y de conocimiento libre de la primera internet. Esta afirmación se fundamenta en que su diseño nos permite editar y verificar su contenido. La información sin referenciar o sin fuentes fiables es borrada, ya que se trata de una fuente de información secundaria.

Por otro lado, no se puede incorporar a Wikipedia un nuevo descubrimiento o un evento social. Primero, este debe ser recogido en una publicación de acreditada solvencia. Posteriormente, se volcaría esta información en Wikipedia referenciando la fuente original. Este es el motivo por el que suele quedar a salvo de desinformaciones que se viralizan rápidamente en las redes sociales, donde no existen sistemas de moderación tan exigentes.

Posibilidad pública de rectificar

Una vez la información está en Wikipedia, si consultamos un texto y dudamos de su veracidad, sesgo o incorrección, podemos acceder a la fuente original y contrastar nosotros mismos si es correcto. En caso de que, como Elon Musk, pensemos que se trata de una información sesgada, todos podemos participar en la página de discusión y exponer nuestros motivos solicitando fuentes alternativas.

Si esto no es suficiente, podemos editar nosotros mismos el texto y añadir nuevas fuentes. En caso de no ser compartido nuestro punto de vista por la comunidad, podemos solicitar la revisión por un bibliotecario en la página de discusión.

Estos bibliotecarios son elegidos en procesos democráticos en los que cualquiera puede participar. No exento de posibles errores, es un sistema que combate los sesgos mediante el debate y los equilibrios propios de una sociedad democrática.

En su contra, es un sistema que alarga las decisiones de edición de artículos. Se generan discusiones largas y, en ocasiones, deja fuera temas relevantes por carecer de atención suficiente por los medios o la academia. Es el caso de deportes minoritarios o artistas fuera de los circuitos comerciales habituales, que no consiguen enlaces a medios mayoritarios o artículos científicos que justifiquen su presencia en Wikipedia, aunque su importancia en algunos círculos sociales sea real.

Grokipedia, origen privado

Grokipedia es un proyecto administrado por xAI, una startup de inteligencia artificial fundada el 12 de julio de 2023 por Elon Musk. Actualmente, aún desconocemos el algoritmo que ha creado el contenido, el proceso de aprendizaje al que ha sido sometido o las fuentes con que se ha entrenado.

En caso de dudas, podemos sugerir ediciones con un formulario emergente, pero no podemos editar el texto, ni hablar con un humano que nos exponga los motivos que lo fundamentan. Esto no significa que el contenido de Grokipedia no sea válido o correcto, pero no tenemos manera de comprobarlo.

Artículos copiados y politizados

Diferentes estudios plantean que gran parte del contenido de Grokipedia está copiado literalmente de Wikipedia. Sin embargo, esos mismos estudios indican que hay entradas relacionadas con temas de debate político donde aparecen modificaciones que se inclinan hacia el discurso público de Elon Musk.

Por ejemplo, en la página sobre cambio climático, Wikipedia afirma que existe un consenso científico casi unánime sobre la intervención humana en el calentamiento global. La página está copiada casi literalmente en Grokipedia, salvo que sustituye el énfasis en la unanimidad por párrafos críticos al consenso, por lo que existe una reinterpretación del texto copiado, pero sin aportar fuentes o sin que sepamos cuál ha sido el proceso o los criterios de dicha reinterpretación.

¿Rapidez a cambio de veracidad?

A su favor, Grokipedia es un sistema mucho más rápido de creación de nuevos artículos, pues estos no están sometidos a un proceso de deliberación, ni existe un debate acerca de lo que es o no relevante como para tener página propia.

Así, mientras Wikipedia nos ofrece confianza, Grokipedia nos pide fe.

Wikipedia exige la participación activa del lector en la interpretación del contenido, propia del mundo académico y del primer internet; Grokipedia ofrece la rapidez del acceso a la información en un clic, propia del mundo actual y la inteligencia artificial.

Qué camino elegir es una decisión individual, pero esta decisión debe tomarse de manera consciente e informada, pensando en el tipo de información que deseamos para nosotros y para la red.

The Conversation

Rafael Conde Melguizo es miembro de Wikimedia España.

ref. Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia – https://theconversation.com/que-es-la-grokipedia-de-elon-musk-y-en-que-se-diferencia-de-wikipedia-270989

Guerra silenciosa en alta mar: ¿cómo operan los barcos fantasma?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

Nightman1965/Shutterstock

A simple vista podría parecer un petrolero más. Tenía el casco oxidado, bandera extranjera y una ruta aparentemente comercial. Nada que llamara la atención en un océano por el que navegan decenas de miles de buques cada día. Sin embargo, el 7 de enero de 2026 Estados Unidos interceptó y detuvo el petrolero Marinera (antes conocido como Bella 1) en aguas del Atlántico Norte durante la operación “Lanza del Sur”, que culminó tras varias semanas de seguimiento.

No fue una inspección rutinaria ni un problema administrativo. Estados Unidos lo abordó porque las autoridades lo consideran parte de una red de transporte que evade sanciones internacionales y opera fuera de los controles habituales del comercio marítimo.

Flotas en la sombra

Se trataba de un barco encuadrado en lo que expertos llaman “barcos fantasma” o “flotas en la sombra”. Esto es, petroleros que, aunque figuran en registros oficiales, cambian de nombre, de bandera y de propietario con frecuencia para ocultar su actividad real y sortear sanciones económicas.

Este tipo de buques aparece y desaparece de los sistemas de seguimiento, realiza transferencias de carga en alta mar y suele estar asociado al transporte de crudo procedente de países sometidos a embargos, como Venezuela e Irán.

Estamos viviendo días de gran intensidad informativa. Así que la noticia de la detención ha acaparado titulares, aunque casi siempre presentada como un episodio aislado del pulso geopolítico entre Estados Unidos y los países sancionados. Y esto puede resultar engañoso.

Una flota paralela al margen de la ley

El problema no es este petrolero concreto, sino la normalización de una flota paralela que opera desde hace años al margen de las reglas del comercio global y que solo aflora cuando uno de estos buques es interceptado, se hunde o provoca un incidente. Los barcos fantasma no son una excepción ni una anomalía: son el síntoma de un sistema marítimo que tolera la opacidad como parte de su funcionamiento.

El término suena a película de aventuras fantástica. Pero la realidad, como en casi siempre en estas comparaciones cinematográficas, es mucho más prosaica y peligrosa. Estos buques existen porque el sistema marítimo internacional lo permite. Las banderas de conveniencia, pensadas en origen para facilitar el comercio, se han convertido en una herramienta perfecta para diluir responsabilidades.

Registrar un barco en determinados países implica menos controles, menos preguntas y una enorme dificultad para saber quién está realmente detrás. Cuando a eso se le suma un entramado de empresas pantalla y aseguradoras opacas, el resultado es un buque que navega legalmente, pero fuera del radar político.

Las vías alternativas del petróleo

En los últimos años, este tipo de flota ha crecido de forma silenciosa al calor de las sanciones internacionales. Así, por ejemplo, cuando se bloquean las exportaciones de petróleo de un país, el crudo no desaparece. Busca caminos alternativos. Y esos caminos, cada vez más, pasan por petroleros que no figuran en las rutas habituales, que realizan transferencias de carga en alta mar y que aparecen y desaparecen de los sistemas de seguimiento como si el océano se los tragara.

La operación estadounidense de estos días apunta precisamente a eso. No es un gesto aislado ni improvisado: eEs un aviso. Un mensaje de que Washington está dispuesto a perseguir esas rutas invisibles y a tratar el mar como un espacio donde también se hacen cumplir las sanciones. También significa que el océano ya no es un territorio neutro. Es un escenario más de la confrontación económica y geopolítica global.

¿Esto es algo nuevo? Ni mucho menos. En los últimos años hemos visto casos que, en su momento, parecieron episodios confusos y hoy encajan mejor en este patrón que se describe. Uno de los más llamativos por su relevancia internacional ocurrió en pleno conflicto en Siria. En los meses finales del régimen de Bashar al-Assad, cuando el control del territorio se desmoronaba y la atención internacional estaba puesta en el frente terrestre, un buque se hundió en el Mediterráneo en circunstancias nunca del todo aclaradas. Diversas informaciones periodísticas apuntaban a que estaba siendo utilizado para sacar material militar del país, aprovechando el caos del momento.

Y no es un caso aislado o que ocurre únicamente al calor de los conflictos militares: también se reportan en toda la UE. Nunca hay una confirmación oficial concluyente. No son barcos de guerra, no van escoltados por fragatas ni figuraban en comunicados oficiales. Son, en apariencia, un buque comercial más. Y, sin embargo, sus hundimientos o interceptaciones revelan hasta qué punto los barcos civiles pueden convertirse en piezas clave de operaciones estratégicas cuando los Estados necesitan moverse rápido y sin dejar rastro.

Sistemas que emiten señales incompletas

Esa falta de confirmación oficial tiene también una explicación técnica concreta. El control del tráfico marítimo se apoya en sistemas como el AIS, un transpondedor que emite de forma continua la identidad, posición y rumbo de los buques. En condiciones normales es una herramienta básica de seguridad, pero en estos casos se convierte en una vía de ocultación. El sistema puede apagarse durante tramos sensibles o emitir señales incompletas, haciendo que el barco “desaparezca” de los mapas de seguimiento.

A ello se suma el uso de transferencias de carga barco a barco en alta mar (operaciones conocidas como ship-to-ship) que permiten mezclar o redistribuir mercancías lejos de puertos y autoridades. Combinadas con cambios frecuentes de nombre, bandera y propietario legal, estas técnicas hacen que un buque siga siendo visible en los registros formales, pero que su carga sea prácticamente imposible de rastrear con certeza.

Ahí es, precisamente, donde los barcos fantasma dejan de ser una curiosidad técnica para convertirse en un problema político de primer orden. Facilitan la evasión de sanciones e introducen un nivel de opacidad que desestabiliza el sistema internacional.

Cuando no se sabe quién transporta qué, ni bajo qué autoridad real navega un buque, la rendición de cuentas desaparece, y con ella la capacidad de prevenir accidentes, conflictos o desastres ambientales, denunciados por numerosas organizaciones como The Ocean Foundation.

Distorsión de precios y competencia desleal

Obviamente, estos barcos no operan en el vacío. Afectan al mercado energético, distorsionan precios y generan competencia desleal frente a operadores que sí cumplen las normas. También ponen en riesgo a las tripulaciones, que trabajan en condiciones precarias y, en caso de incidente, quedan abandonadas a su suerte en un limbo jurídico.

Y su existencia mina la credibilidad de las sanciones internacionales, que pierden eficacia cuando siempre hay una ruta alternativa dispuesta a sortearlas.

Por eso la detención de un petrolero no es una anécdota. Es una fotografía de algo mucho más grande. De una economía sumergida que navega sobre el agua aprovechando vacíos legales y la dificultad de vigilar millones de kilómetros cuadrados de océano. De una guerra silenciosa que no se libra con misiles, sino con contratos opacos, registros lejanos y transpondedores apagados.

The Conversation

Este trabajo ha sido financiado parcialmente con por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Internacional de La Rioja a través del proyecto “Nuevos Horizontes en Internet de las Cosas y NewSpace (NewIoT)” (Referencia: PP-2024-13),

ref. Guerra silenciosa en alta mar: ¿cómo operan los barcos fantasma? – https://theconversation.com/guerra-silenciosa-en-alta-mar-como-operan-los-barcos-fantasma-273145

El laberinto de la soledad: anatomía de una crisis de salud pública

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Juan Rivero Pérez, Profesor universitario: Intervención psicología de la salud, habilidades del terapeuta en psicología de la salud, experto en psicología positiva, Universidad Europea

David Michael Bellis/Shutterstock

La soledad no deseada es una de las crisis existenciales y de salud pública más relevantes. Y lo es en una época definida por la hiperconectividad digital y el individualismo. Esta paradoja, propia de la sociedad moderna, trasciende toda frontera y barrera generacional. Sus ramificaciones impactan en el bienestar y la salud mental de la población. ¿Cuál es la naturaleza psicológica de este fenómeno multifactorial? ¿Qué papel juegan las redes sociales? ¿Qué consecuencias supone la desconexión sobre nuestra vida?

En primer lugar es fundamental distinguir entre dos conceptos: el aislamiento social y la soledad no deseada. Ambos a menudo se confunden, pero no son lo mismo.

El aislamiento social implica la ausencia de contacto social y es una condición objetiva que podemos cuantificar. Por ejemplo: falta de amigos, vivir solo, tener pocas interacciones fuera del entorno virtual.

Por contraste, la soledad no deseada es una experiencia intrínseca, subjetiva y de carácter emocional. Se trata de una carga negativa que genera malestar y sufrimiento. Surge cuando las relaciones sociales que poseemos son diferentes, en calidad y cantidad, de las que anhelamos. En España, el 20 % de las personas se encuentra en esta situación, aunque casi la mitad dice haberla vivido alguna vez en la vida.

La soledad es una sensación visceral de desconexión emocional o ausencia de apoyos significativos. Puede experimentarse incluso estando rodeado de personas, porque el problema no está solo en la cantidad, sino en la calidad del vínculo. Comprender esta diferencia es crucial.

Los lazos se debilitan y aumenta el individualismo

La soledad crónica en adultos se alimenta de rupturas en tres pilares relacionales: pareja, familia y amistad. Antes estos lazos ofrecían seguridad, pero hoy su fragilidad se debe a una profunda reconfiguración de los valores sociales y económicos.

Una serie de enemigos silenciosos están debilitando nuestros lazos afectivos:

  • Masificación y movilidad urbana. Las grandes ciudades facilitan el anonimato y diluyen la responsabilidad comunitaria. La constante movilidad dificulta la formación de lazos vecinales profundos y estables.

  • Precarización laboral y falta de tiempo. La presión por la productividad y las largas jornadas reducen el tiempo necesario para cultivar relaciones significativas. El tiempo libre se consume en la recuperación o el consumo, no en la construcción de relaciones sanas.

  • Debilitamiento del lazo familiar extenso. Las estructuras familiares cambiantes y la falta de contacto entre generaciones reducen la red de apoyo inmediato.

Sin embargo, el factor que más deteriora los vínculos es la filosofía de la autosuficiencia radical. Hoy, la autonomía, la independencia absoluta y la soledad disfrazada de tiempo para uno mismo parecen la máxima realización personal.

Esta doctrina del “yo primero” tiene consecuencias devastadoras. Fomenta las relaciones frágiles, al permitir desvincularse ante el primer conflicto. Se demoniza la interdependencia, se genera terror a la vulnerabilidad y se bloquea la intimidad real.

Al priorizar el crecimiento individual, se impone una cultura del descarte. Los conflictos se resuelven con la eliminación del vínculo en lugar de su reparación. La soledad se convierte en el coste inevitable de esta búsqueda.

Las redes sociales: el instrumento de la soledad

Las redes sociales no son la causa, pero sí el instrumento que amplifica esta filosofía. Ofrecen una ilusión de conexión mientras profundizan el aislamiento emocional. El ecosistema digital está diseñado para la idealización y la comparación social negativa.

  • Identidad e idealización. Los usuarios presentan una versión editada y exitosa de su vida. Esto genera una presión que hace que las interacciones reales parezcan fallidas.

  • Magnificación de la carencia. La exposición constante a narrativas de éxitos activa el miedo a perderse experiencias. Esto magnifica la percepción de las propias carencias y alimenta la envidia.

  • Validación superficial. La obsesiva búsqueda de likes genera una dependencia excesiva de la validación social externa. De lo contrario, la persona se siente vulnerable, sola e insuficiente, y pierde su sentido de identidad.

La calidad de la interacción digital es clave, pero rara vez es nutritiva:

El factor de la edad

La soledad se manifiesta con matices distintivos en cada edad.

En personas mayores se relaciona con pérdidas vitales inevitables (fallecimiento de seres queridos, deterioro de la salud). La brecha digital también aumenta el aislamiento. Los factores protectores son la calidad de las relaciones sociales previas y el involucramiento comunitario.

En jóvenes, la soledad está impulsada por la presión social, la búsqueda de identidad y la dependencia excesiva de la validación de redes sociales. Aunque sean frecuentes, las interacciones online resultan superficiales y no suplen el apoyo emocional profundo. Dejan una sensación constante de vacío y dificultad para desarrollar habilidades de conexión genuina.

Problemas de salud mental asociados a la soledad crónica

La soledad no deseada es un factor de riesgo psicológico y médico de primer orden. Cuando se cronifica, sus efectos son graves:

  1. Trastornos del estado de ánimo y ansiedad. La soledad no deseada es un potente predictor de la depresión. La sensación prolongada de desconexión lleva a un estado de indefensión. Aumenta la ansiedad social y es un factor de riesgo significativo para la ideación suicida.

  2. Impacto cognitivo y autoestima. La falta de estimulación social y el estrés crónico se han vinculado a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia con un deterioro más rápido de la función cognitiva. La soledad prolongada se asume como un fallo personal, que deteriora la autoestima y la visión negativa de uno mismo.

  3. Trastornos de la conducta. La falta de apoyo dificulta la regulación emocional. Las personas solitarias pueden recurrir al consumo de sustancias o a la sobrealimentación para compensar el vacío. También puede generar hipervigilancia social, que perpetúa la desconfianza.

La soledad no deseada es el coste psicológico y social de una individualización impuesta. Desmontarla requiere reconocer que la interdependencia no es una debilidad, sino la clave de la resiliencia humana. El esfuerzo debe redirigirse hacia construir vínculos significativos y proteger relaciones de calidad.

The Conversation

Jose Juan Rivero Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El laberinto de la soledad: anatomía de una crisis de salud pública – https://theconversation.com/el-laberinto-de-la-soledad-anatomia-de-una-crisis-de-salud-publica-271696

¿Cómo decide un dentista si recetar un antibiótico? Solo algunos países tienen guías clínicas de referencia para guiarles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maruxa Zapata Cachafeiro, Profesora de Salud Pública, Universidade de Santiago de Compostela

Ungvar/Shutterstock

A todos nos suena eso de que hay que usar bien los antibióticos. Probablemente haya visto un anuncio o un cartel en su centro de salud alertando sobre su pérdida de efectividad. Actualmente, la resistencia de las bacterias a estos medicamentos son una de las principales amenazas para la salud mundial.

Todos hemos contribuido, en mayor o menor medida, a llegar a este punto. Como pacientes, muchos nos hemos saltado alguna dosis de antibiótico, no hemos completado el tratamiento o directamente nos hemos tomado las pastillas que nos habían sobrado de un tratamiento anterior. Otra parte importante de responsabilidad la tiene el sector sanitario, ya que muchas veces se prescriben de forma innecesaria o inadecuada.

La forma de atajarlo parece clara. Si los profesionales prescriben estos fármacos solo cuando son necesarios y los pacientes les hacemos caso, tendríamos esta parte del problema resuelto. Pero no es tan fácil. Por lo menos para los dentistas.

¿Qué pensaría si su dentista le hace una receta de antibiótico y el principio activo que indica es “depende”? Pues eso es lo que deberían prescribir en algunos casos si emplearan como fuente de información solamente las guías de práctica clínica a las que tienen acceso.

No todos los países tienen una guía de referencia

Estas guías son conjuntos de recomendaciones elaboradas por expertos y organismos como ministerios de salud, asociaciones profesionales de dentistas o la Organización Mundial de la Salud, para ayudar en la toma de decisión y que están basadas en una revisión sistemática de la evidencia científica disponible.

Sin embargo, según hemos descubierto en nuestro reciente estudio, en el que hemos analizado las guías de prescripción de antibióticos existentes a nivel internacional, no todas tienen la misma calidad ni son igual de fiables. Ni siquiera todos los países tienen una.

En primer lugar, hallamos que no todos los dentistas van a tener un documento de referencia: tan solo nueve países disponen de guías sobre prescripción de antibióticos para patologías orales. Además, únicamente 10 de las 17 analizadas pueden ser clasificadas como “recomendadas” si nos basamos en su calidad. Incluso dos guías se clasifican como “no recomendadas”.

Los dentistas de Bélgica, España, Escocia y Reino Unido son los más afortunados, ya que son los que tienen acceso a las guías de mayor calidad.

Por ejemplo, en España, el documento que cumplía los requisitos para ser considerado como guía de práctica clínica es la Guía Terapéutica Antimicrobiana del Área Aljarafe, creada desde la Consejería de Salud de Andalucía y actualizada desde el Plan Nacional de Resistencia a los antibióticos del Ministerio de Salud.

Otros organismos que tienen guías recomendadas son el Ministerio de Salud de Chile, el Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra, la Organización Mundial para la Salud, el KCE Belgian Health Care Knowledge Centre, la Asociación Dental Americana y el Programa Escocés de Efectividad Clínica Dental.

¿Qué antibióticos recetan los dentistas?

No todos los aspectos son negativos: en general, en la mayoría de los casos las guías disponibles están de acuerdo en que el dentista debe prescribir como primera opción la amoxicilina (un derivado de la famosa penicilina de Fleming). Según los estudios, este es uno de los principios activos que más prescriben los dentistas, así que lo están haciendo bien.

Entre las guías también hay bastante concordancia en la duración de este tratamiento, aunque en algunas directamente no se hacía referencia al tiempo.

Sin embargo, la concordancia disminuye cuando analizamos los principios activos que se recomiendan para tratar enfermedades concretas. Y el problema es mucho mayor cuando el paciente es alérgico a la amoxicilina (algo relativamente frecuente, ya que hasta un 25 % de la población podría serlo). En ese caso, las recomendaciones se vuelven muy dispares. El 29 % de las guías recomendaba metronidazol, el 24 % azitromicina, el 24 % clindamicina, el 18 % cefalosporinas y 6 % doxiciclina. Y esas diferencias no están justificadas.

Cómo mejorar las guías

Estos documentos tienen además mucho margen de mejora en algunos aspectos concretos: el rigor de la evidencia, la forma de presentar la información y la aplicabilidad de las recomendaciones de prescripción de antibióticos.

Mejorar todos estos aspectos podría facilitar el uso de estas guías y ayudar a los dentistas a tomar las mejores decisiones. Además, será menos probable que se informen a través de otras fuentes que a priori podrían estar más sesgadas como, por ejemplo, la industria farmacéutica, ya que siempre tendrá detrás intereses comerciales.

El objetivo final está claro: necesitamos reducir el consumo de antibióticos innecesarios. No podemos quedarnos parados. El problema de las resistencias a los antibióticos ya no es una amenaza, es una realidad. En Europa mueren alrededor de un centenar de personas al día por resistencias a los antimicrobianos. Es urgente actuar de forma conjunta, y necesitamos que los profesionales sanitarios dispongan de fuentes fiables y prácticas que les permitan tener la seguridad de que están tomando la mejor decisión para sus pacientes.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Cómo decide un dentista si recetar un antibiótico? Solo algunos países tienen guías clínicas de referencia para guiarles – https://theconversation.com/como-decide-un-dentista-si-recetar-un-antibiotico-solo-algunos-paises-tienen-guias-clinicas-de-referencia-para-guiarles-266119

La ciencia pierde fuerza en la toma de decisiones climáticas internacionales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gian Carlo Delgado Ramos, Tenured professor and researcher, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

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La humanidad, la biodiversidad y el planeta Tierra enfrentan múltiples crisis de manera simultánea. La matriz energética mundial sigue siendo mayormente fósil –en más de 80 %– y el consumo creciente y desigual de energía y materiales constituye la causa principal de la responsabilidad climática diferenciada entre países.

Producto de la distribución desigual de la riqueza, se estima que el 10 % de la población más acomodada es responsable del 77 % de las emisiones globales asociadas a la propiedad privada de capital. El 40,7 % de la población más pobre, que accede a sólo 0,6 % de la riqueza global, figura en cambio entre la más vulnerable, y no sólo a los impactos del cambio climático.

Más allá del binomio energía-clima, la persistencia de formas de producción poco sostenibles y la extracción y consumo creciente de recursos están degradando la base material de la reproducción de la vida debido a la pérdida de la biodiversidad, la degradación y desertificación, así como la contaminación de aire, suelos, agua dulce, océanos y costas.

La transgresión de las fronteras planetarias es tal que ha puesto en riesgo la viabilidad de la vida, al menos tal y como la conocemos. No solo la biodiversidad y los ecosistemas están en crisis, la salud del planeta (y evidentemente la nuestra) también se encuentra bajo amenaza debido a la generación y exposición a una gran diversidad de contaminantes persistentes y tóxicos, incluyendo los plásticos que prácticamente ya se encuentran en todas las cadenas alimenticias.

Decisiones contra el negacionismo climático

En este contexto de agudización del cambio climático e impactos cada vez más severos y potencialmente irreversibles, la ciencia para la toma de decisiones en materia ambiental y climática está perdiendo fuerza y relevancia, sobre todo en lo que respecta a la cooperación internacional.

En sentido opuesto a lo que recomienda la ciencia, algunos gobiernos relajan sus compromisos y medidas o bien han hecho valer políticamente el negacionismo climático (caso, por ejemplo, de Argentina y Estados Unidos.

Otros han ampliado los marcos temporales de sus metas. Es el caso de la prohibición de la venta de vehículos de gasolina y diésel en Europa para 2035, un objetivo que ahora se propone sea solo del 90 % para ese año.

Más grave aún, algunos gobiernos están repetidamente negociando los hallazgos de la ciencia. Esto genera condiciones adecuadas para afianzar el status quo, priorizar el corto plazo, apalancar los privilegios de algunos e hipotecar el futuro de la vida humana y de otras formas de existencia.

Se implementaron medidas para evitar cualquier consenso tanto en las negociaciones para un acuerdo internacional sobre la contaminación plástica en agosto de 2025 como en la eventual aprobación del resumen para tomadores de decisiones de la séptima edición del informe Perspectiva del Medio Ambiente Mundial (GEO-7), el pasado noviembre.

En ambos casos se cuestionaron los mecanismos procedimentales, se criticaron los argumentos científicos, muchas veces sin contar con evidencias, y se buscó la imposición de narrativas como condicionante para otorgar el refrendo de dichos documentos. Estas prácticas, que pareciera se están convirtiendo en la norma, han permitido a países como Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán y Rusia agotar los tiempos de negociación, crear puntos muertos y bloquear tanto la movilización de evidencias y de información como la construcción de consensos.

El caso del GEO-7 establece un precedente indeseable al no haber logrado un consenso en torno al resumen para tomadores de decisiones. Desgraciadamente, existe el riesgo de que se repitan situaciones similares en informes como los del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC) o la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).




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Financiación climática

A la situación por la que cruza la ciencia para la toma de decisiones, se suma la notable erosión del financiamiento, resultado de las actuales condiciones económicas en muchos países y de las tensiones geopolíticas en curso que gradualmente se traducen en el redireccionamiento de la inversión pública hacia el gasto en seguridad y defensa.

El propio sistema de Naciones Unidas, que depende de las donaciones de los países miembro, recortó un 17 % su presupuesto y un 18 % su personal en 2025, con riesgo de terminar el año con déficit. Para 2026, los recortes ascenderán al 20 %, 3.700 millones de dólares.

La asistencia y cooperación internacional está asimismo disminuyendo y, con ello, los recursos para, por ejemplo, atender cuestiones humanitarias, de cambio climático y el medio ambiente.

En el caso de los dos principales donadores, Estados Unidos y Alemania, se constatan ajustes importantes. A principios de 2025, el Gobierno federal del primer país rescindió 4.000 millones de financiamiento al fondo verde climático (GCF), a la vez que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) terminó con el 98,3 % del financiamiento a la acción climática. Alemania redujo un 8 % el presupuesto de 2025 del Ministerio para la Cooperación Económica y el Desarrollo de Alemania (BMZ), mientras que aumentó el gasto en defensa en 20 %.

La tendencia para 2026 no parece que vaya a cambiar pues, además del retiro de todo financiamiento al GCF por parte de EUA), la lista de otros casos similares continua, incluyendo Argentina en América Latina, que ya recortó el 80 % del presupuesto climático-ambiental. Otros países como Canadá, Francia y Reino Unido han planteado contracciones al presupuesto de ayuda internacional, aunque todavía mantienen su apoyo a la agenda climática.

China es, hasta ahora la excepción, lo cual sugiere que estamos ante una situación de reajustes geoeconómicos y geopolíticos. Al contrario que Occidente, en 2025 el país asiático mantuvo sin cambios su gasto en defensa, pero aumentó 8,4 % el financiamiento a la ayuda internacional, por ejemplo, al impulsar proyectos que propicien el desarrollo sostenible.




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Geopolítica y ciencia

Debido al ascenso de China en diversos ámbitos, incluyendo el primer lugar en publicación de artículos científicos en las más prestigiosas revistas del mundo, las tensiones que protagoniza con Estados Unidos no deben sorprender, así como tampoco el refrendo de la doctrina Monroe, calificada en la actualidad como “corolario de Trump”.

En su más reciente Estrategia de Seguridad Nacional, Estados Unidos reafirma que América es para los estadounidenses y llama a Europa a sumarse a defender la identidad de Occidente. También se detiene a expresar su rechazo a “…las ideologías desastrosas de cambio climático y del cero neto que tanto han dañado a Europa, amenazado a Estados Unidos y subsidiado a nuestros adversarios (sic)”.

La situación en la que nos encontramos, tanto en términos políticos, económicos y sociales, pero también culturales y discursivos, desgraciadamente plantea condiciones adecuadas para dirigirnos aceleradamente hacia un escenario de transgresión de las fronteras planetarias. Contexto en el que la politización de la ciencia ha llegado al extremo de la falacia ad hominem, es decir, un error lógico derivado de atacar y desacreditar a un actor en lugar de refutar su argumento.

El “error lógico”, dígase de la Casa Blanca, es sin embargo funcional para alejarse de los acuerdos internacionales, desestimando a la ciencia y calificándola de ideología. Hace sólo unos días, Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y de otros 65 grupos multilaterales de la ONU, principalmente vinculados al medio ambiente, las energías renovables, el desarrollo, la educación y la promoción de la democracia y los derechos humanos.




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¿Por qué es importante la ciencia para la política?

De cara al avance de múltiples crisis, el papel de la ciencia para la política debería ser fortalecido entendido no sólo como aquella que busca informar el proceso de toma de decisiones de los gobiernos, sino como la que además se dirige a informar, empoderar y movilizar a todos los actores sociales con la finalidad de generar soluciones basadas en alianzas, colaboraciones y diálogo.

La ciencia para la política significa poco si no apuesta por la vida, la justicia y la construcción sistémica de soluciones plurales, sensibles a los contextos locales y con visión a largo plazo.

La transformación a fondo de los factores o causas de las múltiples crisis en curso es obligada y el tiempo para hacerlo, y hacerlo de manera justa e incluyente, se reduce.

En un escenario de desequilibrios hacia el que nos dirigimos, los límites de la adaptación harán en algún momento obsoleto el mecanismo de “pérdidas y daños” propuesto en el marco de las negociaciones climáticas con el fin de compensar a países vulnerables por impactos climáticos inevitables. Lo cual implica que los mayores afectados seguirán siendo los más pobres.

Para el Sur Global esto reafirma que la acción climática es en gran medida una cuestión de política de desarrollo y justicia social donde no sólo la velocidad y el alcance de los cambios es importante, sino también qué es lo que se está transformando, cómo y en beneficio de quién.

Esta cuestión abre sin duda la interrogante de qué tipo de gobernanza multilateral, nacional y subnacional puede realmente responder a la urgencia y complejidad que plantea el avance de múltiples crisis y cuáles son los actores que a esas distintas escalas podrían impulsarla de manera exitosa y coordinada a pesar de las adversidades imperantes.

The Conversation

Gian Carlo Delgado Ramos ha participado en diversos informes y redes internacionales de investigación en cambio climático y sostenibilidad. Fue rapporteur del Multidisciplinay Expert Scientific Advisory Group del GEO-7, ente encargado de validar la integridad científica del informe. Participó en el 5to y 6to informe de evaluación del IPCC y actualmente es CLA en el informe especial de Cambio Climático y Ciudades. Es director del hub de CDMX de la UCCRN, integrante del Comité Ejecutivo de la REDCiC–Red Mexicana de Científicos/as por el Clima, así como del Comité Asesor de Innovate4Cities 2026

ref. La ciencia pierde fuerza en la toma de decisiones climáticas internacionales – https://theconversation.com/la-ciencia-pierde-fuerza-en-la-toma-de-decisiones-climaticas-internacionales-272589

‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Agustín Moreno Fernández, Profesor de Filosofía, Universidad de Granada

Fotograma de _Los domingos_, con Blanca Soroa, que interpreta a la protagonista, Ainara. BTEAM

En otoño se estrenó en los cines españoles Los domingos, la última película de Alauda Ruiz de Azúa. El argumento es sencillo: a punto de acabar el instituto, Ainara, una adolescente cuya madre ha fallecido, anuncia en su familia que está considerando ser monja de clausura en vez de ir a la universidad. Cómo reciben sus allegados la noticia, cómo intentan disuadirla y cómo vive ella su vocación son los temas centrales del filme.

Ganadora de la Concha de Oro en el último festival de San Sebastián, la película es también una de las más taquilleras en las salas españolas, donde se mantiene meses después de su estreno. Esto demuestra que ha conseguido conquistar a la crítica y también a todo tipo de públicos.

La religión en el centro

Una de las virtudes de esta producción es mostrar las dificultades que tenemos los seres humanos para comunicarnos de forma íntima y profunda sobre aquello que más nos importa. Por ejemplo, la toma de decisiones cruciales que afectan al futuro, en las que cuentan mucho nuestra forma de ver el mundo y el sentido que damos a la vida. Estos, a la vez que tienen un gran protagonismo en la propia biografía, son indemostrables e irreductibles en su dimensión de apuesta personal.

Ruiz de Azúa bien podría resultar una seguidora de Ortega y Gasset. Ambos asumen que Dios, la religión y tantos otros elementos forman parte de esas circunstancias de la vida con las que algunos se encuentran. Y a ellas atiende Ainara, la protagonista, recordando a la máxima orteguiana: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Dos posturas antagónicas

La directora del filme se declara no religiosa. Estaría en línea con Sigmund Freud cuando, sin hallar en él sentimiento religioso alguno, y a pesar de considerar la religión una ilusión, se mostró interesado y presto a analizarlo, sin derecho a negarlo, en El malestar en la cultura.

En la ficción, el personaje que más desacredita lo divino es la tía Maite. Cual filósofa, combina algunas tesis de pensadores contemporáneos con raíces antiguas y considera a Dios y la religión en términos parecidos a los suyos: como proyección imaginativa (como Ludwig Feuerbach); opio del pueblo (Karl Marx); fenómeno de masas manipuladas por sacerdotes (Friedrich Nietzsche) y resultado de traumas psicológicos no superados, como perder un progenitor a quien se busca sustitución simbólica (Freud).

Tal vez Maite defendería mejor estos argumentos sin sus estallidos emocionales y alejándose de su interés en que Ainara no decida en contra de su visión del mundo sin Dios. Porque ¿busca Maite verdaderamente su bien y respeta a su sobrina a pesar de la discrepancia?

Una adolescente habla con un hombre mientras una mujer los mira.
Ainara le explica a su tío su vocación ante la mirada de Maite.
BTEAM

El personaje de sor Isabel está en las antípodas de Maite y pugna por ser el referente con más peso para Ainara. Sus intervenciones sobre el discernimiento de la adolescente no albergan dudas: el Señor la está llamando. Y, ante las reservas por la corta edad de la joven, esgrime que Él tiene sus propios tiempos. Sor Isabel y Ainara interpretan una experiencia del amor divino que demanda la entrega a su servicio de forma irresistible, y ese sentimiento sirve para justificar la decisión de hacerse monja de clausura.

Pero, si a esta superiora le importa respetar la voluntad de Dios, ¿por qué asume sin mayor escrutinio el sentimiento manifestado por Ainara? ¿Qué sabe ella –ni nadie– sobre los tiempos de Dios? ¿No sería recomendable buscar más signos genuinos de la vocación de una adolescente antes de que tome esa decisión? El afán y el provecho de sumar una nueva y joven hermana en el convento, ¿no podría ir en detrimento de lo mejor para la candidata? Tal vez hasta podría perjudicar una indagación más esclarecida de la supuesta voluntad divina.

Intentando comprender

El filósofo estadounidense Thomas Kuhn señaló que hay paradigmas o visiones del mundo tan diferentes que pueden resultar idiomas entre los que no fuera posible comunicarse. ¿Cómo situarse ante ellos en nuestras indemostrables concepciones últimas de la vida?

Nadie podría dejar de asumir los misterios del cosmos y del ser humano. Como defiende el filósofo y teólogo Juan Antonio Estrada, cualquier pretendida palabra divina siempre resulta inevitablemente humana, esté o no inspirada por Dios. Y cualquier persona con experiencias religiosas, como Ainara, las tiene a través de sus condicionamientos socioculturales, psicológicos y biográficos. Las religiones, la mística, las experiencias espirituales que expresan un más allá invisible, ¿se reducen a esos factores y circunstancias que las modelan, o pueden tener un referente real o sobrenatural –el mismo Dios, si es el caso– tras ellas?

Imagen de una monja en una iglesia.
Nagore Aramburu interpreta a sor Isabel, la madre superiora.
BTEAM

La tía Maite, sor Isabel y Ainara parecen tener clara su postura. Pero tarde o temprano podrían revisar el carácter certero que le han atribuido a su punto de vista. Podrían acoger una duda saludable y humana y reconocer las propias limitaciones y la ausencia de certezas objetivas. Podrían, sin cambiar de posición, ponerse en el lugar del otro, preguntarse si sus creencias son expresión o raíz de actitudes huidizas y reactivas o asertivas y constructivas, y examinarlas, viendo si redundan en su propio bien y en el de los demás.

Así lo consideró, pragmáticamente, William James en Las variedades de la experiencia religiosa. Después de todo, cabe el resentimiento con la vida, tanto en formas de afirmar a Dios como de negarlo, siendo religioso o no siéndolo.

Alauda Ruiz de Azúa observa y describe como una científica social. Advierte implícitamente lo mismo que la antropóloga Manuela Cantón en La razón hechizada: las preconcepciones hostiles que solo consideran la religión como alienante o manipuladora no ayudan a comprenderla.

Pero su película, integradora de ambigüedades, también posibilita la administración de una justa dosis de perspectiva, ganada, entre otras, por la llamada filosofía de la sospecha. En la constitución y funcionamiento de la religión, inspirada o no por lo divino, están no sólo las grandezas sino también las miserias y los intereses humanos, materiales e inconscientes. Es preciso mostrarlos, y sospechoso no hacerlo.

The Conversation

Agustín Moreno Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Los domingos’ y la filosofía: ¿cómo afrontar la religión creamos o no en ella? – https://theconversation.com/los-domingos-y-la-filosofia-como-afrontar-la-religion-creamos-o-no-en-ella-271442

Acuerdo UE-Mercosur: ¿por qué lo rechazan los agricultores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julián Briz Escribano, Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Protesta de agricultores durante la cumbre de la UE el 18 de diciembre de 2025 en la plaza de Luxemburgo de Bruselas, frente al Parlamento Europeo. PP Photos/Shutterstock

Después de décadas de negociaciones, el pasado 9 de enero la Unión Europea respaldó por mayoría cualificada la firma de un acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) –integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia y con Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam como asociados–. Previsiblemente, el acuerdo se firmará el próximo 17 de enero.

Desde el principio de las negociaciones, el acuerdo ha generado amplios debates y ha provocado el descontento de muchos agricultores, que critican el desconocimiento de su realidad por parte de los burócratas de Bruselas, cuestiones relacionadas con la Agenda 2030 y la asimetría de los Estados miembros en temas agrarios.

Esa insatisfacción ha derivado en numerosas protestas, como las ocurridas en los últimos días, que reflejan un malestar estructural del campo europeo frente a políticas que, desde la perspectiva de muchos agricultores, ponen en riesgo su viabilidad económica y la equidad competitiva del mercado agrícola comunitario.

Tensiones entre agricultores e instituciones europeas

Recientes estudios sobre movimientos de protesta agraria han mostrado que las reformas de la Política Agraria Común (PAC) –especialmente aquellas asociadas a mayores exigencias medioambientales y a la simplificación burocrática– han dado lugar a tensiones persistentes entre los agricultores y las instituciones europeas.

Las protestas que han generado no son inéditas, sino parte de una historia de movilizaciones que han influido en la evolución de la PAC desde sus primeras décadas. Las quejas de los agricultores abarcan desde la gran carga de regulaciones ambientales que deben cumplir hasta la percepción de que los mecanismos de apoyo financiero no reflejan adecuadamente los desafíos económicos contemporáneos del sector.




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¿Cómo perciben los agricultores la transición hacia la sostenibilidad marcada por la PAC?


¿Qué supone el acuerdo con Mercosur?

El acuerdo comercial entre la UE y el bloque sudamericano del Mercosur se ha negociado durante décadas y pretende crear una de las zonas de libre comercio más amplias del mundo. Aunque sus defensores destacan los beneficios macroeconómicos y geopolíticos de eliminar aranceles y facilitar el comercio entre regiones, numerosos agricultores en Europa han expresado su oposición por considerar que la apertura comercial puede traducirse en competencia “desleal” frente a productos agrícolas que no están sujetos a las mismas normas ambientales y sanitarias de la UE.

El acuerdo supone la eliminación de los aranceles del 35 %, que tenían que pagar las empresas europeas por acceder a los países del Mercosur. Esto multiplicará los flujos comerciales en la mayor área comercial del mundo, en un momento donde las relaciones con EE. UU. pasan por una situación crítica.

Como suele ocurrir, hay sectores perjudicados por la nueva competencia en las importaciones (cereales, arroz, vacuno o miel) y otros con posibilidad de expansión de mercado (aceites, vinos, porcino, lácteos).

Este tipo de acuerdos de libre comercio tiene efectos diferenciados sobre el comercio agroalimentario y puede generar tensiones específicas en sectores sensibles. Por ejemplo, la política de subsidios de la UE –parte integral de la PAC– afecta a la dinámica competitiva entre productores europeos y socios comerciales, así como las oportunidades de acceso al mercado para productores del Mercosur.

Manifestantes con pancartas con lemas en francés como
Protesta del sector agrario en Francia el 14 de octubre de 2025.
Pierre Laborde/Shutterstock

Manifestaciones recientes y demandas del sector

El 18 de diciembre de 2025, miles de agricultores europeos bloquearon el centro de Bruselas con tractores para protestar contra lo que consideran un recorte del presupuesto de la PAC y contra la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur. Estas movilizaciones coincidieron con una cumbre de líderes europeos, subrayando la capacidad del movimiento agrario para influir en la agenda política comunitaria.

Organizaciones agrarias, como la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), denunciaban que la propuesta del Marco Financiero Plurianual para 2028-2034 implicaría una reducción significativa de los fondos dedicados a las ayudas directas y al desarrollo rural, lo que, según sus representantes, pone en riesgo la seguridad alimentaria y la cohesión territorial en Europa.

Paralelamente, los manifestantes cuestionan que el acuerdo Mercosur se negocie sin mecanismos de reciprocidad que obliguen a que los productos importados cumplan con los mismos estándares ambientales, sanitarios y laborales que los productores europeos están obligados a respetar.

Estos movimientos expresan no solo reclamos económicos, sino también resistencias culturales ante cambios estructurales del sector y tensiones entre globalización comercial y políticas públicas nacionales o regionales. En particular, en las protestas de 2023-2024 los agricultores articularon demandas sobre precios justos, cargas administrativas y reglas de comercio internacional en el marco de una política agrícola que se enfrenta a la transición hacia sostenibilidad ambiental y competitividad global.

Además, algunos análisis señalan que las reformas ambientales vinculadas a la PAC, aunque necesarias para cumplir los objetivos climáticos de la UE, han sido percibidas como desigualmente costosas para pequeños y medianos productores –los primeros disponen de menos recursos para afrontar los cambios–, lo cual alimenta las tensiones entre agricultura tradicional y modelos de producción sostenibles.

Políticas agrícolas y comerciales más equilibradas

Las protestas de los agricultores europeos contra la PAC y el acuerdo con Mercosur reflejan una profunda disyuntiva entre las políticas comunitarias de sostenibilidad y liberalización comercial, por un lado, y la demanda de seguridad económica y estabilidad del sector agrario, por el otro. Estas movilizaciones ponen en evidencia la necesidad de diseñar políticas agrícolas y comerciales más equilibradas, que consideren tanto la competitividad internacional como la equidad social y ambiental dentro de la UE.

A pesar del descontento del sector, el presidente rotatorio de Mercosur, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez, ha asegurado que las medidas de salvaguarda para los agricultores europeos aprobadas por la Comisión Europea en diciembre “no forman parte del histórico acuerdo de libre comercio suscrito en Montevideo en diciembre del año pasado”.

El frente multipolar que se vislumbra nos traerá previsiblemente más protestas tanto a nivel comunitario como nacional y local, solapándose con otros aspectos de la coyuntura internacional, como los temas financieros de ayuda a Ucrania y las posturas trumpistas en comercio exterior, que sirven de marco para el desarrollo de la PAC. El declive geopolítico de la UE en el nuevo contexto, que desplaza el centro decisorio del Atlántico al Pacífico, supone una razón de peso para afianzar la sostenibilidad alimentaria como arma estratégica.

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Julián Briz Escribano es presidente y fundador de PRONATUR, miembro de la Academia Francesa de Agricultura, miembro de las Juntas directivas de la World Green Infrastructure Network y la Federacion Europea de Infraestructuras Verdes EFB.

Isabel de Felipe Boente pertenece a la Junta Directiva de PRONATUR.

ref. Acuerdo UE-Mercosur: ¿por qué lo rechazan los agricultores? – https://theconversation.com/acuerdo-ue-mercosur-por-que-lo-rechazan-los-agricultores-273259

¿Es grave la desigualdad económica? Depende de nuestra ideología política y de quien nos informe sobre ella

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Andrea Velandia-Morales, Investigadora Asociada, Universidade de Santiago de Compostela

corlaffra/Shutterstock

¿Le preocupa que las personas con menos ingresos económicos no tengan las mismas oportunidades de educación y trabajo que las que tienen más recursos? Entonces le preocupa uno de los problemas sociales con mayor crecimiento de los últimos años: la desigualdad económica.

Las Naciones Unidas han incluido su reducción como una meta prioritaria dentro del Programa 2030 para el Desarrollo Sostenible. Una de las formas más efectivas de hacerlo a lo largo de la historia ha sido mediante medidas redistributivas, esto es, medidas que apoyan económicamente a las personas que tienen más dificultades económicas (por ejemplo, con subsidios) y medidas que buscan reducir la concentración de la riqueza (impuestos).

A pesar de promover la justicia social y de ser útiles para reducir la desigualdad, estas medidas no siempre cuentan con el apoyo de la ciudadanía. ¿Pero cuál es el motivo?

¿Qué nos dice la psicología social?

Desde la psicología social tenemos algunas respuestas a esta paradoja. Puede que nuestras percepciones y creencias personales sobre la desigualdad influyan en nuestras actitudes hacia la redistribución. Solemos subestimar el nivel de desigualdad económica, lo cual nos hace pensar que no es necesaria la redistribución. Pero si somos más consciente de la desigualdad que existe, es más probable que generemos actitudes más positivas hacia las políticas de redistribución.

Este razonamiento es útil, pero incompleto. Recibir información sobre la desigualdad existente no siempre motiva a las personas a apoyar la redistribución. Si creemos que la desigualdad está justificada –por ejemplo, que es el resultado del trabajo duro de unos y la pereza de otros (meritocracia)– o que unos grupos merecen más recursos que otros (dominancia), entonces es más probable que consideremos poco importante la desigualdad y, en consecuencia, no le prestemos atención a esta información.

El panorama hasta ahora parece desolador y con poco margen de cambio. No obstante, existen elementos que pueden persuadir y facilitar el razonamiento sobre la información recibida. Uno de estos elementos es la fuente de información, es decir, quién emite el mensaje. O mejor: son las características del emisor las que pueden hacer que un mensaje sea más o menos persuasivo.

Cuando hablamos de las características de la fuente o el emisor nos referimos a su credibilidad. Si una fuente se considera creíble, será más persuasiva. Imaginemos que estamos escuchando a una periodista hablar sobre desigualdad económica. Lo más probable es que juzguemos si la información es confiable en función de la credibilidad que le atribuimos. Por lo tanto, las características de la fuente de información, más allá del contenido implícito, serán fundamentales para que cambiemos la actitud hacia la redistribución.

No olvidemos que al ser la desigualdad económica un tema altamente politizado, nuestra ideología política puede condicionar la forma en la que procesamos la información sobre ella .Entonces ¿qué pasaría si a un grupo de personas con diferentes ideologías políticas les presentásemos una misma noticia sobre los actuales niveles de desigualdad en España, modificando únicamente la fuente de información?, ¿se podrían modificar sus actitudes hacia la redistribución en función de la credibilidad atribuida a la fuente y teniendo en cuenta su propia ideología?

Pues esto fue lo que estudiamos en el grupo de Psicología de los Problemas Sociales de la Universidad de Granada y encontramos que las personas aumentaron su apoyo a la redistribución cuando recibieron información de la desigualdad económica de una fuente que consideraron más confiable. Esto fue especialmente importante entre las personas que suelen justificar más la desigualdad.

Entonces, la información sobre la desigualdad es útil, pero necesitamos confiar en las fuentes que nos la proporcionan.

¿Cuál es la importancia de este hallazgo?

Primero, como consumidores de información, nos permite entender cómo nuestra forma de ver el mundo, marcada por nuestra ideología política, influye “sin darnos cuenta” en la credibilidad que le atribuimos a las fuentes de información e incide en nuestras actitudes hacia la redistribución.

Además, el mero hecho de recibir información sobre los niveles actuales de desigualdad económica no aumenta necesariamente el apoyo a la redistribución. En cambio, generar confianza hacia las fuentes de información es clave para que haya un cambio de actitud.

Construir confianza en los medios

A nivel práctico, este hallazgo nos puede ayudar a diseñar contenidos que animen a las personas a luchar contra la desigualdad. Así, cuando se informa sobre desigualdad económica, es importante tener en cuenta el público objetivo y cómo la fuente de información encaja con sus creencias, porque de esta manera podemos generar más confianza en la fuente y aumentar la eficacia de la información.

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Andrea Velandia-Morales no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Es grave la desigualdad económica? Depende de nuestra ideología política y de quien nos informe sobre ella – https://theconversation.com/es-grave-la-desigualdad-economica-depende-de-nuestra-ideologia-politica-y-de-quien-nos-informe-sobre-ella-245633