El legado de los luditas: de la destrucción de telares al cuestionamiento de la IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mauro Hernández, Profesor Titular de Historia Económica, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

_El líder de los luditas_, grabado de 1813. Wikimedia Commons, CC BY

En los tiempos que corren, cualquiera que se atreva a cuestionar las ventajas de la innovación tecnológica se arriesga a ser tachado de ludita. En la imagen popular, el ludita es un personaje agrio, reaccionario, visceralmente opuesto a cualquiera de los inventos que supuestamente nos mejoran la vida –del teléfono móvil a la roomba–, y que se resiste más o menos activamente a usarlas, e incluso a que las usen los demás.

Inglaterra, comienzos del XIX: el ludismo

Sin embargo, hubo un tiempo en que el ludismo y los luditas significaron algo muy distinto. Ser ludita en la Inglaterra de las primeras décadas del siglo XIX era una cosa muy seria, y a menudo peligrosa. Pero la imagen que circula de estos “destructores de máquinas” de la primera Revolución Industrial es inexacta e inmerecida.

El mítico Ned Ludd, alias General Ludd o Rey Ludd –de cuyo nombre deriva el término luditas–, probablemente no fue una persona de carne y hueso. Pero sus seguidores formaron a comienzos de la década de 1810 un auténtico ejército de trabajadores, la mayoría de ellos artesanos cualificados, embarcados en una campaña de asaltos a fábricas textiles y destrucción de maquinaria.

Esta movilización alcanzó su apogeo entre 1811 y 1813, pero sus ecos perdurarían. Unos veinte años después, las multitudinarias revueltas del capitán Swing de 1830-1831, movilizaron en veinte condados del sur de Inglaterra a miles de trabajadores agrarios que buscaban mejorar sus salarios destruyendo trilladoras mecánicas. Estos disturbios se saldaron con más de 2 000 detenciones, 500 encarcelados y 19 ejecutados.

Pero la destrucción de máquinas o el asalto a fábricas, como la que defendió a tiros Edmund Cartwright, inventor del primer telar mecánico, eran sólo una parte del repertorio de la protesta ludita. En realidad, combinaban la acción política (peticiones al Parlamento), la sindical (sociedades de socorro mutuo, negociación con los patronos) y la violencia tumultuaria.

La destrucción de unos 1 000 telares llevó al gobierno inglés a movilizar tropas (en plena guerra con Napoleón fueron enviados a Nottingham 2 000 soldados) y castigar la destrucción de maquinaria con pena de muerte. Ser ludita no era cosa de broma.

Ludismo: un movimiento no tan irracional

Aunque los movimientos luditas se han contemplado a menudo como una reacción desesperada contra un progreso inexorable, tenían una racionalidad mucho mayor de la que se les suele reconoce.

Para empezar, formaban parte de acciones de negociación salarial (o de precios, pues muchos artesanos trabajaban a destajo para fabricantes o comerciantes). En ocasiones estaban conectados a corrientes revolucionarias clandestinas como el jacobinismo, inspirado en las ideas de la Revolución francesa, o bien movimientos de corte democrático reformista como el cartismo que allanó el camino para la gran confederación de las Trade Unions (sindicatos obreros) en 1834.

Los luditas representaban, sobre todo, la lucha de muchos trabajadores y sus familias para influir en el reparto del pastel de los beneficios de la mecanización. En ese sentido, alcanzaron algunos éxitos y abrieron el camino a muchas décadas de lucha obrera.

Todo esto lo conocen bien los historiadores, especialmente los británicos, que han dedicado amplia atención al fenómeno, desde los clásicos E. P. Thompson o Eric Hobsbawm hasta más recientemente Brian Merchant, cuyo apasionante libro Sangre en las máquinas acaba de ser publicado en español por una editorial llamada (¿casualmente?) Capitán Swing.

¿Qué es el neoludismo del siglo XXI?

A día de hoy, el término puede utilizarse en dos sentidos. Despectivamente, para retratar a personas refractarias a la tecnología en general, y en especial a la que tiene que ver con la computación (IA incluida) y las comunicaciones móviles. Es casi un epíteto burlón, que abarca tanto al boomer que “pasa de WhatsApp” como a quienes niegan a sus hijos el acceso libre a las pantallas (algo que no necesariamente hacen, pese a lo que a veces se dice, los magnates de las tecnologías. Gente opuesta al progreso, incluso partidarios del decrecimiento económico, a quienes acabará barriendo el viento de la historia.

Desde otro punto de vista, también se reivindican como neoluditas sesudos analistas de las repercusiones indeseadas de las tecnologías, especialmente la IA.

Para estos expertos, a menudo conocedores de primera mano del mundo de los gigantes tecnológicos, la tecnología no siempre significa progreso. La IA generativa, por ejemplo, es una herramienta potentísima para la educación, pero que puede emplearse para estudiar menos.

También puede funcionar como un potenciador y acelerador en el análisis de pruebas médicas pero, a la vez, desplegar sesgos notables, probablemente por el origen de los datos con que se entrena. Eso puede provocar errores en los diagnósticos que varían según el género, la etnia, la edad o, incluso, el nivel socioeconómico.

Valiosa aliada en la lucha contra el crimen o la corrupción, la IA puede ser un arma igualmente poderosa para la persecución política.

También está la espinosa cuestión de cómo se ha alimentado la IA con una ingente masa de materiales que tienen creadores concretos cuyos derechos de autor fueron vulnerados. En el debate sobre estas y otras muchas cuestiones, ciertos neoluditas tienen mucho que decir.




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La tecnología no es el problema

Ni las caricaturas de los luditas de la Inglaterra de la Revolución Industrial ni las de los neoluditas de nuestros días hacen justicia a sus reivindicaciones. Unos neoluditas que, por ejemplo, plantean el debate sobre los costes medioambientales de ciertas tecnologías, la regulación de las llamadas tecnologías destructivas, los riesgos de los oligopolios del sector, los efectos sobre derechos y libertades básicos o la participación ciudadana en las decisiones sobre el desarrollo tecnológico. Se trata de debates imprescindibles desde el punto de vista político, ético, social y medioambiental.

Las tecnologías en sí mismas no son casi nunca el problema, pero sí su uso y cómo se reparte el pastel que generan. Los luditas de 1810 lo sabían. A nosotros nos toca decidir, y empieza a ser urgente, cómo va a regularse la inteligencia artificial y cómo van a asignarse los costes y beneficios de su implantación.

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Mauro Hernández recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia e Innovación) como investigador del proyecto “Transformaciones sociales en Madrid y la Monarquía hispánica en la edad moderna. Movimientos ascendentes y descendentes. Entre cambios y resistencias” (PID2022-142050NB-C22) coordinado por José Antolín Nieto (UAM).

ref. El legado de los luditas: de la destrucción de telares al cuestionamiento de la IA – https://theconversation.com/el-legado-de-los-luditas-de-la-destruccion-de-telares-al-cuestionamiento-de-la-ia-268041

Por qué algunos niños tienen dificultades con las matemáticas desde el inicio (y no es por falta de esfuerzo)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Valentín Iglesias Sarmiento, Profesor, Universidade de Vigo

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Aprender matemáticas supone un desafío particular, diferente al otras materias escolares.

En primer lugar, requiere mucho más que memorizar estrategias o recordar fórmulas: implica poner en marcha procesos mentales complejos y coordinarlos. A diferencia de otras asignaturas o contenidos, en los que puede bastar con comprender o recordar información, las matemáticas exigen transformar datos, establecer relaciones abstractas y planificar diferentes pasos para llegar a una solución.

En este proceso, la memoria de trabajo desempeña un papel fundamental porque permite mantener y manipular la información necesaria mientras se resuelve una tarea matemática, y la velocidad de procesamiento ayuda a realizar con agilidad las operaciones básicas.

Matemáticas y funciones ejecutivas

También intervienen otras funciones ejecutivas: la planificación (determinar los pasos que se deben seguir, organizarlos en un orden lógico y supervisar el progreso para evaluar posibles soluciones); la inhibición (frenar respuestas impulsivas o automáticas y resistirse a elementos externos que puedan distraer durante la resolución); y la flexibilidad (cambiar de estrategia cuando el procedimiento inicial no conduce al resultado esperado).

A todo ello se suma el razonamiento no verbal, entendido como la capacidad de reconocer patrones y establecer relaciones entre elementos para guiar las estrategias de solución.

El lenguaje también resulta clave a medida que las tareas se vuelven más complejas. Para resolver un problema correctamente es necesario comprender el significado de las palabras y expresiones que aparecen en el enunciado. Por ejemplo, términos como “aumentar”, “quitar” o “repartir en partes iguales” implican operaciones matemáticas concretas, y si el alumnado no domina ese vocabulario puede tener dificultades para entender qué se le pide.

Esta interacción entre componentes lingüísticos, conocimientos matemáticos y procesos cognitivos de carácter más general explica por qué son frecuentes las dificultades en matemáticas y por qué persisten aunque los alumnos se esfuercen.

Un problema que comienza temprano

La evidencia científica indica que las dificultades no dependen únicamente de la inteligencia o la perseverancia (ni de dificultades específicas como la discalculia), sino de la interacción de múltiples factores educativos, cognitivos, matemáticos, lingüísticos y socioafectivos. Es importante detectar cuáles son y cómo se combinan, pues de lo contrario las dificultades se acumulan y se mantienen a lo largo de toda la etapa escolar.

Las dificultades en matemáticas aparecen ya en Educación Infantil y se consolidan en Educación Primaria. No se trata de un simple “despiste”: los niños con bajo rendimiento inicial suelen mantenerlo durante años.




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Tradicionalmente, un bajo rendimiento en matemáticas respecto al cociente intelectual se asociaba con la citada discalculia. Hoy se sabe que este criterio es limitado: aunque esta dificultad puede estar detrás en algunas ocasiones, en otras las causas responden a una combinación de factores diferente.

Retos a abordar en el aprendizaje matemático

Las habilidades necesarias para tener un buen rendimiento matemático va evolucionando a lo largo de la escolarización. Algunas tareas, como el cálculo, se apoyan sobre todo en la memoria de trabajo y en habilidades matemáticas tempranas como el conteo. Otras, como la resolución de problemas que hemos comentado, exigen una mayor comprensión verbal y presentan demandas cognitivas más complejas.

Por eso, no todos los estudiantes se enfrentan a las mismas dificultades ni por las mismas razones. Algunos tienen problemas para memorizar las tablas aritméticas, otros tropiezan al seguir los pasos de un procedimiento o al aplicarlo en situaciones nuevas. Estas dificultades pueden estar relacionadas con limitaciones en procesos generales, como la memoria o la atención, con dificultades en las habilidades lingüísticas necesarias para comprender enunciados o con carencias en los conocimientos matemáticos previos.

Una enseñanza flexible y personalizada

Reconocer esta diversidad implica que la enseñanza no puede ser uniforme ni basarse en estrategias idénticas para todo el alumnado. Debe ser flexible y adaptarse a las necesidades específicas de cada niño, lo que supone observar cómo aprende cada estudiante, proponer actividades variadas en función de sus fortalezas y debilidades y ofrecer apoyos ajustados cuando sea necesario.

Muchos docentes ya trabajan en esta dirección, aunque los programas y currículos escolares no siempre facilitan este enfoque. Por ello es importante incorporar esta diversidad en las programaciones didácticas y en la formación del profesorado.

Diferentes tipos de apoyos

Las dificultades en matemáticas no son estáticas ni se ajustan a un enfoque categórico simple. No existen únicamente dos grupos –los que “entienden” y los que “no entienden”–, sino que hay muchos niveles intermedios. Algunos estudiantes pueden mostrar problemas puntuales que desaparecen con pequeñas ayudas, mientras que otros necesitan apoyos más intensos y prolongados a lo largo del tiempo.

También es habitual que las dificultades no se distribuyan de forma uniforme entre las distintas áreas: por ejemplo, un alumno puede dominar el cálculo pero tener dificultades al aplicar sus conocimientos en contextos nuevos o en tareas más complejas, como la resolución de problemas.




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Por todo ello, resulta fundamental realizar un seguimiento del progreso del alumnado durante periodos prolongados, más allá de un curso escolar o de una evaluación puntual. Solo mediante una observación continua es posible comprender cómo evolucionan sus habilidades, por qué algunas dificultades persisten y qué tipo de enseñanza o intervención resulta más eficaz para superarlas.

Estrategias de actuación basadas en la evidencia

De acuerdo con nuestros estudios, más de una cuarta parte de los niños que presenta dificultades en el aprendizaje de las matemáticas en Educación Infantil continúa con ellas al finalizar la etapa de Educación Primaria.

Enfoques educativos como el modelo de Respuesta a la Intervención (RtI) o, de forma más amplia, los Sistemas Multinivel de Apoyo (MTSS) han demostrado ser enfoques eficaces para organizar el trabajo en el aula.

Estos sistemas parten de un mismo principio: ofrecer diferentes niveles de apoyo en función de las necesidades de cada estudiante, que son detectadas de forma temprana a través de instrumentos de cribado. Cada nivel ofrece diferentes tipos de instrucción, evaluación, intervención y apoyos, con niveles más intensivos a medida que se avanza en el sistema.

Combinar estrategias

Los hallazgos recientes también sugieren que los programas que combinan entrenamiento de procesos cognitivos con habilidades matemáticas concretas tienen mayor potencial que los que se centran en un solo aspecto.

Estrategias como la identificación y construcción de esquemas de problemas, la enseñanza explícita de secuencias de estrategias cognitivas y metacognitivas, y el uso de materiales manipulativos para reducir la carga de abstracción han demostrado ser eficaces para ayudar a los estudiantes con debilidades cognitivas y lingüísticas.

Integrar sistemáticamente estos enfoques en la escuela no solo mejora la adquisición de habilidades matemáticas, sino que también favorece la confianza y autonomía de los estudiantes, aspectos fundamentales para su desarrollo académico y emocional.

En definitiva, la combinación de detección temprana, intervenciones estructuradas e integradoras y personalización según el perfil del alumno es la forma más eficaz de abordar las dificultades matemáticas persistentes.

Más allá del aula: un reto social

Comprender por qué algunos niños tropiezan en matemáticas no es solo un asunto académico: estas dificultades tienen un impacto directo en las oportunidades futuras de los escolares, tanto educativas como laborales y sociales.

La evidencia indica que la detección temprana y las intervenciones adecuadas pueden marcar una diferencia significativa. El desafío actual es trasladar este conocimiento a las aulas, asegurando que ningún niño quede rezagado en el aprendizaje de un área tan esencial como las matemáticas.

The Conversation

Valentín Iglesias Sarmiento recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el marco del proyecto “Predictores Longitudinales del logro matemático multicomponente (LOPREMMA)”. Ref: PID2023-148052NB-I00.

Leire Pérez Pérez recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el marco del proyecto “Predictores longitudinales del logro matemático multicomponente (LOPREMMA)”. Ref: PID2023-148052NB-100.

ref. Por qué algunos niños tienen dificultades con las matemáticas desde el inicio (y no es por falta de esfuerzo) – https://theconversation.com/por-que-algunos-ninos-tienen-dificultades-con-las-matematicas-desde-el-inicio-y-no-es-por-falta-de-esfuerzo-266683

Después de la dana: cuando el agua se retira, el daño psicológico permanece

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Collazo Castiñeira, Personal Docente Investigador, Universidad Pontificia Comillas

CMG_IG/Shutterstock

En octubre de 2024, hace hoy un año, una dana golpeó con fuerza la Comunidad Valenciana. La tragedia dejó numerosas víctimas mortales y cientos de heridos, pero hubo un aspecto menos evidente e igualmente devastador: el impacto psicológico en las personas afectadas. Multitud de ciudadanos vieron sus hogares y barrios inundados y cubiertos de barro mientras eran testigos de cómo sus vecinos y familiares sufrían, sin poder hacer nada por ayudarles. En muchos casos no podían regresar a sus casas, ni contactar con sus familiares o con los servicios de emergencia.

Esa desconexión, impotencia y desamparo marcaron profundamente la vivencia de muchas víctimas, a lo que se sumó la percepción de abandono: no hubo un aviso temprano del riesgo extremo, y la gestión inmediata de la tragedia fue percibida por los afectados como lenta y claramente insuficiente.

Semanas después, investigadoras de la Universidad Pontificia Comillas y la Universidad de Zaragoza realizamos un estudio en el que se evaluó a 72 víctimas y 69 voluntarios. Se analizaron síntomas de ansiedad, depresión y estrés postraumático, así como el grado de satisfacción con distintas fuentes de apoyo. También se les dio la opción de compartir sus experiencias.

Aunque el artículo científico todavía no está publicado, sus respuestas han permitido poner cifras y palabras a algo que suele quedar oculto: la huella emocional de los desastres naturales.

Víctimas: el peso de lo perdido

Según el estudio, el 82 % de las víctimas presentaban síntomas moderados o graves de estrés postraumático. Es la huella psicológica que deja vivir o presenciar un evento extremadamente impactante o amenazante para la vida. No se trata solo de recuerdos desagradables: implica revivir mentalmente la experiencia mediante flashbacks o pesadillas, mantenerse en constante alerta, sufrir sobresaltos ante estímulos que recuerdan al suceso y sentir que el peligro sigue presente.

En este sentido, muchas víctimas confiesan que no lo van a olvidar nunca. Algunos tienen pesadillas y recuerdos que, refieren, se repiten en su cabeza sin que puedan evitarlo. Otros narran los acontecimientos con tal nivel de detalle que parece que los estuviesen reviviendo. Por ejemplo, relataron el recuerdo vívido del ruido ensordecedor del agua y de las imágenes de la tragedia, como el abundante barro o ver a otras personas sufriendo. También evocan el miedo que sienten cada vez que vuelve a llover.

A esto se suman altos niveles de ansiedad y depresión: entre un 40 % y un 46 % de los encuestados presentaron estos síntomas. El impacto fue más severo en quienes padecieron daños físicos, tuvieron desperfectos en su domicilio o lo perdieron, o presenciaron cómo otras personas sufrían. También influyeron experiencias emocionales como el miedo a sufrir daños ellos mismos o sus familiares, el temor a fallecer, la sensación de abandono y la indefensión, que agravaron las secuelas psicológicas de la tragedia.

Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de que las víctimas reciban atención psicológica adecuada y sostenida en el tiempo, y de que se visibilice su sufrimiento como parte esencial de la recuperación tras una catástrofe.




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Voluntarios: el impacto psicológico de ayudar

Durante los primeros días tras la catástrofe, los voluntarios fueron esenciales: rescataron, asistieron y acompañaron a numerosas personas afectadas sin medios ni formación para intervenir en una emergencia de tal magnitud. Por ello también se evaluó cómo les había afectado psicológicamente haber sido testigos directos del desastre.

Los resultados muestran que la exposición a escenas de destrucción y sufrimiento, el esfuerzo físico y la tensión dejaron huella: el 68 % presentó sintomatología significativa de estrés postraumático. Entre los factores más asociados al malestar destacaron participar en rescates, ver fallecidos, presenciar saqueos o tener seres queridos afectados o en paradero desconocido.

Personas limpiando el barro en una calle inundada
Voluntarios y vecinos ayudando a limpiar el barro de las aceras en Valencia.
Pacopac/Wikimedia Commons, CC BY-SA

La respuesta solidaria de la ciudadanía fue admirable y las víctimas la recuerdan con profundo agradecimiento, tal y como reflejan nuestros resultados. Sin embargo, cuando la primera reacción ante una emergencia depende de civiles sin entrenamiento ni apoyo psicológico, es esperable que su salud mental se vea afectada. Por ello, resulta fundamental ofrecer atención y acompañamiento especializado también a quienes, con la mejor de las intenciones, se convirtieron en los primeros en ayudar.

La otra inundación: la gestión institucional

Otro hallazgo clave, en línea con las numerosas protestas y reclamos de las víctimas, fue la baja satisfacción con la respuesta institucional: apenas 1,7 en una escala de 1 a 5, frente a los altos niveles de apoyo percibido de familia, amigos, vecinos y voluntarios (entre 4,2 y 4,7). Tampoco sorprende el extremo descontento sobre el aviso de la tragedia (1,2 sobre 5), que llegó cuando el nivel del agua había alcanzado niveles catastróficos.

La insatisfacción con el apoyo institucional y la percepción de lentitud en la implementación de las medidas posteriores se relacionaron con peor salud mental en las víctimas. Sentirse abandonadas por las instituciones ante la tragedia no solo debilita la confianza en las autoridades, sino que les hizo sentir desprotegidas ante futuras emergencias, poniendo en serio peligro la salud psicológica a medio y largo plazo.

Qué podemos aprender

En ocho de cada diez víctimas, la dana ha dejado una huella emocional clara: miedo, dificultad para seguir con la vida cotidiana, ansiedad y tristeza. Si no se atienden, estos síntomas pueden cronificarse y afectar gravemente a la calidad de vida.

Aunque se han puesto en marcha iniciativas de apoyo psicológico, la magnitud del impacto hace necesario reforzarlas y avanzar hacia un sistema de cuidado en salud mental que sea accesible, gratuito y sostenido en el tiempo.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Después de la dana: cuando el agua se retira, el daño psicológico permanece – https://theconversation.com/despues-de-la-dana-cuando-el-agua-se-retira-el-dano-psicologico-permanece-268611

La huella de las inundaciones en la salud mental: cómo atenuar el impacto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Padrón-Monedero, Directora de Programa en la Escuela Nacional de Salud Pública, Instituto de Salud Carlos III

Detalle del manto floral de Nuestra Señora de los Desamparados en las Fallas de Valencia, donde se rendía homenaje a los voluntarios y las víctimas de la dana. Maria Albi/Shutterstock

Hace un año, el 29 de octubre de 2024, una dana arrasó la costa mediterránea española y diversas áreas del interior. Las inundaciones por el desbordamiento de cauces afectaron a 78 municipios en tres comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Andalucía y, sobre todo, la Comunidad Valenciana), causando la muerte de 236 personas y dejando numerosos heridos y daños materiales.

Dada la magnitud de la tragedia, y con el objetivo de obtener información reciente y contrastada que pudiese mejorar la asistencia a los supervivientes, hemos realizado una revisión sistemática de más de 800 trabajos publicados en prestigiosas revistas de investigación. Toda la información se presentará al detalle en una monografía que será publicada en abierto durante el mes de noviembre.

Efectos duraderos

Los estudios revisados evidencian que este tipo de inundaciones repentinas tienen efectivamente un gran impacto en la salud mental de los afectados y que los problemas pueden persistir al menos tres años. Aunque su prevalencia disminuye con el tiempo, en algunos casos se cronifican.

Los problemas más estudiados han sido el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la ansiedad y la depresión. Una interesante investigación de Public Health England evidenció que, después de un año, el porcentaje de casos de TEPT era del 36,2 % en las personas cuyo hogar había sido inundado respecto al 7,9 % en aquellos cuya vida no había sido alterada. En el caso de la ansiedad fue del 28,3 % respecto del 6,5 %, y en el de la depresión, del 20,1% respecto al 5,8%.

La práctica totalidad de los artículos revisados reflejan el incremento de estos tres problemas de salud mental, pero la magnitud del aumento varía mucho según las investigaciones.

Los más vulnerables

Adicionalmente, algunos grupos sociodemográficos son más sensibles al impacto de las inundaciones. Entre ellos se encuentran las mujeres, los niños, los adolescentes, los colectivos con menor nivel socioeconómico y con menor educación y las personas desempleadas. La información sobre las consecuencias en algunos grupos específicos, como las personas mayores, es limitada.

También son más vulnerables aquellas personas con problemas de salud mental y otros trastornos de salud previos. Es interesante señalar que el apoyo familiar y social puede mitigar los efectos.

Por otro lado, los factores estresantes secundarios derivados de las inundaciones –dificultades financieras, daños en el hogar, percances con seguros (incluyendo problemas administrativos y burocráticos), preocupación por la salud de miembros de la familia, interrupción de vida cotidiana, pérdida de servicios…– ejercen también un gran impacto en la salud mental, por lo que resulta necesario evitar que se prolonguen en el tiempo.

¿Cómo hay que actuar?

Los trabajos revisados recomiendan las siguientes medidas para minimizar el daño en la salud mental de los afectados:

  • Los departamentos encargados del manejo del medio natural (responsables de la prevención) deben trabajar con todos los organismos encargados de la respuesta ante inundaciones. Las medidas preventivas no sólo tienen una importancia crucial en sí mismas por causas obvias, sino que, además, los estudios sugieren que la adecuada preparación ante inundaciones futuras reduce los síntomas de estrés postraumático en los supervivientes.

  • La coordinación entre los diversos departamentos intra e inter gubernamentales, las empresas de gestión de seguros y de reconstrucción y los servicios sociosanitarios deben estar perfectamente detallados en las políticas, planes y programas contra las inundaciones. El objetivo será que el proceso de actuación inmediata y de reconstrucción se desarrolle de la forma más precoz posible. Así se conseguiría una pronta intervención, además de atenuar o erradicar los estresores secundarios que hemos visto antes.

  • Los comités que planifican la intervención ante emergencias deben incluir entre sus asesores a representantes de las sociedades de epidemiología y psiquiatría y salud mental.

  • Se debe contar con una dotación de profesionales especializados en salud mental suficiente para el manejo de una potencial catástrofe y seguirse un modelo de atención sociosanitaria escalonada e integrada: fuentes de apoyo, atención sociosanitaria, atención primaria, recursos especializados de salud mental…

  • Los sistemas de vigilancia de salud pública deben incluir los trastornos mentales y del comportamiento. Esto podría ayudar a que se planificaran correctamente los recursos y a que se realizara una adecuada investigación del impacto en salud mental y los factores asociados.

  • Las medidas de reconstrucción y asistencia tienen que combinarse y mantenerse a medio y largo plazo, además de ir adaptándose al contexto.

En resumen, la evidencia científica disponible revela una gran carga de problemas de salud mental en relación con las inundaciones súbitas, y que puede persistir al menos tres años. Adicionalmente, los problemas secundarios asociados al desastre generan un considerable estrés y también tienen un impacto importante a medio y largo plazo. Por eso es fundamental prepararse adecuadamente ante futuros eventos como el que estamos rememorando estos días.

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Cristina Linares Gil recibe fondos de Instituto de Salud Carlos III (ENPY 204/25)

Julio Díaz recibe fondos del ISCIII. Proyecto ENPY 436/21

Alicia Padrón-Monedero, Daniel Cuesta Lozano, Isabel Noguer Zambrano, José Antonio López Bueno y Miguel Ángel Navas Martín no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. La huella de las inundaciones en la salud mental: cómo atenuar el impacto – https://theconversation.com/la-huella-de-las-inundaciones-en-la-salud-mental-como-atenuar-el-impacto-268506

Un año después de la dana: lecciones aprendidas y tareas pendientes para evitar una catástrofe similar en el futuro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Bodoque, Investigador en modelización hidrológica e hidráulica, hidromorfología y evaluación del riesgo por inundación, Universidad de Castilla-La Mancha

La rambla o barranco del Poyo a su paso por el municipio de Chiva (Valencia) tras el paso de la dana en octubre de 2024. BlackFarm/Shutterstock

La dana que el 29 de octubre de 2024 afectó a varias regiones del este de la península ibérica constituyó el episodio de precipitación más extremo del siglo XXI en España. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), este fenómeno se formó porque una bolsa de aire frío en altura se situó entre el golfo de Cádiz y el estrecho de Gibraltar, empujando aire muy húmedo desde el Mediterráneo hacia la costa. Las tormentas se organizaron en cadenas que durante horas se reactivaron repetidamente sobre las mismas localizaciones.

La AEMET registró en Turís (Valencia) 185 litros por metro cuadrado (l/m²) en una hora y 772 l/m² en 24 horas. La combinación de intensidades extremas y persistencia espaciotemporal desencadenó crecidas relámpago en pocas horas.

La Confederación Hidrográfica del Júcar estimó caudales máximos de 3 500 metros cúbicos por segundo (m³/s) en el cruce de la rambla del Poyo con la A-3 y 2 400 m³/s en el río Magro, a la entrada de la presa de Forata.

Imagen de satélite en la que se ve una acumulación de nubes sobre el este de España
Vista de satélite de la dana sobre Valencia y su entorno el 29 de octubre de 2024 a las 6:30 horas.
EUMETSAT, CC BY-NC-SA

Además de los 229 fallecidos en la Comunidad Valenciana, se registraron víctimas en Castilla-La Mancha (una en Mira, Cuenca, y seis en Letur, Albacete) y en Andalucía (una en Alhaurín de la Torre, Málaga). Del total, 68 fueron hallados en las plantas bajas de viviendas y 35 en aparcamientos y sótanos. Según el Centro de Integración de Datos (CID), más de la mitad de las víctimas tenía 70 años o más, con 15 personas de 90 años o más. El mayor porcentaje de fallecidos (24 %) se encontraba en la franja de 80 a 89 años.

¿Qué factores contribuyeron a la tragedia?

La urbanización de espacios fluviales se intensificó durante el desarrollismo español (décadas de 1960 y 1970 del siglo pasado) y, más tarde, durante la burbuja inmobiliaria (1997-2008). De las 75 000 viviendas afectadas por las inundaciones, el 31 % se construyeron en este segundo período. Además, la vulnerabilidad física de las edificaciones agravó la tragedia, pues muchas plantas bajas, situadas a pie de calle, se convirtieron en trampas mortales al quedar inundadas.

A las 7:36 horas del 29 de octubre, la AEMET activó una alerta roja por lluvias extremas. Según la Generalitat Valenciana, la Confederación Hidrográfica del Júcar informó que a las 12:07 horas la rambla del Poyo había superado el umbral de prealerta. El caudal alcanzó los 1 686 m³/s a las 18:43 horas.

La Generalitat Valenciana no activó el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) hasta las 17:00 horas, y la alerta del sistema ES_Alert no se difundió hasta las 20:28 horas, cuando muchas zonas ya se encontraban inundadas.




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Aunque el Gobierno central ofreció apoyo desde las primeras horas, hubo controversia sobre el nivel de su implicación al no asumir la dirección plena mediante la declaración de emergencia de interés nacional (nivel de situación 3 de protección civil).

La baja percepción del riesgo de la población, junto con el retraso de la alerta ES_Alert, fueron determinantes. Un factor clave fue que no estaba lloviendo en muchos de los municipios afectados, lo que generó una falsa percepción de seguridad entre los vecinos. Esta confianza llevó a la adopción de comportamientos de riesgo, como bajar a los garajes para rescatar vehículos, y a circular en tramos anegados de la red de carreteras.




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¿Cómo podemos mitigar el impacto de futuras danas?

Para evitar que futuros fenómenos meteorológicos similares tengan unas consecuencias tan trágicas, podemos llevar a cabo diferentes acciones.

  • Caracterizar la incertidumbre del análisis de riesgos: hay que elaborar mapas probabilísticos que incorporen rangos de incertidumbre, que permitan cuantificar la probabilidad de inundación en diferentes zonas (por ejemplo, 70 % frente a 30 %). Esta aproximación permite una ordenación del territorio más efectiva, en la que las áreas con mayor probabilidad de inundación tengan mayores restricciones, mientras que las zonas con menor probabilidad se pueden destinar a usos compatibles con cierto nivel de riesgo.
Mapa de riesgo por inundaciones basado en probabilidades. De mayor a menor riesgo: rojo, naranja y verde.
Bodoque et al., 2023, CC BY-SA
  • Integrar la vulnerabilidad y resiliencia en la gestión del riesgo: conviene desarrollar índices de vulnerabilidad y resiliencia para identificar las áreas donde reside la población con menor capacidad adaptativa, condiciones habitacionales inadecuadas (plantas bajas, sótanos), limitaciones de movilidad o aislamiento social. Con esta información, las autoridades pueden diseñar planes de evacuación específicos para la población vulnerable, establecer redes de apoyo vecinal y priorizar mejoras en las viviendas más vulnerables.
Un mapa de Castillo y León con algunos municipios coloreados de verde, azul y rosa
Los municipios de Castilla y León que aparecen coloreadas en el mapa presentan una problemática de vulnerabilidad por crecidas súbitas. Los clusters representan grupos de municipios con características de vulnerabilidad similares.
Aroca-Jiménez et al., 2022, CC BY-NC-SA
Concurso de fotografías y videos sobre inundaciones como parte del plan de comunicación del riesgo de Navaluenga, Ávila.
Bodoque et al., 2019, CC BY-NC-SA
  • Hacia una gobernanza participativa: el fortalecimiento del capital social es una estrategia eficaz para mejorar la resiliencia comunitaria, actuando como facilitador de la gobernanza participativa al crear espacios de diálogo donde las partes interesadas (sociedad civil, autoridades, expertos) pueden involucrarse en la toma de decisiones sobre la gestión del riesgo.

  • Implantación de un sistema de ayuda a la decisión (SAD): hay que implantar un (SAD) que conecte en tiempo real los datos de la AEMET con los registros de la Conferencia Hidrográfica del Júcar. El SAD ofrece información de actualización continua sobre la intensidad de la lluvia o la profundidad del agua, facilitando la toma de decisiones y acortando las consultas entre administraciones.

La gestión exitosa del riesgo de inundación exige una transformación profunda que combine el conocimiento científico, la participación ciudadana y la voluntad política. La experiencia acumulada debe traducirse en sociedades mejor informadas y preparadas, capaces de anticiparse y adaptarse a un contexto climático cada vez más desafiante.

The Conversation

José María Bodoque no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Un año después de la dana: lecciones aprendidas y tareas pendientes para evitar una catástrofe similar en el futuro – https://theconversation.com/un-ano-despues-de-la-dana-lecciones-aprendidas-y-tareas-pendientes-para-evitar-una-catastrofe-similar-en-el-futuro-267366

¿Cuánto más ejercicio, más sanos? Los adolescentes inactivos muestran peor calidad de vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Legaz Arrese, Catedrático Área de Educación Física y Deporte, Universidad de Zaragoza

Monkey Business Images/Shutterstock

Cuando pensamos en deporte y salud, solemos imaginar fuerza física y buena condición. Pero el ejercicio también influye en cómo dormimos, nuestro estado de ánimo y nuestras relaciones.

En la adolescencia, una etapa de cambios físicos y emocionales, la práctica deportiva cobra un papel central. Surge la pregunta: ¿es siempre positiva? ¿Qué ocurre cuando pasa de ser ocio a competición? Analizamos a más de 10 000 adolescentes españoles (de entre 11 y 19 años) para encontrar respuestas.

Bienestar psicosocial y deporte

Exploramos cómo el deporte influye en variables clave del bienestar psicosocial. Entre ellas: sueño, ansiedad, depresión, calidad de vida, trastornos alimentarios y riesgo de adicción al ejercicio.

Dividimos a los participantes en cuatro grupos: inactivos, activos sin práctica deportiva, deportistas no competitivos y deportistas competitivos. Dentro de los competitivos distinguimos tres niveles: local o regional, nacional e internacional. Consideramos todas las disciplinas olímpicas de verano.

Dormir mejor gracias al deporte

En este aspecto, el deporte tiene en general un efecto muy beneficioso, sin diferencias significativas entre el tipo de deporte, aunque sí hemos percibido que si se trata de deporte de competición, a mayor nivel mejor calidad del sueño. En cambio, el efecto beneficioso en las chicas es algo menor.

Ansiedad y deporte: una brecha de género

La ansiedad es más elevada en las chicas que en los chicos en general, independientemente de la actividad física, pero la práctica competitiva y altos niveles de actividad se asocian a menos ansiedad independiente también del tipo de deporte. Los mejores valores aparecen en quienes compiten a nivel nacional o internacional.




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Depresión: la actividad física como protección

En este terreno volvemos a comprobar que la práctica deportiva, especialmente la competitiva, se asocia con menos síntomas. Los deportes de combate y de resistencia muestran valores ligeramente peores, mientras que los deportes al aire libre se relacionan con menos síntomas.

Aun así, lo que más influye no es el tipo de deporte, sino practicarlo o no. En este aspecto, de nuevo, las chicas son más vulnerables y sus síntomas aumentan con la edad.




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Calidad de vida: luces y sombras

Los adolescentes inactivos muestran peor calidad de vida relacionada con la salud. Los deportistas presentan mejores valores, y los competitivos aún más. En general, las chicas presentan valores menos favorables que los chicos, especialmente en la adolescencia tardía.

Entre los atletas que compiten, el nivel de competición afecta de manera distinta según el aspecto de la calidad de vida. A mayor nivel, se sienten más seguros de sí mismos y comparan menos su imagen con la de los demás. También reciben menos burlas o acoso, lo que mejora su aceptación social.

También existe una correlación positiva entre el nivel de competición y el bienestar físico. Incluso las relaciones con los padres son mejores a medida que aumenta el nivel competitivo. Sin embargo, la dedicación intensa tiene un coste: la autonomía y el apoyo entre amigos disminuyen, porque el entrenamiento deja menos tiempo para la vida personal y social.

Trastornos alimentarios: un riesgo no uniforme

Los adolescentes inactivos presentan mayor riesgo de trastornos alimentarios, mientras que los competitivos, en general, menos.

En las chicas, los efectos de la competición son más complejos. Las que compiten a nivel internacional no siempre obtienen beneficios claros y, en algunos casos, muestran un mayor riesgo. Esto puede deberse a la presión y a los estándares exigentes de ciertas disciplinas en las que el peso corporal es un factor clave para el rendimiento.

Otros estudios también señalan que las adolescentes deportistas de élite constituyen un grupo especialmente sensible.




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Los jóvenes que practican deportes de equipo suelen presentar un riesgo más alto que quienes realizan modalidades individuales. Aun así, el tipo de disciplina influye menos que el nivel de competición.

Las chicas, sobre todo en la adolescencia tardía, presentan valores menos favorables que los chicos.

Riesgo de adicción al ejercicio

Un 6 % de los deportistas no competitivos muestra riesgo de adicción al ejercicio, mientras que en los competitivos, el porcentaje sube a 16 %. Estos datos coinciden con los observados en otros estudios internacionales.

El riesgo se concentra sobre todo en deportes individuales y en adolescentes de mayor edad. Quienes presentan riesgo suelen tener buen estado físico, pero muestran indicadores de bienestar psicosocial más bajos.

Estos hallazgos subrayan la importancia de prevenir la adicción al ejercicio. Para ello, se recomienda una planificación profesional del entrenamiento que incluya descansos adecuados. También es fundamental el apoyo psicológico especializado. Además, se debe promover un equilibrio saludable entre deporte, ocio y vida personal.

Más allá del deporte: una cuestión de equilibrio

En conjunto, hacer deporte se asocia a mejor salud psicosocial y la competición aporta beneficios adicionales respecto a la práctica recreativa. Aunque las chicas parten de valores menos favorables, el patrón es consistente en ambos sexos.

Los mejores indicadores se observan en quienes compiten en niveles más altos, salvo algunas chicas de nivel internacional. El tipo de disciplina importa menos de lo que solemos pensar: lo esencial es participar y mantener la práctica regular.

El equilibrio consiste en disfrutar de los beneficios del deporte mientras se mantiene un estilo de vida saludable, combinando entrenamiento, ocio y vida personal.

Practicar deporte y vigilar los riesgos

Los hallazgos muestran que los adolescentes se benefician del deporte, especialmente del competitivo. La salud psicosocial mejora cuanto mayor es la participación.

No obstante, es importante vigilar riesgos como la adicción al ejercicio o la presión por rendimiento, acompañando la práctica con un entorno saludable y un seguimiento adecuado.

Nuestro estudio, que incluye desde inactivos hasta deportistas de élite, refuerza lo observado en revisiones recientes sobre los beneficios del deporte organizado.

The Conversation

Alejandro Legaz Arrese recibe fondos de financiación asociados al Grupo de Investigación Movimiento Humano por parte del Gobierno de Aragón.

Carmen Mayolas-Pi recibe fondos financiación asociados al Grupo de Investigación Movimiento Humano por parte del Gobierno de Aragón.

Isaac López Laval recibe fondos de financiación asociados al Grupo de Investigación Movimiento Humano por parte del Gobierno de Aragón.

Joaquin Reverter Masia recibe fondos de asociados al Grupo de Investigación Movimiento Humano por parte de La Generalitat de Catalunya. Asi como del Plan Nacional de Investigación.

Sebastian Jan Sitko Sarna no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cuánto más ejercicio, más sanos? Los adolescentes inactivos muestran peor calidad de vida – https://theconversation.com/cuanto-mas-ejercicio-mas-sanos-los-adolescentes-inactivos-muestran-peor-calidad-de-vida-266323

Los numerosos beneficios para la salud que nos ofrece el pescado a un bajo coste climático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química. Centro de Excelencia CRETUS de la Red CiGUS, Universidade de Santiago de Compostela

New Africa/Shutterstock

El aumento de la población mundial, que superará los 11 000 millones a finales de este siglo, supone un enorme desafío que implica un reenfoque completo del modelo de producción y consumo alimentario. De seguir con el actual, la intensidad de material y de energía requerida será superior a la capacidad que ofrece nuestro planeta.

Para lograr la sostenibilidad, los consumidores debemos adoptar dietas nutritivas y seguras con un menor impacto, en las que el pescado tiene un papel fundamental.

Composición nutricional del pescado

El pescado es una excelente fuente de energía, proteínas de alta calidad, minerales, vitaminas y, especialmente, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, denominados usualmente omega-3, principalmente el eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA).

Es además uno de los principales componentes en varios patrones dietéticos saludables recomendados internacionalmente, como la dieta mediterránea, la dieta atlántica, la dieta nórdica o la dieta japonesa. Todas ellas se caracterizan por ser uno de los parámetros clave de la elevada esperanza de vida de los países que las siguen.

Un esquema con los valores nutricionales del pescado
Valor nutricional del pescado.
Los autores, CC BY-SA

No obstante, los efectos beneficiosos para la salud del consumo de pescado en la dieta se han puesto en entredicho por la presencia de metilmercurio en especies de gran tamaño. En un estudio realizado en España, se evaluaron los contenidos de metales pesados en varios pescados frescos, enlatados y congelados. El 98,8 % de las muestras analizadas se situaron por debajo del límite máximo tolerable y un 26,6 % de las muestras estaban por debajo del límite de detección analítico (esto es, presencia nula o insignificante).

Las concentraciones más altas de mercurio se encontraron en especies depredadoras como el tiburón gato fresco (0,698 mg/kg) y el pez espada (0,540 mg/kg). Según la ingesta semanal tolerable (IST) definida por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el consumo de pescado puede considerarse seguro, aunque se podría superar la IST en el caso de consumo excesivo (diario) de especies de peces de gran tamaño

La presencia de selenio –el pescado es la segunda fuente dietética de este mineral después del pan en la población española– ejerce adicionalmente una acción de protección frente a los efectos potencialmente tóxicos del mercurio.




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Presencia de mercurio en el pescado para una ración de 120 g.
Los autores, con datos de F. Gil et al. 2013, CC BY-SA

Beneficios para madres y lactantes

El desarrollo cerebral está estrechamente condicionado por la alimentación, de forma especialmente crítica durante los 1 000 primeros días de vida, que abarcan el embarazo, el nacimiento y hasta el final del segundo año. En este periodo, los ácidos grasos omega-3 desempeñan un papel crucial

Durante la gestación, la placenta facilita el paso preferente de DHA al feto, produciéndose la mayor concentración en el cerebro y retina durante el tercer trimestre de embarazo. Tras el parto, la lactancia materna continúa aportando cantidades relevantes de estos lípidos estructurales.

Un reciente estudio con 771 mujeres embarazadas en España observó que sólo un 25 % de ellas cumplía las recomendaciones sobre la ingesta de pescado. Estos datos confirman análisis previos donde más del 50 % de las mujeres tenían ingestas deficientes de ácidos grasos omega-3.

En la práctica clínica, la ingesta materna de pescado dentro de un patrón dietético saludable se ha asociado con beneficios perinatales. Aporta DHA, vitamina A, selenio, y yodo, cuyo contenido en la leche materna DHA, selenio, y yodo depende del aporte dietético de estos compuestos en la madre. Las mujeres vegetarianas y veganas deben ingerir suplementos con todos estos compuestos tanto en el embarazo como en la lactancia.

La infancia y adolescencia

El patrón alimentario de los niños y adolescentes españoles ha evolucionado hacia una menor adherencia a las dietas tradicionales. El estudio ALADINO 2023 de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, realizado en una muestra de 12 678 escolares de 6 a 9 años, muestra un elevado número de escolares con exceso de peso (36,1 %), lo que se asocia a un consumo insuficiente de alimentos saludables como el pescado y a un incremento de productos que deberían consumirse de forma ocasional.

El consumo regular de pescado y mariscos protege e inhibe procesos inflamatorios, claves en la progresión hacia obesidad, diabetes tipo 2, dislipidemia, enfermedad cardiovascular y otros trastornos metabólicos.

El estudio GALIAT, el primer ensayo clínico llevado a cabo con dieta atlántica en una población de Galicia (250 familias: 720 adultos y niños), concluye que la intervención nutricional a nivel familiar muestra efectos beneficiosos en la mejora del perfil lipídico y disminuye la adiposidad.

Otro factor importante es el destacado papel de los ácidos omega-3 en el desarrollo de una microbiota intestinal equilibrada. Más de 300 patologías parecen asociarse a un desequilibrio en la misma (disbiosis).




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Riesgo cardiovascular

La evidencia científica acumulada durante las últimas décadas ha establecido de manera consistente una asociación inversa entre el consumo de pescado y el riesgo de desarrollar patología cardiovascular. Un metaanálisis del 2021, que incluyó datos de 58 países, demostró que un consumo mínimo de 175 gramos de pescado semanalmente se asocia con menor riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad.

La protección cerebrovascular también en un elemento beneficioso derivado del consumo de pescado. Un metaanálisis del 2024, que recogió datos de 35 estudios y casi 900 000 pacientes, concluyó que el consumo de pescado es capaz de reducir el riesgo de desarrollo de enfermedad de Alzheimer y demencia en un 20 y 18 %, respectivamente.

La protección cerebrovascular también se extiende a la prevención del ictus (primera causa de muerte en mujeres españolas).

Gráfico que muestra que a mayor consumo de pescado, menor riesgo de sufrir enfermedad coronaria
Relación dosis-respuesta entre el incremento del consumo de pescado y riesgo de sufrir enfermedad coronaria.
Adaptado de J. Godos et al., 2024, CC BY-SA

Envejecimiento saludable

En general, un envejecimiento saludable se relaciona, desde un punto de vista nutricional, con dietas bajas en grasas saturadas y carbohidratos, ricas en verduras, frutas, frutos secos, cereales y pescado.

Uno de los apartados básicos de un envejecimiento saludable es la autonomía. La evidencia muestra que factores como la dieta y la actividad física pueden reducir de manera sustancial el riesgo de presentar fragilidad –disminución de las reservas funcionales y de la resistencia del organismo a factores estresantes– en ancianos.

Además, un consumo de 175 gramos semanales de pescado suponen una reducción de mortalidad cardiovascular (entre un 15 % y un 27 %). También se ha constatado la asociación entre un consumo frecuente de pescado (especialmente azul) y una menor incidencia de ciertos tumores (especialmente digestivos) en ancianos .

Y además, sostenible

El pescado que procede de la flota europea, especialmente de la flota artesanal, y que cumple con los parámetros ambientales estipulados por la legislación puede considerarse sostenible: aporta valor económico, permite la soberanía alimentaria basada en la tradición cultural y respeta el medio ambiente.

Consumir pescado tres veces por semana permite mantener la huella de carbono de nuestra alimentación en torno a 3 kilogramos de dióxido de carbono (CO₂) por persona y día, considerando una ingesta media de 2 100 kilocalorías diarias en una dieta atlántica o mediterránea. Así, la dieta atlántica y mediterránea se encuentran entre las dietas mundiales con mejor perfil ambiental, considerando como indicador tanto la huella de carbono como la huella hídrica.

El pescado azul tiene una huella de carbono que oscila entre 500-850 gramos de CO₂ por cada 100 gramos de proteína: 550 para la caballa, 646 para la sardina y 790 para el bonito




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El pescado blanco (por ejemplo, la merluza) también posee un valor de 880 gramos de CO₂ por cada 100 gramos de proteína al considerar el palangre como técnica de pesca.

Considerando el aporte de proteína, los valores son del orden de magnitud de los productos lácteos, las verduras y legumbres, e inferior a la mayoría de las frutas y la carne. Los valores de la huella hídrica del pescado fresco son prácticamente nulos, son los más bajos en comparación con cualquier tipo de alimento.

Hay aspectos de las dietas tradicionales que se deben conservar y potenciar, comer pescado es uno de ellos: es bueno para la salud de las personas y para la salud del planeta en todas las etapas del ciclo de vida.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los numerosos beneficios para la salud que nos ofrece el pescado a un bajo coste climático – https://theconversation.com/los-numerosos-beneficios-para-la-salud-que-nos-ofrece-el-pescado-a-un-bajo-coste-climatico-268116

Robots asistentes: beneficios para el aprendizaje de otro idioma en educación infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolón Poza, Doctoranda en Ingeniería de Sistemas y Servicios para la Sociedad de la Información (DISSSI) y Profesora Ayudante en Ingeniería Telemática, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Robot asistente para el aprendizaje de vocabulario creado para la investigación en la que se basa este artículo. María Dolón Poza y Santiago Berrezueta.

Las tecnologías digitales han revolucionado los métodos de enseñanza, las dinámicas de comunicación entre estudiantes y maestros, y el acceso a la información. Enseñar a los nativos digitales presenta una serie de retos, especialmente en lo que al alcance y presencia que dicha tecnología debe tener en las escuelas.

Aunque algunos estudios alertan de que la exposición a las pantallas antes de los dos años puede afectar al desarrollo cognitivo y lingüístico, lo cierto es que falta determinar si este se debe al uso de las pantallas (o a cómo y cuáles se usan) o a otros factores como por ejemplo el nivel socioeconómico. Parece claro que el impacto de las pantallas en los pequeños es complejo y transversal a otros factores de su vida.




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Diversos estudios apoyan la integración de algunas herramientas tecnológicas en el aula, argumentando que fomentan un aprendizaje más interactivo e impulsan el desarrollo de competencias digitales. Además, sostienen que estas ofrecen a los padres y, sobre todo, a los educadores nuevas forma para obtener información sobre el progreso de sus estudiantes y así adaptar mejor sus estrategias de enseñanza.

Entender bien cómo influye el uso de tecnologías emergentes en el aprendizaje, para maximizar sus beneficios y minimizar sus posibles efectos adversos, es lo que hemos intentado con nuestra reciente investigación sobre el uso de robots asistentes para el aprendizaje de vocabulario en otro idioma en la etapa de 4 a 6 años.




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Aprender inglés en infantil

Sabemos que aprender una lengua extranjera no solo abre oportunidades académicas y laborales, sino que también estimula el desarrollo cognitivo, fortalece la memoria y mejora las habilidades de comunicación. En el caso de los más pequeños, el desafío es captar su atención, despertar su curiosidad y mantener el interés.

Para ello, los maestros deben desarrollar métodos creativos y recursos innovadores. Aquí es donde los robots asistentes toman protagonismo para convertirse en aliados de los maestros en sus estrategias de docencia.

Los robots asistentes en educación se presentan como soluciones prometedoras. Estos ingenios no buscan reemplazar la labor de los maestros, sino complementarla, integrándose en las aulas con los métodos educativos tradicionales.

Competencias lingüísticas

Los robots asistentes pueden favorecer las competencias lingüísticas de los niños, como la comprensión verbal y la comunicación a través de gestos.

La etapa de 4 a 6 años es clave en el desarrollo del lenguaje, ya que durante este período los niños consolidan la base lingüística que les permitirá un desarrollo adecuado en los ámbitos educativo, social y, posteriormente, laboral. La exposición a entornos bilingües durante esta etapa ha demostrado mejorar la adquisición de una segunda lengua.

Una de las áreas en las que los robots asistentes pueden contribuir más es en la adquisición de vocabulario, al crear distintos contextos de comunicación, haciendo el aprendizaje más dinámico y atractivo para los niños.




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Robots asistentes de vocabulario en inglés

Hemos explorado cómo un asistente robot puede mejorar el aprendizaje de vocabulario en inglés de niños de estas edades cuyo idioma nativo era el español. La investigación se llevó a cabo en dos escuelas infantiles con un total de 40 niños, divididos en dos grupos. Evaluamos tanto la adquisición de nuevas palabras como la capacidad de los niños para formar oraciones.

El robot desarrollado en nuestro equipo cuenta con micrófono, altavoces y una interfaz amigable, que simula expresiones faciales, con el fin de facilitar la comunicación con los pequeños.

Un 23 % más de vocabulario

Los resultados señalan que el robot crea un entorno de aprendizaje más interactivo y motivador, lo que facilita la adquisición de nuevo vocabulario. Los niños que interactuaban con el robot aprendieron un 23 % más de palabras que aquellos que seguían métodos tradicionales, sobre todo durante los primeros meses de exposición. Además, no solo aprenden palabras, sino que también se implican más activamente en las actividades.

El estudio también puso en evidencia algunos retos. Muchos niños se distraían fácilmente con el robot, lo que implicaba una supervisión constante por parte del maestro. Aún así, padres y docentes coincidieron en las encuestas indicando que gracias a la presencia del robot asistente, los pequeños se integran con mayor facilidad en la rutina escolar, aumenta su interés y su motivación por aprender. Concretamente para los docentes, supone una herramienta de apoyo, fácil de utilizar e integrar en el aula como una herramienta más de enseñanza.

La clave está en integrar la innovación como una ayuda en la educación, capaz de acompañar tanto a los niños en su aprendizaje como a los docentes en su trabajo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Robots asistentes: beneficios para el aprendizaje de otro idioma en educación infantil – https://theconversation.com/robots-asistentes-beneficios-para-el-aprendizaje-de-otro-idioma-en-educacion-infantil-265206

El arte (y la química) de un buen rizo: así funcionan los enlaces de hidrógeno del cabello

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Peña Rueda, Investigadora predoctoral en Química Analítica, Universidad de Jaén

Una mañana húmeda puede arruinar el peinado más perfecto. El pelo se encrespa, los rizos se deshacen y el pelo liso se ondula sin remedio. No es culpa del azar ni del secador: es pura química. Pero ¿qué pasa exactamente dentro de cada cabello para que el agua tenga tanto poder?

Cada mechón está formado, principalmente, por queratina, una proteína fibrosa rica en azufre que se acumula, sobre todo, en las capas más externas del tallo capilar: la cutícula y la corteza. Estas zonas aportan resistencia, elasticidad y forma al cabello, y, por ello, son las más sensibles a la humedad y el calor.

Las cadenas de queratina se mantienen unidas por millones de enlaces químicos que se agrupan en tres tipos: disulfuro, iónicos y de hidrógeno. Cada uno cumple una función distinta en el aspecto y el comportamiento del cabello.

Enlaces de hidrógeno que actúan como velcros

Los enlaces disulfuro, formados entre átomos de azufre (-S-S-), son enlaces covalentes y, por tanto, muy resistentes. Constituyen el pilar estructural de la fibra capilar. En el pelo liso se distribuyen de forma uniforme, mientras que en el rizado, aparecen zonas con mayor densidad de estos enlaces, haciendo que la fibra se doble o enrosque.

Los enlaces disulfuro solo se pueden romper mediante procesos químicos, como los tratamientos de alisado o rizado permanente, en los que se aplican productos reductores, como el tioglicolato de amonio, capaces de romperlos. Al usarlos, la fibra se puede moldear con facilidad (alisarse o rizarse) mientras su estructura molecular se reorganiza. Después, los agentes oxidantes, como el peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), estabilizan la nueva forma del cabello. Al modificar la organización interna de la queratina, el resultado es duradero, aunque reduce su resistencia y brillo.

Por el contrario, los enlaces de hidrógeno son mucho más débiles, aunque también más abundantes. Ya en los años 60 se estimó que, en la fibra capilar, hay alrededor de nueve enlaces de hidrógeno por cada enlace disulfuro. Esta proporción hace que, pese a su fragilidad individual, los enlaces de hidrógeno sean los responsables de los cambios temporales en la forma del cabello cuando intervienen agentes externos como el agua o el calor.

En realidad, no son enlaces químicos en sentido estricto, sino atracciones electrostáticas débiles entre un átomo de hidrógeno (con carga positiva parcial) y otro muy electronegativo, como el oxígeno o el nitrógeno. En las queratinas actúan como “velcros” que mantienen unidas las hebras. Los enlaces iónicos también se basan en este tipo de atracciones entre grupos funcionales de la proteína con cargas positivas y negativas.

El temido frizz

Cuando la fibra capilar absorbe humedad, las moléculas de agua interfieren en Los enlaces de hidrógeno de la queratina, compitiendo por los mismos puntos de atracción y sustituyéndolos. Al romperse estos “puentes” de hidrógeno, el cabello húmedo se vuelve más flexible, pero también más propenso a deformarse.

Estas reorganizaciones a nivel molecular explican el encrespamiento: cuando el aire está cargado de humedad, el agua se infiltra entre las cadenas de queratina, generando zonas con distinta cantidad de enlaces activos, lo que provoca tensiones internas desiguales. El resultado es una fibra que se curva de manera irregular y da lugar al temido frizz.

Para contrarrestarlo, los productos anti-frizz actúan cubriendo el cabello con una fina capa hidrofóbica (aceites, siliconas o ceras) que impide la entrada de agua. No eliminan el problema, pero ayudan a mantener estables los puentes de hidrógeno durante más tiempo.

Alisado con calor

Estos enlaces también pueden manipularse intencionadamente. El calor del secador o la plancha rompen temporalmente los enlaces de hidrógeno y nos permiten alisar o rizar el pelo. Una vez que se enfría o se seca, el peinado se “fija”, hasta que la humedad vuelva a intervenir. Por eso, alisarse el cabello un día de lluvia suele ser un ejercicio de paciencia: el vapor de agua del aire rompe de nuevo los puentes, y el pelo recupera su forma original.

Lo mismo ocurre con los rizos: el agua o el sudor relajan las ondas porque la humedad desactiva esos enlaces. Todo ello explica la elasticidad del cabello y su capacidad para memorizar un peinado durante horas.

Este fenómeno, lejos de ser solo una cuestión estética, es una demostración perfecta de cómo un cambio físico tan simple como la cantidad de vapor de agua en el aire puede reorganizar millones de enlaces químicos en cuestión de segundos.

Cuando la ciencia se traduce en cuidado capilar

El conocimiento sobre la química del pelo ha inspirado una nueva generación de productos que prometen “reconstruirlo desde dentro”. Algunos tratamientos de peluquería (los llamados bond builders) intentan recrear artificialmente los enlaces disulfuro o proteger los puentes de hidrógeno durante procesos agresivos. Aunque no son milagrosos, sí reflejan cómo la ciencia se traduce en cuidado capilar.

Cada vez que nos peinamos, alisamos o simplemente dejamos que la humedad haga lo suyo, miles de enlaces se rompen y se rehacen. Así que, la próxima vez que nuestro cabello se rebele en un día lluvioso, podemos culpar a la meteorología… o agradecerle a la química su obra de arte.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El arte (y la química) de un buen rizo: así funcionan los enlaces de hidrógeno del cabello – https://theconversation.com/el-arte-y-la-quimica-de-un-buen-rizo-asi-funcionan-los-enlaces-de-hidrogeno-del-cabello-267802

Las figuras de Francisco de Quevedo en el ‘reality’ de internet de ZonaGemelos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Ferreira Barrocal, Profesor e investigador en el Departamento de Lengua Española, Universidad de Salamanca

Carlos y Daniel Ramos en un momento de la retransmisión de ‘La casa de los gemelos’, el ‘reality’ de los dos hermanos que fue cancelado tras 10 horas. ZonaGemelos/YouTube

ZonaGemelos es un canal que echó a rodar entre 2022 y 2023. Opera actualmente en YouTube, Instagram, TikTok y en la polémica Kick. Su impacto en internet queda evidenciado en el número de seguidores que suman sus cuentas.

La cifra sobrepasa el millón, y la suma no tiene en consideración el número de seguidores que indicaba el marcador de su cuenta en Twich en el momento en que fue prohibida (119 412, aunque ha subido). Recientemente emitieron un reality, La Casa de los Gemelos (cancelado después de 10 horas), que llegó a ocupar el segundo lugar en tendencias en España en X. Le siguió La gala de la Casa de los Gemelos, que llegó a concitar a 150 000 personas en YouTube. Los datos dejan fuera de toda duda que ZonaGemelos ha llegado para quedarse.

Los organizadores, los hermanos Carlos Ramos y Daniel Ramos (25 años, Getafe), han querido dejar claro que son dos chicos normales de barrio. Pero lo que vienen haciendo en los últimos tiempos trasciende todo aquello que pueda considerarse común.

¿Qué es ZonaGemelos?

El contenido de sus streams (emisiones continuadas) se podría resumir de este modo: personajes altamente dispares entre sí –muchos de ellos con algún tipo de diversidad funcional– se enzarzan en debates insustanciales que carecen de sentido alguno. Esto ha generado mares inmensos de clips que circulan a altas velocidades, sobre todo en TikTok.

El primer elemento que debe ser analizado en ZonaGemelos son los participantes. Citemos arbitrariamente los nombres de algunos de ellos: David Evil, Pájaro Azul, La Maeb, el Churumbel de Málaga, Mr. Tartaria, Misha, Mala Rodríguez, Paco Porras, Aramís Fuster, la Falete, Coto Matamoros, Pipi Estrada, Modric Shaolin, la Marrash, Manolito, Ruth “la Peke”, Skippy, etc. Los nombres de algunas de estas personas les sonarán a algunos lectores, pues varios de ellos han participado en programas televisivos como Crónicas Marcianas o Sálvame.




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También ha habido apariciones estelares de artistas musicales en el género urbano como Bryant Myers o Morad, que han jugado, lógicamente, un rol diferente al de los anteriores.

Permítasame añadir ahora una precisión sobre el modo de actuar de los personajes en el programa. Los gemelos insisten mucho en el carácter novedoso y renovador de su método, pero lo que hacen es bastante tradicional. Algunos colaboradores reciben instrucciones para enfurecer a un compañero que jamás está prevenido, y ello genera una discusión que no pasa de insultos, procacidades, etc.

Con todo, hay aspectos que se remontan aún más al pasado, pues los gemelos –claramente sin ser conscientes de ello– activan mecánicas propias de la poética clásica de lo grotesco, pues buscan generar la risa con las singularidades de sus invitados.

Desde Quevedo (el del Siglo de Oro)

Esto en el mundo clásico era conocido como turpitudo et deformitas (que podría traducirse como “fealdad moral y fealdad física”). Los factores de este binomio sustentaron también la estética de la risa en la literatura del Siglo de Oro, y fue Francisco de Quevedo quien puso nombre a las posibilidades jocosas de la fealdad con la acuñación del concepto de figura en su obra Vida de la Corte y capitulaciones matrimoniales. El escritor distinguía entre figuras naturales y artificiales:

“Los naturales son los enanos, agigantados, contrahechos, calvos, corcovados, zambos y otros que tienen defectos corporales, a los cuales fuera inhumanidad y mal uso de razón censurar ni vituperar, pues no se lo adquirieron ni compraron excepto a los que de tal defecto hacen oficio”.

“Hay figuras artificiales que usan bálsamo y olor para los bigotes, copete, guedejas y aladares, de que usan mucho jaboncillo de manos y pelotilla de cera de oídos. Su conversación es damas, caballos y caza, visten y platican degenerando de la plebe y tal vez se tientan de poesía, a que se inclinan los enamorados, a quienes no satisface menos talento que el de Lope de Vega o don Luis de Góngora, por lo que han oído. Lo superior llaman bonito: lo bueno, razonable, y a lo malo, pésimo; nada les contenta: la causa nunca la dan por ser inferioridad. […] Son grandes estadistas de la vida, cobardes en extremo; tienen rufianes que riñan sus pendencias y los saquen de afrentas; rinden vasallaje de miedo a los desalmados y zainos; sus fiscales tratan con matusalenes, a quien estafan; son amigos de olor, comen más; juran ‘a fe de hidalgo’, ‘a fe de quien soy’ y ‘como quien soy’”

Como podemos ver, Quevedo distingue entre sujetos que resultan ridículos por sus características físicas y por sus conductas sociales. En el opúsculo de Vida de la Corte, el autor sugiere que los que han de ser censurados son los segundos: “Y porque he dicho sumariamente de las figuras naturales, diremos de las artificiales, contra quien mi intento va dirigido”.

Ni nuevo ni novedoso

Retrato de Francisco de Quevedo.
Retrato de Francisco de Quevedo en Francisco Pacheco, ‘El libro de descripción de verdaderos retratos, ilustres y memorables varones’.
Wikimedia Commons

Quevedo degrada a un amplio elenco de figuras artificiales en sus entremeses ya que –y esto es muy importante advertirlo– el poeta los despreciaba profundamente. Reprueba a los maridos consentidores en Diego Moreno, a las busconas en Bárbara o La polilla de Madrid, a los tacaños en El caballero de la Tenaza o a las personas que son incapaces de asumir los deterioros del paso del tiempo en La ropavejera.

Eugenio Asensio, uno de los filólogos más agudos del siglo XX, definió con precisión este tipo de entremeses, indicando que su “encanto reside en la variedad de tipos caricaturizados […] Es como una procesión de deformidades sociales, de extravagancias morales o intelectuales”. Asimismo, la poesía de Quevedo se mofó en algunas oportunidades de las figuras naturales. Baste rememorar el soneto “Érase un hombre a una nariz pegado” o los dos que dedicó a burlarse de los calvos.

El programa de los hermanos Ramos puede equipararse sin mayores dificultades con los catálogos de figuras de Francisco de Quevedo, puesto que unos y otros buscan provocar la carcajada del público a partir de las extravagancias.

No cabe tratar aquí el debate moral que ha suscitado ZonaGemelos, pero conviene señalar que estos métodos no son ni nuevos ni novedosos. De hecho, si fuésemos estrictamente rigurosos en lo que atañe a la cronología de la historia literaria, nos tendríamos que haber retrotraído a los poemas de la Antología griega, a los epigramas del poeta romano Marcial, al Cancionero de obras de burlas provocantes a risa o la Floresta Española de Melchor de Santa Cruz.

Es decir, la cosa es básica, tópica y frecuente, porque así lo permite sustentar la evidencia literaria.


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The Conversation

Jorge Ferreira Barrocal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las figuras de Francisco de Quevedo en el ‘reality’ de internet de ZonaGemelos – https://theconversation.com/las-figuras-de-francisco-de-quevedo-en-el-reality-de-internet-de-zonagemelos-267257