Vocación, no desesperación: ¿cuál es el perfil de los jóvenes que eligen el ejército en España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramón Rueda-López, Profesor en el Dpto. de Organización de Empresas, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

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¿Qué lleva a un joven a plantearse ser militar profesional? En plena era de job hopping o cambio de trabajo cada poco tiempo y empleos flexibles, podría esperarse que la respuesta a esta pregunta estuviera relacionada con factores como un sueldo estable o ventajas laborales. Pero un análisis de dos décadas de encuestas en España (1997-2017) muestra una realidad más compleja.

Las personas jóvenes se sienten atraídas por el ejército principalmente por valores altruistas, identificación con la profesión y prestigio institucional, no por razones económicas. Ni siquiera las crisis financieras aumentaron significativamente el interés por motivos materiales.

El gran giro silencioso de las Fuerzas Armadas

Para entender este fenómeno, primero debemos contextualizar la transformación del Ejército español. Tras la dictadura, la profesionalización del ejército (1996-2008) implicó cambios profundos que podrían evidenciarse a través de los siguientes aspectos:

  • El tránsito del soldado “héroe” al soldado gestor de la paz. Así, las misiones bélicas dieron paso a operaciones humanitarias y seguridad internacional.

  • La revolución de género. España superó la media de la OTAN en cuanto a la incorporación de las mujeres a las Fuerzas Armadas, aunque persistan desafíos en cuanto a la de igualdad de género.

  • La modernización chocó con las limitaciones presupuestarias que afectaron condiciones laborales.

Pese a estos cambios, el estudio mencionado demuestra que la imagen social de las Fuerzas Armadas apenas ha actualizado sus motivos de reclutamiento. Los jóvenes aún perciben la profesión con lentes más tradicionales de lo que podría esperarse.

Analizando las encuestas sobre Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas realizadas en España por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre 1997 y 2017, esta investigación ha observado algunos patrones curiosos:

  • Altruismo activo: la voluntad de defender España voluntariamente es el factor más determinante. Las personas jóvenes que considerarían ser soldados profesionales muestran un 40 % más de predisposición a servir a España que el resto.

  • Fascinación por lo castrense: el interés por temas militares (conversaciones, seguimiento informativo) es el segundo motor. Quienes muestran esta curiosidad tienen 2,5 veces más probabilidad de plantearse la carrera militar. No obstante, cuestiones relacionadas con la vida castrense, como la disciplina o el uso de uniforme, no tienen relevancia en cuanto al interés por lo militar.

  • Prestigio institucional: la valoración positiva del ejército como institución triplica su influencia respecto a factores como salario o estabilidad. Aquí hay un matiz clave: no es admiración por símbolos (bandera o himno), sino confianza en su función social.

Los mitos, derribados por los datos

Lo anterior refuerza el hecho de desterrar alguno mitos previos.

  • Mito 1. “En crisis, el ejército atrae por seguridad laboral”: falso. Los incentivos económicos como, por ejemplo, el sueldo digno o la posibilidad de promocionar son valorados genéricamente, pero no diferencian a quienes realmente consideran la carrera. Incluso en el periodo entre 2009 y 2013, cuando la crisis económica era más acuciante, estos factores no ganaron peso.

  • Mito 2. “Las personas jóvenes buscan aventuras”: parcialmente falso. Viajar o practicar deporte extremo apenas influyen. Solo el 15 % de quienes son aspirantes potenciales menciona estos aspectos. Lo que importa es el trabajo en sí, no sus “beneficios colaterales”.

  • Mito 3. “La familia militar es decisiva”: verdad a medias. Tener un familiar en las Fuerzas Armadas aumenta la predisposición, pero su influencia es menor que el altruismo o la valoración institucional. Además, este factor se mantiene estable desde 1997.

Entender estas motivaciones tiene implicaciones prácticas en lo que respecta, por ejemplo, al reclutamiento inteligente, es decir, abordar campañas centradas en el salario o las ventajas es poco efectivo. Funcionan mejor mensajes sobre servicio a la sociedad y profesionalismo. También a la gestión de talento –retener efectivos requiere potenciar camaradería y sentido de misión, no solo mejoras salariales– y al diálogo civil-militar –la ciudadanía valora más al ejército como garante de paz (66 % en 2017) que como fuerza bélica–. Reflejar esto mejora la imagen de las Fuerzas Armadas.

¿Soldados del futuro?

Los datos hasta 2017 no capturan impactos recientes (pandemia, guerra en Ucrania), pero dan pistas clave como la resistencia de los valores –pese a los cambios sociales, el núcleo duro de la vocación militar persiste–; la brecha generacional –las personas jóvenes privilegian servicio concreto sobre símbolos abstractos– y la visión de un futuro prometedor.

En tiempos de empleo volátil, la paradoja militar española ofrece una lección: cuando el trabajo tiene sentido trascendente, los incentivos económicos pasan a segundo plano. Quizás por eso, mientras otros sectores luchan por retener talento, el ejército sigue encontrando jóvenes dispuestos a servir.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Vocación, no desesperación: ¿cuál es el perfil de los jóvenes que eligen el ejército en España? – https://theconversation.com/vocacion-no-desesperacion-cual-es-el-perfil-de-los-jovenes-que-eligen-el-ejercito-en-espana-261498

Del brote a la vigilancia: así se han logrado reducir los casos de virus del Nilo Occidental en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Sepúlveda Crespo, Investigador Miguel Servet, Instituto de Salud Carlos III

El virus del Nilo Occidental se transmite a través de la picadura de los mosquitos del género _Culex_. Jens Goepfert/Shutterstock

Durante las últimas semanas, el virus del Nilo Occidental ha vuelto a ocupar titulares en España. Andalucía y Extremadura han notificado nuevos casos humanos, varios municipios están en alerta y cuatro personas han fallecido.

No obstante, aunque el patógeno sigue circulando, la situación es muy distinta a la de 2024, cuando España registró 158 infecciones, la cifra más alta desde que se detectó por primera vez en el país. Este año, los casos apenas superan la veintena. ¿Qué ha cambiado? La respuesta está en la vigilancia y la prevención.

¿Qué sabemos del virus del Nilo Occidental?

El virus se transmite a través de la picadura de mosquitos del género Culex, que transportan el patógeno entre aves, su principal reservorio, y otras especies. Basta una picadura “equivocada” para que salte a caballos o humanos

Ciclo de transmisión del Virus del Nilo Occidental.

La mayoría de las personas infectadas no presenta síntomas o sufren un cuadro leve similar a la gripe. Sin embargo, en menos del 1 % de los casos puede afectar al sistema nervioso, causando meningitis, encefalitis o incluso la muerte.

En los últimos años, se ha consolidado como un virus endémico en Europa, especialmente en la cuenca mediterránea. El aumento de las temperaturas, los inviernos suaves y los veranos más largos han creado el entorno ideal para los mosquitos Culex. España, con amplias zonas húmedas y un clima cálido, reúne las condiciones perfectas para su expansión.

De brote local a problema nacional

Los primeros casos humanos se notificaron en 2010, en la provincia de Cádiz. Durante casi una década, la enfermedad permaneció en niveles bajos. Pero en 2020 se produjo un brote sin precedentes: 77 casos, sobre todo en Andalucía y Extremadura. Desde entonces, el virus no ha desaparecido.

En los años siguientes, la circulación se mantuvo con altibajos. Como apuntábamos antes, en 2024 fueron notificadas 158 infecciones humanas, junto con casos en aves y caballos en distintas provincias. Este año, sin embargo, el panorama ha cambiado: a 27 de octubre de 2025 se han confirmado unos 27 casos humanos, concentrados en Extremadura, y un caso leve en Andalucía, detectado gracias a vigilancia activa. Además en esta última comunidad se ha constatado circulación del virus en mosquitos del valle del Guadalquivir, como en Coria del Río, Gerena o Villamanrique de la Condesa.

El descenso de casos refleja una vigilancia constante y una mejor coordinación entre autoridades sanitarias, veterinarias y ambientales.

La vigilancia ha cambiado el rumbo

Tras los brotes de 2020, Andalucía puso en marcha el Programa de Vigilancia del Virus del Nilo Occidental, un plan pionero que combina control entomológico, seguimiento veterinario y vigilancia epidemiológica para detectar el virus antes de que llegue a las personas.

El programa emplea trampas para capturar mosquitos, analiza aves silvestres y caballos, y activa alertas cuando se detecta circulación viral. Así, las autoridades pueden intervenir con fumigaciones selectivas, eliminación de criaderos y campañas informativas.

El modelo andaluz ha sido tan eficaz, que en 2025 se ha extendido a todo el país mediante el Programa Nacional de Vigilancia de la Fiebre del Nilo Occidental, coordinado por los ministerios de Agricultura y Sanidad. Extremadura, por ejemplo, ha reforzado la instalación de trampas en humedales del río Guadiana, lo que ha permitido detectar mosquitos portadores y limitar el riesgo de transmisión.

El resultado es claro: menos contagios, menos muertes y una respuesta más rápida ante los primeros signos del virus.

El papel de la ciudadanía

La vigilancia institucional no funciona sin la colaboración ciudadana. Las comunidades afectadas han lanzado campañas con medidas sencillas: eliminar el agua estancada, mantener limpios los bebederos, usar repelentes y colocar mosquiteras.

Aunque parezcan gestos menores, su impacto es enorme. Reducir los puntos de cría de mosquitos limita su población y, con ello, la posibilidad de transmisión. En Andalucía, la mayor sensibilización de la población ha sido clave para consolidar los buenos resultados de 2025.

Porque la prevención empieza en casa. Los mosquitos Culex no viajan lejos: suelen reproducirse a menos de dos kilómetros del lugar donde nacen. Cada acción local tiene un efecto directo en la protección de toda la comunidad.

Más allá del Nilo Occidental

El caso del virus del Nilo Occidental es también una advertencia sobre los desafíos del cambio climático. Las alteraciones en temperatura y lluvias están ampliando la distribución de mosquitos vectores en Europa, favoreciendo la aparición de otros virus como el dengue o el chikungunya.

La experiencia española ofrece una lección valiosa: la detección temprana y la coordinación entre administraciones son la mejor defensa frente a estas amenazas emergentes. Pero la vigilancia no puede relajarse. El virus del Nilo no se ha ido, simplemente está mejor controlado.

España ha pasado del brote a la vigilancia, y eso marca la diferencia entre reaccionar tarde o prevenir a tiempo. Mantener ese equilibrio dependerá de que ciencia, autoridades y ciudadanía sigan trabajando juntas para contener un virus que, aunque estacional, ha venido para quedarse.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Los memes y el patrimonio popular en internet

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nuria Rey Somoza, Docente investigadora en la Facultad de Artes y Humanidades URJC, Universidad Rey Juan Carlos

En nuestro imaginario existe una idea más o menos clara de lo que es un meme. Lo asociamos al tipo de imágenes estáticas que, acompañadas por texto, circulan por foros y redes sociales con una intención humorística. Fue en esa forma cuando se popularizó el término, coincidiendo con el clímax de la vida online 2.0: pasamos de una interacción unidireccional con los entornos digitales a una expansión de las posibilidades comunicativas en internet. Esta es su era de asentamiento, que fundamenta las bases narrativas y comunicativas de las que vendrán.

Memes: objetos y procesos culturales

En su sentido originario, el meme es una unidad o conjunto de elementos culturales que da lugar a los comportamientos, gestos y costumbres. Es decir, puede ser un objeto independiente, pero también una suma que construya, de forma orgánica, interacciones socioculturales. Por ejemplo, un sticker o clip divertido de mascotas sería un meme-objeto, pero que exista todo un afán colectivo por reproducir y compartir diariamente este tipo de contenidos sería un meme-procesual.

El meme de Julio Iglesias señalando a cámara, acompañado del texto “Y lo sabes”, es un meme-objeto, mientras que el envío masivo por WhatsApp de imágenes alteradas de Julio Iglesias describiendo que llega el mes de julio sería un meme-procesual. El emoticono con pulgar hacia arriba, indicando “ok”, “me gusta” o “de acuerdo”, es un meme-objeto que forma parte de una interacción, pero su significado es un meme-procesual, pues ese sentido es aceptado por las generaciones boomers y millennials, pero las generaciones Z y alpha emplean otros iconos para expresar lo mismo.

En su devenir digital, el meme ha ido adaptándose a todos los espacios disponibles, aumentando su sentido del humor hasta el absurdo y sus nociones básicas hacia artefactos más complejos, donde la ironía queda en un segundo plano y predomina lo autorreferencial y local. Desplazando, así, su intención original de socializar experiencias universales para, ahora, interpelar a comunidades más pequeñas que articulan sus propias jergas desde lo memético viral.

Por ello, entendido como unidad o como engranaje de sentidos, el meme digital funciona como dispositivo clave de la comunicación digital, y es fundamental también para comprender el mundo actual que habitamos: un mundo-imagen, hipervisual e hiperconectado. Se cuela y configura las relaciones sociales, tecnológicas, culturales, icónicas y subjetivas que se activan en los espacios online de conexión continua.

Memes y folclore digital

En este punto, se pueden destacar algunas características principales de los memes contemporáneos. Los memes de internet son dispositivos culturales creativos y comunicativos, dinámicos y maleables, que interpretan la realidad y, al mismo tiempo, se versionan entre ellos. Su esencia, pues, se localiza en un movimiento constante, impregnando con su dinamismo cada proceso online. Si se detiene o se rechaza por parte de la comunidad, ese meme dejará de funcionar.

Son, además, artefactos intangibles, inmediatos y efímeros, pues solo “suceden” mientras se están reproduciendo. Se propagan por un mecanismo similar al boca a boca, y cuando ya están instalados en las prácticas comunicativas, se convierten en un recurso fluido y natural para la cotidianidad. Con ello, son capaces de determinar los modelos para la conversación, no solo digital, sino también de las interacciones offline. De esta manera, van combinando actos digitales, físicos, analógicos, tecnológicos, culturales y políticos en las rutinas de las comunidades.

Por ello, estos memes son parte de un patrimonio digital que ha ido creciendo según han avanzado las posibilidades tecnológicas, técnicas y artísticas entre personas y dispositivos. Existe, de este modo, un folclore digital que representa el conjunto de nuevas tradiciones, actitudes y códigos culturales que se desarrollan a través de las vidas conectadas en red.

Junto con lo anterior, el meme digital se caracteriza por su plasticidad y flexibilidad a la hora de cambiar: para adaptarse, un meme debe permitir ser recontextualizado, expandido, reinterpretado. Todo esto multiplica sus opciones para ser reconvertido en otros formatos por los usuarios, de manera orgánica y colaborativa, conscientemente o no.

Sobre todo cuando es un acto intencionado, se ponen en juego diferentes capacidades creativas que tienen que ver con las narrativas digitales, los procesos mediáticos y las interacciones lúdicas. Expresiones visuales como el collage, el pastiche o el fotomontaje (y ahora, las imágenes generadas con IA) son fórmulas que se basan en la creatividad distribuida y el remix. La creatividad distribuida se refiere a la creación colectiva o colaborativa, la cocreación, pero también a la creación desde la acumulación o fragmentación por la intervención de distintos usuarios. Es decir, modificar elementos de un meme al añadir, quitar o desplazar alguno de sus componentes para incorporar capas de significado o nuevas lecturas. Estas reconfiguraciones fomentan habilidades para la transformación y la reconstrucción de sentidos: implica experimentar con el remix de las imágenes y otras formas de expresión de los nuevos medios.

Estas prácticas de remix y versionado en red se articulan desde diferentes opciones de autoría, que se alejan de la tradicional concepción y uso de la propiedad intelectual y el reconocimiento. Lo genuino y único no existe en internet tal como lo entendíamos en épocas anteriores: ahora, el bagaje previo de un material no es solo intelectual, sino que sigue existiendo visualmente o, por lo menos, en su huella digital. La mayoría de materiales son, pues, de autoría compartida o fluida, en la que acciones como el reciclaje de elementos (copiando, pegando, ensamblando, replicando) son ya habilidades asimiladas por la sociedad actual.

El acceso y disponibilidad de herramientas creativas prometía un escenario de mayor democratización en el internet global, aunque es cierto que se ha demostrado una cultura condicionada en nuestros días. Sin embargo, sí existe cierta fusión entre alta y baja cultura cuando pueden convivir en situaciones de igualdad.

Así, las instituciones y circuitos oficiales de la cultura comparten espacios mediáticos con prácticas de arte electrónico (netart), fenómenos como los NFTs, expresiones de activismo digital, cultura visual trash (imágenes pobres, deterioradas o molestas según los cánones comunes) y aplicaciones de creación audiovisual (apps de plantillas o filtros de imagen preconfigurados, de IA o de diseño gráfico, por ejemplo).

Conflictos de hoy, propuestas de futuro

En primer lugar, cabe señalar la consolidación del meme digital hoy desde el audiovisual. De esta manera, va abandonando sus formas clásicas estáticas para manifestarse en distintos formatos de vídeo, gracias al auge y predominio de plataformas como YouTube, TikTok y sitios de streaming. Y, por ser materiales más complejos, el meme contemporáneo tiende a ser un meme-procesual, siempre a favor de la máxima viralización, abandonando también poco a poco la conexión emocional con los memes-objeto. Hay por ello una brecha entre generaciones al visualizar, interpretar y socializar estos materiales (puede verse en vídeos de creadores más jóvenes cuando revisan y señalan que los “memes antiguos” dan cringe, vergüenza ajena).

En épocas previas, el sentido de una red hiperconectada como internet se entendía desde la democratización y colaboración social. Sin embargo, algunas de las tendencias y contenidos del presente nos alertan que esto ha cambiado: la posibilidad (y el deseo) de monetizar cualquier contenido online prioriza escenarios individualistas y de jerarquización, también en las redes sociales de comunicación. Pretender convertir todo en un producto rentable o publicitario deviene en que los memes estén al servicio del algoritmo.

De esta manera, fórmulas que antes se entendían como populares han sido manipuladas por las corporaciones y la tecno-élite: lo vemos en hilos de comentarios llenos de bots, en la repetición de anuncios en bucle, en el embarramiento de la experiencia del usuario en redes o en el uso de bulos e imágenes IA con fines de espectacularización ideológica. Por ello, los componentes del patrimonio digital se van convirtiendo en objetos y procesos más homogéneos y previsibles.

En contraposición, tanto los memes como otros recursos para la comunicación digital nos pueden servir en la ideación y construcción de nuevas tendencias comunitarias online. Como tareas para ello, debemos experimentar modos de acompañamiento y cuestionamiento de las imágenes autogeneradas, de nuestra dependencia de ciertos espacios corporativos y de los usos de nuestros datos. Un ejemplo de este tipo sería el Fediverso, que se propone como un conjunto de redes sociales descentralizadas e interconectadas, externas a la dirección de las grandes empresas tecnológicas actuales. Este tipo de iniciativas se presentan como espacios de reconquista para volver a conectar con valores populares en un internet para todas las personas.


La versión original de este artículo ha sido publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.


The Conversation

Nuria Rey Somoza trabaja para la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, España)

ref. Los memes y el patrimonio popular en internet – https://theconversation.com/los-memes-y-el-patrimonio-popular-en-internet-266437

Nuevas drogas: baratas, “legales” y a un clic de distancia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martalu D Pazos, Investigadora predoctoral en neuropsicofarmacología de derivados anfetamínicos y otras nuevas sustancias psicoactivas del Departamento de Farmacología, Toxicología y Química Terapéutica, Universidad de Barcelona., Universitat de Barcelona

Maksim Kabakou/Shutterstock

¿Imagina poder comprar una droga por internet y que llegue a su casa por correo? Pues la opción existe. Y no es una sola, sino cientos. Se trata de las llamadas nuevas sustancias psicoactivas (NPS), y su presencia no para de aumentar.

Estas sustancias se crean con un objetivo muy claro: imitar los efectos de otras drogas más conocidas, como el cannabis, la cocaína, el éxtasis (MDMA) o la LSD, pero modificando ligeramente su estructura química para esquivar las leyes existentes. Que sean “legales” puede dar una falsa sensación de seguridad, pero nada más lejos de la realidad: se trata de sustancias poco investigadas sobre las que la información de seguridad es, en gran parte, desconocida. Este fenómeno es difícil de controlar porque cambia constantemente: cuando una se prohíbe, ya hay varias sustancias nuevas listas para reemplazarla.

El narcotráfico se digitaliza

Comprar drogas fiscalizadas implica, normalmente, conocer a alguien en el barrio que las tenga y las venda, es decir, “trapichear” y exponerse tanto a problemas legales como a situaciones de riesgo. Aunque existen maneras de adquirirlas por internet de forma más anónima y segura, esto conlleva saber acceder a la internet profunda o deep web y manejar criptomonedas.

Sin embargo, con las NPS la cosa cambia. Al no ser ilegales, cualquiera puede adquirirlas fácilmente online. Basta con una tarjeta de crédito y una dirección, como si fuera cualquier otro producto, y nos la envían a domicilio. Para ello, se utilizan los servicios postales o los sistemas de logística internacional. En el etiquetado se imprime la advertencia “no apto para consumo humano” o algo cotidiano como “sales de baño”.

Sales de baño

A la cocaína, la anfetamina y la MDMA en estos momentos les hace la competencia un grupo de sustancias que las imitan: las llamadas catinonas sintéticas o “sales de baño”. Son los estimulantes modernos más populares en España y han venido para quedarse.

Dentro de esta familia, la más popular es la mefedrona, que comenzó a venderse por internet en 2007 como MDMA legal. Sus efectos de euforia, mayor apreciación por la música, empatía y una leve estimulación sexual la llevaron a popularizarse en las noches de fiesta. Además, la duración de sus efectos es más corta, lo que invita a consumir repetidamente durante la misma sesión, aumentando los riesgos. Tras su prohibición, el ritmo de aparición de nuevas catinonas que cubrieran su nicho de mercado ha sido elevado.

Las drogas de los festivales

¿Qué pasó hace un año en el Primavera Sound de Barcelona? Con la llegada del buen tiempo, suelen aflorar los festivales de música. Y no es raro que, además del alcohol y el tabaco, los asistentes también busquen una pasti para “mejorar la experiencia”. Las más habituales en estos contextos suelen ser las de MDMA. Por desgracia, en un mercado desregulado como el de las drogas ilegales, estas pastillas no cuentan con los controles de calidad que sí tienen las drogas legales o medicamentos. Eso hace que el fraude en cantidad o composición de la droga sea una práctica extendida en el narcotráfico para abaratar costes, potenciar efectos o eludir consecuencias legales.

En este contexto, las nuevas drogas resultan muy atractivas: son más baratas, fáciles de conseguir y, en muchos casos, todavía “legales”. Esto las convierte en una opción ideal para reemplazar sustancias tradicionales muy demandadas como la MDMA. De esta forma, cuando escasea una droga popular, las nuevas drogas se utilizan para dar gato por liebre.

Esto ocurrió el año pasado en el Primavera Sound de Barcelona, uno de los festivales más importantes de España. Una pastilla de color rosa y forma cuadrada se vendía como si fuera MDMA. Pero al analizarla en el servicio estacionario de Energy Control, se descubrió que contenía clefedrona, una catinona sintética que la imita. Esto significa que se podría haber consumido una nueva droga sin saberlo, lo que aumenta los riesgos para la salud.

Más allá del tabú: hablar de drogas para salvar vidas

El consumo de estimulantes crece cada año y con él, también su producción. Así, las catinonas se consolidaron en el mercado para satisfacer una creciente demanda global cada vez más establecida.

Alrededor de 73 millones de personas en el mundo consumieron anfetaminas, cocaína o éxtasis en 2022. Esto muestra que el debate sobre un mundo “con o sin drogas” queda obsoleto: el consumo es una realidad instalada.

Cuando hablamos de los peligros de las drogas, solemos pensar solo en la adicción. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Incluso si no nos hacemos adictos, consumir puede afectar a nuestra salud física y mental, impactar en el trabajo o los estudios, afectar a las relaciones personales y a la económica, entre otros problemas.

La forma más segura de evitar los riesgos del consumo de drogas es no consumirlas. Pero si se decide tomarlas, es crucial conocer los riesgos y tener información sobre cómo reducirlos, porque nadie sale de fiesta pensando en acabar en urgencias. La información salva vidas.

La paradoja de la prohibición

Las políticas basadas únicamente en la prohibición no logran reducir el consumo, el tráfico o los daños asociados. De hecho, pueden tener el efecto contrario: favorecen la aparición de nuevas sustancias diseñadas para esquivar la ley, pero sobre las que sabemos aún menos. Esto incrementa los riesgos para la salud de quienes las consumen.

Por eso, es necesario romper el tabú y hablar de drogas. No se trata de fomentar su consumo, sino de reconocer una realidad y apostar por estrategias basadas en la prevención, la reducción de daños y, en algunos casos, la regulación de ciertas sustancias sobre las que ya hay un conocimiento científico y médico sólido.

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Martalu D. Pazos recibe financiación a través de una beca de doctorado concedida por la Generalitat de Catalunya (AGAUR), 2023 FISDU 00182. Desde el año 2022, es voluntaria en el programa Energy Control de reducción de riesgos en consumos recreativos de drogas de la organización sin ánimo de lucro ABD – Asociación Bienestar y Desarrollo.

David Pubill Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevas drogas: baratas, “legales” y a un clic de distancia – https://theconversation.com/nuevas-drogas-baratas-legales-y-a-un-clic-de-distancia-267149

¿Podemos enseñar a los niños a “pisar el freno”? Qué es la inhibición conductual

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Escolano Pérez, Profesora Titular. Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Zaragoza

Oksana Kuzmina/Shutterstock

La prisa y el exceso de estímulos son aspectos que caracterizan nuestra sociedad actual. Por eso, en muchas ocasiones de nuestro día a día es necesario “pisar el freno antes de actuar”: lo que en ciencia se llama inhibición conductual.

Nuestro nivel de inhibición conductual depende, en parte, de la maduración de nuestro cerebro y, en especial, de su parte de detrás de la frente, el llamado córtex prefrontal. Esta parte del cerebro no llega a estar totalmente madura hasta, aproximadamente, cuando tenemos 20 años de edad.

Entre los 3 y los 6 años esta zona se encuentra especialmente preparada para recibir información del entorno que nos rodea. Y estas experiencias, lo que hacemos, vivimos y sentimos cada día, ayudan a la maduración del córtex prefrontal, de manera que vamos adquiriendo una mayor capacidad de frenar antes de actuar y nuestro comportamiento irá siendo más ajustado y adecuado en cada situación. ¿Se puede apoyar y mejorar esta maduración con actividades determinadas? En una investigación reciente, cuyos resultados comparto a continuación, hemos dado respuesta a esta pregunta.

El juego y el desarrollo infantil

El juego es una actividad propia y natural de niños y niñas. A todos les gusta jugar porque se divierten, pero también permite explorar y aprender. A menudo, en el juego se repiten acciones o probar las mismas cosas una y otra vez. Esta repetición no es aburrida para ellos, sino todo lo contrario: les permite practicar y les ayuda a entender cómo funcionan las cosas.

Además, al practicar una y otra vez, pueden ir mejorando sus habilidades. Por lo tanto, el juego es como un entrenamiento constante y divertido para su cerebro: les permite desarrollarse y aprender. El profesorado y las familias deben aprovechar estas ventajas del juego para ayudarles a desarrollar y mejorar su inhibición conductual.




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¿Qué tipo de juegos enseñan a “pisar el freno”?

No todos los juegos van a facilitar de igual modo que los niños y niñas desarrollen su inhibición conductual. Para que un juego sea efectivo en el fomento de la inhibición conductual debe incluir elementos que desafíen a los menores a controlar sus movimientos y sus impulsos, y que por sus reglas o dinámica, les exija detenerse, esperar o modificar una respuesta automática. Esto es clave para entrenar la inhibición conductual. Estos son algunos:

  • “Congelados” o “Estatuas”: Este tipo de juegos exigen que al parar la música (o ante una determinada señal, como dar un aplauso) los niños y niñas se queden totalmente inmóviles. Es decir, al percibir la señal de parada, los menores deben detener su acción como si se hubieran quedado “congelados” o se hubieran convertido en “estatuas”. El que se mueva, queda eliminado. Son muchos los juegos tradicionales que pertenecen a este tipo de juegos, como por ejemplo, el escondite inglés.

  • Los juegos o tareas del tipo “actuar o no actuar” (Go-No Go en inglés). Consisten en presentar a los niños y niñas una serie de estímulos. Generalmente, se presentan dos tipos de estímulos (por ejemplo: círculo azul y cuadrado rojo) sucesivamente y en orden aleatorio. Cuando aparece un tipo de estímulo concreto (por ejemplo, círculo azul), los niños y niñas deben realizar una acción. A este tipo de estímulo ante el cual debe hacerse algo, se denomina estímulo Go. Cuando aparece el otro tipo de estímulo (ejemplo: cuadrado rojo) no deben hacer nada. A este otro tipo de estímulo ante el cual no debe hacerse nada, se denomina estímulo No Go. Como el estímulo Go se presenta más veces que el No Go, la acción llega casi a automatizarse, siendo difícil inhibirla al aparecer el estímulo No Go. Un ejemplo de este tipo de juego es el siguiente: el moderador va diciendo nombres de animales. Cuando sea un animal doméstico, los niños deben dar un salto. Cuando sea un animal salvaje, no deben hacer nada.

  • Los juegos con turnos. Son un tipo de juego en el que los jugadores actúan de forma secuencial. Esto significa que cada jugador realiza sus acciones y luego espera a que todos los demás hagan las suyas para poder volver a jugar. Por ejemplo, cuando un grupo de niños están saltando a la comba, cada uno de ellos debe esperar a que todos hayan saltado para volver a saltar él. Esta espera implica controlar su impulso de querer saltar siempre él, sin respetar el turno de los demás participantes. Otro ejemplo es cuando se juega al dominó. El niño puede tener una ficha que coincide en número con uno de los extremos de la cadena de fichas que se está formando. Solo puede ponerla si es su turno. Si no es su turno, el niño tiene que controlar su impulso de poner su ficha y esperar a que los otros jugadores pongan sus fichas.




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Paciencia y práctica

La inhibición conductual es una parte esencial de la maduración humana, y entrenarla a través del juego es muy necesario, además de divertido y efectivo.

Sin embargo, durante este proceso de entrenamiento, es importante tener paciencia, pues es normal que al principio no salga bien. Aprender a pisar el freno es un proceso que exige tiempo. Además, hay que ser constantes y practicar. Cuanto más se juegue y más se repitan las actividades, antes se aprenderá a pisar el freno.

Sin olvidar que cuanto más se diviertan los pequeños, más querrán jugar, y así aprenderán sin darse cuenta. Por eso los juegos que potencien la inhibición conductual se deben plantear en un entorno agradable y la experiencia debería ser alegre, cómoda, relajada, que anime a participar y reír.

Impulsos y concentración

Con estos juegos (que pueden desarrollarse tanto individualmente como en grupo) no solo ayudamos a los más pequeños a desarrollar esa parte de su cerebro, sino también otros aspectos fundamentales del crecimiento como la psicomotricidad fina o la creatividad. Se trata de maneras muy fáciles y baratas de olvidarse de las pantallas y evitar la sobrecarga digital a la que ya están expuestos desde edades muy tempranas.

Son una manera al alcance de todos para controlar impulsos y mantener la concentración en un contexto dinámico, real y sostenible.

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Elena Escolano Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Podemos enseñar a los niños a “pisar el freno”? Qué es la inhibición conductual – https://theconversation.com/podemos-ensenar-a-los-ninos-a-pisar-el-freno-que-es-la-inhibicion-conductual-261232

Los dibujos que recuperan la España del siglo XVII gracias a un viaje principesco

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Taín Guzmán, Chair professor, Universidade de Santiago de Compostela

La afición por el chocolate a la taza al estilo español del Gran Príncipe de la Toscana, Cosme III de Médici, se vio gratamente complacida durante su estancia en Madrid. En la ciudad contrató a dos maestros chocolateros para que le preparasen alrededor de 67 kilos que envió a Florencia con el objetivo de tener reservas para los inviernos toscanos.

Esta anécdota es una de las muchas sucedidas durante su larguísimo viaje por España, Portugal, Inglaterra, Países Bajos y Francia entre septiembre de 1668 y octubre del año siguiente, con el fin de prepararse para ocupar el trono del Gran Ducado de Florencia.

Retrato de Cosme III de Médici a los pocos meses de haber venido a España; 1670.
Universitätsbibliothek Heidelberg

Su objetivo era conocer personalmente a los reyes y autoridades de las principales cortes europeas. También fortalecer los lazos diplomáticos, económicos y culturales con esos países, e informarse del funcionamiento de las instituciones y de sus avances en los campos del gobierno, la industria, la economía, el saber y las artes. Los numerosos cuadros adquiridos en esos países durante su prolongado reinado (1670-1723), hoy en la Galería de los Uffizi y en la Galería Palatina de Palacio Pitti, son buena prueba de ello.

El recorrido

Cosme III partió en dos galeras desde el puerto de Livorno, en Italia. Tras rodear la costa francesa, alcanzó la catalana y fondeó primero en Cadaqués (el 25 de septiembre) y luego en Roses y Palamós. Su destino era Barcelona, y allí desembarcó la tarde del 29 de septiembre para desplazarse por tierra a Madrid. Lo hizo en una calesa de dos ruedas traída desde Florencia. Durante el trayecto tuvo oportunidad de visitar lugares como Montserrat, Lleida, Zaragoza y Alcalá de Henares, entre otros, y durmió, según la disponibilidad, en casas privadas, conventos y posadas.

Entre el 24 de octubre y el 25 de noviembre se instaló en la Corte, en una casa del barrio de Santa Bárbara en Madrid. Allí visitó iglesias y palacios, incluidos los reales sitios, prestando especial atención a sus bibliotecas y pinacotecas. Le interesaban particularmente los catorce cuadros de las victorias militares de Felipe IV colgados en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. También se reunió, en audiencia privada en el Real Alcázar, con la familia real, el entonces rey niño Carlos II y la reina regente Mariana de Austria, viuda de Felipe IV.

Siguió el tour bajando al sur y pasando por Toledo, Córdoba, Granada y Sevilla. Allí visitó la catedral y el Real Alcázar, y se sorprendió por las formas de la arquitectura islámica de la región que contemplaba por primera vez. A continuación, desde Zafra y Badajoz, se dirigió a Lisboa, en el vecino reino de Portugal, cuya frontera cruzó el 9 de enero.

No acabó ahí su experiencia en lo que ahora es España. Casi dos meses después entró en Galicia desde el norte de Portugal, recorriendo Redondela, Pontevedra, Padrón y Santiago de Compostela. En esta última ciudad visitó la catedral y asistió a la misa del peregrino. Finalmente, el 19 de marzo de 1670 embarcó en A Coruña con destino Inglaterra, para continuar su gira europea.

La crónica oficial del viaje

¿Y cómo sabemos todo esto, todos sus movimientos, con tanto detalle? Porque un enorme séquito formado por veintisiete personas, entre nobles, criados y sirvientes, acompañaba a Cosme. Y porque uno de ellos, el diplomático Lorenzo Magalotti, secretario de la Academia del Cimento y miembro de la Academia de la Crusca, fue el encargado de escribir la crónica oficial del viaje, la Relazione Ufficiale del Viaggio di Cosimo III.

Se trata de un gigantesco códice dividido en dos volúmenes de unos veintiséis kilos de peso cada uno que hoy se guarda en la Biblioteca Medicea Laurenziana, en Florencia. En sus páginas se relata el día a día del príncipe y se da noticia sobre las personas conocidas en cada localidad, las iglesias y monumentos visitados, así como información sobre tradiciones locales, los espectáculos contemplados, la vida religiosa compartida, los alojamientos disfrutados y algunas curiosidades sobre la gastronomía. El primero se dedica al relato del viaje en España y Portugal, mientras el segundo narra el resto del itinerario.

Lo más interesante es que ambos se ilustran con doscientas cincuenta y siete espectaculares vistas de las ciudades y lugares visitados, realizadas en tinta negra sobre papel. Su autor es Pier Maria Baldi, pintor y arquitecto florentino formado en Roma con Bernini y Pietro da Cortona, también miembro del séquito del viaje junto a sus colaboradores. El repertorio constituye la colección más completa de panorámicas de ciudades y localidades de Europa del siglo XVII.

Las vistas de España

Ochenta y seis de las vistas están dedicadas a lugares por los que Cosme pasó en su viaje por España, en las hoy comunidades autónomas de Cataluña, Aragón, Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y Galicia. Corresponden sobre todo a panorámicas de ciudades, villas y pueblos como Barcelona, Zaragoza, Madrid o Sevilla, aunque también hay algunos dibujos de reales sitios, aldeas cortijos y ventas en las que se hospedó y que recuerdan a las descritas en el Quijote.

Baldi representa fielmente los hitos arquitectónicos más importantes de cada localidad, como las murallas, la catedral, las iglesias y algún palacio y casona, dando lugar a “metáforas del tiempo y del espacio”. Así los llamaba el historiador de arte Delfín Rodríguez cuando analizaba panorámicas urbanas de otros enclaves europeos.

El príncipe visitó muchos de esos lugares, se entrevistó en ellos o en sus jardines con autoridades locales, asistió en sus escenarios a algún espectáculo e, incluso, se alojó en alguna de sus habitaciones, como bien explica el diario. Cada imagen conforma una mirada del autor sobre buena parte de los monumentos más importantes de la arquitectura española, muchas veces acompañada por la opinión escrita de Magalotti.

Y la mayoría reflejan ciudades medievales en proceso de modernización. Porque, en el momento de la visita, los edificios monumentales se renovaban según el nuevo estilo internacional del momento, el Barroco. Igualmente, las calles se remodelaban buscando la línea recta, eliminando arcadas y voladizos, y las plazas se ampliaban, dotándolas de formas amplias y regulares, para la celebración de mercados y espectáculos.

Además, estos dibujos documentan el estado de esos lugares en el momento del viaje, pues muchos fueron luego reformados, alterados, demolidos e incluso destruidos con motivo de incendios, abandonos o las bombas de la guerra civil española. De hecho, algunos pueden ser estudiados en buena medida gracias a estos dibujos. Entre esos se encuentran el Real Alcázar de Madrid, destruido por un voraz incendio en 1734, el Palacio del Buen Retiro, derribado por partes casi completamente a lo largo del siglo XIX tras su deterioro por la guerra de Independencia, o la población de Las Rozas, arrasada en el conflicto del 1936.

Por ello, un equipo de investigadores españoles estamos dedicándonos a estudiar (y disfrutar) este testimonio gráfico excepcional de la historia urbana española del siglo en el proyecto “La España del siglo XVII en las vistas urbanas del arquitecto florentino Pier Maria Baldi”. En los próximos meses iremos publicando en The Conversation los mejores análisis de estas imágenes. La intención es profundizar en la historia del urbanismo y la arquitectura de nuestro espléndido país.


El proyecto cuenta con el apoyo del The Medici Archive Project de Florencia, dirigido por Alessio Assonitis, experto internacional en los Medici, y del Centro Interdipartimentale di Ricerca sull’Iconografia della Città Europea, dirigido por Alfredo Buccaro, experto internacional en coreografías urbanas. Además, colaboran la Biblioteca Medicea Laurenziana y el Kunsthistorisches Institut de Florencia.

The Conversation

Miguel Taín Guzmán recibe fondos para el proyecto PID2023-147647NB-I00 financiado por MCIU /AEI /10.13039/501100011033 / FEDER, UE, años 2024-2027

ref. Los dibujos que recuperan la España del siglo XVII gracias a un viaje principesco – https://theconversation.com/los-dibujos-que-recuperan-la-espana-del-siglo-xvii-gracias-a-un-viaje-principesco-264424

Los microplásticos que no llegan al océano se acumulan en el suelo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Virtudes Martínez Hernández, Investigadora en contaminación de agua y suelo, IMDEA AGUA

Maksim Safaniuk/Shutterstock

Todavía recuerdo cuando iba a la playa, la arena era blanquecina y solo las partículas que procedían de rocas más calcáreas brillaban con la luz. Hoy, las playas se han convertido en un mosaico cromático, donde las partículas de plástico de distintos tonos resaltan sobre el color de la arena.

Pero el plástico que acaba en las playas procede de algún lado. Se ha estimado que aproximadamente el 80 % del que se encuentra en los océanos proviene de fuentes terrestres, y los ríos son su principal vía de transporte. Al final, la mayoría de los plásticos se producen, consumen y desechan en tierra firme.

De hecho, algunos modelos han determinado que, además de las emisiones anuales de plástico al océano, la mayor parte de los residuos plásticos (98,5 %) permanecen atrapados en entornos terrestres, donde se acumulan y contaminan progresivamente los ecosistemas continentales acuáticos.

Por tanto, las soluciones para abordar la contaminación global por plásticos residen en comprender mejor las fuentes y los procesos que conducen a la liberación y al transporte de plásticos en el medio ambiente terrestre.

¿De dónde viene el plástico que acaba en el océano?

Los plásticos alcanzan los ríos a través de múltiples vías. Algunas fuentes, como las actividades agrícolas y domésticas, aportan residuos al terreno que se mueven con el agua que circula procedente de las precipitaciones.

En entornos urbanos, los plásticos llegan a los sistemas fluviales principalmente por descargas de plantas de tratamiento de aguas residuales, por desbordamientos del sistema de drenaje durante episodios de lluvia intensa y el transporte por el viento.

Entre las fuentes puntuales, las aguas residuales se han identificado como una de las principales, a pesar de la acción de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR).

Las EDAR que disponen de un tratamiento primario –eliminación física de sólidos grandes y sedimentables– y secundario –eliminación de materia orgánica– son capaces de limpiar del agua el 75-95 % de los microplásticos identificados a la entrada. La mayor parte queda retenida en los lodos de depuradora, formados por una mezcla de agua y materia orgánica, principalmente.




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El reto de limpiar el agua de microcontaminantes


Del agua al suelo

Los lodos de depuradora se reutilizan comúnmente como fertilizante en el suelo agrícola. Teniendo en cuenta que las aguas residuales contienen gran cantidad de microplásticos y que la mayor parte queda retenida en ese lodo que posteriormente se aplica al terreno, es probable que se introduzca un mayor volumen de microplásticos en el suelo que en el agua.

Concretamente, se estima que esta práctica conlleva un aporte anual total de entre 63 000 y 430 000 toneladas de microplásticos a los suelos agrícolas europeos.

Pero no solo los lodos de depuradora introducen estos contaminantes en el suelo. El compost, un abono procedente de la descomposición de materia orgánica, también es una fuente importante durante la fertilización del suelo.




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Microplásticos en el compost que abona el campo: un nuevo desafío para la economía circular


Los plásticos empleados en agricultura

Además, el plástico es un material muy útil en el entorno agrícola, por lo que también hay una entrada directa a través de su fragmentación. Un ejemplo claro son los acolchados, que cubren el suelo con el fin de protegerlo de las condiciones atmosféricas, conservar la humedad, etc. Su utilización ha conllevado una mejora en la producción (minimizando la pérdida por evaporación del agua) y una reducción del uso de herbicidas químicos (evitando la entrada de luz y el crecimiento de especies competidoras).

Sin embargo, debido a la dificultad que entraña retirarlo, entre cultivo y cultivo en el suelo se acumulan restos del material empleado. De hecho, algunos estudios demuestran que aumenta el número de microplásticos en el suelo con las sucesivas aplicaciones.

El plástico también se utiliza en los invernaderos, en el material de tuberías, en los envases de productos químicos, en los fertilizantes encapsulados y en otras piezas de uso habitual. Se estima que cada año se emplean aproximadamente 15 600 000 toneladas de plásticos agrícolas en el suelo europeo.

Por último, hay que tener en cuenta también la entrada de microplásticos por deposición atmosférica en el terreno, sobre todo en el caso de suelos desnudos. La presencia de vegetación que intercepta esas partículas puede ser la razón por la que esta fuente no se ha identificado como la más dominante.




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¿Cuántos microplásticos hay en el suelo?

A día de hoy, se estima que a nivel global la contaminación del suelo agrícola por plásticos oscila entre uno y 4,3 millones de toneladas para los aportes procedentes de aguas residuales y entre 5 y 2,3 millones de toneladas para los relacionados con el acolchado plástico. Esto supone la presencia de una media de 3,6 millones de toneladas.

Diversos aspectos ambientales condicionan la movilidad de los plásticos presentes en el suelo, como la cantidad e intensidad de las precipitaciones, la pendiente del terreno, el uso y propiedades del suelo y la distancia al cauce de los ríos. Esto dificulta que se haga una estimación precisa de la cantidad de microplasticos que llega al sistema fluvial y posteriormente al océano.

Sin embargo, recientemente se están llevando a cabo estudios que tratan de estimar cuál es el rol de los suelos en la movilidad de estas partículas. Los resultados parecen indicar que, una vez llegan al suelo, la mayor parte permanece. A esto se suma la baja capacidad de biodegradación de los polímeros más comunes y su entrada constante.

Lo anterior implica que los microplásticos se acumulen en el suelo año tras año aumentando su concentración, a pesar de que una pequeña parte se movilice. Esta es la principal razón por la cual se están desarrollando materiales alternativos al plástico que sean biodegradables y que reduzcan su presencia en suelos en el corto-medio plazo.

Las implicaciones

Uno de los principales problemas de que los microplásticos permanezcan en el suelo es su impacto ambiental. Se ha demostrado que la presencia de estas partículas en el suelo tiene efectos negativos en su estructura, cambia la actividad y funcionalidad de los microorganismos, tiene una influencia en los organismos del suelo y afecta al crecimiento y desarrollo de las plantas. Además, el consumo de alimentos cultivados eleva el grado de preocupación por sus efectos en la salud humana.

Y ya no es solo que los microplásticos puedan dañar nuestra salud y la de los ecosistemas. Cuanto más pequeñas son las partículas, mayor superficie tienen conjuntamente y, por tanto, mayor capacidad de atrapar contaminantes ambientales y de liberar aditivos.




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Los aditivos tóxicos del plástico que ingerimos a través de los alimentos


Los aditivos del plástico son las moléculas que le confieren ciertas propiedades adecuadas para su uso. Cuando el plástico se convierte en desecho y está expuesto a condiciones ambientales, se fragmenta, y estos aditivos se liberan a través de su superficie.

Los aditivos del plástico engloban numerosas categorías de compuestos químicos, algunos de ellos identificados como potencialmente tóxicos, persistentes y móviles, que acentúan las consecuencias de su presencia masiva en los suelos.

A pesar de que hay avances en entender los potenciales efectos de los microplásticos, los aditivos y otros contaminantes para la salud humana, todavía existe un enorme vacío de información al respecto.

The Conversation

Virtudes Martínez Hernández recibe fondos del Ministerio de Ciencia, innovación y Universidades, Unión Europea a través de los programas de investigación e innovación y de la Comunidad de Madrid a través del instituto IMDEA Agua. Concretamente esta actuación ha sido parcialmente financiada mediante el Proyecto AddiPlaS PID2022-140011OB-I00 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por FEDER, UE, el programa de actividades de I+D con referencia TEC-2024/ECO-69 y acrónimo CARESOIL-CM concedido por la Comunidad de Madrid a través de la Dirección General de Investigación e Innovación Tecnológica a través de la Orden 5696/2024, el Proyecto µNanoCare RTC2019-007261-5 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y el Proyecto PAPILLONS financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención n.º 101000210).

Raffaella Meffe recibe fondos del Ministerio de Ciencia, innovación y Universidades, Unión Europea a través de los programas de investigación e innovación y de la Comunidad de Madrid a través del instituto IMDEA Agua. Concretamente esta actuación ha sido parcialmente financiada mediante el programa de actividades de I+D con referencia TEC-2024/ECO-69 y acrónimo CARESOIL-CM concedido por la Comunidad de Madrid a través de la Dirección General de Investigación e Innovación Tecnológica a través de la Orden 5696/2024, el Proyecto µNanoCare RTC2019-007261-5 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y el Proyecto PAPILLONS financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención n.º 101000210).

ref. Los microplásticos que no llegan al océano se acumulan en el suelo – https://theconversation.com/los-microplasticos-que-no-llegan-al-oceano-se-acumulan-en-el-suelo-264638

Un año de la dana: los bulos que nos confundieron durante la catástrofe

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Germán Llorca Abad, Profesor Titular de Comunicación Audiovisual en la EPSG-UPV, Universitat Politècnica de València

Roman Samborskyi/Shutterstock

“Centenares de muertos dentro de los coches sumergidos en el aparcamiento del centro comercial de Bonaire” (Aldaia, Valencia). Después de un año, aún persiste en parte de la opinión pública la idea de que las autoridades escondieron datos acerca del número real de víctimas de la dana que afectó a varias comunidades del este peninsular en 2024. Plagada de bulos como este, la desinformación que circuló tras la catástrofe no fue un mero ruido de fondo. Marcó la discusión pública, condicionó las expectativas que se tenían de la ayuda que recibieron los afectados y erosionó la confianza en las instituciones. Estaba diseñada para confundir.

La desinformación es un fenómeno global y no exclusivamente asociado a las situaciones de emergencia comunicativa. No obstante, es en estos contextos cuando la información falsa encuentra un caldo de cultivo ideal para viralizarse.

El bulo del aparcamiento supuso el 20,3 % de todos los que circularon en relación con las cifras de víctimas y fallecidos. El desmentido llegó de las autoridades, de las fuerzas de seguridad del Estado y de las verificadoras de noticias, pero llegó tarde y no tuvo el alcance deseado.

Más bulos

Además de las supuestas manipulaciones de cifras, un 14,6 % de todas las informaciones falsas atacaban al Gobierno de España, a organismos independientes como Cáritas o Cruz Roja, o a entidades dependientes de la Administración como la Unidad Militar de Emergencias o la Agencia Estatal de Meteorología.

Se trasladó a la ciudadanía una sensación de caos, que desgastó la credibilidad de la respuesta institucional e incluso la dificultó en ciertos momentos. Asimismo, naturalizó la circulación de consignas de extrema derecha (“solo el pueblo salva al pueblo”). Al igual que ocurre con el mito del aparcamiento, muchos ciudadanos siguen creyendo aún hoy que la dimensión de las inundaciones se dio por la demolición de “las presas de la época de Franco”.

Otras falsas narrativas apuntaron a teorías conspirativas que atribuían la dana a un “ataque HAARP” –el HAARP es un sistema de radiotransmisión que investiga la ionosfera, una capa de la atmósfera terrestre–, a la malversación o desaprovechamiento de la ayuda altruista que llegaba de todo el país o a la caída de los números de atención de emergencias. De nuevo, todas fueron desmentidas por organismos públicos y verificadores, sin que pudiera repararse el daño que ya habían hecho los bulos.

Redes y medios, medios y redes

El actual contexto de comunicación, marcado por la tecnología, favorece un tipo de comunicación acelerada y superficial. La lucha por la atención, librada entre los medios de comunicación y las nuevas autoridades informativas surgidas en torno a las redes sociales (influencers), agudiza los problemas en los momentos en los que más necesaria es una información de calidad. Favorecen exageraciones, datos descontextualizados y prácticas sensacionalistas que distan mucho de un periodismo informativo serio.

Las redes sociales, abiertas y cerradas, fueron el principal canal de distribución de la desinformación tras la dana. Alrededor del 50 % de los bulos surgieron y circularon por X, Facebook, Instagram, TikTok, WhatsApp y Telegram. Un 28 % del total fueron producidos o amplificados en entornos periodísticos. El 22 % restante no tuvo un origen claro, pero pudieron rastrearse tanto en medios de comunicación como en redes. Estas cifras indican el efecto de cámara de eco que describe la literatura científica y revelan la complejidad y dimensión del problema.




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Quién y con qué fin

En el origen de la desinformación sobre la dana hay una mezcla de perfiles anónimos, desaparecidos tras infectar con mentiras el entorno comunicativo; de influencers sin formación periodística, que solo buscaban su cuota de atención, y de figuras mediáticas sin escrúpulos, que únicamente perseguían repercusión pública.

Es difícil apuntar a un único, o suficientemente concreto, “quién”. Las empresas que administran las redes sociales son opacas a la hora de explicar cómo funcionan sus algoritmos de gestión de contenidos. A su vez, los medios de comunicación son reacios a entonar el mea culpa cuando contribuyen a propagar información falsa.

Los bulos son mensajes emocionales que desplazan a los hechos en la explicación de la realidad. Por ello tienen una capacidad de impacto en la opinión pública que ha sido definida como diagonalista. Es decir, alcanzan (casi por igual) a personas que se ubican a la derecha y a la izquierda del espectro ideológico, ya que estas ven superadas sus capacidades de análisis racional. Si hacemos creer a la opinión pública que el sistema está corrupto, en realidad estará preparada para creer mensajes autoritaristas, que ensalzan valores antidemocráticos y que, en ocasiones, defienden abiertamente las dictaduras.

¿Qué podemos hacer?

Las consecuencias de los bulos de sobre la dana fueron reales: población que tomó decisiones vitales basadas en información falsa, trabas a la respuesta a la catástrofe de las Administraciones públicas y un desprestigio generalizado de las instituciones que todavía persiste. Es a todas luces imprescindible regular el funcionamiento ético de plataformas y medios, invertir en la formación de una ciudadanía crítica y bien informada y exigir responsabilidades a quienes contaminan con fines peligrosos a la opinión pública.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Un año de la dana: los bulos que nos confundieron durante la catástrofe – https://theconversation.com/un-ano-de-la-dana-los-bulos-que-nos-confundieron-durante-la-catastrofe-268121

No hay un perfil único para tener éxito como autónomo digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose M. Sanchez Vazquez, Catedrático de emprendimiento, Universidad de Cádiz

Who is Danny/Shutterstock

En el mundo conectado del siglo XXI, el trabajo profesional independiente (freelance) digital es una opción de carrera cada vez más presente. Un freelance digital es una persona profesional de carácter emprendedor que ofrece sus servicios, de forma temporal u ocasional, a clientes de cualquier lugar del mundo mediante herramientas y plataformas digitales.

Estos trabajadores suelen tener flexibilidad en tiempo y lugar de trabajo, y desarrollan sus carreras, sobre todo, en campos como la informática, el diseño gráfico, el marketing, la escritura, la traducción, la educación y el entretenimiento.

Nos hemos preguntado qué se necesita para triunfar en estas condiciones laborales y, utilizando el marco europeo de competencias emprendedoras (EntreComp), que describe qué es ser emprendedor y tener una mentalidad emprendedora, hemos investigado al respecto.

Nuestros resultados muestran que no existe una única competencia mágica para el éxito de estos trabajadores autónomos. En cambio, sí identificamos cuatro perfiles, con distintas combinaciones de competencias relevantes y complementarias, que aumentan las probabilidades de éxito en el trabajo autónomo digital.

El mapa europeo

El mapa de competencias emprendedoras desarrollado por la Comisión Europea comprende 15 competencias organizadas en 3 áreas:

  1. Ideas y oportunidades.

  2. Recursos.

  3. En acción.

Este mapa ofrece una visión tan amplia que plantea un doble desafío: hacerlo manejable para la enseñanza y autogestión, y su validación en contextos específicos.

En nuestra investigación recabamos las opiniones de 60 trabajadores autónomos digitales de Grecia, Portugal, España e Italia con una edad media de 43 años y 18 años de experiencia en distintas áreas profesionales (contabilidad, marketing, software, etc.)

En primer lugar, aplicamos la categorización de contenidos (card sorting) –una técnica para la investigación de la experiencia de usuario (UX Research)– para obtener información sobre cómo piensan los encuestados, qué expectativas tienen y cómo agrupan los contenidos.

Así, los participantes realizaron tres rondas de categorización:

  1. Clasificaron cada una de las 15 competencias según “SÍ” o “NO” la consideraban esencial para tener éxito.

  2. Dentro de las competencias esenciales (“SÍ”) identificaron cuáles eran las determinantes para el éxito.

  3. Las seleccionadas fueron ordenadas según cómo de importantes eran consideradas.

Aplicamos el análisis comparativo cualitativo difuso (fsQCA, fuzzy set qualitative comparative analysis) –que estudia las múltiples combinaciones que pueden conducir a un mismo fenómeno– para determinar las combinaciones óptimas de competencias que conducen a un perfil exitoso de autónomo digital.

Este enfoque es crucial para alejarse de la idea de una única receta para el éxito: mediante la observación y el análisis de las respuestas de los encuestados, identificamos las similitudes, diferencias y tendencias en sus modelos mentales para identificar las condiciones (o combinación de condiciones) que son suficientes para obtener como resultado un trabajo autónomo de éxito.

Desentrañando el éxito

El primer hallazgo es que ninguna competencia específica es suficiente por sí misma, se necesita más bien una combinación de varias. Nuestro análisis reveló cuatro perfiles óptimos:

  • Emprendedores estratégicos: saben usar la creatividad para identificar oportunidades y son capaces de planificar y gestionar procesos en entornos complejos.
  • Innovadores visionarios: tienen ideas originales –y visión y perseverancia para implementarlas–, aprenden sobre la marcha, creen en sí mismos y reconocen su potencial para crear valor.
  • Gerentes financiero-estratégicos: combinan conocimientos financieros con planificación y capacidad para gestionar riesgos en entornos complejos. Son personas emprendedoras por naturaleza, motivadas y visionarias, valoran a los demás, trabajan en equipo y se esfuerzan.
  • Inversores financieros: su experiencia financiera les permite priorizar, organizar y dar seguimiento a todos los procesos. También actúan detectando oportunidades y tomando la iniciativa.

Implicaciones y reflexión final

El mapa de combinaciones de competencias resultante de nuestro estudio puede ayudar a abrir puertas a trabajadores digitales autónomos actuales y futuros. A modo de resumen:

  • No hay una “talla única”: no existe una condición necesaria universal para ser un buen freelance digital. Lo mejor es que cada persona se autoevalúe y encuentre el perfil que mejor se adapte a sí mismo. Existen plataformas donde autoevaluar, de forma gratuita, las competencias emprendedoras.

  • Complementariedad de equipos: la definición de estos perfiles puede ayudar a los equipos de trabajo a buscar la complementariedad de competencias entre sus miembros.

  • Relaciones interpersonales: a pesar de la percepción del trabajo autónomo como solitario, la competencia “Trabajar con otros” está presente en casi todos los perfiles. Este hallazgo confronta la suposición general de que en el entorno laboral digital disminuye la importancia de las competencias interpersonales.

Estos resultados tienen implicaciones para personas emprendedoras, trabajadores autónomos digitales, educadores y formuladores de políticas públicas de fomento y apoyo al emprendimiento: en lugar de superhéroes, el mercado laboral digital necesita de profesionales que conozcan sus fortalezas y sepan combinarlas inteligentemente para forjar su carrera profesional.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. No hay un perfil único para tener éxito como autónomo digital – https://theconversation.com/no-hay-un-perfil-unico-para-tener-exito-como-autonomo-digital-263837

¿Este vino es auténtico? Así obtenemos la ‘huella molecular’ de los alimentos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Héctor Busto Sancirián, Catedrático de Universidad. Area de Química Orgánica., Universidad de La Rioja

BearFotos/Shutterstock

Aunque no seamos conscientes de ello, entrar en un supermercado es sumergirse en un mar de compuestos, códigos, concentraciones… Es lo que indican las etiquetas nutricionales, pero los productos que no las incorporan también albergan todo un universo químico en su interior. ¿Cómo puede asegurarse el consumidor, por ejemplo, de que la botella de vino que acaba de comprar es auténtica y no un fraude o una falsificación? La respuesta está en su “huella molecular”, que hoy podemos obtener gracias a las sofisticadas tecnologías de análisis disponibles en los laboratorios.

Comemos y bebemos química

Si bien el componente mayoritario de una manzana es el agua, esta fruta contiene más de 400 sustancias que contribuyen a otorgarle su sabor, textura y aroma característicos, además de los carbohidratos que aporta. La idea de que “todo es química”, lejos de ser una frase hecha, supone una realidad para los alimentos que ingerimos, ya sean procesados o naturales.

Los seres vivos somos el reactor químico más complejo y optimizado que conocemos, y las plantas llevan esta optimización a su máxima eficiencia. Con la luz del sol como fuente de energía, el dióxido de carbono como fuente de carbono, más agua y unos cuantos minerales, un manzano es capaz de generar toda su materia orgánica.

Tecnología de vanguardia para descifrar la composición de los alimentos

De la composición de los alimentos dependen tanto las características que los hacen únicos como aspectos clave de la seguridad alimentaria. En las últimas décadas, las técnicas instrumentales de análisis químicos han experimentado importantes avances. De entre ellas destacan dos: la espectrometría de masas (EM) y la resonancia magnética nuclear (RMN), que han abierto la puerta a nuevas disciplinas científicas. Una de ellas es la metabolómica, que podemos definir como el análisis exhaustivo e integral de todos los metabolitos –o la mayor parte de ellos– en un sistema biológico.

Tanto la EM como la RMN son técnicas complementarias que permiten análisis cada vez más completos de los perfiles metabólicos de los sistemas biológicos. Hoy en día, el desafío es abaratar esas tecnologías para que sean accesibles en diferentes ámbitos institucionales y empresariales.

El vino bajo la lupa molecular

Concretamente, la RMN aprovecha el comportamiento de los núcleos de ciertos átomos cuando son sometidos a campos magnéticos intensos. Esta respuesta genera señales características –lo que llamamos espectro– en cada tipo de molécula o sustancia que, por ejemplo, compone un alimento. Es la misma técnica que se emplea en el diagnóstico médico, pero en este caso transformando las señales en imágenes de nuestro cuerpo.

El vino es una bebida compleja que evoluciona microbiológicamente a partir del mosto y que contiene cientos de compuestos. Por ello, se considera un producto muy interesante para el estudio metabolómico. Además, la protección de su identidad geográfica es crucial para garantizar que el consumidor recibe exactamente lo que adquiere.

Ya en 2006, nuestro grupo de investigación desarrolló una metodología basada en RMN para hacer el seguimiento y controlar la fermentación alcohólica y maloláctica. Estos trabajos se vieron ampliados con otros que nos permitieron estudiar el potencial de dicha técnica para cuantificar diferentes compuestos, para abordar la diferenciación de vinos de distintos años y zonas geográficas –incluso separadas por poco más de 20 kilómetros– y analizar el proceso de envejecimiento.

Esta tecnología ya se encuentra al servicio de las bodegas. Por ejemplo, la Estación Enológica de Haro, en la comunidad autónoma de La Rioja (España), dispone de un equipo de RMN diseñado para controlar y caracterizar el vino, sus derivados y otras bebidas mediante la realización de un solo análisis. Esta instrumentación determina la “huella molecular” de cada vino, lo que facilita conocer su trazabilidad, su estado analítico y las particularidades de su elaboración.

Con ayuda del RMN de sobremesa

Uno de los principales inconvenientes de este procedimiento es su elevado coste, tanto en términos de adquisición como de mantenimiento. Por ello, en los últimos años se están desarrollando equipos de RMN de bajo campo o sobremesa. Aunque ofrecen menos sensibilidad y resolución –es decir, una capacidad de separación de señales más limitada a la de los utilizados en los ejemplos anteriores–, cuestan menos y prácticamente no precisan de mantenimiento.

Estas limitaciones están siendo compensadas con la incorporación de software más eficiente para el tratamiento de los datos. Por ejemplo, se han desarrollado algoritmos muy eficaces que separan de forma automática señales solapadas. Además, la aplicación de la inteligencia artificial y todas sus técnicas asociadas permitirá extraer mucha más información de lo que, para un profano en la materia, podrían parecer simples líneas en un espectro.

Este tipo de tecnología permitirá que la RMN no este reservada únicamente a grandes instituciones, sino que también llegue a centros tecnológicos y empresas del sector agroalimentario y pueda poner en valor los productos del sector primario.

El control de calidad y del fraude alimentario, la protección de la identidad geográfica, la seguridad y, sobre todo, el conocimiento por parte del consumidor de la composición nutricional de los alimentos y bebidas son ámbitos en los que la RMN de sobremesa será, a buen seguro, protagonista.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Este vino es auténtico? Así obtenemos la ‘huella molecular’ de los alimentos – https://theconversation.com/este-vino-es-autentico-asi-obtenemos-la-huella-molecular-de-los-alimentos-262051