Doctrina Monroe: más de dos siglos de “América para los americanos”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deborah Besseghini, Doctora Investigadora Marie Curie – Departamento de Geografía, Historia y Filosofía – Historia Moderna, Universidad Pablo de Olavide

Ilustración satírica de 1896 donde se ve al Tío Sam interponiéndose entre las potencias europeas y unos personajes que representan a Nicaragua y Venezuela. Wikimedia Commons

El 24 de noviembre venció el ultimátum a Nicolás Maduro por el que Estados Unidos clasificó al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista, allanando el camino para una posible intervención militar contra Venezuela.

Esa decisión parece menos una exigencia jurídica que una advertencia política.
Como ya se vio en la “guerra de los doce días” contra Irán, que llevó a casi toda la UE a aceptar las exigencias estadounidenses en el marco de la OTAN, Washington se preocupa cada vez menos por sustentar sus ataques mediante justificaciones normativas.

Acoso diplomático

Los detractores del presidente Trump sostienen que ha convertido a EE.UU. en un “Estado mafioso” (mafia state), debido a que recurre a prácticas gansteriles, tanto a nivel internacional como nacional. Para estas voces críticas, Trump busca la cooperación o el sometimiento mediante la amenaza del uso de la fuerza.

No hace falta simpatizar con Maduro para ver los riesgos de este acoso diplomático “bully diplomacy”. Por exitosa que haya sido hasta ahora, socava los ya frágiles cimientos del orden mundial normativo (rule-based global orden) que Occidente dice defender. Sus efectos resultan difíciles de prevenir.

Esto sucede en el aniversario de la llamada doctrina Monroe, que tuvo lugar el 2 de diciembre.

A todos nos suena el lema “América para los americanos” y ahora lo asociamos con el control de fronteras y el proteccionismo industrial. Sin embargo, no es la primera vez que se alzan banderas con este lema.

1823 fue el marco de una auténtica partida de ajedrez geopolítico. Más de dos siglos después del mensaje del presidente James Monroe, resulta útil conocer cómo Londres y Washington compitieron por la proyección política en Latinoamérica. Entender qué ocurrió y cómo Europa perdió gradualmente capacidad de influencia puede ayudarnos a leer mejor lo que se avecina.

El giro intervencionista de la doctrina Monroe

Monroe no podía prever que su declaración contra la injerencia europea en los países independientes de América y a favor del no-intervencionismo estadounidense en Europa (en Grecia, por ejemplo) se transformaría en una “doctrina” útil para justificar no solo el aislacionismo, sino también el intervencionismo en América y más allá.

Sin embargo, el germen de ese giro ya estaba inscrito en el propio mensaje de 1823.

Aquel año, la contrarrevolución alcanzaba su cenit con la invasión francesa de España, que restauró el absolutismo en Europa y parecía anunciar una intervención franco-española en América.

Cuando Monroe leyó su mensaje, Gran Bretaña ya había asegurado el gradual reconocimiento de la independencia hispanoamericana, publicando el compromiso francés a la no-intervención en América que recoge el Memorándum de Polignac. Este hecho constituyó una parte del proceso para la difícil aceptación británica de la intervención francesa en España.

Pero Washington lo desconocía. Como subrayan los expertos, la declaración de Monroe no representó una ambigua cooperación con Londres, sino una potente reacción negativa a un anterior pedido británico de colaboración sobre la independencia latinoamericana.

Fue, en esencia, un manifiesto de emancipación geopolítica.

El secretario John Quincy Adams, autor del documento, se oponía a la propuesta británica de declarar que ni Gran Bretaña ni EE. UU. anexarían territorios previamente españoles, porque pensaba que Londres quería limitar la proyección estratégica de la república. Su negativa contenía en esencia la ideología del “destino manifiesto” y un panamericanismo contradictorio.

Considerando cómo los conflictos imperiales del siglo XVIII habían perturbado la geografía continental, Adams quiso establecer que los territorios americanos ya no eran peones en el ajedrez europeo.

El mensaje de Monroe no fue una herramienta de política interna, como se ha dicho, sino que dejó claro al mundo que EE.UU. interpretaría cualquier amenaza europea a las independencias hispanoamericanas como un ataque a su propia seguridad y paz.

Percibía como interferencia los planes para crear monarquías independientes, porque nuevos lazos dinásticos habrían arrastrado a América a conflictos europeos. Por eso, la “libertad hemisférica” tenía que ser republicana.

Aguafuerte coloreado a mano de Charles Williams, en el que se ironiza sobre una derrota naval británica durante la Guerra de 1812.
Library of Congress

EE. UU. terminó legitimando como defensiva su teórica intervención contra la interferencia de otras potencias en otros países. Poco importó que careciera de la fuerza y la voluntad de materializar la amenaza. Fue una herramienta propagandística en Latinoamérica, que tuvo profundos efectos en México y Texas. Creó graves divisiones internas entre conservadores probritánicos y liberales proestadounidenses y empujó la reacción británica, una dinámica observada previamente en Sudamérica durante la Guerra de 1812.

Pero al intentar debilitar a la influencia europea, EE. UU. no quería actuar como guía del mundo americano.

El origen del “patio trasero”

Los límites de la declaración de Monroe residían, contrariamente a lo que se cree, en la reticencia de EE. UU. a gobernar un continente que solo deseaba controlar en la medida necesaria para su seguridad. Hispanoamérica representaba un escudo frente a la amenaza europea, la barrera entre el hogar y el mundo. Era su “patio trasero”. Con el tiempo el “hogar” se expandiría al jardín, y el jardín se proyectaría sobre el resto del mundo entre muchas contradicciones. Pero EE. UU. no perdería su hábito, fijado ya en 1823, de interpretar la injerencia ajena en territorios externos como una amenaza directa a su propia seguridad.

Y así como en el siglo XIX no quería gobernar el caos americano, hoy no quiere gobernar el mundo ni Occidente. Como conclusión, la “bully diplomacy” de Trump encarna el lado oscuro de una potencia militar hegemónica que no quiere ser un imperio, sino seguir preservándose a sí misma.

The Conversation

Deborah Besseghini es doctora investigadoras Marie Curie en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde desarrolla el proyecto “UNWANTED – The Revolutionary Impact of Financing a Global War, 1797-1825”, financiado por la Comisión Europea.
Algunos artículos citados son parte de un numero monográfico sobre la Doctrina Monroe en el cual la investigadora participó.

ref. Doctrina Monroe: más de dos siglos de “América para los americanos” – https://theconversation.com/doctrina-monroe-mas-de-dos-siglos-de-america-para-los-americanos-270607

De prohibir móviles a mutilar tabletas: maneras de gestionar (mal) la tecnología en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Margarida Romero, Research associate, Universitat Internacional de Catalunya; Université Côte d’Azur; Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA – CSIC)

Evgeny Atamanenko/Shutterstock

Para la directora del centro, la mañana se complicó antes de que la última gota de café cayera en la taza. En la sala de profesores, el ambiente se podía cortar con un cuchillo: desde hacía ya un par de años, las expectativas infladas en torno a la digitalización del colegio habían monopolizado las conversaciones.

Esta vez, sin embargo, el debate no giraba en torno al uso de la inteligencia artificial por parte del alumnado en los deberes. El foco estaba puesto en un estudiante de segundo de la ESO que había logrado saltarse las restricciones de su tableta escolar y acceder a YouTube. La preocupación no era únicamente que hubiese visto un par de vídeos inocentes, sino que el simple hecho de vulnerar las medidas de seguridad del dispositivo evidenciaba un fallo grave: si un alumno podía romper las barreras, también podía exponerse a contenido inapropiado.

El jefe de estudios, firme defensor del proyecto digital, se lamentaba mientras señalaba la pantalla: “Mira, lo teníamos todo cerrado: cámara, tienda de aplicaciones, navegador… y aun así lo han vuelto a abrir”. La directora era consciente de que el incidente iba más allá de lo técnico: detrás afloraban expectativas familiares contradictorias, un claustro dividido y una comunidad educativa que todavía no tenía claro si la tecnología era una herramienta de aprendizaje, un riesgo… o ambas cosas a la vez.

Una innovación compleja

Aquella mañana, la directora asumió algo que llevaba tiempo rondándole la cabeza: la tableta, ese dispositivo presentado como instrumento para la renovación pedagógica, se rebelaba como una fiera difícil de domesticar. Cuando se utilizaba en ciertas actividades pedagógicas, podía ser fascinante, pero también podía ser un peligro para los alumnos. El profesorado no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que había que restringir la libertad de la fiera; con la aprobación del jefe de estudios, se fue creando una jaula de restricciones en respuesta a las incidencias que su uso había causado.

Quedaba ya lejos el discurso que había situado a la tableta en el centro del ambicioso proyecto digital del centro: un dispositivo por alumno, presentado como una manera de adaptar la enseñanza al mundo digital.

El jefe de estudios, uno de los grandes impulsores del proyecto, defendía la digitalización con verdadero entusiasmo. Imaginaba alumnos creando vídeos, investigando por su cuenta, colaborando en línea y realizando sus actividades en el aula y en casa en un mismo soporte. Además, la tableta se había presentado a las familias como una manera de no tener que cargar con los manuales escolares entre la escuela y el hogar. Durante los primeros meses, algo de esa promesa pareció cumplirse entre los profesores más entusiastas y los alumnos con más autodisciplina y capacidad de regulación.




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Atar y desatar la “fiera” tecnológica

Sin embargo, la directora siempre había sospechado que la tableta tenía un potencial tan prometedor como problemático. Desde el primer curso, familias y docentes le trasladaron inquietudes que se repetían con frecuencia: vídeos grabados sin permiso, capturas de pantalla comprometedoras, distracciones constantes en el aula, accesos a contenidos inapropiados. Tras cada incidente, el equipo directivo instaba al servicio técnico a encontrar una solución “definitiva y urgente”.

En respuesta, el centro empezó a bloquear la cámara, restringir aplicaciones, limitar el acceso a internet o desactivar funciones básicas del dispositivo. El objetivo era doble: proteger al alumnado y evitar situaciones que pudieran dañar la convivencia o la reputación del centro. Pero ese control tan minucioso tenía efectos secundarios evidentes: las tabletas quedaban reducidas a versiones muy limitadas de lo que originalmente se había prometido. La “fiera” tecnológica pasaba a ser, en la práctica, un aparato domesticado hasta la ineficacia, un corderito manso pero ineficiente.




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Los estudiantes, acostumbrados a usar sus tabletas con total libertad en casa, reaccionaban a las limitaciones con creatividad y cierta picardía. Cada día buscaban formas de “desatar” la fiera que había atado el equipo técnico de la escuela. Y así, como en el relato de Penélope, el profesorado dedicaba horas a tejer un entramado de restricciones tecnológicas, que los alumnos intentaban destejer cuando salían del centro. Un tejer y destejer diario, perdiendo el tiempo y la paciencia del equipo del centro. Ese tiempo invertido en vigilar la herramienta terminaba restándolo de lo realmente importante: la relación educativa, la conversación, la atención personalizada.

Protocolo común para centros

El caso de este colegio no es una excepción sino representativo de las contradicciones y frustraciones que se han vivido en las aulas con la llegada de las tecnologías digitales. En nuestro reciente trabajo de investigación al respecto, hemos diseñado un estudio que incorporara no solo la visión de todos los miembros de la comunidad educativa (alumnado, docentes, familias y equipos directivos y pedagógicos), sino también la observación directa en los centros.

Nuestro trabajo se llevó a cabo en dos institutos de secundaria, con 536 alumnos observados. Allí constatamos cómo la tensión entre innovación y control atraviesa toda la vida escolar. Algunos centros optan por prohibir los móviles; otros, por crear zonas sin pantallas; otros apuestan por una digitalización total; y los hay que deciden recortar la tecnología hasta dejarla casi irreconocible.

En la última década, la educación ha oscilado entre el tecnooptimismo y el tecnoescepticismo, una dinámica que se ha intensificado con la llegada de la inteligencia artificial generativa, que irrumpe en un ecosistema ya saturado de tensiones.

Herramientas que transforman

En nuestras observaciones comprobamos que la tecnología genera dificultades porque suele introducirse en la escuela como si fuera un objeto neutro, algo que puede simplemente usarse bien o mal.

Pero las herramientas digitales transforman las relaciones entre docentes, alumnado y familias. Alteran las normas, los ritmos, las posibilidades de trabajo y también los riesgos. Por eso, proponemos regular sus usos desde el propio centro educativo y acompañar al profesorado en su capacidad para diseñar actividades donde la tecnología aporte un valor añadido, ya sea para desarrollar competencias disciplinares o digitales.

Dos ejemplos sencillos: mutilar una tableta (bloquear cámara, aplicaciones o funciones determinadas) la reduce a un libro caro, mientras que prohibir el móvil elimina cualquier posibilidad educativa. En cambio, usar la tecnología con sentido implica integrarla en actividades que aporten valor: por ejemplo, usar la cámara para documentar un experimento o el móvil para recoger y analizar datos en una salida. La diferencia es clara: el objetivo no es bloquear por defecto, sino de dar un propósito pedagógico a las herramientas para desarrollar competencias digitales y disciplinares.

No se trata de expulsar, mutilar o domesticar la tecnología, sino de desarrollar capacidades docentes y directivas que permitan establecer políticas de uso centradas en el desarrollo competencial: pensamiento computacional, comprensión y análisis de datos, alfabetización informática y capacidad de programar. El objetivo no es formar meros consumidores de tecnología, sino personas capaces de comprenderla, crearla y transformarla.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. De prohibir móviles a mutilar tabletas: maneras de gestionar (mal) la tecnología en el aula – https://theconversation.com/de-prohibir-moviles-a-mutilar-tabletas-maneras-de-gestionar-mal-la-tecnologia-en-el-aula-269950

Hannah Arendt y Gaza hoy: la persistente banalidad del mal

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Ledesma de la Fuente, Profesor de Filosofía, Universidad de La Rioja

La Defensa Civil palestina busca vecindarios bajo los escombros tras una incursión israelí en una casa en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, el 24 de octubre de 2023. Anas-Mohammed/Shutterstock

El 4 de diciembre de 1975 fallecía en su apartamento de Nueva York Hannah Arendt, filósofa y politóloga judía de origen alemán, nacionalizada estadounidense, cuya obra alcanzó una enorme proyección internacional.

Su trayectoria se distingue por una independencia intelectual poco común, que hace difícil su encuadre en las corrientes dominantes del pensamiento del siglo XX. Sus investigaciones abordan temas tan variados como la sociedad de masas, las posibilidades de la acción política, las tensiones internas de la democracia, la violencia extrema y la responsabilidad de los ciudadanos ante esa violencia.

Sin embargo, Arendt es recordada sobre todo por el concepto de “banalidad del mal”, formulado en su estudio sobre el criminal de guerra Adolf Eichmann, quien –a diferencia de otros jerarcas nazis juzgados en Núremberg en 1946– había logrado eludir la justicia durante años.

La aniquilación sin preguntas

En Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal, de 1963, Arendt argumenta que Eichmann no era ninguna encarnación del mal radical, una figura demoníaca o un sádico. Era, más bien, un individuo mediocre, gris, anodino y sobre todo incapaz de pensar de forma crítica.

Portada del libro _Eichmann en Jerusalén_ en 1963.
Portada del libro Eichmann en Jerusalén en 1963.
Wikimedia Commons

En esencia, Eichmann cumplió el papel de un funcionario diligente, más atento a la eficiencia administrativa que a las implicaciones éticas de sus actos. Consideraba que la aniquilación sistemática de un grupo humano –aceptada sin reflexión y justificada por la supuesta amenaza que representaba para la supervivencia del Estado– no solo era legítima sino necesaria. También entendía que cumplir con esa tarea formaba parte de su deber como ciudadano alemán.

Su obediencia estricta a las órdenes, desprovista de pensamiento y de empatía, revelaba un tipo de mal que no surge de una voluntad perversa, sino de una profunda incapacidad para pensar. Ese mal banal es superficial y conformista: no se manifiesta como un impulso violento o ideologizado, sino como una obediencia ciega a estructuras jerárquicas que diluyen la responsabilidad individual. Arendt advirtió que esta forma de mal es especialmente peligrosa porque no se reconoce a sí misma como tal. Además abre la posibilidad inquietante de que atrocidades radicales puedan ser cometidas por personas aparentemente normales, carentes de pensamiento crítico.

El genocidio en Gaza

Resulta tristemente irónico que, algo más de medio siglo después de estas investigaciones, el mundo asista impertérrito a otro genocidio.

Ya en abril de 2025 la relatora de la ONU para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, señaló la presencia de patrones genocidas en las actuaciones que Israel sigue llevando a cabo en Palestina, especialmente en la Franja de Gaza, a pesar del alto en fuego. Entre los argumentos que sustentaron esta valoración figuraban, entre otros, la hambruna deliberada provocada mediante restricciones políticas a la ayuda humanitaria, la destrucción sistemática del patrimonio histórico y cultural palestino y la creación de condiciones de vida que hacían prácticamente imposible la existencia cotidiana en el territorio, tal y como documentó Amnistía Internacional.

El exministro de Defensa del gobierno de Israel Yoav Gallant describió a los gazatíes como “animales humanos”. El actual ministro ultra Bezalel Smotrich llamó a destruir totalmente Gaza y concentrar a su población o incluso confesar que “nadie nos dejará matar a 2 millones de civiles de hambre, incluso aunque sea algo justificado y moral”. Sin embargo, a pesar de las numerosas y documentadas declaraciones de estos jerarcas debemos asumir, según el planteamiento de Arendt, que los soldados israelíes que cumplen estas órdenes no actúan necesariamente por maldad personal.

Las acciones del piloto de las FDI que recibe la orden de bombardear un hospital, o del ingeniero informático que programa el algoritmo que determina dicho ataque y calcula cuántas bajas civiles pueden causar sin soliviantar en exceso la opinión pública de Occidente no responden necesariamente a una voluntad genocida propia. Se insertan dentro de un sistema jerárquico y burocratizado que proporciona amparo legal y legitimidad política a sus acciones, pero no se les pueden atribuir una maldad intrínseca.

Nociones de ética pero no aplicación

Uno de los aspectos que más sorprendió a Arendt de su cobertura al juicio de Eichmann fue que el acusado parecía tener nociones de la ética kantiana. Esta señala la autonomía del juicio moral y el deber de actuar según un criterio que pueda ser asumida como principio universal. El acusado entendía que el principio de su voluntad podría devenir en unas leyes generales, en este caso una que se fundamentara en la supervivencia del Tercer Reich a través de las acciones necesarias, incluida la solución final. La nueva escala de valores prescrita por el gobierno hacía que a Eichmann, que se expresaba en términos burocráticos, le fuera irrelevante pensar desde el punto de vista de las otras personas, las víctimas. También le permitía sentirse, según sus propias palabras, “libre de toda culpa”.

Retrato en blanco y negro de una mujer con traje.
Retrato de Hannah Arendt en 1958 hecho por Barbara Niggl Radloff.
Münchner Stadtmuseum, Sammlung Fotografie, CC BY-SA

No resultaría difícil imaginar justificaciones parecidas en el caso de que existiese un futuro tribunal internacional que juzgase a los responsables del genocidio en Palestina: que la aniquilación sistemática de un grupo humano –aceptada sin reflexión y amparada en la supuesta amenaza que representaba para la supervivencia del Estado– no solo se consideraba legítima sino necesaria. Según esto, cumplir con esa tarea formaba parte del deber como ciudadanos israelíes.

El mal no se revela con rostro monstruoso, sino que se esconde en la mediocridad, la obediencia ciega y la incapacidad de pensar por uno mismo. En tiempos de crisis, esta advertencia sigue siendo urgente: solo una ciudadanía activa, reflexiva y moralmente responsable puede frenar la deshumanización y el autoritarismo.

Como señala la periodista Teresa Aranguren en su reciente libro Palestina: la existencia negada, al día siguiente de la destrucción del hospital de Al-Ahli por un misil de alta tecnología –armamento solo accesible a una potencia como Israel– Netanyahu se reunió con Joe Biden, entonces presidente de Estados Unidos. Este, según los informes, le dijo con una media sonrisa: “Parece que han sido los del otro lado, no tú”.

Responder de esa manera, con tal cinismo ante la muerte de civiles, es un ejemplo claro de lo que Hannah Arendt llamó la banalidad del mal.

The Conversation

Álvaro Ledesma de la Fuente no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Hannah Arendt y Gaza hoy: la persistente banalidad del mal – https://theconversation.com/hannah-arendt-y-gaza-hoy-la-persistente-banalidad-del-mal-271047

Ocho cuestiones clave sobre la peste porcina africana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Christian Gortazar, Catedrático de Sanidad Animal en el IREC, responsable del grupo SaBio, Universidad de Castilla-La Mancha

El virus de la peste porcina africana se transmite entre jabalíes, pero puede afectar también a los cerdos. David Relimpio

A finales de noviembre de 2025 se confirmaron los primeros casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes en la provincia de Barcelona. El foco se localizó en un entorno periurbano, atravesado por autovías y muy próximo al campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona. La zona, previamente señalada como punto de riesgo, fue delimitada inicialmente con un radio de 6 kilómetros y una franja de vigilancia ampliada hasta los 20.

La hipótesis más plausible sobre la entrada del virus apunta a restos de comida contaminada que llegaron a un jabalí. Sea como sea, el virus de la PPA ya está en España. Y eso es una pésima noticia para nuestro sector porcino.

A continuación intentamos resolver las dudas que surgen sobre la naturaleza de esta enfermedad, qué medidas deben tomarse para controlarla y cuáles pueden ser las consecuencias de su expansión.

1. ¿Cuál es el origen y cómo se contagia?

La causa de la PPA es un virus de ADN de gran tamaño, capaz de expresar unos 160 genes, lo que lo convierte en un patógeno especialmente complejo. Encapsulado y resistente, puede sobrevivir durante meses en restos orgánicos, como un jabalí en descomposición.

Su transmisión se produce principalmente por contacto directo con sangre o tejidos, lo que puede ocurrir cuando un jabalí consume restos cárnicos contaminados o a través de interacciones estrechas entre los animales.

Una vez infectado, el ejemplar comienza a excretar el virus a los 3-4 días, y suele morir en unos 8-9 días, presentando fiebre alta y hemorragias internas. La mortalidad supera el 90 %. De forma natural, la PPA se propaga lentamente, a unos 13 km por año, por lo que focos más alejados suelen deberse a actividad humana.

2. ¿Qué conviene saber sobre el jabalí?

El jabalí es el ancestro del cerdo. Ambos comparten no solo la genética, sino también muchas enfermedades. Es lo que se denomina un “estratega de la r”, o sea, capaz de soportar altos niveles de caza, depredación o enfermedades. Aunque es una especie nativa de Eurasia y el norte de África, la proliferación del esta especie genera numerosos problemas: produce daños agrícolas, invade zonas urbanas, destruye nidos de aves amenazadas y transmite enfermedades al ganado.

Esta sobreabundancia se debe al aumento de zonas forestales, al cambio de cultivos, al abandono de la ganadería extensiva y a la caída del número de cazadores. Como resultado, se estima que en España hay actualmente entre 2 y 3 millones de jabalíes, unas diez veces más que hace 40 años. También es una especie cinegética cuya caza entretiene y ocupa a muchas personas y genera una actividad económica vital para el medio rural.

3. ¿Qué medidas se deben tomar de manera inmediata?

Lo primero es dejar la zona cero razonablemente tranquila. Los jabalíes del área infectada acabarán muriendo todos de PPA, pero hay que definir bien sus límites. Partiendo de los casos que ya conocemos, habrá que ampliar el radio de búsqueda. En las zonas más cercanas debe hacerse de forma intensa, con batidas de búsqueda de cadáveres meticulosas, discretas y realizadas por suficientes agentes medioambientales y colaboradores. Y en las más alejadas, utilizando drones y perros especializados para prospectar barrancos, cauces y cualquier otro ambiente en el que puedan aparecer jabalíes enfermos o muertos.

Cada cadáver encontrado será mapeado, recogido y enviado para análisis y destrucción. Esto tardará unos días.

4. ¿Y a medio plazo?

Una vez delimitado el perímetro, es clave evitar que salgan jabalíes infectados o restos contaminados, salvo para análisis y destrucción. En el centro del brote, donde se concentran los casos, el virus acabará con los animales por sí solo. Progresivamente, habrá que actuar sobre las poblaciones circundantes.

Esto hay que hacerlo de forma silenciosa, sin perros, posiblemente combinando trampas y el posterior sacrificio con el uso de silenciadores y visores térmicos. Se trata de establecer una zona de baja densidad, de reducir la probabilidad de que la PPA se extienda más allá de la zona infectada. Ocurre como en un cáncer: mejor llevarse algo de tejido de más.

Aunque pueda parecer una medida dura, es más compasivo intervenir a tiempo y evitar el sufrimiento que provoca la enfermedad. La experiencia en otros países demuestra que, si se actúa pronto y con intensidad, es posible erradicar la PPA.

5. ¿Habrá vacunas?

No a corto plazo. Las vacunas inactivadas y las de subunidades son muy seguras, pero poco eficaces, mientras que las vacunas vivas atenuadas –mucho más efectivas– aún necesitan importantes mejoras en seguridad.

6. ¿Qué pasará con los cerdos?

Todo dependerá de si se contiene al virus en un área relativamente pequeña. Las pocas explotaciones porcinas de la zona lo pasarán mal, aunque recibirán ayudas. Lo importante es evitar que el virus llegue a comarcas con alta producción porcina, clave para el sector agroalimentario.

El porcino representa el 17 % del PIB agrario y genera cerca de 300 000 empleos, muchos en zonas rurales. Si la PPA se limita a unas pocas comarcas y se controla en poco tiempo, las exportaciones podrán mantenerse, aunque haya un bajón inicial.

7. ¿Cómo afectará a la caza?

En la zona infectada y sus alrededores no se puede cazar. El control de jabalíes, si es necesario, se hará de forma discreta para evitar movimientos de animales potencialmente infectados. Esta prohibición afectará a algunas sociedades de cazadores, que deberán buscar oportunidades en otras zonas. A cambio, habrá que reforzar la actividad cinegética en áreas periféricas más alejadas; la colaboración entre sociedades vecinas será fundamental. Además, en los cotos de riesgo se aplicarán protocolos de desinfección.

El papel de los cazadores ya es clave en el control del jabalí, y lo será aún más con la PPA. Contribuirán a reducir la densidad y a localizar cadáveres gracias a su conocimiento del terreno.

8. ¿Qué ocurrirá en el futuro?

Nadie sabe qué ocurrirá a largo plazo. En los países bálticos, la PPA resultó fatal para los productores de porcino y redujo drásticamente la población de jabalíes, hasta niveles comparables a los de hace 20 años. En esa región, la cercanía de países poco transparentes y nada colaborativos, como Rusia y Bielorrusia, ha dificultado el control, y la enfermedad se ha vuelto endémica. Ahora, diez años después, las poblaciones de jabalí empiezan a recuperarse, pero la peste permanece. Aquí, en España, aún estamos a tiempo.

The Conversation

Christian Gortazar recibe fondos de la Comisión Europea, proyecto Horizon Europe ASFaVIP, sobre PPA, además de proyectos nacionales y regionales de i+d.

Aleksandra Kosowska está contratada con cargo a proyecto ASFaVIP: Understanding performance characteristics of live attenuated vaccines for the prevention and control of African swine fever in wild boar and domestic pigs (GA Nº 101136676), financiado por la Comisión Europea.

ref. Ocho cuestiones clave sobre la peste porcina africana – https://theconversation.com/ocho-cuestiones-clave-sobre-la-peste-porcina-africana-271073

Tomar zumo de naranja a diario podría ayudar al corazón

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David C. Gaze, Senior Lecturer in Chemical Pathology, University of Westminster

Ivanko80/Shutterstock

Aunque llevamos ya algunos años escuchando que es preferible desayunar fruta que zumo de naranja, porque esta bebida solo aporta azúcares libres que aumentan el riesgo de obesidad, no faltan estudios que le encuentran virtudes interesantes.

En concreto, una investigación reciente ha demostrado que el consumo regular de zumo de naranja puede influir en la actividad de miles de genes dentro de nuestras células inmunitarias. Muchos de estos genes ayudan a controlar la presión arterial, calmar la inflamación y regular la forma en que el cuerpo procesa el azúcar, lo que contribuye a mejorar la salud cardíaca a largo plazo.

Los investigadores realizaron un seguimiento a adultos que bebieron 500 ml de zumo de naranja pasteurizado puro cada día durante dos meses. Después de 60 días, muchos genes asociados con la inflamación y la hipertensión arterial se habían vuelto menos activos.

Entre ellos, NAMPT, IL6, IL1B y NLRP3, que suelen ponerse en marcha cuando el cuerpo está sometido a estrés. Otro gen conocido como SGK1, que afecta a la capacidad de los riñones para retener sodio (sal), también redujo su actividad.

Estos cambios coinciden con hallazgos previos que indican que beber zumo de naranja a diario puede reducir la presión arterial en adultos jóvenes.

Un vaso de zumo de naranja al día puede ser beneficioso para la salud cardíaca.
retan/Shutterstock

El zumo reduce la inflamación y relaja los vasos sanguíneos

El hallazgo ofrece una posible explicación a por qué el zumo de naranja se ha relacionado con una mejor salud cardíaca en varios ensayos. El nuevo trabajo muestra que, a la vez que eleva el azúcar en sangre, esta bebida cítrica desencadena pequeños cambios en los sistemas reguladores del cuerpo que reducen la inflamación y ayudan a relajar los vasos sanguíneos.

Tiene sentido si pensamos que los compuestos naturales de las naranjas, en particular la hesperidina, un flavonoide cítrico conocido por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, pueden influir en los procesos relacionados con la hipertensión arterial, el equilibrio del colesterol y la forma en que el cuerpo procesa el azúcar.

La respuesta varió en función del tamaño corporal: las personas con más peso tendían a mostrar mayores cambios en los genes implicados en el metabolismo de las grasas, mientras que los voluntarios más delgados mostraban efectos más fuertes sobre la inflamación.

Una revisión sistemática de ensayos controlados en la que participaron 639 personas de 15 estudios descubrió que el consumo regular de zumo de naranja reducía la resistencia a la insulina y los niveles de colesterol en sangre. La resistencia a la insulina es una característica clave de la prediabetes, y el colesterol alto es un factor de riesgo establecido para las enfermedades cardíacas.

Otro análisis centrado en adultos con sobrepeso y obesidad encontró pequeñas reducciones en la presión arterial sistólica y aumentos en las lipoproteínas de alta densidad (HDL), a menudo denominadas colesterol bueno, tras varias semanas de consumo diario de zumo de naranja. Aunque estos cambios son modestos, incluso las mejoras leves en la presión arterial y el colesterol pueden marcar una diferencia significativa si se mantienen durante años.

A esto se le suma que, según una revisión reciente, el zumo de naranja influye en las vías relacionadas con el uso de energía, la comunicación entre las células y la inflamación. También puede afectar a la microbiota intestinal, que cada vez se considera más importante para la salud cardíaca.

Si nos decantamos por zumo de naranja sanguina, basta consumirlo durante un mes para que aumente el número de bacterias intestinales que producen ácidos grasos de cadena corta. Estos compuestos ayudan a mantener una presión arterial saludable y a reducir la inflamación.

Las personas con síndrome metabólico son las que más pueden salir ganando. Una investigacion con 68 participantes obesos demostró que el consumo diario de zumo de naranja mejoraba el funcionamiento del revestimiento de los vasos sanguíneos (función endotelial), esto es, la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse y dilatarse. Y eso se asocia directamente con un menor riesgo de ataques cardíacos.

Algunos estudios contradictorios

Otro estudio, realizado con 129 trabajadores de una fábrica de zumo de naranja en Brasil, reveló concentraciones sanguíneas más bajas de apolipoproteína B, o apo-B, un marcador que refleja el número de partículas portadoras de colesterol relacionadas con el riesgo de sufrir un infarto.

Sin embargo, un análisis más amplio de las concentraciones de grasas en sangre reveló que, aunque los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) –colesterol malo– suelen descender, otras mediciones lipídicas, como los triglicéridos y el HDL, no varían significativamente.

En cualquier caso, parece que beber zumo de naranja no solo aporta azúcar: aunque la fruta entera sigue siendo la mejor opción debido a su fibra, un vaso diario de zumo de naranja puro podría tener efectos beneficiosos para la salud que se acumulan con el tiempo. Estos incluyen aliviar la inflamación, favorecer un flujo sanguíneo más saludable y mejorar varios marcadores sanguíneos relacionados con la salud cardíaca a largo plazo.

The Conversation

David C. Gaze no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Tomar zumo de naranja a diario podría ayudar al corazón – https://theconversation.com/tomar-zumo-de-naranja-a-diario-podria-ayudar-al-corazon-271192

El curioso comportamiento de algunas aves que usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Garrido Bautista, Investigador posdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha

Ejemplar de estornino negro (_Sturnus unicolor_). Erni/Shutterstock

La construcción de nidos es un comportamiento prácticamente universal en las aves. Estas estructuras son un rasgo tan distintivo de estos animales como lo son sus plumas o alas. Los nidos son el soporte estructural para los huevos, pollos y los propios progenitores que lo construyen, protegiéndolos frente a depredadores y otros factores ambientales.

La mayoría de las aves usan materiales orgánicos para su construcción, como ramas o musgo, pero también inorgánicos como barro y otros de origen antropogénico, como plásticos. Todos estos materiales conforman la base estructural de un nido, pero en su superficie también se encuentran otros añadidos tras la terminación de la estructura –como plumas o pelo– con funciones muy diversas, en muchos casos relacionados con la selección sexual. Entre estos elementos incorporados a posteriori se encuentran las plantas verdes frescas, como aquellas que utilizamos comúnmente para agregar sabor, color y aroma a alimentos.

Comportamiento intrigante

La incorporación de fragmentos frescos de plantas, muchas veces aromáticas, o incluso de flores, es un comportamiento que ha intrigado a muchos científicos durante décadas. Hasta donde sabemos, esta conducta solo la exhiben unas pocas especies entre las miles que existen actualmente, lo que la hace más intrigante.




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Cuando hablamos de material vegetal verde y fresco nos referimos a hojas completas o fragmentos de ellas, hierbas y flores, que aunque no son verdes pueden adoptar funciones similares. Este tipo de material casi siempre se incorpora cuando la estructura del nido está terminada y se mantiene hasta la puesta de los huevos, aunque hay especies, como el herrerillo común (Cyanistes caeruleus) que continúan aportando material verde hasta que los polluelos abandonan el nido. Otras especies de aves que muestran esta conducta son el estornino pinto (Sturnus vulgaris), el estornino negro (Sturnus unicolor) y, aunque solo existe un reporte en China, el gorrión rutilante (Passer cinnamomeus).

Mezcla de fragmentos de plantas frescas y flores de uno de los nidos de estornino negro que los autores han estudiado en la Sierra de Madrid.
Mezcla de fragmentos de plantas frescas y flores de uno de los nidos de estornino negro que los autores han estudiado en la Sierra de Madrid.
Javier Sierro

Una selección minuciosa

A diferencia de los materiales estructurales (barro, ramas, etc.), las plantas parecen seleccionarse minuciosamente, ya que las aves escogen una pequeña fracción no aleatoria de variedades entre la flora local. Además, existen diferencias geográficas y sexuales entre y dentro de cada especie.

Según pudimos observar investigadores de las Universidades de Coímbra y de Granada, el herrerillo común, por ejemplo, selecciona principalmente la menta en los alrededores de Coímbra (Portugal) y el marrubio en Sierra Nevada. Otros trabajos han reportado que el herrerillo común prefiere la milenrama y el tomillo borriquero en los bosques de Córcega (Francia).

Además, en esta especie, solo la hembra aporta estas plantas al nido y lo hace desde la incubación de los huevos hasta el momento en que los polluelos se independizan. Por su parte, el estornino pinto parece ser algo menos selectivo, con un rango de plantas seleccionadas muy superior al herrerillo común, tanto en poblaciones de Estados Unidos como de Alemania. Y un patrón similar se puede observar en el estornino negro, su pariente más cercano, que incluso puede añadir flores al nido. En ambas especies de estornino, solo los machos aportan el material verde fresco y siempre antes de la incubación.

Pero lo verdaderamente llamativo de estas plantas es su perfil químico. Se ha comprobado que muchas de las especies seleccionadas son aromáticas, es decir, que emiten cantidades significativas de compuestos volátiles al entorno. Son estos compuestos terpenoides, como el limoneno o sabineno, los que han llamado la atención de los científicos por sus propiedades antimicrobianas e insecticidas.




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Posibles utilidades de las plantas frescas

Diversos estudios han puesto a prueba la hipótesis de si las plantas frescas aromáticas reducen la carga de parásitos y bacterias patógenas en los nidos. Aunque la evidencia a favor es elevada, tiene matices. La mayoría de los estudios realizados con el herrerillo común han encontrado un efecto antiparasitario y antimicrobiano de las plantas aromáticas, pero no todos los grupos de parásitos se ven afectados de forma similar.

En un estudio que hicimos en Coímbra, donde introdujimos experimentalmente menta en unos nidos y hierba en otros, vimos que la primera reducía la población de ácaros hematófagos (aquellos que se alimentan de sangre), pero no la de larvas hematófagas de moscas. Este mismo patrón también se ha observado en otras poblaciones de herrerillo común y con otros grupos de parásitos.

Otra hipótesis que explica el uso de plantas frescas aromáticas se basa en la capacidad de los compuestos volátiles para estimular sistemas fisiológicos, como el inmunitario. Al igual que con la capacidad para reducir o matar parásitos y bacterias, existen matices en cuanto a la evidencia a favor, ya que las plantas aromáticas parecen estimular distintos componentes según la planta o mezcla de plantas empleada.

Hay casos donde las plantas aromáticas provocan un aumento de parámetros como el hematocrito, el número de glóbulos blancos o el crecimiento de los polluelos, pero en otras muchas ocasiones no se ha observado efecto alguno. Estos resultados discrepantes también los encontramos en la población de Coímbra. Incluso algunos estudios han encontrado evidencias a favor y en contra en la misma población de estudio y con la misma planta aromática.

Por último, existen otras hipótesis que, en vez de basarse en el perfil químico de las plantas para explicar su uso, lo hacen en su estructura macroscópica. Este enfoque señala a las plantas frescas como ornamentos que usan los machos para indicar su calidad individual y atraer a potenciales parejas o incluso para mantener el vínculo de pareja durante la época reproductora. Tal explicación se ha propuesto para el estornino pinto y el negro, cuyos machos introducen flores en los nidos junto a la mezcla de plantas frescas.

En la población de estornino negro en la Sierra de Madrid que nuestro equipo de investigación estudia no es raro encontrar flores entremezcladas con hojas de diversas especies de plantas. No obstante, se desconoce qué mecanismo podría estar detrás de esta señal o cuál sería su contenido informativo, ya que se trata de un comportamiento aparentemente barato en términos energéticos que cualquier estornino podría realizar.




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Incógnitas y lo que queda aún por hacer

Aun con todo el conocimiento acumulado en torno a estas observaciones, quedan muchas incógnitas por resolver. ¿Tienen las plantas frescas una misma función universal o han adoptado funciones distintas según la especie y región geográfica? Aun no disponemos de una suerte de árbol filogenético para este comportamiento, por lo que desconocemos si es un carácter ancestral o derivado que ha aparecido varias veces en la evolución de las aves.

Sin embargo, las actuales diferencias geográficas y entre especies en la función y composición de plantas frescas parecen apuntar más bien a una diversificación funcional, es decir, que las plantas frescas habrían adoptado funciones distintas en diferentes especies (o incluso entre poblaciones de la misma especie). Tampoco hay estudios que hayan explorado nuevas funciones potenciales distintas a las ya probadas.

Por otra parte, si este comportamiento es adaptativo, debería incrementar el éxito reproductivo de la pareja. Recientemente se ha publicado un metaanálisis que ha encontrado un efecto positivo del material verde fresco en el éxito reproductivo, pero sólo en función de cómo se diseñe el experimento.

Por otro lado, para que un carácter sea adaptativo, debe ser heredable. A día de hoy, desconocemos qué porcentaje de la variabilidad de este comportamiento viene determinado por factores genéticos y ambientales o sociales, por lo que son esenciales futuros estudios que aborden la heredabilidad de dicha conducta. Incluso no sería descartable que, en ciertas poblaciones, incorporar plantas frescas no sea un fenómeno adaptativo, es decir, que en vez de aumentar el éxito reproductivo lo disminuya.

Aún queda mucho por descubrir de este fascinante comportamiento, y las futuras líneas de investigación deberían apuntar a los rincones inexplorados del uso de plantas frescas. Quienes hemos investigado de forma exhaustiva este fenómeno todavía no podemos responder con rotundidad a por qué las aves usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos. Quizás unas especies le den un uso y otras le den otro distinto. Esperemos tener una respuesta clara y rotunda en los próximos años.

The Conversation

Jorge Garrido Bautista no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El curioso comportamiento de algunas aves que usan plantas frescas y aromáticas en sus nidos – https://theconversation.com/el-curioso-comportamiento-de-algunas-aves-que-usan-plantas-frescas-y-aromaticas-en-sus-nidos-269572

Por qué no debemos tener miedo a la anestesia cuando vamos al dentista

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria Pilar Pecci Lloret, Profesora Ayudante Doctor en Clínica Odontológica Integrada Infantil, Universidad de Murcia

Estos últimos días han sido raros para quienes trabajamos en el mundo de la odontología. El pasado 21 de noviembre saltó a las noticias el caso de una niña que falleció tras una sedación profunda en una clínica dental de Algemesí (Valencia). Este tristísimo suceso ha dejado a muchas familias con miedo y un montón de dudas sobre lo que pasa cuando vamos al dentista y nos “duermen” o nos “sedan”. Resulta totalmente comprensible la preocupación, pero también es importante arrojar un poco de luz sobre el asunto, porque no todas las técnicas de anestesia o sedación son iguales, ni implican un riesgo elevado.

Veamos caso por caso.

1. Anestesia local: la que aplica casi siempre el dentista en la clínica dental

Es la que todos conocemos: un pinchacito en la encía y ya está. La anestesia local simplemente bloquea el dolor en la zona donde va a trabajar el odontólogo. El paciente está despierto, consciente, hablando, moviéndose y respirando normalmente. Lo único que nota es que el diente o la encía dejan de molestar.

Se trata, con diferencia, de la técnica más utilizada y segura. No “duerme” al paciente, no afecta a la respiración, no produce pérdida de memoria ni nada parecido. Sirve para empastes, extracciones sencillas, limpiezas profundas y prácticamente cualquier tratamiento habitual. Y como cualquier procedimiento de este tipo, puede acarrear ciertas complicaciones locales (dolor, hematomas, adormecimientos prolongados, mordeduras involuntarias…) o sistémicas (toxicidad del anestésico, reacciones alérgicas…), aunque estas últimas ocurren muy raramente.

2. Sedación mínima: un empujoncito para quien lo pasa mal

Aquí entramos en otro terreno: la sedación mínima no duerme, simplemente relaja. Es ideal para personas muy nerviosas o niños que tienen auténtico pánico al sillón dental.

Dentro de esta categoría habría dos opciones:

a) Premedicación oral

Medicamentos como diazepam o midazolam, administrados según el peso y la edad del paciente, ayudan a reducir la ansiedad. De efecto suave, puede aplicarlos un odontólogo. El paciente sigue consciente, responde cuando se le habla y mantiene todas sus funciones con normalidad.

b) Óxido nitroso

Probablemente lo conozca como “el gas de la risa”. Este gas sedante se respira por una mascarilla nasal y hace que estemos más tranquilos, pero sin que perdamos en ningún momento la consciencia. Lo notamos como una sensación agradable y sus efectos duran mientras lo estamos respirando.

Hablamos de una técnica muy segura, con complicaciones poco frecuentes. Si estas aparecen, casi siempre son leves: algo de temblor, sudoración o náuseas. Cuando se retira la mascarilla, el efecto desaparece en cuestión de minutos.

Y sí, el óxido nitroso también puede administrarlo un odontólogo debidamente formado.

3. Sedación profunda: la administra un anestesista en una clínica dental

En este caso, el paciente puede llegar a dormirse, no recuerda casi nada de lo que ocurrió durante el procedimiento y responde poco o nada a estímulos. Para lograr el nivel de sedación profunda hace falta una vía intravenosa, fármacos administrados por un anestesista y monitorización continua (oxígeno, ritmo cardíaco, tensión, etcétera).




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Es decir: no lo lleva a cabo el dentista, sino un médico anestesista. Puede aplicarse en clínicas dentales, pero solo cuando cumplen con todos los requisitos legales y técnicos. Aunque es una técnica segura cuando está bien controlada, no carece totalmente de riesgos, porque puede afectar a la respiración o requerir ayuda para mantener la vía aérea permeable.

4. Anestesia general: la aplica un anestesista en el hospital

El paciente es intubado, se encuentra bajo control anestésico total y no se mueve ni responde de ninguna manera (está completamente “dormido”). Es el método elegido para tratamientos muy largos, pacientes con discapacidades severas o situaciones donde es imposible trabajar en el sillón dental, y solo se lleva a cabo en hospitales.

En la Región de Murcia, el Programa de Atención Dental Infantil (PADI) atiende a menores con más de un 33 % de discapacidad que necesitan tratamiento dental bajo anestesia general. Pues bien, un estudio realizado con 111 niños a los que se administró dicha anestesia no encontró ningún caso de complicación. Es decir, cuando se hace en un entorno hospitalario, con anestesistas y con todos los recursos necesarios, es un procedimiento muy seguro.

Entonces… ¿hay que tener miedo?

No. Hay que tener información. La sedación y la anestesia son herramientas necesarias que permiten tratar a miles de personas cada día sin dolor y sin sufrimiento. Lo ocurrido hace unas semanas es una tragedia aislada, no la norma.

La clave está en:

-Usar la técnica adecuada para cada caso.

-Informar bien a las familias.

-Contar con profesionales cualificados.

-Trabajar en entornos seguros.

Un buen dentista explicará siempre qué se va a hacer, qué nivel de sedación se usará y quién estará encargado de ella. Y, ante cualquier duda, no debemos tener miedo a preguntarle.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué no debemos tener miedo a la anestesia cuando vamos al dentista – https://theconversation.com/por-que-no-debemos-tener-miedo-a-la-anestesia-cuando-vamos-al-dentista-270909

Cautela ante el posible hallazgo de materia oscura en el universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Lazkoz, Catedrática de Física Teórica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

El mapa de la Vía Láctea, y sus más de mil millones de estrellas, creado por la misión GAIA de la ESA ESA/Gaia/DPAC, CC BY

No importa de dónde venga la afirmación de que se ha detectado la materia oscura por primera vez. En cualquier caso, hay que cogerla con pinzas. Todo proceso de observación científica requiere prudencia, y para la astrofísica actual es un problema de una complejidad prácticamente inabordable. Se hace necesaria otra rama de la ciencia para resolver el misterio: la física de partículas.

Vamos a plantear el dilema desde esa óptica: ¿cómo se puede afirmar haber podido detectar algo invisible, es decir, que no interactúa de forma electromagnética?

El lenguaje de la luz

La materia oscura no emite ni absorbe fotones, ni cambia su trayectoria cuando se encuentra con ellos. O sea, no habla el lenguaje de la luz. Y eso es porque carece del aparato fonador necesario: no tiene carga eléctrica, el cuanto del campo electromagnético.

Pero este problemita no es exclusivo de la materia oscura, y por ahí podemos ir desentrañando la maraña. Los neutrinos tampoco interactúan con la luz. Sin embargo, al chocar con neutrones producen partículas cargadas: electrones y protones. Los electrones son los más ágiles y versátiles para interactuar con la luz.

Resumiendo, la física de los neutrinos es un generador de electromagnetismo y, por supuesto, de sus cuantos: los fotones. ¿Podría ser aplicable la física de esas partículas a la física de la materia oscura?

La materia oscura y los rayos gamma

¿Y si la materia oscura fuera algún WIMP (siglas en inglés de Partículas Masivas de Interacción Débil), es decir, otro tipo de partícula poco dada a la interacción, como ocurre con los neutrinos? El estudio del astrofísico japonés Tomonori Totani se basa en esa propuesta: en la detección de rayos gamma en el halo de la Vía Láctea como evidencia de haber observado materia oscura.

Pongámonos en el caso de que estuviera, efectivamente, hecha de algún WIMP. En ese caso, quizá sus colisiones con hadrones producirían cascadas de partículas cargadas y rastros de luz asociados. Y podría ser detectada.

Entre los posibles productos de esos choques destacan los quarks, que al no poder vagar libres, se asociarían formando piones neutros. Seguimos el proceso y esos piones neutros decaen en rayos gamma. Y ya tenemos justo lo que queríamos: un canal de producción de la radiación electromagnética más energética imaginable: los rayos gamma que ha detectado el laboratorio Fermi en el halo de la Vía Láctea, y sirven al investigador nipón como señal de materia oscura.

Con los rayos gamma por fin contamos con algo que podemos detectar preservando además la esencia de su origen físico. Estos fotones con frecuencia tan alta que caen en la ventana de los rayos gamma tienen una tremenda facilidad para atravesar la materia ordinaria de la galaxia. Solo los frenan procesos muy energéticos y estadísticamente desfavorecidos. No solo eso: atraviesan el halo de materia oscura como un cuchillo a la mantequilla, y podemos rastrear su fuente.

El halo de la Vía Láctea

Hasta aquí la explicación desde la cuántica. Ahora es el turno del otro socio mayoritario en busca de respuestas: la astrofísica. Esta va a ser la encargada de contarnos qué es eso del halo que acabamos de deslizar con un cuchillo de rayos gamma, fingiendo inocencia. Recurro a una metáfora añeja.

La parte brillante de la galaxia, el disco, es como el filamento de una bombilla incandescente real, de las que han caído en desuso. Es donde están las estrellas. Ahora, tal y como se estila en física, imaginemos que el vidrio de la bombilla es esférico, ¿cómo si no? Esta sería la frontera del halo. Del mismo modo que la bombilla está llena de argón, el halo está lleno de materia oscura. Los tamaños relativos también encajan en el relato: el disco galáctico para nuestra galaxia es de 50 000 millones de años luz de radio, y el halo, unas 5 veces mayor.

El halo de materia oscura tiene un impacto astrofísico incontestable. Contiene la mayoría de la masa de la galaxia y sus aledaños, muchísima más que toda la que suman las estrellas del disco. Por ejemplo, en la Vía Láctea por cada kilogramo de materia ordinaria hay entre 5 y 9 kilos de materia oscura. Así que, lógicamente, es la que domina los procesos gravitatorios a escalas galácticas. Pero la supuesta evidencia de materia oscura detectada por los investigadores japoneses no tiene que ver con la gravedad, sino con la luz.

Evidencia luminosa

Usando datos del telescopio Fermi-LAT, Totani afirma haber encontrado un exceso difuso de rayos gamma, es decir, “más rayos gamma de lo esperado”. Además, ese exceso tiene una “energía típica” –un valor que se repite mucho– de alrededor de 20 gigaelectronvoltios (GeV), que es simplemente una forma de medir cuán energéticos son esos rayos gamma. Este valor podría correspondería a un WIMP de unos pocos GeV. Es decir, partículas de materia oscura.

La suave geometría

Se entiende que ese extra de radiación es difuso porque no aparece concentrado en un punto ni procede de una fuente identificable. Al contrario, se extiende suavemente por una región amplia del cielo. Además, la distribución de ese exceso de fotones energéticos es casi esférica y decae en la misma manera que perfiles muy populares para construir modelos de materia oscura.

El autor del trabajo argumenta que no se conoce ningún tipo de fuente astrofísica que produzca una señal con esas dos características concretas. Por un lado, está la presencia de ese pico de radiación, y por el otro, esa geometría tan suave y extendida. Por todo esto, con prudencia, señala que podría ser candidata a la primera evidencia de materia oscura.

Comparando con galaxias enanas

Para comprobar si esta posible señal tiene sentido contamos con un recurso clave: las galaxias enanas. Son sistemas con muy pocas estrellas, casi sin gas, sin apenas formación estelar y sin agujeros negros activos. En resumen, tienen una actividad astrofísica prácticamente nula. A cambio, están dominadas por la materia oscura; de hecho, puede suponer hasta el 90 % de su masa. Esas características las convierte en laboratorios ideales para buscar materia oscura. Si existiese, detectar la señal en el centro de la Vía Láctea sería pan comido.

Pero Fermi-LAT no ha encontrado nada de ese tipo, algo que el propio Totani reconoce. Más aún, el trabajo no ofrece ningún mecanismo que explique esa discrepancia.

Avanzando en el conocimiento

Las gigantescas burbujas emisoras de rayos gamma fueron descubiertas por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA. Son como un reloj de arena, con una extensión de unos 50 000 años luz de extremo a extremo, comparable al tamaño de la parte central y más densa del disco estelar de la Vía Láctea.
ESA/XMM-Newton/G. Ponti et al. 2019; ESA/Gaia/DPAC (Milky Way map), CC BY

La extracción de la señal limpia obtenida por los investigadores japoneses requiere un proceso de limpieza exquisita. Procesos astrofísicos de tan alta complejidad podrían inducir notables irregularidades en un halo pretendidamente esférico.

Por ejemplo, hay que restar el efecto de las burbujas de Fermi, dos gigantescas nubes de rayos gamma que salen del centro de la galaxia. Probablemente son restos de un episodio violento del pasado y su presencia dificulta la detección de una señal tenue como el exceso de luz supuestamente detectado y que se ha relacionado con materia oscura.

Ahora solo nos queda esperar a ver si se pincha la burbuja del sueño de la detección de la materia oscura. Pero incluso cuando eso suceda, todo el proceso para dar o quitar la razón al audaz proponente tiene valor. El mérito radica en una sucesión de vueltas y vueltas a un mismo circuito. En cada trazado vamos conociendo mejor las curvas y las rectas. Hasta que llegue un día que un gran descubrimiento nos saque por la tangente, abriendo una infinita autopista de conocimiento.

The Conversation

Ruth Lazkoz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cautela ante el posible hallazgo de materia oscura en el universo – https://theconversation.com/cautela-ante-el-posible-hallazgo-de-materia-oscura-en-el-universo-270815

‘Marketing’ digital: cuanto más tiempo pasemos en las redes, más posibilidades de que las marcas nos enganchen

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nélida Dávila Espuela, Profesora Departamento de Marketing, Universidad Complutense de Madrid

Rawpixel.com/Shutterstock

Cada día dedicamos una parte importante de nuestro tiempo a las redes sociales. Deslizamos el dedo, vemos fotos y vídeos, seguimos historias y comentamos publicaciones. Y, entre toda esa actividad, aparecen contenidos de marcas. En 2025, los usuarios pasan de media 2,5 horas al día en esas plataformas, lo que explica por qué los contenidos de marca forman parte de nuestra rutina digital.

Si algunas marcas pasan desapercibidas, otras despiertan sensaciones de confianza, cercanía o familiaridad. A veces, incluso, nos llevan a repetir compra o a recomendarlas casi sin darnos cuenta. ¿Por qué ocurre eso?, ¿qué tienen esas marcas que otras no transmiten?

En una investigación reciente abordamos esta cuestión desde una perspectiva poco explorada: no solo analizamos lo que publican las marcas, sino también cómo vivimos las redes sociales. Revisamos más de dos décadas de investigaciones sobre redes y lealtad, y estudiamos la rutina digital de 455 usuarios pertenecientes a la generación X y a los millenials: su tiempo diario de uso, los contenidos que consumían y su relación con las marcas.

Esta combinación permitió construir un modelo que integra tiempo de uso, diferencias generacionales y características del contenido para explicar cómo se forma la fidelidad en entornos digitales. El hallazgo fue claro: existe un factor decisivo en la lealtad hacia las marcas que casi siempre se había ignorado. Ese factor es el tiempo diario que pasamos conectados.

El tiempo en redes: un predictor silencioso

En marketing digital suele asumirse que el contenido determina la reacción del usuario: un vídeo llamativo, una imagen cuidada o un mensaje emocional deberían generar respuestas positivas. Sin embargo, nuestros datos muestran que, antes de analizar qué se publica, debemos entender en qué contexto se recibe. Y ese contexto empieza con una pregunta clave: ¿cuánto tiempo pasamos cada día en las redes sociales?

Quienes pasan más tiempo conectados muestran niveles más altos de lealtad hacia las marcas que siguen: confían más en ellas, las recomiendan más y tienen mayor intención de repetir compra. No porque las marcas sean mejores, sino porque están más presentes en su vida digital. Se integran en momentos cotidianos y esa familiaridad silenciosa crea cercanía y fortalece el vínculo.

Dos generaciones, dos formas de vivir las redes

Esto nos llevó a preguntarnos quiénes son los usuarios que más tiempo dedican a las redes. Los millenials, que han crecido junto a estas plataformas, siguen siendo quienes los que se llevan la palma. Las redes son para ellos un espacio de relación, inspiración y socialización cotidiana. La generación X también las usa, pero de forma más instrumental. Dedica menos tiempo y las emplea, sobre todo, para informarse o mantenerse en contacto.

En promedio, los millenials pasan tres horas al día en redes sociales frente a la hora y media de la generación X, lo que puede explicar las diferencias en exposición y compromiso (engagement) con las marcas.

Estas diferencias importan porque condicionan la posibilidad de que una marca construya una relación duradera. Como en las relaciones personales, la frecuencia de contacto es determinante.

No todo lo que se publica genera lealtad

Pasar más tiempo en redes no basta para generar fidelidad. Lo que convierte esa exposición en una relación sólida es el tipo de contenido que el usuario encuentra. Identificamos tres categorías con impacto claro en la lealtad:

  1. El contenido relevante: información útil, ideas inspiradoras o mensajes significativos. Cuando una marca aporta valor, genera más confianza.

  2. Las promociones y ventajas reales. Descuentos, sorteos o concursos crean reciprocidad y fortalecen la relación, sobre todo entre usuarios activos.

  3. El contenido que llega a través del entorno social. Las recomendaciones de amigos o contactos influyen más que los mensajes corporativos, y quienes pasan más tiempo en redes están más expuestos a esta circulación.

Sin embargo, uno de los resultados más llamativos es que, cuando se analiza junto al tiempo de uso, la calidad estética del contenido no predice la lealtad del usuario. Un vídeo impecable o una fotografía muy cuidada pueden captar su atención, pero no generan necesariamente un vínculo sostenido. La fidelidad se construye a partir de la utilidad, la cercanía y la conexión social.

La lealtad se construye con tiempo

Más que centrándose únicamente en qué publicar, las marcas conseguirán el compromiso si son capaces de entender cómo viven los usuarios las redes y cuánto tiempo pasan en ellas. Conocer su rutina digital les permitirá adaptar sus contenidos de manera más eficaz. No es tan necesario alcanzar la perfección estética como aportarles valor y formar parte de sus conversaciones digitales.

En un entorno digital cada vez más saturado, las marcas que consiguen fidelizar son aquellas que entienden cómo viven los usuarios las redes y qué esperan de ellas. Cuanto mayor es nuestra presencia en estas plataformas, mayor es la probabilidad de que ciertas marcas se integren en nuestra rutina y generen un vínculo basado en la familiaridad y la confianza.

Ahora bien, el tiempo por sí solo no garantiza esa relación. Se trata de estar presentes y aportando contenido que realmente encaje con la experiencia digital del usuario.

El tiempo que pasamos conectados, a veces casi sin darnos cuenta, moldea más de lo que imaginamos nuestras decisiones, nuestras preferencias y las marcas que dejamos entrar en nuestro día a día.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ‘Marketing’ digital: cuanto más tiempo pasemos en las redes, más posibilidades de que las marcas nos enganchen – https://theconversation.com/marketing-digital-cuanto-mas-tiempo-pasemos-en-las-redes-mas-posibilidades-de-que-las-marcas-nos-enganchen-270483

Más paridad, menos colaboración: la paradoja de la igualdad en la investigación científica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iñaki Úcar, Profesor Asistente de Estadística, Universidad Carlos III

Los científicos varones tienden a formar equipos con investigadores de su mismo género. This is Engineering / Unsplash., CC BY

La presencia de mujeres en la investigación ha crecido de forma constante en todas las disciplinas. Este avance numérico convive, sin embargo, con un fenómeno menos visible que ayuda a explicar por qué la desigualdad sigue presente en el mundo académico: la homofilia de género, es decir, la tendencia a colaborar con personas del mismo sexo. Lejos de desaparecer, esta dinámica ha ganado fuerza con el tiempo, y lo hace de manera desigual para hombres y mujeres.

En un estudio reciente, analizamos más de 28 millones de artículos publicados entre 1980 y 2019 en todas las áreas del conocimiento, para entender cómo la presencia de mujeres y hombres transforma las redes de colaboración científica.

Colaboración entre géneros, patrón asimétrico

En 1980, la investigación estaba fuertemente marcada por la brecha de género. En áreas como Mecánica o Electroquímica las mujeres apenas firmaban un 8 % de los artículos publicados. Resulta aún más llamativo que, incluso en áreas que hoy solemos considerar “tradicionalmente femeninas” –como estudios de familia–, ellas apenas alcanzaban el 25 % de las autorías.

Al igual que sucede en el mercado laboral, la presencia de mujeres en la ciencia ha crecido de forma sostenida durante las últimas cuatro décadas. Con la incorporación progresiva de mujeres a campos tradicionalmente masculinizados, cabría esperar que aumentaran las publicaciones firmadas por equipos mixtos.

Pero los datos muestran algo muy distinto: la colaboración entre mujeres y hombres toca valores mínimos cuando ellas alcanzan entre un 35 % y un 40 % de representación en un área, es decir, en el punto en que el campo deja de estar claramente dominado por hombres.

¿Por qué justo ahí? Una explicación posible es el desequilibrio histórico de poder en la academia: los hombres han ocupado durante décadas la mayoría de las posiciones de influencia y pueden percibir que una presencia femenina creciente amenaza ese privilegio. Como reacción, tienden a reforzar el statu quo, colaborando preferentemente entre ellos y dejando fuera a las mujeres.

Las mujeres, más proclives a alianzas mixtas

Podríamos pensar que las mujeres reaccionan igual, pero los datos muestran lo contrario. En las áreas donde ellas son mayoría –por encima del 55 %–, la homofilia de género cae a mínimos. Una posible explicación es que los hombres siguen ocupando, incluso en esos campos, la mayoría de los puestos de mayor poder, prestigio y acceso a recursos. Colaborar con ellos puede abrir puertas a más visibilidad, financiación y oportunidades.

En otras palabras, mientras los hombres tienden a reforzar alianzas para mantener su posición, las mujeres suelen mostrarse más abiertas a las colaboraciones mixtas, porque estas les permiten avanzar en un sistema donde el prestigio académico continúa inclinado a favor de los hombres.

Por qué importa con quién se publica

En la academia, publicar es sinónimo de progresar laboralmente. Las colaboraciones abren la puerta a nuevos proyectos, financiación y oportunidades de promoción. Cuando esas redes se concentran en grupos mayoritariamente masculinos, son los varones quienes mantienen un acceso preferente a los recursos que impulsan una carrera científica.

Este desequilibrio tiene efectos duraderos. Aunque aumente la participación de mujeres en un campo, las dinámicas de colaboración no siempre cambian al mismo ritmo. Ellas siguen encontrando más obstáculos para firmar como primeras autoras, reciben menos citas y tienen más difícil acceder a los círculos de influencia que marcan el paso dentro de la academia.

Además, numerosos estudios muestran que la colaboración entre géneros es beneficiosa para todos. Los entornos diversos reducen el estrés, distribuyen mejor la carga de trabajo y mejoran el rendimiento.

Sobre todo, los equipos mixtos producen resultados más innovadores e influyentes que los formados por personas muy similares. En consecuencia, reducir la homofilia es clave para mejorar tanto la eficiencia de las organizaciones como la experiencia profesional de cada persona.

Paridad numérica no significa integración

Que la homofilia aumente justo cuando un campo avanza hacia la paridad plantea una paradoja: lograr equilibrio numérico no es suficiente para garantizar la igualdad. En las últimas décadas se han desplegado numerosas iniciativas –como, por ejemplo, programas para atraer a más mujeres a las carreras STEM, medidas de conciliación o sistemas de cuotas– que han conseguido el objetivo más tangible: hoy hay más mujeres investigando en todos los campos.

Pero tener más mujeres no implica necesariamente más colaboración entre géneros. La distribución desigual de recursos, la existencia de redes ya consolidadas y los incentivos ligados a posiciones históricamente dominantes hacen que las formas de trabajar sigan favoreciendo a quienes han ocupado el poder durante décadas. Por ello, el avance hacia una ciencia más equitativa no se mide solo en porcentajes: también requiere actuar sobre las formas de relación y colaboración.

La igualdad no termina en la puerta del laboratorio, se construye dentro de él: en qué correos se envían para proponer coautorías, a quién se invita a un proyecto y quién aparece en la firma final.

Por el momento, la homofilia funciona como un mecanismo silencioso que mantiene desigualdades incluso cuando las cifras parecen equilibradas. Reconocerlo es un paso imprescindible para que la ciencia sea no solo diversa, sino realmente inclusiva.

The Conversation

Iñaki Úcar ha recibido financiación del Gobierno de Madrid (Comunidad de Madrid) a través del Acuerdo Plurianual con la UC3M en la iniciativa Fostering Young Doctors Research (CONCIERGE-CM-UC3M), en el marco del V PRICIT. Asimismo, ha recibido fondos para el APC de la Universidad Carlos III de Madrid (Acuerdo CRUE-Madroño 2025).

Margarita Torre ha recibido financiación del Gobierno de Madrid (Comunidad de Madrid) a través del Acuerdo Plurianual con la UC3M en la iniciativa Fostering Young Doctors Research (CONCIERGE-CM-UC3M), en el marco del V PRICIT. Asimismo, ha recibido fondos para el APC de la Universidad Carlos III de Madrid (Acuerdo CRUE-Madroño 2025). Además, cuenta con financiación de la Fundación Española para la Ciencia, MCIN/AEI /10.13039/501100011033, mediante el proyecto PID2022-142457OB-I00.

ref. Más paridad, menos colaboración: la paradoja de la igualdad en la investigación científica – https://theconversation.com/mas-paridad-menos-colaboracion-la-paradoja-de-la-igualdad-en-la-investigacion-cientifica-269024