¿Qué papel jugaron las cajas de ahorro durante el franquismo? El caso de Caja Madrid

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Fernández Sánchez, Pedro Fernández Sánchez, Universidad CEU San Pablo

Sucursal de Caja Madrid en la primera década del siglo XXI. RTVE

La desaparición de la mayoría de la cajas de ahorro españolas tras la crisis de 2008 marcó el final de una etapa de casi dos siglos de historia. Estas instituciones habían formado parte de la vida diaria de millones de españoles y su presencia era habitual en pueblos y ciudades.

Las primeras entidades de este tipo surgieron a comienzos del siglo XIX. Su objetivo era sencillo: ayudar a los trabajadores a ahorrar una pequeña parte de su salario. Esta reserva les ayudaría en caso de algún imprevisto como enfermedad o pérdida de trabajo.

Además, desde sus inicios promovieron prácticas poco habituales para su tiempo. El Estatuto de Ahorro Popular de 1933 legalizó una práctica propia que las cajas venían realizando desde sus inicios: que mujeres casadas abrieran cuentas sin permiso del marido. Además, los menores también podían hacerlo sin la figura de un tutor. Estas medidas reforzaron la idea de que las cajas estaban al servicio de quienes tenían menos recursos.

El origen del Monte de Piedad y de la Caja de Ahorros de Madrid

El Monte de Piedad de Madrid nació en 1702. Su objetivo era ofrecer pequeños préstamos para los que el prestatario ponía como garantía un objeto, como una joya, ropa o utensilios del hogar. La persona entregaba esa prenda y recibía una cantidad en efectivo. Luego, si devolvía el dinero, podía recuperar el objeto. El acceso a un préstamo pequeño podía evitar problemas graves. También ofrecía una alternativa a prestamistas que cobraban intereses muy altos.

Más de un siglo después, en 1838, se creó la Caja de Ahorros de Madrid (CAM). Ambas instituciones funcionaron unidas desde el principio. La Caja fomentaba el ahorro de las familias y el Monte atendía a quienes necesitaban un crédito sencillo, seguro y a un bajo tipo de interés.

Esta combinación permitió que muchos hogares salieran adelante en momentos de dificultad.

El interés del franquismo por las cajas de ahorro

La popularidad de las cajas llamó la atención del régimen franquista (1939-1975). También despertó interés su naturaleza jurídica, ya que no eran entidades privadas. Las autoridades consideraban que sus fondos podían servir a los objetivos del Estado.

Desde la década de 1940 comenzó un proceso de control sobre estas entidades, que tuvieron que invertir en productos elegidos por el Gobierno. También debían conceder préstamos para la construcción y la adquisición de vivienda. Además, a través de su Obra Social asumieron funciones que el Estado no ofrecía: educación, cultura y salud. Así, atendían necesidades básicas en un país que salía de una guerra y en el que no existía el Estado del bienestar.

En los años 60, el Gobierno impulsó la ordenación del sector bancario para introducir mayor competencia en el sector y, al menos nominalmente, hacer desaparecer el modelo mixto y que los bancos privados tuvieran que elegir entre desarrollar actividades industriales o comerciales.

Para ello promulgó, en 1962, La Ley de Ordenación del Crédito y de la Banca (LOCB) que, además, integró a las cajas de ahorro en el sistema financiero español. La nueva normativa amplió las posibilidades de actuación de las cajas al establecer la reforma y ampliación de sus operaciones. Estas se dirigían ahora hacia créditos a empresarios agrícolas y artesanos y a empresas comerciales, industriales y pesqueras, así como a los pequeños ahorradores para favorecer el acceso a la propiedad agrícola, de vivienda y de valores mobiliarios. El cambio coincidió, además, con un periodo de fuerte crecimiento económico en España.

El Estado, que históricamente había justificado su intervención en las
cajas de ahorro por la necesidad de garantizar los ahorros depositados en ellas, encontró con esta legislación un mecanismo para asegurar la financiación de actividades y empresas que consideraba prioritarias, pero en las que la banca privada quizás no estaba interesada en invertir por los bajos rendimientos.

Así, las cajas fueron un eficaz instrumento gubernamental para financiar el desarrollismo de los años sesenta, como ya lo habían sido durante el periodo de autarquía de los primeros años de posguerra. De hecho, eran las instituciones financieras con una mayor proporción de activos invertidos en deuda pública.

Durante el franquismo, las cajas de ahorro dejaron de ser instituciones de beneficencia social para serlo de la Administración, del Instituto Nacional de Industria, de un buen número de grandes empresas privadas españolas y también de determinados sectores económicos, con la construcción de viviendas ocupando un lugar muy destacado.




Leer más:
El desarrollo de la vivienda pública en España en la primera década del franquismo


La competencia entre bancos y cajas

Los tipos de interés los fijaba el Gobierno a través del Ministerio de Hacienda. Por ello, los bancos y cajas buscaron mejorar su posición en el mercado mediante la apertura de sucursales, la publicidad, la creación de nuevos tipos de productos financieros y una incipiente informatización y mecanización de los procesos. Pero de todos estos métodos, la apertura de sucursales fue el favorito del sector financiero.




Leer más:
El papel de la publicidad en la incorporación de las mujeres a la clientela bancaria


La Caja de Madrid ofrecía productos atractivos para las familias, como la cuenta de ahorro vivienda o la cuenta de ahorro escolar, que aumentaron su popularidad entre los madrileños.

Además, en la década de los 60, comenzó una fuerte expansión por los pueblos y ciudades de la región. En 1975, el 64 % de sus sucursales estaban en la capital, un 28,2 % en otras localidades provinciales y un 7,8 % en provincias limítrofes.

Entre 1960 y 1975, la CAM era la institución financiera con mayor presencia en la provincia de Madrid. Si en 1960 tenía 17 sucursales, en 1970 eran 121 (un aumento del 612 % frente a un crecimiento de sucursales bancarias del 52 %).

No obstante, durante los cinco años siguientes las tornas cambiaron y las aperturas de la banca privada aumentaron un 123 % frente a un 57 % de la CAM. A pesar de ello, la CAM era la institución financiera con mayor presencia en la región: a comienzos de 1975, había 10 localidades madrileñas con oficina de la caja pero no de bancos privados. Boadilla del Monte era la única localidad madrileña en la que se daba el caso contrario.

Y en términos de ahorro, si en 1965 gestionaba 3,84 pesetas de cada 100 depositadas en Madrid, en 1975 ya eran 8,64 de cada 100, y pasó de ser la octava entidad financiera de la provincia a ser la cuarta en 1975.

De la expansión nacional a su desaparición

La reforma legislativa de 1962 y la estrategia temprana de apertura de oficinas de la CAM permitieron reducir la concentración bancaria en Madrid durante los últimos años del franquismo y convertir a esta caja de ahorros en una institución financiera de referencia en la región.

Tras la llegada de la democracia, las cajas pudieron abrir oficinas fuera de sus provincias. La entidad madrileña siguió creciendo con rapidez en ese nuevo escenario: su presencia se extendió por gran parte del país, convirtiéndose en la cuarta entidad financiera española.

La crisis de 2008 cambió la situación. Muchas cajas tuvieron pérdidas graves por su exposición al sector inmobiliario y, para garantizar su supervivencia, muchas de ellas se fusionaron. La unión de Caja Madrid con otras seis cajas de ahorro regionales llevó a la creación, en 2011, de una nueva entidad: Bankia. Un año después, y debido a sus problemas financieros, fue nacionalizada.

En 2021 se aprobó su integración en CaixaBank. Con ello terminó la historia de más de 180 años de la Caja de Ahorros de Madrid. No obstante, el Monte de Piedad de Madrid sigue funcionando, aunque ahora es la Fundación MonteMadrid

The Conversation

Formo parte de dos grupos de investigación:
1.- Grupo de Investigación “España siglo XX: cambios económicos transformaciones institucionales y desigualdad” del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2023-149820NB-I00)
2.- Grupo de Investigación “Financiación del Desarrollo” de la Universidad San Pablo CEU (G20/2-01).

ref. ¿Qué papel jugaron las cajas de ahorro durante el franquismo? El caso de Caja Madrid – https://theconversation.com/que-papel-jugaron-las-cajas-de-ahorro-durante-el-franquismo-el-caso-de-caja-madrid-269846

¿Puede verse la curvatura de la Tierra desde un avión? Matemáticas antiterraplanistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Sobrevolando el Atlántico, imagen tomada desde el avión con la curvatura de la Tierra en el horizonte. Juan Antonio Aguilar Saavedra

Todos sabemos que la Tierra es redonda. Todos… salvo algunas excepciones marginales. Los antiguos griegos ya conocían la esfericidad de nuestro planeta. Entre otras evidencias, habían observado que cuando un barco se pierde en el horizonte, lo último en desaparecer es el mástil. Fue Aristóteles el primero en compilar una lista de evidencias empíricas de esa esfericidad. Posteriormente, Eratóstenes de Cirene calculó con notable precisión la circunferencia terrestre, estimándola en unos 40 000 km.

Mirando al cielo

Que la Tierra es una esfera resulta bastante evidente al contemplar el cielo de noche. La posición de las estrellas observadas a la misma hora varía dependiendo de la latitud. Dentro de España, si miramos al cielo desde Granada o Santander (ambas ciudades aproximadamente con la misma longitud), el cielo se muestra diferente a la misma hora de la noche.

¿Terraplanismo en la Edad Media?

Durante la Edad Media también se aceptaba la esfericidad, aproximada, del planeta. Por ejemplo, en la biblioteca de Merton College, en Oxford, se conserva un libro que resume el trabajo de escolares del siglo XIV mostrando que la Tierra es redonda. La sombra que proyecta sobre la Luna durante los eclipses nos permite inferir su forma. Como ejemplo, se muestra la forma que tendría la sombra si nuestro planeta fuera triangular, cuadrado o incluso hexagonal.

Peter Apian, Cosmographia (Antwerp, 1545). Biblioteca de Merton College, Oxford.
Juan Antonio Aguilar Saavedra

La certeza de que la Tierra es redonda llevó a Cristóbal Colón a proponer su viaje a las Indias navegando hacia occidente, convencido de que podría llegar a Asia por el otro lado del mundo. Hoy sabemos que los cálculos que Colón presentó para justificar su expedición estaban equivocados, lo que hizo que su propuesta fuera rechazada por los asesores del rey de Portugal. Aunque se debate si fue un error intencionado para conseguir la aprobación real de su viaje.

Matemáticas antiterraplanistas

El enorme tamaño del planeta, en comparación con nuestras escalas cotidianas (del orden del metro), unido a la irregularidad del relieve, hace que la curvatura terrestre sea prácticamente imperceptible a simple vista. Es decir: la observación directa de que la Tierra es redonda es sumamente difícil. Salvo que uno sea astronauta y la observe desde el espacio, ¿o tal vez también al volar sobre el océano? Llegamos a la respuesta usando matemáticas de nivel ESO.

Los aviones comerciales vuelan a altitudes de crucero de entre 10 y 12 km. A esa altura, es fácil calcular hasta dónde alcanza la vista.
Si llamamos “h” a la altitud y “d” a la distancia al horizonte, basta aplicar el teorema de Pitágoras, contando con que la Tierra es esférica con radio “R”, que son 6 370 km.

El resultado es, aproximadamente:

d = √(2Rh)

Tomando R = 6 370 km y h = 10 km, obtenemos una distancia de visión de 357 km. ¡Nada mal para una vista desde la ventanilla!

A mayor altura, por ejemplo a 12 km, la distancia aumenta hasta 391 km.

Los objetivos principales de muchos teléfonos móviles (no el gran angular, que distorsiona la imagen) abarcan un campo visual de unos 70–80 grados. Usando un poco de geometría, podemos estimar la curvatura de la Tierra correspondiente a ese ángulo de visión. Si dicho ángulo es θ, la línea del horizonte tiene una longitud de θ·d, y corresponde a un arco de circunferencia de θ·d/R.

Para θ = 70°, el arco visible en el horizonte abarca unos 4°. Aunque parezca poco comparado con los 360° de una circunferencia completa, ¡es suficiente para que la curvatura sea perceptible!

Basta con observar la figura de abajo. Para θ = 80° y h = 12 km, el arco aumenta hasta 4,9°.

Por tanto, la respuesta a nuestra pregunta inicial es: sí. En buenas condiciones, sin nubes y con buena visibilidad, la curvatura del planeta puede verse a simple vista desde un avión. Es realmente emocionante comprobar, en primera persona, un fenómeno tan conocido como difícil de observar. Y nos invita a reflexionar.

En palabras de Michael Collins, astronauta del Apolo 11:

“Curiosamente, la sensación predominante que tuve al mirar la Tierra fue: ‘Dios mío, esa cosita es tan frágil ahí fuera’”.

Desde 10 km de altura en un avión, nosotros podemos experimentar, aunque sea a pequeña escala, un atisbo de esa misma sensación.

The Conversation

Juan Antonio Aguilar Saavedra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Puede verse la curvatura de la Tierra desde un avión? Matemáticas antiterraplanistas – https://theconversation.com/puede-verse-la-curvatura-de-la-tierra-desde-un-avion-matematicas-antiterraplanistas-261679

Cómo los traficantes blanquean el dinero de la venta de cocaína en Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pierre-Charles Pradier, Maître de conférences en Sciences économiques, LabEx RéFi, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne

Le 4 mai 2016, la Banque centrale européenne (BCE) décide de cesser l’émission des billets de 500 euros. Le nombre de ces billets en circulation passe de 614 millions, fin 2015, à un peu moins de 220 millions, au milieu de l’année 2025. DerkachevArtem/Shutterstock

El mercado de la cocaína se disparó entre 2014 y 2023. La producción en Colombia se multiplicó por más de siete hasta alcanzar, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), cerca de 2 700 toneladas.

Entre bastidores, los traficantes de drogas encuentran formas igualmente ilícitas de pagar a sus proveedores y a sus peones, o de gastar el fruto de su comercio criminal. La solución utilizada: el blanqueo de capitales. Se estima que el 25 % de los fondos recaudados deben ser blanqueados.

Por lo general, el blanqueo requiere tres fases: la colocación de los fondos en el sistema financiero, su acumulación –con el fin de que se pierda el rastro del origen de los fondos– y, por último, su integración, cuando el dinero ya parece legítimo. Esta tipología no permite comprender que el blanqueo a veces es parcial, es decir, que se detiene en la primera etapa. Veamos un ejemplo.

Tomemos el dinero procedente de la cocaína del principal exportador de coca: Colombia. Una parte se blanquea íntegramente in situ, reinvirtiendo el dinero en efectivo en negocios legítimos (restaurantes, peluquerías, etc.), mientras que otra parte se utiliza para pagar la mercancía. Para ello, durante mucho tiempo bastaba con proporcionar efectivo –en billetes–, cuyo blanqueo se completaba en Colombia.

Contrabando de efectivo

En Europa, cómplices que trabajan en bancos los cambian por billetes de 500 euros y luego se los confían a “mulas de dinero”. Estas últimas vuelan hacia el país proveedor con sumas de entre 200 000 y 500 000 euros. Este contrabando de grandes cantidades de efectivo (bulk cash smuggling, en inglés) es el eslabón de la cadena del tráfico de drogas que se ha beneficiado con la aparición de las criptomonedas.

Para entender cómo se usan las criptomonedas en el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico se deben explicar antes las modalidades de contrabando de dinero en efectivo. Un artículo de Peter Reute y Melvin Soudijn (el primero criminólogo y el segundo oficial de inteligencia de la policía neerlandesa) ha permitido calcular con precisión los costes de esta operación. Accedieron a los documentos contables que se usaron como pruebas de seis casos de narcotráfico ocurridos entre 2003 y 2008. En total, se transportaron 800 millones de euros entre los Países Bajos y Colombia.

Aproximadamente un 3 % de los costes de destinaban a cambiar los billetes de baja cuantía por billetes de 500 euros. Otro tanto servía para remunerar a la mula y algo menos para los gastos de viaje. La enorme vigilancia en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol obligaba a tomar el avión con destino a Colombia en otro lugar de Europa. Si se tienen en cuenta los gastos adicionales, solo el transporte de fondos costaba entre el 10 y el 15 %, e incluso hasta el 17 %, de las cantidades trasladadas.

Resumido en pasos, el proceso (y sus costes) serían:

  1. La cocaína sale de Colombia.

  2. Se vende a través de intermediarios en Europa.

  3. El dinero recaudado de esta venta se cambia en billetes de 500 euros, con un 3 % de gastos.

  4. Los billetes de 500 euros se confían a mulas, con un coste del 3 %.

  5. Las mulas viajan a Colombia, con un coste del 3 %.

  6. El dinero en efectivo para pagar la droga llega a Colombia y allí se blanquea, con nuevos gastos de comisión.

Para los autores, la normativa contra el blanqueo de capitales consigue aumentar significativamente los costes del contrabando de dinero, en particular del transporte (pero no el precio de venta de la droga, ya que la disponibilidad de cocaína está aumentando en Europa). Para sortear las regulaciones, los traficantes apuestan por los billetes de 500 euros.

Fin de los billetes de 500 euros

El 4 de mayo de 2016, el Banco Central Europeo (BCE) anunció que dejaría de emitir billetes de 500 euros. El número de estos billetes en circulación ha pasado de 614 millones a finales de 2015 a algo menos de 220 millones a mediados de 2025. En su anuncio, el BCE señaló:

“Se ha decidido poner fin de forma permanente a la producción del billete de 500 euros y retirarlo de la serie ‘Europa’, teniendo en cuenta la preocupación de que este billete pueda facilitar actividades ilícitas”.

Ese mismo año, irrumpió con fuerza un nuevo activo financiero: el bitcóin.

Surgen las criptomonedas

A partir de 2016, ante la escasez de billetes de 500 euros, el bitcóin va a contribuir a reconfigurar las rutas del tráfico de efectivo.

En lugar de una cadena integrada, en la que el efectivo vuelve a la fuente de la droga para pagar las entregas, se produce una especialización. Por un lado, los traficantes de drogas cambian su dinero en efectivo por criptomonedas, que utilizan para pagar sus suministros en Colombia. Por otro lado, una cadena de blanqueo recupera los billetes y los hace viajar por rutas más fáciles, como las que conducen a Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

¿Cómo sabemos esto? Por ejemplo, gracias a la operación Destabilize de la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) de Reino Unido. El informe describe una red internacional de blanqueo controlada por rusos, que utilizaba una plataforma de intercambio (Garantex) que no cumplía con la obligación de vigilar las operaciones en criptomonedas, y tenía Dubái como sede para las operaciones en efectivo.

La red de blanqueo recaudaba el efectivo de los traficantes de drogas y les pagaba en criptomonedas (en particular en USDT-Tether) a cambio de una comisión del 3 %. En comparación con el 10 o 15 % que costaba el transporte de efectivo a Colombia antes de la retirada de los billetes de 500 euros, esto supone un ahorro de entre el 70 y el 80 %.

Marco de declaración de criptoactivos

Las criptomonedas –primero el bitcóin y ahora las stablecoins como el USDT-Tether– han permitido a los traficantes de drogas ahorrar en el envío de efectivo eligiendo las rutas más seguras. Es demasiado pronto para saber si el considerable aumento del tráfico de drogas transatlántico, confirmado por una investigación de verano de 2025 del Financial Times, está relacionado con esta innovación técnica.

En concreto, el nuevo método sigue esta nueva ruta entre los traficantes de drogas y las redes de blanqueo:

  1. La cocaína sale de Colombia.

  2. Se vende a través de intermediarios en Europa.

  3. El dinero recaudado con esta venta se cambia por criptomonedas USDT-Tether con un 3 % de comisión.

  4. Las criptomonedas USDT-Tether se envían a Colombia para pagar la droga.

  5. Para la red de blanqueo, el dinero en efectivo se confía a mulas que viajan a Dubái, con un 1 % de comisión.

  6. En Dubái, el dinero en efectivo se blanquea con un 1 % de comisión.

Legislación contra el blanqueo de criptoactivos

Cabe pensar que la aplicación de las normas contra el blanqueo de capitales en las transacciones con criptomonedas va a complicar el juego de las organizaciones criminales. Estas normas comprometen a los países de la OCDE que han firmado el Marco de Comunicación de Información sobre Criptoactivos, para el intercambio automático de información fiscal sobre las transacciones en criptoactivos.

La invención de las criptomonedas ha supuesto un retroceso de varios años en la lucha contra la delincuencia organizada, pero los países comprometidos con el marco de la OCDE, como España, Suiza, las Bahamas, Malta o Francia, siguen emitiendo normas para perseguir el blanqueo de capitales. Sin embargo, parece que los traficantes continúan encontrando grietas, aunque sean mínimas, para escabullirse.

The Conversation

Pierre-Charles Pradier trabajó para la Dirección de Vigilancia del Territorio de Francia en la década de 1990.

ref. Cómo los traficantes blanquean el dinero de la venta de cocaína en Europa – https://theconversation.com/como-los-traficantes-blanquean-el-dinero-de-la-venta-de-cocaina-en-europa-268324

Federal budget 2025: Is Canada Strong actually weak on AI?

Source: The Conversation – Canada – By Nicolas Chartier-Edwards, PhD student, Politics, Science and Technology, Institut national de la recherche scientifique (INRS)

Prime Minister Mark Carney’s Liberal government has tabled its first official budget, entitled Canada Strong. It frames itself as a road map of investments being made to strengthen national sovereignty via economic productivity and national defence. Central to those efforts is artificial intelligence.

AI-heavy technologies have been identified by eight federal agencies in the 2025 budget as a way to reduce operational expenditures while fuelling productivity.

Many of the investments in the budget are aimed at developing the defence industry through the creation and commercialization of what’s known as dual-use technology — goods, software and technology that can be used for both civilian and military applications — which can also include AI.

But is Canada Strong actually weak on AI?

Given the current legislative landscape and the new budget, we argue that Canada Strong’s AI plan downplays regulation and guardrail development, since funding is geared chiefly toward adoption. It overlooks the risks, impacts and potential weaknesses that come with an over-reliance on these technologies.

Past budgets

Indirectly, the Canadian government has consistently supported AI research through the Federal Granting Agency, the Canada Foundation for Innovation and the Canadian Institute for Advanced Research.

Between 2006 and 2015, Prime Minister Stephen Harper’s government invested more than $13 billion in science, technology and innovation during its mandate.

Justin Trudeau’s government changed how AI was marketed to Canadians and how it was funded. The 2017 budget, entitled Building a Strong Middle Class, made the first explicit references to AI in a federal budget, describing it as representing a transformative force for the Canadian economy.

The government emphasized “Canada’s advantage in artificial intelligence,” which it said could translate into “a more innovative economy, stronger economic growth, and an improved quality of life for Canadians.”

Bill Morneau, the finance minister at the time, proposed funding AI superclusters and allocating $125 million to establish the first Pan-Canadian Artificial Intelligence Strategy.

This commitment to AI was reaffirmed in the 2021 budget, when the technology was presented as “one of the most significant technological transformations of our time.” The federal government’s investments in the sector were portrayed as essential to ensure the economy benefited, and that Canada’s position of strength enabled the “integration of Canadian values into global platforms.”

The government renewed the Pan-Canadian AI Strategy with another $368 million. An additional $2.4 billion was committed in the 2024 budget, which emphasized the “safe and responsible use” of AI, notably through the creation of new standards and the establishment of a Canadian AI Safety Institute

Sovereignty focus

The 2025 budget marks another substantial shift in Canada’s approach to AI. This third phase of funding focuses on adoption, productivity, sovereignty and the fundamental principle of dual use, both civilian and military.

But we don’t believe it fosters research and projects addressing the key issues tied to AI, and instead amplifies promotional language.

We believe the large-scale adoption of AI across federal departments and agencies (like the Canada Revenue Agency, Employment and Social Development Canada, Fisheries and Oceans Canada, Public Services and Procurement Canada, Statistics Canada, Natural Resources Canada and Canadian Heritage) will actually reduce the capacity to pursue regulatory development, guardrail design, ethical deliberation and meaningful civil-society input because its widespread integration will permeate the entire bureaucracy.

AI presented as an economic driver through cost reduction and dual-use applications has become the new promotional narrative for the government.




Read more:
What are Canada’s governing Liberals going to do about AI?


The AI weakness in Canada Strong

What vulnerabilities arise when AI is aggressively deployed within the public service? Since the abandonment of the Artificial Intelligence and Data Act in 2025, Canada’s approach to AI governance has relied more on norms and standards than on the rule of law.

This environment could risk overturning a perceived AI advantage into one of weakness. This is especially true given an over-reliance by the government on foreign software (such as Microsoft CoPilot) and hardware (NVIDIA chips needed for super computers), a lack of comprehensive understanding of the technologies already in use by different agencies and no guidelines on lethal autonomous weapons — weapons systems that can independently search for, identify and attack targets without direct human intervention.




Read more:
How Russian and Iranian drone strikes further dehumanize warfare


Promoting rapid regulatory design and AI adoption within a budget focused on stimulating dual-use research, development, commercialization and implementation risks overlooking many of AI’s pitfalls, including:

Promotion AI as an economic boon — through public administration automation and military dual use — within an unregulated environment, and without dedicated funding for oversight, risks disrupting key sectors and services that sustain Canadian democracy, the very foundation of “Canada Strong.”

The Conversation

Nicolas Chartier-Edwards receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

François-Olivier Picard does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Federal budget 2025: Is Canada Strong actually weak on AI? – https://theconversation.com/federal-budget-2025-is-canada-strong-actually-weak-on-ai-269230

Will AI automation really kill jobs? A new survey finds Canadian workers are split on the answer

Source: The Conversation – Canada – By Scott Schieman, Professor of Sociology and Canada Research Chair, University of Toronto

Since 2023, there has been a steady increase in media stories about the potential for automation by artificial intelligence (AI) to displace workers. As sociologists who study what people think and feel about work, we wondered if these narratives were gaining any traction among workers.

Understanding worker attitudes toward automation is a crucial part of studying AI’s broader impact on work and society. If large segments of the workforce feel threatened or left behind by AI, we risk not just economic disruption but a loss of trust in institutions and technological progress.

To explore these attitudes, we fielded a nationally representative survey of 2,519 working Canadians from Sept. 8 to 18 with the support of the Angus Reid Forum. The survey was designed to assess public attitudes and perceptions about the AI-related threat of job displacement.

We found Canadians’ responses were far from uniform, reflecting a mix of concern, skepticism and cautious optimism.

Mixed reactions to job loss

We asked respondents:

“A CEO of a major AI company recently made this statement: ‘AI could wipe out half of all entry-level white-collar jobs and spike unemployment to 10 to 20 per cent in the next one to five years.’ How likely do you think this is?”

The quote came from Dario Amodei, CEO of Anthropic, who was interviewed in an Axios article in May. The central thrust of the article was the imminent AI-related turbulence in the world of work.

In our survey, however, Canadian workers expressed mixed reactions to that dismal scenario: 16 per cent felt it was “very likely,” while another 48 per cent said it was only “somewhat likely.” The remaining 36 per cent said it was “not too likely” or “not at all likely.”

We then asked open-ended followup questions to gather qualitative insights about the ways that people are thinking and feeling about the AI threat. Most respondents expressed a pessimistic outlook, but a significant minority contrasted their view with optimism.

Concerns about corporate greed and job loss

A common thread among pessimistic responses was concern over corporate greed and profit. “Companies are greedy,” a 63-year-old writer said. “They want to get rid of as many jobs as possible.”

A 66-year-old clinical manager echoed the sentiment: “Companies are always looking to reduce cost and improve efficacies, so there is a strong probability this is going to happen in many organizations over the next 5 to 10 years as AI continues to be used.”

Some respondents felt these trends were happening already. “The trends and increases in speed of which AI has begun dominating the business world,” a 30-year-old engineer said. “I believe that whether or not society approves, companies will attempt to replace their entry level-jobs with AI.”

A 32-year-old real estate legal assistant said: “AI has already advanced so much in a short space of time. Combined with our society’s prioritization of profit, I doubt many companies will have any scruples about replacing people with machines.”

Others were concerned about the looming loss of dignity and respect for workers. “Executives do not see the value of the human mind compared to a machine,” a 53-year-old senior government policy analyst told us. “It shows they have no concern for employees, just profits.”

A 70-year-old civil construction inspector similarly said: “Worker productivity is low, immigration has overwhelmed services and housing, corporations have no respect for workers no matter where or what the task. There will simply be too many people competing for jobs.”

“Companies see AI as a cheap way to lay off many workers and maximize their own profits — even though doing so will make their products worse,” said a 22-year-old barista. “Companies only care about money, not the workers that generate their revenue.”

Optimism about human adaptability

Not everyone was so gloomy. Many expressed optimism about AI and the human capacity to adapt and evolve.

“AI is not a replacement for humans,” said a 54-year-old community television producer, while emphasizing that rather than replace humans, AI “should allow humans to accomplish more at their jobs.”

Others shared this confidence, drawing parallels to other historical changes in technology. “The job market will adapt as needed,” speculated a 34-year-old service officer, “switching to different roles that match the current technology, just as we have done in the past.”

A 33-year-old project co-ordinator said: “I think people and jobs will adapt to utilize technology in the same way we adapted to the internet. I think the job market will change, but overall, we’re more likely to adapt than have high unemployment.”




Read more:
Generative AI can boost innovation – but only when humans are in control


Some reinforced the human relevance of work. “Regardless of the nature of the job, individuals will still need to train the younger generation” said a 32-year-old economist. “While we might not need data entry people anymore, we still need to understand how data entry works to hold upper-level positions — it can’t just be taken away from people completely.”

What this tells us

These findings show that, despite sensational headlines about AI and job loss, Canadian workers’ perceptions about the issue are complex.

It’s clear that the emotional landscape of work is filled with frustrations about corporate priorities and skepticism about whether workers will be protected. And yet, our survey found traces of resilience in the belief in the essential humanness of work.

Over the next one to five years, we’ll continue to track how this all plays out, and the ways that Canadian workers, business leaders and policymakers adapt and evolve to the ongoing changes brought by AI.

The Conversation

Scott Schieman receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

Alexander Wilson receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council.

ref. Will AI automation really kill jobs? A new survey finds Canadian workers are split on the answer – https://theconversation.com/will-ai-automation-really-kill-jobs-a-new-survey-finds-canadian-workers-are-split-on-the-answer-268649

La Constitution québécoise prétend vouloir protéger les femmes. La réalité est toute autre

Source: The Conversation – in French – By Naïma Hamrouni, Professeure agrégée de philosophie et titulaire de la Chaire de recherche du Canada en éthique féministe, Université du Québec à Trois-Rivières (UQTR)

Écoutez cet article en version audio générée par l’IA.

Le Québec pourrait bientôt inscrire le droit à l’avortement dans sa Constitution. Présenté au public comme un symbole fort pour l’égalité des sexes, ce geste risque paradoxalement de fragiliser l’accès réel des femmes à ce service, en plus de véhiculer une vision réductrice de la lutte féministe pour la justice reproductive.

Le 9 octobre dernier, le ministre de la Justice du gouvernement caquiste Simon Jolin-Barrette déposait le projet de Loi 1, visant à doter le Québec de sa propre Constitution. Présenté comme un geste d’affirmation nationale progressiste, visant à « définir la nation québécoise » et ses « valeurs sociales distinctes, dont l’égalité entre femmes et hommes », ce projet inclut deux dispositions touchant spécifiquement l’égalité des sexes.

Ce texte se concentre sur la disposition prévoyant l’inscription constitutionnelle du droit à l’avortement. À travers ce débat ouvert par le gouvernement, je propose, à titre de titulaire de la Chaire de recherche du Canada en éthique féministe à l’Université du Québec à Trois-Rivières, d’y voir une occasion rare de réfléchir collectivement – en incluant les Premiers peuples, grands oubliés de ce projet – à la perspective féministe que nous souhaitons voir structurer et inspirer notre projet de société.




À lire aussi :
Quand la Constitution québécoise ignore les peuples autochtones


Contre la constitutionnalisation de l’avortement

En 2023, la Coalition avenir Québec a tenté d’inscrire le droit à l’avortement dans la Charte des droits et libertés de la personne. De nombreux groupes de femmes, le Barreau du Québec ainsi que plus de 400 médecins, s’y sont alors opposés, craignant d’abord qu’en ciblant l’avortement comme un service de santé distinct des autres, on risquait de raviver la stigmatisation des femmes qui y ont recours.

Ils rappelaient surtout que l’enchâssement du droit à l’interruption volontaire de grossesse dans une loi constitutionnelle ouvrirait de facto la porte à sa contestation devant les tribunaux. Cela fragiliserait des acquis menacés par les vents conservateurs qui soufflent sur la province depuis le renversement, en 2022, de l’arrêt Roe v. Wade, qui, depuis 1973, accordait aux États-Uniennes le droit d’avorter dans tout le pays.

Comme pour la vasectomie ou la chirurgie de la hanche, il n’est pas nécessaire de constitutionnaliser l’accès à l’avortement, mieux protégé comme soin que comme droit. Rappelons qu’au Québec, comme ailleurs au Canada, l’avortement n’est pas un droit constitutionnel : il est entièrement décriminalisé depuis 1988, à la suite d’une décision de la Cour suprême ayant invalidé les restrictions du Code criminel – qui, depuis 1969, n’autorisait l’avortement que dans certaines circonstances exceptionnelles et sous des conditions très restrictives. Depuis, l’interruption volontaire de grossesse relève du réseau de la santé, et non de la Constitution.

En décembre 2023, la ministre responsable de la Condition féminine Martine Biron avait su écouter les groupes de femmes et faire marche arrière sur son projet de loi. Aujourd’hui, le gouvernement caquiste choisit de faire fi de leurs voix – tout en s’autoproclamant champion de l’égalité des sexes. Il voudrait délibérément mettre en péril la protection du droit à l’avortement qu’il ne s’y prendrait pas autrement.

Ce qui menace le droit à l’avortement

Les groupes de femmes et les chercheuses féministes n’ont jamais demandé la constitutionnalisation du droit à l’avortement, qu’elles ont même critiquée. Elles rappellent toutefois que l’accès réel à ce service reste entravé par des obstacles concrets : manque de services hors des grands centres, manque d’accès à la pilule abortive, délais d’attente longs, absence de congés payés, et manque d’investissement dans l’accompagnement de celles qui subissent violence ou contrôle de la part de leur partenaire.

Mais constitutionnaliser un droit à l’avortement est plus spectaculaire et politiquement payant. Ce geste qui frappe l’imaginaire citoyen dispense surtout de s’engager là où cela ferait une véritable différence pour les femmes. L’exercice réel de notre liberté reproductive dépend d’autres facteurs sur lesquels nos gouvernements ont un pouvoir d’agir : l’existence d’une clinique à distance raisonnable et l’accès rapide à une consultation dans une société féministe qui soutient et valorise les femmes et leur autonomie.

S’ajoutent aussi des facteurs socio-économiques et relationnels sur lesquels le gouvernement peut agir par l’éducation et les programmes sociaux : vivre une relation égalitaire et respectueuse, et avoir des moyens financiers permettant de réaliser ses projets reproductifs ou de quitter une relation toxique. La pauvreté, la crise du logement et la réduction des ressources pour femmes et enfants victimes de violence conjugale restent des enjeux féministes cruciaux, liés à la justice reproductive.

Au-delà de ces obstacles pratiques à la liberté reproductive, les féministes s’entendent pour dire que la principale menace à nos droits à l’heure actuelle est représentée par la montée des droites conservatrices. En ligne, ces mouvements tissent de nouvelles communautés réactionnaires, nourries par des discours natalistes, nostalgiques des rôles de genre traditionnels et d’une époque pure-laine fantasmée.

Vers une pleine justice reproductive

L’histoire classique du féminisme présente le droit à l’avortement comme un combat emblématique des années 1960. Mais ce récit est partiel. Il occulte les expériences des femmes autochtones, noires et racisées, des femmes vivant avec une déficience intellectuelle et de celles en situation de handicap, qui ont fait les frais des politiques génocidaires et eugénistes : stérilisations imposées, coercition reproductive, et retraits d’enfants, justifiés par des préjugés sur leur capacité à être mères.

Pour élargir la compréhension des droits reproductifs, la militante et cofondatrice du collectif SisterSong Loretta Ross – elle-même stérilisée sans consentement à l’âge de 23 ans –, a élaboré avec ses consœurs le concept de justice reproductive. Ancrée dans une compréhension intersectionnelle des oppressions (sexiste, mais aussi capacististe, raciste et coloniale), cette notion relie le droit de ne pas avoir d’enfants à celui d’en avoir, librement. Elle intègre également aux droits d’avorter et de mettre des enfants au monde, celui d’élever nos enfants dans la dignité, dans des conditions sociales qui soutiennent la valeur égale de leurs vies et des nôtres.


Déjà des milliers d’abonnés à l’infolettre de La Conversation. Et vous ? Abonnez-vous gratuitement à notre infolettre pour mieux comprendre les grands enjeux contemporains.


Dans cette perspective élargie, la justice reproductive implique donc bien davantage que la seule lutte pour l’accès à l’avortement. Elle conçoit comme indissociable de la liberté reproductive l’accès universel aux soins de santé, aux services sociaux et à une éducation de qualité. La justice reproductive implique aussi la lutte pour l’accès des femmes et de leurs enfants à un logement abordable et sain, à une alimentation nourrissante et suffisante, et à une vie libérée de la pauvreté et de la violence, qu’elle soit exercée au sein du foyer ou par l’État.

Autrement dit, en plus de fragiliser l’accès à l’avortement en ouvrant la porte à sa contestation devant les tribunaux, l’inscription de ce droit dans la Constitution refléterait une vision bien partielle de la lutte féministe pour la justice reproductive.

Prendre les droits des femmes au sérieux exige un leadership politique capable de dénoncer d’un même souffle les menaces au droit à l’avortement et les injustices issues des systèmes d’oppression qui limitent l’exercice réel de notre liberté reproductive. Sans un tel programme d’action féministe ambitieux, l’engagement de notre gouvernement pour l’égalité des sexes n’est qu’un vernis superficiel appliqué à un projet constitutionnel qui, fondamentalement, n’a rien de féministe.

La Conversation Canada

Naïma Hamrouni a reçu des financements du CRSH et du FRQSC.

ref. La Constitution québécoise prétend vouloir protéger les femmes. La réalité est toute autre – https://theconversation.com/la-constitution-quebecoise-pretend-vouloir-proteger-les-femmes-la-realite-est-toute-autre-265843

Quatre méthodes pour combattre la déprime hivernale, selon la science

Source: The Conversation – in French – By Gio Dolcecore, Assistant Professor, Social Work, Mount Royal University

À l’approche de l’hiver et avec la fin de l’heure d’été, beaucoup de gens se préparent à affronter des journées de plus en plus courtes, un temps de plus en plus froid, ainsi que la fameuse « déprime hivernale ». Ces changements saisonniers sont toutefois plus qu’un simple désagrément passager, car ils peuvent perturber l’énergie, l’humeur et les habitudes quotidiennes.

Le trouble affectif saisonnier (TAS) se caractérise par une intensification des symptômes dépressifs pendant les mois d’automne et d’hiver, tandis que la « déprime hivernale » désigne une baisse de l’humeur temporaire et est moins grave.

Au Canada, environ 15 % de la population souffre de déprime hivernale, et de 2 à 6 % de TAS. Bien que la cause exacte du TAS soit incertaine, il semblerait qu’il soit lié à la diminution de l’exposition à la lumière naturelle en automne et en hiver, ce qui peut perturber le rythme circadien.

Une faible luminosité affecte la chimie du cerveau en réduisant le taux de sérotonine, un neurotransmetteur qui régule l’humeur, le sommeil et l’appétit, tout en maintenant un taux élevé de mélatonine pendant la journée, ce qui entraîne somnolence et fatigue.

La bonne nouvelle, c’est qu’avec de la volonté et des pratiques fondées sur des preuves, il est possible de transformer l’hiver en une saison porteuse de sens, de liens sociaux et même de joie. À titre de travailleuse sociale et de thérapeute en santé mentale, je vous propose quatre approches qui, selon la recherche et ma pratique clinique, peuvent rendre les mois d’hiver plus agréables.




À lire aussi :
Déprime saisonnière : pourquoi les skieurs de fond ne la connaissent pas


1. Faire du temps son ami

L’hiver peut engendrer de l’apathie et de la démotivation. Cependant, il est possible d’y remédier en instaurant des routines.

Des recherches en psychologie comportementale montrent que des activités structurées, même simples, peuvent stimuler la motivation. Essayez de prévoir des rituels hebdomadaires, comme prendre un café avec un ami, aller à la bibliothèque ou regarder votre émission préférée, afin de vous donner des points d’ancrage lorsque vous avez des baisses d’énergie.

Accordez à votre temps le même soin que vous accordez à celui des autres et planifiez des moments de qualité pour vous-même.

Un autre outil utile est le « body doubling » (ou travail en parallèle), qui consiste à accomplir des tâches en même temps que quelqu’un d’autre, que ce soit en personne ou virtuellement. Cela peut signifier regarder le même film même si on n’est pas au même endroit, discuter au téléphone tout en pliant son linge ou travailler ensemble dans un café. Ces routines partagées favorisent le sentiment de responsabilité et renforcent les liens.

Les routines sociales structurées sont un élément de la thérapie cognitivo-comportementale, qu’on utilise pour traiter le TAS et la déprime hivernale, et qu’on considère comme efficace pour prévenir les rechutes dépressives.

2. On sort !

Lorsque la température baisse, il est tentant de rester à l’intérieur. Pourtant, passer un bref moment à l’extérieur dans le froid présente de réels avantages.

L’exposition à la lumière naturelle, même par temps couvert, permet de réguler les rythmes circadiens, d’améliorer la qualité du sommeil et de stabiliser l’humeur. Essayez de sortir au moins 10 minutes par jour. Que vous fassiez une marche rapide, du patinage ou que vous restiez dehors sans bouger, cela vous aidera à vous sentir mieux.

Si vous présentez des symptômes dépressifs, parlez-en à votre médecin pour savoir si la luminothérapie pourrait vous convenir. Des études cliniques ont montré qu’il s’agit de l’un des traitements les plus efficaces contre le TAS.

Essayez de voir la neige comme quelque chose d’attirant plutôt que comme un obstacle. Vous pouvez prévoir toutes sortes d’activités, comme des pique-niques hivernaux, des chasses au trésor avec des pommes de pin ou de la peinture sur neige, ou encore des activités plus calmes comme l’observation d’oiseaux, la photo ou la raquette. Si vous êtes du style à aimer l’adrénaline, les sports comme la planche à neige peuvent vous apporter des sensations fortes.

3. Des moments de joie

La joie est souvent perçue comme un trait de caractère ou une capacité innée, mais on peut la cultiver intentionnellement. Des gestes simples peuvent reprogrammer le cerveau petit à petit pour qu’il se tourne vers des états plus positifs.

Une façon de cultiver la joie consiste à trouver des activités qui favorisent ce que les chercheurs appellent le « flow », un terme qui décrit le fait d’être complètement absorbé par ce qu’on fait au point où tout le reste disparaît.

Cet état se produit lorsque le défi et les compétences sont en parfait équilibre, quand une activité est captivante sans être trop difficile au point qu’on se sente dépassé. Cela stimule les circuits émotionnels positifs du cerveau, renforçant ainsi les voies liées à l’attention, à la motivation et à la créativité. Les activités engendrant le flow ne sont pas les mêmes pour tout le monde : on peut penser aux casse-têtes, aux jeux vidéo, à la cuisine, au crochet, à la peinture ou à la poésie.


Déjà des milliers d’abonnés à l’infolettre de La Conversation. Et vous ? Abonnez-vous gratuitement à notre infolettre pour mieux comprendre les grands enjeux contemporains.


La joie peut être collective. Les rires partagés, le travail en parallèle ou les gestes d’hospitalité nous rappellent que la joie est plus grande lorsqu’elle est vécue en communauté. Un repas où chacun apporte un plat, une soirée au cinéma ou un simple coup de fil peuvent contrer l’isolement et faire de la joie une ressource renouvelable que l’on crée avec les autres.

4. Prendre le temps de s’arrêter

La pleine conscience et la méditation sont deux pratiques qui peuvent être intégrées à la vie quotidienne pour atténuer le stress et la dépression, améliorer l’attention et la régulation émotionnelle, et diminuer la rumination mentale.

La méditation est une technique qui permet de cultiver le calme, en utilisant entre autres la respiration profonde, tandis que la pleine conscience consiste à demeurer présent au quotidien, par exemple en savourant le goût de son café du matin. Il a été prouvé que ces deux pratiques accroissent la concentration, régulent les émotions et réduisent les pensées négatives répétitives.

Des études montrent qu’il suffit de dix minutes de pause par jour, en étant attentif à l’instant présent, pour diminuer considérablement le stress.

On recommande d’intégrer ces moments à la routine quotidienne, par exemple en prenant cinq respirations profondes dès le réveil, en faisant une pause après une séance de sport ou en restant assis en silence dans la voiture avant d’entrer chez soi. Les applications proposant de courtes méditations, des histoires pour dormir ou des rappels permettent de développer cette habitude.

Si on vit avec d’autres personnes, on peut prendre le temps de poser des questions comme : « Quel a été ton meilleur et ton pire moment de la journée ? », de manière à favoriser la réflexion et la gratitude. Ces petits rituels de respiration et d’introspection peuvent aider à prévenir la fatigue émotionnelle durant l’hiver.

L’hiver, une saison pour pratiquer

Au lieu de simplement survivre à l’hiver, on peut l’aborder comme une saison pour apprendre, s’adapter et renforcer sa résilience. Pour cela, on peut faire du temps son allié, rechercher l’émerveillement en plein air, cultiver la joie comme une compétence et trouver sa façon de pratiquer la méditation et la pleine conscience.

Ces stratégies ne feront pas disparaître les défis liés aux journées courtes et au temps froid, mais des études montrent qu’elles peuvent aider à atténuer leur impact sur l’humeur et le bien-être. En considérant délibérément l’hiver comme une période de croissance, on peut changer son état d’esprit et envisager cette saison comme une occasion de renouveau.

Le solstice d’hiver symbolise l’obscurité qui cède la place à la lumière. Célébrer le solstice en allumant des bougies, en se réunissant en communauté ou en prenant des résolutions pour les mois à venir peut transformer le jour le plus sombre de l’année en un moment de connexion, de renouveau et d’amour pour la saison hivernale.

La Conversation Canada

Gio Dolcecore ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quatre méthodes pour combattre la déprime hivernale, selon la science – https://theconversation.com/quatre-methodes-pour-combattre-la-deprime-hivernale-selon-la-science-269767

La selección: hoy he sentido la llamada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Gracia Olayo y Belén Cuesta en un fotograma de _La llamada_, la adaptación cinematográfica de la obra de teatro de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Apache Films

En los últimos años, hay tendencias culturales españolas que pasan irremediablemente por los Javis, directores de cine, televisión y escena. Una de ellas es la dedicada a tratar temas religiosos en obras literarias, musicales y cinematográficas, que parece estar, en 2025, en auge.

Pero no olvidemos que en 2013, en el vestíbulo del Teatro Lara madrileño, se puso en pie una obra sobre la historia de una adolescente, fan del reguetón y el electro latino, que en pleno campamento veraniego escuchaba la llamada de un Dios (católico) que se comunicaba con ella a través de canciones de Whitney Houston.

Lo que en el papel parecía una insolencia se convirtió, sobre el escenario, en una obra fresca, respetuosa y tierna que atrajo a la sala a miles de espectadores de todo tipo y condición. En 2017 los propios Javier Ambrossi y Javier Calvo dirigieron la adaptación cinematográfica.

No fueron los únicos que sintieron la llamada. La cantante Rigoberta Bandini estuvo girando durante un tiempo vestida con el uniforme del colegio teresiano al que había ido de niña (el mismo uniforme que llevaba esta que ahora escribe). Y en sus letras también se pueden encontrar referencias a la propia Teresa de Ávila y a las místicas en general.

Porque… ¿cómo no va a haber inspirado la rompedora y rebelde santa Teresa, una de las grandes autoras del Siglo de Oro español, el trabajo de múltiples creadoras posteriores a ella? Poco más de 60 años después de su muerte, irrumpió en México sor Juana Inés de la Cruz y, con ella, su defensa del derecho de la educación para las mujeres.

Porque entrar en un convento entonces no se percibía como la tragedia que algunos pueden ver ahora. En la Edad Media, por ejemplo, la clausura proporcionaba libertad para ejercer oficios creativos e instruirse sin depender de un hombre. La religiosa En, desde su monasterio en San Salvador de Tábara, Zamora, plasmó en las iluminaciones del Beato de Girona su forma extraordinaria de ver las revelaciones divinas y la historia de la humanidad.

Y después está Hildegarda. Hildegarda de Bingen hizo muchas cosas en la vida, entre ellas inventar la cerveza, lo cual merecería por sí solo un lugar en la historia. Pero ¿qué otra herencia nos ha dejado esta buena monja medieval? Pues, por ejemplo, describir el orgasmo masculino, el orgasmo femenino y defender el placer de las mujeres.

Por supuesto, con tanta rebeldía en los monasterios, los hombres intentaron limitar la capacidad de actuación de las señoras que vivían en clausura y en el siglo XVIII se intentó enseñar a ser “buena monja”. Sin embargo, las monjas, como las personas, son buenas o malas independientemente de lo que diga un cuadernillo. A veces, hasta se ponen a calcular y acaban ayudándonos a llenar el cielo de estrellas.

Ahora que se pone de moda volver a un monasterio para pensar, crear y alejarse del ruido, casi podemos darle la razón a las Hijas de Felipe. En su pódcast, además de citar constantemente a santa Teresa, defienden que todo lo que nos pasa ahora ya le pasó a alguien (probablemente a una monja) de los siglos XVI y XVII.

Así que sí, había vida (y religiosas) antes de Rosalía.

The Conversation

ref. La selección: hoy he sentido la llamada – https://theconversation.com/la-seleccion-hoy-he-sentido-la-llamada-269822

Reduced air pollution is making clouds reflect less sunlight

Source: The Conversation – Canada – By Knut von Salzen, Senior Research Scientist, Marine Cloud Brightening Research Program, University of Washington

Winter is setting in across the Northern Hemisphere, and with it, cold and cloudy winter days. Clouds play a vital role in the environment, providing rain but also reflecting sunlight before it reaches the Earth’s surface.

But between 2003 and 2022, clouds over the North Atlantic and Northeast Pacific became less reflective, allowing more sunlight to reach the ocean surface and causing sea surface temperatures to rise.

My colleagues and I recent conducted research that shows global efforts to improve air quality have unintentionally accelerated climate warming by modifying clouds.

While cleaner air has major health benefits, decreasing the amount of particulate pollution has also reduced the cooling effect of clouds, accelerating climate warming.

Dimming clouds and rising temperatures

Our study relied on two decades of satellite data to analyze the impacts of changes in particulate pollution and climate warming on the clouds. The data shows that low-level clouds in the Northern Hemisphere have dimmed rapidly since 2003.

In particular, cloud reflectivity over the North Atlantic and Northeast Pacific has fallen by nearly three per cent per decade. During the same period, sea surface temperatures rose about 0.4 C, intensifying marine heatwaves that have damaged ecosystems and fisheries.

We expected that climate warming from greenhouse gas increases would lead to a decrease in low clouds over the ocean. However, the observed changes were too large to be explained by this process or by natural climate variability, pointing to an additional cause of warming that many climate models underestimated.

The key factor turned out to be aerosols — tiny particles that act as seeds for cloud droplets. When there are fewer aerosols, clouds contain fewer but larger droplets. Those droplets reflect less sunlight and are more likely to rain out quickly, producing shorter-lived, darker clouds. This process weakens the cooling influence that low clouds have over marine areas.

The effect stems from two known mechanisms: the Twomey effect, where fewer aerosols make clouds less reflective, and the Albrecht effect, where larger droplets shorten cloud lifetime. Together, these changes reduce the planet’s overall reflectivity.

a cloudy sky above a rocky shoreline
View of an overcast sky from the coast near Ogunquit, Maine. With fewer aerosols in the air, clouds become less reflective, allowing more sunlight to reach the ocean surface.
(Unsplash/Logan Hughes)

A cleaner atmosphere, a warmer planet

Ultimately, our study exposes a paradox: cleaner air benefits human health while also revealing the full force of greenhouse-gas warming, which has historically been “masked” by the cooling effect of particulate pollution.

Sulfur dioxide (SO₂) emissions — the main source of sulfate aerosols — have fallen sharply as countries adopted stricter air-quality regulations. China’s SO₂ emissions alone dropped by about 16 million metric tonnes per decade since 2003, with similar reductions in the United States and Europe. Cleaner air means fewer aerosol particles available to form bright, reflective clouds.

Our study showed five to 10 per cent declines in cloud droplet concentrations, especially in regions where cloud brightness fell most. The close correspondence between reduced aerosols, larger droplet size and cloud dimming confirmed that cleaner air was driving regional warming.

We analyzed 24 Earth system models and found that most underestimated the magnitude and extent of observed cloud changes. Only models that accurately represented how aerosols affect clouds matched real-world observations, highlighting a major modelling weakness.

In our study, we separated the effects of particulate air-pollution cuts from cloud changes driven by general warming. The results showed that declining aerosols accounted for 69 per cent of the cloud reflectivity loss, while warming explained 31 per cent. Our simulations indicate that changes in cloud lifetime in response to having larger droplets (the Albrecht effect) proved more influential in the change in cloud droplet size itself (the Twomey effect).

Reduced cloud brightness in these ocean regions added about 0.15 watts per square metre (W/m²) per decade to Earth’s global energy imbalance, even though the regions cover only 14 per cent of the planet’s surface. Rising global CO₂ levels added roughly 0.31 W/m² per decade during the same time, meaning cleaner air produced nearly half as much additional warming as CO₂ itself in those areas.

This finding creates a policy challenge: air-quality improvements that save lives also remove a cooling shield that has been masking a significant portion of greenhouse-gas warming. Because aerosol emissions are projected to keep falling through mid-century, this “unmasking” could continue to contribute to faster rates of warming for decades.

Importance of continued observation

The satellites observing clouds and aerosols are nearing the end of their mission, with a phaseout expected in 2026. Long-term satellite monitoring proved essential for revealing the link between cleaner air, dimmer clouds and regional warming, and will continue to be essential for understanding future warming.

Our results suggest that many climate models may underestimate near-term regional warming as air particulate pollution declines. Improving the representation in models of how aerosols affect clouds and continuing global observations will be critical for more accurate projections.

Addressing the paradox of cleaner air uncovering hidden warming demands integrating air-quality and climate policy and accelerating the reduction of greenhouse gases — the only lasting way to cool the planet.

The Conversation

Knut von Salzen receives funding from the University of Washington’s Marine Cloud Brightening Research Program, which is funded by a consortium of individual and foundation donors. He is affiliated with the Climate Research Division of Environment and Climate Change Canada and the University of Victoria.

ref. Reduced air pollution is making clouds reflect less sunlight – https://theconversation.com/reduced-air-pollution-is-making-clouds-reflect-less-sunlight-269805

Why small climate-vulnerable island states punch well above their weight in UN climate talks

Source: The Conversation – UK – By Emily Wilkinson, Principal Research Fellow, ODI Global

Few diplomatic organisations punch above their weight quite like the Alliance of Small Island States (Aosis). With no fixed budget, no permanent secretariat and no formal charter, it has still managed to shape some of the most important climate agreements of the past few decades – including the 1.5°C target that underpins the Paris agreement.

Founded in 1990, Aosis represents 39 small island and low-lying coastal states. Its members are among the most vulnerable to rising seas and extreme weather, yet together they have become the moral voice of global climate diplomacy.

The now familiar 1.5°C limit of global warming was far from guaranteed when countries gathered in Paris in 2015. Many expected the summit to be less ambitious and settle for a 2°C target – at best.

But Aosis had been working behind the scenes since a disappointing climate summit in Copenhagen in 2009, pushing for a scientific review of the costs and benefits of a 1.5°C target. That review, published in 2015, proved vital in securing the inclusion of 1.5°C in the Paris agreement. “One-point-five to stay alive” became the rallying cry of the small island nations: and it was having an impact.

How Aosis works

Aosis is a negotiating group rather than a formal organisation. It works through consensus and cooperation among its members, who vary widely but all share high vulnerablity to climate change.

Its work is spread between the chair’s team and member states’ permanent representatives at the UN, as well as heads of state and ministers. The role of chair rotates through the New York-based representatives, with Ilana Seid from the Pacific island nation of Palau currently serving.

Members meet frequently to develop joint positions ahead of major summits, pooling technical expertise and diplomatic resources that would otherwise be out of reach for many small states. While consensus building comes with compromise, the alliance ensures even the smallest states can consistently and actively engage in international diplomacy.

Past wins

Aosis has been influential from the very outset of the UN’s climate process. At the 1992 Rio Earth Summit (which paved the way for Paris), it arrived with 12 key objectives and walked away having achieved ten, including a specific article in the UN’s climate convention acknowledging that small island and low lying coastal states are particularly at risk.

Since then, Aosis has secured designated seats on key climate bodies, including the UN bureau that supports the summits, and boards of the Green Climate Fund, Adaptation Fund and Clean Development Mechanism.

The group also played a significant role in establishing the loss and damage fund in 2022, to help vulnerable countries recover from climate-related disasters. Aosis had first proposed funding for loss and damage back in 1991.

From island diplomacy to global courts

The influence of small island nations now extends into international law. A few years ago, Vanuatu, an Aosis member of only 300,000 people, led a campaign for the International Court of Justice (ICJ) to issue an advisory opinion on states’ obligations to tackle climate change.

The ICJ’s ruling, issued earlier this year, confirmed that states have legal duties to reduce emissions and protect people from climate change. This affirmed a principle Aosis had long argued for: the world’s most polluting nations have not just a moral duty to act, but legal obligations to fellow states and their citizens.

As Margaretha Wewerinke-Sing, part of Vanuatu’s legal team, put it: “The law seems to be catching up with the science. The question is now, will the policy catch up with the law?”

The agenda for Cop30

The annual UN climate summit currently taking place in Belém, Brazil – Cop30 – is the first since the ICJ advisory opinion. It should give some initial insight as to how Aosis plans to use this ruling.

First, it is seeking greater commitments to reduce emissions. Under the Paris agreement, countries were due to submit revised climate plans this year, but only 86 have been submitted, out of 197. Of the 64 fully analysed so far, less than a quarter are in line with the Paris agreement’s temperature goals. Aosis will use the ICJ opinion to stress that stronger targets are not just necessary but legally required.

Second, adaptation to climate change is becoming increasingly critical for island nations already living with rising seas and stronger storms. Aosis is calling for clearer targets and better tracking of adaptation finance under the Global Goal on Adaptation.

Third, Aosis wants developed countries to triple the volume of public climate finance by 2035 and leverage further funds to meet the US$1.3 trillion (£1 trillion) target under the “Baku to Belém Roadmap”. Without predictable finance, small islands cannot plan for the future.

Aosis made clear its stance ahead of this summit: “[we] will not join in a consensus at Cop30 that makes us co-signatories to our own destruction”. But as with the previous 29 Cops, long days and multiple agenda items mean small island delegations will be stretched thinly. The benefits of collaboration are therefore crystal clear.

The Conversation

Emily Wilkinson advises Aosis on adaptation and finance. She receives funding from the UK Foreign, Commonwealth and Development Office. She is affiliated with ODI Global.

Kira-Lee Gmeiner is affiliated with ODI Global.

ref. Why small climate-vulnerable island states punch well above their weight in UN climate talks – https://theconversation.com/why-small-climate-vulnerable-island-states-punch-well-above-their-weight-in-un-climate-talks-269050