Soluciones basadas en la naturaleza frente a eventos climáticos extremos en cuencas mediterráneas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel Luján Soto, Postdoctoral fellow, Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC)

Sequías e inundaciones son dos fenómenos climáticos extremos relacionados entre sí y que han afectado históricamente a la cuenca mediterránea. Desde el año 1259 existen, por ejemplo, registros de inundaciones en la Cuenca del Río Segura, las cuales generaron grandes pérdidas materiales y humanas.

A pesar de que los fenómenos climatológicos extremos son endémicos de la cuenca mediterránea, el cambio climático hace que sean cada vez mas frecuentes e intensos. Es una tendencia que afecta cada vez a más regiones y que se espera que vaya en aumento en las próximas décadas.

Además, el crecimiento de zonas urbanas sin una planificación urbanística adecuada, la intensificación de la agricultura y una deficiente gestión integrada de los recursos hídricos han dado como resultado una mayor exposición y vulnerabilidad de las sociedades a sufrir los impactos de sequías e inundaciones.




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Impactos del cambio climático en Europa

En los últimos años hemos sido testigos de la magnitud e intensidad que esos eventos han tomado en Europa. Claros ejemplos de ello son las sequías que afectaron en 2022 a distintos países y dejaron al descubierto las “piedras del hambre” en la cuenca del río Elba; el incendio en la región de Evros, Grecia, que en 2023 asoló cerca de 90 000 hectáreas, considerándose el más extenso registrado en Europa; o las inundaciones por la dana en la región de Valencia en octubre de 2024, que se convirtieron en las más destructivas en la Unión Europea en cuanto a daños personales y materiales, a pesar de no ser las más extensas en superficie.

Infraestructuras grises y la falsa sensación de seguridad

Durante décadas, las instituciones han priorizado la construcción de “infraestructuras grises” como presas, embalses o la canalización de ríos con el fin de almacenar agua para riego, proteger a las poblaciones frente a las inundaciones y facilitar la evacuación rápida de aguas pluviales.

A pesar de estos esfuerzos masivos, el riesgo de sufrir inundaciones y sequías no sólo no ha disminuido significativamente, sino que en muchas ocasiones incluso ha aumentado por la disminución efectiva de la superficie de la llanura aluvial. También por una mayor concentración de las poblaciones y las actividades económicas en áreas percibidas como de mayor protección.

Soluciones basadas en la naturaleza en cuencas mediterráneas

Para hacer frente a esta situación, diferentes instituciones internacionales reclaman la implementación de soluciones basadas en la naturaleza (SBN). Alternativas o complementarias a las infraestructuras grises, las SBN son acciones enfocadas a favorecer las funciones de los ecosistemas.

La evidencia científica ha mostrado, por ejemplo, su gran potencial para retener e infiltrar agua en suelos y subsuelos, reduciendo así la gravedad de sequías e inundaciones.

Pero ¿cuáles deben ser las soluciones prioritarias en las cuencas mediterráneas? ¿Y qué medidas se pueden tomar para facilitar su puesta en marcha?

1. Reforestación de cabeceras de cuencas y subcuencas

Las tradicionales reforestaciones en cabeceras de cuencas y subcuencas de los ríos son una medida altamente efectiva. Pero no se deben llevar a cabo de cualquier manera.

Si bien el aumento de la cobertura forestal puede mitigar, al menos parcialmente, los impactos negativos de las inundaciones, también pueden surgir desventajas importantes con respecto a las sequías. Esto se debe a un mayor consumo de agua por la vegetación (evapotranspiración) y a una menor entrada de agua a los embalses.

Por ello, es especialmente relevante tener en cuenta un buen diseño de la reforestación y una buena gestión posterior. Se debe priorizar el uso de especies nativas y de diferentes estratos arbóreos y arbustivos, así como el control estratégico de la densidad; por ejemplo, a través de una gestión silvopastoral para reducir el riesgo de incendios.

2. Renaturalización del río y la llanura aluvial

En segundo lugar, es crucial poner en práctica soluciones con un impacto en la parte media del río y la llanura aluvial. Un caso de éxito lo constituye la restauración fluvial del río Arga (Navarra). En su ecosistema han sido implementadas diversas medidas para disminuir el riesgo de inundación de las poblaciones colindantes, como la eliminación de escolleras, la conexión del río con meandros abandonados y el retranqueo (alejamiento) de las motas del río, es decir, las estructuras de tierra elevadas construidas en sus orillas para proteger las áreas circundantes.

Estas acciones tratan de devolver el espacio natural de los ríos para que el agua pueda fluir disipando su energía. Recientemente, un estudio ha revelado que estas soluciones podrían ser adecuadas en cuencas tan importantes como la cuenca del río Segura, representativa de muchas cuencas mediterráneas. No obstante, su implantación implica varios desafíos debido principalmente a la necesidad de expropiación de terrenos con alto valor económico, lo que puede generar rechazo social y ser el detonante para la inacción política.

3. Agroecología

Junto a las medidas anteriores, habría que priorizar soluciones en tierras agrícolas basadas en prácticas agroecológicas. Bajo los principios de utilización dinámica de la biodiversidad, cierre de ciclos de nutrientes y aguas, y generación de sinergias entre los componentes del ecosistema agrícola se derivan una gran variedad de prácticas altamente efectivas para regenerar suelos degradados, regular ciclos hidrológicos y producir alimentos sanos y de alta calidad nutricional.

La reducción de la labranza y el mantenimiento de cubiertas vegetales sembradas o naturales es, por ejemplo, clave para frenar la erosión y aumentar la infiltración de agua, disminuyendo la concentración de flujos cargados de sedimentos aguas abajo. Además, el uso de compost y estiércoles animales en sustitución de fertilizantes de síntesis química aumenta la materia orgánica y la biodiversidad del suelo, mejorando su capacidad de retención de agua.

Por otra parte, la recuperación de las terrazas tradicionales de piedra seca (técnica que no usa aglutinante), la implantación de setos vegetales en las lindes de los campos, o el diseño de las plantaciones en línea clave (diseño que se basa en generar canales en el suelo con pendientes muy leves que conducen el agua de lluvia desde las zonas más altas a las zonas mas llanas de un terreno distribuyéndola de manera uniforme) son soluciones que ayudan a frenar la escorrentía y aumentan la retención de suelo y agua.

Para finalizar, debido a su diversificación y complejidad ecológica, los sistemas agroforestales y silvopastorales han sido destacados como grandes aliados para hacer frente al cambio climático, regulando el ciclo hidrológico

4. Infraestructuras verdes en zonas urbanas y periurbanas

Es crucial no olvidar las zonas urbanas y periurbanas, muchas de ellas ubicadas aguas abajo. Existen múltiples soluciones basadas en la naturaleza que, aplicadas en conjunto y en superficies amplias, pueden ayudar a aliviar los impactos de sequías e inundaciones.

Algunas de las más comúnmente implementadas incluyen parques de inundación, bosques urbanos, sistemas de drenaje sostenible, techos verdes, pavimentos permeables, corredores verdes y arbolado urbano.

Estas soluciones ayudan a amortiguar las temperaturas y a minimizar el efecto isla de calor, tan común en muchas ciudades mediterráneas. Además, resultan de gran atractivo para la población, ya que se prestan a la realización de actividades recreativas, deportivas, educativas y turísticas.

Estas medidas “aguas abajo” deben aplicarse junto a las soluciones “aguas arriba” o que retienen el agua en origen, evitando así los picos extremos en los caudales de los ríos y ramblas.

Cómo fomentar estas soluciones

A pesar del gran potencial de las soluciones basadas en la naturaleza y del bajo coste que implican, su adopción sigue siendo limitada, en gran parte debido a barreras socioeconómicas, culturales, legislativas y políticas. También influye la falta de procesos participativos para buscar soluciones adaptadas a los contextos locales. No obstante, existen una serie de propuestas que pueden ayudar a fomentar la implantación de este tipo de medidas:

  • Una gobernanza responsable del territorio y de los usos del suelo.

  • La formación y fortalecimiento de capacidades en responsables políticos y personal técnico.

  • La gestión integrada de cuencas hidrográficas y de los recursos hídricos.

  • El aumento de recursos económicos destinados a la implementación de prácticas agroecológicas, por medio de políticas públicas y colaboración público-privada.

  • El fortalecimiento de la normativa en cuestión de protección de humedales, riberas y llanuras aluviales.

  • La generación de procesos participativos y de ciencia ciudadana que involucren a la ciudadanía en la toma de decisiones adaptadas a las necesidades y realidades del territorio.

The Conversation

Raquel Luján Soto cuenta con una beca postdoctoral Juan de la cierva, ayuda JDC2022-050217-I, que cuenta con la cofinanciación de la Agencia Estatal de Investigación, por el Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/PRTR

Carolina Boix Fayos recibe fondos para su investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con el proyecto AGRI_SER PID2020-119825RB-I00 y la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico con el proyecto AGROSIMBIOSISLab.

Joris de Vente recibe fondos para el proyecto LandEX (PCI2024-153454) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y la Agencia Estatal de Investigación (AEI 10.13039/501100011033/EU) en el marco de la convocatoria conjunta 2022 de la colaboración europea Water4All (101060874).

ref. Soluciones basadas en la naturaleza frente a eventos climáticos extremos en cuencas mediterráneas – https://theconversation.com/soluciones-basadas-en-la-naturaleza-frente-a-eventos-climaticos-extremos-en-cuencas-mediterraneas-267392

Entrenamiento neuromuscular: la clave para afinar la coordinación de movimientos en la adolescencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Mainer Pardos, Profesora e Investigadora Universidad San Jorge. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte., Universidad San Jorge

BearFotos/Shutterstock

Durante la adolescencia, el cuerpo cambia a gran velocidad. Los huesos crecen, los músculos se desarrollan y el equilibrio se altera. A simple vista, parece una etapa llena de energía, pero en realidad es un periodo delicado para el control del movimiento.

Muchos adolescentes pierden capacidad de coordinación. Tropiezan con facilidad o pierden precisión en tareas que antes dominaban. No es torpeza, es biología. El cuerpo cambia más rápido de lo que el cerebro puede adaptarse.

Entrenar el cerebro

Y aquí es donde entra en juego el entrenamiento neuromuscular. Este tipo de ejercicio ayuda a coordinar los músculos de forma eficiente, rápida y segura, ya que afina la precisión con la que el cerebro les indica cuándo y cuánto activarse.

En pocas palabras, se podría decir que mejora la forma en que el cerebro interpreta la información del entorno y responde ante ella. Por ejemplo, cuando una persona pierde el equilibrio, el sistema nervioso detecta el cambio y activa los músculos correctos en milésimas de segundo. Un cerebro adiestrado aprende a reaccionar antes y evita movimientos peligrosos o desajustados.

La ciencia ha demostrado que, realizados con buena técnica y bajo supervisión, los ejercicios neuromusculares mejoran el cambio de dirección, el equilibrio, la velocidad de reacción y la coordinación entre músculos. También aumentan la estabilidad de las articulaciones y la eficiencia del movimiento, factores clave para prevenir lesiones y optimizar el rendimiento físico.

¿En qué consiste?

Un programa neuromuscular combina ejercicios de fuerza, equilibrio, coordinacion y agilidad. A diferencia de otros métodos, su meta no reside en levantar más peso ni hacer más repeticiones, sino en moverse mejor.

Para que lo visualice el lector, a continuación explicamos un ejemplo sencillo que no requiere material. Con una duración total de 10 a 12 minutos, se trata de dedicar 40 segundos de trabajo y 20 segundos de descanso a cada uno de los cinco ejercicios, con una frecuencia de 2 o 3 veces por semana:

Movilidad dinámica:

  • Flexiones de cadera con equilibrio (elevación de rodilla y estiramiento suave).

  • Rotaciones de columna y movilidad de hombros.

El objetivo es activar el cuerpo y mejorar la alineación antes de moverse.

Estabilidad y equilibrio:

  • Sostenimiento sobre una pierna tocando puntos en el suelo delante, detrás y a los lados.

  • Variante: cerrar ligeramente la base o girar la cabeza.

Objetivo: mejorar el control postural, que suele deteriorarse durante el estirón de la pubertad.

Fuerza del tronco y la cadera.

  • Plancha con elevación alterna de piernas o brazos.

  • Mantenimiento de la pelvis estable mientras se mueve una extremidad.

Objetivo: reforzar la musculatura que estabiliza la columna y las piernas.

Alineación de rodilla y aterrizaje seguro.

  • Saltos verticales suaves centrados en “caer blando”: rodillas hacia delante, cadera atrás y pies separados a la anchura de hombros. El foco debe estar en cómo se aterriza, no en saltar a gran altura.

Objetivo: mejorar la técnica de aterrizaje y reducir riesgo de lesiones.

Agilidad y cambios de dirección.

  • Desplazamientos en zigzag entre conos (o dos objetos si se hace en casa).

  • Frenadas controladas antes de cambiar de dirección.

Objetivo: que el cerebro aprenda a frenar, estabilizar y reorientar el movimiento sin perder control.

Vulnerabilidad motriz

¿Y por qué es especialmente importante hacer este tipo de ejercicios en la adolescencia? Durante la pubertad, el cuerpo crece a ritmos irregulares. Primero lo hacen los huesos, luego los músculos y después las conexiones nerviosas. Esa desincronización puede afectar al equilibrio, la coordinación y el control postural. Por eso, muchos adolescentes atraviesan lo que se llama un “periodo de vulnerabilidad motriz”.

El entrenamiento neuromuscular puede ayudar a reeducar el control corporal. Además de enseñar al cerebro a adaptarse a un cuerpo que cambia cada pocos meses, también estimula la maduración del sistema nervioso y mejora la respuesta ante los estímulos externos. Es una clave no solo para el deporte, sino para la vida diaria: caminar, subir escaleras o reaccionar ante una caída.

Porque el valor del entrenamiento neuromuscular va más allá del deporte. En adolescentes, puede influir en su salud física y mental: mejora la postura, la conciencia corporal y la confianza en el movimiento, reduce el riesgo de lesiones en rodillas, tobillos o espalda y favorece la concentración y la atención.

En un mundo cada vez más sedentario y digital, enseñar a los jóvenes a moverse con control y equilibrio es casi una forma de alfabetización corporal. Por eso, incluir este tipo de trabajo en colegios, programas juveniles o rutinas de actividad física no debería ser un lujo para deportistas, sino una parte esencial del desarrollo saludable en la adolescencia.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Entrenamiento neuromuscular: la clave para afinar la coordinación de movimientos en la adolescencia – https://theconversation.com/entrenamiento-neuromuscular-la-clave-para-afinar-la-coordinacion-de-movimientos-en-la-adolescencia-269045

El imparable triunfo del fútbol femenino español

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro César Martínez Morán, Director del Master in Talent Management de Advantere School of Management / Profesor asociado de la Facultad de Ciencias Economicas y Empresariales, Universidad Pontificia Comillas

La selección femenina de España celebra su victoria en la final de la Women’s Nations League el 2 de diciembre. RTVE

Al ganar su segunda Women’s Nations League, la selección femenina de fútbol de España se sucede a sí misma. En 2023, también subió a lo más alto del pódium en el Campeonato Mundial, la primera final en la que participaban. En estos escasos años, tan solo se le ha escapado conseguir medalla en los pasados Juegos Olímpicos.

Cambio de paradigma

En este siglo XXI, España brilla en un conjunto amplio de disciplinas. Tanto es así que en abril de 2025 se han superado por primera vez los 6 000 deportistas de alto nivel, según recoge el Consejo Superior de Deportes.

No obstante, el fútbol acapara todas las atenciones. Según la compañía de marketing deportivo SportsValue, de las diez competiciones deportivas con mayor generación de ingresos en el mundo, cinco se relacionan con este deporte.

La liga masculina de fútbol de España ocupa un meritorio noveno lugar, y en la competición que gestiona juegan el primero y el sexto equipos del mundo por ingresos. Es el deporte más popular en este país.

Sin embargo, hasta épocas recientes, las selecciones nacionales asomaban muy poco la cabeza en los rankings correspondientes. Se atribuye a Alfredo Di Stefano la frase lapidaria de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Incluso, se publicó un libro con ese título. Eran otros tiempos.

La eclosión del fútbol femenino

La selección española ganó todos los partidos de la última Eurocopa femenina, aunque perdiese el más importante. Si bien en la fase de grupos sus rivales le marcaron algún gol, en los partidos decisivos, los previos a la final, mantuvo su portería a cero. Su planificación ha brillado. El gol en la semifinal ante Alemania, a la que nunca se había derrotado, no fue debido al azar: según comentó la jugadora Aitana Bonmati, “lo habían estudiado”.

En las categorías inferiores, España ocupa el segundo lugar en el ranking de campeonatos europeos ganados en sub-17. En el caso de las sub-19, es el país con más trofeos conquistados.

Por el lado individual, las jugadoras españolas lideran el ranking de balones de oro. Bonmatí y Alexia Putellas sobresalen. Además, las licencias de fútbol femenino en España casi se han multiplicado por tres en el intervalo 2012 a 2024.

Mientras las audiencias televisivas de la semifinal de la Eurocopa alcanzaron cifras muy altas, el partido de vuelta frente a Alemania en la final de la Women´s Nation League registró la mejor entrada a un partido de fútbol femenino en España.

Qué es el fútbol

El fútbol son muchas cosas, demasiadas: juega un rol significativo en la vida diaria. El historiador británico David Goldbaltt incluso llega a aseverar que es “el reflejo más extraordinario de la sociedad”. Estrechamente ligado a la política y a los medios de comunicación, a menudo se utiliza como herramienta de expresión política y de socialización, incluso como medio para moldear la opinión pública y la identidad.

Lo importante en el fútbol, en opinión de Luis Aragonés, futbolista y luego entrenador, es ganar, ganar y volver a ganar. La victoria produce titulares, mientras que la derrota genera abandono.

Aportación de España: talento y perseverancia

El talento individual y el colectivo caminan por senderos diferentes. Según Pablo Atela y Fernando Díez, el primero se puede asociar a creatividad, habilidades superiores al promedio y compromiso con la tarea. El segundo conecta con la cooperación y la armonía social.

En 2007, la psicóloga norteamericana Angela Duckwort, junto con un equipo de expertos, reveló el papel crucial que tiene la determinación en el éxito. Unos años más tarde, en 2016, publicó un libro –Grit: el poder de la pasión y la perseverancia– donde dejaba de manifiesto cómo la resiliencia y la fuerza de voluntad para alcanzar metas resultan tan importantes como el propio talento.

Según BBC Sports, los éxitos del fútbol femenino español han venido de una mezcla entre familiaridad y continuidad. Por su parte, el diario británico The Guardian, justo antes de comenzar la Eurocopa femenina, titulaba que los problemas acontecidos tras ganar el Campeonato del mundo resultaron un revulsivo para transformar el fútbol femenino español.

España gusta

En definitiva, los triunfos futbolísticos de las jugadoras españolas resuenan en el escaparate internacional: a los espectadores de este deporte les gusta como juega España.

Tras superar polémicas y numerosas dificultades, la selección rezuma alegría, simplicidad, desparpajo. En lo estrictamente deportivo juegan como nadie y durante estos últimos años le han tomado la medida a la victoria. A eso hay que sumar el gran trabajo que se está haciendo categorías inferiores. Su rendimiento colectivo demuestra el valor del talento grupal y la gran preparación técnica y táctica a nivel individual.

The Conversation

Pedro César Martínez Morán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El imparable triunfo del fútbol femenino español – https://theconversation.com/el-imparable-triunfo-del-futbol-femenino-espanol-271219

Doctrina Monroe: más de dos siglos de “América para los americanos”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deborah Besseghini, Doctora Investigadora Marie Curie – Departamento de Geografía, Historia y Filosofía – Historia Moderna, Universidad Pablo de Olavide

Ilustración satírica de 1896 donde se ve al Tío Sam interponiéndose entre las potencias europeas y unos personajes que representan a Nicaragua y Venezuela. Wikimedia Commons

El 24 de noviembre venció el ultimátum a Nicolás Maduro por el que Estados Unidos clasificó al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista, allanando el camino para una posible intervención militar contra Venezuela.

Esa decisión parece menos una exigencia jurídica que una advertencia política.
Como ya se vio en la “guerra de los doce días” contra Irán, que llevó a casi toda la UE a aceptar las exigencias estadounidenses en el marco de la OTAN, Washington se preocupa cada vez menos por sustentar sus ataques mediante justificaciones normativas.

Acoso diplomático

Los detractores del presidente Trump sostienen que ha convertido a EE.UU. en un “Estado mafioso” (mafia state), debido a que recurre a prácticas gansteriles, tanto a nivel internacional como nacional. Para estas voces críticas, Trump busca la cooperación o el sometimiento mediante la amenaza del uso de la fuerza.

No hace falta simpatizar con Maduro para ver los riesgos de este acoso diplomático “bully diplomacy”. Por exitosa que haya sido hasta ahora, socava los ya frágiles cimientos del orden mundial normativo (rule-based global orden) que Occidente dice defender. Sus efectos resultan difíciles de prevenir.

Esto sucede en el aniversario de la llamada doctrina Monroe, que tuvo lugar el 2 de diciembre.

A todos nos suena el lema “América para los americanos” y ahora lo asociamos con el control de fronteras y el proteccionismo industrial. Sin embargo, no es la primera vez que se alzan banderas con este lema.

1823 fue el marco de una auténtica partida de ajedrez geopolítico. Más de dos siglos después del mensaje del presidente James Monroe, resulta útil conocer cómo Londres y Washington compitieron por la proyección política en Latinoamérica. Entender qué ocurrió y cómo Europa perdió gradualmente capacidad de influencia puede ayudarnos a leer mejor lo que se avecina.

El giro intervencionista de la doctrina Monroe

Monroe no podía prever que su declaración contra la injerencia europea en los países independientes de América y a favor del no-intervencionismo estadounidense en Europa (en Grecia, por ejemplo) se transformaría en una “doctrina” útil para justificar no solo el aislacionismo, sino también el intervencionismo en América y más allá.

Sin embargo, el germen de ese giro ya estaba inscrito en el propio mensaje de 1823.

Aquel año, la contrarrevolución alcanzaba su cenit con la invasión francesa de España, que restauró el absolutismo en Europa y parecía anunciar una intervención franco-española en América.

Cuando Monroe leyó su mensaje, Gran Bretaña ya había asegurado el gradual reconocimiento de la independencia hispanoamericana, publicando el compromiso francés a la no-intervención en América que recoge el Memorándum de Polignac. Este hecho constituyó una parte del proceso para la difícil aceptación británica de la intervención francesa en España.

Pero Washington lo desconocía. Como subrayan los expertos, la declaración de Monroe no representó una ambigua cooperación con Londres, sino una potente reacción negativa a un anterior pedido británico de colaboración sobre la independencia latinoamericana.

Fue, en esencia, un manifiesto de emancipación geopolítica.

El secretario John Quincy Adams, autor del documento, se oponía a la propuesta británica de declarar que ni Gran Bretaña ni EE. UU. anexarían territorios previamente españoles, porque pensaba que Londres quería limitar la proyección estratégica de la república. Su negativa contenía en esencia la ideología del “destino manifiesto” y un panamericanismo contradictorio.

Considerando cómo los conflictos imperiales del siglo XVIII habían perturbado la geografía continental, Adams quiso establecer que los territorios americanos ya no eran peones en el ajedrez europeo.

El mensaje de Monroe no fue una herramienta de política interna, como se ha dicho, sino que dejó claro al mundo que EE.UU. interpretaría cualquier amenaza europea a las independencias hispanoamericanas como un ataque a su propia seguridad y paz.

Percibía como interferencia los planes para crear monarquías independientes, porque nuevos lazos dinásticos habrían arrastrado a América a conflictos europeos. Por eso, la “libertad hemisférica” tenía que ser republicana.

Aguafuerte coloreado a mano de Charles Williams, en el que se ironiza sobre una derrota naval británica durante la Guerra de 1812.
Library of Congress

EE. UU. terminó legitimando como defensiva su teórica intervención contra la interferencia de otras potencias en otros países. Poco importó que careciera de la fuerza y la voluntad de materializar la amenaza. Fue una herramienta propagandística en Latinoamérica, que tuvo profundos efectos en México y Texas. Creó graves divisiones internas entre conservadores probritánicos y liberales proestadounidenses y empujó la reacción británica, una dinámica observada previamente en Sudamérica durante la Guerra de 1812.

Pero al intentar debilitar a la influencia europea, EE. UU. no quería actuar como guía del mundo americano.

El origen del “patio trasero”

Los límites de la declaración de Monroe residían, contrariamente a lo que se cree, en la reticencia de EE. UU. a gobernar un continente que solo deseaba controlar en la medida necesaria para su seguridad. Hispanoamérica representaba un escudo frente a la amenaza europea, la barrera entre el hogar y el mundo. Era su “patio trasero”. Con el tiempo el “hogar” se expandiría al jardín, y el jardín se proyectaría sobre el resto del mundo entre muchas contradicciones. Pero EE. UU. no perdería su hábito, fijado ya en 1823, de interpretar la injerencia ajena en territorios externos como una amenaza directa a su propia seguridad.

Y así como en el siglo XIX no quería gobernar el caos americano, hoy no quiere gobernar el mundo ni Occidente. Como conclusión, la “bully diplomacy” de Trump encarna el lado oscuro de una potencia militar hegemónica que no quiere ser un imperio, sino seguir preservándose a sí misma.

The Conversation

Deborah Besseghini es doctora investigadoras Marie Curie en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde desarrolla el proyecto “UNWANTED – The Revolutionary Impact of Financing a Global War, 1797-1825”, financiado por la Comisión Europea.
Algunos artículos citados son parte de un numero monográfico sobre la Doctrina Monroe en el cual la investigadora participó.

ref. Doctrina Monroe: más de dos siglos de “América para los americanos” – https://theconversation.com/doctrina-monroe-mas-de-dos-siglos-de-america-para-los-americanos-270607

De prohibir móviles a mutilar tabletas: maneras de gestionar (mal) la tecnología en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Margarida Romero, Research associate, Universitat Internacional de Catalunya; Université Côte d’Azur; Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA – CSIC)

Evgeny Atamanenko/Shutterstock

Para la directora del centro, la mañana se complicó antes de que la última gota de café cayera en la taza. En la sala de profesores, el ambiente se podía cortar con un cuchillo: desde hacía ya un par de años, las expectativas infladas en torno a la digitalización del colegio habían monopolizado las conversaciones.

Esta vez, sin embargo, el debate no giraba en torno al uso de la inteligencia artificial por parte del alumnado en los deberes. El foco estaba puesto en un estudiante de segundo de la ESO que había logrado saltarse las restricciones de su tableta escolar y acceder a YouTube. La preocupación no era únicamente que hubiese visto un par de vídeos inocentes, sino que el simple hecho de vulnerar las medidas de seguridad del dispositivo evidenciaba un fallo grave: si un alumno podía romper las barreras, también podía exponerse a contenido inapropiado.

El jefe de estudios, firme defensor del proyecto digital, se lamentaba mientras señalaba la pantalla: “Mira, lo teníamos todo cerrado: cámara, tienda de aplicaciones, navegador… y aun así lo han vuelto a abrir”. La directora era consciente de que el incidente iba más allá de lo técnico: detrás afloraban expectativas familiares contradictorias, un claustro dividido y una comunidad educativa que todavía no tenía claro si la tecnología era una herramienta de aprendizaje, un riesgo… o ambas cosas a la vez.

Una innovación compleja

Aquella mañana, la directora asumió algo que llevaba tiempo rondándole la cabeza: la tableta, ese dispositivo presentado como instrumento para la renovación pedagógica, se rebelaba como una fiera difícil de domesticar. Cuando se utilizaba en ciertas actividades pedagógicas, podía ser fascinante, pero también podía ser un peligro para los alumnos. El profesorado no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que había que restringir la libertad de la fiera; con la aprobación del jefe de estudios, se fue creando una jaula de restricciones en respuesta a las incidencias que su uso había causado.

Quedaba ya lejos el discurso que había situado a la tableta en el centro del ambicioso proyecto digital del centro: un dispositivo por alumno, presentado como una manera de adaptar la enseñanza al mundo digital.

El jefe de estudios, uno de los grandes impulsores del proyecto, defendía la digitalización con verdadero entusiasmo. Imaginaba alumnos creando vídeos, investigando por su cuenta, colaborando en línea y realizando sus actividades en el aula y en casa en un mismo soporte. Además, la tableta se había presentado a las familias como una manera de no tener que cargar con los manuales escolares entre la escuela y el hogar. Durante los primeros meses, algo de esa promesa pareció cumplirse entre los profesores más entusiastas y los alumnos con más autodisciplina y capacidad de regulación.




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Atar y desatar la “fiera” tecnológica

Sin embargo, la directora siempre había sospechado que la tableta tenía un potencial tan prometedor como problemático. Desde el primer curso, familias y docentes le trasladaron inquietudes que se repetían con frecuencia: vídeos grabados sin permiso, capturas de pantalla comprometedoras, distracciones constantes en el aula, accesos a contenidos inapropiados. Tras cada incidente, el equipo directivo instaba al servicio técnico a encontrar una solución “definitiva y urgente”.

En respuesta, el centro empezó a bloquear la cámara, restringir aplicaciones, limitar el acceso a internet o desactivar funciones básicas del dispositivo. El objetivo era doble: proteger al alumnado y evitar situaciones que pudieran dañar la convivencia o la reputación del centro. Pero ese control tan minucioso tenía efectos secundarios evidentes: las tabletas quedaban reducidas a versiones muy limitadas de lo que originalmente se había prometido. La “fiera” tecnológica pasaba a ser, en la práctica, un aparato domesticado hasta la ineficacia, un corderito manso pero ineficiente.




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Los estudiantes, acostumbrados a usar sus tabletas con total libertad en casa, reaccionaban a las limitaciones con creatividad y cierta picardía. Cada día buscaban formas de “desatar” la fiera que había atado el equipo técnico de la escuela. Y así, como en el relato de Penélope, el profesorado dedicaba horas a tejer un entramado de restricciones tecnológicas, que los alumnos intentaban destejer cuando salían del centro. Un tejer y destejer diario, perdiendo el tiempo y la paciencia del equipo del centro. Ese tiempo invertido en vigilar la herramienta terminaba restándolo de lo realmente importante: la relación educativa, la conversación, la atención personalizada.

Protocolo común para centros

El caso de este colegio no es una excepción sino representativo de las contradicciones y frustraciones que se han vivido en las aulas con la llegada de las tecnologías digitales. En nuestro reciente trabajo de investigación al respecto, hemos diseñado un estudio que incorporara no solo la visión de todos los miembros de la comunidad educativa (alumnado, docentes, familias y equipos directivos y pedagógicos), sino también la observación directa en los centros.

Nuestro trabajo se llevó a cabo en dos institutos de secundaria, con 536 alumnos observados. Allí constatamos cómo la tensión entre innovación y control atraviesa toda la vida escolar. Algunos centros optan por prohibir los móviles; otros, por crear zonas sin pantallas; otros apuestan por una digitalización total; y los hay que deciden recortar la tecnología hasta dejarla casi irreconocible.

En la última década, la educación ha oscilado entre el tecnooptimismo y el tecnoescepticismo, una dinámica que se ha intensificado con la llegada de la inteligencia artificial generativa, que irrumpe en un ecosistema ya saturado de tensiones.

Herramientas que transforman

En nuestras observaciones comprobamos que la tecnología genera dificultades porque suele introducirse en la escuela como si fuera un objeto neutro, algo que puede simplemente usarse bien o mal.

Pero las herramientas digitales transforman las relaciones entre docentes, alumnado y familias. Alteran las normas, los ritmos, las posibilidades de trabajo y también los riesgos. Por eso, proponemos regular sus usos desde el propio centro educativo y acompañar al profesorado en su capacidad para diseñar actividades donde la tecnología aporte un valor añadido, ya sea para desarrollar competencias disciplinares o digitales.

Dos ejemplos sencillos: mutilar una tableta (bloquear cámara, aplicaciones o funciones determinadas) la reduce a un libro caro, mientras que prohibir el móvil elimina cualquier posibilidad educativa. En cambio, usar la tecnología con sentido implica integrarla en actividades que aporten valor: por ejemplo, usar la cámara para documentar un experimento o el móvil para recoger y analizar datos en una salida. La diferencia es clara: el objetivo no es bloquear por defecto, sino de dar un propósito pedagógico a las herramientas para desarrollar competencias digitales y disciplinares.

No se trata de expulsar, mutilar o domesticar la tecnología, sino de desarrollar capacidades docentes y directivas que permitan establecer políticas de uso centradas en el desarrollo competencial: pensamiento computacional, comprensión y análisis de datos, alfabetización informática y capacidad de programar. El objetivo no es formar meros consumidores de tecnología, sino personas capaces de comprenderla, crearla y transformarla.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. De prohibir móviles a mutilar tabletas: maneras de gestionar (mal) la tecnología en el aula – https://theconversation.com/de-prohibir-moviles-a-mutilar-tabletas-maneras-de-gestionar-mal-la-tecnologia-en-el-aula-269950

Une partie du cerveau humain grossit avec l’âge – voici ce que cela signifie pour vous

Source: The Conversation – in French – By Esther Kuehn, Professor of Neuroscience, University of Tübingen

Le vieillissement cérébral est propre à chaque individu et dépend de son mode de vie, notamment de ses expériences sensorielles, de ses habitudes de lecture et des défis cognitifs qu’il relève au quotidien. (Shutterstock)

Je me suis demandé dernièrement si mon cerveau restera en bonne santé quand je vieillirai. Même si je suis professeure dans un département de neurologie, il m’est difficile d’évaluer si mon cerveau, ou celui de quiconque, souffre d’une neurodégénérescence précoce.

Mon étude récente montre toutefois que la taille d’une partie du cerveau augmente avec l’âge plutôt que de dégénérer.

La raison pour laquelle il est si complexe d’évaluer la neurodégénérescence, c’est que mesurer les petites structures de notre cerveau constitue tout un défi.


Cet article fait partie de notre série La Révolution grise. La Conversation vous propose d’analyser sous toutes ses facettes l’impact du vieillissement de l’imposante cohorte des boomers sur notre société, qu’ils transforment depuis leur venue au monde. Manières de se loger, de travailler, de consommer la culture, de s’alimenter, de voyager, de se soigner, de vivre… découvrez avec nous les bouleversements en cours, et à venir.


Les technologies modernes de neuro-imagerie permettent de détecter une tumeur au cerveau ou une lésion épileptique. Ces anomalies, qui mesurent plusieurs millimètres, peuvent être visualisées grâce à l’imagerie par résonance magnétique (IRM), dont la puissance est environ 30 000 à 60 000 fois supérieure à celle du champ magnétique naturel de la Terre. Le problème est que la pensée et la perception humaines fonctionnent à une échelle plus petite encore.

Certaines zones du cerveau augmentent de volume avec l’âge

La pensée et la perception se produisent dans le néocortex. Cette partie périphérique de notre cerveau est composée de six couches. Lorsqu’on ressent un contact sur son corps, c’est la couche IV du cortex sensoriel qui est activée. Cette couche a la largeur d’un grain de sable, soit une taille bien inférieure à celle que les appareils d’IRM des hôpitaux peuvent généralement représenter.

Quand on module ses sensations corporelles, par exemple quand on peut lire ce texte plutôt que d’avoir conscience de son mal de dos, ce sont les couches V et VI du cortex sensoriel qui s’activent. Elles sont encore plus petites que la couche IV.

Pour mener mon étude publiée dans la revue Nature Neuroscience, j’ai eu accès à un appareil d’IRM 7 Tesla qui offre une résolution cinq fois supérieure à celle des appareils standard. Il permet d’obtenir des instantanés de minuscules réseaux cérébraux lors de la perception et de la pensée.

Grâce à cet appareil, mon équipe et moi-même avons pu examiner le cortex sensoriel de jeunes en bonne santé (d’environ 25 ans) et de personnes âgées en bonne santé (d’environ 65 ans) afin de mieux comprendre le vieillissement cérébral. Nous avons constaté que seules les couches V et VI, qui modulent la perception corporelle, présentaient des signes de dégénérescence liée à l’âge.

La couche IV, qui permet de ressentir le toucher, était plus développée chez les personnes âgées en bonne santé. Nous avons aussi mené une étude comparative avec des souris. Nous avons obtenu des résultats similaires chez les souris âgées, qui avaient également une couche IV plus développée que les plus jeunes. Notre étude sur les souris comprenait un troisième groupe de souris très âgées où on a pu observer que cette partie du cerveau pouvait dégénérer à un âge plus avancé.

Selon les théories actuelles, notre cerveau rétrécit avec l’âge. Cependant, les découvertes de mon équipe contredisent en partie ces théories. Il s’agit de la première preuve que certaines zones du cerveau augmentent de volume avec l’âge chez les personnes en bonne santé.

Une femme en blouse blanche tape sur une image médicale d’un cerveau sur un écran d’ordinateur
Il nous reste encore beaucoup à apprendre sur le vieillissement du cerveau.
Gorodenkoff/Shutterstock

Le vieillissement cérébral est propre à chaque individu

Les personnes âgées dont la couche IV est plus épaisse devraient être plus sensibles au toucher et à la douleur, et avoir de la difficulté à moduler ces sensations en raison de la diminution des couches profondes.

Pour mieux comprendre cet effet, nous avons étudié un patient d’âge moyen né sans un bras. Ce dernier avait une couche IV plus petite. Comme son cerveau recevait moins d’impulsions qu’une personne ayant deux bras, la masse de la couche IV s’était moins développée. Les parties du cerveau qui sont davantage utilisées forment plus de synapses, et donc plus de masse.


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Plutôt que de dégénérer de manière systématique, le cerveau des personnes âgées semble préserver, au moins en partie, les fonctions qu’il utilise. Le vieillissement cérébral peut être comparé à une machine complexe dans laquelle certaines pièces fréquemment utilisées sont bien huilées, tandis que celles qui le sont moins rouillent. De ce point de vue, le vieillissement cérébral est propre à chaque individu et dépend de son mode de vie, notamment de ses expériences sensorielles, de ses habitudes de lecture et des défis cognitifs qu’il relève au quotidien.

Cela montre également que le cerveau des personnes âgées en bonne santé conserve sa capacité à rester en phase avec son environnement.

Toute une vie d’expériences

Les résultats présentent un autre aspect intéressant. Le schéma des changements cérébraux observés chez les personnes âgées, avec un renforcement de la zone de traitement sensoriel et une réduction des zones responsables de la modulation, possède des similitudes avec des troubles neurodivergents tels que le trouble du spectre de l’autisme ou le trouble déficitaire de l’attention avec hyperactivité.

Ces troubles se caractérisent par une sensibilité sensorielle accrue et une capacité de filtrage restreinte, ce qui entraîne des problèmes de concentration et de flexibilité mentale.

Nos conclusions indiquent-elles que le vieillissement engendre des troubles neurodivergents ? Le cerveau des personnes âgées s’est développé au fil d’une vie d’expériences, tandis que les personnes neurodivergentes naissent avec ces schémas cérébraux. Il est difficile de savoir quels autres effets pourrait avoir la croissance de la masse cérébrale avec l’âge.

Cependant, nos résultats nous fournissent quelques indices sur les raisons pour lesquelles les personnes âgées éprouvent parfois des difficultés à s’adapter à de nouveaux environnements sensoriels. Dans certaines situations, par exemple si elles doivent utiliser un nouvel appareil ou si elles visitent une nouvelle ville, la réduction des capacités de modulation des couches V et VI peut devenir particulièrement manifeste, augmentant ainsi le risque de désorientation ou de confusion.

Cela peut également expliquer pourquoi les capacités à effectuer plusieurs tâches à la fois, comme utiliser un téléphone portable tout en marchant, diminuent avec l’âge. Les informations sensorielles doivent être modulées pour éviter les interférences lors de l’exécution de plusieurs tâches simultanément.

Les couches moyennes et profondes présentaient davantage de myéline, une couche protectrice constituée de graisse et qui est essentielle au fonctionnement et à la communication nerveuse, chez les souris comme chez les humains. Cela indique qu’il pourrait y avoir un mécanisme compensatoire pour la perte de la fonction modulatrice chez les personnes de plus de 65 ans. Cet effet semblait toutefois s’estomper chez les souris très âgées.

Nos résultats démontrent l’influence du mode de vie sur le vieillissement du cerveau.

La Conversation Canada

Esther Kuehn travaille pour l’Institut Hertie de recherche clinique sur le cerveau et le Centre allemand pour les maladies neurodégénératives (DZNE) de Tübingen. Elle bénéficie d’un financement du Conseil européen de la recherche (CER).

ref. Une partie du cerveau humain grossit avec l’âge – voici ce que cela signifie pour vous – https://theconversation.com/une-partie-du-cerveau-humain-grossit-avec-lage-voici-ce-que-cela-signifie-pour-vous-263498

Le secteur de l’énergie, une porte d’entrée pour le Canada en Asie

Source: The Conversation – in French – By Yaxin Zhou, Doctorante en science politique, Université de Montréal

Le Canada a beaucoup à gagner en Asie du Sud-Est. Du sommet de l’Association des nations de l’Asie du Sud-Est (ANASE) à celui de la Coopération économique Asie-Pacifique (APEC), le voyage diplomatique en octobre de Mark Carney en Asie témoigne de l’intérêt et de la nécessité du Canada de trouver un point d’entrée dans l’immense marché asiatique.

La région de l’Indo-Pacifique est aujourd’hui le principal moteur économique du monde, contribuant jusqu’à 60 % de la croissance mondiale. Tandis que le Japon et la Corée du Sud enregistrent un taux de croissance entre 1 et 2 % pour l’année 2025, la Chine maintient une croissance de 4,2 %, l’Inde de 6,6 % et l’ANASE 4,3 %.

Si ces pays asiatiques aspirent, pour certains, à retrouver un nouvel élan économique, ou, pour d’autres, à accéder au statut d’économie à revenu élevé, ils ont en commun de rechercher des sources d’énergie fiables, accessibles et opérationnelles. Dans les prochaines années, la stabilité et la diversification des fournisseurs énergétiques seront des enjeux clés. Les besoins sont bien réels, et vont augmenter. Qui va en profiter ?

Doctorante en science politique, affiliée au Centre d’études et de recherches de l’Université de Montréal, je travaille sur la Chine et sur la région Indo-Pacifique.

Redéfinition de l’échiquier géopolitique

Le 1ᵉʳ février 2025, Donald Trump a déclaré une guerre commerciale contre le Canada et le Mexique, avant même de s’en prendre à la Chine, son ennemi juré. Dès lors, la diversification économique s’est imposée comme une priorité stratégique pour Ottawa.

Élu en promettant d’être l’homme de la situation, Mark Carney a employé un langage totalement différent de celui de son prédécesseur sur l’importance des questions d’ordre économique. À l’occasion de son discours de victoire électorale, le nouveau premier ministre canadien a affirmé vouloir faire du Canada une superpuissance énergétique, autant dans les énergies propres que dans les énergies conventionnelles.




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Ce pivot vers l’économie, la sécurité nationale et le pragmatisme s’arrime bien aux besoins des pays asiatiques, qui cherchent eux aussi à diversifier leurs chaînes d’approvisionnements et à trouver des partenaires commerciaux stables et crédibles sur le plan politique.

L’attrait du Canada pour des pays en quête de diversification

Selon Statistique Canada, en 2024, les minéraux combustibles (dont le pétrole, le gaz naturel et le charbon), les huiles minérales et leurs produits dérivés représentaient 25 % des exportations canadiennes. De fait, les ressources énergétiques constituent le premier poste d’exportation du Canada. Pourtant, 89,33 % de ces ressources sont acheminées aux États-Unis… Ce que le Canada exporte le plus vers les pays de l’ANASE, ce sont des céréales !

Si le Canada veut devenir une superpuissance énergétique, comme le souhaite Mark Carney, il lui faudra développer des partenariats commerciaux et surtout énergétiques ailleurs qu’au sud du 49e parallèle. Le marché asiatique, en pleine croissance et en quête de stabilité et de sécurité énergétique, pourrait constituer une véritable opportunité à long terme.

La consommation croissante d’énergie en Asie

La dépendance aux énergies fossiles demeure la norme dans la région. Selon les données de l’Agence internationale de l’énergie, l’industrie et le transport concentrent la plus grande part des besoins en énergie, qui continueront de croître à mesure que l’industrialisation et l’urbanisation s’accélèreront, notamment dans les pays émergents. Le charbon demeure, de loin, la principale source d’énergie, représentant 49,3 % de la consommation d’énergie primaire de la région d’Indo-Pacifique, et 57 % de la production d’électricité. Les ressources tendent toutefois à s’épuiser.




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Si les économies développées comme la Corée du Sud, le Japon, Taïwan, et Singapour importent quasiment 100 % de leur pétrole et de leur gaz, l’Indonésie et la Malaisie parviennent à exporter leurs énergies fossiles.

L’Indonésie est le premier exportateur mondial de charbon, et la Malaisie, un exportateur majeur de gaz naturel liquéfié (GNL). Le rapport Asean Oil and Gas Updates 2024 montre cependant que l’Asie du Sud-Est fait face à un épuisement progressif de ses réserves pétrolières, et devrait devenir importatrice nette de gaz d’ici 2027.


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Une région qui s’active pour trouver de l’énergie

Les gouvernements de la région s’entendent de manière quasiment unanime sur deux grandes priorités. D’abord, assurer et préserver leur sécurité énergétique, définie par l’Agence internationale de l’énergie comme étant la disponibilité ininterrompue de sources d’énergie à un prix abordable. Ensuite, exécuter une transition vers des formes d’énergies plus propres que le charbon.

Pour atteindre ces deux objectifs, les pays multiplient des initiatives de diversification énergétique et investissent massivement dans la construction d’infrastructures. En Asie du Sud-Est, les nouvelles usines de regazéification et de liquéfaction se multiplient. En 2023, la région totalisait 57,76 Mtpa de capacité de regazéification, et 64,1 Mtpa de capacité de liquéfaction, avec des projets ambitieux d’expansion d’ici 2030, notamment en Indonésie, en Thaïlande, au Vietnam et aux Philippines.

Le Canada a-t-il les moyens de ses ambitions ?

Le Canada s’est ainsi nouvellement doté des moyens pour compétitionner avec les États-Unis, qui exportent déjà massivement leur GNL depuis 2016 à partir de terminaux situés dans le golfe du Mexique. Cependant, ceux-ci transitent par le canal de Panama, un détour coûteux.

Le Canada possède un avantage concurrentiel considérable, un terminal portuaire directement accessible à partir de la côte ouest. Au mois de juillet 2025, partait le premier navire transportant du GNL canadien à destination de l’Asie, depuis le port de Kitimat, en Colombie britannique. Parmi les cinq multinationales ayant le plus contribué à ce projet, quatre sont d’origines asiatiques : Petronas (Malaisie), PetroChina (Chine), Mitsubishi Corporation (Japon) et Kogas (Corée du Sud).

Du côté du pétrole, malgré les retards et la flambée des coûts associés à sa construction, l’expansion du réseau d’oléoduc de Trans Mountain a porté la capacité d’exportation du Canada à 890 000 barils par jour, ouvrant la voie à des exportations vers des partenaires asiatiques à partir de la côte ouest du pays. Avec plus d’un partenaire à qui vendre son pétrole, le Canada a vu le prix de son baril augmenter rapidement en quelques mois.

N’ayant exporté aucun GNL avant 2016, les États-Unis sont devenus les premiers exportateurs au monde en 2023, et leurs exportations continuent de battre des records. Le marché est là, mais qui va s’enrichir : le Canada ou les autres ?

La Conversation Canada

Yaxin Zhou ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le secteur de l’énergie, une porte d’entrée pour le Canada en Asie – https://theconversation.com/le-secteur-de-lenergie-une-porte-dentree-pour-le-canada-en-asie-269455

Disability rights are shaped by the narratives embedded in policies like the Accessible Canada Act and MAID

Source: The Conversation – Canada – By Alfiya Battalova, Assistant Professor in Justice Studies, Royal Roads University

This year’s International Day of Persons with Disabilities centres on “fostering disability inclusive societies for advancing social progress.”

The theme recognizes persistent barriers faced by disabled people: disproportionate poverty, employment discrimination, inadequate social protection and the denial of dignity and autonomy in care systems.

Accessibility gains and losses

In 2022, the disability rate for people aged 15 years and over in Canada was 27 per cent. Nearly eight million people identified as having one or more disabilities, an increase of 1.7 million people over 2017, when the disability rate was 22 per cent.

The United Nations’ latest review of Canada’s implementation of the UN Convention on the Rights of Persons with Disabilities praised Canada’s progress in adopting the Accessible Canada Act and accessibility legislation at the provincial/territorial levels.

At the same time, the committee identified several areas of deep concern, such as the expansion of Medical Assistance in Dying (MAID) for disabled people whose death is not foreseeable. The report warns that inadequate supports risk normalizing death as a “solution” to poverty, lack of services and discrimination, and that the concept of choice can create a false dichotomy, enabling death without guaranteeing support.

All policies tell stories

All policies convey narratives and stories that carry values. They deal with questions of “why” as well as “how.”

Narratives distil and reflect a particular understanding of social and political relations. A story about disability as a phenomenon can be told from different perspectives. A medical model of disability views disability as a personal problem, a social model focuses on removing the barriers, and a human rights model introduces a language of rights and their protection. We often hear deficit-based stories rooted in the medical model about disability.

The Accessible Canada Act (ACA) and Medical Assistance in Dying (MAID) Track 2 in Canada tell contradictory stories about disability rights and state responsibility.

A young person using crutches shakes hands with a person holding open a door
The Accessible Canada Act is framed as a landmark piece of human rights legislation, emphasizing inclusion, accessibility and the removal of barriers.
(Pixabay)

The ACA is framed as a landmark piece of human rights legislation, emphasizing inclusion, accessibility and the removal of barriers to ensure full participation for people with disabilities, with a vision of a barrier-free Canada by 2040. Disability activists played a central role in its development, and the law is celebrated for its systemic, proactive approach to tackling exclusion and discrimination, offering rights to consultation, representation and accessible information.

In contrast, the MAID regime, especially after the expansion through Bill C-7, has been criticized for normalizing assisted death as a response to suffering caused by lack of access to medical, disability and social support, rather than addressing the underlying barriers and systemic failures that the ACA promises to remove.




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Research shows that the odds for having unmet needs for health-care services, medications, assistive aids or devices, or help with everyday activities increases with disability severity. A coalition of disability rights organizations and two personally affected individuals have filed a Charter challenge with the Ontario Superior Court of Justice opposing Track 2 of the MAID law, which extends eligibility to people whose death is not reasonably foreseeable.

Narrative accounts like the ones below, and research in bioethics, highlights that many people seek MAID not because they are terminally ill, but because they face poverty, inadequate housing and lack of care. This reveals a troubling contradiction: while the ACA proclaims a commitment to inclusion and support, MAID often functions as a default solution for those failed by the very systems the ACA aims to fix.




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The stories told by these two policies — on one hand, the promise of full inclusion and on the other, the normalization of state-facilitated death for those marginalized by inadequate support — reveal a profound tension in Canada’s approach to disability rights and social responsibility.

Troubling cases

Cases are emerging where people access MAID due to intolerable suffering caused by systemic failures. There is a story of 66-year-old Normand Meunier who requested medical assistance in dying following a hospital stay last year that left him with a severe bedsore. He died a few weeks later.

The coroner’s report on Meunier’s case highlights the need for guaranteed and prompt access to therapeutic mattresses for patients with spinal cord injuries. Québec coroner Dave Kimpton also calls on the province to create an advisory committee aimed at preventing and treating bedsores with new tools and training. Kimpton observes:

“It is now undeniable to me, after this research, that the body of someone with a spinal cord injury speaks a different language, and that health-care professionals must learn to decode it if they are to anticipate and effectively manage medical complications.”

The stories of disabled people advocating for life-saving treatment is an example of continuing devaluation of disabled lives. Jeremy Bray of Manitoba pleaded for continued coverage of medication for his Type 2 spinal muscular atrophy. In British Columbia, Charleigh Pollock’s family fought for continued coverage of the medication for her neurological disorder. These stories individualize disability and promote a medical model approach.

Disability justice, as championed by the late activist Alice Wong and her Disability Visibility project, insists that storytelling is not “add-on” advocacy — it is evidence that exposes how policies like MAID, income-testing and institutionalization feel on the ground. Wong’s work demonstrates that disabled people’s stories are a powerful form of resistance, providing evidence that disabled people exist in societies that often erase them.

In her book Dispatches from Disabled Country, activist, educator and researcher Catherine Frazee provides an alternative vision of living with a disability. She uses a metaphor of Disabled Country to describe a “place of refuge for outlaws from the rules of fitting in a place where the value of human life is intrinsic, not contingent on a place that yields itself to our being and our capacity to flourish.”

Re-examining Canada’s disability policy story

From a policy-research perspective, understanding these narrative dynamics is essential for evaluating the effects of laws such as the ACA and for anticipating the implications of MAID expansion.

Scholars argue that policy narratives influence everything from budget priorities to program eligibility criteria and institutional cultures. They also shape how disabled people imagine their futures — an increasingly important dimension of well-being research.

As Canada reflects on the International Day of Persons with Disabilities, emerging evidence underscores the importance of aligning disability policy with the lived realities documented through research, monitoring processes and personal accounts.

Examining the narratives embedded in policy frameworks can help clarify how laws and institutions either support or hinder long-term flourishing for disabled people, and can offer insights into how stories told in policies ultimately align with societal values.

The Conversation

Alfiya Battalova does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Disability rights are shaped by the narratives embedded in policies like the Accessible Canada Act and MAID – https://theconversation.com/disability-rights-are-shaped-by-the-narratives-embedded-in-policies-like-the-accessible-canada-act-and-maid-271094

Ocho cuestiones clave sobre la peste porcina africana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Christian Gortazar, Catedrático de Sanidad Animal en el IREC, responsable del grupo SaBio, Universidad de Castilla-La Mancha

El virus de la peste porcina africana se transmite entre jabalíes, pero puede afectar también a los cerdos. David Relimpio

A finales de noviembre de 2025 se confirmaron los primeros casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes en la provincia de Barcelona. El foco se localizó en un entorno periurbano, atravesado por autovías y muy próximo al campus de Bellaterra de la Universidad Autónoma de Barcelona. La zona, previamente señalada como punto de riesgo, fue delimitada inicialmente con un radio de 6 kilómetros y una franja de vigilancia ampliada hasta los 20.

La hipótesis más plausible sobre la entrada del virus apunta a restos de comida contaminada que llegaron a un jabalí. Sea como sea, el virus de la PPA ya está en España. Y eso es una pésima noticia para nuestro sector porcino.

A continuación intentamos resolver las dudas que surgen sobre la naturaleza de esta enfermedad, qué medidas deben tomarse para controlarla y cuáles pueden ser las consecuencias de su expansión.

1. ¿Cuál es el origen y cómo se contagia?

La causa de la PPA es un virus de ADN de gran tamaño, capaz de expresar unos 160 genes, lo que lo convierte en un patógeno especialmente complejo. Encapsulado y resistente, puede sobrevivir durante meses en restos orgánicos, como un jabalí en descomposición.

Su transmisión se produce principalmente por contacto directo con sangre o tejidos, lo que puede ocurrir cuando un jabalí consume restos cárnicos contaminados o a través de interacciones estrechas entre los animales.

Una vez infectado, el ejemplar comienza a excretar el virus a los 3-4 días, y suele morir en unos 8-9 días, presentando fiebre alta y hemorragias internas. La mortalidad supera el 90 %. De forma natural, la PPA se propaga lentamente, a unos 13 km por año, por lo que focos más alejados suelen deberse a actividad humana.

2. ¿Qué conviene saber sobre el jabalí?

El jabalí es el ancestro del cerdo. Ambos comparten no solo la genética, sino también muchas enfermedades. Es lo que se denomina un “estratega de la r”, o sea, capaz de soportar altos niveles de caza, depredación o enfermedades. Aunque es una especie nativa de Eurasia y el norte de África, la proliferación del esta especie genera numerosos problemas: produce daños agrícolas, invade zonas urbanas, destruye nidos de aves amenazadas y transmite enfermedades al ganado.

Esta sobreabundancia se debe al aumento de zonas forestales, al cambio de cultivos, al abandono de la ganadería extensiva y a la caída del número de cazadores. Como resultado, se estima que en España hay actualmente entre 2 y 3 millones de jabalíes, unas diez veces más que hace 40 años. También es una especie cinegética cuya caza entretiene y ocupa a muchas personas y genera una actividad económica vital para el medio rural.

3. ¿Qué medidas se deben tomar de manera inmediata?

Lo primero es dejar la zona cero razonablemente tranquila. Los jabalíes del área infectada acabarán muriendo todos de PPA, pero hay que definir bien sus límites. Partiendo de los casos que ya conocemos, habrá que ampliar el radio de búsqueda. En las zonas más cercanas debe hacerse de forma intensa, con batidas de búsqueda de cadáveres meticulosas, discretas y realizadas por suficientes agentes medioambientales y colaboradores. Y en las más alejadas, utilizando drones y perros especializados para prospectar barrancos, cauces y cualquier otro ambiente en el que puedan aparecer jabalíes enfermos o muertos.

Cada cadáver encontrado será mapeado, recogido y enviado para análisis y destrucción. Esto tardará unos días.

4. ¿Y a medio plazo?

Una vez delimitado el perímetro, es clave evitar que salgan jabalíes infectados o restos contaminados, salvo para análisis y destrucción. En el centro del brote, donde se concentran los casos, el virus acabará con los animales por sí solo. Progresivamente, habrá que actuar sobre las poblaciones circundantes.

Esto hay que hacerlo de forma silenciosa, sin perros, posiblemente combinando trampas y el posterior sacrificio con el uso de silenciadores y visores térmicos. Se trata de establecer una zona de baja densidad, de reducir la probabilidad de que la PPA se extienda más allá de la zona infectada. Ocurre como en un cáncer: mejor llevarse algo de tejido de más.

Aunque pueda parecer una medida dura, es más compasivo intervenir a tiempo y evitar el sufrimiento que provoca la enfermedad. La experiencia en otros países demuestra que, si se actúa pronto y con intensidad, es posible erradicar la PPA.

5. ¿Habrá vacunas?

No a corto plazo. Las vacunas inactivadas y las de subunidades son muy seguras, pero poco eficaces, mientras que las vacunas vivas atenuadas –mucho más efectivas– aún necesitan importantes mejoras en seguridad.

6. ¿Qué pasará con los cerdos?

Todo dependerá de si se contiene al virus en un área relativamente pequeña. Las pocas explotaciones porcinas de la zona lo pasarán mal, aunque recibirán ayudas. Lo importante es evitar que el virus llegue a comarcas con alta producción porcina, clave para el sector agroalimentario.

El porcino representa el 17 % del PIB agrario y genera cerca de 300 000 empleos, muchos en zonas rurales. Si la PPA se limita a unas pocas comarcas y se controla en poco tiempo, las exportaciones podrán mantenerse, aunque haya un bajón inicial.

7. ¿Cómo afectará a la caza?

En la zona infectada y sus alrededores no se puede cazar. El control de jabalíes, si es necesario, se hará de forma discreta para evitar movimientos de animales potencialmente infectados. Esta prohibición afectará a algunas sociedades de cazadores, que deberán buscar oportunidades en otras zonas. A cambio, habrá que reforzar la actividad cinegética en áreas periféricas más alejadas; la colaboración entre sociedades vecinas será fundamental. Además, en los cotos de riesgo se aplicarán protocolos de desinfección.

El papel de los cazadores ya es clave en el control del jabalí, y lo será aún más con la PPA. Contribuirán a reducir la densidad y a localizar cadáveres gracias a su conocimiento del terreno.

8. ¿Qué ocurrirá en el futuro?

Nadie sabe qué ocurrirá a largo plazo. En los países bálticos, la PPA resultó fatal para los productores de porcino y redujo drásticamente la población de jabalíes, hasta niveles comparables a los de hace 20 años. En esa región, la cercanía de países poco transparentes y nada colaborativos, como Rusia y Bielorrusia, ha dificultado el control, y la enfermedad se ha vuelto endémica. Ahora, diez años después, las poblaciones de jabalí empiezan a recuperarse, pero la peste permanece. Aquí, en España, aún estamos a tiempo.

The Conversation

Christian Gortazar recibe fondos de la Comisión Europea, proyecto Horizon Europe ASFaVIP, sobre PPA, además de proyectos nacionales y regionales de i+d.

Aleksandra Kosowska está contratada con cargo a proyecto ASFaVIP: Understanding performance characteristics of live attenuated vaccines for the prevention and control of African swine fever in wild boar and domestic pigs (GA Nº 101136676), financiado por la Comisión Europea.

ref. Ocho cuestiones clave sobre la peste porcina africana – https://theconversation.com/ocho-cuestiones-clave-sobre-la-peste-porcina-africana-271073

Wicked: what lies beneath correcting the way people speak?

Source: The Conversation – UK – By Emma Humphries, Research Fellow, School of Arts, English and Languages, Queen’s University Belfast

“Pink goes good with green.” This is a lesson we learned from Glinda (Ariana Grande) in Wicked part one. But do you remember the line that comes after that?
“Goes well with green.”

A small, easily missed comment from the green-skinned outsider Elphaba (Cynthia Erivo), but one that reveals something important about language and common usage. Hierarchies of “correct” and “incorrect” language are not just found in grammar books and classrooms, but in popular culture too.

From “holding space” to “sex cardigans”, Wicked continues to dominate popular culture, but one thing that has been overlooked is Elphaba’s insistence on correct language.

In the first film, we see Elphaba ostracised and eventually positioned as public enemy number one by the Oz propaganda machine. From the film’s very opening, a flashforward to citizens celebrating Elphaba’s death, her unpopularity is made clear in the song No One Mourns The Wicked.

One way in which the filmmakers signal Elphaba’s unlikeability is through her often awkward, borderline rude social encounters, including when she first meets her frenemy, Glinda. It’s safe to say that the two characters don’t hit it off and Elphaba’s correction seems to upset Glinda.

Glinda: I could care less what others think.

Elphaba: Couldn’t.

Glinda: What?

Elphaba: You couldn’t care less what other people think. Though, I … I doubt that.

In the land of Oz, where people “pronuncify” and “rejocify”, are “disgusticified” and “moodified”, Elphaba’s comments demonstrate the idea that there is only one correct way to use language and that incorrect language should be corrected.

From stage to cinema

Elphaba’s corrections are not in the original stage musical. They were added to the film. The adaptation of a stage show for film offers an opportunity to modernise and change parts of the story that have been controversial or become outdated.

One excellent example of this in Wicked is its improvement of the stage show’s depiction of disability. The addition of language policing, however, is more disappointing. Because when we correct someone’s language, it’s about much more than the words themselves.

Correcting language is not neutral. When we place value on using language correctly, those who fall short often find themselves judged and discriminated against.

The policing of correct language can be seen as a gatekeeping tool, deciding who belongs and who is excluded. This has inevitable consequences for diversity. The way we speak, write and sign can reflect many aspects of our identities: where and how we grew up, our gender, age and race.

Rules and rebellion

With the run time of the films almost doubling that of the stage show, there is much more time devoted to character development in the films. Elphaba’s language pedantry has been added to demonstrate how she can rub people up the wrong way. However, it also suggests an adherence to authority and to socially constructed rules that stands in contrast to her character more broadly.

Elphaba is an outsider who starts the film wanting to be “degreenified”, but by the end of Wicked part one and as a main storyline in Wicked: For Good, she is willing to sacrifice her safety and reputation to do what is morally right, rather than what is socially acceptable.

Adherence to the strict rules of correct language suggests the opposite: a tendency to want to be accepted and to uphold the societal status quo. Elphaba resists social norms in every other respect, yet the film makes her a standard grammar enforcer.

Given that this trait is absent from part two, rather than undermining her personality as a resister, perhaps this further signals Elphaba’s journey from wishing to fit in to fully embracing her outsider status. Indeed, Elphaba’s insistence on correctness speaks to a broader challenge facing anyone positioned as an outsider: having to work that much harder to be accepted.

Glinda’s (famous) need to be popular and her interests in social climbing align with traits of a language enforcer, yet her behaviour tells a different story. She corrects language only once and it concerns her original name, Galinda. When Dr Dillamond, a professor at Shiz University – who also happens to be a goat – struggles to pronounce the “gah” in Galinda, Glinda corrects his pronunciation and berates him.

This moment, present in both the stage musical and the film, does not reflect a desire to uphold the prescriptive rules of the language, but rather a personal motivation. Glinda’s name is central to her self-image and public persona, and protecting that matters to her.

Beyond Oz

In an era when equality, diversity and inclusion initiatives are being rolled back, and languages other than English face renewed marginalisation, Wicked offers a case study in how linguistic hierarchies operate under the radar of popular culture. But there are plenty other examples. Think about Ross in Friends, Ted in How I Met Your Mother and Sheldon in The Big Bang Theory – all notorious language correctors.

Elphaba’s corrections are more than just a shorthand to signal an abrasive character. They reflect the linguistic hierarchies and gatekeeping that exist beyond Oz. Using language “correctly” is a marker of belonging and shows adherence to societal norms.

Across the two films, Elphaba moves from wanting to conform and erase a stigmatised part of her identity, her skin colour, towards rebellion against convention. It’s clear she questions blind adherence to political power, but perhaps this extends further to questioning the rules we construct around language.


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The Conversation

Emma Humphries receives funding from The Leverhulme Trust and is currently employed by Queen’s University Belfast.

ref. Wicked: what lies beneath correcting the way people speak? – https://theconversation.com/wicked-what-lies-beneath-correcting-the-way-people-speak-270639