Una Ley de Minas anticuada y la falta de coordinación institucional lastran el aprovechamiento de minerales críticos en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Alonso Jiménez, Doctor Ingeniero de Minas, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Mina de cobre en el Parque Minero de Riotinto, Huelva. Richard Semik/Shutterstock

Un teléfono inteligente puede requerir más de 50 metales y contener casi tres cuartas partes de los elementos de la tabla periódica. En pocos centímetros conviven cobre, litio, cobalto, níquel, tantalio, indio, grafito y tierras raras. Esta concentración ayuda a entender algo que rara vez vemos: las transiciones digital y energética comienzan en una mina.

Una transición que también es material

Paneles solares, aerogeneradores, baterías, redes eléctricas y vehículos eléctricos necesitan materias primas. El Reglamento de Materias Primas Fundamentales europeo fija para 2030 cuatro referencias: que la Unión Europea pueda extraer al menos el 10 % de su consumo anual de materias primas estratégicas, procesar el 40 %, reciclar el 25 % y evitar que un solo país tercero suministre más del 65 % de cada una.

Estos objetivos reflejan una preocupación por la seguridad de suministro. Cuando una industria depende de pocos proveedores, una crisis política o comercial puede afectar a cadenas productivas enteras. Por eso, el debate sobre energía limpia también incluye geología, industria y reciclaje.

España cuenta con potencial geológico para minerales como litio, wolframio, cobalto y tierras raras, además de una larga experiencia minera. Sin embargo, disponer de recursos no garantiza un suministro estable, sostenible y aceptado por la sociedad. Entre el conocimiento geológico y una explotación autorizada existe un recorrido técnico, ambiental, administrativo y social.

Una ley de otra época

La base del sistema en España sigue siendo la Ley de Minas de 1973. Es anterior a la Constitución, al desarrollo del Estado autonómico, a la entrada del país en la Unión Europea y a buena parte de las normas ambientales actuales. Fue concebida para una realidad política y territorial muy distinta.

En un estudio reciente analicé esta evolución jurídica y la percepción de 333 profesionales, responsables públicos, académicos y otros actores relacionados con el sector. El 95,2 % consideró que la minería es necesaria para el desarrollo económico. Al mismo tiempo, el 94 % señaló el conflicto entre la ordenación territorial y la regulación minera, y el 80,5 % afirmó que la ley no se ha adaptado a los cambios legislativos y sociales posteriores.

Gráfico que muestra los resultados de la encuesta
Resultado principales de la consulta a 333 actores del sector minero.
Antonio Alonso Jiménez

Los datos muestran una aparente contradicción: se reconoce la importancia económica de la minería, pero preocupa cómo se decide dónde y en qué condiciones puede desarrollarse. El principal problema no es solo qué minerales existen, sino cómo se gobiernan.

Muchos permisos, poca coordinación

En España intervienen la Unión Europea, el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Un proyecto puede necesitar autorización minera, evaluación ambiental, permisos de agua, compatibilidad urbanística y análisis de su posible afección a espacios protegidos. Cada control es legítimo, pero el conjunto se vuelve difícil de seguir cuando las decisiones no están coordinadas.

Estas autorizaciones corresponden a organismos distintos y suelen tramitarse una después de otra. Algunos procedimientos alcanzan entre seis y ocho años. Además, una misma ley puede interpretarse de forma distinta entre comunidades autónomas, lo que reduce la previsibilidad. La demora también dificulta saber si un proyecto será viable.

El reglamento europeo establece para los proyectos estratégicos un punto único de contacto y un plazo máximo de 27 meses para los proyectos de extracción. Alcanzarlo no exige rebajar la protección ambiental. Exige coordinar expedientes, compartir información y tramitar conjuntamente evaluaciones que hoy se desarrollan por separado.




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Esta falta de coordinación tiene otra consecuencia: dificulta que las comunidades afectadas comprendan quién decide cada parte del proyecto y en qué momento pueden participar. Cuando los expedientes avanzan por vías separadas, la información llega de forma fragmentada y aumenta la sensación de opacidad. Un procedimiento integrado permitiría conocer desde el principio los requisitos, los plazos y las responsabilidades de cada organismo.

También ayudaría a distinguir entre proyectos inviables y proyectos que pueden corregirse. Decidir antes no significa aprobar automáticamente una mina. Significa identificar con rapidez los impactos que no pueden aceptarse, exigir cambios cuando sean posibles y evitar años de incertidumbre para empresas, administraciones y vecinos.

Esquema de las instituciones implicadas en las decisiones concernientes a un proyecto minero en España
La autorización de un proyecto minero implica la intervención de varios niveles administrativos y diferentes permisos.
Antonio Alonso Jiménez

Proteger mejor y dialogar antes

La minería produce impactos y debe someterse a controles rigurosos. Son necesarias las evaluaciones ambientales, las garantías económicas para la restauración, el seguimiento durante la explotación y la vigilancia posterior al cierre. El problema aparece cuando estas garantías se aplican mediante una administración fragmentada. Un procedimiento más claro puede ser más rápido sin ser menos exigente.

La restauración debe planificarse desde el diseño del proyecto, contar con financiación suficiente y continuar después del cierre. También es esencial explicar los riesgos, los beneficios y las alternativas. La investigación sobre la licencia social para operar muestra que la confianza depende de la participación temprana, la transparencia y la percepción de que el procedimiento es justo.

Dos imágenes que muestran el antes y el después de la restauración de una mina de carbón
Antes y después de la restauración de terrenos en la mina de carbón Seneca Yoast, en Estados Unidos. La recuperación incluye la remodelación del terreno y el restablecimiento de la cubierta vegetal.
Peabody Energy, Inc./Wikimedia Commons, CC BY

Un primer paso, pero no el último

España ha aprobado el I Plan de Acción para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales 2026-2030. Incluye 34 actuaciones y una inversión pública de 414 millones de euros. Es un avance para impulsar la circularidad, la investigación y la coordinación institucional.

Sin embargo, un plan de acción no puede sustituir indefinidamente la reforma de una ley con más de medio siglo. España necesita un marco actualizado que defina las responsabilidades de cada administración, integre los procedimientos, planifique el territorio, facilite la recuperación de minerales presentes en residuos mineros y garantice la participación pública desde las primeras fases.

La geología ofrece oportunidades, pero no decide por nosotros. Convertir los recursos minerales en empleo, industria y seguridad de suministro, sin reducir la protección ambiental, dependerá sobre todo de las decisiones institucionales.

The Conversation

Antonio Alonso Jiménez trabaja en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y es autor del estudio científico en el que se basa este artículo. No recibió financiación específica para realizar dicho estudio ni para preparar el manuscrito y declara no mantener relaciones financieras, profesionales o personales que hayan influido en su contenido. Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor y no representan necesariamente la posición oficial del CSIC o del IGME.

– ref. Una Ley de Minas anticuada y la falta de coordinación institucional lastran el aprovechamiento de minerales críticos en España – https://theconversation.com/una-ley-de-minas-anticuada-y-la-falta-de-coordinacion-institucional-lastran-el-aprovechamiento-de-minerales-criticos-en-espana-288824

¿Son eficaces las máquinas de ejercicio de los parques?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Jorge Marcos-Pardo, Catedrático de Universidad, Universidad de Almería

Kokhan O/Shutterstock

Cada vez es más habitual encontrarlas en parques y plazas: máquinas para empujar, pedalear o trabajar brazos y piernas, instaladas para que la población pueda hacer ejercicio gratuitamente. La idea parece impecable. Si la evidencia muestra que entrenar fuerza es importante para la salud, ¿por qué no facilitar que pueda hacerse también fuera de un gimnasio? El problema es que poner máquinas en un parque no se traduce necesariamente en crear un lugar donde se pueda entrenar bien.

La fuerza muscular es un indicador de salud del que todavía se habla demasiado poco. Si conviene entrenarla, surge una pregunta práctica: ¿dónde puede hacerlo quien no quiere o no puede pagar un gimnasio, prefiere entrenar al aire libre o busca combinar el ejercicio con los posibles beneficios de los espacios verdes?

Una revisión reciente de nuestro grupo sobre el llamado green exercise, la práctica de actividad física en entornos naturales al aire libre, analiza también su relación con la salud cardiovascular y musculoesquelética.




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Moverse no es lo mismo que entrenar

Todo movimiento cuenta, pero entrenar fuerza exige algo más: un estímulo suficiente y progresivo. Por eso las máquinas de un gimnasio permiten modificar la resistencia. En numerosos equipamientos exteriores tradicionales, sin embargo, dicha resistencia depende principalmente del peso corporal y apenas puede modificarse. Aparece así una paradoja: una máquina puede permitir movimiento y ofrecer pocas posibilidades de progresar en el entrenamiento.

Además, durante años, estas instalaciones se han asociado casi exclusivamente con las personas mayores. Conviene superar esa idea: el entrenamiento de fuerza puede adaptarse a las distintas etapas de la vida. Una persona de 25 años, otra de 50 y otra de 75 pueden beneficiarse del mismo espacio, pero no necesitan la misma resistencia.

La solución no es construir parques separados por edades, sino instalar máquinas capaces de adaptarse a las personas. Una resistencia regulable permitiría que jóvenes, adultos y mayores compartieran un mismo espacio ajustando la intensidad a sus capacidades.

Así dejamos de hablar de aparatos para una edad determinada y empezamos a hablar de gimnasios públicos intergeneracionales.

Qué ocurre cuando llevamos estas máquinas al laboratorio

En una revisión publicada en la revista Experimental Gerontology analizamos el potencial y algunas limitaciones de las máquinas, como la dificultad para ajustar la intensidad o determinados problemas ergonómicos. Después comparamos mediante electromiografía (una técnica que registra la actividad eléctrica generada por los músculos), máquinas convencionales de gimnasio, equipamientos exteriores tradicionales y otros diseños exteriores capaces de regular la resistencia.

Estudios realizados sobre prensa de piernas y press de pecho mostraron que los modelos con escasa regulación de carga generaron menor activación muscular, mientras que una resistencia ajustable permite aproximar el estímulo al obtenido con máquinas convencionales.

Esto no significa que cualquier máquina regulable sea automáticamente eficaz. Significa algo más importante: que el diseño condiciona el entrenamiento.

¿Y producen beneficios?

La electromiografía muestra qué sucede durante el ejercicio, pero no evidencia por sí sola beneficios a largo plazo. En un ensayo aleatorizado de nuestro grupo con 149 adultos de mediana y avanzada edad, dos sesiones semanales durante ocho semanas con equipamiento exterior mejoraron la fuerza, la función física y algunos indicadores de composición corporal.

Una revisión sistemática y metaanálisis reciente encontró beneficios en diferentes indicadores de condición física y salud, aunque también señaló una gran heterogeneidad entre máquinas y programas.

Pero instalar estas máquinas tampoco garantiza que se utilicen. En un estudio basado en más de 100 horas de observación directa, solo el 2,7 % de los adultos que pasaron por los parques utilizó el equipamiento. Investigaciones más recientes también han encontrado niveles muy bajos de uso y barreras como desconocer su funcionamiento, considerarlas poco adecuadas o carecer de orientación y programas que faciliten su uso. Por consiguiente, instalar este equipamiento no garantiza que la población lo utilice ni que lo haga con una dosis suficiente para mejorar su salud.

Quizá estamos formulando mal la pregunta. No se trata simplemente de saber si funcionan las máquinas de los parques, sino de responder al interrogante: ¿qué máquinas, con qué resistencia, utilizadas cómo y para qué personas?

Equipamiento tradicional de ejercicio al aire libre.
Acediscovery / Wikimedia Commons, CC BY

Cuando el dinero público compra aparatos, pero no entrenamiento

Aquí la cuestión pasa a ser también de planificación urbana y salud pública. Ayuntamientos y otras administraciones invierten en parques y equipamientos para promover estilos de vida activos, pero una máquina de este tipo no debería valorarse únicamente por su precio, resistencia a la intemperie, mantenimiento o seguridad estructural.

También habría que evaluar si permite regular y progresar la carga, trabajar grandes grupos musculares y adaptarse con seguridad a personas con capacidades diferentes. Una máquina puede ser robusta, segura y atractiva y, al mismo tiempo, resultar limitada para entrenar fuerza y generar adaptaciones para la salud.

El dinero público destinado a promover salud debería comprar algo más que aparatos: debería comprar oportunidades reales para entrenar.

Diseñar estos espacios exige conocimiento especializado

La creación de estos espacios tampoco debería recaer únicamente en quien redacta un pliego o diseña físicamente un parque. Urbanistas, arquitectos, responsables municipales, fabricantes de equipamiento y grupos de investigación universitarios especializados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte deberían trabajar de forma coordinada.

Mientras que la industria aporta conocimiento sobre diseño y fabricación, los grupos de investigación especializados pueden evaluar científicamente la ergonomía, las cargas, la respuesta muscular, la seguridad y la eficacia, además de orientar mejoras en el diseño. Antes de implantar un modelo a gran escala conviene comprobar si realmente permite realizar el entrenamiento para el que fue concebido. Es decir, no basta con diseñar el espacio, hay que diseñar también el entrenamiento que ese espacio permitirá realizar.

Además, una buena máquina puede fracasar si se instala en un lugar poco accesible, sin sombra o alejado de sus potenciales usuarios. Diseñar ciudades activas exige unir conocimiento urbano con conocimiento científico especializado sobre ejercicio y salud.

Y estas instalaciones tampoco tienen por qué limitarse a los parques: podrían integrarse también en paseos, campus universitarios, centros deportivos, centros de mayores o residencias e incluso junto a centros de salud y hospitales. No para sustituir tratamientos, sino para reducir la distancia entre recomendar ejercicio y disponer de un lugar donde realizarlo.

La máquina no sabe quién la utiliza

Incluso el mejor equipamiento no conoce a la persona que lo utiliza. No sabe si lleva veinte años sin entrenar, presenta osteoporosis, hipertensión, dolor o antecedentes de caídas. Tampoco sabe qué resistencia necesita ni cuándo debe aumentarla. Cuando el ejercicio se utiliza con objetivos de salud, especialmente en personas sedentarias, mayores o con enfermedades crónicas, la valoración, planificación y prescripción deberían estar a cargo de un graduado o graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte debidamente colegiado, en coordinación con profesionales sanitarios cuando sea necesario.

Tener un físico llamativo o miles de seguidores en redes sociales no acredita por sí solo formación para valorar riesgos, individualizar cargas y prescribir ejercicio. Estar en forma y estar cualificado para decidir cómo deben entrenar otras personas son cosas diferentes.




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De poner máquinas a diseñar infraestructura de salud

Llevamos años hablando de ciudades caminables, carriles bici, parques y movilidad activa. Todo ello es fundamental, pero una ciudad realmente activa debería democratizar el acceso al entrenamiento de fuerza, lo que significa hacerlo eficaz, adaptable y seguro, además de gratuito.

Si queremos ciudades realmente activas y saludables, quizá el futuro no pase por instalar muchas más máquinas, sino por instalar mejores máquinas, en mejores lugares y utilizarlas con mejores programas.

The Conversation

Pablo Jorge Marcos-Pardo ha recibido financiación de la Agencia Estatal de Investigación para proyectos sobre ejercicio físico y envejecimiento saludable.

– ref. ¿Son eficaces las máquinas de ejercicio de los parques? – https://theconversation.com/son-eficaces-las-maquinas-de-ejercicio-de-los-parques-291121

¿Cómo llegó a Naciones Unidas una polémica escolar sobre mapamundis?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Gutiérrez Hernández, Profesor de Geografía, Universidad de Málaga

En marzo de 2017, una noticia sobre mapas escolares llamó la atención de tres cartógrafos. Las escuelas públicas de Boston habían anunciado que usarían la proyección equivalente de Gall-Peters. Así mostrarían el tamaño de cada continente en relación con los demás.

Los medios presentaron el cambio como una forma de corregir el mapa del mundo diseñado por Gerardus Mercator (1512-1594). Este geógrafo, matemático y cartógrafo, autor del concepto de “atlas del mundo”, ideó en el Renacimiento un sistema de proyección cartográfica en el que se conservan los ángulos y las formas locales, pero no los tamaños. Mercator exagera el tamaño de las tierras cercanas a los polos respecto a las demás. Sin embargo, con la proyección de Gall-Peters –descrita por primera vez en 1855 por James Gall (1808-1895)–, todas las regiones tienen su tamaño relativo correcto, porque conserva las áreas.

Superposición de Mercator (rosa) y Gall-Peters (verde). Mercator conserva los ángulos y las formas locales, pero exagera las áreas hacia los polos. Gall-Peters conserva las áreas relativas, pero deforma los ángulos y las formas.
https://map-projections.net/, CC BY

Una nueva proyección, más ambiciosa

Los cartógrafos Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny también querían respetar el tamaño de los continentes. Pero les frustraba que el debate pareciera reducirse a elegir entre Mercator y Gall-Peters, pues había muchas más opciones.

Buscaron una proyección que conservara las superficies en sus proporciones reales y, al mismo tiempo, ofreciera formas con contornos más agradables y familiares. Y, como ninguna los convenció del todo decidieron diseñar una nueva.

Conservar el tamaño, cambiar la forma

La Tierra tiene una superficie curva; el papel y las pantallas son planos, por eso, trasladar una a los otros exige deformaciones. Una proyección determina cómo se distribuyen esas deformaciones y qué propiedades se conservan.

Mercator, presentada en 1569, permite representar los recorridos de rumbo constante como líneas rectas. Esa propiedad resulta útil para la navegación. Pero su escala aumenta hacia los polos, por lo que no resulta adecuada para comparar directamente las superficies continentales.

Con este sistema, Groenlandia puede parecer casi tan grande como África, aunque África ocupa aproximadamente catorce veces su superficie. No cambia el territorio: cambia la proporción en la que aparece representado.

El tamaño real de los continentes. En Mercator, Groenlandia parece comparable a África. En realidad, África ocupa unos 30,37 millones de kilómetros cuadrados, frente a los 2,16 millones de Groenlandia. La diferencia muestra cómo una proyección puede cambiar nuestra percepción del mundo.
The True Size., CC BY

Gall-Peters, por otro lado, sí conserva esa proporción. Por eso, se denomina una proyección equivalente. Pero conservar las superficies no significa conservar las formas. Aquí, las regiones tropicales aparecen estiradas de norte a sur. Las zonas polares quedan achatadas.

La pregunta de los tres cartógrafos era concreta. ¿Podían conservar las proporciones con contornos no tan extraños a la vista? Como guía, tenían la proyección Robinson, habitual en los atlas y visualmente equilibrada. Aunque Robinson no conserva exactamente las superficies. Querían una apariencia similar, con esa condición adicional.

Primero el diseño, después las ecuaciones

El trabajo comenzó probando combinaciones de proyecciones existentes con herramientas informáticas. Los autores experimentaron con las curvas del mapa y sus proporciones.

Diseño gráfico de Equal Earth mediante la técnica de Strebe. Este método combina proyecciones existentes y permite ajustar visualmente la forma del mapa conservando las áreas.
Jenny, Savric, Patterson.

Había decisiones pequeñas, pero importantes. Un diseño demasiado estrecho hacía que los continentes se alargaran en exceso. Lo contrario mejoraba sus contornos, pero hacía que el conjunto pareciera demasiado ancho. También necesitaban espacio para colocar nombres en latitudes altas.

Finalmente, encontraron una configuración satisfactoria. Después desarrollaron ecuaciones compactas para reproducirla, garantizando matemáticamente la conservación de las proporciones.

Equal Earth combina características de las proyecciones Eckert IV y Putniņš P4ʹ. Sus autores ajustaron el estiramiento para evitar continentes demasiado alargados o un mapa excesivamente ancho. El resultado es similar a la proyección de Robinson.
Jenny, Savric, Patterson.

Un mapa equivalente

El resultado recuerda a Robinson, aunque es algo más ancho. Los meridianos se curvan suavemente –salvo el central– y los polos son líneas horizontales cortas. Los continentes mantienen sus tamaños relativos, sin el estiramiento tropical de Gall-Peters.

Así, en 2018, publicaron The Equal Earth map projection en International Journal of Geographical Information Science. Querían ofrecer una alternativa equivalente con una apariencia más parecida a los atlas escolares. El artículo explicaba el diseño, presentaba las ecuaciones y demostraba su equivalencia.

Su aplicación práctica fue casi inmediata. Apenas una semana después, el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA comenzó a utilizarla en sus mapas de anomalías de la temperatura global. También se incorporó en aplicaciones como ArcGIS Pro, una de las plataformas de referencia en Sistemas de Información Geográfica.

Equal Earth en los mapas sobre calentamiento global de la NASA.
Equal Earth en los mapas sobre calentamiento global de la NASA. El Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA venía usando la proyección de Robinson en sus mapas climáticos. Ahora también utiliza Equal Earth en animaciones de anomalías de temperatura global. Esta opción permite mostrar los cambios sobre un mapamundi de áreas equivalentes.
National Aeronautics and Space Administration. Goddard Institute for Space Studies

Un recorrido inesperado

Años después, las organizaciones Africa No Filter y Speak Up Africa impulsaron la iniciativa Correct The Map, una campaña para promover la proyección Equal Earth en instituciones, medios y escuelas, que también recibió el respaldo de la Unión Africana –organismo internacional formado por 55 Estados africanos–.

Hace unos días, el 4 de septiembre de 2026, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que promueve Equal Earth y otras proyecciones equivalentes, cuando se trata de representar correctamente los tamaños relativos.

Según Naciones Unidas, la medida no es vinculante ni obliga a utilizar una única proyección. Tampoco prohíbe Mercator. Además, anima a enseñar en las escuelas qué se pierde al trasladar la Tierra a un plano.

La ONU aprobó una resolución histórica para redibujar el mapa mundial y representar con mayor precisión el tamaño real de los continentes. El nuevo modelo, conocido como Equal Earth, busca corregir la distorsión de la proyección de Mercator que durante siglos redujo África, Oceanía, el sur de Asia y América Latina. 164 países votaron a favor, solo EE. UU. se opuso. La medida apunta a una representación que respeta las superficies relativas de los continentes. Fuente: France24.

Tener en mente el “para qué”

Elegir una proyección exige saber para qué vamos a usarla. Comparar áreas, trazar rutas o estudiar formas plantea necesidades distintas. Cada elección conserva unas propiedades y sacrifica otras.

Por ejemplo, las áreas cuentan para estudiar el cambio climático o sus efectos en la biodiversidad a escala global, y una proyección equivalente permite representar su extensión con las proporciones correctas. Pero ese cuidado debe mantenerse al analizar los datos.

De lo contrario, si ignoramos cuánto territorio representa cada dato, pueden aparecer sesgos en las estimaciones globales, un tipo de error que no se evita solo con mostrar los resultados en una proyección equivalente. Representar bien el mundo exige, también, medirlo bien.

The Conversation

Oliver Gutiérrez Hernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Cómo llegó a Naciones Unidas una polémica escolar sobre mapamundis? – https://theconversation.com/como-llego-a-naciones-unidas-una-polemica-escolar-sobre-mapamundis-291377

Panoramas, cosmoramas y dioramas: pretender estar en otros mundos antes de la llegada de la IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marieta Cantos Casenave, Catedrática de Literatura Española. Instituto de Investigación en Estudios del Mundo Hispánico, Universidad de Cádiz

Fragmento del panorama de la ciudad de Edimburgo de Robert Baker, del siglo XVIII. Wikimedia Commons

¿Ha visitado alguna vez una montaña rusa, o una de esas atracciones familiares que simulan viajes en barco o tren por distintos parajes naturales o urbanos que ofrecen muchos parques temáticos?

El paseo para ver It’s a small world o el viaje en los cohetes del Space Mountain en Disneyland son el resultado de la combinación y actualización de una serie de espectáculos ópticos de ilusión realista, inventados en el siglo XIX. Gracias a ellos, el público podía vivir una experiencia inmersiva que lo situaba en un espacio diferente y, a veces, también en un tiempo distinto al suyo.

El panorama, el cosmorama y el diorama

El panorama, patentado por Robert Barker en 1787, era una pintura gigante de 360 grados que se colocaba en un espacio construido expresamente para ella. El espectador podía tener una vista inmersiva y circular de lo que hubiese sido retratado en el paisaje. Podríamos decir que es el precursor del formato panorámico actual de las fotografías o los vídeos.

El diorama, inventado por Louis Daguerre y Charles Bouton, era un espectáculo parecido al panorama en el que se exhibía un gran lienzo pintado por ambas caras. Sobre él incidía una luz que destacaba unas zonas frente a otras. Ante los ojos del espectador, el paisaje variaba en función del paso de las horas del día y la noche, las estaciones o los efectos provocados por un alud, la erupción de un volcán o un incendio, entre otros casos.

Por su parte, en el cosmorama, invención del abate piamontés Gazzera, las vistas eran contempladas a través de unos vidrios que tenían la propiedad de aumentar y alejar en apariencia los objetos visionados.

Sección transversal de la Rotonda de Leicester Square, donde se exhibió el panorama de Londres (1801).
Sección transversal de la Rotonda de Leicester Square, donde se exhibió el panorama de Londres (1801).
Wikimedia Commons

Empiezan a moverse

Con la idea de dotarlos de mayor realismo, para que el público se sintiera inmerso en una escena genuina, estos espectáculos fueron incluyendo objetos, animales o actores que reprodujesen tridimensionalmente los detalles plasmados en dos dimensiones. Esto ampliaba un efecto que todavía puede disfrutarse, por ejemplo, en los dioramas diseñados por belenistas y pesebristas. En el siglo XIX, el sonido, los juegos de luces y sombras y la narración del exhibidor también eran fundamentales para completar la alucinación del público.

Con frecuencia, espectáculos como los panoramas móviles producían un simulacro de movimiento, un ligero desplazamiento, como si el espectador estuviese asomado a lo que pretendía ser la ventanilla de un tren o un barco. Al igual que en los modernos parques temáticos, la audiencia experimentaba la sensación de estar subiendo una montaña, navegando por un río, adentrándose en un tétrico cementerio o sufriendo los efectos de un terremoto, de una avalancha de nieve o de un gran incendio. A su vez, también podía sumergirse en una famosa batalla o verse colocado en medio de las ruinas de civilizaciones antiguas o exóticas, como Pompeya, Roma, Atenas o Pekín.

El asombro y la sorpresa eran indescriptibles. Sin embargo, en ocasiones, los espectadores salían de ellos con cierta sensación de náusea, vértigo e incluso vómitos, resultado de la experiencia que se vivía como si fuera un viaje real.

La montaña rusa

En 1770 el aristócrata Simon-Gabriel Boutin inauguró en París los jardines del Tívoli. Tras cerrar después de la muerte en la guillotina de su dueño, en 1795 volvieron a abrir sus puertas convertidos en un gran espectáculo. Lo hicieron de la mano del empresario Gérard Desrivières, que decidió incluir entre sus atracciones títeres, equilibrios sobre cuerda, proyecciones de linterna mágica –uno de los antecedentes del cine– y panoramas.

El Tívoli tuvo muchos dueños a lo largo de su historia. Tras Desrivières pasó a ser propiedad de Jean Henri Louis Greffulhe. Y, después de la muerte de este último, en 1826 sus herederos lo alquilaron al físico, aeronauta e ilusionista belga Étienne-Gaspard Robert (conocido profesionalmente como Robertson). Este Nouveau Tivoli contaba con fuegos pirotécnicos, ascensos en globo, y una variedad de espectáculos de linterna mágica y fantasmagorías –así conocidos por su temática y efecto terrorífico–. Pero además, Robertson decidió introducir atracciones mecánicas de velocidad conocidas en la época como montañas rusas.

En los años 60 y 70 del siglo XIX, estos espectáculos se convirtieron en fenómenos de masa, en muchas ocasiones incluidos entre los atractivos de las exposiciones nacionales o internacionales. El público podía sumergirse por unas horas en espacios y tiempos vinculados con los valores de una modernidad que apreciaba aquellas culturas distantes, exóticas o de excepcional valor patrimonial.

Así, podía viajar sin moverse del asiento, y contemplar pequeños mundos que hoy siguen atrayendo a las masas convocadas por los más famosos parques temáticos. El italiano Nicolino Calyó era pintor de panoramas móviles y cosmoramas en los que se ofrecían “viajes a pie quieto”, es decir, un paseo visual por diversos lugares del mundo sin abandonar el local de exhibición. Calyó, después de haber recorrido Europa y América exponiendo sus cuadros, acabó instalándose con su familia en Broadway, donde triunfó con estos espectáculos con acompañamiento de piano.

Al revisar sus creaciones, y las de otros como él, podemos detectar en ellas un antecedente artístico de la utilización de la IA generativa en el cine, que ya se puede ver en obras visuales como PLSTC (Laen Sanches), The Frost (Stephen Parker / Waymark) y Here, de Robert Zemeckis.

Aunque el formato elegido sea diferente, existe un vínculo común en el hecho de combinar el uso de la técnica y las artes. Con ello, estos proyectos buscan crear realidades inexistentes, metaversos dotados de un efecto de ilusión tan potente que el espectador de hoy, como el de siglos atrás, se crea inmerso en un mundo real.


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The Conversation

Marieta Cantos Casenave no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Panoramas, cosmoramas y dioramas: pretender estar en otros mundos antes de la llegada de la IA – https://theconversation.com/panoramas-cosmoramas-y-dioramas-pretender-estar-en-otros-mundos-antes-de-la-llegada-de-la-ia-261991

Tener un propósito en la vida también ayuda a mantener la salud cerebral

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lucrecia Moreno Royo, Catedrática de Universidad, Universidad CEU Cardenal Herrera

Halfpoint/Shutterstock

Cuando buscamos cómo prevenir el deterioro cognitivo solemos pensar en leer, jugar al ajedrez o hacer sudokus. También en seguir una dieta sana, controlar el colesterol o mantener la tensión arterial en valores recomendados. Todos estos factores son conocidos protectores de demencia y respaldados por la evidencia científica. No son los únicos. Existen otros, mucho menos conocidos, que también parecen influir en la salud cerebral. Por ejemplo, tener un propósito en la vida.

No se trata de una idea filosófica ni de una actitud positiva con tintes de autoayuda y sin base científica: numerosos estudios han estudiado cómo se relaciona con la demencia. Sus resultados muestran que las personas que sienten que su vida tiene un sentido, tienen objetivos personales y conservan la ilusión por proyectos futuros presentan un menor riesgo de deterioro cognitivo, depresión e incluso mortalidad.

¿Qué entendemos por propósito en la vida?

En investigación, el concepto “propósito en la vida” (PIL, del inglés purpose in life) hace referencia a la percepción de que nuestra vida tiene un significado y una dirección.

Esto no depende necesariamente de la edad, la situación económica o el estado de salud. Tampoco implica estar siempre feliz (eso es imposible). Se acerca mucho al famoso ikigai japonés: encontrar aquello que da sentido a nuestra existencia y nos impulsa a vivir con ilusión cada día.

Una persona con un elevado propósito vital tiene razones para levantarse cada mañana, mantiene intereses, participa en actividades y percibe que sigue aportando algo a quienes la rodean. En otras palabras, se siente útil.

Y, como apuntábamos más arriba, esa actitud reduce el riesgo de demencia y es una prometedora vía para proteger la salud cognitiva.

Aunque todavía no conocemos todos los mecanismos implicados, se han propuesto varias hipótesis. Un mayor propósito podría reducir el estrés crónico, favorecer una mejor regulación hormonal, disminuir procesos inflamatorios y aumentar la reserva cognitiva –capacidad para compensar los cambios asociados al envejecimiento–.

¿Cómo se estudia científicamente?

Para investigarlo no basta con preguntar a una persona si se siente feliz. El significado se define como la capacidad de dotar de contenido a la propia vida. Este concepto ha evolucionado desde su primera propuesta y abarca tres dimensiones diferentes: cognitiva (coherencia); motivacional (propósito); y afectiva (compromiso).

Los investigadores utilizan cuestionarios validados, como el “test de propósito en la vida” (del inglés, purpose in life test), desarrollado a partir de la logoterapia del neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco Viktor Frankl. Se trata de una prueba que permite cuantificar hasta qué punto una persona percibe que su vida tiene sentido y mantiene objetivos personales.

Gracias a estas herramientas es posible analizar la relación entre el propósito vital y distintos indicadores de salud. Es lo que hicimos en un trabajo publicado en 2022.

Desde el equipo de la Cátedra DeCo para el Estudio del Deterioro Cognitivo estudiamos a personas que empezaban a notar fallos de memoria, sin tener diagnóstico de deterioro cognitivo. Esta es una etapa en la que la prevención aún puede marcar la diferencia. Observamos que quienes presentaban un mayor propósito vital obtenían mejores resultados cognitivos.

Nuestros resultados no demuestran que aumentar el propósito vital prevenga el deterioro cognitivo, pero sí apoyan la idea de que los factores psicológicos y los estilos de vida forman parte de un mismo entramado que influye en la salud cerebral.

¿Se puede cultivar el propósito?

La buena noticia es que el propósito vital no es una característica fija, sino que puede fortalecerse a cualquier edad. Mantener proyectos personales, participar en actividades de voluntariado, aprender nuevas habilidades, conservar relaciones sociales, cuidar de otros o sentirse útil en la comunidad son algunas de las experiencias que contribuyen a reforzarlo.

En este sentido, la jubilación no debería entenderse como el final de una etapa activa, sino como una oportunidad para iniciar nuevos proyectos.

Mover el cuerpo también fortalece el propósito de vivir

Las personas más activas son también quienes muestran un mayor sentido de propósito. Esto sugiere que mantenerse activo no solo beneficia al cuerpo, sino también a la motivación, el bienestar y las ganas de seguir disfrutando de la vida.

Así, en otro estudio observamos que, a medida que aumenta la actividad física, mejoran distintos recursos psicológicos. Según nuestros resultados, el propósito en la vida sobresale por encima del resto.

Por estos motivos, debería considerarse como uno de los pilares del envejecimiento saludable.

La evidencia científica empieza a señalar que conservar un propósito en la vida podría formar parte de ese conjunto de factores protectores. Quizá cuidar el cerebro no consista únicamente en añadir años a la vida, sino también en seguir encontrando motivos para vivirlos con ilusión.

The Conversation

Lucrecia Moreno Royo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Tener un propósito en la vida también ayuda a mantener la salud cerebral – https://theconversation.com/tener-un-proposito-en-la-vida-tambien-ayuda-a-mantener-la-salud-cerebral-289110

Choisir de voter de façon sincère ou stratégique ?

Source: The Conversation – in French – By André Blais, Full Professor, Department of Political Science, Université de Montréal

À chaque campagne, le vote stratégique réapparaît comme une promesse de dernier recours : celle de voter pour empêcher. Dans le contexte québécois actuel, j’examine ce que ce réflexe électoral peut réellement changer, ainsi que les limites d’un calcul qui suppose de prévoir correctement le comportement des autres électeurs.


Le terme « vote stratégique », d’emblée, est utilisé à toutes sortes de sauces. Il importe à cet égard de clarifier ce qu’on veut dire. En science politique, on parle de vote stratégique lorsqu’un électeur choisit un candidat ou un parti autre que son premier choix parce qu’il anticipe le résultat probable de l’élection.

De façon concrète, dans notre mode de scrutin, je vote de façon stratégique si je préfère le parti A, mais je décide de voter pour le parti B (qui est mon second choix) parce que j’estime que le parti B a des chances de gagner dans ma circonscription alors que le parti A (mon premier choix) n’a aucune chance et que je veux empêcher le parti C de gagner. Le vote stratégique est opposé au vote sincère, qui consiste tout simplement à voter pour le candidat ou le parti préféré.



Le vote stratégique : d’abord des préférences, puis un calcul

Pour voter de façon stratégique, il faut nécessairement avoir des préférences. Si je déteste tous les partis, je ne peux être stratégique. L’électeur stratégique commence par établir ses préférences. Ensuite il fait son calcul stratégique.

Ce calcul consiste à se demander si le candidat préféré a des chances de gagner. Si la réponse est « oui », il vote de façon sincère pour son candidat préféré. Si la réponse est « non » et qu’il vote pour son second choix qu’il considère comme plus viable, alors son vote est stratégique.

Combien d’électeurs votent de façon stratégique ? Pour répondre à cette question, les chercheurs mesurent dans des enquêtes par sondage les préférences des répondants, ainsi que leurs perceptions des chances de gagner des différents partis dans leur circonscription. Ils estiment généralement qu’environ 5 % des électeurs votent de façon stratégique.




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Cette estimation peut paraître faible. Mais il faut comprendre que pour plusieurs électeurs, la question du vote stratégique ne se pose pas. Certaines circonscriptions sont acquises à un parti ou à l’autre : il n’y a alors aucune raison de voter de façon stratégique dans ce type de circonscription. Dans plusieurs autres circonscriptions, il y a une course entre deux partis. L’option du vote stratégique ne se pose pas pour les nombreux supporters de ces deux partis qui n’ont aucune raison de déserter leur parti préféré, qui est viable.

De plus, un certain nombre d’électeurs ont une préférence forte pour un parti et n’ont pas vraiment de second choix. Finalement, nous avons tous tendance à surestimer les chances de gagner du parti que nous préférons (c’est ce qu’on appelle le « wishful thinking »), ce qui fait en sorte que plusieurs des supporters des petits partis pensent à tort que « leur » parti a des chances de gagner. Donc pas besoin de penser stratégique puisqu’on croit (à tort) que le parti préféré est dans la course.

La portée du vote stratégique

Si le vote stratégique existe bel et bien, il est ainsi généralement plus rare qu’on ne le croit. Sa portée est donc limitée dans la plupart des cas.

Il reste que dans notre mode de scrutin, le vote stratégique avantage systématiquement les grands partis aux dépens des petits. Pour les petits partis, c’est donc un obstacle supplémentaire. Et cet obstacle peut s’avérer décisif dans certaines circonscriptions et dans certaines élections spécifiques. On peut penser, par exemple, que la chute du vote NPD à l’élection fédérale de 2025 fut en partie due à la désertion stratégique d’électeurs qui voulaient bloquer le Parti conservateur.


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Dans l’actuelle campagne électorale, la question se pose de savoir si les fédéralistes voteront de façon stratégique pour bloquer le Parti québécois. Si je me fie aux recherches antérieures, j’ose prédire qu’un certain nombre de fédéralistes voteront en effet de façon stratégique, mais que ce ne sera pas la majorité.




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Je prédis donc un peu de votes stratégiques chez les électeurs fédéralistes, peut-être un peu plus que d’habitude puisque l’enjeu de l’indépendance est plus saillant avec la promesse du PQ de tenir un référendum en 2029 ou 2030, ce qui pourrait faire la différence dans quelques circonscriptions.



Faut-il souhaiter la fin du vote stratégique ?

Tout ce qui précède a trait au vote stratégique dans notre mode de scrutin, soit le mode de scrutin pluralitaire où est élu dans chaque circonscription le candidat qui a le plus de votes. Se pose alors la question de savoir si une réforme du mode de scrutin pour la proportionnelle, où les différents partis obtiennent un pourcentage de sièges proportionnel à leur pourcentage de votes, comme c’est le cas dans les pays scandinaves, en Belgique et dans les Pays-Bas, pourrait mettre fin au vote stratégique.

La réponse est : non.

Les recherches indiquent que le vote stratégique est aussi répandu dans les élections avec un scrutin proportionnel. Le vote stratégique prend des formes différentes, mais il y a autant d’électeurs qui votent pour un parti autre que leur préféré dans les systèmes proportionnels. Il y a de bonnes raisons de souhaiter une réforme du mode de scrutin, mais la fin du vote stratégique n’en est pas une bonne.

Le vote stratégique peut être opposé au vote sincère pour son candidat préféré, et, pour cette raison, on peut être porté à le considérer comme « mauvais ». Mais il faut reconnaître que les considérations stratégiques font partie de la vie. Chacun d’entre nous a ses convictions, ses préférences, qui inspirent les choix que nous faisons dans notre vie professionnelle ainsi que dans nos loisirs. Mais nous sommes tous aussi un peu stratégiques, dans le sens où nos décisions sont partiellement affectées par les décisions des autres. Vivre en collectivité, cela nécessite de tenir compte du choix des autres.

Un petit conseil finalement aux personnes qui ont l’intention de voter de façon stratégique. Rappelez-vous que votre vote individuel ne changera pas le résultat de l’élection. Le résultat ne pourrait éventuellement être différent que si un grand nombre d’électeurs font le même calcul que vous. Et surtout, la première étape d’un vote stratégique consiste à clarifier ses préférences. C’est seulement une fois que l’ordre de préférences (entre les partis/candidats) a été établi qu’on peut se demander si on a de bonnes raisons stratégiques de ne pas voter de façon sincère.

La Conversation Canada

André Blais fait partie d’une équipe de recherche financée par le CRSH et qui mène une étude par sondage sur l’élection provinciale de 2026.

– ref. Choisir de voter de façon sincère ou stratégique ? – https://theconversation.com/choisir-de-voter-de-facon-sincere-ou-strategique-291096

Le Québec a de l’eau en abondance. Comment la gérer de manière responsable et équitable ?

Source: The Conversation – in French – By Marie Larocque, Professeure au département des sciences de la Terre et de l’atmosphère, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Dans certaines régions du sud-ouest du Québec, comme en Montérégie, des tensions liées à l’accès à l’eau se manifestent. Rivière Châteauguay au village de Sainte-Martine. (Wikipédia)

Le Québec est un territoire riche en eau. Pourtant, il en manque de plus en plus fréquemment dans certains secteurs. La disponibilité de l’eau constitue, même ici, l’un des grands enjeux du XXIe siècle.


Une gestion durable vise à maintenir une quantité et une qualité d’eau suffisantes pour la population et les écosystèmes. Toutefois, assurer la disponibilité de l’eau exige de concilier des usages multiples et parfois concurrents.

En avril 2026, le Centre québécois de recherche sur la gestion de l’eau (CentrEau) a réuni, à l’occasion de son rendez-vous annuel, la communauté scientifique, les instances gouvernementales et municipales, ainsi que les organismes de bassins versants, pour discuter des enjeux liés à la disponibilité de l’eau au Québec.

Ces échanges ont mis en évidence trois défis étroitement liés : la prévention des conflits d’usages, l’acquisition et la mobilisation des connaissances, et l’amélioration des outils de planification.

Lorsque les usages de l’eau entrent en concurrence

Un confit d’usage survient lorsque la ressource en eau est en quantité insuffisante ou de qualité insatisfaisante pour satisfaire les besoins des personnes usagères au même moment. Dans certains secteurs du sud-ouest du Québec, des tensions liées à l’eau se sont manifestées lors des étés secs de 2021 et 2025.

Durant ces périodes de sécheresse, des municipalités peuvent imposer des restrictions d’usage pour éviter une pénurie d’eau. Au même moment, les producteurs agricoles doivent continuer d’irriguer leurs cultures pour éviter les pertes de récoltes. Ces contrastes dans les autorisations peuvent créer un sentiment d’injustice dans la population et entraîner des mécontentements ou un contournement des règlements municipaux.




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Plusieurs facteurs interagissent et évoluent dans le temps : les conditions météorologiques et climatiques, l’aménagement du territoire, la croissance des besoins, l’état des infrastructures et les réalités socioéconomiques. Ces facteurs influencent la disponibilité de l’eau ainsi que sa vulnérabilité à la pollution.

Par exemple, un sol sableux favorise l’infiltration de l’eau, ce qui rend les eaux souterraines plus vulnérables aux sources de contamination en surface, tandis qu’un sol argileux peu perméable offre une plus grande protection aux eaux souterraines.

Au Québec, les demandes d’autorisation des usages de l’eau sont priorisées d’abord pour répondre aux besoins essentiels de la population, des écosystèmes, de l’agriculture et finalement, à ceux de l’industrie. Cette hiérarchisation s’inscrit dans une approche de gestion intégrée.

Certaines juridictions ailleurs dans le monde utilisent des indicateurs de disponibilité de l’eau et des seuils d’intervention pour réduire les risques de conflits. Leur mise en œuvre repose toutefois sur une acceptabilité sociale suffisante, puisqu’elle implique parfois des arbitrages. Les indicateurs et les seuils ne sont pas encore largement utilisés au Québec.

Le défi de développer et mobiliser les connaissances

Limiter les conflits d’usage de l’eau passe avant tout par une connaissance fine de la ressource. Les connaissances sur les eaux souterraines au Québec sont relativement récentes. Leur développement s’est véritablement accéléré au cours des deux dernières décennies, alors que la recherche sur les eaux de surface bénéficie d’un historique beaucoup plus long.

Les questions liées à la gestion des ressources en eau sont nombreuses et complexes. Il faut comprendre comment la disponibilité de l’eau varie selon les saisons, les années et les territoires, en plus de mieux documenter ses usages, qu’il s’agisse des prélèvements effectués par les différents besoins humains, ou des besoins en eau des milieux naturels.

Les résultats de recherche ne débouchent pas toujours immédiatement sur des outils applicables à la gestion quotidienne, ce qui crée un défi particulier pour les personnes qui doivent élaborer des outils d’aide à la décision.




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Les nouvelles connaissances doivent donc être continuellement intégrées aux pratiques de gestion, de concert avec tous les acteurs et actrices de l’eau.

Au Québec, des organisations comme le Réseau québécois sur les eaux souterraines et les tables de concertation des organismes de bassins versants (OBV), jouent un rôle clé dans le rapprochement entre la recherche et l’action. Créer des pratiques capables de relier la science aux besoins de la société est crucial pour développer une planification efficace.

Mieux planifier pour mieux gérer

La planification régionale de la ressource en eau demeure un élément essentiel pour concilier les usages à court, moyen et long terme. Elle doit tenir compte à la fois des eaux de surface et des eaux souterraines. Malgré les progrès réalisés, cet exercice demeure complexe partout dans le monde et rappelle l’importance de réduire la nécessité d’intervenir dans l’urgence.

Au Québec, les plans directeurs de l’eau (PDE) sont l’outil de planification stratégique utilisé à l’échelle des bassins versants pour assurer la pérennité des ressources en eau et de ses usages. Ils reflètent les préoccupations et les priorités identifiées par la population d’un territoire.

Une carte du Québec avec des points colorés représentant la qualité de l’eau
L’Atlas de l’eau propose une cartographie interactive du Québec pour consulter différentes connaissances sur l’eau.
(Gouvernement du Québec)

Même lorsque la disponibilité de l’eau n’est pas considérée comme un enjeu majeur, les PDE mettent en lumière des préoccupations liées aux prélèvements, à la vulnérabilité des approvisionnements, aux conflits d’usage ou à la protection des écosystèmes aquatiques. Cette lecture territoriale permet de mieux orienter les efforts de recherche vers les besoins réels des communautés. Elle aide également à repérer les lacunes de connaissances à l’élaboration de stratégies adaptées à chaque région.

Les données (par exemple, des applications cartographiques interactives ou des documents) sur l’eau sont aujourd’hui largement accessibles au Québec pour l’élaboration et la mise à jour des PDE et autres outils. Lorsque ceux-ci sont bien compris et utilisés par les communautés du milieu, avec l’appui de la communauté scientifique, les enjeux sur l’eau peuvent être abordés de manière rigoureuse. C’est ainsi que des stratégies d’adaptation futures peuvent émerger.


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Une approche globale pour l’avenir

Même si le Québec possède 3 % de l’eau douce mondiale, la province n’est pas à l’abri des épisodes de sécheresse qui exercent des pressions importantes sur certaines communautés. Les connaissances progressent néanmoins rapidement, les outils de planification se développent et les mécanismes de concertation sont de plus en plus utilisés.

Le défi des prochaines années sera de mieux arrimer le développement et la mobilisation des connaissances avec une planification régionale intégrant à la fois les eaux de surface et souterraines. Ceci est essentiel pour faire face aux extrêmes, comme les inondations ou le manque d’eau sur le territoire. Continuer de développer ces leviers permettra de soutenir des décisions éclairées lors des périodes critiques, de favoriser la conciliation des usages à moyen terme et de s’adapter aux changements climatiques.


Plusieurs personnes ont contribué à la rédaction de cet article : Isabelle Adam (MRC Les Jardins-de-Napierville), Kristelle Audet (Groupe AGÉCO), Karine Dauphin (ROBVQ), Sébastien Ouellet-Proulx (MELCCFP) et Valérie Sanderson (CentrEau). Leurs réflexions, commentaires et perspectives ont grandement contribué à enrichir ce texte.

La Conversation Canada

Marie Larocque reçoit des financements du MELCCFP et du CRSNG (entre autres).

Jimmy Mayrand a reçu des financements de Fonds de recherche du Québec – Société et Culture.

– ref. Le Québec a de l’eau en abondance. Comment la gérer de manière responsable et équitable ? – https://theconversation.com/le-quebec-a-de-leau-en-abondance-comment-la-gerer-de-maniere-responsable-et-equitable-285898

L’interdiction de quitter le territoire : le nouvel outil de la Chine dans la compétition internationale ?

Source: The Conversation – in French – By Yohan Briant, Chargé d’enseignement à l’Institut catholique de Paris (ICP), directeur général de l’Institut d’études de géopolitique appliquée (Iega), Institut catholique de Paris (ICP)


L’ESSENTIEL

  • La République populaire renforce son contrôle des sorties du territoire, aussi bien pour ses citoyens que pour certains étrangers, notamment issus de la diaspora chinoise.

  • Ces restrictions visent à limiter les risques de fuite de compétences dans les secteurs stratégiques.

  • Pékin cherche ainsi à préserver ses capacités de contrôle dans une économie mondialisée, où la circulation des personnes et des savoirs constitue à la fois une source de puissance et une vulnérabilité.


Le 31 juillet 2026, le Conseil d’État de la République populaire de Chine a introduit de nouvelles dispositions légales définissant les circonstances dans lesquels des citoyens du pays, mais aussi des étrangers, peuvent se voir interdire d’entrer sur le territoire national ou de le quitter. Le texte entrera en vigueur le 15 septembre prochain.

Ce type de mesure peut sembler anachronique tant la Chine de Xi Jinping tire profit de son intégration à l’espace mondialisé ; mais si le régime n’a aucun intérêt à amorcer un repli économique, le contrôle des flux aux frontières représente également un intérêt de premier ordre. Dans un contexte de compétition internationale marqué par la course aux technologies critiques, la possibilité d’interdire à certaines personnes — spécialistes détenteurs de connaissances de pointe, représentants de la diaspora, éventuellement étrangers susceptibles d’être libérés en échange de certaines contreparties… — de quitter le territoire national constitue un puissant levier d’action pour Pékin.

Un levier de pression diplomatique

Les nouvelles dispositions prévoient un renforcement du contrôle de la RPC sur les déplacements aux frontières des populations chinoise et étrangères à travers la dissuasion, la vérification et l’interdiction formelle — trois niveaux de contrainte dont les fondements légaux sont largement soumis à l’interprétation des autorités, lesquelles vont donc disposer, en la matière, d’une marge de manœuvre étendue.

L’article 2 des nouvelles régulations prévoit que les services de l’immigration peuvent désormais signifier aux citoyens chinois en partance pour des destinations considérées comme « à risques » d’être vigilants, voire de les dissuader de quitter le pays. En l’absence de critères transparents, la qualification devient vite politique. Le site du ministère chinois des affaires étrangères comporte deux niveaux d’alertes aux voyageurs : « vigilance normale » (注意安全) et « prudence, voyage déconseillé pour le moment » (谨慎、暂勿前往).

Cette dernière catégorie inclut des pays comme l’Afghanistan, l’Iran et, plus surprenant, les Palaos. La notice concernant le petit archipel micronésien fait état d’une « dégradation de l’environnement sécuritaire et d’un environnement aquatique complexe ». Il est cependant difficile de ne pas voir de lien avec les tensions diplomatiques qui opposent la Chine et les Palaos, lesquelles appellent les États insulaires du Pacifique à former un « front uni » contre Pékin.

Les Palaos sont également l’un des douze derniers États à reconnaître Taïwan. L’économie de l’archipel dépend largement du tourisme, un secteur d’activité où s’exprime la rivalité entre Pékin et Taipei.

Le rôle des individus dans la rivalité technologique sino-américaine

Limiter les déplacements des individus peut s’avérer plus simple, et plus efficace, que de bloquer les savoirs ou les technologies. La Chine a clairement exprimé son objectif de devenir la première puissance technologique au monde. Au-delà des secteurs stratégiques tels que l’IA ou les technologies de défense, l’assise chinoise dans le domaine des véhicules électriques, des télécommunications et des énergies renouvelables, lui permet de s’imposer comme partenaire indispensable, tant auprès des États du Sud dit « global » que des Européens.

Cette montée en gamme technologique, déjà bien visible, expose la Chine à de nouvelles vulnérabilités. Face au risque de fuite des cerveaux, le régime cherche à limiter les voyages vers les pays rivaux, jusqu’à interdire à certains profils de quitter le territoire.

Les tensions apparues autour de Manus, l’agent IA développé par l’entreprise Butterfly Effect, sont représentatives des angoisses de Pékin. Fondée en 2022 en Chine, Butterfly Effect s’était relocalisée à Singapour afin d’avoir plus facilement accès aux marchés internationaux. Cette approche a été vivement critiquée en Chine, où le caractère stratégique de l’IA a pleinement été intégré. En décembre 2025, Manus est en passe d’être racheté par Meta pour plus de deux milliards de dollars. Le ministère chinois du commerce se saisit de l’affaire et une interdiction de quitter le territoire est prononcée à l’encontre de deux des fondateurs de l’entreprise, alors présents en Chine. La transaction est bloquée le 27 avril 2026, mais l’interdiction ne sera levée qu’à partir du mois d’août.

Manus n’a pas de valeur stratégique intrinsèque, mais c’est un succès commercial et une vitrine pour l’entrepreneuriat chinois. La trajectoire de Manus aurait pu apparaître comme le modèle à suivre pour toute une génération d’entrepreneurs chinois, jusqu’à poser de réelles difficultés en matière de transferts de technologie.

Dans un article publié sur Wechat, l’économiste Cui Fan, proche du ministère du commerce, fait le lien entre cette affaire et les difficultés structurelles de l’économie chinoise. Confrontées à une demande intérieure trop faible par rapport à l’offre, les entreprises chinoises doivent se tourner vers les marchés internationaux. Face à l’importance stratégique des enjeux technologiques dans la compétition internationale, indissociable de la compétition économique dans le secteur de la haute technologie, la Chine cherche néanmoins à garder une forme de contrôle sur ses compagnies.

Dans un tel contexte, la longue interdiction de quitter le territoire s’apparente à un avertissement adressé aux acteurs chinois du secteur. Le procédé est similaire à l’affaire de la disparition pendant trois mois, d’octobre 2020 à janvier 2021, du milliardaire Jack Ma, fondateur d’AliBaba, à cela près que, dans le cas de Manus, la contrainte exercée repose sur un risque sécuritaire potentiel pour le pays — un détail significatif qui marque la différence entre l’avertissement et la mise au pas, mais qui illustre surtout les ambivalences du régime vis-à-vis d’un secteur stratégique qu’il ne maîtrise pas autant qu’il le souhaite.

Récits stratégiques et compétition internationale

Dans la rivalité systémique qui oppose Pékin à Washington, la Chine cherche à apparaître comme une alternative crédible à un Occident présenté comme décadent. L’idée selon laquelle « l’Orient s’élève et l’Occident décline » (东升西降) est désormais largement diffusée par le monde académique et les médias chinois. Outre un recul en matière d’économie et d’innovation, l’une des causes de ce déclin occidental serait l’instabilité politique, largement causée par la multiplication des crises culturelles, sociétales et identitaires. La RPC, dès lors, souhaite particulièrement affirmer son unité, d’où sa politique vis-à-vis de Taïwan et la répression qu’elle met en œuvre au Tibet, à Hongkong ou encore au Xinjiang. Toute interprétation divergente de ce qu’est la nation chinoise et, par extension, du rôle, inscrit dans la Constitution, que doit jouer le PCC vis-à-vis de cette nation, apparaît comme une menace.

Le PCC défend l’idée d’une nation chinoise incarnée par l’idée de sinité, qui recoupe à la fois des critères ethniques, l’adhésion à un récit historique, à un ensemble de valeurs et de représentations partagées, au-delà de critères administratifs tels que la citoyenneté. D’après le régime, la diversité inhérente à la diaspora chinoise pourrait être exploitée consciemment par des rivaux, ou indirectement servir à illustrer les limites effectives du contrôle que le PCC peut exercer. D’où des pressions exercées à l’encontre de la diaspora chinoise, y compris à travers l’interdiction de quitter le territoire. Ainsi, en 2025, Mao Chenyue, une banquière d’origine chinoise naturalisée aux États-Unis, a été empêchée de quitter le territoire chinois pendant plusieurs mois, prétendument en raison de son implication dans une affaire criminelle dont les détails demeurent inconnus. L’autorisation de quitter le territoire est intervenue en marge de la finalisation d’un accord sino-américain au sujet de TikTok.

La place de la Chine parmi les flux mondiaux est incontestablement son principal levier de puissance ; en même temps, elle contribue directement à affaiblir le contrôle que le PCC exerce sur la société.

Les mesures de contrôle telles que l’interdiction de quitter le territoire doivent donc être perçues dans ce contexte.

The Conversation

Yohan Briant est directeur général de l’Institut d’études de géopolitique appliquée (Iega)

– ref. L’interdiction de quitter le territoire : le nouvel outil de la Chine dans la compétition internationale ? – https://theconversation.com/linterdiction-de-quitter-le-territoire-le-nouvel-outil-de-la-chine-dans-la-competition-internationale-290461

Comment plus de 11 millions de salariés états-uniens sont devenus actionnaires de leur entreprise sans débourser un centime

Source: The Conversation – in French – By Arnault Violet, PhD Sciences de Gestion, Aix-Marseille Université (AMU)

Publix Super Markets est l’une des plus grandes entreprises américaines majoritairement détenues par ses salariés à travers un ESOP. Wikimédia, CC BY

L’ESSENTIEL

  • Près d’un salarié du secteur privé aux États-Unis sur dix est propriétaire d’une part de son entreprise. Et ce, sans apport personnel le plus souvent.

  • Cela ne concerne pas uniquement pas les salariés des grands groupes, mais aussi des salariés de PME et d’ETI.

  • Les salariés de ces entreprises seraient plus productifs et fidèles. Les entreprises concernées montreraient davantage de résilience en période de crise.


Aux États-Unis, plus de 11 millions de salariés, soit environ 8 % de la main-d’œuvre privée, détiennent une part du capital de l’entreprise qui les emploie grâce à un dispositif spécifique : l’Employee Stock Ownership Plan (ESOP).

Le plus frappant n’est pas qu’ils soient devenus actionnaires, mais qu’ils le soient devenus sans débourser un centime de leur poche. Ensemble, ces salariés détiennent aujourd’hui un patrimoine en actions de leur entreprise supérieur à 397 milliards de dollars.

Comment des salariés deviennent-ils propriétaires de leur entreprise sans apport personnel ? La réponse tient dans un dispositif largement méconnu en France, pays qui, malgré une appétence historique pour les dispositifs de partage de la valeur, ne dispose toujours pas d’un équivalent.




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L’ESOP, comment ça marche ?

L’ESOP n’est ni une prime ni une distribution exceptionnelle d’actions. Juridiquement, il s’agit d’un plan de retraite. Imaginé dès 1956 par l’avocat et économiste Louis Kelso, il répond à la volonté des fondateurs de Peninsula Newspapers de transmettre leur entreprise à leurs salariés. L’ESOP obtient une reconnaissance législative en 1974 avec l’adoption de l’ERISA, grâce aux efforts de promotion menés auprès du sénateur Russell Long. La philosophie de Kelso est d’élargir l’accès à la propriété du capital sans rien retirer à ceux qui le détiennent déjà : transformer les salariés en actionnaires en s’appuyant sur les ressources de l’entreprise, plutôt que sur l’épargne personnelle des salariés.

Concrètement, l’entreprise met en place une fiducie (un trust) ESOP, qui acquiert des actions de l’entreprise soit auprès des actionnaires existants, soit par souscription à des actions nouvellement émises. Pour financer ces acquisitions, l’entreprise verse au trust des contributions déductibles d’impôt. Le trust devient alors le propriétaire légal des actions, tandis que chaque salarié dispose d’un compte individuel au sein du dispositif.

Un fonctionnement presque invisible

Pour le salarié, le fonctionnement est presque invisible. Il ne paie rien lui-même, acquiert progressivement des droits économiques sur les actions inscrites à son compte individuel (par un mécanisme de vesting). Le salarié en perçoit la juste valeur lorsqu’il quitte l’entreprise, le plus souvent au moment de son départ à la retraite.

Les salariés, bénéficiaires économiques, ne détiennent pas directement les actions. Celles-ci sont conservées au sein du trust, tandis qu’un trustee est chargé de les administrer en sa qualité de fiduciaire devant agir exclusivement dans l’intérêt des salariés.

Quand l’emprunt finance l’actionnariat salarié : le leveraged ESOP

Ce qui distingue l’ESOP des autres plans de retraite américains est sa capacité à recourir à l’emprunt afin d’acquérir, en une seule opération, un bloc significatif d’actions de l’entreprise, sans attendre de le constituer progressivement. Utilisant le principe du Leveraged Buyout (LBO), ce mécanisme est appelé leveraged ESOP.

Le mécanisme se déroule en trois temps. Le trust contracte un emprunt afin d’acquérir, en une seule opération, un bloc significatif d’actions de l’entreprise, qui est d’abord placé dans un compte d’attente. Chaque année, l’entreprise verse au trust des contributions destinées à rembourser cet emprunt. À mesure que celui-ci est remboursé, les actions sont progressivement libérées du compte d’attente puis attribuées aux comptes individuels des salariés. Autrement dit, ce sont les bénéfices futurs de l’entreprise qui financent le rachat et non l’épargne personnelle des salariés.

Fnege Media 2026.

Ainsi, le mécanisme du leveraged ESOP permet la diffusion d’un actionnariat salarié à large base et significatif en associant l’ensemble des salariés au capital de l’entreprise, permettant la transmission collective de l’entreprise aux salariés.

Un régime fiscal particulièrement incitatif

Ce mécanisme ne fonctionnerait pas aussi bien sans un régime fiscal particulièrement incitatif. Les contributions de l’entreprise au trust sont fiscalement déductibles, capital et intérêts compris. À cela s’ajoute l’article 1042 de l’Internal Revenue Code, qui permet, sous certaines conditions, au dirigeant-actionnaire d’une société cédant au moins 30 % du capital à un ESOP de reporter indéfiniment l’imposition de la plus-value, à condition de réinvestir le produit de la vente dans des actifs financiers américains éligibles.

L’ESOP cible en particulier les dirigeants-actionnaires majoritaires de PME et d’ETI au moment de leur départ à la retraite, compte tenu de l’importance des capitaux nécessaires.

L’ESOP au service de la transmission collective d’entreprise aux salariés

Si l’ESOP s’est largement diffusé, ce n’est pas d’abord par idéal coopératif. C’est pour répondre à un enjeu crucial, la transmission de l’entreprise. Le cas le plus fréquent est celui d’un dirigeant-actionnaire majoritaire qui, au moment de son départ à la retraite, souhaite céder son entreprise sans la vendre à un fonds d’investissement ou à un grand groupe coté.

Alors que la transmission familiale est aujourd’hui de moins en moins fréquente, notamment parce que les enfants ne souhaitent pas toujours reprendre l’entreprise, pouvant se sentir illégitimes pour en assurer la direction, l’ESOP constitue alors une possibilité particulièrement attractive pour le dirigeant-actionnaire, permettant de préserver les emplois, l’indépendance et l’identité de l’entreprise.

Les bénéfices de l’ESOP

La recherche sur le dispositif de l’ESOP est abondante, portée notamment par l’Institute for the Study of Employee Ownership and Profit Sharing de la Rutgers School of Management and Labor Relations.

Une récente étude américaine publiée en 2026 montre que les établissements ayant adopté un ESOP après 2010 ont enregistré une progression significative de leur productivité du travail. De plus, l’exploitation de vingt ans d’enquêtes sociales met également en évidence que les salariés actionnaires déclarent un patrimoine près de deux fois supérieur à celui des autres ménages, sont moins souvent confrontés aux licenciements et demeurent plus longtemps en poste dans l’entreprise. Enfin, les entreprises détenues par leurs salariés font preuve d’une plus grande résilience en présentant un meilleur taux de survie en période de crise.

Un modèle en expansion à travers le monde

L’actionnariat salarié à large base et significatif, permettant la transmission collective de l’entreprise aux salariés grâce aux ressources futures de l’entreprise plutôt qu’aux apports personnels des salariés gagne aujourd’hui du terrain dans plusieurs pays.

Au Royaume-Uni, le Finance Act 2014 a introduit l’Employee Ownership Trust, devenu une véritable success story, notamment en raison de ses avantages fiscaux. En octobre 2025, le parlement slovène a adopté un dispositif inspiré à la fois du modèle américain et de la tradition coopérative européenne : le sloESOP. La question n’est désormais plus tant de savoir si ce modèle fonctionne que de déterminer comment l’adapter au contexte français.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

– ref. Comment plus de 11 millions de salariés états-uniens sont devenus actionnaires de leur entreprise sans débourser un centime – https://theconversation.com/comment-plus-de-11-millions-de-salaries-etats-uniens-sont-devenus-actionnaires-de-leur-entreprise-sans-debourser-un-centime-287248

Un chasseur qui ne chasse plus : portrait d’un policier de l’environnement

Source: The Conversation – in French – By Léo Magnin, Chargé de recherche en sociologie au CNRS, Université Gustave Eiffel


En 2000, l’Office national de la chasse est devenu l’Office national de la chasse et de la faune sauvage. En 2020, cet office a été fusionné avec l’Agence française pour la biodiversité, pour donner naissance à l’Office français de la biodiversité. D’anciens gardes-chasse, souvent eux-mêmes chasseurs, sont ainsi devenus policiers de l’environnement.

Dans un ouvrage tout juste paru, l’Imagination sociologique est une urgence écologique, coll. « Problèmes publics » éditée
par l’École nationale des ponts et chaussées, le sociologue Léo Magnin nous donne à voir cette évolution à travers le parcours d’un de ces fonctionnaires. Extraits.


Les grands-parents maternels et paternels d’Hubert Raboliot (Il s’agit d’un pseudonyme afin de conserver l’anonymat de la personne rencontrée en entretien) étaient des petits agriculteurs. Sa mère était une immigrée italienne, ouvrière agricole, et son père était ouvrier dans l’industrie. Ses frères et sœurs sont également ouvriers en usine. Il a grandi dans un village à la campagne. Très jeune, il pratique avec enthousiasme la passion familiale : la chasse. Il obtient à 17 ans un brevet d’études professionnelles agricoles (BEPA) en cynégétique, c’est-à-dire spécialisé dans la chasse. Ce diplôme est le seul dont disposent la plupart des gardes-chasse de sa génération, qui arrivent comme lui au métier par la chasse, après une enfance rurale dans des familles de classes moyennes ou populaires. Le BEPA cynégétique était aussi à l’époque l’unique voie possible pour devenir garde-chasse.

Hubert Raboliot est embauché par une fédération de chasseurs, avant de réussir le concours de garde-chasse à la fin des années 1980. Son métier consiste alors essentiellement à faire respecter les règles de la chasse : sécurité, contrôle des permis de chasser, conformité des prises avec le plan de chasse et la loi. Alors que son diplôme est inférieur au baccalauréat, il valide à 30 ans une capacité en droit, un diplôme de niveau équivalent au bac, tout en continuant de travailler à l’Office national de la chasse. Au tournant des années 2000, il devient fonctionnaire, comme tous les agents de l’établissement. Son métier se transforme progressivement : d’une police de la chasse, il passe à une police de la biodiversité et de l’eau. […]

Hubert Raboliot est avant tout un chasseur. Un chasseur qui ne chasse plus :

« Moi, j’étais un chasseur de petits gibiers de plaine. Les populations se sont raréfiées pour différentes raisons, différentes causes, dont l’évolution agricole. Il ne faut pas se leurrer. C’est la simplification des milieux qui crée des milieux inhospitaliers pour les espèces. Et on le voit chez toute espèce qui fréquente les milieux agricoles, c’est dramatique. […] La perdrix grise, c’était mon espèce emblématique en termes de chasse. […] J’ai connu des populations supérieures à 50 couples aux 100 hectares. Aujourd’hui, dans le département, il n’y a plus de chiffres, puisque même les comptages par les fédérations ont été abandonnés. Il y a la majeure partie où on est en dessous de 10 couples et peut-être 5 couples. C’est une espèce qui est pratiquement condamnée. »

Une perdrix grise (Perdix perdix)
Une perdrix grise (Perdix perdix).
Marek Szczepanek/Wikimedia, CC BY

À la « simplification des milieux » causée par « l’évolution agricole », c’est-à-dire la destruction des haies, des prairies et des marais, s’ajoute un facteur qu’Hubert Raboliot ne mentionne pas, mais qui est aussi lié à l’industrialisation de l’agriculture : les pesticides. De récents travaux documentent un lien « préoccupant » entre les céréales cultivées avec des produits chimiques de synthèse et des phénomènes néfastes chez les perdrix grises qui les consomment, à la fois sur leur système nerveux, leur comportement et leur apparence physique (dont certains traits singuliers jouent un rôle central pour la reproduction via l’attirance des partenaires).

En chasseur, Hubert Raboliot est un observateur sensible des écosystèmes. En garde-chasse, il est aussi un professionnel qui chiffre leur évolution. Il a d’ailleurs toujours détesté l’étiquette de « garde-chasse », qui lui paraît archaïque, trop tournée vers le gibier et pas assez vers les milieux naturels. Sa pratique de la chasse suit la même pente que la population des perdrix grises : elle se raréfie, puis disparaît. Aux yeux d’Hubert Raboliot, la chute de la biodiversité n’est pas une alerte théorique. C’est un constat visuel, répété, que l’animal qui l’a fait venir au métier n’existe plus. Son rapport à la perdrix ne peut être réduit à celui d’un prédateur à sa proie. C’est une histoire affective, dans laquelle prédation et préservation du sauvage s’entrecroisent.

Précisément, cette évolution se retrouve dans le nom de son établissement, qui devient au tournant des années 2000 l’Office national de la chasse et de la faune sauvage. Hubert Raboliot n’a pas seulement vécu cette transformation, il l’a revendiquée, alors qu’il était engagé syndicalement au début de sa carrière – il ne l’est plus aujourd’hui. Avec d’autres élus syndicaux, il participe dès les années 1980 à pousser un double changement : d’abord, passer d’une police de la chasse à une police de l’environnement ; ensuite, devenir des agents publics indépendants de « l’autorité féodale », comme il le dit, des fédérations de chasseurs. Il n’était en effet pas rare que les présidents de fédérations commandent abusivement aux gardes-chasse de contrôler si personne ne braconnait chez eux, ou fassent pression pour que des procédures visant leurs proches soient abandonnées.

Il est intéressant de noter que l’environnement est un enjeu politique, au sens d’organisation de la vie collective, que les agents identifient : devenir un service public leur permet de servir plus librement l’intérêt général, et non d’être à la merci des intérêts particuliers de leur hiérarchie. Ce mouvement des gardes-chasse rencontre en outre une dynamique mondiale. L’Union européenne fixe des objectifs écologiques à atteindre par ses États membres et la France réforme pour cela l’organisation de polices de l’environnement. Hubert Raboliot et ses collègues peuvent aussi compter sur la convention de Washington, signée en 1973, qui acte un accord pour lutter contre le trafic d’espèces protégées. Si 80 pays finalisent l’accord initial, 183 États l’ont aujourd’hui ratifié.

Pour Hubert Raboliot, ces transformations de la réglementation internationale l’exposent à des situations délicates vis-à-vis de ses supérieurs.

Les dirigeants de la fédération de chasse départementale froncent les sourcils quand il commence à contrôler des zoos et des animaleries. Même ses pairs sont interloqués :

« Quand je leur ai dit que je contrôlais pour la première fois un élevage d’autruches, parce qu’il y avait une importation qui n’était pas forcément légale, j’avais l’impression qu’ils m’identifiaient comme quelqu’un d’une autre planète. »

« Une autre planète », alors que notre garde-chasse déborde une lecture des écosystèmes comme des réserves de chasse pour envisager, justement, l’unité de la planète : les captures d’autruches en Afrique, blanchies par des faux papiers établis dans plusieurs pays avant d’être détenues en France, contribuent à la destruction de la biodiversité mondiale. Si les gardes-chasse des générations précédentes ont accueilli ce que faisait le jeune Hubert Raboliot avec perplexité, d’autres de ses collègues ont été réprimés par leur hiérarchie, comme nous allons le voir dans l’exemple suivant.

Tandis que les pies étaient considérées comme de purs « nuisibles », les chasseurs tiraient dans leurs nids. La loi change cependant à la fin des années 1980 et protège certaines espèces menacées, dont les rapaces. Il se trouve que les faucons crécerelles et les hiboux moyen-duc affectionnent les anciens nids de pies. Il est donc devenu interdit de tirer dans les nids, afin de préserver les rapaces et leurs œufs.

Des pies bavardes près de leur nid
Des pies bavardes près de leur nid.
Jamain/Wikimedia, CC BY

Un garde-chasse commence ainsi à faire appliquer cette règle localement. Parce qu’elle allait contre les habitudes des chasseurs et de leur fédération, il était menacé d’être sanctionné par une mutation. Un collectif syndical s’est alors monté pour exiger que ce « novateur », « sans doute un des meilleurs » selon Hubert Raboliot, n’écope d’aucune sanction pour avoir accompagné la transformation environnementale de son métier.

Ces tensions autour de ce que protéger l’environnement veut dire ne sont pas que des vieux souvenirs. Il y a quelques années à peine, Hubert Raboliot est appelé pour constater la pollution d’une rivière. En 2020, la fusion de l’Office national de la chasse et de la faune sauvage et de l’Agence française pour la biodiversité a donné naissance à l’Office français de la biodiversité. Dans ce nouvel établissement, les anciens gardes-chasse deviennent de policiers de l’environnement au sens large, intervenant notamment sur les milieux aquatiques. Le jour de cet appel, des poissons sont morts sur des kilomètres. En amont de la pollution, une usine. En tant que telles, les usines ne sont pas contrôlées par les agents de l’Office français de la biodiversité, mais par d’autres inspecteurs publics spécialisés.

Après enquête, l’inspecteur en question conclut que le site industriel n’est pas en cause. Hubert Raboliot, lui, n’est pas convaincu. Parce que la pollution se propage dans le cours d’eau, il est compétent pour enquêter dans les locaux de l’entreprise. Avec ses collègues, ils trouvent des preuves : la pollution provient bien d’un incident dans l’usine. L’affaire est transmise au procureur, chef de l’autorité judiciaire. Sans suite. En revanche, Hubert Raboliot est contacté par le préfet, chef de l’autorité administrative dont dépendent les inspecteurs des industries. Le préfet lui reproche de mettre en cause une entreprise locale importante, qui emploie plusieurs dizaines de personnes. Quelques mois plus tard, la pollution survient à nouveau. Hubert Raboliot enquête et démontre que les systèmes de sécurité de l’usine ont été volontairement débrayés. Cette fois, l’affaire est jugée au tribunal où l’entreprise est finalement condamnée.

Je n’ai pas choisi cet exemple au hasard. Comme dans les romans policiers, on y découvre des frictions entre deux services de police… environnementale. L’inspection des industries est le prolongement historique des ingénieurs des Mines. Tout au long des XIXe et XXe siècles, leur expertise n’a pas visé d’abord à protéger l’environnement, mais à permettre l’industrialisation du pays. La culture professionnelle de ces inspecteurs s’est alors fortement rapprochée des industriels qu’ils contrôlent.

Dans ce contexte, être un bon inspecteur, c’est être un fin technicien, conversant avec les ingénieurs des usines sur un pied d’égalité en termes de compétences. Cela n’empêche évidemment pas les inspecteurs de signaler des non-conformités. Toutefois, la plupart du temps ces rappels à la réglementation prennent le chemin d’un accompagnement technique, d’une conciliation, ou d’une régularisation après coup. Des habitudes qui ne permettent pas toujours d’enrayer des pollutions chroniques et délibérées qui font gagner de l’argent à l’entreprise.

C’est l’intervention de nouveaux policiers de l’environnement, qui ne sont pas spécialistes des usines mais des animaux et des milieux, qui dérange cet ordre social articulé autour de la technique.

La trajectoire d’Hubert Raboliot nous enseigne qu’entraîner son imagination sociologique, à partir de données précises, fait entrevoir ce qui est en train de changer. Enquêter, écouter, observer minutieusement amène à percevoir des inflexions qui pourraient passer inaperçues. Ces germes dessinent des configurations nouvelles qui peuvent se dégrader ou se déployer. Ce point est capital : l’imagination sociologique est une urgence écologique car elle permet de saisir des transformations au plus près des sensibilités, des pratiques et des institutions.

Il est patent que les choses ne changent pas suffisamment pour répondre à l’urgence écologique, les conclusions du GIEC et de l’IPBES nous le rappellent. Mais dire que rien ne change, ce serait aller trop vite en besogne. Les préoccupations évoluent, les habitudes se modifient, les institutions bougent, souvent à la faveur de conflits. Ne surestimons pas ces frémissements, mais ne les négligeons pas non plus.

En définitive, sans imagination sociologique, nous serions prisonniers d’un présent en cul-de-sac. Sans passé, sans souvenirs de perdrix grises. Sans avenir, bloqué dans une impasse où on nous répète paresseusement que « les gens » ne changeront pas.

The Conversation

Léo Magnin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Un chasseur qui ne chasse plus : portrait d’un policier de l’environnement – https://theconversation.com/un-chasseur-qui-ne-chasse-plus-portrait-dun-policier-de-lenvironnement-291305