Dirigir para ganar, no para evitar perder

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Ruelas-Gossi, Profesor en el departamento de Empresa, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Navarra

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Según el economista estadounidense Joel Mokyr –que este 10 de diciembre recibirá en Estocolmo el premio Nobel de Economía–, entre las diferentes escuelas de pensamiento económico, la schumpeteriana es la que genera en mayor medida el crecimiento económico deseado.

Ideas schumpeterianas

Para el economista austríaco Joseph Alois Schumpeter (1883-1950), el empresario tiene un papel primordial en la innovación que, a su vez, es determinante para el aumento o la disminución de la prosperidad. La expresión más representativa de su pensamiento económico es la de destrucción creativa; la innovación implica destrucción porque su objetivo, más que mejorar, es ser diferentes.

A diferencia de otros economistas, que argumentan que el progreso tecnológico es “inevitable”, Mokyr defiende el postulado de un progreso tecnológico deliberado, con gran inversión en ciencia y tecnología.

Retomando el papel que asigna Schumpeter a los empresarios como motores de la innovación, ¿cuál debería ser el perfil de los líderes que produzcan el progreso tecnológico necesario para un crecimiento sostenido?

¿Más ingresos o menos costes?

Hay diferencias entre la visión de un director general que cree que el crecimiento sostenido se logra a través del progreso tecnológico (donde siempre hay incertidumbre), y la de otro con un enfoque más bien financiero o de operaciones. Unos y otros siguen caminos diametralmente opuestos. El primero tendrá la vista puesta en el numerador de la ecuación y su objetivo será aumentar los ingresos (diferenciación). Los segundos, por su parte, ponen el foco en el denominador y trabajan para hacer caer los costes (low cost).

La cuestión es que el low-cost no inventa nada, cuando es precisamente la invención –la innovación– la que explica mejor el crecimiento económico sostenido. La clave no es hacer cosas más baratas sino diferentes. Lamentablemente, el low-cost incide en bajos salarios: al buscar proveedores más baratos, estos a su vez buscarán otros proveedores baratos, provocando un efecto de circulo vicioso de bajos salarios.

En realidad, una estrategia de costes y precios bajos genera una competición a la baja, basada en una reducción de estándares (como salarios, calidad o controles) para atraer inversiones o ser más competitivos.

Según un análisis citado por el Financial Times, solo el 8% de los CFOs convertidos en CEO alcanzan un desempeño destacado.

Conservadurismo versus innovación

Un estudio de una consultora internacional especializada en equipos de alta dirección determinó que solo el 8 % de los directores financieros que llegan a directores generales alcanzan un desempeño destacado.

La cuestión es que los directores financieros tienden al conservadurismo financiero, que puede ser muy útil cuando se controlan las finanzas de la empresa, pero un gran limitante en el rol de director general. Por supuesto que los números son una parte necesaria de la estrategia empresarial pero un director general exitoso debe saber gestionar la incertidumbre.

Mientras que un director general ve cada aspecto de la empresa para determinar cómo mejorar los ingresos, el director financiero tiene la perspectiva de la contención del gasto.

Algunos casos de éxito

Existen ejemplos muy documentados, y mediáticos, sobre la gestión empresarial orientada a la innovación y el crecimiento orgánico de la organización.

Satya Nadella, director general de Microsoft desde 2014, es ingeniero eléctrico con un master en informática. Nadella provenía del área de innovación y desarrollo de productos en la nube. Ha desarrollado un liderazgo empático, basado en las necesidades de los clientes. Durante su gestión se ha producido una transformación cultural y tecnológica que ha devuelto valor y crecimiento a la compañía.

A lo largo de 30 años, Jeff Bezos –también formado en ciencias de la computación e ingeniería eléctrica– ha ido construyendo Amazon a partir de una visión de largo plazo y una obsesión por el cliente, más allá de la rentabilidad inmediata.

Indra Nooyi, como CEO de PepsiCo, impulsó la estrategia “Rendimiento con propósito” basada en la salud de sus clientes, la sostenibilidad y la diversificación, más allá de los resultados financieros del corto plazo. Su formación en gestión y consultoría le permitió tener una mirada amplia del negocio.

Estos casos reflejan que los perfiles que entienden al mercado, la innovación y al cliente tienen más probabilidades de impulsar transformaciones sostenibles que aquellos anclados únicamente en la lógica contable.




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Bezos, estratega de largo plazo: 30 años de crecimiento y cambio


Gestionar la incertidumbre

Los perfiles del denominador (que administran y controlan los costes) tienen un pensamiento puramente lineal y utilizan la lógica causa-efecto. El de un director general debe ser más intuitivo para que sea capaz de gestionar la incertidumbre y sentirse cómodo en ella. La creatividad, la intuición y la percepción emocional van a redundar en el crecimiento de los ingresos (top line growth), el numerador de la ecuación.

Es ese lado innovador de la gestión empresarial lo que el Nobel 2025 premia este año.

Ojalá esto sirva de punto de inflexión para que empresas y gobiernos apuesten a la inversión en ciencia y tecnología. La única manera de inventar el futuro es “pagar por pensar” a las mentes con ideas disruptivas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Dirigir para ganar, no para evitar perder – https://theconversation.com/dirigir-para-ganar-no-para-evitar-perder-264238

Fusión extrema en el Ártico: el nuevo rostro del deshielo acelerado por el cambio climático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

El paisaje ártico se está transformando a un ritmo sin precedentes. Más allá del aumento de las temperaturas, el cambio climático está dando lugar a episodios de fusión acelerada que concentran en pocos días pérdidas de hielo que antes requerían semanas o meses.

Estos eventos, cada vez más frecuentes, están alterando la dinámica tradicional del deshielo y modificando profundamente el estado de la nieve y el hielo, los elementos más vulnerables del sistema climático polar.

La acumulación de nieve durante el invierno ya no compensa la pérdida estival: desde hace décadas, el balance anual es claramente negativo. Los episodios de fusión extrema –que pueden durar días o semanas– provocan tasas de derretimiento muy superiores a las habituales. Son auténticas olas de calor, pero no definidas por la temperatura del aire, sino por la fusión con la que desaparecen el hielo y la nieve.

Un Ártico que se derrite con episodios masivos de fusión

Lo que antes era excepcional ahora ocurre con creciente regularidad. Este patrón se observa en todo el Ártico, aunque con notables diferencias regionales. Las mayores tasas de fusión extrema se registran en el noroeste y norte de Groenlandia, así como en las islas Ellesmere y Devon, en el Ártico canadiense. En contraste, el sector oriental –incluyendo Islandia y y el archipiélago Nueva Zembla (Rusia)– muestra aumentos de menor magnitud.

A pesar de esta variabilidad, Groenlandia concentra los impactos más significativos. Alberga la mayor reserva de hielo del hemisferio norte, con suficiente agua como para elevar el nivel del mar más de siete metros, y su localización geográfica la hace especialmente sensible a los patrones atmosféricos que disparan la fusión extrema.

Durante los últimos veranos en Groenlandia se han registrado algunos de los episodios más intensos jamás documentados –como en julio de 2012, agosto de 2019 y agosto de 2021– cuando más del 90 % de su superficie se encontraba simultáneamente en estado de fusión, en algunos casos superando registros paleoclimáticos.




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¿Por qué ocurren estos eventos extremos?

Estos episodios se desencadenan cuando el calentamiento general del Ártico se combina con patrones atmosféricos capaces de intensificar la fusión. El aumento progresivo de las temperaturas prepara el terreno, pero son configuraciones meteorológicas concretas, como bloqueos anticiclónicos prolongados, las que pueden convertir un verano caluroso en un evento extremo.

Los bloqueos anticiclónicos se producen cuando un área de alta presión se mantiene estacionaria durante varios días, desviando los sistemas meteorológicos normales. Esto provoca estabilidad atmosférica y cielos despejados, permitiendo que el aire templado procedente del sur eleve rápidamente las temperaturas en superficie.

En algunos casos, la llegada de masas de aire húmedo genera nubes cálidas que irradian calor hacia el hielo, acelerando aún más el derretimiento. Estos bloqueos se han vuelto más frecuentes y duraderos, aumentando la probabilidad de que el mecanismo se repita.

Cada episodio deja además una huella física sobre el terreno: la fusión elimina la nieve reciente y expone hielo más oscuro y menos reflectante. Esta disminución del albedo intensifica la absorción de energía solar, haciendo que la siguiente fusión actúe sobre una superficie aún más vulnerable. Así se establece un círculo de retroalimentación que acelera la pérdida de masa y contribuye al rápido calentamiento que caracteriza al Ártico contemporáneo.

Además, desde alrededor de los años 1990, la fusión estival se ha intensificado y extendido espacialmente, afectando incluso a zonas elevadas que históricamente permanecían bajo cero durante todo el verano. En la actualidad, la isoterma, la línea que indica la altitud a la que la temperatura es de 0 ºC, asciende a mayores altitudes, lo que desplaza la zona de fusión hacia el interior de los glaciares y reduce áreas que antes actuaban como reservorios de acumulación.




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Repercusiones de la fusión extrema

La fusión extrema tiene efectos inmediatos sobre los glaciares y consecuencias que trascienden el ámbito polar. A nivel local, reestructura la nieve, debilita la superficie del hielo y genera picos de escorrentía capaces de movilizar grandes volúmenes de agua en muy poco tiempo. Esta agua superficial acelera la fusión y termina desembocando en el océano como un pulso concentrado de agua dulce.

A escala global, el impacto es también notable. El Ártico funciona como un regulador climático clave: su superficie blanca refleja gran parte de la radiación solar entrante. Cuando el hielo disminuye, esa capacidad se reduce y la región absorbe más calor, amplificando el calentamiento. Los episodios extremos intensifican este efecto al oscurecer la superficie y acelerar la pérdida de hielo.

Además, el aporte de agua dulce al Atlántico Norte contribuye directamente al aumento del nivel del mar, altera la salinidad oceánica y puede afectar la circulación meridional de vuelco del Atlántico (AMOC), corriente marítima que actúa como un elemento fundamental para la estabilidad climática de Europa y otras regiones.

La fusión extrema no es solo un fenómeno polar sino que afecta a todo el planeta: conecta el destino del Ártico con el equilibrio ambiental global.

The Conversation

Josep Bonsoms recibe fondos postdoctorales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) (PRE2021-097046) y de ANTALP a través del Gobierno de Cataluña (2017-SGR-1102).

ref. Fusión extrema en el Ártico: el nuevo rostro del deshielo acelerado por el cambio climático – https://theconversation.com/fusion-extrema-en-el-artico-el-nuevo-rostro-del-deshielo-acelerado-por-el-cambio-climatico-269573

Cómo Rusia llegó a considerarse a sí misma la salvadora ‘antifascista’ de Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xosé M. Núñez Seixas, Professor of Modern and Contemporary History, Universidade de Santiago de Compostela

_Izando la bandera sobre el Reichstag_, fotografía de Yevgeny Khaldei, tomada el 2 de mayo de 1945 y publicada en la revista Ogoniok (n.º 19, 1945). Mil.ru/TASS/Yevgeny Khaldei, CC BY

¿Cuándo terminó exactamente la Segunda Guerra Mundial? La respuesta depende de dónde miremos. La contienda terminó oficialmente en la madrugada del 7 de mayo de 1945, cuando el general Jodl firmó la rendición incondicional de Alemania en el cuartel general aliado en Reims, con efecto a partir del día siguiente. Miles de personas salieron a las calles de Londres, Nueva York y otras ciudades para celebrarlo.

Sin embargo, el 8 de mayo se repitió la ceremonia en Berlín en presencia del mariscal Zhukov de la Unión Soviética y representantes de los demás países aliados. La paz reinó a partir del día siguiente. El Ejército Rojo había conquistado la capital alemana y se suponía que mantendría una preeminencia simbólica.

Durante las décadas posteriores, la celebración de la victoria el 8 o el 9 de mayo encarnó la división entre Oriente y Occidente.

En Occidente, el 8 de mayo pasó a representar la victoria sobre el fascismo, lograda por los ejércitos aliados y la resistencia a los nazis. Esto simbolizaba el consenso antifascista de la posguerra, que se basaba en un olvido selectivo: por ejemplo, pasaba por alto convenientemente la colaboración generalizada con los invasores nazis desde Francia hasta Noruega.

Para Alemania, especialmente en la República Federal de Alemania desde 1949 (cuando el país se dividió en Este y Oeste), era una fecha triste. No fue hasta 1985 cuando su presidente, Richard von Weizsäcker, reconoció que Alemania había sido liberada del fascismo el 8 de mayo, en medio de la destrucción y el duelo causados por el Tercer Reich. A partir de entonces, se convirtió en una fecha para aprender del pasado.

La sociedad italiana, cómodamente instalada en la narrativa antifascista, consideró la victoria como propia. Tras la destitución de Mussolini en julio de 1943 y la posterior invasión alemana, el mito de la resistencia contra el invasor borró cualquier recuerdo incómodo.

Recuerdo soviético

Una gran estatua de un hombre sosteniendo un bebé en una mano y una espada en la otra
El Monumento a los Caídos Soviéticos en el Parque Treptower de Berlín cuenta con una estatua de 12 metros de altura de un soldado de pie sobre una esvástica rota.
Antoinevandermeer/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En la Unión Soviética, el 9 de mayo se celebraba en varios frentes. Era el día de la victoria sobre el fascismo, el día en que la URSS triunfó sobre un enemigo que buscaba aniquilarla y el día en que salvó a Europa. Sin embargo, Stalin temía que el recuerdo empoderara al pueblo soviético, que había sufrido muertes masivas a manos de sus invasores, así como graves errores de su comandante en jefe y una brutal represión en su propio país. A partir de 1947, la fecha dejó de ser festiva.

No fue hasta 1965 cuando el 9 de mayo volvió a considerarse fiesta nacional. Pero conmemoraba la victoria de una nueva nación soviética, no a las víctimas. Mayo de 1945 sustituyó a octubre de 1917 como la verdadera fecha de fundación de la nueva URSS, ya que marcó el final de la “Gran Guerra Patria”.

Al igual que la victoria de Occidente, esta narrativa se basaba en omisiones convenientes, como la colaboración de amplios sectores de la sociedad soviética con los invasores, las víctimas de la represión estalinista, el pacto germano-soviético de 1939 y la ocupación de los países bálticos y Carelia.

Antes de 1965, se habían construido grandes monumentos dedicados al Ejército Rojo en la Europa del Este liberada, pero después de ese año se extendieron por toda la Unión Soviética. Las diversas repúblicas populares de Europa Central y Oriental celebraban el 9 de mayo junto con las fechas en que sus países fueron liberados por esas tropas. Sin embargo, algunos elementos volvieron a quedar omitidos de la memoria: el Ejército Nacional y el levantamiento de agosto de 1944 en Polonia, y la participación de Eslovaquia, Hungría y Rumanía en la invasión de la URSS.

Escultura de bronce que representa a soldados en un parque.
El monumento Feat en Almaty, Kazajistán, conmemora a los 28 guardias kazajos de Panfilov que murieron en la batalla de Moscú.
Ken y Nyetta/Wikimedia Commons, CC BY-SA

El antifascismo para justificar la guerra

Tras el fin de la Guerra Fría, los desacuerdos en torno al 9 de mayo eran solo la punta del iceberg en lo que respectaba a las disputas sobre la memoria. Para muchos, ese era un día de luto, en el que una fuerza de ocupación había sustituido a otra. Ucrania y otros países comenzaron a conmemorar el fin de la guerra el 8, marcando su inicio en septiembre de 1939. Esto vino acompañado de iniciativas inspiradas en las políticas de recuerdo occidentales, como la introducción de amapolas en Ucrania en 2015.

Desde mediados de la década de 1990, Rusia ha concedido una gran importancia histórica al 9 de mayo: muchos rusos consideran que la victoria sobre Hitler es el mayor logro histórico del país en el siglo XX. Además, desde el comienzo de la era Putin, el día se ha convertido en un símbolo central de la estrategia conmemorativa de su régimen en el que se realiza un gran desfile, durante el cual se ondea la bandera soviética como símbolo de la victoria.

Los discursos de Putin en estos eventos se asemejan a los de la era Brezhnev en su tono: la fecha ensalza la victoria del pueblo ruso/soviético –se recuerda a la URSS con nostalgia– cuyo sacrificio salvó a toda Europa del fascismo. Fue una hazaña heroica, vilipendiada por el ingrato Occidente y algunas antiguas repúblicas soviéticas.

Estos temas se han acentuado desde febrero de 2022, ya que el Kremlin explota estratégicamente la retórica antifascista para justificar su invasión de Ucrania.

La importancia de recordar

En tiempos de creciente autoritarismo, es importante rememorar el octogésimo aniversario de la derrota del nazismo y celebrar la restauración de la democracia y los derechos humanos en toda Europa. Los débiles gestos de la Unión Europea y las conmemoraciones nacionales de la caída del fascismo, como el 25 de abril en Italia, están siendo ahora cuestionados por la extrema derecha.

Sin embargo, recordar el alcance de la derrota del fascismo en todo el continente solo puede ser motivo de esperanza. Sirve como un poderoso recordatorio de que la democracia debe defenderse colectivamente y de que hay que aprender de los errores del pasado. Como dijo Mark Twain en su famosa frase, “la historia no se repite, pero a menudo rima”.

The Conversation

Xosé M. Núñez Seixas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo Rusia llegó a considerarse a sí misma la salvadora ‘antifascista’ de Europa – https://theconversation.com/como-rusia-llego-a-considerarse-a-si-misma-la-salvadora-antifascista-de-europa-271160

Emergencia universitaria en ciencias de la salud: faltan profesores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Quintana Alonso, Vicedecano de Ordenación Académica. Profesor de Enfermería, Universidad Pontificia de Salamanca

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En la universidad española las plantillas docentes envejecen, las jubilaciones se acercan y la llegada de nuevo profesorado se produce tarde y con dificultades. Este problema de relevo generacional también sucede fuera de España, y es especialmente acusado en las titulaciones de Ciencias de la Salud.

Las titulaciones sanitarias avanzan con lentitud: los docentes universitarios pasan una parte importante de su vida laboral encadenando contratos temporales con escasa remuneración y con poco margen para investigar o formarse, lo que retrasa su progreso y su consolidación profesional.

Pero que las carreras se desarrollen de manera tan lenta es un problema cuando vemos que casi el 40 % del profesorado europeo supera los 50 años. Sustituir a estos perfiles requiere profesionales con doctorado, experiencia investigadora y formación pedagógica.

El déficit en España

En España la tendencia es aún más acusada. Solo las universidades públicas necesitarían 2 600 profesores más para desarrollar adecuadamente la docencia en Medicina. Este déficit se agrava con la previsión de jubilaciones en los próximos años, dado que buena parte del profesorado que sostiene la estructura docente pertenece a las cohortes de mayor edad. Esto afectará a la capacidad de las universidades para mantener asignaturas complejas, supervisar prácticas clínicas y liderar la innovación curricular.




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Por qué el desgaste laboral en la universidad afecta sobre todo a los docentes más jóvenes


La precariedad en la universidad tampoco favorece la incorporación de nuevos perfiles. La actual temporalidad, la rotación contractual y los salarios poco competitivos actúan como frenos para que profesionales clínicos con alta cualificación se planteen una carrera académica estable. Esta situación dificulta tanto el acceso como la permanencia del profesorado novel.

Enfermería confirma la tendencia

Las disciplinas sanitarias comparten problemas estructurales, aunque Enfermería ofrece una radiografía especialmente clara. Estudios recientes indican que la consolidación académica plena, con doctorado y formación pedagógica avanzada, se alcanza en torno a los 54 años. Esta edad tan tardía es consecuencia de etapas prolongadas en la práctica clínica y falta de estructuras para una transición más temprana hacia la docencia y la investigación.

En la práctica esto significa que, cuando un profesor consigue finalmente la estabilidad y la formación necesarias para ejercer plenamente como docente universitario, está más cerca de la jubilación que del momento en que inició su carrera profesional. Como consecuencia, sus años efectivos de contribución académica son relativamente pocos, lo que limita la capacidad de las instituciones para renovar equipos docentes y consolidar proyectos a largo plazo.

Un problema que atraviesa fronteras

La situación española encaja en un panorama internacional que avanza en la misma dirección. En Estados Unidos, la American Association of Colleges of Nursing (Asociación de Facultades de Enfermería) alerta cada año de la escasez de profesorado con doctorado, un problema que lleva a muchas facultades a limitar la admisión de estudiantes por falta de docentes cualificados.

En Medicina, la Association of American Medical Colleges describe un envejecimiento progresivo del profesorado, sin apreciarse planes claros para encontrar un relevo adecuadamente preparado para los profesores que se jubilan.

En esta misma línea, en el Reino Unido el Medical Schools Council observa un descenso continuo de académicos clínicos y una creciente dificultad para atraer profesionales que combinen experiencia asistencial y carrera académica, un equilibrio fundamental en las titulaciones sanitarias.

Acreditación, exigencias y acceso difícil

¿Por qué no llegan estos profesionales a ser docentes universitarios en edades más tempranas? España cuenta con un sistema de acreditación exigente que busca garantizar la calidad del profesorado universitario. Este marco es esencial, pero puede resultar difícil de alcanzar para quienes han desarrollado la mayor parte de su trayectoria en la asistencia sanitaria.

Un ejemplo habitual es el de una enfermera, un médico o un fisioterapeuta con años de experiencia clínica que, cuando decide dar el salto a la universidad, se encuentra con que se valoran de forma central indicadores como haber publicado múltiples artículos en revistas científicas de impacto, haber participado en proyectos de investigación competitivos y haber realizado actividades académicas en el extranjero, como estancias prolongadas o colaboraciones formales.

Reunir ese conjunto de méritos rara vez está al alcance de quien sigue trabajando a turnos en un centro sanitario mientras intenta iniciar su recorrido académico. El resultado es una entrada lenta y complicada para profesionales altamente cualificados que podrían aportar un gran valor a la docencia universitaria.

La universidad como embudo del sistema sanitario

El debate público se centra con frecuencia en la falta de profesionales sanitarios, las listas de espera o las dificultades de los hospitales para cubrir vacantes. Sin embargo, la capacidad de formar a esos profesionales depende de algo previo y esencial: la universidad.

Una universidad sin suficientes docentes no solo tendrá dificultades para ampliar plazas en titulaciones sanitarias, también corre el riesgo de no poder mantener su oferta actual.

La Organización Mundial de la Salud advierte de un déficit global de profesionales de la salud para 2030. ¿Cómo podrá responder el sistema sanitario a la demanda creciente de profesionales si la universidad pierde capacidad para formarlos?

Actuar ahora para proteger el futuro

La respuesta no pasa por abrir más facultades, sino garantizar que existe un cuerpo docente suficiente, preparado y estable.

Facilitar la transición desde la clínica hacia la academia, promover el doctorado temprano, ofrecer estabilidad laboral al profesorado novel y revisar los sistemas de acreditación para que reflejen de forma más ajustada la realidad de las trayectorias profesionales en las titulaciones sanitarias son medidas urgentes. Europa y Estados Unidos ya discuten estrategias para afrontar este reto. España necesita incorporarse a este debate con decisión.

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Raúl Quintana Alonso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Emergencia universitaria en ciencias de la salud: faltan profesores – https://theconversation.com/emergencia-universitaria-en-ciencias-de-la-salud-faltan-profesores-271240

¿Por qué es tan letal el virus de la peste porcina africana?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Franco Serrano, Profesor de Ciencias de la Salud, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Tras la detección del virus de la peste porcina africana en Cerdanyola del Vallès (Barcelona), se decretó el confinamiento de 39 granjas de cerdos en las inmediaciones del foco de la infección. elmar gubisch/Shutterstock

La inquietud desatada por el regreso a España del virus de la peste porcina africana (PPA) tiene justificación: arroja unas cifras de mortalidad altísimas, cercanas al 100 %, y todos los cerdos y jabalíes contagiados suelen morir en una o dos semanas tras la infección. Además, por si fuera poco, los animales enfermos pueden ser asintomáticos durante algunos días, transmitiendo más fácilmente la enfermedad.

Ataque directo al sistema inmune

Tal poder devastador se debe a una estrategia ofensiva muy específica: el virus ataca directamente al sistema defensivo del animal. En concreto, infecta y destruye macrófagos y monocitos. Estas células habitualmente son la primera línea de defensa, y su drástica reducción deja al animal completamente desprotegido.

Además, la PPA causa también la destrucción de los linfocitos, células del sistema inmune encargadas de producir anticuerpos. Pese a que el virus no es capaz de penetrar en esos linfocitos, puede inducirlos a entrar en apoptosis (muerte celular programada). ¿Cómo lo consigue?

Cuando son infectados, los macrófagos liberan ciertas sustancias proinflamatorias, llamadas citocinas, como el TNF-alpha. Estas sustancias sirven como señal para que el organismo active las defensas específicas, es decir, los linfocitos. Sin embargo, la activación excesiva del sistema inmunológico provoca el efecto contrario: una inducción a la muerte de linfocitos. Esto es así porque el cuerpo interpreta que la reacción puede resultar dañina y pone en marcha un mecanismo de seguridad denominado AICD (Muerte Celular Inducida por Activación, por sus siglas en inglés).

Una vez que las defensas del animal están gravemente dañadas, el virus ataca a las células endoteliales, las que recubren los vasos sanguíneos. Esto causa hemorragias internas y edemas pulmonares. Adicionalmente, en un intento de reparar los daños, el propio organismo intenta tapar las fugas creando coágulos generalizados. Esos tres procesos llevan inevitablemente a un fallo multiorgánico que causa la muerte del animal.

Sin vacuna ni tratamiento

El virus de la peste porcina africana es el único miembro conocido de la familia Asfarviridae. Se trata de un virus gigante y con un ADN complejo que tiene la capacidad de replicarse en el citoplasma de la célula sin necesidad de entrar al núcleo. Los únicos virus conocidos que utilizan el mismo mecanismo son los de la viruela o de la viruela del mono, aunque evolutivamente no están relacionados.

Estrategias de infección similares desarrollan los virus hemorrágicos como el del ébola o el de Marburgo, que también atacan a los macrófagos y producen además un síndrome hemorrágico.

Ese carácter único, así como el hecho de que no tenga equivalentes evolutivos en humanos, explica que no dispongamos a día de hoy de ninguna vacuna preventiva ni tratamientos aprobados y disponibles a nivel europeo. Aunque actualmente se utiliza una inmunización en Vietnam, no está autorizada para administrarse en Europa. La razón es que, al tratarse de una vacuna de virus vivo atenuado, no permitiría distinguir en un laboratorio animales infectados de vacunados. Además, ha habido polémica por la muerte de muchos cerdos inmunizados con ese fármaco en algunas provincias del país asiático.

Un virus ultrarresistente

Otro aspecto preocupante del patógeno es su extremada resistencia y persistencia en el ambiente. Mientras que muchos virus solo duran minutos en contacto con el aire y sin fluidos corporales, el de la peste porcina africana puede aguantar incluso meses en suelos de corrales, especialmente en épocas frías. Se inactiva fácilmente con temperaturas superiores a 60 grados, pero es muy resistente a la congelación y a cambios en el pH. Esta característica le permite sobrevivir durante mucho tiempo en cualquier superficie, haciendo que el contagio entre animales estabulados resulte muy fácil.

El origen del brote podría estar en un laboratorio

Recientemente, las autoridades han abierto una investigación para determinar si el origen del brote podría estar vinculado a las instalaciones del IRTA-CReSA, un centro de investigación animal situado a apenas un kilómetro de la zona afectada, tras confirmarse que el virus hallado en los jabalíes es una cepa inusual en el medio natural y coincide con la utilizada habitualmente en el complejo científico.

La clave del caso reside en la genética del virus. Las variantes que circulan actualmente por Europa provienen de un brote inicial en Georgia en el año 2007; sin embargo, durante su expansión por el continente a lo largo de casi dos décadas, ha ido mutando y diferenciándose del original. Sorprendentemente, la secuenciación de las muestras recogidas en España ha revelado que el virus detectado es genéticamente idéntico a la cepa primigenia de “Georgia 2007”.

No se contagia a las personas

Pese a que podemos actuar como transmisores indirectos –con nuestras ropas, residuos, ruedas del coche, etc.–, la infección de las personas es actualmente imposible. Los virus son muy específicos y requieren entrar dentro de las células y producir interacciones moleculares muy concretas que únicamente pueden darse en la especie para la que están especializados. Nunca se ha registrado un salto de este virus porcino al humano, como sí ocurre, por ejemplo, en los virus de la gripe porcina o aviar.

Por lo tanto, la preocupación de las autoridades se centra en que el virus infecte masivamente a los cerdos de las instalaciones de producción alimentaria y que esto provoque una grave crisis económica en el sector.

The Conversation

Luis Franco Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué es tan letal el virus de la peste porcina africana? – https://theconversation.com/por-que-es-tan-letal-el-virus-de-la-peste-porcina-africana-271638

Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Almudena Baeza Medina, Teórica del arte, profesora de Narrativa Audiovisual Interactiva en el Grado de Artes Digitales de la Facultad de Tecnología y Ciencia, Universidad Camilo José Cela

_Canto de las espigas_, de Maruja Mallo (1939). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este 2025, la artista Maruja Mallo (Viveiro, 1902 – Madrid, 1995) ha sido protagonista de una concienzuda exposición antológica en España, Máscara y compás, que se ha podido ver en el Centro Botín de Santander y ahora en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En ella se califica a Mallo de pintora surrealista pero… esta identidad está siendo cuestionada por la crítica especializada.

Por ejemplo, en el documental de Antón Reixa Maruja Mallo: mitad ángel, mitad marisco (2013), el crítico de arte Fernando Huici y la historiadora Estrella de Diego discrepan de otros expertos –Antonio Bonet Correa, Juan Manuel Bonet, Antón Castro, Isaac Díaz Pardo– y consideran a nuestra protagonista más geometrizante que surrealista. Igualmente, en la 59 Bienal de Venecia (2022), la comisaria Cecilia Alemani situó a la gallega como pionera entre creadoras dadaístas, surrealistas y geométricas, como si no fuese fácil ubicarla en un movimiento concreto.

_La verbena_, de Maruja Mallo (1927).
La verbena, de Maruja Mallo (1927).
VEGAP/Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La mirada correcta

Se trata de dilucidar si la gafa “surrealista” es la más apropiada para disfrutar de la obra de Maruja o si existen otras más ajustadas.

Según De Diego, “no hay nada dejado al azar en el caso de Mallo”, lo que la separa de los surrealistas, siempre tan interesados en hacerlo surgir mediante toda clase de juegos. Igualmente, para Huici las estructuras geométricas que resplandecen en su obra expresan un rigor constructivo muy alejado de ensoñaciones y ocurrencias espontáneas características del movimiento al que se la quiere circunscribir.

Por otro lado, no se puede negar que la artista utiliza estrategias surrealistas, si entendemos el surrealismo como esa corriente de pensamiento que se burla de la gazmoñería del burgués oponiéndole la vida sin tabúes del inconsciente. Pensemos, por ejemplo, en su serie “Cloacas y campanarios” (1929-32). Esta trata, en palabras de Mallo, de “muerto, esqueleto, andrajo y huella” y muestra todo eso además de excrementos “abandonados en la tierra baldía”.

Podemos detenernos también en la estética personal de la artista, siempre muy pintada y vestida con colores fuertes que hacían las delicias de los creadores de la Movida. O revisar su forma grandilocuente de expresarse, con afirmaciones como “estoy en conexión con la Vía Láctea, con la astrología, la astronomía, la ciencia, el arte y con todo”, que nos recuerdan al histriónico Dalí.

Para dilucidar el peculiar “surrealismo” de la gallega hemos empezado por analizar una de las obras de la serie “Cloacas y Campanarios”, la más onírica, según Patricia Molins, comisaria de la muestra actual: Antro de fósiles (1930). Detrás de la fachada surrealista de este cuadro, los esqueletos, las ruinas, la sequedad, los reptiles… hay unos trazados geométricos rectores de la composición basados en la proporción áurea.

_Antro de fósiles_ en una imagen de la exposición _Máscara y compás_ del MNCARS.
Antro de fósiles en una imagen de la exposición Máscara y compás del MNCARS.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este cuadro, pero también en otros muchos de la artista –como las Verbenas (1926-28)–, se establecen zonas y puntos de intersección donde se coloca a los personajes y objetos clave para que la pintura resulte más equilibrada y se ordene de una manera clásica. Esto no tiene nada que ver con la imagen de la surrealista que pinta guiada por la inspiración y siguiendo los dictados del subconsciente que rechazan Huici y De Diego.

De la geometría a la cibernética

Lo interesante es que esta estrategia formal permite a Mallo crear una distancia con el tema, porque la geometría no marca una lectura jerárquica o autoritaria, tan propia de la perspectiva cónica: nada se impone, todo se despliega a la misma distancia. Las figuras pasan las unas a las otras y se amoldan, como si la geometría fuera un medio para generar un espacio igualitario y confortable a la visión.

_Naturaleza viva III_ de Maruja Mallo, 1942.
Naturaleza viva III de Maruja Mallo, 1942.
VEGAP/Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo

En este sentido, podríamos considerar que la llamativa simetría de las series de los 40 “Las naturalezas vivas” y “Las cabezas” son la verdadera excentricidad de Mallo y no el tema o el aire onírico de las piezas. Por ejemplo, hay una Naturaleza viva de 1943 en la que dos rosas rojas se encuentran a igual distancia de un eje de simetría que pasara por el centro de la composición en vertical y que dividirá ambas figuras en dos mitades extrañamente iguales. Sucede lo mismo en La cierva humana (frente), de 1948, con los moñetes de la joven. Pero una simetría tan acusada parece más propia de formas mecánicas que de los seres vivos.

Bajo esta perspectiva, Mallo sería una artista cibernética. Es decir, está interesada en esa forma de comunicación entre lo animado y lo inanimado que entiende la naturaleza como un gran mecanismo.

Pero también podríamos calificarla de creadora pop. Después de todo, en su serie de los atletas tanto los hombres como las mujeres son tan perfectos, estereotipados y graciosos como los Li’l Abner y Daisy Mae del cómic de los 50 de Al Capp. ¿O mejor consideramos que las series de las máscaras y los bañistas son más bien naif, dado que no hay perspectiva y es el afecto el que guía la composición, como sucede en las representaciones infantiles donde las figuras queridas son tan grandes como las casas o las montañas?

Fotografía en blanco y negro de una mujer cubierta de algas.
Maruja Mallo, Autorretrato con manto de algas, 1945.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Incluso podríamos circunscribir las fotografías de Maruja Mallo con manto de algas realizadas en Chile junto a Pablo Neruda en los años 40 en el Land Art, movimiento artístico que crea obras efímeras en la naturaleza con elementos encontrados y que se documenta por medio de la fotografía. ¿O deberíamos incluirlas en el terreno de la performance?

Como se ve, es complicado encontrar solo una corriente artística para definir las creaciones de la gallega. De las numerosas gafas que podríamos usar para revisar la obra de Maruja Mallo, mi favorita es la de “cibernética”.

Su curiosidad por la geometría guía su percepción desprejuiciada y le permite expresar un entramado de relaciones afectivas, culturales, ecológicas, feministas, políticas… con lo que se ponga por delante, sea corpóreo o incorpóreo, vivo o inanimado. Sus obras comunican cibernéticamente porque son propuestas liberadoras lanzadas al espacio para que surjan comunicaciones inesperadas con minerales, vegetales, animales o humanos. Estas imágenes activan la atención, no la capturan, y logran así hacer un vacío para que surja algo no programado.

The Conversation

Almudena Baeza Medina no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista? – https://theconversation.com/maruja-mallo-una-pintora-surrealista-270825

¿Quién mató al gato de Schrödinger?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Gatos de ciudad, 1927 Library of congress EE UU, CC BY

Ni vivo, ni muerto, sino todo lo contrario. El gato de Schrödinger es la paradoja icónica de la mecánica cuántica, propuesta en 1935 como experimento mental por el físico Erwin Schrödinger. Según los principios cuánticos, un gato encerrado en una caja podría estar simultáneamente vivo y muerto – en superposición de estados – hasta que se abre la caja y se observa.

La superposición no se observa cotidianamente en sistemas macroscópicos. Pero ha sido verificada en partículas elementales y moléculas, y nos sirve para introducir uno de los principales aspectos sin resolver de la mecánica cuántica.

El problema de la medida

La interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica, llamada interpretación de Copenhague, introduce una separación entre sistema y observador. El observador, cuando mide una propiedad del sistema, provoca que esa propiedad pase a tener un valor definido, lo que en cuántica se denomina “colapso del estado”.

Este tema ha sido tratado extensamente tanto en literatura especializada como en divulgación. Pero aquí nos vamos a centrar en otro aspecto diferente, y para ilustrarlo, nada mejor que renovar un ejemplo clásico.

El gato de Schrödinger 2.0

Consideremos ahora una versión más sofisticada del experimento hipotético del gato de Schrödinger utilizando cúbits. Los cúbits son las unidades de información básicas de los computadores cuánticos. Pueden encontrarse en un estado |0>, |1>, o en una superposición de ambos.

Dos científicos, Alice y Bob, tienen cada uno un cúbit, “A” y “B” respectivamente. Instalan una caja con otro cúbit “C” y un dispositivo tal que, si C está en estado |0>, libera un veneno mortal, mientras que si está en estado |1>, abre la caja y deja escapar al gato.

Alice y Bob preparan el sistema de tres cúbits en un estado entrelazado |ABC> = |000> + |111> y encierran al pobre gato en la caja. Y se marchan cada uno con sus respectivos cúbits a sus laboratorios, situados en extremos opuestos de la ciudad.

Mientras Alice o Bob no observen el estado de sus cúbits, nada malo puede pasar: el cúbit C del que depende la vida del gato no se encuentra en un estado definido. Pero, tan pronto uno de ellos observe su cúbit, lo forzará a definirse: bien |0>, bien |1>. Y con ello arrastrará a todo el estado entrelazado de los tres cúbits a colapsar, en |000> o en |111>. En el primer caso el gato morirá, mientras que en el segundo caso podrá escapar de la caja.

Inevitablemente, Alice acaba por observar el estado de su cúbit A, con tan mala fortuna que obtiene el resultado |0> y su medida hace colapsar el estado entrelazado a |000>. De forma que el gato muere. Un instante después, Bob también observa su cúbit B, que tras la medida de Alice ya ha colapsado a un estado definido |0>.

Alice y Bob, ¿quién miró primero?

Naturalmente, la muerte de su gato enfurece a Schrödinger, quien denuncia a Alice y Bob por el experimento. En el juicio, la acusación particular afirma que fue Alice quien observó su cúbit en primer lugar, haciendo colapsar el estado a |000>, y por tanto conduciendo al fatal desenlace. Sin embargo, la abogada de Alice tiene un as en la manga, y ha solicitado un informe pericial a Albert Einstein.

Einstein admite que, para cualquier testigo en el sistema de referencia de la ciudad, Alice observó su cúbit antes de que Bob lo hiciera. Pero también hace notar la gran distancia entre los laboratorios de Alice y Bob, y el minúsculo instante de tiempo transcurrido entre que Alice observó su cúbit A y Bob hizo lo propio con B.

Einstein señala que la diferencia de tiempo entre ambas observaciones es menor que el tiempo que tardaría la luz en desplazarse entre ambos laboratorios, llamando al intervalo entre ambas observaciones “de tipo espacio” en su jerga. Y manifiesta que, de acuerdo con su teoría de la relatividad, en estos casos el orden temporal es relativo: depende del sistema de referencia.

Einstein afirma bajo juramento que para otro testigo viajando a suficiente velocidad, fue Bob quien en primer lugar observó su cúbit B y obtuvo |0>, colapsando así el sistema. Y por tanto, fue Bob quien provocó el trágico desenlace. Ante estos argumentos el juez no puede determinar la culpabilidad de Alice o de Bob, y se ve obligado a declarar a ambos no culpables de la muerte del gato. No sin antes reconvenirlos por la realización del experimento.

Experimentos con muones

La interpretación de Copenhague de la medida (colapso del estado) se lleva mal con la relatividad especial. De acuerdo con esta interpretación, para un sistema A-B entrelazado en el que se realizan medidas en ambos subsistemas, es la primera medida la que colapsa el estado común. Pero, ¿cuál es la primera? ¿Miró primero Alice, o fue Bob quien activó el veneno?

En determinadas situaciones (intervalos de tipo espacio entre las medidas), el orden temporal es relativo según quien lo describa.

Y las paradojas relativas al entrelazamiento cuántico y el tiempo no se limitan a “determinar la culpabilidad” como en el caso de Alice y Bob. Recientemente se ha descrito otro experimento, hipotético pero realizable (sin necesidad de gatos), que presenta una paradoja aún más intrigante.

Supongamos una pareja de dos muones A y B (partículas inestables de espín ½) en un estado entrelazado. El estado análogo para cúbits sería |AB> = |01> – |10>. Sobre el muón A efectuamos medidas de espín casi simultáneas a la desintegración del muón B.

Aquí el orden temporal también es relativo, como en el caso de Alice y Bob. Pero hay más: la naturaleza misma de la correlación entre la medida realizada en el muón A y la desintegración del muón B varía de forma radical dependiendo de quién lo describa. Lo cual resulta cuando menos inquietante.

¿Es la mecánica cuántica la teoría definitiva?

Estas paradojas nos sugieren que la interpretación de Copenhague de la medida no es más que una herramienta de cálculo. Aunque minoritaria, esta corriente de pensamiento no es nueva. En palabras de N. Mermin:

“Si me viera obligado a resumir en una sola frase lo que dice la interpretación de Copenhague, sería: “¡Cállate y calcula!”.

¿Hay una teoría subyacente a la mecánica cuántica que explique estas paradojas? Tal vez, cuando consigamos unificar la mecánica cuántica con la relatividad general, sepamos la respuesta.

Nota: ningún gato fue dañado durante la escritura de este artículo.

The Conversation

Juan Antonio Aguilar Saavedra es IP1 del proyecto de investigación “Fenomenología de física de partículas en colisionadores y factorías de neutrinos, en el modelo estándar y sus extensiones” PID2022-142545NB-C21, del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023.

ref. ¿Quién mató al gato de Schrödinger? – https://theconversation.com/quien-mato-al-gato-de-schrodinger-269969

‘If I must die’: poetry from Gaza creates an alternative archive of testimony

Source: The Conversation – UK – By Clodagh Philippa Guerin, PhD Candidate in Refugee World Literature, University of Limerick

In times of war and crisis, poetry can become more than just art: it can become testimony. For the people of Palestine living under siege, poetry is not a mere reflection of their suffering, but rather an act of resistance which campaigns for survival and remembrance.

Poetry has adopted these functions throughout history. Most famously in the west, the poetry of the first and second world wars still haunts cultural and sociological imaginations, from Wilfred Owen’s depictions of the trenches to Primo Levi’s poetic recollections of surviving the Holocaust.

But survivors from across history and the wider world have turned to the poetic form in an attempt to distil chaos into meaning, and to offer a language to witnessing where oppressive silence threatens to prevail.

For more than two years our phones, newspapers and televisions have displayed an onslaught of imagery documenting the violence in Palestine. The images that we have come to expect from the bitter conflict, while recording the realities of survivors on the ground, can also often portray Palestinian people as the passive victims of what has become a largely decontextualised violence.

While coverage of crisis in the media aims to elicit empathy and immediate action, it relies on portraying displaced people as hopeless victims. This re-enforces their position as outsiders while attempting to rekindle a sense of urgency in audiences who have grown desensitised to crises across the globe that are protracted and countless.

This is a common trope in the portrayal of refugees and displaced people. Many have come to expect bleak images of destruction, starving children with crying mothers, and people in camps without basic necessities.

In the era of 24-hour news cycles and never-ending scrolling, why does poetry in times of crisis still matter? I believe it is because the enduring nature of poetry slows us down.

Where headlines and TikToks flash and vanish, poetry lingers, demanding contemplation. Social media no doubt plays a role in the wider dissemination of poetry. After their deaths, Alareer’s and Abu Nada’s poems have been shared millions of times for example. However, the poem as a form itself resists the fleeting, disposable nature of digital content.

Poetry offers something that news and visual imagery cannot in times of crisis: depth over immediacy and meaning over spectacle. The poetry being penned by Palestinian people is an alternative archive of their experience of Israel’s two-year assault on Gaza, preserving their voices and identity against erasure.

The deaths of Refaat Alareer and Hiba Abu Nada in Israeli airstrikes underscores the stakes of this literary resistance. Posthumously, their work has transformed from the art of witnessing into enduring evidence and history from below.

Examples of Palestinian poetry

Alareer’s “If I Must Die” centres around the use of conditionality: language that expresses possibility or uncertainty. The titular phrase might first signal the poet’s resignation but also highlights his resistance.

The poem does not focus on the trauma porn of violence and death but rather focuses on the practicalities and imperative nature of remembrance.

If I must die,

you must live

to tell my story

If I must die

let it bring hope

let it be a tale.

The transformation of the poet’s impending mortality into narrative immortality and continuity situates individual loss within a collective horizon for Palestinian people.

By framing his death in this conditional way, and by using simplistic language to belie the complexity of his poetic message, Alareer asserts agency in what was to become his final moments.

Similarly, Abu Nada’s I Grant You Refuge uses the conceit of shelter to complicate the concepts of safety and asylum.

The poem’s central theme of offering refuge creates a powerful paradox: the destruction of homes and lives in Palestine has created mass displacement and precarity, yet I Grant You Refuge attempts to create a symbolic space for community where literal, physical safety is unachievable.

Nada’s persistent repetition of the phrase “I grant you refuge” inverts the normative dynamic of refugee and host, where the displaced person has become the one who grants refuge, creating a new social dynamic for the Palestinian people. Nada’s death in October 2023 renders the poem tragically self-reflexive. The promise of refuge collapses under bombardment yet endures through poetic testimony.

I grant you refuge in knowing

that the dust will clear,

and they who fell in love and died together

will one day laugh.

In contrast to If I Must Die and I Grant You Refuge, Abu Toha’s Under the Rubble sidesteps metaphor in favour of stark imagery, cataloguing painful scenes of mutilation and violence. For example, a mother collecting her daughter’s flesh “in a piggy bank”, a father killed while fetching bread, a child’s drawings on a wall ending at four feet high because “the painter has died in an air strike”.

Toha’s use of imagery imbues the minutiae details of everyday life with suffering. The poem’s short lines create a fractured structure and a crotchety sense of time, where mundane routine is interrupted by unpredictable violence.

These three poems are but a selection of many testimonial works emerging from Palestine. They illustrate that poetry in times of crisis is neither incidental nor ornamental. Digital platforms accelerate the circulation of images, stories and data, but the rapid, incessant flow of information can make them seem temporary and disconnected from their original meaning.

Poetry, by contrast, demands interpretive engagement and reflection. The viral dissemination of crisis poetry creates a paradox: social media at once amplifies poetry’s reach while its richness of meaning keeps it from feeling as fleeting as other online material.


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The Conversation

Clodagh Philippa Guerin does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. ‘If I must die’: poetry from Gaza creates an alternative archive of testimony – https://theconversation.com/if-i-must-die-poetry-from-gaza-creates-an-alternative-archive-of-testimony-271138

Three things that might trigger massive ice sheet collapse

Source: The Conversation – UK – By Inès Otosaka, Assistant Professor in Physical Geography and Environmental Science, Northumbria University, Newcastle

Icebergs in Disko Bay, Greenland. iralgo74/Shutterstock

The Greenland and Antarctic ice sheets are highly vulnerable to global warming and scientists are being increasingly worried about the possibility of large parts of the ice sheets collapsing, if global temperatures keep on rising.

Scientists have identified three elements that could be triggered, putting the ice sheets in Greenland and Antarctica at further risk.

These three instabilities are marine ice sheet instability (Misi), marine ice cliff instability (Mici) and surface elevation melt instability (Semi).

The first one (Misi) occurs when the seafloor beneath the ice sheet slopes downwards toward the interior of the ice sheet. The floating platforms of ice that fringe the Antarctic continent, ice shelves, are too weak to help slow down the ice from flowing into the ocean.

Because of this, the retreat of the ice sheet will happen at an accelerated pace and might become irreversible. When this happens, ice thickness increases inland, meaning that more ice is transported from the ice sheet to the ocean, causing the ice sheet to thin and further retreat.

The second factor (Mici) is linked with the collapse of ice cliffs, left after the disintegration of an ice shelf. These ice cliffs, if they become taller than a 30-storey building, are structurally unstable and would collapse through hydrofracturing.

This is a process through which surface meltwater fills crevasses, forcing fractures to rip open and causing the ice shelves to disintegrate. Their collapse would trigger a rapid retreat of the ice sheet as further, taller ice cliffs – also prone to failure – would become exposed behind.

The third one (Semi) relates to when the melting of the ice sheet causes its surface elevation to decrease, exposing it to higher air temperatures and further increasing melt.

An illustration of the three main factors that may cause ice sheet instability
Illustration of the three main factors causing ice sheet instability.
Illustration by Ricarda Winkelmann based on the Global Tipping Point Report

Which regions are most vulnerable?

West Antarctica, which is home to some of the fastest moving glaciers in the world including Pine Island and Thwaites glaciers, is particularly vulnerable to global warming.

Satellite observations have revealed that these glaciers have retreated, thinned and are flowing faster to the ocean, indicating that Misi is potentially already under way in this region. At the same time, computer models have shown that the retreat of these glaciers will continue in the future.

So far, marine ice cliff instability has been simulated in an ice sheet model but has never been observed in the real world. The conditions that might lead to the formation of such tall ice cliffs and whether their collapse would lead to such dramatic consequences are still poorly understood.

But more glaciers could be at risk if they were to lose their ice shelves, potentially exposing unstable ice cliffs.

Ice melts at Thwaites Glacier.

Surface melt instability is of particular concern in Greenland where surface melt has increased in the past decade and is becoming the main driver of ice losses.

What would happen?

If one (or several) of these instabilities are triggered, there would be an irreversible retreat of parts of the ice sheets, raising sea levels much faster than currently planned. It would still take centuries for the ice across whole regions to fully retreat.

But it could take just under 300 years, under a catastrophic Mici-driven retreat in west Antarctica. So we would already see a much higher contribution of the ice sheets to rising sea levels by 2300, with more frequent coastal flooding worldwide.

As a rule of thumb, for every centimetre of sea level rise, an additional 6 million people are at risk of coastal flooding.

According to the latest IPCC report, sea levels are predicted to rise between 0.3 and 1.6 metres by 2100, depending on future greenhouse gas emissions. However, an increase of more than 15 meters by 2300 cannot be ruled out.

Satellite observations and computer models help us understand how Greenland and Antarctica are changing and how they will continue to do so in the future. Analysis of satellite records shows that regions of both ice sheets are thinning and flowing more rapidly than before. Using computer models, self-sustaining mechanisms that could lead to increased ice sheet melting in the future have been identified.

My international team, supported by the European Space Agency, is bringing together experts in satellite remote sensing and numerical modelling to determine how close the polar ice sheets are to crossing “tipping points”, beyond which their retreat will become irreversible.

However, there is still much to understand and to research around the triggers of these instabilities, and some computer simulations suggest that
ice cliff failure might not lead to the dramatic outcome that some researchers have predicted.

Understanding more about what this means for future sea level rise will help reduce future risks so that we can avoid the dramatic human, social, and economic consequences that would come with more frequent and severe coastal flooding, storm surging and coastal population relocation.


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The Conversation

Inès Otosaka receives funding from the European Space Agency and the UK Natural Environment Research Council.

ref. Three things that might trigger massive ice sheet collapse – https://theconversation.com/three-things-that-might-trigger-massive-ice-sheet-collapse-267275

Should the UK follow Australia’s under-16s social media ban? It could do more harm than good

Source: The Conversation – UK – By Jessica Ringrose, Professor of the Sociology of Gender and Education, Institute of Education, UCL

Drazen Zigic/Shutterstock

A ban on social media for under-16s in Australia comes into effect on December 10 2025. Young people will see their accounts deactivated, with social media companies responsible for enacting the ban.

In the UK, the government has committed to addressing young people’s use of the internet through the Online Safety Act rather than enforcing an outright ban.

However, children’s use of devices is often limited. Bans on smartphones in schools, as well as parent pledges to delay their children’s smartphone use, have gained widespread traction in the UK. They are based on assumptions including that smartphone use is addictive, distracting and leads to children doing worse in school.

On the other hand, though, research suggests the cause and effect may not be so clearcut. Studies have found that phone banning in schools does not significantly increase academic attainment or improve wellbeing.

We are academics with decades of experience exploring young people’s use of digital media. Our ongoing research suggests that an outright ban on social media platforms for under-16s is problematic. It neglects young people’s rights and voice and penalises them rather than targeting social media platforms.

Boy and mum looking at phone
Bans may deter children from talking to adults if they do see something harmful online.
VH-studio/Shutterstock

Bans could erode trust between young people and the adults in their lives. Children may be put off telling adults about something harmful they’re not supposed to have seen. This could lead to them being less able to access support.

Our ongoing study is exploring the implications of banning smartphones in schools in England. Survey data suggests that most schools in the UK do not allow phones to be used at all during the school day.

Previous research by one of us (Jessica Ringrose) explored young people’s experiences with smartphones and social media at school. This research found that girls were being sent nude images by boys at their schools and were exposed to misogynistic messages originating from the manosphere.

Nevertheless, our ongoing work shows widespread opposition to phone school bans among young people. There’s a generational divide: 75% of young people opposed school phone bans, while most parents (88%) and teachers (87%) supported them.

A problem with strict bans in school settings is that issues and harms young people may encounter online, including those that originate from their classmates, are displaced from school.

One of us (Jessica) has previously carried out research on the challenges of combating digital harms in schools that found schools lacked victim support and young people feared reporting online abuse. “No phone” policies may perpetuate this. Young people may be put off showing teachers something online that upset them when they know they’re not supposed to get out their phone.

For parents, too, phone bans may be a way of pushing away a problem they don’t feel equipped or supported to deal with. Interviews with mothers in the US who had signed pledges to delay giving young people smartphones revealed this uncertainty.

Smartphone avoidance strategies delayed the need to engage in other, more nuanced, forms of parental mediation of digital devices. Simply deferring young people’s use of smartphones may not deal with the doubts and fears that parents feel around their children’s use of technology.

Interviews with parents and carers from our ongoing study show they feel overwhelmed and unsupported when it comes to their children’s smartphone use. “When you’re a busy parent, making sure you’re on top of monitoring what they’re doing seems like quite a hard task,” one mother said. “There’s just not enough guidance,” another commented.

What teens think

Our ongoing work is focused on hearing what young people have to say about phone bans. It suggests that bans make young people feel a loss of autonomy and agency, and that they want guidance from adults on smartphone and social media use.

This need for support is something that research has consistently found that young people want. They want to be able to talk to adults and to be listened to without judgement.

We are not dismissing parents’ or teachers’ concerns, nor their hopes for safer smartphone futures. We are also not suggesting students use phones during lessons when it is not appropriate. Rather we argue that listening to young people’s and families’ views about and hopes for tech is crucial.

Research from the House of Lords shows an urgent need for critical thinking and analytical skills to access, evaluate, create and act on media, for both children and adults. Teachers have pointed to major gaps in media literacy education, especially around social media and AI.

But without addressing this at school, online harms are not reduced. Instead, responsibility for them is shifted onto parents, who already feel ill-equipped to address children’s online lives.

By focusing on media literacy in both policies and the curriculum, schools can address children’s experiences and views. This could include covering issues such as AI and social media business models, algorithms, misinformation, surveillance, privacy and consent in the use of technology.

It’s best if schools and parents are able to work together to address rapidly shifting technology concerns such as AI, instead of shifting responsibility back and forth. Parents and families need support to help children navigate responsible use of social media and issues including AI and consent.

The Conversation

Rebecca Coleman receives funding from the Economic and Social Research Council (ESRC).

Jessica Ringrose does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Should the UK follow Australia’s under-16s social media ban? It could do more harm than good – https://theconversation.com/should-the-uk-follow-australias-under-16s-social-media-ban-it-could-do-more-harm-than-good-269754