Trump y la reinvención de la ‘pax romana’ en el siglo XXI

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique García Riaza, Catedrático de Historia Antigua, Universitat de les Illes Balears

El presidente estadounidense Donald Trump y el vicepresidente JD Vance se enfrentan al presidente ucraniano Volódimir Zelenski durante una reunión en el Despacho Oval el 28 de febrero de 2025. The White House

En una bulliciosa plaza de Ankara (Turquía), el muro exterior de una mezquita esconde uno de los mayores tesoros de la Roma antigua: el testamento completo de Augusto grabado en piedra.

Poco antes de morir, acaso intuyendo ya su final, el princeps –“primer ciudadano”–, vencedor en la guerra civil, dictó un texto en el que se pavoneaba impúdicamente de sus muchos méritos como gobernante. Era él, aseguraba, quien había logrado salvar a una república decadente y derrotar a los enemigos del estado (que no a los suyos), a quienes, por supuesto, eludió mencionar para escamotearles el recuerdo.

Entre sus innumerables virtudes y hazañas, Augusto sacaba pecho como gran pacificador de Roma. Gracias a su habilidosa y decidida intervención, alegaba, se había logrado terminar con la lacra de la guerra. El templo del dios Jano, que debía tener sus puertas abiertas mientras existiera un conflicto militar en marcha, podía ya cerrarse. El salvador de la patria había conseguido también recuperar la seguridad de los mares tras eliminar a los piratas. Todo el Occidente –de Cádiz al Elba, de Hispania a Germania– era, gracias a su intervención, un remanso de paz, y los bárbaros del Norte enviaban embajadas rogando al autócrata romano que les concediese la gracia de su amistad.

Un monumento para la paz

Tan grandes dotes de pacificador no pasaron desapercibidas para el senado, institución solícita que le concedió el honor de un altar a la “paz Augusta” en la zona militar de la ciudad, extramuros.

El Ara Pacis, que es hoy una de las principales atracciones turísticas de Roma, está profusamente decorado con motivos alusivos a la abundancia, el bienestar y la concordia cívica, logros proporcionados por el nuevo régimen político. A lo largo de las paredes del edificio, desfila en mármol lo más granado de la sociedad romana de su tiempo: sacerdotes, magistrados, familiares y colaboradores del princeps. El establishment, en suma, se postraba obsequioso y sumiso ante la personalidad de un hombre al que temía y admiraba a partes iguales.

Imagen de un monumento cuadrado en mármol.
El Ara Pacis de frente.
Joel Bellviure/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Cualquiera que se aproxime a la propaganda augústea desconociendo la historia romana caerá inmediatamente en las redes de semejante discurso de poder. Este esconde, sin embargo, una cruda realidad. La “amistad” de los pueblos con Roma era en realidad un eufemismo de sometimiento. Y la pax, como el propio Augusto reconocía en su testamento, es hija de la “victoria” de las legiones.

En suma, lo que el princeps llama paz no es sino la obtención por la fuerza de una supremacía internacional. Y se trata de algo piadoso porque supone la recuperación del orden frente al caos, la reinstauración de la armonía divina en la que Roma ejerce el papel de valedor y garante.

Ecos actuales

Numerosos autócratas a lo largo de la Historia han sucumbido también a la tentación de envolverse en la bandera de la paz para blanquear actitudes abusivas y arrogantes en el plano internacional. El propio Napoleón fue presentado por Canova como “Marte desarmado y pacificador” en una célebre escultura, inspirada por cierto (y no casualmente) en un retrato de Augusto. Y en nuestra propia historia contemporánea, las dictaduras han celebrado siempre las efemérides de su génesis como el inicio de una era de paz.

En un reciente discurso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardeaba de haber logrado acabar con ocho guerras en ocho meses. Aspirante al Nobel de la Paz 2025 –que no le dieron–, acaba de recibir un premio así de manos de la FIFA y su presidente, Gianni Infantino. Además, actualmente está involucrado en los acuerdos de paz de la guerra de Ucrania y el conflicto de Israel y Palestina, aunque parece estar haciéndolo del lado del más fuerte.

En realidad, terminar una guerra no es difícil si el papel de mediador degenera en una actitud sistemática de condescendencia con el bando más poderoso. Los romanos ya sabían hacerlo: a medida que el mundo dejaba de ser multipolar, las agendas locales de los pequeños estados mediterráneos importaban poco en el gran tablero que oponía a Roma con los grandes reinos helenísticos. La simplificación de las relaciones internacionales eliminando actores “secundarios” viene de lejos. El ninguneo al papel de la Unión Europea es heredero del desprecio antiguo por las ligas de ciudades griegas, acusadas también ellas de decadencia moral y degeneración de costumbres.

Diplomacia romana de la coacción

Ayer y hoy, la vía diplomática estaba y está presente, y desempeña un papel clave. Pero no se trata de una diplomacia basada en el arbitraje, sino en algo que los teóricos de las relaciones internacionales denominan compellence diplomacy o diplomacia de la coacción. Se trata de la habilidad de los estados para imponer a otros de manera coercitiva una determinada acción o decisión, bajo amenaza de castigo o represalia.

Esas espontáneas embajadas a Roma de los pueblos bárbaros manifestando su deseo de amistad no estaban provocadas por un embrionario movimiento “flower power”, sino que respondían a un cálculo estratégico espoleado por la intimidación romana.

Como todo emperador digno de tal nombre –de Septimio Severo y Caracalla a los efímeros mandatarios del Bajo Imperio– el lema numismático de Pacator Orbis, “pacificador del mundo”, parece estar hecho a medida del mandatario estadounidense. Pero no puede haber paz duradera si no se basa en la justicia. En el contexto actual, el fin superior tiene que ir más allá del objetivo de lograr otra “pacificación” para el medallero personal. No olvidemos la Historia.

The Conversation

Enrique García Riaza recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (MICIU/ AEI / 10.13039/ 501100011033) y FEDER para desarrollar el proyecto: “Entornos para el diálogo: los espacios de la diplomacia en el ámbito provincial romano durante la República (PID2022-137408NB-I00).

ref. Trump y la reinvención de la ‘pax romana’ en el siglo XXI – https://theconversation.com/trump-y-la-reinvencion-de-la-pax-romana-en-el-siglo-xxi-272277

¿Es lo mismo decir ‘Feliz Navidad’ que ‘Felices Pascuas’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Casado Velarde, Catedrático emérito de Lengua Española, especializado en análisis del discurso, innovación léxica, Lexicología y Semántica del español, Universidad de Navarra

Romolo Tavani/Shutterstock

En las lenguas se va sedimentando todo aquello que forma parte de la vida de quienes las hablan: creencias, cultura, afanes, actividades. “La lengua es el archivo de la historia”, escribió Ralph Waldo Emerson.

Y estudiar la historia de una lengua equivale a adentrarse en la forma de vivir, en las ideas y los valores con que vibraron y encontraron el sentido de la vida sus hablantes.

La lengua española ofrece gran riqueza léxica y expresiva en el ámbito de las festividades que nos disponemos a celebrar al final de cada año: la Navidad y su entorno.

Un nacimiento histórico

El uso de la palabra castellana Navidad está documentado a principios del siglo XIII (como nadvidad): es una abreviación de natividad (en latín nativitate), que significa “nacimiento”. La natividad o nacimiento de Jesús de Nazaret fue un hecho histórico que no solamente marca el calendario para los creyentes. Vivimos en el año 2025 “después de Cristo” porque ese es aproximadamente el tiempo que ha pasado desde este nacimiento.

En cambio, algo tan típico de la Navidad actual como el árbol de Navidad no se registra en el Diccionario académico usual hasta la edición de 1956, lo cual es indicativo del carácter relativamente reciente de esta tradición, originaria del norte de Europa.

Pascuas o navidades

Al ser una de las fiestas más importantes del año cristiano, junto con la Pascua de Resurrección, es costumbre arraigada el intercambio de felicitaciones, ya sea con la frase “Felices Pascuas” o “Feliz Navidad”. ¿Pero estamos felicitando lo mismo con cada una de estas expresiones?

La voz pascua es de origen hebreo (פֶּסַח pesaj, “paso”), usada para referirse a la liberación de la esclavitud de Egipto y el tránsito del pueblo judío por el mar Rojo. Al castellano llega a través del griego (πάσχα páscha) y el latín (pascha), para hacer referencia al “paso” o “transformación” operada por el nacimiento de Cristo y su resurrección, tal como queda reflejado en las definiciones académicas.

De esta manera, existen dos “pascuas”, pasos o transformaciones en el año cristiano: la que se refiere al nacimiento de Jesús (el 25 de diciembre) y la que se refiere a su muerte y resurrección (durante la Semana Santa y el “tiempo pascual”. Para esta segunda se suele utilizar el nombre en singular: “Feliz Pascua”.

Por eso la fiesta que se celebra tras la cuaresma se llama a veces “Pascua de Flores”, “Pascua Florida” y “Pascua de Resurrección”, para distinguirla de la “Pascua de Navidad”, en que florece la flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima), si bien es cierto que este último significado ha decaído en el uso general.

Por otra parte, la voz pascua(s), con este significado navideño, es más abarcadora que “Navidad”: engloba “el tiempo desde la Natividad de Cristo hasta el día de Reyes inclusive” y ha dado lugar a múltiples locuciones y refranes: “dar las Pascuas” significa felicitar a alguien en esas fechas; si alguien está “como unas pascuas” es que está alegre; “cara de pascua(s)” es un rostro risueño y apacible; “hacer la pascua” a alguien es fastidiarlo, molestarlo o perjudicarlo; y la expresión “santas pascuas” se usa para dar a entender que es forzoso conformarse con lo que sucede, se hace o se dice.




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‘Adviento’: un aviso de la llegada

Las cuatro semanas antes del día del nacimiento de Jesucristo se denominan Adviento (del latín adventus, que significa “llegada”) y se refieren al tiempo litúrgico de preparación de la Navidad.

Adviento es un cultismo que ha conocido diversas formas gráficas (aduiento, aviento, auiento), cuyos testimonios de uso se remontan a 1253. En Andalucía se documenta la locución estar o quedarse en Adviento con el significado de “en ayunas, por la costumbre de ayunar en Adviento”. Como coincide con el mes de diciembre, este mes en vascuence se denomina abendua.

En algunos lugares existe la tradición nórdica, ahora muy extendida a otras latitudes, de la corona de Adviento, hecha a base de ramas de pino o abeto, con cuatro velas que se van encendiendo cada domingo previo al día de Navidad. El encendido de las velas es una preparación para la Natividad, que recuerda a los creyentes la venida de Jesús, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.

Diversos refranes mencionan este tiempo: “Adviento, tiempo de viento”, “Cada cosa en su tiempo, y las castañas en Adviento”.

Un ‘belén’ o un ‘nacimiento’

El español dispone de cuatro palabras, “belén”, “nacimiento”, “pesebre” y “portal”, para designar la “representación con figuras del nacimiento de Jesucristo en el portal de Belén”, que suele hacerse por estas fechas navideñas. “Belén” es uno de tantos nombres propios geográficos que se ha convertido en nombre común, independientemente del hecho de que existan en el mundo al menos 17 ciudades que se llaman así.

Hablan del arraigo idiomático de la palabra “belén” los diversos significados figurados que ha ido adquiriendo esta voz desde antiguo: “sitio en que hay mucha confusión”, “confusión o desorden”, “embobamiento”.

Uno de los significados de “pesebre” es “nacimiento, representación del de Jesucristo”, que el Diccionario académico presenta como sinónimo de “belén”, “nacimiento” y “portal”. Lo curioso es que, en algunos lugares, como en Costa Rica, este significado haya desplazado al originario de “especie de cajón donde comen las bestias”.

‘Aguilando’ y ‘aguinaldo’

De origen incierto es la voz “aguinaldo” para nombrar el regalo que se da en Navidad o en la fiesta de la Epifanía. Se documenta antes aguilando (1393), posiblemente del latín hoc in anno (en este año), de donde evolucionaría a aguinaldo. Las dos formas alternan hasta finales del siglo XVI, en que se impone la segunda.

“Aguinaldo” es otra palabra de cuyo arraigo dan fe desarrollos de más acepciones: desde una composición poética para felicitar el Año Nuevo a una publicación literaria con motivo del Año Nuevo, pasando por villancico de Navidad o canción que se canta para pedir el regalo de Navidad.

Y en esta sintética enumeración no puede faltar la voz villancico. En su primera acepción es hoy la ‘canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad’. Vinculado a villa y villano, la palabra se documenta desde el siglo XVI como canción popular y, desde 1620 (Franciosini), canción de contenido festivo relacionado con la Navidad. Felices Pascuas.

The Conversation

Manuel Casado Velarde no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Es lo mismo decir ‘Feliz Navidad’ que ‘Felices Pascuas’? – https://theconversation.com/es-lo-mismo-decir-feliz-navidad-que-felices-pascuas-272080

Una explosión en cadena pudo generar la primera superkilonova observada en el cosmos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Rodríguez Cabo, Investigadora en física, Universidad de Oviedo

Recreación del evento en cascada que generó la superkilonova Caltech/K. Miller and R. Hurt (IPAC), CC BY-SA

Los fenómenos más extremos del universo ofrecen un laboratorio natural donde se ponen a prueba las leyes de la física y nuevas teorías en condiciones que en la Tierra serían imposibles de reproducir. En los últimos años, la combinación de detectores de ondas gravitacionales y telescopios ha permitido observar fenómenos cada vez más raros y violentos, como la fusión de agujeros negros o de estrellas de neutrones.

En agosto de 2025, una señal registrada por LIGO y Virgo y una explosión observada por telescopios terrestres llamaron la atención de la comunidad científica. Lo que comenzó como un nuevo candidato a kilonova terminó desafiando las clasificaciones tradicionales y planteando la posibilidad de un fenómeno completamente nuevo: la superkilonova.

¿Qué es una kilonova?

Una kilonova es un fenómeno astrofísico extremadamente energético que consiste en la fusión de dos estrellas de neutrones pertenecientes a un mismo sistema binario. Durante este proceso se libera una intensa señal electromagnética, originada por la formación y posterior desintegración de elementos químicos pesados. Esto convierte a las kilonovas en una de las principales fuentes de metales pesados, como el oro o el platino, del universo.

Estas fusiones son también fuente de ondas gravitacionales y estallidos de rayos gamma.

En 2017, los detectores LIGO y Virgo obtuvieron por primera vez evidencia experimental de uno de estos eventos, GW170817, detectado tanto a través de ondas gravitacionales como de telescopios electromagnéticos convencionales. Este descubrimiento marcó un hito histórico y abrió la puerta a la astrofísica multimensajero, una nueva forma de estudiar el cosmos a través de la combinación de señales cósmicas de distinta naturaleza.

Las ondas gravitacionales señalan un candidato

El 18 de agosto de 2025 los interferómetros de LIGO y Virgo registraron una señal de ondas gravitacionales (S250818k) compatible con la fusión de dos objetos compactos. Al menos uno de ellos presentaba una masa inusualmente baja para una estrella de neutrones.

Horas después, el proyecto Zwicky Transient Facility (ZTF) identificó en la misma región del cielo una fuente de luz roja de corta duración, bautizada como AT2025ulz. Esta emisión resulta compatible con la luz característica producida por una kilonova debido a la desintegración de iones pesados, tal y como se observó en el evento GW170817 de 2017.

Durante los tres primeros días, el comportamiento luminoso y evolución de AT2025ulz eran compatibles con lo que se espera de una kilonova.

Sin embargo, tras ese periodo inicial, la emisión del objeto cambió de forma inesperada. La luz emitida se volvió más azul, mostrando características espectrales mucho más propias de una supernova que de una kilonova.

¿Kilonova, supernova o superkilonova?

Las observaciones de S250818k y AT2025ulz plantean un doble desafío fascinante para la astrofísica actual. Por un lado, la señal de ondas gravitacionales S250818k sugiere que al menos uno de los dos objetos del sistema binario que se fusiona tiene una masa particularmente baja, inferior a la típica de las estrellas de neutrones conocidas. Los modelos de evolución estelar predicen que estas estrellas poseen una masa cercana a la del Sol, lo que hace muy difícil explicar la existencia de objetos tan ligeros.

Por otro lado, la emisión electromagnética asociada al evento comenzó mostrando el comportamiento esperado de una kilonova, pero tras unos días pasó a tener rasgos claramente similares al de una supernova.

La superkilonova como posibilidad

Para resolver estas contradicciones, los autores del estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, proponen un escenario hasta ahora desconocido: la superkilonova.

En este modelo, se produce la explosión de una estrella masiva en forma de supernova convencional. Ahora bien, durante el colapso, bajo condiciones extremas de rotación y densidad, el núcleo de la estrella o el disco de material que lo rodea podría fragmentarse, dando lugar a dos estrellas de neutrones más ligeras de lo normal. Estas estrellas de neutrones se fusionarían poco después, produciendo una señal tanto de ondas gravitacionales como electromagnética característica de la desintegración de elementos pesados, típica de una kilonova. Todo ello inmerso en la señal de la propia supernova inicial.

El resultado sería un evento híbrido, capaz de explicar por qué AT2025ulz muestra una transición tan marcada entre ambos comportamientos.

Un nuevo origen para las estrellas de neutrones

La posible existencia de una superkilonova tendría implicaciones profundas. Confirmaría una nueva vía de formación de estrellas de neutrones, obligando a revisar los modelos actuales sobre sus características y su origen. Además, ampliaría el abanico de fuentes de ondas gravitacionales y demostraría que las señales multimensajero pueden esconder fenómenos mucho más complejos de lo que sugiere la astrofísica tradicional.

Aunque todavía no se puede descartar una coincidencia fortuita entre la señal gravitacional y la supernova observada, este evento muestra el enorme potencial del enfoque multimensajero para descubrir procesos inéditos y recuerda que el universo sigue siendo capaz de sorprendernos.

The Conversation

Sara Rodríguez Cabo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Por qué los adolescentes se meten en problemas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ginesa Torrente Hernández, Profesora Titular de Psicología Social, Universidad de Murcia

Rawpixel.com/Shutterstock

“Pero ¿en qué estabas pensando? ¿Cómo no se te ocurrieron las consecuencias que esto traería?” Estas son frases que probablemente se han pronunciado más de una vez en cualquier hogar en el que vivan adolescentes.

Más allá de la capacidad de educar de los adultos (padres, familiares, docentes) que nos rodean en esta etapa de la vida, cuando echamos la vista atrás a menudo recordamos acciones que hoy nos hacen avergonzarnos o sentir ese “cringe del que tanto hablan las redes sociales.

“Es que era un adolescente”, solemos pensar, como frase que lo justifica todo. ¿Pero por qué en esta etapa de la vida se cometen tantos errores? ¿Los cometemos realmente o es una percepción errónea?

La imagen mediática de la adolescencia

Es frecuente encontrar en los medios de comunicación noticias relacionadas con situaciones poco deseables, protagonizadas por adolescentes y adultos jóvenes: consumo de alcohol o drogas, practicar sexo sin protección o comportamientos antisociales o delictivos.

Datos recientes acerca del consumo de alcohol y drogas en España indican que, aunque ha habido una disminución en los menores de entre 14 y 18 años, el 51,8 % admite haber bebido alcohol en los últimos 30 días y un 17,2 % admite haberse emborrachado. El 21 % ha probado el cannabis y el 29,9 % presenta algún tipo de policonsumo en los últimos 12 meses.

Un 24,6 % de los adolescentes españoles que han mantenido relaciones sexuales refiere no haber utilizado métodos de prevención seguros en su última relación. Los estudios criminológicos constatan que es en la adolescencia (en torno a los 16-18 años) cuando la participación en actividades delictivas es mayor, decreciendo a medida que se cumplen años.

Cuando se pregunta a los adolescentes y jóvenes si conocen las consecuencias negativas de sus conductas y el riesgo que conllevan, la mayoría indica que sí. Podemos preguntarnos, entonces, ¿por qué se implican en este tipo de comportamientos?

Toma de decisiones en la adolescencia

Detrás de tales conductas hay un proceso de toma de decisiones complejo. La neurociencia, la psicobiología y la psicología social apuntan, respectivamente, a factores neurocognitivos, emocionales y sociales.

A la hora de afrontar cualquier situación, los humanos contamos con dos sistemas distintos en la toma de decisiones, según la teoría del procesamiento dual: uno “frío”, que se caracteriza por ser una reacción de naturaleza racional y controlada, y otro “caliente”, que es intuitivo y automático y emplea de forma habitual heurísticos o reacciones rápidas sin reflexión.

Los adolescentes, al igual que los adultos, son capaces de recurrir a cualquiera de estos dos sistemas, pero en su caso los factores sociales y emocionales pesan más, pues existe un desajuste madurativo entre los mecanismos cerebrales implicados en la toma de decisiones.




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El primer sistema se basa en la actividad de la regiones prefrontal dorsolateral y parietal posterior de la corteza cerebral y se asocia a la posibilidad de llevar a cabo una autorregulación de la conducta y, por lo tanto, un mayor control en los procesos de toma de decisiones. Este sistema suele estar más desarrollado en los adolescentes de mayor edad, puesto que su evolución es progresiva hasta la primera adultez.

Sin embargo, en los más jóvenes prima un segundo patrón neural, más sensible a los incentivos socioemocionales y que otorga más peso en las decisiones a ese tipo de estímulos. Este segundo sistema depende de las regiones del cerebro vinculadas a las recompensas y a la información social, esto es, el estriado ventral y la corteza prefrontal medial. Por eso los adolescentes más jóvenes son más sensibles a los estímulos de carácter afectivo y más susceptibles a las recompensas, a la búsqueda de sensaciones y a los beneficios inmediatos en detrimento del largo plazo.

Recompensas e iguales

Aparece entonces un cóctel perfecto: en esta etapa del desarrollo en la que los factores emocionales y sociales priman en la toma de decisiones, es justamente cuando los pares o amigos adquieren una gran relevancia y la familia pasa a un “segundo plano” como grupo de referencia.

Los especialistas en criminología del desarrollo y del ciclo vital suelen considerar su influencia como decisiva en la aparición de la conducta antisocial. La influencia de los pares les vuelven más sensibles a las recompensas.




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Otros factores implicados

Pero todo este análisis debería incluir otros procesos que también influyen en la conducta de los adolescentes y, por lo tanto, en su toma de decisiones: el género (los hombres parecen asumir más riesgos); la personalidad; las dinámicas familiares a las que ha estado expuesto, ya que prácticas excesivamente rígidas o permisivas conducen a problemas de conducta; sus experiencias escolares, o la adquisición de valores y actitudes, que suelen repercutir en el comportamiento.

Tampoco hay que menospreciar los factores contextuales como las normas sociales, las oportunidades o las expectativas sobre qué es lo esperable en una situación social determinada.

En cualquier caso, la próxima vez que nuestro hijo o estudiante adolescente “se meta en un lío”, en lugar de lamentar lo que no es posible o es especialmente difícil (un proceso de toma de decisiones reflexionado y sosegado sobre la conducta que va a llevar a cabo), aprovechemos para reflexionar con ellos qué les empujó a hacerlo.

The Conversation

Ginesa Torrente Hernández ha participado en el pasado en proyectos de investigación relacionados con el tema del artículo, en convocatoria competitiva del Ministerio de Ciencia y Tecnología y de la Fundación Séneca de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

José María Martínez Selva ha recibido en el pasado financiación para proyectos de investigación relacionados con el tema del artículo en varias convocatorias de carácter competitivo de los ministerios de Ciencia y Tecnología de España, que incluyen financiación europea FEDER, y de la Fundación Séneca de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

Juan Pedro Sánchez Navarro ha participado en proyectos de investigación relacionados con el tema del artículo obtenidos por concurrencia competitiva.

ref. ¿Por qué los adolescentes se meten en problemas? – https://theconversation.com/por-que-los-adolescentes-se-meten-en-problemas-270313

El acceso a la vivienda de alquiler, peor en 2025

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Nasarre Aznar, Derecho civil, Derecho de la vivienda, Universitat Rovira i Virgili

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Este año comenzó con doce promesas del Gobierno español para mejorar el acceso a la vivienda. Finalizando 2025, y según las estimaciones del Observatorio del Alquiler, vemos que en España la renta media de los alquileres de vivienda ha pasado de 1 118 euros a 1 187 euros, un récord histórico. Y si las viviendas ofertadas en el mercado de alquiler fueron el año pasado 717 338, la previsión al cierre de este es de solo 696 118.

En cuanto al acceso a la vivienda en propiedad, 2024 cerraba con una media nacional de 2 271 euros el metro cuadrado. En noviembre de 2025 el precio era ya de 2 605 euros, según el portal inmobiliario idealista.com, casi un 15 % mayor.

De esas doce promesas, dos llegan in extremis para cerrar el año: la creación de una empresa pública de vivienda y de un sistema de garantías frente al impago de alquileres.




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Casa 47: el nuevo sistema público de vivienda

A principios de diciembre, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana presentó Casa 47, una empresa estatal creada para sustentar el sistema público de vivienda mediante la promoción de suelo y la gestión de alquileres.

Hay un antecedente fracasado: entre 2005 y 2012 funcionó en España una entidad similar, la Sociedad Pública de Alquiler. En siete años de funcionamiento apenas gestionó 19 038 contratos de alquiler y fue liquidada dejando una deuda de más 37 millones de euros.

Los inmuebles que va a gestionar Casa 47 son, en un principio, 2 400 suelos y 40 000 viviendas que provienen de la SAREB, el banco malo. De participación público-privada, este se creó en 2012 (tras la disolución de la Sociedad Pública de Alquiler) para agrupar y gestionar los activos tóxicos inmobiliarios (de alto riesgo en cuanto a la recuperación de la inversión). Estas viviendas proceden del rescate del sistema bancario tras la crisis de 2007.

La cuestión es que, en un contexto de déficit habitacional, estas viviendas llevan años inmovilizadas o en situaciones que dificultan su incorporación al mercado de alquiler social. Como por ejemplo, con reclamaciones por impago, okupadas, ya arrendadas o en lugares donde nadie quiere o puede vivir.

Casa 47, gestión del alquiler de la vivienda pública

La nueva entidad prevé la construcción de 55 000 viviendas para crear un parque de alquiler social estable. Sin embargo, experiencias de gestión pública similares en el País Vasco, Cataluña y Madrid nos han mostrado que los costes de mantenimiento y gestión son muy elevados.

El plan es hacer contratos de arrendamiento de hasta 75 años, con una duración inicial de 14 años y sucesivas prórrogas de 7 años. Los alquileres tendrán un tope de precio de un 30 % de la renta media de los hogares en la comunidad autónoma donde se encuentre la vivienda.

Tendrán acceso a este programa las familias con ingresos de entre 2 y 7,5 veces el IPREM. Esto es, un rango de entre 14 400 y 63 000 euros, con lo que el Gobierno estima que alcanzará al 60 % de la población española (clases media y media-alta). Quienes no lleguen al nivel más bajo exigido recibirían otras ayudas para vivienda.

El IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) es la referencia económica que fija el umbral de ingresos para acceder a ayudas públicas, prestaciones, subvenciones y becas en España.

Los interrogantes alrededor de Casa 47

Todavía está pendiente de definir cómo será la gestión de las viviendas. De ahí que surjan una serie de dudas. Si la demanda potencial es de unos tres millones de familias, ¿quién va a promover tal cantidad de viviendas y cuándo y dónde estarán disponibles? ¿Cuál será el coste público de mantener y gestionar un creciente stock de inmuebles y qué impacto tendrá en los impuestos de los ciudadanos? ¿Se desahuciará a las familias beneficiadas si no cumplen con los pagos? ¿Cada cuánto se revisará si los beneficiarios siguen cumpliendo con las condiciones para mantenerse en esas viviendas? ¿Una permanencia asegurada por hasta 75 años podría acabar impidiendo el acceso a nuevas familias y generar privilegios? ¿En qué medida podría distorsionar la libre competencia y encarecer las compraventas y alquileres que queden fuera del sistema?

Además, habrá que tomar en cuenta el riesgo de que la oferta de Casa 47 no satisfaga la demanda de viviendas y de que estas no se construyan según las necesidades geográficas y económicas, acentuando así las desigualdades.

Un aval para facilitar el acceso al alquiler

El aval a los alquileres a precios asequibles implica que el Estado (y, por tanto, los contribuyentes) harán frente a impagos eventuales, a los daños causados en las viviendas y al coste de suministros debidos (luz, agua, gas). Esta cobertura será gestionada por las comunidades autónomas y está destinada a jóvenes menores de 35 años y a personas vulnerables (según lo establecido en cada comunidad). Para su disfrute, arrendador y arrendatario deberán suscribir el compromiso correspondiente ante la Administración.

La renta no podrá superar el índice de referencia establecido por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, y la fianza deberá depositarse en los organismos oficiales designados. Estas medidas se aplicarán con carácter retroactivo a los contratos que estuvieran vigentes el 30 de enero de 2025.

Los interrogantes alrededor del aval

De nuevo, sobre el papel la medida parece prometedora. Especialmente porque este aval público puede ayudar a reducir la desconfianza de los arrendadores respecto a los mencionados colectivos. Sin embargo, su eficacia es dudosa por dos motivos:

  1. La media nacional de solicitantes por cada vivienda en alquiler que sale al mercado es de 136 (el triple en Cataluña), de manera que los caseros tienen donde elegir fuera de dichos grupos.

  2. Se exige que el alquiler cumpla el índice de control de rentas establecido en marzo de 2024, al amparo de la Ley de Vivienda 12/2023. Por ello, serán pocos los arrendatarios que elijan sumarse a esta medida donde no sea obligatoria. Es decir, en la mayor parte de España.

Además, este aval público puede provocar efectos indeseados, como el aumento de rentas a estos colectivos si antes estaban alquilados por debajo del índice (“como paga el Estado, les subo la renta”), o el riesgo moral de que el casero gestione peor la vivienda y que le dé igual no cobrar del inquilino si sabe que tiene la garantía de que cobrará del Estado. También podría considerarse una validación indirecta de la morosidad: a la dificultad para ejecutar desahucios que introdujo el Real Decreto de 2020 se sumó la Ley de Vivienda 12/2023, y ahora los arrendadores cobrarán igual aunque sus arrendatarios sean morosos.

En definitiva, y pese a los esfuerzos, siguen faltando medidas estructurales para agilizar y mejorar el acceso a la vivienda
de las familias, y para garantizar la seguridad jurídica en el mercado de alquiler.

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Sergio Nasarre Aznar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El acceso a la vivienda de alquiler, peor en 2025 – https://theconversation.com/el-acceso-a-la-vivienda-de-alquiler-peor-en-2025-271758

Las desigualdades agravan las pandemias y viceversa: ¿cómo podemos romper este círculo vicioso?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nísia Trindade Lima, Ministra da Saúde, de janeiro de 2023 a fevereiro de 2025; presidente da Fiocruz, de 2017 a 2022, e pesquisadora titular da Casa de Oswaldo Cruz, Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz)

Las pandemias agravan las desigualdades y las desigualdades hacen que las sociedades sean más vulnerables a las pandemias. Esta es la conclusión principal del informe publicado en noviembre por el Consejo Global sobre Desigualdades, Sida y Pandemias, vinculado al Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).

El documento muestra que las desigualdades no solo son el resultado de las crisis sanitarias, sino que contribuyen a que estas sean más frecuentes, letales y prolongadas. Las pruebas recopiladas revelan un círculo vicioso: las desigualdades internas y globales aumentan la vulnerabilidad de las sociedades. Y las pandemias refuerzan esas mismas desigualdades, una dinámica que se observa en emergencias como las de la covid-19, el VIH/sida, el ébola, la influenza y el mpox.

Mi participación en este foro, coordinado por Joseph Stiglitz, Monica Geingos, Michael Marmot y Winnie Byanyima, contribuyó a expresar la visión de Brasil y a reflexionar con otros países sobre los retos que tenemos por delante.

Los datos del informe señalan que, en el caso de la covid-19, alrededor de 165 millones de personas se vieron empujadas a la pobreza entre 2020 y 2023, mientras que la fortuna de los más ricos creció un 27,5 % en los primeros meses de la pandemia. Con contribuciones de diversos especialistas, el documento refuerza la urgencia de abordar las raíces sociales de las crisis sanitarias.

Menos recursos, más probabilidades de morir

Los determinantes sociales de la salud son uno de los ejes principales del informe. La educación, los ingresos, la vivienda y las condiciones ambientales definen los grupos más afectados por las emergencias.

En Brasil, según el informe de ONUSIDA, las personas sin educación básica tenían hasta tres veces más probabilidades de morir por covid-19 que aquellas con educación superior. Las poblaciones negras, indígenas y residentes en favelas y periferias también registraron tasas más altas de infección y mortalidad. Casos similares se repitieron en otros países. Según los datos, la densificación urbana y las viviendas superpobladas aumentaron las muertes en Inglaterra.

Acceso a las vacunas

Las desigualdades entre países también aumentan las vulnerabilidades. Cuando los países de bajos ingresos no tienen acceso a vacunas, diagnósticos o recursos fiscales, todo el planeta se expone a riesgos. En 2021, solo diez países concentraban el 75 % de las dosis administradas contra la covid-19, lo que dejó al mundo entero susceptible al surgimiento de variantes.

Seis meses después de la aprobación de las vacunas, los países de ingresos altos tenían dosis suficientes para cubrir al 90 % de sus poblaciones prioritarias, mientras que los países de bajos ingresos solo tenían suficientes para inmunizar al 12 % de esos grupos.

El informe de ONUSIDA estima que esta desigualdad puede haber causado 1,3 millones de muertes evitables. En contraste con la práctica del llamado nacionalismo vacunal, el concepto de seguridad sanitaria se redefine a partir de una interdependencia radical, que debe reflejar una coordinación de la preparación para ampliar el acceso. La descentralización de la investigación y el desarrollo y de la producción e innovación de productos sanitarios son partes esenciales de este proceso.

Gestión desastrosa

Brasil fue uno de los países más afectados por la covid-19. En marzo de 2022, concentraba el 10,7 % de las muertes, a pesar de representar el 2,7 % de la población mundial. Una proporción cuatro veces superior a la media mundial.

Esto no se debió solo al virus, sino a la desastrosa gestión de la pandemia, que desalentó las medidas preventivas, retrasó acciones como la compra de vacunas, difundió desinformación y negacionismo científico, y aún debe ser profundamente revisada para pensar en la rendición de cuentas.

Si una región no está segura frente a una amenaza sanitaria, ninguna lo estará. Ante estas constataciones, el informe de ONUSIDA enfatiza que las respuestas sensibles a la desigualdad, con acciones intersectoriales y comunitarias, son más eficaces que las estrategias exclusivamente biomédicas para romper el ciclo.

Recomendaciones

Prepararnos para futuras emergencias requiere sistemas de salud resilientes, una gestión cualificada e inversiones continuas en políticas sociales, ciencia, tecnología e innovación. Hoy en día se reconoce que fortalecer la producción local y regional de vacunas, pruebas diagnósticas, medicamentos y otros suministros es una vía esencial para garantizar el acceso a los recursos sanitarios.

El informe de ONUSIDA plantea algunas recomendaciones en este sentido. La primera es hacer frente a las barreras financieras globales, con propuestas como la renegociación de la deuda de los países vulnerables y mecanismos automáticos de financiación de emergencias, evitando políticas de austeridad que reduzcan el gasto social.

La segunda es invertir en los determinantes sociales: protección social, educación, vivienda, trabajo decente y reducción de las desigualdades regionales. Fortalecer la producción local de tecnologías sanitarias, tratando los conocimientos esenciales como bienes públicos y, de acuerdo con lo establecido en la Declaración de Doha de 2001, entendiendo que el derecho a la propiedad intelectual no puede prevalecer sobre el derecho a la salud y a la vida, es la tercera recomendación.

Y por último, pero no menos importante, es necesario construir una gobernanza multisectorial que integre al Estado, la ciencia, las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil.

A partir de 2023, la reanudación de las políticas sociales permitió a Brasil participar en la construcción de este entendimiento expresado en el informe. El fortalecimiento del Sistema Único de Salud, con la recuperación de la cobertura vacunal, el fortalecimiento del Complejo Económico-Industrial de la Salud, la Atención Primaria y la Atención Especializada, junto con el fortalecimiento de programas sociales, entre otras acciones, reducen las vulnerabilidades.

Solidaridad global para romper el ciclo de desigualdad-pandemia

La política exterior brasileña actúa en el mismo sentido: en el G20, en el BRICS y en la COP30. El país defendió acciones integradas entre el clima, la salud y las desigualdades, además de iniciativas como la Alianza Global contra el Hambre y la Coalición Global para la Producción Local y Regional, la Innovación y el Acceso Equitativo, así como el fortalecimiento del Acuerdo sobre Pandemias de la OMS.

Los debates recientes del G20, incluidos los cumbre de noviembre en Sudáfrica, muestran avances en el reconocimiento de temas centrales del informe, especialmente en lo que respecta a la deuda, la producción regional y las desigualdades.

Pasos como estos son importantes para avanzar en las recomendaciones estructurales del documento, poniendo en la agenda la deuda de los países y su canje por inversiones en salud, la protección social y la revisión del actual sistema de propiedad intelectual, entre otros temas. Hay dificultades en este camino, como la ausencia de Estados Unidos en el Acuerdo sobre Pandemias y la persistencia del negacionismo científico, que está presente no solo en sectores de la población, sino también en las políticas públicas de algunos países.

Romper el ciclo de desigualdad-pandemia es un imperativo ético y práctico para garantizar la seguridad sanitaria mundial. La dimensión biológica de las pandemias es evidente, pero las dimensiones social, política y fiscal siguen siendo subestimadas. Ignorar las desigualdades es perpetuar los riesgos de futuras emergencias sanitarias e impedir que enfermedades como el sida y la tuberculosis sean finalmente superadas.

El mundo tiene una oportunidad decisiva, con los resultados de la COP30 y las agendas en curso en el G20 y la OMS. El informe pone de manifiesto que invertir en equidad genera resiliencia y que la omisión tiene un alto precio, tanto en la economía como, sobre todo, en vidas humanas.

Necesitamos solidaridad global y compromiso con los avances sociales, a fin de transformar las economías y hacer efectiva la salud para todos, antes de que una nueva pandemia nos recuerde, una vez más, los costes de la inacción.

The Conversation

Nísia Trindade Lima no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Las desigualdades agravan las pandemias y viceversa: ¿cómo podemos romper este círculo vicioso? – https://theconversation.com/las-desigualdades-agravan-las-pandemias-y-viceversa-como-podemos-romper-este-circulo-vicioso-272143

Bioenergética, dianética, reiki… la lista de pseudoterapias psicológicas más perjudiciales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga

El reiki se basa en canalizar algo que llaman _qi_ (una supuesta “energía vital”, carente de respaldo científico) mediante la imposición de manos a escasos centímetros de la persona. Andrey_Popov/Shutterstock

La Asociación Médica Mundial (WMA) definió en 2020 la pseudoterapia como:

Una sustancia, producto, técnica o procedimiento con un supuesto propósito para la salud que carece de respaldo científico o evidencia que garantice su eficacia y seguridad.

Estos “inventos” explotan la vulnerabilidad y el desconocimiento para vender falsas esperanzas. El precio a pagar es alto, y no solo económico: retrasan la llegada de tratamientos eficaces, producen nuevos daños y pueden provocar la muerte.

Desgraciadamente, prosperan muchas pseudoterapias en salud mental: angeloterapia, bioneuroemoción, reparentalización, suplemento mineral milagroso, tapping, terapia de polaridad, zero balancing, etcétera. Pero aquí nos limitaremos a los ejemplos más extendidos y, por consiguiente, más perjudiciales.

Acupuntura

La acupuntura puede acompañarse con ‘moxibustión’, que consiste en aplicar calor sobre la piel quemando hierbas, normalmente Artemisia vulgaris, para estimular los puntos en los que clavar las agujas. Los efectos secundarios reportados incluyen mareos, nauseas, quemaduras, alergias e infecciones (Park et al., 2010).
Wikipedia, CC BY

Derivada de la medicina tradicional china, se basa en la existencia de una supuesta “energía vital” (qi) que fluiría por el cuerpo a través de canales llamados “meridianos”. Los problemas de salud surgirían del desequilibrio energético (provocado por distintos factores) y se solucionarían insertando agujas en puntos específicos.

Para los trastornos psicológicos, la acupuntura establece 16 áreas donde colocar las agujas y, supuestamente, tratar la depresión y otros trastornos. Pero no se ha descubierto evidencia de la “energía vital” ni de los “meridianos”. Por tanto, no existe apoyo científicamente demostrable que respalde su eficacia.




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Bioenergética

Su inventor, Alexander Lowen (1910-2008), también recurre a la metafísica de la “energía vital”, pero la llama “orgón”, siguiendo al controvertido Wilhelm Reich. Para Lowen, la “energía” estaría fluyendo entre polos del cuerpo, como la cabeza y los genitales. Y, si se obstaculiza, provocaría alteraciones en la personalidad.

Por tanto, el objetivo sería ayudar a liberar las tensiones acumuladas para restaurar dicha “energía” y recuperar una “salud vibrante”.

Herencia del psicoanálisis (otro intento de terapia creado por Sigmund Freud y alejado de la ciencia), esta “psicoterapia corporal” es también fácilmente criticable por su dependencia de argumentos indemostrables. Aunque carezca de respaldo científico, hay quien evita mencionarlo y la aplica en contextos deportivos.

Constelaciones familiares

Se inspiran en el psicodrama, el pensamiento sistémico transgeneracional, el psicoanálisis y el misticismo cuántico. También incluyen algo llamado “campos morfogenéticos”, a través de los cuales estarían conectados todos los individuos de una misma especie para transmitirse conocimientos y comportamientos.

Con esos ingredientes, justifican que los problemas psicológicos de una persona radican en conflictos que alguien de su árbol genealógico no resolvió. Y “constelando” –o sea, haciendo una representación teatral en grupo– se superarán los problemas en una única sesión. Así, todas las personas de la familia, vivas o muertas, quedarán en paz.

Al margen de la carencia, no solo de pruebas que avalen sus principios, sino de reflexiones serias, el mayor peligro son los efectos iatrogénicos (nuevos daños añadidos). Entre otros, hay riesgo de sufrir mayor psicopatología, emocionalidad negativa, confusión y culpabilidad. Por todo, las constelaciones familiares bien podrían definirse como una peligrosa farsa.




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Protesta de Anonymous en Texas (2008) contra las prácticas de la Iglesia de la Cienciología y la Dianética. Ron Hubbard (1911-1986) defendió que, hace 75 millones de años, vinieron miles de millones de extraterrestres a la tierra desde la ‘Confederación Galáctica’. Xenu, su dictador, los aniquiló con bombas de hidrógeno y ahora sus espíritus inmortales (thetanes) se están adheriendo a los humanos, causando dolencias mentales y físicas. Desde la Iglesia de la Cienciología se advierte que conocer la historia de Xenu sin la preparación adecuada (pagando los cursos que ofrecen) provocaría, literalmente, que te explote la cabeza ante tal saber.
Wikipedia, CC BY-SA

Dianética

Presume de revelarse al mundo como la panacea, o sea, la cura universal. Según prometió literalmente su autor, el escritor de ciencia-ficción L. Ron Hubbard: “sirve para tratar todos los trastornos mentales y todas las enfermedades psicosomáticas con garantía de curación completa”. Para glorificar sus fantasías, Hubbard posteriormente fundó la secta llamada Iglesia de la Cienciología.

La dianética funcionaría simplemente localizando lo que su creador llama “engranamas”, momentos de profundo dolor recluidos por la persona en un “inconsciente celular” (también con influencias del psicoanálisis), para hacer que los reviva en detalle (proceso llamado “auditación”) hasta alcanzar el estado Clear. Y, milagrosamente, la persona recuperaría la salud.

Obviamente, toda promesa de cura universal es un bulo y creer en ella es una forma moderna de superstición. En psicología, las terapias eficaces se personalizan, es decir, solo sirven para una persona concreta en su momento vital específico, no se personifican en un “sanador” al que rendir culto por su carisma.

Flores de Bach

Son cremas o gotas elaboradas a partir de 38 esencias florales que se presentan como remedios naturales capaces de equilibrar las emociones o tratar la ansiedad.

Lo más sorprendente es que las esencias fueron obtenidas a través de un “diálogo vibracional” que mantuvo el gurú de la pseudoterapia (Edward Bach) con cada una de las 38 plantas. Esta debe ser la razón por la que las investigaciones rigurosas demuestran que no tienen efecto alguno.

Homeopatía

Para Samuel Hahnemann, el impulsor de la homeopatía, el Aconitum napellus (una planta capaz de matar con solo 2 mg) solucionaría el trastorno de pánico. Según aseguran sus incondicionales, cuantas más veces se diluye una sustancia, más potente se vuelve. Si esto fuera cierto, cada frasquito homeopático de Aconitum debería ser letal. Pero no lo es.
Wikipedia, CC BY-SA

Se basa en administrar diluciones: productos de origen vegetal, animal o mineral mezclados de forma repetida con algún líquido hasta su práctica desaparición. A pesar de la ausencia de principio activo, intentan convencer de que “el agua tiene memoria” y que, de alguna forma, “recuerda” que estuvo en contacto con la sustancia inicial.

Sus caros productos son usados para tratar fobias, trastornos alimentarios, depresión y trastorno obsesivo compulsivo, entre otros. Se basan en el principio de que estas alteraciones serían consecuencia de desarreglos en lo que llaman “fuerza vital”, una entidad no física que sería la esencia de la vida.

Sin embargo, es imposible verificar formalmente, ni entender racionalmente, los fundamentos teóricos fraudulentos a los que recurren (“memoria del agua” o “fuerza vital”). Como es esperable, los metanálisis señalan que la eficacia de la homeopatía es nula para cualquier trastorno. Y aquellas publicaciones que la avalan son metodológicamente deficientes.




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Programación Neurolingüística (PNL)

Sus autores, Richard Bandler y John Grinder, no resuelven si inventaron un intento de psicoterapia o un modelo de comunicación, lo que proporciona una pista sobre su credibilidad. Según el planteamiento general, es un entrenamiento en habilidades interpersonales.

Transitan por un terreno teórico confuso, una mezcla no conseguida de conductismo, constructivismo y psicología cognitiva. Sostienen que hay “esquemas mentales” que pueden “reprogramarse” mediante el uso consciente del lenguaje. Además, para optimizar los cambios, alegan que existen distintas modalidades sensoriales de aprendizaje (visual, auditivo o kinestésico, VAK), un modelo carente de base real pero todavía presente en educación.

La PNL reduce la complejidad de los procesos psicológicos a una analogía informática simplista. Es un ejemplo paradigmático de intento de cientificismo: utiliza terminología llamativa (el prefijo “neuro” es exclusivamente una técnica de marketing, dado que no aluden al sistema nervioso en sus explicaciones) y lenguaje técnico para legitimar ideas incoherentes y vacías.




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Reiki

Esta práctica espiritual de origen japonés (la versión occidental se denomina “toque terapéutico”) consiste en colocar las manos a escasos centímetros del cuerpo de una persona. El objetivo sería canalizar el qi (la “energía vital” que simulan restaurar otras pseudoterapias) para resolver alteraciones mentales, emocionales y físicas. Pero se fundamenta en la fe ya que, como ya se ha podido deducir, la “energía vital” no tiene ninguna correspondencia con la realidad.

A sus 9 años, Emily Rosa demostró con un experimento que esta práctica es un timo. Gracias a ello, se convirtió en la persona más joven en publicar en una revista científica de alto impacto.




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Contra la desinformación, la divulgación

Se puede afirmar con rotundidad que ninguna de estas pseudoterapias sirve para mejorar la salud mental. Solo son defendidas por quienes se lucran con ellas o por personas que cometen, entre otras, la falacia ad populum (son buenas porque hay gente que lo dice) y la falacia ad verecundiam (son buenas porque alguien con autoridad lo dice), sin proporcionar argumentos lógicos.

Aunque alguien pueda expresar “a mí me funciona”, no es más que una ilusión. Una confusión entre correlación y causalidad que recibe el nombre de falacia post hoc, ergo propter hoc. Es decir, un problema puede desaparecer por la modificación de factores de mantenimiento (son elementos que refuerzan y perpetúan un problema psicológico) ajenos a la pseudoterapia (por ejemplo, un aumento del apoyo social), pero la persona cree que la causa de la mejora han sido los efectos directos de la pseudoterapia.

También puede producirse el efecto placebo: la expectativa de mejora y el contexto de cuidado pueden generar alivios subjetivos que enmascaran la falta de eficacia real de estas “técnicas”. Es más, tener la posibilidad de elegirlas potencia que aparezca este efecto.

Junto a las casualidades y el placebo, recurrir a ellas respondería a comportamientos supersticiosos, la confirmación de sesgos o, sencillamente, la búsqueda de compañía y atención. Aunque las pseudoterapias puedan consolar (siendo, a la vez, perjudiciales), solo el pensamiento crítico puede curar.




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El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Ministerio de Sanidad lanzaron esta campaña en febrero de 2019 para promover el pensamiento crítico frente a las pseudoterapias.

The Conversation

Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Bioenergética, dianética, reiki… la lista de pseudoterapias psicológicas más perjudiciales – https://theconversation.com/bioenergetica-dianetica-reiki-la-lista-de-pseudoterapias-psicologicas-mas-perjudiciales-268546

The dangers of blurring fact and fiction in Holocaust TV narratives

Source: The Conversation – Canada – By Regan Lipes, Assistant Professor of Comparative Literature and English, MacEwan University

In 2020, streaming platform Amazon Prime released Hunters, a thriller mystery about apprehending and eliminating Nazi war criminals living incognito in the United States.

The 18-episode, two-season series, starring Hollywood legend Al Pacino, depicts one particularly haunting scene where a concentration camp guard plays a game of deadly human chess with prisoners used as the pieces.

As pieces are captured, the terrified people are shot. What unfolds on screen is ghastly, but completely fictional. Amazon Prime Video used its X-Ray feature — an interactive overlay that allows viewers on a computer to pause and hover over a scene and access explanatory or historical annotations — to explain the scene fabrication.

As a scholar of Holocaust literary and film narratives, I have been increasingly troubled by the presentation of fictionalized Holocaust atrocities since first watching this show.

Were there not enough real acts of unimaginable violence? Why is there a need to make things up? This excess of creative licence for the sake of drawing in audiences can be desensitizing or can even fuel a fetish for Holocaust horror.

Perhaps, as journalist Tanya Gold wrote regarding John Boyne’s Holocaust novels instrumentalizing Jewish suffering to serve non-Jewish stories, audiences “are greedy for our tragedy.”

When storytelling becomes sensationalism

More recently, after watching the 2025 Netflix limited series, Monster: The Ed Gein Story, I am again exceptionally troubled by how the Holocaust is being portrayed with the integration of convicted war criminal Ilse Koch as a gruesome role model for the title character.

The series has received criticism for portraying Gein, a murderer and ghoulish pilferer of human remains, in a sympathetic light. But instances of fictionalized Holocaust portrayals have a larger potential impact.

For audiences, this can lead to misinformation, misrepresentation or, more dangerously, the questioning of how much content they consume is real or worse, distortion and denial.

Koch appears as a character in the series, portrayed by Vicky Krieps, an actress originally from Luxembourg. The title character, Ed Gein, portrayed by Charlie Hunnam, is obsessed with the Nazi concentration camps in a way that can only be interpreted as fetishism.

In modern Poland, this phenomenon of fetishized consumption of Holocaust content is referred to as “holo polo,” defined by cultural anthropologist Sylwia Chutnik as:

“A way of dealing with the ‘discomfort’ of the horrors of war and violence, by creating a more comfortable version of it. Instead of describing the horrors of the Holocaust, Holo-polo trivializes and misrepresents its significance, depicting melancholy, sentiment, and nostalgia in the light of a pop-cultural emotional trap. Kitschy clichés are misused and certainly do not serve memory, literature or respect for Holocaust victims and survivors.”

Repackaging Koch as seductive, sympathetic

Ilse Koch was the inspiration for the 1975 Canadian exploitation film Ilse She Wolf of the SS, rooted in the countless reports of the historical figure’s cruelty, sadism and twisted sexual appetites.

There has been debate over the extent of Koch’s sadism and sexual deviancy, but the “Witch of Buchenwald,” as she was known, was certainly guilty of war crimes regardless of possible media embellishment.

This newest dramatization portrays Koch as an attractive sexual temptress with dark impulses, but as the title protagonist idolizes her, her abuses fail to appear as sinister, but rather as fetishism. The series takes documented events and creatively amplifies them.

Koch and her husband, Karl Otto Koch — who served as commandant of Buchenwald and Majdanek — did build a massive indoor equestrian riding facility but the series portrays this as a gruesome circus where a scantily clad Krieps wearing an SS hat chases an almost nude female concentration camp prisoner while whipping her inside the backroom of a lavish party. Koch was known to ride on horseback whipping prisoners, but the farcical mockery and dramatization could leave viewers pondering what is fact.

At times, the fictionalization of the story goes as far as to depict a transatlantic ham radio conversation between Gein and Koch. The clandestine friendship is purely a fabrication of Gein’s troubled mind, but nevertheless allows Koch to passionately plead her innocence through Krieps’ performance.

Artistic licence: Real consequences

While artistic licence in historical dramatization is part of the process of storytelling, it must be undertaken responsibly to preserve the authenticity of true events.

Fictionalization is the fabrication of events that never took place for the sake of manufacturing a more compelling narrative. But fictional content can quickly morph into fetishization where the invented portion of story is packaged in a way that intends to exploit history to satisfy audience fascination with the macabre.




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In Monster: The Ed Gein Story, Koch emotionally chastises authorities for taking her fourth child, born during her incarceration, from her arms, illustrating maternal tenderness and evoking compassion and sympathy from viewers. Before hanging herself, as the real Koch did on Sept. 1, 1967, Krieps’ character is driven mad by an unseen golem that has been dispatched to exact vengeance for the countless Jewish deaths she was responsible for.

Koch was a woman who used tattooed human skin to make artifacts such as a lampshade, and despite this too being chronicled in the miniseries, the crimes come off as eccentricities rather than heinous acts of barbarity.

Leah Abrahamsson, an influencer from the Orthodox Jewish community, writes on her blog, Jew in the City in response to watching Hunters:

“Creating a fake situation located in a real spot of historical significance lessens the impact and knowledge of the real events that unfolded. By fictionalizing the past, future generations are more susceptible to false information and denying the Holocaust completely.”

Could society be feeding diluted history to a new generation that won’t heed the lessons learned from the Holocaust?

A 2025 report from the International Holocaust Remembrance Alliance corroborates that denial, distortion and revisionism are on the rise in Europe.

The study offers a stark assessment of this in Austria, Germany, the Czech Republic, Italy and Poland. It shows “how antisemitic narratives adapt to societal crises, are exploited for political gain, often evade legal accountability, and erode historical truth with harmful consequences for Jewish communities, Holocaust survivors and their descendants.”

With Holocaust denial posing a very real threat globally it becomes increasingly vital that storytellers be more responsible with their fictionalizations and use of artistic liberties.

The Conversation

Regan Lipes does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. The dangers of blurring fact and fiction in Holocaust TV narratives – https://theconversation.com/the-dangers-of-blurring-fact-and-fiction-in-holocaust-tv-narratives-270768

Everyday chemicals, global consequences: How disinfectants contribute to antimicrobial resistance

Source: The Conversation – Canada – By Milena Esser, Postdoctoral Researcher, Department of Biology, McMaster University

During the COVID-19 pandemic, disinfectants became our shield. Hand sanitizers, disinfectant wipes and antimicrobial sprays became part of daily life. They made us feel safe. Today, they are still everywhere: in homes, hospitals and public spaces.

But there’s a hidden cost. The chemicals we trust to protect us may also inadvertently help microbes evolve resistance and protect themselves against antibiotics.

QACs: The chemicals in most disinfectants

Among the most common active ingredients in disinfectants are quaternary ammonium compounds (QACs). They are found not only in the wipes, sprays and liquids we use to clean surfaces at home and in hospitals, but also in everyday products like fabric softeners and personal care products.

Roughly half of the products on the U.S. Environmental Protection Agency’s (EPA) List N of disinfectants effective against SARS-CoV-2 and List Q for emerging viral pathogens contain QACs.

Due to their widespread use, QACs enter wastewater treatment plants in substantial amounts, with effluents and sewage sludge being the main pathways through which QACs are released into the environment.

Within wastewater treatment plants, more than 90 per cent of QACs are typically removed, but small amounts remain in the effluents and reach rivers and lakes, where they accumulate.

Once QACs enter the environment, they meet microbial communities, networks of bacteria, archaea and fungi that recycle nutrients, purify water and support food webs.

Given that QACs are designed to kill microbes, it is no surprise that they can affect environmental ones. Yet microbial communities are remarkably adaptable; some die, but others survive and evolve resistance.

The paradox of protection

Unlike antibiotics, which target specific cellular processes, QACs attack microbes and viruses in many ways, damaging cell walls, proteins and lipids. This broad attack makes QACs powerful disinfectants.

However, microbes are resourceful. Faced with these chemicals, some strengthen their cell membranes, pump toxins out or form protective biofilms. These adaptations don’t just help them survive QACs, but increasing evidence shows they can also boost antibiotic resistance.

At the genetic level, QAC resistance genes are often carried on mobile DNA, segments of genetic material that can move between different bacteria. When these elements carry both QAC and antibiotic resistance genes, the resistances travel together and can spread across bacterial communities, a phenomenon called co-resistance.

In other cases, a single defence mechanism protects against both QACs and antibiotics, a process known as cross-resistance. The widespread and increasing use of QACs amplifies these mechanisms, creating more opportunities for resistance to spread. This, in turn, establishes pathways through which antimicrobial resistance can reach human pathogens, contributing to the global rise of antibiotic-resistant infections.

According to a new World Health Organization (WHO) report, antimicrobial resistance is “critically high and rising” globally: In 2023, one in six laboratory-confirmed bacterial infections responsible for common illnesses worldwide were resistant to antibiotic treatment. Between 2018 and 2023, resistance increased in more than 40 per cent of the pathogen-antibiotic combinations that are monitored, with an average annual rise of five to 15 per cent.

The WHO estimates that in 2019, bacterial antimicrobial resistance directly caused 1.27 million deaths and contributed to nearly five million more worldwide. What begins as a household cleaning choice can ripple outward, connecting our everyday habits to one of the most pressing public health challenges of our time.

Antimicrobial resistance is often seen as a clinical problem caused by antibiotic misuse, but it begins much earlier, in households, wastewater, rivers, lakes and soils. These are battlegrounds where microbes share resistance traits and adapt to human-made chemical pressures. Once resistance arises, it can make its way back to us.

At its core, the disinfectant dilemma is a feedback loop: we disinfect to prevent disease, but the chemicals we rely on may quietly make microbes harder to control.

Rethinking clean

This doesn’t mean we should stop disinfecting. Disinfectants play an essential role in infection control, especially in hospitals and high-risk settings where their benefits far outweigh their risks. The issue lies in their overuse in everyday life, where “clean” is often equated with “microbe-free”, regardless of necessity or consequence.

What we rarely consider is that cleaning doesn’t end when the surface looks hygienic. Some disinfectants remain active long after use, continuing to shape microbial communities well beyond their intended moment of control. QACs are a clear example: they persist in the environment, exposing microbes to low, chronic selective pressures that can favour the development of resistance.

Other disinfectants, such as alcohol and bleach, may carry different, but still meaningful environmental risks, underscoring the need for risk assessments that more explicitly integrate long-term ecological consequences.

Ultimately, the disinfectant dilemma reminds us that managing microbes is as much about ecology as it is about chemistry. To clean responsibly, we need to think beyond what kills microbes today and consider how our choices shape the microbial world we will face tomorrow.

The Conversation

Milena Esser does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Everyday chemicals, global consequences: How disinfectants contribute to antimicrobial resistance – https://theconversation.com/everyday-chemicals-global-consequences-how-disinfectants-contribute-to-antimicrobial-resistance-270936

From stadium to the wild: Sports clubs as new champions of biodiversity

Source: The Conversation – France – By Ugo Arbieu, Chercheur postdoctoral, Université Paris-Saclay

When you walk around the Groupama Stadium in Lyon (France), you can’t miss them. Four majestic lions in the colours of Olympique Lyonnais stand proudly in front of the stadium, symbols of the influence of a club that dominated French football in the early 2000s. The lion is everywhere in the club’s branding: on the logo, on social media, and even on the chests of some fans who live and breathe for their team. These are the ones who rise as one when Lyou, the mascot, runs through the stands every time the team scores a goal. Yet while it roars in the Lyon stadium, in the savannah, the lion is dying out.

On the ninth day of Ligue 1 (whose matches took place from October 24 to 26, 2025), there were twice as many people in the stadium for the Lyon-Strasbourg match (just over 49,000 spectators) as there are lions in the wild on the planet (around 25,000). Lion populations in Africa and India fell by 25% between 2006 and 2018, like many other species on the planet, according to the International Union for Conservation of Nature (IUCN).

One of the lions that stand guard in front of the Groupama Stadium in Lyon (France).
Zakarie Faibis, CC BY-SA

This is a striking paradox: while the sports sector is booming – often capitalising on animal imagery to develop brands and logos and unite crowds around shared values – those same species face numerous threats in the wild, weakening ecosystems without fans or clubs being truly aware of it.

This paradox between the omnipresence of animal representations in sport and the global biodiversity crisis was the starting point of a study published in BioScience. The study quantified the diversity of species represented in the largest team sports clubs in each region of the world, on the one hand, and assessed their conservation status, on the other. This made it possible to identify trends between regions of the world and team sports (both women’s and men’s).

The goal was to explore possible links between professional sport and biodiversity conservation. Sport brings together millions of enthusiasts, while clubs’ identities are based on species that are both charismatic and, in most cases, endangered. The result is a unique opportunity to promote biodiversity conservation in a positive, unifying, and rewarding context.

Nature on jerseys: The diversity of species represented in team sports

This research, based on 43 countries across five continents, reveals several key insights – chief among them, the importance and sheer scale of wildlife represented in sports emblems. A full 25% of professional sports organisations use a wild animal in their name, logo, or nickname. This amounts to more than 700 men’s and women’s teams across ten major team sports: football (soccer), basketball, American football, baseball, rugby union and league, volleyball, handball, cricket, and ice hockey.

Bears (here, a polar bear for the Orlando hockey team in the United States) are among the animals most commonly used as mascots by the team sports listed in the study.
Vector Portal/Creative Commons, CC BY

Unsurprisingly, the most represented species are, in order: lions (Panthera leo), tigers (Panthera tigris), wolves (Canis lupus), leopards (Panthera pardus), and brown bears (Ursus arctos).

While large mammals dominate this ranking, there is in fact remarkable taxonomic diversity overall: more than 160 different types of animals. Squid, crabs, frogs, and hornets sit alongside crocodiles, cobras, and pelicans – a rich sporting bestiary reflecting very specific socio-ecological contexts. We have listed them on an interactive map interactive map available online.

Animal imagery is often associated with major US leagues, such as the NFL, NBA, or NHL, featuring clubs like the Miami Dolphins (NFL), the Memphis Grizzlies (NBA), or the Pittsburgh Penguins (NHL). Yet other countries also display diverse fauna, with over 20 species represented across more than 45 professional clubs in France for instance.

Cultural, aesthetic, or identity-based motivations behind animal emblems

Club emblems often echo the cultural heritage of a region, as in the Quetzales Sajoma basketball club in Mexico that uses the quetzal (Tragonidaespp.), an emblematic bird from the Maya and Aztec cultures. Animal symbols also communicate club values such as unity or solidarity – for example, the supporter group of LOU Rugby is called “La Meute” (“The Pack”). Nicknames can also highlight a club’s colours, as with the “Zebras,” nickname of Juventus FC, whose jerseys are famously black and white.

Logo of the Lyon Olympique Universitaire rugby team.
LOU Rugby

Finally, many emblems directly reference the local environment – such as the Parramatta Eels, named after the Sydney suburb, whose Aboriginal name means “place where eels live”.

The Wild League: Sports clubs as allies to wildlife

The sports sector has grown increasingly aware of climate-related issues, both those related to sports practice and sporting events. Biodiversity has not yet received the same attention. The study also shows that 27% of the animal species used in sports identities face risks of extinction in the near or medium term. This concerns 59% of professional teams. Six species are endangered or critically endangered, according to the IUCN: the black rhinoceros (Diceros bicornis), blue whale (Balaenoptera musculus), African elephant (Loxodonta africana), Asian elephant (Elephas maximus), tiger, and Puerto Rican blackbird (Agelaius xanthomus). Lions and leopards – two of the most represented species – are classified as vulnerable.

Moreover, 64% of teams have an emblem featuring a species whose wild population is declining, and 18 teams use species for which no population trend is known. If this seems surprising, think again: the polar bear (Ursus maritimus), orca (Orcinus orca), and European wildcat (Felis silvestris) are among these poorly understood species.

Under these circumstances, can sport help promote biodiversity conservation in an inspiring way? Indeed, iconic clubs and athletes, whose identities are based on often charismatic but endangered species, bring together millions of enthusiasts.

Another study by the same research team presents a model aligning the interests of clubs, commercial partners, supporter communities, and biodiversity advocates around the central figure of animal sports emblems.

Playing as a team for a common goal: Protecting biodiversity

The Wild League project, which builds upon these recent scientific publications, aims to implement this model with the support of clubs (professional and amateur) and their communities, in order to involve as many stakeholders as possible (teams, partners, supporters) in supporting ecological research and biodiversity conservation.

These commitments are win-win: for clubs, it is an opportunity to reach new audiences and mobilise supporters around strong values. Sponsors, for their part, can associate their brands with a universal cause. By scaling up, a professional league, if it mobilised all its teams, could play a key role in raising awareness of biodiversity.

Almost all of the emblems of the German ice hockey league DEL refer to animals.
Deutsche Eishockey Liga/X.com

Many mechanisms could help implement such a model, involving teams, partners, and supporters in changes to individual and institutional behaviour. Teams from different sports that share the same emblem could pool resources to create coalitions for the protection of the species and its ecosystem.

Conversely, an entire professional league with numerous teams represented by different animals could raise awareness by embracing biodiversity as a collective theme. For example, Germany’s top ice hockey league (DEL) includes 15 teams, 13 of which feature highly charismatic animals: every week, panthers face polar bears, penguins battle tigers, and sharks challenge grizzlies! These emblems provide a unique opportunity to raise awareness of the Earth’s biological diversity.

Some well known but taxonomically vague nicknames – such as “Crabs,” “Bats,” or “Bees” – conceal immense species diversity: more than 1,400 species of freshwater crabs, as many bat species (representing one in five mammal species), and over 20,000 species of bees exist worldwide.

Finally, more than 80 professional teams have a unique one-to-one association with a species. The Auckland Tuatara basketball team, for instance, is the only one to feature the Tuatara (Sphenodon punctatus), a reptile found only in New Zealand. These exclusive connections create ideal opportunities to foster a sense of responsibility between a species and its team.

Sport is above all an entertainment industry, offering powerful emotional experiences rooted in strong values. The animal emblems of sports clubs can help reignite a passion for the natural world and engage sporting communities in its protection and in broader biodiversity conservation – so that the roar of lions does not become a distant memory, and so that the statues proudly standing before our stadiums regain their colour and meaning.

The Conversation

Ugo Arbieu is the founder of The Wild League, an international project aimed at promoting the integration of biodiversity protection issues into professional sports organisations.

Franck Courchamp ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. From stadium to the wild: Sports clubs as new champions of biodiversity – https://theconversation.com/from-stadium-to-the-wild-sports-clubs-as-new-champions-of-biodiversity-272300