De helipuertos a vertipuertos: el futuro de la movilidad aérea en las ciudades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By C. Alejandro Di Bernardi, Profesor Máster en Gestión de Sistemas Aeronáuticos, Universidad Politécnica de Madrid (UPM); Universidad Nacional de la Plata

Cuando se habla de movilidad aérea urbana, la atención suele centrarse en los vehículos de despegue y aterrizaje vertical (Vertical Take-Off and Landing, VTOL). La versión eléctrica de estas aeronaves (eVTOL) promete introducir una nueva dimensión al transporte urbano mientras reducen los tiempos de viaje, los costos y el ruido generado.

Sin embargo, detrás de esta revolución tecnológica existe una pregunta mucho menos visible aunque igual de importante: ¿desde dónde despegarán y dónde aterrizarán estas máquinas?

La respuesta está en los vertipuertos, una infraestructura destinada a los vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical que jugará el mismo papel que los aeropuertos desempeñan para los aviones, los helipuertos para los helicópteros o las estaciones para los trenes.

No es un helipuerto adaptado

Aunque vertipuertos y helipuertos permiten operaciones de despegue y aterrizaje vertical, un vertipuerto no debe entenderse como un simple helipuerto adaptado. La propia Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) fue, en marzo de 2022, el primer organismo regulador en publicar una serie de especificaciones técnicas para este tipo de infraestructuras.

En ese documento, la EASA plantea el vertipuerto como una instalación concebida para operar aeronaves eléctricas VTOL, incorporando áreas de embarque y desembarque, sistemas de recarga eléctrica, espacios de mantenimiento y conexiones con otros modos de transporte. También la Administración Federal de la Aviación estadounidense (FAA) ha seguido el mismo camino y ha establecido las directrices de ingeniería y diseño que deberán cumplir los vertipuertos para garantizar la seguridad de las operaciones.

Por otra parte, en la asamblea de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), celebrada en otoño de 2025 se trató el tema de los eVTOL y las diversas cuestiones que están en discusión en torno a su desarrollo (instalaciones, normativa, formación de personal, etc.).

El desafío de la movilidad aérea avanzada ha venido para quedarse, y ya no consiste únicamente en desarrollar nuevas aeronaves, sino también en planificar, diseñar y construir las infraestructuras e instalaciones que permitan operarlas.

Un nuevo paradigma en movilidad urbana

La mayoría de las noticias sobre movilidad aérea avanzada se centran en los prototipos de aeronaves. Sin embargo, pocas veces se habla de las infraestructuras necesarias para que puedan prestar un servicio regular o a demanda. En este ámbito, la NASA viene desarrollando desde hace años numerosos programas de investigación sobre movilidad aérea avanzada (Advanced Air Mobility, AAM) en los que analiza cómo deberían distribuirse las redes de vertipuertos, cuáles serían las mejores ubicaciones dentro de las ciudades, cómo integrar estas operaciones con el resto del transporte y qué demanda podrían absorber en el futuro.

Los futuros vertipuertos podrían instalarse prácticamente en cualquier lado: sobre edificios, junto a estaciones ferroviarias, en aeropuertos, puertos, hospitales, centros logísticos o incluso lugares turísticos. Pero su función irá mucho más allá del simple despegue y aterrizaje: la idea es que se conviertan en nodos multimodales en el que confluyan distintos medios de transporte pasando a formar parte de un nuevo equipamiento urbano.

Por ejemplo, un pasajero podría llegar en metro, continuar el viaje en un eVTOL y completar el último tramo mediante un vehículo autónomo o un servicio de micromovilidad. Esta integración permitiría reducir los tiempos de viaje, mejorar la conectividad y aprovechar una dimensión del espacio urbano hasta ahora prácticamente inexplorada: el espacio aéreo de baja altura.

Como muestran los resultados, el éxito de la movilidad aérea urbana dependerá de una simbiosis entre la planificación de las infraestructuras y el desarrollo de las propias aeronaves.

Los grandes interrogantes de la próxima movilidad urbana

La implantación de vertipuertos exigirá responder a numerosas preguntas: ¿dónde ubicarlos?, ¿cómo minimizar el ruido?, ¿cómo garantizar la seguridad operacional?, ¿cómo integrarlos con el urbanismo existente?, ¿cómo gestionar un tráfico aéreo mucho más intenso sobre las ciudades?.

No es casual que tanto la agencia de seguridad aérea europea como la estadounidense (EASA y FAA) continúen actualizando sus documentos técnicos. Por su parte, la NASA sigue ampliando sus investigaciones antes de que las operaciones comerciales alcancen una escala significativa, y la aviación civil busca darle impulso a los eVTOL.

La historia demuestra que las grandes transformaciones del transporte nunca han dependido solo de los vehículos, sino también de las infraestructuras desde las que operan. Un claro ejemplo de ello es el desarrollo del Airbus A380, que obligó al rediseño de las infraestructuras aeroportuarias para la aviación comercial.

La movilidad aérea urbana seguirá el mismo camino. Cuando dentro de unos años veamos despegar taxis aéreos sobre nuestras ciudades, probablemente la verdadera innovación no serán las aeronaves, sino la infraestructura que hará posible su operación diaria. Los vertipuertos no serán simplemente la evolución de los helipuertos: serán la puerta de entrada a un nuevo sistema de transporte urbano.

Como dijo una vez William Gibson, novelista de ciencia ficción y padre del cyberpunk:

«El futuro ya está aquí; simplemente no está distribuido de manera uniforme».


Este artículo se publicó originalmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.


The Conversation

C. Alejandro Di Bernardi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. De helipuertos a vertipuertos: el futuro de la movilidad aérea en las ciudades – https://theconversation.com/de-helipuertos-a-vertipuertos-el-futuro-de-la-movilidad-aerea-en-las-ciudades-290578

El telescopio Nancy Grace Roman despegará este domingo con una nueva mirada panorámica al universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Aloy, Catedrático de Astrofísica, Universitat de València

Simulación del Nancy Grace Roman en el espacio. NASA., CC BY

La NASA se prepara para lanzar esta semana uno de sus proyectos científicos más ambiciosos de las últimas décadas: el telescopio espacial Nancy Grace Roman. El despegue está previsto para el domingo 30 de agosto de 2026 a las 7:26 de la mañana, hora de Florida –las 13:26 en la España peninsular–, desde el complejo 39A del Centro Espacial Kennedy. Un cohete Falcon Heavy de SpaceX será el encargado de enviarlo al espacio.

El telescopio lleva el nombre de la primera jefa de Astronomía en la NASA, una de las principales impulsoras de la astronomía espacial estadounidense. Conocida frecuentemente como “la madre del Hubble”, Roman (1925-2018) desempeñó un papel fundamental en la planificación de los primeros grandes observatorios espaciales. La misión que ahora la homenajea aspira a continuar ese legado, aunque con una estrategia observacional diferente: en lugar de concentrarse en regiones muy pequeñas del cielo, observará áreas enormes con gran resolución y sensibilidad.

Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la NASA, a los 88 años, en 2015.
Wikimedia Commons., CC BY

Un objetivo ambicioso

El espejo principal de Roman tiene 2,4 metros de diámetro, aproximadamente el mismo tamaño que el del Hubble. Sin embargo, su principal instrumento, el Wide Field Instrument o WFI, es una cámara de unos 300 megapíxeles cuyo campo de visión es alrededor de cien veces mayor que el de las cámaras infrarrojas del Hubble.

Cada exposición podrá abarcar una región del cielo mayor que el tamaño aparente de la Luna llena, con una resolución comparable a la del veterano telescopio espacial. Gracias a esta combinación, Roman podrá cartografiar el universo hasta mil veces más deprisa que Hubble.

Tras separarse del cohete, el observatorio viajará hacia el punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, situado a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Roman compartirá así el entorno orbital del telescopio espacial James Webb, la misión Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el observatorio ruso-alemán de rayos X Spektr-RG.

Esta región ofrece unas condiciones térmicas y geométricas especialmente favorables para realizar observaciones astronómicas estables y continuadas.

Energía y materia oscuras, en el punto de mira

Uno de sus objetivos estrella será investigar la energía oscura, el misterioso componente responsable de la expansión acelerada del universo. Aunque se estima que constituye alrededor de dos tercios del contenido energético del cosmos, su naturaleza continúa siendo desconocida.

Para ello, el telescopio estudiará la distribución de cientos de millones de galaxias, observará supernovas de tipo Ia –supernova que ocurre en sistemas binarios (sistemas de dos estrellas que orbitan entre sí) en los cuales una de las estrellas es una enana blanca– y analizará cómo la materia curva débilmente la luz procedente de galaxias lejanas. La comparación de estas mediciones permitirá reconstruir con gran precisión la historia de la expansión cósmica y comprobar si la energía oscura se comporta como una constante cosmológica o si sus propiedades han cambiado con el tiempo.

Sus observaciones también proporcionarán información sobre la materia oscura. Roman no podrá verla directamente, pero sí detectará sus efectos gravitatorios sobre las galaxias y sobre la luz que atraviesa las grandes estructuras del universo. La combinación de mapas profundos y extensos permitirá estudiar cómo se distribuye la materia oscura y cómo ha guiado la formación de galaxias y cúmulos galácticos.

Construcción del telescopio Nancy Grace Roman en la NASA.

Búsqueda de exoplanetas escurridizos

El segundo gran ámbito científico de la misión será la identificación de exoplanetas: buscará durante largos periodos en regiones densamente pobladas próximas al centro de la Vía Láctea, siguiendo el brillo de decenas de millones de estrellas.

Cuando una estrella o un planeta pasa casi exactamente por delante de otra estrella más distante, su gravedad actúa como una lente y amplifica temporalmente la luz del objeto del fondo. Este fenómeno, denominado microlente gravitatoria, permitirá al Roman descubrir planetas difíciles de detectar mediante otros métodos: mundos fríos, planetas alejados de sus estrellas e, incluso, cuerpos errantes que viajan por la galaxia sin estar ligados a ningún sistema planetario. La NASA espera que Roman encuentre alrededor de 2 500 planetas mediante esta técnica.

Alta tecnología óptica

Por otra parte, el observatorio incorpora un coronógrafo experimental, capaz de bloquear la luz de una estrella para revelar objetos mucho más tenues situados a su alrededor. Su propósito principal no será realizar un censo masivo de planetas, sino demostrar tecnologías de óptica de altísimo contraste que podrían utilizarse en futuras misiones destinadas a obtener imágenes de planetas similares a la Tierra.

El instrumento podrá fotografiar grandes exoplanetas y discos de polvo con un nivel de detalle hasta mil veces superior al alcanzado anteriormente desde el espacio.

Este nuevo lanzamiento complementará, por tanto, a los otros grandes observatorios. Mientras que James Webb puede estudiar con extraordinario detalle objetos individuales, Roman permitirá descubrir y clasificar poblaciones enteras de galaxias, estrellas y planetas. Sus enormes cartografías identificarán innumerables objetivos que posteriormente podrán ser examinados con Webb, Hubble y telescopios terrestres como el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile.

Asimismo, aunque no es uno de sus grandes objetivos científicos, también contribuirá al estudio de objetos compactos. Mediante microlentes gravitatorias, podrá detectar y medir agujeros negros y estrellas de neutrones aislados. Al mismo tiempo, sus observaciones repetidas del cielo permitirán identificar fusiones de estrellas de neutrones, disrupciones de estrellas por agujeros negros y la actividad de agujeros negros supermasivos.

Un volumen de datos sin precedentes

Está previsto que l misión principal dure cinco años, con la posibilidad de prolongarla otros cinco. Durante ese tiempo, podría medir la luz de más de mil millones de galaxias y generar un volumen de datos sin precedentes para una misión astrofísica de la NASA. Su legado no dependerá únicamente de las preguntas para las que ha sido diseñado. Como sucedió con Hubble, es probable que muchos de sus descubrimientos más importantes surjan de fenómenos que todavía no hemos imaginado.

Por eso, su lanzamiento no representa simplemente la incorporación de otro telescopio al espacio. Supone un cambio de escala: combinar la nitidez de un gran observatorio espacial con una visión panorámica del cielo.

Si Hubble nos enseñó a contemplar el universo en profundidad, Roman promete mostrarnos, con un detalle semejante, su inmensidad.

The Conversation

Miguel Ángel Aloy no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El telescopio Nancy Grace Roman despegará este domingo con una nueva mirada panorámica al universo – https://theconversation.com/el-telescopio-nancy-grace-roman-despegara-este-domingo-con-una-nueva-mirada-panoramica-al-universo-290561

Un Mediterráneo más cálido no crea las tormentas, pero las intensifica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Calvo Sancho, Investigador Postdoctoral, Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE; CSIC-UV-GVA), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Nubes de tormenta en Alicante. Marinissim/Shutterstock

El 24 de agosto, el nordeste peninsular volvió a mirar al cielo. AEMET activó avisos naranjas ante el riesgo de lluvias que podían acumular hasta 30 milímetros en una hora, rachas de viento muy fuertes y la posibilidad de granizo de más de cinco centímetros, que se cumplió en diferentes puntos de Aragón y Cataluña.

Al mismo tiempo, el Mediterráneo occidental encara el final del verano tras registrar temperaturas superficiales récord para un mes de julio y mantener una intensa ola de calor marina durante agosto. Un análisis rápido de atribución, aún pendiente de revisión por pares, estima que el calentamiento global de origen humano añadió unos 2 ºC a esta ola de calor marina.

La coincidencia invita a una pregunta inevitable: ¿está el cambio climático volviendo más violentas las tormentas en España? La respuesta breve es que está cargando el escenario con más combustible, pero no enciende por sí solo cada tormenta.

El combustible y la cerilla

Para que se forme una tormenta intensa (en términos técnicos: “convección profunda organizada”) deben coincidir varios ingredientes: aire húmedo en capas bajas, un divergencia en altura que favorezca su ascenso, inestabilidad y, para que se organice, suficiente cizalladura (es decir, cambio de la magnitud o dirección del viento con la altura). La compleja orografía de la Península y las convergencias locales también pueden proporcionar el empujón inicial.

Un Mediterráneo muy cálido no sustituye ninguno de esos mecanismos: únicamente ayuda a incrementar la humedad en capas bajas y la inestabilidad. Pero cuando el viento conecta el mar con la tormenta, puede aportar más vapor y energía. Además, por cada grado de calentamiento, la atmósfera puede contener alrededor de un 7 % más de vapor de agua. Las corrientes ascendentes y la liberación de calor dentro de la nube pueden amplificar todavía más la lluvia y la formación de granizo y de rachas de viento muy fuertes.

El mar cálido es, por tanto, combustible potencial; pero la configuración atmosférica sigue siendo la cerilla.

Tres tormentas bajo la lupa

En los últimos años, el Mediterráneo occidental ha registrado varios episodios convectivos extremos. Tres de ellos destacan por haber sido analizados mediante estudios de atribución, es decir, que investigan su relación con el cambio climático. Nos referimos al derecho –fuertes vientos en línea recta durante varias horas y recorriendo centenares de kilómetros– y el granizo gigante que cayó en Girona en 2022 y la dana de Valencia de 2024. Estos trabajos plantean una pregunta sencilla: ¿qué habría pasado con la misma situación atmosférica en un clima preindustrial? Si el fenómeno no llega a desarrollarse, el cambio climático fue decisivo; si aparece, pero es menos intenso u organizado, podemos medir cuánto lo reforzó.

Un ejemplo fue el derecho mediterráneo del 18 de agosto de 2022: un sistema convectivo muy extenso y duradero que dejó rachas de viento de hasta 224 kilómetros por hora en Córcega. Su estudio mostró que, al enfriar tres grados la superficie del mar, el sistema perdía organización, intensidad y persistencia. Por otro lado, en un clima preindustrial, el derecho no hubiera llegado a formarse, siendo el primer trabajo que evidencia que el cambio climático puede “formar” eventos convectivos extremos.

Doce días después, una supercélula produjo en La Bisbal d’Empordà (Girona) piedras de granizo de hasta 12 centímetros. En un estudio que colideré, comprobamos que la ola de calor marina –con una anomalía media de más de 3 ºC en una ventana de tres semanas– reforzó la inestabilidad. Sin aquella ola de calor y bajo condiciones preindustriales, la tormenta aún podía formarse, pero el entorno era menos propicio para desarrollar granizo gigante.

El tercer caso es la dana de Valencia del 29 de octubre de 2024. En una investigación que he liderado, simulaciones a un kilómetro de resolución indican que el calentamiento antropogénico aumentó un 21 % la lluvia acumulada en seis horas, un 55 % la superficie que superó los 180 milímetros y un 19 % el volumen precipitado en la cuenca del Júcar. Además, comprobamos que el calentamiento global amplificó la dinámica interna de la tormenta. El cambio climático no originó la tormenta, pero agravó sus efectos.




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Esquema de los cambios producidos por el cambio climático antropogénico en la dana en Valencia el 29 de octubre de 2024
Esquema de los cambios producidos por el cambio climático antropogénico en la tormenta que produjo las inundaciones en Valencia el 29 de octubre de 2024: aumento de le evapotranspiración en el mar, el flujo de vapor, el calentamiento del aire y las corrientes de ascenso. Todo ello provocó precipitaciones más intensas.
Calvo-Sancho et al. (2026)

¿Habrá más tormentas?

Estos resultados no permiten afirmar que las tormentas mediterráneas sean ahora más frecuentes. Las series de observaciones de granizo y viento convectivo son cortas e irregulares, y estos fenómenos son muy pequeños para muchos modelos climáticos.

Sí sabemos que la región mediterránea puede volverse más seca en promedio y, a la vez, sufrir aguaceros más intensos cuando coincidan los ingredientes. El granizo presenta una dicotomía: una mayor inestabilidad favorece corrientes ascendentes capaces de sostener piedras grandes, mientras que un nivel de enfriamiento más alto puede derretir más granizo pequeño.

Tampoco está claro que las danas vayan a aumentar su frecuencia, pero las que se formen pueden encontrar una atmósfera más húmeda y un mar más cálido. Es decir, con mayor potencial para desarrollar eventos convectivos extremos.

Por eso, de las tormentas de finales de este mes de agosto podemos decir que coinciden con un Mediterráneo excepcionalmente cálido y que éste puede suministrar humedad adicional. Cuánto las ha reforzado solo podrá saberse con un análisis robusto con observaciones y simulaciones de alta resolución.

Del peligro al desastre

La meteorología tampoco actúa sola. Las consecuencias de una tormenta dependen de dónde cae la lluvia, del relieve, de la ocupación de barrancos y zonas inundables, del estado del suelo, de los avisos y de la exposición de la población.




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Un Mediterráneo con mayor carga calorífica no es el único culpable de cada tormenta, pero tampoco un espectador inocente. El depósito de combustible contiene cada vez más energía y de mejor calidad; la atmósfera decide cuándo salta la chispa. Estos días lo hemos visto en el nordeste peninsular: el Mediterráneo no está para bromas y prepararnos para sus consecuencias depende de nosotros.

The Conversation

Carlos Calvo Sancho recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el marco del contrato Juan de la Cierva (JDC2024-055355-I). También agradece a la Generalitat Valenciana por el apoyo en el proyecto PROMETEO para Grupos de Investigación de Excelencia (GVA-CIPROM/2023/38) y al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en el proyecto CONSCIENCE (PID2023-146344OB-I00).

– ref. Un Mediterráneo más cálido no crea las tormentas, pero las intensifica – https://theconversation.com/un-mediterraneo-mas-calido-no-crea-las-tormentas-pero-las-intensifica-290547

Cómo usar la IA para escribir mejor sin volvernos dependientes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Manuel Moreno-Marcos, Profesor Titular en el Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid, Universidad Carlos III

Andrii Zastrozhnov/Shutterstock

Hasta hace poco, la redacción era un proceso fundamentalmente manual que exigía una serie de habilidades concretas: ordenar ideas, desarrollar argumentos o sintetizar, elegir ejemplos y metáforas, organizar las ideas en oraciones y párrafos, darles a todos ellos una coherencia y un estilo. Cuanto mejor se nos dieran esas habilidades, o más las practicásemos, mejor sería la calidad de nuestra escritura.

Por ejemplo, para “bordar” una redacción en el instituto no bastaba con escribir lo primero que se nos viniera a la cabeza. Era necesario reflexionar sobre cómo redactar y revisar el texto varias veces para cumplir con una serie de criterios.

Hoy en día, aunque sigue existiendo el conjunto de criterios y las habilidades descritas siguen siendo importantes, perfeccionar una redacción ya no depende únicamente de la capacidad humana, porque cualquier estudiante tiene a su disposición numerosos programas de inteligencia artificial que pueden mejorar todo tipo de escritos en segundos. Incluso, permiten elaborar textos completos con tan solo una serie de indicaciones generales.

El riesgo de la dependencia cognitiva

La inteligencia artificial puede ser un salvavidas para quienes tienen dificultades con la redacción. Algunas herramientas detectan y corrigen errores lingüísticos con un alto grado de precisión. Además, estas se han ido especializando para ofrecer soluciones cada vez más complejas, como las retroalimentaciones personalizadas o la tutorización inteligente.

No obstante, algunos investigadores advierten de que un uso excesivo y continuado de estos programas puede generar dependencia. Como consecuencia, ha surgido un debate sobre el riesgo de atrofia cognitiva o la deuda cognitiva: es decir, el riesgo de dejar de ser capaces de realizar tareas sin ayuda de una máquina.




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Dicha dependencia podría disminuir el pensamiento crítico, reducir la creatividad o debilitar la memoria, o incluso mermar la capacidad para reflexionar sobre la escritura, algo que las herramientas aún no pueden lograr.

No evitar el esfuerzo

Las investigaciones sobre la atrofia cognitiva relacionada con el uso de la inteligencia artificial todavía son incipientes. No obstante, algunos estudios han identificado acciones concretas que podrían provocarla. Una de ellas es el hábito de delegar tareas que requieren un gran esfuerzo cognitivo, como estructurar ideas o razonar supuestos, a herramientas externas.

Dicha práctica se conoce como descarga cognitiva y surge del intento de reducir la carga mental asociada al proceso de escritura. Hay expertos que recomiendan hacer un uso controlado de los programas que apoyan la escritura.

¿Qué conviene hacer?

En primer lugar, para evitar la atrofia o deuda cognitiva, los expertos recomiendan realizar un pequeño esfuerzo antes de recurrir a la inteligencia artificial. Ante el “síndrome de la hoja en blanco” (la inseguridad e incomodidad que nos produce generar esas primeras líneas escritas), conviene dedicar unos minutos a analizar y desarrollar nuestras ideas propias. Este gesto activa nuestros procesos cognitivos, potencia nuestra creatividad y asegura la originalidad de nuestros escritos.

Por ejemplo, si queremos redactar un texto argumentativo, primero deberíamos identificar nuestra opinión acerca de un determinado tema. Para ello, sería útil anotar las ideas clave que queremos transmitir y crear un esquema general que nos ayude a estructurar el texto. Si nos saltamos estos pasos previos y dejamos que la IA escriba todo desde cero, reducimos nuestro esfuerzo mental y corremos el riesgo de depender cada vez más de ella.




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En segundo lugar, la inteligencia artificial debe actuar como un tutor, no como un autor. En vez de solicitarle que escriba un párrafo, es preferible utilizarla para obtener retroalimentaciones sobre aspectos concretos de los escritos. De este modo, se fomenta la reflexión sobre el proceso de escritura y se reduce el riesgo de dependencia.

Un tutor, no un autor

Un ejemplo de esta propuesta es la aplicación desarrollada en el proyecto de investigación PALABRIA. Esta detecta errores lingüísticos en textos de estudiantes y les proporciona retroalimentaciones útiles para mejorar sus habilidades de redacción. Además, incorpora indicadores de analítica del aprendizaje que permiten medir el progreso del alumno durante la escritura.

Así pues, la aplicación aprovecha las capacidades de la inteligencia artificial para fomentar el aprendizaje de la lengua escrita, en lugar de sustituir la redacción. Esta propuesta innovadora ha sido presentada en seminarios, congresos y jornadas internacionales. Y su arquitectura interna puede consultarse en la web del proyecto PALABRIA.

Por último, algunos autores recomiendan utilizar la inteligencia artificial únicamente para revisar textos ya terminados. Así, la tecnología no intervendría en los procesos creativos que requieren un mayor esfuerzo cognitivo. Por tanto, actuaría como un apoyo durante la fase final de revisión, pero no sustituiría las tareas intelectuales necesarias para escribir.

Mejorar la escritura sin volvernos dependientes

Las aplicaciones de inteligencia artificial pueden mejorar la calidad de nuestros textos, como ya se ha señalado en otros artículos. Estas ofrecen un amplio abanico de funciones que no solo facilitan la escritura, sino que fomentan el aprendizaje autónomo e incluso la reflexión gramatical.

No obstante, conviene entender sus limitaciones para utilizarlas adecuadamente y no perjudicar el pensamiento crítico. En ese sentido, son de gran relevancia eventos como las jornadas PALABRIA, que suponen un espacio de diálogo para repensar críticamente el uso de la IA.

Los consejos expuestos anteriormente, así como el ejemplo del proyecto PALABRIA, pueden servir de referencia para superar el riesgo de la atrofia cognitiva. Además, de aplicarlos, se evitaría también una dependencia perjudicial de la tecnología durante la escritura.

The Conversation

Pedro Manuel Moreno-Marcos recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Daniel Fernández Artiaga recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Marina Serrano-Marín recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

Pedro J. Muñoz-Merino recibe fondos del proyecto PALABRIA-CM-UC3M, financiado por la Comunidad de Madrid a través del convenio-subvención para el fomento y la promoción de la investigación y la transferencia de tecnología en la Universidad Carlos III de Madrid.

– ref. Cómo usar la IA para escribir mejor sin volvernos dependientes – https://theconversation.com/como-usar-la-ia-para-escribir-mejor-sin-volvernos-dependientes-286879

Demanda masiva contra Meta por su riesgo para la salud mental: ¿de quién es la responsabilidad?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Teresa Bobes Bascarán, Profesora asociada en Ciencias de la Salud, Universidad de Oviedo · Psicóloga clínica, SESPA · Investigadora en salud mental (CIBERSAM, ISPA, INEUROPA), Universidad de Oviedo

Jose Luis Carrascosa/Shutterstock

El paisaje que la tecnología dibuja para los adolescentes cabe en un bolsillo. Los acompaña al despertarse, en el instituto, mientras comen, cuando están solos y, demasiadas veces, hasta el momento de dormir. Pero no es un paisaje pasivo. También observa qué miran, registra dónde se detienen, aprende qué despierta su interés y decide qué mostrarles a continuación. Por eso, quizá llevemos demasiado tiempo haciendo una pregunta demasiado sencilla: ¿cuántas horas pasan nuestros adolescentes delante de una pantalla? Tal vez sea el momento de empezar a plantearnos qué responsabilidad tienen quienes diseñan esa pantalla para que resulte tan difícil de abandonar.

Meta, ante los tribunales

La cuestión ha dejado de ser exclusivamente científica o educativa. La semana pasada daba comienzo un juicio histórico por la demanda de veintinueve estados de Estados Unidos contra Meta, propietaria de Instagram y Facebook. La acusación sostiene que algunas características de sus plataformas fueron deliberadamente diseñadas para aumentar el tiempo que niños y adolescentes permanecen en ellas, explotando vulnerabilidades propias de su desarrollo y anteponiendo el beneficio económico a su bienestar.

Meta rechaza estas acusaciones y serán los tribunales quienes determinen si existe responsabilidad jurídica.

Sin embargo, el caso plantea una cuestión que trasciende a una empresa y a Estados Unidos. Durante años, hemos situado buena parte de la responsabilidad sobre el propio adolescente y su familia: limitar el móvil, controlar horarios, supervisar contenidos, educar en un uso responsable. Todo ello sigue siendo necesario, aunque parece que es solo una parte de la solución.

Las redes sociales no son una enfermedad

La evidencia científica disponible no permite afirmar que utilizar redes sociales provoque necesariamente depresión, ansiedad o problemas de salud mental. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en JAMA Pediatrics, que reunió 143 estudios y más de un millón de adolescentes, encontró asociaciones entre el uso de redes sociales y síntomas internalizantes –problemas psicológicos y emocionales que una persona dirige hacia su propio mundo interior en lugar de manifestarlos de forma externa–, aunque de magnitud pequeña.

Por otro lado, gran parte de la investigación disponible es observacional. Esto hace difícil determinar la dirección de la relación. Un adolescente puede sentirse peor como consecuencia de determinadas experiencias en redes sociales, pero también puede abusar de estas porque se siente solo, ansioso o deprimido. Y ambas cosas pueden retroalimentarse.

Una revisión reciente que integra decenas de revisiones previas refuerza precisamente esta idea: las relaciones entre el uso general de redes sociales y la salud mental son débiles e inconsistentes, mientras que las asociaciones son más claras cuando hablamos de uso problemático.

No importa solamente cuánto, sino cómo

No es lo mismo utilizar Instagram para hablar con amigos que pasar horas comparando el propio cuerpo con imágenes cuidadosamente seleccionadas o modificadas. Tampoco es equivalente buscar voluntariamente información sobre un problema a recibir de forma repetida contenidos similares porque un algoritmo ha aprendido que consiguen mantener nuestra atención. Esto adquiere especial relevancia cuando hablamos de autolesiones o conducta suicida.

Una revisión sistemática publicada en Clinical Psychology Review encontró algo especialmente interesante: la frecuencia general de uso de redes sociales no se relacionaba por sí sola con pensamientos y conductas autolesivas. Sí aparecían asociaciones, en cambio, con experiencias digitales específicas como la cibervictimización –daño, abuso o delito que sufre una persona a través de internet, el teléfono móvil o las redes sociales–, el uso problemático o la exposición e interacción con contenidos relacionados con autolesiones y suicidio.

Un cerebro adolescente frente a una tecnología adulta

La adolescencia es una etapa especialmente sensible al reconocimiento social, la comparación con los iguales, la aceptación y la necesidad de pertenencia. No se trata de una debilidad ni de una patología. Es desarrollo humano normal. Pero precisamente por eso algunas características del diseño digital merecen especial atención.

En este escenario, el desplazamiento o scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones, los contadores de “me gusta” o los sistemas personalizados de recomendación no aparecieron espontáneamente. Son decisiones de diseño. Detrás de ellas, existen sistemas extraordinariamente sofisticados capaces de aprender continuamente de nuestro comportamiento.

Además, no todos los adolescentes parten del mismo lugar. El impacto puede variar según la edad, el estado emocional previo, la autoestima, las experiencias de acoso, el aislamiento, la calidad de las relaciones familiares, el sueño o los contenidos consumidos.

Más allá de los que puede hacer la familia

Durante años, hemos explicado a las familias que deben establecer límites. Que el móvil no debería dormir junto al adolescente. Que deben supervisar contenidos, favorecer actividades presenciales, cuidar el sueño y enseñar pensamiento crítico. Son recomendaciones razonables. Pero existe cierta desproporción en pedir a una familia que, desde el salón de su casa, contrarreste por sí sola sistemas desarrollados por algunas de las mayores compañías tecnológicas del mundo, capaces de analizar millones de interacciones y aprender qué consigue que cada usuario permanezca unos minutos más conectado.

Aquí aparece el verdadero cambio que plantea el caso Meta. La responsabilidad no puede analizarse únicamente desde el comportamiento de quien utiliza el producto. Sobre todo, debemos cuestionar la intención de quien lo diseña.

Europa también se lo está preguntando

Esta discusión no queda al otro lado del Atlántico. La Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea establece obligaciones específicas para proteger a los menores en las plataformas digitales. La Comisión Europea ha puesto el foco en cuestiones como los sistemas de recomendación, determinados diseños potencialmente adictivos, el ciberacoso, la exposición a contenidos perjudiciales, la privacidad por defecto y los mecanismos de comprobación de edad.

De hecho, a comienzos de este año 2026, la Comisión Europea ha abierto casos específicos contra Meta, TikTok y Shein por presuntamente infringir la Ley de Servicios Digitales mediante el uso de interfaces de diseño adictivo.

El debate empieza así a desplazarse desde una perspectiva exclusivamente individual hacia otra más amplia: la arquitectura del propio entorno digital. Y, probablemente, ahí esté una de las claves de los próximos años.

Porque proteger a los adolescentes no significa negarles autonomía ni convertir cualquier riesgo en una prohibición. Significa repartir razonablemente las responsabilidades entre quienes utilizan la tecnología, quienes acompañan y educan y quienes obtienen beneficios diseñándola. Educar a nuestros menores para utilizar responsablemente las redes es imprescindible. Exigir responsabilidad a quienes las diseñan, también.

The Conversation

Teresa Bobes Bascarán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Demanda masiva contra Meta por su riesgo para la salud mental: ¿de quién es la responsabilidad? – https://theconversation.com/demanda-masiva-contra-meta-por-su-riesgo-para-la-salud-mental-de-quien-es-la-responsabilidad-290390

Cancer : quand des cellules résistent à leur mort programmée et favorisent le développement des tumeurs

Source: The Conversation – in French – By Abdel Aouacheria, Biologiste, chargé de recherches au CNRS, spécialiste de la vie et de la mort des cellules, Université de Montpellier

La mort programmée, ou apoptose, est un processus clé du bon fonctionnement des cellules. De manière paradoxale, c’est quand ce processus se dérègle, quand certaines cellules se caractérisent par une « non mort », que les cancers peuvent se développer et mettre en jeu le pronostic vital.

Abdel Aouacheria (Université de Montpellier) décrypte ces processus tumoraux dans un chapitre de la Mort, architecte du vivant, aux éditions Belin. Il raconte aussi les stratégies thérapeutiques à l’œuvre pour empêcher ces cellules de devenir « immortelles ».


Si la mort cellulaire programmée est indispensable au bon fonctionnement du vivant, elle peut aussi devenir son ennemie. Trop peu de mort, et les cellules s’accumulent anarchiquement : c’est le cancer. Trop de mort, et les tissus s’atrophient, comme dans les maladies dégénératives.

Une mort cellulaire aberrante peut perturber le développement embryonnaire, fragiliser l’immunité, altérer la fertilité ou nuire aux fonctions cognitives. Les cellules ne meurent plus pour laisser place au neuf ; elles s’éteignent massivement ou, à l’inverse, persistent effrontément quand elles devraient disparaître, compromettant ainsi les fonctions essentielles des tissus et des organes.

Le même processus, qui dans un cadre physiologique vise à promouvoir l’intégration et l’harmonie, peut, dans un autre contexte, revêtir un tout autre visage, mortifère, et conduire à des pathologies graves, voire provoquer la mort de l’organisme tout entier.

Cancer : quand la mort cellulaire est en panne

Selon les données du CépiDe (le Centre d’épidémiologie sur les causes médicales de décès) de l’Inserm, les cancers constituent la première cause de mortalité en France, représentant environ un quart des décès en 2023.

Parmi les plus meurtriers figurent les cancers du poumon, du côlonrectum, de la prostate et du pancréas.

Mais quel rôle joue exactement la mort cellulaire dans cette hécatombe biologique ? Quels sont les liens entre cancers et mort cellulaire ?

La cancérisation est une dérive cellulaire progressive, multifactorielle, marquée par une succession d’étapes. D’abord, l’initiation, où une mutation génétique irréversible altère un gène clé (un oncogène ou un gène suppresseur de tumeur), souvent sous l’effet d’un agent mutagène, comme certaines substances chimiques ou des radiations.

Puis vient la promotion, phase au cours de laquelle les cellules mutées prolifèrent de manière excessive sous l’influence de signaux environnementaux ou hormonaux, favorisant l’accumulation de clones déviants.

Enfin, la progression correspond à l’accumulation d’anomalies additionnelles qui dotent les cellules transformées de nouveaux pouvoirs, tels qu’envahir les tissus, échapper à l’immunité et coloniser d’autres organes après avoir formé des métastases.

Des cellules incapables de mourir quand il le faudrait

Dans une synthèse remarquable publiée en 2000, puis mise à jour dix ans plus tard, deux médecins californiens, Douglas Hanahan et Robert Weinberg, ont formalisé les caractéristiques fondamentales des cellules cancéreuses. Parmi les « signes distinctifs du cancer », on trouve sans surprise la résistance à la mort cellulaire programmée.

Le constat que font ces auteurs est sans appel :

« La capacité des populations de cellules tumorales à se multiplier est déterminée non seulement par le taux de prolifération cellulaire, mais aussi par le taux d’attrition des cellules. La mort cellulaire programmée –­l’apoptose – représente une source majeure de cette attrition. Les preuves s’accumulent, principalement à partir d’études sur des modèles de souris et des cellules cultivées, ainsi qu’à partir d’analyses descriptives de biopsies à différentes étapes de la carcinogenèse humaine, que la résistance acquise à l’apoptose est une caractéristique de la plupart des types de cancers, voire de tous les types de cancers. »

À l’échelle cellulaire, la résistance à la mort favorise la survie de cellules présentant des altérations génétiques majeures, promouvant ainsi l’instabilité génomique, qui est un moteur clé de la carcinogenèse. Ce défaut d’élimination alimente une spirale de mutations, favorise la sélection de clones de plus en plus agressifs et booste le potentiel invasif de la tumeur. Ce n’est donc pas seulement la multiplication anarchique des cellules qui caractérise le cancer, mais aussi leur incapacité à mourir quand il le faudrait.

La tumeur résiste aux signaux de mort et façonne son environnement

La résistance à l’apoptose est par ailleurs étroitement liée à la plasticité cellulaire. De nombreuses cellules cancéreuses subissent une transformation (la transition épithélio-mésenchymateuse, ou EMT), qui les rend plus mobiles et invasives, mais aussi moins sensibles aux signaux de mort. Ces cellules acquièrent notamment une tolérance au stress oxydatif, ce qui leur permet de survivre dans des environnements tissulaires hostiles.

Simultanément, la tumeur façonne son microenvironnement. Elle stimule l’angiogenèse, c’est-à‑dire la formation de nouveaux vaisseaux sanguins, pour s’assurer un apport constant en oxygène et en nutriments. Elle sécrète également des cytokines inflammatoires qui contribuent à créer un milieu favorable à sa propre croissance. La résistance à la mort cellulaire s’inscrit dans toute une dynamique d’adaptations cellulaires, métaboliques et immunologiques.

Des métastases favorisées aussi par l’arrêt de la mort cellulaire

Ce blocage de l’apoptose (cette mort cellulaire qui sculpte nos tissus, ndlr) joue aussi un rôle central dans la dissémination métastatique. Pour quitter leur site d’origine et coloniser d’autres organes, les cellules tumorales doivent résister aux forces mécaniques des tissus qu’elles traversent, mais aussi échapper aux défenses immunitaires. Or, elles y parviennent en partie en détournant l’action des lymphocytes T cytotoxiques, ces cellules du système immunitaire chargées de traquer et de détruire les cellules anormales.

Pour ce faire, les tumeurs surexpriment des molécules inhibitrices telles que PD-L1 (programmed deathligand 1), qui se lie au récepteur PD-1 (programmed death-1) présent à la surface des lymphocytes T, les désactivant et court-circuitant ainsi la réponse immunitaire.

Traiter les cancers en réactivant l’apoptose

Ce mécanisme d’évasion a ouvert la voie à des thérapies innovantes, utilisant des inhibiteurs de points de contrôle immunitaire (comme les anticorps anti-PD-1), qui permettent de restaurer la capacité des lymphocytes à reconnaître et détruire les cellules tumorales. Ces traitements ont révolutionné le pronostic de certains cancers jusqu’alors très résistants, en redonnant au système immunitaire les moyens de faire son travail.

De façon générale, la plupart des traitements anticancéreux visent à réactiver les voies de mort cellulaire dans les tumeurs, qu’il s’agisse de chimiothérapies, de radiothérapies ou de thérapies ciblées. Mais là encore, la plasticité des cellules cancéreuses complique la tâche. Lorsque les mécanismes d’autodestruction sont gravement altérés, les traitements deviennent inefficaces.

Des voies de survie comme PIK/AKT (une voie de signalisation qui joue un rôle dans la croissance, la prolifération et la survie cellulaire, ndlr) ou NF-KB (une famille de protéines impliquées dans la réponse immunitaire, ndlr), souvent hyperactivées dans les cancers, permettent aux cellules tumorales de contourner les effets cytotoxiques des thérapies. Cet exemple illustre la manière dont les cellules tumorales manipulent activement les voies de la mort cellulaire pour assurer leur propre survie.

Les cellules cancéreuses, des entités « quasi immortelles »

Le cancer, en plus d’échapper aux signaux létaux, subvertit également les voies de survie, car la résistance à la mort cellulaire confère un avantage sélectif aux cellules tumorales. Cette résistance fait des cellules cancéreuses des entités « quasi immortelles », capables de se multiplier sans frein en échappant aux mécanismes normaux de contrôle, de remodeler leur environnement et de survivre loin de leur territoire d’origine.

C’est cette aptitude à persister envers et contre tout qui fait du cancer non seulement une maladie de la prolifération, mais aussi une maladie de la « non-mort » cellulaire qui, paradoxalement, peut finir par provoquer la mort de l’organisme. Au fond, tout cancer est voué à scier la branche sur laquelle il se trouve…

The Conversation

Abdel Aouacheria est membre fondateur de la Chaire Reliance en complexité (de la Fondation de l’Université de Montpellier) et de la Chaire Unesco Complexité, consacrées à la pensée complexe d’Edgar Morin.
Il bénéficie d’un financement de l’ANR (projet MitoDanger ANR-24-CE34-1332).

– ref. Cancer : quand des cellules résistent à leur mort programmée et favorisent le développement des tumeurs – https://theconversation.com/cancer-quand-des-cellules-resistent-a-leur-mort-programmee-et-favorisent-le-developpement-des-tumeurs-290222

Canicules et pollution : quelle évolution entre 2003 et 2026 ?

Source: The Conversation – in French – By Bertrand Bessagnet, Director of Research, Centre national de la recherche scientifique (CNRS)


L’ESSENTIEL

  • Les vagues de fortes chaleurs sont propices à la formation des pics de pollution à l’ozone.

  • Lors de la canicule d’août 2003, les niveaux atteints avaient été spectaculaires.

  • L’instauration, depuis plus de vingt ans, de politiques de lutte contre la pollution atmosphérique a permis d’éviter le pire lors des vagues de chaleur européennes du printemps et de l’été 2026.


La canicule de juin 2026 a frappé l’Europe avec une intensité remarquable. Températures dépassant les 35 à 40 °C le jour, restant élevées la nuit, ciel dégagé, atmosphère stagnante, tous les ingrédients étaient réunis pour produire un épisode majeur de pollution à l’ozone aux conséquences néfastes pour la santé humaine et celle des écosystèmes.

Pourtant, contrairement à la canicule historique d’août 2003, cette pollution à l’ozone n’a pas atteint les niveaux extrêmes du passé. Ce constat n’est pas dû au hasard : il est le résultat direct de vingt années de politiques de réduction des émissions de polluants atmosphériques, qui ont profondément transformé la chimie de l’atmosphère européenne.

Le « mauvais ozone »

Pour comprendre cette évolution, il faut revenir sur ce qu’est la pollution à l’ozone. L’ozone dont il est question ici est troposphérique. Il est parfois appelé « mauvais ozone » pour le distinguer de l’ozone stratosphérique, qui forme, de 15 kilomètres à 35 kilomètres d’altitude, la couche d’ozone qui nous protège des ultraviolets (UV) du soleil.

Le mauvais ozone, lui, apparaît dans la basse atmosphère que nous respirons. Il se forme lors de forts ensoleillements à partir de composés dits « précurseurs d’ozone » : les oxydes d’azote issus du trafic routier, de la combustion industrielle ou des feux, et les composés organiques volatils émis notamment par les véhicules et les solvants. C’est pour cela qu’il est particulièrement scruté lors des canicules.




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En Europe et particulièrement en France, la pollution à l’ozone est étudiée notamment avec le modèle CHIMERE, qui permet la réalisation de simulations et de prévisions. C’est lui qui nous a permis de comprendre l’ampleur de l’évolution entre 2003 et 2026.

Août 2003 : l’épisode fondateur qui a révélé la vulnérabilité de l’Europe

Pour saisir le chemin parcouru, il faut commencer par mieux comprendre le point de départ : la canicule d’août 2003 reste l’un des événements atmosphériques les plus marquants en Europe. Les conditions météorologiques étaient également exceptionnellement favorables à la formation d’ozone.

À cette époque, les émissions de dioxyde d’azote et de composés organiques volatils (COV) à l’origine du mauvais ozone étaient très élevées, en particulier celles issues du transport, de l’industrie et des solvants. Le résultat fut spectaculaire : des concentrations d’ozone dépassant 180 microgrammes par mètre cube (µg/m3) sur de vastes régions, et même 240 µg/m3 dans certaines zones françaises, comme le rappelle l’étude réalisée par le climatologue Robert Vautard et ses collaborateurs.

Ces seuils européens de 180 µg/m3 (information) et 240 µg/m3 (alerte) pour l’ozone ont été définis dans la directive européenne « qualité de l’air » 2024/2881, à partir d’analyses toxicologiques et épidémiologiques montrant qu’une exposition de courte durée au‑delà de ces niveaux entraîne des effets respiratoires mesurables, d’abord pour les groupes sensibles puis pour l’ensemble de la population.

Cet épisode a ainsi servi de déclencheur politique. Il a mis en lumière la nécessité de réduire les émissions de précurseurs de l’ozone, et a contribué à l’adoption de normes plus strictes au niveau européen.

2003–2026 : vingt ans de transformation silencieuse

Depuis 2003, l’Europe a engagé une réduction massive des émissions de précurseurs d’ozone. Les émissions de dioxyde d’azote (NOx) ont chuté de plus de 50 %, celles des composés organiques volatils (COV) ont également fortement diminué. Les sources les plus polluantes ont été régulées avec notamment le renforcement des normes, passant d’Euro IV à Euro VI pour les véhicules, l’utilisation moindre du charbon dans la production électrique, la mise en place de zones à faibles émissions (ZFE) dans les grands centres urbains et la mise en place de nombreuses réglementations dans l’industrie.

Ces mesures ont profondément modifié la chimie de l’atmosphère. Même si les canicules sont désormais plus fréquentes et plus intenses en raison du changement climatique, elles ne produisent plus lors des pics les mêmes niveaux d’ozone qu’au début des années 2000.

Rejouer la canicule de juin 2026 dans un « monde parallèle »

Pour prendre la mesure de ces évolutions vertueuses, les travaux de modélisation numériques sont utiles. On peut modifier virtuellement la météorologie ou les émissions, mais également un autre paramètre important : les conditions aux frontières du territoire, ou « conditions limites », que l’on étudie.

Une condition limite dans un modèle de qualité de l’air à domaine limité, c’est simplement l’air qui arrive depuis l’extérieur du domaine et que le modèle doit connaître pour pouvoir calculer correctement ce qui se passe à l’intérieur. Ici, afin de mesurer l’impact réel des politiques européennes de réduction des émissions, le modèle CHIMERE a été utilisé pour simuler la canicule de juin 2026 dans trois configurations utilisant les mêmes conditions météorologiques que celles de juin 2026 :

  1. la situation réelle, avec les émissions (dans les faits, les plus récentes publiées) et les conditions aux frontières européennes réelles de juin 2026 ;

  2. la simulation avec les émissions de juin 2003 et les conditions aux frontières européennes typique de juin 2003 ;

  3. la simulation avec les émissions de juin 2003 et les conditions aux frontières européennes réelles de juin 2026.

Cette approche permet de répondre à une question simple mais essentielle : que se serait-il passé si l’Europe n’avait pas réduit ses émissions d’origine humaine depuis 2003 ?

Des bénéfices évidents

Les résultats sont sans appel : l’ozone aurait été bien plus élevé en juin 2026 sans les politiques sur l’air.

La carte montre simplement que si l’Europe avait encore connu les émissions de pollution de 2003 et les conditions aux frontières typiques de cette année-là, l’ozone aurait été beaucoup plus élevé dans la plupart des régions. On parle de différences de l’ordre de plusieurs dizaines d’unités, donc clairement visibles particulièrement en France.

Seules quelques zones montrent des différences contrastées minimes : dans des zones très polluées comme, par exemple, au large des Pays-Bas. La complexité de la chimie de l’ozone y apparaît clairement : certains gaz des émissions détruisent normalement l’ozone ; quand on réduit ces émissions, on retire aussi ce « nettoyage », donc l’ozone peut légèrement monter. C’est un petit effet souvent local, normal en chimie atmosphérique, même si l’ozone baisse globalement partout ailleurs.

Visualisation des différentes simulations.
Fourni par l’auteur

Les séries temporelles moyennées des maximums journaliers d’ozone aux stations rurales en France montrent également que les configurations 2 et 3 dépassent systématiquement les observations réelles et la simulation de référence 1.

Les différences atteignent de 20 à 30 µg/m3 pendant les jours les plus chauds, ce qui est considérable, mais cette moyenne lisse les contrastes : elle cache, en réalité, des écarts locaux bien plus forts, que l’on ne découvre qu’en regardant les données station par station. Certaines stations de mesures sont ainsi davantage influencées par les émissions polluantes issues de zones industrielles ou fortement urbanisées.


Fourni par l’auteur

Les émissions intra-européennes sont le facteur dominant de ces différences notamment au plus fort de l’épisode. Les conditions aux frontières du domaine, c’est-à-dire la pollution importée, jouent un rôle secondaire comme le montre le faible écart entre les courbes rouge (2) et bleu (3). La hausse des concentrations est donc principalement due à la réduction des émissions européennes.

Le diagnostic est solide parce que le modèle reproduit très bien la situation réelle (1) : la courbe simulée et la courbe des « observations » sont presque superposées. Autrement dit, si le modèle arrive déjà à reproduire fidèlement ce qui s’est réellement passé, on peut avoir confiance dans ce qu’il dit lorsqu’on change les données d’entrée.

Un bénéfice sanitaire majeur

Cette progression peut nous réjouir, car l’ozone est un oxydant puissant. Il provoque des irritations des voies respiratoires, une aggravation de l’asthme, une augmentation des hospitalisations. En juin 2026, la baisse des émissions a réduit l’exposition de millions de personnes, en particulier dans les régions les plus touchées par la chaleur.

L’ozone peut également abîmer les feuilles des végétaux et ralentir la croissance des plantes, ce qui fragilise les écosystèmes naturels. Dans les cultures agricoles, il réduit également le rendement de manière notable, car les plantes exposées produisent moins de biomasse et donc moins de grains ou de fruits.

Le message est clair, les politiques « air » fonctionnent. La canicule de juin 2026 aurait pu être un « retour à août 2003 », mais, heureusement, ne l’a pas été. Dans un climat où les canicules deviennent plus fréquentes, ces politiques sont un rempart essentiel.

Néanmoins, gardons en tête que, à l’échelle mondiale, les concentrations de mauvais ozone ont en moyenne tendance à augmenter, notamment sous l’effet du réchauffement climatique, qui favorise sa formation si l’on reste à émissions constantes. Autrement dit, ces progrès ne doivent pas conduire à baisser la garde : il faut continuer à réduire les émissions au niveau global pour éviter que le réchauffement climatique en cours ne reprenne le dessus.


Remerciements : ce travail a bénéficié d’un accès aux ressources de calcul haute performance (HPC) du Très Grand Centre de calcul (TGCC) du Commissariat à l’énergie atomique et aux énergies alternatives (CEA), gérées par GENCI (A0190116867).

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

– ref. Canicules et pollution : quelle évolution entre 2003 et 2026 ? – https://theconversation.com/canicules-et-pollution-quelle-evolution-entre-2003-et-2026-290185

Les entreprises qui veulent revenir sur le télétravail jouent-elles contre leur camp ?

Source: The Conversation – in French – By Caroline Diard, Professeur associé – Département Droit des Affaires et Ressources Humaines, TBS Education


L’ESSENTIEL

  • Ubisoft, Deloitte et d’autres ont annoncé ces derniers mois vouloir revenir sur le télétravail tel qu’il était pratiqué jusque-là. Simultanément, il est mobilisé comme solution en cas de fortes chaleurs ou de menaces sur la sécurité.

  • Côté salariés, un retour en arrière produirait une vague de mécontentements, pouvant aller jusqu’à la démission.

  • Il est urgent de revoir la façon dont le télétravail est envisagé par les employeurs. Ce n’est plus seulement une modalité pour continuer à produire en période difficile, mais un vrai outil d’attractivité et de stratégie RH.


L’année 2025 a été marquée par un tournant dans l’histoire du télétravail : l’annonce du « retour au bureau ». Cette annonce a été vite oubliée avec les épisodes de canicule, d’intempéries ou d’insécurité où le télétravail apparaît comme un moyen de protéger les salariés. Ainsi, pendant la canicule, dès le mois de juin, les autorités, ont appelé les Franciliens à privilégier le télétravail lorsque cela est possible et à éviter les déplacements non indispensables.

Le télétravail apparaît comme une solution pour protéger certains salariés en cas de fortes chaleurs, voire d’insécurité




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Retour au bureau, travelling arrière

Aux États-Unis, Deloitte a conditionné les bonus à la présence au bureau tandis qu’Amazon a échoué à imposer un retour en présentiel faute de locaux suffisants.

En France, c’est dès octobre 2024 que les salariés d’Ubisoft ouvrent la marche et mènent une grève historique contre la réduction du télétravail, révélant les crispations autour de cette modalité d’organisation du travail. À la Société générale, une contestation similaire a éclaté en juillet 2025. Le battage médiatique est alors immense.

En 2026, c’est au tour d’Airbus de faire le buzz avec la volonté de la direction d’imposer quatre jours sur site.

Le télétravail, un facteur d’attractivité de l’employeur

Derrière ce qui est présenté comme un retour en arrière et a été très médiatisé se cachent vraisemblablement un débat idéologique et des intérêts divergents, des difficultés managériales ou des velléités de contrôle. Mais, au-delà de ce bruit médiatique, que disent les chiffres officiels ?

En 2025, seulement 10 % des entreprises ont réduit les jours autorisés en télétravail, selon une étude menée par l’Association pour l’emploi des cadres (Apec). Cette enquête montre que les entreprises dressent un bilan positif du télétravail. Ainsi, 74 % des cadres indiquent qu’ils seraient mécontents en cas de réduction du nombre de jours de télétravail. La proportion monte à 80 % dans l’hypothèse d’une suppression. Près de la moitié d’entre eux envisageraient même de changer d’entreprise ! Une tendance confirmée par l’Observatoire UGICT-CGT dans une étude de 2025 avec un répondant sur deux prêt à démissionner en cas de suppression du télétravail !

Ces chiffres ne vont donc pas dans le sens des annonces de « retour au bureau » généralisé. Il paraît très paradoxal de réduire le télétravail, alors même que cela pourrait produire des démissions, un déficit d’attractivité et une baisse de motivation.

Tous ces paradoxes nous ont conduits à un questionnement : le télétravail est-il devenu un mode d’organisation incontournable et un outil de rétribution pour les salariés ?

Le télétravail, une forme de rétribution ?

C’est sur le constat de ce paradoxe que nous avons envisagé de rencontrer à travers trois entretiens qualitatifs semi-directifs des acteurs qui ont vécu l’évolution du télétravail dans leurs organisations respectives. Ces regards croisés ont permis d’échanger sur quatre thèmes dont la rétribution. Nous avons ainsi échangé avec Frédéricke Sauvageot, directrice QVCT du domaine immobilier chez Orange, avec un associé fondateur d’une société de conseil en cybersécurité dont les salariés sont en télétravail total et avec un responsable de coordination de projets RH dans une entreprise de transport. Les résultats de ces travaux sont à paraître dans la revue RAILS – Review of Advances in Industry, Logistics & Supply Chains.

Des chercheurs avaient déjà révélé que le télétravail est désormais considéré comme une forme de rétribution, au même titre que les avantages en nature ou financiers. Or, la rétribution désigne classiquement l’ensemble des contreparties du travail (rémunérations en nature ou en espèces). Il s’agit des rémunérations matérielles (qui ajoutent les rémunérations en nature aux rémunérations financières) et les gratifications symboliques ou morales.

À la recherche d’un équilibre contribution-rétribution

C’est Adams (1963 qui a mis en avant la théorie de l’équité : les salariés évaluent en permanence l’adéquation entre leurs efforts, leurs récompenses, et celles de leurs pairs. La motivation dépend d’un équilibre perçu entre la contribution et la rétribution.

Avec les nombreuses annonces de retour en arrière, plusieurs défis majeurs se dessinent alors dans les débats : les enjeux de flexibilité (réduction des temps de transports, conciliation des temps de vie), fidélisation et renforcement de l’attractivité et rétribution perçue sont sous-estimés. Les grèves et résistances ont montré que la transition vers l’hybridation (mix présentiel-distanciel) est difficile pour certains dirigeants qui craignent une baisse de productivité ou une fragmentation des équipes, ce que les études récentes réfutent.

« La généralisation du télétravail a conduit à rechercher de nouvelles solutions pour s’adapter aux nouvelles modalités de travail et parfois à innover, que ce soit dans l’organisation du travail, les modes de management ou encore dans la mise en place de nouvelles technologies. »




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Un élément du « package » global, source d’attractivité

Notre analyse révèle que le télétravail peut agir comme une forme de rétribution, intégrée au package global proposé aux salariés. Comme innovation organisationnelle, il s’accompagne d’une flexibilité renforcée, tout en soulevant des questions sur son intégration dans les politiques de rémunération.

Contrairement aux clichés médiatiques évoquant un éventuel retour au bureau – phénomène limité à certaines grandes entreprises technologiques, notamment américaines –, notre analyse, en phase avec les travaux académiques de référence, confirme que le télétravail est devenu une pratique irréversible.

« Maintenant, c’est utilisé effectivement comme outil d’attractivité, parce que même dans des offres de stage ou d’apprentissage, certaines directions le mettent en avant, donc c’est une façon d’attirer les plus jeunes. »

Nécessaires mesures d’accompagnement

L’intégration du télétravail comme un élément comptant dans la rétribution invite les entreprises à aller au-delà et à revoir certaines de leurs pratiques. Parmi les mesures qui contribueront à ce que le télétravail soit intégré par les salariés comme un élément de rétribution, figurent :

  • la communication sur l’accès au télétravail dès l’offre d’emploi ;

  • l’intégration du télétravail comme un avantage en nature, avec des aides complémentaires (équipement ergonomique, abonnements coworking) ;

France 3 Pays de Loire, 2025.
  • l’analyse des pratiques des concurrents pour rester compétitif sur le marché du travail ;

  • la proposition d’alternatives et d’aménagements spécifiques pour les postes où le télétravail n’est pas possible et pour les métiers incompatibles avec le télétravail (semaine de 4 jours, horaires décalés) afin de préserver l’équité interne ;

  • la modularité des accords et des chartes afin de s’adapter aux besoins spécifiques sans remettre en cause l’équité globale.

L’autonomie et la liberté offertes par le télétravail s’opposent parfois aux logiques de contrôle traditionnelles. La volonté de certaines entreprises de réduire ou de supprimer le télétravail a conduit à des levées de boucliers inattendues, révélant l’attachement à cette modalité d’organisation, qui peut devenir un outil d’attractivité, de fidélisation et de rétribution. Ainsi, Airbus a pris très récemment la mesure de ces attentes fortes des salariés. Après l’annonce de la réduction du télétravail et face à la protestation des salariés, l’avionneur a fait marche arrière.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

– ref. Les entreprises qui veulent revenir sur le télétravail jouent-elles contre leur camp ? – https://theconversation.com/les-entreprises-qui-veulent-revenir-sur-le-teletravail-jouent-elles-contre-leur-camp-288025

Ce que le cas Natalie Harp révèle du système Trump

Source: The Conversation – in French – By Frédérique Sandretto, Adjunct assistant professor, Sciences Po

Le 18 août 2025, dans le bureau Ovale, sous les yeux de J. D. Vance et de Donald Trump, Natalie Harp finalise un post du président sur Truth Social pendant une rencontre avec plusieurs leaders européens.
Daniel Torok/Site officiel de la Maison-Blanche

L’ESSENTIEL

  • Le rôle exact d’une assistante de Donald Trump, omniprésente à ses côtés depuis des années, fait débat dans la vie politique états-unienne.

  • Selon certains observateurs, Natalie Harp exercerait une influence significative sur le filtrage des informations dont le président prend – ou non – connaissance.

  • Ces révélations montrent une nouvelle fois à quel point le système trumpien repose sur la loyauté personnelle plus que sur les fonctions officielles et les compétences professionnelles.


Le nom de Natalie Harp était encore inconnu du grand public il y a quelques mois. Il est désormais devenu l’un des plus commentés de l’entourage de Donald Trump. À 35 ans, cette ancienne présentatrice de la chaîne conservatrice One America News Network est devenue l’une des assistantes les plus proches du président des États-Unis. Sa présence permanente auprès de lui, son rôle dans la circulation de l’information jusqu’au bureau Ovale et son implication présumée dans la gestion de ses publications sur Truth Social ont progressivement transformé une simple collaboratrice en personnage politique à part entière.

La polémique a véritablement changé d’échelle le 16 août 2026, quand le sénateur démocrate de Géorgie Jon Ossoff, candidat à sa réélection en novembre, a explicitement mentionné Natalie Harp lors d’un meeting de campagne à Atlanta. Après avoir accusé Donald Trump de préférer le golf, les voyages et son projet de salle de bal à l’exercice de ses fonctions présidentielles, il a lancé une formule destinée à frapper les esprits : le président voudrait surtout « construire sa salle de bal et voyager avec Natalie » dans ce qu’il a qualifié de « flying palace », le palais volant offert par le Qatar.

La sortie d’Ossoff est intervenue à 77 jours exactement des élections de mi-mandat du 3 novembre 2026. Le calendrier est donc particulièrement sensible. Pour un président dont la deuxième administration est déjà confrontée à de multiples controverses, toute interrogation sur son entourage, son emploi du temps ou sa capacité à exercer pleinement ses fonctions peut devenir un sujet électoral.

Le lendemain, interrogé sur les propos d’Ossoff, Trump n’a pas répondu sur le fond. Il a préféré attaquer le sénateur démocrate sur son physique, le comparant une nouvelle fois, du fait d’une supposée ressemblance physique, à Pee-wee Herman, un personnage de fiction grotesque et maladroit campé dans les années 1980 par le comédien Paul Reubens dans plusieurs films et séries.

Dans le même temps, la communication de la Maison-Blanche s’est déchaînée contre Ossoff, avec des attaques personnelles particulièrement virulentes de Steven Cheung, le directeur de la communication de la présidence, et de Davis Ingle, son porte-parole. Le pouvoir aurait pu considérer la sortie du sénateur comme une simple provocation destinée à mobiliser son électorat local. Il a au contraire contribué à lui donner une dimension nationale.

Une femme devenue indispensable au président

Qui est donc Natalie Harp ?

Son parcours est d’abord celui d’une Californienne diplômée de la Point Loma Nazarene University puis titulaire d’un MBA obtenu à la Liberty University en 2015. Son passage par Liberty, université évangélique très conservatrice devenue un important vivier du mouvement chrétien conservateur américain, aide à comprendre son insertion idéologique dans l’univers républicain. Elle travaille ensuite dans divers médias conservateurs avant de rejoindre progressivement l’entourage politique de Donald Trump.

Mais c’est son histoire personnelle qui la fait connaître à l’échelle nationale.

Natalie Harp souffre depuis sa jeunesse d’une forme rare de cancer des os de stade 2. En 2015, une erreur médicale lors d’une perfusion l’aurait laissée dans un état extrêmement grave, avec des douleurs importantes et une mobilité fortement réduite. Après deux chimiothérapies qui n’avaient pas produit les résultats espérés et alors qu’elle affirmait avoir rencontré des difficultés pour accéder à des essais cliniques, elle cherche d’autres solutions thérapeutiques. Elle affirme que le programme fédéral Right to Try (« le droit d’essayer »), signé par Donald Trump en 2017, lui a permis d’accéder à une nouvelle possibilité thérapeutique.

Rappelons que Right to Try ouvre à des des patients en impasse thérapeutique un accès dérogatoire à des traitements expérimentaux n’ayant validé que la phase I. En contournant les règles imposées par la Food and Drug Administration (FDA), il réaffirme une logique de souveraineté individuelle face au risque médical et déplace la charge éthique vers le binôme patient‑médecin. Cette mesure s’inscrit dans une rhétorique de dérégulation valorisant la liberté de choix en situation critique.

Le récit poignant de Harp devient rapidement un puissant instrument politique.

En juin 2019, elle raconte son combat contre la maladie sur Fox News. Donald Trump la remarque. Il la présente comme une jeune femme dont la vie aurait été positivement transformée par sa politique de santé. Quelques jours plus tard, il l’invite à monter sur scène lors d’une conférence de la Faith and Freedom Coalition à Washington. Harp le qualifie alors de « Good Samaritan ». La relation politique est née.

Son histoire sera ensuite reprise lors de la Convention nationale républicaine de 2020. Harp devient membre du conseil consultatif de la campagne Trump et prend la parole devant la convention. Elle ne se contente plus d’être une survivante du cancer témoignant de son expérience : elle devient une militante convaincue de Donald Trump et de son projet politique.

Il existe toutefois une importante nuance factuelle. Des médecins et des journalistes ont contesté l’idée selon laquelle le programme Right to Try aurait directement « sauvé » Natalie Harp. Le Washington Post a notamment souligné que son traitement avait commencé avant l’entrée en vigueur de la loi et que le médicament utilisé était déjà approuvé par la FDA, même si son utilisation dans son cas particulier pouvait relever d’un usage différent. Autrement dit, le récit personnel de Harp et la réalité médicale et réglementaire ne se recouvrent pas nécessairement.

Cette distinction n’a toutefois pas empêché Harp de prendre de plus en plus de place au sein de l’écosystème trumpien.

De la militante à « l’imprimante humaine »

Après son passage dans les médias conservateurs, Natalie Harp entre plus profondément dans l’univers Trump. À partir de 2022, elle travaille auprès de l’ancien président alors que celui-ci prépare son retour au pouvoir. Son rôle est d’abord difficile à définir avec précision. Elle accompagne Trump sur les terrains de golf et dans ses nombreux déplacements, et se trouve à ses côtés aussi bien à la Maison-Blanche que durant le sommet de l’Otan, le 8 juillet dernier à Ankara.

Elle acquiert une fonction singulière : celle d’Executive Assistant. Son rôle consiste à filtrer, à sélectionner et surtout à imprimer les informations destinées au président, qui n’aime pas lire sur écran. Un surnom lui est alors accolé : « the Human Printer », l’imprimante humaine.

L’expression résume un mode de fonctionnement très particulier. Harp transporterait une imprimante portable et imprimerait des articles, des publications sur les réseaux sociaux, des messages et des informations favorables à Trump, afin qu’il puisse les consulter immédiatement. Elle est ainsi devenue une sorte de filtre humain entre le président et le flot numérique qui l’entoure.

Ce détail peut sembler anecdotique. Il ne l’est pas.

Dans la présidence Trump, les réseaux sociaux ne constituent pas une simple annexe de la communication officielle. Ils sont au cœur de l’exercice du pouvoir. Donald Trump utilise Truth Social pour annoncer des décisions, attaquer ses adversaires, commenter les crises internationales et imposer son agenda médiatique. Celui – ou celle – qui contrôle une partie de l’information qui lui est présentée peut donc potentiellement exercer une influence politique considérable.

La question n’est donc plus seulement de savoir qui écrit les messages de Donald Trump. Elle est de savoir qui contribue à déterminer ce que le président voit, lit et considère comme digne de son attention.

C’est à ce niveau que le rôle de Natalie Harp devient politiquement intéressant.

Vers un nouveau scandale politique ?

Dans leur récent livre Regime Change, deux journalistes du New York Times, Maggie Haberman et Jonathan Swan, décrivent une proximité inhabituelle entre Trump et sa jeune collaboratrice. Harp aurait notamment laissé au président des notes personnelles très admiratives. L’une d’elles aurait comporté une formule particulièrement forte : « You are all that matters to me » : « Rien d’autre que vous ne compte pour moi. » Dans d’autres messages, elle aurait présenté Trump comme son « Guardian and Protector ».

Maggie Haberman a récemment utilisé une autre métaphore que celle de l’imprimante humaine pour décrire Harp : celle d’un « binky », autrement dit un objet de réconfort auquel on reste attaché, un doudou en langage plus trivial. L’expression est volontairement provocatrice, mais elle renvoie à une idée plus sérieuse : Harp pourrait être devenue une présence rassurante et presque permanente dans l’environnement du président.

Pourquoi cette collaboratrice de 35 ans bénéficie-t-elle d’un accès aussi régulier et aussi direct à un président de 80 ans ? Pourquoi voyage-t-elle avec lui ? Quel est exactement son rôle dans la production et la diffusion des messages présidentiels ? Quelle quantité d’informations filtre-t-elle avant qu’elle ne parvienne au président ? Et, surtout, où se situe la frontière entre la confiance personnelle et l’exercice d’une fonction politique ?

Soulignons qu’aucun élément public ne permet d’affirmer que Donald Trump et Natalie Harp entretiendraient une relation amoureuse ou sexuelle. Mais Donald Trump a derrière lui une longue histoire de scandales sexuels. Cette histoire, et ses multiples déclarations vulgaires sur les femmes – déclarations que ses partisans qualifient pudiquement de « grivoises » –, ont nécessairement un impact sur la manière dont la moindre proximité avec une femme nettement plus jeune que lui est perçue par les médias et par l’opinion.

À moins de trois mois des élections de mi-mandat, le nom de Natalie Harp s’est désormais invité dans la bataille électorale américaine. Sa proximité avec Donald Trump et sa visibilité croissante au sein de son entourage en font une figure de plus en plus commentée du mouvement MAGA. Pour les démocrates, cette ascension offre surtout une nouvelle occasion de mettre en cause le fonctionnement de la présidence Trump et la place occupée par un cercle de fidèles particulièrement loyaux.

Au-delà de la personnalité de Natalie Harp, c’est donc le fonctionnement du pouvoir trumpiste qui est en jeu. Son parcours illustre une évolution de la politique américaine dans laquelle la fidélité au président peut devenir un capital politique à part entière. Les démocrates pourraient exploiter cette séquence pour dénoncer une présidence qu’ils décrivent comme de plus en plus personnalisée, dans laquelle l’accès au président et l’influence politique reposeraient largement sur la proximité personnelle.

Reste toutefois à mesurer la portée électorale de cette controverse. Les élections de mi-mandat se joueront principalement sur des préoccupations beaucoup plus concrètes pour les électeurs : le coût de la vie, l’économie, l’immigration, la sécurité ou encore la politique étrangère. La question sera donc de savoir si le cas Harp peut s’inscrire dans un récit politique suffisamment large pour dépasser le simple épisode médiatique.

The Conversation

Frédérique Sandretto ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Ce que le cas Natalie Harp révèle du système Trump – https://theconversation.com/ce-que-le-cas-natalie-harp-revele-du-systeme-trump-290073

Ce que les rituels bassari au Sénégal nous apprennent sur la protection de la biodiversité

Source: The Conversation – in French – By Idrissa Manka, Doctorant en Anthropologie et en Archéologie, Université Cheikh Anta Diop de Dakar

Chez les Bassaris, dans le sud du Sénégal, certains arbres, forêts et autres plantes ne sont pas de simples ressources. Ils sont aussi des lieux sacrés, liés aux esprits, aux ancêtres et à la mémoire collective. Ce lien sacré porte un nom : le Dialan ou Angap. Les règles qui encadrent l’accès et l’utilisation des éléments du paysage peuvent ainsi contribuer à préserver certaines espèces et certains espaces naturels.

Dans une récente recherche menée autour du parc national de Niokolo-Koba, Idrissa Manka et Alioune Dème, spécialistes de l’archéologie, de l’ethnobotanique et de l’anthropologie, ont étudié le rôle des arbres dans les pratiques rituelles et spirituelles locales. The Conversation Africa les a interrogés sur les enseignements de cette étude, les menaces qui pèsent sur ces traditions et les pistes pour les préserver.


Que révèlent les rituels du Dialan sur les relations entre les communautés bassari et leur environnement ?

Le Dialan signifie autel et tire son nom du [Khaya senegalensis (caïlcédrat)](https://reboisons.nebeday.org/espece/cailcedrat). C’est un arbre utilisé à l’origine comme lieu d’invocation des forces invisibles chez les Mandingues (vaste communauté d’Afrique de l’Ouest).

L’expression Dialan désigne à la fois l’autel et les forces invisibles qui lui sont associées. Celles-ci font l’objet de vénération et de croyances collectives. Selon les populations locales, ces créatures surnaturelles sont capables de satisfaire ou de résoudre la plupart des problèmes communautaires. On les appelle beyils au pays bassari où le Dialan représentant une tradition séculaire conserve un rôle fondamental, malgré les nombreuses autres influences (modernisation, christianisme, islam, etc.).

En fait, les esprits du Dialan sont invoqués à plusieurs occasions. Parmi celles-ci, il y a le passage entre deux classes d’âge, les funérailles, la naissance, la guérison, la bénédiction, etc. Ces invocations se font par le biais de pratiques rituelles. Ces dernières nécessitent souvent l’examen de la couleur des entrailles ou des testicules du poulet après son sacrifice. L’objectif est de communiquer avec les beyils et de prédire l’avenir.

Généralement, ces rituels se déroulent dans des endroits spécifiques tels que la forêt sacrée (ekob en Bassari). Au-delà de sa dimension culturelle, celle-ci constitue une niche écologique et sert de refuge à la biodiversité grâce aux pratiques traditionnelles. Cela illustre ainsi l’interdépendance entre patrimoine immatériel et conservation environnementale.

Chez les Bassaris, le rite du Dialan permet de comprendre qu’au-delà d’être un lieu de subsistance, le milieu naturel représente un espace socialisé, sacralisé et mémorialisé. Les relations entre les hommes et certains paysages naturels sont régies par des normes rituelles (interdits, tabous, restrictions, soumission, sacrifices, etc.) et transmises au fil des générations.

Cela permet d’appréhender la manière dont les cosmologies traditionnelles participent à la protection, à la conservation et à la transmission de la biodiversité, tout en renforçant l’identité culturelle des communautés autochtones.

Pourquoi les arbres occupent-ils une place centrale dans les croyances des communautés autour du Niokolo Koba ?

Les arbres occupent une place centrale dans les systèmes de croyances des communautés adjacentes au parc national du Niokolo-Koba. Ils servent souvent d’intermédiaires entre les humains et la sphère surnaturelle pour de multiples fins : passage entre classes d’âge, naissance, guérison, purification, protection et bénédiction.

Ces croyances ancestrales, intégrées à l’identité des groupes ethniques locaux, confèrent à certains arbres une dimension culturelle, rituelle, écologique, symbolique et religieuse. Notre étude a répertorié 41 espèces à des fins magico-religieuses, dont le Khaya senegalensis, le Ceiba pentandra, l’Adansonia digitata, le Ficus gnaphalocarpa et le Parkia biglobosa généralement utilisées à ces fins.

La botanique ritualisée implique l’utilisation des plantes lors de bains et fumigations, pour des amulettes, masques, sacrifices et offrandes visant à établir une connexion avec le monde surnaturel (esprits, ancêtres, morts, etc.). Associées aux événements du cycle de vie ou à la résolution de problèmes sociaux, ces pratiques visent la santé, la protection et le bien-être social.

Les arbres sacrés, investis d’une forte valeur symbolique, constituent des marqueurs permanents de l’identité culturelle. Ils sont aussi des lieux de mémoire et des espaces privilégiés pour des rituels. Ces rituels permettent d’établir une communication avec les forces surnaturelles, considérées comme les véritables propriétaires de la nature selon les croyances locales.

En quoi vos résultats peuvent-ils contribuer à une meilleure conservation de la biodiversité autour du parc du Niokolo-Koba ?

Nos recherches mettent en évidence l’utilisation rituelle d’espèces ligneuses autour de la seconde plus grande aire protégée d’Afrique de l’Ouest. Elles établissent ainsi un lien entre patrimoine culturel immatériel et conservation de la biodiversité.

L’analyse de nos données démontre qu’au-delà de simples règles profanes, les croyances, les pratiques rituelles et les normes communautaires (tabous, restrictions et interdictions) qui régissent la gestion des espaces naturels constituent des conventions symboliques.

Celles-ci contribuent activement à la protection de certaines espèces animales et végétales, relevant ainsi d’une forme de conservation spirituelle de l’environnement.

Cette étude conclut que la réussite des stratégies de conservation et de valorisation des patrimoines culturels et naturels du Parc national du Niokolo-Koba nécessite une gouvernance territoriale participative. Pour ce faire, les autorités doivent intégrer les pratiques et priorités locales. Elles doivent également promouvoir le respect des traditions et des cultures, tout en garantissant les impératifs de conservation environnementale.

Pourquoi ces traditions sont-elles, malgré tout, en déclin et pourquoi est-il important de les préserver ?

Le déclin des traditions rituelles endogènes est lié à diverses menaces et pressions à la fois environnementales et anthropiques qui pèsent sur les espèces, leurs habitats mais aussi les communautés locales. Les perturbations naturelles, telles que les sécheresses et les changements climatiques, peuvent nuire aux habitats et entraver la conservation des espèces.

Les traditions ancestrales sont également confrontées à des menaces croissantes liées au déclin des sociétés traditionnelles, à la montée en puissance des religions monothéistes et au phénomène de la modernisation et de l’urbanisation.

Dans notre zone d’étude, ce déclin trouve en partie son origine dans des événements historiques survenus à la fin du XIXe siècle. Ceux-ci sont liés aux raids et affrontements d’islamisation impliquant les Peuls d’un côté et les Mandingues et Bassaris du territoire de Sibikiling de l’autre. Cette pression islamique s’accentue au milieu du XXe siècle avec l’arrivée du christianisme dans cette région.

Le fossé grandissant entre les sociétés modernes et la nature met davantage en péril la transmission de ces traditions. La disparition progressive des aînés et des chefs coutumiers fragilise également cette transmission aux jeunes générations. Celles-ci sont davantage intéressées par la croissance économique, l’amélioration du cadre de vie et la migration vers les centres urbains que par la préservation des savoirs écologiques traditionnels.

Trouver un successeur adéquat à un prêtre ou à chef coutumier décédé demeure de plus en plus une préoccupation majeure. À cela, s’ajoutent les déplacements forcés des communautés locales de leurs sites et terroirs ancestraux entre 1954 et 1976. Il y a aussi leur séparation physique des lieux sacrés naturels en raison des mesures de conservation. Cela a réduit les chances de préserver ces traditions africaines.

Il est donc urgent de trouver des solutions adaptées pour sauvegarder ce patrimoine culturel afin de préserver la cohésion sociale, de renforcer l’identité culturelle et de maintenir le lien sacré avec la nature.


Dr Tereza Majerovičová, Dr Miguel Ballesteros et Dr Jaromír Beneš de la faculté des sciences et du Laboratory of Archaeobotany and Palaeoecology (LAPE) de University of South Bohemia (Czech Republic) ont contribué à la réalisation de cet article.

The Conversation

Idrissa Manka bénéficie d’un financement dans le cadre du programme de mobilité Erasmus+.

Alioune Dème does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. Ce que les rituels bassari au Sénégal nous apprennent sur la protection de la biodiversité – https://theconversation.com/ce-que-les-rituels-bassari-au-senegal-nous-apprennent-sur-la-protection-de-la-biodiversite-289914