El Helicoide caraqueño: del brutalismo arquitectónico a la brutalidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello

Edificio El Helicoide, en Caracas. Damián D. Fossi Salas/Wikimedia Commons

Mi esposa me pidió algo que parecía sencillo: acercarla al Helicoide para tomar unas fotografías. Artista plástica, suele recorrer Caracas buscando en cada edificio las huellas de la ciudad que fuimos y la que aún disfrutamos. En las visitas, sus grupos de amigos celebran la diversidad de estilos, la modernidad truncada y las cicatrices arquitectónicas que marcan nuestro paisaje.

El Helicoide, levantado en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez e hibernado en las administraciones democráticas posteriores, fue concebido como un manifiesto del brutalismo: hormigón desnudo, monumentalidad sin ornamentos, funcionalidad que pretendía simbolizar progreso.

Mercedes me recordó que esa estética buscaba revelar la expresividad de los materiales, la honestidad del hormigón. Pero en Caracas, esa sinceridad se volvió metáfora de otra brutalidad: la del poder que encierra y castiga.

Esta vez, el paseo dominical no me fue grato. Durante años lo visité para acompañar a amigos condenados por haber defendido la vida en aquella célebre jornada cívica del 11 de abril de 2022. Hasta que un día normal de visita, la amenaza se hizo explícita: “Si entra, no sale; si regresa, se queda aquí”. El Helicoide se convirtió así en un fantasma personal, un recordatorio de cómo el hormigón puede ser cómplice del terror.

Sin dignidad y sin Dios

El ejercicio del poder revela siempre una tensión entre el bien y el mal. Su peor rostro se muestra en la violencia y humillación de quienes padecen persecución por causa de la justicia. La tortura, física y mental, constituye uno de los crímenes más horrendos, pues destruye cuerpos y también almas.

El Helicoide se inscribe en una genealogía de lugares donde la brutalidad se institucionalizó: la ESMA en Argentina, convertida hoy en espacio de memoria; los centros de detención en Cuba; Tadmur, conocido como “el reino de la muerte y la locura”, en Siria; Bagram en Afganistán, donde prisioneros fueron encadenados y golpeados hasta la muerte; y los centros clandestinos de la Stasi en Alemania Oriental. Todos comparten una misma lógica: el poder que se cree absoluto y convierte al ser humano en objeto de sufrimiento.

Orden de cierre, pero no de olvido

El anuncio de Delcy Rodríguez, el 30 de enero de 2026, sobre el cierre del Helicoide y otros centros de detención, fue presentado como un gesto de apertura y reconversión hacia espacios comunitarios. Sin embargo, la memoria no se borra con decretos. El Helicoide no es solo un edificio: es un símbolo de represión documentado en informes internacionales que lo señalan como escenario de tortura y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

En 2019, la Alta Comisionada Michelle Bachelet, tras su visita a Venezuela, incluyó al Helicoide en su informe como centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Allí se denunciaron torturas, tratos crueles e inhumanos, falta de acceso a abogados y condiciones degradantes para los presos políticos. Un año después, la Misión Internacional de Determinación de los Hechos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU identificó al Helicoide como uno de los principales centros de tortura en el país, junto con la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). El informe detalló prácticas sistemáticas como descargas eléctricas, asfixia, violencia sexual y aislamiento prolongado, calificándolas como crímenes de lesa humanidad (ONU, 2020).

Los informes posteriores (2021–2024) confirmaron que el Helicoide seguía siendo utilizado para detenciones arbitrarias y torturas. Testimonios lo describieron como un “laberinto de miedo” y lo señalaron como “símbolo de la represión institucionalizada”. La arquitectura brutalista que alguna vez pretendió representar modernidad se convirtió en arquitectura del dolor, un espacio donde la dignidad humana fue sistemáticamente negada.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también ha denunciado al Helicoide. En 2025 solicitó una visita para verificar las condiciones de los detenidos, subrayando las denuncias de tortura y hacinamiento. Ese mismo año, en un comunicado reiteró su competencia sobre Venezuela y describió al Helicoide como “símbolo del horror”. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en una sentencia de agosto de 2025, reafirmó su jurisdicción sobre el país y vinculó su supervisión con centros como el que nos ocupa.

Existe plena coincidencia de los órganos internacionales en materia de derechos humanos: el Helicoide es un escenario de crímenes contra la humanidad. Su cierre administrativo no borra las huellas del dolor ni las responsabilidades históricas que allí se gestaron.

Presentado en el MoMA de Nueva York

El Helicoide, que en 1961 alcanzó protagonismo internacional al ser presentado en el debate arquitectónico del MoMA de Nueva York, fue concebido como símbolo de modernidad y progreso bajo el signo del brutalismo. Hoy, sin embargo, carga con una triste fama: emblema de brutalidad, represión y tortura. Esta paradoja no es ajena a la historia urbana latinoamericana: Venezuela, como tantos países de la región, heredó los sueños de civilización y modernidad, pero los distorsionó bajo dictaduras, populismos y regímenes autoritarios.

El Helicoide encarna esa contradicción: una obra monumental que debía ser centro comercial futurista, convertida en cárcel de cuerpos y esperanzas. La arquitectura, pensada como motor de desarrollo, se transformó en escenario de indignidad e impunidad.

Hoy, lo que representó un desafío arquitectónico constituye un reto para instaurar en nuestro país la Justicia y restaurar la dignidad humana como centro de toda acción política. Como proclamaron nuestros hermanos argentinos, después de superar la prueba y asumir el costo de los errores de su clase política. Nunca más.

The Conversation

Tulio Alberto Álvarez-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El Helicoide caraqueño: del brutalismo arquitectónico a la brutalidad – https://theconversation.com/el-helicoide-caraqueno-del-brutalismo-arquitectonico-a-la-brutalidad-274825

¿Podemos anticiparnos a las sequías? Lecciones desde una cuenca semiárida del Mediterráneo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dariana Isamel Avila Velasquez, Investigadora predoctoral en Ingeniería del Agua y Medioambiental, Universitat Politècnica de València

Embalse de Ulldecona (Castellón) durante un periodo de sequía. Guillermo Guerao Serra/Shutterstock

La sequía es uno de los riesgos climáticos más relevantes en el Mediterráneo, especialmente en cuencas semiáridas como la del Júcar, en el este de España.
Aunque sabemos que el clima de la región es naturalmente variable, en las últimas décadas las sequías se han vuelto más intensas y duraderas, generando una creciente preocupación social, e impactos económicos y ambientales.

Hasta ahora, gran parte de los estudios de sequías se ha centrado en analizar las series históricas o las proyecciones de cambio climático a medio y largo plazo. Estos escenarios de varias décadas son útiles para comprender las tendencias generales, pero resultan poco prácticos para la gestión cotidiana.

España cuenta con sistemas muy completos para monitorizar la sequía a nivel nacional y además con informes de seguimiento dentro de la propia cuenca. Estas herramientas permiten saber qué está ocurriendo en la actualidad o qué ocurrió en los últimos meses. Pero conocer el presente no es lo mismo que anticipar el futuro cercano.




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Del Júcar al resto de cuencas semiáridas del mundo

Entre la monitorización inmediata y los escenarios climáticos a medio-largo plazo faltaba una herramienta intermedia: las predicciones estacionales que ayuden a saber qué podría pasar en los próximos meses.

La Demarcación Hidrográfica del Júcar (DHJ) representa un ejemplo adecuado para abordar este reto. Situada en el este de la península ibérica, se caracteriza por un clima mediterráneo semiárido. En la mayor parte de su territorio predominan los veranos largos, secos y muy calurosos, a menudo acompañados de olas de calor, y con la lluvia concentrada en pocos episodios intensos, sobre todo a finales de verano y en otoño.

Aunque la precipitación media anual ronda los 500 mm, esta cifra esconde una enorme variabilidad espacial: en las zonas más meridionales apenas se alcanzan los 300 mm al año y pueden pasar largos periodos sin lluvias. Esta combinación de escasez de precipitación y altas temperaturas hace que la Demarcación Hidrográfica del Júcar sea especialmente vulnerable a la sequía y un laboratorio natural ideal para estudiar hasta qué punto podemos anticiparnos a ella.

Nuestro estudio aborda justamente esta cuestión. Por un lado, evaluamos cuán fiables han sido las predicciones estacionales en el pasado. Por otro, analizamos cómo estos modelos de predicción meteorológica pueden utilizarse ahora de forma operativa, a través de la plataforma WATER4CAST, que ofrece predicciones reales con varios meses de antelación para la Demarcación Hidrográfica del Júcar, la zona en la que trabaja nuestro equipo de investigación.

Para abordar estas cuestiones, se combinaron distintos modelos climáticos estacionales disponibles a través del Servicio de Cambio Climático de Copernicus a partir de datos históricos de precipitación y temperatura. Y, después, aplicamos un método de inteligencia artificial que corrige el sesgo y mejora la adaptación de los modelos de predicción a la escala local.

A partir de estas predicciones se calcularon los índices de sequía meteorológicas más utilizados internacionalmente: el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI) y el Índice Estandarizado de Precipitación-Evapotranspiración (SPEI). Y lo hicimos en distintas escalas temporales: 6, 12, 18 y 24 meses, lo que permitió evaluar no solo los déficit de lluvia, sino también el efecto del aumento de la temperatura, clave en un Mediterráneo cada vez más cálido.

Metodología del estudio, adaptada de artículo: Avila-Velasquez, D.I., Macian-Sorribes, H. & Pulido-Velazquez, M. ¿Qué tan fiables son las predicciones de sequía? Fiabilidad de las predicciones estacionales multimodelo de sequías meteorológicas en una cuenca mediterránea semiárida. Earth Syst Environ (2025). https://doi.org/10.1007/s41748-025-00965-9.
CC BY

Los resultados de nuestro trabajo muestran que las predicciones estacionales de sequías meteorológicas alcanzan alta fiabilidad, hasta casi el 90 %, para escalas temporales de 6 meses en el mismo mes de emisión, y mantienen su fiabilidad incluso a 3 meses de anticipación. En escalas más largas, de 12, 18, y 24 meses, los modelos conservan información útil hasta los 6 meses de anticipación.

Esto nos permite asegurar que sí es posible anticipar parcialmente las sequías con varios meses de antelación, abriendo una ventana de acción para la gestión del agua en la Demarcación Hidrográfica del Júcar.

Resultados adaptados al español del estudio: Avila-Velasquez, D.I., Macian-Sorribes, H. & Pulido-Velazquez, M. How Good Are Drought Forecasts? Skill of multi-model Seasonal Forecast of Meteorological Droughts in a semi-arid Mediterranean Basin. Earth Syst Environ (2025). https://doi.org/10.1007/s41748-025-00965-9.
CC BY



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Una esperanza para una mejor gestión del agua y del riesgo a sequías

Más allá de la evaluación científica, nuestro estudio demuestra que estas predicciones pueden aplicarse de manera operativa. Los modelos se integran en la plataforma WATER4CAST, que actualmente ofrece predicciones estacionales reales, permitiendo acercar la ciencia al mundo de la gestión del agua y el riesgo. De este modo, los índices y los modelos multimodelo dejan de ser solo herramientas académicas y se convierten en un apoyo práctico para embalses, agricultura y alertas tempranas de sequías.

Plataforma de WATER4CAST con la predicción del índice de sequia del SPI-12, para la demarcación hidrográfica del Júcar.
CC BY

En un contexto de cambio climático, donde la frecuencia e intensidad de las sequías está aumentando, este enfoque permite tomar decisiones más anticipadas, basadas en evidencia científica, y refuerza la resiliencia de las regiones vulnerables. La combinación de múltiples modelos e índices de sequía ofrece una visión más completa del fenómeno y reduce la incertidumbre asociada a los predicciones tradicionales.

Aunque ninguna predicción puede ser perfecta, esta investigación evidencia que las predicciones estacionales de sequías meteorológicas son una herramienta prometedora para anticiparse a los riesgos hídricos, optimizar la gestión del agua y aumentar la capacidad de adaptación frente a un Mediterráneo cada vez más cálido y seco.

The Conversation

Dariana Isamel Avila Velasquez recibe fondos de la ayuda de Formación de profesorado Universitario FPU del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (FPU20/0749). Ella trabaja para la Universitat Politècnica de València, en el Instituto de Ingeniería del Agua y Medioambiente (IIAMA), es investigadora predoctoral.

Héctor Macian-Sorribes trabaja para la Universitat Politècnica de València, en el Instituto de Ingeniería del Agua y Medioambiente (IIAMA), es investigador senior y profesor asociado

Manuel Pulido-Velázquez es IP (junto con Félix Francés) del proyecto Enhanced Integrated Multiscale Forecasting System for Agriculture, Water and the Environment (WATER4CAST 2.0) financiado por el Programa para la promoción de la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación en la Comunitat Valenciana para grupos de investigación de excelencia (CIPROM/2023/000) de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo – Generatitat Valenciana – en el marco del cual se desarrolla esta investigación.

ref. ¿Podemos anticiparnos a las sequías? Lecciones desde una cuenca semiárida del Mediterráneo – https://theconversation.com/podemos-anticiparnos-a-las-sequias-lecciones-desde-una-cuenca-semiarida-del-mediterraneo-270851

La electrónica y el límite físico que ignoramos cuando hablamos de IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

La inteligencia artificial precisa, para funcionar, un sustrato físico electrónico que abastezca al sistema de electricidad. Igor Omilaev / Unsplash., CC BY

En los últimos meses se repite una escena llamativa en medios de comunicación especializados en el ecosistema tecnológico: anuncios espectaculares sobre nuevos modelos de inteligencia artificial (IA) que conviven con retrasos en centros de datos, proyectos de computación intensiva paralizados y advertencias crecientes sobre los límites físicos del despliegue de la inteligencia artificial (IA).

La conversación pública suele atribuir estos problemas al consumo energético o al impacto ambiental. Pero el origen del cuello de botella es más específico y menos conocido. Porque la cuestión no es solo cuánta electricidad necesita la inteligencia artificial, sino cómo se gestiona esa electricidad dentro de los propios sistemas de computación avanzada. Y, ahí, entra en juego una disciplina que rara vez aparece en los titulares, pero que condiciona el ritmo real de la IA: la electrónica de potencia.

Control de la potencia

A diferencia de la electrónica digital, que se encarga de procesar información, la electrónica de potencia se ocupa de convertir, regular y controlar la energía eléctrica que alimenta procesadores, aceleradores y sistemas de alto rendimiento. La encontramos en el interior de los equipos, donde la electricidad debe adaptarse de forma extremadamente rápida y precisa a cargas que cambian en microsegundos. Es la tecnología que decide si un sistema puede operar de forma estable o si se convierte en una fuente constante de pérdidas, calor y fallos.

Este aspecto se ha vuelto crítico con la actual carrera por aumentar la capacidad de cálculo. Los aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA concentran hoy densidades de potencia inéditas. Alimentarlos ya no es un problema trivial: requiere sistemas capaces de conmutar a muy alta frecuencia, responder a transitorios –variaciones momentáneas de voltaje– bruscos y mantener la estabilidad eléctrica en condiciones límite. Cuando esa conversión falla o se vuelve ineficiente, el problema no se soluciona con más software.

Imprescindible para escalar infraestructuras

Buena parte de las noticias recientes sobre dificultades para escalar infraestructuras de IA apuntan indirectamente a este fenómeno. Se habla de falta de suministro, de saturación de centros de datos o de costes crecientes, pero detrás de muchos de estos titulares hay un reto técnico concreto: la conversión eléctrica interna se ha convertido en un factor limitante del diseño.

A medida que aumenta la potencia por unidad de volumen, la electrónica que alimenta los sistemas pasa de ser un componente más a condicionar toda la arquitectura.

Componente SMD con el que se construyen los circuitos empleados. Paula Lamo.
CC BY-NC-ND

Sin energía, no hay IA

Durante años, el progreso digital se benefició de mejoras continuas en la electrónica convencional que permitían aumentar prestaciones sin replantear el sistema. Sin embargo, este margen se ha reducido. Hoy, cada incremento de capacidad computacional exige rediseñar cómo se entrega la energía, cómo se controla y cómo se disipa el calor generado. En este contexto, la electrónica de potencia deja de ser una tecnología transversal o “de apoyo” y se convierte en una condición de posibilidad para las IAs más avanzadas.

Este giro explica el creciente interés que hay alrededor de los nuevos semiconductores de potencia, capaces de operar a mayores frecuencias, con menos pérdidas y mayor densidad.

No se trata de una mejora incremental, sino de una respuesta directa a los límites físicos que empiezan a aflorar en la computación intensiva. La capacidad de alimentar de forma fiable un sistema de IA determina hoy tanto su viabilidad como la sofisticación del modelo que ejecuta.

Hardware dedicado a Machine Learning, Data Science e IoT. Paula Lamo.
CC BY-NC-ND

Choque con los límites físicos

Desde hace décadas, comunidades técnicas internacionales como la IEEE Power Electronics Society y la IEEE Industrial Electronics Society trabajan, precisamente, en este punto de fricción entre computación avanzada y límites físicos. Su experiencia muestra que muchos de los desafíos actuales de la IA no se resolverán únicamente con mejores modelos, sino con avances en la ingeniería que hace posible su operación continua y segura.

A pesar de todo lo anterior, esta dimensión apenas aparece en el relato público sobre inteligencia artificial, que sigue centrado casi exclusivamente en datos, algoritmos y capacidades cognitivas. La IA se presenta como una tecnología abstracta, cuando, en realidad, depende de infraestructuras electrónicas extremadamente exigentes. Ignorar esta capa conduce a expectativas poco realistas sobre la velocidad a la que se puede escalar y desplegar en entornos reales.

Esto no significa que la inteligencia artificial esté “atascada” ni que su desarrollo vaya a detenerse. Significa que su ritmo real está cada vez más condicionado por factores materiales que rara vez se discuten fuera del ámbito especializado.

Una visión integral

La pregunta relevante ya no es solo qué puede hacer un algoritmo, sino qué puede sostener el hardware que lo alimenta durante años, sin fallar y sin disparar los costes.

Tal vez, por eso, el debate actual sobre la IA necesita ampliarse. No para restar importancia al software, sino para incorporar una visión más completa del sistema tecnológico en su conjunto. Porque el avance de la inteligencia artificial no depende únicamente de lo que somos capaces de imaginar en código, sino de lo que la electrónica puede soportar de forma estable, eficiente y fiable. Y, ese límite, hoy, empieza a hacerse visible.

The Conversation

Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI. También, este trabajo fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE bajo el proyecto de investigación PID2021-128941OB-I00, “Transformación Energética Eficiente en Entornos Industriales”.
La autora es Presidenta del Capítulo conjunto español PELS-IES de IEEE, sociedades mencionadas en este trabajo (http://ieee-pels-ies.es/).

ref. La electrónica y el límite físico que ignoramos cuando hablamos de IA – https://theconversation.com/la-electronica-y-el-limite-fisico-que-ignoramos-cuando-hablamos-de-ia-272634

Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Botello Morte, Personal Docente e Investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad San Jorge

Tatevosian Yana/Shutterstock

En el llamado ciclo “de la granja a la mesa” –es decir, desde que se recolectan las materias primas hasta disfrutar del alimento cocinado en nuestro plato– tiene lugar un fenómeno a priori invisible: la resistencia a los antimicrobianos. Este problema surge cuando los microorganismos (bacterias, hongos, etcétera) dejan de responder a los antibióticos y/o los desinfectantes.

Descrito a menudo como una “pandemia silenciosa”, constituye actualmente un importante riesgo para la salud global.

Entornos ideales para su proliferación

En la ganadería y la acuicultura intensivas, los compuestos antimicrobianos se han utilizado de manera rutinaria no solo para prevenir enfermedades en animales hacinados, sino incluso para promover un crecimiento más rápido de los mismos. Aunque esta última práctica está disminuyendo gracias a la actual legislación en materia de higiene y seguridad de los alimentos, el uso masivo de antimicrobianos ha creado entornos ideales donde los microorganismos resistentes pueden emerger y proliferar.

Datos recientes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) acerca de la resistencia desarrollada por bacterias zoonóticas –que pueden transmitirse de animales a humanos– y por bacterias indicadoras –las que se utilizan como centinelas para indicar, de manera indirecta, el estado de la higiene y seguridad de los alimentos– ponen el foco sobre esta tendencia en alza.

Por ejemplo, el informe destaca elevados niveles de inmunidad al ciprofloxacino –un antibiótico de uso común en medicina humana– en bacterias como Campylobacter coli, presente tanto en humanos como en animales destinados al consumo, especialmente pollos, pavos, cerdos de engorde y terneros. Dicha resistencia también se detecta en determinadas cepas de Salmonella, lo que subraya la necesidad de concienciar sobre el uso prudente de los antimicrobianos.

Los “superbichos” llegan al plato

Estos superbichos resistentes son capaces de dispersarse a través de las aguas de riego, el suelo, los productos agrícolas y las plantas de procesado para acabar, potencialmente, en nuestros platos. Ser conscientes de esta red de conexiones entre el ambiente, los animales de consumo y las personas es el primer paso para diseñar estrategias eficaces que garanticen la seguridad alimentaria y la salud global.

Un estudio europeo reciente, publicado en Nature Microbiology, analizó más de 2 000 muestras, incluyendo materias primas (como carne fresca), productos finales (como queso) y superficies de trabajo procedentes de varias industrias alimentarias.

En este viaje de la granja a la mesa, más del 70 % de las resistencias a antimicrobianos –incluyendo antibióticos relevantes en medicina humana y veterinaria como la penicilina o la estreptomicina– se intercambian entre las bacterias presentes.

Asimismo, se identificó al denominado grupo ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumanii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.) como máximo responsable de ese intercambio. El principal vehículo de transmisión sería S. aureus, ya que está presente en piel y mucosas de aproximadamente un tercio de la población y es, por tanto, relevante en la manipulación de alimentos.

Intercambio de genes y biopelículas

¿Y cómo se comparten las “instrucciones” para sobrevivir al antibiótico o al desinfectante? La respuesta es sencilla: intercambiando genes como el que intercambia cromos. Es lo que se conoce como transferencia horizontal de genes.

Hay tres mecanismos diferentes. Mediante el primero, llamado transformación, la bacteria incorpora un gen directamente del ambiente, como el que coge una nota del suelo y se la mete en el bolsillo. A través del segundo, conocido como transducción, el gen se transporta a través de un bacteriófago, un virus de bacterias, que actúa como el mensajero que entrega una carta. Y por último, mediante la conjugación, dos bacterias entran en contacto físico, como dos ordenadores conectados por un cable, para pasarse la información directamente de una a la otra.




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Y por si fuera poco, la industria alimentaria también se enfrenta al problema de la formación de biopelículas polimicrobianas, es decir, conjuntos de microorganismos adheridos a superficies que son muy resistentes a los agentes externos y a los métodos de limpieza y desinfección convencionales. Esas biopelículas pueden albergar especies persistentes que no son capaces de multiplicarse, pero que perduran en el tiempo y constituyen verdaderos focos de contaminación. Además, favorecen la transferencia de genes de resistencia.

Las biopelículas suponen, por tanto, un gran desafío para los sistemas de control actuales. Las nuevas tecnologías en el procesado y conservación de alimentos se centran, en parte, en combatirlas mediante el uso de ozono, luz UV-C, nanopartículas metálicas, plasma frío o, incluso, virus específicos de bacterias.

Aliados de origen vegetal

Afortunadamente, la investigación que se centra en la búsqueda de antimicrobianos de origen vegetal, como los aceites esenciales, ofrece una estrategia complementaria para el control de biopelículas y la conservación de alimentos. Entre estos compuestos destacan el carvacrol (presente en orégano y tomillo), el aceite esencial de menta o el citral (procedente de cítricos), entre otros.

En general, se trata de agentes menos tóxicos que los antimicrobianos convencionales y con una tendencia menos acusada a generar resistencias. Al reducir eficazmente las biopelículas y eliminar las bacterias que las forman, podrían contribuir a frenar el uso de antimicrobianos y el incremento de la resistencia a estos compuestos. La lucha continúa.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos – https://theconversation.com/los-microorganismos-resistentes-se-propagan-a-traves-de-los-alimentos-270322

Divertida, tierna, graciosa: Catherine O’Hara iluminaba la pantalla cada vez que aparecía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ben McCann, Associate Professor of French Studies, Adelaide University

Catherine O’Hara, la actriz y comediante que ha fallecido a los 71 años, ocupaba una posición poco común en la cultura cinematográfica contemporánea: era actriz cómica, figura de culto y estrella mainstream. Su carrera se expandió durante más de 50 años, y abarcó desde sketches cómicos improvisados hasta películas de Hollywood y clásicos televisivos poco convencionales.

Era famosa por su incomparable sentido del humor y su capacidad para interpretar personajes camaleónicos. Sus papeles solían ser absurdos y extravagantes, pero ocultaban un humor muy agudo.

Nacida y criada en Toronto en el seno de una familia católica irlandesa muy unida, O’Hara tenía seis hermanos. En una ocasión comentó que el humor formaba parte de su vida cotidiana; contar historias, hacer imitaciones y mantener conversaciones animadas le ayudaron a trabajar su instinto para hacer reír.

Después del instituto, trabajó en el teatro Second City de Toronto, un famoso semillero de talentos cómicos, y perfeccionó sus habilidades para improvisar mientras mantenía una expresión impasible.

El gran salto

El gran salto de O’Hara llegó con Second City Television (SCTV), una serie de sketches cómicos que rivalizaba con Saturday Night Live en creatividad e influencia. Junto a sus contemporáneos Eugene Levy, John Candy, Rick Moranis y Martin Short, definió su voz cómica, claramente inteligente y absurda.

O’Hara no era solo una intérprete en SCTV, sino también guionista, y ganó un premio Emmy por sus contribuciones. Esta doble función moldeó su sensibilidad hacia el ritmo, el lenguaje y la construcción de personajes a lo largo de su carrera.

A diferencia de los intérpretes que basan sus sketches en la repetición o en producir frases célebres, el humor de O’Hara surgía de una lógica cómica diferente. El público se reía no porque el personaje fuera “gracioso”, sino porque se tomaba a sí mismo muy en serio.

Aunque fue contratada brevemente para Saturday Night Live a principios de la década de 1980, O’Hara decidió quedarse en SCTV cuando se renovó, una decisión que más tarde describió como clave para permitir que su carrera creativa floreciera donde debía.

La transición al cine

A mediados de la década de 1980, O’Hara se estaba consolidando como presencia en la pantalla. Apareció en la peculiar comedia negra de Martin Scorsese Jo, ¡qué noche! (1985) y mostró su talento cómico en Se acabó el pastel (1986).

En 1988, consiguió lo que se convertiría en uno de sus papeles cinematográficos más queridos: Delia Deetz en la extravagante Bitelchús (1988) de Tim Burton.

Delia, una pretenciosa trepadora social del mundo artístico neoyorquino, permitió a O’Hara combinar la comedia física y los diálogos absurdos (“Un poco de gasolina… un soplete… no hay problema”).

Burton señaló en una ocasión

“Catherine es muy buena, quizá demasiado. Trabaja a niveles que la gente ni siquiera conoce. Creo que asusta porque opera a niveles muy altos”.

A continuación interpretó a Kate McCallister, la atribulada madre de las superproducciones navideñas Solo en casa (1990) y Solo en casa 2: Perdido en Nueva York (1992). Al público le encantó el hecho de que este papel, bastante poco desarrollado, se convirtiera en el alma de las películas.

Trabajando con Christopher Guest

Otra etapa destacada de la carrera de O’Hara fue su trabajo con el guionista y director Christopher Guest en una serie de falsos documentales, en gran parte improvisados, que se han convertido en clásicos de culto.

Dos de las más destacados fueron El experto (1996), donde interpreta a una desesperada artista local en una compañía teatral de un pequeño pueblo, y Un poderoso viento (2003), donde formó equipo con su viejo amigo Levy como un dúo folk envejecido.

Pero su mejor interpretación llegó con Best in Show (2000), en la que ella y Levy interpretaban a una pareja que competía en una exposición canina nacional. Su personaje, Cookie Fleck, sigue siendo uno de los mejores ejemplos de comedia de improvisación en el cine. Los monólogos sobre sus antiguos amantes son objetivamente inapropiados, pero O’Hara los interpreta con tal entusiasmo y sinceridad que resultan extrañamente cautivadores.

El talento de O’Hara brilló en estas películas: sus excéntricos personajes eran muy divertidos, pero ella nunca se burlaba de ellos.

Éxito tardío

Volvió a la televisión con A dos metros bajo tierra (2001-2005) y con apariciones especiales en The Larry Sanders Show (1992-1998) y Curb Your Enthusiasm (1999-2024). Más recientemente, se la vio en series como The Last of Us (2023-) y The Studio (2025-).

Pero fue el papel de Moira Rose, la excéntrica exestrella de telenovelas de la comedia canadiense Schitt’s Creek (2015-20), creada por Eugene Levy y su hijo Dan, el que se convertiría en el paso más significativo de la carrera tardía de O’Hara. ¡Y qué papel!

Escrito para el talento único de la actriz, Moira era un personaje más grande que la vida, con un vocabulario extraño e inolvidable, cambios de humor dramáticos y un vestuario que se hizo casi tan famoso como el propio personaje.

Los estudiosos feministas de los medios de comunicación han señalado la rareza de que existan papeles tan complejos para mujeres mayores, especialmente en la comedia, lo que hace que la interpretación de O’Hara sea culturalmente significativa.

La serie se convirtió en un éxito mundial en las plataformas de streaming durante la covid-19 y ella, galardonada con múltiples premios, fue un fenómeno en las redes sociales, dando lugar a memes y vídeos virales.

Hay tantos momentos destacados: su crisis alcohólica tras perder sus pelucas, su audición para The Crows Have Eyes 3 o el emotivo final de la serie, en el que interpreta Danny Boy en la graduación de Alexis.

Un legado imperecedero

O’Hara tenía una habilidad extraordinaria para interpretar personajes extravagantes y egocéntricos que a menudo resultaban tremendamente divertidos.

Muchos comediantes y actores la han citado como una influencia por su valentía, su capacidad para combinar lo absurdo con la verdad emocional y su firme compromiso con la integridad de los personajes. Tuvo impacto en la carrera de intérpretes como Tina Fey, Maya Rudolph, Kate McKinnon y Phoebe Waller-Bridge.

O’Hara también se negó a perseguir el estrellato convencional. En lugar de elegir proyectos diseñados para diluir sus excentricidades, O’Hara prefirió entornos colaborativos que valoraban la creatividad por encima del control.

Para ella, la comedia era siempre un arte de inteligencia, empatía y generosidad.

The Conversation

Ben McCann no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Divertida, tierna, graciosa: Catherine O’Hara iluminaba la pantalla cada vez que aparecía – https://theconversation.com/divertida-tierna-graciosa-catherine-ohara-iluminaba-la-pantalla-cada-vez-que-aparecia-274900

Venezuela a un mes del 3 de enero: ¿transición democrática o reconfiguración del poder?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Benigno Alarcón, Director of the Center for Political Studies, Universidad Católica Andrés Bello

La presidenta Delcy Rodríguez en su primer consejo de ministros, el pasado 5 de enero. Wikipedia/Prensa Presidencial de Venezuela, CC BY

La captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero por parte de fuerzas especiales estadounidenses ha marcado un punto de inflexión en la historia política reciente de Venezuela. El mismo día de la extracción se estableció un Gobierno provisional con Delcy Rodríguez al frente. Desde entonces, se han venido produciendo cambios en la política económica y exterior venezolana que han alterado de manera sustantiva el equilibrio de poder.

La pregunta central, sin embargo, sigue abierta: ¿estamos ante el inicio de una transición democrática o frente a una reconfiguración tutelada del poder autoritario?

Responder a esta cuestión exige ir más allá del impacto del evento y analizar el proceso desde la teoría de las transiciones políticas, distinguiendo con claridad entre mecanismos de cambio y condiciones para que exista una transición.

¿Qué ha cambiado en Venezuela desde enero?

A diferencia de otros momentos de la crisis venezolana, desde enero se observan cambios estructurales verificables y no solo gestos políticos o retóricos.

Estos cambios no implican aún una transición democrática, pero sí configuran un cambio de gobierno acompañado del inicio de una alteración del régimen, condición necesaria –aunque no suficiente– para hablar de transición.

Mecanismos y condiciones de transición no son lo mismo

Una confusión frecuente consiste en equiparar los mecanismos mediante los cuales ocurre una transición con las condiciones que permiten afirmar que realmente está en marcha.

Dichos mecanismos incluyen ruptura, reforma, colapso o negociación (voluntaria o bajo coerción). En cambio, las condiciones mínimas para que pueda ocurrir una transición son dos:

  1. Cambio efectivo de gobierno.

  2. Apertura de un proceso de cambio de régimen.

Venezuela hoy no cumple con estas condiciones, aunque se intentan construir mediante un mecanismo atípico: una negociación bajo coerción externa creíble. La extracción de Maduro modificó de forma radical los cálculos de supervivencia de la élite gobernante. A diferencia de intentos previos, la amenaza ya no es retórica y por ello la negociación, aunque no voluntaria sino bajo coerción, es hoy políticamente creíble.




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La historia explica la cautela de Washington

La forma en que se intenta conducir el proceso venezolano no encaja plenamente en los modelos clásicos. No se trata de una ocupación ni de una transición puramente endógena: existe, más bien, una intervención selectiva acompañada de la preservación temporal del aparato estatal. La expectativa es que este facilite el desmontaje del sistema que le permitió mantenerse en el poder, para seguir con una transición ordenada que no precise el cumplimiento de las amenazas del gobierno estadounidense de realizar más incursiones en territorio venezolano para garantizar la estabilidad del país.

La experiencia comparada muestra que tanto el desmantelamiento completo del aparato estatal (Irak, Afganistán) como su preservación sin reformas profundas (Libia, Camboya) han generado resultados altamente inestables.

El caso venezolano intenta transitar un camino intermedio, con una intervención selectiva orientada a modificar incentivos, sin provocar un colapso institucional inmediato.

El más reciente movimiento diplomático ha sido la llegada a Venezuela, el 31 de enero, de Laura F. Dogu, la nueva enviada principal de Estados Unidos al país. A finales de enero de 2019, Maduro anunció el cierre de la embajada de Estados Unidos en Caracas, incluidos todos los servicios consulares, lo que el Departamento de Estado calificó calificó como una “suspensión temporal de operaciones”. No hay fecha de apertura de la embajada pero parece que poco a poco comienzan a normalizarse las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Estados Unidos y la ventana de oportunidad

Las declaraciones de Marco Rubio ante el Congreso de EE. UU. delinean un proceso en tres etapas, explícitamente orientado a una transición democrática, aunque secuencial y condicionada. Esto sugiere que actores clave en Washington sí contemplan una salida democrática en el corto plazo y no solo una estabilización indefinida.

Sin embargo, existe un riesgo real: la ventana de oportunidad es limitada. El calendario político estadounidense –en particular los resultados de las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre si resultan desfavorables para los republicanos– puede reducir la amenaza creíble sobre los actores venezolanos. Si ello ocurre antes de que se consoliden reformas institucionales clave, el proceso puede estancarse o incluso puede llegar a revertirse.

Washington parece consciente de este peligro, como lo demuestran las luchas en el Senado estadounidense para limitar los poderes del presidente Trump para el uso de la fuerza militar en territorio venezolano. La cuestión es si actuará con la rapidez necesaria.




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Escenarios condicionados

Más que asignar probabilidades numéricas, el momento actual exige pensar en trayectorias dependientes de decisiones:

  • Transición democrática viable, si se avanza pronto en garantías y reformas institucionales que permitan la instalación de un gobierno democráticamente electo.

  • Hibridación prolongada, si la estabilización económica sustituye la prioridad por un cambio político.

  • Reversión autoritaria adaptada, si la coerción externa pierde credibilidad antes de consolidarse el proceso.

El desenlace dependerá menos del diseño inicial que de la velocidad, secuencia y consistencia de las decisiones en los próximos meses.




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La transición no ha llegado

Venezuela no está aún en una transición democrática, pero tampoco puede afirmarse que el camino que comenzó a andar el 3 de enero pasado sea solo una simple reconfiguración autoritaria. Se encuentra en una fase intermedia, abierta y altamente dependiente del timing. La teoría comparada es clara: cuando las ventanas de oportunidad se cierran, los regímenes autoritarios aprenden, se adaptan y sobreviven.

El margen para acertar –o para fracasar– es estrecho. Y el reloj ya está corriendo.

The Conversation

Benigno Alarcón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Venezuela a un mes del 3 de enero: ¿transición democrática o reconfiguración del poder? – https://theconversation.com/venezuela-a-un-mes-del-3-de-enero-transicion-democratica-o-reconfiguracion-del-poder-274752

Por qué algunas personas protegen y otras denuncian: una mirada psicológica a los sucesos de Minneapolis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Albert Flexas Oliver, Profesor permanente laboral en el Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación, Universitat de les Illes Balears

Protestas en Minneapolis. Alejandro Diaz Manrique/Shutterstock

En las últimas semanas, las crónicas provenientes de Minnesota nos han devuelto un reflejo incómodo sobre la condición humana. En las redadas del ICE para detener a inmigrantes en la capital de este estado, Minneapolis, se produce un contraste desgarrador.

Por un lado, nos llegan historias de personas que arriesgaron su propia seguridad para proteger a vecinos inmigrantes. Por otro, están quienes, amparándose en la legalidad, deciden denunciar a esos mismos vecinos. Un mismo escenario y dos modelos de respuesta colectiva, a simple vista, completamente divergentes.

Ante tales escenarios, nuestra inclinación natural es clasificar el mundo entre personas valientes y cobardes. Héroes y traidores. Sin embargo, desde un análisis psicológico riguroso, debemos advertir que esta dicotomía es insuficiente para explicar un fenómeno tan complejo.

De escudos humanos a herramientas del poder

El psicólogo estadounidense Lawrence Kohlberg llevó a cabo estudios pioneros en el campo del desarrollo moral. Argumentaba que no nacemos con una brújula ética sino que la construimos, transitando por diferentes etapas. A medida que se encadenan unas con otras, marcan la evolución de la propia moralidad y ponen de manifiesto su transformación durante el recorrido.

En las etapas más elementales, asociadas a la infancia, nuestras respuestas morales se guían por el miedo al castigo o por las posibles recompensas.

A partir de cierta edad, adquirimos normas y cierto sentido de obediencia a la autoridad. Y, en algunas personas, los procesos de maduración y las experiencias vividas facilitan la llegada a un nivel superior.




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Kohlberg llamaba nivel postconvencional a la cumbre del desarrollo moral. Las personas que llegan a dicho nivel ya no se limitan a la obediencia ciega de la ley o de la autoridad.

En esta etapa, se distingue entre lo legal y lo justo. Se priorizan los principios universales de dignidad humana incluso por encima de las normas institucionales. También por encima de las consecuencias de su incumplimiento o del riesgo personal que puedan suponer.

Lo legal frente a lo justo

Este marco del estudio de la moral se vio enriquecido por las aportaciones de la psicóloga y eticista Carol Gilligan. Sostuvo que el desarrollo moral también puede expresarse a través de una ética del cuidado, centrada en la responsabilidad hacia las otras personas.

Por nuestra parte, en diversos estudios hemos analizado cómo la respuesta a dilemas morales depende de muchos factores. Entre ellos, la pregunta condiciona la respuesta. No respondemos lo mismo ante la pregunta “¿Es correcto?” que ante la pregunta “¿Lo harías?”.

Esto implica que el razonamiento moral, por sí solo, no explica la conducta. En situaciones reales no solo debemos decidir qué es lo correcto. Debemos ejecutar, o no, esa decisión. Y, por supuesto, ello nos llevará a enfrentarnos a las consecuencias que se deriven de nuestras acciones.




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Otra visión del heroísmo

Los datos extraídos de un estudio sobre las personas que rescataban congéneres judíos durante el Holocausto resultan ilustradores. Al preguntarles por qué habían arriesgado todo, muchas personas respondían con una sencillez desconcertante: “¿Qué más podía hacer?”. Para estas personas, la decisión no fue una elección heroica calculada.

Su decisión era una respuesta inevitable. Análogamente, para las defensoras de Minnesota, la inacción habría supuesto una traición a su propia esencia. Una traición que habría resultado más dolorosa que cualquier represalia estatal. La autocondena frente al castigo externo.

Por el contrario, en contextos de persecución o rigidez legal, el sistema presiona al individuo para que “simbolice” obediencia. Si esto implica buenas o malas acciones, es otra historia.

Lealtad con el poder vs maldad

Paradójicamente, la complicidad con la injusticia a menudo no tiene que ver con la maldad. Un estudio reciente sobre la “lealtad como legitimadora” revela que el mismo valor que nos hace “buenos vecinos” puede cegarnos.

Según esta investigación, quienes valoran la lealtad por encima de otros principios son más propensos a percibir actos injustos como legítimos. El robo de salarios o la represión estatal, en este caso, son validados porque provienen de la misma estructura de poder a la que somos leales sin dudarlo.

Desvinculación como escudo

A esto se suma la desvinculación moral. Es un escudo psicológico que nos permite desactivar la autocrítica. Nos llegamos a ver como meros engranajes de una maquinaria superior.

Entonces, nos protegemos de la autocondena mientras participamos en la deshumanización de otra persona.

¿Qué nos queda entonces? La esperanza reside en la capacidad de experimentar lo que el psicólogo social y escritor estadounidense Jonathan Haidt denomina elevación moral.

Heroísmo por contagio

Al observar los actos de excelencia ética en Minnesota, podemos sentir admiración. Podemos experimentar un estado psicológico y físico que nos impulsa a recentrar nuestra propia brújula moral.

El heroísmo funciona como un catalizador que activa nuestra propia tendencia a actuar. Nos recuerda que la responsabilidad hacia otras personas es, en última instancia, una responsabilidad hacia nosotras mismas.

Cada vez que elegimos la justicia sobre la comodidad o la empatía sobre la lealtad ciega, estamos construyendo el yo que responderá cuando llegue la siguiente (o verdadera) crisis.

Vulnerables al miedo y al contexto

Comprenderlo nos advierte sobre nuestra propia fragilidad. Si hoy nos enfrentáramos a una situación como las que nos llegan del panorama internacional, ¿qué haríamos?

Si nuestra seguridad personal dependiera de nuestro silencio o de la denuncia de un vecino, ¿sabemos realmente qué mecanismos de nuestra mente tomarían el control?

La moralidad no es una ciencia exacta. Descansa sobre la interacción bidireccional entre tres aspectos. De una parte, la predisposición biológica. De otra, las normas y valores adquiridos. Y, entre ambos aspectos, nuestro razonamiento y voluntad de actuar.

Mirarse al espejo y reconocer esa vulnerabilidad es el primer paso para asegurarse de que, llegado el momento, la brújula apunte hacia el lado correcto.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué algunas personas protegen y otras denuncian: una mirada psicológica a los sucesos de Minneapolis – https://theconversation.com/por-que-algunas-personas-protegen-y-otras-denuncian-una-mirada-psicologica-a-los-sucesos-de-minneapolis-274783

Stroke survivors can counterintuitively improve recovery by strengthening their stronger arm – new research

Source: The Conversation – USA (3) – By Candice Maenza, Research Project Manager, Associate Director of the Center for Translational Neuromechanics in Rehabilitation, Penn State

Treating your ‘good’ arm after a stroke could help you better tackle everyday activities. MoMo Productions/DigitalVision via Getty Images

Stroke survivors often face substantial and long-lasting problems with their arms. Both arms often decline together: When one arm is more severely affected by the stroke, the other becomes more difficult to use as well. Compared with a healthy person’s dominant hand, a stroke survivor may take up to three times longer to complete everyday tasks using their less-impaired arm.

This creates a frustrating reality. People with severe impairment in one arm must rely almost entirely on their other arm for daily activities, such as eating, dressing and household tasks. When that “good” arm works slowly or awkwardly, even simple activities become tiring and discouraging, and some people may begin to avoid them altogether.

But that good arm can be strengthened. In our newly published research in the journal JAMA Neurology, we found that training the less-impaired arm in people living with chronic stroke can improve everyday hand function, in some cases even better than focusing only on the most impaired arm.

What is a stroke?

A stroke occurs when the flow of oxygen-carrying blood to part of the brain is interrupted by a blockage in a blood vessel or by bleeding. Without oxygen, brain cells begin to die.

Because each side of the brain mainly controls the opposite side of the body, a stroke often causes movement problems on the side of the body opposite the brain injury. For this reason, stroke rehabilitation has traditionally focused on restoring movement in the most impaired arm.

If someone’s face is drooping, their arm is weak or they’re having difficulty with speech, it’s time to call 911.

However, research over the past few decades has shown that both sides of the brain contribute to controlling movements for both arms, although they play different roles. As a result, damage to one side of the brain can affect movement on both sides of the body.

As expected, the arm opposite the brain injury often has major problems with weakness, stiffness and voluntary control, limiting its use for reaching, grasping and manipulating objects. But the other arm, usually thought to be unaffected from the stroke, is frequently not normal either. Many stroke survivors experience reduced strength, slower movements and poorer coordination in the less-impaired arm.

Training the less-impaired arm

As neuroscientists who study how the brain controls movement after stroke, these findings led us to a simple question: Could training the less-impaired arm help it work better?

In a clinical trial of over 50 patients, we studied people living with chronic stroke who had severe impairments in one arm, making it unusable for everyday tasks. These individuals depended almost entirely on their less-impaired arm to manage daily life.

Participants were randomly assigned to one of two rehabilitation groups: one that trained their most-impaired arm, and one that trained their less-impaired arm. Both received five weeks of therapy that involved challenging, goal-directed hand movements, including virtual reality tasks designed to improve coordination and timing.

Close-up of health care provider examining a patient's arm
Improving stroke rehabilitation strategies could improve patients’ everyday lives.
The Good Brigade/DigitalVision via Getty Images

Compared to those who trained their most-impaired arm, we found that participants who conditioned their less-impaired arm became faster and more efficient at everyday hand tasks, such as picking up small objects or lifting a cup. These improvements remained six months after training ended.

We believe the lasting benefit of training the less-impaired arm may come from a simple feedback loop: When their arm works better, people naturally use it more, and that extra practice in daily life helps lock in those gains.

Strengthening what remains

Stroke rehabilitation has long focused on the arm that is most visibly impaired. But for many people, full function in that arm never returns. They adapt and rely on their less-impaired arm to get through the day.

“Less-impaired,” however, does not mean unaffected. When this arm becomes the sole tool for daily activities, even mild problems can have major consequences for independence and quality of life. Improving how well this arm works could make everyday tasks faster, easier and less exhausting, even years after a stroke.

Future work will focus on how best to combine training of the less-impaired arm with standard therapy for the more-impaired arm, and how these approaches translate into everyday life at home.

For many survivors, recovery may not mean restoring what was lost but strengthening what remains.

The Conversation

Candice Maenza received salary support from a National Institutes of Health grant.

Robert Sainburg receives funding from the National Institutes of Health, National Institute of Child Health and Development, National Center for Medical Rehabilitation Research, the National Science Foundation, and the Department of Defense.

ref. Stroke survivors can counterintuitively improve recovery by strengthening their stronger arm – new research – https://theconversation.com/stroke-survivors-can-counterintuitively-improve-recovery-by-strengthening-their-stronger-arm-new-research-274404

La conversación docente: competencias digitales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

BongkarnGraphic/Shutterstock

Para quienes hemos crecido sin internet ni móviles, observar cómo un miembro de la generación Z se maneja digitalmente produce cierto vértigo. La cantidad de tareas, alertas y conversaciones que pueden estar gestionando al mismo tiempo en su móvil y la velocidad a la que lo hacen le dejan a uno sintiéndose como la versión sin actualizar de un software antiguo, de esos que se quedaban un rato “pensando” antes de dar el siguiente paso, con el icono del relojito de arena dando vueltas.

Pero esa habilidad digital tiene una cara oculta. Es posible que, precisamente por ir más despacio, y pararse entre tareas, al final del día un “boomer” esté menos agotado mentalmente que un “zeta”. En su artículo sobre el tecnoestrés en el ámbito académico, los investigadores de la Universidad de Murcia José Luis Serrano y Juan Antonio Gutiérrez Gómez explican cómo ser más “competentes” digitalmente y más capaces de gestionar multitud de tareas online no protege a los universitarios de sentirse sobrecargados, invadidos y abrumados al final del día.

Más bien al contrario: sus destrezas digitales no solo no los preparan sino que a menudo les impiden tener una relación más sostenible con la tecnología en el contexto tan saturado y altamente interdependiente en el que viven. Incluso el ámbito académico se convierte a menudo en un “no parar” de mensajes, alertas, plataformas y tareas digitales. Conclusión: no necesitan que les enseñemos a manejar la tecnología, sino a manejar el flujo constante de atención que requiere y saber ponerle freno.

Veamos otro ejemplo de destrezas técnicas: cuando ChatGPT aterrizó en las universidades hace un par de años, muchos profesores se sorprendían de lo “bien” que escribían de repente todos sus alumnos.

Hoy, el deslumbramiento ha dejado paso a la farragosa tarea de leer frases y más frases estupendamente estructuradas… que no dicen nada. Los angloparlantes ya le han puesto nombre: “workslop”, algo así como vacío academicista. Contenido con una falsa apariencia solvente, que nos sepulta en conceptos y frases huecas que no llevan a ningún lado. Ya existía antes, pero ahora está por todas partes gracias a la IA. María Isabel Labrado Antolín, de la Universidad Complutense, hizo un experimento entre sus estudiantes, y descubrió que los mejores trabajos provenían de los estudiantes que usaban la IA de manera verdaderamente inteligente. Una vez más, conocer la tecnología no es lo mismo que aprovecharla.

Y es que la “competencia digital”, sea de los docentes o de los estudiantes, necesita una reformulación. Aprender a usar programas y aparatos es una cosa, pero aprender a integrarlos en las tareas académicas y en la vida cotidiana otra muy distinta. Los programas y aparatos evolucionan a gran velocidad; por eso, una profesora puede obtener un certificado que avale que tiene unos conocimientos concretos sobre determinadas tecnologías, y al año siguiente sentirse frustrada y estresada con un problema técnico imposible de anticipar.

La verdadera competencia digital pasa por dar a los docentes tiempo, apoyo, redes de colaboración y libertad para equivocarse y experimentar. Solo así podrán ofrecer una visión equilibrada y crítica a esos estudiantes que creen, erróneamente, que la tecnología no tiene secretos para ellos.

Esta semana, además, hemos hablado de cómo mejorar el nivel de inglés de los futuros docentes y de los actuales estudiantes universitarios, de cómo evitar la ansiedad de los cambios de etapa y de lo importante que es la educación de los cero a los 3 años para el futuro académico y la equidad.

The Conversation

ref. La conversación docente: competencias digitales – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-competencias-digitales-274801

« Aime-moi ! » ou comment les entreprises peuvent générer de l’engagement entre elles

Source: The Conversation – in French – By Benoit Bourguignon, Professeur de marketing, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Une publication de McDonald’s peut générer 17 000 réactions. Pour une entreprise qui vend à d’autres entreprises, en obtenir une trentaine relève déjà de la performance. Sur les réseaux sociaux, le marketing Business-to-Business (B2B) semble condamné à un faible engagement. Nos recherches montrent pourtant que ce désavantage n’est pas une fatalité.


Tout le monde veut être aimé ; les entreprises aussi. Et ce besoin d’amour se manifeste également sur les réseaux sociaux où chaque publication cherche à attirer un maximum de « J’aime ». Or, les publications B2B suscitent beaucoup moins d’engagements sur les réseaux sociaux que celles des marques destinées aux consommateurs individuels (B2C). Dans notre échantillon, une publication d’entreprise reçoit en moyenne 29 réactions, loin des milliers générées par certaines campagnes B2C.

Depuis deux ans, notre équipe de recherche s’est penchée sur ce qui favorise les réactions positives sur les publications des entreprises qui vendent à d’autres entreprises — par exemple, une société qui fournit de la farine à un boulanger, un logiciel de comptabilité à une PME, ou des composants électroniques à un fabricant.

Nous avons mené plusieurs études, dont deux se dégagent particulièrement : l’une sur le rôle de la narration, l’autre sur l’effet des émotions exprimées dans les publications diffusées sur les réseaux sociaux.




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Carburer aux histoires

« Laissez-moi vous raconter ce qui m’est arrivé hier ! »

Avez-vous déjà remarqué que cette simple phrase suscite immédiatement l’attention de vos interlocuteurs ? L’être humain carbure aux histoires, que ce soit dans les livres, les films ou les réseaux sociaux. Les organisations utilisent elles aussi la narration pour capter l’intérêt des consommateurs, mais aussi d’autres entreprises qui sont leurs clientes. Quand on raconte une histoire, on retrouve généralement des personnages, des séquences d’événements et un lieu où se déroulent ces actions.

Dans une étude, nous avons cherché à retrouver ces éléments de la narration dans 85 075 publications de 439 entreprises B2B afin de déterminer s’ils favorisaient l’engagement. Comme mesure de l’engagement, nous avons additionné le nombre de « J’aime », de commentaires et de partages. Nous avons utilisé le traitement automatique des langues pour analyser près de 4,3 millions de mots contenus dans ces publications.

Par exemple, une entreprise a publié ceci en anglais : « Chaque mois de juin, nous tenons le Mois du leadership en matière de sécurité afin de recentrer nos efforts et de nous réengager envers notre objectif de zéro incident de sécurité. Découvrez comment (noms des 4 employés) font de la sécurité une obligation ».

La publication se poursuit avec le témoignage de ces quatre employés. En présentant ces personnes racontant une histoire dans leur entreprise, on retrouvait des éléments de narration qui ont contribué à susciter 52 réactions, 2 commentaires et 3 republications, ce qui représente un niveau d’engagement important pour une entreprise qui ne vend pas aux consommateurs.

On sait depuis longtemps que la narration influence positivement l’image des marques auprès des consommateurs. Nos résultats démontrent que la narration peut aussi avoir une influence positive sur l’engagement envers des publications de compagnies de B2B. Pourtant, elle reste encore peu utilisée en B2B, notamment sur les médias sociaux, alors même qu’elle permet de rendre les communications plus authentiques, de mieux utiliser les ressources et de créer des relations plus fortes.

Générer une réaction

Une autre stratégie utilisée par les marketeurs pour susciter de l’intérêt, que ce soit sur TikTok, Instagram ou Facebook, est de créer du contenu qui génère une réaction émotionnelle. Parmi les 27 émotions que nous avons étudiées, 24 ont une influence significative sur l’engagement, dont la surprise, comme avec l’anecdote relatée par cette publication qui a reçu 33 réactions, soit plus que la moyenne : « Aujourd’hui, c’est la Journée mondiale des sols (#WorldSoilDay). Fait surprenant : une cuillère à soupe de sol contient plus d’organismes qu’il n’y a de personnes sur Terre ».

On connaît, depuis des décennies, l’importance de susciter des émotions chez les consommateurs pour qu’ils s’intéressent à un produit ou à un service, même s’ils refusent parfois de l’admettre. À l’inverse, les décisions d’achat en entreprise sont souvent perçues comme rationnelles et uniquement guidées par des chiffres.

Or, les acheteurs professionnels en B2B, comme les consommateurs, sont tout aussi influencés par leurs émotions lorsqu’ils sont soumis à des propositions commerciales, car derrière chaque organisation il y a des personnes. Et ces personnes, comme tout le monde, éprouvent des émotions vis-à-vis d’une marque ou d’une présentation d’un produit ou d’un service.

Les décisions B2B ne reposent donc pas seulement sur des chiffriers Excel et des critères techniques : elles sont aussi influencées par des émotions, des perceptions et des histoires qui rendent une option plus rassurante, plus crédible ou plus désirable que les autres.

L’impact concret de la narration et des émotions

Il fallait maintenant étudier si cela se traduisait par un plus grand engagement sur les réseaux sociaux. Pour mesurer l’effet des émotions sur l’engagement, nous avons analysé 65 027 publications sur Facebook de 439 entreprises canadiennes de B2B. Afin de classer les publications selon les émotions, nous avons appliqué des méthodes de traitement automatique des langues à l’aide d’un jeu de données public, et mesuré l’engagement de la même façon que dans l’étude précédente.


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Il en ressort que des émotions positives, comme la joie, la fierté et l’admiration ont un effet positif sur l’engagement. Une seule émotion négative, le chagrin, génère de l’engagement, probablement par empathie, comme ces nombreuses publications d’entreprise soulignant le décès de la reine Elizabeth, qui ont eu un niveau d’engagement supérieur.

Par exemple, une entreprise d’équipements en cuir pour chevaux a publié : « Aujourd’hui, le monde a perdu une véritable cavalière. Reposez en paix, reine Elizabeth II. » Cette publication a reçu 52 réactions, et 2 commentaires et a été partagée 13 fois. Les publications neutres, c’est-à-dire sans présence manifeste d’émotion, ont plutôt un effet négatif sur l’engagement.

On pense souvent que les algorithmes décident de tout, mais l’engagement naît souvent d’une émotion. Une histoire qui étonne, qui émeut ou qui fait rire peut suffire à susciter le désir de réagir. Et c’est sans doute la seule stratégie qui résiste au temps lorsqu’il s’agit de se faire aimer.

La Conversation Canada

L’étude citée dans l’article s’appuie sur des travaux de recherche financés par le Conseil de recherches en sciences humaines du Canada.

Harold Boeck, Maryam Bahra et Seyed Habib Hosseini Saravani ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. « Aime-moi ! » ou comment les entreprises peuvent générer de l’engagement entre elles – https://theconversation.com/aime-moi-ou-comment-les-entreprises-peuvent-generer-de-lengagement-entre-elles-268473