Cómo lograr que niños y niñas se muevan mejor en la escuela: más allá del juego libre en infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vladimir Martínez-Bello, Profesor Titular de Didáctica de la Expresión Corporal, Universitat de València

¿Para qué van los niños y niñas de 3 a 6 años a la escuela? ¿Van a descubrir su cuerpo y sus posibilidades de acción? Probablemente a ninguno se nos ocurriría responder esto, pero así consta en el currículo de Educación Infantil español.

Esta etapa establece las bases de la actividad física como parte de una vida saludable, especialmente si el entorno fortalece su autoestima y les permite experimentar la satisfacción del logro. Los beneficios de la actividad física van más allá de lo meramente motor: influye positivamente en el desarrollo cognitivo, en la gestión emocional y en la adquisición de hábitos que configurarán su salud futura.

Más allá del juego libre

Tanto el juego libre como la actividad física estructurada benefician el desarrollo infantil, pero el primero, aunque esencial, no garantiza por sí solo la adquisición de competencias fundamentales en el desarrollo integral.

Las evidencias confirman que, complementando el juego libre, las experiencias estructuradas tienen un impacto más significativo en el desarrollo integral. De hecho, cuando se implementan propuestas estructuradas y participativas, los niños y niñas aumentan su actividad física, reducen conductas sedentarias y exploran nuevas posibilidades motrices.

Diseñar situaciones idóneas

¿Cómo podemos diseñar e implementar estas actividades de manera adecuada a cada edad y con un alto componente participativo? Se trata de fomentar con ellas no solo el reconocimiento del propio cuerpo, la superación de dificultades y la autoestima, sino también de aprender a resolver problemas. En definitiva, de darles las herramientas para sentirse capaces y felices.

La actividad física estructurada en las aulas de educación infantil suele trabajarse con actividades de psicomotricidad, educación física o motricidad. Con cualquiera de estos enfoques, lo que importa es que el profesorado diseñe experiencias en las que el movimiento tenga un sentido. No como un medio para otro fin, sino como un fin en sí mismo. Que sea un espacio de descubrimiento, social y participativo, que nazca también de los intereses de los propios niños y niñas. Así, les estaremos dando la oportunidad de conectar con ellos mismos, de mirarse por dentro.




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En este camino, el profesorado se convierte en un actor clave, un apoyo que ejerce un rol activo (acompaña, juega, anima, demuestra, promueve, instruye, disfruta) durante las oportunidades estructuradas y que ofrece seguridad y confianza para que el niño y la niña vivan el movimiento desde dentro y, a través de él, aprendan a conocerse.

Un desarrollo armónico

Podemos señalar tres claves de este enfoque: recuperar el valor intrínseco del movimiento –como fin en sí mismo y fuente de placer–, educar en el respeto a la diversidad desde la corporalidad y diseñar entornos seguros que aprovechen recursos como el juego simbólico.

A partir de los planteamientos de la psicomotricidad relacional o vivenciada, el objetivo es establecer espacios y rituales en los cuales los niños y niñas entren en una interacción con los objetos y con los otros a partir de sus intereses y que puedan dejar huella de su práctica motriz a través de la expresión plástica.

Acompañar mejor al profesorado

¿Estamos acompañando adecuadamente al profesorado en ejercicio y en formación para este rol? Aunque la actividad física se revela como un pilar indiscutible del desarrollo infantil, el profesorado reconoce sentirse poco preparado para incorporarla de manera efectiva en su práctica diaria. Esta brecha formativa –tal y como lo señalan diversos estudios– limita seriamente la calidad y frecuencia de las experiencias motrices que ofrecemos a los niños y niñas más pequeños.

Existen espacios de conocimiento compartido que permiten diseñar experiencias de movimiento que realmente impacten el desarrollo integral: la realización de proyectos conjuntos de investigación educativa (por ejemplo, la naturalización de patios escolares y los patios coeducativos) entre los centros escolares y las facultades de formación de profesorado; la puesta en marcha de proyectos de aprendizaje-servicio que respondan a las necesidades de la infancia y de los centros escolares; el establecimiento de propuestas interdisciplinarias que convoquen a diversidad de agentes (centros escolares, universidades, administración pública, tercer sector, etc.). En definitiva, fomentar la vinculación del profesorado de los centros en proyectos de investigación e innnovación no como simples reproductores, sino como verdaderos creadores; y el establecimiento de redes de profesorado universitario para mejorar la formación de los docentes.




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Podremos así formar un profesorado activo, capaz de crear entornos motores diversos y estimulantes que acojan cada individualidad desde un enfoque basado en los derechos de la infancia.

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Vladimir Martínez Bello recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación, proyecto financiado PID2022-141095NB-100 y de la Generalitat Valenciana, proyecto CIAICO/2023/091.

ref. Cómo lograr que niños y niñas se muevan mejor en la escuela: más allá del juego libre en infantil – https://theconversation.com/como-lograr-que-ninos-y-ninas-se-muevan-mejor-en-la-escuela-mas-alla-del-juego-libre-en-infantil-268545

¿Por qué cuesta tanto ‘desengancharse’ de las redes sociales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Muñoz Romero, Profesor de Comunicación Institucional e Imagen Pública Departamento de Teorías y Análisis de la Comunicación, Universidad Complutense de Madrid

Manolines/Shutterstock

¿Se puede vivir sin redes sociales? Muchos jóvenes (un 30 %, según nuestro último estudio) se plantean eliminar estas aplicaciones de sus móviles o incluso llegan a hacerlo, pero no suele ser duradero. Durante unos días o semanas, quizá en época de exámenes, “resisten” sin TikTok o Instagram. Pero pasado un tiempo no tienen más remedio que volver si no quieren sentirse demasiado aislados. La “culpa” no es de ellos: es el sistema el que hace muy difícil vivir al margen.

Este estudio coincide con otros realizados con anterioridad en los que la depresión, la ansiedad, la confusión o la baja autoestima aparecen como patologías habituales provocadas por la inmersión de jóvenes y adolescentes en este nuevo mundo digital, que para ellos no es “otro” mundo sino el mismo que el mundo físico.




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Esta idea nos ayuda a entender el tremendo efecto de tracción que los medios y redes sociales ejercen en las vidas de todos, y en especial de jóvenes y adolescentes, y a explicar por qué es tan difícil salir de su influencia. El sistema de medios y redes sociales digitales está diseñado para vivir consumiendo. Por eso, más que de uso, se debería hablar de “consumo” de redes sociales.

La sociedad misma es ya una sociedad de redes y no se concibe, salvo marginación y pobreza extrema, a ninguna persona fuera de este sistema: por eso no es tanto que nos “expongamos” a ellas como que vivimos “inmersos” en este ecosistema.

¿Adicción o consumo compulsivo?

Aunque muchos autores, especialmente en el ámbito de la psicología, hablan de “adicción” para referirse a los efectos de consumo compulsivo de redes sociales (con sus picos y déficits de dopamina), el concepto se queda corto para describir su complejidad.




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Porque el impacto negativo en el bienestar y al equilibrio personal es sólo una de las dimensiones actuantes. Hemos apuntado muy brevemente las dimensiones cognitivas y neurológicas, pero hay que considerar también las sociológicas, industriales, económicas, ideológicas y políticas que hacen que no nos estemos enfrentando sólo a “daños colaterales” de las redes sociales en los jóvenes, sino que lo que tenemos delante es un nuevo proceso civilizatorio. Todos estamos adaptándonos a él en una dinámica ensayo–error, y está dando la vuelta a cómo ha sido hasta ahora la construcción de la identidad personal y de la identidad social.

Un nuevo paradigma social, político y económico

No podemos considerar solo “adicción” a algo que ha llegado y que se presenta exactamente como el entorno cultural y social natural en el que se tiene que vivir. No se puede ser “adicto” al conjunto de tecnologías que se han promovido desde la economía como parte esencial del sistema de producción. No se puede ser adicto a las tecnologías que se promueven desde los estados como paradigma de la nueva relación entre ciudadanos y administración.

Esta nueva sociedad en red es la realidad en la que vivimos, y de las que las plataformas de contenidos son parte indivisible. Todo ello configura un nuevo ecosistema social a través del cual nos matriculamos en el instituto, nos empadronamos, pedimos citas médicas, hacemos bizums, compramos la ropa o el abono transporte, organizamos las vacaciones o quedamos con otras personas. Uno no se puede considerar adicto al aire porque respire.

¿Cómo evitar ser atrapado?

Los niños y niñas acceden a las redes sociales a los 12 años y están en ellas, diariamente, una media de cuatro horas en la que recibirán 1 750 contenidos diferentes (uno cada diez segundos) en un mix de información, de ocio y entretenimiento, de promoción comercial, de crítica social, de opiniones políticas: podrán ver las imágenes del asesinato de Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis empotradas entre un vídeo para adoptar gatitos y otro para promocionar un local de copas.

Es difícil pensar que este nivel de saturación indiscriminada no tenga efecto en el bienestar emocional o en la forma en la que los niños y adolescentes van construyendo su visión del mundo. Si esto es lo que ven y es lo único que ven, es normal que se tome como “lo real”.




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Porque, precisamente, el pensamiento abstracto se desarrolla en los seres humanos a partir de los 11 años y hasta los 15 aproximadamente. Los sistemas de creencias, y la capacidad de análisis y de reflexión profunda (abstracta), se forman en esta etapa en las que las redes sociales ponen delante de sus ojos una realidad algorítmica controlada y diseñada por empresas y corporaciones de derecho privado que atienden sobre todo a su cuenta de resultados.

Concienciación y legislación

Estamos ante un cambio de era en el que la tecnología y la economía se están transformando. Y esto provoca cambios en la organización social y política, como lo hizo también la Revolución Industrial en los siglos XVIII y XIX. Su alcance en todos los órdenes está por ver. Pero ante todos esos cambios, la respuesta tiene que ser democrática, global y coordinada: las familias y los estados tienen un papel decisivo. Además de legislar el acceso de los menores, debemos crear unas reglas de operación responsables en las empresas y supervisar los algoritmos.

La medida de nuestro éxito colectivo llegará por medio de la educación y la concienciación. En la familia, por supuesto, pero también preparando a nuestros jóvenes, dentro del sistema reglado de enseñanza obligatoria, para gestionar técnica y emocionalmente este nuevo mundo.

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Francisco Muñoz Romero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cuesta tanto ‘desengancharse’ de las redes sociales? – https://theconversation.com/por-que-cuesta-tanto-desengancharse-de-las-redes-sociales-274862

Del 23-F a Kennedy: la política de desclasificar el pasado en las democracias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Francisco Sánchez Barrilao, Profesor Titular de Universidad. Derecho Constitucional., Universidad de Granada

Francesco Segura/Shutterstock

El pasado 23 de febrero, el presidente de España, Pedro Sánchez, anunciaba en redes sociales la intención del Gobierno de desclasificar inmediatamente información sobre el golpe de Estado perpetrado hace 45 años. Para ello, el Consejo de Ministros acordaba al día siguiente la desclasificación de “cualesquiera asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos relativos al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981”. En total, se han dado a conocer 153 documentos el 25 de febrero a través de la propia web del Gobierno.

Al margen del alcance del contenido de esos documentos (no pocos de ellos ya conocidos por muchos expertos) y de la propia desclasificación (pues algunos autores la califican de limitada), el anuncio y el acto de hacer pública la información vinieron a evidenciar nuevamente las deficiencias de la preconstitucional Ley sobre secretos oficiales (Ley 9/1968). También pusieron de relieve la discrecionalidad con la que actúan algunos gobiernos tanto a la hora de clasificar como de desclasificar una información como secreta y extraerla así del circuito democrático e histórico al impedir su debido control social.

En cuanto a lo primero, se ha de recordar que la Ley sobre secretos oficiales se aprobó en 1968, durante la dictadura franquista, y fue parcialmente enmendada ya en 1978 (Ley 48/1978). También es necesario saber que desde entonces se han presentados diversos anteproyectos y proposiciones de ley, sin éxito, con el fin de adecuar la norma a las actuales demandas de publicidad y transparencia.

Los sistemas de plazos y la discrecionalidad

En especial se ha propuesto introducir sistemas de plazos en la desclasificación, tal como lo hacen otras democracias occidentales. Con todo, se advierte que tales sistemas acaban por mantener cierta discrecionalidad a la hora de hacer pública información previamente declarada secreta, ya que permiten a los ejecutivos, con carácter general, retrasar todavía más la desclasificación de aquella información que consideren aún comprometedora para la seguridad nacional.

Esto último, a su vez, enlaza con la discrecionalidad del Gobierno de la que hablaba antes con ocasión de la reciente desclasificación de documentos del 23-F, tanto a tenor de la fecha elegida por el Ejecutivo (el 45.º aniversario del golpe), como en relación a los documentos efectivamente clasificados, ya que ni son hoy significativos para la seguridad nacional ni lo fueron hace diez años.

Pero lo cierto es que esto se produce también en otros Estados. Es usual que los gobiernos de democracias occidentales desclasifiquen información especialmente comprometida desde una perspectiva histórica en momentos relevantes y que las desclasificaciones sean finalmente parciales.

Estados Unidos, Francia, Alemania y otros casos similares

Así sucedió en marzo de 2025 con ocasión de la reciente y sorpresiva desclasificación masiva, pero no total, de documentos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy (1963). El Gobierno de Estados Unidos ordenó la liberación de casi todos los archivos todavía retenidos por motivos de seguridad nacional (alrededor de 80 000 páginas).

También unos años antes, en diciembre de 2021, el Gobierno francés decretó una desclasificación parcial de información sobre la no menos traumática Guerra de Argelia.

Siguiendo los ejemplos mencionados en el propio acuerdo del Consejo de Ministros de España por el que se ha desclasificado documentación del 23-F, están los casos de Italia en 2014 y 2021, cuando se hizo pública información referente a grandes atentados terroristas cometidos entre 1969 y 1984; y en 2016, cuando se dio a conocer un archivo de 13 000 páginas sobre crímenes cometidos por tropas nazis y fascistas entre 1943 y 1945.

También tenemos el ejemplo de Grecia en 2024, que consistió en la desclasificación de 58 informes sobre el golpe de Estado de 1974 en Chipre.

En esa tónica de desclasificar información relativa a terceros Estados también está el caso de Alemania en 2012, cuando se hizo pública la transcripción de una reunión privada entre su embajador y Juan Carlos I poco después de los sucesos del 23-F; y el de Estados Unidos, cuyo Gobierno desclasificó en 2016 numerosa documentación sobre la dictadura argentina entre 1976 y 1983.

En esos casos, como en el supuesto que estamos comentado, se han alegado como razones la historia, la memoria e incluso la reparación para responder así a la demanda constante de acceso a documentación relevante y comprender el pasado mediante “una interpretación más completa y contrastada de los hechos”, en el conocimiento mismo “de nuestra historia colectiva”.

Y todo ello, claro, sin poner en riesgo las necesidades de secreto y discreción que exigen en cada momento la seguridad nacional (Ley 36/2015 de Seguridad Nacional).

Esto supone la apertura a una limitación discrecional al acceso público de información relevante para la sociedad; con especial consideración para periodistas e historiadores, que son agentes directos en la conformación de la opinión pública y de la memoria colectiva.

Solo una previsión normativa de desclasificación automático-temporal permitiría, aún de manera diferida en el tiempo, el conocimiento y el control directo por la sociedad de su propia historia. Eso sí, tal control quedaría aún limitado temporalmente, pero al final sería posible, permitiendo así a la ciudadanía reencontrarse con su pasado, en particular con ocasión de hechos potencialmente comprometedores.

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Juan Francisco Sánchez Barrilao no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del 23-F a Kennedy: la política de desclasificar el pasado en las democracias – https://theconversation.com/del-23-f-a-kennedy-la-politica-de-desclasificar-el-pasado-en-las-democracias-276996

Cómo cambia el impacto ambiental de los mejillones si los consumimos frescos, congelados o en lata

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Saralegui-Díez, Assistant researcher, Universidad Pablo de Olavide

VicVa/Shutterstock

En España hablamos de “comer más pescados y mariscos” casi como un mantra: menos productos cárnicos, más productos de origen marino. La recomendación tiene una base de salud pública, pero también climática.

En términos globales, los sistemas alimentarios contribuyen de forma relevante a la generación de emisiones de gases de efecto invernadero, y la ganadería es una fuente importante de estas. En este marco, las proteínas de origen marino se presentan a menudo como una alternativa con un menor impacto ambiental –consumo de energía y agua, emisiones o huella de carbono, contaminación, pérdida de biodiversidad…– por kilogramo de proteína.

El problema es que “producto acuático” no es una categoría homogénea. No tiene el mismo impacto un alimento fresco de proximidad que uno sometido a varias etapas de procesado hasta ser comercializado. Cuando analizamos toda la cadena de valor que lleva el alimento del mar al plato, vemos que el impacto ambiental de la transformación es mayor. Y esto vale incluso para el mejillón, un icono de la acuicultura.

El cultivo del mejillón se considera una forma de acuicultura de bajo impacto ambiental, ya que se alimenta de fitoplancton –diminutos organismos fotosintéticos– y no requiere de alimentación artificial. Además, aporta proteínas y micronutrientes a las dietas, y genera empleo en las zonas costeras.

Aun así, el impacto climático del mejillón no depende únicamente de su cultivo. Depende también del procesado industrial, del tipo de presentación comercial, de los flujos de transporte y de la lógica del comercio, incluida la exportación e importación del producto en sus distintas formas.

La huella de carbono de toda la cadena del mejillón

Un equipo multidisciplinar hemos cuantificado la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, desde la fase de producción hasta el consumo, distinguiendo las principales presentaciones comerciales: fresco, congelado y en conserva. Nuestra investigación está disponible en acceso abierto en Resources, Conservation and Recycling.

La novedad es que hemos calculado por primera vez la huella de la cadena completa, integrando producción, depuración, transformación industrial, comercio y transporte a distintas escalas (internacional, nacional e intraprovincial).

El mejillón tiene asociada una baja huella de carbono en su producción, pero cuando se incorpora la realidad de la industria, el comercio y la logística, ésta cambia lo suficiente como para que el formato de presentación y la cadena de suministro sean las protagonistas de sus impactos.

Una producción concentrada y un consumo distribuido

La producción nacional de mejillón en sus tres presentaciones se concentra casi por completo en Galicia, con una serie de implicaciones ambientales y económicas. Por un lado, permite economías de escala y especialización productiva. Por otro lado, obliga a mover grandes volúmenes para abastecer el consumo en el resto de España. Todo ello, con flujos de exportación e importación que varían dependiendo de la presentación.

Aquí aparece la clave que a menudo se pierde en el debate público: la geografía de la producción no coincide con la geografía del consumo. El resultado es una cadena conectada, con múltiples trayectos, entradas y salidas, donde el producto puede cambiar de forma varias veces antes de llegar al consumidor.

El destino del mejillón fresco español ilustra esa dinámica. Solo el 25% de la producción de mejillón fresco se dirige al consumo doméstico. El resto se orienta a procesamiento industrial o se exporta. Y una fracción significativa del mejillón ya procesado también se exporta. Este comportamiento, que es habitual en otras cadenas alimentarias, tiene una consecuencia climática: una parte del impacto se desplaza hacia actividades industriales y logísticas.




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Impacto ambiental de la cadena del mejillón en España

Según nuestras estimaciones, la cadena alimentaria del mejillón en España genera alrededor de 288 000 toneladas de CO₂ equivalente al año (una medida del conjunto de gases de efecto invernadero equiparándolos al CO₂). Pero lo más interesante no es solo el total, sino cómo se reparte.

Aproximadamente el 45 % se asocia a la producción acuícola, incluyendo la depuración. Cerca del 43 % corresponde al procesamiento industrial y en torno al 12 % proviene del transporte. Dicho de otra forma: más de la mitad de las emisiones se relacionan con transformación industrial y logística, no con la fase de cultivo.

Este patrón tiene implicaciones claras para la política climática del sector. Si una estrategia se concentra exclusivamente en mejorar la producción acuícola, dejará fuera una parte importante del margen de reducción. En cambio, una estrategia que actúe sobre energía, eficiencia industrial, refrigeración, materiales y planificación logística puede recortar emisiones sin comprometer el papel del mejillón como alimento saludable.

La presentación cambia las emisiones por kilogramo

La comparación por kilogramo consumido muestra diferencias relevantes entre presentaciones, situándose las conservas en valores más altos que el producto fresco y el congelado. Así, las conservas oscilan entre 8,5 kg de CO₂eq por kg en escabeche y 6,7 kg de CO₂eq por kg en salmuera. El mejillón fresco ronda 4,1 kg de CO₂eq por kilogramo, mientras que el congelado supone en torno a 3,6 kg de CO₂eq por kilogramo.

En el caso del congelado, influye un factor logístico: el mejillón congelado se transporta sin concha, reduciendo la masa que se mueve por la cadena. Si se transporta sin esa parte no comestible, el impacto del transporte por kilogramo consumido baja. Esto no convierte al congelado en una solución universal, pero explica por qué puede tener un perfil climático competitivo cuando la logística está bien organizada.

Para poner estas cifras de emisiones en contexto, conviene recordar la huella de otros alimentos habituales. La carne de vacuno se sitúa muy por encima, con valores del orden de decenas de kg de CO₂eq por kg. El cerdo se acerca a rangos intermedios, alrededor de 7 kg de CO₂eq por kg. Y algunos pescados, como la merluza, pueden estar cerca de 4,4 kg de CO₂eq por kg. En esa comparación, el mejillón destaca como proteína marina de emisiones moderadas, pero con sensibilidad fuerte al nivel de industrialización y de flujos comerciales.

Consumo, exportación e importación: una cadena global

El balance de emisiones no se explica únicamente por el consumo interno. El estudio estima que la parte asociada al consumo ronda 190 000 toneladas de CO₂eq, mientras que la exportación suma unas 98 000 mil toneladas de CO₂eq. Además, alrededor del 21 % de las emisiones totales procede de productos importados en distintas presentaciones, en especial procesados desde países como Chile o Nueva Zelanda.

Este punto es relevante porque rompe una idea habitual: que el mejillón “es local” por definición. Puede serlo en su fase de cultivo en España, pero la cadena de valor funciona como una red global. En algunos formatos, como conservas, la materia prima importada puede tener un peso apreciable. El resultado es que el impacto climático del consumo depende no solo de la especie o del método de producción, sino de la ruta, el procesado, el origen y la logística asociada.

¿Qué significa todo esto para la transición alimentaria?

El mensaje final es sencillo: el mejillón es una buena opción en dietas con menor impacto climático, pero su potencial real depende de cómo se organice la cadena.

Para el sector, el margen de mejora está en reducir el grado de transformación y en optimizar la logística. Esto incluye eficiencia en calor y electricidad, mejora de materiales de envasado, organización de cargas, planificación de rutas y, cuando sea posible, reducir movimientos redundantes entre lugares de cultivo, plantas de procesado y centros de distribución.

Para el consumo, la recomendación no es “abandonar” las conservas. Tienen ventajas reales: vida útil, precio, disponibilidad. El consejo es entender que el formato importa y que, cuando se busca minimizar huella ambiental, el consumo de mejillón fresco o congelado puede ser una opción más favorable si procede de cadenas eficientes. En paralelo, es importante un etiquetado que haga visibles origen y rutas.

Los resultados ponen el foco en la importancia de las políticas públicas industriales y logísticas. Es necesaria una aproximación integral que permita relocalizar las cadenas, priorizar el abastecimiento doméstico y centrarse en premiar la eficiencia industrial y logística para alinear salud, economía costera y clima.

La huella ambiental del mejillón no se decide solo en la batea. Se decide también en la fábrica, en la cadena de frío y en la forma concreta en la que el producto viaja y llega a nuestros hogares.

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Pablo Saralegui-Díez es miembro de Alimentta. Think Tank para la transición alimentaria.

Andrés Ospina-Álvarez es beneficiario de un contrato Ramón y Cajal financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (RyC2023–043454-I). Este trabajo es una contribución del “Centro de Excelencia” IMEDEA, María de Maetzu (CEX2021-001198). Andrés es miembro de Alimentta, think tank para la transición alimentaria.

Joan Moranta Mesquida recibe fondos de la Fundación Daniel y Nina Carasso y del proyecto de I+D+i PID2022-137648OB-C21 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y “FEDER, UE”. Es miembro de Alimentta Think Tank para la transición alimentaria..

Sebastian recibe fondos de la Fundación Daniel y Nina Carasso y es miembro de Alimentta, Think Tank para la Transición Allimentaria; y de la Red CIGUS de la Xunta de Galicia.

Montserrat Ramón Herrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo cambia el impacto ambiental de los mejillones si los consumimos frescos, congelados o en lata – https://theconversation.com/como-cambia-el-impacto-ambiental-de-los-mejillones-si-los-consumimos-frescos-congelados-o-en-lata-276132

Quevedo, Bad Bunny y Rawayana conectan con las raíces a través de las letras de sus canciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Cristina Alfonzo de Tovar, Doctora en español y su cultura, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El cantante Quevedo en el Festival Arenal de 2023. Christian Bertrand/Shutterstock

El 13 de febrero de 2026 el cantante canario de música urbana, Quevedo, lanzó su nueva canción, “Ni borracho”. En la semana siguiente al lanzamiento, alcanzó el liderazgo en las listas españolas, tanto en la Chart Spain Songs de Billboard como en Top 100 Canciones de Promusicae, desbancando al omnipresente Bad Bunny.

Precisamente, venimos del espectáculo del puertorriqueño del medio tiempo de la Super Bowl (¿o Súper Tazón?) 2026 el 8 de febrero que generó mucha polémica. En primer lugar, por el uso del español en un contexto que, por tradición, siempre ha sido angloparlante. Además, porque se realizó mientras el país norteamericano atraviesa una difícil situación de polaridad entre los que apoyan o rechazan las acciones del gobierno estadounidense ante la migración. Y, por supuesto, se cuestionó la dificultad para comprender el español de una variedad local como la utilizada por Bad Bunny, incluso por hispanohablantes.

Dos ejemplos del éxito de una misma tendencia

También Quevedo, en su nuevo tema, apuesta por la identidad cultural de las Islas Canarias. Lo hace a través de un derroche de léxico compuesto por estructuras fraseológicas cargadas de referentes culturales que caracterizan al Archipiélago Canario. En las redes sociales se ha debatido mucho esta propuesta y la posible “referencia” al puertorriqueño.

Ambos intérpretes emplean una estrategia en la elaboración de sus canciones que está conectando con un público ávido por sentirse representado en la música que escuchan. Los dos, junto con otros muchos cantantes de todo el ámbito hispanohablante, utilizan sus raíces locales y su léxico más diferencial para que todo el mundo pueda sentirse incluido. Al fin y al cabo, todos tenemos una raíz y podemos conectar con el sentimiento que provoca la música global que nace desde sociedades locales. No es necesario entender lo que se dice; basta con saber que se dice desde dentro y que para el intérprete representa una descarga emocional.

Desde el punto de vista del léxico empleado, se trata en muchos casos de términos que se usan tanto en Canarias como en América, ya que ambos territorios comparten una buena cantidad de palabras y expresiones: pibe-a por chico-a, chance por oportunidad, guagua por autobús, etc.

Pero en su mayoría son vocablos exclusivos de los lugares donde crecieron. Así, Quevedo canta “¿Quién carajos dijo por ahí que en Canarias no hay enrale?”, que significa “diversión”. También dice “Se me está yendo el baifo”, donde “írsele a uno el baifo” quiere decir “despistarse”. Y entona “Mogollones, bailoteo, solo escucho: ‘Chacho, chacho’”. Los “mogollones” son las fiestas de los carnavales, similares a las verbenas, y “chacho” es una fórmula apelativa que se usa entre iguales, generalmente para llamar la atención o expresar sorpresa.

El texto está lleno de referencias culturales canarias: vírgenes locales, fiestas populares, topónimos, marcas comerciales exclusivas de las Islas, etc. Además, tanto él como Bad Bunny emplean múltiples referencias a la familia, sobre todo a la infancia de los músicos, la madre y los abuelos. En ambos casos se siguen reforzando así las conexiones locales.

Volver a las raíces

En este sentido, más que pensar en un plagio de estilo, habría que destacar el movimiento musical que está naciendo. Se trata de generar identidad cultural y reconocimiento de lo propio a través de la lengua y los referentes culturales vernáculos. Por supuesto, en ello ha de reconocerse el impacto mediático, social, cultural y lingüístico que ha provocado Bad Bunny.

Es curioso también el efecto que la Super Bowl ha tenido en el aumento del interés por hablar español en plataformas digitales como Duolingo o Preply, así como en la búsqueda de materiales y recursos para el aprendizaje de esta lengua. Por tanto, es necesario destacar la vinculación entre este movimiento musical y su impacto en la lengua española desde una perspectiva intercultural.

De hecho, esta tendencia musical crece en el ámbito hispanohablante. Muchos artistas se están uniendo a ella, lo que favorece el acercamiento entre culturas, independientemente de la dificultad que pueda presentar el intentar comprender la letra de las canciones.

Rawayana: identidad de una diáspora

Un claro ejemplo lo encontramos el grupo venezolano Rawayana, reconocido con el Premio Grammy en 2025 a Mejor álbum latino de rock o alternativo. La banda despertó, en torno a un vocablo de origen despectivo “veneka”, un movimiento de identidad cultural entre la diáspora venezolana.

“Veneka” (veneco) es un término que nace en los años 70 para referirse a los descendientes de migrantes colombianos que nacieron en Venezuela (Venezuela-Colombia). Durante la diáspora masiva de los últimos años, se recuperó el término para referirse de manera despectiva a los venezolanos migrantes, sobre todo en Colombia, Perú y Chile. En la actualidad, y teniendo la canción homónima como símbolo de reivindicación, el uso del término ha cambiado. Ahora representa la resistencia de, sobre todo, las venezolanas.

Caracterizada por su estilo trippy-pop, Rawayana ha lanzado recientemente su último disco: ¿Dónde es el After?. Muchas de sus canciones ya son trending topic en redes sociales. Por ejemplo, “Inglés en Miami”, una colaboración con el cantante colombiano Manuel Turizo, se volvió viral a partir del juego de palabras “tocotocoto”. El tema también incluye venezolanismos como tremenda nota (“muy agradable”) y expresiones propias del spanglish (“te voy a miss u”), un fenómeno lingüístico muy característico actualmente de la diáspora venezolana, cubana y puertorriqueña en Florida.

Finalmente, el tema “Qué rico PR!” promueve un acercamiento entre Puerto Rico y Venezuela a través del léxico y las referencias culturales, aunque también se incluyen vocablos de otras variedades del español.

Algunos ejemplos son los juegos de palabras entre palta (término utilizado en Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y algunas zonas de Paraguay y Ecuador) y aguacate (usado en México, Centroamérica, Colombia, Venezuela, España, República Dominicana y Puerto Rico); o guineo (Puerto Rico) y cambur (Venezuela) –para referirse al plátano–. Aunque se centra en topónimos puertorriqueños, la letra también hace uso de venezolanismos muy coloquiales –qué lacreo para decir “¡qué bien!”– o de spanglishhoy hay un jangueo (“hoy hay una fiesta”), derivado del inglés hang out (“pasar un rato”)–.

Manual de resistencia musical

Desde hace tiempo la globalización parece estar generando un mundo uniforme y muchos pueblos sienten que están perdiendo su lengua (español frente a inglés), su música (ritmos latinos frente a músicas más comerciales) y, en general, su historia.

Esto está produciendo una reacción en la juventud que no quiere abandonar la globalidad que tantas cosas le proporciona (comercio, internet, movilidad), pero que se niega a renunciar a su cultura. Los artistas latinos están descubriendo una forma de llegar a todo el mundo sin soltar la conexión con lo propio. Todos podemos sentirnos identificados con ellos, sobre todo cuando hacen buena música.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Quevedo, Bad Bunny y Rawayana conectan con las raíces a través de las letras de sus canciones – https://theconversation.com/quevedo-bad-bunny-y-rawayana-conectan-con-las-raices-a-traves-de-las-letras-de-sus-canciones-276487

La mayoría de los suplementos son innecesarios, posiblemente peligrosos y mueven un gran negocio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Alfonso Revenga Frauca, Director experto, Grado de Nutrición Humana y Dietética, Universidad Internacional de Valencia; Universidad San Jorge

Daniel Krason/Shutterstock

Si Súper Ratón levantara la cabeza, no podría estar más orgulloso al comprobar el éxito de su recomendación después de ochenta años. Sus palabras, “… y no olviden supervitaminarse y mineralizarse”, resuenan hoy en día mientras disfrutamos de una accesibilidad alimentaria sin precedentes.

Sin embargo, actuamos como si este hábitat de superabundancia no fuera suficiente. Cada vez más gente recurre a la suplementación, mientras un creciente número de profesionales sanitarios se adhiere al consejo de Súper Ratón.

La ciencia es clara: el uso de suplementos suele ser innecesario, resulta caro y no está exento de peligros. Además, los embajadores que los promocionan suelen incurrir en diversos supuestos ilícitos.

Distintas son las situaciones concretas en las que la suplementación sí estaría indicada de forma protocolizada, como déficits secundarios (cuando a pesar de una ingesta adecuada y debido a condiciones subyacentes no se produce la correcta digestión, absorción, transporte o utilización de un nutriente), vegetarianismo o embarazo, que aquí no se cuestionan.

El origen

A principios del siglo XX se sentaron las bases de la fisiología y se describieron las funciones de diversas sustancias. Hacia 1910 fue identificada la primera vitamina, la tiamina, y en 1948, la última, la cobalamina. Eran tiempos difíciles en los que guerras, recesiones y depresiones se plasmaron en forma de graves hambrunas y deficiencias nutricionales. Esto justificaba el auge de la suplementación: a falta de suficientes alimentos, buenos eran los suplementos.

Hoy debería ser diferente: los suplementos no aportan nada que no podamos obtener de los productos alimenticios, y de estos tenemos abundancia. Sin embargo, el marketing nos ha vendido una falsa ilusión: llevamos siete décadas surfeando la ola del nutricionismo, convencidos de que lo importante es el nutriente, al margen del alimento.

El marco legal

Los popularmente conocidos como “suplementos” y legalmente como “complementos alimenticios” están sujetos a la normativa alimentaria. En sentido contrario a la opinión de muchas personas y profesionales sanitarios, de ellos no se pueden decir más cosas que aquellas que pueden atribuirse a los alimentos. Más allá de la popular –pero errónea– perspectiva hipocrática, los alimentos no son medicamentos legalmente, y los suplementos, por tanto, tampoco.

Pero los últimos cuentan con una baza ganadora: se comercializan en forma de cápsulas, pastillas, polvos, ampollas, cuentagotas, etcétera, lo que recuerda indefectiblemente a un fármaco. Su presentación, unida a ciertos mensajes publicitarios, incita a creer que adquirimos el remedio para combatir astenia, alopecia, debilidad, impotencia, obesidad, dolores articulares, menopausia, etcétera.

Además, a diferencia de los fármacos, no tienen que demostrar una eficacia clínica para ser comercializados. Basta cumplir con la legislación alimentaria, la misma que aplica a una mermelada de albaricoque. Así lo dice el RD 1487/2009: “Las empresas responsables de la producción, transformación, envasado, almacenamiento, distribución, importación y comercialización de complementos alimenticios estarán sujetas a lo dispuesto por el Registro General Sanitario de Alimentos”.

Los riesgos

Un estudio reciente con más de 20 000 consumidores de suplementos no encontró ningún dato objetivo que justificara su uso. Aunque los usuarios informaron que se encontraban mejor al tomarlos, ninguna variable analítica lo confirmaba. Pero hay algo peor que la ineficacia.

Dado el escaso control sobre su composición (a diferencia de los medicamentos), no es raro que algunos complementos contengan sustancias no declaradas, dosis erróneas o incluso fármacos, dando lugar a productos adulterados. Es solo la punta del iceberg: algunas publicaciones han cuantificado en más de un 80 % la adulteración intencionada con inhibidores de la fosfodiesterasa 5 en suplementos “naturales” para el aumento del rendimiento sexual; o en más de un 20 % en suplementos para la pérdida de peso (de nuevo “naturales”) con sibutramina.

Y en el caso de productos para la mejora del rendimiento deportivo, una revisión encontró casos de adulteración con sustancias dopantes entre el 14 y el 50 % de las muestras. Estos ejemplos ponen de relieve el riesgo que, sobre la salud pública, implica el escaso control que se ejerce sobre los suplementos en general.

El negocio

Existe un amplio ecosistema de fabricantes y laboratorios que ofrecen una generosa gama de suplementos listos para usar. No se trata del sistema tradicional de laboratorios que comercializan sus productos, sino el de compañías que venden sus formulaciones para que otros pongan su imagen. Estos intermediarios ofrecen catálogos con infinidad de formulaciones prediseñadas, así como la posibilidad de adaptar envases, etiquetado y mensajes comerciales, centralizando el negocio en la identidad de quien da la cara.

La organización belga sin ánimo de lucro Journalismfund Europe para el periodismo de investigación puso de relieve este entramado y reveló lo fácil que es crear nuestra propia línea de suplementos en unos pocos días. Su estudio se tituló El ‘influencer’ como traficante de pastillas.

El proceso es simple: elegir las categorías de productos, como suplementos deportivos (los de creatina y whey protein son clásicos), productos para aumentar la vitalidad (como el bisglicinato de magnesio) o preparados para hacer frente a la inflamación o para la salud femenina. A partir de ahí, la empresa fabricante se ocupa de la parte técnica y regulatoria, mientras la marca visible (el prescriptor-influencer) se centra en su promoción, habitualmente en redes sociales.

El quid de la cuestión está en que, legalmente, estos productos se regulan como alimentos, no como medicamentos: no se exige demostrar su eficacia. Sí será necesario inscribirse cuando proceda como operador alimentario y asumir las obligaciones fiscales. Pero no se requiere una titulación sanitaria específica –ni de ningún tipo– para poner tu marca de suplementos en el mercado.

El valor intrínseco del suplemento se concentra en el relato: promesas de “alta calidad”, “formulación propia” o “ingredientes prémium” que buscan diferenciar productos virtualmente idénticos. En este mercado, la capacidad de construir una historia atractiva alrededor de los suplementos pesa más que la consagración de su eficacia.

El problema

El 90 % de las afirmaciones de salud de influencers vinculadas a la promoción de suplementos en Instagram son inadmisibles. Este fue uno de los hallazgos de una evaluación llevada a cabo por un centro oficial alemán de control de alimentos. Además, son ilegales en el marco de la UE, empezando por el Reglamento 1924/2006. Esta normativa prohíbe de forma explícita (artículo 12) las recomendaciones comerciales provenientes de cualquier profesional de la salud.

En España, cerca de la mitad de las resoluciones y dictámenes de Autocontrol de la Publicidad del último año estuvieron relacionados con ilícitos vinculados a influencers. En el último, una farmacéutica quedó señalada al promocionar un suplemento “para las defensas” incumpliendo tres normas: el Reglamento 1924/2006, el Real Decreto 1907/1996, sobre publicidad […] con pretendida finalidad sanitaria y la Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición.

El problema es que hoy en día la capacidad real de vigilancia queda muy por detrás del volumen de mensajes en redes y medios, de modo que la mayoría de estos actos ilícitos nunca se pondrá de relieve y casi ninguno llegará a tramitarse.

The Conversation

Juan Alfonso Revenga Frauca no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La mayoría de los suplementos son innecesarios, posiblemente peligrosos y mueven un gran negocio – https://theconversation.com/la-mayoria-de-los-suplementos-son-innecesarios-posiblemente-peligrosos-y-mueven-un-gran-negocio-274876

Les poules font preuve de capacités d’apprentissage et de mémoire surprenantes dès leurs premiers jours de vie

Source: The Conversation – France in French (2) – By Cécile Arnould, Éthologue, Inrae

Un poussin âgé de seulement quelques jours est déjà capable de reconnaître sa mère et d’autres poussins avec lesquels il a été en contact. Deux exemples parmi tant d’autres qui démontrent des capacités cognitives qui pourront vous surprendre. Pour aller plus loin, nous vous proposons de lire un extrait de l’ouvrage Bien-être et comportement des poules domestiques, de Cécile Arnould, publié aux éditions Quae.


Les poules domestiques, comme beaucoup d’autres espèces d’oiseaux, sont capables de mémoriser des informations très précocement. Les embryons peuvent apprendre les caractéristiques des odeurs ou des vocalisations de leur mère. Les poussins âgés de 24 heures reconnaissent leur mère. Ils font la différence entre celle-ci et une autre mère avec laquelle ils n’ont pas été en contact auparavant. Élevés en présence d’un autre poussin, ils font la différence entre ce dernier et un poussin non familier. Dès cet âge, ils peuvent aussi mémoriser les caractéristiques d’un objet.

En effet, les poules domestiques ont une caractéristique propre aux oiseaux nidifuges. Les oiseaux nidifuges sont ceux qui, à l’éclosion, sont complètement développés et qui peuvent donc gambader tout de suite loin de leurs parents. À la différence des jeunes mésanges, qui restent bien au chaud dans leur nid ; ce sont des oiseaux nidicoles. Chez ces espèces nidifuges, on observe chez les poussins un phénomène appelé « empreinte ». Le poussin s’attachera à la première chose avec laquelle il sera en contact à l’éclosion. L’empreinte se met en place entre 1 et 4 jours, période durant laquelle la mère reste sur son nid après l’éclosion de sa couvée. Elle est naturellement dirigée vers sa mère, mais, en l’absence de mère, elle peut être dirigée vers un objet. Des poussins ayant développé une empreinte sur un objet se blottiront contre cet objet plutôt que contre un objet différent, que ce soit par sa forme, sa couleur, etc. L’empreinte peut aussi être dirigée vers une personne ; vous avez peut-être déjà vu Konrad Lorenz (1903-1989), éminent éthologiste ayant décrit ce phénomène chez des oies, suivi d’une ribambelle d’oisons. Lorsqu’il y a empreinte, la mémoire qui se forme possède des caractéristiques différentes de la mémoire classique. Elle se crée plus rapidement et dure plus longtemps.

Au-delà de ce phénomène particulier, dès 2 à 5 jours d’âge, les poussins se souviennent de tâches spatiales qu’ils ont apprises 24 heures auparavant. Par exemple, s’ils ont appris à faire un détour pour rejoindre des congénères, ils se rappellent le chemin qu’ils doivent emprunter. Les poussins sont par ailleurs capables de raisonnements simples. Ils ont la capacité à savoir qu’un objet existe même s’ils ne le voient pas complètement ou pas du tout. On parle de phénomène de permanence des objets. Cette capacité ne se développe qu’après quelques mois chez les enfants. Nous venons de voir qu’un poussin ayant développé une empreinte sur un objet ira se blottir contre lui. Eh bien, ce comportement persistera même si une partie de cet objet est partiellement cachée. Et, mis en présence de deux parois opaques identiques qui peuvent cacher cet objet, les poussins choisiront d’aller vers la paroi où ils ont vu l’objet disparaître complètement. De plus, si ces parois sont inclinées de telle sorte que l’une soit de hauteur et de largeur adéquates pour cacher la totalité de l’objet (paroi A) et l’autre pas (paroi B), les poussins, en l’absence de l’objet, se dirigeront vers la paroi formant un écran compatible avec le fait que l’objet puisse être caché derrière : la paroi A. Ces résultats signifient que les poussins se représentent l’objet même s’ils ne le voient pas ; ils ont une représentation mentale de ce dernier. Ils sont, par ailleurs, capables d’effectuer un raisonnement à partir de cet objet, c’est-à-dire de comparer la taille de cet objet à la taille des cachettes.

Il faut savoir que la poule domestique est une espèce territoriale et sociale avec une organisation hiérarchique. Cela signifie qu’il existe des relations de dominance et de subordination au sein des groupes, chez les coqs comme chez les poules. L’individu A domine l’individu B, qui domine l’individu C, etc. De temps en temps dans cette hiérarchie linéaire, plusieurs individus (par exemple C, D et E) vont avoir le même rang social. Aucun ne dominera les autres. Il suffit en général de quelques jours, pendant lesquels les individus du groupe s’affrontent (coups de bec, combats, poursuites), pour que la hiérarchie se mette en place. Par la suite, les individus connaissent leur place dans la hiérarchie. Les affrontements laissent la place à des menaces ou à des évitements. Les individus mémorisent les caractéristiques des autres individus avec lesquels ils vivent. Les poules domestiques sont capables de faire la différence entre des individus familiers, avec lesquels elles vivent ou qu’elles ont déjà rencontrés, et des individus inconnus. Elles reconnaissent chaque individu de leur groupe à condition que ce groupe ne soit pas trop grand (jusqu’à au moins une trentaine d’individus, voire peut-être cent).

Les poules peuvent aussi apprendre en observant les autres. Des poules juvéniles (d’environ 2 mois) ayant observé des congénères consommer un aliment qu’elles ne connaissent pas en mangeront une plus grande quantité, et mettront moins de temps pour commencer à s’alimenter avec, que celles n’ayant pas eu cette expérience. Des poussins de quelques jours apprennent où trouver un aliment après avoir observé un congénère. De même, après avoir observé un congénère picorer une bille recouverte d’une substance amère, si une bille similaire en apparence, mais non recouverte de cette substance amère, leur est présentée 24 heures plus tard, ils ne la picoreront pas.

Couverture de l’ouvrage « Bien-être et comportement des poules domestiques », paru aux éditions Quae.

Curieusement, une étude montre que les poules adultes apprennent plus vite une tâche d’association, où il faut picorer un bouton pour obtenir une récompense alimentaire, en voyant faire une poule dominante qu’une poule subordonnée. Et ce n’est pas lié à une différence de compétence entre les poules dominantes et subordonnées, les premières n’apprennent pas plus vite que les autres. Il est probable que cet effet soit plutôt le résultat d’une attention plus soutenue envers les individus dominants qu’envers les autres membres du groupe. Les poules peuvent apprendre à donner des coups de bec sur des boutons ou des écrans pour obtenir une récompense. Cette capacité a largement été utilisée, notamment dans les années 1970-1980, pour tester la motivation des poules à accéder à des perchoirs, des espaces de vie plus grands, des substrats pour effectuer des bains de poussière lorsqu’elles avaient été élevées en cage sur un sol grillagé. Ces travaux ont contribué à démontrer quels étaient les besoins des poules domestiques.

The Conversation

Cécile Arnould est l’autrice de « Bien-être et comportement des poules domestiques » dont cet article est un extrait.

ref. Les poules font preuve de capacités d’apprentissage et de mémoire surprenantes dès leurs premiers jours de vie – https://theconversation.com/les-poules-font-preuve-de-capacites-dapprentissage-et-de-memoire-surprenantes-des-leurs-premiers-jours-de-vie-277394

Pourquoi les végétaux des milieux extrêmes sont-ils souvent en forme de boule ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Thierry Gauquelin, Professeur émérite, Institut méditerranéen de biodiversité et d’écologie marine et continentale (IMBE), Aix-Marseille Université (AMU)

Dans les sommets alpins ou méditerranéens, comme le désert marocain, de drôles de boules recouvrent les paysages. Ce sont des plantes qui, dans ces milieux extrêmes, adoptent cette silhouette aux avantages multiples.


Les milieux extrêmes, tels que la haute montagne méditerranéenne ou alpine, les environnements arides ou présahariens ou encore le littoral, sont souvent colonisés par des végétaux vivaces à port caractéristique en boule. Ces spectaculaires coussinets hémisphériques plaqués contre le sol peuvent être quasiment exclusifs dans le paysage. Dans les milieux où la sécheresse constitue l’une des contraintes majeures, ce port particulier s’accompagne de rameaux épineux et/ou succulents, c’est-à-dire de tiges charnues.

Ces formes en coussinet ne constituent pas une simple accommodation ou réaction à un facteur extérieur, comme le seraient les anémomorphoses, ces modifications de la forme des plantes et des paysages végétaux sous l’effet des vents dominants. C’est ici une adaptation des végétaux, inscrite dans leur patrimoine génétique et résultant d’une évolution à l’échelle de millions d’années.

À gauche, une Cytisus balansae du Haut Atlas occidental (Maroc) au port en boule, à droite une anémomorphose de myrte (Myrtus communis) sur le littoral varois.
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Cette forme comporte de fait de nombreux atouts pour tirer au mieux partie des ressources rares et des contraintes nombreuses des milieux extrêmes.

Garrigue à xérophytes épineuses en coussinet (Haut Atlas central, Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Limiter la transpiration pour économiser l’eau durant les périodes sèches

Cette silhouette peut d’abord permettre de résister à l’assèchement, notamment en été quand l’eau manque, sous climat méditerranéen par exemple. Car la surface de contact avec l’atmosphère des parties vertes d’une plante en boule est bien plus réduite que celle d’une plante dressée.

La transpiration en est ainsi réduite, permettant alors de résister à la dessiccation. Ceci s’ajoute aux adaptations classiques aux milieux arides, que l’on retrouve sur beaucoup de ces plantes, avec des feuilles réduites ou transformées en épines ou/et une crassulescence de tissus, c’est-à-dire une capacité à conserver l’eau dans des feuilles grasses et charnues.

Créer un microclimat particulier au sein de la touffe

Le port en boule crée également à l’intérieur des touffes un microclimat favorable qui affranchit quelque peu ces végétaux des conditions extérieures. Ceci a pu être mis en évidence pour deux types de plantes en boule présentes en haute montagne.

D’abord les xérophytes (du grec xerós, sec, et phutón, plante) épineuses en coussinet, caractéristiques, de la haute montagne méditerranéenne, du Haut Atlas marocain à la Sierra Nevada espagnole.

Ces plantes apparaissent généralement au-dessus de 2 500 mètres, se mélangeant aux derniers arbres imprudents, chênes, genévriers, pins, auxquels ils se substituent quand le climat devient trop sévère pour les arbres. Dans ces environnements, les conditions climatiques sont difficiles, chacune des saisons apportant son lot de contraintes, l’hiver avec son froid et ses fortes gelées qui destructurent le sol et l’été, combinant chaleur et sécheresse.

On observe ainsi une extraordinaire convergence de formes entre ces coussinets denses dont la plupart des organes sont ou bien transformés en épines ou bien munies d’épines à l’extrémité de rameaux, des bractées (feuilles fréquemment colorées qui accompagnent la fleur) ou des feuilles, donnant au végétal l’aspect d’un véritable hérisson.

Ces xérophytes épineuses en coussinet sont pourtant d’origine taxonomique bien diverse puisqu’on y trouve des plantes de la grande famille des légumineuses, c’est-à-dire des fabacées (Cytisus balansae, Erinacea anthyllis, mais aussi de nombreuses astragales), des plantes appartenant à la famille des crucifères, la famille des choux et de la moutarde, aujourd’hui appelée les brassicacées (Hormatophylla spinosa ou Vella mairei), voire des végétaux de la famille des carottes, appelée apiacées (Bupleurum spinosum) ou encore des caryophyllacées, de la même famille que les œillets (Arenaria pungens), drapant alors les versants de taches colorées très diverses.

Garrigue à xérophytes épineuses en coussinet, 2 900 mètres, Haut Atlas occidental, Maroc (gauche), Vella mairei, Haut Atlas central, Maroc (milieu), Cytisus balansae, 3 000 mètres, Haut Atlas occidental, Maroc (droite).
Thierry Gauquelin, CC BY

Mais il faut pénétrer à l’intérieur de ces boules qui parsèment le paysage pour comprendre un de leur principal atout. À 3 000 m d’altitude, au mois de juillet, période de sécheresse extrême, la température à 14 heures au sein d’une touffe de xérophyte épineuse en coussinet était ainsi de seulement 18 °C alors qu’elle atteignait 35 °C entre les touffes. De même, l’humidité relative était de 70-80 % au sein du coussinet pour seulement moins de 30 % à l’extérieur.

De même, dans le domaine alpin jusqu’en Alaska, où la contrainte est essentiellement le froid, une caryophyllacée, le silène acaule (Silene acaulis) élabore des coussinets hémisphériques particulièrement denses pouvant atteindre plus d’un mètre de diamètre et un âge supérieur à 300 ans.

Au sein d’un coussinet de ce silène acaule des environs du col du Galibier (à 2 500 m), entre 12 heures et 15 heures, la température était de 10 à 15 °C plus élevée que celle de l’air ambiant !

La forme en boule permet d’optimiser de captation des rayons solaires et le coussinet fonctionne alors comme un piège à chaleur particulièrement intéressant pendant ces périodes froides.

Élaborer et protéger le sol sous les touffes

Les coussinets hémisphériques plaqués contre le sol sont également de véritables pièges pour les sables fins et les limons soulevés par l’érosion et transportés par le vent. L’apport de matière organique directement sous la touffe suite à la décomposition des tissus morts de la plante, combiné au piégeage de ces particules minérales fines, fait que la plante élabore son propre sol sous son couvert.

Euphorbe oursin (Euphorbia echinus), Souss (Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Ceci est particulièrement vrai pour les euphorbes cactiformes des régions arides du Maroc, un autre type de plante en boule que le chimiste et botaniste René-Maurice Gattefossé en 1931 comparait à des « tortues d’un vert glauque ». Ce sont les euphorbes résinifères (Euphorbia resinifera) du piémont de l’Atlas, mais aussi les bien nommées euphorbes oursins (Euphorbia echinus) de la région littorale du Souss. Toutes munies d’épines très vulnérantes, elles renferment de plus dans leurs rameaux un latex abondant largement utilisé en médecine populaire, malgré son caractère irritant et toxique. Le miel provenant des fleurs de ces espèces, le fameux miel de Daghmous – du nom local de ces euphorbes – est aussi particulièrement réputé.

Euphorbe résinifère (Euphorbia resinifera), Anti-Atlas (Maroc).
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Sous des pieds d’euphorbes cactiformes, le sol est beaucoup plus développé, plus riche en éléments minéraux, donc en nutriments, et plus humide qu’entre les touffes. La matière organique y est plus importante, augmentant notamment la capacité de rétention en eau de ce sol. En retour, ce sol se trouve protégé par la touffe elle-même, tant au niveau de l’évaporation de l’eau que de l’érosion. Enfin, une biodiversité particulière, notamment représentée par la mésofaune (acariens, collemboles…), se retrouve plus abondante dans le sol sous les touffes, jouant un rôle important dans le recyclage de la matière organique.

Étaler la floraison et optimiser la pollinisation

La floraison des touffes hémisphériques se réalise progressivement, débute par la face la mieux exposée au soleil, pour concerner ensuite tout le coussin, s’étalant ainsi sur plusieurs semaines. Cela génère un double avantage. Cela permet d’abord une floraison moins sensible à des accidents météorologiques brutaux, tels que des fortes gelées tardives. Cela génère également une amplitude temporelle plus grande pour permettre aux pollinisateurs d’assurer leur rôle dans la reproduction.

Cytisus balansae, Haut Atlas occidental.
Thierry Gauquelin, Fourni par l’auteur

Favoriser et abriter la biodiversité

Le microclimat particulier existant au sein des touffes hémisphériques va en faire un milieu de vie particulièrement favorable à de nombreux organismes, notamment des insectes, mais aussi des microorganismes, en leur permettant d’échapper à différents stress. Ainsi les touffes de xérophytes épineuses en coussinet abritent souvent des colonies importantes de coccinelles.

Cette biodiversité constitue un élément essentiel du fonctionnement de ces milieux, à la fois pour ce qui concerne par exemple la pollinisation, mais aussi plus généralement les cycles biogéochimiques. Un véritable microécosystème se met ainsi en place dans la touffe, qui va dès lors fonctionner d’une manière quelque peu autonome.

Le changement climatique va-t-il favoriser les plantes en coussinet ?

Dans le domaine méditerranéen, voire saharien, le changement climatique se manifeste notamment par des périodes de sécheresse plus fréquentes et plus intenses. Ceci nécessite des adaptations des végétaux de plus en plus élaborées. Les végétaux en coussinet dense pourraient-ils ainsi « profiter » de ces changements rapides ?

Dans des milieux sahariens arides, le spectaculaire « chou-fleur de Bou Hamama » (Fredolia aretoides, amarantacées), remarquable endémique des steppes désertiques du Sahara occidental, en port en coussinet très dense et aux feuilles imbriquées semble aujourd’hui s’étendre spectaculairement vers le nord, en pénétrant profondément dans des vallées, en liaison avec la désertification des franges nord-sahariennes liée notamment à l’aridification croissante. Cette espèce peut ainsi dans tout ce secteur biogéographique constituer un bon indicateur des changements environnementaux.

Le « chou-fleur de Bou Hamama », Fredolia aretoides, Maroc.
Frédéric Médail, Fourni par l’auteur

Dans les milieux froids, par contre, où l’augmentation de la température constitue la tendance majeure, on observe des migrations d’espèces en altitude. Des espèces en coussinet arctico-alpines, telles que le silène acaule, vont sans doute de moins en moins trouver leur place dans des environnements de montagne rendus moins contraignants par l’augmentation de température.

Dans tous les cas, il sera important de suivre la dynamique progressive ou régressive de ce type biologique particulier dont les stratégies adaptatives apparaissent aujourd’hui particulièrement en phase avec l’évolution du climat, notamment en région méditerranéenne.

The Conversation

Thierry Gauquelin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Pourquoi les végétaux des milieux extrêmes sont-ils souvent en forme de boule ? – https://theconversation.com/pourquoi-les-vegetaux-des-milieux-extremes-sont-ils-souvent-en-forme-de-boule-275452

Quel bilan pour la rupture conventionnelle ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Brigitte Pereira, Professeur de droit du travail, droit pénal des affaires et droit des contrats, HDR, EM Normandie

La réflexion sur l’encadrement de la rupture conventionnelle doit être mise en perspective avec la chute du contentieux prud’homal depuis 2009. Sabthai/Shutterstock

Alors que la rupture conventionnelle, outil de flexisécurité (ou flexicurité), connaît un franc succès – 515 000 en 2024 –, les critiques quant à son coût se multiplient. Un accord du ministère du travail avec les partenaires sociaux doit être validé au plus tard le 23 mars, puis être voté par le Parlement pour entrer en vigueur. L’enjeu : générer entre de 700 millions à 900 millions d’euros d’économies.


Plébiscitée à la fois par les salariés et les employeurs depuis sa création, la rupture conventionnelle recouvre de multiples facettes, comme nous le montrions déjà en 2015 dans « Flexicurité et rupture conventionnelle du contrat de travail : de l’oxymore à l’ambiguïté de la pratique » (Annales des Mines-Gérer et comprendre, 2015/4, n° 122, pp.13-20).

Cet accord gagnant-gagnant constitue l’unique mode de rupture amiable d’un contrat à durée indéterminée (CDI) encadré par la loi selon articles L. 1237-12 et suivants du Code du travail. Il permet à un employeur et à un salarié de mettre fin à leur relation d’un commun accord, en ne passant ni par le licenciement ni par la démission.

Pour l’employeur, la rupture conventionnelle permet d’éviter d’engager une procédure de licenciement, s’il existe un doute sur le bien-fondé des motifs et un risque de contentieux devant le conseil des prud’hommes. Pour le salarié qui souhaite démissionner – insatisfaction au travail, projet de création d’entreprise ou encore mésentente avec l’employeur ou les collègues –, il bénéficie d’une indemnité de départ au moins égale à l’indemnité légale de licenciement, tout en conservant ses droits à l’assurance-chômage.

Alors quel bilan depuis son introduction dans le Code du travail avec la loi du 25 juin 2008 ?

Accroissement du coût

Chaque année, plus de 500 000 ruptures conventionnelles sont homologuées – 515 000 en 2024. Le dispositif comporte donc un coût important. Selon l’Unedic, 9,4 milliards d’euros ont été versés consécutivement à une rupture conventionnelle.

Le succès de la rupture conventionnelle n’est pas exempt d’abus des deux côtés (employeurs et salariés). Elle est un mode de gestion en ressources humaines permettant à la fois d’éviter la procédure de licenciement, de terminer une situation y compris de harcèlement (sous réserve d’un vice de consentement) ou de répondre à une volonté de démissionner. Dès lors, le législateur a cherché à pérenniser le dispositif.

Nombre annuel de ruptures conventionnelles individuelles et nombre annuel d’ouvertures de droits chômage à la suite d’une rupture conventionnelle, entre 2008 et 2024.
Unedic

Encadrement plus fort

Depuis le 1er janvier 2026, le forfait social a été remplacé par une contribution patronale unique, qui est passée de 30 % à 40 %, afin d’accroître le coût de la rupture conventionnelle pour l’employeur.

Le régime de la rupture conventionnelle est désormais unique, quel que soit l’âge du salarié concerné. Les distinctions entre salariés proches de la retraite, qui imposaient un régime de contributions plus important, et les autres profils sont supprimées (article 15 de la loi de finance de la Sécurité sociale (LFSS) 2026 ; article L. 137-12 du Code de la Sécurité sociale).

Répartition des ruptures conventionnelles par âge en 2021.
Unedic

L’objectif est la limitation des stratégies de contournement des régimes du licenciement et des démissions et la maîtrise des dépenses d’assurance-chômage.

Cette évolution n’est pas neutre. Elle conduit les employeurs à ne plus recourir aussi facilement à la rupture conventionnelle pour résoudre des situations complexes. La rupture conventionnelle, comportant une contribution plus dissuasive, perd progressivement sa dimension de simplicité pour sécuriser la rupture du contrat de travail. Il s’agira pour les responsables des ressources humaines de davantage comparer les différentes stratégies possibles.

Négociation avec les partenaires sociaux

Ces mesures ne constituent qu’une amorce, puisqu’il a été demandé aux partenaires sociaux de négocier sur des ajustements possibles de ce mode de rupture. S’ils ne parviennent pas à un accord, de nouvelles restrictions légales devraient être proposées. Or, le 25 février 2026, un accord a été trouvé entre deux syndicats (CFDT et CFTC) et le patronat. Le choix des partenaires sociaux s’est porté vers la période d’indemnisation.

Indemnités médianes perçues par catégorie socioprofessionnelle et par ancienneté.
Unedic

L’objectif est la mise en place d’un accompagnement personnalisé intensif par France Travail, avec un examen de situation au 12e mois, et de raccourcir la « durée maximale d’indemnisation » :

  • Quinze mois pour ceux qui ont moins de 55 ans, contre dix-huit mois aujourd’hui ;

  • Vingt mois et demi pour ceux âgés de 55 ans et plus, contre vingt-deux mois et demi pour ceux qui ont de 55 à 56 ans et vingt-sept mois pour ceux qui ont au moins 57 ans, aujourd’hui.

Ces éléments nécessitent une transposition législative qui risque de s’échelonner dans le temps.

Chute du contentieux prud’homal

La réflexion sur l’encadrement de la rupture conventionnelle doit être mise en perspective avec la chute du contentieux prud’homal depuis 2009, dans le bilan du barème d’indemnisation que nous analysions en 2024. Car la justice prud’homale a du plomb dans l’aile : en une dizaine d’années, le nombre de saisines des conseils des prud’hommes a pratiquement diminué de moitié.

Les raisons avancées tiennent aux coûts et aux délais de cette justice : 16,3 mois en moyenne pour le traitement des dossiers en 2021 selon un rapport de la Cour des comptes.

Il faut ajouter la consécration du barème plafonnant les indemnités en cas de licenciement sans cause réelle et sérieuse au sein de la justice prud’homale, qui n’est pas neutre non plus. Le montant de ces indemnités est désormais encadré par un barème, appelé en pratique « barème Macron ».

Les salariés ayant peu d’ancienneté ont moins intérêt à contester leur licenciement, compte tenu des indemnités limitées prévues par le barème. Dans ce cas, on pourrait penser que l’existence d’un barème prud’homal est de nature à favoriser la négociation entre employeur et salariés en amont de toute rupture du contrat de travail, ce qui conduit à plébisciter encore la rupture conventionnelle.Toutefois, cela n’a pas encore été démontré.

Même dans le cadre d’une rupture conventionnelle, et dans un contexte de chute du contentieux prud’homal, le risque de contentieux n’est pas absent. Alors que la rupture à l’amiable du contrat de travail est destinée à réduire les contentieux judiciaires, ceux-ci n’ont jamais été exclus ; bien au contraire les décisions de justice sont nombreuses comme cela a été souligné dans notre étude.

En définitive, les problématiques du coût de la rupture conventionnelle en révèlent bien d’autres. Si la flexibilité des relations de travail est une nécessité (d’où l’intérêt de la rupture conventionnelle), la sécurisation des parcours des salariés reste encore à développer de même que l’accès à la justice.

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Brigitte Pereira ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quel bilan pour la rupture conventionnelle ? – https://theconversation.com/quel-bilan-pour-la-rupture-conventionnelle-276318

Alliances au centre, tentation de l’extrême droite : la cohérence de LR à l’épreuve des municipales

Source: The Conversation – in French – By Émilien Houard-Vial, Docteur en science politique, chercheur associé au CEE (Sciences Po), Sciences Po

Malgré leur affaiblissement sur la scène nationale, Les Républicains conservent un solide ancrage municipal. Cette solidité territoriale dissimule toutefois des tensions profondes : entre ralliements au centre, tentations d’alliance avec l’extrême droite et autonomie grandissante des élus locaux, la cohérence du parti est mise à l’épreuve.


Le système politique français a connu une étrange dissociation au tournant des années 2020. Alors qu’au niveau national, et particulièrement lors de l’élection présidentielle, dominaient des forces politiques nouvelles ou jusque-là cantonnées aux marges du pouvoir – La République en marche (LREM), La France insoumise (LFI) et le Rassemblement national (RN) – le niveau local semblait perpétuer un ordre bipolaire désuet, composé, d’un côté, du Parti socialiste (PS) et de ses alliés écologistes et communistes et, de l’autre, du parti Les Républicains (LR) et de leurs alliés centristes. Les élections municipales de 2020 ont marqué l’incapacité, voire même parfois le manque de volonté, des favoris de la compétition nationale à s’implanter localement, si l’on fait exception de la mairie de Perpignan remportée par Louis Aliot (RN).

Il pourrait en être autrement en 2026, avec l’entrée dans la compétition municipale de nombreux députés RN et LFI, portés par l’émergence de bastions électoraux solides dans lesquels le maintien de maires LR ou PS apparaît comme une anomalie permise par l’inertie du soutien aux maires sortants. La propension des LR et du PS à conserver leurs mairies voire à en gagner, à un an d’une élection présidentielle, est à ce titre un argument de poids pour convaincre les électeurs et commentateurs que leurs heures sombres sont derrière eux.

Un parti d’élus locaux

Mais la réussite aux élections locales n’est pas que symbolique pour ces partis, notamment pour Les Républicains, qui ont vu leur nombre de députés s’effondrer continuellement depuis 2002, passant de 365 parlementaires dans la chambre basse à 47 en juillet 2024. Dans ce contexte, l’Assemblée nationale n’est plus le lieu de prédilection de la constitution d’un capital politique pour les professionnels de la politique, qui plus est depuis qu’elle ne peut plus être cumulée avec une fonction exécutive locale (2017). Être un membre parmi d’autres d’un groupe réduit à peau de chagrin paraît alors bien moins valorisant que la position de maire de grande ou moyenne ville, ou celle de président de département ou de région.

Beaucoup ne s’y sont pas trompés en prenant ou reprenant la tête d’une collectivité locale, à l’instar de Valérie Pécresse (Île-de-France), Xavier Bertrand (Hauts-de-France), Rachida Dati (VIIe arrondissement de Paris), Jean-François Copé (Meaux) ou Laurent Wauquiez (Auvergne-Rhône-Alpes), qui n’a quitté son poste que pour prendre la tête des députés LR. La position de maire a également pu servir de tremplin médiatique lors de la crise du Covid, comme pour Philippe Juvin (La Garenne-Colombes) ou David Lisnard (Cannes). L’actuelle équipe dirigeante du parti compte ainsi davantage d’élus locaux que d’élus nationaux, ce qui n’était pas le cas il y a encore quelques années. De même, les sénateurs – dont l’élection dépend à 95 % des conseillers municipaux – sont majoritaires parmi les élus nationaux, alors que l’un d’entre eux, Bruno Retailleau, a été élu à la tête du parti pour la première fois de son histoire en mai 2025.

Des étiquettes volatiles

Les élus locaux sont pourtant une ressource instable pour Les Républicains. Le parti dispose en effet d’une emprise relativement limitée sur ses ancrages locaux, avec des élus profitant de leur notabilité pour agir en grande autonomie, notamment dans la composition de leurs listes et les alliances tissées. C’est ainsi que se sont naturellement nouées un grand nombre de coalitions municipales entre LR et LREM en 2020, particulièrement au second tour – le cas le plus parlant étant celui de Lyon  (Rhône)– alors même que de vifs débats agitaient les élus nationaux sur l’opportunité d’une compromission avec les représentants locaux du pouvoir macroniste. Les réseaux locaux font souvent peu de cas des étiquettes, et les collaborations de longue haleine entre élus de droite et du centre ont poussé de nombreux maires LR à ignorer les allégeances nationales de leurs adjoints, voire à absorber dans leur majorité des challengers centristes – ainsi, par exemple, Christian Estrosi à Nice (Alpes-Maritimes).

L’attractivité de l’étiquette LR est également faible depuis 2017 pour les élus locaux. Certains élus ont rallié Emmanuel Macron dès 2017 en étant de facto exclus du parti – le plus notable étant l’ancien premier ministre et maire du Havre Édouard Philippe –, tandis que d’autres ont attendu quelques années. À travers La France audacieuse, Christian Estrosi a ainsi fédéré dès 2017 des maires qui ont tour à tour rejoint le parti Horizons en 2021, comme le maire de Reims (Marne) Arnaud Robinet ou celui de Toulon (Var) Hubert Falco. Ce parti, dirigé par Édouard Philippe, regroupe avant tout des élus locaux auparavant affiliés à LR, comme les maires de Rillieux-la-Pape (Rhône), Fontainebleau (Seine-et-Marne) ou Angers (Maine-et-Loire), et même une présidente de région, Christelle Morançais (Pays de la Loire), ayant fait défection des Républicains en 2024.

Si les velléités de carrière nationale ont poussé certains à franchir le pas – récompensé parfois par une plus ou moins longue carrière ministérielle – la défiance à l’égard de la ligne idéologique et stratégique de LR en a également été un facteur majeur. Certains avaient auparavant appelé à conclure un pacte de gouvernement avec les macronistes qui aurait permis à LR de revenir au pouvoir avant 2024, tout comme d’autres ont déploré le tournant de droite radicale impulsé par Laurent Wauquiez ou par Éric Ciotti, amenant à un rétrécissement idéologique du parti sur les thèmes sécuritaires, identitaires et migratoires, et à une convergence vers les positions du RN susceptibles d’aliéner les électeurs les plus modérés des élus LR – à l’instar du maire de Toulouse (Haute-Garonne) Jean-Luc Moudenc, qui a quitté le parti fin 2022 et resté depuis sans étiquette.

Vers l’union des droites ?

La tentation de l’extrême droite a jusqu’ici été bien moindre, et avec des profils différents. Les élus LR ayant rejoint le RN directement ou par l’intermédiaire d’un de ses partis satellites – dont l’Union des droites pour la République (UDR) d’Éric Ciotti – étaient avant tout dans une phase descendante de leur carrière politique, ou bloqués dans leur ascension. Ainsi de Thierry Mariani, aujourd’hui candidat RN à la mairie de Paris, qui a pu retrouver un poste d’eurodéputé et a été tête de liste RN en PACA en 2021 après avoir perdu tout mandat électif en 2017.

Parmi les ralliés de l’UDR ayant tenté leur chance aux élections législatives, on trouve des maires de bourgs, comme Antoine Valentin (Saint-Jeoire, Haute-Savoie) ou Sophie Vaginay (Barcelonnette, Alpes-de-Haute-Provence), ou des maires de villes moyennes ayant perdu leur mandat de député en 2012 ou 2017, comme Brigitte Barèges (Montauban, Tarn-et-Garonne), Gilles Bourdouleix (Cholet, Maine-et-Loire) ou Jacques Myard (Maisons-Laffitte, Yvelines). Même Éric Ciotti, sans doute la plus grosse prise de l’histoire du RN en termes de capital politique (président d’un parti concurrent), n’aurait pu espérer être tête de liste à Nice en 2026 s’il était resté sous pavillon LR.

Le niveau local n’en reste pas moins une source d’inquiétude majeure pour les contempteurs de « l’union des droites », terme médiatiquement consacré pour désigner l’union de la droite et de l’extrême droite. C’est avec ce slogan que fait, par exemple, campagne Benoît de Boysson, candidat à la mairie de Bourg-en-Bresse (Ain) fortement lié à Reconquête, qui intègre des élus LR sur sa liste sans toutefois de soutien officiel de leur parti, lequel n’a en l’état pas les moyens de présenter une liste concurrente.

Le flou des étiquettes incite à une porosité des milieux politiques de droite et d’extrême droite face à laquelle le siège des Républicains est souvent démuni, se retrouvant à acter des décisions locales, hésitant à prendre des sanctions quitte à se priver de relais locaux déjà fragiles. Le cordon sanitaire local ne sera pas moins menacé après les élections municipales, alors que devront se régler les relations entre élus LR et potentiels nouveaux élus RN – ne serait-ce qu’au niveau des intercommunalités.

Après avoir relégué en 2020 Louis Aliot à la place de 5e vice-président de Perpignan Méditerranée Métropole – preuve d’un cordon sanitaire relatif – le maire LR de Saint-Estève (Pyrénées-Orientales) et président de la communauté urbaine de Perpignan Robert Vila a annoncé lors des législatives de 2022 voter pour la candidate RN contre la candidate LFI-Nupes dans la 3e circonscription des Pyrénées-Orientales.

Ce genre de rapprochement entre élus LR et RN pourraient se multiplier si le RN poursuit son implantation locale, participant de facto à parachever son entreprise de légitimation. Faute d’impulser une ligne claire, coincés entre la cooptation des idées de l’extrême droite et la coopération locale et nationale avec le centre, Les Républicains s’exposent depuis une dizaine d’années à l’effritement de la cohérence de leur organisation, dont la résilience par-delà les crises ne saurait masquer les grandes difficultés à se réinventer.


Cet article est publié en partenariat avec Conférence Sciences Po.

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Émilien Houard-Vial ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

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