Soy Superratón y he salvado muchas vidas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Esteban Ruiz, Profesor titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

l i g h t p o e t/Shutterstock

Hola.

Soy Superratón, pero no aquel que salía en los cómics y en la televisión. Yo soy de verdad. No tengo capa, ni vuelo, ni soy superfuerte, pero he salvado la vida de muchos individuos de vuestra especie.

Gracias a mí, y a otros como yo, hoy existen vacunas, antibióticos, tratamientos contra el cáncer y fármacos que controlan la epilepsia o la depresión. Sí, he sido parte silenciosa de algunos de los mayores logros de la medicina moderna. Y aquí va mi historia.

Una vida distinta, pero cuidada

Mi vida no transcurre entre madrigueras ni túneles oscuros. Vivo bajo el cuidado de personas con bata blanca que me alimentan, me limpian y me atienden con respeto.

No corro libre por los campos como mis primos, pero tampoco me falta atención. Para ellos, y para todos los que me conocen, soy un héroe. Mi misión es ayudar a comprender cómo funciona la vida y cómo vencer las enfermedades.

Lo que hemos conseguido

En algunos laboratorios he visto carteles con mi foto que decían: “Este animal ha salvado más vidas que el 112”. Y tienen razón. Si la penicilina pudo convertirse en el antibiótico universal que cambió la historia de la medicina fue porque ratones como yo demostramos su eficacia hasta llegar al frente en la Segunda Guerra Mundial.

Desde hace siglos, los animales hemos acompañado al ser humano en su intento de entender la salud y la enfermedad. Ya en el Corpus Hippocraticum (siglo IV a. e. c.) se describían experimentos en cerdos, y en el siglo XIX fueron Pasteur y Koch quienes, a través de estudios en animales, demostraron la relación entre microbios y enfermedades, abriendo así el camino a vacunas y tratamientos eficaces.

Además, hemos sido protagonistas en el nacimiento de la inmunología moderna, ya que de nuestras células surgieron, en los años setenta, los primeros anticuerpos monoclonales. Estos anticuerpos son hoy imprescindibles en terapias contra el cáncer, las enfermedades autoinmunes o el alzhéimer, por citar algunas.

También hemos acompañado el desarrollo de modelos de cáncer que revelaron cómo ciertos genes provocan o frenan tumores. Por ejemplo, fuimos nosotros quienes comprobamos el papel de algunos de estos genes en el cáncer de mama, lo que permitió desarrollar terapias dirigidas, que hoy salvan la vida a miles de mujeres.

Durante la pandemia, nos pusimos manos a la obra para ensayar rápidamente vacunas y antivirales frente al virus causante de la covid-19. En una carrera a contrarreloj, las vacunas llegaron en menos de un año y, solo en Europa salvaron más de 1,6 millones de vidas.

En la actualidad, nos orgullece nuestro imprescindible papel en el estudio de la lesión de la médula espinal, pues estamos identificando mecanismos de regeneración neuronal y sus posibles terapias.




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Somos pequeños, sí, pero coincidimos con los humanos en la mayoría de los genes relacionados con enfermedades. Aunque nuestro corazón late más deprisa y nuestras vidas son más cortas, compartimos procesos biológicos de un modo sorprendentemente parecido. Eso nos convierte en compañeros de viaje indispensables para entender el cerebro, el corazón, el sistema inmune o el metabolismo.

Y no todo en el laboratorio es serio. A veces, recorro laberintos en los que cada giro es un reto y cada salida una recompensa. Mientras yo juego, los investigadores aprenden cómo se forman y se pierden los recuerdos.

No estamos solos

En el laboratorio no estoy solo. Hay otros animales que también han hecho posible grandes avances. Por ejemplo, cuando veáis un pez cebra pensad en que su transparencia permitió observar en directo cómo se forman los órganos.

Si alguna vez os cruzáis con una mosca de la fruta, recordad que gracias a ella entendimos la herencia genética. Y las ovejas nos recuerdan a Dolly, fruto de la primera clonación de un mamífero, además de seguir siendo siendo modelos muy valiosos en estudios de pulmón y terapia génica.

Los cerdos han abierto el camino para que los trasplantes de órganos entre especies estén cada vez más cerca de ser una realidad. Y los primates no humanos han sido esenciales en la investigación sobre la depresión, la enfermedad de Parkinson o el desarrollo de vacunas frente al VIH/sida, tareas tan difíciles como imprescindibles.

El precio de mi misión

Sé que mi tiempo es breve. A veces pruebo fármacos nuevos o participo en estudios que ayudan a las gentes de ciencia a entender cómo reacciona un organismo. No siempre es fácil, pero cada experiencia se transforma en conocimiento que salva no solo vidas humanas, sino también la de otros animales.

No escribo estas líneas para pedir compasión. Me cuidan, me respetan y existen leyes que garantizan que mi papel sea limitado y necesario. Mi especie colabora en la ciencia porque vosotros, los humanos, os habéis comprometido a que nuestro esfuerzo tenga sentido.

El futuro que deseo

Sé que llegará un día en el que ya no se necesiten ni ratones como yo ni, quizás, ningún animal. Ya se están desarrollando órganos en miniatura, modelos por ordenador e inteligencia artificial capaces de simular funciones de un organismo. Algún día esas alternativas puede que sean suficientes.

Y, creedme, yo seré el primero en celebrarlo porque la ciencia habrá encontrado un camino más ético, más preciso y más rápido para descubrir cómo curar enfermedades. Hasta entonces, aquí seguiré y seguiremos colaborando en silencio.

Seguimos en contacto

Tal vez os sorprenda leer una carta escrita por un ratón. Pero creo que imaginar mi voz puede ayudar a comprender que la investigación con animales no es un capricho sino un dilema ético complejo y, todavía hoy, una herramienta poderosa para salvar vidas.

Cuando escuchéis un latido que resiste a la enfermedad, cuando una respiración se recupere, cuando una familia vuelva a abrazar a quien ama gracias a la medicina, pensad que quizá un pequeño ratón estuvo detrás.

No soy un superhéroe de dibujos animados. Soy Superratón, un ratón de laboratorio, sencillo y discreto. Y mi vida, breve y cuidada, late junto a las vuestras.

Con afecto,

Superratón

The Conversation

Francisco José Esteban Ruiz recibe fondos para investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) bajo el proyecto PID-156228NB-I00, y de la Consejería de Salud y Consumo, Junta de Andalucía (PIP-0113-2024).

ref. Soy Superratón y he salvado muchas vidas – https://theconversation.com/soy-superraton-y-he-salvado-muchas-vidas-265957

¿Cómo es una comunicación jurídica clara? Pautas para acercar el derecho a la ciudanía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Carretero González, Profesora Doctora de Derecho Procesal e investigadora en Derecho y Lenguaje, Universidad Pontificia Comillas

fitzkes / shutterstock CC BY

El lenguaje jurídico es uno de los más técnicos y específicos que pueden encontrarse en la comunicación humana. Para quienes hemos estudiado Derecho, que nos hablen de una cláusula “rebus sic stantibus”, o palabras como “precepto”, “fallo” o “tipificación” forma parte de nuestro día a día y no supone ningún esfuerzo extra de comprensión.

Pero el lenguaje jurídico también se usa para comunicar a la ciudadanía cuestiones importantes relativas a sus derechos y obligaciones, desde sentencias judiciales a contratos legales. Por eso habría que revisar siempre las comunicaciones jurídicas cuando su destinatario no pertenece a este ámbito.

Pensemos en la siguiente frase: “El Tribunal del Jurado es competente para el conocimiento y fallo de las causas por los delitos tipificados en determinados preceptos del Código Penal y recogidos en la ley que lo regula”. Aparentemente sencilla, pero ¿qué quiere decir? ¿Se podría formular de una manera más clara?

“Competente” significa que tiene autoridad para encargarse de algo determinado. El “conocimiento y fallo de las causas” implica que un tribunal del jurado (los jurados y el magistrado presidente que lo componen) enjuicia y sentencia. Las “causas” son los casos o conflictos que se plantean en esos tribunales. Los delitos “tipificados” son los que están descritos legalmente como delitos con sus elementos particulares. “Determinados preceptos” son las normas.

Así, cuando se quiere comunicar con una sencillez y claridad que posibilite la comprensión por la mayoría de receptores, ¿por qué no decir?: “El Tribunal del Jurado enjuicia y decide sobre ciertos delitos recogidos en su ley y descritos en el Código Penal”.




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Una nueva norma europea

En agosto de 2025, la Organización Internacional de Normalización (una organización internacional independiente que reúne a expertos de todo el mundo para acordar las mejores formas de hacer las cosas) publicó la norma 24495-2: 2025 sobre comunicación jurídica clara. Se trata de una serie de pautas o recomendaciones internacionalmente acordadas para lograr una comunicación jurídica clara y, cuando sus destinatarios no sean especialistas, sencilla.

El objetivo no es comunicar el derecho de modo ramplón e impreciso, sino que resulte eficaz según el destinatario. Es decir, que pueda comprenderse, sin especial dificultad, por quienes debamos leerlo o escucharlo para obedecerlo, aplicarlo o hacerlo valer, según proceda del poder legislativo, del ejecutivo y de sus administraciones o del judicial.

Pautas de comunicación jurídica clara y sencilla

La nueva norma desarrolla los principios y directrices del lenguaje claro y sencillo, a partir de otras iniciativas previas no específicamente dirigidas a la comunicación jurídica. Busca que un mismo texto pueda ser entendido por distintos destinatarios, explicando procesos y conceptos jurídicos complejos.

Cada documento jurídico con un destinatario no especializado tendría seguir cuatro principios básicos para resultar comprensible:

  1. Ser relevante y concreto: debe tratar un tema concreto, sin irse por las ramas, e informar únicamente de lo que se necesite saber.

  2. Que la información sea fácilmente localizable. Los documentos deben estar estructurados de manera que los datos necesarios sean detectables: utilizar encabezamientos y situar la información complementaria en un lugar secundario. Por ejemplo, como puede ocurrir en un contrato, se propone formular los encabezamientos o títulos como preguntas: “¿Cómo puedo ampliar el plazo?”

  3. Que la información sea comprensible. Las frases de la comunicación deben estar redactadas de forma clara y concisa, con la elección adecuada de las palabras para que resulten comprensibles por cada tipo de destinatario y según el supuesto. Además, podrían aportarse imágenes o elementos multimedia cuando proceda.

    Por ejemplo, la frase: “Cualquier controversia que surja del presente contrato podrá ser resuelta por los tribunales del fuero de firma del mismo” resulta comprensible para un jurista, pero para un público más amplio no tanto. Podría redactarse más sencillamente así: “Si surgen disputas derivadas de este contrato, podrán resolverse en los tribunales del lugar donde este se firmó”.

  4. Que sea información práctica, y pueda utilizarse. Para cumplir este principio, el documento debe evaluarse al final de su redacción con una lista de verificación. Por ejemplo: ¿Son claras y concisas las frases? O ¿he elegido palabras que sean familiares para los lectores?




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Una comunicación muy presente en el día a día

Una comunicación jurídica clara y, cuando resulte pertinente, sencilla, ahorra costes, disputas inútiles y tiempo: minimiza las dudas, elimina malentendidos y evita tiempos de consulta y de aclaraciones.

Además de facilitar a la ciudadanía el acceso a la justicia y a las administraciones, algo que es un derecho, cuanto más claras y sencillas sean las comunicaciones, menos errores ocurrirán. Si en lugar de utilizar la expresión “dies a quo” en un plazo, utilizo la palabra “inicio”, evito la duda y el error en el cómputo, por ejemplo. Además, la claridad es más necesaria que nunca en el uso de la tecnología.

El lenguaje jurídico ha de avanzar en consonancia con un mundo en el que todas las comunicaciones se vuelven más ágiles, comprensibles y eficaces.

Adaptaciones al contexto español

Las recomendaciones de la norma, que han sido consensuadas a nivel internacional, son complementarias a las normas de cada país. En España ya existen algunas guías y recomendaciones no obligatorias. Por ejemplo, el derecho a un lenguaje claro en los tribunales: los juristas hispanohablantes contamos ya con un Libro de estilo de la Justicia, de 2017, de la RAE y del CGPJ, detallado y con recomendaciones específicas y particulares en nuestra cultura jurídica.

Pero, además, la norma internacional debería contar con una traducción al castellano, con las modificaciones necesarias para amoldarla a las peculiaridades nacionales.

Los retos de simplificar

Las comunicaciones y escritos jurídicos pueden pasar por muchas manos antes de llegar a una versión final: en el ámbito legislativo, diferentes responsables de diferentes ministerios; en el ámbito de ejecutivo, a través de sus administraciones, desde una orden de un ministerio hasta un bando de un alcalde; y en los tribunales, desde un juez hasta un fiscal o un letrado de la administración de justicia.

Si todas esas manos e intervinientes tuvieran buena formación jurídica, conocimiento de referencias de claridad, como las que aporta esta norma, y las pusieran en práctica, la comunicación del derecho sería bastante menos compleja.

En definitiva, los juristas podemos y debemos expresarnos con claridad y sencillez. Con pautas como las expuestas en este artículo, tenemos faros que nos guíen hacia puerto seguro.

The Conversation

Cristina Carretero González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cómo es una comunicación jurídica clara? Pautas para acercar el derecho a la ciudanía – https://theconversation.com/como-es-una-comunicacion-juridica-clara-pautas-para-acercar-el-derecho-a-la-ciudania-266157

Una nueva ola de industrialización amenaza el mar Mediterráneo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Lloret, Investigador científico (senior researcher)., Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)

Crucero en el puerto de Palamós (Girona). Laurence Berger/Shutterstock

Bajo el pretexto de impulsar el crecimiento de la llamada economía azul y combatir el cambio climático, ciertos círculos políticos, económicos y académicos promueven en el Mediterráneo proyectos industriales de gran escala que amenazan hábitats marinos de alto valor ecológico, socioeconómico y cultural.

La Costa Brava es un caso paradigmático: nuestro reciente estudio alerta de que esta zona se enfrenta a una nueva ola de industrialización con graves impactos ambientales y socioeconómicos. Estas transformaciones no solo comprometen especies y hábitats, sino que también ponen en riesgo valores intangibles e identitarios asociados al paisaje, el patrimonio cultural y el disfrute estético y emocional del entorno marino, así como la resiliencia de los ecosistemas para hacer frente al cambio climático.

Necesitamos una visión más ecocéntrica de la planificación de las actividades en el mar que permita planificarlas y gestionarlas sin perder los valores y la identidad de los territorios en que se localizan.

Economía azul y áreas marinas protegidas

Los mares y océanos viven una nueva fase de industrialización, impulsada por sectores económicos en expansión como la náutica recreativa, los cruceros, la eólica marina, los gaseoductos, la desalación, la minería submarina o la acuicultura.

El mar Mediterráneo es un claro ejemplo de esta “aceleración azul” una carrera entre intereses económicos que compiten por alimentos, energía, agua, minerales y espacio. Para responder a estos desafíos, el concepto de economía azul se introdujo en la Conferencia de las Naciones Unidas Río+20.

En este contexto, las áreas marinas protegidas (AMP) se han convertido en elementos clave de la Estrategia de Biodiversidad de la UE, que busca proteger el 30 % de los mares europeos en 2030, un 10 % bajo protección estricta. Las AMP, además de proteger especies y hábitats, aseguran el mantenimiento de los servicios ecosistémicos y los paisajes marinos, con sus valores culturales y estéticos, fundamentales para el bienestar y la cohesión social de las comunidades costeras.

Además, las AMP refuerzan el papel de la naturaleza en la mitigación del cambio climático a distintas escalas.

Aumenta la presión industrial sobre la biodiversidad

Según nuestro estudio, la Costa Brava cuenta con el 44 % de sus aguas territoriales protegidas. A las cuales hay que sumar otras áreas de valor para la biodiversidad, como las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA), los Mamíferos Marinos (IMMA), los Tiburones y Rayas (ISRA), la Biodiversidad (KBA) y las Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM), que cubren en conjunto el 77 % del área.

Aerogenerador y buque en aguas mediterráneas cerca de la Costa Brava.
Josep Lloret, CC BY-SA

Sin embargo, actividades como la pesca y la acuicultura, la náutica de recreo, los proyectos energéticos y los cruceros ejercen presiones elevadas dentro y alrededor de los espacios protegidos de la Red Natura 2000.

Mientras la pesca profesional ha reducido su actividad a la mitad en el periodo 2000-2023, la náutica recreativa, los cruceros internacionales, las plantas desalinizadoras, los parques eólicos marinos y los gaseoductos submarinos han aumentado considerablemente su contribución en este periodo, o se espera que aumenten drásticamente en el futuro, intensificando la presión industrial sobre la biodiversidad y la calidad paisajística.




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Impacto ambiental, social y paisajístico

La salud de las áreas marinas protegidas de la Costa Brava puede verse afectada severamente por las presiones acumuladas de las actividades industriales. Estas pueden llevar, entre otros impactos, a la pérdida de biodiversidad, la degradación del fondo marino, la expansión de especies invasoras o la contaminación, con lo que no se alcanzaría el buen estado medioambiental que se prevé.

Estas actividades también generan impactos sociales y culturales significativos sobre las comunidades locales (costeras), que a menudo se ven excluidas de los procesos de toma de decisiones que afectan sus territorios. Estas comunidades han sido durante mucho tiempo las guardianas de los ecosistemas marinos, como se ha demostrado en muchos lugares del mundo, usando un conocimiento ancestral identitario y manteniendo una relación socioecológica con su entorno necesaria para la preservación y el uso sostenible de los recursos.

En este contexto, la ecología política nos recuerda que las decisiones sobre el medio ambiente nunca son neutras, sino que reflejan conflictos de poder. Bajo esta lente, la economía azul, si no recuperamos el concepto para el cual se creó, puede ser más un eslogan que una solución, con un discurso amable que legitima proyectos industriales en el mar repartiendo de forma desigual los riesgos y los beneficios sin mantener el objetivo de salvaguardar la integridad ecológica del sistema.

Grandes corporaciones obtienen beneficios, mientras las comunidades locales soportan los impactos en sus paisajes, modos de vida e identidad cultural. Ello repercute, no solo en la economía local sino también en la salud y el bienestar de las comunidades costeras que dependen de los servicios y recursos proporcionados por el mar.

Desde la planificación territorial, se distinguen tres grandes visiones del paisaje marino:

  • El industrializado, dominado por ciudades, pesca intensiva, turismo de masas e infraestructuras energéticas.

  • El conservado, donde predominan las AMP.

  • Un tercer modelo intermedio de coexistencia entre conservación y actividades humanas, que es el que representa hoy la Costa Brava.

Sin embargo, sin medidas restrictivas eficaces y una apuesta por alcanzar su buen estado medioambiental -como objetivo final en la gestión del medio marino de acuerdo a la normativa actual-, este equilibrio podría derivar en un paisaje plenamente industrializado. Las consecuencias podrían ser irreversibles para la biodiversidad, la identidad cultural y los valores estéticos del territorio.

Conclusiones y recomendaciones

La expansión y concentración de actividades industriales, dentro o alrededor de las áreas marinas protegidas, es incompatible con sus objetivos de conservación. Por tanto, es urgente aplicar el principio de precaución que marca la Ley 41/2010 de protección del medio marino para evitar el desarrollo industrial en regiones costeras con alto valor ecológico, paisajístico y social, como las de la Costa Brava, ya que podría acarrear consecuencias irreversibles sobre sus ecosistemas marinos y las comunidades locales.

Por ello, es necesario prohibir el desarrollo de nuevas actividades industriales dentro de las áreas marinas protegidas y restringirlo en otras zonas críticas para la biodiversidad marina (como las IMMA, ISRA, IBA, KBA y ZEPIM). Además, esta cautela debería extenderse a las zonas adyacentes, al menos en una franja de 10 kilómetros alrededor de estos espacios.

De esta manera, las actividades marítimas podrían ser ambientalmente sostenibles y compatibles con los modos de vida e identidad de las comunidades costeras. Solo así la economía azul podrá ser realmente sostenible y no transformarse en una “economía gris”, es decir, un modelo extractivo que erosiona la base ecológica, socioeconómica y cultural del Mediterráneo.

The Conversation

Josep Lloret es investigador científico del ICM-CSIC. Para el estudio mencionado en el artículo, J. Lloret recibió fondos de los proyectos UdG Pont y NID4OCEAN financiado por la Unión Europea / Programa Horizon (grant Agreement nr. 1011156861), y de la acreditación ‘Severo Ochoa Centro de Excelencia” otorgada al Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC).

Anna Mujal-Colilles es profesora agregada Serra Húnter en la Facultad de Náutica de Barcelona (UPC). Recibe fondos del Ministerio de Universidades a través del proyecto TUGEMI (PID2022-140497OB-I00) y de la Unión Europea a través del proyecto EM4SSF y ha colaborado en el proyecto BioPaís. Es miembro de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT-CAT).

Josep Vila Subirós recibe fondos para el proyecto BioPais desarrollado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Laura Amorós Garcia recibe fondos recibe fondos para el proyecto BioPais desarrollado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Paul Wawrzynkowski recibió fondos para el proyecto BioPais desarrollado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Rafael Sardá Borroy es socio-ecólogo. Investigador científico del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, en donde entró en 1991. Asimismo es Profesor Asociado de ESADE desde 1991 con compatibilidad reconocida. Representa desde 2017 al Ministerio de Ciencia en el grupo de trabajo de planificación marítima del estado. Como cualquier investigador recibe fondos para su trabajo de proyectos competitivos; en la actualidad los proyects HORIZON (EFFECTIVE, MEDSEAPLAN y NID4OCEAN)

Ricard Rigall Torrent recibe fondos del proyecto UdG Pont de la Universitat de Girona.

La actividad académica investigadora de Sílvia Gómez es en parte financiada gracias a una ICREA Academia, de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (convocatoria 2023). El estudio mencionado en el articulo recibió financiación del Parque Natural de Cabo de Creus (comanda nº 019903 y PDR 46/2015), entre los años 2003 y 2015. Del Observatorio en Patrimonio Etnológico Intangible (OPEI) de la Generalitat de Catalunya (referencia nº CLT051/17/00020) en 2017, y del proyecto Europeo Interreg Pharos4MPA con referencia 3MED17-3.2-M3-066, en 2018.

ref. Una nueva ola de industrialización amenaza el mar Mediterráneo – https://theconversation.com/una-nueva-ola-de-industrializacion-amenaza-el-mar-mediterraneo-264435

Diane Keaton, la actriz cómica superlativa que exhibió su talento dramático en ‘El Padrino’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Chris Thompson, Lecturer in Theatre, Australian Catholic University

En la escalofriante escena final de la obra maestra de Francis Ford Coppola de 1972, El padrino, la puerta de la oficina de Michael Corleone se cierra en las narices de su esposa, Kay. Al mismo tiempo, eso significó la apertura de muchas más puertas para la carrera de la actriz Diane Keaton.

En esa película, tan dominada por actores masculinos, Keaton marca su impronta. Para alguien que se haría famosa por su estilo cómico y alocado, la actriz californiana nos demostró que también tenía grandes dotes para la interpretación dramática.

La galardonada actriz, productora y directora ha fallecido a los 79 años. Deja tras de sí un legado de papeles memorables en películas que incluyen clásicos como El padrino y Annie Hall, abarcando géneros que van desde la comedia hasta el drama.

Primeros pasos en el escenario

Keaton nació en Los Ángeles como Diane Hall el 5 de enero de 1946. Era la hija mayor de Dorothy y Jack Hall, y la única de sus hermanos –Randy, Robin y Dorrie– que mostró interés por el teatro. Esto se produjo de una manera poco convencional.

Cuando tenía «ocho o nueve años», contó en 2004, su madre ganó el concurso «Mrs Los Angeles».

Recuerdo estar sentada entre el público viendo cómo la coronaban. Era la ama de casa perfecta. […] Yo no quería ser una ama de casa feliz, eso no me atraía. Pero sí quería subir al escenario. Vi que eso era algo que me atraía. Allí estaba ella, en el teatro, y vi que se abría el telón y allí estaba mi madre. Y pensé: «Creo que eso es lo que me gusta».

Su carrera comenzó como una adolescente Blanche en una producción de Un tranvía llamado deseo.

En sus memorias de 2011, recuerda cuando su padre acudió al backstage:

Me di cuenta de que estaba sorprendido por su torpe hija, la que había suspendido álgebra y destrozado la nueva camioneta Ford. Durante un emocionante momento, fui su Seabiscuit (un famoso caballo de carreras), Audrey Hepburn y (la superheroína) Wonder Woman, todo en uno.

Comenzó a estudiar arte dramático, pero pronto lo dejó, adoptó el apellido de soltera de su madre, Keaton, y se trasladó a Nueva York para estudiar en el Neighbourhood Playhouse.

Con un minivestido y una boina.
Diane Keaton fotografiada en 1969.
Nick Machalaba/WWD/Penske Media via Getty Images

En 1968, tras una temporada en el teatro de verano, fue elegida como suplente en Hair en Broadway. Tenía 19 años y se negó a hacer la escena desnuda, lo que la hizo famosa: «No fue por ninguna razón filosófica, simplemente me daba demasiado miedo».

Su salto a la gran pantalla

Tenía el corazón puesto en la gran pantalla, lo que, por supuesto, significaba empezar en televisión, en series como The FBI («Lo peor que he hecho nunca, ¡fui unánime y rotundamente mala!»), y Night Gallery.

En cambio, fue el teatro lo que la llevó a conseguir sus primeros papeles en la pantalla.

En 2023, Francis Ford Coppola reveló a Hollywood Reporter que había visto a Keaton en Hair.

Más tarde le dijo que la había elegido para El padrino porque,

aunque ibas a interpretar a la esposa más recta y convencional, había algo más en ti, algo más profundo, más divertido y muy interesante. (Tenía razón).

Allen toca la guitarra mientras Keaton lo observa.
Woody Allen y Diane Keaton en una escena de la película de Allen de 1971 Sueños de un seductor.
FilmPublicityArchive/United Archives via Getty Images

Luego hizo una audición para una nueva comedia teatral, Play it Again, Sam (Sueños de un seductor, en la adaptación al español), del prometedor comediante Woody Allen. La audición resultó ser lo que se conoce en las comedias románticas como un encuentro fortuito que no solo dio lugar a su muy publicitada relación, sino también a una importante colaboración en ocho películas, entre ellas el éxito de 1977 Annie Hall.

Por ese papel, Keaton ganó el Óscar a la mejor actriz. Y su vestuario, diseñado por Ruth Morley, la convirtió en un icono de la moda de los años 70. También nos regaló la caprichosa frase «la di dah».

A menudo se piensa que Annie Hall trataba sobre su relación con Allen, pero, como ella misma declaró al New York Times: «No es cierto, pero hay elementos de verdad en ella».

Exhibiendo poderío en Hollywood

Durante las siguientes cinco décadas, Keaton se convertiría en una fuerza en Hollywood.

Tuvo papeles cómicos en películas como El club de las primeras esposas (1996), Algo pasa con Mary (2003) y la franquicia El padre de la novia. Junto a estas comedias, destacó por sus papeles dramáticos en Buscando al señor Goodbar (1977), Rojos (1981), La pequeña tamborilera (1984), Crímenes del corazón (1986), La habitación de Marvin (1996) y dos películas más de El padrino.

También fue una destacada directora de películas como Héroes a la fuerza (1995), Heaven (1987) e incluso un episodio de Twin Peaks.

Keaton sonríe mientras Gould gesticula.
Diane Keaton y Elliott Gould en una escena de la película de 1989 The Lemon Sisters.
Michael Ochs Archives/Getty Images

Además del Óscar, el BAFTA y el Globo de Oro por Annie Hall, recibió nominaciones al Óscar por Rojos, Marvin’s Room y Something’s Gotta Give (conocida como Cuando menos te lo esperas, en España, y Alguien tiene que ceder, en América Latina), por la que ganó su segundo Globo de Oro. También fue nominada a un Tony, dos Emmy y otros siete Globos de Oro.

A pesar de sus relaciones muy publicitadas con Al Pacino, Woody Allen y Warren Beatty, Keaton decidió permanecer soltera toda su vida. A los 50 años, adoptó a dos niños, Dexter y Duke.

En la alfombra roja.
Keaton con sus coprotagonistas en Book Club: The Next Chapter, de 2023, de izquierda a derecha: Mary Steenburgen, Jane Fonda, Candice Bergen y Keaton.
Dimitrios Kambouris/Getty Images

Una rica vida creativa

Keaton hacía que la comedia pareciera fácil, pero en 1977 comentó que «tanto la comedia como el drama son igualmente difíciles». Más tarde declaró a Fresh Air:

Cuando interpretas un papel dramático, estás constantemente luchando contigo mismo, al menos yo lo estoy. Porque para mí no es tan fácil. Creo que me inclino más por vivir cómodamente en el mundo del humor.

En cualquier caso, su vida creativa nos ha enriquecido y su pérdida nos empobrece.

The Conversation

Chris Thompson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Diane Keaton, la actriz cómica superlativa que exhibió su talento dramático en ‘El Padrino’ – https://theconversation.com/diane-keaton-la-actriz-comica-superlativa-que-exhibio-su-talento-dramatico-en-el-padrino-267297

Diane Keaton, una actriz cómica superlativa que exhibió su talento dramático en ‘El Padrino’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Chris Thompson, Lecturer in Theatre, Australian Catholic University

En la escalofriante escena final de la obra maestra de Francis Ford Coppola de 1972, El padrino, la puerta de la oficina de Michael Corleone se cierra en las narices de su esposa, Kay. Al mismo tiempo, eso significó la apertura de muchas más puertas para la carrera de la actriz Diane Keaton.

En esa película, tan dominada por actores masculinos, Keaton marca su impronta. Para alguien que se haría famosa por su estilo cómico y alocado, la actriz californiana nos demostró que también tenía grandes dotes para la interpretación dramática.

La galardonada actriz, productora y directora ha fallecido a los 79 años. Deja tras de sí un legado de papeles memorables en películas que incluyen clásicos como El padrino y Annie Hall, abarcando géneros que van desde la comedia hasta el drama.

Primeros pasos en el escenario

Keaton nació en Los Ángeles como Diane Hall el 5 de enero de 1946. Era la hija mayor de Dorothy y Jack Hall, y la única de sus hermanos –Randy, Robin y Dorrie– que mostró interés por el teatro. Esto se produjo de una manera poco convencional.

Cuando tenía «ocho o nueve años», contó en 2004, su madre ganó el concurso «Mrs Los Angeles».

Recuerdo estar sentada entre el público viendo cómo la coronaban. Era la ama de casa perfecta. […] Yo no quería ser una ama de casa feliz, eso no me atraía. Pero sí quería subir al escenario. Vi que eso era algo que me atraía. Allí estaba ella, en el teatro, y vi que se abría el telón y allí estaba mi madre. Y pensé: «Creo que eso es lo que me gusta».

Su carrera comenzó como una adolescente Blanche en una producción de Un tranvía llamado deseo.

En sus memorias de 2011, recuerda cuando su padre acudió al backstage:

Me di cuenta de que estaba sorprendido por su torpe hija, la que había suspendido álgebra y destrozado la nueva camioneta Ford. Durante un emocionante momento, fui su Seabiscuit (un famoso caballo de carreras), Audrey Hepburn y (la superheroína) Wonder Woman, todo en uno.

Comenzó a estudiar arte dramático, pero pronto lo dejó, adoptó el apellido de soltera de su madre, Keaton, y se trasladó a Nueva York para estudiar en el Neighbourhood Playhouse.

Con un minivestido y una boina.
Diane Keaton fotografiada en 1969.
Nick Machalaba/WWD/Penske Media via Getty Images

En 1968, tras una temporada en el teatro de verano, fue elegida como suplente en Hair en Broadway. Tenía 19 años y se negó a hacer la escena desnuda, lo que la hizo famosa: «No fue por ninguna razón filosófica, simplemente me daba demasiado miedo».

Su salto a la gran pantalla

Tenía el corazón puesto en la gran pantalla, lo que, por supuesto, significaba empezar en televisión, en series como The FBI («Lo peor que he hecho nunca, ¡fui unánime y rotundamente mala!»), y Night Gallery.

En cambio, fue el teatro lo que la llevó a conseguir sus primeros papeles en la pantalla.

En 2023, Francis Ford Coppola reveló a Hollywood Reporter que había visto a Keaton en Hair.

Más tarde le dijo que la había elegido para El padrino porque,

aunque ibas a interpretar a la esposa más recta y convencional, había algo más en ti, algo más profundo, más divertido y muy interesante. (Tenía razón).

Allen toca la guitarra mientras Keaton lo observa.
Woody Allen y Diane Keaton en una escena de la película de Allen de 1971 Sueños de un seductor.
FilmPublicityArchive/United Archives via Getty Images

Luego hizo una audición para una nueva comedia teatral, Play it Again, Sam (Sueños de un seductor, en la adaptación al español), del prometedor comediante Woody Allen. La audición resultó ser lo que se conoce en las comedias románticas como un encuentro fortuito que no solo dio lugar a su muy publicitada relación, sino también a una importante colaboración en ocho películas, entre ellas el éxito de 1977 Annie Hall.

Por ese papel, Keaton ganó el Óscar a la mejor actriz. Y su vestuario, diseñado por Ruth Morley, la convirtió en un icono de la moda de los años 70. También nos regaló la caprichosa frase «la di dah».

A menudo se piensa que Annie Hall trataba sobre su relación con Allen, pero, como ella misma declaró al New York Times: «No es cierto, pero hay elementos de verdad en ella».

Exhibiendo poderío en Hollywood

Durante las siguientes cinco décadas, Keaton se convertiría en una fuerza en Hollywood.

Tuvo papeles cómicos en películas como El club de las primeras esposas (1996), Algo pasa con Mary (2003) y la franquicia El padre de la novia. Junto a estas comedias, destacó por sus papeles dramáticos en Buscando al señor Goodbar (1977), Rojos (1981), La pequeña tamborilera (1984), Crímenes del corazón (1986), La habitación de Marvin (1996) y dos películas más de El padrino.

También fue una destacada directora de películas como Héroes a la fuerza (1995), Heaven (1987) e incluso un episodio de Twin Peaks.

Keaton sonríe mientras Gould gesticula.
Diane Keaton y Elliott Gould en una escena de la película de 1989 The Lemon Sisters.
Michael Ochs Archives/Getty Images

Además del Óscar, el BAFTA y el Globo de Oro por Annie Hall, recibió nominaciones al Óscar por Rojos, Marvin’s Room y Something’s Gotta Give (conocida como Cuando menos te lo esperas, en España, y Alguien tiene que ceder, en América Latina), por la que ganó su segundo Globo de Oro. También fue nominada a un Tony, dos Emmy y otros siete Globos de Oro.

A pesar de sus relaciones muy publicitadas con Al Pacino, Woody Allen y Warren Beatty, Keaton decidió permanecer soltera toda su vida. A los 50 años, adoptó a dos niños, Dexter y Duke.

En la alfombra roja.
Keaton con sus coprotagonistas en Book Club: The Next Chapter, de 2023, de izquierda a derecha: Mary Steenburgen, Jane Fonda, Candice Bergen y Keaton.
Dimitrios Kambouris/Getty Images

Una rica vida creativa

Keaton hacía que la comedia pareciera fácil, pero en 1977 comentó que «tanto la comedia como el drama son igualmente difíciles». Más tarde declaró a Fresh Air:

Cuando interpretas un papel dramático, estás constantemente luchando contigo mismo, al menos yo lo estoy. Porque para mí no es tan fácil. Creo que me inclino más por vivir cómodamente en el mundo del humor.

En cualquier caso, su vida creativa nos ha enriquecido y su pérdida nos empobrece.

The Conversation

Chris Thompson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Diane Keaton, una actriz cómica superlativa que exhibió su talento dramático en ‘El Padrino’ – https://theconversation.com/diane-keaton-una-actriz-comica-superlativa-que-exhibio-su-talento-dramatico-en-el-padrino-267297

China and the US are in a race for critical minerals. African countries need to make the rules

Source: The Conversation – Africa – By James Boafo, Lecturer in Sustainability and Fellow of Indo Pacific Research Centre, Murdoch University

Critical minerals such as lithium, cobalt, nickel, copper, rare earth elements, and platinum group metals are essential for modern technologies. They are key to industries ranging from electronics and telecommunications to renewable energy, defence, and aerospace systems.

The global demand for these minerals has been growing, as has the competition for them.

The supply and production of these minerals is largely concentrated in the global South. Most of the world’s cobalt is produced in the Democratic Republic of Congo (DRC). It produces almost three-quarters of the global cobalt output. Australia produces nearly half of the world’s lithium. Chile accounts for another quarter of global lithium production, with China following at 18%.

China dominates the supply chain through massive investments in mining operations, particularly in Africa. It is responsible for refining 90% of rare earth elements and graphite, and 60-70% of lithium and cobalt. The United States and European Union — long-term trading partners with African nations — have also adopted policies to secure access to Africa’s resources.

The question is what African countries are doing to take advantage of this demand for these critical minerals, especially to drive their own development.

As development researchers we address this question in a special publication on the rising significance of critical minerals in Africa by the Indian Council of World Affairs. In another publication, we look at how emerging resource diplomacy may reinforce Africa’s position in the global economy as a mere source of raw materials.

We recommend that African countries determine for themselves how to benefit from this global competition. This includes developing national strategies that emphasise local value addition and benefits. Also, national strategies should begin positioning African countries to gain from their resources beyond value addition.

The competition for Africa’s critical minerals underscores the urgency of governance reforms and regional cooperation to transform mineral wealth into sustainable prosperity, avoiding another “resource curse.”

The emerging ‘New World Order’

A Chinese-led ‘New World Order’ is emerging to counter the US-led Western influence. Eastern and global South countries demonstrate this shift through groupings like BRICS and South-South cooperation in technology and development. China has strengthened its influence in the global South through initiatives such as the Belt and Road Initiative.

Launched in 2013, the Belt and Road Initiative is an ambitious infrastructure project that connects continents by land and sea. Since then, over 200 agreements have been signed with over 150 countries and 30 international organisations. The initiative has expanded China’s access to resources. This is often in exchange for infrastructure development that links mining regions to ports.

In Africa, China has invested heavily in mining and infrastructure. Its firms have spent about US$4.5 billion in lithium projects in Zimbabwe, the DRC, Mali, and Namibia. China’s strategic focus includes resource-rich countries such as the DRC, Zimbabwe, Zambia, South Africa and Ghana.

China recently marked the 80th anniversary of the end of World War II with a military parade. The parade projected China’s military strength with President Xi warning that China is “unstoppable.”

China is emboldened by its influence and access to critical minerals. This has strengthened its ability to acquire military hardware and other advanced technologies.

Competition for Africa’s critical minerals

Africa holds about 30% of the world’s critical mineral deposits, making it central to geopolitical contest. The US and EU have sought agreements to secure supplies and reduce reliance on China.

The EU has strategic partnerships on minerals with the DRC, Rwanda, Namibia and Zambia. China has bilateral agreements with eleven African countries in the mining sector. The US also has a trilateral agreement with the DRC and Zambia. Its purpose is to support an integrated value chain for electric vehicle (EV) batteries. It also recently signed a ‘Minerals for Peace’ deal with the DRC and Rwanda to help end decades of conflict in eastern Congo.

Although African countries need support to turn their resources into prosperity, our research found that these partnerships risk reinforcing Africa’s marginal position in the global value chain. They often reproduce conditions reminiscent of colonialism: dependency, resource extraction, and power imbalances.

The way forward

Our research argues that the struggle between the US-led and Chinese-led world orders will hinge on a few things. One is control over emerging technologies. These include renewable energy, defence, aerospace, and AI — all of which depend on critical minerals. Expanded access to, and control of, these minerals and their supply chains will be a key determinant of global power.

Competition between the US and China for critical minerals will intensify. Yet it is crucial that African countries remain neutral. They must engage only in meaningful, mutually beneficial partnerships that genuinely advance their countries and its economies.

African countries must explicitly define their priorities in the extractives sector. Without clear strategies, external powers will continue to dictate Africa’s future. The continent will be locked into dependency rather than enabling it to capture real value from its mineral wealth.

Finally, rather than just competing for Africa’s critical minerals, China, the US, and the EU should equitably engage with African countries in the extractives sector to ensure just development across the continent.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. China and the US are in a race for critical minerals. African countries need to make the rules – https://theconversation.com/china-and-the-us-are-in-a-race-for-critical-minerals-african-countries-need-to-make-the-rules-265318

Freinage et particules fines : une pollution routière oubliée des évolutions réglementaires ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Alice Mirailler, Ph.D. Candidate, Laboratoire de Mécanique des Contacts et des Structures LaMCoS, INSA Lyon – Université de Lyon

Alors que la 50e édition du salon EquipAuto, salon international des pros de l’automobile, s’ouvre à Paris ce 14 octobre, penchons-nous sur l’autre problème de pollution, grandissant, posé par toutes les voitures, même électriques : les émissions hors échappement, dues à l’usure des freins, des pneus et de la chaussée. La question est indépendante de l’enjeu de réduire les émissions à l’échappement des voitures neuves, qui ont déjà fortement diminué du fait des progrès techniques. Une norme européenne, qui doit entrer en vigueur en 2026, entend les réduire, mais sa mise en œuvre pourrait ne pas livrer les effets escomptés.


Au 1er janvier 2024, le parc routier français était constitué de 39,3 millions de voitures particulières, de 6,5 millions de véhicules utilitaires légers (VUL), de 625 000 poids lourds et de 94 000 autobus et autocars en circulation.

Dans les contextes de forte densité du trafic, les émissions polluantes liées au transport routier restent un enjeu majeur de santé publique. En France, les véhicules particuliers sont à l’origine de plus de la moitié des émissions de gaz à effet de serre du secteur des transports. En 2019, ils représentaient 26 % des émissions nationales d’oxyde d’azote (NOx), un polluant irritant pour les voies respiratoires, et 22 % des émissions nationales de CO2.

Si les émissions à l’échappement, dues à la combustion dans les moteurs, ont été progressivement réduites grâce aux normes antipollution successives, une attention croissante est désormais portée aux émissions dites hors échappement, issues notamment de l’usure des freins, des pneus et de la chaussée.

La future norme Euro 7, qui entrera en vigueur à partir de 2026, marque une étape importante en intégrant pour la première fois ces sources de pollution non négligeables… sans pour autant résoudre tous les problèmes.

Émissions hors échappement : de quoi parle-t-on ?

Au cours des dernières années, des recherches scientifiques et industrielles ont permis d’importantes diminutions des émissions à l’échappement des véhicules récents, essence ou diesel. Cela résulte de l’allègement des véhicules, de la réduction de la consommation des moteurs thermiques et de l’installation des filtres à particules (FAP) pour limiter les émissions issues de la combustion du carburant.

Ce qui pèse désormais davantage dans l’empreinte environnementale des voitures, ce sont les émissions hors échappement. Elles regroupent les particules provenant de l’abrasion des freins et des pneus ainsi que de la remise en suspension des poussières sur la chaussée au passage des véhicules.

Si elles ne représentaient que 16 % des particules avec un diamètre inférieur à 10 micromètres (μm) (PM10) totales émises par le transport routier en 1990, cette part a atteint 71 % en 2022. Pour les particules avec un diamètre inférieur à 2,5 μm, ce chiffre est passé de 9 % en 1990 à 57 % en 2022.

Or, les réduire constitue un défi : la sécurité routière dépend justement de l’adhérence des pneus et de l’efficacité du freinage – deux sources inévitables de particules.

Quel impact sur notre santé ?

Lorsque les particules émises par les véhicules sont inhalées, elles se déposent dans différentes régions du système pulmonaire en fonction de leur taille. Les plus dangereuses pour la santé sont les PM1, c’est-à-dire les particules dont le diamètre est inférieur à 1 micromètre, car elles peuvent pénétrer profondément jusqu’aux alvéoles pulmonaires.

Plusieurs études ont démontré que les particules engendrées par le freinage sont des PM1 (de diamètre inférieur à 1 micromètre), voire des particules ultrafines dans le cas des poids lourds (inférieures à 100 nanomètres) et, par conséquent, capables d’atteindre ces alvéoles.

Système de collecte via un sac à dos.
Ana-Maria Trunfio-Sfarghiu/Mayeul Bièche, Fourni par l’auteur

Peu d’études toutefois se sont penchées sur la toxicité des particules non issues de l’échappement sur le système pulmonaire. Pour pallier ce manque, un dispositif innovant a été développé par des scientifiques afin de collecter ces particules pendant deux heures directement dans une solution biologique.

Conçu initialement sous forme de sac à dos pour permettre la collecte en différents points de la ville de Lyon (Rhône), ce système a ensuite été adapté sur un véhicule afin de réaliser des prélèvements en conditions réelles de circulation.

Les premiers résultats suggèrent que les particules de freinage de taille inférieure à 1 micromètre (principalement composées de fer, de cuivre, de baryum et d’antimoine) pourraient présenter un risque sanitaire notable. Leur petite taille leur permet d’interagir avec le surfactant pulmonaire (c’est-à-dire, la matière tensioactive sécrétée dans les poumons) ainsi qu’avec les macrophages alvéolaires. Cette interaction pourrait induire, sur le long terme, une altération progressive de la fonction pulmonaire.

Véhicule équipé d’un système de collecte.
Ana-Maria Trunfio-Sfarghiu/Mayeul Bièche, Fourni par l’auteur

Il est possible qu’une exposition répétée à de faibles doses puisse favoriser le développement de pathologies chroniques, telles que la fibrose pulmonaire, par un processus lent d’accumulation et de réponse inflammatoire persistante.

La norme Euro 7, une réponse appropriée ?

Les émissions hors échappement seront intégrées pour la première fois dans la future norme Euro 7, ce qui constitue une avancée significative vers une évaluation plus complète et rigoureuse des sources de pollution atmosphérique liées aux véhicules.

La norme Euro 7 entrera en vigueur en novembre 2026 pour les voitures et les véhicules utilitaires légers. Pour tous les types de véhicules, la limite maximale des émissions de particules PM10 (de diamètre inférieur à 10 micromètres) serait fixée à 7 mg/km à partir de 2026 et à 3 mg/km à partir de 2035.

L’établissement de cette nouvelle norme soulève cependant une difficulté fondamentale d’ordre physique. Comme évoqué précédemment, des travaux ont démontré que les particules émises lors du freinage sont majoritairement des PM1, avec des tailles inférieures à 1 micromètre. Elles ne tombent donc pas sous le coup de cette réglementation.

De plus, ces particules présentent une masse extrêmement faible, souvent négligeable, ce qui rend les limites actuelles exprimées en milligramme par kilomètre (mg/km) peu adaptées pour quantifier précisément les émissions. Il serait donc pertinent que la réglementation évolue vers une prise en compte fondée sur le nombre de particules émises par kilomètre, afin de mieux refléter la réalité et les impacts potentiels de ces émissions ultrafines.

Les avancées scientifiques et technologiques dans la compréhension et dans la maîtrise des émissions liées au freinage progressent encore à un rythme souvent jugé insuffisant face aux exigences réglementaires et aux impératifs économiques du secteur automobile. En conséquence, les constructeurs proposent actuellement des solutions dont l’efficacité et les impacts restent encore partiellement évalués, parmi lesquelles :

le freinage électromagnétique : il réduit l’usure et les émissions en freinage normal, mais les freins mécaniques restent sollicités lors des freinages d’urgence, engendrant des émissions importantes ;

les filtres à particules à la source : ils peuvent limiter la dispersion des poussières, mais leur impact sur le contact frictionnel entre plaquette et disque – et donc, sur la sécurité – nécessite une validation rigoureuse ;

la modification des matériaux des plaquettes : elle peut réduire leur usure mais également augmenter la production de nanoparticules, dont les effets sanitaires restent mal connus et font l’objet de recherches en cours.

La mobilité électrique, pas forcément une panacée

Selon une analyse publiée par le Centre interprofessionnel technique d’études de la pollution atmosphérique (Citepa), les véhicules électriques émettent un peu moins de particules liées à l’usure des freins grâce au freinage régénératif (c’est-à-dire, s’appuyant sur un système de récupération d’énergie).

Cependant, leur masse plus importante entraîne une augmentation des émissions de particules provenant de l’abrasion des pneus et de la chaussée. Ces deux effets tendent à s’équilibrer, de sorte que les émissions totales de particules des véhicules électriques à grande autonomie sont comparables à celles des véhicules thermiques récents, qui émettent désormais très peu de particules à l’échappement.

Les véhicules électriques soulèvent, par ailleurs, d’importantes interrogations concernant la disponibilité des ressources nécessaires à la fabrication des batteries et concernant les enjeux environnementaux et techniques liés à leur recyclage.

Dès lors, la sobriété apparaît comme l’une des voies les plus cohérentes : réduire nos déplacements lorsque cela est possible et amorcer la transition d’une société centrée sur la consommation vers un modèle plus respectueux de l’environnement.

The Conversation

Ana-Maria TRUNFIO-SFARGHIU a reçu des financements de CNRS et Ministère de la recherche publique (financements liées à la thèse d’Alice Mirailler, son salaire et un petit accompagnement) + chaires INSA Lyon avec VOLVO et MICHELIN

Alice Mirailler ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Freinage et particules fines : une pollution routière oubliée des évolutions réglementaires ? – https://theconversation.com/freinage-et-particules-fines-une-pollution-routiere-oubliee-des-evolutions-reglementaires-260730

Quand une idée en économie devient populaire : les ressorts cachés de sa diffusion

Source: The Conversation – France (in French) – By Valérie Mignon, Professeure en économie, Chercheure à EconomiX-CNRS, Conseiller scientifique au CEPII, Université Paris Nanterre – Alliance Paris Lumières

Qu’est-ce qui fait qu’un article reste dans la bibliothèque ? ou qu’il en sort et devient une référence ? (sur la photo, la bibliothèque Sainte-Geneviève à Paris). Marie-Lan NGuyen/Wikimédia, CC BY

En économie, comme dans d’autres sciences, les idées les plus populaires ou les plus connues sont-elles forcément les meilleures ? La question peut sembler étonnante. Pourtant, s’interroger sur ce qui fait qu’une nouvelle idée, popularisée dans un article, prend ou pas n’est pas anodin.


Toutes les découvertes scientifiques ne connaissent pas le même destin. Certaines deviennent incontournables et marquent durablement leur discipline, tandis que d’autres tombent dans l’oubli. L’économétrie, qui constitue l’atelier statistique des sciences économiques et financières, illustre bien ce phénomène. Elle fournit les outils indispensables pour tester des hypothèses, mesurer l’impact d’une crise, évaluer une réforme fiscale ou toute autre mesure de politique économique, anticiper les mouvements des marchés financiers, etc. Sans ces méthodes, impossible de distinguer une simple coïncidence d’une véritable relation économique. Mais pourquoi certaines innovations en économétrie se diffusent-elles largement alors que d’autres restent confidentielles ou tombent dans l’oubli ?

Des idées populaires

Dans une étude récente, nous analysons plus de 17 000 articles parus entre 1980 et 2020 dans les principales revues d’économétrie afin d’identifier les « ingrédients » qui transforment une idée en « star » académique, c’est-à-dire en référence incontournable.




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Bien sûr, la qualité scientifique est une condition nécessaire et un facteur clé. Mais elle ne suffit pas. L’histoire de la science est marquée par ce que l’on appelle l’« effet Matthieu » : les chercheurs déjà reconnus ont plus de chances de voir leurs travaux cités et valorisés, indépendamment de leur qualité relative. La visibilité d’une idée dépend donc aussi d’autres facteurs.

Nous montrons ainsi que deux dimensions jouent un rôle décisif, la connectivité thématique et la connectivité sociale. La connectivité thématique renvoie au fait qu’une idée gagne en popularité lorsqu’elle relie plusieurs domaines de recherche, en construisant des ponts entre des approches distinctes (par exemple, entre modèles de volatilité et crises financières). Elle attire alors l’attention de communautés diverses, qui trouvent dans ce croisement des outils utiles à leurs propres travaux.

S’agissant de la connectivité sociale, les chercheurs bien insérés dans les réseaux académiques, souvent grâce aux collaborations et à la cosignature d’articles, voient leurs travaux circuler plus rapidement et plus largement. Publier en équipe accroît les chances d’être lu et cité, car chaque coauteur diffuse l’article dans ses propres cercles. Ainsi, une idée devient populaire quand elle agit comme un pont, à la fois entre thèmes et entre chercheurs.

Les paradoxes de la diffusion

Nos résultats révèlent toutefois un paradoxe. Plus une idée est connectée, plus elle a de chances de devenir populaire et influente… mais seulement jusqu’à un certain point. Au-delà, trop de connexions finissent par brouiller son identité et diluer son impact. Autrement dit, multiplier indéfiniment les collaborations ou les croisements disciplinaires n’assure pas automatiquement plus de succès : l’excès peut au contraire nuire à la lisibilité et à la reconnaissance d’une contribution.

De même, si la cosignature est généralement un atout et un levier puissant de visibilité, la multiplication des auteurs ne garantit pas automatiquement plus de reconnaissance et d’influence. Elle peut même parfois réduire la clarté du message ou affaiblir l’influence individuelle des chercheurs impliqués.

Une science de réseaux

Notre étude met aussi en lumière un effet de temporalité. La connectivité thématique produit ses effets rapidement, dès les premières années suivant la publication. La connectivité sociale, elle, agit davantage sur le long terme : il faut environ six ans pour que les réseaux académiques commencent à amplifier significativement la diffusion d’une idée.

Ces dynamiques différenciées permettent de mieux comprendre comment certaines contributions connaissent un succès immédiat, alors que d’autres s’installent plus progressivement dans la littérature, à mesure que les réseaux de coauteurs et de citations relaient leurs apports. Ainsi, un article novateur reliant plusieurs méthodes peut susciter rapidement l’attention, mais son inscription durable dans la littérature dépendra de la réputation et du réseau de ses auteurs.

La popularité scientifique ne dépend pas seulement de la rigueur ou de l’originalité intrinsèque des travaux. Elle repose aussi sur la capacité à s’inscrire dans des réseaux thématiques et sociaux, et à trouver le bon équilibre entre visibilité et lisibilité.

Une méthodologie originale

Pour parvenir à ces résultats, nous avons mobilisé des méthodes innovantes. À l’aide de techniques de traitement automatique du langage (Structural Topic Models), nous avons cartographié les thématiques des articles et mesuré leur connectivité. Nous avons aussi utilisé des outils d’analyse de réseaux afin de caractériser la position des chercheurs dans les structures de coauteurs. Enfin, nous avons appliqué des modèles économétriques adaptés aux données de citations, en particulier le modèle hurdle negative binomial, qui permet de tenir compte du grand nombre d’articles jamais cités et de la forte dispersion des distributions de citations.

Fondation nationale pour l’enseignement de la gestion des entreprises (Fnege) Médias, 2025.

La robustesse de nos résultats a été confirmée par des tests sur d’autres modèles statistiques et par des analyses de sensibilité, renforçant la validité des conclusions.

La finance également concernée

Ces mécanismes ne concernent pas uniquement la communauté scientifique et les revues spécialisées. L’économétrie irrigue l’ensemble de l’économie et de la finance. Ses outils et méthodes sont essentiels pour aider les banques centrales dans leurs décisions de politique monétaire, éclairer la régulation des marchés financiers ou encore évaluer les politiques publiques.

Ainsi, la diffusion, ou au contraire l’oubli, d’une idée en économétrie peut avoir des conséquences bien réelles sur la manière dont nous analysons les phénomènes économiques et dont nous gouvernons nos sociétés. Une innovation méthodologique qui se diffuse largement peut influencer la façon d’évaluer une crise, d’anticiper des bulles financières ou d’apprécier les effets de la transition énergétique.

Notre étude rappelle que la science est aussi une affaire de réseaux. Les idées les plus populaires ne sont pas nécessairement les meilleures, mais celles qui savent tisser des liens entre disciplines et circuler dans les bons cercles académiques. La prochaine grande innovation existe peut-être déjà. Reste à savoir si elle trouvera les ponts nécessaires pour devenir incontournable.

The Conversation

Valérie Mignon est conseiller scientifique au CEPII, membre du Cercle des économistes, présidente de la section 05 (sciences économiques) du CNU et secrétaire générale de l’AFSE.

Marc Joëts ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quand une idée en économie devient populaire : les ressorts cachés de sa diffusion – https://theconversation.com/quand-une-idee-en-economie-devient-populaire-les-ressorts-caches-de-sa-diffusion-266261

Et si la dette publique servait d’abord à rendre les citoyens plus heureux ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Francis Munier, Maître de Conférences, économiste, Université de Strasbourg, Université de Strasbourg

La focalisation du débat sur le montant de la dette publique occulte une question importante. Les dépenses publiques contribuent-elles au bonheur des citoyens ? Il ne s’agit pas seulement de dépenser moins, mais aussi de dépenser mieux, et pour le plus grand nombre.


En 1944, le Conseil national de la Résistance rédigeait le programme « Les jours heureux », véritable projet de reconstruction sociale et économique. Ce texte fondateur affirmait une vision ambitieuse de l’action publique, celle d’un État garantissant à chacun les conditions d’une vie digne, en misant sur les services publics, la solidarité nationale et la justice sociale.

Dans le contexte actuel de polycrises, cette ambition conserve toute sa pertinence et ceci malgré une donne totalement différente. Elle invite à interroger les finalités du budget de l’État et à le repenser comme un levier de bien-être collectif. Dans quelle mesure les dépenses publiques améliorent-elles réellement la qualité de vie ? S’endetter peut se justifier si cela prépare un avenir meilleur, mais encore faut-il définir ce « meilleur ».

Au-delà du PIB

Les recherches en économie du bonheur offrent des outils conceptuels et empiriques précieux. Elles permettent de dépasser une conception fondée par trop sur l’offre, en intégrant des indicateurs alternatifs au PIB pour notamment évaluer l’impact des dépenses publiques sur la qualité de vie des citoyens.

Car le paradoxe est saisissant : alors même que la dette publique continue d’augmenter, la précarité persiste, les inégalités se creusent, les urgences débordent, les conditions dans l’éducation se dégradent, l’anxiété et la colère collective grandissent, et les canicules s’enchaînent. La dépense publique semble de moins en moins en phase avec les attentes sociales. Cette déconnexion alimente une défiance croissante à l’égard des institutions.

L’efficacité de l’État, une variable clé

Or, selon Benjamin Radcliff, les études montrent bien que les personnes vivant dans des pays où la part des dépenses sociales rapportées au PIB est élevée sont généralement plus satisfaites de leur vie, mais sous réserve de la qualité du gouvernement et de la confiance dans ce gouvernement. L’efficacité de l’État est donc une variable clé dans la perception positive de la fiscalité et de la dette publique.




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Repenser le budget public pour rendre les gens plus heureux passe d’abord par l’utilisation de données, recueillies à travers des enquêtes où les citoyens évaluent leur bien-être subjectif. Dès 2009, le rapport Stiglitz-Sen-Fitoussi soulignait les limites du PIB comme indicateur de progrès, et appelait à une évaluation plus fine des politiques publiques à travers des indicateurs sociaux, environnementaux et subjectifs. Cette réflexion a nourri de nombreuses initiatives, telles que le programme Beyond GDP, l’indice de vivre mieux de l’OCDE, ou encore les travaux de l’observatoire du bien-être en France, sur la perception que les Français ont de leur qualité de vie.

Plus de dette pour plus de bonheur ?

Ce changement de paradigme conduit à une redéfinition des objectifs de la dette et de la dépense publique. Richard Layard et ses collègues de la London School of Economics, proposent de mesurer l’efficacité des politiques publiques en fonction du nombre d’années de bien-être générées par euro investi. Cette approche, fondée sur des données empiriques, permet objectivement de comparer les interventions publiques. Une révolution de méthode, appuyée par des données concrètes, dont nous donnons ci-après quelques exemples.

Certaines politiques ont un rendement particulièrement élevé en termes de bien-être. À l’évidence, le traitement des « maladies du bonheur » en référence au livre de Hugues Lagrange (dépression, anxiété, stress, mal-être comme forme de « pathologies des Modernes »)) apparaît très efficace. Il permet aux personnes de retrouver un emploi, de l’autonomie et une meilleure qualité de vie, et en cela une réduction de coûts sociaux. Au Royaume-Uni, les programmes de « prescription sociale » ont permis de réduire de 28 % les consultations médicales et de 24 % les passages aux urgences.

L’éducation, un domaine stratégique

Francesco Sarracino et Kelsey O’Connor rappellent qu’à Philadelphie, la reconversion de friches industrielles en espaces verts a entraîné une baisse de 41 % des cas de dépression, de 63 % des troubles mentaux, et de 29 % des violences armées. À New York, une augmentation de 20 % de la surface de forêts urbaines a réduit la prématurité et le faible poids de naissance. Ces résultats soulignent l’impact des politiques d’aménagement sur la santé publique.

L’éducation représente un autre domaine stratégique. Les enquêtes Pisa montrent que les élèves qui se déclarent heureux réussissent mieux. De même, le bien-être subjectif des enseignants influence directement la performance des élèves. Miser sur des environnements scolaires épanouissants, des soutiens psychologiques et un climat de confiance et de reconnaissance offre donc un rendement élevé pour un coût modéré sur le long terme.

Le bien-être n’est pas l’ennemi de la croissance

Contrairement à certaines idées reçues, l’investissement dans le bien-être n’est pas antagoniste à la performance économique. Les travaux de Gaël Brulé et Francis Munier montrent qu’un environnement propice à la créativité favorise à la fois l’innovation et le bien-être subjectif. De même, les comportements écologiques sont associés à une plus grande satisfaction personnelle, ce qui renforce l’acceptabilité sociale de la transition écologique.

Investir dans ces politiques produit donc un rendement élevé en bonheur et en efficacité, tout en générant des économies sur le long terme. Car, les personnes plus heureuses sont plus productives, plus enclines à nouer des relations sociales, plus coopératives, mais également plus innovantes et écologiques. En somme, un cercle vertueux propice pour cibler les dépenses publiques et réduire la dette publique.

La centralité des inégalités

Dans cette perspective, la question des inégalités demeure centrale. Kate Pickett et Richard Wilkinson démontrent que les sociétés les plus égalitaires sont aussi les plus sûres, les plus éduquées et les plus heureuses. Loin de ne concerner que les populations les plus fragiles, l’inégalité fragilise l’ensemble du tissu social, en générant défiance, anxiété et violences, avec des effets délétères sur la réussite scolaire et les comportements à risques. Il s’agit d’un enjeu collectif majeur.

Nous ne sommes pas tous égaux face au bonheur. Certains, par nature ou par circonstances personnelles, peuvent y accéder plus facilement. Lorsque la société elle-même aggrave cette inégalité, cela est inacceptable. La société ne peut modifier les inégalités naturelles, mais doit chercher à les compenser. C’est une source de progrès collectif via des politiques ambitieuses comme une redistribution juste et une obligation sociale pour les pouvoirs publics.

Lorsque les dépenses publiques sont orientées vers des politiques qui améliorent durablement le bien-être, elles renforcent aussi l’adhésion à l’impôt, car les citoyens perçoivent concrètement les bénéfices de leur contribution.

Pierre Boyer souligne que lorsque la confiance dans les institutions est élevée, les habitants sont à la fois plus heureux et favorables à une fiscalité forte. L’impôt y est vu comme un investissement collectif. Il faut plaider pour une fiscalité fondée sur la confiance et la justice, qui renforce le lien social et le bien-être, et finance les dépenses publiques.

Cité de l’économie, 2015.

Les travaux de Gabriel Zucman pour l’instauration d’une taxe de 2 % sur la richesse des ultrariches semblent aller dans ce sens. Ce mécanisme de redistribution semble compatible avec les données sur le bien-être. En effet, Angus Deaton et Daniel Kahneman ont montré que le bien-être émotionnel augmente avec le revenu jusqu’à environ 75 000 dollars annuels, seuil au-delà duquel il se stabilise. A priori, cette taxe n’entamerait donc pas significativement le bonheur des plus fortunés.

Pour un rééquilibrage intergénérationnel

Enfin, les études révèlent un fait préoccupant : les moins de 30 ans se déclarent aujourd’hui nettement moins heureux que les générations précédentes. Ce renversement historique alerte sur un possible effritement du contrat social. Il appelle à un rééquilibrage intergénérationnel des politiques publiques aussi bien sur le plan budgétaire et fiscal que symbolique.

Un changement de cap est nécessaire. Faire du bien-être subjectif une boussole politique permettrait de replacer les citoyens au cœur des décisions publiques et renforcer la légitimité des politiques publiques.

Face aux crises écologique, économique, sociale et générationnelle, cette réorientation apparaît comme à la fois urgente, pragmatique et humaine pour créer des sociétés plus heureuses, plus justes, plus innovantes et plus durables, tout en assurant une soutenabilité de la dette publique.

The Conversation

Francis Munier ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Et si la dette publique servait d’abord à rendre les citoyens plus heureux ? – https://theconversation.com/et-si-la-dette-publique-servait-dabord-a-rendre-les-citoyens-plus-heureux-266640

Inondations : satellites et « jumeaux numériques » pour mieux anticiper et agir vite

Source: The Conversation – France in French (2) – By Raquel Rodriguez Suquet, Ingénieure d’applications d’Observation de la Terre, Centre national d’études spatiales (CNES)

Les précipitations violentes accroissent le risque d’inondations rapides et difficiles à prévoir. Pour mieux se préparer, il faut bien connaître le terrain. En combinant de nombreuses techniques d’imagerie satellite et de modélisation, les chercheurs et experts créent des « jumeaux numériques », c’est-à-dire des répliques virtuelles du territoire. Celles-ci permettent de mieux savoir où et quand l’eau peut monter, et quelles infrastructures sont en zone à risque.


Entre le 26 janvier et le 1er février 2025, des crues exceptionnelles ont touché le département de l’Ille-et-Vilaine avec des hauteurs d’eau record par endroits. Au total, 110 communes ont été reconnues en état de catastrophe naturelle, et des milliers de logements, commerces, entreprises, ont été sinistrés.

Un autre département fréquemment touché par les orages est celui du Var. Le département avait déjà essuyé la tempête Alex en 2020 et ses 50 centimètres de précipitations cumulées en 24 heures à Saint-Martin-Vésubie. Cette année, en mai, ce sont 25 centimètres de pluie qui sont tombés au Lavandou en une heure seulement.

Avec le changement climatique, les évènements hydrométéorologiques sont de plus en plus fréquents et de plus en plus intenses. Les inondations constituent un risque naturel majeur — 43 % des risques naturels mondiaux dans le monde entre 1995 et 2015 — avec une augmentation notable des aléas survenus au cours des dernières années.

En associant données de pointe d’observation de la Terre et modèles physiques et numériques, les jumeaux numériques permettent de mieux prédire les inondations et les risques associés, d’estimer les dommages potentiels et de concevoir des mesures de prévention efficaces pour protéger les biens et les populations.

Gestion de crise et anticipation : un rôle pour le secteur spatial en cas d’inondations

Le caractère soudain et rapide des inondations requiert une réponse très rapide des services de gestion de crise et, pour cela, une excellente préparation et anticipation des impacts potentiels de ces crises est nécessaire.

Deux principaux programmes basés sur des données d’observation de la Terre sont au service de la gestion de crise. La Charte internationale Espace et catastrophes majeures est opérationnelle depuis 2020 et met à la disposition des équipes de secours et d’urgence des images satellites dans les heures qui suivent une catastrophe majeure, n’importe où dans le monde.

En Europe, le Copernicus Emergency Mapping Service fournit un produit de cartographie rapide en appui à la gestion de crise, et un produit de cartographie de risques et de reconstruction destiné à la prévention de risques, à la préparation de crise et à la gestion post-sinistre. Ce service a par exemple été activé par la protection civile française lors des inondations dans le département d’Ille-et-Vilaine de cette année.

carte de la zone inondée avec la profondeur d’eau
Cartographie rapide (réalisée en sept heures après l’acquisition satellite) de la hauteur et de l’étendue des inondations dans le département de l’Ille-et-Vilaine, fourni par le service de cartographie rapide de Copernicus, à partir de l’imagerie satellite radar à haute et à très haute résolution (Sentinel 1, IcEye, COSMO-SkyMed, PAZ, Terrasar-X, RADARSAT).
Service de cartographie rapide de Copernicus, projet EMSR788, CC BY

Lors de l’événement majeur concernant la tempête Alex à Saint-Martin-Vésubie en 2020, la sécurité civile française a activé également le service de cartographie rapide dès le 3 octobre 2020. Pour cet événement, le Centre national d’études spatiales (Cnes) a aussi immédiatement programmé les satellites Pléiades (capables de fournir des photographies de très haute résolution dans un temps très court) pour imager la zone pendant 8 jours minimum. Ainsi, en seulement quelques heures, de premières images ont été livrées, permettant au SERTIT de générer la cartographie des dégâts correspondante pour aider à la gestion de crise.

Utilisation de l’imagerie satellite pour la gestion de crise et l’identification des zones impactées lors des inondations à Saint-Martin-Vésubie (Alpes-Maritimes), en octobre 2020.
Raquel Rodriguez-Suquet, Fourni par l’auteur

En effet, le risque d’inondation correspond à la conjugaison, en un même lieu, d’un aléa (phénomène naturel aléatoire comme l’inondation) avec les enjeux (humains, biens, économiques et environnementaux) susceptibles de subir des dommages. L’ampleur du risque dépend fortement de la vulnérabilité des enjeux exposés, autrement dit de leur résistance face à un évènement donné.

Outre le contexte climatique, les phénomènes d’inondations sont aggravés depuis des décennies par l’aménagement inadapté du territoire. Populations et biens s’accumulent dans des zones inondables, ce qui provoque notamment la construction de nouvelles routes et centres commerciaux, le développement de l’agriculture intensive, la déforestation ou encore la modification du tracé des cours d’eau. De surcroît, l’imperméabilisation des surfaces amplifie le ruissellement de l’eau et ne fait qu’aggraver encore la situation. Ces aménagements contribuent malheureusement trop souvent encore à la destruction des espaces naturels qui absorbent l’eau en cas de crues et qui sont essentiels au bon fonctionnement des cours d’eau.

Ceci nécessite d’impliquer une chaîne complexe d’acteurs — de l’observation satellite aux équipes sur le terrain.

schéma
Aléas, enjeux et risques d’inondation.
Ministère de la transition écologique et de la cohésion des territoires, 2021, Fourni par l’auteur

Observer la Terre pour mieux apprécier les risques d’inondation

Les impacts des inondations peuvent être réduits par une meilleure culture du risque, un système d’alerte précoce, une cartographie précise des zones à risque, des prévisions fondées sur la modélisation, ainsi que par des aménagements du territoire et des infrastructures de protection adaptée – en ligne avec la politique de prévention des risques en France.

Ces informations provenant de données (in situ, IoT, drones, satellites, aéroportées…), et de modèles physiques très précis.

Les moyens d’observation in situ permettent de faire des mesures très précises de la hauteur, du débit et de la vitesse de l’eau alors que les moyens aéroportés (drone ou avion) permettent d’observer l’étendue de l’inondation. Or, il est très compliqué – voire impossible – de faire voler un avion ou un drone dans des conditions météorologiques dégradées. Par conséquent, ces observations sont complétées depuis l’espace. Par exemple, l’imagerie radar permet de faire des observations pendant la nuit et à travers les nuages.

Les données satellites apportent de nombreuses informations, par exemple la mesure du niveau d’eau de réservoirs, l’étendue d’eau ou encore la qualité de l’eau.

schéma
Les satellites et l’observation de l’eau sur Terre.
Traduit et adapté de Papa et coll., Surveys in Geophysics, 2023, Fourni par l’auteur

Malheureusement, aujourd’hui, ces missions ont une faible résolution temporelle par rapport au besoin d’observation des inondations au moment de la crise elle-me : la fréquence de « revisite » des satellites est de quelques jours au mieux. Les satellites Sentinel 2 par exemple permettent de photographier la Terre entière en 5 jours, alors que le satellite SWOT revient sur la même zone tous les 21 jours. De plus, il n’est pas rare que les passages des satellites ne correspondent pas aux dates de pic des crues pendant la gestion de la crise.

Bien entendu, malgré ces limitations actuelles, il est clair que les données satellites sont déjà d’un grand apport pour la prévention des inondations, la préparation de la crise, et l’analyse postimpact de la crise.

Combiner les observations et faire appel aux modélisations

Aujourd’hui, c’est donc une combinaison des données in situ, drone, aéroportées et spatiales qui permet d’améliorer la description des inondations.

Mais l’observation seule ne permet pas de réaliser des prévisions fiables : l’utilisation des modèles physiques est incontournable pour mieux représenter la dynamique de l’écoulement dans son ensemble, pour faire des prévisions à court terme — ainsi que des projections à long terme sous les différents scénarios dans un climat futur.

Ces combinaisons entre données et modèles permettent de fournir des représentations précises de la dynamique d’écoulement de l’événement d’inondation ainsi que des prévisions pour simuler un comportement futur tel qu’un changement climatique, avec plusieurs scénarios possibles, ainsi que le déploiement de stratégies d’adaptations.

C’est ainsi que sont nés les « jumeaux numériques ».

Les jumeaux numériques pour les inondations

Un jumeau numérique est une combinaison d’une « réplique numérique » d’une zone réelle, associée à des capacités de modélisation et de simulation de plusieurs scénarios de phénomènes climatiques.

S’agissant des inondations, l’objectif de ces simulations est de disposer d’un outil d’aide à la décision dans toutes les phases du cycle de gestion du risque : prévention, surveillance et protection ; alerte et gestion de crise ; analyse post-crise ; reconstruction, résilience et réduction de la vulnérabilité.

Un jumeau numérique permet de faire trois familles d’analyses :

  • What now ? Un scénario de réanalyse des épisodes passés pour améliorer la compréhension de la dynamique des événements (plan de prévention, aménagement du territoire, assurance…) ;

  • What next ? Un scénario de prévision en temps réel des crues et des inondations qui représente la façon dont les inondations évolueront dans le futur à court terme à partir de l’état actuel (sécurité civile, gestion de crise…) ;

  • What if ? Un scénario d’évaluation de l’impact de l’inondation qui représente la façon dont le débit des cours d’eau et les étendues inondées pourraient évoluer sous différents scénarios hypothétiques dans le contexte de changement climatique.

Ainsi, l’Agence spatiale européenne (ESA) et la NASA développent des jumeaux numériques à l’échelle globale pour intégrer les données et modèles des environnements naturels et des activités humaines afin d’accompagner les politiques publiques sur les risques naturels.

À titre d’exemple, le CNES et ses partenaires ont mis en place un démonstrateur de jumeau numérique consacré à l’étude des inondations fluviales par débordement, qui permet de surveiller, détecter et prévoir de manière fiable les inondations à une échelle locale et globale, tandis qu’un autre jumeau numérique se concentre sur les zones côtières dans un contexte de changement climatique.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Inondations : satellites et « jumeaux numériques » pour mieux anticiper et agir vite – https://theconversation.com/inondations-satellites-et-jumeaux-numeriques-pour-mieux-anticiper-et-agir-vite-262149