¿Puede existir hoy un códice maya? El taller indígena que reinventa el libro en plena era digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hortensia Mínguez García, Profesora Titular. Departamento de Dibujo. Área de Gráfica., Universitat Politècnica de València

Mientras gran parte del mundo debate sobre inteligencia artificial, libros electrónicos y pantallas, en una comunidad indígena de Chiapas (México) un grupo de artesanos sigue fabricando libros con fibras naturales, tintes vegetales, flores secas y papel amate hecho a mano.

Sus publicaciones no salen de grandes imprentas industriales. Se producen lentamente, en procesos colectivos donde participan varias generaciones de mujeres y hombres mayas que hierven cortezas, reciclan fibras orgánicas, imprimen serigrafías y transcriben cantos, conjuros y relatos transmitidos oralmente durante siglos.

El proyecto se llama Taller Leñateros y, aunque comenzó en 1975 en San Cristóbal de las Casas, hoy es reconocido internacionalmente como uno de los modelos editoriales artesanales más singulares de América Latina.

Pero quizá lo más sorprendente no sean sus técnicas de producción. Lo verdaderamente fascinante es que muchos especialistas consideran algunas de sus publicaciones como herederas contemporáneas del códice maya.

Un caso de estudio es el libro Conjuros y Ebriedades (1997). Este representa un hito en la historia editorial contemporánea por ser considerado el último códice maya. Elaborado íntegramente a mano por 150 personas, reúne conjuros, cantos y relatos de tradición oral en lenguas tzotzil y tzeltal, traducidos y materializados mediante técnicas artesanales como la serigrafía y el papel hecho a mano.

Mujeres artesanas y fundadoras del Taller Leñateros: Micaela Díaz, María Tzu, Luz Gómez, Sebastiana Jiménez y Rosa Hernández, durante la realización de Conjuros y ebriedades.
Fotografía: Cortesía del taller a través de Javier Silverio.

Los libros que sobrevivieron a la conquista

Antes de la llegada de los europeos, los pueblos mayas desarrollaron complejos sistemas de escritura y conocimiento que registraban en códices elaborados sobre papel amate (elaborado a partir de la corteza del jonote, un árbol endémico de Mesoamérica) o pieles animales. En ellos se conservaban calendarios, observaciones astronómicas, rituales religiosos, genealogías y formas de entender el mundo.

Sin embargo, gran parte de estos códices fueron destruidos durante la colonización. El fraile Diego de Landa y otros misioneros consideraron aquellos libros como objetos paganos y ordenaron su quema, ocasionando lo que se considera uno de los episodios más trágicos de la memoria histórica de Mesoamérica. Hoy apenas sobreviven cuatro códices mayas reconocidos oficialmente: el Dresde, el Madrid, el París y el Grolier.

La destrucción no fue solamente material. Eliminar aquellos libros suponía también borrar memorias, símbolos, conocimientos y formas de transmisión cultural. Quizá por eso resulta tan significativo que, siglos después, una comunidad indígena decidiera volver al libro como herramienta de resistencia cultural.

Un taller nacido de la oralidad

El Taller Leñateros surgió gracias a la iniciativa de la artista y poeta Ámbar Past junto a un grupo de mujeres tzotziles y tzeltales de los Altos de Chiapas. Muchas de ellas eran campesinas, artesanas o vendedoras ambulantes. Algunas ni siquiera sabían leer o escribir. Pero sí conservaban algo fundamental: una enorme tradición oral.

Canciones, rezos, recetas, mitologías, conjuros, relatos y conocimientos sobre tintes naturales seguían transmitiéndose de generación en generación. El taller comenzó precisamente recuperando saberes ancestrales relacionados con la extracción de colorantes vegetales y la fabricación artesanal de papel, hasta constituirse como una Sociedad de Responsabilidad Limitada, impulsada por el artista zapoteco Javier Silverio décadas más tarde.

Poco a poco, aquellas prácticas derivaron en la creación de libros-objeto realizados completamente a mano.

Portada e interior del libro Conjuros y Ebriedades del Taller Leñateros.
Imagen: Cortesía por Javier Silverio. Edición: Hortensia Mínguez

Lo interesante es que el libro nunca fue entendido únicamente como un producto artístico o comercial. Funcionaba también como archivo de memoria colectiva, herramienta educativa y espacio de convivencia comunitaria.




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En un momento histórico marcado por la globalización cultural y la homogeneización de los consumos, el Taller Leñateros utilizó la edición artesanal para proteger lenguas indígenas, preservar imaginarios colectivos y transmitir conocimientos tradicionales haciendo convivir y reforzar los lazos intergeneracionalmente.

Ponencia de la autora de este artículo sobre el Taller Leñateros.

Libros hechos con flores, cebollas y mazorcas

Las publicaciones del taller son difíciles de clasificar. Algunas tienen forma de códice; otras incorporan textiles, grabados o serigrafías. Muchas están impresas sobre papeles reciclados elaborados con flores secas, hojas, fibras de agave, cortezas o desechos agrícolas.

En uno de sus textos, los propios integrantes describen así el proceso:
“Trituramos las fibras en un molino que gira gracias a la fuerza de una bicicleta. Tendemos el papel al sol y, mientras se seca, imprimimos poemas en hojas de roble y pétalos de pensamiento”.

La escena parece casi imposible en pleno siglo XXI. Y, sin embargo, precisamente ahí reside parte de su relevancia contemporánea. Mientras gran parte de la producción cultural global funciona bajo lógicas de rapidez, automatización y consumo acelerado, el Taller Leñateros apuesta por procesos lentos, manuales y profundamente vinculados al territorio.

Alicia trabajando en el Taller Leñateros
Alicia trabajando en el Taller Leñateros.
Imagen facilitada por Javier Silverio. Fotografía de Isabel Mateos

¿El futuro del libro será artesanal?

Durante años se anunció que el libro físico desaparecería frente a las pantallas. Pero ocurrió algo inesperado: el objeto libro no solo sobrevivió, sino que empezó a transformarse.

En la actualidad existe un creciente interés por las ediciones artesanales, los libros de artista, las publicaciones experimentales y las formas híbridas de lectura. Quizá porque, en un entorno saturado de imágenes digitales, muchas personas vuelven a valorar aquello que puede tocarse, olerse y experimentarse físicamente.

En ese contexto, proyectos como el Taller Leñateros parecen adelantarse a algunas preguntas fundamentales del presente:

  • ¿Qué entendemos realmente por libro?

  • ¿Puede un libro seguir funcionando como espacio de memoria colectiva?

  • ¿Es posible producir cultura fuera de los modelos industriales dominantes?

  • Y, sobre todo, ¿qué ocurre cuando una comunidad utiliza el arte y la edición para resistir el olvido?

Lejos de representar una nostalgia del pasado, el Taller Leñateros demuestra que tradición e innovación no son conceptos opuestos. Sus libros mezclan técnicas ancestrales con serigrafía contemporánea, edición experimental y circulación internacional.

Tal vez por eso sus publicaciones resultan tan actuales: porque nos recuerdan que el futuro cultural no siempre depende de la tecnología más avanzada, sino también de la capacidad de las comunidades para conservar, reinventar y compartir sus propias formas de conocimiento.


‘In memoriam’ de Javier Silverio


The Conversation

Hortensia Mínguez García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Cómo la minería ilegal de oro ha provocado un repunte de la malaria en la Amazonía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniela de Angeli Dutra, Lecturer in Zoology, Bangor University

Los precios del oro se encuentran en máximos históricos, y esto nos preocupa. Pero como ecólogos especializados en enfermedades, no es la inestabilidad económica lo que nos alarma, sino el hecho de que un aumento de la minería de este metal precioso podría tener un impacto devastador en la salud humana.

Nuestro equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, la Universidad Federal de Mato Grosso y la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, ha determinado y cuantificado los efectos de la minería ilegal de oro en el reciente repunte de malaria en el territorio yanomami de la Amazonía brasileña, que sumió a esta población indígena aislada en una devastadora crisis sanitaria a principios de la década de 2020.

Un impulso gubernamental a la extracción

Cuando Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil en 2019, convirtió la desregulación medioambiental en un pilar fundamental de su programa, alegando que las protecciones medioambientales y de las tierras indígenas obstaculizaban el desarrollo económico del país. También transfirió la competencia en materia de demarcación de tierras indígenas de la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI) al Ministerio de Agricultura.

Además, promulgó decretos destinados a desregular las actividades mineras a pequeña escala en la región amazónica. Los decretos no hacían distinción entre la minería regulada (y, por lo tanto, legal) fuera del territorio indígena y la minería dentro de las tierras indígenas, que es universalmente ilegal. Así, los mineros ilegales inundaron el territorio yanomami.

En enero de 2023, cuando Lula da Silva se aseguró la presidencia como sucesor de Bolsonaro, el número de mineros de oro ilegales en el territorio yanomami –el territorio indígena más grande de la Amazonía– había aumentado hasta los 20 000, lo que supone aproximadamente dos tercios de la población local yanomami.




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La malaria y la crisis sanitaria de los yanomami

Semanas después de que Lula da Silva asumiera el cargo, el medio de comunicación independiente Sumaúma publicó un reportaje en el que se citaban cifras impactantes sobre enfermedades y desnutrición entre los yanomami. Acompañado de imágenes del sufrimiento del pueblo yanomami, el informe motivó al presidente a declarar una crisis humanitaria.

El doctor Andre Siqueira, investigador del instituto Oswaldo Cruz (Fiocruz) y miembro del equipo de médicos enviado al territorio tras la declaración de la crisis, aseguró: “Las condiciones de la población eran devastadoras”. Casi todas las personas a las que se les hicieron pruebas dieron positivo en malaria.

Cómo la minería contribuye a la transmisión de la malaria

El reportaje de Sumaúma y el Instituto Sociaombiental informe en el que se basaba, relacionaban la afluencia de mineros de oro ilegales durante la Administración de Bolsonaro con la crisis sanitaria de los yanomami y la proliferación de la malaria.

Como investigadores que nos centramos en cómo las tendencias en el uso del suelo contribuyen a la propagación de parásitos, sospechábamos que la minería de oro y la malaria no eran factores independientes que contribuyeran a la misma crisis, sino parte de un sistema de causa y efecto que está devastando el territorio y a su población.

La minería ilegal de oro puede impulsar la malaria de múltiples maneras. En primer lugar, cuando los mineros talan bosques y abren brechas a lo largo de las riberas de los ríos para acceder a los yacimientos de oro, crean los focos de reproducción ideales para la especie de mosquito que transmite la malaria en la Amazonía.

En segundo lugar, cuando los mineros se desplazan al territorio, posiblemente desde zonas de alta incidencia de la malaria en toda Sudamérica, pueden llevar el parásito al territorio y aumentar su transmisión.

Por último, los mineros de oro a pequeña escala suelen utilizar mercurio para extraer partículas de oro de forma barata y sencilla. Este mercurio se vierte en los cursos de agua de toda la región, envenenando a las personas que dependen de los ríos para obtener agua y pescar, lo que debilita su sistema inmunológico y las hace más susceptibles a la infección por malaria.

Un análisis exhaustivo de los datos sobre las condiciones sanitarias y ambientales en la Amazonía recopilados por el Ministerio de Salud de Brasil nos permitieron no solo establecer con certeza la relación que los pueblos indígenas sospechaban desde hacía tiempo, sino también cuantificarla, haciéndola concreta y susceptible de actuación.

Nos sorprendieron los resultados. La relación era mucho más fuerte de lo que sospechábamos. Descubrimos que cada aumento del 0,03 % en la actividad minera provocaba un aumento del 20-46 % en los casos de malaria entre uno y dos años después, lo que se tradujo en un aumento del 300 % de la malaria en el territorio yanomami entre 2016 y 2023.

Comprender la asociación entre la minería de oro y la malaria que subyace a la crisis sanitaria de los yanomami es solo una pieza del rompecabezas. Esperamos que esta investigación sirva como herramienta para empoderar a las comunidades indígenas con información sobre su salud y para orientar las políticas que protejan tanto la salud humana como el medio ambiente. Nuestros datos indican que la prevención de la minería ilegal en las tierras indígenas puede proteger su salud y otros importantes patrimonios naturales y culturales.




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Mejorar el acceso a la atención sanitaria

El Gobierno de Lula está llevando a cabo importantes iniciativas para expulsar a los mineros de oro ilegales y establecer centros de salud en el territorio yanomami. Aunque las hospitalizaciones por malaria han disminuido ligeramente desde 2023, las tasas de malaria entre los yanomami siguen siendo elevadas debido al efecto retardado que identificamos en nuestra investigación y a la dificultad de acceso a diagnósticos y tratamientos oportunos en regiones remotas.

Los investigadores están dando pasos importantes para cerrar esta brecha de accesibilidad. Un equipo internacional ha desarrollado “malakits”, que permiten a los miembros de la comunidad sin formación médica formal diagnosticar y tratar la malaria in situ. Estos esfuerzos revisten una importancia fundamental, dado que los efectos retardados de la minería ilegal de oro seguirán provocando una elevada incidencia de la malaria a menos que las comunidades tengan un amplio acceso al tratamiento.

También es importante garantizar los derechos plenos sobre la tierra de las poblaciones indígenas y empoderarlas para que defiendan sus territorios. Se ha demostrado que esta es una de las formas más eficaces de luchar contra la deforestación y proteger los ecosistemas.

Abordar la crisis de la malaria requiere diversificar la economía rural amazónica con miras a la sostenibilidad, de modo que las personas tengan opciones más allá de la minería y la tala. Brasil está dando pasos hacia este objetivo con el reciente lanzamiento de un plan nacional de desarrollo de la bioeconomía.

Los consumidores informados pueden dar prioridad a la compra de oro reciclado o abstenerse por completo de comprar oro para enviar un mensaje de que la extracción ilegal de oro no compensa el coste humano que conlleva. Al igual que con la campaña de los diamantes de sangre a principios de la década de 2000, el cambio real puede venir de la difusión de la información sobre el coste humano y medioambiental de la minería ilegal y de la exigencia de cadenas de suministro éticas.

Los llamamientos para proteger la región amazónica suelen hacerse en términos medioambientales. Queremos defender que salvar a la población de la Amazonía es también un imperativo de salud global. Proteger la selva, invertir en los derechos territoriales de los pueblos indígenas, fomentar oportunidades económicas saludables para las comunidades rurales y cuestionar el papel del oro en nuestra economía global forman parte de la prevención de la propagación continuada de una de las enfermedades infecciosas más mortíferas del mundo.

The Conversation

Daniela de Angeli Dutra contaba con la financiación de una beca del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos concedida a la profesora Erin Mordecai.

Riley Casagrande no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo la minería ilegal de oro ha provocado un repunte de la malaria en la Amazonía – https://theconversation.com/como-la-mineria-ilegal-de-oro-ha-provocado-un-repunte-de-la-malaria-en-la-amazonia-282991

Le racisme à la Coupe du monde de football est une triste réalité : comment en comprendre les origines

Source: The Conversation – in French – By Christian Ungruhe, Research fellow, University of Passau

Aucune équipe africaine n’est allée au-delà des quarts de finale de la Coupe du monde de football masculin de 2026, mais leur jeu stratégique et tactique a durablement marqué les esprits.

Le succès des équipes africaines n’est pas le fruit du hasard, c’est le résultat d’un long processus. Il est donc surprenant que le football africain continue d’être sous-estimé et dévalorisé par les experts, souvent d’une manière qui révèle leur ignorance tant du football africain que de son histoire. Parfois, leurs commentaires revêtent une connotation raciste très problématique.

Ce fut le cas de l’ancienne star Bastian Schweinsteiger, aujourd’hui commentateur depuis plusieurs années pour une chaîne de télévision allemande. À la veille d’un match de phase de poules contre la Côte d’Ivoire, on lui a demandé à quoi l’équipe allemande pouvait s’attendre. Il a répondu :

Un peu de football africain, un peu atypique, un peu sauvage… peut-être aussi moins axé sur la tactique. Nous devons nous préparer à ce que ce soit imprévisible.

Même en faisant abstraction du fait que l’équipe allemande n’était pas supérieure – tant sur le plan tactique qu’en termes de style de jeu –, cette description est inappropriée et offensante. Elle repose sur une vision stéréotypée et colonialiste de l’Afrique.

D’une part, Schweinsteiger a été critiqué pour des propos jugés racistes.

Comme l’a déclaré le sélectionneur de la Côte d’Ivoire, Emerse Faé :

C’est bizarre d’avoir des propos de ce genre, qu’on peut qualifier, sans détour, de racistes… J’espère seulement qu’il s’agit d’une déclaration maladroite, plutôt que d’une véritable pensée.

D’un autre côté, nombreux sont ceux qui, sur les forums en ligne et les réseaux sociaux, se sont demandé pourquoi la déclaration de Schweinsteiger était considérée comme raciste. Cela a également été la position de sa chaîne, le diffuseur pblic allemand, l’ARD.

Schweinsteiger a répondu mollement à ces critiques :

Je parlais de football, pas des gens. Il s’agit d’une analyse footballistique – ni plus, ni moins.

J’entends souvent ce genre de minimisation lorsque le football en Afrique et les Africains sont subtilement dévalorisés. En tant qu’anthropologue, mes recherches portent sur la migration des footballeurs issus de diverses régions d’Afrique et sur les forces qui ont façonné l’évolution du football africain, en particulier le football moderne. L’un des axes principaux porte sur la racialisation, l’altérisation et le racisme subis par les joueurs.

Les recherches montrent que les footballeurs africains, et les joueurs noirs de manière plus générale, sont confrontés à différentes formes de racisme.

Sur les réseaux sociaux, ils sont fréquemment victimes d’attaues ouvertement hostiles, ainsi que d’insultes. Un exemple récent est la publication offensante de la sénatrice paraguayenne Celeste Amarilla, après la défaite de son pays face à la France. Elle a décrit Kylian Mbappé comme :

un Camerounais colonisé, essayant désespérément de se faire passer pour un Français… rancunier, arrogant et laid.

Les joueurs africains sont également confrontés à des discriminations structurelles dans le monde du football. Cela se traduit par des contrats plus courts et des salaires plus bas, ainsi que par des postes de jeu moins valorisés sur le terrain. Ils sont moins pris en compte pour les fonctions d’entraîneurs et d’administrateurs, comme le montrent diverses études.

En outre, ils sont constamment confrontés à des formes plus subtiles de racisme au quotidien, qui se manifestent par la dévalorisation de leurs capacités et de leurs qualités. Ils sont souvent réduits à leur apparence physique, leur intelligence étant niée.

Le racisme quotidien s’exprime souvent de manière subtile et les personnes blanches comme Schweinsteiger ne sont souvent pas conscientes de sa connotation raciste. Par conséquent, la question de savoir si Bastian Schweinsteiger est raciste ou non n’est pas la question centrale (il ne l’est très probablement pas).

La question clé est plutôt de savoir pourquoi ces stéréotypes sont sans cesse répétés dans le football et pourquoi, pour beaucoup de gens, ils semblent refléter la réalité plutôt que d’apparaître comme problématiques. Pour comprendre cela, nous devons tenir compte de la diversité de l’Afrique et examiner de plus près l’histoire coloniale du continent.

Stéréotypes coloniaux

D’une part, des déclarations simplistes comme celles de Schweinsteiger dénigrent le football de tout un continent sans faire la moindre distinction.

Il n’existe pas plus de « style de football africain » qu’il n’y en a de « style européen ». Cela ne reflète pas la complexité de la réalité. Cette vision traduit une ignorance ou un manque d’intérêt.

Deuxièmement, décrire le football africain comme « peu orthodoxe », « sauvage » et « dépourvu de tactique » perpétue des stéréotypes datant de l’époque coloniale qui dépassent le cadre du sport. Mon étude sur les footballeurs africains en Allemagne montre à quel point ces joueurs sont exposés à des vulnérabilités structurelles qui dépassent largement le cadre du sport en Europe.

La manière dont sont perçus les footballeurs migrants africains repose sur une pensée coloniale. La colonisation européenne s’est légitimée en hiérarchisant les peuples. L’Européen éclairé, capable de réflexion, et l’Africain inculte, qu’il faut apprivoiser.

Dès les années 1920, les administrateurs coloniaux ont délibérément utilisé le football pour asservir les Africains. Le sport servait à inculquer l’esprit d’équipe et les règles à l’Africain prétendument naïf, brut et peut-être menaçant, afin d’en faire un sujet loyal envers la colonie.

Résister ouvertement était dangereux. Mais il est intéressant de noter que cette résistance s’est exprimée sur le terrain. Des études soulignent comment certains Africains ne cherchaient pas à respecter les règles. Ils tentaient des feintes, des dribbles et des figures – d’une part pour divertir leur propre public, mais aussi pour afficher leur défiance.

Pendant la lutte pour l’indépendance, le football a ensuite été utilisé par certains pays africains pour favoriser un sentiment d’unité nationale et panafricaine.

Par ailleurs, les frontières coloniales avaient été tracées de manière arbitraire. Les équipes nationales de football avaient leur importance, mais le style de jeu en avait tout autant : l’intégrité et la maîtrise technique offraient une alternative à l’image coloniale.

Au fil des ans, les styles de jeu nationaux ont évolué de diverses manières. Ils sont influencés par les valeurs culturelles, les liens transnationaux et la professionnalisation du football. Cependant, le stéréotypes associant des physiques puissants, des dribbles habiles et une approche prétendument enfantine et naïve – s’est ancré dans les esprits européens.

Un poison lent

À première vue, les remarques subtilement désobligeantes comme celles de Schweinsteiger peuvent ne pas sembler aussi racistes que les insultes ouvertes et les commentaires dégradants observés quotidiennement dans le football et la société. Mais elles sont blessantes. Et comme elles sont profondément ancrées dans les représentations des sociétés européennes et sont difficiles à faire disparaître.




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Il s’agit plutôt d’un poison insidieux qui, lorsqu’il est constamment reproduit, façonne la conscience collective d’une société. Comme mes recherches l’ont montré, de telles remarques ne se contentent pas de dénigrer le football en Afrique, mais façonnent également la perception d’un continent généralement présenté arriéré à tous les niveaux.

Pour lutter contre cette image tenace, héritée de l’époque coloniale, d’une infériorité africaine, il est important de prendre des mesures contre toutes les formes de dénigrement raciste dans le football et au-delà, qu’elles soient involontaires, subtiles ou explicites.

The Conversation

Christian Ungruhe bénéficie d’un financement de l’université de Passau.

ref. Le racisme à la Coupe du monde de football est une triste réalité : comment en comprendre les origines – https://theconversation.com/le-racisme-a-la-coupe-du-monde-de-football-est-une-triste-realite-comment-en-comprendre-les-origines-287895

La seconde vie méconnue des pesticides dans l’atmosphère

Source: The Conversation – in French – By Boulos Samia, Docteur en Sciences de l’Environnement, Aix-Marseille Université (AMU)

On a longtemps pensé que les pesticides évaporés après l’épandage ne restaient que peu de temps dans l’atmosphère. On sait désormais qu’ils peuvent voyager sur des milliers de kilomètres. Une étude inédite nous permet d’en savoir plus sur la façon dont ces substances se déplacent dans l’air.


Sans le savoir, vous respirez peut-être des pesticides, même si vous habitez loin des champs où ils ont été épandus.

Car une fois libérés dans l’atmosphère, ces molécules ne disparaissent pas toujours rapidement : associés à des particules en suspension, ils peuvent entamer un véritable voyage, persister plus longtemps dans l’air et parcourir jusqu’à plusieurs milliers de kilomètres.

Invisible et encore peu étudiée, cette seconde vie des pesticides soulève des questions majeures sur leur devenir dans l’atmosphère, leur transport à longue distance et notre exposition potentielle. Tâchons donc de faire le point sur ce que l’on sait, ce que l’on est en train de découvrir et ce que l’on ignore encore.

Une pollution qui passe sous les radars

Quand on évoque les pesticides, l’attention se porte le plus souvent sur les sols, l’eau ou l’alimentation. L’air reste encore souvent un angle mort des politiques et du débat public. Pourtant, pendant et après leur application, une fraction substantielle des pesticides épandus peut rejoindre l’atmosphère – jusqu’à 60 % dans certaines conditions – sous forme de gaz, de gouttelettes ou de poussières contaminées.

Après leur mise en suspension, ces polluants peuvent alors voyager, se transformer et se déposer très loin de leur site d’émission, contaminant alors les régions les plus reculées. Ce phénomène est connu depuis les années 1960, mais son importance reste encore largement sous-estimée.

Cela s’explique notamment par la manière dont les pesticides sont représentés dans les modèles scientifiques. Par simplification, ceux-ci ont longtemps considéré que les pesticides présents dans l’atmosphère se trouvaient uniquement sous forme de gaz. Or, une partie peut aussi se fixer à des particules, comme des poussières ou des aérosols en suspension dans l’air.

Et cette forme particulaire change tout : notre nouvelle étude, montre que les pesticides fixés sur des particules atmosphériques peuvent se dégrader jusqu’à 132 fois plus lentement que prévu par les modèles ne prenant en compte que la phase gazeuse.

Ainsi, lorsqu’ils sont associés à des particules, certains pesticides peuvent avoir dans l’atmosphère des temps de demi-vie allant de quelques jours à plusieurs mois. Autrement dit, il faut attendre tout ce temps pour que leur concentration diminue seulement de moitié. Ces délais peuvent sembler courts, mais à l’échelle de l’air, c’est déjà long : portés par les vents, ces pesticides ont alors largement le temps de parcourir de nombreux kilomètres, bien au-delà des champs où ils ont été appliqués.




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Que dit la loi ?

Cette seconde vie des pesticides dans l’air n’est donc pas seulement qu’une question scientifique : elle soulève aussi des enjeux sanitaires, environnementaux et réglementaires. Car avant d’être utilisés dans les champs, les pesticides doivent obtenir une autorisation de mise sur le marché, fondée sur une évaluation de leurs risques pour la santé humaine et les écosystèmes.

Aujourd’hui, les pesticides sont soumis à un processus d’évaluation encadré par le règlement européen (CE) n° 1107/2009, qui impose aux producteurs de démontrer que leurs produits ne présentent pas de risques inacceptables pour la santé humaine, l’environnement et les écosystèmes.

Les polluants organiques persistants

Parmi les critères pris en compte figure la capacité des substances à persister dans l’atmosphère et à être transportées sur de longues distances. Or, selon l’annexe D de la convention de Stockholm de 2001 sur les polluants organiques persistants (POPs), une substance, dont le temps de résidence dans l’atmosphère est supérieur à deux jours dans l’air, est considérée comme susceptible de parcourir plusieurs centaines de kilomètres.

Lorsqu’elle est à la fois persistante, toxique et susceptible de s’accumuler dans les organismes vivants, elle doit être classée comme POP. Son autorisation de mise sur le marché peut alors être refusée ou retirée afin de limiter son impact à long terme sur l’environnement et la santé.

Comment on évalue le potentiel transport

À ce jour, le potentiel de transport des pesticides sur de longues distances est généralement évalué à l’aide d’un modèle d’estimation proposé en 1993 par les chercheurs américains William M. Meylan et Philip H. Howard, spécialistes de la chimie de l’environnement. Ce modèle s’appuie sur les travaux pionniers réalisés en 1987 par Roger Atkinson, chimiste britannique de l’atmosphère, sur les réactions atmosphériques.

Ce modèle repose sur l’hypothèse suivante : la persistance d’un pesticide dans l’atmosphère peut être estimée à partir de la vitesse de sa réaction en phase gazeuse avec le radical hydroxyle, ou OH. Très réactif et formé principalement sous l’effet du soleil, ce radical est souvent considéré comme l’un des principaux « nettoyeurs » naturels de l’air. En journée, sa réaction avec les pesticides constitue ainsi l’une des principales voies de leur dégradation dans l’atmosphère.

Une protection encore insuffisante face aux pesticides dans l’air

Ainsi, on a longtemps pensé que ces règles toujours utilisées suffisaient à empêcher la dispersion des pesticides hors des zones agricoles. Pourtant, les observations racontent une tout autre histoire.

Les récents travaux menés par le chercheur français Ludovic Mayer et ses nombreux collaborateurs en 2024 montrent que plusieurs dizaines de pesticides sont aujourd’hui détectés dans l’atmosphère européenne, y compris dans des régions très éloignées des sites d’épandages comme les massifs montagneux ou l’Arctique.

Comment expliquer ces distances parcourues ? Une grande partie de ces molécules est dite semi‑volatile : elles peuvent à la fois passer dans l’air sous forme de gaz et se fixer sur des surfaces, comme les particules en suspension. Ainsi, dans l’atmosphère, elles se répartissent entre la phase gazeuse et la phase solide en s’associant aux particules atmosphériques.

Les particules peuvent offrir une forme de protection aux pesticides en limitant leur dégradation, par la lumière solaire ou les oxydants atmosphériques. Certains pesticides se logent ainsi dans les porosités des particules, tandis que d’autres peuvent être recouverts d’un film d’eau en conditions humides, formant une sorte de micro-environnement protecteur.

Ainsi protégés, les pesticides particulaires persistent plus longtemps et peuvent donc être transportés sur des distances de plusieurs milliers de kilomètres.

Pourquoi cette étude maintenant ?

L’idée que les polluants se comportent différemment selon s’ils sont sous forme gazeuse ou associés à des particules n’est pourtant pas nouvelle. Des travaux menés sur d’autres composés semi‑volatils, comme les hydrocarbures aromatiques polycycliques (HAP), ont déjà montré qu’ils se dégradent plus lentement lorsqu’ils sont fixés sur des particules. Ces composés, dangereux pour la santé humaine, sont principalement émis lors de combustions incomplètes, par exemple celles des carburants, du bois, du charbon ou des feux de forêt.

Le Laboratoire de chimie de l’environnement, de l’Université Aix-Marseille s’est donc intéressé à ce phénomène mais en se posant une nouvelle question : et pour les pesticides ?

Dans cet objectif une atmosphère simplifiée a été recréée en laboratoire dans un réacteur de petite taille, d’environ 500 cm3. Des particules de silice ont été utilisées pour mimer les particules atmosphériques et servir de support aux pesticides.

Mode opératoire pour recréer une atmosphère simplifiée en laboratoire, vue d'artiste
Mode opératoire pour recréer une atmosphère simplifiée en laboratoire, vue d’artiste.
Fourni par l’auteur

Ces particules, chargées en pesticides, ont ensuite été introduites dans le réacteur atmosphérique parcouru, pendant plusieurs heures, par un flux d’air contenant les principaux oxydants atmosphériques (ozone et radicaux hydroxyles). A intervalles de temps réguliers, un échantillon de particule est prélevé dans le réacteur pour mesurer la quantité de pesticides résiduelle et suivre leur disparition progressive.

Des pesticides bien plus persistants que prévu

Notre étude a porté sur neuf pesticides fréquemment utilisés en France, notamment en viticulture : boscalid, cyperméthrine, cyprodinil, deltaméthrine, folpel, pendiméthaline, spiroxamine, tébuconazole et trifloxystrobine. Ces molécules, ont été choisies parce qu’elles sont fréquemment détectées dans l’air et sont représentatives de différentes classes de pesticides.

Les résultats nous ont permis de constater que lorsqu’ils sont associés aux particules, ces pesticides ne se dégradent pas aussi rapidement que prévu. Leur temps de demi‑vie peut atteindre plusieurs semaines, voire plusieurs mois. Il varie ainsi d’environ 6 jours à plus de 200 jours avec l’ozone, et de 7 jours à plus de 50 jours avec les radicaux hydroxyles.

Comment les pesticides voyagent dans l’atmosphère
Comment les pesticides voyagent dans l’atmosphère.
Fourni par l’auteur

A titre de comparaison, les modèles utilisés pour évaluer leur devenir dans l’atmosphère et ne considérant que la phase gazeuse, prévoient une dégradation des pesticides en seulement quelques heures à moins de deux jours.

Le changement climatique accroît l’évaporation

Conclusion : loin d’être éphémères, les pesticides peuvent persister dans l’atmosphère et être transportés par les vents sur de très grandes distances, bien au‑delà des zones d’application. Leur capacité à être transportés sur de plus ou moins longues distances dépend de leur réactivité mais aussi de leur répartition entre les phases gazeuse et particulaire de l’atmosphère. Comprendre cette répartition, c’est finalement éclairer une part essentielle de la « vie réelle » des pesticides dans l’air que nous respirons.

Avec le changement climatique, le problème risque de s’amplifier : la chaleur et la sécheresse favorisent les ravageurs, ce qui peut augmenter l’usage de pesticides. Mais la chaleur agit aussi après épandage : elle favorise leur évaporation dans l’air, où ils se transforment sous l’effet du soleil. Or, ces nouveaux composés ne sont pas toujours moins dangereux : certains peuvent être aussi, voire plus toxiques, comme le phosgène issu de la cyperméthrine.

Tout cela montre l’urgence de développer des cadres d’évaluation du devenir atmosphérique qui prennent en compte à la fois la dégradation en phase particulaire et les échanges gaz‑particules, ainsi que de renforcer en continu le suivi pérenne des pesticides à l’échelle nationale en France, afin de mieux comprendre ce que nous respirons réellement.

The Conversation

Boulos Samia a reçu un financement d’Aix-Marseille Université.

Amandine Durand, Brice Temime-roussel, Etienne Quivet, Henri Wortham et Sylvain Ravier ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. La seconde vie méconnue des pesticides dans l’atmosphère – https://theconversation.com/la-seconde-vie-meconnue-des-pesticides-dans-latmosphere-286588

El talento latinoamericano emigra hacia España y vacía de capital humano a muchos países de la región

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, Doctor en Educación y Maestro en Enseñanza de la Ciencia; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

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América Latina vive una paradoja demográfica muy particular. Muchos gobiernos miden el éxito económico mediante el flujo de remesas. Sin embargo, la región pierde hoy a sus mejores profesionales. Una hemorragia de capital intelectual y financiero que está transformando la fisonomía de sus clases medias profesionales.

Los jóvenes cualificados que migran, pertenecientes a las generaciones mileniales (de entre 30 y 45 años aproximadamente) y centeniales (de 16 a 30), no buscan solo la supervivencia económica. Estos trabajadores persiguen estabilidad institucional y seguridad jurídica, además de anhelar mejores oportunidades de desarrollo profesional en entornos más estables. Se trata de las generaciones que poseen mayor nivel formativo de la historia regional y su movilidad representa una gran transferencia de talento.

España es el principal destino europeo para este valioso grupo de jóvenes, ya que la afinidad lingüística y la cercanía cultural facilitan mucho su adaptación. Esto evita las barreras de idioma presentes en otros países.

En el pasado, Norteamérica era el principal imán migratorio, pero el sueño americano ha perdido su brillo original. El modelo de bienestar europeo resulta ahora mucho más atractivo.

Factores del cambio de rumbo

Este desplazamiento de interés responde a cuatro factores determinantes que separan a las generaciones actuales de sus predecesoras:

  1. La seguridad como bien público. El éxito en Norteamérica se medía por la capacidad de consumo y la acumulación de capital. España ofrece, en cambio, la recuperación del espacio público.

  2. El arbitraje cultural y la barrera del idioma. A diferencia de sus padres o abuelos, que aceptaban procesos de asimilación cultural forzada en entornos anglosajones, los mileniales y centeniales valoran la identidad. España permite una integración orgánica.

  3. El marco legal. Mientras que las políticas migratorias en Estados Unidos se han vuelto cada vez más restrictivas y punitivas, España ha diseñado alfombras rojas para el talento y el capital. Sirva como ejemplo el programa ATRAE (Ayudas para incentivar la incorporación de talento consolidado) de la Agencia Estatal de Investigación, dotado con 40 millones de euros.

  4. La conciliación vida-trabajo. España representa el equilibrio: una economía conectada con la Unión Europea, pero con un ritmo de vida que permite el disfrute del patrimonio y la cultura. Es el paso del “vivir para trabajar” al “trabajar para vivir”.

La exportación del activo más valioso

La tradicional fuga de cerebros ha cambiado de forma. Según el Instituto Nacional de Estadística de España (INE), hay un crecimiento sin precedentes de profesionales graduados que emigran a grandes urbes españolas. Los flujos de profesionales extranjeros se concentran principalmente en Madrid y Barcelona, por las oportunidades corporativas, y en Valencia, Málaga y Alicante, por un equilibrio entre calidad de vida y auge tecnológico. Este fenómeno forma parte de los sistemas globales de migración, para los que la seguridad y la cultura actúan como potentes atractores.

Esto es crucial en momentos de inestabilidad regional. Para los mileniales y la generación Z, España es un refugio sin barreras. El nuevo visado para teletrabajadores, contemplado en la Ley de Empresas Emergentes, facilita enormemente este proceso. Los profesionales ya no necesitan un contrato de trabajo local. Ingenieros o consultores de Latinoamérica pueden mudarse fácilmente, realizando una elección geográfica que les permite ganar en dólares o euros y vivir en un entorno de primer mundo.

Inseguridad sistémica: El factor de empuje

¿Por qué emigra un joven con buena educación? La respuesta está en la debilidad de las instituciones y la inestabilidad del sistema, que expulsa de forma directa al talento. En América Latina, la incertidumbre afecta la vida diaria. La violencia y la inflación constante frenan el desarrollo, mientras que los títulos universitarios ya no garantizan el ascenso social.

Los jóvenes enfrentan mercados de trabajo muy estresantes. La conciliación entre vida y empleo es casi inexistente y faltan políticas que protejan el bienestar de los trabajadores.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala la vulnerabilidad regional. Los niveles de satisfacción ante las crisis son bajos. La tranquilidad social europea ofrece algo invaluable: la normalidad.

La seguridad en España permite una mayor libertad económica. El dinero ya no se gasta en blindaje personal, como sucede en diversas ciudades latinoamericanas desarrolladas pero inseguras, entre ellas Monterrey (México) o Sao Paulo (Brasil). Esos recursos se destinan ahora a nuevos emprendimientos.

El capital que no vuelve y el vacío de la nación

La emigración de profesionales altamente cualificados genera costos significativos para los países latinoamericanos al reducir el retorno de la inversión realizada en capital humano, debilitar la capacidad de innovación y disminuir la base fiscal futura.

Este proceso suele acompañarse de la internacionalización del patrimonio privado, evidenciada por el creciente interés de las family offices (gestoras de patrimonios personales o familiares) latinoamericanas en el mercado inmobiliario español como mecanismo de diversificación y protección frente a la volatilidad económica regional.

En el caso de México, la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) refuerza esta dinámica al ampliar la cooperación en servicios y facilitar la movilidad de profesionales cualificados, fortaleciendo el atractivo de España.

Propósito de valor más allá de la gentrificación

Bajo este paraguas diplomático, el perfil cualificado de Latinoamérica –y de México en particular– es percibido en España como un activo estratégico para la economía del conocimiento europea.

No se trata de una llegada pasiva de rentistas. Estos profesionales se integran plenamente en el mercado laboral y aportan conocimiento especializado a sectores clave del país.

Las autoridades españolas diferencian bien estos perfiles migratorios. Aprecian a quienes pagan impuestos y dinamizan la innovación. Su éxito real depende de su integración en la sociedad.

Si bien el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) facilita el acceso institucional, la inserción y legitimidad social de estos migrantes depende, principalmente, de su capacidad para generar conocimiento, integrarse al entorno productivo y participar en la vida económica y cultural del país receptor.

Un debate de conciencias sobre el derecho al futuro

Este movimiento de jóvenes profesionales no es solo económico. Refleja el deseo de vivir en sociedades más justas. Los jóvenes buscan instituciones sólidas que premien el esfuerzo. La partida no ocurre por desinterés hacia su patria, sino que representa una respuesta lógica para asegurar el bienestar propio.

El fenómeno expone las debilidades de los gobiernos latinoamericanos, que son incapaces de retener a las mentes más brillantes. Es una señal que alerta sobre la crisis del actual contrato social en muchos de estos países.

España se beneficia al recibir este valioso capital humano. Mientras tanto, América Latina enfrenta un desafío urgente de retención y un problema de confianza democrática, derivada de la falta de oportunidades y de seguridad.

Es urgente abrir un debate profundo sobre esta realidad. Debemos reconstruir la confianza en nuestras propias naciones. Si no actuamos, el talento seguirá buscando su futuro fuera.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El talento latinoamericano emigra hacia España y vacía de capital humano a muchos países de la región – https://theconversation.com/el-talento-latinoamericano-emigra-hacia-espana-y-vacia-de-capital-humano-a-muchos-paises-de-la-region-282819

La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén López Tárraga, Assistant researcher, Universidad de Salamanca

Una expedición llega a la base Esperanza, estación científica de Argentina en la Antártida. LouieLea/Shutterstock

Mientras las noticias diarias constatan una fragmentación geopolítica global y el levantamiento de nuevos muros científicos e industriales, existe un lugar del mundo donde la inercia es otra. En el polo sur del planeta, las delegaciones internacionales continúan reuniéndose anualmente bajo el amparo de la Secretaría del Tratado Antártico, como ocurrió recientemente en la 48.ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico en Hiroshima, Japón. El objetivo es salvaguardar un territorio que, según las normas que la rigen, es una reserva natural consagrada a la paz y a la investigación.

Sin embargo, tras las bambalinas de este oasis multilateral, la operatividad cotidiana afronta sus propios dilemas en el siglo XXI. Históricamente, la inmensa mayoría de las infraestructuras de investigación permanente en el continente blanco han permanecido bajo una propiedad y operación estrictamente nacionales. Cada bandera iza su soberanía científica sobre sus propios módulos residenciales y laboratorios.

Para romper esta inercia, España ha decidido dar un paso estratégico al frente en el tablero polar. A través del documento informativo de trabajo Estudio conceptual sobre una Estación Antártica Internacional: una posible vía para fomentar la cooperación, el Gobierno español ha puesto sobre la mesa un estudio conceptual que analiza la viabilidad institucional, científica y logística de crear una Estación Antártica Internacional (IAS, por sus siglas en inglés) gestionada conjuntamente.

No es una iniciativa aislada. Coincide con la publicación del documento de la Comisión Europea A European Framework for Science Diplomacy. España colidera este nuevo ecosistema de política exterior coordinando sus grupos de trabajo. La propuesta plantea una pregunta clave: en un entorno tan extremo, ¿debemos pasar de la cooperación coordinada a una auténtica cooperación integrada?

Compartir el barco, pero no la casa: la paradoja logística

Hasta la fecha, la solidaridad en los hielos antárticos funciona de forma excelente, pero externa. Los programas nacionales cooperan ampliamente compartiendo redes de transporte, buques oceanográficos, servicios técnicos o logística en las ciudades portuarias que sirven como puerta de entrada al continente. Lo hacen movidos por incentivos tangibles de coste, seguridad, fiabilidad y minimización del impacto ambiental.

No obstante, cuando se trata de activos fijos, las bases compartidas son una absoluta anomalía. La estación Concordia, operada conjuntamente por Francia e Italia, destaca como uno de los poquísimos ejemplos que demuestran que la cogestión es posible. Pero la realidad imperante sigue siendo la de infraestructuras concebidas como compartimentos estancos individuales.

La propuesta de una Estación Antártica Internacional no pretende duplicar las instalaciones ya consolidadas ni desplazar las dinámicas actuales en las que un país invita a científicos de otras latitudes a pasar una temporada en su base. El verdadero reto radica en demostrar si una base de titularidad multinacional puede aportar un valor cooperativo e investigador añadido que justifique los enormes retos técnicos y de gestión que implica.

Las tres columnas que sostienen una base multinacional

Para que el concepto de esta base resulte operativamente creíble, científicamente justificado e institucionalmente viable, el informe remitido por España contempla tres requisitos interconectados:

1. Ciencia de frontera a gran escala. Una base duradera no se justifica con proyectos cortos o fragmentados. Debe acoger misiones científicas globales a largo plazo. Por ejemplo, estudiar el cambio climático continental o las redes de observación por satélite. Estos desafíos superan el presupuesto y la capacidad de un solo país.

2. Infraestructura de provisión colectiva. El estudio demuestra que la base debe centrar su actividad en tareas colectivas. Esto incluye laboratorios comunes de alta tecnología y servicios de telecomunicaciones integrados. También exige aplicar normas idénticas de seguridad y formación para todo el personal técnico.

3. Gobernanza por consenso. La estación internacional no necesita nuevas leyes ni tratados complicados que frenen el proyecto, ya que el sistema actual funciona bien mediante las normas existentes. La gestión se basará en proteger el medioambiente y repartir los costes de forma justa entre los países.

La diplomacia científica como clave geopolítica

Es en este diseño donde la propuesta antártica española encaja con el espíritu del nuevo Marco Europeo de Diplomacia Científica. Las directrices de la Comisión Europea recuerdan que, en el panorama contemporáneo, la ciencia y la innovación ya no se limitan a la producción de conocimiento puro: se han convertido en una “divisa geopolítica” indispensable.

La diplomacia científica actúa como un puente de confianza capaz de mantener abiertos canales de comunicación cuando las relaciones diplomáticas tradicionales sufren tensiones. Además, es la herramienta idónea para asegurar la gobernanza justa de los bienes comunes globales (global commons), es decir, espacios compartidos por la humanidad como el espacio exterior, los océanos o las áreas polares.

Históricamente, grandes infraestructuras como, por ejemplo, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en Suiza, han demostrado que se puede sentar a cooperar en un laboratorio a naciones que mantienen profundas rivalidades fuera de él. Una Estación Antártica Internacional bajo el paraguas del Tratado Antártico nacería con esa misma vocación: un faro de multilateralismo y paz en una de las fronteras más sensibles de la Tierra.

La soberanía del mañana

El estudio liderado por España no plantea una utopía imposible. Su texto defiende un avance paso a paso a partir de las costumbres actuales. La idea podría comenzar con un proyecto piloto pequeño y de bajo riesgo. Cualquier avance futuro requerirá dialogar con los científicos de todo el mundo y calcular con transparencia el impacto ambiental sobre el hielo.

Con este paso, España se sitúa al frente de la política polar. El país demuestra una visión clara para los retos de este siglo. En el tablero internacional, el liderazgo ya no depende de plantar una bandera solitaria. El éxito futuro radica en la capacidad de investigar juntos bajo un mismo techo. Una cuestión que, sin duda, se verá reflejada en la primera Estrategia Polar Española, que será publicada próximamente.

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Ana Belén López Tárraga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La Antártida como laboratorio de paz: España impulsa una estación científica internacional – https://theconversation.com/la-antartida-como-laboratorio-de-paz-espana-impulsa-una-estacion-cientifica-internacional-285763

Cómo el entorno cambia el canto de los pájaros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Garrido Bautista, Investigador posdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha

El jilguero (_Carduelis carduelis_) es un ave paseriforme pequeña, de unos 12 cm. Su característica más distintiva es su colorido plumaje, con una máscara roja en la cara, alas negras con una franja amarilla, y un canto muy alegre Colin Davis / Unsplash., CC BY-SA

Prácticamente todos los animales usan la comunicación acústica a diario. Piense en cualquier sonido emitido por un animal: el ladrido de un perro, el relinche de un caballo o el canto de un pájaro.

Estas vocalizaciones, tan dispares y variadas como especies hay en nuestro planeta, intervienen en multitud de contextos sociales. Algunos ejemplos son la intimidación de rivales para defender un territorio o disuadir depredadores, pero también funcionan como señales atractivas para buscar parejas o, simplemente, para mantener el contacto con sus compañeros en una sesión de caza.

Una comunicación efectiva depende, por pura definición, de la señal acústica producida por el emisor y de su estado cuando alcanza al receptor. Entre ambos, se encuentra el ambiente físico a través del cual los sonidos se propagan: puede ser el aire en el caso de animales terrestres o el agua en los animales acuáticos.

No es lo mismo cantar en el bosque que en la llanura

Bajo las premisas de la teoría de la evolución, la pregunta parece obvia: ¿favorece la selección natural aquellas señales acústicas que se transmiten de la forma más eficiente posible en un ambiente determinado? O, en otras palabras, ¿el hábitat moldea las características físicas de las vocalizaciones? Esto precisamente es lo que sostiene la hipótesis de la adaptación acústica, propuesta en la década de 1970 por los biólogos Eugene Morton, Haven Wiley y Douglas Richards. El ambiente, por tanto, también debería moldear la diversificación de las vocalizaciones y la sensibilidad de los sistemas sensoriales receptores.

Cuando el sonido se propaga, este se distorsiona paulatinamente a causa de la atenuación, reflexión, dispersión y absorción que sufre por parte de los propios elementos del hábitat, como arbustos, árboles o roquedos. La hipótesis de la adaptación acústica predice que, en lugares cerrados como un bosque frondoso, las vocalizaciones favorecidas por la selección natural deberían ser largas y graves –de baja frecuencia–, ya que los sonidos agudos sufren mayor difracción y se distorsionan. En cambio, en hábitats abiertos como una pradera o una sabana, esta penalización sobre las frecuencias agudas se reduce, por lo que deberían abundar vocalizaciones de alta frecuencia.

La diferencia entre frecuencias altas y bajas se basa en cuántas vibraciones o ciclos ocurren por segundo (medidos en hercios, Hz). Las bajas (menos de 250 Hz) –sonidos graves– tienen ondas largas que viajan largas distancias y atraviesan los cuerpos sólidos sin dificultad. Las frecuencias altas (más de 2 000 Hz) –sonidos agudos– son direccionales, con ondas cortas que se reflejan y absorben fácilmente.

Los gorriones desmontan la hipótesis

Un reciente estudio publicado en la revista Bioacoustics ha puesto a prueba estas predicciones en un hábitat abierto, usando el canto del chingolo de Bachman (Peucaea aestivalis), un pequeño gorrión propio de pinares ricos en sotobosque del este norteamericano.

Durante la primavera, los machos de chingolo de Bachman exhiben dos tipos de canto para atraer a las hembras, uno común y otro raro, presente solo en un 5-23 % de los machos. Los investigadores replicaron ambos cantos en altavoces y midieron su distorsión a diferentes distancias, desde 1,5 m hasta 80 m, la distancia máxima de un territorio de chingolo. También lo hicieron a dos alturas, una al nivel del sotobosque y otra al de los troncos de los árboles.

Según la hipótesis de la adaptación acústica, el canto común –más frecuente y, por tanto, favorecido por la selección natural– debería poseer unas características físicas que facilitaran una propagación más eficiente que la del canto raro.

Los resultados revelaron que ambas vocalizaciones exhiben propiedades físicas ligeramente distintas: el canto común del chingolo tiene una menor propensión a degradarse que el canto raro. Esto, a priori, apoyaría la hipótesis de la adaptación acústica. Sin embargo, el resultado clave fue que la vocalización menos frecuente no se propagó con menos eficiencia que la común; al contrario, ambas se distorsionaron a lo largo del recorrido (de los 1,5 m a los 80 m) de la misma manera. Y lo mismo ocurrió a las dos alturas examinadas.

En conclusión, los resultados no apoyaron la hipótesis de la adaptación acústica, ya que los dos cantos del chingolo se propagaron, en términos relativos, de forma similar en su hábitat.

Cuestión de parentesco evolutivo más que de hábitat

¿Y qué ocurre con el resto de pájaros? ¿Se cumple la hipótesis? Pues la evidencia a favor es escasa: son más los estudios que no la demuestran que los que sí. Un primer metaanálisis publicado hace casi 20 años encontró que la frecuencia del canto de los pájaros tiende a ser más baja en los hábitats cerrados, en línea con la hipótesis, pero la magnitud del efecto fue muy pequeña.

Es decir, el hábitat, aunque relativamente importante, no parecía ser el principal motor evolutivo del canto de los pájaros y su diversificación. Esto se ha visto posteriormente reforzado por otras dos investigaciones recientes. La primera, publicada en 2021, analizó las vocalizaciones de más de 5 000 especies de aves cantoras paseriformes y encontró que los patrones geográficos no se deben a las características del hábitat, sino a la ascendencia común entre especies, es decir, al mayor o menor parentesco evolutivo entre ellas. Además, el propio tamaño corporal es el que constriñe la frecuencia del canto: aves más grandes emiten vocalizaciones de menor frecuencia, sencillamente porque tienen aparatos fonadores más grandes.

Un segundo estudio, publicado el año pasado, tampoco encontró que el hábitat tenga un papel trascendental en la evolución de las vocalizaciones en vertebrados en general. En aves, sin embargo, sí se observó un efecto débil del hábitat sobre el ancho de banda de la frecuencia, en la dirección predicha por la hipótesis. Pero ese efecto estuvo explicado, de nuevo, por el parentesco evolutivo cuando se analizó la variación entre especies de aves.

El contexto físico no es el único factor que influye

Uno podría imaginarse cómo las aves ajustan finamente su canto para que se propague a la mayor distancia posible sin distorsionarse, atravesando árboles, arbustos y cualquier elemento que se interponga en su camino. Sin embargo, la realidad es que, como ya intuyó Darwin, el entorno no solo es el hábitat físico donde vive un organismo. También hay que tener en cuenta cómo afecta la presencia de depredadores, competidores y potenciales parejas, que tienen mucho que decir en la evolución del canto.

Por otra parte, no podemos olvidar lo más importante: cualquier rasgo se expresa y selecciona dentro de las restricciones físicas del organismo. Así, un canto de baja frecuencia será posible solo en especies con aparatos fonadores grandes y resonantes, algo de lo que carecen la gran mayoría de aves cantoras alrededor del mundo, por su pequeño tamaño corporal.

Por tanto, que el entorno, el hábitat, tiene un impacto evolutivo sobre el canto de las aves es seguramente innegable, pero quizás su peso se ve difuminado, en la mayoría de los casos, por otros factores más importantes.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cómo el entorno cambia el canto de los pájaros – https://theconversation.com/como-el-entorno-cambia-el-canto-de-los-pajaros-286472

La influencia de la ideología en la percepción psicológica de las marcas alimenticias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Magallares, Profesor Titular del Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Decía certeramente Brillat Savarin (si le suena el nombre es porque un queso lleva el nombre de este gastrónomo francés) “dime lo qué comes y te diré quién eres”. Esta idea hace referencia a que las cosas con que nos alimentamos pueden influir en cómo nos sentimos, pensamos o nos comportamos.

En psicología, nos hemos afanado en indagar si este aforismo tan brillante –la hipótesis “somos lo que comemos”– tiene sustento empírico.

Así, hay estudios que ponen de manifiesto que los alimentos ecológicos nos hacen sentir felices y esperanzados, y que existe una relación entre el consumo de comida picante y las cogniciones agresivas.

Recientemente también se han realizado investigaciones que sugieren que la hipótesis complementaria podría ser igualmente cierta. Por ejemplo, algunos trabajos han hallado que los votantes conservadores muestran una preferencia por los productos alimenticios más naturales y tradicionales. Es la hipótesis que llamamos “comemos lo que somos”.

A continuación veremos un par de ejemplos para que el lector entienda mejor en que consiste esta teoría.

Hincando la rodilla en la NFL

Colin Kaepernick, quarterback del equipo de fútbol americano San Francisco 49ers, decidió arrodillarse durante el himno nacional de los Estados Unidos a lo largo de la temporada 2016 de la NFL como una protesta simbólica contra la injusticia racial y la brutalidad policial en su país. Su gestó provocó reproches del mundo conservador (entre ellos, el del presidente Trump durante su primer mandato), acusándole de una postura antipatriótica y antimilitar.

Una de las críticas más furibundas fue lanzada por John Schnatter, el fundador de la cadena de pizzas Papa John’s. Según el millonario estadounidense, este tipo de actos reivindicativos afectaban negativamente a la liga deportiva y, en consecuencia, reducían las ventas de los principales patrocinadores (entre los cuales estaba Papa John’s).

Al poco tiempo, el empresario, envuelto en otra polémica (utilizo la palabra que empieza con “n” para referirse a los afroamericanos), acabó dimitiendo de su propia compañía. Años después, Schnatter se lamentaba amargamente de que la calidad de los productos alimenticios estaba empeorando desde que se habían alejado de “los valores conservadores” que habían hecho famosas sus pizzas en todo el mundo.

En el ambiente tan polarizado en el que vivimos, ¿cómo se perciben estos posicionamientos ideológicos de una marca? Hemos citado un ejemplo de derechas, pero al otro lado del espectro ideológico también encontramos empresarios que hacen campañas para causas más de izquierdas. Es el caso de los helados Ben & Jerry’s, compañía que se posicionó contra el racismo durante los disturbios por el asesinato de George Floyd.

¿Puede influir en el modo en que percibimos determinados alimentos el hecho de que ciertas empresas tomen partido con posturas políticas concretas?

Comemos lo que somos

En nuestra investigación tratamos de comprobar si estos posicionamientos de marcas a favor de causas más conservadoras (como el ejemplo de las pizzas) o más de izquierdas (el caso de los helados) pueden afectar efectivamente a la percepción de marcas.

Según nuestros resultados, los participantes con ideología de izquierda percibieron las marcas asociadas con la derecha como menos saludables y más desagradables en comparación con las vinculadas a la izquierda. Por el contrario, no observamos efectos significativos entre los participantes de derechas.

Es decir, los participantes de izquierdas percibieron los productos teñidos de un posicionamiento político contrario al suyo como peores.

La politización no sale a cuenta

Una conclusión del estudio es que, probablemente, no sea una estrategia comercial idónea posicionarse tan claramente a favor de una determinada causa porque, si bien se consiguen adhesiones de un bando, también se pueden perder cientos de clientes que tienen una postura política opuesta.

De hecho, a pesar de que Ben Cohen y Jerry Greenfield (los fundadores de la mencionada marca de helados) llevan años solidarizándose con determinadas causas progresistas, recientemente han acabado perdiendo el control de la compañía. Según la prensa especializada, la gota que acabó colmando el vaso fue la guerra de Gaza, un tema que dividió profundamente a los votantes de izquierdas y de derechas. Preferencias gastronómicas al margen.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. La influencia de la ideología en la percepción psicológica de las marcas alimenticias – https://theconversation.com/la-influencia-de-la-ideologia-en-la-percepcion-psicologica-de-las-marcas-alimenticias-270385

Desigualdad en el aprendizaje, protección de datos y criterios de evaluación: los tres dilemas éticos de la IA en el aula

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diego Fernando Avila Clavijo, Investigador de Competencias Digitales Docentes, Universitat de Barcelona

Robalito/Shutterstock

La inteligencia artificial ya está en las aulas universitarias: muchos profesores utilizan herramientas de este tipo para preparar clases, diseñar actividades o resolver dudas. También se emplean para redactar los trabajos que entregan los estudiantes. Cada día, este uso supone tomar decisiones que no son solo técnicas, sino éticas, y que afectan a grupos numerosos y perfiles muy distintos.

Varios estudios e informes recientes han analizado cuáles son las principales tensiones del uso de la inteligencia artificial generativa en el aula, tanto por parte de los estudiantes como de los docentes.

En esta línea, he investigado para mi tesis doctoral la percepción de varios docentes universitarios competentes en esta tecnología sobre este tipo de decisiones y cómo les afectan en su día a día. Tanto la investigación previa como las conclusión de mis conversaciones plantean tres dilemas clave que explican por qué la tecnología no genera los mismos resultados en todas partes.

1. Rapidez vs equidad

La inteligencia artificial es rápida. Resume textos, redacta borradores y crea preguntas en segundos. Puede ahorrar mucho tiempo. Eso parece una ventaja evidente.
Si esa rapidez no va acompañada de orientación clara, algunos estudiantes harán preguntas precisas y revisarán lo que reciben, pero otros aceptarán el primer resultado sin comprobarlo. Por eso, los estudiantes más avanzados, o quienes ya dominan estas herramientas, parten con ventaja. Quienes no, pueden depender por completo del sistema o entregar textos que no comprenden.

Proteger la equidad exige enseñar cómo preguntar, cómo verificar información y cómo detectar errores. También exige fijar límites claros. Sin esa guía, la inteligencia artificial puede aumentar las desigualdades, como advierte la OCDE en su informe sobre IA, equidad e inclusión.




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Cuanto más confiamos en la inteligencia artificial, menos aprendemos con ella


2. Personalización vs privacidad

Otra promesa es el aprendizaje “a la medida”. La IA puede recomendar contenidos o ajustar ejercicios según el ritmo de cada estudiante. Esto puede ayudar a quienes necesitan apoyo adicional.

Pero para hacerlo necesita datos. Registra tiempos, respuestas y patrones de uso. En algunos casos analiza incluso la forma de escribir o resolver problemas.

En este punto aparece una tensión concreta: cuanto más personalizada es la ayuda que ofrece la IA, más información necesita recopilar sobre el estudiante. Por tanto, el problema estriba en definir qué datos son realmente necesarios, con qué finalidad se usan, quién puede acceder a ellos y durante cuánto tiempo se conservan, tal como señalan las directrices éticas de la Comisión Europea para educadores.

En muchos centros no hay normas claras sobre esto. El docente debe decidir si utiliza una herramienta externa o si limita la información que comparte. Puede optar por no introducir datos sensibles o desactivar funciones que recopilan más información.

La innovación avanza rápido. La protección de datos lo hace más despacio. El dilema no es elegir entre innovar o no innovar. Es decidir cuánto dato estamos dispuestos a entregar para mejorar el aprendizaje. Cada ajuste “a la medida” deja un rastro digital.

Ante esto, una actuación prudente sería aplicar el principio de minimización de datos: usar solo la información estrictamente necesaria, evitar introducir datos sensibles o identificables del alumnado en herramientas externas, informar con claridad sobre el uso de estas plataformas y priorizar, cuando sea posible, soluciones institucionales con garantías de protección de datos, como recomienda la Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido (ICO).

3. Automatización vs a criterios compartidos

La evaluación es un terreno delicado. La IA puede detectar similitudes, sugerir comentarios o proponer una nota inicial. También puede ayudar al estudiante a mejorar su texto antes de entregarlo. Surgen entonces dos preguntas. ¿Qué hacer si se sospecha que un trabajo fue elaborado con esta herramienta? ¿Es adecuado usarla para evaluar?

Más allá del dilema planteado antes (que al usar plataformas externas se comparten datos del estudiante e incluso una tarea sencilla puede quedar almacenada fuera de la universidad), delegar en un sistema automático puede reducir el criterio del docente si no se establecen marcos compartidos que preserven el juicio profesional, como advierten investigaciones recientes sobre integridad académica y ChatGPT. No todos los sistemas explican cómo funcionan. Tampoco responden igual en todas las materias.

Algunos profesores cambian sus actividades. Piden explicar el proceso que el estudiante ha seguido o defender el trabajo en voz alta. Otros reclaman reglas claras sobre cuándo y cómo usar IA en evaluación. Sin criterios compartidos, cada aula opera con normas distintas. Eso genera incertidumbre.




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Seis pasos para integrar la IA en el aula universitaria


Más allá de la habilidad individual

Estos dilemas muestran que el debate no se resuelve solo con más formación digital. Incluso docentes con experiencia reconocen que las tensiones siguen ahí.

La IA puede mejorar el aprendizaje y abrir oportunidades nuevas. Pero también puede ampliar desigualdades, aumentar el uso de datos personales y automatizar decisiones que requieren juicio humano.




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Cuatro maneras de experimentar con la inteligencia artificial en el aula universitaria


Si la tecnología ya forma parte de la educación superior, el siguiente paso es construir reglas claras sobre equidad en el uso, protección de datos y límites de la automatización, tal como recomienda la UNESCO. De lo contrario, dilemas estructurales seguirán resolviéndose, día tras día, en la soledad del aula.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Desigualdad en el aprendizaje, protección de datos y criterios de evaluación: los tres dilemas éticos de la IA en el aula – https://theconversation.com/desigualdad-en-el-aprendizaje-proteccion-de-datos-y-criterios-de-evaluacion-los-tres-dilemas-eticos-de-la-ia-en-el-aula-275580

¿Hará posible la computación cuántica que las empresas conozcan, antes que el propio cliente, sus decisiones de compra futuras?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Sáez Ortuño, Profesora Dept. Empresa, Universitat de Barcelona, Universitat de Barcelona

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Imaginemos la situación: hace tiempo que no compra en una de sus tiendas online favoritas. No ha tomado una decisión consciente, simplemente ha dejado de entrar. Sin embargo su comportamiento ya encendió las alarmas de la empresa semanas antes. De hecho, es muy posible que le hayan identificado como cliente en riesgo mucho antes de que usted dejara de comprar.

¿Cómo es esto posible? Un estudio científico muestra cómo los modelos cuánticos mejoran la predicción del abandono de clientes de comercio electrónico.

Una nueva línea de investigación sugiere que la computación cuántica, combinada con nuevas técnicas matemáticas, podría anticipar con mayor precisión decisiones que los consumidores no han tomado todavía. Hemos analizado hasta qué punto estos modelos pueden mejorar la predicción del abandono de clientes y los resultados apuntan a un cambio de paradigma.

Un problema clave para las empresas

El comportamiento de los consumidores está lleno de matices. No responde a patrones simples sino que cambia con el tiempo, depende del contexto y combina factores económicos, psicológicos y situacionales.

A diferencia de la cancelación, el abandono rara vez es explícito y suele producirse de forma gradual: menos visitas, menos compras, más intervalos entre las interacciones.

Saber cuándo un cliente va a dejar de comprar –el churn– es uno de los grandes retos del marketing actual. No solo por la pérdida directa de ingresos para las empresas, sino porque resulta mucho más caro captar nuevos clientes que retener los que ya se tienen.

Más allá de la IA tradicional

Los modelos de machine learning han mejorado mucho en los últimos años, pero tienen dificultades para captar en toda su dimensión la complejidad del proceso de compra.

Aquí es donde entra la computación cuántica. A diferencia de los ordenadores clásicos, que trabajan con bits (0 o 1), los sistemas cuánticos utilizan cúbits, capaces de representar múltiples estados simultáneamente.

Esto permite modelizar relaciones mucho más ricas entre variables y explorar estructuras de datos que antes resultaban inabordables.

El enfoque: geometría, entropía y cuántica

En nuestra investigación propusimos un nuevo método que combina computación cuántica con herramientas matemáticas avanzadas: la optimización geométrica-entropía cuántica. Este enfoque se basa en tres ideas principales:

  1. Representar a los clientes en espacios de alta dimensión, donde sus patrones de comportamiento se describen con mayor precisión. En lugar de usar pocos datos, el modelo utiliza muchos a la vez. Así se obtiene una visión más completa del comportamiento de cada persona. Por ejemplo, no solo analiza cuánto gasta sino que también observa cada cuánto compra, cuándo fue su última compra y cómo ha cambiado su actividad. Esto permite distinguir entre alguien que reduce sus compras y alguien que se mantiene estable.

  2. Utilizar geometría avanzada para entender cómo se relacionan estos patrones entre sí. El modelo compara a los clientes para identificar comportamientos similares. Esto ayuda a detectar patrones comunes. Por ejemplo, puede observar que algunos clientes compran cada vez menos durante varias semanas antes de abandonar. Si otro cliente empieza a comportarse igual, el modelo lo detecta.

  3. Incorporar medidas de entropía que estabilizan el modelo y evitan predicciones erráticas. El modelo incorpora un sistema que hace las predicciones más estables. Así evita reaccionar ante cambios pequeños o puntuales. Por ejemplo, si un cliente no compra durante unos días el modelo no asume que se irá. Solo detecta riesgo si ese cambio se mantiene en el tiempo.

En conjunto, esto permite detectar señales mucho más sutiles de cambio en el comportamiento del consumidor.

La prueba: datos reales de clientes

Para comprobar si este enfoque funciona, realizamos un estudio empírico con datos reales de comercio electrónico: miles de clientes y más de un millón de transacciones.

Los resultados muestran que el modelo cuántico mejora de forma consistente la capacidad de predicción respecto a métodos tradicionales y a otros enfoques más simples.

En la práctica, esto significa que puede identificar mejor qué clientes están a punto de abandonar, incluso cuando las señales son débiles o aparentemente invisibles.

Dicho de otra forma: permite detectar el problema antes de que sea evidente.

Tecnología avanzada, intuiciones humanas y límites éticos

Este tipo de modelos no solo mejora la predicción, sino que cambia la lógica del marketing. Permite, por ejemplo, intervenir en el momento preciso con ofertas personalizadas, priorizar a los clientes con mayor riesgo real, optimizar campañas de fidelización o simular cómo reaccionarán los consumidores ante diferentes decisiones de compra.

Así, el marketing dejaría de reaccionar a lo que ya ha pasado para anticiparse a lo que está a punto de suceder.

Curiosamente, incluso con modelos tan sofisticados, las variables que mejor explican el abandono siguen siendo bastante intuitivas.

El tiempo desde la última compra, la frecuencia o el nivel de gasto siguen siendo claves. La diferencia es que ahora podemos analizarlas en contextos mucho más complejos y detectar patrones que antes pasaban desapercibidos. La tecnología no sustituye la comprensión del consumidor: la amplifica.

A pesar de los avances, la computación cuántica todavía está en desarrollo y muchas de estas aplicaciones se implementan en entornos experimentales o simulados.

Además, surge una cuestión inevitable: ¿hasta qué punto es aceptable anticipar las decisiones de los individuos antes de que estos las tomen? El uso de datos personales, la privacidad y la influencia sobre el comportamiento del consumidor plantean retos éticos que deben abordarse en paralelo al desarrollo tecnológico.

Un cambio de fondo

La computación cuántica ya no es solo una promesa lejana sino una herramienta que puede mejorar problemas reales, por ejemplo en el marketing.

El cambio más importante, sin embargo, es conceptual. Si durante décadas el objetivo había sido entender al consumidor, ahora se puede empezar a anticiparlo. Y eso redefine la relación entre empresas y personas: más personalizada, más predictiva y también más compleja.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Hará posible la computación cuántica que las empresas conozcan, antes que el propio cliente, sus decisiones de compra futuras? – https://theconversation.com/hara-posible-la-computacion-cuantica-que-las-empresas-conozcan-antes-que-el-propio-cliente-sus-decisiones-de-compra-futuras-282687