El harén político: Fatema Mernissi y el feminismo islámico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Mijares, Profesora Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Complutense de Madrid

Fatima Merinissi, discurso de aceptación del Premio Erasmus 2004 (Países Bajos). Cortesía de la Fundación Praemium Erasmianum., CC BY-SA

La socióloga y escritora marroquí Fatema Mernissi (1940-2015), Premio Príncipe de Asturias de las Letras, es una de las figuras más influyentes del feminismo árabe contemporáneo. Su obra analiza los mecanismos históricos, sociales y políticos que han situado a las mujeres en posiciones de subordinación en las sociedades musulmanas.

Mernissi es ampliamente citada por una de sus críticas más conocidas a Occidente, en particular a los cánones de belleza dominantes. En El harén en Occidente, sostiene que el harén no debe entenderse únicamente como una institución física propia de las sociedades islámicas, sino que en otros contextos culturales existen formas de confinamiento simbólico que limitan la autonomía de las mujeres. Entre ellas menciona la presión ejercida por los estándares estéticos –a menudo resumidos en la obsesión por la talla 38– como ejemplo de un sistema de control del cuerpo femenino que opera de forma igualmente restrictiva.

Estudio de las fuentes normativas

Sin embargo, más allá de esta conocida crítica, una parte relevante de su obra se centra en el análisis de las fuentes del islam y en cómo han sido utilizadas para legitimar la desigualdad de género.

En El harén político. El Profeta y las mujeres, Mernissi adopta un enfoque histórico-crítico poco habitual en ese momento dentro de los estudios sobre islam y género. Su objetivo no fue elaborar una teología alternativa ni ofrecer una exégesis coránica completa, sino examinar los procesos de construcción de la autoridad religiosa. Para ello se centra especialmente en los hadices –los relatos que transmiten dichos y hechos atribuidos al profeta Mahoma– que, junto con el Corán, constituyen una de las principales fuentes normativas de la tradición islámica.

Mernissi analizó críticamente algunos hadices utilizados para justificar la exclusión de las mujeres de la esfera pública, estudiando el contexto político en el que son transmitidos y canonizados mediante herramientas de la propia tradición islámica junto con métodos historiográficos modernos.

Su tesis no fue que toda la tradición sea inválida, ni que las colecciones canónicas carezcan de valor, sino que ciertos textos deben leerse a la luz de las luchas políticas de los primeros siglos del islam.

Desde esta perspectiva, la subordinación femenina no sería un mandato inmutable de la revelación, sino el resultado de procesos históricos en los que la autoridad religiosa se entrelazó con intereses de poder. Es en esta línea donde Mernissi habla de “hadices misóginos”: relatos que han servido para legitimar la desigualdad. Su pregunta de fondo es clara: ¿contenía el islam en sus orígenes un marco ético más igualitario que fue progresivamente restringido por interpretaciones patriarcales posteriores?

El resultado fue novedoso y rompedor, pues puso en duda la autoridad de ciertas fuentes sagradas. Se atrevió incluso a cuestionar el origen del propio hiyab y a preguntarse por el proceso de construcción de una ortodoxia sobre esta prenda, convertida con el tiempo en símbolo de la identidad musulmana. Mernissi responsabiliza una vez más a los exégetas y concluye que su “fetichización” responde a los mismos intereses que buscan la subordinación de las mujeres.

Un fenómeno histórico concreto

Con frecuencia se incluye a Mernissi dentro del llamado feminismo islámico. Esta corriente intelectual sostiene que los principios éticos del islam son compatibles con la igualdad de género y propone interpretar las fuentes religiosas desde esa perspectiva.

Es cierto que su obra comparte rasgos con el feminismo islámico: cuestiona lecturas patriarcales del islam y muestra que la desigualdad no es inherente al texto revelado. En ese sentido, abrió un campo de investigación que posteriormente desarrollaron autoras que sí se definen explícitamente como feministas islámicas y que practican directamente la exégesis coránica en clave de género. Un ejemplo es su compatriota Asma Lamrabet, médica y escritora marroquí que ha elaborado interpretaciones del Corán defendiendo la igualdad entre hombres y mujeres desde dentro del marco islámico.

Sin embargo, el enfoque de Mernissi presenta importantes diferencias, ya que no se definió como teóloga ni articuló un proyecto de reforma jurídica islámica. Por ello, algunas autoras señalan que su trayectoria atraviesa fronteras entre el feminismo secular y el feminismo islámico, lo que dificulta encasillarla en esa categoría.

Esta distinción se aprecia si se compara, por ejemplo, con iniciativas contemporáneas como Musawah, un movimiento internacional que se presenta como una red global por la igualdad y la justicia en la familia musulmana. Se trata de una organización que promueve explícitamente la reinterpretación (iytihad) de las fuentes jurídicas dentro del marco religioso y combina argumentos islámicos con estándares internacionales de derechos humanos para reformar las leyes de familia vigentes en muchos países de mayoría musulmana.

Sea como fuere, la aportación fundamental de Fatema Mernissi en relación con los debates en torno a la desigualdad de género y el islam fue demostrar que en contextos musulmanes la subordinación de las mujeres no puede presentarse como un hecho natural, sino que es el resultado de fenómenos históricos concretos.

Su legado reside en haber introducido una pregunta decisiva sobre la relación de la subordinación de las mujeres musulmanas y la autoridad religiosa masculina. Al abrir esa interrogación, sentó las bases para que otras pensadoras desarrollaran lecturas igualitarias más sistemáticas y mostró que el debate sobre género e islam es un debate sobre historia, autoridad y política.

The Conversation

Laura Mijares no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El harén político: Fatema Mernissi y el feminismo islámico – https://theconversation.com/el-haren-politico-fatema-mernissi-y-el-feminismo-islamico-276705

Entre avances y retrocesos: el momento crítico de los derechos de las mujeres en América Latina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sílvia Bofill Poch, profesora de Antropología Social, Universitat de Barcelona

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El panorama global atraviesa un momento crítico: en los últimos años, el auge de fuerzas de extrema derecha y movimientos antigénero en múltiples regiones –desde Europa y Estados Unidos hasta Asia y partes de África– ha reconfigurado el terreno político.

Estas corrientes comparten una estrategia común: erosionar marcos de derechos consolidados, cuestionar la legitimidad de instituciones de igualdad, recortar presupuestos y desacreditar a los movimientos feministas como amenazas al “orden tradicional”.

En muchos países, estos discursos se articulan con nacionalismos, religiosidades conservadoras o posturas antimultilateralistas que reducen la igualdad de género a “ideología”, negando su condición de derecho humano.

En un contexto global de incertidumbre económica, polarización y desinformación digital, la agenda de igualdad se ha convertido en blanco prioritario de proyectos autoritarios que buscan volver centrar el poder en estructuras jerárquicas y patriarcales.

En América Latina, la última década ha dejado conquistas significativas –paridad, derechos reproductivos, sistemas de cuidados, leyes de violencia y arquitectura institucional–, pero también señales de estancamiento y retrocesos.

Los balances de ONU Mujeres, CEPAL y el sistema de Naciones Unidas coinciden: el progreso es real, pero insuficiente, desigual y vulnerable al rechazo conservador. Ningún indicador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre igualdad (ODS 5) está plenamente cumplido y, al ritmo actual, la paridad en parlamentos tardaría décadas en alcanzarse.

Avances legislativos por países

Los avances más significativos se han dado en el terreno legislativo y en la adopción de políticas multisectoriales. Entre los ejemplos más destacados se encuentra México, que se convirtió en referente de paridad gracias a reformas que exigieron listas equilibradas y paridad en cargos de decisión y que condujeron a la elección de su primera presidenta en 2024, Claudia Sheinbaum.

También Chile, que bajo la administración de Gabriel Boric ha desplegado políticas robustas en prevención de violencia (Ley Integral 21.675), además de aprobar el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (“Chile Cuida”), que consagra el derecho al cuidado y articula una red intersectorial.

Y Colombia, donde el gobierno de Gustavo Preto integró servicios de justicia y protección para mujeres afectadas por el conflicto armado (Plan Nacional de Mujeres, Paz y Seguridad 1325); aprobó la primera norma integral en la región que tipifica y sanciona la violencia política contra lideresas y candidatas en todos los niveles del Estado (Ley 2453) y aprobó el CONPES 4143, que establece una Política Nacional de Cuidados a diez años.

En materia de cuidados, también México reconoció el derecho al cuidado en la Ley General de Desarrollo Social (2024) e instaló una mesa interinstitucional para construir un futuro sistema nacional de cuidados.

Campañas de prevención de la violencia

En prevención de las violencias, también Brasil, con el regreso de un gobierno progresista, reforzó el andamiaje contra la violencia de género: aumentó penas por feminicidio hasta 40 años y lanzó pactos y campañas nacionales (“Cero Feminicidio”).

México lanzó diez acciones federales para mejorar la coordinación institucional y prevenir agresiones. En Honduras, Xiomara Castro reforzó las políticas de protección a las mujeres con la Ley de ‘Casas Refugio’. Todo ello a pesar de que según la CEPAL los índices de feminicidio e impunidad en la región siguen siendo elevadísimos.

Sobre derechos sexuales y reproductivos

En derechos sexuales y reproductivos, la “marea verde” reconfiguró el mapa regional. Argentina legalizó el aborto en 2020, Colombia lo despenalizó hasta la semana 24 (en 2022) y en México, un fallo de 2023 declaró inconstitucional la penalización del aborto en el ámbito federal.

En Chile, el gobierno reactivó el debate para ampliar derechos y anunció un proyecto para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta las 12-14 semanas. Honduras avanzó en la refutación de la prohibición del uso y la venta de anticoncepción de emergencia, aunque mantiene una de las leyes más rígidas frente al aborto.

La región también avanzó en institucionalidad de género, creando o fortaleciendo ministerios y secretarías de igualdad: el Ministerio de Igualdad en Colombia (hoy en riesgo por fallos judiciales), la Secretaría de las Mujeres en México y la Secretaría de Estado de la Mujer en Honduras.

Retrocesos en la región: el caso emblemático de Argentina y otras alertas

El retroceso más visible se encuentra en Argentina, donde en 2023 el gobierno de Javier Milei desmanteló la institucionalidad de género (eliminó el Ministerio de Mujeres), recortó fuertemente los programas contra la violencia y promovió proyectos para recriminalizar el aborto, golpeando líneas de atención, transferencias para sobrevivientes y capacidades estatales. Todo ello desde un discurso estatal abiertamente antigénero.

Organismos como Amnistía Internacional en Argentina, junto a las marchas de “Ni Una Menos”, han denunciado tal deterioro.

En Centroamérica, el patrón es también severo. El Salvador mantiene la prohibición total del aborto, con mujeres encarceladas por emergencias obstétricas. Pese a fallos interamericanos (caso “Beatriz”) que exigen garantías, el cierre de espacios cívicos bajo Nayib Bukele ha forzado al exilio u cierre a organizaciones clave, incluida la histórica Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto.

Nicaragua, bajo Daniel Ortega, ha clausurado miles de ONG –incluidos colectivos feministas–, asfixiando, según expertas de la CEDAW, servicios esenciales para víctimas y borrando voz pública a defensoras.

Y en Guatemala, la violencia y las barreras de acceso a la justicia persisten pese a esfuerzos institucionales recientes. Tales retrocesos afectan con especial dureza a mujeres indígenas, afrodescendientes y rurales quienes, según la ORDPI, enfrentan violencias específicas, discriminación en salud y justicia y barreras lingüísticas y territoriales que profundizan la desigualdad y limitan el acceso real a derechos.

Avances reales y riesgos crecientes

En América Latina el impulso institucional de la última década ha permitido mejoras tangibles y marcos legales más sólidos, con incidencia persistente de los movimientos feministas.

Estudios comparados subrayan que América Latina alberga hoy algunos de los movimientos feministas más fuertes e interconectados del Sur Global, responsables de conquistas como la “marea verde”, la expansión de los sistemas de cuidados y la consolidación de instituciones de igualdad.

Incluso el propio auge del rechazo conservador confirma la magnitud de estos avances: las ofensivas antigénero emergen como reacción a décadas de logros feministas en legislación y políticas públicas.

Pero, al mismo tiempo, los retrocesos –particularmente políticos y presupuestarios– amenazan con erosionar logros recientes. El caso argentino actúa como advertencia: sin continuidad institucional, las políticas de igualdad pueden desmantelarse en meses.

A escala global, el aumento de la violencia, la pobreza femenina persistente y la reacción conservadora hacen evidente que la igualdad no está garantizada. La conclusión es clara: el avance requiere vigilancia, inversión sostenida y voluntad política. Porque incluso allí donde se ha legislado bien, las amenazas no desaparecen.

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Sílvia Bofill Poch no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Puede la aspirina prevenir el cáncer?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

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En estos tiempos, muchos creen que la salud puede depender de un suplemento o una pastilla. De hecho, desde múltiples webs y redes sociales se nos dice que tal o cual enfermedad puede ser prevenida e incluso curada con tratamientos simples y naturales. Pero no, la biología es mucho más compleja y ni hay compuestos para todas las dolencias ni todo es prevenible con una pastilla o un suplemento.

El cáncer, diana de los reclamos “milagrosos”

El cáncer, o mejor dicho los diferentes tipos de cáncer, constituyen las dianas más llamativas para reclamos de todo tipo. Considerada una enfermedad de la que antes apenas se hablaba, ahora ya parece ser algo común, una dolencia más que se ha cronificado en muchos casos.

Así, frente a los avances científicos basados en pruebas, ensayos, resultados, comprobaciones y conclusiones, podemos encontrarnos con consejos de lo más variopinto para “prevenir” o “curar” cualquier cáncer. Y no todos se basan en las evidencias. Mientras que la ciencia va mejorando la quimioterapia y añadiendo tratamientos exitosos como los controles hormonales y las inmunoterapias basadas en anticuerpos, vacunas o células inmunitarias modificadas, otros enfoques no convencionales afirman tener cierto éxito aunque sin haber seguido los controles clínicos necesarios para convertirse en terapias.

En cuanto a la prevención, la ciencia ha demostrado que ciertos comportamientos como el sedentarismo, el tabaquismo, la ingesta de alcohol o ciertas dietas o someterse a ciertos ambientes contaminados aumentan la incidencia de determinados cánceres. Es obvio que evitarlos reduce las posibilidades, aunque no las anula completamente, de sufrirlos.

Sin embargo, otros tipos de cáncer dependen de factores que no podemos controlar, como contraer infecciones por virus que insertan su genoma en nuestras células (Epstein-Barr, herpes, VIH, VPH…). O haber nacido con cierta predisposición al heredar una versión alterada de un gen esencial para reparar el ADN: mutación del gen BRCA1 en el caso del cáncer de mama, útero y ovario o síndrome de Lynch en el caso del cáncer colorrectal, endometrio, ovario, estómago e intestino delgado.

Si tenemos en cuenta todas las causas que pueden desencadenar un cáncer, nos podemos hacer una idea de que seguir la recomendación de tomar tal o cual cosa para prevenirlo carece de base científica suficiente. Es el caso de la aspirina.

¿Hay alguna relación entre la aspirina y el cáncer?

Se ha puesto de moda tomar aspirina para prevenir el cáncer de colon, y así lo indican muchas páginas con aspecto científico. Eso sí, la práctica, genuinamente efectiva, de moderar la ingesta de carne roja y procesados brilla por su ausencia.

Desde los puntos de vista biológico y clínico debemos preguntarnos en qué se basa el supuesto de que ese medicamento disminuye el riesgo de sufrir la enfermedad si no afecta a los procesos esenciales que lo inducen.

La aspirina, o ácido acetilsalicílico, es un antipirético y analgésico, sintetizado de forma estable y pura allá por 1897 en los conocidos laboratorios de una empresa farmacéutica. Su aislamiento se basó en el efecto analgésico de la corteza de sauce, ya indicado por la farmacología egipcia hace más de 2 000 años. Lo que hizo la ciencia fue aislar el compuesto activo.




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Su mecanismo de acción consiste en inhibir unas enzimas (las ciclooxigenasas-1 y -2) para bloquear la producción de las prostaglandinas. Estos compuestos naturales, como el tromboxano A2, inducen fiebre, inflamación y dolor mediante la activación de células del sistema inmunitario y las plaquetas. Al inhibir esas enzimas, la aspirina impide que dicha activación se produzca y reduce los síntomas. Poco más.

Teniendo en cuenta este mecanismo de acción, es difícil entender que la ingesta crónica de dosis bajas o moderadas de aspirina vayan a afectar a la progresión de un cáncer (al margen de que reducir el componente inflamatorio sí puede influir positivamente, pero solo en algunas modalidades de la dolencia).

Y no, la aspirina no previene el cáncer

Si bien ciertos estudios han indicado que puede haber cierto efecto secundario de la aspirina en la prevención del cáncer, lo cierto es que los trabajos con grandes grupos de personas indican que ese efecto, de haber alguno, es muy bajo.

De hecho, la más reciente revisión sistemática, que analiza todos los estudios clínicos al efecto, demuestra que esa relación no existe.

Es más, el uso crónico del célebre medicamento puede afectar negativamente, aumentando el riesgo de contraer otros tipos de cáncer dependiendo de la edad del paciente o incluso de sufrir hemorragias intestinales y cerebrales.

Seguir confiando en las soluciones farmacológicas sencillas o de suplementos para el cáncer o enfermedades muy complejas sin atender a los mecanismos de acción de los fármacos y a la naturaleza de las patologías es un gran error. No hay varitas mágicas y todos los medicamentos, e incluso los suplementos nutricionales, tienen sus efectos secundarios. Consulten con sus facultativos antes de meter nada en su organismo.

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Guillermo López Lluch es miembro de la Sociedad Española de Biología Celular, la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Society for Free Radical Research y presidente de la International Coenzyme Q10 Association. Las investigaciones realizadas por el autor están financiadas por fondos públicos provenientes del Gobierno de España, la Unión Europea o del Gobierno Autonómico de Andalucía.

ref. ¿Puede la aspirina prevenir el cáncer? – https://theconversation.com/puede-la-aspirina-prevenir-el-cancer-277641

Lo que la extinción de una estrella masiva nos enseña sobre el origen de los agujeros negros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Recreación artística de las etapas finales de una estrella masiva que no explota como una supernova, sino que implosiona bajo la acción de la gravedad formando un agujero negro estelar. NASA, ESA, and P. Jeffries (STScI)., CC BY

En la galaxia vecina de Andrómeda, una estrella 13 veces más masiva que el Sol se desvaneció sin dejar rastro de su resplandor característico.

Entre 2014 y 2024, el brillo de M31-2014-DS1 (el nombre técnico de esta estrella supergigante) se redujo a tan solo una diezmilésima parte de su brillo anterior en el rango del visible e infrarrojo cercano. De repente, se hizo prácticamente indetectable para los instrumentos ópticos actuales. ¿Que había pasado?

Agujero negro en directo

En un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista Science, investigadores norteamericanos han dado una explicación a este fenómeno: una transformación no violenta de M31-2014-DS1 en un agujero negro estelar de unas 5 masas solares.

Los nuevos resultados desafían las teorías tradicionales sobre la formación de estos apasionantes objetos astronómicos y abre la posibilidad de que estrellas menos masivas también acaben su existencia en forma de un agujero negro. Además, podrían ayudarnos a identificar agujeros negros estelares en regiones del cosmos sin explosión supernova.

Pero ¿cuáles son las consideraciones actuales sobre la formación de agujeros negros a partir de una estrella masiva?

Una violenta explosión estelar

La vida de una estrella se asemeja a la de un ser vivo: a medida que va envejeciendo, sufre cambios en su estructura y composición.

Mientras una estrella se encuentra en la secuencia principal (donde pasará la mayor parte de su existencia), las reacciones de fusión nuclear en su interior convierten el hidrógeno en helio. Eso genera una presión que contrarresta la propia gravedad estelar.

Equilibrio hidrostático en una estrella perteneciente a la secuencia principal. El flujo de energía desde el interior, debido a la fusión nuclear de hidrógeno en helio, proporciona la presión necesaria para que la estrella no colapse bajo su propia gravedad. Créditos: NASA/CXC/M.Weiss.
CC BY

Cuando el combustible se agota, el equilibrio se rompe y la gravedad supera a la presión interna, provocando su colapso. Así, aquellas estrellas entre 15 y 20 veces más masivas que el Sol formarán un agujero negro.

Además, durante el colapso estelar, se genera una gran cantidad de neutrinos (partículas sin carga muy ligeras creadas durante las reacciones de fusión en su núcleo). Como consecuencia, se produce una potente onda de choque que desgarra la estrella en una supernova y expulsa su material estelar al exterior.

En un breve instante de tiempo, estas explosiones de supernova liberan ingentes cantidades de energía, superando incluso a la emisión energética del Sol durante toda su existencia. Su brillo es superior al de su propia galaxia, siendo en ocasiones observables a simple vista.

Imagen de la Nebulosa del Cangrejo registrada por el telescopio espacial James Webb. Formada a partir de los restos de una enorme estrella moribunda que explotó y expulsó sus capas de gas al espacio interestelar (una supernova), está situada a unos 6 500 años luz de nosotros y aún sigue expandiéndose, a una velocidad de unos 1.500 km/s. Créditos: NASA, ESA, CSA, STScI, Tea Temim (Princeton University); Image Processing: Joseph DePasquale (STScI).
CC BY



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Sin embargo, otra hipótesis plantea un escenario distinto y menos violento para el destino final de una estrella masiva. Nos estamos refiriendo a las supernovas fallidas.

El nacimiento tranquilo de un agujero negro

En ocasiones, durante la fase de colapso, la onda de choque generada es demasiado débil para expulsar violentamente el material estelar hacia el espacio exterior. En este caso, la estrella implosiona de forma serena, convirtiéndose en un agujero negro sin explosión aparente (las denominadas “supernovas fallidas”).

Esta animación muestra la estructura de una estrella masiva colapsando para formar un agujero negro sin explosión de supernova. El agujero negro, oculto en el interior, absorbe gas mientras las capas más externas se van enfriando y brillan en el infrarrojo. Créditos: Keith Miller, Caltech/IPAC – SELab.

¿Qué sucede entonces con las capas de gas más externas? La clave está en las corrientes de convección en el interior de una estrella. Dado que el núcleo es extremadamente caliente y las capas externas mucho más frías, se generan corrientes convectivas que impulsan la circulación de gas entre ambas regiones.

Cuando el núcleo colapsa, el gas exterior sigue en movimiento y las capas más externas son empujadas hacia fuera. Es precisamente este movimiento convectivo el que impide que la mayor parte del material estelar caiga directamente al agujero negro recién formado.

Mecanismos de transferencia de calor en estrellas pertenecientes a la secuencia principal. Nótese las corrientes convectivas de gas en las capas más externas de estrellas como nuestro Sol. Créditos: Wikipedia.
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A medida que el material expulsado se aleja, su temperatura baja y sus átomos y moléculas empiezan a combinarse para formar polvo estelar. Estos granos estelares absorben la energía generada por el gas caliente cercano al agujero negro y la reemiten en forma de radiación infrarroja.

Como resultado, el nuevo objeto astrofísico brilla en un tono rojizo característico, incluso décadas después de la desaparición de la estrella original.

El oscurecimiento progresivo de M31-2014-DS1

Sirio, la estrella más brillante del firmamento, pertenece a la constelación del Can Mayor (también llamada el perro de Orión) y es visible en ambos hemisferios hasta los 60ºN. Créditos: Elaboración propia del autor a partir del programa Stellarium.
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Imaginemos por un momento que la estrella más brillante vista desde la Tierra, Sirio, desapareciera por completo de nuestros cielos. Nos perderíamos un espectáculo singular tanto en las frías noches septentrionales como durante el verano austral.

Algo similar sucedió en la galaxia vecina de Andrómeda. La estrella supergigante roja M31-2014-DS1 se desvaneció sin dejar prácticamente rastro.

Si bien existen estrellas cuyo brillo varía periódicamente, como las variables cefeidas o las binarias eclipsantes, hay muy pocos casos documentados de estrellas cuya intensidad va reduciéndose de forma paulatina hasta ser invisibles a los detectores astronómicos.

En este sentido, los investigadores examinaron los datos recopilados por distintos observatorios espaciales y terrestres entre 2005 y 2023. Entre ellos, destacamos la misión NEOWISE de la NASA o el telescopio terrestre Samuel Oschin del Observatorio Palomar en California.

Los resultados fueron bastante concluyentes. La estrella M31-2014-DS1 comenzó a emitir luz infrarroja en 2014, incrementando su brillo hasta 2016. A partir de entonces, éste disminuyó drásticamente en menos de un año.

Para 2022 y 2023, la estrella casi se había extinguido en longitudes de onda del visible e infrarrojo cercano.

El espectro de luz infrarroja abarcando longitudes de onda entre 0.7 y 1000 micras (en particular, el infrarrojo cercano entre 0.7 y 3 micras, y el infrarrojo medio, entre 3 y 15 micras). Créditos: NASA.
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Lo que queda actualmente de la extinta estrella M31-2014-DS1 solo puede ser detectado en luz infrarroja media y brilla con aproximadamente una décima parte de su intensidad original.

En esta secuencia de imágenes de la estrella M31-2014-DS1, registradas en el visible e infrarrojo cercano por los telescopios Hubble (HST) y Keck en Hawai, la cruz amarilla indica la localización de dicho objeto en el cosmos. Teniendo en cuenta que los tonos en dichas imágenes están invertidos (es decir, tonalidades oscuras representarían más brillo estelar), se puede apreciar una clara disminución del brillo de M31-2014-DS1 en un período de unos 11 años. Créditos: Arxiv.
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Un avance en la búsqueda de agujeros negros

Hasta la fecha, el hallazgo de agujeros negros estelares se había centrado en la búsqueda de restos de supernova. Al tratarse de eventos muy luminosos, su localización en el cosmos resultaba relativamente asequible.

Con estos nuevos resultados, si las supernovas fallidas son realmente comunes en todo el universo, el número de agujeros negros estelares podría ser mucho mayor de lo esperado. Además, tendríamos que replantearnos si la abundancia de los elementos pesados en el universo proviene exclusivamente de las explosiones supernova.

Y es que este descubrimiento reescribe cómo algunas de las estrellas más masivas llegan a su fin, sin explosión aparente.

Parece evidente que la extinción de la estrella M31-2014-DS1 supondrá un verdadero avance en astrofísica y que sentará las bases para una mejor comprensión del origen no violento de los agujeros negros estelares.

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Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que la extinción de una estrella masiva nos enseña sobre el origen de los agujeros negros – https://theconversation.com/lo-que-la-extincion-de-una-estrella-masiva-nos-ensena-sobre-el-origen-de-los-agujeros-negros-276206

Así afectan las plantas y los perros a la calidad del aire de nuestras casas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Baeza Romero, Catedrática de Universidad. Dpto. Química-Física. Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial de Toledo. Inamol., Universidad de Castilla-La Mancha

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¿De verdad las plantas limpian el aire de casa? ¿Y es cierto que las mascotas lo empeoran? Son ideas muy extendidas, pero cuando miramos la evidencia científica, la historia cambia bastante. Ni las macetas son purificadores naturales, ni los perros son pequeños emisores peligrosos. Mientras, para sorpresa de algunos, los humanos seguimos siendo los mayores “contaminadores” de nuestro propio hogar.

Las plantas no limpian tanto

La idea de que las plantas limpian el aire viene de estudios realizados en cámaras selladas. En una casa normal, con ventanas, corrientes de aire y volúmenes grandes, ese efecto prácticamente desaparece.

Las revisiones científicas coinciden en que harían falta decenas o, incluso, cientos de plantas por metro cuadrado para notar una reducción apreciable de contaminantes como formaldehído o benceno. Se trata de compuestos orgánicos perjudiciales para nuestra salud que pueden estar presentes en el aire y provienen del tráfico, del humo del tabaco o de materiales de construcción.

El efecto de los jardines verticales interiores

Sin embargo, aquí hay un matiz interesante: los jardines verticales interiores, que concentran muchas plantas en un mismo plano, sí pueden lograr mejoras medibles en ciertas condiciones. Un estudio de 2021 mostró reducciones de CO₂ del 12–17 % y de PM2.5 (partículas de menos de 2,5 micras) del 8–14 % en un pasillo con una pared vegetal frente a otro idéntico sin ella.

En la misma línea, un trabajo de 2026 en un edificio administrativo encontró que, cerca del jardín vertical, disminuía el formaldehído hasta un 40 %, aunque el efecto desaparecía a pocos metros.

Eso sí: estos sistemas requieren buen diseño y mantenimiento. El mismo estudio detectó más esporas de moho en zonas donde la humedad era elevada o el cuidado no era óptimo.

Así, aunque una maceta no limpia significativamente el aire, un jardín vertical grande y bien mantenido, en zonas concretas, sí puede ayudar modestamente.

Además, las plantas aportan beneficios microclimáticos (humedad, confort, pequeñas reducciones térmicas) y efectos psicológicos positivos. Por tanto, no podemos considerarlas como filtros de aire, pero sí como elementos de bienestar.

¿Y los perros? ¿Liberan muchas emisiones contaminantes?

En cuanto a las mascotas, un reciente estudio midió por primera vez las emisiones reales de perros y humanos en una cámara controlada. Según los resultados, un perro grande emite aproximadamente la misma cantidad de CO₂ y amoniaco que un persona adulta, mientras que un ejemplar pequeño genera bastante menos.

En segundo lugar, las partículas que liberan son del mismo orden que las nuestras, salvo en perros muy activos que levantan más polvo.

La principal diferencia es que estos animales aportan microbios del exterior, lo cual aumenta la diversidad microbiana del hogar. Sin embargo, esto no es necesariamente malo, ya que algunos estudios sugieren que puede favorecer nuestro desarrollo inmunitario.

El dato que lo cambia todo: ¿cuánto emitimos los humanos?

Mucho más que cualquier perro… y desde luego más que cualquier planta. Un estudio de 2022 mostró que cada persona emite más de 2 000 microgramos/hora de compuestos orgánicos volátiles, cifra que se duplica cuando hay ozono en el aire exterior, porque reacciona con las grasas de nuestra piel.

Además, al movernos, levantamos polvo, fibras y partículas. Por tanto, el mayor impacto en el aire interior viene de nuestras propias actividades: cocinar, limpiar, ducharnos, usar ambientadores o, simplemente, estar presentes.




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Es importante recalcar que no solo importa cuántas partículas hay, sino cómo reaccionan en nuestro cuerpo. En este sentido, las asociadas a los perros suelen ser más grandes y menos reactivas que las finas de origen urbano o las que generamos al cocinar.

Entonces… ¿mejor tener macetas o mascotas?

No hay que elegir. Las plantas, especialmente si se agrupan en jardines verticales bien diseñados, pueden aportar pequeñas mejoras locales y mucho bienestar. Las mascotas, en realidad, emiten menos de lo que creemos. Y el aire de casa depende mucho más de nosotros que de ellos.

La receta sigue siendo la misma: ventilar, reducir fuentes contaminantes… y disfrutar de una casa con vida.

The Conversation

Esta publicación es parte del proyecto de I+D+i PID2022-139724OB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y FEDER, del proyecto SBPLY/23/180225/000194 financiado por la Agencia de Investigación e Innovación de Castilla-la-Mancha, cofinanciado por la Unión Europea y del proyecto 2025-GRIN-38334, financiado por el plan propio de investigación de la UCLM y cofinanciado con fondos FEDER.

ref. Así afectan las plantas y los perros a la calidad del aire de nuestras casas – https://theconversation.com/asi-afectan-las-plantas-y-los-perros-a-la-calidad-del-aire-de-nuestras-casas-277636

Quelles sont les dernières options du régime iranien ?

Source: The Conversation – in French – By Pierre Firode, Professeur agrégé de géographie, membre du laboratoire Médiations (Sorbonne Université), Sorbonne Université; Université de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines (UVSQ) – Université Paris-Saclay

Téhéran ne peut pas vaincre les États-Unis et Israël. En revanche, il dispose encore de plusieurs moyens d’action pour inciter Donald Trump à cesser les hostilités : chercher à retourner l’opinion publique états-unienne contre lui en suscitant une flambée des prix du pétrole, ce qui se répercutera sur le pouvoir d’achat des citoyens ; multiplier les attaques sur les bases de l’US Army dans la région, en faisant le calcul que chaque mort supplémentaire d’un soldat réduira l’appui du grand public américain à l’opération Epic Fury ; et bombarder les États du Golfe afin qu’ils implorent Washington de mettre un terme à ses attaques contre l’Iran.


L’opération « Furie épique » lancée le 28 février a déjà été couronnée de plusieurs succès spectaculaires : élimination des principaux cadres du régime et notamment du guide suprême, destruction des défenses anti-aériennes ayant survécu à la guerre des 12 jours de l’été dernier, anéantissement de la marine conventionnelle iranienne.

Maîtresse incontestée du ciel iranien, la coalition américano-israélienne peut désormais concentrer ses frappes sur ses deux principaux objectifs restants : d’une part, les lanceurs balistiques, afin de réduire la capacité de nuisance régionale de Téhéran ; d’autre part, l’appareil sécuritaire iranien (les casernes des pasdarans et de leurs auxiliaires bassidjis) pour favoriser une révolution populaire capable d’abattre définitivement le régime.

Dès lors, pour Téhéran, le rapport de force, très largement favorable à l’ennemi, invite à privilégier des réponses non conventionnelles. Or, dans ce domaine, le régime dispose de nombreux atouts et parvient à remporter des succès, comme le montre la fermeture du détroit d’Ormuz après l’attaque d’un pétrolier le 1er mars.

De même, les frappes de missiles et de drones contre les pays du Golfe, et notamment l’attaque sur la raffinerie de Ras Tanura en Arabie saoudite, illustrent le choix d’une stratégie du chaos visant à obliger les pétromonarchies à faire pression sur leur allié américain dans le but d’obtenir une paix rapide et d’éviter ainsi la paralysie de leur économie, basée sur l’exportation des hydrocarbures.

Jouer sur l’usure de l’opinion états-unienne

Dans les conflits asymétriques ou dissymétriques (on parle de guerre dissymétrique dans le cas d’un conflit asymétrique entre deux États, le terme asymétrique désignant un conflit du fort au faible entre un État et un acteur non étatique) opposant des États démocratiques à des armées beaucoup moins puissantes ou à des groupes terroristes, le faible peut toujours utiliser le temps comme un atout.

En effet, les armées de pays démocratiques comme celles d’Israël ou des États-Unis, même si elles disposent d’une capacité de frappe écrasante, peuvent rencontrer des difficultés pour maintenir leur effort militaire dans la durée. Sous la pression des opinions publiques, des médias ou des forces d’opposition, les régimes démocratiques sont contraints d’obtenir des gains, des succès stratégiques à court terme, afin de légitimer leurs offensives et ne pas perdre le soutien des opinions publiques. Or, une fois le régime iranien décapité et ses capacités balistiques réduites à peau de chagrin, il sera de plus en plus difficile, pour l’administration Trump, de justifier le maintien de l’effort de guerre auprès de son opinion publique.


Pierre Firode sera l’un des intervenants du webinaire « Face aux bouleversements du monde : quels espoirs pour la paix ? » que nous organiserons le 10 mars prochain à 18 heures, en coopération avec le Forum mondial Normandie pour la paix, et qui portera aussi bien sur la situation au Proche-Orient que sur la diplomatie par la force de Donald Trump ainsi que sur les mobilisations de la Gen Z de par le monde. Inscription gratuite ici.


Le soutien populaire à la guerre, déjà fragile aux États-Unis, pourrait s’éroder d’autant plus vite que la base MAGA, fondamentalement isolationniste, est opposée à la pratique du « regime change » et pourrait se mobiliser si les pertes américaines (six morts à ce stade) s’accumulent. Les traumatismes de la guerre d’Irak et d’Afghanistan ont laissé une trace indélébile dans l’opinion américaine qui refuse de voir ses « boys » mourir pour des guerres où les intérêts vitaux du pays ne sont pas engagés. Le régime iranien sait que chaque perte américaine, même si elle ne modifie pas le rapport de force sur le terrain, sape le soutien populaire à la guerre et fragilise Trump dans l’optique des midterms.




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D’où les frappes sur toutes les cibles américaines du Moyen-Orient : plus que les infrastructures ou les capacités de frappes, ce sont les personnels américains qui sont visés par les pasdarans_afin de mobiliser l’opinion aux États-Unis contre la guerre et d’augmenter le coût politique que celle-ci représente pour Trump et pour le parti républicain.

Maintenir un danger permanent grâce aux armes dissymétriques

Dès lors, le régime pourrait s’engager dans une guerre d’usure contre Washington en attendant que le soutien à l’opération Furie épique ne s’érode inexorablement. Comme l’affirme Clausewitz, la guerre reste, par-delà l’affrontement matériel entre les armées, un « choc des volontés » et le vainqueur final, surtout dans les conflits asymétriques ou dissymétriques, demeure celui qui parvient à maintenir intacte cette volonté de prolonger la lutte. Or, des trois acteurs majeurs impliqués dans la guerre, les États-Unis sont certainement celui dont la volonté de prolonger la guerre pourrait le plus s’affaiblir car, contrairement au régime iranien ou à Israël, l’opération « Furie épique » ne revêt aucune dimension existentielle pour Washington. À cet égard, les pasdarans pourraient prioriser les cibles américaines et éviter ainsi de gâcher leurs munitions sur Israël qui, à l’inverse des États-Unis, poursuivra la lutte jusqu’à l’effondrement du régime iranien, quelles que soient ses pertes.

Forts de ces constats, les pasdarans pourraient essayer de frapper dans la durée les bases américaines afin de décourager Washington de poursuivre l’opération. Pour ce faire, ils peuvent s’appuyer sur un arsenal conséquent de drones Shahed parfaitement adaptés à cette mission consistant à maintenir dans la durée un flux constant de frappes contre les bases américaines : contrairement aux missiles balistiques dont les lanceurs sont aussitôt repérés après leur tir et détruits par l’aviation américaine, les drones laissent peu de trace lorsqu’ils sont lancés et peuvent être facilement dissimulés.

Alors que les capacités balistiques du régime flanchent de jour en jour, les stocks de drones (estimés à entre 4 000 et 6 000, sachant qu’environ 1 200 ont déjà été tirés au cours de ces derniers jours) permettent de maintenir une menace permanente sur les bases américaines et peuvent du fait de leur nombre saturer les défenses anti-aériennes protégeant les pays du Golfe.

Véritable « arme du pauvre », le drone kamikaze type Shahed est parfaitement adapté à la guerre dissymétrique puisque sa fabrication reste très facile et économique (l’Iran pourrait en produire 3 000 par mois, même si ce chiffre est amené à décroître sous l’effet des frappes qui visent les lanceurs, comme le Shahid Bagheri coulé le 28 février). Le Shahed permet donc de prolonger dans le temps les campagnes de frappes et ainsi d’user la volonté de combattre de l’ennemi.

Dans cette optique de durer dans le temps, les pasdarans pourraient d’ailleurs opter pour une organisation beaucoup plus décentralisée en cellules quasiment autonomes, sur le modèle des groupes terroriste ou des stratégies mises en place par Daech, où chaque cellule agit indépendamment des dégâts subis par la tête et dispose de son propre stock de drones.

La guerre psychologique et médiatique engagée avec les États du Golfe

Les Iraniens, constatant la faiblesse de leurs forces conventionnelles, pourraient substituer au rapport de force strictement militaire un bras de fer politique où la durée de l’engagement importe plus que son intensité.

Pour mener à bien cette stratégie, les pasdarans se sont lancés dans une véritable guerre médiatique à différentes échelles. L’offensive médiatique menée par Téhéran s’adresse d’abord aux voisins du Golfe qui ont tous été ciblés par le régime. De nombreux observateurs ont souligné, à raison, le caractère contre-productif de ces frappes qui isolent encore plus l’Iran de ses derniers partenaires diplomatiques comme l’Arabie saoudite, Oman ou le Qatar.

Derrière ces opérations se cache un calcul aisément compréhensible : inciter les États du Golfe à s’empresser d’obtenir auprès de Washington la cessation de ses attaques visant l’Iran. Par ses frappes sur des raffineries, sur des tankers dans le Golfe, Téhéran rappelle son incroyable capacité de nuisance et fait peser une menace existentielle sur les pétromonarchies dont l’économie dépend largement du détroit d’Ormuz.

À une autre échelle, ces actions de déstabilisation entraînent, dans le monde entier ou presque la crainte d’une flambée des prix du pétrole – ce qui fragilise encore plus le soutien à la guerre à l’intérieur des États-Unis. Pis, les frappes iraniennes obligent les pays du Golfe à sortir de leur neutralité ambiguë et les placent de facto dans le camp des États-Unis et d’Israël – ce qui pourrait pousser une partie de la rue arabe chiite à la révolte contre les monarchies du Golfe.

Il faut garder à l’esprit que Bahreïn, dont la population est majoritairement chiite malgré un pouvoir sunnite, ainsi que l’Arabie saoudite, sont secoués depuis le Printemps arabe par des contestations des chiites, l’épisode le plus emblématique ayant été la révolte de Qatif (Arabie saoudite) en 2011. S’il est certain qu’aucun Arabe sunnite du Golfe ne sortira dans la rue pour soutenir la République islamique, les minorités chiites pourraient, elles, se mobiliser contre l’alignement de leur gouvernement sur l’axe américano-israélien.

Une politique à double tranchant

Décapité, illégitime, isolé, le régime iranien ne peut qu’espérer une érosion politique du soutien américain à la guerre. Pour ce faire, les pasdarans utiliseront sans doute tous les moyens dissymétriques en leur possession : campagne de bombardements de drones de longue haleine contre les bases américaines dans le Golfe, dissémination des forces afin d’échapper à la puissance de feu de l’ennemi, offensive médiatique visant à terroriser les voisins arabes et les opinions occidentales.

Cette stratégie reste à double tranchant pour le régime car elle pourrait se retourner contre lui et convaincre autant les monarchies du Golfe que la classe politique américaine qu’il faut impérativement en finir une bonne fois pour toutes avec un régime dont la capacité de nuisance représente un risque trop conséquent pour la sécurité mondiale.

The Conversation

Pierre Firode ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Quelles sont les dernières options du régime iranien ? – https://theconversation.com/quelles-sont-les-dernieres-options-du-regime-iranien-277651

Nouvelle-Calédonie : l’accord de Bougival à l’épreuve des municipales

Source: The Conversation – in French – By Pierre-Christophe Pantz, Enseignant vacataire et chercheur associé à l’Université de la Nouvelle-Calédonie (UNC), Université de la Nouvelle-Calédonie

En Nouvelle-Calédonie, les élections municipales ne sont jamais tout à fait locales. Celles prévues les 15 et 22 mars 2026 ne feront pas exception. Depuis la signature de l’accord de Bougival en juillet 2025, complétée par celle d’Élysée-Oudinot en janvier 2026, la question de l’avenir institutionnel de l’archipel domine le débat politique, reléguant au second plan les enjeux strictement communaux.


Dans un territoire où les communes constituent de longue date des bastions stratégiques dans la rivalité entre indépendantistes et non-indépendantistes, le scrutin de 2026 pourrait s’enrichir d’une dimension supplémentaire. À l’opposition historique entre deux camps pourrait en effet se superposer un clivage plus récent : celui entre partisans et détracteurs des accords de Bougival–Élysée-Oudinot (BEO).

En définitive, l’enjeu est le suivant : les municipales confirmeront-elles la structuration territoriale traditionnelle du système politique calédonien ou révéleront-elles une recomposition plus complexe des rapports de force issus des récents accords ?

Des municipalités historiquement politisées

La politisation des municipalités calédoniennes s’inscrit dans une histoire longue. Héritées de l’époque coloniale, où elles étaient réservées aux populations européennes, les communes ont progressivement été réinvesties par le peuple kanak comme instruments de conquête politique et de réappropriation territoriale. La fin du régime de l’Indigénat en 1946, puis l’universalisation progressive du droit de vote jusqu’en 1956, ont transformé pour le peuple kanak, la mairie en un espace central de légitimation et de visibilité politique.

Cette évolution s’est traduite concrètement dans la sociologie et dans la cartographie des exécutifs locaux. À la fin des années 1960, 12 maires kanaks dirigeaient des communes du territoire ; en 2020, ils étaient 21 sur 33 communes, principalement situées au Nord, sur la côte Est et dans les îles Loyauté. Les municipales ont ainsi accompagné une redistribution progressive du pouvoir local, reflétant davantage les équilibres démographiques et territoriaux.

À partir des années 1970, le système politique s’est structuré autour d’une bipolarisation durable entre indépendantistes et non-indépendantistes. Cette opposition ne se limite pas à des programmes ou à des partis : elle s’incarne et se structure dans des fiefs électoraux territorialisés. De manière schématique, les indépendantistes dominent le long d’un axe est-îles Loyauté, tandis que les non-indépendantistes sont majoritaires dans le Grand Nouméa, le Sud-Ouest de la Grande Terre et conservent le fief de Koumac au Nord-Ouest. L’alternance municipale entre les deux blocs y demeure rare. Les communes fonctionnent ainsi comme des points d’ancrage et de consolidation du rapport de force territorial.

Un contexte profondément reconfiguré depuis 

2020

Ce cadre relativement stable a cependant été fragilisé par une succession de crises au cours des dernières années. Depuis 2020, la Nouvelle-Calédonie a traversé une succession de crises : pandémie de Covid, troisième référendum en 2021 puis rupture du dialogue politique entre 2020 et 2024.

En mai 2024, la tentative de réforme constitutionnelle du corps électoral est apparue comme un catalyseur de ces tensions, déclenchant dans le Grand Nouméa des violences d’ampleur et révélant la profondeur des fractures sociales et politiques. Dans le prolongement de ces émeutes, le camp indépendantiste s’est fragmenté et a perdu successivement les présidences du Congrès (août 2024) et du gouvernement (décembre 2024).

C’est dans ce contexte que les accords de Bougival puis d’Élysée-Oudinot ont été signés. Présentés comme un compromis rassemblant l’ensemble des forces politiques calédoniennes et destinés à stabiliser le cadre institutionnel, ils ont néanmoins redessiné les lignes de clivage. Le FLNKS a exprimé son hostilité aux accords et sa détermination à les contrecarrer, tandis que l’Union nationale pour l’indépendance (UNI) est restée favorable au texte, révélant une fracture interne inédite au sein du camp indépendantiste.

À l’échelle nationale, l’absence de majorité claire à l’Assemblée nationale rend incertain le calendrier d’adoption de la révision constitutionnelle, qui devra être approuvée à la majorité des trois cinquièmes du Parlement réuni en Congrès. Parallèlement, les élections provinciales, initialement prévues en mai 2024, ont été reportées à plusieurs reprises. Leur tenue en juin 2026 ou d’ici la fin de l’année dépendra directement de l’aboutissement – ou non – des accords de BEO.

Si des scrutins ont eu lieu chaque année entre 2017 et 2024, l’année 2025 est restée électoralement blanche. Les municipales de 2026 constitueront ainsi le premier rendez-vous électoral local organisé dans le climat politique né des violences et des accords. Elles pourraient offrir une lecture territorialisée des recompositions politiques en cours.

Entre stabilité et fragmentation : une recomposition au révélateur des municipales

Dans cette perspective, la cartographie électorale des communes sera scrutée avec attention. Le Grand Nouméa, marqué par les émeutes et par des changements de maire intervenus en cours de mandat dans plusieurs communes (Dumbéa, Païta et Mont-Dore), pourrait apparaître plus ouvert qu’auparavant. Une alternance dans cet espace concentrant population, activité économique et visibilité médiatique aurait une portée symbolique forte et ce, quelques mois avant d’autres échéances électorales majeures.

Dans les communes de la Brousse, certains bastions historiques de l’UNI ou de l’Union calédonienne (UC) pourraient servir d’indicateurs dans la rivalité interne au mouvement indépendantiste. Au-delà des résultats bruts, c’est la capacité de mobilisation et l’ampleur des écarts qui seront observées comme des signaux politiques.

Les recompositions ne concernent pas uniquement le camp indépendantiste. Le camp non-indépendantiste est lui traversé par des rivalités de leadership, notamment entre plusieurs formations alliées au sein de l’Avenir en confiance lors des élections provinciales de 2019. L’émergence de Générations NC dans le débat politique, issue d’une scission de Calédonie ensemble en 2019, complète ce panorama de concurrence au sein de la mouvance non-indépendantiste. Son fondateur, Nicolas Metzdorf, élu député en 2022 puis réélu en 2024, incarne cette nouvelle configuration et pourrait peser dans les équilibres à venir.

Entre les deux blocs traditionnels, certains partis signataires des accords cherchent à incarner une troisième voie intermédiaire – Calédonie Ensemble et L’Éveil océanien – en structurant un intergroupe au Congrès (8 élus sur 54) et en proposant plusieurs listes communes aux municipales.

L’enjeu n’est peut-être pas l’émergence d’un système tripolaire, mais plutôt l’effritement progressif des deux blocs historiques. Les alliances apparaissent plus mouvantes, les positionnements moins lisibles, et les majorités potentielles plus complexes à anticiper.

À première vue, cette recomposition donne l’impression d’un brouillage durable des repères politiques en Nouvelle-Calédonie. Mais on peut aussi imaginer que ces élections contribuent à une clarification à condition que les nouveaux équilibres se stabilisent.

Clarification politique… ou démobilisation ?

Toutefois, cette perspective se heurte à une inconnue majeure : la participation. Dans un contexte d’abstention structurelle observée depuis l’élection provinciale de 2004, le brouillage des clivages et la superposition des enjeux locaux et institutionnels pourraient produire un effet paradoxal. Plutôt qu’une surmobilisation, le scrutin pourrait enregistrer une démobilisation supplémentaire.

D’autant que les reports successifs des élections provinciales, conjugués à un système politique dominé par une « gérontocratie androcrate », accentuent le risque d’une crise de légitimité des responsables politiques et creusent la distance entre électorat et partis, renforçant l’incertitude autour de la mobilisation.

Ces élections municipales 2026 diront dans quelle configuration politique se situera la Nouvelle-Calédonie, dans une année 2026 décisive sur le plan institutionnel. Elles pourraient servir de baromètre de la recomposition du paysage politique, montrant dans quelle mesure les rapports de force locaux pèseront dans la balance. Confirmeront-elles la solidité des bastions traditionnels et la bipolarité classique indépendantiste-non-indépendantiste ? Ou révéleront-elles, sous l’effet des accords de BEO, une recomposition plus profonde, avec des blocs fragmentés et une participation en recul ?

The Conversation

Pierre-Christophe Pantz ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Nouvelle-Calédonie : l’accord de Bougival à l’épreuve des municipales – https://theconversation.com/nouvelle-caledonie-laccord-de-bougival-a-lepreuve-des-municipales-276689

Quel bilan pour les nouvelles « forêts urbaines » de la Ville de Paris ?

Source: The Conversation – in French – By Serge Muller, Professeur émérite, chercheur à l’Institut de systématique, évolution, biodiversité (UMR 7205), Muséum national d’histoire naturelle (MNHN)

Forêt urbaine du parvis de l’Hôtel-de-Ville, à Paris, le 27 novembre 2025. Serge Muller , Fourni par l’auteur

En 2020, Anne Hidalgo s’engageait à faire naître quatre forêts urbaines à Paris. Qu’en est-il aujourd’hui ? Ces projets ont-ils vraiment fait naître des « forêts » ? Sont-ils suffisants à l’heure du changement climatique ?


Paris est une des pires villes européennes en temps de canicule. Pour changer cet état de fait, augmenter le nombre d’arbres parait plus que jamais nécessaire. D’autant plus qu’avec 14 % seulement de sa surface boisée en ne prenant pas en compte les bois périphériques de Boulogne et de Vincennes, et 21 % en les intégrant, Paris est aussi une des capitales les moins boisées d’Europe.

Afin d’améliorer cette situation, l’actuelle maire de Paris, Mme Anne Hidalgo, s’était engagée à planter 170 000 arbres au cours de la mandature 2020-2026. Parmi les opérations phares de ce projet figure la création de quatre « forêts urbaines » à Paris.

Cinq ans après ces promesses, et à quelques semaines des élections municipales, quel bilan peut-on faire de ces projets ?

Quels sont les sites concernés ?

Bien que les sites prévus aient changé du fait de difficultés techniques, trois forêts urbaines ont déjà été inaugurées : celles de la place de Catalogne en juin 2024, du bois de Charonne en septembre 2024 et du parvis de l’Hôtel-de-Ville en juin 2025, l’inauguration de la quatrième sur la place du Colonel-Fabien étant prévue début 2026.

Myrtus communis plantée dans la forêt de Charonne
Le myrte commun, arbuste méditerranéen planté dans la forêt urbaine de Charonne, 29 novembre 2025.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Le premier site correspond à la place de Catalogne dans le XIVe arrondissement. Cette place d’environ 1 hectare (ha), qui constituait un rond-point de circulation automobile avec initialement une fontaine au milieu, était totalement minéralisée et dépourvue d’arbres. Elle a été végétalisée sur 4 000 mètres carrés (m2) par la plantation de 470 arbres correspondant à 16 espèces différentes, soit une densité de 12 arbres pour 100 m2, complétés par la plantation de 1 200 arbustes.

Le deuxième site, plutôt linéaire, nommé bois de Charonne, est situé dans le XXe arrondissement sur une ancienne voie ferrée de la petite ceinture avec ses abords. Il couvre environ 2 ha. Près de 112 arbres de haute taille y ont été plantés parmi environ 7 500 jeunes plants d’arbres de 40 essences différentes, accompagnés d’environ 2 200 arbustes également d’une quarantaine d’espèces différentes. Cette nouvelle forêt est située en continuité d’un square existant de 1,5 ha, le « jardin de la gare de Charonne ». L’opendata de la Ville de Paris y comptabilise actuellement 295 arbres pour cet ensemble de 3,5 ha, soit environ 1 arbre pour 100 m2.

Présentation du bois de Charonne.

Le troisième site est localisé sur le parvis de l’Hôtel-de-Ville. Il est composé de deux espaces végétalisés, totalisant 2 500 m2, séparés par une partie centrale restant minérale.

Présentation du parvis de l’Hôtel-de-Ville.

Y ont été plantés, selon l’open data de la Ville de Paris, 46 arbres matures (atteignant jusqu’à 10 m de hauteur) de cinq espèces différentes (charme, févier d’Amérique, chêne chevelu, micocoulier de Julian et érable de Zöschen). D’autres arbres ou arbustes plus petits, d’espèces différentes (chêne à feuilles de phillyrea, arbousier, argousier), ont été plantés en périphérie de l’ensemble sur 850 m2, afin de renforcer la végétalisation de la place.

L’arbousier (photo de gauche et du centre) et le micocoulier de Julian (photo de droite) dans la forêt urbaine de l’Hôtel-de-Ville, 27 novembre 2025.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Le quatrième site, encore en cours d’achèvement du chantier au début de l’année 2026, est localisé à la place du Colonel-Fabien (carrefour des Xe et XIXe arrondissements). Il correspond à un projet de création de forêt urbaine sur 1 460 m2 avec la plantation prévue de 79 nouveaux arbres. Il doit être terminé au premier trimestre 2026.

Quelles caractéristiques de ces nouvelles forêts urbaines ?

Tous ces espaces ont été aménagés par désimperméabilisation de places minérales ou de friches ferroviaires, avec un apport important de terre végétale et la plantation d’arbres de taille déjà conséquente (hauteur de 3 à 7 m, voire davantage), accompagnés de plants d’arbres de plus petite taille et d’arbustes. Ces forêts ont été créées sur des superficies assez variables en fonction des disponibilités de terrain (entre 1 400 m2 pour la place du Colonel-Fabien et environ 20 000 m2 pour les nouvelles plantations du bois de Charonne). L’objectif est ainsi de constituer rapidement des espaces boisés relativement denses à partir d’un état initial de substrat minéral.

Chantier de la forêt de la place de la Catalogne
Chantier de la forêt de la place de Catalogne, 18 décembre 2023.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Mais ces espaces végétalisés sont-ils des forêts ? Pas vraiment pour la plupart, si l’on se fie à la définition retenue par l’Organisation des Nations unies pour l’alimentaiton et l’agriculture (FAO) pour qui le terme de forêt désigne un peuplement d’arbres d’une surface d’au moins un demi-hectare (5 000 m2) et ayant un couvert arboré d’au moins 10 %, ce qui signifie que, vue du ciel, la surface du sol recouverte par les cimes des arbres, doit dépasser 10 %.

Quelles différences avec les squares et les parcs urbains ?

Ces mini-forêts urbaines se rapprochent peut-être davantage des squares, jardins et parcs urbains de Paris, de type haussmanniens ou plus récents (comme le parc Brassens, dans le XVe arrondissement), en prévoyant également des aires de quiétude et de promenade pour les citadins.

Mais les boisements sont plus denses et les espaces de récréation plus petits dans ces mini-forêts urbaines que dans les squares, sans espaces de jeu prévus pour les enfants par exemple. La forêt urbaine de Charonne est un peu particulière à cet égard puisqu’elle est adossée au « jardin de la gare de Charonne », square de 1,5 ha créé en 1986, donc il y a quarante ans, sur l’emplacement de l’ancienne gare de Charonne.

Forêt urbaine de Charonne
Forêt urbaine de Charonne, 29 novembre 2025.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Ces forêts urbaines se veulent aussi plus « naturelles » en privilégiant comme essences de boisement celles qui sont indigènes dans le Bassin parisien ou la France hexagonale et en réduisant la part des espèces exotiques. Ainsi près de 60 % des arbres de la forêt urbaine de la place de la Catalogne correspondent à des essences indigènes dans le Bassin parisien, les autres étant de provenance subméditerranéenne, américaine ou asiatique. La même attention n’a toutefois pas été accordée aux arbustes puisque 95 % des plants introduits dans cette forêt urbaine correspondent à deux espèces originaires d’Extrême-Orient (la véronique arbustive et la menthe australienne). Quant aux plantes herbacées introduites, il s’agit principalement d’un patchwork de cultivars de fougères.

Forêt urbaine de la Place de la Catalogne
Forêt urbaine de la place de Catalogne avec fougères au premier plan, 20 avril 2024.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Plutôt qu’un mélange hétéroclite d’ensembles floristiques de diverses provenances, on aurait pu y expérimenter un cortège exclusivement subméditerranéen, afin de tester son adaptation aux conditions climatiques des prochaines décennies.

Ni véritablement des forêts selon la définition de la FAO, pas exactement des squares non plus, ces nouveaux espaces s’éloignent aussi d’un autre modèle : celui des micro-forêts Miyawaki, qui correspondent à des plantations très denses de jeunes plants (jusqu’à trois individus au mètre carré) de moins d’un mètre de hauteur et d’essences en principe uniquement indigènes. Or, ces nouvelles mini-forêts urbaines parisiennes ont pour la plupart des hauteurs de plusieurs mètres, pouvant même dépasser 7 mètres et aussi des densités bien plus faibles, de l’ordre d’un à une dizaine d’arbres pour 100 m2, sur des superficies en principe plus grandes, allant jusqu’à 2 ha pour les plantations du bois de Charonne.

Quel intérêt de ces nouvelles mini-forêts urbaines de Paris ?

Ces nouveaux boisements, devant nécessairement être adaptés aux potentialités et contraintes locales, sont assez diversifiés dans leurs dimensions et configurations (forme plutôt arrondie pour les anciennes places comme celles de Catalogne ou du Colonel-Fabien, au contraire allongée pour l’ancienne voie ferrée du bois de Charonne).

Forêt urbaine de Charonne
Forêt urbaine de Charonne, 29 novembre 2025.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Les compositions et structures des peuplements d’arbres et d’arbustes plantés apparaissent aussi assez variables, en fonction du contexte et des opportunités, mais avec toujours l’objectif d’adaptation aux conditions climatiques futures. L’intérêt de la prédominance d’essences régionales reste toutefois discutable dans ce contexte de changement climatique. La constitution de peuplements à forte diversité d’essences et structure hétérogène est un point fort de ces nouvelles forêts urbaines, qui doit permettre d’accroître leur résilience aux perturbations et aléas climatiques auxquels elles seront assujetties.

Ces plantations contribuent indubitablement, sur des surfaces certes modestes, à la végétalisation de la ville, ainsi qu’à l’augmentation de sa canopée et aux continuités écologiques. Il s’agit d’opérations pilotes, à fort impact médiatique et à coût relativement élevé, qui démontrent la faisabilité et l’intérêt paysager et environnemental de telles opérations de création ex nihilo de « forêts urbaines ». Il conviendra toutefois d’examiner leur évolution au cours des prochaines décennies.

Forêt urbaine de l’Hôtel de ville
Forêt urbaine du parvis de l’Hôtel-de-Ville, 27 novembre 2025.
Serge Muller, Fourni par l’auteur

Ces créations de forêts urbaines doivent nécessairement, comme prévu dans le « Plan arbre 2021-2026 » de la ville, s’inscrire en complémentarité et si possible en continuité avec d’autres types de plantations tels que des alignements d’arbres, des créations ou extensions de parcs et squares urbains, la densification des peuplements d’arbres dans les cimetières, les cours d’école, les places, les talus du périphérique et autres espaces ouverts. L’objectif doit être d’accroître encore sensiblement le recouvrement de la canopée dans la ville de Paris et la métropole du Grand Paris, afin de contribuer à mieux adapter ces territoires urbains aux conditions climatiques des décennies à venir.

The Conversation

Serge Muller est membre associé de l’Autorité environnementale de l’IGEDD (Inspection Générale de l’Environnement et du Développement Durable) en France et membre du Groupe sur l’urbanisme écologique (GrUE)

ref. Quel bilan pour les nouvelles « forêts urbaines » de la Ville de Paris ? – https://theconversation.com/quel-bilan-pour-les-nouvelles-forets-urbaines-de-la-ville-de-paris-272531

Le groupe de Visegrad face à la guerre en Iran : une unité de façade

Source: The Conversation – in French – By Florent Parmentier, Secrétaire général du CEVIPOF. Enseignant, Sciences Po

Les quatre années de guerre en Ukraine ont semblé épuiser les convergences et la complicité existant entre les quatre États du groupe de Visegrad (Hongrie, Pologne, Slovaquie et Tchéquie). La guerre en Iran sera-t-elle l’occasion de rassembler ce groupe ?


Alors que les États-Unis et Israël frappaient l’Iran le 28 février 2026, les quatre pays du groupe de Visegrad (V4) ont rapidement affiché des positions publiques similaires en surface, conjuguant condamnation de l’agression iranienne et soutien à Israël. Pourtant, l’analyse met en évidence des divergences profondes : leurs intérêts et leurs vulnérabilités, leurs cadres d’interprétation et leurs perceptions des menaces sont loin d’être identiques…

Un consensus de façade

Le groupe de Visegrad (ou V4) est une plate-forme de coopération régionale créée en 1991 par quatre États d’Europe centrale : la Pologne, la Hongrie, la République tchèque et la Slovaquie. Cette coopération est formalisée par des sommets réguliers des chefs de gouvernement, une coordination diplomatique, ainsi que par l’existence du Fonds international de Visegrad. Le groupe constitue ainsi un cadre institutionnel identifié de concertation politique au sein de l’Union européenne. Loin de n’être qu’un regroupement géographique (Europe centrale), il s’agit d’un espace de coordination politique revendiqué comme tel par les gouvernements concernés.

En quelques heures, Varsovie, Budapest, Prague et Bratislava ont toutes condamné les attaques de missiles et de drones iraniens contre Israël et les bases américaines dans la région, présentant l’Iran comme le principal facteur d’escalade. Ce front commun reflète une réalité géopolitique structurelle : les quatre capitales entretiennent depuis longtemps une relation étroite avec Israël et s’inscrivent dans le camp occidental face à ce qu’elles perçoivent comme un « arc révisionniste » allant de Moscou à Téhéran. Cette cohérence sur le Moyen-Orient n’est pas nouvelle : en 2003 déjà, elles avaient suivi Washington dans la guerre en Irak, malgré les conséquences catastrophiques qui allaient en découler, que ce soit en termes sécuritaires ou de crise humanitaire.

Mais sous ce vernis d’unité, les divergences sont plus notables qu’il n’y paraît. La Pologne lie explicitement la défense d’Israël à celle de l’Ukraine, réclamant des systèmes antimissiles pour les deux, quand bien même le risque d’un arbitrage défavorable à Kiev existe. Des retards de livraisons pourraient également concerner les Européens si les Américains jugent que reconstituer leurs stocks constitue leur priorité.

La position tchèque traditionnelle, majorité comme opposition, suit dans les grandes lignes la position polonaise, favorable à Israël.

La Hongrie de Viktor Orban soutient Israël dans les discours tout en maintenant des canaux diplomatiques actifs avec Téhéran, ce qui a notamment donné lieu à une invitation à intervenir dans une université à Budapest faite en 2024 à l’ancien président nationaliste-conservateur Mahmoud Ahmadinejad. En prévision des élections parlementaires d’avril 2026, Viktor Orban a relevé le niveau d’alerte terroriste du pays et renouvelé la pression sur l’Ukraine pour qu’elle autorise le transit du pétrole russe sur son territoire.

Quant au premier ministre slovaque Robert Fico, il a suivi Viktor Orban dans cette ligne visant à pousser les Ukrainiens à réparer l’oléoduc Droujba. Rappelons que Budapest comme Bratislava bénéficiant d’un régime d’exemption des sanctions relatives aux hydrocarbures russes.

Le « deux poids, deux mesures » du droit international

La comparaison avec la position de ces mêmes États sur l’Ukraine est révélatrice. Sur le front russo-ukrainien, les pays du V4 (à l’exception partielle de la Hongrie) ont recouru à un juridisme maximaliste : dénonciation d’une agression caractérisée et de la violation de l’article 2(4) de la Charte de l’ONU, appel à la mise en place d’un tribunal international. Sur le front Iran-Israël, en revanche, ce langage juridique s’efface au profit d’une lecture sécuritaire et stratégique (la légitime défense, la menace nucléaire, l’instabilité régionale) qui permet d’accepter des frappes dont la conformité au droit international est pourtant discutée par de nombreux juristes.

Dans l’ordre de l’analyse, il convient de distinguer trois plans : l’État, sujet du droit international ; le régime, forme d’organisation du pouvoir ; et le gouvernement, simple équipe dirigeante. Les pays du V4 tendent pourtant à confondre ces niveaux lorsqu’il s’agit de la Russie : dans ce cas précis, Poutine, le régime autoritaire et l’héritage impérial se confondent en une même réalité. À l’inverse, ils les dissocient volontiers dans le cas d’Israël, où la critique d’un gouvernement n’entame pas la latitude accordée à « l’État ».

Cette asymétrie ne relève pas d’une application rigoureuse des catégories juridiques, mais d’une lecture géopolitique du monde à géométrie variable, structurée par leurs affinités et leurs inquiétudes. Le risque, dès lors, est de voir se retourner contre eux un reproche désormais classique dans les relations internationales : celui du double standard occidental. Car, à mesure que ces distinctions fluctuantes entre État, régime et gouvernement deviennent lisibles, elles alimentent les critiques venues du Sud global, un ensemble dont l’unité est, certes, discutable, mais dont la sensibilité à l’incohérence normative est devenue un ressort politique majeur.

Des calculs stratégiques et économiques divergents

Inévitablement, l’imbrication avec le conflit ukrainien est centrale pour comprendre les calculs de chaque capitale, entre rejet de l’impérialisme russe et de soutien iranien à Moscou, faisant de Téhéran un maillon de la chaîne stratégique qui affaiblit l’Ukraine et menace la sécurité européenne.

Sur le plan stratégique, le commentateur polonais Marek Kutarba exprime le plus clairement les inquiétudes régionales dans un article paru dans le quotidien économique Rzeczpospolita : chaque missile Tomahawk ou JASSM utilisé contre l’Iran réduit d’autant les stocks américains disponibles pour l’Ukraine, et potentiellement pour la Pologne elle-même. Pour appuyer sa démonstration, il cite l’amiral Paparo, commandant du United States Indo-Pacific Command (Indo-PACOM), qui a reconnu publiquement que les transferts massifs d’armes vers l’Ukraine et Israël commençaient à peser sur les capacités disponibles pour le théâtre indo-pacifique.

Sur le plan économique, l’escalade au Moyen-Orient crée un choc asymétrique au sein du V4. Dans une situation tendue en matière d’approvisionnement, la Slovaquie, encore largement dépendante de l’oléoduc Droujba, est la plus exposée à une hausse durable du prix du pétrole, avec des risques d’inflation, d’augmentation des déficits publics et d’affaiblissement de la croissance. La Hongrie, malgré une dépendance similaire au brut russe (pour sa raffinerie MOL), tente de sécuriser des exemptions auprès de Bruxelles. La Tchéquie, davantage diversifiée depuis 2022, absorberait mieux le choc, même si son secteur automobile (Škoda) serait affecté. Cette asymétrie énergétique explique en partie les différences de posture diplomatique : là où la Pologne, moins dépendante des hydrocarbures russes et mieux intégrée aux réseaux atlantistes, peut se permettre un soutien ferme aux frappes, la Slovaquie et la Hongrie ont des raisons structurelles d’appeler à la désescalade.

L’opération contre l’Iran révèle moins un groupe de Visegrad uni qu’une alliance de circonstance sur un discours minimal (condamnation de l’Iran), dissimulant des fractures sur les cadres d’analyse, les intérêts économiques et le rapport au droit international. Varsovie joue la carte atlantiste totale ; Prague assume un alignement stratégique tout en ménageant les formes ; Budapest et Bratislava jouent sur plusieurs tableaux. Ces postures seront déterminantes dans les semaines à venir, à mesure que les conséquences humanitaires, économiques et militaires de la campagne contre l’Iran se préciseront.

The Conversation

Florent Parmentier ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le groupe de Visegrad face à la guerre en Iran : une unité de façade – https://theconversation.com/le-groupe-de-visegrad-face-a-la-guerre-en-iran-une-unite-de-facade-277315

Sophie Oluwole, the trailblazing Nigerian woman who redefined philosophy

Source: The Conversation – Africa – By Christophe Premat, Professor, Canadian and Cultural Studies, Stockholm University

Sophie Oluwole (1935-2018) was a Nigerian scholar and the first woman to earn a PhD in philosophy in her country. She not only placed Nigeria’s rich Yoruba philosophical tradition on the intellectual map, she also helped redefine African philosophy, a field dominated by men.

As a scholar of cultural studies with a focus on francophone and west Africa, I recently co-authored, in French, a book called African Intellectual Sensitivities: From Western Discourse to African Voices (1988-2022). One of its chapters is devoted to Oluwole and African women intellectuals.

She did much more than break gender barriers. By placing Nigeria’s Yoruba thought in dialogue with the famed western philosophers like Socrates, she challenged the assumption that African philosophy was merely folklore. To her it was a rigorous intellectual tradition.

Who gets to think?

For centuries, western philosophy presented itself as the universal measure of reason. Beginning with German philosopher Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), influential strands of western philosophy described Africa as “outside history”.

The continent was said to lack philosophy because it lacked a written tradition comparable to ancient Greece’s. Rational thought, many argued, needed text.

It was against this assumption that Oluwole built her work. She did not simply ask for African thinkers to be added to reading lists. She questioned the criteria used to define philosophy. In the process, she challenged a long-standing intellectual hierarchy.

A philosopher between worlds

Born in 1935 in what is today Ondo State, Sophie Bosede Olayemi Oluwole came of age during the final decades of British rule and the intense debates that would culminate in independence in 1960.

Like many girls of her generation, she initially trained as a teacher. But her intellectual curiosity pushed her further. She enrolled to study philosophy at the University of Ibadan, then the country’s premier university. It was an unusual choice for a Nigerian woman in the 1960s. She earned her PhD there in 1984.

Pursuing a doctoral degree took persistence in an academic culture overwhelmingly dominated by men. Her path reflects both the new educational opportunities after independence and the structural barriers women still faced in higher education.

Her intellectual career unfolded from the 1970s through the early 2000s, while Nigerian universities were wrestling with their post-independence identity. After 1960, several institutions sought to Africanise curricula and leadership. Yet philosophy departments often remained anchored in European traditions.

Oluwole herself was Yoruba, one of the largest ethnic and language groups in west Africa. The Yoruba were concentrated mainly in south-western Nigeria but also present in Benin and Togo.

Yoruba thinking is structured around a cosmology linking the visible and invisible worlds, ancestors and descendants, individual destiny and communal responsibility. Knowledge is not separated from ethics or spirituality; wisdom is understood as practical guidance for living well within a web of relationships.

She focused on the corpus of Ifá, a vast body of oral literature linked to ethics, cosmology and reflection on human destiny. At its centre stands Òrúnmìlà, a figure associated with wisdom and knowledge.

For Oluwole, Òrúnmìlà was not just a religious figure. He functioned as a philosopher – a teacher of critical inquiry and moral reasoning whose insights were preserved through disciplined oral storytelling.

She drew comparisons between him and the Greek philosopher Socrates. Socrates left no written work of his own. His ideas were transmitted through dialogue and memory. Why, then, should the spoken word disqualify an African thinker from being recognised as philosophical?

The problem, she insisted, was not Africa’s lack of philosophy. It was the narrow definition of philosophy inherited from Europe – one that privileged written texts and dismissed oral traditions as pre-philosophical. By questioning that definition, Oluwole was not only defending Yoruba thought. She was expanding philosophy itself.

The politics of the spoken

At the centre of Oluwole’s work was a simple but disruptive question: must philosophy be written to exist? In her book Philosophy and Oral Tradition (1997), she argued that African oral texts – including myths, proverbs and Ifá verses – contain structured reasoning and critical reflection, and therefore meet the criteria of philosophical thought. Texts are preserved, cited and institutionalised.

She exposed the colonial logic behind this hierarchy. During the 1800s and early 1900s, European scholars often portrayed Africa as a continent of myth rather than reason.

The absence of classical written texts was interpreted as intellectual absence. But storytelling does not prevent intellectual reasoning. Writing does not automatically produce critical thought. By analysing Ifá verses, Oluwole showed that they contain ethical reasoning, reflection on causality (cause and effect) and debate about human responsibility.

Her work entered into dialogue with broader debates in African philosophy. Thinkers like Benin’s Paulin Hountondji criticised the idea that African philosophy was only a collective worldview. They argued for critical and argumentative traditions. Oluwole demonstrated that such critical reasoning could also be embedded in oral forms.

A trailblazing woman

Oluwole’s work cannot be separated from her position as a woman. Philosophy remains one of the most male-dominated disciplines worldwide.

But Oluwole faced a double challenge. She was a woman in philosophy. She was also an African philosopher confronting Eurocentric standards.

She would become an increasingly public figure, making many TV appearances and speaking engagements, always spurring debate.

Why she matters today

The questions Sophie Oluwole raised remain pressing.

As calls to decolonise knowledge grow, universities around the world are rethinking what they teach. Yet change often focuses on adding authors to the syllabus. The deeper issue concerns the criteria used to define knowledge.

Oluwole’s work invites a more structural reflection. If philosophy is defined too narrowly, inclusion will remain limited. The definition of philosophy itself must be examined.




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Her argument also speaks beyond Africa. Many indigenous knowledge systems continue to be marginalised because they are transmitted orally or embedded in ritual and narrative. They are treated as cultural heritage rather than intellectual production.

By defending the philosophical depth of Yoruba thought, Oluwole challenged this hierarchy. She showed that philosophy is not the property of one civilisation. It is a human practice shaped by different media and histories.

The Conversation

Christophe Premat is a professor in Francophone cultural studies at the Department of Romance and Classical Studies at Stockholm University. He co-authored in 2025, with Buata B. Malela, the book Sensibilités intellectuelles africaines (Éditions Hermann).

ref. Sophie Oluwole, the trailblazing Nigerian woman who redefined philosophy – https://theconversation.com/sophie-oluwole-the-trailblazing-nigerian-woman-who-redefined-philosophy-277382