La selección: 90 aniversario de la guerra civil española

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lola Delgado, Editora de Política y Sociedad, The Conversation

Soldado con ametralladora durante la guerra civil española. Everett Collection/Shutterstock

“Paz, piedad y perdón”. Hay quienes conocen este como “el discurso de las tres pes”. Fue el último de Manuel Azaña, pronunciado en el Ayuntamiento de Barcelona en el segundo aniversario del golpe de Estado que sufrió la II República española, allá por el 18 de julio de 1938. Resulta curioso, pero su llamamiento de aquel día ha sobrevivido al paso del tiempo.

Noventa años después del golpe de Estado que desencadenó el conflicto, aquellas tres palabras siguen resonando como el mejor antídoto frente al odio que devastó España. Azaña las pronunció desde el corazón, el mismo que le impulsó a escribir su carta de renuncia a la presidencia que dirigió al entonces presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, el 27 de febrero de 1939 en Collonges-sous Salève, en la frontera francesa con Suiza. Merece la pena detenerse unos minutos en este artículo para conocer la historia que hay detrás de su hallazgo y conservación.

La guerra dejó cientos de miles de muertos, millones de vidas marcadas para siempre y un legado de dolor cuyas consecuencias, en muchos casos, aún perduran.

Pero, nueve décadas después, aquella contienda sigue planteando preguntas que van mucho más allá de la historia militar o de los grandes acontecimientos políticos. La investigación actual dirige cada vez más la mirada hacia las personas: cómo vivieron aquel conflicto, qué consecuencias dejó en quienes lo sufrieron y de qué manera sus efectos continúan proyectándose sobre las generaciones posteriores.

Una de las líneas de trabajo que más interés ha despertado en los últimos años es el estudio del trauma psicológico. Durante décadas, las secuelas emocionales de la guerra apenas ocuparon espacio en el debate público. Sin embargo, distintos equipos de investigación tratan ahora de comprender cómo el miedo, la violencia, la represión o el exilio pudieron condicionar la salud mental de quienes los padecieron e incluso influir en sus descendientes. En este artículo se habla de un proyecto que pretende sacar a la luz las secuelas que todavía perviven en familiares de segunda a cuarta generación de víctimas del franquismo.

El silencio impuesto durante años, unido a la dificultad para elaborar el duelo, hace pensar que muchas de esas heridas permanecieron ocultas durante décadas.

Frente a la imagen de verdugos movidos únicamente por el fanatismo, algunos estudios como el que nos detalla Francisco Jorge Leira Castiñeira, de la Universidad Carlos III, analizan cómo miles de hombres sin experiencia militar fueron incorporados por la fuerza a los ejércitos y terminaron participando en episodios de enorme brutalidad. Comprender los mecanismos psicológicos, sociales y políticos que transforman a ciudadanos corrientes en perpetradores resulta esencial no solo para interpretar el pasado, sino también para prevenir que procesos similares vuelvan a repetirse.

Otra historia que nos sigue sobrecogiendo en este 90 aniversario es la de los llamados “niños de la guerra”. Miles de menores fueron evacuados al extranjero para escapar de los bombardeos y muchos nunca regresaron a España, como los 456 hijos de republicanos denominados “niños de Morelia” (México). O los casi 3 000 menores españoles trasladados a la Unión Soviética entre 1937 y 1938.

La experiencia de los niños de la guerra marcó profundamente sus vidas y también la literatura que muchos escribieron años después, tal y como escribe la investigadora Maravillas Moreno Amor, de la Universidad de Murcia. Sus recuerdos constituyen hoy un valioso testimonio sobre el desarraigo, la pérdida de la infancia y la construcción de una identidad entre dos países.

“España que perdimos, no nos pierdas”, dice uno de los versos más memorables del poema Entre España y México (1939), escrito por el poeta alcarreño Pedro Garfias durante el exilio republicano. Esa frase se repitió durante años por todos aquellos que tuvieron que dejar su tierra huyendo de la represión franquista.

Los historiadores siguen ampliando las fronteras del conocimiento sobre la Guerra Civil. El acceso a nuevos archivos, la digitalización masiva de documentos, las técnicas de análisis de grandes bases de datos o la incorporación de nuevas disciplinas están permitiendo formular preguntas diferentes a las de hace solo unas décadas. La investigación ya no se limita a reconstruir qué ocurrió, sino que intenta comprender cómo afectó a la vida cotidiana, a las emociones y a la memoria colectiva.

Todo ello sin olvidar que la violencia no terminó con el final de la guerra. La dictadura franquista desarrolló un amplio sistema represivo –como nos cuenta el investigador Cristian Sánchez Benítez, de la Universidad de Jaén– que combinó ejecuciones, encarcelamientos, trabajos forzados, depuraciones profesionales, exilio y control social.

Aquella represión buscaba castigar a los vencidos, pero también moldear el comportamiento de toda la sociedad mediante el miedo.

Noventa años después, la historia sigue recordándonos que ninguna investigación sobre la Guerra Civil encontrará una conclusión más necesaria que aquellas tres palabras de Manuel Azaña: paz, piedad y perdón.

The Conversation

ref. La selección: 90 aniversario de la guerra civil española – https://theconversation.com/la-seleccion-90-aniversario-de-la-guerra-civil-espanola-288173

El fósil ‘perdido’ de una nueva especie de reptil revela pistas sobre los antepasados de los dinosaurios y los cocodrilos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mauricio Garcia, Doutorando no Programa de Pós-Graduação em Biodiversidade Animal , Universidade Federal de Santa Maria (UFSM)

Mucho antes de que los dinosaurios dominaran los continentes y de que aparecieran los cocodrilos modernos, sus antepasados ya atravesaban una etapa decisiva en su trayectoria evolutiva. Fue en ese mundo antiguo, poco después de la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra, donde vivió una nueva especie de reptil fósil descubierta en el estado brasileño de Río Grande del Sur.

Bautizada como Silescelida acristata, la especie vivió hace unos 240 millones de años, durante el período Triásico Medio. El fósil fue hallado en Dona Francisca, en la región central de Río Grande del Sur, en rocas que forman parte del Geoparque Quarta Colônia de la UNESCO.

El hallazgo ayuda a llenar una importante laguna sobre la evolución de los arcosauriformes, un grupo de reptiles del que surgieron los arcosaurios. Los arcosaurios son el linaje que abarca dos de los grupos más conocidos de vertebrados terrestres: los cocodrilos y los dinosaurios, incluidas las aves.

El estudio fue llevado a cabo por investigadores del Centro de Apoyo a la Investigación Paleontológica de la Cuarta Colonia de la Universidad Federal de Santa María en colaboración con investigadores de la Universidad Federal de Río Grande del Sur y de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, y se ha publicado en la revista científica Scientific Reports.

Un animal pequeño en un mundo en reconstrucción

En la época en que Silescelida acristata vivió, los ecosistemas terrestres aún se estaban recuperando de la extinción del Pérmico-Triásico, ocurrida hace unos 252 millones de años. Este suceso acabó con gran parte de la vida del planeta y dio paso a la diversificación de nuevos grupos de animales.

Fue en este contexto de recuperación ecológica cuando diferentes linajes de reptiles comenzaron a desempeñar nuevos papeles en los entornos terrestres. Entre ellos se encontraban los arcosauriformes, que experimentaron una gran diversificación durante el Triásico. Silescelida acristata era un animal relativamente pequeño, de cuerpo esbelto y locomoción cuadrúpeda. Su tamaño puede compararse al de un caimán pequeño.

Aunque no era ni un dinosaurio ni un cocodrilo, pertenecía a un linaje cercano a las formas que precedieron al origen de estos grupos. Su dieta probablemente incluía animales más pequeños, lo que sugiere que desempeñaba el papel de pequeño depredador en los ecosistemas del Triásico del sur de Brasil.

¿Por qué es importante este fósil?

El fósil conserva principalmente partes de las extremidades. A primera vista, este tipo de material puede parecer limitado, pero contiene información importante sobre la locomoción y el parentesco evolutivo del animal.

Una de las características más relevantes de Silescelida acristata se encuentra en su fémur, el hueso del muslo. Al igual que algunos de sus parientes cercanos, tenía las patas en una posición semierguida, situadas más por debajo del cuerpo que hacia los lados.

Este cambio permitía una locomoción más eficiente, reduciendo el arrastre del cuerpo contra el suelo. En términos evolutivos, este tipo de transformación está relacionada con el conjunto de cambios anatómicos que, más tarde, resultarían fundamentales para el éxito de los arcosaurios.

En otras palabras, el nuevo fósil ayuda a comprender una fase anterior al auge de los dinosaurios y los cocodrilos, cuando sus parientes cercanos aún estaban experimentando con diferentes formas corporales, posturas y modos de locomoción.

Parentesco poco común

Los análisis filogenéticos indican que Silescelida acristata podría estar emparentado con los Euparkeriidae, un grupo poco común de arcosauriformes que la ciencia aún no conoce bien.

Hasta ahora, los fósiles asociados a este grupo se conocían principalmente en África, Asia y Europa. La presencia de una forma emparentada con los Euparkeriidae en Sudamérica amplía significativamente la distribución geográfica conocida de estos animales.

Esto sugiere que estos reptiles estaban más extendidos por el mundo durante el Triásico de lo que indicaba el registro fósil. Además, refuerza la importancia de Sudamérica para el estudio del origen y la diversificación de los grandes grupos de vertebrados terrestres.

El “redescubrimiento” de un fósil olvidado

El descubrimiento de Silescelida acristata también tiene una historia poco común. Parte del fósil, precisamente la porción que conservaba información esencial sobre su procedencia, se perdió accidentalmente durante más de dos décadas.

No fue hasta 2022, durante una visita técnica a la colección científica de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande del Sur, cuando los investigadores localizaron el fragmento desaparecido. Este redescubrimiento permitió confirmar el origen del espécimen y llevar a cabo su descripción formal como una nueva especie.

El propio nombre del animal hace referencia a esta historia. Silescelida combina palabras asociadas al “silencio” y a la “pierna”. El “silencio” alude al largo período durante el cual parte del fósil permaneció olvidado, mientras que “pierna” se refiere al tipo de material conservado, compuesto principalmente por huesos de las extremidades.

Por su parte, el nombre acristata significa “sin cresta”. Se eligió porque el fémur de este animal carece de una cresta o protuberancia ósea elevada, conocida como trocánter, donde se uniría parte de la musculatura de la cola. Esta ausencia diferencia a Silescelida acristata de casi todos sus parientes cercanos.

¿Qué cambia este hallazgo?

La presencia de Silescelida acristata en el Triásico Medio de Brasil demuestra que la historia evolutiva de los arcosauriformes fue más amplia y compleja de lo que se imaginaba. El fósil indica que también existían en Sudamérica linajes cercanos a los Euparkeriidae, lo que amplía el papel del continente en la diversificación inicial de los parientes de los dinosaurios y los cocodrilos.

Además, el hallazgo consolida a Río Grande del Sur como una de las regiones más importantes del mundo para el estudio de la fauna del Triásico. Las rocas de la región conservan fósiles de diferentes etapas de la evolución de los vertebrados terrestres, incluidos algunos de los dinosaurios más antiguos que se conocen y grandes depredadores que vivieron antes de la Era de los Dinosaurios.

Cada nuevo fósil hallado en este contexto ayuda a reconstruir cómo se reorganizaron los ecosistemas terrestres tras la extinción del Pérmico-Triásico y cómo surgieron los grupos que más tarde dominarían los continentes.

Pequeños huesos, grandes historias

Los fósiles incompletos suelen considerarse menos informativos que los esqueletos casi completos. Sin embargo, es importante recordar que la gran mayoría de los fósiles hallados durante las excavaciones son fragmentarios. Descubrimientos como el de Silescelida acristata demuestran que incluso partes aisladas del esqueleto pueden revelar información fundamental sobre la evolución.

En este caso, los huesos de las extremidades permitieron identificar una nueva especie, deducir aspectos de su locomoción, investigar sus relaciones filogenéticas y ampliar la distribución conocida de un grupo poco común de reptiles del Triásico.

Más allá de describir un nuevo animal, el estudio muestra cómo la paleontología brasileña sigue contribuyendo a comprender capítulos fundamentales de la historia de la vida en la Tierra. En las rocas de Río Grande del Sur, los fósiles de hace 240 millones de años aún guardan pistas sobre el origen de los grupos de animales que transformarían los ecosistemas terrestres para siempre.

The Conversation

Mauricio Garcia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Mercados de predicción, ¿juegos de azar o inteligencia colectiva?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco J. Jariego, Independent Researcher. Professor of Innovation & Futures Studies, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Publicidad de la plataforma Kalshi promocionando su servicio de apuestas sobre las elecciones a la alcaldía de Nueva York en 2025.
Rblfmr/Shutterstock

Un mercado de predicción es un mecanismo en el que los participantes negocian contratos cuyo valor depende del resultado de “un evento futuro, incierto, pero definido con precisión”.

Aunque el acontecimiento y su impacto no se puedan predecir con absoluta certeza, la clave está en describir con precisión el contrato (qué debe pasar para que se cumpla o no). Así, el precio en cada momento es la mejor estimación del colectivo sobre la probabilidad de que ese evento ocurra: los mercados revelan y agregan información privada dispersa entre numerosos agentes.

El pasado 26 de mayo de 2026, el Ministerio de Consumo de España ordenó el bloqueo cautelar de las plataformas Kalshi y Polymarket y les abrió un expediente sancionador por operar sin licencia de juego. Para el Gobierno español, los mercados de predicción son, a efectos legales, juegos de azar.

El punto de inflexión

Hace cinco años, los mercados de predicción todavía eran, sobre todo, un experimento académico. En 2024, el ciclo electoral estadounidense los hizo despegar. Kalshi, fundado en 2018, obtuvo el reconocimiento de la CFTC para operar como mercado regulado en los 50 estados y se integró con plataformas de finanzas (fintech) como Robinhood y Coinbase. Polymarket, creado en 2020 sobre blockchain, creció rápidamente en volumen de transacciones y fue citado como referencia informativa por medios internacionales de primer nivel. Los mercados de predicción llegaban así al público generalista.

El debate ha sido intenso: desde análisis en los grandes medios y artículos de opinión, hasta artículos académicos que los describen como una amenaza para la salud pública, la heterogeneidad de las fuentes e intensidad de la discusión son indicadores precisos del interés que genera el sector.

Ejemplos de mercados de predicción, presentes y pasados
Ejemplos de mercados de predicción.
Francisco J. Jariego con información de Wikipedia, CC BY-SA

¿Por qué son tan controvertidos?

La evidencia sobre su capacidad predictiva es sólida: en múltiples situaciones, los mercados de predicción superan a las encuestas y a los paneles de expertos. Su mecanismo de agregación de información dispersa amplía el espectro de opinión disponible y, por tanto, de inteligencia colectiva.

Las objeciones más enconadas son tres:

  • Su equiparación con los juegos de azar.

  • La manipulación por participantes que dispongan de información privilegiada.

  • Las reservas éticas sobre la monetización de eventos negativos.

Las tres han sido ampliamente estudiadas y debatidas.

Si nos atenemos a la definición del BOE de los juegos de azar vemos que todos esos elementos concurren con facilidad en los mercados de predicción:

“Toda actividad en la que se arriesgan cantidades de dinero u objetos económicamente evaluables sobre resultados futuros e inciertos, dependientes en alguna medida del azar, y que permiten su transferencia entre los participantes, con independencia de que predomine la destreza de los jugadores o el azar”.

Aunque el operador de teleprompter de la Casa Blanca acaba de ser acusado de utilizar información privilegiada sobre los contenidos de los discursos del presidente estadounidense, la posible manipulación de los mercados de predicción es difícilmente sostenible en el tiempo: cualquier intento de distorsionar el precio crea oportunidades de arbitraje que los participantes con información real aprovechan.

La presencia de especuladores, paradójicamente, incrementa la liquidez. No es una propiedad exclusiva de estos mercados: ocurre en cualquier otro, desde la renta variable hasta los mercados de opciones y futuros. Los manipuladores atraen a participantes informados dispuestos a explotar las ineficiencias que crean, mejorando en ocasiones la precisión del mercado.

Y respecto a la ética de las apuestas sobre eventos negativos, esta cuestión tiene una respuesta que seguramente no agrade a muchos: la información sobre eventos negativos es valiosa para quienes deben prevenirlos, pero suprimirla no elimina el riesgo, solo la capacidad de estimarlo.

Miedo al futuro

Los medios de comunicación pueden verse especialmente afectados por la agilidad e inmediatez de los mercados de predicción: Polymarket y Kalshi ofrecen información en tiempo real en redes sociales, y plataformas como Substack permiten integrar predicciones directamente en sus artículos.

Estas plataformas operan en un espacio regulatorio ambiguo que ninguna jurisdicción ha resuelto satisfactoriamente. En Estados Unidos, por ejemplo, más de la mitad de los estados restringen las apuestas sobre resultados electorales. El problema no es la regulación, sino el marco conceptual: equiparar un mercado de agregación de información con una máquina tragaperras es un error de categoría. En lugar de bloquear el acceso a los mercados de predicción, vale más establecer las condiciones para que operen legalmente. La función de la regulación debe ser habilitar y encauzar nuevas posibilidades, no limitarlas.

La verdadera razón del rechazo subyace en dos capas más profundas:

  • La estratégica. Como formuló Maquiavelo en El príncipe, nada es más difícil que introducir un nuevo orden de cosas: el innovador tiene en contra a todos los que se benefician del antiguo orden.

  • La sociológica. El estadounidense Robert K. Merton describió cómo anticiparse a los hechos puede influir en el comportamiento de los involucrados y provocar que lo que se predice finalmente ocurra. Si un mercado asigna alta probabilidad a un evento, ¿acelera su llegada? Aunque el argumento es real, opera en ambas direcciones: la misma dinámica que puede precipitar un resultado negativo puede también movilizar la respuesta que lo evita, o decantar uno deseable. Que el conocimiento anticipado del futuro tenga consecuencias no es un defecto del mecanismo, es precisamente su valor.

La batalla no ha hecho más que comenzar

La valoración de Kalshi supera los 40 000 millones de dólares y la de Polymarket está en torno a los 15 000 millones de dólares respectivamente. Y Mark Zuckerberg acaba de anunciar que Meta pone la mirada en los mercados de predicción.

No es la primera vez que experimenta con ellos: ya lo hizo con Forecast, en 2020, durante los primeros días de la pandemia. La nueva apuesta es una aplicación llamada internamente Arena. Zuckerberg no quiere perderse esta nueva oportunidad de negocio que abren Kalshi y Polymarket.

The Conversation

Francisco J. Jariego no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Se puede enseñar a oscuras? Una propuesta sorprendente para mejorar la concentración infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Bravo-Fuentes, Profesora ayudante doctora del área de Didáctica de la Expresión Musical, Universidad de Málaga

Un grupo de escolares trabajan en un mural con pintura fluorescente y luz negra. Paloma Bravo Fuentes.

En muchas aulas con niños de 3, 4 o 5 años pedir silencio no basta. A esa edad, la atención todavía depende mucho del cuerpo, de la emoción y del entorno. Un espacio saturado de estímulos, con conversaciones cruzadas, objetos que compiten por la mirada y una tarea poco significativa, puede empujar al grupo hacia la dispersión. Por eso la propuesta educativa que explicamos a continuación no empieza con una orden, sino con una transformación del ambiente.

La luz negra es un tipo de iluminación, como una bombilla, un foco o una tira LED, que emite luz ultravioleta. Combinada con materiales fluorescentes y música de fondo, logra crear una interrupción positiva de la rutina. El aula deja de ser el escenario habitual y se convierte en un espacio novedoso. La mirada se dirige hacia lo que brilla, el fondo se oscurece y la actividad artística se vuelve el centro de la experiencia.

No se trata de hacer magia, sino de reorganizar el ambiente sensorial: menos ruido visual, más contraste y música bien elegida. Esa combinación puede favorecer la calma, la atención y la cooperación en los más pequeños.

Cuando apagamos la luz, encendemos la atención

La luz negra cambia de forma muy clara la manera en que los niños perciben el aula. Al apagar la iluminación habitual, muchos estímulos visuales cotidianos (carteles, mochilas, juguetes, muebles o movimientos alrededor) pierden protagonismo. En cambio, los colores fluorescentes destacan con intensidad sobre el fondo oscuro. El resultado es un entorno más simple y focalizado: la mirada se dirige de manera natural hacia aquello que brilla.

Y es que la luz que entra por los ojos no solo sirve para “ver”. La retina también envía información a zonas del cerebro relacionadas con el estado de alerta, los ritmos biológicos y la regulación del nivel de activación.




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Esto ocurre porque la retina no solo capta imágenes: también cuenta con unas células especiales que detectan cuánta luz hay en el ambiente. Esa información viaja hasta distintas zonas del cerebro y contribuye a regular nuestro nivel de alerta, el sueño y otros ritmos del organismo.

No es que la radiación ultravioleta estimule directamente el cerebro infantil, sino que la combinación de penumbra, contraste y fluorescencia reorganiza la atención. Reduce el ruido visual, concentra la mirada y convierte la actividad artística en el foco principal de la experiencia.

Menos estímulos compitiendo por la mirada

Algunas investigaciones sobre la capacidad de atención en el aula han mostrado que los elementos visuales del espacio pueden atraer la mirada y competir con la actividad de aprendizaje. No significa que la clase deba estar vacía, sino que el exceso de información puede dificultar el foco, especialmente en edades tempranas o en alumnado con necesidades de apoyo.

La luz negra modifica esa condición visual. Al apagar la iluminación general, lo fluorescente se vuelve el centro de la experiencia. Desde el punto de vista pedagógico, esto ayuda a convertir una tarea abierta en una tarea más delimitada: cada estudiante no tiene que elegir entre muchos estímulos, sino entrar en una escena visual clara.

Los dibujos cobran vida bajo la luz negra, despertando la sorpresa y la ilusión de los niños y niñas.
Paloma Sánchez Bravo.

La música que organiza el ambiente

La luz negra transforma lo que se ve en el aula, pero la música ayuda a transformar cómo se habita ese espacio. No actúa como un simple acompañamiento, sino como parte del ambiente sensorial que sostiene la experiencia. Una música suave, estable y bien elegida (pues un volumen alto puede aumentar la excitación en lugar de regularla y algunas letras distraer o condicionar demasiado la actividad) puede marcar un ritmo común, reducir la sensación de ruido, acompañar el movimiento y favorecer que niñas y niños entren poco a poco en una disposición más calmada y atenta.




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En educación infantil, la música tiene un valor especial porque conecta cuerpo, emoción y acción. El alumnado no solo escucha: se mueve, pinta, espera, imita, recuerda y comparte dentro de una misma atmósfera. Junto con la penumbra, el contraste visual y los materiales fluorescentes, la música potencia la sensación de inmersión y convierte la actividad artística en una experiencia más envolvente.

Diversos estudios sobre desarrollo emocional en la etapa preescolar subrayan su papel para acompañar la expresión emocional, la autorregulación y la participación infantil.

Un ejemplo de aula: de la disrupción al mural compartido

Recientemente pusimos en marcha esta alternativa pedagógica en un aula con niños y niñas de 5 años. El grupo acumulaba interrupciones, comportamientos disruptivos y dificultades para respetar turnos o mantener tareas cooperativas. La propuesta fue sencilla: apagar la luz, encender lámparas de luz negra, colocar papel continuo negro en el suelo, ofrecer pinturas fluorescentes y escuchar una selección musical de canciones elegidas por el propio alumnado.

La consigna también fue simple: pintar lo que la música les hiciera sentir o recordar. Durante la sesión se observó una bajada del ruido de fondo, una mayor atención sostenida, préstamo espontáneo de materiales y comentarios positivos entre iguales. En el cierre, cada estudiante mostró su parte del mural y explicó qué había sentido o recordado. Según la docente, en los días posteriores hubo menos conflictos y una mejor disposición al trabajo cooperativo.

Lo que nos enseña esta experiencia

La luz negra y la música no sustituyen a una buena gestión de aula ni resuelven por sí solas los problemas de convivencia. Tampoco convierten automáticamente una actividad en una experiencia educativa significativa. Su efecto depende de cómo se diseñe la propuesta, de la intención docente y de la manera en que se acompañe al grupo.

Lo que sí nos recuerdan es que la concentración infantil no depende únicamente de la voluntad del estudiante. Depende también de cómo organizamos el espacio, la luz, el sonido, la tarea y la relación con los demás.

Apagar la luz para encender colores fluorescentes puede parecer un gesto pequeño. Sin embargo, usado con criterio, permite algo muy valioso en educación: detener la inercia del conflicto y abrir una escena nueva en la que mirar, escuchar, crear y cooperar resulte un poco más fácil.

The Conversation

Paloma Bravo-Fuentes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Se puede enseñar a oscuras? Una propuesta sorprendente para mejorar la concentración infantil – https://theconversation.com/se-puede-ensenar-a-oscuras-una-propuesta-sorprendente-para-mejorar-la-concentracion-infantil-285113

¿Por qué cuando estamos junto al mar nos apetece comer cosas saladas?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

Davizro Photography/Shutterstock

Hay escenas que parecen formar parte de una memoria compartida: una mesa frente al mar y una bebida fría acompañada de aceitunas, patatas, frutos secos, sardinas, tortilla o una ración de calamares. A veces ni siquiera tenemos mucha hambre, pero el ambiente parece empujarnos hacia lo salado. ¿Es solo costumbre? ¿Responde a una necesidad del organismo? ¿O el mar despierta de algún modo el apetito por la sal?

El cuerpo también habla: sudor, sodio y sed

El primer sospechoso es el sudor. En la playa caminamos, nadamos, jugamos, tomamos el sol y, aunque la brisa lo disimule, perdemos agua y electrolitos. Entre ellos se encuentra el sodio, esencial para mantener el equilibrio de líquidos, transmitir impulsos nerviosos y permitir el funcionamiento muscular.

Cuando el organismo detecta una pérdida importante de ese nutriente, puede activar mecanismos que favorecen la búsqueda de sal. Esto no significa que cada antojo de patatas fritas sea una señal urgente del cuerpo. La mayoría de las personas no llega a la playa con una deficiencia real de sodio y, de hecho, en las sociedades occidentales solemos consumir más sal de la recomendada. Sin embargo, el calor, el ejercicio, la sudoración abundante, la exposición prolongada al sol o el consumo de alcohol pueden aumentar la sensación de que algo salado “entra mejor”.

El cuerpo no responde a la sal únicamente como nutriente, sino también como una experiencia sensorial cuyo atractivo cambia según el estado fisiológico. La apetencia surge así de la interacción entre necesidad, aprendizaje, placer y ambiente.

También interviene la sed. Los alimentos salados estimulan el deseo de beber, y junto al mar solemos tener bebidas frías a mano. La combinación entre sal, frescor y calor ambiental resulta atractiva: aceitunas y cerveza, patatas y refresco, frutos secos y agua con gas, pescado frito y limón… El placer reside en la secuencia completa: calor, sal, bebida fría, descanso y conversación.

El mar como escenario del apetito

La fisiología, sin embargo, no lo explica todo. Si fuera solo una cuestión de sudor, al salir de una sauna nos apetecerían los mismos alimentos que en un chiringuito, y no siempre ocurre. Comemos con el cuerpo, pero también con la memoria. El cerebro aprende asociaciones: el cine está vinculado a las palomitas; un cumpleaños, a la tarta; la Navidad, a los dulces; y la playa, al aperitivo. Las señales ambientales pueden influir en qué comemos y en qué cantidad, incluso antes de que aparezca el hambre fisiológica.

El mar concentra muchas de esas señales. Huele a sal, algas, protector solar, pescado, humo de cocina y verano. Suena a olas, conversaciones y vajilla de terraza. Todo el conjunto funciona como un “menú invisible” que el cerebro reconoce sin necesidad de leerlo.




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Además, muchos alimentos costeros son salados por razones históricas. Durante siglos, la sal fue esencial para conservar pescados antes de la refrigeración. De ahí nacieron preparaciones como las anchoas, la mojama, el bacalao, las huevas o numerosos pescados curados. En las regiones marítimas, la sal no representa solo un sabor: forma parte de la conservación, el comercio, la gastronomía y el paisaje.

Por eso, el deseo de comer algo salado junto al mar también puede entenderse como una respuesta aprendida. No buscamos sal únicamente porque el cuerpo pueda necesitarla, sino porque hemos aprendido que forma parte del ritual de estar en la costa.

Una experiencia multisensorial

Además, el sabor no nace solo en la lengua. También intervienen el olfato, la vista, el sonido, la textura, la temperatura, el entorno y las expectativas . La investigación sobre gastrofísica muestra que el ambiente puede modificar la experiencia de comer. Un alimento puede parecernos más fresco, intenso o agradable según las señales que lo acompañan.

Comer junto al mar no es igual que degustar el mismo plato en una habitación cerrada. Las olas, la brisa, el olor salino y la temperatura cambian la escena. Quizá no aumenten literalmente la cantidad de sal, pero pueden hacer que el cerebro interprete como más apropiados o placenteros los sabores marinos.

Una anchoa, una ostra o un pescado frito parecen encajar con el paisaje. Cuando un alimento resulta coherente con el contexto, suele disfrutarse más. El cerebro no evalúa el sabor de forma aislada, sino dentro de una escena completa. Por eso un aperitivo sencillo puede parecer extraordinario frente al mar y menos memorable en casa.

Disfrutar sin abusar

Conviene, no obstante, no romantizar la sal. Que el cuerpo pueda desear alimentos que la contengan durante un día caluroso no significa que necesitemos consumirlos sin límite. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos tomen menos de cinco gramos de sal al día. Aperitivos, conservas, snacks, salazones y frituras pueden aportar cantidades elevadas en poco volumen.

Entender el antojo no equivale a justificar una barra libre. Podemos disfrutar del sabor intenso sin depender solo de productos ultraprocesados. Algunas alternativas son pescados y mariscos frescos, aceitunas en cantidades moderadas, frutos secos con poca sal, gazpacho, ensaladas, encurtidos –controlando la cantidad– y preparaciones con limón, vinagre, hierbas o especias.

Cuando estamos en la playa y nos apetece algo salado, probablemente no existe una sola causa. Habla el sudor, el sodio y la sed, pero también el olor del mar, la memoria de otros veranos y una cultura gastronómica construida durante siglos alrededor de la sal. Ese deseo no es únicamente biología ni costumbre: es una conversación entre el cuerpo, el paisaje, los sentidos y la memoria.

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José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cuando estamos junto al mar nos apetece comer cosas saladas? – https://theconversation.com/por-que-cuando-estamos-junto-al-mar-nos-apetece-comer-cosas-saladas-287994

El Mundial también se juega en los algoritmos: la batalla digital por la imagen de Argentina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nahuel Ivan Faedo, Assistant Professor, Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya

Hinchas argentinos siguen el partido de su selección contra la de Egipto el pasado 7 de julio en una pantalla gigante en Buenos Aires. Carolina Jaramillo/Shutterstock

¿Puede un mundial cambiar la reputación internacional de un país? En diciembre de 2022, gran parte del mundo celebró que la selección argentina levantara la Copa del Mundo. Durante y después del Mundial de fútbol masculino de 2026, las redes sociales registraron una intensa circulación de vídeos y publicaciones que presentaban a la selección como un equipo favorecido por la FIFA, beneficiado por los árbitros e incluso como el símbolo de un país supuestamente racista. Las teorías conspiranoicas no han parado.

La controversia trascendió el ámbito deportivo y llegó incluso a celebridades internacionales. El actor Samuel L. Jackson compartió en Instagram una publicación en la que calificaba a Argentina como “el país más racista del mundo”. El cantante Niall Horan fue criticado tras interactuar con un contenido que ironizaba sobre la actuación de la selección argentina y el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas. La discusión también llegó al ámbito político. La congresista estadounidense Jasmine Crockett vinculó el rechazo internacional hacia Argentina durante el Mundial con una supuesta historia racista del país.

Entre decisiones arbitrales, polémicas deportivas, contenidos manipulados e imágenes generadas con inteligencia artificial, el debate trascendió rápidamente el terreno de juego. El cuestionamiento de fondo consiste en cómo se construyen, amplifican y transforman las narrativas internacionales sobre un país en la era de TikTok, X, Instagram y la inteligencia artificial. Un mundial ya no solo se disputa en el campo de juego; también se libra en los algoritmos que determinan qué historias se vuelven virales y cuáles terminan moldeando la reputación global de una nación.

Deporte y reputación nacional

Más allá de la competición, los megaeventos deportivos funcionan como herramientas de reputación nacional ante una audiencia global. Durante un mundial, cientos de millones de personas siguen los mismos partidos, comentan las mismas jugadas y participan en las mismas polémicas.

El teórico Simon Anholt popularizó el concepto de nation branding (imagen de marca nacional), comprendido como el proceso mediante el cual los países construyen y gestionan su imagen y reputación internacional. El geopolitólogo estadounidense Joseph Nye desarrolló la idea de soft power (poder blando), entendida como la capacidad de un país para influir a través de la cultura, el deporte o el prestigio simbólico. Estos conceptos ayudan a explicar cómo el éxito deportivo puede reforzar, o destruir, el prestigio internacional de un país.

Un Mundial de fútbol es, en este sentido, un escaparate global. Un país gana o pierde partidos, pero al mismo tiempo, proyecta imágenes, valores, estereotipos y emociones, es decir, proyecta reputación. Esta proyección ya no depende únicamente de los medios tradicionales.

Hoy la disputa se juega en plataformas gobernadas por algoritmos. Estos no crean estas narrativas, pero sí condicionan cuáles alcanzan mayor visibilidad. Al priorizar contenidos que generan interacción pueden amplificar tanto informaciones rigurosas como interpretaciones simplificadas o falsas.

¿Por qué las falsedades viajan más rápido?

Cuando el objetivo es generar interacción, hemos de cuestionar qué mensajes atraen nuestra atención. Un estudio publicado en la revista Science analizó 126 000 historias compartidas por tres millones de usuarios de X durante 11 años. Como conclusión, las informaciones falsas se difundían más lejos, más rápido y con mayor audiencia que las verdaderas.

La explicación es más psicológica que tecnológica. El contenido que genera sorpresa, indignación o conflicto capta mejor la atención humana que la información matizada. Por ejemplo, un vídeo titulado “La FIFA le regaló el Mundial a Messi” tiene más probabilidades de obtener clics y comentarios que un análisis detallado de una decisión arbitral.

Las narrativas digitales se construyen, por tanto, combinando y difundiendo repetidamente datos reales, interpretaciones, exageraciones y desinformación, una mezcla que contribuye a dotarlas de apariencia de verdad y las hace más difíciles de cuestionar.

El problema se agrava cuando el algoritmo sustituye al contexto. Incluso un megaevento tan documentado como un mundial puede ser reinterpretado a partir de vídeos descontextualizados que se difunden masivamente en cuestión de segundos. Si esto ocurre en un acontecimiento seguido por millones de personas, resulta aún más fácil en ámbitos donde la mayoría no puede verificar la información por sí misma, como la política internacional, las guerras o la economía.

El sociólogo Manuel Castells sostiene que en la sociedad red el poder depende en buena medida de la capacidad de construir significados compartidos. En ese contexto, las plataformas digitales además de distribuir información, contribuyen a determinar qué interpretaciones alcanzan mayor difusión.

Argentina como laboratorio digital

El caso argentino ilustra cómo se construyen narrativas de odio en redes sociales. La imagen se difunde mediante la participación de influencers o celebridades, pero también a través de miles de usuarios que reproducen y reinterpretan esos contenidos.

Esta dinámica se produce, además, en un contexto marcado por ciertos discursos agresivos y, en ocasiones, racistas o machistas. Estos discursos están presentes en buena parte del periodismo deportivo y el entorno futbolístico, y cuando se viralizan pueden contribuir a construir una imagen negativa del país. Se genera así una sensación de consenso alrededor de ideas simplificadas, tergiversadas o, directamente, falsas.

Algunas críticas a la selección argentina se han argumentado en hechos reales, como los cánticos ofensivos dirigidos a jugadores franceses durante la celebración de 2022 o la reacción violenta de algunos jugadores argentinos contra jugadores de la selección española tras la final del Mundial masculino de fútbol de 2026.

Otras fueron interpretaciones discutibles o simplistas. Por ejemplo, utilizar la composición étnica de la selección para argumentar que la sociedad argentina es racista. Y otras fueron directamente falsas y refieren declaraciones inventadas, titulares inexistentes o vídeos manipulados con inteligencia artificial. No importa la veracidad de los hechos. El objetivo es articular un relato verosímil y ofrecer explicaciones simples sobre fenómenos complejos.

Por lo tanto, el debate sobre el racismo en Argentina no puede reducirse a un equipo de fútbol. Se trata de un fenómeno histórico y estructural que no puede explicarse únicamente a partir de insultos o episodios aislados. Esto permite evitar dos simplificaciones opuestas: negar la existencia del racismo en Argentina o concluir, a partir de unos pocos episodios virales, que el país es excepcionalmente racista.

Más allá de la bandera

La tentación frente a una campaña viral es responder con nacionalismo automático: “nos atacan porque ganamos”. La opuesta es aceptar sin matices cualquier narrativa internacional porque se volvió tendencia. Ninguna de las dos ayuda a comprender el fenómeno.

Argentina, como cualquier país, debe ser criticada cuando corresponde y sus problemas sociales deben analizarse con rigor. Pero también debemos entender cómo una mezcla de hechos reales, exageraciones, prejuicios y falsedades puede terminar construyendo la imagen de un país entero. Las realidades complejas no pueden reducirse a relatos simples amplificados por la velocidad de las redes.

Un partido de fútbol dura noventa minutos. Las narrativas digitales pueden durar años o ser eternas. Hoy, la reputación internacional de un país ya no depende únicamente de lo que ocurre en el terreno de juego, sino también de las historias que los algoritmos deciden amplificar.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.


The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El Mundial también se juega en los algoritmos: la batalla digital por la imagen de Argentina – https://theconversation.com/el-mundial-tambien-se-juega-en-los-algoritmos-la-batalla-digital-por-la-imagen-de-argentina-288160

El eclipse solar que se encontró con Jaume I, el rey conquistador

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Galadí Enríquez, Profesor del Departamento de Física, Universidad de Córdoba

Jaume I en las _Cantigas de Santa María_ de Alfonso X de Castilla. Biblioteca Real del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Jaume I el Conquistador había llegado el 2 de junio de 1239 a la ciudad de Montpellier, ahora francesa pero, por entonces, bajo el dominio de la Corona de Aragón.

Al día siguiente lo sorprendió un fenómeno inesperado, tan chocante que el propio rey consideró que valía la pena mencionarlo en las memorias que dictó muchos años después, su famoso Llibre dels fets (“Libro de los hechos”). Entre las varias versiones del texto que se conservan, el manuscrito C incluye este pasaje –en catalán antiguo– dentro del breve capítulo 305:

“E entram en Muntpesler en dijous, e el divendres, entre’l migjorn e hora nona, fo eclipsis major que anch hom veés, de memòria de aquells qui ara són, car tot lo sol cobrí la luna e podia hom veer bé set esteles en lo cel”.

Es decir:

“Y entramos en Montpellier en jueves, y el viernes, entre el mediodía y las tres de la tarde, sucedió un eclipse mayor que el que nadie hubiera visto, según el recuerdo de los que ahora están, porque todo el sol cubrió la luna y se podían ver bien siete estrellas en el cielo”.

Un suceso inesperado

Hay muchos motivos para asegurar que Jaume I y su corte no esperaban el fenómeno, que los sorprendió por completo. El impacto tuvo que ser tan fuerte como para que el rey lo considerara digno de mencionar treinta y cinco años después, cuando dictó sus memorias (dado que él no sabía escribir).

Circulan muchos relatos míticos y exagerados sobre la supuesta capacidad de las culturas antiguas para predecir eclipses de Sol. Por ejemplo, suele decirse que Tales de Mileto pronosticó el eclipse total del año 585 a. e. c.

Algunas regularidades como el ciclo de saros, un período de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas tras el cual la Tierra, la Luna y el Sol recuperan la misma alineación geométrica, permiten emitir alertas en torno a fechas en las que podría suceder un eclipse, y pueden ser bastante efectivas en el caso de los eclipses de Luna. Pero conocer de antemano cuándo y, sobre todo, dónde ocurrirá un eclipse total de Sol quedaba fuera del alcance de todas las culturas anteriores a la revolución científica.

Sí es cierto que muchas civilizaciones conocían el mecanismo que subyace a los eclipses: el juego de interposiciones y sombras entre la Tierra, la Luna y el Sol. Y, de hecho, el propio relato del rey Jaume I es un ejemplo. A pesar de la ambigüedad gramatical sobre cuál es el objeto y cuál el sujeto de la expresión “tot lo sol cobrí la luna”, en su época se sabía lo suficiente como para que la única interpretación posible coincida con la explicación que daríamos hoy: el disco lunar pasó por delante del Sol.

La conclusión es que Jaume I y su corte tuvieron mucha fortuna, una suerte loca. Cada eclipse total de Sol se llega a ver desde un área muy pequeña del planeta, y la probabilidad de que uno de estos fenómenos pase por la puerta de nuestra casa resulta bajísima. Los cálculos están hechos: si queremos sentarnos en el patio de casa hasta que pase por allí un eclipse total de Sol, entonces tendremos que armarnos de paciencia, porque en promedio nos tocará esperar unos 380 años.

Predicción de eclipses hoy

Desde el arranque de la física de Newton, gracias a las mejoras en técnicas de observación (telescopios) y los avances enormes en matemáticas, la nueva ciencia de la mecánica celeste mejoró la precisión en la predicción de eclipses de una manera prodigiosa. En la actualidad sabemos dónde y cuándo se produjeron y producirán todos los eclipses solares y lunares con exactitud de unos cuantos metros y fracciones de segundo. Las mayores incertidumbres no se deben a nuestras capacidades de cálculo, sino al carácter irregular de la rotación del planeta Tierra.

Mapa del eclipse del 3 de junio de 1239. La banda de totalidad pasa por la península Ibérica, sur de Francia, norte de Italia.
Cálculos modernos demuestran que el Llibre dels fets describe un episodio real. El eclipse pasó por Montpellier el viernes 3 de junio de 1239 pasado el mediodía. Se muestran en rosa los límites norte y sur de la banda de totalidad. El punto negro marca el lugar donde el eclipse se observó en condiciones mejores, entre Valladolid y Madrid, con seis minutos de duración de la fase total.
Xavier Jubier Eclipse Page

Así se ha podido calcular no solo la frecuencia de eclipses solares totales a la que hacíamos referencia antes, sino otra multitud de detalles sobre estos fenómenos. Por ejemplo, la fase total de un eclipse de este tipo puede durar desde menos de un segundo hasta, como máximo, siete minutos. Un eclipse solar de tres minutos ya empieza a considerarse largo.

Pues bien, Jaume I no solo tuvo la suerte de que le cayera un eclipse sin haberlo buscado, sino que le tocó uno de los largos: sabemos que la totalidad de aquel fenómeno, en Montpellier, ascendió a cinco minutos. El eclipse sucedió además en condiciones de observación muy buenas, con el Sol a más de sesenta grados de altura sobre el horizonte, aunque fueron aún mejores (con casi seis minutos de duración) en el centro de la península ibérica.

En tiempos de Jaume I, el Sol y la Luna regalaban el espectáculo mágico de los eclipses solares totales tan solo a las personas con más suerte. En la actualidad lo sabemos todo sobre estos fenómenos, lo que los pone al alcance de cualquiera que disponga del tiempo y el dinero necesarios para viajar.

En 2026 y 2027 dos eclipses solares totales pasarán por España… ¿se los va a perder?


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David Galadí Enríquez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El eclipse solar que se encontró con Jaume I, el rey conquistador – https://theconversation.com/el-eclipse-solar-que-se-encontro-con-jaume-i-el-rey-conquistador-272652

Por qué es mejor tener un sistema sanitario que no deje a nadie fuera

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miriam Navarro Beltrá, Médica especialista en medicina de familia y comunitaria. Técnico superior, Ministerio de Sanidad (España)

David Gyung/Shutterstock

El pasado marzo, el Ministerio de Sanidad español aprobó un real decreto para recuperar la universalidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). Si bien esta noticia es positiva, la reforma generó críticas que argumentaban que la ampliación del derecho a la asistencia sanitaria al colectivo de personas migrantes en situación administrativa irregular podría suponer una mayor tensión en el SNS, saturando los centros de salud y los hospitales.

Sin embargo, hay que entender la universalidad de los sistemas sanitarios no solo como una cuestión de derechos humanos, sino también como una de las características que permiten garantizar su sostenibilidad.

La universalidad en el sistema sanitario

En los últimos 40 años, el SNS se ha configurado a través de diferentes normas sanitarias (la Ley General de Sanidad, la Ley de Cohesión y Calidad del SNS y la Ley General de Salud Pública) con la universalidad como uno de sus pilares fundamentales. Este principio se vio quebrado en 2012 con una reforma legislativa. Esta, apelando a la racionalización del gasto público, excluyó a las personas migrantes en situación administrativa irregular de la atención sanitaria, salvo algunas excepciones como los menores de edad o las embarazadas.

Las consecuencias de la reforma fueron tangibles. En los tres años tras su aprobación, se produjeron 246 muertes por encima de lo esperado para el mismo periodo entre personas migrantes en situación administrativa irregular. En 2018 se trató de recuperar la universalidad con la aprobación de un nuevo real decreto-ley, pero el contenido de la norma y su aplicación desigual entre comunidades autónomas mantuvo situaciones de exclusión sanitaria.

La última reforma de marzo de 2026 tiene como objetivo recuperar la universalidad del sistema. El texto incluye novedades importantes, como la ampliación de opciones para acreditar la residencia en España,, el reconocimiento provisional del derecho desde la presentación de la solicitud o su validez en todo el territorio sin necesidad de iniciar el procedimiento en caso de cambio de residencia a otra comunidad o ciudad autónoma. Esto conlleva una simplificación de los trámites y la reducción de barreras administrativas para facilitar el reconocimiento del derecho a la atención sanitaria.




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Estado de salud de la población migrante y uso del sistema sanitario

La evidencia muestra que, en términos generales, este grupo tiene mejor salud y, por tanto, acude menos al sistema sanitario que la población autóctona. En este sentido, el Ministerio de Sanidad ha elaborado un informe analizando esta cuestión en España a partir de los datos públicos a nivel nacional. Del informe destacan algunas conclusiones.

Por un lado, la población nacida en España presenta una prevalencia superior para la mayoría de los problemas de salud incluidos en el análisis (16 de 21 problemas de salud) en comparación con la población de otras regiones. Esto es especialmente llamativo en las alteraciones del metabolismo lipídico, los trastornos relacionados con la ansiedad, el asma y las infecciones respiratorias agudas, donde la diferencia es superior a los veinte puntos, seguido del abuso de drogas, los accidentes cerebrovasculares, los trastornos depresivos, las neoplasias malignas o la obesidad, entre otros.

Por otro, las personas nacidas en España presentan también una proporción mayor de problemas de salud crónicos. Entre un 24 % y un 38 % más que otros grupos si se analizan las personas con al menos un problema de salud crónico, y entre un 14 % y un 65 % más al analizar la presencia de tres o más enfermedades crónicas.

Las personas migrantes registran un menor uso del sistema sanitario en comparación con las personas nacidas en España. La población migrante muestra una menor tasa de interconsultas y de procedimientos (incluyendo aquellos diagnósticos y terapéuticos), y un menor consumo de medicamentos que la población nacida en el país. Además, las personas migrantes reportan un menor uso de los servicios de atención primaria y de las consultas hospitalarias, mientras que acuden más a los servicios de urgencias.

Las barreras que encuentran estas personas para acceder al sistema hacen que algunas consulten cuando tienen problemas de salud graves que requieren de una atención de urgencia, especialmente cuando el acceso a los niveles asistenciales que permiten una continuidad asistencial, como es la atención primaria, está limitado.

Un estudio llevado a cabo en Zaragoza observó que la tasa de visitas a atención primaria entre las personas migrantes en situación irregular era inferior, incluso, que la de las personas nacidas en España de clase social baja. Lo cual muestra que el estatus administrativo supone un determinante del acceso al sistema sanitario importante.

El menor uso del sistema sanitario por parte de la población migrante se explica también por el “efecto del migrante sano”. Las personas migrantes suelen tener un mejor estado de salud que la población autóctona al ser una población más joven y en su etapa activa desde el punto de vista laboral. A medida que aumenta el tiempo de estancia en el país, su estado de salud se va pareciendo más al de la población local al verse expuestos a los mismos factores de riesgo, padecer peores condiciones socioeconómicas y tener más barreras de acceso a los servicios públicos.




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Cuatro motivos para defender la universalidad del sistema sanitario

  1. Es más eficiente: limitar el acceso a la atención primaria y a los programas preventivos desplaza la atención sanitaria hacia la atención de urgencia por una mayor gravedad, lo que supone más costes para el sistema.

  2. Se vuelve más justo: el SNS dejó de financiarse a través de las cotizaciones a la Seguridad Social en 1997. En la actualidad, cualquier persona, migrante o no, que resida en España y pague, por ejemplo, los impuestos derivados del consumo, contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario).

  3. Protege mejor la salud: los sistemas universales permiten hacer una mejor vigilancia epidemiológica y estar mejor preparados ante la aparición de brotes y emergencias de salud pública.

  4. Es más democrático y ético: la universalidad ayuda a construir sociedades más cohesionadas , reforzando la confianza institucional, y equitativas, al reducir las desigualdades en salud vinculadas con las barreras en el acceso a los servicios sanitarios.

Garantizar el acceso a todas las personas a los sistemas sanitarios no solo es una cuestión moral. La evidencia nos demuestra que los sistemas universales conllevan mejores resultados para la sociedad en su conjunto y contribuyen a la sostenibilidad del propio sistema. Debemos unirnos y trabajar para construir una sanidad de todos y para todos).

The Conversation

Formo parte del equipo del Gabinete de la Secretaría de Estado de Sanidad (Ministerio de Sanidad) que ha elaborado el informe “Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España”.

Formo parte del equipo del Gabinete de la Secretaría de Estado de Sanidad (Ministerio de Sanidad) que ha elaborado el informe “Estado de salud y uso del sistema sanitario por la población migrante en España.

ref. Por qué es mejor tener un sistema sanitario que no deje a nadie fuera – https://theconversation.com/por-que-es-mejor-tener-un-sistema-sanitario-que-no-deje-a-nadie-fuera-284265

Le totalitarisme numérique est-il inéluctable ?

Source: The Conversation – in French – By Iurii Trusov, chercheur en philosophie, docteur en sciences politiques, Université Bordeaux Montaigne

L’essor de l’intelligence artificielle, des Big Tech et des technologies de surveillance bouleverse les rapports entre États, entreprises et citoyens. La convergence entre capitalisme de surveillance et dérives autoritaires pourrait conduire à un technofascisme ou à un totalitarisme numérique, comme l’illustrent les exemples de la Chine, des États-Unis et de la Russie. Face à ces risques, un encadrement démocratique des technologies apparaît indispensable pour préserver les libertés publiques et le pluralisme.


L’année 2026 regorge d’actualités sur le renforcement des mesures de contrôle numérique de la population. D’un côté, la Chine continue de moderniser son réseau de vidéosurveillance en intégrant l’IA pour faciliter la recherche et l’analyse des données par la police et développe des systèmes de prédiction du comportement des citoyens afin d’identifier des futurs criminels et opposants au régime, à l’instar du film Minority Report, adaptation d’une nouvelle de Philip K. Dick.

D’un autre côté, l’entreprise américaine Palantir, spécialisée dans le développement de logiciels pour l’armée et la police de certains pays, a publié sur le réseau social X un résumé du livre The Technological Republic : Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West, écrit par son PDG Alexander C. Karp. Il s’agit d’une sorte de manifeste de la future société numérique, telle que la conçoit un développeur de logiciels pour structures militaires : utilisation de la « force brute » (hard power) pour maintenir l’ordre dans le pays et dans le monde ; conscription universelle ; développement de robots militaires et d’armements basés sur l’IA par la Silicon Valley pour l’État ; hégémonie des États-Unis sur les autres pays, en particulier sur les civilisations qualifiées de « médiocres, régressives et nuisibles » ; et lutte contre le pluralisme.

S’agit-il d’une description crédible de notre avenir numérique, déjà en train d’être façonné par les grandes corporations technologiques avec le soutien des États, tant à l’Ouest qu’à l’Est ?

Utopisme et capitalisme de surveillance

Un certain nombre de transhumanistes influents, tels que Nick Bostrom et Ray Kurzweil, dépeignent un paradis terrestre futuriste, contribuant ainsi à promouvoir les narratifs des entreprises de la Big Tech. Le philosophe Nick Bostrom, tout en mettant en garde contre les risques existentiels liés au développement des technologies, a déjà imaginé ce qu’il ferait dans un monde futur entièrement résolu (solved world).

Dans ce monde, l’intelligence artificielle surpasserait l’homme dans tous les domaines, tant physiques qu’intellectuels, et les robots, la réalité virtuelle ainsi que d’autres technologies atteindraient un tel niveau de développement que l’être humain n’aurait plus du tout besoin de travailler pour produire les objets du quotidien. Un monde semblable à celui des vieux contes de fées, où la nourriture vous saute presque directement dans la bouche et où les cochons se promènent déjà tout cuits. Ce fameux Âge d’or de l’humanité, dont Hésiode parlait dans l’Antiquité : « Les humains vivaient alors comme les dieux, le cœur libre de soucis, loin du travail et de la douleur ».

Pendant que Nick Bostrom dresse la liste de ce que l’on peut faire quand il n’y a plus rien à faire, d’autres philosophes s’inquiètent vivement qu’un tel avenir nous mène vers un panoptique numérique, transformant cette utopie post-travail en une dystopie de contrôle et de surveillance totale

Nous ne nous séparons plus de nos portables, ordinateurs et tablettes. Certains vont plus loin en se créant une maison connectée truffée d’objets connectés : des ampoules, des bouilloires, des télés, des aspirateurs, des climatiseurs, et bien plus encore. Сes données sont collectées et traitées par quelques grandes corporations technologiques, ce qui rend les propriétaires de celles-ci fabuleusement riches. Ils peuvent nous surveiller, analyser les données et même influencer notre comportement, qu’il s’agisse de nos choix de consommation ou de nos votes.

Google, Facebook, Amazon, Apple, Microsoft et d’autres géants transforment une multitude de clics et de requêtes d’utilisateurs en argent. Depuis mai 2026, le grand réseau social Instagram (Meta) a désactivé le chiffrement de bout en bout de la correspondance privée, ce qui la rend accessible à la multinationale elle-même et aux services secrets. Les informations personnelles des utilisateurs pourraient à l’avenir être utilisées « à des fins publicitaires et pour l’entraînement des chatbots ». C’est ce que la philosophe américaine Shoshana Zuboff a appelé « le capitalisme de surveillance ». Un tel système soumet les individus par le biais du confort, des divertissements et de services utiles, et non par la peur et l’intimidation, comme le faisaient les dictateurs du passé pour prendre le contrôle de leur population.

Entre les mains d’un petit groupe de multinationales se trouvent concentrés le contrôle de la production et de la diffusion de l’information, ainsi que des sommes d’argent colossales, ce qui permet d’influencer le pouvoir politique et la démocratie, de faire du lobbying, d’exercer une influence à travers les médias et de soutenir financièrement les politiciens souhaités. C’est l’une des raisons pour lesquelles l’UE modifie progressivement sa législation, en introduisant certaines restrictions à l’aide des règlements sur les marchés numériques (DMA), sur les services numériques (DSA) et de l’AI Act.

Piège du confort et technofascisme

La situation s’aggrave lorsque les technologies numériques convergent avec des tendances autoritaires, détruisant le pluralisme et rétrécissant l’espace de liberté. Le culte de l’efficacité et de la commodité peut supplanter les « longs » débats démocratiques et normaliser la surveillance de la population sous couvert de services pratiques.

Depuis le début de son second mandat présidentiel, Donald Trump a montré comment les capacités technologiques d’Elon Musk peuvent être utilisées pour diffuser des discours favorables au pouvoir. Cela a également révélé à quel point les entreprises technologiques sont faibles face au pouvoir réel de l’État, même dans les pays occidentaux. En effet, après l’assaut du Capitole du 6 janvier 2021, Trump avait été banni de Facebook, Instagram, Twitter et YouTube ; mais après sa victoire électorale de 2024, les « capitalistes de surveillance », terrifiés par la menace de représailles, lui ont apporté leur argent et leur loyauté.

Mark Zuckerberg (Meta), Sam Altman (OpenAI), Tim Cook (Apple) et Jeff Bezos (Amazon) ont versé chacun 1 million de dollars au fonds d’investiture de Trump, sans compter une diffusion gratuite de la cérémonie d’investiture du 20 janvier 2025 sur Amazon Prime (équivalant à 1 million de dollars supplémentaire), sans oublier des contributions de Google, Microsoft et Adobe. Au total, Trump a levé la somme record de 239 millions de dollars à l’occasion de cette investiture.

Plus tard, en septembre 2025, les dirigeants des Big Tech ont assisté à un dîner avec Trump, au cours duquel ce dernier a demandé à chacun combien ils comptaient investir aux États-Unis. Résultat de l’accord entre la Maison-Blanche et la Big Tech : désormais, les autorités américaines déploient une surveillance de masse, ciblant non seulement les extrémistes numériques réels qui menacent de violences physiques les dirigeants des entreprises informatiques, mais également des partisans d’un développement technologique prudent. Ainsi, des centres régionaux de renseignement américains surveillent des manifestations portant un regard critique sur les technologies, de simples réunions budgétaires municipales et même des conseils scolaires de district, afin d’identifier les opposants à la construction de centres de données.

Progressivement, l’ordre libéral démocratique pourrait être menacé par l’instauration d’un technofascisme, un danger contre lequel met en garde le philosophe et spécialiste de l’IA Mark Coeckelbergh. Une pensée agressive contre certains « autres » — comme les migrants ou tout autre groupe — pourrait de nouveau dominer, s’accompagnant de contrôle de l’information, de mensonges, de surveillance et de l’imposition d’un cadre idéologique.

Les systèmes d’IA peuvent s’adapter au style de chaque individu, exploitant ses faiblesses et ses malheurs pour lui imposer des idées précises, façonner ses opinions et l’appeler à des actions concrètes. Les fonctionnaires et les structures étatiques intègrent de plus en plus l’IA — il existe même déjà, en Albanie, un premier cas de « ministre-IA », ce qui réduit progressivement l’espace accordé à l’esprit critique.

Dans une telle société, on n’effraie pas les citoyens, on les attrape plutôt dans le piège du confort : assistant personnel IA, publicités sur mesure, sélections personnalisées sur les plates-formes de streaming… et voilà que l’homme se retrouve partout entouré d’algorithmes qui le maintiennent enchaîné. Pour paraphraser Rousseau, « l’homme moderne est né libre, mais partout il est dans les fers algorithmiques », des fers dont un pouvoir autoritaire peut se saisir à tout moment pour asservir définitivement la société.

La dystopie du totalitarisme numérique

À cette gouvernance algorithmique cachée peuvent s’ajouter la violence étatique ouverte et la répression. L’exemple de la Russie a montré la vitesse avec laquelle un régime autoritaire peut, grâce à un système de surveillance étendu, passer d’un contrôle discret à une répression ouverte des opinions et à l’intimidation de la population.

Auparavant, le pouvoir russe réprimait les libertés dans la sphère politique tout en tolérant une certaine liberté d’expression dans le domaine culturel, ce qui correspondait tout à fait à la définition d’un régime autoritaire doté d’un certain niveau de pluralisme sociétal en dehors de la politique, donnée au XXe siècle par le politologue Juan Linz.

Cependant, après le début de la guerre à grande échelle en Ukraine en 2022, l’autoritarisme numérique a progressivement envahi de plus en plus de domaines, avançant sur la voie du totalitarisme numérique. Des chanteurs, des acteurs, des scientifiques et même des philosophes traduisant Aristote auxquels le pouvoir ne touchait pas auparavant, ont été pris pour cibles.

L’État poutinien s’appuie à présent sur une infrastructure technologique de contrôle numérique. Celle-ci prend la forme d’un système d’interception et d’enregistrement continus du trafic (y compris l’enregistrement des appels et des messages) avec un accès à distance direct du FSB aux bases de données des opérateurs (SORM). Elle repose également sur des équipements spéciaux installés sur les réseaux des fournisseurs d’accès, qui permettent au Service de supervision des communications (Roskomnadzor) de bloquer de manière centralisée les ressources Internet (TSPU) ; sur la collecte de données biométriques ; et sur diverses bases de données électroniques, sous prétexte de protéger la sécurité nationale et la souveraineté technologique. Toutes les grandes entreprises technologiques et les créateurs d’IA se sont retrouvés sous le contrôle total du pouvoir. Ils aident à instaurer un monopole d’État sur les médias et, plus largement, sur l’interprétation des événements contemporains et historiques.

Bien entendu, nous parlons aujourd’hui du totalitarisme numérique comme d’une variante négative et hypothétique de l’évolution d’une société numérique. Mais c’est précisément pour cela qu’il faut en parler dès à présent. Le totalitarisme numérique ou le technofascisme ne sont pas des résultats inéluctables du progrès technique. Il est nécessaire de travailler au maintien et à la protection des droits et libertés des citoyens, par opposition au renforcement de la souveraineté numérique de l’État au détriment de la population (comme on le voit en Russie et en Chine). Il faut contrôler le développement des technologies, minimiser les dommages potentiels, interdire des technologies nocives — par exemple, les systèmes de crédit social, les armes autonomes qui tuent sans supervision humaine, l’interception de l’ensemble des messages audio, vidéo et texte des utilisateurs, l’emploi de l’IA pour la création de deepfakes, etc. — et réduire l’influence de l’IA sur les domaines socialement importants que nous voulons préserver, tels que la prise de décision politique, la censure des livres, l’éducation et bien d’autres.

The Conversation

Iurii Trusov ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le totalitarisme numérique est-il inéluctable ? – https://theconversation.com/le-totalitarisme-numerique-est-il-ineluctable-287104

Comment lutter contre les informations toxiques : trois leviers pour protéger le débat démocratique

Source: The Conversation – France in French (3) – By Nicolas Curien, Professeur émérite honoraire du CNAM, Académie des technologies

Selon une fausse information et des images générées par IA circulant sur Internet, le 12 août 2026 à 14h33, le monde va perdre sa gravité pendant sept secondes, propulsant les gens à plusieurs mètres dans les airs. Instagram / Les Vérificateurs

Dans un espace informationnel bouleversé par les plateformes numériques et l’intelligence artificielle, les informations toxiques constituent un défi majeur pour les démocraties. Leur prolifération impose de penser une réponse globale, qui articule régulation, adaptation et renforcement de la culture scientifique.


Qu’elles soient émises par des entreprises pour préserver leurs marchés, par des États cherchant à justifier leurs prétentions territoriales, par des militants promouvant leur agenda ou par des individus en quête de reconnaissance, les informations toxiques saturent aujourd’hui l’espace informationnel. Les informations toxiques sont définies comme tout contenu dégradant la capacité des destinataires à comprendre leur environnement et à agir dans leur intérêt ou dans l’intérêt général.

Face à ce TsuNumi (tsunami numérique) d’informations douteuses ou sorties de leur contexte, d’opinions présentées comme des faits, de vérités alternatives, il est difficile de savoir qui croire et que penser. Sombrer dans un relativisme consistant à mettre toutes les informations sur le même plan devient tentant, avec des effets délétères sur la démocratie.

Car celle-ci ne repose pas seulement sur le suffrage universel et sur l’État de droit. Elle s’appuie aussi sur la pratique du débat public, fondé sur l’accès de chacun à des informations fiables. Or comment aujourd’hui garantir cet accès, dans un espace informationnel et cognitif vicié, entretenu par un modèle économique reposant sur la captation de l’attention ? Quelles mesures prendre pour lutter efficacement contre les informations toxiques ?

La réglementation européenne à la peine

À l’exception de X (anciennement Twitter), les grandes plateformes numériques se sont engagées à respecter un code de conduite sur la désinformation dans tous les pays de l’Espace économique européen. Il contient plusieurs mesures utiles : mettre en place des réseaux de fact checking, partager des informations sur les sources et techniques de désinformation, réduire voire éliminer le financement publicitaire des relais d’infox. En février 2025, la Commission a officialisé ce code de conduite au titre du règlement sur les services numériques (DSA) mais son efficacité, qui repose sur un esprit de co-régulation entre la Commission et les acteurs, reste incertaine.

Après deux ans de mise en œuvre du DSA, sur la dizaine de procédures qui ont été initiées au titre de sa violation, seules quatre ont été clôturées. Trois d’entre elles ont donné lieu à des engagements des entreprises incriminées. Pour Ali Express, le renforcement des systèmes de détection des produits illégaux. Pour Tik Tok, d’une part le retrait de son programme de récompenses jugé trop addictif, d’autre part la transparence de son répertoire publicitaire. La quatrième procédure a débouché sur la condamnation d’X/Twitter à 120 M€ d’amende. Ce montant, dérisoire par rapport aux profits tirés des comportements délictueux, est intégré au cost of doing business et n’a donc aucun réel effet incitatif.

Le cadre européen ne pèche donc pas tant par son architecture, certes perfectible, que par la timidité de sa mise en application, d’une part due à la complexité du dispositif, d’autre part à la crainte de représailles de la part de la gouvernance nord-américaine : aux États-Unis, particulièrement depuis la réélection de Donald Trump en 2024, la régulation de l’espace numérique est perçue comme une entrave inadmissible à la liberté d’expression.

Mais la régulation, pour importante qu’elle soit, n’est qu’une des composantes d’un vaste dispositif de lutte contre les informations toxiques.

D’après nos travaux, qui ont conduit aux conclusions d’un rapport de l’Académie des technologies paru en juin 2026, trois types de lutte doivent être simultanément menés.

  • des mesures d’atténuation des émissions toxiques et de leurs effets ;

  • des modalités d’adaptation à un contexte dans lequel le faux et le manipulatoire ne pourront être totalement éradiqués ;

  • des initiatives de contre-offensive visant à donner l’envie et les moyens de faire valoir le vrai.

Atténuer la désinformation

En amont de la chaîne de l’infox, de multiples actions sont envisageables, venant renforcer le cadre réglementaire. Nous recommandons notamment que ce cadre :

  • exige des plateformes une chasse aux faux comptes et une meilleure détection d’agents non humains coordonnés entre eux pour diffuser de l’infox ;

  • confère aux algorithmes de recommandation des plateformes et aux systèmes d’IA génératives un statut de responsabilité éditoriale, analogue à celui de la presse et des médias audiovisuels ;

  • impose un principe de pluralisme dans la présentation des réponses fournies par ces outils numériques, lorsqu’il s’agit de sujets se rattachant à un débat d’intérêt général.

Autre instrument, et non le moindre, pour tarir l’infox : couper son financement publicitaire, qui se chiffre en dizaines de milliards de dollars. Le non-respect des engagements de démonétisation figurant dans le règlement DSA devrait être lourdement sanctionné. L’Arcom devrait être habilitée à contrôler le montant des recettes publicitaires lié aux campagnes de désinformation visant le public français. Des mécanismes devraient être instaurés afin que des annonceurs de bonne foi ne financent pas l’infox à leur insu. Des taxes devraient être levées sur la revente de listes d’abonnés et de données personnelles.

Se tournant maintenant vers l’aval de la chaîne, selon le psychiatre Serge Tisseron, l’information toxique exploite les fragilités psychologiques et sociales, qu’elle contribue à renforcer. Ainsi, les « infoxiqués » sont-ils pour une grande part des personnes en manque de respect, d’écoute et de visibilité. Afin de réduire leur appétence pour les vérités alternatives, il faudrait donc alléger leur colère et leur frustration, les considérer avec bienveillance, prendre le temps d’aller à leur rencontre et de les entendre. C’est une tâche immense à laquelle des agents conversationnels peuvent contribuer.

Prendre en compte la désinformation et s’y adapter

S’agissant ensuite d’adaptation, il est préalablement nécessaire de mieux comprendre la nuisance à combattre. L’effort de recherche sur les pathologies de l’information doit être poursuivi en l’étendant à l’ensemble des domaines où sévissent le faux ou le manipulatoire : quelle est la genèse des informations toxiques, comment prolifèrent-elles, quelles sont leur nature, leur volumétrie et leurs impacts, quelle est l’efficacité des remèdes envisageables ?

Ensuite, l’éducation aux médias et à l’information, animée en France par le CLEMI, à l’école au collège et au lycée, est indispensable. D’une part, pour stimuler la prise de conscience de nos biais cognitifs, comme celui de confirmation, par lequel nous accordons plus de foi aux informations confortant nos croyances a priori. D’autre part, pour développer l’esprit critique : non pas se méfier de tout, mais doser les degrés de confiance accordés à diverses sources. Notons que les faussaires informationnels dévoient l’esprit critique, dont souvent ils se réclament.




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Concomitamment, les médias audiovisuels et leurs déclinaisons en ligne, ainsi que les sources en amont (AFP) doivent contribuer à améliorer la qualité de l’information : notamment, en accroissant l’espace réservé aux documentaires et débats sur la science, la technologie et l’industrie.

Le fact checking et les investigations sur les opérations de désinformation, ainsi que l’encyclopédie collective Wikipédia, globalement très fiable à défaut d’être infaillible, doivent être considérés comme des missions d’intérêt général et bénéficier de financements adéquats.

Par souci de transparence, les grandes plateformes en ligne (réseaux sociaux, YouTube, Amazon…) devraient avoir l’obligation de calculer et d’afficher un score d’artificialité pour leurs contenus les plus viraux. Ce score combinerait deux composantes : d’une part la probabilité que le contenu soit créé par l’IA, d’autre part celle que la viralité soit poussée par un réseau de faux comptes coordonnés.

Par ailleurs, à l’approche de l’élection présidentielle de 2027, il apparaît nécessaire de renforcer la capacité nationale en matière de lutte contre les ingérences numériques étrangères.

Préparer la contre-offensive

S’agissant enfin de contre-offensive du vrai contre le faux, une action prioritaire mais de longue haleine consiste à construire un socle de savoir scientifique de base au sein de la population dans son ensemble. Il nous apparait qu’un effort particulier doit cibler les grands dirigeants et le personnel politique, afin qu’ils disposent des connaissances nécessaires pour effectuer des choix éclairés sur les questions sociétales à forte composante technologique.

Les experts, les enseignants, les éducateurs, les scientifiques mais aussi les personnes qui, sans que ce soit leur métier, contribuent à transmettre un rapport exigeant à l’information jouent un rôle clé dans la contre-offensive. Ils peuvent être des modèles et des prescripteurs de l’attitude souhaitable face à l’information et la connaissance, faite à la fois d’une quête collaborative de vérité et d’une reconnaissance de notre ignorance dans certains registres.

Une plateforme donnant accès à une mosaïque de ressources pédagogiques destinées aux différents types d’enseignants et d’apprenants devrait être créée et continuellement mise à jour. Les soldats de la résistance à l’information toxique doivent être convenablement armés.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Comment lutter contre les informations toxiques : trois leviers pour protéger le débat démocratique – https://theconversation.com/comment-lutter-contre-les-informations-toxiques-trois-leviers-pour-proteger-le-debat-democratique-286102