¿Cuándo eliminar el chupete o evitar que el bebé se chupe el dedo? Una guía para madres y padres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ascensión Vicente Hernández, Profesora Titular de Ortodoncia, Universidad de Murcia

El chupete y el dedo son grandes aliados del consuelo infantil, pero también pueden afectar la salud bucal. Si se mantienen más tiempo del recomendable, estos hábitos de succión pueden alterar el crecimiento de los maxilares y la posición de los dientes. Saber cuándo y cómo retirarlos es fundamental para evitar problemas futuros.

Succionar para sobrevivir; succionar para calmar

La succión comienza siendo un reflejo, es decir, una respuesta motora involuntaria. Se observa por primera vez en los fetos a las 14 semanas de gestación hasta que, a medida que el cerebro madura, el comportamiento se vuelve voluntario (entre los 4 y 6 meses de edad).

Este reflejo es fundamental para que el recién nacido pueda alimentarse, pero no tiene el mismo fin cuando los bebés crecen un poco y succionan el chupete o el dedo. Por eso los llamamos hábitos de succión no-nutritivos.

¿Qué encuentra el niño en ellos? Algo muy importante: consuelo y relajación. Y si el menor está en calma, también lo están los padres. Algunos estudios han evidenciado cómo el uso del chupete se asocia con menor estrés materno, una mejor relación madre-hijo y una percepción más positiva de la afectividad del niño.




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Calma momentánea, efectos duraderos

Entonces, ¿por qué alterar la calma familiar retirando estos hábitos? Porque si se mantienen en el tiempo pueden afectar al desarrollo de dientes y maxilares.

Los efectos de succionar el chupete y el dedo son parecidos. Lo que solemos encontrar en los niños que lo siguen practicando cuando se van haciendo mayores son unos dientes superiores separados y con inclinación hacia fuera. En cambio, los dientes inferiores se inclinan hacia la lengua.

También se altera el crecimiento del maxilar, haciendo que desarrollen un maxilar más estrecho de lo normal. El hueso no crece bien porque, cuando en la boca se introduce el chupete o el dedo, la lengua deja de estar en contacto con él. Y es ella el principal estímulo para su crecimiento.

Si el maxilar es más estrecho de lo normal, a veces la mandíbula se desvía para que puedan contactar los molares. Si no se corrige en edades tempranas, esto puede provocar una asimetría facial.

Otra característica que vemos en las bocas de estos niños es lo que nosotros llamamos “mordida abierta anterior”, un espacio entre los dientes superiores e inferiores a nivel vertical. A edades tempranas, a veces solo es un problema dentario, pero en otras ocasiones puede deberse a una alteración del crecimiento, necesitando en estos casos un tratamiento más complejo.

Cuanto más tiempo esté el chupete o el dedo en la boca, mayores serán sus efectos. Y, al contrario de lo que piensan muchos padres, el uso del chupete durante el tiempo dedicado al sueño sí tiene efectos, debido a las muchas horas en las que ese objeto está actuando. No olvidemos que un niño de entre 3 y 5 años suele dormir de 10 a 13 horas al día.




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Cuándo y cómo decir adiós al chupete y al dedo

Lo ideal es que estos hábitos cesen alrededor de los 2 años, momento que suele coincidir con la erupción de la última muela de leche. Si se eliminan en torno a esta edad, los efectos son leves y suelen revertir con el propio crecimiento del niño. A partir de ese momento, cuanto más se alargue en el tiempo su retirada, las consecuencias irán siendo más evidentes y el hábito se irá consolidando.

Generalmente, alrededor de los 2 años no suele ser complicado eliminar estos comportamientos, sobre todo el chupete. Se puede ir retirando paulatinamente o de manera tajante, en función de cada niño. En ambos casos se requiere firmeza y paciencia. Es aconsejable que los progenitores celebren los logros de sus pequeños y les ofrezcan alternativas, como un peluche para dormir.

Si el hábito persiste y hay posibilidad de razonar con el niño, se pueden emplear refuerzos positivos o establecer un sistema de recompensas por los logros conseguidos. Cuando ninguna de las anteriores estrategias resulta suficiente, es necesario colocar un aparato en la boca.

No obstante, no podemos olvidar que lo más importante de todo es que el niño esté convencido de que quiere dejar el hábito. Como, normalmente, la succión del dedo es más difícil de retirar que el chupete, los padres deben estar atentos para que el niño no sustituya ese objeto por el dedo.




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El dedo como refugio

Como apuntábamos, en ocasiones, el hábito de succión digital es muy difícil de eliminar, ya que existen factores psicológicos asociados. También puede ocurrir que, tras años de la eliminación de la costumbre, el niño comience a hacerlo de nuevo.

Esto suele suceder tras situaciones que pueden ser traumáticas para el menor,
como la muerte de un familiar cercano, durante el divorcio de los padres o debido a problemas en el colegio. Es decir, en el momento que se genera tensión emocional en el niño, éste se refugia en el dedo para liberarla.

Cuando llega la adolescencia, el hábito de succión digital persistente suele ser sustituido por el de morderse las uñas.

Como muestra la evidencia, chuparse el dedo o usar chupete es habitual durante los primeros años de vida porque ayuda a los más pequeños a sentirse seguros y a calmarse. Pero si el hábito se mantiene, puede afectar al desarrollo orofacial. Además, es importante fijarse si el gesto es solo costumbre o si sirve de consuelo frente a la ansiedad, la inseguridad o la falta de apoyo emocional.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Cuándo eliminar el chupete o evitar que el bebé se chupe el dedo? Una guía para madres y padres – https://theconversation.com/cuando-eliminar-el-chupete-o-evitar-que-el-bebe-se-chupe-el-dedo-una-guia-para-madres-y-padres-268531

La selección: una mirada abierta 50 años después del franquismo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lola Delgado, Editora de Política y Sociedad, The Conversation

Exposición en la que se muestran sellos de la época franquista. Hèctor Juan/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Un reciente artículo en The Conversation abordó la cuestión de los embalses construidos durante el franquismo. Según una investigación, entre el 50-70 % del agua embalsada en España estuvo controlada históricamente por empresas eléctricas, no por los regantes como proclamaba la propaganda del régimen.

Al cumplirse 50 años desde la muerte de Francisco Franco nos parecía el momento adecuado para traer a la actualidad diversos artículos que examinan aspectos del régimen que gobernó España entre 1939 y 1975.

Y también algunos desmentidos históricos que conviene saber, como el de que los embalses eran cosa de Franco.

Esta discrepancia entre propaganda y realidad se extendía a muchos otros aspectos de la vida cotidiana, especialmente cuando se trataba de derechos y libertades personales.

Restricciones legales y sociales.

La vida diaria estaba marcada por numerosas restricciones legales y formas de represión.

En 1954, por ejemplo, el régimen modificó la Ley de Vagos y Maleantes para incluir los actos homosexuales como “estado peligroso”. Las consecuencias fueron severas y desconocidas hasta hace relativamente poco tiempo: cientos de homosexuales fueron internados en la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en Lanzarote, un campo de trabajos forzados en una mina con condiciones durísimas.

Para las mujeres, las limitaciones eran especialmente rígidas y, desde luego, desmienten esa idea que tienen hoy en día muchos jóvenes de ultraderecha de que con Franco se vivía mejor. Actividades que hoy consideramos básicas requerían autorización escrita del marido o del padre: abrir una cuenta bancaria, trabajar, viajar al extranjero o gestionar propiedades.

El divorcio estaba prohibido, lo que significaba que no había escapatoria legal de situaciones, por ejemplo, de violencia doméstica. La llamada “licencia marital” no era un mero trámite burocrático, sino una manifestación legal de la falta de autonomía de la mitad de la población.

Las instituciones de control social

Cuando las mujeres no se ajustaban al modelo establecido, existían mecanismos institucionales para “corregirlas”. El Patronato de Protección a la Mujer internaba a aquellas consideradas alejadas del ideal de “mujer decente” definido por el régimen. Esta institución operó desde 1941 hasta 1985: sorprendentemente, una década después de la muerte del dictador.

La dureza del sistema también se reflejaba en instituciones aparentemente benéficas. La Casa de Maternidad de Les Corts, en Barcelona, gestionada por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, acogía bebés abandonados y madres solteras. Las fichas de estas mujeres que hacían aquellas monjas incluían calificativos como “anormal”, “muy tonta”, “negra” o “retrasada mental”, revelando el trato degradante que recibían personas en situación de vulnerabilidad.

El peso simbólico del régimen

El “alcance” del régimen se extendió incluso más allá de su fin. Francisco Franco estuvo enterrado en el Valle de los Caídos hasta 2019 en un monumento cuya cruz puede verse desde más de cien kilómetros a la redonda. Este monumento, construido con trabajo forzado de presos políticos, fue durante décadas un recordatorio visible del poder del régimen. Actualmente el lugar está en un proceso de resignificación para darle una nueva vida después de trasladar los restos de Franco a un cementerio cercano.

¿Cómo hemos cambiado?

Pero en estos 50 años desde que el dictador murió, la sociedad española ha experimentado cambios importantísimos. Los estudios actuales sobre su evolución ponen de manifiesto aperturas en áreas como la salud mental, cambios rotundos en derechos civiles, estructura familiar y libertades individuales. La comparación de los indicadores actuales con los del período franquista permite evaluar con perspectiva histórica las condiciones de vida de entonces.

Hemos evolucionado. La libertad nos ha permitido hacerlo. Cuando se examina la documentación histórica, las leyes de la época y el funcionamiento de sus instituciones, emerge una realidad ineludible: la vida bajo el franquismo estuvo marcada por restricciones legales, control social y ausencia de libertades básicas para amplios sectores de la población.

Hoy somos capaces de verlo desde la distancia y de decir con libertad que si de algo sirvieron aquellos años fue para que hoy hayamos aprendido de los grandes errores. Ojalá jamás se repitan. Ojalá esta sea la última efeméride que recordemos sobre aquellos tiempos.

The Conversation

ref. La selección: una mirada abierta 50 años después del franquismo – https://theconversation.com/la-seleccion-una-mirada-abierta-50-anos-despues-del-franquismo-270631

Calls for grizzly hunts to return to Western Canada oversimplify a complex ecological issue

Source: The Conversation – Canada – By Tandeep Sidhu, Assistant Professor, University of Manitoba

Highly publicized grizzly bear attacks have ignited calls to reopen grizzly trophy hunts across Western Canada. The most recent push came from the B.C. Wildlife Federation, a conservation and hunting advocacy organization that called for a hunting season on grizzlies after a bear attacked a group of schoolchildren in Bella Coola, B.C., leaving two people critically injured and two others seriously hurt.

The federation made the call while the circumstances of the attack were still unknown. Conservation officers now believe the attack involved a grizzly sow and her cubs. This does not dismiss or mitigate the traumatic nature of the incident, but it raises questions about why the federation would amplify this call during the early stages of an investigation.

Amid calls for British Columbia to revisit its grizzly hunting ban, Todd Loewen, Alberta’s minister for forestry and parks, has indicated he’s considering lifting his province’s ban in response to a growing number of grizzly attacks.

Alberta banned sport hunting of grizzlies in 2006. A similar ban was imposed in B.C. in 2018, drawing criticism from hunters and support from First Nations and the general public.

In 2024, Loewen introduced a framework allowing grizzlies to be killed by wildlife responders, rather than conservation officers, and some have questioned whether the right grizzly was euthanized in the program’s first kill.

The current debate about hunting grizzlies is being increasingly driven by emotion and political pressure.




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Grizzly encounters are rare

A moral panic is a period marked by widespread, often exaggerated, concern about a perceived threat to a community. It relies on typically sensationalist media reporting echoing the claims of “moral entrepreneurs,” like advocacy groups, to induce public support for policy changes.

The recent grizzly attacks are already being used to fuel such a panic. Yet grizzly encounters are rare and often stem from surprise encounters, people encroaching on grizzly territory or sow grizzlies defending their cubs. The context of these incidents must be considered.

Every year, thousands of people encounter grizzly bears at national and provincial parks, including wildlife photographers, hikers and other naturalists, without incident.

Some people have expressed concerns that grizzlies are venturing away from their traditional habitats. But these observations may be the byproduct of a productive bumper crop season, which leads to a greater dispersion of berries that are crucial for hibernation foraging.

Predator control claims don’t match the evidence

Some hunters cite grizzlies and other predators as a contributor to declining elk populations across the Rockies. However, data from Alberta largely demonstrates that elk populations have trended upward, not downward.

Some evidence suggests elk population declines in mountainous hunting zones. It remains unclear as to why hunting interests would take precedence over natural ecological processes.

Hunting predatory animals is also a space that capitalizes on conspiracy theories and pseudoscience, despite the sector’s desired public image of science-based management and conservation.

For example, the B.C. Wildlife Federation has stated grizzly hunting was banned in B.C. with “no scientific rationale.”

This framing ignores substantial scientific evidence, including non-hunting-related mortalities, continued habitat loss, climate change that’s affecting denning patterns and increasing the risk of human conflict, and the fact that many grizzly populations are classified as “threatened.”

The claim there is no science to warrant a ban on grizzly hunting oversimplifies an inherently complex ecological issue.

Economic arguments miss the larger picture

The hunting industry has long claimed the economic value of trophy hunting. However, grizzly bear tourism creates more jobs and generates more revenue than trophy hunting. New research from the Greater Yellowstone Ecosystem has found that a single grizzly bear generates US$46,000 annually for the local economy.

Beyond this, framing wildlife solely through economic value reproduces a colonial dynamic in which natural resources are assigned value based on their economic and extractive potential.

There is also growing and widespread concern that changes to hunting policies in Alberta are spearheaded at the behest of the hunting industry itself. Loewen’s portfolio involves making decisions surrounding wildlife management, and some critics have raised concerns about his previous ownership of an outfitting business.

Loewen’s family owns Red Willow Outfitters, a hunt-guiding business. While the minister has indicated he’s working with lawyers and the province’s ethics commissioner over potential conflicts of interest, he has implied he doesn’t see any cause for concern.

Colonial dimensions of wildlife management

Grizzly bears, like wolves and bison, have tremendous cultural significance to many First Nations, including the Blackfoot people.

This connection that many First Nations communities have to native wildlife and their knowledge structures was disrupted by settler-colonialism.

These knowledge structures and worldviews are re-emerging. Examples include Indigenous-led stewardship of grizzlies in the Great Bear Rainforest in B.C. and the signing of the Grizzly Bear Treaty, led by the Piikani First Nation, in Alberta.

Reopening grizzly hunting would result in substantial cultural harms to many Indigenous communities. A comparable case unfolded in Wisconsin in 2021, when hunters killed almost one-quarter of the wolf population. Beyond its ecological harms, the hunt caused tremendous sociocultural harms to the Ojibwe.

Conservation and safety are not at odds

Calls to reopen grizzly hunting overlook the need for greater investment in public education and conflict mitigation to protect a threatened species. They also ignore that poaching is a driving cause of grizzly mortality and is likely under-reported.

Many recent attacks have involved sows with cubs, raising questions about how killing grizzlies could bolster conservation when the species is one of the slowest reproducing mammals. While sow grizzlies with cubs would likely be exempt from any hunt, they are responsible for many recent attacks. It is unclear how a hunt could reduce these incidents when the bears most likely to be involved would not be targeted.

The argument for reopening grizzly hunts is not about conservation or public safety. Trophy hunting remains tied to longstanding colonial practices and ideas about establishing masculine dominance, rather than ecological necessity.

Rural communities have demonstrated that existence with grizzlies and wolves is possible. Therefore, the question is not whether coexistence is achievable, but whether there is the political will to facilitate it.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Calls for grizzly hunts to return to Western Canada oversimplify a complex ecological issue – https://theconversation.com/calls-for-grizzly-hunts-to-return-to-western-canada-oversimplify-a-complex-ecological-issue-270267

Homme « performatif » : la nouvelle masculinité des jeunes attire curiosité, ironie et jugement

Source: The Conversation – in French – By Jillian Sunderland, PhD candidate in Sociology, University of Toronto

Sur TikTok et les campus universitaires, les jeunes hommes redéfinissent aujourd’hui la masculinité, parfois avec des lattes au matcha, des Labubus, des appareils photo argentiques et des sacs fourre-tout achetés d’occasion.

À l’Université métropolitaine de Toronto, un concours intitulé « homme performatif » (performative male, en anglais) a récemment attiré une foule considérable en se moquant de ce nouvel archétype de la masculinité sur TikTok. Ce terme désigne les jeunes hommes qui se construisent délibérément une image douce, sensible et émotionnellement consciente, marquant leur rejet de la « masculinité toxique ».

Lors de ces concours, les participants rivalisent pour faire rire et attirer l’attention des femmes en récitant des poèmes, en exhibant des vêtements d’occasion ou en distribuant des produits d’hygiène féminine afin de montrer qu’ils font partie des « gentils ».

Des événements similaires ont eu lieu de San Francisco à Londres, reflétant un changement plus large dans la façon dont la génération Z aborde le genre. Des recherches montrent que les jeunes hommes expérimentent le genre en ligne, mais le public réagit souvent avec humour ou scepticisme.

Cela soulève une question importante : à l’heure où la « masculinité toxique » est dénoncée, pourquoi les réactions du public face à des versions plus douces de la masculinité oscillent-elles entre curiosité, ironie et jugement ?

Pourquoi la génération Z parle de « performatif »

La méfiance de la génération Z envers ces jeunes hommes peut s’expliquer en partie par des changements culturels plus larges.

Comme le montrent les recherches sur les réseaux sociaux, les jeunes attachent de l’importance à l’authenticité, qu’ils perçoivent comme un gage de confiance. Si la génération Y a perfectionné l’art de se mettre en scène via égoportraits et vidéos montrant ses meilleurs moments, la génération Z valorise la spontanéité et le naturel.

Des études sur TikTok révèlent que de nombreux utilisateurs partagent et consomment davantage de contenus émotionnellement « bruts », en contraste avec l’esthétique plus travaillée d’Instagram.

Dans ce contexte, « l’homme performatif » se distingue parce qu’il semble mettre trop d’efforts afin de paraître sincère. Le latte au matcha, l’appareil photo argentique, le sac fourre-tout : ce ne sont que des accessoires, pas des valeurs. Ainsi, ceux qui ont réellement intégré ces valeurs n’auraient pas besoin de le signaler en se promenant avec un carnet Moleskine ou un essai de la poétesse Sylvia Plath.

Mais comme l’explique la philosophe Judith Butler, tous les genres sont « performatifs » : ils se construisent par des actions répétées. Les sociologues Candace West et Don Zimmerman appellent cela « faire son genre » – le travail quotidien consistant à montrer que l’on est « homme » ou « femme ».

Ce cadre permet de comprendre pourquoi « l’homme performatif » peut sembler hypocrite : le genre est toujours performatif et contrôlé, destiné à paraître maladroit avant de sembler naturel.

À cet égard, la moquerie des « hommes performatifs » sert à maintenir les hommes dans la « boîte masculine », c’est-à-dire les limites étroites de la masculinité acceptée. Des études montrent que depuis l’école jusqu’au travail, les hommes sont jugés plus sévèrement que les femmes lorsqu’ils sortent des normes de genre. De cette manière, la moquerie envoie un message à tous les hommes, leur indiquant qu’il existe des limites à la manière dont ils peuvent s’exprimer.




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Quand le progrès reste un privilège

Cependant, de nombreux chercheurs mettent en garde contre le fait que ces nouveaux styles masculins pourraient encore renforcer certains privilèges.

Dans l’ère post-#MeToo, où la « masculinité toxique » est critiquée, de nombreux hommes revisitent leur identité. Les appels en faveur d’une « masculinité saine » et de modèles masculins positifs témoignent d’une culture en quête de nouvelles façons d’être un homme, encore incertaines.

Dans ce contexte, de nombreux commentateurs publics affirment que ces hommes se présentent comme conscients d’eux-mêmes, proches du féminisme et « différents des autres hommes » pour séduire plus facilement.

Les sociologues Tristan Bridges et C.J. Pascoe parlent de « masculinité hybride » : certains hommes privilégient une esthétique progressiste ou queer pour consolider leur statut tout en conservant leur autorité.

Une analyse de 2022 sur les créateurs masculins populaires de TikTok montre que plusieurs brouillent les frontières de genre par la mode et la présentation de soi, tout en renforçant certaines normes de blancheur, de musculature et de désirabilité hétérosexuelle.

Cela rejoint les critiques fréquentes des « hommes performatifs » : ils utilisent le langage du féminisme ou de la thérapie sans changer leur approche du partage de l’espace, de l’attention ou de l’autorité.

Ces petites expériences ont-elles de l’importance ?

Pourtant, comme l’affirme la sociologue Francine Deutsch dans sa théorie du « défaire le genre », le changement commence souvent par des actes partiels et imparfaits. Des études montrent que copier et expérimenter les genres sont des moyens essentiels pour apprendre de nouveaux rôles de genre.


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À première vue, il n’y a rien de fondamentalement néfaste à ce que les hommes s’adonnent à la tenue d’un journal intime, à la collection de disques vinyles ou à l’art du latte.

En fait, les recherches sur la jeunesse et la lutte contre la radicalisation suggèrent que ces activités pourraient constituer des outils pratiques pour contrer la radicalisation et l’isolement en ligne, un autre problème qui touche les jeunes hommes.




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À quoi ressemblerait le changement ?

En réalité, nous ne disposons peut-être pas encore des outils nécessaires pour reconnaître le changement. Une grande partie de notre monde est créée pour être partagée et consommée sur les réseaux sociaux. La domination masculine semble ainsi difficile à remettre en question.

Un signe positif est que, plutôt que d’être sur la défensive, de nombreux créateurs masculins se moquent de la situation et utilisent la parodie comme un moyen d’explorer à quoi pourrait ressembler un homme plus sensible.

Et peut-être que la tendance « homme performatif » nous renvoie l’image de nos propres contradictions. Nous exigeons de l’authenticité, mais nous consommons du spectacle ; nous supplions les hommes de changer, mais nous les critiquons lorsqu’ils essaient ; nous demandons de la vulnérabilité, mais nous reculons lorsqu’elle semble trop forcée.

L’« homme performatif » peut sembler ironique, mais il expérimente également ce que signifie être un homme aujourd’hui.

Il n’est pas encore certain que cette expérience mènera à un changement durable ou qu’elle ne sera qu’une autre mode en ligne, mais elle donne un aperçu de la manière dont la masculinité est en train d’être réécrite, latte après latte.

La Conversation Canada

Jillian Sunderland a précédemment reçu des financements du Conseil de recherches en sciences humaines (CRSH) et de la Bourse d’études supérieures de l’Ontario (BESO).

ref. Homme « performatif » : la nouvelle masculinité des jeunes attire curiosité, ironie et jugement – https://theconversation.com/homme-performatif-la-nouvelle-masculinite-des-jeunes-attire-curiosite-ironie-et-jugement-270341

Cent quarante ans après sa pendaison, le métis Louis Riel divise encore

Source: The Conversation – in French – By Christophe Premat, Professor, Canadian and Cultural Studies, Stockholm University

Cent quarante ans après sa pendaison, Louis Riel divise encore. Rebelle, prophète, député, traître ou père du Manitoba, son héritage raconte un pays qui peine toujours à comprendre ses propres fondations.

Le 16 novembre marquait les 140 ans de l’exécution de Louis Riel (1844‑1885), chef politique et religieux des Métis, défenseur des droits territoriaux et culturels de son peuple dans les Prairies canadiennes. Jugé pour trahison à la suite de la Rébellion du Nord-Ouest de 1885, sa mort ne se réduit pas à un simple événement historique : elle permet de revisiter un moment fondateur du Canada moderne et d’évaluer la manière dont les enjeux soulevés par Riel, à savoir souveraineté, droits territoriaux, pluralisme culturel, restent profondément actuels. Loin d’être figé dans les archives ou dans les livres d’histoire, Riel revient régulièrement dans les débats politiques, dans les créations artistiques et dans les discussions sur l’identité canadienne.

En tant que directeur du Centre d’études canadiennes à l’Université de Stockholm, j’ai remarqué l’intérêt des étudiants pour les questions liées au multilinguisme au Canada et notamment pour la construction de la Confédération canadienne. L’un de mes domaines de recherche concerne la lutte pour la visibilité des cultures autochtones.

Riel, porte-voix d’un peuple métis en quête d’autonomie

Riel occupe en effet une place singulière dans la mémoire collective. Issu d’une communauté qui naît de l’entrelacement entre populations autochtones et colons européens, il devient le porte-parole d’un espace culturel distinct, attaché à ses terres, à ses traditions et à sa langue. Dans la Résistance de la Rivière Rouge en 1869 puis dans celle du Nord-Ouest en 1885, il défend la légitimité d’un peuple métis cherchant à préserver son autonomie dans un contexte d’expansion étatique vers l’Ouest.

Derrière le conflit militaire se cache une confrontation entre deux visions du pays. D’un côté, un projet de construction nationale centré sur un pouvoir fédéral fort et un modèle colonial de gestion du territoire. De l’autre, une conception enracinée dans la pluralité linguistique, la reconnaissance des peuples autochtones et la gouvernance locale.




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Une pensée politique portant sur la reconnaissance des droits culturels

Contrairement à d’autres grandes figures politiques, Riel n’a jamais publié de livre. En effet, il a laissé un ensemble impressionnant de manuscrits, de mémoires, de lettres, de réflexions religieuses et de textes politiques. Ses écrits de prison, le Mémoire sur les droits des Métis de 1885 ou encore les documents associés au mouvement de l’Exovedate témoignent d’une pensée riche et complexe. L’Exovedate était un conseil politique formé autour de Louis Riel en 1874, chargé de guider son action religieuse et nationale et de réfléchir à l’avenir politique des Métis.

Ces écrits dévoilent un homme convaincu que les Métis pouvaient participer pleinement à la création d’un Canada respectueux des différences culturelles, à condition que leurs droits soient reconnus de manière équitable. Ils montrent également un individu profondément marqué par l’isolement politique, souvent incompris par les autorités fédérales comme par certains de ses propres partisans.

L’héritage vivant des Métis aujourd’hui

Cet héritage textuel nourrit aujourd’hui la réflexion des Métis du Canada, dont la position politique a évolué de manière significative ces dernières décennies. La reconnaissance constitutionnelle, les avancées judiciaires en matière de droits territoriaux, la structuration d’organisations métisses provinciales, ou encore le renouveau linguistique autour du michif, donnent un nouveau relief aux aspirations portées par Riel au XIXe siècle.

Pour beaucoup, sa vie et son action rappellent que les droits métis sont une réalité historiquement ancrée dans les Prairies canadiennes. Les revendications contemporaines concernant les terres, les ressources naturelles, la gouvernance locale ou la représentation institutionnelle prolongent directement les débats dans lesquels Riel s’était engagé.

La figure de Riel dans la culture populaire

Ce retour de Riel dans la conversation nationale est également visible dans la culture populaire. Le cinéma, la littérature et les arts visuels réinterprètent régulièrement son image. Le film The Universal Language en offre un exemple récent et marquant. Ce film de Matthew Rankin tourné au Manitoba en farsi propose une fable politico-linguistique où l’histoire et la mémoire métisse deviennent les ressorts d’une réflexion inventive sur les langues minoritaires et la résistance culturelle. Riel y apparaît comme une figure de résistance culturelle, un symbole de la fragilité des langues minoritaires et de la résilience des communautés marginalisées. Le film capte la manière dont Riel est devenu un repère visuel et narratif pour réfléchir aux rapports entre langue, pouvoir et appartenance.

Dans d’autres œuvres, qu’il s’agisse de romans graphiques, de performances artistiques ou de pièces de théâtre, Riel est évoqué tour à tour comme visionnaire, martyr politique ou acteur incompris de son époque. Son exécution, longtemps présentée comme une sanction contre un rebelle armé, est aujourd’hui interprétée à la lumière des injustices structurelles qui ont marqué l’histoire des relations entre l’État canadien et les peuples autochtones.

Les droits territoriaux des Métis

Si Riel continue de fasciner, c’est aussi parce que les questions qu’il posait demeurent ouvertes. L’articulation entre souveraineté autochtone et cadre fédéral canadien reste au cœur des discussions contemporaines sur les traités modernes et l’autonomie gouvernementale. Les enjeux fonciers, qui avaient déclenché une partie des tensions dans les Prairies, reviennent dans les litiges actuels concernant les droits territoriaux des Métis.


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La question linguistique, qu’il s’agisse de la place du français ou des langues autochtones, s’inscrit dans une réflexion plus large sur la capacité du Canada à protéger la diversité culturelle qui le caractérise. Enfin, la place de Riel dans les commémorations publiques révèle à quel point le pays continue de débattre de son propre récit national.

Reconnaissance nationale tardive

Le Canada a mis du temps à reconnaître officiellement la contribution de Riel. Ce n’est qu’en 2019 que le Parlement a officiellement désigné le 16 novembre comme Journée Louis-Riel, marquant une relecture plus nuancée de son rôle politique ; la province du Manitoba, qui lui rend hommage depuis longtemps à travers une journée fériée provinciale et diverses commémorations officielles, avait déjà reconnu son apport historique essentiel. Cette reconnaissance s’inscrit dans un processus plus large de réévaluation du passé colonial et de prise en compte des injustices faites aux peuples autochtones. Dans ce contexte, Riel devient un médiateur entre mémoire et présent, un point de départ pour mieux comprendre comment le pays a été construit et comment il pourrait évoluer.

Commémorer les 140 ans de son exécution revient à interroger les fondements mêmes du Canada contemporain. Riel incarnait une conception du pays qui reposait sur le dialogue, la pluralité et la reconnaissance des entités politiques autochtones. Revisiter cette vision, c’est se demander si le Canada actuel est en mesure de donner une place réelle aux Métis, aux Premières Nations et aux Inuit dans la manière dont il se pense lui-même.

La Conversation Canada

Christophe Premat est directeur du Centre d’études canadiennes de l’Université de Stockholm depuis 2017. Il a fondé un cours d’été d’introduction aux études canadiennes dont la première édition a eu lieu en 2021 grâce au financement du Conseil Nordique des Ministres (NPHE-2020/10138). Il a récemment dirigé un ouvrage avec Sara Bédard-Goulet intitulé “Nordic and Baltic Perspectives in Canadian Studies” (https://stockholmuniversitypress.se/books/e/10.16993/bci).

ref. Cent quarante ans après sa pendaison, le métis Louis Riel divise encore – https://theconversation.com/cent-quarante-ans-apres-sa-pendaison-le-metis-louis-riel-divise-encore-269856

‘Without prejudice’: What this 2-word legalese means for the dismissed charges against James Comey and Letitia James

Source: The Conversation – USA – By Ray Brescia, Associate Dean for Research and Intellectual Life, Albany Law School

Former FBI Director James Comey is sworn in remotely at a hearing of the Senate Judiciary Committee in Washington on Sept. 30, 2020. Ken Cedeno-Pool/Getty Images

A federal judge on Nov. 24, 2025, dismissed the indictments against former FBI Director James B. Comey and New York Attorney General Letitia James, blocking the Department of Justice’s efforts to prosecute two of President Donald Trump’s perceived adversaries.

But U.S. District Judge Cameron McGowan Currie qualified her dismissals, saying she did so “without prejudice.”

What does that legal term mean?

Unaddressed charges

In her ruling, Currie concluded that the appointment of interim U.S. Attorney Lindsey Halligan, who filed the cases against Comey and James, was unlawful. Currie wrote:

“Because Ms. Halligan had no lawful authority to present the indictment, I will grant Mr. Comey’s motion and dismiss the indictment without prejudice.”

She wrote the same about the case against James.

Currie’s “without prejudice” reference means the dismissal did not address what legal scholars like me call the merits or substance of the underlying criminal charges.

A “without prejudice” dismissal is legalese for “you can try again if you can fix the problems with your case.” Had the judge ruled that the dismissals were “with prejudice,” that would have meant the government could not have brought the cases again.

Here’s what prosecutors would need to fix to be able to bring cases against Comey and James again.

Federal law provides that whenever a U.S. attorney’s position is vacant, the attorney general may appoint an interim U.S. attorney for a period of 120 days. At the end of that period, it’s up to the federal judges of the district where that position is vacant to appoint someone to continue in that role unless and until the president nominates, and the Senate confirms, a U.S. attorney through the normal appointments process.

A woman speaks outdoors in front of microphones.
New York Attorney General Letitia James speaks outside U.S. District Court on Oct. 24, 2025, in Norfolk, Va.
AP Photo/John Clark

The Trump administration appointed Halligan’s predecessor, U.S. Attorney Erik Siebert, in that interim role in January 2025. And when the 120 days from his appointment lapsed, the district judges of the Eastern District of Virginia selected him to continue on in his interim role.

Currie found that when Siebert resigned after his reappointment, that did not empower the Trump administration to appoint a new interim prosecutor. The power still resided with the District Court judges. Because of that, Halligan’s appointment and her efforts to secure the Comey and James indictments were void.

The end of the beginning

The Department of Justice can certainly appeal these rulings and could get them reversed on appeal, or it could refile them after a new U.S. attorney is named in accordance with law.

It may be too late for the case against Comey, however, because the statute of limitations on those charges has already run out. As Currie noted in her Comey ruling, while the statute of limitations is generally suspended when a valid indictment has been filed, an invalid indictment, like the one against Comey, would not have the same effect on the statute of limitations.

That means the time has likely run out on the claims against the former FBI director.

If Currie’s rulings stand, the Justice Department can’t just file the cases again, with Halligan still in this role, unless the Trump administration follows the procedures set forth in the law for her proper appointment.

While this is not the beginning of the end for these prosecutions, it is, at least, the end of the beginning.

The Conversation

Ray Brescia does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. ‘Without prejudice’: What this 2-word legalese means for the dismissed charges against James Comey and Letitia James – https://theconversation.com/without-prejudice-what-this-2-word-legalese-means-for-the-dismissed-charges-against-james-comey-and-letitia-james-270559

Desvelada la naturaleza del cometa interestelar 3I/ATLAS

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El desconocimiento y la superstición siguen siendo un caballo de batalla en nuestra sociedad. En torno al cometa 3I/ATLAS se han publicado numerosos titulares sensacionalistas, pero de nuevo la evidencia científica, la interpretación rigurosa y la corroboración de los datos pueden abrirse paso entre todo el ruido generado. En un artículo anterior recogimos su descubrimiento y campaña internacional de estudio, en esta ocasión revisamos su naturaleza y composición.

Composicionalmente similar a los objetos transneptunianos

Desde mi equipo de investigación lidero un reciente artículo que muestra nueva evidencia sobre la naturaleza cometaria de 3I/ATLAS. Este visitante interestelar se muestra como un cuerpo similar a objetos transneptunianos conocidos en el sistema solar, de los que pensamos que proceden ciertas condritas carbonáceas –los meteoritos más antiguos conocidos–. Nuestro estudio, prepublicado por su posible interés para la comunidad científica en la plataforma ArXiv de la Universidad de Cornell, corrobora la similitud del visitante interestelar con cuerpos helados transneptunianos.

Nuestro conocimiento sobre meteoritos nos permite ahora ir más allá, revelando su naturaleza prístina, es decir, su estado más puro, original e intacto, sin haber sido alterado. Encontramos presencia significativa de hielo de agua y un contenido en granos metálicos que tampoco es demasiado común en los materiales formativos de esos objetos transneptunianos en la actualidad, tras miles de millones de años de exposición a colisiones y otros procesos.

Estas características han sorprendido a la comunidad científica, y explican su capacidad de desarrollar criovulcanismo –expulsión energética de gases y partículas– conforme se aproxima al Sol.

Incluso si este primitivo cometa tuvo su origen en un sistema planetario distante, los materiales formativos no fueron tan diferentes a los de nuestra vecindad. Una corroboración de que la química que da origen a los planetas, y que empezamos a comprender, suele reproducirse.

Su peculiar envoltura gaseosa

Uno de los aspectos que han sorprendido más a la comunidad científica es que la componente gaseosa que forma la envoltura exterior del cometa 3I/ATLAS es significativamente diferente a la de buena parte de los cometas. sa evidencia?

En las observaciones realizadas a mayor distancia, obtenidas por los grandes telescopios que lograron captarlo espectroscópicamente, se detectó la presencia de monóxido y dióxido de carbono. Se interpretaron como productos de la sublimación de los primeros hielos, a temperaturas inferiores a las requeridas para la sublimación de hielo de agua. Generalmente, estos compuestos no son comunes en la mayoría de cometas, que suelen mostrar una química más reductora –moléculas en estado reductor–, y están caracterizados por otras especies químicas como el metano o amoníaco.

Una pista clave en la cambiante luminosidad del cometa

Nuestro análisis de la luminosidad del cometa en función de su distancia al Sol muestra que, cuando se acercó a unos 378 millones de kilómetros, se produjo una transición hacia una etapa de sublimación más intensa. En ese punto, la temperatura, cercana a los –71 ⁰ C, había superado el umbral necesario para sublimar el dióxido de carbono sólido –hielo seco–. Como consecuencia, un material líquido de carácter oxidante comenzó a penetrar en el interior del objeto y a interactuar con sus componentes más reactivos: granos metálicos y sulfuros de hierro.

En ese momento, diversas regiones de la superficie se activaron y multiplicaron la producción de gas y polvo micrométrico, incrementando la luminosidad de la coma en varias magnitudes de brillo. A aquella distancia del Sol, el cometa salió de su letargo definitivamente para experimentar lo que denominamos criovulcanismo.

La sublimación de los hielos condujo a una potente desgasificación del núcleo cometario, generando chorros desde las regiones activas, que rotan. El núcleo de 31/ATLAS gira sobre sí mismo en unas 16 horas, como concluyó un estudio de reciente.

La explicación a la abundacia de niquel

Tras nuestra investigación, también podemos explicar la sobreabundancia observada de niquel en la coma del 3I/ATLAS: es consecuencia de los procesos que tienen lugar en la superficie y el subsuelo del cometa. Concretamente de procesos conocidos como reacciones Fischer-Tropsch. En ellas, el agua caliente interacciona con los granos metálicos y genera la catálisis de compuestos orgánicos complejos. Estas reacciones tienden a favorecer la emisión a la coma de compuestos de níquel frente a los de hierro.

Es decir, la fuente del criovulcanismo de 3I/ATLAS debe ser consecuencia de esos procesos de corrosión extensiva de los materiales prístinos preservados en el interior del visitante interestelar. De hecho, hemos calculado que el pasado 29 de octubre, durante su punto más próximo al Sol alcanzó una temperatura media de 4 ⁰ C, permitiendo la extensa participación del agua líquida y promoviendo la aparición de nuevos criovolcanes, como corroboran nuestras imágenes.

Empleando el telescopio robótico Joan Oró del Observatori del Montsec (IEEC) hemos podido obtener las imágenes más resolutivas de los diferentes chorros de gas y partículas de polvo que se desprenden del cometa 3I/ATLAS.

Estudios previos sobre condritas carbonáceas

Para interpretar los procesos que ocurren en el cometa 3I/ATLAS han resultado fundamentales nuestros estudios sobre los procesos de alteración acuosa que experimentaron los llamados asteroides transicionales hace 4 550 millones de años, de donde proceden las condritas carbonáceas, trabajo que venimos realizamos desde la Sala Blanca de Meteorítica y Muestras Retornadas y otros laboratorios del ICE-CSIC.

Anteriores trabajos de nuestro grupo de investigación desvelaron el importante papel de ciertos minerales contenidos en las condritas carbonáceas. Demostramos sus impresionantes propiedades como catalizadores de compuestos orgánicos complejos. Asimismo, la composición química de los más cercanos podría situarlos como interesantes objetivos para la extración de recursos en el futuro.

El interés científico sobre el 3I/ATLAS continua con una campaña observacional promovida por el International Asteroid Warning Network (IAWN). Seguiremos participando en el estudio de este cometa interestelar para aprender más detalles sobre su comportamiento.

Vida en otros mundos

Si asumimos un diámetro kilométrico y una composición condrítica para el cometa interestelar 3I/ATLAS, la masa estimada sería superior a seiscientos millones de toneladas. Por tanto, este interesante vagabundo celeste, con su contenido en hielos, materia orgánica, metales y una gran capacidad catalítica para generar compuestos orgánicos complejos, parece buscar un entorno propicio para promover la aparición de vida en otros mundos. Afortunadamente, en nuestro caso pasará de largo.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. Desvelada la naturaleza del cometa interestelar 3I/ATLAS – https://theconversation.com/desvelada-la-naturaleza-del-cometa-interestelar-3i-atlas-269565

Combien de CO₂ votre voyage en avion a-t-il vraiment émis ? Comment vérifier les calculs d’empreinte carbone de l’aérien

Source: The Conversation – in French – By Finn McFall, KTP Associate, University of Surrey

La plupart des calculateurs d’empreinte carbone de l’aérien livrent des chiffres largement sous-estimés. Vladimir Sukhachev/Shutterstock

D’un outil à l’autre, l’empreinte carbone évaluée pour un vol en avion peut varier considérablement. Cela tient aux hypothèses de calcul, au périmètre exact de celui-ci et à la source des données, qui peuvent être à l’origine de nombreuses incertitudes. Pour un usage éclairé de ces calculateurs, utiles mais approximatifs, par les voyageurs aériens, il est indispensable de mieux en cerner les limites.


Lorsque deux personnes réservent le même vol, elles peuvent penser avoir une empreinte carbone très différente, si elles sont passées par deux calculateurs en ligne différents. En effet, de nombreux calculateurs d’empreinte carbone passent sous silence une large partie de l’impact climatique du transport aérien – ou encore, s’appuient sur des hypothèses trop simplifiées.

Le point sur leurs limites et pourquoi elles sont importantes. Malgré tout, quelques précautions de bon sens peuvent vous aider à évaluer les estimations fournies.

Le CO₂ ne suffit pas

Si un outil en ligne ne rend compte d’un résultat qu’en kilogramme de dioxyde de carbone (CO2), il omet deux autres groupes d’émissions importants.

En effet, l’équivalent CO2 est une unité de mesure qui convertit l’impact des autres gaz à effet de serre, tels que le méthane, en équivalent dioxyde de carbone à l’aide de données scientifiques qui montrent leur potentiel de réchauffement climatique. Si un calculateur n’affiche que le CO2, il sous-estime donc l’empreinte carbone.

Un calculateur qui fait référence à des émissions équivalent CO2 inclut ainsi le CO2 ainsi que les autres émissions de gaz à effet de serre, ce qui le rend plus complet. Les bonnes pratiques citent le chiffre utilisé et renvoient au tableau des métriques utilisées pour le calcul. (par exemple, la valeur retenue pour le potentiel de réchauffement global du gaz considéré, ou PRG, ndlr).

Les impacts non liés au CO2 doivent également être pris en compte. Concrètement, il s’agit de l’effet sur le climat des oxydes d’azote, de la vapeur d’eau et des traînées de condensation émis par les avions. Ceux-ci emprisonnent la chaleur et agissent comme une couverture qui réfléchit la chaleur de la Terre vers le sol. Des recherches montrent que ces effets non liés au CO2 peuvent être comparables, voire supérieurs à ceux du CO2 seul, sur des horizons temporels moyens.

Cela signifie qu’un calcul basé uniquement sur les émissions de CO2 sous-estime l’impact climatique total du transport aérien, car il ne tient pas compte de l’effet des oxydes d’azote, de la vapeur d’eau et des traînées de condensation. L’ampleur des impacts non liés au CO2 varie en fonction de l’altitude, de la latitude, des conditions météorologiques et de l’heure de la journée, mais elle est trop importante pour être ignorée.

Les calculateurs devraient les quantifier de manière plus transparente, quitte à fournir un résultat avec un niveau d’incertitude chiffré. Les meilleurs calculateurs réalisent à la fois un calcul en équivalent CO2, puis prennent en compte les effets non liés au CO2.




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Les avions ne volent pas vraiment en ligne droite

Une autre source de sous-estimation de l’empreinte carbone de l’aérien est le calcul des distances. De nombreux outils supposent un trajet dit « orthodromique » (c’est-à-dire, la distance la plus courte entre les aéroports de départ et d’arrivée compte tenu de la courbure de la Terre), auquel s’ajoute une petite distance fixe. Or, les vols réels sont influencés par les vents, les tempêtes, la congestion aérienne, les zones militaires à éviter et les fermetures d’espace aérien qui obligent à faire de longs détours. Même les itinéraires réguliers entre une ville A et une ville B peuvent changer quotidiennement en raison de ces variables.

Des études montrent que ces détours peuvent, en moyenne, atteindre un allongement de plus de 7,5 % de la distance totale, même en temps « normal » et sans parler de la situation géopolitique actuelle dans le monde. Or, une distance plus longue implique une consommation de carburant et des émissions plus importantes. Ainsi, si une calculatrice ne tient pas compte des déviations d’itinéraire, elle sous-estimera la consommation de carburant.

En utilisant les données historiques récentes observées sur un itinéraire donné, on peut ajuster ces estimations. De quoi mieux refléter la façon dont cet itinéraire est vraiment parcouru dans la pratique, et non pas dans des conditions idéales.

Quel périmètre les compagnies aériennes doivent-elles prendre en compte ?

Même lorsque la distance et les émissions de gaz à effet de serre sont correctement prises en compte, de nombreux outils éludent d’indiquer clairement le périmètre du calcul et ses limites, sans préciser ce qui est inclus ou exclus. Ainsi, de nombreux outils ne tiennent pas compte des émissions liées à l’extraction des matériaux pour construire les avions et aux activités pétrolières permettant de produire du carburant.

Une empreinte carbone complète et conforme aux normes en vigueur comprendrait les émissions « du puits au réservoir » (well-to-tank, ce qui intègre les étapes d’extraction, de raffinage et de transport du carburant), les services en vol et le cycle de vie des avions et même des aéroports.

fond jaune, avion miniature blanc et cahier blanc avec stylo
Certains calculateurs d’empreinte carbone pour le transport aérien se basent sur des hypothèses de calcul trop généreuses.
EamesBot/Shutterstock

La norme internationale ISO 14083 de 2023, qui porte sur la quantification et la déclaration des émissions de gaz à effet de serre provenant des chaînes de transport, établit pourtant des règles communes. Les bons calculateurs s’alignent sur cette norme afin de rendre leur champ d’application explicite et comparable.

Mais les meilleurs calculateurs vont au-delà de ces exigences et couvrent l’ensemble des émissions liées au vol. Si un calcul d’empreinte carbone exclut les émissions en amont ou celles liées aux infrastructures aériennes, on peut s’attendre à ce que le résultat soit inférieur à celui qu’une analyse complète du cycle de vie livrerait.

L’allocation des émissions de l’appareil au passager

Le calcul des émissions par passager consiste à répartir l’impact climatique de l’avion entre les sièges occupés par les passagers et le fret (transport en soute). Or, la classe de cabine et la densité des sièges modifient l’espace disponible par passager. Les sièges en classe affaires ou en première classe peuvent donc avoir un impact par passager plusieurs fois supérieur à celui de la classe économique dans le même avion.

Les coefficients de remplissage (c’est-à-dire, le taux d’occupation d’un avion) modifient également ce calcul. Les passagers d’un avion à moitié plein devraient se voir attribuer deux fois plus d’émissions.

Les bonnes méthodes de calcul devraient utiliser des coefficients de remplissage et les plans de sièges spécifiques à chaque trajet, en fonction de la compagnie aérienne et de la saison, plutôt que des hypothèses globales généralisées.

Bagages en soute et transport de fret

Du point de vue du voyageur, il semble injuste qu’un passager voyageant uniquement avec un bagage à main bénéficie se voit allouer la même empreinte carbone qu’une personne ayant enregistré 30 kg de bagages. De fait, la plupart des calculateurs se basent sur un poids moyen unique pour les bagages. Le calcul est donc surestimé pour les voyageurs légers et sous-estimé pour les voyageurs lourds.

De meilleures approches permettraient aux utilisateurs de déclarer leurs bagages lors du calcul, ou d’appliquer des facteurs spécifiques à leur itinéraire.

De plus, la plupart des vols passagers transportent également du fret en soute. Si un calculateur attribue toutes les émissions de l’avion aux passagers, il surestime les chiffres par passager. Une pratique plus équitable consisterait à répartir les émissions entre les passagers et le fret aérien.

Comment faire mieux ?

Sur la base de récents travaux de recherche évalués par les pairs, voici une liste de contrôle que vous pouvez appliquer à tout calculateur de vol.

La prochaine fois que vous lirez une estimation de l’empreinte carbone de votre vol, demandez-vous si elle est :

  • complète : inclut-elle uniquement le CO2, un équivalent CO2 et les émissions hors CO2 ? Est-elle conforme à la norme ISO 14083 ou supérieure et couvre-t-elle l’ensemble des émissions générées par un passager aérien ?

  • précise : utilise-t-elle des méthodes modernes basées sur des données réelles régulièrement actualisées pour prédire la trajectoire de vol et la consommation de carburant ? Prend-elle en compte toutes les variables, y compris les facteurs de charge de l’appareil et les configurations des sièges à bord ?

  • transparente : les méthodes et les sources de données utilisées sont-elles indiquées avec leurs limites ? Ont-elles fait l’objet d’une évaluation par des pairs ?

  • communiquée efficacement : fournit-elle une ventilation claire des sources d’émissions de votre vol ? Est-elle facile à comprendre et à utiliser pour prendre des décisions ciblées en matière de climat ?

Lorsque les calculateurs cochent toutes ces cases, on peut faire passer le débat de l’examen d’un seul chiffre à l’action sur les principales causes. C’est à cette condition que le calcul de l’empreinte carbone, plutôt que de simples chiffres sur un écran, peut devenir un outil de changement.




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The Conversation

Finn McFall travaille sur un partenariat de transfert de connaissances entre Therme Group et l’université du Surrey, cofinancé par UKRI via Innovate UK.

Xavier Font travaille pour l’université du Surrey. Il fait partie de l’équipe universitaire qui travaille sur un partenariat de transfert de connaissances entre Therme Group et l’université du Surrey, cofinancé par UKRI via Innovate UK.

ref. Combien de CO₂ votre voyage en avion a-t-il vraiment émis ? Comment vérifier les calculs d’empreinte carbone de l’aérien – https://theconversation.com/combien-de-co-votre-voyage-en-avion-a-t-il-vraiment-emis-comment-verifier-les-calculs-dempreinte-carbone-de-laerien-270582

Boissons au cannabis : comment une faille juridique a créé une industrie de plusieurs milliards de dollars que le Congrès veut maintenant interdire

Source: The Conversation – in French – By Magalie Dubois, Docteur en Economie du vin, Burgundy School of Business

Une disposition passée inaperçue dans le budget fédéral des États-Unis signé par le président Trump pourrait bouleverser une industrie florissante : celle des boissons au THC.


Le 12 novembre 2025, le Congrès américain a voté une loi limitant les produits à base de chanvre à 0,4 mg de delta-9-tétrahydrocannabinol, autrement dit THC, par contenant. Cette mesure, après une période de grâce d’un an, interdit de facto la plupart des nombreuses boissons, gommes et cigarettes électroniques (« vapes ») au THC actuellement vendues dans les stations-service, supermarchés et bars américains. Pour comprendre l’importance de cette nouvelle, il faut d’abord expliquer comment ce marché fonctionne, et pourquoi cette interdiction pourrait être appliquée… ou ignorée.

Cannabis, chanvre et THC : un peu d’histoire

La plante de cannabis contient plus de cent « cannabinoïdes », des composés chimiques qui interagissent avec le système endocannabinoïde humain. Le THC (tétrahydrocannabinol) est considéré principal responsable des effets psychoactifs. Légal aux États-Unis au XIXe siècle, le cannabis est progressivement interdit à partir de 1937, puis classé en 1970 comme narcotique de catégorie I – la plus strictement prohibée.

Depuis 1996, certains États américains ont commencé à légaliser le cannabis, d’abord à usage médical, puis récréatif à partir de 2012. Aujourd’hui, plus de 40 États l’autorisent sous une forme ou une autre, mais il reste illégal au niveau fédéral.

Dans ce contexte de contradictions entre lois fédérales et étatiques, une nouvelle distinction va tout changer : celle entre « cannabis » et « chanvre ».

Une industrie née d’un vide juridique

Vous n’en avez probablement jamais entendu parler, pourtant selon Fortune Business Insight le marché des boissons au THC génère déjà plus de 3 milliards de dollars (plus de 2,6 milliards d’euros) aux États-Unis.

Tout commence en 2018, lorsque le Farm Bill américain légalise le « chanvre » – défini comme du cannabis contenant 0,3 % ou moins de THC. L’objectif initial était de relancer l’industrie du chanvre industriel pour produire des textiles et des matériaux. Mais la loi contient une ambiguïté cruciale : ce seuil de 0,3 % s’applique au poids à sec de la plante, sans préciser de norme pour les produits transformés.

Des industriels américains ont rapidement identifié une opportunité. Pour une gomme typique de 5 grammes contenant 10 milligrammes de THC, soit une dose standard, le THC ne représente que 0,2 % du poids total. Pour une boisson de 355 grammes (12 onces) la même dose, le THC ne représente que 0,003 % du poids total. Techniquement, ces produits sont du « chanvre » légal, même s’ils produisent des effets psychoactifs identiques au cannabis.




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Résultat : dès 2021, des boissons et gommes au THC psychoactif ont commencé à apparaître dans les magasins et les bars des États où aucune loi sur le cannabis récréatif n’existait.

L’innovation qui change tout

Concernant les boissons, cette faille juridique n’aurait jamais créé une industrie de plusieurs milliards de dollars sans une percée technologique cruciale apparue au début des années 2020, la nano-émulsion.

Le THC est une molécule lipophile qui se sépare naturellement de l’eau. Pendant des années, les fabricants ont tenté de créer des boissons stables au THC. Les émulsions traditionnelles prenaient de soixante à cent vingt minutes pour produire leurs effets : vitesse bien trop lente pour concurrencer ceux de l’alcool.

La nano-émulsion change la donne. En réduisant les gouttelettes de THC à l’échelle nanométrique, cette technologie permet au THC de se dissoudre efficacement dans l’eau et d’être absorbé par l’organisme en vingt minutes environ : un délai comparable à celui d’une bière ou d’un cocktail.

Pour la première fois, les boissons au THC peuvent se positionner comme des substituts fonctionnels aux boissons alcoolisées.

Le paradoxe du marché

L’innovation technologique ne suffit pas à expliquer le succès commercial. Les mêmes boissons au THC affichent des résultats diamétralement opposés selon leur canal de distribution.

Dans les États où le cannabis récréatif est légal (en Californie ou à New York, par exemple), les boissons au THC ne sont vendues que dans des dispensaires (boutiques spécialisées dans la vente de cannabis), où elles représentent moins de 1 % des ventes totales de cannabis. En cause : les consommateurs habitués des dispensaires ne s’y rendent pas pour acheter leurs boissons quotidiennes comme ils achèteraient de la bière, par exemple, mais plutôt pour acquérir des produits plus forts comme la fleur de cannabis et les cigarettes électroniques. Une boisson au THC à 7 dollars (6 euros) offre une dose unique, alors qu’une recharge de cigarette électronique à 15 dollars (près de 13 euros) en fournit entre dix et vingt. De plus, les dispensaires doivent également composer avec des contraintes de réfrigération et d’espace qui pénalisent les produits volumineux comme les canettes.

Dans les États où le cannabis récréatif n’est pas légal comme le Texas, la Floride ou la Caroline du Nord par exemple, la situation est différente. Ces mêmes boissons au THC, étiquetées « chanvre », sont distribuées dans les supermarchés et les bars aux côtés des boissons alcoolisées. Elles sont proposées à un prix inférieur (4 ou 5 dollars, soit 3 ou 4 euros) que dans les dispensaires, en raison d’une réglementation plus souple et plus avantageuse fiscalement. Des enseignes, comme les stations-service Circle K, les grandes surfaces Target ou la chaîne de restaurants Applebee’s, ont intégré ces produits à leur offre. D’après des sources internes, les boissons au THC représenteraient 12 % du chiffre d’affaires texan de Total Wine la plus grande chaîne américaine de distribution de boissons alcoolisées.

Contexte concurrentiel

La différence réside dans le contexte concurrentiel. Dans les supermarchés et les bars, les boissons au THC se placent face à la bière, au vin et aux spiritueux, un marché en déclin aux États-Unis, notamment chez les jeunes consommateurs.

Mais certains acteurs de l’industrie des boissons alcoolisées y voient une opportunité commerciale pour la vente sur place et à emporter. Un client ne consommant pas d’alcool et qui commandait autrefois un verre d’eau au bar peut désormais acheter un cocktail au THC et générer du chiffre d’affaires pour l’établissement.

Slate, 2022.

L’interdiction sera-t-elle appliquée ?

L’interdiction votée le 12 novembre 2025 entrera en vigueur dans un an. Elle rendra illégaux au niveau fédéral la plupart des produits au chanvre psychoactif actuellement commercialisés. Mais le Texas et plusieurs autres États, souvent conservateurs, ont déjà légalisé ces produits en légiférant au niveau étatique.

Cette contradiction entre la loi fédérale et les lois étatiques n’a rien d’inédit. Plus de 40 États américains ont légalisé le cannabis médical ou récréatif alors qu’il reste interdit au niveau fédéral. Dans la pratique, les forces de l’ordre locales appliquent les lois étatiques, non les lois fédérales. Le Texas, dont l’industrie du chanvre pèse 4,5 milliards de dollars (soit 3,8 milliards d’euros), rejoint ainsi les nombreux États dont les législations entrent en conflit avec Washington.

Une distinction juridique technique (le seuil de 0,3 % de THC en poids sec établi par le Farm Bill de 2018) a créé en quelques années une industrie de plusieurs milliards de dollars qui concurrence directement le marché des boissons alcoolisées. Malgré la nouvelle tentative du Congrès pour l’empêcher, cette industrie pourrait suivre la trajectoire du cannabis récréatif : interdite au niveau fédéral, mais florissante dans les États qui choisissent de ne pas appliquer cette nouvelle mesure.

The Conversation

Robin Goldstein a reçu des financements de l’Université de Californie.

Magalie Dubois ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Boissons au cannabis : comment une faille juridique a créé une industrie de plusieurs milliards de dollars que le Congrès veut maintenant interdire – https://theconversation.com/boissons-au-cannabis-comment-une-faille-juridique-a-cree-une-industrie-de-plusieurs-milliards-de-dollars-que-le-congres-veut-maintenant-interdire-269748

Et si l’accent « neutre » n’existait pas ?

Source: The Conversation – in French – By Marc Chalier, Maître de conférences en linguistique française, Sorbonne Université

Croire que l’on n’a pas d’accent ou que l’on a un accent « neutre » revient bien souvent à ne pas s’apercevoir que l’on en effectivement a un. Pixabay, CC BY

À en croire un sondage récent, les accents régionaux seraient en train de s’effacer. Derrière cette inquiétude largement relayée se cachent deux réalités que nous connaissons tous mais que nous préférons souvent oublier : la prononciation, par nature éphémère, change constamment et le nivellement actuel des accents n’a rien d’exceptionnel. Quant à l’« accent neutre » auquel nous comparons ces accents régionaux, il n’a jamais existé ailleurs que dans nos imaginaires linguistiques.


Chaque année ou presque, un sondage annonce que les accents seraient « en voie de disparition ». La dernière étude en date, publiée en septembre 2025 par la plateforme Preply et largement propagée par le biais des réseaux sociaux, va dans ce sens : plus d’un Français sur deux (55 %) estimerait que les accents régionaux disparaissent. De manière assez remarquable, cette inquiétude serait surtout portée par les jeunes : près de 60 % des participants de 16 à 28 ans disent constater cette disparition. Cette crainte occulte pourtant deux réalités essentielles : un accent n’est jamais figé, et l’idée d’un accent « neutre » relève davantage du mythe que de la réalité.

L’accent « neutre » est une illusion

Dans les représentations de bon nombre de francophones, il existe une prononciation « neutre » sans marque régionale ou sociale que beaucoup considèrent aussi comme la « bonne prononciation ». Mais cette vision ne résiste pas à l’analyse. Tous les modèles de prononciation avancés jusqu’à aujourd’hui (par exemple, le roi et sa cour au XVIIe siècle, plus tard la bourgeoisie parisienne, et récemment les professionnels de la parole publique, notamment dans les médias audiovisuels) ont en commun un ancrage géographique bien précis : Paris et ses environs, et parfois aussi la Touraine où les rois de France avaient leurs résidences d’été.

L’accent dit « neutre » est donc avant tout un accent parisien. Et la plupart des locuteurs non parisiens le reconnaîtront comme tel. Il n’est pas dépourvu de traits caractéristiques qui nous permettent de le reconnaître, mais il est simplement l’accent du groupe social dominant. D’ailleurs, une enquête menée auprès de différentes communautés parisiennes dans les années 2000 le montrait déjà : les représentations de l’accent parisien varient fortement selon la perspective du locuteur, interne ou externe à la communauté parisienne.

Ainsi, hors de la capitale, de nombreux locuteurs associent Paris à un accent non pas « neutre », mais « dominant » et qu’ils associent implicitement au parler des couches sociales favorisées de la capitale. À Paris même, les perceptions du parler parisien sont beaucoup plus hétérogènes. Certains locuteurs affirment ne pas avoir d’accent, d’autres en reconnaissent plusieurs, comme l’« accent du 16e » (arrondissement) associé aux classes favorisées, « l’accent parigot » des anciens quartiers populaires, ou encore l’« accent des banlieues » socialement défavorisées. Cette pluralité confirme donc une chose : même à Paris, il n’existe pas de prononciation uniforme, encore moins neutre.

Les différentes formes de prestige d’un accent

Dans une large enquête sur la perception des accents du français menée avec mes collègues Elissa Pustka (Université de Vienne), Jean-David Bellonie (Université des Antilles) et Luise Jansen (Université de Vienne), nous avons étudié différents types de prestige des accents régionaux en France méridionale, au Québec et dans les Antilles. Nos résultats montrent tout d’abord à quel point cette domination de la région parisienne reste vivace dans nos représentations du « bon usage ». Dans les trois régions francophones, les scores liés à ce que l’on appelle le « prestige manifeste » de la prononciation parisienne sont particulièrement élevés. Il s’agit de ce prestige que l’on attribue implicitement aux positions d’autorité et que les locuteurs interrogés associent souvent à un usage « correct » ou « sérieux ». Mais les résultats montrent également l’existence d’un « prestige latent » tout aussi marqué. Il s’agit là d’un prestige que les accents locaux tirent de leur ancrage identitaire. Ce sont souvent les variétés régionales qui sont ainsi caractérisées comme étant « chaleureuses » ou « agréables à entendre », et elles semblent inspirer la sympathie, la confiance, voire une certaine fierté.

Ces deux axes expliquent aussi qu’on puisse, dans la même conversation, dire d’un accent qu’il « n’est pas très correct » tout en le trouvant « agréable à entendre ». Ce jeu de perceptions montre bien que la prétendue neutralité du français « standard » n’existe pas : elle est simplement le reflet d’un équilibre de pouvoirs symboliques continuellement renégocié au sein de la francophonie.

L’émancipation des accents « périphériques »

Notre étude montre également que cette association de l’accent parisien au prestige manifeste et des accents dits « périphériques » au prestige latent n’est pas fixée à tout jamais. Dans les trois espaces francophones étudiés, les accents autrefois perçus comme des écarts à la norme deviennent peu à peu porteurs d’un prestige plus manifeste. Ils commencent donc à s’imposer comme des modèles légitimes de prononciation dans de plus en plus de contextes institutionnels ou médiatiques autrefois réservés à la prononciation parisienne.

Ce mouvement s’observe notamment dans les médias audiovisuels. Au Québec, par exemple, les journalistes de Radio-Canada assument et revendiquent aujourd’hui une prononciation québécoise, alors qu’elle aurait été perçue comme trop locale il y a encore quelques décennies. Cette prononciation n’imite plus le français utilisé dans les médias audiovisuels parisiens comme elle l’aurait fait dans les années 1960-1970, mais elle intègre désormais ces traits de prononciation propres au français québécois qui étaient autrefois considérés comme des signes de relâchement ou de mauvaise diction.

Ces changements montrent que la hiérarchie traditionnelle des accents du français se redéfinit. L’accent parisien conserve une position largement dominante, mais son monopole symbolique s’effrite. D’autres formes de français acquièrent à leur tour des fonctions de prestige manifeste : elles deviennent acceptables, voire valorisées, dans des usages publics de plus en plus variés. Ce processus relève d’une lente réévaluation collective des modèles de légitimité linguistique.

Une dynamique normale du changement

Revenons à la question des changements perçus dans les accents régionaux évoquée en introduction. La langue est, par nature, en perpétuel mouvement, et la prononciation n’y échappe pas : certains traits s’atténuent, d’autres se diffusent sous l’effet de facteurs notamment sociaux. La mobilité des locuteurs, par exemple, favorise le contact entre des variétés de français autrefois plus isolées les unes des autres. Ce phénomène est particulièrement visible dans des métropoles comme Paris, Marseille ou Montréal, où se côtoient quotidiennement des profils linguistiques hétérogènes. À cela s’ajoute l’influence des médias, amorcée avec la radio et la télévision au début du XXe siècle et aujourd’hui démultipliée par les réseaux sociaux. Ces dynamiques expliquent en partie le nivellement actuel de certains accents, avec la raréfaction de certains traits locaux. Mais cela ne signifie pas pour autant la disparition de toute variation. Des mouvements parallèles de différenciation continuent d’exister et font émerger de nouveaux accents, qu’ils soient liés à l’origine géographique des locuteurs ou à leur appartenance à un groupe social.

À côté de ces changements « internes à la langue », les valeurs sociales que l’on associe à ces variétés évoluent elles aussi. Les frontières de ce qui paraît « correct », « populaire », « légitime » se déplacent avec les représentations collectives. Ainsi, aussi bien les accents que les hiérarchies qui les encadrent se reconfigurent régulièrement. Une observation qui distingue notre époque, cependant, c’est le fait que les normes langagières ne se redéfinissent plus seulement « par le haut » sous l’influence « normative » d’institutions comme l’Académie française, mais aussi « par le bas » sous l’effet des usages de la langue quotidienne qui s’imposent simplement par la pratique.

En somme, même si l’on redoute la disparition des accents, la variation continuera toujours de suivre son cours. Nul ne peut la figer. Et l’accent prétendument « neutre » n’a jamais existé autrement que dans nos représentations fantasmées. Ainsi, la prochaine fois que vous entendez quelqu’un vous dire qu’il ou elle ne pense pas avoir d’accent, souvenez-vous que ce n’est pas qu’il n’en a pas, mais que c’est simplement le sien qui (jusqu’ici) a dominé – pour reprendre les propos de Louis-Jean Calvet – dans la Guerre des langues et les politiques linguistiques (1987).

The Conversation

Marc Chalier ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Et si l’accent « neutre » n’existait pas ? – https://theconversation.com/et-si-laccent-neutre-nexistait-pas-269987