Refrescos, chiringuitos y guiris en chanclas: ayer y hoy de algunas palabras veraniegas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rosalía Cotelo García, Profesora de Lengua y Enseñanza de lenguas, Universidad Autónoma de Madrid

El verano tiene su propio vocabulario. Cada año vuelven a nuestras conversaciones palabras como refresco, maleta, chancla, chiringuito o guiri. Las utilizamos sin pensar, pero muchas guardan historias sorprendentes: unas han cambiado de significado, otras han evolucionado al ritmo de nuestros hábitos y algunas siguen siendo incógnitas para los investigadores de la lengua.

Los diccionarios del español conservan la memoria de todas ellas y nos permiten recorrer la historia de nuestros veranos.

Chanclas, refrescos y maletas: nuevos significados

Algunas palabras vacacionales llevan siglos acompañándonos, pero no siempre han sido necesariamente veraniegas. Un buen ejemplo es refresco. En el diccionario académico de 1737 un refresco era un “alimento moderado” para recuperar las fuerzas o “el agasajo de bebidas, dulces y chocolate, que se da en las visitas”.

El significado que hoy nos resulta evidente, el de la bebida no alcohólica que nos sirve para refrescarnos, no se consigna hasta 1803, y hubo que esperar casi dos siglos, hasta el diccionario de 2001, para que pasara a ocupar el primer lugar. Las antiguas acepciones (es decir, las definiciones correspondientes a los distintos significados de la palabra) siguen conservándose en el diccionario como vestigio de aquellos usos.




Leer más:
Bikini y su familia léxica: historia de una palabra atómica


Los diccionarios registran esas transformaciones y sus definiciones nos permiten descubrir cómo han cambiado no solo las palabras, sino también los objetos, las costumbres y los hábitos de sus hablantes. Lo podemos observar en la definición de la palabra maleta, que en los siglos XVIII y XIX, describían una bolsa de cuero, con candado, diseñada para transportar la ropa durante un viaje y llevarla “a la grupa de la cabalgadura”. Hoy, el diccionario habla de una “especie de caja” con asa para transportar objetos. Más que un cambio de significado, lo que encontramos es el reflejo de la transformación del propio objeto, como consecuencia de la evolución en el transporte y las maneras de viajar.

Una chancla era, según el diccionario de la RAE desde 1884 y hasta 2001, un zapato viejo con el talón aplastado por el uso. Para encontrar el origen de la acepción actual, debemos fijarnos en chanclo, que en el XVIII está en el diccionario como un calzado de madera que se sujeta al pie con una o dos listas de cuero y “sirve para preservarse de la humedad y del lodo”. De ahí proceden nuestras chanclas veraniegas, que nos salvan (precariamente) de ensuciarnos o mojarnos los pies.

Guiris, chiringuitos, y orígenes esquivos

Los diccionarios son herramientas excelentes para contemplar la vida de las palabras, pero hay algunas voces, sobre todo las que se generan en la dimensión coloquial del idioma, que son particularmente esquivas al estudio de su procedencia.

Por ejemplo, sabemos que la palabra guiri, antes de denominar al turista extranjero, se refería a los partidarios de la reina Cristina durante las guerras del siglo XIX. Así lo recoge el diccionario de la RAE de 1925, mientras que su significado actual no aparecerá hasta la edición manual de 1989.

¿Pero cómo se explica este salto semántico? ¿Cómo se han convertido los liberales de ayer en los turistas de alarmante color rosado que llenan nuestras playas? La palabra guiri procede del vasco guiristino, adaptación de cristino. Los carlistas la empleaban de forma despectiva para referirse a sus enemigos; es decir, a “los otros”. Con el tiempo, ese significado evolucionaría hasta designar a un visitante extranjero, por lo que en su raíz se originaba ya la connotación negativa que aún conserva el término.




Leer más:
¿Verano o estío? Palabras para una estación calurosa


Otra etimología intrigante es la de chiringuito, palabra que entra en el diccionario en 1983 como “quiosco o puesto de bebidas al aire libre” y que actualmente ha incorporado la coletilla “donde a veces también se sirve comida”.

La explicación más popular sitúa su origen en Cuba, donde el término designaría el chorro de café filtrado y los puestos donde se servía. Según esta versión, el periodista español César González-Ruano importó la palabra a mediados del siglo XX para bautizar un pequeño bar de playa en Sitges, fundado en 1913.

Sin embargo, algunos testimonios registran establecimientos más antiguos con ese nombre, y otros investigadores, apoyándose en fuentes de prensa decimonónica, consideran que la palabra viene de chinguirito, por un proceso de metátesis (como sucede en croqueta/cocreta). El chinguirito es en Cuba y México un aguardiente de caña, que llegaría a España en el siglo XIX, servido con aperitivos. La polémica no es solo lingüística: en el fondo, también se debate qué lugar puede reivindicar la “cuna” del chiringuito como icono veraniego.

Los veranos del futuro

En las páginas de los diccionarios se guardan, como hemos visto, mucho más que palabras. Estas obras conservan las fotografías lingüísticas de nuestra manera de comunicarnos, de nuestros hábitos sociales y de nuestra forma de entender el mundo.

Por eso, es interesante preguntarnos qué palabras recientes relacionadas con el verano tendrán nueva entrada en el diccionario. Algunas, como veraneo o camping, ya han sido consignadas, pero otras, como terraceo o glamping, aún esperan su momento. Si algún día se incorporan al diccionario, será porque habrán dejado de ser una moda para convertirse, también ellas, en parte de nuestra historia veraniega.

The Conversation

Rosalía Cotelo García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Refrescos, chiringuitos y guiris en chanclas: ayer y hoy de algunas palabras veraniegas – https://theconversation.com/refrescos-chiringuitos-y-guiris-en-chanclas-ayer-y-hoy-de-algunas-palabras-veraniegas-285446

Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia: “El eclipse va a ser como la final del Mundial”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

Juan Cruz Cigudosa, Secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, con las gafas homologadas para observar el eclipse The Conversation, CC BY

“Es un regalo”, dice Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades en el Gobierno de España. Se refiere al eclipse de Sol del 12 de agosto. Un espectáculo que será multitudinario.

¿Por qué un regalo? “Porque servirá para que en España se difunda masivamente la ciencia, para que la pongamos en valor, por encima de magias e ideologías”.

¿Cómo se prepara un país para un acontecimiento así? Cruz Cigudosa dirige la Comisión Interministerial para el Trío de Eclipses, que vincula 13 ministerios e implica a todas las comunidades autónomas. Entre otras muchas acciones, se ha creado una web con toda la información útil sobre el eclipse y una app que incluso ha presentado el Presidente del Gobierno (no sin polémica), en redes sociales.

Será poco más de un minuto

Depende desde donde cada uno lo vea. La totalidad del eclipse del día 12 varía desde 1,30 hasta 60 segundos. Pero todo el proceso de ocultación del Sol por la Luna y su recuperación se prolongará casi dos horas.

Millones de personas mirando el mismo punto en el cielo. ¿Esto es como la final del Mundial de fútbol?

Sí, sí, absolutamente. Va a ser literalmente como la final del Mundial, un fenómeno social multitudinario y apasionante. Además, como en el Mundial, habrá quien lo vea en directo y quien lo haga a través de la señal de televisión. Vamos a tener tres eclipses en España tres años consecutivos. Esto yo lo percibo como una situación de extrema suerte.

¿Por qué? ¿Qué espera del eclipse para la ciencia?

El eclipse es un regalo. Pocas veces un fenómeno que puede entenderse desde la ciencia tiene tanto impacto en la sociedad. Hemos trabajado mucho para que ese regalo se perciba en toda su magnitud y, de paso, recordar que la ciencia es una de las pocas certezas que tenemos como especie.

Yo espero ver a muchas niñas que de repente decidan ser astrónomas o astrofísicas. De verdad que lo espero. Porque va a ser enorme la difusión. También que la gente se haga muchas preguntas. Familias que digan: “A lo mejor esta parte de la ciencia no se la he explicado bien a mis hijos o hijas”. Y espero que la gente entienda que la ciencia es un fenómeno que impacta de forma evidente en sus vidas. Ese día, con el eclipse, los pájaros dejarán de cantar, se alterará repentinamente el ritmo natural de las cosas… Y un fenómeno de tal magnitud puede explicarlo la ciencia.

Es una situación en la que se va a hacer de noche durante el día. No lo vamos a olvidar. Yo estoy deseoso de vivirlo.

Los eclipses hicieron avanzar la ciencia…

Y en cosas realmente importantes. El helio se descubrió por un eclipse, la teoría de la relatividad de Einstein se confirmó por una observación hecha durante un eclipse, la corona solar se puede observar durante el eclipse… Tantas cosas.

También serán multitudes quienes lo vivan como una señal de mal augurio, y más en los tiempos que vivimos: catástrofes naturales, presagios de guerra…

Yo le concedo el mismo valor a la decisión de entrar en una guerra porque haya un eclipse que a sacrificar un buey y ver de qué color tiene el hígado. O sea, ninguno. Cero. Dicho esto, me parece que es importante que hagamos un trabajo conjunto, libre de ideologías, y el eclipse nos permite discernir lo que es ciencia y lo que no lo es. En ese aspecto, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades está bastante preocupado por la evidente ola de negacionismo, que incluye el preocupante negacionismo climático, por cierto. Me parece que el eclipse es una oportunidad, y nos va a hacer más fácil el discurso de que esto es ciencia y no ideología ni fantasía.

¿Cuánta gente esperan que se desplace?

Nuestros estudios indican que la movilidad hacia la franja de totalidad podría aumentar entre un 30 % y un 100 % respecto a un 12 de agosto normal. Eso supone entre 400 000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales.

Es una horquilla enorme

Sí, lo sé.

¿Cómo se prepara un país para algo así?

La dimensión del reto nos llevó a crear una comisión interministerial en la que participan trece ministerios y todas las comunidades autónomas. Aunque en algunas solo se verá el eclipse de forma parcial este año, participarán plenamente en los dos siguientes. Las competencias de Protección Civil corresponden a las comunidades autónomas. Desde el Ministerio coordinamos el dispositivo, pero las decisiones sobre el terreno las adopta cada comunidad.

**Incluso en la previsión más baja hablamos de casi medio millón de visitantes adicionales.

El estudio de movilidad habla de casi medio millón de desplazamientos adicionales a la zona de totalidad del eclipse, con una media de dos personas por desplazamiento (porque la gran mayoría será en coche y con más de una persona desplazada). Así que en la previsión más baja hablamos de un millón de visitantes adicionales que se desplazarán desde la franja de parcialidad a la de totalidad, teniendo en cuenta que cada desplazamiento adicional de media es de dos personas por movilidad. La mayoría regresarán ese día a la zona de parcialidad. Por eso solo prevemos 500.000 visitantes que se queden a dormir (ya lleguen ese día de la zona de parcialidad o del extranjero).

¿Habrá gafas para todos?

Hemos firmado un convenio con la Fundación ONCE para distribuir dos millones de gafas a partir del 3 de agosto. 300 000 de esas gafas se van a repartir a los visitantes de 30 museos y centros de ciencia en 14 comunidades autónomas, y el resto a través de sus 21 000 puntos de venta. A la ONCE le preocupa tanto como a nosotros la prevención, y la seguridad en este día. Es un gran riesgo mirar al Sol sin las gafas adecuadas.

¿Habéis calculado el impacto económico del eclipse?

Estimamos que cerca de seis millones de personas pernoctarán en la franja de totalidad, casi medio millón más que el año pasado. Eso supondrá un impacto económico adicional cercano a los 348 millones de euros.

¿Puede ser una oportunidad para impulsar otro modelo de turismo?

Creo que principalmente es una oportunidad única para la España interior. La totalidad del eclipse atravesará zonas que normalmente quedan fuera de los grandes circuitos turísticos de verano. Mucha gente descubrirá un patrimonio natural, cultural y gastronómico que quizá no habría conocido de otra manera.

En España existe una comunidad muy activa de astrónomos aficionados. ¿Habéis contado con ellos?

Las asociaciones astronómicas llevan mucho tiempo preparando actividades por su cuenta y organizándose. Desde la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) apoyamos este tipo de iniciativas mediante convocatorias de cultura científica y divulgación. Nuestro objetivo es que cualquier asociación que acerque la ciencia a la ciudadanía encuentre canales de apoyo y la FECYT está para eso.

12 de agosto. Altísimo riesgo de incendios

Sin duda. En estos momentos, mientras hablamos, tenemos el estómago encogido por los incendios que estamos viviendo en España.

Para el día del eclipse existe un plan especial de seguridad coordinado entre el Ministerio del Interior y las comunidades autónomas. Incluye una evaluación específica del riesgo de incendios, además de otros posibles escenarios, como tormentas u otras incidencias meteorológicas.

¿Por qué implicar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la promoción de la web y la app del trío de eclipses?

Lo que me sorprendería sería que el presidente de un país no se implicara en un fenómeno de este tipo. Igual que en un Mundial de fútbol. En la página que se ha lanzado desde el Gobierno, a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y en colaboración con la FECYT trioeclipses.es, está reunida toda la información sobre seguridad, divulgación, eventos y observación del eclipse. Queremos que la gente disfrute, pero que lo haga de forma segura y siguiendo las recomendaciones oficiales. El hecho de que el presidente lo difundiera en sus redes sociales provocó que esa misma mañana las visitas aumentaran en medio millón.

Los babilonios contaban con astrónomos, y científicos, como asesores de sus gobiernos, y Grecia, y Roma…, ¿puede este eclipse ser una oportunidad para que el Gobierno de España apueste por un asesoramiento científico más sólido y permanente?

Este Gobierno tuvo una decisión que no la han tomado muchos países, pero España sí: que exista una Oficina de Asesoramiento Científico en Presidencia del Gobierno en cada ministerio. Son expertos que ayudan a tomar decisiones políticas basadas en la evidencia científica. Somos ejemplo en Europa.

**Y reconociendo todos su inmensa utilidad, ¿por qué no se oye un aumento del presupuesto en ciencia de, por ejemplo, un 5 %?

Hay que ser realistas y entender lo que estamos viviendo. A nadie se le escapa que existe una Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación, y un plan de trabajo para ir aumentando ese porcentaje. No estamos en la zona en la que quisiéramos estar todavía, pero vamos a llegar a ello, porque estamos convergiendo con Europa.

Hay un dato que me parece importante: el último año España incrementó su inversión en I+D+i el doble que Alemania. Evidentemente, ellos parten de un nivel mucho más alto, pero el ritmo de crecimiento es muy significativo.

También hay que decir dónde está el problema. Cuando miramos países como Alemania, vemos que buena parte de ese esfuerzo no procede del Estado, sino de la inversión privada. Y ahí España todavía tiene un déficit importante.

La inversión pública sigue creciendo en España, y nunca habíamos alcanzado niveles como los actuales. En 2024 España destinó 24 000 millones de euros a I+D+i, una cifra récord, y la previsión es seguir aumentando. Pero necesitamos que la industria participe mucho más. Hay sectores que ya lo hacen muy bien, como el farmacéutico, mientras que otros todavía tienen mucho recorrido. Si queremos converger con los países líderes, el esfuerzo empresarial tiene que crecer.

¿Desde dónde verá usted el eclipse?

Yo soy de un pueblo de Navarra, y me fastidia mucho no verlo desde allí, donde se va a ver de maravilla incluso desde la calle en la que nací. Pero por cuestiones de operatividad y lanzar un mensaje de coherencia todo el equipo del ministerio iremos al Observatorio Nacional de Yebes.

Todos juntos. ¿Habrá concierto?

No sé si habrá concierto en Yebes, pero hay múltiples eventos organizados a lo largo de toda la franja del eclipse. Yo le diría a la gente: “Entren en la web del trío de eclipse, infórmense. Sigan las recomendaciones de seguridad, de desplazamientos, los lugares donde se verá mejor y, también, entren en los eventos, porque va a haber un montón de espectáculos. Lo difícil va a ser elegir”.

The Conversation

ref. Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia: “El eclipse va a ser como la final del Mundial” – https://theconversation.com/juan-cruz-cigudosa-secretario-de-estado-de-ciencia-el-eclipse-va-a-ser-como-la-final-del-mundial-288555

¿Es verdad que el machismo ya no atraviesa toda la sociedad? La investigación contradice a El Xokas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Ruiz Martínez, Doctorando en Innovación Didáctica y Formación de Profesorado, Universidad de Jaén

Joaquín Domínguez, conocido como El Xokas, es uno de los creadores de contenido más exitosos del ámbito hispanohablante, con una audiencia millonaria compuesta mayoritariamente por adolescentes y jóvenes.

Su trayectoria ha estado marcada por un estilo sin filtros y numerosas polémicas que incluyen desde insultos a sectores políticos hasta reacciones desmesuradas contra sus propios seguidores.

Esta relevancia mediática convierte su discurso en un potente motor de influencia cultural para las nuevas generaciones.

La cosificación de Ester Expósito

La reciente controversia en torno a sus comentarios sobre la actriz Ester Expósito ejemplifica una forma de sexismo cotidiano y cosificación. El streamer no solo cuestionó la valía de la actriz como pareja debido a sus ideas políticas, sino que procedió a puntuarla físicamente como un “10” para concluir que “no vale la pena” y que “es mejor estar con un 6”.

Este razonamiento despoja a la mujer de su condición de persona completa con autonomía y pensamiento propio, reduciéndola a una opción de mercado sometida a una relación de coste-beneficio.

Al comparar a Expósito con su propia pareja, a quien calificó de “pibón”, pero valoró positivamente por “no estar colgada”, Xokas proyecta una visión paternalista que premia la supuesta sumisión y el silencio frente a la reivindicación feminista.

Esta actitud de superioridad se recrudeció en su enfrentamiento con la tiktoker Clersssss, quien alertó sobre el mensaje dañino que estos discursos trasladan a la juventud. La respuesta del streamer, lejos de la autocrítica, se basó en el insulto y la descalificación, tildando los argumentos de la creadora de “sarta de tonterías” y recurriendo a la violencia verbal para reafirmar su posición.

Para Xokas, cualquier crítica desde una perspectiva de género es interpretada como una agresión injustificada, llegando a afirmar: “una parte de los problemas del feminismo es que veis en todas partes el machismo”.

El machismo como sistema

Frente a la negación del streamer, la investigación académica y social confirma que, efectivamente, el machismo está en todas partes porque forma parte del ADN de nuestra sociedad y de su estructura patriarcal. No se trata de un conjunto de casos aislados, sino de un sistema de dominación simbólica que se perpetúa a través de conductas y actitudes que a menudo pasan desapercibidas por estar naturalizadas.

El machismo es transversal y se manifiesta, entre otras muchas cosas, en la brecha salarial (que según un estudio del Instituto de las Mujeres, sigue situándose en el 15,74 % en España), el menosprecio de la autoridad femenina en el entorno laboral, el trato paternalista hacia las mujeres y la persistencia de roles de género tradicionales que confinan a la mujer a una posición subalterna.

El sistema patriarcal impone una valoración asimétrica de la realidad, donde lo masculino se asocia con el poder, la razón y la cultura, mientras que lo femenino es relegado a la insignificancia o la irracionalidad.

Discursos como los de la manosfera, de la que Xokas es un referente involuntario o consciente, refuerzan esta jerarquía al presentar a los hombres como víctimas de una supuesta “dictadura feminista”.

Esta victimización masculina busca restaurar los privilegios perdidos y deslegitimar los avances en igualdad, utilizando el humor y la ironía como escudos para validar el desprecio hacia las mujeres.

Los fenómenos que antes eran invisibles

La sensación de que “ahora todo es machismo” no responde a una invención de problemas inexistentes, sino a un proceso de adquisición de nuevos conceptos que permiten nombrar y leer fenómenos que ya estaban presentes, pero eran invisibles para la mayoría. Conceptos como micromachismo, violencia simbólica o justicia epistémica funcionan como las “gafas moradas” que permiten identificar gestos cotidianos de control y paternalismo que antes se aceptaban como normales.

Este cambio cultural genera una fuerte resistencia en quienes, desde posiciones de poder comunicativo, perciben la autonomía de las mujeres como una amenaza. La reacción agresiva ante conceptos como el consentimiento sexual o la denuncia de la cosificación es un intento de mantener la impunidad patriarcal en los espacios digitales.




Leer más:
Machismo digital: cómo la androsfera moldea la percepción de los jóvenes


Sin embargo, la movilización femenina y la denuncia pública de estos comportamientos demuestran que la sociedad ya no está dispuesta a tolerar discursos que traten a las mujeres como objetos intercambiables o seres carentes de criterio.

Avanzar hacia una sociedad libre de discriminación requiere, de manera imperativa, educar en feminismo a todos los niveles, desde la escuela hasta los medios de comunicación y las plataformas digitales.

Solo a través de una conciencia crítica y una implicación colectiva podremos transformar este sistema desigual y construir un futuro donde la dignidad de cada persona, independientemente de su género, sea la norma y no la excepción.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Es verdad que el machismo ya no atraviesa toda la sociedad? La investigación contradice a El Xokas – https://theconversation.com/es-verdad-que-el-machismo-ya-no-atraviesa-toda-la-sociedad-la-investigacion-contradice-a-el-xokas-287544

¿Es seguro comer la piel de la patata? Según la ciencia, la clave está en la variedad, su calidad y la forma de cocinarla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Martínez García, Investigador Postdoctoral – Química Analítica, Universidad Rey Juan Carlos

Cada vez más recetas recomiendan aprovechar la piel de la patata. Desde chips crujientes hasta caldos y guarniciones, esta parte del tubérculo ha dejado de considerarse un simple subproducto para convertirse en un símbolo de la cocina sostenible. En una época en la que reducir el desperdicio alimentario es una prioridad, reutilizar aquello que antes acababa en la basura parece una decisión lógica. Pero surge una pregunta importante: ¿es completamente seguro consumir la piel de la patata?

La respuesta es más compleja de lo que parece. Aunque contiene fibra dietética, vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes, la piel también concentra la mayor cantidad de glicoalcaloides, unas sustancias naturales producidas por este tubérculo como mecanismo de defensa frente a insectos, hongos y otros agentes externos.

Los compuestos que la patata produce para protegerse

Los principales glicoalcaloides presentes en la patata son la α-solanina y la α-chaconina. Su análisis requiere de métodos avanzados, que combinan tratamiento de muestra y análisis, capaces de detectar concentraciones muy bajas en alimentos y productos derivados, y los avances recientes han permitido comprender mejor cómo se distribuyen estos compuestos en diferentes partes del tubérculo.

Si bien se encuentran en toda la planta, sus concentraciones son especialmente elevadas en la piel y en la pulpa cercana a ésta. La piel puede concentrar niveles mucho más elevados de α-solanina y α-chaconina que la pulpa, lo que explica por qué el consumo de patatas peladas supone una exposición mucho menor a estos compuestos.

En cantidades habituales, como las que se encuentran en una patata correctamente conservada y consumida sin piel o con pequeñas cantidades de esta, estos compuestos no representan un problema para la salud. El riesgo aumenta cuando se consumen cantidades elevadas de pieles o patatas con un contenido alto de glicoalcaloides.

En estos casos, se pueden observar efectos adversos como náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. En situaciones extremas, descritas principalmente tras el consumo de patatas muy deterioradas o almacenadas incorrectamente, también se han observado alteraciones neurológicas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que los glicoalcaloides constituyen un motivo de preocupación cuando la exposición supera determinados niveles (1 mg de glicoalcaloides por kg de peso corporal al día).

La acumulación de glicoalcaloides puede producirse cuando las patatas se exponen a la luz o sufren daños mecánicos durante la manipulación. La característica coloración verde que aparece en algunos tubérculos suele ser una señal de alerta, ya que frecuentemente indica condiciones que favorecen el incremento de estos compuestos. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar el consumo de patatas con zonas verdes, brotadas o deterioradas.

En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), siguiendo la evaluación científica de la EFSA, recomienda almacenar las patatas en lugares frescos, secos y oscuros, eliminar bien las zonas verdes y los brotes antes del consumo y desechar los tubérculos excesivamente deteriorados.




Leer más:
¿Son las microalgas la nueva revolución nutricional?


¿Qué ocurre con la piel al cocinarla?

La creciente popularidad de las estrategias de aprovechamiento alimentario ha impulsado el interés por conocer si los tratamientos culinarios habituales pueden reducir la presencia de estos compuestos. Con este objetivo, nuestro grupo de investigación evaluó el efecto de distintos tratamientos culinarios sobre el contenido de α-solanina y α-chaconina en pieles de patata, analizando cómo las condiciones de procesado modifican la presencia de estos compuestos.

Analizamos distintas técnicas ampliamente utilizadas tanto en el ámbito doméstico como industrial: hervido, horneado y fritura. Además, evaluamos distintas combinaciones de temperatura y tiempo para determinar qué factores tienen una mayor influencia sobre la reducción de los glicoalcaloides.

Los resultados mostraron que el cocinado disminuye de forma significativa el contenido de estos compuestos, aunque la eficacia depende en gran medida de la intensidad del tratamiento aplicado. Tratamientos como el horneado a 200 °C durante 15 minutos o la fritura a 200 ºC durante 5 minutos consiguieron las mayores reducciones de α-solanina y α-chaconina, mientras que el hervido a 100 °C produjo descensos más moderados a los 10 y 20 minutos.

La temperatura y tiempo marcan la diferencia

Entre los métodos estudiados, los tratamientos culinarios más intensos fueron los que consiguieron las mayores reducciones. Así, la fritura y el horneado a temperaturas elevadas lograron disminuir considerablemente las concentraciones de α-solanina y α-chaconina en el producto. En cambio, los tratamientos más suaves, como algunos procesos de hervido o de calentamiento menos prolongados, resultaron menos eficaces.

La explicación está relacionada con la estabilidad de los glicoalcaloides. Aunque son compuestos relativamente resistentes, pueden degradarse parcialmente cuando se someten a temperaturas suficientemente altas durante periodos adecuados de tiempo.
Sin embargo, existe un aspecto importante que conviene destacar: cocinar no equivale a eliminar completamente el riesgo. Incluso en las condiciones más eficaces analizadas, los glicoalcaloides no desaparecieron por completo. Esto significa que la seguridad final del producto sigue dependiendo también de la materia prima utilizada.

No todas las patatas son iguales

La variedad de patata constituye uno de los factores más importantes para explicar las diferencias en el contenido de glicoalcaloides. Las pieles de patata crudas de algunas variedades presentan niveles naturalmente más bajos de glicoalcaloides (aprox. 200 mg/kg peso seco), mientras que otras pueden acumular cantidades mucho mayores (hasta 3 000 mg/kg peso seco).

Por tanto, cocinar correctamente las pieles es una medida útil, pero no suficiente por sí sola. La selección de patatas en buen estado procedentes de variedades con bajos niveles de glicoalcaloides debe ser una práctica esencial para minimizar la exposición a estos compuestos.




Leer más:
Los microorganismos resistentes se propagan a través de los alimentos


Economía circular sí, pero basada en evidencia científica

La valorización de subproductos alimentarios constituye una de las estrategias más prometedoras para avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles. La piel de la patata es un buen ejemplo: se genera en grandes cantidades tanto en los hogares como en la industria alimentaria y contiene nutrientes y compuestos bioactivos de interés que podrían aprovecharse mejor. Su potencial como materia prima para nuevos ingredientes y productos alimentarios está despertando un creciente interés científico. Sin embargo, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria deben avanzar juntas.

La economía circular no consiste simplemente en reutilizar subproductos, sino en identificar qué usos son seguros, viables y beneficiosos para el consumidor. En este contexto, la investigación científica desempeña un papel fundamental: permite determinar bajo qué condiciones determinados subproductos pueden reincorporarse a la cadena alimentaria sin generar riesgos. Aprovechar la piel de la patata puede contribuir a reducir el desperdicio alimentario, pero hacerlo de forma segura requiere aplicar recomendaciones respaldadas por la evidencia científica.

Porque una alimentación verdaderamente sostenible no solo busca reducir el desperdicio, sino también garantizar la seguridad de lo que llega a nuestra mesa.

Esta investigación ha sido posible gracias a los fondos del proyecto EVALKALIM II finaciado por el MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE (código de proyecto PID2022-137278OB-I00).

The Conversation

Isabel Martínez García recibe fondos de proyecto EVALKALIM II. MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, grant
number PID2022-137278OB-I00.

María Isabel Sierra recibe fondos del proyecto EVALKALIM II financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, (código PID2022-137278OB-I00).

Sonia Morante Zarcero recibe fondos del proyecto EVALKALIM II financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/FEDER, UE, (código PID2022-137278OB-I00).

ref. ¿Es seguro comer la piel de la patata? Según la ciencia, la clave está en la variedad, su calidad y la forma de cocinarla – https://theconversation.com/es-seguro-comer-la-piel-de-la-patata-segun-la-ciencia-la-clave-esta-en-la-variedad-su-calidad-y-la-forma-de-cocinarla-288159

Demandez à un homme ou une femme de vous parler de développement personnel, ils n’emploieront pas les mêmes mots

Source: The Conversation – France (in French) – By Franck Jaotombo, Professeur AI & Quantitative Methods in Business, EM Lyon Business School


L’ESSENTIEL

  • Ce marché florissant est tantôt soupçonné de nombrilisme, tantôt considéré comme un outil de manipulation managériale.

  • Une étude a passé au crible les discours sur le développement personnel, via un logiciel de statistiques textuelles.

  • Les femmes et les hommes ne mettent pas les mêmes mots derrière le terme moderne de développement personnel.


Stages, livres, applications, coachs, podcasts… le développement personnel est devenu un marché à part entière, celui de l’épanouissement de soi. Il s’est installé au cœur de l’entreprise, où il promet de muscler ces fameuses soft skills censées faire la différence.

Pourtant, demandez à dix personnes ce qu’est, au juste, le développement personnel : vous obtiendrez probablement dix réponses différentes. C’est précisément ce flou que j’ai voulu sonder lors de ma thèse. J’ai prolongé et systématisé cette démarche dans le cadre de mon habilitation à diriger des recherches.

Rappelons que le développement personnel n’est ni une collection de recettes de bonheur ni une simple mode managériale. C’est un processus d’apprentissage par lequel une personne, mobilisant son libre arbitre, cherche à mieux se connaître et à actualiser son potentiel sur trois plans indissociables : ce qu’elle pense et sait – cognitif –, ce qu’elle ressent – affectif – et ce qu’elle veut et entreprend – conatif. Les pratiques – coaching, thérapies, méditation ou formation – ne sont que des moyens de faciliter ce processus ; elles n’en sont jamais le cœur.

Reste à savoir ce qu’en pensent les principaux intéressés.

Pour ce faire, j’ai mené des entretiens auprès de managers, médecins, psychologues du travail, dirigeants, consultants ou salariés. Puis j’ai passé ces discours au crible d’une analyse lexicale, via la méthode Alceste et le logiciel iramuteq. Cette technique statistique repère les occurrences de mots puis regroupe les segments de textes en « mondes lexicaux ». J’ai couplé cette méthode à l’analyse des « spécificités » qui mesure les mots les plus ou les moins employés par un groupe de personne.

Clichés de genre

Un des premiers résultats de l’étude : les mots utilisés par les femmes pour parler de développement personnel ne sont pas les mêmes que ceux employés par les hommes. Parmi 697 mots analysés, seulement vingt sont davantage prononcés par les femmes contre 55 par les hommes.

Les mots les plus caractéristiques de chaque sexe, mesurés par leur indice de spécificité.
Fourni par l’auteur

Chez les femmes, le vocabulaire surreprésenté converge vers l’intériorité, le ressenti et la relation : « intérieur », « imaginer », « rencontrer », « réfléchir », « sentir », etc. Chez les hommes, c’est presque l’inverse, mot pour mot : « outil », « technique », « performance », « résultat », « maîtrise », « efficace », « compétence ». Là où les unes décrivent un cheminement humain et subjectif, les autres parlent d’une boîte à outils au service de l’action.

En outre, plus un mot est caractéristique d’un sexe, plus il est déserté par l’autre. À lui seul, le mot « outil » revient 81 fois dans la bouche des hommes, contre 19 fois chez les femmes.

Le développement perçu par les femmes (à gauche) et les hommes (à droite).
Fourni par l’auteur

On retrouve les stéréotypes de genre bien documentés par la recherche jusque dans le territoire intime du « travail sur soi ». Le pôle « agentique » associé au masculin – performance, autonomie, rationalité – est opposé au pôle « communionnel » associé au féminin – souci des autres, chaleur, sensibilité émotionnelle.

Même quand il s’agit de se transformer soi-même, les clichés de genre tiennent bon.

Euphémiser les rapports de domination

Au-delà du genre, trois grandes thématiques lexicales sur les façons de concevoir le développement personnel émergent des discours :

  • Le considérer comme un outil de bien-être au travail : gérer le stress, apaiser les conflits, prévenir les risques psychosociaux ;

  • Pour d’autres, c’est une démarche personnelle : mieux se connaître, évoluer, « devenir quelqu’un de plus conforme à ce que tu es au fond de toi » ;

  • Pour les derniers, c’est la formation et la professionnalisation au métier qui posent question.

Les trois mondes lexicaux du développement personnel.
Fourni par l’auteur

Masquer une organisation défaillante

Deux dérives reviennent. La première est d’ordre organisationnel, où le développement personnel sert d’alibi pour masquer une organisation défaillante :

« Presser les gens comme des citrons… c’est la façon de manager une entreprise. C’est très utopiste de penser que le développement personnel va tout changer », résume une médecin du travail.

Cette critique, portée de longue date par les sociologues comme Élise Requilé, voit dans le développement personnel un moyen d’« euphémiser » les rapports de domination.

La seconde, plus insidieuse, fait porter à l’individu seul un mal-être d’abord produit par l’organisation :

« Le bien-être au travail, ce n’est pas lié à l’individu, mais à une organisation, à une façon de manager, de gérer, d’organiser le travail », rappelle une autre médecin du travail.

Proposer un stage de développement personnel devient alors un moyen commode de déléguer au salarié la charge de s’adapter, plutôt que de corriger ce qui dysfonctionne.

Ni gadget narcissique ni potion miracle

Faut-il pour autant jeter le bébé avec l’eau du bain ? Non. Bien compris, le développement personnel n’est pas une invention du XXe siècle. Dans sa lecture de Socrate, le philosophe Pierre Hadot montre que le « souci de soi » serait indissociable du souci d’autrui et de la cité.

Développer sa liberté intérieure, ce ne serait pas se replier sur soi, mais se renforcer pour mieux s’engager dans le monde. Les concepts psychologiques qui sous-tendent aujourd’hui le développement personnel (sentiment d’efficacité personnelle, autodétermination, usage de ses forces) sont d’ailleurs solidement mesurés et validés.

Le développement personnel n’est donc ni le gadget narcissique que raillent ses détracteurs, ni la potion miracle que vendent ses marchands. Mais nos mots le trahissent : nous ne l’abordons pas tous de la même manière. Cette diversité n’est pas un défaut. C’est peut-être la première chose qu’une entreprise devrait entendre, avant de proposer le même stage à tout le monde.

The Conversation

Franck Jaotombo détient des parts dans Amalteya SAS et HOME Landerneau SAS.

ref. Demandez à un homme ou une femme de vous parler de développement personnel, ils n’emploieront pas les mêmes mots – https://theconversation.com/demandez-a-un-homme-ou-une-femme-de-vous-parler-de-developpement-personnel-ils-nemploieront-pas-les-memes-mots-287219

Feux de forêt : quels sont les facteurs qui influencent le plus leur comportement ?

Source: The Conversation – in French – By Thomas Curt, Directeur de recherche en risque incendie de forêts, Inrae

Le climat, les activités humaines et la végétation sont les trois grands facteurs qui contrôlent les feux et en modifient parfois le comportement, voire la dangerosité. Dans l’ouvrage « Feux de végétation : comprendre leur diversité et leur évolution », paru en 2022 aux éditions Quae, les chercheurs Thomas Curt (coordination scientifique), Christelle Hély (coordination scientifique), Renaud Barbero (auteur), Jean-Luc Dupuy (auteur), Florent Mouillot (auteur), Julien Ruffault (auteur) dressaient un panorama des incendies à l’échelle globale.

Nous reproduisons ci-dessous un extrait du chapitre consacré au comportement des feux. De quoi mieux comprendre l’influence de facteurs tels que le vent, la teneur en humidité de la végétation mais également le type de végétation, son caractère continu ou discontinu et la pente.


Les feux de végétation sont contrôlés par les interactions entre trois facteurs : le climat, la végétation et les actions humaines. La plupart des régions du globe – et tous les continents – sont affectées par des feux, mais les caractéristiques de ces derniers varient.

C’est pourquoi on s’intéresse à leurs régimes, un terme qui recouvre à la fois le comportement des feux, leur nombre par an, leur taille moyenne, leur continuité spatiale, leur type dominant (feu de surface ou feu de cimes) et leurs impacts sur une région ou sur un écosystème donné. […]

Comment les feux de végétation naissent-ils et se propagent-ils ? Un feu de végétation consiste en un phénomène de combustion qui se propage sur une étendue boisée ou végétalisée en consommant une fraction de la matière végétale. Pour qu’un

feu apparaisse, trois ingrédients doivent être réunis :

  • une source de chaleur,

  • un combustible (la matière qui « brûle »)

  • et un comburant (l’oxygène de l’air).

La source de chaleur peut être un impact de foudre, un point chaud initial (un mégot, des particules incandescentes de diverses origines) ou un foyer initial (feux domestiques, usages professionnels du feu lors de travaux agricoles ou forestiers, allumage volontaire). Une fois que le feu a éclos, il se propage, pourvu que la végétation soit assez sèche, abondante et continue.

[…]

Les facteurs qui influent sur le comportement des feux

S’il y a peu de combustible ou que ce dernier est trop humide […] le feu ne peut pas se propager. Si, au contraire, le combustible est abondant et sec, la propagation du feu est certaine.

Entre ces deux situations, la propagation est incertaine, c’est-à-dire qu’une éclosion ne conduira pas toujours à une propagation : on parle de « conditions marginales de propagation ».

Gravure montrant une branche de pin d’Alep (Pinus halepensis), ses cônes et ses aiguilles.

Par exemple, pour des litières d’aiguilles de pin d’Alep, le comportement du feu devient incertain au-delà d’une teneur en eau d’environ 15 % ou en dessous d’une charge de matière sèche d’environ 2 t/ha.

Ces seuils sont très variables selon les dimensions, la forme et la composition chimique des éléments végétaux servant de combustible. Ils dépendent aussi vraisemblablement du vent, qui favorise la propagation, comme cela peut être déterminé en laboratoire à l’aide d’un ventilateur. Mais il faut se souvenir que le vent, dans la nature, est très variable. Par conséquent, même s’il y a des rafales de vent, il est très probable que le vent sera assez faible à un moment donné pour que le feu s’éteigne faute de combustible, ou parce que ce dernier est trop humide dans ces conditions marginales.

Toutes les études scientifiques montrent que, en dehors des conditions marginales, les facteurs affectant le plus la propagation du feu sont le vent et la teneur en eau des combustibles morts. Chacun de ces facteurs varie en effet quotidiennement avec la météorologie, et induit de fortes variations de la vitesse du feu. La teneur en eau de la végétation vivante, à l’échelle du couvert, est en revanche beaucoup plus stable, mais son effet sur la propagation a probablement été longtemps sous-estimé.




À lire aussi :
Incendies 2022 : comprendre la dynamique des feux en Europe grâce aux « pyrorégions »


Plus la sécheresse est intense ou le vent fort, plus les feux sont rapides

Le vent a un effet assez linéaire sur la propagation du feu. Dans les formations boisées, forêts ou landes arbustives, la vitesse du feu est de l’ordre de 10 % de celle du vent ; cette approximation est valable dans une large gamme de vitesses de vent allant jusqu’à 70 km/h. Cette règle est une moyenne pour une grande variété de formations boisées à travers le monde, et ne doit pas être appliquée à l’aveugle dans le cadre d’une formation bien précise.

Cette règle nous indique toutefois que, pour un vent augmentant de 10 à 60 km/h (les extrêmes de vent les plus courants dans les incendies), la vitesse du feu augmente en ordre de grandeur dans les mêmes proportions, soit un facteur 6.

Entre des conditions de sécheresse modérée et extrême, un facteur 2 à 3 semble s’appliquer quant à l’effet de la teneur en eau des combustibles sur la vitesse du feu.

Les feux gravissent facilement les pentes

La pente est un facteur aggravant la propagation des feux. Ainsi, une règle simple établit qu’un feu montant une pente verra sa vitesse doubler par rapport à sa propagation sur un terrain plat pour une inclinaison de 20 %, tripler pour une inclinaison de 30 %, et quadrupler pour une inclinaison de 40 %.

En revanche, la vitesse d’un feu descendant une pente sera peu modifiée par la valeur de cette pente et dans tous les cas sera beaucoup plus lente que dans le sens de la montée. Cette règle n’est évidemment pas gravée dans le marbre : le relief modifiant le vent localement, ses effets sont complexes, et peuvent conduire à de grandes variations dans le comportement des feux.

Ainsi, un feu peu intense en fond de vallon peut se transformer en un feu embrasant rapidement un versant de colline. À l’inverse, un feu poussé par le vent vers une crête aura des difficultés à descendre le versant opposé à cause d’une pente et de vents localement défavorables derrière la crête.




À lire aussi :
Feux de forêt, mégafeux : comment mieux prévoir leur propagation et limiter les risques ?


Adapter l’analyse à la végétation

Enfin, la quantité, les dimensions et la forme des éléments combustibles, ainsi que la structure spatiale de la végétation affectent le comportement des feux. Ces facteurs supplémentaires expliquent les différences observées entre diverses formations végétales, et exigent d’adapter les règles ou les modèles à chaque type de végétation. En première approche, la quantité de combustible affecte linéairement la puissance du feu (autrement dit, la quantité de combustible consommée est proportionnelle à la quantité disponible).

Son évaluation est par conséquent cruciale pour estimer cette grandeur fondamentale. Les éléments fins s’enflamment et se consument rapidement, alors que les éléments plus gros s’enflamment difficilement mais brûlent longtemps. Les premiers vont ainsi servir de support principal à la propagation du feu, tandis que les seconds vont aussi contribuer à sa puissance et à ses effets sur les plantes et sur le sol.

D’une manière générale, une végétation très discontinue horizontalement est défavorable à la propagation du feu, de même qu’une canopée haute bien séparée du sous-bois sera défavorable au passage du feu vers les cimes des arbres.

Ces facteurs structuraux ont parfois des effets antagonistes. Ainsi, une éclaircie dans un peuplement forestier (c’est-à-dire une réduction du taux de couvert des arbres) favorise à moyen terme l’embroussaillement du sous-bois et la pénétration du vent, ce qui augmente la vitesse du feu. Mais par ailleurs, cette éclaircie rend la végétation discontinue, diminuant le risque de voir un feu se propager de cime en cime !




À lire aussi :
Les « forêts » de pins maritimes d’Aquitaine, des nids à incendie ?


Les feux en conditions extrêmes

Plus les conditions de vent et de sécheresse deviennent extrêmes, moins la structure et le détail de la composition de la végétation sont importants pour déterminer la propagation du feu. Cela tient au fait que la transmission de l’énergie devient très efficace par vent fort, et que l’inflammation de la végétation sous cet apport de chaleur est beaucoup plus rapide pour des teneurs en eau faibles. Le feu parcourt alors de grandes surfaces et libère de grandes quantités d’énergie en peu de temps.

Par exemple, en octobre 2017 au Portugal, 250 000 hectares de forêts et de landes ont été brûlés en dix heures dans la même région. Le feu étant intense, il peut aussi enflammer des combustibles plus gros, comme des branches, qui vont brûler plus longtemps que les feuilles ou les rameaux fins. Ces conditions seront favorables à la formation de pyrocumulus et de pyrocumulonimbus qui, comme nous l’avons vu, peuvent altérer la circulation atmosphérique autour du feu. Ce phénomène s’accentue quand la biomasse combustible est abondante.

On peut alors assister au développement d’une véritable tempête de feu, c’est-à-dire un feu très intense, créant de puissants mouvements d’air et de flammes et présentant un comportement imprévisible.




À lire aussi :
Comment les feux de forêt créent leurs propres conditions météo et de nouveaux types de nuages


The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Feux de forêt : quels sont les facteurs qui influencent le plus leur comportement ? – https://theconversation.com/feux-de-foret-quels-sont-les-facteurs-qui-influencent-le-plus-leur-comportement-288754

Canicules, mégafeux, inondations : l’extrême droite à l’offensive

Source: The Conversation – in French – By Juliette Quénéa, doctorante en sociologie, Université de Rennes

Alors que les événements climatiques extrêmes (vagues de chaleur, feux de végétation, inondations, etc.) se multiplient sous l’effet du dérèglement climatique, les acteurs d’extrême droite se sont récemment emparés du sujet pour avancer leur propre agenda anti-écologiste dans plusieurs pays occidentaux comme la France, l’Espagne ou les États-Unis.


On pourrait s’attendre à ce que l’exposition des citoyen·nes à des événements climatiques extrêmes renforce la conscience écologique, le soutien aux politiques climatiques, voire le vote en faveur de partis identifiés comme « pro-climat ». Pourtant, les travaux existants montrent que ce lien est loin d’être automatique. Et si une partie de l’explication tenait à la manière dont les acteurs politiques s’emparent de ces épisodes pour influencer l’opinion publique ? Les partis d’extrême droite, en particulier, s’évertuent aujourd’hui à créer du conflit autour de ces événements climatiques extrêmes afin de promouvoir leur propre agenda et d’en tirer un bénéfice politique.

Événements climatiques extrêmes et extrême droite

À première vue, la multiplication des événements climatiques extrêmes fragilise le positionnement des acteurs d’extrême droite. Elle atteste de manière flagrante la gravité d’un phénomène qu’ils s’attachent habituellement à minimiser, voire à nier. Il est en effet désormais solidement documenté que la fréquence et l’intensité de ces épisodes augmentent sous l’effet du dérèglement climatique.

Les dirigeant·e·s politiques d’extrême droite sont-ils désormais contraints de reconnaître cet état de fait ? L’examen de leurs prises de position récentes dans trois pays – France, Espagne, États-Unis – donne à voir des résultats contrastés. En France, la vague de chaleur historique de juin 2026 a offert au RN l’opportunité d’un aggiornamento de façade. Le parti cherche désormais à gommer plusieurs années de positions climatosceptiques en reconnaissant à demi-mot la brutalité des effets du dérèglement climatique à travers la canicule. « Il faut savoir dire en politique qu’on n’a pas été clairs et qu’on a même dit des bêtises », a admis le député Thomas Ménager, occultant les multiples saillies des cadres du RN contre l’« alarmisme » du GIEC ou leurs tentatives de détourner l’attention vers la lutte contre le « réchauffement islamiste ».

En Espagne, le parti d’extrême droite Vox a tenu un tout autre discours lors des inondations qui ont dévasté une partie de la province de Valence et provoqué la mort de plus de 200 personnes en octobre 2024. Ses dirigeants se sont empressés de se démarquer du « consensus climatique » en arguant que « la goutte froide le [phénomène météorologique à l’origine des inondations] a toujours existé ». Cette naturalisation de l’aléa, procédé emblématique du climatonégationnisme, vise précisément à contester l’influence du changement climatique d’origine anthropique dans la survenue de la catastrophe pourtant attestée par les études d’attribution.

Aucune remise en question non plus du côté de Donald Trump à la suite des incendies qui ont embrasé une partie de la région de Los Angeles en janvier 2025. Le président des États-Unis ne mentionne à aucun moment un lien avec le dérèglement climatique et campe sur les positions climatonégationnistes déjà exprimées à l’occasion des incendies qui ont ravagé l’État de Californie en 2020. Exhorté par les autorités de l’État à prendre en compte les savoirs scientifiques sur le changement climatique, il répondait alors : « ça va commencer à se rafraîchir, attendez juste de voir ».

L’inversion du blâme : la faute aux écologistes

Si la reconnaissance du rôle du dérèglement climatique dans la survenue des aléas varie selon les cas, les partis d’extrême droite mobilisent un même ressort discursif pour désigner les responsables supposés de l’inadaptation des sociétés à ces épisodes. Par un mécanisme d’inversion du blâme, les politiques environnementales et les écologistes sont ainsi accusés d’entraver la prévention des risques et d’accroître la vulnérabilité des populations.

En Espagne, Vox a relayé les contre-vérités qui accusent les acteurs écologistes d’avoir provoqué les inondations en encourageant la destruction supposée de barrages et l’interdiction de nettoyer les cours d’eau. Bien que largement démentie, cette assertion s’accompagne d’un travail de disqualification idéologique et morale des écologistes, repeints en « éco-criminels » et en « apôtres d’une religion climatique ». À l’expression employée par le président socialiste, « le changement climatique tue », l’extrême droite espagnole oppose le slogan : « le fanatisme climatique tue ».

Le même procédé est à l’œuvre dans le discours de Donald Trump face aux incendies à Los Angeles. Pour le président des États-Unis, l’acharnement des écologistes à vouloir protéger l’éperlan du Delta, une espèce de poisson menacée de disparition, aurait empêché d’acheminer la ressource en eau vers le sud de la Californie et, par conséquent, privé les secours des moyens nécessaires pour lutter contre la propagation des incendies. Là encore, l’explication ne résiste pas à l’épreuve des faits.

En France, le RN n’est pas en reste. Ces dernières semaines, Marine Le Pen comme Jordan Bardella n’ont pas manqué l’occasion de faire porter la responsabilité de l’impréparation du pays sur une « écologie de la décroissance » réfractaire à la climatisation. La même stratégie est mobilisée face aux incendies qui sévissent actuellement en Gironde : le porte-parole du RN, Julien Odoul a accusé « les Verts » de refuser les débroussaillages. En 2022 déjà, lors des précédents feux dans le département, Laure Lavalette accusait des « écolos un peu dingos » d’avoir empêché la réalisation de pare-feux au nom d’une conception de la forêt sanctuarisée, laissée « sous cloche » et soustraite à toute intervention humaine.

Solutionnisme technologique et dérégulation environnementale

S’ils blâment les mesures environnementales et les écologistes, les partis d’extrême droite s’accordent sur des réponses d’adaptation technosolutionnistes et profitent des événements climatiques extrêmes pour promouvoir leur agenda de dérégulation environnementale.

Le grand plan d’équipement en climatisation proposé par le RN face aux vagues de chaleur en est une illustration. Balayant les conséquences écologiques qu’impliquerait la mise en œuvre d’une telle mesure – surconsommation d’énergie, réchauffement général, etc. –, ce cadrage permet au parti de réaffirmer son soutien à la filière nucléaire, de ne pas remettre en cause sa défense des énergies fossiles, tout en continuant à s’opposer par ailleurs au déploiement des énergies renouvelables.

Du côté de l’extrême droite espagnole, les inondations de Valence sont l’occasion d’insister sur l’inaction générale à laquelle confinerait l’écologie politique, guidée par la « théorie selon laquelle les fleuves doivent couler de leur source jusqu’à la mer, sans qu’aucun barrage, déversoir ou autre ne vienne entraver le cours naturel des fleuves ». C’est dans cette logique que Gil Lázaro, député de Vox, accompagne en mars 2025 la motion de censure déposée contre le gouvernement d’un grand plan prévoyant la construction de nouveaux réservoirs et barrages.

Les incendies de Los Angeles sont quant à eux devenus un prétexte à la relance par Donald Trump d’un ancien projet d’acheminement des eaux du nord de la Californie vers la vallée centrale et le sud de l’État. Initialement défendus en 2020 pour soutenir l’agro-industrie, ces grands travaux avaient été rejetés par le gouverneur démocrate de Californie en raison de ses conséquences néfastes pour la biodiversité et de son caractère infondé scientifiquement.

L’instrumentalisation des événements climatiques extrêmes s’inscrit dans une tendance à la promotion de la dérégulation environnementale dans l’Union européenne comme aux États-Unis. L’extrême droite s’impose ainsi comme l’acteur de premier plan d’un grand mouvement de détricotage des avancées écologiques : de la sortie des Accords de Paris pendant le premier mandat de Trump, au combat de Vox contre la loi européenne de restauration de la nature, en passant par les propositions du RN de baisser drastiquement les dépenses en faveur de l’environnement.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Canicules, mégafeux, inondations : l’extrême droite à l’offensive – https://theconversation.com/canicules-megafeux-inondations-lextreme-droite-a-loffensive-288765

Que signifient les chevelures bouclées des Égyptiennes d’hier et d’aujourd’hui ?

Source: The Conversation – in French – By Christian-Georges Schwentzel, Professeur d’histoire ancienne, Université de Lorraine

En Égypte, la « Révolution des cheveux bouclés », est menée par des femmes qui s’insurgent contre les méthodes de lissage chimique et les défrisages hautement toxiques. Un mouvement moins futile qu’il n’y paraît, et qui résonne avec des pratiques de l’Égypte ancienne !


Un nombre croissant d’Égyptiennes arborent aujourd’hui fièrement leur chevelure naturelle. La cause pourrait sembler futile. Pourtant, l’ampleur prise par le phénomène, abondamment relayé sur les réseaux sociaux, à partir des années 2010, traduit un traumatisme réel et longtemps dissimulé. Il s’étend maintenant à d’autres pays arabes, africains, ou occidentaux, où des femmes ont été soumises à des pressions similaires, qualifiées parfois de « texturisme ».

Symboliquement, le fait de discipliner des chevelures abondantes a pu servir d’instrument de domination des femmes dans un cadre patriarcal. S’y ajoute l’idée d’une hiérarchisation esthétique – et donc potentiellement raciste – des types de chevelures au profit des cheveux lisses et au détriment des frisés, bouclés ou crépus.

La Révolution bouclée est donc perçue comme une manière pour les femmes de se réapproprier leur corps. Le mouvement a d’abord été porté par des actrices, chanteuses et célébrités vivant dans les beaux quartiers des grandes villes. Elles apparaissent fréquemment dans les clips à la mode, comme ceux du chanteur égyptien Amr Diab.

Capture d’écran du clip de la chanson Khatfoony d’Amr Diab (عمرو دياب واورنچ – خطفوني).
YouTube

Mais, par mimétisme, le phénomène s’est aussi largement étendu aux femmes de la classe moyenne et même à quelques jeunes hommes.

« Arabian Curly Girl »

Nombreuses sont aujourd’hui les créatrices de contenu qui mettent en scène leur chevelure libérée. Le militantisme « curly » est désormais une tendance bien installée dans les réseaux sociaux. Sous le nom d’« Arabian Curly Girl », par exemple, une étudiante nommée Rana cumule des milliers d’abonnés sur TikTok et Instagram.

Elle affiche des slogans politisant explicitement l’actuel phénomène capillaire en revendiquant une « décolonisation » des chevelures, car le standard des cheveux lisses n’est pas sans lien avec une forme d’impérialisme esthétique occidental.

Le phénomène est tel que son impact est aussi économique. On le constate aujourd’hui au Caire, où des salons proposent des coupes à sec, boucle par boucle. Il s’accompagne de la production, parfois locale, de nouvelles gammes de cosmétiques réputés sains et naturels. L’effet de cette « Révolution » paraît donc bénéfique à tous niveaux !

Boucles pharaoniques puis ptolémaïques

De manière assez surprenante, ce mouvement renoue avec d’antiques représentations féminines remontant à l’Antiquité. À l’époque des pharaons, la norme pour les femmes de l’aristocratie était de porter de lourdes perruques sur leurs crânes parfaitement rasés. Les chevelures naturelles étaient réservées à des personnes de condition modeste, comme les musiciennes qui agrémentaient les banquets des riches. Une fresque provenant du tombeau de Nébamon, un noble du XIVe siècle avant notre ère, nous montre des flûtistes arborant d’abondantes chevelures bouclées.

C’est bien plus tard, à l’époque des Ptolémée, au IIIe siècle avant notre ère, que se produit la véritable première Révolution bouclée en Égypte. Pas plus qu’aujourd’hui, le phénomène ne peut être réduit à une simple mode. Ses implications sont aussi religieuses et politiques.

Buste de la déesse Isis aux longs cheveux en tire-bouchon, entre le IIIᵉ siècle avant notre ère et le IIIᵉ siècle. Musée archéologique de Thessalonique.

Isis, la déesse coiffeuse

Les artistes grecs, installés en Égypte à l’époque ptolémaïque, ont fait évoluer la représentation d’Isis, grande déesse égyptienne, lors de son entrée dans le panthéon grec. La divinité échange alors sa lourde perruque tressée contre une chevelure naturelle, composée de nombreuses boucles ondulées. Cette nouvelle mode est sans doute inspirée de la coiffure en tire-bouchon portée par Libyé, divinité protectrice de la Libye orientale, ou Cyrénaïque, qui était alors une province de l’Empire égyptien.

Selon un mythe rapporté par Plutarque (Isis et Osiris, 14), Isis coupe une boucle de ses cheveux en signe de deuil, lorsqu’elle apprend la disparition de son époux Osiris qui a été enfermé dans un coffre, par son frère Seth, et jeté dans le Nil. Le cours du fleuve, bientôt relayé par les flots de la Méditerranée, emporte le corps jusqu’à Byblos, cité du Liban, où le roi local s’empare du cercueil qu’il utilise comme un pilier au sein de son palais.

Isis, partie à la recherche de son époux, débarque à son tour à Byblos. Il lui faut trouver un moyen de pénétrer dans le palais royal pour y retrouver la dépouille. C’est alors qu’elle rencontre des servantes de la reine de Byblos. Grâce à ses extraordinaires talents de coiffeuse et d’esthéticienne, elle soigne leurs chevelures et leur communique son propre parfum divin. Alors qu’elles sont de retour au palais, la reine, surprise de la métamorphose de ses servantes, leur demande qui leur a arrangé les cheveux de manière aussi sublime. Après avoir entendu leur réponse, elle convoque Isis. Au terme de leur rencontre, la reine acceptera de mettre la déesse en relation avec son époux afin qu’il lui rende la dépouille d’Osiris. Isis rentrera en Égypte en possession du corps qu’il ne lui restera plus qu’à ranimer grâce à ses pouvoirs magiques.




À lire aussi :
Byblos, cité des rois et des dieux, à l’Institut du monde arabe


Un porte-bonheur féminin

À l’époque des Ptolémée, on raconte que le sanctuaire de Coptos, en Haute-Egypte, conserve la boucle qui y aurait été déposée par Isis. En raison de la présence de cette relique sacrée, la divinité y est adorée sous le nom de « très grande déesse de la chevelure ».

Les boucles de la déesse représentent le charme magique de l’épouse idéale, capable de ramener à elle son mari et de lui faire retrouver toute sa vigueur. Elles sont un symbole de bienfaits féminins et un puissant porte-bonheur.

Bérénice coupant une boucle de sa chevelure, tableau de Michele Desubleo, 1665.
Maurizio Nobile

Se couper les cheveux pour sauver son amoureux

La reine ptolémaïque Bérénice II, au milieu du IIIe siècle avant notre ère, choisit d’arborer une chevelure bouclée, sans doute parce qu’elle est associée à sa Libye natale. La reine a, en effet, vu le jour en Cyrénaïque. Mais, dès le début de son règne à Alexandrie, en 246 avant notre ère, sa coiffure va aussi lui permettre de s’identifier à Isis.

Alors que son jeune époux, le roi Ptolémée III, s’apprête à partir en expédition en Syrie pour y lutter contre son ennemi, le maître de l’Empire séleucide, la souveraine coupe l’une de ses plus belles boucles et la consacre comme une offrande dans le temple de la reine Arsinoé II divinisée, au Cap Zéphyrion, non loin d’Alexandrie. Elle réactualise ainsi le geste mythique d’Isis.

Le poète Callimaque, lui aussi originaire de Cyrénaïque et proche de la reine, compose à cette occasion une œuvre lyrique dans laquelle, à la manière d’une prosopopée, il donne la parole à la boucle de la divine souveraine, imprégnée, comme dans la légende d’Isis, d’onguents parfumés. Le poème grec est malheureusement fragmentaire, mais on peut s’en faire une idée précise grâce à la version latine de Catulle (Poésies, 66, « La chevelure de Bérénice »).

Au moment de la couper, juste après sa première nuit d’amour avec Ptolémée III, la reine adresse un vœu pour le salut de son époux dont elle espère, avec angoisse, le retour sain et sauf en Égypte. Mais quelques jours plus tard, on découvre avec stupeur que l’offrande ne se trouve plus dans le temple. A-t-elle été dérobée par un intrus ? Faut-il y voir un mauvais présage pour Ptolémée ?

C’est alors qu’intervient l’astronome Conon de Samos, ami de Ptolémée III, lui-même mécène des recherches scientifiques menées au Musée d’Alexandrie. Le savant assure que, tandis qu’il observait le ciel, il a vu le cheval ailé d’Arsinoé II s’élever au-dessus du Cap Zéphyrion, en direction du firmament. Il portait sur son dos la boucle de Bérénice. Au terme de son ascension, le cheval l’a installée parmi les étoiles où elle a été transformée en constellation, afin que, devenue un porte-bonheur universel, elle puisse désormais guider pour toujours les voyageurs et navigateurs en perdition.




À lire aussi :
Reines d’Égypte : l’art de conjuguer érotisme et pouvoir


Statue de reine ptolémaïque aux cheveux bouclés, Iᵉʳ siècle avant notre ère, Metropolitan Museum, New York.
Wikimedia

S’émanciper de la domination du Lion

La boucle rejoint un groupe d’étoiles qui, à l’époque, était considéré comme l’extrémité de la queue de la constellation du Lion. Elle devient désormais une constellation à elle seule, appelée « Chevelure de Bérénice », s’émancipant du Lion.

La symbolique de cette légende officielle est claire : boucles et astronomie servent ici à expliquer le rôle grandissant que joueront désormais les reines dans l’Égypte ptolémaïque, jusqu’au règne de la dernière et plus célèbre d’entre elles : Cléopâtre.

The Conversation

Christian-Georges Schwentzel ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Que signifient les chevelures bouclées des Égyptiennes d’hier et d’aujourd’hui ? – https://theconversation.com/que-signifient-les-chevelures-bouclees-des-egyptiennes-dhier-et-daujourdhui-285868

Retour sur le pic d’inflation de 2022 résolu en seulement deux ans. Un héritage des leçons de 1973 ?

Source: The Conversation – in French – By Cynthia Tabet, Docteur et chercheuse en Économie, Enseignante et référente pédagogique, Faculté Jean Monnet (Droit, Économie, Management), Université Paris-Saclay, Université Paris-Saclay

En 2022, la France connaît un pic d’inflation suite à la guerre en Ukraine. Cinquante ans après le choc pétrolier, la crise est similaire, mais les réponses sont radicalement différentes. Pourquoi ? Qu’en est-il de l’héritage de 1973 ?


En 2022, l’inflation française a dépassé 6 %, replongeant le pays dans une situation inédite depuis les années 1980. Pour les économistes, le miroir historique est immédiat : 1973. Car le premier choc pétrolier n’est pas une simple curiosité historique. C’est le moment où s’est enclenchée une dynamique inflationniste qui mettra plus d’une décennie à être maîtrisée.

Précisons d’emblée : le choc pétrolier n’a pas à lui seul créé l’inflation des années 1970. Des tensions préexistaient : la fin du système de Bretton Woods en 1971 et l’abandon de la convertibilité or-dollar avaient fragilisé les économies occidentales. Les hausses salariales des Trente Glorieuses avaient déjà porté l’inflation française à plus de 7 % avant l’embargo.

Le choc pétrolier a agi comme un accélérateur, pas comme un déclencheur isolé.

Un double choc sans précédent

En 2022, la flambée des prix du gaz après l’invasion de l’Ukraine a replongé les Français dans une angoisse oubliée : celle de l’énergie qui coûte trop cher.

Ce scénario avait pourtant déjà un précédent. En octobre 1973, les pays membres de l’Organisation des pays exportateurs de pétrole (OPEP) décrètent un embargo pétrolier contre les pays occidentaux. Le prix du brut est multiplié par quatre en quelques mois, passant d’environ 3 à 12 dollars états-uniens le baril.

Pour la France, qui importe alors plus de 76 % de son énergie, le choc est brutal : son modèle de croissance fondé sur une énergie bon marché s’effondre en quelques semaines.

La décision états-unienne de suspendre la convertibilité du dollar en or, deux ans plus tôt, avait déjà mis fin à l’ordre monétaire international d’après-guerre. La France doit faire face aux deux crises simultanément. Avant 1973, la croissance annuelle française dépassait en moyenne 5 % du PIB. Ce rythme ne sera plus jamais durablement retrouvé.

Comment l’inflation a contaminé toute l’économie

La hausse du pétrole se diffuse dans toute l’économie par trois mécanismes.

D’abord, la hausse des coûts de production : tous les secteurs énergivores (sidérurgie, agriculture, transports) répercutent leurs surcoûts sur leurs prix. L’inflation se généralise. Face à ce type de choc, comme l’a montré l’économiste James Hamilton dans ses travaux sur les chocs pétroliers, les gouvernements se trouvent devant un dilemme : soutenir l’activité aggrave l’inflation, freiner l’inflation aggrave le chômage.

Ensuite, la spirale prix-salaires. Les conventions collectives françaises de l’époque comportent des clauses d’indexation automatique : quand les prix montent, les salaires suivent automatiquement. Ce qui était censé protéger les travailleurs devient un moteur de l’inflation.

Enfin, les anticipations : ménages et entreprises s’attendent à ce que l’inflation dure et adaptent leurs comportements en conséquence. Les salariés négocient des hausses de salaire plus élevées, les entreprises fixent leurs prix à la hausse par précaution, les épargnants réduisent leurs dépôts. L’inflation devient alors partiellement autoentretenue ; chacun anticipe ce que l’autre va faire, et ce faisant, le provoque. C’est ce mécanisme des anticipations que les économistes de l’Insee ont documenté dès 1984 dans leurs travaux sur la boucle prix-salaires en France.

La stagflation : limites des politiques de demande face aux chocs d’offre

La France des années 1970 vit une situation inédite : l’inflation et le chômage augmentent en même temps. C’est ce que les économistes appellent la stagflation, une récession accompagnée d’une forte inflation.

Jusqu’alors, ils s’appuyaient sur les travaux de l’économiste William Phillips, qui avait établi dans les années 1950 une relation stable entre inflation et chômage : quand les prix montent, le chômage baisse, et inversement. Face à un choc sur les coûts de production, cette relation inverse ne s’observe plus. Les entreprises voient leurs factures énergétiques exploser ; elles augmentent leurs prix et réduisent leur production en même temps.




À lire aussi :
Comment la révolution iranienne engendra le second choc pétrolier de 1979


Le gouvernement français se retrouve alors face à un dilemme. Relancer l’économie par la dépense publique ? Cela aggrave l’inflation. Freiner l’inflation en réduisant la dépense publique ? Cela aggrave le chômage. Un choc d’offre et un choc de demande appellent des réponses différentes, et les instruments disponibles ont été conçus pour le second.

1983 : le tournant de la rigueur

Face à une inflation persistante au-dessus de 10 %, le gouvernement français engage en mars 1983 le « tournant de la rigueur » : fin de l’indexation automatique des salaires, ancrage du franc au deutschemark et réduction des déficits. L’objectif est de briser les anticipations inflationnistes en s’engageant à maintenir la stabilité des prix, quelles qu’en soient les conséquences économiques.

Ce coût est effectivement lourd. Entre 1980 et 1985, l’inflation recule de 13,6 % à 5,8 %, mais le chômage passe de 6,3 % à 9,8 %. Les économistes Olivier Blanchard et Lawrence Summers ont analysé ces séquelles sous le terme d’« hystérèse » : les récessions profondes dégradent durablement le marché du travail, bien au-delà de leur durée immédiate. Cette rupture constitue l’acte fondateur de l’architecture monétaire européenne, du Système monétaire européen jusqu’à la Banque centrale européenne (BCE) indépendante.

2022 : un choc analogue, une réponse transformée

Le retour de l’inflation en 2022 présente des similitudes structurelles avec 1973 : choc énergétique d’origine géopolitique, risque de spirale prix-salaires. Le gaz russe a joué le rôle que le pétrole du Moyen-Orient avait occupé un demi-siècle plus tôt. Mais la réponse des autorités monétaires a été radicalement différente.

En 1973-79, les taux d’intérêt restaient inférieurs à l’inflation, ce qui revenait à alléger la charge de la dette et à décourager toute discipline des prix. Résultat : l’inflation s’est ancrée pendant près d’une décennie.

Face au choc de 2022, la BCE, héritière directe des choix de 1983, a relevé ses taux de 0 % à 4 % en dix-huit mois. L’inflation française, après un pic à 7,3 % en février 2023, est revenue sous 2,5 % dès 2024, sans que la dynamique salariale ne s’emballe.

En 1973, il avait fallu dix ans. Les économistes Ben Bernanke et Olivier Blanchard confirment dans leurs travaux de 2023 que cette différence tient avant tout à la qualité des institutions monétaires et à leur capacité à agir de façon rapide et crédible.

1973-2022 : une leçon apprise, des défis à venir

Le premier choc pétrolier a démontré que l’inflation peut s’autoentretenir pendant une décennie, et qu’y mettre fin exige un coût social considérable : neuf ans d’inflation au-dessus de 9 %, un chômage passé de 2,6 % à près de 10 %. C’est cette mémoire économique, inscrite dans les choix de 1983, qui a différencié la réponse à 2022.

Cette réussite ne signifie pas pour autant que les défis futurs seront similaires. Cet héritage a émergé dans un contexte d’énergie abondante et de mondialisation croissante. Ce contexte s’est profondément modifié. Transition énergétique, fragmentation des chaînes d’approvisionnement mondiales, vieillissement démographique, dettes publiques élevées : ces facteurs pourraient rendre les chocs d’offre plus fréquents et plus difficiles à absorber.

Cinquante ans après l’embargo de l’OPEP, la question n’est plus de savoir si les années 1970 reviendront à l’identique. Elle est de savoir si les institutions construites depuis 1983 restent efficaces face à des chocs d’offre plus fréquents et d’une nature différente.

The Conversation

Cynthia Tabet ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Retour sur le pic d’inflation de 2022 résolu en seulement deux ans. Un héritage des leçons de 1973 ? – https://theconversation.com/retour-sur-le-pic-dinflation-de-2022-resolu-en-seulement-deux-ans-un-heritage-des-lecons-de-1973-284477

Construire des cabanes : un jeu d’enfants qui interroge nos liens avec la nature

Source: The Conversation – in French – By Valentin Alibert, Attaché Temporaire d’Enseignement et de Recherche, Université Bretagne Sud (UBS); Université Bordeaux Montaigne


L’ESSENTIEL

  • Construire des cabanes, c’est un moyen d’apprendre à vivre en collectivité. Mais c’est aussi une invitation à la rêverie.

  • Quand ils réalisent une cabane, les enfants s’approprient l’espace qui les entoure. Certains détails qui peuvent passer inaperçus aux yeux des adultes ont un sens très fort pour eux.

  • Les cabanes aiguisent le regard des enfants sur la nature, notamment sur les végétaux, et les incitent à arbitrer entre contraintes extérieures et imagination.


Les cabanes invitent à la rêverie. Elles fascinent, stimulent les architectes et les artistes, de la cité de l’architecture et du patrimoine, au Festival des cabanes des sources du lac d’Annecy. Elles convoquent l’imaginaire d’un « habiter » plus proche de la nature.

Ce sont également des territoires emblématiques de l’enfance. Qui n’a pas un jour construit une cabane ? Dominique Bachelart, chercheuse en sciences de l’éducation, souligne la richesse de ces constructions : « Que ce soit une hutte sommaire en branchages, un creux dans un arbre, un refuge loin des habitations, le terme générique de cabane désigne l’espace dans lequel on s’abrite ».

Des travaux en anthropologie retracent leur essor à des fins pédagogiques. Les mouvements d’éducation populaire qui se déploient au début du XXe siècle s’appuient sur les abris de loisirs pour mettre en œuvre leurs actions éducatives. Il s’agit par exemple d’apprendre aux jeunes à vivre en collectif. Les mouvements de scoutisme transmettent notamment l’art du froissartage, c’est-à-dire des techniques pour assembler des morceaux de bois avec de la corde afin de construire du mobilier (table, vaisselier, cabane dans les arbres).

Plus généralement, les cabanes sont des territoires que les enfants aménagent de façon autonome, selon leurs préférences et leurs capacités d’action. Ce sont ces constructions que j’ai étudiées en préparant ma thèse en géographie : Cabanes, jeux et imaginaires : des territoires des enfants aux valeurs de la nature.

En quoi permettent-elles aux enfants de construire des liens d’attachement avec la nature, voire de s’y sentir petit à petit comme chez soi, même si c’est de façon éphémère ?

La cabane comme œuvre intime

Le terrain de recherche concerne les sorties en forêt avec un groupe de scoutisme laïque, les Éclaireuses et Éclaireurs de France (EEDF). Ce groupe organise une à deux sorties par mois dans un bois de l’agglomération de Bordeaux, toujours le même. Ma thèse analyse comment des enfants, surtout âgés de 6 à 11 ans, s’approprient cette forêt qui au départ ne leur est pas familière. Lors des rencontres, les cabanes sont apparues comme une activité emblématique des temps libres.

Observez par exemple cette cabane construite au milieu d’un bosquet d’arbousiers par une fillette de 7 ans.

Cabane construite par une fillette de 7 ans, en avril 2023.
 : Valentin Alibert, Fourni par l’auteur

A priori vous ne voyez pas grand-chose. Pourtant, lors d’une visite guidée, elle m’explique le sens des différents objets qu’elle place. Elle a fait une sonnette (1) en accrochant une petite branche de pin. Elle a imaginé « une petite lumière à l’entrée ». En rentrant sur la gauche, elle me dit qu’il y a une « chambre ». La porte de cette pièce imaginaire est incarnée par une branche de l’arbousier (2). Elle montre ensuite le « lit » qu’elle a matérialisé en disposant des aiguilles de pin au sol (3). Elle projette dans la courbure du tronc de l’arbousier un siège à son échelle, au sein duquel elle peut s’assoir (4). Les morceaux de bois qu’elle dispose en équilibre représentent le « feu » (5).

Il est tout à fait possible de passer juste à côté de cette cabane sans percevoir le territoire qui a été produit. Cette appropriation est pourtant importante pour cette enfant. Elle construit petit à petit un chez-soi qui reprend certaines caractéristiques des espaces domestiques.

La sonnette incarne le seuil. Elle lui permet de contrôler et de ritualiser l’entrée de sa maison. Elle aménage également une pièce fonctionnelle, une chambre, avec un objet emblématique : le lit. Quant aux alignements verticaux et réguliers (5), je suppose que c’est une forme de mise en ordre esthétique. Ils représentent un objet important de l’imaginaire du foyer : le feu. En l’occurrence, la cabane est une œuvre intime qui fait sens pour la personne qui l’aménage.

Symbolique des végétaux

Pour construire des cabanes, les enfants sont également attentifs aux végétaux. Ils ramassent des bâtons, sélectionnent des feuilles. Ils cueillent des fougères ou de la mousse pour symboliser des canapés ou des surfaces confortables. Dans un autre registre sensoriel, je constate que le piquant du houx est fréquemment mobilisé pour mettre en visibilité les limites des cabanes.

La cabane de « la famille du houx » construite par deux filles de 8 et 9 ans (avril 2023).
de Valentin Alibert, Fourni par l’auteur

Sur la photographie ci-dessus, les deux filles qui construisent leur cabane élaborent progressivement un lien d’attachement spécifique avec le houx. Elles le réutilisent fréquemment et le houx devient le végétal emblématique de leurs différentes cabanes. Certains végétaux permettent aux enfants d’élaborer des identités collectives qui relient les membres d’une même cabane entre eux et avec la nature.

D’un jeu à l’autre, les végétaux se chargent de significations nouvelles. Les aiguilles de pin sont parfois des pièges contre les ennemis, parfois des suspensions décoratives. Des feuilles a priori ordinaires acquièrent une importance toute particulière, surtout lorsqu’elles permettent de symboliser des fonctions et des imaginaires que les enfants peinent parfois à communiquer.

S’approprier l’espace extérieur

Le terrain d’étude, un mouvement de scoutisme, peut donner l’impression que la démonstration est restreinte. Elle concernerait uniquement les sorties des Éclaireuses et Éclaireurs de France où certains groupes sociaux, les classes moyennes et supérieures, sont surreprésentés. Pourtant ma recherche n’est pas une thèse sur le scoutisme, les résultats permettent de comprendre les constructions de cabanes susceptibles d’avoir lieu dans d’autres contextes. Les scouts laïques m’ont offert un terrain d’étude qui m’a permis de prêter attention sur trois ans aux actions des enfants pour s’approprier une forêt urbaine.

Les constructions de cabane, ou plus largement l’invention d’un chez-soi, parfois très éphémère, peuvent surgir dans de nombreuses situations ordinaires du quotidien : dans un jardin, un parc, une cour d’école, une forêt, un camping, ou encore à la plage.

Les châteaux de sable, le tracé des lignes sur le rivage, la disposition de coquillages ou de bois flottés, parfois alignés pour dessiner des contours, rappellent que les enfants sont des acteurs géographiques qui s’approprient l’espace selon les contraintes qui s’exercent sur eux.

Les cabanes, même si elles sont peu matérialisées, démontrent que les enfants produisent des territoires selon leurs besoins, leurs valeurs, leurs imaginaires. Encore faut-il qu’ils aient la possibilité concrète de pratiquer des espaces extérieurs et que nous prêtions attention à ce qu’ils font.

Un récent rapport du Haut Conseil de la famille, de l’enfance et de l’âge documente que les enfants jouent de moins en moins à l’extérieur en général et au contact de la nature en particulier. Pourtant, de nombreux travaux attestent que les expériences directes de nature permettent aux enfants d’être plus heureux et en meilleure santé.

The Conversation

Pour permettre à Valentin Alibert de réaliser cette recherche, une convention de partenariat a été signée entre un groupe local des Éclaireuses et Éclaireurs de France et l’Université Bordeaux Montaigne (2021-2024).

ref. Construire des cabanes : un jeu d’enfants qui interroge nos liens avec la nature – https://theconversation.com/construire-des-cabanes-un-jeu-denfants-qui-interroge-nos-liens-avec-la-nature-286727