Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Elvira Lezcano González, Personal docente e investigador, especializada en Gestión e Interpretación del Patrimonio, Universidade da Coruña

Dos operarios colocan el ‘Busto de mujer joven’ de Picasso en el Museo de Arte Reina Sofía para una exposición en 2022 después de que se intentase su venta ilegal en el extranjero en 2015. Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2022

Imagine que hereda un álbum familiar lleno de retratos con nombres, fechas y recuerdos de las generaciones que le precedieron.

Con el paso del tiempo algunas fotos van desapareciendo: alguien se lleva una, otra se extravía. El álbum, antes completo, empieza a perder coherencia. La historia se fragmenta y algunas personas desaparecen del relato. Esta situación, entendida como una metáfora de la memoria colectiva, puede trasladarse al patrimonio cultural. Cuando este no se protege, corre el riesgo de dispersarse, perderse o caer en el olvido.

La UNESCO, organismo dependiente de la ONU especializado en cultura, ciencia y educación, define el patrimonio cultural como “el legado que heredamos del pasado, con el que vivimos hoy en día y que transmitiremos a las generaciones futuras”. Este patrimonio incluye elementos tangibles e intangibles, dentro de los que encontramos bienes muebles (monumentos, edificios, yacimientos) e inmuebles (objetos que pueden ser trasladados, como cuadros, retablos, manuscritos, muebles, tapices, objetos litúrgicos y numismáticos, entre otros).

La Convención de París de 1978, también relacionada con la UNESCO, reafirma que los bienes muebles son parte del patrimonio común de la humanidad y que cada Estado es moralmente responsable de su salvaguarda. Aunque este organismo internacional ofrece recomendaciones y directrices, no impone leyes. La regulación efectiva depende de cada Estado.

En general, en el ámbito europeo, existen normas armonizadas, como algunas directivas y reglamentos referidos a la restitución de bienes culturales robados, sobre importación o exportación fuera de la UE. Estas normas buscan impedir el tráfico ilícito y proteger el patrimonio de los Estados miembros.

En España, la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español define una categoría específica de protección, la de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Así se denominan los que poseen la máxima protección, que requieren una declaración, –excepto los que son ya considerados genéricos, como hórreos o castillos, entre otros–. Tanto los bienes muebles como los inmuebles pueden ser declarados BIC, lo que depende de las Comunidades Autónomas. En la actualidad todas las comunidades españolas poseen su propia ley de patrimonio.

¿Por qué proteger los bienes muebles?

Los bienes muebles son frágiles, portátiles y, por tanto, especialmente vulnerables. Entre los riesgos a los que se enfrentan se encuentran el deterioro por abandono, incorrecto almacenamiento o restauraciones inadecuadas, su venta o expolio, el tráfico ilícito o la salida ilegal del país.

Pintura de Jesucristo prendido por Pilatos y un soldado.
El Ecce Homo de Caravaggio se expone en el Museo del Prado, tras la cesión en préstamo del nuevo propietario que lo adquirió después de que la obra fuese declarada BIC y se prohibiese su salida de España.
Museo del Prado

El control legal sobre su exportación tiene lógica: los bienes de interés cultural no pueden salir del país libremente. Esto no implica negar su exhibición internacional, pero sí obliga a tramitar permisos.

Como regla general en España, los bienes con menos de 100 años no requieren autorización, los de más de esa antigüedad, incluidos en inventarios o catálogos generales, requieren permiso y los BIC o incoados como tales no pueden salir de forma definitiva ni con posibilidad de venta.

Existe el debate sobre si estas medidas perjudican al mercado del arte y las antigüedades. Es cierto que pueden frustrarse algunas operaciones de venta internacional. Sin embargo, como nos explica Laura Carro Abarrategui, gestora cultural especializada en arte contemporáneo:

“las restricciones no afectan de forma significativa al arte contemporáneo, no existen tantos condicionantes a la hora de trasladarlo, exhibirlo o venderlo. En cambio, las obras de grandes maestros ya fallecidos, cuyo valor es incalculable para el patrimonio histórico y cultural español, sí están sujetas a limitaciones. Pero, en términos porcentuales, son pocas las operaciones que se frustran. Algunas transacciones de gran peso económico pueden interrumpirse, pero estas restricciones son necesarias: debemos cuidar, mantener y difundir nuestro patrimonio, pero en ningún caso, perderlo”.

En efecto, se trata de un equilibrio entre protección e intercambio cultural.

Mirando al pasado: ventas, expolios y descontextualización

El patrimonio español ha sufrido numerosas ventas y pérdidas, algunas legales en su momento, pero que supusieron la enajenación y desarraigo de obras clave.

Un ejemplo clásico, en este caso de un bien inmueble, es la adquisición y traslado piedra a piedra, por parte del magnate de la prensa americana, William Randolph Hearst, del conjunto monástico de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) que en la actualidad se exhibe en Miami. No se trata de un caso aislado ni, en su momento, ilegal.

Fotografía del claustro de un monasterio.
El monasterio de Santa María la Real de Sacramenia, originalmente localizado en Segovia (España) y actualmente reconstruido en Miami (EE. UU.).
Rolf Müller/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En lo que se refiere al patrimonio mueble, son conocidos algunos ejemplos poco exitosos de exportación e intento de venta ilegal de ciertos bienes, como el del Caravaggio descubierto hace unos años en España poco antes de ser subastado o el del Picasso-Botín.

Este último se trató de un caso de exportación ilícita en el que el banquero Jaime Botín intentó sacar de España, ilegalmente, el cuadro Busto de mujer joven de Picasso, adquirido previamente sin el permiso exigido por su valor histórico. A pesar de la negativa del Ministerio de Cultura, ocultó la obra e intentó trasladarla en 2015 a Suiza en su yate privado. Fue descubierto por las autoridades francesas y condenado a una multa millonaria y a tres años y un día de cárcel.

Hoy en día, las leyes protegen, aunque no consiguen evitar del todo que se cometan delitos. En España, las fuerzas de seguridad del Estado colaboran en esta tarea. Tanto la Policía Nacional, con la Brigada de Investigación del Patrimonio Histórico, como la Guardia Civil con su Grupo de Patrimonio Histórico (UCO), trabajan en el rastreo de piezas robadas, expoliadas o el tráfico ilícito. También cooperan con Europol, Interpol y otros organismos internacionales, pues en el ámbito internacional determinados delitos, robos arqueológicos o casos como los expolios del Estado Islámico, muestran que la protección es urgente.

Según Interpol, el tráfico de bienes culturales es “una actividad de bajo riesgo y alta rentabilidad para redes delictivas”.

Esta organización intergubernamental ha desarrollado un software, ID-Art, de reconocimiento de imágenes en el que están registrados más de 150 000 bienes culturales. La aplicación coteja así la fotografía introducida con una amplia base de datos de objetos artísticos robados.

Aunque iniciativas como esta contribuyen a la recuperación de numerosas piezas, muchas de ellas nunca llegan a aparecer. Ejemplo de ello son las pinturas de Francis Bacon sustraídas en 2015 del domicilio particular de su heredero en Madrid. Aunque cuatro de ellas han sido recuperadas gracias a la intervención de la Policía Nacional, diez años después la quinta permanece en paradero desconocido.

Imagen del cuarto 'Bacon' recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Imagen del cuarto ‘Bacon’ recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Policía Nacional

Biznietos del patrimonio

Los medios de comunicación son un vehículo útil para mostrar la realidad del problema. Aunque en ocasiones ofrecen un enfoque sensacionalista y sin continuidad, en otras sirven para una mayor visibilización de ciertos acontecimientos, para dejar constancia del valor de las piezas y para concienciar y reivindicar su valor cultural y simbólico para la comunidad local o nacional.

El pódcast La Fortuna es una herramienta valiosa para comprender los delitos contra el patrimonio cultural desde múltiples enfoques, no relacionados con el robo físico de objetos, sino con la apropiación simbólica de la cultura de un pueblo que esto supone.

Como señala el arqueólogo Carlos León Amores en el primer episodio, al referirse a los pecios (restos de barcos naufragados), foco de interés para los llamados “cazatesoros”: “Todos somos biznietos de estos barcos. Los tesoros no son solo oro: son parte de la historia de nuestros antepasados”.

Gracias a relatos como estos, la sociedad empieza a entender que proteger el patrimonio no es solo burocracia, sino responsabilidad colectiva. No somos sus dueños, sino sus custodios temporales. Cuidarlo es garantizar que la memoria, el arte y la historia sigan vivas. ¡Larga vida a los álbumes familiares y al patrimonio de nuestros pueblos!

The Conversation

María Elvira Lezcano González es miembro de la Asociación para al Interpretación del Patrimonio (AIP) y del Comité Español de Historia del Arte.

ref. Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria? – https://theconversation.com/cuando-el-arte-cruza-fronteras-pierde-un-pais-su-memoria-260044

Las claves para ser una universidad emprendedora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Couto-Ortega, Innovación, Emprendimiento, Adopción y Transferencia de Tecnología, Valorización de Resultados y Cooperación Universidad-Empresa, Mondragon Unibertsitatea

El mayor peso del conocimiento en la economía y el fenómeno de la globalización están transformando la educación superior. Las universidades deben preparar a los estudiantes para el aprendizaje permanente, de modo que no se queden rezagados ante las demandas cambiantes del mercado laboral.

Para afrontar este reto, es importante que se transformen en universidades emprendedoras. Europa, por ejemplo, impulsó reformas en su sistema de enseñanza superior para hacerlo más atractivo y competitivo a nivel global.

Gobernanza universitaria

Cuando, además de formar e investigar, las instituciones de educación superior innovan y fomentan el emprendimiento hablamos de universidades emprendedoras: motores de desarrollo económico y social de las regiones en las que se desempeñan. Esto les permite dar una mejor respuesta a las demandas del mercado y maximizar su impacto en la sociedad. No obstante, adoptar este enfoque en la docencia, la investigación y la divulgación les obliga a transformar su modelo de gobernanza universitaria.

La gobernanza de una organización se refiere al diseño, definición e implementación de las estrategias y estructuras que le van a permitir alcanzar sus objetivos. Para comprender cómo afecta el tipo de gobernanza al comportamiento emprendedor analizamos el caso de la facultad de Ingeniería de Mondragon Unibertsitatea, una universidad cooperativa que forma parte del grupo empresarial del mismo nombre.

Cooperativismo: compromiso y colaboración

Mondragon Unibertsitatea, de la que forma parte la Escuela Politécnica Superior, tiene sus orígenes en el movimiento cooperativo iniciado por el sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta, a mediados de la década de los 50 del siglo pasado en el pueblo de Mondragón (Guipúzcoa).




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Las cooperativas y la igualdad de derechos y oportunidades


Su funcionamiento se basa en la participación y las contribuciones de tres grupos de miembros:

  1. Miembros trabajadores, que incluyen al personal docente y no docente.

  2. Miembros beneficiarios, los estudiantes.

  3. Miembros colaboradores, principalmente empresas, instituciones y administraciones locales (por ejemplo, municipios y entidades intermunicipales), con igual representación en las Juntas de Gobierno y Asambleas Generales de la universidad y sus facultades.

Internamente, esta universidad cooperativa orienta sus objetivos mediante planes estratégicos cuatrienales, que cada año se complementan con los respectivos planes de gestión.

En términos de organización, utiliza una matriz en la que las tres misiones universitarias –enseñanza, investigación y transferencia y aprendizaje permanente– se sitúan en el plano vertical. Y en el plano horizontal, las materias de estudio: la mecánica y la electrónica. De este modo, las personas que participan en el proceso educativo responden a las necesidades de las tres misiones.

En general, en las organizaciones cooperativas, la gobernanza se alinea con los principios de gestión participativa, solidaridad en la distribución de recursos e intercooperación. Además, busca fortalecer el compromiso y la colaboración entre los cooperativistas para generar un sentido de pertenencia y una gestión inclusiva.

Comportamientos emprendedores

Que una universidad tenga una orientación emprendedora implica que enfoca su estrategia hacia comportamientos emprendedores como la capacidad de innovación, la asunción de riesgos y la proactividad para cumplir con las tres misiones universitarias.

Las líneas punteadas sugieren que los antecedentes y el contexto pueden influir en la gobernanza de MGEP; las flechas con línea continua muestran cómo antecedentes, contexto y gobernanza impactan en los comportamientos emprendedores.
Fuente: elaboración propia

Estos comportamientos se manifiestan mediante el uso de metodologías novedosas y en constante evolución, la generación de nuevos espacios para la investigación y en la calidad de la misma.

Con la transferencia de valor a la sociedad y el impulso a la formación continua –la tercera misión de las universidades, más allá de la enseñanza y la investigación– se fomentan la relación con las empresas y el emprendimiento académico. Esto se traduce en beneficios como: una mayor conexión con el sector productivo, la generación de nuevas iniciativas emprendedoras y una oferta académica dinámica y adaptable.

La gobernanza de la Escuela Politécnica

Una vez identificados los comportamientos emprendedores, el objetivo de nuestra investigación fue profundizar en la comprensión de cómo estos se interrelacionan con los elementos clave de la gobernanza universitaria en la Escuela Politécnica Superior Mondragon Unibertsitatea.

La gobernanza cooperativa de la MGEP se basa en estructuras horizontales para impulsar la participación individual, la comunicación abierta, el sentido de pertenencia y el aprendizaje continuo de todos sus miembros para una toma de decisiones transparente y equitativa.

En una organización cuya gobernanza es cooperativa, los comportamientos emprendedores pueden integrarse en las tres misiones universitarias (docencia, investigación, divulgación). Hay tres mecanismos clave que facilitan esta integración:

  1. El compromiso con una visión a largo plazo, animada por la apropiación compartida y un fuerte sentido de identificación con el desarrollo de la región.

  2. El uso de herramientas de gestión que permitan y alienten al personal a identificar y aprovechar activamente las oportunidades, incluyendo la participación en el capital y los incentivos.

  3. La práctica de vincular la toma de decisiones a la participación colectiva de las partes interesadas, fomentando la cohesión y la visión compartida.

Estos mecanismos, que fortalecen el compromiso, la innovación y la conexión con el entorno productivo, pueden servir de referencia para otras universidades. Aunque no todas las instituciones tienen una naturaleza cooperativa, muchas pueden adaptar estos enfoques para fomentar los comportamientos emprendedores y promover una cultura de participación, autogestión y toma de decisiones colaborativa.

The Conversation

Pertenezco a la universidad estudiada en el artículo

Davide Hahn, Lucía Rodríguez-Aceves y Tommaso Minola no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Las claves para ser una universidad emprendedora – https://theconversation.com/las-claves-para-ser-una-universidad-emprendedora-251396

La supuesta ventaja evolutiva de consumir alcohol

Source: The Conversation – (in Spanish) – By A. Victoria de Andrés Fernández, Profesora Titular en el Departamento de Biología Animal, Universidad de Málaga

Reconstruir nuestro pasado evolutivo siempre resulta una tarea fascinante. A los científicos nos apasiona identificar las piezas que configuran el inmenso y complejísimo puzzle de la aparición de los Homo sapiens en el planeta. Pero siempre nos encontramos con el mismo problema: mientras que la evolución anatómica se va reconstruyendo con una cierta facilidad gracias a los restos óseos, ¿cómo hacemos para indagar en nuestro pasado conductual? Aquí la cosa se complica sustancialmente.

Conocer el comportamiento de nuestros antecesores es una tarea más incierta y mucho menos precisa. Los restos físicos que evidencian rituales o pautas de conductas complejas (como los enterramientos ceremoniales o el cuidado a los mayores) son realmente reducidos. La realidad es que la mayoría de preguntas de tipo etológico no disponen de “fósiles” que, a modo de respuestas, nos permitan leer cómo se comportaban las especies de nuestro linaje evolutivo.

Aquí entra en juego la enriquecedora participación de novedosas disciplinas de laboratorio. La bioquímica y la genética, por poner algunos ejemplos, nos han regalado resultados completamente inesperados.

Y les voy a contar una de las más relevantes de estas sorpresas: la que nos ha permitido plantear el hipotético uso del alcohol por parte de nuestros ancestros simiescos.

Dejamos de ser abstemios antes de lo que pensábamos

Hasta hace muy poco se pensaba que el etanol no formaba parte de la dieta paleolítica. Concretamente, se consideraba que su entrada en nuestra dieta en cantidades significativas sólo había podido producirse después de que los humanos comenzaran a almacenar excedentes de alimentos. Con el desarrollo de las primeras prácticas agrícolas y la entrada de los humanos en su etapa neolítica, se podría haber dado su ingesta accidental con la toma de frutos recolectados y almacenados que hubiesen entrado en proceso de fermentación.

Posteriormente, y una vez valorados convenientemente sus “sorprendentes efectos”, ya se podría haber planificado de forma intencionada su consumo voluntario buscando la sensación de embriaguez. Por tanto, estaríamos hablando de unos 10 000 años atrás como máximo, con ligeras variantes según los continentes (dado que la agricultura fue un descubrimiento convergente en diferentes zonas del planeta y no necesariamente simultáneo).

Sin embargo, un descubrimiento genético cambió por completo esta hipótesis.

Lo que sugirió la paleogenética

Lo primero que hay que considerar es que el alcohol etílico (el etanol) es un alcohol que, si bien tiene efectos psicoactivos inmediatos y puede ser causa de importantes desperfectos en nuestra salud, es el menos tóxico de todos los alcoholes. Se debe a que los humanos disponemos de una variante proteínica capaz de metabolizarlo de forma muy eficiente. Se trata de la isoenzima alcohol deshidrogenasa de clase IV (ADH4), una adaptación molecular que permite el paso de etanol a acetaldehído (que después pasará a acetato y, de ahí, a CO₂ y agua).

Esta isoenzima se suponía específica de nuestra especie. Sin embargo, se ha descubierto que la capacidad de metabolizar el etanol es mucho más antigua (varios órdenes de magnitud temporal). De hecho, nos tenemos que remontar 10 millones de años atrás. Consecuentemente, la ADH4 “digestiva” estaría ya presente en nuestro ancestro común con los grandes simios africanos, lo que implica que la capacidad de metabolizar el etanol ya era factible muchísimo antes de la aparición de los humanos.

El “bar” prehistórico

Nuestros simiescos antepasados podían pues, consumir alcohol. Pero… ¿dónde estaba el “bar”?

Pues, por todos lados, porque la fuente natural de etanol son los frutos silvestres. Esto significa algo trascendental: cualquier organismo con adaptaciones para la explotación de alimentos etanólicos tendría acceso a un nuevo nicho alimenticio y a reservas energéticas inaccesibles para especies carentes de esta capacidad bioquímica.

Este auténtico “chollo evolutivo” podría haber sido trascendental en la historia de nuestro linaje. Tanto que algunos autores lo han relacionado, directamente, con el aumento de las posibilidades de supervivencia de nuestros antecesores cuando bajaron de los árboles.

El etanol hace más sociables a los chimpancés y reduce su estrés

¿En qué medida consumir alcohol supone una ventaja evolutiva? En las frutas existe etanol pero a concentraciones muy bajas. Esto significa que humanos, gorilas y chimpancés, gracias a la posibilidad bioquímica de metabolizar el etanol presente en la fruta en fermentación, habrían heredado de su antiquísimo antecesor común la capacidad adaptativa de un “consumo saludable del alcohol”.

No obstante, conforme va madurando la fruta, la fermentación de sus azúcares aumenta la concentración etanólica, llegando a ser muy elevada en las frutas podridas. Pero la predilección de los animales frugívoros a las frutas maduras (ojo, que no podridas) hizo que, en principio, el “voluntario” consumo de alcohol se asociase exclusivamente a la especie humana.

Sin embargo, un nuevo hallazgo en el Parque Nacional Cantanhez (Guinea-Bissau) ha constatado cómo los chimpancés ingieren repetidamente frutos casi podridos de Treculia africana, donde las concentraciones de etanol son muy elevadas. Además, comparten con sus congéneres estas frutas en rituales que sugieren que el intercambio y la incorporación dietética de etanol (al igual que otros ritos como el acicalamiento) contribuyen a disminuir los niveles de estrés y activar el sistema de endorfinas del grupo. Esta promoción de la relación y del compartir pueden haber desempeñado un papel importante en los sociedades de los hominoides.

La amplia oferta alcohólica de los humanos

Los humanos dimos un paso más al encontrar rentabilísimas formas artificiales de aumentar exponencialmente la disponibilidad de alcohol.

Desde tiempos remotos, nuestras sociedades se las han ingeniado para desarrollar métodos de destilación de los frutos y granos de lo más variopinto. Y no sólo lo han hecho diversificando extraordinariamente la oferta de vinos, cervezas, licores y aguardientes disponibles, sino llegando a unos extremos de sofisticación que hacen perder la cabeza (y la cartera) a más de uno.

Esta oferta alcohólica a voluntad supuso la posibilidad, no “prevista” evolutivamente, de transformar los presuntos beneficios nutricionales y sociales del etanol en una acumulación tóxica de acetaldehído que hace que, aún sin saber de su existencia, maldigamos la poca eficiencia de nuestra alcohol deshidrogenasa de clase IV.

Téngalo en cuenta si quiere evitar una demoledora resaca.

The Conversation

A. Victoria de Andrés Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La supuesta ventaja evolutiva de consumir alcohol – https://theconversation.com/la-supuesta-ventaja-evolutiva-de-consumir-alcohol-255306

Learning statistics through story: students get creative with numbers

Source: The Conversation – Africa – By Johan Ferreira, Professor, University of the Witwatersrand

Photo by Markus Krisetya via Unsplash

Statistics professor Johan Ferreira was feeling overwhelmed by the amount of “screen time” involved in online learning in 2021. He imagined students must be feeling the same way, and wondered what he could do to inspire them and make his subject matter more appealing.

One of the topics in statistics is time series analysis: statistical methods to understand trend behaviour in data which is measured over time. There are lots of examples in daily life, from rainfall records to changes in commodity prices, import or exports, or temperature.

Ferreira asked his students to write a short, fictional “bedtime” story using “characters” from time series analysis. The results were collected into a book that is freely available. He tells us more about it.


Why use storytelling to learn about statistics?

I’m fortunate to be something of a creative myself, being a professional oboe player with the Johannesburg Philharmonic Orchestra. It’s a valuable outlet for self-expression. I reflected on what other activity could inspire creativity without compromising the essence of statistical thinking that was required in this particular course I was teaching.

I invited my third-year science and commerce students at the University of Pretoria to take part in a voluntary storytelling exercise, using key concepts in time series analysis as characters. Students got some guidelines but were free to be creative. My colleague and co-editor, Dr Seite Makgai, and I then read, commented on and edited the stories and put them together into an anthology.

Students gave their consent that their stories could be used for research purposes and might be published. Out of a class of over 200 students, over 30 contributions were received; 23 students permitted their work to be included in this volume.

We curated submissions into two sections (Part I: Fables and Fairy Tales and Part II: Fantasy and Sci-Fi) based on the general style and gist of the work.

The project aimed to develop a new teaching resource, inspire students to take ownership of their learning in a creative way, and support them through informal, project-based peer learning.

This collection is written by students, for students. They used personal and cultural contexts relevant to their background and environment to create content that has a solid background in their direct academic interests. And the stories are available without a paywall!

What are some of the characters and stories?

Student Lebogang Malebati wrote Stationaryville and the Two Brothers, a tale about AR(1) and AR(2). In statistics, AR refers to processes in which numerical values are based on past values. The brothers “were both born with special powers, powers that could make them stationary…” and could trick an evil wizard.

David Dodkins wrote Zt and the Shadow-spawn. In this story, Zt (common notation in time series analysis) has a magic amulet that reveals his character growth through a sequence of models and shows the hero’s victory in the face of adversity. He is a function of those that came before him (through an AR process).

Then there’s Nelis Daniels’ story about a shepherd plagued by a wolf called Arma (autoregressive moving average) which kept making sheep disappear.

And Dikelede Rose Motseleng’s modern fable about the love-hate relationship between AR(1) (“more of a linear guy” with a bad habit of predicting the future based on the past) and MA(1), “the type of girl who would always provide you with stationarity (stability).”

What was the impact of the project?

It was a deeply enriching experience for us to see how students see statistics in a context beyond that of the classroom, especially in cases where students reformulated their stories within their own cultural identities or niche interests.

Three particular main impacts stand out for us:

  • students have a new additional reference and learning resource for the course content

  • new students can refer to the experiences and contextualisation of this content of former students, leading to informal peer learning

  • students engage in a cognitive skill (higher-order and creative thinking) that is not frequently considered and included in this field and at this level.

In 2024, shortly after the book was published, we asked students in the time series analysis course of that year to read any one of four stories (related to concepts that were already covered in the course material at that point in time). We asked them to complete a short and informal survey to gauge their experience and insights regarding the potential of this book as a learning resource for them.

The 53 responses we got indicated that most students saw the book as a useful contribution to their learning experience in time series analysis.

One positive comment from a student was:

I will always remember that the Random Walk is indeed not stationary but White Noise is. I already knew it, but now I won’t forget it.

Will you build on this in future?

It is definitely valuable to consider similar projects in other branches of statistics, but also, in other disciplines entirely, to develop content by students, for students.

At this stage, we’re having the stories and book translated into languages beyond English. In large classes that are essential to data science (such as statistics and mathematics), many different home languages may be spoken. Students often have to learn in their second, third, or even fourth language. So, this project is proving valuable in making advanced statistical concepts tactile and “at home” via translations.

Our publisher recently let us know that the Setswana translation is complete, with the Sepedi and Afrikaans translations following soon. To our knowledge, it’ll be the first such project not only in the discipline of statistics, but in four of the official languages in South Africa.

The Conversation

Johan Ferreira receives funding from the Centre of Excellence in Mathematical and Statistical Sciences, based at the University of the Witwatersrand, towards this Scholarship of Learning and Teaching project.

ref. Learning statistics through story: students get creative with numbers – https://theconversation.com/learning-statistics-through-story-students-get-creative-with-numbers-261198

Livestock and lions make uneasy neighbours: how a fence upgrade helped protect domestic and wild animals in Tanzania

Source: The Conversation – Africa (2) – By Jonathan Salerno, Associate Professor, Colorado State University, Colorado State University

Protecting livestock in areas where large carnivores (like lions) live is increasingly important as human land use expands, wildlife habitat shrinks, and climatic changes reshape the ways in which humans and wildlife interact. Protecting the carnivores from livestock owners is important too. Intact carnivore populations support more resilient food webs and the ecosystem services they provide.

It’s not easy for people, livestock, and carnivores to live together without conflict, though. One of the best ways to reduce conflict is to protect livestock like cattle and sheep from being attacked by predators.

There are various methods to do this, like guarding livestock or erecting fences. That’s all very well for the livestock inside the fences, but do predators simply turn to the nearest unprotected livestock for their meal instead? Are the neighbours’ cattle, sheep, and goats at greater risk? This question hasn’t been explored much by researchers.

We’re a group of conservation practitioners and scientists who have studied the interactions of carnivores, livestock, and people in Tanzania and elsewhere for decades to try and find solutions to conflict problems.

Our study area is next to a national park which protects important populations of lion, leopard, hyena, African wild dog, and cheetah. The people who live here have traditionally kept their livestock overnight in enclosures made of acacia-thorn branches. More recently, some of them have built pens, or corrals, from tall chain link fencing. We knew from years working with communities and from previous research that these fortified corrals were effective at keeping livestock safe from predators.

Our next step was to find out whether this made other nearby livestock less safe.




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The results were intriguing. We found that the new enclosures made predation less likely in the nearby traditional enclosures too.

This type of beneficial spillover effect had yet to be documented in other systems where interventions aim to protect livestock from large carnivores.

Our results show that in conservation, it’s important to look closely at complex local dynamics. The findings may help explain why there’s so much uncertainty about the effectiveness of various human–wildlife conflict mitigation strategies.

Beneficial spillover effects

People who keep livestock in east Africa have long had strategies to keep their animals safe from large carnivores. Sometimes acacia-thorn night enclosures (known locally as bomas), intensive herding practices, and guarding dogs work well.

Other times, and especially in communities within and adjacent to large, protected carnivore populations, traditional strategies fall short.

This is the case in Tanzania’s Ruaha-Rungwa Landscape. In our study area adjacent to Ruaha National Park, any pastoralist or agropastoralist (herding and crop farming) household has about a 30% chance of losing one or more animals to predation each year. This is a serious economic loss on top of important cultural and emotional costs.




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Lion Landscapes, an organisation that some of us have been running for over a decade, works to support human-carnivore coexistence. Adjacent to Ruaha, we have been partnering with households to build 1.8-metre chain-link corrals. We subsidise them. Households contribute 25% of the cost and some of the labour for construction.

We analysed about 25,000 monthly reports of livestock predation in fenced and traditional enclosures, using statistical models. There were 846 predation events over nearly four years. Unexpectedly, while we did detect spillover effects, these appeared to be beneficial. Rather than displacing conflicts, fortified enclosures actually conferred protective effects on their traditional-enclosure neighbours.

For example, households within 50 metres (the minimum observed distance) of a fortified enclosure were half as likely to experience predation compared with distant households 2 kilometres away. And these beneficial effects increased with the number of fortified enclosures in a neighbourhood. Finally, the effects appeared to be durable over time.

The fortified enclosures were extremely effective. We showed that households could break even after paying for the fence in just a few years through avoided livestock losses. And we know that when domestic animals aren’t being killed, their owners are more tolerant of predators. We didn’t record carnivore killings in this study but it has happened fairly frequently in the area in the past.

In a few of the world’s human-wildlife conflict systems, where data exist to assess spillover effects, there is evidence that detrimental spillovers do occur. For instance, beehive deterrents may redirect elephants to nearby crop fields, or lethal removal of individual wolves may redirect the surviving pack to prey on adjacent ranches. Nevertheless, these are very under-studied interactions.

Livestock management and carnivore coexistence

In systems where humans, livestock, and wildlife overlap and sometimes come into conflict, management strategies too often focus on wildlife. Another option is to reduce whatever attracts wildlife. In the case of large carnivores, this means managing livestock.




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Our results support this approach by demonstrating that management and protection of livestock is fundamental for reducing conflict, and can benefit not only livestock owners but landscape-level coexistence.

Conservationists and policy-makers need to encourage these practices that benefit people, carnivores, and livestock in shared landscapes.

The Conversation

Amy Dickman works for Lion Landscapes as the Joint CEO

Jonathan Salerno, Kevin Crooks, Rekha Warrier, and Stewart Breck do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Livestock and lions make uneasy neighbours: how a fence upgrade helped protect domestic and wild animals in Tanzania – https://theconversation.com/livestock-and-lions-make-uneasy-neighbours-how-a-fence-upgrade-helped-protect-domestic-and-wild-animals-in-tanzania-258113

Ghana’s security strategy has kept terror attacks at bay: what other countries can learn from its approach

Source: The Conversation – Africa (2) – By Paa Kwesi Wolseley Prah, Postdoctoral Fellow, Dublin City University

Ghana stands out in west Africa as a nation that has not experienced terrorist attacks, even though it’s geographically close to countries that have. In Burkina Faso, Mali and Nigeria, extremist groups such as Boko Haram and Islamic State in West Africa (ISWAP) have wreaked havoc.

This resilience is not accidental. It is the result of deliberate counter-terrorism strategies employed by Ghana’s security institutions.

Ghana’s counter-terrorism framework was set out in 2020. It has four pillars: prevent, pre-empt, protect, and respond. The idea is to coordinate multiple agencies, including the Ghana Police Service, Ghana Immigration Service, Ghana Armed Forces and the National Intelligence Bureau.

These pillars guide strategies to address both immediate threats and underlying vulnerabilities. Poverty, religious radicalism and porous borders are common drivers of terrorism in west Africa.

I am an international security and global governance researcher. My co-author is a government and international studies scholar.

Four years ago we wrote a paper examining Ghana’s resilience against terrorist attacks. Our findings are still relevant given the increasing activities of terror groups in the west African region.




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We wanted to identify what works as a potential model for other countries.

Using a qualitative methodology, we interviewed stakeholders — including police officers, members of the armed forces, Muslim community leaders, and immigration officials. We also analysed the national framework for preventing and countering violent extremism and terrorism.

Our findings showed that Ghana’s success is traceable to an approach that integrates community engagement with advanced border technology, inter-agency training, media collaboration and intelligence operations. And it addresses both immediate and underlying threats.

We argue that Ghana’s ability to balance prevention with security offers solutions for stability in a geopolitically volatile region.




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Community engagement

One of the standout strategies is community engagement. This serves multiple purposes, from guiding people away from extremism to gathering intelligence.

The Ghana Police Service, for instance, engages Muslim-dominated communities, known as “Zongos”, to counter radical Islamic ideologies that could be exploited by terrorist groups.

By collaborating with local religious leaders, police make communities aware of the dangers of radicalisation. They foster trust and encourage residents to report suspicious activities. This approach also works in tackling illegal arms circulation.

Ghana has an estimated 2.3 million small arms in circulation – 1.1 million of them illegally possessed. The availability of so many weapons fuels terrorist activities across west Africa.

Community based de-radicalisation aligns with global best practices. In Norway, for instance, it was used to disengage youth from extremist groups.

Technology at borders

Ghana’s border control management is another part of its counter-terrorism strategy. Ghana Immigration Service uses advanced security software and integrated systems like the “Immigration 360” system, designed to fully automate passenger processing and data management.

The system manages records of fingerprints and other data to improve reporting and intelligence sharing between Ghana Immigration and other security agencies.

The technology makes it possible to quickly identity individuals on terrorist watchlists and detects concealed goods. This helps prevent illegal cross-border movements.

There are gaps in Ghana’s defences, however. The influx of migrants fleeing extremist violence in Burkina Faso, Mali and Niger in 2024 highlights the urgency of scaling up investments in the technology.




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Training for preparedness

Ghana combats new and varying forms of terrorism by uncovering trends and training personnel to deal with them.

A notable example was the six-day joint training in 2022 involving the Ghana Immigration Service, Police Service, Customs, Economic and Organised Crime Office, and the National Intelligence Bureau.

The country also works with regional neighbours like Burkina Faso, Togo and Benin, and partners such as the United States, through initiatives like “Operation Epic Guardian”.

Media as a strategic partner

Terrorists rely on media to amplify fear and publicise their causes. Ghana’s security agencies counter this tactic by actively engaging media houses to report accurately.

The Ghana Armed Forces, for instance, works with media to debunk false reports, which can cause public panic and inadvertently aid terrorists.

The Ghana Police Service emphasises regular dialogue with media to ensure sensitive information is verified before publication, reducing the risk of tipping off suspects. However, media competition for viewers poses a challenge.

Surveillance and intelligence gathering

Surveillance and intelligence gathering is critical. Plainclothes armed forces and immigration personnel blend into communities to monitor potential threats. The approach has worked but is constrained by resources.

It can also risk human rights violations, such as wrongful profiling, and is less effective against multiple targets compared to technological solutions like facial recognition or CCTV.




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Challenges and regional implications

Despite its successes, Ghana’s counter-terrorism framework faces challenges that could undermine its long-term efficacy:

  • logistical and financial constraints

  • the influx of migrants fleeing regional violence

  • a lack of harmonised security cultures within the regional body, Ecowas.

In all, Ghana’s strategies offer lessons for west Africa, where terrorism is a growing threat.

Its community engagement model could be followed in Nigeria, Burkina Faso, Mali and Niger to counter radicalisation and arms proliferation, provided it avoids religious stereotyping.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Ghana’s security strategy has kept terror attacks at bay: what other countries can learn from its approach – https://theconversation.com/ghanas-security-strategy-has-kept-terror-attacks-at-bay-what-other-countries-can-learn-from-its-approach-260333

I research rip currents where ‘Cosby Show’ star Malcolm-Jamal Warner drowned. Here’s why they’re so deadly

Source: The Conversation – Canada – By Chris Houser, Professor in Department of Earth and Environmental Science, and Dean of Science, University of Waterloo

Malcolm-Jamal Warner, the actor who played Theo Huxtable on The Cosby Show, has drowned on Costa Rica’s Caribbean coast.

It is reported that he was swimming at Playa Cocles in Limon province when a current pulled him offshore. This is a beach popular among surfers and one that’s known to have large waves and strong currents.

It’s also a beach that I have taken students to in order to study the formation of rip currents and to better understand what beach users know about the hazard.

What exactly are rip currents?

Rip currents — commonly referred to as rips or colloquially as rip tides — are found on ocean beaches and some large lakes around the world.




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The rips at Playa Cocles and along a large part of the Costa Rican Caribbean coast are known as channel or bathymetric rips that form as the nearshore sand bar moves toward the land through the summer. The water thrown towards the land by the breaking waves returns offshore as a concentrated and fast flowing current at gaps in the nearshore sand bar.

During storm conditions, we have measured the rip currents at Playa Cocles at over two metres per second. These rips are known to increase rapidly (or pulse) in strength due to changes in wave breaking, leading to unsuspecting swimmers being taken far offshore and exiting beyond the zone of breaking waves.

Rip current at Playa Cocles showing change in size and strength with surfers for scale. (Chris Houser)

While it can be difficult to spot a rip from shore, they can be identified by an area of relatively calm water between breaking waves, a patch of darker water or the offshore flow of water, sediment and debris.

Caught in a rip current

A person caught in a rip is transported away from shore into deeper waters, but they aren’t pulled under the water. If they are a weak swimmer or try to fight the current, they may panic and fail to find a way out of the rip and back to shore. Survivor stories highlight panic, anxiety, distress and fear, a tendency to fight the current and an inability to make a decision on how to escape the rip.

While it is possible to “break the grip of the rip” by swimming parallel to the beach or toward breaking waves at an angle to the beach, there is no single escape strategy due to the unique rip circulation pattern.

It’s possible to escape a rip by flipping onto your back, floating to keep your head above the water and following the current until you’re returned to the shore by the current or able to swim safely toward the shore. If you are taken beyond where the waves break, or you’re unable to swim back to shore, continue to float and signal for help.

Rip currents account for more than 50 deaths a year in Costa Rica; approximately 19 drownings a year involve foreign tourists from the United States, Nicaragua, Canada and Germany. While most drownings in the country occur on Pacific coast beaches that are a short distance to the city of San José, more than five drownings occur each year along the Caribbean coast.

Playa Cocles was the site of five drownings that occurred over eight days in 2004, an event that prompted tourism-dependent business owners to establish a lifeguard station on the beach.

Costa Rican drownings

On average, each drowning in Costa Rica costs more than US$2 million (USD). This includes the direct costs of search and rescue, the costs of repatriation and the long-term economic burden of a lost life. This is in addition to the great personal loss experienced by family and friends.

A survey at Playa Cocles and other beaches in Costa Rica revealed that a majority of beach users did not observe warning signs and that many were unable to interpret the warning and did not change their behaviour.

The majority of foreign drowning victims in Costa Rica had limited knowledge of rips and were unable to avoid the times and locations that were most hazardous.

In general, visitors to a beach often use simple visual cues when deciding to take risks. Recent studies suggest that tourists think beach access points and resorts are located adjacent to safe swimming areas, particularly when visual cues such as manicured paths and promotional posters that promote swimming at those locations.

Visitors are a high-risk group for drownings. They’re generally unfamiliar with the beach and its safety measures and often have poor knowledge of beach hazards, such as rip currents and breaking waves. This lack of knowledge can be exacerbated by language barriers, an overconfidence in swimming ability and peer pressure.

Rip current and beach users at Playa Cocles. The red flag was placed by lifeguards to mark the location of the rip for beach users. (Chris Houser)

Playa Cocles is a beautiful beach, but it’s known to have dangerous rips depending on the size of the breaking waves and the position of the sand bar.

When visiting any beach — from the Caribbean to the Great Lakes — it’s important to remember that there may be rip currents and to take serious precautions.

The Conversation

Chris Houser receives funding from NSERC.

ref. I research rip currents where ‘Cosby Show’ star Malcolm-Jamal Warner drowned. Here’s why they’re so deadly – https://theconversation.com/i-research-rip-currents-where-cosby-show-star-malcolm-jamal-warner-drowned-heres-why-theyre-so-deadly-261653

How falling vaccination rates are fuelling the antibiotic resistance crisis

Source: The Conversation – Canada – By Ruchika Gupta, Assistant Professor and Medical Microbiologist, Department of Pathobiology and Lab Medicine, London Health Sciences Centre and Schulich School of Medicine and Dentistry, Western University

Antibiotic resistance is one of the biggest health threats we face today. It’s often blamed on the overuse of antibiotics, and for a good reason. But there’s another major factor quietly driving this crisis that doesn’t get as much attention: low vaccination rates.

In early 2025, Ontario had a measles outbreak with 2,200 cases as of mid-July, mostly in people who hadn’t been fully vaccinated. An outbreak in Alberta that began in March has expanded to more than 1,300 cases as of mid-July.

Measles had been eliminated in Canada since 1998, but it’s now reappearing, largely due to missed or delayed vaccinations. On the surface, these might seem like a limited viral outbreak. But the ripple effects go much further, causing more illness, more complications and, ultimately, more antibiotic use.

Why measles can lead to antibiotic use

Measles itself is a viral infection, so antibiotics don’t treat it directly. But the virus weakens the immune system, leaving people vulnerable to bacterial infections like pneumonia or ear infections, conditions that do require antibiotics.

Unsurprisingly, this pattern isn’t new. A 2019 study published in Pediatrics showed that many children hospitalized with measles in the United States developed secondary infections that required antibiotic treatment, especially pneumonia and ear infections.

While data from the Ontario outbreak is still being analyzed, experts expect a similar surge in antibiotic prescriptions to treat these preventable complications.

The antibiotic resistance chain reaction

Infographic showing how mutations contribute to antibiotic resistance
Every time we use antibiotics, we give bacteria a chance to adapt.
(NIAID), CC BY

Here’s where it gets dangerous. Every time we use antibiotics, we give bacteria a chance to adapt. The most vulnerable bacteria die, but tougher ones survive and spread. This leads to antibiotic resistance where treatments that used to work no longer do.

Even appropriate use of antibiotics, like treating a bacterial infection after measles, adds to the problem. And the more often we need to prescribe antibiotics, the faster this resistance builds.

A 2022 global study published in The Lancet estimated that antimicrobial resistance directly caused 1.27 million deaths in 2019 and contributed to many millions more. As resistance spreads, doctors are forced to use more toxic, expensive or last-resort drugs, and sometimes, no effective treatment exists at all.

Infographic showing how antibiotic treatments become ineffective against resistance bacteria.
Antibiotic resistance means that treatments that used to work no longer do.
(NIAID), CC BY

How vaccines help fight resistance

Vaccines are one of the most powerful tools we have not just to prevent disease, but to reduce antibiotic use and slow resistance. By stopping infections before they happen, vaccines reduce the need for antibiotics in the first place.

Some vaccines protect directly against bacteria. Pneumococcal vaccines (PCV13, PCV15, PCV20) guard against a major cause of pneumonia, brain infections and ear infections. Haemophilus influenzae type b (Hib) and diphtheria vaccines prevent other respiratory bacterial diseases.

Other vaccines protect against viruses, which can weaken the body and open the door to bacterial infections called as secondary bacterial infections.

The MMR (measles-mumps-rubella) vaccine not only prevents measles but also reduces the chance of bacterial pneumonias that often occur after measles due to immunosuppression.

The seasonal flu and COVID-19 vaccines help prevent viral infections that can trigger secondary bacterial complications.

The rotavirus vaccine that protects against diarrheal disease in children has also been shown to reduce antibiotic use by more than 20 per cent, according to a 2024 study in Vaccine.

In fact, a 2020 study in Nature found that improving childhood vaccination coverage in low- and middle-income countries could reduce antibiotic-treated illnesses in kids under five by more than 20 per cent. That’s a massive step forward in the fight against antibiotic resistance.

A wake-up call

The measles outbreaks in Ontario and Alberta aren’t just local issues; they are a global warning. Each missed vaccine doesn’t just put one person at risk; it potentially means more infections, more complications and more antibiotics. That, in turn, means more antibiotic resistance for everyone.

Vaccines are not just about individual protection. They are a public health strategy that keeps antibiotics effective for when we really need them, especially for vulnerable people like cancer patients, transplant recipients and the elderly, who rely on antibiotics to survive routine infections.

Vaccines, in fact, do more than prevent disease. They protect our ability to treat infections by reducing the need for antibiotics and slowing the rise of resistant bacteria. With preventable diseases like measles making a comeback, now is the time to recognize the broader impact of vaccine hesitancy.

Choosing to vaccinate is more than a personal decision. It’s a way to protect our communities and preserve the life-saving power of antibiotics for generations to come.

The Conversation

Ruchika Gupta does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. How falling vaccination rates are fuelling the antibiotic resistance crisis – https://theconversation.com/how-falling-vaccination-rates-are-fuelling-the-antibiotic-resistance-crisis-259682

Le cyprès de l’Atlas, unique au Maroc, en danger critique d’extinction

Source: The Conversation – in French – By Thierry Gauquelin, Professeur émérite, Institut méditerranéen de biodiversité et d’écologie marine et continentale (IMBE), Aix-Marseille Université (AMU)

Majestueux mais en danger, le cyprès de l’Atlas marocain subit à la fois le réchauffement climatique et la pression locale des activités humaines. Thierry Gauquelin/Aix Marseille Université, Fourni par l’auteur

Alors qu’on ne le trouve que dans une unique vallée au Maroc, le cyprès de l’Atlas est aujourd’hui menacé par l’exploitation humaine et a été durement touché par le séisme qui a frappé le Maroc en septembre 2023. Pourtant, cette espèce, protégée et plantée dans d’autres régions, résiste particulièrement bien au réchauffement climatique.


Le bassin méditerranéen est l’un des 36 points chauds de biodiversité d’importance mondiale en raison de sa grande biodiversité, souvent propre à la région. Il est en effet riche de plus de 300 espèces d’arbres et d’arbustes contre seulement 135 pour l’Europe non méditerranéenne. Parmi ces espèces, un certain nombre sont endémiques, comme le genévrier thurifère, le chêne-liège, plusieurs espèces de sapins mais aussi le remarquable cyprès de l’Atlas.

Décrit dès les années 1920, ce cyprès cantonné dans une seule vallée du Haut Atlas, au Maroc, a intéressé nombre de botanistes, forestiers et écologues, qui ont étudié cette espèce très menacée, mais aussi potentielle réponse au changement climatique.

Un arbre singulier et endémique de sa vallée

Le premier à faire mention en 1921 de la présence de ce cyprès dans la vallée de l’oued N’Fiss, dans le Haut Atlas, est le capitaine Charles Watier, inspecteur des eaux et forêts du Sud marocain. Mais c’est en 1950 que Henri Gaussen, botaniste français, qualifie ce conifère de cyprès des Goundafa, l’élève au rang d’espèce et lui donne le nom scientifique de Cupressus atlantica Gaussen.

C’est à l’occasion de son voyage au Maroc en 1948 qu’il a constaté que cet arbre, dont la localisation est très éloignée de celles des autres cyprès méditerranéens, est bien une espèce distincte. En particulier, son feuillage arbore une teinte bleutée et ses cônes, que l’on appelle familièrement des pommes de pin, sont sphériques et petits (entre 18 et 22 mm) alors que ceux du cyprès commun (Cupressus sempervirens), introduit au Maroc, sont beaucoup plus gros (souvent 3,5 cm) et ovoïdes.

Le cyprès de l’Atlas se développe presque uniquement au niveau de la haute vallée du N’Fiss, région caractérisée par un climat lumineux et très contrasté.

Paysage de ma vallée du N’Fiss au Maroc, avec une population de Cyprès. Au premier plan, quelques arbres en forme de flèche
Une population de cyprès dans la vallée.
Thierry Gauquelin/Aix Marseille Université, Fourni par l’auteur

On a aujourd’hui une bonne estimation de la superficie couverte par cette espèce dans la vallée du N’Fiss, qui abrite donc la population la plus importante de cyprès de l’Atlas. : environ 2 180 hectares, dont environ 70 % couverts de bosquets à faible densité. Dans les années 1940 et 1950, elle était estimée entre 5 000 et 10 000 hectares. En moins de cent ans, on aurait ainsi perdu de 50 à 80 % de sa surface ! Malgré les imprécisions, ces chiffres sont significatifs d’une régression importante de la population.

Des cyprès aux formes très diverses

Dans ces espaces boisés, la densité des arbres est faible et l’on peut circuler aisément entre eux. Les couronnes des arbres ne se rejoignent jamais et, hormis sous celles-ci, le soleil frappe partout le sol nu.

L’originalité de cette formation est que cohabitent aujourd’hui dans cette vallée de magnifiques cyprès multiséculaires aux troncs tourmentés, des arbres plus jeunes, élancés et en flèche pouvant atteindre plus de 20 mètres de hauteur et des arbres morts dont ne subsistent que les troncs imputrescibles. Ce qui est frappant, et que signalait déjà le botaniste Louis Emberger en 1938 dans son fameux petit livre les Arbres du Maroc et comment les reconnaître, c’est que la majorité des arbres « acquièrent une forme de candélabre, suite à l’amputation de la flèche et à l’accroissement des branches latérales ».

Des cyprès en forme de candélabre. Ce sont les branches sur l’extérieur de l’arbre qui continuent à se développer.
Thierry Gauquelin/Aix Marseille Université, Fourni par l’auteur

Une pression humaine ancienne et toujours forte

L’allure particulière de ces arbres et la proportion importante d’arbres morts sont avant tout à imputer à l’être humain qui, depuis des siècles, utilise le bois de cyprès pour la construction des habitations et pour le chauffage. Il coupe aussi le feuillage pour nourrir les troupeaux de chèvres qui parcourent la forêt.

En plus de ces mutilations, les arbres rencontrent des difficultés pour se régénérer, en lien avec le surpâturage, toutes les jeunes régénérations des arbres étant systématiquement broutées. La pression anthropique est ainsi une composante fondamentale des paysages de forêt claire de cyprès de l’Atlas.

Un bosquet d’arbre dans la vallée, près d’un village, avec une chaîne de montagnes dans le fond
La présence humaine a façonné le paysage de la forêt claire de cyprès de l’Atlas marocain.
Thierry Gauquelin/Aix Marseille Université, Fourni par l’auteur

Cette dégradation des arbres et la régression de la population de cyprès ne sont sans doute pas récentes. La vallée du N’Fiss est le berceau des Almohades, l’une des plus importantes dynasties du Maroc, qui s’est étendue du Maghreb à l’Andalousie, du XIIe au XIIIe siècle. La mosquée de Tinmel, joyau de l’art des Almohades, s’imposait au fond de cette vallée, témoin de la fondation de cette grande dynastie. Et il est fort à parier que c’est du bois local, donc de cyprès, qui a été utilisé à l’origine pour la toiture de cette monumentale construction.

Pourquoi aller chercher bien loin du cèdre, comme certains historiens l’ont suggéré, alors qu’une ressource de qualité, solide et durable, existait localement ? L’étude anatomique de fragments de poutres retrouvées sur le site devrait permettre de confirmer cette hypothèse, les spécialistes différencient facilement le bois de cyprès de celui des autres essences de conifères. Dans tous les cas, il est certain que lors de cette période, le cyprès a subi une forte pression, du fait de l’importance de la cité qui entourait ce site religieux.

On notera enfin, confortant les relations intimes entre le cyprès et les populations locales, les utilisations en médecine traditionnelle : massages du dos avec des feuilles imbibées d’eau ou encore décoction des cônes employée comme antidiarrhéique et antihémorragique.

Le séisme du 8 septembre 2023

Le 8 septembre 2023, le Maroc connaît le séisme le plus intense jamais enregistré dans ce pays par les sismologues. Les peuplements de cyprès se situent autour de l’épicentre du séisme. Ce dernier affecte la vallée du N’Fiss et cause d’importants dégâts matériels, détruisant des habitations et des villages et causant surtout le décès de près de 3 000 personnes. Le séisme a également endommagé le patrimoine architectural, et notamment la mosquée de Tinmel, presque entièrement détruite, qui fait, depuis, l’objet de programme de restauration.

Malgré son intensité (6,8), le séisme ne semble pas avoir eu d’effets directs sur les cyprès par déchaussements ou par glissements de terrain, bien que cela soit difficile à apprécier. Ceux-ci ont néanmoins subi des dégâts collatéraux.

Lors du réaménagement de la route principale, des arbres ont été abattus, notamment un des vieux cyprès (plus de 600 ans) qui avait pu être daté par le Pr Mohamed Alifriqui, de l’Université Cadi Ayyad de Marrakech. De plus, des pistes et des dépôts de gravats ont été implantés au sein même des peuplements, à la suite d’une reconstruction rapide, et évidemment légitime, des villages. Cela a cependant maltraité, voire tué, de très vieux cyprès.

Une arbre coupé au sol
Très vieux cyprès abattu lors de la reconstruction d’une route.
Thierry Gauquelin/Aix Marseille Université, Fourni par l’auteur

Protéger une espèce en danger critique d’extinction

Malgré la distribution restreinte de l’espèce et l’importante dégradation qu’elle subit, une forte diversité génétique existe encore dans cette population. Cependant, il existe un risque important de consanguinité et de perte future de biodiversité au sein de cette vallée. Ainsi, C. atlantica est classé par l’Organisation des Nations unies pour l’alimentation et l’agriculture (FAO) parmi les 17 espèces forestières mondiales dont le patrimoine génétique s’appauvrit.

Une autre menace est celle du changement climatique qui affecte particulièrement le Maroc et ses essences forestières. Les six années de sécheresse intense que cette région du Maroc a subies n’ont sans doute pas amélioré la situation, même si l’impact sur les cyprès semble moins important que sur les chênes verts, sur les thuyas ou sur les genévriers qui montrent un dépérissement spectaculaire.

Pour toutes ces raisons, l’Union internationale pour la conservation de la nature (UICN) a classé le cyprès de l’Atlas comme étant en danger critique d’extinction. Il faut alors envisager des stratégies à grande échelle afin d’assurer la survie voire la régénération des forêts de cyprès. Cela passe à la fois par la fermeture de certains espaces, afin d’y supprimer le pâturage, et par l’interdiction des prélèvements de bois.

Tout ceci ne sera cependant possible qu’en prévoyant des mesures compensatoires pour les populations locales.

Replanter dans la vallée, mais aussi dans le reste de la région

Il est aussi nécessaire de replanter des cyprès, ce qui nécessite la production de plants de qualité, même si les tentatives menées par le Service forestier marocain ont pour le moment obtenu un faible taux de réussite.

Le cyprès de l’Atlas, adapté à des conditions de forte aridité, pourrait d’ailleurs constituer une essence d’avenir pour le Maroc et pour le Maghreb dans son ensemble face au changement climatique. Dans le bassin méditerranéen, le réchauffement provoque en effet une aridification croissante et notamment une augmentation de la période de sécheresse estivale. Henri Gaussen disait déjà en 1952 :

« Je crois que ce cyprès est appelé à rendre de grands services dans les reboisements de pays secs. »

Et pourquoi ne pas penser au cyprès de l’Atlas pour les forêts urbaines ? Un bon moyen de préserver, hors de son aire naturelle, cette espèce menacée.

Conservation, reboisements et utilisation raisonnée nécessitent ainsi des investissements financiers importants. Richard Branson, le célèbre entrepreneur britannique, s’est particulièrement investi dans le développement de la vallée du N’Fiss et est notamment venu au secours de ses habitants à la suite du séisme meurtrier d’il y a deux ans. Si son but est d’améliorer la vie et le futur des habitants de la vallée, espérons qu’il saura aussi s’intéresser à cet écosystème particulier, et que d’autres fonds viendront soutenir les efforts de conservation.

The Conversation

Thierry Gauquelin ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le cyprès de l’Atlas, unique au Maroc, en danger critique d’extinction – https://theconversation.com/le-cypres-de-latlas-unique-au-maroc-en-danger-critique-dextinction-257688

La culture rave et ses multiples dimensions

Source: The Conversation – in French – By Cristina Pérez-Ordóñez, Profesora e investigadora, Universidad de Málaga

Une scène de rave-party au Maroc dans le film _Sirat_, d’Oliver Laxe, lauréat du Prix du jury à Cannes en 2025. FilmAffinity

À l’origine illégales, les raves se voulaient des espaces d’expérimentation musicale et communautaire, aux marges de la société. Si certaines ont aujourd’hui été récupérées par l’industrie des festivals, d’autres persistent dans l’ombre, portées par une culture alternative aux codes bien établis. Un phénomène où musique électronique, spiritualité, engagement politique et contestation sociale se rencontrent.


« Notre état émotionnel est l’extase, notre nourriture est l’amour, notre addiction la technologie, notre religion la musique. Notre choix pour l’avenir, c’est la connaissance et, pour nous, la politique n’existe pas. »

C’est ainsi que débute ce que l’on appelle le Manifeste rave, publié au milieu des années 1990 sur le forum Alt.Rave. Ce texte est né en réaction à une campagne médiatique de dénigrement qui s’abattait alors sur ces fêtes. Il s’inspire des propos d’un DJ new-yorkais Frankie Bones, figure majeure de l’introduction de la culture rave aux États-Unis. L’essence de la philosophie du mouvement se résume en quatre mots : paix, amour, unité et respect (plus connus sous l’acronyme PLUR, pour Peace, Love, Unity, Respect).

Qu’est-ce qui pousse des millions de personnes à vouloir participer à ce type de fêtes ?

Le terme « rave » signifie « délire » en anglais. Ces fêtes permettent, à travers une musique manipulée électroniquement, de transcender l’individualité au profit du collectif. C’est ce que le sociologue Émile Durkheim appelait « l’effervescence collective », un phénomène également observable dans d’autres événements de musique live.

De l’esprit libertaire aux fêtes capitalistes

Les raves sont nées dans les années 1980. Les toutes premières étaient des fêtes illégales organisées dans des entrepôts désaffectés de Londres. Influencées par les free festivals et les new travellers (deux mouvements libertaires liés aux festivals artistiques et musicaux), ces free parties s’étiraient alors jusqu’à l’aube, au son du hip-hop, du groove puis, de plus en plus, de la house et de la techno venues de Chicago et Détroit.

Foule autour de monuments prehistoriques
Free Festival à Stonehenge (Grande-Bretagne) en 1989.
Salix alba/Wikimedia, CC BY-SA

En 1989, le Royaume-Uni connaît ce que l’on appellera le « Second Summer of Love ». Cette période est marquée par des fêtes clandestines où la jeunesse célèbre le collectif à travers la musique électronique et l’expérimentation psychotrope. Peu après, en mai 1992, le collectif Spiral Tribe organise une rave illégale d’ampleur à Castlemorton, réunissant quelque 20 000 personnes.

Malgré la répression policière et les tentatives d’interdiction par le gouvernement de Margaret Thatcher, le phénomène est déjà enraciné dans les pratiques festives de la jeunesse.

Rapidement, de nombreux clubs et discothèques britanniques intègrent des soirées électroniques à leur programmation. Légalement encadrées, ces soirées marquent l’émergence d’un second modèle de raves : les raves institutionnalisées. Elles se diffusent ensuite à travers l’Europe et le reste du monde, connaissant un véritable essor et devenant peu à peu un produit du capitalisme culturel : des fêtes commercialisées, mondialisées et peu différenciées les unes des autres.

Danseurs dans une discothèque au milieu des années 1990
Rave au Sanctuary Music Arena de Milton Keynes, au Royaume-Uni, en 1994.
Altlondon/Wikimedia, CC BY-SA

Le cas de l’Espagne

Ce modèle inspire, par exemple, un mouvement emblématique de l’Espagne des années 1990 : la Ruta del Bakalao, un ensemble d’une dizaine de discothèques géantes à Valence. Ces clubs – Barraca, Espiral, NOD, ACTV, The Face, Spook, Puzzle, Heaven ou Chocolate – ouvrent quasiment en continu durant soixante-douze heures lors du week-end, accueillant des milliers de jeunes amateurs de musique mákina.

Comme au Royaume-Uni, la Ruta sombre dans l’oubli au milieu des années 1990. Mais avec la prolifération des festivals musicaux, les raves commerciales reviennent en force.

En Espagne, elles occupent désormais une place centrale dans les programmations, voire en deviennent l’élément principal, comme c’est le cas des festivals Dreambeach, Monegros, Medusa ou Sónar.

Quant aux raves clandestines, elles attendent le début du XXIe siècle pour gagner en popularité en Espagne. On en trouve notamment à Madrid (dans le tunnel de Boadilla ou au monastère de Perales del Río), en Andalousie (Grenade, Almería) ou en Catalogne.

Intro du court-métrage documentaire Cultura rave andaluza (2024), d’Alexia Rodríguez Pérez.

De plus en plus de « ravers » ?

Plus largement, depuis le début du XXIe siècle, particulièrement depuis la pandémie de Covid-19, le mouvement raver ne cesse de gagner des adeptes. Ses partisans sont attirés par sa forme de loisir contre-culturelle et hédoniste, aux accents parfois rituels, voire quasi religieux.

Aujourd’hui, les deux grandes tendances coexistent : les raves commerciales (intégrées à la culture clubbing et festivalière) et les clandestines, ou free parties. Ce sont ces dernières qui suscitent le plus de controverses. Organisées par des collectifs appelés sound systems, elles sont secrètes, autogérées, non lucratives (les recettes servent à financer la fête), durent souvent plusieurs jours et se tiennent à l’écart des centres urbains pour éviter les conflits.

Elles exigent une logistique importante : tours de haut-parleurs, générateurs, essence, câblages, décors et éclairages sophistiqués. Ces fêtes ont toujours intégré une dimension visuelle et scénique forte.

Elles constituent aussi des espaces communautaires en rupture avec la vie quotidienne : des hétérotopies ou zones liminales où l’amour, la paix, l’unité et le respect sont les règles du vivre-ensemble. Elles se veulent des espaces sûrs, non violents, où les femmes sont respectées et non sexualisées.

Cette philosophie s’étend aussi à la défense de l’environnement comme en témoigne la parade berlinoise Rave The Planet, à la justice sociale comme lors des manifestations de Beyrouth en 2019, ou à l’engagement contre les conflits armés comme les raves organisées dans le désert israélien en protestation contre l’occupation de la Palestine.

Et ce, malgré la consommation de drogues associée à ces événements, où le cannabis et l’ecstasy – liés à la danse et à la fusion avec la musique – sont préférés au tabac, au LSD, à la cocaïne ou à l’alcool, dont la consommation peut parfois être mal vue.

Rave the Planet, à Berlin en juin 2023
Rave the Planet (Berlin, juin 2023).
Leonhard Lenz/Wikimedia

Sur le plan sociologique, les raves se distinguent par leur hétérogénéité et leur diversité. Selon leur style musical prédominant (techno, hardtechno, électronique, house, psychedelic trance, breakcore), elles attirent qui des clubbers, qui des punks, qui des hippies ou encore d’autres tenants de subcultures urbaines contemporaines. Et comme l’indique le Manifeste rave, tout le monde y est le bienvenu :

« Nous sommes une entité massive, un village tribal, global, qui dépasse toutes les lois établies par l’homme, ainsi que la géographie et le temps lui-même. Nous sommes innombrables. Nous sommes un. »

The Conversation

Cristina Pérez-Ordóñez ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. La culture rave et ses multiples dimensions – https://theconversation.com/la-culture-rave-et-ses-multiples-dimensions-258491