¿Por qué estudiamos mutantes en biología?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Monica Folgueira Otero, Profesora Contratada Doctora- Área Biología Celular, Universidade da Coruña

La langosta azul es un ejemplo de mutante. Steven G. Johnson / Wikimedia Commons., CC BY

En biología, usamos mutantes para entender cómo funcionan las células y qué pasa cuando algo falla. Pero nuestros mutantes se parecen poco a los X-Men, que tienen capacidades extraordinarias. En esta saga de Marvel, Lobezno tiene una capacidad asombrosa de curarse heridas y Cíclope puede disparar descargas de energía por los ojos.

En cambio, los peces cebra cíclopes tienen un solo ojo, el cerebro deformado y no vivirán mucho. No tienen superpoderes, pero nos permiten entender aspectos cruciales del desarrollo embrionario, incluido el de humanos. ¿Quién es el verdadero superhéroe?

Figura de cera del actor Hugh Jackman como Lobezno, en el Museo Madame Tussaud, Sydney, Australia.
Eva Rinaldi / Wikimedia Commons., CC BY

Como una radio estropeada

Hay un símil utilizado en biología para explicar por qué es tan útil estudiar mutantes. Lo compara con abrir una radio sin saber para qué sirven sus componentes. Si sacamos una pieza y el sonido cambia, podremos quizá inferir para qué sirve ese componente. De manera análoga, al observar qué falla cuando un gen muta, se puede deducir su función biológica.

Un pez cebra cíclope con los ojos fusionados (derecha) frente a un ejemplar normal (izquierda).
Universidade da Coruña.

Hay quien ha criticado este símil, diciendo que acabaríamos con un diagrama lleno de flechas que pocos entenderían y que no explicaría cómo funciona la radio realmente. Admito que, a veces, los biólogos deberíamos aprender de los ingenieros y adoptar una visión más pragmática, pero esa es otra historia…Podemos quedarnos con la primera versión del símil, la de la curiosidad por saber qué hace cada pieza de la radio.

Del hallazgo fortuito al diseño preciso

El biólogo Thomas Hunt Morgan, en 1891.
The University Press of Kentuky.

Los primeros mutantes que se usaban en biología aparecían de forma espontánea. Uno de los primeros científicos que trabajó con ellos fue Thomas Hunt Morgan (1866-1945). Su laboratorio en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), llamado el cuarto de las moscas, estaba bastante desordenado y apestaba a plátano fermentado. Trabajaba con las moscas de la fruta, esas a las que a veces llamamos erróneamente “mosquitos” y que tienen afán suicida por nuestra copa de vino tinto.

Durante años, Morgan y sus discípulos intentaron introducir mutaciones en las moscas, sin éxito. Cuando estaban al borde de abandonar estos experimentos, apareció de forma fortuita un macho mutante con los ojos blancos en lugar de rojos. Se dice que Morgan estaba tan entusiasmado que se llevó al insecto a casa para cuidarla, pero no sabemos si esto es verdad.

Gracias a este macho, Morgan y su equipo demostraron que los genes están en los cromosomas y explicaron las bases de la herencia genética ligada al sexo. Un avance clave para entender muchas enfermedades hereditarias.

Ahora los científicos ya no tienen que esperar a que aparezca algún mutante por azar, los pueden generar en el laboratorio. Para ello se usan compuestos que inducen cambios en el ADN y, después, se seleccionan los que muestran características interesantes. Una vez seleccionado el rasgo, los científicos tendrán que localizar la alteración en el ADN responsable.

También se pueden hacer mutantes a la carta mediante edición genética por CRISPR, de forma que desde el principio se sabe qué gen está modificado.

El curioso nombre de los genes

Para poder referirnos a algo, le tenemos que dar nombre. Y si un científico es el primero en ver algo, tiene el honor de bautizarlo, sea una especie, un mutante o un gen. Sobre esto, hay muchas anécdotas divertidas. Y es que los científicos también somos humanos y, a veces, con sentido del humor. Vayamos a mutantes y genes, que es lo que nos ocupa.

Pez cebra con una mutación que afecta a los ribosomas, utilizado para investigar trastornos relevantes para la salud humana.
Mónica Folgueira.

Resulta que hay un gen fundamental para nuestro desarrollo embrionario que se llama igual que el erizo de los videojuegos de Sega, Erizo Sonic. Recibió este nombre porque los embriones de la mosca de la fruta con este gen mutado se parecen a un erizo, pues están cubiertos de pelos puntiagudos.

A la compañía Sega no parece importarle tener este alter ego de su personaje. No fue así con la compañía Pokémon, que amenazó con demandar a un centro de investigación en cáncer porque uno de sus grupos llamó Pokémon a un gen. Los titulares no se hicieron esperar: “Se revela el papel de Pokémon en el cáncer”. Ante la amenaza de demanda, los científicos cambiaron el nombre del gen a Zbtb7, lo cual es mucho más aburrido. Algo parecido también pasó con un gen inicialmente bautizado Velcro, que tampoco gustó a la compañía con el mismo nombre.

Divertirse mientras se aprende

Hay más mutantes y genes con nombres curiosos. Algún ejemplo más: Groucho (por el exceso de vello facial), Cita barata (por ser muy sensible al alcohol), Aún no estoy muerto (por ser más longevo) o Desaliñado (por sus pelos desordenados). Esto no solo denota humor entre científicos, sino que hace a los mutantes más memorables.

Un gen mutante hallado en la mosca Drosophila recibió el nombre de Groucho, en honor al comediante.
ABC Photo / Wikimedia Commons., CC BY

Pero nombres como estos pueden transmitir una idea poco rigurosa de la ciencia y los científicos. Y puede surgir un problema si el gen acaba teniendo un papel importante en alguna enfermedad humana. Lo que es gracioso en un laboratorio de moscas o gusanos puede ser ofensivo y plantear problemas éticos cuando atañe a humanos.

¿Se imaginan a un médico informando de un cáncer causado por un gen llamado Desaliñado? Podría ocurrir. Por suerte, la mayoría de los diagnósticos clínicos no son tan detallados y no mencionan genes. Además, como los nombres suelen venir del inglés, al menos, hablaríamos de dishevelled, que suena menos incómodo.

Así que la próxima vez que vean una mosca sobrevolando su copa de vino, no la miren con desprecio. Podría ser una “cita barata” o estar un poco “desaliñada” y esconder en su ADN la respuesta a muchas preguntas biológicas.

The Conversation

Mónica Folgueira Otero recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

ref. ¿Por qué estudiamos mutantes en biología? – https://theconversation.com/por-que-estudiamos-mutantes-en-biologia-275327

Actually, Doug Ford, basket-weaving is innovative and in-demand

Source: The Conversation – Canada – By Victoria MacBeath, PhD Candidate, Art History, Concordia University

Salish Nlaka’pamux basket made of cedar or spruce root, cedar wood and hide. (McCord Museum)

The Ontario government recently announced massive cuts to Ontario Student Assistance Program (OSAP) funding, decreasing the maximum funding from 85 per cent to 25 per cent.

Student response to this has been largely negative. Speaking to the media, Ontario Premier Doug Ford said that he received “thousands of calls” from students expressing concerns. Ford’s response: telling them to invest in education that leads to in-demand jobs.

At a February news conference responding to OSAP cuts, Ford relayed that he told frustrated students: “You’re picking basket-weaving courses, and there’s not too many baskets being sold out there.” He said, instead, students should invest in their future through their program decisions — insinuating that craft curriculums hold no value in the job market. Ford mentioned trades, STEM and health-care fields as ones that would provide post-graduation employment.

As a researcher that engages with scholars specialized in the history of craft practices in Canada, alongside teaching art history courses that highlight the social, political and economic importance of fibre arts, Ford’s response is troubling and unsurprising.

Basket-weavers push back

Ford’s rhetoric demonstrates a misunderstanding of Canada’s cultural sector, basket weaving and the purpose of higher education.

In response to Ford’s comments, basket-weavers and craft organizations across the country noted the lucrative nature of their practice alongside the widely applicable skills learned through craft education.

Basket-maker Spencer Lunham Jr., of the Chippewas of Kettle and Stony Point First Nation, for example, told CBC that he sells a couple hundred baskets per year for around $150 to $3,000 each.

The prosperity of Canada’s cultural sector is backed by data from the Canadian chamber of Commerce, whose business data lab reported in October 2025 that the arts and culture sector’s GDP has grown nearly eight per cent, outpacing an overall economic growth of four per cent. In addition, the sector supports “13 jobs for every million in output, which is more than oil and gas, manufacturing or agriculture.”

Ontario is one of the provinces to see the highest economic impact from the sector, according to the report.

Winner of Sobey Art Award

Ford’s emphasis on the uselessness of craft practices is also challenged by recent winners of the Sobey Art Award, one of the most prestigious art awards in the country.

Many of the recent winners incorporate craft or craft-like practices into their work. This includes the 2017 winner of the award, Ursula Johnson,
an artist from the Eskasoni First Nation, in Cape Breton, Nova Scotia, who has an innovative basket-making practice. It seems that, at the very least, gallerists are buying baskets.

Johnson’s practice in particular highlights that — despite craft’s common framing as traditional, overly indulgent and frozen in time — basket-weaving is an innovative, adaptive and in-demand field.

As curator Heather Anderson argues in her 2021 writing on Johnson’s work: the artist utilizes weaving practices to highlight Canada’s ongoing role in colonization, and to question the contemporary museum’s implication in it.

Craft and technological innovation

A large wooden weaving loom.
Wooden Jacquard loom shown at the Museum of Science and Industry in Manchester, England.
(Wikimedia), CC BY

Craft practices have always been at the centre of technological innovation.

Some scholars contend that the inventor of the computer, Charles Babbage, was likely inspired by the Jacquard loom: a weaving machine whose invention had a profound impact on the industrial revolution in Europe.

Other writers, like journalist Brian Merchant, have recently argued that those opposed to artificial intelligence can take inspiration from the first rebellions against big tech: the 19th century Luddites who opposed the mass industrialization of weaving practices.

Illustration of a 19th century protest figure outdoors.
‘The Leader of the Luddites,’ illustration, 1812.
(Wikimedia)

From AI to the clothes we wear, weaving has shaped the contemporary global economy.

While weaving can be lucrative, members of the Toronto Guild of Spinners and Weavers noted that basket-weaving courses do not emphasize their monetary value, but rather their educational value.

Purpose of learning

This is where Ford’s real misunderstanding of education is revealed: the purpose of learning is not simply to remember and regurgitate facts, it is to problem solve, to expand our horizons and to think critically. These skills can be developed in basket-weaving courses just as well as math courses.




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Johnson, for example, says that her grandmother taught her that the maker does not manipulate the wood they use to weave, but instead the wood guides the maker. Basket weaving teaches us to listen, to collaborate and build from a strong foundation and work our way up.

TED talk with Ursula Johnson, an artist from the Eskasoni First Nation who tells the story of preserving Mi’kmaq culture through the art of basketry.

College admissions expert and counsellor Scott White, writing for Forbes Magazine, wrote in 2025 that “we need a system that prioritizes critical thinking, emotional intelligence and practical skills over rote memorization.”

He and many others who are invested in supporting young people and helping our systems change to support our society through turbulent times note that current education systems still reflects outdated ideas about the future of workers: of those in factories, rather than creative thinkers.

Pipeline to a job?

The Ford government’s approach to higher education seems to be the same — funding a system that put us on a pipeline to a job and where programs that demand critical and creative thinking are undervalued, and also, underfunded: Recent reports note that funding for Ontario’s post-secondary sector is low compared to support in other provinces.

Author Ursula K. Le Guin argued in 1986 that rather than a weapon for killing, the first human tool was likely a container: a basket or a woven net. She writes that the basket — and craft practices — are not supplemental to human survival: rather, they enable it.

Craft practices allow us to carry our culture, our belongings and our sustenance. If we focus only on the money-making schemes in society, then we lose a part of ourselves.

This is the real power of craft education: when we engage hands-on craft, we learn about our past and build problem-solving skills.

The Conversation

Victoria MacBeath receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada for craft history research.

ref. Actually, Doug Ford, basket-weaving is innovative and in-demand – https://theconversation.com/actually-doug-ford-basket-weaving-is-innovative-and-in-demand-276496

U.S.-Israeli strikes against Iran may succeed on a military basis, but at what political cost?

Source: The Conversation – Canada – By James Horncastle, Assistant Professor and Edward and Emily McWhinney Professor in International Relations, Simon Fraser University

Israel and the United States have launched combat operations against Iran via Operation Epic Fury. The air campaign appears aimed at three targets: Iran’s military bases and command structure, its air defences and strategic missile sites and its leadership.

Early strikes were successful in killing Iran’s Supreme Leader Ali Khamanei and several key members of the leadership.




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The strikes themselves are likely to be successful from a strictly military standpoint. Israeli and American forces are quickly establishing air superiority over Iran and disabling Iran’s anti-air capabilities.

These attacks occur at a moment when Iran is weakened both domestically and internationally.

The Iranian regime is still recovering from the December and January protests that were the greatest challenge to the Iranian government since the 1979 Iranian Revolution.

Internationally, key members of Iran’s “ring of fire,” like the Houthis in Yemen and Hezbollah in Lebanon, are in a vulnerable position. Furthermore, the domestic unrest have emboldened people around the world to challenge the Iranian regime’s legitimacy.

Nevertheless, the U.S. and Israel are unlikely to be successful in their stated goal of regime change. Historically, air power alone is insufficient. Furthermore, even if they succeed in regime change, they may create an even more volatile geopolitical situation.

Escalating tensions

The tensions between the U.S.-Israel and Iran are nothing new. Their foundations go back to the birth of the Islamic Republic.

There’s been a significant escalation of tensions, however, over the past few years. The Oct. 7, 2023, Hamas attack against Israeli citizens and Iran’s role in supporting Hamas and other paramilitary groups opposed to the Israeli state resulted in Israel launching extensive strikes against Iranian assets in the region.

These strikes culminated in last year’s Twelve Day War between Israel and Iran, with the U.S. playing an auxilliary role. American and Israeli strikes inflicted significant damage on Iranian infrastructure. But they didn’t achieve the American goal of eliminating Iran’s nuclear program, despite President Donald Trump’s claims to the contrary.

Iranian protests

Against this backdrop of rising tensions between Israel/the United States and Iran, the economic situation in Iran deteriorated, resulting in shopkeepers and merchants in Tehran going on strike. These protests served as a spark for what became the largest public demonstrations against the Iranian regime that it had encountered since the birth of the Islamic Republic.

This latest uprising by the Iranian people presented an opportunity for the U.S. and Israel. Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu has never backed down from his goal of regime change in Iran. Trump actively encouraged the protesters to fight for regime change.

The protesters, however, needed material support that only the U.S. could provide. But with American military assets in the Caribbean challenging Venezuela, there were insufficient forces available.




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The result was that the U.S. was not able to intervene, and the Iranian regime succeeded in quashing the protests. Total deaths from the government’s crackdown are estimated to be in the thousands.

The U.S., having missed its ideal opportunity for regime change due to its fixation on Venezuela earlier in the year, nevertheless went through with pursuing its goal on Feb. 28.

An uncertain end

The problem now faced by Israel and the U.S. s the stated goal of regime change and the long-term stability of Iran. Not only is regime change uncertain due to the limitations of a strictly air campaign, but it could also create a scenario where more radicalized forces come to power.

This comes from the fact that, while the Iranian regime is often equated with prominent figures like the Ayatollah, it operates as more than a system centred on a single individual.

Unlike other authoritarian countries where key individuals or families have power, Iran is a complex state with a complex governance structure. At its heart is the Islamic Revolutionary Guard Corps (IRGC). Far from merely a military unit or secret police, the IRGC is a vast institution integrated within the security, economy and governance of Iran.

This is where the difference between “regime change” and “regime building” comes to light. Removing key leaders may destabilize Iran and change who wields power, but that usually means power is then consolidated by people already in place. That’s not the citizens Iran, who Trump urged to rise up, but the vast infrastructure of the IRGC.




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Conflict could spread

This outcome is more likely given the instability of Iran over the past few weeks. If the regime were stable, Iranian political and military leaders wouldn’t view the current attacks as posing a threat to their control. But under the current volatile domestic circumstances, these leaders are likely to respond more forcefully and broadly because they believe their own future — and lives — are at stake.

The IRGC isn’t likely to be a more conciliatory or ideologically permissive interlocutor. In fact, the opposite is probably true.

Faced with the threat of further American and Israeli attacks and nascent discontent at home, the IRGC may move quickly to further lock down its own power and respond aggressively. This power struggle could not only result in significant Iranian deaths, but cause the war to spread throughout Middle East.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. U.S.-Israeli strikes against Iran may succeed on a military basis, but at what political cost? – https://theconversation.com/u-s-israeli-strikes-against-iran-may-succeed-on-a-military-basis-but-at-what-political-cost-277182

The hidden enemy on Mount Kilimanjaro: Safely dealing with low oxygen at high altitude

Source: The Conversation – Canada – By Stephen L Archer, Director of Translational Institute of Medicine (TIME), Queen’s University, Ontario

Last October, my daughter Elizabeth and I stood at Londorossi gate (elevation 2,250 metres), the western entrance to Mount Kilimanjaro National Park in Tanzania, ready to begin the nine-day Lemosho route up Mount Kilimanjaro. Climbing “Kili” would fulfil a dream I’ve had since working as a medical student in Kenya. Elizabeth’s dream was to ensure her dad came back in one piece.

Unlike Mount Everest, Kilimanjaro is a hike, not a technical climb requiring ropes or crampons. However, as a cardiologist and researcher in oxygen sensing, I knew that our key challenge would be the lack of oxygen — a condition called hypoxia.

Altitude and oxygen

Hypoxia occurs at altitude. At sea level, gravity creates barometric pressure, which compresses nitrogen and oxygen, accounting for Earth’s oxygen-rich atmosphere. However, gravity diminishes with distance from the planet’s centre. At altitude, the low barometric pressure causes gases to expand, meaning there are fewer molecules of oxygen per volume of air.

Mount Kilimanjaro, one of the world’s seven summits, is Africa’s highest point at 5,895 metres and the world’s tallest free-standing mountain. At its summit, barometric pressure falls 50 per cent compared to sea level (around 50 kiloPascals compared to 101 kiloPascals), so although oxygen still makes up 21 per cent of air, there are only half as many oxygen molecules in each breath.

Venture above 2,400 metres and you may develop acute mountain sickness (AMS) as a result of hypoxia. At altitudes of around 4,000 to 6,000 metres, the chances of developing AMS are 50/50.

Fortunately the risk of the more life-threatening hypoxia-related conditions — like high-altitude pulmonary edema (HAPE) or high-altitude cerebral edema (HACE) — is lower.

Acute mountain sickness is defined by a constellation of symptoms, including headache, nausea and vomiting, loss of appetite and dizziness.

HAPE and HACE are different than acute mountain sickness. HAPE is driven by excessive hypoxic constriction of the lung’s arteries (called pulmonary arteries). The pressure in these arteries rises, flooding the lung’s airways with bloody fluid, causing severe shortness of breath, bloody sputum and low blood oxygen.

Even more severe is HACE (hypoxic brain swelling), which shows up as severe headache, disorientation and imbalance. While one may endure acute mountain sickness with minor medical assistance, both HAPE and HACE require immediate medical intervention and rapid descent. However, distinguishing acute mountain sickness from early HAPE or HACE and choosing to descend is not always easy, particularly as climbers are often motivated to summit. Careful monitoring by impartial, safety-focused guides with twice daily oximetry is important. Oximetry measures oxygen in blood using a probe placed on the finger.

By the time we reached Barafu base camp (4,673 metres), our oxygen saturations had dropped from over 95 per cent at sea level to 87 per cent and 83 per cent. Those with oxygen saturations below 80 per cent at base camp are advised not to proceed to the summit.

Once the decision to descend due to low oxygen saturation is made, the choices are to walk down (if able), to be wheeled down on a stretcher or to take a helicopter, which is expensive and not without its own risks.

Aspiring climbers should be aware of three factors relating to hypoxia that can reduce their risk of altitude sicknesses and make climbing safer:

1. How the body detects hypoxia

Your body has oxygen sensors to detect hypoxia. These sensors are mitochondria, tiny intracellular powerhouses that trigger adaptive responses to boost oxygen uptake and delivery to vital organs.

In the carotid body — a tiny sensor in the carotid artery — and in the lung’s pulmonary arteries, mitochondria produce signalling molecules (called oxygen radicals) that trigger responses. These responses include neurotransmitter release, contraction of lung blood vessels and changes in gene expression.

The carotid body samples blood headed to the brain and, if it is acidic or hypoxic, signals the brain to increase the depth and rate of breathing. This is a helpful response because it increases ventilation, bringing more oxygen into your body.

A similar sensor in the lung’s pulmonary arteries constricts those arteries in response to hypoxic air (hypoxic pulmonary vasoconstriction, or HPV). HPV is helpful when lung hypoxia involves only a segment of lung, as in pneumonia. But at altitude, where the entire lung is filled with hypoxic air, HPV raises the pressure in the pulmonary arteries, which promotes fluid leakage from blood vessels into the airways, causing HAPE.

2. Acclimatization is key to surviving hypoxia

Slow ascent gives oxygen sensors time to condition climbers to function in the rarified air at altitudes like Kilimanjaro. The first adaptation, carotid body activation, happens quickly: breathing increases within minutes of hypoxic exposure.

Hours later, gene and protein expression changes. This is due to activation of transcription factors that control genes’ on and off switches. One such transcription factor that is activated by hypoxia, named HIF-1, regulates the hormone erythropoietin. More erythropoietin means more production of hemoglobin and red blood cells which increases the blood’s oxygen-carrying capacity.

Third, with a slow climb and sustained hypoxia, HPV gradually lessens, preventing pulmonary hypertension and HAPE. Our guides were very familiar with the necessity of acclimatization, and cheered us on with the refrain “Pole pole,” Swahili for “slowly slowly.”

Going slowly reduces the risk of developing acute mountain sickness. Like the parable of the tortoise and the hare, it more often strikes fit young people, whose bravado and strength allow rapid ascent, rather than slow-moving seniors. In addition to going “pole pole,” one can improve the chances of summiting by choosing a longer route (on Kilimanjaro, ideally a six- or seven-day ascent, like the Lemosho route) and following a “climb high, sleep low” philosophy: Hike to a higher altitude each day and then descend to your campsite.

Dr. Peter Hackett, an experienced mountaineer, documented the importance of acclimatization in a 1976 study.

Of 278 unacclimatized hikers ascending to 4,243 metres en route to Everest base camp, he found that 53 per cent developed acute mountain sickness; fewer experienced HAPE (2.5 per cent) or HACE (1.8 per cent). Acute mountain sickness was commonest among younger climbers and those who began their hike at 2,800 metres (after flying in), rather than those who hiked to the starting point at that altitude. Among those who did not acclimatize, acute mountain sickness incidence was reduced by taking acetazolamide, a drug that enhances breathing and suppresses HPV.

A more recent study further illustrates the dangers of rapid ascent, finding that 2.5 per cent of hikers trekking to 5,500 metres over four to six days developed HAPE, compared to 15.5 per cent of those airlifted directly to 5,500 metres.

3. Medications can help

Certain medicines do prevent and/or treat high altitude illnesses, increasing the chances of a safe climb by enhancing breathing and suppressing HPV (acetazolamide, brand name Diamox), suppressing HPV (sildenafil, brand name Viagra; and calcium channel blockers like nifedipine) and preventing inflammation (ibuprofen, brand name Motrin; and dexamethasone).

Our own Kilimanjaro medicine kit included three prescription medications (acetazolamide, sildenafil and dexamethasone) and one over-the-counter medicine (ibuprofen).

I’d like to stress that this article is not intended as medical advice. See your physician for fitness confirmation and prescriptions (and try any medicine pre-climb to check for allergies or side-effects) prior to climbing. Most of the medications recommended by the Wilderness Medicine Society’s 2024 Clinical Practice Guidelines for the Prevention, Diagnosis, and Treatment of Acute Altitude Illness require a prescription.

Lest you think that using medications is a cheat, trust me: The climb will be challenging despite pharmacological assistance. Elizabeth and I safely summited. Emerging happy but tired through the Mweka gate (1,680 metres), we felt gratitude to our guides, respect for the mountain and pride in realizing our dreams together.

This article was co-authored by Elizabeth Archer MFA, of Chicago, Illinois. She is a Canadian-Ukrainian playwright.

The Conversation

Stephen L Archer receives funding from CIHR

ref. The hidden enemy on Mount Kilimanjaro: Safely dealing with low oxygen at high altitude – https://theconversation.com/the-hidden-enemy-on-mount-kilimanjaro-safely-dealing-with-low-oxygen-at-high-altitude-271716

Kansas revoked transgender people’s IDs overnight – researchers anticipate cascading health and social consequences

Source: The Conversation – USA – By Jae A. Puckett, Associate Professor of Psychology, Michigan State University

Anti-trans bills effectively restrict transgender people’s ability to participate fully in society. AP Photo/Julia Demaree Nikhinson

The number of bills directly targeting and undermining the existing legal rights of transgender and nonbinary people in the U.S. has been escalating, with sharp increases since 2021 and with each consecutive year. Kansas dealt the most radical blow yet on Feb. 26, 2026, as a law that immediately invalidates state-issued driver’s licenses, identification cards and birth certificates for holders whose gender marker does not match their sex assigned at birth took effect overnight.

This new law, called the House Substitute for Senate Bill 244, passed after legislators overrode the governor’s veto to rush it through legislation.

There is no grace period for this law, meaning trans and nonbinary people will have immediately invalid documents putting them at risk of a US$1,000 fine and up to six months in jail for driving with an invalid license. The law also restricts bathroom use to assigned sex at birth, and it allows citizens to sue transgender people for up to $1,000 for not complying.

While 21 states have passed similar bathroom restrictions, Kansas is the first to invalidate state-issued identification documents that were legally obtained.

We are researchers who study how marginalization and resilience affect the lives of trans and nonbinary people. Our work has documented how lack of access to accurate and affirming identification documents affects the health and well-being of this community.

By mandating the use of birth-assigned sex on identity documents, Kansas denies transgender people legal recognition and curtails their freedom of movement. These laws open the door to an even wider range of discriminatory policies.

People holding signs in protest, one reading 'My trans patients risk their health every day, because they are scared to use public restrooms. You just made this so much worse for them. I'll be sending the KS legislature the bill to treat those UTIs'
In addition to invalidating the IDs of transgender people, the Kansas law included what some have called a bounty hunter approach to bathroom restrictions.
AP Photo/John Hanna

ID is essential to participate in society

Invalidating someone’s identification documents has immediate and powerful consequences that cascade into all aspects of their life.

For example, without a valid driver’s license, many trans and nonbinary people will be unable to get to work, attend classes, pick up their children, visit the doctor, see friends or go to the grocery store. Trans and nonbinary people who need to drive with an invalid license risk fines and jail time, where they would be housed according to their sex assigned at birth.

Taking a train or bus is not a solution that would work for many people. Almost half of the U.S. population does not have access to public transportation, and for those who do, it is often poorly maintained, sparse or unreliable. The two transgender men who sued the state of Kansas to block the law noted how loss of their ability to drive makes them unable to work.

The effects of invalidating someone’s legal documents goes far beyond just transportation. Legal IDs are required to access health care, obtain housing, have a job, vote, attend college, access financial assistance or even purchase cold medicine at a pharmacy.

Health effects of incorrect ID

Not having identification documents with the correct gender marker also poses a safety and health risk.

Trans and nonbinary people who have not updated their identification documents are more likely to experience psychological distress and suicidality, in part due to increased day-to-day stress. For trans and nonbinary people whose physical appearance no longer aligns with their ID, not having updated documents puts them at increased risk for harassment and violence.

Roughly a quarter of trans and nonbinary people who have not updated their identification documents experience subsequent mistreatment when showing their IDs, including verbal harassment, assault and denial of services or access to settings. In our research, we similarly found that not having one’s gender legally affirmed is associated with greater discrimination and social rejection – one pathway to negative effects on mental and physical health.

To comply with the current law sets up an impossible situation for many trans and nonbinary people who have been using the restroom aligning with their gender identity and presentation for years. These individuals are set up to face violence, legal action or criminal penalties even when they are complying with the law, as using the restroom aligned with their sex assigned at birth will appear to others as contradicting their gender presentation.

Researchers and public health officials consider accurate and affirming identification documents an essential determinant of health. The World Health Organization, United Nations and the World Professional Association for Transgender Health have called for trans and nonbinary people to have the right to legal recognition of their gender.

Small LGBTQ+ and trans pride flags adorn two legislators' desks
Hundreds of anti-trans bills have circulated in the courts since 2021.
AP Photo/John Hanna

Another blow in a broader battle

The Kansas law is a flash point in the ongoing battle across the country for legal recognition of trans and nonbinary people’s existence.

The process for gender marker changes varies widely across states. Some require documentation of medical procedures to affirm one’s gender, while some do not allow gender marker changes at all. Some allow for gender-neutral gender markers, like the letter X.

According to the 2022 U.S. Trans Survey, which had over 92,000 participants, 59% of trans and nonbinary people have not updated their gender on any of their documents, and 23% have some of their documents updated but not others. This law and others like it will disadvantage even more trans and nonbinary people.

To us, this is about more than access to driving a car – it is a direct attack on the ability of trans and nonbinary people to live and survive. As of February 2026, 711 bills are under consideration across 41 states, with 110 at the national level. The restrictions these bills propose are far-reaching – prohibiting access to gender-affirming medical care, prohibiting students from using their chosen names and pronouns, banning trans and nonbinary youth from participating in sports, restricting access to bathroom facilities and censoring public education on issues related to gender.

In the face of these legislative efforts to control and erase trans and nonbinary people from public life, trans and nonbinary people, along with their allies, continue to stand up for each other and fight for their rights.

The Conversation

Jae A. Puckett co-leads the Gender Affirmation Project.

Noelle Martin is affiliated with the Gender Affirmation Project.

L. Zachary DuBois does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Kansas revoked transgender people’s IDs overnight – researchers anticipate cascading health and social consequences – https://theconversation.com/kansas-revoked-transgender-peoples-ids-overnight-researchers-anticipate-cascading-health-and-social-consequences-277052

El futuro de la aceituna está asegurado: ya hay semillas de olivo en la ‘bóveda del fin del mundo’ del Ártico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Morello Parra, Responsable del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de la Universidad de Córdoba, Universidad de Córdoba

Borkowska Trippin/Shutterstock

En pleno círculo polar ártico, aprovechando el permafrost natural del Polo norte, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard ofrece almacenamiento seguro y prolongado de duplicados de semillas procedentes de bancos de germoplasma de todo el mundo. La instalación, conocida como “bóveda del fin del mundo”, está diseñada para funcionar incluso ante fallos eléctricos e incluye sistemas de refrigeración adicionales que mantienen las semillas a −18 °C, temperatura óptima para su conservación a largo plazo. Pues bien, desde este invierno también alberga semillas de olivo.

En un contexto de crecientes amenazas ambientales, el depósito refuerza la salvaguardia a largo plazo de la diversidad genética del olivo, asegurando su preservación para las generaciones futuras en caso de catástrofes naturales, conflictos o crisis globales.

La iniciativa surgió en el marco del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE, centrado en la conservación, caracterización y valorización de los recursos genéticos del olivo. Las semillas proceden de 50 variedades de esta especie arbórea, las más importantes y más difundidas a nivel mundial, recolectadas de árboles en polinización libre de la colección del Banco de Germoplasma Mundial de la Universidad de Córdoba (BGMO-UCO). Esta colección cuenta con 700 variedades de olivo distintas, algunas de ellas procedentes de poblaciones silvestres.

El Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF) del INIA-CSIC conservará la copia de seguridad de las semillas, enviando un duplicado de estas a la Bóveda de Semillas de Svalbard.

Las amenazas del olivo

El olivo afronta importantes desafíos, entre ellos el cambio climático y la pérdida acelerada de diversidad genética, además de las plagas y enfermedades asociadas a los nuevos sistemas de producción, cada vez menos diversificados. Por este motivo, es necesario salvaguardar el patrimonio genético existente en los olivos silvestres y en las variedades tradicionales cultivadas.

Los Bancos de Germoplasma de Olivo conservan y estudian esta diversidad genética, conservando en colecciones de campo árboles de las distintas variedades existentes, ya que las variedades de olivo se multiplican por reproducción vegetativa, no por semilla. Por eso para el depósito en Svalbard se planteó un enfoque diferente: conservar la variabilidad genética existente en el olivo cultivado en forma de semillas y algunas poblaciones silvestres españolas.

Este depósito representa un hito histórico, ya que es la primera vez que se depositan semillas de olivo en esta infraestructura.

Controles periódicos cada diez años

El proceso técnico para realizar el depósito ha requerido varias etapas y se ha realizado conforme a los requerimientos específicos para el envío de semillas del NordGen. En primer lugar, la Universidad de Córdoba (UCO) seleccionó las 50 variedades de olivo más propagadas y difundidas a nivel mundial del BGMO-UCO. Para el olivo silvestre, la Universidad de Granada prospectó 4 poblaciones de acebuche de distintas zonas de la península ibérica y las islas Canarias.




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De cada muestra recogieron más de 1 500 aceitunas que fueron procesadas en laboratorio, eliminando su pulpa, limpiando los restos orgánicos y secando los endocarpos (huesos), la envoltura natural que protege a las semillas. Las muestras fueron clasificadas y etiquetadas y se enviaron al CRF, donde se realizaron ensayos de germinación para evaluar su viabilidad y donde se establecerán controles periódicos cada diez años.

De todas estas semillas, una parte se conserva en recipientes herméticos a −18 °C, mientras que otras se introducen en sobres especiales con información detallada sobre su origen, códigos y lugares de recolección, datos que también se incorporan a las bases de datos de NordGen.

Finalmente, las semillas fueron transportadas desde los laboratorios españoles hasta Longyearbyen (ciudad cercana a la Bóveda Global de Svalbard) mediante transporte terrestre y aéreo. Las semillas permanecerán almacenadas a largo plazo en las cámaras subterráneas de la Bóveda.

El significado de esta iniciativa trasciende el ámbito científico. Además de brindar un ejemplo de cooperación internacional entre universidades, centros de investigación y organismos internacionales, para el sector oleícola y la sociedad en general, garantiza la conservación de un cultivo emblemático de la cuenca mediterránea y refuerza, así, la seguridad alimentaria global.

The Conversation

Pablo Morello Parra forma parte del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE, centrado en la conservación, caracterización y valorización de los recursos genéticos del olivo.

Hristofor Miho no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El futuro de la aceituna está asegurado: ya hay semillas de olivo en la ‘bóveda del fin del mundo’ del Ártico – https://theconversation.com/el-futuro-de-la-aceituna-esta-asegurado-ya-hay-semillas-de-olivo-en-la-boveda-del-fin-del-mundo-del-artico-276413

Trump y Netanyahu quieren un cambio de régimen, pero el régimen iraní se creó para sobrevivir más allá de Jamenei

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Amin Saikal, Emeritus Professor of Middle Eastern Studies, Australian National University; The University of Western Australia; Victoria University

Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, que mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, seguidos de los ataques de represalia de Teherán contra Israel y los países árabes vecinos, han sumido de nuevo a Oriente Medio en la guerra.

El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han declarado que su objetivo es provocar un cambio de régimen favorable en Irán. No deben subestimarse las implicaciones que esto tiene para Irán, la región y más allá.

Aunque el asesinato de Jamenei supone un duro golpe para el régimen islámico, no es insuperable. Muchos líderes iraníes han sido asesinados en el pasado, entre ellos Qassem Soleimani, arquitecto de la seguridad regional de Teherán, que fue asesinado por Estados Unidos en enero de 2020. En esas ocasiones han sido sustituidos con relativa facilidad, y el régimen islámico ha perdurado.

Es poco probable que la muerte de Jamenei signifique el fin del régimen islámico a corto plazo. Él anticipó esta eventualidad y, según se informa, la semana pasada organizó una línea de sucesión para su liderazgo y el de los altos mandos militares, de seguridad y políticos en caso de que fueran “martirizados”.

Sin embargo, Jamenei era tanto un líder político como espiritual. Ha liderado no solo a los chiitas devotos de Irán, sino también a muchos musulmanes de toda la región. Su asesinato incitará a algunos de ellos a buscar venganza, lo que podría desencadenar una ola de acciones violentas extremistas en la región y más allá.

Un régimen construido para sobrevivir

En virtud de una disposición constitucional de la República Islámica, la Asamblea de Expertos, órgano responsable de nombrar y destituir al líder supremo, se reunirá ahora para nombrar a un líder provisional o a largo plazo, ya sea de entre sus propias filas o fuera de ellas.

Hay tres posibles candidatos para sucederle:

  • Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i, jefe del poder judicial
  • Ali Asghar Hejazi, jefe de gabinete de Jamenei
  • Hassan Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini.

El régimen tiene todos los incentivos para hacer lo que sea necesario para garantizar su supervivencia. A lo largo de todo el país hay muchos ejecutores y defensores del régimen, liderados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y su grupo paramilitar subordinado Basij, capaces de reprimir cualquier levantamiento interno y luchar por la perdurabilidad del régimen, al que está íntimamente ligada su suerte.

Lo mismo ocurre con una serie de administradores y burócratas del Gobierno iraní, así como con los simpatizantes del régimen entre los iraníes de a pie: están motivados por una mezcla de chiismo y feroz nacionalismo para permanecer leales al régimen.

Llamamiento a derrocar el régimen

Trump y Netanyahu han realizado un llamamiento al pueblo iraní, del cual alrededor del 60 % tiene menos de 30 años, a derrocar al régimen una vez que las operaciones estadounidenses e israelíes lo hayan debilitado.

Quieren aprovechar que muchos están profundamente indignados por las imposiciones teocráticas del régimen y la grave situación económica. De hecho, ya salieron a las calles en protesta a finales de 2025 y principios de 2026. El régimen reaccionó entonces con dureza, matando a miles de personas.

¿Podría producirse ahora un levantamiento popular? Hasta ahora, el aparato coercitivo y administrativo del Estado parece respaldar firmemente al régimen. Si no aparecen fisuras importantes entre estas figuras, en particular el IRGC, es de esperar que el régimen sobreviva a esta crisis.

El dolor económico mundial

El régimen ha demostrado su capacidad de responder con gran rapidez a la agresión exterior. Ya ha respondido a Israel y a las bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, utilizando misiles balísticos avanzados de corto y largo alcance y drones. Aunque muchos de los proyectiles han sido repelidos, algunos han alcanzado sus objetivos, causando graves daños.

El IRGC también se ha propuesto bloquear el estrecho de Ormuz, la estrecha vía navegable estratégica que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Alrededor del 20 % del petróleo mundial y el 25 % del gas licuado fluyen a diario por el estrecho.

Estados Unidos se ha comprometido a mantener abierto el estrecho, pero el IRGC está en una posición privilegiada para bloquear el tráfico. Esto podría tener graves consecuencias para el suministro energético mundial y la economía en general.

Ambas partes en este conflicto han traspasado todas las líneas rojas anteriores. Ahora se encuentran en una guerra abierta que está afectando a toda la región.

Parece probable una guerra prolongada

Si Washington y Jerusalén esperaban que sus ataques no conducirían a una guerra regional, estaban equivocados: la contienda ya ha empezado.

Muchos países que tienen acuerdos de cooperación estrecha con Irán, incluidos China y Rusia, han condenado las acciones de Estados Unidos e Israel. Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido urgentemente que se reduzca la tensión y se vuelva a las negociaciones diplomáticas.

Pero las posibilidades de que le escuchen ocurra parecen muy escasas. Estados Unidos e Irán se encontraban en medio de una segunda ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán cuando se produjeron los ataques. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, que mediaba entre ambas partes, declaró públicamente hace solo unos días que “la paz estaba al alcance de la mano”.

Pero esto no fue suficiente para convencer a Trump y Netanyahu de que dejaran continuar las negociaciones. Consideraron que era el mejor momento para atacar a la República Islámica y destruir no solo su programa nuclear, sino también su capacidad militar, después de que Israel debilitara a algunos de los afiliados regionales de Teherán, como Hamás y Hezbolá, y ampliara su presencia en el Líbano y Siria durante los últimos dos años y medio.

Todo apunta a un conflicto prolongado

Aunque es difícil determinar con certeza hacia dónde conducirá la guerra, todo apunta a un conflicto prolongado. Puede que no dure días, sino semanas. Estados Unidos e Israel persiguen nada menos que un cambio de régimen. Y el régimen está firmemente decidido a sobrevivir.

Con esta guerra, el liderazgo de Trump también está enviando un mensaje a sus adversarios –en particular a China–: que Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial por excelencia.

Es lamentable que el pueblo iraní, la región y el mundo tengan que soportar las consecuencias de otra guerra evitable en Oriente Medio en un mundo ya profundamente convulso.

The Conversation

Amin Saikal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Trump y Netanyahu quieren un cambio de régimen, pero el régimen iraní se creó para sobrevivir más allá de Jamenei – https://theconversation.com/trump-y-netanyahu-quieren-un-cambio-de-regimen-pero-el-regimen-irani-se-creo-para-sobrevivir-mas-alla-de-jamenei-277203

Pourquoi la plupart des Iraniens ne pleureront pas Ali Khamenei

Source: The Conversation – France in French (3) – By Andrew Thomas, Lecturer in Middle East Studies, Deakin University

Guide suprême, et donc chef absolu du pays au cours des 36 dernières années, Ali Khamenei s’est distingué par sa rigidité et sa brutalité à l’intérieur. Il laisse un pays ensanglanté, affaibli et économiquement exsangue. Retour sur une vie découpée en trois périodes distinctes : opposition au shah jusqu’en 1979, présidence sous la guidance de Ruhollah Khomeini (1981-1989), puis pouvoir totalitaire de 1989 jusqu’à la fin.


L’ayatollah Ali Khamenei, guide suprême de l’Iran pendant 36 ans, a été tué le 28 février lors des frappes aériennes américaines et israéliennes sur son pays, ont rapporté les médias d’État iraniens.

Il aura été l’un des dirigeants à être restés le plus longtemps au pouvoir dans l’histoire plurimillénaire du pays. Dans la société iranienne de ces dernières décennies, il était presque aussi omniprésent que son prédécesseur, l’ayatollah Ruhollah Khomeini, qui avait fondé la République islamique d’Iran en 1979 et l’avait dirigée jusqu’à son décès en 1989. Même si c’est Khomeini qui a été le maître d’œuvre de la Révolution islamique et le premier guide suprême de la République, bon nombre d’observateurs estiment que Khamenei aura été le leader le plus puissant que l’Iran moderne a connu à ce jour.

En plus de trois décennies à la tête du pays, Khamenei a accumulé un pouvoir sans précédent en matière de politique intérieure et réprimé avec toujours plus de sévérité la moindre dissidence interne. Ces dernières années, il avait donné la priorité à sa survie – et à celle de son régime – avant tout autre considération. En décembre 2025-janvier 2026, son pouvoir a brutalement écrasé un soulèvement populaire au prix de plusieurs dizaines de milliers de morts.

Pourtant, en dépit de la férocité de ses forces de sécurité, la plupart des Iraniens ne se souviendront pas de Khamenei comme d’un dirigeant fort. Il ne sera pas non plus vénéré. Au contraire, il restera dans l’histoire comme un homme ayant présidé à un affaiblissement généralisé de la République islamique dans pratiquement tous les domaines.

L’ascension de Khamenei dans la hiérarchie

Né en 1939 dans la ville de Marshad, dans le nord-est de l’Iran, Khamenei se forge dès le plus jeune âge une vision politique et religieuse du monde en étudiant dans les séminaires islamiques de Najaf et de Qom. À 13 ans, il commence à s’intéresser à l’idéologie de l’islam révolutionnaire, à travers les enseignements du religieux Navab Safavi (1924-1956), lequel appelle régulièrement à la violence politique contre le régime du shah d’Iran, Mohammad Reza Pahlavi (arrivé au pouvoir en 1941 après la destitution de son père).

En 1958, Khamenei rencontre Khomeini (né en 1902) et adhère immédiatement à sa philosophie, souvent appelée « khomeinisme », une vision du monde mêlant islam chiite, sentiment anticolonialiste et ingénierie sociale par le biais de la planification étatique. Le khomeinisme stipule qu’un système de lois terrestres ne peut à lui seul créer une société juste : l’Iran doit tirer sa légitimité de « Dieu Tout-Puissant ». Le concept de velayat-e faqih, également connu sous le nom de guidance du juriste, est au cœur du khomeinisme. Il stipule que le guide suprême doit être doté de « toutes les autorités dont jouissaient le Prophète et les imams infaillibles ».

En substance, cela signifie que l’Iran doit être gouverné par un seul homme, nécessairement un érudit de l’islam chiite. C’est de là que Khomeini, puis Khamenei, tireront le contrôle absolu qu’ils exerceront sur la République islamique après son instauration en 1979.

À partir de 1962, Khamenei s’engage pleinement dans des activités révolutionnaires contre Mohammad Reza Pahlavi au nom de Khomeini, lequel est expulsé du pays en 1964 (il vivra alors en Turquie, puis en Irak et en France). Selon le récit fait dans ses mémoires, Khamenei est arrêté par la police secrète du shah en 1971 et torturé.

Lorsque le shah est renversé à l’issue de la Révolution islamique de 1979, Khomeini revient d’exil, instaure la République islamique et devient le guide suprême. Khamenei est alors sélectionné pour rejoindre le Conseil révolutionnaire, qui gouverne aux côtés du gouvernement provisoire. Il devient ensuite vice-ministre de la Défense et participe à la création du Corps des gardiens de la révolution islamique (CGRI). Cette institution militaire, initialement fondée pour protéger la révolution et le guide suprême, allait devenir l’une des forces politiques les plus puissantes d’Iran.

Ali Khamenei hospitalisé en 1981 après la tentative d’assassinat conduite contre sa personne par des membres des Moudjahidines du Peuple, organisation hostile aussi bien au régime du shah qu’à la République islamique.
Khamenei.ir, CC BY-NC-SA

Après avoir survécu à une tentative d’assassinat en 1981, Khamenei est élu président de l’Iran en 1981, puis réélu en 1985. Il occupe la présidence pendant la majeure partie de la guerre Iran-Irak, un conflit qui dévaste les deux pays sur le plan tant humain qu’économique.

Bien que subordonné au guide suprême, Khamenei exercera un pouvoir considérable par rapport aux présidents qui lui succéderont, ce qui s’explique par le fait que la révolution est encore très récente et que la guerre en Irak représente une menace existentielle pour le régime. Mais il reste toujours fidèle aux souhaits de Khomeini. Il réussit également à établir avec le CGRI une relation étroite qui se prolongera bien au-delà de sa présidence.

Un choix surprenant pour le poste de guide suprême

Khomeini meurt en juin 1989, sans successeur clairement identifié. Khomeini avait initialement considéré le grand ayatollah Hossein-Ali Montazeri comme un dauphin potentiel. Cependant, Montazeri était devenu de plus en plus critique à l’égard de l’autorité du guide suprême et des violations des droits de l’homme dans le pays. Il avait démissionné en 1988 puis été assigné à résidence jusqu’à sa mort en 2009.

Khamenei possède les qualifications politiques nécessaires pour occuper le poste. Il est également un fervent partisan du khomeinisme. Cependant, sa désignation au poste de guide suprême par l’Assemblée des experts, un groupe de religieux islamiques, suscite une importante controverse. Certains érudits estiment en effet qu’il ne dispose pas du rang clérical de grand ayatollah, requis par la Constitution pour accéder à ce poste, et estiment que le peuple iranien ne respectera pas la parole d’un « simple être humain » sans lien spécifique avec Dieu.

Un référendum est organisé en juillet 1989 afin de modifier la Constitution et, notamment, de permettre la nomination d’un guide suprême ayant démontré ses « connaissances islamiques » sans nécessairement avoir le rang de Marja (le poste clérical suprême dans le chiisme duodécimain). Il est adopté à une écrasante majorité et Khamenei accède au poste.

Pour autant, il ne jouit pas de la même popularité que Khomeini au sein de l’élite cléricale et du grand public. Les amendements constitutionnels adoptés lors du référendum lui donnent toutefois Khamenei beaucoup plus de pouvoir pour intervenir dans les affaires politiques. En fait, il disposera de bien plus de prérogatives en tant que guide suprême que Khomeini n’en a jamais eu. Il lui revient notamment de définir les grandes orientations politiques, de nommer et de révoquer les membres du Conseil des gardiens et d’ordonner la tenue de référendums. Il dispose également d’un pouvoir suffisant pour faire taire relativement facilement toute contestation.

Consolidation du pouvoir au fil des décennies

En tant que guide suprême, Khamenei collabore à des degrés divers avec les présidents du pays, et n’hésite jamais à utiliser les leviers à sa disposition pour saper des lois qui ne lui convenaient pas.

Par exemple, il soutient largement le programme économique du président Hachemi Rafsandjani (1989-1997), mais s’oppose régulièrement à Mohammad Khatami (1997-2005) et à Hassan Rohani (2013-2021). Tous deux avaient tenté de réformer le système politique iranien et d’améliorer les relations avec l’Occident.

L’intervention la plus célèbre de Khamenei dans la politique intérieure a lieu après la fin du premier mandat du président Mahmoud Ahmadinejad (2005-2013). Après qu’Ahmadinejad a revendiqué la victoire lors de l’élection présidentielle controversée de 2009, des milliers d’Iraniens descendent dans la rue : c’est l’un des plus grands mouvements de protestation depuis la révolution. Khamenei entérine le résultat des élections et réprime sévèrement les manifestants. Des dizaines de personnes (peut-être davantage) sont tuées, et des milliers d’autres sont arbitrairement arrêtées.

Plus tard, Khamenei s’oppose à Ahmadinejad et l’avertit qu’il ne doit pas se présenter à nouveau à la présidence en 2017. Ahmadinejad lui désobéit, mais est finalement empêché de se présenter.

Après la mort dans un accident d’hélicoptère en 2024 du président Ebrahim Raïssi, partisan de la ligne dure élu en 2021, Khamenei continué à manœuvrer en coulisses. Le réformiste Masoud Pezeshkian est élu à la présidence, mais Khamenei l’empêche immédiatement de négocier avec les États-Unis au sujet de l’allègement des sanctions et utilise son influence pour contrecarrer son programme de réformes économiques.

Et lorsque de nouvelles manifestations éclatent fin 2025 en raison des difficultés économiques, Khamenei ordonne une nouvelle fois, comme il l’avait fait en 2022 pour écraser le mouvement né à la suite de la mort de Mahsa Amini, leur répression par tous les moyens nécessaires.

Un héritage terni

Les pouvoirs qui lui étaient conférés par la Constitution ont également permis à Khamenei d’exercer un contrôle extraordinaire sur la politique étrangère de l’Iran.

À l’instar de son mentor, Khomeini, il a fermement soutenu la résistance du régime à « l’impérialisme occidental ». Il fut également l’un des principaux architectes de la stratégie régionale de l’Iran, finançant des groupes militants tels que le Hezbollah, le Hamas, les Houthis et d’autres afin de mener à bien les objectifs militaires de Téhéran.

Khamenei s’est parfois montré disposé à coopérer avec l’Occident, notamment en négociant avec les États-Unis au sujet du programme d’enrichissement nucléaire iranien.

Au cours du premier mandat de Trump, cependant, il est revenu à une position farouchement anti-occidentale. Son gouvernement a dénoncé le rejet par Trump en 2018 de l’accord nucléaire de 2015, la réimposition de sanctions économiques sur le secteur énergétique iranien et l’assassinat en janvier 2020 du chef de la force Al-Qods du CGRI, Ghassem Soleimani.

Après le retour au pouvoir de Trump en 2025, l’Iran s’est encore affaibli. Et la posture anti-occidentale de Khamenei a commencé à paraître de plus en plus creuse. La défaite de l’Iran dans la guerre de 12 jours contre Israël en 2025 a détruit le peu de légitimité qui restait à son régime.

Dans les mois qui ont suivi, Khamenei a régné sur une population de plus en plus mécontente du système politique iranien et de ses dirigeants. Lors des manifestations de 2025-2026, certains ont ouvertement scandé des slogans appelant à sa mort.

Lorsque Khomeini est décédé en 1989, des millions de personnes ont assisté à ses funérailles nationales. Les personnes en deuil l’ont sorti de son cercueil et se sont précipitées pour récupérer des reliques sacrées.

Bien que Khamenei ait régné quatre fois plus longtemps, les Iraniens ne manifesteront probablement pas le même chagrin pour lui.

The Conversation

Andrew Thomas ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Pourquoi la plupart des Iraniens ne pleureront pas Ali Khamenei – https://theconversation.com/pourquoi-la-plupart-des-iraniens-ne-pleureront-pas-ali-khamenei-277197

Je t’aime moi non plus ! Notre lien complexe à la fiscalité

Source: The Conversation – in French – By Cecile Bazart, Maîtresse de conférences, Centre d’Economie de l’Environnement de Montpellier (CEE-M), Université de Montpellier

Accroître la visibilité de ce que l’impôt finance contribuerait à en revaloriser sa perception symbolique. Pierre Laborde/Shutterstock

« Trop d’impôt tue l’impôt », dit la célèbre phrase de l’économiste états-unien Arthur Laffer. Et si pour la France, c’était plus compliqué que cela ? N’y a-t-il pas d’autres considérations sociales, affectives ou morales ?


À l’heure des déficits publics récurrents, nombreuses sont les solutions axées sur la lutte contre la fraude fiscale dans le débat public. La médiatisation de ce face-à-face entre riches contribuables et l’administration fiscale recourt le plus souvent à un vocabulaire guerrier qui fait la part belle à la détection et à la sanction des fraudeurs pour le bien de tous.

Le projet de loi présenté en novembre 2025 s’inscrit dans cette ligne d’action avec un triple objectif affiché de « mieux prévenir et détecter, mieux lutter et sanctionner, mieux recouvrer ». Le discours politique pour restaurer la légitimité de l’impôt s’arc-boute sur une nécessaire répression de comportements qualifiés de criminels.

Si l’impôt est historiquement l’outil financier permettant de prélever des ressources nécessaires au fonctionnement de l’État, il n’en est pas moins un fait social complexe. C’est ce que nos recherches mettaient en exergue. Car à côté du gain pécuniaire, de nombreuses autres considérations sociales, affectives ou morales expliquent notre rapport complexe à la fiscalité.

La courbe de Laffer tend a démontré que l’accroissement des taux d’imposition se traduit, au-delà d’un certain seuil, par un amoindrissement des recettes fiscales.
Wikimedia

Seuls 14 % des contribuables payent leur impôt par peur d’un contrôle

Il est évident que le contrôle seul ne décourage pas la fraude. D’autres motivations expliquent le choix de payer ou de frauder.

Dans notre enquête menée en 2015 avec Thierry Blayac auprès de 1 094 contribuables, nous montrions que la motivation première à payer ses impôts est le sens civique. C’est ce que déclaraient 45 % des enquêtés ; 25 % d’entre eux tiraient la motivation à acquitter leurs impôts de la fourniture de biens et services publics ; approximativement 10 % payaient du fait de considérations morales plus générales. Au final, seules 14 % des personnes interrogées déclaraient payer des impôts par peur du contrôle fiscal et de ses conséquences.

Ces résultats sur la diversité des motivations à payer ses impôts élargissent la réflexion sur son acceptation. Il en ressort que donner plus de visibilité sur ce que l’impôt finance améliore la manière dont le prélèvement est perçu. En effet, 11 % des contribuables sondés pointaient le manque de transparence sur l’utilisation des fonds comme motif de rejet de la fiscalité. L’impôt sera davantage perçu comme un échange que comme une ponction.

Notre travail souligne également que la complexité grève la bonne compréhension de la fiscalité et augmente la fraude. Pour 21 % des contribuables interviewés, la complexité de la législation fiscale pose problème, alors que 13,5 % estiment que la fréquence de réformes est jugée trop élevée et 10,5 % que les démarches administratives sont trop complexes.

Système fiscal français jugé injuste

L’impôt est un fait social. Il s’appuie sur une vision des rapports entre individus et de la solidarité au sein de la société. Il lie les contribuables entre eux, puisque la fraude des uns est un surcoût pour les autres. Cette interdépendance entre citoyens est à la base d’une opposition entre ceux qui paient leurs impôts et ceux qui fraudent. Elle alimente l’idée d’une injustice fiscale, dont l’effet est puissant. Notre étude souligne que le système fiscal français est globalement perçu comme injuste avec un score de 4,11 sur 10.

Dans une série d’articles expérimentaux, nous démontrions avec Aurélie Bonein, que la comparaison sociale peut faire accroître la fraude. L’information sur les délits des uns augmente la fraude des autres. Plus précisément, dans ces travaux, nous testions deux types d’injustice en matière fiscale :

  • Liée à un différentiel de taux d’imposition avec l’application des taux d’impôts différents à des individus fiscalement identiques, sans plus de justification.

  • Liée à la pratique de la fraude fiscale – certains fraudent alors que d’autres pas.

Nous démontrons qu e si les deux types d’injustice alimentent la fraude, l’effet de la comparaison sociale est plus fort que celui de l’injustice liée au niveau des taux d’imposition. On peut imaginer jouer de cette réciprocité fiscale pour créer une dynamique sociale qui stimule l’honnêteté, notamment si l’on émet un signal que la fraude mène à la réprobation sociale.

Mauvaise connaissance fiscale

Comme l’impôt est un fait social, il est aussi très dépendant de l’histoire fiscale du pays et de la compréhension et des perceptions des gens sur l’impôt. Dans le travail d’enquête suscité, nous avons également testé la compréhension de la fiscalité par nos enquêtés.

Il apparaît que les perceptions des contribuables sont en décalage par rapport à leurs connaissances, établi à 33,44 %, à partir de quelques questions basiques. Ce niveau de compréhension du prélèvement très bas ne va pas dans le sens d’une perception d’injustice fondée. Au contraire, ce biais laisse une large place à la subjectivité et à l’émotion. Il questionne les sous-jacents actuels de la perte de légitimité du prélèvement fiscal.

Au final, la fraude fiscale relève-t-elle d’une réelle remise en cause de l’impôt ou bien est-elle le fruit d’incompréhensions et d’émotions associées au ras le bol fiscal ?

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Je t’aime moi non plus ! Notre lien complexe à la fiscalité – https://theconversation.com/je-taime-moi-non-plus-notre-lien-complexe-a-la-fiscalite-267044

Burn-out : pourquoi le milieu de carrière est la zone la plus à risque

Source: The Conversation – in French – By Katie Green, Senior Lecturer in Leadership and Leadership Development, Manchester Metropolitan University

Après la pandémie, les taux de burn-out ont augmenté dans tous les secteurs. Les recherches montrent que le climat de travail, la reconnaissance et la qualité du leadership pèsent davantage que le simple nombre d’heures travaillées. Elnur/Shutterstock

On suppose souvent que l’expérience protège du burn-out. En réalité, au milieu de la carrière, la surcharge, le manque de formation managériale et la pression constante exposent particulièrement les professionnels — notamment les femmes — à l’épuisement.


Tout le monde connaît ce cliché du cadre supérieur senior stressé, toujours au bord de la rupture. Pourtant, c’est en réalité le milieu de carrière qui constitue l’une des périodes les plus vulnérables au burn-out et au stress dans la vie professionnelle. À ce stade, beaucoup cumulent des responsabilités supplémentaires en dehors du travail, au moment même où leur employeur accroît ses exigences en matière de performance, de disponibilité et de leadership.

Le milieu de carrière est souvent le moment où cette double charge augmente le risque de burn-out. Des recherches ont montré que ces professionnels présentent des niveaux de burn-out particulièrement élevés, travaillent davantage d’heures et déclarent une satisfaction au travail plus faible que les autres classes d’âge. L’un des principaux facteurs explicatifs réside dans la tension persistante entre les exigences professionnelles et le maintien d’un équilibre entre vie professionnelle et vie personnelle.

Il est important de souligner que le burn-out est désormais largement reconnu non pas comme une défaillance individuelle, mais comme un problème lié au travail. Il se caractérise par un épuisement émotionnel, du cynisme et une baisse de productivité, des recherches montrant qu’il est avant tout façonné par les structures organisationnelles, les cultures d’entreprise et les pratiques de leadership, plutôt que par une faiblesse personnelle ou un manque de capacités d’adaptation.

Le burn-out ne touche pas tous les groupes de la même manière. Les femmes, par exemple, déclarent des niveaux plus élevés de burn-out, qu’il soit personnel ou lié au travail, en particulier au milieu de leur carrière. Cela peut refléter une prise en charge plus importante des responsabilités familiales, ainsi que des attentes accrues concernant leur disponibilité et l’investissement émotionnel qu’elles sont censées assumer.

La pandémie de COVID a intensifié ces dynamiques. De nombreux professionnels en milieu de carrière ont alors dû jongler entre responsabilités professionnelles et familiales, alors même que leurs interactions sociales étaient réduites et que leur charge de travail ainsi que leurs horaires s’allongeaient. Depuis le pic de la pandémie, tous les secteurs et toutes les fonctions ont enregistré une hausse des taux de burn-out, les organisations de santé et du secteur social étant particulièrement touchées.

Absorber la pression

Le stress et le burn-out ont un coût pour les employeurs : journées de travail perdues, l’absentéisme et le « leavism » (le fait de travailler pendant ses congés). Les professionnels en milieu de carrière sont particulièrement exposés, car on attend souvent d’eux qu’ils absorbent la pression sans laisser paraître de signes de fragilité. Il peut s’agir, par exemple, de piloter une équipe en pleine réorganisation tout en atteignant ses propres objectifs de performance et en épaulant les collaborateurs plus juniors.

Dans de nombreuses organisations, la surcharge chronique et l’hyperactivité permanente sont normalisées, voire valorisées. La disponibilité constante devient un marqueur de compétence plutôt qu’un signal d’alerte.

Malgré cela, persiste l’idée que les professionnels en milieu de carrière seraient, par nature, plus résistants. Or une exposition prolongée à des niveaux élevés de stress peut justement éroder cette résilience. L’expérience ne protège pas nécessairement du burn-out ; dans bien des cas, elle ne fait que le masquer.

Des symptômes tels que la fatigue, l’insomnie ou l’anxiété sont souvent minimisés, voire ignorés, jusqu’à ce que le stress atteigne un point de rupture. Ceux qui sont réputés pour leur capacité à « tenir le coup » ont tendance à étouffer les signaux d’alerte afin de préserver leur image professionnelle. Ces travailleurs retardent fréquemment le moment de demander de l’aide, en partie parce que des facteurs couramment associés au burn-out — longues journées, disponibilité permanente, surcharge chronique — sont largement banalisés.

Si le stress à court terme peut parfois améliorer la performance, ce que l’on appelle alors le « bon stress » reste en réalité proche du point de rupture. Lorsque la pression devient chronique et que les temps de récupération sont réduits, voire inexistants, le stress devient une voie directe vers le burn-out.

Mes travaux sur les managers de proximité mettent en lumière ces risques. Les cadres intermédiaires et les professionnels en milieu de carrière y sont régulièrement décrits comme surchargés et insuffisamment formés à leurs responsabilités managériales. Beaucoup ont accédé à des fonctions de direction avec peu, voire aucune, préparation formelle, et ont dû apprendre à encadrer des équipes « sur le tas ».

Les promotions s’accompagnent souvent d’une forte augmentation des responsabilités, sans investissement équivalent dans la formation. Et lorsqu’il existe des possibilités d’accompagnement, elles sont en principe ponctuelles et peu structurées. Cette combinaison alimente l’anxiété et le sentiment d’illégitimité — des facteurs bien connus qui précèdent le burn-out.

Dans le cadre de notre projet, nous avons interrogé plus de 150 managers de proximité issus des secteurs public et privé. Nos résultats montrent clairement que le burn-out est façonné par les systèmes, les normes et les attentes propres au monde du travail. Les pratiques et les processus organisationnels, tout comme la culture d’entreprise et les styles de leadership, jouent un rôle déterminant. Des objectifs irréalistes, un contrôle excessif et une culture des longues journées de travail exacerbent le stress. Quant aux pratiques managériales qui privilégient une pression permanente sur la performance, elles accroissent directement le risque de burn-out.

Le climat de travail compte davantage que le seul volume horaire : parmi les facteurs de risque figurent le harcèlement, le harcèlement sexuel et les styles de leadership toxiques. Le burn-out est notamment étroitement lié à l’implication des dirigeants — ou à son absence. Par exemple, une étude a montré que les professionnels en milieu de carrière, en particulier les femmes, sont plus exposés au burn-out lorsque leurs efforts ne sont pas reconnus par leurs supérieurs.

À l’inverse, des responsables qui écoutent, reconnaissent le travail accompli et valorisent l’engagement peuvent réduire significativement le risque de burn-out. En somme, le fait de sentir que son travail compte et qu’il est apprécié fait une différence mesurable.

Les dirigeants peuvent concevoir le travail dans une logique de durabilité plutôt que d’endurance. Cela suppose de veiller à ce que les charges et les objectifs soient réalistes, mais aussi de mettre fin aux cultures où la disponibilité permanente est valorisée.

Les fonctions d’encadrement en milieu de carrière doivent être véritablement soutenues, et les salariés devraient disposer d’un temps sacralisé pour la formation et le développement de compétences, au lieu d’être contraints à apprendre par essais et erreurs successives. Leurs supérieurs devraient s’efforcer d’instaurer un environnement sûr : écouter réellement, réagir dès les premiers signaux d’alerte et intervenir avant que le stress ne dégénère en burn-out.

Enfin, un travail d’équipe solide et un véritable sentiment d’appartenance au sein de l’organisation donnent du sens et constituent un rempart contre le burn-out. En milieu de carrière, lorsque les pressions convergent de toutes parts, le lien aux autres n’est pas un luxe, mais une nécessité.

L’importance de l’épanouissement au travail est souvent sous-estimée. Les occasions de créer du sens, de nourrir les relations et de prendre plaisir à son activité ne sont pas des bonus superflus : elles constituent une protection réelle contre le stress chronique et le burn-out.

The Conversation

Katie Green ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Burn-out : pourquoi le milieu de carrière est la zone la plus à risque – https://theconversation.com/burn-out-pourquoi-le-milieu-de-carriere-est-la-zone-la-plus-a-risque-277009