Conejos en la península ibérica: dos historias evolutivas, ¿dos especies diferentes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Hidalgo Vaquerizas, Profesor Sustituto, Didácticas Específicas, Universidad de Córdoba

Dos ejemplares de conejo europeo (_Oryctolagus cuniculus_). François Mougeot

El conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) recibe su nombre común por ser una especie que puede encontrarse en buena parte de Europa. Esta presencia es resultado de los múltiples traslados históricos que comienzan a realizarse en época romana desde la península ibérica, de donde es originario.

En la actualidad, Oryctolagus cuniculus sigue siendo un habitante común de los campos de la península ibérica, considerándose una pieza fundamental de los ecosistemas mediterráneos y un elemento clave en la relación entre naturaleza, caza y agricultura.

No obstante, estudios recientes han desvelado que su historia evolutiva es más compleja de lo que se pensaba. De hecho, un trabajo que acabamos de publicar en European Journal of Wildlife Research revela cómo en la península ibérica coexisten dos tipos de conejo distintos.

Dos linajes separados por millones de años

Mapa de la distribución mundial actual del conejo silvestre europeo. Las áreas oscuras y las flechas señalan los lugares donde se ha informado de la presencia de la especie.
Imagen tomada de Vaquerizas (2023)

Porque, como detallamos en el artículo, el conejo europeo se divide en dos subespecies con trayectorias evolutivas independientes. Por un lado está Oryctolagus cuniculus cuniculus (abreviadamente, Occ), presente en el norte y el este de la península ibérica. Y por otro, Oryctolagus cuniculus algirus (Oca), endémico del suroeste ibérico y del norte de África.

Ambos linajes se separaron hace unos dos millones de años, durante las glaciaciones del Pleistoceno, y hoy apenas coinciden en una estrecha franja central.




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Occ es el linaje introducido en Europa en los últimos dos milenios, desde donde se expandió a muchas otras regiones del mundo, incluidas Australia y Nueva Zelanda. Por su parte, Oca solo fue introducido solo en algunas islas, incluidas las Azores y Canarias. Por tanto, Oca más que “europeo”, es realmente “ibérico”.

Aunque Oca y Occ se parecen morfológicamente, como ocurre entre muchas otras especies de conejos del mundo, su biología, comportamiento y genética muestran profundas diferencias.

Tras revisar 57 estudios publicados desde 1980 hasta la actualidad, encontramos que casi el 80 % de ellos documenta diferencias significativas entre ambos linajes en aspectos genéticos, morfológicos, reproductivos y ecológicos. El Oca es más pequeño, oscuro y de orejas más cortas, crece más lentamente y tiene camadas más reducidas; mientras que el Occ es más grande, prolífico y adaptable a diferentes ambientes.

Incluso existen incompatibilidades entre sus cromosomas X e Y, evidenciando una especiación incipiente. Es decir, la etapa inicial del proceso de formación de una nueva especie en la que dos o más poblaciones empiezan a divergir hasta alcanzar un aislamiento reproductivo significativo pero aún incompleto.




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El conejo: plaga y especie amenazada

Estas diferencias biológicas se reflejan también en el estado de sus poblaciones. En el suroeste, donde predomina Oca, han sufrido un drástico declive, agravado por la aparición hace unos años de una nueva variante del virus hemorrágico RHDV2, que produce una enfermedad fatal en los conejos.

En el norte y el centro, donde vive Occ, las poblaciones en general se han mantenido estables o incluso en expansión.

Este hecho ofrece una paradoja: el conejo figura como especie que se encuentra amenazada en el sur mientras se considera una plaga en el norte del centro peninsular. Sin embargo, las políticas públicas lo siguen tratando como una sola entidad, aplicando los mismos marcos de gestión a situaciones opuestas.

El conejo es la base alimentaria de depredadores emblemáticos como el lince ibérico (Lynx pardinus) y el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Su escasez en el sur pone en riesgo la recuperación de estas especies, mientras que su abundancia en el norte y el centro genera graves daños a cultivos de viñedos y cereales en comunidades autónomas como Castilla-La Mancha, Aragón o Cataluña.

Repoblar sin mirar el ADN puede salir caro

Desde los años noventa, las repoblaciones y translocaciones de conejos desde zonas donde aún conserva altas densidades se han usado para reforzar poblaciones menguantes con fines de conservación o caza. No obstante, los expertos advierten que mover conejos sin tener en cuenta su origen genético puede ser contraproducente para la conservación de Oca.

Introducir ejemplares de un linaje en territorios ocupados por el otro puede provocar pérdida de adaptaciones locales y desequilibrios ecológicos. Aunque la Directiva Hábitats (92/43/CEE) prohíbe introducir linajes no nativos, su aplicación práctica sigue siendo limitada. En Castilla-La Mancha, quizá la comunidad autónoma con mayor grado de dificultad para que coexistan Occ y Oca de manera natural, han comenzado a regularlo, pero falta una estrategia común a nivel de toda la región ibérica.




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Dos estrategias para garantizar su futuro

La gestión del conejo en la península debe adaptarse a la biología de cada linaje. En el suroeste, donde domina Oca, es urgente priorizar la conservación, restaurando hábitats y reduciendo la mortalidad por enfermedades, caza y depredación. En áreas agrícolas del norte y centro, donde abunda Occ, las medidas deben centrarse en un control sostenible que minimice los daños a los cultivos sin alterar los ecosistemas.

Las repoblaciones, además, deberían realizarse solo dentro del área natural de cada linaje y basarse en análisis genéticos previos para evitar problemas indeseados, como el reemplazo de poblaciones Oca por Occ en el área de distribución de Oca.

Dos historias bajo un mismo nombre

El caso del conejo silvestre en la península ibérica muestra cómo la historia evolutiva puede condicionar los retos de la conservación actual. Dos linajes separados hace millones de años responden hoy de manera diferente a las presiones humanas y ambientales. Ignorar esa diversidad podría llevarnos a perder uno de los linajes más antiguos de Europa mientras el otro se multiplica sin control.

En la península ibérica conviven bajo un mismo nombre, pues, dos historias naturales: la de un conejo genuinamente ibérico que necesita protección, y la de otro, más europeo y cosmopolita, que debe ser gestionado. Reconocer esa dualidad es el primer paso para garantizar su conservación y su coexistencia.

The Conversation

Patricia Hidalgo Vaquerizas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Conejos en la península ibérica: dos historias evolutivas, ¿dos especies diferentes? – https://theconversation.com/conejos-en-la-peninsula-iberica-dos-historias-evolutivas-dos-especies-diferentes-267932

La UE de Von der Leyen favorece el ‘marketing’ de Silicon Valley para invertir en IA, sin base científica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ramon López de Mántaras, Profesor de investigación del CSIC, Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA – CSIC)

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, durante un acto en Bucarest (Rumanía) en julio de 2024. CornelPutan/Shutterstock

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró el pasado mes de mayo, en la conferencia anual sobre el presupuesto europeo, que la inteligencia artificial alcanzaría la “capacidad de razonar como un ser humano” en 2026. Ante el comentario, muchos especialistas nos llevamos las manos a la cabeza. No lo dijo citando un artículo revisado por pares ni un estudio científico sólido. Lo dijo repitiendo materiales de marketing de algunas de las grandes tecnológicas norteamericanas.

La comunidad científica alerta de las decisiones políticas tomadas en la UE comprando humo a las grandes tecnológicas norteamericanas. Los contratos de IA para servicios públicos en Europa benefician sobre todo a firmas privadas que venden sistemas cuyo impacto real está por demostrar. La IA no va a solucionar el sistema sanitario, revolucionar los servicios sociales ni modernizar la administración. Hay que invertir en personas, no en desarrollos imposibles.

Carta abierta de la comunidad científica

A mediados de noviembre de este año, más de 250 científicos firmamos una carta abierta pidiendo a la presidenta que se retractara de la afirmación de que la IA se acercará al razonamiento humano el próximo año; que evaluara con rigor otras afirmaciones de marketing similares sobre productos de IA; y que se asegurara de contar en el futuro con el asesoramiento científico imparcial necesario.

La Comisión Europea respondió que la afirmación se basaba en “el conocimiento profesional de los servicios de la Comisión y una revisión de literatura científica”.

Esa “literatura científica”, sin embargo, resultó ser un puñado de declaraciones del CEO de Anthropic, del director de OpenAI, del responsable de Nvidia y del experto en IA Yoshua Bengio.

La carta abierta es muy crítica, ya que al entrar en el juego del marketing de las grandes tecnológicas, Europa mina su propia credibilidad.

La distancia entre política y realidad

Pero éste no es el único problema. El programa europeo de 200 000 millones destinado a “gigafactorías de IA” responde a las promesas de muchos gobiernos europeos de que la inteligencia artificial revolucionará el sistema sanitario y transformará los servicios públicos. Europa está tomando decisiones políticas y económicas con dinero público sobre una base preocupante: la publicidad empresarial, no la ciencia.

Los científicos que firmamos la carta no somos enemigos de la tecnología: trabajamos con ella a diario. Justamente por eso alertamos de la distancia creciente entre lo que los políticos prometen y lo que la IA realmente es capaz de hacer.

Rao Kambhampati, expresidente de la prestigiosa AAAI (Asociación para el Avance de la Inteligencia Artificial), publicó en 2023 un trabajo titulado ¿Pueden los modelos masivos de lenguaje realmente razonar y planificar?. Ahí argumenta sólidamente que lo que hacen estos modelos (el más conocido por el gran público es ChatGPT) no es razonar sino más bien recitar, recuperando, aproximadamente, información que se les había proporcionado durante la fase de entrenamiento.

Recientemente, en 2025, investigadores de Apple publicaron un trabajo titulado The Illusion of Thinking (La Ilusión del Pensamiento) en el que mostraban que los modelos de “razonamiento” más avanzados fallan estrepitosamente en problemas complejos. Funcionan bien mientras las tareas son simples, pero sus capacidades colapsan cuando se incrementa la dificultad.

Por su parte, en noviembre de este mismo año, un estudio llevado a cabo por 42 investigadores de prestigiosas instituciones (Universidad de Oxford, Escuela Politécnica Federal de Lausana, Universidad Stanford, Universidad Técnica de Munich, Universidad de California-Berkeley, Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido, Weizenbaum Institute y Universidad de Yale), analizaron 445 tests (benchmarks) de IA y concluyeron que muchos no evalúan lo que dicen evaluar: más que razonar, los modelos memorizan patrones, confirmando así las conclusiones de Kambhampati.

No habrá IA con inteligencia similar a la humana

El informe de 2025 del denominado “Panel Presidencial” de la AAAI sobre el futuro de la investigación en IA revela que el 76 % de los científicos que investigan en IA afirman que es “poco probable” o “muy poco probable” que los enfoques actuales de la IA permitan alcanzar una IA general similar a la humana, lo que sugiere serias dudas sobre el futuro de los paradigmas actuales de la IA generativa. Y, aun así, demasiados líderes europeos siguen tomando como referencia la palabra de los CEO de Silicon Valley, cuyo deber fiduciario es defender sus beneficios, no la verdad científica.

Riesgo público y beneficios privados

El patrón es claro. Ursula von der Leyen ha repetido en varias ocasiones que la IA alcanzará pronto capacidades de razonamiento humano mientras impulsa un gigantesco plan de inversión pública. En la cumbre de “Acción en IA” de París, en febrero de 2025, anunció una infraestructura europea de “computación masiva”, con la adquisición de 100 000 procesadores avanzados.

La financiación vendría de fondos públicos y privados: “la mayor asociación público-privada del mundo para desarrollar IA fiable”, afirmó. En otras palabras: riesgos públicos, beneficios privados.

En el Reino Unido, el Gobierno de Keir Starmer y la mayoría de líderes europeos siguen una narrativa muy similar. Según su discurso, la IA es la llave para transformar el sistema sanitario, revolucionar los servicios sociales y modernizar la administración.

Contratos privados con empresas de IA

La realidad es más pedestre: los contratos millonarios con empresas de IA avanzan, pero la inversión en personas se desploma: los sistemas públicos de salud pierden personal sanitario, los maestros y profesores abandonan la profesión exhaustos y los trabajadores sociales gestionan cargas inasumibles. Ninguna de estas profesiones puede ser reemplazada por IA.

La medicina requiere juicio clínico y empatía para tratar a los pacientes; la educación exige interpretar señales emocionales y despertar curiosidad; el trabajo social implica navegar por situaciones familiares complejas y sostener decisiones difíciles. La IA puede asistir en tareas concretas (procesar datos, identificar patrones en imágenes médicas), pero no suplanta el criterio profesional. Puede generar textos plausibles, no conocimiento. En los servicios públicos, esta diferencia no es un matiz: es la línea que separa el buen funcionamiento del fracaso.

El rastro del dinero

Para entender qué pasa, conviene seguir el rastro del dinero: mientras las empresas de IA cuentan con ejércitos de lobistas, los antiguos responsables de políticas públicas encuentran nuevos empleos asesorando a las mismas compañías que antes regulaban.

No sorprende que la “revisión de literatura” de la Comisión Europea diera como resultado un conjunto de declaraciones de directivos de empresas con enormes intereses en juego.

Mientras tanto, cada contrato de IA para servicios públicos beneficia sobre todo a firmas privadas que venden sistemas cuyo impacto real está por demostrar. La financiación pública se convierte así en capital de riesgo para proyectos tecnológicos.

Von der Leyen ha comprometido 200 000 millones para el desarrollo de IA europea. ¿Cuánto de ese dinero se destinará a formar y retener médicos, maestros, trabajadores sociales y funcionarios? Muy poco. La paradoja es evidente: se promete modernización mientras se desinvierte en las personas que sostienen la vida pública.

Que la inversión pública se centre en las capacidades humanas

Los científicos que cuestionamos a Von der Leyen no rechazamos la IA. Rechazamos el engaño. Pedimos políticas basadas en evidencia real, no en el marketing de Silicon Valley. Exigimos que la inversión pública vuelva a centrarse en la capacidad humana: salarios competitivos, formación continua, estructuras organizativas que preserven el conocimiento y permitan evaluar las consecuencias de las decisiones.

La IA puede ser útil, sí. Puede agilizar tareas, aportar eficiencia, complementar el trabajo de profesionales experimentados. Pero no es una solución milagrosa, ni un sustituto del personal cualificado, ni una excusa para continuar externalizando funciones esenciales del Estado.

Cuando la Comisión Europea reconoció que su afirmación sobre el “razonamiento humano” se apoyaba en declaraciones de CEO, quedó claro el problema de fondo: estamos construyendo políticas públicas sobre cimientos de propaganda.

Europa tiene que elegir. O sigue confiando en promesas tecnológicas sin fundamento y entrega sus servicios públicos a la lógica del outsourcing, o afronta la tarea –menos brillante, pero indispensable– de reconstruir su capacidad humana.

El futurible de la IA no será el que anuncien los directivos con intereses comerciales, sino el que permitan la ciencia, la responsabilidad política y la inversión sostenida en lo que de verdad funciona: las personas. La pregunta es si nuestros líderes están dispuestos a admitirlo.

The Conversation

Ramon López de Mántaras no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La UE de Von der Leyen favorece el ‘marketing’ de Silicon Valley para invertir en IA, sin base científica – https://theconversation.com/la-ue-de-von-der-leyen-favorece-el-marketing-de-silicon-valley-para-invertir-en-ia-sin-base-cientifica-270304

Cómo aprovechar la ‘dieta mediática’ de los adolescentes para trabajar el pensamiento crítico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Adalid Ruíz, Profesor Universitario de Políticas de Calidad Educativa y Planes de Mejora, Universidad CEU San Pablo

PeopleImages.com/Shutterstock

Para los niños y adolescentes de hoy la frontera entre el aprendizaje formal y el consumo de medios se ha diluido: plataformas como TikTok, YouTube e Instagram no son meros pasatiempos, sino espacios primordiales de socialización, construcción de identidad y acceso a información.

Esta “dieta mediática juvenil”, compuesta por vídeos virales, memes, trends y noticias fragmentadas, es la principal matriz cultural de las nuevas generaciones. ¿Cómo debe afrontarla la escuela? Ignorar o rechazar estos contenidos, por considerarlos distracciones, genera una brecha entre la escuela y la vida de los estudiantes. Además, deja a los jóvenes desarmados frente a los desafíos de la desinformación, los estereotipos y la manipulación emocional que proliferan en entornos sin filtros editoriales.




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La alfabetización digital no es enseñar a usar herramientas tecnológicas, sino formar sujetos capaces de comprender, cuestionar y transformar los discursos que consumen y producen. Así, organismos internacionales como la UNESCO la definen como “alfabetización mediática e informacional” y la consideran imprescindible para el desarrollo personal.

Traer los contenidos a la escuela

Proyectos impulsados por instituciones como Fad Juventud promueven actividades educativas gamificadas para fomentar el pensamiento crítico entre adolescentes. Un ejemplo destacado es el proyecto ERASER, una aventura interactiva diseñada para centros de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.

En este entorno lúdico, los estudiantes asumen el rol de “detectives digitales”, enfrentándose a casos reales de desinformación. A través de vídeos, publicaciones en redes sociales y audios virales, aplican técnicas de verificación de hechos, identifican bulos y deepfakes y analizan estrategias de manipulación digital.

Deconstruir un vídeo viral

Al utilizar, por ejemplo, un vídeo viral de TikTok en el aula, el docente puede desgranar conceptos complejos y esenciales para el pensamiento crítico como:

  • La autoría y credibilidad: ¿Quién está detrás de este mensaje? ¿cuál es su intención (informar, persuadir, vender)? ¿existen credenciales que respalden la información?

  • El lenguaje audiovisual: ¿Qué recursos de edición, música o encuadres se utilizan para manipular o influir en la emoción del espectador?

  • Los sesgos y algoritmos: ¿Por qué la plataforma me muestra este contenido específico? ¿cómo la lógica algorítmica moldea nuestra “burbuja informativa” y sesga nuestra visión del mundo?

Esta aproximación transforma el consumo pasivo en un ejercicio de reflexión profunda, trasladando el foco de la alfabetización técnica (saber usar el dispositivo) a la comprensión crítica (saber interpretar y cuestionar el contenido), demostrando que esta no es una propuesta teórica, sino una práctica factible.

Enfoques desde distintas asignaturas

En este sentido, un docente de Lengua puede trabajar con vídeos de influencers para analizar discursos persuasivos, mientras que un profesor de Ciencias Sociales puede explorar cómo se construyen identidades o se representan conflictos en memes y clips virales, vinculando el contenido digital con los temas curriculares.

Al dar a los estudiantes el papel de productores o analistas de contenido, se desarrolla una mayor conciencia sobre su rol en el ecosistema digital.

Currículum y familia

Para que esta transformación prospere se requiere una alianza entre escuela y familia. Los docentes necesitan formación específica en competencias digitales críticas que vaya más allá del manejo de software, y les ayuden a comprender los lenguajes, dinámicas y riesgos inherentes a los entornos digitales. También es necesario incorporar en el currículum el análisis de contenidos digitales en las planificaciones, promoviendo debates sobre temas éticos y sociales presentes en redes y utilizando rúbricas de pensamiento crítico.




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Por su parte, las familias pueden pasar de la censura o la indiferencia a la mediación activa. La conversación y la confianza familiar son pilares para el desarrollo de la autonomía digital. Preguntas como “¿Qué has aprendido hoy en TikTok?” o “¿Por qué crees que este influencer te dice eso?” abren un diálogo crucial.

De la pasividad a la participación

Enseñar a comprender los contenidos digitales no es una tarea opcional, sino una responsabilidad educativa urgente. La pedagogía del siglo XXI debe integrar los lenguajes, hábitos y dinámicas digitales que forman parte del entorno del niño y adolescente, transformándolos en herramientas educativas dentro del aula del futuro.

La clave reside en transformar el consumo en análisis, la reproducción en creación, y la pasividad en participación consciente. Así será posible formar generaciones con la brújula intelectual necesaria para navegar el vasto mundo digital con autonomía, criterio y compromiso cívico.

The Conversation

Pedro Adalid Ruíz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo aprovechar la ‘dieta mediática’ de los adolescentes para trabajar el pensamiento crítico – https://theconversation.com/como-aprovechar-la-dieta-mediatica-de-los-adolescentes-para-trabajar-el-pensamiento-critico-267715

Descolonizar las prácticas científicas: el caso del desierto de Atacama en Chile

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrien Tavernier, Scientist in environmental sciences, Universidad de Atacama

El desierto de Atacama, considerado como un “análogo terrestre” de Marte, es escenario de numerosas investigaciones científicas, la mayoría de ella llevadas a cabo por expertos de fuera de América Latina. Diego Jimenez / Unsplash, CC BY

Cuando estábamos realizando la investigación bibliográfica que precedía a nuestro trabajo sobre la caracterización medioambiental de la región de la Puna Seca y el desierto de Atacama, en Sudamérica, nos llamó la atención que la mayoría de los trabajos publicados hasta entonces habían sido realizados por equipos extranjeros, sin ninguna participación de investigadores locales.

Si trasladamos esta situación, por ejemplo, a Francia, ¿sería posible y aceptable que los volcanes Puys de Auvernia o el glaciar Mar de Hielo fueran estudiados exclusivamente por equipos procedentes de organismos de investigación argentinos, chilenos, peruanos o bolivianos, sin la participación de investigadores pertenecientes a instituciones francesas?

Ubicación geográfica de la Puna seca (rojo) y del desierto de Atacama (amarillo).
Fourni par l’auteur

Laboratorios naturales

La Puna Seca y el desierto de Atacama son regiones del globo que se extienden a caballo entre cuatro países (Argentina, Bolivia, Chile y Perú). Su aridez extrema da forma a paisajes que muchos calificarían espontáneamente de “lunares” o “marcianos”. Estas dos regiones corresponden, en efecto, a lo que en la jerga científica se denomina “análogos planetarios”: lugares geográficos presentes en la Tierra, pero que pueden asemejarse a entornos extraterrestres.

La Puna seca y el desierto de Atacama se consideran, por tanto, buenos análogos terrestres de Marte y podrían presentar, en la actualidad, condiciones físico-químicas similares a las que pudo haber tenido el planeta rojo a lo largo de su historia geológica. Por lo tanto, son formidables laboratorios naturales para los campos de las ciencias planetarias y la astrobiología. Su rareza también despierta el interés de científicos de todo el mundo.

Comparación entre un paisaje terrestre en el desierto de Atacama durante una campaña de búsqueda de meteoritos y un paisaje marciano capturado por el rover Curiosity.
Parte superior: Luigi Folco/Parte inferior: NASA/JPL-Caltech/MSSS, CC BY

Mayoría de científicos extranjeros

¿Cómo pasar de una vaga impresión a la certeza de que hay una preponderancia de trabajos extranjeros en la zona geográfica en cuestión? Nuestro equipo franco-chileno, compuesto por geólogos, geofísicos, astrofísicos y biólogos, ha establecido un método sistemático para comparar artículos basados, de una u otra manera, en las características excepcionales de la Puna Seca y el desierto de Atacama, en los campos de las ciencias planetarias y la astrobiología.

Nuestra impresión se vio confirmada en un artículo recogido en la revista Meteoritics and Planetary Science: de 5 369 artículos analizados de la selección general en ciencias de la Tierra, 161 en ciencias planetarias y astrobiología, más del 60 % de los trabajos se publicaron sin la participación de ningún investigador perteneciente a una institución nacional de uno de los países que albergan la Puna Seca o el desierto de Atacama.

El desequilibrio puesto de manifiesto es similar al de otras disciplinas científicas y no se limita a esta región.

Ciencias “safari”

La valorización científica del patrimonio natural de algunos países, sin una contribución importante de los investigadores locales, suscita cada vez más inquietudes en una parte de la comunidad científica.

Durante este trabajo, hemos descubierto términos relativamente recientes (acuñados desde los años 2000) como “ciencias helicóptero”, “ciencias paracaídas”, “ciencias safari” o “ciencias neocoloniales”, que permiten poner nombre a prácticas caracterizadas por la puesta en marcha de proyectos de investigación científica llevados a cabo por equipos de países desarrollados (Norte Global) en países en desarrollo o subdesarrollados (Sur Global), sin ninguna implicación de los investigadores locales.

Estas prácticas tienden a considerarse contrarias a la ética y el tema se convierte en objeto de debate y publicaciones en el ámbito de la ciencia básica: la mayoría de las veces en forma de diagnóstico general, pero también en términos de cuantificación.

Iniciativas anticolonialistas

Algunas revistas científicas, entre ellas Geoderma (referencia en el ámbito de la ciencia del suelo) a partir de 2020, han tomado la iniciativa de adoptar una posición inequívoca contra las prácticas científicas neocoloniales. De esa manera allanan el camino para modificar las políticas editoriales con el fin de tener en cuenta la necesidad de involucrar a los investigadores locales en las publicaciones científicas.

Es el caso, por ejemplo, de todas las ediciones de PLOS, que desde 2021 exige que se rellene un cuestionario de inclusión de investigadores locales para las investigaciones realizadas en terceros países. Desde entonces, este requisito ha sido imitado en el mundo de la edición científica.

El requerimiento ético para las investigaciones realizadas en países extranjeros se está convirtiendo, por tanto, en una norma editorial importante, aunque todavía no mayoritaria. Sin embargo, se podrían activar otras palancas, como marcos legislativos nacionales o internacionales restrictivos que impongan la participación de investigadores locales en los trabajos de campo realizados por científicos extranjeros.

En Francia, por ejemplo, la puesta en marcha de programas de investigación en territorios excepcionales como las islas Kerguelen (territorio subantártico francés del océano Índico) o la Tierra Adelia en la Antártida requiere que el proyecto sea liderado por un agente titular de un organismo de investigación público francés.

Por lo tanto, ya existen modelos que permiten evitar este problema de apropiación cultural de un patrimonio natural científico por parte de investigadores pertenecientes a instituciones extranjeras. Sin embargo, nos parece necesario que la comunidad científica lleve a cabo una autoobservación de estas prácticas.

Imperialismo en el conocimiento

Este es el objetivo del estudio que hemos realizado y de otros trabajos similares que se están generalizando desde hace algunos años: visibilizar estas prácticas científicas neocoloniales –sobre todo, cuantificando el fenómeno– para que el problema se debata dentro de la comunidad.

Eso ha permitido a nuestro equipo plantearse preguntas fundamentales sobre sus prácticas científicas y (re)descubrir las importantes contribuciones realizadas, desde hace más de 60 años, por sociólogos y epistemólogos sobre las raíces profundas e históricas que pueden vincular el colonialismo, el imperialismo y la ciencia y, de manera más general, las relaciones entre el centro y la periferia (por ejemplo, los desequilibrios, dentro de un mismo país, entre las instituciones metropolitanas o centrales y las instituciones regionales).

El ejemplo de la Puna Seca y el desierto de Atacama ilustra así las diferencias económicas, científicas y tecnológicas que se han ido acentuando progresivamente entre el Norte y el Sur Global.

Las ciencias planetarias y la astrobiología han estado históricamente vinculadas al desarrollo tecnológico de programas espaciales ambiciosos y muy costosos cuyas principales ambiciones no eran científicas. En este contexto, los países del Sur Global no tuvieron la oportunidad de aprovechar la conquista espacial de la segunda mitad del siglo XX para desarrollar una comunidad científica local en dichas disciplinas.

Colaboración Norte y Sur

Actualmente se están realizando esfuerzos en el continente sudamericano para paliar esta situación y facilitar así la identificación de interlocutores científicos locales por parte de investigadores de instituciones extranjeras.

También se han llevado a cabo iniciativas entre algunos investigadores sudamericanos y sus homólogos del Norte Global con el fin de desarrollar iniciativas de investigación locales en ámbitos específicos de las ciencias planetarias y la astrobiología (por ejemplo, en un caso que nuestro equipo conoce bien, la investigación sobre meteoritos en Chile).

En el campo de la astronomía, la creación de grandes observatorios internacionales en territorio chileno ha permitido la estructuración de una comunidad local de astrónomos que representa un buen ejemplo del inicio de una cooperación fructífera entre el Norte y el Sur Global.

No olvidemos mencionar también el notable y ejemplar desarrollo de la astrobiología en México, siguiendo los pasos de los científicos mexicanos Antonio Lazcano y Rafael Navarro-González. Ello demuestra que sigue siendo posible una estructuración local independiente que genere una dinámica positiva para todo el continente sudamericano.

Sin embargo, todas estas iniciativas siguen siendo demasiado escasas o demasiado desequilibradas en favor del liderazgo del Norte Global y no pueden sustituir a un profundo esfuerzo de autocrítica por parte de la comunidad científica.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Descolonizar las prácticas científicas: el caso del desierto de Atacama en Chile – https://theconversation.com/descolonizar-las-practicas-cientificas-el-caso-del-desierto-de-atacama-en-chile-269964

The scene is set for the last ever season of Stranger Things

Source: Radio New Zealand

After almost a decade, the final season of one of the decade’s biggest shows is nearing its end, with four episodes of Stranger Things dropping on Netflix on Thursday afternoon.

As season five begins it is 1987 and the town of Hawkins is under a military lockdown as a secret government agency intensifies its hunt for Eleven (played by Millie Bobby Brown), the girl with supernatural powers.

The scene is set for a final battle between Good and Evil, in the form of Eleven against Vecna (Jamie Campbell Bower), the dark lord who resides in a sinister alternate dimension, the Upside Down. But can Eleven and her Hawkins friends save the town, or will they become its undoing?

Video poster frame

This video is hosted on Youtube.

– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand

Can bigger-is-better ‘scaling laws’ keep AI improving forever? History says we can’t be too sure

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Nathan Garland, Lecturer in Applied Mathematics and Physics, Griffith University

Milad Fakurian / Unsplash

OpenAI chief executive Sam Altman – perhaps the most prominent face of the artificial intelligence (AI) boom that accelerated with the launch of ChatGPT in 2022 – loves scaling laws.

These widely admired rules of thumb linking the size of an AI model with its capabilities inform much of the headlong rush among the AI industry to buy up powerful computer chips, build unimaginably large data centres, and re-open shuttered nuclear plants.

As Altman argued in a blog post earlier this year, the thinking is that the “intelligence” of an AI model “roughly equals the log of the resources used to train and run it” – meaning you can steadily produce better performance by exponentially increasing the scale of data and computing power involved.

First observed in 2020 and further refined in 2022, the scaling laws for large language models (LLMs) come from drawing lines on charts of experimental data. For engineers, they give a simple formula that tells you how big to build the next model and what performance increase to expect.

Will the scaling laws keep on scaling as AI models get bigger and bigger? AI companies are betting hundreds of billions of dollars that they will – but history suggests it is not always so simple.

Scaling laws aren’t just for AI

Scaling laws can be wonderful. Modern aerodynamics is built on them, for example.

Using an elegant piece of mathematics called the Buckingham π theorem, engineers discovered how to compare small models in wind tunnels or test basins with full-scale planes and ships by making sure some key numbers matched up.

Those scaling ideas inform the design of almost everything that flies or floats, as well as industrial fans and pumps.

Another famous scaling idea underpinned the boom decades of the silicon chip revolution. Moore’s law – the idea that the number of the tiny switches called transistors on a microchip would double every two years or so – helped designers create the small, powerful computing technology we have today.

But there’s a catch: not all “scaling laws” are laws of nature. Some are purely mathematical and can hold indefinitely. Others are just lines fitted to data that work beautifully until you stray too far from the circumstances where they were measured or designed.

When scaling laws break down

History is littered with painful reminders of scaling laws that broke. A classic example is the collapse of the Tacoma Narrows Bridge in 1940.

The bridge was designed by scaling up what had worked for smaller bridges to something longer and slimmer. Engineers assumed the same scaling arguments would hold: if a certain ratio of stiffness to bridge length worked before, it should work again.

Instead, moderate winds set off an unexpected instability called aeroelastic flutter. The bridge deck tore itself apart, collapsing just four months after opening.

Likewise, even the “laws” of microchip manufacturing had an expiry date. For decades, Moore’s law (transistor counts doubling every couple of years) and Dennard scaling (a larger number of smaller transistors running faster while using the same amount of power) were astonishingly reliable guides for chip design and industry roadmaps.

As transistors became small enough to be measured in nanometres, however, those neat scaling rules began to collide with hard physical limits.

When transistor gates shrank to just a few atoms thick, they started leaking current and behaving unpredictably. The operating voltages could also no longer be reduced with being lost in background noise.

Eventually, shrinking was no longer the way forward. Chips have still grown more powerful, but now through new designs rather than just scaling down.

Laws of nature or rules of thumb?

The language-model scaling curves that Altman celebrates are real, and so far they’ve been extraordinarily useful.

They told researchers that models would keep getting better if you fed them enough data and computing power. They also showed earlier systems were not fundamentally limited – they just hadn’t had enough resources thrown at them.

But these are undoubtedly curves that have been fit to data. They are less like the derived mathematical scaling laws used in aerodynamics and more like the useful rules of thumb used in microchip design – and that means they likely won’t work forever.

The language model scaling rules don’t necessarily encode real-world problems such as limits to the availability of high-quality data for training, or the difficulty of getting AI to deal with novel tasks – let alone safety constraints or the economic difficulties of building data centres and power grids. There is no law of nature or theorem guaranteeing that “intelligence scales” forever.

Investing in the curves

So far, the scaling curves for AI look pretty smooth – but the financial curves are a different story.

Deutsche Bank recently warned of an AI “funding gap” based on Bain Capital estimates of a US$800 billion mismatch between projected AI revenues and the investment in chips, data centres and power that would be needed to keep current growth going.

JP Morgan, for their part, has estimated that the broader AI sector might need around US$650 billion in annual revenue just to earn a modest 10% return on the planned build-out of AI infrastructure.

We’re still finding out which kind of law governs frontier LLMs. The realities may keep playing along with the current scaling rules; or new bottlenecks – data, energy, users’ willingness to pay – may bend the curve.

Altman’s bet is that the LLM scaling laws will continue. If that’s so, it may be worth building enormous amounts of computing power because the gains are predictable. On the other hand, the banks’ growing unease is a reminder that some scaling stories can turn out to be Tacoma Narrows: beautiful curves in one context, hiding a nasty surprise in the next.

The Conversation

Nathan Garland does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Can bigger-is-better ‘scaling laws’ keep AI improving forever? History says we can’t be too sure – https://theconversation.com/can-bigger-is-better-scaling-laws-keep-ai-improving-forever-history-says-we-cant-be-too-sure-270448

How the Trump administration tried to sell Ukraine a diplomatic debacle

Source: The Conversation – Global Perspectives – By Matthew Sussex, Associate Professor (Adj), Griffith Asia Institute; and Fellow, Strategic and Defence Studies Centre, Australian National University

A flurry of recent diplomatic activity has seen two competing peace plans for Ukraine emerge.

The first, widely touted as a US plan, was apparently hashed out between Kremlin insider Kirill Dmitriev and Steve Witkoff, President Donald Trump’s Russia point-man.

The second, hurriedly drafted by the United Kingdom, France and Germany, is based on the 28 points in the US plan, but with key modifications and deletions.

Following the release of the US plan, Trump accused Ukraine of showing “zero gratitude” for US assistance in the war effort, and demanded Kyiv accept the terms by Thanksgiving in the United States – November 27 – or face being cut off from US intelligence sharing and military aid.

Unlike the US plan, the European counter-proposal places the blame for the war squarely at Russia’s feet. It proposes freezing Russian assets until reparations are made by Moscow. It also seeks to freeze the conflict in place, leaving the question of which party retains which part of Ukraine contingent on subsequent negotiations.

Speaking about the peace proposals, European Commission President Ursula von der Leyen made it clear the European Union was committed to several key positions:

  • that Ukraine’s borders cannot be altered by force
  • there cannot be limitations on Ukraine’s armed forces that would leave it vulnerable, and
  • the EU needed to have a seat at the table in any agreement.

Comparing the two plans, it is clear Russia and Europe remain as far apart as ever on Ukraine’s future. That much is unsurprising.

What should be more shocking to Western observers is just how much the US plan echoed Russian demands that have remained largely unaltered since President Vladimir Putin’s full-scale invasion of Ukraine in early 2022.

Lacking logic and specifics

Put simply, the US plan would have had as much credibility if it had been written in crayon.

For starters, it has wording that appears to make more sense in Russian than English (or perhaps AI-translated English).

And it seems more focused on bringing about a new era of friendly Russia-US economic cooperation than a serious attempt to resolve Europe’s biggest land war since the Second World War.

Typical of Trumpian robber-baron foreign policy, the document foresaw large cash grabs for the US, amounting to little more than attempts at extortion.

In return, Ukraine was offered a murky NATO-style security guarantee that could be reneged upon under flimsy pretexts.

The plan also demanded:

  • large territorial concessions from Kyiv
  • a limited army
  • a pledge enshrined in Ukraine’s constitution that it would never to join NATO, and
  • a promise to hold elections in 100 days.

And while it expected Ukraine to strategically emasculate itself, the document made only vague suggestions about what Russia is “expected” to do, with no means of enforcement.

No multinational force was put forward to monitor the peace. And Ukraine was required to give up key defensive positions by ceding the territory it still controls in the Donbas region to Russia. That would leave the centre of the country defenceless against future Russian attacks.

Accepting those terms, as originally written, would be politically suicidal for Ukrainian President Volodomyr Zelensky. This was obvious in his sombre message that the plan forced Ukraine to choose between its dignity and continued US support.

A point-by-point breakdown

A closer look at just a selection of its key points illustrates just how bizarre the plan is.

  • Point 4 calls for “dialogue” between Russia and NATO, mediated by the US. That’s odd, since the US is a member of NATO.

  • Point 7 requires NATO to include a provision in its statutes that Ukraine will not be admitted. But the main purpose of NATO is that membership is open to all.

  • Point 9 says “European fighter jets” will be stationed in Poland, but doesn’t mention the American F-35s currently there.

  • Point 10 states that if Ukraine launches a missile “without cause” at St Petersburg or Moscow (strangely implying it’s fine to hit Smolensk or Voronezh, for instance) – then Kyiv loses its US security guarantee.

  • Point 13 says Russia will be invited to rejoin the G8 (the group now known as the G7 after Russia was expelled in 2014). But it says nothing about whether the other six members would agree to that.

  • Point 16 requires Russia to enshrine in law a policy of non-aggression towards Ukraine. However, it had already done so several times in the past, yet still invaded Ukraine in 2022.

  • Point 22 foresees a demilitarised zone in parts of Donetsk that Russian troops will not be able to enter. How to enforce that is left unspecified.

  • Point 26 gives everyone involved in the conflict full amnesty for their actions, including numerous alleged war criminals.

  • Point 27 establishes a “Peace Council” that would be overseen by Trump, similar to the “Board of Peace” envisioned in the Gaza peace plan, also headed by Trump. This gives him the ability to determine whether the agreement is being violated (and, crucially, by whom).

Where to next?

Ukrainians have been sold a diplomatic lemon before. In 1994, Ukraine signed the Budapest Memorandum, in which Kyiv agreed to give up the nuclear weapons it still held from the Soviet era, in return for commitments by Russia and the US that its sovereignty and borders would be respected.

Just as the current US plan has been rebuffed by Kyiv, there is no hope of the European alternative being endorsed by the Putin regime. Indeed, it has already been rejected by one of Putin’s senior advisers.

Where does this leave the peace process? US Secretary of State Marco Rubio has already walked back the US plan from a concrete set of demands to a “living, breathing document”, and hinted at great progress in negotiations with Ukraine.

European and Ukrainian stakeholders have also made approving noises, knowing that if the White House loses interest, securing peace will be much harder.

Yet it’s below the surface that the real soul-searching will be happening, in Ukraine, as well as the broader West. Once again, the Trump administration has proven it is more interested in long-term deals with autocrats than achieving just and lasting resolutions to security crises.

That alone should give US allies pause, and not just in Europe. For those nations, it’s one thing to doubt Putin’s motives. But it’s another thing entirely to now have to doubt America’s as well.

The Conversation

Matthew Sussex has received funding from the Australian Research Council, the Atlantic Council, the Fulbright Foundation, the Carnegie Foundation, the Lowy Institute and various Australian government departments and agencies.

ref. How the Trump administration tried to sell Ukraine a diplomatic debacle – https://theconversation.com/how-the-trump-administration-tried-to-sell-ukraine-a-diplomatic-debacle-270561

Two US National Guardsmen shot and killed near White House

Source: Radio New Zealand

By Leah Douglas and Idrees Ali, Reuters

A Metropolitan Police officer walks between patrol cars near a crime scene after a shooting in downtown Washington, DC, on November 26, 2025. Two members of the National Guard were shot Wednesday just blocks from the White House, according to officials, as a spokesperson for Donald Trump said the president has been briefed on the "tragic situation." Police said they had detained a suspect. (Photo by Drew ANGERER / AFP)

A police officer walks between patrol cars near a crime scene after a shooting in downtown Washington, DC, on November 26, 2025. Photo: AFP / Drew Angerer

Two members of the US National Guard have been shot in Washington DC near the White House.

There were conflicting reports about whether they had been killed immediately after the incident.

The shooting put the building into lockdown on Thursday (NZT) with President Donald Trump away in Florida and drawing a massive law enforcement response to the area.

West Virginia Governor Patrick Morrisey initially said in a post on X that both victims were members of his state’s National Guard and had died from their injuries, but he soon posted a second statement citing “conflicting reports” about their condition.

Police in Washington said one suspect was in custody and that the area was secured.

Trump is at his resort in Palm Beach ahead of Thursday’s Thanksgiving holiday, while US Vice President JD Vance is in Kentucky.

In a social media post, Trump called the suspected shooter an “animal” who was also “severely wounded.” It was not clear how the suspect had been injured, but CNN reported the two Guard members engaged the attacker in gunfire before they were shot.

A police car blocks a street in Washington, DC, following a shooting on November 26.

A police car blocks a street in Washington, DC, following a shooting on November 26. Photo: Joe Merkel/CNN via CNN Newsource

The shooting unfolded near Farragut Square, a popular lunch spot for office workers just a few blocks away from the White House. The park, whose light posts are wrapped in wreaths and bows for the holiday season, is flanked by fast-casual restaurants and a coffee shop, as well as two metro stops.

Stacey Walters, 43, was in an Uber near the White House around 2.15pm ET (1915 GMT) when she heard two loud booms and saw young children and other pedestrians running from the scene.

WASHINGTON, DC - NOVEMBER 26: National Guard soldiers respond to a shooting near the White House on November 26, 2025 in Washington, DC. At least two National Guardsmen have been shot blocks from the White House. According to reports, a suspect is being detained at a local hospital. Chip Somodevilla/Getty Images/AFP (Photo by CHIP SOMODEVILLA / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

National Guard soldiers respond to a shooting near the White House on November 26, 2025 in Washington, DC. Photo: AFP / Getty Images / Chip Somodevilla

She said she heard someone yell “Help! Help!” and saw what appeared to be US Secret Service agents running after someone in a hooded sweatshirt.

The incident appeared to have triggered a response from the full range of Washington security agencies, from the Secret Service to the Metropolitan Police and the Metro Transit Police.

National Guard soldiers have been in Washington since August, when Trump deployed them to the streets as part of his crackdown on immigration and crime in Democratic-led cities. As of Wednesday, there were about 2200 National Guard troops in Washington, including troops from the district as well as Louisiana, Mississippi, Ohio, South Carolina, West Virginia, Georgia and Alabama.

Trump, a Republican, has suggested repeatedly that crime has disappeared from the capital as a result of the deployment, which was heavily criticised by Democrats.

– Reuters

– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand

Peace in Ukraine? Believe it when you see it, especially if Russian demands are prioritized

Source: The Conversation – Canada – By Oleksa Drachewych, Assistant Professor in History, Western University

The United States recently — and suddenly — announced a 28-point peace plan to end Russia’s war in Ukraine, seemingly jointly written with Russian delegates, and presented it to Ukraine.

The leaked contents of the peace plan caused concerns for Ukrainian representatives, European leaders and some American politicians.

Yet it has nonetheless led to “meaningful progress”, according to the White House, on a revised peace proposal drafted by Ukrainian and American delegates in Geneva. Ukraine has reportedly agreed to the deal, with minor tweaks, while Russia says it’s premature to say a resolution is close, even as Russian representatives met with U.S. delegates in Abu Dhabi to discuss the revised plan.

What was in the first plan?

The leaked initial 28-point plan was criticized for asserting many Russian demands that date back to the initial peace negotiations of March and April 2022:

It also explicitly gave the entire Donbas region of eastern Ukraine to Russia, and called on the international community to recognize full Russian control of the Donbas and Crimea and control of Kherson and Zaporizhzhia on the front lines.

In return, there would be “reliable security guarantees” envisioned by U.S. President Donald Trump: a NATO-style “Article 5” for Ukraine. This would mean if Ukraine was purposefully attacked by Russia in the future, the U.S. and other parties involved would come to Ukraine’s defence through sanctions, diplomatic pressure and military support, if necessary.

In many of the economic and security arrangements that could emerge from the agreement, Russia and the United States would manage them together under the terms of the 28-point plan.

The original plan also offered amnesty to all parties for any crimes and atrocities committed during the war, meaning Russia would not be brought to justice for war crimes. It also called for Russia’s return to European and global affairs, ending its political isolation with the West by reforming the G8. In short, the agreement would essentially act as if the war in Ukraine never happened.




Read more:
Why justice for Ukraine must be at the forefront of peace negotiations


Was this a joint U.S.-Russia plan?

The origins of the peace plan have been widely debated. The stilted language in the English version has led some to speculate it was translated from Russian).

American senators said U.S. Secretary of State Marco Rubio, when briefing them, called the deal a “Russian wish list.” The draft reportedly came as a result of meetings held in Florida between Trump’s son-in-law, Jared Kushner, special envoy Steve Witkoff and Russian envoy Kirill Dmitriev, a noted Putin supporter.

Rubio has insisted it was a U.S.-crafted document while Russian President Vladimir Putin said Russia could accept the peace plan.

The fact that the document tended to mirror many of Russia’s demands immediately put Ukraine, and Europe, on the defensive.

Trump declared that Ukraine would have until American Thanksgiving — Thursday, Nov. 27 — to agree to the plan. He has since softened his stance. But he’s also lambasted Ukraine’s leadership for not showing sufficient “gratitude” for American efforts to bring peace to Ukraine.

In response, European leaders offered their own peace plan. They largely removed some of Russia’s most egregious demands, keeping some of the 28 points, while placing sensitive issues like NATO membership as something to be determined by NATO members and Ukraine.

Details of Europe’s plan

But it also acceded to some Russian demands, including accepting a cap on Ukraine’s military and offering Russia re-entry into the G8. It included a provision for territorial swaps with negotiations starting from the current front lines instead of recognizing Russia’s annexations.

European proposals include using frozen Russian assets as reparations for Russia’s aggression, eliminating any of the amnesty clauses and making the European Union and NATO the key players in any future political, economic and military security arrangements.

The European deal also removes key qualifiers in the original 28-point plan that could be manipulated by Russian misinformation — namely that Ukraine would be forced to face Russia alone if it struck either St. Petersburg or Moscow with a missile or it failed to “de-Nazify”, a common and erroneous Russian line of attack against Ukraine.

The Kremlin rejected the European counter-plan outright.




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Vladimir Putin points to history to justify his Ukraine invasion, regardless of reality


Where does the deal stand now?

Ukrainian and American officials recently met in Geneva to discuss the peace plan. Emerging from the meeting, European leaders were cautiously optimistic while insisting a lot more work needed to be done. Trump stated that “something good just may be happening.”

So what resulted from that meeting? Few details have been leaked. Sources have shared that the 28-point plan has now been pared down to 19. It has also been suggested that key issues like territorial swaps and NATO accession have been left for Trump and Ukraine’s Volodymyr Zelenskyy to discuss at a future meeting.

Ukrainian officials have said the plan has been substantially revised and reflects Ukraine’s concerns.

The Russian response has been cagey, to say the least. Since there’s been no formal presentation of any revised peace plan, they are electing to say nothing firm. But U.S. Army Secretary Dan Driscoll recently met with Russian delegates in Abu Dhabi.. Russian sources, meanwhile, have restated their preference for the original 28-point plan.




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Trump and Putin didn’t hold new peace talks after all — but that was likely Putin’s plan all along


Seeing is believing

While this appears to be the most notable progress in the peace process in months, expectations should be tempered until there’s a presidential summit between Zelenskyy and Putin and until their signatures are on a treaty.

Such momentum for peace has happened in the past. And it has often been scuttled by the key sticking points of both nations. Ukraine has continued to demand extensive security guarantees, justice for Russian war crimes, and has rejected territorial swaps. Russia has wanted a pliable Ukraine and one that could remain in its orbit politically and economically. Fundamentally, these positions haven’t changed.

At this point, it appears the Ukrainians have managed to bring the Americans to their side in the latest peace talks, which reflects the importance Ukraine places on U.S. support in their fight against Russia. Russia has elected to say little, but if it was to agree to the revised deal, it would represent a seismic shift.

For those reasons, believe in the success in the peace process when you actually see it.

The Conversation

Oleksa Drachewych does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

ref. Peace in Ukraine? Believe it when you see it, especially if Russian demands are prioritized – https://theconversation.com/peace-in-ukraine-believe-it-when-you-see-it-especially-if-russian-demands-are-prioritized-270436

Two National Guardsmen shot near White House

Source: Radio New Zealand

By Zachary Cohen, Kaanita Iyer, CNN

A police car blocks a street in Washington, DC, following a shooting on November 26.

A police car blocks a street in Washington, DC, following a shooting on November 26. Photo: Joe Merkel/CNN via CNN Newsource

This story is breaking and will be updated with additional details.

Two National Guardsmen have been shot in Washington, DC, according to US Homeland Security Secretary Kristi Noem.

The shooting occurred downtown in the capital on Thursday (NZT), according to a source familiar with the early reports and a law enforcement official.

DC Metropolitan Police said the scene was secure and one suspect was in custody.

They advised people to avoid the area.

The National Guard did not immediately respond to request for comment. The circumstances of the shooting are not immediately clear.

President Donald Trump said the guardsmen were “critically wounded” and the shooter was also severely injured, Reuters reported.

“The animal that shot the two National Guardsmen, with both being critically wounded, and now in two separate hospitals, is also severely wounded, but regardless, will pay a very steep price,” Trump wrote in a post on Truth Social.

National Guard troops from multiple states have been in Washington, DC, for months as part of President Donald Trump’s anti-crime crackdown in the nation’s capital, which has since expanded to other cities across the country.

– CNN with Reuters

– Published by EveningReport.nz and AsiaPacificReport.nz, see: MIL OSI in partnership with Radio New Zealand