Arqueología del Danubio: el descenso de las aguas revela más datos sobre su pasado romano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Aragón Núñez, Profesor de Historia Antigua, Universidad de Cádiz

Las grandes rutas que estructuran el mundo no siempre aparecen en los mapas como líneas visibles. A menudo discurren por el agua. Ríos, mares y estrechos han sido, durante milenios, ejes del comercio, la movilidad y el poder.

En el caso del Danubio, esta dimensión resulta especialmente clara: su tramo final (desde el límite entre Serbia y Rumanía hasta su desembocadura) no fue solo una frontera del Imperio romano, sino también un corredor estratégico que conectaba el interior de Europa con el mar Negro y los circuitos marítimos del Mediterráneo.

En ese paisaje fluvial se situaba Noviodunum, en la actual Rumanía. Noviodunum fue un destacado complejo militar, portuario y urbano fundado probablemente en el siglo I. Posteriormente, alcanzó la categoría de municipio y, por ello, una vez el campamento pasó su fase inicial empezó a tener una población asociada. Este enclave estratégico estuvo ocupado hasta la época bizantina.

Integrado en la provincia romana de Moesia Inferior, Noviodunum albergó una importante base de la flota imperial romana, la Classics Flavia Moesica, y controló la navegación y el transporte de tropas y mercancías. También fue uno de los principales lugares de paso entre el territorio romano y el llamado Limes barbaricum, un mundo fronterizo habitado por comunidades diversas y marcado tanto por los intercambios como por los conflictos.

Aunque se conoce su relevancia histórica, todavía quedan por esclarecer la configuración del puerto y de sus accesos y su relación con el asentamiento. Asimismo, nos preguntábamos de qué modo Noviodunum había articulado las comunicaciones entre el interior del Imperio, la frontera danubiana y el mar Negro.

Mucho más que un punto de atraque

De ahí nace el proyecto Noviodunum, que dirijo en colaboración con Alexandra Bivolaru (CEPAM-CNRS-Université de Nice Côte d’Azur). A través de él queremos reconstruir la evolución de un paisaje portuario complejo, en el que la ocupación humana y la dinámica fluvial se influyeron mutuamente durante siglos.

Para ello, combinamos excavación arqueológica, prospección geofísica y análisis geoarqueológicos. Los resultados obtenidos hasta el momento muestran que el puerto de Noviodunum fue mucho más que un punto de atraque. Los depósitos documentados, de gran potencia y ricos en materiales arqueológicos, indican una ocupación prolongada y una intensa modificación del entorno fluvial.

Adentrándose en el río se han identificado estructuras romanas de relevancia, fechadas entre los siglos I y III, con abundantes restos que sugieren actividades de gestión y circulación de mercancías. Por ejemplo, una gran estructura tradicionalmente interpretada como basílica podría corresponder a un horreum, es decir, un almacén de grano. Esta hipótesis es relevante porque el abastecimiento de cereales fue uno de los pilares de la logística militar romana en el Danubio.

Los datos que nos proporciona Noviodunum permiten comprender mejor cómo Roma concebía sus fronteras. El limes danubiano, la frontera que proporcionaba el río, no fue una línea inmóvil, sino un sistema flexible de control, circulación y adaptación. La presencia en el enclave de la Classis Flavia Moesica, encargada de vigilar el bajo Danubio, demuestra la importancia de este corredor fluvial para la defensa, el comercio y el abastecimiento.

La actualidad

Además, los recientes episodios de sequía han dado una nueva actualidad a este yacimiento.

Normalmente, en Noviodunum son visibles las estructuras terrestres de la fortaleza y parte del asentamiento. Sin embargo, el notable descenso del nivel del río ha dejado al descubierto sectores que hasta ahora permanecían sumergidos o cubiertos por sedimentos o que resultaban de difícil acceso. Esta situación excepcional ha abierto una oportunidad científica poco frecuente: observar directamente áreas vinculadas al puerto militar romano y a las fortificaciones tardorromanas y bizantinas.

Al extender la excavación hacia la orilla, se documentaron nuevas estructuras correspondientes a un edificio de notable entidad. La solidez de sus muros evidencia la relevancia de la construcción y su utilización durante el siglo II ha quedado bien establecida. Pero será necesario esperar a futuras campañas para determinar su función concreta. No obstante, su ubicación permite interpretarlo provisionalmente como parte del complejo portuario.

El excepcional descenso del Danubio ha hecho posible ampliar los objetivos inicialmente planteados y mejorar la comprensión del área investigada. Sin embargo, la oportunidad tiene una lectura ambivalente: aquello que permite investigar mejor el pasado es también un síntoma de las transformaciones climáticas y ambientales que afectan al paisaje danubiano.

Pasado y presente

El río actuaba como vía de comunicación, como límite político y como infraestructura natural que exigía respuestas técnicas constantes. Embarcaderos, almacenes, fortificaciones y vías de acceso formaban parte de un mismo dispositivo territorial. En este sentido, Noviodunum muestra la capacidad romana para intervenir en paisajes dinámicos y responder a sus riesgos.

Al mismo tiempo, el caso plantea una advertencia para el presente. La sequía ha convertido en visibles estructuras que durante siglos estuvieron protegidas por el agua o por los sedimentos. Pero esa exposición también las vuelve más frágiles frente a la erosión, los cambios bruscos de humedad y la presión ambiental. Las fronteras líquidas, ayer como hoy, son espacios en movimiento: lugares donde la naturaleza, la infraestructura y el poder se encuentran y se transforman mutuamente.

Investigar Noviodunum significa, por tanto, leer el pasado y actuar ante el futuro.

The Conversation

Enrique Aragón Núñez es investigador de la Universidad de Cádiz y recibe fondos de Ministerio de Cultura Español a través del Programa de Ayudas para Proyectos Arqueológicos en el Exterior del Ministerio de Cultura de España.

– ref. Arqueología del Danubio: el descenso de las aguas revela más datos sobre su pasado romano – https://theconversation.com/arqueologia-del-danubio-el-descenso-de-las-aguas-revela-mas-datos-sobre-su-pasado-romano-289655

La huella de la muerte: el duelo prolongado de la Guerra Civil y el franquismo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Jorge Leira Castiñeira, Ramón y Cajal Fellow en Historia Contemporánea, Universidad Carlos III

Durante décadas, la guerra civil española se ha estudiado a través de los hechos: los combates, la represión, las desapariciones forzadas, las fosas comunes o el exilio. Gracias a ese enorme esfuerzo historiográfico conocemos con bastante precisión cómo se ejerció la violencia y cuáles fueron sus consecuencias políticas y sociales.

Sin embargo, una pregunta permanecía casi intacta: ¿qué ocurre psicológicamente con las familias cuando una pérdida nunca puede cerrarse? Responder a esta cuestión exige mirar el pasado desde un lugar diferente.

Siguiendo el camino abierto por las aportaciones de las investigadoras Teresa Morandi y Anna Miñarro, se trata de explorar perspectivas que permitan comprender no solo el impacto del trauma y el duelo, sino también sus efectos en las relaciones familiares, la transmisión intergeneracional, la construcción de la memoria y las formas en que los acontecimientos no elaborados continúan actuando sobre las generaciones posteriores.

Esa ha sido la finalidad de nuestra investigación, que ha combinado herramientas de la historia y la psicología para analizar la experiencia de duelo prolongado, los síntomas de naturaleza traumática, las estrategias de afrontamiento y otras variables cognitivas presentes entre familiares de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista.

Heridas que permanecen abiertas y se transmiten a las siguientes generaciones

Los resultados confirman una idea fundamental: el paso del tiempo no basta para resolver una pérdida cuando esta nunca ha podido elaborarse. En miles de familias españolas no hubo un cuerpo que enterrar, un funeral que celebrar ni un lugar donde recordar a los muertos. Esa ausencia convirtió el duelo en un proceso suspendido, marcado por la incertidumbre y por la imposibilidad de integrar plenamente la pérdida en la historia familiar.

Nuestros trabajos revelan que la intensidad del duelo se sigue relacionando estrechamente con síntomas de estrés postraumático incluso varias generaciones después.

Pero quizá el hallazgo más relevante no reside en demostrar que ese sufrimiento persiste, sino en comprender cómo se organiza. Nuestro más reciente estudio adopta una perspectiva distinta mediante el análisis de redes, una técnica de estadística orientada a modelizar y representar las relaciones entre un conjunto de variables. Es decir, en lugar de preguntar cuánto pesa cada síntoma por separado, analiza cómo se relacionan entre sí y cuáles actúan como ejes que organizan toda la experiencia emocional compleja.

Los resultados muestran que la experiencia traumática y de duelo prolongado presenta un patrón de organización diferente según la disponibilidad de los restos mortales.

Entre los síntomas psicológicos más presentes destacan los pensamientos intrusivos –recuerdos persistentes que irrumpen de forma involuntaria– y la hiperactivación fisiológica, ese estado de vigilancia constante característico de quienes han vivido o heredado una experiencia traumática. Son estos elementos, más que la propia intensidad del duelo, los que estructuran el sufrimiento cuando la pérdida permanece abierta.

Distintas maneras de vivir el trauma

Entre quienes desconocen por completo dónde se encuentran los restos de sus familiares, el malestar psicológico aparece organizado alrededor de la intrusión y la hiperactivación. La incertidumbre permanente mantiene activo el trauma y dificulta que el duelo pueda transformarse en un recuerdo integrado. La pérdida sigue siendo una experiencia abierta, incapaz de encontrar un cierre emocional.

Más llamativo todavía es el caso de quienes creen conocer el lugar donde se encuentra su familiar, pero no pueden recuperarlo. En este grupo prácticamente desaparecen las conexiones entre las distintas variables psicológicas.

Eso no significa que sufran menos. Al contrario: los datos sugieren que el estrés termina fragmentando la experiencia emocional hasta hacer que el padecimiento pierda una organización reconocible. Los síntomas dejan de relacionarse entre sí de manera coherente, un patrón que los autores interpretamos como compatible con procesos de tipo disociativo provocados por la paradoja de saber dónde está el ser querido sin poder hacer nada para recuperarlo.

El panorama cambia entre quienes sí han podido recuperar los restos. El dolor no desaparece, pero su estructura psicológica es diferente. El estrés pierde protagonismo y variables cognitivas relacionadas con la elaboración del duelo adquieren mayor relevancia. La red emocional aparece más cohesionada, lo que sugiere que la posibilidad de identificar, enterrar y despedir al familiar favorece una reorganización del sufrimiento.

No significa olvidar ni dejar de sentir la pérdida. Significa que esa pérdida deja de construirse exclusivamente alrededor de la incertidumbre para empezar a integrarse en una narrativa familiar donde existe un nombre, un lugar y un ritual de despedida.

Entrevistas a víctimas y familiares de ambos bandos

Esta conclusión introduce una perspectiva nueva en el debate sobre las exhumaciones. Hasta ahora las hemos entendido, sobre todo, como una cuestión de verdad, justicia y memoria democrática. Nuestros resultados no sustituyen esa interpretación, pero añaden otra dimensión igualmente relevante: la psicológica.

Finalmente, cabe señalar que la investigación incorporó a víctimas y familiares con independencia del bando al que hubieran pertenecido. Este criterio responde al propósito de estudiar el fenómeno colectivo de manera rigurosa, objetiva e inclusiva, sin adscripción a ninguna ideología o posicionamiento político.

En este marco, y siguiendo la concepción de la ciudadanía democrática planteada por el historiador y sociólogo francés Pierre Rosanvallon, el proyecto aspira a poner el conocimiento científico al servicio de una ciudadanía informada, abordando estas experiencias desde una perspectiva rigurosa que contribuya a una comprensión colectiva basada en la evidencia, el respeto y la dignidad de todas las personas afectadas.

The Conversation

Francisco Jorge Leira Castiñeira recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación e Universidades a través de un contrato Ramón y Cajal (RYC2023-045639-I).

Raquel Martín Ríos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La huella de la muerte: el duelo prolongado de la Guerra Civil y el franquismo – https://theconversation.com/la-huella-de-la-muerte-el-duelo-prolongado-de-la-guerra-civil-y-el-franquismo-289251

¿Una vacuna contra el melanoma? Qué hay realmente detrás del anuncio de Merck y Moderna

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Penas Lago, Dra. en Investigación Biomédica, Investigadora Postdoctoral. Cancer and Traslational Medicine Group, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

New Africa/Shutterstock

“Una vacuna contra el melanoma supera con éxito un ensayo clínico en fase III”

Enunciado así, el avance que hicieron público las compañías Merck y Moderna el pasado miércoles suena revolucionario. Podríamos pensar en una vacuna que nos protegerá del cáncer como otras nos evitan contraer enfermedades infecciosas, pero no funciona así. Veamos en qué consiste exactamente y cuál es el alcance del nuevo ensayo.

Una vacuna que no previene, sino que trata

Intismeran autogene (así se llama la nueva tecnología que se ha puesto a prueba) no se administra a personas sanas para reducir su riesgo de melanoma, sino que se trata de una vacuna terapéutica.

En el ensayo del que se han hecho eco los medios –y que disparó la cotización en bolsa de Merck y Moderna– participaron 1 137 personas con melanoma cutáneo de alto riesgo. Es decir, tenían una probabilidad elevada de que la enfermedad reapareciera o se extendiera a otras partes del cuerpo. A todas ellas se les había extirpado el tumor por completo mediante cirugía. Esto puede sonar extraño: si el tumor ya no está, ¿qué queda por tratar?

Una cirugía exitosa no garantiza que no queden células tumorales sueltas. Pueden ser demasiado escasas para detectarlas, pero capaces de causar una recaída con el tiempo. Por eso existen los tratamientos adyuvantes: se administran después del tratamiento principal —en este caso, la cirugía— para reducir ese riesgo.

Así que en este ensayo la pregunta no era “¿podemos evitar el melanoma?”, sino “¿podemos ayudar al sistema inmunitario de alguien que ya lo ha tenido a eliminar las células que puedan haber quedado?”.

¿Por qué la llamamos vacuna?

Lo que define a una vacuna no es que se administre antes de enfermar, sino su estrategia. Se trata de enseñar al sistema inmunitario a reconocer y atacar algo concreto. En las vacunas frente a virus, ese “algo” son piezas del virus, mientras que aquí son piezas de las propias células tumorales.

La tecnología Intismeran autogene tiene una particularidad: cada vacuna se fabrica específicamente para cada paciente a partir de su propio tumor. Primero se analizan las mutaciones de sus células tumorales, y después se identifican las que podrían activar mejor al sistema inmunitario contra ellas. Son los llamados neoantígenos, que la vacuna lleva codificados en forma de ARN mensajero (ARNm).

Por tanto, no se trata exactamente de “una vacuna contra el melanoma”; es más bien una vacuna contra las características moleculares del melanoma de cada paciente. No obstante, enseñarle al sistema inmunitario qué debe reconocer es solo una parte del problema.

Encontrar a Wally… y poder actuar

Podemos imaginarlo como un enorme Buscando a Wally. El sistema inmunitario tiene que reconocer células tumorales entre millones de células sanas.

Sin embargo, los tumores pueden aprovechar mecanismos naturales que frenan la respuesta inmunitaria. Por eso, incluso un linfocito capaz de reconocer una célula tumoral puede tener dificultades para actuar contra ella.

Aquí entra en escena el medicamento llamado pembrolizumab, un tipo de inmunoterapia que ya se utiliza en melanoma y que bloquea uno de esos frenos. La pregunta entonces parece evidente: si combinamos la vacuna, que facilita el reconocimiento, con una inmunoterapia que libera la respuesta inmune, ¿obtendremos mejores resultados?

Para comprobarlo, los participantes del ensayo se dividieron en dos grupos: unos recibieron inmunoterapia más la vacuna personalizada y a los otros se les administró únicamente inmunoterapia.

¿Ha funcionado?

El estudio analizó principalmente cuánto tiempo permanecían los pacientes sin que el melanoma reapareciera. Es lo que se denomina “supervivencia libre de recurrencia”. Adicionalmente, los investigadores analizaron cuánto tiempo permanecían sin desarrollar metástasis a distancia; es decir, sin que el melanoma apareciera en lugares alejados del tumor original.

Y aquí llega la noticia: según Merck y Moderna, añadir la vacuna a pembrolizumab mejoró significativamente ambos resultados frente a utilizar solo pembrolizumab. Las compañías califican además esas diferencias como clínicamente relevantes.

Hasta aquí, suena muy bien. El siguiente interrogante es: ¿cuánto mejor? Aquí hay un matiz importante. Las empresas farmacéuticas han anunciado que el ensayo ha alcanzado esos objetivos, pero todavía no han publicado los resultados completos de la fase III. Es decir, sabemos que los pacientes tratados con la combinación permanecieron más tiempo sin recurrencia y sin metástasis a distancia, pero no cuánto más.

Merck y Moderna presentarán esos datos en un próximo congreso médico internacional. Además, el ensayo continúa para estudiar otros resultados, entre ellos la supervivencia global.

Entonces, ¿de dónde salen los porcentajes de 49 % y 59 % de éxito que se han difundido en algunas noticias? Las cifras son reales, pero no pertenecen al nuevo ensayo. Proceden de uno Fase IIb, anterior y mucho más pequeño, con 157 pacientes. En él ya se había hecho la misma comparación con resultados prometedores.

Así, tras cinco años de seguimiento, añadir la vacuna se asoció con una reducción del 49 % en el riesgo de recurrencia o muerte y con una disminución de un 59 % en las probabilidades de metástasis a distancia o muerte. A continuación había que comprobar si aquella señal se mantenía en un ensayo mucho más grande, que es del que estamos hablando ahora.

Aunque sabemos que también ha dado un resultado positivo, la incógnita es cuánto beneficio ha supuesto realmente añadir la vacuna. Para despejarla tendremos que esperar a que se presenten los datos completos.

¿Estamos ante un hito en las vacunas contra el cáncer?

La idea de utilizar vacunas para tratar el cáncer no es nueva, ni tampoco lo es fabricar vacunas personalizadas contra las mutaciones de cada tumor. De hecho, este tipo de vacunas de ARN ya se probaba en pacientes de melanoma hace casi una década.

Lo que cambia ahora es la escala: por primera vez, una vacuna personalizada de ARN mensajero dirigida contra los neoantígenos de cada paciente ha alcanzado resultados positivos en un ensayo de fase III con más de mil participantes.

Si los datos completos confirman un beneficio clínicamente relevante, sería un paso importante para este tipo de tratamientos. No porque hayamos descubierto que podemos enseñar al sistema inmunitario a reconocer un tumor, sino porque una estrategia que llevaba años mostrando resultados prometedores en estudios más pequeños habría probado que puede funcionar también en un gran ensayo clínico.

The Conversation

Cristina Penas Lago no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Una vacuna contra el melanoma? Qué hay realmente detrás del anuncio de Merck y Moderna – https://theconversation.com/una-vacuna-contra-el-melanoma-que-hay-realmente-detras-del-anuncio-de-merck-y-moderna-290184

Voici la différence entre l’épuisement par la chaleur et le coup de chaleur

Source: The Conversation – in French – By Alison Purvis, Associate Dean, Sheffield Hallam University

Au-delà de l’inconfort qu’elles peuvent causer, les périodes de chaleur extrême peuvent représenter un risque sérieux pour la santé. Il importe, dans ce contexte, de savoir distinguer l’épuisement dû à la chaleur du coup de chaleur, et de savoir quand il faut agir d’urgence.


Le corps humain maintient normalement sa température centrale aux environs de 37 °C, et lorsque l’air ambiant se réchauffe, il doit redoubler d’efforts pour conserver ce niveau. Le stress thermique survient lorsque le corps emmagasine de la chaleur plus rapidement qu’il ne peut en évacuer.

Sa principale défense consiste à transpirer et à acheminer davantage de sang vers la peau, où la chaleur peut être évacuée dans l’environnement, mais ce système a ses limites. Lorsque la chaleur devient trop intense, que l’air chaud et humide empêche la transpiration de s’évaporer, ou que la déshydratation laisse trop peu de liquide pour que le corps puisse transpirer et faire circuler le sang correctement, ces mécanismes de refroidissement commencent à défaillir.

C’est ce qui mène à l’épuisement dû à la chaleur et, dans les cas plus graves, au coup de chaleur. Ces deux affections sont souvent mentionnées de manière interchangeable, mais la différence entre elles est importante. Savoir laquelle vous avez devant vous pourrait sauver une vie.




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Certaines personnes sont plus vulnérables

Tout le monde peut souffrir d’un trouble lié à la chaleur, mais certaines personnes y sont beaucoup plus exposées que d’autres.

Les personnes âgées et les jeunes enfants ont plus de difficulté à réguler leur température corporelle, et cette vulnérabilité peut être aggravée par des problèmes de santé sous-jacents : les maladies cardiaques, rénales et respiratoires réduisent toutes la capacité de l’organisme à s’adapter à la chaleur, tout comme les médicaments qui affectent la transpiration, l’hydratation ou la circulation sanguine.

Les espaces clos, comme les voitures stationnées et les pièces mal ventilées, peuvent se réchauffer rapidement, ce qui entraîne une hausse rapide de la température corporelle, particulièrement chez les enfants, les personnes âgées et celles qui souffrent de problèmes de santé sous-jacents.

Les personnes qui travaillent ou font de l’exercice à l’extérieur courent des risques accrus. L’activité physique génère davantage de chaleur corporelle, ce qui, combiné à la chaleur et à l’humidité ambiantes, entraîne une augmentation supplémentaire de la température centrale.




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Épuisement dû à la chaleur

L’épuisement dû à la chaleur survient lorsque le corps a du mal à s’adapter, mais réussit encore à maintenir sa température centrale en dessous des seuils dangereux – vous pourriez alors constater une transpiration abondante, des étourdissements, des maux de tête, des nausées, de la fatigue, des crampes ou simplement une sensation d’épuisement intense.

L’épuisement dû à la chaleur s’accompagne souvent de déshydratation, car la transpiration entraîne une perte importante de liquides et de sels minéraux.


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Rester hydraté aide à réduire les risques, mais boire uniquement de l’eau ne suffit pas toujours. Même une personne bien hydratée peut souffrir d’un trouble lié à la chaleur si les températures sont très élevées, si l’humidité empêche la transpiration de s’évaporer ou si l’activité se poursuit sans refroidissement ni repos adéquats.

Cependant, l’épuisement dû à la chaleur ne débouche pas inévitablement sur un coup de chaleur. La plupart des gens se rétablissent complètement s’ils sont rapidement refroidis et réhydratés.




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Coup de chaleur

Le coup de chaleur survient lorsque le système de régulation de la température corporelle commence à défaillir et que la température centrale atteint des niveaux dangereux, généralement supérieurs à 40 °C. La principale différence entre l’épuisement dû à la chaleur et le coup de chaleur réside dans l’effet sur le système nerveux.

Le coup de chaleur se manifeste différemment : confusion, désorientation, comportement étrange, évanouissement, convulsions – c’est le système nerveux lui-même qui commence à défaillir.

Le coup de chaleur peut causer des lésions au cerveau et à d’autres organes et peut être mortel s’il n’est pas traité d’urgence. Il peut survenir lors de vagues de chaleur ou lors d’une activité physique intense, lorsque le corps génère plus de chaleur qu’il ne peut en évacuer.

Les mesures de température peuvent être utiles, mais il ne faut pas s’y fier uniquement. Les températures mesurées à la surface de la peau, sur le front ou dans l’oreille peuvent ne pas refléter avec précision la véritable température centrale. Il faut considérer la situation dans son ensemble plutôt que de se fier uniquement à une mesure de température.

Si une personne présente ces symptômes, agissez rapidement : amenez-la dans un endroit frais, desserrez ses vêtements, encouragez-la à boire des liquides frais et rafraîchissez-la avec tout ce qui est à portée de main – un ventilateur, des serviettes humides, voire une douche froide. La plupart des personnes devraient se sentir mieux au bout d’environ 30 minutes.

Si la personne devient désorientée, se comporte de façon inhabituelle, s’effondre, a une crise convulsive ou perd connaissance, présumez qu’elle souffre d’un coup de chaleur et n’attendez pas pour appeler les services d’urgence.

La Conversation Canada

Alison Purvis ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Voici la différence entre l’épuisement par la chaleur et le coup de chaleur – https://theconversation.com/voici-la-difference-entre-lepuisement-par-la-chaleur-et-le-coup-de-chaleur-290126

Deuxième mandat de la CAQ : des résultats en demi-teinte en éducation

Source: The Conversation – in French – By Olivier Lemieux, Professeur en administration et politiques de l’éducation, Université du Québec à Rimouski (UQAR); Université Laval

Promesses, changements de cap, intentions fluctuantes, hausses budgétaires suivies de compressions et, surtout, centralisation… La CAQ termine son deuxième mandat au pouvoir avec des résultats en demi-teinte dans le secteur de l’Éducation, ministère porté par Bernard Drainville, puis par Sonia LeBel, depuis 2025.


Qui dit « temps des élections » dit « temps des bilans ». Le terme « bilan » provient de l’italien bilancio (XVIe siècle), qui signifie « peser » ou « balancer ».

Cette image de la balance, symbole de la justice, est très révélatrice, puisqu’un bilan se doit d’être juste, honnête, exact et rigoureux. C’est à cet exercice que nous nous livrons à propos des changements apportés au secteur de l’éducation par la Coalition avenir Québec (CAQ) au cours de son second mandat.

Nous appuyant sur l’ouvrage Bilan du gouvernement de la CAQ (2022-2026) ainsi que sur le site Web du Polimètre, trois constats s’imposent selon nous en matière de la réalisation des promesses du gouvernement Legault-Fréchette :

1) les promesses sont surtout « partiellement réalisées » et « rompues » ;

2) le mandat a été marqué par des changements de cap successifs ;

3) la CAQ a centralisé le milieu de l’éducation de manière substantielle.

Des promesses « partiellement réalisées »

Parmi les 17 promesses en éducation qu’elle avait formulées lors de l’élection de 2022, la CAQ a rompu sept promesses, en a pleinement réalisé quatre et a partiellement réalisé les six autres.

Numériquement, ce bilan est bien inférieur à celui du mandat précédent, où pas moins de 13 promesses sur 22 avaient été pleinement réalisées, et seulement trois rompues. Les promesses en enseignement supérieur et recherche — au nombre de cinq — ne font pas partie de ce décompte.

La promesse d’améliorer les services professionnels pour les jeunes en difficulté est partiellement réalisée, avec une augmentation marquée du nombre de professionnels dans toutes les catégories, mais un nombre de bris de services de plus en plus grand.

La CAQ s’était aussi engagée à décerner davantage de diplômes en formation professionnelle dans les secteurs stratégiques, un engagement rompu. Des programmes de formations accélérées en construction ont notamment été annulés par le gouvernement.

Quant au fameux chantier de rénovation et de construction d’écoles promis, il a plutôt fait place à des compressions de 570 millions de dollars notamment dans les dépenses d’infrastructures du réseau.

Des changements de cap

Les intentions du gouvernement ont souvent fluctué au gré des évènements et de la conjoncture politique.

Des hausses budgétaires massives en éducation, initiées dès 2018, se sont poursuivies jusqu’en 2024, soit 57 % en six ans, bien au-delà de l’inflation. À partir de 2024, cependant, une approche de compressions budgétaires a été priorisée par le gouvernement.

L’une des dépenses ayant le plus augmenté depuis l’arrivée au pouvoir de la CAQ est sans aucun doute les salaires des enseignantes et des professionnels du réseau. Toutefois, l’essentiel de ces hausses de salaire a été obtenu après des confrontations importantes avec les syndicats, où le gouvernement a reculé sur sa proposition d’augmentations de salaire en deçà de l’inflation.

Autre exemple, l’interdiction des cellulaires en classe, puis à l’école en général, ne figurait pas vraiment dans le programme politique de la CAQ. Cette décision a cependant été reçue positivement par le milieu et au sein de la population.




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De la centralisation du réseau

Sous la CAQ, le réseau de l’éducation s’est centralisé et hiérarchisé de manière substantielle.

La pièce maîtresse de cette centralisation et de cette hiérarchisation a été sans aucun doute le projet de loi n° 23 qui a été ardemment contesté de la part de nombreuses personnes chercheuses en sciences de l’éducation.




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Ce projet de loi, qui faisait suite au projet de loi n° 40 abolissant les commissions scolaires, donne notamment au ministre de l’Éducation le pouvoir de nommer et de démettre de leurs fonctions les directeurs généraux des centres de services scolaires et d’annuler les décisions de ces mêmes directeurs généraux et des conseils d’administration des centres de services scolaires.




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Il met aussi à mal des instances de démocratie participative, comme le Conseil supérieur de l’éducation qui se voit amputer de sa mission à l’égard de l’enseignement obligatoire (primaire et secondaire), et égratigne l’autonomie professionnelle des enseignantes et des enseignants en permettant au ministre de l’Éducation d’orienter leur formation continue. Celle-ci avait été rendue obligatoire à concurrence de 30 heures aux deux ans par la CAQ lors de son premier mandat.


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Cette concentration graduelle des pouvoirs entre les mains du ministre de l’Éducation et l’affaiblissement des espaces de participation à la prise de décision est ce qui a le plus marqué le second mandat de la CAQ en éducation, bien davantage que l’achèvement de certaines de ses promesses.

L’affaire de l’École Bedford illustre très bien cette dynamique : les problèmes révélés dans cet établissement (un climat de peur et d’intimidation instauré par onze enseignants auprès d’élèves et de collègues) soulevaient d’abord et avant tout des enjeux de mauvaise gestion locale. Ceux-ci ont entraîné une réponse gouvernementale qui a principalement pris la forme du projet de loi n° 94.

Au-delà de la défense d’une certaine vision de la laïcité, le projet de loi octroie aux équipes de gestion, et surtout au ministre de l’Éducation, de nouveaux pouvoirs importants. Il instaure une évaluation du personnel enseignant par la direction d’établissement tous les deux ans, portant entre autres sur sa planification pédagogique. Il s’agit d’un travail colossal demandé aux directions d’établissement déjà largement débordées par leurs multiples tâches. Par ailleurs, la loi accentue les contrôles sur les pratiques du personnel.

À l’approche du scrutin de 2026, le bilan de la CAQ nous amène donc à nous interroger sur le modèle de gouvernance scolaire qui s’est progressivement imposé au Québec sans faire l’objet de vastes débats ou consultations. Ce modèle est centralisé, hiérarchisé et de plus en plus univoque.

La Conversation Canada

Olivier Lemieux a reçu des financements des FRQ et du CRSH. Il est membre notamment du CRIDAQ et du CRIFPE. Il a été à l’emploi du Conseil supérieur de l’éducation de 2019 à 2020.

Alexandre Fortier-Chouinard est en partie financé par le Conseil de recherches en sciences humaines du Canada (CRSH).

– ref. Deuxième mandat de la CAQ : des résultats en demi-teinte en éducation – https://theconversation.com/deuxieme-mandat-de-la-caq-des-resultats-en-demi-teinte-en-education-286719

Deuxième mandat de la CAQ : des résultats en demi-teinte dans le secteur de l’Éducation

Source: The Conversation – in French – By Olivier Lemieux, Professeur en administration et politiques de l’éducation, Université du Québec à Rimouski (UQAR); Université Laval

Promesses, changements de cap, intentions fluctuantes, hausses budgétaires suivies de compressions et, surtout, centralisation… La CAQ termine son deuxième mandat au pouvoir avec des résultats en demi-teinte dans le secteur de l’Éducation, ministère porté par Bernard Drainville, puis par Sonia LeBel, depuis 2025.


Qui dit « temps des élections » dit « temps des bilans ». Le terme « bilan » provient de l’italien bilancio (XVIe siècle), qui signifie « peser » ou « balancer ».

Cette image de la balance, symbole de la justice, est très révélatrice, puisqu’un bilan se doit d’être juste, honnête, exact et rigoureux. C’est à cet exercice que nous nous livrons à propos des changements apportés au secteur de l’éducation par la Coalition avenir Québec (CAQ) au cours de son second mandat.

Nous appuyant sur l’ouvrage Bilan du gouvernement de la CAQ (2022-2026) ainsi que sur le site Web du Polimètre, trois constats s’imposent selon nous en matière de la réalisation des promesses du gouvernement Legault-Fréchette :

1) les promesses sont surtout « partiellement réalisées » et « rompues » ;

2) le mandat a été marqué par des changements de cap successifs ;

3) la CAQ a centralisé le milieu de l’éducation de manière substantielle.

Des promesses « partiellement réalisées »

Parmi les 17 promesses en éducation qu’elle avait formulées lors de l’élection de 2022, la CAQ a rompu sept promesses, en a pleinement réalisé quatre et a partiellement réalisé les six autres.

Numériquement, ce bilan est bien inférieur à celui du mandat précédent, où pas moins de 13 promesses sur 22 avaient été pleinement réalisées, et seulement trois rompues. Les promesses en enseignement supérieur et recherche — au nombre de cinq — ne font pas partie de ce décompte.

La promesse d’améliorer les services professionnels pour les jeunes en difficulté est partiellement réalisée, avec une augmentation marquée du nombre de professionnels dans toutes les catégories, mais un nombre de bris de services de plus en plus grand.

La CAQ s’était aussi engagée à décerner davantage de diplômes en formation professionnelle dans les secteurs stratégiques, un engagement rompu. Des programmes de formations accélérées en construction ont notamment été annulés par le gouvernement.

Quant au fameux chantier de rénovation et de construction d’écoles promis, il a plutôt fait place à des compressions de 570 millions de dollars notamment dans les dépenses d’infrastructures du réseau.

Des changements de cap

Les intentions du gouvernement ont souvent fluctué au gré des évènements et de la conjoncture politique.

Des hausses budgétaires massives en éducation, initiées dès 2018, se sont poursuivies jusqu’en 2024, soit 57 % en six ans, bien au-delà de l’inflation. À partir de 2024, cependant, une approche de compressions budgétaires a été priorisée par le gouvernement.

L’une des dépenses ayant le plus augmenté depuis l’arrivée au pouvoir de la CAQ est sans aucun doute les salaires des enseignantes et des professionnels du réseau. Toutefois, l’essentiel de ces hausses de salaire a été obtenu après des confrontations importantes avec les syndicats, où le gouvernement a reculé sur sa proposition d’augmentations de salaire en deçà de l’inflation.

Autre exemple, l’interdiction des cellulaires en classe, puis à l’école en général, ne figurait pas vraiment dans le programme politique de la CAQ. Cette décision a cependant été reçue positivement par le milieu et au sein de la population.




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De la centralisation du réseau

Sous la CAQ, le réseau de l’éducation s’est centralisé et hiérarchisé de manière substantielle.

La pièce maîtresse de cette centralisation et de cette hiérarchisation a été sans aucun doute le projet de loi n° 23 qui a été ardemment contesté de la part de nombreuses personnes chercheuses en sciences de l’éducation.




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Ce projet de loi, qui faisait suite au projet de loi n° 40 abolissant les commissions scolaires, donne notamment au ministre de l’Éducation le pouvoir de nommer et de démettre de leurs fonctions les directeurs généraux des centres de services scolaires et d’annuler les décisions de ces mêmes directeurs généraux et des conseils d’administration des centres de services scolaires.




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Il met aussi à mal des instances de démocratie participative, comme le Conseil supérieur de l’éducation qui se voit amputer de sa mission à l’égard de l’enseignement obligatoire (primaire et secondaire), et égratigne l’autonomie professionnelle des enseignantes et des enseignants en permettant au ministre de l’Éducation d’orienter leur formation continue. Celle-ci avait été rendue obligatoire à concurrence de 30 heures aux deux ans par la CAQ lors de son premier mandat.


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Cette concentration graduelle des pouvoirs entre les mains du ministre de l’Éducation et l’affaiblissement des espaces de participation à la prise de décision est ce qui a le plus marqué le second mandat de la CAQ en éducation, bien davantage que l’achèvement de certaines de ses promesses.

L’affaire de l’École Bedford illustre très bien cette dynamique : les problèmes révélés dans cet établissement (un climat de peur et d’intimidation instauré par onze enseignants auprès d’élèves et de collègues) soulevaient d’abord et avant tout des enjeux de mauvaise gestion locale. Ceux-ci ont entraîné une réponse gouvernementale qui a principalement pris la forme du projet de loi n° 94.

Au-delà de la défense d’une certaine vision de la laïcité, le projet de loi octroie aux équipes de gestion, et surtout au ministre de l’Éducation, de nouveaux pouvoirs importants. Il instaure une évaluation du personnel enseignant par la direction d’établissement tous les deux ans, portant entre autres sur sa planification pédagogique. Il s’agit d’un travail colossal demandé aux directions d’établissement déjà largement débordées par leurs multiples tâches. Par ailleurs, la loi accentue les contrôles sur les pratiques du personnel.

À l’approche du scrutin de 2026, le bilan de la CAQ nous amène donc à nous interroger sur le modèle de gouvernance scolaire qui s’est progressivement imposé au Québec sans faire l’objet de vastes débats ou consultations. Ce modèle est centralisé, hiérarchisé et de plus en plus univoque.

La Conversation Canada

Olivier Lemieux a reçu des financements des FRQ et du CRSH. Il est membre notamment du CRIDAQ et du CRIFPE. Il a été à l’emploi du Conseil supérieur de l’éducation de 2019 à 2020.

Alexandre Fortier-Chouinard est en partie financé par le Conseil de recherches en sciences humaines du Canada (CRSH).

– ref. Deuxième mandat de la CAQ : des résultats en demi-teinte dans le secteur de l’Éducation – https://theconversation.com/deuxieme-mandat-de-la-caq-des-resultats-en-demi-teinte-dans-le-secteur-de-leducation-286719

Accès au vélo dans les villes canadiennes : qui en bénéficie le plus ? Les résultats vont vous surprendre

Source: The Conversation – in French – By Hiroshi Mamiya, Assistant Professor, Department of Epidemiology, Biostatistics and Occupational Health, McGill University

Au Canada, les villes mettent en place des infrastructures cyclables afin de favoriser les modes de transport actifs et durables. Cependant, à mesure que les réseaux cyclables se développent, certains quartiers ont tendance à en bénéficier davantage que d’autres, ce qui soulève une question importante : qui profite de ces investissements ?


Dans notre récente étude, nous avons examiné cette question en analysant l’évolution des infrastructures cyclables à Montréal, à Vancouver et à Victoria entre 2011 et 2021.

Nous avons constaté que les quartiers comptant davantage d’enfants, de personnes âgées et de personnes racialisées étaient souvent plus éloignés des nouvelles infrastructures cyclables, même à mesure que les réseaux cyclables s’étendaient. Les infrastructures cyclables comprennent les pistes cyclables, les sentiers réservés aux vélos, les voies cyclables locales, les sentiers à usages multiples et les bandes cyclables.

Un sondage récent mené par l’Association canadienne de l’automobile a révélé que près d’un Canadien sur trois envisagerait de faire davantage de vélo s’il avait accès à de meilleures infrastructures. Le sondage a révélé que l’insuffisance des infrastructures cyclables était la raison la plus souvent citée pour ne pas faire davantage de vélo, devançant même les conditions météorologiques défavorables.

Les modes de déplacement actif, comme la marche et le vélo, nous relient aux communautés, aux services et aux lieux à proximité. Ils peuvent favoriser les liens sociaux au sein des communautés, réduire le risque de dépression et de stress, et offrir des occasions de faire de l’activité physique.

Malgré ces avantages, entre 1 et 6 % seulement des Canadiens utilisent le transport actif comme principal mode de déplacement. De nombreux facteurs peuvent influencer la décision de se mettre au vélo, notamment le coût d’un vélo et l’accès à une formation sur la sécurité à vélo.


Cet article fait partie de notre série Nos villes d’hier à demain. Le tissu urbain connaît de multiples mutations, avec chacune ses implications culturelles, économiques, sociales et politiques. Pour éclairer ces divers enjeux, The Conversation invite les chercheuses et chercheurs à aborder l’actualité de nos villes.

Nos conclusions

Montréal, Vancouver et Victoria sont trois villes canadiennes qui diffèrent par leur taille, leur composition démographique et leurs approches en matière de développement des réseaux cyclables.

Notre étude sur l’évolution des infrastructures cyclables dans ces trois collectivités n’a pas pris en compte les voies partagées dotées de marquages au sol, mais dépourvues de séparation physique entre les vélos et les véhicules (« sharrows »), en raison des risques connus qu’elles présentent pour la sécurité. Notre étude a également exclu d’autres aménagements liés au vélo, tels que les stationnements à vélos ou les casiers pour vélos.

Malgré l’expansion des infrastructures cyclables au cours de la dernière décennie, certaines inégalités ont persisté. Dans les trois villes, les quartiers comptant davantage d’enfants et, dans une moindre mesure, de personnes âgées, étaient généralement plus éloignés des infrastructures cyclables.




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De plus, à Montréal et à Vancouver, les quartiers où la proportion de personnes racialisées est plus élevée présentaient également un accès plus limité, bien que nous n’ayons pas observé cette tendance à Victoria.

Des recherches antérieures suggèrent que les communautés racialisées reçoivent souvent moins d’investissements pour les infrastructures cyclables. Il n’est pas encore clair si ces facteurs expliquent les disparités observées à Montréal et à Vancouver.

Des recherches supplémentaires sont nécessaires pour examiner les causes de ces inégalités (et l’absence d’une tendance similaire à Victoria), notamment le rôle des investissements historiques dans les infrastructures, les priorités en matière d’urbanisme municipal, la ségrégation résidentielle et d’autres facteurs structurels.


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Il est intéressant de noter que Montréal s’est démarquée en réduisant progressivement l’écart d’accès dans les quartiers comptant davantage d’enfants au cours de la dernière décennie. Cette amélioration a coïncidé avec une expansion plus décentralisée des infrastructures cyclables au-delà du centre-ville, notamment grâce à la mise en place du Réseau Express Vélo, un réseau protégé de pistes cyclables reliant les différents arrondissements de l’île de Montréal. Vancouver a également connu une mise en place quelque peu décentralisée des infrastructures cyclables ; toutefois, l’expansion a été plus limitée qu’à Montréal.

Montréal a augmenté ses infrastructures cyclables de 63 % entre 2010 et 2021 (passant de 891 kilomètres à 1 449 kilomètres), tandis que Vancouver a connu une augmentation de 24 % (passant de 220 kilomètres à 273 kilomètres).




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Cette expansion plus limitée a peut-être contribué à des améliorations moins uniformes de l’accessibilité dans les quartiers comptant une plus forte proportion d’enfants. Bien que Victoria ait connu une expansion substantielle de ses infrastructures (passant de 24 km à 46 km, soit une augmentation de 92 %), leur mise en place s’est davantage concentrée dans le centre-ville, où vivent relativement peu d’enfants, ce qui a potentiellement limité les améliorations de l’accessibilité dans les quartiers comptant davantage d’enfants.

Nos constatations soulèvent également une question importante : pourquoi ces écarts existent-ils ? Les nouvelles pistes cyclables sont-elles moins souvent aménagées dans les quartiers comptant davantage d’enfants, de personnes âgées et de personnes issues de minorités ethniques ? Ou ces groupes sont-ils plus susceptibles de vivre dans des zones qui ont historiquement bénéficié de moins d’investissements dans le cyclisme ?

Améliorer l’accès

Les enfants et les aînés sont physiquement plus vulnérables que les jeunes adultes et les adultes d’âge moyen. Les mesures de précaution individuelles, comme le port du casque et la formation à la conduite sécuritaire, sont importantes, mais elles peuvent s’avérer insuffisantes sans des infrastructures cyclables séparées physiquement de la circulation motorisée.

Nous en savons également moins sur ce qui incite les enfants et les aînés à faire du vélo, et sur ce qui les en empêche. À l’heure actuelle, de nombreuses enquêtes se concentrent sur la pratique du vélo chez les personnes qui se déplacent pour se rendre au travail, qui comprennent principalement des adultes en âge de travailler. Des études antérieures suggèrent également que les personnes racialisées sont sous-représentées parmi les cyclistes.

Notre constat selon lequel les quartiers comptant une plus grande proportion de personnes racialisées sont situés plus loin des infrastructures cyclables pourrait contribuer à expliquer cette disparité. Il corrobore également des recherches antérieures démontrant que les communautés racialisées sont sous-représentées en matière d’accès à des itinéraires cyclables sécuritaires.

Les villes doivent améliorer l’accès aux infrastructures cyclables pour tous les résidents. Cela pourrait impliquer de donner la priorité aux quartiers les plus éloignés des infrastructures existantes, ou à ceux qui abritent des groupes démographiques où la pratique du vélo est moins répandue.

La Conversation Canada

Hiroshi Mamiya bénéficie d’un financement de la part de l’École de santé publique et de santé mondiale ainsi que de l’Institut canadien de recherche en santé.

– ref. Accès au vélo dans les villes canadiennes : qui en bénéficie le plus ? Les résultats vont vous surprendre – https://theconversation.com/acces-au-velo-dans-les-villes-canadiennes-qui-en-beneficie-le-plus-les-resultats-vont-vous-surprendre-289776

Loi sur l’interdiction des réseaux sociaux aux moins de 15 ans : où mène la censure du Conseil constitutionnel ?

Source: The Conversation – in French – By Valère Ndior, Professeur de droit public, Université de Bretagne occidentale


L’ESSENTIEL

  • Le Conseil constitutionnel a censuré, mi-août, la loi interdisant les réseaux sociaux aux moins de 15 ans au motif d’atteinte à la liberté d’expression et à la vie privée.

  • Plutôt que d’interdire l’ensemble des réseaux sociaux, la loi, qui sera réécrite en septembre, devrait neutraliser les fonctionnalités toxiques en fonction de l’âge.

  • Une réponse européenne est indispensable pour contraindre les plateformes à appliquer ces règles de prévention des risques.


Par une décision du 14 août 2026, le Conseil constitutionnel a censuré l’article 1er de la loi qui devait interdire l’accès des mineurs de moins de 15 ans aux réseaux sociaux.

Adoptée le 21 juillet dans le sillage du rapport d’une commission d’enquête ayant documenté les effets du réseau social TikTok sur les mineurs, saluée par le chef de l’État qui avait aussitôt convoqué des représentants de plateformes à l’Élysée, elle ne pourra finalement pas s’appliquer en septembre 2026.

Une censure qui vise la méthode, non la finalité

Le texte avait été déféré par deux saisines parallèles de l’opposition : La France insoumise (LFI) le 23 juillet et les socialistes le lendemain. Fait notable, aucune ne contestait l’objectif de la loi. Toutes deux reconnaissaient la nécessité de protéger les mineurs des risques suscités par les réseaux sociaux, mais dénonçaient le dispositif envisagé.

Le Conseil constitutionnel lui-même a reconnu que le législateur mettait en œuvre l’exigence constitutionnelle de protection de l’intérêt supérieur de l’enfant et poursuivait l’objectif de valeur constitutionnelle de prévention des atteintes à l’ordre public. Il a néanmoins censuré l’article 1er de la loi pour deux motifs.

Le premier tient à ce que l’application de la loi engendrerait une atteinte disproportionnée à la liberté d’expression. En effet, l’interdiction est formulée en des termes généraux et frappe indistinctement tous les services visés (quels que soient leurs fonctionnalités, leurs contenus ou les risques qui leur sont associés, y compris ceux dont la dangerosité pour les mineurs n’est pas établie), et tous les mineurs, sans égard pour leur âge, leur maturité ou l’appréciation de leurs parents. Faute d’une « appréciation particulière du risque », le législateur estime que l’atteinte n’est « ni adaptée, ni nécessaire, ni proportionnée » à l’objectif poursuivi.

Le second motif tient à la vie privée : interdire l’accès aux moins de 15 ans oblige tout un chacun, adultes compris, à prouver son âge avant de pouvoir se connecter. Or, en s’abstenant de fixer les conditions et les limites de cette vérification généralisée, le législateur n’a prévu aucune des garanties légales qu’exige la protection de la vie privée. L’absence d’un tel verrou suffisait à entraîner la censure.

Une fragilité annoncée

Juridiquement, la censure était prévisible et résulte des impasses rencontrées tout au long de l’écriture de la loi. Dès son avis du 8 janvier 2026, le Conseil d’État avait pointé l’absence, dans une précédente version, de définition des notions de « plateforme » et de « réseau social », l’incompatibilité potentielle avec le droit de l’Union européenne (UE) et les risques d’atteinte aux exigences de proportionnalité. Les parlementaires ont tenté de colmater ces brèches au fil des amendements apportés au texte, qu’il s’agisse par exemple de passer d’une obligation pesant sur les plateformes à une interdiction visant le mineur, de s’appuyer sur les définitions empruntées au droit de l’UE ou de prévoir le recours à une approche par liste fixée par arrêté.

Le problème est que ces approches ont peiné à appréhender leur objet. La loi risquait d’englober aussi bien des jeux vidéo dotés de fonctionnalités sociales que des messageries privées dès lors qu’elles intègrent des fonctions de diffusion, à l’instar des « chaînes » WhatsApp. En cherchant à interdire l’utilisation d’un outil difficile à saisir juridiquement, le texte a fini par présenter une architecture instable. Une interdiction mal pensée manque sa cible et ne produit pas les effets escomptés.

Le risque d’empiètement sur le droit européen

La réglementation européenne a pesé de manière décisive sur le processus législatif. Le règlement européen sur les services numériques (DSA) procède à ce que l’on appelle une harmonisation maximale. Dans son champ, les États ne peuvent ajouter d’obligations nationales à la charge des plateformes. La protection des mineurs relève plus précisément de son article 28, précisé par des lignes directrices. Avant même la censure, la Commission européenne avait rendu, le 6 juillet 2026, un avis circonstancié : sans contester le principe d’un âge minimal, elle jugeait que la loi empiétait sur le cadre de coopération harmonisé du DSA.

Le législateur s’est donc exécuté : il a expurgé le texte des obligations qui pesaient sur les plateformes. À l’issue de ce toilettage, la loi se contentait d’interdire l’accès, sans organiser la moindre vérification ni prévoir de garanties. Ce qui rendait la loi compatible avec le droit de l’UE est donc précisément ce qui l’a rendue contraire à la Constitution : elle ne pouvait satisfaire les deux à la fois.

Cibler les fonctionnalités, non les services

C’est là que se joue l’avenir de la régulation des réseaux sociaux et des plateformes en général. Plutôt que d’interdire une catégorie instable et évolutive par essence, il convient d’identifier et de hiérarchiser les risques réels, qui ne sont ni de même nature ni de même intensité. Le Conseil d’État l’avait d’ailleurs souligné : une interdiction indistincte met sur le même plan des réseaux aux effets délétères documentés (exposition à des contenus nocifs, mécaniques de captation de l’attention, risques de harcèlement ou prédation) et des services sans danger avéré, tels des espaces collaboratifs éducatifs.

Le droit européen appréhende déjà en partie ces enjeux. Les lignes directrices de l’article 28 du DSA imposent une sécurité dès la conception et « par défaut », et considèrent que les fonctionnalités engendrant un usage excessif sont, en principe, déjà prohibées. La piste la plus solide n’est donc pas d’exclure les mineurs en bloc, mais de neutraliser les fonctionnalités toxiques pour tous les utilisateurs et d’en moduler l’accès selon l’âge.

C’est le sens du rapport d’experts remis à la Commission européenne en juillet 2026, qui recommande une interdiction avant 13 ans et un accès encadré, sur des services « sûrs » par défaut, jusqu’à 18 ans, ou de l’avis de l’Anses, pour qui seuls les réseaux respectant un cahier des charges technique devraient être accessibles aux mineurs. Une telle approche protège sans priver purement et simplement les adolescents d’un espace de socialisation et d’information.

Encore faut-il que les plateformes jouent le jeu, ce dont on peut douter. Aux États-Unis, Meta est impliqué dans plusieurs contentieux. Une coalition d’États fédérés accuse l’entreprise d’avoir conçu ses services pour rendre les adolescents captifs. Les documents internes versés aux débats dépeignent une entreprise qui, bien que consciente des dangers qu’elle suscite, n’a pas agi pour les prévenir. Confier la protection des plus vulnérables à ceux dont le modèle économique repose sur l’attention captée ne saurait suffire.

Une détermination politique intacte

La censure n’a pas refroidi les promoteurs de la loi. La députée d’Ensemble pour la République (EPR) Laure Miller a aussitôt annoncé vouloir relancer le processus législatif et rectifier le tir, au nom de la protection des enfants. Le chef de l’État a chargé le premier ministre Sébastien Lecornu de préparer un nouveau texte plus « robuste ». L’objectif semble être de faire aboutir le projet avant la fin de l’actuel mandat présidentiel, tout en rejetant la responsabilité d’un éventuel échec sur le juge constitutionnel ou sur l’Union européenne.

La France n’est pas seule à (tenter de) légiférer en la matière. L’Australie a instauré, depuis décembre 2025, une interdiction visant les utilisateurs de moins de 16 ans. Ainsi, 4,7 millions de comptes ont été restreints, mais des contournements massifs rappellent que la fermeture de comptes ne traite pas les problèmes de fond. L’Espagne, l’Autriche, le Danemark, le Royaume-Uni ou la Grèce légifèrent ou explorent cette possibilité. Du côté de la Commission européenne, la présidente Ursula von der Leyen plaide pour un approche concertée à l’échelle de l’UE.

C’est peut-être là que mène la décision rendue le 14 août par le Conseil constitutionnel. En rappelant qu’un État seul ne peut ni définir les réseaux sociaux ni organiser la vérification d’âge sans heurter le droit européen, elle conforte, en creux, ceux qui plaident pour une réponse européenne. La question n’est plus de savoir s’il faut protéger les enfants en ligne – le consensus existe –, mais de quelle manière et avec quelle effectivité.

The Conversation

Valère Ndior est membre de l’Institut universitaire de France et dirige, à l’Université de Brest, un programme de recherche consacré aux réseaux sociaux (2022-2027). Ce dernier bénéficie d’une subvention publique. L’auteur ne reçoit aucune instruction ni directive.

– ref. Loi sur l’interdiction des réseaux sociaux aux moins de 15 ans : où mène la censure du Conseil constitutionnel ? – https://theconversation.com/loi-sur-linterdiction-des-reseaux-sociaux-aux-moins-de-15-ans-ou-mene-la-censure-du-conseil-constitutionnel-290011

Enquête de l’OSCE : dans les territoires ukrainiens occupés, la Russie endoctrine et militarise les enfants

Source: The Conversation – in French – By Stefan Wolff, Professor of International Security, University of Birmingham


L’ESSENTIEL

  • Dans les territoires ukrainiens occupés, les enfants sont la cible d’une politique d’endoctrinement et de militarisation par la Russie.

  • Cours d’histoire, formation militaire, jeu de simulation de guerre, transformation du système éducatif : l’objectif explicite est d’effacer leur identité ukrainienne et de les faire combattre dans l’armée russe.

  • Depuis 2022, l’Organisation pour la sécurité et la coopération en Europe met en place des enquêtes pour documenter les atteintes au droit international dans ces territoires. Hervé Ascensio, Elīna Šteinerte et Stefan Wolff, les trois experts qui ont mené la sixième mission de l’Organisation depuis 2022, nous racontent ce qu’ils ont découvert.


Lorsqu’on nous a demandé d’enquêter sur l’endoctrinement et la militarisation par la Russie des enfants vivant dans les territoires ukrainiens occupés par Moscou depuis 2014, nous avions une idée générale des politiques d’occupation menées par le Kremlin. Deux d’entre nous ont grandi dans ce qui était alors la Lettonie et l’Allemagne de l’Est occupées par l’Union soviétique. Nous connaissions déjà bien l’approche soviétique en matière d’éducation et de formation idéologique.

Mais lorsque nous nous sommes rendus en Ukraine, ce que nous y avons découvert nous a tout de même choqués. Les éléments de preuve recueillis témoignaient largement du caractère systématique et coercitif des politiques de la Fédération de Russie visant à effacer l’identité des enfants ukrainiens placés sous son contrôle.

Trois semaines d’enquête sur le sort des enfants ukrainiens

Notre enquête constituait la sixième mission mise en place par l’Organisation pour la sécurité et la coopération en Europe (OSCE) depuis 2022 afin d’enquêter sur les violations des droits de l’homme liées à l’invasion à grande échelle de l’Ukraine par la Russie. C’est la deuxième à se concentrer spécifiquement sur les enfants.

La première de ces deux missions portait sur leur transfert forcé vers la Fédération de Russie. Notre tâche consistait à donner suite à cette première mission et à évaluer si le comportement de la Russie pendant la guerre contre l’Ukraine enfreignait le droit international applicable, en particulier les Conventions de Genève et la Convention relative aux droits de l’enfant.

Pendant trois semaines, nous avons recueilli et analysé une quantité considérable de données. Il s’agissait notamment de rapports écrits, de commentaires et de déclarations émanant d’organisations internationales, telles que les Nations unies, l’OSCE, le Conseil de l’Europe et l’Union européenne.

Nous avons collecté des témoignages, tant en ligne qu’en personne, auprès de jeunes adultes ayant subi un endoctrinement et une militarisation durant leur enfance dans les territoires ukrainiens occupés par la Russie. Nous avons également entendu des enseignants qui avaient passé un certain temps sous occupation avant de s’enfuir vers des territoires contrôlés par le gouvernement ukrainien.

Lors d’une visite à Kiev, nous avons mené une série d’entretiens avec des représentants d’institutions gouvernementales ukrainiennes et d’organisations de la société civile.

Notre rapport, présenté au Conseil permanent de l’OSCE le 9 juillet 2026, contient des détails parfois bouleversants et des témoignages poignants.

Par exemple, dans l’un des témoignages écrits dont nous disposions, le témoin expliquait comment le directeur de l’école locale, accompagné de soldats lourdement armés, est allé de maison en maison pour interroger les parents qui n’envoyaient pas leurs enfants à l’école et n’avaient pas encore demandé de passeports russes. Il les a menacés de leur retirer leurs droits parentaux. Il a également déclaré que leurs enfants seraient placés en institution s’ils ne cédaient pas à la pression. Face à une telle démonstration de la puissance des autorités publiques, les parents ont fini par céder.

Cet incident est loin d’être un cas isolé selon les preuves établies par l’ONU et par l’OSCE. Il illustre le niveau de coercition qui s’impose non seulement aux enfants, mais aussi à l’ensemble de leurs familles. Il montre enfin à quel point les différentes agences gouvernementales collaborent dans ce domaine.

La contrainte exercée pour forcer les Ukrainiens des territoires occupés à obtenir un passeport russe est centrale dans ce que nous appelons, dans notre rapport, le « circuit de conscription ». Les enfants sont systématiquement préparés à un futur service militaire. Contraints d’adopter la nationalité russe, les garçons deviennent également éligibles à la conscription dès l’âge de 18 ans.

Des preuves manifestes montrent qu’ils ne se contentent pas d’effectuer un service militaire ordinaire. Beaucoup d’entre eux sont envoyés au front, où plusieurs ont trouvé la mort.

L’endoctrinement de jeunes esprits

À quoi ressemble donc ce système d’endoctrinement et de militarisation, et comment fonctionne-t-il ? L’usage de la langue ukrainienne est interdit dans les écoles et fortement entravé dans la vie publique et privée. Les enfants ukrainiens sont soumis à un enseignement conforme au programme scolaire de l’État russe. Celui-ci comporte désormais un niveau élevé de falsification historique et d’endoctrinement idéologique.

Pour ne citer qu’un exemple frappant, le manuel d’histoire de la classe de 11ᵉ (équivalent de la terminale en France, ndlr) consacre 29 pages à ce qu’on appelle « l’opération militaire spéciale ». Il présente l’invasion de l’Ukraine comme une riposte défensive à l’agression occidentale. Des versions de ce manuel destinées aux niveaux inférieurs, à partir de la cinquième (classe de sixième, en France, ndlr), sont utilisées dans les écoles des territoires occupés depuis le début de l’année scolaire 2025-2026.




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Amnesty International a qualifié ce manuel de

«  tentative flagrante d’endoctriner illégalement les écoliers en Russie et dans les territoires ukrainiens occupés par la Russie ».

Les enfants ukrainiens sont exposés à toute la panoplie des techniques de militarisation russes. Par exemple, depuis le début de l’année scolaire 2023-2024, le cours intitulé « Principes fondamentaux de la sécurité et de la défense de la patrie » est obligatoire dans toutes les écoles des territoires occupés.

Selon les médias russes, cela signifie le « retour de la formation militaire de base dans le cadre des cours sur la sécurité des personnes ». L’ONU a établi que cela inclut « 170 heures de formation militaire portant notamment sur les principaux types de grenades, d’armes légères, de lance-grenades antichars portatifs et de fusils de précision ».

Former des soldats

Mais cela ne s’arrête pas là. L’organisation patriotique de jeunesse Mouvement des Premiers, créée en décembre 2022 par Vladimir Poutine, a relancé un jeu de guerre militaire datant de l’ère soviétique mis en place dans les territoires occupés depuis le début de l’année scolaire 2024.

Dans le cadre d’activités militaires simulées du jeu, les enfants sont répartis en armées. Ils apprennent à assembler des armes et à piloter des drones. Ils apprennent à jouer le rôle de « soldats d’assaut » et à franchir des parcours d’obstacles « militaro-tactiques ». Ils s’entraînent également à la cyberguerre et aux opérations d’information.

L’Institute for the Study of War décrit ce jeu comme s’inscrivant dans « un écosystème russe plus large opérant dans toute l’Ukraine occupée, dont l’objectif explicite est de militariser les enfants ukrainiens, de les endoctriner contre leur identité ukrainienne et de les former à combattre pour l’armée russe ».

La Russie ne nie pas que ces pratiques aient lieu. Au contraire, de hauts responsables russes ont publiquement justifié l’endoctrinement et la militarisation des enfants ukrainiens. Par exemple, Yana Lantratova, ancienne vice-présidente de la commission de l’éducation de la Douma d’État et désormais commissaire aux droits de l’homme de la Russie, a fait remarquer – en faisant spécifiquement référence aux enfants vivant en Ukraine sous occupation russe – que la Fédération de Russie « doit avant tout s’occuper de l’essentiel : nos enfants. Les éduquer et les former, leur inculquer le sens de la patrie ».

Sauf qu’il ne s’agit pas d’enfants russes, mais ukrainiens. Les éléments de preuve recueillis pour notre rapport ne laissent aucun doute : les politiques d’occupation de Moscou constituent de graves violations du droit international en matière d’endoctrinement et de militarisation des enfants ukrainiens en territoires occupés.

Par exemple, la transformation illégale du système éducatif dans les territoires occupés constitue une violation manifeste de l’article 43 du Règlement de La Haye et de l’article 50 de la quatrième Convention de Genève.

Cela nous a amenés à appeler toutes les parties à reconnaître immédiatement et concrètement la situation critique des enfants ukrainiens, tant en matière de sécurité que d’identité et de vie familiale, dans le contexte de la guerre en cours et dans toutes les négociations. Comme l’a déclaré l’une des personnes que nous avons interviewées à Kiev : « Tout accord visant à mettre fin à la guerre ne peut pas se résumer à une question de kilomètres. »

The Conversation

Stefan Wolff a bénéficié par le passé de subventions accordées par le Natural Environment Research Council du Royaume-Uni, le United States Institute of Peace, le Economic and Social Research Council du Royaume-Uni, la British Academy, le Le programme pour la science au service de la paix et de la sécurité (SPS) de l’OTAN, les 6e et 7e programmes-cadres de l’UE et Horizon 2020, ainsi que le programme Jean Monnet de l’UE. Il intervient également régulièrement en tant que consultant auprès de gouvernements et d’organisations internationales. Il est membre du conseil d’administration et trésorier honoraire de la Political Studies Association du Royaume-Uni et chercheur senior au Foreign Policy Centre de Londres.

Elīna Šteinerte est membre du Sous-Comité des Nations unies pour la prévention de la torture et autres peines ou traitements cruels, inhumains ou dégradants et vice-présidente élue chargée des mécanismes nationaux de prévention. Elle a également été membre et présidente-rapporteure du Groupe de travail des Nations unies sur la détention arbitraire. À ce titre, elle conseille régulièrement les gouvernements et d’autres parties prenantes et intervient en tant qu’experte sur les questions de législation, de cadres réglementaires et de mise en œuvre.

Hervé Ascensio ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Enquête de l’OSCE : dans les territoires ukrainiens occupés, la Russie endoctrine et militarise les enfants – https://theconversation.com/enquete-de-losce-dans-les-territoires-ukrainiens-occupes-la-russie-endoctrine-et-militarise-les-enfants-288958

Quelle est la différence entre le beurre et la margarine ? Une chimiste explore leurs effets en cuisine

Source: The Conversation – in French – By Rosemary Trout, Associate Clinical Professor of Culinary Arts & Food Science, Drexel University

La margarine fond de façon plus homogène que le beurre à cause de sa structure chimique, et ne brunit pas. Douglas Sacha/Moment via Getty Images

Graisses saturées, produits ultratransformés… quelles sont les différences chimiques entre le beurre et la margarine ? Comment se comportent-ils pour la cuisson et la pâtisserie ?


Ma mère adore le beurre. C’est la principale source de matières grasses que je consommais quand j’étais enfant. Elle en tartinait toutes sortes de pains, des pommes de terre, des roulés aux noix ou des gâteaux. Sa pâtisserie était beurrée.

Puis, alors que j’étudiais la nutrition à l’université, un assistant recommanda la margarine. J’étais stupéfaite, et je me suis interrogée sur la différence entre les deux. C’est une des questions qui ont éveillé mon intérêt pour les sciences de la nourriture. Aujourd’hui, je suis chercheuse en science des aliments et j’étudie la façon dont des aliments comme le beurre et la margarine peuvent présenter des différences chimiques subtiles qui ont un impact considérable sur leur comportement en cuisine.

Structures chimiques

Le beurre et la margarine sont tous deux des émulsions, c’est-à-dire des mélanges de minuscules gouttelettes d’eau dispersées dans une matrice lipidique (de gras) continue. Cette matrice est composée principalement de triglycérides, la principale forme de graisse présente dans notre alimentation.

Les acides gras sont de longues chaînes d’atomes de carbone entourées d’atomes d’hydrogène. Dans un triglycéride, on trouve trois acides gras, chacun étant lié à la même molécule de glycérol (qui contient trois atomes de carbone). Celle-ci sert de squelette à la molécule. Alors que le squelette est toujours le même, le nombre d’atomes de carbone dans les acides gras peut varier.

Dans la crème, les triglycérides sont regroupés en globules ou en cristaux.

Schéma de la structure chimique d’un acide gras
Les acides gras sont des molécules sous forme de chaînes composées de carbone et d’hydrogène, avec de l’oxygène à l’extrémité.
Innerstream/Wikimédia

Le beurre et la margarine contiennent tous deux une combinaison d’acides gras saturés et insaturés. Cependant, ceux du beurre sont principalement saturés, c’est-à-dire que chaque carbone porte le maximum d’hydrogènes possible (on ne peut pas en ajouter). Ceci leur permet de s’assembler et de s’empiler de manière compacte pour former une belle chaîne linéaire, car ils ne possèdent pas de doubles liaisons entre les atomes de carbone.

Les acides gras de la margarine sont principalement insaturés, issus d’un mélange d’huiles végétales. Les graisses insaturées leur confèrent une forme irrégulière au niveau moléculaire. Les doubles liaisons entre les atomes de carbone font se tordre la molécule, de sorte qu’elles ne peuvent pas s’agencer aussi proprement.

Cette différence influe sur leur comportement à la fusion.

Schéma de la structure chimique d’un triglycéride, composé de longues chaînes de carbone et d’hydrogène partant de molécules d’oxygène reliées entre elles
Les triglycérides comportent trois chaînes d’acides gras reliées à la même molécule de glycérol, qui joue le rôle de squelette chimique.
Jü/Wikimédia

Les cristaux de graisse dans le beurre sont de formes variées, et ils présentent des points de fusion différents. Ces cristaux rendent le beurre très ferme à basse température et lui permettent de ramollir progressivement à température ambiante ou à la température du corps. Ils retiennent également facilement l’air lorsqu’ils sont battus avec du sucre cristallisé, ce qui confère légèreté et porosité aux produits cuits.

Le beurre et la margarine contiennent tous deux au moins 80 % de matières grasses (certains beurres approchent les 85 % de matières grasses). Leur teneur en eau avoisine les 16 %. De son côté, le beurre contient entre 1 et 4 % de vitamines, de minéraux, de lactose et de protéines.

Le beurre fait l’objet d’une définition normée officielle établie par le gouvernement, ce qui signifie que les fabricants doivent respecter des directives spécifiques pour que leur produit soit considéré comme du beurre.

La fabrication du beurre

Lorsque l’on secoue ou que l’on baratte la crème, les globules de matière grasse se rompent. La matière grasse s’échappe et forme des grains de beurre partiellement solides. En continuant à secouer ou à baratter, ces grains grossissent et se séparent du babeurre, un liquide naturellement pauvre en matières grasses.

Une personne tenant un long bâton entre ses paumes et s’en servant pour baratter le beurre
Le barattage du beurre brise les morceaux de matière grasse et sépare les solides du babeurre aqueux, formant ainsi une masse solide.
Rupendra Singh Rawat/iStock via Getty Images

Il suffit ensuite de récupérer, pétrir et presser cette masse, et voilà ! Vous obtenez du beurre. Certains beurres sont fermentés en y ajoutant des bactéries lactiques. Ces bactéries fermentent le lactose (sucre principal du lait), pour le transformer en composés aromatiques et en acides organiques, ce qui confère au beurre une légère acidité et une saveur complexe.

Le beurre doux est facile à réaliser chez soi : il suffit d’ajouter de la crème épaisse froide, d’une teneur en matière grasse d’au moins 36 %, dans un batteur sur socle muni d’un fouet. Mettez-le en marche et laissez-le tourner un moment ; lorsque vous entendrez le clapotis du babeurre liquide, vous saurez que votre beurre est prêt à être pressé.

Il est étonnamment simple de fabriquer son propre beurre.

Fabrication de la margarine

Les blocs de margarine sont fabriqués à partir d’huiles végétales liquides qui sont transformées en un produit solide. Les fabricants réorganisent chimiquement les acides gras sur la molécule de glycérol au cours d’un processus de modification appelé « interestérification », ce qui rend l’huile solide et permet une répartition plus homogène des graisses.

Ce processus réorganise les triglycérides présents dans la margarine sans ajouter d’acide gras saturé ni d’acide gras trans (le terme « trans » se réfère à la forme géométrique de la molécule et s’oppose à la forme géométrique « cis »).

En effet, les acides gras trans ont été interdits dans de nombreux pays en raison de leur lien avec les maladies cardiovasculaires et de leur effet sur l’augmentation du cholestérol.

L’interestérification permet à la margarine de rester solide plus longtemps lors de la cuisson, avec un point de fusion plus précis.

En revanche, les margarines à tartiner ou en tube ne subissent pas ce processus et reposent plutôt sur des proportions plus élevées d’eau et d’air par rapport aux huiles solides, ce qui leur permet de rester molles et tartinables. Ces types de margarines sont plus pauvres en matières grasses et ne conviennent donc pas bien à la pâtisserie. La plupart des recettes de pâtisserie sont élaborées en partant du principe d’un pourcentage de matières grasses plus élevé. La teneur en eau plus élevée altère la texture.

Saveur et couleur

Le beurre tire sa couleur dorée du bêta-carotène, un pigment orange présent dans l’herbe. Les vaches mangent de l’herbe, mais ne métabolisent pas efficacement le bêta-carotène, qui se retrouve donc dans leur lait.

La margarine est, elle, naturellement incolore, mais les fabricants y ajoutent du bêta-carotène synthétique pour imiter la couleur du beurre.

Les fabricants de margarine ajoutent également des arômes, tels que le diacétyle, une molécule à la saveur caractéristique du beurre, ainsi que des mélanges de conservateurs et de composants du lactosérum pour reproduire la saveur du beurre. Ils peuvent ajouter des émulsifiants, tels que la lécithine, ou des monoglycérides pour empêcher l’eau et la matière grasse de se séparer. Les proportions exactes des ingrédients varient d’un fabricant à l’autre.

Rayons de supermarché remplis de barquettes de beurre et de margarine
Le beurre et la margarine peuvent tous deux être utilisés dans les pâtisseries.
Jeffrey Greenberg/Universal Images Group via Getty Images

Les différences chimiques peuvent se traduire par de subtiles différences sur le plan de la santé. Bien que les deux soient principalement composés de triglycérides, les graisses du beurre sont d’origine naturelle, tandis que celles de la margarine sont modifiées industriellement. Cette différence fait de la margarine un aliment ultratransformé, mais cela signifie également qu’elle contient moins de graisses saturées. Vous pouvez avoir des raisons de santé de privilégier l’un plutôt que l’autre, mais il faut savoir que la composition chimique de ces graisses peut également influencer leur comportement en cuisine.




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Différences en pâtisserie

Lorsque vous faites chauffer du beurre, les protéines et le lactose qu’il contient se combinent, créant cette couleur brune caractéristique et une délicieuse saveur de noisette, de pain grillé et de caramel. Comme la margarine ne contient pas de lactose, elle ne dore pas aussi bien que le beurre et ne dégage pas le même niveau d’arômes.

Lorsqu’il est cuit dans un four très chaud, le beurre contient suffisamment d’eau pour former de la vapeur, ce qui permet à la pâte de se séparer en couches feuilletées. La teneur en eau de la margarine varie et, bien qu’elle produise un peu de vapeur, elle n’offre pas les mêmes résultats que le beurre.

Cependant, la margarine présente certains avantages par rapport au beurre. Elle est très homogène et fond de manière contrôlée. Elle se conserve également plus longtemps. On peut certes utiliser beurre et margarine de manière interchangeable, mais connaître les différences fonctionnelles entre les deux aide à savoir quand utiliser l’une ou l’autre.

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Rosemary Trout ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Quelle est la différence entre le beurre et la margarine ? Une chimiste explore leurs effets en cuisine – https://theconversation.com/quelle-est-la-difference-entre-le-beurre-et-la-margarine-une-chimiste-explore-leurs-effets-en-cuisine-285621