Más allá de la regla: ¿cómo puede influir el ciclo menstrual en la actividad física de las mujeres?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Alejandra Angel Laguna, Profesora Fisioterapia integral en la mujer, Universidad de La Sabana

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En los últimos años se ha producido un aumento drástico en la participación deportiva y en programas de ejercicio físico por parte de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de los protocolos de entrenamiento siguen basados en hallazgos sobre atletas masculinos. Lo mismo se evidencia en redes sociales, donde influencers del ejercicio físico y el deporte suelen compartir rutinas y consejos que responden a las respuestas fisiológicas de los hombres.

Una clave para entender las diferencias en el comportamiento de los cuerpos masculinos y femeninos cuando practicamos ejercicio radica en las peculiaridades del ciclo menstrual de las mujeres. Además, pueden presentarse síntomas que condicionan dichas respuestas.

Cuatro fases con diferentes efectos

Las mujeres que deciden llevar una vida activa deben identificar no solo los propósitos del entrenamiento, sino también aspectos logísticos como el tiempo con el que cuentan, el tipo de actividad física y el lugar donde la llevan a cabo. Luego se recomienda que un profesional realice una evaluación inicial para valorar las capacidades físicas, los factores de riesgo y los antecedentes. Así pueden establecerse los objetivos y la progresión adecuada de la carga de ejercicio.

En este contexto, entender la influencia del ciclo menstrual resulta clave, pues se trata de un indicador de bienestar. Regulado por el sistema hipotálamo-hipófisis-ovario, es un proceso biológico que está influido por aspectos psicoemocionales, culturales, sociopolíticos y ambientales.

Dicho ciclo empieza el primer día de la menstruación y finaliza en el inicio de la siguiente. Su rango normal está entre 21 a 35 días, con variaciones fisiológicas que dependen de la edad de la mujer. Se divide en cuatro fases, cada una con sus efectos físicos y psicológicos:

  • Fase folicular (entre los días 1 y 14). La hormona folículo estimulante favorece la producción en el ovario de 17-β estradiol (la hormona estrogénica más potente en humanos) e inhibina B (hormona que actúa como un marcador importante del funcionamiento de la reserva ovárica), iniciando la preparación para la ovulación.

    En esta etapa, las mujeres suelen experimentar mayor capacidad aeróbica, mejor vasodilatación, estabilización del estado de ánimo y control motor más eficiente, así como una capacidad aumentada de reparación muscular. No obstante, algunos estudios también refieren mayor riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior.

  • Fase proliferativa (del día 8 al 12 después de la menstruación). De manera casi paralela, el 17-β estradiol estimula el crecimiento del tejido del endometrio. Al finalizar la fase, esta capa del útero alcanza su máximo desarrollo y está preparada para un posible embarazo. Durante la fase proliferativa, las mujeres suelen tener más energía y un mejor estado de ánimo.

  • Ovulación (14 días antes de la siguiente menstruación). Se caracteriza por un aumento en los niveles de la hormona luteinizante, con el estrógeno en su mayor esplendor. Esto propicia que el ovario libere el óvulo maduro, para que viaje hacia las trompas de falopio con el objetivo de ser fecundado. Algunas mujeres pueden experimentar incremento en su deseo sexual o dolor pélvico.

  • Fase lútea (del día 16 al 28). Después de la ovulación, el ovario forma una estructura temporal llamada “cuerpo lúteo”, que produce progesterona y pequeñas cantidades de estrógenos. Estas hormonas preparan el útero para recibir un posible embarazo, haciendo que su revestimiento sea más grueso y nutritivo. Si el óvulo es fecundado e implantado, da comienzo el embarazo. Pero si no ocurre la fecundación, el cuerpo lúteo deja de funcionar, disminuyen las hormonas y el revestimiento del útero se desprende, dando lugar a la menstruación.

    En este periodo, el aumento de la progesterona puede provocar un incremento de la temperatura corporal, retención de líquidos, fatiga, mayor dependencia del metabolismo de los carbohidratos, cambios en el estado de ánimo y una disminución de la energía y el apetito.

También es importante comprender que la principal influencia del ciclo menstrual en los procesos de entrenamiento y recuperación se relaciona con el metabolismo, condicionado por distintas variables; entre ellas, la acción hormonal sobre las células del cuerpo.

Por esta razón, las respuestas fisiológicas durante y después de sesiones de ejercicio dependerán del momento del ciclo menstrual en el que se encuentre la mujer, el nivel de entrenamiento previo, la composición corporal y el tipo de actividad que se practique, entre otros factores.

Fase folicular frente a fase lútea

Investigaciones recientes han centrado su atención en dos fases específicas del ciclo: la folicular y la lútea. Ambas se asocian con cambios importantes en las respuestas al ejercicio.

En primer lugar, la capacidad aeróbica es superior durante el primer periodo en comparación con el segundo, aunque los efectos negativos derivados de las fluctuaciones hormonales durante la fase lútea pueden mitigarse si se ingiere glucosa durante el ejercicio.

Con relación a la fuerza, la etapa folicular también ha demostrado ser más favorable que la lútea. Los altos niveles de estrógeno favorecen el crecimiento muscular e inhiben la degradación de proteínas, por lo cual se recomienda realizar ejercicios de fuerza y aprovechar las condiciones fisiológicas que facilitan la respuesta del organismo al entrenamiento en esa etapa del ciclo menstrual.

Así mismo, varios estudios describen beneficios evidentes al entrenar fuerza durante la fase folicular en las extremidades inferiores (por ejemplo, cuádriceps). Otros trabajos sugieren que las ganancias de fuerza en los brazos pueden ser similares sin importar en qué estado del ciclo se encuentre.

También conviene tener en cuenta que la fuerza alcanza su punto más bajo durante la fase lútea: aumenta la progesterona y caen los estrógenos, generando un aumento de la temperatura basal –es decir, en reposo– y una reducción de la disponibilidad de glucosa por los músculos, algo fundamental para realizar ejercicios de fuerza máxima. Por eso se sugiere realizar actividades de baja intensidad –respiración consciente, pilates, yoga o caminar– y priorizar otras capacidades físicas.

Además, en el contexto del alto rendimiento, las mujeres están expuestas a problemas específicos como la llamada triada de la atleta femenina (TAF). Definida por el Colegio Americano de Medicina Deportiva como un espectro de interrelaciones entre la disponibilidad de energía, la función menstrual y la densidad mineral ósea, se manifiesta con trastornos alimentarios, amenorrea y osteoporosis.

En definitiva, comprender el ciclo menstrual no solo es clave para la salud femenina, sino también una herramienta poderosa que permite optimizar el rendimiento físico y el bienestar. Siempre acompañándolo de estilos de vida saludables como la alimentación balanceada, la buena hidratación, la higiene del sueño, la gestión emocional y las visitas regulares a profesionales de la salud.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Más allá de la regla: ¿cómo puede influir el ciclo menstrual en la actividad física de las mujeres? – https://theconversation.com/mas-alla-de-la-regla-como-puede-influir-el-ciclo-menstrual-en-la-actividad-fisica-de-las-mujeres-269952

Cuando las bolsas suben, la información sobre sostenibilidad regula el optimismo de los expertos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina del Río Solano, Profesora Titular de Economía Financiera, Universidad Pública de Navarra

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Los analistas financieros desempeñan un papel clave en los mercados. A través de la valoración de los estados financieros y otros factores relacionados con aspectos sociales, ambientales y de gobernanza de las empresas, emiten sus recomendaciones, que influyen cada día en las decisiones económicas de los inversores individuales e institucionales.

Sin embargo, en periodos de entusiasmo alcista, los analistas tienden a emitir más recomendaciones de compra que de venta, mostrando un contagio del optimismo presente en el mercado en sus recomendaciones de inversión.

Por otra parte, en los últimos años, cada vez es mayor el número de empresas que publican informes de sostenibilidad con información ambiental, social y de gobernanza (ESG). Esto implica una mayor presencia de información no financiera disponible para los participantes del mercado.

Este artículo busca responder una pregunta relevante: ¿puede la información sobre sostenibilidad reducir el sesgo optimista de los analistas?

Sostenibilidad como freno al optimismo desmedido

Los analistas financieros están sujetos a sesgos cognitivos, como el producido por el sentimiento del inversor. Este fenómeno representa la actitud o expectativa (optimista o pesimista) de los participantes hacia el mercado o hacia determinados activos, y afecta a la toma de decisiones y la valoración de los activos.

En su actividad, los analistas emplean la información financiera para emitir sus predicciones y recomendaciones. Sin embargo, en los últimos años, también han incorporado información no financiera como una variable clave en sus pronósticos.

Cuando las empresas proporcionan información no financiera, la influencia del sentimiento del mercado en el optimismo de los analistas disminuye. Así, mejora la base informativa para el análisis y las recomendaciones dependen menos de las percepciones del mercado.

Los informes de sostenibilidad

Los informes de sostenibilidad recogen esta información no financiera y exponen cómo gestiona una empresa su impacto ambiental, social y de gobernanza (los llamados factores ESG). Se detallan aspectos como las emisiones de carbono, el uso de recursos y energía, las políticas laborales, la diversidad en la plantilla, la relación con las comunidades o la estructura de gobierno corporativo.

Esta información, clave dentro de la estrategia empresarial, aporta a los analistas financieros señales que no aparecen en los estados contables tradicionales. Al analizarlos, se obtiene información sobre la calidad de la gestión, los compromisos de sostenibilidad y la preparación de la empresa para un entorno económico cada vez más exigente en materia ambiental y social

¿Más información no financiera, menos estrategias de inversión?

Estudios previos han observado que las recomendaciones de compra de los analistas de inversión suelen aportar menos información útil que las de venta. Además, el sentimiento de mercado influye en ese contenido informativo.

Por otra parte, está la creciente presencia de información no financiera. Una alta divulgación en sostenibilidad puede hacer que el valor informativo de las recomendaciones de inversión sea menor, reduciendo la importancia del papel de los analistas financieros como intermediarios de la información.

En cambio, las recomendaciones de venta sobre empresas con baja divulgación resultan mucho más informativas, especialmente cuando el sentimiento inversor es optimista, y mejoran la rentabilidad de las carteras de inversión.

Sin embargo, el patrón se invierte en periodos de bajo optimismo: en ese contexto, las recomendaciones de compra sobre empresas con alta divulgación en sostenibilidad contienen mayor valor informativo que las recomendaciones de venta sobre empresas con baja divulgación.

En otras palabras, el contenido informativo de las recomendaciones de los analistas depende tanto del sentimiento del mercado como de la calidad de la información de sostenibilidad de las empresas.

La divulgación en sostenibilidad y su importancia en los mercados

Más que una obligación normativa, los informes de sostenibilidad son un reflejo de la gestión empresarial y la transparencia de la organización. De ahí su impacto en los mercados financieros. Además, reducen el exceso de optimismo que los analistas muestran cuando el sentimiento de mercado está al alza.

La divulgación de la sostenibilidad de las empresas añade transparencia informativa a los mercados, reduce el sesgo optimista de los analistas financieros y aumenta la calidad de sus recomendaciones.

The Conversation

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– ref. Cuando las bolsas suben, la información sobre sostenibilidad regula el optimismo de los expertos – https://theconversation.com/cuando-las-bolsas-suben-la-informacion-sobre-sostenibilidad-regula-el-optimismo-de-los-expertos-276423

Dónde vernos en persona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

CC BY-NC-SA

🔴 25 de junio, 18.00h-19.30h

Aniversario: 8 años de The Conversation, con Ángeles Caballero, Martín Barreiro y Aitana Castaño. Espacio Fundación Telefónica (Madrid).

🔴 23 a 26 de junio

Congreso SEE-APE.
Encuentro de profesionales de la epidemiología (Pamplona)
Mesa redonda: El arte de comunicar y divulgar en Salud Pública

🔴 Del 15 al 17 de julio

Curso de verano “La aventura de divulgar ciencia en español con éxito”.
Santander, Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menédez Pelayo (UIMP).

🔴 18 de septiembre, 17:00h

Ciclo ¡Explícamelo!, de Fundación la Caixa. Astrofísica/astronomía: “¿Cómo afectan a nuestro cuerpo los cuerpos celestes?”. Caixa Forum Madrid.

🔴 Del 3 al 6 de noviembre

Festival de ciencia ÍNSULA: Una aventura científica por el Océano,
la Tierra y el Cielo de Canarias
. Gabinete literario de Las Palmas de Gran Canaria.

The Conversation

– ref. Dónde vernos en persona – https://theconversation.com/donde-vernos-en-persona-285845

Libélulas, joyas vivas de la prehistoria amenazadas por el ser humano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Casanueva Gómez, Profesora del departamento de Ciencias Experimentales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

La libélula de cuatro manchas posee unas alas coloridas y con un complejo entramado de venas que le aporta un poderoso vuelo. Patricia Casanueva Gómez.

Sobre los inmensos pantanos del Carbonífero, hace más de 300 millones de años, gigantescas libélulas del tamaño de una gaviota patrullaban los cielos primitivos. Algunas superaban los setenta centímetros de envergadura. Eran los primeros odonatos –el orden que hoy agrupa a las libélulas y los caballitos de agua–, los grandes depredadores voladores de un planeta exuberante pero todavía extraño, anteriores a las flores y a los pájaros. Lo más asombroso es que aquellas criaturas no desaparecieron del todo.

Las libélulas actuales, mucho más pequeñas, ligeras y discretas, siguen conservando casi intacto un diseño morfológico y de comportamiento que convirtió a sus antepasados en máquinas de caza perfectas. Pocos animales vivos pueden presumir de una historia evolutiva tan antigua y exitosa. Mientras continentes enteros cambiaban de forma e innumerables especies surgían y se extinguían, ellas continuaron sobrevolando ríos y lagunas con una eficacia casi inalterable.

Algunas de ellas fueron capaces de sobrevivir a volcanes, glaciaciones y meteoritos. Sin embargo, hoy su existencia se tambalea por amenazas procedentes de nosotros mismos, los humanos.

Un depredador casi perfecto

Observar una libélula de cerca es contemplar una obra maestra de la evolución. Sus enormes ojos ocupan gran parte de la cabeza y le proporcionan una visión casi total de cuanto sucede a su alrededor: apenas existe un pequeño punto ciego detrás de ella.

Cada ojo está formado por miles de diminutas lentes independientes, llamadas omatidios, capaces de detectar incluso luz ultravioleta y polarizada, algo invisible para el hombre. Con esta capacidad visual tan extraordinaria, algunas especies alcanzan tasas de éxito en la caza cercanas al 95 %, una eficacia superior a la de muchos grandes depredadores vertebrados.

Cabeza de la libélula tigre con sus enormes ojos verdes que le proporcionan una visión de casi 360º. En la parte inferior, en negro y amarillo se aprecian las rotundas mandíbulas.
Francisco Campos Sánchez-Bordona.

Las alas también esconden una prodigiosa ingeniería mecánica. A diferencia de la mayoría de los insectos, las libélulas pueden mover de forma independiente los pares de alas delanteras y traseras. Gracias a ello, son capaces de permanecer inmóviles en el aire, volar hacia atrás o cambiar de dirección de forma instantánea, como pequeños helicópteros biológicos. A este prodigioso vuelo, también ayuda la presencia de numerosas venas que atraviesan en todas direcciones, con dibujos específicos que simulan trabajadas vidrieras.

Las alas de las libélulas están recorridas por venas que les dan ese aspecto de
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Una vida repartida entre el agua y el aire

La mayor parte de la vida de una libélula transcurre lejos de nuestra vista. Mientras el adulto, volador y colorido, apenas vive unas semanas o meses, su previa fase larvaria habita en el fondo de ríos y lagunas durante meses o años, dependiendo de factores como la temperatura.

Allí, ocultas entre el barro o la vegetación acuática, las larvas son también depredadoras feroces. Poseen una estructura única llamada “máscara”: un brazo articulado oculto bajo la cabeza que disparan hacia delante a gran velocidad para capturar presas como si fuese un arpón retráctil.

Cuando llega el momento de la transformación, la larva abandona el agua durante la noche y trepa por una piedra, un tallo o una rama. Entonces ocurre uno de los procesos más delicados del mundo de los insectos: el adulto emerge lentamente del exoesqueleto larvario o exuvia, despliega sus alas y espera inmóvil a que su nuevo cuerpo se endurezca. Durante esas horas es completamente vulnerable pero, poco después, el que fuera depredador acuático se adueña del aire.

Libélula tigre emergiendo de su exuvia adherida a una roca junto a un arroyo. El exoesqueleto ya vacío permanece fijo en el sustrato mientras el insecto completa su metamorfosis endureciendo su cuerpo y alas al secase al sol.
Francisco Campos Sánchez-Bordona.

Agentes de control de plagas

Aunque solemos asociarlas a la fragilidad, son cazadoras implacables: mosquitos, moscas y mariposas pueden acabar atrapados por sus patas, convertidas en una especie de cesta espinosa que se cierra en pleno vuelo. Sus larvas acuáticas son capaces de capturar renacuajos e, incluso, pequeños peces.

Lejos de ser una amenaza para nosotros –ni pican, ni muerden, ni producen veneno alguno–, las libélulas son en realidad grandes aliadas: un metaanálisis publicado en Journal of Animal Ecology calcula que una sola larva de libélula puede eliminar una media de 40 larvas de mosquito al día, lo que las convierte en uno de los agentes de control biológico más eficaces que existen. Además, investigadores de la Universidad de Turku han estimado que las poblaciones de cazadores en un solo estanque pueden capturar cerca de 700 000 mosquitos y quíronomos en un único verano.

Con un delicado diseño, parecen frágiles, sin embargo las libélulas destacan por su extraordinaria resistencia evolutiva. Sus alas ligeras y su visión precisa las convierten en auténticas supervivientes de los ecosistemas acuáticos.
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Fascinados por su delicada belleza

La fascinación que provocan no es nueva ni exclusiva de Occidente. En Japón, las libélulas han sido veneradas desde tiempos inmemoriales: el país llegó a llamarse Akitsushima –“Isla de las libélulas”–, y el propio libro de historia más antiguo de Japón, el Kojiki (siglo VIII), recoge esa denominación. Para los samuráis, representaban el valor y la victoria –hasta el punto de que las llamaban kachimushi, el “insecto invencible”– y su imagen se grababa en cascos, empuñaduras y armaduras.

Hoy siguen siendo un motivo recurrente en la poesía japonesa del género haiku, en los lacados, en la cerámica y en los jardines tradicionales, un universo estético donde la fugacidad de su vuelo evoca el paso de las estaciones.

Los centinelas de nuestros ríos

Hay que tener en cuenta otro aspecto de estos insectos y es su extraordinaria sensibilidad a la salud del agua. Allí donde desaparecen, casi siempre hay un ecosistema deteriorado.

La contaminación, la canalización de ríos, la destrucción de vegetación ribereña, los pesticidas o la sobreexplotación de acuíferos son las principales causas de la destrucción de los lugares donde habitan estos insectos. Las larvas de libélula están entre las primeras perjudicadas, pues necesitan aguas limpias y oxigenadas para sobrevivir.

Por eso, los científicos consideran a los odonatos excelentes bioindicadores: su presencia revela la calidad ambiental de un río mucho antes de que el deterioro resulte evidente para nosotros. No es casual que en algunos lugares de Castilla la intuición popular las bautizara con el nombre de enclaraguas.

Precisamente, esa sensibilidad las convierte hoy en víctimas silenciosas de nuestra transformación del paisaje.

Ríos limpios y bien conservados como este en la provincia de Ávila, son esenciales para la supervivencia de las libélulas durante su fase larvaria. La calidad del agua y la riqueza vegetal determinan el éxito de uno de los grupos animales más antiguos del planeta.
Luís Fernando Sánchez-Sastre.

Un futuro posible para un linaje ancestral

Resulta paradójico que las libélulas sobrevivieran a extinciones masivas, cambios climáticos naturales y transformaciones planetarias durante cientos de millones de años, pero que, en apenas unas décadas, muchas especies hayan comenzado a desaparecer de lugares donde fueron abundantes durante siglos.

Algunas, como la espectacular Macromia splendens, sobreviven en poblaciones pequeñas y fragmentadas, ocultas en unos pocos ríos bien conservados. Otras retroceden lentamente a medida que el agua pierde calidad o desaparece.

Macromia splendens, incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, en la categoría ‘En peligro de Extinción’.
Wikimedia Commons., CC BY

Mientras tanto, especies más termófilas avanzan hacia el norte favorecidas por el aumento global de las temperaturas, redibujando el mapa de la biodiversidad europea. El cambio climático crea vencedores y vencidos entre estos supervivientes del pasado.

Conservar las libélulas significa conservar algo más que unos insectos hermosos. Significa proteger los ríos y humedales de los que depende buena parte de la vida. Significa preservar un linaje que ya volaba sobre la Tierra mucho antes de la aparición del ser humano.

Ese patrimonio se defiende hoy ampliando el conocimiento de la biología y situación de estos fascinantes insectos y sus ecosistemas, gracias a la labor conjunta de aficionados y científicos. Y así ocurre también en España, donde en los últimos años se desarrollan iniciativas a distintas escalas: desde trabajos de divulgación de alcance regional dedicados al gran público hasta proyectos de investigación de escala nacional que estudian su respuesta al cambio climático en los Parques Nacionales españoles.

Cada libélula que todavía patrulla un arroyo es, en cierto modo, un fragmento vivo de la prehistoria que ha llegado hasta nosotros desafiando el tiempo. Hoy, además de resistir, los odonatos siguen cuidando en silencio de nuestros ríos, humedales y ecosistemas acuáticos. Estaban aquí mucho antes de que nosotros llegáramos. Lo mínimo es asegurarnos de que estos guardianes silenciosos puedan seguir haciéndolo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Libélulas, joyas vivas de la prehistoria amenazadas por el ser humano – https://theconversation.com/libelulas-joyas-vivas-de-la-prehistoria-amenazadas-por-el-ser-humano-283803

La caja de Pandora de la IA: el significado del veto a Anthropic en todo el mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mateo García Silva, PhD Candidate in Data Governance & AI, Universidad de Castilla-La Mancha

Anthropic es una destacada empresa estadounidense de inteligencia artificial fundada por antiguos investigadores de OpenAI. Son los creadores de Claude. PhotoGranary02/Shutterstock

Cuenta el mito (mythos) griego que los dioses entregaron a Pandora una vasija con la orden de no abrirla jamás. Cuando la curiosidad pudo con ella, todos los males del mundo escaparon de su interior, sin que hubiera ya forma de devolverlos dentro.

El pasado viernes (12 de junio) la Administración Trump ordenó sorpresivamente a Anthropic suspender el acceso a sus últimos modelos de IA, Fable 5 y Mythos 5, a cualquier ciudadano extranjero, dentro o fuera de EE. UU. Y así, abrió la caja de Pandora de la IA. Previamente, el 5 de marzo de 2026, el Pentágono hizo pública una decisión insólita: declarar que la empresa Anthropic es “un riesgo para la cadena de suministro”. Ahora ha ido más allá.

Ante las dificultades de realizar esa discriminación de usuarios en la práctica, la compañía ha optado por desactivar el modelo para todo el mundo.

Veto al acceso a modelos por parte de extranjeros

La medida marca un antes y un después en el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que por primera vez el Gobierno norteamericano ha decidido restringir el acceso a determinados modelos de IA a extranjeros.

El detonante, según Anthropic, fue que las autoridades habían identificado un método para eludir (jailbreak) las salvaguardas de seguridad de Fable 5, que podía desbloquear las capacidades de ciberseguridad del modelo y poner en riesgo la seguridad nacional de EE. UU.

Las capacidades que tienen estas herramientas para encontrar fallos en los sistemas informáticos y rendijas por las que colarse para obtener información los convierten en una potente arma para los ciberdelincuentes. La empresa respondió que el fallo era limitado, no universal, y que la misma técnica podría afectar a modelos de competidores no sujetos a la misma restricción.

Más allá del episodio concreto, este precedente reconfigura el tablero.

El botón rojo de la IA

Hasta ahora, los controles de exportación se aplicaban a cosas tangibles: chips, máquinas de litografía, software. Lo de Fable demuestra que un gobierno puede vetar y controlar el acceso global a un servicio de IA instantáneamente, sin que los usuarios, empresas o gobiernos afectados puedan hacer nada.

Al igual que con la caja de Pandora, una vez abierta no hay forma de volver a meter su contenido dentro. Así, aunque Washington revierta la orden, el mensaje es irreversible: ha quedado demostrado que tiene el control y que, si quiere, puede ejercerlo. Esa certeza pasa a formar parte del cálculo de todo Estado y toda empresa que dependa de modelos estadounidenses, y no hay marcha atrás posible para una capacidad que ya se ha exhibido.

En la era de la IA, el acceso a los modelos más avanzados es crítico, ya que no se trata de un sector más, sino que se ha convertido en una tecnología que está transformando la economía, la sanidad, la defensa y la educación, entre otros.

Así, quien dispone de los mejores modelos, datos e infraestructura (lo que se conoce como el AI Stack) obtiene ventaja en casi todo lo demás.

De ahí la contradicción del movimiento estadounidense: el país quiere ser a la vez el gran desarrollador mundial de IA mientras se guarda la potestad de priorizar y decidir quién y cómo accede a sus avances. No obstante, ambas aspiraciones pueden llegar a ser contradictorias en la práctica, ya que muchos países podrán replantearse los riesgos de hacer depender su economía y su infraestructura crítica de un proveedor que se reserva el derecho a desconectarlo.

¿Un nuevo impulso a la soberanía digital?

La consecuencia última lógica de este hecho podría ser una huida de la dependencia tecnológica de los grandes actores del mundo de la IA y un refuerzo de la búsqueda de lo que se conoce como soberanía digital.

Así, a la luz de este último episodio, apostarlo todo a un único proveedor aparece cada vez más claramente como una estrategia arriesgada, ya se llame este Washington o Pekín.

Este episodio puede acelerar el movimiento en pos de alcanzar una IA soberana no dependiente de agentes externos. No obstante, es importante matizar este punto y afirmar que el verdadero objetivo realista no es la autosuficiencia total, sino la autonomía estratégica: diversificar, controlar los puntos críticos y evitar el cierre por un solo actor.

Una verdad incómoda para Europa

En particular, para la Unión Europea, este episodio refleja una verdad incómoda. Mientras que se ha apostado todo al efecto Bruselas y a su poder normativo en el mundo digital como forma de influir en el tablero geopolítico (Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), etc.), la realidad es que el caso de Fable demuestra que controlar a las empresas que efectivamente desarrollan la tecnología puede resultar mucho más decisivo que regular cómo se usa.

Quien controla el modelo puede apagarlo; quien solo lo regula, no. Aunque la regulación sigue siendo necesaria, el caso de Fable pone de relieve las limitaciones de una estrategia digital basada exclusivamente en la regulación.

En consecuencia, la UE podría reaccionar y verse empujada finalmente a desarrollar un ecosistema de IA propio si no quiere depender únicamente de actores externos. Lo que aportaría nuevos argumentos a la archidebatida Autonomía Estratégica europea.

No obstante, la paradoja final es que una medida pensada para proteger los intereses nacionales estadounidenses puede acabar erosionando su propio liderazgo en la carrera de la IA: al recordarle al mundo que esa tecnología tiene un interruptor en Washington, ha dado a todos los demás la mejor razón para reducir su dependencia tecnológica del gigante norteamericano y construir capacidades propias.

Así, Estados Unidos ha abierto su propia caja de Pandora: al descubrir al mundo su poder sobre la tecnología, ha liberado una certeza que ya no podrá devolver a su interior.

The Conversation

Mateo García Silva no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La caja de Pandora de la IA: el significado del veto a Anthropic en todo el mundo – https://theconversation.com/la-caja-de-pandora-de-la-ia-el-significado-del-veto-a-anthropic-en-todo-el-mundo-282896

Apúntate al 8º aniversario de The Conversation

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

El jueves, 25 de junio, celebramos los 8 años de la edición en español de The Conversation con una mesa redonda sobre periodismo riguroso, conocimiento experto y comunicación en tiempos de desinformación. El evento, al que nos encantaría que nos acompañaran, se celebrará en el Espacio Fundación Telefónica. Participan en la mesa redonda Ángeles Caballero, Aitana Castaño y Martín Barreiro; modera Claudia Lorenzo, editora de Arte y Humanidades de The Conversation.

Reserve su entrada gratuita aquí.

Desde que The Conversation arrancó, una frase ha guiado el trabajo de sus editores: «Rigor académico, oficio periodístico».

El objetivo de la plataforma ha sido siempre acercar el conocimiento experto al público general, facilitando que cada persona pueda formarse su propio criterio acerca del mundo que la rodea. En un contexto como el actual, donde la desinformación circula con rapidez y los bulos encuentran cada vez más espacio, este propósito resulta más relevante que nunca.

La mesa redonda

En este encuentro, y a través de una mesa redonda con voces destacadas del periodismo y la divulgación, pondremos en valor la importancia de un periodismo serio y comprometido, así como de una información basada en hechos, fuentes contrastadas y evidencias. Un espacio para reflexionar sobre cómo comunicar con rigor en tiempos de incertidumbre y ruido informativo. Para ello, contaremos con la participación de Ángeles Caballero y Aitana Castaño, periodistas, y de Martín Barreiro, meteorólogo; esta conversación estará moderada por la editora de Arte y Humanidades de The Conversation, Claudia Lorenzo.

Ángeles Caballero colabora actualmente en El País, donde realiza crónica política, social y entrevistas; en el programa Hora 25 y el pódcast La cena de los idiotés de la Cadena SER; y en La Sexta y TVE. Es autora de los libros Los parques de atracciones también cierran y Orfidal y Caballero, ambos de la editorial Arpa. Durante veinte años se dedicó a la prensa económica en diferentes cabeceras, además de colaborar para medios como El Confidencial, Vanity Fair y Onda Cero, y compaginó su tarea como directora de nuevo negocio de la agencia de comunicación Trescom con la fundación de la revista digital Ctxt.

Aitana Castaño ha sido redactora de La Nueva España, La Voz de Asturias y los informativos de RTPA (Radiotelevisión del Principado de Asturias), y jefa editorial de La Cuenca del Nalón. Ha colaborado para publicaciones sobre minería, las cuencas mineras, el movimiento obrero o el periodismo en Asturias y Galicia. Desde el año 2023 forma parte del «Comando Norte», en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER. Además, ha codirigido el pódcast Dalle mio nena, y ha publicado en la editorial Pez de Plata los libros Los niños de humo, Carboneras, Rastros de ceniza y Las madrinas.

Claudia Lorenzo Rubiera (moderadora) es la editora de Arte y Humanidades en The Conversation. Periodista y escritora, está especializada en información cultural y cinematográfica en medios como Kinótico, Jotdown, Vanity Fair, SModa, GQ Spain o Atlántica XXII. También ha trabajado en comunicación de eventos culturales y en programas de televisión, y ha coescrito el libro divulgativo El cine en 100 preguntas.

Martín Barreiro es meteorólogo, físico y divulgador científico. Desarrolla su labor en RTVE, donde acerca la información meteorológica y climática al gran público con un enfoque riguroso y accesible. Además, colabora en el programa Directo al Grano a través de la sección «Antes de Marte», dedicada a cuestiones ambientales, científicas y de sostenibilidad. Ha trabajado en investigación y comunicación meteorológica en distintos medios e instituciones y es coautor del libro El Extraordinario Planeta A. Su trayectoria combina ciencia, comunicación y divulgación para fomentar una mejor comprensión de los desafíos climáticos y ambientales de nuestro tiempo.

The Conversation

– ref. Apúntate al 8º aniversario de The Conversation – https://theconversation.com/apuntate-al-8-aniversario-de-the-conversation-285622

La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

Imagen de la edición del año 2024 en la que Juan Luis Arsuaga ofreció un taller de anatomía en la playa. UIMP, CC BY

Comienza la cuenta atrás: queda menos de un mes para que dé comienzo la quinta edición del curso de verano de The Conversation La aventura de divulgar ciencia en español con éxito.

Del 15 al 17 de julio, en el Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, vamos a “quemar las naves”.

El curso, abierto a todos los públicos, está dirigido tanto a personas con curiosidad por la ciencia como a estudiantes, docentes, investigadores y profesionales interesados en aprender nuevas formas de comunicar el conocimiento científico. Adelanto que cerrará con sorpresa: un aperitivo del eclipse que nos vamos a comer.

La información completa y el programa pueden consultarse en la página oficial del curso, que es posible gracias al apoyo de la Universidad de Navarra, la Fundación Ramón Areces y la Fundación Lilly.

Hace falta más humanidad que nunca

Con el lema “Lo humano, primero”, esta edición propone una reflexión sobre el papel de la divulgación científica en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial.

Si las máquinas son capaces de generar textos, imágenes o respuestas cada vez más sofisticadas, ¿qué elementos siguen siendo exclusivamente humanos? Hicimos esta pregunta a Ricardo Piñero, el “filósofo optimista” que participará en el curso, en una entrevista para abrir boca: “Creo en la potencialidad del ser humano. Somos seres muy, muy jugosos”, dice Piñero.

A partir de esta pregunta, el curso explorará algunas de las cuestiones más relevantes para la comunicación de la ciencia contemporánea, entre ellas, la ética. Para desmenuzarla, contamos con una voz humana relevante, la del experto en inteligencia artificial y cuántica José Ignacio Latorre. No hay que perderse su propuesta de futuro: “Un gran pacto para integrarnos con las máquinas”.

En el lado opuesto a las máquinas está el ecólogo e investigador del CSIC Fernando Valladares. Volaremos cometas con él para reivindicar el juego, el viento y el cielo como esos espacios donde somos más humanos. Pregunta Valladares: ¿sabes por qué vuela una cometa?. La respuesta no es lo esperado.

Trataremos la mentira, como algo en lo que somos mejores que ChatGPT, y lo haremos de mano de la antropóloga Candela Antón, el periodista Ramón Salaverría y el experto en geopolítica Juan Luis Manfredi. Dice Manfredi: “Mentir es diplomacia”.

El lujo de contar con la matemática y reconocida divulgadora Clara Grima nos llevará a explorar matemáticas invisibles, y el musicólogo Mario Muñoz, conductor de Correspondencias en Radio Clásica – RTVE.es, tiene este reto: incorporar la música a la divulgación de la ciencia.

Habrá debate, con participación del alumnado. ¿Si hubiera que elegir entre arte y ciencia, con qué nos quedamos? Van a defender sus posiciones el microbiólogo y reconocido divulgar Ignacio López Goñi y el filósofo Ricardo Piñero.

De todos y para todos

La inclusión será otro de los ejes centrales de esta edición. Bajo el epígrafe de “los invisibles”, el curso abordará cómo diseñar proyectos de divulgación accesibles para personas con discapacidad y cómo incorporar perspectivas diversas a la comunicación científica. En esta jornada, participa Lluís Montoliu, genetista y biotecnólogo que centra gran parte de su investigación en enfermedades raras. Es experto en albinismo, considerado una enfermedad rara de origen genético. Montolliu conversará con Rubén Romero García, conocido como @rubenelalbino, un proyecto divulgativo donde explica el albinismo de forma cercana y con gran sentido del humor. El objetivo es contribuir a una divulgación más abierta, capaz de llegar a públicos cada vez más amplios y heterogéneos.

Las sesiones de tarde las ocuparán talleres prácticos sobre comunicación científica, narrativas innovadoras y uso del vídeo para divulgar, impartidos por especialistas como Pilar Perla y el experto en uso de IA para el formato audiovisual Bienvenido León. Más allá de transmitir conocimientos, el curso pretende proporcionar herramientas concretas para que investigadores, docentes y comunicadores puedan conectar mejor con la sociedad.

La aventura de divulgar ciencia en español con éxito reivindica el rigor, la creatividad y la sensibilidad, la comprensión del mundo como una tarea colectiva y donde la IA nos traiga sin cuidado.

The Conversation

– ref. La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ – https://theconversation.com/la-ciencia-necesita-humanidad-cuenta-atras-para-el-curso-de-verano-la-aventura-de-divulgar-ciencia-284983

Violences sexuelles sur mineurs : deux siècles de bruit médiatique et d’inertie

Source: The Conversation – in French – By Anne-Claude Ambroise-Rendu, Professeur d’histoire contemporaine, Université de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines (UVSQ) – Université Paris-Saclay

Malgré les révélations qui éclatent régulièrement dans l’actualité à leur sujet, les violences sexuelles sur mineurs restent invisibilisées dans la société, et la protection au quotidien des enfants et des adolescents reste défaillante. Remise en perspective de cette inertie, qui persiste face à la libération de la parole, alors que des associations continuent de se mobiliser chaque semaine en mémoire de la jeune Lyhanna, retrouvée morte dans le Gers, le 4 juin 2026.


La déferlante médiatique du traitement de l’affaire Lyhanna témoigne de l’incapacité qui est toujours et encore celle de notre société à entendre, à voir et donc à répondre à la question des violences sexuelles exercées sur les mineurs.

Elle rappelle aussi ce qu’ont été les flux et les reflux qui ont marqué l’histoire des révélations médiatiques de ces violences. Pour spectaculaires qu’elles aient été, elles ont eu peu d’effets pratiques quant à la protection au quotidien des enfants et adolescents.

Des victimes effacées par le bruit médiatique ?

Ce crime et sa découverte provoquent la stupeur pourtant, la « révélation » n’est pas inédite.

Déjà, le 19 août 1988, au journal télévisé de 20 heures sur Antenne 2, la journée d’information sur les violences sexuelles subies par les enfants impulsée par Hélène Dorlhac, secrétaire d’État à la famille, était annoncée par Christine Ockrent en ces mots, sur un ton grave :

« Il faut en parler, il faut oser en parler, malgré la gêne, les tabous et le risque aussi de briser des silences qui ne sont pas toujours ceux de l’ignorance. Les enfants aussi sont victimes des perversités et des violences sexuelles dans des proportions qu’on ose à peine imaginer : une fille sur quatre, un garçon sur huit. »

Après les évocations régulières, faites par la Gazette des tribunaux, au début du XIXᵉ siècle, des affaires de criminalité sexuelle sur mineurs, la fin du siècle donnait au sujet, par la voie de la presse généraliste et notamment de la presse populaire, une visibilité réelle. Autour de 1898 et du vote de la loi sur la répression des violences, voies de fait, actes de cruauté et attentats commis envers les enfants, les récits d’abus sexuels et d’incestes se multipliaient dans les colonnes de faits divers, conjuguant euphémisme et moralisme sans s’intéresser de près aux victimes de ces actes « immoraux » et « odieux ».

Interview d’Anne-Claude Ambroise-Rendu sur la littérature et la prise de conscience des violences sexuelles sur mineurs (Association Stop aux violences sexuelles, 2017).

Outre que le soupçon pesait très lourd alors sur la parole de l’enfant, les effets à long terme du crime n’étaient guère envisagés. De surcroît, les journaux privilégiaient nettement les affaires sanglantes, et donc les viols suivis d’assassinats, et passaient encore assez largement sous silence l’ordinaire plus quotidien des violences sexuelles perpétrées dans le cadre supposé protecteur des relations familiales ou de voisinage, c’est-à-dire l’attentat à la pudeur sans violence.

Les deux premiers tiers du XXᵉ siècle ne dérogent pas à cette règle de l’ellipse, qui élimine en quelque sorte les victimes de la scène d’un drame avant tout perçu comme une atteinte à la morale sociale et à l’honneur, et les médias abordent même sensiblement moins le sujet. Néanmoins, en 1948, le Monde, relatant le viol et le meurtre d’une petite fille de 9 ans, reconnaît que le « drame [est] hélas assez banal en soi ».

Mais cette banalité-là reste encore largement liée au meurtre : la pédocriminalité n’est pas clairement identifiée comme telle par la presse.

Le tournant des années 1980

Radio et télévision entrent en lice à la fin des années 1970 et se font l’écho du vaste débat qui anime une partie de la société. En libérant la parole et les corps, les années qui suivent Mai-68 marquent une rupture incitant les médias à explorer les silences de l’intimité et à dénoncer les tabous.

La publicité nouvelle faite à la pédophilie et à sa défense prend une dimension politique : en l’inscrivant dans une remise en question globale et radicale de l’ordre social et moral, les défenseurs d’une pratique pédophile exempte de violence et de contrainte tentent de lui attribuer une légitimité et d’en faire une véritable culture. Les enfants ont aussi droit à la sexualité, clament-ils, donnant de fait davantage de visibilité à la question.

Le climat change nettement avec les années 1980 : la famille est revalorisée et la protection de l’enfance redevient un souci majeur. Les voix dissidentes des années précédentes se taisent peu à peu.

En 1986, lors des débats des Dossiers de l’écran, Alain Gérôme donne directement et conjointement la parole à trois femmes ayant été victimes de pères ou de frères incestueux ou ayant dénoncé les agissements d’un époux incestueux, parmi lesquelles Eva Thomas qui vient de publier le Viol du silence, et à des téléspectateurs aux avis partagés. Le standard téléphonique SVP 11 11 est submergé par une véritable « avalanche de témoignages », la plupart dénonciateurs. Le lendemain, la presse écrite tout entière donne un très large écho à ce moment télévisuel, annonçant : « La honte a changé de camp. »

Après l’émission de Mireille Dumas Bas les masques sur l’enfance violée, en avril 1995, éclate l’affaire Dutroux et la dramatisation des propos médiatiques s’accentue notablement. Les médias découvrent le marché de la pédophilie (baby porno, tourisme sexuel, etc.), et la presse et la télévision affermissent inexorablement les liens entre actes pédophiles et violence meurtrière en amalgamant assassins et violeurs.

Les développements de l’affaire d’Outreau (2004-2005), dans laquelle 13 accusés sur 17 sont finalement blanchis, incitent les médias à un revirement, véritable contre-déferlante médiatique : la parole de l’enfant est l’objet de nouvelles prudences, voire d’un retour en force du soupçon, l’expertise psychiatrique est relativisée, la magistrature critiquée et la question de l’erreur judiciaire, si présente au XIXᵉ siècle, est revivifiée.

À partir de 2017, les vagues successives des différents #MeToo (#BalanceTonPorc, #MeTooinceste) et, en 2020 et 2021, la publication successive du Consentement, de Vanessa Springora, et de la Familia Grande, de Camille Kouchner, relancent la dynamique de la « révélation ».

Une inertie face aux violences sexuelles

Après des décennies d’une médiatisation faite de flux et de reflux, l’ordinaire des violences sexuelles est encore largement invisibilisé. Pour un meurtre qui défraie la chronique, des milliers de cas de violences sexuelles beaucoup plus ordinaires ne passent pas la rampe de l’exposition médiatique, même lorsqu’elles sont révélées à la justice.

Tout se passe souvent comme, si en dépit de l’histoire, du Code pénal et de l’indignation générale que suscitent ces actes, la violence extrême et la brutalité létale demeuraient la mesure étalon du crime. Les institutions ne sont pas seules en cause parce qu’elles témoignent, telles qu’elles sont, de la répugnance du « système » à affronter ce qui n’est pas seulement une question, mais bien un problème.

L’attentat à la pudeur a bien été qualifié de crime dès 1810, crime précisé et élargi en 1832 avec l’attentat sans violence sur mineur, mais l’exercice de la justice n’étant pas toujours fidèle à l’esprit du Code pénal, ces affaires judiciaires ont été régulièrement traitées soit avec répugnance, soit avec négligence.

La croissance des dénonciations depuis les années 1980, dans le contexte d’un élargissement général du champ des comportements sanctionnés, et l’augmentation des condamnations pour viol montrent qu’il ne se passe pas rien et que les choses avancent. Reste qu’aujourd’hui encore 86 % des plaintes sont classées sans suite, chiffre qui témoigne de la difficulté de la police comme de la justice à entendre la parole des plaignant·es et à la considérer comme un élément susceptible d’établir la réalité du crime.

La législation a n’est pas seule en cause, même si, depuis le Code pénal de 1810, les lois, y compris celles de la République, sont rédigées et votées par des hommes, pour des hommes. La loi de juillet 1989, allongeant les délais de prescription pour les crimes sexuels sur mineurs, a été portée par des femmes de gauche : Michèle André, Denise Cacheux, Frédérique Bredin et Yvette Roudy, soutenues par Roselyne Bachelot.

Et la législation sur les violences sexuelles sur mineurs a connu des ratés évidents : la loi de décembre 1980 redéfinissant le viol et le code de 1994 ont marqué une régression par rapport au code de 1810 en transformant le crime d’attentat à la pudeur sans violence en délit d’atteinte sexuelle. Mais c’est surtout la mise en œuvre qui pèche, c’est-à-dire la prise en compte effective et pratique par la justice et l’ensemble du corps social de cette criminalité.

La pensée dominante crée un effet de système qui, d’une part, renforce la possibilité de l’emprise et, d’autre part, contribue à la tolérance de la délinquance sexuelle : cet effet s’appelle la domination masculine. Une domination valorisant historiquement une sexualité masculine prédatrice et conquérante qui se manifeste des blagues sexistes au viol et, profondément incorporée par les individus hommes et femmes, fait le lit des abus.

The Conversation

Anne-Claude Ambroise-Rendu ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Violences sexuelles sur mineurs : deux siècles de bruit médiatique et d’inertie – https://theconversation.com/violences-sexuelles-sur-mineurs-deux-siecles-de-bruit-mediatique-et-dinertie-285500

« Je vais engager un tueur à gages » : la toxicité de nature criminelle dans les jeux vidéo en ligne

Source: The Conversation – in French – By Thomas Burelli, Professeur en droit, Section de droit civil, Université d’Ottawa (Canada), membre du Conseil scientifique de la Fondation France Libertés, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa

Des menaces de mort explicites, des insultes racistes et du harcèlement grave demeurent présents dans League of Legends, l’un des jeux vidéo les plus populaires au monde, malgré leur interdiction par la loi et par Riot Games.


Alors que la partie de jeu vidéo en ligne vient de se terminer, des joueurs commentent les statistiques et leurs erreurs ou réussites. Jusqu’à ce que l’un d’eux, visiblement excédé par la tournure des évènements, lance : « i hire hitman on you/watch back irl » (« Je vais engager un tueur à gages/fais gaffe à toi dans la vraie vie) ». Non il ne s’agit pas de fiction : nous avons personnellement fait l’expérience de menaces de mort directes et explicites sur le célèbre jeu en ligne League of Legends de la compagnie Riot Games.

Les menaces extrêmes côtoient en fait une foule de comportements problématiques, allant du harcèlement aux propos racistes, sexistes ou homophobes, en passant par les appels au suicide. Cela fait partie du quotidien de nombreux joueurs de jeux vidéo en ligne. Il est néanmoins très difficile d’évaluer avec précision l’ampleur de ces phénomènes dans la mesure où les plates-formes ne partagent pas toujours publiquement les données relatives à la modération.

La persistance de ces comportements nous interpelle dans la mesure où il s’agit de crimes, au sens du droit pénal, dans la plupart des pays à travers le monde. Il s’agit également de comportements qui sont en général explicitement interdits par les plates-formes de jeu dans leurs conditions générales de vente.

En tant que professeur et doctorant spécialisés en droit des jeux vidéo à l’Université d’Ottawa, cette situation nous apparaît totalement inacceptable et particulièrement risquée pour une plate-forme de jeu en ligne.

Un système opaque

Il existe bien des mécanismes pour dénoncer les joueurs qui adoptent des comportements répréhensibles.

Le traitement des plaintes est néanmoins déconcertant : d’une part, les victimes ne sont pas nécessairement tenues informées par l’opérateur du jeu d’éventuelles sanctions qui seraient prises contre les auteurs de menaces de mort. D’autre part, il est possible d’observer que les comptes des auteurs ne sont pas systématiquement fermés.

En d’autres termes, Riot Games semble, dans une certaine mesure, tolérer que des auteurs d’infractions pénales continuent de jouir de sa plate-forme.




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Un conflit d’intérêts préoccupant

Selon Riot Games, les comportements véritablement problématiques ne concerneraient qu’une infime minorité de joueurs :

« Les données montrent que seuls 5 % des joueurs se comportent de manière perturbatrice systématiquement […]. Mais les 95 % restants sont des joueurs réguliers qui perdent leur sang-froid de temps à autre. » (Traduction libre)

Or, Riot Games ne communique pas sur le volume des comportements problématiques et le nombre de personnes affectées. Selon certaines estimations, ce 5 % en question représenterait tout de même plus de 6 millions de joueurs à travers le monde.

Mais de façon plus préoccupante, nous sommes contraints de croire sur parole une compagnie qui, en matière de comportements abusifs, n’a aucun intérêt à être transparente afin de préserver sa réputation, d’autant plus si les statistiques ne sont pas flatteuses.

Un problème minimisé

Les études scientifiques sur le sujet ainsi que les sondages auprès des joueurs viennent par ailleurs nuancer les affirmations de Riot Games. Selon une étude scientifique publiée en 2024, les discours haineux et les menaces de mort sont respectivement présents dans 3,4 % et 7 % des matchs analysés (à l’échelle mondiale des dizaines de millions de matchs ont lieu chaque jour).

Par ailleurs, Riot Games met l’emphase sur la fréquence des comportements et non sur leur nature pour les qualifier de problématiques.

Doit-on en conclure que des menaces de mort par des joueurs qui « perdent leur sang-froid de temps en temps » seraient acceptables ? Et que signifie de temps en temps ? Une fois par semaine ? Une fois par mois ? Riot Games met ainsi sur un pied d’égalité tous les comportements problématiques, ceux qui ne sont pas illégaux (la triche, le sabotage, etc.) et les comportements interdits par la loi (les menaces de mort, les insultes à caractère haineux, etc.).

Ceci est extrêmement problématique, car ces comportements ne sont pas équivalents.


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Le désintérêt de Riot Games

Nous avons demandé à un responsable de la compagnie Riot Games pourquoi les comportements toxiques criminels tels que les menaces de mort ne font pas l’objet de sanctions strictes et dissuasives pour les joueurs (par exemple une exclusion permanente du jeu). Voici sa réponse : « Pensez-vous qu’il est approprié de bannir définitivement quelqu’un la première fois qu’il est toxique dans le chat ? » (Traduction libre). Encore une fois, il est question de la fréquence des actes et non de leur nature et de leur gravité.

Un autre responsable de Riot Games a déclaré publiquement : « Les menaces de mort et le harcèlement direct sont bien sûr interdits et constituent des problèmes relativement marginaux. Je m’attendrais également à ce que ces questions soient principalement traitées en privé » (Traduction libre).

Quand bien même il s’agirait de comportements « nichés » (ce que les données contredisent), ce qui importe, c’est la gravité des actes et l’importance qui leur est donnée. En l’occurrence, d’autres comportements répréhensibles, comme la triche, sont traités de façon beaucoup plus sérieuse par Riot Games.

Dans ces circonstances, de nombreux joueurs ne prennent pas au sérieux les conséquences associées aux comportements toxiques criminels. Ils savent que, d’une manière ou d’une autre, ils pourront continuer à jouer.

Quel risque pour les plates-formes ?

Les comportements problématiques qui ont cours dans les jeux de la compagnie Riot Games sont en général peu connus du grand public. En effet, contrairement aux réseaux sociaux, ces comportements ont lieu dans le cadre de parties impliquant un nombre restreint de participants. S’ils ne sont pas enregistrés par les joueurs au moyen de photos ou d’impression écran, ils disparaissent une fois la partie terminée.

Cependant, à mesure que les sports électroniques se popularisent, que les compétitions se multiplient et que les médias généralistes s’y intéressent, les risques réputationnels pour une compagnie comme Riot Games augmentent. Ces risques sont liés à la fois à la présence de ces comportements et aux manières par lesquelles Riot Games décide de les traiter.

La récente fusillade survenue dans une école secondaire de Tumbler Ridge illustre les risques. OpenAI détenait des informations sur les intentions de la tireuse alléguée, mais n’a pas prévenu les autorités publiques. OpenAI a dû s’expliquer auprès des autorités canadiennes et fait aujourd’hui l’objet de poursuites par les familles des victimes. La situation est similaire avec Riot Games, qui détient des données relatives aux menaces de mort sur sa plate-forme, mais n’agit pas toujours en conséquence.




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Quels recours pour les joueurs qui subissent ces comportements ?

Les comportements toxiques criminels sont devenus pour beaucoup de joueurs des comportements qui font en quelque sorte partie du jeu. Ils ont été normalisés et certains joueurs y sont désensibilisés. Il est néanmoins important, selon nous, de ne pas les accepter et de faire comprendre à une compagnie comme Riot Games qu’elle doit en faire plus.

Pour cela, les joueurs peuvent documenter les cas de toxicité criminelle auxquels ils sont confrontés. Il est pertinent de les communiquer à la plate-forme, même si les démarches peuvent être fastidieuses et ne pas mener à des sanctions efficaces. Afin de faire pression sur la plate-forme et de sensibiliser le grand public à ces enjeux, ces comportements peuvent être partagés publiquement sur les réseaux sociaux. Ceci pourrait encourager les plates-formes à agir afin de préserver leur réputation.

Finalement, il est possible d’envisager des actions collectives dans les territoires qui autorisent ce type de recours. Des joueurs ayant subi des comportements toxiques criminels pourraient ainsi se regrouper afin de tenter d’obtenir une réparation de la part des plates-formes. Notons que les actions collectives dans le domaine des jeux vidéo se multiplient ces dernières années : à propos des potentiels effets néfastes des jeux vidéo sur la santé des enfants, ou encore à propos de la protection des données personnelles des joueurs.

La Conversation Canada

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

– ref. « Je vais engager un tueur à gages » : la toxicité de nature criminelle dans les jeux vidéo en ligne – https://theconversation.com/je-vais-engager-un-tueur-a-gages-la-toxicite-de-nature-criminelle-dans-les-jeux-video-en-ligne-283856

Des mobilités quotidiennes à deux vitesses : ce que révèlent les durées de déplacement en France

Source: The Conversation – France (in French) – By Emmanuel Munch, Chrono-urbaniste, Université Gustave Eiffel

L’étude des budgets-temps de transport entre 1976 et 2020 met en évidence deux trajectoires opposées : la France des vitesses subies et l’Île-de-France des vitesses choisies. Ces dynamiques interrogent la portée sociale et territoriale de la transition des mobilités, entre inégalités d’accès à la vitesse et émergence d’un privilège du ralentissement.


Les pratiques de mobilité disent beaucoup sur nos sociétés. Le nombre de déplacements, leur durée, leur distance et leur régularité sont autant d’indicateurs des modes de vie et de l’organisation des territoires. Depuis vingt ans, crises écologiques, sociales et économiques viennent les bouleverser. La crise des gilets jaunes en 2018 a notamment mis en lumière une fracture sociale autour de la mobilité : les métropoles privilégient les modes doux et les transports publics, tandis que les périphéries restent dépendantes de la voiture.

Cette opposition n’est pas nouvelle. Paris et les grandes villes ont souvent été à l’avant-garde des nouvelles normes de mobilité, tandis que le reste du territoire s’adapte. L’étude des budgets temps de transport (BTT) – la durée quotidienne consacrée aux déplacements – permet d’objectiver cette fracture.




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La constante du temps de transport… en théorie

Depuis les années 1970, le BTT est considéré comme relativement stable : on parle de la conjecture de Zahavi, selon laquelle les individus consacrent environ une heure par jour à se déplacer, quels que soient le pays ou le niveau de développement des transports. Cette « constante » est toutefois critiquée. En effet, elle masque les différences sociales et territoriales et dépend fortement des méthodes statistiques utilisées.

Table 1 : Évolution de la mobilité quotidienne individuelle en France

Entre 1982 et 2008, en France, la vitesse moyenne augmentait, passant de 19 à 27 km/h. Simultanément, les distances parcourues augmentaient aussi de 17,4 à 25,2 km, mais le BTT restait stable autour de 55 minutes.

Les gains de vitesse ont donc été convertis en déplacements plus longs, mesurés en kilomètre, et non en temps gagné. Ceci confirmant la conjecture de Zahavi, à un niveau agrégé.

Un ralentissement subi à l’échelle nationale

Depuis 2010, cette tendance s’inverse : la vitesse des déplacements stagne, voire baisse légèrement (de 27 à 26 km/h), tandis que le BTT augmente (+ 10 %). Les Français doivent donc aller plus loin pour leurs activités quotidiennes, dans un contexte de recomposition modale : la voiture perd du terrain, tandis que transports publics et marche se renforcent.

Les catégories sociales les moins favorisées et les plus dépendantes de l’automobile subissent particulièrement ce ralentissement. Les ouvriers et artisans-commerçants voient leur temps de déplacement quotidien augmenter de 13 à 17 %, tandis que les cadres maintiennent ou réduisent leur temps grâce à une meilleure accessibilité aux emplois et aux loisirs, via les transports collectifs.

En Île-de-France, un ralentissement plus choisi

Les inégalités d’accès aux emplois et aux transports collectifs révèlent à peu près la même logique en Île-de-France. Cependant, la dynamique globale diffère assez nettement : la densité urbaine limite la vitesse, aux alentours de 10 à 12 km/h, et le BTT y est historiquement plus élevé (de 1,25 à 1,5 heure).

Tableau 2 : Évolution de la mobilité quotidienne individuelle en Île-de-France

Entre 2010 et 2020, on observe un léger recul des temps et des distances de déplacement. C’est le signe d’une adaptation des habitants : relocalisation des activités en proximité, développement du vélo et de la marche. Ici, le ralentissement y prend la forme d’un choix, soutenu par les politiques de mobilité durable, incarnée par la figure du cadre francilien à vélo ou plus généralement du citadin aux pratiques de consommation locales.




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Vers une nouvelle fracture territoriale et sociale

Ces dynamiques révèlent que la fin de la course à la vitesse n’est pas neutre socialement. Les cadres et les catégories aisées bénéficient du ralentissement, en choisissant la proximité et des modes doux. Les plus précaires, eux, continuent de subir la mobilité : plus loin, plus longtemps, avec moins d’alternatives.

La « France à deux vitesses » se matérialise aujourd’hui dans les pratiques de mobilité. La vitesse, jadis symbole de progrès, devient un marqueur d’inégalités. La lenteur, autrefois contrainte, peut devenir un privilège lorsqu’elle est choisie.

Comprendre cette transformation est crucial pour imaginer une transition écologique qui ne creuse pas encore davantage les écarts entre ceux qui peuvent choisir la proximité et ceux qui subissent le ralentissement.

The Conversation

Emmanuel Munch est vice-président de Tempo Territorial et membre de la Déroute des Routes.

Laurent Proulhac ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Des mobilités quotidiennes à deux vitesses : ce que révèlent les durées de déplacement en France – https://theconversation.com/des-mobilites-quotidiennes-a-deux-vitesses-ce-que-revelent-les-durees-de-deplacement-en-france-284894