Las organizaciones benéficas de la Cádiz de la Ilustración ya practicaban la transparencia informativa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Araújo Pinzón, Profesor de Contabilidad de Gestión, Universidad de Cádiz

Vista de Cádiz desde el puerto dibujada por Alfred Guesdon en el siglo XIX. Biblioteca Digital Hispánica, CC BY

Existe gran interés por parte de la sociedad y de los organismos públicos por el buen empleo de fondos por parte de organizaciones no lucrativas (como las caritativas). Al revelar información a las partes interesadas en su actividad, estas organizaciones exponen sus motivaciones y objetivos sociales, éticos y basados en valores, detallando sus esfuerzos por alcanzarlos y el grado en que se han logrado.

Esto no es nuevo: entre 1798 y 1801, una organización caritativa católica gaditana rendía cuentas a las partes interesadas en su actividad. Investigamos los factores que influyeron en la divulgación de esta información.

Portada del Libro de Actas de la Junta de Socorro.
Archivo Histórico Municipal de Cádiz, Libro 7967

La rendición de cuentas bajo una perspectiva histórica

Históricamente, la transparencia informativa y la rendición de cuentas han sido cruciales para:

  1. Mostrar que las organizaciones de caridad utilizaban los recursos recibidos de forma eficiente y los aplicaban a los fines previstos.

  2. Atraer más fondos para su actividad.

  3. Legitimar la actividad de la organización y las actuaciones de sus fundadores, sus gestores e incluso sus financiadores.

En los siglos XVIII y XIX, la revelación de información se realizaba principalmente de forma voluntaria y por diversos medios.

Además de los factores económicos y funcionales, las creencias, valores, normas y reglas imperantes –incluyendo las religiosas y sociales– en la comunidad en la que operaba una organización afectaban al desarrollo de su contabilidad, a su proceso de rendición de cuentas y a la divulgación de información.

De ahí nuestro interés en investigar los factores que impidieron o promovieron la revelación de información contable de la organización caritativa católica Junta de Socorro, en una época (finales del XVIII, principios del XIX) y un lugar (Cádiz, España) en donde la Iglesia católica era un poder omnipresente en la sociedad a la vez que las ideas de la Ilustración ganaban adeptos entre los gaditanos.




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Cádiz: finales del XVIII, principios del XIX

El XVIII fue el siglo de oro para Cádiz, puerto principal en el comercio español con las colonias americanas. Que fuese una ciudad eminentemente comercial contribuyó a que sus habitantes estuvieran familiarizados con las prácticas contables y la rendición de cuentas.

Geográficamente, era una pequeña ciudad peninsular fortificada, de no más de 150 hectáreas y unos 70 000 habitantes distribuidos en 18 barrios. Estos factores intensificaban la interacción entre sus habitantes, de modo que las noticias de cualquier tipo se difundían fácilmente entre la población.

La Junta de Socorro se creó en 1798 para ayudar a las familias de los jornaleros, las costureras y los artesanos de Cádiz, que se vieron empobrecidos por el estrangulamiento del comercio de ultramar a causa del bloqueo militar de la Armada británica. La institución fue fundada por Antonio Martínez de la Plaza, obispo de la ciudad, y estuvo respaldada por gaditanos laicos e ilustrados.

En ausencia de regulación y bajo la formidable influencia social de la Iglesia católica, la Junta de Socorro gestionó las peticiones de los diferentes grupos de interés (miembros de su junta de gobierno, gestores, fundadores, beneficiarios de las ayudas, autoridades públicas, donantes institucionales, otros donantes).

Divulgación de información en la Junta de Socorro

Los fundadores, los gestores y los miembros de la junta de gobierno incorporaron a la gestión de la Junta de Socorro el sentido de la responsabilidad y la visión contable que imperaba en la Cádiz mercantil de la época.

Internamente, los gestores rendían cuentas ante la junta, cada miembro de la junta rendía cuentas ante sus compañeros y la propia junta rendía cuentas ante los fundadores de la institución.

Externamente, la junta rendía cuentas principalmente ante los donantes y las autoridades publicando un informe sobre el total de ingresos recibidos y el importe de los diferentes gastos realizados. Pero también ante los beneficiarios de la ayuda, a través de actuaciones observables por la población: por ejemplo, en la repartición diaria de pan o al emplearles en obras públicas de la ciudad, y algunas veces mediante los sermones en las iglesias.

Informe sobre ingresos y gastos publicado en 1800.
Informe sobre ingresos y gastos publicado en 1800.
Archivo Diocesano de Cádiz, Caja 923

El impacto de las normas religiosas y sociales en la rendición de cuentas

Las normas religiosas –firmemente arraigadas en la sociedad católica de finales del siglo XVIII– restringieron la información revelada por la Junta de Socorro. Por un lado, se inhibieron de divulgar información sobre los benefactores debido a la idea cristiana del anonimato en las donaciones: “Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo, 3:3-4).

Así la cantidad donada era confidencial, evitando al donante la posible vergüenza de aportar limosnas de escaso importe. También se preservaba la identidad de los pobres receptores de alguna forma de socorro, asegurándose de este modo de que los posibles beneficiarios legítimos no se vieran disuadidos –también por vergüenza– de pedir ayuda.

En el caso de una pequeña ciudad como Cádiz –con una gran proximidad física entre sus habitantes y fuertes lazos sociales–, esta falta de información sobre donantes y receptores de ayuda pudo haberse visto contrarrestada por las acciones observables de la Junta de Socorro (entrega de alimentos, empleos a los necesitados) y por las relaciones entre los miembros de la junta, los donantes y los propios beneficiarios.

The Conversation

Este trabajo ha sido financiado por los fondos FEDER UNC315-EE-3636 y UPO-1380724, y por el proyecto de investigación ECO2017-87514-P.

PID2021-126617NB-I00, funded by MCIN/AEI/10.13039/501100011033

– ref. Las organizaciones benéficas de la Cádiz de la Ilustración ya practicaban la transparencia informativa – https://theconversation.com/las-organizaciones-beneficas-de-la-cadiz-de-la-ilustracion-ya-practicaban-la-transparencia-informativa-247280

¿Es posible reducir incendios en el hogar y la industria sin usar compuestos tóxicos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Christina Schenk, Investigadora en ML para aplicaciones de materiales, IMDEA

Es posible que en su casa haya unas cortinas de poliéster, un tejido sintético que puede derretirse y arder rápidamente cuando alcanza altas temperaturas. El fuego se propaga por su superficie y produce humo tóxico.

Cuando una pequeña llama entra en contacto con el poliéster, el calor descompone rápidamente las moléculas del tejido y se liberan gases inflamables. Dicha llama se extiende velozmente por la superficie vertical del tejido y alcanza alturas importantes en pocos segundos, generando un denso humo negro, muy tóxico y peligroso.

Esta propagación rápida puede envolver rápidamente la habitación y dificultar la evacuación, haciendo que unas simples cortinas se conviertan en un foco peligroso de incendio en el hogar.

Como ocurre en las cortinas, los plásticos están presentes en casi todos los aspectos de nuestra vida diaria: textiles, dispositivos electrónicos, automóviles y materiales de construcción. Aunque son resistentes y versátiles, presentan un problema importante: su inflamabilidad.

No obstante, en sectores como la electrónica, los plásticos ignífugos protegen aparatos como televisores y ordenadores; en la automoción, mejoran la seguridad en salpicaderos y revestimientos interiores; y en la construcción, son clave para aislamientos y conductos eléctricos que previenen la rápida propagación del fuego. ¿Cómo se consigue que adquieran esta propiedad?

Reducir el riesgo

Para reducir el riesgo de inflamabilidad se utilizan aditivos retardantes de llama, productos químicos que se añaden a los plásticos para hacerlos menos inflamables.

Estos compuestos ayudan a que el fuego se propague más lentamente, dando más tiempo para reaccionar y evacuar en caso de incendio. De hecho, la efectividad de estos retardantes se puede medir con pruebas que evalúan cuánto se reduce la velocidad a la que avanza la llama. Se nota claramente que las casas y edificios con materiales ignífugos tienen mayor seguridad contra incendios que aquellos que no los tienen.

Sin embargo, muchos retardantes convencionales derivan de fuentes fósiles y contienen sustancias que pueden ser nocivas para la salud y el medio ambiente. ¿Podemos hacerlo mejor?

Toxicidad y alteraciones hormonales

Por ejemplo, los retardantes bromados PBDE (éteres difenílicos polibromados), derivados del petróleo, están presentes en muebles con espuma, colchones y aparatos electrónicos comunes en el hogar. Estos compuestos pueden liberar sustancias químicas que irritan los ojos y la piel. Con exposiciones prolongadas están asociados a efectos más graves en la salud, como alteraciones hormonales, daño neurológico y aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer. El polvo que se desprende de estos productos es una vía común de exposición, especialmente para niños.

Estudios científicos han encontrado que la exposición a PBDE está relacionada con cáncer, trastornos endocrinos y neurotoxicidad en humanos, por lo que muchos países están regulando o prohibiendo su uso para proteger la salud pública.

Así, aunque los retardantes de llama mejoran la seguridad frente a incendios, es importante avanzar hacia alternativas más sostenibles y menos dañinas para la salud y el medio ambiente. ¿Cómo lo hacemos? Buscamos alternativas más seguras y sostenibles, que no sólo reduzcan el riesgo de incendio, sino que además aporten beneficios medioambientales.

Un nuevo material con aplicaciones multifuncionales

En este trabajo presentamos un nuevo sistema retardante de llama de base biológica y diseñado para compuestos de poliamida, un tipo de plástico de ingeniería muy utilizado por su resistencia y versatilidad. Un ejemplo de aplicación son los textiles técnicos, especialmente la ropa de protección industrial o deportiva, para que sean resistentes y seguras frente al fuego al mismo tiempo que se cuida el impacto ambiental.

No obstante, este material también tiene un enorme potencial en muchos otros sectores, como la automoción, la electrónica y el embalaje, ampliando el alcance de materiales de alto rendimiento con retardancia a la llama y bajo impacto ambiental, útiles para diversas aplicaciones industriales.

La resistencia mecánica en las citadas prendas es fundamental porque deben soportar esfuerzos continuos, como rozaduras, abrasiones y hasta impactos, durante largos periodos de uso en condiciones exigentes. De esta forma, la ropa mantiene su integridad, no se daña fácilmente y sigue protegiendo eficazmente al usuario frente a riesgos térmicos o químicos mientras dura más tiempo.

Materiales inteligentes

Lo realmente innovador no es solo la elección de materiales renovables, sino también el método de diseño y optimización que hemos utilizado: una estrategia que combina experimentación en el laboratorio con herramientas de aprendizaje automático (machine learning) y algoritmos de optimización.

El proceso habitual era el de “prueba y error”, donde se preparaban distintas combinaciones químicas, se probaban en laboratorio y se medían sus propiedades para determinar cuáles ofrecían mejor desempeño. Pero este método consume mucho tiempo y recursos al tener que repetir muchas pruebas hasta encontrar una fórmula óptima.

En nuestro trabajo aplicamos un enfoque guiado por datos que nos permite diseñar experimentos de manera sistemática para explorar distintas combinaciones. Empleamos modelos de inteligencia artificial que aprenden de los datos experimentales y predicen el rendimiento de nuevas formulaciones y generamos métodos de optimización que identifican las soluciones más prometedoras. El uso de la IA nos permite acelerar el proceso de descubrimiento.

Gracias a este enfoque, logramos mejorar de forma simultánea la resistencia mecánica y la seguridad (dos propiedades que suelen estar en conflicto) del nuevo biomaterial que buscábamos.

El mejor biomaterial posible

El mejor biomaterial creado mostró un aumento del 18,4 % en la resistencia a la tracción (capacidad de soportar esfuerzos antes de romperse) y una reducción del 53,1 % en la tasa máxima de liberación de calor, un parámetro clave en el comportamiento frente a incendios. Este avance es relevante, por ejemplo, en textiles de alto rendimiento más sostenibles y saludables.

Al unir ciencia experimental con inteligencia artificial, reducimos la dependencia de aditivos dañinos, minimizamos el desperdicio y abrimos el camino hacia nuevos materiales seguros, sostenibles y de alto rendimiento que aportan beneficios directos a la sociedad.

The Conversation

El trabajo original ha sido financiado por el proyecto TED2021-131409B-100, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN), la Agencia Estatal de Investigación (AEI) (10.13039/501100011033) y por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU/PRTR. Dr. Christina Schenk trabaja en IMDEA Materiales. Se agradece profundamente a sus compañeros José Hobson y Maciej Haranczyk del Instituto IMDEA Materiales por la lectura atenta, así como a José Hobson por los valiosos comentarios que han enriquecido y mejorado este artículo.

– ref. ¿Es posible reducir incendios en el hogar y la industria sin usar compuestos tóxicos? – https://theconversation.com/es-posible-reducir-incendios-en-el-hogar-y-la-industria-sin-usar-compuestos-toxicos-264055

La vuelta a clase: qué hacer cuando el colegio quiere exponer a su hijo en redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ricard Martínez Martínez, Profesor de Derecho Constitucional. Director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital, Universitat de València

Xavier Lorenzo/Shutterstock

Se inicia el curso en distintas comunidades autónomas de España con la decisión de reducir el tiempo dedicado a las pantallas en las aulas. El Informe del Comité de Expertos para la Creación de Entornos Digitales Seguros para la Infancia y la Juventud ha puesto de manifiesto la existencia de riesgos significativos para la salud mental y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes que exige modular adecuadamente las condiciones de uso de las pantallas.

Sin embargo, no se ha publicado noticia alguna en relación con las condiciones de uso de las redes sociales por la escuela y con la publicación de imágenes de los alumnos y alumnas. Resulta paradójico prevenir la dependencia de las redes y que estas sigan siendo utilizadas generando en los niños, niñas y adolescentes una percepción positiva sobre ellas.

La razón subyacente para compartir estas imágenes no es otra que promover la imagen positiva del centro ante la comunidad. Pero por muy bien intencionada que resulte, esta es una acción promocional, nunca educativa.

Cuando el centro escolar expone a los menores en internet genera riesgos. Un depredador podría capturar las imágenes y utilizar buscadores especializados para localizar a niños, niñas y adolescentes en redes sociales y contactarles. Además, promueven una conciencia positiva y un hábito de uso y consumo: si la escuela es activa en redes y comparte a sus estudiantes, carece de sentido argumentar que supongan un riesgo.

La reutilización de las imágenes

El centro escolar modela la identidad digital de sus estudiantes, que no tienen por qué compartir ni el contenido, ni el estilo de las imágenes y vídeos que se suban. Si por casualidad hubiera algo de ridículo o criticable en ellas se estará sembrando la posibilidad de un futuro acoso entre iguales basado en la reutilización de las imágenes.

Por ello, resulta necesario proporcionar a la sociedad información adecuada para la toma de decisiones informadas. En primer lugar, debe entenderse la naturaleza de los formularios de consentimiento informado que suelen llegar a casa en el proceso de matrícula, al inicio del curso o bien en momentos puntuales remitidos por profesores.

Se solicita el consentimiento porque no existe ninguna justificación académica para captar y compartir imágenes de los menores en internet. La legislación sobre derecho a la intimidad y a la propia imagen, y sobre protección de los menores, señala que el interés superior del menor debe preservarse y conduce exactamente a lo contrario, a no publicar o hacerlo limitadamente salvo consentimiento.

De ahí que sea muy poco usual encontrar imágenes o vídeos de niños, niñas y adolescentes en los medios de comunicación convencionales, salvo cuando el interés público de la noticia lo justifica.

Este consentimiento es esencialmente libre y no puede estar condicionado por las relaciones entre el centro escolar, el profesorado y los responsables parentales. La familia debería actuar en conciencia y marcar en su caso la casilla del “NO” sin ninguna clase de prevención o temor respecto de las posibles consecuencias.

Es posible que el centro contacte con posterioridad a la negativa. Suelen transmitir que esta afecta al conjunto del grupo o señalar que se sienten incómodos ante la eventualidad de discriminar al estudiante cuya captación de imágenes está vetada.

Esta conducta implica una suerte de coacción que induce a consentir y podría constituir una infracción muy grave de la legislación en materia de protección de datos. Por ello debería ser puesta en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos y de la inspección educativa.

Es posible que el contenido de la ficha, o de una nota remitida por un profesor, se refiera a la posibilidad de captar imágenes y utilizarlas con fines docentes o de innovación pedagógica. Esto solo es admisible cuando exista una relación de coherencia con el temario oficial y bajo la condición de integrarse de forma precisa y documentada en la planificación de la materia.

Tratamiento registrado y supervisado

Si fuera una actividad de investigación o innovación pedagógica que repercuta en humanos vulnerables, estará sometida a reglas que exigen la aprobación positiva por parte de un comité de ética. En todos los casos, debe existir un tratamiento debidamente registrado y supervisado por la persona delegada de protección de datos, contar con las debidas políticas de privacidad y garantizar la asunción de obligaciones de seguridad y confidencialidad por el profesorado, que debe haber recibido una formación adecuada.

Nada impide la captación de imágenes para la generación de recuerdos del paso por la escuela, pero tiene que hacerse siguiendo reglas muy precisas. Es necesario obtener el consentimiento de los responsables parentales, y debe cuidarse el estilo y la naturaleza de las imágenes bajo el prisma de la proporcionalidad y la razonabilidad. Resulta fundamental que, junto al consentimiento, la comunidad educativa sea informada y se comprometa a la firma de un documento de confidencialidad asumiendo la imposibilidad de compartir las imágenes de los menores en redes sociales o con terceros no autorizados.

Y también es posible la captación y el uso de imágenes con fines promocionales o para la divulgación de noticias de interés público. Pero nunca con carácter general y respetando siempre las obligaciones legales del centro escolar.

The Conversation

Ricard Martínez Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La vuelta a clase: qué hacer cuando el colegio quiere exponer a su hijo en redes sociales – https://theconversation.com/la-vuelta-a-clase-que-hacer-cuando-el-colegio-quiere-exponer-a-su-hijo-en-redes-sociales-265161

Vivir con miedo al clima: el impacto de catástrofes naturales como la dana en la salud mental

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alexis Cloquell Lozano, Profesor Sociología. Cátedra Caixa Popular para el estudio de los desafíos sociales y la vulnerabilidad., Universidad Católica de Valencia

Destrozos provocados por las inundaciones causadas por el paso de una dana en Valencia en octubre de 2024. David Raw/Shutterstock

El informe del Observatorio Europeo del Clima y la Salud gestionado por la Comisión Europea y la Agencia Europea del Medio Ambiente estimó que, de 1998 a 2018, entre 1,7 y 10,6 millones de personas desarrollaron algún trastorno mental tras sufrir inundaciones, cifras que incluyen desde síntomas leves de ansiedad hasta cuadros clínicos de trastorno de estrés postraumático.

El 29 de octubre de 2024, una dana provocó lluvias torrenciales e inundaciones históricas en la Comunidad Valenciana, causando 228 fallecidos y afectando a más de 300 000 personas. Este suceso ejemplifica cómo los desastres naturales intensificados por el cambio climático pueden impactar profundamente en la percepción y en la salud mental de la población.

A través del proyecto “Ecoansiedad percibida tras los efectos de la dana: una respuesta cognitiva y emocional al cambio climático” hemos estudiado el impacto social y psicológico que este fenómeno tuvo en la sociedad española.

La ecoansiedad como nuevo desafío social

La ecoansiedad, según la Asociación Estadounidense de Psicología y ecoAmerica, se describe como un “miedo crónico a un desastre ambiental” derivado de la percepción de amenazas reales o anticipadas por el cambio climático. En el ámbito científico, este término se conceptualiza como un constructo multidimensional que incluye componentes cognitivos, como el grado de preocupación, emocionales y somáticos en respuesta al deterioro medioambiental.

Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), tras una catástrofe como la dana, el cambio climático se percibe como un riesgo más presente y relevante, aumentando la preocupación social. No obstante, los estudios longitudinales indican que este efecto suele disminuir con el tiempo y, si no se refuerza, muchas personas acaban volviendo a sus niveles previos de preocupación y comportamiento.

Gráfico que representa el grado de preocupación de la población respecto al cambio climático (marzo 2024 a marzo 2025).
Grado de preocupación de la población española respecto al cambio climático (marzo 2024 a marzo 2025).
Alexis Cloquell, a partir de datos del CIS, CC BY-SA

Mujeres jóvenes y valencianas, las más vulnerables

En el proyecto hemos analizado los datos recogidos en el Barómetro nº 3 489 (diciembre 2024) y el Estudio nº 3 499 (febrero-marzo 2025) del CIS. Aunque los resultados todavía no están publicados, podemos adelantar algunas de las conclusiones más relevantes.

Uno de los hallazgos más consistentes es el papel de la variable sexo. Las mujeres presentan niveles significativamente más altos de ecoansiedad que los hombres: el 40 % de ellas experimenta un nivel elevado, frente al 28 % de los hombres. Este hallazgo coincide con investigaciones previas que han documentado una mayor sensibilidad emocional y una conciencia ambiental más desarrollada entre las mujeres, posiblemente influida por factores culturales, educativos y sociales que promueven un mayor involucramiento en temas ecológicos.

La provincia de Valencia concentra el mayor impacto: un 48 % de ecoansiedad elevada frente al 32 % del resto de España. Diversos estudios han demostrado que las experiencias directas con eventos climáticos extremos pueden actuar como factores que aumentan la conciencia y preocupación ambiental. Por eso estas personas tienen mayor probabilidad de reconocer la gravedad del cambio climático y apoyar políticas ambientales. Esto se debe al llamado “efecto de proximidad”, en el que la vivencia directa genera una percepción de riesgo más inmediata y emocional.




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¿Existe la ecoansiedad, el miedo crónico a un colapso ambiental?


Educación y desigualdad: cuando la información protege

El nivel educativo actúa como un factor protector moderado: quienes tienen estudios superiores presentan niveles algo menores de ecoansiedad, lo que podría sugerir que una mayor formación académica favorece herramientas cognitivas o informativas que permiten canalizar la preocupación ambiental de manera más equilibrada.

La variable ocupación arroja datos muy reveladores. Las personas desempleadas y aquellas que se dedican a labores del hogar presentan los niveles más altos de ecoansiedad cognitiva. En estos grupos, más del 39 % se encuentra en el nivel alto.

También los jubilados y pensionistas manifiestan una proporción elevada. Esto podría estar relacionado con una sensación de vulnerabilidad económica, menor acceso a medios de adaptación o, en algunos casos, una percepción de impotencia frente al futuro.

En cambio, los estudiantes presentan una distribución algo distinta, con aproximadamente el 45 % ubicados en el nivel bajo. Esto podría interpretarse como una toma de conciencia activa, pero aún no intensamente ansiosa, posiblemente asociada al carácter formativo y crítico de esta etapa vital.

Una llamada urgente para nuevas políticas públicas

Los resultados muestran que el cambio climático no solo transforma los paisajes, sino también las mentes, y que es urgente prepararse para un futuro climático más incierto. Se trata de un fenómeno persistente: incluso seis meses después del evento, la preocupación permanece, lo que plantea retos importantes para la salud mental.

El estudio alerta sobre un problema creciente que hasta ahora ha pasado desapercibido en la agenda política: la relación entre cambio climático y la salud mental. Por tanto, es recomendable crear programas de apoyo psicológico a la población, campañas de educación ambiental y planes territoriales de emergencia, especialmente en zonas geográficas de alto riesgo frente a los efectos del cambio climático.




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Cómo mejorar la gestión del riesgo en las zonas afectadas por DANA para que no se repita una catástrofe


The Conversation

Alexis Cloquell Lozano recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la convocatoria Proyectos de Generación de Conocimiento 2024 y del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) perteneciente al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, a través de la convocatoria ayudas a la investigación 2025.

Joan Lacomba Vazquez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la convocatoria Proyectos de Generación de Conocimiento 2024.

Carmen Moret-Tatay y Francisco Javier Arteaga Moreno no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Vivir con miedo al clima: el impacto de catástrofes naturales como la dana en la salud mental – https://theconversation.com/vivir-con-miedo-al-clima-el-impacto-de-catastrofes-naturales-como-la-dana-en-la-salud-mental-264217

Prueba de fluidez verbal: lo que revela nuestro cerebro en un solo minuto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Loles Villalobos Tornero, Facultad de Psicología. Departamento de psicología experimental procesos cognitivos y logopedia, Universidad Complutense de Madrid

Mix and Match Studio/Shutterstock

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando intentamos concentrarnos, recordar un nombre o tomar una decisión rápida? La evaluación neuropsicológica es una de las formas que tenemos de explorar estas funciones. Gracias a ella, los profesionales pueden conocer cómo funcionan la atención, la memoria, el lenguaje o las llamadas funciones ejecutivas, que nos ayudan en aspectos tan importantes como planificar, tomar decisiones o inhibir impulsos.

La prueba de los sesenta segundos

Entre las pruebas más conocidas hay una que parece un juego: la prueba de fluidez verbal. Consiste en pedirle a la persona que diga, en un minuto, todas las palabras que pueda que empiecen por una letra concreta o que pertenezcan a una categoría, como por ejemplo, animales. Su simplicidad y la ausencia de materiales específicos la han convertido en una tarea universal: se usa en diferentes idiomas y culturas, y cuenta con abundantes datos normativos.

Tradicionalmente, lo que se analiza es el número total de palabras pronunciadas durante ese minuto. Esa simple cifra ya ofrece información relevante sobre procesos que subyacen a esta actividad como la velocidad de acceso al léxico o la agilidad de pensamiento. Sin embargo, en los últimos años se ha descubierto que la prueba encierra muchos más matices de lo que parece a simple vista.

Imaginemos un ejemplo. Le pedimos a una persona de 30 años, con estudios de bachillerato, que nombre animales durante un minuto. A continuación ésta nos dice: “perro, gato, tortuga, gallina, oveja, cabra, vaca, toro, elefante, jirafa, león, tigre, mono, tucán, pelícano, gorrión, golondrina, búho, cuervo, murciélago, delfín, tiburón, ballena, calamar, sardina”.

En total, ha nombrado 25 animales. Si comparamos este resultado con los baremos existentes para su grupo de edad y educación, obtiene un percentil 10, es decir, justo lo esperado.

Mucho más que contar palabras

Hasta aquí, tenemos un dato interesante. Pero si observamos con más detalle, descubrimos algo aún más revelador. ¿Se ha fijado en cómo se han ordenado los animales? La persona no ha ido diciendo palabras al azar: ha generado pequeños grupos, casi sin darse cuenta. Primero las mascotas, luego animales de granja, después los africanos, más tarde aves y, finalmente, animales marinos.

Este fenómeno se llama clustering, y se refiere a la tendencia a agrupar elementos relacionados. Y el momento en el que la persona deja un grupo y pasa a otro se denomina switching.

Analizar cuántos grupos se forman y cuántos cambios se hacen nos aporta una información mucho más rica. No solo nos habla del acceso al vocabulario, sino también de funciones como la inhibición de respuestas, la flexibilidad cognitiva o la capacidad de actualizar la información mental. En otras palabras, de nuestras funciones ejecutivas.

Un valor especial en los pacientes

Este tipo de análisis resulta especialmente valioso en población clínica. En un estudio realizado por investigadores españoles, los autores vieron que las personas con deterioro cognitivo leve generan clústeres similares a los de personas mayores sanas, pero realizan más cambios entre categorías. Esto indica que su red semántica (las conexiones entre conceptos) se conserva, pero que la utilizan de forma menos eficiente durante la búsqueda en la memoria a largo plazo, probablemente por dificultades en las funciones ejecutivas.

Además, observar otros aspectos como los errores producidos o las palabras repetidas aporta aún más valor. De hecho, se ha visto que este tipo de análisis puede incluso diferenciar entre deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer.

Además de resultar útil en el envejecimiento, esta prueba también se aplica de forma sistemática a personas que han sufrido un daño cerebral sobrevenido, como un traumatismo craneoencefálico. Aunque se trate de pacientes jóvenes, después de un accidente dicen menos palabras en un minuto, forman clústeres más pequeños y realizar menos cambios entre ellos que las personas sanas. Estos resultados permiten comprobar, de manera rápida y sencilla, cómo un golpe en la cabeza puede afectar a procesos cognitivos tan complejos como la velocidad de procesamiento o la flexibilidad mental.

Conocer cómo funciona nuestro cerebro no es para nada una tarea fácil. La evaluación neuropsicológica nos da herramientas muy útiles para aproximarnos a ello. A veces pensamos que hacen falta técnicas muy sofisticadas, pero lo cierto es que una prueba sencilla como nombrar animales durante un minuto puede revelar muchísimo sobre nuestros procesos cognitivos.

Quién diría que sesenta segundos encierran tanta información.

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Loles Villalobos Tornero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Prueba de fluidez verbal: lo que revela nuestro cerebro en un solo minuto – https://theconversation.com/prueba-de-fluidez-verbal-lo-que-revela-nuestro-cerebro-en-un-solo-minuto-264462

Los nitazenos, el peligroso relevo del fentanilo en la crisis de los opioides sintéticos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Escubedo Rafa, Chair professor, Universitat de Barcelona

MOLEQL/Shutterstock

Si a finales de 2023 saltaban todas las alarmas ante la crisis sanitaria causada en Estados Unidos por el consumo abusivo de fentanilo, el escenario podría empeorar aún más con la irrupción de otra familia de opioides sintéticos: los nitazenos.

No nos coge del todo por sorpresa. En la década de los 70, el químico Alexander Shulgin ya advertía sobre el potencial abuso de una familia de compuestos conocida como benzimidazoles. Medio siglo después, sus palabras han demostrado ser proféticas: los nitazenos, opioides sintéticos con un núcleo benzimidazol, han emergido como una de las clases de nuevas sustancias psicoactivas más peligrosas, causando un número creciente de intoxicaciones y muertes.

Aunque algunas fuentes hablan de 400 intoxicaciones mortales relacionadas con estas sustancias en Reino Unido, la falta de un método analítico específico en los primeros tiempos de su aparición hace que esta cifra sea simplemente una especulación.




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La rápida infiltración de estas sustancias en los mercados de drogas recreativas se debe a su síntesis relativamente sencilla y sin precursores controlados, una elevada potencia (que facilita su transporte), su estado legal inicial y su atractivo económico.

Del laboratorio a la calle

La historia de los nitazenos empieza en los años 1950-1960, cuando la compañía farmacéutica Ciba-Geigy los desarrolló como posibles analgésicos opioides sintéticos. En la investigación sobre dichos opioides, estas moléculas representaron la primera gran desviación de la estructura química característica de la morfina, incluso antes de que Paul Janssen sintetizara el fentanilo en 1960.

Aunque muchos nitazenos mostraron entonces una potencia analgésica superior a la morfina en animales, nunca llegaron a comercializarse como medicamentos, debido al estrecho margen de seguridad que supone una molécula tan potente.

Sin embargo, a partir de 2019, y coincidiendo con las medidas de control contra la producción de fentanilo y análogos en China y Estados Unidos, los análogos nitazénicos irrumpieron en el mercado de las drogas recreativas. El isotonitazeno fue el primero en aparecer, seguido rápidamente por otros como el metonitazeno, el etodesnitazeno y diversos derivados.

Una potencia extraordinaria

La investigación farmacológica ha revelado que muchos nitazenos muestran un efecto excepcional. Aunque se unen y activan selectivamente la misma diana sobre la que actúan el fentanilo y la morfina (receptor Mu), lo hacen con una afinidad 60 veces mayor que el fentanilo. Y lo activan con una potencia bastante mayor.

Tanto es así que algunos análogos son hasta 10 veces más potentes que el fentanilo, o 100 más que la morfina. Esta elevada potencia puede tener implicaciones dramáticas para la salud pública, ya que pequeñísimas cantidades (nanogramos por mililitro) pueden resultar letales.

Drogas que llegan directamente a Europa

Los nitazenos están apareciendo cada vez más en la calle. Las últimas cifras oficiales indican que, hasta 2024, se habían detectado en Asia, Europa, Norteamérica, Oceanía y Sudamérica, siendo Europa la región más afectada hasta el momento. A diferencia del fentanilo, que siguió la ruta México–Estados Unidos, los nitazenos están llegando directamente desde Asia a Europa, mediante canales de distribución más diversos. Y se anticipa una expansión significativa e inminente en el continente europeo.

Además de los diversos efectos en la salud que puede generar su consumo, estas moléculas son especialmente nocivas cuando sustituyen fraudulentamente el principio activo de un medicamento o droga de efectos parecidos sin conocimiento del consumidor.

Así, en enero de este año, LM, de 22 años, murió tras tomar un falso Xanax (alprazolam). Tres meses después, su amigo HC, de 21 años, le siguió tras consumir un falso Percocet (oxicodona). En ambos casos, las pastillas contenían, fundamentalmente, un nitazeno.

La dificultad de revertir las sobredosis

El problema es que no es fácil revertir la sobredosis de estos opiáceos. La naloxona, un medicamento antagonista de los opioides que se usa para revertir y bloquear los efectos de heroína, la morfina y el fentanilo, no es tan efectiva en el caso de los nitazenos.

Estudios recientes sugieren que algunos nitazenos se disocian muy lentamente del receptor Mu, lo que podría suponer que se necesiten dosis mucho más altas de naloxona para revertir estas sobredosis.

Un desafío analítico y forense

La detección de nitazenos presenta múltiples desafíos para la toxicología forense. Estas moléculas no dan positivo en los ensayos rutinarios que existen para detectar morfina, heroína o fentanilo.

Al ser muy potentes y utilizarse concentraciones muy bajas, se requiere un método analítico de alta sensibilidad. Y dado que surgen constantemente muchos derivados de gran similitud estructural, se complica la identificación de una molécula concreta. De ahí que se precise una actualización continua del método analítico.

El juego del gato y el ratón

Hasta marzo de 2025, se habían controlado en el mundo sólo diez nitazenos, aunque varios países empiezan a implementar ya legislaciones específicas. China, el país productor clave, añadió los análogos nitazénicos a su lista de sustancias controladas en julio de 2024. Sin embargo, el control de sustancias específicas a menudo genera la aparición de nuevos análogos no controlados, creando un ciclo continuo.

Cuando se aplican legislaciones genéricas, éstas son más efectivas, ya que permiten fiscalizar un gran número de sustancias estrechamente vinculadas entre sí (análogos químicos) de una sola vez, sin necesidad de nombrarlas individualmente en la legislación. Pero esta medida aumenta el riesgo de impulsar el desarrollo, por parte de los fabricantes, de clases químicas completamente nuevas y desconocidas, que quedan fuera de las medidas de fiscalización genérica.

Necesitamos un enfoque multidisciplinar

La crisis de los nitazenos es un problema complejo, sin soluciones simples. Y ofrece un ejemplo paradigmático de cómo las innovaciones farmacológicas del pasado pueden transformarse en amenazas de salud pública contemporáneas.

La prohibición del cultivo de opio por los talibanes en Afganistán podría acelerar aún más el cambio hacia opioides sintéticos en Europa, haciendo que la situación de los nitazenos se vuelva más crítica. No existe un enfoque único para abordar esta situación polifacética: se requiere una respuesta coordinada, y la colaboración sin precedentes entre químicos, farmacólogos, toxicólogos forenses, profesionales de la salud pública, legisladores y comunidades afectadas.

Sólo el tiempo dirá si la sociedad es capaz de adaptarse con la rapidez necesaria para hacer frente a esta amenaza emergente, o si los nitazenos seguirán el camino de otros opioides sintéticos, provocando graves consecuencia antes de que se implementen medidas de control y prevención eficaces.

The Conversation

Elena Escubedo Rafa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Los nitazenos, el peligroso relevo del fentanilo en la crisis de los opioides sintéticos – https://theconversation.com/los-nitazenos-el-peligroso-relevo-del-fentanilo-en-la-crisis-de-los-opioides-sinteticos-264522

From tattoos to plastic bottles, here’s how society assigns moral values to everyday things

Source: The Conversation – Canada – By Aya Aboelenien, Associate Professor of Marketing, HEC Montréal

When we think about morality, we usually focus on actions: is this act morally right or wrong? But increasingly, these kinds of debates involve the morality of everyday objects, like plastic bottles, smartphones or even the the food on our plates.

Our research shows that objects themselves can not only carry moral weight, but that these judgments can change over time. Take tattoos, for instance. Have you ever considered if having tattoos is considered moral, immoral or simply amoral?

In our recent research, we demonstrate how mainstream societal sentiments for tattoos have changed throughout history. We conducted a meta-synthesis of existing studies to develop a framework for understanding how moral attributions in markets are shaped.

Our findings show that shared moral sentiments toward objects, products or services are neither fixed nor are universally shared. By “objects,” we mean products and services that people might use, consume or embody due to moral associations, like plastic bags, tattoos, fur clothing or diamond jewellery.

The shifting moral landscape of tattoos

In early societies, tattoos were not stigmatized, but they were used to mark identity, social belonging or spiritual protection. This is still an ongoing sentiment in some cultures, including Kurds, Inuit and some Indigenous groups in the Philippines.

In the 19th century, tattoos started to have divergent moral meanings, including negative ones, depending on the context. For sailors, they were a mark of their sea adventures or the lands they conquered. For people in the periphery of the Global North, they were symbols of non-conformity.

Since then, the moral judgments of tattoos have fluctuated between being seen moral or immoral across time and place. Tattoos were seen as signs of bravery and remembrance for Second World War soldiers, yet in other contexts, they were associated with criminality or gang affiliation.

These changes happen through complex social processes that involve social entities with differing capacities: individuals, groups (like unions or consumer collectives) and organizations (like churches or governments). We call this process “marketplace moralization,” which produces what we call “marketplace moral sentiments.”

Not always black-and-white

Marketplace moral sentiments are not always black-and-white, but also can be in-between, debated and negotiated, such as in the case of meat consumption. While vegans consider it immoral to consume meat, other groups might consider it morally neutral or even necessary for cultural or health reasons.

To understand how these moral debates unfold, we used actor-network-theory — which involves the translation stages of problematization, enrolment, interessement and mobilization — to map the stages of marketplace moralization. In plain terms, these stages include raising an issue, persuading others and organizing support.

If successful, a new collective moral sentiment forms. For example, a new consensus about the necessity of eating animal protein can shift nutrition guidelines to advocate for more plant-based protein.

If unsuccessful, however, the old sentiment remains dominant. This means the object’s moral status remains contested and subject to further negotiation.

Outcomes of marketplace moralization

Our research found marketplace moralization can produce one of four outcomes. Sometimes an object can achieve “harmonized moral sentiment,” where nearly everyone agrees it is moral or immoral. Donating to charity, for example, is widely recognized as morally good. It is supported by your social network, and rewarded by government policies such as tax deductions.

Other times, an object can have a “divided moral sentiment,” with different groups holding opposing views. Some Hummer owners, for instance, moralize the purchase of their vehicles by arguing that it is an expression of individual freedom and rights or that it is a necessity for safer trips, while others condemn them as wasteful or environmentally harmful.

In some cases, moral sentiments are dispersed: a few people may challenge a widely held view but lack broad support. Early critics of bullfighting in Spain, for instance, spoke out against a deeply cherished cultural practice.

Finally, organizations can impose moral views on people through regulations or policies. In this case, individuals and groups are forced to conform even if they privately disagree, such as mask and vaccine mandates during COVID-19.

Why does this matter?

Markets are not just settings for economic exchange; they are also about values and moralized emotions. Large-scale issues like climate change, racism, animal rights or gender equality show how morality and markets are tied together.

Brands often leverage existing moral sentiments by supporting social movements or by promoting eco-friendly products. By doing this, they are also inserting themselves into moralized debates and negotiations.

For example, cosmetics retailer Lush closed its United Kingdom stores on Sept. 3, and shops in the Republic of Ireland on Sept. 4, as a gesture of solidarity with Palestine. The company is also selling watermelon-shaped soap to raise money for medical services in Gaza as part of its Giving Products collection.

More recently, concerns about environmental, cognitive and other ethical issues surrounding generative artificial intelligence have prompted criticism of companies seeking to integrate AI into their products or processes.

These examples illustrate why it is crucial to understand the fluidity of moral judgments about objects, rather than assuming objects have inherent or immutable moral value.

For individuals, this understanding can help contextualize moral disputes and allow them to see that disagreements over objects are not always rooted in absolute moral truths, but often in differing cultural, social and historical perspectives.

For managers and business leaders, it allows a more deliberate application of moral claims — like sustainable, green or cruelty-free — to their products or services while contextualizing them.

And lastly, for policymakers, it allows them to create better policies by monitoring public sentiments on complex issues such as gun ownership, food policy and technology.

The Conversation

Aya Aboelenien receives funding from the Social Science and Humanities Research Council (SSHRC) of Canada.

Zeynep Arsel receives funding from Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC)

– ref. From tattoos to plastic bottles, here’s how society assigns moral values to everyday things – https://theconversation.com/from-tattoos-to-plastic-bottles-heres-how-society-assigns-moral-values-to-everyday-things-264657

The Canadian government must take action following future of sport commission

Source: The Conversation – Canada – By Kyle Rich, Associate Professor of Sport Management, Brock University

We are at a pivotal time for sport in Canada.

In August, Sport Canada released a National Sport Policy to guide sport in the country for the next decade. Through language such as “barrier-free sport” and recognition of “spaces and places” required to participate, the federal government signalled a broader approach to addressing sport participation that will impact more than just the sport clubs that have traditionally delivered sport programs.

Since 2020, a series of high-profile cases of harassment and abuse in hockey, swimming, gymnastics and other sports raised questions about safety. This was epitomized by Hockey Canada’s sexual assault scandal.

In 2023, advocates called on the federal government to launch a public inquiry into sport. Instead, the government chose to investigate through a Future of Sport in Canada Commission.

That commission recently released preliminary findings and recommendations. Importantly, the commission took a broad scope, considering not only abuse and harassment but also the broader structures and politics that shape the Canadian sport delivery system. Last week, the commission held a summit in Ottawa to discuss its findings and recommendations with survivors and stakeholders from across the country.

The decisions made by policymakers in the coming months and years could change the landscape of sport in important ways. But the sport system is shaped by long-standing rules, traditions and organizations that are deeply entrenched, making meaningful change difficult.

Collectively, our research has examined sport policy and governance in different parts of Canada since the formalization of federal sport policy in 2002. Some of us were also consulted by the Future of Sport Commission and participated in the summit.

In our current work, we are mapping the role of provincial and territorial governments in sport policy. Through this work, we’ve observed changes in sport policy across Canada, and we have thought a lot about what works and what doesn’t in different jurisdictions.

Key challenges in sport

a person swimming in a pool
A series of high-profile cases of harassment and abuse in Canadian sports have raised questions about safety.
(Unsplash)

The Future of Sport Commission highlighted some key issues within Canadian sport and made sweeping recommendations. These include a need for a new funding model for sport, alignment of policy across all levels of government, amalgamating sport organizations and the creation of a new centralized sport entity to oversee sport governance.

Many of these, however, have been noted by scholars and advocates for some time. While the goal of changing the sport system for the better is well-intentioned, it will not be an easy task. Here are a few reasons why.

Amateur sport programs and organizations in Canada remain largely volunteer run. These organizations have ingrained social and political practices and low capacity for change. In this context, governments and national and provincial/territorial sport organizations can lay out an amazing suite of policies and programs, but those delivering sport in communities may not take them up.

Simultaneously, public infrastructure for sport is aging, and municipalities and school boards are unable or unwilling to support increased demand. This has a negative impact on sport clubs that rely on this support.

Without meaningful changes to the environments that support clubs, they simply won’t be able to adapt initiatives to create safe environments or more welcoming spaces for new and existing members. In order to improve access to safe and healthy sport participation opportunities, provincial and municipal governments also need to be invested in these policy goals.

A rise of private equity investment is also impacting the Canadian sport landscape. We are in danger of losing youth sport to large commercial conglomerates, which could change how sports are accessed.

While commercial clubs can excel at offering high-performance training experiences, they are costly for participants and can segregate access to training and facilities based on an athlete’s income rather than their talent or potential.

Furthermore, commercial clubs can be unsanctioned and operate outside of established governance systems. If sport continues to be commercialized, it will only be accessible for those who can afford to pay, which will exacerbate existing inequities. And a rise in unsanctioned clubs will prevent attempts to foster safe sport environments through governance reforms from working.

Why change is difficult

As highlighted by the commission, change will be difficult, and requires time, investment and concerted effort. Change is particularly complicated in sport, as organizations at all levels work under the auspices of international organizations that operate with an unusual amount of autonomy.

This means that sport organizations in Canada may be faced with multiple and competing ideas about how they should operate, and what they can afford, now and in the future.

Change will not be easy. It will require buy-in and alignment of policy from all orders of government. Change will be particularly difficult for organizations that are struggling to recruit and retain volunteer coaches and board members. In those cases, it’s easier to focus on the status quo than to change.

Furthermore, public opinion and social norms about sport needs to keep pace with change. Canadians across the country need to think about what they want sport to do for their communities and themselves, and how they want sport to achieve those goals.

The Canadian government has repeatedly used sports imagery like “elbows up” recently in light of tariffs from the United States. Based on the commission’s recommendations, the federal government has an opportunity to show that kind of leadership by investing in change so the sport system works for all Canadians.

The Conversation

Kyle Rich receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

Audrey R. Giles receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

Jonathon Edwards receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

Larena Hoeber receives funding from the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada.

– ref. The Canadian government must take action following future of sport commission – https://theconversation.com/the-canadian-government-must-take-action-following-future-of-sport-commission-264103

Why Brazilians have been so divided in their reaction to Bolsonaro’s conviction

Source: The Conversation – UK – By Martin Moore, Senior Lecturer in Political Communication Education, King’s College London

Brazilians have been strikingly divided in their response to the trial and conviction of their former president Jair Bolsonaro for plotting a coup after his 2022 election defeat. A poll conducted shortly before the September 11 verdict found that 48% wanted to see Bolsonaro imprisoned while an almost equal proportion – 46% – wanted him to remain free.

A separate survey in late August suggested that, were a new presidential election held, 45.4% would vote for Bolsonaro and 44.6% for the incumbent president, Luiz Inácio Lula da Silva. For half of Brazilians, it would appear, the conviction of Bolsonaro was a just end for a would-be dictator. For the other half it was a politically motivated leftwing witch hunt.

The persistent loyalty of so many Brazilians to Bolsonaro seems illogical if one looks at the evidence gathered against him. The former president was shown to have considered numerous alternative ways of staying in power.

These included issuing decrees to stay in office and summoning military leaders to formalise the coup. He was also found to have endorsed a plan to assassinate Lula and his vice-president elect, Geraldo Alckmin, as well as supreme court judge Alexandre de Moraes. This was all covered extensively across Brazil’s mainstream media outlets.

Added to this is the evidence accumulated during Bolsonaro’s term of office (2019-22) that he used “digital militias” to take down his enemies, propagated “fake news” on a vast scale and pursued “antidemocratic acts” against Brazil’s institutions. When taken together, it becomes more surprising that so many Brazilians do not accept his guilt.

However, their denial makes more sense when you look at where Brazilians find their news and information. Many people in Brazil have abandoned legacy media almost entirely and rely on social media, influencers and WhatsApp for their news. Over 90% of Brazil’s adult population are active WhatsApp users.

Conscious of this, Bolsonaro and his administration built and maintained a parallel information ecosystem while in office based around social media and messaging services. This digital ecosystem comprised a vast network of alternative news sites, YouTube channels, social media influencers, Facebook pages, WhatsApp administrators and legions of bots.

Official investigations later revealed that the system was coordinated by the so-called Hate Cabinet, which was run by Bolsonaro’s sons, Carlos and Eduardo, and leading advisers such as Felipe Martins. The Hate Cabinet earned its nickname because the operation’s primary strategy was personal attack.

Whenever anyone criticised the administration, challenged Bolsonaro or showed signs of disloyalty, the Hate Cabinet would orchestrate a vicious campaign against them. This could include false claims about corruption, criminal activity or sexual impropriety, combined with threats of violence.

Joice Hasselmann, a Brazilian politician who fell out with Bolsonaro, was sent a severed pig’s head in November 2018 along with a note reading: “You will suffer and you will die”. These “reputation killings” were used to discredit a wide range of people, from journalists and judges to opposition ministers. The intention was to scare them into silence.

The information operations of the Bolsonaro administration went well beyond reputation killings. With its network of close supporters, the administration sought to undermine public confidence in Brazil’s democratic institutions and processes. This included the judiciary, mainstream media and electoral system.

They smeared supreme court justices whenever the judges made decisions with which they disagreed, while dismissing journalistic investigations as politically motivated “cultural Marxism”. They also questioned the integrity of Brazil’s electronic voting machines.

Bolsonaro’s alternative ecosystem

This parallel information ecosystem was highly sophisticated and carefully coordinated. A “news story” would be given to an alternative news site by the Bolsonaro camp, then quickly reproduced on other sites. This gave the misleading impression that the story was legitimate breaking news rather than a smear campaign by Bolsonaro insiders.

Links were then posted to the articles by a network of influencers, which was amplified by bots. Tens of thousands of WhatsApp groups were also set up, led by Bolsonaristas – unofficial Bolsonaro supporters who organised themselves according to military ranks. They disseminated content to their millions of followers.

The effort was funded largely by regime-friendly business people who wanted to keep Lula’s leftwing Workers’ party (PT) out of power. But funding also came via online advertising, some of it paid for covertly by the Bolsonaro government.

Bolsonaro’s alternative ecosystem failed to get him reelected – just. He lost to Lula by 49% to 51% in the second round of voting in October 2022. But it succeeded in undermining trust in the electoral process and in Brazil’s democratic institutions. It also succeeded in nurturing a society riven in two – where the two halves not only have different political views but live in different political realities.

Moreover, Bolsonaro showed how malleable the new digital information environment could be for those who want to construct alternate realities. And, as we show in our forthcoming book, Dictating Reality: The Global Battle to Control the News, such parallel realities are increasingly evident in democracies across the world.

A growing number of leaders and parties are manipulating the digital communication environment to promote whatever narrative serves them best.

The Conversation

The authors do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. Why Brazilians have been so divided in their reaction to Bolsonaro’s conviction – https://theconversation.com/why-brazilians-have-been-so-divided-in-their-reaction-to-bolsonaros-conviction-265419

From resistance to intifada to recognition: the origins of an independent Palestinian state – podcast

Source: The Conversation – UK – By Gemma Ware, Host, The Conversation Weekly Podcast, The Conversation

Rex Wholster via Shutterstock

France, the UK and Canada are expected to become the first G7 countries to recognise the state of Palestine at the UN General Assembly in late September, where Australia will also announce its recognition. Mahmoud Abbas, the leader of the Palestinian Authority, will not be present as he is banned from travelling to New York for the event.

The US decision to deny Abbas a visa mirrors what happened in late 1988 to Yasser Arafat, then leader of the Palestine Liberation Organization (PLO). A few weeks earlier, at a PLO meeting in Algiers, Arafat had read out the Palestinian Declaration of Independence. The US responded by denying Arafat permission to travel to New York. However, the UN temporarily moved its meeting to Geneva, so that he could speak.

In this episode of The Conversation Weekly podcast, Palestinian-American historian Maha Nassar from the University of Arizona  describes the events leading up to the original declaration of Palestinian independence in 1988, including the compromises made within the Palestinian liberation movement. “It’s this moment of unity among all the different fragmented parts of the Palestinian population,” she explains. “It was also a moment of tremendous hope.”

Nassar then traces how  we’ve got to the point where more than 150 countries will recognise an independent Palestinian state – a move that she believes is more of a symbolic gesture than a meaningful route to Palestinian sovereignty.

Listen to the conversation with Maha Nassar on The Conversation Weekly podcast. You can also dig deeper on the history of the Oslo Accords in our special three-part series from 2023, marking the 30th anniversary of the agreements.


This episode of The Conversation Weekly was written and produced by Mend Mariwany and Gemma Ware. Mixing and sound design by Eloise Stevens and theme music by Neeta Sarl.

Newsclips in this episode from ITN Archive, ThamesTV, AP Archive, Highlight Films Israel, Truther TV Archives, Academy for Cultural Diplomacy, Voice of America, AlJazeera English, BBC News, CNBC International Live, SABC News, CityNews and 7News Australia.

Listen to The Conversation Weekly via any of the apps listed above, download it directly via our RSS feed or find out how else to listen here. A transcript of this episode is available on Apple Podcasts or Spotify.

The Conversation

Maha Nassar is affiliated with the Foundation for Middle East Peace.

– ref. From resistance to intifada to recognition: the origins of an independent Palestinian state – podcast – https://theconversation.com/from-resistance-to-intifada-to-recognition-the-origins-of-an-independent-palestinian-state-podcast-265406