¿Vendería su alma (digital) por mil millones de dólares?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By James Manuel Pérez-Morón, Profesor Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de La Sabana

Khaby Lame ya no es dueño de su imagen digital. La ha vendido por 975 millones de dólares. GIO_LE/Shutterstock

La pregunta parece salida de una novela distópica. Sin embargo, hoy empieza a parecer un dilema real. Hace apenas unas semanas, el creador digital senegalés Khaby Lame protagonizó titulares internacionales tras una venta multimillonaria de su imagen digital. La operación implica la creación de un clon de Lame mediante IA, capaz de replicar su imagen, expresiones y estilo comunicativo para generar contenido 24/7 y en múltiples idiomas. Muchos usuarios en redes resumieron el hecho con una frase provocadora: “Khaby Lame vendió su alma digital”.

Más allá del sensacionalismo, el caso revela algo más profundo: la humanidad no solo quiere automatizar procesos, sino también replicarse a sí misma.

¿Qué son los gemelos digitales?

Los digital twins o gemelos digitales son representaciones virtuales de procesos, sistemas, activos, organizaciones o personas, conectadas a datos en tiempo real. Esta conexión permite simular escenarios, anticipar riesgos, optimizar operaciones y apoyar mejores decisiones.

Estos gemelos surgieron en sectores industriales) y se utilizan en fábricas, en la gestión energética y de materias primas, en hospitales, cadenas logísticas, ciudades inteligentes, agricultura, transporte, educación y retail.

La consultora McKinsey estima que los gemelos digitales podrían mejorar la eficiencia del capital y de las operaciones entre 20 % y 30 %. Además, proyecciones internacionales indican que el mercado mundial de gemelos digitales alcanzaría cerca de 150 000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento cercanas al 47,9 % anual. La razón es clara: representan un cambio profundo en la economía de la decisión.

¿Realidad o utopía?

Lejos de ser una tecnología experimental, los gemelos digitales ya operan en algunas de las organizaciones más avanzadas del mundo. Tesla utiliza réplicas digitales de sus vehículos para monitorear su desempeño, detectar fallas y aplicar la mejora continua a sus sistemas mediante los datos generados por cada automóvil en circulación. General Electric emplea gemelos digitales para optimizar sus parques eólicos y maximizar la eficiencia energética. La NASA desarrolla complejas réplicas virtuales de naves espaciales, vehículos exploradores y misiones enteras para anticipar riesgos antes de que ocurran.

Siemens lidera la construcción de modelos digitales de ciudades inteligentes, capaces de simular movilidad, energía e infraestructura urbana. Boeing aplica esta tecnología durante todo el ciclo de vida de sus aeronaves, desde el diseño hasta el mantenimiento, mientras que Rolls-Royce monitorea sus motores aeronáuticos mediante contrapartes digitales alimentadas por miles de datos en tiempo real durante cada vuelo. Incluso Microsoft permite que pequeñas empresas creen representaciones virtuales de entornos conectados: edificios, fábricas, sistemas de redes e incluso ciudades enteras.

Gemelo digital vs. alma digital

Primero aparecieron relatos mitológicos sobre criaturas artificiales. Siglos después, la ciencia moderna dio un salto decisivo con la clonación de la oveja Dolly en 1997. Hoy, el debate parece desplazarse nuevamente: del ADN a la conciencia, de la biología a los algoritmos, de la teología a Silicon Valley.

Los gemelos digitales copian máquinas, ¿ahora se va a copiar personas? Eso sería, en esencia, una nueva versión tecnológica del viejo sueño humano de alcanzar la inmortalidad.




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La promesa de inmortalidad: una utopía que acabará con la libertad y la política


Un gemelo digital busca reproducir comportamientos observables. Simula cómo funciona un objeto, un sistema o incluso una persona. Un alma digital, en cambio, intentaría capturar algo mucho más complejo: la identidad, la memoria, la personalidad, los valores, las emociones e incluso las formas de pensar. Mientras el primero reproduce lo que hacemos, el segundo aspira a reproducir quiénes somos.

Y allí surge la duda: si la inteligencia artificial puede recrear personas, ¿qué impediría reconstruir digitalmente a algunos de los personajes más oscuros de la historia? ¿Podrían existir versiones algorítmicas de Hitler o Stalin, entrenadas con discursos, decisiones y patrones históricos?

Pero el debate también tiene otra cara. La misma tecnología podría preservar el pensamiento y la voz de personas que aportaron positivamente a la humanidad. Imaginemos sistemas educativos inspirados en Nelson Mandela, Marie Curie o Mahatma Gandhi para enseñar reconciliación, ciencia o liderazgo ético.

La pregunta central es si deberíamos hacerlo y para qué.

La IA y el catolicismo

La tradición judeocristiana sostiene que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esa idea implica singularidad, dignidad y conciencia moral. No somos simplemente datos replicables ni productos escalables.

Precisamente por eso, el Vaticano ha comenzado a intervenir activamente en el debate sobre IA. En el documento Antiqua et Nova (2025), el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación advertían de que la IA no puede reducir la inteligencia humana a simples patrones computacionales ni reemplazar la dignidad irrepetible de la persona humana.

Ello también se reitera en la reciente primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, que invita a reflexionar sobre la relación entre progreso tecnológico, dignidad humana y bien común.

Innovación vs. límites éticos

Quizá el verdadero riesgo no sea que las máquinas se parezcan demasiado a nosotros. Tal vez el peligro más grande sea que terminemos aceptando sin cuestionamientos el paradigma tecnocrático. Una visión donde todo aquello que nos hace humanos puede medirse, modelarse, comercializarse y optimizarse como si fuera un producto más.

La IA necesita innovación. Pero necesita aún más de límites éticos. El futuro no dependerá únicamente de aquello que podamos clonar sino de aquello que decidamos preservar de nuestra propia humanidad. En un mundo capaz de copiar casi cualquier cosa, quizás el mayor desafío sea proteger aquello que sigue siendo irrepetible: nuestra _magnífica_humanidad.

The Conversation

James Manuel Pérez-Morón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Vendería su alma (digital) por mil millones de dólares? – https://theconversation.com/venderia-su-alma-digital-por-mil-millones-de-dolares-283620

El país de los 30 minutos: España aprueba una estrategia para vivir en un pueblo con todos los derechos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén López Tárraga, Investigadora en el Grupo de investigación Territorio, Innovación y Desarrollo (TEIDE), Universidad Complutense de Madrid

Calles de Santa Cruz de los Cuérragos (Zamora), localidad que quedó despoblada a finales de los años 90 y que con el inicio del siglo XXI comenzó a recuperar población. Ana Belén López Tárraga

Durante años, hablar de los pueblos vacíos en España producía pena o resignación. Parecía que la marcha de la gente a las ciudades era un destino inevitable. Para intentar frenarlo, los gobiernos solían aplicar ayudas económicas puntuales como medidas de emergencia.

Sin embargo, el pasado 14 de julio el Gobierno aprobó la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico.

Este plan propone una idea muy distinta: ya no se trata de “salvar” pueblos por nostalgia ni de buscar habitantes a la fuerza. Su objetivo principal es garantizar que cualquier persona tenga el derecho a decidir libremente dónde quiere vivir. Se busca asegurar las mismas oportunidades tanto en la gran ciudad como en el municipio más pequeño.

La despoblación es una cuestión de derechos

La pérdida de habitantes en el medio rural no es un problema aislado, sino la consecuencia de no tener garantizados ciertos derechos básicos. Este diagnóstico no surge por intuición, sino mediante datos socioeconómicos y demográficos precisos.

Trabajos como el Informe Noroeste muestran cómo el envejecimiento de la población y la dispersión geográfica aumentan la brecha con las ciudades.

Si vivir en un pueblo supone renunciar a un buen transporte, a un médico cerca o a una conexión a internet de alta velocidad, no hay una libertad real. Vivir en un sitio u otro acaba marcando la diferencia entre tener derechos o no tenerlos.

Estación ferroviaria de Lubián (Zamora), sin servicio de viajeros desde 2013.
Ana Belén López Tárraga

Para solucionar esto, la estrategia crea el Mecanismo Rural de Garantía. Esta medida obliga a evaluar cualquier futura norma antes de aprobarla para comprobar que no perjudique al entorno rural.

También se impulsa el plan “País de los 30 Minutos”. Su diseño incluye la elaboración de un estudio de zonificación y delimitación de áreas que analiza cómo se mueve la población y dónde faltan servicios esenciales. Su meta es reorganizar la sanidad, la educación y los servicios sociales para que todo el mundo tenga acceso a ellos a media hora de su casa.

Además, un observatorio técnico estudiará el mapa nacional mediante el Sistema Integrado de Datos Municipales. Esta plataforma recopila miles de datos sobre empleo, servicios y población.

Gracias a esta información pública, la estrategia orientará el dinero público según evidencias científicas y necesidades reales, no por intereses políticos.

¿Quién se encarga de cada cosa?

Llevar a cabo estas medidas es una tarea compleja en España. La responsabilidad se reparte entre tres niveles de gobierno que deben coordinarse muy bien.

El Gobierno central se encarga de los grandes marcos normativos, las telecomunicaciones, la energía y los transportes principales, mientras que las comunidades autónomas gestionan el día a día de la educación, los centros de salud y las carreteras regionales.

Contador de días sin médico durante 2022 en el consultorio médico de Monumento (Zamora).
Ana Belén López Tárraga

Por su parte, los ayuntamientos y las diputaciones son la primera línea de atención a la ciudadanía. Para compensar su falta de medios técnicos y económicos, las diputaciones desempeñarán un papel clave consistente en agrupar servicios y ayudar a los municipios pequeños a gestionar proyectos y fondos.

Tecnología, energías renovables y empleo local

En el año 2007 ya se intentó implantar un plan similar, pero la crisis económica frenó sus avances. Afortunadamente, la situación actual es muy distinta y ofrece mejores oportunidades.

España ha avanzado mucho en tecnología digital en los últimos años. Hoy la fibra óptica y la red 5G llegan a más zonas rurales que en la mayoría de países europeos.




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La conectividad física y la digital protegen a las zonas rurales de la despoblación


A esto se suma el crecimiento del teletrabajo y el impulso de las energías renovables. El gran reto ahora es evitar que las zonas rurales se usen solo para instalar molinos o placas solares sin dejar beneficios.

Huerto solar instalado entre las localidades rurales de Trabanca y Cabeza de Framontanos (Salamanca).
Ana Belén López Tárraga

Para lograr entornos habitables y comunidades resistentes, las inversiones estratégicas deben crear empleo sostenible. Un ejemplo claro es la gestión preventiva de incendios forestales: cuidar los montes todo el año genera puestos de trabajo locales, limpia el entorno y protege a los pueblos frente al cambio climático.




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¿Se puede frenar la despoblación con una estrategia?

Ningún plan público puede obligar a las personas a quedarse a vivir en un lugar concreto. Ni tampoco puede frenar por completo el crecimiento de las grandes ciudades.

Sin embargo, una estrategia bien diseñada sí puede eliminar las desventajas injustas de vivir fuera de las metrópolis. No se debe penalizar a quien elige quedarse en su municipio.

Diseñar medidas contra la despoblación no consiste en decidir cuántos habitantes debe tener cada pueblo. Consiste en garantizar con firmeza que el lugar donde decidas vivir jamás limite tus derechos, tus oportunidades ni tu calidad de vida.

The Conversation

Ana Belén López Tárraga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El país de los 30 minutos: España aprueba una estrategia para vivir en un pueblo con todos los derechos – https://theconversation.com/el-pais-de-los-30-minutos-espana-aprueba-una-estrategia-para-vivir-en-un-pueblo-con-todos-los-derechos-288057

Mucho más que OnlyFans: el engranaje digital que monetiza la intimidad de las jóvenes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nacho Ceinos Fernández, Investigador social, especializado en temas de género, emociones, tecnología, juventud e infancia, Universidad Complutense de Madrid

Varavin88/Shutterstock

La expansión de las plataformas digitales ha transformado profundamente las formas de producción, circulación y comercialización de la sexualidad, el cuerpo y la intimidad en las sociedades contemporáneas.

En este escenario, la juventud ocupa una posición central. Las generaciones más jóvenes no solo son grandes consumidoras de contenidos digitales, sino también productoras, en un entorno donde la visibilidad, la validación social y la construcción de identidad están estrechamente vinculadas a la exposición en redes.

El desarrollo de economías digitales basadas en la atención, la imagen, el cuerpo y el deseo ha abierto nuevas posibilidades de monetización, pero también ha introducido desafíos relevantes en materia de violencia digital, protección de menores y uso de los entornos digitales.

Todo ello ha de entenderse como parte de una nueva y compleja cultura sexual pública que, sumada al modelo económico actual –basado en la precariedad, la ultraflexibilidad y el emprendimiento individual–, resulta en un entramado mucho más complejo.

Como consecuencia, hablamos de monetización de la sexualidad, el deseo o las relaciones afectivas.

El ecosistema que lo sostiene

OnlyFans es quizás la plataforma que mejor representa ese fenómeno. Por esta razón, hemos llevado a cabo la investigación La monetización de la
intimidad: Juventud, plataformas y economía sexual en OnlyFans
, uno de las estudios más completos realizados hasta la fecha en España sobre el funcionamiento de la industria digital del contenido sexual y sus efectos sobre mujeres jóvenes, adolescentes y menores de edad.

Nuestra principal conclusión es que este fenómeno solo puede entenderse y abordarse desde el ecosistema digital que lo sostiene, y no desde una única plataforma. El concepto de ecosistema digital hace referencia al conjunto de plataformas, aplicaciones y servicios que interactúan entre sí para sostener esta industria.

OnlyFans no constituye, pues, el origen de este fenómeno, sino su expresión más visible. Concentra y hace visibles dinámicas que ya estaban presentes en la sociedad: la monetización de la atención, la sexualización del cuerpo femenino, la precarización juvenil y la transformación de la intimidad en un activo económico. Por tanto, es la punta de un iceberg mucho más amplio en el que confluyen dinámicas culturales, tecnológicas, económicas y de género.

Su consolidación responde a diversos factores. Por un lado, es efecto de la cultura y los discursos neoliberales: las narrativas del “emprendimiento”, la “libertad” o el “empoderamiento individual”, que asocian éxito a la capacidad individual de monetizar.

Por otro lado, se alimenta de desigualdades estructurales de género que continúan situando el cuerpo de las mujeres como objeto de consumo, reproduciendo dinámicas de cosificación, hipersexualización y misoginia que encuentran nuevas formas de expresión en los entornos digitales.

Sexualizar para maximizar la visibilidad

Además, este ecosistema se sostiene sobre arquitecturas digitales y sistemas algorítmicos que premian la atención, la interacción y el tiempo de permanencia. Tales dinámicas favorecen la circulación de contenidos cada vez más sexualizados como estrategia para maximizar la visibilidad.

El ecosistema aprovecha plataformas que originalmente no son diseñadas para la comercialización de contenido sexual –como Instagram, TikTok, X o Reddit– para que sí sean útiles. Captar audiencia, construir comunidades, dirigir tráfico o facilitar difusión de contenido son algunas de las funciones que lo sostienen.

Cada una cumple una función distinta dentro de la cadena de valor. Mientras las redes sociales generalistas permiten captar audiencia y construir una identidad digital, plataformas como Reddit facilitan la difusión y el descubrimiento de contenido, los agregadores indexan perfiles y las plataformas de suscripción monetizan la relación con los consumidores.

De hecho, uno de los principales hallazgos de la investigación es que la exposición a estas dinámicas no comienza en plataformas de contenido para adultos, sino en redes sociales de uso cotidiano, donde la sexualización, la recomendación algorítmica y las estrategias de captación forman parte del funcionamiento ordinario del ecosistema digital.

Más allá, existe toda una industria en la que tres actores desempeñan un rol muy importante en la normalización y profesionalización de este mercado.

El falso discurso del emprendimiento y el empoderamiento

En primer lugar tenemos las agencias de representación que, mediante diversas estrategias, captan a chicas jóvenes para crear contenido. Junto a ellas, los gurús que hay en la Red se presentan como expertos que conocen cómo funciona la plataforma y enseñan supuestamente a ganar dinero con ella.

Ambos construyen un discurso basado en el emprendimiento, la libertad financiera y el éxito individual, minimizando los riesgos, las formas de violencia y las condiciones de precariedad que atraviesan esta actividad.

Y en tercer lugar, los gestores de las cuentas, que normalmente provienen de países con menos recursos y se encargan de simular la voz y personalidad de la cuenta en cuestión, responder mensajes y tratar de vender más contenido.

En conjunto, estos elementos contribuyen a consolidar un modelo económico que normaliza y rentabiliza la exposición de la intimidad, haciendo que OnlyFans sea únicamente la manifestación más visible de un fenómeno mucho más profundo y estructural. Ninguno de estos elementos opera de manera aislada: cada uno desempeña una función específica dentro de una misma cadena de valor.

Esta perspectiva obliga a replantear el enfoque de las políticas públicas. Si el problema se interpreta únicamente como una cuestión vinculada a un espacio digital concreto (como OnlyFans), muchas de las dinámicas y estructuras que hacen posible su funcionamiento permanecen intactas.

La respuesta pasa por intervenir sobre el conjunto del ecosistema: las arquitecturas digitales, los modelos de recomendación, las estrategias comerciales de captación, la alfabetización digital y las desigualdades estructurales que sostienen la mercantilización de la intimidad y el cuerpo, especialmente de las mujeres jóvenes.

The Conversation

La investigación ha sido realizada por la Fundación Child Heroes y financiada por el Ministerio de Igualdad. Nacho actualmente es investigador en Fundación Child Heroes.

La investigación, realizada por Fundación Child Heroes, ha sido financiada por el Ministerio de Igualdad. Camila González formó parte del equipo de investigación como miembro de la Fundación Child Heroes.

– ref. Mucho más que OnlyFans: el engranaje digital que monetiza la intimidad de las jóvenes – https://theconversation.com/mucho-mas-que-onlyfans-el-engranaje-digital-que-monetiza-la-intimidad-de-las-jovenes-287120

El Sol doblará la luz de las estrellas durante el eclipse (y podremos comprobarlo)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Lazkoz, Catedrática de Física Teórica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Sirbouman/Shutterstock

Mirar hacia arriba es un recurso fenomenal para hacernos conscientes de la gravedad. Su efectos sobre los cuerpos con masa se aprecian bien cuando seguimos el vuelo de una pelota o trazamos la órbita de un planeta.

Pero la gravedad, sorprendentemente, también actúa sobre lo que no pesa, sobre la luz, nada más y nada menos. Tanto es así que puede curvarla. Muy pronto, un eclipse de Sol nos permitirá ser testigos de ese desconcertante efecto.

Los fotones por un carril trazado

Las escurridizas partículas que componen la luz, los fotones, no escapan a la acción gravitatoria,

Se debe a que, como nos dijo Einstein
la gravedad es la manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. Esa curvatura la producen y la acentúan la masa y la energía que contiene el propio tejido del universo.

Eso obliga a todas las partículas a seguir una suerte de trayectorias que no son exactamente rectas, como si viajaran entre raíles, las llamadas geodésicas. Son líneas que se pegan al espacio-tiempo tratando de hacer los caminos de las partículas lo más eficientes posibles.

Curiosamente la gravedad es capaz de curvar cualquier fotón. Y esto abre un enorme abanico de posibilidades en astrofísica. Pero nos vamos a centrar en la luz visible.

El camino de la luz desde una estrella lejana

Pensemos en un fotón proveniente de una estrella lejana que, por fortuna, llega hasta nosotros sin toparse con ningún obstáculo. No es descabellado: el espacio típico entre estrellas es 10 trillones de veces menos denso que nuestra atmósfera. Además, sabemos que hay un número inconcebible de fuentes luminosas ahí fuera. Por esos dos motivos, existe una barbaridad de fotones en el universo capaces de recorrer (muchos) años luz (o billones de kilómetros) sin inmutarse.

El punto de llegada del fotón puede ser un sofisticado telescopio haciendo complejas tareas de investigación astronómica. Pero también puede jugar ese papel nuestro propio ojo al desnudo.

Pensemos ahora en una estrella que manda directamente hacia nosotros fotones que nos llegan cada noche. La fuente estelar emite en todas direcciones. No obstante, una pequeña desviación angular, una mínima apertura, condenaría al fotón a escapar hacia otros lugares del universo y no nos alcanzaría. Esa estrella pasaría a ser invisible para nosotros.

Pero ¿y si la gravedad consigue rectificar esa desviación inicial y dobla la trayectoria del fotón?

Para que eso suceda, el fotón debe pasar cerca de una concentración de masa lo suficientemente densa y compacta. El efecto es como si un cuerpo con mucha masa tirase de la luz, a la manera de una fuerza. Aunque ya hemos dicho que en realidad es la curvatura del espacio-tiempo y no una fuerza la que causa esa desviación.

En el escenario del próximo eclipse, esa concentración de masa es el Sol.

Necesitamos oscuridad

Es obvio, por otro lado, que para ver bien las estrellas necesitamos que el cielo esté oscuro, y eso generalmente ocurre de noche. En ese momento del día, el Sol no está en medio de la línea de visión que nos une con la estrella que queremos observar. Por tanto, la luz que nos llega de esa fuente en principio no se ha torcido por efecto de la masa del Sol. Esa luz habrá seguido una línea de esas relativistas que reemplazan a las rectas.

Entonces, ¿es posible conjugar esas dos condiciones, es decir, tener el Sol frente a nosotros y un cielo oscuro?

¡Sí lo es! De hecho, eso sucede justamente durante un eclipse. La Luna, al interponerse entre el Sol y nosotros con precisión sideral, oscurece el cielo de forma significativa. Esto nos permite registrar la posición aparente y momentánea de la estrella y estimar la desviación. Y así podremos concluir que la luz se ha doblado de verdad. Pero para ello se necesita completar una tarea previa: averiguar dónde se encontraba la estrella antes del eclipse.

Ya sabemos que no se nos da muy bien determinar de día la posición de fuentes luminosas como las estrellas. Sencillamente no podemos distinguir la luz que nos llega de ellas de la que nos llega de nuestro Sol. Así que, con anterioridad, hay que medir la posición habitual de la estrella de noche y volver a “cazarla” durante el eclipse. Por supuesto, ese registro inicial de posición se habrá hecho previamente en una noche con buena visibilidad para hacer observaciones astrofísicas.

Qué ocurre durante el eclipse

Durante el eclipse, el astro rey, con su significativa masa, curva el espacio tiempo en su vecindad. Esa curvatura hace que el fotón que viaja desde la estrella situada detrás describa una trayectoria que asemeja un arco. Pero nuestro ojo no sabe que el fotón procede de detrás del Sol: interpreta que ha seguido un camino recto como el de cualquier otro cuanto de luz. Así que el astrónomo –amateur o no– encargado de cartografiar la posición de la estrella emisora dirá que está desplazada hacia un lado respecto a su posición habitual.

Conviene retomar la idea de que todos los fotones pueden sufrir desviaciones de su trayectoria por efecto de objetos compactos que se interpongan en su camino. Bajo el paraguas de ese efecto, el de lente gravitacional, surge una astrofísica muy potente.

Las lentes gravitacionales van más allá de reposicionar o incluso duplicar galaxias o estrellas: revelan también cómo está distribuida la materia, incluida la materia oscura. Además, funcionan como gigantescos telescopios cósmicos que magnifican el universo lejano. Así nos permiten ver objetos que sin ellas permanecerían invisibles y también dan acceso a etapas del universo admirablemente tempranas.

La primera vez que se observó durante un eclipse que la desviación de la luz era perfectamente compatible con la predicción de Einstein, hace más de un siglo, se produjo un histórico momento wow y comenzó una revolución científica. En el próximo eclipse de agosto de 2026, nos corresponde a nosotros escribir nuestra historia, una con eclipses y luces fantásticas.

The Conversation

Ruth Lazkoz recibe fondos de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación e Universidades y del Gobierno Vasco.

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– ref. El Sol doblará la luz de las estrellas durante el eclipse (y podremos comprobarlo) – https://theconversation.com/el-sol-doblara-la-luz-de-las-estrellas-durante-el-eclipse-y-podremos-comprobarlo-287327

Adminístrense 500 mg de bosque + 125 mg de río: ¿qué es la ‘receta social verde’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Cristina Martínez-Fernández, Profesora de Enfermería, Universidad de León

Reservar un tiempo a estar al aire libre, a pasear o hacer ejercicio por bosques, campos y jardines, ya es una práctica terapéutica asentada que, en otros países, incluso cuenta con su propio término: prescripción social verde. Este enfoque entronca con otro concepto, la “biofilia”, o sea, la necesidad innata humana de establecer contacto con la naturaleza.

Porque, como indica la evidencia científica, sus beneficios para la salud física, mental y social son abundantes. No solo reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, sino que también produce un impacto positivo en el estado de ánimo, la atención e incluso en el desarrollo cognitivo.

90 minutos de paseo para ahuyentar los malos pensamientos

Por ejemplo, un estudio pionero de neuroimagen revela que un paseo de 90 minutos por un entorno natural disminuye de forma drástica la rumiación, es decir, ese bucle nocivo de pensamientos negativos repetitivos. Y además, reduce la actividad metabólica en una región cerebral vinculada al riesgo de desarrollar bajos estados de ánimo.

Este contacto con la naturaleza también aporta múltiples beneficios para la salud a nivel físico. La literatura científica señala su capacidad para aumentar la inmunidad, es decir, las defensas de nuestro cuerpo. Así mismo ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares y a mejorar la calidad del sueño y el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, el encargado de regular las funciones internas, como la respiración o la presión arterial.

Pero ¿cuánta dosis de esta medicina verde necesitamos realmente? Un estudio determinó el umbral: pasar un mínimo de 120 minutos a la semana en la naturaleza es el límite para empezar a registrar aumentos significativos en nuestra salud autopercibida y bienestar psicológico. Lo mejor de todo es que ese trabajo demuestra que el beneficio es el mismo si decidimos disfrutar de una sola caminata larga el fin de semana o si preferimos repartir el tiempo en varias visitas más cortas a lo largo de la semana.

Respirando salud

A nivel fisiológico, gran parte de los beneficios se los debemos a los fitoncidas, compuestos orgánicos volátiles que los árboles segregan para defenderse de bacterias e insectos. Al respirarlos con calma, nuestra biología responde: caen en picado los niveles de cortisol (la hormona del estrés), se regula la presión arterial, disminuye la fatiga y se dispara la activad de las células NK (del inglés Natural Killer), los linfocitos clave que fortalecen de manera medible nuestras defensas.

Además, este contacto habitual reduce el riesgo de sufrir enfermedades crónicas y fomenta la actividad física, con todas sus virtudes asociadas ya conocidas. La naturaleza no es, por tanto, una simple distracción visual, sino un elemento que altera positivamente nuestra química interna y restaura nuestra fatiga cognitiva de forma totalmente gratuita y accesible.

Países donde se receta naturaleza

Varios países ya han puesto en marcha programas de medicina verde. En Inglaterra, Escocia o Canadá (donde se prescriben específicamente dos horas a la semana de este tipo de actividades) se invita a participar en caminatas o talleres al aire libre. Son iniciativas que, además de promover la conexión con la naturaleza, fomentan la colaboración con los proveedores locales de esos servicios.

Y en Japón, los “baños de bosques” o “shinrin yoku” son desde hace tiempo una práctica muy extendida. Se trata de caminar entre árboles, observar el paisaje y respirar con calma su aire impregnado de fitoncidas.

¿Y si no tengo un bosque cerca?

Si vive en la gran ciudad o el bosque le pilla muy lejos, hay estudios que sugieren que la saludable conexión con la naturaleza también se puede conseguir en una zona verde urbana a través del mindfulness.

El mindfulness implica entrar en un estado de atención plena, lo cual permite desarrollar una mayor conciencia sin juicios de las propias sensaciones y del entorno que las estimula. Es justo lo contrario de lo que experimentamos nuestra vida cotidiana, pues normalmente solemos ir en “piloto automático”, pensando en el pasado o en el futuro, y evitando de manera involuntaria la experiencia del momento presente.

Gracias a la atención plena podemos caminar por un parque o por jardines sin pensar en la lista del súper, sin revisar el móvil, sintiendo el viento, observando el color de las hojas, escuchando los pájaros cantar o las ramas moverse con el aire… Simplemente estando ahí.

Y, como demuestran diversos estudios, practicar mindfulness no solo fortalece nuestra conexión con el entorno, sino que también fomenta que tendamos a cuidarlo más. Es decir, sumergirnos en la naturaleza puede hacernos personas más saludables y ecológicas.

Por ello, no se sorprenda si, en un futuro no muy lejano, su profesional sanitario de referencia le receta naturaleza. Aunque no hace falta esperar a que llegue ese día: si ya conocemos sus beneficios, ¿por qué no empezar hoy mismo el tratamiento?

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Adminístrense 500 mg de bosque + 125 mg de río: ¿qué es la ‘receta social verde’? – https://theconversation.com/administrense-500-mg-de-bosque-125-mg-de-rio-que-es-la-receta-social-verde-264558

Fusillade de Montréal : la haine des femmes n’a pas de parti, montre un manifeste laissé par le tireur

Source: The Conversation – in French – By Tristan Boursier, Docteur en Science politique, Sciences Po; Université du Québec en Outaouais (UQO)

Une fusillade survenue lundi 22 juin à Montréal a fait trois morts, dont l’assaillant, qui a laissé derrière lui un manifeste puisant dans l’idéologie masculiniste. Un patchwork idéologique qu’il serait vain de chercher à positionner sur l’échiquier politique. Seule constante : la haine des femmes et la conviction que les hommes auraient un droit sur le corps et la sexualité de celles-ci.


Le 22 juin 2026, le quartier montréalais de Côte-des-Neiges a été le théâtre d’une fusillade qui a fait trois morts : un policier, un résident du secteur et le tireur lui-même, abattu par la police. L’auteur a laissé un manifeste d’une centaine de pages, fidèle au vocabulaire et à la « philosophie » « incel » (pour involuntary celibate, « célibataire involontaire »), cette sous-culture masculiniste structurée par la haine des femmes. À noter que les termes incel tout comme celui de masculiniste, proviennent de ces communautés elles-mêmes et qu’ils sont forgés dans le but de légitimer la haine portée par ces mouvements comme le souligne la chercheuse Stéphanie Lamy.

Nous avons pu lire ce document. Premier constat : il résiste à toute classification politique nette sur l’axe gauche-droite. Pour justifier l’« hypergamie » qu’il prête aux femmes – qu’il présente comme une loi biologique les poussant à préférer systématiquement des partenaires plus riches pour exploiter leurs ressources financières –, l’auteur recycle la théorie marxiste de la lutte des classes – les hommes célibataires y forment le véritable prolétariat, opprimé par une classe « bourgeoise » qu’il dit aussi « judéo-bourgeoise ». Il y greffe un darwinisme social assumé, convoquant La Filiation de l’homme de Darwin pour naturaliser une prétendue guerre des sexes, avant de verser dans l’appel explicite à la lutte armée contre des forces de l’ordre jugées corrompues.

Vouloir trancher si l’auteur était « de gauche » ou « de droite » est donc un faux problème : son texte est un patchwork idéologique. Mais sous ce désordre apparent, une constante : l’antiféminisme. Quelle que soit la référence convoquée, les ennemis désignés restent les mêmes : les femmes, les féministes, les personnes LGBTQ+.

Extrémisme à la carte

Cette impossibilité de ranger le manifeste sur l’axe gauche-droite n’est pas anecdotique : elle illustre ce que les chercheurs nomment l’extrémisme à la carte (salad bar extremism), ces trajectoires violentes qui puisent dans des griefs hétéroclites – antiflicage, anticapitalisme, antisémitisme, rejet de la pornographie – sans jamais former une doctrine cohérente. Comme le souligne l’analyse du manifeste par notre collègue, un seul fil relie ces fragments : la misogynie.

C’est la fonction que la recherche prête à l’antiféminisme : un ciment symbolique (gender as symbolic glue) capable de souder des univers politiques par ailleurs incompatibles. Conservateurs religieux, complotistes, ethnonationalistes – et désormais des individus se réclamant de l’anticapitalisme – désignent les mêmes ennemis sans partager le reste de leur programme.

L’analyse comparée des manifestes extrémistes le confirme : la misogynie en constitue le dénominateur le plus constant, transversal aux étiquettes idéologiques. Cet antiféminisme est d’autant plus efficace qu’il prospère sur un fond social déjà tolérant à son égard.

Comme l’analyse la sociologue Mélissa Blais, spécialiste de l’antiféminisme et autrice d’un ouvrage sur l’attentat de Polytechnique (au cours duquel 14 femmes ont été assassinées en 1989 à Montréal), la rage exprimée dans ces manifestes s’appuie moins sur une doctrine cohérente que sur la conviction que les hommes auraient un droit sur le corps et la sexualité des femmes. C’est cette grammaire du ressentiment, et non telle ou telle filiation théorique, qui arme la violence.

Le manifeste ne s’embarrasse d’aucune nuance sur ce point : les femmes y sont réduites à une ressource (l’intimité) qu’elles « distribueraient » injustement à une minorité d’hommes « favorisés », les célibataires formant la classe spoliée. De cette comptabilité découle une double désignation de l’ennemi : les hommes qui accaparent cette ressource et les femmes, sommées de la redistribuer.

C’est précisément cette indétermination qui facilite la normalisation. Tant qu’un discours violent peut être rattaché à un camp clairement identifié, il reste contestable.

Son absence d’ancrage politique unique et identifiable rend ce discours plus difficile à discréditer : il se reformule aussi bien dans un lexique anticapitaliste qu’un registre identitaire. Par conséquent, il peut être relayé par tous les bords sans que chacun se sente concerné par les dérives des autres : sa violence finit par apparaître non plus comme un extrémisme, mais comme un grief ordinaire que l’on peut formuler partout. L’antiféminisme se banalise d’autant plus vite qu’il se retrouve affilié à tout bord politique, même ceux considérés opposés.

C’est aussi pourquoi la convergence entre antiféminisme et extrême droite peut être lue comme le symptôme d’une stratégie plus large de normalisation idéologique (parfois appelée métapolitique) orchestrée par l’extrême droite elle-même. Cette stratégie consiste à faire circuler des idées réactionnaires et radicales en les dissimulant dans un discours misogyne et antiféministe culturellement banalisé. Ces idées semblent ainsi plus acceptables pour certains que si elles étaient présentées sous leur bannière politique initiale.

En France, un angle mort

Cette leçon devrait éclairer le débat français, où la prise de conscience est récente et partielle. La Direction générale de la sécurité intérieure (DGSI) commence tout juste à intégrer le masculinisme à son champ de surveillance, en alertant sur une menace « plus jeune et plus dangereuse ». L’an dernier, pour la première fois, la justice antiterroriste s’est saisie d’un projet d’attentat « incel » déjoué, après l’interpellation d’un adolescent de 18 ans près de Saint-Étienne qui projetait de s’en prendre à des femmes.

En juillet 2026, la délégation aux droits des femmes du Sénat a franchi un pas supplémentaire avec un rapport unanime, « Mascus : la nouvelle offensive contre les femmes », qui qualifie le masculinisme non plus de simple tendance en ligne mais de mouvement politique structuré, menaçant à la fois les droits des femmes et le socle démocratique, et pointe une menace terroriste « en lien avec la mouvance incel et proche de l’ultradroite ».

Mais ce tournant s’accompagne d’un cadrage qui en limite la portée. Dans son travail de renseignement, la DGSI a récemment communiqué dans la presse et via une note d’information sur sa façon d’appréhender le problème. Elle rattache la menace incel à son suivi de l’ultradroite, et le rapport sénatorial reprend cette proximité en décrivant l’ultradroite comme trouvant dans le discours masculiniste un « levier de mobilisation » auprès des jeunes. Ce rattachement n’est pas faux : nos travaux montrent que l’antiféminisme fonctionne souvent comme un tremplin vers des idéologies réactionnaires.

Mais faire du masculinisme un simple satellite de cette famille idéologique revient à ne voir qu’une partie de la menace : la violence misogyne peut frapper sans passeport partisan. C’est ce que nous enseigne la tuerie de Montréal et d’autres qui l’ont précédée.

Une réception divisée dans la communauté incel

Bien que plusieurs membres de la communauté scientifique et des médias aient souligné l’affiliation du tireur à l’idéologie incel, certains utilisateurs actifs sur des forums incels la contestent. En effet, selon les critères de certains d’entre eux, la tuerie serait un « échec » puisqu’il n’y a pas de femmes parmi les victimes alors que le manifeste indique clairement les considérer comme ressources à distribuer, et les hommes ayant accès à ces ressources, comme cibles à abattre.

Quant à ceux qui ont pris connaissance du manifeste, ils le décrivent comme une forme de plagiat de l’idéologie de la pilule noire – la conviction fataliste selon laquelle le succès amoureux et sexuel serait entièrement déterminé par la génétique et l’apparence physique, condamnant sans recours les hommes jugés « laids » à une solitude définitive –, qui constitue le socle de la mouvance.

Des utilisateurs se réjouissent de la visibilité médiatique que cet événement apporte, tandis que d’autres craignent une surveillance accrue. Ces réactions contradictoires soulignent l’hétérogénéité de ce contre-mouvement.

Repenser la surveillance de l’antiféminisme

L’enjeu, pour les pouvoirs publics, est d’éviter une lecture trop étroite. S’il y a des convergences réelles entre masculinisme et ultradroite, autant du point de vue des mouvements sociaux que du point de vue sécuritaire – la DGSI évoque une « potentialité terroriste forte » et fait de la mouvance incel « la forme la plus préoccupante du masculinisme » –, cette approche reste insuffisante pour bâtir des politiques publiques capables d’endiguer cette radicalisation.

Les femmes, premières visées, ne s’y trompent pas : au lendemain de la fusillade, beaucoup ont dit leur effroi face à une violence qui résonne avec d’autres actes qu’elles subissent quotidiennement : violence intrafamiliale, agressions sexistes et sexuelles, viol et féminicide. La leçon de Côte-des-Neiges est que la prochaine attaque ne portera peut-être pas les couleurs attendues. Le combat contre la violence masculiniste ne se gagnera pas en surveillant un camp, mais en comprenant un langage transversal, celui du ressentiment de certains hommes érigé en programme politique.

The Conversation

Tristan Boursier a reçu des financements du CRIDAQ (Québec)

Océane Corbin est membre du Laboratoire sur la communication et le numérique (LabCMO), ainsi que du chantier de recherche sur l’antiféminisme. Elle est financée par les fonds de recherche du Québec (FRQ).

– ref. Fusillade de Montréal : la haine des femmes n’a pas de parti, montre un manifeste laissé par le tireur – https://theconversation.com/fusillade-de-montreal-la-haine-des-femmes-na-pas-de-parti-montre-un-manifeste-laisse-par-le-tireur-287107

L’Ukraine peut-elle gagner la guerre ?

Source: The Conversation – in French – By Cyrille Bret, Géopoliticien, Sciences Po

L’ESSENTIEL

  • L’Ukraine parvient de plus en plus à causer des dommages importants à divers équipements un peu partout sur le territoire de la Russie.

  • Parallèlement, Volodymyr Zelensky enregistre certains succès diplomatiques au G7, à l’OTAN ou encore dans les pays du Golfe.

  • Ces signes encourageants ne doivent pas être surinterprétés : Kiev est encore loin d’être en capacité de repousser l’armée russe hors des zones ukrainiennes que celle-ci contrôle.

Depuis plusieurs semaines, la guerre russo-ukrainienne semble prendre un nouveau cours.

Les drones et les missiles de Kiev frappent le territoire russe de façon de plus en plus massive, de plus en plus précise, de plus en plus profonde et de plus en plus méthodique. Le rapport de force entre les deux ennemis s’en trouve altéré : le champ de bataille n’est plus seulement le territoire ukrainien, il s’est élargi au territoire de la Russie européenne, que ce soit en mer d’Azov, à proximité de Moscou et de Saint-Pétersbourg, dans la région de la Volga et jusque dans l’Oural.

Tout se passe comme si l’Ukraine portait le feu de plus en plus loin de son propre territoire et de plus en plus près du cœur de l’Eurasie.

C’est toute la stratégie militaire de l’Ukraine qui a évolué : empêcher les avancées territoriales russes dans le bassin du Don (Donbass), réaliser des incursions dans les zones frontalières russes (comme dans la région de Koursk et dans celle de Belgorod en 2023-2024) et se protéger des bombardements ennemis ne sont plus les seules tactiques. Kiev frappe désormais les grandes villes russes fortement défendues, les infrastructures militaires et civiles (entrepôts, raffineries, centrales) et les approvisionnements de la Crimée, par terre et par mer.

Carte présentant les frappes conduites par les forces ukrainiennes sur le territoire russe (capture d’écran, cliquer pour zoomer).
ArmyInform/Defense Forces of Ukraine

Vue de Paris, de Bruxelles et de Londres, l’Ukraine passait de la défensive à l’offensive. Comme si l’agressé voulait rendre coup pour coup à l’agresseur. Comme si la guerre devait être ressentie et portée en Russie même. Comme si, en somme, les ennemis s’affrontaient sur un pied d’égalité.

Ces attaques peuvent-elles changer l’issue de la guerre• ? Quels résultats peuvent-elles produire sur les plans militaire et diplomatique dans les prochains mois ? Assistons-nous aux prémices d’une défaite russe ? Ou bien ces succès permettent-ils « seulement » au gouvernement ukrainien d’affermir son image auprès de Washington et de Bruxelles au moment où le pays traverse une crise politique interne avec le remplacement de la première ministre, du ministre de la défense et du chef d’état-major sur décision du président Zelensky ?

L’Ukraine, superpuissance militaire ?

Le printemps et l’été 2026 ont marqué un changement quantitatif et qualitatif pour les forces armées ukrainiennes. Les frappes de plus en plus nombreuses, fréquentes, précises, sophistiquées et profondes constituent l’aspect le plus visible et médiatisé d’une inflexion militaire générale.

Ces frappes ont en effet été rendues possibles par une multitude de facteurs dont elles ont été le symptôme éclatant : la capacité des troupes terrestres à stabiliser la ligne de front ; la capacité des pouvoirs publics à stimuler l’innovation en matière de drones et de missiles dans la base industrielle et technologique de défense ukrainienne ; la capacité des investisseurs et des industriels ukrainiens à produire en masse des drones et des missiles diversifiés ; la collecte de renseignements militaires (humains et techniques) actualisés sur les cibles ; l’acquisition de technologies et de savoir-faire en matière de guidage, de télécommunications, d’intelligence artificielle embarquée ; le raccourcissement des chaînes de commandement ; l’interpénétration entre la communication de guerre et les opérations militaires, etc.

En somme, la campagne aérienne 2026 contre la Russie opère une « révolution opérative » : grâce à ces frappes, l’Ukraine n’apparaît plus seulement comme une victime se défendant pour sa survie sous perfusion d’équipements occidentaux, mais comme une puissance militaire et industrielle en essor rapide capable de porter de rudes coups à la Russie bien à l’arrière de la ligne de front. L’Ukraine opère dans la profondeur stratégique.

Si l’effet de cette campagne est incontestablement positif pour le moral des soldats, la mobilisation des civils et l’image internationale du pays, peut-on en conclure que la victoire est à portée de main pour l’Ukraine et que la Russie est au bord de la défaite ?

Il faut se garder d’un effet d’optique.

Les batailles se livrent dans les airs, mais les guerres se gagnent au sol

Les frappes ukrainiennes ont beau mettre en évidence la vulnérabilité de la Russie dans le domaine de la défense anti-aérienne et dans la profondeur de son territoire, les défis militaires et politiques restent nombreux et considérables.

La tactique qui préside à la campagne aérienne contre le territoire russe atteste l’immensité des besoins des forces armées ukrainiennes. Les lacunes de ces forces subsistent : le manque de combattants qui résulte tout à la fois du choix politique de limiter l’enrôlement des jeunes et de la fuite à l’étranger de conscrits potentiels ; la dépendance à l’égard des équipements étrangers dans le domaine des équipements terrestres lourds et des défenses anti-aériennes ; l’occupation de 20 % du territoire par les forces armées et les administrations russes depuis plusieurs années (2014 pour la Crimée) ; la crise des finances publiques qui contraint l’Ukraine à chercher constamment des dons, prêts et garanties auprès de ses soutiens.

Autrement dit, sur le plan strictement militaire, il y a loin des frappes aériennes réussies et médiatisées à un succès terrestre. Cette vérité opérative est valable en Ukraine comme en Iran et sur tous les autres théâtres. Certes, les actions menées contre la logistique russe (militaire et civile) affaiblissent l’agresseur, mais elles ne permettent ni de limiter les bombardements russes, qui ont dernièrement redoublé d’intensité, ni de stopper l’effort de guerre de la Russie ou même de prévenir toute nouvelle offensive russe dans le Donbass.

Cette rupture militaire doit, pour fructifier et produire des effets de long terme, être complétée par une initiative politique.

Zelensky, entre tournées diplomatiques et crise politique interne

Toute la difficulté est que la présidence ukrainienne n’est pour le moment pas en situation de convertir les gains militaires en victoire politique.

En effet, la vie politique ukrainienne semble patiner. Il est vrai que la présidence Zelensky continue d’engranger les succès internationaux : invitation au sommet du G7 d’Évian en France, rencontres avec Donald Trump, participation au sommet de l’OTAN à Ankara, obtention de prêts de la part du FMI comme de l’UE, présence à Paris le 14 juillet pour le défilé au milieu de la famille européenne, offres de services aux États du Golfe en matière de lutte anti-drones, etc. L’Ukraine et son président parviennent à attirer la lumière, à s’assurer les sympathies et à rappeler sa résilience parmi ses soutiens.

C’est à soi seul un résultat remarquable : il prémunit l’Ukraine contre une subversion de l’ennemi, contre les risques de putsch militaire, contre une faillite assurée de ses finances publiques et contre le discrédit que voulait jeter sur lui l’administration Trump.

Toutefois, la vie politique ukrainienne pâtit toujours de ses faiblesses conjoncturelles et structurelles. Les scandales de corruption sont récurrents au moins depuis la démission de l’ancien directeur de cabinet du président, M. Yermak. Cela atteste la capacité de contrôle des institutions sur les décideurs mais également de la faible qualité de la gouvernance qui préexistait à la guerre. L’absence d’élections générales (due à l’union sacrée, à la loi martiale et au fait que le corps électoral est mutilé par les annexions) place les autorités ukrainiennes à la merci des critiques émises par l’administration Trump.

Enfin et surtout, les résultats de la campagne aérienne de 2026 peuvent être annulés à tout moment par une reprise de la pression américaine. Actuellement accaparée par la guerre contre l’Iran, l’administration Trump reprendra tôt ou tard son obsession pour une paix rapide et bâclée entre Russie et Ukraine, sous menaces de retrait du soutien américain.

Quelle issue possible pour l’Ukraine ?

À ce stade, plusieurs options sont ouvertes pour Kiev.

Soit l’Ukraine revient à une stratégie militaire plus classique de reconquête territoriale graduelle afin de rééquilibrer le rapport de force politique avec la Russie et d’obtenir une paix moins défavorable que ne le laisse présager l’occuption d’une partie de son territoire. Cela requerrait de sa part la mobilisation de nouvelles troupes, la concentration des frappes sur la Crimée, le Donbass et les zones frontalières, et surtout la solidification du lien avec Washington.

Soit elle réclame des négociations rapides et directes avec la Russie, sous l’influence de l’administration Trump. Il faudra alors qu’elle limite ses frappes sur la Russie, sanctuariser la ligne de front et de modère le nationalisme intérieur.

Soit elle amplifie sa stratégie de frappes sur le territoire russe afin d’exalter la fierté nationale. Le risque est alors d’encourir l’ire de Washington et de faire face à des bombardements redoublés de la part de Moscou.

En tout état de cause, le choix de la stratégie ne relève pas principalement du nouveau chef d’état-major ukrainien, Mykhailo Drapatyi, car la stratégie à adopter face à la Russie ne se réduit pas à une opération militaire. C’est aux autorités politiques supérieures et donc aux Ukrainiens eux-mêmes que ce choix revient éventuellement.

The Conversation

Cyrille Bret ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. L’Ukraine peut-elle gagner la guerre ? – https://theconversation.com/lukraine-peut-elle-gagner-la-guerre-288358

Les halophytes, ces plantes de plage qui résistent contre vents et marées

Source: The Conversation – in French – By François Bouteau, Pr Biologie, Université Paris Cité

Les dunes côtières, paradis des plantes qui composent avec le sel. Ici Cakile maritima,
Matthiola sinuata et Ammophila arenaria.
Delphine Arbelet-Bonnin, Fourni par l’auteur

On les voit à peine, les yeux tournés vers la mer, et pourtant : les plantes des plages présentent des caractéristiques fascinantes. Celles-ci tiennent surtout aux stratégies d’adaptation aux milieux salins mises en œuvre par cette végétation. Leur potentiel est multiple : lutte contre l’érosion, dépollution, alimentation, médecine, voire production d’énergie. Panorama.


Nous n’y prêtons pas toujours attention, mais les plages ne sont pas de simples étendues de sables ou de galets. Elles hébergent aussi une végétation, particulière, qui s’établit sur les laisses de mer et sur les dunes mobiles en formation.

Ces plantes, dites « halophytes », doivent résister à l’ensemble de contraintes cumulées que concentre le littoral. En particulier : substrats et embruns salés, fortes amplitudes thermiques, vent, pauvreté en nutriments…

La salinisation est toutefois un phénomène observé bien au-delà des plages, puisque 20 % des terres émergées sont affectées. Le changement climatique vient également l’aggraver.

Mécanismes primaires et secondaires de salinisation des sols Daliakopoulos et al. 2016.
Daliakopoulos et al. 2016

Dans ce contexte, les halophytes, qui sont capables de vivre dans ces milieux à forte salinité, constituent une ressource biologique majeure qui mérite que l’on s’y intéresse.




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La grande diversité des halophytes

Les halophytes ne représentent qu’environ 2 % des plantes à fleurs (5000 à 6000 espèces), mais elles ont colonisé tous les continents, à l’exception de l’Antarctique.

Distichlis spicata est une plante très tolérante au sel.
Matt Levin, CC BY-SA

Elles occupent ainsi des habitats très variés, chacun associé à un cortège floristique et faunistique spécifique. Citons par exemple les plages et dunes côtières (Cakile maritima, Limonium stocksii), les mangroves (Avicennia marina, Rhizophora mucronata), les marais salants (Salicornia, Spartina alterniflora), ainsi que les sebkhas désertiques, ces dépressions à fond plat, généralement inondables où les eaux s’évaporent et laissent des sels (Suaeda, Distichlis spicata).

Les halophytes appartiennent par ailleurs à des familles botaniques variées. On y retrouve par exemple des Amaranthaceae, Poaceae, Brassicaceae, Plumbaginaceae ou des Aizoaceae…. Différentes classifications des halophytes ont été proposées au cours des siècles derniers. Les critères vont du contact avec l’eau de mer au seuil de salinité tolérée, ou encore le besoin physiologique en sel, la capacité d’exclusion ou d’accumulation et enfin selon les adaptations morpho-anatomiques.

Les stratégies d’adaptation au sel

Pour résister à des concentrations en sel toxiques pour la plupart des plantes, ces halophytes présentent des adaptations à différents niveaux. Trois principales stratégies, parfois cumulées, permettent aux halophytes de survivre :

  • l’exclusion du sel (sodium) au niveau des racines,

  • son excrétion via des glandes foliaires,

  • et son accumulation contrôlée dans leurs tissus.

Ces processus impactent durablement le fonctionnement métabolique et cellulaire de ces plantes, jusqu’à engendrer des adaptations morphologiques. Les halophytes peuvent ainsi présenter des systèmes racinaires profonds et une partie aérienne succulente (charnue), résultat de l’accumulation d’eau dans les tissus. Leurs feuilles réduites avec des cuticules (couches cireuses) épaisses peu perméables et des trichomes (poils foliaires) réfléchissent la lumière et présentent parfois des glandes ou des vésicules à sel.

Fleur de ficoïde glaciale (Mesembryanthemum crystallinum).
Kurt Stüber, CC BY-SA

Selon les espèces, elles adoptent des voies photosynthétiques variées. Elles peuvent aller de la plus répandue (assimilation du CO2 dans la journée) à des formes adaptées à la chaleur, qui favorisent l’entrée de CO2 la nuit, limitant ainsi les pertes d’eau, comme le Mesembryanthemum crystallinum, qui est à la fois adapté aux milieux salins et secs.

Or, les stress salins, cumulés aux températures élevées et lumières intenses auxquels ces plantes font face génèrent de grandes quantités d’espèces réactives de l’oxygène qu’elles doivent absolument neutraliser pour pouvoir se développer. Autrement dit, les plantes halophytes contiennent des antioxydants et sont les championnes de la détoxification.

En effet, pour faire face à ces conditions, elles contiennent en général des stocks d’antioxydants (ascorbate, glutathion, tocophérols, polyphénols) et des systèmes enzymatiques de détoxification (superoxyde dismutase, catalase, peroxydases), en concentrations bien supérieures à celles présentes chez les autres plantes.

Toutes les espèces typiques des plages et dunes côtières partagent ces adaptations et contribuent à la fixation du sable, limitant ainsi l’érosion et le déplacement des dunes.

Spartina alterniflora au bord de l’eau.
Domaine public

Les halophytes restent cependant vulnérables aux autres facteurs climatiques. Hausse des températures, variabilité des précipitations et élévation du niveau marin modifient leur distribution, leur germination ou leur performance, parfois au profit d’espèces invasives. Citons par exemple Spartina alterniflora, originaire de la côte est des États-Unis et considérée comme une espèce invasive en Europe et en Chine.

Cakile maritima, pionnière et robuste

La roquette de mer Cakile maritima est un exemple de halophyte présente sur nos plages françaises, même si elle se retrouve aussi du nord de la Norvège au sud de l’Australie. Il en existe plusieurs sous-espèces, qui diffèrent par la forme des feuilles et des fruits selon le climat d’origine le long de leur aire de répartition.

Confinée aux laisses de mer sableuses, elle peut initier la formation de dunes embryonnaires et participer à la succession végétale des dunes côtières. Son système racinaire, qui peut atteindre 40 cm de profondeur, lui permet de puiser l’eau en profondeur, tandis que sa tolérance naturelle aux embruns et aux submersions temporaires par l’eau de mer lui permet de croître au plus près du rivage.

Une roquette de mer (Cakile maritima) sur une plage française. Zoom sur les fruits, fleurs et feuilles.
Delphine Arbelet-Bonnin, Fourni par l’auteur

Elle exige même une salinité modérée, équivalente à environ la moitié de celle de l’eau de mer, pour exprimer sa croissance maximale. Sa capacité à croître dans des conditions salines très étendues en fait une plante pionnière particulièrement robuste, même si sa morphologie peut fortement varier suivant ces conditions de salinité. Les feuilles deviennent ainsi de plus en plus succulentes avec l’augmentation de la concentration en sels.

Elle présente aussi une stratégie de dispersion originale : son fruit se scinde en deux segments : l’un se détache pour flotter et dériver sur l’eau de mer pendant plusieurs mois, permettant sa dispersion sur de longues distances, tandis l’autre reste fixé à la plante mère, assurant une génération suivante locale.

Fourrage, aliments, médicaments… Des débouchés multiples

Par leurs caractéristiques, les halophytes constituent des ressources intéressantes.

En matière de sécurité alimentaire tout d’abord. Des espèces comme Panicum turgidum (qui peut représenter jusqu’à 60 tonnes par hectare et par an de biomasse fourragère, comparable au maïs), le quinoa, le pourpier ou les Salicornia, se développent comme fourrage ou « super-aliments » (du fait de leur forte teneur en antioxydants) sur des terres salines impropres aux cultures classiques.

Les graines de Cakile maritima, riches en huile (30-40 %, dont une forte proportion d’acide érucique – un acide gras mono-insaturé notamment utilisé pour produire des tensioactifs) – offrent également un potentiel industriel et pharmaceutique non négligeable.

Enfin, les halophytes produisent d’importantes quantités de composés antioxydants, mais aussi antimicrobiens et anti-inflammatoires, souvent déjà utilisés en médecine traditionnelle.

Phytoremédiation, bioénergie et lutte contre l’érosion

Ce n’est pas tout, car leur intérêt est aussi environnemental

Certaines d’entre elles ont un potentiel de phytoremédiation, c’est-à-dire de dépollution des sols par les plantes. Elles permettent de réduire la salinité des sols et peuvent ainsi être associées, en co-culture, à d’autres plantes plus sensibles au sel pour faciliter le développement de ces dernières. Leur capacité d’hyperaccumulation des métaux lourds, comme le cadmium qui pose de sérieuses inquiétudes en France à l’heure actuelle, peut aussi constituer un atout précieux.

En outre, y avoir recours pour produire du bioéthanol, du biodiesel et du biogaz sur les terres marginales salines, réduirait les conflits qui émergent entre cultures à des fins alimentaires et énergétiques.

Elles rendent enfin, par leur seule présence, des services écologiques majeurs précieux dans le cadre du changement climatique, comme la stabilisation des dunes, la protection côtière contre l’érosion et les submersions, et la séquestration de carbone dit « bleu », car stocké dans les écosystèmes côtiers, comme les mangroves ou les marais salants.

Leur culture à grande échelle reste cependant limitée par un certain nombre de défis techniques (irrigation saline, absence de variétés domestiquées), économiques (méconnaissance des préférences des consommateurs) et écologiques (risques d’allélopathie ou d’invasivité de certaines espèces). Une gestion raisonnée, une recherche soutenue et des politiques publiques adaptées seront donc nécessaires pour transformer ce potentiel biologique en filières soutenables et respectueuses de l’environnement.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

– ref. Les halophytes, ces plantes de plage qui résistent contre vents et marées – https://theconversation.com/les-halophytes-ces-plantes-de-plage-qui-resistent-contre-vents-et-marees-287101

Les ailes des papillons Morpho inspireront-elles les centrales solaires du futur ?

Source: The Conversation – in French – By Antoine Grosjean, Docteur en Science des matériaux pour l’énergie solaire, EPF

Les ailes du Morpho sont le résultat d’une longue évolution, qui a fait émerger de minuscules structures bien particulières qui jouent avec la lumière. Kiya Golara, Unsplash, CC BY

En apprenant à manipuler la lumière avec la même finesse que les ailes d’un papillon, nous pourrions concevoir des centrales solaires plus efficaces, plus compactes et mieux adaptées aux besoins industriels.


Avez-vous déjà pris le temps d’observer la palette de couleur des ailes des papillons — voire pour les plus chanceux d’entre vous, le bleu intense d’un papillon Morpho ? Vous êtes-vous demandé d’où viennent ces couleurs ?

Elles ne viennent pas de pigments qui absorbent la lumière comme ceux d’une peinture, mais de minuscules structures invisibles à l’œil nu qui manipulent la lumière. À l’échelle nanométrique (1000 fois plus fin qu’un cheveu), ces structures agissent comme des prismes optiques sophistiqués : elles réfléchissent certaines couleurs et en laissent passer d’autres, permettant de créer les palettes brillantes et même iridescentes des plumes de paon ou la carapace de certains scarabées. En d’autres termes, la nature produit des structures complexes qui peuvent littéralement trier les couleurs composant la lumière du soleil.

Cette capacité fascine les chercheurs en photonique, une branche de la physique et de l’optique. Depuis quelques décennies, nous commençons à mieux la comprendre, et nous sommes capables de reproduire numériquement et expérimentalement en laboratoire les structures photoniques apparues spontanément dans la nature suite à des millions d’années d’évolution.

L’un des objectifs est de concevoir des objets dont la surface pourrait, comme une aile de papillon, être transparente comme une vitre ou réfléchissante comme un miroir… mais selon la longueur d’onde de la lumière, c’est-à-dire selon sa couleur !

En d’autres termes, nous aimerions « découper » la lumière blanche en plusieurs morceaux de « couleur » différents. Ainsi séparée en plusieurs morceaux, il est plus facile de contrôler la manière dont la lumière va interagir avec son environnement. Ce procédé est déjà utilisé sans que vous vous en rendiez compte, par exemple avec certaines crèmes solaires qui réfléchissent le rayonnement UV pour laisser passer les longueurs d’ondes visibles, ce qui génère un film protecteur invisible pour nos yeux.

C’est le même principe que nous cherchons à utiliser mais ici, sur un spectre solaire complet afin de produire de l’énergie. Cela permettrait à terme de transformer la manière dont nous exploitons l’énergie solaire.




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La lumière du Soleil, plus variée qu’elle en a l’air

En effet, le Soleil n’émet pas une lumière uniforme : il s’agit d’un large ensemble de longueurs d’ondes, de l’ultraviolet jusqu’au proche infrarouge.

La partie visible représente légèrement plus de la moitié de l’énergie disponible, et c’est celle que les cellules photovoltaïques de nos panneaux solaires convertissent en électricité (plus rigoureusement, une cellule photovoltaïque en silicium convertit principalement la lumière entre 350 et 1100 nanomètres, soit le spectre visible étendu au début du proche infrarouge).

Le reste de la lumière solaire est en grande partie perdue sous forme de chaleur, ce qui dégrade d’ailleurs au passage les performances de conversion photovoltaïque, qui diminue d’ailleurs dès 25 °C, puisque c’est en fait à cette température de référence qu’est calculée la performance standard d’une cellule.

À l’inverse, les technologies solaires thermiques exploitent l’ensemble du spectre solaire mais ne produisent pas directement d’électricité. Plutôt que de choisir entre ces deux approches, on peut aussi chercher à les combiner intelligemment.




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Le beurre et l’argent du beurre, ou l’intérêt des systèmes hybrides

C’est tout l’enjeu de certains systèmes hybrides cherchant à marier l’énergie solaire photovoltaïque et l’énergie solaire thermique.

L’idée est simple : utiliser un filtre optique pour envoyer les longueurs d’onde « utiles » vers une cellule photovoltaïque pour produire de l’électricité et rediriger le reste vers un système thermique capable de produire de la chaleur industrielle, par exemple entre 150 et 250 °C. Ce concept, appelé « découpage spectral », permettrait d’augmenter la production globale d’énergie de 20 à 30 % par rapport à une installation photovoltaïque seule.

Mais sa mise en œuvre repose sur une pièce maîtresse : un traitement de surface extrêmement précis, capable d’être à la fois un miroir pour certaines longueurs d’onde et d’être transparent pour d’autres. Cela ne vous rappelle rien ? Nos ailes de papillon et notre plume de paon !

Concevoir des revêtements de surfaces en s’inspirant de la stratégie évolutive

Historiquement, concevoir de tels revêtements était un véritable casse-tête. Les solutions proposées impliquent souvent plusieurs dizaines de couches minces, des matériaux coûteux, voire toxiques, et des procédés de fabrication complexes. Et c’est précisément là que la nature nous aide encore : en créant des algorithmes d’optimisation mimant la sélection naturelle, nous pouvons explorer des millions de combinaisons de structures pour faire émerger les plus adaptées à nos besoins.

Sans étonnement, les structures obtenues ressemblent à celles que l’on observe déjà dans le vivant. Autrement dit, en cherchant à optimiser des propriétés optiques, nous avons redécouvert des solutions proches de celles que la nature a mis des millions d’années à perfectionner.

Concrètement, ces solutions fonctionnent comme les traitements antireflets de nos lunettes de vue, sauf qu’ici le traitement permet de réfléchir et concentrer efficacement les rayonnements ultraviolet et proche infrarouge vers un système thermique, tout en laissant passer la lumière visible vers la cellule photovoltaïque.

Schéma de principe d’un système solaire hybride qui transmet certaines longueurs d’onde à la cellule photovoltaïque en silicium, tout en réfléchissant vers un tube thermique d’autres longueurs d’ondes.
Schéma traduit de K. Fisher et collaborateurs, AIP Conf. Proc. 1850, 020004 (2017)., CC BY-SA

Ce comportement optique est précisément celui recherché pour les systèmes solaires hybrides. Il permet de séparer les flux d’énergie sans contact direct entre les sous-systèmes, évitant ainsi les pertes thermiques qui pénalisent les technologies hybrides classiques.

L’intégration de ces revêtements dans des systèmes solaires ouvrirait la voie à de nouveaux types de centrales solaires compactes. En effet, en combinant le photovoltaïque et le solaire thermique, notamment à concentration (CST), il deviendra possible de produire simultanément de l’électricité et de la chaleur à haute température sur une surface d’occupation réduite. À l’heure actuelle, aucune centrale commerciale n’existe, mais un mini-démonstrateur a été proposé.

À l’avenir, cette stratégie de découpage spectral pourrait permettre de répondre à des besoins industriels variés, comme la production de vapeur, le séchage ou certains procédés chimiques, tout en maximisant l’exploitation de la ressource solaire.

Des technologies encore au stade de la recherche

Dans nos travaux, nous avons validé ces concepts en concevant des matériaux assez simples, puis des multicouches pour étudier la manière dont ils divisent la lumière solaire. L’ensemble de nos recherches porte actuellement sur des prototypes de petite taille, avec des dépôts réalisés sur des substrats de silicium de quelques centimètres. Les résultats expérimentaux confirment les prédictions numériques, mais le passage à plus grande échelle reste un défi, par exemple sur le plan du vieillissement et en ce qui concerne la réduction des coûts.

Des collaborations sont en cours, notamment avec le centre aérospatial allemand (DLR), pour tester ces revêtements sur des cellules photovoltaïques complètes et envisager leur intégration dans des systèmes réels.

The Conversation

Antoine Grosjean a reçu des financements à titre professionnel de la part de l’Agence National de la Recherche (CNRS), du CNRS et de la Commission Européen

– ref. Les ailes des papillons Morpho inspireront-elles les centrales solaires du futur ? – https://theconversation.com/les-ailes-des-papillons-morpho-inspireront-elles-les-centrales-solaires-du-futur-287015

Comment la série « The White Lotus » remet le polar au goût du jour

Source: The Conversation – France (in French) – By Emmanuelle Laboureyras, Chercheuse en Littérature et culture médiatique et populaire, Université Paul Valéry – Montpellier III

The White Lotus, saison 3, un huis-clos entre ultra-privilégiés, comme dans chaque saison. HBO

Alors que la saison 4 de The White Lotus est en cours de tournage sur la Côte d’Azur, la série de Mike White confirme sa recette : des décors de rêve comme théâtre de violence sociale. Hôtels de luxe, paysages exotiques, plages paradisiaques… Un glamour de façade qui révèle très vite des tensions latentes, affectives et morales. Si White Lotus réactive les codes du polar, c’est pour mieux révéler ce que le décor cherche à cacher.


Attention, cet article contient des spoilers

Dès les premières minutes de l’épisode de la saison 1, le ton est donné : un jeune marié, les nerfs à vif, échange avec un couple de retraités tandis qu’un corps est embarqué dans la soute d’un avion-cargo. Qui est mort et comment ? Un flash-back ramène le spectateur une semaine plus tôt à Maui, à l’arrivée de riches et exigeants touristes sur l’île.

En filigrane, on retrouve la structure du roman à énigme, hérité d’Agatha Christie : dans Ils étaient dix (1939) et Mort sur le Nil (1937), un groupe de personnages est réuni autour de la découverte d’un cadavre, dans un espace clos, chacun devenant suspect. La série signe ce contrat de lecture, que le narratologue Raphaël Baroni désigne par « tension narrative », qui se fonde à la fois sur la curiosité et le suspense, renouvelant ce contrat à chaque saison.

La saison 2 s’ouvre ainsi sur des corps flottant à la surface des eaux turquoise de la plage d’un palace sicilien. De la même façon, la série installe une atmosphère « polar » afin de mieux rendre sensible les problématiques sous-jacentes, révélées au fur et à mesure des épisodes.

Comme Le Monde le remarquait dès la saison 1, la mort n’est qu’un prétexte : les survivants sont les véritables sujets. White Lotus fait ainsi disparaître l’enquête au profit de la mécanique du crime – ce que le critique Tzvetan Todorov théorisait comme le propre du roman noir : l’intérêt se déplace des faits vers l’observation des conflits qui rendent la violence inévitable.

Le resort, huis clos revisité

Le huis clos constitue un espace particulièrement propice au crime. Mike White, le réalisateur de la série, calque ainsi le concept de huis clos cher à Agatha Chrisite mais en transposant ses protagonistes dans des resorts luxueux et en les y enfermant, ce qui a pour effet immédiat d’exacerber les tensions et de contraindre les personnages à s’affronter, sans échappatoire possible.

Le palace devient ainsi un moteur narratif efficace – que l’anthropologue Marc Augé pourrait qualifier de non-lieu, idéal pour développer des intrigues criminelles. En effet, l’hôtel de luxe concentre le rêve : espace suspendu dans le temps, éloigné des préoccupations quotidiennes, anonymat apparent. Mais The White Lotus révèle de ce microcosme une réalité bien plus inquiétante, saturée de relations toxiques, de jeux d’influences et de pouvoirs. Derrière les sourires se cache une violence sociale et perfide, comme on le voit transparaître dans les relations entre les touristes richissimes et les employés.

Dans la saison 1, le directeur de l’hôtel ne détecte pas la grossesse de sa nouvelle stagiaire et prend conscience un peu tard de sa situation. Les lieux supposés agréables se métamorphosent en arènes redoutables : la piscine hawaïenne devient un théâtre de la cruauté. Ainsi Olivia et Paula jugent Rachel, jeune mariée, et se moquent d’elle ouvertement. La terrasse est un espace qui permet aussi à la violence relationnelle de se déployer comme on le voit dans plusieurs scènes de la saison 1 : Shane y confronte Armond autour de la suite « Ananas », la famille Mossbacher s’y déchire sur la question coloniale, Rachel se rebelle contre l’enfermement psychologique dont elle est victime. L’espace censé être paradisiaque renforce paradoxalement les tensions interpersonnelles et amplifie leur toxicité. Dans chacun de ces lieux, c’est le même rapport de domination qui s’exhibe.

La saison 2 pousse cette logique à son paroxysme : l’esthétique travaillée rappelle l’univers d’Agatha Christie en développant les intrigues au sein de palaces et de navires au luxe décadent. Tanya, isolée à bord d’un yacht, prend conscience de sa vulnérabilité dans un espace qui devient progressivement dangereux. La série illustre ce que le sociologue Erving Goffman distingue entre façade et coulisses : les touristes occupent le devant de la scène (piscines, plages, restaurants) tandis que les employés occupent les espaces cachés (réserves, couloirs, offices). L’enjeu de The White Lotus consiste ainsi à démontrer que la stratification sociale est le vrai sujet de la série. Clients blancs, personnel de couleur, escorts précaires, travailleurs locaux : la série pointe le décalage entre ceux qui consomment et ceux qui rendent possible le tourisme de luxe.

La disparition du détective

Dans le roman à énigme, le crime est un dysfonctionnement individuel, relatif à un meurtrier. Le détective est supposé ramener l’ordre et offrir un épilogue rassurant à la tragédie. Mais dans The White Lotus, aucun détective n’est là pour remettre les choses en ordre. Pas d’Hercule Poirot pour identifier le coupable, pas de Miss Marple pour analyser la mécanique du crime. L’effacement de cette figure majeure dans le roman à énigme rejoint ce que le théoricien Tzvetan Todorov montrait dans Typologie du roman policier en expliquant le passage du « whodunnit » (roman à énigme) au roman noir. Dans le premier, on part de la découverte du cadavre pour remonter au coupable. Dans le second, on observe les tensions sociales et on attend les conséquences. White Lotus commence comme un roman christien pour finalement épouser les formes du roman noir contemporain.

À la fin de la saison 1, la mort d’Armond symbolise ce glissement : accidentelle, elle réaffirme néanmoins l’ordre des classes. Shane le tue sans en avoir vraiment l’intention mais en réalité, tout, dans la série, prépare à cette issue. Son arrogance, son sentiment d’impunité, sa condescendance envers le personnel de l’hôtel. Le crime n’apparaît plus comme la faute d’un individu mais comme la conséquence d’un rapport de domination sociale.

Révéler les désordres sociétaux

The White Lotus remet ainsi le polar au goût du jour en exposant ses structures : huis clos, suspense, galerie de suspects. Des outils particulièrement efficaces pour mettre en scène les fractures sociales contemporaines. Agatha Christie avait compris que le huis clos constituait un dispositif idéal pour observer les violences dissimulées derrière les mondanités. Mike White le confirme : si le resort remplace le manoir et les touristes les aristocrates, la mécanique reste la même. L’argent semble toujours gagner. Personne n’est là pour rétablir l’ordre. Dans la série, l’enjeu n’est plus de résoudre une énigme criminelle, mais de révéler les désordres sociétaux qui ont rendu possible le crime. L’enquête ne s’inscrit donc plus dans une dynamique de réparation. Elle est au contraire le miroir qui nous renvoie l’image d’un monde contaminé par les rapports de domination.

The Conversation

Emmanuelle Laboureyras ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Comment la série « The White Lotus » remet le polar au goût du jour – https://theconversation.com/comment-la-serie-the-white-lotus-remet-le-polar-au-gout-du-jour-283209