Suplemento cultural: en un lugar de la pantalla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Fotografía del rodaje de ‘El cautivo’ de Alejandro Amenábar. Disney

Este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


A veces tengo la sensación de que, como hispanoparlantes, no somos conscientes de la relevancia e importancia que tiene la figura de Cervantes –alguien que forma parte de nuestro patrimonio– en todo el planeta. Recuerdo entonces ese capítulo de El Ministerio del Tiempo en el que don Miguel visualizaba, en un “sueño premonitorio”, la trascendencia que iba a tener su obra en todo el mundo. Menos mal que no era realmente consciente de ello, que eso solo pasó en esta ficción televisiva, porque… ¿cómo habría podido llevar en vida el peso de saberse el autor de la obra más importante de la literatura universal?

Por eso, en su última película, Alejandro Amenábar decidió despojar al escritor de su aura divina y tratarlo como la persona que fue. Es decir, un ser humano más. En este caso, incluso, un cautivo más. La película homónima del director español imagina cómo Cervantes pasó los cinco años que estuvo retenido en Argel y cómo desarrolló ahí su talento para contar historias. Para situar la acción consultó con uno de los mayores expertos de Cervantes, José Manuel Lucía Megías, que sirvió de asesor aunque, como dijo el propio cineasta, el filme plantea hipótesis que chocan con los argumentos del estudioso porque, después de todo, una ficción es una ficción.

Pero nosotros nos hemos asegurado de que Lucía Megías haga una panorámica de cómo era la Argel del cautiverio de Cervantes que derribe mitos y fábulas. Porque la vida del escritor está ahora mismo rodeada de fake news. No hay más que leer a Pablo Úrbez Fernández y su repaso por la imagen de Cervantes que se ha recreado en la pantalla para confirmarlo. De espadachín a ejemplo moral, hay de todo en su representación menos la realidad de un hombre de carne y hueso.

Por cierto, no me cansaré de recomendar, ahora que hablamos de Alejandro Amenábar, el pódcast Delirios de España y su última temporada, en la que se repasa el loco rodaje de Los otros. Ahí queda dicho.

El arte agota

No sé si alguna vez han ido al Museo del Prado intentando descifrar las caras de los asistentes, pero muchas veces, sobre todo entre los turistas, se alternan rostros de agotamiento con otros de desesperación. Los locales estamos más acostumbrados a abordar la colección de la pinacoteca de poco en poco, pero los visitantes ocasionales sienten que tienen que verlo todo en un día y acaban con la cabeza del revés.

Esto no es una percepción nuestra. Alberto Pérez-López e Irene Pérez López explican qué es la fatiga museal y cómo debemos prepararnos, mental pero también físicamente, para un maratón artístico. ¿La máxima principal? Quien mucho abarca poco aprieta.

Yo quiero bailar…

Recuerdo que, en un artículo escrito durante la pandemia en el que se hablaba de cómo habíamos perdido la oportunidad de socializar en masa durante aquellos meses –o años–, un chico comentaba: “Es que yo no me puedo creer que no hayamos podido bailar todavía el ‘Physical’ de Dua Lipa”. Para quien no conozca la música de la cantante, el pop que propone es, sobre cualquier otra cosa, bailongo y divertido. Cuando leí eso recordé que, efectivamente, yo solo había podido dar saltos con sus canciones a solas en el salón de mi casa.

Por eso me quedé fascinada –y algo preocupada– cuando asistí al concierto de Dua Lipa este año y toda la pista estaba quieta, grabando, sin moverse ante algunos de los temas más discotequeros de nuestro tiempo. ¿Por qué ha pasado esto? Se lo pregunté a Cristina Pérez Ordoñez, que ha investigado sobre este tema, y escribió un artículo en el que explica las posibles causas de este cambio de hábitos. Es certero y objetivo, pero también algo triste.

Gaza

Mucho antes de leer la reseña sobre este libro en The Conversation Australia, su título, que ya lo decía todo, había captado mi atención en las librerías: “Algún día –cuando no entrañe riesgo alguno, cuando podamos llamar a las cosas por su nombre, cuando sea demasiado tarde para exigir responsabilidades– todo el mundo habrá querido estar siempre en contra”.

En él, Omar El Akkad lanza un reflexivo grito de socorro por el pueblo palestino que confronta a Occidente con la realidad de su inmovilidad. En el futuro se dirán otras cosas, pero él defiende que lo que cuenta es lo que hacemos ahora, en el presente.

Más cine por favor

Vuelve el cole y vuelve también la agenda cargada de estrenos de cine (ver el inicio de este boletín). Pero antes de tener nada más en cuenta, repasemos lo que ha sucedido en las salas en los últimos meses.

Uno de los grandes éxitos veraniegos ha sido la cinta de terror Weapons que ha cosechado alabanzas de crítica y público –y a la que yo no pienso acercarme–. Pero ¿de verdad deberíamos tenerle miedo a lo paranormal cuando los seres humanos son capaces de provocarnos verdadero pavor?

Para hablar de eso, precisamente, conviene analizar uno de los últimos géneros en auge: el true crime. Y plantearse a quién se le da voz a la hora de divulgar los casos. Porque si bien convertirse en portavoz de personas injustamente acusadas puede ayudar a su defensa, ponerle un micrófono a quienes han cometido actos terribles provoca más dolor del ya infligido.

Y, para cerrar, hablemos de Elvis. O de Lilo & Stitch, el gran taquillazo de 2025 (con permiso de Ne Zha 2). A los niños que acudieron en masa a su visionado les acompañaban padres que, en muchos casos, disfrutaron de los guiños que la cinta hacía a la música del roquero. No es un caso aislado. Las películas cada vez buscan más referencias sonoras para contentar a los adultos que acuden a ver cine infantil.

Y aprovecho para despedirme con una serie de películas sobre las aulas en Francia (el país que mejor trata la educación en el cine).

The Conversation

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La conversación docente: la salud mental de los universitarios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

¿Recuerda cuando era estudiante universitario? ¿Son recuerdos borrosos de cañas en la cafetería y fiestas en el colegio mayor, debates encendidos hasta altas horas de la noche “arreglando el mundo”? ¿O más bien de horas de estudio en la biblioteca, madrugones o noches sin dormir para preparar exámenes? Quizá pertenece al grupo afortunado que combina ambas opciones.

Empezamos la universidad siendo adolescentes, y terminamos, o al menos ese es el objetivo, como jóvenes preparados para la vida adulta. Es un salto importante en el desarrollo mental. Y mientras muchos jóvenes disfrutan y prosperan durante este proceso de maduración, algunos sufren. Mucho. En ocasiones, se sienten tan angustiados o perdidos que recurren a las autolesiones: es decir, se hacen daño físico deliberadamente.

Lorena Gutiérrez, de la Universidad Rey Juan Carlos nos ha explicado esta semana qué factores influyen en la aparición de este tipo de conductas, denominadas “autolíticas”, que están aumentando entre la población universitaria. Entre un 15 % y un 25 % de universitarios españoles recurren a las autolesiones, según datos recientes que cita esta experta, que ofrece algunas claves sobre cómo podemos intervenir ante estos comportamientos y prevenirlos.

No es ninguna sorpresa que la hiperconexión digital sea uno de los factores que influye en el malestar mental de los universitarios. El impacto de las redes sociales nos afecta a todos, pero especialmente a las nuevas generaciones, como hemos analizado y documentado exhaustivamente en nuestra campaña de Bienestar digital y menores.

Y una de sus consecuencias es el estar sometido a una “violencia insidiosa” o “violencia de baja intensidad”: un goteo continuo de imágenes y agresiones en el que viven inmersos no ya los jóvenes, sino los adolescentes y preadolescentes en cuanto comienzan a interactuar en línea. Así lo describen los expertos de la Universidad del País Vasco que han publicado recientemente el artículo “Los adolescentes viven inmersos en violencia digital: ¿cómo les afecta?”.

Pero en The Conversation no estamos solo para alertar y documentar con evidencias estas tendencias. Muchos expertos trabajan en proyectos y métodos para encontrar soluciones. Aquí he recopilado varios de ellos, porque también es responsabilidad de la comunidad educativa conocer los retos a los que se enfrentan los estudiantes, que a menudo comienzan mucho antes de que se manifiesten los síntomas, y ayudarles en ese camino de superación.

Incluyo también los mejores artículos de esta semana para docentes: ideas para la clase de música y posibilidades con realidad virtual en Educación Física.

Feliz semana.

The Conversation

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Aún podemos salvar al salmón atlántico de la extinción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel García Souto, Investigador postdoctoral en Genética, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Ejemplar de salmón atlántico (‘Salmo salar’). Paul Abrahams/Shutterstock

El salmón atlántico es una especie prácticamente extinta en España, un riesgo que se lleva advirtiendo desde hace ya años. En la recién finalizada campaña de pesca de 2025 apenas se ha sobrepasado un centenar de ejemplares: 129 en Asturias, 7 en Galicia (muy por debajo de la cuota anual permitida por el Gobierno Autonómico) y apenas 1 en Cantabria, mientras que en Navarra el Gobierno Foral ha instaurado una interrupción indefinida de la pesca deportiva del salmón para evitar el colapso de sus poblaciones. Números que contrastan con las más de 10 000 capturas anuales que se hacían a mediados del siglo pasado en España.

En el río Sella, por ejemplo, se contaban más de 1 000 salmones hace apenas tres décadas, el Eo superaba holgadamente las 400 capturas en 1980 y cuencas como la del Nalón-Narcea y el Cares-Deva registraban miles cada año.

Sin embargo, ríos emblemáticos para la pesca del salmón como el Ulla, con una larga tradición de festejos ligados a su captura hasta bien entrado el siglo XX, han cerrado la campaña de este año sin un solo ejemplar. Otros, como el río Lérez, en la provincia de Pontevedra, llevan más de dos décadas sin registrar retornos significativos, lo que ha motivado el cierre permanente de sus cotos de pesca debido a la persistente ausencia de la especie. Todo ello a pesar de los continuos esfuerzos de repoblación impulsados por la Xunta de Galicia. Todo ello apunta a que, tras décadas de declive sostenido, podríamos estar asistiendo a la extinción local del salmón en la mayoría de los grandes ríos del país donde eran endémicos.




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Conservación frente a tradición

Las causas de este declive son múltiples y complejas: la fragmentación fluvial por presas y azudes que impiden el remonte, la contaminación industrial y agrícola que degrada los ecosistemas fluviales, la sobrepesca y, ahora, de manera cada vez más evidente, el cambio climático, que altera caudales y temperaturas del agua.

No se trata sólo de un problema biológico, sino también social y cultural, que requiere tanto de mayor entendimiento de este declive como de una regulación inmediata. Ante esta situación cabe pues preguntarse: ¿aceptaríamos batidas anuales de caza del lince ibérico, otra especie emblemática y en peligro, bajo la justificación de mantener una “tradición”?

Con el salmón atlántico, sin embargo, se mantienen campañas de pesca deportiva en ríos al borde del colapso. La paradoja es evidente: mientras invertimos grandes esfuerzos en conservar al lince o al oso pardo, ignoramos la extinción silenciosa de esta icónica especie.

La clave está en la diversidad

Ante este escenario, los estudios genéticos abren una ventana al pasado, presente y futuro de las poblaciones de salmón atlántico. Por ejemplo, al comparar ADN de escamas históricas con muestras más recientes, se ha constatado una pérdida notable de diversidad local y riqueza genética entre los años 1950 y la década de 1990 en ríos españoles, exhibiendo cuellos de botella genéticos en varias cuencas. Tal disminución evidencia que, cada año, los salmones retornados son genéticamente menos diversos.

También permiten estimar el tamaño de sus poblaciones y evaluar posibles mezclas con salmones procedentes de repoblaciones o piscifactorías, lo cual es clave para diseñar programas de conservación que eviten la pérdida de adaptaciones locales. Este conocimiento permite valorar la salud genética de las poblaciones, ya que una pérdida de variabilidad o el colapso genético alertan sobre vulnerabilidades frente a enfermedades, cambios ambientales o efectos demográficos no deseados.




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En busca de salmones prehistóricos

No obstante, la historia del salmón en la península ibérica va mucho, mucho más atrás. Al final de la última glaciación, cuando nuestros antepasados y neandertales habitaban cuevas como Atapuerca o El Mirón, ya consumían salmón atlántico. Los análisis de ADN antiguo han mostrado que los salmones presentes en la península ibérica hace entre 16 000 y 40 000 años poseían una estructura genética ancestral hoy casi desaparecida.

Por otro lado, el ADN sedimentario recuperado en la cueva de El Mirón confirma la presencia de fauna diversa, aunque todavía no se ha buscado salmón en los sedimentos. Estos avances abren además nuevas vías para rastrear la presencia de peces en épocas remotas y comprender cómo se adaptaron sus poblaciones a grandes cambios ambientales.

Ese paralelismo histórico resulta revelador. Entonces, como en la actualidad, el salmón formaba parte de redes ecológicas y culturales complejas, presionado tanto por el clima como por la acción humana. Conocer la diversidad genética de aquellas poblaciones –por ejemplo, cuán diverso era su genoma, qué tamaño tenían sus poblaciones, cómo cambiaron tras la glaciación y qué adaptaciones locales desaparecieron– puede ayudarnos a dimensionar la magnitud de la pérdida actual.




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Encontrar en el pasado las soluciones del futuro

Volver la mirada al pasado no ha de ser un ejercicio de arqueología gratuita. Los restos de salmones consumidos por nuestros antepasados nos revelan un legado genético que hoy apenas sobrevive en la Península. Estos “recuerdos genéticos”, accesibles gracias al análisis de ADN antiguo, pueden guiar políticas de conservación modernas, recordándonos que proteger al salmón no significa solo mantener un número mínimo de ejemplares, sino preservar su diversidad genética, sus adaptaciones locales y su importancia cultural milenaria.

Al igual que hace miles y miles de años el salmón resistió un cambio climático global durante la última glaciación, hoy se enfrenta a otro, de origen humano. Y su futuro dependerá de nuestra capacidad para aprender de la historia y actuar con decisión. Conservar al salmón atlántico no es solo un reto ecológico, sino también una responsabilidad con nuestro propio pasado y con las generaciones que vendrán.

The Conversation

Daniel García Souto está contratado a cargo de proyecto a través de un proyecto ATRAE financiado por el Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, (ATR2023-144170, Análisis de los cambios genómicos temporales en poblaciones de peces explotadas mediante ADN antiguo y ambiental) dirigido por Sofía Consuegra.

ref. Aún podemos salvar al salmón atlántico de la extinción – https://theconversation.com/aun-podemos-salvar-al-salmon-atlantico-de-la-extincion-263967

Moralización de la obesidad: cuando creemos (erróneamente) que el peso refleja el carácter de una persona

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Magallares, Profesor Titular del Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Representación de la gula en la ‘Mesa de los pecados capitales’ (1500), de El Bosco Museo del Pardo/Wikimedia Commons, CC BY

El Museo del Prado es una de las pinacotecas más visitadas del mundo. Una de las salas más apreciadas por los amantes de la pintura es la que contiene la colección de obras de El Bosco. El espectador no debería marcharse de Madrid sin antes admirar la maravillosa Mesa de los Pecados Capitales.

En esta pieza, el artista flamenco representa con gran maestría los siete pecados que son principio y fuente de otros de acuerdo con la tradición cristiana. En uno de los “radios” de la “rueda” (la obra tiene forma circular) aparece plasmada la gula mediante un señor con obesidad que come desaforadamente sentado en una silla, mientras que un niño pequeño, también con sobrepeso, le reclama al adulto que comparta el festín.

La obesidad en el arte a lo largo del tiempo

Este cuadro es un buen ejemplo de una representación negativa de la obesidad en el arte. Es importante mencionar que, antiguamente, el exceso de peso era un símbolo de fertilidad, como atestigua la famosa Venus de Willendorf, que podemos ver en el Museo de Historia Natural de Viena. Sin embargo, con el trascurrir de los siglos, esa percepción se fue transformando paulatinamente.

Así, lo que en los albores de la humanidad era una característica física positiva, asociada a la fecundidad, con el paso del tiempo se acabó convirtiendo en un rasgo denostado. Es fundamental recalcar que ese juicio va más allá de su dimensión corporal, para acabar valorando también el carácter de la persona con exceso de peso.

Un ejemplo: el doble rasero de la semaglutida

El proceso por el cual la obesidad deja de ser vista como un mero problema de salud para ser percibida también como un estado moralmente reprobable (asociado a defectos como la pereza, la falta de autocontrol o la irresponsabilidad) es lo que conocemos en psicología como “moralización de la obesidad”. Es decir, estamos “moralizando” a un individuo cuando creemos que una característica física externa (el peso) es un indicador fiable del carácter.

Un buen ejemplo actual de este fenómeno lo encontramos con la semaglutida. Este fármaco, comercializado con nombres como Ozempic o Wegovy, ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre y a disminuir el hambre al promover la sensación de saciedad. Al inicio lo tomaban principalmente pacientes con diabetes tipo 2, pero pronto se vio que este compuesto también funcionaba muy bien para la pérdida de peso.




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El éxito abrumador de la semaglutida produjo que a finales del año 2022 hubiera una escasez del producto en todo el mundo. ¿Quiénes eran los culpables de que este milagroso fármaco estuviese agotado? Según algunos usuarios, los obesos estaban “robando” los medicamentos a la pobre gente afectada por diabetes tipo 2. Es decir, mientras que los diabéticos necesitaban su remedio, las personas con obesidad simplemente podían perder peso sin medicarse, ya que al fin y al cabo el peso es supuestamente una pura cuestión de voluntad.

La teoría de los fundamentos morales

Una reciente investigación ha examinado precisamente cómo afecta esa moralización al prejuicio que se siente hacia las personas con sobrepeso. El estudio, realizado en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) por los autores del presente artículo, trata de analizar cómo influyen algunos de los valores que forman parte de la conocida teoría de los fundamentales morales de Jonathan Haidt en la gordofobia.

Este profesor de la New York University Stern School of Business, autor del libro divulgativo de La mente de los justos, postula que la moralidad humana se basa en una serie de fundamentos universales. Entre ellos estarían el cuidado (es decir, la preocupación por proteger a otros de sufrir daño y la capacidad de sentir empatía) y la pureza (enfocada en evitar la contaminación, la degradación o la suciedad).

Nuestra investigación ha encontrado que resaltar los beneficios sociales de la pureza aumentaba la moralización de la obesidad e intensificaba el estigma relacionado con el peso. Es decir, los participantes que creían que las sociedades más “puras” disfrutaban de un mayor bienestar y felicidad, moralizaban más la obesidad y, por tanto, rechazaban más a las personas con sobrepeso.

Campañas contra la gordofobia

Estudios de este mismo año, 2025, ponen de manifiesto la dificultad que existe en hacer entender a las personas que el peso no depende exclusivamente de la voluntad personal. Por esa razón, las campañas para luchar contra la gordofobia que apelan meramente a argumentos racionales tienen problemas en hacer cambiar las creencias de la gente.

Nuestros hallazgos sugieren que para reducir el estigma relacionado con el peso es necesario enfatizar valores morales como la empatía o la compasión (el fundamento moral de cuidado) en los mensajes de salud pública, con el fin de fomentar actitudes más inclusivas hacia los cuerpos no normativos.

Uno de los carteles de la campaña lanzada por el Collectif National des Associations d'Obèses francés.
Uno de los carteles de la campaña lanzada por el Collectif National des Associations d’Obèses francés.
CNAO

En el ámbito internacional, recientes campañas a favor de las personas con obesidad inciden precisamente en esta idea. Por ejemplo, el Collectif National des Associations d’Obèses francés ha lanzado una serie de carteles enfatizando precisamente que “el peso de las palabras” en muchas ocasiones tiene un efecto más negativo sobre la persona con obesidad que la enfermedad en sí misma.

Por lo tanto, tratar de lograr que las personas con normopeso se pongan en el lugar de los obesos puede evitar que acabemos moralizándolos.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Moralización de la obesidad: cuando creemos (erróneamente) que el peso refleja el carácter de una persona – https://theconversation.com/moralizacion-de-la-obesidad-cuando-creemos-erroneamente-que-el-peso-refleja-el-caracter-de-una-persona-264998

La risa también tiene nombre de mujer

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Doina Repede, Profesora de Lengua española, Universidad de Granada

La cómica Henar Álvarez en un momento del programa de RTVE ‘Al cielo con ella’, del que es presentadora. RTVE

A lo largo del tiempo, la risa ha sido mucho más que un gesto. Ha sido compañía y refugio cuando más falta hacía. Desde las butacas del cine hasta los escenarios de teatro y las pantallas de televisión, el humor ha formado parte del día a día de los españoles.

Pero hablar de la historia del humor en España es hablar, durante mucho tiempo, de una risa escrita, interpretada y controlada por hombres. Eran ellos quienes ocupaban el centro del escenario. Las mujeres, en cambio, quedaban reducidas a un segundo plano o, directamente, convertidas en la diana del humor.

Evolución de la participación de hombres y mujeres en la historia del humor en España.
Extraído de Humcor.

De la alcahueta a los papeles de hombres

Cuando el teatro se consolidó como la gran máquina de entretenimiento popular, en los siglos XVI y XVII, la mujer ocupó sobre todo papeles cómicos muy definidos. Era la criada entrometida, la celosa desbordada, la beata hipócrita o la vieja alcahueta. Estos personajes funcionaban a la perfección para arrancar la risa del público, pero casi nunca se escapaban a la caricatura.

Aparte, las mujeres actuaban bajo una mirada de desconfianza social. Su presencia en escena estaba condicionada a normas estrictas. Debían estar casadas, tenían prohibido representar personajes masculinos y se las vigilaba con un fuerte control moral. Aún así, hubo mujeres que lograron imponerse con su talento en los corrales de comedias. Es el caso de María Calderón, Juana Orozco o Manuela Escamilla.

Otras fueron todavía más allá. Se lanzaron a hacer teatro de forma independiente, desafiando las normas sociales. Jusepa Vaca, Francisca Baltasara, María de Navas o Bárbara Coronel incluso se atrevieron a interpretar papeles masculinos. Esa valentía, sin embargo, les trajo más de un problema: escándalos públicos, escritos difamatorios e incluso castigos como el destierro o el encierro en conventos.

Pero el legado que dejaron hizo que otras mujeres pisaran con más fuerza las tablas.

El lento reconocimiento

Almanaque de los chistes.
Doina Repede/Humtext, CC BY-NC

En el siglo XIX, el teatro permitió que ellas siguiesen estando presentes en el escenario, aunque no dejaba de ser un terreno dominado por los hombres. Además, cualquier intento por parte de las mujeres de salirse de lo establecido solía convertirse en motivo de burla. Al fin y al cabo, la sociedad no veía con buenos ojos que ellas aspirasen a ocupar un lugar que, según las normas de la época, no les correspondía.

A pesar de las trabas, las mujeres consiguieron abrir algunas puertas. Seguían representando personajes típicos de la vida diaria –como la chulapa madrileña, la vecina curiosa o la criada ingeniosa–, pero sus actuaciones, cargadas de un humor pícaro y popular, no se limitaban a entretener: servían como una forma de crítica hacia la burguesía, los políticos y las estrictas normas sociales. También trataban temas como las relaciones y el amor con ingenio, recurriendo al doble sentido y a un tono juguetón.

A través de los papeles encarnados por Balbina Valverde, Luisa Campos, María Tubau o Rosario Pino la mujer no solo se convirtió en protagonista en el escenario, sino también en figura pública reconocida.

De vuelta al papel secundario

En los años 30 del siglo XX, la mujer seguía presente en el teatro, aunque cada vez tenía menos libertad en sus papeles. La dictadura y la censura limitaron enormemente el humor, y con ello la presencia femenina. Los personajes que solían interpretar eran, en su mayoría, los de siempre: vecinas chismosas, suegras entrometidas o madres arquetípicas.

En la radio tenían su espacio. Se las oían en seriales y adaptaciones de obras o radionovelas, pero su papel no era diferente y seguía reflejando normas tradicionales. En Matilde, Perico y Periquín, por ejemplo, Matilde, la madre, encarnaba el estereotipo de mujer preocupada por la casa, la familia y las apariencias sociales, aunque también podía ser protagonista de situaciones divertidas.

En la cultura popular surgieron figuras capaces de conquistar al público. Lina Morgan, con su humor gestual y su papel de pueblerina pícara e ingenua, llegó a convertirse en un auténtico icono del humor.

Junto a ella, se remarcaron otras figuras femeninas como Gracita Morales y Rafaela Aparicio. Interpretaban a criadas que llegaban del pueblo y que no sabían desenvolverse en la ciudad y rara vez tenían la oportunidad de encarnar personajes más serios o complejos.

Del papel de ingenua al de objeto sexual

Con la llegada del humor televisivo a los hogares españoles, apareció también un fenómeno muy visible: la hipersexualización de la mujer.

Un hombre bajito y con boina lleva en brazos a una chica en pantalón y bikini.
Un fotograma de la serie Arévalo y CIA (1994).

Durante décadas, incluso ya entrados los años 2000, era común ver personajes femeninos representados con poca ropa: enfermeras con batas muy ajustadas o empleadas del hogar con faldas demasiado cortas. Y si la empleada se subía a una escalera, el instante servía, aún más, para hacer reír a carcajadas. Pero no dejaban de ser imágenes que reforzaban estereotipos muy arraigados en la sociedad.

Y no solo pasaba en la televisión: también en revistas y periódicos se repetía la imagen de la mujer hipersexualizada. Era un objeto de deseo, siempre al servicio del hombre, incluso cuando él no cumplía con los mismos estándares de belleza que se le pedían a ella.

Dibujo de un hombre bajito que habla con una chica despampanante y que le dice que la ha contratado para que le suba el ego.
Viñeta publicada en la revista El Jueves en 2009.

Con la hipersexualización de la mujer llegó también el humor abiertamente machista, que solo buscaba la carcajada fácil. Los ejemplos abundan: “¿Ves ese coche estacionado torcido? Seguro que lo aparcó una mujer”, “El hombre mantiene, la mujer gasta”, “Las secretarias son bonitas, los jefes son inteligentes”, “A las mujeres no hay que entenderlas… hay que aguantarlas a golpes”.

Durante mucho tiempo, la violencia y la desigualdad pudieron disfrazarse de humor y sentirse a gusto.

A por el papel protagonista

Mientras abundaban chistes donde la mujer era objeto de burla o de violencia normalizada, había quienes daban la vuelta a las normas sociales. Es el caso de Rosa María Sardá en Ahí te quiero ver. La mujer ya no era la mandona pesada o la torpe doméstica. Ella era la esposa dominante, elegante y sarcástica. Y él, el esposo anulado, casi mudo.

Con la aparición del dúo cómico femenino Las Virtudes, a finales de los 80, cambió también la manera de mirar a la mujer en la comedia. Ellas recurrían a la exageración y el absurdo para sorprender al público y burlarse de las convenciones sociales. Además, quedó claro que las mujeres también podían contar chistes, y con mucho éxito, como Paz Padilla o Pilar Sánchez. El humor podía ser crítico, inteligente y con sello femenino. Ya no era cosa solo de hombres.

Una risa con nombre de mujer

Pero el verdadera cambio llegó, sobre todo, con la expansión de los monólogos. Eva Hache, Ana Morgade, Carolina Noriega o Virginia Riezu rompieron la lógica del humor tradicional. Ya no se trataba de encarnar personajes escritos por otros, sino de hablar en primera persona, con su propio guion, su propio estilo y su propia mirada crítica.

Hoy, las mujeres humoristas no solo nos hacen reír, sino que cuestionan estereotipos de género, se ríen de la vida cotidiana desde una perspectiva femenina. Y, muchas veces, utilizan el humor como herramienta de reivindicación. Aunque todavía hay menos mujeres que hombres, su papel ya no es secundario. Como demuestran los casos (y el éxito) de Eva Soriano o Henar Álvarez, son creadoras con voz propia. El camino no ha sido fácil, pero la risa, esa forma tan poderosa de resistencia y libertad, hoy suena cada vez más plural.

Porque si, como defendía el escritor francés François Rabelais en el prólogo de su obra Gargantúa (1534), “reír es propio del hombre”, usemos la primera acepción de la palabra de la RAE y digamos sí, es propio del hombre y de la mujer por igual.

The Conversation

Doina Repede no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La risa también tiene nombre de mujer – https://theconversation.com/la-risa-tambien-tiene-nombre-de-mujer-263879

¿Pueden las víctimas de la lancha venezolana reclamar justicia internacional? Explicamos el embrollo legal tras el incidente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tulio Alberto Álvarez-Ramos, Profesor/Investigador Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello. Jefe de Cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello

Captura del vídeo difundido por Estados Unidos tras el ataque.

El 2 de septiembre de 2025, una lancha rápida que zarpó desde San Juan de Unare (Estado Sucre, Venezuela) fue destruida por una nave de guerra estadounidense en aguas del Caribe. El ataque, según el secretario de Estado Marco Rubio, fue ejecutado contra una embarcación “operada por una organización designada como narcoterrorista”.

Por su parte, Donald Trump afirmó: “Literalmente destruimos un barco, un barco que transportaba drogas, mucha droga”. Y agregó: “Muchas cosas están saliendo de Venezuela, así que lo eliminamos”.

Nicolás Maduro respondió calificando el hecho como una “pena de muerte marítima”. En su programa, Con Maduro+, afirmó: “Lo que hizo el gobierno de Estados Unidos fue una confesión pública de un crimen injustificable, sin derecho a la defensa, sin juicio, sin ley, sin respeto al derecho internacional”. Además, acusó a Washington de utilizar inteligencia artificial para fabricar el vídeo y advirtió que Venezuela se encuentra “bajo amenaza directa de agresión militar”.

Protocolo de acción

Existe un protocolo internacional en el caso de embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y al Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima (SUA), los Estados pueden abordar buques sin nacionalidad o con autorización del Estado de bandera si existen sospechas fundadas de tráfico ilícito.

La Marina de los Estados Unidos también sigue un protocolo de interdicción marítima que prioriza la identificación, verificación y abordaje seguro de embarcaciones sospechosas de narcotráfico o piratería en aguas internacionales.

Este procedimiento se rige por el Maritime Operational Threat Response (MOTR), que establece coordinación interagencial entre Defensa, Seguridad Nacional, DEA y el Departamento de Estado. Antes de cualquier acción letal, se exige la confirmación de la nacionalidad del buque, advertencias previas, uso proporcional de la fuerza y preservación de evidencia.

La destrucción de una embarcación solo se justifica si representa una amenaza directa e inminente que no puede ser neutralizada por otros medios.

Más allá del derecho internacional

Este caso no solo desafía los límites del derecho internacional, sino que obliga a revisar cómo las democracias enfrentan amenazas transnacionales sin erosionar sus propios principios. También nos sitúa ante un escenario donde se instrumentaliza la lucha contra el narcotráfico como arma política y se evidencian las grietas estructurales del derecho internacional.

El Tribunal Supremo estadounidense ha sido claro en establecer que el debido proceso no puede ser suspendido por voluntad política. Específicamente, en cuanto al alcance extraterritorial de dicho debido proceso, la Corte reconoció en el caso Wong Wing vs United States, 163 U.S. 228 (1896) que también los extranjeros tienen derecho a un juicio justo antes de ser castigados.

El evento que analizamos se sitúa en un terreno aún más complejo: ¿pueden las víctimas –presuntamente extranjeras y fuera del territorio estadounidense– reclamar justicia en cortes federales? El Alien Tort Statute (ATS), codificado en 28 U.S.C. § 1350, permite que los extranjeros demanden a Estados Unidos por violaciones al derecho internacional. Pero esta doctrina fue limitada en el caso Sosa vs Alvarez-Machain, 542 U.S. 692 (2004), donde se instruyó a los tribunales a ejercer tal jurisdicción con extrema prudencia, y solo en casos que involucrasen normas internacionales claramente definidas.

Más recientemente, en el caso Nestlé USA, Inc. vs Doe, 593 U.S.(2021), la Corte negó jurisdicción bajo el ATS –sistema que rastrea a viajeros con visas de inmigrantes– a víctimas de esclavitud infantil en África, al considerar que los actos lesivos ocurrieron fuera del territorio estadounidense y que la conducta doméstica alegada era insuficiente.

¿Y si fue una ejecución extrajudicial?

El Torture Victim Protection Act (TVPA), promulgado en 1991, permite acciones judiciales por tortura o ejecución extrajudicial, independientemente de la nacionalidad de la víctima. Pero su aplicación exige que el acto haya sido cometido bajo autoridad oficial y que exista una vía procedimental para identificar al responsable. En el caso de la lancha, no hay cadena de mando clara, solo declaraciones políticas que justifican la acción como parte de una “guerra contra el crimen transnacional”.

En EE. UU. se han reconocido excepciones al debido proceso en tiempos de guerra. En el caso In re Yamashita, 327 U.S. 1 (1946) se juzgó al general japonés por crímenes de guerra, y la mayoría de la Corte sostuvo que los enemigos beligerantes no tienen derecho a un juicio ordinario. Pero la minoría, encabezada por los jueces Wiley Blount Rutledge y Frank Murphy, advirtió que “no puede existir en nuestro sistema un poder tan irrestricto para tratar a cualquier ser humano sin proceso alguno”.

En Johnson vs Eisentrager, 339 U.S. 763 (1950) se reafirmó que los enemigos extranjeros no residentes no tienen acceso a los tribunales en tiempos de guerra. Pero también se reconoció que la jurisdicción judicial depende de la presencia territorial del individuo.

Sin verdad y sin justicia

El debido proceso no puede ser suspendido por conveniencia política. La forma en que fue destruida la lancha impide conocer la verdad. ¿Eran todos traficantes? Si hubieran sido detenidos podrían haber sido juzgados por tribunales federales de EE. UU., como ocurre regularmente en casos de narcotráfico o piratería. Pero se ejecutó una acción letal, más cercana a una declaración política que a un acto de justicia.

La destrucción total de los elementos probatorios –la embarcación, la carga, los cuerpos– convierte este episodio en un crimen sin expediente, donde el poder militar sustituye al poder judicial. Cuando no hay verdad no puede haber justicia. Y aquí la verdad quedó sepultada bajo el mar.

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Tulio Alberto Álvarez-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Pueden las víctimas de la lancha venezolana reclamar justicia internacional? Explicamos el embrollo legal tras el incidente – https://theconversation.com/pueden-las-victimas-de-la-lancha-venezolana-reclamar-justicia-internacional-explicamos-el-embrollo-legal-tras-el-incidente-264841

Cuestiones a tener en cuenta antes de ‘irse de Erasmus’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Díez Ruiz, Professor, Faculty of Education and Sport, Universidad de Deusto

xtock/Shutterstock

Cada vez es más común que los universitarios y estudiantes de secundaria deciden cursar parte de su formación en el extranjero. El auge de programas como Erasmus –creado en 1987 por la Unión Europea con el objetivo de estrechar lazos entre jóvenes de distintos países– ha dado lugar a una experiencia que, para muchos, cambia vidas. La popularidad del programa es tal que puede llegar a darse por hecho que pasar un año “de Erasmus” es lo normal, sin que nos paremos a pensar por qué y para qué lo hacemos.

¿Es una oportunidad real de crecimiento personal y académico, o se ha convertido en una vitrina de Instagram o vídeos virales de TikTok? ¿Se eligen destinos exigentes académicamente o, por el contrario, en función de otras consideraciones no académicas?

Si queremos ser fieles al concepto de “viaje de estudios”, hay una serie de cosas que deberíamos plantearnos para no pensar en el Erasmus como unas vacaciones disfrazadas de mérito académico.

Salir para mirar dentro

Estudiar en el extranjero ofrece una experiencia transformadora. Conocer otras culturas, convivir con personas de diferentes orígenes, enfrentarse a un idioma distinto o aprender a gestionar lo cotidiano sin el respaldo familiar obliga a crecer. Lo que parecía una simple movilidad académica se convierte en una prueba de madurez. En esa distancia física con el país de origen, muchos encuentran una forma inesperada de acercarse a sí mismos.

Los estudiantes que regresan suelen ser más autónomos, más resilientes y con una visión del mundo menos centrada en su propio país. Han ampliado su red de contactos, se han enfrentado a retos imprevistos y, en muchos casos, han descubierto vocaciones o inquietudes que no habrían surgido sin esa experiencia.

Ahora bien, ¿hasta qué punto ese crecimiento es realmente académico y no solo vivencial?

El riesgo de la superficialidad

Numerosas publicaciones en redes sociales nos devuelven la imagen de un Erasmus edulcorado: viajes de fin de semana, fiestas interminables, romances fugaces y pocas referencias al estudio. No faltan quienes ven en ello una oportunidad para presumir más que para aprender. El mensaje no es “mira lo que aprendo”, sino “mira lo bien que me lo paso”.

¿No estaremos, sin darnos cuenta, convirtiendo una herramienta educativa en un producto aspiracional más, medido en likes y stories?




Leer más:
La enseñanza híbrida en la universidad permite experiencias internacionales flexibles


No hay que olvidar que el programa Erasmus nació con una visión profundamente política: crear una generación de europeos que se conozcan entre sí, que compartan aulas, valores y proyectos. En tiempos de tensiones nacionalistas, el Erasmus sigue siendo una herramienta poderosa de integración y cohesión.

Cómo elegir el destino y sacarle verdadero partido

Si bien no existen datos que midan el “compromiso ético” de los estudiantes con el espíritu del Programa Erasmus, sí es posible ayudarles a tomar decisiones más conscientes y provechosas. Estas serían algunas de las pautas a tener en consideración para una experiencia plena de movilidad internacional:

  1. No elegir sólo por el clima o las fiestas. Un destino cálido o de moda no garantiza una buena experiencia académica o personal. ¿Qué quiero aprender? ¿En qué quiero mejorar? ¿Qué ciudad o universidad me lo facilita?

  2. Investigar la calidad docente. Deberíamos revisar el ranking de la universidad y su posicion en nuestra área de estudios (si es buena o no). Algunos rankings que hacen esto son el QS Top Universities, Times Higher Education (THE) World University Rankings, Academic Ranking of World Universities (ARWU)-Ranking de Shanghái, U-Multirank o CWUR–Center for World University Rankings. También las asignaturas ofertadas, el nivel de idioma requerido, las metodologías de enseñanza que utilizan o si hay programas de apoyo a estudiantes internacionales. Es muy útil preguntar a personas que hayan estado allí antes.

  3. Tener en cuenta el contexto cultural. Ir a una ciudad donde se hable un idioma que no dominamos o donde la cultura sea muy distinta puede parecer arriesgado, pero también es una oportunidad única de salir de nuestra zona de confort y crecer.

  4. Ser honesto con uno mismo. ¿Buscar un Erasmus para descansar de la presión academica o para reinventarnos? Los dos objetivos son válidos, pero es importante tenerlos claros para no frustrarnos ni idealizar la experiencia.

  5. Prepararse antes de llegar. Aprender lo básico del idioma local, informarse sobre el coste de vida, el transporte, el alojamiento y las costumbres son cuestiones vitales. Cuanto más preparados vayamos, más autonomía ganaremos.

  6. Llevar un diario, blog o proyecto personal. Muchos estudiantes valoran haber documentado sus aprendizajes, sus cambios o sus decisiones durante la estancia. Puede ser en forma de vídeo, diario, blog o portafolio.

  7. Implicarse. Participar en actividades culturales, deportivas, tutorías, programas de voluntariado o asociaciones estudiantiles nos puede ayudar a sacar el máximo partido. Cuanto más demos, más recibiremos.

Es importante también tener en cuenta que el período para apuntarse suele ser desde noviembre a enero del curso anterior. Se tienen en cuenta las notas de los candidatos y su nivel de idioma de destino (se solicitan certificados oficiales). Lo normal es establecer para la elección de destino un orden del mejor posicionado al peor.

Más que una experiencia

Irse fuera a estudiar puede ser una oportunidad de oro para conocerse mejor, ampliar horizontes y crecer como persona. Pero no garantiza nada si no se vive con intención. Depende de cada uno aprovechar la experiencia para algo más que acumular fotos.

El programa Erasmus no es –ni debe ser– solo una aventura juvenil. Es mucho más que vivir una experiencia. Es una inversión en ciudadanía, en madurez y en construcción de puentes. Quienes la viven con autenticidad, difícilmente regresan siendo los mismos.

Elegir bien el destino, reflexionar sobre el propósito real de la estancia y no huir de la exigencia académica puede marcar la diferencia entre una experiencia significativa y una simple escapatoria.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cuestiones a tener en cuenta antes de ‘irse de Erasmus’ – https://theconversation.com/cuestiones-a-tener-en-cuenta-antes-de-irse-de-erasmus-256246

¿Qué implica para España el ataque ruso con drones en Polonia?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Alvares Garcia Júnior, Professor de Direito Internacional, Relações Internacionais e Geopolítica/Geoeconomia, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Soldados polacos en la zona donde impactó uno de los drones rusos. RTVE

Durante la madrugada del 10 de septiembre, Europa experimentó uno de los incidentes de seguridad más graves de su historia reciente: una formación de drones rusos atravesó el espacio aéreo polaco en el marco de una ofensiva sobre Ucrania y fue abatida por cazas de la OTAN.

Uno de estos aparatos impactó en la localidad de Wyryki-Wola, lo que activó alertas en toda la estructura de defensa euroatlántica y evidenció la vulnerabilidad de la frontera oriental de la Alianza.

La penetración de 19 drones en territorio polaco, en paralelo a un ataque masivo sobre Ucrania, puede o no entenderse como un accidente. Las autoridades polacas, por ejemplo, interpretaron el episodio como un gesto de fuerza diseñado para poner a prueba tanto la unidad política como la capacidad operativa de la OTAN ante amenazas híbridas y directas por parte de Rusia.

Este tipo de incursiones obliga a repensar los límites físicos y jurídicos de la disuasión colectiva y pone en jaque los mecanismos tradicionales de control de escalada.

La activación inmediata del artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte respondió a la percepción de un peligro directo a la integridad y soberanía polacas. Aunque esa disposición legal no implica un compromiso automático de defensa militar conjunta (como el artículo 5), sí obliga a consultas diplomáticas urgentes para coordinar la posición aliada y calibrar la naturaleza jurídica e internacional de la amenaza.

Esta herramienta ha sido empleada solo en contadas ocasiones, reflejando la gravedad de la situación y la importancia del consenso intergubernamental en la respuesta.

¿Cuál es el compromiso de España con la OTAN?

España ha reforzado este año su compromiso con la defensa colectiva de la OTAN, liderando desde julio la Brigada Multinacional en Eslovaquia, con base en Lešť, donde mantiene desplegados alrededor de 828 efectivos en el que es su contingente exterior más numeroso.

También participa en la Presencia Avanzada Reforzada (Enhanced Forward Presence) mediante despliegues rotatorios y ejercicios periódicos en el flanco oriental, como el reciente NATO’s Forge 2025 en Letonia, en el que contribuyó con tanques Leopard 2E, vehículos Pizarro y sistemas antiaéreos NASAMS, además de rotaciones temporales en Polonia y Lituania.

Igualmente, España aporta cazas Eurofighter y otros medios a misiones de policía aérea y vigilancia, como el Baltic Air Policing y operaciones en Islandia y Rumanía, reforzando su perfil como aliado clave tanto en la OTAN como en la Brújula Estratégica de la Unión Europea, que integra esfuerzos en inteligencia, ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas.

Esta proyección exterior no exime a las autoridades españolas de sus responsabilidades jurídicas en plan doméstico. Cualquier aumento significativo del despliegue militar o modificación sustancial de las reglas de enfrentamiento debe someterse a un proceso de debate y aprobación en el Parlamento, asegurando un control democrático efectivo sobre las misiones internacionales y el cumplimiento de los compromisos asumidos por España en el marco del derecho internacional.

Este procedimiento resulta esencial en contextos donde la línea que separa la disuasión de un conflicto abierto se vuelve especialmente difusa.

Diferentes países, estrategias distintas

El incidente de los drones evidencia la existencia de estrategias divergentes dentro de la Alianza y la Unión Europea. Polonia y los Estados bálticos exigen medidas inmediatas de refuerzo y nuevas rondas de sanciones, mientras Alemania y Francia apuestan por una respuesta gradual y diplomática para evitar su escalada.

La administración estadounidense mantiene, bajo la presidencia de Trump, un discurso ambiguo que limita la cohesión estratégica, introduciendo un factor de incertidumbre en las capitales europeas.

En el seno de la Unión Europea, el debate sobre autonomía estratégica se acelera. Kaja Kallas, como Alta Representante para la Política Exterior, abogó por ampliar sanciones contra intermediarios energéticos y acelerar la implantación de la Brújula Estratégica. Esto no tiene otro objetivo que dotar a la UE de mayor capacidad militar autónoma que complemente y refuerce al sistema OTAN sin superponer competencias.

Más allá del plano militar, la reciente invasión del espacio aéreo polaco –siempre considerando la necesidad de datos contrastados y evitando conclusiones precipitadas ante la proliferación de relatos poco verificados– genera efectos económicos y energéticos inmediatos. Las turbulencias en los mercados tienden a incrementar los precios de la electricidad y el transporte en toda la Unión Europea, con un impacto directo sobre los consumidores españoles y de otros Estados miembros.

El riesgo de que este tipo de agresiones evolucione hacia escenarios híbridos –combinando operaciones cinéticas con campañas de desinformación y ataques cibernéticos– obliga a reforzar la estrategia española, especialmente en la protección de infraestructuras críticas, inteligencia y ciberseguridad, tanto a escala nacional como comunitaria.

A esto se añade que, según recientes estudios y análisis europeos, España y el sur de Europa han sido identificados como objetivos de campañas de desinformación y sabotaje de origen externo, requiriendo una cooperación aún mayor en resiliencia y defensa digital.

El respeto a la integridad territorial, consagrada en la Carta de las Naciones Unidas, sirve de base para las consultas en la OTAN y la posible elevación del caso ante instituciones multilaterales. Del mismo modo, la legitimidad de cualquier uso de la fuerza defensiva debe quedar inscrita tanto en las resoluciones de la Alianza como en la normativa constitucional de cada Estado miembro, especialmente España, cuya práctica constitucional refuerza el carácter parlamentario de las grandes decisiones estratégicas.

¿A qué se enfrenta ahora la Alianza Atlántica?

La Alianza Atlántica se enfrenta a una encrucijada, en la que la unidad y la rapidez de respuesta serán vitales para evitar fracturas que puedan debilitar su capacidad de disuasión y defensa. El despliegue español, su participación en ejercicios multinacionales y las lecciones aprendidas en operaciones preventivas reflejan tanto el compromiso europeo como la necesidad de dotar a las decisiones de legitimidad democrática y multilateral.

En este escenario, España asume tanto una responsabilidad militar como también diplomática, institucional y social, contribuyendo a la estabilidad colectiva sin descuidar los principios del derecho internacional y la garantía del control parlamentario.

El desafío de la frontera oriental evidencia que la defensa europea requiere respuestas integrales, cooperación avanzada y una interpretación dinámica del derecho internacional en tiempos de crisis.

The Conversation

Armando Alvares Garcia Júnior no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué implica para España el ataque ruso con drones en Polonia? – https://theconversation.com/que-implica-para-espana-el-ataque-ruso-con-drones-en-polonia-265155

Descubriendo la prehistoria con un móvil: digitalización 3D de la cueva de La Pileta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Antón, Investigador Postdoctoral y Profesor. Universidad de Sevilla y Nottingham Trent University, Universidad de Sevilla

Modelo digital del entorno del Gran Pez, realizado con iPhone. Daniel Antón, Juan Mayoral-Valsera, María Dolores Simón-Vallejo, Rubén Parrilla-Giráldez, Miguel Cortés-Sánchez, CC BY

Topografiada por primera vez en 1915 por Henri Breuil, Hugo Obermaier y William Verner e investigada por diversos prehistoriadores del siglo XX, la cueva de La Pileta (Benaoján, Málaga) es uno de las muestras de arte rupestre con mayor cantidad y variedad de motivos gráficos. Fue declarada Monumento Nacional en 1924, momento en el que se abrió al público. Sus visitas guiadas son una experiencia única donde se puede conocer buena parte del arte rupestre que atesora.

Con una antigüedad de más de 30 000 años, el arte rupestre de La Pileta se distribuye en dos fases. La más antigua corresponde a distintas etapas del Paleolítico superior, y la más reciente fue realizada entre el Neolítico a la Edad del Bronce.

Desde 2017, estudios interdisciplinares y el uso de tecnologías de última generación han revelado la existencia de varios miles de motivos, muchos más de los que se conocían hasta la fecha.

Iluminando la oscuridad

Entre los hallazgos más singulares, destaca una lámpara paleolítica que se usó para transitar por la cavidad y pintar hace más de 30 000 años. Esta lámpara es uno de los dispositivos de iluminación más antiguos documentados en la península ibérica. Este objeto, junto con más de una decena de representaciones de manos positivas, refuerza la hipótesis de la ocupación de La Pileta durante el Paleolítico superior inicial y contribuyen a reevaluar la cronología del arte rupestre de la región.

Las investigaciones arqueológicas sugieren una presencia humana desde el Paleolítico medio, asociada a los neandertales, con ocupaciones del Paleolítico superior, Neolítico (fragmentos cerámicos), Calcolítico y Edad del Bronce. Esta secuencia convierte La Pileta en un enclave excepcional para estudiar la evolución cultural y simbólica del sur de Iberia.

Mapeada con un iPhone

La Pileta es un entorno kárstico de unos 2,5 km, de intrincado recorrido. Este laberinto de galerías ha lastrado durante décadas su documentación topográfica. Ante este desafío, un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla hemos realizado una de las primeras evaluaciones sistemáticas del uso de la tecnología LiDAR integrada en smartphones para la digitalización 3D de cavidades arqueológicas. Este método permite determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie utilizando un haz láser pulsado.

El objetivo era comprobar si una herramienta tan accesible como un iPhone puede ofrecer resultados útiles en entornos tan exigentes a nivel geométrico como esta cueva. También, si este instrumento puede complementar o, incluso, sustituir, en ciertos contextos, a costosas y complejas técnicas como el escaneado láser terrestre (ELT).

Tecnología en las entrañas de la Prehistoria

Para esta investigación, hemos escaneado en 3D un amplio sector de La Pileta, incluidos espacios emblemáticos como la sala del Gran Pez, así conocida por la destacada figura pisciforme que conserva.

Escaneado móvil con iPhone de detalles morfológicos en áreas a distinto nivel.
Daniel Antón, Juan Mayoral-Valsera, María Dolores Simón-Vallejo, Rubén Parrilla-Giráldez, Miguel Cortés-Sánchez, CC BY

Para ellos, hemos utilizado dos técnicas distintas. Por un lado, el escáner láser Leica Geosystems BLK360, de precisión milimétrica y captura de hasta 360 000 puntos por segundo en lo que se denomina una nube de puntos (conjunto de coordenadas XYZ en el espacio). Por otra parte, un Apple iPhone 15 Pro con aplicaciones móviles de escaneado 3D, como Polycam, MetaScan y 3D Scanner App, para generar mallas trianguladas con textura.

Ambos conjuntos de datos 3D se validaron mediante una red de puntos de control topográficos establecidos con una estación total –aparato electro-óptico utilizado en topografía, cuyo funcionamiento se apoya en la tecnología electrónica–. Esto ha permitido medir la precisión geométrica de los modelos obtenidos por el teléfono móvil respecto al estándar profesional.

¿Puede un móvil estar a la altura?

El LiDAR del iPhone presenta limitaciones, como su alcance máximo de 5 metros y una menor densidad de puntos. Sin embargo, los resultados revelaron un error medio de solo 22 milímetros respecto al ELT.

En zonas con menor relieve, donde el escaneado se complica por la ausencia de referencias morfológicas, se obtuvieron desviaciones mayores. Por el contrario, el iPhone fue sustancialmente más preciso en áreas con prominencias rocosas o espeleotemas como las estalagmitas.

Aunque el smartphone no reemplaza al escáner profesional en términos de precisión, resulta de gran utilidad para complementar la documentación en sectores de escasa accesibilidad. Su maniobrabilidad permite documentar zonas donde un escáner montado en trípode no puede instalarse.

Por otra parte, el LiDAR móvil ofrece ventajas significativas en términos de texturizado gracias a su intrínseca calidad de imagen fotográfica. Asimismo, el uso de soportes personalizados con linternas LED permite controlar la iluminación de la escena y lograr modelos más realistas y divulgativos. Esto mejora la interpretación visual de los paneles de arte rupestre.

Democratización de la documentación arqueológica

Uno de los logros más importantes de nuestra investigación es facilitar una documentación geométrica rigurosa, con tecnología accesible y portátil, de lugares tan complejos como una cueva intrincada, algo impensable hace solo unos años.

Así, mientras que un sistema ELT profesional puede costar entre 20 000 y 80 000 euros, un smartphone con LiDAR ronda los 1 000 euros y sus aplicaciones 3D son gratuitas o más económicas.

Esta democratización tecnológica permite que usuarios particulares, pequeños equipos de investigación o instituciones sin grandes recursos puedan acometer labores de documentación avanzada. De igual manera, abre la puerta a nuevas formas de difusión y educación mediante modelos 3D navegables o experiencias inmersivas en realidad virtual, que son accesibles desde cualquier lugar del mundo.

Una ventana al pasado… y al futuro

El modelo virtual generado en La Pileta ya se está utilizando para ofrecer acceso virtual a espacios cerrados al público, preservar digitalmente el arte rupestre y facilitar estudios sobre morfología geológica o distribución simbólica en la cueva.

La conclusión es clara: la combinación de escáner láser terrestre y LiDAR móvil representa una estrategia óptima, versátil y democrática para la documentación integral de cuevas con valor patrimonial. La sinergia de ambos recursos aprovecha la precisión del primero y la flexibilidad del segundo, garantizando tanto la calidad científica como la viabilidad operativa en entornos hostiles y frágiles.

En tiempos de crisis climática, presión turística y fragilidad del patrimonio subterráneo, herramientas como estas no solo son innovadoras: resultan imprescindibles.

The Conversation

Daniel Antón recibe fondos de la Universidad de Sevilla a través de un contrato como investigador postdoctoral que emana del VI Plan Propio de Investigación y Transferencia (referencia VIPPIT-2020-II.5).

Universidad de Sevilla aporta financiación como institución colaboradora de The Conversation ES.

Miembro de la Asociación espeleológica C.D. Plutón.
Miembro de la Asociación Española de Ciencias del Karst (SEDECK) y de PAMSUR (Grupo para el estudio de la transición Paleolítico Medio-Superior al sur de Iberia).

Este trabajo ha sido realizado con fondos de proyecto CROSSROAD-PID2023-151553NB-I00 y del grupo HUM1089-PAMSUR de la Universidad de Sevilla.

Rubén Parrilla-Giráldez recibe fondos de Fundação para a Ciência e a Tecnologia (FCT, Portugal) con el proyecto Imaging an invisible archaeology (https://doi.org/10.54499/2023.07698.CEECIND/CP2883/CT0003). Es miembro de PAMSUR (HUM1089: Paleolítico Medio y Superior en el sur de Iberia).

Maria Dolores Simon Vallejo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Descubriendo la prehistoria con un móvil: digitalización 3D de la cueva de La Pileta – https://theconversation.com/descubriendo-la-prehistoria-con-un-movil-digitalizacion-3d-de-la-cueva-de-la-pileta-264753

Anteproyecto de Ley del tabaco en España: medidas interesantes, pero con espacio de mejora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián González Marrón, Profesor en Epidemiología, Salud Pública y Bioestadística, Universitat Internacional de Catalunya

New Africa / Shutterstock

Este pasado martes, el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley del tabaco, lo que supone el primer gran cambio legislativo en control del tabaco en España desde la reforma, en 2010, de la ley de 2005. A partir de ahora, para que entre en vigor, debe superar con éxito la tramitación parlamentaria.

En quince años, el panorama ha cambiado muchísimo. Han aparecido nuevas formas de consumo de tabaco y nicotina a través de nuevos dispositivos y productos: cigarrillos electrónicos, tabaco calentado o bolsas de nicotina, entre otros. Y también, por ejemplo, nuevas formas de promoción, por redes sociales y otros medios. De ahí que desde hace años se viniera reclamando una reforma para no quedarnos atrás con respecto a otros países de nuestro entorno en la lucha contra el tabaco (y la nicotina).

Probablemente, el hecho de que hubiera tanto espacio de mejora en la legislación se ha traducido en un anteproyecto de ley que ha dejado algo frías a sociedades científicas y ciudadanas, porque no consigue cubrir todas las carencias que veníamos arrastrando en control del tabaco en España.

Vaso medio lleno

Si vemos el vaso medio lleno es, en primer lugar, porque resulta muy positivo que las nuevas formas de consumo se igualen al tabaco convencional. En este sentido, hay evidencia que apunta a que el uso de estos nuevos productos pueden servir de “puerta de entrada” al tabaco convencional para los jóvenes. Además, aunque no hay pruebas a largo plazo de sus efectos, sí se ha observado que el uso de estos dispositivos está asociado a la exposición a sustancias nocivas, como metales o cancerígenos.

Más espacios libres de humo

Por otro lado, la ampliación de espacios libres de humo y aerosoles –lo que afecta también a cigarrillos electrónicos y otros productos, pero deja fuera las bolsas de nicotina– a terrazas, exteriores de centros sanitarios o educativos, conciertos o parques infantiles es muy positiva por dos motivos. En primer lugar, porque permite reducir la exposición pasiva: entre 2016 y 2021, cerca de 5 000 personas murieron en España por estar expuestas al humo ambiental del tabaco. Y en segundo lugar, para conseguir la desnormalización del consumo. Esto llevaría a fumadores actuales y a no fumadores, sobre todo jóvenes, a interpretar que el consumo de productos del tabaco es una práctica alejada de la norma social.

A nivel de salud pública, considero que hubiera sido interesante ampliar a otros espacios la prohibición de fumar o usar productos que generen aerosoles. Por ejemplo, a coches donde hay menores, un grupo muy vulnerable a la exposición pasiva, tanto al humo ambiental del tabaco, como al humo residual, que son los residuos que quedan en superficies después del consumo. Es una medida que ya se ha tomado en diferentes países de Europa.

Suena muy bien además la prohibición del uso de cigarrillos electrónicos de un solo uso, fundamentalmente por cuestiones medioambientales, así como del consumo de tabaco y otros productos en menores (con régimen sancionador), extendiendo la prohibición actual más allá de la propia venta. Y, por supuesto, también la prohibición prácticamente total de la publicidad, promoción y patrocinio de productos del tabaco.

Habrá que monitorizar, sin embargo, el cumplimiento de estas medidas, lo cual puede ser bastante complejo en casos como la promoción por parte de influencers –que pueden estar en cualquier lugar del planeta– de esos nuevos productos del tabaco y nicotina. En este sentido, el anteproyecto prevé la creación de un observatorio, que tendrá entre sus funciones monitorizar el cumplimiento de la ley.

Lo que se echa en falta

Por otro lado, algunas ausencias son especialmente dolorosas para la comunidad científica por la abundante evidencia que hay sobre su efecto positivo. Quizás, la medida desestimada más importante sea la adopción del empaquetado neutro o genérico (es decir, eliminar la marca y otros elementos publicitarios de las cajetillas), iniciativa que se ha demostrado muy eficaz en la reducción del consumo en otros países. Es posible que esta medida acabe apareciendo durante la tramitación, aunque las perspectivas no son muy halagüeñas.

Del mismo modo, y aunque probablemente tenga difícil encaje en esta normativa, sigue siendo incomprensible que no se suba de manera urgente el precio del tabaco. Al menos parece evidente desde el punto de vista de salud pública, pero quizás habría que preguntar a otros ministerios. Hoy en día, España es todavía el estanco de Europa, cuando esa subida de los precios es considerada la medida más eficaz para reducir el consumo.

En definitiva, las disposiciones propuestas –la mayoría dirigidas al control de nuevos productos y ampliación de espacios libres de humo– son muy positivas y están en línea con el objetivo de conseguir generaciones libres de humo y reforzar la estrategia de “fin del juego del tabaco”. Sin embargo, desde mi punto de vista de investigador en control del tabaco, echo en falta en este anteproyecto más actuaciones que desincentiven el consumo en fumadores actuales.

No olvidemos que cerca de 60 000 fumadores al año mueren en España por el hecho de serlo, lo que, junto al aproximadamente el millar de muertes asociadas a la exposición pasiva, nos muestran el problema en salud pública al que nos enfrentamos.

The Conversation

Adrián González Marrón participó en la Joint Action on Tobacco Control 2, proyecto financiado por el Programa de Salud de la Unión Europea (2014-2020) en virtud del acuerdo de subvención n.º 101035968.

ref. Anteproyecto de Ley del tabaco en España: medidas interesantes, pero con espacio de mejora – https://theconversation.com/anteproyecto-de-ley-del-tabaco-en-espana-medidas-interesantes-pero-con-espacio-de-mejora-265003