Cómo diseñar robots que nos den confianza como compañeros de trabajo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ainhoa Apraiz Iriarte, Docente e investigadora en Innovación en Diseño Industrial, con especialización en Diseño de Interacción y Aceptación Tecnológica en Robótica., Mondragon Unibertsitatea, Mondragon Unibertsitatea

pexels pavel danilyuk Pavel Danilyuk /Pexels.

Imaginemos que trabajamos codo a codo con un robot, de forma colaborativa. Un día el robot se mueve despacio, con suavidad. Otro día da acelerones y se mueve a trompicones. ¿Este comportamiento nos daría confianza? ¿Nos sentiríamos igual de seguros en ambos casos? La forma en que estas máquinas se mueven cambia la confianza que nos inspiran. Y esa confianza importa cada vez más.

La interacción persona-robot –HRI por sus siglas en inglés (Human-Robot Interaction)– es un campo en plena expansión. Un nuevo estudio experimental, llevado a cabo en una tarea de ensamblaje, ha señalado algo que puede parecer simple, pero es fundamental: cómo se mueve el robot. Su velocidad, su aceleración y el dibujo de su trayectoria son claves para que las personas se sientan cómodas.

Por ejemplo, en entornos industriales, se utilizan robots colaborativos, como los brazos robóticos, que ensamblan piezas junto a trabajadores humanos. Si estos brazos se mueven de forma brusca o imprevisible, generan desconfianza y estrés, mientras que movimientos suaves, controlados y coherentes ayudan a crear un ambiente de trabajo seguro y cómodo.

¿Por qué? Porque no hablamos solo de técnica. Hablamos de emociones. El movimiento de un robot puede transmitir seguridad o desconfianza, igual que ocurre entre personas.

Ni muy rápido ni muy lento

Durante el experimento, se observó no solo cómo trabajaban las personas junto al robot, sino también cómo se sentían. Se recogieron datos fisiológicos con sensores (actividad cerebral, frecuencia cardíaca y sudoración de la piel), se analizaron cuestionarios sobre su experiencia y se prestó atención a sus reacciones: lo que decían… y lo que no decían.

El patrón fue claro: cuando el robot se movía muy lento, las personas se mostraban incómodas. Algunos lo percibían como “torpe” o “poco inteligente”. Pero si el colega mecánico se movía demasiado rápido, tampoco gustaba. La gente se sentía insegura, sin poder anticipar lo que iba a pasar.

La confianza se construye en un punto intermedio. La colaboración funciona solo cuando los movimientos son naturales y previsibles.

La campana de la velocidad en HRI

Para explicar esta relación, proponemos un concepto visual: la “campana de velocidad en HRI”. Imaginemos una campana como las que dibujamos en matemáticas. En el centro está la mejor experiencia: un equilibrio en la velocidad y aceleración del robot. A medida que nos alejamos de ese centro, hacia velocidades muy altas o muy bajas, la experiencia empeora.

Este equilibrio, sin embargo, no es igual para todo el mundo. Lo que una persona percibe como una velocidad adecuada, otra puede sentirlo como demasiado lento o demasiado rápido. Por eso, un desafío clave para la robótica del futuro es adaptarse a cada usuario.

Más allá de la técnica: diseñar emociones

¿Por qué necesitamos que los robots transmitan confianza? La clave está en que si las personas no se sienten seguras, no hay colaboración eficaz. Hasta hace poco, la robótica priorizaba la rapidez y la precisión. Pero ahora que las máquinas trabajan junto a personas, importa también cómo nos hacen sentir.

Y resulta que la velocidad de un robot afecta a nuestras emociones. Nos hace sentir en control o fuera de control. Permite anticipar o genera ansiedad. Y todo ello influye en nuestra disposición a colaborar o no.

Por otra parte, como no todos somos iguales, desde la robótica afectiva se propone personalizar y adaptar el movimiento del robot a cada persona. La clave está en que el diseño no puede quedarse solo en lo técnico: también debe mirar a lo humano.

Hospi Trail, un robot creado por Panasonic para suministrar material hospitalario.
Panasonic.

De cara al público

Hoy, robots como asistentes en hospitales ya realizan tareas de cuidado. También los encontramos en hoteles, donde ayudan en la recepción, o en el transporte de equipaje. Por ejemplo, Pepper, uno de los androides más conocidos, fue diseñado para interactuar con personas, tranquilizar a pacientes nerviosos o acompañar a personas mayores. Aunque ya no se fabrica, su diseño sentó las bases de lo que hoy conocemos como robótica afectiva.

Otro caso es el de Hospi, que transporta medicación dentro de los hospitales y permite que el personal dedique más tiempo a cuidar directamente a los pacientes. Estos robots no solo ahorran tiempo: ayudan a reducir el estrés de los trabajadores y mejoran la experiencia de quienes los rodean. Algunos ajustan su comportamiento según las reacciones humanas, aunque la personalización aún es limitada.

El robot Pepper, creado por Softbank, fue introducido en Japón en 2014 y se dejó de fabricar en 2021.
Wikimedia Commons., CC BY

Diseñar confianza: el gran reto del futuro tecnológico

La historia de la robótica ha estado marcada por la eficiencia y el control. Pero a medida que los robots abandonan las jaulas y comparten espacio con las personas, la naturaleza del desafío se transforma. Ya no se trata solo de que funcionen de manera eficaz, sino de que generen confianza, en cada interacción, en cada gesto.

Si queremos que la convivencia entre humanos y robots sea posible, no alcanza con perfeccionar el código. Hay que mirar más allá del rendimiento y empezar a preguntarnos: ¿cómo se mueve este robot? ¿Qué sensaciones provoca en quien lo observa? ¿Quién lidera la relación? La respuesta está en los detalles. Porque es ahí, en lo más cotidiano, donde decidimos si realmente queremos compartir espacio y confianza con la tecnología del mañana.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cómo diseñar robots que nos den confianza como compañeros de trabajo – https://theconversation.com/como-disenar-robots-que-nos-den-confianza-como-companeros-de-trabajo-260452

¿Por qué al tomar helados o bebidas muy frías tenemos la sensación de que nos duele el cerebro?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

Está tomando un granizado o muerde un helado demasiado rápido y, de pronto, siente un dolor agudo, helado y punzante, tan breve como intenso, que le atraviesa la frente. Según la Clasificación Internacional de Trastornos de Cefalea, se trata de una “cefalea por estímulo frío”, también conocida con el nombre de dolor de cabeza por helado (en inglés brain freeze). Y aunque parezca trivial, revela una sorprendente complejidad neurológica y médica.

En los últimos años, varias investigaciones han revelado que este pequeño “dolor de verano” podría enseñarnos sobre el tratamiento de las migrañas, las reacciones cerebrales al frío e, increíblemente, cómo proteger al cerebro en situaciones críticas.

Una señal al cerebro

El brain freeze es el dolor frontal o temporal de corta duración, que puede ser intenso, inducido en personas susceptibles por el paso de material frío (sólido, líquido o gaseoso) sobre el paladar y/o la pared faríngea posterior. Este cambio de temperatura tan brusco provoca una vasoconstricción, seguida de vasodilatación en los vasos sanguíneos de la zona. El nervio trigémino, que conecta el rostro con el cerebro, interpreta este cambio como una amenaza térmica, y lanza una señal de “dolor” al cerebro.

Lo curioso del caso es que ese dolor no lo sentimos en la boca, sino en la frente o las sienes. Es lo que se llama dolor referido: el cerebro malinterpreta la fuente del estímulo, algo muy común en otros tipos de dolor visceral.

Un artículo publicado en Critical Care Medicine en 2010 –con el provocador título “Can an Ice Cream Headache Save Your Life?” (¿Puede un dolor de cabeza por helado salvarle la vida?)– sugirió que los mecanismos detrás del brain freeze podrían inspirar estrategias clínicas para proteger el cerebro después de un paro cardíaco, usando hipotermia terapéutica. Este tipo de reacciones neurovasculares rápidas ayudarían a regular la presión intracraneal, el flujo sanguíneo cerebral y los reflejos autonómicos.

En otras palabras, un helado puede activar rutas que los médicos intentan replicar de forma controlada en cuidados intensivos.

Un dolor que dice más de lo que parece

Un artículo de revisión publicado en 2023 examinó la involucración en este fenómeno de estructuras profundas del cráneo como el nervio trigémino y el ganglio esfenopalatino, ambos conocidos por estar implicados en migrañas, cefaleas en racimo y neuralgias faciales.

Además, múltiples trabajos han mostrado que la respuesta dolorosa al frío podría revelar una hipersensibilidad del sistema trigémino, especialmente en personas predispuestas. La prevalencia de este fenómeno varía en un rango del 15 al 37 % en la población general, pero es significativamente mayor en niños y adolescentes, alcanzando cifras entre el 40,6 % y el 79 %, según datos recopilados en la literatura científica.

Un estudio clave alemán realizado con estudiantes de 10 a 14 años, padres y profesores, mostró una prevalencia del 62 % en los menores y del 31 % en los adultos. Esta diferencia podría deberse a una combinación de factores: el aprendizaje conductual para evitar desencadenantes dolorosos, una mayor estabilidad neuronal frente al frío con la edad y diferencias anatómicas que hacen que los niños sean más susceptibles a una rápida estimulación de los receptores del frío.




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Por otro lado, el dolor por estímulo frío tiene una fuerte relación con antecedentes de migraña. Las personas aquejadas por este tipo de dolor presentan prevalencias de entre el 55,2 % y el 73,7 %, muy por encima de quienes sufren cefaleas tensionales (23-45,5 %). Un estudio incluso reveló una sorprendente prevalencia del 94 % en personas con antecedentes de cefalea punzante. Esto sugiere que el brain freeze podría servir como marcador clínico indirecto de una sensibilidad trigeminal aumentada, compartida con otras cefaleas más incapacitantes.

Otros factores de riesgo identificados incluyen antecedentes de traumatismo craneal y, especialmente, historia familiar: los hijos de padres con cefalea por estímulo de frío tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollarla. Si la madre la ha sufrido, el riesgo se multiplica por 10,7 y si es el padre, por 8,4.

Todos estos datos revelan que lo que muchas veces se percibe como un simple “dolor de helado” es, en realidad, una expresión de procesos neurológicos complejos. Lejos de ser banal, podría ayudar a entender mejor los umbrales de dolor y la predisposición a trastornos neurosensoriales más amplios.

¿Es peligroso?

En general, no. Se trata de un fenómeno benigno, autolimitado y sin consecuencias médicas. Sin embargo, existe un caso clínico extraordinario, publicado en 1999 en el American Journal of Forensic Medicine and Pathology, donde un hombre joven colapsó tras beber agua muy fría. Los forenses sospecharon un reflejo vagal extremo como causa de muerte, no un brain freeze clásico, sino una respuesta autonómica descontrolada en un contexto de calor extremo y predisposición fisiológica.

Este suceso aislado sirve más para mostrar la capacidad del cuerpo para reaccionar drásticamente ante estímulos extremos que para generar alarma sobre los helados o las bebidas frías.

¿Cómo evitarlo?

La buena noticia es que esta peculiar cefalea se puede evitar con algunas estrategias simples. La más eficaz es comer o beber lentamente. Cuando ingerimos alimentos fríos a gran velocidad, el estímulo térmico en el paladar es demasiado brusco para que el cuerpo lo compense a tiempo, activando la respuesta dolorosa.

También es importante evitar que la materia a baja temperatura toque directamente el paladar superior, ya que esta zona está altamente vascularizada y cercana al trayecto del nervio trigémino. Usar una pajita, mantener el líquido en la lengua antes de tragar o no dejar que el helado se derrita demasiado rápido en la boca pueden ayudar.

Y si el dolor ya comenzó, hay un truco sencillo: presione la lengua contra el techo de la boca. Este contacto ayuda a restaurar la temperatura y aliviar la molestia en segundos.

Así que la próxima vez que una cucharada de helado le congele la frente, recuerde: no está exagerando. Su sistema nervioso está ensayando una respuesta que los científicos aún están tratando de descifrar… y quizás de aprovechar.

The Conversation

José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué al tomar helados o bebidas muy frías tenemos la sensación de que nos duele el cerebro? – https://theconversation.com/por-que-al-tomar-helados-o-bebidas-muy-frias-tenemos-la-sensacion-de-que-nos-duele-el-cerebro-261587

Orientación, aislamiento, altura, ventanas… ¿Está su vivienda adaptada al calor?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ainhoa Arriazu-Ramos, Dra Arquitecta-Investigadora postdoctoral en sostenibilidad medioambiental y adaptación al cambio climático de las ciudades, Universidad de Deusto

Kzww/Shutterstock

El año 2024 fue hasta ahora el más caluroso a nivel mundial desde que existen registros, con una temperatura media 1,55 °C más alta que la registrada en la época preindustrial 1850-1900. Las olas de calor han dejado de ser eventos aislados: cada vez son más frecuentes, intensas y prolongadas.

El impacto de este calentamiento global es especialmente crítico en las ciudades. El fenómeno de isla de calor urbana provoca que las temperaturas en las ciudades sean hasta 4 °C más altas que en las zonas rurales cercanas, especialmente durante las noches de verano.

Si a lo anterior se suma que cada vez más personas viven en entornos urbanos –en 2050 más del 70 % de la población mundial residirá en dichos entornos–, surge una pregunta inevitable: ¿cómo podemos diseñar nuestras ciudades para que sigan siendo habitables con tanto calor?

Cambios en el espacio público

Introducir más naturaleza en nuestras urbes es una de las mejores estrategias para adaptarlas al calor. Sin embargo, no es solo cuestión de “cumplir” con un mínimo de superficie verde por habitante: ¿de qué sirve tener un gran parque a una hora de distancia si no contamos con sombra en el camino al trabajo o con un espacio verde en nuestro barrio donde refugiarnos del calor?

Hay que incorporar la naturaleza diseñando con los principios de proximidad, calidad y cantidad de arbolado urbano. En esta línea, se ha propuesto la regla del “3-30-300”: cada persona debería poder ver al menos 3 árboles desde su casa, vivir en un barrio con al menos un 30 % de superficie cubierta por árboles y tener un parque a menos de 300 metros.

Revisar los acabados urbanos es tan urgente como plantar árboles. Las cubiertas de los edificios pueden ser aliadas a la hora de reducir el calor. Para ello, incorporar vegetación o materiales reflectantes puede ser clave. Las fachadas también son importantes: una correcta decisión sobre el color –mejor tonos claros– y el material de las mismas puede hacer que éstas contribuyan a reducir el problema, en vez de a aumentarlo.

A nivel de suelo, es igualmente importante revisar los sistemas de pavimentación. Hay que evitar el uso constante de asfalto y hormigón, que absorben calor. Explorar materiales más permeables, frescos y con vegetación integrada puede suponer una gran diferencia.




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Viviendas adaptadas al calor

Pero no basta con mejorar el espacio público. También se debe adaptar las viviendas para hacer frente al calor. En ellas pasamos la mayor parte del tiempo y muchas no están preparadas. Por ejemplo, un estudio reveló que el 85 % de las viviendas de Pamplona presentaron temperaturas muy altas durante el verano de 2022.

El diseño de los edificios es determinante. Es importante tener en cuenta ciertos aspectos del diseño y la construcción para no agravar el problema del sobrecalentamiento.

El aislamiento térmico es el primer punto a considerar. Aislar mucho un edificio es una medida positiva sobre todo en invierno, pero también para el verano. Sin embargo, cuando el calor entra en viviendas muy aisladas y herméticas es mucho más difícil liberarlo. La clave está, pues, en el diseño: la distribución de la planta y las habitaciones debe permitir una ventilación cruzada adecuada.

Los grandes ventanales son otro punto crítico. Hoy se valoran por la luz natural y las vistas, pero si no se protegen adecuadamente del sol, permiten que el calor entre de forma directa. Es importante que las protecciones solares formen parte del diseño integral del edificio y no sean elementos accesorios. El objetivo es frenar la radiación solar consiguiendo que la casa no se quede a oscuras. Existen múltiples opciones como aleros, persianas orientables, toldos o lamas, etc.

En cuanto al tipo de vivienda, las que tienen una única orientación son especialmente vulnerables a sufrir temperaturas interiores más altas.

Con la actual necesidad de vivienda, las nuevas casas tienden a ser más pequeñas e incluso muchos pisos de los centros de las ciudades se están dividiendo en apartamentos más reducidos. Esta tendencia es crítica ya que hace que cada vez haya más inmuebles con una sola orientación. Por ello, además de cumplir con la superficie mínima, sería necesario exigir que estas construcciones garanticen unas condiciones mínimas de confort térmico.

Además, se ha demostrado que las viviendas situadas en últimas plantas sufren entre un 3.4 % y un 5.4 % más de horas de sobrecalentamiento que las localizadas en plantas intermedias. Aislar mucho las cubiertas no es la solución definitiva para reducir este sobrecalentamiento, ya que el aislamiento tiene un límite de eficacia. Por ello, hace falta invertir en innovación para mejorar la construcción en este punto de los edificios.

Y no todo depende del diseño urbano o de la arquitectura. Los ciudadanos también tienen que aprender a adaptarse al calor dentro de las ciudades. Saber cómo gestionar las viviendas puede ser clave en los días más calurosos: entender la orientación del hogar, ventilar en el momento adecuado según la diferencia entre la temperatura interior y exterior o utilizar correctamente las protecciones solares.




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Una mirada al futuro

Cuando se analiza cómo adaptar las ciudades al calor, no podemos olvidar la dimensión social del problema. El calor extremo no afecta por igual a toda la población: las personas mayores, los niños y quienes viven en viviendas de peor calidad o en barrios con poca vegetación sufren un mayor riesgo.

Por último, tenemos que ser conscientes de que el confort térmico no puede depender solo del aire acondicionado u otros sistemas mecánicos. Es necesario pensar nuestras ciudades y viviendas para que, por su propio diseño, puedan adaptarse al calor. En un mundo cada vez más caluroso, las ciudades realmente adaptadas serán aquellas capaces de mantener el confort térmico minimizando la dependencia del consumo energético.

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Ainhoa Arriazu-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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El ‘postureo’ del peregrino medieval

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Déborah González, Profesora Contratada Doctora, Universidade de Santiago de Compostela

Iluminación del apóstol Santiago en el ejemplar ‘Liber Sancti Jacobi’ de Salamanca del ‘Códice Calixtino’. Ministerio de Cultura

Independientemente de si es o no Año Santo Jacobeo, las calles compostelanas desbordan gente entre los lugareños, los peregrinos y la creciente masa de los llamados “turigrinos”. Es esta una masa que, en cualquier época del año, visita la ciudad para sacarse un selfie desde los tejados de la catedral, que incívicamente hace un picnic en la plaza del Obradoiro o que, incluso, se desplaza hasta la costa atlántica para, simbólicamente, quemar sus botas o dejar harapos como “huella” (¡y qué “huella”!) de su paso por el fin del mundo.

Lejos parece quedar, en el espíritu de estos viajeros de spa resort y servicio de equipaje, el sentido de la peregrinación pregonado en el Veneranda dies, uno de los más conocidos y estudiados textos del Códice Calixtino: “el camino de peregrinación es cosa muy buena, pero es estrecho. Pues estrecho es el camino que conduce al hombre a la vida: en cambio, ancho y espacioso el que conduce a la muerte”.

Sin embargo, no dejan de mantenerse próximos al sentido etimológico del término, ya que, en origen, “peregrina/o” era quien que atravesaba otras tierras, lejos de su casa, como persona extranjera.

Jerusalén, Roma y Santiago

Aunque en el Medievo ya existía una importante red de santuarios de carácter más o menos local, los tres “destinos internacionales” preferentes eran, primero, Jerusalén y Roma, y más tarde Santiago de Compostela, en el extremo occidental del mundo conocido.

Afonso II el Casto en el _Libro de los Testamentos_ de la Catedral de Oviedo.
Afonso II el Casto en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo. Durante su reinado se descubrió en Compostela la supuesta tumba del apóstol Santiago, por lo que se le conoce popularmente como ‘el primer peregrino’.
Wikimedia Commons

En un pasaje de la Vita Nuova, Dante explicaba que “peregrino” era quien iba hasta Galicia, porque, entre los Apóstoles, la tumba de Santiago era la que se encontraba más lejos de su patria. En cambio, a quienes viajaban a Jerusalén y Roma se les solía llamar “palmeros” y “romeros”, respectivamente. Con todo, los textos de la época muestran que esta distinción terminológica no fue, en la práctica, aplicada siempre tan rígidamente.

Más allá de las razones espirituales y devocionales, por promesa o voto, en el Medievo se conocieron otras motivaciones. Por ejemplo, hubo viajeros movidos por la curiosidad y el afán de conocer. La peregrinación también podía imponerse como pena civil por haber cometido un delito (aunque, con el paso del tiempo, pudo conmutarse con una compensación económica) e incluso era posible que una persona hiciese una peregrinación en nombre de otra.

En cualquier caso, quien peregrinaba llegó a gozar de una consideración especial, amparado por leyes específicas. Además, en el plano de la redención, a partir de los siglos XI-XII se asistió a un nuevo panorama ante las primeras indulgencias otorgadas a quienes asistían a las Cruzadas.

Y a pesar de todo esto, ¿fue ajeno el peregrino medieval, ataviado con su bordón y su escarcela, a la picaresca del camino? ¿Había burlas o críticas hacia ciertos “peregrinos”? Los textos literarios de la época contribuyen a dar respuesta a las preguntas.

Perspectivas sobre la peregrinación

Las consignas publicitarias para persuadir a la población a emprender una peregrinación han existido siempre, y la literatura recoge muestras de ello. En la lírica occitana, Marcabru es considerado iniciador de la cansó de crozada, un tipo de composición que se desarrolló en el contexto histórico de las cruzadas.

Con un carácter diferente se presentan las cantigas de los trovadores gallegoportugueses, donde las muestras son bastante heterogéneas. Las llamadas “cantigas de santuario” promocionan ermitas sobre todo de carácter local. Hay también alguna cantiga dedicada a la peregrinación compostelana de Sancho IV y, cobrando distancia, otras se centran en motivos relacionados con Tierra Santa, el perdón y los falsos peregrinos, abordándolos desde una perspectiva satírica.

Pero d’Ambroa, ¿un ‘turigrino’ medieval?

Las canciones satíricas a las que nos referimos nos ofrecen una “instantánea” del siglo XIII, a falta de TikTok e Instagram…

Grabado de unos peregrinos en el siglo XVI.
Grabado de unos peregrinos en el siglo XVI.
Deutsche Fotothek

El juglar de origen gallego Pero d’Ambroa, que se localiza en el entorno poético de Alfonso X, no dudó en alabarse por haber realizado un viaje a ultramar que, sin embargo, nunca habría llegado a concluir.

Esto sirvió de inspiración para un grupo de destacados trovadores que, conscientes de las fake news sobre tal aventura, dedicaron un ciclo de canciones satíricas a desenmascarar al falso peregrino. Lo acusaban de realizar a medias la cruzada, de rodearse de lujo y de mentir sobre su viaje.

Así se denuncia en los versos de Pedr’Amigo de Sevilha, delatando que fue a “morar en la mejor calle que encontró”. Más mordaz e incisivo es Pero Gomez Barroso, que afirma no haberle dedicado ninguna cantiga sobre el tema porque ni siquiera habría emprendido el viaje, pero amenaza con poner en conocimiento de la corte otros asuntos que dejarían al falso viajero en muy mal lugar.

La polémica estaba servida y el propio Pero d’Ambroa se defendió de las acusaciones, contribuyendo al diálogo satírico con el fin de defender su honor y reafirmar la autenticidad de su viaje.

El peregrino burlón que decía venir de Tierra Santa

El caso de Pero d’Ambroa no es excepcional. Un tal Sueiro Eanes ocupa el centro de la diana al que el trovador Martín Soares dirigió su dardo satírico con motivo de una improbable peregrinación a Tierra Santa.

En su canción, Martín Soares ataca al caballero, poniendo de manifiesto las inexactitudes geográficas, las etapas imposibles y la incongruencia del itinerario. Así, con burla e ironía, sugiere que la ciudad francesa de Marsella estaría más allá del mar, mientras que Acre (en el Reino de Jerusalén) estaría más cerca y que, a su lado, se encontraría la localidad pirenaica de Somport.

También propone que, tras recorrer distintos puntos de la península ibérica, Sueiro Eanes podría continuar su jornada desde Nogueirol y pernoctar en Jerusalén…

La ‘maleta’ de la peregrina

Miniatura del _Cancioneiro da Ajuda_, mostrando a un noble, un juglar con viola de arco y una _soldadeira_ con pandereta.
Miniatura del Cancioneiro da Ajuda, mostrando a un noble, un juglar con viola de arco y una soldadeira con pandereta.
Wikimedia Commons

Hoy podemos reírnos de los peregrinos que viajan con servicio de equipaje, pero mucho más debió reírse el círculo literario de Alfonso X a costa de la “maleta” de María Pérez, soldadeira también conocida como Balteira.

Su proximidad a los trovadores alfonsíes favorecería que varios le dedicasen canciones de burla por una vida de vicio y perdición. Entre los textos del ciclo satírico de la Balteira, los versos del trovador Pero da Ponte se distinguen por el efecto cómico de sus dobles sentidos: como cruzada, María regresó de Tierra Santa cargada de perdón, pero fue perdiéndolo al albergar por las noches con unos muchachos.

Y es que el perdón –señala Pero da Ponte– hay que saber guardarlo bien, pero la “maleta” de María no tiene candado…

The Conversation

Déborah González es IP del proyecto de investigación centrado en los diálogos y ciclos satíricos de la lírica gallegoportuguesa REDES LÍRICAS (CNS2022-136047), financiado por el MICIU-AEI y NextGenerationEU

Raquel Jabares forma parte del proyecto de investigación centrado en los diálogos y ciclos satíricos de la lírica gallegoportuguesa REDES LÍRICAS (CNS2022-136047), financiado por el MICIU-AEI y NextGenerationEU

– ref. El ‘postureo’ del peregrino medieval – https://theconversation.com/el-postureo-del-peregrino-medieval-261223

Cuando la grosería se hace viral: marcas que insultan y triunfan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Magdalena Mut-Camacho, Profesora del Departamento de Ciencias de la Comunicación, Universitat Jaume I

Michael O’Leary, director ejecutivo de Ryanair, se ha involucrado personalmente en alguna campaña polémica de su compañía. Alexandros Michailidis/Shutterstock

Han pasado 24 años de esta publicación de Chrysler en Twitter: “Me parece irónico que Detroit sea conocida como la #ciudaddelmotor y que todo el mundo conduzca tan jodidamente mal”. Este de Ryanair España en respuesta a un usuario es de 2025. El viajero comenta: “ni usb ponéis en el asiento, ratas @Ryanair_ES”. A lo que la compañía responde: “no lo has visto? justo al lado del botón de masajes”.

En el primer caso, Chrysler lo eliminó de inmediato y pidió disculpas. En el segundo, Ryanair no solo no rectificó, sino que habitualmente utiliza ese tono en redes sociales.

El riesgo de la provocación transgresora

La provocación transgresora no es nueva. Recordamos la campaña Unhate –“Contra el odio”–, de Benetton, o el logo FCUK, de la famosa cadena de ropa French Connection, en los años 90, que era intencionadamente una errata común de la palabra inglesa fuck –jodido–.

La palabra flaming alude a mensajes deliberadamente hostiles, insultantes o provocadores en espacios digitales. En marcas, estas estrategias transgresoras pueden parecer la clave para conectar con jóvenes, pero conllevan riesgos y pueden rozar el acoso digital.

Cuando la marca insulta… y gusta

Es fácil encontrar marcas que utilizan un tono zafio y maleducado. Se las aplaude por valientes y atrevidas, y por saber conectar con la audiencia.

Los manuales de comunicación corporativa enfatizan en que una comunicación ética debe sostenerse sobre unos principios: no mentir y no ofender a nadie deliberadamente. Aquella tensión entre la inmediatez de la comunicación en redes y la educación ha desaparecido. La relajación ha llevado a una comunicación que pisotea la cortesía y, sorprendentemente, es jaleada. A la marca provocadora le retorna una espuria legitimidad de marca moderna y cercana.

Esta es la línea discursiva habitual de Ryanair en sus redes sociales. Las respuestas a usuarios que se quejan suelen seguir un tono irreverente.

Una de las acciones más polémicas de la compañía surge a raíz de la sanción del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España relativa al cobro de suplementos por el equipaje de mano. Su reacción fue llamar al ministro Pablo Bustinduy “loco comunista” y “payaso”.

Ryanair lanzó la campaña “Reserva precios locos antes de que un payaso suba precios”, con una caricatura del ministro vestido de payaso. Obtuvo miles de interacciones positivas.

Otro caso destacado fue el cruce entre la cadena de comida rápida KFC y TVE. En 2022, TVE presentó en Twitter a Mapi, una muñeca virtual conductora de un concurso. La cuenta de KFC España reaccionó con un escueto “borra”. TVE no ignoró el flaming troleo y respondió:

KFC contraatacó con un vídeo que mostraba una escena en la que una persona golpeaba a otra disfrazada de muñeco. La respuesta de Mapi cerró el conflicto:

Ahora, la marca KFC tiene en marcha la campaña “POV”, con la frase “Cinco… Pues por el culo te la hinco”. Los medios especializados la califican de humor cercano a la cultura popular, con una rima reconocible que logra alta notoriedad y conexión con el público. Esta creatividad se ha hecho viral y ha conseguido miles de “me gusta”. En YouTube, los anuncios superan el millón de reproducciones, con comentarios alabando la publicidad cercana, con esencia y divertida.

Recientemente, la cadena de hamburguesas Cheeck’s ha lanzado una campaña que dice: “Tienes cara de necesitar un buen poll*azo”.

Las quejas consiguieron la retirada de la campaña física, pero la polémica se hizo eco en televisión, y de ello se jacta la marca en su perfil de Instagram, donde han recibido cientos de comentarios elogiándoles.

El atractivo del sarcasmo

Este informe indaga en los comportamientos y valores de la generación Z. Concluye que un tono de comunicación que contenga ironía, sarcasmo o rudeza calculada, les resulta atractivo.

La juventud piensa que el discurso directo es menos falso que la cortesía corporativa tradicional. Prefieren una conversación auténtica. Escogen romper etiquetas y jerarquías. Por tanto, un mensaje grosero libre de formalismos conecta con su rechazo a los estereotipos.

Por eso, adoptar un estilo deliberadamente áspero, si refleja los valores de la marca, es una estrategia válida, conecta mejor y es un acierto estratégico.

La delgada línea entre lo incorrecto y lo conveniente

Pero no todas las estrategias, por atinadas que parezcan, son las correctas. Hay que aplicar la perspectiva crítica. Los medios de comunicación actúan como mediadores culturales donde la audiencia construye significados. Desde siempre, la sociedad de masas produce mentores para las nuevas conductas. De ahí que las películas, la televisión y la publicidad empiecen transformando modos de vestir y terminen provocando una metamorfosis de aspectos morales más hondos.

Por otra parte, las marcas, en su esfuerzo por parecer trasgresoras con ese tono grosero, corren el riesgo de normalizar actitudes que, disfrazadas de humor y espontaneidad, degradan la conversación pública y debilitan los valores fundamentales de respeto y convivencia.

Es innegable que muchas compañías han sabido adaptarse al lenguaje de la generación Z al distanciarse del tono acartonado. Han construido una voz diferente marcas como Duolingo, Netflix o la Policía Nacional de España.

Pero, cuando se elige la grosería acrítica para parecer transformador, se cruza una línea peligrosa. En la obra Dialéctica de la Ilustración se argumenta que lo que parece subversivo a menudo termina integrado en el sistema, neutralizado y sin capacidad de transformación. Además, puede contribuir a banalizar el discurso público, donde todo es burla, respuesta mordaz y casi nunca reflexión o diálogo verdadero.

Si una generación observa el mundo desde las redes sociales, donde las marcas normalizan el desprecio en busca de un “me gusta”, está aprendiendo que el respeto y la empatía no son valiosos ni necesarios. Si se alimenta que ser agresivo o burlón es sinónimo de ser inteligente, valiente o popular, se refuerza la idea de que el respeto es anticuado y la amabilidad, debilidad.

Así, será difícil construir relaciones humanas honestas y empáticas. Si enseñamos que la risa hiriente vale más que la escucha, las marcas no están participando de ninguna transformación.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Núñez, Catedrático de Universidad del Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

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Si nos preguntan sobre los mejores profesores que tuvimos en nuestra etapa estudiantil, es probable que los que nos vengan primero a la memoria tengan un elemento común: más allá de la capacidad de enseñar y motivar a los estudiantes, los docentes con mejores competencias sociales y emocionales suelen ser los que recordamos con más afecto. Acordarnos con cariño de un profesor o una profesora acostumbra a ser, también, sinónimo de haber aprendido y crecido en sus clases.

La empatía es una de las competencias emocionales más importantes en el aula. No solo supone la capacidad de entender el punto de vista de otra persona: también implica una comprensión y apreciación profunda de sus experiencias, pensamientos o emociones y una respuesta reflexiva y sensible ante ellos.

Es decir, no solo hay que sentirla: además hay que expresarla. ¿Cómo podemos conseguirlo?

Mensajes empáticos en el aula

Existen tres tipos de mensajes que transmiten empatía: emocionales, valorativos y contextuales.

Los mensajes de empatía emocional expresan comprensión por lo que sienten los estudiantes. Están dirigidos a minimizar el miedo al fracaso y muestran optimismo, esperanza y apoyo emocional. Por ejemplo: “No tengas miedo, te lo explicaré paso a paso”.

Mensajes como “Aquí no hay nadie que no pueda sacar buenas notas” ejemplifican un mensaje de empatía valorativa. Refuerzan la confianza puesta por el docente en la capacidad de un estudiante para alcanzar un objetivo.

Por último, los mensajes de empatía contextual están basados en la experiencia del profesorado. Así, “¿Tienes un examen ahora? Entonces lo dejamos aquí” refleja la comprensión y el conocimiento que tienen los docentes de los acontecimientos que viven sus estudiantes.

Cómo usar los mensajes en un aula conflictiva

Los tres tipos de mensajes fomentan las relaciones positivas y una enseñanza de calidad. Sin embargo, los docentes no siempre están motivados para mostrar empatía. Esta no es automática, se trata de una elección que requiere esfuerzo emocional.

En ocasiones, el ambiente tenso o caótico del aula o la incapacidad de seguir una tarea programada se traduce en frustración y dificulta la capacidad de sintonizar con el alumnado. Priorizar en lo posible el bienestar del estudiante al contenido, reducir la carga de trabajo del docente y tener formación específica en el uso de mensajes puede activar la utilización de mensajes empáticos.

Por ejemplo, después de una discusión o ante un ambiente tenso en el aula, el docente puede normalizar las emociones negativas diciendo: “Sé que ha sido una situación difícil para todos y es normal sentirse así” o “Todos estamos tensos, vamos a hacer algunas respiraciones profundas”. Si un estudiante se siente frustrado, el profesor también puede acompañarlo emocionalmente: “Entiendo que estés enfadado o frustrado, pero estoy aquí para ayudarte”, siempre de forma calmada y sin restar importancia a las emociones del alumnado.

Cuanto más numerosa la clase, más mensajes emocionales

En un estudio reciente hemos analizado el uso que hacen los docentes de secundaria de los distintos tipos de mensajes de empatía a través de grabaciones de audio de las clases. Además, examinamos su relación con el número de estudiantes por clase, el entusiasmo del profesor o profesora y el rendimiento académico de los estudiantes.

Los resultados indican que el tipo de mensaje empático más utilizado por los docentes es el emocional. Esto es así para transmitir su comprensión hacia el alumnado, reducir el miedo al fracaso y fomentar un clima de confianza y apoyo.

Además, profesores y profesoras transmiten más mensajes de empatía emocional en las clases más numerosas. La heterogeneidad y la diversidad de estas clases supone un gran reto. Gestionarlas es más difícil porque hay más estudiantes que necesitan apoyo emocional y comprensión. En estos casos, los enseñantes se adaptan a la clase que tienen y utilizan más mensajes emocionales para lograr precisamente un mayor control emocional. Es una excelente forma de prevenir conflictos, reducir la ansiedad y mejorar la participación del alumnado.

Entusiasmo y empatía: ¿están relacionados?

Aunque intuitivamente podría esperarse que los profesores más entusiastas usan más mensajes de empatía, los resultados muestran lo contrario. A medida que el entusiasmo del docente aumenta durante el curso, disminuye el uso de mensajes de empatía emocional.

¿Por qué sucede esto? Muchos profesores transmiten emociones positivas y sus estudiantes se contagian de ese “buen rollo”. Hay docentes que tienen un estilo de enseñanza proactivo, se anticipan a los problemas y generan ambientes muy favorables; por eso no utilizan muchos mensajes de empatía emocional.

Al contrario, profesionales menos entusiastas intentan compensarlo comunicándose de forma más empática con el alumnado para mantener un ambiente positivo. Se enfrentan a conflictos o a estudiantes con muchas necesidades, lo que les llevaría a utilizar más mensajes emocionales.

Conocer esta relación permite entender cómo las emociones de quienes están al frente del aula influyen en la forma de comunicarse y cómo esta, a su vez, impacta sobre el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes.

En ocasiones, los mensajes de empatía se modifican según las necesidades académicas del alumnado, y disminuyen a medida que alcanza niveles de rendimiento más altos, pues la utilización de mensajes empáticos no se percibe como necesaria cuando obtiene buenas notas.

Escuchar y entender a los estudiantes

Ponerse en el lugar del otro no es tarea fácil. Se necesita un cierto esfuerzo para saber y comprender lo que piensan, sienten y necesitan los aprendices. Pero basta con mostrar el deseo o la intención con frases sencillas (¿Qué necesitan?, ¿Qué les preocupa?, ¿Va todo bien?) para mejorar la relación con ellos y el rendimiento académico. Tomar conciencia del propio estilo comunicativo y utilizar los tres tipos de mensajes empáticos desde el comienzo de curso ayudan también a construir un clima emocional positivo.

La idea es mantener siempre abierto un canal de comunicación. Iniciar las clases preguntándoles por sus necesidades y sus sentimientos, proponerse utilizar uno o dos mensajes emocionales en cada clase o grabar las sesiones para detectar los mensajes empáticos mejorará tanto el bienestar como los resultados académicos de los estudiantes. La clave para generar confianza es que el alumnado note que se le tiene en cuenta y sus emociones son validadas de forma sincera.

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Juan Luis Núñez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, Proyectos de Generación de Conocimiento 2023 (PID2023-149190NB-I00).

Jaime Leon recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Elisa Santana Monagas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico – https://theconversation.com/tener-docentes-empaticos-aumenta-el-rendimiento-academico-255888

Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

“Los dioses, primero vuelven loco a aquel a quien quieren destruir” decía Eurípides de los mortales cuyo orgullo exagerado representaba una amenaza para los habitantes del Olimpo. Frente al orgullo moderado, que produce seguridad, autoconfianza y serenidad de ánimo, la arrogancia genera lo que los antiguos griegos denominaban hibris: jactancia, engreimiento, vanidad o soberbia, que derivaban en el enajenamiento, provocado por los dioses, y la autodestrucción.

Vanidad mitológica

Faetón maneja torpemente el carro de su padre, Helios, dios del sol. Su impericia hace elevar el carro al cielo, lo que enfría la tierra y luego, al caer, calcina el norte de África, dando lugar al desierto del Sahara y al primer caso de cambio climático. Zeus, furioso, detiene el calamitoso periplo con un rayo que fulmina a Faetón y le hace caer al mar.

Aquiles, despechado con Agamenón por haberle sustraído a la esclava Criseida, rehúsa volver con el ejército aqueo para combatir contra los troyanos. El héroe sólo reacciona cuando muere en combate su amado Patroclo. Cegado de ira, toma las armas hasta matar a Héctor, líder de los troyanos. Después, Aquiles muere a causa del flechazo que Paris le clava en el tobillo, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Belerofonte era hijo de Poseidón y Eurinome y autor de múltiples hazañas, como matar a la quimera a lomos de Pegaso, el caballo alado al que consiguió domar. Sus gestas le ensoberbecieron y subió al Olimpo a lomos de su celestial montura. Ante su atrevimiento, Zeus envió un tábano que picó y espantó al alado, haciendo que el jinete cayera al vacío.

Quizás el sano orgullo es una de las virtudes donde mejor se muestra el canon aristotélico de “in medio virtus”. La verdadera virtud o el hábito ejemplar están en la mitad de las conductas extremas.

Sano orgullo

En las escuelas de negocio se favorece no solo la transmisión de conocimientos sobre las empresas, sino también de habilidades directivas. De hecho, se intenta que incluso los estudiantes más reservados adquieran protagonismo, desarrollen su capacidad de liderazgo y aumenten su ascendencia sobre el grupo.

No obstante, el estilo de liderazgo varía sustancialmente conforme se cambia de geografía. Más allá de que las generalizaciones pueden ser equívocas, mis alumnos japoneses suelen intervenir en clase de forma comedida. En su cultura, el profesor tiene estatuto de autoridad y no sólo no se espera sino que está mal visto, responder o criticar sus opiniones.

En el entorno empresarial es deseable, e incluso un deber, cuestionar a la autoridad cuando se considera que yerra. La buena educación de un directivo incluye el desarrollo de su capacidad crítica, fundamentalmente con dos objetivos:

  1. Contravenir a los colegas y directivos cuando sus decisiones divergen de los intereses de los accionistas.

  2. Generar oportunidades de innovación, propuestas creativas que abran nuevas vías de negocio para la empresa.

Liderar no es empecinarse

La inmodestia, la arrogancia, la jactancia y la soberbia conducen a la cerrazón y la intransigencia, y restan liderazgo y credibilidad a quienes las abrazan. Generalmente, en la gestión empresarial hay mucha negociación, cesiones y acuerdos para poder satisfacer un poco a todos y no solo maximizar los intereses de uno.

Pero una experiencia recurrente entre jóvenes que asumen posiciones de alta dirección es que se sienten desautorizados cuando no se les consulta alguna cuestión corporativa –como el nombramiento de un alto cargo que no depende de ellos, o la adopción de una estrategia ajena a su competencia directa– y algunos sobrerreaccionan, amagando con dimitir o expresando una frustración extrema.

Con el tiempo se aprende que no es conveniente soltar órdagos como el de presentar la dimisión, a menos que esté en juego un valor que se considera primordial. Y aún así, esa baza se puede jugar muy pocas veces en la carrera profesional. De las personas de mayor confianza se espera lealtad y alineamiento habitual. Si no hay visión estratégica compartida, lo normal es que no exista sinergia y que finalmente se diluya la conexión personal.

La templanza en las situaciones acaloradas y retrasar cualquier decisión drástica puede permitir resolver esas situaciones de la forma más serena y conveniente para los intereses de todos.

Si lo que nos piden es dejar un cargo antes del plazo convenido, se requiere un pronunciado autocontrol del orgullo personal, especialmente si no se comparten las razones del cese. Cuando esto ocurre normalmente es ya una decisión meditada y cualquier reacción del sujeto pasivo suele ser inútil. Por tanto, el mejor talante en esas circunstancias es evitar la reacción de dignidad herida o las actitudes defensivas (y más aún las ofensivas).

Lo aconsejable es intentar seguir adelante de la mejor manera posible.

Menos orgullo, más humildad

En ocasiones, la soberbia en el ejercicio del liderazgo se acentúa con el tiempo y deriva en egocentrismo o egolatría. Es el síndrome distintivo de las autocracias, en las que los mandatarios se mantienen largamente en el poder.

Para los directivos que sufren de megalomanía, los intereses de los accionistas, o de los demás stakeholders, dejan de tener relevancia y el centro solo lo ocupa su propio interés.

Ciertamente, el orgullo es uno de esos vicios que obligan a una búsqueda permanente del equilibrio. Para este balance se hace especialmente aconsejable la práctica de la virtud de la humildad. A continuación formulo una serie de consejos sobre cómo practicar esta virtud en el ámbito profesional:

  1. Intente escuchar las sugerencias, ideas y consejos de los demás. Si siendo el jefe suele hablar el primero en las reuniones de trabajo, intente intervenir el último y deje que lo hagan los otros participantes. Si usted dirige el departamento o la empresa y expresa su opinión al inicio ya ha cortado un eventual debate: sus colegas se inhibirán y evitaran contradecirle. Solo los más audaces expresarán criterios alternativos y haría bien en valorar positivamente esa valiente oposición.

  2. Pida frecuentemente consejo a sus mejores amigos sobre decisiones importantes, y respete sus recomendaciones, especialmente si contravienen sus ideas originales o sus intuiciones. También es recomendable considerar las indicaciones en temas en los que no se considere experto. En ocasiones, el exceso de autoconfianza o creer que se sabe todo impide ver las cosas desde ángulos alternativos y encontrar mejores soluciones a los problemas.

  3. Cuestiónese de vez en cuando sus suposiciones básicas sobre el negocio y su entorno. Ya lo decía Heráclito: “todo cambia” (panta rei) (especialmente en el mundo empresarial). La mejor manera de adaptarse a esa evolución es replantearse las tesis básicas que justifican sus decisiones. Piense de forma contraria, contradiga sus propias creencias.

  4. No se tome demasiado en serio. Los argumentos en defensa de la dignidad personal o referidos al orgullo herido han dejado de estar en uso y esgrimirlos puede producir cierta hilaridad en nuestros interlocutores. El honor personal, que se consideraba primordial en los protagonistas de las novelas de caballerías, se ha convertido en un valor anacrónico.


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Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo – https://theconversation.com/orgullo-pero-no-soberbia-las-claves-del-buen-liderazgo-261119

¿Pueden los pueblos abandonados convertirse en el futuro del país? Así resucitaría la España despoblada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Matellanes Lazo, PhD. Profesora Titular de Universidad en Comunicación y Publicidad. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

La despoblación rural en España ha sido un fenómeno constante durante las últimas décadas, dejando a cientos de pueblos en estado de abandono. Las causas incluyen la migración hacia las ciudades, la falta de oportunidades económicas y la dificultad de acceso a servicios básicos.

Sin embargo, estos pueblos poseen un gran potencial para convertirse en motores de desarrollo sostenible, atrayendo a nuevos pobladores y generando oportunidades en diversos sectores como el turismo, la agricultura ecológica y el teletrabajo.

Historia de la despoblación rural

Desde mediados del siglo XX, España ha experimentado un progresivo abandono de su entorno rural debido a la industrialización y la búsqueda de mejores oportunidades en las ciudades. La mecanización agrícola redujo la necesidad de mano de obra en el campo, mientras que la falta de infraestructuras y servicios básicos dificultó la permanencia de la población en los pequeños municipios.

En la actualidad, la llamada “España vaciada” cuenta con numerosas zonas donde la densidad de población es inferior a 10 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, con el apoyo adecuado, estos espacios pueden ser revitalizados y convertidos en polos de desarrollo económico y social.

Todo el potencial oculto

Los pueblos abandonados pueden ser el escenario perfecto para iniciativas innovadoras que impulsen la economía local. Algunas de las principales áreas de oportunidad incluyen:

  • Turismo rural y sostenible. Muchos de estos pueblos conservan un gran valor histórico, arquitectónico y paisajístico. La rehabilitación de edificaciones y la promoción de actividades como el senderismo, el ecoturismo y el agroturismo pueden convertirlos en destinos
    atractivos para viajeros que buscan experiencias auténticas y sostenibles.

  • Agricultura ecológica y producción local. La creciente demanda de productos orgánicos y sostenibles ofrece una oportunidad para el resurgimiento del sector agrícola en estos municipios. La producción de alimentos ecológicos, la ganadería extensiva y la reforestación pueden fomentar un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad y la autosuficiencia.

  • Fomento del teletrabajo y nuevos asentamientos. Con la digitalización y la flexibilidad laboral, muchas personas buscan entornos más tranquilos y saludables para vivir y trabajar. La mejora de la conectividad digital y el acceso a infraestructuras básicas permitiría atraer a teletrabajadores, emprendedores y nómadas digitales que revitalizarían la economía local.

  • Centros de innovación y emprendimiento rural. La creación de espacios de coworking rural y centros de innovación puede fomentar el emprendimiento en sectores como la tecnología, la artesanía y la educación. Estas iniciativas pueden generar empleo y atraer talento joven, promoviendo un modelo de desarrollo descentralizado.

Recuperación del patrimonio y la identidad cultural

La revitalización de los pueblos abandonados también pasa por rescatar su patrimonio cultural e histórico. La rehabilitación de edificaciones, la puesta en valor de oficios tradicionales y la promoción de festividades locales pueden contribuir a atraer visitantes y nuevos residentes.

Los retos y estrategias para la recuperación son muy diversos, y a pesar de su potencial, la recuperación de los pueblos abandonados en España enfrenta varios desafíos; entre ellos, la falta de inversión en infraestructuras, la dificultad de acceso a servicios esenciales como sanidad y educación y la necesidad de incentivos para atraer población y actividad económica.

Villalba de los Alcores, enclavado en la Tierra de Campos de la provincia de Valladolid, es un ejemplo de esas localidades con alma, historia milenaria y patrimonio latente. A pesar de su potencial cultural, paisajístico y arquitectónico, ha vivido, como tantos pueblos de la España vaciada, un proceso de despoblación y deterioro paulatino de su patrimonio.

Sin embargo, la recuperación de su muralla medieval y del conjunto urbano no es solo una cuestión estética, sino estratégica: puede convertirse en el motor de un renacimiento económico, cultural y demográfico.

Estrategias para revertir la situación

Son numerosos los incentivos fiscales y ayudas económicas para quienes decidan asentarse y emprender en estos territorios. El problema muchas veces es que no se comunica bien la información y los interesados carecen de estos datos.

También son notorios los planes de rehabilitación de viviendas que facilitan el acceso a la vivienda a precios asequibles.

Se está mejorando la conectividad digital y las infraestructuras de transporte para garantizar una vida cómoda y accesible. Al mismo tiempo, se están activando programas de formación en oficios tradicionales y nuevas tecnologías, orientados a generar empleo local. De esta forma, se fomenta el cooperativismo y la economía social y se promueve la creación de pequeñas empresas y redes de apoyo entre emprendedores.

Un valor añadido

Los pueblos abandonados en España representan una oportunidad única para la innovación y el desarrollo sostenible. De hecho, la propia pandemia sufrida hace unos años generó cierto oxígeno a zonas despobladas. Gracias a esta situación, los pequeños municipios registraron un crecimiento récord.

Con el apoyo adecuado de administraciones públicas y el sector privado, estos espacios pueden convertirse en ejemplos de recuperación exitosa, combinando tradición y modernidad a través de las acciones realizadas por los más jóvenes.

La revitalización de estas áreas no solo permitiría frenar la despoblación, sino que también contribuiría a diversificar la economía del país y a recuperar una parte esencial de su identidad cultural. Apostar por la recuperación de estos pueblos es invertir en el futuro del territorio y en una mejor calidad de vida para las generaciones venideras.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿Pueden los pueblos abandonados convertirse en el futuro del país? Así resucitaría la España despoblada – https://theconversation.com/pueden-los-pueblos-abandonados-convertirse-en-el-futuro-del-pais-asi-resucitaria-la-espana-despoblada-253592

Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Cabrero, Catedrático. Estructuras Arquitectónicas y Construcción con Madera. Cátedra Madera Onesta, Universidad de Navarra

La industria de la construcción genera unos 2 200 millones de toneladas anuales de residuos a nivel global. Ocskay Mark/Shutterstock

Estamos ya más que acostumbrados a reciclar nuestros residuos domésticos. En España, por ejemplo, se gestionan cada año millones de toneladas de envases. Pero ¿sabía que los edificios y sus materiales también pueden reciclarse? Más aún, ¿imaginaba que un edificio puede desmontarse completamente y volverse a montar?

La Fórmula 1, a menudo laboratorio de innovaciones, nos ofrece un ejemplo tangible: el “pit box” de Red Bull, el F1Holzhaus (literalmente, “la casa de madera”). Se estrenó en el Gran Premio de España de 2019 y es desde entonces el “hogar” del equipo en Europa. Cada Gran Premio, catorce trabajadores ensamblan sus 1 221 metros cuadrados en solo 32 horas (y los desmontan en menos de un día).

Este edificio refleja un cambio en la concepción de la construcción, que ahora apuesta ineludiblemente por edificios sostenibles, capaces de adaptarse, modificarse y reutilizarse.

Los residuos de la construcción

La industria de la construcción es una de las mayores generadoras de residuos: unos 2 200 millones de toneladas anuales a nivel global. En Europa, cerca de 450 millones de toneladas, el 40 % del total de todos los residuos.

Más del 90 % de los desechos provienen de demoliciones, pero no deben olvidarse aquellos generados en obra (materiales sobrantes o rotos) y los que se producen durante la fabricación. Estos últimos pasan muy desapercibidos, pero aquí tiene un dato: las vigas de madera que podemos ver en un edificio son solo el 20 % de la madera original. Hasta el 80 % se ha quedado por el camino desde el bosque como residuos de producción (serrín, retales, partes desechadas…).

Este escenario revela los límites del modelo lineal –fabricar, usar, desechar–, que aún domina. Para contrarrestarlo, la economía circular propone el diseño para el desmontaje como estrategia. En él se reemplaza la demolición por un desmontaje sistemático, que permita recuperar y revalorizar los componentes.

Este cambio de paradigma (de “usar, tirar” a “usar, reusar, reciclar”), ya presente en otros ámbitos, comienza su andadura en la construcción a través de diversas iniciativas a nivel mundial que buscan integrar estos conceptos en edificios del futuro más seguros, sostenibles y duraderos. Son la muestra de cómo conseguirlo a partir de un diseño consciente, basado en conceptos como modularidad y estandarización. A esto se une un diseño adecuado de uniones reversibles, que permiten desmontar sin dañar (y por tanto, facilitan la reutilización) y herramientas digitales ya disponibles como los “pasaportes de materiales”, documentos digitales que localizan y cuantifican los productos y materiales del edificio, lo que simplificará enormemente su futura reutilización.




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De residuos a materiales de construcción

Pero, evidentemente, la solución no es solo desmontar y reusar lo ya construido. En este cambio de modelo, del lineal al circular, es crucial también transformar los residuos en recursos. Se trata de superar el cascading, el “reciclaje” tradicional, en el que se reutilizan en productos de menor valor (como ejemplo, los residuos de madera que se trituran para fabricar paneles). En contraste, el upcycling propone que materiales ya descartados tengan una nueva vida como elementos de mayor valor o utilidad.




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Ya existen ideas concretas para aplicar el upcycling en construcción. Como hemos visto, casi todos sus residuos provienen de la demolición. Pero ¿y si esa basura de la construcción no fuera al vertedero? ¿Y si sirviera para hacer un nuevo edificio? Esa es el área de trabajo y exploración del diseñador español Lucas Muñoz. Observe el mobiliario y las lámparas del restaurante MO de Movimiento o del espacio CoLab de Sancal (ambos en Madrid) y piense cómo pueden estar hechos, a partir de qué materiales. ¿Lo adivina? Todo está fabricado con los residuos del local anterior.

También es necesario actuar en los residuos de producción (recuerde ese 80 % de madera que se pierde en el trayecto de la madera del bosque al edificio). A modo de ejemplo, el Proyecto PRISMA es una iniciativa que propone la fabricación de productos de alto valor añadido, como bloques de construcción (ladrillos de madera) a partir de los residuos sobrantes de los aserraderos que, de otro modo, irían a la producción de energía (serían quemados) o la fabricación de paneles.

Como ya hemos dicho, gracias al upcycling el residuo pasa a tener un valor mayor. Para ello es necesario buscar nuevas soluciones imaginativas. ¿Construir un edificio con botellas de refresco de plástico PET? Dicho y hecho: mire la fachada de EcoArk en Taiwan, construida encajándolas. Y por supuesto, el edificio es también enteramente desmontable.

Un edificio de color ocre en un parque
El edificio EcoArk en Taiwán, construido como sede de la Exposición Internacional de Flora de Taipei, es el primer edificio del mundo construido con basura, más de 1,5 millones de botellas de plástico PET.
Richie Chan/Shutterstock

Vallas que se montan y se desmontan

En realidad, nada de esto es nuevo. Lo hemos hecho durante generaciones, en una relación razonable y sana con nuestro entorno.

Acabemos con otro ejemplo de carreras: los encierros de San Fermín en Pamplona. Las vallas que protegen al público a lo largo de sus 848 metros de recorrido están hechas de pino silvestre del vecino valle del Roncal. Sus 900 postes, 2 700 tablones y 2 500 cuñas no son fabricados nuevos cada año (apenas se renueva un 2 % anualmente). Todo el vallado se desmonta tras las fiestas, se almacena y se vuelve a montar el año siguiente.

Esta estrategia demuestra cómo una gestión circular, en realidad basada en un conocimiento ancestral, es ahora el futuro de la construcción en el camino a un uso más eficiente y sostenible de los recursos.

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José Manuel Cabrero recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional y de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

Rayder Willian Leonardo Laura recibe fondos de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

– ref. Edificios que se montan y se desmontan: la economía circular se cuela en la construcción – https://theconversation.com/edificios-que-se-montan-y-se-desmontan-la-economia-circular-se-cuela-en-la-construccion-260156

Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Elvira Lezcano González, Personal docente e investigador, especializada en Gestión e Interpretación del Patrimonio, Universidade da Coruña

Dos operarios colocan el ‘Busto de mujer joven’ de Picasso en el Museo de Arte Reina Sofía para una exposición en 2022 después de que se intentase su venta ilegal en el extranjero en 2015. Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2022

Imagine que hereda un álbum familiar lleno de retratos con nombres, fechas y recuerdos de las generaciones que le precedieron.

Con el paso del tiempo algunas fotos van desapareciendo: alguien se lleva una, otra se extravía. El álbum, antes completo, empieza a perder coherencia. La historia se fragmenta y algunas personas desaparecen del relato. Esta situación, entendida como una metáfora de la memoria colectiva, puede trasladarse al patrimonio cultural. Cuando este no se protege, corre el riesgo de dispersarse, perderse o caer en el olvido.

La UNESCO, organismo dependiente de la ONU especializado en cultura, ciencia y educación, define el patrimonio cultural como “el legado que heredamos del pasado, con el que vivimos hoy en día y que transmitiremos a las generaciones futuras”. Este patrimonio incluye elementos tangibles e intangibles, dentro de los que encontramos bienes muebles (monumentos, edificios, yacimientos) e inmuebles (objetos que pueden ser trasladados, como cuadros, retablos, manuscritos, muebles, tapices, objetos litúrgicos y numismáticos, entre otros).

La Convención de París de 1978, también relacionada con la UNESCO, reafirma que los bienes muebles son parte del patrimonio común de la humanidad y que cada Estado es moralmente responsable de su salvaguarda. Aunque este organismo internacional ofrece recomendaciones y directrices, no impone leyes. La regulación efectiva depende de cada Estado.

En general, en el ámbito europeo, existen normas armonizadas, como algunas directivas y reglamentos referidos a la restitución de bienes culturales robados, sobre importación o exportación fuera de la UE. Estas normas buscan impedir el tráfico ilícito y proteger el patrimonio de los Estados miembros.

En España, la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español define una categoría específica de protección, la de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Así se denominan los que poseen la máxima protección, que requieren una declaración, –excepto los que son ya considerados genéricos, como hórreos o castillos, entre otros–. Tanto los bienes muebles como los inmuebles pueden ser declarados BIC, lo que depende de las Comunidades Autónomas. En la actualidad todas las comunidades españolas poseen su propia ley de patrimonio.

¿Por qué proteger los bienes muebles?

Los bienes muebles son frágiles, portátiles y, por tanto, especialmente vulnerables. Entre los riesgos a los que se enfrentan se encuentran el deterioro por abandono, incorrecto almacenamiento o restauraciones inadecuadas, su venta o expolio, el tráfico ilícito o la salida ilegal del país.

Pintura de Jesucristo prendido por Pilatos y un soldado.
El Ecce Homo de Caravaggio se expone en el Museo del Prado, tras la cesión en préstamo del nuevo propietario que lo adquirió después de que la obra fuese declarada BIC y se prohibiese su salida de España.
Museo del Prado

El control legal sobre su exportación tiene lógica: los bienes de interés cultural no pueden salir del país libremente. Esto no implica negar su exhibición internacional, pero sí obliga a tramitar permisos.

Como regla general en España, los bienes con menos de 100 años no requieren autorización, los de más de esa antigüedad, incluidos en inventarios o catálogos generales, requieren permiso y los BIC o incoados como tales no pueden salir de forma definitiva ni con posibilidad de venta.

Existe el debate sobre si estas medidas perjudican al mercado del arte y las antigüedades. Es cierto que pueden frustrarse algunas operaciones de venta internacional. Sin embargo, como nos explica Laura Carro Abarrategui, gestora cultural especializada en arte contemporáneo:

“las restricciones no afectan de forma significativa al arte contemporáneo, no existen tantos condicionantes a la hora de trasladarlo, exhibirlo o venderlo. En cambio, las obras de grandes maestros ya fallecidos, cuyo valor es incalculable para el patrimonio histórico y cultural español, sí están sujetas a limitaciones. Pero, en términos porcentuales, son pocas las operaciones que se frustran. Algunas transacciones de gran peso económico pueden interrumpirse, pero estas restricciones son necesarias: debemos cuidar, mantener y difundir nuestro patrimonio, pero en ningún caso, perderlo”.

En efecto, se trata de un equilibrio entre protección e intercambio cultural.

Mirando al pasado: ventas, expolios y descontextualización

El patrimonio español ha sufrido numerosas ventas y pérdidas, algunas legales en su momento, pero que supusieron la enajenación y desarraigo de obras clave.

Un ejemplo clásico, en este caso de un bien inmueble, es la adquisición y traslado piedra a piedra, por parte del magnate de la prensa americana, William Randolph Hearst, del conjunto monástico de Santa María la Real de Sacramenia (Segovia) que en la actualidad se exhibe en Miami. No se trata de un caso aislado ni, en su momento, ilegal.

Fotografía del claustro de un monasterio.
El monasterio de Santa María la Real de Sacramenia, originalmente localizado en Segovia (España) y actualmente reconstruido en Miami (EE. UU.).
Rolf Müller/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En lo que se refiere al patrimonio mueble, son conocidos algunos ejemplos poco exitosos de exportación e intento de venta ilegal de ciertos bienes, como el del Caravaggio descubierto hace unos años en España poco antes de ser subastado o el del Picasso-Botín.

Este último se trató de un caso de exportación ilícita en el que el banquero Jaime Botín intentó sacar de España, ilegalmente, el cuadro Busto de mujer joven de Picasso, adquirido previamente sin el permiso exigido por su valor histórico. A pesar de la negativa del Ministerio de Cultura, ocultó la obra e intentó trasladarla en 2015 a Suiza en su yate privado. Fue descubierto por las autoridades francesas y condenado a una multa millonaria y a tres años y un día de cárcel.

Hoy en día, las leyes protegen, aunque no consiguen evitar del todo que se cometan delitos. En España, las fuerzas de seguridad del Estado colaboran en esta tarea. Tanto la Policía Nacional, con la Brigada de Investigación del Patrimonio Histórico, como la Guardia Civil con su Grupo de Patrimonio Histórico (UCO), trabajan en el rastreo de piezas robadas, expoliadas o el tráfico ilícito. También cooperan con Europol, Interpol y otros organismos internacionales, pues en el ámbito internacional determinados delitos, robos arqueológicos o casos como los expolios del Estado Islámico, muestran que la protección es urgente.

Según Interpol, el tráfico de bienes culturales es “una actividad de bajo riesgo y alta rentabilidad para redes delictivas”.

Esta organización intergubernamental ha desarrollado un software, ID-Art, de reconocimiento de imágenes en el que están registrados más de 150 000 bienes culturales. La aplicación coteja así la fotografía introducida con una amplia base de datos de objetos artísticos robados.

Aunque iniciativas como esta contribuyen a la recuperación de numerosas piezas, muchas de ellas nunca llegan a aparecer. Ejemplo de ello son las pinturas de Francis Bacon sustraídas en 2015 del domicilio particular de su heredero en Madrid. Aunque cuatro de ellas han sido recuperadas gracias a la intervención de la Policía Nacional, diez años después la quinta permanece en paradero desconocido.

Imagen del cuarto 'Bacon' recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Imagen del cuarto ‘Bacon’ recuperado, en 2025, tras el robo diez años antes.
Policía Nacional

Biznietos del patrimonio

Los medios de comunicación son un vehículo útil para mostrar la realidad del problema. Aunque en ocasiones ofrecen un enfoque sensacionalista y sin continuidad, en otras sirven para una mayor visibilización de ciertos acontecimientos, para dejar constancia del valor de las piezas y para concienciar y reivindicar su valor cultural y simbólico para la comunidad local o nacional.

El pódcast La Fortuna es una herramienta valiosa para comprender los delitos contra el patrimonio cultural desde múltiples enfoques, no relacionados con el robo físico de objetos, sino con la apropiación simbólica de la cultura de un pueblo que esto supone.

Como señala el arqueólogo Carlos León Amores en el primer episodio, al referirse a los pecios (restos de barcos naufragados), foco de interés para los llamados “cazatesoros”: “Todos somos biznietos de estos barcos. Los tesoros no son solo oro: son parte de la historia de nuestros antepasados”.

Gracias a relatos como estos, la sociedad empieza a entender que proteger el patrimonio no es solo burocracia, sino responsabilidad colectiva. No somos sus dueños, sino sus custodios temporales. Cuidarlo es garantizar que la memoria, el arte y la historia sigan vivas. ¡Larga vida a los álbumes familiares y al patrimonio de nuestros pueblos!

The Conversation

María Elvira Lezcano González es miembro de la Asociación para al Interpretación del Patrimonio (AIP) y del Comité Español de Historia del Arte.

– ref. Cuando el arte cruza fronteras, ¿pierde un país su memoria? – https://theconversation.com/cuando-el-arte-cruza-fronteras-pierde-un-pais-su-memoria-260044