Ni galletas “enriquecidas” ni zumos: las claves de un desayuno o una merienda saludable

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén Ropero Lara, Profesora Titular de Nutrición y Bromatología – Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández

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Que las chucherías no son recomendables para los niños no es ninguna sorpresa. Pero la bollería, las galletas y la mayoría de los cereales, habituales en desayunos y meriendas, no son mejores.

¿Qué nos piden los niños? La respuesta es sencilla: si pueden, eligen alimentos que les atraen, ya sea por su sabor, la forma de presentación o la publicidad. Algunos de ellos son galletas en forma de animales, cereales con silueta de estrellitas, batidos con dibujos o los “pastelitos”, que resisten imperturbables el paso de las décadas.

Muchos de estos productos presumen incluso de llevar vitaminas y minerales añadidos. Pero no nos dejemos engañar, porque su objetivo no es otro que el de convencernos a los papás y las mamás de que son buenos para nuestros retoños.

La importancia de pararle los pies a la publicidad

Hace unos años, desde el equipo BADALI de la Universidad Miguel Hernández analizamos la calidad nutricional de más de 500 alimentos con publicidad dirigida a niños o adolescentes. La friolera del 97 % de todos ellos no eran saludables.

En ese estudio incluimos una gran variedad de productos que suelen gustar a los pequeños de la casa: galletas, cereales de desayuno, bollería, lácteos, barritas, zumos y bebidas de frutas, snacks y dulces. Encontrar el 3 % saludable puede ser como buscar una aguja en un pajar.

Esto hace imperativo poner coto a la publicidad de alimentos no saludables dirigidos a la población infantil y adolescente, como ya sucede en varios países desde hace más de una década. En este sentido, el Ministerio de Consumo elaboró un borrador de Real Decreto en 2022, que ha retomado recientemente. Esperemos que esta vez sí sea una realidad.

El engañoso reclamo de “con vitaminas añadidas”

En cuanto a lo de “tapar” que un alimento no es saludable añadiéndole vitaminas y minerales, también tenemos datos. Por resumir lo más importante, solo uno de cada siete de todos estos productos se puede considerar saludable.

Si miramos con detenimiento, vemos que la población infantil es la destinataria principal de, por ejemplo, las galletas. Dos de cada tres de las que se anuncian como “enriquecidas” llevan dibujos. Ni qué decir tiene que ninguna de estas galletas es saludable, pero tampoco lo es el resto.

En cuanto a los cereales de desayuno enriquecidos, sí los hay que son saludables; sin embargo, no están dirigidos a niños. Y en lo que respecta a las bebidas de frutas, por mucho que las anuncien con toda una colección de vitaminas, ninguna de ellas es recomendable.

Es preferible un desayuno breve que uno no saludable

Entonces, ¿cómo deben ser los desayunos, almuerzos y meriendas? Seguro que, en muchas familias, desayunar bien antes del ir al cole o al instituto es aún una asignatura pendiente. Además, es posible que el apetito de los niños sea muy peculiar y dependa mucho de lo que haya sobre la mesa.

Las madres y los padres nos preocupamos y tendemos a aferrarnos a un “da igual lo que coman, con tal de que coman”. Sin embargo, la mejor decisión que podemos tomar es adoptar esta otra máxima: es preferible un desayuno breve que uno no saludable.

No hay alimentos saludables que estén prohibidos en un desayuno, almuerzo o merienda. Sin embargo, la combinación ideal es un lácteo, un cereal y una fruta. Eso sí, deben cumplir el mismo requisito: que sean saludables.

No es necesario que la leche esté enriquecida, basta con una normal y mejor si es entera. No hay ninguna razón para desterrar la leche entera de la mesa de los niños. Para los adultos ya es otra historia, pero los niños deben tomar dos vasos de leche al día, dado que supone un aporte insustituible de calcio para su crecimiento.

Los batidos lácteos no son una buena alternativa porque llevan azúcar o edulcorantes añadidos y ninguno de los dos es saludable.

En cuanto a los yogures sin estos ingredientes, son muy buena elección, aunque solemos rechazar su sabor ácido. Podemos mezclarlos con trozos de fruta o añadirles apenas un poco de azúcar, lo justo para neutralizar esa acidez. Además, debemos tener en cuenta que un vaso de leche equivale a dos yogures.

Los cereales de desayuno sin otros ingredientes que los propios cereales son una opción con la que acompañar al lácteo. De la bollería y las galletas, ni hablamos: aunque sean de horno tradicional o caseras, es preferible evitarlas.

En España es habitual decantarse por el pan, que solemos acompañar con aceite de oliva virgen y tomate. Esta es una buena elección, aunque con dos matices: una es que el pan debería ser integral y la otra es no añadir más sal. La sal del propio pan ya supone el 20 % de toda la que tomamos al día y que deberíamos reducir a la mitad. La mantequilla, margarina o mermelada no son buenas opciones para acompañar el pan.

Esa rebanada de pan se suele convertir en bocadillo cuando se trata del almuerzo o la merienda. Aunque acusado injustamente de engordar, en un bocadillo, lo más importante es el pan. Debemos reducir el tamaño de las capas de embutido que suelen acompañarle, porque ponen en riesgo nuestra salud.

Mejor cambiar el zumo de naranja por fruta

El zumo de naranja exprimido en casa ha gozado de buena fama durante mucho tiempo. Es cierto que es preferible a cualquier otro zumo comercial, bebida de frutas o refresco. Sin embargo, solo aporta azúcares libres, que aumentan el riesgo de enfermedades, obesidad y, por supuesto, provocan caries. Así que ni siquiera esta bebida es un buen sustituto para la fruta.

El desayuno, el almuerzo y la merienda son oportunidades para tomar los nutrientes fundamentales que nuestros hijos necesitan para crecer sanos. Merece la pena el esfuerzo porque es la mejor inversión para su futuro que podemos hacer.

The Conversation

Ana Belén Ropero Lara no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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La sostenibilidad no se consigue en solitario: así se tejen las redes verdes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia García García, Profesora de Economía Aplicada, Universidad Complutense de Madrid

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En plena transición ecológica, las empresas saben que deben reducir emisiones, ahorrar materiales o usar energías limpias. Pero innovar de forma sostenible no es fácil. Requiere tiempo, dinero y asumir riesgos. No basta con la voluntad: hace falta aliados adecuados.

¿Cómo conseguir ser innovador y sostenible?

La pregunta es clara: ¿cómo pueden las empresas ser innovadoras y sostenibles a la vez? La respuesta está en las redes de colaboración.

En la práctica, las empresas no trabajan solas. Dependen de proveedores que suministran materias primas, de clientes que marcan tendencias, de universidades que generan conocimiento, de centros de investigación que aportan tecnología y de consultoras que aportan servicios especializados. Incluso los competidores, a veces, participan en ese ecosistema.

La clave está en tejer estas relaciones con inteligencia. No todos los socios aportan igual, ni en todo momento. Una buena colaboración acelera la innovación. Una mala elección la frena y aumenta costes.




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Colaborar para ‘ecoinnovar’: ¿con quién?

Nuestro estudio de 3 500 empresas españolas publicado en la revista Business Strategy and the Environment responde a esta pregunta. Muestra las colaboraciones que impulsan las innovaciones verdes diferenciando entre dos medidas clave: ahorrar materiales o reducir energía.

La mayoría de investigaciones se centraban en un solo socio. Por ejemplo, ¿qué pasa cuando una empresa colabora solo con universidades?. O ¿qué ocurre si la relación es solo con clientes? Pero la realidad es más compleja, ya que las empresas trabajan con varios socios a la vez.

Para estudiarlo, usamos una técnica que identifica combinaciones de éxito. Los datos de la Encuesta de Innovación del INE del 2020 nos dieron una visión clara: las redes no son iguales para todas las metas. Según el objetivo de la ecoinnovación, las alianzas cambian. No se sigue el mismo camino cuando se busca ahorrar materiales que cuando se quiere reducir energía.




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Imagine que debe cruzar un bosque lleno de obstáculos. ¿A quién escogería como compañero? No elegiría a cualquier persona. Si el reto es orientarse, buscaría a alguien con buen sentido de la dirección. Si se trata de sobrevivir sin comida, preferiría a quien conozca las plantas comestibles. Cada reto exige habilidades distintas. Lo mismo pasa en las empresas. No basta con tener la meta clara: lo que importa es escoger bien a los socios.

Materiales y energía: distintas rutas, distintas alianzas

En innovaciones para ahorrar materiales o sustituirlos por otros más sostenibles, la ciencia es esencial. Universidades y centros de investigación son los aliados más fiables. Sin su conocimiento, es difícil encontrar alternativas, rediseñar procesos o crear nuevos productos.

Clientes y proveedores ayudan en algunos casos, pero suelen tener menos peso. Los competidores, en este ámbito, no suelen ser buenos compañeros de viaje. Competir y compartir información suele ser más un riesgo que una oportunidad.

El ahorro energético es todavía más exigente. Reducir el consumo eléctrico o cambiar la fuente de energía obliga a rediseñar procesos, invertir y cumplir normas estrictas. En este contexto, colaborar con competidores directos casi nunca funciona. Cada empresa protege su conocimiento, defiende sus intereses y evita compartir información que pueda restarle ventaja en el mercado.

En este ámbito los aliados más útiles son los proveedores y los servicios especializados. Aportan soluciones técnicas avanzadas y facilitan la integración de nuevas tecnologías. También los clientes y las universidades pueden ayudar en casos concretos, pero no siempre son el centro de la red, sino un apoyo.

La clave del éxito

Hay un hallazgo de nuestro estudio que se repite en ambos campos. Intentar colaborar a la vez con clientes, universidades y competidores suele ser una mala estrategia. Demasiados intereses enfrentados generan ruido y frenan los resultados. Es como una orquesta desafinada: cada músico toca su propia partitura, pero nadie escucha al director.

Así que la lección es clara: más no siempre significa mejor. No conviene trabajar con todos al mismo tiempo, ni tampoco limitarse a un único socio. El secreto está en el equilibrio: elegir a los adecuados para cada objetivo.

O sea, ni todos, ni uno solo.




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Resultado: ciencia y colaboración para un futuro sostenible

La ciencia importa. Es la brújula que guía a las empresas hacia un futuro más verde. Universidades y centros de investigación son aliados estratégicos. Elegir bien a los socios y mantener redes equilibradas es la mejor forma de innovar y ser sostenibles.

La política pública también tiene un papel, que es el de reforzar la conexión cientifico-empresarial y apoyar a proveedores y consultoras verdes.

Para la ciudadanía, el mensaje es claro: cuando pedimos a las empresas que sean más sostenibles, no se trata solo de dinero o tecnología. Es una estrategia que trata de saber crear redes inteligentes que cambien los procesos desde dentro.

Conclusión: el poder de elegir bien a tus aliados

La ecoinnovación no depende solo de recursos sino de elegir bien a los compañeros de viaje. Las empresas españolas que mejor lo hacen confían en la ciencia y se apoyan en socios clave cuando lo necesitan. En la transición ecológica, como en la vida, rodearse de las personas adecuadas marca la diferencia entre quedarse atrás o abrir camino hacia un futuro más sostenible.

The Conversation

Celia Torrecillas Bautista recibe fondos de Proyecto PID2020-112984GB- C21.

Sara Fernández López recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación (Proyecto PID2020-112984GB-
C21)

Claudia García García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La sostenibilidad no se consigue en solitario: así se tejen las redes verdes – https://theconversation.com/la-sostenibilidad-no-se-consigue-en-solitario-asi-se-tejen-las-redes-verdes-265358

La IA no mejora las notas y aumenta la brecha entre buenos y malos estudiantes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Luisa Fanjul Fernández, Profesora en el grado de Marketing y el Máster de Emprendimiento Digital, Universidad Europea

Stokkete/Shutterstock

La inteligencia artificial (IA) tiene el potencial, nos dicen sus defensores, de democratizar el conocimiento y personalizar el aprendizaje. Con itinerarios diseñados específicamente para cada estudiante en función de sus objetivos y necesidades, esta herramienta, bien utilizada, puede resultar revolucionaria.

Pero ¿cuál es su impacto actual? ¿Está ayudando a los estudiantes a mejorar en su rendimiento académico? Pues según nuestro reciente estudio entre más de 200 universitarios, la respuesta apunta a que, de momento, no es así. La inteligencia artificial ha transformado la forma en que los jóvenes se preparan y aprenden, pero su impacto en el rendimiento académico es limitado y no necesariamente positivo.

La IA como compañera de estudio

La mayoría de los universitarios utiliza herramientas de IA para resolver dudas, resumir textos o generar ideas. Pero lo hacen de maneras muy distintas.

El estudio detecta tres perfiles de uso:

  • Perfil estratégico y funcional. Utiliza la IA como herramienta para optimizar el estudio, gestionar mejor el tiempo, acceder a más información y mejorar su productividad, aunque no esperan necesariamente un impacto directo en las calificaciones. Supone el 41,18 % del total.

  • Perfil instrumental y resolutivo. Refleja un uso claramente utilitarista, centrado en reducir el esfuerzo. Quienes forman parte de este grupo valoran la rapidez y la comodidad que ofrece la IA, pero suelen mostrar una comprensión más superficial de su potencial educativo. Son el 23,53 %

  • Perfil cognitivo y explorador. Comprende a los estudiantes que emplean la IA con una orientación al aprendizaje. Usan estas herramientas para profundizar en los contenidos, mejorar su comprensión y desarrollar nuevas competencias. No buscan ahorrar tiempo, sino aprender mejor: son el 35,29 %.

Esta segmentación muestra que la IA amplifica diferencias entre los estudiantes: quienes ya tienen buenos hábitos de estudio la utilizan para aprender más, mientras que quienes no los tienen tienden a emplearla para reducir su carga de trabajo.

Aprender más rápido no es aprender mejor

El 70 % de los estudiantes encuestados afirman que la IA les ayuda a “estudiar más rápido”. Sin embargo, ese ahorro de tiempo no se traduce en una comprensión más profunda de los conceptos.

Las respuestas son inmediatas, pero también favorecen un aprendizaje mucho más superficial. Los estudiantes nos cuentan que su uso más habitual es “entender el tema sin leerlo todo” o “resumir lo importante en pocas líneas”. En otras palabras, las herramientas de inteligencia artificial acortan el camino, pero también el proceso que da sentido al aprendizaje.




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La brecha digital dentro del aula

De esta manera, lejos de igualar oportunidades, esta herramienta puede ampliar la brecha educativa. Por ejemplo, hemos visto que entre los estudiantes con mejor rendimiento, el 72 % asegura revisar o contrastar siempre la información generada por la IA. Entre los de peor rendimiento, solo el 28 % lo hace.

El resultado es un sistema de aprendizaje desigual: los más críticos convierten la IA en una aliada, mientras que los menos preparados la usan como un atajo.

Una nueva cultura del esfuerzo

La relación emocional con el aprendizaje también está cambiando. Algunos estudiantes afirman que “ya no merece la pena romperse la cabeza si la IA te lo explica mejor”.

A esta afirmación se suman respuestas como “te lo da hecho” o “ahorra pensar”. Esta percepción, especialmente presente en el grupo instrumental y resolutivo formado por el 23,53 % de los estudiantes encuestados, muestra que el esfuerzo ya no se identifica necesariamente como parte del proceso formativo. En este contexto, enfrentarse a la dificultad, equivocarse o intentarlo varias veces empieza a verse como un obstáculo prescindible en un entorno cada vez más automatizado.

Así, la inteligencia artificial reduce la frustración, pero también el valor del error en el aprendizaje. En este sentido, el desafío para la educación superior ya no es solo enseñar contenidos, sino preservar el sentido del esfuerzo frente al de la inmediatez.




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Qué puede hacer el profesorado

Prohibir la utilización de herramientas de inteligencia artificial no es una opción realista. El reto en el aula consiste en guiar a los estudiantes hacia un uso crítico, ético y responsable de estas herramientas. La alfabetización digital no consiste solo en manejar herramientas, sino en saber preguntar, contrastar y evaluar la fiabilidad de las respuestas.

También será necesario repensar la forma de evaluar. Si la IA puede redactar un texto o resolver un caso práctico, habrá que diseñar actividades que pongan en valor cuestiones como la reflexión, la creatividad y la aplicación del conocimiento más allá del contenido.

Un aprendizaje más humano

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, pero su integración en la educación superior debería ser pedagógica y consciente. Es recomendable plantear actividades que inviten a contrastar las respuestas generadas por la IA con otras fuentes de información y a detectar errores o inconsistencias en sus explicaciones.




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Esto no solo refuerza competencias clave como la capacidad de argumentar, sino que fomenta pensamiento crítico frente a la tecnología. Aprender a identificar sesgos o respuestas incorrectas y ser capaces de corregirlos será tan importante como saber formular una buena pregunta.

El valor de la inteligencia artificial dependerá, por tanto, de cómo se utilice: como sustituto del pensamiento o como acelerador de nuevas formas de aprendizaje. Puede facilitar el acceso al conocimiento, pero solo la inteligencia humana transforma la información en comprensión.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La IA no mejora las notas y aumenta la brecha entre buenos y malos estudiantes – https://theconversation.com/la-ia-no-mejora-las-notas-y-aumenta-la-brecha-entre-buenos-y-malos-estudiantes-266074

Compuestos tóxicos en los productos menstruales: esto es lo que sabemos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lara Cioni, Investigadora Postdoctoral, Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA – CSIC)

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La menstruación es un proceso fisiológico fundamental que experimenta aproximadamente la mitad de la población mundial y la Organización Mundial para la Salud (OMS) reconoce la salud menstrual como un derecho humano fundamental. En este sentido, los productos menstruales resultan esenciales para garantizar la higiene, reducir el riesgo de infecciones y facilitar la participación plena de las personas que menstrúan en la educación y el trabajo, contribuyendo así a la igualdad de género.

Los artículos actuales son más seguros en comparación con décadas pasadas, cuando algunos causaban problemas de salud muy graves. En los años 80, se descubrieron más de 800 casos de síndrome de shock tóxico (20 de ellos acabaron en fallecimientos), asociados al uso de algunos tampones superabsorbentes que facilitaban graves infecciones bacterianas. Este fenómeno generó una gran alarma pública y llevó a cambios en la composición y regulaciones más estrictas.

Actualmente, existen muchos tipos de productos menstruales en el mercado, tanto de un solo uso (compresas, tampones y salvaslips) como reutilizables (bragas menstruales, compresas reutilizables y bragas menstruales).

Los artículos más ampliamente utilizados en España son los desechables (un 61 % de las personas que menstrúan utilizan compresas, un 50 % salvaslips, un 43 % tampones, un 48 % copa menstrual, un 15 % compresas de tela y un 9 % bragas menstruales) y a lo largo de su vida, un individuo puede utilizar más de 10 000. Ante este dato y el resultante impacto ambiental, muchas personas, sobre todo las más jóvenes, están optando por alternativas reutilizables.

Compuestos químicos tóxicos en productos menstruales

Cuando se habla de la seguridad y el impacto ambiental de estos productos, un tema que aún no se discute lo suficiente es la presencia de compuestos químicos tóxicos en ellos. Algunos estudios recientes han detectado, por ejemplo, compuestos perfluorados (PFAS), dioxinas, pesticidas y ftalatos.

Ejemplos de productos menstruales analizados en el estudio. De izquierda a derecha: compresa, tampón, salvaslip, copa menstrual, compresa de tela y braga menstrual.
Las autoras, CC BY-NC-SA

En nuestro estudio, publicado recientemente en Environmental Science and Technology, hemos analizado tres familias de plastificantes de preocupación para la salud humana, ftalatos, ésteres organofosforados y plastificantes alternativos, en productos menstruales del mercado estatal de España.

Hemos detectado estas tres clases de compuestos tanto en artículos de un solo uso (compresas, salvaslips y tampones) como en aquellos reutilizables (bragas menstruales, compresas de tela y copas menstruales).

Hay que destacar que todos los productos analizados tenían niveles detectables de algunos de estos compuestos, demostrando que este es un problema general y no de una marca en concreto.

Los niveles más altos de ftalatos y ésteres organofosforados se han encontrado en bragas menstruales y compresas de tela (niveles de hasta 1 152 µg/producto de ftalatos y hasta 96,5 µg/producto de ésteres organofosforados), ya que algunas de estas sustancias se utilizan ampliamente en la fabricación de fibras sintéticas y para lograr la impermeabilidad de los textiles.

En cambio, los niveles más altos de plastificantes alternativos se han encontrado en compresas y salvaslips (niveles de hasta 60,7 µg/producto), que suelen tener una o más capas hechas de material plástico que necesita de estos aditivos para ser flexible.




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Impacto ambiental

Además, analizamos los envoltorios de los productos de un solo uso, en los que también detectamos varios plastificantes. Estos compuestos químicos se pueden liberar al medio ambiente durante el lavado de los productos reutilizables o al desechar los de un solo uso.

Según nuestros resultados, las compresas, los salvaslips y los tampones son los artículos con mayor impacto ambiental, en parte debido a los altos niveles encontrados en sus envoltorios (niveles totales de plastificantes de hasta 90,7 µg/producto), pero también debido a la presencia de estos plastificantes en los propios productos.

Este mayor impacto también se debe al hecho de que una persona puede llegar a emplear más de 300 de estos productos desechables en un año, mientras que cada producto reutilizable se puede usar muchas veces y puede durar hasta 5-10 años. La copa menstrual, en cambio, ha presentado el menor impacto ambiental.

La liberación de plastificantes preocupa, ya que contaminan los ecosistemas terrestres y acuáticos. Una vez en el medio, estos plastificantes pueden acumularse en los seres vivos y provocarles efectos nocivos. Asimismo, esta contaminación también acaba afectando a los seres humanos, por ejemplo, cuando ingerimos alimentos contaminados, como el pescado.




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Efectos en la salud humana

La presencia de plastificantes en productos menstruales no solo plantea un problema ambiental, sino que también puede afectar a nuestra salud. Muchos estudios han demostrado que la exposición diaria y continuada a pequeñas dosis de algunos ftalatos y algunos ésteres organofosforados puede tener efectos dañinos sobre la salud humana, como disrupción endocrina (disfunciones hormonales), alteraciones en el sistema inmunitario y cáncer. Para los plastificantes alternativos la información es más limitada, ya que su uso masivo es reciente, pero los primeros estudios están evidenciando que también podrían tener propiedades tóxicas.

Los productos menstruales se utilizan en contacto directo con la piel y la piel de la vulva y la vagina tiene una capacidad de absorber pequeñas moléculas, como los plastificantes, más alta que en otras zonas de nuestro cuerpo.

Si consideramos el peor caso posible, o sea que todo el contenido de plastificantes en los productos menstruales se absorbiese a través de la piel, algunos productos podrían ser una fuente significativa de exposición a plastificantes. Al comparar nuestras estimaciones de exposición (asumiendo el peor caso posible y que los niveles de aditivos plásticos en los productos reutilizables no bajen con el lavado) con valores de referencia seguros establecidos por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, hemos encontrado que el uso de tres de las 10 compresas analizadas, tres de los ocho salvaslips analizados y dos de las cuatro compresas de tela analizadas, podría suponer un riesgo para la salud humana.

La exposición por contacto dérmico

Es importante remarcar que este resultado de evaluación del riesgo no es definitivo. Nuestra estimación del riesgo está basada en el caso más extremo posible, que probablemente sea muy diferente del caso real. Estudios preliminares apuntan a que la cantidad de plastificantes presentes en un material que finalmente pasa por contacto dérmico a nuestra piel puede variar entre 6 y 97 % dependiendo del plastificante y del material.

Pero nuestro trabajo pone en evidencia una falta de información importante: todavía no existen estudios sobre cómo se absorben estos compuestos a través de la piel de la vulva y de la vagina. Avanzar en este conocimiento es clave para poder evaluar de manera fiable los riesgos asociados al uso de productos menstruales y garantizar su seguridad.

Todavía sabemos muy poco sobre la composición química de los productos menstruales, a pesar de que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. La falta de investigación en este ámbito se suma a la ausencia de una regulación específica que limite el uso de sustancias tóxicas en ellos y la falta de una obligación legal de informar de la presencia de todos los compuestos químicos en las etiquetas de los artículos que se comercializan. Si además tenemos en cuenta que muchas personas eligen sus productos menstruales en base a su huella ambiental, conocer mejor su composición química es clave para tomar decisiones informadas.

The Conversation

Lara Cioni recibe fondos de la Union Europea (Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowship – grant agreement: 101198272)

Ethel Eljarrat no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Compuestos tóxicos en los productos menstruales: esto es lo que sabemos – https://theconversation.com/compuestos-toxicos-en-los-productos-menstruales-esto-es-lo-que-sabemos-267928

La lógica, la probabilidad y la geometría sitúan al Barcelona como favorito frente al Real Madrid en El Clásico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Belloso Ezcurra, Profesor Departamento Estadística, Informática y Matemáticas, Universidad Pública de Navarra

Fran García (Real Madrid) y Lamine Yamal (Barcelona) se disputan un balón durante la final de la Copa del Rey (26 de abril de 2025). Marta Fernandez Jimenez/Shutterstock

El clásico entre Real Madrid y FC Barcelona es mucho más que un partido, es un espectáculo deportivo que también permite aplicar herramientas matemáticas para comprender mejor lo que ocurre en el campo. En este artículo, exploraremos cómo la métrica de goles esperados (xG) combinada con los diagramas de Venn ofrecen una nueva perspectiva sobre el partido más seguido del fútbol español.

Los primeros representan una métrica moderna aplicada al fútbol y los segundos nos conectan con conceptos clásicos de la lógica y la teoría de conjuntos, que además reavivan nuestra memoria escolar.

La conjunción de ambos permite actualizar los conceptos desarrollados por el matemático John Venn, cuya obra sigue vigente más de un siglo después de su fallecimiento.

Goles en potencia

¿Qué es el xG y qué es un diagrama de venn?

El xG (eXpected Goals) es una estadística avanzada que se utiliza en fútbol para medir la “facilidad” de que un tiro termine en gol, considerando factores como la posición, la situación del portero y la presión defensiva.

Por su parte, los diagramas de Venn son representaciones gráficas que muestran relaciones entre conjuntos: intersecciones, uniones y complementariedades.

En fútbol tenemos tres posibles resultados que podemos representar en un diagrama de Venn con dos conjuntos y su intersección. Por tanto necesitamos tres áreas diferentes para la victoria local (Barcelona), victoria visitante (Real Madrid) y el empate.

Para ello utilizaremos los sucesos, B (Barcelona puntúa) y R (Real Madrid puntúa), que serán ciertos o falsos según el resultado del partido.

Para su representación en forma de diagrama necesitamos los conjuntos que los representen. Los sucesos B y R se convertirán en conjuntos con el mismo nombre. Esta es la secuencia y sus equivalencias generales:

Lenguaje natural → lógica proposicional → teoría de conjuntos:

B o R ⇒ B ∨ R ⇒ B ∪ R

B y R ⇒ B ∧ R ⇒ B ∩ R

No B ⇒ ¬B ⇒ Bc

Aplicación al clásico: conjuntos y probabilidades

Tomemos el último clásico disputado el 11 de mayo de 2025, que ganó el Barcelona (4-3). Estos son los disparos con mejores valores xG y sus autores, sombreados en verde los que acabaron en gol:

Más adelante ilustraremos este resultado utilizando las métricas de goles esperados en el momento anterior al disparo (xG).

Las ocasiones de cada equipo nos dan un valor de probabilidad para conseguir los goles que van desde 0 (fallar todas) hasta el número total de tiros (acertar todas). Los resultados posibles son todas las combinaciones entre los goles de uno y otro equipo, más los fallos totales. Esto nos da un total de 24 (Barcelona 23 tiros) multiplicado por 10 (Real Madrid 9 tiros), 240 posibles resultados que forman el espacio muestral del experimento. Estos 240 elementos se incluyen en nuestro diagrama de Venn en su parte correspondiente, según los conjuntos:

  • B (Barcelona, xG 4,27): resultados en que el Barcelona puntúa, 185 victorias + 10 empates.

  • R (Real Madrid, xG 2,74): resultados en que el Real Madrid puntúa, 45 victorias + 10 empates.

  • B ∩ R: Intersección de los anteriores que representa los empates, 10 debido a los nueve empates con goles y uno sin ellos.

Visualización: el diagrama de Venn

Aunque los diagramas de Venn clásicos no representan cuantitativamente las probabilidades, en nuestro enfoque visual adaptado, el área de cada círculo se ha ajustado proporcionalmente a la probabilidad del resultado (ganar, perder, empatar). Esto permite visualizar no solo las relaciones lógicas entre los sucesos, sino también su peso relativo en el contexto del partido. Este enfoque novedoso representa una aplicación directa de los diagramas de Venn en el deporte, y en el fútbol en particular, presentada por primera vez en este artículo. Además, plantea dos problemas matemáticos adicionales a resolver:

Problema 1: Con el dato del área (A) calcularemos los radios de cada conjunto.

A = πr2
r = √(A / π)

Problema 2: Con el dato del área de la interesección (A∩) calcularemos la distancia entre los centros (d).

Para conseguir que la intersección tenga su correspondiente área, tenemos que dibujar los centros de cada circunferencia a la distancia d, cuyo valor obtenemos al resolver esta ecuación con métodos numéricos.

En este caso hemos usado el método Newton-Rapshon. Se trata de una de las herramientas más poderosas en el ámbito de la matemática y la ingeniería para la resolución de ecuaciones no lineales. Este algoritmo numérico se basa en el concepto de derivadas para encontrar las raíces de funciones a través de un proceso iterativo. Originalmente desarrollado por Isaac Newton y Joseph Raphson en el siglo XVII, este método ha evolucionado y se ha adaptado a diversas aplicaciones modernas, desde la física hasta la economía.

El diagrama ayuda a visualizar que, aunque el marcador fue ajustado (4-3), el Barça tuvo más oportunidades de gol de calidad, lo que respalda su victoria desde una perspectiva estadística.

Esta representación nos ofrece los resultados que buscábamos y muestra los merecimientos de cada equipo de forma muy visual e intuitiva.

Probabilidades de resultado final con xG

  • Probabilidad de que el Barcelona gane: 64.83 %.

  • Probabilidad de empate: 13.34 %.

  • Probabilidad de que el Real Madrid gane: 21.83 %.

Conclusión

Los diagramas de Venn, tradicionalmente asociados a la enseñanza escolar de la lógica y la teoría de conjuntos, encuentran en este artículo una aplicación nueva en el análisis deportivo. Al combinarlos con métricas avanzadas como los goles esperados (xG), se abre una nueva vía para representar visualmente no solo las relaciones lógicas entre los posibles resultados de un partido, sino también su probabilidad relativa que los hace comparables.

Este enfoque permite ir más allá del marcador final y explorar el “merecimiento” de cada equipo desde una perspectiva también geométrica. En el clásico entre FC Barcelona y Real Madrid, el uso de diagramas de Venn adaptados al contexto futbolístico revela que, aunque el resultado fue ajustado (4–3), el Barcelona generó más oportunidades de calidad, lo que se traduce en una mayor área de su conjunto en el diagrama.

En definitiva, este trabajo no solo ofrece una nueva forma de entender los partidos de fútbol, sino que también demuestra cómo conceptos matemáticos aparentemente alejados del deporte pueden enriquecer su análisis. Es una invitación a mirar el fútbol con otros ojos: los de la lógica, la probabilidad y la geometría.

The Conversation

Javier Belloso Ezcurra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La lógica, la probabilidad y la geometría sitúan al Barcelona como favorito frente al Real Madrid en El Clásico – https://theconversation.com/la-logica-la-probabilidad-y-la-geometria-situan-al-barcelona-como-favorito-frente-al-real-madrid-en-el-clasico-266813

La paradoja del fútbol europeo: ahora hay más control financiero pero también más desigualdad entre equipos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Martín Magdalena, PhD in Economic and Business Sciences / Associate Lecturer in Universidad Pontificia Comillas-ICADE, Universidad Pontificia Comillas

Los jugadores del PSG celebran su victoria en la última final de la Champions League. katatonia82/Shutterstock

El fútbol europeo vive una paradoja: cuanto más intenta controlarse para ser sostenible, más desigual se vuelve.

Ya lo vimos en 2021, cuando el fichaje de Leo Messi por el Paris Saint-Germain generó una pregunta difícil de entender para muchos aficionados: ¿Por qué el Barça, limitado por las reglas económicas de LaLiga, no podía retenerlo, mientras el PSG, con pérdidas aún mayores, sí podía ficharlo?

Entonces, el problema no estaba solo en las cuentas sino en cómo se aplican las normas económicas. Aquella historia fue un ejemplo claro de las contradicciones del fair play financiero (FFP): un modelo con el que la UEFA buscaba frenar el despilfarro pero que ha terminado reforzando la ventaja de los clubes más poderosos.




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Un control bien intencionado pero poco eficaz

La UEFA puso en marcha el FFP en 2011 para evitar que los clubes gastaran más de lo que ingresaban. La regla del punto de equilibrio (break-even) obligó a equilibrar ingresos y gastos, y la de sin deudas pendientes impedía la participación en competiciones europeas a quienes no cumplieran con sus pagos.

La intención era buena, pero los resultados fueron modestos. En un estudio reciente revisamos más de veinte investigaciones sobre el impacto del FFP en la economía de los clubes europeos. El resultado fue claro: el FFP mejoró la rentabilidad de los clubes, pero no su solvencia.

Es decir, algunos equipos consiguieron presentar beneficios en sus cuentas, pero sin reducir su endeudamiento ni asegurar una estabilidad a largo plazo. En muchos casos, los balances cuadraron gracias a la venta de jugadores o a ingresos extraordinarios, no porque los clubes gestionaran mejor su actividad.

Los pequeños se ajustan y los grandes resisten

El FFP no afectó a todos por igual. En un trabajo previo, publicado en 2023, comprobamos que los clubes pequeños mejoraron su situación y lograron aumentar su rentabilidad, y los medianos mejoraron sus niveles de endeudamiento.

Sin embargo, los grandes clubes apenas cambiaron su comportamiento. Su tamaño y su capacidad para generar ingresos a través de patrocinios internacionales o derechos televisivos les permitieron cumplir las reglas sin modificar su estrategia. El resultado fue paradójico: las normas pensadas para igualar acabaron consolidando la distancia entre unos y otros.

Para corregir esos desequilibrios, la UEFA aprobó en 2022 el Reglamento de Sostenibilidad Financiera (FSR), que comenzó a aplicarse en 2024. La principal novedad es el límite del 70 % de los ingresos para gastos de jugadores, incluidos salarios, fichajes y comisiones. Este nuevo sistema busca que los clubes gestionen sus recursos con más prudencia y que la competición sea más equilibrada.

¿Control o flexibilidad?

Comparamos los modelos de gestión de las dos ligas europeas más grandes: la española, con control previo y límite salarial, y la inglesa, más flexible y basado en revisar pérdidas a posteriori. Los resultados muestran que cuando se tienen normas más estrictas (como la española) los clubes logran aumentar la rentabilidad y reducir la deuda, sobre todo si son clubes pequeños o medianos.

Esto hace que se entienda mucho mejor el caso Messi–PSG. Como hemos visto, en España los clubes tienen un límite de gasto en jugadores sobre los ingresos. Sin embargo, en Inglaterra, Francia o en las competiciones de la UEFA, han podido comprar, incluso si incurrían en pérdidas, si su propietario tenía la capacidad financiera para asumir dichas pérdidas.




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Esto explica por qué los llamados “clubes-Estado”, como el PSG o el Manchester City, pueden seguir invirtiendo grandes sumas sin incumplir formalmente las normas.
Mientras tanto, clubes con estructuras más tradicionales, como el Barça o el Athletic, tienen que ajustarse a límites mucho más estrictos.

El resultado es un sistema que aplica la disciplina de forma desigual: los equipos más modestos deben hacer equilibrios para cumplir mientras que los más poderosos apenas notan las restricciones.

Así, el fair play financiero ha acabado siendo más financiero que justo.




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¿Hacia un verdadero juego limpio?

En definitiva, el nuevo reglamento de la UEFA es un paso en la buena dirección, pero su eficacia dependerá de que se aplique con el mismo rigor a todos los clubes.
De poco servirá limitar el gasto al 70 % de los ingresos si algunos pueden inflar sus cifras de patrocinio o contar con ayudas encubiertas.

Un verdadero juego limpio financiero debería garantizar que los equipos compiten con los recursos que realmente generan. Solo así podrá evitarse que la desigualdad económica se traduzca en desigualdad deportiva.

Después de más de una década de investigación, la lección es clara: el fair play financiero ayudó a sanear las cuentas del fútbol europeo, pero no a equilibrarlo.
El nuevo modelo puede hacerlo mejor, siempre que la norma no sea distinta según el color de la camiseta.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. La paradoja del fútbol europeo: ahora hay más control financiero pero también más desigualdad entre equipos – https://theconversation.com/la-paradoja-del-futbol-europeo-ahora-hay-mas-control-financiero-pero-tambien-mas-desigualdad-entre-equipos-267523

Ya podemos personalizar la dosis de ejercicio físico midiendo el tiempo entre dos latidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Carrasco-Poyatos, Profesora Titular de Universidad, Universidad de Almería

Taras Grebinets/Shutterstock

¿Es el ejercicio físico un fármaco más? Si no lo es, al menos ha ganado fama últimamente dentro del mundo de la salud por sus múltiples beneficios. Más allá de mejorar el aspecto físico, ejercitarnos ayuda a reducir el dolor y mejora la calidad del sueño, el estado de ánimo y la calidad de vida.

Lo extraordinario es que sus beneficios se perciben incluso entrenando muy poco. Cualquier movimiento es mejor que el sedentarismo. Sin embargo, para que el ejercicio tenga un efecto significativo es necesario aplicar una dosis adecuada en tipo, intensidad, frecuencia y progresión. Sin olvidar que los programas deben ser individualizados.

La dificultad de ajustar la “dosis” de ejercicio a cada persona

Se sabe que un entrenamiento estandarizado provoca efectos diferentes en cada individuo. Es decir, si un grupo de personas se reúne para hacer el mismo entrenamiento, incluso teniendo características comunes, no todas obtendrán el mismo beneficio de la sesión. Esto, si estamos sanos, no tiene más importancia porque normalmente no genera efectos adversos. Pero cuando se trata de pacientes con enfermedades, hay que tenerlo muy en cuenta.

Además, todos hemos notado que cada día no es igual que el anterior, es decir, que no nos sentimos siempre de la misma manera. Nuestro estilo de vida, el manejo del estrés, la edad, el género o la ratio trabajo/descanso van a condicionar nuestro estado psicofisiológico diario, lo que hace más compleja si cabe la individualización del entrenamiento.

Igual que un médico ajusta la dosis del fármaco para que produzca el efecto deseado en el paciente, se debería adaptar la dosis del ejercicio físico a cada persona para conseguir la mejora fisiológica deseada. Pero ¿cómo sabemos cuál es la dosis exacta? O dicho de otro modo, ¿cómo se individualiza el entrenamiento?

Este fue el punto de partida de la nueva línea de investigación que iniciamos en la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Almería, dentro del grupo de investigación HUM628, destinada a generar avances sobre la adaptación de la cantidad de ejercicio físico a cada persona, y en la que venimos trabajando desde 2018. Se trata del entrenamiento basado en la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV, por sus siglas en inglés).

Un paso más cerca de la individualización

La HRV se define como el tiempo que transcurre entre dos latidos consecutivos. Refleja el estado del sistema nervioso autónomo, que se encarga de controlar las respuestas involuntarias del organismo para mantener un estado de equilibrio. Este sistema está por la rama simpática, que se activa en situaciones de estrés y alerta, y la parasimpática, responsable de la relajación y la recuperación. El equilibrio simpático/parasimpático es clave para que nuestro organismo siga funcionando correctamente y afronte de manera adecuada las cargas del entrenamiento.

Se ha comprobado que, en estado de reposo, valores altos de HRV coinciden con la activación del parasimpático, mientras que valores bajos se asocian a una predominancia del simpático. Con esta idea, el valor de HRV antes de entrenar nos indicará cómo de preparado está el organismo para realizar un estímulo de alta intensidad (HRV alto) o si, por el contrario, debemos elegir un entreno de baja intensidad ese día (HRV bajo).

Los estudios realizados hasta el momento han encontrado resultados satisfactorios en cuanto al ajuste de las cargas, puntualizando que, efectivamente, el estado de preparación fisiológica se ve reflejado en los valores de HRV, y que adaptar la intensidad del entrenamiento al estado fisiológico no repercute negativamente en la mejora del rendimiento.

Concretamente, en nuestros estudios en pacientes con patologías cardiovasculares vimos que el entrenamiento basado en HRV mejora la composición corporal, la capacidad funcional, la calidad de vida y las variables cardiorrespiratorias por encima de un plan estandarizado, con menor volumen de entrenamiento a alta intensidad. En resumen, usar el HRV genera más beneficios con menos minutos de entrenamiento a alta intensidad, optimizando la dosis de entrenamiento y aportando calidad.

En este sentido, tener en cuenta cómo varía la frecuencia cardíaca se convierte en un dato muy útil para ayudarnos a individualizar el entrenamiento de forma diaria. Además, hoy en día la HRV puede registrarse de forma sencilla e instantánea con instrumentos como pulsómetros con banda pectoral, pulsómetros con medición en la muñeca dispositivos que se sitúan en el pecho, anillos inteligentes o aplicaciones de dispositivos móviles, como HRV4Training o Welltory.

Consejos prácticos para personalizar el entrenamiento

Quien desee personalizar su entrenamiento por sí mismo puede seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Medir su HRV para conocer su estado de recuperación y adaptar el entreno a sus necesidades.

  2. Escuchar su cuerpo, completando esta valoración con sus propias sensaciones.

  3. Entrenar sin prisa, centrándose en progresar adecuadamente.

  4. Consultar a un profesional, sobre todo si padece una enfermedad crónica.

  5. Priorizar la recuperación, recordando que es tan importante como el entrenamiento en sí. Conviene incluir días de descanso en la rutina, especialmente si el HRV se encuentra bajo.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Ya podemos personalizar la dosis de ejercicio físico midiendo el tiempo entre dos latidos – https://theconversation.com/ya-podemos-personalizar-la-dosis-de-ejercicio-fisico-midiendo-el-tiempo-entre-dos-latidos-264404

El cierre de un vertedero amenaza la supervivencia de migrantes en República Dominicana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Zecca Castel, Investigador postdoctoral en Antropologia Cultural y Social, University of Milano-Bicocca

República Dominicana quiere eliminar los vertederos a cielo abierto para modernizar su sistema de residuos. Pero ¿qué pasaría entonces con las más de 12 000 personas, muchas de ellas migrantes haitianos sin papeles, que dependen de la basura para sobrevivir?

A las ocho de la mañana, el vertedero de San Pedro de Macorís, municipio situado en el este, despierta cubierto de humo. No hay cercas, ni árboles, ni sombra. Solo montañas de residuos humeantes que se mezclan con el calor del trópico. Decenas de personas caminan sobre la basura con sacos al hombro y botas de goma gastadas. Buscan latas, cobre, cartón, plástico, telas e incluso restos de comida. Buscan lo que nadie más quiere.

Entre ellos está Kiko, que trabaja allí desde niño. Tiene 30 años y conoce el lugar como si fuera su casa:

“Mi madre siempre iba al vertedero. Yo la suplicaba que me llevara con ella. La primera vez que fui debía tener ocho años. Para mí era como un juego, como un parque de diversiones… y, mientras tanto, el tiempo pasaba. Así me convertí también yo en buzo, sin querer serlo, pero lo soy, porque estoy con ellos y hago su vida”.

Hoy, como muchos otros, Kiko teme que ese mundo desaparezca. Un mundo invisible, pero vital, del que dependen más de 12 000 personas en toda la República Dominicana. Son los “buzos”, como se conoce localmente a quienes rebuscan entre los residuos para recuperar y vender materiales reciclables.

Muchos de ellos son haitianos sin documentos o hijos de haitianos nacidos en los bateyes, los antiguos asentamientos cañeros que hoy sobreviven como comunidades empobrecidas, resultado de una economía en decadencia, que ha cedido el paso al sector servicios y, sobre todo, al turismo.




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Una ley necesaria, una amenaza inesperada

El turismo bate récords en la República Dominicana: más de 11 millones de visitantes en 2024, una cifra histórica que impulsa el consumo y, con él, la generación de residuos.

Pero ¿a dónde va toda esa basura?

Cada año se generan más de siete millones de toneladas de residuos sólidos en el país. Solo el 7 % se recicla. El resto acaba, en su mayoría, en vertederos a cielo abierto: hay 358 en todo el país, muchos de ellos sin control sanitario ni ambiental. No es casual que el país ocupe la 165. ª posición en el índice mundial de gestión de residuos.

Frente a este escenario, en 2020 el Congreso aprobó la Ley General de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos (Ley 225-20), cuyo objetivo es transformar por completo el sistema nacional de residuos. Entre sus medidas más ambiciosas destaca el cierre progresivo de al menos 30 vertederos a cielo abierto como parte de una transición hacia una economía más limpia y formalizada.

La medida, en principio, parece necesaria. Pero tiene un lado oscuro: no contempla mecanismos efectivos para integrar a los recicladores informales –los buzos– que viven y trabajan en estos espacios. Tampoco reconoce el peso social y económico que estas redes informales representan para miles de personas.

Sin medidas de inclusión claras, el cierre de los vertederos podría dejar a miles de personas fuera del sistema, sin ingresos, sin recursos y sin alternativas reales para sobrevivir.




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Kiko, de 30 años, recoge y vende metales reciclables que las industrias locales transforman en nuevas materias primas, impulsando la economía circular.
Raúl Zecca Castel

Vivir al margen, pero con dignidad

La vida en el vertedero es dura. Kiko lo sabe:

“Trabajar aquí es muy riesgoso. Cuando metes las manos en un saco te puedes pinchar con una jeringa o cortar con un vidrio. Te viene náusea, vomitas. A veces no resistes por las moscas. He visto muchas cosas feas, realmente… Aquí hemos encontrado bebés recién nacidos, muertos, tirados entre la basura. También personas asesinadas, quemadas, abandonadas”.

Y aun así, Kiko prefiere estar allí. Porque, como confiesa, a pesar de todo, en ese lugar que otros evitan, él ha encontrado una forma de vivir –y de ser– que no cambiaría por nada.

“A mí me gusta trabajar en el vertedero. No te voy a decir que no, porque yo crecí allí, siento que pertenezco a ese lugar. A muchos les dará asco, pero yo nací y crecí ahí: nada me molesta. Prefiero mil veces trabajar aquí que cortar caña. Aquí en un día puedes ganar lo que allá ni en una semana. Y estás solo. Nadie te manda. Aquí no hay jefes. Nadie te dice qué hacer ni cuánto trabajar. Eres tú tu propio jefe.”

Más que un basurero, el vertedero es para muchos un espacio de libertad. Una autonomía precaria, sí, pero real. Porque ese lugar lleno de riesgos, desechos y silencio también les ofrece algo que fuera nunca tuvieron: libertad, respeto, sentido de pertenencia.

Lo confirma Altagracia, una mujer de 48 años que antes sembraba caña y hoy recolecta ropa usada para revenderla en los bateyes:

“Aquí hay respeto. En el vertedero somos todos iguales. Si tú te respetas, los demás también te respetan. Eso me gusta. Aquí me siento en familia”.

Altagracia, de 48 años, madre de cuatro hijos, trabaja en el vertedero recuperando ropa usada para venderla en los bateyes de la provincia, alcanzando así su independencia económica.
Raúl Zecca Castel

También Nairobi, de 24 años, encontró en el vertedero algo que nunca imaginó: el amor. Llegó allí después de abandonar la venta de comida en las plantaciones de caña, un trabajo que no daba para vivir, donde “la gente compraba a crédito y después no podía pagarme”. Ahora lleva tres años reciclando plástico y cartón.

Su pareja, que ya no puede trabajar tras sufrir una agresión, se encarga del niño mientras ella gana el sustento diario bajo el sol. Él lo cuenta con una sonrisa tranquila, como si aún no se lo creyera del todo:

“Discutíamos mucho nosotros, pero ya tú sabes, hablando y hablando, al final nos enamoramos. Son cosas que pasan… Y míranos ahora: vivimos juntos desde hace un año y tenemos un hijo.”

En el vertedero, entre residuos y abandono, también se construyen hogares, afectos y proyectos. Allí, miles de personas –invisibles para el sistema– encuentran nuevas formas de vivir, resistir, reinventarse. Pero esa frágil red de autonomía y dignidad descansa sobre cimientos inestables: la falta de papeles, la discriminación estructural y el riesgo constante de ser expulsados.

Nairobi, de 24 años, mantiene a su marido discapacitado y a su hijo de un año recolectando plástico y cartón, materiales menos pesados que el vidrio y menos peligrosos que los metales, pero también por eso menos rentables.
Raúl Zecca Castel



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El precio de la informalidad

“Hay mucha gente como yo que no tiene documentos. Yo no pude ir a la escuela por la falta de documentos. Y sin documentos no puedes hacer nada”, explica Kiko. Su caso no es único.

Según el Movimiento Nacional de Recicladores de la República Dominicana, entre el 60 % y el 70 % de quienes trabajan en los vertederos no tienen regularización migratoria. Por eso, no pueden ser integrados como “prestadores de servicios” en el nuevo sistema de gestión de residuos propuesto por la Ley 225-20. Son trabajadores informales, pero también ciudadanos invisibles, excluidos de todo derecho.

A esto se suma un fenómeno aún más alarmante. En los últimos seis meses, más de 180 000 haitianos han sido repatriados por las autoridades dominicanas, en medio de una creciente ola de xenofobia y tensiones binacionales.

La Ley 225-20 busca modernizar el país, hacer más limpia la economía del reciclaje. Pero si no se abordan las barreras estructurales –la falta de documentos, la discriminación, el estatus migratorio– el cierre de los vertederos no será una victoria ambiental, sino una condena social para miles.

Nairobi gana el equivalente a cuatro euros al día. Como reconoce:

“No quiero que mi hijo tenga que trabajar aquí. Quiero que estudie y decida él que quiere hacer. Pero ahora… sin documentos no hay otra”.

Kiko canta, escribe canciones, sueña con escenarios:

“Tal vez llegue el día en que me vuelva famoso. Nadie sabe si seguiré aquí. Hoy sí, mañana quizás. Pero quién sabe lo que pueda pasar”.

Cerrar un vertedero sin abrir alternativas reales no es progreso. Es desechar también a quienes viven entre residuos, pero luchan –cada día– por su dignidad. Como Kiko. Como Nairobi.

The Conversation

Raúl Zecca Castel no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El cierre de un vertedero amenaza la supervivencia de migrantes en República Dominicana – https://theconversation.com/el-cierre-de-un-vertedero-amenaza-la-supervivencia-de-migrantes-en-republica-dominicana-265179

El impuesto del 100% a la compra de vivienda por no residentes en la UE chocaría con la Constitución y el derecho comunitario

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma García Córdoba, Profesora lectora en los Estudios de Derecho y Ciencia Política, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Construcción de viviendas en Arona (Tenerife, España). Thierry Hebbelinck/Shutterstock

Cerca del 14 % de las compraventas inmobiliarias en España fueron realizadas en 2024 por extranjeros. Y más de la mitad de esas operaciones (el 52 %) fueron efectuadas por ciudadanos no comunitarios.

Por otra parte, también en 2024, el mercado del alquiler mostró mayores niveles de tensión: hay 96 512 viviendas menos en el mercado y, por cada una que se ofertó, se interesaron 124 familias en los primeros 10 días que estuvo en el mercado (en 2023 eran 45). Respecto al precio, se produjo una subida interanual del 11,2 %, por lo que el precio medio de la vivienda de alquiler es de 1 118 €.

Además, el Barómetro de septiembre de 2025 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señala que, para el 14,8 % de las personas que viven en España, la vivienda es el primer problema social del país.

Un gravamen del 100 %

El Grupo Parlamentario Socialista ha presentado una proposición de ley “para impulsar el alquiler de
viviendas a precios asequibles”. Entre el paquete de medidas propuestas está el Impuesto Complementario Estatal sobre la Transmisión de Bienes Inmuebles a No Residentes en la Unión Europea, que aplica un gravamen del 100 % a la compraventa de inmuebles por parte de no residentes en la UE.

La iniciativa, admitida a trámite a finales de mayo de 2025, tiene como objetivo desincentivar la compra de vivienda por parte de estos compradores, para los que la vivienda suele funcionar como un bien de inversión.




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Dicho tributo se aplicaría a la compra de viviendas de segunda mano cuando el comprador no resida en la UE (la compra de vivienda nueva ya está sujeta al pago de IVA). El Estado sería el encargado de gestionar, recaudar e inspeccionar el impuesto, sin intervención de las comunidades autónomas.

Un desafío jurídico

Esta proposición plantea posibles fricciones a nivel jurídico, tanto desde una óptica constitucional como en materia de derecho comunitario.

Por una parte, está la posible inconstitucionalidad del tributo. Un gravamen del 100 % podría considerarse confiscatorio y resultaría contrario a la prohibición de confiscatoriedad contemplada en el artículo 31.1 de la Constitución española:

“Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”.

Además, a nivel europeo, el impuesto podría vulnerar el principio de libre circulación de capitales recogido en el artículo 63 del Tratado de Funcionamiento de la UE:

“Quedan prohibidas todas las restricciones a los movimientos de capitales entre Estados miembros y entre Estados miembros y terceros países”.

En este caso, el término “terceros países” equivaldría a “no residentes en la UE”.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha aceptado excepciones a este principio sólo cuando estén debidamente justificadas por razones imperiosas de interés general, que “permiten a los poderes públicos españoles limitar el acceso o ejercicio de una actividad económica”.

No obstante, ya ha considerado discriminatorio, por ejemplo, el trato que se le brindaba a los no residentes en la aplicación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones:

“El Reino de España ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud de los artículos 63 TFUE y 40 del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo de 2 de mayo de 1992, al permitir que se establezcan diferencias en el trato fiscal de las
donaciones y las sucesiones entre los causahabientes y los donatarios residentes y no residentes en España, entre los causantes residentes y no residentes en España y entre las donaciones y las disposiciones similares de bienes inmuebles situados en territorio español y fuera de éste”.

Además, en el ámbito de los derechos humanos, el derecho de propiedad está protegido por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CDEH) a través del Primer Protocolo Adicional, que incluye una referencia a la legislación fiscal:

“Toda persona física o jurídica tiene derecho al respeto de sus bienes. Nadie podrá ser privado de su propiedad sino por causa de utilidad pública y en las condiciones previstas por la ley y los principios generales del Derecho Internacional. Las disposiciones precedentes se entienden sin perjuicio del derecho
que tienen los Estados de dictar las leyes que estimen necesarias para la reglamentación del uso de los bienes de acuerdo con el interés general o para garantizar el pago de los impuestos, de otras contribuciones o de las multas”.

De hecho, la interpretación del Tribunal Europeo de Derechos Humanos exige un equilibrio entre el interés general y la protección de la propiedad privada. En este caso, un impuesto del 100 % podría ser visto como una carga excesiva, susceptible de vulnerar el derecho de propiedad protegido por el CDEH.

Experiencias a nivel internacional

A nivel internacional, existen diferentes precedentes de regulación de compra de propiedades por parte de extranjeros. Canadá utiliza un modelo combinado: la provincia de Ontario aplica una medida tributaria, el Impuesto a la Especulación para No Residentes, que grava la compra de inmuebles con un tipo impositivo del 25 %. Esta medida provincial se complementa con la Ley de Prohibición de Compra de Propiedades Residenciales por No Canadienses, una restricción directa a nivel federal.

Dinamarca opta exclusivamente por restricciones legales directas a la compra, sin recurrir a impuestos. Esta medida está específicamente autorizada la Unión Europea y le permite mantener su legislación, que restringe la adquisición de segundas residencias por parte de no residentes.

Tales experiencias demuestran que es viable adoptar diversas clases de medidas, cuya efectividad depende, en gran parte, de su adecuado diseño, su proporcionalidad y del estricto respeto al derecho de la UE.

¿Solución efectiva o riesgo innecesario?

Aunque la medida propuesta por el Grupo Parlamentario Socialista responde a una necesidad urgente, el enfoque elegido podría ser excesivo y cuestionable desde un punto de vista jurídico por su posible inconstitucionalidad e incompatibilidad con el derecho de la UE.

Asimismo, cabe preguntarse si esta medida es adecuada para impulsar el alquiler de viviendas a precios asequibles.

En todo caso, si la proposición avanza, será imprescindible una técnica legislativa rigurosa, que evite potenciales litigios y respete los principios fundamentales del ordenamiento español y europeo.

The Conversation

Paloma García Córdoba no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El impuesto del 100% a la compra de vivienda por no residentes en la UE chocaría con la Constitución y el derecho comunitario – https://theconversation.com/el-impuesto-del-100-a-la-compra-de-vivienda-por-no-residentes-en-la-ue-chocaria-con-la-constitucion-y-el-derecho-comunitario-266340

Cómo prepararse para estudiar un grado o un máster en otro idioma

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel Sánchez Ruiz, Profesora del Departamento de Filología Moderna, área de Inglés, Universidad de Castilla-La Mancha

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La oferta de títulos universitarios en inglés en España y las posibilidades de estudiar en el extranjero se han multiplicado exponencialmente como consecuencia natural de la implantación de los programas bilingües en las etapas previas a la universidad y de la creciente internacionalización de nuestra sociedad.

¿Cómo evaluar si tenemos el nivel de inglés o de otro idioma suficiente para dar un paso así? Aprender contenidos en una lengua extranjera implica la activación de procesos cognitivos específicos que van más allá de lo que nos da una acreditación de un nivel X de idioma. Cuando nos planteamos estudiar en otro país, tenemos que tener en cuenta que conocer la lengua no garantiza el éxito.

En este artículo explicaremos cuál es la diferencia entre hablar un idioma extranjero y usarlo como vehículo para el aprendizaje de contenido en educación superior, y cuáles son las mejores estrategias para alcanzar éxito en lo segundo.

Nivel de acceso imprescindible

La mayoría de los estudios impartidos en lengua extranjera (LE) requieren un nivel de acceso, generalmente B2 según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas. Sin embargo, estudiar en otro idioma exigirá ir más allá del conocimiento general de la lengua para desenvolverse en situaciones cotidianas y, por tanto, ampliar contenido y términos de ámbitos de conocimiento específicos y lenguaje crítico con estructuras complejas.

Más que poder acreditar el nivel de lengua mediante nuevos certificados, lo importante es estar en continuo contacto con la lengua en diversos contextos y materias, y practicarla lo máximo posible en todos los modos (oral, escrito o combinaciones de ambos).

Alfabetización plural

Todo proceso de aprendizaje, en cualquier área e idioma, se divide en tres pasos: recibir, procesar y producir información. Es lo que los expertos definen como pluriliteracies en inglés, que podría traducirse como “alfabetizaciones múltiples”.

Veamos en qué consiste el primer paso: recibir el contenido de una materia concreta en inglés, algo que haremos a través de diferentes canales, tanto en clase como de manera autónoma. En cualquier proceso de aprendizaje, para interiorizar los conceptos hay que empezar por recordar y comprender (o construir significados). Pero no es lo mismo comprender el idioma propio que otro.

Las clases universitarias o de máster no son clases de idioma: al igual que un edificio, se apoyan en conocimientos o conceptos clave que nos abren la puerta al contenido más especializado. Por esta razón es útil prepararse, mediante lecturas básicas en el idioma elegido, definiendo y entendiendo estos conceptos básicos en dicho idioma.




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Hacer nuestra la información: procesar en inglés

El segundo paso es procesar esta información, comprenderla, hacerla nuestra. Esto implica la conformación de un mapa de conocimientos con sus propias conexiones, personal, a través de una serie de procesos como resumir o destacar.

Se trata de procesos cognitivos más elaborados: analizar información comprendiendo su estructura, evaluar justificando una opinión o decisión con criterios y crear produciendo contenido original aplicando pensamiento crítico y creativo. Todo ello, en el idioma vehicular del curso.

Esto no quita que podamos recurrir al “translenguaje” y que mezclemos palabras o expresiones de nuestro idioma nativo.




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Último paso: producir

Finalmente, esta información matizada por el conocimiento previo, que ahora nos pertenece, está disponible para procesos creativos propios. Ya deberíamos ser capaces de manejar la lengua para expresar con nuestras propias palabras lo que hemos entendido y aprendido.

En el desarrollo del curso que hayamos elegido, tendremos que producir discurso en inglés siguiendo modelos, contrastando y aportando matices. Para ello, necesitamos aplicar estrategias de construcción de discurso y evitar la mera traducción del español al inglés.

En los meses previos

Si hemos tomado la decisión de estudiar en otro idioma, podemos optimizar el tiempo que nos queda. Leer (y escuchar) lo más posible en dicha lengua, aprovechando todo el input que tengamos a nuestra disposición, y acostumbrarnos a oír puntos de vista diferentes y los argumentos de quienes no piensan como nosotros.

Solo nos queda dar la enhorabuena a quien apueste por este tipo de enseñanza: estudiar en otro idioma no solo mejora el aprendizaje, sino que contribuye a la ciudadanía global, promoviendo la apreciación de la propia cultura, el respeto y el entendimiento entre comunidades.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cómo prepararse para estudiar un grado o un máster en otro idioma – https://theconversation.com/como-prepararse-para-estudiar-un-grado-o-un-master-en-otro-idioma-265304