Cuando entramos a LinkedIn, es habitual que nos recomiende conectar con personas que conocemos, ya sea porque hemos estado en la misma universidad o hemos coincidido en la misma empresa. Sin embargo, siempre hay alguna sugerencia que nos sorprende. Por ejemplo, cuando el algoritmo nos recomienda a nuestro cuñado, aunque trabajemos en ámbitos totalmente distintos. Entonces, ¿cómo es posible que LinkedIn sepa que “en la vida real” sí nos conocemos?
Los algoritmos de inteligencia artificial que impulsan estas recomendaciones utilizan una tecnología específica conocida como Graph Neural Networks o redes neuronales gráficas, que se basa en grafos, estructuras formadas por nodos y aristas que los conectan. En el contexto de una red social como la de LinkedIn, se puede generar un grafo donde los nodos representan a cada usuario, mientras que las aristas corresponden a las conexiones entre ellas.
Estos algoritmos recopilan información del entorno inmediato de cada nodo, es decir, de nuestras conexiones directas en LinkedIn. Después agrupan esa información y la integran en el nodo original.
Así, tras este proceso, cada perfil cuenta con una representación actualizada que refleja tanto sus propios datos como los de su red más cercana. Este proceso puede llevarse a cabo varias veces. Así, en la segunda iteración, cuando agreguemos información de nuestros vecinos, estos a su vez ya tendrán agregada información de sus propios vecinos y, en consecuencia, tendremos información del segundo vecindario.
Ejemplo de red social. El nodo en color lila representa nuestro perfil en LinkedIn. A partir de él se extienden nuestras conexiones directas (primer vecindario), así como las conexiones de estas personas, formando el segundo y tercer vecindario. M. Hernaez / BioRender.
Un entramado de relaciones
Por ello, en estas redes no solo importa toda nuestra información personal, sino con quién hayamos conectado y con quién han conectado nuestras conexiones. En la versión completa del algoritmo de LinkedIn, tal y como se usa en la práctica, no solo existen nodos que representan a los miembros de la red social, también existen otros tipos de nodos, como empresas o publicaciones.
De esta forma, el algoritmo puede obtener información tanto de nuestras conexiones personales como de los contenidos que hemos marcado como favoritos o con los que hemos interactuado.
Por eso, si alguien tiene a su hermana como conexión y además ha dado “me gusta” a publicaciones que le gustan igualmente a su cuñado, el algoritmo detecta que no solo comparten intereses similares, sino que además están conectados personalmente de alguna manera.
¿Y si pudiésemos usar este tipo de algoritmos en biomedicina?
A día de hoy, desarrollar un fármaco desde cero es un proceso muy costoso, tanto en el tiempo que requiere como en la inversión de capital. Muchas veces, se visualiza el proceso de descubrimiento como un embudo donde, por la parte más ancha, entran todos los posibles candidatos y, tras diferentes estadios de investigación, queda solo uno para entrar en ensayo clínico, que (con suerte) lo pasará y estará disponible para su uso médico en la población.
Esto ha llevado a que, en las últimas décadas, haya ganado fama el reposicionamiento de fármacos: no se busca diseñar un medicamento nuevo, sino encontrar nuevos usos para fármacos ya existentes.
Dianas de proteínas
Generalmente, para tratar una enfermedad, nos enfocamos en atacar a las proteínas responsables. Existen bases de datos públicas y bien documentadas que contienen información sobre qué proteínas ataca cada fármaco. En los últimos años, estas bases de datos han crecido considerablemente.
Como ejemplo, una de las más empleadas, DrugBank, ha pasado de 841 fármacos aprobados en su primera versión (2006), a 2 751 en su última actualización (2024). Esta reciente disponibilidad de datos permite usar modelos más complejos.
Así, como comentábamos anteriormente, podemos crear una red donde los nodos son fármacos y proteínas, y las aristas son las interacciones entre ellos registradas en bases de datos. Una vez que tenemos la red, podemos aplicar un algoritmo similar: para cada fármaco se agrega información (bioquímica) de las proteínas con las que interacciona a través de las conexiones conocidas.
Con esta información, el modelo puede decirnos las probabilidades de que exista una interacción fármaco-proteína que a priori no teníamos registrada en la base de datos. Los algoritmos pueden analizar de forma eficiente grandes volúmenes de información. Posteriormente, estas interacciones se validan en laboratorio, lo que permite ahorrar tiempo y dinero.
Red de interacciones fármaco proteina. Los enlaces en negro representan interacciones conocidas. El signo de interrogación en la línea discontinua indica la interacción cuya existencia nos gustaría confirmar. M. Hernáez / BioRender
Nuestro aporte
En nuestro laboratorio de Biología Computacional y Genómica Traslacional de la Universidad de Navarra, hemos seguido esta idea para desarrollar GeNNius, un modelo que considera una red entre fármacos y proteínas. Con su implementación, hemos mejorado los modelos existentes, especialmente, en el tiempo de ejecución: en tan solo un minuto podemos evaluar alrededor de 23 000 interacciones.
Sin embargo, aunque el modelo presenta buenas capacidades de predicción, todavía hay margen de mejora. Por ejemplo, uno de los desafíos surge al evaluar posibles interacciones con moléculas que no forman parte de la red o sobre las que se conoce muy poco. Aunque técnicamente es posible hacerlo, el modelo suele ofrecer resultados con baja confianza en estos casos.
Salvando dichos obstáculos y con más investigación, estos modelos podrían evolucionar en el futuro hacia sistemas que ofrezcan recomendaciones personalizadas para cada paciente.
Mikel Hernaez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el gobierno de Navarra, el Departamento de defensa de EEUU, el instituto de salud Carlos III y la comisión europea.
Uxía Veleiro recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dra. María Sánchez de Mora Vidal, Coordinadora Grado en Gestión Turística y del Ocio de la Universidad Europea de Valencia, Universidad Europea
El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
Esta frase de Cervantes, escrita en 1617, sigue vigente. Viajar forma, pero también exige sensatez y previsión. Más allá de la emoción de descubrir nuevos destinos, viajar conlleva una serie de preparativos que no deben tomarse a la ligera. La previsión abarca desde cuestiones básicas como la validez del pasaporte hasta las políticas de cancelación de vuelos y alojamientos. También incluye decisiones como llevar copias digitales de documentos prever posibles contratiempos.
Tener en cuenta todos estos elementos permite no solo evitar sobresaltos, sino también disfrutar del viaje con tranquilidad y mayor conciencia.
Antes de salir
Conviene repasar aspectos básicos que a menudo se subestiman:
Comprobar que el pasaporte tenga al menos seis meses de vigencia desde la fecha de entrada, un requisito común en muchos países.
Las vacunas también requieren atención. No basta con revisar las del primer destino: algunos países posteriores pueden exigir certificados si se ha pasado por regiones específicas. Tras visitar Brasil, por ejemplo, Colombia o Sudáfrica pueden pedir la vacuna contra la fiebre amarilla.
Llevar copias físicas y digitales de documentos clave (pasaporte, visados, reservas, seguro) es útil en caso de pérdida o robo.
En cuanto al equipaje, el uso de dispositivos de localización como AirTags se ha popularizado para rastrear maletas en tiempo real.
También se recomiendan candados homologados o precintos plásticos para evitar manipulaciones durante el trayecto.
La importancia de un buen seguro
Otro aspecto clave es el seguro y que este contemple todas las coberturas que necesitamos:
Por lo general, las pólizas de viaje cubren actividades deportivas, siempre que no se practiquen a nivel profesional. Sin embargo, algunas como el paracaidismo o el buceo pueden implicar la firma de una exención de responsabilidad, lo cual podría invalidar la cobertura. Leer bien los términos antes de aceptar este tipo de condiciones es fundamental.
Al contratar un seguro, conviene revisar la reputación de la aseguradora en comparadores, redes o incluso hacer una consulta rápida a herramientas de inteligencia artificial para obtener un resumen de opiniones y quejas frecuentes.
También es importante recordar que muchas tarjetas de crédito oro o prémium incluyen seguros de viaje, asistencia médica o cancelación. Pero suelen tener condiciones: es necesario haber pagado el billete con esa tarjeta y pueden excluir ciertos países o actividades. Leer la letra pequeña es clave para evitar sorpresas o pagar dos veces por lo mismo.
En reservas de vuelos o alojamiento, hay que prestar atención a políticas de cancelación confusas, tasas ocultas por check-in tardío, limpieza o cambio de divisa. Estas prácticas se han vuelto comunes en aerolíneas de bajo coste y plataformas de alquiler.
Alquilar un coche también tiene sus trucos. Muchas empresas ofrecen seguros extra que duplican coberturas que ya podrías tener a través de tu tarjeta o un seguro independiente. Comprobar si el seguro básico incluye daños al vehículo, responsabilidad civil o asistencia puede evitar pagar de más.
Equipaje en vuelos con conexiones
En vuelos con escalas, es vital saber si el equipaje se transfiere automáticamente o debe recogerse y volver a facturar. Además, conviene dejar márgenes realistas entre conexiones, especialmente en aeropuertos grandes o con controles migratorios, ya que no todas las tarifas incluyen reubicación gratuita si pierdes el siguiente vuelo.
Estar de vacaciones sin que lo parezca
La planificación también debe contemplar lo que dejamos atrás:
Para evitar que su casa parezca vacía, es útil pedir a alguien de confianza que recoja el correo o abra y cierre persianas. Los temporizadores de luz o cámaras conectadas al móvil añaden seguridad extra.
En redes sociales, se recomienda evitar publicar en tiempo real que está fuera. Anunciar públicamente que estará de viaje o compartir ubicaciones en directo puede ponerle en riesgo si su perfil es público. Lo más prudente es compartir el contenido una vez haya vuelto o limitar la visibilidad a personas cercanas.
Evitar las trampas turísticas
Ya en destino, el reto es evitar trampas turísticas:
Restaurantes con precios inflados junto a monumentos o tiendas de recuerdos sin autenticidad son algunos ejemplos.
Los free walking tours pueden ser una buena opción para explorar la ciudad, especialmente si viaja con presupuesto limitado. Pero no todos los guías están acreditados y el servicio depende de propinas, por lo que conviene comparar opciones e investigar opiniones previas.
Buscar propuestas diseñadas por locales
Por suerte, el turismo actual busca autenticidad y tiene mayor conciencia del impacto que genera. Por eso, cada vez más personas prefieren propuestas diseñadas por locales: cenas en casas particulares (Eatwith), encuentros entre desconocidos (Timeleft), recorridos urbanos alternativos o incluso charlas transformadoras como las de The Human Library.
Más que de visitar, se trata de poder conectar. Y para eso, hablar con habitantes del lugar, asistir a eventos culturales o consultar blogs y foros especializados puede marcar la diferencia entre una experiencia superficial y un viaje realmente enriquecedor… y seguro.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alfredo A. Rodríguez Gómez, Profesor de Relaciones Internacionales de la UNIR, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja
Groenlandia, la isla más grande del planeta, ha dejado de ser solo una vasta extensión de hielo para convertirse en un punto clave en la geopolítica global. Bajo su superficie helada se esconden recursos minerales estratégicos que están atrayendo la atención de potencias como Estados Unidos, China y Rusia. Pero no se trata solo de minerales: su ubicación la convierte en una pieza esencial en el nuevo tablero del Ártico.
Rusia quiere reforzar su dominio sobre las rutas del Ártico, especialmente la Ruta del Mar del Norte, que se está volviendo más navegable debido al deshielo. Además, busca asegurar el acceso a recursos naturales y zonas de pesca en una región cada vez más estratégica.
China, en cambio, ve en Groenlandia una fuente alternativa de minerales críticos como tierras raras, litio y grafito, esenciales para su industria tecnológica y energética.
Además, este país pretende establecer una presencia logística e inversora en el Ártico a través de su iniciativa de la “Ruta de la Seda Polar”.
Este renovado interés internacional refleja una competencia creciente por el control del Ártico, impulsada por el deshielo y el acceso a nuevas rutas comerciales y recursos.
Thula: más que una base militar
Ubicada a solo 1 500 km del Polo Norte, la Base Espacial de Pituffik es un punto neurálgico para la vigilancia del hemisferio norte.
En este año de 2025, el Pentágono ha reestructurado su plan de comando unificado para trasladar Groenlandia al área de responsabilidad del Comando Norte, reforzando así su papel en la defensa del hemisferio occidental.
El tesoro bajo el hielo: minerales críticos
El retroceso del hielo está revelando depósitos de minerales esenciales para la transición energética global. Groenlandia alberga tierras raras, litio, grafito y cobre, todos fundamentales para fabricar turbinas eólicas, baterías, vehículos eléctricos y tecnologías de defensa.
Según el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS), la isla podría contener hasta 235 000 toneladas de litio y 6 millones de toneladas de grafito. Aunque estas cifras no compiten con las reservas de China, su valor estratégico radica en ofrecer una fuente alternativa y más diversificada.
La base de datos CMiO del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) confirma que Groenlandia forma parte de las regiones con potencial para abastecer minerales críticos, lo que la convierte en un actor emergente en la cadena de suministro global.
Desarrollo o preservación: el dilema groenlandés
El desarrollo de los recursos minerales en Groenlandia plantea un dilema tan prometedor como peligroso. La isla, que goza de un alto grado de autonomía dentro del Reino de Dinamarca, se enfrenta a una decisión histórica: apostar por la explotación de sus riquezas naturales o preservar su frágil equilibrio ecológico y cultural.
Por un lado, la minería a gran escala podría generar ingresos significativos, crear empleo y fortalecer la economía local. Sin embargo, también conlleva riesgos ambientales considerables.
El ecosistema ártico es extremadamente sensible: la contaminación de aguas, la alteración de hábitats y la pérdida de biodiversidad podrían ser irreversibles. Además, muchas comunidades indígenas temen que el desarrollo industrial afecte sus modos de vida tradicionales, basados en la pesca, la caza y el respeto por la naturaleza.
A esto se suma un debate político de fondo: el deseo de independencia. Groenlandia aspira a emanciparse completamente de Dinamarca, pero su economía aún depende en gran medida de las transferencias del gobierno danés.
La explotación de minerales podría ser una vía hacia la autosuficiencia, pero también implicaría abrir la puerta a inversiones extranjeras, especialmente de potencias como China, lo que podría generar nuevas formas de dependencia.
El caso del proyecto minero de Kvanefjeld, respaldado por capital chino y centrado en tierras raras, es emblemático. Aunque prometía convertir a Groenlandia en un actor clave en la cadena global de suministro de minerales estratégicos, fue rechazado por el nuevo Gobierno en 2021 tras una fuerte oposición social y ambiental. Este episodio refleja la tensión entre el desarrollo económico y la voluntad popular de proteger el territorio.
Un futuro por definir
Groenlandia está en una encrucijada. Su posición estratégica y sus recursos la convierten en un actor clave en la transición energética y en la configuración del nuevo orden ártico. Pero su desarrollo debe gestionarse con responsabilidad, visión a largo plazo y respeto por su entorno natural y cultural.
El reto no es solo económico o ambiental, sino también identitario. ¿Qué tipo de nación quiere ser Groenlandia? ¿Desea ser una potencia minera al servicio del mercado global o un modelo de sostenibilidad ártica?
Alfredo A. Rodríguez Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Lluch, Catedràtica de Filologia Catalana de la Universitat. ERI-Lectura. Departament Filologia Catalana, Universitat de València
La literatura para jóvenes lectores (una etiqueta que en el mundo editorial se conoce con la frase inglesa “young adult” o YA) es un mercado en crecimiento. Los libros que más leen en las bibliotecas públicas de España repiten este patrón narrativo: son libros contemporáneos, publicados sobre todo después de 2007; una mayoría de ellos traducidos del inglés y en forma de largas sagas o trilogías; y protagonizados por personajes adolescentes, que narran sus peripecias en primera persona y con un estilo coloquial, muy parecido al que usan sus lectores en la vida real.
Gráfico con las características principales del tipo de libros que más leen los adolescentes en España, con datos del informe de bibliotecas de todo el país. Elaboración propia a partir de un estudio.
Títulos como Invisible, Wonder o las novelas de Blue Jeans captan la atención de los jóvenes lectores. Se trata de lecturas que abordan temas actuales y conflictos propios de la adolescencia y son espejos de su realidad, documentan sus vivencias y acompañan sus procesos de autoafirmación.
Invisible, por ejemplo, ha superado las 50 ediciones desde su publicación en 2018; autoras y autores españoles como Laura Gallego, Care Santos o Blue Jeans mantienen una presencia constante en las estanterías y en las preferencias lectoras. No son solo libros populares: son referentes emocionales y culturales para su generación.
Desde el fenómeno Harry Potter, ha crecido el interés por relatos con estructuras narrativas más elaboradas, como las que propone el experto estadounidense Christopher Vogler en El viaje del escritor. Son historias que incorporan tramas secundarias, personajes complejos y mundos ricos en detalles, como en Percy Jackson, Reina roja, Los juegos del hambre o After.
La mayoría utilizan un narrador en presente y generan una experiencia de lectura casi audiovisual: el lector no solo lee, sino que “ve” la historia desarrollarse ante sus ojos. Esta inmersión narrativa refuerza el vínculo emocional con los personajes y la trama.
Estos universos se expanden con secuelas, precuelas o reinterpretaciones, como ha ocurrido con la fantasía épica iniciada por El señor de los anillos y revitalizada por Harry Potter. Así, los adolescentes no solo buscan una buena historia, sino revivir una experiencia lectora que los atrape. El criterio para elegir un nuevo libro es claro: “me engancha”.
Cultura anglosajona homogenea
Parece que eligen libremente sus lecturas, pero esta autonomía revela una tendencia: la homogeneidad. Se repite un solo género (la ficción narrativa) y unas estructuras, predominan los mismos temas y se impone la cultura anglosajona contemporánea.
En realidad, el funcionamiento de elección se asemeja al de los algoritmos de redes sociales, plataformas audiovisuales o tiendas digitales: más de lo mismo. Las recomendaciones refuerzan sus gustos previos y les proponen lecturas que reflejan (o idealizan) la vida que tienen o desean. Así, la experiencia lectora se convierte en un bucle de confirmación afianzado en el atractivo que provoca la familiaridad de lo conocido, más que en una oportunidad de descubrimiento.
Cuando el bibliotecario media
En contraste con la repetición de patrones en la lectura autónoma, los espacios mediados (como los clubes de lectura) ofrecen una experiencia distinta. El lector especializado selecciona las obras siguiendo criterios como los premios literarios, el reconocimiento crítico, el prestigio del autor o las recomendaciones especializadas.
Los jóvenes acceden a textos que van más allá de la narrativa juvenil dominante: se abren a nuevos géneros literarios, a obras escritas en otros tiempos, desde otras culturas y con estilos diversos. Así, la lectura se convierte en una oportunidad para descubrir nuevas voces, ampliar perspectivas y enriquecer su formación literaria y personal.
A partir de los datos, ¿el criterio para seleccionar los libros en el centro escolar debe basarse en el “me gusta” del alumnado? Y si es así, ¿de qué alumnado hablamos?
La escuela no es solo un espacio de transmisión de contenidos, sino un lugar de formación y de equidad, donde se nivela (o debería nivelarse) el capital cultural que cada estudiante trae de casa.
En este contexto, las asignaturas de Lengua y Literatura no solo enseñan literatura: deberían enseñar a leer literatura. No es lo mismo, como explican los expertos: la clase de literatura puede ser un espacio donde descubrir que las palabras escritas en otro tiempo pueden hablar de nosotros y de nuestro mundo.
Cómo ayudar a los jóvenes a disfrutar del patrimonio literario propio. Elaboración propia.
No se trata solo de transmitir un canon o enseñar a hacer análisis, sino ampliar la capacidad de comprensión y disfrute de la lectura. Esta debe ser guiada: se trata de acompañar, mostrar caminos, ayudar a superar obstáculos y enseñar a hacerlo de forma autónoma. Guiar la lectura implica invitar, sugerir y enseñar estrategias interpretativas.
Todas las lecturas no son iguales
Que la lectura literaria educa emocional y socialmente no es solo una intuición del docente: estudios recientes https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/lit.70006 revelan que, a través de la ficción, los adolescentes experimentan tanto empatía afectiva (sentir lo que sienten los personajes) como cognitiva (comprender sus pensamientos y motivaciones). Concluyen que la lectura voluntaria no debe limitarse al placer, sino que debe incluir beneficios como la empatía, el crecimiento personal y la conexión social.
Dos años antes, un estudio longitudinal demostró que no toda lectura por placer tiene efectos positivos a largo plazo. Las conclusiones muestran que la lectura acumulada de literatura clásica y contemporánea se asocia con una mayor conducta prosocial y un mejor ajuste social; mientras que la lectura de ficción narrativa repetitiva, por sí sola, no predice estos beneficios.
Gozar del patrimonio literario: un derecho
Acompañar a todos los estudiantes (con o sin capital cultural) en su acceso a la literatura, en su derecho a gozar de su patrimonio literario, no consiste únicamente en elegir una serie de obras, sino en ofrecer enfoques de lectura distintos. No basta con opiniones o impresiones personales: hace falta ejercer una mediación, ofrecer un contexto y desplegar estrategias que permitan al alumnado acceder a su riqueza estética, histórica y cultural.
Estas obras no solo cuentan historias: nos narran quiénes somos, nos conectan con nuestras raíces y nos ayudan a comprender el mundo desde múltiples perspectivas.
Gemma Lluch no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Cuando Carlos Alcaraz venció a Jannik Sinner en la final masculina de Roland Garros el 8 de junio de 2025, en lo que ya se considera un partido clásico, se especuló mucho acerca de las elecciones de vestuario de los dos grandes cabezas de serie del tenis mundial.
Ambos llevaban camisetas Nike. La de Alcaraz era sin cuello, con rayas horizontales verdes y negras con borde azul, y pantalones cortos negros. Por su parte, Sinner llevaba una camiseta verde de estilo polo con cuello, pantalones cortos azules y una gorra azul de Nike. La camiseta de Sinner se parecía mucho a una camiseta de rugby irlandés, lo que algunos consideraron un poco incongruente en una pista de tenis.
En la final femenina del 7 de junio, Coco Gauff derrotó brillantemente a Aryna Sabalenka, la cabeza de serie número uno. Gauff lució un conjunto personalizado de New Balance con un efecto marmolado en azul oscuro, rematado con una elegante chaqueta de cuero gris que llevó puesta al entrar y salir de la pista. Sabalenka lució un colorido vestido de tenis de Nike.
La tecnología, el diseño y la moda influyen en la elección del equipamiento de tenis de los jugadores, al igual que su potencial comercial: el vestido exacto de Sabalenka se puede comprar en la página web de Nike. Pero las cosas son diferentes en el torneo de Wimbledon, donde sigue siendo obligatorio llevar un equipo «casi totalmente blanco».
Fundado en 1877, lo que lo convierte en el clásico de tenis más antiguo y prestigioso del mundo, en Wimbledon cualquier color debe limitarse a una franja de 10 mm.
La ropa blanca se impuso en Wimbledon en el siglo XIX, en parte porque ocultaba los indeseables signos de sudor. La ropa blanca también se consideraba más fresca en el calor del verano. Pero con el paso del tiempo se vinculó a un sentido de la historia y la tradición, y a la singularidad del torneo de Wimbledon.
Aunque ha habido algunas revisiones ocasionales.
Muchas mujeres de la comunidad tenística, entre ellas Billie Jean King, Judy Murray y Heather Watson, han argumentado que las jugadoras encuentran problemáticos los pantalones cortos blancos cuando tienen la menstruación. Como resultado, el All England Club revisó las normas en 2023 para permitir los pantalones cortos oscuros, «siempre que no sean más largos que los pantalones cortos o la falda».
Ya había habido controversias anteriores sobre la vestimenta en Wimbledon, a veces sobre la decencia, como en 1949, cuando Gertrude Moran desafió los códigos de vestimenta con «ropa interior visible».
Más recientemente, en 2017, se pidió a Venus Williams que se cambiara durante una pausa por lluvia en un partido debido a que se le veían los tirantes de un sujetador fucsia.
Al año siguiente, Roger Federer, que buscaba su octavo título de Wimbledon, tuvo que cambiar sus zapatillas Nike de suela naranja. Todos accedieron.
La historia de los uniformes totalmente blancos
La ropa totalmente blanca también está relacionada con el críquet, que comparte elementos de clase y tradición con el tenis. Jugar bajo el sol del verano hacía que la ropa blanca fuera una opción sensata para el críquet. Sin embargo, las autoridades de este deporte permitían que los jugadores llevaran gorras de colores que representaran a su condado o país, y los jerseys de críquet para los días menos soleados solían tener los colores del equipo en el cuello en V.
La ropa blanca también se asocia con el críquet. Shutterstock
Las camisetas y los uniformes blancos también han desempeñado un papel importante en otros deportes, como el fútbol. Si las camisetas blancas sugieren respetabilidad y estilo, resulta algo irónico que el poderoso equipo de Leeds de mediados de los años 60 y 70, dirigido por Don Revie, se ganara el sobrenombre de «dirty Leeds» por su estilo agresivo en el campo. La historia y la tradición son tan importantes en el fútbol como en cualquier otro deporte, y los aficionados de cierta edad de otros clubes siguen refiriéndose al club de Yorkshire con este apodo.
Pero basta ya de fútbol, ya que estamos en plena temporada de Wimbledon. Disfrutemos del tenis. Afortunadamente para los aficionados más tradicionales, no habrá equipaciones verdes o azules en la pista central.
Roger Fagge no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – France – By Jeffrey Fields, Professor of the Practice of International Relations, USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences
Varias personas observan el fuego y el humo provocados por un ataque aéreo israelí contra un depósito de petróleo en Teherán, el 15 de junio de 2025.Stringer/Getty Images
En 1951, el Parlamento iraní eligió un nuevo primer ministro, Mossadegh, quien llevó a los legisladores a votar a favor de tomar el control de la Anglo-Iranian Oil Company, expulsar a los propietarios británicos de la empresa y declarar que querían convertir los beneficios del petróleo en inversiones para el pueblo iraní. Estados Unidos temía que se interrumpiera el suministro mundial de petróleo y le preocupaba que Irán cayera presa de la influencia soviética. Los británicos temían perder el petróleo barato iraní.
El presidente Dwight Eisenhower decidió que lo mejor era deshacerse de Mossadegh. La Operación Ajax, una acción conjunta de la CIA y el Reino Unido, convenció al sah, el monarca del país, para que destituyera a Mossadegh y lo expulsara del poder por la fuerza. Mossadegh fue sustituido por un primer ministro mucho más favorable a Occidente, elegido personalmente por la CIA.
Manifestantes en Teherán exigen el establecimiento de una república islámica. AP Photo/Saris
1979: Los revolucionarios derrocan al sha y toman rehenes
Tras más de 25 años de relativa estabilidad en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, la población iraní estaba descontenta con las condiciones sociales y económicas que se desarrollaron bajo el régimen dictatorial del sah Mohammad Reza Pahlavi.
Estudiantes iraníes en la embajada de Estados Unidos en Teherán muestran a la multitud un rehén estadounidense con los ojos vendados en noviembre de 1979. AP Photo
En octubre de 1979, el presidente Jimmy Carter accedió a permitir que el sah viajara a Estados Unidos para recibir tratamiento médico avanzado. Estudiantes iraníes indignados asaltaron la embajada estadounidense en Teherán el 4 de noviembre, tomando como rehenes a 52 estadounidenses. Esto convenció a Carter de romper las relaciones diplomáticas con Irán el 7 de abril de 1980.
Dos semanas más tarde, el ejército estadounidense lanzó una misión para rescatar a los rehenes, pero fracasó y se estrellaron varios aviones, lo que causó la muerte de ocho militares estadounidenses.
El sah murió en Egipto en julio de 1980, pero los rehenes no fueron liberados hasta el 20 de enero de 1981, tras 444 días de cautiverio.
Un clérigo iraní, a la izquierda, y un soldado iraní llevan máscaras antigás para protegerse de los ataques con armas químicas iraquíes en mayo de 1988. Kaveh Kazemi/Getty Images
1980-1988: Estados Unidos se pone tácitamente del lado de Irak
En septiembre de 1980, Irak invadió Irán, lo que supuso una escalada de la rivalidad regional y las diferencias religiosas entre ambos países: Irak estaba gobernado por musulmanes suníes, pero su población era mayoritariamente musulmana chií; Irán estaba liderado y poblado en su mayoría por chiíes.
Estados Unidos temía que el conflicto limitara el flujo de petróleo de Oriente Medio y quería asegurarse de que no afectara a su estrecho aliado, Arabia Saudí.
Estados Unidos apoyó al líder iraquí Saddam Hussein en su lucha contra el régimen iraní antiamericano. Como resultado, Estados Unidos hizo en gran medida la vista gorda ante el uso de armas químicas por parte de Irak contra Irán.
Los funcionarios estadounidenses moderaron su habitual oposición a esas armas ilegales e inhumanas porque el Departamento de Estado de EE. UU. no “quería hacerle el juego a Irán” alimentando su propaganda contra Irak. En 1988, la guerra terminó en un empate. Murieron más de 500 000 militares y 100 000 civiles.
1981-1986: Estados Unidos vende armas en secreto a Irán
EE. UU. impuso un embargo de armas después de que Irán fuera designado Estado patrocinador del terrorismo en 1984. Esto dejó al ejército iraní, en plena guerra con Irak, desesperado por conseguir armas, aviones y piezas de vehículos para seguir luchando.
El último envío, de misiles antitanque, se realizó en octubre de 1986. En noviembre de ese año, una revista libanesa reveló el acuerdo. Esta revelación desató el escándalo Irán-Contra en Estados Unidos, al descubrirse que funcionarios de la administración Reagan habían recaudado dinero de Irán para comprar las armas y enviado ilegalmente esos fondos a rebeldes antisocialistas (la contra nicaragüense).
En el funeral multitudinario de 76 de las 290 personas fallecidas en el derribo del vuelo 655 de Iran Air, los dolientes sostienen un cartel que representa el incidente. AP Photo/CP/Mohammad Sayyad
1988: La Marina de los Estados Unidos derriba el vuelo 655 de Iran Air
Durante o justo después de ese intercambio de disparos, la tripulación del Vincennes confundió un avión civil de pasajeros Airbus que pasaba por allí con un caza F-14 iraní. Lo derribaron, matando a las 290 personas a bordo.
Estados Unidos lo calificó de “accidente trágico y lamentable”, pero Irán creyó que el derribo del avión fue intencionado. En 1996, Estados Unidos acordó pagar 131 millones de dólares en concepto de indemnización a Irán.
1997-1998: Estados Unidos busca el contacto
En agosto de 1997, un reformista moderado, Mohammad Khatami, ganó las elecciones presidenciales de Irán.
El presidente estadounidense Bill Clinton intuyó una oportunidad, y envió un mensaje a Teherán a través del embajador suizo en ese país en el que proponía conversaciones directas entre ambos gobiernos.
Poco después, a principios de enero de 1998, Jatamí concedió una entrevista a la CNN en la que expresó su “respeto por el gran pueblo estadounidense”, condenó el terrorismo y recomendó un “intercambio de profesores, escritores, académicos, artistas, periodistas y turistas” entre Estados Unidos e Irán.
Sin embargo, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, no estuvo de acuerdo, por lo que las gestiones mutuas no dieron muchos frutos cuando Clinton llegó al final de su mandato.
En su discurso sobre el estado de la Unión de 2002, el presidente George W. Bush calificó a Irán, Irak y Corea del Norte como un “Eje del Mal” que apoyaba el terrorismo y buscaba armas de destrucción masiva, lo que tensó aún más las relaciones.
Dentro de estos edificios de la instalación nuclear de Natanz, en Irán, los técnicos enriquecen uranio. AP Photo/Vahid Salemi
2002: El programa nuclear de Irán despierta la alarma
Esto constituía una violación de los términos del Tratado de No Proliferación Nuclear, que Irán había firmado y que exigía a los países revelar sus instalaciones relacionadas con la energía nuclear a los inspectores internacionales.
Una de esas instalaciones anteriormente secretas, Natanz, albergaba centrifugadoras para enriquecer uranio, que podía utilizarse en reactores nucleares civiles o enriquecerse aún más para fabricar armas.
A partir de 2005, ciberataques de los gobiernos de Estados Unidos e Israel se dirigieron contra las centrifugadoras de Natanz con un software malicioso creado a medida que se conoció como Stuxnet.
Un extracto del documento enviado desde Irán, a través del Gobierno suizo, al Departamento de Estado de EE. UU. en 2003, parece buscar conversaciones entre EE. UU. e Irán. Washington Post via Scribd
En mayo de 2003, altos funcionarios iraníes se pusieron en contacto discretamente con el Departamento de Estado a través de la embajada suiza en Irán, en busca de “un diálogo en el respeto mutuo” que abordara cuatro grandes cuestiones: las armas nucleares, el terrorismo, la resistencia palestina y la estabilidad en Irak.
Los partidarios de la línea dura del Gobierno de Bush no estaban interesados en ninguna reconciliación importante, aunque el secretario de Estado Colin Powell se mostraba a favor del diálogo y otros funcionarios se habían reunido con Irán para tratar el tema de Al Qaeda.
Cuando el radical iraní Mahmud Ahmadineyad fue elegido presidente de Irán en 2005, la oportunidad se esfumó. Al año siguiente, Ahmadineyad hizo su propia apertura a Washington en una carta de 18 páginas dirigida al presidente Bush. La carta fue ampliamente rechazada.
Tras una década de intentos infructuosos por frenar las ambiciones nucleares de Irán, la Administración Obama emprendió una vía diplomática directa a partir de 2013.
Irán, Estados Unidos, China, Francia, Alemania, Rusia y el Reino Unido firmaron el acuerdo en 2015. Este limitaba severamente la capacidad de Irán para enriquecer uranio y obligaba a inspectores internacionales a supervisar y hacer cumplir el acuerdo por parte de Irán.
A cambio, se concedió a Irán el levantamiento de las sanciones económicas internacionales y estadounidenses. Aunque los inspectores certificaron periódicamente que Irán cumplía los términos del acuerdo, el presidente Donald Trump se retiró del acuerdo en mayo de 2018.
2020: Drones estadounidenses matan al general iraní Qassem Soleimani
El 3 de enero de 2020, un dron estadounidense disparó un misil que mató al general Qassem Soleimani, líder de la Fuerza Quds de élite iraní. Los analistas consideraban a Soleimani el segundo hombre más poderoso de Irán, después del líder supremo, el ayatolá Jamenei.
En ese momento, la administración Trump afirmó que Soleimani estaba dirigiendo un ataque inminente contra activos estadounidenses en la región, pero las autoridades no han proporcionado pruebas claras que respalden esa afirmación.
El descarado ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 provocó una temible respuesta militar por parte de Israel que continúa hoy en día y sirvió para debilitar gravemente a los aliados de Irán en la región, especialmente Hamás, autor de los ataques, y Hezbolá en el Líbano.
2025: Trump 2.0 e Irán
Trump vio la oportunidad de forjar un nuevo acuerdo nuclear con Irán y de buscar otros acuerdos comerciales con Teherán. Una vez investido para su segundo mandato, el presidente estadounidense nombró a Steve Witkoff, un inversor inmobiliario amigo del presidente, como enviado especial para Oriente Medio y para liderar las negociaciones.
Las negociaciones para alcanzar un acuerdo nuclear entre Washington y Teherán comenzaron en abril, pero los países no llegaron a un acuerdo. Estaban planeando una nueva ronda de conversaciones cuando Israel atacó Irán con una serie de ataques aéreos el 13 de junio, lo que obligó a la Casa Blanca a reconsiderar su posición.
En la madrugada del 22 de junio, Estados Unidos decidió actuar con contundencia en un intento de paralizar la capacidad nuclear de Irán, bombardeando tres instalaciones nucleares y causando lo que los responsables del Pentágono calificaron de “daños graves”. Irán prometió tomar represalias.
Este artículo ha sido actualizado para reflejar el bombardeo estadounidense de instalaciones nucleares iraníes el 22 de junio de 2025.
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Jeffrey Fields recibe financiación de la Carnegie Corporation de Nueva York y Schmidt Futures.
Source: The Conversation – France – By David Cobos Sanchiz, Profesor Titular Dpto. Educación y Psicología Social, Universidad Pablo de Olavide
Regular los comedores escolares contribuye a crear hábitos saludables.
¿Se imagina una herramienta educativa con la capacidad de reducir la pobreza infantil, fomentar hábitos saludables para toda la vida y mejorar la convivencia y la autonomía? Todo esto es lo que puede lograr un comedor escolar bien gestionado.
Recientemente ha sido aprobada en España una nueva normativa para la promoción de una alimentación saludable y sostenible en los centros educativos. El texto reconoce la relación entre los derechos del niño y las políticas de salud alimentaria, e impulsa un modelo escolar que garantiza entornos protectores y promotores de bienestar para todo el alumnado. ¿Cómo plantea hacerlo?
Límites en máquinas expendedoras
Para empezar, se establecen límites estrictos a las bebidas azucaradas y a los envases monodosis de azúcar, sal, aceite, vinagre y otras salsas, regulando sus contenidos máximos. También se prohíbe la venta de productos no saludables (ricos en grasas trans, azúcares añadidos o cafeína en máquinas expendedoras y cafeterías escolares.
Otra medida importante que recoge el texto es la priorización de alimentos frescos, locales y de temporada, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Esta no es solo una recomendación, sino una obligación legal. Así, los centros escolares están obligados a cumplir estos criterios nutricionales al elaborar los menús escolares, mientras que las comunidades autónomas deben supervisar y garantizar el cumplimiento a través de inspecciones y planes de control.
Un buen menú, según la ley
Los menús deben ser equilibrados, estar adaptados a la edad del alumnado y contar con la supervisión de profesionales en nutrición o dietética. De este modo, el comedor escolar deja de concebirse únicamente como un espacio logístico para la alimentación diaria y pasa a ser entendido como un instrumento educativo, social y de equidad.
El decreto busca prevenir la obesidad infantil, reducir las desigualdades sociales en el acceso a una nutrición adecuada y fomentar hábitos saludables desde edades tempranas. Se trata, por tanto, de una apuesta por una escuela comprometida con la salud pública y con el desarrollo integral de la infancia. Sin olvidar que establecer hábitos alimentarios saludables repercute directamente en la salud a lo largo de toda la vida, mejorando incluso el rendimiento académico y el bienestar emocional.
Hay que decir que se trata de una buena norma que viene a paliar un déficit legislativo que tenía España respecto a muchos otros países europeos. Sin ir más lejos, la prohibición de máquinas expendedoras de bebidas azucaradas en las escuelas comenzó en Francia hace dos décadas. En cuanto al Reino Unido, ya en 2015 estableció requisitos nutricionales para las comidas escolares, incluyendo la limitación de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Una visión avalada por la investigación científica
Muchos estudios, clásicos y recientes, han demostrado que las intervenciones que modifican el entorno del comedor, combinadas con acciones de formación y sensibilización, son eficaces para mejorar los hábitos alimentarios del alumnado. Distintas iniciativas han logrado aumentar el consumo de frutas y verduras, reducir la ingesta de bebidas azucaradas y reforzar la autoeficacia de los estudiantes a la hora de elegir alimentos saludables.
Además, la participación activa del alumnado en estas iniciativas –por ejemplo, mediante la organización de campañas, talleres o huertos escolares– refuerza el aprendizaje y lo convierte en una experiencia transformadora, logrando cambios profundos y sostenibles en las actitudes y comportamientos alimentarios.
El impacto de los menús
En el sentido contrario, también se ha demostrado que los entornos escolares que permiten el acceso libre a productos ultraprocesados, o que no cuidan la calidad de los menús, dificultan gravemente la promoción de hábitos saludables. La presencia de alimentos no nutritivos en las escuelas puede anular los efectos positivos de cualquier programa de educación alimentaria.
Por tanto, es clave entender el comedor escolar como un espacio con un enorme potencial pedagógico y social. Un comedor escolar bien gestionado alimenta pero también educa, cuida e incluye. No solo enseña a comer mejor, sino que puede convertirse en un escenario de aprendizajes interdisciplinarios y transversales, donde se refuercen áreas como las ciencias naturales, la ética, la economía o la ecología, a través de actividades participativas y experienciales. El comedor es también un espacio para transmitir valores y aprender a convivir, a respetar normas, a compartir y a cuidar de uno mismo y de los demás.
Repensar el comedor escolar con mirada pedagógica
Este enfoque holístico de la alimentación escolar promueve una visión más rica y transformadora del acto de comer. No solo como una necesidad fisiológica, sino como una práctica social, cultural, educativa y política. Las escuelas, al integrar este enfoque, forman ciudadanos más conscientes, autónomos y responsables.
Además de mejorar la calidad de la alimentación en la escuela, esta nueva mirada destaca el papel del comedor como un espacio educativo de primer orden, capaz de generar cambios reales y duraderos en la vida de los estudiantes. Promover hábitos saludables, garantizar entornos equitativos y formar en valores desde el comedor escolar es una obligación ética y pedagógica. Porque una escuela que alimenta bien es una escuela que educa mejor.
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David Cobos Sanchiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Source: The Conversation – France – By José Pablo Rodríguez Gobiet, Investigación en Psicología, Educación y Desarrollo, Universidad de Granada
José llegó el martes a clase con la cabeza agachada. Venía del patio del recreo y la luz que desprendía su cara a primera hora de la mañana se había apagado por completo. Decía que “ya no podía más”.
Nuestro alumno, al igual que nosotros, es “de pueblo”. Nacimos en una zona rural de Andalucía. A pesar de los años que tenemos de diferencia, tanto él como nosotros hemos tenido que vivir actitudes y episodios de homofobia en la escuela.
José es un estudiante de 4º de Educación Secundaria Obligatoria cuya orientación sexual no cumple una serie de patrones que en ese contexto educativo se consideran una norma. Al no encajar en ese puzle, muchos adolescentes condenan sus comportamientos y aprovechan cualquier ocasión para discriminarlo al grito de “¡Maricón!”.
Aumento de discriminación
La homofobia sigue siendo un desafío importante en muchas sociedades, y el ámbito educativo no es ajeno a este fenómeno. A pesar de los avances legislativos, un 42,5 % de la población LGTBI+ ha sufrido algún tipo de violencia en este último año, según datos del Informe Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2025.
En particular, en las aulas rurales la homofobia puede presentarse de formas sutiles o explícitas, afectando tanto a estudiantes como a docentes.
Raíces de la homofobia rural
En el aula, el comportamiento de los adolescentes se enmarca en un determinado contexto sociocultural, el que les ha “tocado” vivir. En este contexto confluyen una serie de variables: la educación y los valores recibidos en casa y en el instituto, pero también el contexto social y las redes sociales que frecuenta en la actualidad.
El adolescente es todavía un niño o niña en construcción, según la teoría de Piaget. Aunque el accceso a internet y redes sociales han cambiado los referentes, y ya no son únicamente los más cercanos, el contexto rural no ofrece la misma diversidad social y prevalece el modelo heteropatriarcal basado en tradiciones y costumbres poco permeables.
Es un modelo en el que a menudo se transmiten prejuicios e ideas preconcebidas. Quienes se salen del modelo suelen ser enseguida señalados; en el caso de la orientación sexual, los prejuicios y la desinformación llevan a la homofobia.
Intervención en vídeo del autor de este artículo en el Congreso Psicodocencia 2025 titulada Desinformación y Homofobia en Aulas Rurales Andaluzas de Secundaria.
Acoso escolar y sexilio
Nuestro alumno José es una víctima de su propio contexto, ya que los estudiantes que se identifican con la comunidad LGTBI+ a menudo sienten la presión de ocultar su orientación sexual, por miedo al rechazo o la violencia.
En Andalucía, por ejemplo, algunos adolescentes que se atreven a expresar su identidad sexual se enfrentan a burlas, insultos o exclusión e incluso agresiones físicas. Muchos se ven empujados a mudarse a una ciudad, lo que algunos expertos llaman “sexilio”.
Este autoexilio provoca, a su vez, que el colectivo LGTBI+ se mantenga casi inexistente en el medio rural, perpetuando la falta de normalización, los prejuicios y la discriminación.
Tipos de homofobia en contexto rural
El uso de términos como “maricón o bollera” van más allá de la violencia verbal: perpetúan la discriminación. La decisión de insultar o golpear a una persona homosexual pasa previamente por el uso de este tipo de palabras despectivas, ya que el agresor perpetúa un sistema en el que cree.
Los chistes, los comentarios jocosos constituyen un tipo de violencia de baja intensidad, cotidiana, que puede considerarse inofensiva pero cuyo efecto siguen siendo la exclusión y discriminación del diferente.
¿Cómo frenar la homofobia en contextos rurales?
Que la homofobia tenga una presencia elevada en las aulas rurales supone un déficit de educación inclusiva y respetuosa con la diversidad. En este sentido, el papel de los docentes es fundamental. A través de una formación adecuada en materia de derechos humanos y diversidad sexual, los educadores pueden ofrecer una enseñanza que no solo se centre en la transmisión de conocimientos académicos, sino también en valores como el respeto, la empatía y la igualdad.
Un ejemplo positivo es el programa desarrollado por nuestro grupo de investigación: Spoilea tus prejuicios: el armario que lucha contra la homofobia. Ha sido implementado en diversas aulas rurales de Jaén y Córdoba y en la Semana de la Ciencia de la Universidad de Granada.
Cartel para la noche europea de los investigadores. Elaboración propia.
Este programa incluye talleres donde padres, docentes y alumnos participan en actividades que fomentan la divulgación de nuestros estudios para frenar la homofobia a través de la comprensión de la diversidad sexual, avalado por un proyecto de investigación educativa de la Junta de Andalucía. De esta manera, se ofrecen espacios colaborativos entre la investigación y la docencia.
Avanzar con ciencia y educación
Ciencia y educación son los ingredientes perfectos para avanzar, para desarrollar proyectos psicoeducativos que hagan a nuestro alumnado crecer como personas en libertad e igualdad. Combatir la homofobia no solo beneficia a los jóvenes LGTBI+, sino que contribuye a la creación de pueblos más justos, igualitarios y respetuosos con la diversidad.
Nosotros, al igual que muchas, muchos y muches de vosotres, fuimos también ese José, ese “maricón de pueblo” que nunca entendió por qué parte de su clase le apartaba. Desde la investigación y su aplicación práctica, queremos ayudar a José y a todes a lograr una sociedad rural más justa.
Los autores de este artículo han recibido la financiación y el aval de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía a través del Proyecto de Investigación Educativa PIV-088/23 “Variables sobre la homofobia en las aulas rurales andaluzas de Secundaria” concedido a los investigadores y cuya resolución figura en BOJA (Julio 2023) Boletín Oficial de la Junta de Andalucía Nº 138 Resolución de 13 de julio de 2023, de la Dirección General de Tecnologías Avanzadas y Transformación Educativa, por la que se aprueban proyectos de investigación e innovación educativa y de elaboración de materiales curriculares para el año 2023.
Los autores de este artículo han recibido la financiación y el aval de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía a través del Proyecto de Investigación Educativa PIV-088/23 “Variables sobre la homofobia en las aulas rurales andaluzas de Secundaria” concedido a los investigadores y cuya resolución figura en BOJA (Julio 2023) Boletín Oficial de la Junta de Andalucía Nº 138 Resolución de 13 de julio de 2023, de la Dirección General de Tecnologías Avanzadas y Transformación Educativa, por la que se aprueban proyectos de investigación e innovación educativa y de elaboración de materiales curriculares para el año 2023. https://www.juntadeandalucia.es/boja/2023/138/21
Cada vez consumimos y agotamos más rápidamente los recursos del planeta. Con el fin de abordar este problema, a lo largo de los últimos años se ha planteado la necesidad de abandonar el tradicional modelo lineal basado en producir, usar y tirar, y sustituirlo por un nuevo modelo productivo, la economía circular, basada en la reducción de la cantidad de recursos empleados y en la reutilización de los mismos. Pero ¿qué papel juega la digitalización en este cambio de paradigma?
El problema de la sobreproducción requiere de una solución urgente. La demanda global de recursos naturales crece sin freno, y buena parte de ellos no se regeneran. Para 2030, se espera que más de 9 000 millones de personas compartan un planeta con límites físicos muy claros.
En este contexto, la economía circular propone un modelo económico que reduzca los residuos, prolongue la vida útil de los productos y reincorpore materiales al ciclo productivo. Frente al despilfarro del modelo tradicional, se apuesta por la eficiencia, la sostenibilidad y la regeneración.
Aunque podría parecer que la sostenibilidad y la tecnología son conceptos antagónicos, la realidad es bien distinta. La digitalización –entendida como la integración de las tecnologías digitales en los procesos sociales y económicos– puede ser una poderosa aliada de la economía circular. Desde sensores que permiten rastrear materiales hasta plataformas de reutilización, pasando por sistemas de inteligencia artificial que optimizan procesos de producción o consumo, las aplicaciones digitales abren nuevas vías para cerrar los ciclos productivos y reducir residuos.
Pero ¿cómo se refleja esta relación en la práctica? ¿De verdad los países más digitalizados están más cerca de alcanzar una economía circular?
Cuatro tipos de países, cuatro niveles de circularidad
Para responder a estas preguntas, el estudio analizó los 27 países de la Unión Europea, agrupándolos en función de su comportamiento en las siguientes áreas clave para la economía circular: producción y consumo, gestión de residuos, uso de materias primas secundarias e innovación. A partir de esta clasificación, se identificaron cuatro grupos de países:
Generadores: se trata de economías con bajo nivel de circularidad y escasa inversión en reciclaje o innovación. En este grupo se integran gran parte de los países del sur y este de Europa (como Grecia, Rumanía o Bulgaria).
Recicladores: presentan buenos niveles de reciclaje y algo más de innovación. Aquí se sitúan países como España, Austria o los países nórdicos.
Realizadores: destacan especialmente por su uso de materias primas recicladas. Es el caso de Bélgica y los Países Bajos.
Innovadores: lideran en todas las áreas, especialmente en innovación. Francia, Alemania e Italia forman este grupo.
A continuación, los investigadores analizaron el grado de digitalización de cada país, usando indicadores como el capital humano digital, la integración de tecnología en las empresas, los servicios públicos digitales y la conectividad. Los resultados muestran que hay una clara relación entre economía circular y digitalización. En concreto, tres factores digitales marcaron la diferencia:
Capital humano: los países con más personas formadas en competencias digitales tienen más capacidad para aplicar estrategias circulares.
Integración tecnológica: las empresas que usan tecnologías como el big data o el comercio electrónico tienden a operar de manera más eficiente y circular.
Servicios públicos digitales: la digitalización de los gobiernos facilita procesos como la gestión de residuos o la trazabilidad de los materiales.
Curiosamente, la conectividad –como tener acceso a internet– no marcó diferencias significativas. Esto se explica seguramente porque, dentro de la UE, dicho acceso está bastante generalizado y no es ya un factor diferenciador.
Aunque no se establece una relación causal directa, los datos muestran una sólida asociación: los países con mayores niveles de digitalización tienden a presentar un mejor desempeño en economía circular. La digitalización ofrece herramientas, habilidades y plataformas que permiten a gobiernos, empresas y la sociedad avanzar hacia modelos más sostenibles. De hecho, avanzar en economía circular sin apostar por la digitalización puede dejar a muchos países atrás.
Para acelerar la transición hacia una economía circular, las políticas públicas deberían tener en cuenta esta conexión. Fomentar la formación digital, apoyar la innovación tecnológica en las empresas y digitalizar los servicios públicos no solo mejora la competitividad: también es una inversión en sostenibilidad.
Además, las empresas que integran principios circulares en su estrategia –apoyadas en herramientas digitales– pueden reducir costes, atraer talento y diferenciarse en un mercado cada vez más consciente de su trascendencia.
En resumen, la digitalización no es solo un complemento de la economía circular: es una de sus condiciones fundamentales. Avanzar hacia un futuro sostenible exige entender que la digitalización no es opcional, sino parte esencial del cambio.
Mercedes Gil-Lamata recibe fondos del Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo (convocatoria de grupos de investigación (S64_23R) y del Ministerio de Ciencia e Innovación (AEI/10.13039/501100011033, ECO2020-113265GB-C22). Ambas convocatorias lo son para la realización de investigación básica y no suponen condicionante de ningún tipo acerca del tipo de investigación a realizar.
Lucio Fuentelsaz recibe fondos del Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo (convocatoria de grupos de investigación (S64_23R) y del Ministerio de Ciencia e Innovación (AEI/10.13039/501100011033, ECO2020-113265GB-C22). Ambas convocatorias lo son para la realización de investigación básica y no suponen condicionante de ningún tipo acerca del tipo de investigación a realizar.
Mª Pilar Latorre Martínez recibe fondos del Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo (convocatoria de grupos de investigación (S64_23R) y del Ministerio de Ciencia e Innovación (CPP2021-008997). Ambas convocatorias lo son para la realización de investigación básica y no suponen condicionante de ningún tipo acerca del tipo de investigación a realizar.
Cada año, más de 300 millones de niños, niñas y adolescentes –aproximadamente uno de cada doce menores de todo el planeta– sufren explotación o abuso sexual en internet. En el caso español los datos no son mejores. De hecho, las investigaciones científicas apuntan que este es un problema que afecta a entre un 10 y un 20 % de los menores de edad en España. El número de casos es alto y la policía no tiene herramientas suficientes para poder investigarlos todos.
La legislación actual permite a los investigadores rastrear las fuentes digitales abiertas, incluidas las redes sociales, para identificar indicios de delito relevantes. También admite incorporar en la investigación las pruebas obtenidas por particulares, como puede ser el registro de chats que posibles víctimas de grooming (acoso sexual a menores a través de las redes) puedan aportar.
La inteligencia artificial (IA) permite a la policía analizar grandes cantidades de datos en segundos, detectar patrones sospechosos y localizar posibles delincuentes con mayor rapidez. También facilita la revisión de miles de archivos en investigaciones complejas. Sin la IA, este trabajo sería casi imposible. No obstante, su uso plantea un dilema: ¿hasta qué punto estas herramientas pueden intervenir sin vulnerar derechos fundamentales como la privacidad?
Cuando la IA revisa conversaciones y busca imágenes
En algunos países, aunque no en España, se utilizan herramientas con IA para perseguir delitos sexuales contra menores en internet. Algunas revisan conversaciones y priorizan denuncias, y otras buscan imágenes ilegales en la web. En todos los casos, su objetivo es facilitar el trabajo de la policía.
La clave del debate es determinar si el uso de la IA en la investigación policial de delitos, especialmente en casos de grooming, se ajusta a la legalidad. Hasta hace poco, la normativa era fragmentaria y ofrecía pocas garantías sobre el uso de estas tecnologías.
En 2016 se aprobó una Directiva europea que prohibía basar las decisiones legales solo en el análisis automático de datos. Posteriormente, en 2021, el Parlamento Europeo permitió el uso de la IA, aunque con limitaciones. Entre ellas, que los algoritmos debían ser transparentes, comprensibles y verificables. Y, sobre todo, que las decisiones finales debían ser tomadas por personas, no por máquinas.
Recientemente, se ha aprobado el Reglamento Europeo sobre IA de 2024, que permite el uso de estas herramientas en la justicia penal. Sin embargo, el reglamento califica su uso de alto riesgo. Ello implica que, entre otras exigencias, estas herramientas deben ser seguras, transparentes y supervisadas por humanos. Por su parte, en España no existen normas específicas sobre el uso de la IA en la justicia penal, por lo que el marco normativo de referencia es el europeo.
Ante este panorama, el Estado español debe aprovechar el marco legal para desarrollar herramientas que faciliten la investigación de delitos sexuales contra menores en la red. Por ejemplo, para filtrar y priorizar el gran volumen de casos que llega a manos de la policía española. Más difícil sería admitir el uso de chatbots que se hiciesen pasar por menores de edad, a modo de potenciales víctimas, para “cazar” a agresores sexuales. Ello está expresamente prohibido por la legislación española.
Con todo, los expertos han alertado de los problemas que plantea el uso de la IA en el ámbito penal. Aunque esta es capaz de detectar patrones, no es infalible. Un algoritmo mal diseñado podría generar falsos positivos, señalando como sospechosos a usuarios que no han cometido ningún delito.
Análisis previo del fenómeno
Para evitar estos y otros problemas propios de las herramientas basadas en algoritmos o en IA, es muy importante realizar un análisis previo del fenómeno de la delincuencia sexual online. Además, los sistemas deben alimentarse con datos completos para garantizar que sus resultados superen los de un análisis humano.
Si se tiene en cuenta lo anterior, la implementación de IA puede ofrecer una oportunidad para identificar y corregir estos sesgos. De hecho, los prejuicios atribuidos a la IA provienen de los datos con que son alimentados por parte de los humanos.
Por eso, el Estado español debe acompañar la implementación de estas herramientas con un marco legal sólido que proteja los derechos fundamentales. También es clave entender que la IA debe complementar el trabajo humano, aportando análisis y datos para una toma de decisiones más informada y precisa.
En resumen, la IA puede transformar significativamente la gestión de los casos policiales de delitos de grooming. No obstante, debe usarse de manera complementaria, con una comprensión clara de sus limitaciones y riesgos para reforzar el papel de los agentes del sistema de justicia.
Marc Salat Paisal recibe fondos de del Ministerio de Ciencia, Innovacción y Universidades a través de los proyectos de investigación Derecho penal y comportamiento humano (MICINN-RTI2018-097838-B-100) y Ciberacoso sexual a menores: perfiles linguísticos para el desarrollo de herramientas digitales forenses para prevención, detección y priorización en España (PID2020-117964RB-I00).