Zohran Mamdani: cómo su historia personal lo llevó a la alcaldía de Nueva York

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Caballé May, Profesor de creatividad, storytelling y comunicación política creativa, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Zohran Mamdani comparece ante los medios durante la campaña a la alcaldía de Nueva York. Ron Adar/Shutterstock

Zohran Mamdani, un completo desconocido 10 meses antes de las elecciones a la alcaldía de Nueva York, se convirtió en su ganador. Y lo hizo contra pronóstico, sin dinero y sin los poderes a favor.

Mucho se ha escrito sobre las claves de su éxito: un mensaje claro centrado en necesidades básicas –congelación de los alquileres, autobuses gratuitos, cuidado infantil universal…–, un ejército de 100 000 voluntarios coordinados para hacer llegar este mensaje, puerta a puerta, a tres millones de hogares, y una brillante estrategia de redes sociales.

Pero no fue solo gracias a esto. Detrás hubo una estrategia política que tomó como base la autenticidad del hoy alcalde para construir un determinado relato político.

Joven, inmigrante, musulmán y un socialista demócrata

La campaña de Mamdani se fundamentó en una apuesta clara por la autenticidad centrada en sus rasgos más íntimos y personales: es un joven inmigrante musulmán (nacido en Uganda) y se considera un socialista demócrata, un término tradicionalmente tabú en la escena política estadounidense.

En lugar de distanciarse de todas estas etiquetas, las abrazó para construir una personalidad auténtica y crear un relato creíble sin huir de lo que es, construyendo así confianza.

En política a menudo se habla de autenticidad como una característica personal: alguien es natural, espontáneo, genuino. Pero la autenticidad no es solo una actitud casual, sino una decisión estratégica que convierte una forma de ser en una arquitectura comunicativa que se trabaja, construye y cuida.

En su caso, la aprovechó para convertirse en una especie de creador de contenido de redes sociales que, en lugar de dar mensajes institucionales, usó el estilo que caracteriza a esas plataformas aplicado a su campaña.

Vídeos cortos, un lenguaje claro y directo (en diferentes idiomas), visitas a colmados, conversaciones con taxistas, entrevistas o colaboraciones con influencers… Usó la cotidianidad, las historias de la gente de la calle y los escenarios del día a día de muchas personas como escenario y recurso narrativo.

De esta forma, consiguió conectar emocionalmente con las diferentes comunidades de neoyorquinos, haciendo que muchos de ellos se vieran representados a sí mismos en la campaña y percibieran a Mamdani como “uno de los nuestros”.

O, como dijo Immanuel Kant, consiguiendo crear “el sentimiento universal de sentirse parte de algo”, de ser parte de algo.

Storytelling: la construcción de relato en política

Pero en política no hay nada casual. Y, aunque haya un punto de partida real (personalidad y autenticidad del candidato), hay otra parte de construcción narrativa.

La narración de historias es una herramienta que se ha utilizado en la publicidad para transmitir mensajes y valores, en la educación para enseñar a través de las moralejas y en política para generar imágenes que consolidan conceptos y provocan emociones.

Como bien apunta el profesor de comunicación política Toni Aira en su libro Mitólogos, la pasión de las historias permite generar una fuerte conexión con el público. De ahí que la imagen que proyectan los políticos esté cuidadosamente diseñada con intención de emocionar, evocar recuerdos, activar ideas profundas y generar adhesión.

Actualmente, en muchos casos, mirar ha sustituido a pensar, porque es más eficaz un símbolo fuerte que un argumento largo. De este modo, lo que cuenta ya no es lo que un político dice, sino la imagen que proyecta, su “mito personal” ante la masa.

El objetivo es que la ciudadanía conecte con el político de manera pasional, que este le explique algo que le interese, que le divierta, que le sorprenda, que le entienda, que le guste, pero sobre todo, que le implique personalmente. Y las historias son un vehículo perfecto para ello.

Christian Salmon, escritor y autor de libros sobre la materia como Storytelling: La máquina de fabricar historias y formatear las mentes, afirma que esta técnica narrativa es un arma de distracción masiva, una manera de utilizar la narración para convencer y movilizar a la opinión.

Para Salmon, las campañas electorales son duelos de historias en las que intervienen 4 elementos, que podemos identificar claramente en la campaña de Mamdani:

Storyline (relato central): explicar una historia capaz de formar la identidad narrativa del candidato. En este caso, joven outsider con raíces comunitarias y compromiso con políticas de accesibilidad que representa el cambio y una alternativa al establishment.

Framing (marco discursivo): enmarcar el mensaje ideológico del candidato mediante un registro de lenguaje coherente y creando metáforas. El mensaje de Mamdani se enmarcó en las necesidades básicas de la gente (no se puede vivir en Nueva York), no en retórica económica abstracta, y usó metáforas como “poder popular” para dar un sentido simbólico a la participación colectiva.

Timing (temporización): inscribir la historia en el tiempo de la campaña, gestionando los ritmos y tensión narrativa a lo largo de la misma. Mamdani construyó impulso a medida que avanzaba la campaña, pasando de ser el “candidato outsider” a ser “el candidato que puede ganar”. Además, una vez ganó, activó su web de transición The Work Starts Now, para que la historia de campaña quedara conectada con la futura historia de gobierno (relato continuo).

Networking (creación de redes): crear una comunidad en internet y sobre el terreno. Propiciar un entorno contagioso capaz de captar la atención del público. Él lo hizo con un ejército de 100 000 voluntarios entusiastas encargados de generar energía y contagio para movilizar el voto y crear conversación.

La campaña funcionó, en palabras de la periodista política Makena Kelly, como una especie de “fandom político” –una comunidad de aficionados apasionados que comparten un interés profundo por un tema específico– donde Mamdani no solo era un candidato, sino un personaje con seguidores que creaban memes y contenido proactivo. Esto convirtió la campaña en un movimiento cultural participativo, no solo electoral.

Las narrativas no son ni buenas ni malas, pero existen

El uso del storytelling, la narración personal y comunitaria, la utilización de redes y la movilización cultural se aleja mucho del modelo tradicional de carteles, mítines y discursos formales y lleva las campañas políticas a un terreno en el que la imagen, la narrativa y la proximidad emocional cuentan igual (o más) que el discurso ideológico puro y duro.

Por otro lado, Christian Salmon apunta que vivimos un clima político y social donde las narrativas se convierten en herramientas poderosas para crear polarización y dividir a la sociedad en grupos enfrentados. Narrativas que refuerzan los conflictos en lugar de promover el diálogo, como las que representa el trumpismo.

Por lo tanto, es importante ser conscientes de que la seducción y la persuasión no son ni buenas ni malas por sí mismas; todo depende de cómo se usen. Pueden servir tanto para influir de manera positiva como para manipular.

Comprender cómo las narrativas influyen en nuestra visión del mundo es esencial para poder desenmascarar la manipulación y, al mismo tiempo, aprovechar esas mismas herramientas para comunicarnos de forma efectiva y persuasiva.

The Conversation

Jordi Caballé May no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Zohran Mamdani: cómo su historia personal lo llevó a la alcaldía de Nueva York – https://theconversation.com/zohran-mamdani-como-su-historia-personal-lo-llevo-a-la-alcaldia-de-nueva-york-271167

A conversar se aprende

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estrella Montolío Durán, Catedrática de Lengua Española. Universitat de Barcelona, Universitat de Barcelona

Dime Berlin

Las redes sociales y los móviles se han revelado como un gran disruptor para las conversaciones cara a cara. Investigaciones recientes están demostrando de manera fehaciente que el uso irreflexivo (y casi adictivo) del móvil tiene un efecto directo en la calidad de las conversaciones que mantenemos.

La relación compulsiva con los dispositivos vampiriza la atención, base de la escucha y de la conversación significativa. Los estudios revelan que la simple presencia de un móvil, aunque esté en modo silencio, divide la atención de los participantes entre las personas reales presentes y la gente virtual. Ese móvil silencioso inhibe la posibilidad de iniciar y compartir conversaciones de interés, dado que los participantes sospechan de manera inconsciente que el dispositivo puede reclamar la atención de su propietario en cualquier momento desde un universo virtual paralelo, por lo que deciden “surfear” los temas de conversación en lugar de profundizar en ellos.

De hecho, los niños y jóvenes que han crecido en familias en las que las comidas familiares han estado colonizadas por pantallas (televisión, tablet y el omnipresente móvil) muestran un déficit manifiesto de habilidades comunicativas y conversacionales. No saben interpretar las señales no verbales de sus interlocutores (activan menos neuronas espejo, base de la empatía); y temen exponerse a la conversación real “no editada previamente”, es decir, realizada aquí y ahora. Claro está, saben “hablar”, pero no gestionan con solvencia el intercambio cooperativo que nos ha permitido a los humanos llegar hasta el siglo XXI: la conversación.

Aprender a conversar de manera competente

El lenguaje articulado, una capacidad intrínsecamente humana, es de naturaleza genética; esto es, cualquier ser humano, por remoto que sea el lugar en el que ha nacido, puede hablar. La dimensión más genuina del lenguaje como herramienta de comunicación es la conversación cotidiana. Y a conversar de manera solvente se aprende. Entre otras habilidades, se aprende cómo entrar de manera adecuada en las conversaciones, cómo mantenerlas en un tono cooperativo o cómo afrontar con empatía y asertividad los diálogos difíciles.

En otras palabras, el lenguaje es, por tanto, un don innato. La conversación, en cambio, es un aprendizaje cultural.

En este sentido, es necesario subrayar la importancia educativa de la familia en las capacidades conversacionales de sus retoños. Del mismo modo que nuestras familias nos dotan de un determinado capital económico –y, así, algunos tienen la fortuna de heredar un piso, mientras que otros tenemos que adquirirlo con nuestros propios medios–, las familias nos proporcionan también un determinado capital lingüístico. Por ejemplo, el acceso a un léxico amplio, preciso, cuidado, quizá incluso plurilingüe; o, con menor fortuna familiar, a un vocabulario simple y reducido. Lo mismo cabe decir sobre la sintaxis: algunos heredan el contacto desde la infancia con construcciones sintácticas complejas que permiten elaborar el pensamiento con mayor sofisticación, mientras que otros infantes reciben de su entorno verbal solo estructuras paratácticas sin apenas conexión entre ellas.

Pues bien, de la misma manera, nuestras familias nos confieren también un determinado capital conversacional. Todos hemos podido observar niños que pueden afrontar con tranquilidad conversaciones, por ejemplo, con adultos de mayor jerarquía que sus padres, mientras que otros se sienten confusos porque no saben cómo deben reaccionar. Hay niños que han aprendido a inhibir su habla mientras habla su interlocutor y a esperar su momento, frente a otros chiquillos (y multitud de adultos) que no han recibido nunca esa enseñanza.

En las sociedades desarrolladas, el ideal es que la escuela funcione como instrumento de igualación que permita que los niños que han crecido con una práctica lingüística y conversacional de menor calidad en sus familias puedan entrar en contacto con modelos lingüísticos más ricos y estimulantes, que les permitan reconocer y expresar mejor sus emociones, sentimientos y argumentaciones. Sin embargo, esa igualación no siempre funciona de manera óptima.

Nuestras conversaciones nos identifican

Educar(nos) en el lenguaje y la conversación es crucial por muchas razones, que se concretan en el hecho de que nuestra manera de conversar tiene un impacto decisivo en la construcción de nuestra imagen, de la percepción que los demás tienen de nosotros.

Nuestras conversaciones nos identifican, nos construyen como individuos y crean o destruyen nuestras relaciones sociales, tanto las personales como las profesionales. Sherry Turkle lo expresa así en su metaestudio sobre la conversación: “La calidad de nuestras conversaciones está directamente ligada a nuestra felicidad personal y a nuestro éxito social y profesional”.

Necesitamos urgentemente una alfabetización conversacional

Si lo pensamos, resulta llamativo el muy distinto grado de interés que reciben en el espacio público diferentes –por así decirlo– “automatismos humanos”. La respiración o la alimentación son un caso claro: la nutrición se ha convertido en un tema prioritario de salud pública. Por el contrario, conocemos muy poco la extraordinaria capacidad humana que es el lenguaje articulado. ¿Qué sabemos acerca de cómo afrontar una conversación que se anticipa incómoda? ¿Sobre cómo dialogar con personas diferentes a nosotros? ¿Sobre cómo –lección primera de empatía y cooperación– escuchar al otro cuando habla?

Necesitamos urgentemente una alfabetización conversacional en nuestros espacios públicos que nos permita tener mayor reflexividad y conocimiento sobre las extraordinarias potencialidades de la conversación cotidiana, así como identificar cuándo nos encontramos ante una conversación basura, que, como la comida basura, no alimenta, sino que, antes bien, intoxica.

Cuando mantenemos una conversación humana, aquí y ahora, en la que los cuerpos están presentes y la atención también, ocurren fenómenos fascinantes. Por un lado, se produce una sincronización corporal: los cuerpos de las personas que interactúan se adaptan el uno al otro, se imitan inconscientemente, coordinándose entre sí. Y no solo eso, sino que las tomografías muestran que los cerebros de quienes conversan se sincronizan igualmente y que la sincronización es tanto más intensa cuanto más profunda y significativa resulta la conversación para quienes hablan.

Una sugerencia: cenar en casa sin móviles ni dispositivos a la vista manteniendo una conversación genuina tiene un impacto en el éxito personal y profesional de los más jóvenes de la familia superior a pagarles un máster en una escuela de negocios.

The Conversation

Estrella Montolío Durán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. A conversar se aprende – https://theconversation.com/a-conversar-se-aprende-270502

La despedida de Robe Iniesta, un poeta que transformó la música española

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Amorós Sánchez, Directora del Área de Música, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Extremoduro en su gira realizada en el año 2014. Ruben Ortega/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Si te vas… me quedo en esta calle sin salida”.

Ese verso, de una de las canciones míticas de Robe Iniesta, resuena hoy como un sentimiento compartido entre los miles de seguidores que despiden al artista tras conocerse la noticia de su adiós definitivo. La muerte inesperada de Robe Iniesta (1962–2025), ocurrida en la madrugada del 10 de diciembre a los 63 años, ha sacudido al país: las redes se han llenado de homenajes sinceros, a los que se han sumado artistas y figuras públicas de todos los ámbitos.

¿Quién fue Robe Iniesta?

Quienes lo hemos seguido durante décadas sabemos que no solo nos unió su música, sino la certeza de que sus versos arropaban y daban forma a emociones difíciles de nombrar. Robe no fue únicamente un referente de la música en español; fue, para muchos, quien reinventó la sensibilidad del rock nacional, marcó una forma de mirar a la vida y creó una obra capaz de atravesar generaciones enteras.

En los últimos y escasos conciertos del cantante se podía ver ese legado evidente: públicos de todas las edades compartiendo letras míticas; rockeros abriéndose a baladas; amantes del pop descubriendo la fuerza de sonoridades más crudas; padres que crecieron con Extremoduro acompañados por hijos que heredaron esa devoción; y jóvenes recién llegados que encontraban en su directo una calidad musical y una sensibilidad que parecía venir de otra época y, al mismo tiempo, adelantarse a todas.

‘Si te vas’, de Extremoduro.

El rock transgresivo

Roberto Iniesta Ojeda nació en Plasencia en mayo de 1962 y su interés por la música y la escritura le llevaron a formar con apenas 20 años Dosis Letal, el grupo precursor a su proyecto más conocido: Extremoduro. Esta nueva banda nació en 1987 como un proyecto local y autogestionado, que grabó su primer disco con una especie de crowfounding antes siquiera de que existiera este término. El resultado, Rock transgresivo (1989), dio nombre a un estilo propio que marcaría el resto de sus discos posteriores, 11 en total.

Extremoduro pasó del underground a la primera línea del rock español, especialmente tras Agila (1996), el álbum que introdujo arreglos más complejos –como en el tema “So Payaso”– y consolidó a Robe como un letrista único, capaz de unir metáfora, humor negro y una profundidad emocional rara en el género.

Durante su etapa de madurez, Robe desarrolló una poética más introspectiva y elaborada. Yo, minoría absoluta (2002) consolidó el prestigio de la banda con himnos como “La vereda de la puerta de atrás” o “Standby”, mientras que el conceptual La ley innata (2008) los catapultó a una consagración definitiva.

Este último álbum, considerado una de las propuestas más ambiciosas del rock español, quebró los esquemas de la industria con una estructura continua en seis movimientos, enmarcados por una introducción y una coda, como si de una sinfonía clásica se tratara. Sus canciones, que duplican o incluso triplican la duración de un tema convencional, incluyen auténticas joyas como “Dulce introducción al caos”, cuyos acordes iniciales son ya parte de la historia de la música en España.

En esos años, Extremoduro movilizó a auténticas multitudes. En 2008, reunió a más de 400 000 personas en 48 conciertos por toda España. El tour terminó con dos noches consecutivas en el entonces Palacio de los Deportes (hoy Movistar Arena) de Madrid, con 14 000 asistentes en cada fecha, en una época en la que esas cifras eran mucho menos comunes que hoy en día.

Su siguiente gira multitudinaria llegó en 2014, con un directo de más de tres horas y una calidad inmejorable. Yo, personalmente, nunca olvidaré aquel concierto de la Plaza de Toros de Las Ventas el 13 de septiembre. En aquellos espectáculos, el público se organizaba en zonas delimitadas para “marchosos” y “tranquis”, aunque Robe insistía siempre en que cada cual “se colocara” donde quisiera… en todos los sentidos.

Con el tiempo, la energía del directo fue apagándose, pero no sucedió lo mismo con su vínculo con el público ni con la vigencia de obra. Hoy, Extremoduro mantiene cerca de dos millones de oyentes mensuales en Spotify, pese a no haber publicado un álbum en más de doce años.

En definitiva, a lo largo de sus 105 canciones originales, la banda construyó himnos del rock español y un catálogo que desafió los estándares de la música. Su libertad creativa se convirtió en su sello inconfundible: extremo y duro. El nombre del grupo siempre ha llevado consigo esa doble lectura, cargada de intención, que los fans acogimos desde el principio.

Una leyenda sin límites, un legado infinito

A partir de 2015, Robe inició su carrera en solitario en una versión más depurada del creador, con un mayor componente literario y conceptual. Mayéutica, de nuevo con una estructura de sinfonía, es uno de los trabajos más brillantes del cantante en su última etapa. Un álbum con mucha música y sonidos nuevos que, a su vez, recordaban a los de siempre.

La historia de Robe Iniesta no es solo la de un músico, sino la de un creador que convirtió la marginalidad en poesía, la rebeldía en filosofía cotidiana y el rock español en un refugio emocional compartido. Muchas de sus frases han trascendido la música para acabar estampadas en libretas, camisetas, paredes, cuadernos de instituto y, sobre todo, en la piel de miles de personas. Algunas como “sueña que sueña con ella; si en el infierno le espera, quiero fundirme en tu fuego como si fuese de cera”, “Bebe rubia la cerveza pa’acordarse de su pelo” o “¿Dónde están los besos que te debo? En una cajita… que nunca llevo el corazón encima, por si me lo quitan” no se nos olvidan por mucho tiempo que pase.

Hoy nuestros corazones están encogidos, como en esa cajita de la que él hablaba en “A fuego”, sabiendo que no habrá nuevas canciones de Robe, pero agradecidos también por el legado infinito que nos deja y que, ahora más que nunca, seguirá sonando en nosotros.

The Conversation

Beatriz Amorós Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La despedida de Robe Iniesta, un poeta que transformó la música española – https://theconversation.com/la-despedida-de-robe-iniesta-un-poeta-que-transformo-la-musica-espanola-271788

Encuentran en el asteroide Bennu claves inesperadas del origen de la vida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Martínez Sánchez, Biomedicine and Molecular Oncology Researcher, Universidad de Oviedo

Recreación de la sonda espacial OSIRIS-REx descendiendo hacia el asteroide Bennu para recolectar una muestra. NASA/Universidad de Arizona, CC BY

En 2023, una cápsula cayó suavemente en el desierto de Utah (Estados Unidos). Dentro viajaba algo más valioso que cualquier tesoro: polvo intacto de un asteroide llamado Bennu.

Tras meses de análisis, la comunidad científica ha confirmado un resultado sorprendente: en Bennu existen azúcares fundamentales como la ribosa y la glucosa. No son moléculas “dulces” sin más: la ribosa forma el esqueleto químico del ARN, una de las moléculas fundamentales para la vida, y la glucosa es una fuente universal de energía. Encontrarlas fuera de la Tierra es un descubrimiento sin precedentes.

Esto nos lleva a plantearnos que quizá la vida en la Tierra no empezó “desde cero”, sino con moléculas que ya existían antes, fabricadas en entornos extraterrestres como Bennu.

Un hallazgo distinto a todo lo anterior

Durante décadas se han identificado compuestos con relevancia biológica en meteoritos que han caído a la Tierra. Aminoácidos, bases nitrogenadas e incluso indicios de azúcares. Pero siempre existía una duda razonable: ¿estaban ahí desde el principio o aparecieron después? Un meteorito pasa por agua, aire, microbios e incluso por nuestras manos, procesos que pueden “contaminarlo”. Descifrar qué es terrestre y qué es extraterrestre es muy complicado.

Sin embargo, esta vez es diferente. El estudio publicado en la revista Nature Geoscience hace escasos días, demuestra que estos azúcares no vienen de la Tierra. Estaban en el asteroide mucho antes de que la cápsula tocara suelo. Las muestras fueron recogidas directamente en el espacio por la misión OSIRIS-REx, selladas al vacío, traídas a la Tierra y manipuladas en laboratorios que funcionan como quirófanos para material extraterrestre.

Un universo químicamente más fértil de lo que creíamos

Los azúcares de Bennu apuntan a una conclusión importante: la química necesaria para construir moléculas biológicas no es exclusiva de la Tierra. Puede surgir de forma natural en cuerpos pequeños, siempre que haya agua, minerales y algo de tiempo. Y Bennu tuvo todo eso.

El cuerpo original del que procede este asteroide albergó agua líquida en sus primeros millones de años. En ese entorno, moléculas simples pueden reorganizarse y transformarse en compuestos cada vez más complejos. No se necesita vida para producirlos: basta un entorno geológico activo.

Esto significa que mientras la Tierra era magma, ya existían en el sistema solar lugares donde se formaban moléculas que hoy asociamos a procesos biológicos. Moléculas que, millones de años después, podrían haber llegado a nuestro planeta en forma de meteoritos.

Ribosa sí, ADN no

Entre todos los azúcares detectados, la ribosa es la que más llama la atención. Es la base estructural del ARN, una molécula capaz de almacenar información o realizar algunas funciones similares a las de las proteínas. Antes de que existiera el ADN, el ARN pudo haber sostenido toda la química necesaria para los sistemas vivos más primitivos.

La ausencia de 2-desoxirribosa, el azúcar del ADN, es igual de interesante. Refuerza la idea de que el ADN no fue el protagonista en los primeros pasos de la vida, sino que apareció posteriormente.

Bennu aporta una pista inesperada: si la ribosa es relativamente estable y puede formarse en entornos extraterrestres, es razonable pensar que el ARN fue la primera molécula en sostener procesos propios de la vida en la Tierra primitiva. Lo que antes era solo una hipótesis teórica empieza ahora a apoyarse en observaciones directas.

¿Quiere decir esto que la vida se originó en el espacio?

No. Nadie ha encontrado vida en meteoritos ni en asteroides. Pero este descubrimiento sí fortalece una idea intermedia, más realista: la Tierra pudo recibir un aporte constante de moléculas complejas fabricadas en otros lugares.
Durante los primeros cientos de millones de años, nuestro planeta sufrió un intenso bombardeo de asteroides y cometas. Cada impacto podía liberar aminoácidos, bases nitrogenadas o azúcares formados en cuerpos como Bennu.

Estas moléculas no generan vida por sí mismas, pero hacen que el paso entre química simple y química compleja sea más sencillo. Reducen la distancia entre “casi vida” y “vida”.

No se trata de panspermia en su versión clásica –vida viajando de un planeta a otro–, sino de algo más modesto y más compatible con la evidencia: un impulso químico que aceleró los procesos que ya estaban ocurriendo en la Tierra.

Bennu como cápsula del tiempo

El momento de la aproximación de OSIRIS-REx al asteroide Bennu.
NASA, CC BY

La Tierra ha borrado casi todos los rastros de su infancia química: la tectónica, la erosión y la propia vida han reescrito continuamente su superficie. Pero Bennu, por el contrario, conserva materiales que no han cambiado desde los orígenes del sistema solar. Estudiarlo es lo más parecido que tenemos a viajar atrás en el tiempo y observar cómo era la química antes de que existieran océanos y continentes.

Por eso estas muestras son tan valiosas. Permiten comparar hipótesis, eliminar incertidumbres y entender mejor cuáles eran las condiciones reales en los primeros millones de años del sistema solar. No nos dan respuestas definitivas, pero sí un marco más claro desde el que pensar.

De regreso al cosmos

Más allá de los resultados científicos, hay algo profundamente humano en este descubrimiento. Nos invita a reconsiderar nuestro lugar en el universo. Nos recuerda que quizás no somos una excepción afortunada, sino parte de un proceso químico más amplio que lleva ocurriendo desde antes de la existencia del planeta que habitamos.

Cuando observamos las muestras de Bennu, no estamos mirando solo polvo antiguo. Estamos viendo un fragmento de una historia que la Tierra no pudo conservar. Y con él, la posibilidad de que el primer paso hacia la vida no ocurriera aquí, sino en algún pequeño cuerpo oscuro que viajó durante millones de años hasta caer en un lugar que, con el tiempo, se convertiría en nuestro hogar.

The Conversation

Claudia Martínez Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Encuentran en el asteroide Bennu claves inesperadas del origen de la vida – https://theconversation.com/encuentran-en-el-asteroide-bennu-claves-inesperadas-del-origen-de-la-vida-271691

El problema de la vivienda, la corrupción y la desigualdad social erosionan la calidad de vida de los españoles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha

Podemos afirmar sin rodeos que el índice ponderado de felicidad social y calidad de vida de los españoles vuelve a retroceder en 2025. Este índice, elaborado por el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV), es de tipo subjetivo y mide las percepciones reales sobre el entorno residencial, familiar, laboral y económico.

El estudio anual recoge los factores sensibles al bienestar social, como la oferta de servicios públicos, integración social, política de vivienda, planificación urbana, gestión y gobernanza, unidos a cuestiones coyunturales como las crisis sanitarias o económicas.

El dato es claro: 7,17 sobre 10, dos décimas menos que en 2024 y medio punto por debajo del máximo alcanzado en 2020. Detrás del descenso aparece un triángulo muy reconocible: precio de la vivienda, corrupción e integración social. A estos tres pilares se suman dos fenómenos que erosionan estructuralmente nuestro bienestar: el edadismo digital, visible para tres de cada cuatro españoles en una población que envejece, y la soledad no deseada, que afecta al 40 % de los jóvenes adultos menores de treinta años.

El muro que crece cada año

España vive un momento crítico en el mercado inmobiliario. En Baleares, Madrid y Cataluña los precios han superado ya los de la burbuja de 2008. No se trata de un vaivén coyuntural, es un problema que atraviesa por dentro la vida de miles de familias.

¿Qué implica esto para la sociedad? El acceso a la vivienda se ha convertido en un desafío insalvable para jóvenes, parejas que quieren emanciparse y clases medias que ven cómo su alquiler sube año tras año, mientras una hipoteca se convierte en un sueño imposible. El resultado es conocido: más precariedad, expulsión de residentes hacia zonas periféricas y pérdida progresiva de estabilidad.

La falta de intervención pública, la caída en la oferta privada, la presión de la demanda, las tensiones inflacionistas en el mercado de alquiler y el auge de los alojamientos turísticos en grandes ciudades y áreas costeras componen un cóctel que genera desigualdad y vulnerabilidad.

En el estudio para 2025 los residentes valoran la relación entre precio, ubicación y calidad de la vivienda cerca del mínimo posible: apenas una puntación de 1 sobre 10 en las zonas más tensionadas. Solo aprueban Extremadura, La Rioja y algunas áreas de baja presión demográfica y turística en Castilla y León y Castilla-La Mancha. La España rural despoblada sigue sin consolidarse como alternativa residencial, más allá del refugio temporal que ofreció durante los meses más duros de la pandemia.

Turismo: ¿impulso económico o amenaza?

El turismo se ha convertido en el motor económico de muchas zonas costeras y de interior, transformando su paisaje urbano y social. Sin embargo, detrás de las cifras récord de visitantes y los titulares sobre crecimiento económico surge una pregunta clave: ¿cómo afecta realmente esta actividad a la calidad de vida de quienes habitan estos destinos?

Por un lado, el turismo trae consigo beneficios indiscutibles. Genera empleo, impulsa la inversión en infraestructuras y mejora servicios que también disfrutan los residentes. Además, la interacción con visitantes fomenta la apertura social y el intercambio cultural, enriqueciendo la identidad local.

No todo es positivo. De media, el 30 % de los residentes ponen un suspenso a su relación con el turismo, llegando al 50 % en regiones tensionadas como Baleares, Cataluña o Cantabria.

La llegada masiva de turistas en temporada alta tensiona los recursos básicos: hospitales saturados, transporte colapsado y servicios públicos al límite. A esto se suma el encarecimiento de la vivienda en propiedad y en alquiler, la pérdida de espacios comunitarios y el deterioro ambiental, que amenaza tanto la biodiversidad como la esencia cultural de las ciudades. El resultado puede ser una paradoja: mientras la economía florece, la vida cotidiana se complica.

La clave está en la planificación. Un turismo sostenible, que regule el uso del suelo, proteja el medio ambiente y escuche a la comunidad, puede equilibrar la balanza. Sin estas medidas, el riesgo es evidente, aquello que atrae a los turistas puede acabar expulsando a quienes habitan esos lugares por el bloqueo al acceso de vivienda y de servicios de transporte.

La exclusión tecnológica sigue siendo un problema

Vivimos en una sociedad sostenida relacionalmente por la infraestuctura digital. La tecnología conecta, pero abre nuevas brechas. A las desigualdades clásicas, como la salarial de género, se suman otras de naturaleza digital.

El edadismo digital reduce la calidad de vida de las personas mayores. La exclusión tecnológica no es un inconveniente menor, pues implica problemas para acceder a servicios, sentirse desorientados, perder autonomía y caer en situaciones de aislamiento social. El umbral crítico aparece en torno a los 75 años.

Y no están solos. La soledad no deseada alcanza niveles alarmantes entre los jóvenes menores de 30 años. De este modo España, en 2025, convive con dos polos de soledad que crecen a la vez.

A ello se suma un clima social complejo. La polarización política y la mala gestión pública generan incertidumbre y minan la confianza ciudadana. La falta de políticas de integración, la inmigración de baja cualificación y las grietas en el mercado laboral están creando nuevos guetos urbanos de pobreza y exclusión.

El IX informe Fundación FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España (informe Cáritas 2025) pone de manifiesto una situación de profunda fragmentación social y aumento de la exclusión, con 9,4 millones de personas en riesgo de pobreza.

La llamada clase media se ha reducido sustancialmente, ampliándose las brechas sociales. Aunque se ha incrementado el salario mínimo, se está produciendo un efecto nivelación a la baja del salario medio en los trabajos cualificados que empeora la capacidad adquisitiva.

Corrupción en la Comunitat Valenciana

Además, la corrupción provoca una separación entre clase política y sociedad, resultando en las peores valoraciones del estudio en 2025. La Comunitat Valenciana presenta hoy los valores más críticos, después de haber encabezado el ranking en 2024, ejercicio en el que el trabajo de campo se cerró justo antes de la dana.

La calidad de vida se resiente en zonas urbanas, turísticas y tecnológicamente exigentes. Más españoles viven en situación de vulnerabilidad y el bienestar retrocede. Cuando el deterioro es constante, hay que intervenir.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El problema de la vivienda, la corrupción y la desigualdad social erosionan la calidad de vida de los españoles – https://theconversation.com/el-problema-de-la-vivienda-la-corrupcion-y-la-desigualdad-social-erosionan-la-calidad-de-vida-de-los-espanoles-269528

Dirigir para ganar, no para evitar perder

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Ruelas-Gossi, Profesor en el departamento de Empresa, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Navarra

tomertu/Shutterstock

Según el economista estadounidense Joel Mokyr –que este 10 de diciembre recibirá en Estocolmo el premio Nobel de Economía–, entre las diferentes escuelas de pensamiento económico, la schumpeteriana es la que genera en mayor medida el crecimiento económico deseado.

Ideas schumpeterianas

Para el economista austríaco Joseph Alois Schumpeter (1883-1950), el empresario tiene un papel primordial en la innovación que, a su vez, es determinante para el aumento o la disminución de la prosperidad. La expresión más representativa de su pensamiento económico es la de destrucción creativa; la innovación implica destrucción porque su objetivo, más que mejorar, es ser diferentes.

A diferencia de otros economistas, que argumentan que el progreso tecnológico es “inevitable”, Mokyr defiende el postulado de un progreso tecnológico deliberado, con gran inversión en ciencia y tecnología.

Retomando el papel que asigna Schumpeter a los empresarios como motores de la innovación, ¿cuál debería ser el perfil de los líderes que produzcan el progreso tecnológico necesario para un crecimiento sostenido?

¿Más ingresos o menos costes?

Hay diferencias entre la visión de un director general que cree que el crecimiento sostenido se logra a través del progreso tecnológico (donde siempre hay incertidumbre), y la de otro con un enfoque más bien financiero o de operaciones. Unos y otros siguen caminos diametralmente opuestos. El primero tendrá la vista puesta en el numerador de la ecuación y su objetivo será aumentar los ingresos (diferenciación). Los segundos, por su parte, ponen el foco en el denominador y trabajan para hacer caer los costes (low cost).

La cuestión es que el low-cost no inventa nada, cuando es precisamente la invención –la innovación– la que explica mejor el crecimiento económico sostenido. La clave no es hacer cosas más baratas sino diferentes. Lamentablemente, el low-cost incide en bajos salarios: al buscar proveedores más baratos, estos a su vez buscarán otros proveedores baratos, provocando un efecto de circulo vicioso de bajos salarios.

En realidad, una estrategia de costes y precios bajos genera una competición a la baja, basada en una reducción de estándares (como salarios, calidad o controles) para atraer inversiones o ser más competitivos.

Según un análisis citado por el Financial Times, solo el 8% de los CFOs convertidos en CEO alcanzan un desempeño destacado.

Conservadurismo versus innovación

Un estudio de una consultora internacional especializada en equipos de alta dirección determinó que solo el 8 % de los directores financieros que llegan a directores generales alcanzan un desempeño destacado.

La cuestión es que los directores financieros tienden al conservadurismo financiero, que puede ser muy útil cuando se controlan las finanzas de la empresa, pero un gran limitante en el rol de director general. Por supuesto que los números son una parte necesaria de la estrategia empresarial pero un director general exitoso debe saber gestionar la incertidumbre.

Mientras que un director general ve cada aspecto de la empresa para determinar cómo mejorar los ingresos, el director financiero tiene la perspectiva de la contención del gasto.

Algunos casos de éxito

Existen ejemplos muy documentados, y mediáticos, sobre la gestión empresarial orientada a la innovación y el crecimiento orgánico de la organización.

Satya Nadella, director general de Microsoft desde 2014, es ingeniero eléctrico con un master en informática. Nadella provenía del área de innovación y desarrollo de productos en la nube. Ha desarrollado un liderazgo empático, basado en las necesidades de los clientes. Durante su gestión se ha producido una transformación cultural y tecnológica que ha devuelto valor y crecimiento a la compañía.

A lo largo de 30 años, Jeff Bezos –también formado en ciencias de la computación e ingeniería eléctrica– ha ido construyendo Amazon a partir de una visión de largo plazo y una obsesión por el cliente, más allá de la rentabilidad inmediata.

Indra Nooyi, como CEO de PepsiCo, impulsó la estrategia “Rendimiento con propósito” basada en la salud de sus clientes, la sostenibilidad y la diversificación, más allá de los resultados financieros del corto plazo. Su formación en gestión y consultoría le permitió tener una mirada amplia del negocio.

Estos casos reflejan que los perfiles que entienden al mercado, la innovación y al cliente tienen más probabilidades de impulsar transformaciones sostenibles que aquellos anclados únicamente en la lógica contable.




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Bezos, estratega de largo plazo: 30 años de crecimiento y cambio


Gestionar la incertidumbre

Los perfiles del denominador (que administran y controlan los costes) tienen un pensamiento puramente lineal y utilizan la lógica causa-efecto. El de un director general debe ser más intuitivo para que sea capaz de gestionar la incertidumbre y sentirse cómodo en ella. La creatividad, la intuición y la percepción emocional van a redundar en el crecimiento de los ingresos (top line growth), el numerador de la ecuación.

Es ese lado innovador de la gestión empresarial lo que el Nobel 2025 premia este año.

Ojalá esto sirva de punto de inflexión para que empresas y gobiernos apuesten a la inversión en ciencia y tecnología. La única manera de inventar el futuro es “pagar por pensar” a las mentes con ideas disruptivas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Dirigir para ganar, no para evitar perder – https://theconversation.com/dirigir-para-ganar-no-para-evitar-perder-264238

Fusión extrema en el Ártico: el nuevo rostro del deshielo acelerado por el cambio climático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

El paisaje ártico se está transformando a un ritmo sin precedentes. Más allá del aumento de las temperaturas, el cambio climático está dando lugar a episodios de fusión acelerada que concentran en pocos días pérdidas de hielo que antes requerían semanas o meses.

Estos eventos, cada vez más frecuentes, están alterando la dinámica tradicional del deshielo y modificando profundamente el estado de la nieve y el hielo, los elementos más vulnerables del sistema climático polar.

La acumulación de nieve durante el invierno ya no compensa la pérdida estival: desde hace décadas, el balance anual es claramente negativo. Los episodios de fusión extrema –que pueden durar días o semanas– provocan tasas de derretimiento muy superiores a las habituales. Son auténticas olas de calor, pero no definidas por la temperatura del aire, sino por la fusión con la que desaparecen el hielo y la nieve.

Un Ártico que se derrite con episodios masivos de fusión

Lo que antes era excepcional ahora ocurre con creciente regularidad. Este patrón se observa en todo el Ártico, aunque con notables diferencias regionales. Las mayores tasas de fusión extrema se registran en el noroeste y norte de Groenlandia, así como en las islas Ellesmere y Devon, en el Ártico canadiense. En contraste, el sector oriental –incluyendo Islandia y y el archipiélago Nueva Zembla (Rusia)– muestra aumentos de menor magnitud.

A pesar de esta variabilidad, Groenlandia concentra los impactos más significativos. Alberga la mayor reserva de hielo del hemisferio norte, con suficiente agua como para elevar el nivel del mar más de siete metros, y su localización geográfica la hace especialmente sensible a los patrones atmosféricos que disparan la fusión extrema.

Durante los últimos veranos en Groenlandia se han registrado algunos de los episodios más intensos jamás documentados –como en julio de 2012, agosto de 2019 y agosto de 2021– cuando más del 90 % de su superficie se encontraba simultáneamente en estado de fusión, en algunos casos superando registros paleoclimáticos.




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El deshielo de Groenlandia, un altavoz del cambio global y sus impactos


¿Por qué ocurren estos eventos extremos?

Estos episodios se desencadenan cuando el calentamiento general del Ártico se combina con patrones atmosféricos capaces de intensificar la fusión. El aumento progresivo de las temperaturas prepara el terreno, pero son configuraciones meteorológicas concretas, como bloqueos anticiclónicos prolongados, las que pueden convertir un verano caluroso en un evento extremo.

Los bloqueos anticiclónicos se producen cuando un área de alta presión se mantiene estacionaria durante varios días, desviando los sistemas meteorológicos normales. Esto provoca estabilidad atmosférica y cielos despejados, permitiendo que el aire templado procedente del sur eleve rápidamente las temperaturas en superficie.

En algunos casos, la llegada de masas de aire húmedo genera nubes cálidas que irradian calor hacia el hielo, acelerando aún más el derretimiento. Estos bloqueos se han vuelto más frecuentes y duraderos, aumentando la probabilidad de que el mecanismo se repita.

Cada episodio deja además una huella física sobre el terreno: la fusión elimina la nieve reciente y expone hielo más oscuro y menos reflectante. Esta disminución del albedo intensifica la absorción de energía solar, haciendo que la siguiente fusión actúe sobre una superficie aún más vulnerable. Así se establece un círculo de retroalimentación que acelera la pérdida de masa y contribuye al rápido calentamiento que caracteriza al Ártico contemporáneo.

Además, desde alrededor de los años 1990, la fusión estival se ha intensificado y extendido espacialmente, afectando incluso a zonas elevadas que históricamente permanecían bajo cero durante todo el verano. En la actualidad, la isoterma, la línea que indica la altitud a la que la temperatura es de 0 ºC, asciende a mayores altitudes, lo que desplaza la zona de fusión hacia el interior de los glaciares y reduce áreas que antes actuaban como reservorios de acumulación.




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Repercusiones de la fusión extrema

La fusión extrema tiene efectos inmediatos sobre los glaciares y consecuencias que trascienden el ámbito polar. A nivel local, reestructura la nieve, debilita la superficie del hielo y genera picos de escorrentía capaces de movilizar grandes volúmenes de agua en muy poco tiempo. Esta agua superficial acelera la fusión y termina desembocando en el océano como un pulso concentrado de agua dulce.

A escala global, el impacto es también notable. El Ártico funciona como un regulador climático clave: su superficie blanca refleja gran parte de la radiación solar entrante. Cuando el hielo disminuye, esa capacidad se reduce y la región absorbe más calor, amplificando el calentamiento. Los episodios extremos intensifican este efecto al oscurecer la superficie y acelerar la pérdida de hielo.

Además, el aporte de agua dulce al Atlántico Norte contribuye directamente al aumento del nivel del mar, altera la salinidad oceánica y puede afectar la circulación meridional de vuelco del Atlántico (AMOC), corriente marítima que actúa como un elemento fundamental para la estabilidad climática de Europa y otras regiones.

La fusión extrema no es solo un fenómeno polar sino que afecta a todo el planeta: conecta el destino del Ártico con el equilibrio ambiental global.

The Conversation

Josep Bonsoms recibe fondos postdoctorales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) (PRE2021-097046) y de ANTALP a través del Gobierno de Cataluña (2017-SGR-1102).

ref. Fusión extrema en el Ártico: el nuevo rostro del deshielo acelerado por el cambio climático – https://theconversation.com/fusion-extrema-en-el-artico-el-nuevo-rostro-del-deshielo-acelerado-por-el-cambio-climatico-269573

Cómo Rusia llegó a considerarse a sí misma la salvadora ‘antifascista’ de Europa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xosé M. Núñez Seixas, Professor of Modern and Contemporary History, Universidade de Santiago de Compostela

_Izando la bandera sobre el Reichstag_, fotografía de Yevgeny Khaldei, tomada el 2 de mayo de 1945 y publicada en la revista Ogoniok (n.º 19, 1945). Mil.ru/TASS/Yevgeny Khaldei, CC BY

¿Cuándo terminó exactamente la Segunda Guerra Mundial? La respuesta depende de dónde miremos. La contienda terminó oficialmente en la madrugada del 7 de mayo de 1945, cuando el general Jodl firmó la rendición incondicional de Alemania en el cuartel general aliado en Reims, con efecto a partir del día siguiente. Miles de personas salieron a las calles de Londres, Nueva York y otras ciudades para celebrarlo.

Sin embargo, el 8 de mayo se repitió la ceremonia en Berlín en presencia del mariscal Zhukov de la Unión Soviética y representantes de los demás países aliados. La paz reinó a partir del día siguiente. El Ejército Rojo había conquistado la capital alemana y se suponía que mantendría una preeminencia simbólica.

Durante las décadas posteriores, la celebración de la victoria el 8 o el 9 de mayo encarnó la división entre Oriente y Occidente.

En Occidente, el 8 de mayo pasó a representar la victoria sobre el fascismo, lograda por los ejércitos aliados y la resistencia a los nazis. Esto simbolizaba el consenso antifascista de la posguerra, que se basaba en un olvido selectivo: por ejemplo, pasaba por alto convenientemente la colaboración generalizada con los invasores nazis desde Francia hasta Noruega.

Para Alemania, especialmente en la República Federal de Alemania desde 1949 (cuando el país se dividió en Este y Oeste), era una fecha triste. No fue hasta 1985 cuando su presidente, Richard von Weizsäcker, reconoció que Alemania había sido liberada del fascismo el 8 de mayo, en medio de la destrucción y el duelo causados por el Tercer Reich. A partir de entonces, se convirtió en una fecha para aprender del pasado.

La sociedad italiana, cómodamente instalada en la narrativa antifascista, consideró la victoria como propia. Tras la destitución de Mussolini en julio de 1943 y la posterior invasión alemana, el mito de la resistencia contra el invasor borró cualquier recuerdo incómodo.

Recuerdo soviético

Una gran estatua de un hombre sosteniendo un bebé en una mano y una espada en la otra
El Monumento a los Caídos Soviéticos en el Parque Treptower de Berlín cuenta con una estatua de 12 metros de altura de un soldado de pie sobre una esvástica rota.
Antoinevandermeer/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En la Unión Soviética, el 9 de mayo se celebraba en varios frentes. Era el día de la victoria sobre el fascismo, el día en que la URSS triunfó sobre un enemigo que buscaba aniquilarla y el día en que salvó a Europa. Sin embargo, Stalin temía que el recuerdo empoderara al pueblo soviético, que había sufrido muertes masivas a manos de sus invasores, así como graves errores de su comandante en jefe y una brutal represión en su propio país. A partir de 1947, la fecha dejó de ser festiva.

No fue hasta 1965 cuando el 9 de mayo volvió a considerarse fiesta nacional. Pero conmemoraba la victoria de una nueva nación soviética, no a las víctimas. Mayo de 1945 sustituyó a octubre de 1917 como la verdadera fecha de fundación de la nueva URSS, ya que marcó el final de la “Gran Guerra Patria”.

Al igual que la victoria de Occidente, esta narrativa se basaba en omisiones convenientes, como la colaboración de amplios sectores de la sociedad soviética con los invasores, las víctimas de la represión estalinista, el pacto germano-soviético de 1939 y la ocupación de los países bálticos y Carelia.

Antes de 1965, se habían construido grandes monumentos dedicados al Ejército Rojo en la Europa del Este liberada, pero después de ese año se extendieron por toda la Unión Soviética. Las diversas repúblicas populares de Europa Central y Oriental celebraban el 9 de mayo junto con las fechas en que sus países fueron liberados por esas tropas. Sin embargo, algunos elementos volvieron a quedar omitidos de la memoria: el Ejército Nacional y el levantamiento de agosto de 1944 en Polonia, y la participación de Eslovaquia, Hungría y Rumanía en la invasión de la URSS.

Escultura de bronce que representa a soldados en un parque.
El monumento Feat en Almaty, Kazajistán, conmemora a los 28 guardias kazajos de Panfilov que murieron en la batalla de Moscú.
Ken y Nyetta/Wikimedia Commons, CC BY-SA

El antifascismo para justificar la guerra

Tras el fin de la Guerra Fría, los desacuerdos en torno al 9 de mayo eran solo la punta del iceberg en lo que respectaba a las disputas sobre la memoria. Para muchos, ese era un día de luto, en el que una fuerza de ocupación había sustituido a otra. Ucrania y otros países comenzaron a conmemorar el fin de la guerra el 8, marcando su inicio en septiembre de 1939. Esto vino acompañado de iniciativas inspiradas en las políticas de recuerdo occidentales, como la introducción de amapolas en Ucrania en 2015.

Desde mediados de la década de 1990, Rusia ha concedido una gran importancia histórica al 9 de mayo: muchos rusos consideran que la victoria sobre Hitler es el mayor logro histórico del país en el siglo XX. Además, desde el comienzo de la era Putin, el día se ha convertido en un símbolo central de la estrategia conmemorativa de su régimen en el que se realiza un gran desfile, durante el cual se ondea la bandera soviética como símbolo de la victoria.

Los discursos de Putin en estos eventos se asemejan a los de la era Brezhnev en su tono: la fecha ensalza la victoria del pueblo ruso/soviético –se recuerda a la URSS con nostalgia– cuyo sacrificio salvó a toda Europa del fascismo. Fue una hazaña heroica, vilipendiada por el ingrato Occidente y algunas antiguas repúblicas soviéticas.

Estos temas se han acentuado desde febrero de 2022, ya que el Kremlin explota estratégicamente la retórica antifascista para justificar su invasión de Ucrania.

La importancia de recordar

En tiempos de creciente autoritarismo, es importante rememorar el octogésimo aniversario de la derrota del nazismo y celebrar la restauración de la democracia y los derechos humanos en toda Europa. Los débiles gestos de la Unión Europea y las conmemoraciones nacionales de la caída del fascismo, como el 25 de abril en Italia, están siendo ahora cuestionados por la extrema derecha.

Sin embargo, recordar el alcance de la derrota del fascismo en todo el continente solo puede ser motivo de esperanza. Sirve como un poderoso recordatorio de que la democracia debe defenderse colectivamente y de que hay que aprender de los errores del pasado. Como dijo Mark Twain en su famosa frase, “la historia no se repite, pero a menudo rima”.

The Conversation

Xosé M. Núñez Seixas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo Rusia llegó a considerarse a sí misma la salvadora ‘antifascista’ de Europa – https://theconversation.com/como-rusia-llego-a-considerarse-a-si-misma-la-salvadora-antifascista-de-europa-271160

Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Almudena Baeza Medina, Teórica del arte, profesora de Narrativa Audiovisual Interactiva en el Grado de Artes Digitales de la Facultad de Tecnología y Ciencia, Universidad Camilo José Cela

_Canto de las espigas_, de Maruja Mallo (1939). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este 2025, la artista Maruja Mallo (Viveiro, 1902 – Madrid, 1995) ha sido protagonista de una concienzuda exposición antológica en España, Máscara y compás, que se ha podido ver en el Centro Botín de Santander y ahora en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En ella se califica a Mallo de pintora surrealista pero… esta identidad está siendo cuestionada por la crítica especializada.

Por ejemplo, en el documental de Antón Reixa Maruja Mallo: mitad ángel, mitad marisco (2013), el crítico de arte Fernando Huici y la historiadora Estrella de Diego discrepan de otros expertos –Antonio Bonet Correa, Juan Manuel Bonet, Antón Castro, Isaac Díaz Pardo– y consideran a nuestra protagonista más geometrizante que surrealista. Igualmente, en la 59 Bienal de Venecia (2022), la comisaria Cecilia Alemani situó a la gallega como pionera entre creadoras dadaístas, surrealistas y geométricas, como si no fuese fácil ubicarla en un movimiento concreto.

_La verbena_, de Maruja Mallo (1927).
La verbena, de Maruja Mallo (1927).
VEGAP/Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La mirada correcta

Se trata de dilucidar si la gafa “surrealista” es la más apropiada para disfrutar de la obra de Maruja o si existen otras más ajustadas.

Según De Diego, “no hay nada dejado al azar en el caso de Mallo”, lo que la separa de los surrealistas, siempre tan interesados en hacerlo surgir mediante toda clase de juegos. Igualmente, para Huici las estructuras geométricas que resplandecen en su obra expresan un rigor constructivo muy alejado de ensoñaciones y ocurrencias espontáneas características del movimiento al que se la quiere circunscribir.

Por otro lado, no se puede negar que la artista utiliza estrategias surrealistas, si entendemos el surrealismo como esa corriente de pensamiento que se burla de la gazmoñería del burgués oponiéndole la vida sin tabúes del inconsciente. Pensemos, por ejemplo, en su serie “Cloacas y campanarios” (1929-32). Esta trata, en palabras de Mallo, de “muerto, esqueleto, andrajo y huella” y muestra todo eso además de excrementos “abandonados en la tierra baldía”.

Podemos detenernos también en la estética personal de la artista, siempre muy pintada y vestida con colores fuertes que hacían las delicias de los creadores de la Movida. O revisar su forma grandilocuente de expresarse, con afirmaciones como “estoy en conexión con la Vía Láctea, con la astrología, la astronomía, la ciencia, el arte y con todo”, que nos recuerdan al histriónico Dalí.

Para dilucidar el peculiar “surrealismo” de la gallega hemos empezado por analizar una de las obras de la serie “Cloacas y Campanarios”, la más onírica, según Patricia Molins, comisaria de la muestra actual: Antro de fósiles (1930). Detrás de la fachada surrealista de este cuadro, los esqueletos, las ruinas, la sequedad, los reptiles… hay unos trazados geométricos rectores de la composición basados en la proporción áurea.

_Antro de fósiles_ en una imagen de la exposición _Máscara y compás_ del MNCARS.
Antro de fósiles en una imagen de la exposición Máscara y compás del MNCARS.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

En este cuadro, pero también en otros muchos de la artista –como las Verbenas (1926-28)–, se establecen zonas y puntos de intersección donde se coloca a los personajes y objetos clave para que la pintura resulte más equilibrada y se ordene de una manera clásica. Esto no tiene nada que ver con la imagen de la surrealista que pinta guiada por la inspiración y siguiendo los dictados del subconsciente que rechazan Huici y De Diego.

De la geometría a la cibernética

Lo interesante es que esta estrategia formal permite a Mallo crear una distancia con el tema, porque la geometría no marca una lectura jerárquica o autoritaria, tan propia de la perspectiva cónica: nada se impone, todo se despliega a la misma distancia. Las figuras pasan las unas a las otras y se amoldan, como si la geometría fuera un medio para generar un espacio igualitario y confortable a la visión.

_Naturaleza viva III_ de Maruja Mallo, 1942.
Naturaleza viva III de Maruja Mallo, 1942.
VEGAP/Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo

En este sentido, podríamos considerar que la llamativa simetría de las series de los 40 “Las naturalezas vivas” y “Las cabezas” son la verdadera excentricidad de Mallo y no el tema o el aire onírico de las piezas. Por ejemplo, hay una Naturaleza viva de 1943 en la que dos rosas rojas se encuentran a igual distancia de un eje de simetría que pasara por el centro de la composición en vertical y que dividirá ambas figuras en dos mitades extrañamente iguales. Sucede lo mismo en La cierva humana (frente), de 1948, con los moñetes de la joven. Pero una simetría tan acusada parece más propia de formas mecánicas que de los seres vivos.

Bajo esta perspectiva, Mallo sería una artista cibernética. Es decir, está interesada en esa forma de comunicación entre lo animado y lo inanimado que entiende la naturaleza como un gran mecanismo.

Pero también podríamos calificarla de creadora pop. Después de todo, en su serie de los atletas tanto los hombres como las mujeres son tan perfectos, estereotipados y graciosos como los Li’l Abner y Daisy Mae del cómic de los 50 de Al Capp. ¿O mejor consideramos que las series de las máscaras y los bañistas son más bien naif, dado que no hay perspectiva y es el afecto el que guía la composición, como sucede en las representaciones infantiles donde las figuras queridas son tan grandes como las casas o las montañas?

Fotografía en blanco y negro de una mujer cubierta de algas.
Maruja Mallo, Autorretrato con manto de algas, 1945.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Incluso podríamos circunscribir las fotografías de Maruja Mallo con manto de algas realizadas en Chile junto a Pablo Neruda en los años 40 en el Land Art, movimiento artístico que crea obras efímeras en la naturaleza con elementos encontrados y que se documenta por medio de la fotografía. ¿O deberíamos incluirlas en el terreno de la performance?

Como se ve, es complicado encontrar solo una corriente artística para definir las creaciones de la gallega. De las numerosas gafas que podríamos usar para revisar la obra de Maruja Mallo, mi favorita es la de “cibernética”.

Su curiosidad por la geometría guía su percepción desprejuiciada y le permite expresar un entramado de relaciones afectivas, culturales, ecológicas, feministas, políticas… con lo que se ponga por delante, sea corpóreo o incorpóreo, vivo o inanimado. Sus obras comunican cibernéticamente porque son propuestas liberadoras lanzadas al espacio para que surjan comunicaciones inesperadas con minerales, vegetales, animales o humanos. Estas imágenes activan la atención, no la capturan, y logran así hacer un vacío para que surja algo no programado.

The Conversation

Almudena Baeza Medina no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Maruja Mallo, una pintora… ¿surrealista? – https://theconversation.com/maruja-mallo-una-pintora-surrealista-270825

¿Quién mató al gato de Schrödinger?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Gatos de ciudad, 1927 Library of congress EE UU, CC BY

Ni vivo, ni muerto, sino todo lo contrario. El gato de Schrödinger es la paradoja icónica de la mecánica cuántica, propuesta en 1935 como experimento mental por el físico Erwin Schrödinger. Según los principios cuánticos, un gato encerrado en una caja podría estar simultáneamente vivo y muerto – en superposición de estados – hasta que se abre la caja y se observa.

La superposición no se observa cotidianamente en sistemas macroscópicos. Pero ha sido verificada en partículas elementales y moléculas, y nos sirve para introducir uno de los principales aspectos sin resolver de la mecánica cuántica.

El problema de la medida

La interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica, llamada interpretación de Copenhague, introduce una separación entre sistema y observador. El observador, cuando mide una propiedad del sistema, provoca que esa propiedad pase a tener un valor definido, lo que en cuántica se denomina “colapso del estado”.

Este tema ha sido tratado extensamente tanto en literatura especializada como en divulgación. Pero aquí nos vamos a centrar en otro aspecto diferente, y para ilustrarlo, nada mejor que renovar un ejemplo clásico.

El gato de Schrödinger 2.0

Consideremos ahora una versión más sofisticada del experimento hipotético del gato de Schrödinger utilizando cúbits. Los cúbits son las unidades de información básicas de los computadores cuánticos. Pueden encontrarse en un estado |0>, |1>, o en una superposición de ambos.

Dos científicos, Alice y Bob, tienen cada uno un cúbit, “A” y “B” respectivamente. Instalan una caja con otro cúbit “C” y un dispositivo tal que, si C está en estado |0>, libera un veneno mortal, mientras que si está en estado |1>, abre la caja y deja escapar al gato.

Alice y Bob preparan el sistema de tres cúbits en un estado entrelazado |ABC> = |000> + |111> y encierran al pobre gato en la caja. Y se marchan cada uno con sus respectivos cúbits a sus laboratorios, situados en extremos opuestos de la ciudad.

Mientras Alice o Bob no observen el estado de sus cúbits, nada malo puede pasar: el cúbit C del que depende la vida del gato no se encuentra en un estado definido. Pero, tan pronto uno de ellos observe su cúbit, lo forzará a definirse: bien |0>, bien |1>. Y con ello arrastrará a todo el estado entrelazado de los tres cúbits a colapsar, en |000> o en |111>. En el primer caso el gato morirá, mientras que en el segundo caso podrá escapar de la caja.

Inevitablemente, Alice acaba por observar el estado de su cúbit A, con tan mala fortuna que obtiene el resultado |0> y su medida hace colapsar el estado entrelazado a |000>. De forma que el gato muere. Un instante después, Bob también observa su cúbit B, que tras la medida de Alice ya ha colapsado a un estado definido |0>.

Alice y Bob, ¿quién miró primero?

Naturalmente, la muerte de su gato enfurece a Schrödinger, quien denuncia a Alice y Bob por el experimento. En el juicio, la acusación particular afirma que fue Alice quien observó su cúbit en primer lugar, haciendo colapsar el estado a |000>, y por tanto conduciendo al fatal desenlace. Sin embargo, la abogada de Alice tiene un as en la manga, y ha solicitado un informe pericial a Albert Einstein.

Einstein admite que, para cualquier testigo en el sistema de referencia de la ciudad, Alice observó su cúbit antes de que Bob lo hiciera. Pero también hace notar la gran distancia entre los laboratorios de Alice y Bob, y el minúsculo instante de tiempo transcurrido entre que Alice observó su cúbit A y Bob hizo lo propio con B.

Einstein señala que la diferencia de tiempo entre ambas observaciones es menor que el tiempo que tardaría la luz en desplazarse entre ambos laboratorios, llamando al intervalo entre ambas observaciones “de tipo espacio” en su jerga. Y manifiesta que, de acuerdo con su teoría de la relatividad, en estos casos el orden temporal es relativo: depende del sistema de referencia.

Einstein afirma bajo juramento que para otro testigo viajando a suficiente velocidad, fue Bob quien en primer lugar observó su cúbit B y obtuvo |0>, colapsando así el sistema. Y por tanto, fue Bob quien provocó el trágico desenlace. Ante estos argumentos el juez no puede determinar la culpabilidad de Alice o de Bob, y se ve obligado a declarar a ambos no culpables de la muerte del gato. No sin antes reconvenirlos por la realización del experimento.

Experimentos con muones

La interpretación de Copenhague de la medida (colapso del estado) se lleva mal con la relatividad especial. De acuerdo con esta interpretación, para un sistema A-B entrelazado en el que se realizan medidas en ambos subsistemas, es la primera medida la que colapsa el estado común. Pero, ¿cuál es la primera? ¿Miró primero Alice, o fue Bob quien activó el veneno?

En determinadas situaciones (intervalos de tipo espacio entre las medidas), el orden temporal es relativo según quien lo describa.

Y las paradojas relativas al entrelazamiento cuántico y el tiempo no se limitan a “determinar la culpabilidad” como en el caso de Alice y Bob. Recientemente se ha descrito otro experimento, hipotético pero realizable (sin necesidad de gatos), que presenta una paradoja aún más intrigante.

Supongamos una pareja de dos muones A y B (partículas inestables de espín ½) en un estado entrelazado. El estado análogo para cúbits sería |AB> = |01> – |10>. Sobre el muón A efectuamos medidas de espín casi simultáneas a la desintegración del muón B.

Aquí el orden temporal también es relativo, como en el caso de Alice y Bob. Pero hay más: la naturaleza misma de la correlación entre la medida realizada en el muón A y la desintegración del muón B varía de forma radical dependiendo de quién lo describa. Lo cual resulta cuando menos inquietante.

¿Es la mecánica cuántica la teoría definitiva?

Estas paradojas nos sugieren que la interpretación de Copenhague de la medida no es más que una herramienta de cálculo. Aunque minoritaria, esta corriente de pensamiento no es nueva. En palabras de N. Mermin:

“Si me viera obligado a resumir en una sola frase lo que dice la interpretación de Copenhague, sería: “¡Cállate y calcula!”.

¿Hay una teoría subyacente a la mecánica cuántica que explique estas paradojas? Tal vez, cuando consigamos unificar la mecánica cuántica con la relatividad general, sepamos la respuesta.

Nota: ningún gato fue dañado durante la escritura de este artículo.

The Conversation

Juan Antonio Aguilar Saavedra es IP1 del proyecto de investigación “Fenomenología de física de partículas en colisionadores y factorías de neutrinos, en el modelo estándar y sus extensiones” PID2022-142545NB-C21, del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023.

ref. ¿Quién mató al gato de Schrödinger? – https://theconversation.com/quien-mato-al-gato-de-schrodinger-269969