Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Granados Navarro, Profesor de Lingüística Aplicada, Universidad Pablo de Olavide

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¿Cuál es la función de una academia de la lengua? ¿Debe limitarse a registrar el uso que los hablantes hacen del idioma, o está ahí para distinguir lo correcto de lo incorrecto y establecer unas normas? Lo primero, el “descriptivismo”, y lo segundo, el “prescriptivismo”, son dos corrientes lingüísticas históricamente opuestas, que hoy vuelven a ponerse de manifiesto en el reciente artículo del académico y escritor español Arturo Pérez Reverte y las reacciones que ha suscitado.

Reverte denuncia en su artículo que la Real Academia Española (RAE) está abandonando su papel normativo, doblegándose a usos mayoritarios en prensa y redes sociales y perdiendo de vista la “autoridad superior de los grandes escritores”. Las respuestas apuntan al papel de la academia como “descriptora”, aunque fuentes internas de la RAE afirman que se analizarán las críticas de Pérez Reverte y se abordarán debates y propuestas.

Prescriptivismo: cómo debe usarse la lengua

Durante siglos, la lengua que interesaba en los entornos académicos y las universidades no era la cotidiana, sino la lengua escrita de prestigio, especialmente textos literarios canónicos u obras de grandes autores. El objetivo principal no era entender cómo hablaba la gente, sino cómo debía escribirse y hablarse correctamente, tomando como modelo a esos escritores. Esta tradición es la raíz del prescriptivismo.

El prescriptivismo lingüístico sostiene que existen formas correctas e incorrectas de usar la lengua, y que una de las tareas del lingüista es establecer normas, basadas en la lengua escrita, los autores prestigiosos, o el uso por parte de las élites culturales y educativas. En este enfoque, el cambio lingüístico suele verse como corrupción, y la variación, como error.




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Durante la mayor parte de la historia de la RAE, desde su creación en 1713, esta ha sido su misión, tal y como atestigua su lema: “Limpia, fija y da esplendor”, que data de 1715. Y esta es la función que, según Pérez Reverte, está abandonando lamentablemente la RAE, en una visión que dice compartir con otros académicos literatos.

El giro descriptivista: la lengua como objeto científico

A finales del siglo XIX y sobre todo en el XX, la lingüística empieza a definirse como ciencia empírica. Aquí surge el descriptivismo, que propone que la lingüística no debe decir cómo se debe hablar, sino describir cómo hablan realmente los hablantes. Para esta corriente, todas las variedades (dialectales, coloquiales, no estándar) son sistemas completos, no versiones “defectuosas”. Este cambio implica un desplazamiento del interés académico: de los textos literarios a los hablantes reales y sus usos lingüísticos.

Sede de la Escuela de Lexicografía de la ASALE, en Madrid.
Serrano, (187-189) en Madrid (foto: RAE) / Wikimedia, CC BY-SA

El descriptivismo lingüístico en la RAE no aparece de golpe, sino como un proceso gradual que se consolida a lo largo del siglo XX, especialmente cuando la Academia deja de concebir el español exclusivamente desde España y empieza a asumirlo como una lengua pluricéntrica.




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El verdadero punto de inflexión llega con la incorporación activa de las academias fuera de España y la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) en 1951. Actualmente cuenta con 23 corporaciones, en América, España, Filipinas y Guinea Ecuatorial, e incluye países en los que el español nunca ha sido lengua oficial pero en los que hay una gran cantidad de hablantes. Por ejemplo, la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que atiende a más de 60 millones de hispanohablantes en Estados Unidos.

El descriptivismo se consolida claramente en obras panhispánicas elaboradas conjuntamente por todas las academias, como la Nueva gramática de la lengua española (2009), el Diccionario panhispánico de dudas (2005), o el Diccionario de americanismos(2010). En estas obras, se describen usos reales antes de valorarlos, se reconoce la variación geográfica y social, y la norma se presenta como resultado del uso, no como imposición externa.

El conflicto de fondo

El debate no es solo técnico, sino ideológico y académico. El prescriptivismo está ligado a autoridad cultural, tradición literaria, estandarización y educación formal. El descriptivismo está ligado a método científico, observación empírica e igualdad entre variedades lingüísticas.

Lo que es innegable es que el lenguaje y los hablantes evolucionan. “Ca si no fuessen, errarían en las cosas que ouiessen de fazer” (“Porque, de no ser así, se equivocarían en lo que deben hacer”, dicho en castellano alfonsí, del siglo XIII) y los textos actuales se leerían con este estilo.

Es cierto que los nuevos usos pueden chirriar a oídos de numerosos hablantes (incluso de los que se consideran descriptivistas), pero muchos de dichos usos son pasajeros y, si perduran, es porque habrán pasado el filtro democrático del uso mayoritario sostenido.

Evolución y tensión histórica

Este conflicto no es exclusivo del español, sino que se da en todas las lenguas. El escritor británico Stephen Fry, en su contribución a la obra What makes us human? (“¿Qué nos hace humanos?), dedica estas líneas a los prescriptivistas del inglés, entre los que él mismo se incluía en el pasado (traducción propia):

“¿Pero sienten burbujas en el estómago y salivan de disfrute por el lenguaje? ¿Dejan que el deslizar de la punta de la lengua sobre el paladar los sumerja en un éxtasis eufórico y embriagador? ¿Emparejan palabras imposibles por puro sexo fonético? ¿Usan la lengua para seducir, encandilar, excitar, satisfacer, reafirmar y estimular a sus interlocutores? ¿Hacen algo de esto? Lo dudo. Están demasiado ocupados mirando con desdén al dependiente de la tienda por su errata en un cartel”.

En conclusión, el debate suscitado por las palabras de Pérez Reverte no es, en realidad, una disputa coyuntural ni un simple desacuerdo personal, sino la manifestación visible de una tensión histórica que atraviesa toda la reflexión sobre el lenguaje.

La RAE se encuentra hoy en un punto de equilibrio complejo entre dos misiones legítimas pero potencialmente contradictorias: orientar normativamente a los hablantes y describir con rigor científico una lengua viva, diversa y en permanente cambio.

Quizás un término medio sería la creación de una sección con palabras o usos en cuarentena, hasta que el paso del tiempo dicte sentencia. En cualquier caso, es en esa tensión permanente –incómoda, imperfecta, pero necesaria– donde reside la función real de una academia de la lengua hoy.

The Conversation

Adrián Granados Navarro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Academias de la lengua española: ¿descriptoras o prescriptoras del lenguaje? – https://theconversation.com/academias-de-la-lengua-espanola-descriptoras-o-prescriptoras-del-lenguaje-273489

Irán, una revuelta y dos relatos: cómo cada bando ha intentado adaptar a sus intereses la narrativa de las protestas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ali Mamouri, Research Fellow, Middle East Studies, Deakin University

Desde el estallido de la actual ola de protestas en Irán han surgido dos narrativas muy contrapuestas para explicar lo que está ocurriendo en las calles.

Para el poder iraní, los disturbios se presentan como un complot orquestado desde el extranjero. Argumentan que se trata de un intento impulsado desde fuera para desestabilizar al Estado mediante la manipulación, la infiltración y las operaciones psicológicas sobre la ciudadanía.

Para la oposición, los mismos acontecimientos se enmarcan como un levantamiento nacional arraigado en agravios de larga data. Argumentan que las protestas señalan una ruptura entre la sociedad y el sistema político.

La forma en que se cuenta un conflicto es un componente clave en la guerra. Las protestas en Irán tienen dos relatos muy diferentes.

La elaboración de narrativas como guerra psicológica

En la era digital, la guerra psicológica ha ido más allá de la propaganda convencional y ha entrado en el ámbito de lo que los académicos Ihsan Yilmaz y Shahram Akbarzadeh llaman operaciones estratégicas de información digital.

Las operaciones psicológicas funcionan como instrumentos diseñados por el poder no solo para suprimir la disidencia sino también para alterar la forma en que los individuos perciben la realidad, la legitimidad y las posibilidades políticas. Su objetivo es cognitivo y emocional pues:

  • Inducen al miedo, la incertidumbre y la impotencia.

  • Sirven para desacreditar a los oponentes.

  • Construyen una sensación de inevitabilidad en torno a un determinado escenario político.

Estas técnicas son empleadas no solo por los Estados sino también, y cada vez más, por actores no estatales.

Las plataformas de redes sociales se han convertido en los principales escenarios de esta lucha psicológica. Los hashtags, los memes, las imágenes manipuladas y los comentarios coordinados, a menudo amplificados por cuentas automatizadas, se utilizan para enmarcar acontecimientos, señalar culpables y moldear respuestas emocionales a gran escala.

Es necesario subrayar que el público no es un receptor pasivo de estas narrativas. Las personas que simpatizan con un determinado encuadre lo reproducen, refuerzan y controlan activamente dentro de las cámaras de eco digitales. De este modo, florece el sesgo de confirmación y se descartan o atacan las interpretaciones alternativas.

Por ello, el control de la narrativa no es una dimensión secundaria del conflicto sino un campo de batalla central. La forma en que se enmarca un levantamiento puede determinar su trayectoria. Puede determinar si sigue siendo pacífico o se vuelve violento, y si la represión interna o la intervención extranjera se consideran justificadas o inevitables.

La narrativa del régimen iraní

El régimen iraní ha enmarcado sistemáticamente el levantamiento actual como un complot orquestado por Israel, Estados Unidos y los servicios de inteligencia aliados. En esta narrativa, las protestas no serían una expresión de descontento interno, sino una continuación del enfrentamiento entre Israel e Irán. Esto, según se argumenta, forma parte de una campaña más amplia para derrocar al régimen y sumir al país en el caos.

Dos semanas después del inicio de las protestas, el Estado organizó grandes manifestaciones a favor del régimen. Poco después, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, declaró que estas manifestaciones habían «frustrado el plan de los enemigos extranjeros que iban a llevar a cabo mercenarios nacionales».

El mensaje era claro: la disidencia no solo era ilegítima, sino traicionera. Se describía a quienes participaban en ella como instrumentos de potencias externas, en lugar de ciudadanos con reivindicaciones políticas.

Demonizar la disidencia tiene un doble propósito. No solo es un método para silenciar a la oposición sino también una herramienta para manipular la percepción y moldear las respuestas emocionales.

Al presentar a los manifestantes como agentes extranjeros, el régimen busca fabricar conformidad, desanimar a los partidarios indecisos y proyectar una imagen de popularidad generalizada. El objetivo no es simplemente castigar a los críticos, sino señalar que la disidencia pública tendrá graves consecuencias.

Para reforzar esta narrativa, las cuentas de las redes sociales favorables al régimen han difundido contenidos que mezclan el encuadre ideológico con material factual selectivo. Los análisis que sostienen que los acontecimientos en Irán siguen un conocido «manual de cambio de régimen», así como declaraciones israelíes que sugieren operaciones de inteligencia dentro de Irán. Una característica común de este enfoque es la selección selectiva de comentarios de expertos o datos aislados para justificar la represión.

El momento y la amplificación de este tipo de contenidos también son significativos. Las redes sociales se utilizan mediante manipulación algorítmica para que el discurso del régimen se vuelva viral y margine las opiniones contrarias.

Al mismo tiempo que se va desarrollando, esta campaña digital se ve reforzada por formas más tradicionales de control. Las restricciones y los cortes de internet limitan el acceso a fuentes de información alternativas. Esto permite a los medios de comunicación estatales dominar las comunicaciones y frustrar los desafíos a la narrativa oficial.

En este entorno, la historia del régimen funciona tanto como propaganda como instrumento estratégico. Su objetivo es redefinir el levantamiento, deslegitimar la disidencia y preservar la autoridad, controlando la forma en que se interpretan los acontecimientos.

La narrativa de la oposición

Aunque la oposición está dividida, dos grupos principales se han mostrado activos en la formulación de la narrativa de la oposición: los que apoyan la depuesta monarquía iraní y el grupo armado disidente Mojahedin-e-Khalq (MEK). A pesar de sus diferencias, ambos han contribuido a la misma historia.

Han elaborado una narrativa persuasiva, enmarcando el levantamiento como una emergencia moral que requiere intervención externa, en particular por parte de Estados Unidos e Israel. Esta narrativa no representa todas las voces de la oposición, pero ha ganado visibilidad a través de las redes sociales, los medios de comunicación en el exilio y las redes de activistas. Su objetivo principal es llamar la atención internacional sobre el conflicto y defender, y luego provocar, un cambio de régimen en Irán.

Una técnica central ha sido la legitimación y el fomento de la violencia. Los llamamientos a la protesta armada y la confrontación directa con las fuerzas de seguridad marcan un claro cambio de las movilizaciones civiles reclamando mejoras hacia un levantamiento violento de la población.

El elevado número de víctimas entre las fuerzas estatales –hasta el 11 de enero, se hablaba de más de 114– es un ejemplo de la eficacia de esta técnica. Esta escalada se justifica a menudo como necesaria para mantener vivo el movimiento y generar un nivel de derramamiento de sangre que obligue a la intervención internacional.

Según observadores internacionales, los enfrentamientos entre manifestantes armados y fuerzas estatales han provocado un número significativo de víctimas en ambos bandos.

Una segunda estrategia ha sido la de engordar las cifras de víctimas. El número de muertos que dan las plataformas de la oposición son mucho mayores que las cifras aportadas por organismos independientes.

Esta exageración tiene un claro propósito psicológico y político. Su objetivo es conmocionar e influir en la opinión internacional, presentar la situación como genocida o excepcional, y aumentar la presión sobre los gobiernos extranjeros para que actúen militarmente.

Un tercer elemento ha sido el uso de la intimidación y la coacción retórica. En algunas apariciones en los medios, opositores de alto perfil han amenazado a los comentaristas favorables al régimen, advirtiendo de represalias una vez que el poder cambie de manos.

Este lenguaje tiene múltiples funciones. Busca silenciar los puntos de vista alternativos, proyectar confianza e inevitabilidad, y presentar la situación como una lucha entre el bien y el mal. Al mismo tiempo, esta retórica corre el riesgo de alienar al público indeciso y reforzar las afirmaciones del régimen de que el levantamiento conducirá al caos o a una política de venganza.

Estas prácticas revelan cómo parte de la oposición también ha adoptado la guerra narrativa como herramienta estratégica. Esta narrativa se utiliza para amplificar la violencia, exagerar los daños y suprimir las interpretaciones contrarias. Su objetivo es redefinir el levantamiento no solo como una revuelta interna, sino como una crisis humanitaria y de seguridad que exige la intervención extranjera.

Al hacerlo, refleja el propio esfuerzo del régimen por convertir la narración en un arma en un conflicto en el que la percepción es tan importante como el poder.

De diferentes maneras, ambas narrativas acaban marginando a los propios manifestantes. Reducen un movimiento popular diverso a un instrumento de lucha por el poder, ya sea para legitimar la represión en el país o para justificar la intervención del extranjero.

The Conversation

Ali Mamouri no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Alfonso Revenga Frauca, Profesor asociado de nutrición humana y dietética, Universidad San Jorge

La nueva edición de las Guías Dietéticas para Estadounidenses (en adelante, GDA) de 2025-2030 ha generado un importante revuelo en medios y redes sociales, provocando una polarización entre seguidores y detractores. Su propuesta es, cuando menos, disruptiva, tanto en su representación gráfica como en sus recomendaciones. Pero apenas se ha hablado del fondo del asunto: por primera vez desde 1980, tras nueve ediciones en cuarenta y cinco años, se ha eludido el procedimiento científico estándar establecido para su elaboración.

Cambio radical

El aspecto más llamativo de las GDA 2025-2030 es su representación gráfica, que rompe radicalmente con MyPlate (guía representada en forma de plato y vigente desde 2010) y con cualquier propuesta “piramidal” típica, desde sus orígenes en 1992 a sus evoluciones. Su actual plasmación es una suerte de pirámide invertida que crea un gradiente visual, de más a menos, entre los alimentos más recomendados, en la parte superior, y los menos, abajo.

Representación gráfica de las nuevas guías nutricionales estadounidenses.
Dietary Guidelines For Americans

No es un formato novedoso. En 2017, el Instituto Flamenco de Vida Saludable hizo una propuesta idéntica, pero con dos diferencias claras: además de explicar el porqué de este gráfico y su interpretación, sus contenidos eran netamente diferentes –e incluso contradictorios– con las actuales GDA.

La proteína animal asciende a lo más alto

En lo que se refiere a sus contenidos, las nuevas guías incluyen evidentes autocontradicciones y mensajes cuestionables a la luz de la ciencia:

  • El texto recomienda no superar el 10 % del valor calórico total con las grasas saturadas. Sin embargo, al mismo tiempo, aconseja el consumo habitual de carne y sebo de vacuno, mantequilla y lácteos enteros. El gráfico refuerza esta idea.

  • En la pirámide, los cereales integrales son los más perjudicados (vértice inferior) sin embargo, cuando se comparan las raciones/día propuestas con las raciones de los alimentos más destacados resultan ser idénticas: entre 2 y 4.

  • Las legumbres no aparecen en la representación gráfica a pesar de su papel central en los patrones dietéticos saludables. Esta omisión simbólica refuerza la centralidad de la proteína animal en el nuevo relato.

Giro de guion

Estas guías se actualizan cada cinco años mediante un riguroso procedimiento supervisado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Durante dos años, y a través de un mecanismo de total transparencia que incluye un periodo de consulta pública, un panel independiente de 10 a 20 expertos, denominado Comité Asesor de las Guías Alimentarias, analiza la evidencia y elabora un informe. Una vez finalizado, este se remite al USDA y al HHS, que redactarán las GDA en base a sus recomendaciones.

Pero todo cambió en la edición actual. Una vez que la administración Trump recibió el informe de 421 páginas del Comité Asesor, se implantó un proceso de revisión inédito y exprés (de menos de 6 meses) para “corregir las deficiencias” del documento original. Un panel alternativo de expertos emitió su propio informe –The Scientific Foundation For The Dietary Guidelines For Americans– sin los habituales mecanismos de transparencia y participación pública. En apenas 90 páginas, expone las preocupaciones sobre el dosier original, las recomendaciones que acepta o rechaza de él y la “evidencia” que dará forma a las actuales GDA.

Nada ilustra mejor este giro que la tabla inicial de este informe alternativo: una lista de verificación o checklist que muestra, una a una, qué se ha hecho con las 56 recomendaciones del Comité Asesor (aceptarlas, aceptarlas parcialmente o rechazarlas). El resultado es elocuente: solo 14 se aceptan íntegramente, 12 parcialmente y 30 se rechazan por completo.




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De esta manera, la administración hace una ostentación clara e inequívoca de lo que le parece el informe original del Comité Asesor, en lo que podría interpretarse como una manifestación de “malismo”. El checklist funciona como un “mira lo que hago con tus recomendaciones” elevado a categoría de mensaje. También se dedica medio folio a “apoyar la salud de la testosterona en los hombres” (página 64), un elemento innecesario a la luz de las necesidades en salud pública, pero que encaja con una exaltación ideológica de la masculinidad.

El informe alternativo también añade otras capas de inquietud: muchos de sus autores presentan importantes vínculos con la industria láctea y del ganado vacuno (como se puede comprobar consultando las páginas 11-18 del informe alternativo), sectores particularmente beneficiados por las nuevas GDA.

La justificación y la falacia

En un episodio de instrumentalización científica, las guías actuales sostienen que la crisis de salud de los estadounidenses es consecuencia de las propias recomendaciones federales promovidas durante décadas. Esta argumentación constituye una falacia post hoc ergo propter hoc: asumir que, porque algo ocurre después, fue causado por lo anterior. Según su lógica, las antiguas GDA habrían impulsado alimentos de muy baja calidad y altamente procesados, responsables de la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas.

En realidad, ninguna versión previa de las GDA ha recomendado refrescos, snacks dulces o salados, bollería, cereales de desayuno azucarados ni otros ultraprocesados; más bien al contrario, los ha desaconsejado o relegado claramente. Además, la evidencia disponible muestra que el seguimiento de los estadounidenses de las guías ha sido históricamente bajo. Por tanto, culpar a las ediciones previas de ser la causa de la mala alimentación y de sus consecuencias es, como mínimo, un ejercicio de demagogia.

En definitiva, las GDA 2025-2030 no solo resultan científicamente controvertidas y contradictorias, sino también hacen gala de un radicalismo procedimental importante, aportando una receta que combina unos pocos ingredientes saludables con generosas dosis de ideología e intereses corporativos.

The Conversation

Juan Alfonso Revenga Frauca es consultor de la Interprofesional de los aceites de orujo de oliva (ORIVA)

José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La cara oculta de la nueva pirámide nutricional estadounidense – https://theconversation.com/la-cara-oculta-de-la-nueva-piramide-nutricional-estadounidense-273475

Lo que la antigua Atenas nos enseña sobre el debate y la disidencia en la era de las redes sociales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sara Kells, Director of Program Management at IE Digital Learning and Adjunct Professor of Humanities, IE University

Monumento a Sócrates y Confucio en Atenas, Grecia. Collection Maykova/Shutterstock

En la antigua Atenas, el ágora era un foro público donde los ciudadanos podían reunirse para deliberar, discrepar y decidir juntos. Se regía por principios sociales profundamente arraigados que garantizaban un debate animado, inclusivo y saludable.

Hoy en día, nuestras plazas públicas se han trasladado a internet, a los canales y foros digitales de las redes sociales. Estos espacios carecen en su mayoría de normas y códigos comunitarios; en su lugar, son los algoritmos los que deciden qué voces se alzan por encima del clamor y cuáles quedan sepultadas bajo él.

La idea optimista de que internet es un espacio radicalmente democrático parece un recuerdo lejano. Nuestras conversaciones están ahora moldeadas por sistemas opacos diseñados para maximizar la participación, no la comprensión. La popularidad algorítmica, y no la precisión o la imparcialidad, determina el alcance.

Esto ha creado una paradoja. Disfrutamos de una libertad de expresión sin precedentes, pero nuestro discurso está limitado por fuerzas que escapan a nuestro control. Las voces fuertes dominan; las matizadas se desvanecen. La indignación viaja más rápido que la reflexión. En este panorama, la participación igualitaria es prácticamente inalcanzable, y el discurso honesto puede conllevar un riesgo muy real.

En algún lugar entre los escalones de piedra de Atenas y las pantallas de hoy, hemos perdido algo esencial para nuestra vida democrática y nuestro diálogo: el equilibrio entre la igualdad de voz y el valor de decir la verdad, incluso cuando es peligroso. Dos antiguos ideales atenienses de libertad de expresión, la isegoria y la parresía, pueden ayudarnos a recuperarlo.

Ideas antiguas que aún nos guían

En Atenas, la isegoria se refería al derecho a hablar, pero no se limitaba al mero derecho o acceso. Señalaba una responsabilidad compartida, un compromiso con la justicia y la idea de que la vida pública no debía estar gobernada únicamente por los poderosos.

El término parresía puede definirse como audacia o libertad para hablar. Una vez más, hay un matiz: la parresía no es franqueza imprudente, sino valentía ética. Se refería al deber de decir la verdad, incluso cuando esa verdad provocaba incomodidad o peligro.

Estos ideales no eran principios abstractos. Eran prácticas cívicas, aprendidas y reforzadas a través de la participación. Los atenienses entendían que el discurso democrático era tanto un derecho como una responsabilidad, y que la calidad de la vida pública dependía del carácter de sus ciudadanos.

La esfera digital ha cambiado el contexto, pero no la importancia de estas virtudes. El acceso por sí solo no es suficiente. Sin normas que apoyen la igualdad de voz y fomenten la verdad, la libertad de expresión se vuelve vulnerable a la distorsión, la intimidación y la manipulación.

La aparición de contenidos generados por la inteligencia artificial intensifica estas presiones. Los ciudadanos deben ahora navegar no solo por las voces humanas, sino también por las producidas por máquinas, que difuminan los límites de la credibilidad y la intención.

Cuando ser escuchado se convierte en un privilegio

En las plataformas contemporáneas, la visibilidad se distribuye de forma desigual y, a menudo, impredecible. Los algoritmos tienden a amplificar las ideas que desencadenan emociones fuertes, independientemente de su valor. Las comunidades que ya se enfrentan a la marginación pueden verse ignoradas, mientras que aquellas que prosperan con la provocación pueden dominar la conversación.

En internet, la isegoria se ve desafiada de una nueva manera. Pocas personas están formalmente excluidas de ella, pero muchas son estructuralmente invisibles. El derecho a hablar sigue existiendo, pero la oportunidad de ser escuchado es desigual.

Al mismo tiempo, la parresía se vuelve más precaria. Hablar con honestidad, especialmente sobre temas controvertidos, puede exponer a las personas al acoso, la tergiversación o el daño a su reputación. El coste del valor ha aumentado, mientras que los incentivos para permanecer en silencio o retirarse a las cámaras de eco han crecido.


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Formar ciudadanos, no audiencias

Los atenienses comprendieron que las virtudes democráticas no surgen por sí solas. La isegoria y la parresía se mantuvieron gracias a hábitos aprendidos a lo largo del tiempo: escuchar como deber cívico, hablar como responsabilidad compartida y reconocer que la vida pública dependía del carácter de sus participantes. En nuestra época, el equivalente más cercano es la educación cívica, el espacio en el que los ciudadanos practican las disposiciones que requiere el discurso democrático.

Al convertir las aulas en ágoras a pequeña escala, los estudiantes pueden aprender a habitar la tensión ética entre la igualdad de voz y la integridad en el discurso. Las actividades que invitan al diálogo compartido, a la participación equitativa y a la atención a las voces más silenciosas les ayudan a experimentar la isegoria no como un derecho abstracto sino como una práctica viva de la equidad.

En la práctica, esto significa mantener discusiones y debates en los que los estudiantes tienen que verificar la información, articular y justificar argumentos, revisar sus opiniones públicamente o participar respetuosamente con posturas contrarios. Todas estas habilidades cultivan el coraje intelectual asociado con la parresía.

Es importante destacar que estas experiencias no prescriben lo que los estudiantes deben creer. En cambio, ensayan los hábitos que hacen que las creencias sean responsables ante los demás: la disciplina de escuchar, la voluntad de ofrecer razones y la disposición a refinar una posición a la luz de nuevos conocimientos. Estas prácticas restauran la sensación de que la participación democrática no es meramente expresiva, sino relacional y construida a través del esfuerzo compartido.

Lo que la educación cívica ofrece en última instancia es práctica. Crea ágoras en miniatura donde los estudiantes ensayan las habilidades que necesitan como ciudadanos: hablar con claridad, escuchar con generosidad, cuestionar las suposiciones y relacionarse con quienes piensan de manera diferente.

Estos hábitos contrarrestan las presiones del mundo digital. Ralentizan la conversación en espacios diseñados para la velocidad. Introducen la reflexión en entornos diseñados para la reacción. Nos recuerdan que el discurso democrático no es una actuación, sino una responsabilidad compartida.

Volver al espíritu del ágora

El reto de nuestra era no es solo tecnológico, sino también educativo. Ningún algoritmo puede enseñar responsabilidad, valentía o equidad. Estas son cualidades que se forman a través de la experiencia, la reflexión y la práctica. Los atenienses lo entendían intuitivamente, porque su democracia se basaba en que los ciudadanos de a pie aprendieran a hablar como iguales y con integridad.

Hoy nos enfrentamos al mismo reto. Si queremos plazas públicas digitales que apoyen la vida democrática, debemos preparar a los ciudadanos para que sepan habitarlas con sabiduría. La educación cívica no es un enriquecimiento opcional, sino el campo de entrenamiento de los hábitos que sustentan la libertad.

El ágora puede haber cambiado de forma, pero su propósito perdura. Hablar y escuchar como iguales, con honestidad, valentía y cuidado, sigue siendo el corazón de la democracia. Y esto es algo que podemos enseñar.

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Sara Kells no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que la antigua Atenas nos enseña sobre el debate y la disidencia en la era de las redes sociales – https://theconversation.com/lo-que-la-antigua-atenas-nos-ensena-sobre-el-debate-y-la-disidencia-en-la-era-de-las-redes-sociales-272923

Ni un solo culpable ni una causa única: el de la vivienda es un problema poliédrico y complejo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Zamora Bonilla, Catedrático de Filosofía de la Ciencia, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

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La carestía de la vivienda es, sin duda, el principal problema socioeconómico de la mayor parte de las economías avanzadas, y muy especialmente de España, donde un renqueante crecimiento de los salarios y una elevada precariedad laboral hacen que el precio de los pisos los convierta cada vez más en un auténtico bien de lujo.

Además, 2026 comienza con dos nuevos retos en el mercado de la vivienda de alquiler: la renovación de los contratos que venzan este año puede encarecer significativamente los alquileres, pues los propietarios pueden ajustarlos a precio de mercado. A consecuencia de ello, el Gobierno español ha anunciado una bonificación fiscal a los arrendadores que no suban los alquileres a sus inquilinos. Esta propuesta ha puesto en pie de guerra tanto a la derecha como a la izquierda del espectro político español.




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‘El pisito’, un problema social

La situación no es nueva. Ya quedó plasmada en la hermosa tragicomedia de Rafael Azcona y Marco Ferrari El pisito, filmada en 1958 y cuyo título he tomado prestado aquí. La gravedad y extensión del problema lo convierte, además, en terreno abonado para la aparición de discursos que, con buena o mala fe, fomentan la subversión del consenso democrático y la justificación de políticas autoritarias.

Escena de “El pisito” (1958). Fuente: FlixOlé, YouTube.

En mis trabajos recientes sobre la ontología de los problemas sociales (o sea, en qué consiste que algo sea un “problema social” y, sobre todo, qué hace que algo sea el problema social que es y no otro más o menos distinto), he explicado que la “construcción social del problema” es un proceso dirigido, fundamentalmente, a identificar a un grupo de personas como los principales responsables del problema. Bien sea en el sentido de que son sus causantes, o en el sentido de que deben ser quienes carguen (económicamente o de otro modo) con la parte más sustancial de la posible solución (y muy a menudo, ambas cosas a la vez).

Tendemos a pensar en un problema con más claridad (aunque no con más objetividad) cuando tenemos una teoría sencilla que nos permite identificar a sus culpables, o al menos, a quienes “deberían” hacer lo que nos parece más obvio que “habría que hacer” para solucionarlo.

Así, en la derecha, gana adeptos la idea de que la vivienda se haría más asequible si, simplemente, hubiese menos extranjeros viviendo en el país. Pero lo cierto es que aplicar esta política supondría una catástrofe social y económica, y una clara violación de los derechos humanos.




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En la izquierda, por su parte, ha cundido la idea de que “el sujeto responsable” del problema de la vivienda lo constituyen los “especuladores”, los “acaparadores” y los “rentistas”. Y que la solución estaría en prohibir la adquisición de una casa salvo para vivir en ella: “una vivienda, una familia”, sentenció hace poco el parlamentario Gabriel Rufián, de Esquerra Republicana de Catalunya.

Retórica política

En el caso de la vivienda, el término acaparador describiría, si acaso, a quienes deciden comprar varios pisos en distintos lugares con el objetivo de pasar una temporada en cada uno, teniéndolos vacíos entretanto, no para quien los compra con el objetivo de que otras personas puedan vivir en ellos a cambio de un alquiler.

Por otra parte, especular, en el sentido financiero del término, es, de hecho, prácticamente lo contrario de lo que suele hacerse cuando se invierte en viviendas. Las inversiones especulativas son las que llevan asociado un alto grado de incertidumbre sobre el valor futuro de los activos. En cambio, invertir en vivienda es justo lo que se recomienda al inversor que no quiere especular.

Algo semejante ocurre con el término rentista, que suele aplicarse a la persona que vive de las rentas, olvidando que la inversión, o sea, la creación de capital (y la vivienda es, económicamente hablando, un tipo de capital) es indispensable para el crecimiento económico y sería inviable si se prohibiese obtener una renta como fruto de las inversiones.

Los factores que hacen encarecer el mercado de la vivienda son muchos, muy diferentes entre sí y no admiten soluciones resumibles en eslóganes. Por ejemplo, la evolución demográfica es un factor principal y ninguna de las dos teorías monocausales la tiene en cuenta.

Imaginemos una ciudad de 100 000 habitantes, organizados en familias de cuatro miembros, y 25 000 viviendas. Si no se producen cambios, esas viviendas no serán suficientes cuando los hijos de esas familias quieran independizarse. Y seguirán siendo escasas aunque una cuarta parte de esos hijos decidiesen emigrar a otra ciudad.

Como la demografía, hay otras cuestiones a tener en cuenta, no siempre iguales en todas partes, en el tema de la vivienda.




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En alquiler o compra pero accesible

Lo importante no es tanto el modo de propiedad de la vivienda como las condiciones de su uso. De hecho, es conveniente que coexistan diferentes sistemas de propiedad para hacer que el acceso a la vivienda sea más flexible y seguro. Por ejemplo, si una parte de la población no se plantea trabajar muchos años seguidos en la misma ciudad, no solo es útil, sino necesario, que existan suficientes viviendas disponibles para alquilar.

Lo fundamental no es prohibir radicalmente la posesión o adquisición de “más de un piso por familia”, sino fomentar que los pisos, los posea quien los posea, sean puestos en alquiler en cantidad suficiente y en condiciones ventajosas para los inquilinos.




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Desde el punto de vista económico la vivienda es una forma de capital. O sea, un bien que sirve para generar una utilidad durante un periodo prolongado de tiempo. Además, en comparación con otros bienes de capital (como los coches), es mucho más duradero y su demanda es muy poco variable, lo que la convierte, como ya hemos visto, en un capital típicamente no especulativo.

Esto ha hecho que, para la mayoría de los ciudadanos poco atraídos por la actividad empresarial o la especulación financiera, la inversión en vivienda (empezando por la habitual) haya sido el modo más natural de invertir, es decir, de convertirse en propietarios de capital. Pero esta tendencia se rompe si la vivienda se hace tan cara que los sueldos normales dejan de permitir su compra.

Son muchas las causas

La idea de “una nación de propietarios” no tiene por qué ser incompatible con la de “una nación de inquilinos”. Si en un país casi toda la vivienda fuera propiedad pública, en el fondo sería propiedad de sus ciudadanos, aunque cada uno viviese de alquiler.

De modo más directo, el Estado podría fomentar la creación de fondos de inversión social inmobiliaria, que dedicasen su capital íntegramente a construir o adquirir viviendas para alquilar en condiciones socialmente justas (y no necesariamente a quienes participen del fondo) y en los que la gente pudiese invertir sus ahorros con rentabilidad, seguridad y buen trato fiscal.

Aferrarse a una teoría monocausal del problema de la vivienda, aunque resuene de modo armonioso con los principios ideológicos propios, es cerrar la puerta a encontrar una solución mínimamente viable y efectiva.

La ingenua “construcción social” del problema de la vivienda, ejercida como la búsqueda de un chivo expiatorio, es perniciosa por las injusticias e ineficiencias a las que puede dar lugar de manera inmediata.

Pero, además, hace perder de vista el carácter multicausal y muy complejo que suelen tener los problemas sociales, en los que cada elemento posee múltiples causas y consecuencias que van tanto en un sentido como en el contrario.

The Conversation

Jesús Zamora Bonilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ni un solo culpable ni una causa única: el de la vivienda es un problema poliédrico y complejo – https://theconversation.com/ni-un-solo-culpable-ni-una-causa-unica-el-de-la-vivienda-es-un-problema-poliedrico-y-complejo-273281

¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura García-Urtiaga, Investigadora Predoctoral en Nutrición de Precisión – AZTI, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

InFocus.ee/Shutterstock

¿Y si una simple gota de sangre pudiera decirnos si nos estamos alimentando bien? Aunque muchas personas afirman seguir una dieta saludable, los métodos tradicionales para medir lo que comemos –como encuestas o diarios alimentarios– no siempre son fiables. Al fin y al cabo, es fácil olvidar lo que hemos comido o incluso tener percepciones erróneas sobre las cantidades ingeridas.

Por suerte, ahora hay alternativas. En un estudio que llevamos a cabo en el centro tecnológico AZTI, analizamos si una pequeña muestra de sangre recogida del dedo (lo que se llama dried blood spot o DBS) puede reflejar con precisión lo que comemos, especialmente respecto al consumo de pescado azul, rico en grasas saludables omega-3.

El estudio incluyó 18 participantes, hombres y mujeres de entre 18 y 65 años, sin enfermedades. Durante cinco semanas, las 18 personas participaron en una intervención nutricional. Primero siguieron su dieta habitual, luego evitaron el pescado y finalmente consumieron caballa enlatada varias veces por semana. En cada fase, recogimos muestras de sangre y analizamos los niveles de diferentes ácidos grasos.

De los cuestionarios a la analítica objetiva

Los resultados fueron claros. Antes de comenzar la intervención, el perfil de ácidos grasos reveló distintos patrones de dieta entre los participantes.

Por un lado, aquellas personas que habitualmente consumían lácteos azucarados, bebidas carbonatadas y azúcar presentaron mayores niveles de grasas omega-6 y menores niveles grasas omega-3. Esto es importante porque cuando el omega-6 está descompensadamente elevado, el riesgo de fallecer aumenta. Por el contrario, quienes consumían pescado azul, bebidas alcohólicas fermentadas, edulcorantes y nueces presentaron mayores niveles de grasas monoinsaturadas y omega-3.

Un tercer grupo con mayor consumo de verduras, cereales integrales, quesos y mantequilla presentó niveles intermedios de omega-3 y omega-6, y niveles más altos de grasas saturadas.

Pero ¿cuánto tardan en cambiar nuestro perfil de ácidos grasos tras consumir ciertos alimentos? Menos de lo que imaginamos. En los experimentos vimos que si los sujetos consumían latas de caballa, los niveles en sangre de ciertos omega-3 como el EPA aumentaban en un día. Sin embargo, otros como el DHA tardaban más en reflejarse. Esto demuestra que esta técnica puede detectar cambios en la dieta tanto a corto como a largo plazo.

Además, los niveles de estas grasas cambiaban de manera distinta según el patrón de dieta habitual de cada participante. En los participantes que normalmente no consumían pescado azul, aumentaban más sus niveles de EPA al día siguiente de comer pescado. Sin embargo, aunque el DHA también aumentó en estos participantes durante las dos semanas de intervención, los niveles no llegaron a igualarse a los de los participantes que normalmente sí consumían pescado. Esto quiere decir que para adquirir niveles de omega-3 correspondientes con un consumo de pescado azul adecuado, necesitarían seguir tomándolo durante más de dos semanas.




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Cuidar la salud y el medio ambiente: dos razones para incluir pescado azul en nuestra dieta


Identificar si la dieta es adecuada sin cuestionarios

El nuevo método es, sobre todo, rápido, cómodo y poco invasivo. No requiere de profesionales médicos y puede aplicarse fácilmente en grandes muestras, o incluso en casa. Además, permite identificar si la dieta es adecuada y evitar los errores comunes de los cuestionarios alimentarios, que muchas veces no reflejan lo que realmente comemos. Por otro lado, gracias a los cambios a corto y largo plazo de diferentes grasas, también nos permite saber si las personas siguen las pautas indicadas en un plan nutricional.

Esta investigación nos coloca un paso más cerca de ofrecer recomendaciones nutricionales realmente personalizadas. Porque al final lo que importa no es lo que decimos que comemos, sino lo que realmente comemos.

The Conversation

Laura Garcia-Urtiaga recibe una beca predoctoral financiada por el Gobierno Vasco y está contratada como investigadora predoctoral en el centro tecnológico AZTI (Derio).

El presente estudio ha sido parcialmente financiado por el proyecto europeo Horizon Europe CoDiet (grant number 101084642) y por el proyecto OPTIPROT (CER-20231014) del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

ref. ¿Comemos lo que decimos? Una gota de sangre podría revelar la verdad sobre nuestra dieta – https://theconversation.com/comemos-lo-que-decimos-una-gota-de-sangre-podria-revelar-la-verdad-sobre-nuestra-dieta-264461

Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Conde Melguizo, Investigador en el grupo ECSiT, Tecnología e Innovación para la Sociedad, la Cultura y la Educación, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Captura de pantalla de la entrada a Grokipedia.

El pasado 17 de octubre de 2025, Elon Musk anunció el lanzamiento de Grokipedia, una enciclopedia online similar a Wikipedia pero que, según el empresario sudafricano, “no tendría sesgos y contaría la verdad y solo la verdad”.

Tanto en esta presentación como en el pasado, Elon Musk había acusado a Wikipedia de estar sesgada políticamente. Como reacción, la Fundación Wikimedia, responsable de su mantenimiento y de otras iniciativas asociadas (Wikicommons, Wikidata, etc.), recordó que Wikipedia tiene un sistema de edición y moderación basado en humanos donde todo el mundo, de cualquier ideología o condición, está invitado a participar y carece de ánimo de lucro.

Dada la importancia de Wikipedia como fuente de información global, y teniendo en cuenta el peso mediático de cualquier declaración o lanzamiento de Elon Musk, parece necesario aclarar este debate y explicar qué es Grokipedia, cómo funciona Wikipedia y en qué se diferencian, pues, más allá de la similitud en el nombre, son diferentes.

Conocimiento libre y referenciado

Wikipedia ofrece un diseño fiable basado en los principios cooperativos y de conocimiento libre de la primera internet. Esta afirmación se fundamenta en que su diseño nos permite editar y verificar su contenido. La información sin referenciar o sin fuentes fiables es borrada, ya que se trata de una fuente de información secundaria.

Por otro lado, no se puede incorporar a Wikipedia un nuevo descubrimiento o un evento social. Primero, este debe ser recogido en una publicación de acreditada solvencia. Posteriormente, se volcaría esta información en Wikipedia referenciando la fuente original. Este es el motivo por el que suele quedar a salvo de desinformaciones que se viralizan rápidamente en las redes sociales, donde no existen sistemas de moderación tan exigentes.

Posibilidad pública de rectificar

Una vez la información está en Wikipedia, si consultamos un texto y dudamos de su veracidad, sesgo o incorrección, podemos acceder a la fuente original y contrastar nosotros mismos si es correcto. En caso de que, como Elon Musk, pensemos que se trata de una información sesgada, todos podemos participar en la página de discusión y exponer nuestros motivos solicitando fuentes alternativas.

Si esto no es suficiente, podemos editar nosotros mismos el texto y añadir nuevas fuentes. En caso de no ser compartido nuestro punto de vista por la comunidad, podemos solicitar la revisión por un bibliotecario en la página de discusión.

Estos bibliotecarios son elegidos en procesos democráticos en los que cualquiera puede participar. No exento de posibles errores, es un sistema que combate los sesgos mediante el debate y los equilibrios propios de una sociedad democrática.

En su contra, es un sistema que alarga las decisiones de edición de artículos. Se generan discusiones largas y, en ocasiones, deja fuera temas relevantes por carecer de atención suficiente por los medios o la academia. Es el caso de deportes minoritarios o artistas fuera de los circuitos comerciales habituales, que no consiguen enlaces a medios mayoritarios o artículos científicos que justifiquen su presencia en Wikipedia, aunque su importancia en algunos círculos sociales sea real.

Grokipedia, origen privado

Grokipedia es un proyecto administrado por xAI, una startup de inteligencia artificial fundada el 12 de julio de 2023 por Elon Musk. Actualmente, aún desconocemos el algoritmo que ha creado el contenido, el proceso de aprendizaje al que ha sido sometido o las fuentes con que se ha entrenado.

En caso de dudas, podemos sugerir ediciones con un formulario emergente, pero no podemos editar el texto, ni hablar con un humano que nos exponga los motivos que lo fundamentan. Esto no significa que el contenido de Grokipedia no sea válido o correcto, pero no tenemos manera de comprobarlo.

Artículos copiados y politizados

Diferentes estudios plantean que gran parte del contenido de Grokipedia está copiado literalmente de Wikipedia. Sin embargo, esos mismos estudios indican que hay entradas relacionadas con temas de debate político donde aparecen modificaciones que se inclinan hacia el discurso público de Elon Musk.

Por ejemplo, en la página sobre cambio climático, Wikipedia afirma que existe un consenso científico casi unánime sobre la intervención humana en el calentamiento global. La página está copiada casi literalmente en Grokipedia, salvo que sustituye el énfasis en la unanimidad por párrafos críticos al consenso, por lo que existe una reinterpretación del texto copiado, pero sin aportar fuentes o sin que sepamos cuál ha sido el proceso o los criterios de dicha reinterpretación.

¿Rapidez a cambio de veracidad?

A su favor, Grokipedia es un sistema mucho más rápido de creación de nuevos artículos, pues estos no están sometidos a un proceso de deliberación, ni existe un debate acerca de lo que es o no relevante como para tener página propia.

Así, mientras Wikipedia nos ofrece confianza, Grokipedia nos pide fe.

Wikipedia exige la participación activa del lector en la interpretación del contenido, propia del mundo académico y del primer internet; Grokipedia ofrece la rapidez del acceso a la información en un clic, propia del mundo actual y la inteligencia artificial.

Qué camino elegir es una decisión individual, pero esta decisión debe tomarse de manera consciente e informada, pensando en el tipo de información que deseamos para nosotros y para la red.

The Conversation

Rafael Conde Melguizo es miembro de Wikimedia España.

ref. Qué es la Grokipedia de Elon Musk y en qué se diferencia de Wikipedia – https://theconversation.com/que-es-la-grokipedia-de-elon-musk-y-en-que-se-diferencia-de-wikipedia-270989

España ya no exporta artistas musicales en español, los importa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija

Shakira actúa durante el Festival Global Citizen 2025 en el Great Lawn de Central Park en la Nueva York, NY, en septiembre de 2025. lev radin/Shutterstock

A finales del siglo XX, España podía reconocer en el mundo con claridad “su” música, desde el melódico Julio Iglesias, el pop luminoso de Mecano o la fuerza de Héroes del Silencio a la sensibilidad con toques aflamencados de Alejandro Sanz o el indie que marcó a una generación.

Sin embargo, en 2025 la pregunta ya no es qué define la identidad de la música española, sino si ese concepto sigue teniendo sentido dentro de un ecosistema en el que el español se ha vuelto global, híbrido y profundamente interconectado.

Esta es una de las reflexiones del nuevo informe del Observatorio Nebrija del Español, donde se detecta cómo España ha pasado de exportar voces a formar parte de una red transnacional en la que los acentos se cruzan y los ritmos se comparten.

De la exportación de artistas a la importación de éxitos

España ha actuado como uno de los grandes emisores de música en español. Durante los años 80 y 90 se produjo la profesionalización de la industria española, marcada por la concentración del mercado en manos de compañías multinacionales. A diferencia de lo que sucedía en otras naciones europeas, la transformación fue vertiginosa.

Así, si en 1980 siete sellos globales controlaban un 52 % del mercado, ya en 1985 solo cinco discográficas aglutinaban el 87 %. Este crecimiento se sumó a la confluencia de una explosión creativa y al apoyo de la radio, algunos programas de televisión y las revistas musicales. También las nuevas tecnologías de consumo físico musical –como el CD– interpretaron su papel en la expansión internacional de los grandes referentes del pop español.

Pero a partir de los años 2000, esa fórmula de éxito comenzó a cambiar, primero de una manera tímida y luego de forma estructural. Así, pasamos de lo físico a lo digital impulsados por el auge de una piratería que sumió a la industria en una crisis de ventas que acabó afectando a todo el sistema.

En ese punto de inflexión, en 2005, una colaboración entre la colombiana Shakira y el español Alejandro Sanz reveló que el idioma era un vector más poderoso que cualquier identidad nacional. La canción “La tortura” anticipó la explosión de un pop latino-global cuya arquitectura ya no dependía del país de origen del artista sino de su conexión con una comunidad lingüística transcontinental.

Desde entonces, España comenzó a importar sonidos, estilos, productores y narrativas que provenían de América Latina. Los datos son reveladores: cuando analizamos el consumo musical en España de las últimas dos décadas, siete de cada diez canciones se cantan en español. De hecho, el 94 % de la música que consume esta audiencia YouTube se canta en español, al igual que el 87 % de lo que escuchan en Spotify. Pero solo una cuarta parte de esas canciones son de intérpretes originarios de España. Es decir, el español que está dominando las listas de éxitos posee muchos acentos.

No obstante, esto no indica una pérdida de relevancia cultural de los artistas españoles, sino un desplazamiento del eje. Podría decirse que la identidad musical está dejando de ser local para convertirse en lingüística y relacional. Así el Spanish sound ya no se entiende como una estética propia y diferenciada de un país sino como parte de un espacio común compartido, el “orgullo latino” que puede surgir desde Medellín, San Juan o Buenos Aires a Ciudad de México, Miami, Cuenca, Terrassa o las islas Canarias.

La identidad musical por contribución

El auge de la música en español en el escenario global no surge de la nada, ni es simplemente algo que el viento del mercado ha traído consigo. Es más bien el punto de encuentro de corrientes históricas y tecnologías que, en los últimos 20 años, han ido reconfigurando las rutas por las que viaja la cultura en un planeta interconectado.

En los años 90 la música en español funcionaba como un mercado fragmentado, jerarquizado, con flujos unidireccionales (en España ligado al pop y en Estados Unidos, al Spanglish). Hoy, sin embargo, actúa como una comunidad digital, fluida, global y dopada por los algoritmos. Las plataformas que han borrado fronteras también han revelado un dato fundamental: el español es uno de los idiomas más escuchados del mundo en las listas de éxitos.

En este contexto, los artistas españoles navegan entre la idea de preservar ciertas raíces culturales mientras adoptan sonidos y estéticas que conectan con audiencias globales. Se observa un cambio generacional de artistas superventas del pop español como Estopa, Pablo Alborán o Dani Martín para pasar a Juan Magán, Rosalía, Quevedo y RVFV, referentes de propuestas que se integran en un lenguaje musical más amplio.


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Las mujeres facturan

Otro vector clave que impulsa la música en español es el femenino.

La presencia de Karol G y Rosalía en las listas de éxitos globales, junto a una figura transgeneracional como Shakira –quien constituye un caso singular de reinvención sostenida dentro de la industria latina–, permite observar un cambio de ciclo en la música popular contemporánea.

A ellas se suman intérpretes españolas con fuerte impronta internacional. Así, y según Chartmetric, para Aitana, Bad Gyal y Ana Mena México es su mercado secundario, mientras que Argentina lo es para Lola Índigo. Por tanto, la relevancia de estas artistas no puede entenderse ya como regional o local, sino como parte de un ecosistema cultural crecientemente interconectado que les permite disputar espacios simbólicos históricamente masculinizados.

En uno de sus conciertos en Madrid en 2024, Karol G subió al escenario a Amaia Montero, entonces excantante de La oreja de Van Gogh, en un momento que ejemplificaba la unión de dos generaciones musicales en español.

Su visibilidad y su forma de reinterpretar el género, lejos de ser un fenómeno aislado marca un hito en la historia de la representación femenina. Este empoderamiento femenino y latino que encarnan abre puertas para nuevas generaciones y legitima una diversidad de expresiones que amplían los márgenes en la cultura popular contemporánea desde el español.

Al final, la música en este idioma no es un tema de banderas, sino voces que conquistan. Lo que importa no es el origen del sonido, sino la amplitud de su eco.

The Conversation

Lourdes Moreno Cazalla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. España ya no exporta artistas musicales en español, los importa – https://theconversation.com/espana-ya-no-exporta-artistas-musicales-en-espanol-los-importa-268594

Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros, Professor and Researcher in Information Science, Universidad de Guadalajara

T. Schneider/Shutterstock

Fundada el 15 de enero de 2001, Wikipedia cumple en estos días 25 años. Tras 25 años de historia, ha pasado de ser cuestionada por la academia a ser reconocida como un bien público global. Con más de 65 millones de artículos en su edición en inglés y presencia en más de 300 idiomas, hoy por hoy es reconocida como la mayor fuente de conocimiento colaborativo accesible y gratuito.

Su crecimiento ha logrado romper barreras geográficas y lingüísticas. Sin embargo, mantiene una lucha constante por ser más inclusiva. A través de iniciativas para reducir la brecha de género y visibilizar conocimientos del Sur Global, Wikipedia busca que el saber sea representativo.

Del estigma a la fiabilidad

Durante años, Wikipedia fue el enemigo en escuelas y bibliotecas. Se consideraba poco fiable porque cualquiera podía editarla, e incluso era común prohibir su uso y cita en los trabajos universitarios.

Las preocupaciones y discusiones sobre la fiabilidad de sus contenidos han sido objeto de constantes debates académicos y estudios críticos. Desafíos como los sesgos de género, las brechas geográficas, la calidad desigual entre idiomas y el vandalismo persistente son realidades vigentes que impactan fuertemente la credibilidad de Wikipedia.

Ante ello, la comunidad de wikipedistas ha afinado sus políticas y prácticas. Asimismo, el desarrollo de herramientas de verificación propias y externas ha mejorado la percepción sobre la enciclopedia. Aun así, la fiabilidad no es un estado fijo, sino un proceso en construcción permanente.

En la actualidad, tanto el ámbito de la educación como el mundo de la ciencia ven a Wikipedia como una aliada. Docentes e investigadores ayudan a mejorar los artículos con sus conocimientos. Sus aportaciones permiten que la sociedad acceda a información validada y de calidad.

La desconfianza inicial ha dado paso a alianzas y a una colaboración global. Universidades, instituciones culturales y ciudadanos construyen y mejoran juntos Wikipedia. El resultado es el acceso a un conocimiento humano, abierto, libre y gratuito.

Un bien público digital para el mundo

Wikipedia es una infraestructura esencial para el acceso al conocimiento en internet. Su historia como fuente de acceso libre y de código abierto es un ejemplo único del potencial de las tecnologías abiertas.

Su modelo colaborativo le ha permitido construir y contribuir a un acceso al conocimiento más equitativo. Su valor como proyecto fue reconocido en 2025 por la Digital Public Goods Alliance (DPGA). Esta iniciativa, respaldada por la ONU, gestiona un registro de bienes digitales que resultan de interés público: software de código abierto, modelos de IA, estándares y contenidos digitales.

El reconocimiento de Wikipedia como bien público digital certifica que cumple con estándares de software abierto, contenido libre y protección de la privacidad. Esta distinción también destaca su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La misión de la Fundación Wikimedia, la organización responsable de sustentar el proyecto Wikipedia, también se beneficia de esta acreditación y de su consecuente valoración.

Al ser un recurso gratuito, accesible y libre de barreras comerciales, Wikipedia contribuye a reducir la brecha digital. Su modelo democratiza el acceso a la información a nivel global y garantiza que el conocimiento sea un recurso compartido y protegido para las generaciones futuras.

Sin embargo, en la actualidad este modelo enfrenta un desafío existencial: el auge de la Inteligencia Artificial generativa. Wikipedia es una de las fuentes principales para entrenar los grandes modelos de lenguaje. Este fenómeno obliga al proyecto a repensar su sostenibilidad y a defender su valor como fuente primaria de información generada y verificada por personas. Frente la automatización, Wikipedia reivindica el factor humano como el único capaz de producir conocimiento enciclopédico confiable, algo que la tecnología por sí sola no puede reemplazar.

Proteger Wikipedia frente al futuro digital

A pesar de su consolidación como infraestructura libre y gratuita, la viabilidad de Wikipedia como modelo y plataforma abierta enfrenta, junto con otros proyectos de conocimiento libre, desafíos y amenazas globales. Estas presiones han venido generando temores sobre la fragmentación de internet y la posible vulneración de los derechos humanos en el entorno digital.

En este escenario, la gobernanza de internet es una prioridad. Según los principios impulsados por la UNESCO, es vital que internet se mantenga como un recurso basado en los derechos humanos, abierto y accesible para todos.

Sin embargo, las políticas diseñadas para regular los entornos digitales a menudo no consideran la naturaleza única de los bienes públicos digitales. Con ello se pone en riesgo el principio de cooperación global, necesario para un futuro inclusivo en este ámbito.

Frente a estos riesgos, y en el marco del Pacto Digital Mundial de las Naciones Unidas, la Fundación Wikimedia ha liderado una carta abierta instando a los Estados miembros de las Naciones Unidas a proteger los proyectos de conocimiento libre y colaborativo.

Este llamado es un recordatorio de que la sostenibilidad de Wikipedia y otros proyectos de interés público no depende solo de su comunidad, sino de un marco normativo global que reconozca que el acceso al saber es un derecho humano fundamental y un pilar del desarrollo de la sociedad.

25 años de conocimiento humano

Celebrar el 25 aniversario de Wikipedia es una muestra y una defensa de que el conocimiento no es un producto estático, sino un proceso social vivo.

El lema “El conocimiento es humano” nos recuerda que detrás de cada artículo hay una comunidad global que defiende la verdad y la apertura. Lo que comenzó como un experimento audaz es hoy un patrimonio compartido. Proteger su legado no representa solo un acto de preservación tecnológica: implica garantizar que, en el futuro digital, el conocimiento sea un derecho, libre, accesible, de todos y para todos.

The Conversation

Martin Adalberto Tena Espinoza de los Monteros es miembro del Capítulo Wikimedia México. Wikimedia México es el capítulo de la Fundación Wikimedia en México, creado con objeto de difundir los proyectos de la misma en ese país. Los capítulos son organizaciones locales de wikipedistas y de personas interesadas en los proyectos de Wikipedia que pretenden difundir el conocimiento libre y la información.

ref. Wikipedia cumple 25 años: ¿cómo la enciclopedia que la academia rechazaba se ha convertido en un bien público digital? – https://theconversation.com/wikipedia-cumple-25-anos-como-la-enciclopedia-que-la-academia-rechazaba-se-ha-convertido-en-un-bien-publico-digital-272651

¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Bonsoms, Postdoctoral researcher and professor, Universitat de Barcelona

Fusión de la nieve en primavera en el Pirineo occidental. Josep Bonsoms, CC BY-SA

La nieve es uno de los elementos más característicos de las montañas y del invierno en gran parte del mundo. Más allá de su valor paisajístico, esta desempeña un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas de montaña y en múltiples actividades socioeconómicas.

Sin embargo, la nieve es también un componente del sistema climático especialmente sensible al calentamiento global. En las últimas décadas, su cantidad, duración y comportamiento han mostrado cambios significativos.

No nieva igual todos los inviernos

La nieve presenta una marcada variabilidad temporal y espacial. En las montañas de la península ibérica, los inviernos pueden alternar entre años con abundantes nevadas y otros casi sin nieve.

Esta variabilidad no es homogénea. Las cotas bajas y sectores como el Pirineo oriental son más irregulares debido a su posición frente a los flujos atlánticos, mientras que cordilleras occidentales y septentrionales actúan como barrera, captando la mayor parte de la humedad y dejando condiciones más secas hacia el este. Este fenómeno, conocido como sombra pluviométrica, también es observable en otras montañas españolas como Sierra Nevada.

A escala local, además, el relieve y el viento influyen también en la acumulación de nieve. En conjunto, estos factores hacen que las tendencias espacio-temporales de la nieve muestren una elevada heterogeneidad.

¿Hay menos nieve en el hemisferio norte?

A escala del hemisferio norte, la cobertura de nieve ha disminuido de forma acelerada desde la década de 1980. Este descenso se atribuye principalmente al aumento de la temperatura vinculado al cambio climático de origen antrópico. Este fenómeno ha dado lugar a lo que se conoce como sequía nival hidrológica, es decir, cuando la acumulación de nieve es insuficiente o la fusión es demasiado rápida y se genera un déficit respecto a un periodo histórico concreto.

Aun así, durante la estación fría, en cotas elevadas y en latitudes altas, la acumulación de nieve depende más de la precipitación que de la temperatura. En las latitudes medias de la cuenca del Mediterráneo, la precipitación presenta una elevada variabilidad anual y decadal, sin que se observen tendencias claras a lo largo del periodo histórico.

En los Pirineos, en cotas elevadas (>2 000 m), donde las temperaturas se mantienen bajo cero, las tendencias recientes (2000-2020) son neutras o ligeramente positivas. Sin embargo, en periodos más largos (1958–2017) se observa una disminución generalizada del número de días con nieve en el suelo y del espesor medio.

Además, en este sistema montañoso se detecta una fusión cada vez más temprana en la temporada y más intensa, asociada a un aumento de la energía disponible para derretir la nieve. Este fenómeno se ha relacionado con una mayor frecuencia de situaciones anticiclónicas durante la primavera. Estos periodos de estabilidad atmosférica favorecen la entrada de masas de aire templado, incrementan la radiación y el calor sensible, y aceleran la fusión. Estas situaciones atmosféricas se producen actualmente con temperaturas más elevadas debido al calentamiento global.




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¿Qué pasará en el futuro?

Los estudios basados en simulaciones climáticas coinciden en proyectar una disminución de la nieve en el hemisferio norte, independientemente del modelo climático utilizado y del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado, tanto moderado como alto.

En los Pirineos, las proyecciones apuntan a una reducción generalizada de la nieve, especialmente en las cotas bajas, donde pequeños aumentos de temperatura determinan si la precipitación cae en forma de nieve o de lluvia.

Aun así, la nieve no desaparecerá de esta cadena montañosa, ni siquiera a finales de siglo. En concreto, las proyecciones para finales del siglo XXI (2080–2100) anticipan reducciones de la precipitación nival que oscilan entre el −9 % en un escenario de emisiones moderadas (entre 2 500 y 3 000 m) y el −29 % en un escenario de altas emisiones (entre 1 000 y 1 500 m), en comparación con el clima histórico (periodo 1960–2006).

Estos cambios afectan también la duración de la temporada de nieve, la rapidez de la fusión y los picos de escorrentía, es decir, el agua que circula por la superficie. Un aumento de 1 °C puede reducir hasta un 30 % la nieve estacional a 1 500 m.

Además, estudios recientes indican que el aumento de la temperatura debido al cambio climático contribuye a una mayor evaporación y a una mayor cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede dar lugar a un incremento de episodios extremos de precipitación en forma de nieve, como la borrasca Filomena de 2021, siempre que la temperatura se sitúe por debajo del punto de fusión.




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Implicaciones para el clima y los ecosistemas

La nieve es un factor clave en las zonas de montaña. Actúa como un regulador hidrológico natural: almacena agua durante los meses fríos y la libera de forma progresiva en primavera y verano. Su disminución altera los picos de escorrentía, afecta a la disponibilidad de recursos hídricos y condiciona la producción hidroeléctrica.

La nieve desempeña un papel fundamental en el clima debido a su alto albedo, ya que refleja gran parte de la radiación solar. La pérdida de cobertura nival incrementa la absorción de energía en la superficie, generando retroalimentaciones que aumentan la temperatura.

Los cambios en la nieve influyen también en los ecosistemas de montaña, en la fenología de la vegetación –en sus ciclos biológicos– y en la evolución de los glaciares, que dependen de una cubierta nival persistente para retrasar la exposición del hielo durante el verano. Además, el aumento de episodios de lluvia sobre nieve, favorecidos por temperaturas más elevadas, puede desencadenar crecidas rápidas e inundaciones, como la ocurrida en el municipio de Vielha (Lérida) en 2013, con elevados costes económicos.




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Los peligrosos efectos del cambio climático en las masas glaciares


En este contexto, el cambio climático plantea un desafío estructural para los sistemas naturales y económicos de montaña. Afrontar este nuevo escenario requiere avanzar en estrategias de adaptación y mitigación que permitan gestionar el agua, el territorio y las actividades de montaña.

The Conversation

Josep Bonsoms recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España (PRE2021-097046).

ref. ¿Se quedarán sin nieve los Pirineos por culpa del cambio climático? – https://theconversation.com/se-quedaran-sin-nieve-los-pirineos-por-culpa-del-cambio-climatico-272626