¿Es ‘ser hombre’ una competencia oculta para dirigir proyectos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rocío Poveda Bautista, Profesora Titular de proyectos de Ingeniería, Universitat Politècnica de València

fizkes/Shutterstock

En las organizaciones, la persona que liderará un proyecto suele decidirse con información incompleta y bajo presión de tiempo. En ese contexto, los atajos mentales y estereotipos influyen más de lo que pensamos. Empresas y administraciones llevan años promoviendo la diversidad, pero los resultados son dispares: a menudo persisten brechas de género en puestos de liderazgo. Una explicación plausible es el peso de los juicios rápidos y automáticos: lo que denominamos sesgos inconscientes.

Qué investigamos

En verano de 2025 publicamos en la revista Complexity un análisis de cómo operan esos sesgos en profesionales de la dirección de proyectos. Para ello, usamos una técnica psicofísica, la Noise-Based Reverse Correlation (NBRC), que nos ha permitido “hacer visible” la representación mental que una persona tiene de “un buen jefe o jefa de proyecto”.

Mediante esta técnica se puede, por ejemplo, analizar las diferencias en la percepción de distintos grupos étnicos, para relacionar rasgos faciales con rasgos de personalidad percibidos o, como en este estudio, obtener imágenes prototípicas de profesionales como médicos, atletas o banqueros.

El proceso comienza con la creación de una plantilla (el rostro base) a partir de la cual se van a generar variaciones aleatorias (ruido). Para obtener el rostro base se recopilan y seleccionan imágenes de rostros siguiendo las especificaciones del estudio, en escala de grises y con los contornos faciales alineados y difuminados. Esa muestra de imágenes se combina para obtener el rostro base.

Presentamos a los participantes pares de imágenes generadas a partir del rostro base y ruido aleatorio. A partir de miles de elecciones, se reconstruye una imagen prototípica que sintetiza la intuición inconsciente del participante.

Además, pedimos a los mismos participantes que valoraran conscientemente qué competencias percibían en esas caras prototipo. Para establecer dichas competencias tomamos como referencia el estándar ICB4 de la Asociación Internacional de Jefes de Proyecto (IPMA), que las organiza en tres áreas:

  1. People (relaciones interpersonales).

  2. Practice (técnicas).

  3. Perspective (contexto).

En nuestro estudio pusimos el foco en el aspecto interpersonal (liderazgo, comunicación, negociación y resolución de conflictos, trabajo en equipo, integridad, etc.) por su relevancia para el desempeño.

Qué encontramos

Aparecieron dos prototipos nítidos. La imagen reconstruida a partir de elecciones de hombres se percibió como masculina y la obtenida a partir de elecciones de mujeres, como femenina. En la práctica, esto refleja un sesgo de endogrupo (grupo social al cual alguien se adscribe psicológicamente como miembro): tendemos a proyectar la idea de “buen jefe de proyecto” sobre los rasgos de nuestro propio género. Esto resulta relevante en profesiones masculinizadas, en las que las decisiones de contratación y promoción suelen ser tomadas por hombres.


Fuente: elaboración propia

Cuando pasamos de la impresión a la valoración consciente de competencias, la mayoría (hombres y mujeres) vio más claramente en la cara percibida como femenina las competencias de “comunicación”, “negociación y gestión de conflictos y relaciones”, “trabajo en equipo” e “integridad”.

En cambio, la “experiencia” (como señal de pericia técnica), la “capacidad de resolución” y el “liderazgo” se asociaron más a la cara percibida como masculina, sobre todo entre evaluadores varones.

En conjunto, el patrón sugiere que, aunque se reconoce explícitamente el peso de las competencias interpersonales, persisten asociaciones implícitas que vinculan la autoridad técnica con lo masculino.

A la pregunta de quién lo haría mejor, el resultado fue matizado y las respuestas se movieron cerca del empate. Pero, al tener que decidir con quién preferirían trabajar, la balanza se inclinó hacia la cara femenina. Es decir, al deliberar se valora un estilo más colaborativo, pero eso no elimina las primeras impresiones, que pueden sesgar la preselección cuando la información es escasa.

Cómo encaja con la evidencia existente

La técnica utilizada en nuestro trabajo recupera imágenes psicológicamente significativas de cómo juzgamos rostros atribuyéndoles, por ejemplo, “confiabilidad” o “dominancia”, lo que respalda la validez del método para estudiar primeras impresiones.

Por su parte, el estándar ICB4 subraya la importancia de las competencias interpersonales en el éxito de proyecto (People). Estas competencias a menudo son minusvaloradas frente a indicadores más tangibles de experiencia técnica. Nuestro hallazgo de “inconsciente masculino/técnico vs. consciente femenino/relacional-colaborativo” es coherente con ese desajuste.

Finalmente, materiales divulgativos sobre sesgo inconsciente en entornos corporativos describen fenómenos como el sesgo de afinidad (por el que tendemos a favorecer a quien “se parece” a nosotros) y recomiendan estructurar decisiones para limitar la intuición. Este marco ayuda a interpretar el sesgo de endogrupo observado.

Qué pueden hacer las organizaciones

Para reducir los sesgos conviene:

  1. Estandarizar la selección inicial: usar listas de verificación y matrices de criterios antes de mirar fotografías o perfiles sociales, de modo que el primer contacto sea competencial y no visual.

  2. Diversificar los paneles de selección: los equipos con variedad de género y experiencia disminuyen el sesgo de endogrupo y aportan miradas complementarias.

  3. Siempre que sea posible, aplicar la “selección ciega” en las etapas tempranas del proceso de selección (ocultando fotos o nombres) para reducir el riesgo de que la decisión se vea afectada por estereotipos.

  4. Medir y retroalimentar: seguir de cerca las tasas de avance y promoción por género y ajustar el proceso cuando aparezcan asimetrías, priorizando indicadores de desempeño real y no de “apariencia” de competencia.

Un mensaje final

Nuestro estudio no afirma que “los hombres seleccionen siempre a hombres” ni que “las mujeres sean mejores líderes”. Muestra algo más sutil y operativo: cuando decidimos con poca información, la imagen mental que asociamos a “buen jefe o jefa de proyecto” puede sesgarnos (y esa imagen varía por género).

Estructurando las decisiones con criterios competenciales y diseñando procesos que reduzcan la influencia de la primera impresión se puede acortar la brecha entre lo que decimos valorar y lo que efectivamente seleccionamos. De esta forma se evita que, en las profesiones masculinizadas, en las que las decisiones de promoción y contratación las toman principalmente los hombres, los puestos de liderazgo sigan siendo ocupados mayoritariamente por ellos.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Es ‘ser hombre’ una competencia oculta para dirigir proyectos? – https://theconversation.com/es-ser-hombre-una-competencia-oculta-para-dirigir-proyectos-267053

Por qué la presión de Trump sobre Venezuela no tiene precedentes y podría llevar a una intervención militar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alan McPherson, Professor of History, Temple University

Maduro, en septiembre de 2025. AP Photo/Jesus Vargas

La enorme acumulación militar en el Caribe ha desatado especulaciones de que Estados Unidos está inmerso en su último capítulo de intervención directa en América Latina. Una idea que se ha visto reforzada en las últimas horas por la inclusión del cartel de los Soles en la lista de organizaciones terroristas que maneja el Departamento de Estado. La decisión coloca en la diana al presidente venezolano Nicolás Maduro y a altos cargos de su Gobierno.

Por ahora, al menos, el presidente Donald Trump ha dado marcha atrás en sus insinuaciones de que Washington está considerando lanzar ataques dentro de Venezuela, aparentemente satisfecho con atacar numerosos buques de guerra con el pretexto de una operación antinarcóticos. No obstante, la presencia estadounidense en la región se amplió la semana pasada con la llegada del portaaviones más grande del mundo: el USS Gerald R. Ford.

Como estudioso de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, sé que las acciones de la actual administración estadounidense se inscriben en una larga historia de intervenciones en la región. Si la escalada pasara de los ataques a barcos a una confrontación militar directa con Venezuela, tal agresión parecería algo habitual en las relaciones interamericanas.

Y, sin duda, los gobiernos de toda América Latina, tanto dentro como fuera de Venezuela, la situarán en este contexto histórico.

Pero, aunque recuerda a algunas prácticas cuasi piratas de la Marina de los Estados Unidos, el aumento del poderío militar actual no tiene precedentes en muchos aspectos clave. Y podría dañar las relaciones de Estados Unidos con el resto del hemisferio durante toda una generación.

Una historia de intervenciones

De la forma más evidente, el despliegue de una flotilla de buques de guerra en el sur del Caribe evoca oscuros ecos de la “diplomacia de las cañoneras”, el envío unilateral de marines o soldados para intimidar a gobiernos extranjeros, especialmente frecuente en América Latina. Fuentes fiables recogen hasta 41 casos de este tipo en la región entre 1898 y 1994.

De ellos, 17 fueron casos directos de agresión de Estados Unidos contra naciones soberanas y 24 fueron intervenciones de las fuerzas estadounidenses en apoyo de dictadores o regímenes militares latinoamericanos. Muchos terminaron con el derrocamiento de gobiernos democráticos y la muerte de miles de personas. Entre 1915 y 1934, por ejemplo, Estados Unidos invadió y luego ocupó Haití y pudo haber matado a unas 11 500 personas.

Un hombre se manifiesta en una concentración.
Un partidario venezolano de Maduro participa en una concentración contra la actividad militar estadounidense en el Caribe.
Federico Parra/AFP via Getty Images

Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, Washington siguió dictando la política de América Latina, mostrando su disposición a responder a cualquier amenaza percibida para las inversiones o los mercados estadounidenses y respaldando dictaduras proestadounidenses como el régimen de Augusto Pinochet en Chile entre 1973 y 1990.

Los latinoamericanos, en general, se han irritado ante estas muestras tan evidentes del poder de Washington. Esta oposición de los gobiernos latinoamericanos fue la razón principal por la que el presidente Franklin D. Roosevelt renunció a las intervenciones con su política de “buena vecindad” en la década de 1930. Sin embargo, las intervenciones continuaron durante la Guerra Fría, con medidas contra los gobiernos de izquierda en Nicaragua y Granada en la década de 1980.

El fin de la Guerra Fría no supuso el fin definitivo de las intervenciones militares. Algunas fuerzas armadas estadounidenses siguieron operando en el hemisferio, pero, desde 1994, lo hicieron como parte de fuerzas multilaterales, como en Haití, o respondiendo a invitaciones o colaborando con los países anfitriones, por ejemplo, en operaciones antinarcóticos en los Andes y Centroamérica.

El respeto por la soberanía nacional y la no intervención –dos principios sagrados en el hemisferio–, especialmente en el contexto del aumento de la violencia relacionada con las drogas, ha acallado en gran medida la resistencia a la presencia de tropas estadounidenses en los países más grandes del hemisferio, como México y Brasil.

No es un simple reinicio de la Doctrina Monroe

¿Está Trump simplemente reviviendo una postura abandonada hace tiempo sobre el papel de Estados Unidos en la región?

Ni mucho menos. En dos aspectos clave, la agresión contra Venezuela o cualquier otro país latinoamericano en la actualidad, justificada por Washington como respuesta a la insuficiente aplicación de la ley contra el tráfico de drogas, representa un peligro sin precedentes.

En primer lugar, echaría por tierra la antigua justificación de la intervención armada estadounidense conocida como la Doctrina Monroe. Desde 1823, cuando el presidente James Monroe la anunció, Estados Unidos ha tratado de mantener a las potencias extranjeras fuera de las repúblicas del hemisferio.

Washington creía que, una vez que un pueblo latinoamericano ganaba su independencia, tenía derecho a conservarla, y la Marina de los Estados Unidos debía ayudar en la medida de lo posible. A principios del siglo XX, esa supuesta ayuda adoptó la forma de un policía que patrullaba el mar Caribe, ejerciendo lo que el entonces presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, denominó un “gran garrote” e impidiendo que los europeos desembarcaran y, por ejemplo, cobraran deudas. A veces esto se hacía haciendo desembarcar primero a los marines y trasladando el oro de un país a Wall Street.

Una antigua caricatura política muestra un mapa de personas mirando buques de guerra.
Una caricatura de 1904 en el New York Herald muestra a los líderes europeos observando el poder naval estadounidense bajo la Doctrina Monroe.
Bettmann/Getty Images

Una ampliación del precedente de Panamá

Incluso durante la Guerra Fría, la Doctrina Monroe podía invocarse lógicamente para mantener a los soviéticos fuera del hemisferio, ya fuera en Guatemala en 1954, en Cuba en 1961, o en la República Dominicana en 1965.

A menudo, el vínculo soviético era débil, incluso inexistente. Pero aún quedaba un hilo tenue de mantener fuera una “ideología extranjera” que parecía mantener la relevancia de Monroe.

La doctrina murió de forma definitiva en 1989 con la invasión de Panamá para derrocar a su líder rebelde, Manuel Noriega, condenado por tráfico de drogas y culpable de destruir la democracia de su país. Nadie señaló a ningún cómplice fuera del hemisferio.

El derrocamiento de Noriega por unos 26 000 soldados estadounidenses podría ser el paralelismo más cercano a la persecución por parte de Trump de los supuestos barcos de drogas en el Caribe. Trump ya ha afirmado en repetidas ocasiones que el presidente venezolano Nicolás Maduro, al igual que Noriega, no es el jefe de Estado de su propio país y, por lo tanto, es procesable.

Más aún, ha afirmado que el líder venezolano es el jefe de la banda Tren de Aragua, que ha sido designada “organización terrorista extranjera” por las autoridades estadounidenses. De ahí a pedir –y promover– el derrocamiento de Maduro con el pretexto de eliminar a un “narcoterrorista” internacional no hay más que un paso. Un paso que ha quedado confirmado este 24 de noviembre al entrar en vigor la declaración por parte del Departamento de Estado del cartel de los Soles como organización terrorista y situar al frente de la misma a Nicolás Maduro.

Pero incluso ahí, el paralelismo con Panamá diverge de manera crucial: un ataque estadounidense contra Venezuela sería muy diferente en escala y geografía. El país de Maduro es doce veces más grande y tiene aproximadamente seis veces más población. Sus tropas activas suman al menos 100 000 efectivos.

Foto de un vehículo bombardeado.
Foto de 1989 del cuartel general de las Fuerzas de Defensa de Panamá bombardeado tras ser destruido en la invasión estadounidense de Panamá.
AP Photo/Matias Recar

¿Otro Irak?

De todas las invasiones y ocupaciones estadounidenses en América Latina, ninguna ha tenido lugar en Sudamérica ni en un país grande.

Es cierto que las tropas de EE UU invadieron México varias veces, a partir de 1846, pero nunca ocuparon todo el país. En la guerra de México, las tropas estadounidenses se retiraron después de 1848. En 1914, ocuparon una sola ciudad, Veracruz, y en 1916 persiguieron a Pancho Villa en la Expedición Punitiva. En todos estos episodios, se comprobó que tomar zonas de México era costoso e improductivo.

Un cambio de régimen provocado por Estados Unidos en un país soberano hoy en día, como en Venezuela, probablemente desencadenaría una resistencia masiva no solo por parte de su ejército, sino en todo el país.

La amenaza de Maduro de una “república en armas” en caso de que Estados Unidos invadiera podría ser una bravuconada, pero tambien podría no serlo. Muchos expertos predicen que tal invasión sería un desastre. Es más, Maduro ya ha solicitado ayuda militar de Rusia, China e Irán. Incluso sin esa ayuda, la movilización de los activos estadounidenses en el Caribe no garantiza el éxito.

Y aunque a muchos gobiernos del resto del hemisferio sin duda les encantaría expulsar a Maduro, les disgustaría el método utilizado para ello. Los presidentes de Colombia y México han criticado los ataques, y otros han advertido acerca del resentimiento que se generaría en el hemisferio si se produjera una intervención.

En parte, esto se debe al pasado intervencionista de Estados Unidos en América Latina, pero también proviene de un instinto de supervivencia, especialmente entre los gobiernos de izquierda que ya han despertado la ira de Trump. Como dijo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, “si esto se convierte en una tendencia, si cada uno piensa que puede invadir el territorio de otro para hacer lo que quiera, ¿dónde queda el respeto por la soberanía de las naciones?”.

Venezuela, contrariamente a lo que afirma la Casa Blanca, no es un gran productor ni punto de tránsito de narcóticos. ¿Qué pasaría si Trump dirigiera su mirada hacia otros gobiernos aún más comprometidos con la corrupción relacionada con las drogas, como México, Colombia, Bolivia y Perú? Nadie quiere ser la siguiente ficha de dominó.

The Conversation

Alan McPherson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué la presión de Trump sobre Venezuela no tiene precedentes y podría llevar a una intervención militar – https://theconversation.com/por-que-la-presion-de-trump-sobre-venezuela-no-tiene-precedentes-y-podria-llevar-a-una-intervencion-militar-268954

Vivas de milagro: violencias médicas contra las mujeres del siglo XIX

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Lázaro Real, Investigadora colaboradora en el Instituto de Estudios de las Mujeres y de Género, Universidad de Granada

Marcha contra la Violencia contra las mujeres en Vigo, Galicia. Olivier Guiberteau/Shutterstock

Hace 25 años que, a instancias de Naciones Unidas, el mundo celebra el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Fue en una resolución específica para la que se eligió el día exacto del calendario: 25 de noviembre, efeméride del asesinato de las hermanas Mirabal, opositoras del dictador Rafael Trujillo, en República Dominicana.

Aquella resolución publicada en el año 2000 recogía, en realidad, un trabajo previo de la propia Asamblea de Naciones Unidas que, empapada por la Tercera Ola del Feminismo de los años 70, había celebrado una Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer en 1979 y que terminó 24 años después con una declaración específica sobre la violencia de género, el antecedente más próximo de todos los 25N que estarían por llegar.

Dicho de otra forma, el mundo lleva ya casi medio siglo hablando a las claras contra una de las violencias humanas más evidentes: la que sufren las mujeres por el hecho de serlo. Esa violencia que en pleno siglo XXI muchos se niegan a reconocer como una violencia con motivaciones y formas específicas es fruto de un sistema que ha reconocido al hombre como sujeto de poder, otorgándole la capacidad de violentar, y ha relegado a las mujeres al de víctimas.

Ese sistema que las sociedades democráticas tratan de transformar encontró a partir del siglo XIX en Occidente la manera de legitimarse legal, social e incluso científicamente. Sí, el siglo XIX, el mismo de los grandes avances científicos y tecnológicos de la contemporaneidad, el del nacimiento de los Estados liberales, primero, y las democracias, después, es el mismo que legitimó científicamente el patriarcado y, por tanto, convirtió a las señoras del XIX en las primeras víctimas “oficiales” de sus diferentes formas de violencia.

Ellas, las que parieron el feminismo como una corriente de pensamiento liberador para hombres y mujeres, fueron las primeras en quedar legalmente sujetas al poder de los hombres.

Tuteladas por padres y maridos

Los códigos civiles y penales que regulaban las relaciones sociales nacen en el siglo XIX con la premisa de que las mujeres deben ser tuteladas por sus padres o maridos. Su capacidad de agencia queda negada incluso en sus relaciones románticas gracias a un concepto de honra que las infantiliza.

Al mismo tiempo, sus cuerpos quedan controlados por una medicina sesgada por la moralidad imperante. La ciencia dominante ve a las mujeres como seres inferiores intelectual y sexualmente. Su sexualidad es construida científicamente a base de teorías que patologizan su capacidad para sentir deseo y placer, lo que no significa que no hubiera discursos desde los márgenes que cuestionaran esas ideas.

Y ahí es donde se me ha ocurrido mirar este 25N: al origen de las violencias contra los cuerpos de las mujeres a través de su sexualidad.

A lo largo del siglo XIX, cuando la Ginecología y la Obstetricia se consolidan como materias en las Facultades de Medicina, la teoría médica “inventa” dos enfermedades que atribuye a las mujeres que manifiestan sentir deseo o placer sexual. La histeria –utilizada como cajón de sastre para muchas otras patologías– y la ninfomanía son diagnosticadas ante el más mínimo síntoma. Y se diseñan tratamientos especialmente agresivos.

Según recogen las revistas médicas de la época, existieron tratamientos puramente físicos que en casos extremos llegaron a la extirpación de clítoris, ovarios y útero como medida preventiva.

A esa práctica se sumaban otras como la prohibición de la masturbación, considerada una práctica patológica, al tiempo que en las consultas se practicaban masajes pélvicos aplicados manualmente o mediante vibradores mecánicos y eléctricos, aunque su uso generó controversia por la posibilidad de producir excitación sexual.

Este último asunto fue fruto de una polémica al haber sido planteado por la historiadora de la tecnología Rachel Maines hace años y rebatido con posterioridad, si bien al menos en prensa especializada española sí han aparecido estos vibradores como instrumentos para paliar las “molestias de las mujeres”.

Electroterapia y bromuro contra la “lascivia”

Las señoras del XIX fueron sometidas a tratamientos como la electroterapia, uso de corrientes eléctricas en diferentes partes de la anatomía femenina, incluidos los genitales. Además, fueron tratadas con fármacos como el bromuro de potasio –recetado para combatir pensamientos lascivos y dolores de ovarios y hoy retirado de cualquier práctica sanitaria que no sea veterinaria– y remedios naturales como la quininina, valeriana y la belladona.

También probaron las “histéricas” el platino, la cloretona y hasta sangre de matadero. Cualquier cosa con tal de controlar cualquier manifestación de deseo sexual fuera del interés reproductivo.

Aquellas prácticas más agresivas físicamente fueron cayendo en desuso y sustituidas por terapias psicoanalíticas que igualmente agredían la salud mental de las mujeres. Las mujeres del XIX fueron sometidas a tratamientos mentales como la hipnosis y, lo más radical, el internamiento en manicomios en los que se practicaban también la hidroterapia, duchas frías a presión contra el cuerpo.

La expresión de sus emociones y su condición de ciudadanas tuteladas por padres y maridos las convirtió en víctimas de violencias que hoy suenan lejanas y casi anecdóticas y que fueron destruidas gracias, precisamente, a las conquistas que desde los márgenes hizo el feminismo y la investigación con perspectiva de género.

Aquel mismo feminismo que impregnara la convención de la ONU de 1979 y que este 25N nos hace conscientes de que Vivas nos queremos, aunque estemos “vivas de milagro”.

The Conversation

Elena Lázaro Real es miembro de la Asociación Española de Comunicación Científica y de la Asociación de Periodistas por la Igualdad

ref. Vivas de milagro: violencias médicas contra las mujeres del siglo XIX – https://theconversation.com/vivas-de-milagro-violencias-medicas-contra-las-mujeres-del-siglo-xix-270340

Trump y Putin se reparten el botín de guerra en Ucrania con un plan de paz que pone a la UE contra las cuerdas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Ángel López Jiménez, Profesor de Derecho Internacional Público, Universidad Pontificia Comillas

El borrador de acuerdo de alto el fuego/plan de paz para Ucrania negociado por Donald Trump y Vladimir Putin reproduce las mismas sospechas que en los últimos días han suscitado las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental y la Franja de Gaza, estas dos últimas ratificadas con la abstención de China y Rusia.

Tanto el caso de Ucrania como los referidos sobre Sáhara y Gaza revelan que las decisiones nacen al calor de acuerdos negociados entre bambalinas. En el caso del borrador sobre Ucrania, todo indica que los líderes de Rusia y Estados Unidos se están repartiendo negocios y esferas de influencia al margen de los principios estructurales del derecho internacional contemporáneo.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenski, como se encargó de recordar Trump durante su infame encerrona en la Casa Blanca, no tiene buenas cartas en esta partida. Con la supresión de la ayuda norteamericana a Ucrania (financiera, armamentística y en inteligencia), queda sin garantizar la potencial continuidad del apoyo de algunos estados de la UE.

Los 28 puntos trasladan un potencial acuerdo plagado de sombras para el futuro de una Ucrania post-conflicto. Redactado por los dos principales beneficiarios (Rusia y Estados Unidos), deja al margen a la Unión Europea, a la inane Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y al sistema de Naciones Unidas.

El hecho de ignorar a la Unión Europea supone un agravio flagrante, si tenemos en cuenta que Ucrania es un Estado candidato a la adhesión a la organización internacional de carácter regional.

Una rendición incondicional

El contenido de la propuesta promueve una rendición incondicional del Estado agredido desde la anexión ilegal de Crimea en el año 2014. La publicación del texto ha ido acompañada de un inédito ultimátum de Trump, que exige respuesta definitiva en el margen de una semana. Detallamos a continuación algunas cuestiones recogidas en los diferentes puntos.

1. En primer término, hay que destacar que se presenta como un acuerdo jurídicamente vinculante, cuando viola abiertamente algunos principios estructurales de la Carta de Naciones Unidas, que conforman las reglas básicas del derecho internacional contemporáneo.

El principio de no injerencia en los asuntos internos de Ucrania se vulnera con la imposición de recoger constitucionalmente la prohibición de una potencial adhesión a la OTAN. Esta imposición se hace extensiva también a la misma organización atlántica de defensa, que deberá de recoger esta disposición en sus estatutos.

2. Obliga a la convocatoria de elecciones en Ucrania en un plazo máximo de cien días desde la aceptación del acuerdo. Claramente, Trump y Putin quieren a Zelenski fuera de la ecuación. También plantea una reducción unilateral de las capacidades militares del Estado ucraniano, con un notable debilitamiento sobre los niveles de gasto y contingentes actuales.

3. La integridad territorial de Ucrania se fragmenta, consolidando el control de los cuatro distritos ocupados –aunque no controlados militarmente– y de Crimea. Esto avala los objetivos de la guerra de agresión de Putin.

4. Resultan grotescos los compromisos recogidos en los puntos segundo y tercero, que establecen un pacto de no agresión entre Rusia, Ucrania y Europa. El texto afirma de forma literal que, con este acuerdo, se “resuelven las ambigüedades de los últimos treinta años”. La redacción de estos puntos sitúa al mismo nivel dos obligaciones muy dispares. Por un lado, que Rusia no invada a otros vecinos. Por otro, impone la no expansión de OTAN. Putin ha demostrado el valor de su palabra a través del incumplimiento sistemático de las normas internacionales.

5. Desde la Segunda Guerra Mundial se ha ido construyendo toda una arquitectura normativa y judicial para juzgar la responsabilidad internacional de los estados y de los individuos por la comisión de crímenes internacionales (genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y crímenes de agresión).

Todo este esfuerzo de la comunidad internacional y del ordenamiento jurídico internacional se evapora en el punto 26 del proyecto de acuerdo, que recoge una amnistía total. “Todas las partes implicadas en el conflicto recibirán amnistía total por sus actos durante la guerra y aceptarán no presentar reclamaciones ni examinar denuncias en el futuro”.

Bajo esta premisa, la demanda ucraniana ante la Corte Internacional de Justicia respecto a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948, o la orden de detención de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional contra Putin y María Lvova-Belova por la desaparición de los niños ucranianos desde el inicio de la agresión rusa queda en papel mojado. Al igual que los numerosos crímenes de guerra de los que hemos sido testigos y que han quedado documentados.

La Unión Europea, cómplice por inacción

Todo un rosario de concesiones ucranianas se desprenden de este lamentable (e impuesto) proyecto de acuerdo de paz, que puede contar con el apoyo de la UE por inacción.

Estas incluyen la desnuclearización permanente de Ucrania, en una reedición del memorándum de Budapest de 1994, y el reparto energético de la producción de la central nuclear de Zaporiya. También favorecen acuerdos bilaterales de cooperación entre Rusia y Estados Unidos, el “blanqueo de Putin” y el retorno de Rusia al escenario internacional con el levantamiento de las sanciones.

En definitiva, sentencian a Ucrania, que se convierte en objeto de rapiña económica para Trump. Un expolio que se anticipaba hace unos meses, cuando se firmó el acuerdo sobre la explotación de las “tierras raras”.

Incógnitas no resueltas para Ucrania

¿Qué consigue Ucrania de este acuerdo? El cese de las hostilidades en unas condiciones sumamente desfavorables. ¿Hasta cuándo? Hasta que Putin vuelva activar sus ambiciones neoimperiales. No hay explicitada ninguna garantía de seguridad concreta para Kiev. ¿Quién supervisará el alto el fuego excluida la OTAN? Resulta evidente que este eventual papel se traslada a la UE, que incorporará un nuevo Estado miembro con su soberanía territorial fragmentada, la economía quebrada y una inseguridad permanente, con tropas rusas instaladas en sus distritos orientales.

La comisión de ilícitos internacionales muy graves por parte de Rusia en Ucrania y su responsabilidad internacional deberían derivar en un conjunto de obligaciones tendentes a reparar el daño causado. El punto 14 recoge que, tanto Rusia como la UE destinarían 100 000 millones de dólares para la reconstrucción de Ucrania, equiparando las obligaciones del Estado agresor con las que se atribuyen unilateralmente a la UE. En el caso de Rusia, estos fondos provendrán en parte de sus activos congelados por las sanciones.

Todo ello a beneficio de Estados Unidos y, en menor grado, de Rusia, como fruto un acuerdo de cooperación bilateral entre ambos estados.

Si el escenario dibujado por los mencionados acuerdos sobre el Sáhara, la Franja de Gaza y este proyecto de imposición bilateral ruso-norteamericana a Ucrania no representan un escandaloso reparto en esferas de influencia de las grandes potencias dentro de un nuevo orden multipolar, se le parece bastante.

Como dice el aforismo atribuido al filósofo italiano Giordano Bruno, [Si non e vero e ben trovato].

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José Ángel López Jiménez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Trump y Putin se reparten el botín de guerra en Ucrania con un plan de paz que pone a la UE contra las cuerdas – https://theconversation.com/trump-y-putin-se-reparten-el-botin-de-guerra-en-ucrania-con-un-plan-de-paz-que-pone-a-la-ue-contra-las-cuerdas-270418

La conversación docente: moverse para aprender a frenar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

¿Ha pensado alguna vez cuál es su primer recuerdo de infancia? Seguramente tenga que ver con alguna sensación o emoción intensa o novedosa que experimentó alrededor de los 3, 4 o 5 años. Es curioso que guardemos tan pocos recuerdos de una etapa tan importante de nuestro desarrollo. Yo por ejemplo solamente tengo tres recuerdos de mi paso por la guardería: hacer bolas de barro en el patio, cantar en corro y pedirle pan a la cocinera a través del ventanuco con barrotes que daba a la cocina (dudo que nos mataran de hambre, pero justo antes de comer a algunos se nos acababa la paciencia).

Mi guardería era solo eso, una “guardería”, como se llamaban entonces. Los niños más mayores tenían cinco años. Aunque tengo pocos recuerdos, sé que apenas pasaba tiempo sentada en un pupitre. Dibujábamos, nos disfrazábamos, escuchábamos cuentos. Sobre todo, jugábamos.

A mediados de los años 2000 en España esta etapa educativa se trasladó a los centros públicos de primaria, para ofrecer educación infantil universal y gratuita a todos los niños de entre 3 y 6 años,. Fue un enorme hito legislativo, respuesta a una demanda social no solo relativa a la conciliación familiar, sino también al derecho a una atención temprana al desarrollo para garantizar las posibilidades de éxito académico. Y así, los niños y niñas empezaron a ir al colegio a los 3 años. ¿Cómo se adaptaron los espacios para ellos? Básicamente, y en función de las posibilidades de cada centro, se habilitaron aulas con pupitres minúsculos y colchonetas apilables.

Pero reproducir a escala infantil ese mobiliario no basta para adaptar las aulas a las necesidades específicas de esta edad. De hecho, los pupitres deberían estar arrinconados la mayor parte del tiempo. Cuando ocupan el espacio central, tendemos a organizar las actividades del día con cada niño sentado en su sitio. Y esto no es buena idea por varias razones.

Imaginemos la mente de un niño de tres años. Las funciones “ejecutivas” (capacidades esenciales para filtrar información del entorno, procesarla y tomar decisiones adecuadas) no están maduras: apenas están empezando a desarrollarse. Muchos no saben aún cómo concentrarse en una tarea concreta durante demasiado tiempo y cómo ignorar los estímulos no pertinentes. Se distraen con el vuelo de una mosca. O sea: para ellos tiene tanto o mucho más interés ver lo que hace una mosca que observar cómo se traza determinada letra. Y es normal que sea así.

Entender esto tiene implicaciones importantes a la hora de ayudarles a desarrollar sus habilidades cognitivas, empezando por el desarrollo del lenguaje. Si les pedimos cosas para las que no están preparados, como estar demasiado tiempo sentados, estaremos frustrando sus necesidad de experimentar con el movimiento, los sentidos y sus cuerpos. Estaremos limitando su desarrollo físico y mental.

Además, la necesidad de movimiento y espacios menos estructurados no es algo exclusivo de la etapa infantil. Estudiantes de cualquier edad pueden beneficiarse de un diseño más flexible y creativo.

Durante estas pasadas semanas hemos publicado artículos de expertos que explican cómo podemos usar lo que sabemos sobre la psicomotricidad infantil para mejorar la atención que se da a los niños más pequeños, para desarrollar mejor sus capacidades motoras y sus funciones ejecutivas, aquellas que determinarán su mejor o peor ajuste a la carrera académica y a la vida en general. Incluso, para ayudar a tratar algunas dificultades antes de que surjan, como el déficit de atención y la hiperactividad. Porque ayudar a los más “inquietos” a dar salida a su energía es también una manera de ayudarles a aprender a frenar.

En estos quince días hemos publicado además artículos sobre cómo ayudar a los niños con autismo a sentirse mejor en las aulas, lo que se sabe sobre el impacto de los programas bilingües tanto en el aprendizaje de la segunda lengua como en el del resto de materias y competencias, y cómo influye estudiar un grado o master en otro idioma.

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ref. La conversación docente: moverse para aprender a frenar – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-moverse-para-aprender-a-frenar-270186

Primera muerte en el mundo de una persona infectada con el virus de la gripe aviar H5N5

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

ShineTerra/Shutterstock

Las autoridades sanitarias de los Estados Unidos han confirmado la primera muerte humana registrada a causa del virus H5N5, un subtipo de la gripe aviar. El paciente fallecido era una persona adulta, con problemas de salud subyacentes, residente del condado de Grays Harbor, en el estado de Washington. El fallecido había estado hospitalizado desde principios de noviembre, después de desarrollar fiebre alta, confusión y problemas respiratorios.

La vía de transmisión más probable ha sido a través del contacto con una bandada mixta de aves de corral domésticas que poseía y atendía en el patio trasero de su vivienda. Estas aves de corral domésticas habían estado expuestas a aves silvestres.

La gripe aviar es una enfermedad viral causada por virus de la influenza tipo A que circulan de manera natural en las aves acuáticas silvestres a nivel global. Estos virus tienen la capacidad de infectar a otras especies de aves y, con menos frecuencia, a mamíferos. Muchas veces resultan mortales para aves de corral, como pollos y pavos.

La gripe aviar altamente patógena

En los últimos años, los virus de la gripe o influenza aviar altamente patógena (IAAP) se han propagado a una escala sin precedentes, provocando una mortalidad masiva en aves y mamíferos.

En 2023, se detectó una incursión transatlántica de virus de la gripe aviar altamente patógena H5N5 desde Eurasia a Norteamérica, con una modificación genética (sustitución PB2-E627K) que les ayuda a adaptarse a los mamíferos. De hecho, la variante que infectaba a mapaches y zorrillos de Norteamérica era la misma que hacía enfermar a los gatos domésticos en Islandia, provocando letargo, pérdida de apetito, calambres y rigidez. Tres gatos (una hembra adulta y dos gatitos de 10 semanas) murieron en Islandia tras haber estado enfermos sólo unos días.

La cepa H5N5 responsable de su enfermedad fue exactamente la misma que se encontró en aves silvestres y aves de corral en Islandia.

Una paradita en Islandia, Groenlandia o Svalbard

No es casualidad: Islandia es un conocido lugar de escala para gaviotas y otras aves marinas infectadas con gripe aviar. De hecho, está implicada en la posible propagación de virus desde Europa a América del Norte, conectando las rutas migratorias americanas del Atlántico este y del Atlántico norte.

Groenlandia también podría desempeñar un papel similar en la propagación del virus de la gripe aviar, junto con Svalbard, un archipiélago noruego del alto Ártico. Es más, el primer caso documentado de muerte por el virus de la influenza aviar altamente patógena (HPAIV) subtipo H5N5 en una morsa del Atlántico (Odobenus rosmarus rosmarus) fue encontrado muerto en Svalbard en el año 2023.

Ese mismo año, en Noruega, se encontraron numerosas águilas de cola blanca (Haliaeetus albicilla) infectadas con el H5N5. Y al parecer, la región atlántica de Canadá es un importante punto de entrada a Norteamérica para los virus de la influenza aviar euroasiáticos.

Por el aire y por el agua

Los virus de influenza tipo A pueden dividirse en diferentes subtipos dependiendo de los genes que constituyen las proteínas de superficie, la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N), que son las que el sistema inmune del individuo infectado reconoce como antígenos “extraños”.

Existen 18 subtipos de hemaglutinina y 11 subtipos de neuraminidasa diferentes, de H1 a H18 y de N1 a N11 respectivamente, por lo que potencialmente existen decenas de combinaciones del subtipo de influenza A, siendo H5N5 una de ellas.

Dentro de cada subtipo existe una considerable variabilidad, lo que repercute en la patogenicidad de la cepa. La mayoría de los subtipos de virus influenza patógenos para los seres humanos se originan en aves, pero también en cerdos, que ofrecen un espacio ideal para que variantes de diversos orígenes se mezclen (recombinación).

En las aves acuáticas, los virus de influenza A se replican y son eliminados del tracto digestivo, lo que permite la transmisión por el agua. En humanos, porcinos y otros modelos de mamíferos, los virus de la influenza se replican en el tracto respiratorio superior o inferior, lo que favorece la transmisión aérea.

La infección a humanos es excepcional

En circunstancias excepcionales, los virus de la gripe aviar pueden infectar a seres humanos y hacerles enfermar. La mayoría de los casos documentados en personas han ocurrido tras la exposición directa a animales infectados.

Hasta ahora los casos mortales en humanos habían sido causados por el linaje euroasiático H5N1. El caso estadounidense es el primero conocido en que el H5N5 causa la muerte de un humano.

A pesar de que existen informes que sugieren la capacidad de los subtipos H5 para infectar a los humanos, la propagación eficiente de estos virus es limitada entre las personas. Pero aunque el riesgo para la población general es bajo, es recomendable tomar medidas preventivas, como evitar el contacto directo con aves silvestres, aves de corral y otros animales enfermos o muertos, observándolos solo a distancia y no tocando superficies o materiales contaminados con su saliva, mucosidad o heces.

En caso de que sea inevitable el contacto cercano o directo con animales enfermos o muertos, es crucial utilizar el equipo de protección personal recomendado. Además, es prudente lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, y abstenerse de tocar y consumir leche cruda y productos lácteos crudos, especialmente aquellos provenientes de animales con una infección confirmada o sospechada, o que se encuentren en áreas con animales infectados.

La vacuna contra la gripe estacional no protege contra la gripe aviar, pero se recomienda su administración para reducir el riesgo de que una persona de infecte de ambas a la vez, porque podría aumentar la posibilidad de que surja un virus de la gripe aviar con mayor capacidad de transmisión entre humanos.

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Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Primera muerte en el mundo de una persona infectada con el virus de la gripe aviar H5N5 – https://theconversation.com/primera-muerte-en-el-mundo-de-una-persona-infectada-con-el-virus-de-la-gripe-aviar-h5n5-270439

Borrachera bajo el agua: el misterio de la narcosis por nitrógeno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar Elía Zudaire, Profesor de Psicología, Universidad Europea

La narcosis por nitrógeno puede afectar a los buceadores a partir de los 30 metros de profundidad. Allexxandar/Shutterstock

Dicen que sabemos más sobre la superficie de Marte que sobre las profundidades de nuestro propio planeta. Y probablemente sea cierto: mientras telescopios y sondas cartografían galaxias lejanas, apenas hemos explorado una mínima fracción del fondo marino.

El océano sigue siendo, en muchos sentidos, nuestro “espacio interior”: oscuro, misterioso y, a veces incluso hostil, donde cada metro de profundidad cambia las reglas de la biología, la física… y también de la mente.

Libertad submarina

El buceo recreativo nació de un sueño romántico: el de poder respirar bajo el agua y moverse entre peces como uno más del océano. Hasta mediados del siglo XX, sumergirse más allá de unos pocos metros era cosa de marinos, científicos o aventureros con escafandras pesadas y mangueras conectadas a la superficie. Todo cambió en 1943, cuando Jacques Cousteau y Émile Gagnan desarrollaron el regulador de aire comprimido, un ingenioso sistema que permitía respirar del tanque sólo cuando se inhalaba. Así nació el Aqua-Lung, predecesor de los actuales reguladores, y con él, la libertad submarina.

En pocas décadas, lo que empezó como una rareza se convirtió en un pasatiempo global, ya sea por trabajo, aventura o simple diversión. Pero a medida que uno desciende, el océano empieza a cobrar su peaje. La luz se desvanece, la presión aumenta, los gases se comportan de forma distinta… y a cierta profundidad, el nitrógeno empieza a “emborrachar” el cerebro.

Paz, euforia y confusión

En ese ambiente hiperbárico (es decir, con más presión de la que tenemos en la superficie) de las profundidades, no solo acechan los tiburones, sino un peligro más sutil e inesperado: la narcosis del nitrógeno. A partir de unos 30 metros de profundidad, el aumento de la presión hace que ese gas, presente en el aire que respiramos durante toda nuestra vida sin ningún tipo de problema, se disuelva en mayor cantidad en la sangre y en los tejidos, afectando al sistema nervioso.

El resultado es una especie de “borrachera del buceador”, una sensación de euforia, lentitud o descoordinación que puede hacer que incluso los más experimentados tomen decisiones absurdas o peligrosas sin darse cuenta.
Los síntomas varían: algunos sienten una paz absoluta, otros no pueden dejar de reír y hay quienes experimentan ansiedad o confusión.

Es un fenómeno curioso, porque el buceador puede sentirse genial justo antes de cometer un error fatal, como quitarse el regulador o perder la orientación. No es casual que Cousteau lo llamara “la embriaguez de las profundidades”: una metáfora perfecta para ese instante en que el cerebro, saturado de nitrógeno, olvida que está a decenas de metros bajo el agua, en un entorno que no perdona los fallos.

La narcosis del nitrógeno no es un hallazgo reciente. Ya en 1930, los fisiólogos británicos Leonard Erskine Hill y John James Rickard Macleod (que recibiría el Nobel en 1923 por el descubrimiento de la insulina) describieron por primera vez este extraño efecto del gas a altas presiones. Desde entonces, sabemos que nadie está realmente a salvo: puede afectar tanto a buceadores novatos como a los más experimentados, porque la susceptibilidad varía entre personas e incluso entre inmersiones.

El cerebro funciona a cámara lenta

¿Y por qué ocurre exactamente? Lo cierto es que aún no lo sabemos del todo. La hipótesis más aceptada es que, al aumentar la presión, el nitrógeno se disuelve en mayor cantidad en las membranas de las neuronas, alterando su funcionamiento y ralentizando la comunicación entre ellas. Es como si el cerebro funcionara en cámara lenta.

Algunos estudios apuntan también a un efecto similar al de ciertos anestésicos, que interfieren con los receptores cerebrales del neurotransmisor GABA y provocan esa mezcla de euforia y torpeza. Además, varios experimentos sugieren que el nitrógeno reduce la liberación de ciertos aminoácidos importantes para la actividad cerebral, como el glutamato, la glutamina y la asparagina, sin afectar a los receptores NMDA. En eso difiere del óxido nitroso (el “gas de la risa”), que sí actúa directamente sobre ellos.

Es decir, ambos gases pueden alterar nuestra conciencia, pero lo hacen por caminos distintos: el óxido nitroso “bloquea” la señal, mientras que el nitrógeno parece simplemente atenuarla, como si bajara el volumen del cerebro. Y cuando bajas el volumen del cerebro…

Por otra parte, un estudio realizado en C. elegans, un pequeño gusano muy utilizado en investigación, sugiere que la dopamina es la responsable de algunos de los cambios de comportamiento bajo presión, pero parece actuar junto a otras vías aún desconocidas. Por ejemplo, los niveles de serotonina, otro neurotransmisor clave, aumentan bajo alta presión de nitrógeno.

La manera en que interactúan exactamente estos neurotransmisores y aminoácidos durante la narcosis del nitrógeno sigue siendo un misterio, pero demuestra que el efecto del gas en el cerebro es mucho más complejo de lo que parece.

Como suele pasar en ciencia, la respuesta completa sigue bajo la superficie: sabemos qué se siente y qué lo desencadena, pero no del todo cómo actúa ese gas aparentemente inocente cuando se convierte en embriagador.

¿Cómo se puede evitar?

La mejor forma de protegerse de la narcosis del nitrógeno es simple: no bajar a más profundidad de la recomendada para cada nivel de experiencia, ascender despacio y mantener siempre la calma. Los buceadores aprenden a reconocer los primeros síntomas y a reaccionar antes de que afecten a la seguridad. Con planificación, entrenamiento y sentido común, la narcosis puede ser solo una curiosidad científica más que una amenaza real.

El buceo recreativo sigue siendo seguro y asombrosamente enriquecedor, siempre que se haga bajo supervisión, con equipos fiables y con profesionales formados que cuiden cada inmersión.

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Óscar Elía Zudaire no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Las nuevas cuentas del Real Madrid: ingresos récord, pero también una deuda financiera sin precedentes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Martín Magdalena, PhD in Economic and Business Sciences / Associate Lecturer in Universidad Pontificia Comillas-ICADE, Universidad Pontificia Comillas

Vista panorámica del estadio Santiago Bernabéu, con su cubierta retráctil extendida. David Benito/Shutterstock

La Junta Directiva del Real Madrid presentó el domingo 23 de noviembre a sus socios representantes las cuentas de la temporada 2024/2025 durante su Asamblea General Ordinaria.

En la temporada pasada, el club blanco alcanzó un volumen de negocio récord impulsado por el nuevo estadio Santiago Bernabéu. Sin embargo, las cuentas también muestran el creciente riesgo financiero en que incurre el club al alcanzar una deuda financiera sin precedentes.

El dato más contundente es el volumen de ingresos. La cifra de negocios del club ascendió a casi 1 200 millones de euros, consolidando el crecimiento de los últimos años. Este crecimiento se explica, en parte, por la remodelación del estadio pues la temporada 2024/2025 ha sido la primera en la que ha estado completamente operativo tras las obras realizadas.




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Costes de plantilla controlados

El gasto de personal está por debajo del 50 % de los ingresos (un 44 %) cuando cuatro temporadas atrás se situaba en el 73 %. Este nivel está muy por debajo del umbral máximo del 70 % que imponen las reglas de control económico de la UEFA y LaLiga.




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Beneficios mejorados

La buena evolución de los ingresos y gastos ha llevado al club a conseguir un beneficio operativo bruto (EBITDA) de más de 240 millones de euros y un beneficio operativo neto de 75 millones de euros. Esto es un crecimiento de casi el 250 % respecto al año anterior, cuando fue de 21 millones de euros.

El beneficio operativo bruto muestra, básicamente, la capacidad inicial que una empresa tiene para generar caja con sus actividades. El EBITDA es lo que le queda al club tras deducir de todos sus ingresos (por derechos televisivos, venta de entradas, ingresos comerciales y por la gestión del estadio) los costes directos e indirectos (como salarios, servicios, mantenimiento, equipaciones, material de oficina, etc.), pero antes del pago de impuestos, intereses de deuda, depreciaciones y amortizaciones.

Estos resultados muestran cómo se va notando el efecto positivo de la actividad del nuevo Bernabéu, aunque todavía no esté funcionando a plena capacidad.

La deuda: el gran riesgo a futuro

El Madrid tiene una deuda de casi 1 600 millones de euros por la remodelación de su estadio. Esto, unido a otros importes pendientes de pago, ha elevado la deuda total del club por encima de los 2 200 millones de euros, que equivalen a casi un 80 % del total de sus activos.

En paralelo, tiene un total de 542 millones de euros en cuentas por cobrar (dinero que le deben entidades externas por la venta a crédito de productos o servicios, como por ejemplo importes pendientes de cobro por derechos de retransmisión, patrocinios, o por traspaso de jugadores) y en tesorería (la liquidez que necesita para asumir sus operaciones mensuales de pagos por facturas, salarios, intereses, impuestos, etc.).

El pago de intereses ha subido hasta 44 millones de euros. Este aumento era previsible porque, terminadas las obras principales del estadio, el club dejó de capitalizar intereses (en las cuentas presentadas durante las obras no los registró como gastos sino que los añadió al coste total del nuevo estadio) y empezó a apuntar en su contabilidad el gasto por los intereses de la deuda y la amortización del estadio (reflejando la depreciación de su valor durante el periodo 2024/2025).

Tras restar los gastos financieros y los impuestos, el club cerró la temporada con un beneficio neto de 24 millones de euros, con lo que duplica el beneficio que tuvo hace cuatro temporadas. Este resultado ha permitido al club aumentar su patrimonio neto hasta casi 600 millones de euros.

Sin embargo, el fondo de maniobra (el indicador financiero que muestra la capacidad de una empresa para cumplir con sus pagos y obligaciones a corto plazo) y la tesorería se han reducido como consecuencia de que, en las temporadas anteriores, el club tenía la liquidez de los préstamos aún sin utilizar para los pagos de las obras.

El fondo de maniobra ha sido negativo en casi 360 millones de euros y el dinero en la caja se redujo hasta los 176 millones de euros a 30 de junio de 2025.

Rentabilidad y endeudamiento

Para acabar el análisis de estas cuentas anuales es necesario explicar algunas ratios que se usan para examinar a las empresas:

  1. La deuda financiera sobre el resultado operativo bruto (deuda/EBITDA) del Real Madrid alcanza las 6,4 veces. Aunque es elevada, se ha reducido desde 7,7 veces la temporada anterior. Esta ratio mide la capacidad del club para pagar su deuda y esa cifra implica que necesitaría durante de seis años todo su resultado operativo bruto para liquidar dicha deuda.

  2. La rentabilidad sobre ventas (ROS) ha subido hasta el 6,5 %, casi el doble que la que tenía hace cuatro temporadas. El ROS mide qué porcentaje de los ingresos por ventas se convierte en beneficio y muestra su eficiencia para generar ganancias a partir de su actividad. Esto significa que el Real Madrid en esta temporada ha sido capaz de generar un resultado operativo neto (antes de intereses e impuestos, como hemos visto anteriormente) de 6,5 euros por cada 100 euros de ventas realizadas.

  3. La rentabilidad financiera (ROE) ha subido hasta el 4 %, pero aún se encuentra por debajo de la de la temporada 2021/2022. El ROE, que mide la rentabilidad obtenida con el dinero de los accionistas, se calcula dividiendo el beneficio neto entre los fondos propios (capital social, reservas y beneficios retenidos). Este indicador muestra cuánto beneficio obtiene el club por cada euro invertido por los socios y permite valorar si la entidad está aprovechando bien esos recursos.

En conjunto, estos indicadores muestran que el primer año completo del nuevo Bernabéu ha permitido al Real Madrid compensar, al menos en parte, el riesgo asumido con la deuda necesaria para financiar la obra. El fuerte aumento de los ingresos y el control del gasto han mejorado la rentabilidad del club. El desafío ahora es mantener esta tendencia para asegurar la estabilidad económica en las próximas temporadas, en un contexto competitivo cada vez más exigente.

Presupuesto y estrategia a futuro

Para la temporada 2025/2026 el club ha presupuestado unos ingresos cercanos a los 1 250 millones de euros y un beneficio neto de 10 millones de euros (14 millones menos que en 2024/2025). Esta reducción se debe, entre otras variaciones de gastos, al incremento de los gastos financieros hasta casi 50 millones de euros.

La estrategia del Real Madrid pasa por financiar sus cuentas con deuda a largo plazo, confiando en que el crecimiento operativo del nuevo Bernabéu permita sostener este modelo de financiación.

El Real Madrid prevé continuar explotando los nuevos negocios del estadio (conciertos y festivales de música, eventos especiales como el reciente partido de la NFL, etc.) que todavía no están a pleno rendimiento.

Dos factores a considerar

El Real Madrid ha apostado por una estrategia basada en un ambicioso plan de inversión financiado con deuda a largo plazo, con la confianza de que el crecimiento operativo del nuevo Bernabéu sostenga este modelo de crecimiento.

Por otra parte, el contexto del fútbol europeo es cada vez más exigente. Por ejemplo, la Premier League duplica los ingresos de LaLiga, y sus grandes clubes cuentan con el respaldo financiero adicional de inversores internacionales.

Estas dos cuestiones plantean una duda clave: ¿bastará el plan actual para mantener el liderazgo deportivo y económico del Madrid o deberá explorar nuevas vías de financiación que podrían transformar su propia estructura?




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Jorge Martín Magdalena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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De Mallorca a LIGO: descifrando el lenguaje del universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan-René Mérou, Physics PhD Student, Universitat de les Illes Balears

Recreación de la fusión de dos agujeros negros generando ondas gravitacionales. Jurik Peter/Shutterstock

Cuando cae la noche sobre Mallorca y el viento sopla suavemente entre los robles, el silencio parece hablar un idioma que solo entienden aquellos que se detienen a escuchar. Desde una duna en la playa de Es Trenc, con el horizonte inmóvil, o desde la cima de Teix, donde el aire es tan fino que parece tejer hilos invisibles con el cielo, uno se pregunta qué esconden las estrellas, qué misterio sostiene su constante centelleo.

Y entonces recuerdas que estamos aquí, personas pequeñas en una isla pequeña dentro de un planeta pequeño, y sin embargo capaces de escuchar el susurro más suave del universo. Imaginemos dos agujeros negros, en algún lugar remoto, girando uno alrededor del otro hasta fusionarse en un grito silencioso. Este grito viaja por el cosmos como un temblor del espacio-tiempo, una onda que viaja durante miles de millones de años hasta llegar a la Tierra, para hacer vibrar ligeramente los espejos del detector LIGO.

Gracias a detectores extraordinarios como LIGO, podemos “oír” estas vibraciones, lo que nos permite observar fenómenos invisibles para los telescopios convencionales y comprender mejor las leyes de la naturaleza. Estas ondas fueron predichas por Einstein hace más de cien años, cuando redefinió la gravedad no como una fuerza, sino como un efecto de la geometría del espacio-tiempo sobre la materia.

Pequeñas perturbaciones cargadas de información

Las ondas gravitacionales son perturbaciones en el espacio-tiempo causadas por cualquier masa que acelere. Incluso un gesto cotidiano como un aplauso las genera, aunque entonces son tan débiles que resultan imposibles de detectar. Solo los acontecimientos más violentos del universo, como la fusión de dos agujeros negros, dos estrellas de neutrones o un agujero negro con una estrella de neutrones, producen ondas lo suficientemente intensas como para que podamos “cazarlas” en la Tierra.

Estas ondas viajan a la velocidad de la luz y deforman el espacio-tiempo por el que pasan, llevando consigo información única sobre los eventos que las generan. Gracias a ellas, podemos obtener información directa sobre las propiedades y el comportamiento de objetos tan extremos como los agujeros negros y las estrellas de neutrones. Nos permiten estudiar su masa, giro, distancia y dinámica de fusión, así como la física en condiciones extremas de gravedad, densidad y energía que no se pueden reproducir en ningún laboratorio de la Tierra.

Así funciona LIGO

No fue hasta el 14 de septiembre de 2015 cuando pudimos escuchar estas vibraciones cósmicas por primera vez. Ese día, un mallorquín, Miquel Oliver, trabajaba en el observatorio LIGO Hanford, en Estados Unidos, colaborando directamente con el equipo científico. Allí, dentro de esos túneles silenciosos, la humanidad abrió una nueva ventana al cosmos, confirmando una predicción centenaria y marcando el comienzo de una nueva era de la astronomía de ondas gravitacionales.

LIGO es un extraordinario detector interferométrico. Consiste en dos inmensos brazos en forma de L, cada uno de cuatro kilómetros de longitud, situados en Estados Unidos: uno en Hanford (Washington) y otro en Livingston (Luisiana). Su funcionamiento se basa en el envío de un rayo láser que se divide en dos; cada uno recorre uno de los brazos y realiza miles de viajes reflejándose en espejos suspendidos.

Instalaciones del Observatorio Ligo en Hanford (Washington, Estados Unidos).
Caltech/MIT/LIGO Lab

Si no pasa ninguna onda gravitacional, los láseres se recombinan, produciendo una interferencia destructiva. Pero si una de esas perturbaciones atraviesa el detector, deforma el espacio-tiempo estirando y comprimiendo los brazos, cambiando su longitud relativa. Esto hace que los rayos se recombinen con un ligero cambio de fase, lo cual genera una interferencia constructiva y produce una señal detectable.




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Esta diferencia es tan pequeña que corresponde a deformaciones del espacio-tiempo de una milésima parte del ancho de un protón. Para detectarlas, se requiere un entorno extremadamente silencioso, libre de cualquier ruido. El silencio en LIGO es tan profundo que puede detectar todo, desde el sonido cuántico más sutil hasta un terremoto lejano. Pero lo que buscan es aún más sutil: un susurro de la propia gravedad. Para ello, existe un equipo de caracterización de detectores, encargado de identificar y eliminar todas estas fuentes de ruido, garantizando la fiabilidad de las señales registradas.

Con acento mallorquín

Investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB) han sido parte esencial de este esfuerzo científico. En 2015, cuando la primera señal hizo temblar los detectores, Miquel Oliver se encontraba en Hanford. Posteriormente, Pep Covas, que mejoró la calidad de los datos, y Rodrigo Tenorio viajaron allí. Rafel Jaume Amengual y Joan-René Mérou pasaron una temporada en Livingston. Rafel trabajó en la sincronización temporal y la calibración de las señales astrofísicas, mientras que Joan-René identificó las fuentes de ruido.

Este año, 2025, coincidiendo con el décimo aniversario de aquella primera detección, otros dos estudiantes de doctorado, Alicia Calafat y Joan-René Mérou, volverán a LIGO Hanford para aprender a leer estas señales del cosmos y contribuir a futuros descubrimientos que ampliarán nuestro conocimiento del universo.

¿Por qué es fundamental este trabajo? Porque nos ayuda a comprender la gravedad, uno de los grandes misterios que aún siguen sin resolverse. Las ondas gravitacionales contienen secretos sobre la creación de los agujeros negros, sobre la materia más densa del universo, sobre los límites mismos de nuestro entendimiento. Cada detección es un paso más hacia una teoría unificada de las fuerzas de la naturaleza, un paso más hacia la comprensión de quiénes somos y de dónde venimos.

Retorno a las raíces

Y mientras los detectores escuchan el universo desde los bosques de Luisiana y los desiertos de Washington, aquí en Mallorca podemos subir al Teix y mirar al cielo con los ojos llenos de preguntas. El conocimiento científico no consiste solo en un conjunto de datos y fórmulas: es un retorno a nuestras raíces más profundas, a ese momento primordial en el que la humanidad contempló la bóveda celeste y soñó con comprenderla.

Los investigadores de la UIB, cuando viajan a LIGO, no solo llevan consigo el conocimiento, sino también la mirada de quienes saben escuchar el silencio del cosmos. Porque el silencio habla, si sabemos leerlo. Porque, en el fondo, mirar al cielo, escucharlo y querer comprender su lenguaje es también querer comprendernos a nosotros mismos. Y mientras el universo vibra con misterios ancestrales, aquí, en Mallorca, seguimos escuchando.


Este artículo resultó ganador del VI Concurs de Divulgació Científica de la Universitat de les Illes Balears en la categoría General.


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Joan-René Mérou recibe fondos de la Universitat de les Illes Balears (UIB); los proyectos de la Agencia Estatal de Investigación PID2022-138626NB-I00, RED2024-153978-E, RED2024-153735-E, financiados por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FEDER/UE; y por la Comunitat Autònoma de les Illes Balears a través de la Conselleria d’Educació i Universitats con fondos de la Unión Europea – NextGenerationEU/PRTR-C17.I1 (SINCO2022/6719) y de la Unión Europea – Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) (SINCO2022/18146) y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la ayuda Formación de Profesorado Universitario 2022 FPU22/01187. 

Alicia Calafat recibe fondos de la Universitat de les Illes Balears (UIB); los proyectos de la Agencia Estatal de Investigación PID2022-138626NB-I00, RED2024-153978-E, RED2024-153735-E, financiados por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FEDER/UE; y por la Comunitat Autònoma de les Illes Balears a través de la Conselleria d’Educació i Universitats con fondos de la Unión Europea – NextGenerationEU/PRTR-C17.I1 (SINCO2022/6719) y de la Unión Europea – Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) (SINCO2022/18146).

ref. De Mallorca a LIGO: descifrando el lenguaje del universo – https://theconversation.com/de-mallorca-a-ligo-descifrando-el-lenguaje-del-universo-269946

Anatomía de una mente absorta: ‘flow’, hiperfoco y neurodiversidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iratxe Antonio-Agirre, Associate Professor in the Department of Developmental and Educational Psychology, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Gaukhar Yerk/Shutterstock

¿Qué tienen en común un programador que escribe líneas de código durante horas sin pestañear, un niño superdotado que se olvida de comer por estar resolviendo acertijos, un atleta de élite en plena competición y una artista que siente cómo su cuerpo desaparece mientras pinta? Todos han entrado en un estado mental poco frecuente pero intensamente poderoso: un enfoque tan absoluto que el tiempo, el entorno y el yo desaparecen.

Este fenómeno se conoce como estado de flow, que en español puede traducirse como “flujo”. El psicólogo Mihály Csíkszentmihályi ya lo describió hace medio siglo como una experiencia óptima de conciencia. Se trata de un momento en el que mente y cuerpo se alinean con lo que estamos haciendo, sin esfuerzo aparente, en una danza perfecta entre desafío y habilidad.

El flow no es simple concentración. Es una absorción tan profunda que el sentido del tiempo se distorsiona y la acción parece fluir por sí sola. En sus estudios, Csíkszentmihályi y sus colegas observaron este fenómeno en atletas, músicos y científicos.

De la ejecución de habilidades al aprendizaje

Sin embargo, no todos lo viven igual. Los atletas y músicos suelen experimentar este estado mental durante la ejecución de habilidades que ya dominan, mientras que los investigadores lo viven en el proceso mismo de aprendizaje y descubrimiento. En este último caso, el flow está estrechamente ligado al aprendizaje autodirigido: la capacidad de explorar y aprender sin una guía externa, impulsado por la curiosidad y la motivación interna.

Otro estudio con más de 450 músicos y atletas de élite mostró que ambos grupos experimentaban flow con frecuencia, especialmente en contextos grupales, y que el equilibrio entre desafío y habilidad era el mejor predictor de bienestar y satisfacción vital. No se trata de trabajar más, sino de encontrar el punto exacto en el que la dificultad nos reta sin desbordarnos.

Flujo versus hiperfoco

Pero hay otro estado mental que, a primera vista, se le parece: el hiperfoco. También implica una atención extrema, distorsión del tiempo y una desconexión del entorno, pero su origen y su control son distintos. Mientras que el flujo es un estado voluntario y regulado, el hiperfoco es más automático y compulsivo. El cerebro se engancha profundamente con algo que despierta su interés (a veces útil, a veces no tanto) y resulta casi imposible soltarlo. Se olvida el mundo… y también comer, dormir o responder un mensaje.

La diferencia clave es el control. El flujo se cultiva; el hiperfoco te atrapa.

Imaginemos un estudiante que dedica una tarde entera a un proyecto de clase especialmente estimulante, avanzando más en unas horas que en días de estudio convencional; en cambio, ese mismo estudiante podría quedar atrapado durante horas perfeccionando un detalle menor de otro proyecto, ignorando plazos y prioridades más urgentes. Mientras que en la primera situación el hiperfoco potencia su rendimiento, en la segunda la intensidad de la concentración desplaza tareas esenciales y genera estrés.

El placer de concentrarse (a veces hasta el agotamiento)

Aunque muy diferentes entre sí, las personas en el espectro autista, con TDAH, altas capacidades o alta sensibilidad comparten una notable predisposición a sumergirse profundamente en aquello que les interesa. En todos estos casos puede aparecer una concentración tan intensa que el tiempo y el entorno parecen desdibujarse.

Sin embargo, el modo en que se manifiesta esa atención varía. En el espectro autista o el TDAH (de forma episódica y discontinua) es más común el hiperfoco, un estado absorbente y a menudo difícil de interrumpir, ligado a intereses específicos.

Las personas con altas capacidades o alta sensibilidad, aunque dependiendo de su perfil cognitivo y emocional, suelen acceder con mayor facilidad y más profundamente al estado de flujo, caracterizado por un equilibrio entre desafío y habilidad, disfrute y sensación de control. Pero también necesitan aprender a regular la intensidad. Es decir, saber cuándo frenar, cómo descansar, y qué condiciones facilitan (o sabotean) su bienestar mental.

Una intensidad mental poco común

Ese es, precisamente, otro aspecto que tienen en común estos perfiles: una mente que procesa el mundo con una intensidad poco común. Esa profundidad cognitiva y sensorial puede ser una fuente de creatividad y lucidez, pero también un terreno fértil para la saturación cuando los estímulos o las emociones se acumulan.

En las personas que están en el espectro autista o aquellas altamente sensibles, esa sobrecarga puede desembocar en un colapso sensorial, una especie de apagón interno que obliga al cuerpo y a la mente a desconectarse. En el TDAH, la consecuencia se manifiesta más como agotamiento atencional o emocional, mientras que en las altas capacidades adopta la forma de fatiga mental, fruto de una sobreestimulación constante.

En esta línea, investigaciones recientes introducen el concepto de “variabilidad de flujo” que es la oscilación entre días de altísima concentración y días de bloqueo o dispersión. Las personas con gran variabilidad de flujo tiende a mostrar menos creatividad y más fatiga mental, precisamente porque no logran mantener una estabilidad emocional y cognitiva en su rendimiento. El estado mental de flujo es frágil, depende de multiples factores como el contexto, la motivación, la energía, las emociones… y fluctúa fácilmente. Por eso, aprender a mantenerlo estable puede ser tan importante como aprender a alcanzarlo.

El entorno importa

A diferencia del mito del genio solitario o del talento que brilla sin ayuda, lo que permite que el flujo se vuelva una práctica sostenida para cualquier persona, y no solo un accidente feliz, es el diseño consciente del entorno y del propio ritmo de vida.

Los factores externos son decisivos: espacios silenciosos, tiempos sin interrupciones, objetivos bien definidos y una atmósfera que transmita propósito y claridad. Estos elementos no solo reducen la distracción, sino que crean las condiciones necesarias para que la mente pueda concentrarse con profundidad y fluidez.

No se trata de eliminar el ruido del mundo, sino de configurar un contexto que lo haga irrelevante. Diseñar rutinas que incluyan pausas reales, desconexión sensorial y descansos mentales no implica trabajar menos, sino trabajar mejor: dar espacio a la mente para que recupere su capacidad natural de enfoque y creatividad.

Reconciliar intensidad con equilibrio

Si el entorno es el escenario, la mente es el instrumento. El flujo surge cuando ambos se sincronizan. Sin embargo, para quienes poseen una mente especialmente intensa, ya sea por sensibilidad, talento o neurodivergencia, esa armonía exige un trabajo interno de autorregulación y autoconciencia.

Los factores internos que sostienen el flujo incluyen la motivación intrínseca, el sentido de propósito y un equilibrio adecuado entre desafío y habilidad. Pero también requieren la capacidad de reconocer cuándo la concentración profunda empieza a transformarse en sobreexcitación o hiperfoco, estados que pueden agotar más que nutrir.

Aprender a modular la propia intensidad no significa apagarla, sino dirigirla con precisión. La verdadera maestría consiste en mantener la energía sin perder el equilibrio. Es decier, fluir plenamente sin quemarse en el intento. Entre la estructura del entorno y la gestión del mundo interno se encuentra el arte de trabajar y vivir con profundidad.

The Conversation

Iratxe Antonio-Agirre no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Anatomía de una mente absorta: ‘flow’, hiperfoco y neurodiversidad – https://theconversation.com/anatomia-de-una-mente-absorta-flow-hiperfoco-y-neurodiversidad-267702