Cuba aprueba 176 medidas en un nuevo intento de encauzar su economía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iker Saitua, Associate Professor, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Gasolinera CUPEX junto al edificio de la embajada estadounidense en La Habana, cerrada por falta de suministro ProSportFoto.co.uk/Shutterstock

Cuba acaba de aprobar el mayor paquete de reformas económicas en al menos quince años. Según la cobertura de Granma, órgano del Comité Central del Partido Comunista, y la nota de prensa de la propia Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Marrero Cruz presentó ante la Tercera Sesión Extraordinaria del Parlamento, en su X Legislatura, un documento con 176 transformaciones agrupadas en 23 ejes. Es el resultado de un cribado de 390 propuestas iniciales –de las que se aceptó el 66,7 %– y de 69 recomendaciones incorporadas por el Buró Político (el órgano superior de dirección del Partido Comunista Cubano, PCC). El pleno lo ratificó el 19 de junio.

El tiempo transcurrido entre la presentación del documento y su aprobación ha sido de apenas una semana. La velocidad del proceso ha resultado excepcional para los estándares políticos de la isla. El contenido, en cambio, mantiene la continuidad con varias medidas ya ensayadas en etapas anteriores.

De 1993 a 2026

Desde la disolución de la URSS, en diciembre de 1991, Cuba ha puesto en marcha reformas basadas en la misma fórmula. La primera apertura, entre 1993 y 1995, legalizó el trabajo por cuenta propia –el autoempleo en una lista cerrada de oficios– y despenalizó la tenencia de dólares, reconociendo de facto la economía informal en divisas que ya circulaba en la isla. Ese mismo periodo trajo también la legalización de los mercados agropecuarios libres, donde los precios dejaron de ser fijados por el Estado.

A partir de los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados en el VI Congreso del Partido (2011), se amplió el usufructo de tierras estatales sin uso –de 40 a 67 hectáreas, con derecho a construir vivienda en la parcela–; se crearon las cooperativas no agropecuarias, una nueva figura jurídica para gestionar servicios y comercio (transporte, gastronomía, mercados) al margen de las cooperativas agrícolas ya existentes; y se abrió la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, un polo industrial-portuario con régimen fiscal preferencial y trámites de aprobación más rápidos para la inversión extranjera.

Una nueva Ley de Inversión Extranjera, en 2014, amplió las modalidades de asociación con capital foráneo. El propio texto de 2011 definía también el límite de esa apertura: establecía que el sistema de planificación socialista seguiría siendo la vía principal para dirigir la economía nacional. Una década después, la Tarea Ordenamiento de 2021 eliminó la dualidad monetaria vigente desde 1994 –el peso cubano junto al peso convertible (CUC)– y fijó un tipo de cambio único, lo que implicó una devaluación y un repunte inflacionario.

Lo que sí es nuevo esta vez

Ahora, en 2026, lo distinto no es tanto el repertorio de instrumentos, ya ensayados antes (pero parcialmente), como su simultaneidad y su alcance. El salario mínimo estatal sube un 53 % (de 2 100 a 3 210 pesos), y el Estado retira gradualmente unos 92 500 millones de pesos anuales en subsidios al sistema empresarial, la mitad de ellos destinados solo a la tarifa eléctrica. El usufructo agrícola pasa de plazos fijos a tiempo indeterminado, sin exigir ya la residencia en la parcela. Termina el monopolio estatal sobre la venta de combustibles y se libera buena parte de la larga lista de actividades antes vedadas al sector privado.

El cambio de mayor calado institucional, sin embargo, es jurídico: las empresas estatales podrán convertirse en sociedades por acciones, con el Estado fijando su participación sector por sector y reservándose la mayoría solo en los considerados estratégicos. Particulares y capital extranjero podrán comprar esas acciones. Por primera vez se toman medidas que involucran tanto a la empresa estatal, los subsidios, el salario mínimo y la propiedad accionarial, en lugar de una pieza a la vez como en etapas anteriores.

Lo que se sabe de experiencias anteriores en economías en transición muestra que ese tipo de simultaneidad tiene un coste organizativo propio: pierden valor las rutinas y capacidades acumuladas por las empresas bajo el sistema previo antes de que exista el nuevo, lo que puede deprimir el desempeño durante la propia transición.

El diseño separa explícitamente la titularidad del activo, que sigue siendo estatal, de su gestión, que se cede a terceros mediante derechos de usufructo y superficie, o por participación accionarial. La fórmula recuerda al mecanismo que usó China a partir de 1978, manteniendo la propiedad colectiva nominal de la tierra mientras transfería el control productivo a las familias campesinas.

Una isla, no una metáfora

En este mecanismo se observa algo común a estos casos: cómo un sistema de planificación centralizada ha podido sostenerse durante más de sesenta años dentro de una economía mundial organizada en torno al capital privado.

La continuidad institucional cubana no se explica por una sola causa, sino por una secuencia de sostenes externos que se han ido sustituyendo unos a otros: la ayuda soviética hasta 1991, y después el petróleo venezolano, las remesas y el turismo. Un análisis reciente de la economía de Cuba describe este proceso como socialismo periférico: la pérdida de los acuerdos comerciales preferenciales y el acceso al crédito que ofrecía la URSS obligó a una introducción gradual de mecanismos de mercado, sin que las relaciones más recientes con China o Venezuela hayan logrado recrear aquellas condiciones.

Cada vez que uno de esos puntales se debilita llega una nueva fase de actualización del modelo, que recompone el equilibrio sin alterar su arquitectura de fondo. Lo distintivo de 2026 es que varios sostenes flaquean a la vez, mientras Washington ha intensificado las sanciones –con nuevas medidas coercitivas en vigor desde junio que penalizan a empresas extranjeras con negocios en la isla y que aplican restricciones adicionales al suministro de combustible– y ha condicionado explícitamente cualquier mejora en la relación bilateral a la profundidad de los cambios.

Lo que de verdad está en disputa

Sobre las causas del estancamiento cubano hay posiciones encontradas entre los propios economistas: mientras que unos lo atribuyen principalmente a la transición al socialismo, otros sitúan el peso mayor en el bloqueo exterior. El debate sigue abierto.

Que el paquete se aprobara apenas una semana después de haber sido presentado no debe confundirse con el ritmo real del cambio institucional que lo sostiene. El patrón que recorre todo este artículo remite al concepto de path dependence: una vez que un sistema adopta una trayectoria, las decisiones posteriores tienden a construirse sobre ella en lugar de partir de cero, incluso cuando el objetivo es corregir sus propios resultados.

Desde los años noventa, Cuba ha seguido un mismo patrón: cada etapa de apertura se acumula sobre la anterior, sin que el país se haya desviado del camino trazado en 1993 para paliar los efectos del Periodo Especial, la gran crisis iniciada tras la caída de la URSS y el fin de las ayudas soviéticas.

Que el paquete de 2026 sea la cuarta etapa de esa secuencia, y no la primera, es en sí mismo un indicio de que persiste una necesidad de resolver un estancamiento que ninguna de las etapas previas ha despejado por completo. Las propias palabras de del presidente cubano Miguel Díaz-Canel al cerrar la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional parecen confirmarlo: “No hemos partido de cero”.

The Conversation

Iker Saitua no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuba aprueba 176 medidas en un nuevo intento de encauzar su economía – https://theconversation.com/cuba-aprueba-176-medidas-en-un-nuevo-intento-de-encauzar-su-economia-285791

Tecnoestrés: cómo lograr que la tecnología no mine la salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iván Fernández Suárez, Profesor en el máster en Prevención de Riesgos Laborales. Consultor PRL para Fraternidad Muprespa. Grupo de investigación TR3S-i, Trabajo Líquido y Riesgos Emergentes en las Sociedad de la Información., UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Ilustración artística de una persona estresada con la tecnología. Pauline Wee & DAIR / https://betterimagesofai.org, CC BY-SA

Ahora mismo podemos saber de todo (los buscadores o la inteligencia artificial nos lo dicen), aprender a hacer de todo (plataformas de vídeo nos ofrecen tutoriales) o comprar cualquier cosa con un solo clic.

Estos cambios han modificado nuestras vidas en todos los planos. Nuestra forma de trabajar, la forma en la que nos comunicamos y nuestros hábitos de ocio y descanso.

Pero todo cambio tiene consecuencias y el tecnoestrés es una de las principales en el ámbito de la salud mental, causado por el uso (intensivo) de las tecnologías.

Qué es el tecnoestrés

Primero debemos entender el estrés, que no es más que un desajuste entre las exigencias (demandas) a las que estamos sometidos y nuestras capacidades para afrontarlas.

Aunque lo hemos demonizado, no siempre tiene efectos negativos. De hecho, los momentos más felices de nuestras vidas (una boda, un nacimiento, el primer trabajo) son momentos con niveles máximos de estrés, que nos ayuda a afrontar las exigencias de esos momentos. El problema surge cuando nos supera y en lugar de ayudarnos a ser más efectivos, nos perjudica.

Las tecnologías han supuesto una ayuda tan importante que se han vuelto imprescindibles. Esto provoca que no podamos separarnos de ellas, muchas veces sin necesidad. Y es precisamente esa sobreutilización la que está generando el mayor impacto sobre nuestra salud.

Efectos sobre la salud

El impacto del tecnoestrés no es inmediato, sino acumulativo. Se va instalando en nuestro organismo poco a poco, a través de pequeñas situaciones cotidianas como consultar el correo, enviar un whatsapp o entrar en una red social. Este continuo goteo de notificación y necesidades digitales adquiridas provocan una acumulación elevada de tiempo de conexión digital.

Dentro de los efectos más habituales, aparece la saturación mental. De la misma forma que nuestro cuerpo se extenúa ante una exigencia física prolongada, la mente muestra síntomas de agotamiento. Nuestra atención vive bajo una exigencia constante y los recursos son limitados.

Creemos que podemos gestionarlo todo, pero el cerebro humano no está diseñado para una multitarea constante.

Es ahí, cuando superamos nuestros límites, cuando aparecen los efectos sobre la salud. Síntomas como dificultades para conciliar el sueño, ansiedad, irritabilidad o fatiga mental se pueden combinar con manifestaciones somáticas.

Así, la tensión emocional puede provocar dolores musculares o cefaleas, así como problemas digestivos y alimenticios, circulatorios, de piel, etc.

El tecnoestrés es un factor precursor de enfermedades crónicas no transmisibles, como cáncer, diabetes, dolencias respiratorias y cardiovasculares o trastornos mentales. La Organización Mundial de la Salud ya las reconoce como una pandemia, pues se han convertido en la primera causa de muerte en el mundo.

Curiosamente, han tenido un aumento exponencial en los últimos años, coincidiendo con la explosión de la tecnología. Y es que el estrés crónico se considera un factor de riesgo para muchas enfermedades.

Estrategias para mantenerlo a raya

De todos modos, la tecnología no es el problema, sino cómo nos relacionamos con ella. Es un arma de doble filo, nos ayuda en todos los ámbitos de nuestra vida, pero su abuso genera riesgos.

La primera estrategia para utilizarla de forma adecuada es hacer una utilización consciente, huir del uso automático. Muchas veces, nuestro cerebro busca esa recompensa inmediata y, sin darnos cuenta, por inercia, ya estamos haciendo scroll.

He aquí algunas preguntas que nos pueden ayudar a identificar si tenemos un uso adecuado de las tecnologías:

  • ¿Recuerda la última vez que pasó 48 horas sin consultar el teléfono móvil?

  • ¿Cuántas horas al día pasa mirando una pantalla (tableta, smartphone, ordenador, televisión…), incluyendo ocio y trabajo? Más de 6 horas, ya es un síntoma de sobrecarga.

  • ¿Lo primero que hace al levantarse y lo último antes de dormir es verificar sus notificaciones o correos electrónicos?

  • Revise en el móvil, en la pestaña de bienestar digital, el promedio diario de horas que lo utiliza. ¿Es mucho más de lo que tenía en mente?

Revisiones científicas recientes sobre estrategias de desintoxicación digital muestran que reducir de manera voluntaria el uso de dispositivos digitales está asociado con mejoras en bienestar psicológico, estrés y comportamientos compulsivos relacionados con el uso de pantallas.

Vías de limpieza mental

De igual forma que el cuerpo necesita descanso cuando llevamos a cabo una actividad física intensa, la mente necesita reponerse. El plano físico nos advierte rápidamente del cansancio, nos marca los límites. Sin embargo, nuestra mente no es tan clara con los síntomas.

En este sentido, es muy importante identificar dos variables sencillas, pero a veces inadvertidas por las prisas de la vida cotidiana. En primer lugar, los estresores: todas aquellas situaciones que provocan que nos desgastemos mentalmente (personas, situaciones cotidianas, exigencias de nuestro trabajo, familia, redes sociales…).

Se trata de saber qué episodios de nuestras vidas elevan nuestra ansiedad resulta crítico para poder prepararnos y anticiparnos a la sobrecarga.

En segundo lugar, es aconsejable identificar e incorporar como rutina actividades que permitan reducir el nivel de estrés. Este aspecto requiere un autoanálisis individual: ¿qué tipo de actividades consiguen generar descanso mental?

La clave para responder a este interrogante es plantearnos qué actividades favorecen una desconexión total de nuestros pensamientos y logran captar la suficiente atención como para olvidar lo que nos preocupa y detener el runrún mental.

El deporte (especialmente de equipo), la lectura, el baile, la relación con algunas personas que nos aportan calma o tocar un instrumento son ejemplos de actividades que requieren la suficiente concentración como para permitirnos descansar de nosotros mismos.

Este tipo de acciones permiten la autorregulación digital y evitan que nos dejemos llevar por la atracción de las nuevas tecnologías. Asimismo, establecer pausas efectivas se asocia con una disminución del uso problemático del smartphone y una mejora en la regulación emocional.

En definitiva, ser conscientes de nuestro uso de las tecnologías es el primer paso para conseguir una higiene digital adecuada. Si, además, somos capaces de atender al estado de nuestra mente y ayudarla a descansar, lograremos mantener a raya el tecnoestrés, una de las enfermedades del presente y, sin duda, del futuro.

The Conversation

Iván Fernández Suárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Tecnoestrés: cómo lograr que la tecnología no mine la salud – https://theconversation.com/tecnoestres-como-lograr-que-la-tecnologia-no-mine-la-salud-277629

Europa aprueba el uso de la edición genética en plantas, aunque con limitaciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

PeopleImages.com/Shutterstock

El miércoles 17 de junio de 2026 se recordará como una jornada histórica para la biotecnología y la agricultura de Europa. El Parlamento Europeo tumbó, una por una, todas las enmiendas registradas por diferentes partidos políticos en contra del reglamento para regular el uso en plantas de las llamadas nuevas tecnologías genómicas (NGT, en sus siglas en inglés). Entre ellas se incluyen las herramientas CRISPR de edición genética.

Finalmente, y tras muchos años de aislamiento tecnológico, los agricultores europeos podrán beneficiarse, aunque con numerosas limitaciones, del cultivo de plantas que hayan sido editadas con CRISPR para generar otras mejor adaptadas, resistentes a plagas o con mayores índices de productividad. Podrán hacer lo que los agricultores y productores de la mayoría del resto de países vienen haciendo ya desde hace años.

Por lo tanto, en primer lugar, hay que alegrarse y celebrar este avance significativo.

Un jarro de agua fría y un despropósito científico

Repasemos cómo hemos llegado hasta aquí. Tras la aparición de las herramientas CRISPR de edición genética en 2012 y su diseminación universal en 2013, investigadores y productores vegetales imaginaban un futuro lleno de éxitos, con cultivos de plantas editadas genéticamente, más productivas, más resistentes a plagas, con nuevas características.

Pero en julio de 2018 el Tribunal de Justicia de la UE vertió un jarro de agua fría sobre estas expectativas cuando respondió a la pregunta sobre si la edición genética con CRISPR podía constituir una excepción a la legislación de organismos modificados genéticamente (OMG), como ya se había acordado anteriormente con plantas obtenidas por mutación química y por radiación. La pregunta fue formulada por un sindicato de agricultores franceses y el Gobierno francés, tradicionalmente contrarios a los avances biotecnológicos en agricultura.

El Tribunal de Justicia les dio la razón y sentenció que los organismos editados con CRISPR podían presentar los mismos riesgos para la salud humana y para el medio ambiente que supuestamente presentaban los transgénicos (aunque no se hubieran encontrado en ninguno de los muchos análisis realizados durante más de 20 años). En conclusión, no constituían una excepción y se les aplicaría la misma legislación aprobada en 2001 para OMG, cuando las herramientas CRISPR fueron descubiertas en 2012.

Todo un despropósito científico y, de facto, un bloqueo al empleo de estas tecnologías para los cultivos europeos. Porque, más que regular, la directiva europea de 2001 había rechazado todas las propuestas presentadas. Con una sola excepción: el maíz Bt (MON 810), transgénico y resistente a la plaga del taladro: se trata de la única planta OMG autorizada en la Unión Europea para su cultivo. En España se concentra la mayor parte de las hectáreas dedicadas a la producción de este maíz, que no resulta atacado por la plaga del taladro.

La comunidad científica reaccionó con rapidez rechazando esa sentencia y pidiéndole a la Comisión Europea que revisara cuanto antes la situación, que dejaba aislada a Europa de los potenciales beneficios de la tecnología CRISPR.

La Comisión Europea respondió tres años después, a través de un informe publicado en abril de 2021 en el que reconocía el problema y anticipaba que debería actualizarse la legislación para incorporar las nuevas tecnologías, como CRISPR. También indicaba que debería realizarse una consulta general a todos los sectores implicados en la producción de vegetales, constatando los intereses no solo científicos, sino económicos, sociales y políticos que concurrían en este tema.

Nuevas técnicas genómicas

No volvimos a saber nada más del asunto hasta el mes de julio de 2023, cuando la Comisión Europea publicó una primera propuesta para regular el uso de CRISPR y otras nuevas técnicas, que agrupó bajo el nuevo acrónimo de NGT (nuevas técnicas genómicas). Se distinguían dos grupos:

  • NGT-1: plantas con modificaciones genéticas simples, como las obtenidas mediante CRISPR, que podrían haberse obtenido mediante cruces tradicionales (aunque tras muchas generaciones y muchos años).

  • NGT-2: plantas con modificaciones genéticas más complejas, como las transgénicas, que no podrían haberse obtenido mediante cruces tradicionales.

El diablo, naturalmente, estaba en los detalles. Concretamente, en la definición de lo que era una modificación genética simple, para poder ser catalogada como NGT-1 y escapar a la legislación sobre OMG.

Un sinuoso camino hasta la aprobación definitiva

El complejo sistema de contrapesos políticos en la unión europea (UE) exige que este tipo de modificaciones legislativas sea aprobado por tres instituciones: la Comisión Europea, el Consejo Europeo de la UE y el Parlamento Europeo. En febrero de 2024 supimos que el Parlamento Europeo había aprobado la propuesta de la Comisión Europea en primera lectura, aunque introduciendo algunos cambios.

A continuación, el Consejo Europeo empezó a discutir el texto de la propuesta en los llamados trílogos, diálogos a tres bandas entre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. De esa discusión se acordó un texto que finalmente fue adoptado por el Consejo Europeo el 21 de abril de 2026. Constituía la propuesta actualizada de la Comisión Europea en primera lectura, aceptando algunos de los cambios y rechazando otros. Finalmente, esta propuesta actualizada debía ser aprobada de nuevo por el Parlamento Europeo, en segunda lectura. Y eso fue lo que sucedió el pasado 17 de junio, cuando fueron rechazadas todas las enmiendas que pretendían tumbar la propuesta del reglamento sobre NGT. Al no poder ser rechazada, quedó, de facto, aprobada.

Múltiples excepciones y limitaciones

Esta nueva regulación entrará en vigor veinte días después de haberse publicado en el boletín de la Unión Europea, pero no se aplicará hasta pasados dos años. O sea, los agricultores no podrán beneficiarse de ella hasta 2028.

Es un buen principio, y deberíamos estar razonablemente satisfechos. Sin embargo, las limitaciones y excepciones que se han incluido para poder obtener la categoría NGT-1 –tras el debate político y más allá de las evidencias científicas– van a limitar los tipos de plantas editadas que puedan acceder a esta categoría.

Tres ejemplos de los criterios consensuados que aparecen en el reglamento aprobado, relativos a las plantas NGT-1, son:

  1. No tener más de 20 letras en su ADN sustituidas o insertadas. ¿Por qué 20? Aunque, por otro lado, se admite la posibilidad de eliminar o invertir fragmentos de ADN de cualquier tamaño. Incomprensible.

  2. No portar modificaciones genéticas encaminadas a que la planta sea resistente a herbicidas o a que produzca algún producto insecticida. ¿Por qué estas resistencias y no otras? Tengamos en cuenta que esos dos tipos de resistencias son las más extendidas en las plantas modificadas genéticamente.

  3. A pesar de considerarse indistinguibles de las variedades naturales, las plantas NGT-1 no podrán usarse en cultivos de agricultura ecológica. ¿Pero no habíamos quedado que eran equivalentes?

Es importante resaltar que estas mismas excepciones no existen en otros países, aunque tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido también se especifican limitaciones para aceptar aquellas plantas indistinguibles de las convencionales de las que presentan un mayor número de cambios.

Por lo tanto, la aplicación de esos filtros limitará de alguna manera la competitividad de los agricultores europeos que, aunque (¡por fin!) podrán usar las herramientas CRISPR en sus cultivos, no las podrán emplear para todas las posibles aplicaciones, como sí pueden hacer sus colegas en otros países del mundo.

The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo.

– ref. Europa aprueba el uso de la edición genética en plantas, aunque con limitaciones – https://theconversation.com/europa-aprueba-el-uso-de-la-edicion-genetica-en-plantas-aunque-con-limitaciones-285632

Los neandertales utilizaban dientes de rinoceronte para tallar la piedra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Marín Hernando, Prehistoria, Evolución Humana, Zooarqueología, Tafonomía, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Arte de la cueva de Chauvet representando a un rinoceronte lanudo. Wikimedia Commons., CC BY

A diferencia de otras especies de megafauna, como el mamut, el papel del rinoceronte en las estrategias de subsistencia de los grupos humanos prehistóricos y las relaciones que mantuvieron con estos animales a lo largo del Paleolítico siguen siendo poco conocidos. No solo servían como fuente de alimento: también eran personajes representados en el arte rupestre, como las famosas pinturas de la cueva de Chauvet (Ardèche, Francia), de hace más de 30 000 años.

Pinturas en la cueva de Chauvet, Francia.
Wikimedia Commons., CC BY

El descubrimiento reciente de marcas inusuales en dientes de rinoceronte procedentes del yacimiento paleolítico de Payre, en el valle del Ródano –datado entre 250 000 y 130 000 años atrás–, planteó una pregunta intrigante: ¿podrían estas huellas ser el resultado de una actividad humana intencionada?

El uso de huesos de grandes herbívoros como herramientas para retocar y afilar utensilios de piedra está bien documentado en Europa desde las primeras fases del Paleolítico. Los dientes de rinoceronte también son restos comunes en yacimientos paleolíticos de Europa y Asia, pero pocos estudios habían sugerido, hasta ahora, que grupos humanos prehistóricos pudieran haberlos recolectado y utilizado deliberadamente.

Ubicación de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos estudiados en este trabajo. Mapa creado con QGIS 3.40.6, datos del mapa base ESRI (Environmental Systems Research Institute).
Sanz-Royo et al., 2026.

Fracturas y marcas inusuales

Hace más de 200 000 años, en yacimientos como Payre, en el sureste de Francia, y Panxian Dadong, en China, los arqueólogos recuperaron cientos de dientes de rinoceronte, algunos de ellos con fracturas recurrentes y marcas superficiales no convencionales.

Estas observaciones impulsaron la investigación del proyecto RINO para indagar si más dientes de rinoceronte se habían utilizado como herramientas en otros conjuntos ricos en esta clase de restos del mismo período en toda Europa. ¿Podría esto representar un comportamiento neandertal hasta ahora desconocido?

Estamos ante la primera investigación interdisciplinaria exhaustiva sobre el tema, que combina el análisis de restos fósiles con experimentos arqueológicos realizados en dientes de rinoceronte modernos. Esto ofrece una oportunidad única para comparar las huellas producidas experimentalmente hoy con las conservadas en el registro arqueológico.

Planteamiento de la investigación

Como parte del proyecto RINO, revisamos doce yacimientos arqueológicos en función de su contexto, de las evidencias de actividad humana y de la abundancia de dientes de rinoceronte presentes en sus conjuntos faunísticos. En dos de ellos, encontramos dientes modificados de rinoceronte: en la cueva de El Castillo (España) y en Pech-de-l’Azé II (Francia).

En estos yacimientos del Paleolítico medio se analizaron un total de 281 dientes pertenecientes al rinoceronte de estepa –[Stephanorhinus hemitoechus]–(https://en.wikipedia.org/wiki/Narrow-nosed_rhinoceros) y al rinoceronte de Merck –Stephanorhinus kirchbergensis–. Esta última especie representa el mayor rinoceronte fósil conocido en Europa para este período.

Ilustración del Stephanorhinus hemitoechus, que vivió en el Pleistoceno europeo.
Wikimedia Commons., CC BY

Con el fin de establecer un marco comparativo que permitiera distinguir las alteraciones naturales de las modificaciones potencialmente realizadas por los seres humanos, también se incluyeron restos dentales procedentes de yacimientos arqueo-paleontológicos de Europa occidental y colecciones osteológicas de rinocerontes modernos.

En total, examinamos 168 dientes de rinoceronte procedentes de cuatro yacimientos arqueo-paleontológicos del Pleistoceno: Wasserbillig (Luxemburgo), Oetrange (Luxemburgo), Cova del Rinoceront (España) y Les Plumettes (Saône-et-Loire, Francia). Además, se analizaron 236 dientes procedentes de la colección comparativa conservada en la Galería de Anatomía Comparada del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París.

Se realizaron, asimismo, análisis de microdesgaste dental en dientes fósiles de rinoceronte con el objetivo de determinar si las marcas observadas podían ser el resultado de la masticación y de las actividades normales de alimentación, y no de la intervención humana.

Científicos ensayando con dientes actuales

Un componente fundamental del proyecto estuvo dedicado a la arqueología experimental. Mediante el uso de molares y premolares de rinoceronte como herramientas de percusión en experimentos controlados realizados por arqueólogos experimentados, el equipo de investigación buscó crear una colección de referencia exhaustiva de huellas producidas experimentalmente e identificar las posibles funciones y la comodidad de uso de estas herramientas.

Ejemplo de las actividades realizadas en los experimentos arqueológicos y los productos asociados. A–C: actividades percusivas reproducidas en este trabajo: A) retoque de cuarzo; B) talla de sílex; C) diente como yunque con lasca de cuarzo. D–E: Materiales líticos utilizados en este trabajo: D) lasca de sílex retocada con un diente de rinoceronte y lascas de retoque; E) lasca de cuarzo retocada con un diente de rinoceronte.
Sanz-Royo et al., 2026.

El programa experimental se llevó a cabo con 18 dientes de rinoceronte moderno. Estos se utilizaron en actividades de percusión, que incluyeron el retoque, la talla y el uso como yunque sobre útiles líticos de cuarzo y sílex. El objetivo era documentar las huellas producidas por la acción humana y compararlas con las observadas en el registro arqueológico.

Voluntarios forzosos, al dentista del zoo

Uno de los mayores desafíos para hacerlo fue obtener dientes de rinoceronte moderno para los experimentos. Tras una búsqueda exhaustiva y con la ayuda de Alexis Lécu (veterinario del MNHN), tres parques zoológicos aceptaron proporcionar dientes: Peaugres Zoo (Ardèche), Sigean African Reserve (Aude) y Montpellier Zoo (Hérault).

Además, se desarrollaron una serie de experimentos –en el Laboratorio de Tafonomía de Madrid (laboratorio LeaT)– destinados a reproducir en el laboratorio procesos naturales, como la abrasión y la compactación sedimentaria, a los que los dientes pueden verse sometidos durante su fosilización.

Los resultados revelaron que las marcas identificadas en El Castillo y Pech-de-l’Azé II eran similares a las producidas durante las experimentaciones arqueológicas. Además, el análisis de microdesgaste confirmó que estas huellas se formaron después de la muerte de los animales, ya que no se detectaron señales de alimentación en las marcas.

Uso de dientes como herramientas de percusión

Por lo tanto, podemos concluir que las huellas identificadas en dientes de rinoceronte procedentes de El Castillo y Pech-de-l’Azé II son producto de la actividad humana. Los dientes habrían sido utilizados por los neandertales como herramientas de percusión en la fabricación de útiles líticos (sílex y cuarzo).

Sus características morfológicas –tamaño, peso, facilidad de manipulación, superficie oclusal plana y resistencia a la fractura– podrían haberlos hecho especialmente adecuados para usos técnicos.

Por otra parte, a partir del grado de desgaste observado en los dientes, parece que los neandertales mostraban preferencia por los de rinocerontes de mayor edad. Es posible sus superficies dentales más planas podrían haberlos hecho más adecuados como herramientas. Además, se pudieron centrar en individuos más viejos porque podían ser presas más fáciles o porque accedían a ellos una vez muertos, como carroñeros.

Incógnitas por resolver

Este estudio amplía nuestra comprensión del comportamiento neandertal, sus decisiones técnicas y la diversidad de materias primas que recolectaban y utilizaban, al tiempo que aporta nuevas evidencias sobre la explotación de recursos animales. Pero, simultáneamente, el descubrimiento también plantea numerosas cuestiones nuevas que, por el momento, siguen sin resolverse.

¿Qué aporta este descubrimiento a nuestra comprensión de los neandertales y su relación con su entorno? ¿Cuáles fueron sus estrategias de obtención (caza, carroñeo, captura) y explotación del rinoceronte? ¿Fueron las mismas para todas las especies de rinocerontes que había en estos periodos en Europa? ¿Influyeron sus características morfológicas, conductuales y ecológicas, así como su disponibilidad en los distintos hábitats, en estos comportamientos?

En la actualidad, tampoco está claro si se trató de un comportamiento general o específico de los grupos neandertales del oeste de Europa.

Consideramos poco probable que el uso de dientes de rinoceronte como materia prima fuera un comportamiento limitado en el tiempo y en el espacio. Este descubrimiento abre nuevas perspectivas sobre la amplitud, la función y la posible dimensión simbólica de esta práctica. Por esta razón, se continuará con una revisión general de los restos dentales de rinoceronte procedentes de diferentes yacimientos paleolíticos a la luz de estas nuevas observaciones.

The Conversation

Queremos agradecer al proyecto RINO (Universidad de la Sorbona y Museo Nacional de Historia Natural) y al IRN TaphEN (CNRS) por su apoyo financiero. También estamos agradecidos a todas las personas que nos concedieron acceso a colecciones arqueológicas y paleontológicas, así como a los laboratorios que nos acogieron. Finalmente, expresamos nuestro sincero agradecimiento a los zoológicos de Peaugres, Sigean y Montpellier (Francia) por proporcionar los dientes de rinoceronte utilizados en los experimentos, con un agradecimiento especial a Alexis Lécu, veterinario del MNHN, por su inestimable ayuda en esta investigación.

Alicia Sanz Royo recibe fondos de Sorbonne Université, Muséum national d’Histoire naturelle, IRN Taphen (CNRS), y la Universidad de Aberdeen.

– ref. Los neandertales utilizaban dientes de rinoceronte para tallar la piedra – https://theconversation.com/los-neandertales-utilizaban-dientes-de-rinoceronte-para-tallar-la-piedra-284969

¿Por qué seguimos celebrando la noche de San Juan? Una fiesta entre la tradición, la fe y la magia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anna Peirats, Catedrática de Humanidades, Universidad Católica de Valencia

_La fiesta de San Juan_, de Jules Breton. Museo de Arte de Filadelfia/Wikimedia Commons

En la noche de San Juan convergen el ciclo solar, la celebración cristiana, los saberes de la medicina popular y un amplio conjunto de creencias y prácticas mágicas. Tal vez esta mezcla sea la que hace que siga viva en la actualidad.

La fecha no es casual. En torno al 21 de junio tiene lugar el solsticio de verano, cuando la luz alcanza su plenitud en el hemisferio norte. Desde ese instante los días comienzan a menguar.

El cristianismo incorporó esa fecha a su calendario al celebrar la natividad de san Juan Bautista el 24 de junio, seis meses antes de la Navidad. En el Evangelio de Juan, el Bautista afirma: “Conviene que él crezca y que yo disminuya”. San Agustín interpretó estas palabras en clave cósmica: Juan nace cuando la luz empieza a decrecer; Cristo, cuando los días vuelven a crecer.

La significación cristiana de la fecha no borró antiguas celebraciones estacionales ligadas a la luz, el fuego y la renovación de la naturaleza. Su huella puede rastrearse incluso en algunos motetes polifónicos del siglo XIII dedicados a san Juan Bautista, donde aparecen referencias a hogueras y fiestas comunitarias.

El liturgista parisino Jean Beleth describía ya en el siglo XII los fuegos de la víspera, mientras diversos sínodos condenaban supersticiones asociadas a esa misma noche.

Fuego y agua: la materia del rito

El fuego ocupó durante generaciones el centro de la fiesta. En torno a la hoguera se reunían familias y comunidades para afrontar la incertidumbre del año que comenzaba. Quemar y saltar las llamas significaba dejar atrás el mal.

Por eso los fuegos solsticiales han perdurado con tanta intensidad. En los Pirineos, estas fiestas, reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, conservan una imagen poderosa: la llama desciende desde la montaña hasta el corazón de la comunidad. En Alicante, las Hogueras de San Juan transforman esa herencia en una de las grandes fiestas del fuego del Mediterráneo.

Una hoguera en el centro de un pueblo rodeada de gente.
Las Fallas de Isil de San Juan, en el Pirineo catalán, son conocidas por el descenso de troncos encendidos por la montaña hasta el centro del pueblo.
Roc Garcia-Elias Cos/Wikimedia Commons, CC BY-SA

El agua constituye el otro gran símbolo de la noche, ya que podía sanar, proteger y renovar. Tampoco resulta casual que estas creencias quedaran vinculadas a Juan el Bautista, que bautizó a Cristo en el río Jordán y convirtió el agua en uno de los grandes símbolos de purificación del cristianismo.

Numerosas tradiciones atribuyeron a la madrugada de San Juan virtudes curativas, capacidad para favorecer la fertilidad o alejar el mal. En algunas zonas gallegas pervive el llamado rito de las nueve olas: las mujeres que deseaban concebir recibían sobre el cuerpo nueve embates del agua en la playa, convencidas de que este rito favorecía la maternidad.

Hierbas, curanderas y saber doméstico

Ningún aspecto refleja mejor la unión entre naturaleza y creencia que las hierbas. Se pensaba que determinadas plantas alcanzaban en esa madrugada su máxima eficacia. La hora de la recolección resultaba decisiva: debían cortarse antes de la salida del sol o permanecer toda la noche al sereno.

Ilustración en color de una hierba con sus diferentes partes.
Ilustración de la hierba de San Juan (Hypericum perforatum).
Otto Wilhelm Thomé

La verbena, la artemisa, la ruda, el romero, el hinojo, el saúco, el malvavisco y el nogal aparecen en distintas tradiciones como plantas protectoras. Entre todas ellas destaca el hipérico, conocido precisamente como hierba de San Juan. Sus flores amarillas evocan el sol, mientras que el tono rojizo que desprenden al ser presionadas favorece la asociación simbólica con la sangre del Bautista.

En la Edad Media se atribuyó al hipérico la capacidad para combatir maleficios y enfermedades. Por este motivo recibió el nombre de fuga daemonum, “huida de los demonios” y se colgaba en puertas, ventanas y establos como medida de amparo frente a fuerzas consideradas malignas.

En este contexto adquieren especial relevancia las curanderas y las ensalmadoras. Su saber reunía experiencia práctica, conocimiento de plantas, fórmulas religiosas y calendarios rituales. San Juan era una fecha privilegiada para que estas mujeres actuaran en beneficio de la comunidad.

Amor, brujería y literatura de la noche

Junto a la salud y la preservación del hogar, el amor también era protagonista.

Las llamadas “suertes de San Juan”, pequeños rituales de adivinación muy populares en la Europa tradicional, ocupaban un lugar destacado entre las prácticas de esa noche. Una clara de huevo vertida en un vaso de agua podía formar al amanecer figuras interpretadas como presagios del porvenir.

También se podían colocar papeles con nombres bajo la almohada para intentar descubrir la identidad del futuro enamorado. Las velas, espejos o recipientes de agua permitían formular preguntas sobre el destino sentimental.

Junto a estas prácticas existía una magia más activa. Los filtros amorosos, los nudos y los amarres pretendían atraer a la persona deseada, recuperar una relación perdida o favorecer una unión.

La vinculación de la noche de San Juan con la brujería era evidente. Se creía que a medianoche lo oculto podía manifestarse con mayor facilidad y determinadas acciones adquirían una eficacia extraordinaria.

A finales de la Edad Media, tratados como el Malleus Maleficarum, el más influyente manual europeo de persecución de la brujería, reforzaron la identificación entre determinadas prácticas populares y la figura de la bruja. Sin embargo, muchas de las acciones asociadas a la noche de San Juan pertenecían al ámbito de la religiosidad popular, la medicina doméstica y las creencias transmitidas dentro de las comunidades rurales.

La literatura conservó con especial intensidad esta tradición. En el romancero, la mañana de San Juan aparece como un momento propicio para la irrupción de lo extraordinario. Shakespeare transformó ese imaginario en hadas, bosques encantados y filtros amorosos en El sueño de una noche de verano. En ambos casos, la fecha funciona como un umbral narrativo: durante San Juan, el orden cotidiano parece perder consistencia y lo imposible se vuelve verosímil.

Una noche que todavía cambia

La vitalidad de esta fiesta sigue manifestándose a nivel mundial. Conviven celebraciones tan diversas como el Midsommar escandinavo, centrado en la celebración del solsticio, con las fiestas juninas de Brasil, que han trasladado al otro lado del Atlántico buena parte del imaginario sanjuanero.

Pintura de gente celebrando la noche de San Juan en una colina cerca de un pueblecito.
El Midsommar según Edvard Munch.
Munch Museum/Wikimedia Commons

Las tradiciones eslavas de Iván Kupala, equivalente oriental de la noche de San Juan, conservan uno de los símbolos más bellos de esta celebración. Según la leyenda, la flor del helecho brota una sola vez al año y concede riqueza o sabiduría a quien consigue encontrarla. Pero los helechos no florecen; precisamente por eso la historia resulta tan poderosa. La flor inexistente expresa la promesa más profunda de San Juan: la búsqueda de aquello que se sabe casi inalcanzable.

Cada 23 de junio creemos celebrar la llegada del verano. Sin embargo, bajo las hogueras, los baños nocturnos, las hierbas y los deseos sigue latiendo la convicción de que existen momentos privilegiados del calendario, capaces de poner en contacto el mundo visible con aquello que escapa a nuestra comprensión.

Quizá por eso la noche de San Juan continúa siendo una de las grandes noches simbólicas en todo el mundo.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.


The Conversation

Anna Peirats no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué seguimos celebrando la noche de San Juan? Una fiesta entre la tradición, la fe y la magia – https://theconversation.com/por-que-seguimos-celebrando-la-noche-de-san-juan-una-fiesta-entre-la-tradicion-la-fe-y-la-magia-284903

Keir Starmer dimite: ¿puede alguien mantenerse en el cargo de primer ministro en la Gran Bretaña actual?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nicholas Dickinson, Lecturer in Politics, University of Exeter

Keir Starmer ha dimitido como líder del Partido Laborista y, por lo tanto, con el tiempo, como primer ministro del Reino Unido. Al final, a pesar de sus numerosas garantías de que seguiría luchando, tras la contundente victoria de Andy Burnham en las elecciones parciales de Makerfield, la presión sobre Starmer se volvió insostenible. Esto le convierte en el sexto primer ministro británico que dimite en una década.

La causa inmediata de su decisión fue el colapso definitivo del apoyo con el que contaba en el partido y en el Consejo de Ministros, tal y como se puso de manifiesto en conversaciones privadas mantenidas durante el fin de semana. Al exponer sus planes, Starmer ha evitado la avalancha de dimisiones que derrocó a los primeros ministros conservadores Boris Johnson y Liz Truss.

El objetivo general parece ser una transición más ordenada –“con buen espíritu”– que las vividas bajo los recientes gobiernos conservadores. Sin embargo, su emotiva declaración, en la que reflexiona sobre su paso por el cargo más alto, deja ver a un líder que sabe que ha fracasado.




Leer más:
Starmer entra en acción: ¿cumplirá con los retos de la salud, la inmigración y el sistema penitenciario?


Starmer no gozaba de popularidad el día antes de entrar en el número 10 de Downing Street. En vísperas de las elecciones generales de 2024, su índice de satisfacción neta según Ipsos se situaba en numeros negatigarivos: -21. Se trataba de un mínimo histórico para un primer ministro entrante. Mientras que el 31 % de la población se mostraba satisfecha con su actuación, el 52 % decía estar insatisfecha, lo que supuso la primera vez que un líder conseguía una mayoría parlamentaria con un índice de aprobación significativamente negativo.

Sin embargo, en el contexto de la política británica desde el referéndum sobre el Brexit, estas cifras no parecían nada inusuales. El predecesor de Starmer, Rishi Sunak, inició la campaña de 2024 con una puntuación neta de satisfacción de -56, según YouGov.

En aquel momento, sostuve que Starmer probablemente experimentaría un repunte de popularidad tras haber logrado, de hecho, la victoria del Partido Laborista tras 14 largos años.

En 1997, Tony Blair disfrutó de una luna de miel sin precedentes con índices de satisfacción que se dispararon hasta el +60 en los meses posteriores a su victoria. Incluso David Cameron vio cómo su índice de aprobación se disparaba a +21 poco después de formar la coalición en 2010. El cargo de primer ministro suele conferir un halo de competencia a su nuevo titular.

La popularidad de Starmer mejoró, efectivamente. Pero solo hasta alcanzar una especie de tibia neutralidad. Inmediatamente después de las elecciones, su índice de favorabilidad neta subió a +3 en la primera encuesta postelectoral de Opinium, mientras que YouGov registró una recuperación igualmente rápida hasta alcanzar, más o menos, el punto de equilibrio. A diferencia de la euforia sostenida de los años de Blair, el “repunte” de Starmer fue, en términos absolutos, una recuperación superficial que apenas le permitió salir a flote antes de que la marea volviera a cambiar.

Al mismo tiempo, a juzgar por su mayoría, parecía encontrarse en una posición inexpugnable. Sin embargo, lo mismo podría haberse dicho (y, de hecho, se dijo) de Boris Johnson. Tras las elecciones de 2019, se hablaba de que los conservadores se aseguraban una “década de dominio”, argumentando que el reajuste estructural del “muro rojo” había creado una mayoría conservadora casi permanente que mantendría al Partido Laborista fuera del poder hasta la década de 2030. Al final, Johnson fue destituido poco más de tres años después y ahora se habla de la extinción de los conservadores.

Un patrón peligroso

¿En qué falló Starmer? Paradójicamente, la respuesta podría encontrarse en el destino de su predecesor al frente del Partido Laborista. El historial de Jeremy Corbyn se asemeja ahora al de Starmer. Entre 2017 y 2019, la popularidad personal de Corbyn se desplomó desde un competitivo -11 durante la campaña de 2017 a un desastroso -44 en el momento de su derrota de 2019. Para entonces, la ambigüedad estratégica que en su día mantuvo unida a su coalición se derrumbó bajo la presión del Brexit.

El ascenso y la caída de Starmer se prolongaron casi exactamente el mismo tiempo. Y se debieron a una serie de razones que resulta incómodo admitir tanto para un bando como para el otro de la división ideológica del Partido Laborista. Tanto en el periodo 2017-2019 como en el 2022-24, la frágil ventaja del Partido Laborista en las encuestas se debió menos al entusiasmo por la oposición y más al colapso de la competencia del Gobierno.

Tal y como ilustran los datos de la “victoria aplastante y sin entusiasmo” de 2024, el Partido Laborista obtuvo alrededor del 64 % de los escaños con solo el 34 % de los votos, la proporción más baja de cualquier gobierno mayoritario de la historia.

Al igual que Corbyn se vio acorralado en 2019 por el Partido del Brexit, de derecha populista, y por el Partido Liberal Demócrata, de centro y proeuropeo, debido a su postura moderada sobre la salida de la UE, Starmer se enfrentó a una maniobra de pinza similar a mediados de la década de 2020. Por un lado, Reform UK erosionó el voto laborista en los bastiones postindustriales; por otro, el Partido Verde y los independientes pro-Gaza se dirigieron con éxito a los progresistas urbanos. Los Verdes acabaron cuadruplicando su número de diputados en 2024 y los candidatos independientes lograron victorias históricas en los bastiones laboristas.

Los resultados electorales del Partido Laborista mientras estaba en el Gobierno reflejaron esta situación: derrotas en elecciones parciales tanto frente a Reform UK como frente a los Verdes. A esto hay que sumar los desastrosos resultados de las elecciones locales en Inglaterra, y sin conseguir desbancar a un Partido Nacional Escocés en apuros y plagado de escándalos al norte de la frontera.

Como no podía ser de otra manera, esta última dimisión se produjo casi exactamente diez años después del referéndum sobre el Brexit de 2016. No nos equivoquemos: las divisiones creadas y consolidadas a raíz de la salida de la UE siguen estando en el centro de la política británica, aunque mucha gente haya olvidado los detalles de aquella controversia.

Como ha argumentado recientemente el profesor de la Universidad Queen Mary de Londres Tim Bale, la política británica se entiende mejor como un ejemplo de polarización en dos bloques. Los votantes están encasillados en amplios bandos basados en la identidad, y la postura respecto al Brexit es la variable subyacente clave. Sin embargo, esta realidad queda oculta por el hecho de que estos bloques están fragmentados internamente y solo ocasionalmente abordan el tema de forma directa.

Aunque los votantes puedan unirse ocasionalmente contra un enemigo común, siguen profundamente divididos en otros aspectos de la política, lo que deja a líderes como Starmer (o Corbyn, para el caso) intentando mantener unida una coalición que es como un castillo de arena y que se desmorona en cuanto sube la marea.

The Conversation

Nicholas Dickinson no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Keir Starmer dimite: ¿puede alguien mantenerse en el cargo de primer ministro en la Gran Bretaña actual? – https://theconversation.com/keir-starmer-dimite-puede-alguien-mantenerse-en-el-cargo-de-primer-ministro-en-la-gran-bretana-actual-285841

La conversación docente: el lenguaje es riqueza, y está mal repartida

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Tutatamafilm/Shutterstock

No es que yo sea una persona melancólica o con tendencia a idealizar el pasado, pero a veces los objetos nos tienden emboscadas imposibles de resistir. Buscando otra cosa en un cajón, aparece un CD etiquetado “Graduación infantil”, por ejemplo, y qué difícil es reprimir las lágrimas viendo fotos de un montón de niños y niñas de cinco años subidos a un escenario disfrazados de flores.

Superado el ataque de nostalgia, hay algo especial en esa etapa de la vida en la que se abren tantas posibilidades. A esa edad lo tenemos todo por delante. Y nuestras mentes tienen capacidades asombrosas. El cole es una promesa de desarrollarlo, un proyecto común que supera contextos particulares y ofrece la oportunidad de enfrentarse en igualdad de condiciones (sin dejar de ser profundamente diferentes) al futuro.

Pero… ¿Y si les dijera que antes incluso de empezar primaria, a los 3 años, entre esas tiernas vocecitas infantiles se perciben ya diferencias enormes que condicionan sus probabilidades de éxito académico, y con ello, sus posibilidades de mejorar el estatus socioeconómico?

Los datos nos dicen que la educación pública no está logrando su objetivo de equidad, pues sistemáticamente sacan mejores notas y les va mejor a los alumnos de entornos favorecidos. Francisco Lorenzo, Adrián Granados Navarro y Ana Cabrera-Zlotnick, de la Universidad Pablo de Olavide, han investigado el papel del lenguaje en estos resultados. La desigualdad actúa a través de nuestra manera de expresarnos, explican en su artículo, “y lo hace de una manera tan silenciosa y tan temprana que para cuando el sistema educativo la detecta, ya es demasiado tarde.”

Hablan de capital cultural y de sociolectos (de las diferencias en la manera de expresarse y comunicarse de distintos grupos socioeconómicos). De la cantidad de palabras que un niño escucha desde su nacimiento en el hogar y el entorno directo, que pueden ser hasta 30 millones más en unos casos que en otros. De la complejidad de las estructuras gramaticales que se usan a su alrededor. También de dinámicas familiares determinantes: la costumbre de razonar en voz alta, de preguntarse el porqué de las cosas, de construir argumentos.

Y, sobre todo, de cómo y si la escuela está sirviendo para apoyar y construir este capital lingüístico cuando de verdad es clave y puede marcar la diferencia. Y de lo importante que es que los docentes no den por hecho que hay niños que se expresan mejor, niños que “da gusto con ellos”, que escriben espontáneamente bien en sus exámenes, a los que se premia desde el inicio por una ventaja de partida.

No se trata solo de mejorar, aunque también, la manera en la que enseñamos a vocabulario y gramática, o la manera en la que desde infantil animamos y ayudamos a la expresión oral. Se trata sobre todo de hacer explícitas las convenciones lingüísticas de cada materia y no darlas por hecho. Explicando, por ejemplo en Historia, no solo qué pasó, sino cómo se habla de lo que pasó. Es la única manera de romper esa barrera invisible que supone el lenguaje escolar o académico y hacerlo accesible para todos como herramienta de justicia social.

Estas semanas hemos hablado, además, de inteligencia artificial: qué ocurre cuando una herramienta se mete en territorios de toma de decisiones que antes solamente pertenecían a los docentes; cómo lograr que los estudiantes la usen con autocontrol y prudencia; y cómo analizando los tipos de respuesta que da cada una de estas herramientas comerciales (Chat GPT, Gemini y Claude) podemos entender por qué ofrecen los resultados que ofrecen y usarlas mejor. Nos hemos preguntado si los grupos de whatsapp de padres y madres ayudan o entorpecen la convivencia escolar; de los motivos para hacerse profesor de secundaria y cómo influyen en la formación docente; de por qué están tan cansados lo docentes; de exámenes orales grupales, de un libro con aplicaciones en el aula, y de si aprender a leer en un idioma u otro influye en la dislexia.

The Conversation

– ref. La conversación docente: el lenguaje es riqueza, y está mal repartida – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-el-lenguaje-es-riqueza-y-esta-mal-repartida-285740

Transporte ferroviario en España: ¿más frecuencias o más velocidad?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Gutiérrez Hita, Profesor titular de Universidad. Economía industrial (transporte, energía, telecomunicaciones), Universidad Miguel Hernández

Estación de Plasencia (Cáceres). m.e.s.t.o.c.k/Shutterstock

España ha construido la segunda red de alta velocidad más extensa del mundo, después de China, que une rápidamente centros neurálgicos como Madrid y Barcelona, pero que no resuelve las necesidades de transporte entre localidades medianas por la falta de servicios de media distancia.

Hace unos días estuve en Suiza y lo que más me impresionó –aparte de su maravilloso paisaje– fue la posibilidad de moverme en tren –inclusive entre pequeñas localidades– de una forma sencilla y rápida por su red regional de alta frecuencia. Mientras que el país helvético se decanta por la alta conectividad y un fácil transbordo, en España prima la velocidad entre grandes ciudades.

¿Debería priorizarse la movilidad antes que la inmediatez?

Más velocidad pero menos cobertura regional

Décadas atrás, España tuvo una tupida red de ferrocarril que, aunque poco eficiente, conectaba ciudades y pueblos. El abandono de la red convencional y la falta de inversión han llevado a la disminución de frecuencia de los trenes regionales y la degradación de estaciones e infraestructuras. Muchas de esas líneas clausuradas podrían ser social y económicamente eficientes con los estándares tecnológicos disponibles en la actualidad.

En muchos casos, las nuevas infraestructuras viarias discurren casi al lado de las vías convencionales, con su peculiar ancho ibérico (1 668 mm frente a los 1 435 del ancho estándar). El resultado es que el coste de oportunidad, en términos económicos y sociales, se dispara: han de mantenerse dos vías ferroviarias y, además, el mantenimiento de un kilómetro de alta velocidad es mayor que el del ferrocarril convencional. Así se drenan recursos que podrían ampliar la malla de la infraestructura tradicional y mejorar las comunicaciones utilizando trenes de media distancia.

El cierre de líneas y estaciones de los años 80

El 1 de enero de 1985, por acuerdo del Consejo de Ministros, se produjo la eliminación masiva de todas las líneas ferroviarias que no cubrían el 23 % de sus costes de explotación.

Se desmantelaron casi mil kilómetros de vía convencional y aparecieron las estaciones fantasma: apeaderos facultativos (a solicitud del usuario) o estaciones con un tráfico casi nulo, sobreviviendo sin personal ni actividad humana o económica. Por otra parte, el cierre de líneas propició la aparición de más de 3 300 kilómetros de Vías Verdes, para caminantes o ciclistas, y muchas estaciones se transformaron en albergues o museos.

La España vaciada del ferrocarril

La capilaridad de la red ferroviaria se define como la capacidad del sistema para extenderse desde las líneas principales hacia puntos más específicos y diversos del territorio. En Suiza, el sistema funciona con un horario cadenciado: un tren pasa las mismas veces y en el mismo momento cada hora (por ejemplo, a y 15 y a y 45) y se diseñan los transbordos para no dejar tirados a los usuarios.

En cambio, en España se suprimieron las paradas en los pueblos pequeños para no disminuir la velocidad de los trenes directos, rompiendo la malla de posibles transbordos fuera de núcleos urbanos grandes o medianos. Además, los horarios no planificados para conectar con el resto de la red dificultan la posibilidad de conexión. Esto obliga a utilizar el coche, aumentando la brecha de carbono y la despoblación rural.

La falta de capilaridad es especialmente sangrante en el interior peninsular. El caso del nudo ferroviario de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), actualmente sin apenas uso y que podría haber articulado gran parte del tráfico sur-suroeste de la Península, así como el desmantelamiento de la línea de Cuenca (Aranjuez-Utiel) o tramos en Castilla y León y Extremadura, son ejemplos donde al ferrocarril se le niega su función de vertebración social a través de los servicios de media distancia y larga distancia en favor de la alta velocidad.

La racionalización de la red

Aunque el gasto total en mantenimiento anual de la red de alta velocidad supera los 110 000 euros por kilómetro, la liberalización de este mercado ha multiplicado el número de trenes en circulación, acelerando el desgaste de la infraestructura y exigiendo ciclos de mantenimiento más intensos.

No obstante, tanto los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) como las paradas frecuentes en los recorridos en tren han puesto de manifiesto el déficit en el mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias; minando, además, la confianza de los usuarios .

Obligación de servicio público

Desde 2020 se están produciendo la potenciación de la velocidad alta (hasta 250 kilómetros por hora) y la recuperación de la red convencional y los servicios de media distancia. Esto obedece a la aplicación de la obligación de servicio público (OSP): allá donde el mercado no ofrece frecuencias o precios adecuados, la normativa hace que el Estado deba garantizar la movilidad y la cohesión territorial mediante la subvención de rutas de transporte.

La inversión en red convencional ha alcanzado niveles comparables a la alta velocidad, creciendo en 2023 un 70 % respecto al año anterior. Este movimiento obedece a la creciente presión ciudadana y mediática.

La media distancia: un servicio estratégico para la movilidad

Aunque la media distancia evoluciona de manera similar a la larga distancia, ha experimentado una disminución en la red convencional, mientras que los servicios Avant (media distancia sobre infraestructuras de alta velocidad) han crecido exponencialmente desde su incursión en 2004. Al compartir los trenes de media distancia convencional las vías con mercancías y cercanías, se limita su disponibilidad efectiva. La inversión en capacidad y mejora de la red existente es necesaria.

En la década de 1990, la media distancia realizaba anualmente entre 20 y 25 millones de kilómetros en una malla puramente regional. Desde comienzos de siglo, la oferta se ha ido incrementando hasta alcanzar los 45 millones en 2025. Sin embargo, la frecuencia entre localidades medianas ha disminuido.

Vertebración del territorio

Para reforzar la conectividad, la Comisión Europea presentó un paquete legislativo el 13 de mayo de 2026 para obligar a los operadores ferroviarios con una cuota de mercado de más del 50 % a incluir en sus plataformas digitales billetes de otros operadores ferroviarios europeos. El plan busca vertebrar las comunicaciones por tren en el territorio de la UE y optimizar recursos, en línea con la agenda 2030 de descarbonización.

El reto de la próxima década no es poner más kilómetros de vías a 300 kilómetros por hora sino lograr que la infraestructura ferroviaria dibuje una red de conectividad efectiva a los tres niveles: larga distancia, media distancia y cercanías, favoreciendo la comunicación ciudadana y el transporte de mercancías.

The Conversation

Carlos Gutiérrez Hita recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2022-137211NB-I00) y de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana (CIPROM/2024/34).

– ref. Transporte ferroviario en España: ¿más frecuencias o más velocidad? – https://theconversation.com/transporte-ferroviario-en-espana-mas-frecuencias-o-mas-velocidad-281714

Las infecciones de transmisión sexual y las conversaciones que nunca llegan a producirse

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Vargas Guerrero, Director y Docente del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria de la Universidad Europea de Canarias, Universidad Europea

we.bond.creations/Shutterstock

Cuando pensamos en infecciones de transmisión sexual (ITS), solemos relacionarlas con preservativos, cribados diagnósticos o conductas de riesgo. Sin embargo, existe una variable de la que hablamos mucho menos: nuestra capacidad para mantener conversaciones incómodas dentro de la intimidad.

¿Somos capaces de preguntar a una pareja sexual por sus prácticas de riesgo? ¿De hablar sobre una ITS sin sentir vergüenza? ¿De negociar el uso del preservativo sin miedo a generar tensión? Quizá parte de la prevención no dependa únicamente de lo que hacemos durante el sexo, sino también de lo que somos capaces de decir antes de que ocurra.

Panorama preocupante

El aumento de las ITS lleva años preocupando a las autoridades sanitarias. En España, por ejemplo, los últimos informes epidemiológicos muestran un incremento sostenido de diagnósticos como la gonorrea, la sífilis o la clamidia, especialmente entre jóvenes y adultos jóvenes. Las explicaciones suelen centrarse en factores relativamente conocidos: cambios en la percepción del riesgo, transformaciones en los patrones relacionales, uso inconsistente del preservativo o nuevas estrategias biomédicas de prevención.

Gran parte de la educación sexual tradicional se ha centrado —con razón— en la prevención biomédica: infecciones, embarazos no deseados, violencia sexual… Sin embargo, hablar de sexualidad no consiste únicamente en transmitir información sanitaria. También implica aprender a sostener conversaciones incómodas sobre límites, cuidados, deseo, prevención o expectativas dentro de las relaciones íntimas. Y ahí seguimos teniendo dificultades importantes.




Leer más:
Doce factores que explican por qué están aumentado las infecciones de transmisión sexual


Precisamente, la investigación en sexología muestra que la comunicación sexual abierta se asocia con mayor satisfacción y una mejor capacidad para expresar necesidades y límites. No obstante, muchas personas siguen percibiendo estas conversaciones como incómodas o amenazantes para el vínculo. A consecuencia de ello, cuestiones relevantes para la salud sexual suelen quedar implícitas, se aplazan o simplemente no se abordan.

Saber qué hacer no siempre significa poder hacerlo

La mayoría de las personas conocen hoy los principales métodos de prevención de ITS, pero trasladar esa información a situaciones reales no siempre resulta sencillo.

La psicología lleva tiempo mostrando que existe una diferencia importante entre saber qué debería hacerse y ser capaz de hacerlo cuando la situación lo requiere. Conocer una conducta preventiva no garantiza necesariamente que vayamos a ponerla en práctica.

En parte, porque las relaciones íntimas no ocurren en contextos perfectamente racionales. En ellas intervienen factores como el deseo, las expectativas, la necesidad de aceptación o el temor al rechazo que, en determinadas circunstancias, pueden influir en la toma de decisiones relacionadas con la salud sexual.

Negociar el uso del preservativo, expresar determinados límites o preguntar por prácticas previas puede resultar mucho más complejo de lo que a veces asumimos desde fuera. Por eso, diversos estudios han encontrado que las personas con mayores habilidades de comunicación sexual muestran una mayor probabilidad de negociar prácticas preventivas y adoptar conductas sexuales más seguras.

Esto permite entender una idea importante: la prevención no depende únicamente de la información disponible. También requiere habilidades emocionales y comunicativas que permitan transformar ese conocimiento en decisiones concretas dentro de situaciones reales.

Cuando el diagnóstico también exige hablar

Parte de esas dificultades aparecen cuando una persona debe comunicar a parejas sexuales un diagnóstico de ITS.

Desde la salud pública, la notificación y el rastreo de contactos constituyen herramientas fundamentales para limitar la transmisión de infecciones. Sin embargo, lo que sobre el papel puede parecer una recomendación sencilla suele implicar conversaciones emocionalmente complejas.

De hecho, numerosos estudios han identificado la vergüenza, el miedo el estigma y la anticipación del rechazo como algunas de las principales barreras para comunicar un positivo a parejas sexuales previas o actuales.

Esa conversación requiere gestionar emociones complejas y afrontar la incertidumbre sobre cómo reaccionará la otra persona o qué consecuencias tendrá para la relación.

Intimidad en tiempos de inmediatez

Además, dichas dificultades comunicativas no se producen en el vacío, sino dentro de un contexto social que también ha transformado la forma en la que nos relacionamos.

Las aplicaciones de citas han transformado profundamente la manera en que muchas personas se conocen, interactúan o acceden a vínculos sexuales y afectivos. No obstante, reducir este fenómeno únicamente a las apps sería simplificar demasiado un cambio cultural mucho más amplio.

La inmediatez atraviesa hoy gran parte de nuestras relaciones interpersonales, también las íntimas. La rapidez de los encuentros, la sensación de disponibilidad constante o la lógica de conexión permanente pueden favorecer interacciones más breves y menos orientadas a conversaciones personales profundas.

En este contexto, plantear cuestiones relacionadas con prácticas sexuales, uso del preservativo o antecedentes de ITS puede resultar especialmente incómodo. No porque las personas carezcan necesariamente de información, sino porque determinadas habilidades comunicativas requieren tiempo, confianza y espacios de diálogo que no siempre encajan con esa lógica de la inmediatez.

La salud sexual también es un fenómeno relacional

La prevención sexual ha cambiado profundamente durante los últimos años. Estrategias biomédicas como la profilaxis preexposición (PrEP) frente al VIH han supuesto avances muy importantes en salud pública y han transformado la percepción de riesgo de muchas personas.

Sin embargo, entender la salud sexual exclusivamente desde una perspectiva biomédica puede dejar fuera otras dimensiones igualmente relevantes.

La Organización Mundial de la Salud define la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad. Desde esta perspectiva, no consiste únicamente en evitar enfermedades, sino también en poder vivir la sexualidad de forma segura, satisfactoria y respetuosa.

Esta visión amplia recuerda que la prevención depende de factores psicológicos, relacionales y comunicativos. Preguntar, negociar, expresar límites, compartir preocupaciones o hablar sobre antecedentes sexuales son conductas que, aunque rara vez aparecen en las campañas de prevención, pueden influir directamente en la toma de decisiones relacionadas con el riesgo.

La cuestión ya no es únicamente cómo evitar una ITS, sino qué habilidades necesitamos desarrollar para hacerlo. Al fin y al cabo, prevenir también implica saber comunicar.

The Conversation

Alberto Vargas Guerrero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las infecciones de transmisión sexual y las conversaciones que nunca llegan a producirse – https://theconversation.com/las-infecciones-de-transmision-sexual-y-las-conversaciones-que-nunca-llegan-a-producirse-284411

Cuando llega el calor, los ojos también lo notan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Antonio Matamoros, Investigador posdoctoral, Universidad Complutense de Madrid

Tatiana Foxy/Shutterstock

Imagine una tarde típica de verano durante una ola de calor. El termómetro roza los 40 °C, el aire es denso y, tras pasar unas horas en la calle o frente a la pantalla bajo el flujo del aire acondicionado, nota una molesta sensación de arenilla en los ojos. Parpadea con fuerza, pero la molestia persiste y, de repente, se da cuenta de que las señales de tráfico o la pantalla del móvil se ven ligeramente borrosos.

Aunque solemos asociar los peligros del verano con la piel o la deshidratación general, la realidad es que nuestros ojos son uno de los órganos más expuestos y sensibles a las oscilaciones térmicas. ¿Hasta qué punto puede el calor extremo comprometer nuestra función visual?

El ojo, un oasis biológico sensible a la temperatura

Para funcionar correctamente, el ojo necesita mantener un equilibrio fisiológico y, sobre todo, una hidratación constante.

La parte más externa del órgano visual, la córnea, no tiene vasos sanguíneos; se nutre y se oxigena principalmente a través de la película lagrimal. Esta película es una estructura sofisticada compuesta por tres capas:

  • Capa mucosa (interna): permite que la lágrima se pegue a la superficie del ojo.

  • Capa acuosa (intermedia): nutre e hidrata la córnea.

  • Capa lipídica (externa): está compuesta de grasa y evita que el agua se evapore rápido.

Existe una relación directa entre la hidratación de nuestro cuerpo y la calidad de esa superficie ocular. Cuando la temperatura ambiental se dispara, el cuerpo prioriza la sudoración para enfriarse, lo que puede provocar una deshidratación sistémica si no reponemos líquidos. Y si el organismo está deshidratado, la producción de lágrima disminuye, dejando al ojo desprotegido ante el entorno.

¿Por qué vemos peor con el calor?

La pérdida de nitidez visual en los días calurosos rara vez se debe a un daño estructural interno inmediato; responde, por lo general, a la evaporación acelerada de la lágrima.

A temperaturas elevadas, la capa lipídica de la lágrima se vuelve inestable y el componente acuoso se evapora a una velocidad muy superior a la habitual. Al romperse esta barrera protectora, la superficie de la córnea se vuelve irregular. Dado que la lágrima funciona como la primera “lente” que atraviesa la luz al entrar al ojo, cualquier imperfección en ella provoca visión borrosa transitoria, fluctuaciones visuales y fatiga ocular.

A este escenario natural hay que sumarle nuestro gran aliado y enemigo veraniego: el aire acondicionado. Estos sistemas enfrían el ambiente eliminando la humedad del aire. Pasar horas en una oficina o en el coche con el flujo de aire directo equivale a someter a los ojos a un desierto artificial, acelerando el síndrome del ojo seco.

El peligro de los golpes de calor en los ojos

Cuando pasamos del calor moderado a las temperaturas extremas de una ola de calor, los riesgos se agravan. La deshidratación severa afecta a la presión sanguínea y al flujo vascular que llega a la retina y al nervio óptico.

En contextos de insolación o golpe de calor, el sistema de autorregulación del organismo colapsa. Esto puede manifestarse a nivel visual con una dificultad severa de enfoque. También es posible que aparezcan mareos asociados al movimiento de los ojos e, incluso, visión en túnel o pérdida momentánea de la visión periférica.

Estos síntomas son señales de alarma críticas: indican que el cerebro y el sistema visual están sufriendo por el estrés térmico. Entonces, el cuerpo necesita atención médica e hidratación inmediata.

El peligro invisible de los rayos solares

Es crucial disociar, aunque coincidan en el tiempo, el calor de la radiación ultravioleta (UV). El primero consiste en energía térmica (infrarroja) que percibimos en la piel, mientras que la radiación UV es invisible y no calienta, pero altera las células de los tejidos vivos.

En verano, el índice ultravioleta alcanza sus niveles máximos. Una exposición prolongada y sin protección al sol puede provocar fotoqueratitis, una quemadura solar en la córnea. Esto no solo provoca dolor intenso y enrojecimiento en los ojos, sino también una gran molestia frente a la luz. Los síntomas aparecen unas horas después de tomar el sol.

El daño de los rayos solares se acumula con los años. Puede adelantar la aparición de cataratas, que nublan la vista. También se ha vinculado con el desarrollo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y pterigión (crecimiento anormal de tejido en la parte blanca del ojo, la conjuntiva).

El cambio climático: un desafío también para la salud visual

Las olas de calor ya no pueden considerarse eventos anecdóticos del verano: ahora son más frecuentes y duraderas debido al cambio climático, lo que incrementará las patologías de la superficie ocular en las próximas décadas.

El calor, la sequía y el polvo flotando en el aire crea el caldo de cultivo perfecto para un aumento en la incidencia de la conjuntivitis irritativa y el ojo seco severo.
La salud ocular debe dejar de ser el pariente olvidado de las políticas de adaptación al cambio climático y empezar a integrarse en las recomendaciones oficiales de salud.

¿Cómo proteger nuestros ojos?

Cuidar la vista en verano es sencillo. Solo debe seguir unos consejos científicos básicos:

  1. Hidratación proactiva: no espere a tener sed. Beba agua de manera regular para mantener la estabilidad de la producción lagrimal.

  2. Gafas de sol homologadas: deben contar con el marcado CE y especificar protección 100 % frente a la radiación UVA y UVB (filtro UV 400). Las gafas mal iluminadas o de juguete son más peligrosas que no llevar nada, ya que dilatan la pupila y permiten una mayor entrada de radiación dañina.

  3. Lágrimas artificiales: utilice gotas humectantes de manera preventiva si va a estar expuesto al aire acondicionado o ambientes calurosos.

  4. Parpadeo consciente: frente a las pantallas tendemos a parpadear hasta un 60 % menos. Esforzarse en cerrar y abrir los ojos ayuda a redistribuir la lágrima.

  5. Evitar flujos directos: oriente las rejillas del aire acondicionado del coche o de la oficina hacia el cuerpo o el techo, nunca directamente a la cara.

El verano y las olas de calor ponen a prueba la resistencia de nuestros ojos. Ver mal en días de altas temperaturas es, en la gran mayoría de los casos, un termómetro de nuestra propia deshidratación. La protección de nuestra visión en un planeta en fase de calentamiento requiere conciencia, hábitos diarios de protección y entender que cuidar los ojos es, en el fondo, cuidar de nuestra salud general.


Este artículo fue publicado previamente por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).


The Conversation

José Antonio Matamoros no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuando llega el calor, los ojos también lo notan – https://theconversation.com/cuando-llega-el-calor-los-ojos-tambien-lo-notan-284622