Cómo Dolly Parton convirtió el artificio en talento artístico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rosemary Overell, Senior Lecturer in Communication Studies, University of Otago

Pete Still/Redferns/Getty Images

Esta mañana, echando un vistazo a los homenajes a Dolly Parton –desde el del Grand Ole Opry al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, pasando por los de influencers queer y otros–, me pregunté: ¿de verdad era ese su nombre real?

Sí. La “Reina del Country”, que falleció esta madrugada a los 80 años, fue bautizada al nacer Dolly Rebecca Parton. Mi sorpresa ante la autenticidad de su nombre dice mucho de la contradicción que encierra la figura de Parton.

Porque… ¡menudo nombre! No era el diminutivo de un nombre serio, ni un nombre artístico, sino un nombre real que nos remite directamente a su imagen de celebridad tal y como era: arreglada, maquillada, un objeto con el que jugaba la industria del entretenimiento. Esto nos hace darnos cuenta de la astucia interpretativa con la que jugaba la propia artista. Su melena rubia se convirtió en una seña de identidad, al igual que su orgullo y su irreverencia irónica hacia su imagen “plástica”.

Objeto de burla y sátira en ocasiones, esa imagen inicial de Dolly Parton –en entrevistas, parodias e incluso su propia marca– solía estar relacionada con su aparente “falsedad”. Su figura en el sentido más literal –pecho, rostro, pelo– era obviamente artificial. Y, a menudo, estos añadidos sintéticos a su cuerpo se trasladaban a la suposición de que ella misma era, si no falsa, al menos algo superficial.

Sin embargo, Parton parecía querer ir más allá. Su primer éxito en las listas de música country fue “Dumb Blonde” (que en español significa “Rubia tonta”) en 1967.

Jugando con la contradicción

El mismo año en que “Dumb Blonde” entró en las listas, lanzó su primer LP: Hello, I’m Dolly (“Hola, soy Dolly”). Esta inserción, posiblemente consciente, del sujeto (I am, “soy”) en un título musical tan familiar en los años sesenta (“Hello, Dolly”“) podría indicarnos un posicionamiento temprano de sí misma como “Dolly”.

En un género en el que la aparente sinceridad es primordial –la canción country que encabezó las listas en su año de debut fue la convencionalmente sentimental “All the Time”, de Charles Greene—, Parton hizo del artificio su sello distintivo.

De nuevo, nos encontramos ante una contradicción. Ser falsa, adentrarse en los aspectos interpretativos sentimentales del género country, se convirtió en su verdadera firma: un rastro de su originalidad.

Por supuesto, la “sinceridad” de la música country –o de cualquier forma de música popular– es, podría decirse, espuria. Pero a finales de la década de 1960, con el auge del rock experimental, el pop de los poetas folk e incluso el Motown, la pretensión del country de hablar desde una posición auténtica era un argumento de venta, sobre todo para el público conservador.

Pensemos en el country psicodélico de los Flying Burrito Brothers y los Byrds que irrumpió en la costa oeste estadounidense por aquella época. Su entrada en el Grand Ole Opry –legendario programa radiofónico y escenario de música country – se vio frustrada no solo por el comportamiento dudoso de algunos de sus miembros, como Gram Parsons y Chris Hillman, sino también porque las matriarcas de Nashville percibieron una especie de parodia en sus impecables interpretaciones del estilo country.

En cambio, Parton fue acogida en el seno del género. Su historia personal y sus raíces la convertían en un producto country auténtico y comercial. A diferencia de la mayoría de sus contemporáneas, componía éxitos originales.

Estilo ‘rosa chillón y brillante’

Cantando a la tirolesa durante los años 70, Parton se abrió camino en el circuito country con la canción “Jolene”, en 1974. Pero en la década de los 80, con su ascenso como estrella de cine y figura imprescindible en los medios de entretenimiento, la artista comenzó a jugar en serio con la dinámica entre lo real y lo falso.

Su talento interpretativo y su ingenio también se consideraban más que creíbles, en contraste con su “aspecto físico”. En su reseña de la película 9 to 5, de 1980, el crítico cinematográfico Roger Ebert escribió con asombro que Parton “apenas parece existir como ser sexual” en la película. Más bien, es su “exuberancia natural y espontánea” lo que la convierte en la estrella.

De manera implícita (y la crítica de Ebert era representativa), su cuerpo excesivamente femenino contrastaba con su talento, su profundidad y (de nuevo, según Ebert) su “presencia”. Curiosamente, para Ebert, la única forma de explicar tal capacidad era insinuar una falta de inteligencia: un talento natural, sin formar, auténtico.

La feminidad consciente y artificiosa de Dolly también la impulsó a convertirse en un icono para el público queer. A pesar de su firme heterosexualidad (estuvo casada con el mismo hombre durante casi 60 años), su rechazo al feminismo y su continuo atractivo para el público conservador del country, también se convirtió sin reservas en la “Madre” de muchas personas LGBTIQ.

En un artículo de 2021, el sociólogo Cory Albertson analizó cómo el estilo exagerado de Dolly, “rosa chillón y brillante”, fue crucial para muchas personas que se estaban abriendo camino y saliendo del armario en las décadas de 1990 y 2000.

La valoración de Ebert de que Dolly carecía curiosamente de atractivo sexual en la pantalla nos recuerda que podemos pensar en ella –una vez más– como una figura que juega con los cuerpos “sexualizados”, en lugar de ser ella misma un cuerpo (auténticamente) sexualizado.

Cuando Parton se autodenominó la “Backwood Barbie” (que podría traducirse por “Barbie de los bosques”) en una entrevista de 2013 en 60 Minutes, su ocurrencia se refería a la vez a la realidad (nació en la pobreza) y a la fachada de ser, bueno, “Dolly”.

Al ver la entrevista esta mañana, entendí mal su comentario y creí que había dicho “Backwards Barbie” (“Barbie invertida”). Me gusta más así. Al exagerar su figura, su aspecto como muñeca icónica, invirtió el juguete de la “rubia ideal”. Las inversiones también son queerizaciones. Creo que quizá a ella le habría gustado mi error de comprensión.

The Conversation

Rosemary Overell no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cómo Dolly Parton convirtió el artificio en talento artístico – https://theconversation.com/como-dolly-parton-convirtio-el-artificio-en-talento-artistico-290542

Ondas de Rossby, el ‘Uber Eats’ del océano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Alcalá Verdugo, Doctorando en Oceanografía y Cambio Global, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Ondas de Rossby vistas desde el espacio. NASA, Goddard Space Flight Center., CC BY-SA

Imagínese que vive en un edificio del que nunca puede salir. No puede siquiera ir al supermercado para buscar comida. Su única esperanza es que alguien llegue con el reparto del día.

En el océano, para muchos organismos marinos, esta situación no es una metáfora, sino una realidad. Los seres que componen el plancton viven inmersos en un mar de constante movimiento, donde los alimentos no siempre están disponibles y donde la circulación oceánica puede decidir cuándo llega el siguiente “pedido”.

Entre los grandes repartidores del océano, hay protagonistas poco conocidos, como son las ondas de Rossby. A diferencia de las olas, que son ondas que vemos fácilmente, estas son enormes perturbaciones del océano que desplazan energía lentamente hacia el oeste debido a la rotación de la Tierra. Son tan grandes que pueden extenderse cientos o miles de kilómetros, pero tan lentas que pueden tardar meses, incluso años, en recorrer una cuenca oceánica. Su movimiento, apenas perceptible desde la superficie, desplaza lentamente las masas de agua en sentido vertical, levantándolas y hundiéndolas.

Un océano con muchos barrios diferentes

Aunque desde la costa el mar parezca inmensamente uniforme, en realidad está formado por distintas masas de agua con propiedades muy diferentes. Algunas son ricas en nutrientes, otras contienen más o menos oxígeno. Hay masas de agua que han tenido contacto reciente con la atmósfera y otras que llevan siglos sin haber estado siquiera cerca de la superficie, con lo que han ido acumulando carbono y empobreciéndose en oxígeno.

Estas masas de agua no están distribuidas al azar, sino organizadas en una compleja estructura tridimensional en continuo movimiento.

Y no todos los organismos pueden vivir en cualquier profundidad. Cada especie está adaptada a unas condiciones concretas de presión, temperatura, luz y disponibilidad de oxígeno. El plancton ilustra muy bien esta dependencia del entorno, ya que su capacidad de desplazamiento es limitada en comparación con la fuerza de la dinámica oceánica.

Cuando llega el pedido

Las ondas de Rossby alteran la profundidad de la termoclina –capa dentro de un cuerpo de agua o aire donde la temperatura cambia rápidamente con la profundidad o altura– y de otras capas internas del océano. En algunas regiones, hacen ascender aguas profundas, ricas en nutrientes como nitratos y fosfatos, mientras que en otras provocan el efecto contrario. Puede parecer un cambio insignificante, pero para el fitoplancton supone una enorme diferencia.

Estos microorganismos necesitan luz para la fotosíntesis, pero también dependen de los nutrientes, que son abundantes en las aguas profundas. Cuando una onda de Rossby acerca esas aguas a la zona donde llega la luz, el fitoplancton encuentra las condiciones ideales para crecer. Y donde crece el fitoplancton aparece el resto de la cadena trófica. El zooplancton encuentra más alimento, los pequeños peces encuentran más zooplancton y los grandes peces encuentran más presas. Incluso las aves marinas y mamíferos pueden beneficiarse de un proceso físico que comenzó cientos de kilómetros atrás y varios meses antes.

Las ondas de Rossby no transportan peces ni plancton como si fuese una cinta transportadora, pero sí hacen posibles las condiciones necesarias para que la vida prospere.

Esquema del efecto de las ondas de Rossby en el océano, con su desplazamiento hacia el oeste provoca el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la zona fótica, donde favorecen el desarrollo del fitoplancton.
Alberto Alcalá.

Un repartidor silencioso

Como es normal, la mayor parte del tiempo ignoramos que las ondas existen. No son nada espectaculares, ni generan tsunamis ni tormentas gigantes. De hecho, es muy difícil poder verlas: el método más común para estudiarlas es utilizar satélites capaces de detectar variaciones de apenas unos centímetros en la superficie libre del mar.

Para seguir la pista de estas ondas, los oceanógrafos recurren a un tipo de gráfico llamado diagrama de Hovmöller. En un eje se representa la longitud y en el otro el tiempo. Cada línea horizontal es, en realidad, una fotografía del océano en un instante concreto y, al apilarlas todas, se obtiene una película condensada en una sola imagen. Así se pueden ver las huellas de las ondas de Rossby viajando hacia el oeste.

Diagrama de Hovmöller de la anomalía del nivel del mar (SSHA) entre abril de 2021 y abril de 2023. La inclinación de las bandas rojas (crestas) y azules (valles) refleja el desplazamiento hacia el oeste de las ondas de Rossby.
Copernicus Marine Environment Monitoring Service (CMEMS)., CC BY

Cómo influye el aumento global de temperaturas

Además de transportar nutrientes de los que dependen innumerables ecosistemas marinos, estas ondas regulan la distribución de calor en los océanos y participan en la circulación oceánica a gran escala. Comprenderlas también es importante en un contexto de cambio climático.

En este escenario, a medida que los océanos se calientan y se estratifican, la forma en que estos grandes movimientos redistribuyen calor y nutrientes puede cambiar, con consecuencias aún difíciles de predecir para la productividad marina y para las especies que dependen de ella.

Las ondas de Rossby seguirán recorriendo las cuencas oceánicas como lo han hecho siempre, pero el océano que atraviesan no será el mismo. Con una estratificación más marcada y una termoclina más somera, el mismo desplazamiento vertical puede tener efectos muy distintos sobre el aporte de nutrientes. Por eso resulta necesario seguir estudiándolas en profundidad.

The Conversation

Alberto Alcalá Verdugo está contratado por el Centro Oceanográfico de Canarias (COC) IEO-CSIC y está adscrito al programa de Doctorado en Oceanografía y Cambio Global (DOYCAG) perteneciente a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

María Dolores Pérez Hernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Ondas de Rossby, el ‘Uber Eats’ del océano – https://theconversation.com/ondas-de-rossby-el-uber-eats-del-oceano-287731

¿Nacen o se hacen? Las preferencias alimentarias de los mosquitos, bajo la lupa evolutiva

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Parra, Ecología del parasitismo, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Un mosquito pica a un caballo. Oleksandr Zastrozhnov/Shutterstock

Las picaduras de mosquitos son una molestia tan grande cada verano que parecería que somos lo único que comen. Sin embargo, estos insectos no se alimentan solo de nuestra sangre: también les gusta la de otros animales. Este es un punto clave que explica que los mosquitos sean responsables de millones de infecciones y cientos de miles de muertes de personas cada año.

Pero ¿de qué animales prefieren alimentarse? Y esas preferencias, ¿dependen del entorno o de la historia evolutiva? Son preguntas clave para entender cómo circulan los patógenos entre especies animales, incluidos los humanos.

Su picadura es un factor clave en la transmisión de patógenos

Las enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria, suponen un desafío global para la salud pública y animal. En España, el virus del Nilo Occidental ha ganado protagonismo en los últimos años debido a los brotes de 2020 y 2024 en Andalucía y Extremadura. También en 2024 se detectaron casos autóctonos de dengue en España, hasta hace poco una enfermedad que no circulaba en nuestro entorno.

Además de alimentarse de secreciones azucaradas de las plantas, las hembras de mosquitos requieren sangre para completar el desarrollo de sus huevos. Esa picadura puede representar el primer contacto del insecto con un patógeno que cause una enfermedad.

Cuando una hembra de mosquito pica a un animal infectado puede ingerir el patógeno junto con la sangre del hospedador. Si este mosquito es un vector competente, el patógeno podrá multiplicarse en su interior, llegar a sus glándulas salivares y transmitirse a un nuevo hospedador con la siguiente picadura.

Hospedadores competentes y accidentales

De manera general, los patógenos transmitidos por mosquitos requieren de, al menos, dos alimentaciones sanguíneas: una primera para que los mosquitos los adquieran y otra, posterior, para transmitirlos a un nuevo hospedador.

Al igual que ocurre con los mosquitos, no todos los hospedadores animales son igualmente competentes para cada patógeno. En el caso del virus del Nilo Occidental las aves actúan como reservorio, ya que solo en ellas el virus se replica lo suficiente como para que un mosquito se infecte con la picadura. Cuando un insecto infectado pica a una persona o a un caballo, puede transmitir el virus. En algunos casos esto puede provocar síntomas graves y, de forma poco frecuente, la muerte.

Sin embargo, los humanos y los caballos son hospedadores accidentales. En ellos el virus no alcanza unos niveles suficientes como para infectar a nuevos mosquitos y continuar el ciclo de transmisión. En otras palabras, la enfermedad no se puede contagiar entre seres humanos y caballos.

Patrones de alimentación de los mosquitos

Parece lógico pensar que la disponibilidad de hospedadores es uno de los principales factores que determina a quién pica el mosquito. Aquellos que viven cerca de granjas tenderán a alimentarse de ganado, mientras que los que se encuentren en ambientes urbanos será más probable que se nutran de humanos. Esto se conoce como alimentación oportunista.

Sin embargo, no todos los mosquitos son oportunistas. Existen especies que se alimentan preferentemente de determinados grupos animales, incluso cuando otros hospedadores son más abundantes en la zona. Estos mosquitos son conocidos como especialistas.

Por ejemplo, Culex hortensis y Uranotaenia lowii se alimentan de reptiles y anfibios, respectivamente. El mosquito común Culex pipiens suele alimentarse de aves y ocasionalmente de humanos. Esto, unido a su competencia como vector, le permite ser uno de los principales transmisores del virus del Nilo Occidental.

En conjunto, esto hace pensar en la existencia de factores internos que influyen en las preferencias de alimentación de los mosquitos, tales como la historia evolutiva de cada especie.

La tribu del mosquito determina sus preferencias

En un estudio liderado desde la Estación Biológica de Doñana analizamos hasta qué punto la historia evolutiva de los mosquitos influye en sus preferencias alimentarias. Para comprobarlo obtuvimos 765 registros de alimentaciones de mosquitos en todo el mundo que englobaban a los humanos, otros mamíferos, aves, reptiles y anfibios.

Este análisis permitió describir las preferencias de alimentación a nivel de tribu (una categoría taxonómica que agrupa especies de mosquitos evolutivamente emparentados). Los resultados mostraron que las tribus Aedini (a la que pertenece el género Aedes), Anophelini (Anopheles), Mansoniini (Mansonia) y Sabethini (Sabethes) se alimentan principalmente de mamíferos. Culisetini (Culiseta) prefiere aves y Uranotaeniini (Uranotaenia), anfibios.

Además, encontramos que las especies más relacionadas filogenéticamente tienden a alimentarse de grupos similares de vertebrados. Esto se conoce como “inercia filogenética”, un concepto que describe cómo determinados rasgos tienden a conservarse a lo largo de la evolución.

Los valores más altos de inercia filogenética aparecieron en los mosquitos que se alimentan de anfibios. Estas diferencias podrían deberse a la evolución de los sistemas sensoriales de estos insectos, responsables de detectar a sus hospedadores mediante señales químicas, visuales y acústicas. Por ejemplo, Ur. macfarlanei, especializada en ranas, localiza a sus hospedadores mediante estímulos acústicos.

También encontramos una inercia filogenética intermedia en los mosquitos que se alimentan de mamíferos y humanos, lo que evidencia que muchas especies distintas son capaces de nutrirse con ellos. Probablemente, otros factores ecológicos entran en juego para determinar la selección del hospedador.

La filogenia no es el único factor

El estudio también mostró que el país en el que se muestrearon los mosquitos influye en los patrones de alimentación. Podría deberse a la variación geográfica y temporal en la presencia y abundancia de hospedadores y de mosquitos. Todo esto influye en su probabilidad de encuentro.

Esto da lugar a diversos escenarios en cada sitio, con especies de mosquitos concretas enfrentándose a combinaciones diferentes de hospedadores. Como resultado, se generan patrones de alimentación diferentes.

Preferencias de alimentación y transmisión de enfermedades

Nuestros resultados ayudan a comprender mejor un aspecto fundamental de la biología de los mosquitos: sus preferencias alimentarias no son completamente aleatorias, sino que están condicionadas por su historia evolutiva y su contexto ecológico. Y esto importa más de lo que parece.

En un contexto de cambio global, la aparición de enfermedades zoonóticas, cuyos reservorios son los animales y que pueden infectar a los humanos, está aumentando, impulsada por factores como el cambio climático y la alteración de hábitats. Entender a qué animales prefieren picar los mosquitos puede ayudarnos a anticipar mejor cómo circulan los patógenos y qué enfermedades tienen más probabilidades de emerger o expandirse.


En este artículo ha participado Alazne Díez Fernández, quien en el momento de redacción del artículo en que se fundamenta este texto, desarrollaba su investigación en la Universidad de Extremadura.


The Conversation

Paula Parra recibe fondos del contrato predoctoral PREP2023-001571 del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Jessica Jiménez Peñuela recibió financiación por el proyecto ref. P21_00049 de Junta de Andalucía, Consejería de Universidad, Investigación e Innovación (Proyectos I+D+i Junta de Andalucía 2021) a través de un contrato postdoctoral en la Universidad de Granada (UGR).

Jordi Figuerola Borras, como investigador principal, es responsable de la ejecución de fondos para investigación de la Agencia Estatal de Investigación, la Comisión Europea, la Junta de Andalucía, la Diputación de Sevilla, el Ayuntamiento de Sevilla y la Fundación la Caixa, que recibe la institución pública Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para la que trabaja, y que le paga un salario por ello.

Josué Martínez de la Puente, como investigador principal, es responsable de la ejecución de fondos para investigación de la Agencia Estatal de Investigación y de el Organismo Autónomo de Parques Nacionales, que recibe la institución pública Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para la que trabaja, y que le paga un salario por ello.

Martina Ferraguti como investigadora principal, es responsable de la ejecución de fondos para investigación de la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia e Innovación de España y la Fundación BBVA, que recibe la institución pública Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para la que trabaja, y que le paga un salario por ello.

RAFAEL GUTIÉRREZ LÓPEZ recibe fondos de la Ayuda «Excelencia Severo Ochoa» CEX2024-001498-S financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades MICIU/AEI /10.13039/501100011033

Sergio Magallanes Argany recibió fondos del contrato PLEC2021-007968 (NEXTHREAT)/ AEI/10.13039/501100011033/ Unión Europea NextGenerationEU/PRTR.

– ref. ¿Nacen o se hacen? Las preferencias alimentarias de los mosquitos, bajo la lupa evolutiva – https://theconversation.com/nacen-o-se-hacen-las-preferencias-alimentarias-de-los-mosquitos-bajo-la-lupa-evolutiva-287335

¿Sabía que las palabras ‘anime’, ‘cosplay’ y ‘aidoru’ no son de origen japonés?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Abellán Pardo, Contratada predoctoral, Universidad de Murcia

El anime es, curiosamente, una palabra que define un género puramente japonés pero solo fuera de Japón. らいみぃ/Wikimedia Commons, CC BY

Si le pregunto de dónde vienen palabras como anime, cosplay o aidoru, seguramente responderá “de Japón”. Y no le faltaría razón… parcialmente.

La respuesta no es, de hecho, tan sencilla.

Estos términos están muy unidos a la cultura japonesa. Sin embargo, su historia empezó mucho antes y en otro idioma. Es un viaje sorprendente que demuestra que las palabras también tienen su propia historia.

Los préstamos léxicos

En lingüística, existe un fenómeno que se denomina “préstamo léxico”. Aunque el nombre parezca complicado, la idea es muy sencilla. Las lenguas toman palabras unas de otras continuamente. El español lo hace desde hace siglos. Usamos wifi, fútbol o software, que vienen del inglés. También decimos kimono, karaoke o sushi, que proceden del japonés.

Cuando una palabra llega a otro idioma, normalmente cambia un poco. Estos cambios pueden afectar tanto a la escritura o la pronunciación como a su propio significado. Es la forma que tiene cada lengua de hacer suyo un término extranjero.

Este proceso de adaptación, como es lógico, ocurre constantemente en japonés.

Influencia anglosajona

Hoy, la mayoría de las palabras extranjeras que utiliza el japonés vienen del inglés. Son tantas que forman el grupo más numeroso de préstamos de esta lengua. Basta con pasear por Tokio para ver escaparates, anuncios o productos llenos de expresiones de origen anglosajón.

Ahora bien, la genialidad de los japoneses no está simplemente en su capacidad para absorber préstamos, sino en su creatividad para apropiárselos.

Como el inglés y el japonés son idiomas muy diferentes, muchas palabras necesitan cambiar para poder pronunciarse con facilidad. Algunas se acortan, otras cambian algunos sonidos. Y otras incluso adquieren un significado nuevo. En ocasiones, Japón va un paso más allá y crea términos completamente nuevos utilizando voces inglesas.

Una adaptación que ha cruzado las fronteras

Anime es, probablemente, el ejemplo más conocido. Su historia comienza con el inglés animation. Cuando este préstamo llegó a Japón, hacia los años sesenta, se adaptó a la pronunciación japonesa y pasó a decirse animeeshon. Sin embargo, como ocurre con muchas palabras largas, los hablantes terminaron acortándola hasta dejarla simplemente en anime. Era más rápida, más cómoda y más fácil de usar en la conversación diaria.

Pero el cambio no fue solo de forma. También cambió su significado. En Japón, anime puede utilizarse para hablar de la animación en general, aunque suele asociarse especialmente a las producciones dirigidas al público infantil y juvenil. En cambio, cuando la palabra llegó a otros países, empezó a utilizarse casi exclusivamente para referirse a la animación japonesa.

Hoy, cuando alguien habla de anime, casi nadie piensa en dibujos animados occidentales. La palabra ha terminado identificando un estilo, una industria e incluso una forma de entender la animación.

Una invención japonesa a partir del inglés

Cosplay es todavía más curioso. Muchas personas creen que es una palabra inglesa. Sin embargo, no es así.

Un cosplayer en una convención en México en 2025.
Ferfive/Wikimedia Commons, CC BY

Fue creada en Japón por Nobuyuki Takahashi en 1983. En junio de ese año, Takahashi estaba escribiendo un artículo sobre una curiosa moda para la revista My Anime y se le ocurrió unir dos términos ingleses para definirla: costume (‘disfraz’) y play (‘jugar’). Es decir, a partir de dos piezas del inglés, construyó una palabra nueva para describir una actividad que cada vez era más popular: disfrazarse e interpretar a personajes de manga, anime o videojuegos.

Tuvo un enorme éxito. Primero se popularizó entre los aficionados al manga y al anime en Japón. Después, gracias a Internet y a la expansión de la cultura popular japonesa, comenzó a utilizarse en todo el mundo. Español, francés, italiano o alemán, entre muchas otras, son algunas de las lenguas en las que este término ha obtenido gran popularidad. Hoy es habitual encontrar concursos de cosplay en convenciones de Europa, América o Asia, y millones de personas emplean la palabra sin saber que, en realidad, fue inventada en Japón.

Misma forma, diferente fondo

El caso de aidoru es diferente.

La palabra procede del inglés idol, pero en Japón empezó a significar algo distinto. Un idol en inglés puede ser cualquier persona muy admirada. En cambio, un aidoru es un tipo muy concreto de artista: jóvenes cantantes, actores o celebridades cuya imagen y carrera están cuidadosamente organizadas por la industria del entretenimiento japonesa.

La palabra apenas cambió de forma, pero sí cambió completamente de significado dentro –y fuera– de Japón.

Los tres ejemplos muestran que una misma lengua puede transformar las palabras extranjeras de maneras muy distintas. Anime nació de una adaptación y de un proceso de simplificación. Cosplay fue una creación completamente nueva elaborada con elementos ingleses. Y aidoru mantuvo casi la misma forma, pero adquirió un significado totalmente diferente.

Lo más interesante ocurre al final del viaje.

No son japonesas pero lo parecen

Una vez transformadas en Japón, estas palabras comenzaron a viajar por el mundo. El éxito del manga, el anime, los videojuegos y la música japonesa ha hecho que millones de personas empiecen a utilizarlas. Poco a poco, han ido asentándose en otros idiomas, incluido el español. Hoy las consideramos 100 % “made in Japan” y, de alguna manera, lo son.

Pero su historia demuestra que las lenguas son mucho más complejas de lo que parecen. No todas las palabras que identificamos con Japón nacieron allí. Algunas empezaron su recorrido en otro idioma, cambiaron por completo al pasar por el japonés y solo entonces llegaron al resto del mundo con una nueva identidad.

Quizá esa sea la parte más fascinante de esta historia. Las palabras cruzan fronteras, cambian de forma y significado y, a veces, acaban representando a un país distinto de aquel en el que nacieron.

La próxima vez que escuche estos términos quizá pueda verlos con otros ojos. Porque detrás de ellos no solo hay manga, series o música. También hay una historia de encuentros entre lenguas, culturas y personas. Y eso demuestra que, igual que nosotros, las palabras nunca dejan de moverse.


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The Conversation

Ana Abellán Pardo recibe fondos de la Universidad de Murcia. Está vinculada a esta institución mediante una beca FPU, un contrato predoctoral.

– ref. ¿Sabía que las palabras ‘anime’, ‘cosplay’ y ‘aidoru’ no son de origen japonés? – https://theconversation.com/sabia-que-las-palabras-anime-cosplay-y-aidoru-no-son-de-origen-japones-287991

¿El IBI debe seguir funcionando con una lógica proporcional o debería ser más progresivo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Albert Navarro García, Profesor titular de Derecho Financiero y Tributario, Universitat de Girona

nelo2309/Shutterstock

Con el precio de la vivienda marcando máximos en muchas ciudades españolas y el acceso a un hogar convertido en una de las principales preocupaciones sociales, el tema de la vivienda se ha colocado en el centro del debate político y económico.

En este escenario, cada vez son más quienes consideran que la fiscalidad local debe desempeñar un papel más activo. La pregunta es sencilla: si el sistema tributario pretende adaptarse a la capacidad económica de los contribuyentes, ¿debe seguir pagando el mismo porcentaje una vivienda modesta, situada en un barrio periférico, que una propiedad de gran valor, ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad?

Según valor de catastro

Actualmente, el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) constituye la principal fuente de ingresos tributarios de los ayuntamientos. Su funcionamiento es sencillo: cada inmueble paga en función de su valor catastral y del tipo aprobado por el municipio.

Quien tiene una vivienda de mayor valor paga más que quien tiene una más modesta. Sin embargo, a diferencia del IRPF, el impuesto no aplica tipos más altos a medida que aumenta la riqueza del contribuyente, sino que se impone el mismo porcentaje a todos los inmuebles.

Un ejemplo: pensemos en dos viviendas situadas en la misma ciudad. Una tiene un valor catastral de 80 000 euros y otra de 1 000 000 de euros. Si el municipio aplica un tipo del 0,70 %, la primera pagará 560 euros y la segunda 7 000. La diferencia radica en el valor catastral, pero ambas soportan exactamente el mismo porcentaje de gravamen. Ahí se encuentra el núcleo de la discusión.

¿Qué significa realmente un IBI progresivo?

Cuando se habla de IBI progresivo suele pensarse en aumentar la tributación de los grandes propietarios. Sin embargo, el debate es más amplio.

La idea consiste en introducir mecanismos que permitan adaptar mejor el impuesto a las distintas realidades del mercado inmobiliario. En lugar de aplicar un único tipo para todas las viviendas, podrían establecerse porcentajes diferenciados, en función de determinadas circunstancias que reflejen una mayor capacidad económica.

Las fórmulas posibles son muy diversas:

  • Introducir escalas progresivas similares a las del IRPF.

  • Establecer tipos más elevados para los inmuebles con mayor valor catastral.

  • Reforzar la tributación de viviendas permanentemente desocupadas.

  • Diseñar recargos específicos para los grandes tenedores de parques de viviendas.

Los argumentos a favor

Los defensores de estas medidas consideran que permitirían que la contribución fiscal reflejara mejor las diferencias económicas existentes dentro del mercado inmobiliario, además de proporcionar nuevas herramientas para impulsar políticas de vivienda:

  1. Mejoraría la adecuación del impuesto al principio de capacidad económica. No se trata únicamente de que los inmuebles más valiosos paguen más en términos absolutos, sino de que soporten también una carga relativa superior.

  2. Permitiría proteger mejor la vivienda habitual y aliviar la carga tributaria de determinados hogares.

  3. Podría ser una herramienta útil para que los ayuntamientos desarrollen políticas de vivienda más activas en un contexto de fuerte tensión residencial.

Los argumentos en contra

Para algunos expertos, la progresividad es más adecuada en impuestos personales, como el IRPF, que en tributos como el IBI, de carácter real y objetivo, que gravan cada inmueble de manera individual sin tomar en cuenta la riqueza global de su propietario.

Además, advierten de que una mayor complejidad podría generar problemas de gestión, aumentar la conflictividad y reducir la seguridad jurídica.

Otros temen que determinadas reformas acaben trasladando costes a los inquilinos o generando efectos indeseados sobre la inversión inmobiliaria.

Barcelona abre el debate

La cuestión ya no es una mera hipótesis académica.

En mayo de 2026, la Comisión de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona aprobó una iniciativa para respaldar una reforma de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales que permita introducir mayores dosis de progresividad en el IBI.

La propuesta no se limita a los grandes tenedores, sino también a inmuebles vacíos y usos no residenciales con el fin de “avanzar hacia una fiscalidad municipal más progresiva, justa y orientada a garantizar el derecho a la vivienda”.

El gran obstáculo: la ley

El principal problema no es político ni económico, sino jurídico.

La legislación vigente configura el IBI como un impuesto real y objetivo, por lo que se grava cada inmueble y no la situación económica global de su propietario. Como consecuencia, los ayuntamientos disponen de un margen muy limitado para introducir mecanismos de progresividad.

Por ello, cualquier reforma relevante exige una modificación previa de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales.

Una cuestión de modelo de ciudad

Detrás del debate sobre el IBI progresivo se esconde una discusión mucho más profunda. La pregunta es qué papel deben tener los ayuntamientos ante el problema de la vivienda. ¿Deben limitarse a recaudar o pueden utilizar los tributos para favorecer un acceso más justo a la vivienda?

Por eso, la cuestión ya no es solo cuánto dinero recauda el IBI, sino cómo puede contribuir a afrontar el problema. Se trata de un debate que acaba de empezar, pero que probablemente tendrá un papel importante en el futuro de la financiación local en España.

¿Debe seguir siendo el IBI un impuesto esencialmente proporcional o ha llegado el momento de incorporar criterios de progresividad para adaptarlo a los retos actuales de la vivienda?

La respuesta puede acabar impulsando una de las reformas más importantes de la fiscalidad local española desde la creación del propio impuesto.

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Albert Navarro García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿El IBI debe seguir funcionando con una lógica proporcional o debería ser más progresivo? – https://theconversation.com/el-ibi-debe-seguir-funcionando-con-una-logica-proporcional-o-deberia-ser-mas-progresivo-289289

Autoridad y crianza: seis mitos frente a seis realidades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Martha Rocío González Bernal, Dean Faculty of Behavioral Sciences, Universidad de La Sabana

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¿Puede un niño aprender límites sin “obedecer”? La crianza positiva o respetuosa ha impulsado este debate. Sus defensores promueven el vínculo, la comunicación y el respeto. Sus críticos temen que los límites se vuelvan poco claros.

Teniendo en cuenta los efectos de las experiencias tempranas en el cerebro, la salud mental y el comportamiento de los niños, muchos padres, cuidadores y educadores tienen dudas sobre este método de crianza.

Si desaparece la autoridad tradicional, ¿quién pone los límites? ¿Cómo aprenden los niños a controlar sus impulsos? ¿Estamos formando niños más seguros emocionalmente? ¿O adultos con poca tolerancia a la frustración?

En busca del equilibrio

La ciencia ofrece una respuesta clara: los niños necesitan límites y afecto; adultos cariñosos y firmes, las dos cosas. Necesitan comprensión emocional y necesitan límites consistentes. El desafío no es elegir entre autoridad o empatía sino aprender a combinar ambas.

Al igual que el castigo físico y las humillaciones u otras formas de control basadas en el miedo pueden afectar el bienestar infantil, la forma extrema de la crianza respetuosa en las que la permisividad es excesiva pueden aumentar el agotamiento parental y el establecimiento de normas o límites.

El verdadero reto de criar no es dominar al niño ni dejarlo hacer todo lo que quiera. Es aprender a guiarlo de manera equilibrada.

Disciplina firme y segura

Las intervenciones parentales más efectivas no buscan eliminar la autoridad, sino transformarla, pasando del miedo y el castigo a una disciplina firme y emocionalmente segura.

¿Cómo? Por ejemplo, explicando por qué existen las normas y siendo consistente en las consecuencias de no cumplirlas, validando las emociones (lloros, enfados, pataletas) y acompañando pero con firmeza.

De esta manera, y sin humillar al niño por hacer algo “malo”, podemos reducir los problemas de conducta.

Mitos y realidades

  • Mito: “Si no le grito, no me va a obedecer.” La realidad y lo que dicen las evidencias es que los límites claros funcionan mejor que los gritos a largo plazo. Ejemplo: El niño pega a su hermano. En lugar de gritar: “¡Deja de pegarle ya!”, podemos decir: “No voy a permitir que pegues. Las manos son para cuidar. Ven, vamos a decirle cómo te sientes con palabras.”

  • Mito: “La crianza respetuosa es dejar hacer lo que el niño quiera.” La crianza respetuosa sí pone límites. La diferencia es que evita la humillación y la violencia. Los mejores resultados aparecen cuando los padres combinan afecto, estructura y expectativas claras, evitando un exceso de permisividad.

  • Mito: “A mí me criaron duro y no me pasó nada.” Muchas personas no identifican las consecuencias de estas practicas porque crecieron considerándolas como “normales” y porque muchas de ellas no tienen efectos inmediatos. Sin embargo, los efectos pueden manifestarse, posteriormente, en la dificultad para expresar emociones, el manejo del conflicto mediante la autoridad o la agresión, mayor riesgo de problemas de salud mental, como síntomas de ansiedad, depresión o baja autoestima.

    Muchos niños continúan sintiéndose seguros y queridos por sus padres, especialmente cuando los castigo, golpes o gritos ocurren dentro de una relación generalmente cálida. Sin embargo, la evidencia muestra que estas practicas no aportan beneficios adicionales sobre otras estrategias disciplinarias y sí incrementan el riesgo de resultados negativos en el desarrollo.

  • Mito: “Si dejamos al niño reaccionar emocionalmente sin frenarlo, lo estamos malcriando”. No se trata de dejar al niño solo mientras llora o protesta: reconocer sus emociones significa acompañarlo y ayudarlo a desarrollar autocontrol.

    Por ejemplo, ante una “pataleta” porque no puede conseguir lo que quiere (otro caramelo, quedarse más tiempo en un sitio), no es necesario enfadarse o exigir al niño que deje de gritar o llorar, porque normalmente esto hará que lo haga de manera más intensa. Podemos actuar de manera empática, comprendiendo su frustración, pero firme, insistiendo en que no hay más caramelos o que hay que marcharse, explicando las razones cuando pase la rabieta.

  • Mito: “Un castigo fuerte enseña más rápido”. Un castigo puede detener una conducta de forma inmediata. Sin embargo, no siempre enseña habilidades para el futuro. Las estrategias basadas en orientación, apoyo y disciplina positiva producen mejores resultados a mediano y largo plazo.

  • Mito: “Los niños necesitan mano dura para respetar.” El miedo puede producir obediencia pero no confianza ni autonomía. La autoridad basada en el vínculo, la comunicación y normas claras favorece buenas relaciones.

Cinco estrategias respaldadas por la evidencia

  1. Corregir la conducta, no al niño: No es lo mismo decir “Eres grosero” que decir “No voy a permitir que hables de esa manera”. “No voy a permitir…” es una frase muy utilizada en enfoques de crianza positiva, porque comunica un límite firme sin atacar al niño ni recurrir a amenazas o castigos.

    Sin embargo, la frase por sí sola no basta: debe ir acompañada de una acción coherente. Por ejemplo, si el niño golpea a su hermano, en lugar de “¡Eres un niño malo!” se puede decir “No voy a permitir que golpees a tu hermano.” Mientras lo dices, separas físicamente a los niños y ayudas al niño a calmarse antes de enseñarle otra forma de expresar su enojo.

  2. Validar la emoción, pero mantener el límite: Comprender una emoción no significa aceptar cualquier conducta. Por ejemplo: “Entiendo que estés molesto porque quieres seguir jugando. Aun así, el tiempo de pantalla terminó”.

  3. Explicar las reglas y mantenerlas. Los niños aprenden mejor cuando saben qué se espera de ellos. También necesitan saber qué ocurrirá si incumplen una norma.

  4. Calmarse antes de corregir: respirar e intentar bajar el tono de voz suele ser más efectivo que reaccionar con enojo.

  5. No evitar toda frustración: aprender a esperar un turno, a aceptar un “no” o resolver conflictos ayuda a crecer. La frustración también es una oportunidad de aprendizaje.

El objetivo no es solo que los hijos obedezcan, también importa que se conviertan en personas capaces de pensar por sí mismas, relacionarse con respeto y enfrentar la vida con seguridad y humanidad.

The Conversation

Martha Rocío González Bernal no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Autoridad y crianza: seis mitos frente a seis realidades – https://theconversation.com/autoridad-y-crianza-seis-mitos-frente-a-seis-realidades-283496

Riesgos sanitarios ante la crisis humanitaria en Ceuta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria João Forjaz, Investigadora en salud pública, Instituto de Salud Carlos III

Inmigrantes en Ceuta, agosto de 2026. RTVE

El pasado 30 de julio llegaron a Ceuta cerca de 80 000 personas migrantes. Aunque la mayoría volvió a cruzar la frontera en sentido opuesto, muchas permanecen en la ciudad en condiciones de hacinamiento, infravivienda o sinhogarismo, sin acceso a alimentos seguros, agua y saneamiento. Esta situación está generando alarma social y preocupación por posibles riesgos sanitarios, tanto para las personas migrantes como para la población ceutí.

Crisis humanitaria, no sanitaria

Ceuta afronta una crisis humanitaria. El incremento de llegadas ha superado la capacidad de acogida, comprometiendo el acceso a servicios básicos. Se trata de una situación compleja que exige reforzar los servicios del Estado en coordinación con las distintas administraciones, la ciudadanía y las ONG, garantizando los derechos de todas las personas.

El incremento de la demanda asistencial, en un momento de vacaciones estivales, sin duda ha puesto a prueba al sistema sanitario. El Ministerio de Sanidad indicó que había camas disponibles y que no se retrasaron las citas programadas. Además, se ha reforzado el personal para la asistencia a los migrantes, que se hace en puntos desplazados y en un circuito diferenciado.

Aun así, es preciso mantener y ampliar las capacidades de prevención, de diagnóstico precoz y de atención sanitaria.

Sarna y otras enfermedades que generan preocupación

Los determinantes sociales y ambientales desfavorables incrementan el riesgo de enfermedades de la piel (como la sarna), de infecciones gastrointestinales o respiratorias. Estas situaciones no representan un problema de salud de carácter infeccioso o parasitario para la población general de Ceuta, sino un problema de salud para quienes las padecen.

En el caso de la sarna, se contagia a través del contacto directo y prolongado piel con piel o contacto con ropa contaminada. La transmisión se evita con la higiene diaria, el tratamiento y limpieza de la ropa.

En relación con la tuberculosis, solo la forma respiratoria es contagiosa, requiriendo un contacto estrecho en espacios cerrados. Además, las personas dejan de ser contagiosas a las pocas semanas de iniciar el tratamiento.

Las infecciones gastrointestinales detectadas están, al parecer, originadas por la bacteria Escherichia coli, frecuente en España. Su causa tiene que ver con la falta de acceso a higiene, alimentos y bebidas en condiciones sanitarias y a la dificultad de cocinar y preservar los alimentos y bebidas adecuadamente.




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Vacunas sí, pero no confinamiento

El enfoque preventivo y el diagnóstico precoz son fundamentales, garantizando el acceso a recursos básicos y al sistema sanitario para la atención a problemas de salud física y mental. También es esencial el acceso a la vacunación, especialmente triple vírica, poliomielitis y tétanos/difteria, según las recomendaciones y estrategia común de vacunación para personas migrantes del Ministerio de Sanidad español.

El confinamiento de una ciudad carece de justificación desde el punto de vista técnico. Se trata de enfermedades que ya existen en España, con mecanismos de transmisión, tratamiento y modos de prevención conocidos. Una buena gestión de esta crisis humanitaria prevendrá la aparición de enfermedades infecciosas en los migrantes.

Grupos en situación de mayor vulnerabilidad

En este contexto, conviene priorizar la atención a menores y a mujeres embarazadas que, debido a las duras condiciones en las que se ha realizado la trayectoria migratoria, pueden presentar interrupciones en sus calendarios de vacunación o en el seguimiento prenatal.

Además, las mujeres y las niñas migrantes tienen mayor riesgo de ser víctimas de violencia sexual o situación de trata y mayores dificultades para detectar y atender a esas situaciones.




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Los peligros de la alarma social y de la xenofobia

Es comprensible la inquietud ciudadana ante una situación que interrumpe la vida cotidiana. Sin embargo, no es admisible usar este tipo de situaciones para justificar discursos xenófobos, tales como asociar la migración con la propagación de enfermedades.

Desde la Sociedad Española de Epidemiología condenamos firmemente este tipo de discursos. La estigmatización y xenofobia, además de vulnerar los derechos de las personas, desincentivan el contacto con los servicios sanitarios, retrasan el diagnóstico y dificultan la aplicación de medidas de prevención.

Necesitamos un sistema resiliente

Mejorar las condiciones de habitabilidad, agua potable, saneamiento y alimentación es el primer paso, además del acceso a servicios del sistema sanitario preventivos, de diagnóstico y de tratamiento. Para mejorar la preparación ante una crisis, es imprescindible invertir en un sistema de salud pública resiliente, con personal estable, formado y con buenas condiciones laborales.

Los servicios de epidemiología y salud pública desempeñan un papel fundamental para monitorizar riesgos, identificar brotes e intervenir a tiempo. La Agencia Estatal de Salud Pública, todavía en proceso de despliegue operativo, hubiera sido de gran ayuda para afrontar esta crisis.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Maria João Forjaz recibe fondos, obtenidos en concurrencia competitiva, del Instituto de Salud Carlos III, para la realización de proyectos de investigación. Es presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y punto focal de España para la estrategia Behavior and Cultural Insights de la OMS.

Federico Eduardo Arribas Monzón es miembro de la Sociedad Española de Epidemiologia, formando parte del grupo de formacion y empleabilidad y participo en el grupo asesor de comunicacion de la citada Sociedad cientifica.

Isabel Aguilar Palacio recibe fondos de investigación del Instituto de Salud Carlos III, del Gobierno de Aragón y de consultoría de la Comisión Europea. Pertenece a la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiología.

María Isabel Portillo es Investigadora Senior del Instituto de Investigación Sanitaria BioBilzkaia y Secretaria de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiologia

Óscar Zurriaga recibe fondos, obtenidos en concurrencia competitiva, del Instituto de Salud Carlos III, para la realización de proyectos de investigación. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Pello Latasa pertenece a la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiología.

Pere Godoy es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Publica en la Universidad de Lleida e investigador principal de proyectos financiados por el Instituto de Salud Carlos III. Es miembro del Consell Assessor en Vacunacions de l’Agència de Salut Pública de Catalunya. Es miembreo del grupo de Vigilancia de la Salud Pública y de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y miembro de la Comisión Asesora de Comunicación de la SEE. Ha sido presidente de la SEE.

Susana Monge Corella recibe fondos de investigación competitivos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y del Instituto de Salud Carlos III a través de la acción estratégica intramural.

Ángela Domínguez García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Riesgos sanitarios ante la crisis humanitaria en Ceuta – https://theconversation.com/riesgos-sanitarios-ante-la-crisis-humanitaria-en-ceuta-290409

¿Cómo podría deshacerse el nudo que se ha creado en Ceuta? Seis expertos responden

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Gil Bazo, Profesora Titular de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales y Cátedra Jean Monnet en Estudios Europeos, Universidad de Navarra

Ceuta, ciudad española en el norte de África, vista desde Marruecos. JUAN ANTONIO ORIHUELA/Shutterstock

En The Conversation hemos preguntado a seis expertos en derecho y relaciones internacionales, migraciones, sociología y derechos humanos qué soluciones plantean ante la crisis migratoria que vive Ceuta. Aunque sus propuestas difieren, coinciden en reclamar más recursos, coordinación institucional, procedimientos individualizados, cooperación con Marruecos y respeto a los derechos humanos, con medidas inmediatas y estructurales.

María Teresa Gil Bazo,
profesora titular de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (Universidad de Navarra).

España debe resolver la insólita situación en la que se encuentra una de sus autonomías en un marco jurídico estricto y de respeto de la dignidad inherente a todo ser humano. Hacer frente a la llegada a Ceuta de un número de extranjeros casi igual al de su población exige aumentar los recursos para afrontar esta situación extraordinaria con voluntad política y buena fe.

Es necesario aumentar la capacidad de los equipos que tramitan los expedientes administrativos, tanto de asilo como de expulsión/devolución, para dar resolución rápida a todos los casos. Es también urgente desplegar todos los esfuerzos diplomáticos necesarios con Marruecos y exigir a dicho país que cumpla con sus obligaciones internacionales. Mientras tanto, es imperativo aumentar la capacidad de Ceuta tanto en sanidad como en acogida temporal.

España debe aceptar ya el ofrecimiento de la UE, incluida su agencia de control de fronteras exteriores (Frontex), para realizar un control de fronteras serio y a la vez respetuoso con los derechos y libertades de los extranjeros. Todo ello exige una acción coordinada y liderada desde el Gobierno de España.

Cecilia Estrada Villaseñor, profesora y analista especializada en migraciones internacionales, refugio, movilidad humana y comunicación (Universidad Pontificia Comillas).

La salida del evento no está en la frontera, está antes de lo que imaginamos como “línea” y que se ha enredado. El nudo de Ceuta es tal porque se ha construido en los espacios donde las personas esperan: casas de acogida, albergues y dispositivos de contención en Marruecos, sostenidos en buena medida por la externalización del control europeo. Mientras la cooperación se mida por el número de cruces evitados, el problema se aplazará, no se resolverá y se enquistará.

La mejor solución pasa por invertir esa lógica. Sugiero, primero, garantizar en la propia frontera un procedimiento individualizado de identificación y acceso al asilo, con asistencia jurídica y atención especializada a menores. Segundo, reorientar la cooperación con Marruecos hacia la protección verificable, y no hacia la inmovilización, con mecanismos independientes de seguimiento, dado que se ha podido comprobar que el procedimiento que se ha empleado a lo largo de todos estos años da como resultado una situación compleja, en especial para las personas que permanecen en Ceuta. Y en tercer lugar, abrir vías legales y seguras que faciliten el acceso al asilo para todas las personas con perfiles vulnerables desde el otro lado de la frontera, porque sin ellas la única alternativa seguirá siendo el salto.

Si no se aprende de esta situación, lo que ha ocurrido en Ceuta volverá a repetirse (y en futuras ocasiones, en otras fronteras de la Unión Europea) porque las causas seguirán permaneciendo intactas si solo se gestiona el síntoma.

Berta Álvarez-Miranda Navarro, profesora titular de sociología, especializada en sociología de las migraciones (Universidad Complutense).

Conviene desenredar los hilos que componen el nudo que se ha creado en Ceuta, que no es sencillo.

Para empezar, el gobierno debe apoyar a la ciudad autónoma para afrontar la cuestión humanitaria más inmediata. Tanto las instituciones ceutíes como la sociedad civil están superadas por el número y las necesidades de los recién llegados. La solución es complicada no solo por la gravedad de la situación, sino también por el incentivo a migrar irregularmente.

En segundo lugar, es necesario afrontar la gestión administrativa de los migrantes que han permanecido en la ciudad, cuya situación debe examinarse caso a caso, por ser menores de edad, potenciales solicitantes de asilo o personas que han migrado por mar, sin saltar una barrera física, y, por tanto, no pueden ser “devueltos en caliente”. Sin embargo, tampoco tienen derecho a permanecer en España.

Por último, el gobierno debe estabilizar la colaboración con Marruecos en el control de una frontera extremadamente desigual, sin abandonar a los ceutíes de todas las confesiones que son y se sienten españoles. Y debe hacerlo en un contexto internacional más volátil, en que Marruecos se ha acercado a los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo mientras España se alejaba. De esta manera, ha ampliado su capacidad de chantaje a España y Europa. Y ahí los migrantes constituyen una valiosa baza.

Cristina Churruca Muguruza, investigadora en el Instituto de Derechos Humanos (Universidad de Deusto).

A corto plazo, la prioridad debería ser responder a una capacidad de acogida que ya está claramente desbordada. El Estado debería habilitar alojamientos temporales dignos, movilizando todos los recursos disponibles: instalaciones públicas, apoyo logístico del Ejército y la capacidad operativa de organizaciones humanitarias. Solo así se podra gestionar la acogida, la atención sanitaria y social y la protección de las personas más vulnerables. Esta medida de emergencia debería ir acompañada de traslados rápidos a la península y de devoluciones a Marruecos únicamente cuando existan garantías reales de respeto de los derechos, especialmente en el caso de los menores.

A medio y largo plazo, España y la UE deberían adoptar una posición más firme con Marruecos, condicionando parte de la cooperación a compromisos verificables y destinando fondos a educación, protección social y empleo en las zonas de origen.

Al mismo tiempo, deben aumentarse urgentemente las inversiones en servicios públicos, empleo e infraestructuras en Ceuta.

Gloria Fernández-Pacheco Alises, profesora en el Departamento de Derecho.
Grupo de investigación en Migraciones (Universidad Loyola).

Este verano hemos visto la necesidad de proponer medidas preventivas en los incendios que han arrasado Europa. ¿Será la solución contratar más efectivos en la línea de fuego o prevenir con la preparación adecuada de espacios y la concienciación ciudadana en cuanto al respeto del entorno? Las soluciones sostenibles en el tiempo implican medidas preventivas de largo plazo. No pueden resolverse desde el cortoplacismo y la emoción que generan los eventos inesperados.

Tanto ese fenómeno como el de las migraciones están en la encrucijada de un camino en el que nos encontramos cambios rápidos y reacciones virulentas. Muchos de esos cambios han sido generados por las decisiones humanas. Las políticas europeas de planificación territorial excluyente y la marginación social como herramienta de poder político tienen efectos colaterales, en este caso en el devenir de los flujos migratorios.

Es curioso cómo sus efectos normalmente se caracterizan por ser movimientos boomerang, de ida y vuelta. La respuesta debe partir igualmente de una planificación serena que permita asegurar flujos ordenados y analizar sus consecuencias, así como el respeto por las características de los territorios y la protección de los derechos humanos.

Todo ello implica procesos administrativos que garanticen los derechos de manera individualizada, debates políticos serenos que se basen en datos científicos, coordinación institucional y planificación estructural ordenada y consciente. Se requiere, por tanto, intervenciones a largo plazo basadas en análisis rigurosos y no en alarma social cortoplacista.

Manuel Marín Gastón, profesor de Relaciones Internacionales y Derecho Internacional Público (Universidad Nebrija).

Toda contestación al “ataque híbrido” marroquí en Ceuta debe alejarse de una política de apaciguamiento. Por ejemplo, para solucionar la crisis migratoria de 2021-2022 el gobierno, sin consultar a las Cortes, reconoció el plan marroquí de autonomía para el Sahara como propuesta “práctica y realista”. Esa decisión solo transmitió que la instrumentalización migratoria es una estrategia rentable.

Si la solución es arrebatar el poder coercitivo a Marruecos, el camino comienza por señalar cuáles son sus objetivos: los enclaves españoles en África y las islas Canarias. En este archipiélago se disputa la zona económica exclusiva ampliada, donde se halla el monte submarino Tropic, rico en tierras raras como el telurio.

Con esto en mente, el gobierno debería abandonar el cortoplacismo electoralista y responder con una estrategia ofensiva y con el Congreso. Finlandia y otros países europeos ya legislan medidas excepcionales como suspender el asilo temporalmente en caso de ataques híbridos migratorios. No es lo ideal en una democracia, pero menos aún lo es ceder a las exigencias del agresor.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿Cómo podría deshacerse el nudo que se ha creado en Ceuta? Seis expertos responden – https://theconversation.com/como-podria-deshacerse-el-nudo-que-se-ha-creado-en-ceuta-seis-expertos-responden-290378

Así funciona a nivel molecular la nueva terapia contra el melanoma

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

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Los resultados, aparentemente positivos, de un ensayo clínico en fase 3 que persigue validar la seguridad y eficacia de una nueva terapia contra el melanoma (cáncer de piel) han saltado a los titulares de los medios de todo el mundo en los últimos días. Parte de su éxito se basa en la tecnología del ARN mensajero (ARNm), la misma que nos salvó de la pandemia de covid-19 y la misma que, por desgracia, ha sido injustamente atacada por la nueva Administración estadounidense por motivos extracientíficos.

El nuevo tratamiento antitumoral, posible gracias a la colaboración entre Merck Sharp & Dohme (MSD) y Moderna, consiste en una combinación de dos componentes llamados intismeran autogene y pembrolizumab.

Un freno al sistema inmune

Pembrolizumab, también conocido como Keytruda, corresponde a un anticuerpo monoclonal desarrollado contra un receptor de membrana de los linfocitos llamado PD-1. Esta proteína frena la respuesta de nuestro sistema inmunitario –tiene una función reguladora negativa–, tal como identificó el investigador japonés Tasuku Honjo, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2018 por este descubrimiento. El premio fue compartido con James Allison, que descubrió otra molécula análoga, llamada CTL-4, con una actividad similar a PD-1. Si bloqueamos PD-1 o CTL-4 conseguimos potenciar nuestra inmunidad, incrementarla y reaccionar más agresivamente contra las células tumorales. Es el primer paso de los tratamientos del cáncer mediante inmunoterapia, que tantas vidas han salvado en los últimos años.

El segundo componente de la nueva terapia contra el melanoma, intismeran autogene (también conocido como mRNA-4157 o V940), contiene un conjunto de ARNm. Se trata de moléculas a medio camino entre el ADN de nuestro genoma (instrucciones genéticas) y las proteínas codificadas (las que realizan la función) en un melanoma concreto en un paciente específico.

Katalin Karikó y Drew Weissman descubrieron en 2005 que es posible estabilizar y evitar la degradación de las moléculas de ARNm sustituyendo uno de sus componentes, uridina, por otro químicamente muy similar, pseudouridina. Las empresas Moderna y BioNtech (en colaboración con Karikó y Weissman) aplicaron esta tecnología para desarrollar un ARNm que codificaba la proteína S de la espícula del coronavirus SARS-CoV-2 y, con ello, obtuvieron la primera vacuna efectiva contra la covid-19 que salvó la vida de millones de personas en todo el mundo, lo que les llevó a ser galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2023.

La buena noticia es que el ARNm estabilizado no solamente puede usarse como vacuna sino también como terapia antitumoral.

Trabajando con la firma genética de los tumores

En cada paciente de cáncer se acumulan un montón de mutaciones que afectan a diversas proteínas intracelulares. Estas proteínas mutadas son procesadas por las células y presentadas al sistema inmunitario en el exterior celular en combinación con las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad para que puedan ser reconocidas, y atacadas, por nuestro sistema inmunitario. Se denominan neoantígenos, es decir, antígenos nuevos. Son únicos para cada paciente y resultan altamente efectivos como dianas para terapias antitumorales mediadas por linfocitos T.

Lo que esta terapia innovadora propone es, precisamente, obtener la firma genética del tumor de melanoma de cada paciente para poder seleccionar en el laboratorio las secuencias de hasta 34 ARNm que codifican neoantígenos, específicos de esa persona con cáncer, y administrarlas dentro de una “gotita” de grasa (una nanopartícula lipídica, en la jerga).

Una vez dentro de las células, estos 34 ARNm se combinan en una sola molécula muy larga y se traducen en forma de proteínas mutantes, que se presentan en el exterior de las células para estimular todavía más la respuesta antitumoral de los linfocitos T. Por eso también nos referimos a estas terapias como “vacunas contra el cáncer”.

Aunque todavía no hemos visto los datos del ensayo clínico, los anuncios lanzados desde las empresas promotoras auguran un éxito destacable de esta nueva terapia para tratar a pacientes con melanoma. Tendremos que esperar a ver la presentación de estos resultados en algún congreso científico o médico. O, mejor todavía, esperar a la publicación de los resultados de este ensayo clínico en alguna revista científica, tras la preceptiva revisión por pares, para confirmar inequívocamente el éxito que ya se anticipa para el tratamiento del melanoma, uno de los cánceres más agresivos y con peor pronóstico que conocemos.

Si se confirma su validez, sus beneficios podrían extenderse a otros tipos de cáncer.


El artículo original fue publicado en el blog del autor.


The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo.

– ref. Así funciona a nivel molecular la nueva terapia contra el melanoma – https://theconversation.com/asi-funciona-a-nivel-molecular-la-nueva-terapia-contra-el-melanoma-290366

De la autenticidad al código de descuento: qué hay detrás de la caída de los ‘influencers’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Feijoo, Profesora Titular de Publicidad, Universidad Villanueva

MAYA LAB/Shutterstock

“No es oro todo lo que reluce”, dice el refrán. Tal vez esa frase describe bien el momento que viven los influencers. Durante años, su atractivo se basó en una promesa muy poderosa. Parecían cercanos, auténticos y espontáneos. No hablaban como una marca, sino como alguien que recomienda desde su propia experiencia. Pero cuando muchos contenidos empiezan a sonar a colaboración, código de descuento o estrategia de venta, esa promesa pierde valor. Y la confianza, que tarda mucho en construirse y muy poco en romperse, empieza a debilitarse.

El debate no es nuevo. Sin embargo, parece que ahora es más intenso. Las críticas ya no apuntan solo a una persona en particular, a una polémica concreta o a una campaña desafortunada. Lo que se empieza a cuestionar es algo más profundo. Se habla de la ética y la honestidad del propio formato.

Cuando el formato pierde frescura

Durante años, los influencers basaron su atractivo en una promesa difícil de copiar por la publicidad tradicional. Parecían auténticos, cercanos y espontáneos. No hablaban como una marca, sino como alguien “de los nuestros” que compartía rutinas, gustos, compras, viajes, comidas o formas de entender el bienestar. Esta fórmula funciona muy bien con las nuevas generaciones, que están acostumbradas a contenidos fluidos, personales y mezclados con el entretenimiento. Ahí reside buena parte de su poder: su eficacia no depende solo del producto que recomiendan, sino del vínculo previo que han creado con su comunidad. Por eso, cuando aparece una recomendación comercial, no se percibe como un anuncio aislado, sino como parte de una relación de familiaridad.

Pero esa misma fortaleza empieza a mostrar sus límites. Cuando todo parece que puede convertirse en colaboración, código de descuento o campaña, el formato pierde frescura. Lo que antes sonaba espontáneo ahora se siente repetitivo. Lo cercano parece calculado. La recomendación se vuelve un escaparate permanente. La saturación publicitaria no solo cansa: erosiona el sentido original del influencer como figura próxima, creíble y diferenciada.

El problema no es que hagan publicidad

Las nuevas generaciones no son ingenuas ante el fenómeno. Para muchos adolescentes, la relación entre creadores y marcas no les resulta rara ni sorprendente. Es parte de lo que significa ser influencer. En estudios cualitativos con adolescentes españoles, estos perfiles se describen como celebridades digitales, modelos de entretenimiento y figuras ligadas a marcas, seguidores y consumo. Es decir, los jóvenes no ven la presencia comercial como algo fuera de lugar: la consideran parte del trabajo del creador.

El problema, por tanto, no es que los influencers vendan productos. Vender forma parte de su modelo profesional y es totalmente legítimo. Lo delicado aparece cuando esa relación se desarrolla en un ecosistema de ambigüedad comercial, donde recomendación, opinión, entretenimiento y publicidad se mezclan hasta volverse difíciles de distinguir.

Los jóvenes pueden saber que los influencers trabajan con marcas y, aun así, no siempre contar con las claves necesarias para entender cuándo están ante una opinión, una recomendación sincera o una estrategia publicitaria. No son ingenuos, pero sí pueden llegar a naturalizar esa ambigüedad como parte normal del entorno digital. Y lo hacen como prosumidores en formación: miran, imitan, comparten, recomiendan y crean contenidos bajo lógicas de visibilidad, aspiración y marca personal. Por eso, lo que está en juego no es la publicidad en sí, sino la honestidad del vínculo con quienes escuchan, miran y confían.

A esa saturación se suman la desconexión con la vida real, el abuso del lujo aspiracional y la ligereza con la que algunos perfiles opinan sobre temas complejos. La crisis, por tanto, no es solo comercial: es también ética.

Referentes de las nuevas generaciones

Esa ambigüedad importa porque los influencers no son una presencia secundaria en la vida digital de los menores. Forman parte de su día a día y, muchas veces, de sus metas. No solo ven qué compran. También observan cómo se muestran, cómo hablan de su cuerpo, qué comen, cómo entrenan, qué marcas apoyan o qué estilo de vida muestran como deseable. Más allá de seguir a creadores de contenidos, aprenden de ellos cómo estar, consumir, mostrarse y convertir la propia visibilidad en valor.

Y buena parte de ese aprendizaje ocurre sin que nadie tenga que enseñar nada de manera explícita. Los menores observan qué comportamientos reciben atención (likes), qué formas de mostrarse generan reconocimiento (followers) y qué estilos de vida parecen conducir al éxito. El influencer se convierte así, lo quiera o no, en algo más que una fuente de entretenimiento o una nueva figura publicitaria: actúa como un modelo social. La pregunta que nos debe preocupar como sociedad no es solo cuánto tiempo pasan niños y adolescentes siguiendo a estos perfiles, sino qué están aprendiendo mientras los siguen.




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Ante este escenario, la respuesta educativa no puede limitarse a prohibir, controlar el tiempo de pantalla o repetir a los menores que “no todo lo que ven en redes es verdad”. Necesitamos enseñarles a mirar detrás del contenido. Que aprendan a preguntarse por qué alguien les recomienda un producto, qué gana con ello, por qué confían en esa persona o si tener miles de seguidores convierte realmente a alguien en una voz autorizada. Y también algo quizá más difícil: reconocer cuándo un contenido está influyendo en sus propios deseos, en la imagen que tienen de sí mismos o en lo que consideran necesario para encajar.

Los menores cada vez son más competentes para reconocer cuando un vídeo tiene publicidad. Sin embargo, pueden no percibir cómo el goteo constante y, a veces, casi bombardeo de determinados cuerpos, productos o estilos de vida va modificando lo que entienden por normal, deseable o necesario.

Educar en cultura digital significa precisamente darles herramientas para moverse en un entorno en el que entretener, influir y vender ocurren muchas veces al mismo tiempo. No se trata de criar adolescentes desconfiados de todo, sino de formar espectadores y futuros creadores capaces de detenerse, hacerse preguntas y decidir con mayor autonomía.

La responsabilidad de las marcas

La responsabilidad no recae solo en los creadores. Las marcas también juegan un papel importante en el tipo de influencia que respaldan y validan. Durante bastante tiempo, muchas campañas han primado el alcance, la cantidad de seguidores o la rapidez de la conversación. Sin embargo, en tiempos de creciente desconfianza, tal vez la pregunta clave ya no sea quién llega a más personas. Ahora es más relevante quién representa mejor los valores de la marca y mantiene una relación honesta con su comunidad. A veces, menos es más: menos volumen, menos oportunismo y más credibilidad.

Para combatir la ambigüedad comercial, no basta con poner una etiqueta que diga “publicidad” o “colaboración pagada”. La transparencia es importante, pero no suficiente. También hacen falta autenticidad, coherencia y responsabilidad. La publicidad no tiene que desaparecer del mundo de los influencers, pero sí debe ser clara, veraz y honesta, especialmente cuando se dirige a un público joven.

Los influencers no están desapareciendo, pero sí está cambiando la manera en que los percibimos. Y quizá sea una buena noticia. Su crisis no debería leerse solo como una anécdota de redes, sino como una oportunidad para revisar cómo se construye la confianza en el entorno digital. Especialmente cuando quienes están al otro lado de la pantalla son niños y adolescentes.

The Conversation

Beatriz Feijoo recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación, proyecto de investigación ref. PID2024-155709NB-I00 (DIGETHICA).

Helena López-Bueno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. De la autenticidad al código de descuento: qué hay detrás de la caída de los ‘influencers’ – https://theconversation.com/de-la-autenticidad-al-codigo-de-descuento-que-hay-detras-de-la-caida-de-los-influencers-290214