¿Por qué no me puedo sacar esa canción de la cabeza? La neurociencia lo explica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga

abstract/Shutterstock

No piense en un elefante rosa. En serio, no lo haga. Aunque quiera imaginar un elefante rosa, no se imagine un elefante rosa.

¿Ha conseguido no imaginarse un elefante rosa? Estoy convencido de que, excepto si tiene afantasía, ha imaginado un elefante rosa (aprovecho para enviar un abrazo a mi amigo Fer que tiene afantasía).

Este ejemplo clásico, adaptado del capítulo X de la novela City in the Sky (Curt Siodmak, 1974), ilustra lo difícil que puede ser reprimir nuestros pensamientos. Algo parecido ocurre con los earworms: cuanto más intentamos evitar que una melodía se vuelva pegadiza, más nos infecta.

Un visitante común en el cerebro

El término inglés earworm procede de un artículo escrito en alemán que utilizaba la palabra ohrwurm. Ambos términos en castellano significan gusano de oído o gusano auditivo, aunque suele traducirse como “gusano musical”.

Podría definirse como una experiencia involuntaria en la que una melodía se repite en bucle en la mente en ausencia de estimulación sensorial externa. Como si hubiera una radio en el fondo de nuestra cabeza y estuviera sonando la misma parte de una canción todo el rato, incluso durante varios días.

Al estudiar el earworm (mediante escalas en autoinforme) se ha descubierto que es extremadamente común. Se estima que entre el 72 % y el 92 % de la población experimenta gusanos musicales con regularidad. En concreto, el 90 % de las personas tienen al menos un episodio a la semana, pero solo un 26 % los experimenta varias veces al día.

Diseccionando al gusano musical

¿Y qué facilita el comienzo de un gusano musical? Las canciones rápidas, con melodías genéricas y con patrones de intervalos inusuales. Y, sobre todo, que sean familiares y fáciles de cantar.

Siguiendo esta línea, entre 2010 y 2013 se elaboró una lista de canciones proclives a generar gusanos musicales (la encabeza Bad Romance de Lady Gaga). Este año (2025), la canción Esa Diva de Melody también podría actuar como un earworm.

No les vamos a privar de la oportunidad de comprobar empíricamente si el ‘raa-raa-ah-ah-ah’ de Lady Gaga se queda en su cerebro durante unos días.

Pero eso no es todo. También depende del estado mental de la persona y su interacción con otros elementos extramusicales. En este sentido, se han descrito características que aumentan la probabilidad de generar un bucle:

  • Exposición a la música: canciones escuchadas recientemente y repetidas en televisión, radio… Dedicarse a la música profesionalmente también es un factor relevante.

  • Desencadenantes de memoria: las asociaciones (una persona, una palabra, un ritmo o un lugar pueden activar una canción asociada), los recuerdos personales y la anticipación (como pensar en un concierto futuro).

  • Estados afectivos: un sentimiento, una condición anímica (estrés) o una emoción concreta pueden provocar que una melodía en sintonía con estos estados se convierta en un gusano musical.

  • Baja atención: cuando divagamos en nuestros propios pensamientos sin prestar atención al exterior (estar en “piloto automático”).

Deducimos, por tanto, que no hay una receta fija para que surja un earworm. Su aparición depende de una mezcla de varios factores, por lo que cualquier melodía puede quedarse atrapada “en bucle” en la mente.

Deslizándose por la memoria

Precisamente, es el “bucle fonológico”, una parte de la memoria de trabajo, el que sustenta los earworms. Si se dan las circunstancias diseccionadas previamente, el fragmento de una canción puede atascarse en este sistema que repite información del habla. Aquí participan los lóbulos temporal y frontal.

Además, parece más probable que una melodía se quede pegada en la cabeza si se escucha parcialmente que si se escucha entera. Esto respalda el efecto Zeigarnik: las personas somos más propensas a recordar una tarea inacabada que una completa, lo que implica tener “asuntos pendientes” en bucle en la memoria. Y existen referencias a estos bucles musicales desde hace tiempo.

Ya en Inside Out se planteaban si la repetición de una melodía era involuntaria o si las células encargadas de gestionar nuestra memoria nos la mandaban, de vez en cuando, para echarse unas risas.

Las larvas permanecen en la historia

Los primeros registros históricos del earworm se remontan al siglo XVIII, al manuscrito más antiguo de música para gaita (escrito entre 1733 y 1738). También se han encontrado menciones en Northumbrian Minstrelsy, un libro de canciones populares escocesas. Y en 1876, Mark Twain escribió un relato sobre este fenómeno.

Más recientemente, el neurólogo Oliver Sacks dedicó el quinto capitulo de su libro Musicofilia al earworm, pero él lo llamaba gusano cerebral (localizándolo en el cerebro en lugar de en el oído). En la última nota al pie de este capítulo, elaboraba una hipótesis sobre su origen:

Es posible que los gusanos cerebrales surjan de una adaptación que resultó crucial en épocas primitivas donde el humano viajaba: reproducir sonidos de animales y otros sonidos importantes una y otra vez, hasta que el reconocimiento quedaba asegurado.

Una metamorfosis hacia lo patológico

Aunque pudieran surgir con un valor adaptativo, el carácter involuntario del gusano musical lo puede volver problemático. A menudo se vive como una experiencia neutra o agradable, pero un tercio de las personas califican la experiencia como intrusiva.

Además, se ha visto que aumentan de frecuencia al sufrir ansiedad (también se ha valorado en TOC, aunque sin resultados concluyentes) y resultan más persistentes e intrusivos al tener rasgos esquizotípicos. También se han documentado al menos cinco casos de earworms crónicos.


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Cómo fumigar y exterminar al parásito

No estoy seguro de si Kylie Minogue dedicó en 2001 su canción Can’t get you out of my head (No puedo sacarte de mi cabeza) a estos bucles. Pero existen soluciones para Kylie, y para cualquier persona que no tenga un caso crónico de estos gusanos:

Y, finalmente, nunca evite el earworm. La teoría del control mental irónico afirma que no podrá dejar de pensar en un gusano musical aunque se esfuerce. Igual que tampoco dejará de pensar en un elefante rosa aunque se lo digan.

Por cierto, mi amigo Fer tampoco puede imaginar música en su cabeza. Aún estoy averiguando si es defectuoso o si evitar de alguna forma que el reguetón te colonice supone una ventaja evolutiva.

The Conversation

Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué no me puedo sacar esa canción de la cabeza? La neurociencia lo explica – https://theconversation.com/por-que-no-me-puedo-sacar-esa-cancion-de-la-cabeza-la-neurociencia-lo-explica-257999

¿Más profesores por alumno es sinónimo de mejor aprendizaje? El papel de la ratio en educación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Noemy Martín Sanz, Profesor de Psicología del Aprendizaje, Universidad Francisco de Vitoria

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La lógica indica que un maestro o una maestra trabajarán mejor, podrán atender de forma más personalizada y dedicar más tiempo a sus alumnos si tienen 15 en clase que si tienen 25. Pero más allá de la lógica, ¿qué dice la evidencia empírica sobre el papel de la ratio en las diferentes etapas educativas?

La proporción entre estudiantes y docentes incide en la calidad del aprendizaje de manera diferente según la etapa educativa, las particularidades propias de la institución y las características del profesorado.

Educación infantil

En esta etapa, la relación personalizada es clave para el desarrollo socioemocional y cognitivo. La capacidad de observar, registrar y responder a las señales individuales de desarrollo depende de disponer de tiempo suficiente por estudiante. De hecho, el contacto frecuente y la supervisión individualizada favorecen el bienestar emocional y el aprendizaje de los niños de 3 a 6 años.

El estudio más consistente sobre la temática de la ratio, el Proyecto STAR, analizó una muestra de 11 571 alumnos de Tennessee (Estados Unidos) y demostró que la mayoría de las mejoras comprobadas en las clases reducidas ocurrieron especialmente en la etapa de educación infantil. Otro estudio realizado sobre más del 80 % de las escuelas infantiles de Quebec sostiene que reducir el tamaño de la clase a menos de 16 estudiantes impacta positivamente en el desarrollo cognitivo, pero que dicho tamaño debe bajar a menos de 15 para tener también un efecto en la competencia social y las habilidades de comunicación.

Estos resultados refuerzan la importancia de contar con grupos pequeños para fomentar vínculos de calidad y una atención más cercana en los primeros años escolares.

Educación primaria

En esta etapa, la evidencia sobre el impacto directo de la ratio en los resultados académicos varía, aunque al igual que en infantil, ratios más bajas pueden favorecer una atención más individualizada, especialmente en contextos desfavorecidos. Además, se asocian con un mayor bienestar del alumnado y mejores condiciones para una enseñanza inclusiva. De hecho, ratios menores de 18 alumnos permiten una planificación centrada en el estudiante y aumentan la continuidad del aprendizaje

Merece una mención especial el trabajo con alumnos con discapacidad, donde se observa que las ratios reducidas son necesarias para garantizar un entorno accesible.




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La ratio promedio en educación primaria varía dependiendo de los países. En la mayoría de los países con datos disponibles hay menos de 25 estudiantes por clase, con la excepción de Chile, Israel, Japón y el Reino Unido, donde llegan a 28 alumnos por aula. A diferencia de éstos, países como Croacia y Luxemburgo presentan un número de 15 estudiantes por docente.

Un estudio realizado durante la pandemia de covid-19, cuando las escuelas se vieron forzadas a modificar las ratios, comprobó que esta reducción ayudaba a que los estudiantes aprendieran mejor.

Educación secundaria

A medida que se avanza en las etapas educativas, las ratios tienden a aumentar y, además, hay que tenerlas en cuenta junto a otros factores educativos. Hay estudios que ponen de relieve que es necesario combinar ratios manejables con el uso de metodologías activas de enseñanza y un ambiente agradable en el aula, Así se crean las condiciones ideales para que los alumnos participen más y aprendan mejor. Otros trabajos han identificado en esta etapa factores más influyentes en el rendimiento académico que la ratio, como el contexto socioeconómico del alumnado y el tamaño del centro.

Según datos recientes de la OCDE, el tamaño medio de clase en Europa es de 23 estudiantes por aula. Sin embargo, países con buenos resultados académicos como Luxemburgo, Estonia y Letonia mantienen clases más reducidas, con menos de 17 estudiantes, lo que favorece una enseñanza más personalizada. En contraste, en América Latina, la ratio promedio en educación secundaria es de 25 estudiantes por docente, aunque puede llegar a 35 en Chile y 33 en Colombia.

En resumen, en esta etapa la elevada densidad en el aula representa un desafío, ya que dificulta la implementación de metodologías activas, limita la atención individualizada y afecta negativamente al bienestar y la satisfacción laboral de los docentes. Especialmente en contextos vulnerables, donde estas condiciones repercuten directamente en la equidad y la calidad del aprendizaje.

Educación universitaria

En el ámbito universitario, los estudios coinciden en que el tamaño del grupo condiciona el clima motivacional y la implicación del estudiante. En clases de más alumnos, el docente debe estar centrado en gestionar el grupo, el tiempo y los recursos y tiene menos posibilidad de interacción y cercanía con los estudiantes.

Aunque no puede afirmarse directamente que la ratio influye directamente en el rendimiento, sí lo hace el perfil del docente: quienes tienen mayor formación pedagógica logran mejores resultados, incluso con grupos grandes.

En esta etapa, las ratios estructurales deben leerse con cautela. En el curso 2021–2022, el Sistema Integrado de Información Universitaria situó la media en 10 estudiantes por docente a tiempo completo. Sin embargo, este dato agrega todo el personal docente e investigador y al estudiantado sin discriminar niveles ni modalidades, por lo que no representa el tamaño real de los grupos.

Además, las diferencias se acentúan al comparar universidades presenciales y a distancia. En la UNED, cada docente atiende a unos 105 estudiantes, y en la Universitat Oberta de Catalunya, a más de 130. Estas cifras dificultan el seguimiento y la personalización del aprendizaje, especialmente en los primeros cursos, donde el acompañamiento resulta fundamental independientemente de la modalidad.

Un factor determinante, pero que se combina con otros

La evidencia empírica muestra que la ratio estudiante-docente influye de manera significativa en la calidad educativa, especialmente en las primeras etapas y en contextos vulnerables. En educación infantil y primaria, las ratios reducidas favorecen el desarrollo socioemocional, la atención individualizada y el aprendizaje inclusivo.

En secundaria y educación superior, aunque el impacto directo es más matizado, una ratio adecuada sigue siendo clave para facilitar metodologías activas y entornos de aprendizaje motivadores. Sin embargo, su efecto no puede analizarse de forma aislada: cobra sentido cuando se combina con el desarrollo profesional docente y modelos pedagógicos centrados en el estudiante.


En la redacción de este artículo han colaborado Martina Loitegui y Miguel Howe León, consultores del Instituto de Innovación para el Aprendizaje de la Universidad Francisco de Vitoria.


The Conversation

Noemy Martín Sanz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Más profesores por alumno es sinónimo de mejor aprendizaje? El papel de la ratio en educación – https://theconversation.com/mas-profesores-por-alumno-es-sinonimo-de-mejor-aprendizaje-el-papel-de-la-ratio-en-educacion-258140

Entre el sentido del deber y la culpa: así afectan los conflictos morales en el personal sanitario

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Regina Espinosa López, Profesora Titular de Psicopatología., Universidad Camilo José Cela

Connect Images – Legacy/Shutterstock

Los profesionales sanitarios se enfrentan con frecuencia a situaciones muy estresantes que pueden afectar tanto a su salud mental como a sus valores personales. Por ejemplo, numerosos estudios muestran cómo la pandemia afectó profundamente al bienestar psicológico de ese personal, un deterioro que se manifestó con altos niveles de ansiedad, depresión, insomnio, estrés postraumático y agotamiento. Los más jóvenes, las mujeres y los profesionales de urgencias sufrieron especialmente las consecuencias.

Valores éticos y morales en riesgo

Sin embargo, hay un aspecto del que se habla mucho menos: el daño moral. Algunos estudios sugieren que muchos de los problemas de salud mental en los sanitarios podrían entenderse mejor si tenemos en cuenta situaciones que comprometen sus valores éticos o morales.

Ocurre cuando alguien experimenta un profundo malestar emocional por haber hecho algo que va en contra de sus valores, por no haber actuado cuando sentía que debía hacerlo o por sentirse traicionado por alguien con autoridad. En el caso de los profesionales sanitarios, tales conflictos pueden producirse en circunstancias como las siguientes:

  • Dilemas en la asignación de recursos: por ejemplo, decidir qué pacientes reciben las camas limitadas de UCI durante un pico pandémico.

  • Restricciones de tiempo y falta de personal: acortar las interacciones con los pacientes debido a una alta carga laboral; omitir detalles clínicos importantes o preocupaciones del paciente debido a la presión del trabajo.

  • Conflictos entre políticas organizativas y necesidades del paciente: seguir protocolos que envían a los pacientes a casa antes de lo deseado; implementar medidas de ahorro de costos que comprometen la calidad del cuidado.

  • Ser testigo o partícipe de una atención inadecuada: por ejemplo, observar errores o eventos adversos y sentirse impotente para abordar las causas relacionadas con el sistema sanitario o la institución.

  • Dilemas en la comunicación de la verdad: ser instruido para retener información a pacientes o familiares; experimentar conflictos entre la confidencialidad del paciente y las solicitudes de información por parte de la familia.

  • Obligaciones en conflicto: por ejemplo, equilibrar las demandas administrativas con la atención directa al paciente.

Conflictos que pasan factura

Vivir situaciones como estas puede afectar profundamente el bienestar emocional, psicológico y espiritual del personal sanitario. De hecho, desde la pandemia, las bajas por incapacidad temporal en estos profesionales han aumentado del 6 % al 9 %. Y esto no solo impacta en su salud, sino también en la calidad y la seguridad de la atención que ofrecen a los pacientes.

Así, el daño moral puede producir:

  • Manifestaciones emocionales intensas: culpa, vergüenza, pérdida de sentido…

  • Alteraciones de la conducta: aislamiento, cinismo, automedicación…

  • Disminución de la satisfacción laboral, intención de abandonar la profesión.

  • Consecuencias físicas: alteraciones del sueño, fatiga o enfermedades físicas relacionadas con el estrés.

Aunque, inicialmente, el daño moral se estudió en contextos militares, actualmente ya se reconoce como una “lesión psicológica” relacionada con el trabajo; en particular, a los trabajadores sanitarios y, especialmente, durante la pandemia de covid-19.

Concretamente en España, los datos indican un aumento de la angustia diaria y un aumento de los trastornos mentales en este sector profesional. De hecho, el informe SESPAS de 2024 ya advierte sobre los retos a afrontar en salud laboral y en el desarrollo de estrategias para mejorar el bienestar de los profesionales de la salud.

¿Cómo podemos cuidar a quienes nos cuidan?

Si de verdad queremos proteger el bienestar de los profesionales sanitarios, no podemos pasar por alto el daño moral. Es un fenómeno complejo, pero abordar su impacto resulta clave para asegurar una atención sanitaria de calidad. Con el fin de avanzar en esta dirección, tenemos tres grandes desafíos:

  1. Definir con claridad qué es el daño moral, para poder detectarlo a tiempo y darle respuesta antes de que se cronifique.

  2. Contar con herramientas adecuadas para evaluarlo, ya que en el entorno sanitario aún faltan instrumentos validados

  3. Desarrollar estrategias eficaces para prevenirlo y tratarlo. Aunque ya existen intervenciones para reducir el daño moral, todavía no cuentan con suficiente respaldo científico.

Superar estos retos no solo mejorará la salud mental de quienes trabajan en el ámbito sanitario, sino que también hará nuestro sistema de salud más humano, más fuerte y más sostenible. Además, nos permitirá anticiparnos a las secuelas psicológicas de la profesión, reducir el absentismo laboral y aumentar la retención de los profesionales más jóvenes que deciden abandonar su oficio.

Porque cuidar a quienes cuidan es, en realidad, cuidarnos a todos.

The Conversation

Regina Espinosa López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Entre el sentido del deber y la culpa: así afectan los conflictos morales en el personal sanitario – https://theconversation.com/entre-el-sentido-del-deber-y-la-culpa-asi-afectan-los-conflictos-morales-en-el-personal-sanitario-252536

Toponium: el CERN consigue la foto imposible de la partícula más efímera

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Antonio Aguilar Saavedra, Investigador científico del CSIC en física teórica de partículas elementales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Experimento CMS del CERN, donde se detectó el toponium CERN/ Noemi Caraban Gonzalez , CC BY

En marzo de 2024, el experimento CMS del CERN sorprendió al mundo científico con la observación de una entidad esquiva y exótica: el toponium, una forma efímera y extrema de materia. Poco después, otro experimento del mismo centro, ATLAS, confirmó el hallazgo.

¿Por qué este descubrimiento ha sido tan impresionante? ¿Qué tiene de especial el toponium y por qué se consideraba imposible detectarlo?

Toponium, al detalle

El toponium no es una partícula como las que estamos acostumbrados a imaginar. Se trata de una resonancia cuántica, es decir, un estado muy breve y transitorio que aparece cuando se producen un quark “top” y su antipartícula “antitop”.

El toponium tiene tres propiedades que lo hacen absolutamente único. Su tiempo de vida medio es el más pequeño conocido: 2.3 x 10⁻²⁵ segundos. Así escrito, el número puede no impresionar mucho, pero si lo escribimos como 0.00 … tendríamos hasta 24 ceros después del punto decimal. Por lo que más que hablar de partícula, en este caso es más apropiado referirse al toponium como una resonancia.

Además de su vida ultrabreve, el toponium es extraordinariamente masivo, 370 veces más pesado que un protón. Su tamaño también bate récords: se estima en apenas 1.5 x 10⁻¹⁷ metros, unas 60 veces menor que un protón. De forma que hablamos del objeto más pequeño conocido (excluyendo de la lista las partículas elementales que se cree son puntuales, con dimensión cero).

¿Por qué se creía que era imposible de observar?

Para entender el reto, hay que hablar del quark top, ingrediente básico del toponium. Se trata del quark más pesado que se conoce (184 veces más pesado que un protón), descubierto en 1995 en el acelerador Tevatron, situado cerca de Chicago.

Las partículas tan pesadas como este quark sólo pueden producirse en aceleradores de alta energía, como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) que opera en el CERN, cerca de Ginebra. Pero su existencia es fugaz. Su tiempo de vida media es tan increíblemente corto (4.6 x 10⁻²⁵ segundos) que no le permite formar estados ligados con otros quarks antes de desintegrarse.

Sin embargo… aquí no acaba la historia.

Una suma infinita

Si en un colisionador como el LHC se produce una pareja de quarks top y antitop con velocidad relativa suficientemente baja, los dos quarks podrían interactuar, intercambiando gluones (partículas mediadoras de la interacción fuerte) durante un brevísimo instante antes de desintegrarse. Precisamente este intercambio da lugar a la formación del toponium.

Los cálculos teóricos para el toponium son extraordinariamente complejos. En física de partículas, la mayoría de las predicciones se obtienen paso a paso, mediante cálculos de dificultad creciente. En el caso del toponium, hay que considerar el intercambio de un gluon, dos gluones, tres gluones, etc.

Pero obtener las propiedades físicas del toponium como estado cuasi-ligado requiere sumar la serie infinita de contribuciones. Esto puede hacerse, con ciertas aproximaciones, cuando la velocidad relativa entre los dos quarks es pequeña. Aun así, los cálculos suponen todo un reto.

La teoría predice que, si se forma toponium en el LHC, aparecerá como una resonancia con masa aproximadamente el doble de la masa del quark top, que no experimenta la interacción fuerte. Su espín es cero, como el del bosón de Higgs, pero tiene paridad negativa. El espín es una propiedad cuántica que clásicamente equivaldría a que una partícula gire sobre sí misma, mientras que la paridad refleja cómo cambia un estado cuántico cuando hacemos una inversión espacial de los ejes de coordenadas.

La ‘foto’ del toponium

La unión efímera entre un quark top y un antiquark top formada por el intercambio de gluones.
D. Domínguez/CERN, CC BY

La formación de toponium da lugar a efectos extremadamente sutiles, que durante años se consideraron imposibles de detectar en un colisionador como el LHC.

Buscar el toponium es como buscar una aguja en un pajar de millones de parejas top-antitop producidas. Sin embargo, CMS y ATLAS han logrado observar patrones que coinciden con las predicciones teóricas de este estado, con una certeza estadística altísima (más de 5 sigma), lo que en física equivale a una “confirmación oficial”. Una muestra más de cómo el avance experimental supera las expectativas más optimistas.

Curiosamente, el primer indicio de existencia del toponium llegó de forma inesperada a principios de 2024, a través de la medida del entrelazamiento cuántico entre parejas top-antitop. Las características del toponium (espín cero, paridad negativa) hacen que su presencia aumente el entrelazamiento. Y esto es lo que detectó el experimento CMS en dicha medida.

El futuro del toponium

El reciente descubrimiento de una resonancia con propiedades compatibles con el toponium ha supuesto un éxito rotundo para el CERN. Demuestra cómo el ingenio humano es capaz de superar todos los retos que entraña una medida tan elusiva, hasta hace poco considerada imposible. Al mismo tiempo, supone un avance en nuestra comprensión de la naturaleza y de las interacciones fuertes, en un régimen hasta ahora inexplorado.

El futuro se presenta prometedor. Al igual que ocurrió tras el descubrimiento del bosón de Higgs, ahora la tarea consiste en caracterizar las propiedades del toponium, para comprobar que su espín, color, etc. concuerdan con las predicciones teóricas. Esperamos más resultados pronto, quizás tan pronto como el próximo otoño.

The Conversation

Juan Antonio Aguilar Saavedra es IP1 del proyecto de investigación “Fenomenología de física de partículas en colisionadores y factorías de neutrinos, en el modelo estándar y sus extensiones” PID2022-142545NB-C21, del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023

– ref. Toponium: el CERN consigue la foto imposible de la partícula más efímera – https://theconversation.com/toponium-el-cern-consigue-la-foto-imposible-de-la-particula-mas-efimera-262142

Suplemento cultural: con la maleta a cuestas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation

Hacias rutas salvajes contaba la peripecia real de Christopher McCandless viajando por Alaska sin dinero y entrando en contacto con quienes se cruzaban en su camino. FilmAffinity

Este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


En una de esas ensoñaciones habituales de los seres humanos, mi pareja y yo estuvimos el otro día elucubrando con qué haríamos si tuviésemos la oportunidad de seguir cobrando nuestros sueldos actuales pero no tuviésemos que trabajar durante seis meses al año. Mi opción ganadora era la de largarnos a vivir a otro país, en otro continente, durante esa temporada. Y sé que es un sueño compartido con mucha gente: visitar un lugar al que nos apetece ir durante un tiempo extenso para poder mezclarnos con las costumbres y cultura locales.

Sin embargo, la mayoría tenemos unos días determinados de vacaciones al año y unas obligaciones que nos impiden conocer mundo de la forma en la que querríamos, así que nos limitamos a hacerlo de la forma en la que podemos. Por eso es tan interesante la pregunta que nos plantea Rafael Cejudo: ¿para qué viajamos? Es decir, a pesar de todos los problemas que genera el turismo, de los que somos conscientes y formamos parte, ¿por qué seguimos sometiéndonos a trayectos a veces incómodos, rápidos e imperfectos en espacios alejados de nuestro entorno habitual?

En esta época veraniega en el hemisferio norte, de operaciones salida y vuelos infinitos, es bueno plantearse la cuestión.

¿Quién decide qué leemos?

El dogma de la Inmaculada Concepción –que dice que la Virgen María, como madre de Jesucristo, fue concebida sin el pecado original– ha generado debates desde que se empezó a discutir allá por el Medievo.

Lo curioso es que, además de debates, provocó ríos de tinta. Literalmente. Los partidarios del dogma utilizaron todo su poder, y el poder de la imprenta, para toquetear y reescribir numerosos textos con el objetivo de que la gente no leyese la opinión de sus autores (normalmente críticos), sino la asunción (y celebración) de dicho dogma.

En su relato de este hecho, Anna Peirats remarca, de forma muy acertada, que “a menudo, lo que leemos no es lo que se escribió, sino lo que otros decidieron que debía leerse”.

De Joan (Didion) a John

Y un caso en el que precisamente sí leemos lo que se escribió, pero igual no deberíamos estar haciéndolo, es el que sobrevuela la última publicación (póstuma) de un texto de Joan Didion: Apuntes para John, que acaba de lanzarse en español.

El libro se compone de notas que Didion escribió para su marido, John Gregory Dunne, mientras ella asistía a la consulta de un psiquiatra para, entre otras cosas, intentar sobrellevar la situación de su hija Quintana, alcohólica y con problemas de salud mental.

Didion era una escritora precisa que nunca escondía su vida personal en sus textos pero que, cauta, siempre medía lo que revelaba. Entonces, ¿es ético que este libro, que recopila unos mensajes que iban dirigidos a un solo lector, y que estaba guardado en un cajón, sea de dominio público?

Ni una ni dos Españas, sino tres

El 18 de julio de 1936 comenzó en la península ibérica la guerra civil española, tras el levantamiento (que se había iniciado el día anterior en el Protectorado de Marruecos) de Franco y sus ejércitos. Lo que siguió (tres años de conflicto bélico y 36 de dictadura) es tan conocido como triste.

Y aunque no dejamos de hablar en España del poema de Antonio Machado que dice “Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”, lo cierto es que hubo un movimiento, una “tercera España”, que en los años 60 inició la reconciliación y abogó por superar las diferencias en aras del bien común del país.

Aunque no fue partícipe del evento que se describe en el artículo, una figura emblemática de esa corriente fue el periodista Manuel Chaves Nogales. Daniel Suberviola y nuestro antiguo director, Luis Felipe Torrente, dirigieron hace unos años un cortometraje documental sobre su figura, El hombre que estaba allí, que les recomiendo encarecidamente.

Tiempo de blockbuster

Hace 50 años se estrenó Tiburón, como bien se lleva contando en los medios desde hace unas semanas. La importancia de esta película de Steven Spielberg va más allá de lo cinematográfico o lo creativo. La distribución del filme –que se realizó a gran escala, de forma diferente al estreno paulatino que se seguía hasta entonces– y su rotundo éxito la convirtieron en el primer gran blockbuster del verano y en la pionera de un nuevo modelo de negocio.

Y por eso en época estival, cuando parece que el exterior llama sin cesar al ocio y la vida social, paradójicamente no dejan de estrenarse grandes artefactos cinematográficos que buscan atraer a las salas al mayor número de espectadores posible (independientemente de su calidad).

Elio, la nueva película de Pixar, es un ejemplo de ello. Codirigida por dos mujeres (que tomaron las riendas tras la marcha del primer director), nos sirve de excusa para recordar a todas esas pioneras de la animación que abrieron puertas (y ventanas, que también se necesitaba airear) y facilitaron que ahora en Disney existan proyectos encabezados por ellas.

Otra de las grandes esperanzas para la taquilla veraniega es la nueva entrega de Superman. En ella, el hombre de acero aparca su lado oscuro y vuelve a ser un ‘metahumano’ optimista y bondadoso. Como hay un Superman para cada tiempo, repasamos los orígenes del personaje y su adecuación a los tiempos que le ha tocado vivir. No en vano esta nueva encarnación no deja de insistir en el hecho de que es un alien en la Tierra y, por tanto, un inmigrante.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: con la maleta a cuestas – https://theconversation.com/suplemento-cultural-con-la-maleta-a-cuestas-262360

Cómo entender el polémico acuerdo entre el Barça y la República Democrática del Congo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xavier Ginesta, Associate professor, Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya

El FC Barcelona y el gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) han llegado a un acuerdo de patrocinio por cuatro años. Los equipos profesionales del club lucirán en la parte posterior de la camiseta de entrenamiento el lema “RD Congo-Coeur D’Afrique” (República Democrática del Congo, corazón de África). Además, el Spotify Camp Nou acogerá la Casa de la RDC en sus instalaciones.

El acuerdo es substancial para la tensionada economía culé: el club ingresará unos 44 millones de euros. Pero ha despertado suspicacias entre la sociedad civil congoleña debido a su precario nivel de vida, un hecho que diversos medios españoles han reflejado en su cobertura informativa.

Deporte de élite y branding territorial

El fútbol se ha convertido en una plataforma global para la promoción de marcas territoriales. Hay acuerdos de patrocinio que están suscritos en el marco de estrictas campañas de gestión de la marca turística (destination branding) –como el longevo acuerdo entre el RCD Espanyol y Riviera Maya (2011-2023)–, pero otros han de analizarse con más profundidad y desde la perspectiva de la geopolítica económica del deporte.

Igual que ya pasó en 2010, cuando el FC Barcelona se asoció con Qatar Foundation, el acuerdo del Barça con el gobierno de la RDC requiere un análisis más complejo.

El Barça explota su marca y su producción de conocimiento

En primer lugar, no hay duda de que la marca Barça continúa siendo una de las más valoradas de la industria del fútbol. Lo es, por ejemplo, por la capacidad que tiene de generar talento y conocimiento.

En este alto valor de marca –concretamente, 1 500 millones de euros según la consultora Brand Finance– radica el interés del gobierno de la RDC en asociarse con el FC Barcelona y así lo evidencia la nota de prensa emitida por el club. A través de las Barça Academies y el Barça Innovation Hub, el club catalán transferirá conocimiento a niños, jóvenes y adultos de la RDC con el objetivo de fortalecer la industria del deporte de ese país centroafricano.

La redefinición de la marca Barça en pleno siglo XXI se puede estructurar a partir de cinco territorios de marca (el lugar que ocupa la marca en la mente de su público objetivo): la producción de entretenimiento global, la gestión del big data, la innovación tecnológica, el simbolismo culé y, finalmente, la producción de conocimiento (sea deportivo, a través de su modelo de gobernanza o su gestión como líder del sector).

De un modo u otro, el club está sabiendo aprovechar este conocimiento para generar negocio. Además, África es un gran mercado aún por explotar y el fútbol profesional, guste o no, ha crecido históricamente bajo una lógica capitalista.

El gobierno de la RDC y su diplomacia deportiva

Es más complicado profundizar en la lógica de los intereses de la RDC en el marco de este acuerdo. Ciertamente, el incremento de la visibilidad de su marca turística –la vinculada al destination branding– gracias a la plataforma ofrecida por el club es el resultado medible más evidente. Barcelona y el Barça: una ciudad y su club.

No obstante, considerando algunas de las activaciones vinculadas al acuerdo, no cabe duda de que el gobierno de Kinsasa está desplegando una acción de diplomacia deportiva de primer orden: ofrecer a la masa de turistas y aficionados que visiten el Spotify Camp Nou los próximos cuatro años una exposición inmersiva (La Casa de la RDC) para “poner en valor la riqueza y diversidad del patrimonio cultural y deportivo congolés”.

La cuestión geopolítica

Mientras el destination branding está enfocado a la promoción turística, la diplomacia deportiva impacta directamente en la esfera de la política exterior, las relaciones de poder y el poder blando. Y, en el marco de las tensas relaciones diplomáticas entre vecinos africanos, la RDC y Ruanda parece que han decidido llevar sus diferencias, también, a la arena deportiva.

Por un lado, Ruanda (con el lema “Visit Rwanda”) ya tiene acuerdos de patrocinio con varios equipos europeos como el París Saint-Germain, el Bayern de Múnich, el Arsenal o el Atlético de Madrid. Por el otro, la RDC lo ha hecho con el AC Milán, el Mónaco y el Barcelona.

La RDC dispone de entre el 60 y el 80 % de las reservas mundiales de coltán, el 50 % de las reservas mundiales de cobalto y un gran porcentaje de reservas de oro. Además, está considerado por la Comisión Europea como uno de los países estratégicos para el suministro de materias primas críticas para la transición ecológica y la transformación digital de Europa.

No obstante, el grupo rebelde tutsi Movimiento 23 de Marzo (M23) tiene bajo su control el suministro ilegal de minerales desde el este de la RDC hacia Ruanda, que a su vez los exporta. Si bien la RDC es uno de los principales productores de coltán del planeta, Ruanda es el mayor exportador, aunque casi no dispone de este mineral en su territorio.

Así, Kinsasa acusó al gobierno de Kigali de apoyar al M23, establecido al este del territorio de la RDC. Tras las tensiones, la RDC y Ruanda firmaron en Washington, el pasado 27 de junio, un tibio acuerdo de paz que tendría que devolver la estabilidad a la zona de los Grandes Lagos, no sin antes reacomodar las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y China en el corazón de África.

Un compromiso con la sociedad civil congoleña

Por último, y aquí emerge la compleja narrativa del acuerdo entre el Barça y el gobierno de la RDC, ¿debería un club que dice querer “transformar el mundo en un lugar mejor” y actuar bajos los valores “del respeto, el esfuerzo, la ambición, el trabajo en equipo y la humildad” aliarse con un gobierno con altos índices de corrupción y escasa capacidad de gestión pública? La RDC es uno de los países con menos puntuación en el índice de calidad democrática de The Economist: con datos de 2024, tiene una puntuación de 1.92 sobre 10.

También, en 2010 el club desplazó a Unicef de su camiseta para aliarse con el emirato de Catar. Pero, atención, no todo es blanco o negro: críticas a parte, con el tiempo Catar se ha convertido en un país imprescindible como agente neutral en negociaciones de paz, participando también en las del gobierno de la RDC con el M23.

La cuestión solo podrá responderse escrutando a medio y largo plazo qué hace el FC Barcelona para mejorar la calidad de vida de los congoleños, el pueblo. Como se ha demostrado, el deporte es un activo necesario para las políticas de desarrollo global, y útil para fortalecer la cohesión social y el desarrollo comunitario, especialmente si se focaliza la acción en niños y adolescentes. Todo un reto en esta zona, políticamente tan inestable, del planeta.

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Xavier Ginesta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cómo entender el polémico acuerdo entre el Barça y la República Democrática del Congo – https://theconversation.com/como-entender-el-polemico-acuerdo-entre-el-barca-y-la-republica-democratica-del-congo-262392

El cielo entre las manos: cinco mujeres y una historia olvidada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mabel Angulo Rodríguez, Doctoranda de segundo curso, Universidad de Almería

Cúpula del Real Observatorio de la Armada en San Fernando (Cádiz). Cedida por los autores

La incorporación de la mujer a la astronomía española fue mucho más tardía que la de sus vecinas europeas, que entre finales del siglo XVIII y principios del XIX se licenciaban como astrónomas. El retraso se debe principalmente a que la mujer española no pudo acceder a estudios universitarios hasta 1910.

No fue hasta 1943 cuando contamos con la primera mujer dedicada a esta disciplina en nuestro país: Antonia Ferrín. Siete años más tarde, en 1950, Antonia obtuvo una beca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas para trabajar en el Observatorio de la Universidad de Santiago de Compostela.

En 1953, le siguió María Assumpció Catalá, que se licenció en la Universidad de Barcelona. De forma paralela, otras mujeres tuvieron contacto con las estrellas como medidoras de placas fotográficas. Fue el caso de las analistas del Real Instituto y Observatorio de la Armada de San Fernando.

Pero antes de desvelar quiénes fueron, conviene hacer un poco de historia.

La fotografía en manos de la astronomía

La llegada de la fotografía, en 1826, supuso un hito en la historia. Y para la astronomía, en particular, significó un antes y un después.

Hasta ese momento, las observaciones del cielo se plasmaban en dibujos para su posterior estudio. La primera fotografía astronómica exitosa, que mostraba detalles de la Luna, fue tomada por John William Draper el 23 de marzo de 1840. Cuarenta años más tarde, su hijo, Henry Draper, junto a su mujer, Mary Anna Draper, fotografiaron la Nebulosa de Orión, el primer objeto de cielo profundo. Fue el nacimiento de la astrofotografía y la antesala del Catálogo Astrofotográfico y la Carta del Cielo, un proyecto internacional que se puso en marcha a iniciativa de Amédée Mouchez, director del Observatorio de París.

En 1887 se dio el pistoletazo de salida con una reunión a la que asistieron 50 astrónomos de varias partes del mundo. El proyecto se extendió a lo largo de varias décadas, pero quedó inconcluso. Fueron veinte los observatorios que participaron en el cartografiado del cielo; entre ellos, el Observatorio de San Fernando. A lo largo de los años los telescopios tomaron más de 22 000 placas fotográficas de vidrio.

Mujeres calculadoras y medidoras de placas

Las imágenes de estrellas, nebulosas y galaxias quedaban, en aquella época, impresas en unas placas de vidrio. Las posiciones de las estrellas tenían que ser medidas para establecer sus coordenadas. Y fue aquí donde cobraron importancia las mujeres. Varios de los observatorios que participaron en el Catálogo Astrofotográfico emplearon a mujeres para llevar a cabo los cálculos y las mediciones de las placas, primero por su rendimiento en el trabajo, y segundo porque los salarios eran más bajos.

El Real Observatorio de San Fernando no tuvo mujeres en este proyecto. Los astrónomos, observadores y calculadores eran militares, y el ejército, en aquellos años, no contaba con féminas en sus filas.

Movimientos propios estelares y el Observatorio de Púlkovo

Finalizado el trabajo de la Carta del Cielo y Catálogo Astrofotográfico, las placas fotográficas tuvieron otra utilidad: medir los movimientos propios estelares. En este proyecto colaboraron el Observatorio de Púlkovo, situado en la ciudad rusa de San Petersburgo, y el de San Fernando.

Los movimientos propios estelares se refieren a la variación real de las posiciones de las estrellas en el cielo debido al movimiento de estas con respecto al Sol. Se producen por la rotación de las estrellas alrededor del centro de nuestra galaxia. Son imperceptibles al ojo humano por la distancia a la que se encuentran, pero con métodos muy precisos se pueden medir.

Es aquí donde entran en juego nuestras protagonistas. Los astrónomos y observadores de San Fernando tomaron nuevas placas de las partes del cielo que ya estaban registradas en el Catálogo Astrofotográfico y en la Carta del Cielo para hacer la comparativa. Fijándose en lo que hicieron los otros observatorios, casi medio siglo antes, cinco mujeres se encargaron de efectuar las mediciones de las placas.

Amalia Ristori Fernández, María del Pilar y María del Carmen Rodríguez Sáenz de Urraca, María del Carmen Navarro González y Agustina Planelles Lazaga fueron las encargadas de llevar a cabo este trabajo. Poca documentación hay de ellas. Según los testimonios de algunos de sus compañeros, en los años cincuenta y hasta los setenta, se dedicaron a realizar este trabajo del que no se ha encontrado documentación con las fechas exactas.

Fotografía de Amalia Ristori Fernández, una de las cinco medidoras del Observatorio de San Fernando.
Fotografía cedida por la familia Ristori

Es en 1971 cuando la Armada les reconoce su puesto de analistas. Las cinco eran mujeres solteras, lo cual tiene sentido si tenemos en cuenta que, por entonces, la mujer era apartada de la ciencia por considerar que su condición estaba reñida con el papel que se les había asignado como madres y amas de casa. Hasta bien entrado el siglo XX, a algunas astrónomas, como Vera Rubin, se les prohibió el acceso a un telescopio simplemente por el hecho de ser mujer.

Las medidoras de San Fernando podrían ser consideradas, hoy en día, como astrónomas amateurs, ya que realizaban unas mediciones astronómicas sin tener los estudios necesarios. De ellas, la única que permanece con vida es Carmen Rodríguez Sáenz de Urraca. El alzhéimer le ha borrado los recuerdos de aquellos años, y nos ha privado de una parte de la historia de la mujer española en la astronomía.

Aún hay pocas astrónomas

La astronomía sigue siendo una profesión en la que la presencia de la mujer sigue siendo bastante escasa. Según los datos de la Sociedad Española para la Astronomía, de las 1 184 personas que se dedicaban en 2024 a investigar o enseñar astronomía en nuestro país, 307 eran mujeres, una cifra para la reflexión.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El cielo entre las manos: cinco mujeres y una historia olvidada – https://theconversation.com/el-cielo-entre-las-manos-cinco-mujeres-y-una-historia-olvidada-261770

Bulos de museo: momias vengativas, asesinatos rituales y memes en la cultura popular

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina de Juana Ortín, Personal docente e investigador, miembro del grupo de investigación ART-QUEO, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

La imagen de la momia de Ramsés II protagonizó un meme donde se le atribuía un pasaporte el faraón egipcio. Wikimedia Commons., CC BY

Los museos no solo conservan objetos, sino también nuestra memoria colectiva. En plena era digital, un gran enemigo del patrimonio no es tanto el paso del tiempo como el “Photoshop con wifi”: memes, montajes y bulos que, con humor o confusión, alteran nuestra percepción de la historia.

Un ejemplo reciente de cómo el cine se alimenta del patrimonio –y de sus misterios– es La huella del mal (2025), presentada en marzo en el Festival de Málaga y estrenada el 30 de julio en Netflix. Inspirada en una novela de Manuel Ríos San Martín, se ambienta en el yacimiento de Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana y recoge diálogos en torno a los bulos patrimoniales.

Un asesinato ritual entre restos de neandertales y una réplica de enterramiento que actúa como escenario de crimen son la excusa perfecta para que museos, medios y redes jueguen con lo ancestral para seducir, en la frontera entre lo legendario y lo real y científico.

Momias malditas y momias viajeras

Howard Carter (1874-1939) fue un célebre arqueólogo y egiptólogo inglés mundialmente conocido por descubrir en 1922 la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, Egipto.
Wikimedia Commons.

Uno de los contextos que más bulos ha inspirado es el Egipto faraónico. El más conocido, sin duda, es la maldición de Tutankamón. Tras el hallazgo de su tumba en 1922, varias muertes entre los miembros del equipo del arqueólogo británico Howard Carter alimentaron la idea de una venganza del más allá. En realidad, las inscripciones de tumbas egipcias rara vez lanzaban maldiciones espectaculares: eran advertencias simbólicas contra los saqueadores. Pero el mito caló tan hondo que, décadas después, Hollywood lo inmortalizó en Indiana Jones: En busca del arca perdida (1981), donde abrir una tumba podía ser letal.

Otro ejemplo viral es el pasaporte de una momia. En redes sociales, circula la imagen de un pasaporte egipcio a nombre de Ramsés II, con la profesión “rey (muerto)”. En realidad, está inspirado en el viaje de su momia a París en 1976 para ser tratada por restauradores contra una contaminación por hongos. Se le expidió un documento diplomático, no un pasaporte, pero la historia dio pie a un montaje humorístico que hoy sigue circulando. El meme funciona porque conecta con el imaginario popular de las momias viajeras, alimentado por películas como La Momia (1999).

Pasaporte falso de Ramsés II.

Estatuas con vida propia

El busto de Nefertiti también ha sido objeto de controversia. En 2009, el historiador Henri Stierlin sugirió que podría tratarse de una falsificación moderna. Aunque los análisis científicos descartaron esa hipótesis, el revuelo mediático recordó thrillers como La novena puerta (1999), donde lo auténtico y lo falso se confunden con consecuencias inquietantes.

El misterio también llegó al Museo de Mánchester, donde una estatua egipcia de 25 cm fue grabada por cámaras de seguridad girando sola en su vitrina. Las redes se llenaron de teorías paranormales. Pero la explicación era más simple: vibraciones del suelo combinadas con una base ligeramente convexa. Aun así, el caso evocó inevitablemente escenas de Noche en el museo (2006), donde las piezas cobran vida al cerrar el museo.

Noche en el museo es una película de comedia estadounidense de 2006.
20th Century Fox.

Pizzas y estigmas

Pero Egipto no es el único escenario de bulos patrimoniales. Durante una restauración en los restos de Pompeya, un fresco deteriorado con manchas rojas fue interpretado en redes como “la primera pizza de la historia”. Era en realidad un motivo geométrico. Sin embargo, el meme ya había hecho su trabajo, demostrando lo fácil que es tergiversar el pasado, si no se contextualiza.

El ámbito religioso también se encuentra repleto de milagros dudosos: esculturas que lloran sangre, sudan aceite o parpadean. Aunque suelen ser explicables por ciencia o fraude, siguen alimentando el cine, con obras como Estigmas (1999) o El rito (2011), donde lo inexplicable se convierte en clave narrativa.

El objetivo del rey Arturo

Por otra parte, cada cierto tiempo reaparece otro mito recurrente: el hallazgo del Santo Grial por aficionados con detectores de metales. Aunque casi siempre se trata de restos sin valor, el poder simbólico del Grial es tan fuerte que cualquier copa oxidada puede convertirse en noticia. Su leyenda ha inspirado desde The Silver Chalice (1954), con un joven Paul Newman, a películas tan taquilleras como Indiana Jones y la última cruzada (1989) o El Código Da Vinci (2006). En 2024, el filme británico Holy Grail retomó el mito en clave contemporánea.

La película El cáliz de plata gira alrededor de la leyenda del Santo Grial.
WB.

Como vemos, los entornos arqueológicos y las piezas museísticas son susceptibles de riesgos de interpretación errónea o sensacionalismo. Por eso, en la era de la desinformación, la función social de los museos como guardianes de la memoria colectiva es más crucial y relevante que nunca.

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Cristina de Juana Ortín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Bulos de museo: momias vengativas, asesinatos rituales y memes en la cultura popular – https://theconversation.com/bulos-de-museo-momias-vengativas-asesinatos-rituales-y-memes-en-la-cultura-popular-262365

Desafíos políticos y sociales de la migración en Canarias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alessandro Indelicato, Investigador Posdoctoral, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Migrantes usan mantas rojas para calentarse después de ser rescatados en el mar en el puerto de Arguineguín (Gran Canaria). Canary4stock/Shutterstock

La migración hacia el archipiélago canario es un fenómeno complejo que, a menudo, se presenta como un problema, más aún ahora que están trascendiendo reiteradas denuncias por malos tratos a migrantes. El relato dominante en medios y discursos públicos dibuja una situación de saturación y tensión en el sistema de acogida.

La llegada de migrantes ha generado en las instituciones locales la necesidad de una mayor cooperación. Sin embargo, en la práctica, se observa una constante tensión entre diferentes niveles gubernamentales.

¿Es España un país acogedor para los inmigrantes?

Aunque algunos estudios demuestran que la migración ha contribuido al crecimiento económico, surge la pregunta de si los españoles, al igual que otros pueblos europeos, son acogedores o muestran rechazo hacia la migración.

Nosotros llegamos a una conclusión clara: los ciudadanos de España –y por ende, de Canarias– tienden a mantener una actitud positiva hacia los inmigrantes, independientemente del conjunto de datos o la metodología empleada. Los resultados reflejan de manera constante altos niveles de tolerancia y aceptación.

En nuestra investigación, publicada en la revista Journal of International Migration and Integration, analizamos cómo las actitudes hacia los inmigrantes varían en diferentes países y cómo distintos aspectos de la identidad nacional –como el nacionalismo, el patriotismo político y el patriotismo cultural– influyen, junto con factores socioeconómicos, en estas percepciones.

Los resultados revelan que el patriotismo cultural y el nacionalismo suelen estar ligados a actitudes más negativas hacia las personas inmigrantes. En cambio, el patriotismo político –es decir, el orgullo por los valores democráticos y las instituciones del país, más que por su cultura o tradiciones– se asocia con posturas más abiertas y favorables. También influyen otros factores, como el nivel educativo, las creencias religiosas, la situación económica, el género, el lugar de origen y, nuevamente, la educación.

Así, como en otros casos, se observa que aquellos españoles con un nivel educativo más alto tienden a mostrar actitudes más benévolas hacia los inmigrantes. Además, la religión desempeña un papel clave: los ciudadanos que no se identifican con ninguna fe o que pertenecen a confesiones minoritarias son más proclives a apoyar la integración, mientras que los católicos muestran niveles más altos de reticencia.

El factor medioambiental

Más allá de los factores socioeconómicos, otro aspecto crucial es el impacto del cambio climático en los flujos migratorios. La migración climática no está plenamente reconocida en el discurso jurídico y político, aunque la ciencia demuestra su influencia en la movilidad humana.

Por ejemplo, en el estudio que hemos publicado en la revista Challenges se examinan los desplazamientos provocados por catástrofes medioambientales y las posturas respecto al calentamiento global. Los resultados revelan un aumento de los desplazamientos debido a las consecuencias del cambio climático, como las inundaciones y las tormentas.

Estos hallazgos se pueden trasladar también al caso de las islas Canarias, donde los desastres climáticos pueden provocar un aumento de la inmigración, al igual que ocurre en Italia. Esto puede estar relacionado con la reciente llegada de inmigrantes no solo procedentes de África, sino también de otros continentes como Asia, donde los desastres medioambientales están aumentando exponencialmente.

Lecciones aprendidas

Un importante proyecto en este campo es la Acción COST (Connecting Theory and Practical Issues of Migration and Religious Diversity). Junto con investigadores de toda Europa, hemos organizado tres talleres en puntos estratégicos de la inmigración hacia Europa: Sciacca (Italia), Las Palmas de Gran Canaria y Esmirna (Turquía). Estos eventos han reunido académicos, responsables políticos, representantes de la sociedad civil y otros actores clave para debatir y analizar, desde diferentes perspectivas, los desafíos que plantea la migración en cada contexto específico.

El aprendizaje más significativo de estos encuentros es claro: los países que logren integrar a los inmigrantes contarán con ventajas sustanciales en el futuro próximo, especialmente en un continente que afronta un marcado envejecimiento demográfico.

Así que, de acuerdo con estudios anteriores, la migración bien gestionada no solo ayuda a paliar la disminución de la población activa, sino que también enriquece la diversidad cultural y económica de las sociedades receptoras.

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Alessandro Indelicato recibe fondos de Agencia Canaria De Investigación Innovación Y Sociedad De La Información Gobierno De Canarias, a traves de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con la ayuda Catalina Ruiz.

– ref. Desafíos políticos y sociales de la migración en Canarias – https://theconversation.com/desafios-politicos-y-sociales-de-la-migracion-en-canarias-252003

Chocolate Dubái: el dulce viral que cruzó fronteras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

Lejos de ser una más barra de chocolate más en los estantes, el chocolate Dubái –o Dubai Chocolate, según su nombre original– ha sabido posicionarse como uno de los fenómenos gastronómicos más virales del siglo XXI. Pero ¿qué tiene este dulce que ha hecho que millones de personas lo busquen, lo compartan y hasta viajen para probarlo?

De un vídeo en TikTok a la fama mundial

En diciembre de 2023, la influencer gastronómica Maria Vehera subió un vídeo a TikTok comiéndose una peculiar barra de chocolate rellena de una crema verde, crujiente por dentro y con una apariencia artesanal y lujosa.

El vídeo, que hoy en día suma más de 7 millones de visualizaciones y en el que puede oírse el característico crack al partir la barra, se volvió viral en cuestión de días. En apenas un mes, el 90 % de las publicaciones sobre chocolate en redes sociales estaban dedicadas al chocolate Dubái.

El producto había sido creado por Sarah Hamouda, una emprendedora británico-egipcia que no encontraba un chocolate que realmente satisficiera sus antojos de knafeh o kunafa (postre típico árabe elaborado con queso fresco y fideos) y pistacho durante el embarazo. Así nació, en 2022, Fix Dessert Chocolatier, pequeña tienda artesanal con sede en Dubái que hoy es responsable de uno de los productos gourmet más deseados del mundo.

Hamouda llamó a su creación “Can’t Get Knafeh Of It” (No puedo quitarme el knafeh), un juego de palabras con la pronunciación de la expresión en inglés “Can’t Get Enough of It”, que vendría a significar “No puedo dejar de comerlo”. Esta se considera ahora la última serendipia gastronómica de la historia.

¿Qué lo hace tan especial?

El secreto del chocolate Dubái está en su fusión de sabores e identidades culturales. Combina una cobertura de chocolate con leche (aunque se han visto versiones con chocolate blanco y negro), con un relleno a base de crema de pistacho (hecha con pistacho, chocolate blanco y leche), tahini (pasta de sésamo) y kadaif o kadayıf crujiente (un tipo de masa de hilos finos, similar al cabello de ángel).

La combinación resulta exótica, pero armónica. El dulzor del chocolate, la cremosidad del pistacho, el amargor suave del tahini y la textura crujiente del kadayıf crean una experiencia multisensorial difícil de olvidar. A eso se le suma su presentación: un corte transversal que revela colores dorados y verdes vibrantes, ideal para redes sociales.

Pero más allá del sabor, hay un factor clave: la exclusividad de la marca original. FIX produce 500 barras al día, disponibles únicamente en Dubái, y se venden en minutos. Este sentido de escasez, sumado al componente estético y a la historia auténtica de su creadora, ha catapultado el producto a la categoría de ícono gourmet.

Entre el sabor y el turismo

Según un artículo de Time Out Dubai, basado en el informe sobre tendencias de viaje Unpack ’25 de Expedia, la barra de chocolate pistacho estilo kunafa se sitúa como uno de los productos más buscados por viajeros que incluso estarían dispuestos a volar hasta Dubái solo para probarla. Diversos encuestados documentan sus viajes exclusivamente para compartir sus reacciones tras hincarle el diente.

La fiebre ha sido tal que cientos de versiones caseras han inundado redes como TikTok e Instagram bajo hashtags como #dubaichocolate y #pistachiobar. Las imitaciones también han llegado a tiendas de Estados Unidos y Europa, aunque muchas no están autorizadas por la marca original. Así, el chocolate Dubái ha pasado de ser un postre local a un vehículo de turismo gastronómico, empujando a miles a explorar la cultura culinaria de Medio Oriente desde una barra de chocolate.

¿Por qué se ha vuelto viral?

Un estudio académico publicado en la revista turca Akşehir Sosyal Bilimler Dergisi en 2024 identificó ocho razones principales por las que el chocolate Dubái se había vuelto un fenómeno global:

  • Sabor único: mezcla inesperada de ingredientes orientales con chocolate occidental.

  • Atractivo visual: altamente fotogénico para redes sociales.

  • “Efecto influencer”: la viralidad fue impulsada por figuras como Maria Vehera.

  • Exclusividad: su producción limitada genera deseo y urgencia.

  • Autenticidad: la historia personal de su creadora genera empatía.

  • Interacción digital: fuerte presencia en redes y participación comunitaria.

  • Innovación culinaria: combina tradición y vanguardia.

  • Aprovechamiento del formato corto (TikTok, reels de Instagram) con un contenido breve, adictivo y compartible.

Estos factores lo convierten en un caso modelo de marketing gastronómico viral, donde el producto no solo se consume: se vive, se graba y se comparte.

¿Y desde la perspectiva nutricional?

Detrás del brillo dorado y el relleno verde irresistible del chocolate Dubái también hay una realidad más terrenal: se trata de un postre altamente calórico y denso en grasas. Según su análisis nutricional, una porción de 40 gramos contiene aproximadamente 228 kilocalorías; 16,5 gramos de grasa total (de los cuales 6 g son saturadas); 19,6 gramos de carbohidratos, incluyendo 13,5 g de azúcares; 6,5 gramos de proteína, y 2,6 gramos de fibra dietética.

Desde este punto de vista, sus ingredientes presentan efectos mixtos. Mientras que el pistacho aporta grasas saludables, fibra, vitamina E, potasio y antioxidantes, el tahini suma grasas monoinsaturadas, calcio y hierro. Por su parte, el chocolate, dependiendo del tipo, puede ofrecer polifenoles antioxidantes si es negro, aunque en la mayoría de versiones comerciales predomina el chocolate con leche o blanco, ricos en grasas saturadas y azúcares añadidos.

No es, pues, un alimento saludable en sentido estricto, pero sí un capricho que puede disfrutarse ocasionalmente dentro de una dieta variada. Su gran atractivo sensorial (una mezcla de texturas crujientes, cremosidad y sabores dulces con matices tostados y salados) favorece el consumo excesivo, lo que representa su mayor riesgo.

Además, es importante advertir que el chocolate Dubái no es apto para personas alérgicas, ya que contiene frutos secos (pistacho y posibles trazas de nueces), sésamo (tahini), lácteos (en el chocolate y el relleno) y soja (por emulsificantes como lecitina).

¿Lo puedo preparar en casa?

Para quienes desean recrear en casa la experiencia del chocolate Dubái, es posible hacerlo con ingredientes relativamente accesibles. La receta incluye tres componentes principales: una crema de pistacho, un elemento crujiente y una cobertura de chocolate.

Para la crema se necesitan pistachos pelados sin sal, chocolate blanco, un poco de leche y una cucharada de tahini, que aporta profundidad al sabor. El crujiente se logra con masa kadayıf o, en su defecto, tiras finas de pasta filo u hojaldre. Y, finalmente, se utiliza chocolate con leche de buena calidad para la cobertura, aunque puede emplearse chocolate negro o blanco según preferencia. Para decorar, algunos optan por añadir pistachos picados o hilos de chocolate blanco.

La preparación es sencilla pero requiere algo de técnica. Primero, se trituran los pistachos junto con el chocolate blanco derretido, la leche y el tahini hasta formar una pasta densa y cremosa. Por separado, el kadayıf se tuesta en una sartén sin aceite, o con un poco de mantequilla, hasta que esté dorado y crujiente. Esta masa crujiente se mezcla luego con la crema de pistacho, formando el relleno. En moldes rectangulares, se vierte una primera capa de chocolate fundido para formar la base, se enfría, se añade el relleno y, finalmente, se cubre con más chocolate para sellar la barra.

Tras refrigerar durante unos 30 minutos, el resultado es una barra con una textura mixta y un perfil de sabor complejo que emula, con bastante fidelidad, la experiencia sensorial del chocolate Dubái original.

Es la prueba de que, en tiempos de algoritmos, un producto puede hacerse mundial no por millones de dólares en publicidad, sino por una buena idea, una buena historia y una buena mordida.

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José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Chocolate Dubái: el dulce viral que cruzó fronteras – https://theconversation.com/chocolate-dubai-el-dulce-viral-que-cruzo-fronteras-262140