Peligros de la exposición de menores en redes sociales: una moda que debemos y podemos evitar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis M. Rojo Bofill, Facultativo Especialista en Psiquiatría en H. La Fe, Valencia, Spain. Profesor Asociado, Universitat de València

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El sharenting, la exposición de información relacionada con menores por parte de sus cuidadores –una práctica que incluye imágenes, vídeos, o datos personales del menor– se ha vuelto cada vez más común.

Aunque el término hace referencia a los progenitores y cuidadores cercanos, atañe también a otras figuras de su entorno, como el profesorado. Todos ellos son referentes y modelos para el menor, quien puede resultar muy vulnerado por esta práctica en auge en las redes sociales.




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Información personal y huella digital

Una fuente de riesgos relacionados con el sharenting es la aportación de información que facilita la identificación e interacción con el menor. Este tipo de datos, como sus gustos o sus rutinas, son susceptibles de ser utilizados por terceros de manera inadecuada.

Además, la acumulación de información sobre la identidad y el pasado de una persona, su huella digital, también puede resultar fuente de muchos problemas. Una imagen comprometida, por ejemplo, podría dar lugar a una situación de acoso escolar, o formar parte de la misma. Por otro lado, compartir datos sobre la salud podría tener consecuencias futuras. Pese a esto, las publicaciones sobre los menores se comparten frecuentemente sin su consentimiento, un fenómeno que se ha disparado en los últimos años.

Esa exposición en redes sociales podría además tener consecuencias psicológicas en los menores, según están empezando a plantear algunos profesionales de la salud mental.




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Sharenting y autoimagen

La importancia que se concede a la imagen o al éxito cuando se genera contenido sobre el menor puede impactar en su manera de percibirse a sí mismo y a lo que le rodea. En estos casos, ese niño o niña es frecuentemente consciente de que su imagen está siendo compartida y, por tanto, juzgada por otros, lo que puede tener especial repercusión en una persona con un autoconcepto y pensamiento crítico que se encuentran en proceso de construcción.

Además, si la imagen es previamente editada, el mensaje que se transmite puede entenderse como: “tal y como eres no es suficiente para ser aceptado; tu imagen debe ser modificada para agradar”. Estos aprendizajes, que en el sharenting son promovidos por el entorno del menor, influyen en cómo la persona se considera y se compara con los demás.




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La mercantilización de los menores

Por otro lado, cuando el contenido en redes sociales está relacionado con menores tiene una mayor difusión. Esto promueve que, en ocasiones, los cuidadores compartan información, buscando más visibilidad, así como beneficios directos o indirectos. Ello supone una mercantilización de la imagen del niño o niña.

Es más, la repercusión aumenta si la información incluye imágenes comprometidas o del menor sufriendo. Aquí, no solo se nutre la huella digital, sino que el cuidador puede llegar a generar situaciones artificiales para grabarles en situaciones desagradables (por ejemplo, creando vídeos en los que se les humilla).

En algunos casos, cuando el pequeño está sufriendo, en vez de responder a su malestar de una manera que les ayude a regular sus emociones, se les graba, propiciando aprendizajes peligrosos sobre cómo gestionar las emociones.




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Desconfianza en su figura de referencia

Las dinámicas que ocurren en torno al sharenting influyen, además, en la relación entre el menor y sus cuidadores. Las situaciones que genera esta práctica puede incrementar la desconfianza hacia ellos. En casos extremos, los niños podrán llegar a dudar de si un paseo responde a un deseo de disfrutar juntos o a una necesidad de generar likes, o incluso de si un regalo es únicamente fruto de una colaboración.

De la misma forma, esta práctica pone en duda los límites de la intimidad propia y de la relación con el cuidador: si como hijo te cuento una experiencia muy personal o si como alumno te escribo una carta que acaba siendo pública, ¿qué parte de mí puedo confiarte? ¿Qué debería dejar de compartir sobre mí con los demás?

Responsabilidad compartida

El sharenting puede llevar la exposición de los menores al extremo, monetizándola, buscando impacto y seguidores. Pero no hace falta llegar tan lejos: una sola imagen ofrece datos de lugares, de edades, etc. Además, la propia fotografía puede ser empleada con finalidades malintencionadas. Por tanto, como profesionales, debemos recomendar evitar compartir datos de los menores en redes sociales.

Como familias, intentemos no subir imágenes de los pequeños de la casa a cualquier red social y, en caso de hacerlo, debería ser siempre de forma consciente, meditada, consentida y responsable. Precisamente ahora, en verano, no podemos dejar de señalar los riesgos potenciales de compartir imágenes o vídeos de menores en playas o piscinas.

Recordemos que esto incluye las fotos de perfil de Whatsapp, red en la que tenemos contactos con los que puede hacer años que no hablamos o con los que no tenemos confianza o son completamente desconocidos. Por eso resulta importante revisar la configuración o evitar poner imágenes con menores.




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Como educadores no debemos subir fotografías del alumnado a nuestras redes, ni a nivel personal ni como centros educativos. Aunque tengamos el permiso de los progenitores, deberíamos buscar otros modos de trasladar nuestras actividades por medios privados o sin exponer a los estudiantes. Al fin y al cabo, compartir experiencias del aula o del centro en redes sociales identificando al menor no responde a ningún objetivo didáctico o pedagógico.

Finalmente, como usuarios de redes sociales, intentemos no viralizar, compartir, comentar o dar like a vídeos, imágenes o a información relacionada con menores. Desde todos los ámbitos de la sociedad podemos contribuir, de un modo u otro, a cuidar a nuestros niños y niñas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Peligros de la exposición de menores en redes sociales: una moda que debemos y podemos evitar – https://theconversation.com/peligros-de-la-exposicion-de-menores-en-redes-sociales-una-moda-que-debemos-y-podemos-evitar-261501

El liderazgo positivo beneficia la salud física y mental de las personas trabajadoras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Esther Lopez-Zafra, Catedrática de Psicología Social, Universidad de Jaén

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A principios de este siglo surgió la psicología positiva, cuya finalidad es investigar el funcionamiento humano positivo para poder incrementarlo o potenciarlo. En el ámbito laboral, esta rama de la psicología indaga en las fortalezas y virtudes que fomentan el bienestar en el trabajo.

En un entorno en que, por las condiciones de crisis económicas, sanitarias o sociales, merma la salud de las personas trabajadoras nos preguntamos qué recursos personales y laborales pueden ayudarles a sobrellevar estas dificultades.

¿Cómo afrontar las dificultades derivadas de situaciones excepcionales?

Siguiendo la teoría de las demandas y recursos laborales –que sugiere que cuando no hay equilibrio entre las exigencias del trabajo y los recursos disponibles se generan estrés y agotamiento–, hemos analizado su influencia en los niveles de salud de las personas empleadas. Los resultados de nuestra investigación nos permiten señalar cuáles son los recursos personales y sociales necesarios para atender con bienestar las distintas situaciones laborales.

Para algunos personas trabajadoras, la covid-19 supuso la implementación forzosa del teletrabajo, una contingencia para la que no estaban preparadas y que afectó al bienestar laboral.




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Comprobamos que el apoyo social, un recurso interpersonal muy valioso, aumentaba los niveles de vigor en el trabajo, pero solo en situaciones presenciales, y que estos efectos desaparecían en cualquier modalidad de teletrabajo. Se entiende como vigor laboral a la sensación de poseer fuerza física, energía emocional y agilidad cognitiva mientras se realiza el trabajo.

Vigor, estrés y actividad física

En su día a día, las personas trabajadoras se enfrentan a múltiples situaciones de estrés que afectan negativamente a su salud mental. Hemos encontrado que ese efecto se produce cuando se reducen los niveles de vigor en el trabajo.

Este recurso psicológico positivo se compone de tres dimensiones: fuerza física (las capacidades físicas de la persona), vivacidad cognitiva (relativa a la agilidad mental y la fluidez del pensamiento) y energía emocional (la capacidad de mostrar empatía y compasión).

Mientras que el estrés afecta negativamente a la salud mental de las personas trabajadoras, el vigor tiene un efecto diametralmente opuesto. No obstante, los niveles altos de estrés reducen significativamente los de vigor en relación con la energía, la resiliencia, la persistencia y el esfuerzo.

En un estudio previo (2022), investigamos cómo incide el ejercicio regular en el estrés y el vigor en el trabajo. Vimos que una actividad física intensa potencia –en los trabajadores más estresados– los efectos negativos del estrés sobre el vigor en el trabajo. Esto podría deberse a que dicha actividad física intensa aumente el agotamiento. Por tanto, en situaciones de estrés laboral elevado es recomendable un nivel controlado de actividad física en términos de tipo, duración y frecuencia, para no superar el umbral en el que se ven afectados los niveles de vigor de las personas trabajadoras.

Por otra parte, investigadores daneses hicieron en 2012 un descubrimiento paradójico: mientras que la actividad física relacionada con el trabajo aumenta el riesgo a largo plazo de baja por enfermedad, la que se realiza en el tiempo libre disminuye este mismo riesgo.

¿Por qué es importante el liderazgo positivo?

Ejercer un liderazgo positivo (auténtico, ético o transformacional) favorece la salud física y mental de las personas trabajadoras.

En el caso del liderazgo auténtico, su relación con la satisfacción laboral, tanto en organizaciones privadas como públicas, se explica a través del engagement (compromiso) y el vigor que genera en el trabajo.

Además, la percepción de un estilo de liderazgo auténtico aumenta la probabilidad de pertenecer al grupo de personas trabajadoras con mayores recursos personales, lo que a su vez conlleva mayores niveles de bienestar propio.

Los efectos del liderazgo transformacional

Comparar dos estilos positivos de liderazgo, el auténtico y el transformacional, nos permitió comprobar que este último tiene un mayor efecto sobre el vigor y el compromiso en el trabajo que el liderazgo auténtico.

Este tipo de liderazgo puede definirse como aquel en que el líder se conoce bien a sí mismo y al contexto en que se encuentra, y establece objetivos en base a principios y valores éticos. Estos factores le hacen capaz de incrementar la motivación, el compromiso y la satisfacción de su equipo.

Por su parte, el líder transformacional busca provocar un cambio positivo y profundo en los equipos y las organizaciones. Inspira y motiva, generando cambios positivos en los individuos, el equipo y las organizaciones. De ahí que sea un liderazgo muy estudiado en la psicología positiva.

Mediante un análisis profundo del estilo de liderazgo transformacional, comprobamos que favorece el compromiso con la organización a nivel individual y de equipo, y tanto directa (mediante la motivación y la inspiración) como indirectamente, al crear un ambiente de trabajo positivo.

No obstante, también vemos que este efecto varía en función de si se trabaja en una organización pública o privada. En las organizaciones privadas es más relevante que en las públicas cómo perciben las personas trabajadoras el estilo de su líder. Así, mientras que en las primeras el liderazgo transformacional favorece el desempeño, en las organizaciones públicas se asocia con una menor productividad.

Liderazgo y bienestar

Si revisamos los estudios sobre el papel del liderazgo positivo en la salud de las personas trabajadoras), vemos que quienes lo reciben suelen tener un perfil más positivo (son enérgicas, vivaces y entusiastas), tienen recursos personales positivos, hacen más actividad física y están más comprometidas con su trabajo. Estos factores inciden en su bienestar emocional.

En resumen, en nuestra investigación hemos comprobado que el liderazgo positivo en el trabajo es un recurso fundamental para procurar mayor y mejor salud a las personas trabajadoras.

The Conversation

Esther Lopez-Zafra ha recibido fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación para la realización de este proyecto. Estos fondos se obtienen de forma competitiva.

Daniel Cortés-Denia ha recibido fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación para la realización de este proyecto. Estos fondos se obtienen de forma competitiva.

Manuel Pulido Martos ha recibido fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación para la realización de este proyecto. Estos fondos se obtienen de forma competitiva..

María del Pilar Berrios Martos ha recibido fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación para la realización de este proyecto. Estos fondos se obtienen de forma competitiva..

– ref. El liderazgo positivo beneficia la salud física y mental de las personas trabajadoras – https://theconversation.com/el-liderazgo-positivo-beneficia-la-salud-fisica-y-mental-de-las-personas-trabajadoras-259634

Ya en la antigua Roma Séneca clamaba contra los turistas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Freya Higgins-Desbiolles, Adjunct professor and adjunct senior lecturer in tourism management, University of South Australia

Este caluroso verano europeo, las protestas contra el turismo han acaparado los titulares de la prensa, desde Barcelona hasta Venecia, pasando por Mallorca y las islas Canarias. Sin embargo, los disturbios no se limitan a Europa.

Hace unas semanas, en Ciudad de México, varias manifestaciones pacíficas contra el turismo excesivo y la gentrificación por parte de los “nómadas digitales” extranjeros acabaron en violencia cuando un pequeño grupo de participantes destrozó escaparates y saqueó tiendas.

Y a principios de este año, la oficina de turismo de Japón instó a los australianos a cambiar sus viajes a Tokio y Kioto (donde se ha acusado a los turistas de acosar a las geishas) por destinos menos transitados. Los turistas han sido criticados por su mal comportamiento en la Antártida y Bali (donde el turismo representa entre el 60 % y el 70 % de su producto interior bruto).

Aunque el malestar por el exceso de turismo en Europa se remonta al menos a 2017, este año marca un hito: por primera vez, los activistas de todo el continente han coordinado sus protestas. Los lugareños han recurrido a grafitis contra el turismo en Atenas, ataques con pistolas de agua en Italia, Portugal y España, y una marcha acuática contra los cruceros en Venecia. Hasta el punto de que se han emitido advertencias de seguridad para los viajeros que vayan a Europa durante la temporada estival.

Las quejas más habituales se refieren al hacinamiento, la inaccesibilidad de la vivienda y los daños al entorno físico y natural. En otras partes del mundo también preocupan el desequilibrio de las políticas turísticas, la insensibilidad de los visitantes y la especulación inmobiliaria.

Pero las protestas locales contra el turismo no son nuevas. Tienen una larga historia: desde la antigua Roma y el Brighton del siglo XIX hasta Hawái y el Caribe tras el auge del turismo de masas en la década de 1950.

La antigua Roma y el Brighton del siglo XIX

El rechazo a los turistas se remonta a los inicios de las “escapadas”. En el año 51, el filósofo Séneca escribió sobre quienes huían de Roma para ir a la playa:

“¿Por qué tengo que ver a borrachos tambaleándose por la orilla o ruidosas fiestas en barcas […]? ¿Quién quiere escuchar las disputas de los cantantes nocturnos?”.

Esto podría haberlo dicho un lugareño que sufre los excesos alcohólicos del “turismo de despedidas de soltero” en la Ámsterdam actual. El choque cultural entre la vida de los habitantes, centrada en el trabajo y la familia, y el espíritu “despreocupado” de los visitantes es atemporal.

Incluso en la antigua Roma, los lugareños se quejaban de los turistas ruidosos en la playa.
Shutterstock

Los cimientos modernos del turismo actual se establecieron en el siglo XIX, en el Reino Unido. Entre ellos se encontraban la agencia de viajes creada por Thomas Cook, el desarrollo del ferrocarril y los barcos de vapor, y una cultura basada en lo que se conocía como el Gran Tour europeo.

Las protestas y el sentimiento antiturístico se desarrollaron rápidamente.

En el Reino Unido, por ejemplo, los ricos comenzaron a pasar sus vacaciones en la costa. Se construyeron centros turísticos para atenderlos, pero la irrupción de estos recién llegados afectó a menudo la vida de los residentes.

Los disturbios de Brighton de 1827 marcaron uno de los primeros enfrentamientos. Después de que los turistas se quejaran de las redes de pesca que ocupaban la playa y de la presencia hosca de los pescadores, los barcos pesqueros fueron retirados de la costa. Las protestas fueron reprimidas, los barcos desplazados de la playa principal de la ciudad y la sensibilidad de los turistas apaciguada.

Los disturbios contra el turismo en Brighton, Reino Unido, en 1827 protestaron por la retirada de los barcos pesqueros de la costa debido a las quejas de los turistas.
Detroit Publishing Co/Library of Congress/Wikipedia

En la década de 1880, varias protestas tuvieron como objetivo impedir que llegasen trenes llenos de visitantes al pintoresco Distrito de los Lagos del Reino Unido. “Las estúpidas manadas de turistas modernos se dejan vaciar como carbón de un saco en Windermere y Keswick”, escribió el filósofo John Ruskin. Los manifestantes lograron al menos una victoria temporal.

Cruceros, parques temáticos y ‘aloha marketing’

Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, la catalizadora de las protestas fue la “masificación” del turismo como consecuencia de una industria globalizada y comercializada, cuyos símbolos fueron los cruceros, los aviones jumbo y los grandes parques temáticos.

El turismo de masas fue el resultado del crecimiento de las clases medias, a las que se concedieron vacaciones pagadas. Los sistemas de transporte hicieron que el turismo fuera más barato, más accesible y más amplio. Se desarrolló una cultura en la que ciertos segmentos de la población mundial comenzaron a considerar las vacaciones frecuentes como un derecho, en lugar de un privilegio excepcional.

El libro The Golden Hordes incluye un capítulo titulado “Paradise Rejected” (El paraíso rechazado). En él se documenta el sentimiento antiturístico local desde el Caribe hasta Hawái y Europa. Los autores, Louis Turner y John Ash, relatan violentos incidentes antiturísticos ocurridos en la década de 1970 en lugares como Jamaica.

Los gobiernos solían promocionarse a nivel nacional con “campañas de la sonrisa” para buscar que los turistas considerasen sus naciones como posibles destinos. Esto sucedía mientras muchos de estos países se estaban descolonizando y trazando caminos hacia la independencia.

Los indígenas Kanaka Ma’oli de Hawái llevan décadas protestando, según se ha ido desarrollando la industria. Además, en Hawái el turismo se ha basado en parte en el abuso de su cultura, especialmente en la comercialización del “aloha”, idealizando su forma de vida de forma estereotipada para atraer las fantasías exóticas de los viajeros.

Muchas de las protestas de Hawái tienen lugar en las playas, donde los lugareños informan a los visitantes del contexto político y la crisis de la vivienda provocada por el turismo. A partir de 2004, algunos activistas locales comenzaron a crear “desvíos” para los viajeros, con el fin de compartir con ellos las opiniones de los habitantes locales y contar historias alejadas de la narrativa comercial.

Recientemente, a raíz de la pronta reapertura del turismo tras los incendios de Maui de 2023, los hawaianos decidieron protestar con una “pesca” masiva. Una coalición organizó a los lugareños para colocarse con cañas y aperos frente a los complejos turísticos de la playa de Kaanapali, con el fin de llamar la atención sobre la falta de viviendas permanentes para los residentes y la lentitud de la recuperación tras el desastre.

Este es un claro ejemplo de turistificación, en el que los residentes sienten que se da prioridad al éxito turístico por encima del bienestar local.

Esta época también está siendo testigo de la competencia entre los gobiernos por albergar megaeventos deportivos, en parte por los beneficios turísticos derivados de ellos. Las ciudades brasileñas vivieron varias manifestaciones en protesta por los enormes costes que supuso la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 2014, que fueron reprimidas por los antidisturbios.

Las protestas podrían pronto dar paso a estrategias comunitarias más integrales. Se están organizando movimientos sociales contra el turismo excesivo y la turistificación. Por ejemplo, recientemente se celebró en Barcelona un congreso, convocado por la red global Stay Grounded, que reunió a participantes de toda Europa para crear coaliciones con el fin de empoderar a las comunidades.

Mirando atrás, “antiturismo” podría ser un término erróneo. Los locales no están necesariamente en contra de los turistas ni del turismo. Están en contra de los visitantes irrespetuosos, de una industria impulsada por el crecimiento a cualquier precio y de los gobiernos que no gestionan de forma eficaz en interés de sus residentes locales.

Desde hace mucho tiempo, está claro que tenemos que mejorar, y las comunidades locales, hartas, están tomando cartas en el asunto.

The Conversation

Freya Higgins-Desbiolles fue cofundadora y participante del Tourism Alert and Action Forum, una red global que defiende los derechos de las comunidades en el turismo (actualmente inactiva). También ha participado en organizaciones de turismo responsable y ético, como la Responsible Tourism Network de Australia (ya desaparecida) y la organización Equality in Tourism (ya no afiliada), y ha colaborado con el Alternative Tourism Group of Palestine.

– ref. Ya en la antigua Roma Séneca clamaba contra los turistas – https://theconversation.com/ya-en-la-antigua-roma-seneca-clamaba-contra-los-turistas-262530

No existe una varita mágica para eliminar todo el plástico del planeta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jordi Diaz Marcos, Profesor departamento materiales y microscopista , Universitat de Barcelona

Aleksandr Grechanyuk/Shutterstock

En apenas 70 años, hemos pasado de producir dos toneladas de plástico al año (en 1950) a más de cuatrocientas (en 2022). Además, estas cifras se han acelerado en el siglo XXI. Desde el año 2000, se ha fabricado más de la mitad de la cantidad total de plástico existente. Si seguimos esta progresión, se espera que para el 2050 la producción se acerque a los 1 500 millones de toneladas.

De esta enorme cantidad total de plásticos, se recicla menos de un 20 %. Está claro que a los grandes beneficios del plástico les acompaña una terrible mochila: la contaminación ambiental asociada, que cada día es más grande.

¿Y si con una varita pudiéramos eliminar los plásticos?

A pesar de que existe un amplio debate crítico sobre los plásticos, si nos queremos plantear de forma seria, sin demagogia, su sustitución, hemos de implicar a otros materiales como el vidrio, el metal, la madera o la cerámica. Estas alternativas, aunque útiles, presentan desafíos significativos.

En primer lugar, son materiales más pesados, lo que implica costes energéticos más altos. Por ejemplo, una botella de vidrio de un litro puede pesar hasta veinte veces más que una de igual capacidad de plástico.

Por otra parte, ¿qué sería de la deforestación de los bosques si la madera sustituyera a los plásticos y se utilizara de forma masiva? ¿Qué residuos se generarían por la producción masiva de vidrios y metales? Además, producirían residuos de difícil postprocesado y reciclado. La suma de todos estos factores implicaría un impacto muy pernicioso para nuestro planeta.

El caso de los hospitales

Los plásticos han transformado de forma irreversible nuestras vidas, pero su ausencia cambiaría radicalmente nuestra sociedad. Es, por lo tanto, crucial su uso responsable y el desarrollo de alternativas sostenibles para asegurar un futuro más limpio y saludable.

Así, sectores como la medicina o la automoción han evolucionado de una manera exponencial gracias al desarrollo de los plásticos. A todos los críticos de este material, que ven viable su sustitución, les preguntaría: ¿cómo gestionarían un hospital sin plástico? ¿De qué material fabricarían los guantes, tubos, jeringas o las bolsas de sangre y suero? ¿Qué implicaciones tendría la ausencia de plásticos en la seguridad y la higiene en los hospitales?

Es lícito y realista plantear, eso sí, que el plástico de un solo uso se utiliza en exceso en los centros sanitarios. Por ejemplo, un estudio en un hospital del Reino Unido demostró que una simple operación de amigdalitis generaba más de un centenar de piezas separadas de residuos de plástico.

En este momento, el plástico es esencial e insustituible en medicina; sin él se perderían muchas vidas.

¿Irremplazable o usado en exceso?

No solo el sector médico depende del plástico, otros también demandarían soluciones si este se eliminara. Desde el sector alimentario al de servicios o el tecnológico, plantearían preguntas tan básicas como: ¿podríamos mantener el ritmo frenético de crecimiento de dispositivos electrónicos en la sociedad actual? ¿Qué sería de las nuevas tecnologías?

La afirmación de que, sin plástico, nuestro sistema alimentario se desmoronaría es arriesgada, pero bastante realista. ¿Qué tipo de envases tendríamos? ¿Podríamos mantener igual de frescos y seguros los alimentos? ¿Podríamos garantizar el abastecimiento de comida a todos los confines del planeta?

¿Podemos entonces convivir sin plásticos? La respuesta es no, pero esto no es óbice para observar cómo el crecimiento desmesurado e insostenible de su utilización plantea un problema de difícil solución: la contaminación plástica.

La nanotecnología entra en acción

Si queremos tener un equilibrio respecto al uso responsable de los plásticos, debemos repensar fundamentalmente la forma en que los fabricamos, usamos y reutilizamos, para que no se conviertan únicamente en residuos sin uso. La economía circular puede ser un enfoque interesante para lograr este objetivo.

Es aquí donde entran en juego nuevos avances, como la nanotecnología diseñada para detectar cambios microbianos o bioquímicos en los alimentos. En este contexto, diversos equipos de investigación trabajan en “embalajes inteligentes”, que nos proporcionará información sobre el producto que contiene.

También será clave en el futuro la mejora de las técnicas de reciclaje y la apuesta decidida por el reciclaje químico, donde los residuos poliméricos cambian su estructura química para ser utilizados como materia prima en la fabricación de nuevos plásticos. Un enfoque totalmente ajustado a la economía circular. A pesar de sus beneficios, aquí todavía debemos superar ciertas barreras, como las energéticas y las de rendimiento en comparación con el reciclado mecánico.

Cambio de hábitos

Un mundo sin plásticos no es posible, pero un mundo con el actual consumo de ellos, tampoco. Así, una llamada a la acción para poner fin a nuestra dependencia de los plásticos debe ir acompañada de pasos claros y tangibles, con una comprensión de las implicaciones de nuestras elecciones.

Si queremos transitar hacia una economía circular, solo queda alejarnos del modelo actual de “consumir, fabricar, desechar”. Debemos rediseñar productos para que sean más duraderos, reutilizables, reparables y reciclables. ¿Estamos preparados para cambiar nuestros hábitos? La respuesta a esta pregunta marcará nuestro futuro con o sin plásticos.

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Jordi Diaz Marcos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. No existe una varita mágica para eliminar todo el plástico del planeta – https://theconversation.com/no-existe-una-varita-magica-para-eliminar-todo-el-plastico-del-planeta-260530

El nacionalismo vuelve con fuerza: del siglo XIX al MAGA de Trump

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Torres Aguilar, Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones y director de la Cátedra UNESCO de Resolución de Conflictos, Universidad de Córdoba

Un seguidor de Trump lleva la gorra con el lema MAGA. Roschetzky Photography/Shutterstock

La ideología nacionalista nacida a finales del siglo XIX marcó buena parte de la historia desde entonces hasta casi la primera mitad del XX. Ahora está llamando de nuevo a nuestro presente.

Algunos ejemplos actuales revisten elementos compartidos con esa vieja ideología. Uno se viene arrastrando desde hace mucho tiempo: la reivindicación de China sobre Taiwán. Otro lo tenemos a las puertas de Europa desde hace menos tiempo: la aspiración de Rusia a ser la Gran Rusia, con todo lo que ello conlleva.

Los grandes fastos de EE. UU en 2026

Ahora se une a este florecer del nacionalismo excluyente el MAGA –Make America Great Again, “Haz América Grande Otra Vez” en español– de Donald Trump, que va a encontrar en la celebración del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, en 2026, su formulación más integrista y provocadora: la política antiinmigración y el renacido y furibundo nacionalismo MAGA.

Por su parte, en Europa los partidos de ultraderecha tratan de imitar el modelo, reivindicando el sentimiento nacional por encima de cualquier propuesta de multilateralismo o integración y tratando de atacar los cimientos de la Unión Europea con argumentos de lo más pintoresco.

De este modo hacen el trabajo sucio, cual caballo de Troya, al proyecto de Trump de debilitar y, si es posible, romper la Pax Europaea que se construyó sobre las cenizas de más de 55 millones de muertos.

Algunas de las actividades previstas para las celebraciones del próximo año en Norteamérica recuerdan mucho a los desfiles de nibelungos, deidades y mitos pangermánicos, exaltaciones de la pureza aria y demás que llenaron las calles de Alemania en los años previos a la II Guerra Mundial.

EE. UU. va a tener en 2028, una vez más, hasta unos Juegos Olímpicos –en Los Ángeles–, por si faltase algún ingrediente.

No es cuestión baladí el mensaje que quiere transmitirse desde el gobierno trumpista. El proyecto de reescritura de la historia norteamericana que están llevando a cabo –bajo la premisa de que hay que eliminar todas las mentiras introducidas por la cultura de la “izquierda radical”– cumple su deseo de hacer una historia sin historiadores. En ese sentido, se trabaja en una historia que modifique contenidos, museos, archivos y bibliografía, si es preciso, para exaltar el valor de lo propio frente a cualquier otro elemento integrador.

Raíces del nacionalismo

El nacionalismo tal y como lo conocemos no siempre ha acompañado a la humanidad. Es una ideología que apareció entre los años 1880-1914, aunque tiene sus atencedentes tras la Revolución Francesa. El término comenzó a usarse en Francia, Italia y Alemania para definir a los grupos ideológicos de derecha extrema que utilizaban las apelaciones a la patria frente a extranjeros, liberales y socialistas.

La base del nacionalismo es la voluntad de identificar emocionalmente al individuo con los elementos identitarios de su nación, frente a otros a los que considera inferiores, de modo que quien no comparta estos principios sea simplemente un traidor a la patria.

De otra parte, en cuanto a las conmemoraciones, celebraciones, centenarios y demás, no es algo que hunda sus raíces en la memoria de los tiempos. Es un invento también ligado al nacionalismo.

Baste recordar que, por mucho que busque cualquier investigador, no encontrará ninguna referencia al III Centenario del descubrimiento de América, y menos al segundo o al primero. Sencillamente, era algo que no existía en la conciencia política. Los reyes solo celebraban sus cumpleaños, onomásticas y algún que otro asunto religioso. La primera vez que se conmemoró tal efeméride fue en 1892, con motivo de los 400 años del viaje de Cristóbal Colón.

“Patria” y “España” no siempre fueron sinónimos

Con el ánimo de seguir relativizando la fortaleza de estos conceptos, es preciso recordar que en español la palabra “patria” no fue sinónimo de España hasta el siglo XIX, con anterioridad el término se refería a la localidad de nacimiento.

Algo parecido pasa con el italiano y la palabra “paese”. Cuando las comunidades locales tales como la aldea, el pueblo, la comarca iban debilitándose, la patria se convirtió en la metáfora para integrar al imaginario de la nación. La escuela, los nuevos medios de comunicación de masas, incluso la religión, fueron contribuyendo a crear y fortalecer el concepto de la comunidad, del yo frente a la comunidad del otro.

Es paradigmático el caso del Imperio austrohúngaro, en el que la conciencia de pertenencia a una nación no fue incompatible con la idea del apoyo a la monarquía habsbúrgica. Claro está, hasta que saltó por las aires tras la caída del Imperio y las naciones centroeuropeas acrecentaron su idea nacional, que desembocaría en las guerras europeas del siglo XX.

A la altura de 1914 ya no era la gloria individual o la conquista lo que inspiraba a los beligerantes, sino la idea de la amenaza al nosotros, de la agresión del ellos contra nuestra libertad y nuestra civilización. No es casual que la xenofobia encontrara también en este momento su mejor caldo de cultivo. Nuestra victoria ya no era la de nuestra gloria, sino la de la patria.

Solo basta recordar que después de la Gran Guerra, como la patria ya eran todos, se abandonó la idea del campo de batalla y nació el concepto de guerra total que encontraría su cenit en la II Guerra Mundial. En ella, los muertos eran todos, no solo los soldados, y las bombas iban contra todos: niños, mujeres, ancianos, civiles en general. Exactamente como hoy se hacen las guerras, atacando más a las retaguardias, a los civiles, y haciendo a toda la comunidad objetivo militar.

Desgracias en nombre de la nación

La nación, la patria, ha sido desde finales del siglo XIX el origen de las mayores desgracias de la humanidad. En cambio, los proyectos colectivos y de integración –Naciones Unidas, Unesco, Organización Mundial de la Salud, FAO y, por supuesto, la Unión Europea– han traído las épocas de mayor prosperidad y solidaridad mundial o regional y paz.

Advertidos estamos porque tenemos cerca los dos modelos. Después de Napoleón, hasta el nacimiento de los nacionalismos, Europa había vivido en paz. Luego acabó todo. El renovado protagonismo de esta ideología nada bueno puede augurar.

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Manuel Torres Aguilar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El nacionalismo vuelve con fuerza: del siglo XIX al MAGA de Trump – https://theconversation.com/el-nacionalismo-vuelve-con-fuerza-del-siglo-xix-al-maga-de-trump-261333

¿Funcionan las mantas refrescantes virales en TikTok?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolores Martín Alonso, Materials Science PhD, IMDEA MATERIALES

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TikTok tiene la asombrosa capacidad de convertir objetos cotidianos en milagros virales. Un día es una crema que borra las arrugas en segundos, al siguiente, una manta que promete noches frescas sin aire acondicionado. Las “mantas refrescantes” son el nuevo fetiche del algoritmo: vídeos con millones de visualizaciones muestran a influencers envolviéndose en tejidos que, según ellos, “absorben el calor corporal”.

Uno de los vídeos más comentados es el del portal SlashGear, que realizó una prueba práctica con una de las mantas virales más vendidas. Dejaron esa manta y una convencional al sol. ¿El resultado? La manta “refrescante” mostraba hasta 6 °C menos en su superficie exterior. A simple vista, parece una victoria… pero la física, como suele ocurrir, pide una segunda opinión.

La bajada de temperatura con la manta

¿Por qué muestra esa bajada en la temperatura si ni siquiera hay contacto humano? La clave está en cómo cada tejido absorbe, refleja o disipa el calor del entorno. Algunos materiales sintéticos, como el nailon o el polietileno modificado, reflejan más la radiación solar o se calientan menos al sol, lo que puede explicar esa diferencia superficial.

Esa diferencia, sin embargo, no garantiza automáticamente una sensación de frescor duradera cuando entramos en contacto con la manta. La sensación de alivio térmico al contacto se debe principalmente a la conductividad térmica. Algunos tejidos, como los mencionados nailon o polietileno, transfieren el calor de nuestra piel de forma más eficiente que otros, como el algodón. Es el mismo principio por el que un pasamanos metálico se percibe mucho más caliente al sol que uno de madera, aunque ambos estén expuestos a las mismas condiciones.

Por eso, muchas personas que prueban estas mantas en una habitación templada dicen que “sí, se nota más fresca”, al menos al principio. Pero esa sensación inicial no dura. En foros como Reddit es fácil encontrar experiencias que contrastan con la euforia inicial. “Los primeros diez minutos, genial. Luego fue como envolverme en papel film.”

El efecto desaparece al romper el equilibrio térmico

Lo que ocurre es que, tras absorber nuestro calor corporal, el tejido alcanza rápidamente el equilibrio térmico. Si ese calor no se disipa, por ejemplo, si estamos tumbados sin ventilación o hace mucho calor ambiental, la manta deja de ser fresca. Es decir, si no hay un mecanismo que mantenga el gradiente térmico, el efecto desaparece.

Sin embargo, hay mantas que sí logran mantener ese gradiente durante más tiempo. Lo hacen gracias a materiales específicamente diseñados para ello. Y ahí es donde entra en juego la física.

La física básica: un cambio de fase

El truco no está en el tejido, ni en la textura, ni en una fórmula secreta al estilo Coca-Cola. Está en un principio básico de la física térmica: el cambio de fase.

Cuando un material cambia de estado (por ejemplo, de sólido a líquido), necesita absorber una gran cantidad de energía sin aumentar su temperatura. Esa energía se llama calor latente de fusión. El ejemplo más cotidiano es el hielo: puede absorber mucho calor al derretirse, pero permanece a 0 °C hasta que se ha convertido en agua por completo.

En el caso de las mantas realmente refrescantes, se utilizan materiales llamados PCM (Phase Change Materials por sus siglas en inglés), diseñados para fundirse a temperaturas cercanas al confort térmico humano, entre 18 y 21 °C. Durante ese cambio de estado, absorben el calor del cuerpo sin calentarse hasta que todo el PCM haya fundido, lo que permite mantener una sensación de frescor durante más tiempo.

Imaginemos que nos tapamos con una manta llena de “cubitos invisibles” que se derriten justo a la temperatura ideal. Mientras lo hacen, se “beben” parte del calor que generamos al dormir. Esa es, literalmente, la esencia de una manta con PCM. Y lo mejor es que, una vez que el material ha terminado de fundirse, se puede “recargar” dejándola en un lugar fresco para que se solidifique de nuevo.

La manta del futuro

Para conseguir estas mantas realmente refrescantes necesitamos echar mano de la ciencia de materiales. No todos los sólidos se funden a temperaturas útiles para el confort humano que, al mismo tiempo, absorban una cantidad significativa de calor. Los PCMs más comunes se dividen en tres grandes grupos: orgánicos, inorgánicos y eutécticos.

Los PCMs orgánicos, como las parafinas, son populares por su estabilidad y bajo coste. Están compuestos por largas cadenas hidrocarbonadas que, al fundirse, absorben calor y se mantienen estables durante muchos ciclos térmicos. Su temperatura de fusión puede ajustarse eligiendo el número de átomos de carbono.

En el contexto de las mantas, estos PCMs se encapsulan en microestructuras, normalmente cápsulas poliméricas, que les permiten pasar de sólido a líquido sin escapar ni dañar el textil. El encapsulado protege al material de la degradación y permite que la manta soporte muchos ciclos sin perder eficacia.

¿Y están ya en el mercado o aún son ciencia de laboratorio?

Los cubitos invisibles ya son una realidad

Aunque hablar de “cubitos invisibles” suene a ciencia ficción, los materiales de cambio de fase ya están presentes en productos reales, no solo en mantas, sino también en ropa deportiva, calzado técnico o arquitectura bioclimática.

En el sector textil, varias marcas han comenzado a comercializar tejidos que incorporan microcápsulas de PCM. Una de las más conocidas es Outlast Technologies, que surgió a partir de colaboraciones con la NASA y aplica estas tecnologías en ropa térmica, sábanas o chaquetas.

Mientras tanto, la investigación sigue avanzando. Las líneas más activas se centran en mejorar la estabilidad a largo plazo, aumentar la conductividad térmica y desarrollar materiales más sostenibles y con el mayor calor latente de fusión por masa posible. El reto ya no es demostrar que funcionan, sino lograr que lo hagan de forma fiable, asequible y cómoda.

Como muchas modas virales, las mantas refrescantes tienen un pie en la realidad y otro en la exageración. Algunas sí funcionan, pero no por arte de magia ni por una “fórmula secreta guardada en un sobre lacrado”, sino gracias a principios bien conocidos de la física y la ingeniería de materiales. Y aunque su efecto no sea eterno ni milagroso, tal vez sea suficiente para pasar una noche de verano sin sudar la gota gorda.

The Conversation

María Dolores Martín Alonso no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Funcionan las mantas refrescantes virales en TikTok? – https://theconversation.com/funcionan-las-mantas-refrescantes-virales-en-tiktok-261779

Suplemento cultural: el español que imaginó el mundo del gran Gatsby

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Cultura, The Conversation


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Hace unos meses, editando un artículo que mencionaba a Xavier Cugat, el músico de origen español que triunfó en Estados Unidos, leí parte de su biografía, en la que se hacía referencia a su hermano, Francis, que había sido artista y diseñador gráfico. Con admiración comprobé que su obra más destacada había sido la creación de la portada de la primera edición de El gran Gatsby.

En España es menos conocida pero, en Estados Unidos, esa imagen de unos ojos anhelantes sobre fondo azul, con la silueta de Coney Island en la parte inferior, es una referencia que se ha utilizado en multitud de objetos y merchandising. Se dice que la sobrecubierta de El gran Gatsby es la pieza de papel más cara del coleccionismo de libros del siglo XX.

Y su diseño, además de concentrar las tendencias del momento, impactó directamente en el trabajo de muchos artistas. El primero de ellos, el propio autor de Gatsby, Francis Scott Fitzgerald, quien, tras verla, incorporó la ilustración a la narración. Así se ve en la frase “A diferencia de Gatsby y Tom Buchanan, yo no tenía una chica cuyos rasgos incorpóreos flotaran en las cornisas oscuras y los cegadores anuncios luminosos, así que atraje hacia mí a la chica que tenía al lado, estrechándola entre mis brazos”. Se cree que fue la primera vez en la que el arte encargado para ilustrar un libro “entró” en el contenido del mismo.

Con motivo del centenario de la novela (y de esa primera edición) en este 2025, Juan Carlos Gauli Pérez desentraña la creación de esa portada y Eulalia Piñero Gil repasa los secretos de este clásico de la literatura.

El poder de un logo

Dentro de las disciplinas que me fascinan destaca el marketing y, sobre todo, la investigación real que cada una de sus decisiones tiene detrás.

Como usuaria, yo misma habría podido decirle a Elon Musk que, cuando decidió cambiarle el nombre a Twitter a X, no había tenido en cuenta la cabezonería de los usuarios. Después de todo, pensaba en la experiencia de Frigo, que sustituyó la marca “Comtessa” por “Viennetta” y, veinte años después, tuvo que dar marcha atrás porque aquello no agarraba entre sus clientes, que seguían demandando la tarta utilizando el nombre original.

Pero claro, mis teorías, basadas en la experiencia de la gente de mi alrededor, eran poco científicas. Ahora la neurociencia explica cuál es el proceso detrás de nuestra resistencia a cambiar no solo el nombre de una marca sino su imagen gráfica, y por qué las empresas igualmente intentan hacerlo.

Musk y los romanos

Hablando de Elon… hace unas semanas, la experta en la Antigüedad romana Mary Beard, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2016, regresó a Oviedo para una serie de encuentros con el público. Y en una conversación con Guillermo Fesser, cuando este le preguntó si era posible que los hombres, como se dijo viralmente, estuviesen obsesionados con el Imperio romano, ella respondió: “No sé si eso es cierto, pero si lo están no es por buenas razones”.

Eso mismo parecen indicar investigaciones como las de Oskar Aguado-Cantabrana: la extrema derecha de este siglo XXI se ha apropiado de la iconografía romana para aplicarla a la actualidad. Y así, reescribiendo el pasado, intenta determinar el futuro.

Shhhhh

Hace unas semanas se publicó un libro precioso y tierno llamado Leonard y Hungry Paul, de Rónán Hession. Es una lectura muy placentera, en este mundo loco en el que vivimos, en la que se cuenta la historia de dos amigos, buena gente, rodeados también de buenas gentes, que pasan por una época de cambios en su vida y que se enfrentan a ellos de forma sencilla y honesta.

Cuando leí que Hungry Paul fundaba un club del silencio, para aislarse del ruido actual, no pude evitar pensar en este artículo de Antonio Fernández Vicente en el que el autor, y un nutrido grupo de expertos, animan a prestar atención al otro y detener el jaleo que nos aturde la vida, y la cabeza.

También animamos a leer Muros, el ensayo de David Frye que explica cómo la construcción de barreras ayudó a crear la civilización tal y como la conocemos hoy en día.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: el español que imaginó el mundo del gran Gatsby – https://theconversation.com/suplemento-cultural-el-espanol-que-imagino-el-mundo-del-gran-gatsby-262531

Me gusta, le gusto, ¿ahora qué? La probabilidad de vivir una historia de amor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José-Manuel Rey, Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad Complutense de Madrid

Me gusta, le gusto. Este suele ser el detonante de historias de amor, aventuras o episodios de amor fugaz entre dos personas. Se suele atribuir a ese momento de atracción mutua un carácter azaroso y mágico. En realidad, está determinado por las leyes científicas de la atracción humana.

Nuestro cerebro está permanente alerta para detectar ese “algo especial” y además hacerlo en milésimas de segundo. Se conocen los factores biológicos (como la simetría o las señales hormonales) y psicológicos (semejanza o reciprocidad, entre otros) que activan la atracción humana, lo que la hace más predecible y menos misteriosa de lo que se puede pensar a priori.

Hay dos razones para no abundar aquí en esos determinantes de la atracción. Por un lado, ignorar las causas del enamoramiento es quizá el modo de mantener su misterio. Por otra parte, resulta más práctico analizar el escarceo amoroso: no el “¿por qué?” de la atracción sino el “¿y ahora qué?” Una cosa es sentir y otra actuar.

En teoría, la motivación de los dos protagonistas tras la explosión inicial debería bastar para ponerlos en acción, pero en la práctica hay diferencia entre teoría y práctica, entre motivación y acción.

¿Voy o viene?

La atracción no basta para que se realice la historia de amor. La literatura y el cine están plagados de célebres ejemplos de amores no realizados: Dante y Beatriz, Petrarca y Laura, Cyrano y Roxane, Rick e Ilsa, …

Tras la atracción inicial de la pareja, se trata entonces de saber si y cómo se aproximarán uno a otro para que progrese la aventura. Para eso se pueden usar matemáticas –¿y para qué no?–.

Del mismo modo que la teoría dinámica de Newton estudia los movimientos de cuerpos inertes sometidos a fuerzas, la teoría de juegos sirve para predecir los movimientos –acciones– de seres racionales que interaccionan sometidos a las fuerzas que definen sus preferencias. Éstas suelen estar interferidas por elementos que no son sólo biológicos.

En el caso del escarceo amoroso, si la atracción es mutua ambos prefieren que haya encuentro a que no, que sería el peor desenlace. Cada uno debe entonces decidir si dar el paso y acercarse al otro o no darlo esperando que se acerque el otro. Si en este dilema de ¿voy o viene? cada uno prefiere que el otro dé el paso y se acerque, los potenciales tortolitos están experimentando el dilema del gallina, un modelo paradigmático de la teoría de juegos.

¡Gallina!

En el dilema del gallina cada uno debe decidir entre ceder –“voy”– o no –“que venga”–. En este conflicto de a ver quién se sale con la suya, el que cede pasa por ser el “gallina” que da nombre al juego. Está inspirado en un peligroso desafío entre adolescentes de los años cincuenta del siglo pasado, popularizado en una escena de la película Rebelde sin causa de 1955. En una versión del juego, dos adolescentes dirigen de frente sendos coches hacia la colisión: el que se desvía –cede– es el gallina, si ambos lo hacen hay empate, y si nadie lo hace se produce el desastre.

El filósofo y matemático Bertrand Russell usó el juego del gallina como metáfora de la arriesgada política de bloques de la guerra fría del siglo pasado. Entre otras aplicaciones, el dilema ha servido –y sigue sirviendo– como modelo de situaciones de conflicto y cooperación en las relaciones internacionales.

En principio, el dilema del gallina en el flirteo parece sencillo de resolver: uno de los dos se aproxima y comienza la aventura amorosa. En efecto, esa es una solución del dilema según la teoría de juegos –equilibrio de Nash se llama–. En una solución de Nash ninguno gana si cambia de decisión –aproximarse o esperar–. El problema con esa solución es que no es una, sino dos: si los dos protagonistas tienen idéntico planteamiento, ¿quién de los dos da el paso y hace la aproximación?

La solución del columpio: romance improbable

Si los enamoriscados tienen una psicología similar, la teoría de juegos proporciona una única solución, de modo que ambos dudan entre acercarse o no, viajando en su pensamiento entre ambas opciones como en un columpio. Con esta solución, las matemáticas dicen que, si la ganancia psicológica de ceder si no lo hace el otro no es suficientemente mayor que la de no ceder si lo hace, ¡el resultado más probable es que nadie da el paso! A pesar de la atracción mutua, fin de la aventura antes de que comience.

Fin del romance sin que comience.
Dibujo por Gianni Peg, CC BY

Es muy posible que ese desenlace nos resulte familiar –y por propia experiencia–. Una excelente versión de esa historia de amor se puede ver en el cortometraje de ficción El columpio, premio Goya en el año 1993.

¿A jugar?

En el escenario de posible conflicto nuclear que planteó Russell, el gallina tiene un desenlace tan potencialmente peligroso –nadie cede, destrucción mutua– que la mejor recomendación es no jugar al juego.

En el contexto del posible romance, el resultado de la historia de amor abortada por la inacción de ambos no parece tan desastroso. Sin embargo, en términos evolutivos es del todo trascendente pasar de la atracción a la acción.

La atracción es el mecanismo para que los sexos opuestos cumplan con el gran objetivo que nuestros genes nos tienen encomendado: copular. Es el modo que tienen para transmitirse a través del tiempo. Según Schopenhauer, el objetivo final del amor sexual es más importante que todos los demás objetivos de la vida humana.

La solución focal: romance seguro

El problema de la solución del columpio del gallina es que siempre hay probabilidad de desastre: no hay romance. Es importante implementar una única solución que garantice que el romance progresa. La solución democrática, que los dos se aproximen, no sirve —no es un equilibrio—: si anticipan que se va a producir, ambos se quedarán quietos esperando al otro

El equilibrio en que uno cede y da el primer paso sí garantiza el romance. Pero son dos. La unicidad de solución es siempre un asunto de interés en matemáticas. En ciencias sociales, no es buena noticia disponer de múltiples soluciones porque puede suceder que no se produzca ninguna. Sí, como aquello de unos por otros y la casa sin barrer…

En realidad, basta seleccionar uno de los dos equilibrios en que uno –y sólo uno– se aproxima. Y que todos lo sepan. Puesto que el asunto es de importancia, los usos culturales y las normas sociales se han ocupado de seleccionar un equilibrio que se conoce como solución focal en la teoría de juegos. Cualquiera de los dos es válido para intentar asegurar el comienzo del romance. Así, en occidente la convención en las relaciones heterosexuales ha sido tradicionalmente que el hombre da el primer paso y corteja a la mujer.

Haz tu movimiento

Sin una solución focal que resuelva quién debe tomar la iniciativa, siempre aparece el riesgo de desastre romántico en la solución del voy o viene del gallina. Como solución integral, la mejor es olvidarse de jugar al gallina, como sugirió Russell, y hacer el movimiento de aproximación al otro, incondicionalmente.

Se puede hacer invitando a salir fuera a fumar –con el énfasis en salir– o a bajarse del tren en la misma parada como en la escena de la película Antes del amanecer. Sea como sea, siempre conviene hacerlo. ¿O quizá no conviene si el futuro está en contra y uno más uno no suman dos? El cortometraje 1+1, plantea esa cuestión con matemáticas.

Interesa mover ficha. De hecho, las matemáticas sugieren que, en el mercado de los posibles romances, es ventajoso mover primero. Y parece ser particularmente ventajoso para las mujeres heterosexuales en Estados Unidos con educación superior cuando los ratios de género les son desfavorables.

La alternativa, si se juega al gallina, es probablemente acabar viviendo esta historia de amor fugaz: me gusta, le gusto, no voy, no viene, fin.

The Conversation

José-Manuel Rey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Me gusta, le gusto, ¿ahora qué? La probabilidad de vivir una historia de amor – https://theconversation.com/me-gusta-le-gusto-ahora-que-la-probabilidad-de-vivir-una-historia-de-amor-235911

¿Por qué no me puedo sacar esa canción de la cabeza? La neurociencia lo explica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Romero-Castillo, Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva, Universidad de Málaga

abstract/Shutterstock

No piense en un elefante rosa. En serio, no lo haga. Aunque quiera imaginar un elefante rosa, no se imagine un elefante rosa.

¿Ha conseguido no imaginarse un elefante rosa? Estoy convencido de que, excepto si tiene afantasía, ha imaginado un elefante rosa (aprovecho para enviar un abrazo a mi amigo Fer que tiene afantasía).

Este ejemplo clásico, adaptado del capítulo X de la novela City in the Sky (Curt Siodmak, 1974), ilustra lo difícil que puede ser reprimir nuestros pensamientos. Algo parecido ocurre con los earworms: cuanto más intentamos evitar que una melodía se vuelva pegadiza, más nos infecta.

Un visitante común en el cerebro

El término inglés earworm procede de un artículo escrito en alemán que utilizaba la palabra ohrwurm. Ambos términos en castellano significan gusano de oído o gusano auditivo, aunque suele traducirse como “gusano musical”.

Podría definirse como una experiencia involuntaria en la que una melodía se repite en bucle en la mente en ausencia de estimulación sensorial externa. Como si hubiera una radio en el fondo de nuestra cabeza y estuviera sonando la misma parte de una canción todo el rato, incluso durante varios días.

Al estudiar el earworm (mediante escalas en autoinforme) se ha descubierto que es extremadamente común. Se estima que entre el 72 % y el 92 % de la población experimenta gusanos musicales con regularidad. En concreto, el 90 % de las personas tienen al menos un episodio a la semana, pero solo un 26 % los experimenta varias veces al día.

Diseccionando al gusano musical

¿Y qué facilita el comienzo de un gusano musical? Las canciones rápidas, con melodías genéricas y con patrones de intervalos inusuales. Y, sobre todo, que sean familiares y fáciles de cantar.

Siguiendo esta línea, entre 2010 y 2013 se elaboró una lista de canciones proclives a generar gusanos musicales (la encabeza Bad Romance de Lady Gaga). Este año (2025), la canción Esa Diva de Melody también podría actuar como un earworm.

No les vamos a privar de la oportunidad de comprobar empíricamente si el ‘raa-raa-ah-ah-ah’ de Lady Gaga se queda en su cerebro durante unos días.

Pero eso no es todo. También depende del estado mental de la persona y su interacción con otros elementos extramusicales. En este sentido, se han descrito características que aumentan la probabilidad de generar un bucle:

  • Exposición a la música: canciones escuchadas recientemente y repetidas en televisión, radio… Dedicarse a la música profesionalmente también es un factor relevante.

  • Desencadenantes de memoria: las asociaciones (una persona, una palabra, un ritmo o un lugar pueden activar una canción asociada), los recuerdos personales y la anticipación (como pensar en un concierto futuro).

  • Estados afectivos: un sentimiento, una condición anímica (estrés) o una emoción concreta pueden provocar que una melodía en sintonía con estos estados se convierta en un gusano musical.

  • Baja atención: cuando divagamos en nuestros propios pensamientos sin prestar atención al exterior (estar en “piloto automático”).

Deducimos, por tanto, que no hay una receta fija para que surja un earworm. Su aparición depende de una mezcla de varios factores, por lo que cualquier melodía puede quedarse atrapada “en bucle” en la mente.

Deslizándose por la memoria

Precisamente, es el “bucle fonológico”, una parte de la memoria de trabajo, el que sustenta los earworms. Si se dan las circunstancias diseccionadas previamente, el fragmento de una canción puede atascarse en este sistema que repite información del habla. Aquí participan los lóbulos temporal y frontal.

Además, parece más probable que una melodía se quede pegada en la cabeza si se escucha parcialmente que si se escucha entera. Esto respalda el efecto Zeigarnik: las personas somos más propensas a recordar una tarea inacabada que una completa, lo que implica tener “asuntos pendientes” en bucle en la memoria. Y existen referencias a estos bucles musicales desde hace tiempo.

Ya en Inside Out se planteaban si la repetición de una melodía era involuntaria o si las células encargadas de gestionar nuestra memoria nos la mandaban, de vez en cuando, para echarse unas risas.

Las larvas permanecen en la historia

Los primeros registros históricos del earworm se remontan al siglo XVIII, al manuscrito más antiguo de música para gaita (escrito entre 1733 y 1738). También se han encontrado menciones en Northumbrian Minstrelsy, un libro de canciones populares escocesas. Y en 1876, Mark Twain escribió un relato sobre este fenómeno.

Más recientemente, el neurólogo Oliver Sacks dedicó el quinto capitulo de su libro Musicofilia al earworm, pero él lo llamaba gusano cerebral (localizándolo en el cerebro en lugar de en el oído). En la última nota al pie de este capítulo, elaboraba una hipótesis sobre su origen:

Es posible que los gusanos cerebrales surjan de una adaptación que resultó crucial en épocas primitivas donde el humano viajaba: reproducir sonidos de animales y otros sonidos importantes una y otra vez, hasta que el reconocimiento quedaba asegurado.

Una metamorfosis hacia lo patológico

Aunque pudieran surgir con un valor adaptativo, el carácter involuntario del gusano musical lo puede volver problemático. A menudo se vive como una experiencia neutra o agradable, pero un tercio de las personas califican la experiencia como intrusiva.

Además, se ha visto que aumentan de frecuencia al sufrir ansiedad (también se ha valorado en TOC, aunque sin resultados concluyentes) y resultan más persistentes e intrusivos al tener rasgos esquizotípicos. También se han documentado al menos cinco casos de earworms crónicos.


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Cómo fumigar y exterminar al parásito

No estoy seguro de si Kylie Minogue dedicó en 2001 su canción Can’t get you out of my head (No puedo sacarte de mi cabeza) a estos bucles. Pero existen soluciones para Kylie, y para cualquier persona que no tenga un caso crónico de estos gusanos:

Y, finalmente, nunca evite el earworm. La teoría del control mental irónico afirma que no podrá dejar de pensar en un gusano musical aunque se esfuerce. Igual que tampoco dejará de pensar en un elefante rosa aunque se lo digan.

Por cierto, mi amigo Fer tampoco puede imaginar música en su cabeza. Aún estoy averiguando si es defectuoso o si evitar de alguna forma que el reguetón te colonice supone una ventaja evolutiva.

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Jorge Romero-Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué no me puedo sacar esa canción de la cabeza? La neurociencia lo explica – https://theconversation.com/por-que-no-me-puedo-sacar-esa-cancion-de-la-cabeza-la-neurociencia-lo-explica-257999

¿Más profesores por alumno es sinónimo de mejor aprendizaje? El papel de la ratio en educación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Noemy Martín Sanz, Profesor de Psicología del Aprendizaje, Universidad Francisco de Vitoria

Feel good studio/Shutterstock

La lógica indica que un maestro o una maestra trabajarán mejor, podrán atender de forma más personalizada y dedicar más tiempo a sus alumnos si tienen 15 en clase que si tienen 25. Pero más allá de la lógica, ¿qué dice la evidencia empírica sobre el papel de la ratio en las diferentes etapas educativas?

La proporción entre estudiantes y docentes incide en la calidad del aprendizaje de manera diferente según la etapa educativa, las particularidades propias de la institución y las características del profesorado.

Educación infantil

En esta etapa, la relación personalizada es clave para el desarrollo socioemocional y cognitivo. La capacidad de observar, registrar y responder a las señales individuales de desarrollo depende de disponer de tiempo suficiente por estudiante. De hecho, el contacto frecuente y la supervisión individualizada favorecen el bienestar emocional y el aprendizaje de los niños de 3 a 6 años.

El estudio más consistente sobre la temática de la ratio, el Proyecto STAR, analizó una muestra de 11 571 alumnos de Tennessee (Estados Unidos) y demostró que la mayoría de las mejoras comprobadas en las clases reducidas ocurrieron especialmente en la etapa de educación infantil. Otro estudio realizado sobre más del 80 % de las escuelas infantiles de Quebec sostiene que reducir el tamaño de la clase a menos de 16 estudiantes impacta positivamente en el desarrollo cognitivo, pero que dicho tamaño debe bajar a menos de 15 para tener también un efecto en la competencia social y las habilidades de comunicación.

Estos resultados refuerzan la importancia de contar con grupos pequeños para fomentar vínculos de calidad y una atención más cercana en los primeros años escolares.

Educación primaria

En esta etapa, la evidencia sobre el impacto directo de la ratio en los resultados académicos varía, aunque al igual que en infantil, ratios más bajas pueden favorecer una atención más individualizada, especialmente en contextos desfavorecidos. Además, se asocian con un mayor bienestar del alumnado y mejores condiciones para una enseñanza inclusiva. De hecho, ratios menores de 18 alumnos permiten una planificación centrada en el estudiante y aumentan la continuidad del aprendizaje

Merece una mención especial el trabajo con alumnos con discapacidad, donde se observa que las ratios reducidas son necesarias para garantizar un entorno accesible.




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La ratio promedio en educación primaria varía dependiendo de los países. En la mayoría de los países con datos disponibles hay menos de 25 estudiantes por clase, con la excepción de Chile, Israel, Japón y el Reino Unido, donde llegan a 28 alumnos por aula. A diferencia de éstos, países como Croacia y Luxemburgo presentan un número de 15 estudiantes por docente.

Un estudio realizado durante la pandemia de covid-19, cuando las escuelas se vieron forzadas a modificar las ratios, comprobó que esta reducción ayudaba a que los estudiantes aprendieran mejor.

Educación secundaria

A medida que se avanza en las etapas educativas, las ratios tienden a aumentar y, además, hay que tenerlas en cuenta junto a otros factores educativos. Hay estudios que ponen de relieve que es necesario combinar ratios manejables con el uso de metodologías activas de enseñanza y un ambiente agradable en el aula, Así se crean las condiciones ideales para que los alumnos participen más y aprendan mejor. Otros trabajos han identificado en esta etapa factores más influyentes en el rendimiento académico que la ratio, como el contexto socioeconómico del alumnado y el tamaño del centro.

Según datos recientes de la OCDE, el tamaño medio de clase en Europa es de 23 estudiantes por aula. Sin embargo, países con buenos resultados académicos como Luxemburgo, Estonia y Letonia mantienen clases más reducidas, con menos de 17 estudiantes, lo que favorece una enseñanza más personalizada. En contraste, en América Latina, la ratio promedio en educación secundaria es de 25 estudiantes por docente, aunque puede llegar a 35 en Chile y 33 en Colombia.

En resumen, en esta etapa la elevada densidad en el aula representa un desafío, ya que dificulta la implementación de metodologías activas, limita la atención individualizada y afecta negativamente al bienestar y la satisfacción laboral de los docentes. Especialmente en contextos vulnerables, donde estas condiciones repercuten directamente en la equidad y la calidad del aprendizaje.

Educación universitaria

En el ámbito universitario, los estudios coinciden en que el tamaño del grupo condiciona el clima motivacional y la implicación del estudiante. En clases de más alumnos, el docente debe estar centrado en gestionar el grupo, el tiempo y los recursos y tiene menos posibilidad de interacción y cercanía con los estudiantes.

Aunque no puede afirmarse directamente que la ratio influye directamente en el rendimiento, sí lo hace el perfil del docente: quienes tienen mayor formación pedagógica logran mejores resultados, incluso con grupos grandes.

En esta etapa, las ratios estructurales deben leerse con cautela. En el curso 2021–2022, el Sistema Integrado de Información Universitaria situó la media en 10 estudiantes por docente a tiempo completo. Sin embargo, este dato agrega todo el personal docente e investigador y al estudiantado sin discriminar niveles ni modalidades, por lo que no representa el tamaño real de los grupos.

Además, las diferencias se acentúan al comparar universidades presenciales y a distancia. En la UNED, cada docente atiende a unos 105 estudiantes, y en la Universitat Oberta de Catalunya, a más de 130. Estas cifras dificultan el seguimiento y la personalización del aprendizaje, especialmente en los primeros cursos, donde el acompañamiento resulta fundamental independientemente de la modalidad.

Un factor determinante, pero que se combina con otros

La evidencia empírica muestra que la ratio estudiante-docente influye de manera significativa en la calidad educativa, especialmente en las primeras etapas y en contextos vulnerables. En educación infantil y primaria, las ratios reducidas favorecen el desarrollo socioemocional, la atención individualizada y el aprendizaje inclusivo.

En secundaria y educación superior, aunque el impacto directo es más matizado, una ratio adecuada sigue siendo clave para facilitar metodologías activas y entornos de aprendizaje motivadores. Sin embargo, su efecto no puede analizarse de forma aislada: cobra sentido cuando se combina con el desarrollo profesional docente y modelos pedagógicos centrados en el estudiante.


En la redacción de este artículo han colaborado Martina Loitegui y Miguel Howe León, consultores del Instituto de Innovación para el Aprendizaje de la Universidad Francisco de Vitoria.


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Noemy Martín Sanz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Más profesores por alumno es sinónimo de mejor aprendizaje? El papel de la ratio en educación – https://theconversation.com/mas-profesores-por-alumno-es-sinonimo-de-mejor-aprendizaje-el-papel-de-la-ratio-en-educacion-258140