Voces ucranianas (I): testimonios desde exilio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Léna Georgeault, Directora del Grado en Relaciones Internacionales, Universidad Villanueva

Refugiados ucranianos esperan el tren en la ciudad polaca de Przemysl en junio de 2022, en los primeros meses de la guerra. rospoint/Shutterstock

“Crucé la frontera legalmente”, me dice Theodor* nada más sentarse, con las manos firmes sobre la mesa. No lo sabía todavía, pero todas mis entrevistas con hombres ucranianos en Polonia empezarían así: con una justificación.

Theodor llegó a Breslavia (Polonia) para estudiar apenas unos días antes de la invasión rusa, en febrero de 2022. Me explica que quizás no hubiese sido posible unos meses después. Al principio de la guerra, los estudiantes internacionales aún podían salir del país. Luego se endurecieron las normas, al comprobarse un uso masivo –y a menudo fraudulento– de esa vía para evitar el servicio militar obligatorio. “Quizás te salvó Dios”, le dijo su padre.

Fue Oksana* quien nos puso en contacto. Trabaja en la sede polaca de la Universidad Católica de Ucrania, que me había invitado a participar en un evento sobre su experiencia de la docencia en tiempos de guerra: un testimonio de compromiso y resiliencia.

Oksana abandonó Ucrania hace unos meses con su hija para reunirse con su marido. Insinúa que su presencia en Polonia no es del todo legal, pero no piensan volver. Le parece inasumible: dos semanas de entrenamiento y al frente, sin salida, salvo en un ataúd. Algunos de sus amigos se ofrecieron voluntarios al comienzo de la guerra, convencidos de que sería cuestión de meses. Ninguno volvió.

Como Oksana y su familia, muchos ucranianos eligieron el exilio. En mayo de 2025, la ONU estimaba en un millón el número de refugiados ucranianos en Polonia, un país de 37 millones de habitantes. Pero esa cifra podría estar muy por debajo de la realidad: no todos los desplazados se registran oficialmente al llegar. Y, desde luego, no todos comparten la misma experiencia del exilio.

Natalia*, estudiante ucraniana, reconoce que su experiencia fue muy distinta a la de muchos de sus compatriotas. Siempre había soñado con estudiar en el extranjero, y llegó a Breslavia con una beca, el apoyo de su universidad y alojamiento asegurado desde el primer día. Pero sabe que su caso no es representativo: “Para otros es mucho más difícil. Han perdido su casa, cambian de país, tienen que aprender un idioma desde cero… y ellos no lo han elegido.”

Kinga y Oleg dan comida y refugio

Los migrantes más vulnerables son atendidos por Kinga y Oleg, de la asociación Nomada. Al principio de la guerra, interrumpieron su labor principal para atender la emergencia humanitaria, proporcionando comida, ropa y refugio. Desde mayo de 2022, retomaron sus actividades habituales: además de brindar asesoramiento legal, operan un espacio comunitario donde las personas migrantes se reúnen, reciben educación sobre violencia motivada por prejuicio y talleres formativos. “Cubrir tantos aspectos hace difícil explicar exactamente a qué nos dedicamos”, comenta Kinga, las manos envueltas alrededor de una taza estampada con el lema de Nomada: No human is illegal (“Ningún ser humano es ilegal”).

Una de las dificultades más inmediatas es encontrar alojamiento. En las ciudades, los escasos pisos disponibles suelen estar saturados: varias familias comparten un mismo espacio hacinado, sin intimidad. En las zonas rurales, los retos son distintos: faltan guarderías y acceso a atención médica, un problema especialmente grave para las madres solteras y los ancianos que huyen de la guerra.

Pero el mayor problema es la incertidumbre, que lo enreda todo. Oleg desliza con voz queda un comentario sobre la laxitud con que Polonia aplica la Directiva de Protección Temporal (2001/55/CE), activada por la Unión Europea en marzo de 2022 tras la invasión rusa. El estatuto de refugiado se concede por períodos breves, sin garantías de renovación.

Si Varsovia declara segura una región de Ucrania, quienes provienen de ella pueden perder su protección, aunque ya no tengan casa ni familia a la que regresar. Esta inseguridad jurídica se suma a la incógnita sobre la duración de la guerra, y deja a muchos en suspenso. Sin saber si lo provisional se volverá permanente, los refugiados ucranianos oscilan entre el deseo de volver y la necesidad de reconstruir una vida estable donde están.

Ante ese limbo identitario, Artem, fundador de la Fundación Ucrania, se declara abiertamente antiasimilación y antiguetos. Ni convertirse en polaco, ni quedarse al margen de la sociedad. Artem me confía que se crió en una familia “muy soviética”, una experiencia que le dejó una aversión persistente por la uniformidad forzada. “Antes tenía esa visión infantil, ingenua, de ciudadano del mundo”, dice con una sonrisa irónica.

Sentirse ucraniano en Polonia

Pero fue al mudarse a Polonia cuando empezó a sentirse profundamente ucraniano. Por eso se dedica desde hace once años, con su fundación, a cultivar esa identidad dentro de la comunidad, organizando en Breslavia eventos con figuras destacadas de la escena artística y cómica ucraniana.

Para Kinga, ese tipo de encuentros son esenciales: “Ves a varios miles de personas que son de tu país y te das cuenta de que realmente viven en la misma ciudad que tú, que podéis cantar las mismas canciones, divertiros juntos… y entonces ya no te sientes tan solo, ni tan desconectado”.

Para algunos, esa comunidad sirve para recrear un microcosmos ucraniano mientras esperan el regreso, como en el caso de Natalia. “Todo el tiempo quiero volver a Ucrania… Como en casa, en ningún sitio”, afirma con entusiasmo.

Para otros, es sólo el eco persistente de una vida que saben que no retomarán. Esa certeza parece ir calando poco a poco en Ivan*, cuya hija estudia en la Universidad de Breslavia. “Mi sueño es que quiera volver a Ucrania. Pero cuanto más tiempo pasa… menos posible me parece.”

Se hace el silencio en el semisótano, donde se nos ha hecho de noche mientras conversábamos. Un silencio largo y espeso en la oscuridad que habla de un legado que se disuelve, de la desconexión entre un padre y una hija que ya no hablan el mismo idioma. La distancia entre generaciones, esta vez, no se mide en años, sino en fronteras que ya no se cruzan.


Los nombres marcados con asterisco han sido modificados para proteger la identidad de las personas entrevistadas.


The Conversation

Léna Georgeault no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Voces ucranianas (I): testimonios desde exilio – https://theconversation.com/voces-ucranianas-i-testimonios-desde-exilio-259344

El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel: muchos mitos y pocas realidades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel Lucía Megías, Catedrático de Filología Románica, Universidad Complutense de Madrid

Julio Peña interpreta a Miguel de Cervantes en la última pelicula de Alejandro Amenábar, ‘El cautivo’, que narra los años que el autor pasó en Argel. FilmAffinity

Miguel de Cervantes fue un desconocido para sus contemporáneos, como la mayoría de los escritores de lo que conocemos como Siglo de Oro –en realidad, los siglos XVI y XVII, en los que la Monarquía Hispánica marcó el ritmo de su tiempo en la política, la economía, la ciencia y el arte–.

Cervantes no contó con un discípulo que al año siguiente de su muerte glosara de manera entusiasta su vida y su obra (como Lope de Vega y Pérez de Montalbán). Ni tampoco con un académico italiano que decidiera recordar los hechos gracias a un sobrino (como Quevedo y Pablo Antonio de Tarsia). Hubo que esperar más de un siglo después de su muerte para tener una primera biografía, la de Gregorio Mayans y Siscar al inicio de la edición inglesa del Quijote, publicada en Londres en 1738.

Y esos más de cien años que pasaron entre el fallecimiento del escritor y el relato de Mayans y Siscar, escrito sin conocer ningunos de los cientos de documentos de la época que han llegado hasta nosotros, explican muchos de los tópicos que aún hoy perduran en nuestro imaginario sobre la vida de Cervantes.

Si a esto le sumamos la visión romántica de los siglos XVIII y XIX, que ha impuesto la imagen de un Cervantes heroico y ejemplar, autor de la más grande obra literaria en lengua española, encabezada y casi limitada al Quijote, tenemos los ingredientes necesarios para aderezar el banquete de las ficciones alrededor de uno de los autores (y humanos) más complejos e interesantes del Siglo de Oro.

Y sin duda, los cinco años en que estuvo cautivo en Argel son uno de los episodios que han dado lugar a más mitos. ¿Por qué razón? Antes de adentrarnos en ellos –aprovechando el estreno de El cautivo, el último filme de Alejandro Amenábar–, es necesario conocer un poco más el Argel del siglo XVI, muy alejado de la imagen de la cárcel de alta seguridad que muchos se imaginan.

Tráiler de El cautivo, la nueva película de Alejandro Amenábar basada en los cinco años que Cervantes pasó en Argel.

Un error habitual: confundir los corsarios con los piratas

Miguel de Cervantes estuvo cautivo (es decir, raptado hasta se pagara su rescate) en Argel un lustro. Con 28 años se embarcó en Nápoles, en septiembre de 1575, y días después de hacerlo su nave fue capturada por corsarios argelinos delante de las costas catalanas. Como tantos otros miles y miles de cautivos por estos años, a partir de entonces su vida dependió del dinero y de su capacidad de conseguirlo.

Cuando hablamos de corsarios argelinos tenemos que olvidarnos de la imagen romántica del pirata, con su parche en un ojo, el loro en el hombro o una pata de palo, que ha terminado por triunfar gracias a las películas de Hollywood. Frente al pirata, cuya única ley es su deseo, el corso es un sistema económico cuidado hasta en sus más pequeños detalles. Los corsarios más famosos (y los que ahora nos interesan) son los argelinos.

El corso fue habitual en todo el Mediterráneo de la época –incluso en las costas cristianas–. Se basaba en el secuestro de personas por las que se pedía un rescate. En este sistema todo estaba reglamentado, desde los porcentajes de las ganancias (una parte para el rey de Argel, otra para el capitán, otras para los marineros, etc.) hasta el precio del rescate de los raptados, que pasaban a ser cautivos.

Pintura de Miguel de Cervantes frente a un hombre poderoso de Argel.
Cervantes en Argel, cuadro original de Antonio Muñoz Degrain, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.
Hemeroteca Digital/Revista ‘La Esfera’

Y ese rescate marcaba su futuro: el de los más pobres (cautivos de almacén, que se ocupaban de las tareas necesarias para mantener Argel, desde ser galeotes a jardineros, albañiles o criados) y el de los “hombres graves”, por los que se pedían entre 300 y 500 escudos de oro, una pequeña fortuna para la época. Los primeros eran tratados como esclavos por sus amos; los segundos, como “objetos de lujo”, a los que había que preservar con vida, pues el rescate era la ganancia.

Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo, ambos soldados de los tercios italianos, consiguieron ser considerados “hombres graves”. Su precio fue de 500 y 300 ducados respectivamente.

Argel en el siglo XVI: una visión falsa en el tiempo

Para muchos, Argel, la ciudad en la que estuvo Cervantes con otros miles de cautivos, es lo más parecido a una cárcel de alta seguridad en el Mediterráneo.

Nada más lejos de la realidad. En el siglo XVI, Argel era una de las ciudades más cosmopolitas de todo el Mediterráneo. Su gobierno dependía de Estambul, siendo uno de los más codiciados por las cuantiosas ganancias que podían conseguir sus gobernadores.

Era asimismo una de las urbes más pobladas y, sobre todo, una de las más ricas, necesitada de productos de lujo y primera supervivencia. A su puerto no solo llegaban los barcos de los corsarios argelinos, sino también los de cientos de mercaderes de toda Europa y Estambul para ofrecer sus productos y poder hacer negocio. El dinero de los rescates terminaba siendo una fuente esencial para mantener la economía de la Europa cristiana.

Grabado de Argel realizado por Georg Braun en 1576.
Grabado de Argel realizado por Georg Braun en 1576.
Biblioteca Digital Hispánica, CC BY

¿De dónde procede esa imagen negativa, carcelaria, de sadismo de sus reyes y de atropello a los cristianos, que se ha convertido en un mito de mármol a lo largo de los siglos?

La fuente fundamental para conocer el trato recibido por los cristianos cautivos en Argel es la que conocemos como “literatura de cautivos”. En ella sobresale la obra de Antonio de Sosa, compañero del cautiverio de Miguel de Cervantes, Topografía e historia general de Argel, publicada en 1612.

La finalidad de estas historias era conmover al lector europeo para que ayudase con limosnas para la redención de los cautivos. Por ello ofrecen un relato desgarrador de sus vidas en tierras argelinas, teniendo que luchar contra dos grandes peligros: el reniego y la sodomía. Es decir, con la posibilidad de participar de la vida social otomana, en la que un esclavo podía llegar a convertirse en rey (así le sucedió a Hazán Bajá el veneciano, rey de Argel desde 1577 a 1580), y en la que las costumbres y posibilidades sexuales, en especial el amor entre hombres, podían disfrutarse a la luz del día.

Portada del libro Cervantes íntimo, con un dibujo de un hombre con barba, bigote, lechuguilla y pecho descubierto.
Portada de Cervantes íntimo, biografía del autor escrita por José Manuel Lucía, que se adentra en los mitos sobre los años del cautiverio de Cervantes en Argel.
Penguin Libros

Es en este contexto de movilidad social, de libertad sexual, de oportunidades económicas –siempre que uno renegara de la religión católica–, en una de las ciudades más cosmopolitas del Mediterráneo, donde hemos de situar los cinco años como cautivo de Miguel de Cervantes.

Cinco años en los que convivió con otra cultura, otra religión, otras costumbres… Y en los que demostró, una vez más, su capacidad para inventarse, para sobrevivir, para convertir sus experiencias biográficas en una particular visión del mundo, que luego supo plasmar en sus obras literarias, más allá y más acá del Quijote.

El Argel del cautiverio de Cervantes es un universo por desentrañar y por descubrir. Y lo es más allá de los brochazos míticos que se han impuesto en los últimos siglos, alentados por un mojigato siglo XIX y por una dictadura franquista de corte nacional-católica.


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The Conversation

José Manuel Lucía Megías no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel: muchos mitos y pocas realidades – https://theconversation.com/el-cautiverio-de-miguel-de-cervantes-en-argel-muchos-mitos-y-pocas-realidades-261913

El rey Lear y la sucesión en los negocios familiares

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

Rawpixel.com/Shutterstock

Un patriarca anciano y dispuesto a retirarse reúne a sus hijos para anunciarles la distribución de su legado, fruto de años de trabajo y sacrificio. Después de una vida de esfuerzos planea transferir sus negocios a sus descendientes, convencido de que no solo mantendrán su legado, sino que también lo llevarán a nuevas alturas.

En su mente, esta decisión es una extensión natural de sus propios valores: respeto por la tradición, equidad y un sentido de deber hacia su familia. Sin embargo, comete una suposición crucial: cree que sus hijos comparten su visión y que aceptarán gustosamente lo que él ha dispuesto para ellos.

Para su sorpresa y consternación, una de sus hijas rechaza la herencia y, en lugar de aceptar la transferencia de los negocios, decide quedarse a cuidar de su padre enfermo. Atónito por su rechazo, el patriarca reacciona con furia y, en un ataque de despecho, le arrebata todo y la expulsa de la finca familiar.

Sucesiones: una tragedia shakesperiana

Así comienza “El rey Lear”, una de las tragedias más grandes de William Shakespeare. Sin embargo, este escenario dramático no se limita al teatro. De hecho, dinámicas similares ocurren con más frecuencia de lo que uno podría imaginar durante la planificación de la sucesión en muchas empresas familiares.

Cuando leí por primera vez me pareció desconcertante la reacción del rey Lear ante el rechazo de su hija Cordelia a recibir su parte del legado. ¿Cómo un padre podía malinterpretar tan completamente las intenciones de su hija? La generosidad desinteresada de Cordelia es confundida con ingratitud, un error que pone en marcha una cadena de eventos trágicos que llevan a la desesperación y caída de Lear.

Sus otras dos hijas, que simulaban mostrarle amor y respeto, lo abandonan cuando las necesita, dejándolo en la miseria y la soledad. Curiosamente, este tipo de malentendido no es infrecuente en el mundo de los negocios familiares. Un fundador puede ver el rechazo de un hijo de incorporarse al negocio familiar como una ofensa, un signo de deslealtad o de ingratitud.

Comprensión y respeto

Recuerdo a un joven que, tras concluir su posgrado en administración de empresas, decidió seguir una carrera en consultoría en lugar de unirse a la empresa familiar. Su padre no solo se opuso ferozmente a su elección sino que también trató de sabotearla disuadiendo a sus posibles empleadores.

En ese momento, no pude evitar pensar en cuánto reflejaba ese comportamiento el trágico error de Lear. El padre creía que actuaba en el mejor interés de su hijo, tal como Lear pensaba que dividir su reino era una sabia decisión. En ambos casos, la falta de conocimiento y comprensión de los deseos y aspiraciones de la siguiente generación condujo a un conflicto amargo y provocó daños a largo plazo.

La cuestión central en estas historias es que la sucesión no es solo una transacción de propiedad o de poder. Es más bien una transición profunda que requiere una comprensión y respeto profundos de las necesidades y aspiraciones de los miembros de la familia involucrados.

Las nociones de propiedad y gestión se confunden con demasiada frecuencia en los negocios familiares. Si bien traspasar el patrimonio familiar puede parecer una acción lógica, la verdadera pregunta es si la siguiente generación está lista –o incluso dispuesta– para asumir las responsabilidades que esto conlleva.

Idealmente, los herederos deben tener la autonomía suficiente para decidir si quieren combinar la propiedad con un rol activo en la gestión, o si prefieren dejar que dirijan el negocio otras personas, más competentes o interesadas. De manera similar, puede ser invaluable para la segunda y tercera generación de la familia ganar experiencia fuera del negocio familiar antes de tomar las riendas del mismo.

El bufón, consejero del rey

En “El rey Lear”, una de las figuras más llamativas es la del bufón, que se atreve a decir las verdades que nadie más osa decir. No se anda con rodeos y no le importa ofender al rey. Él es el único que ve las acciones equivocadas de Lear y señala la necedad de sus decisiones. Y aunque Lear escucha al bufón, está demasiado cegado por su propio orgullo y rabia como para hacerle caso.

De muchas maneras, el bufón funciona como el tipo de consejero que los grandes líderes –ya sean reyes o directores generales– deberían tener a su lado y que harían bien en escuchar. En la época de Lear, solo un bufón podía hablar a un rey con franqueza y sin miedo a represalias.

Afortunadamente, las organizaciones se han vuelto más abiertas y democráticas. Ya no es necesario que los consejeros finjan ser tontos para expresar lo que piensan. Aunque se podría argumentar que sigue siendo igual de raro tener el coraje necesario para decir a los poderosos las verdades incómodas.

Diálogo abierto y escucha activa

En la sucesión de las empresas familiares –como en la historia del rey Lear– es crucial evitar el error de suponer que la siguiente generación comparte automáticamente los mismos objetivos, valores y visión propios.

Así como la mala interpretación de Lear de las intenciones de Cordelia llevó a un desenlace catastrófico, no entablar un diálogo abierto y honesto con los herederos también puede conducir a relaciones rotas y al eventual colapso de un negocio familiar.

La lección aquí es simple pero poderosa: la planificación de la sucesión requiere más que simples documentos legales o transacciones financieras: se necesita inteligencia emocional, empatía y humildad para comprender los deseos y las aspiraciones de la siguiente generación.

Se sea un rey o un fundador de negocios, es vital recordar que el futuro del legado no va a depender solo de los deseos propios sino también de la disposición de los sucesores a llevarlo adelante, a su manera.


Una versión de este artículo se publicó en LinkedIn.

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Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El rey Lear y la sucesión en los negocios familiares – https://theconversation.com/el-rey-lear-y-la-sucesion-en-los-negocios-familiares-264240

Qué nos dicen las coquinas del Guadiana y el Guadalquivir sobre los microplásticos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Íñigo Donázar Aramendía, Investigador postdoctoral biología marina, Universidad de Cádiz

_Scrobicularia plana_ o coquina de fango. Saxifraga/ Fitis Sytske Dijksen, CC BY-NC-SA

La almeja Scrobicularia plana, conocida comúnmente como coquina de fango, es un molusco bivalvo de concha ovalada y frágil, de color grisáceo, y largos sifones, con los que se alimenta filtrando partículas del agua y del sedimento. Esta especie, muy apreciada en nuestra gastronomía, vive enterrada en los sedimentos blandos de marismas y estuarios –zonas de transición entre ríos y océanos, donde tienden a acumularse diversos contaminantes, incluidos los microplásticos–.

En un estudio colaborativo entre la Estación Biológica de Doñana, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Roma III, nos propusimos investigar la presencia de microplásticos en esta especie, en los estuarios de los ríos Guadiana y Guadalquivir.

Coquina al microscopio

Primero, recogimos ejemplares en distintos puntos de ambos estuarios, desde la desembocadura hasta zonas más interiores. En el laboratorio, los tejidos blandos de las almejas fueron digeridos con una solución de peróxido de hidrógeno, que permite eliminar la materia orgánica sin dañar las partículas de plástico. El material resultante se filtró y se examinó al microscopio para identificar las partículas en función de su forma, color y tamaño.

Posteriormente, una parte de estas partículas se analizó mediante espectroscopía infrarroja (micro-FTIR), una técnica que permite confirmar con precisión su composición química y distinguir entre plásticos sintéticos, fibras de celulosa tratada u otros materiales.

Para garantizar la fiabilidad del análisis, se aplicaron protocolos de control de calidad que minimizaron posibles contaminaciones durante el procesamiento de las muestras.

Los resultados revelaron que, pese a las diferencias en la presión humana entre los estuarios del Guadiana y del Guadalquivir, las concentraciones de microplásticos en los bivalvos fueron similares.

Contaminación de largo alcance

Nuestro hallazgo sugiere que factores naturales, como la dinámica del agua por mareas o corrientes (hidrodinamismo) y las variaciones estacionales, podrían influir en el transporte y la acumulación de estos contaminantes, más allá de las fuentes locales.

Además, no se observó un gradiente claro en la contaminación de microplásticos a lo largo del curso de los estuarios, lo que indica que la proximidad a focos puntuales de contaminación no basta para explicar su distribución; es esencial considerar también los procesos naturales de dispersión y sedimentación.

Fallos en el tratamiento de aguas residuales

La mayoría de los microplásticos encontrados en ambos estuarios eran fibras oscuras, probablemente derivadas del lavado de ropa y de una deficiente filtración en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Este tipo de microplásticos es especialmente abundante en ambientes acuáticos, ya que, por su forma y composición, tienden a flotar con mayor facilidad que otras partículas.

No obstante, los análisis sí revelaron diferencias en la composición de polímeros de microplásticos entre estuarios, siendo el tereftalato de polietileno (PET) y la celulosa pigmentada –presente en papeles y cartones, especialmente para embalajes y productos de higiene– más frecuentes en el Guadiana.

A pesar de estas diferencias, ambos estuarios presentaban contaminantes comunes como PET, celulosa, celofán, PVC, poliamidas y acrílicos, lo que refuerza la idea de una contaminación generalizada por estos materiales.

Almejas más grandes, menos contaminadas

Otro hallazgo relevante del estudio es que los individuos de menor tamaño contenían, en promedio, más partículas de microplásticos que los ejemplares más grandes. Esto sugiere que, a medida que crecen, las almejas podrían desarrollar mecanismos más eficaces para expulsar o evitar la acumulación de estas partículas.

El estudio demuestra que Scrobicularia plana, además de ser un reconocido bioindicador de contaminación por metales pesados, también podría desempeñar un papel clave en la detección de microplásticos en estos entornos. Debido a sus hábitos alimenticios y de vida, esta almeja podría reflejar condiciones ambientales tanto de la columna de agua como del sedimento, lo que la convierte en una herramienta especialmente útil para evaluar la contaminación.

Evaluar el riesgo para la salud

Es fundamental evaluar la acumulación de microplásticos en esta y en otras especies de bivalvos a largo plazo, no solo por su valor como bioindicadores, sino también por su posible papel como vectores de contaminantes hacia otros niveles tróficos, incluido el ser humano.

La coquina se recolecta habitualmente para el consumo. Por ello, resulta crucial investigar en mayor profundidad hasta qué punto los microplásticos pueden transferirse a lo largo de la cadena alimentaria y, con ellos, los contaminantes que pueden estar asociados. Más allá de los efectos directos sobre los organismos, la presencia de estos materiales podría alterar el equilibrio de las redes tróficas y favorecer procesos de biomagnificación, con potenciales consecuencias para la salud ambiental y humana.

The Conversation

Íñigo Donázar Aramendía no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Qué nos dicen las coquinas del Guadiana y el Guadalquivir sobre los microplásticos – https://theconversation.com/que-nos-dicen-las-coquinas-del-guadiana-y-el-guadalquivir-sobre-los-microplasticos-262483

Talar a tiempo los árboles para garantizar la seguridad de las ciudades y evitar accidentes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Baquero, Investigador del Instituto de Biodiversidad y Medioambiente (BIOMA) y profesor de la Facultad de Ciencias, Universidad de Navarra

Olezzo/Shutterstock

Como todo ser vivo, los árboles tienen un ciclo vital limitado con fases de juventud, madurez y senescencia. En sus primeras etapas aportan sombra, frescor, calidad ambiental y un valor estético indiscutible al espacio urbano. Sin embargo, al envejecer sufren procesos de debilitamiento que afectan a su estabilidad. La vejez conlleva pudriciones internas, huecos en el tronco, invasiones de hongos y bacterias, y un riesgo creciente de rotura o caída.

En el medio natural, los ejemplares muertos se integran en el ciclo ecológico y ofrecen refugio a fauna especializada. En las ciudades, no obstante, donde la seguridad de las personas es prioritaria, estos mismos procesos suponen un peligro que no puede pasarse por alto.




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Grandes daños que el ojo humano no puede apreciar

La gestión del arbolado urbano exige responsabilidad y previsión. Uno de los principales problemas es que la degradación no siempre se aprecia a simple vista. Un árbol puede mostrar una copa verde y frondosa mientras su interior está hueco o debilitado.

Los hongos xilófagos, por ejemplo, aquellos que atacan la madera para alimentarse, descomponen la celulosa o lignina que la conforman, volviendo frágil la estructura.

Entre los tipos más comunes de este proceso de pudrición se pueden distinguir dos. Por un lado, la parda, cuando organismos como Paenibacillus glucanolyticus o Serpula lacrymans degradan celulosa y hemicelulosa. Por otro lado, la blanca, en la que que la lignina es degradada por el hongo Trametes versicolor.

En ambos casos el desenlace es el mismo: el árbol pierde resistencia de manera irreversible. A pesar de la gravedad que conlleva, a menudo solo es posible comprobar la magnitud del daño causado tras la tala, confirmando (o no) si la retirada del árbol era necesaria. Otras veces se puede identificar si hay desfase entre la apariencia externa y el estado real recurriendo a resistógrafos, equipos que evalúan la integridad y la densidad de la madera mediante una mínima perforación.




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Los tiempos de tala según la especie

No todas las especies de árboles tienen el mismo ciclo vital. Los árboles de crecimiento rápido, como chopos y álamos, viven menos tiempo que otros. Al llegar a unos cincuenta años suelen entrar en senescencia acelerada: sus troncos se ahuecan, las raíces pierden firmeza y el riesgo de desplome se multiplica.

Aunque han cumplido una función valiosa durante décadas, llega un punto en que deben ser sustituidos por ejemplares más jóvenes y seguros. Mantenerlos más allá de su límite vital expone innecesariamente a los usuarios de los parques al peligro de caídas inesperadas.

Es comprensible que la tala de un árbol cause pesar entre los vecinos, pues muchos ejemplares están ligados a recuerdos y forman parte de la identidad del lugar. Sin embargo, la gestión no puede guiarse solo por la nostalgia, sino por la seguridad de todos y la visión de futuro.

Retrasar el apeo (es decir, la tala de un árbol por su base para derribarlo) cuando un árbol ya está en la fase final de su vida compromete la seguridad. Y las consecuencias pueden ser graves, desde ramas pesadas que caen hasta desplomes completos de ejemplares, con riesgo de accidentes personales y daños materiales.




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Conservar troncos huecos como refugio de aves y murciélagos

La retirada de árboles envejecidos debe acompañarse de nuevas plantaciones, preferentemente de especies autóctonas o adaptadas. Así, el patrimonio verde no disminuye, sino que se renueva e incluso crece, al tiempo que se enriquece la biodiversidad. De este modo, las generaciones futuras heredarán parques más sanos y seguros.

La gestión responsable del arbolado incluye también podas sanitarias, rebajes de altura en ejemplares en riesgo y, en algunos casos, la conservación temporal de troncos huecos como refugio para aves, murciélagos e insectos. Allí donde no haya peligro directo, la madera vieja puede seguir siendo útil para la fauna. Pero en espacios de uso intensivo debe primar la seguridad de las personas.

Explicar a la ciudadanía la función de los árboles

Los árboles urbanos no son simples adornos. Regulan la temperatura, filtran contaminantes, amortiguan ruidos y embellecen el paisaje. Son un factor esencial del bienestar ciudadano. Renunciar a ellos no es una opción, pero tampoco lo es mantener ejemplares que ya han superado su vida útil y representan un riesgo inaceptable. De ahí la importancia de una adecuada gestión del arbolado.

En este contexto, la transparencia resulta fundamental. Explicar a la ciudadanía por qué se talan determinados ejemplares y qué criterios se han aplicado reduce la desconfianza. Cuando se explica que un árbol aparentemente sano está en realidad muy deteriorado y supone un peligro, la necesidad de actuar se comprende mejor. Y si la decisión se acompaña de una política de reposición con mayor número de árboles y mayor diversidad de especies, el apoyo social se refuerza.




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Ciudadanos y naturaleza en armonía

El ciclo vital de los árboles obliga a reconocer que no son eternos. Nacen, crecen, envejecen y mueren. Y en ese proceso, se plantean retos particulares en los espacios públicos urbanos.

Una gestión seria debe adelantarse a la decrepitud, evaluar los riesgos ocultos, planificar los apeos cuando sea necesario y garantizar la reposición con nuevas plantaciones. Solo así los parques de las ciudades seguirán siendo lugares seguros, bellos y llenos de vida, donde naturaleza y ciudadanía convivan en equilibrio.

The Conversation

Enrique Baquero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Talar a tiempo los árboles para garantizar la seguridad de las ciudades y evitar accidentes – https://theconversation.com/talar-a-tiempo-los-arboles-para-garantizar-la-seguridad-de-las-ciudades-y-evitar-accidentes-263994

¿Qué empuja a un adolescente a hacerse daño deliberadamente?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Gutiérrez Hermoso, Profesora en el Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico del departamento de Psicología de la Universidad Rey Juan Carlos. Investigadora del equipo de investigación de alto rendimiento PERSANA (Personalidad y Salud), Universidad Rey Juan Carlos

Prathankarnpap/Shutterstock

Después de clase, Iris se perdía por los pasillos vacíos de la facultad. Fingía buscar algo, pero en realidad intentaba encontrarse a sí misma. Sentía que su cuerpo caminaba, respondía, sonreía… pero algo dentro de ella se había quedado atrás. Buscaba silencio, pero lo que encontró fue un pensamiento persistente: el dolor físico era más soportable que el emocional. Y cuando se hizo daño por primera vez, sintió que aún estaba ahí.

Este relato ficticio refleja la lucha interna entre el sufrimiento y el deseo de sentirse mejor de muchos jóvenes y adolescentes. Entre un 15 % y un 25 % de universitarios españoles recurren a las autolesiones, según recientes encuestas anónimas y entrevistas. Los resultados muestran que los universitarios forman una población especialmente vulnerable.

Como en el caso de Iris, su malestar no se ve, por lo que pocas personas se interesan en saber cómo están. Muchos reconocen que recurren a estas conductas para aliviar el malestar emocional, aunque sienten que necesitan ayuda profesional. Pero esa ayuda no llega o no se pide a tiempo.

Para quienes no han sufrido ese malestar, puede resultar un comportamiento incomprensible. ¿Por qué alguien decide hacerse daño? Hemos investigado qué rasgos pueden hacer a alguien más susceptible de caer en esta conducta para diseñar propuestas de prevención centradas en el entorno universitario.




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La salud mental de los universitarios empeora: así podemos ayudar


Un síntoma que no busca llamar la atención

Las autolesiones no son una forma de llamar la atención. Tampoco implican necesariamente quitarse la vida. Cortes, quemaduras o golpes pueden ser intentos desesperados de calmar emociones intensas, pedir ayuda sin palabras o recuperar el control cuando todo parece desbordado.

Estas conductas no siempre son puntuales. Al contrario, a menudo se repiten porque están conectadas a emociones como la culpa, la vergüenza o la desesperanza. Por eso, en algunos jóvenes, el dolor físico les ayuda a “sentir algo” cuando todo lo demás parece oscuro. Para otros, es una forma de castigo por no cumplir con lo que creen que se espera de ellos.

¿Quiénes son las personas más vulnerables?

Para entender mejor por qué algunos jóvenes se hacen daño y otros no, hemos estudiado la salud mental de una muestra de 120 estudiantes universitarios. Los primeros resultados muestran dos perfiles distintos.

El perfil más vulnerable representa al 40 % de los participantes. Son estudiantes muy exigentes consigo mismos. Les preocupa no sacar buenas notas y decepcionar a sus familias. Les cuesta manejar el estrés, no tienen suficiente apoyo emocional y sienten mucha presión externa.

En su día a día, pasan muchas horas frente a pantallas. A veces lo hacen para desconectar. Algunos incluso toman medicamentos sin receta para calmarse o dormir. En este grupo hay más casos de autolesiones como forma de liberar tensión o dolor emocional.




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Capacidad de encontrar ayuda

El segundo perfil, que representa al 60 % restante, también muestra malestar y perfeccionismo. Pero estas personas tienen más recursos para afrontar lo que les pasa. Se apoyan en amistades, practican deporte o se automotivan estableciendo metas personales, como aprender algo nuevo o participar en actividades que les gustan.

Aunque pueden tener pensamientos relacionados con hacerse daño, no llegan a hacerlo. En su rutina, es más común que busquen ayuda cuando se sienten mal. También usan estrategias como escribir, hablar con alguien de confianza o hacer actividades que les calman.

Estos perfiles no son fijos. Una persona puede cambiar con el tiempo, según lo que vive y el apoyo que recibe. Conocerlos permite ofrecer ayuda adaptada a cada caso. También ayuda a detectar señales de alerta antes de que el malestar se agrave.

El perfeccionismo: factor de riesgo

Un rasgo común de estos perfiles es el perfeccionismo. Aunque a veces se ve como algo positivo, porque obliga a la persona a esforzarse por hacer las cosas bien, el perfeccionismo puede convertirse en una trampa: cuanto más alto se pone el listón, más fácil es sentirse insuficiente.

En la universidad, esta presión aumenta. Incluso se intensifica en muchos estudiantes, sobre todo los que estudian carreras relacionadas con el cuidado de otras personas, como Medicina, Enfermería, Fisioterapia y Psicología. En estas disciplinas, el rol del cuidador se interioriza desde el inicio, y con él, la idea de que no se puede fallar ni mostrar debilidad.

En conversaciones con estudiantes de ciencias de la salud, muchos expresan que les cuesta pedir ayuda. A menudo sienten miedo a decepcionar a los demás o a sí mismos, y temen ser juzgados si muestran vulnerabilidad. Esta exigencia constante puede generar un sufrimiento profundo que no siempre se expresa, y que empieza incluso antes de ejercer profesionalmente.

Detectarlo a tiempo, mediante la escucha activa y la observación, permite intervenir antes y prevenir situaciones más graves. Aquí podemos poner en práctica el fomento del diálogo sobre errores y fracasos. Hablar de ellos como parte del aprendizaje reduce la presión por hacerlo todo perfecto y fomenta una visión más amable de uno mismo que invita a seguir el camino que queremos recorrer en beneficio de nuestros valores personales.

Redes sociales y comparación constante

El entorno social también influye. Además de la familia y la presión académica, hoy en día las redes sociales pueden ser un factor contribuyente tanto al perfeccionismo como a las autolesiones. Aunque pueden ofrecer compañía y apoyo, también fomentan la comparación constante y la exposición a contenidos sensibles.

Muchos adolescentes se exponen a contenidos sobre autolesiones fuera de contextos terapéuticos o educativos donde un especialista pueda ayudarles a interpretar adecuadamente lo que ven. En lugar de recibir orientación, se enfrentan solos a imágenes, testimonios o consejos que pueden trivializar, normalizar o incluso incentivar estas conductas.

En cambio, en un entorno con control profesional, como una sesión clínica, un programa de prevención en el aula o una intervención psicológica guiada, ese mismo material podría utilizarse para generar reflexión, promover el autocuidado o desmontar mitos dañinos.

En otro estudio que estamos realizando, muchos estudiantes han expresado lo difícil que les resulta pedir ayuda. Aunque los resultados aún no han sido publicados, los primeros testimonios apuntan a que el miedo al juicio y la presión familiar dificultan la búsqueda de apoyo emocional. Romper esta barrera para poder hablar del malestar emocional es uno de los grandes retos en la prevención del sufrimiento adolescente.




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Escuchar para comprender es la clave

Las autolesiones no son una moda ni una etapa que se supera sin más. Son señales de alerta que necesitan ser escuchadas con atención y sin juicio. Para ayudar de verdad, es importante mirar el sufrimiento con respeto, sin minimizar lo que sienten.

Las universidades y centros educativos pueden ayudar enseñando al personal docente y administrativo a detectar el malestar a tiempo, poniendo en marcha programas de prevención y detección para universitarios basados en evidencia científica y ofreciendo acceso a apoyo psicológico.

Con programas y terapia especializada, jóvenes como Iris pueden desarrollar una mayor autocompasión y mantener a raya su autocrítica. Esa voz dura que juzga sin descanso y que es el más severo de todos los jueces.

The Conversation

Participo activamente como miembro investigador en el equipo de investigación de alto rendimiento PERSANA (Personalidad y Salud) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos.

– ref. ¿Qué empuja a un adolescente a hacerse daño deliberadamente? – https://theconversation.com/que-empuja-a-un-adolescente-a-hacerse-dano-deliberadamente-262677

¿Por qué ha sido tan mortífero el terremoto de Afganistán?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iftekhar Ahmed, Associate Professor in Construction Management/Disaster Resilience, University of Newcastle

Wakil Kohsar/AFP via Getty images

El número de víctimas mortales tras el reciente terremoto en Afganistán sigue aumentando. Las autoridades sanitarias lideradas por los talibanes afirman ahora que al menos 800 personas han perdido la vida y 2 000 han resultado heridas.

El terremoto se produjo poco antes de la medianoche del domingo en una región montañosa cerca de la ciudad de Jalalabad, junto a la frontera oriental con Pakistán. Tuvo una magnitud relativamente baja, de 6,0. Sin embargo, su epicentro fue poco profundo, a 8 kilómetros bajo tierra, lo que provocó fuertes sacudidas en la superficie y una serie de réplicas.

La mayoría de las víctimas dormía en sus casas en el momento del terremoto y quedó sepultada por el derrumbe de los edificios. Debido a la lejanía de las zonas afectadas y al bloqueo de las redes de carreteras por los deslizamientos de tierra provocados por el terremoto, es posible que se tarde mucho tiempo en conocer el número exacto de fallecidos.

Una región propensa a los terremotos

Las montañas del Himalaya y el Hindu Kush, y sus estribaciones, donde se encuentra la zona afectada en Afganistán, son sísmicamente activas debido a la fricción continua entre las placas tectónicas euroasiática e india.

Esto ha provocado algunos de los terremotos más devastadores de la región, como el de Gorkha de 2015 en Nepal y el de Cachemira de 2005 en Pakistán.

Afganistán también sufre una buena cantidad de seísmos, especialmente en la región actualmente afectada. En octubre de 2023, un terremoto mató a más de 1 500 personas. El año anterior, más de mil personas murieron a causa de otro de estos eventos.

El terremoto de 2011 en Christchurch, Nueva Zelanda, fue de una magnitud similar y se produjo a una profundidad menor que el más reciente en Afganistán. Sin embargo, a pesar de que afectó a una ciudad densamente poblada, solo murieron 185 personas.

Los cientos de fallecidos en aldeas rurales dispersas de Afganistán presentan un marcado contraste.

Los terremotos no matan a las personas, los edificios sí

Una frase muy citada, “los terremotos no matan a las personas, los edificios sí”, ayuda a comprender los factores que contribuyen al elevado número de víctimas mortales causado por este terremoto y otros anteriores en Afganistán.

Las comunidades rurales no pueden permitirse materiales de construcción resistentes y manufacturados. Por ello, construyen sus viviendas con materiales naturales disponibles en la zona, como tierra, piedra y madera en bruto.

Estos edificios no siguen los diseños de ingeniería, los códigos de construcción ni las normas profesionales formales que evitan que se produzcan daños sustanciales en los países más ricos.

Una forma típica de construcción en las zonas rurales afganas son las paredes hechas de ladrillos de barro o mampostería de piedra. Esto se conoce como construcción “monolítica”.

Este tipo de edificación no es capaz de resistir los fuertes movimientos laterales causados por un terremoto. Como resultado, los edificios se derrumban fácilmente y aplastan a las personas. Informes de aparición de escombros donde antes había edificios están surgiendo ampliamente en Afganistán, como también ocurrió en seísmos anteriores.

Un detonante para el cambio en el diseño

Los ejemplos de otros países de la región demuestran que se puede lograr un mejor nivel de diseño de edificios resistentes a los terremotos en condiciones socioeconómicas similares.

Después del seísmo de Cachemira de 2005 en Pakistán, el Gobierno creó la Autoridad para la Reconstrucción y Rehabilitación tras el Terremoto, que ayudó a las personas afectadas a construir viviendas más seguras mediante un programa comunitario respaldado por orientación técnica.

En Nepal, tras los terremotos de Gorkha de 2015, el Gobierno estableció las normas mínimas de su Código Nacional de Construcción, que permiten que las reglas generales cumplan con un nivel básico de resistencia a los terremotos.

Hace más de 25 años, el ingeniero indio Anand Arya, pionero en su enfoque para reducir el riesgo sísmico en edificios “no diseñados”, incorporó la suma de bandas continuas en las paredes y refuerzos en las esquinas de un edificio y a lo largo de puertas y ventanas, lo que puede proporcionar resistencia a los edificios tradicionales de mampostería.

Estos ejemplos demuestran que no siempre se necesita mucho dinero para mejorar la resistencia a los terremotos. Un cierto grado de apoyo técnico e institucional puede lograr la seguridad de manera rentable.

Es cierto que estos edificios no estarían totalmente a prueba de terremotos. Sin embargo, seguirían aportando un nivel de resistencia que podría reducir los daños y, lo que es más importante, salvar vidas.

Cabe esperar que el seísmo afgano sea el detonante de una iniciativa de este tipo en el país, de modo que un proceso de “reconstrucción mejorada” pueda ayudar a las comunidades afectadas a ser más resilientes ante futuros movimientos de tierra.

The Conversation

Iftekhar Ahmed no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué ha sido tan mortífero el terremoto de Afganistán? – https://theconversation.com/por-que-ha-sido-tan-mortifero-el-terremoto-de-afganistan-264376

Qué es lo extraño en 3I/ATLAS, el objeto interestelar más observado del mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

Vista superior de la Vía Láctea que muestra las órbitas del Sol (líneas punteadas amarillas) y la del cometa 3I/ATLAS (líneas discontinuas rojas). M. Hopkins/Ōtautahi-Oxford team ESA/Gaia/DPAC, CC BY-SA

Mucho se ha escrito en prensa durante las últimas semanas del cometa 3I/ATLAS, sobre la supuesta incertidumbre en su naturaleza. El seguimiento realizado con todo tipo de instrumentación lo convierten en el objeto interestelar mejor observado hasta la fecha. Y, pese a las muchas elucubraciones vertidas, tanto las imágenes como los espectros de reflexión apuntan claramente a su naturaleza cometaria. No es en ningún caso un extravagante objeto desconocido para la ciencia.

De hecho, nuestro grupo de investigación sobre Asteroides, Cometas y Meteoritos en el ICE-CSIC/IEEC le ha seguido la pista desde los primeros días, midiendo su posición y obteniendo precisas medidas fotométricas. Ya en imágenes obtenidas el 5 de julio con el Telescopio Robótico Joan Oró podía apreciarse su coma, característica de los cometas.

Más parecido a un asteroide que a un cometa

En un nuevo trabajo, liderado por la profesora Bin Yang de la Universidad Diego Portales de Chile, publicado en ArXiv, se ha empleado instrumentación puntera en los telescopios Gemini-S/GMOS y NASA IRTF/SpeX. Los días 5 y 14 de julio de 2025 obtuvieron espectros del objeto tras su descubrimiento, tanto en la banda visible como en el infrarrojo cercano.

Esas observaciones se realizaron al poco de ser detectado, evitando así que la actividad del cometa asociada a la sublimación de hielos apantallase otros aspectos de su naturaleza.

Sin espacio para la duda, ambos espectros apuntan a que el objeto interestelar es un cometa.

En el rango óptico, 3I/ATLAS muestra una pendiente enrojecida que lo asemeja al de ciertos asteroides de nuestro sistema solar de clase espectral D. Se trata de asteroides muy oscuros (albedo bajo), con un espectro muy rojo y una composición rica en carbono. Son raros y tienen poca reflectividad.

El espectro en la ventana del infrarrojo cercano de 3I/ATLAS se aplana significativamente, aproximadamente a una tasa de 0.9 a 1.5 micrones, similar al comportamiento espectral de grandes granos de hielo de agua en la coma de los cometas.

Los autores del trabajo, entre los que se encuentra la prestigiosa astrobióloga Karen J. Meech, modelaron el comportamiento espectral del cometa 3I/ATLAS. Emplearon una mezcla de polvo al 70 % del del meteorito (condrita carbonácea) Tagish Lake y un 30 % de hielo de agua con un tamaño medio de 10 micras. De hecho, esa fracción de hielo del ~30% obtenida podría interpretarse como una estimación aproximada de la composición de la coma.

En general, todos los estudios y observaciones realizadas hasta la fecha apuntan a que es un cometa interestelar activo que contiene abundante hielo de agua, con una composición de polvo más similar a la de los asteroides tipo D que a la de los objetos transneptunianos. Esto podría ser consistente con la idea de que se formase en una región interior de un sistema planetario, siendo expulsado por un tirón gravitacional experimentado en su encuentro con un planeta. En cualquier caso los escenarios permanecen abiertos pues cabrá esperar a las observaciones que realicen diversas sondas espaciales del intruso, siendo la misión Psyche de la NASA la major situada.

La coma del cometa 3I/ATLAS

También se ha especulado con la idea de que el 3I/ATLAS no presenta una coma extendida como otros cometas, pero esa idea es falsa. Básicamente, siendo un objeto cuyo diámetro es de pocos kilómetros, no lo hubiéramos descubierto sin haber presentado esa envoltura que llamamos coma y que lo hace visible a miles de millones de kilómetros.

La coma posee una composición que sería representativa del material sublimado pero quizás no del interior mismo del objeto. La componente gaseosa de la coma está dominada por dióxido de carbono, produciendo una envoltura de unos 350.000 km alrededor del núcleo cometario.

Dicha envoltura además del gas contiene partículas de polvo de tamaño micrométrico que se desprenden del cometa debido a la sublimación de los hielos. El polvo está embebido entre los materiales helados que son calentados en su acercamiento al Sol. En el caso de un cometa interestelar deberíamos esperar un manto irradiado por rayos cósmicos a lo largo de los miles de millones de años que lleva circulando por la Vía Láctea. Quizás por esa razón su actividad cometaria aparezca aletargada y restringida en volátiles.

Las observaciones infrarrojas muestran que la componente sólida de la coma, desprendida por la presión hacia afuera del gas sublimado aparece dominada por pequeñas partículas de hielo de agua y polvo que se asemeja a una clase de meteorito asociado a las condritas carbonáceas, procedentes de un tipo de objetos llamados transicionales: a mitad de camino entre un asteroide y un cometa.

Así pues 3I/ATLAS no tiene nada de extraño, salvo que se trata de un material que nos resulta familiar pese a haberse formado necesariamente en un lejano sistema planetario.

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Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

– ref. Qué es lo extraño en 3I/ATLAS, el objeto interestelar más observado del mundo – https://theconversation.com/que-es-lo-extrano-en-3i-atlas-el-objeto-interestelar-mas-observado-del-mundo-264219

Guía para conocer los microorganismos que dan vida a los suelos y aseguran el futuro agrícola

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariano Angel Valdivia Dávila, Ciencias agrícolas y biotecnología, Universidad de Guadalajara

Microorganismos cultivados en una muestra de suelo en el laboratorio. Sinhyu Photographer/Shutterstock

El suelo es el medio natural compuesto por minerales, materia orgánica, aire y agua. Provee de elemento hídrico, soporte y nutrientes a las plantas. Gracias a él, los humanos obtenemos un 98,8 % del total de las calorías que consumimos.

También sirve como hogar para una gran cantidad de seres vivos que no se ven a simple vista, entre los que destacan bacterias, hongos, virus, arqueas, protozoos, algas y nematodos. Los más estudiados debido a las funciones que realizan son las bacterias, los hongos y, en menor medida, las arqueas.

Estos minúsculos habitantes determinan el estado microbiológico de los suelos y les aportan múltiples beneficios. Su ausencia o escasez implica menos energía, menos agua y menos vida, lo que da sentido al auge de las experiencias agroregenerativas. Unas prácticas que buscan devolverle al suelo condiciones vitales para garantizar un medio agrario más ecológico y económicamente viable.

Los microorganismos se encargan de descomponer la materia orgánica y participan en el reciclaje y fijación de algunos nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio, entre otros).

Otra de sus funciones consiste en agrupar el suelo en terrones conocidos como agregados, que mejoran la retención de agua y la aireación. Además, promueven el crecimiento de cultivos y los protegen del ataque de plagas y enfermedades.

De la siembra y conteo a la secuenciación del ADN microbiano

El estudio de los microorganismos del suelo nace a mediados del siglo XIX. La siembra y conteo en placa, método microbiológico para estimar el número de microorganismos viables en una muestra, es una de las primeras técnicas y la más utilizada hasta la actualidad. No obstante, solo se han podido cultivar de este modo alrededor del 50 % de los microorganismos existentes.

En la década de los 70 del siglo XX se desarrolló una metodología que cuantifica la respiración del suelo. Esta técnica mide el dióxido de carbono que liberan los microorganismos como resultado de la degradación de materia orgánica. A partir de los estudios derivados, fueron sentadas las bases de lo que más tarde se ha conocido como “ecología microbiana”.

A la par, se desarrolló otra metodología que registra la actividad enzimática. Sirve como indicador de la presencia de microorganismos porque permite contabilizar los tipos de enzimas liberadas como consecuencia de la degradación de los materiales orgánicos.

Los avances más significativos surgen en los años 90 del siglo pasado con el desarrollo de las metodologías basadas en la extracción de ADN microbiano y su posterior secuenciación e identificación. Gracias a ellas, resulta posible identificar los microorganismos directamente del ambiente natural y conocer sus aportes al entorno.

Un tercio de los suelos sufren degradación

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al menos el 33 % de los suelos de todo el planeta presentan algún nivel de degradación, ya sea leve, moderado o grave.

La principal razón de esta degradación tiene que ver con el hombre y su afán para producir más y mejores alimentos, que den respuesta a la demanda de una población en aumento constante.

Concretamente, la agroindustria impacta por el manejo del suelo, el uso excesivo de productos químicos (fertilizantes, herbicidas, insecticidas etc.) y la tendencia a favorecer la siembra de un solo tipo de cultivo (monocultivos).

Las malas prácticas han ocasionado diferentes afectaciones: pérdida de materia orgánica, erosión, suelos más salinos, cambios en el pH y contaminación de fuentes de agua. Estas afectaciones disminuyen el contenido de microorganismos del suelo y, a su vez, provocan una disminución en la fertilidad. El resultado es la reducción paulatina del rendimiento de cultivos, la degradación del suelo y el peligro para la seguridad alimentaria.




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Textura, pH y temperatura

Dichas afectaciones modifican las características físicas y químicas del suelo que interactúan con los microorganismos, moldeando el crecimiento o disminución de especies. Estudios demuestran que la textura, el pH, la temperatura y los nutrientes son los principales factores que inciden en la presencia de microorganismos en el suelo.

La textura condiciona el crecimiento de microorganismos. Un suelo poco poroso reduce la cantidad de agua que puede retener y el oxígeno disponible. Además, la cantidad de nutrientes aumenta o disminuye según su composición mineral.

Otro elemento que limita el crecimiento de microorganismos es el pH o potencial de hidrógeno, que mide la acidez o alcalinidad. El valor del pH en el suelo oscila entre 3,5 (muy ácido) a 9,5 (muy alcalino). Los suelos muy ácidos (<5,5) tienden a presentar cantidades elevadas y tóxicas de aluminio y manganeso. Los suelos muy alcalinos (>8,5) pueden dispersarse.

El pH del suelo depende de la composición mineral, el tiempo de formación y la cantidad de lluvia. La modificación del pH, aunque sea mínima, provoca la pérdida de microorganismos debido a la adaptación al nuevo factor.

Por otro lado, el cambio climático provocado por la actividad humana ha modificado la temperatura del planeta. Un cambio que afecta al crecimiento de microorganismos y a la fertilidad de los suelos.

Microorganismos, humus y simbiosis

En el suelo, los microorganismos son los encargados de descomponer la materia orgánica, esparciendo sustancias conocidas como enzimas.

Este proceso genera una tierra negra llamada humus que mejora la textura, la retención de agua y la nutrición de las plantas. También hace posible el ciclo de nutrientes (carbono, nitrógeno, fósforo, potasio), que desencadena la transformación de la materia y la consecuente fertilización del suelo.

Las plantas y los microorganismos conviven cercanamente y comparten beneficios. Las plantas liberan sustancias por la raíz (exudados) que atraen microorganismos para realizar una unión benéfica llamada simbiosis. En esta unión, las plantas le dan alimento al microorganismo (azúcares) y los microorganismos acercan agua y nutrientes a la planta, incluso la protegen de plagas y enfermedades.

¿Cómo afecta la disminución de microorganismos en el suelo?

La pérdida de microorganismos provoca deterioro en los suelos, lo que afecta negativamente al rendimiento de cultivos.

Existe el riesgo de un aumento de la incidencia de plagas y enfermedades en los cultivos debido a la falta de microorganismos benéficos, así como por la ausencia de sus asociaciones simbióticas. Es el caso de aquellas que hacen solubles algunos nutrientes (micorrizas) o facilitan la descomposición (saprofitos), por mencionar algunas.

Estas situaciones limitan también el secuestro de carbono al disminuir la actividad biológica. Un hecho que implica mayor contaminación en muchos ambientes naturales, ya sean suelo, agua o aire.




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¿Quiénes y de qué manera están actuando?

Organizaciones internaciones como la FAO y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, a través de las denominadas Conferencias de las Partes, han propuesto acciones para revertir la degradación del suelo y favorecer el aumento de los microorganismos.

Por su parte el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) promueve a través de diversos programas la sustentabilidad agrícola que involucra el cuidado del suelo.

Otro tanto realizan asociaciones sin fines de lucro, como Kiss the Ground, una iniciativa que coloca el cuidado del suelo y la importancia de los microorganismos en el centro de la estrategia para revertir el cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria. Su mensaje se está dando a conocer a través de un documental narrado por el conocido actor y activista Woody Harrelson.

Dentro de las acciones que promueven estas instituciones, destacan la agricultura con labranza mínima o cero labranza, que permite el desarrollo de microorganismos. También gana adeptos la agricultura de asociación, que consiste en una vuelta a los sistemas de agricultura tradicional, como la milpa mexicana, que producen más de un cultivo a la vez en el mismo suelo. Esta práctica concentra diversidad de plantas y un mayor contenido de microorganismos, lo que se traduce en una menor incidencia de plagas.

La agricultura orgánica, que recurre al uso de fertilizantes orgánicos como la composta y de productos biológicos a partir de microorganismos, representa otra opción.

Faltan más conocimientos y recursos para entender los procesos y financiar las nuevas tecnologías que permitan desarrollar estas acciones con la máxima eficacia. Pero la divulgación de la importancia del suelo y sus microorganismos contribuye sin duda a avanzar hacia un mundo agrario más seguro y sostenible.

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Mariano Angel Valdivia Dávila no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Guía para conocer los microorganismos que dan vida a los suelos y aseguran el futuro agrícola – https://theconversation.com/guia-para-conocer-los-microorganismos-que-dan-vida-a-los-suelos-y-aseguran-el-futuro-agricola-262416

Avispa asiática: por qué la captura masiva con trampas debe parar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Yaiza R. Lueje, Ayudante de investigación en gestión de especies exóticas invasoras e infraestructuras verdes, Universidade da Coruña

Abejorros del género _Bombus_ recogidos en una trampa para avispas asiáticas. Los autores, CC BY-SA

Las especies exóticas invasoras suponen un enorme problema ambiental, en muchos casos con efectos inmediatos y muy potentes. Este fenómeno obliga a todos los actores implicados, como las administraciones competentes, a elaborar planes de respuesta que no siempre son efectivos por la falta de base científica en su diseño. Sin embargo, cuando estas especies afectan a sectores productivos clave, al abastecimiento de bienes esenciales o a la salud humana, esta necesidad de respuesta se vuelve más urgente.

El caso de la avispa asiática (Vespa velutina) es muy ilustrativo por la rapidez de su expansión, su impacto sobre el sector agrícola y el riesgo potencial que sus picaduras suponen para la población. En apenas 10 años, la especie colonizó gran parte de la Europa atlántica, incluido el norte y oeste de la península ibérica.

Esta avispa es muy conocida por predar sobre las abejas melíferas, provocando grandes daños en la apicultura, y por consumir diferentes alimentos, como productos hortofrutícolas. Además, puede ser peligrosa para las personas porque sus picaduras son capaces causar reacciones alérgicas graves, lo que genera mucha preocupación en la población.

Avispa asiática sobre madera
Individuo de avispa asiática.
Siga/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Un método que elimina avispas, pero también otros insectos

La respuesta de la población, y en especial de sectores afectados como la apicultura, ha sido activa y homogénea en regiones como Galicia o Asturias, centrada en técnicas de trampeo para la eliminación de adultos. Este método de control de plagas utiliza trampas para atraer a estos insectos con un cebo, generalmente líquido, atraparlos mediante un sistema de embudo o barrera e impedir su escape.

También se han estudiado otros sistemas de control como arpas eléctricas para la protección de colmenares o mallas para la protección de viñedos. Sin embargo, estos sistemas no pretenden reducir las poblaciones de avispa, sino únicamente proteger los recursos de sus ataques.

La generalización del uso de trampas para la captura de adultos puede verse en cualquier rincón de la Galicia costera, con trampas caseras o comerciales colocadas en todo tipo de espacios, públicos y privados, consentidos y fomentados por la administración.

Tanto la Xunta de Galicia como distintas administraciones locales han promovido el uso de trampas caseras de cebo líquido por parte de la población, publicando instrucciones para su construcción e incluso realizando campañas de trampeo propias. Sin embargo, ninguna trampa disponible hasta el momento actual es totalmente selectiva. El número de otros insectos capturados por todas las trampas instaladas, que en muchos modelos se ha demostrado que puede alcanzar porcentajes superiores al 90 %, es totalmente desconocido.

Una botella convertida en trampa para avispas en un viñedo
Trampa para avispas colocada en un viñedo.
Los autores, CC BY-SA

Las trampas no reducen los daños en viñedos

En nuestra reciente investigación, publicada en Pest Management Science, hemos analizado cómo afecta la avispa asiática a la producción de uva en viñedos gallegos. Encontramos gran variabilidad en los daños según la zona y la localización de los viñedos y, además, descubrimos que no están relacionados con el contenido de azúcar en las uvas. Las avispas tienen preferencia por alimentos dulces, por lo que podría esperarse que a mayor contenido de azúcar en las uvas del viñedo las avispas provocasen más daño en el mismo, pero en nuestro trabajo no observamos dicha relación.

Al estudiar el impacto de distintos tipos de trampas de uso común a lo largo del año, vimos que el porcentaje de avispas del total de insectos capturados varía mucho y también cambian los resultados entre los diferentes modelos de trampas. Sin embargo, estas diferencias no se relacionan con el grado de afección sobre los viñedos.

Además, usar diferentes densidades de trampas durante la época en la que ocurren los daños en las uvas no sirve para reducirlos. No hay diferencias significativas en el daño total a las uvas entre zonas con y sin trampas, incluso en altas densidades.

La cantidad y diversidad de capturas de otros insectos, aunque variables a lo largo del año (desde aproximadamente un 95 % de las capturas totales en primavera hasta un 3 % en las últimas semanas previas a la vendimia), demuestran que el posible impacto en sus poblaciones puede ser muy alto. Además, el escaso conocimiento sobre la biología y ecología de la mayor parte de grupos impide calibrar el impacto real de esas capturas.

Sin embargo, se ha observado que el trampeo captura grandes cantidades de insectos polinizadores. Otros investigadores han descrito un declive generalizado de este grupo tan importante de insectos, aunque se discute la magnitud y las causas del fenómeno.

Paremos el trampeo masivo

El principio de precaución establece que, en lo posible, debe evitarse cualquier medida con un impacto negativo potencial si no existe la suficiente evidencia científica que demuestre su validez. En el mismo sentido, si esa medida no se ha demostrado eficaz, no debería emplearse hasta demostrar su utilidad o seleccionar una nueva.

El trampeo de avispa asiática no cumple ninguna de las dos premisas. Captura otras especies de insectos, generando un posible impacto negativo, y ningún estudio científico publicado ha podido demostrar un efecto positivo sobre la protección de los recursos o las personas. El trampeo, promovido por la administración, puede dar una falsa idea de efectividad por las capturas generadas, pero eso no implica que cumpla el objetivo de evitar los impactos de la especie invasora.

Por ello, conminamos a la administración, al sector agrícola y a la población a observar la evidencia generada y reconsiderar su postura en relación a esta técnica de eliminación de insectos. Los problemas ambientales son complejos y raramente pueden solventarse con soluciones rápidas y fáciles.

The Conversation

Yaiza R. Lueje recibe fondos del proyecto “Viño e froita – Cooperacion Leader’ (program LEADER Galicia 2014 – 2020)”.

Jaime Fagúndez Díaz y María J. Servia no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Avispa asiática: por qué la captura masiva con trampas debe parar – https://theconversation.com/avispa-asiatica-por-que-la-captura-masiva-con-trampas-debe-parar-261190