¿Por qué la ciencia y el arte se necesitan?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Garrido Moreno, Profesora del Departamento de Historia del Arte (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

Versión coloreada de la lámina _Universum_, de Camille Flammarion (1842-1925), en _L’atmosphère : météorologie populaire_, Hachette, Paris, 1888. Camille Flammarion.

¿Realmente existe una mirada científica opuesta a una visión artística del mundo? Si repasamos la historia del arte y de la ciencia, encontraremos una respuesta rotunda.

Así, hace décadas que el historiador británico Martin Kemp ha analizado esta cuestión a través de sus estudios sobre la figura de Leonardo da Vinci, que encarna la fusión originaria de ciencia, naturaleza y arte. Sus estudios científicos no solo documentaron el cuerpo humano y la naturaleza con precisión, sino que generaron nuevas perspectivas estéticas en la pintura y la escultura.

Un vínculo muy estrecho

Más tarde, en el Barroco, el entendimiento de la perspectiva y el desarrollo de la óptica matemática permitió a artistas como Caravaggio (1571-1610) o Diego Velázquez (1599-1660) crear efectos dramáticos de luz y espacio.

Ascidiacea o ascidias, recogidas en el libro Kunstformen der Natur (1904).
Ernst Haeckel

Los avances científicos del siglo XIX marcaron profundamente obras como Frankenstein (1816) de Mary Shelley, donde la idea de dar vida a un ser humano a través de la electricidad se basaba en los experimentos de Luigi Galvani (1737-1798).

La observación de formas orgánicas a través del microscopio abrió a algunos artistas, como Joan Miró (1893-1983) o Vasili Kandinsky (1866-1944), una increíble ventana a un universo de formas. Como muestra el documental Proteus, científicos como Ernst Haeckel (1834-1919) popularizarían litografías detalladas de organismos que influirían en el Art Nouveau, el surrealismo y otros movimientos.

Bocetos de las fases lunares.
Galileo Galilei.

Astrónomos que bebieron del arte

Grandes artistas se inspiraron en el conocimiento científico, pero las ramas de la ciencia que tienen mucho que agradecer a las artes no se quedan atrás. Galileo Galilei (1564-1642) no solo observaba los cielos con su telescopio: fue capaz de mostrar con detalle todas las fases de la luna en unas excepcionales acuarelas. Sin ellas, hubiera sido imposible transmitir su conocimiento. De la misma manera, Maria Clara Eimmart (1676-1707), dibujante y astrónoma, nos dejó una importante colección de láminas que nos maravillan por su intersección entre arte y astronomía.

Viaje al interior del cuerpo

A través del lenguaje artístico, también Andrea Vesalio (1514-1564) abrió nuestra visión hacia el interior de esta máquina que es nuestro cuerpo. Su obra De humani corporis fabrica (1543) nos permitió descubrir la anatomía con todo detalle gracias a sus elaborados dibujos.

De humani corporis fabrica (1543) contiene muchos dibujos extremadamente detallados de disecciones humanas, algunos de ellos en posturas alegóricas.
Vesalio.

Siglos después, Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) nos mostró por primera vez las neuronas, hasta entonces invisibles para el ojo humano. Con sus dotes para la ciencia y el dibujo, nos enseñó la belleza de las conexiones neuronales.

Mundos lejanos sobre el papel

Además, la exploración de otros mundos y la ciencia de la navegación no hubieran sido posibles sin otra de las grandes artes visuales: la cartografía, que ha dado lugar a lo largo de los siglos a bellas ilustraciones de la Tierra.

Del esplendor de las profundidades del océano se ocupó Marie Tharp (1920-2006), quien creó el primer mapa científico en relieve del fondo del océano Atlántico. Producciones como estas nos demostraron que la naturaleza, además de formar un espacio vital para el desarrollo del conocimiento científico, es una fuente infinita de belleza.

Mapa panorámico de los fondos oceánicos del mundo basado en los apuntes científicos de Marie Tharp and Bruce Heezen, dibujado por Heinrich C. Berann (1977).

Con el desarrollo de las ciencias naturales, también las plantas, flores y animales de las regiones más lejanas llegarán a los gabinetes para poder ser estudiadas en forma de dibujos. Es imposible no maravillarse con las láminas de naturalistas como la científica y exploradora Maria Sibylla Merian (1647-1717), que ilustró, por primera vez, la metamorfosis de los insectos de la forma más bella y detallada.

Metamorphosis insectorum Surinamensium, lámina de Maria Sibylla Merian (1647–1717).
Wikimedia Commons.

La tecnocracia o estancar el saber

A pesar de las evidencias, el imparable camino hacia la hiperespecialización académica, cada vez más arraigada, hace resurgir el debate sobre artes o ciencias una y otra vez. Recientemente, el artículo “Art and Science. A Relationship that Permeates the Construction of Human Knowledge About the World” (Arte y ciencia. Una relación que permea la construcción del conocimiento humano en el mundo, 2024) defendía que la educación artística no solo beneficia al conocimiento de la ciencia en sus aspectos técnicos, sino que también es un factor necesario para comprender su dimensión filosófica y conceptual. La cuestión no es nueva.




Leer más:
Cómo la bomba atómica condicionó nuestra comprensión de la ciencia


En una famosa conferencia, luego publicada con el título The Two Cultures and the Scientific Revolution (Las dos culturas y la revolución científica, 1959), el físico y novelista inglés Charles Percy Snow definió la separación entre artes y ciencias como “las dos culturas”, argumentando que esta ruptura de comunicación entre ciencias y humanidades es una de las principales razones que explican la incapacidad que muestran las naciones para resolver los grandes problemas mundiales.

Poco después, Snow publicó una secuela titulada The Two Cultures: A Second Look (Las dos culturas: una segunda mirada, 1963), donde afirmaba que la falsa creencia de la separación entre ciencias y humanidades se debía a un declive de la educación y el poco interés que había entre investigadores por colaborar entre disciplinas. Y, lo más importante: denunciaba que esta distancia es empobrecedora y limitante.

Progreso en busca de sentido

En el brillante ensayo La utilidad de lo inútil (2013), Nuccio Ordine amplió la cuestión y criticó la errónea consideración de las humanidades como algo prescindible, defendiendo el valor del arte, la literatura y el pensamiento libre frente a una sociedad obsesionada con la tecnocracia, la utilidad inmediata y el beneficio económico.

En palabras de Ordine, “si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida”.

Como conclusión, más allá de la evidente relación entre ellas, surge una cuestión más relevante: ¿por qué artes y ciencias se necesitan? Todas las investigaciones concluyen en un punto común: cuando personas de distintas disciplinas colaboran, producen interpretaciones más profundas, diversas y sensibles de la realidad. Algo muy necesario en un momento en el que urge que la ciencia y la tecnología asimilen sus sesgos y apelen a su dimensión más ética y humana.

The Conversation

Elisa Garrido Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué la ciencia y el arte se necesitan? – https://theconversation.com/por-que-la-ciencia-y-el-arte-se-necesitan-264303

¿Cómo llevar a los adultos a ver una película infantil? Poniéndoles su banda sonora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Carlos Montoya Rubio, Especialista en didáctica de la música para el audiovisual. Profesor en la Facultad de Educación, Universidad de Murcia

Imagen de ‘Lilo & Stitch’, la versión animada de 2002, en la que el extraterrestre recibe clases de quién era Elvis. FilmAffinity

Una película de Minecraft, estrenada en abril de 2025, recaudó casi mil millones de dólares en la taquilla, probando su éxito entre el público familiar. Los adultos que hayan ido a verla habrán podido distinguir en su banda sonora una versión instrumental de “Just Can’t Get Enough”, de Depeche Mode.

La elección de esa canción no es casualidad. Desde hace tiempo el cine infantil no puede considerarse únicamente para niños. Es evidente que los argumentos de las películas han evolucionado, dejando de lado miradas ingenuas o inconvenientes con el momento actual.

No se trata solo de un cambio debido a la coyuntura social, sino que la propia manufactura de los filmes para el público infantil es cercana a la de producciones cinematográficas pensadas para otros sectores poblacionales. Esto hace, en ocasiones, que no sea sencillo definir franjas de edades para las películas. Y la música contribuye todavía más a difuminar las barreras entre generaciones.

Las motivaciones de una industria global

Preguntarse por qué interesa ampliar la audiencia de un producto cualquiera es hablar de la necesidad de buscar el éxito comercial, en este caso ligado al cine. Las películas infantiles actuales se consumen, en un porcentaje nada despreciable, en familia, y eso lleva mucha más gente a las salas que si su público objetivo fuese a ver una película solo o en pareja. De este modo, favorecer que el largometraje posea códigos que despierten el interés de los espectadores adultos es una estrategia sumamente acertada.

No cabe duda de que este público conecta de algún modo con los formatos y tramas de muchos contenidos audiovisuales dirigidos al mundo infantil. No obstante, se puede decir que, tras el modelo original de Disney, se produjo una evolución. En este sentido, compañías como DreamWorks remozaron argumentos y modelos de animación en aras de la generalización de las audiencias.

De igual modo, la propia adquisición de Pixar por parte de Disney responde, entre otros factores, a esta necesidad de revitalizar el cine infantil a través de un modelo de éxito probado entre crítica y público como son las producciones del estudio de animación digital.

La música en el cine: una herramienta poderosa

Una de las formas más potentes para cautivar al público adulto es el uso de la música. El cine es un compendio de lenguajes en donde el elemento sonoro penetra inconscientemente en el espectador.

En el plano al que nos estamos refiriendo, una de las formas más habituales y eficaces de atraer a ese público es la utilización de ciertos códigos culturales. Son elementos conocidos por los espectadores adultos que les sirven para generar una comprensión especial de la película.

Algunos de esos códigos se han ido perfilando a lo largo del tiempo y son usados a discreción y sin ningún pudor. Sirvan como ejemplo el uso de la wagneriana “Cabalgata de las Valquirias” ante la aparición de helicópteros en Apocalypse Now; la utilización de la “Tocata y Fuga en Re m.” de Bach para llevarnos a ambientes vinculados a vampiros; o la inclusión de “Pompa y circunstancia” de Elgar en todo tipo de actos académicos…

La ‘Cabalgata de las Valquirias’ de Wagner en Apocalypse Now.

Sin embargo, los que más nos interesan ahora se utilizan de manera puntual para asegurar que los espectadores adultos sigan enganchados a la película. Se trata de hacerles cómplices de su discurso para que lo asimilen mejor.

De Flashdance a Elton John

Son innumerables, y crecientes, los casos en los que los clichés musicales aparecen como elemento clave en las producciones cinematográficas actuales. En gran medida, el éxito a la hora de generar productos intergeneracionales se basa en el uso de estas referencias. No hay más que pensar en el modo en que la serie Los Simpson ha hecho de la alusión un elemento consustancial a su formato.

En las películas dirigidas al público infantil hay apariciones musicales que son clásicas por su nitidez. Por ejemplo, en Shrek 2 (2004), se apunta al mito cinematográfico de los ochenta Flashdance. Y en Gnomeo y Julieta (2011), la música de Elton John –y su propia estética– son un estímulo obvio para la comprensión adulta del largometraje.

‘Don’t Go Breaking My Heart’ de Elton John en Gnomeo y Julieta.

Por su parte, la española El lince perdido (2008) contiene una brillante referencia directa a la música de Antón García Abril (del programa televisivo El hombre y la tierra, de Félix Rodríguez de la Fuente). Este no es sino un guiño a un público que fue niño en la década de los setenta y los ochenta.

Seguimos en la actualidad

En las producciones recientes este proceder es una constante.

Así, por ejemplo, Kung Fu Panda 4 (2024) muestra adaptaciones de la ochentera “Crazy Train” de Ozzy Osbourne, y en Sonic 3 (2024), las niñerías de adultos se ilustran con el tema de los Beach Boys “Wouldn’t It Be Nice”.

No son las únicas. El éxito de Disney de este año Lilo y Stitch recurre, como ya hiciera la versión animada de 2002, a la música de Elvis Presley con una doble finalidad. Por un lado, busca evocar el ambiente hawaiano igual que el sonido de la steel guitar precede a las escenas de Bob Esponja. Por otro, intenta establecer un vínculo entre esa música y las circunstancias que llevan a identificar a Elvis con el archipiélago hawaiano, fundamentalmente el resorte de su éxito con el concierto Aloha from Hawaii.

Clip de una escena (en inglés) de Lilo & Stitch en la que el extraterrestre sirve como aguja y altavoz del tocadiscos para reproducir a Elvis.

En Gru 4, mi villano favorito (2024), los minions hacen referencia a Van Halen igual que en 2015 lo habían hecho con los Beatles. En aquella ocasión, los protagonistas salían por un alcantarillado de Abbey Road mientras los músicos cruzaban el paso peatonal al ritmo de “Love me do”.

Y, en un guiño de música a música, en la última versión de Cómo entrenar a tu dragón se genera una característica sonoridad al estilo del compositor John Williams, creador de las melodías de Star Wars, Indiana Jones o Parque jurásico, entre otras muchas.

Como vemos, la lista de ejemplos multirreferenciales no tendría fin. En esencia, son sonidos que nos abren a un cine para todos los públicos.

The Conversation

Juan Carlos Montoya Rubio recibe fondos del Ministerio de Educación y Formación Profesional a través de la Convocatoria de «Proyectos de Generación de Conocimiento» y a actuaciones para la formación de personal investigador predoctoral asociadas a dichos proyectos, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2021-2023, como miembro del proyecto “Movimiento y música en el 1er ciclo de Ed. Infantil: diagnóstico y evaluación de la implementación de un programa de prácticas motrices musicalizadas con enfoque de género”

Alba María López Melgarejo y Norberto López Núñez no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. ¿Cómo llevar a los adultos a ver una película infantil? Poniéndoles su banda sonora – https://theconversation.com/como-llevar-a-los-adultos-a-ver-una-pelicula-infantil-poniendoles-su-banda-sonora-264161

La otra victoria de Carlos Alcaraz: el Abierto del Equilibrio Mental

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan González-Hernández, Professor and Researcher on Personality, Sport and Health Psychology, Universidad de Granada

El deporte de alto nivel requiere una alta capacidad de resistencia psicológica que no siempre es visible donde los y las tenistas compiten contra el cansancio, la presión y sus propios pensamientos. Como el propio Carlos Alcaraz ha reconocido en varias entrevistas desde que ganara su primer Abierto de Estados Unidos en 2022, la carga de ser y mantenerte entre los mejores supone un desafío tan grande como cada partido decisivo en sí mismo.

Hablamos del Grand Slam más intenso, el que se juega en todas las superficies y se mantiene toda la temporada. Junto con el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos, es el quinto Grand Slam: el Abierto del Equilibrio Mental.

La autenticidad y aceptación como recursos estratégicos

En el deporte en general, y en las modalidades individuales en particular, el error se evidencia como mucho más inevitable y determinante. Es auténtico en su expresión y sincero en su esfuerzo. El tenista español Carlos Alcaraz ha tenido momentos de desconexión psicológica como en Roland Garros 2023, cuando los calambres en semifinales frente a Novak Djokovic se vieron agravados por el estrés competitivo. O tras la final olímpica de París 2024, que supuso un “break mental” que le lastró hasta final de la temporada.

Tales experiencias, lejos de considerarse retrocesos, han sido lecciones. Ha sabido aceptar, parar, reformular, reconducir y dosificar la carga mental y física para convertir la temporada 2025 en la mejor trayectoria de un tenista a la edad de 22 años.

Lo demostró el pasado 7 de septiembre cuando conquistó su segundo título del Abierto de Estados Unidos, el sexto Grand Slam de su carrera, y se volvió a convertir en el número uno a nivel mundial.

Una mente extraordinariamente entrenada

Desde los ojos de un profesional de la psicología deportiva, y con el foco puesto como referencia para cualquier joven deportista, su puesta en escena y lo que proyecta sobre su funcionamiento psicológico es impecable. Se crece y se reafirma igual de honesto cuando se siente fuerte que cuando se muestra vulnerable.

Comparado con el adolescente que “pedía pista” en 2021 o 2022, el Alcaraz de 2024-2025 muestra un grado superior de madurez, de regulación psicológica y respeto por cada momento de su conexión con el momento deportivo.

Ya no se precipita en puntos o momentos de quiebre con la misma frecuencia; sabe manejar los silencios de la pista y la presión de ser favorito. En lo extradeportivo, probablemente lo más importante en su transición de joven a adulto, también ha sabido poner límites sanos como adolescente ante experiencias especiales: conserva momentos de desconexión con su familia y amigos en Murcia, mantiene una actitud cercana y humilde en el trato mediático y no oculta sus íntimos deseos de disfrutar de la vida, lo que contribuye a sostener su salud mental frente al ruido externo.

Probablemente veremos más de algún altibajo en el futuro –seguramente tenga que ver con el mantenimiento de su nivel competitivo, con su popularidad en cualquier rincón del mundo o con dejarse llevar y liberarse cuando se sienta vulnerable– como lo hay en la vida de cualquier persona, aunque en su caso se suma la gran carga de ser un prodigio.

Sus retos en tiempo real

Los retos se mantendrán y aparecerán otros nuevos, sus rivales buscarán nuevas formas de ganarle, recibirá las presiones habituales de todo lo que rodea al deporte de élite (la épica, la mercantilización…) y su vida personal propondrá nuevos esfuerzos y adaptaciones que nos harán ver nuevas versiones del talento de Carlos Alcaraz. Y todo ello, seguramente televisado y en tiempo real.

El Abierto del Equilibrio Mental no otorga un trofeo ni suma puntos ATP, pero define la duración y la calidad de una carrera llena de sensatez y sana autenticidad. Alcaraz, con solo 22 años, ya ha mostrado que su crecimiento no depende únicamente de su drive o de su físico privilegiado, sino de su capacidad de aprendizaje psicológico.

Gestionar la presión dentro y fuera de la pista (mucho más impredecible), aprender a mantener el foco constante y realista y recuperarse de los golpes invisibles son, en definitiva, de las victorias más difíciles y duraderas.

The Conversation

Juan González-Hernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La otra victoria de Carlos Alcaraz: el Abierto del Equilibrio Mental – https://theconversation.com/la-otra-victoria-de-carlos-alcaraz-el-abierto-del-equilibrio-mental-264848

La selección: Freud, adolescentes y sueños

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Estatua de Freud hecha por David Černý en Praga. Gagarin Iurii/Shutterstock

Hace unos días tuve un sueño curioso. Pero no lo voy a contar aquí. Sé que no hay nada más aburrido que leer o escuchar el sueño de otra persona. De hecho, se podría considerar que “He tenido un sueño rarísimo” es una de las frases que más pavor produce en quien la recibe, casi comparable a leer en un whatsapp “Espera, que te mando un audio”.

Aun así, es difícil resistir la tentación de encontrarle sentido a lo que soñamos. Desde que tenemos constancia escrita de las vicisitudes del ser humano, los sueños han sido una preocupación recurrente. Eran uno de los instrumentos de los dioses de la mitología griega, por ejemplo, para inspirar o confundir a los pobres mortales.




Leer más:
¿Por qué soñamos que caemos al vacío o perdemos los dientes? El misterio de los sueños recurrentes


A principios del siglo XX Sigmund Freud quiso convertirlos en ciencia. En su artículo El libro que cambió cómo nos conocemos, Fernando Díez explica lo que supuso la publicación de La interpretación de los sueños:

“Freud escribió: ‘El sueño es la realización (disfrazada) de un deseo reprimido’. Esta idea, simple en apariencia, sacudió los cimientos de la psicología y la filosofía occidentales”, nos explica Díez. Y es que, aunque efectivamente hoy sabemos que los sueños no son necesariamente representaciones de deseos reprimidos, entender que hay toda una dimensión inconsciente de nuestra mente, formada de recuerdos, emociones y sentimientos que no tenemos racionalmente categorizados, es algo que hoy damos por hecho gracias en parte a Freud.




Leer más:
¿Por qué soñamos?


Uno de los secretos de La interpretación de los sueños es que tiene, pese a ser un libro con intención científica, una gran riqueza literaria. Freud entendía el poder de las historias. Sus famosos complejos de Edipo y Electra aprovechan la fuerza de las narraciones y los personajes clásicos para explicar comportamientos que aún hoy forman parte de la psicología moderna, como nos explica Joan Tahull de la Universidad de Lleida en su artículo Edipo y Electra en los adolescentes de hoy.




Leer más:
Motivar a un adolescente: las claves que nos da la neurociencia


Algunas madres o padres se habrán encontrado ante esta situación: mi hija o hijo, que tan dulcemente escuchaba mis historias y me miraba con admiración, es hoy una persona adolescente a la que parece que todo lo que hago o digo molesta. Bienvenidos al proceso de separación-individuación. Tahull explica que los complejos freudianos de Edipo o Electra hoy “se reinterpretan como una fase natural del desarrollo emocional, no necesariamente ligado a la sexualidad o al deseo, sino a la necesidad de construir una identidad autónoma”. El adolescente deja de ver a sus padres como figuras omnipotentes y comienza a cuestionarlos, compararse con ellos, rivalizar e incluso idealizar.




Leer más:
¿No escuchan los adolescentes, o no nos sabemos comunicar?


Aunque las familias de hoy son muy distintas de las de los pacientes de Freud, y los modelos de crianza podríamos decir que drásticamente diferentes, lo que no cambia, explica Tahull, es “que todo adolescente necesita diferenciarse emocionalmente de sus padres” para construir su identidad. Así, este proceso no es un trastorno, sino un ritual social y psicológico, un conflicto necesario para madurar.

Como vemos, la psicología moderna ha reubicado las metáforas freudianas, que mantienen su fuerza. Y para celebrarlo, y recordar al pionero psiquiatra en el mes en que se cumplen 86 años de su muerte, aquí va esta selección de artículos sobre su legado y sobre lo que hoy sabemos de psicología adolescente y de sueños.

The Conversation

– ref. La selección: Freud, adolescentes y sueños – https://theconversation.com/la-seleccion-freud-adolescentes-y-suenos-264539

Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Ibarra Berastegui, Catedrático de Mecánica de Fluidos, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Es previsible que los cambios en el viento y la altura de ola en el Mediterráneo afecte a la importancia geopolítica del canal de Suez. Byvalet/Shutterstock

La mayor parte de los estudios científicos sobre clima se centran en las proyecciones futuras de temperatura debidas a las emisiones de gases de efecto invernadero. Un fenómeno que también afecta al oleaje de los mares.

Investigadores de la Universidad del País Vasco hemos analizado cómo el sistema atmósfera-océano terrestre absorbe los cambios de temperatura debidos al cambio climático e impacta en el medio marino. El calentamiento de la atmósfera se traslada de manera no lineal a los vientos y olas dando lugar a patrones complejos y con grandes diferencias en los distintos mares.

Los resultados obtenidos muestran que la evolución previsible del viento y la altura de las olas será muy desigual en los distintos océanos hasta finales del siglo XXI, con implicaciones futuras de tipo económico y geopolítico.

El Ártico: menos hielo y más olas

Un informe de la OCDE) señala las ventajas que el deshielo en el Ártico podría representar para el transporte marino de mercancías: se estima que el tiempo de tránsito se reducirá en un 40 % con respecto a la ruta actual entre Asia y Europa.

Sin embargo, una vez desaparecido el hielo, aunque sea de forma parcial, nuestro pronóstico indica que para finales de siglo, el Ártico sufrirá el incremento más importante de viento y altura de olas de todos los océanos.

Este importante aumento, sin duda, dificultará la navegación por lo que, incluso en ausencia de hielo, quizás haga que el tránsito comercial por el Polo Norte siga siendo casi imposible.

Por ello, es improbable que esta combinación de cambios en el Ártico resulte en un debilitamiento sustancial del tráfico marítimo que, a través de Suez y finalizando en el Mediterráneo, conecta hoy Asia y Europa.




Leer más:
Suez, enlace y cuello de botella entre el Mediterráneo y el Mar Rojo


El Mediterráneo: olas, energías renovables y seguridad

El Mediterráneo constituye un eslabón clave en una segunda ruta marítima: la del petróleo y gas que se teje desde el Índico hacia Europa. En nuestra investigación, ambos mares muestran un comportamiento opuesto al del Ártico, con reducciones notables de viento y olas hasta finales de siglo. A nivel global, el Mediterráneo es el mar del que se esperan las mayores disminuciones tanto en viento como en altura de olas hasta el año 2100.

La década de 2010-2020 representa un punto de inflexión para un mar que en las pasadas décadas ha tenido un comportamiento constante y que ahora, hasta final de siglo, se encamina hacia una reducción de su viento y oleaje.

Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Proyecciones de cambios en la altura de ola hasta 2100 en el Mediterráneo.
Gabriel Ibarra, CC BY-SA

La incipiente implantación de plantas de extracción de energía de las olas podría verse comprometida ya que el diseño elegido en la primera planta operativa del Mediterráneo, situada en Jaffa (Israel), se basa en unos pistones cuyo rendimiento depende de la altura de ola. La previsible disminución de altura de la olas trae nuevos desafíos al desarrollo tecnológico de futuras plantas similares en el Mediterráneo.

Por otro lado, también se esperan cambios en el sector eólico y los parques marinos proyectados para las próximas décadas, que deberán hacer frente a una caída en su producción debido a la disminución de la velocidad del viento.




Leer más:
¿Es compatible la energía eólica marina con la protección del océano? El caso mediterráneo


A lo largo del eje central del Mediterráneo, por donde transitan dos rutas marítimas fundamentales, las disminuciones de viento y oleaje estimadas en nuestro trabajo son del 2 % por década hasta finales del siglo.

Estos futuros cambios favorecerán una navegación más fluida en el Mediterráneo, lo cual conllevará un reto de seguridad adicional debido a la proliferación esperable de actividades ilegales, como el tráfico de armas, de drogas y personas.

Por ello, la propia estabilidad futura de los países ribereños representa en sí misma un reto para hacer del Mediterráneo un mar seguro para el tráfico de mercancías y el suministro energético.




Leer más:
El corredor del Mediterráneo: ¿conectar Almería con Francia en 2026?


¿Se puede contar con rutas alternativas a futuro?

Un menor oleaje reduce tiempos de navegación y costes, por lo que estos cambios futuros debidos al cambio climático reforzarán el papel de esas dos rutas marítimas centradas en el Mediterráneo. Uno de los principales patrones globales que emergen en las proyecciones de vientos y olas hasta 2100 es una intensa asimetría entre los hemisferios Norte y Sur, concentrándose en este último los mayores incrementos. Por ello, hay que considerar, además, que la vía alternativa al Mediterráneo, es decir, rodeando África, se verá dificultada debido a un sostenido incremento de viento y olas esperable para las próximas décadas en el Indico y Atlántico Sur.

Este debilitamiento en las perspectivas de consolidación de rutas alternativas incrementa todavía más la importancia geopolítica de tres nodos clave en dichas rutas: el canal de Suez, el estrecho de Bab-el-Mandeb y el estrecho de Ormuz, crucial para el suministro global de gas y petróleo. Así lo confirman las recientes tensiones bélicas en el golfo Pérsico. Paradójicamente, hemos visto que en esta reciente crisis la relevancia clave de estos nodos ha actuado como factor de estabilización para el comercio mundial, ya que la proyección simultánea de los intereses vitales contrapuestos de diferentes actores internacionales ha resultado en el mantenimiento de las rutas abiertas.

Pacífico Norte y acceso al Atlántico

En otras zonas como el Atlántico y Pacífico Norte también se prevén reducciones de viento y altura de olas. Esto se traducirá en una navegación más fluida y con menos costes, reforzándose así la importancia geopolítica del canal de Panamá como eslabón estratégico en el tráfico marítimo mundial.

Los recientes movimientos por parte de Estados Unidos para asegurar su control constituyen un indicador de la extraordinaria relevancia que en las próximas décadas se espera tenga el canal de Panamá. Entre las razones de esta importancia destaca el esperable incremento del tráfico en las próximas décadas debido a una navegación cada vez más fluida.




Leer más:
El transporte por mar, pieza clave en el atasco logístico mundial


Geopolítica de las olas

Cuanto más favorables resultan las perspectivas geofísicas de consolidación de las actuales rutas de navegación hasta 2100, mayor es el potencial disruptivo que concentran los eslabones clave que las integran ante acontecimientos desestabilizadores de orden geopolítico.

Ante la falta de nuevas rutas alternativas, los actores interesados deberán concentrar sus esfuerzos en el control total o parcial de las actuales, lo cual paradójicamente puede dar lugar a acuerdos inesperados como el señalado más arriba en la reciente crisis del Golfo Pérsico.

Todavía se requieren estudios más regionalizados sobre la evolución, frecuencia e intensidad de futuros eventos marinos extremos. Con ellos será posible la previsión de escenarios para una mejor adaptación, planificación y gestión de los océanos. Esto permitirá también perfilar con más detalle las implicaciones económicas y geopolíticas derivadas de los cambios que sufran.

The Conversation

Gabriel Ibarra Berastegui recibe fondos de la Universidad del País Vasco.

– ref. Así afectará el cambio climático al oleaje de los océanos, las rutas marítimas y la geopolítica – https://theconversation.com/asi-afectara-el-cambio-climatico-al-oleaje-de-los-oceanos-las-rutas-maritimas-y-la-geopolitica-260769

Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Bravo-Fuentes, Profesora sustituta interina del área de Didáctica de la Expresión Musical, Universidad de Jaén

SeventyFour/Shutterstock

La música es un lenguaje universal que nos emociona, despierta recuerdos y nos conecta con los demás, sin necesidad de palabras. Pero, como toda forma de expresión, también refleja nuestra sociedad y sus desigualdades. A lo largo de la historia, mujeres compositoras han sido invisibilizadas; instrumentos y géneros musicales han quedado encasillados según el género; y la diversidad cultural, muchas veces, no ha encontrado un espacio en las aulas.

Aquí propongo estrategias concretas y sencillas para llevar la música a las aulas como herramienta transformadora.

Voces femeninas olvidadas

A lo largo de la historia, mujeres compositoras han quedado en la penumbra, silenciadas por estructuras que privilegiaron otras voces, voces masculinas. Recuperar sus obras y contar sus historias en las aulas no solo es un gesto de justicia, sino también una forma de mostrar a niñas y niños que la creatividad no tiene género.




Leer más:
Polifacéticas en la sombra: mujeres en la historia de la música


De esta manera, en clase se pueden incluir aportaciones de compositoras menos conocidas tales como Elisabeth Jaquet de La Guerre (1665-1729) compositora de la corte de Luis XIV o Amy Beach (1867-1944) quién escribió la primera sinfonía compuesta por una mujer americana, en el repertorio a trabajar.




Leer más:
¿Cómo tantas mujeres han conseguido brillar en la música?


En el aula podemos escuchar sus composiciones más accesibles, entender por qué se conocen menos y qué aportaron a la historia de la música. También se puede proponer a los estudiantes que investiguen sobre figuras de la historia de la música menos conocidas.

Pueden utilizar catálogos digitales como el de la International Music Score Library Project (IMSLP), bases de datos de bibliotecas nacionales y universitarias, o recursos especializados como el Oxford Music Online o el portal Women in Music.

Existen repositorios académicos (Google Scholar, Dialnet) en los que una búsqueda por palabras clave como “female composer”, “women in music history” o “compositoras olvidadas” ofrecerá resultados útiles para sus investigaciones. También pueden recurrir a plataformas de escucha (YouTube, Spotify, Naxos Music Library), donde cada vez se encuentran más grabaciones de obras recuperadas.

Estereotipos en la elección de instrumento musical

En algunos contextos educativos, aún persisten prejuicios: los niños son animados a tocar ciertos instrumentos como la guitarra o la batería; las niñas, hacia otros como la flauta o el piano.

En el aula se pueden organizar actividades en las se prueben diversos instrumentos sin sugerencias previas del profesorado. Resulta interesante concluir esta tarea con una “ronda de reacciones” en la que el alumnado comparta qué instrumento le ha sorprendido, cuál le ha gustado y por qué.

Músicas de otras culturas

La música de diferentes partes del mundo es una puerta directa a otras culturas. Enseñarla potencia el respeto
hacia lo distinto y ayuda al alumnado a ver la riqueza que nos rodea.

Mostrar vídeos breves de conciertos o actuaciones de diferentes culturas, indicando su origen o significado cultural y destacando los distintos elementos (ritmos, danzas, instrumentos) que se utilizan ayuda a abrir el horizonte crítico de los alumnos y fomenta su creatividad.

Por ejemplo, podemos utilizar el asalato (también llamado kass-kass), un instrumento de África Occidental formado por dos pequeñas calabazas unidas por un cordel. Su sonido surge al agitarlo y golpearlo entre sí y contra las manos, creando ritmos sorprendentes que acompañan cantos y danzas en celebraciones comunitarias.

Escuchar y ver cómo se toca este instrumento permite al alumnado reflexionar sobre cómo la música nace de los materiales disponibles en cada entorno y cómo, a partir de algo aparentemente sencillo, se pueden construir complejas tradiciones rítmicas. Además, la comparación con instrumentos más familiares, como las maracas o las castañuelas, ayuda a reconocer similitudes y diferencias, favoreciendo el respeto hacia la diversidad cultural.

Sacar la música del aula

Organizar talleres de música compartida los cuales pueden adoptar dos formatos complementarios: por un lado, talleres teóricos, en los que se expliquen de manera sencilla los rasgos de una pieza o corriente musical; y, por otro, talleres prácticos, donde alumnado y familias puedan tocar instrumentos, cantar o bailar juntos. Ambos enfoques se enriquecen mutuamente, ya que entender el contexto de una música ayuda a valorarla más cuando se interpreta en grupo.

Un ejemplo concreto sería un taller en el que las familias sean invitadas a traer canciones tradicionales de su cultura de origen. Algunas pueden animarse a interpretarlas en directo si tocan un instrumento, mientras que otras pueden compartir grabaciones o enseñar letras y significados. El alumnado, por su parte, puede preparar breves presentaciones para introducir los estilos escuchados o acompañar las piezas con percusión sencilla en clase. De este modo, se genera un espacio de encuentro intergeneracional y multicultural que refuerza el vínculo entre escuela y comunidad.




Leer más:
Las ventajas de aprender música tocando para otros


En cuanto a la organización, no se trata de que el profesorado lo asuma en solitario, fuera de su horario y sin recursos. Lo más viable es plantearlo como una iniciativa del centro educativo, apoyada por la dirección y reconocida dentro del proyecto pedagógico, de manera que forme parte de la programación oficial. Así se pueden destinar tiempos específicos, coordinar con las asociaciones de familias y contar con apoyos logísticos para que la actividad sea sostenible y tenga continuidad.

En tiempos de pantallas, cuando la necesidad de empatía y conexión humana aumenta, la educación musical no solo enseña conceptos sino a escuchar con el corazón, valorar cada voz y crear un futuro donde nadie quede fuera.

The Conversation

Paloma Bravo-Fuentes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cuatro maneras de hacer más participativa e igualitaria la clase de música – https://theconversation.com/cuatro-maneras-de-hacer-mas-participativa-e-igualitaria-la-clase-de-musica-262887

Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria R. Vicente, Profesora de Economía Aplicada, Universidad de Oviedo

gopixa/Shutterstock

La inteligencia artificial (IA) es uno de los grandes motores del cambio económico del mundo. Estados Unidos y China están a la cabeza. La Unión Europea también apuesta por la IA, especialmente con el Programa Década Digital 2030. Este plan busca que al menos el 75 % de las empresas usen estas tecnologías para 2030. Pero este objetivo tiene un problema: no todas las regiones europeas están avanzando al mismo ritmo.

¿Qué regiones están liderando la adopción empresarial de la IA? ¿Quiénes están atrás? ¿Hay relación con la conocida brecha digital?

Responder a estas preguntas es el objetivo de nuestra investigación académica, publicada en la revista Telecommunications Policy. Ahí estudiamos las diferencias que existen entre las distintas regiones europeas en cuanto al uso empresarial de la IA. Identificamos las regiones en cabeza y las rezagadas, y también analizamos los factores que podrían explicar esas diferencias. Para ello usamos datos regionales del año 2024, procedentes de Eurostat.

¿Existen diferencias regionales?

Los resultados muestran que las regiones danesas y belgas lideran el uso de IA. Destacan también Viena (Austria) y la región occidental de Eslovenia. En el extremo opuesto se encuentran la mayoría de las regiones rumanas, algunas búlgaras y Melilla (España).

Uso empresarial de IA en las regiones de la UE.
Fuente: elaboración propia

Pero también hay diferencias dentro de los países. Las naciones más avanzadas en IA presentan mayores desigualdades internas. Este es el caso de Dinamarca y Bélgica. En cambio, en Rumanía y Hungría las diferencias internas son menores. Esto se explica por el patrón de difusión en forma de S: en los países más rezagados, la adopción es lenta y no surgen grandes brechas entre sus regiones. Por el contrario, en los más avanzados, donde el proceso es más acelerado, algunas regiones despegan antes que otras. Y esto dar lugar a brechas internas.

¿Cómo se explican estas diferencias?

Estudiamos la relación entre el uso de la IA y los tres niveles de brecha digital (acceso, uso, y resultados). Para ello usamos modelos estadísticos tomando en cuenta las características de cada región y también las de las regiones vecinas.
Observamos, por una parte, que las empresas que ya usaban tecnologías digitales son las que emplean IA y, además, que su uso en regiones cercanas favorece una mayor adopción de la inteligencia artificial.

Sin embargo, parece existir cierta competencia por los recursos entre regiones. Cuando las vecinas están muy digitalizadas, una región parece usar menos IA.

En resumen, nuestros resultados muestran que es clave reforzar la base digital en las zonas que van más lentas. Se trataría de evitar así que la IA acabe ampliando aún más las desigualdades entre territorios.

También es importante aprovechar bien los recursos que ya existen, como la red europea de centros de innovación digital. Todo ello con el objetivo último de fomentar la colaboración y el intercambio de conocimientos entre regiones y empresas.


Carla Álvarez Rodríguez, investigadora contratada en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, es coautora de este artículo y ha recibido fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).


 

The Conversation

Maria R. Vicente recibe fondos del Programa Investigo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (AYUD/2023/36906).

Ana Suárez Álvarez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Europa avanza en IA, pero no todas sus regiones van al mismo ritmo – https://theconversation.com/europa-avanza-en-ia-pero-no-todas-sus-regiones-van-al-mismo-ritmo-262134

Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuela Rodríguez Gallardo, Profesora Tiular de Universidad en Física Atómica, Molecular y Nuclear, Universidad de Sevilla

Sergey Nivens/Shutterstock

Aunque pueda sonar chocante, la física nuclear no es solo un asunto relacionado con la energía o las bombas atómicas: está detrás de tecnologías que usamos cotidianamente sin notarlo. Pero, ¿podemos hacer cálculos de esas reacciones nucleares del día a día? Gracias a herramientas como Theo4Exp, hacer cálculos avanzados de física nuclear puede resultar mucho más sencillo de lo que imaginamos.

El núcleo atómico

Tras la confirmación de su existencia en 1911, gracias al experimento de Ernest Rutherford, la investigación del núcleo atómico vivió una etapa de avances vertiginosos durante la primera mitad del siglo XX. Se abrió un mundo hasta entonces desconocido.

Representación aproximada del átomo de helio-4: en el núcleo los protones están representados en rojo y los neutrones en azul.
Wikimedia Commons., CC BY

Los propios investigadores de la época no sabían hasta donde podían llegar, como se muestra en la película Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023). En esta, podemos ver cómo Robert Oppenheimer, junto a un nutrido equipo de investigadores, cambia el rumbo de la historia durante la Segunda Guerra Mundial gracias al desarrollo de la bomba atómica, en 1945. Aunque la bomba atómica lo que realmente libera es energía nuclear, mucho más intensa que la atómica.

Su uso en el día a día

La investigación en física nuclear abarca mucho más que el ámbito militar. Se utiliza en nuestro día a día para proporcionarnos electricidad, para el tratamiento del cáncer con radioterapia así como para su diagnóstico usando radiofármacos, para el estudio de obras de arte (incluyendo la datación por carbono-14), etc.

Pero hay algo más que le debemos al núcleo atómico. Se trata de nuestra mayor fuente de energía diaria, el Sol, que nos envía energía gracias a las reacciones nucleares de fusión (unión de dos núcleos para formar otro más pesado) que se producen continuamente en su interior.

Comportamientos por estudiar

Alguien puede pensar que a estas alturas ya está todo dicho sobre el núcleo atómico. Pero lo cierto es que hay muchos núcleos poco conocidos que tienen estructuras exóticas, que pueden romperse fácilmente o transferir parte de sus componentes (protones y neutrones) a otro núcleo, al chocar con él. La investigación básica para conocer las propiedades de estos núcleos atípicos es relevante para poder llegar a aplicaciones en nuestra vida cotidiana.

Muchos de los avances de la física nuclear se llevan a cabo en grandes instalaciones especializadas que cuentan con aceleradores de partículas, reactores, detectores e instrumentación especializada. En ellas, se realizan experimentos que permitan aprender sobre la estructura de los núcleos y cómo se comportan si los hacemos chocar entre ellos.

Pero ¿y si para estudiar el comportamiento de los núcleos atómicos no hiciera falta hacer pruebas reales y el resultado pudiera simularse de forma sencilla en un ordenador? ¿Avanzaría la física más rápido?

La física nuclear como ciencia abierta

Ahí es donde nace Theo4Exp, una plataforma de acceso virtual desarrollada dentro de un proyecto con financiación de la Comisión Europea que permite que cualquier persona con nociones básicas de física pueda realizar cálculos.

Para ello es necesario introducir (o elegir) los datos del problema en una interfaz amigable, que convertirá esos datos en un fichero de entrada del programa, hará el cálculo y le devolverá los resultados. Estos se podrán ver en ficheros de texto o gráficamente en la misma plataforma. El usuario no tendrá que preocuparse de todo el proceso intermedio, sólo decidir de qué núcleo quiere ver la estructura o qué par de núcleos quiere hacer chocar.

Theo4Exp se compone de tres plataformas: dos de ellas están dedicadas a cálculos de estructura y una a reacciones nucleares. MeanField4Exp, hospedada en IFJ PAN en Cracovia, y Structure4Exp, hospedada en la Universidad de Milán, se complementan entre ellas, ofreciendo una gran variedad de modelos sobre la estructura nuclear.

Instalaciones del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla.

Mientras, la plataforma Reaction4Exp, hospedada en la Universidad de Sevilla, permite realizar cálculos de reacciones nucleares que estiman la probabilidad de que, tras el choque, el núcleo que hemos lanzado –el proyectil– pueda estar en diferentes situaciones. Concretamente estar igual, haber pasado a un estado de más energía, haberse roto en diferentes fragmentos o haber transferido parte de él al núcleo con el que choca.

Plataforma web Reaction4Exp.

¿Quién usa esta plataforma?

Es ahora cuando nuestro lector se pregunta: ¿quién usa realmente estos cálculos y con qué propósito? Para empezar, antes de hacer un experimento de física nuclear en una gran instalación es necesario tener estimaciones previas sobre su viabilidad y cuáles podrían ser los resultados. Por otro lado, tras el experimento, esta plataforma es útil para el estudio de los datos en comparación con modelos teóricos. O para realizar cálculos más avanzados a medida que la investigación los vaya requiriendo.

En ciencia básica, estos cálculos pueden servir para estudiar la estructura de un núcleo y su comportamiento. Y también para simular procesos nucleares en las estrellas. Sin embargo, su fin último es el desarrollo de tecnología nuclear.

Otro uso de Theo4Exp es la formación en los estudios de máster de los futuros investigadores que realizarán experimentos en las instalaciones de física nuclear.

¿Puedo entonces jugar a ser un científico nuclear?

Se ha mencionado más arriba que la energía nuclear es mucho más intensa que la atómica. ¿Por qué razón? Si la manera que tienen de interactuar entre sí los componentes del núcleo atómico, neutrones y protones fuera la bien conocida fuerza eléctrica, la energía que se liberaría al romper un núcleo sería aproximadamente igual que al romper un átomo –por romper un átomo se debe entender separar el núcleo atómico de los electrones que andan alrededor del mismo–. Además, la fuerza eléctrica dentro del núcleo es repulsiva porque solo hay cargas positivas, los protones.

Entonces, ¿cómo se mantienen los componentes del núcleo unidos? Tiene que existir otra fuerza atractiva, es decir, que los una y no los separe. Y necesariamente debe ser más potente que la eléctrica.

Experimento para principiantes

¿Cómo podemos comprobar de una manera relativamente sencilla que existe esa fuerza de unión y que es muy intensa? Pues hagamos chocar dos núcleos atómicos, un núcleo de helio-4 (esto quiere decir 2 protones y 2 neutrones) y un núcleo de plomo-208 (82 protones y 126 neutrones). Alguien, un físico nuclear o más bien un grupo de ellos, realiza ese experimento en un gran acelerador lanzando el proyectil con una energía de 40 megaelectronvoltios (MeV) y mide la probabilidad de que ambos núcleos salgan después del choque intactos. También pueden medir cuánto se desvía el núcleo más pequeño, helio-4, de su línea incidente. Eso implica medir un ángulo y la probabilidad para cada ángulo, lo que se conoce como dispersión elástica.

Dispersión elástica del helio-4 contra plomo-208. Se puede observar como el helio-4 se desvía de su linea incidente debido a la interacción nuclear.
CC BY-SA

Nosotros podemos acudir a la plataforma Reaction4Exp y clicar en elastic scattering. Escogemos nuestro proyectil, helio-4, nuestro blanco, plomo-208, la energía a la que lanzamos el proyectil, 40 MeV, y el tipo de interacción entre ellos. Tomemos primero sólo la interacción eléctrica y hacemos el cálculo. En unos segundos tenemos el resultado y, si colocamos juntos el cálculo y los datos experimentales, resulta que no casan.

Probabilidad de que el choque entre los núcleos elegidos sea elástica en función del ángulo en el que se desvía el núcleo proyectil. Panel izquierdo solo con interacción eléctrica. Panel derecho con interacciones eléctrica y nuclear.
Manuela Rodríguez.

Modelemos ahora una interacción atractiva y mucho más intensa que la eléctrica, solo cuando los núcleos estén cerca. Volvemos a calcular, ahora con la suma de estas dos interacciones y, ¡sorpresa!, experimento y cálculo coinciden. Podríamos decir que hemos hecho ciencia y hemos comprobado que existe una fuerza atractiva entre protones y neutrones que es más fuerte que la eléctrica.

La física nuclear hoy en día, como la mayoría de disciplinas científicas, se orienta hacia una ciencia abierta en la que todos los resultados y avances puedan ser consultados y reproducidos. En ese sentido, el desarrollo de plataformas de acceso virtual que faciliten información, cálculos y resultados está convirtiéndose en una puerta de entrada a un conocimiento más colaborativo y global.

The Conversation

Manuela Rodríguez Gallardo recibe o ha recibido fondos de la Junta de Andalucía, de la Agencia Estatal de Investigación y del Ministerio de Ciencia e Innovación de España así como de la Comisión Europea, para llevar a cabo sus investigaciones.

Carla Tatiana Muñoz Chimbo trabaja para la Fundación de la Investigación de la Universidad de Sevilla (FIUS) y recibe fondos del proyecto EURO-LABS, del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación a través del proyecto PID2023-146401NB-I00.

– ref. Cómo hacer cálculos avanzados de física nuclear sin ser un experto – https://theconversation.com/como-hacer-calculos-avanzados-de-fisica-nuclear-sin-ser-un-experto-263557

Así podemos producir combustibles a partir de los residuos de matadero

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juana Fernández-Rodríguez, Profesora Titular-Departamento Tecnologías del Medio Ambiente-IVAGRO-Universidad de Cádiz, Universidad de Cádiz

Shellygraphy/Shutterstock

El incremento de la población mundial ha provocado un aumento de la producción de carne. Y eso, a gran escala, contribuye de manera importante al cambio climático a nivel global.

Pero ¿por qué? ¿Qué tiene que ver el consumo de carne con el medio ambiente? Para empezar, la deforestación para ampliar las áreas de pastoreo y la producción de cultivos forrajeros perjudica al medio ambiente. Además, el sistema digestivo del ganado genera emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono.

A esto se le suma la generación de residuos derivados del sector cárnico, compuestos principalmente por grasas animales, sangre, restos de órganos y aguas de lavado de las instalaciones.

El vertido de estos residuos en corrientes naturales de agua puede contaminar las aguas superficiales y subterráneas con nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, lo que provocaría su eutrofización (presencia de un exceso de nutrientes). Para colmo, su depósito en vertederos provoca la contaminación de los suelos y la degradación anaeróbica de estos residuos libera también metano, contribuyendo aún más al efecto invernadero.

El mecanismo para obtener biohidrógeno

Ante esta realidad, resulta evidente el valor que tendría disponer de una tecnología que disminuya el riesgo ambiental de estos residuos a la vez que recupera subproductos de valor añadido.

La naturaleza orgánica de los residuos los convierte en un sustrato ideal para que los microorganismos puedan descomponerlos en ausencia de oxígeno en un proceso conocido como digestión anaerobia, que genera como productos diferentes tipos de gases. Esta técnica se podría aplicar en los mataderos o integrar en las depuradoras.

Por otro lado, la codigestión anaerobia permite procesar varios tipos de residuos simultáneamente, optimizando la producción de biogás (rico en biohidrógeno y biometano) y mejorando la eficiencia y estabilizando el proceso.

Uno de los subproductos gaseosos generados mediante esta técnica es el biohidrógeno (hidrógeno de origen biológico), que puede usarse como fuente de energía limpia en industrias o medios de transporte, lo que reduce la dependencia de combustibles fósiles. Además, el digestato –material orgánico residual– resultante del proceso puede aplicarse como fertilizante, promoviendo una agricultura sostenible.

Por ello, la optimización de la codigestión anaerobia de los residuos de matadero para maximizar la producción de biohidrógeno se plantea como un elemento clave en la transición hacia una economía neutra en carbono.

Cómo optimizar el proceso

Sin embargo, es necesario optimizar las condiciones de operación, como el pH, la temperatura y la proporción de residuos, para maximizar la producción de hidrógeno a partir de residuos de matadero.

En un reciente estudio, aún en proceso de publicación científica, utilizamos residuos de matadero –tanto aguas de lavado como restos orgánicos de animales como sangre, vísceras, plumas y huesos, entre otros– como sustratos para generar biohidrógeno a través de la codigestión anaerobia. Se prepararon diferentes inóculos (bacterias) aclimatados a diferentes temperaturas: mesofílica (35°C), termofílica (55°C) e hipertermofílica (70°C) en reactores a escala de laboratorio.

Encontramos que los factores más influyentes en la generación de biohidrógeno fueron el pH, la temperatura y el tipo de sustrato. Así, identificamos las condiciones óptimas para maximizar la producción de hidrógeno: un pH de 6 y una temperatura de 70°C. Bajo estas condiciones, se alcanzó un rendimiento de producción de hidrógeno de 21,78 mililitros por cada gramo de sustrato procedente de los residuos orgánicos.

Nuestros resultados demuestran que la codigestión anaeróbica de residuos de matadero, y otros del sector agroalimentario, es una estrategia prometedora para la producción de biohidrógeno. Esta tecnología contribuye a la mitigación del cambio climático y a la protección de los recursos naturales, a la vez que fomenta la creación de empleos verdes y estimula el desarrollo de economías industriales más sostenibles. No obstante, su implantación es todavía limitada porque aún se están sopesando sus ventajas e inconvenientes y su instalación requiere una inversión inicial importante.

The Conversation

Juana Fernández-Rodríguez recibe fondos de de la convocatoria MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por los Fondos FEDER/EU, con el proyecto de investigación PID2021-123174OB-I00.

– ref. Así podemos producir combustibles a partir de los residuos de matadero – https://theconversation.com/asi-podemos-producir-combustibles-a-partir-de-los-residuos-de-matadero-250959

Voces ucranianas (II): cuando la solidaridad de Polonia comenzó a agrietarse

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Léna Georgeault, Directora del Grado en Relaciones Internacionales, Universidad Villanueva

Con la mirada perdida, Artem parece ajeno a la amplia sala que nos rodea, donde coloridas guirnaldas de papel adornan un escenario que acoge, desde hace más de una década, eventos que tejen puentes entre ucranianos y polacos. “Las actividades de integración ya no son suficientes para ayudar a los ucranianos hoy”, sentencia el presidente de Fundación Ucrania. “Hace falta un cambio mayor. La situación en Polonia está yendo en una mala dirección”.

Pero no siempre fue así. Al principio, la solidaridad era espontánea, “casi un reflejo”, recuerda Jacek*, funcionario de la administración polaca. Oleg, miembro de la asociación Nomada, evoca aquellos días en los que personas sin ninguna vinculación previa con el activismo o la ayuda humanitaria se volcaron con los recién llegados. Su compañera polaca, Kinga, lo confirma: “Al principio, todo el mundo fue muy amable con los ucranianos”. Y añade: “Los polacos les invitaban a sus casas. Era un auténtico movimiento: te sentías inspirado por los demás, con la sensación de estar viviendo un momento histórico”.

La acogida de refugiados fue “más una evolución que una revolución”, en palabras de Jacek. “Solíamos vivir en el mismo país”, explica. Desde hace más de cinco siglos, las trayectorias de Ucrania y Polonia se entrelazan, marcadas por anexiones, particiones y fronteras móviles que unieron y separaron a ambos pueblos, hasta que el siglo XX los situó del mismo lado del Telón de Acero: Ucrania como parte de la URSS, y Polonia en su órbita.

En particular, la región de Breslavia ya tenía una presencia ucraniana significativa, desplazada forzosamente en 1947 por el régimen comunista para desarticular la insurgencia nacionalista.

De ese trasfondo compartido se derivan afinidades culturales. Ivan*, refugiado ucraniano, recuerda que, en su juventud, leía los mismos libros que los polacos –los únicos autorizados por el Partido Comunista– y escuchaba las mismas canciones: “Sintonizaba la radio polaca porque no estaba interferida; allí descubrí a ABBA y a Boney M”. “Polonia me parecía hermosa, idílica”, rememora con una sonrisa.

La incomodidad polaca

Con el tiempo, la solidaridad inicial dio paso al desgaste. “Muchos polacos que abrieron sus casas no estaban preparados para enfrentarse al trauma ajeno”, señala Kinga. “Esperaban más gratitud”. Los efectos tangibles de la hospitalidad se notan también en el acceso a servicios y recursos.

“La realidad cotidiana ha cambiado en Polonia”, admite Artem: más colas en los ambulatorios, menos plazas en las guarderías. “Los polacos sienten incomodidad; no les gusta ver que algunos ucranianos viven mejor que ellos. Por ejemplo, puedes trabajar aquí, sí, pero no toleran que tengas un puesto de responsable”.

La erosión del apoyo se cristalizó en junio con la victoria de Karol Nawrocki, candidato conservador y nacionalista, en las elecciones presidenciales. En su discurso, la acogida de los ucranianos dejó de presentarse como un gesto humanitario para enmarcarse como respuesta a la crisis demográfica.

“No les interesa la integración, les interesa la asimilación”, analiza Oleg. Se buscan perfiles productivos: niños escolarizados en programas polacos y adultos jóvenes en edad de trabajar y de formar familias. “Pero los mayores, las personas con discapacidad, las madres solteras… nadie los necesita, porque no pueden aportar nada ni a la economía de Polonia ni a la de Ucrania”.

“Los polacos culpan a los ucranianos de su declive económico”, explica Artem. “Pero estos refugiados aportan un 2,7 % al PIB polaco”, rebate, citando un informe conjunto de ACNUR y Deloitte publicado en 2024. Para los sectores más extremos del espectro político, las causas de las dificultades de Polonia entrelazan la guerra entre Rusia y Ucrania con la Unión Europea y, detrás de ella, Berlín. “Para algunos, Bruselas es casi tan enemiga como Rusia”, observa Artem con sorna.

Los ucranianos del este, en el punto de mira

Jacek es uno de los polacos que se adhieren a esa narrativa. Comentando casos documentados de ciudadanos rusos que se han hecho con pasaportes ucranianos para infiltrarse en Europa, asegura: “Están financiados por Rusia y Alemania”. “Es una política profesional de desestabilización”, añade, convencido de que ambos países buscan debilitar a Polonia y Ucrania para apropiarse de sus recursos y su tecnología.

La sospecha se agudiza especialmente contra los ucranianos del este, rusoparlantes. “Los ucranianos que hablan ruso están luchando contra Ucrania”, afirma. “Son una quinta columna. Por eso ahora se revisa a fondo el pasado de cada uno. Nos mantenemos vigilantes”. Theodor, estudiante ucraniano en Breslavia, y Oleg, ambos bilingües en ruso y ucraniano, rechazan esa visión. “Hay ucranianos rusoparlantes matando a soldados rusos en el frente ahora mismo, mientras hablamos”, recalca el primero.

Para alimentar esta desconfianza, Nawrocki moviliza un relato nacional con raíces históricas profundas. El recuerdo de la masacre de Volinia –la matanza de decenas de miles de polacos a manos de nacionalistas ucranianos en 1943– ha cobrado nueva vida. Un gesto oportunista, según Artem, que denuncia que esa memoria sólo se activa en periodos electorales. “En el discurso polaco, la masacre ocurrió simplemente porque los ucranianos son malas personas. No los nacionalistas, no los extremistas: los ucranianos”, lamenta. Y advierte: “Polonia quiere cerrar ese capítulo ahora, pero Ucrania necesita unidad, héroes y mitos. No es un gesto amistoso exigirlo en este momento”.

La hostilidad se palpa. “Cada ucraniano tiene al menos una historia de esas que contar”, me confía Oleg. Para Ivan, que nunca se sintió extranjero porque su madre es polaca, fue el día en que le gritaron a su mujer en la calle que se volviera a Ucrania, mientras ella cargaba bolsas del supermercado. Theodor y su novia ya no hablan ucraniano en voz alta por la calle. “Es difícil de definir”, dice. “Se nota en el aire”.

Para Artem, que ha dedicado su vida a fomentar la convivencia entre polacos y ucranianos, la situación es desgarradora. Su mirada vaga por la sala como si buscara algo que ya no está. “Arruinaron en una campaña electoral el trabajo de diez años”, dice en voz baja, como si hablara para sí.


Los nombres marcados con asterisco han sido modificados para proteger la identidad de las personas entrevistadas.


The Conversation

Léna Georgeault no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Voces ucranianas (II): cuando la solidaridad de Polonia comenzó a agrietarse – https://theconversation.com/voces-ucranianas-ii-cuando-la-solidaridad-de-polonia-comenzo-a-agrietarse-259345