El ‘postureo’ del peregrino medieval

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Déborah González, Profesora Contratada Doctora, Universidade de Santiago de Compostela

Iluminación del apóstol Santiago en el ejemplar ‘Liber Sancti Jacobi’ de Salamanca del ‘Códice Calixtino’. Ministerio de Cultura

Independientemente de si es o no Año Santo Jacobeo, las calles compostelanas desbordan gente entre los lugareños, los peregrinos y la creciente masa de los llamados “turigrinos”. Es esta una masa que, en cualquier época del año, visita la ciudad para sacarse un selfie desde los tejados de la catedral, que incívicamente hace un picnic en la plaza del Obradoiro o que, incluso, se desplaza hasta la costa atlántica para, simbólicamente, quemar sus botas o dejar harapos como “huella” (¡y qué “huella”!) de su paso por el fin del mundo.

Lejos parece quedar, en el espíritu de estos viajeros de spa resort y servicio de equipaje, el sentido de la peregrinación pregonado en el Veneranda dies, uno de los más conocidos y estudiados textos del Códice Calixtino: “el camino de peregrinación es cosa muy buena, pero es estrecho. Pues estrecho es el camino que conduce al hombre a la vida: en cambio, ancho y espacioso el que conduce a la muerte”.

Sin embargo, no dejan de mantenerse próximos al sentido etimológico del término, ya que, en origen, “peregrina/o” era quien que atravesaba otras tierras, lejos de su casa, como persona extranjera.

Jerusalén, Roma y Santiago

Aunque en el Medievo ya existía una importante red de santuarios de carácter más o menos local, los tres “destinos internacionales” preferentes eran, primero, Jerusalén y Roma, y más tarde Santiago de Compostela, en el extremo occidental del mundo conocido.

Afonso II el Casto en el _Libro de los Testamentos_ de la Catedral de Oviedo.
Afonso II el Casto en el Libro de los Testamentos de la Catedral de Oviedo. Durante su reinado se descubrió en Compostela la supuesta tumba del apóstol Santiago, por lo que se le conoce popularmente como ‘el primer peregrino’.
Wikimedia Commons

En un pasaje de la Vita Nuova, Dante explicaba que “peregrino” era quien iba hasta Galicia, porque, entre los Apóstoles, la tumba de Santiago era la que se encontraba más lejos de su patria. En cambio, a quienes viajaban a Jerusalén y Roma se les solía llamar “palmeros” y “romeros”, respectivamente. Con todo, los textos de la época muestran que esta distinción terminológica no fue, en la práctica, aplicada siempre tan rígidamente.

Más allá de las razones espirituales y devocionales, por promesa o voto, en el Medievo se conocieron otras motivaciones. Por ejemplo, hubo viajeros movidos por la curiosidad y el afán de conocer. La peregrinación también podía imponerse como pena civil por haber cometido un delito (aunque, con el paso del tiempo, pudo conmutarse con una compensación económica) e incluso era posible que una persona hiciese una peregrinación en nombre de otra.

En cualquier caso, quien peregrinaba llegó a gozar de una consideración especial, amparado por leyes específicas. Además, en el plano de la redención, a partir de los siglos XI-XII se asistió a un nuevo panorama ante las primeras indulgencias otorgadas a quienes asistían a las Cruzadas.

Y a pesar de todo esto, ¿fue ajeno el peregrino medieval, ataviado con su bordón y su escarcela, a la picaresca del camino? ¿Había burlas o críticas hacia ciertos “peregrinos”? Los textos literarios de la época contribuyen a dar respuesta a las preguntas.

Perspectivas sobre la peregrinación

Las consignas publicitarias para persuadir a la población a emprender una peregrinación han existido siempre, y la literatura recoge muestras de ello. En la lírica occitana, Marcabru es considerado iniciador de la cansó de crozada, un tipo de composición que se desarrolló en el contexto histórico de las cruzadas.

Con un carácter diferente se presentan las cantigas de los trovadores gallegoportugueses, donde las muestras son bastante heterogéneas. Las llamadas “cantigas de santuario” promocionan ermitas sobre todo de carácter local. Hay también alguna cantiga dedicada a la peregrinación compostelana de Sancho IV y, cobrando distancia, otras se centran en motivos relacionados con Tierra Santa, el perdón y los falsos peregrinos, abordándolos desde una perspectiva satírica.

Pero d’Ambroa, ¿un ‘turigrino’ medieval?

Las canciones satíricas a las que nos referimos nos ofrecen una “instantánea” del siglo XIII, a falta de TikTok e Instagram…

Grabado de unos peregrinos en el siglo XVI.
Grabado de unos peregrinos en el siglo XVI.
Deutsche Fotothek

El juglar de origen gallego Pero d’Ambroa, que se localiza en el entorno poético de Alfonso X, no dudó en alabarse por haber realizado un viaje a ultramar que, sin embargo, nunca habría llegado a concluir.

Esto sirvió de inspiración para un grupo de destacados trovadores que, conscientes de las fake news sobre tal aventura, dedicaron un ciclo de canciones satíricas a desenmascarar al falso peregrino. Lo acusaban de realizar a medias la cruzada, de rodearse de lujo y de mentir sobre su viaje.

Así se denuncia en los versos de Pedr’Amigo de Sevilha, delatando que fue a “morar en la mejor calle que encontró”. Más mordaz e incisivo es Pero Gomez Barroso, que afirma no haberle dedicado ninguna cantiga sobre el tema porque ni siquiera habría emprendido el viaje, pero amenaza con poner en conocimiento de la corte otros asuntos que dejarían al falso viajero en muy mal lugar.

La polémica estaba servida y el propio Pero d’Ambroa se defendió de las acusaciones, contribuyendo al diálogo satírico con el fin de defender su honor y reafirmar la autenticidad de su viaje.

El peregrino burlón que decía venir de Tierra Santa

El caso de Pero d’Ambroa no es excepcional. Un tal Sueiro Eanes ocupa el centro de la diana al que el trovador Martín Soares dirigió su dardo satírico con motivo de una improbable peregrinación a Tierra Santa.

En su canción, Martín Soares ataca al caballero, poniendo de manifiesto las inexactitudes geográficas, las etapas imposibles y la incongruencia del itinerario. Así, con burla e ironía, sugiere que la ciudad francesa de Marsella estaría más allá del mar, mientras que Acre (en el Reino de Jerusalén) estaría más cerca y que, a su lado, se encontraría la localidad pirenaica de Somport.

También propone que, tras recorrer distintos puntos de la península ibérica, Sueiro Eanes podría continuar su jornada desde Nogueirol y pernoctar en Jerusalén…

La ‘maleta’ de la peregrina

Miniatura del _Cancioneiro da Ajuda_, mostrando a un noble, un juglar con viola de arco y una _soldadeira_ con pandereta.
Miniatura del Cancioneiro da Ajuda, mostrando a un noble, un juglar con viola de arco y una soldadeira con pandereta.
Wikimedia Commons

Hoy podemos reírnos de los peregrinos que viajan con servicio de equipaje, pero mucho más debió reírse el círculo literario de Alfonso X a costa de la “maleta” de María Pérez, soldadeira también conocida como Balteira.

Su proximidad a los trovadores alfonsíes favorecería que varios le dedicasen canciones de burla por una vida de vicio y perdición. Entre los textos del ciclo satírico de la Balteira, los versos del trovador Pero da Ponte se distinguen por el efecto cómico de sus dobles sentidos: como cruzada, María regresó de Tierra Santa cargada de perdón, pero fue perdiéndolo al albergar por las noches con unos muchachos.

Y es que el perdón –señala Pero da Ponte– hay que saber guardarlo bien, pero la “maleta” de María no tiene candado…

The Conversation

Déborah González es IP del proyecto de investigación centrado en los diálogos y ciclos satíricos de la lírica gallegoportuguesa REDES LÍRICAS (CNS2022-136047), financiado por el MICIU-AEI y NextGenerationEU

Raquel Jabares forma parte del proyecto de investigación centrado en los diálogos y ciclos satíricos de la lírica gallegoportuguesa REDES LÍRICAS (CNS2022-136047), financiado por el MICIU-AEI y NextGenerationEU

ref. El ‘postureo’ del peregrino medieval – https://theconversation.com/el-postureo-del-peregrino-medieval-261223

Nuestro cerebro necesita que bajemos el ritmo en verano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María J. García-Rubio, Profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia – Codirectora de la Cátedra VIU-NED de Neurociencia global y cambio social – Miembro del Grupo de Investigación Psicología y Calidad de vida (PsiCal), Universidad Internacional de Valencia

Chizhevskaya Ekaterina/Shutterstock

El estilo de vida moderno nos mantiene en un estado de estrés crónico que puede tener un profundo impacto a nivel cognitivo, conductual y emocional. Y todo ello, sin que apenas nos demos cuenta.

Diversos estudios han demostrado que un estrés prolongado genera cambios funcionales y, especialmente, estructurales en áreas clave como el hipocampo, la amígdala y la corteza prefrontal, lo que se traduce en problemas de memoria, dificultad en la concentración y alteraciones del estado de ánimo (ansiedad, depresión).

Sin embargo, se ha normalizado en que solo nos permitamos pulsar el botón de pausa cuando estamos de vacaciones. Aprovechémoslas entonces.

La importancia de desconectar

Como decíamos, el cerebro necesita parar. Existe evidencia científica de que cuando logramos relajarnos a través de técnicas basadas en la respiración y el mindfulness, por ejemplo, se reducen nuestros niveles de cortisol y otras sustancias asociadas al estrés, lo que permite “resetear” el cerebro.

Lejos de ser un lujo, el descanso veraniego es crucial para la salud mental y cognitiva. Además de la reducción de los niveles de cortisol, algunos estudios señalan que las vacaciones son fundamentales para la recuperación funcional del cerebro, consolidando la memoria, reduciendo la ansiedad y restaurando la motivación. Un ejemplo de que para muchos procesos de recuperación “menos es más”. ¿Por qué sucede esto?

Desde un enfoque psicobiológico, “menos es más” porque reducir la exigencia externa permite activar los procesos internos de recuperación. Durante los periodos de descanso, la reducción de cortisol no ocurre solo por dejar de trabajar, sino porque cesan múltiples fuentes de carga: la física, la cognitiva, la emocional y la sensorial.

Al alejarnos de estímulos constantes como notificaciones, reuniones o presiones por equilibrar vida laboral y personal, el sistema nervioso puede salir del estado de hiperactivación y regresar a un modo de autorregulación.

Este cambio fisiológico permite que funciones clave –como la atención, la memoria operativa, el control emocional o la toma de decisiones– se restauren. Es decir, al hacer menos, el cuerpo y la mente se recalibran, y eso nos prepara para rendir más cuando sea necesario.

Sustituimos el “tengo que hacer” por el “me gustaría hacer”

Este parón en la rutina diaria suele ser sustituido, además, por otras actividades como viajar, leer, caminar por la montaña o bañarse en el mar que tienen un impacto directo y positivo en el bienestar. Múltiples investigaciones han demostrado que desarrollar hábitos de ocio en los que la persona disfruta sin ningún objetivo extra genera cambios cerebrales, y especialmente en el núcleo accumbens, relacionado con el sistema de recompensa.

Los expertos sugieren que se necesitan al menos varios días consecutivos –entre cinco y ocho– para que el cerebro comience a desconectar de forma significativa del entorno laboral; de hecho, según un análisis en el Journal of Happiness Studies, el bienestar alcanza su punto máximo en torno al octavo día de vacaciones.

Al contrario, no desconectar pasa factura. Seguir pendiente del trabajo o del móvil en vacaciones impide una recuperación real de la energía. La sobrecarga de notificaciones y la hiperconexión constante no nos dejan descansar, afectando a funciones básicas como la concentración, el sueño o incluso el apetito.

Diversos síntomas (nerviosismo, insomnio, fatiga, irritabilidad e incluso problemas físicos) pueden aparecer o mantenerse si no rompemos con la dinámica laboral durante periodos vacacionales largos. Según estos datos se puede deducir que aprovechar el verano para bajar el ritmo es una necesidad biológica más que un capricho.

La teoría está bien pero, ¿cómo pasar a la práctica?

Para que el descanso sea realmente reparador, no basta con dejar de trabajar: es necesario cambiar de ritmo de forma consciente. Esto implica adoptar hábitos que favorezcan la recuperación psicobiológica, reducir la sobreexigencia y permitir que el cerebro se recupere del desgaste acumulado. A continuación, explicamos algunas estrategias sencillas y efectivas para lograrlo.

  • Desconexión digital: reducir el tiempo frente a pantallas es fundamental para calmar el sistema nervioso. Establezca momentos sin móvil ni correo, y si puede, desconéctese por completo del trabajo. Esta pausa digital permite que el cerebro se libere del bombardeo de estímulos y recupere su capacidad de atención y calma.

  • Actividad física y aire libre: el movimiento y el contacto con la naturaleza tienen efectos directos sobre el bienestar emocional. Actividades como caminar, nadar o, simplemente, pasar tiempo al aire libre ayudan a reducir el estrés, mejorar el ánimo y favorecer la neuroplasticidad del cerebro.

  • Mindfulness y relajación mental: practicar meditación, yoga o ejercicios de respiración consciente ayuda a frenar la inercia del estrés. Estas técnicas disminuyen el cortisol y refuerzan áreas del cerebro asociadas con el autocontrol, la atención y la regulación emocional.

  • Dormir y descansar de verdad: aproveche para regular su sueño sin alarmas ni interrupciones. Dormir bien es esencial para la salud mental: durante el sueño profundo, el cerebro se limpia, organiza recuerdos y restablece su equilibrio emocional.

  • Ocio placentero y vida social: reserve tiempo para actividades que te den placer y le conecten con otros: leer por gusto, cocinar, charlar sin prisa, compartir una cena tranquila… El disfrute auténtico y el contacto humano son antídotos naturales contra el estrés.

En conclusión, desacelerar en vacaciones no solo es deseable, sino necesario. Al darle al cuerpo y al cerebro el descanso que necesitan, no solo recargamos energía: también mejoramos el estado de ánimo, la creatividad y la claridad mental. Este verano, en lugar de llenarse de actividades, dese permiso para parar, respirar y reconectar consigo mismo.

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María J. García-Rubio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuestro cerebro necesita que bajemos el ritmo en verano – https://theconversation.com/nuestro-cerebro-necesita-que-bajemos-el-ritmo-en-verano-261389

Cómo diseñar robots que nos den confianza como compañeros de trabajo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ainhoa Apraiz Iriarte, Docente e investigadora en Innovación en Diseño Industrial, con especialización en Diseño de Interacción y Aceptación Tecnológica en Robótica., Mondragon Unibertsitatea, Mondragon Unibertsitatea

pexels pavel danilyuk Pavel Danilyuk /Pexels.

Imaginemos que trabajamos codo a codo con un robot, de forma colaborativa. Un día el robot se mueve despacio, con suavidad. Otro día da acelerones y se mueve a trompicones. ¿Este comportamiento nos daría confianza? ¿Nos sentiríamos igual de seguros en ambos casos? La forma en que estas máquinas se mueven cambia la confianza que nos inspiran. Y esa confianza importa cada vez más.

La interacción persona-robot –HRI por sus siglas en inglés (Human-Robot Interaction)– es un campo en plena expansión. Un nuevo estudio experimental, llevado a cabo en una tarea de ensamblaje, ha señalado algo que puede parecer simple, pero es fundamental: cómo se mueve el robot. Su velocidad, su aceleración y el dibujo de su trayectoria son claves para que las personas se sientan cómodas.

Por ejemplo, en entornos industriales, se utilizan robots colaborativos, como los brazos robóticos, que ensamblan piezas junto a trabajadores humanos. Si estos brazos se mueven de forma brusca o imprevisible, generan desconfianza y estrés, mientras que movimientos suaves, controlados y coherentes ayudan a crear un ambiente de trabajo seguro y cómodo.

¿Por qué? Porque no hablamos solo de técnica. Hablamos de emociones. El movimiento de un robot puede transmitir seguridad o desconfianza, igual que ocurre entre personas.

Ni muy rápido ni muy lento

Durante el experimento, se observó no solo cómo trabajaban las personas junto al robot, sino también cómo se sentían. Se recogieron datos fisiológicos con sensores (actividad cerebral, frecuencia cardíaca y sudoración de la piel), se analizaron cuestionarios sobre su experiencia y se prestó atención a sus reacciones: lo que decían… y lo que no decían.

El patrón fue claro: cuando el robot se movía muy lento, las personas se mostraban incómodas. Algunos lo percibían como “torpe” o “poco inteligente”. Pero si el colega mecánico se movía demasiado rápido, tampoco gustaba. La gente se sentía insegura, sin poder anticipar lo que iba a pasar.

La confianza se construye en un punto intermedio. La colaboración funciona solo cuando los movimientos son naturales y previsibles.

La campana de la velocidad en HRI

Para explicar esta relación, proponemos un concepto visual: la “campana de velocidad en HRI”. Imaginemos una campana como las que dibujamos en matemáticas. En el centro está la mejor experiencia: un equilibrio en la velocidad y aceleración del robot. A medida que nos alejamos de ese centro, hacia velocidades muy altas o muy bajas, la experiencia empeora.

Este equilibrio, sin embargo, no es igual para todo el mundo. Lo que una persona percibe como una velocidad adecuada, otra puede sentirlo como demasiado lento o demasiado rápido. Por eso, un desafío clave para la robótica del futuro es adaptarse a cada usuario.

Más allá de la técnica: diseñar emociones

¿Por qué necesitamos que los robots transmitan confianza? La clave está en que si las personas no se sienten seguras, no hay colaboración eficaz. Hasta hace poco, la robótica priorizaba la rapidez y la precisión. Pero ahora que las máquinas trabajan junto a personas, importa también cómo nos hacen sentir.

Y resulta que la velocidad de un robot afecta a nuestras emociones. Nos hace sentir en control o fuera de control. Permite anticipar o genera ansiedad. Y todo ello influye en nuestra disposición a colaborar o no.

Por otra parte, como no todos somos iguales, desde la robótica afectiva se propone personalizar y adaptar el movimiento del robot a cada persona. La clave está en que el diseño no puede quedarse solo en lo técnico: también debe mirar a lo humano.

Hospi Trail, un robot creado por Panasonic para suministrar material hospitalario.
Panasonic.

De cara al público

Hoy, robots como asistentes en hospitales ya realizan tareas de cuidado. También los encontramos en hoteles, donde ayudan en la recepción, o en el transporte de equipaje. Por ejemplo, Pepper, uno de los androides más conocidos, fue diseñado para interactuar con personas, tranquilizar a pacientes nerviosos o acompañar a personas mayores. Aunque ya no se fabrica, su diseño sentó las bases de lo que hoy conocemos como robótica afectiva.

Otro caso es el de Hospi, que transporta medicación dentro de los hospitales y permite que el personal dedique más tiempo a cuidar directamente a los pacientes. Estos robots no solo ahorran tiempo: ayudan a reducir el estrés de los trabajadores y mejoran la experiencia de quienes los rodean. Algunos ajustan su comportamiento según las reacciones humanas, aunque la personalización aún es limitada.

El robot Pepper, creado por Softbank, fue introducido en Japón en 2014 y se dejó de fabricar en 2021.
Wikimedia Commons., CC BY

Diseñar confianza: el gran reto del futuro tecnológico

La historia de la robótica ha estado marcada por la eficiencia y el control. Pero a medida que los robots abandonan las jaulas y comparten espacio con las personas, la naturaleza del desafío se transforma. Ya no se trata solo de que funcionen de manera eficaz, sino de que generen confianza, en cada interacción, en cada gesto.

Si queremos que la convivencia entre humanos y robots sea posible, no alcanza con perfeccionar el código. Hay que mirar más allá del rendimiento y empezar a preguntarnos: ¿cómo se mueve este robot? ¿Qué sensaciones provoca en quien lo observa? ¿Quién lidera la relación? La respuesta está en los detalles. Porque es ahí, en lo más cotidiano, donde decidimos si realmente queremos compartir espacio y confianza con la tecnología del mañana.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Cuando la grosería se hace viral: marcas que insultan y triunfan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Magdalena Mut-Camacho, Profesora del Departamento de Ciencias de la Comunicación, Universitat Jaume I

Michael O’Leary, director ejecutivo de Ryanair, se ha involucrado personalmente en alguna campaña polémica de su compañía. Alexandros Michailidis/Shutterstock

Han pasado 24 años de esta publicación de Chrysler en Twitter: “Me parece irónico que Detroit sea conocida como la #ciudaddelmotor y que todo el mundo conduzca tan jodidamente mal”. Este de Ryanair España en respuesta a un usuario es de 2025. El viajero comenta: “ni usb ponéis en el asiento, ratas @Ryanair_ES”. A lo que la compañía responde: “no lo has visto? justo al lado del botón de masajes”.

En el primer caso, Chrysler lo eliminó de inmediato y pidió disculpas. En el segundo, Ryanair no solo no rectificó, sino que habitualmente utiliza ese tono en redes sociales.

El riesgo de la provocación transgresora

La provocación transgresora no es nueva. Recordamos la campaña Unhate –“Contra el odio”–, de Benetton, o el logo FCUK, de la famosa cadena de ropa French Connection, en los años 90, que era intencionadamente una errata común de la palabra inglesa fuck –jodido–.

La palabra flaming alude a mensajes deliberadamente hostiles, insultantes o provocadores en espacios digitales. En marcas, estas estrategias transgresoras pueden parecer la clave para conectar con jóvenes, pero conllevan riesgos y pueden rozar el acoso digital.

Cuando la marca insulta… y gusta

Es fácil encontrar marcas que utilizan un tono zafio y maleducado. Se las aplaude por valientes y atrevidas, y por saber conectar con la audiencia.

Los manuales de comunicación corporativa enfatizan en que una comunicación ética debe sostenerse sobre unos principios: no mentir y no ofender a nadie deliberadamente. Aquella tensión entre la inmediatez de la comunicación en redes y la educación ha desaparecido. La relajación ha llevado a una comunicación que pisotea la cortesía y, sorprendentemente, es jaleada. A la marca provocadora le retorna una espuria legitimidad de marca moderna y cercana.

Esta es la línea discursiva habitual de Ryanair en sus redes sociales. Las respuestas a usuarios que se quejan suelen seguir un tono irreverente.

Una de las acciones más polémicas de la compañía surge a raíz de la sanción del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España relativa al cobro de suplementos por el equipaje de mano. Su reacción fue llamar al ministro Pablo Bustinduy “loco comunista” y “payaso”.

Ryanair lanzó la campaña “Reserva precios locos antes de que un payaso suba precios”, con una caricatura del ministro vestido de payaso. Obtuvo miles de interacciones positivas.

Otro caso destacado fue el cruce entre la cadena de comida rápida KFC y TVE. En 2022, TVE presentó en Twitter a Mapi, una muñeca virtual conductora de un concurso. La cuenta de KFC España reaccionó con un escueto “borra”. TVE no ignoró el flaming troleo y respondió:

KFC contraatacó con un vídeo que mostraba una escena en la que una persona golpeaba a otra disfrazada de muñeco. La respuesta de Mapi cerró el conflicto:

Ahora, la marca KFC tiene en marcha la campaña “POV”, con la frase “Cinco… Pues por el culo te la hinco”. Los medios especializados la califican de humor cercano a la cultura popular, con una rima reconocible que logra alta notoriedad y conexión con el público. Esta creatividad se ha hecho viral y ha conseguido miles de “me gusta”. En YouTube, los anuncios superan el millón de reproducciones, con comentarios alabando la publicidad cercana, con esencia y divertida.

Recientemente, la cadena de hamburguesas Cheeck’s ha lanzado una campaña que dice: “Tienes cara de necesitar un buen poll*azo”.

Las quejas consiguieron la retirada de la campaña física, pero la polémica se hizo eco en televisión, y de ello se jacta la marca en su perfil de Instagram, donde han recibido cientos de comentarios elogiándoles.

El atractivo del sarcasmo

Este informe indaga en los comportamientos y valores de la generación Z. Concluye que un tono de comunicación que contenga ironía, sarcasmo o rudeza calculada, les resulta atractivo.

La juventud piensa que el discurso directo es menos falso que la cortesía corporativa tradicional. Prefieren una conversación auténtica. Escogen romper etiquetas y jerarquías. Por tanto, un mensaje grosero libre de formalismos conecta con su rechazo a los estereotipos.

Por eso, adoptar un estilo deliberadamente áspero, si refleja los valores de la marca, es una estrategia válida, conecta mejor y es un acierto estratégico.

La delgada línea entre lo incorrecto y lo conveniente

Pero no todas las estrategias, por atinadas que parezcan, son las correctas. Hay que aplicar la perspectiva crítica. Los medios de comunicación actúan como mediadores culturales donde la audiencia construye significados. Desde siempre, la sociedad de masas produce mentores para las nuevas conductas. De ahí que las películas, la televisión y la publicidad empiecen transformando modos de vestir y terminen provocando una metamorfosis de aspectos morales más hondos.

Por otra parte, las marcas, en su esfuerzo por parecer trasgresoras con ese tono grosero, corren el riesgo de normalizar actitudes que, disfrazadas de humor y espontaneidad, degradan la conversación pública y debilitan los valores fundamentales de respeto y convivencia.

Es innegable que muchas compañías han sabido adaptarse al lenguaje de la generación Z al distanciarse del tono acartonado. Han construido una voz diferente marcas como Duolingo, Netflix o la Policía Nacional de España.

Pero, cuando se elige la grosería acrítica para parecer transformador, se cruza una línea peligrosa. En la obra Dialéctica de la Ilustración se argumenta que lo que parece subversivo a menudo termina integrado en el sistema, neutralizado y sin capacidad de transformación. Además, puede contribuir a banalizar el discurso público, donde todo es burla, respuesta mordaz y casi nunca reflexión o diálogo verdadero.

Si una generación observa el mundo desde las redes sociales, donde las marcas normalizan el desprecio en busca de un “me gusta”, está aprendiendo que el respeto y la empatía no son valiosos ni necesarios. Si se alimenta que ser agresivo o burlón es sinónimo de ser inteligente, valiente o popular, se refuerza la idea de que el respeto es anticuado y la amabilidad, debilidad.

Así, será difícil construir relaciones humanas honestas y empáticas. Si enseñamos que la risa hiriente vale más que la escucha, las marcas no están participando de ninguna transformación.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cuando la grosería se hace viral: marcas que insultan y triunfan – https://theconversation.com/cuando-la-groseria-se-hace-viral-marcas-que-insultan-y-triunfan-257780

Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Núñez, Catedrático de Universidad del Área de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

koldo_studio/Shutterstock

Si nos preguntan sobre los mejores profesores que tuvimos en nuestra etapa estudiantil, es probable que los que nos vengan primero a la memoria tengan un elemento común: más allá de la capacidad de enseñar y motivar a los estudiantes, los docentes con mejores competencias sociales y emocionales suelen ser los que recordamos con más afecto. Acordarnos con cariño de un profesor o una profesora acostumbra a ser, también, sinónimo de haber aprendido y crecido en sus clases.

La empatía es una de las competencias emocionales más importantes en el aula. No solo supone la capacidad de entender el punto de vista de otra persona: también implica una comprensión y apreciación profunda de sus experiencias, pensamientos o emociones y una respuesta reflexiva y sensible ante ellos.

Es decir, no solo hay que sentirla: además hay que expresarla. ¿Cómo podemos conseguirlo?

Mensajes empáticos en el aula

Existen tres tipos de mensajes que transmiten empatía: emocionales, valorativos y contextuales.

Los mensajes de empatía emocional expresan comprensión por lo que sienten los estudiantes. Están dirigidos a minimizar el miedo al fracaso y muestran optimismo, esperanza y apoyo emocional. Por ejemplo: “No tengas miedo, te lo explicaré paso a paso”.

Mensajes como “Aquí no hay nadie que no pueda sacar buenas notas” ejemplifican un mensaje de empatía valorativa. Refuerzan la confianza puesta por el docente en la capacidad de un estudiante para alcanzar un objetivo.

Por último, los mensajes de empatía contextual están basados en la experiencia del profesorado. Así, “¿Tienes un examen ahora? Entonces lo dejamos aquí” refleja la comprensión y el conocimiento que tienen los docentes de los acontecimientos que viven sus estudiantes.

Cómo usar los mensajes en un aula conflictiva

Los tres tipos de mensajes fomentan las relaciones positivas y una enseñanza de calidad. Sin embargo, los docentes no siempre están motivados para mostrar empatía. Esta no es automática, se trata de una elección que requiere esfuerzo emocional.

En ocasiones, el ambiente tenso o caótico del aula o la incapacidad de seguir una tarea programada se traduce en frustración y dificulta la capacidad de sintonizar con el alumnado. Priorizar en lo posible el bienestar del estudiante al contenido, reducir la carga de trabajo del docente y tener formación específica en el uso de mensajes puede activar la utilización de mensajes empáticos.

Por ejemplo, después de una discusión o ante un ambiente tenso en el aula, el docente puede normalizar las emociones negativas diciendo: “Sé que ha sido una situación difícil para todos y es normal sentirse así” o “Todos estamos tensos, vamos a hacer algunas respiraciones profundas”. Si un estudiante se siente frustrado, el profesor también puede acompañarlo emocionalmente: “Entiendo que estés enfadado o frustrado, pero estoy aquí para ayudarte”, siempre de forma calmada y sin restar importancia a las emociones del alumnado.

Cuanto más numerosa la clase, más mensajes emocionales

En un estudio reciente hemos analizado el uso que hacen los docentes de secundaria de los distintos tipos de mensajes de empatía a través de grabaciones de audio de las clases. Además, examinamos su relación con el número de estudiantes por clase, el entusiasmo del profesor o profesora y el rendimiento académico de los estudiantes.

Los resultados indican que el tipo de mensaje empático más utilizado por los docentes es el emocional. Esto es así para transmitir su comprensión hacia el alumnado, reducir el miedo al fracaso y fomentar un clima de confianza y apoyo.

Además, profesores y profesoras transmiten más mensajes de empatía emocional en las clases más numerosas. La heterogeneidad y la diversidad de estas clases supone un gran reto. Gestionarlas es más difícil porque hay más estudiantes que necesitan apoyo emocional y comprensión. En estos casos, los enseñantes se adaptan a la clase que tienen y utilizan más mensajes emocionales para lograr precisamente un mayor control emocional. Es una excelente forma de prevenir conflictos, reducir la ansiedad y mejorar la participación del alumnado.

Entusiasmo y empatía: ¿están relacionados?

Aunque intuitivamente podría esperarse que los profesores más entusiastas usan más mensajes de empatía, los resultados muestran lo contrario. A medida que el entusiasmo del docente aumenta durante el curso, disminuye el uso de mensajes de empatía emocional.

¿Por qué sucede esto? Muchos profesores transmiten emociones positivas y sus estudiantes se contagian de ese “buen rollo”. Hay docentes que tienen un estilo de enseñanza proactivo, se anticipan a los problemas y generan ambientes muy favorables; por eso no utilizan muchos mensajes de empatía emocional.

Al contrario, profesionales menos entusiastas intentan compensarlo comunicándose de forma más empática con el alumnado para mantener un ambiente positivo. Se enfrentan a conflictos o a estudiantes con muchas necesidades, lo que les llevaría a utilizar más mensajes emocionales.

Conocer esta relación permite entender cómo las emociones de quienes están al frente del aula influyen en la forma de comunicarse y cómo esta, a su vez, impacta sobre el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes.

En ocasiones, los mensajes de empatía se modifican según las necesidades académicas del alumnado, y disminuyen a medida que alcanza niveles de rendimiento más altos, pues la utilización de mensajes empáticos no se percibe como necesaria cuando obtiene buenas notas.

Escuchar y entender a los estudiantes

Ponerse en el lugar del otro no es tarea fácil. Se necesita un cierto esfuerzo para saber y comprender lo que piensan, sienten y necesitan los aprendices. Pero basta con mostrar el deseo o la intención con frases sencillas (¿Qué necesitan?, ¿Qué les preocupa?, ¿Va todo bien?) para mejorar la relación con ellos y el rendimiento académico. Tomar conciencia del propio estilo comunicativo y utilizar los tres tipos de mensajes empáticos desde el comienzo de curso ayudan también a construir un clima emocional positivo.

La idea es mantener siempre abierto un canal de comunicación. Iniciar las clases preguntándoles por sus necesidades y sus sentimientos, proponerse utilizar uno o dos mensajes emocionales en cada clase o grabar las sesiones para detectar los mensajes empáticos mejorará tanto el bienestar como los resultados académicos de los estudiantes. La clave para generar confianza es que el alumnado note que se le tiene en cuenta y sus emociones son validadas de forma sincera.

The Conversation

Juan Luis Núñez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Agencia Estatal de Investigación, Proyectos de Generación de Conocimiento 2023 (PID2023-149190NB-I00).

Jaime Leon recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Elisa Santana Monagas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Tener docentes empáticos aumenta el rendimiento académico – https://theconversation.com/tener-docentes-empaticos-aumenta-el-rendimiento-academico-255888

Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University

“Los dioses, primero vuelven loco a aquel a quien quieren destruir” decía Eurípides de los mortales cuyo orgullo exagerado representaba una amenaza para los habitantes del Olimpo. Frente al orgullo moderado, que produce seguridad, autoconfianza y serenidad de ánimo, la arrogancia genera lo que los antiguos griegos denominaban hibris: jactancia, engreimiento, vanidad o soberbia, que derivaban en el enajenamiento, provocado por los dioses, y la autodestrucción.

Vanidad mitológica

Faetón maneja torpemente el carro de su padre, Helios, dios del sol. Su impericia hace elevar el carro al cielo, lo que enfría la tierra y luego, al caer, calcina el norte de África, dando lugar al desierto del Sahara y al primer caso de cambio climático. Zeus, furioso, detiene el calamitoso periplo con un rayo que fulmina a Faetón y le hace caer al mar.

Aquiles, despechado con Agamenón por haberle sustraído a la esclava Criseida, rehúsa volver con el ejército aqueo para combatir contra los troyanos. El héroe sólo reacciona cuando muere en combate su amado Patroclo. Cegado de ira, toma las armas hasta matar a Héctor, líder de los troyanos. Después, Aquiles muere a causa del flechazo que Paris le clava en el tobillo, la única parte vulnerable de su cuerpo.

Belerofonte era hijo de Poseidón y Eurinome y autor de múltiples hazañas, como matar a la quimera a lomos de Pegaso, el caballo alado al que consiguió domar. Sus gestas le ensoberbecieron y subió al Olimpo a lomos de su celestial montura. Ante su atrevimiento, Zeus envió un tábano que picó y espantó al alado, haciendo que el jinete cayera al vacío.

Quizás el sano orgullo es una de las virtudes donde mejor se muestra el canon aristotélico de “in medio virtus”. La verdadera virtud o el hábito ejemplar están en la mitad de las conductas extremas.

Sano orgullo

En las escuelas de negocio se favorece no solo la transmisión de conocimientos sobre las empresas, sino también de habilidades directivas. De hecho, se intenta que incluso los estudiantes más reservados adquieran protagonismo, desarrollen su capacidad de liderazgo y aumenten su ascendencia sobre el grupo.

No obstante, el estilo de liderazgo varía sustancialmente conforme se cambia de geografía. Más allá de que las generalizaciones pueden ser equívocas, mis alumnos japoneses suelen intervenir en clase de forma comedida. En su cultura, el profesor tiene estatuto de autoridad y no sólo no se espera sino que está mal visto, responder o criticar sus opiniones.

En el entorno empresarial es deseable, e incluso un deber, cuestionar a la autoridad cuando se considera que yerra. La buena educación de un directivo incluye el desarrollo de su capacidad crítica, fundamentalmente con dos objetivos:

  1. Contravenir a los colegas y directivos cuando sus decisiones divergen de los intereses de los accionistas.

  2. Generar oportunidades de innovación, propuestas creativas que abran nuevas vías de negocio para la empresa.

Liderar no es empecinarse

La inmodestia, la arrogancia, la jactancia y la soberbia conducen a la cerrazón y la intransigencia, y restan liderazgo y credibilidad a quienes las abrazan. Generalmente, en la gestión empresarial hay mucha negociación, cesiones y acuerdos para poder satisfacer un poco a todos y no solo maximizar los intereses de uno.

Pero una experiencia recurrente entre jóvenes que asumen posiciones de alta dirección es que se sienten desautorizados cuando no se les consulta alguna cuestión corporativa –como el nombramiento de un alto cargo que no depende de ellos, o la adopción de una estrategia ajena a su competencia directa– y algunos sobrerreaccionan, amagando con dimitir o expresando una frustración extrema.

Con el tiempo se aprende que no es conveniente soltar órdagos como el de presentar la dimisión, a menos que esté en juego un valor que se considera primordial. Y aún así, esa baza se puede jugar muy pocas veces en la carrera profesional. De las personas de mayor confianza se espera lealtad y alineamiento habitual. Si no hay visión estratégica compartida, lo normal es que no exista sinergia y que finalmente se diluya la conexión personal.

La templanza en las situaciones acaloradas y retrasar cualquier decisión drástica puede permitir resolver esas situaciones de la forma más serena y conveniente para los intereses de todos.

Si lo que nos piden es dejar un cargo antes del plazo convenido, se requiere un pronunciado autocontrol del orgullo personal, especialmente si no se comparten las razones del cese. Cuando esto ocurre normalmente es ya una decisión meditada y cualquier reacción del sujeto pasivo suele ser inútil. Por tanto, el mejor talante en esas circunstancias es evitar la reacción de dignidad herida o las actitudes defensivas (y más aún las ofensivas).

Lo aconsejable es intentar seguir adelante de la mejor manera posible.

Menos orgullo, más humildad

En ocasiones, la soberbia en el ejercicio del liderazgo se acentúa con el tiempo y deriva en egocentrismo o egolatría. Es el síndrome distintivo de las autocracias, en las que los mandatarios se mantienen largamente en el poder.

Para los directivos que sufren de megalomanía, los intereses de los accionistas, o de los demás stakeholders, dejan de tener relevancia y el centro solo lo ocupa su propio interés.

Ciertamente, el orgullo es uno de esos vicios que obligan a una búsqueda permanente del equilibrio. Para este balance se hace especialmente aconsejable la práctica de la virtud de la humildad. A continuación formulo una serie de consejos sobre cómo practicar esta virtud en el ámbito profesional:

  1. Intente escuchar las sugerencias, ideas y consejos de los demás. Si siendo el jefe suele hablar el primero en las reuniones de trabajo, intente intervenir el último y deje que lo hagan los otros participantes. Si usted dirige el departamento o la empresa y expresa su opinión al inicio ya ha cortado un eventual debate: sus colegas se inhibirán y evitaran contradecirle. Solo los más audaces expresarán criterios alternativos y haría bien en valorar positivamente esa valiente oposición.

  2. Pida frecuentemente consejo a sus mejores amigos sobre decisiones importantes, y respete sus recomendaciones, especialmente si contravienen sus ideas originales o sus intuiciones. También es recomendable considerar las indicaciones en temas en los que no se considere experto. En ocasiones, el exceso de autoconfianza o creer que se sabe todo impide ver las cosas desde ángulos alternativos y encontrar mejores soluciones a los problemas.

  3. Cuestiónese de vez en cuando sus suposiciones básicas sobre el negocio y su entorno. Ya lo decía Heráclito: “todo cambia” (panta rei) (especialmente en el mundo empresarial). La mejor manera de adaptarse a esa evolución es replantearse las tesis básicas que justifican sus decisiones. Piense de forma contraria, contradiga sus propias creencias.

  4. No se tome demasiado en serio. Los argumentos en defensa de la dignidad personal o referidos al orgullo herido han dejado de estar en uso y esgrimirlos puede producir cierta hilaridad en nuestros interlocutores. El honor personal, que se consideraba primordial en los protagonistas de las novelas de caballerías, se ha convertido en un valor anacrónico.


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Santiago Iñiguez de Onzoño no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Orgullo pero no soberbia: las claves del buen liderazgo – https://theconversation.com/orgullo-pero-no-soberbia-las-claves-del-buen-liderazgo-261119

¿Pueden los pueblos abandonados convertirse en el futuro del país? Así resucitaría la España despoblada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Matellanes Lazo, PhD. Profesora Titular de Universidad en Comunicación y Publicidad. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

La despoblación rural en España ha sido un fenómeno constante durante las últimas décadas, dejando a cientos de pueblos en estado de abandono. Las causas incluyen la migración hacia las ciudades, la falta de oportunidades económicas y la dificultad de acceso a servicios básicos.

Sin embargo, estos pueblos poseen un gran potencial para convertirse en motores de desarrollo sostenible, atrayendo a nuevos pobladores y generando oportunidades en diversos sectores como el turismo, la agricultura ecológica y el teletrabajo.

Historia de la despoblación rural

Desde mediados del siglo XX, España ha experimentado un progresivo abandono de su entorno rural debido a la industrialización y la búsqueda de mejores oportunidades en las ciudades. La mecanización agrícola redujo la necesidad de mano de obra en el campo, mientras que la falta de infraestructuras y servicios básicos dificultó la permanencia de la población en los pequeños municipios.

En la actualidad, la llamada “España vaciada” cuenta con numerosas zonas donde la densidad de población es inferior a 10 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, con el apoyo adecuado, estos espacios pueden ser revitalizados y convertidos en polos de desarrollo económico y social.

Todo el potencial oculto

Los pueblos abandonados pueden ser el escenario perfecto para iniciativas innovadoras que impulsen la economía local. Algunas de las principales áreas de oportunidad incluyen:

  • Turismo rural y sostenible. Muchos de estos pueblos conservan un gran valor histórico, arquitectónico y paisajístico. La rehabilitación de edificaciones y la promoción de actividades como el senderismo, el ecoturismo y el agroturismo pueden convertirlos en destinos
    atractivos para viajeros que buscan experiencias auténticas y sostenibles.

  • Agricultura ecológica y producción local. La creciente demanda de productos orgánicos y sostenibles ofrece una oportunidad para el resurgimiento del sector agrícola en estos municipios. La producción de alimentos ecológicos, la ganadería extensiva y la reforestación pueden fomentar un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad y la autosuficiencia.

  • Fomento del teletrabajo y nuevos asentamientos. Con la digitalización y la flexibilidad laboral, muchas personas buscan entornos más tranquilos y saludables para vivir y trabajar. La mejora de la conectividad digital y el acceso a infraestructuras básicas permitiría atraer a teletrabajadores, emprendedores y nómadas digitales que revitalizarían la economía local.

  • Centros de innovación y emprendimiento rural. La creación de espacios de coworking rural y centros de innovación puede fomentar el emprendimiento en sectores como la tecnología, la artesanía y la educación. Estas iniciativas pueden generar empleo y atraer talento joven, promoviendo un modelo de desarrollo descentralizado.

Recuperación del patrimonio y la identidad cultural

La revitalización de los pueblos abandonados también pasa por rescatar su patrimonio cultural e histórico. La rehabilitación de edificaciones, la puesta en valor de oficios tradicionales y la promoción de festividades locales pueden contribuir a atraer visitantes y nuevos residentes.

Los retos y estrategias para la recuperación son muy diversos, y a pesar de su potencial, la recuperación de los pueblos abandonados en España enfrenta varios desafíos; entre ellos, la falta de inversión en infraestructuras, la dificultad de acceso a servicios esenciales como sanidad y educación y la necesidad de incentivos para atraer población y actividad económica.

Villalba de los Alcores, enclavado en la Tierra de Campos de la provincia de Valladolid, es un ejemplo de esas localidades con alma, historia milenaria y patrimonio latente. A pesar de su potencial cultural, paisajístico y arquitectónico, ha vivido, como tantos pueblos de la España vaciada, un proceso de despoblación y deterioro paulatino de su patrimonio.

Sin embargo, la recuperación de su muralla medieval y del conjunto urbano no es solo una cuestión estética, sino estratégica: puede convertirse en el motor de un renacimiento económico, cultural y demográfico.

Estrategias para revertir la situación

Son numerosos los incentivos fiscales y ayudas económicas para quienes decidan asentarse y emprender en estos territorios. El problema muchas veces es que no se comunica bien la información y los interesados carecen de estos datos.

También son notorios los planes de rehabilitación de viviendas que facilitan el acceso a la vivienda a precios asequibles.

Se está mejorando la conectividad digital y las infraestructuras de transporte para garantizar una vida cómoda y accesible. Al mismo tiempo, se están activando programas de formación en oficios tradicionales y nuevas tecnologías, orientados a generar empleo local. De esta forma, se fomenta el cooperativismo y la economía social y se promueve la creación de pequeñas empresas y redes de apoyo entre emprendedores.

Un valor añadido

Los pueblos abandonados en España representan una oportunidad única para la innovación y el desarrollo sostenible. De hecho, la propia pandemia sufrida hace unos años generó cierto oxígeno a zonas despobladas. Gracias a esta situación, los pequeños municipios registraron un crecimiento récord.

Con el apoyo adecuado de administraciones públicas y el sector privado, estos espacios pueden convertirse en ejemplos de recuperación exitosa, combinando tradición y modernidad a través de las acciones realizadas por los más jóvenes.

La revitalización de estas áreas no solo permitiría frenar la despoblación, sino que también contribuiría a diversificar la economía del país y a recuperar una parte esencial de su identidad cultural. Apostar por la recuperación de estos pueblos es invertir en el futuro del territorio y en una mejor calidad de vida para las generaciones venideras.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Pueden los pueblos abandonados convertirse en el futuro del país? Así resucitaría la España despoblada – https://theconversation.com/pueden-los-pueblos-abandonados-convertirse-en-el-futuro-del-pais-asi-resucitaria-la-espana-despoblada-253592

Las claves para ser una universidad emprendedora

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maite Couto-Ortega, Innovación, Emprendimiento, Adopción y Transferencia de Tecnología, Valorización de Resultados y Cooperación Universidad-Empresa, Mondragon Unibertsitatea

El mayor peso del conocimiento en la economía y el fenómeno de la globalización están transformando la educación superior. Las universidades deben preparar a los estudiantes para el aprendizaje permanente, de modo que no se queden rezagados ante las demandas cambiantes del mercado laboral.

Para afrontar este reto, es importante que se transformen en universidades emprendedoras. Europa, por ejemplo, impulsó reformas en su sistema de enseñanza superior para hacerlo más atractivo y competitivo a nivel global.

Gobernanza universitaria

Cuando, además de formar e investigar, las instituciones de educación superior innovan y fomentan el emprendimiento hablamos de universidades emprendedoras: motores de desarrollo económico y social de las regiones en las que se desempeñan. Esto les permite dar una mejor respuesta a las demandas del mercado y maximizar su impacto en la sociedad. No obstante, adoptar este enfoque en la docencia, la investigación y la divulgación les obliga a transformar su modelo de gobernanza universitaria.

La gobernanza de una organización se refiere al diseño, definición e implementación de las estrategias y estructuras que le van a permitir alcanzar sus objetivos. Para comprender cómo afecta el tipo de gobernanza al comportamiento emprendedor analizamos el caso de la facultad de Ingeniería de Mondragon Unibertsitatea, una universidad cooperativa que forma parte del grupo empresarial del mismo nombre.

Cooperativismo: compromiso y colaboración

Mondragon Unibertsitatea, de la que forma parte la Escuela Politécnica Superior, tiene sus orígenes en el movimiento cooperativo iniciado por el sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta, a mediados de la década de los 50 del siglo pasado en el pueblo de Mondragón (Guipúzcoa).




Leer más:
Las cooperativas y la igualdad de derechos y oportunidades


Su funcionamiento se basa en la participación y las contribuciones de tres grupos de miembros:

  1. Miembros trabajadores, que incluyen al personal docente y no docente.

  2. Miembros beneficiarios, los estudiantes.

  3. Miembros colaboradores, principalmente empresas, instituciones y administraciones locales (por ejemplo, municipios y entidades intermunicipales), con igual representación en las Juntas de Gobierno y Asambleas Generales de la universidad y sus facultades.

Internamente, esta universidad cooperativa orienta sus objetivos mediante planes estratégicos cuatrienales, que cada año se complementan con los respectivos planes de gestión.

En términos de organización, utiliza una matriz en la que las tres misiones universitarias –enseñanza, investigación y transferencia y aprendizaje permanente– se sitúan en el plano vertical. Y en el plano horizontal, las materias de estudio: la mecánica y la electrónica. De este modo, las personas que participan en el proceso educativo responden a las necesidades de las tres misiones.

En general, en las organizaciones cooperativas, la gobernanza se alinea con los principios de gestión participativa, solidaridad en la distribución de recursos e intercooperación. Además, busca fortalecer el compromiso y la colaboración entre los cooperativistas para generar un sentido de pertenencia y una gestión inclusiva.

Comportamientos emprendedores

Que una universidad tenga una orientación emprendedora implica que enfoca su estrategia hacia comportamientos emprendedores como la capacidad de innovación, la asunción de riesgos y la proactividad para cumplir con las tres misiones universitarias.

Las líneas punteadas sugieren que los antecedentes y el contexto pueden influir en la gobernanza de MGEP; las flechas con línea continua muestran cómo antecedentes, contexto y gobernanza impactan en los comportamientos emprendedores.
Fuente: elaboración propia

Estos comportamientos se manifiestan mediante el uso de metodologías novedosas y en constante evolución, la generación de nuevos espacios para la investigación y en la calidad de la misma.

Con la transferencia de valor a la sociedad y el impulso a la formación continua –la tercera misión de las universidades, más allá de la enseñanza y la investigación– se fomentan la relación con las empresas y el emprendimiento académico. Esto se traduce en beneficios como: una mayor conexión con el sector productivo, la generación de nuevas iniciativas emprendedoras y una oferta académica dinámica y adaptable.

La gobernanza de la Escuela Politécnica

Una vez identificados los comportamientos emprendedores, el objetivo de nuestra investigación fue profundizar en la comprensión de cómo estos se interrelacionan con los elementos clave de la gobernanza universitaria en la Escuela Politécnica Superior Mondragon Unibertsitatea.

La gobernanza cooperativa de la MGEP se basa en estructuras horizontales para impulsar la participación individual, la comunicación abierta, el sentido de pertenencia y el aprendizaje continuo de todos sus miembros para una toma de decisiones transparente y equitativa.

En una organización cuya gobernanza es cooperativa, los comportamientos emprendedores pueden integrarse en las tres misiones universitarias (docencia, investigación, divulgación). Hay tres mecanismos clave que facilitan esta integración:

  1. El compromiso con una visión a largo plazo, animada por la apropiación compartida y un fuerte sentido de identificación con el desarrollo de la región.

  2. El uso de herramientas de gestión que permitan y alienten al personal a identificar y aprovechar activamente las oportunidades, incluyendo la participación en el capital y los incentivos.

  3. La práctica de vincular la toma de decisiones a la participación colectiva de las partes interesadas, fomentando la cohesión y la visión compartida.

Estos mecanismos, que fortalecen el compromiso, la innovación y la conexión con el entorno productivo, pueden servir de referencia para otras universidades. Aunque no todas las instituciones tienen una naturaleza cooperativa, muchas pueden adaptar estos enfoques para fomentar los comportamientos emprendedores y promover una cultura de participación, autogestión y toma de decisiones colaborativa.

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Pertenezco a la universidad estudiada en el artículo

Davide Hahn, Lucía Rodríguez-Aceves y Tommaso Minola no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Las claves para ser una universidad emprendedora – https://theconversation.com/las-claves-para-ser-una-universidad-emprendedora-251396

La supuesta ventaja evolutiva de consumir alcohol

Source: The Conversation – (in Spanish) – By A. Victoria de Andrés Fernández, Profesora Titular en el Departamento de Biología Animal, Universidad de Málaga

Reconstruir nuestro pasado evolutivo siempre resulta una tarea fascinante. A los científicos nos apasiona identificar las piezas que configuran el inmenso y complejísimo puzzle de la aparición de los Homo sapiens en el planeta. Pero siempre nos encontramos con el mismo problema: mientras que la evolución anatómica se va reconstruyendo con una cierta facilidad gracias a los restos óseos, ¿cómo hacemos para indagar en nuestro pasado conductual? Aquí la cosa se complica sustancialmente.

Conocer el comportamiento de nuestros antecesores es una tarea más incierta y mucho menos precisa. Los restos físicos que evidencian rituales o pautas de conductas complejas (como los enterramientos ceremoniales o el cuidado a los mayores) son realmente reducidos. La realidad es que la mayoría de preguntas de tipo etológico no disponen de “fósiles” que, a modo de respuestas, nos permitan leer cómo se comportaban las especies de nuestro linaje evolutivo.

Aquí entra en juego la enriquecedora participación de novedosas disciplinas de laboratorio. La bioquímica y la genética, por poner algunos ejemplos, nos han regalado resultados completamente inesperados.

Y les voy a contar una de las más relevantes de estas sorpresas: la que nos ha permitido plantear el hipotético uso del alcohol por parte de nuestros ancestros simiescos.

Dejamos de ser abstemios antes de lo que pensábamos

Hasta hace muy poco se pensaba que el etanol no formaba parte de la dieta paleolítica. Concretamente, se consideraba que su entrada en nuestra dieta en cantidades significativas sólo había podido producirse después de que los humanos comenzaran a almacenar excedentes de alimentos. Con el desarrollo de las primeras prácticas agrícolas y la entrada de los humanos en su etapa neolítica, se podría haber dado su ingesta accidental con la toma de frutos recolectados y almacenados que hubiesen entrado en proceso de fermentación.

Posteriormente, y una vez valorados convenientemente sus “sorprendentes efectos”, ya se podría haber planificado de forma intencionada su consumo voluntario buscando la sensación de embriaguez. Por tanto, estaríamos hablando de unos 10 000 años atrás como máximo, con ligeras variantes según los continentes (dado que la agricultura fue un descubrimiento convergente en diferentes zonas del planeta y no necesariamente simultáneo).

Sin embargo, un descubrimiento genético cambió por completo esta hipótesis.

Lo que sugirió la paleogenética

Lo primero que hay que considerar es que el alcohol etílico (el etanol) es un alcohol que, si bien tiene efectos psicoactivos inmediatos y puede ser causa de importantes desperfectos en nuestra salud, es el menos tóxico de todos los alcoholes. Se debe a que los humanos disponemos de una variante proteínica capaz de metabolizarlo de forma muy eficiente. Se trata de la isoenzima alcohol deshidrogenasa de clase IV (ADH4), una adaptación molecular que permite el paso de etanol a acetaldehído (que después pasará a acetato y, de ahí, a CO₂ y agua).

Esta isoenzima se suponía específica de nuestra especie. Sin embargo, se ha descubierto que la capacidad de metabolizar el etanol es mucho más antigua (varios órdenes de magnitud temporal). De hecho, nos tenemos que remontar 10 millones de años atrás. Consecuentemente, la ADH4 “digestiva” estaría ya presente en nuestro ancestro común con los grandes simios africanos, lo que implica que la capacidad de metabolizar el etanol ya era factible muchísimo antes de la aparición de los humanos.

El “bar” prehistórico

Nuestros simiescos antepasados podían pues, consumir alcohol. Pero… ¿dónde estaba el “bar”?

Pues, por todos lados, porque la fuente natural de etanol son los frutos silvestres. Esto significa algo trascendental: cualquier organismo con adaptaciones para la explotación de alimentos etanólicos tendría acceso a un nuevo nicho alimenticio y a reservas energéticas inaccesibles para especies carentes de esta capacidad bioquímica.

Este auténtico “chollo evolutivo” podría haber sido trascendental en la historia de nuestro linaje. Tanto que algunos autores lo han relacionado, directamente, con el aumento de las posibilidades de supervivencia de nuestros antecesores cuando bajaron de los árboles.

El etanol hace más sociables a los chimpancés y reduce su estrés

¿En qué medida consumir alcohol supone una ventaja evolutiva? En las frutas existe etanol pero a concentraciones muy bajas. Esto significa que humanos, gorilas y chimpancés, gracias a la posibilidad bioquímica de metabolizar el etanol presente en la fruta en fermentación, habrían heredado de su antiquísimo antecesor común la capacidad adaptativa de un “consumo saludable del alcohol”.

No obstante, conforme va madurando la fruta, la fermentación de sus azúcares aumenta la concentración etanólica, llegando a ser muy elevada en las frutas podridas. Pero la predilección de los animales frugívoros a las frutas maduras (ojo, que no podridas) hizo que, en principio, el “voluntario” consumo de alcohol se asociase exclusivamente a la especie humana.

Sin embargo, un nuevo hallazgo en el Parque Nacional Cantanhez (Guinea-Bissau) ha constatado cómo los chimpancés ingieren repetidamente frutos casi podridos de Treculia africana, donde las concentraciones de etanol son muy elevadas. Además, comparten con sus congéneres estas frutas en rituales que sugieren que el intercambio y la incorporación dietética de etanol (al igual que otros ritos como el acicalamiento) contribuyen a disminuir los niveles de estrés y activar el sistema de endorfinas del grupo. Esta promoción de la relación y del compartir pueden haber desempeñado un papel importante en los sociedades de los hominoides.

La amplia oferta alcohólica de los humanos

Los humanos dimos un paso más al encontrar rentabilísimas formas artificiales de aumentar exponencialmente la disponibilidad de alcohol.

Desde tiempos remotos, nuestras sociedades se las han ingeniado para desarrollar métodos de destilación de los frutos y granos de lo más variopinto. Y no sólo lo han hecho diversificando extraordinariamente la oferta de vinos, cervezas, licores y aguardientes disponibles, sino llegando a unos extremos de sofisticación que hacen perder la cabeza (y la cartera) a más de uno.

Esta oferta alcohólica a voluntad supuso la posibilidad, no “prevista” evolutivamente, de transformar los presuntos beneficios nutricionales y sociales del etanol en una acumulación tóxica de acetaldehído que hace que, aún sin saber de su existencia, maldigamos la poca eficiencia de nuestra alcohol deshidrogenasa de clase IV.

Téngalo en cuenta si quiere evitar una demoledora resaca.

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A. Victoria de Andrés Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La supuesta ventaja evolutiva de consumir alcohol – https://theconversation.com/la-supuesta-ventaja-evolutiva-de-consumir-alcohol-255306

Nuevas noticias del enigmático Planeta Nueve, y no son buenas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Óscar del Barco Novillo, Profesor asociado. Departamento de Física (área de Óptica)., Universidad de Murcia

Desde hace casi una década se ha postulado la existencia de un noveno planeta en el sistema solar. Se trataría de un gigante gaseoso helado situado más allá de la órbita de Neptuno y que explicaría el peculiar movimiento de algunos objetos denominados transneptunianos (TNO, por sus siglas en inglés).

En los últimos meses, ese hipotético “Planeta Nueve” ha suscitado gran interés en la comunidad científica. Mientras en mayo astrónomos taiwaneses encontraron indicios de su existencia en imágenes de archivo, en junio, un estudio de la Universidad Rice (Texas) y el Instituto de Ciencias Planetarias estadounidense determinó la probabilidad de que exista en un 40%.

Sin embargo, lo último no son buenas noticias. En julio, un trabajo publicado en la revista Nature Astronomy pone en entredicho la existencia de este supuesto mundo helado situado en los confines del sistema solar.

Y es aquí donde entraría en juego el recién descubierto objeto transneptuniano 2023 KQ₁₄, bautizado como “Ammonite”. Su reciente descubrimiento reduce la posibilidad de la existencia del enigmático Planeta Nueve.

Más allá de Neptuno

Todos podemos recitar prácticamente de carrerilla el nombre de los planetas del sistema solar en orden creciente a su distancia al Sol.

Mientras Mercurio, Venus, la Tierra y Marte son mundos rocosos de tamaño relativamente pequeño y alta densidad (planetas interiores), Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno constituyen los denominados gigantes gaseosos o planetas exteriores, formados principalmente por hidrógeno y helio.

¿Y qué hay más allá de Neptuno?

Por su trascendencia histórica destacamos a Plutón, el noveno planeta del sistema solar durante bastantes décadas. Sin embargo, una redefinición del concepto de planeta por la Unión Astronómica Internacional en 2006 lo redujo a la categoría de planeta enano o “plutoide”.

De hecho, Eris es el cuerpo TNO más masivo conocido hasta la fecha, incluso más que Plutón, aunque con un diámetro ligeramente inferior al anterior. Le sigue Makemake, el tercero en tamaño y que hace referencia a la deidad rapanui Make-Make. Y no podía faltar Sedna, otro planeta enano de la misma familia que el recién descubierto Ammonite.

¿Y en qué regiones del sistema solar se hallan ubicados estos objetos tan alejados del astro rey?

El cinturón de Kuiper y la nube de Oort

Más allá de Neptuno, el sistema solar está constituido por multitud de estos objetos TNO de diferentes tamaños y formas, muchos de los cuales son el origen de los cometas que observamos periódicamente en nuestros cielos.

Y se hallan situados en dos regiones remotas del sistema solar, abarcando desde unas 30 Unidades Astronómicas (AU por sus siglas en inglés, equivalente a la distancia media entre el Sol y la Tierra) hasta casi 1 año luz del Sol.

La región menos alejada (entre 30 y 50 AU del Sol) recibe el nombre de cinturón de Kuiper, en honor al astrónomo neerlandés-estadounidense Gerard Kuiper que predijo su existencia en 1951. Su forma es toroidal (similar a la de un donut) y, al igual que el cinturón de asteroides, se compone principalmente de pequeños cuerpos helados de cuando se formó el sistema solar, pero 20 veces más ancho y unas 200 veces más masivo.

Ya en los límites del sistema solar (a partir de unas 5 000 AU) encontramos la nube de Oort, una gigantesca capa esférica que contiene billones de cuerpos menores helados y que rodea el Sol, los planetas y el cinturón de Kuiper. A su vez, se divide en dos regiones diferenciadas: la nube de Oort interior o nube de Hills, con forma de espiral, y la nube de Oort exterior, de forma esférica.

Los “sednoides” y Ammonite

Volviendo a nuestro objeto en cuestión, 2023 KQ₁₄ o Ammonite, pertenece a un selecto club de cuerpos transneptunianos cuyas órbitas alrededor del Sol presentan las siguientes características: un amplio semieje mayor, un perihelio (o distancia más cercana al Sol) superior a 50 AU y una órbita muy excéntrica o aplanada, similar a la del planeta enano Sedna.

Además, se clasifican también como objetos separados en el sistema solar, ya que sus distancias de perihelio son lo suficientemente grandes como para que la gravedad de Neptuno no influya significativamente en sus órbitas.

Hasta la fecha, sólo han sido descubiertos cuatro sednoides. Por orden cronológico, encontramos al propio Sedna, 2012 VP₁₁₃, (541132) Leleakuhonua y 2023 KQ₁₄ o Ammonite. En particular, este último TNO fue hallado a través de observaciones registradas en marzo, mayo y agosto de 2023 utilizando el telescopio Subaru, del Observatorio Nacional de Japón.

La peculiar órbita de Ammonite

¿Y qué tiene de particular este recién descubierto objeto en el sistema solar exterior?

Se trata de su órbita alrededor del Sol, que es sustancialmente diferente a la de sus compañeros sednoides, aunque parece haber sido estable durante los últimos 4 500 millones de años.

Sin embargo, las simulaciones numéricas concluyen que los cuatro sednoides se encontraban en órbitas similares hace unos 4 200 millones de años. Ello implica que algo dramático sucedió en los confines del sistema solar unos 400 millones de años después de su nacimiento.

Así, el hecho de que Ammonite describa una órbita diferente a la de sus tres compañeros sednoides indica que el sistema solar exterior es mucho más complejo de lo que se creía, imponiendo nuevas restricciones a la posible localización del Planeta Nueve.

En otras palabras, de existir este hipotético planeta, su órbita deberá estar mucho más alejada del Sol de lo que indican las predicciones más actuales. O, incluso, que haya sido expulsado por completo de nuestro sistema solar.

¿El final del “Planeta nueve”?

Según el investigador principal del estudio, el Dr. Yukun Huang del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, “el hecho de que la órbita actual de Ammonite no coincida con la de los otros tres sednoides reduce la probabilidad de la hipótesis del Planeta Nueve. Es posible que existiera un planeta en el sistema solar, pero posteriormente habría sido expulsado, lo que causó las órbitas inusuales que observamos hoy”.

En esencia, este nuevo avance astrofísico no conlleva el certificado de defunción del hipotético Planeta Nueve, pero le deja menos lugares en el sistema solar exterior para poder esconderse de nosotros.

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Óscar del Barco Novillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevas noticias del enigmático Planeta Nueve, y no son buenas – https://theconversation.com/nuevas-noticias-del-enigmatico-planeta-nueve-y-no-son-buenas-261392