En lugar de una pantalla, una ‘cesta de los tesoros’: Elinor Goldschmied y su propuesta para el desarrollo infantil

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Díaz Cobos, Profesor del departamento de didácticas aplicadas, sección Educación Física: movimiento, motricidad, actividad física, cognición y aprendizaje, Universitat de Barcelona

Un niño de once meses explora los objetos de una ‘cesta de los tesoros’. Gabriel Díaz Cobos.

Un bebé de entre seis y doce meses se sienta, se inclina, alcanza un objeto, lo gira, lo golpea, lo sacude, lo observa, lo lleva a la boca y, sin que nadie se lo pida, vuelve a empezar. A simple vista, podría parecer que “solo juega”. En realidad, está haciendo algo mucho más relevante: está construyendo las bases neuromotoras y cognitivas sobre las que se sostendrá su aprendizaje futuro.

La pregunta no es menor: ¿de qué es capaz un niño en esta etapa… y qué le estamos ofreciendo para que pueda desplegarlo?

Foto en blanco y negro de una mujer y un niño.
Elinor Goldschmied con su hijo Marco.
Dariopadovani/Wikimedia Commons, CC BY

Un principio básico del desarrollo infantil es que el cerebro temprano no se organiza a partir de información abstracta, sino a partir de la experiencia corporal. El esquema sería: experiencia → sinapsis → pensamiento → aprendizaje.

Este encadenamiento es especialmente sensible en la primera infancia, entre los 0 y los 3 años. Y es aquí donde la obra de la pedagoga británica Elinor Goldschmied (1910-2009) resulta hoy más actual que nunca.

Qué hace un niño pequeño cuando nadie le “enseña” a jugar

Para entender por qué Goldschmied sigue siendo relevante, basta con observar con atención al niño pequeño. Un bebé no “consume” estímulos: actúa. Explora, prueba, toca, sacude, golpea… y decide. Decide qué objeto tomar, cuánto tiempo sostenerlo, qué ocurre si lo deja caer, si pesa, si suena, si es frío o cálido.

En el fondo, se activa una pregunta tan simple como estructurante: ¿qué es esto? Y, de manera implícita, otras igual de importantes: ¿qué hace?, ¿qué busca?, ¿qué le interesa?, ¿qué aprende?, ¿qué piensa?

Objetos con peso, textura y volumen

El desarrollo no avanza por instrucciones externas, sino por una exploración interna sostenida. Y esa exploración necesita un mundo que responda: objetos con resistencia, con peso, con textura, con volumen y con variaciones reales. Cuando la experiencia se empobrece, cuando el niño pasa demasiado tiempo inmóvil frente a estímulos visuales rápidos, no solo se pierde movimiento. Se pierden oportunidades de atención profunda, de coordinación y de autorregulación.

La investigación reciente respalda esta idea. Se ha mostrado cómo una mayor exposición temprana a pantallas se asocia con peores resultados en funciones ejecutivas como la atención sostenida y el control inhibitorio, procesos estrechamente vinculados al aprendizaje posterior. Desde una perspectiva neuroeducativa, no se trata de un efecto directo de la tecnología, sino del desplazamiento de experiencias corporales activas necesarias para el desarrollo cognitivo.




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Una propuesta pedagógica simple y precisa

Goldschmied formuló una idea que, leída hoy, parece pensada para la era digital: si queremos proteger el desarrollo temprano, debemos ofrecer situaciones en las que el niño pueda explorar con el cuerpo entero, con libertad y con materiales bien elegidos. Su propuesta más conocida, la cesta de los tesoros, responde exactamente a este principio.

No es una actividad vistosa ni una manualidad. Es una situación pedagógica cuidadosamente preparada. Un cesto bajo, estable y sin asas, presentado como propuesta única, sin competir con otros estímulos, sin interferencias constantes.

En su interior, una selección deliberada de objetos, no juguetes cerrados ni electrónicos, que ofrecen múltiples posibilidades de acción. Goldschmied fue especialmente precisa en la selección de materiales. La cesta funciona si los objetos han sido elegidos con criterio. No vale cualquier cosa.

Materiales cuidadosamente elegidos

El adulto no dirige el juego, pero sí diseña las condiciones: escoge materiales y cualidades que permitan una exploración rica, segura y variada. Los materiales cotidianos y naturales (madera, metal, tela, cuero, vidrio, cerámica o papel) ofrecen lo que una pantalla no puede ofrecer: peso, temperatura, rugosidad, elasticidad, olor y sonidos reales. Esta diversidad no es decorativa; es el mecanismo que obliga al sistema sensorial y motor a ajustarse, a afinar y a comparar.

Los objetos no están ahí para entretener, sino para responder. Para abrir experiencias. Para permitir que el niño descubra, por sí mismo, qué puede hacer con el mundo. Esta propuesta se inscribe dentro del enfoque conocido como juego heurístico, centrado en la exploración autónoma de materiales cotidianos y naturales en la primera infancia.

Experiencias motrices y funciones ejecutivas

Desde el punto de vista cognitivo, estas experiencias activan procesos de resolución de problemas, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva. Estudios recientes indican que las experiencias motrices ricas y variadas en edades tempranas se asocian con un mejor desarrollo de las funciones ejecutivas, especialmente cuando implican toma de decisiones y variabilidad motriz.




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Experimentar vs ‘entretener’

Cuando para que un niño no se “aburra” le ofrecemos un vídeo en una pantalla, este estímulo intenso no le exige ajuste postural, coordinación corporal o regulación del propio movimiento. Por esta razón organizaciones como la Organización Mundial de la Salud insisten en limitar estrictamente el uso de pantallas en los primeros años de vida y priorizar el juego activo, el sueño y la interacción con el entorno físico.

La propuesta de Goldschmied no se sostiene solo por los objetos, sino por el rol del adulto. Este selecciona materiales, prepara el entorno y garantiza seguridad, pero no dirige la acción. Observa, registra e interpreta.

Esta presencia estable y poco intrusiva favorece la autonomía y la autorregulación. Cuando el adulto interviene constantemente, el niño depende de la regulación externa. Por eso, si el adulto de pronto no está accesible, el niño lo reclama y se “aburre” solo. Pero cuando el entorno es rico y la intervención es ajustada, el niño sostiene la atención, explora con mayor profundidad y construye conocimiento propio.

La arquitectura corporal del pensamiento

Un niño que pasa largos periodos inmóvil frente a un dispositivo no solo pierde movimiento. Pierde contacto con aquello que estructura el pensamiento temprano: la exploración manual y oral, la coordinación corporal, la gravedad, el desequilibrio, la repetición y la creación. En términos funcionales, pierde parte de la arquitectura corporal del pensamiento.

Por eso, la pedagogía de Elinor Goldschmied no es una mirada al pasado, sino una respuesta profundamente contemporánea. La primera infancia no se construye con píxeles. Se construye con manos ocupadas, objetos reales, movimiento libre y vínculos humanos estables.

Goldschmied lo formuló con claridad. La ciencia actual lo demuestra. La decisión, ahora, es educativa.

The Conversation

Gabriel Díaz Cobos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. En lugar de una pantalla, una ‘cesta de los tesoros’: Elinor Goldschmied y su propuesta para el desarrollo infantil – https://theconversation.com/en-lugar-de-una-pantalla-una-cesta-de-los-tesoros-elinor-goldschmied-y-su-propuesta-para-el-desarrollo-infantil-275859

Crece el talento sénior en un país envejecido, pero las empresas españolas siguen sin saber utilizarlo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rafael Puyol, Catedrático de Geografía Humana. Presidente de UNIR, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Hananeko_Studio/Shutterstock

En los últimos cinco años, la situación laboral de los trabajadores sénior en España ha experimentado una mejora clara y sostenida. Hay más personas mayores de 55 años activas, más empleo y, en términos relativos, menos desempleo. Sin embargo, estos avances conviven con una realidad menos alentadora: España continúa desaprovechando una parte relevante de su talento más experimentado, justo cuando el envejecimiento demográfico convierte esta cuestión en un reto económico y social de primer orden.

Los datos más recientes sobre este sector del mercado laboral, analizados en el V Mapa de Talento Senior del centro de investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre, permiten observar ese cambio con perspectiva. Entre 2019 y 2024, la evolución ha sido positiva en la mayoría de los indicadores, pero el análisis agregado revela una paradoja persistente: el sistema mejora, aunque no lo suficiente para responder a la magnitud del desafío demográfico que afronta el país. Esta paradoja ya había sido identificada en ediciones anteriores y en otros informes institucionales sobre la situación de los trabajadores de más edad en España y Europa.

El sénior quiere alargar su vida laboral

La población sénior –de entre 55 y 69 años– ha crecido en más de un millón de personas en los últimos cinco años. Lo relevante no es solo ese incremento, sino que también han aumentado en más de un millón los séniores en activo. Esto indica que si antes una parte importante de la población dejaba de estar en activo al alcanzar esas edades, quienes ahora superan los 55 años siguen dispuestos a trabajar.

Evolución de la actividad de los séniores entre 2019 y 2024 (población en miles y % sobre el total de población activa).
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Las tasas de actividad y de empleo han aumentado en todos los subgrupos del colectivo hasta superar, por primera vez, el 50 % de actividad total de este sector demográfico. Recordemos que la tasa de actividad se refiere a la población activa –aquella en edad de trabajar (estadísticamente, los mayores de 16 años) que puede estar empleada o en paro, pero buscando trabajo activamente– sobre el total de la población. No es lo mismo que la tasa de empleo, que se refiere a las personas empleadas sobre el total de la población activa.

Tasas de actividad de los séniores entre 2019 y 2024.
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

También se ha incrementado de forma significativa el número de ocupados sénior, con avances especialmente intensos en los tramos de 60 a 64 y de 65 a 69 años.

Evolución del empleo de los séniores entre 2019 y 2024 (en miles).
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Trabajar más allá de los 55 años se ha convertido en una realidad estructural del mercado laboral español, como muestran de forma consistente los sucesivos mapas de talento sénior, publicados entre 2019 y 2025.

España envejece y trabaja más años

Este cambio se produce en un contexto demográfico muy concreto. España envejece con rapidez y lo hace, además, de manera progresivamente feminizada. El crecimiento de la actividad se produce en todas las cohortes sénior, pero especialmente en el colectivo de las mujeres.

Hombres y mujeres sénior activos entre 2019 y 2024 (en miles).
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.
Hombres y mujeres sénior ocupados entre 2019 y 2024.
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Este proceso obliga a replantear la relación entre edad y trabajo. No se trata únicamente de alargar la vida laboral, sino de adaptar organizaciones, puestos y trayectorias profesionales a carreras más largas y menos lineales. El envejecimiento no es una anomalía del sistema productivo, sino el nuevo marco en el que este tiene que operar.

Más séniores ocupados que jóvenes

Uno de los datos más llamativos del panorama actual es que hoy hay más séniores ocupados que jóvenes ocupados. La diferencia supera ampliamente el medio millón de personas y se ha ampliado de forma notable en apenas un lustro.

Activos jóvenes y séniores (en miles). Análisis comparativo 2019-2024.
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Este hecho suele alimentar interpretaciones simplistas basadas en una supuesta competencia entre generaciones. Sin embargo, el problema no es que trabajen más los mayores, sino que el mercado laboral español sigue mostrando dificultades estructurales para integrar a los jóvenes.

El reto no es redistribuir un número fijo de empleos por edad, sino mejorar la eficiencia del sistema para incorporar talento a lo largo de todo el ciclo vital.

España avanza, pero sigue lejos de los líderes europeos

Aunque España ha reducido la brecha en tasas de actividad sénior con algunos países de su entorno, continúa lejos de las cifras de economías como Suecia o Alemania, donde la participación laboral en edades avanzadas es claramente superior.

El principal punto débil sigue siendo el desempleo sénior. En términos absolutos, España presenta uno de los mayores volúmenes de personas mayores de 55 años en paro a pesar de contar con una población activa menor que otros países europeos.

Tasas de desempleo de los séniores europeos (2019-2023).
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.
Población de 65 años y más en diferentes países europeos (2019-2023).
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Perder el empleo a edades avanzadas continúa siendo una antesala de la exclusión prolongada, y muchas veces sin vuelta atrás, del mercado de trabajo, una situación identificada como uno de los principales riesgos sociales asociados al envejecimiento laboral.

El autoempleo sénior: refugio y oportunidad

Otra de las grandes transformaciones del periodo analizado es el trabajo autónomo de los séniores. Más de un tercio de los autónomos en España ya están en ese grupo demográfico y existen casi cinco veces más autónomos mayores que jóvenes.

Peso de las modalidades de trabajadores sénior en función de diferentes tramos de edad.
Fuente: V Mapa del Talento Sénior, Fundación Mapfre.

Para muchos profesionales, el autoempleo se ha convertido en una vía de continuidad laboral cuando el empleo asalariado deja de ser una opción viable. Además, el emprendimiento sénior presenta tasas de supervivencia superiores a las de otros tramos de edad gracias al valor acumulado de la experiencia, las redes profesionales y el conocimiento del mercado. En este sentido, la idea de tener una “segunda carrera” resulta clave para entender el potencial económico y social de estas trayectorias profesionales más largas.

Sin embargo, esta solución tiene límites evidentes. La mayoría de los autónomos sénior son autoempleados sin asalariados, lo que reduce su impacto en términos de productividad, crecimiento empresarial y generación de empleo. El autoempleo sénior es, al mismo tiempo, una oportunidad de inclusión y un síntoma de las carencias del mercado laboral. En esta línea, se deberían establecer políticas públicas que incentiven este emprendimiento.

Adaptación y planificación

El discurso empresarial en torno al talento sénior ha evolucionado de forma notable. Una amplia mayoría de responsables de recursos humanos afirma que la edad ya no es un impedimento para contratar. Sin embargo, una proporción significativa de empresas reconoce que no se plantea incorporar profesionales séniores en sus procesos de selección.

Las proyecciones para los próximos cinco años anticipan un nuevo aumento de la población mayor de 55 años. De ahí la paradoja de disponer de un volumen creciente de talento experimentado y, al mismo tiempo, no integrarlo plenamente en el sistema productivo. Este escenario plantea retos claros en tres niveles:

  1. Para las propias personas, que deben asumir que una vida más larga exige, en muchos casos, trayectorias laborales también más extensas para garantizarse los recursos que sostengan su bienestar a lo largo de todo el ciclo vital.

  2. Para las empresas, que están llamadas a replantear sus políticas de gestión de personas y a adaptar los modelos de carrera, la formación y la organización del trabajo a plantillas cada vez más diversas en edad.

  3. Para las administraciones públicas, que deben ajustar sus políticas públicas a esta nueva realidad demográfica y laboral, dificultando la salida anticipada del mercado de trabajo, alineando los incentivos con la prolongación de la vida activa y avanzando en marcos regulatorios coherentes con los que ya aplican otros países europeos con mayores tasas de participación laboral en edades avanzadas.

Un reto menos demográfico de lo que parece

El principal mensaje que deja este análisis es claro. El problema del talento sénior en España no es solo demográfico, sino empresarial, social y político. No faltan personas con capacidad y experiencia, faltan estructuras que sepan mantener a ese capital humano de forma eficaz y sostenible.

Pasar de la aceptación retórica del talento sénior a su incorporación real en el mercado de trabajo es una de las claves para la competitividad y la sostenibilidad del Estado del bienestar, y la cohesión social en los próximos años.

The Conversation

Iñaki Ortega Cachón es consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de la Fundación Mapfre

Alfonso Jiménez y Rafael Puyol no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Crece el talento sénior en un país envejecido, pero las empresas españolas siguen sin saber utilizarlo – https://theconversation.com/crece-el-talento-senior-en-un-pais-envejecido-pero-las-empresas-espanolas-siguen-sin-saber-utilizarlo-273888

El regreso del asesinato elegante: ¿por qué el ‘cozy crime’ nos seduce en la era del ‘true crime’?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Nila Martínez Díaz, Profesor Acreditado Contratado Doctor Filología Hispánica, Universidad Villanueva

Imagen promocional de la serie _Solo asesinatos en el edificio_- The Walt Disney Company

Hubo un tiempo en que los crímenes se resolvían en el salón de una mansión inglesa o en un lujoso tren con destino a Oriente. Una conversación afilada, un detalle aparentemente inocente y la despierta inteligencia de un detective elegante bastaban para resolver el asesinato.

Hoy, el relato criminal aparece dominado por guantes de látex y sangre impúdica. El true crime coloniza pantallas y auriculares con su eterna promesa de verdad descarnada. Sin embargo, el denominado cozy crime (que en español significaría “misterio acogedor”) vive una inesperada y desconcertante resurrección.

Portada del libro El asesinato de Roger Ackroyd de Agatha Christie

Planeta de Libros

Cuando se cumplen cincuenta años de la muerte de Agatha Christie y cien de la publicación de su primera novela, El asesinato de Roger Ackroyd, el regreso de este subgénero invita a preguntarse ¿por qué volvemos a elegir el enigma frente al espectáculo?

Cuando el crimen llama a tu puerta

El cozy crime regresa para plantar una semilla de controlada inquietud en la domesticidad de sus lectores. Con él vuelven las historias situadas en espacios acotados: pueblos pequeños, comunidades de vecinos, entornos domésticos… Lugares reconocibles donde el crimen irrumpe como una anomalía que quiebra el equilibrio natural del mundo.

Ese desajuste exige ser comprendido y solucionado, aunque la violencia rara vez ocupe el primer plano. En lugar de vísceras y sangre, el cozy crime privilegia la sagacidad, el razonamiento astuto y la conversación mesurada. El detective –a menudo amateur– investiga dejándose guiar por su intuición y conocimiento del entorno más que por la criminalística.

El placer de estos relatos no reside en el impacto, sino en la resolución del enigma; un reto que el autor plantea a un lector activo, llamado a participar en una solución que restaure el ordo naturalis del relato.

No es casual que este modelo reaparezca hoy en novelas como El club del crimen de los jueves o La primera agencia de mujeres detectives y en las series Los asesinatos de Midsomer o Solo asesinatos en el edificio. Aquí el predominio del dato científico es sustituido por “el factor humano”, motor imprescindible para la comprensión del crimen.

Una nueva pedagogía del mal

Desde sus orígenes, la novela policíaca ha funcionado como un género de regulación social: pone en escena la transgresión, la nombra y la devuelve al lector convertida en relato comprensible.

Esa necesidad de encauzar el horror sin negarlo entronca con una vieja tradición estética formulada por el teatro neoclásico: el decoro. El cozy crime se inscribe con naturalidad en esa genealogía.

Imagen de la adaptación cinematográfica de la novela _El club del crimen de los jueves_.
Imagen de la adaptación cinematográfica de la novela El club del crimen de los jueves.
Netflix

No se trata de suavizar el mal, sino de someterlo a una forma. De ahí el patetismo contenido, bien alejado del sentimentalismo exacerbado que explota el dolor como impacto inmediato. Lo policíaco saja nuestra podredumbre moral y la pone sobre el tapete, pero lo hace regulando el horror y ofreciendo al mal un marco de sentido.

Como escribió Stendhal, la literatura es un espejo que se pasea a lo largo del camino. La novela policíaca –especialmente el cozy crime– ha sido siempre ese espejo incómodo que devuelve a la comunidad el reflejo de sus grietas e hipocresías al transformar el crimen en un retrato de la sociedad que lo produce.

Cuando el crimen se vestía de gala para cenar

Este revival del cozy crime se inserta con soltura dentro de una tradición literaria forjada en el tiempo. El policiaco es un género literario hecho a sí mismo –como otros también populares–, que afiló sus armas en el fragor de la batalla.

Edgar Allan Poe lo inauguraba poniendo a trabajar a la razón con monsieur Dupin; Arthur Conan Doyle le cedió método, pipa y capa con Sherlock Holmes y Chesterton introdujo la paradoja moral con el personaje del padre Brown, demostrando que para resolver asesinatos hacía falta conocer bien las entretelas de la condición humana.

Ilustración de un hombre mirando montaña abajo.
Sherlock Holmes en las cataratas de Reichenbach, por Frederick Dorr Steele, portada de Collier’s Weekly.
Wikimedia Commons

La novela policíaca iba paulatinamente aquilatando su maquinaria: menos puñetazo y más deducción, menos persecución y más conversación. Una tradición que convertiría el delito en un rompecabezas intelectual y al detective en una figura casi doméstica, invitado habitual en nuestras bibliotecas y pantallas.

Pero entonces apareció en la escena literaria miss Agatha Christie. Encarnación de los mundos de la imaginación que publicaba, Christie reformuló para siempre las consignas del género. Junto a ella, delinquir se transformó en una actividad casi glamurosa.

Los asesinatos ya no ocurrirían en callejones miserables, sino en mansiones exquisitas o lujosos hoteles. Gracias a su pluma, la novela policíaca se trasladó al territorio de la elegancia y la sofisticación. En sus novelas, el lector desea formar parte de ese “cluedo” refinado mientras sostiene una copa de jerez y escucha cómodamente quién se ha cargado al mayordomo.

Entre la grieta y el oro

El éxito del cozy crime tiene que ver con una pulsión lectora muy arraigada que los géneros populares han sabido manejar con astucia. La repetición y la promesa de un equilibrio restaurado activan lo que Umberto Eco llamó “estructuras de consolación”. Hoy, el cozy crime encarna con nitidez esa lógica de reparación moral.

Por eso, se parece al kintsugi –el arte japonés de recomponer con oro los objetos rotos–, porque no borra la grieta, la hace visible y significativa. El daño existe, pero la forma lo dignifica convirtiéndolo en relato. Quizá seguimos leyendo estas historias porque nos permiten mirar la fractura y aceptar que ese algo podría volver a encajar.

The Conversation

Alicia Nila Martínez Díaz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El regreso del asesinato elegante: ¿por qué el ‘cozy crime’ nos seduce en la era del ‘true crime’? – https://theconversation.com/el-regreso-del-asesinato-elegante-por-que-el-cozy-crime-nos-seduce-en-la-era-del-true-crime-274601

Un mono viral, su peluche y un experimento de hace 70 años: lo que Punch nos enseña sobre la teoría del apego

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mark Nielsen, Associate Professor, School of Psychology, The University of Queensland

David Mareuil/Anadolu via Getty Images

Un pequeño macaco llamado Punch se ha convertido en un fenómeno viral por su conmovedora búsqueda de compañía.

Después de ser abandonado por su madre y rechazado por el resto de su manada, los cuidadores del zoológico de Ichikawa City, en Japón, le dieron a Punch un peluche de orangután para que le hiciera las veces de madre. Los vídeos del mono aferrado al peluche han circulado por todo el mundo.

Pero el apego de Punch a su compañero inanimado no vale solo para contextualizar un vídeo emocionante. También nos recuerda la historia de una serie de experimentos psicológicos realizados en la década de 1950 por el investigador estadounidense Harry Harlow.

Los resultados de sus experimentos sustentan muchos de los principios fundamentales de la teoría del apego, que considera que el vínculo entre padres e hijos es crucial para el desarrollo infantil.

¿En qué consistían los experimentos de Harlow?

Harlow tomó monos rhesus recién nacidos y los separó de sus madres. A cambio, fueron criados en un recinto en el que tenían acceso a dos “madres” sustitutas. Una era una jaula de alambre con forma de mono “madre”, que podía proporcionar comida y bebida a través de un pequeño comedero. La otra era una muñeca con forma de mono envuelta en felpa. Esta muñeca era suave y cómoda, pero no proporcionaba comida ni bebida; era poco más que una figura peluda a la que el bebé mono podía aferrarse.

Un mono descansa acurrucado contra su madre sustituta de tela.
La ‘madre’ de alambre y la ‘madre’ blanda en el experimento de Harlow.
Harlow, H. F. (1958). The nature of love. American Psychologist, 13(12), 673–685.

Así pues, tenemos una opción que proporciona comodidad, pero no comida ni bebida, y otra que es fría, dura y áspera, pero que brinda sustento alimenticio.

Estos experimentos fueron una respuesta al conductismo, que era la teoría predominante en aquella época. Los conductistas sugerían que los bebés establecen vínculos afectivos con quienes satisfacen sus necesidades biológicas, como la alimentación y el refugio.

Harlow cuestionó esta hipótesis al sugerir que los bebés necesitan cuidados, amor y amabilidad para crear vínculos afectivos, y no solo alimento físico. Un conductista habría esperado que los monos bebés pasaran todo el tiempo con la “madre” de alambre que les alimentaba. Pero eso no fue lo que ocurrió: pasaban mucho más tiempo cada día aferrados a la “madre” de felpa.

Los experimentos de Harlow en la década de 1950 establecieron la importancia de la suavidad, el cuidado y la amabilidad como base del apego. Harlow demostró que, dada la oportunidad, los bebés prefieren el alimento emocional al físico.

¿Cómo influyó esto en la teoría moderna del apego?

El descubrimiento de Harlow fue significativo porque reorientó por completo la visión conductista dominante de la época. Esta sugería que los primates, incluidos los humanos, funcionan en ciclos de recompensa y castigo, y forman vínculos afectivos con quienquiera que satisfaga sus necesidades físicas, como el hambre y la sed.

El alimento emocional no formaba parte del paradigma conductista. Así que cuando Harlow realizó sus experimentos, dio un giro radical a la teoría imperante. La preferencia de los monos por el alimento emocional, en forma de abrazos a la “madre” sustituta cubierta de una manta de felpa, sentó las bases para el desarrollo de la teoría del apego.

La teoría del apego postula que el desarrollo saludable del niño se produce cuando este tiene un “apego seguro” a su cuidador. Esto se consigue cuando los padres o cuidadores proporcionan nutrición emocional, cuidados, amabilidad y atención al niño. El apego inseguro se produce cuando los padres o cuidadores son fríos, distantes, abusivos o negligentes.

Al igual que con los monos rhesus, se puede alimentar a un bebé humano con todo lo que necesita, darle toda la nutrición dietética que requiere, pero si no se le proporciona calor y amor, no va a formar un apego.

¿Qué podemos aprender de Punch?

El zoológico no estaba llevando a cabo un experimento, pero la situación de Punch refleja el experimento controlado que realizó Harlow. El montaje se imitó en un entorno más natural, pero los resultados son muy similares.

Al igual que los monos de Harlow preferían a su madre de felpa, Punch ha creado un vínculo afectivo con su compañero de peluche. Lo que no ofrece el episodio del zoológico es la comparación con una opción más “dura” que proporcionara alimento físico.

Sin embargo, está claro que eso no era lo que buscaba el mono. Quería un lugar reconfortante, suave y seguro, y eso es lo que le brindaba el muñeco.

¿Fueron éticos los experimentos de Harlow?

La mayor parte del mundo reconoce ahora que los primates tienen derechos que, en algunos casos, son equivalentes a los derechos humanos. Hoy en día, consideraríamos los experimentos de Harlow como algo cruel y despiadado. No se le quitaría un bebé humano a su madre para observar sus reacciones, por lo que no deberíamos hacerlo con los primates.

Es interesante ver cómo la gente se siente tan fascinada por este paralelismo con un experimento realizado hace más de 70 años. Punch, el mono, no es solo la última celebridad animal de internet, sino que nos recuerda la importancia del alimento emocional.

Todos necesitamos espacios acogedores. Todos necesitamos espacios seguros. El amor y la calidez son mucho más importantes para nuestro bienestar y nuestro funcionamiento que la mera nutrición.

The Conversation

Mark Nielsen recibe financiación del Consejo Australiano de Investigación.

– ref. Un mono viral, su peluche y un experimento de hace 70 años: lo que Punch nos enseña sobre la teoría del apego – https://theconversation.com/un-mono-viral-su-peluche-y-un-experimento-de-hace-70-anos-lo-que-punch-nos-ensena-sobre-la-teoria-del-apego-276673

¿Por qué nos tatuamos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Tahull Fort, Profesor e investigador en sociología, especializado en dinámicas sociales y educativas contemporáneas, Universitat de Lleida

shutterstock Rawpixel.com/Shutterstock

Un tatuaje parece una contradicción: en una época marcada por la inmediatez y por modas efímeras que desaparecen con rapidez, decidimos fijar algo “para siempre” en la piel.

Esta tensión no es un detalle estético: es una pista. Para entender por qué nos tatuamos hoy hay que mirar más allá de la tinta y preguntarnos qué hay detrás.

De “práctica marginal” a lenguaje cotidiano

Durante décadas, en Occidente, los tatuajes estuvieron socialmente estigmatizados
y se vinculaban casi exclusivamente a presos, marineros, entornos delictivos o personas situadas en los márgenes de la sociedad. En otros contextos culturales (especialmente en diversas sociedades de Asia, África y Oceanía), el tatuaje tradicionalmente se ha aceptado e integrado en la vida social: no solo era una práctica normalizada, sino también funcional, ya que indicaba estatus, profesión, pertenencia o marcaba ritos de paso. Pero la tradición filosófica y religiosa occidental (con la idea del cuerpo como “intocable” y el recelo a alterarlo) tendía a desaconsejar esta práctica.

A partir de los años ochenta, el tatuaje empieza a aparecer entre adolescentes y jóvenes, al principio de manera minoritaria y a menudo vinculado a determinados entornos. Y es con el inicio del siglo XXI cuando el fenómeno estalla: deportistas, cantantes y personajes públicos lo normalizan; y, al mismo tiempo, personas “anónimas” de todo tipo (docentes, abogados…) lo llevan sin ocultarlo.

Un mundo líquido y una piel que quiere ser un mapa

Vivimos en un contexto que a menudo se ha descrito como “líquido”: vínculos más frágiles, trayectorias vitales menos lineales, referentes filosóficos y religiosos más diluidos, y una sensación de incertidumbre que se ha vuelto casi estructural. La vida (trabajo, pareja, amistades, identidad…) se construye cada vez más como un puzle personal, sin manual de instrucciones y con piezas que cambian de forma.

En este escenario, el tatuaje puede funcionar como una respuesta posmoderna a una crisis de sentido. No porque sea “la solución”, sino porque ofrece algo muy concreto: una forma de fijar, en un mundo transitorio, un recuerdo, un valor, una pertenencia o un compromiso con uno mismo. El cuerpo es el territorio que habitamos siempre. Y el tatuaje lo convierte en un mapa: un mapa biográfico, simbólico y emocional.

Identidad: “Esto es lo que soy” (o lo que quiero ser)

Muchas personas se tatúan para construir y reforzar su identidad. A veces, es una identidad colectiva: en las Tierras del Ebro, por ejemplo, algunos jóvenes explican la práctica de tatuarse un toro. No es solo un dibujo; es una señal socialmente legible: “ahora ya soy adulto” y “ahora ya pertenezco”. El tatuaje actúa como distintivo y como mecanismo de reconocimiento comunitario: es legible por los iguales y también por los adultos, y contribuye a legitimar socialmente el cambio de estatus. Sobre todo, el propio joven lo experimenta como la confirmación simbólica de haber cruzado un umbral vital.

Otras veces, el tatuaje es una declaración íntima que también quiere ser pública. Una joven se tatuaba una cabra como símbolo de su vegetarianismo: no bastaba con “pensarlo” o “hacerlo”.

Y después está el tatuaje como biografía: adultos que acumulan piezas a lo largo de los años, combinando diseños más superficiales con otros que son “núcleo duro”: nombres de hijos, parejas, animales asociados a fuerza o lucha, símbolos de miedos o aspiraciones. La piel, en estos casos, se convierte en archivo. No un archivo neutral, sino selectivo: lo que hay que recordar, preservar y mantener.

Pertenencia y amistad: el tatuaje como pacto

La identidad no es solo individual. También es vínculo. Y aquí el tatuaje actúa como un sello. Algunos jóvenes explican tatuajes compartidos tras un viaje: tres amigos que se hacen el mismo trébol como recuerdo de Irlanda. Es una escena sencilla y, a la vez, potente: la vida adulta a menudo dispersa, fragmenta y reordena prioridades. Pero el tatuaje queda como una promesa: “hicimos esto”, “nos unió” y “no desaparece”.

En grupos de amigas ocurre algo similar: una mariposa común, con variaciones personales (tamaño y lugar del cuerpo), para representar una amistad “para siempre”.

Cuando los vínculos sociales son más volátiles, las personas tienden a buscar maneras de darles consistencia y visibilidad. Hoy, el tatuaje es una forma tangible y socialmente aceptada de hacerlo.

Rito de paso: cuando la vida no tiene ceremonias, nos las inventamos

En muchas sociedades tradicionales, el paso de una etapa a otra estaba ritualizado: había un antes y un después, y la comunidad lo reconocía. Hoy, muchos de estos ritos se han debilitado o han desaparecido. Y eso deja a mucha gente (especialmente jóvenes) en una especie de “umbral” permanente: ya no son niños, pero tampoco se sienten plenamente adultos. Aquí el tatuaje puede actuar como ritual contemporáneo de autoafirmación. Una chica que se tatúa justo al cumplir 18 años lo expresa así: “ahora ya soy mayor de edad y sobre mi cuerpo mando yo”.

También puede marcar rupturas y renacimientos: un hombre que se tatúa tras una separación porque ya no tiene que “pedir permiso”; o alguien que, después de un accidente grave, se graba un carpe diem como recordatorio físico de una nueva filosofía de vida. No es que el tatuaje cure el trauma, pero puede ayudar a darle forma: “esto me ha pasado” y “construyo mi futuro a partir de lo que he vivido”.

El “subidón”: tinta, adrenalina y calma existencial

Un elemento que sorprende al escuchar relatos de personas tatuadas es la descripción de un “subidón”: la anticipación, la ilusión, la adrenalina, la sensación de energía que culmina durante la sesión y continúa después. Algunos lo explican casi como una necesidad: una vez tienes uno, quieres más. No siempre por vanidad, sino por el efecto emocional: evadir problemas, animarse en momentos bajos y sentirse “más vivo”.

En un mundo saturado de estímulos rápidos, el tatuaje es un estímulo intenso pero diferente: no es solo consumible, es transformador. El cuerpo sale cambiado. Y eso da una sensación de control que, en tiempos de incertidumbre, puede ser valiosa.

Estética: comportarse como una obra (y como armadura)

Mucha gente se tatúa por una razón aparentemente más simple: porque le gusta. Pero incluso aquí hay capas. Algunas personas tatuadas hablan del cuerpo como de un proyecto estético coherente: piezas que “enlazan” entre sí, colores pensados y ropa elegida para lucirlos. Hay quien dice que con los tatuajes se siente “vestido” o “protegido”, como si la piel fuera una armadura simbólica.

Otros eligen diseños que quieren ser “bonitos” (flores, animales y formas diversas) pero luego les añaden una función: motivarse, recordar cosas esenciales y reforzar el estado de ánimo. Y también hay estéticas identitarias muy marcadas, como la gótica (cruces, calaveras y rosas oscuras), que no solo decoran: declaran una manera de estar en el mundo, una relación particular con la muerte, el misterio o el “más allá”.

El dolor: “si no cuesta, no vale”

Por último, el gran tema: el dolor. Podríamos pensar que, en una sociedad que evita el sufrimiento, el tatuaje sería una anomalía. Pero es precisamente aquí donde se vuelve interesante: mucha gente atribuye al dolor un valor simbólico. Como una forma de sacrificio voluntario, un coste necesario que dota de valor a la experiencia. “Si no doliera, no tendría sentido”, dicen algunos. “Las cosas se valoran más cuanto más cuestan”.

El dolor convierte el tatuaje en experiencia, no solo en resultado. Hace que el significado no sea únicamente visual, sino también corporal, porque el propio proceso de hacerlo, con su dolor e intensidad, queda asociado a lo que representa.

Una respuesta imperfecta (pero comprensible) a la necesidad de sentido

Nos tatuamos por muchas razones a la vez: identidad, pertenencia, ritual, estética, emoción, dolor… y, a menudo, por una combinación de todo ello. En una sociedad compleja y cambiante, el tatuaje puede funcionar como un “calmante existencial”: da sensación de orden, de control y de continuidad. No sustituye filosofías ni comunidades sólidas, pero puede servir de apoyo, recordatorio y faro personal.

Y quizá esa sea la idea clave: el tatuaje no es solo una moda. Es un intento (a veces lúdico, a veces desesperado y a veces profundo) de decir: “esto importa”, “me sostiene” y “quiero que perdure”.

The Conversation

Joan Tahull Fort no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué nos tatuamos? – https://theconversation.com/por-que-nos-tatuamos-276409

¿Hay alguien ahí? La misión PLATO en busca de otras “Tierras”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

PLATO es una misión espacial de la Agencia Espacial Europea cuyo objetivo principal es descubrir planetas parecidos a la Tierra fuera del sistema solar. Sobre todo se centra en la búsqueda de mundos rocosos que giran alrededor de estrellas similares al Sol.

A través de estos descubrimientos, la misión quiere responder a una de las grandes preguntas que se ha hecho la humanidad: si nuestro planeta es único o si existen otros mundos con condiciones que permitan la vida tal y como la conocemos.

Para lograrlo, la nave observa el cielo de manera continua durante largos periodos de tiempo. Lo hace mediante un conjunto de cámaras muy sensibles, capaces de vigilar al mismo tiempo una gran región del espacio. Estas cámaras miden con mucha precisión la luz que llega de miles de estrellas. Cuando el brillo de una de ellas disminuye de forma regular, puede ser una señal de que un planeta está pasando por delante.

Cuando un planeta cruza frente a su estrella, se produce una pequeña bajada de luz. Este fenómeno se repite cada vez que el planeta completa una vuelta. Al observar estas caídas de brillo una y otra vez, los científicos pueden confirmar la existencia del planeta y calcular cuánto tarda en recorrer su órbita. Con esta información se puede deducir a qué distancia se encuentra de su estrella.




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Estudiar los astros a detalle

La misión no se limita a estudiar planetas. Las estrellas también se analizan con gran detalle. Algunas de ellas presentan pequeñas variaciones internas, comparables a vibraciones suaves. Estudiar estos cambios permite conocer mejor su tamaño, su masa y su edad.

Conocer bien a la estrella es esencial para entender los planetas que la rodean. La edad de la estrella indica cuándo se formó el sistema planetario y ayuda a comprender cómo ha evolucionado con el tiempo. De esta manera, cada planeta puede situarse dentro de una historia más amplia, desde su origen hasta su estado actual.

PLATO puede medir con mucha precisión el tamaño de los planetas que descubre. Si estos datos se combinan con observaciones realizadas desde la Tierra, también se puede estimar su masa. A partir del tamaño y la masa se calcula la densidad, que indica de qué tipo de planeta se trata. Gracias a esto, es posible saber si un planeta es rocoso, como la Tierra, o si está formado principalmente por gases.

Este paso es clave para seleccionar los planetas más interesantes. Los mundos rocosos resultan especialmente atractivos porque podrían tener superficies sólidas. Algunos de ellos, además, podrían encontrarse a la distancia adecuada de su estrella para permitir la presencia de agua líquida, una condición básica para la vida tal y como la conocemos.

Aunque misiones espaciales anteriores han descubierto miles de planetas fuera del sistema solar, en muchos casos no se dispone de información suficiente para saber si se parecen realmente a la Tierra. A menudo faltan datos precisos sobre su tamaño, su masa o la estrella a la que orbitan. La misión PLATO ha sido diseñada para cubrir ese vacío y acercarnos a la identificación de planetas verdaderamente comparables al nuestro.

Prioridad al estudio de estrellas brillantes y cercanas

La misión da prioridad al estudio de estrellas brillantes y cercanas. Estas estrellas permiten observaciones más detalladas desde la Tierra y facilitan el estudio posterior de los planetas descubiertos. De este modo, cada hallazgo tiene un mayor valor científico.

Las observaciones se organizan en campañas que duran varios años, el tiempo necesario para detectar planetas que tardan mucho en completar su órbita, como ocurre con la Tierra. Algunos de estos mundos se encuentran en la llamada zona habitable, donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida en la superficie.

La nave se sitúa en una región del espacio muy estable y alejada de la Tierra. Desde allí puede observar el cielo sin interrupciones, lo que mejora la calidad de los datos y reduce los errores. Gracias a esta estabilidad, se pueden detectar señales muy débiles que de otro modo pasarían desapercibidas.




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Cartografiar otros planetas para conocer mejor el nuestro

Esta misión trabaja junto a otros proyectos científicos. Sus resultados se combinan con datos obtenidos por telescopios terrestres y por diversas misiones espaciales, lo que permite obtener una visión más completa de cada sistema planetario. Todos los datos recogidos estarán disponibles de forma abierta. Investigadores, docentes y estudiantes podrán utilizarlos libremente, lo que favorecerá nuevos estudios y el uso de datos reales en el aula.

Se espera que la misión descubra cientos, o incluso miles, de planetas pequeños. Con una muestra tan amplia, será posible comparar muchos sistemas diferentes y estudiar cómo influyen factores como la edad de la estrella o el tamaño del planeta. Así se avanzará en la comprensión de cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios.

Más allá del ámbito científico, esta misión también tiene un importante valor educativo y social. Sus datos pueden utilizarse en el aula para acercar la ciencia al alumnado y mostrar cómo funciona la investigación real. PLATO no solo ampliará nuestro conocimiento sobre otros mundos, sino que también nos ayudará a comprender mejor nuestro propio planeta y nuestro lugar en el universo.

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Carlos Vázquez Monzón ha recibido fondos de la Unión Europea-NextGenerationEU, y de la Xunta de Galicia bajo la beca ED 431B 2020/38

– ref. ¿Hay alguien ahí? La misión PLATO en busca de otras “Tierras” – https://theconversation.com/hay-alguien-ahi-la-mision-plato-en-busca-de-otras-tierras-274045

Con ‘Streets of Minneapolis’ Springsteen se suma una vez más a la canción protesta norteamericana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Andrés García Martín, Profesor de Historia Contemporánea e Historia del Mundo actual, Universidad Rey Juan Carlos

Imagen del concierto de Bruce Springsteen en San Sebastián en junio de 2025. FOTOADICTA/Shutterstock

¿Qué tienen en común “Strange Fruit” de Billie Holiday, “Ohio” de Crosby, Still, Nash and Young y “Streets of Minneapolis” de Bruce Springsteen?

Todas estas canciones reúnen un mismo denominador: la formulación de una protesta cantada contra el contexto político y social en el que fueron compuestas. Las tres se han inspirado en acontecimientos cercanos que afectan a sus autores en el quehacer cotidiano y critican la acción –o inacción– de las autoridades.

Lo hacen mientras transitan por un desierto de represión y desazón, con la esperanza de que su canto sacuda las conciencias y movilice a la sociedad para entonar una protesta ensordecedora capaz de alterar el curso de los acontecimientos.

Desde los linchamientos

Billie Holiday empezó a cantar “Strange Fruit” en 1939 para denunciar de manera pionera el terror que sufrían los afroamericanos a causa de la violencia intrínseca al régimen de Jim Crow (las leyes estatales estadounidenses que defendían la segregación racial). Como muestra, entre 1882 y 1956 fueron linchadas 4 700 personas en EE. UU. De ellas, un 80 % eran afroamericanos.

Décadas más tarde, en 1970, Neil Young y su banda californiana observaron horrorizados cómo la Guardia Nacional de Ohio abría fuego contra estudiantes de la Universidad de Kent State que protestaban por las operaciones militares norteamericanas en Camboya.

Al ver la portada de la revista Life, el cantante canadiense tardó apenas unos minutos en componer “Ohio”, una obra que arremetía contra el presidente Nixon y su política represiva contra las protestas antibélicas.

Lo mismo podemos decir de Bruce Springsteen y su obra más reciente: “Streets of Minneapolis”, que presentó por sorpresa en directo junto al guitarrista Tom Morello, en Minneapolis el pasado 30 de enero.

Si bien los dos ejemplos anteriormente citados fueron ciertamente pioneros a la hora de denunciar determinados acontecimientos, la obra del “Boss” no es completamente innovadora. De hecho, Donald Trump y su ejercicio como presidente habían sido duramente criticados por algunos cantantes, ya fuera a través de declaraciones, canciones o, sobre todo, reciclando el significado de obras compuestas con anterioridad.

Lo que ha impulsado a Springsteen a componer han sido los recientes excesos de ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Minneapolis y el asesinato de dos manifestantes –Renée Good y Alex Pretti–.

Pero no ha sido ni el único ni el último. La banda de rock irlandesa U2 acaba de publicar por sorpresa el EP Days of Ash. En él se incluye la canción “American Obituary”, un homenaje a la asesinada Good.

Las denuncias del ‘Boss’

Ahora bien, la intensidad de la denuncia formulada por el roquero de Nueva Jersey sí que revela unas cuotas de protesta musical prácticamente desconocidas desde la década de 1970, exceptuando las piezas compuestas contra la intervención militar de George W. Bush en Irak.

Durante su gira europea de primavera y verano de 2025, Springsteen arremetió contra la política nacional de Donald Trump. Así quedó evidenciado en el concierto celebrado en Mánchester a mediados de mayo de 2025 cuando denunció que EE. UU. se encuentra en manos de una “administración corrupta”. Esto generó una respuesta inmediata por parte del presidente estadounidense, quien definió al cantante como “sobrevalorado”, “más tonto que una piedra”, “imbécil prepotente” y “reseco como una pasa”, entre otros descalificativos.

Sin embargo, las palabras de Trump no silenciaron el alma reivindicativa del veterano roquero. Yo mismo lo pude comprobar al asistir al concierto de Bruce Springsteen y The E Street Band en Berlín el mes de junio siguiente. Durante la actuación, el cantante no escatimó críticas contra la política nacional de Donald Trump, a quien calificó como “no apto para gobernar”. Lo hizo tras realizar una mención especial contra las redadas en ciudades californianas como Los Ángeles y la violación de derechos ciudadanos que ello suponía.

Sin embargo, las redadas masivas en Minneapolis y la represión de las protestas –con los dos asesinatos antes mencionados– han sido el casus belli definitivo para Springsteen. Ha pasado de la mera crítica enunciativa en sus conciertos a componer, sin lugar a dudas, su mayor canción protesta, un género al que no ha sido ajeno. Así lo constatan piezas anteriores como “American Skin (41 Shots)” (2001) o “Death to my Hometown” (2012).

Verso a verso

Un rápido análisis de la letra de la obra constata una crítica feroz no solo contra la política migratoria de la segunda estancia de Trump en la Casa Blanca, sino también contra el autoritarismo que emana del Despacho Oval. Cual pintor en su estudio, Springsteen plantea un panel con varios lienzos.

La primera estrofa ubica y presenta el problema: la presencia de ICE –definido como el “ejército privado de Trump”– en las calles de una Minneapolis ultrajada. Esto permite denunciar tanto el autoritarismo de su administración como el carácter innecesario de la acción en cuestión.

El segundo lienzo –o estrofa– desvela la resistencia de la población local a esta presencia y las herramientas de represión de los agentes de ICE. De este modo, la línea cronológica planteada por Springsteen conduce ineludiblemente a una explícita mención a Good y Pretti, elevados de esta manera al santoral de la resistencia antitrumpista.

Así, la tercera estrofa arremete contra las justificaciones de la administración de Trump y su distorsión de los acontecimientos. Por ello, coloca en el centro de la diana al asesor Stephen Miller y a la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem por calificar como “terrorista doméstico” a Pretti.

Finalmente, la última estrofa embiste contra la parcialidad de los arrestos de ICE y sintetiza la problemática que arrastra: la vulneración de varias enmiendas constitucionales –primera, cuarta y quinta, por citar algunas– y la consiguiente erosión de derechos básicos tales como la libertad de expresión y reunión, el empleo excesivo de la fuerza, los registros sin autorización judicial o la ausencia de igualdad ante la ley.

En semejante diatriba, Springsteen no ha dudado en cantar en primera persona del plural. Esto define su mayor aportación de la obra, ratificada al cerrar la misma tomando prestado el grito de guerra de los manifestantes (“ICE out”): el “Boss” actúa no sólo como compositor, sino que también se involucra y participa en la protesta activamente.

Con “Streets of Minneapolis”, Springsteen recupera un género intermitente en su trayectoria a la vez que deja un desgarrador retrato de la actualidad estadounidense.


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Juan Andrés García Martín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Con ‘Streets of Minneapolis’ Springsteen se suma una vez más a la canción protesta norteamericana – https://theconversation.com/con-streets-of-minneapolis-springsteen-se-suma-una-vez-mas-a-la-cancion-protesta-norteamericana-275631

Toxoplasmosis en el embarazo: por qué el riesgo no siempre es el que creemos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Pérez Caballero, Profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias, Universidad de León

Prueba para detectar la toxoplasmosis. Saiful52/Shutterstock

La prueba de la toxoplasmosis es una de las muchas a las que se someten las mujeres durante su embarazo. Por lo tanto, puede convertirse en una fuente más de estrés durante unos meses ya de por sí difíciles. Para entender por qué genera tanta preocupación conviene empezar por lo básico. Saber qué es esta infección y cómo se adquiere ayuda a entender el riesgo real.

La toxoplasmosis está causada por Toxoplasma gondii, un parásito intracelular muy extendido en la naturaleza. Puede infectar a personas y animales. En la mayoría de los adultos sanos la infección pasa desapercibida o con síntomas leves similares a los de una gripe.

En las personas, la transmisión se produce sobre todo por vía alimentaria. El principal riesgo aparece al consumir carne cruda o poco cocinada que contenga el parásito, aunque también puede adquirirse al ingerir frutas y verduras contaminadas si no se lavan bien.

Otra vía posible es el contacto con tierra contaminada con heces de gato. Esto puede ocurrir si no se utilizan guantes durante tareas de jardinería o no se lavan las manos después. En estos casos, una higiene básica de manos reduce de forma clara el riesgo.

Aunque los gatos suelen asociarse a la toxoplasmosis, su papel se interpreta a menudo de forma incorrecta, ya que solo expulsan el parásito durante un periodo corto tras infectarse. Además, el contacto directo con ellos no es la principal vía de transmisión en humanos.

El embarazo cambia el riesgo, pero no es motivo de alarma

La presencia del parásito no supone el mismo riesgo para todas las personas. Durante el embarazo, el momento de la infección es un factor clave.

El mayor riesgo aparece cuando la mujer se infecta por primera vez durante la gestación. En ese caso, el parásito puede atravesar la placenta y llegar al feto. Esto es lo que se conoce como toxoplasmosis congénita.

La probabilidad de transmisión aumenta a medida que avanza el embarazo. Sin embargo, las consecuencias suelen ser más graves cuando la infección ocurre en los primeros meses. Estas consecuencias pueden incluir alteraciones neurológicas y visuales y, en casos poco frecuentes, un aborto.

Aun así, la mayoría de las infecciones maternas no provocan daños graves en el feto. El riesgo se reduce aún más cuando la infección se detecta de forma precoz y se realiza un seguimiento adecuado.

Por el contrario, las mujeres que han pasado la infección antes del embarazo suelen estar protegidas. Conocer el estado inmunitario ayuda a reducir la incertidumbre y a tomar decisiones con mayor tranquilidad.

Gatos, alimentos y otros mitos

Aunque estos aspectos están bien establecidos por la ciencia, la percepción social del riesgo no siempre coincide con la evidencia.

Uno de los mitos más extendidos es pensar que convivir con un gato supone un alto riesgo. Sin embargo, como ya hemos apuntado, la mayoría de las infecciones no se producen por el contacto directo con estos animales. El riesgo real está mucho más relacionado con la manipulación de alimentos, así como con el consumo de carne poco hecha o de verduras mal lavadas.

Otro error frecuente es creer que cualquier diagnóstico de toxoplasmosis durante el embarazo implica un peligro grave. En realidad, el riesgo depende del momento de la infección y de la inmunidad previa de la madre.

También persiste la idea de que la toxoplasmosis siempre causa daños importantes en el feto. Aunque esto puede ocurrir en algunos casos, muchas infecciones cursan sin síntomas y pueden controlarse con un seguimiento adecuado.

Qué medidas previenen de verdad la toxoplasmosis

Corregir estos mitos no es solo una cuestión teórica: ayuda a centrar la prevención en medidas eficaces y proporcionales.

  1. En la alimentación es fundamental consumir la carne bien cocinada. Deben evitarse los productos crudos o poco hechos, especialmente durante el embarazo.

  2. También es importante lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de consumirlas. En la cocina conviene extremar la higiene, lavarse las manos tras manipular alimentos crudos y limpiar bien las superficies.

  3. No es necesario evitar el contacto con gatos; basta con adoptar precauciones sencillas. La bandeja de arena debe limpiarse a diario, preferiblemente por otra persona y usando guantes.

  4. Durante la jardinería o el contacto con tierra se recomienda proteger las manos y lavarlas después.

Estas medidas basadas en el riesgo real de transmisión, junto con el seguimiento médico habitual, permiten reducir el riesgo sin alterar de forma significativa la vida cotidiana.

El miedo no es una buena estrategia de prevención

El miedo a la toxoplasmosis durante el embarazo puede llevar a decisiones poco útiles y a un exceso de preocupación, cuando, en realidad, el riesgo no es igual para todas las mujeres ni en todas las situaciones. Depende del momento de la infección, de la inmunidad previa y de las vías reales de transmisión. Si estos factores se conocen, la prevención deja de basarse en prohibiciones generales: se apoya en decisiones informadas y proporcionadas.

Evitar alimentos o actividades sin un criterio claro no añade protección. En cambio, aumenta la ansiedad y dificulta vivir el embarazo con tranquilidad. En el ámbito de la salud, comprender el riesgo suele ser más eficaz que temerlo. La información rigurosa permite proteger sin renunciar a la vida cotidiana.

Diagnóstico y seguimiento durante el embarazo

Aunque se apliquen estas medidas, pueden surgir situaciones que requieran valoración médica. En ese contexto, el diagnóstico y el seguimiento desempeñan un papel clave.

La toxoplasmosis se detecta principalmente mediante análisis de sangre. Estas pruebas permiten identificar anticuerpos frente al parásito y dilucidar si la infección es pasada o reciente.

Cuando se confirma una infección durante la gestación, el seguimiento médico es esencial. Existen protocolos bien establecidos que incluyen controles periódicos. En algunos casos se indica el tratamiento farmacológico con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión al feto y la aparición de complicaciones.

En suma, la detección precoz y el acompañamiento especializado permiten abordar la infección de forma informada. Evitan decisiones basadas en el miedo y favorecen una atención más serena.

La toxoplasmosis en el embarazo es un buen ejemplo de cómo el riesgo sanitario no es absoluto, sino que depende del contexto. Comprender cuándo existe un peligro real es más útil que imponer restricciones innecesarias. En salud pública, la información rigurosa sigue siendo una de las mejores herramientas de prevención.

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Raúl Pérez Caballero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Toxoplasmosis en el embarazo: por qué el riesgo no siempre es el que creemos – https://theconversation.com/toxoplasmosis-en-el-embarazo-por-que-el-riesgo-no-siempre-es-el-que-creemos-274880

Del estudio del alma al estudio de la mente: quién fue Juan Huarte de San Juan, precursor y patrón de la psicología

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Roberto Álvarez Gómez, Profesor de Historia de la Psicología, Universidad de Almería

Ilustración del siglo XVI de los cuatro humores: Flegmat (flema), Sanguin (sangre), Coleric (bilis amarilla) y Melanc (bilis negra). Leonhart Thurneisser zum Thurn.
Monumento a Huarte de San Juan.
Monumento a Huarte de San Juan en Pamplona (Navarra).
Wikimedia Commons, CC BY

El 23 de febrero de 1575, la ciudad de Baeza (Jaén) fue testigo de la publicación de un libro destinado a revolucionar el pensamiento renacentista: Examen de ingenios para las ciencias. Su autor, Juan Huarte de San Juan, planteó una tesis audaz para su época: las personas poseen habilidades naturales distintas y, por tanto, deben ser orientadas hacia los estudios o profesiones que mejor se adapten a su ingenio particular.

Nacido en 1529 en San Juan del Pie del Puerto (Navarra), Huarte es considerado andaluz de adopción. Su familia, de origen judío converso, se vio empujada por los constantes conflictos fronterizos entre España y Francia a trasladarse a Andalucía. Tras estudiar medicina en la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, regresó al sur para ejercer en Linares y Baeza.

Fue allí donde gestó su obra maestra, el libro hispano más editado y traducido de su tiempo, con más de 82 reediciones en siete lenguas.

Traducción al inglés del Examen de ingenios en 1594.
Wikimedia Commons.

Innovación y conflicto con el poder

El Examen de ingenios no solo influyó en la ciencia, sino también en las letras. Se cree que Miguel de Cervantes modeló la psicología de Don Quijote basándose en las teorías de Huarte sobre el temperamento colérico y la “sequedad” del cerebro. No obstante, su enfoque racionalista le trajo problemas.

Al defender que el funcionamiento del alma depende de factores materiales y biológicos, Huarte desafió los dogmas de la Inquisición. Su obra fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos, pues el Santo Oficio veía con sospecha la idea de que las diferencias humanas no se debieran a la voluntad divina, sino a la naturaleza física.

Huarte afirmaba:

“Dios crea todas las almas iguales; por lo tanto, las diferencias deben buscarse en la naturaleza y temperamento del cuerpo donde está el alma”.

Teoría de la inteligencia y neurociencia primitiva

Huarte propuso una clasificación de las ciencias basada en tres potencias del alma: memoria, entendimiento e imaginativa. Lo innovador fue su intento de localizar estas funciones en los ventrículos cerebrales, lo que le otorga el título de precursor de la frenología (teoría que más tarde desarrollaría Franz Joseph Gall, quien citó a Huarte expresamente).

“Allá dentro del celebro… hay tres pequeños senos o ventrículos los cuales bien mirados, todos tienen una misma composición y figura y los hizo naturaleza para ser órgano e instrumento cada uno de ellos para las tres potencias del alma racional”.

Examen de ingenios, Juan Huarte de San Juan.

La teoría de los humores

Para explicar estas potencias, recurrió a la teoría de los humores de Hipócrates y Galeno, vinculando las capacidades mentales con tres cualidades físicas: la memoria requiere un ambiente húmedo, el entendimiento prospera en la sequedad y la imaginación se nutre del calor.

Bajo esta lógica, Huarte explicaba que un exceso de lectura y falta de sueño “resecaban el cerebro”, tal como le ocurrió al hidalgo de La Mancha, inclinándolo hacia una imaginación desbordada y delirante.

Proemio del Examen de ingenios, donde el autor Juan Huarte propone una ley para decidir los oficios en función de las capacidades.
Biblioteca Nacional de España, CC BY

Un legado de modernidad

El pensamiento de Huarte de San Juan destaca por tres pilares de modernidad:

  1. Uso del castellano: rompió con el latín para divulgar el conocimiento entre la burguesía emergente.

  2. Método empírico: antepuso la observación y la experiencia al argumento de autoridad escolástico. Fue de los primeros en usar el término “ensayo” con un matiz cercano al experimento moderno.

  3. Orientación profesional: en su proemio dedicado a Felipe II, sugirió la creación de leyes para que cada ciudadano ejercitara solo aquel arte para el cual tuviera talento natural, sentando las bases de la selección de personal.

Distintas profesiones apropiadas para las personas según la predisposición de su alma.
Elaboración propia a partir del ‘Examen de ingenios’ de Juan Huarte de San Juan.

Patrón de la psicología española

La figura de Huarte de San Juan es central para la identidad de la psicología en España. Su elección como patrón no fue fruto del azar ni de la tradición religiosa. En diciembre de 1983, durante la primera reunión de decanos de facultades de Psicología –a iniciativa de la doctora Rocío Fernández Ballesteros, entonces decana en la Universidad Autónoma de Madrid–, se decidió romper con la costumbre de elegir a un santo.

En su lugar, se designó a este médico filósofo que, cuatro siglos atrás, ya buscaba una base científica para las diferencias individuales. Por este motivo, el 23 de febrero, fecha de la publicación de su obra, se celebra la fiesta patronal de los psicólogos.

La naturaleza diversa de la mente humana

Aunque muchas de sus explicaciones fisiológicas han sido superadas, Huarte de San Juan sigue siendo un pionero. Es considerado el padre de la psicología diferencial, de la orientación profesional y un precursor de la eugenesia y la neuroquímica.

A pesar de que su influencia fue más profunda en autores europeos como Montesquieu o Rousseau que en la España de la Contrarreforma, su obra marcó el inicio de la perspectiva científica en nuestra tierra. Recuperar su lectura es reconocer que, ya en el siglo XVI, un médico navarro entendió que la clave de la armonía social reside en comprender la naturaleza diversa de la mente humana.

The Conversation

Roberto Álvarez Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Del estudio del alma al estudio de la mente: quién fue Juan Huarte de San Juan, precursor y patrón de la psicología – https://theconversation.com/del-estudio-del-alma-al-estudio-de-la-mente-quien-fue-juan-huarte-de-san-juan-precursor-y-patron-de-la-psicologia-276445

Potenciar el capital humano de las empresas a través de la transformación digital, ¿realidad o ficción?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Vaquero García, Profesor Titular de Universidad, Universidade de Vigo

Fit Ztudio/Shutterstock

Ante el imparable avance del desarrollo tecnológico y la digitalización, tanto las entidades públicas como las privadas se enfrentan al reto de conseguir que sus plantillas se impliquen y adapten para poder aprovechar sus beneficios.

Un modelo dinámico: digitalización y recursos humanos

Con el fin de afrontar estos cambios, el esfuerzo debe ir más allá de la mera adaptación. Por una parte, se deben rediseñar y adaptar los puestos de trabajo, pero también fomentar una cultura organizativa que valore tanto las capacidades humanas como las tecnológicas. Para ello, planteamos un modelo dinámico que integre las nuevas herramientas digitales con los recursos humanos.

LA IA y la gestión de recursos humanos

La inteligencia artificial se integra en la gestión de recursos humanos mediante la aplicación de prácticas de gestión tanto duras (relativas a la tecnología) como blandas (relacionadas con el impulso de la participación y la confianza en los equipos de trabajo).

La automatización de procesos y la toma de decisiones basadas en datos entran dentro de las prácticas de gestión duras. Su aplicación permite optimizar funciones de la gestión de recursos humanos como la contratación, la formación, la evaluación del desempeño y la compensación por el trabajo.

Esto posibilita que el departamento pueda dedicar menos tiempo a las funciones administrativas y orientar su trabajo hacia la planificación estratégica. Al mismo tiempo, ayuda a que la toma de decisiones se haga de forma más precisa y oportuna.

Por su parte, la dimensión blanda busca apoyar a las personas en el proceso de adaptación a la transformación digital. Para ello, se utilizan estrategias participativas y basadas en la confianza. Entre otras, la formación en habilidades digitales, la comunicación transparente y el diseño de mecanismos de retroalimentación entre las personas empleadas y las que se encargan de la gestión de los recursos humanos.

Transformación en bucle

A medida que las personas interactúan con la IA y se benefician de las mejoras en los procesos, aumentan su confianza, habilidades y disposición para interactuar digitalmente. Estas transformaciones impactan en la gestión del departamento de recursos humanos y se dividen en dos categorías:

  1. La actualización continua del conocimiento sobre las tendencias tecnológicas en las distintas áreas (formación, reclutamiento, retribuciones, gestión de talento).

  2. La redefinición del liderazgo para incorporar las habilidades que permitan integrar la IA de forma fluida en la toma de decisiones y la gestión de la plantilla.

Este modelo (integración de la IA + desarrollo de las personas) impulsa el proceso de transformación (bucle de transformación 1): los beneficios derivados de las transiciones digitales impulsan la adopción de procesos innovadores y sincronizados con los avances tecnológicos. Llegados a este punto, el proceso se reinicia en una etapa más avanzada (bucle de transformación 2), y así sucesivamente.

Escenarios posibles

En este modelo de interacción cíclica entre la integración de la IA y el desarrollo centrado en las personas, se contemplan cuatro escenarios posibles:

  1. La organización opta por evitar los cambios tecnológicos. Entonces se corre el riesgo de perder competitividad mientras los competidores avanzan. En este escenario, la organización se puede enfrentar a desafíos de supervivencia a largo plazo (fracaso).

  2. Las personas trabajadoras ven la incorporación de la IA de forma positiva. En este caso, es más probable que mejoren sus habilidades digitales y exploren nuevas oportunidades laborales para aprovechar estos avances. Sin embargo, este entusiasmo podría provocar una pérdida de talento, reduciendo la competitividad y la viabilidad a largo plazo de la empresa (fuga de talento).

  3. Se hace la implementación tecnológica sin contar con una estrategia de recursos humanos. Será más probable encontrar resistencia en las personas empleadas y no se aprovecharán todos los beneficios potenciales. Esto genera pérdida de autonomía, mayor desconfianza, mayor carga de trabajo y estrés técnico, reduciendo la satisfacción, motivación y rendimiento de las personas trabajadoras (ganancia media).

  4. Se sincroniza la implementación de IA con una estrategia sólida de recursos humanos. Así se garantiza que las personas trabajadoras aprovechen al máximo los beneficios tecnológicos. Para ello es preciso diseñar y desarrollar funciones y tareas que mejoren la satisfacción y el rendimiento laboral, para la consecución del éxito (sostenibilidad).

Visión estratégica de los recursos humanos

La fórmula “integración de la IA en la empresa + desarrollo del capital humano” es la manera óptima de que las empresas potencien el proceso de transformación digital. Y solo es posible reforzando el papel estratégico de los recursos humanos dentro de las organizaciones y reconociendo a las personas trabajadoras como activos estratégicos.

Con la integración de la IA en los procesos de toma de decisiones de recursos humanos, las organizaciones pueden mejorar la precisión de la evaluación del desempeño, reducir posibles sesgos y fomentar una mayor eficiencia. Estas ventajas posicionan a los departamentos de RR. HH. de las empresas como un factor facilitador estratégico de la transformación impulsada por IA.

The Conversation

Alberto Vaquero García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Potenciar el capital humano de las empresas a través de la transformación digital, ¿realidad o ficción? – https://theconversation.com/potenciar-el-capital-humano-de-las-empresas-a-traves-de-la-transformacion-digital-realidad-o-ficcion-268632