La NASA anuncia grandes cambios en el programa lunar Artemis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gordon Osinski, Professor in Earth and Planetary Science, Western University

Ilustración de los astronautas del Artemis en la Luna. (NASA)

Mientras esperamos el lanzamiento de la histórica misión tripulada Artemis II para órbitar la Luna, la NASA ha anunciado cambios importantes en todo el programa Artemis.

La próxima misión, Artemis III, ya no llevará a seres humanos a la superficie de nuestro satélite, como estaba planeado, sino que realizará una serie de pruebas tecnológicas en la órbita terrestre baja. Será Artemis IV entonces el primer alunizaje tripulado, y sucederá en algún momento de 2028.

Como profesor, explorador, geólogo planetario y miembro del Equipo Científico de Artemis III, he estado asistiendo a la NASA en el desarrollo de la formación en geología para los astronautas.

Mi investigación consiste en estudiar muestras del Apolo y meteoritos lunares para comprender mejor la geología de la Luna.

¿Por qué los cambios?

Aunque no se ven afectados por el anuncio de la NASA de la semana pasada, los recientes retrasos en la misión Artemis II son un síntoma de los retos a los que se ha enfrentado todo el programa durante años.

Tras un revés inicial debido a una fuga de hidrógeno líquido que se produjo durante un ensayo general el 3 de febrero, surgieron más problemas para Artemis II durante el segundo ensayo general con combustible real del 19 al 20 de febrero. Como resultado, la fecha de lanzamiento se posopone, como mínimo, al 1 de abril.

Esto supondría más de tres años desde la primera misión Artemis. Unos intervalos tan largos entre misiones limitan la capacidad de perfeccionar los sistemas rápidamente y hacen que los mismos problemas (por ejemplo, las fugas de combustible) sigan repitiéndose. Con la pérdida de más de 4 000 empleados –aproximadamente el 20 % de su plantilla– en 2025, la NASA también se enfrenta a importantes desafíos en materia de personal, lo que supone una carga adicional para el programa Artemis.

Estos retos parecen haber sido reconocidos por el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien escribió en recientemente en las red social X que “los días en que la NASA lanzaba cohetes lunares cada tres años han terminado”.

Una parte importante del plan consiste en estandarizar la “etapa superior” del cohete Space Launch System (SLS), que es la parte que impulsa la nave espacial desde la órbita terrestre baja hacia la Luna.

Un programa Artemis revitalizado

Han circulado muchas noticias desde el anuncio de la NASA sobre la reorganización del programa Artemis, muchas de ellas refiriéndose a la “cancelación” de la misión Artemis III, lo que no se atiene a la realidad. Muchas personas, incluido yo mismo, pensamos que los nuevos planes no solo son más realistas, sino que ponen emoción a la aventura.

Es cierto que Artemis III ya no será el primer alunizaje tripulado desde Apolo 17 en 1972.
En su lugar, la misión lanzará la cápsula tripulada Orión a la órbita terrestre baja, donde los astronautas llevarán a cabo pruebas espaciales de tecnologías críticas, como los sistemas de soporte vital, propulsión y comunicaciones.

Mientras esté en órbita, también se espera que Orión se acople con uno o los dos módulos lunares desarrollados comercialmente por las empresas SpaceX y Blue Origin. Esto tiene sentido, ya que el plan original de Artemis pasaba directamente de Artemis II a la superficie de nuestro satélite sin probar estos aspectos críticos de la misión.

Un traje espacial
El prototipo de traje espacial Artemis, el AxEMU, desarrollado por Axiom Space.
(KBR/Axiom Space)

La tripulación también podría probar los nuevos trajes espaciales diseñados por Axiom Space, lo cual es importante porque estos trajes aún no se han utilizado en una misión espacial real.

Por lo tanto, este nuevo plan reduce los riesgos y aumenta las probabilidades de éxito de una misión tripulada a la superficie de la Luna en 2028: Artemis IV en lugar de Artemis III.

La parte más emocionante y sorprendente del reciente anuncio fue que la NASA intentará no solo uno, sino dos alunizajes en 2028, y luego enviará una misión cada año a partir de entonces. Esto se parece mucho más al programa Apolo, que lanzó 11 misiones tripuladas en cuatro años.

¿Qué pasa con la Puerta de Enlace Lunar?

Hubo una omisión notable en el anuncio de la semana pasada: ninguna mención a la Plataforma Orbital Lunar Gateway.
En los planes originales, el segundo alunizaje, Artemis IV, debía llegar a la superficie de la Luna a través de esa pequeña estación orbital.

Lunar Gateway es muy importante para Canadá porque albergará Canadarm3, brazo robótico de última generación, con inteligencia artificial integrada, que supone una contribución de 2 000 millones de dólares al programa Artemis.

Mientras la NASA elabora los planes para la segunda misión a la superficie lunar y sus sucesoras, espero que la Lunar Gateway con su Canadarm3 siga formando parte del proyecto.

The Conversation

Gordon Osinski fundó la empresa Interplanetary Exploration Odyssey Inc. Recibe financiación del Natural Sciences and Engineering Research Council de Canadá y de la Agencia Espacial Canadiense.

– ref. La NASA anuncia grandes cambios en el programa lunar Artemis – https://theconversation.com/la-nasa-anuncia-grandes-cambios-en-el-programa-lunar-artemis-277416

‘Et tu, latín’: ¿podemos enseñar lenguas clásicas de manera moderna?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Márquez Cruz, Profesor e investigador en el Departamento de Lingüística, Estudios Árabes, Hebreos, Vascos y de Asia Oriental, Universidad Complutense de Madrid

JCVStock/Shutterstock

Cuando llevaba tres años impartiendo la asignatura de Latín en 4º de ESO me di cuenta de que no llegaba a conectar con los alumnos, puesto que el proceso de aprendizaje resultaba monótono. No era falta de interés por su parte, ni falta de entusiasmo por la mía: era un choque de mundos.

En clase, el latín seguía sonando a listas de palabras, declinaciones y aprendizaje memorístico mientras que fuera, todo era interacción y pequeñas “píldoras” de conocimiento en vídeo y en audio. Una gran parte del profesorado de latín coincidía en que había que cambiar algo si el objetivo era despertar el interés por el estudio y la comprensión de esta lengua, teniendo en cuenta que son pocas las horas lectivas de esta asignatura y que el perfil del alumno es más digital.

¿Por qué replantear la enseñanza del latín hoy?

Tradicionalmente se ha enseñado latín a través de la memorización de declinaciones, reglas y vocabulario. No son metodologías que motiven especialmente al alumnado, sobre todo en niveles de aprendizaje inicial o cursos cero.

A estas metodologías hoy se añade el hecho de que el actual enfoque de la asignatura es compentencial, es decir: los aspectos culturales y el legado patrimonial han adquirido una especial relevancia en detrimento del conocimiento lingüístico. El profesor no solo debe enseñar la lengua, sino la historia, la geografía, la sociedad y la literatura latina, así como la pervivencia del latín y de la cultura romana en nuestros días, tanto desde una perspectiva material (arqueología, inscripciones) como inmaterial (religión, mitología…).

Mucho contenido en poco tiempo

Todo ese contenido tiene, en la ESO, tres horas semanales; en el Bachillerato, cuatro. En el caso del Bachillerato, aunque el latín se puede estudiar durante dos cursos, el ritmo de clase lo marca la prueba de acceso a la universidad, que se convierte en el objetivo primordial.

El resultado es que el tiempo dedicado a los contenidos de lengua es muy reducido y obliga a concentrar teoría y ejercicios prácticos.

La brecha generacional

No solo las horas son pocas. Los estudiantes están habituando a aprender (y socializar) en entornos digitales, lo que genera una brecha cada vez más pronunciada entre un aprendizaje tradicional y otro más acorde a los tiempos que vivimos y a las leyes educativas vigentes.

¿Podemos articular un enfoque metodológico que ayude a desarrollar en el alumnado las competencias exigidas en estudiantes y futuros profesionales de este siglo XXI: trabajo cooperativo, pensamiento crítico, autonomía y competencia digital?

Clase invertida: vídeos y audios en casa

Ya existen propuestas didácticas que buscan cambiar el modus operandi del aula, yendo de la tradicional explicación magistral al aprendizaje activo. Entre ellas, el modelo de “aula invertida” tiene mucho potencial para el latín.

Este enfoque, el aula invertida aplicada al latín, propone el estudio de los contenidos fuera del aula mediante breves vídeos, materiales escritos de refuerzo o audios, dedicando el tiempo de clase a resolver dudas, ampliar contenidos y realizar actividades que profundicen en las competencias adquiridas, de manera individual o en equipos.




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Esto supone un cambio en el papel del docente, que deja de ser un mero transmisor de contenidos para convertirse en el guía que selecciona, diseña y organiza recursos y que utiliza las clases presenciales para acompañar la reflexión y la práctica.

Paralelamente, el estudiantado asume un rol más activo puesto que gestiona su ritmo de estudio, prepara la clase con antelación y participa en tareas cooperativas que le obligan a explicar, comparar y aplicar lo aprendido.

Píldoras en línea

Esta metodología adquiere un especial potencial cuando se integra en un ecosistema digital, mediante el uso de plataformas de aprendizaje de electrónico como Moodle o Google Classroom.

Se puede así estructurar la iniciación al latín con lecciones autocontenidas: breves píldoras informativas en forma de vídeos y audios con transcripciones, actividades de autoevaluación con retroalimentación, ejercicios nivelados de refuerzo y formularios de evaluación formativa (la que proporciona información sobre cómo está yendo el proceso de aprendizaje y qué necesidades quedan por cubrir) y sumativa (la que ofrece evidencias sobre el grado de aprendizaje o conocimiento adquirido).

Este diseño facilita tanto una modalidad docente presencial como semipresencial o de autoformación a distancia.

Motivación: el corazón del cambio

En paralelo al rediseño metodológico y tecnológico, la motivación del alumnado es un indicador clave de éxito. Los estudios que han analizado el impacto de estos enfoques muestran mejoras significativas en la actitud hacia el estudio del latín y en la disposición a continuar estudiando esta lengua.

Un ejemplo de la puesta en marcha de esta metodología es el curso de iniciación al aprendizaje del latín, diseñado en el Laboratorio vivo de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas de la Universidad Complutense de Madrid, por el que han pasado más de 500 alumnos de las aulas de ESO de la Comunidad Autónoma de Madrid.




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Sus resultados han sido positivos en términos de motivación y adquisición de conocimientos, lo que se traduce en un aumento del interés sostenido y en una mejora de la percepción de la utilidad de la materia y del nivel de adquisición de conocimientos.

Este contexto educativo del latín conecta con la experiencia cotidiana del alumnado en el estudio de otras materias, al tiempo que moderniza la imagen de una lengua clásica que, no olvidemos, es origen y madre de nuestro idioma.

La tecnología como catalizador

En definitiva, el uso de recursos electrónicos para la puesta en marcha de metodologías activas en el aprendizaje del latín no solo consigue mejorar los resultados académicos, sino también transformar la relación afectiva del alumnado con esta materia.

El estudiante percibe el latín como un reto asumible, intelectualmente estimulante y conectado con su realidad digital, por lo que es más proclive a dedicar tiempo y esfuerzo a su estudio.

La tecnología, en este sentido, actúa como catalizador, puesto que hace viable un uso más flexible del tiempo, facilita la personalización del aprendizaje y permite que la clase se convierta en un taller de experimentación lingüística más que en un ejercicio rutinario de traducción.

The Conversation

Manuel Márquez Cruz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ‘Et tu, latín’: ¿podemos enseñar lenguas clásicas de manera moderna? – https://theconversation.com/et-tu-latin-podemos-ensenar-lenguas-clasicas-de-manera-moderna-273170

Los efectos en la economía personal de las decisiones de los bancos centrales: ¿por qué los tipos de interés importan?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rebeca García-Ramos, Profesora de Economía Financiera, Universidad de Cantabria

graletta/Shutterstock

Para entender la política monetaria, resulta útil la metáfora del termostato. Cuando los precios crecen demasiado rápido, el banco central “sube la temperatura” aumentando los tipos de interés. Esto encarece el crédito, frena la demanda agregada y ayuda a controlar la inflación. Si la economía se enfría demasiado, la autoridad monetaria “baja la temperatura”: reduce los tipos para abaratar la financiación y estimular el consumo y la inversión.

La política monetaria es el conjunto de decisiones con las que un banco central influye en el precio y la cantidad de dinero en circulación para mantener la estabilidad de los precios y favorecer un crecimiento económico sostenido. Su principal herramienta son los tipos de interés de referencia, que determinan el coste de la financiación para bancos, hogares y empresas. También influyen en la rentabilidad del ahorro.

Aunque su formulación pueda parecer técnica, sus efectos son muy concretos: se reflejan en las cuotas de las hipotecas, en el precio del alquiler, en el acceso al crédito, en el empleo y en el poder adquisitivo. Esta forma de actuación tiene sus raíces en las aportaciones de grandes economistas clásicos:

  • Knut Wicksell (1851-1926): introdujo la idea del tipo de interés natural, un umbral que indica cuándo los tipos de mercado pueden sobrecalentar o enfriar la economía.

  • John Maynard Keynes(1883-1946): señaló que los ciclos económicos están determinados por la demanda agregada y por las expectativas de empresas y consumidores. Cuando confían en el futuro, aumentan el gasto y la inversión, lo que impulsa el crecimiento; cuando prevén dificultades, reducen su actividad y la economía puede entrar en recesión.

  • Milton Friedman (1912-2006): representante de la tradición monetarista, sostuvo que la inflación es, en esencia, un fenómeno monetario de largo plazo: aparece cuando la cantidad de dinero en la economía crece de forma sostenida por encima de la producción de bienes y servicios.

Estas diferentes perspectivas muestran que la política monetaria no es aleatoria. Responde a la evolución de los precios y la actividad económica, y su finalidad es mantener la economía equilibrada.

Canales de transmisión a la economía doméstica

La política monetaria no solo ocurre en los mercados o en los despachos de los bancos centrales: sus efectos llegan a la vida cotidiana. Los cambios en los tipos de interés afectan a las decisiones de compra, ahorro o inversión. Algunos de los principales canales de transmisión de sus efectos son:

  • Vivienda: con tipos altos, las hipotecas se encarecen. Parte de la demanda de compra se desplaza al alquiler y puede tensionar el mercado. Con tipos bajos, la compra es más accesible y el mercado tiende a reequilibrarse.

  • Mercado laboral: el coste del crédito condiciona la inversión de las empresas. Si el crédito es caro, se posponen proyectos y se frena la contratación. Si es barato, aumenta la expansión y la creación de empleo.

  • Consumo financiado: las compras a plazos (de productos como móviles, coches o electrodomésticos) dependen de los tipos de interés. Una política restrictiva encarece las cuotas; los tipos bajos las abaratan y fomentan el consumo.

  • Ahorro e inversión: los tipos influyen en la remuneración del ahorro y en la valoración de bonos y acciones. Mayor rentabilidad implica mayor riesgo. Con tipos altos, el ahorro ofrece mayores rendimientos mientras que, con tipos bajos, rinde menos y para ahorradores conservadores aumenta el atractivo de los productos a largo plazo, que combinan seguridad y rentabilidad.




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La inflación: una razón práctica para prestar atención

La inflación reduce la renta real. Si los precios suben más rápido que los salarios, el poder de compra disminuye. Este efecto es más fuerte en los jóvenes pues, al estar empezando sus vidas laborales, suelen tener salarios y ahorros bajos. Además, afrontan gastos importantes, como alquiler, equipamiento y transporte.

La política monetaria no controla todos los factores que impulsan la inflación. Existen shocks de oferta (eventos que alteran repentinamente la oferta de un bien o servicio) o conflictos geopolíticos. Aun así, es la herramienta central para anclar expectativas y evitar espirales de precios y salarios.

El ciclo económico

La economía se mueve en ciclos, alternando fases de crecimiento y de desaceleración.

Durante la expansión, aumentan el empleo, el crédito y el consumo. Si la demanda crece demasiado, surgen presiones inflacionistas. Entonces, para contenerlas, el banco central sube los tipos de interés. Esto encarece los préstamos, modera el gasto y ayuda a controlar los precios. Con el tiempo, la economía se enfría y se reduce la presión sobre los precios.

Cuando la inflación baja y la economía pierde impulso, el banco central puede bajar los tipos. Esto abarata el crédito y estimula la inversión y el consumo. Los ciclos económicos explican por qué un préstamo puede variar mucho en pocos años y por qué la creación de empleo se acelera o se modera según la fase del ciclo.

Expectativas y comunicación: la pieza menos visible

La política monetaria también funciona mediante señales. Cuando un banco central comunica sus planes, empresas y hogares ajustan sus decisiones antes del cambio. Es como un aviso de tráfico: al conocer la dirección, la economía se prepara.

Por eso, la comunicación no es un detalle: es una herramienta clave que moldea las expectativas y la realidad económica. Como dijo Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008:

“La política monetaria puede estimular la economía incluso cuando los tipos de interés son bajos, pero requiere credibilidad y comunicación clara”.

Idea final

La economía no es un lenguaje críptico, reservado a expertos. Es un mapa de incentivos y decisiones cotidianas. Entender cómo funciona el termostato monetario ayuda a interpretar los cambios y tomar mejores decisiones.

La historia demuestra algo fundamental: sin estabilidad de precios, no hay crecimiento sostenible. En palabras de Paul Volcker, uno de los grandes arquitectos de la política monetaria contemporánea:

“La estabilidad de precios es la base de una economía próspera”.

The Conversation

Rebeca García-Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Los efectos en la economía personal de las decisiones de los bancos centrales: ¿por qué los tipos de interés importan? – https://theconversation.com/los-efectos-en-la-economia-personal-de-las-decisiones-de-los-bancos-centrales-por-que-los-tipos-de-interes-importan-276259

Lo que el ADN ambiental revela: las huellas ocultas de los gigantes del mar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Chloé Fernandez, PhD Student in Marine Zoology , Universitat de València

Un rorcual común emerge de las aguas con un pez entre sus fauces. KAMONRAT/Shutterstock

El mar Mediterráneo es refugio de algunos de los animales más grandes del océano.
Entre las nueve especies de cetáceos comunes en sus costas occidentales se encuentran el rorcual común (Balaenoptera physalus), la segunda ballena más grande del mundo, y el cachalote (Physeter macrocephalus). Estas especies pueden alcanzar hasta 23 y 18 metros de longitud, respectivamente, y constituyen poblaciones genéticamente aisladas de sus congéneres del Atlántico.

A pesar de su impresionante tamaño, estos enormes animales pueden resultar difíciles de observar. El cachalote, por ejemplo, habita principalmente en aguas oceánicas abiertas, donde se alimenta de calamares y peces de profundidad que pueden encontrarse a más de 1 500 metros. Sus inmersiones pueden durar entre 30 y 60 minutos, tras las cuales asciende brevemente a la superficie para respirar y recuperarse durante cinco a quince minutos antes de iniciar una nueva zambullida.

Debido a su tamaño y comportamiento, estas ballenas corren un alto riesgo de colisión con embarcaciones y también se ven afectadas por otras actividades humanas, como el tráfico marítimo, la contaminación acústica o la degradación de hábitat. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), en su Lista Roja de Especies Amenazadas, clasifica a las poblaciones mediterráneas de ambas especies en peligro.

Para protegerlas, la ciencia busca comprender mejor su ecología y sus hábitos, y así desarrollar planes de conservación efectivos y basados en evidencias sólidas.

Formas de estudiar a los cetáceos en ambientes marinos

Existen diversas técnicas para el estudio y seguimiento de cetáceos que la comunidad científica emplea de manera complementaria. Los censos visuales, por ejemplo, han sido hasta la fecha el método más utilizado. Consisten en observar directamente a los animales desde una plataforma –ya sea una embarcación o una aeronave– a lo largo de transectos predefinidos. Es decir, estableciendo una línea recta a través de un área para registrar datos de forma como la presencia, distribución, abundancia, etapa de desarrollo (cría, juvenil o adulto) y comportamiento.

Por otro lado, los registros acústicos permiten detectar las vocalizaciones producidas por los cetáceos mediante el uso de hidrófonos. Estos instrumentos, que funcionan de forma análoga a los micrófonos en el aire, captan sonidos submarinos que posteriormente pueden analizarse con software especializado, facilitando la identificación de especies e incluso, en algunos casos, de individuos.

El uso de dispositivos electrónicos adheridos a los cetáceos constituye otro método altamente eficaz para el seguimiento individual. Esta técnica, conocida como tagging, emplea sensores que permiten rastrear los desplazamientos de los animales y registrar variables ambientales. La información obtenida resulta clave para conocer sus áreas de distribución, patrones de comportamiento y uso del hábitat, aspectos fundamentales para diseñar estrategias de conservación más precisas.

Cuando los cetáceos mueren, con frecuencia varan en costas cercanas y, aunque pueda parecer paradójico, estos eventos también proporcionan información valiosa. A partir de animales varados es posible obtener muestras genéticas, parasitológicas o patrones de dieta, entre otras. Eso permite después evaluar el estado de las poblaciones, sus interacciones ecológicas, amenazas, origen y estructura genética.




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Una pequeña molécula con mucha información

En la última década ha cobrado gran relevancia un método innovador basado en el estudio de una molécula fundamental: el ácido desoxirribonucleico, más conocido como ADN. Este enfoque se sustenta en el hecho de que todos los seres vivos están formados por una o más células que contienen ADN, una molécula que almacena la información genética responsable, entre otros aspectos, de la identidad de la especie.

Las células son liberadas continuamente al medio natural a través de procesos como la descamación de la piel, la excreción de heces o la liberación de gametos. Invisibles al ojo humano, estas partículas se encuentran ampliamente distribuidas en el ambiente –en el suelo, el agua, el aire o incluso la nieve–. En el caso de los animales marinos, como rorcuales y cachalotes, el ADN se libera, por ejemplo, cuando se desprenden fragmentos de piel, o al defecar en el agua.

El ADN ambiental: una herramienta revolucionaria para la investigación

Cuando una ballena atraviesa una zona, deja tras de sí restos celulares que actúan como una señal inequívoca de su presencia. Una simple muestra de agua puede contener esa señal en forma de fragmentos de ADN ambiental, los cuales se extraen y secuencian para analizar su composición genética.

Desde principios del siglo XXI, una técnica conocida como metabarcoding permite aislar y amplificar ADN de múltiples especies presentes en una misma muestra ambiental. Mediante análisis informáticos, las secuencias obtenidas pueden identificarse a nivel de especie o de grupos taxonómicos concretos, permitiendo determinar qué organismos estuvieron presentes en la zona de muestreo durante un periodo previo a la toma de la muestra.

De este modo, una única muestra de agua, procesada adecuadamente, puede revelar la presencia no solo de cetáceos como cachalotes o rorcuales, sino también de otros vertebrados marinos.




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¿Cómo puede esta técnica ayudar a estudiar a las ballenas?

Desde la Unidad de Zoología Marina de la Universidad de Valencia hemos recolectado de manera sistemática, desde 2023, muestras de agua a lo largo de la costa de la Comunidad Valenciana para su análisis mediante ADN ambiental. Y los resultados son especialmente relevantes, ya que han permitido detectar material genético de hasta cinco especies de cetáceos –incluidos el rorcual común y el cachalote–, así como diferentes especies de peces, tiburones, rayas y tortugas marinas.

Estas detecciones hacen posible identificar áreas frecuentadas por los animales y analizar patrones espaciales y estacionales, información que puede compartirse con organizaciones gubernamentales para el diseño de áreas marinas protegidas o la implementación de medidas específicas de conservación.

Además, es posible integrar este enfoque con el uso de embarcaciones que ya navegan regularmente por el Mediterráneo –como ferris, buques de investigación o barcos de pesca– para la recolección de muestras de agua. Proyectos dedicados al estudio de cetáceos y otros vertebrados marinos, como LIFE CONCEPTU MARIS en el Mediterráneo occidental, aprovechan embarcaciones comerciales tanto para la observación abordo como para la toma sistemática de muestras destinadas al análisis de ADN ambiental.

Esta estrategia permite reducir costes, minimizar la huella ambiental del muestreo y fomentar una ciencia más abierta, colaborativa y cercana a la ciudadanía.

The Conversation

Chloé Fernandez es estudiante de doctorado de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia. Su tesis se ha desarrollado en el marco del proyecto CETABIOENA y ha sido financiada por la Generalitat Valenciana a través del Plan Gent (Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital).

Natalia Fraija Fernández es parte de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universidad de Valencia. Ha sido IP del proyecto Monitoring Cetacean Biodiversity using Environmental DNA (CETABIOENA) financiado por la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalitat Valenciana bajo el programa para el apoyo a personas investigadoras con talento Plan Gen-T y ha participado en el proyecto Conservation of Cetaceans and Pelagic Sea Turtles in Med: Managing Actions for their Recovery and Sustainability (CONCEPTU MARIS) financiado por el programa LIFE de la Unión Europea.

– ref. Lo que el ADN ambiental revela: las huellas ocultas de los gigantes del mar – https://theconversation.com/lo-que-el-adn-ambiental-revela-las-huellas-ocultas-de-los-gigantes-del-mar-265559

Irán y Estados Unidos llevan décadas en guerra, y no se vislumbra un final

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ibrahim Al-Marashi, Adjunct Professor, IE School of Humanities, IE University; California State University San Marcos

Un grupo de iraníes lloran a las víctimas del vuelo 655 de Iran Air, un avión civil derribado por la Marina de los Estados Unidos el 3 de julio de 1988. IRNA/Wikimedia Commons

Puede parecer que Estados Unidos y Oriente Medio han entrado en otra guerra eterna. Pero la verdad es que se trata solo de la última entrega de un conflicto militar no declarado entre ambas naciones que se remonta a la década de 1980.

Para los estadounidenses, la guerra comenzó en 1979, cuando estudiantes iraníes tomaron la embajada estadounidense en Teherán y mantuvieron como rehenes a 52 diplomáticos durante 444 días. Para los iraníes, comenzó con el apoyo de Estados Unidos al sah y su posterior respaldo a Irak durante la guerra entre Irán e Irak de 1980-1988.

El conflicto se ha cobrado muchas vidas civiles. El 3 de julio de 1988, el buque de guerra estadounidense Vincennes derribó el vuelo 655 de Iran Air, un vuelo civil con destino a Dubái. El USS Vincennes identificó erróneamente el Airbus como un avión militar y lo derribó, matando a las 290 personas que iban a bordo. Más recientemente, el 28 de febrero de 2026, un misil estadounidense-israelí impactó en una escuela de niñas en el sur de Irán, matando a más de 150 civiles, la mayoría de ellos niños.

Irán también derribó el vuelo 752 de Ukraine International Airlines el 8 de enero de 2020. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica confundió el avión civil con un vuelo militar estadounidense y disparó dos misiles tierra-aire que mataron a los 176 pasajeros, en su mayoría civiles iraníes.

Cada una de las partes ha cometido, en diferentes momentos, errores catastróficos en condiciones de escalada hostil. Pero estos trágicos incidentes no son solo historia. Tanto para los iraníes como para los estadounidenses, han reforzado profundamente la opinión popular e institucional de que nunca se podrá alcanzar la paz entre las dos naciones.

La década de 1980: la guerra de los petroleros

En 1984, Irak inició la “guerra de los petroleros” con Irán –una etapa de la contienda que enfrentaba desde 1980 a ambos países– cuando su fuerza aérea atacó petroleros que se dirigían a puertos iraníes. El conflicto continuó durante años y, finalmente, involucró a la Marina de los Estados Unidos cuando, el 17 de mayo de 1987, un avión iraquí impactó accidentalmente contra la fragata estadounidense The Stark, matando a 37 miembros de la tripulación.

Estados Unidos decidió desviar la atención de Irak hacia Irán, argumentando que la República Islámica era responsable, ya que no había aceptado negociar el fin de la guerra.

A continuación, Estados Unidos proporcionó protección naval a los petroleros kuwaitíes que transitaban por el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, exigiéndoles que izaran la bandera estadounidense. Pero la violencia no hizo más que intensificarse. Irán atacó los barcos que enarbolaban pabellón estadounidense, y Estados Unidos respondió atacando las plataformas marítimas iraníes y las lanchas rápidas utilizadas por la Guardia Revolucionaria. También hundió dos fragatas iraníes, eliminando la mitad de la armada de Irán.

En medio de estas hostilidades, el vuelo 655 de Iran Air fue derribado.

Las circunstancias en las que se produjo este incidente durante la confusión de la guerra siguen siendo objeto de intenso debate. Para los iraníes, el ataque confirmó que se encontraban en una guerra de facto con Estados Unidos, al que consideraban responsable de una venganza indirecta por la crisis de los rehenes de 1979.

En última instancia, el derribo de su avión de pasajeros llevó a Irán a aceptar el alto el fuego que puso fin a la guerra entre Irán e Irak. El conflicto de Irán con su vecino terminó, pero su guerra con Estados Unidos no.

El ayatolá Jamenei fue líder supremo de Irán desde 1989 hasta su asesinato en 2026 por las fuerzas estadounidenses e israelíes. En esta imagen aparece en 2025, durante la ceremonia del primer aniversario de la muerte del expresidente iraní Ebrahim Raisi.
khamenei.ir/Wikimedia Commons, CC BY

La década de 2000: guerras proxy y guerra terrestre

La fase de la contienda que tuvo lugar en la década de 1980 se libró con buques en el Golfo, pero la segunda fase fue un conflicto subsidiario que se libró en tierra.

Después de 2001, George W. Bush incluyó a la República Islámica en un “eje del mal”, junto con Irak y Corea del Norte.

En marzo de 2003, tras la invasión de Irak por parte de Bush, Irán se encontró de repente con tropas estadounidenses en dos fronteras (Irak y Afganistán). Teherán temía que la Administración Bush buscara un cambio de régimen y que Estados Unidos o Israel bombardearan sus instalaciones nucleares.

Una de las herramientas a disposición de Irán era su apoyo a diversos insurgentes iraquíes para atacar a las fuerzas estadounidenses. Uno de sus representantes, Asa’ib Ahl al-Haq, formado en 2006, atacó vehículos militares estadounidenses con artefactos explosivos improvisados, desafiando el control estadounidense de las autopistas.

Este conflicto de baja intensidad solo terminó cuando las fuerzas estadounidenses abandonaron Irak en 2011.




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Las décadas de 2010 y 2020: guerra aérea sobre Irak

Durante la década de 2010, la Administración Obama entró en una alianza de facto con la República Islámica para combatir al Estado Islámico (ISIS). Estados Unidos proporcionó cobertura aérea mientras Irán luchaba junto a las milicias chiitas iraquíes sobre el terreno.

En octubre de 2017, dos meses antes de que el ISIS perdiera oficialmente la gran mayoría de sus territorios en Irak y Siria, Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y volvió a imponer sanciones a la República Islámica.

Las relaciones se deterioraron rápidamente, ya que Teherán tomó represalias contra las fuerzas estadounidenses en Irak, lo que dio lugar a una guerra aérea. Kataib Hizballah, una milicia aliada de Irán, lanzó cohetes contra objetivos estadounidenses en Irak y Estados Unidos respondió con ataques aéreos.

La violencia se recrudeció el 27 de diciembre de 2019, cuando la misma milicia atacó la base de al-Taji, una instalación militar iraquí que alberga a las fuerzas estadounidenses, matando a un contratista estadounidense. Dos días después, Estados Unidos respondió con un ataque aéreo contra varios objetivos relacionados con la milicia iraquí, en el que murieron al menos 25 de sus miembros.

El 31 de diciembre de 2019, la embajada estadounidense en la Zona Verde de Bagdad fue asaltada por manifestantes iraquíes afiliados a la milicia.

Trump, ante una situación que recordaba a la crisis de los rehenes de 1979, ordenó un ataque con drones el 3 de enero de 2020 que mató al general Qassem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Iraní, así como a Abu Mahdi al-Muhandis, líder de la milicia. Irán respondió lanzando 22 misiles balísticos Fateh contra dos bases iraquíes que albergaban fuerzas estadounidenses el 8 de enero.

La muerte de Soleimani fue la primera vez que Estados Unidos mataba directamente a un alto funcionario del Estado iraní. Se cruzó el umbral de la guerra por poder a la guerra directa entre Estados.

A raíz de ello, el ejército iraní derribó accidentalmente el vuelo 752 de Ukraine International Airlines a las afueras de Teherán, confundiéndolo con una represalia estadounidense. Fue un trágico eco del incidente del Vincennes.

Durante este periodo, Irán mostró en general moderación en sus ataques aéreos contra Estados Unidos. Durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán de 2025, por ejemplo, lanzó un único ataque militar coreografiado contra la base aérea de Al-Udeid en Catar, que albergaba fuerzas estadounidenses, muy similar a sus ataques con misiles cuidadosamente orquestados de 2020.

Hoy en día, esa moderación ya no existe. Lo que estamos viendo ahora es una represalia iraní generalizada en toda la región.




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Una larga guerra no declarada

Para los iraníes, las circunstancias que llevaron al derribo de su avión en 1988 resuenan en el presente: la acción militar directa de junio de 2025, la orden de Trump de asesinar a Soleimani en enero de 2020 y la guerra económica a través de sanciones.

El acuerdo con Irán de 2015 fue el primer intento de poner fin al conflicto entre las dos naciones que comenzó en la década de 1980. Fue el mayor triunfo diplomático de Barack Obama, y Trump se ha obsesionado con deshacer las políticas de su predecesor.

Sin embargo, la reciente escalada entre Estados Unidos e Irán también fue un legado de la Administración Biden, que tuvo la oportunidad de reducir la larga guerra entre Irán y Estados Unidos tras ganar las elecciones de noviembre de 2020.

El despliegue estadounidense en el Golfo en la década de 1980 fue desproporcionado en relación con la amenaza para la navegación, y muchos lo consideraron un pretexto endeble para buscar la guerra con Irán. Israel esgrimió una justificación igualmente dudosa –que Irán estaba a solo unas semanas de conseguir un arma nuclear– para justificar su guerra de 12 días en junio de 2025.

En febrero de 2026, Estados Unidos inició la última ronda de este conflicto. Hasta la fecha, ambos Estados lograron intensificar el conflicto sin llegar a una guerra total, pero ese equilibrio podría romperse.

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Ibrahim Al-Marashi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Irán y Estados Unidos llevan décadas en guerra, y no se vislumbra un final – https://theconversation.com/iran-y-estados-unidos-llevan-decadas-en-guerra-y-no-se-vislumbra-un-final-277322

¿Y qué gano yo pactando? Algunas dudas razonables sobre la formación de gobiernos de coalición en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep Maria Reniu Vilamala, Profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración, Universitat de Barcelona

Jorge Azcón, líder del PP en Aragón, celebra el resultado de las últimas elecciones autonómicas, el pasado 8 de febrero. Al no alcanzar la mayoría absoluta, previsiblemente necesitará llegar a algún acuerdo con Vox, sin descartar un gobierno de coalición. RTVE

Una de las características de cómo funcionan los sistemas parlamentarios como el español es la necesidad de llegar a algún tipo de acuerdos entre los diferentes partidos políticos para garantizar, sobre todo, la formación de gobierno.

Esto es así porque la normalidad tras cada elección –ya sea estatal, autonómica o local– es que nadie obtenga la mayoría absoluta de los escaños o concejales y, por ello, deba enfrentarse al reto de pactar con otros partidos.

Unos pactos que habrán de alcanzarse tras una negociación, ya que las elecciones no forman gobiernos, quienes lo hacen son los partidos mediante negociaciones entre ellos. Y, nos guste más o nos guste menos, en nuestro sistema político ello se ha convertido en una obligación.

Puesto que obtener la mayoría absoluta por un solo partido político es casi una quimera hoy en día, unos y otros deberán enfrentarse al reto de la negociación, y a buen seguro aparecen entre ellos más dudas que certezas.

Unas dudas razonables que pueden resumirse en estas preguntas: ¿es necesario pactar?, ¿qué tipo de gobierno debemos pactar?, ¿qué elementos debemos priorizar?, ¿qué coste tiene llegar o no a un acuerdo?… En resumen: ¿qué gano yo pactando?

¿Interesa compartir el poder?

La primera decisión a tomar es si nos interesa compartir el poder. Ello en dos posibles escenarios: si somos el partido “grande”, pero nos faltan escaños para poder formar gobierno y gobernar con comodidad o si somos el partido pequeño en esa posible coalición.

En ambas situaciones hay un tema que no se puede ocultar: compartir el poder en un gobierno de coalición supone asumir de forma compartida la responsabilidad de toda la acción gubernamental. Así de claro: a partir del momento en que dos o más partidos forman un gobierno de coalición todos ellos son corresponsables de lo bueno y también de lo malo de su acción de gobierno.

¿Quiere esto decir que estamos obligados a formar, sí o sí, un gobierno de coalición? No, en ningún caso.

La obligación es responder a si realmente queremos, podemos o necesitamos compartir el poder para alcanzar “nuestros” objetivos políticos. Y para aclarar las dudas veamos dos conceptos íntimamente unidos: las dinámicas coalicionales por un lado y el diferencial de influencia política por el otro.

Hablar de dinámicas coalicionales significa tomar en cuenta que la “solución” a la formación de gobierno no está fijada de antemano en forma de coalición. Una solución perfectamente viable es la negociación de un acuerdo parlamentario que garantice la formación y la supervivencia de un gobierno unipartidista en minoría. Y no, estos ni son inestables -o no menos inestables que cualquier otro gobierno-, ni tampoco menos productivos.

¿Y qué gano no formando una coalición? Acudimos para ello al diferencial de influencia política: en aquellas situaciones en las que podemos obtener “nuestros” objetivos políticos sin tener que integrarnos en el gobierno y, por ello, corresponsabilizarnos de toda la acción gubernamental, nos mantendremos fuera del gobierno habiendo negociado nuestro apoyo a cambio de nuestras decisiones políticas: aprobación de leyes, diseño de nuevos programas o supresión de decisiones existentes.

Así, ¿no le parece a usted que ello describe la situación actual entre Partido Popular y Vox en Extremadura, Aragón y quién sabe si también en Castilla y León tras las elecciones de marzo?

Pero para más claridad vamos a desmontar una afirmación oída demasiado a menudo: todos los partidos buscan alcanzar el poder. Pues no precisamente, ya que cuando se afirma esto se está diciendo que lo que quieren es alcanzar el gobierno.

Y la verdad sea dicha, la gran mayoría tienen en el gobierno y los cargos su objetivo central, su gran anhelo. Pero, como todo en esta vida, el interés está en los detalles.

Cuando el objetivo es la agenda política

¿Cuáles? Además del gobierno y los cargos, los partidos persiguen al mismo tiempo el impulso y aprobación de políticas públicas vinculadas a su ideario, a su visión de cómo deba ser el Estado, la comunidad autónoma o el municipio en cuestión.

Y hay que añadir otros dos objetivos simultáneos: la búsqueda de consolidar y aumentar la base electoral (es decir, obtener votos) y mantener y fortalecer a la organización (lograr una buena cohesión interna).

Perseguir estas cuatro metas lleva a cada partido a tener que priorizar sus esfuerzos. Así lo que para uno puede ser absolutamente prioritario (obtener el gobierno a cualquier precio) para otro puede ser meramente instrumental, orientándolo a su objetivo principal mientras no sea capaz de gobernar en solitario: impulsar buena parte de su agenda política desde fuera del ejecutivo.

Veámoslo así: el objetivo central del Partido Popular en las actuales negociaciones en Extremadura y Aragón (y previsiblemente en Castilla y León) es garantizarse la titularidad del ejecutivo, sin descartar un posible gobierno de coalición como en la legislatura anterior.

En el caso su potencial socio, Vox, tanto su comportamiento coalicional anterior como su estrategia negociadora actual parecen indicar que su prioridad pasa por lograr imponer su agenda política, considerando su incorporación a dichos gobiernos como una opción instrumental y, por ello, prescindible a cambio de sus políticas públicas.

¿Coincidimos en este análisis? Confío que sí y les adelanto otro concepto para una próxima ocasión: dinámicas multinivel o la influencia que ejerce en las estrategias negociadoras los efectos de alcanzar uno u otro tipo de acuerdo en un nivel (autonómico, por ejemplo) sobre las futuras negociaciones en otro (por ejemplo, en el ámbito estatal, sin ir más lejos). ¿Interesante, verdad?

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Josep Maria Reniu Vilamala no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Y qué gano yo pactando? Algunas dudas razonables sobre la formación de gobiernos de coalición en España – https://theconversation.com/y-que-gano-yo-pactando-algunas-dudas-razonables-sobre-la-formacion-de-gobiernos-de-coalicion-en-espana-276352

¿Quién teme a la obesidad? Cuando el miedo es al rechazo social

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lara Martín Vicario, Lectora en Comunicación, Universitat Internacional de Catalunya

Lee Charlie/Shutterstock

Hace aproximadamente una década dos investigadores realizaron un pequeño experimento con un grupo de mujeres estadounidenses que no tenían obesidad. Les pidieron que imaginaran que habían ganado unos 45 kilogramos y que describieran cómo se sentirían ante un cambio corporal de esa magnitud. Las respuestas fueron contundentes: terror, aversión, espanto, horror. En definitiva, miedo.

Ese miedo no solo se relacionaba con posibles complicaciones médicas, sino con las consecuencias sociales que anticipaban. Muchas creían que no podrían caminar con normalidad, que se recluirían en casa o que dejarían de ser deseables. Algunas afirmaron que preferirían morir antes que vivir en un cuerpo gordo. Las respuestas revelaban imaginarios profundamente estigmatizantes sobre lo que significa habitar un cuerpo con kilos de más.

He empezado el texto con este experimento por un sencillo motivo. El estudio pone de relieve algo incómodo: quienes más temen a la obesidad suelen ser quienes no la padecen. Y ese temor no se dirige exclusivamente a la salud, sino a la estigmatización que acompaña al aumento de peso.

Estigma y comunicación

La preocupación por el peso corporal no es nueva. Durante siglos, la grasa ha funcionado como repositorio de ansiedades culturales en las sociedades occidentales.

En el pasado, el exceso de peso se interpretaba en clave moral: era el resultado visible de la gula o la pereza. En términos sociológicos se convertía en lo que Erving Goffman describió como una “identidad dañada” y por tanto, en un blanco para ser estigmatizadas.

Con demasiada frecuencia estas formas de estigmatización son reproducidas a través de los medios de comunicación e internet. Además de convertir a las personas con obesidad en un otro, en alguien a quién debemos repudiar o condenar al ostracismo, también son una advertencia para los demás.

Como aseguraron las mujeres del estudio citado al comienzo de este artículo, adherirse a una “buena conducta” es la condición necesaria si no se quiere acabar siendo personas abyectas y no deseadas. No se trata solo obviar factores biológicos o socioestructurales que puedan contribuir a la obesidad, sino en desentenderse de la propia dignidad de las personas que la padecen.

Tanto es así que, por ejemplo, en las aplicaciones para la pérdida de peso esta estigmatización es directa. En ellas el exceso de peso es responsabilidad y culpa de quien lo tiene. La obesidad se presenta como una enfermedad provocada por el estilo de vida. El objetivo de toda persona es llegar a tener un cuerpo delgado, esbelto y tonificado y las apps están ahí para ayudarte a lograrlo.

Una advertencia en forma de estigmatización

En una investigación reciente con colegas (aún en proceso de publicación) analizamos qué personas aparecen en las imágenes que acompañaban noticias sobre obesidad en la prensa.

Esperábamos hallar lo que se conoce como “gordos descabezados”, es decir, personas con obesidad fotografiadas sin rostro en un intento de mantener su anonimato y dignidad, lo que, paradójicamente, acaban deshumanizándolas. También contábamos con ver escenas que reforzaran el estereotipo de las personas gordas. Por ejemplo, consumir comida basura, sentarse en el sofá o ver la televisión.

Nuestra sorpresa vino cuando comprobamos que esos comportamientos aparecían representados por personas con peso normal. La estigmatización ya no se dirigía solo a las personas con obesidad, sino que ponía el foco en el resto.

Más allá del peso corporal

Buena parte del discurso mediático sobre la obesidad insiste en la idea de responsabilidad individual. Se apela a la disciplina y al control de uno mismo. Sin embargo, este enfoque simplifica un fenómeno complejo. La evidencia científica muestra que el peso corporal está influido por múltiples factores: genéticos, hormonales, metabólicos, psicológicos y socioeconómicos.

Ignorar esta complejidad no solo es inexacto desde el punto de vista de la salud pública, sino que además refuerza el estigma de peso.

Numerosos estudios han demostrado que la discriminación por peso se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión, evitación de la atención sanitaria e incluso con cambios fisiológicos vinculados al estrés crónico. Paradójicamente, el rechazo social puede empeorar los indicadores de salud que se dice querer proteger.

El miedo a la obesidad no siempre es miedo a enfermar, sino miedo a la exclusión social. Quizá la pregunta no sea solo quién teme a la obesidad, sino qué es exactamente lo que tememos: ¿el riesgo médico o el rechazo social?

Si el miedo se dirige principalmente al estigma, entonces el problema no está únicamente en el cuerpo, sino en la mirada que lo juzga. Porque cuando se reduce la identidad del otro a su tamaño o peso, la dignidad queda en segundo plano.

No obstante, más allá de los posibles fallos que cometen los medios de comunicación, conviene también subrayar las oportunidades que estos ofrecen para visibilizar el lado humano de la obesidad, comprender mejor a quienes la viven y mirar más allá de la forma o el tamaño de su cuerpo.

Promover una representación más amplia y diversa de los cuerpos, acorde con la pluralidad real de nuestra sociedad, contribuiría a desplazar el foco del peso como rasgo definitorio. De este modo, lo verdaderamente relevante dejaría de ser la talla y pasaría a ser la persona.

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Lara Martín Vicario no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Quién teme a la obesidad? Cuando el miedo es al rechazo social – https://theconversation.com/quien-teme-a-la-obesidad-cuando-el-miedo-es-al-rechazo-social-274332

Un entorno oyente que no escucha es una barrera para las personas con pérdidas auditivas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Celia Teira Serrano, Profesora Contratada Doctora. Grado en Logopedia. Facultad de Cc. de la Salud, Universidad Pontificia de Salamanca

Fotograma de la película _Sorda_. Filmafinnity

En el 2025 la audición ha tenido un papel protagonista en la cultura con películas como (Sorda) y el documental (El Canto de las Manos), que visibilizaron las continuas violaciones de derechos de la comunidad sorda y de las personas con pérdidas auditivas por parte del entorno mayoritario oyente. En ambos casos, los protagonistas utilizan las lenguas de señas o signos como código comunicativo, despertando de su letargo un antiguo debate entre oralismo y lengua de signos que encubre numerosos prejuicios.

Las personas con deficiencias auditivas constituyen un grupo muy heterogéneo en función del grado y localización de su pérdida, el momento de su aparición, las ayudas técnicas personales, el entorno familiar y la educación recibida, entre otros aspectos. Bajo términos como “sordera”, “hipoacusia” o “discapacidad auditiva”, se encuentran múltiples realidades, por lo que la identificación entre sí de personas con esta misma condición es a menudo compleja.

Sin embargo, en un estudio sobre barreras comunicativas realizado desde el Grado en Logopedia de la Universidad Pontificia de Salamanca, en colaboración con la Asociación de personas con discapacidad auditiva postlocutiva de Salamanca (SADAP) y con la Asociación de padres de niños sordos de Salamanca (ASPAS), las personas entrevistadas coincidían ampliamente en que algunas de las principales barreras comunicativas eran sus propios interlocutores oyentes.

En un mundo en el que los avances de la investigación y la tecnología se dirigen a mejorar las ayudas técnicas personales (audífonos e implantes) o a erradicar la sordera (terapias génicas), es decir, en el que se sigue poniendo el foco del problema y de la solución en las personas con capacidades diferentes, ¿qué podemos hacer los interlocutores oyentes para favorecer una comunicación eficaz?




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Oralismo y audismo

Para entender muchas de las situaciones que viven las personas con pérdida auditiva en entornos educativos, profesionales, sanitarios, culturales o de ocio, es necesario familiarizarse con el oralismo y audismo imperantes. Estos remiten al privilegio del habla y la audición sobre cualquier otro sistema de comunicación.

La mayoría no solemos sentir el impacto de estas cuestiones precisamente porque no atentan contra nuestra identidad.

Lejos de querer hacer una especie de ablesplaining, explicando la experiencia de la discapacidad como si la tuviera, recojo aquí algunos de los ejemplos proporcionados por las personas entrevistadas: cuando te llaman en voz alta por tu nombre en cualquier sala de espera médica dando por hecho que los vas a oír, cuando los simulacros de incendios de tu entorno laboral solo cuentan con alarmas sonoras o cuando te atienden máquinas por teléfono que solicitan respuestas orales y no reconocen las características de tu habla.

La sordera es una discapacidad invisible, incluso para las familias. Numerosos entrevistados nos comentaban el síndrome de la mesa del comedor, espacio social por excelencia que se convierte en un lugar de intercambios comunicativos espontáneos donde apenas pueden participar las personas con pérdidas auditivas. Esto se debe al solapamiento de turnos o los continuos movimientos de cabeza que impiden la lectura labial, entre otros obstáculos.

Por otro lado, muchas personas con pérdidas auditivas postlocutivas, aquellas que se presentan tras haber adquirido el habla (por diferentes causas como la exposición a ruidos muy intensos o repentinos, el envejecimiento…), señalaban que sus familias no habían realizado un duelo con su imagen de persona oyente y seguían llamándoles desde otras habitaciones a gritos o hablándoles de espaldas.

Desde el modelo biopsicosocial de la discapacidad, la persona puede tener cualquier tipo de deficiencia, pero solo cuando no es funcional ante determinados entornos, por la existencia de barreras en los mismos, se habla de discapacidad. Una persona sorda signante no será discapacitada en un medio signante; una persona con pérdida postlocutiva no sentirá la discapacidad si existe accesibilidad y las personas alrededor incorporan los ajustes necesarios. La comunicación es bidireccional e interactiva. Los oyentes no deberíamos asumir responsabilidades y no constituir una barrera más.

Comunicación eficaz

¿Eficaz? Que logre el objetivo. ¿O efectiva? Que no solo se logre sino que además se optimicen recursos y tiempo. Nuevamente, va a depender de la persona emisora o receptora de la comunicación. El National Deaf Center de Estados Unidos utiliza de forma intercambiable comunicación eficaz y comunicación efectiva. Comunicarse de manera efectiva con personas sordas o con discapacidad auditiva implica asegurarse de que puedan participar en la conversación en igualdad de condiciones que las personas oyentes.

Los recursos y estrategias que se recomiendan tienen que ver con partir de preguntar a las personas sus necesidades particulares en cuanto a la comunicación, porque, efectivamente, cada persona cuenta con unos recursos, pero también con una historia previa de éxitos y fracasos comunicativos que solo ella conoce.

Otra de las sugerencias consiste en evitar los cambios bruscos conversacionales, debido al esfuerzo continuo que realizan las personas sordas y con pérdida auditiva por anticipar o suplir partes de la conversación. Con todo ello, lo que se pretende es una participación significativa que redunde en el establecimiento de interacciones positivas, de forma que refuerce sus identidades y genere un mayor bienestar general.

La Asociación de Personas con Discapacidad Auditiva Poslocutiva (SADAP) distribuye desde marzo de 2025 un díptico de comunicación eficaz con recomendaciones para los interlocutores oyentes. Estas son el resultado de las entrevistas anteriormente mencionadas y sugieren estrategias corporales y de habla relativamente sencillas, junto al cuidado de aspectos como la iluminación, el ruido, la importancia de los silencios o no anticiparse a las respuestas.

Es importante tener en cuenta que todas las personas podemos llegar a perder audición por diferentes motivos, pero uno ineludible es la edad. Cuanto antes empecemos a sensibilizarnos e incorporar los recursos, mejor, porque seguramente lleguemos a necesitarlos.

Ayer, 3 de marzo se celebró el Día Mundial de la Audición. Con el lema “De las comunidades a las aulas: cuidado de la audición para todos los niños”, tiene como fin prevenir las pérdidas auditivas a las que se estima que unos 2 500 millones de personas nos veremos abocadas hacia el año 2050, según la OMS.




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No en vano, la Confederación española de familias de personas sordas (FIAPAS) ha lanzado una campaña específicamente dirigida a la población más joven: la generación marcada por el ruido.

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Celia Teira Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Un entorno oyente que no escucha es una barrera para las personas con pérdidas auditivas – https://theconversation.com/un-entorno-oyente-que-no-escucha-es-una-barrera-para-las-personas-con-perdidas-auditivas-274357

La guerra en Oriente Medio hace subir los precios del petróleo y golpea la economía mundial, pero todavía no es una crisis

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Stella Huangfu, Associate Professor, School of Economics, University of Sydney

Los mercados mundiales del petróleo han reaccionado rápidamente al aumento de las tensiones en Oriente Medio, mientras Estados Unidos e Israel continúan su ofensiva contra Irán.

Tras la interrupción del tráfico de petroleros a través de un punto clave, el estrecho de Ormuz, el precio de referencia del petróleo, el crudo Brent, subió alrededor de un 6 % hasta superar los 77 dólares por barril. Inicialmente alcanzó un máximo de 82 dólares, su nivel más alto desde enero de 2025.

Una subida de aproximadamente 10 dólares en cuestión de días es un movimiento significativo y supone un golpe inflacionista inmediato para las economías importadoras de petróleo.

¿Qué significa esto para los hogares, las empresas y los bancos centrales?

Por qué el petróleo sigue siendo importante

Puede que el petróleo ya no domine la economía mundial como lo hacía en la década de 1970, pero sigue estando muy presente en la producción moderna.

Influye directamente en los precios de la gasolina, el diésel, el combustible de aviación y el transporte marítimo, y determina el coste del transporte y la producción de todo, desde alimentos hasta productos manufacturados. Cuando los precios del petróleo suben rápidamente, los efectos se extienden más allá de los mercados energéticos.

Los economistas lo denominan «choque negativo de la oferta»: el resultado es que la producción se encarece. Las empresas pueden absorber los mayores costes o repercutirlos en los consumidores. En la práctica, suelen hacer ambas cosas.

El resultado es una incómoda combinación de mayor inflación y menor crecimiento económico.

El impacto de la inflación pesará sobre los bancos centrales

El efecto más inmediato se produce en las gasolineras. El aumento de los precios del crudo eleva los costes del combustible y empuja al alza la inflación general. Para los hogares que ya se enfrentan a presiones por el coste de la vida, esto se nota rápidamente.

Por ejemplo, cuando el precio del petróleo sube 10 dólares por barril, la regla general es que el precio de la gasolina para los conductores estadounidenses podría aumentar unos 25 centavos por galón (0,21 euros por unos 3,8 litros de gasolina). En otros lugares, como Australia, se estima que el aumento sería de unos 10 centavos por litro más por cada aumento de 10 dólares estadounidenses (0,08 cts. de euro por litro).

Los costes de transporte y logística también aumentan, y, con el tiempo, algunos de esos costes más elevados se filtran en el nivel general de precios.

El aumento de la inflación depende de la duración de la perturbación de los mercados petroleros. Un breve repunte podría añadir solo unas décimas de punto porcentual a la inflación. Un aumento sostenido sería más problemático.

Los bancos centrales están muy atentos. La inflación en Estados Unidos y Europa ha bajado desde los máximos alcanzados tras la pandemia.

Una crisis del petróleo podría debilitar el crecimiento mundial

El aumento de los costes del combustible corre el riesgo de dar un nuevo impulso a la inflación, justo en el momento menos oportuno, cuando los responsables políticos de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Central Europeo esperaban que se estuviera controlando.

En uno de los primeros comentarios de un banco central sobre el impacto económico del conflicto, desde el Banco de la Reserva de Australia se advierte de que la crisis de suministro podría aumentar las presiones inflacionistas.

La inflación impulsada por el petróleo supone un reto especial para los bancos centrales. Subir los tipos de interés no puede afectar al suministro de petróleo. A diferencia de la inflación impulsada por la demanda, en la que el fuerte gasto de los consumidores puede enfriarse con tipos de interés más altos, la inflación impulsada por la oferta refleja unos costes de producción más elevados.

Si los bancos centrales suben los tipos para contener los precios, corren el riesgo de ralentizar aún más el crecimiento. Pero las subidas de los tipos de interés no pueden bajar directamente los precios del petróleo.

Presión sobre los presupuestos familiares

El aumento de los precios del petróleo también ejerce presión sobre los presupuestos familiares.

Cuando las familias gastan más en combustible, tienen menos para gastar en otras cosas. Dado que el consumo de los hogares suele representar alrededor del 60 % de las economías en las economías avanzadas, incluso los cambios modestos en el gasto pueden ser importantes.

Las empresas se enfrentan a una presión similar. El aumento de los costes de la energía y el transporte reduce los márgenes de beneficio y puede retrasar la contratación o la inversión.

Los efectos varían según el país. Europa es un importante importador neto de energía. Esto hace la expone al aumento de los precios mundiales del petróleo. En cambio, en EE. UU., exportador energético a nivel global, los precios más altos favorecen a su sector energético, pero siguen aumentando los costes para la mayoría de los hogares.

El actual aumento del precio del petróleo no es suficiente para provocar una recesión mundial. Sin embargo, supone un obstáculo más en un momento en que el crecimiento mundial se modera.

¿Cómo se compara esto con 2022?

La comparación obvia es la subida del precio del petróleo tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022.

Entonces, los precios del crudo subieron brevemente por encima de los 120 dólares estadounidenses por barril, lo que intensificó la ya elevada inflación. En respuesta, la Reserva Federal de los Estados Unidos subió rápidamente los tipos de interés para frenar la inflación.

La situación actual es menos extrema. Los precios están muy por debajo de esos máximos, la demanda mundial es más débil y los tipos de interés en los Estados Unidos, Europa y Australia son varios puntos porcentuales más altos que a principios de 2022. La inflación ha tendido a bajar en la mayoría de las principales economías.

Aun así, es posible que los hogares sean ahora más sensibles. Tras años de subida de precios y tipos de interés más altos, la confianza de los consumidores es frágil. Incluso aumentos moderados de los precios de la gasolina pueden influir en el gasto.

La pregunta clave es si se trata de algo temporal o del comienzo de una subida sostenida.

¿Qué pasaría si los precios siguieran subiendo?

Si los precios del petróleo siguieran subiendo, especialmente hacia los 100 dólares por barril, los riesgos aumentarían.

La inflación se vería impulsada al alza. Los bancos centrales podrían enfrentarse a una elección incómoda: tolerar una mayor inflación impulsada por la energía o mantener los tipos de interés más altos durante más tiempo.

Los mercados financieros se ajustarían rápidamente y la volatilidad podría aumentar.

El escenario más grave implicaría interrupciones en el suministro que limitarían la producción mundial, lo que aumentaría el riesgo de un crecimiento más lento combinado con una inflación persistente.

Una conmoción, pero aún no una crisis

Por ahora, el aumento del 6 % en los precios del petróleo representa un claro impulso inflacionista y un moderado lastre para el crecimiento. Complica las perspectivas, pero no se asemeja a las crisis energéticas del pasado.

Lo más importante es la persistencia. Si los precios se estabilizan, el impacto debería ser manejable. Si siguen subiendo, el petróleo podría volver a convertirse en un motor central de la inflación mundial y en un nuevo reto para los bancos centrales.

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Stella Huangfu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La guerra en Oriente Medio hace subir los precios del petróleo y golpea la economía mundial, pero todavía no es una crisis – https://theconversation.com/la-guerra-en-oriente-medio-hace-subir-los-precios-del-petroleo-y-golpea-la-economia-mundial-pero-todavia-no-es-una-crisis-277403

¿Por qué Irán es ahora el objetivo? Claves para entender la ofensiva que sacude a Oriente Medio

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Hernández Martínez, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Complutense de Madrid

Donald Trump supervisa la operación Furia Épica en su residencia de Mar-a-Lago. Daniel Torok/White House

El ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán está rodeado de enormes incertidumbres que hacen muy difícil prever lo que puede ocurrir en los próximos días o semanas.

La primera duda subyace sobre los objetivos reales de esta ofensiva aérea. Parece claro que el ejecutivo de Benjamin Netanyahu quiere ver caer el régimen de los ayatolás, que ha sido su gran enemigo desde hace más de 40 años. Sin embargo, no están tan definidos los propósitos de Donald Trump, que podría conformarse con emular el ejemplo de Venezuela, dejando en el poder a unas autoridades iraníes con las que negociar.

La segunda incógnita que rodea la dramática situación en Oriente Medio es la resistencia de Irán. El régimen afronta cuatro grandes disyuntivas: la soledad regional e internacional, ya que apenas cuentan con apoyos reales en el exterior; la fragilidad mostrada ante los sorprendentes ataques de Israel y Estados Unidos; la tensión y descontento social, que ha derivado en multitudinarias protestas en los últimos meses; y la sucesión en el poder de Teherán, puesto que con la muerte del ayatolá Alí Jameneí no queda claro qué corriente interna se puede imponer y marcar las prioridades de los iraníes.

La racionalidad dentro del histrionismo de Donald Trump

La forma de hacer política de Donald Trump está habitualmente rodeada de declaraciones polémicas y fuera de lugar, así como gestos y escenas más propias de un show de televisión. Una gran parte de los análisis en torno a la figura del mandatario estadounidense caen en tacharle de imprevisible o irracional.

Sin embargo, la reciente política exterior de EE. UU. –o la rebautizada doctrina Donroe– no es un ímpetu improvisado de Washington, sino una respuesta directa y agresiva ante cambios en el orden mundial que en la Casa Blanca consideran desfavorables para sus intereses nacionales.

Trump concita todo su programa político en el lema Make America Great Again –Haz América Grande Otra Vez–, que supone reforzar a EE. UU. como potencia mundial. Por eso, el mandatario estadounidense quiere marcar todo el hemisferio occidental como su zona natural de influencia, al mismo tiempo que cortocircuitar la expansión de China.

La Administración estadounidense busca acabar con cualquier resistencia a sus ambiciosos planes, por lo que Irán pasa a ser un punto central de su estrategia. No hay espacio a la negociación, sino la aceptación por la fuerza de unas condiciones escritas desde el Despacho Oval.

El sueño de un gran Israel de Benjamin Netanyahu

Las intenciones globales de Trump coinciden con las pretensiones de Benjamin Netanyahu, que desde hace tiempo apostó gran parte de su porvenir político a la carrera presidencial del magnate estadounidense. Los atentados del 7 de octubre de 2023 dejaron en Israel una sensación generalizada de vulnerabilidad. Sin embargo, las autoridades israelíes emprendieron un camino de no retorno por cambiar el mapa regional de Oriente Medio. El contexto de convulsión e inestabilidad es aprovechado por los israelíes para erigirse como los grandes líderes de la zona y acabar con cualquier resistencia.

La prolongación del conflicto permite a Netanyahu mantenerse en el poder, postergar sus problemas con la justicia y llevar a cabo el ambicioso plan de un Israel fuerte y en expansión. El resultado es la destrucción de la franja de Gaza y la erosión de Hamás, la invasión del sur del Líbano y el descabezamiento de Hizbolá, así como repetidos ataques contra los hutíes en Yemen o el nuevo gobierno sirio de Ahmed al Sharaa.

No obstante, el gran objetivo del ejecutivo israelí está en Irán, puesto que el derrocamiento del régimen puede ser el golpe definitivo para un nuevo orden regional.

40 días de luto y equilibrios de poder en Irán

La muerte del ayatolá Alí Jameneí y gran parte de la cúpula militar y política de Irán supone un duro golpe para el régimen, aunque ni mucho menos su final. Puede ser que en las intenciones estadounidenses esté replicar el modelo de la intervención en Venezuela o que Israel pretenda propiciar un cambio rápido en el poder. Sin embargo, las fuerzas gubernamentales iraníes llevan preparándose para un escenario como el actual desde la propia revolución de 1979, dejando una cadena de mando bien jerarquizada y extendida por todo el territorio del país y los estamentos del Estado.

El problema para el régimen de Irán es cómo afrontar la resistencia. Los 40 días de luto oficial en el país previsiblemente estarán rodeados de ataques aéreos, pero también de la decisión por elegir al nuevo líder supremo, además de determinar qué estrategia seguir.

A pesar de la discreción y secretismo en el que se mueven las autoridades iraníes, no es descabellado pensar que en estos momentos existe una fuerte presión entre distintas corrientes que buscan hacerse con el control, desde las posiciones más conservadoras e inmovilistas hasta los que están dispuestos a retomar el diálogo con Washington.

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David Hernández Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué Irán es ahora el objetivo? Claves para entender la ofensiva que sacude a Oriente Medio – https://theconversation.com/por-que-iran-es-ahora-el-objetivo-claves-para-entender-la-ofensiva-que-sacude-a-oriente-medio-277314