Lenacapavir: la inyección semestral que puede cambiar la prevención del VIH

Source: The Conversation – France – By Pablo Ryan Murúa, Profesor de Medicina (Facultad de Medicina). Especialista en Medicina Interna (Hospital Infanta Leonor). Investigador (CIBERINFEC e IiSGM), Universidad Complutense de Madrid

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó en junio de 2025 el primer tratamiento preventivo contra el VIH que se administra con una sola inyección semestral. El fármaco, llamado lenacapavir, demostró en ensayos clínicos una eficacia del 99,9 % para evitar la infección del VIH por vía sexual, lo que marca un hito en la lucha contra el virus causante del sida.

Una pastilla diaria para prevenir

La estrategia preventiva en la que personas sin VIH toman medicamentos antirretrovirales para evitar la infección si se exponen al virus recibe el nombre de PrEP (profilaxis preexposición). Está indicada para quienes tienen mayor riesgo, esto es, personas con múltiples parejas sexuales y que no utilizan el preservativo.

Desde 2019, se ha consolidado como una herramienta clave de salud pública en España, aunque su eficacia depende de la adherencia: hasta ahora, requería tomar una pastilla diaria. La llegada de nuevas opciones de larga duración podría cambiar este escenario.

¿Cómo funciona y qué tan eficaz es?

Lenacapavir pertenece a una nueva clase de antirretrovirales conocida como inhibidores de la cápside, diseñada para atacar la envoltura proteica que protege al VIH e impedir que el virus se replique en múltiples etapas de su ciclo vital. A diferencia de la PrEP basada en pastillas diarias, este medicamento se administra solo dos veces al año mediante una inyección subcutánea.

Los resultados de los ensayos clínicos han sido sumamente alentadores. En dos estudios con miles de participantes de diversos grupos, más del 99 % de quienes recibieron lenacapavir se mantuvieron libres del VIH. De hecho, uno de los estudios no registró ninguna infección entre los voluntarios, mientras que en el otro solo se detectaron dos casos de infección. En otras palabras, la inyección semestral logró una eficacia preventiva prácticamente del 100 %, superior incluso a la de la PrEP oral diaria estándar.

La magnitud de este avance ha sido tal que la prestigiosa revista Science destacó a lenacapavir como uno de los avances científicos del año 2024.




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Ventajas frente a la pastilla diaria

Aunque la PrEP diaria por vía oral está disponible desde 2019, muchas personas no pueden utilizarla: algunas por contraindicaciones médicas, otras porque no acceden fácilmente a los servicios, y otras porque les cuesta mantener la toma diaria. La ausencia de alternativas a la PrEP oral diaria implica que determinados colectivos (para quienes esta modalidad no es viable) están siendo dejados de lado en las estrategias de prevención del VIH.

Recibir solo dos inyecciones al año para prevenir el VIH ofrece ventajas claras frente a los métodos actuales. Mejora la adherencia, al evitar la rutina diaria de pastillas o las visitas frecuentes al centro de salud, algo especialmente útil para jóvenes o personas con barreras de acceso. También reduce el estigma: al no tener que llevar medicación visible, muchos valoran esta opción como más privada y discreta. Por otro lado, al liberar el fármaco de forma sostenida, garantiza una protección continua. Esta combinación de comodidad, eficacia y discreción puede aumentar la aceptación de la PrEP entre quienes hoy no la utilizan.

Eso sí, lenacapavir solo protege frente al VIH, por lo que debe combinarse con el uso del preservativo y otras medidas preventivas para evitar la transmisión de otras infecciones de transmision sexual.

Desafíos: acceso global y coste

Pese a su potencial, lenacapavir enfrenta barreras importantes para su implementación global. Su precio como herramienta preventiva lo hace inaccesible para muchos sistemas de salud, especialmente en países con menos recursos. Expertos señalan que podría producirse a un coste mucho menor, lo que ha generado preocupación en organismos como ONUSIDA, que advierte que una innovación solo es útil si puede llegar a quienes la necesitan.

A pesar del avance científico que supone lenacapavir, su acceso global está en riesgo por decisiones políticas y financieras. La interrupción de fondos del PEPFAR por parte del gobierno de EE. UU. y los recortes al Fondo Mundial han dejado sin respaldo económico a los principales mecanismos que podrían financiar esta innovación en países de ingresos bajos.

Gilead ha firmado acuerdos de licencia voluntaria con fabricantes genéricos para 120 países de renta baja y se ha comprometido a facilitar el acceso gratuito en EE. UU. para personas sin seguro, pero aún quedan fuera muchos países de ingresos medios. Además del coste, la implementación logística también será un reto: administrar una inyección cada seis meses exige sistemas de salud con capacidad de seguimiento, pruebas periódicas de VIH y personal formado.

El futuro: PrEP anual y autoadministrada

Gilead ya investiga una versión de lenacapavir intramuscular que se aplique una sola vez al año, y se exploran opciones de autoinyección, similares a la insulina, para facilitar su uso en zonas con menor acceso sanitario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado que publicará directrices sobre su uso en julio de 2025, durante la Conferencia Internacional del Sida en Kigali. Si se superan las barreras actuales, lenacapavir podría ser el inicio de una nueva era en la prevención del VIH.

En definitiva, lenacapavir representa un paso adelante trascendental en la prevención del VIH. Con solo dos dosis al año y una eficacia sobresaliente, este nuevo fármaco tiene el potencial de cambiar las reglas del juego en la lucha contra la epidemia, facilitando la protección a poblaciones que hasta ahora enfrentaban barreras con las estrategias existentes.

El gran desafío a partir de ahora será lograr que sus beneficios alcancen a todas las comunidades afectadas mediante políticas de acceso equitativo y precios asequibles. Solo así este avance científico podrá traducirse en un impacto real y duradero, acercándonos un poco más al objetivo de frenar la transmisión del VIH en todo el mundo.

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Pablo Ryan Murúa ha recibido becas para proyectos de investigación financiados por Gilead Sciences, así como ayudas para asistir a reuniones científicas por parte de Gilead, ViiV Healthcare, Janssen y MSD. Ha participado en actividades de consultoría para AbbVie y Gilead. Además, ejerce como presidente de SEISIDA (Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida) y vicepresidente del Grupo Español de ITS de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

ref. Lenacapavir: la inyección semestral que puede cambiar la prevención del VIH – https://theconversation.com/lenacapavir-la-inyeccion-semestral-que-puede-cambiar-la-prevencion-del-vih-259556

Aumentar el gasto en defensa pone en riesgo la inversión pública en salud

Source: The Conversation – France – By Samuel López López, Profesor de Gestión de Servicios de Salud, Universidad de Castilla-La Mancha

Sala de espera de un hospital. DC Studio/Shutterstock

El contexto histórico influye en las prioridades de quienes toman las decisiones de políticas públicas, y una de las circunstancias que determinan la toma de este tipo de decisiones son las tensiones belicistas. Las contiendas armadas hacen cambiar las preferencias de quienes deciden a qué dedicar los recursos económicos de los países.

Estos cambios atienden al criterio, básico en la gestión pública, de coste-oportunidad: si un recurso se utiliza en una cuestión determinada no puede ser utilizado para resolver otra.

Antecedentes

Ya ha sido estudiada la relación entre el aumento del gasto militar en época de conflictos bélicos y el gasto público en salud. En 2023, los investigadores Masako Ikegami y Zijian Wang analizaron el “efecto desplazamiento” (crowding-out) del gasto público en salud en 116 países, con especial atención en países en desarrollo, debido al incremento en los gastos de defensa. Esta investigación muestra que el gasto militar tiene una relación negativa y significativa con el gasto sanitario público.

Asimismo, en 2024, los profesores Nikolaos Grigorakis y Giorgos Galyfianakis evaluaron cómo afectó, entre los años 2000 y 2021, el gasto militar a los llamados pagos de bolsillo (aquellos que el paciente realiza en el momento de la atención médica, incluyendo los copagos de los seguros) en los países de la OTAN.

Los autores –que investigan el efecto de la militarización en contextos de seguridad creciente sobre la equidad y accesibilidad de los sistemas de salud– determinaron que el gasto militar se asocia con un incremento en ese tipo de pagos. El rearme genera un desplazamiento financiero que repercute en mayor carga económica sobre los ciudadanos, lo que compromete la equidad del acceso sanitario.

Los resultados de otro estudio, este de 2017, muestran que, en términos de producto interior bruto (PIB), por cada punto porcentual que sube el gasto militar, el gasto en salud pública cae de media un 0,62 %, oscilando en una horquilla de entre el 0,96 % de descenso en países de renta media-baja y un 0,56 % en países de renta media-alta.

Los datos para España

Dado que España se encuentra en la encrucijada y el debate público de si alcanzar el 5 % del PIB en gasto militar que se le pide como miembro de la OTAN, sería interesante estimar qué consecuencias tendría dicho aumento para la salud de sus ciudadanos.

Según los últimos datos oficiales disponibles, en 2023 el gasto sanitario público ascendió a 94 694 millones de euros, suponiendo el 71,7 % del gasto sanitario total (131 984 millones de euros). Esta cifra representa el 7,8 % del PIB español.

Para tratar de medir las posibles consecuencias del desplazamiento financiero de salud a defensa hemos hecho un cálculo aproximado de la reducción de las capacidades de inversión del sistema público español de salud, a partir de la referencia previa de que los países de rentas medias y altas reducen su gasto en salud en un 0,56 % del PIB por cada 1 % de aumento del gasto militar.

Entre 2020 y 2024, el gasto español en defensa ha ido aumentando progresivamente, pasando de representar de menos del 1 % del PIB en 2020 a más del 2 % para 2025 (gasto pendiente de ejecutar y cuantificar en millones de euros).

Poniendo el foco ahora en el gasto público en salud, vemos que el máximo se alcanzó en 2020, año de inicio de la pandemia.

Desplazamiento del gasto: de sanidad a defensa

Teniendo en cuenta que España ya ha manifestado su voluntad de llevar su aportación al 2,1 % del PIB, si finalmente la incrementa hasta el 5 % que exige el gobierno estadounidense a sus compañeros de alianza, el porcentaje del PIB español dedicado a la atención sanitaria se vería reducido en un 1,61 %, pasando del 7,8 % –si tomamos como referencia 2023– al 6,18 %.

Estos son 1 527 millones de euros menos de inversión pública en sanidad se traducirían en una reducción de las prestaciones y servicios y un mayor gasto de bolsillo de los ciudadanos.

Otro escenario sería el aumento de los gastos de bolsillo de los ciudadanos para acceder a los servicios de salud. Según datos de 2023, los españoles destinaron una media de 499 euros anuales a dichos gastos. Si a esa suma se le agrega la caída de la inversión pública en salud (1 526,84 millones de euros) y ese monto total tuviera que ser asumido por los ciudadanos (a 1 de enero de 2024, la población española era de 48 619 695 habitantes), esto supondría una cantidad aproximada de 31,40 € por habitante de subida del gasto de bolsillo en salud, lo que representaría un incremento del 6,29 % respecto a 2023.

Garantizar derechos

Los recursos públicos son limitados y, por ello, un incremento en la inversión en un área determinada comporta una reducción posterior del gasto público en otras. De acuerdo a las investigaciones reseñadas en el texto, el incremento del gasto en defensa afecta a los gastos del área pública de salud.

¿Las consecuencias para los ciudadanos? Posiblemente un empeoramiento de la oferta sanitaria pública y la necesidad de afrontar de manera privada los gastos en salud, en forma de pagos de bolsillo.

El debate sobre inversión pública, contexto geopolítico y gasto en defensa debe contar con datos respaldados en la investigación y un análisis profundo de sus efectos en otras áreas del gasto público para garantizar el cumplimiento de los derechos constitucionales de los ciudadanos.

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Samuel López López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Aumentar el gasto en defensa pone en riesgo la inversión pública en salud – https://theconversation.com/aumentar-el-gasto-en-defensa-pone-en-riesgo-la-inversion-publica-en-salud-259972

Mundial de Clubes: ¿debe seguir el espectáculo aunque peligre la salud mental de los jugadores?

Source: The Conversation – France – By Cristina De Francisco, Profesora de Psicología de la Actividad física y el Deporte. Miembro del grupo de investigación "Psicología del Deporte: About Smocks And Jocks" (Universidad de Sevilla), Universidad de Sevilla

El pasado 8 de junio, Cristiano Ronaldo levantaba al cielo de Múnich la copa de la Nations League después de que Portugal derrotara a España en la tanda de penaltis. Mientras el entrenador español y sus seleccionados permanecían en el terreno de juego rindiendo tributo al campeón, una figura enfilaba el túnel de vestuarios tras jugar un partido gris y ser sustituido en la prórroga. Era Lamine Yamal, la nueva estrella del fútbol mundial de solo 17 años.

Una competición más, un descanso menos

Lamine ya está de vacaciones, como el resto de la plantilla del Barcelona. Pero no así muchos integrantes de otros equipos. Apenas han pasado algo más de dos semanas desde que terminó la Nations League y el nuevo Mundial de Clubes 2025 comienza con problemas. Los jugadores y entrenadores alzan la voz para señalar que no hay tiempo de descanso. Además, jugar con tanto calor aumenta el riesgo de problemas físicos y emocionales. El burnout (síndrome del trabajador quemado o del desgaste profesional) aparece como un enemigo silencioso en cada partido.

Estados Unidos acoge este nuevo Mundial de Clubes de la FIFA. Participan 32 equipos y se jugará cada cuatro años. La cita reúne, entre otros, a los clubes campeones de cada una de las seis confederaciones que rigen el fútbol a nivel mundial. A simple vista, puede parecer una fiesta del fútbol global. Pero de acuerdo con las declaraciones, la mayoría de los futbolistas lo percibe como una carga añadida.

Al comienzo de la temporada 24/25, diversos medios se hacían eco de la posibilidad de que los jugadores de la élite del fútbol europeo fueran a la huelga por la sobrecarga de partidos que conlleva el nuevo formato de la Champions League y la creación del Mundial de Clubes.

A la nueva competición mundial, hay que sumar los partidos de sus equipos, los de las selecciones y los torneos de cada continente, que en el caso de Europa incluyen más encuentros debido al nuevo formato con liguilla. Los deportistas no cuentan con tiempo suficiente para recuperarse y, además, muchos de ellos deben asumir un inicio de la pretemporada especialmente intenso.

Un rival más sobre el césped: el calor

Los organizadores del torneo priorizan los ingresos. Pero tanto jugadores como entrenadores califican la situación como insostenible.

El fuerte calor del verano en Estados Unidos no solo cansa el cuerpo. También puede afectar a la mente. Cuando hace mucho calor, las personas se sienten de mal humor y les cuesta más pensar con claridad. Si hay muchos partidos, viajes y presión, el calor lo empeora todo. El cuerpo necesita gastar fuerzas para no calentarse demasiado, lo que deja menos capacidad para concentrarse o controlar las emociones. Por eso, resulta más fácil que los jugadores puedan sufrir el síndrome de burnout, que les lleva a estar, casi literalmente, “quemados”.

¿Qué es el burnout en el deporte?

El burnout es más que estar cansado. En el ámbito deportivo, se trata de un síndrome psicológico que combina agotamiento físico y emocional, devaluación de la práctica deportiva (actitudes negativas hacia el deporte) y una sensación de fracaso o baja realización personal.




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Diversos autores lo han analizado desde distintos enfoques. Aunque todos coinciden en que es un problema complejo, cada uno ha destacado aspectos diferentes, que ayudan a entender cómo y por qué aparece.

  • Ronald E. Smith, de la Universidad de Washington, lo explica como un estrés crónico mal manejado, que surge cuando hay muchas demandas y pocos recursos para afrontarlas. A los futbolistas profesionales les pasa esto: muchos partidos, estar siempre bajo las cámaras, la presión, las lesiones y cada vez menos tiempo para descansar.

  • John M. Silva, de la Universidad de Carolina del Norte, lo enfoca desde la fisiología: un sobreentrenamiento que lleva al agotamiento, bajada del rendimiento y síntomas de malestar psicológico. Si no hay descanso, el cuerpo se fatiga. Pero si tampoco hay espacios para desconectar, es la mente la que se quiebra.

  • Jay Coakley, de la Universidad de Colorado, ofrece una mirada aún más crítica. El burnout aparece cuando el deportista pierde el sentido de autonomía y no puede desarrollar su identidad más allá del rendimiento. Cuando el deporte se convierte en una jaula que lo define todo, cualquier bajón se convierte en crisis. En los últimos años, varios jugadores han sido ejemplo de la sobreexplotación del talento joven.
    Ejemplo de ello es lo sucedido con Lamine Yamal tras la final de la Nations League que enfrentó a España y Portugal.

  • Greg W. Schmidt, de la Universidad Estatal de Middle Tennessee, y Gary L. Stein, de la Universidad de Oregón, ponen de manifiesto que algunos deportistas siguen compitiendo, aunque estén quemados. No se retiran porque no ven otras opciones o se sienten comprometidos. En el fútbol, muchos jugadores se mantiene en activo aunque estén muy cansados física y mentalmente. Piensan que ya han invertido mucho tiempo y recursos, que no saben hacer otra cosa o que defraudarían a los demás si se detienen. Esta obligación de seguir empeora el burnout, porque siguen sufriendo sin poder descansar o cambiar.

Una cultura que ignora a la persona

Lo preocupante es que, a menudo, el entorno responde con más presión. Titulares y testimonios enfatizan una versión unívoca: “rendirse no es una opción”, “hay que ser fuerte”, “el fútbol es así”, “otros querrían estar en tu lugar”.

Esta cultura del rendimiento perpetúa el silencio, el estigma y el colapso emocional. El burnout se desarrolla en sistemas que no protegen al deportista. Los clubes, federaciones y organismos internacionales priorizan el espectáculo y el beneficio económico, olvidando que los cuerpos tienen límites y las mentes también.

Mientras el negocio del fútbol crece, la salud de sus protagonistas se erosiona. No basta con servicios médicos o psicólogos de plantilla si no se reducen las causas estructurales: exceso de competiciones, falta de descansos y ausencia de políticas reales de cuidado.




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El fútbol necesita repensarse: no solo en términos de justicia económica, sino también en cuanto a sostenibilidad humana. Si no se detiene esta espiral, el Mundial de Clubes será solo una muesca más en el calendario y una grieta más en la salud psicológica de los jugadores.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Mundial de Clubes: ¿debe seguir el espectáculo aunque peligre la salud mental de los jugadores? – https://theconversation.com/mundial-de-clubes-debe-seguir-el-espectaculo-aunque-peligre-la-salud-mental-de-los-jugadores-259648

El gasto en defensa de España y sus diferencias con EE. UU.

Source: The Conversation – France – By Silvia Vicente-Oliva, Profesora de Gestión de la Innovación, Universidad de Zaragoza

gopixa/Shutterstock

España decidió pertenecer a la alianza atlántica, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en 1981, pero no sin voces discordantes dentro del país. De hecho, cuatro años después, el 12 de marzo de 1986, se celebraría un referéndum para decidir la permanencia de España en la Alianza.

En aquel momento el orden mundial enfrentaba al mundo en dos bloques liderados, de un lado, por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del otro, por Estados Unidos. España se decantó por la propuesta atlantista y el proceso contribuyó a su modernización, a la vez que España aportaba su granito de arena a la defensa colectiva de Occidente.

La defensa colectiva

El Tratado del Atlántico Norte recoge los acuerdos establecidos entre los países que participan en la organización. De todos, el principio de defensa colectiva (Art. 5) es el más relevante: un ataque armado contra un miembro la OTAN se considera un ataque contra todos los miembros de la alianza.

Esta respuesta conjunta proporciona un efecto de disuasión frente a potenciales enemigos. La defensa colectiva solo ha sido invocada una vez, en 2001, como respuesta a los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Las naciones que integran la OTAN representan el 70 % de la riqueza mundial y son, además, los países con una trayectoria más larga de estabilidad democrática.

Invertir en defensa

Para poder contribuir a la defensa colectiva, los países aliados deben hacer el esfuerzo de generar y mantener capacidades que les permitan enfrentar no solo las amenazas actuales, sino también las previstas como consecuencia del desarrollo tecnológico.

Aunque este esfuerzo –desigual entre los miembros de la Alianza– se puede medir de diferentes maneras, quizás la más conocida es calcular qué porcentaje del producto interior bruto (PIB) destina cada país al gasto en defensa.

Tanques
El porcentaje del producto interior bruto (PIB) destina cada país al gasto en defensa es desigual.

Lo que dicen los datos

Según la información sobre el porcentaje del PIB destinado a defensa contenida en la base de datos de gastos militares del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), entre 1981 y 2024 España tuvo una diferencia media con respecto a EE. UU. del 2,61 %. No obstante, en cumplimiento de los compromisos adquiridos en los últimos años, desde 2020 la brecha de gasto se ha ido acortando para situarse, en 2023, en el 1,99 %.

Si hacemos la media de este indicador desde 1981 (el año en que España comenzó el proceso de adhesión a la OTAN) hasta 2024, Estados Unidos ha gastado un 4,38 % de su PIB en defensa, mientras que España ha gastado el 1,77 %.

En la década de los ochenta del siglo pasado –los primeros años de España en la OTAN– la diferencia media entre los dos países fue del 3,59 %. En los 90, esa media se redujo hasta el 2,19 % (algunos años, la distancia fue de apenas el 1,3 %). Posteriormente, entre 2000 y 2010, la diferencia creció hasta el 2,45 %.

A consecuencia de los recortes públicos provocados por la gran recesión (2008), entre 2010 y 2020 la brecha llegó a ampliarse hasta el 2,61 %. Desde 2020, la diferencia media en gasto en defensa entre EE. UU. (3,42 %) y España (1,39 %) se ha reducido al 2,02 %.

Otro factor que ha intervenido en el acortamiento de esta diferencia es que, en los últimos diez años, Estados Unidos no ha llegado ni al 3,5 % de gasto medio en defensa con respecto a su PIB cuando, en 1986, el porcentaje fue del 6,63.

A consecuencia de la invasión rusa a Ucrania, hay socios de la OTAN que en 2024 hicieron un esfuerzo de gasto similar, o incluso superior, al de EE. UU. (3,4 %). Es el caso de Polonia (4,2 %) y Estonia (3,4 %). Para España, en cambio, el porcentaje fue del 1,47 %. No en balde, en este indicador ocupa el último lugar entre los países de la Alianza.

¿En qué se gasta el presupuesto de la OTAN?

La estructura de gasto de cada país se suele ajustar a la forma de preparar sus presupuestos, pero la OTAN la divide en cuatro grandes categorías: equipamiento, personal, infraestructuras y otros gastos.

Las diferencias entre España y Estados Unidos son relevantes en el apartado de personal, en el que España gastaba el 43,9 % (datos estimados de 2024), mientras que Estados Unidos invertía solamente el 25,22 %.

En equipamiento –que incluye los gastos de investigación y desarrollo–, el compromiso adquirido en los últimos años ha llevado a España a invertir el 30,3 % de su presupuesto, frente al 29,88 % de Estados Unidos.

En cuanto a infraestructuras, mientras España destina el 2,65 %, Estados Unidos dedica un 1,74 %.

La gran diferencia se encuentra en la partida otros gastos: para España representan el 23,14 % y para Estados Unidos el 43,16 %. Estos gastos corresponden a otros ministerios, secretarías o departamentos, a fondos de contingencia, así como otros gastos que contribuyen a la seguridad y la defensa.

¿Se gastará más?

El acuerdo alcanzado en junio de 2025 por los países miembros de la OTAN reunidos en La Haya establece elevar los gastos de defensa hasta el 5 % del PIB nacional para el año 2035, con una revisión intermedia en 2029.

Dentro de esta cifra se ha establecido que al menos el 3,5 % se destinará a necesidades básicas de defensa y el 1,5 % restante se podrá dedicar a otros asuntos como ciberdefensa, resiliencia e infraestructuras críticas.

Aunque parece haber acuerdo entre los socios de la Alianza, España busca desmarcarse de la senda de gasto pautada, asegurando que con el 2,1 % es suficiente, a lo que el presidente estadounidense ha contestado con una amenaza arancelaria: “Les haremos pagar el doble”.

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Silvia Vicente-Oliva no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El gasto en defensa de España y sus diferencias con EE. UU. – https://theconversation.com/el-gasto-en-defensa-de-espana-y-sus-diferencias-con-ee-uu-259922

¿Por qué la diabetes tipo 2 sigue ganando la batalla?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Arantxa Bujanda, Enfermera especializada en diabetes, Universidad Pública de Navarra

Un paciente de diabetes tipo 2 se mide los niveles de glucosa. Halfpoint/Shutterstock

Si le pidiera que pensara en alguien con diabetes, es probable que conozca a una persona en su círculo cercano. No es casualidad, ya que una de cada once personas la padece. Actualmente, hablamos de 589 millones de casos en el mundo, y la cifra sigue en aumento. La Federación Internacional de Diabetes estima que en 2050 los afectados podrían alcanzar los 852 millones.

Estamos ante una de las grandes epidemias del siglo XXI. Pero lo más alarmante es que, según los expertos, la diabetes tipo 2 podría prevenirse. Entonces, ¿por qué sigue aumentando sin control?

Un proceso silencioso

Para entender la diabetes tipo 2, primero hay que hablar de una hormona clave: la insulina. Su función es permitir que la glucosa entre en las células y se transforme en energía. En las personas con esta enfermedad, las células se vuelven resistentes a la insulina. Al principio, el páncreas aumenta su producción para compensarlo, pero con el tiempo se agota. Como resultado, la glucosa se acumula en la sangre, dando lugar a la diabetes tipo 2.

Este proceso ocurre de forma progresiva y silenciosa. Los primeros signos no generan síntomas evidentes, lo cual hace que muchas personas no sean conscientes de que la padecen hasta que acuden a una revisión médica o aparecen complicaciones.

Así nos influye lo que nos rodea

Cuando pensamos en la diabetes tipo 2, solemos imaginar a una persona mayor, con sobrepeso, sentada en un sofá y con una bolsa de comida basura en las manos. Y, aunque el estilo de vida influye, esta imagen es solo una parte de la historia.

Un concepto clave para comprender el origen de la diabetes tipo 2 es el exposoma. Con este nombre nos referimos al conjunto de factores ambientales a los que estamos expuestos a lo largo de la vida y que influyen en nuestra salud. No se trata únicamente de lo que comemos o del ejercicio que hacemos, sino de todo aquello que nos rodea y de cómo interactúa con nuestro cuerpo.




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Uno de los factores más determinantes es el llamado exposoma externo, que alude al entorno en el que vivimos. Imagine a una persona que reside en una gran ciudad, en un barrio con altos niveles de contaminación, bajos ingresos y un empleo con gran carga de estrés. Pues solo por el hecho de vivir allí, tiene un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Las investigaciones han demostrado que la exposición prolongada a la contaminación del aire puede alterar el metabolismo y aumentar la resistencia a la insulina.

Dentro de este contexto, existe un nivel más específico conocido como exposoma externo modificable, que abarca aquellos hábitos que sí podemos cambiar. Es aquí donde entran en juego la alimentación y la actividad física, los factores que tradicionalmente se han asociado con la diabetes tipo 2. Un consumo excesivo de azúcar eleva los niveles de glucosa en sangre, y la falta de ejercicio contribuye a la resistencia a la insulina. Sin embargo, estas elecciones individuales también están condicionadas por el entorno, las normas sociales y las oportunidades que cada persona tiene a su alcance.

Mirando al interior

Y, por último, el exposoma interno, aquello que ocurre dentro de nuestro cuerpo, también desempeña un papel fundamental. Un ejemplo clave es la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo y que influyen en cómo procesamos los alimentos. Se ha demostrado que una microbiota alterada puede afectar la regulación del azúcar en sangre y aumentar el riesgo de resistencia a la insulina.

Asimismo, ciertos fármacos, como antibióticos y corticoides, pueden modificar el metabolismo de la glucosa y contribuir al desarrollo de la enfermedad.

El entorno favorece la aparición de la diabetes

Por lo tanto, la diabetes tipo 2 no es simplemente el resultado de malas decisiones personales, sino de una compleja interacción entre factores biológicos, ambientales y sociales. Comprender esta realidad es fundamental para diseñar estrategias de prevención eficaces y abordar la enfermedad desde una perspectiva más amplia.

Hasta ahora, hemos puesto el foco en la alimentación y el ejercicio físico porque son variables modificables y dependen de decisiones individuales. Sin embargo, ¿es suficiente centrarnos solo en la responsabilidad personal? La realidad es que vivimos en un entorno que favorece la aparición de la diabetes tipo 2.

En primer lugar, la comida poco saludable es más accesible y barata que los alimentos frescos. En segundo lugar, los automóviles, los ascensores, las largas jornadas laborales y el ocio digital han reducido drásticamente la actividad física. Y, por si fuera poco, el estrés crónico eleva el cortisol, favoreciendo la resistencia a la insulina. Por todo ello, la solución no puede recaer únicamente en el individuo.

Políticas que salvan vidas

Necesitamos estrategias a gran escala que aborden el problema desde la raíz. Es imprescindible implementar políticas que limiten la publicidad y el acceso a productos ultraprocesados, reduzcan el uso de azúcares añadidos y promuevan opciones saludables asequibles.

Además, el diseño urbano debe facilitar la movilidad activa: ciudades con más espacios peatonales, ciclovías seguras y acceso a áreas recreativas pueden marcar la diferencia en la actividad física cotidiana. La educación también juega un papel fundamental si se incluyen conocimientos sobre hábitos saludables y prevención.

Aún estamos a tiempo

Si no actuamos ahora, el impacto en la salud pública y en los sistemas sanitarios será devastador. Pero aún estamos a tiempo de cambiar la historia de la diabetes tipo 2.

Porque no se trata solo de sobrevivir, sino de adaptarnos de manera inteligente a un entorno que está jugando en nuestra contra. Como decía Darwin: “No sobrevive la especie más fuerte ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio”. Ha llegado el momento de cambiar las reglas del juego.

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Arantxa Bujanda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué la diabetes tipo 2 sigue ganando la batalla? – https://theconversation.com/por-que-la-diabetes-tipo-2-sigue-ganando-la-batalla-260235

¿Cuánto dependen las energías renovables de la extracción minera? Así lo hemos calculado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pere Roura Grabulosa, Catedrático emérito de Física, Universitat de Girona

Bocamina de Peña del Hierro. Nerva (Huelva, España). Wikimedia Commons., CC BY

Cuando se toma en consideración la base material de la transición energética, la captación de la energía del viento o de la radiación solar no parecen tan sostenibles como desearíamos. Porque para generar electricidad renovable, resulta indispensable el uso de materiales sin los cuales no se podrían construir los millones de aerogeneradores y paneles fotovoltaicos necesarios con el fin de prescindir de los combustibles fósiles.

Este dilema entre energía renovable y explotación no renovable de recursos minerales se resuelve parcialmente con un ejemplo significativo: el peso de los materiales necesarios para generar una unidad de energía eléctrica es 65 veces mayor en una central térmica de carbón que en un parque eólico terrestre.

Sin embargo, si consideramos los tipos de materiales, la valoración cambia. La transición hacia las energías renovables conlleva el uso de una gran variedad de minerales calificados como “críticos” por las dificultades previsibles de abastecimiento. En particular, resulta preocupante la dependencia respecto de unos pocos países, ya sea porque albergan los principales yacimientos (el caso del cobalto en el Congo) o porque monopolizan la capacidad de procesamiento (el silicio en China).

El reto de los minerales críticos

La Unión Europea prevé reducir su dependencia exterior respecto de los minerales críticos con una directiva reciente: el Reglamento de Materias Primas Fundamentales. Este busca, por una parte, diversificar los suministradores y, por otra, asegurar una producción mínima dentro del propio territorio. En los próximos años veremos, pues, una intensificación de la actividad minera que va a enfrentarse, sin lugar a dudas, con movimientos de oposición popular.

Su impacto más visible se manifiesta en forma de escombreras de roca residual, balsas de relavado o tala de bosques. En general, estos impactos están relacionados con el volumen de roca que se debe extraer para obtener el material deseado. Dicho volumen será, pues, el parámetro que utilizaremos para evaluar el impacto minero.

No obstante, es un factor con limitaciones evidentes: por ejemplo, a igual volumen de roca el impacto de una mina situada en la selva tropical será superior que en un desierto. Y por otro lado, no todos los procesos de obtención de mineral contaminan de la misma manera.

A continuación nos centraremos en comparar el volumen (la masa en kg) de roca extraída por unidad de energía eléctrica generada con diferentes tecnologías: eólica, fotovoltaica y carbón. Añadiremos en el análisis la energía nuclear, ya que, siendo una tecnología libre de emisiones de CO₂, contribuirá en mayor o menor grado al mix eléctrico global del futuro.

¿Cuánta roca hay que extraer en cada caso?

La roca extraída de una mina es la suma de la ganga (roca residual sin valor económico) más la mena (que contiene el mineral o metal de interés). Huelga decir que interesa minimizar el volumen de ganga. En cualquier caso, la riqueza o ley de la mena es el factor que mayormente incide en el volumen de roca extraída. También es el factor que más varía de un material a otro.

Como ejemplo, vamos a comparar la plata utilizada en las soldaduras eléctricas de las placas fotovoltaicas y el aluminio para la estructura de los paneles. La ley de las menas de plata, que depende enormemente del yacimiento, oscila alrededor del 0,001 %. Contrariamente, el aluminio se obtiene de menas de bauxita muy ricas en este metal. Su ley promedio se sitúa cerca del 20 %. Como consecuencia, aunque se utiliza unas 500 veces menos plata que aluminio para la generación fotovoltaica, su contribución al impacto minero es 8 veces mayor que la del aluminio.

En definitiva, la ganga y la riqueza de la mena, junto con algunos factores relativos a la eficiencia de los procesos, permiten calcular el impacto minero de los materiales utilizados en la construcción y funcionamiento de las instalaciones de generación de energía.

Contribución de los diferentes materiales a la cantidad de roca extraída por MWh de electricidad dependiendo de la tecnología de generación. Las áreas son proporcionales al peso de roca, excepto en el caso del carbón, ya que excede el área de la figura.
Pere Roura.

Minería de carbón frente a uranio

Una vez cuantificada la roca correspondiente a los materiales, sólo nos falta conocer la cantidad de los diversos materiales usados en cada tecnología para generar una unidad de energía. En una central térmica de carbón y, en menor medida, en una central nuclear, el impacto minero viene determinado principalmente por el combustible. Para generar 1 MWh eléctrico se deben “quemar” 350 kg de carbón o una cantidad cien mil veces inferior de óxido de uranio enriquecido (unos 3,5 gramos).

Esta disparidad enorme en la cantidad de combustible se reduce cuando consideramos el impacto minero: más de 350 kg/MWh de roca para el carbón y 48 kg/MWh para la energía nuclear.

Aquí aparece otra de las sorpresas del impacto minero. La relación roca extraída/uranio enriquecido se sitúa alrededor de 12 000. Es un valor muy elevado por dos razones: primero, una parte significativa del uranio se obtiene de menas muy pobres de Namibia (ley inferior a 0,05 %). Y, segundo, solo alrededor del 0,72 % del uranio natural es uranio-235 –el único con capacidad para provocar una reacción en cadena de fisión nuclear–; y este se tiene que enriquecer hasta el 3,5-4,5 %.

Eólica y solar

Llegamos, finalmente, a las energías renovables. Sin necesidad de combustible, la base material de estas tecnologías son los materiales para la construcción de las instalaciones. El impacto minero dependerá de las horas anuales de generación (el factor “capacidad”). Tomando el valor global de este parámetro (27 % para la eólica y 14 % para la fotovoltaica) y una vida útil de 25 años, se obtiene un impacto minero de 81 kg por MWh eólico y 116 kg por MWh fotovoltaico.

Si tenemos en cuenta el contenido en metal reciclado en el cobre (>30 %), el acero (32 %) y el aluminio (40 %), estos impactos mineros se reducen considerablemente, pasando a ser 64 y 86 kg/MWh, respectivamente. Ambos valores son muy inferiores al impacto minero del carbón y similares del de la energía nuclear.

Llegamos a la conclusión que, sea cual sea el mix eléctrico resultante de la transición energética, el impacto minero –medido en función de masa de roca necesaria para obtener una unidad de energía– disminuirá considerablemente. Será así, a pesar de la gran cantidad y variedad de materiales necesarios para las energías renovables en comparación con los combustibles fósiles y la energía nuclear.

The Conversation

Pere Roura Grabulosa es miembro de Renovem-nos; asociación de académicos para la promoción de las energías renovables con garantias ambientales y sociales.

Carlos Pozo Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cuánto dependen las energías renovables de la extracción minera? Así lo hemos calculado – https://theconversation.com/cuanto-dependen-las-energias-renovables-de-la-extraccion-minera-asi-lo-hemos-calculado-256361

Inclusión educativa: entre la teoría y la práctica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana María Melendo Viñado, Personal Docente e Investigador en Educación, Universidad Camilo José Cela

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En España hay casi 40 000 niños y niñas con necesidades educativa especiales, aproximadamente el 0,47 % del alumnado.
Este alumnado tiene dificultades para aprender como los demás niños ciertas tareas básicas y específicas relacionadas con el desarrollo intelectual y los aspectos académicos. En pocas palabras, necesitan una atención especial porque tienen unas características físicas, mentales o emocionales que no son como las de la mayoría.

En España, la mayoría de los alumnos con necesidades educativas especiales –un 84,2 %– están escolarizados en centros ordinarios, sobre todo en centros públicos y concertados.

Son datos similares a los de otros países de nuestro entorno, como Francia (con un 80 % de los niños con necesidades educativas especiales en escuelas ordinarias). En países como Italia o Suecia estas cifras alcanzan más del 90 %, mientras que en República Checa representan solo el 8,6 %.

Por comparar, en Estados Unidos aproximadamente el 15 % de los estudiantes en escuelas públicas recibieron servicios de educación especial, lo que equivale a unos 7,5 millones de estudiantes.

La ley busca la inclusión, ¿pero se está consiguiendo?

Las diferentes leyes educativas españolas y la que está en vigor actualmente) coinciden en un objetivo en común: buscar la mejora de la inclusión dentro de las aulas y del entorno educativo español.

Sin embargo, la falta de recursos materiales y humanos, la escasa formación del profesorado, la falta de voluntad política y desigualdad territorial y la resistencia al cambio del sistema escolar tradicional, así como la segregación encubierta o directa, hacen que esta teoría que contemplan las leyes no se esté cumpliendo en la práctica.




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Intenciones políticas

La inclusión de los niños y niñas con necesidades especiales en los centros educativos ordinarios forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU. Su propuesta incluye convertir la educación en una prioridad de los gobiernos, con mayor inversión presupuestaria y acciones concretas como aumentar el número de docentes, mejorar los recursos de las escuelas y usar tecnologías de la información en el aula.

En general, los expertos insisten en aumentar la colaboración entre docentes, usar metodologías que faciliten el acceso al aprendizaje de alumnado diverso (agrupamientos heterogéneos, actividades adaptadas a las necesidades del alumnado y evaluaciones que permitan valorar diferentes capacidades) y, por supuesto, crear espacios accesibles para todos.




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Para lograr la inclusión es importante que el liderazgo escolar esté también enfocado a ello, con un proyecto educativo que priorice reconocer y valorar la diversidad, la participación de todos, el cuestionamiento de la idea de normalidad y la búsqueda de aprendizajes provenientes de un proceso complejo, abierto al debate y a la crisis.

Tareas pendientes

No basta lograr un consenso legislativo y establecer programas y estrategias inclusivas si no se consigue llevarlos a la práctica en las aulas.

Para lograr una inclusión educativa eficiente, todavía quedan pendientes los siguientes aspectos:

  1. Informar y enseñar a los futuros docentes y los docentes en activo: Tanto aspectos teóricos sobre cómo son los diferentes trastornos de neurodesarrollo como sus efectos como estrategias concretas y prácticas para el aula. Los profesores de las distintas etapas educativas necesitan conocer las estrategias de adaptación para poder enseñar a niños con diversidad funcional y cognitiva. Además, la neurodidáctica ofrece un marco teórico y práctico para identificar particularidades del alumnado y brinda herramientas a los maestros para entender cómo aprende cada estudiante.

  2. Evaluación continua de la gestión: Para lograr una verdadera inclusión en las escuelas es necesario revisar constantemente cómo se están haciendo las cosas (políticas y prácticas), repartir mejor los recursos que ya existen y fomentar que todos (docentes, familias, directivos y estudiantes) se involucren.

  3. Cambiar los métodos de evaluación: Para que se centre en el proceso de aprendizaje, sin importar cuales sean sus diferencias o habilidades. Es decir, mediante una evaluación justa y equitativa, sin etiquetas, adaptando lo que se enseña y cómo se enseña para, de forma colaborativa, atender las diferencias y necesidades de todos los estudiantes.

De la teoría a la práctica

Como vemos, aunque es imprescindible aprobar leyes que defiendan la integración de todos los niños y niñas en el sistema escolar ordinario, no basta con eso. Que estos estudiantes acudan a las mismas aulas que sus compañeros sin necesidades especiales no garantiza que se respete su derecho a la educación. Además de compartir espacio físico, necesitan compartir posibilidades de desarrollo y aprendizaje, con adaptaciones de los contenidos y atención personalizada.

The Conversation

Ana María Melendo Viñado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Inclusión educativa: entre la teoría y la práctica – https://theconversation.com/inclusion-educativa-entre-la-teoria-y-la-practica-252648

El calor extremo afecta a todos, pero a ellos más que a ellas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio Belloc Postigo, Estudiante de Doctorado en Economía, Universidad de Zaragoza

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Uno de los grandes desafíos del siglo XXI es el cambio climático. El planeta atraviesa por un proceso de calentamiento global que hace que las temperaturas promedio no dejen de aumentar, alcanzando niveles nunca vistos.

Este fenómeno se traduce en inviernos cada vez más suaves y veranos más calurosos, junto a mayores y más intensos fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor.




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Impacto negativo

Esas temperaturas extremas causan pérdidas de vidas humanas, violencia y pérdidas económicas.

Pero además, los efectos del cambio climático pasan en general factura a la salud, provocando una reducción de los niveles de forma física y aumentando los síntomas de estrés, ansiedad y depresión. Influye, incluso, en la tasa de suicidios y de ingresos hospitalarios.

En el ámbito laboral, las altas temperaturas repercuten en la oferta de trabajo y en la productividad, empeoran el rendimiento laboral y elevan las tasas de lesiones relacionadas con el trabajo.

Sobre la investigación y los datos

La frecuencia e intensidad crecientes de los fenómenos meteorológicos extremos subrayan la urgencia de comprender la relación entre esas condiciones y el bienestar individual.

Con este objetivo, hemos analizado la relación entre las temperaturas extremas y el bienestar subjetivo de las personas, poniendo especial atención a posibles diferencias de género.

Aunque investigaciones previas en Estados Unidos han explorado la relación entre clima y bienestar, entre las altas temperaturas y las emociones y entre las variaciones diarias del tiempo y la salud y el bienestar personal, nuestro trabajo proporciona resultados novedosos al centrarse explícitamente en las diferencias entre hombres y mujeres.

En nuestro análisis hemos utilizado datos de la encuesta American Time Use Survey, realizada por la oficina del gobierno federal estadounidense que elabora las estadísticas laborales (Bureau of Labor Statistics). Esta fuente recoge información sobre cómo las personas distribuyen diariamente su tiempo y, en determinados años, incluye un módulo específico sobre su bienestar. En 2010, 2012, 2013 y 2021 se evaluó la intensidad de determinados sentimientos declarados por los encuestados (como la felicidad, el interés, la tristeza, el cansancio, el dolor o el estrés) mientras realizaban sus actividades cotidianas.

Con esta información, analizamos si las condiciones meteorológicas diarias, en particular las temperaturas extremas, se relacionan con el bienestar subjetivo experimentado durante el día. Combinamos los datos de más de 23 000 encuestados con registros diarios de temperatura procedentes de más de 21 000 estaciones meteorológicas distribuidas por todo Estados Unidos.




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Diferencias en función del género

Aunque las temperaturas extremadamente altas se asocian en general con un menor bienestar subjetivo, nuestros resultados muestran diferencias según el género. En los días de calor extremo (aquellos en los que la temperatura superó los 35 grados Celsius), los hombres tienden a declarar menores niveles de bienestar y mayores niveles de cansancio que en los días más templados.

También observamos que, en la población masculina, la influencia de las temperaturas extremas en su bienestar es notoriamente superior que la de otros factores como la edad, el nivel de renta o la participación en el mercado de trabajo, por ejemplo.

En el caso de las mujeres, el bienestar no parece estar tan influenciado por el calor excesivo. Además, investigaciones previas sugieren que ajustan mejor su uso del tiempo a las temperaturas extremadamente altas.

No están claras las razones de estas diferencias, pero pueden estar contribuyendo varios factores. Por ejemplo, rasgos biológicos o fisiológicos, roles sociales o, incluso, la división del trabajo en función del género. Los hombres son más propensos a trabajar en sectores económicos expuestos al clima, como la construcción(los varones suman aproximadamente el 90 % de la mano de obra en este sector en EE. UU.) o la agricultura (en torno al 75 %).

Estos resultados subrayan la importancia de considerar los efectos diferenciados del clima en distintos grupos de población y de promover medidas que reduzcan la exposición a temperaturas extremas, un fenómeno que, todo apunta, será cada vez más habitual en nuestras vidas.

The Conversation

Ignacio Belloc Postigo recibe fondos del Gobierno de Aragón (Proyecto S32_23R) y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Contrato FPU20/03564).

José Alberto Molina recibe fondos del Gobierno de Aragón (Proyecto S32_23R)

José Ignacio Giménez Nadal recibe fondos del Gobierno de Aragón (Proyecto S32_23R)

ref. El calor extremo afecta a todos, pero a ellos más que a ellas – https://theconversation.com/el-calor-extremo-afecta-a-todos-pero-a-ellos-mas-que-a-ellas-260371

Del lujo de Hermès al consumo consciente: lecciones de la elección de un café sostenible

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Olarte-Pascual, Catedrática de Marketing y Directora de la Cátedra de Comercio, Universidad de La Rioja

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El valor intangible –aquello que no se ve pero que sí se siente– está cada vez más presente en nuestras decisiones de compra. Desde bolsos de lujo hasta alimentos orgánicos, lo intangible puede marcar la diferencia.

Pero ¿cómo influye exactamente en lo que elegimos? ¿Solo lo encontramos en productos caros? Y, ¿qué sucede cuando lo que esperamos entra en conflicto con lo que experimentamos? Vamos a comprobarlo con el caso del lanzamiento de un café orgánico producido de manera sostenible.

El valor intangible del lujo

Comprar un bolso de Hermès, una de las firmas de lujo más importantes del mundo, no es solo adquirir un producto funcional que sirve “para llevar dinero, documentos y objetos de uso personal”. Es más bien comprar una historia, un símbolo de estatus, un objeto aspiracional. La exclusividad de la marca, su tradición artesanal, su escasez y su fuerte posicionamiento en la cultura del lujo hacen que su valor simbólico se refleje en su precio.

Este tipo de bienes poseen lo que el marketing llama “valor intangible” y que hace que supere el valor funcional del producto. No se trata de cuánto cuesta fabricarlo, sino de cuánto significa tenerlo para quien lo posee.

El valor intangible de la sostenibilidad

Para comprobar hasta qué punto el valor intangible afecta al comportamiento del consumidor, analizamos la intención de compra de un nuevo café orgánico que se presentaba así:

“El café ha sido producido de forma sostenible por una comunidad indígena en Satipo, Perú. Los granos de café han sido producidos sin pesticidas ni fertilizantes y contienen una menor cantidad de ácidos y mayor concentración de nutrientes”.

Para medir su valor intangible testamos la intención de compra en dos situaciones distintas:

  1. En una prueba de concepto (donde los consumidores conocían la historia, los valores y el origen del producto, pero no lo probaban).

  2. En una prueba de producto (donde lo degustaban con esa misma información previa).

Los resultados mostraron que la intención de compra fue significativamente más alta cuando los participantes conocían el concepto del producto (7,9 sobre una escala de 10) que cuando, además, lo probaban (6,3 sobre una escala de 10). En otras palabras: cuando los consumidores sabían que el café era orgánico y producido de forma sostenible mostraban una alta predisposición a la compra. Pero cuando lo probaban esa intención disminuía.

Estos resultados refuerzan una idea clave: los consumidores no compramos solo cosas, también adquirimos significados. En el caso del café, lo “orgánico” y “sostenible” representa salud, cuidado del medio ambiente y compromiso social. No obstante, en el momento del consumo entran en juego elementos sensoriales como el sabor, el aroma o la textura. Estas características, a las que estamos habituados, pueden verse alteradas por los procesos de producción sostenibles propios de los alimentos orgánicos.

Lo que no se ve también cuenta

El valor intangible actúa como una capa que envuelve al producto. Esa capa puede estar formada por elementos como la marca, la historia, el origen, los valores o la estética. Y puede hacer que un producto sea deseado, incluso si sus atributos tangibles (sabor, textura, durabilidad) no son extraordinarios.

Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en marketing y psicología del consumidor. Conceptos como la percepción de valor o la disonancia cognitiva ayudan a explicar por qué muchas veces preferimos un producto más caro si está asociado a valores positivos o si nos ayuda a construir una imagen deseada de nosotros mismos.

Elegir según su valor

No solo el lujo tiene valor intangible. Aunque solemos asociarlo con marcas premium, dicho valor está presente en muchas decisiones cotidianas. Por ejemplo, elegimos un yogur por su origen local, un detergente “respetuoso con el medio ambiente” o una marca de ropa por su compromiso ético.

Incluso productos de bajo coste pueden construir un valor intangible fuerte si se asocian a valores o emociones significativas para el consumidor. Lo importante es la conexión que el producto logra establecer con nuestras ideas, nuestros valores o nuestra identidad.

¿Cómo nos afecta como consumidores?

Conocer el peso del valor intangible puede ayudarnos a tomar decisiones más conscientes. A veces compramos movidos por lo que el producto representa más que por lo que realmente ofrece. Aunque esto no es negativo, sí conviene ser conscientes de que nuestros gustos y elecciones –y hasta lo que estamos dispuestos a pagar– pueden estar más influenciados por lo simbólico que por lo racional.

Este fenómeno también plantea desafíos a las marcas, que deben construir un relato creíble, emocional y alineado con los valores del consumidor y de la sociedad. En un mundo saturado de mensajes, la autenticidad se ha convertido en un activo todavía más valioso.

Es necesario que pasemos de idealizar los productos -los sostenibles- para pasar a comprenderlos y consumirlos conscientemente. Que su próximo café sea orgánico, producido respetando el medio ambiente y cuidando a los productores: eso sí que es un verdadero lujo.

The Conversation

Este trabajo se ha realizado en el marco de actividades de la Cátedra Extraordinaria de Comercio así como de la Cátedra de Economía Social y Solidaria, ambas de la Universidad de La Rioja.

Alba García-Milon, Cristina Olarte-Pascual y José Alberto Laos Espinoza no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Del lujo de Hermès al consumo consciente: lecciones de la elección de un café sostenible – https://theconversation.com/del-lujo-de-hermes-al-consumo-consciente-lecciones-de-la-eleccion-de-un-cafe-sostenible-256551

Joana Marcús, escritora: “Sin la comunicación con mis lectores en las redes sociales, hay libros que no sé cómo habrían terminado”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Colado, Redactor jefe / Editor de Salud y Medicina

La juventud de Joana Marcús (Mallorca, 2000) no debe llamarnos a engaño: 23 libros publicados en internet y nueve en papel, con más de un millón de ejemplares vendidos, jalonan ya su trayectoria literaria. Empezó a publicar en Wattpad –una especie de Spotify gratuito de libros– a los trece años, y sus historias rápidamente engancharon a una legión de seguidores. El éxito de su última novela en formato físico, Etéreo (Montena), confirma a Joana como una estrella rutilante de la literatura juvenil.

¡La escritora española más leída en América Latina! ¿Cómo se puede encajar eso?

Intento seguir el consejo de mis padres: aceptar las cosas buenas y no dejar que me influyan de más. Lo que tengo claro es que es un orgullo. No solo por mis libros, sino también porque es una prueba más de que los jóvenes leen muchísimo.

También viviste desde muy joven el lado oscuro de la fama. A los 15 años sufriste acoso en el instituto. ¿Te marcó esa experiencia como escritora? Y en tu caso, ¿las redes sociales empeoraron la situación o te ayudaron a encontrar apoyo?

Creo que ha influido muchísimo en mi forma de ver el mundo. Cuando leo lo que escribía en esa época, puedo notar lo aislada que me sentía y la necesidad que tenía de encajar. Era una herida abierta. Ahora tengo la suerte de poder decir que es una cicatriz y, aunque sigo tratando el tema en mis libros, lo hago de otra forma.

Y las redes me ayudaron mucho, sí. Creo que hay un discurso muy extendido sobre su toxicidad, sus consecuencias negativas… Yo misma hablo de ello, en ocasiones. Aun así, me da mucha pena que nos perdamos algunas de las cosas buenas. En mi caso, por ejemplo, me ayudó a no sentirme sola. Como no encajaba con las personas que tenía alrededor, encontré una forma de hacerlo con las que estaban lejos de mí. De hecho, sigo conservando muchos amigos (y lectores) de esos años.

Cuéntame un poco qué es eso del romantasy, el género donde se ha encuadrado tu última novela, Etéreo, la primera parte de una bilogía. ¿Maridan bien el romanticismo y la fantasía?

Me parece una combinación muy completa, como escritora y como lectora. La parte de fantasía te permite jugar con el mundo a tu antojo, establecer tus normas e ir más allá de lo que quizá encontrarías en una novela contemporánea. Y la parte de romance te permite adentrarte de una forma muy especial en la vulnerabilidad de los personajes y sus relaciones. Tener esa clase de libertad como escritora es un soplo de aire fresco.

En él incorporas tu experiencia del bullying. ¿Crees que puede servir de ayuda a alguien que lo está viviendo?

De hecho, el tema del bullying siempre está presente. Una de las cosas que más me ayudó en su momento fue saber que no estaba sola, que había otras personas experimentando lo mismo que me había tocado vivir a mí. Que ahora pueda brindar ese apoyo es muy catártico, y hace que sienta que esa vivencia, por lo menos, me sirvió para algo.

Se ha definido tu estilo como rápido, vertiginoso. ¿Es imprescindible escribir así para enganchar a la generación que busca estímulos constantes en los carruseles infinitos de vídeos de TikTok o Instagram

Sí y no. Escribir es un acto muy íntimo, tienes que encontrar tu propia voz, ritmo y forma de expresarte. Todos lo tenemos dentro, pero hay que encontrarlo. Y expresarte de una forma concreta para apelar a una generación es un error.

A mí me gusta que mis libros se tomen su tiempo para desarrollarse, pero también disfruto con las escenas de diálogos rápidos y graciosos. Intento buscar un equilibrio entre las pausas y las rondas de fogonazos. No sé si es algo que pueda atraer a un público que tiene estímulos constantes, pero es mi estilo.

¿Percibes que existe un poco de menosprecio en el llamado “mundo de las letras” por el tipo de literatura que devoran tus lectores? ¿Subestiman lo que no conocen bien?

Creo que hay muchas ideas preconcebidas de lo que es correcto y lo que es incorrecto en nuestro mundillo, pero no todo el mundo las comparte. De hecho, te diría que cada vez tengo menos experiencias negativas. Quizá he aprendido a relacionarme en los círculos adecuados.

Puedes concebir la lectura como un hábito de entretenimiento o como un método de aprendizaje. Conozco a muchos lectores muy jóvenes que equilibran ambas facetas, entienden que algunos libros están enfocados para cultivarse y otros, solo para entretenerse. De la misma forma que no todas películas están hechas con la misma finalidad. A mí me gusta que haya variedad; de esa manera, en el futuro habrá más lectores.

Debes gran parte de tu éxito, o de la oportunidad de que te conocieran tus lectores, a Wattpad, una plataforma online de lectura y escritura que mucha gente de cierta edad no sabe ni que existe ¿Qué tiene de especial?

Muchas compañeras empezamos en Wattpad. Te da la oportunidad de leer y escribir de forma gratuita, en el idioma que prefieras, y llegar a un gran número de lectores de todo el mundo. Si bien es cierto que hoy en día ya hay muchos que no lo utilizamos tan a menudo, fue una gran forma de iniciarnos en el mundillo literario.

¿Podría decirse que existe un “estilo Wattpad”?

Para mí no tiene sentido decir eso. Si bien es cierto que compartimos algunos temas genéricos (romance, fantasía…), cada escritora tiene su propio estilo. Encasillar a un grupo de personas por el simple hecho de salir de la misma plataforma me parece un error, igual que me lo parecería englobar a todos los escritores que se dedican a la novela negra simplemente porque en todos ellos hay temas en común. La generalización solo provoca invisibilidad.

Se suele echar la culpa a las pantallas y las redes sociales de que los jóvenes lean cada vez menos. Tú eres la viva demostración de lo contrario, ¿no?

Supongo que sí. Otro asunto es que los jóvenes no lean lo que se les pide. Pero, siendo honestos, ¿no es mejor que lean lo que realmente disfrutan? De esa manera, estaremos creando futuros lectores. Imponiéndoles un libro que no van a disfrutar, solo crearemos resentimiento hacia la lectura.

En general, creo que el error está en asumir lo que necesitan los jóvenes. Si nos paráramos a hablar con ellos y preguntarles, quizá descubriríamos muchas cosas que nos sorprenderían.

¿Te habría costado más ser escritora en el mundo anterior a internet, sin redes sociales, sin contacto directo con los lectores?

Sí, definitivamente. La conexión que siento con mi comunidad me ha ayudado a salir adelante en muchas ocasiones. Hay libros que, de no haber sido por ella, no sé cómo habrían terminado o, incluso, si lo habrían hecho. Disfruto mucho de la cercanía que proporcionan las redes sociales.

¿Crees que hay tanta diferencia entre leer en pantalla y en hacerlo en papel, como opinan algunos? ¿Les pasa lo mismo a los lectores de tu generación?

Es muy subjetivo. Hay personas muy jóvenes que solo disfrutan leyendo en papel y gente de su misma edad que prefiere la practicidad del ebook. Personalmente, suelo usar la pantalla cuando viajo, pero siempre termino comprándome la versión en papel de los libros que más me gustan. El papel te otorga un sentido de pertenencia que una pantalla difícilmente podría replicar.

Y al hilo de lo anterior, ¿encuentras diferencias entre escribir un libro convencional y algo que se va a leer en Wattpad?

No. Al final, estás exponiendo tu trabajo al mundo exterior para que se juzgue y se opine sobre él. La única diferencia es que, en el método convencional, tienes a un equipo que te ayuda a perfeccionarlo. En Wattpad, eres tú sola con un portátil. Ambos métodos tienen su parte positiva y su parte negativa. A mí me gustan los dos, aunque ahora estoy más centrada en el formato convencional.

¿Te influyen mucho las opiniones de tus seguidores a la hora de escribir?

Tengo mucho contacto con ellos, sí, pero no me gustaría que influyeran en mi percepción sobre mis libros. Después de tantos años en internet, aprendes a crear un muro para protegerte. Es importante recordar quién es el escritor y entender que, por mucho que a un lector le guste tu historia, tú eres quien tiene la última palabra. Si te dejas influenciar por las opiniones de los demás y buscas su aprobación, jamás llegarás a complacer a todo el mundo. Y, por si eso fuera poco, dejará de ser tu libro.

Y, por último, te pido tu punto de vista como estudiante de Psicología: ¿cómo ves la salud mental entre la gente de tu generación?

Los que más me preocupa es la sobreinformación. Nos hemos acostumbrado a las respuestas inmediatas. Veo a gente muy joven manejando conceptos muy complejos de psicología con mucha soltura. También veo muchos autodiagnósticos. Y, aunque tiene su parte positiva, porque hace que nos centremos en lo que necesitamos, creo que también supone un problema.

De igual forma, nos estamos acostumbrando a exponer nuestra vida. Soy la primera que utiliza sus redes sociales de forma habitual, pero tengo veinticuatro años y entiendo cuáles son los niveles de exposición a los que quiero someterme. A veces, veo a niños muy pequeños con redes sociales y me da un poco de miedo. ¿Cuántas veces hemos comentado, entre risas, que menos mal que no teníamos redes en nuestra adolescencia?


Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la Generación Alfabeta.


The Conversation

ref. Joana Marcús, escritora: “Sin la comunicación con mis lectores en las redes sociales, hay libros que no sé cómo habrían terminado” – https://theconversation.com/joana-marcus-escritora-sin-la-comunicacion-con-mis-lectores-en-las-redes-sociales-hay-libros-que-no-se-como-habrian-terminado-260318