Leer ‘Moby Dick’ para entender el futuro de los Estados Unidos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Manfredi, Professor International Studies & Journalism, Universidad de Castilla-La Mancha

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Ilustración de la lucha final de Moby Dick en una edición de 1902.
Ilustración de la lucha final de Moby Dick en una edición de 1902.
Wikimedia Commons, CC BY

Cada dos o tres años, releo Moby Dick. No soy canónico: basta con ojear algún capítulo o pasearse por el soliloquio del Capitán Ahab para disfrutar de la “Biblia Americana”, en palabras del historiador Nathaniel Philbrick, y encontrar un matiz nuevo, un giro inesperado de la historia.

Moby Dick es la novela total del siglo americano, una tragedia griega con forma de literatura moderna. Leer hoy la caza de la ballena blanca en un Washington colapsado por la nevada es más oportuno que nunca.

Publicada en 1851, Herman Melville consiguió convertir el Pequod, la nave, en una alegoría de la joven república. En pleno proceso de expansión hacia el Oeste, con la llegada de los ferrocarriles, la exploración de ríos y montañas, la institución de la esclavitud y la Revolución Industrial en ciernes, Estados Unidos conectaba los dos océanos y se convertía en el aspirante a potencia hegemónica.

Exégetas idealistas frente a realistas

Es la esencia de un país que de verdad cree tener una misión y un destino manifiesto. La novela ha facilitado todo tipo interpretaciones.

Para los idealistas, la tripulación cosmopolita, el comercio global de aceite y la voz de Ismael representan valores innegociables del proyecto político, la democracia deliberativa.

En cambio, los realistas identifican otras ideas. El barco navega solo en el entorno hostil de la naturaleza. Hay que defender la soberanía del Pequod y atacar a la ballena, el enemigo absoluto. No hay aliados ni discusión posible sobre el rumbo que el capitán ha marcado.

En la polis flotante, Ahab es el único piloto. Su propia autocomplacencia, su ego, su fanatismo y su venganza arruinan la aventura.

Itinerarios del trumpismo 2.0

La novela proyecta los itinerarios de la segunda Administración Trump. El capitán, hoy en la orilla del Potomac, persigue su propia obsesión bajo el lema de Make America Great Again y reclama todos los instrumentos necesarios para ejecutar su proyecto.

No hay contrapesos legítimos ni legales, como él mismo recordaba en The New York Times. Los únicos límites son su mente y su moralidad. Esta sinceridad devastadora justifica la acumulación de órdenes ejecutivas, la política semántica o la militarización de la vida pública.

El poder expansivo del presidente, como en la novela, es una cruzada contra las instituciones y la globalización. Sometidas a estrés permanente, carecen de capacidad efectiva, como la tripulación que se somete al carácter y la voluntad del capitán.

¿Por qué no hay un motín? La sociedad civil estadounidense, junto a empresas, universidades y periódicos, concede un seguidismo imprudente. Cuando protesta, como en Minneapolis, el capitán apenas escucha. Esta suerte de capitulación, en la novela, acaba en desastre con el hundimiento del Pequod. El naufragio aún no ha sucedido, pero estas próximas elecciones y las primeras decisiones judiciales serán esenciales para el devenir del sistema político.

Venganza y agravio ante el mar electoral

Moby Dick es una historia de venganza y agravio. “Golpearía al sol, si este me insultara” grita Ahab, aunque podría estar en boca del mismo presidente que declaró “Si vienen a por mí, yo iré a por ellos”. La cita condensa la desconfianza ante el resultado electoral de 2020 y de las próximas de noviembre de 2026, los ataques a la independencia de la Reserva Federal, la conjura por la concesión del Premio Nobel de la Paz o el ataque a la política europea de competencia.

Las heridas –reales o figuradas– configuran una narrativa que pronostica una cruzada contra todo (normas, instituciones, ideas) y contra todos (Unión Europea, Canadá, México, Venezuela o China).

“Yo soy tu justicia (…) y tu venganza”, proclamó Trump en la Conferencia de Acción Política Conservadora de 2023. El discurso apela al votante blanco, desplazado por las políticas del partido demócrata, el afroamericano, el hispano conservador o los trabajadores empobrecidos por la inflación y el coste de vida.

Ni petróleo, ni aceite de ballena

La expedición trumpista no persevera en el aceite de ballena, que algunos comparan con el petróleo venezolano e iraní, o la expansión de los centros de datos y la economía digital. La captura de Nicolás Maduro revela el plan de Ahab: nada es suficiente para recuperar la hegemonía perdida. Hay que derribar el orden liberal internacional para sustituirlo por la geopolítica del siglo XIX. Poderes fuertes, fronteras, seguridad y geoeconomía, energía y materias primas, alianzas variables y un apetito depredador.

Sin principios o valores que aspiren a ser universales, el trumpismo establece una lógica de suma cero. El corto plazo es el nuevo estándar. Como en la novela, el aceite ya almacenado se desperdicia por la promesa de la captura de la “Ballena”. Esta obsesión vengativa del capitán anticipa el naufragio. Porque unos Estados Unidos decimonónicos vintage, cuyo poder reside en la fuerza, el poder vertical del hemisferio occidental y la superioridad militar, contará con menos aliados.

Ahí suena la voz de alerta, la misma que ha hecho sonar dieciséis exembajadores y exgenerales: la OTAN no es un acto generosidad, sino un pilar estratégico para multiplicar la fuerza efectiva y disuasoria en Europa, el Norte de África y el Cáucaso.

La retórica de la multipolaridad debilita a Estados Unidos. Si la seguridad es un servicio, habrá menos mecanismos de seguridad colectiva y más oferentes en el mercado de las políticas y las ideas de defensa. Y el mundo será más peligroso.

El futuro ha comenzado: el presidente Trump ha elevado el ancla y marcado el rumbo. Como los viajes oceánicos de la novela, olvidar las leyes del mar, convertir la decisión del capitán en una cuestión de soberanía y el deseo de conquistar la naturaleza no acaban en buen puerto.

The Conversation

Juan Luis Manfredi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Cuando la IA ‘escucha’ lo que escribimos: detección temprana y ética en salud mental digital

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Parapar, Director del Information Retrieval Lab, CITIC, UDC, Universidade da Coruña

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A las dos de la madrugada, alguien escribe: “Me siento sola”. No es un grito, no hay dramatismo. Es solo una frase más en el río de publicaciones que circula cada noche por las redes sociales. Recibe un par de “me gusta”, quizá incluso un emoji, y queda enterrada bajo el siguiente vídeo.

Al día siguiente, nada “pasa”. Pero, a veces, lo importante no ocurre en un día. Porque una frase aislada puede ser solo eso, una frase. Lo que determina la lectura es la trayectoria.

Hay motivos de preocupación cuando el tono se oscurece durante semanas, cuando se repiten temas de desesperanza, cuando las interacciones se diluyen, cuando el lenguaje se vuelve más autorreferencial o rumiativo. Y es ahí donde podemos echar mano del ‘oído digital’.

Un ‘oído’ que no ‘oye’ pero detecta patrones

Un modelo de lenguaje masivo (LLM), lo que comúnmente llamamos una IA, no “entiende” como un humano. Su habilidad es otra: identificar regularidades del lenguaje a escala.

Los LLMs se entrenan con enormes cantidades de texto. De este modo aprenden patrones del lenguaje, detectan qué expresiones suelen ir juntas, captan cómo se estructura un relato y reconocen cambios de estilo que se repiten en ciertos contextos.

Esa capacidad puede resultar muy útil para identificar tendencias en los mensajes que, en conjunto y en determinadas poblaciones, se asocian con malestar y problemas de salud mental.

Alerta temprana no es diagnóstico

Ya en 2018, antes del auge de ChatGPT, un estudio mostró algo llamativo: el lenguaje de los mensajes publicados en Facebook podía anticipar señales asociadas a depresión en registros clínicos. Y esas señales aparecían incluso meses antes de que existiera un diagnóstico documentado. Cuando, además, hay imágenes, el análisis puede ganar contexto. Texto e imagen aportan información distinta y, a veces, complementaria.




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¿Por qué la IA no habla igual todos los idiomas? La brecha lingüística que esconden los algoritmos


Pero es importante que quede claro que la capacidad de la tecnología para detectar señales no es un diagnóstico. Lo primero permite alertar de manera probabilística para priorizar revisión, ofrecer recursos o activar apoyo humano. El diagnóstico clínico, en cambio, es una decisión sanitaria que debe estar basada en una historia clínica, en una entrevista personal con el especialista.

Al usar sistemas tecnológicos para detección temprana no se pretende reemplazar al clínico sino reducir el retraso y activar las alarmas antes de que el deterioro sea más evidente.

La investigación en sistemas digitales de detección

Un buen sistema de detección temprana no se activa por una frase triste. Se activa, si lo hace, por un patrón sostenido: semanas de empeoramiento del tono, más aislamiento, más actividad nocturna, menos señales sociales. E incluso en esos casos no sentencia. Solo sugiere: “revísalo”, como haría un triaje.

Evaluar en qué medida el sistema avisa a tiempo, cuántos falsos positivos genera o cómo cambia su comportamiento cuando llegan nuevas publicaciones es a lo que nos dedicamos en el marco del proyecto eRisk.

Escuchar donde nadie está escuchando, como propone el oído digital, suena esperanzador. Pero también abre un terreno frágil, porque en salud mental equivocarse tiene consecuencias serias.

Los falsos positivos, es decir, detectar un deterioro de la salud mental cuando no lo hay, puede provocar una intervención intrusiva, alarma familiar o estigma, con especial impacto en menores.

En cuanto a los falsos negativos, es decir, cuando no se detecta a tiempo este deterioro, pueden tener consecuencias graves, sobre todo si el sistema se presenta como red de seguridad y desplaza apoyo humano o acceso a servicios.

Aspectos culturales del lenguaje

El lenguaje del malestar no es universal. Cambia en función de la cultura, la comunidad, la edad y el contexto socioeconómico. Sin ir más lejos, un estudio encontró que modelos lingüísticos estándar predecían severidad de depresión en usuarios blancos, pero no en usuarios negros. Lo que parece señal en un grupo puede no transferirse a otro.

Por eso es preciso que el sistema cumpla un requisito más: la explicabilidad. No basta con que el modelo “acierte”, es preciso entender por qué señala una alerta. ¿Qué patrones han pesado más? Sin esa trazabilidad, es difícil auditar sesgos, corregir errores y, sobre todo, justificar una intervención. En contextos sensibles, una caja negra aumenta el riesgo de decisiones arbitrarias.

Volvamos al ejemplo inicial. Una frase como “me siento sola” no debería activar ninguna alarma. Pero si se mantuviera en el tiempo, un buen sistema debería alertar con incidcaciones del tipo: “En las últimas semanas se observa aislamiento creciente, aumento de publicaciones nocturnas y un cambio progresivo hacia expresiones de desesperanza”.

Es decir, la alerta se apoya en patrones concretos y comprensibles. Y aunque no sustituye al juicio humano, ayuda a ver y explicar lo que podría pasar desapercibido.

Plataformas y ley: cada vez menos zona gris

A menudo este debate se plantea como si fuera futurista. Pero en Europa ya existe un marco de obligaciones que empuja a las plataformas, sobre todo cuando hay menores, a gestionar riesgos para el bienestar.

Con el Digital Services Act, las plataformas grandes deben identificar y evaluar riesgos sistémicos ligados a su diseño y funcionamiento y aplicar medidas de mitigación. Además, la Comisión Europea ha publicado guías específicas sobre protección de menores, reforzando el deber de diligencia en seguridad, privacidad y diseño.

A este reto se suma el del tratamiento de datos personales. Para evitar que cada norma “viva en su isla”, el Consejo Europeo de Protección de Datos ha publicado guías sobre la interacción entre ambos marcos regulatorios.

Construir un oído digital que cuide

De la misma manera que un monitor continuo de glucosa no reemplaza al médico pero ayuda a anticipar problemas y a tomar decisiones más seguras, un oído digital responsable puede identificar señales de que alguien necesita apoyo sin extraer por ello un diagnóstico. La detección temprana debe ayudar a llegar antes sin reemplazar nunca lo esencial: el cuidado humano.

Para que funcione así, hacen falta cinco decisiones de diseño: debe tener una finalidad sanitaria nítida; contar con mecanismos de control y consentimiento real; priorizar la intervención y supervisión humana; estar sometido a evaluación y auditoría longitudinales y por subpoblaciones (no solo promedios); y, finalmente, las intervenciones deben ser proporcionales, no intrusivas, con recursos y acompañamiento.

Pero el mismo oído que puede cuidar puede convertirse en una infraestructura donde la vulnerabilidad se mide, se etiqueta y se monetiza. Por eso, el futuro de este oído digital no depende solo de lo potente que sea el modelo: depende de quién lo maneja, con qué incentivos y bajo qué garantías.

Si vamos a construir sistemas que escuchen lo que escribimos, que sea exclusivamente para cuidar.

The Conversation

Javier Parapar recibe fondos de Xunta de Galicia (ED431C 2025/49), Ministerio de Ciencia y Universidades (PID2022-137061OB-C21), Unión Europea (GA 101073351)

ref. Cuando la IA ‘escucha’ lo que escribimos: detección temprana y ética en salud mental digital – https://theconversation.com/cuando-la-ia-escucha-lo-que-escribimos-deteccion-temprana-y-etica-en-salud-mental-digital-275947

¿Por qué el cuerpo reacciona igual delante de un correo electrónico que de un león?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Franco Serrano, Profesor de Ciencias de la Salud, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Biológicamente, somos prácticamente idénticos a nuestros antepasados de hace 50 000 años. Nuestro sistema de estrés se diseñó para crisis agudas: huir de un depredador o luchar por sobrevivir. Es una explosión de energía pensada para durar minutos.

El problema de la vida moderna es que el “león” ya no es un animal que nos persigue, sino una hipoteca a 30 años, un plazo de entrega imposible o una pandemia global. El cerebro no distingue entre amenaza física y psicológica, y mantiene el pie en el acelerador día tras día.

Imagine que tiene una alarma de incendios en casa. Es un dispositivo vital: si hay fuego, suena fuerte, le despierta y le salva la vida. Pero ¿qué pasaría si esa alarma estuviera diseñada para sonar también cada vez que abre la nevera, recibe un correo electrónico o escucha un ruido en la calle? Acabaría viviendo en un estado de nervios constante o, peor aún, arrancaría los cables para no oírla. Ese es, exactamente, el dilema de su cuerpo en el siglo XXI.

Señales equivocadas para las defensas

Cuando el cerebro detecta peligro, el cuerpo entra en una especie de economía de guerra. Toda la energía se desvía hacia los músculos y el corazón (para huir del “león”). ¿Y de dónde sale esa energía? De procesos a largo plazo que el cuerpo considera prescindibles en ese momento: la digestión, la reproducción y también el sistema inmunitario.

En condiciones normales, el cortisol (la hormona del estrés) actúa como un potente antiinflamatorio, de modo que el estrés inicialmente reduce nuestras defensas, pero también reduce la inflamación. Sin embargo, según estudios recientes, cuando el estrés es crónico, las células inmunitarias se cansan de recibir tantas órdenes del cortisol. Para protegerse, ignoran sus señales.

¿El resultado? Las células se vuelven sordas a la señal reguladora. Esto crea una paradoja clínica: la persona estresada tiene el cortisol por las nubes, pero su cuerpo está permanentemente inflamado y en alerta porque el sistema inmunitario se ha descontrolado y ya no obedece al cerebro. Este desequilibrio químico tiene consecuencias que con toda seguridad ha notado alguna vez.

Inflamación silenciosa: una puerta abierta a las infecciones

Cuando el estrés se cronifica, el cuerpo prioriza la supervivencia inmediata y recorta la inversión en “defensa”. En concreto, se reduce la citotoxicidad de las células NK (Natural Killer) y de los linfocitos T CD8+ (citotóxicos), encargados de detectar y destruir al instante células infectadas por virus. Esto no solo le hace más susceptible a nuevos contagios, sino que provoca un fenómeno conocido como reactivación viral latente. Virus que su cuerpo ya tenía controlados, como el herpes, aprovechan esta bajada de defensas para despertarse y replicarse de nuevo. No es casualidad que el herpes labial aparezca en momentos de mucho estrés.

La cosa va más allá. Estudios rigurosos han demostrado que el estrés psicológico interfiere en la formación de la memoria inmunológica. Bajo estrés, se dificulta la cooperación entre las células presentadoras de antígeno y los linfocitos T y B. El resultado es que personas con alto estrés crónico desarrollan menos anticuerpos cuando se vacunan que personas relajadas.

Un sistema inmune confundido

Aquí nos encontramos con una gran paradoja. ¿Cómo pueden tener las defensas bajas y, al mismo tiempo, un sistema inmunitario demasiado activo? La clave está en el desequilibrio entre linfocitos Th1/Th2.

El estrés suele suprimir la inmunidad celular (Th1, la que mata virus), pero a menudo deja descontrolada o incluso aumenta la inmunidad humoral e inflamatoria (Th2/Th17). Además, la falta de regulación hace que fallen los linfocitos T reguladores (Tregs), encargados de decir “basta” al sistema. Sin ese freno, el sistema inmune confuso empieza a atacar tejidos sanos, desencadenando o empeorando brotes de enfermedades como la artritis reumatoide, la psoriasis o las enfermedades inflamatorias intestinales.

Imagine un campo de batalla donde las defensas del frente están desorganizadas y no hacen caso de las instrucciones de sus superiores. ¿No parece más fácil que haya “fuego amigo” que con unas tropas bien organizadas y calmadas?

Envejecimiento celular

El efecto más profundo del estrés llega al núcleo mismo de sus células. Cada cromosoma tiene unos tapones protectores en los extremos llamados telómeros. Como la punta de plástico de un cordón de zapato, evitan que el ADN se deshaga.

El estrés oxidativo y el exceso de cortisol inhiben la enzima telomerasa, encargada de reparar estos tapones. La consecuencia es el acortamiento acelerado de los telómeros. Cuando se vuelven demasiado cortos, la célula entra en fase de senescencia: deja de dividirse y emite aún más señales inflamatorias a su entorno. Varios estudios han calculado que una carga de estrés muy alta puede traducirse en un envejecimiento biológico de las células inmunitarias equivalente a 10 años adicionales.

El eje cerebro-intestino

¿Nunca ha notado dolor de estómago antes de una reunión importante o un examen? ¿Ha tenido problemas digestivos como gases, estreñimiento o diarrea en épocas de más estrés o ansiedad? No son imaginaciones. El estrés altera profundamente el funcionamiento del aparato digestivo.

La liberación masiva de CRH (Hormona Liberadora de Corticotropina) actúa directamente sobre los receptores del colon y provoca una hipermotilidad inmediata. Este tránsito acelerado no solo causa molestias físicas, sino que altera la capa de mucosidad protectora e impide que la microbiota establezca nichos ecológicos estables. En otras palabras, modifica tanto el comportamiento como la cantidad y especies de microorganismos en nuestro intestino.

Esta inestabilidad altera los procesos de fermentación bacteriana y reduce drásticamente la producción de ácidos grasos de cadena corta, como el butirato. Este es el punto clave para el sistema inmune: el butirato es una de las moléculas que mantiene en calma al tejido linfoide asociado al intestino (GALT), que alberga el 70 % de nuestras células inmunitarias.

Sin estos frenos químicos y con la barrera intestinal comprometida por el estrés, el GALT interpreta el caos como una infección. Cambia su estrategia: deja de producir células reguladoras (linfocitos T reguladores, que evitan la autoinmunidad y la inflamación crónica) y comienza a diferenciar linfocitos Th17 altamente inflamatorios. El resultado es un sistema inmune que entra en “modo ataque” desde el intestino: exporta citocinas inflamatorias al resto del cuerpo, agravando patologías como alergias o enfermedades autoinmunes y creando un estado microinflamatorio generalizado.

Estrategias basadas en la ciencia para reactivar la inmunidad

La buena noticia es que la ciencia también nos enseña cómo revertir este proceso. No podemos eliminar el estrés de nuestras vidas, pero sí podemos cambiar la respuesta de nuestro cuerpo.

Dormir bien: Dormir no es un lujo, es una reparación mecánica. Una sola noche con solo 4 horas de sueño puede reducir la actividad de sus células antitumorales (NK) en un 72 %. El descanso nocturno recupera la “memoria” del sistema inmune.

Atención plena en el presente: Ensayos clínicos demuestran que seguir programas de reducción del estrés basados en la atención plena reduce marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva y frena también el acortamiento de los telómeros, un indicador del envejecimiento celular.

Conexión social: Somos primates y, para nuestra especie, la soledad no es solo triste, es peligrosa. El cerebro interpreta el aislamiento social como una amenaza vital inminente (en la naturaleza, un humano solo duraba poco) y activa automáticamente genes proinflamatorios y señales de alerta. La interacción social positiva libera oxitocina, que actúa como antagonista del cortisol: reduce la presión arterial, disminuye la inflamación y promueve la reparación de tejidos.

Su cuerpo no falla cuando está estresado; al contrario, está intentando salvarle de un peligro que percibe como real. El secreto de la salud en el mundo moderno no es evitar el estrés a toda costa, sino enseñar a nuestro cuerpo a distinguir entre un león y un mal día, y darle las herramientas para volver a la calma.

The Conversation

Luis Franco Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué el cuerpo reacciona igual delante de un correo electrónico que de un león? – https://theconversation.com/por-que-el-cuerpo-reacciona-igual-delante-de-un-correo-electronico-que-de-un-leon-276471

¿Qué es la fiebre aftosa que azota a Sudáfrica y Chipre?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

Vacunación de un ternero contra la fiebre aftosa en Brasil. Joa Souza/Shuttestock

En la actualidad, Sudáfrica atraviesa una grave crisis provocada por numerosos brotes de fiebre aftosa que han llevado al Gobierno a declarar la situación como desastre nacional. En Chipre, las autoridades acaban de decretar una estricta cuarentena tras la detección de varios brotes de la enfermedad; se han establecido rigurosos controles, además del sacrificio de miles de cabezas de ganado.

También conocida como glosopeda, la fiebre aftosa es una enfermedad infecciosa grave y altamente contagiosa causada por un virus de la familia Picornaviridae, del género Aphtovirus, que afecta a todas las especies de pezuña hendida, tanto domésticas como salvajes. Eso incluye vacas, ovejas, cerdos, cabras, venados, jabalíes y camellos. Aunque no es peligrosa para los humanos, tiene un tremendo potencial para causar enormes pérdidas económicas.

Los siete serotipos del virus (A, O, C, SAT1, SAT2, SAT3 y Asia I) no ofrecen inmunidad cruzada entre sí, lo cual es un problema añadido, porque significa que la infección o vacunación contra un serotipo no protege frente a los otros. Dentro de cada uno se distinguen diversos subtipos que pueden ser también inmunológicamente diferentes. Aunque todos los serotipos causan una enfermedad similar, puede haber diferencias en la especificidad del huésped y en la virulencia entre las cepas virales.

El pasado 13 de febrero, la Comisión Europea envió 500 000 dosis de vacuna contra uno de los serotipos (SAT1) a la República de Chipre con el fin de apoyar las actividades de vacunación en las zonas en las que el Gobierno no ejerce un control efectivo. Y en estos días, el Ministro de Agricultura de Sudáfrica, John Steenhuisen, ha recibido oficialmente el primer envío de un millón de vacunas que irán destinadas a intentar controlar el brote. El Gobierno sudafricano ha adoptado la política de “libre de fiebre aftosa con vacunación”, que exige inmunización masiva, control de movimientos y diagnósticos mejorados.

Así se extiende y actúa

Actualmente, esta patología está distribuida de forma endémica por amplias regiones de Asia, Sudamérica, Oriente Medio y África, lo que supone una amenaza para la Unión Europea. En España, su presencia o su sospecha son objeto de notificación obligatoria e inmediata a la autoridad competente, en línea con las normas establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

El último foco en territorio español fue detectado en una explotación de ganado bovino en la comarca de Talavera de la Reina (provincia de Toledo) en junio de 1986.

Los virus de la fiebre aftosa pueden estar presentes en todas las secreciones y excreciones de animales con infección aguda, incluido el aire espirado. En cuanto a la transmisión, generalmente se produce por contacto directo entre ejemplares infectados y susceptibles o, más raramente, por exposición indirecta de animales susceptibles a las excreciones y secreciones de ejemplares con infección aguda o a productos cárnicos crudos.

Tras la recuperación de la fase aguda de la infección, el virus desaparece, pero en ocasiones puede persistir en la orofaringe (la parte media de la garganta) de algunos rumiantes, e incluso de forma no replicativa en los ganglios linfáticos. Los animales en los que el virus persiste en la orofaringe pueden actuar como portadores e iniciar nuevos focos de la dolencia.

La enfermedad se caracteriza por fiebre, seguida de vesículas y erosiones en la lengua, encías, labios, espacio interdigital, glándulas mamarias y otras partes sin pelo de la piel. Esto provoca cojera y otras manifestaciones, como salivación excesiva, anorexia y muerte súbita en los animales jóvenes debido a lesiones en el músculo cardíaco.

Aunque la fiebre aftosa presenta una baja tasa de mortalidad en animales adultos, exhibe síntomas debilitantes como pérdida de peso, disminución de la producción de leche (hasta un 33 %), fallos reproductivos y pérdida de fuerza de tiro, lo que, en última instancia, reduce la productividad y genera pérdidas económicas. Entre las poblaciones susceptibles, la tasa de infección alcanza el 100 %, lo que significa que si el virus entra en un grupo de animales que nunca han estado expuestos y que no están vacunados, todos enfermarán.

En terneros lactantes jóvenes, la tasa de mortalidad es del 100 %, y los fallecimientos son atribuidos principalmente a problemas cardíacos.

Una grave amenaza ganadera

A nivel mundial, la fiebre aftosa supone una grave amenaza ganadera y causa pérdidas económicas que oscilan entre 6 500 y 21 000 millones de dólares (entre unos 5 500 y 17 800 millones de euros) anuales en áreas endémicas. Los países y zonas libres de la enfermedad también incurren en costos que superan los 1 500 millones de dólares (unos 1 300 millones de euros) al año.

Hoy, sigue siendo uno de los desafíos transfronterizos más importantes para la salud animal, porque restringe el comercio de animales y de productos derivados, y ocasiona importantes perturbaciones socioeconómicas. La compleja epidemiología de la fiebre aftosa, impulsada por diversos huéspedes, la rápida evolución del virus, la alta transmisibilidad y el mantenimiento subclínico en animales que no muestran signos externos de la enfermedad, configura las políticas comerciales internacionales y presenta obstáculos continuos para los esfuerzos efectivos de control y de erradicación.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué es la fiebre aftosa que azota a Sudáfrica y Chipre? – https://theconversation.com/que-es-la-fiebre-aftosa-que-azota-a-sudafrica-y-chipre-276459

Luz y color: una visión cuántica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Hernán Ruy Míguez García, Profesor de Investigación, Especialista en Materiales para Fotónica, Optoelectrónica (incluyendo Fotovoltaica y LEDs), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

DIMITRIJ STROGANOV / ISTOCK

Lo que conocemos coloquialmente como “el color de las cosas” es el resultado de varios procesos cuya naturaleza es, en la mayor parte de los casos, intrínsecamente cuántica. El fenómeno es producto de eventos simultáneos en ambos protagonistas: el observador y lo observado. Así, encontramos un nexo insospechado entre nuestra experiencia cotidiana del color y los principios cuánticos subyacentes responsables.

Visión histórica

Nuestra concepción de la luz y el color tiene una historia larga y sinuosa. En sus orígenes, estuvo fuertemente condicionada por los caprichos de la experiencia visual subjetiva. Actualmente distinguimos sus aspectos físicos (la luz como fenómeno electromagnético y fundamentalmente cuántico), fisiológicos (su detección en el ojo y comunicación al cerebro) y psicológicos (su interpretación en términos de color). Sin embargo, en la antigüedad no estaba claro en absoluto.

Empédocles (siglo V a. e. c.) propuso una teoría integral de la luz y la visión que combinaba dos ideas: la luz es una emanación que viaja y la visión implica un rayo que sale del ojo. Es la idea de la extramisión, hoy en día equiparable a un terraplanismo óptico y que puede rastrearse en películas como El hombre con rayos X en los ojos o Superman. Por contraparte y en la misma época, Leucipo defendió tempranamente la idea de intromisión, según la cual los objetos emiten efluvios recibidos por el ojo, permitiendo la visión.

En el siglo XI, Alhacén explicó (con argumentos que lo acercan a la ciencia moderna) que la visión es debida a la luz reflejada en los objetos y dirigida a los ojos. Quedó pendiente, sin embargo, la discusión acerca de la naturaleza misma de la luz que, en siglos posteriores, involucró a Isaac Newton (siglos XVII-XVIII, defensor de la teoría corpuscular) y Christiaan Huygens (siglo XVII, promotor de la teoría ondulatoria), entre otros más excéntricos como el jesuita Athanasius Kircher (siglo XVII) y el poeta Johann Wolfgang von Goethe (siglos XVIII-XIX), quienes reparaban ante todo en la experiencia sensorial del color.

Luz y materia

A principios del siglo XIX, el científico inglés Thomas Young demostró que la luz era un fenómeno ondulatorio mediante una serie de experimentos de interferencia, ya clásicos, con una doble rendija. La luz consistía en ondas, ¿pero ondas de qué?

Estudios posteriores establecieron que la luz es una oscilación del campo electromagnético que se propaga en el vacío a una velocidad de aproximadamente 300 000 km/seg. La llamada luz visible, la que percibimos con nuestros ojos, no es más que una diminuta fracción de un espectro que va desde las suaves ondas de radio a los muy energéticos rayos gamma, invisibles a esos mismos ojos (pero no a otros órganos, como la piel, donde las radiaciones infrarrojas son percibidas como calor y las ultravioletas dejan su impresión en el bronceado).

Los distintos colores que observamos al descomponer la luz visible con un prisma corresponden, por tanto, a distintas frecuencias de oscilación de esas ondas. Una característica notable de la teoría electromagnética es que vincula decisivamente la luz a sus fuentes: las cargas eléctricas en movimiento.

Las radiaciones electromagnéticas son producidas por cargas eléctricas aceleradas que forman la materia misma, como los electrones o los protones, ya sea en una antena (ondas de radio o microondas), en una bombilla o un led (luz visible), en un tubo de rayos X o en un núcleo atómico que se desintegra (rayos gamma). En definitiva, luz y materia están asociadas de modo fundamental: las cargas eléctricas pueden perder o ganar energía emitiendo o absorbiendo ondas electromagnéticas. Ahora bien, ¿cómo sucede esto?

Pequeños paquetes de energía

Hacia 1900, el desafío tecnológico de convertir la iluminación de gas en eléctrica impulsó a la comunidad científica a estudiar los mecanismos de emisión de luz en los cuerpos incandescentes. En un intento por reproducir su espectro de emisión y evitar la llamada “catástrofe ultravioleta” (una emisión exagerada de radiaciones muy energéticas, predicha por la teoría clásica del electromagnetismo, que no se cumple en la práctica), Max Planck descubrió que este fenómeno requería una nueva construcción teórica en la que las ondas lumínicas fueran emitidas en pequeños paquetes de energía.

De este modo, la energía total emitida debía ser múltiplo de una cantidad mínima indivisible, que dependía exclusivamente de la frecuencia de oscilación de la luz (o, en otras palabras, de su “color”). Planck denominó “cuanto” a cada uno de estos paquetes de energía, y ya nada volvió a ser igual.

Lo que para Planck fue un artificio matemático, en manos de Einstein se convirtió en una pieza fundamental del puzle de la naturaleza. Comprendió que los cuantos permitían explicar el efecto fotoeléctrico, una respuesta singular a la absorción de luz en metales según su frecuencia, que la teoría electromagnética clásica no podía explicar.

En el campo de la espectroscopía atómica –conjunto de técnicas analíticas que estudian la interacción de la radiación electromagnética con los átomos para determinar la composición elemental de una muestra–, los cuantos de luz (finalmente denominados “fotones”) explicaban las líneas de emisión y absorción como transiciones de energía bien definida entre los estados electrónicos en los átomos. Más importante aún: estos fenómenos revivieron la interpretación corpuscular de la luz, pero sin desplazar sus características ondulatorias previamente establecidas. Son hallazgos centrales para entender la relación entre luz y cuántica, como veremos a continuación.

Raíces cuánticas del color

De acuerdo a lo anterior, cuando un haz de luz incide sobre un material (lo observado), los fotones que lo componen solo pueden ser absorbidos si su energía coincide con el escalón energético existente entre dos niveles electrónicos del material. Cuando esto ocurre, los electrones que se encuentran en el nivel de energía más bajo, conocido como “fundamental”, pasan a un nivel superior, el estado “excitado”.

Estos electrones, transcurrido un tiempo (típicamente, del orden de la milmillonésima de segundo), pueden relajarse y volver a su estado fundamental, ya sea a través de vibraciones de los átomos o moléculas que forman el material o emitiendo fotones de menor energía.

La energía inicialmente absorbida puede, por tanto, devolverse al entorno en forma de calor (disipación) o de luz (luminiscencia). Todos estos procesos tienen lugar entre estados discretos (es decir, escalonados: sistemas o variables que solo pueden tomar valores fijos y separados, como encendido/apagado, 0 o 1) de las partículas involucradas, ya sean fotones, electrones o vibraciones, cuyas propiedades vienen establecidas por la mecánica cuántica.

Sin embargo, ¿qué ocurre con la luz incidente cuya energía no coincide con ningún salto entre niveles electrónicos del material? Simplemente, no es absorbida y, por tanto, los fotones que la componen son necesariamente reflejados o transmitidos. Son precisamente estos fotones los que llegan hasta nuestros ojos (los del observador) y determinan el color de los objetos que observamos.

Ojos cuánticos

Después de atravesar córnea, pupila, cristalino y humor vítreo, los fotones reflejados, transmitidos o emitidos por el objeto de nuestra observación, llegan a la retina. Allí, a su vez, excitan unos receptores denominados conos que contienen pigmentos encargados de absorber los fotones de los distintos colores. Esta captura se produce mediante un proceso similar al descrito para la absorción de luz que tiene lugar en el objeto observado, es decir, intrínsecamente cuántico.

Los conos convierten la señal luminosa que reciben en eléctrica y esta viaja por el nervio óptico hacia el cerebro hasta llegar a la corteza visual, que interpreta, invierte y da sentido a dicha señal. Así, los distintos colores que percibimos dependen tanto del catálogo de niveles energéticos de los objetos observados –ya que estos determinan la energía de los fotones que serán reflejados, transmitidos o emitidos– como del buen funcionamiento de los receptores en nuestra retina.

Un fallo en la detección por alguno de estos receptores (cianopsina para el azul, cloropsina para el verde, eritropsina para el rojo) da lugar a la disfunción cromática conocida como daltonismo. Tanto en lo observado como en el observador, los procesos involucrados en el fenómeno del color solo pueden describirse adecuadamente gracias a la teoría cuántica elaborada inicialmente por Einstein y Planck para explicar el espectro de emisión de objetos tales como lámparas o estrellas.

Colores clásicos

Una puntualización final. Si bien toda luz es de origen cuántico, así como lo son la mayor parte de fenómenos responsables del color, hay muy significativas excepciones. El blanco de las nubes, el brillo tornasolado de un escarabajo, el reflejo iridiscente de una pompa de jabón… son todas ellas expresiones del fenómeno del color que pueden explicarse considerando únicamente la naturaleza ondulatoria de la luz, ya descrita con precisión en el siglo XIX en el marco de la física clásica, sin necesidad de involucrar ningún concepto cuántico.

En todos estos casos, el color que observamos es el resultado de la forma en la que se encuentra estructurada la materia en escalas de longitud del orden de la micra (una millonésima de metro). En lugar de la absorción o emisión de luz debidas a saltos de los electrones entre niveles de energía bien definidos, indispensables en física cuántica, los procesos relevantes en estos ejemplos son la dispersión, interferencia y difracción de la luz. Estos dependen no tanto de la estructura electrónica de los materiales, como de la manera en que varía la propagación de las ondas lumínicas al atravesar regiones de distinto índice de refracción.

Se trata de un fenómeno conocido como color estructural, que produce algunos de los colores más llamativos de la naturaleza. La física subyacente en estos casos es, si bien conceptualmente menos compleja que la cuántica, igualmente fascinante.

Una versión de este artículo se publicó en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Luz y color: una visión cuántica – https://theconversation.com/luz-y-color-una-vision-cuantica-273130

La captura y muerte de ‘El Mencho’ da oxígeno a México en su relación bilateral con EE. UU.

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Arturo Santa Cruz Díaz Santana, Profesor-Investigador especializado en América del Norte, regionalismos y teoría de las RRII, Universidad de Guadalajara

Comparecencia pública de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, tras la operación que acabó con la muerte de _El Mencho_. RTVE

El gobierno de Claudia Sheinbaum asestó el pasado domingo el golpe más severo al crimen organizado en más de una década: la detención y muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Pese a la ola de violencia desatada posteriormente por los seguidores de El Mencho, el Gobierno de México se ha apuntado varios tantos. Por un lado, aleja el temor de una acción unilateral de Estados Unidos en su territorio y consolida una colaboración basada en el apoyo estratégico y de inteligencia por parte del vecino del norte. Por otro, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha ganado una importante batalla en la lucha por la narrativa.

Objetivo principal de EE.UU.

El cartel Jalisco Nueva Generación era, por mucho, la organización criminal más poderosa de México, con presencia en al menos 17 de las 32 entidades federativas del país. La cartera de negocios del CJNG abarca desde el secuestro hasta el cobro de piso (extorsión a propietarios y negocios) y, por supuesto, el trasiego de narcóticos a nivel internacional. Dentro de este último rubro, adquiere particular importancia el papel que tenía el mercado estadounidense.

Fotografías policiales de El Mencho cuando fue detenido en Estados Unidos (1986 y 1989).
Wikimedia Commons, CC BY

El CJNG ha sido un importante exportador a Estados Unidos de fentanilo. En diciembre pasado, el presidente Donald Trump calificó a esta sustancia como “arma de destrucción masiva”. No sorprende que su administración haya declarado al CJNG como un objetivo principal. Hasta ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que llevara a la captura de su jefe, El Mencho.

La presión estadounidense sobre el gobierno de Sheinbaum –quien, a decir del presidente Trump, estaba “muy asustada” de los cárteles– se había venido intensificando en las últimas semanas.

La cooperación mexicana en operaciones contra el crimen organizado con agencias estadounidenses como la CIA, el ejército, la DEA, y el FBI se lleva a cabo desde hace años, aunque sufrió una ralentización durante la presidencia del antecesor y mentor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador.

Captura de Ryan James Wedding

Tan solo hace unas semanas, en el contexto de la visita a la Ciudad de México del director del FBI, Kash Patel, personal de la agencia estadounidense participó, junto con elementos de seguridad mexicanos, en la captura de Ryan James Wedding. Wedding, un excampeón olímpico de snowboard, se había convertido en un importante traficante de cocaína y figuraba en la lista de los 10 más buscados por el FBI. Los efectivos estadounidenses implicados en el operativo pertenecían a la misma unidad de rescate de rehenes que llevó a cabo el secuestro del expresidente venezolano Nicolás Maduro a inicios de este año.

El motivo de la visita de Patel no fue solamente la captura de Wedding, sino también insistir en la necesidad de actuar de manera conjunta contra El Mencho. De hecho, desde principios de enero, aviones estadounidenses sobrevolaban de forma intensa la zona donde ocurrió la captura del líder mafioso.

EE. UU. “trabajó” en la captura de El Mencho

Llegamos así a la operación contra el líder del CJNG el 22 de febrero. En un operativo llevado a cabo por las fuerzas armadas mexicanas en el municipio de Tapalpa, al sur del estado de Jalisco, El Mencho presentó resistencia y fue capturado. Durante su traslado para recibir atención médica, falleció a causa de las heridas sufridas en el combate.

De acuerdo con la presidenta Sheinbaum, “en este caso hubo información que prestó el Gobierno de Estados Unidos”. De manera más puntual, Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa, declaró: “La ubicación en un primer término del área [donde estaba Oseguera] fue con personal de inteligencia militar; había otros datos que nos fueron proporcionando las autoridades de Estados Unidos, a quienes reconocemos su trabajo”.

De esta manera, la ubicación precisa provino de los estadounidenses. Según la agencia Reuters y el diario Washington Post, fue la recientemente creada Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Anti-Cártel (Joint Interagency Task Force-Counter Cartel) la qué entregó las coordenadas precisas del capo. De acuerdo con The New York Times, dicha información provino de la CIA.

Lucha por el control del cártel

Parece inevitable que el país sufra ahora un repunte de la violencia como fruto de las luchas intestinas que sin duda se desatarán entre los miembros del CJNG. También a causa de la tensión que provoquen otras organizaciones criminales que olfatean la debilidad del mayor cártel del país.

A reserva de todo ello, lo ocurrido en este importante golpe contra el crimen organizado demuestra que la cooperación con Washington es fundamental para cumplir la ardua tarea en la que está involucrado el Gobierno de la presidenta Sheinbaum.

Todavía más: para México es evidente que este tipo de acciones contundentes sirven como una especie de póliza en contra de las amenazas de acción unilateral proferidas en repetidas ocasiones por el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Batalla contra la narcopolítica

La presidenta ha ganado una importante batalla en la lucha por la narrativa: ha demostrado que las instituciones mexicanas pueden someter al crimen organizado. Eso sí, como dice la canción, “con una pequeña ayuda de mis amigos”. Lo que sigue, sin duda, es ir contra el entramado político que hizo posible que el crimen organizado (CJNG, el cartel de Sinaloa, los Mayos, entre otros) se hayan constituido en la amenaza a la soberanía del país que hoy representan.

Esto implica actuar sobre algunos aliados de la coalición gobernante en México. Particularmente, están en el punto de mira algunos protegidos del padre del movimiento en el poder (Morena) y mentor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador.

La mandataria debe seguir la tónica de cooperación con las autoridades del vecino del Norte, aun a sabiendas de que la palabra del actual mandatario estadounidense, como se ha comprobado en innumerables ocasiones y contextos, no constituye precisamente una garantía.

The Conversation

Arturo Santa Cruz Díaz Santana no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La captura y muerte de ‘El Mencho’ da oxígeno a México en su relación bilateral con EE. UU. – https://theconversation.com/la-captura-y-muerte-de-el-mencho-da-oxigeno-a-mexico-en-su-relacion-bilateral-con-ee-uu-276739

¿Existen las mujeres de los anuncios de perfumes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By M. Mar Martínez-Oña, Investigadora y profesora, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

A lo largo de la historia occidental, los orígenes de las féminas presentan a la mujer como un ser creado a partir del hombre. Es el caso de Eva, en la religión cristiana, que fue creada a partir de una costilla de Adán, o Galatea, dentro del ámbito pagano, creada como una escultura de marfil extremadamente bella por Pigmalión, un rey y escultor de Chipre. Se normaliza así la creación femenina como una construcción social de la mujer idílica, concepto que se perpetúa hasta la actualidad, donde se construye, se reconstruye y se deconstruye la imagen visual de las mujeres en la publicidad.

En este contexto, se debe plantear qué sucede con la imagen de las mujeres en la publicidad de perfumes, ya que estas imágenes publicitarias ocupan un lugar privilegiado en la cultura visual contemporánea. A través de ellas no solo se venden perfumes, también se construyen imaginarios de deseo, estatus y feminidad. Aquí, el canon de belleza femenina –heredero de siglos de representación– se reconfigura mediante tecnologías de retoque que prometen perfección absoluta. El resultado es una estética seductora y sofisticada que, al tiempo que fascina, legitima normas estéticas.

Belleza en píxeles

Desde la Antigüedad, la figura femenina ha estado ligada a arquetipos como Afrodita/Venus, asociada a la belleza, el erotismo y la atracción. En la publicidad de perfumes, esta deidad se reencarna en modelos jóvenes de mujeres caucásicas, de piel tersa y rasgos armoniosos, envueltas en escenarios que sugieren hedonismo, lujo y exclusividad.

Este modelo heredado se ha adaptado a cada época, pero mantiene una constante: la promesa de perfección. Se trata de una feminidad codificada, suave pero poderosa, accesible solo a través del consumo, donde el clásico arquetipo no aparece de forma literal, sino mediante símbolos y narrativas –la luz dorada, el mármol, las abundancia de flores, la mirada insinuante– que traducen lo divino a un lenguaje de marca.

En la publicidad de perfumes esta perfección se plasma en imágenes que evocan sensualidad, lujo y deseo. Las campañas no solo venden fragancias, sino también un estilo de vida aspiracional donde la mujer ideal es sofisticada, seductora y eternamente joven.

El perfume es, por definición, intangible: su publicidad necesita traducir la esencia a una forma visible. Ese “exceso” de visualidad se logra a través de protagonistas femeninas portadoras de un magnetismo que ordena el entorno; los objetos y las miradas gravitan en torno a ellas. Sin embargo, ese poder representado es paradójico: se ejerce dentro de un marco estrecho de atributos –sensualidad medida, elegancia controlada, disponibilidad sugerida– que refuerzan la idea de que la feminidad valiosa es la que se ajusta al canon.

La manipulación digital: belleza sin límites

En la era digital, la belleza se ha convertido en un concepto tan maleable como los píxeles que conforman una imagen. La publicidad, especialmente la de perfumes, sigue siendo uno de los escenarios más influyentes en la construcción del canon de belleza femenino.

La edición extrema no es neutral. Normaliza una corporeidad que escapa a la experiencia cotidiana. Para el público, especialmente para las mujeres expuestas a estas imágenes desde la adolescencia, el mensaje es claro: la belleza aceptable se consigue borrando toda huella de realidad. La manipulación digital funciona como un quirófano invisible. El retoque suaviza pieles, borra poros, redefine contornos, alarga extremidades, afina narices y homogeneiza texturas. El objetivo no es únicamente embellecer, es estabilizar un ideal irreal.

Con la llegada de la edición digital, el canon se ha radicalizado. Programas de retoque permiten eliminar cualquier “imperfección”, ajustar proporciones corporales y crear pieles irreales. El resultado: mujeres que no existen en la realidad, pero que se convierten en referentes para millones de consumidoras.

Algunas marcas han comenzado a cuestionar esta práctica, apostando por campañas más inclusivas y menos retocadas. Han incorporado rostros y cuerpos más variados. Sin embargo, la diversidad a menudo aparece como una estrategia de ampliación de mercado, no como una transformación del imaginario. Se suma un tono de piel, un rasgo distinto, una edad más, pero el sistema de signos permanece, donde la mayoría sigue recurriendo a la manipulación digital como herramienta para reforzar el ideal aspiracional.

La lógica del retoque persiste incluso cuando se enarbola el mensaje “sin filtros”. La edición se oculta, se hace más sutil y, por tanto, más difícil de detectar. La diversidad se integra siempre que no cuestione el ideal de perfección. Así, la publicidad puede declararse inclusiva sin renunciar al canon que produce la fascinación y el deseo de compra. La paradoja es evidente: mientras la sociedad reclama diversidad y realismo, la publicidad continúa alimentando un imaginario donde la belleza es sinónimo de perfección artificial.

Consecuencias

El impacto de estas imágenes no se limita a los segundos que dura un anuncio o a la página de una revista. Convivimos con ellas en redes sociales, escaparates, pantallas, etc. La exposición constante genera comparación automática: ¿hasta qué punto mi rostro y mi cuerpo se acercan al estándar? Cuando la respuesta se aleja del ideal, aparece la fatiga estética: una sensación de inadecuación que empuja a rutinas, productos y procedimientos.

Además, la manipulación digital difumina la frontera entre fantasía y realidad. Si cada imagen parece “natural”, lo real se vuelve insuficiente. Los poros molestan, las arrugas desentonan, la luz del día no favorece. La vida cotidiana se percibe como una versión sin corrección de color. El problema no es desear verse bien; es confundir salud con borrado, autoestima con edición.

El anuncio promete empoderamiento, pero lo encierra en reglas. Te empodera si te adecuas, si te pulen, si encajas. El consumo opera como mediación: la mujer empoderada no es la que decide sobre su imagen, sino la que compra la imagen que otros diseñaron para ella. Y aquí la manipulación digital no solo “mejora” la estética: legitima jerarquías de clase, raza y edad bajo una pátina de lujo.

The Conversation

M. Mar Martínez-Oña no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Existen las mujeres de los anuncios de perfumes? – https://theconversation.com/existen-las-mujeres-de-los-anuncios-de-perfumes-271816

Las lluvias han arrastrado millones de toneladas de suelo fértil del campo andaluz: así podemos evitar que se repita

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adolfo Peña Acevedo, Profesor de la ETSIAM, Universidad de Córdoba

Olivar tras un episodio de lluvias. Manolines/Shutterstock

Cuando se encadenan temporales, el daño más visible suele asociarse a inundaciones, infraestructuras y pérdidas personales. Sin embargo, uno de los impactos más persistentes tiene lugar donde nunca miramos: en nuestros pies, donde la erosión del suelo agrícola se dispara cuando coinciden una alta intensidad de lluvia con una baja capacidad de infiltración.

En los primeros momentos, el impacto violento de las gotas de lluvia sobre el suelo provoca el arranque de las partículas de la capa superficial. Posteriormente, cuando las borrascas se van sucediendo con cantidades importantes de precipitación, encuentran el suelo saturado y compactado, sin capacidad de infiltración. Entonces, toda el agua circula por la superficie, concentra energía y aumenta su capacidad de arrastre y transporte a lo largo de arroyos y cauces, acumulándose en embalses y lechos de ríos para llegar finalmente al mar.

Durante 22 días de lluvias continuadas en Andalucía durante los meses de enero y febrero de 2026, un tren de borrascas, desde Francis hasta Oriana, ha provocado precipitaciones acumuladas de más 400 litros por metro cuadrado en muchos puntos de la región. Como consecuencia, se han movilizado más de 55 millones de toneladas de suelo agrícola, equivalente a más de 17 estadios olímpicos como La Cartuja.

Del material arrastrado, en una estimación conservadora, 4 millones de toneladas habrían quedado retenidas por los embalses, colmatándolos, y casi 500 000 habrían llegado al mar, en este caso con beneficios para el ecosistema marino.




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Un recurso que tarda siglos en formarse y horas en perderse

El suelo fértil no es un simple “soporte” para las plantas. Es un sistema vivo con propiedades físicas, químicas y biológicas que determinan su productividad: estructura, porosidad, estabilidad de agregados, materia orgánica, nutrientes, biodiversidad y capacidad de retención de agua.

Muchas de esas propiedades se construyen lentamente. Por eso, perder suelo superficial no es solo perder “tierra”, es perder capacidad productiva y biodiversidad.

En acontecimientos como el tren de borrascas de las últimas semanas, podría haberse perdido en Andalucía hasta 1 centímetro de suelo agrícola de media, con picos de 5 cm en algunas localizaciones en unas pocas semanas. Formar un centímetro de suelo fértil requiere de entre 1 000 y 10 000 años de evolución.

De la erosión laminar a las cárcavas

No toda erosión se manifiesta igual. En muchos casos comienza como erosión laminar o pequeños arrastres uniformes en superficie muchas veces difíciles de detectar; o como pequeños regueros de apenas unos centímetros.

El salto cualitativo llega cuando el flujo se concentra y empieza a excavar con fuerza. Entonces aparece la erosión en forma de cárcavas, incisiones profundas excavadas por el agua que superan el umbral de 50 centímetros de anchura, a partir del cual el terreno ya no se recupera con prácticas agrícolas habituales.

Profundo surco en el terreno en un olivar
Cárcava en un olivar.
Proyecto Cárcava, CC BY-SA

Con cada temporal extraordinario, la cárcava puede profundizar, ensancharse y crecer ladera arriba, conectando rápidamente la parcela con la red de drenaje natural. El resultado es doble: por un lado, la pérdida de suelo fértil se acelera, superando la pérdida de más de 500 toneladas por hectárea y año. Por otro, se generan daños en caminos rurales, limitaciones al paso de maquinaria y degradación del paisaje agrícola.

En el marco del Proyecto Cárcava, de la Universidad de Córdoba, hemos analizado la susceptibilidad a la iniciación de cárcavas en olivares de la cuenca del Guadalquivir. Los patrones observados indican que su aparición y crecimiento se relacionan con combinaciones de pendiente, propiedades del suelo, uso y cobertura del suelo y conectividad hidrológica.

Los temporales intensos actúan como aceleradores: reactivan cárcavas existentes y pueden iniciar nuevas en puntos vulnerables donde el flujo se concentra.

Así podemos actuar antes del próximo temporal

La evidencia científica es clara: la erosión se reduce cuando el suelo mantiene cobertura y buena estructura, y cuando se pone límite a la concentración de la escorrentía.

En la agricultura mediterránea, como la de gran parte del tercio sureste español, las estrategias más eficaces suelen combinar varias líneas de actuación:




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  • Prácticas de conservación que favorezcan la materia orgánica y eviten degradar la estructura.

  • Planificación hidrológica para identificar líneas de concentración de flujo, cabeceras de vaguadas y puntos de inicio de regueros y cárcavas.

  • Intervención temprana controlando regueros incipientes antes de consolidarse hasta convertirse en barrancos irrecuperables.

Ese color marrón del agua que con tanto asombro observaban miles de ciudadanos en los momentos más delicados de las borrascas Leonardo y Marta, las más dañinas, no era una nota de color, era suelo fértil en suspensión que el agua transportaba en su camino al mar.

El suelo que se arranca en la parcela llega a arroyos y ríos, incrementa la turbidez, modifica la dinámica sedimentaria de los cauces y reduce la capacidad de embalses para controlar caudales en próximos eventos.

En un clima que alterna sequías prolongadas con lluvias extraordinarias, proteger el suelo no es una opción: es una condición obligatoria para sostener la productividad, reducir riesgos y mejorar la resiliencia del sistema agrario y el equilibrio de todo el sistema ecohidrológico.




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The Conversation

Adolfo Peña Acevedo recibe fondos de Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.

Ana Jiménez Rey y Paula González Garrido no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Las lluvias han arrastrado millones de toneladas de suelo fértil del campo andaluz: así podemos evitar que se repita – https://theconversation.com/las-lluvias-han-arrastrado-millones-de-toneladas-de-suelo-fertil-del-campo-andaluz-asi-podemos-evitar-que-se-repita-276222

De la conciliación a la corresponsabilidad en los cuidados: hacia una sociedad más justa y equilibrada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro César Martínez Morán, Director del Master in Talent Management de Advantere School of Management / Profesor asociado de la Facultad de Ciencias Economicas y Empresariales, Universidad Pontificia Comillas

David Pereiras/Shutterstock

Seguro que más de una vez ha tenido que responder a un correo del trabajo mientras baña a sus hijos o cena en familia. O conectarse al correo de la empresa durante una escapada de fin de semana. Aunque la conciliación entre vida laboral y familiar se ha convertido en un concepto omnipresente, su aplicación genera el debate de si es un privilegio o un derecho.

La realidad pospandemia impulsó en España palancas tales como los avances legislativos, el derecho a la desconexión digital o el teletrabajo. Sin embargo, aunque la flexibilidad laboral se asume y se expande, la sensación de estar quemado sigue creciendo.




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Impulsos recientes y realidades persistentes

La Ley de conciliación de 1999 supuso el primer hito en la materia. Tras más de 25 años se ha pasado de la maternidad, vista como un elemento que afecta exclusivamente a las mujeres, a la corresponsabilidad familiar como enfoque central.

Los permisos de paternidad y maternidad igualitarios han sido un hito para romper la brecha en los cuidados. El artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores permite adaptar la jornada sin pérdida salarial, y la tecnología ha demostrado que puede ser complementaria a la presencialidad laboral.

No obstante, el trabajo a tiempo parcial sigue teniendo protagonismo femenino: el 93 % de las personas a cargo de sus allegados son mujeres.

Los retos: hiperconectividad y erosión de fronteras

Estos avances han traído efectos secundarios (el “colapso de los contextos” o la “erosión de las fronteras”) al invadir los espacios personales y profesionales de las personas trabajadoras. Tres circunstancias explican esos efectos:

  1. El teletrabajo ha eliminado los costes de desplazamiento, que en las grandes ciudades son elevados, pero ha dificultado separar la oficina del salón de la casa.

  2. La brecha de género persiste, ahora invisibilizada. Quienes asumen la carga mental y las interrupciones domésticas durante esa jornada siguen siendo mujeres.

  3. La presencialidad, el “estar siempre ahí”, físicamente, en el puesto de trabajo, se ha sustituido por “estar siempre disponible” en las plataformas de comunicación habituales.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), señala que la hiperconectividad es un fenómeno emergente que genera consecuencias significativas sobre la salud mental, la carga cognitiva, el bienestar psicológico y la fatiga, y apareja riesgos psicológicos y sociales.

Para facilitar la comprensión de los derechos de conciliación en el ámbito laboral español, hemos considerado importante agrupar todas las medidas legales de conciliación dirigidas a trabajadores por cuenta ajena.

Una nueva narrativa

La soberanía sobre el tiempo personal significa recuperar, realmente, el control sobre la agenda individual. No se trata solo de organizar, sino de proteger los márgenes de descanso y cuidado frente a la lógica de “estar siempre activo”. Hay que cuidarse, también, a uno mismo.

Los datos muestran una paradoja. Aunque el informe internacional Global Life-Work Balance Index 2025 muestra la buena situación de España en el equilibrio vida-trabajo, otros estudios muestran que la percepción de la conciliación empeora y se cronifican las desigualdades de género en el uso del tiempo y en las trayectorias laborales.

El desafío ya no es solo tener más medidas de protección del derecho a la desconexión y la conciliación, sino cambiar las reglas informales de juego. La cuestión es vincular el bienestar de las personas trabajadoras con la sostenibilidad de los negocios, evitar la penalización que conlleva la conciliación para la vida profesional del trabajador y seguir apostando por la corresponsabilidad.

Las aspiraciones futuras de conciliar y corresponsabilizarse

La sociedad española envejece y, por tanto, ganan terreno los cuidados. La atención y cuidado de mayores, menores y dependientes se debe convertir en una función social protegida y no ser un problema privado.

En la medida en que las organizaciones logren integrar la conciliación en su modelo de liderazgo y en su estrategia de talento, dejará de ser una concesión para convertirse en una pieza central de la competitividad y de la cohesión social.

La conciliación no puede ser un malabarismo constante entre las tareas vespertinas del hogar y la atención de asuntos laborales en el móvil. Es necesario pasar de una cultura de la ocupación (donde estar muy ocupado es un símbolo de estatus) a una cultura de mayor eficiencia empresarial para generar más bienestar personal entre las personas trabajadoras.

En una sociedad justa y equilibrada, el trabajador no debe resolver solo su conciliación: ha de ser un compromiso compartido entre administraciones, empresas y sociedad. Pero, además, la corresponsabilidad de los cuidados involucra a todos los convivientes en el hogar.

Las personas deben de tener las mismas oportunidades, sin discriminación de ningún tipo, ni barreras que le impidan crecer personal y profesionalmente.

The Conversation

Pedro César Martínez Morán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De la conciliación a la corresponsabilidad en los cuidados: hacia una sociedad más justa y equilibrada – https://theconversation.com/de-la-conciliacion-a-la-corresponsabilidad-en-los-cuidados-hacia-una-sociedad-mas-justa-y-equilibrada-276682

Cómo aprender a escribir académicamente y a entender lecturas complejas con la ayuda de la IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Santamarina Sancho, Investigadora y Profesora en el Departamento Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada, Universidad de Granada

My July/Shutterstock

La lectura y la escritura académicas son habilidades clave en la universidad. Nos permiten acceder a los diferentes contenidos, desarrollar un pensamiento más complejo y participar activamente en la vida académica. No se trata solo de entender textos o escribir trabajos, sino también de saber argumentar, sintetizar ideas y comunicarlas de forma clara y eficaz.

Sin embargo, los universitarios tienen dificultades con este tipo de prácticas académicas en parte porque tanto las lecturas como las tareas suelen ser significativamente más complejas que en bachillerato o secundaria, pero también porque no tienen una formación específica en lectura y escritura académicas. Por eso, la alfabetización académica es un proceso gradual, que debe trabajarse de manera intencionada dentro en todas las etapas educativas.

En este contexto, la incorporación de tecnologías digitales en la educación superior ha abierto nuevas posibilidades para enseñar y aprender. La inteligencia artificial, sobre todo, no solo ayuda a procesar y generar textos, sino también está cambiando la forma en que el alumnado lee, interpreta y produce conocimiento académico.

La IA para “salir del paso”, no para mejorar

Hemos investigado recientemente cómo la IA está afectando a la lectura y escritura en el ámbito universitario y nos hemos encontrado con una paradoja significativa. Aunque la mayoría de los estudiantes afirman utilizar herramientas de inteligencia artificial de forma habitual (en muchos casos, a diario), reconocen que no aprovecha todo su potencial formativo.

Los estudiantes perciben esta herramienta como un atajo para ahorrar tiempo, un corrector lingüístico de trabajos ya elaborados o, directamente, como un generador de textos. Esta visión centrada en el resultado final y no en el proceso limita su valor educativo y plantea importantes retos para la enseñanza universitaria. Más que favorecer una mejora de la escritura académica, estos usos no permiten llevar a cabo una relación más profunda con los textos y con el propio aprendizaje.

El potencial formativo de la IA

El verdadero potencial formativo de la inteligencia artificial lo encontramos cuando se integra como apoyo a los procesos cognitivos implicados en la lectura y la escritura, y no como sustituto del esfuerzo intelectual. En este sentido, algunas herramientas ampliamente conocidas pueden desempeñar un papel relevante si se utilizan con un propósito educativo claro.

A diferencia del uso de la IA como simple corrector lingüístico, en este caso orientado a eliminar errores gramaticales o mejorar la fluidez superficial del texto ya terminado, su potencial formativo aparece cuando se utiliza para analizar y reflexionar sobre el propio proceso de escritura. Y es precisamente aquí donde debemos incidir.

Por ejemplo, pedir a la herramienta que señale errores de coherencia argumentativa, que describa cómo progresa una idea a lo largo del texto o que identifique supuestos implícitos obliga al estudiante a interpretar esas observaciones y decidir qué cambios realizar, en lugar de aceptar correcciones automáticas sin reflexión.




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Apoyar la comprensión de textos complejos

En el ámbito de la lectura académica, la IA también puede apoyar la comprensión de textos complejos, ayudar a identificar ideas clave, establecer relaciones entre conceptos o formular preguntas que orienten una lectura más crítica. Utilizada de este modo, no reemplaza la lectura, sino que actúa como un mediador que facilita la construcción de significado, una especie de herramienta de comprensión lectora.

Por ejemplo, un uso poco formativo de la IA consistiría en pedir un resumen de un artículo académico para evitar su lectura completa y utilizarlo directamente como base de un trabajo. En este caso, la herramienta sustituye la interacción con el texto y limita la comprensión profunda.




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En cambio, un uso formativo consistiría en pedir a la IA que ayude a identificar las ideas principales del texto, que formule preguntas sobre los conceptos más complejos o que explique la relación entre distintos apartados del artículo. Si tenemos varios artículos, incluso podemos pedirle los resúmenes de cada uno solamente para seleccionar aquellos que realmente sirvan en el trabajo final. Estas acciones no reemplazan la lectura, sino que la orientan y la profundizan, favoreciendo una comprensión más activa y crítica. Y aquí es donde reside el quid de la cuestión.

El reto está en desplazar el foco desde la simple generación de productos hacia el acompañamiento del proceso: leer mejor para escribir mejor, revisar para comprender, reformular para pensar con mayor profundidad. Esto exige tanto al alumnado como al profesorado desarrollar nuevas estrategias de uso.

Un uso ético y crítico para la alfabetización académica

La inteligencia artificial puede convertirse en un recurso valioso si se incorpora desde una perspectiva ética, crítica y formativa. Esto implica reconocer sus límites, cuestionar sus respuestas y asumir que no puede sustituir la lectura crítica ni la escritura reflexiva, pilares fundamentales de la formación universitaria.

Para avanzar hacia este uso formativo, es necesario ofrecer orientaciones claras tanto al alumnado como al profesorado. Algunas estrategias útiles para los estudiantes pueden ser:

  • Pedir explicaciones alternativas de conceptos complejos y compararlas con el texto original para detectar matices o discrepancias. Debatir y argumentar con la propia IA.

  • Solicitar que formule preguntas críticas sobre un texto leído, como punto de partida para el análisis.

  • Utilizar la herramienta para reformular ideas propias y comprobar si mantienen el mismo significado.

Desde el punto de vista del docente, el reto consiste en integrar la IA de manera explícita en las prácticas de aula:

  • Diseñar actividades que valoren el proceso (borradores, revisiones, reflexiones sobre el uso de la IA) y no solo el producto final.

  • Guiar en clase para aprender usos concretos de la IA para analizar textos, revisar escritos o construir argumentos.

  • Plantear tareas que requieran justificar las decisiones tomadas a partir de las sugerencias de la herramienta. ¡Hay que pensar!

  • Crear y fomentar espacios de discusión sobre los límites, sesgos y riesgos de estas tecnologías en la producción de conocimiento académico.

En suma, la escritura y la lectura académicas siguen siendo tareas profundamente humanas, ligadas al desarrollo del pensamiento y a la construcción de conocimiento. Docentes y estudiantes necesitan pensar no en lo que la inteligencia artificial puede hacer por ellos, sino lo que pueden aprender haciendo un uso crítico y reflexivo de ella.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Cómo aprender a escribir académicamente y a entender lecturas complejas con la ayuda de la IA – https://theconversation.com/como-aprender-a-escribir-academicamente-y-a-entender-lecturas-complejas-con-la-ayuda-de-la-ia-271417