¿A qué edad corremos el riesgo de perder el tren de la IA?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Sayago Barrantes, Profesor e Investigador en Human-Centered Computing, Universitat de Lleida

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Un alto porcentaje de personas que ahora tienen entre 55 y 60 años saben utilizar WhatsApp, compran por internet y participan en redes sociales, entre otras muchas cosas ligadas a la tecnología. Pero ¿les costará seguir el tren como sucede actualmente con los mayores? ¿La brecha digital que se conoce como “gris” será cosa del pasado?

Muchas personas mayores viven en una dictadura digital. Unas cuantas décadas atrás, no se necesitaba ninguna tecnología digital, en cualquiera de sus formas, para estudiar, trabajar y, en definitiva, vivir. Sin embargo, actualmente, la vida es difícil entenderla separada de los bits y los bytes. Y no va a parar. En una década, serán otras tecnologías las que habrán inundado nuestras vidas.

El futuro con IA

Prácticamente no hay opción de evitar lo digital. Y todo hace indicar que la dependencia tecnológica será cada vez mayor en el futuro. Un ejemplo es todo el revuelo que está levantado la inteligencia artificial generativa (IAG) y su práctica infinidad de aplicaciones, desde la educación al transporte pasando por los empleos y la investigación. La IAG ha venido para quedarse.

A diferencia de otros colectivos, como los niños y los jóvenes, muchas personas mayores no han nacido con un ordenador debajo del brazo. Estas tecnologías se han introducido en sus vidas en una etapa, que se conoce como la tercera edad, en la que, hay que admitirlo, aprender cosas nuevas cuesta, y aún es más difícil cuando aquello que se está aprendiendo a utilizar parece que está diseñado en contra de uno.

Por ejemplo, es necesario aumentar el tamaño de iconos y letras en la pantalla, porque para verlos se necesita tener una vista de quinceañero. La terminología es en gran medida incomprensible, o con un significado diferente al que tienen en la vida cotidiana. Hay numerosos ejemplos, entre los que más usamos: adjuntar y virus. Maneras de hacer las cosas poco naturales, y un sinfín de otros aspectos, como la configuración de dispositivos, actualizaciones y versiones, y todo lo que rodea a la seguridad (contraseñas, factor de doble identificación) complican, y mucho, la relación entre los mayores y las tecnologías digitales.

¿Qué pasará con los mayores que vienen?

Se puede pensar que cuando los adultos de 55 años, con experiencia con los ordenadores, se conviertan, o se les asigne sociológicamente hablando, la categoría de personas mayores, la brecha digital desaparecerá. Al fin y al cabo, ya tienen mucha experiencia con el mundo digital, y todo lo que tendrán que hacer es “reciclarse”. ¿Seguro?

La tecnología que tendremos en 10 años

La tecnología, y especialmente, la digital, evoluciona. Ahora, por ejemplo, cada vez es más natural poder hablar con una máquina, o incluso tener algo que se asemeje a una conversación. Asumir que aquella experiencia que se ha adquirido con una tecnología actual nos ayudará a utilizar la tecnología que tendremos en 10 años es asumir mucho.

Un ejemplo son los teléfonos móviles, que han pasado del “ladrillo” al smartphone. Para utilizar un móvil de última generación, no es suficiente saber utilizar un teléfono de cuando éramos jóvenes. Ahora los teléfonos son más que teléfonos; son ordenadores.

Las personas mayores siguen sin considerarse en el diseño de las tecnologías digitales. Digo siguen porque nunca han sido el target principal de los desarrollos tecnológicos. ¿Se las tuvo en cuenta cuando se diseñaron los primeros ordenadores? La respuesta es no, porque los usuarios potenciales eran otros. La tendencia es continuista: ordenadores, móviles, tabletas, coches inteligentes, asistentes de voz…

“Somos mayores, no tontos”

La inmensa mayoría de las tecnologías digitales no están pensadas para el colectivo “de los mayores”. En el mejor de los casos, se añaden opciones de accesibilidad, o incluso se diseñan tecnologías específicas para ellas, como los teléfonos para seniors y el conocido como el “botón del pánico”, relacionado con servicios de teleasistencia.

Sin embargo, las tecnologías para mayores a menudo acaban reforzando estereotipos negativos asociados a la vejez, y que muchas personas de edad avanzada, cuando se habla con ellas, no quieren utilizar. Como un participante en mis investigaciones me dijo un día, “somos mayores, no tontos”.

Además, hay cambios o pérdidas que son derivados del envejecimiento natural, como los cognitivos, que no desaparecen con más experiencia con las tecnologías.

Aprender y recordar

A la vez que nos hacemos mayores, nos cuesta más aprender y acordarnos de las cosas. Otros problemas con el acceso y uso a la tecnología, como los relacionados con la visión, tienen solución. Las gafas de lectura y la opción de acercar o alejar hacen maravillas. Pero el verdadero problema está en aprender y recordar, y las tecnologías actuales todavía no lo soluciona.

Mucho tienen que cambiar las cosas para que las personas mayores que vienen no pierdan el tren tecnológico en el futuro. Todavía estamos a tiempo de revertir la situación: todo lo que hay que hacer es trabajar para hacer unas tecnologías más justas, menos discriminatorias, y no perder nunca de vista que las personas mayores un día seremos nosotros.

The Conversation

Sergio Sayago Barrantes ha recibido fondos de la Obra Social “la Caixa” y la Fundación General CSIC, la ACT Network y la EU, durante su investigación.

ref. ¿A qué edad corremos el riesgo de perder el tren de la IA? – https://theconversation.com/a-que-edad-corremos-el-riesgo-de-perder-el-tren-de-la-ia-262073

El boicot de EE. UU. a las misiones médicas cubanas pone en peligro la atención sanitaria en los países en desarrollo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Helen Yaffe, Lecturer in Economic and Social History, University of Glasgow

Cuban doctors who worked in Mexico during the height of the COVID pandemic return to Havana. Yandry_kw/Shutterstock

El 23 de febrero se vivieron escenas conmovedoras en Honduras, cuando algunos ciudadanos se despidieron de los profesionales sanitarios cubanos que les habían atendido de forma gratuita durante unos dos años. Esto ocurrió después de que el Gobierno hondureño pusiera fin de forma abrupta a la misión médica cubana, bajo la presión de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

Ese mismo día, se envió un memorándum “confidencial” del Departamento de Estado de Estados Unidos al secretario de Estado, Marco Rubio. En él se abordaba la estrategia estadounidense para sabotear el internacionalismo médico de Cuba, que ha sido parte integral de la política exterior de la nación isleña desde 1960. En los últimos años, también se ha convertido en un pilar fundamental de su economía.

Estados Unidos lleva más de 60 años imponiendo sanciones unilaterales a Cuba. Estas impiden que el país caribeño participe en el comercio internacional “normal”. Por ejemplo, terceros no pueden venderle productos si el 10 % de sus componentes proceden de empresas estadounidenses o de sus filiales. Y Cuba no puede exportar productos a EE. UU. Además, el bloqueo estadounidense restringe severamente el acceso de Cuba al sistema financiero internacional.

En este contexto, la exportación de profesionales médicos se ha convertido en algo vital para la economía cubana. Durante décadas, el Gobierno cubano envió misiones médicas por todo el mundo como donación a los países en desarrollo. Pero en las últimas dos décadas, ha desarrollado acuerdos de cooperación en virtud de los cuales los gobiernos o las autoridades locales pagan al Gobierno cubano por los servicios médicos de sus profesionales sanitarios.

Atacar esos ingresos parece ser un componente clave de la campaña estadounidense a favor del cambio de régimen en Cuba para finales de año. Esto se suma al bloqueo petrolero total impuesto por la orden ejecutiva el 29 de enero, que ya ha provocado múltiples apagones a escala nacional que han dejado a toda la isla a oscuras.

Se trata de una política de incentivos y castigos. A los países que expulsan a los médicos cubanos se les ofrece apoyo estadounidense para la “modernización de las infraestructuras”, incluyendo la telemedicina y la formación virtual. Un año antes, Rubio había anunciado restricciones de visado para funcionarios actuales y antiguos, así como para sus familias, de cualquier parte del mundo que hubieran participado en programas cubanos.

A mediados de marzo de este año, los gobiernos vecinos se alinearon. Guatemala, Paraguay, Bahamas, Guyana y Jamaica cancelaron las misiones médicas cubanas, poniendo fin a décadas de cooperación. En Guatemala, más de 400 profesionales sanitarios cubanos, la mayoría de ellos médicos, prestan servicio a las comunidades indígenas en el marco de una colaboración que dura ya tres décadas. Los últimos médicos se marcharán a finales de año.

Médicos cubanos abandonan Honduras en febrero de 2026.

El ataque del Gobierno de EE. UU. al internacionalismo médico cubano no es nuevo. Comenzó en 2006, un año después de que el programa “petróleo por médicos” entre Cuba y Venezuela convirtiera la exportación de profesionales sanitarios en la mayor fuente de ingresos de Cuba.

La política estadounidense buscaba eliminar estos ingresos y socavar el prestigio que los programas habían ganado a la isla. El entonces presidente de EE. UU., George W. Bush, puso en marcha el Programa de Libertad Condicional para Profesionales Médicos Cubanos (CMPP), animando a los doctores cubanos en el extranjero a abandonar sus misiones y desertar a EE. UU. El programa no finalizó hasta 2017, en los últimos días de Barack Obama como presidente.

A pesar de ello, y como reflejo del déficit en la atención sanitaria a nivel mundial, los ingresos de Cuba por la exportación de servicios sanitarios aumentaron.

Los ingresos en 2018, el primer año en que Cuba publicó datos separados sobre los servicios de salud, se elevaron a 6 400 millones de dólares (unos 5 500 millones de euros). La primera administración de Trump desarrolló políticas, y financiación, para sabotear estos programas.

El estado de salud de Cuba

También ideó una nueva justificación para hacerlo. El Gobierno de EE. UU. no podía exigir abiertamente a los países que sacrificaran la salud y el bienestar de sus poblaciones solo para privar a Cuba de ingresos. Así que, en su lugar, acusó a Cuba de tráfico de personas y equiparó a sus profesionales sanitarios con esclavos.

Cualquiera que haya hablado con participantes cubanos —como yo— sabe que los contratos de servicio en el extranjero que firman les proporcionan su salario habitual en Cuba, más una remuneración extra del país de acogida. Se les garantizan vacaciones y el contacto con sus familias.

A pesar de contar con decenas de miles de trabajadores sanitarios en el extranjero, la inversión del Estado en asistencia sanitaria y formación médica hace que la población cubana tenga la proporción más alta de médicos por persona del mundo. En 2022, se estimaba que había nueve médicos y nueve enfermeros por cada 1 000 ciudadanos. En EE. UU., hay 2,6 médicos por cada 1 000 ciudadanos y en el Reino Unido la cifra es de 3,2.

Para muchos profesionales sanitarios cubanos, supone el cumplimiento de un deber internacionalista; para otros, una forma de viajar o de aumentar sus ingresos. El Gobierno de Cuba se queda con la mayor parte de los ingresos y los reinvierte en la sanidad pública gratuita y universal del país y la formación médica.

Pero bajo la segunda administración de Trump, Rubio, hijo de migrantes cubanos que abandonaron la isla durante la dictadura de Batista, ha encabezado un nuevo ataque contra los programas médicos internacionales de la isla. El reciente memorándum del Departamento de Estado afirma que las brigadas médicas cubanas son una fuente clave de “dinero en efectivo” para el régimen.

Las cuatro formas de internacionalismo médico cubano establecidas en la década de 1960 son:

  1. Brigadas médicas de emergencia en el extranjero.
  2. Tratamiento de pacientes extranjeros en Cuba.
  3. Formación de estudiantes extranjeros como profesionales de la salud.
  4. Establecimiento de centros de salud públicos en el extranjero.

Esta contribución a los países en desarrollo ha sido a menudo ignorada o censurada. Sin embargo, se traduce en millones de vidas salvadas y mejoradas en todo el mundo cada año. Sabotear el internacionalismo médico devastaría a Cuba. Pero también dejaría a millones de personas en todo el mundo sin la atención médica vital de la que antes disfrutaban.

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Helen Yaffe no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El boicot de EE. UU. a las misiones médicas cubanas pone en peligro la atención sanitaria en los países en desarrollo – https://theconversation.com/el-boicot-de-ee-uu-a-las-misiones-medicas-cubanas-pone-en-peligro-la-atencion-sanitaria-en-los-paises-en-desarrollo-279334

De J. K. Rowling a Rosalía: ¿debemos (y podemos) separar al autor de la obra si conocemos su vida personal?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Durán Eusebio, Ayudante Doctor en Estudios Ingleses, Universidad San Jorge

Quién lee y qué sabe esa persona de quien escribe puede afectar a la lectura. Everett Collection/Shutterstock

En los últimos años –marcados por el auge de las redes sociales y la conocida como cultura de la cancelación– hemos visto cómo distintas figuras del mundo cultural han sido cuestionadas por sus declaraciones o decisiones personales.

Algunos casos recientes que han suscitado controvertidos debates han sido los comentarios de J. K. Rowling sobre las teorías de género y la comunidad trans, antiguos mensajes de Karla Sofía Gascón sobre el islam o la comunidad afrodescendiente en la por entonces red social Twitter, la reciente maternidad por gestación subrogada de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie o las declaraciones sobre el posicionamiento feminista –o la ausencia de este– en torno a la cantante Rosalía.

Estas mujeres, a menudo descritas como voces generacionales o símbolos culturales, se han convertido –en parte gracias a su exposición en redes sociales– en figuras cuyas opiniones no pasan desapercibidas. Cuando sus posicionamientos generan polémica, surge un dilema para el público en su papel de consumidor cultural: ¿somos capaces de separar al autor de su obra cuando conocemos la vida personal o las opiniones del artista?

Las preguntas que surgen a partir de este dilema son numerosas. ¿Leer Harry Potter y ser fan de la saga audiovisual está asociado a validar las opiniones de Rowling? ¿Ver una película interpretada por Gascón nos convierte en cómplices de mensajes escritos por la misma en el pasado? ¿Celebrar la obra de Adichie y su alegato feminista con Todos deberíamos ser feministas implica apoyar una práctica que es ilegal en el marco jurídico español? ¿Escuchar a Rosalía supone ignorar debates contemporáneos sobre feminismo y la importancia de este? Estas cuestiones, lejos de ofrecer respuestas binarias, suelen activar tensiones éticas, políticas y afectivas.

¿Separar?

Lo primero que conviene reconocer es que toda experiencia cultural implica una relación. Leer un libro genera un vínculo con la historia narrada y, de algún modo, con quien la escribió. Ver una película establece una conexión con los personajes y con quienes les dan vida en la pantalla. Escuchar una canción puede aproximarnos tanto a la letra como a la figura pública que la interpreta.

Estas asociaciones afectivas reflejan que, en la mayoría de las ocasiones, el arte –en todas sus vertientes– se ve influenciado por cómo las personas que lo consumen perciben a quien lo ha creado. Sin embargo, cabe destacar que esto suele ocurrir más a menudo con artistas contemporáneos, siendo menos probable que nos veamos influidas por la calidad humana que tenían Lope o Quevedo si los leemos en la actualidad. En definitiva, tiende a resultarnos más sencillo separar al autor de su obra cuando existe una distancia temporal.

A pesar de estas dificultades, existe una tradición crítica que defiende la posibilidad y conveniencia de separar ambas esferas. Un texto fundamental en este debate es el célebre ensayo La muerte del autor, del teórico y crítico literario francés Roland Barthes. En él, Barthes razona que la interpretación de una obra no debería depender de las intenciones de quien la creó.

Según su argumento, una vez que la obra abandona la esfera privada y es publicada, deja de pertenecer exclusivamente a su autor y pasa a formar parte de un espacio cultural compartido. El significado, entonces, deja de estar determinado por la supuesta intención original y entra en acción el poder de resignificación que los distintos públicos hacen de la obra en contextos históricos y sociales específicos. Desde esta perspectiva, esta adquiere cierta autonomía respecto a la biografía de quien la produce.

¿No separar?

Aplicar el marco de Barthes no elimina, sin embargo, todas las tensiones generadas en torno a este debate. En un contexto mediático caracterizado por la hiperexposición de las figuras públicas, la vida personal de las artistas es cada vez más visible y, consecuentemente, más difícil de ignorar. Como afirmó la feminista estadounidense Carol Hanisch, lo personal es político y lo que se expresa en el espacio público también.

Desde esta perspectiva, separar completamente la obra de su autor puede resultar erróneo, especialmente cuando las posiciones públicas del artista afectan a colectivos concretos o se insertan en debates sociales con un fuerte calado en la sociedad. La escritora y ensayista Claire Dededer aborda esta cuestión en su libro Monstruos: ¿se puede separar al autor de su obra?. En él indica que la biografía y la obra no puede desligarse completamente, pero tampoco deben conducir a la cancelación automática ni del artista ni de aquella creación que este haya generado.

Según su planteamiento, reconocer las contradicciones implica también desmitificar a los artistas. En este proceso, estos últimas dejan de ser idealizados y pasan a ser entendidos como personas mortales con luces y sombras. Este proceso de desmitificación puede abrir la puerta a una relación más crítica con la cultura, dando la posibilidad al público de desarrollar una posición intermedia que combina la apreciación estética y la conciencia ética.

¿Qué hacer entonces como consumidores culturales? No existe una respuesta única. Tal vez lo más honesto sea reconocer que la experiencia cultural se desarrolla en un terreno lleno de tensiones y contradicciones. Navegarla implica aceptar esa complejidad: pensar críticamente, cuestionar lo que consumimos y, al mismo tiempo, seguir encontrando en el arte un espacio de reflexión, emoción y diálogo.


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María Durán Eusebio no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. De J. K. Rowling a Rosalía: ¿debemos (y podemos) separar al autor de la obra si conocemos su vida personal? – https://theconversation.com/de-j-k-rowling-a-rosalia-debemos-y-podemos-separar-al-autor-de-la-obra-si-conocemos-su-vida-personal-277445

Mil años antes del ‘skincare’: la herencia borrada de Trótula de Salerno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alicia Palacios Ortega, Profesor de Didáctica de Ciencias Experimentales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Recreación de una mujer medieval preparando ungüentos. Anneka/Shutterstock

La Europa medieval, marcada por la reforma gregoriana, las Cruzadas y la influencia de los saberes árabes que conducirían al Renacimiento, escribía su historia bajo plumas varoniles. En ese contexto destacó Trótula, una mujer nacida en el siglo XI que vino a hablarnos de un tema que hoy resulta muy actual: salud y autocuidado femeninos.

Trótula estudió en la Escuela Médica de Salerno (Italia), primer centro en permitir el acceso de las mujeres a la formación médica. Ejerció como ginecóloga y obstetra, pero también estudió la salud y el bienestar femeninos. En el siglo XII apenas se reconocían las necesidades de la mujer, por lo que sus trabajos sobre menstruación, fertilidad, anticoncepción y cosmética fueron una revolución en el cuidado integral del cuerpo femenino.

El prestigio de Trótula fue tan notable que su figura apareció en obras como Los cuentos de Canterbury y el Libro de buen amor. Sin embargo, años después, atribuyeron sus escritos a un autor masculino, tratando de convencer a la humanidad de que Trótula jamás había existido. Permaneció olvidada durante siglos hasta que una investigación del siglo XX recuperó su nombre y le devolvió la autoría de sus aportaciones médicas.

‘De ornatu mulierum’: el primer tratado de cosmética

En De ornatu mulerium (“Sobre el adorno de las mujeres”) se enseña a conservar y mejorar la belleza femenina y a tratar las enfermedades de la piel y el cuero cabelludo a través de consejos y recetas naturales. Este libro, que forma parte del Trótula Minor, muestra a Trótula como una maestra innovadora e inteligente. Su objetivo principal era enseñar y popularizar la cosmética a las mujeres a través de indicaciones claras para la formulación y preparación de remedios.

Para Trótula la belleza no era frivolidad, sino un concepto inseparable de la salud, la higiene y el equilibrio corporal. Defendía prácticas que chocaban frontalmente con la mentalidad de su tiempo: limpieza diaria del cuerpo, ejercicio físico regular, dieta equilibrada, limpieza de los dientes antes y después de las comidas, baños de vapor y masajes con aceites. Trótula planteaba que estas prácticas eran factores clave para la prevención de enfermedades.

Quizá lo más innovador de su obra no fueron sus remedios, sino su manera de entender la relación entre medicina y cosmética. Además, hacía hincapié en el trato a los enfermos a través del respeto, la atención, la sonrisa y las palabras de aliento. Unas cuestiones que, en muchas ocasiones, siguen siendo una asignatura pendiente en la medicina actual.

Piel sana, piel cuidada, piel bonita

El cuidado de la piel, o lo que hoy llamamos dermatología, ocupa un lugar central en su tratado. En sus recetas aparecen muchas de las plantas que hoy en día se siguen usando en cosmética, aunque en la época se emulsionaban con grasas animales en lugar de con soluciones acuosas.

Por ejemplo, para evitar problemas cutáneos en el rostro se usaba un exfoliante facial a base de pan rallado y realizar peeling con cebolla. Para el cuidado de la piel se describían cremas de día y de noche preparadas con aloe, cebada, algarroba, malva, lirio y aceite de violeta. Para protegerla del sol se recomendaba grasa de cerdo.

Además, Trótula ofrece recetas para aclarar la piel, broncearla, colorear las mejillas y pintar los labios. Para enfatizar el color de las mejillas explica:

“Toma raíz de brionia roja y blanca, límpiala, pícala finamente y sécala. Después, pulverízalo y mézclalo con agua de rosas y unge el rostro con algodón o tela de lino fino”.

Para maquillar y cuidar los labios recomienda el uso de palo de Brasil, miel, aceite esencial de rosas y resina.

El cabello: brillo, color y prevención de la caída

El cuidado del cabello es uno de los temas centrales de De ornatu mulierum. A diferencia de muchos médicos medievales, que desaconsejaban lavar el pelo, ella promovía justo lo contrario: baños frecuentes, masajes del cuero cabelludo y ungüentos naturales destinados a fortalecerlo y prevenir su caída.

Su obra iba más allá de la higiene básica, ofreciendo fórmulas específicas para teñir y embellecer el cabello. Para lograr tonos rubios o dorados sugería dos opciones: un tinte compuesto por corteza de saúco, flores de retama, azafrán y yema de huevo, o un ungüento a base de abejas quemadas mezcladas con aceite y leche de cabra. En contraste, para obtener un tono negro y promover el crecimiento, recomendaba un ungüento que se obtenía al hervir la cabeza y la cola de un lagarto verde en aceite. Ingredientes como la grasa de res, la yema de huevo y la leche de cabra eran claves para el fortalecimiento.

La autora también proporcionaba soluciones médicas para afecciones como la tiña capilar: proponía utilizar tratamientos con vinagre y altramuz blanco. Estos métodos ilustran la profunda integración de la sabiduría médica y los remedios naturales en la práctica de Trótula.

Depilación y cuidado corporal

Nuestra protagonista promovía mantener el cuerpo limpio, equilibrado y armonioso. Recomendaba que cualquier “exceso” (como el vello, la sequedad o las impurezas) se tratara con métodos suaves, naturales y respetuosos con la fisiología femenina. Este enfoque priorizaba el bienestar físico y emocional de la mujer.

Los tratamientos específicos de depilación descritos por Trótula empleaban una mezcla diversa de ingredientes. Por ejemplo, para la depilación permanente prescribía el orpimento (sulfuro de arsénico), un mineral actualmente considerado peligroso, y el huevo de hormiga.

También proponía el uso de ungüentos a base de almendra dulce y manteca. Además, consideraba utilizar goma arábiga y resina como método físico de depilación, el equivalente a la cera depilatoria de la actualidad. Y, de manera adicional, proponía el uso de cal viva como despigmentante y para decolorar el vello corporal.

Un legado sorprendentemente actual

Leer hoy a Trótula de Salerno es descubrir que muchas ideas modernas sobre autocuidado, higiene diaria y cosmética natural ya estaban formuladas hace casi mil años. Su mirada, profundamente humanista y adelantada a su tiempo, nos plantea el cuidado del cuerpo femenino como una cuestión médica y de bienestar emocional, y no de simple adorno.

En una época que se dudaba de la capacidad intelectual de las mujeres, Trótula escribió con autoridad sobre temas que hoy llamaríamos dermatología, tricología y cosmética natural. Su obra, revolucionaria para la época, fue usada como referencia en universidades europeas durante siglos.

Trótula no solo fue pionera en ginecología, sino que también fue la primera gran experta en cosmética femenina.


En la redacción de este artículo ha participado Alicia Espiñeira, graduada en Historia y estudiante en el Máster de Formación de Profesorado.


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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Mil años antes del ‘skincare’: la herencia borrada de Trótula de Salerno – https://theconversation.com/mil-anos-antes-del-skincare-la-herencia-borrada-de-trotula-de-salerno-276425

La causa de los pélets de Galicia se ha archivado, pero el problema de fondo continúa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Morales Caselles, Profesora e investigadora del área de Ecología, Universidad de Cádiz

Zyabich family/Shutterstock

A principios de 2024, nos llamaron la atención las imágenes de las playas gallegas cubiertas de pequeñas bolitas de plástico blanco. Los llamados pélets procedían de un vertido en aguas portuguesas ocurrido a finales de 2023. Desde entonces, el incidente ha ido desapareciendo del debate público. Las últimas decisiones judiciales, que archivan la búsqueda de responsabilidades legales tras establecer que la caída por la borda de seis contenedores fue consecuencia “de un golpe al buque por el oleaje”, sugieren que el caso podría darse por cerrado.

Sin embargo, ¿qué ha pasado con los pélets desde entonces? Algunos fueron recogidos en las playas, pero muchos probablemente se dispersaron, enterraron o quedaron a merced de las corrientes en el mar, perpetuando su impacto.

Desde una perspectiva científica, la historia puede estar lejos de haber terminado. Nuevas investigaciones, como nuestro reciente estudio, están volviendo a poner el foco en los impactos de la contaminación por pélets, no como un accidente aislado, sino como parte de un problema global más amplio y persistente.

Vertidos crónicos

Los pélets de plástico son pequeñas esferas utilizadas para fabricar la mayoría de los objetos plásticos, son los llamados microplásticos primarios, y se transportan por todo el mundo antes de convertirse en objetos de consumo cotidiano. Y en ese proceso, algunos se pierden.

A veces ocurre de forma accidental, como en el caso del buque Toconao en Galicia. Pero más a menudo se debe a vertidos crónicos, poco documentados, que rara vez llegan a los titulares.

El incidente que afectó al norte de España ha sido uno de los episodios de contaminación por pélets más visibles en Europa en los últimos años. Pero dista mucho de ser único a escala global.

Una huella ecológica persistente

Nuestro trabajo aporta nuevas evidencias sobre el comportamiento ambiental y los impactos de los pélets de plástico, reforzando la preocupación de que estos materiales no son ni inocuos ni fáciles de contener.

Los pélets pueden contener mezclas complejas de sustancias químicas, incluidos aditivos y compuestos no añadidos intencionadamente que no siempre están declarados ni regulados. Algunos de estos compuestos pueden liberarse al medio natural y suponer riesgos para los organismos marinos.

Esto significa que el impacto de la contaminación por pélets no se limita a la ingestión o al daño físico. También implica vías químicas a priori invisibles.

Nuestra investigación refuerza lo que la comunidad científica ya sospechaba: incluso cuando los vertidos parecen temporales, su huella ecológica puede persistir mucho más allá de los titulares.




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Por qué es tan difícil evaluar la toxicidad de los microplásticos


Un problema sistémico

La contaminación por pélets no es un fenómeno nuevo, sino un problema bien documentado a escala global. La evidencia científica muestra que estos materiales son persistentes, se dispersan ampliamente y pueden causar daños físicos y químicos en los ecosistemas marinos. Son ingeridos por la fauna, transportan sustancias tóxicas y pueden desplazarse a grandes distancias, lo que confirma que no se trata de episodios aislados, sino de un problema sistémico.

Incidentes como el vertido de pélets del Toconao siguen reapareciendo en el debate público porque los factores que los provocan no han cambiado. La producción global de plásticos continúa en aumento, lo que implica que cada vez se transportan más pélets a lo largo de cadenas de suministro y océanos. Cuanto mayor es el volumen en circulación, mayor es también la probabilidad de pérdidas, ya sea por accidentes puntuales, fallos en la manipulación o vertidos crónicos que rara vez se documentan.

Episodios como el desastre del X-Press Pearl en Sri Lanka en 2021, cuya huella tóxica todavía sigue presente, han mostrado la magnitud que pueden alcanzar estos eventos. Sin embargo, muchos científicos advierten de que las pérdidas acumuladas de incidentes a menor escala podrían representar una fuente igualmente relevante, y mucho menos visible, de contaminación marina.

Desde 2010 se han documentado al menos 14 derrames importantes de pélets provocados por accidentes marítimos, aunque es probable que la cifra real sea mayor debido a la falta de obligación de notificarlos. Solo en 2022, se calcula que se perdieron 230 000 toneladas de gránulos a nivel mundial.




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Muchas caídas al mar de contenedores de pélets son evitables


Un buque cargado de contenedores en el mar del que se desprende un humo amarillo
El buque X-Press Pearl en 2021, del que emanan vapores procedentes de una fuga de ácido nítrico.
Isuruhetti/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Nuevas normativas para reducir las pérdidas de pélets

El aparente cierre legal de casos como el del buque Toconao en Galicia puede generar una falsa sensación de resolución. Mientras que los procesos judiciales se centran en la responsabilidad de incidentes concretos, la ciencia analiza patrones, persistencia y efectos acumulativos a largo plazo. Desde esta perspectiva, los vertidos de pélets no son episodios aislados, sino síntomas recurrentes de un problema estructural: un sistema global que sigue liberando plástico al medio ambiente.

Afortunadamente, la evidencia científica está empezando a influir en los debates regulatorios. En Europa, se están desarrollando normativas para reducir las pérdidas de pélets en las cadenas de suministro, mientras que a nivel internacional crece el debate sobre su posible clasificación como sustancias peligrosas en el transporte marítimo. Esta medida podría implicar requisitos más estrictos de envasado, etiquetado y respuesta ante vertidos.

La ciencia no cierra el caso

La investigación sigue avanzando. Los estudios muestran que los pélets no solo actúan como contaminantes físicos, sino también como portadores y fuentes de sustancias químicas potencialmente peligrosas.

La contaminación que provocan estas pequeñas piezas de plástico no termina cuando se cierra un caso judicial. La cuestión ya no es si estos episodios volverán a ocurrir, sino si estamos dispuestos a frenar esta tendencia y regularlos a escala global.


Andy M. Booth, científico jefe en la organización noruega de investigación SINTEF Ocean, ha participado en la elaboración de este artículo.


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BCA es miembro del comité directivo de la Coalición de Científicos para un Tratado sobre Plásticos Eficaz, un grupo de científicos que garantiza la disponibilidad de la mejor ciencia para respaldar la toma de decisiones basada en evidencia en las negociaciones de tratados mundiales sobre plásticos de la ONU.

Carmen Morales Caselles no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La causa de los pélets de Galicia se ha archivado, pero el problema de fondo continúa – https://theconversation.com/la-causa-de-los-pelets-de-galicia-se-ha-archivado-pero-el-problema-de-fondo-continua-278850

¿Qué comieron Jesús y sus apóstoles en la Última Cena? Lo que revelan los Evangelios y la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Miguel Soriano del Castillo, Catedrático de Nutrición y Bromatología del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universitat de València

Probablemente, las representaciones artísticas de la Última Cena (como el famoso fresco de Leonardo da Vinci, en la imagen) no reflejan con fidelidad cómo habría sido la comida narrada por los Evangelios. Wikimedia Commons

Los cuatro Evangelios y la primera carta de san Pablo a los corintios coinciden en narrar una última comida de Jesús con sus discípulos antes de ser crucificado, celebrada en los días de Pascua y con pormenores muy similares. Es algo inusual en otros episodios evangélicos de su vida, donde los relatos divergen más en detalles y énfasis.

Pero la Última Cena no solo es posiblemente la comida más famosa de la historia, sino también una de las peor imaginadas. Durante siglos la hemos visto a través de un filtro renacentista: una mesa larga, trece hombres en fila y una escena solemne que poco tiene que ver con la Judea del siglo I. La realidad debió de ser otra, tanto en la forma de sentarse como en el menú.

Preguntarse qué comieron Jesús y sus discípulos no es un detalle menor: permite volver a los Evangelios, la Pascua judía y la arqueología para entender cómo una comida real, en un contexto histórico concreto, se convirtió en símbolo central del cristianismo.

Una cena entre la Pascua y la controversia

Lo único seguro es también lo más conocido: en la Última Cena habría habido pan y vino. Son los únicos alimentos mencionados explícitamente por los Evangelios, y sobre ellos recae el gesto decisivo de Jesús: partir el pan, ofrecer la copa y darles un significado nuevo. De ahí nace la eucaristía cristiana.

Sin embargo, en cuanto se intenta ir más allá del pan y el vino, aparece la gran discusión: ¿fue una auténtica cena de Pascua? Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas dicen que sí. Marcos, concretamente, la sitúa en “el primer día de los Ácimos”, es decir, en el marco de la Pascua judía.

El Evangelio de Juan, en cambio, sugiere que la cena ocurrió la noche anterior, de modo que Jesús murió antes de que comenzara formalmente la comida pascual. Ese desacuerdo ha sido uno de los grandes debates de la exégesis bíblica moderna.

El investigador Joel Marcus, de la Universidad de Boston, propone una salida intermedia que resulta especialmente útil. En su análisis sostiene que la comida histórica probablemente ocurrió la noche anterior a la Pascua, como sugiere Juan, pero que eso no impide reconocer que estuvo muy marcada por elementos del seder y de la haggadah judíos, es decir, por una comida ritual en la que ciertos alimentos eran explicados y vinculados a la memoria del éxodo.

En otras palabras: quizá no fue una cena pascual en sentido estricto, pero sí una cena modelada por la lógica de la Pascua.

Ese detalle cambia mucho la lectura. Marcus explica que los alimentos rituales eran objeto de explicación. El pan, por tanto, no era solo pan: era un alimento capaz de condensar memoria, liberación y pertenencia. Y lo mismo ocurría, aunque con una historia litúrgica más compleja, con el vino.

Lo que pudo haber en la mesa: del pan ácimo al cordero

Si se acepta que la Última Cena estuvo vinculada a la Pascua, aunque sea de modo flexible, las posibilidades del menú se amplían. El primer candidato es el pan sin levadura, o matzá, que simbolizaba la partida apresurada de los israelitas de Egipto, sin tiempo para que la masa subiera.

También el cordero asado aparece enseguida como posibilidad, ya que la Pascua judía del período del Segundo Templo estaba ligada al sacrificio del cordero en Jerusalén, y su consumo asado en el hogar. A eso se sumarían las hierbas amargas, otra pieza clásica de la memoria pascual.

La investigación arqueológica y la historia de la alimentación añaden más matices. En 2016, dos arqueólogos italianos publicaron un estudio sobre lo que se pudo haber comido en la Última Cena que incluía un menú reconstruido, a partir de versículos bíblicos, textos judíos, literatura romana antigua y datos arqueológicos, durante el siglo I. La mesa que propusieron para esa noche los investigadores incluye pan ácimo, cordero, estofado de lentejas o legumbres, aceitunas con hisopo (una hierba con sabor a menta), dátiles, frutos secos, alguna salsa de pescado similar al garum romano y vino aromatizado o diluido.

No es un menú comprobado plato por plato, pero sí una hipótesis históricamente razonable respaldada por la arqueología y la etnografía, puesto que los hallazgos realizados en yacimientos como Qumrán, Masada y el Barrio Herodiano de Jerusalén apuntan a la presencia de trigo, lentejas, aceite de oliva, frutas secas y hierbas en las dietas judías de la época.

En tiempos de Jesús, la base alimentaria era el pan, las aceitunas, el aceite, las legumbres, las frutas secas y, en algunos contextos, el pescado. La carne existía, pero se consumía sobre todo en circunstancias festivas o ceremoniales. Por eso el cordero resulta plausible en una cena solemne, pero no en una comida ordinaria.

Una comida lenta, ritualizada y conversada

Tampoco la forma de comer se parecía a la imagen popular. Los comensales probablemente no estaban sentados erguidos en sillas altas, sino reclinados sobre cojines o divanes bajos, al modo mediterráneo. Esta postura era una característica definitoria de las comidas formales en el mundo grecorromano y helenístico de la época.

La Última Cena, así imaginada, se parece menos a una pintura congelada y más a una comida lenta, ritualizada y conversada. Los participantes compartían cuencos y platos mientras se reclinaban en cojines, participando en un ceremonial profundamente enraizado en la tradición judía antigua.

La ingesta energética en tiempos de Jesús

Hay una dimensión menos obvia, pero muy reveladora, en todo este asunto: la nutrición. Sabemos más o menos qué alimentos podían circular por una mesa judía del siglo I, pero sabemos mucho menos sobre cuánta energía aportaba realmente la dieta de aquella época. Un estudio realizado en 2018 aplicó modelos matemáticos para estimar la ingesta energética probable en tiempos de la Última Cena.

Su punto de partida es muy sencillo: los registros antiguos de alimentos son útiles, pero incompletos. Los autores compararon descripciones históricas de dieta con estimaciones de altura de reclutas romanos, esperanza de vida, peso corporal probable y niveles de actividad física similares a los de sociedades agrarias modernas. El resultado fue llamativo: mientras ciertos registros de la Mishná (ley oral judía) apenas permitían calcular unas 1 176 kilocalorías diarias, los modelos fisiológicos elevan la ingesta probable a una franja de entre 2 319 y 3 973 kilocalorías al día. Mientras que hoy en día se establece que los requerimientos energéticos medidos en adultos modernos son unas 2 266 kcal/día mujeres y 2 850 kcal/día hombres, con variaciones por sexo, edad y actividad física,

La conclusión no resuelve el menú exacto, pero sí obliga a corregir una intuición frecuente: la de imaginar las comidas antiguas como mesas casi vacías, puramente simbólicas.

La Última Cena fue una cena sagrada, sí, pero también una cena humana. Y quizá siga fascinando precisamente por eso: porque en ella se cruzan la fe, la historia y algo tan humano como sentarse a la mesa.

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José Miguel Soriano del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué comieron Jesús y sus apóstoles en la Última Cena? Lo que revelan los Evangelios y la ciencia – https://theconversation.com/que-comieron-jesus-y-sus-apostoles-en-la-ultima-cena-lo-que-revelan-los-evangelios-y-la-ciencia-278573

El cometa 2025 R3 PANSTARRS será visible a simple vista en abril

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

El cometa 2014 Q2 Lovejoy captado sobre Tucson en 2015. Cortesía de John Vermette

Con una órbita casi parabólica, se acerca ahora a nosotros un cometa llamado C/2025 R3 PANSTARRS. La evolución luminosa de su coma en las últimas semanas lo ha hecho convertirse en un cuerpo realmente accesible en el cielo de la mañana, justo antes del amanecer.

En el momento de publicar este artículo, ya es bien visible con su cola mediante prismáticos o un pequeño telescopio. Pero durante Semana Santa podría estar ya en el límite de su visibilidad a simple vista y más brillante todavía a mediados de abril.

¿De dónde procede el cometa PANSTARRS?

PANSTARRS procede de una región externa de nuestro sistema planetario que se conoce como la Nube de Oort. Se trata de un almacén de pequeños cuerpos helados a los que denominamos cometas. La presencia de millones de objetos en ese área explica que cada año descubramos decenas de cometas como el que nos ocupa.

Pero ¿por qué se concentran en esa región externa tan remota? La explicación la encontramos en el llamado modelo de Niza, que explica tanto la distribución y masa de los planetas en nuestro sistema planetario como la redistribución gravitatoria impuesta sobre los pequeños cuerpos debido a la migración de los planetas gigantes, particularmente Júpiter y Saturno.

Conocemos que el C/2025 R3 nació en el Sistema Solar dado que, a pesar de su alta excentricidad, no sigue una órbita hiperbólica. También posee una alta inclinación, concretamente 125 º respecto al plano de la eclíptica. Esos parámetros orbitales le confieren un afelio distante, es decir, una distancia máxima al Sol de unas seis mil veces la distancia media Tierra-Sol, conocida como unidad astronómica (u. a.).

Por otro lado, su gran excentricidad hace que adquiera un periodo de revolución al Sol de unos 170 000 años aproximadamente. Por todo ello, este cometa no pasa muy a menudo cerca del astro rey y se mantiene fresco y activo.

En estas últimas noches lo he seguido de cerca y ya se divisa con prismáticos. La coma posee una tonalidad verdosa realmente atractiva, generalmente asociada a la desexcitación del carbono diatómico (C2) y otros radicales que surgen de la descomposición de los hidrocarburos que contienen los cometas. Posee un núcleo muy brillante y condensado que lo hace fácilmente distinguible. Su comportamiento y luminosidad apunta a que pueda llegar a alcanzar magnitud +2, la misma que poseen las estrellas más luminosas de la constelación de la Osa Mayor. Será fácilmente reconocible porque su coma poseerá una apariencia más difusa que las estrellas.

En paralelo al horizonte

Estamos de suerte con el cometa PANSTARRS, porque la órbita que sigue lo hace evolucionar con una geometría afortunada. A lo largo de las próximas semanas, se mostrará moviéndose noche tras noche prácticamente paralelo al horizonte local.

Por si fuera poco, lo contemplaremos cada vez más brillante dado que está aproximándose a la Tierra a la vez que sigue a su encuentro con el Sol, cuando el próximo 19 de abril se acerque al astro rey a 74,6 millones de kilómetros. Una semana después alcanzará su mínima distancia a la Tierra, 73,3 millones de kilómetros. Obviamente, no hay por qué preocuparse ante este acercamiento, dado que esa distancia es algo menos de la mitad de la que separa la Tierra del Sol.

¿Cómo observar el cometa 2025 R3 PANSTARRS?

Para latitudes medias de España y Centroamérica, el cometa se mantendrá relativamente alto al Este, sobre el horizonte local del cielo del amanecer. Cruzará la popular constelación de Pegaso, atravesando su famoso asterismo, el “Cuadrado de Pegaso”, que es el conjunto de estrellas luminosas que forman parte de esa constelación.

Sin embargo, en torno a la tercera semana de abril irá siendo engullido por el crepúsculo matutino. Por tanto, para verlo bien habrá que madrugar un poquito, levantarnos alrededor de una hora antes del alba. Unos simples prismáticos de pocos aumentos, en un rango de 7×50 o 11×80, nos pueden permitir disfrutar de su coma y sus colas. Con cámaras réflex también podremos obtener buenas fotografías de su cola en lugares preferentemente oscuros y rurales. Vaya, la excusa perfecta para disfrutar a posteriori de amaneceres únicos.

Las próximas semanas el cometa crecerá en brillo y tamaño conforme se acerque a nuestra estrella. De hecho, ya comienza a desplegar una preciosa cola iónica, recta y extendida varios grados. Progresivamente, PANSTARRS irá acortando su elongación, distancia angular al Sol, con lo que en torno al 20 de abril estará a menos de 20 º del astro rey. Aún así todavía podría fotografiarse desde lugares altos con buen horizonte, aunque durante el crepúsculo. Es posible generar cartas de observación de MAPS adaptadas a la latitud del usuario en la iniciativa In-The-Sky del astrónomo Dominic Ford.

Una vez pase por el perihelio volverá a distanciarse angularmente del Sol y, por tanto, regresará al cielo de la tarde. No será el mismo, ya que perderá magnitud. Pero probablemente resulte más vistoso al haber desarrollado también la denominada cola de polvo, producida por la sublimación de los hielos que tienen embebidas pequeñas partículas micrométricas de silicatos que se desprenden por la presión del gas sublimado. Esas partículas crean una cortina que es iluminada por el Sol y, a diferencia de la cola iónica, tiene colores más amarillentos y blanquecinos.

Veremos como evoluciona pues, si la sublimación de sus hielos llega a producir mucho polvo micrométrico, podría ser incluso más espectacular en ese momento. Sea como fuere, se avecina un buen espectáculo celestial que hará las delicias de los astrofotógrafos y apasionados del firmamento.

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Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. El cometa 2025 R3 PANSTARRS será visible a simple vista en abril – https://theconversation.com/el-cometa-2025-r3-panstarrs-sera-visible-a-simple-vista-en-abril-279471

No solo es dormir una hora menos: qué provoca el cambio horario en la atención, el humor y el bienestar psicológico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Este domingo 29 de marzo vuelve una escena conocida: el calendario oficial publicado en el BOE marca el inicio del horario de verano en España. En términos prácticos, el reloj se adelanta una hora de manera simultánea en todo el territorio, aunque con distinta hora oficial en la península y en Canarias, tal como recoge el Real Decreto que regula el cambio horario. Sobre el papel parece un ajuste menor. Pero para el cerebro no siempre lo es.

No se trata solo de una mala noche

Desde la psicología, lo relevante no es tanto la hora “perdida” como el desajuste que se produce entre el tiempo social y el tiempo biológico. Nuestro organismo funciona con ritmos circadianos, es decir, oscilaciones internas que regulan el sueño, la activación, la temperatura corporal, el apetito y buena parte de la regulación emocional. Cuando el horario oficial se adelanta de golpe, el cuerpo no siempre acompasa ese cambio al mismo ritmo. Por eso, muchas personas experimentan durante unos días una sensación parecida a un pequeño jet lag social”: cuesta más dormirse, levantarse y rendir como si nada hubiera pasado.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el cambio se reduce a dormir una hora menos la madrugada del domingo. La evidencia apunta a algo más complejo. Una revisión reciente de 27 estudios concluye que la transición se asocia con efectos adversos sobre la duración y la calidad del sueño, además de más somnolencia diurna.

El impacto, además, parece ser más claro en las personas de cronotipo vespertino, es decir, aquellas que tienden a acostarse y activarse más tarde. No es solo una noche peor: en algunos casos hay varios días de adaptación incompleta.

Ese pequeño déficit de sueño tiene consecuencias psicológicas reconocibles. A menudo no aparece como un gran problema clínico, sino como una suma de “microdeterioros” cotidianos: más despistes, peor concentración, más lentitud mental, menor tolerancia a la frustración e irritabilidad.

La literatura científica sobre sueño, ritmos circadianos y salud mental muestra que las alteraciones del descanso y de la sincronía circadiana no solo afectan a cómo dormimos, sino también a la atención, la cognición y el estado de ánimo. En otras palabras: cuando el reloj biológico va desacompasado, también lo hacen parte de nuestros recursos psicológicos.

Atención, errores y fatiga: los efectos más inmediatos

El cambio de primavera también se ha relacionado con un aumento de la fatiga y con peor rendimiento en tareas que exigen vigilancia sostenida. No es casualidad que algunas investigaciones hayan observado efectos en contextos donde un pequeño descenso de alerta importa mucho.

Un estudio publicado en Current Biology encontró que el adelanto horario se asociaba con un incremento del 6 % en el riesgo de accidentes de tráfico mortales en Estados Unidos. El dato no significa que todas las personas vayan a conducir peor de forma llamativa, pero sí refuerza una idea básica: incluso una alteración aparentemente modesta del sueño puede tener efectos reales sobre la atención y el tiempo de reacción.

No afecta a todos por igual

Y como ocurre con casi todos los fenómenos psicológicos, no impacta del mismo modo en toda la población. Quienes suelen acostarse tarde, quienes ya arrastran deuda de sueño o quienes tienen horarios matutinos rígidos suelen notar más el desfase.

También los adolescentes constituyen un grupo especialmente sensible. Un estudio sobre sueño en esas edades tras el cambio de primavera observó que el ajuste puede dificultar el descanso y asociarse con un descenso del funcionamiento cognitivo. No resulta extraño: la adolescencia ya viene acompañada de una tendencia biológica a retrasar la hora de dormir, y el adelanto del reloj va justo en sentido contrario.

¿Puede afectar también al estado de ánimo?

Sí, pero aquí conviene ser prudentes. Sería exagerado afirmar que el adelanto de una hora “provoca” por sí solo trastornos psicológicos. La evidencia es más matizada. Por ejemplo, una conocida investigación realizada en Dinamarca encontró un aumento del 11 % en los episodios depresivos unipolares tras el cambio de otoño, no después del de primavera. Más recientemente, una investigación poblacional en Inglaterra encontró poca evidencia de un efecto agudo del cambio al horario de verano sobre los eventos de salud mental registrados en atención sanitaria.




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La lectura razonable, por tanto, no es alarmista: para la mayoría de las personas el cambio de hora no generará un problema clínico, pero sí puede empeorar temporalmente el humor, la energía y la regulación emocional, sobre todo si ya existía vulnerabilidad previa.

Esta cautela encaja bien con lo que se sabe sobre la relación entre ritmos biológicos y salud mental. Estudios recientes indican que, en personas con trastornos del estado de ánimo, las alteraciones de la fase circadiana pueden preceder a los síntomas del estado de ánimo. Eso no implica que el adelanto horario sea una causa única, pero sí ayuda a entender por qué un reajuste aparentemente trivial puede notarse más en algunas personas que en otras.

Cómo amortiguar el impacto

La mejor forma de afrontar el cambio no es dramatizarlo, pero tampoco ignorarlo. La investigación sobre adaptación circadiana recuerda que la luz matutina es una de las señales más potentes para adelantar el reloj biológico y que la luz vespertina tiende a retrasarlo.

Por eso ayuda exponerse a la luz natural por la mañana, evitar una sobreestimulación lumínica intensa por la noche y proteger especialmente el descanso los días previos y posteriores. También puede ser útil adelantar progresivamente 15 o 20 minutos la hora de acostarse en las jornadas anteriores, en lugar de esperar a que el cuerpo resuelva solo el desfase de un día para otro.

En definitiva, el cambio de hora funciona como un recordatorio incómodo pero útil: la mente no opera al margen del sueño, de la luz ni de los ritmos biológicos. Una sola hora puede parecer poco, pero cuando esos 60 minutos se traducen en peor descanso, más fatiga, menos atención y más irritabilidad, deja de ser solo un ajuste del reloj y se convierte también en una cuestión de bienestar psicológico.

The Conversation

Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. No solo es dormir una hora menos: qué provoca el cambio horario en la atención, el humor y el bienestar psicológico – https://theconversation.com/no-solo-es-dormir-una-hora-menos-que-provoca-el-cambio-horario-en-la-atencion-el-humor-y-el-bienestar-psicologico-279465

Abandonar el sensacionalismo a la hora de informar sobre salud mental no basta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Bárbara Castillo Abdul, Docente e Investigadora Senior, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

DimaBerlin/Shutterstock

En los últimos años, la salud mental ha adquirido una visibilidad pública sin precedentes. Organizaciones internacionales, profesionales de la salud y activistas han impulsado campañas para reducir el estigma y mejorar la comprensión social de los trastornos mentales. Sin embargo, un aspecto que suele pasar desapercibido es cómo los medios de comunicación digitales –todavía la fuente principal de información de amplios sectores de la población— trasladan estos temas. ¿Hasta qué punto su representación contribuye a la comprensión social y a la reducción del estigma? Y sobre todo, ¿es suficiente con que la cobertura deje de ser explícitamente negativa?

Una investigación reciente publicada en BMC Psychiatry analiza, de forma sistemática, cómo los principales medios digitales de Iberoamérica trataron la salud mental a lo largo de 2023.

El estudio se basa en el análisis cuantitativo y cualitativo de más de 20 000 piezas informativas, con una muestra representativa de 1 226 noticias de 20 países iberoamericanos. Los resultados muestran que, aunque la mayoría de los contenidos analizados se sitúan en un tono “neutral”, esta neutralidad no equivale necesariamente a una mejora en la calidad informativa ni contribuye a la sensibilización social.

Más de la mitad de las noticias sobre salud mental tienen un tono neutral

El 56 % de las noticias sobre salud mental analizadas tiene un tono neutral, frente al 27 % de cobertura positiva y un 17 % de tono negativo.

A simple vista, ese predominio de la neutralidad podría parecer una buena señal: menos sensacionalismo, menos estigmatización explícita. Pero esta neutralidad puede encubrir una forma más sutil de insensibilizarían el estigma, al presentar los trastornos mentales como fenómenos homogéneos y descontextualizados, sin explorar sus causas estructurales ni las experiencias vividas de las personas que los sufren.

Entre los trastornos más frecuentemente mencionados están la depresión, la ansiedad, el estrés, el suicidio, las adicciones y los trastornos neurocognitivos, lo que muestra que los contenidos de salud mental están presentes, pero no necesariamente con una profundidad analítica que favorezca el entendimiento social.

Este hallazgo es consistente con otras investigaciones en la región que han puesto el foco en cómo se encuadran informativamente temas particularmente sensibles. Por ejemplo, un estudio reciente exploró la cobertura del suicidio en medios iberoamericanos y detectó que las prácticas de encuadre periodístico tienden a enfatizar aspectos dramáticos o simplistas, con poca atención a los contextos psicosociales o a las recomendaciones de buenas prácticas periodísticas.

De forma complementaria, otro trabajo también subrayaba la presencia de enfoques noticiosos que priorizan imágenes estigmatizantes o superficiales por encima de narrativas que puedan fomentar la empatía y la comprensión profunda de las experiencias vinculadas a la salud mental.

La ausencia de sensacionalismo no basta

Estas evidencias convergen en una conclusión clave: la ausencia de sensacionalismo no garantiza necesariamente una cobertura que favorezca la alfabetización mediática, la responsabilidad comunicativa o la reducción del estigma social. En contextos donde la desinformación, los atajos narrativos y la saturación informativa son la norma, los enfoques “neutralmente planos” pueden legitimar representaciones insuficientes, que ni problematizan ni enriquecen el debate público.

Desde una perspectiva de investigación aplicada, estos resultados tienen implicaciones claras para profesionales de la comunicación, docentes, responsables institucionales y editores de medios. Primero, es necesario avanzar en la formación de periodistas y comunicadores en el tratamiento ético y riguroso de temas de salud mental, incorporando recomendaciones de asociaciones internacionales que promueven un enfoque contextualizado, sensible y no estigmatizante. Segundo, los equipos editoriales deberían reflexionar sobre cómo sus prácticas de selección y encuadre de noticias pueden influir en la percepción social de fenómenos complejos y multifactoriales.

Contextualizar para una cobertura responsable de la salud mental

En este sentido, organismos como la Organización Mundial de la Salud han subrayado que una cobertura responsable en salud mental no se limita a evitar enfoques sensacionalistas. Exige contextualizar los trastornos, incorporar fuentes expertas, visibilizar factores estructurales y promover narrativas que contribuyan activamente a la comprensión social y a la reducción del estigma.

Los estudios sobre el tema refuerzan la necesidad de una agenda de investigación y transferencia de conocimiento que conecte a académicos con los profesionales de la comunicación y la sociedad civil para construir, juntos, prácticas informativas que vayan más allá de la “neutralidad”.

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Bárbara Castillo Abdul no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Dos familias para un nuevo imperio de lujo y belleza: ¿tiene lógica la fusión Puig-Estée Lauder?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro Mir, Profesor de la Facultad de Económicas y Director Académico de ISEM Fashion Business School, Universidad de Navarra, Universidad de Navarra

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La belleza de lujo –el segmento premium de la cosmética y la perfumería– mueve al año más de 130 000 millones de euros a nivel mundial y está dominada por un puñado de conglomerados, casi todos europeos. En ese tablero, Estée Lauder compite desde Nueva York, con unos 14 000 millones de dólares en ventas en 2025, y Puig, desde Barcelona, superó por primera vez los 5 000 millones en ese mismo año. Es en este escenario donde se inscribe la noticia que ha sacudido al sector esta semana: ambas empresas están negociando una fusión.

Seis días es el tiempo transcurrido entre el nombramiento de José Manuel Albesa como consejero delegado (el primero en más de dos décadas ajeno a la familia Puig) y la confirmación de las negociaciones. Con ese nombramiento, la empresa separó las funciones de consejero delegado de las de presidente y Marc Puig se mantiene en la presidencia ejecutiva, con un foco explícito en operaciones corporativas. No se trataba, pues, de un ajuste de gobernanza rutinario: se estaba preparando la sala de máquinas.

Las cifras son de vértigo: de la fusión saldría un grupo combinado valorado en unos 40 000 millones de dólares, con ingresos anuales cercanos a los 20 000 millones. La reacción bursátil fue reveladora: las acciones de Estée Lauder cayeron casi un 8 %, las de Puig subieron un 3 %. Los inversores leen riesgo de integración para el comprador y prima de oportunidad para el grupo español. La cuestión es si esa lectura es miope.

Dos carteras que se completan como un rompecabezas

Para entender esta operación hay que saber un solo dato: 17 %. Ese es el peso de los perfumes en los ingresos de Estée Lauder. Compárese con el 72 % de Puig, o con la posición de L’Oréal y LVMH, que en los últimos años han convertido la perfumería en su categoría de mayor crecimiento.

Estée Lauder tiene un hueco estructural en la categoría más dinámica de la belleza de lujo. Sus marcas de perfumería son exquisitas pero ocupan nichos minoritarios. Le falta la potencia de la perfumería masiva de gama alta, exactamente el terreno donde Puig tiene tres marcas entre las diez más vendidas del mundo.

El contexto amplifica la urgencia. La perfumería vive lo que Marc Puig ha denominado un superciclo posterior a la pandemia: los perfumes de autor crecen al 14,5 % anual, el gasto en fragancias entre jóvenes de la generación Z se disparó un 44 % en 2024, y el hábito del «guardarropa olfativo» ha multiplicado el gasto por cliente. Kering desembolsó 3 500 millones por Creed y L’Oréal acaba de adquirir la división de belleza de Kering por 4 700 millones. La consolidación del sector es una carrera por el control de los perfumes de lujo. Y Estée Lauder va tarde.

La ecuación funciona también en dirección contraria. El cuidado de la piel representa apenas un 10 % de los ingresos de Puig, y la región de Asia-Pacífico solo el 9 % de sus ventas. Estée Lauder, con el 49 % de su facturación en productos para la piel y el 32 % de ventas en Asia, ofrece exactamente la diversificación que Puig necesita para dar el salto de escala. El matiz es que esas cifras reflejan un negocio que no atraviesa su mejor momento: sus ventas en cuidado de la piel cayeron un 12 % el último año fiscal. Puig no estaría comprando un negocio en marcha, sino un negocio que necesita reconstrucción.

Dos familias ante el espejo

Más allá de las cifras, esta operación es un matrimonio dinástico. Puig y Estée Lauder comparten un rasgo estructural poco frecuente en la industria: ambas son empresas familiares que cotizan en bolsa, ambas están dirigidas ahora por ejecutivos ajenos a la familia fundadora, y ambas utilizan acciones con voto diferenciado que permiten a las dinastías retener el control con una participación económica minoritaria.

Es precisamente esta simetría la que hace viable la conversación y, al mismo tiempo, la que la complica. ¿Quién gobierna la entidad resultante? ¿Qué familia cede poder? El verdadero pulso estará en la letra pequeña de los derechos de voto y en quién ocupa la presidencia del consejo.

Los riesgos que nadie quiere oír

Hay una paradoja fundamental que atraviesa toda la operación: Puig y Estée Lauder no son iguales. En los últimos tiempos la empresa barcelonesa ha crecido al 7,8 % mientras Estée Lauder ha caído un 8 %. Fusionarse con un conglomerado de 57 000 empleados en plena reestructuración podría diluir exactamente lo que hace diferente a Puig.

El calendario también suscita dudas. Puig informó el mes pasado de una desaceleración en el crecimiento de sus perfumes durante el tercer trimestre, una señal de que el superciclo podría estar entrando en fase de maduración. Si la perfumería es la categoría que justifica esta fusión, cabe preguntarse si se está negociando cerca del pico del ciclo.

La pregunta correcta

En un sector donde Kering vende, L’Oréal compra y la consolidación avanza a ritmo acelerado, la fusión Puig-Estée Lauder no ocurre en el vacío sino en un tablero en reconfiguración. La pregunta no es si la operación tiene lógica industrial, pues la tiene, sino si dos organizaciones con culturas distintas pueden integrarse sin destruir lo que las hace valiosas por separado.

Puig tiene los perfumes que Estée Lauder necesita, Estée Lauder tiene la red mundial y el negocio de cuidado de la piel que Puig no puede construir solo. En la belleza, como en la perfumería, la mezcla perfecta sobre el papel no siempre queda bien sobre la piel.

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Pedro Mir no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dos familias para un nuevo imperio de lujo y belleza: ¿tiene lógica la fusión Puig-Estée Lauder? – https://theconversation.com/dos-familias-para-un-nuevo-imperio-de-lujo-y-belleza-tiene-logica-la-fusion-puig-estee-lauder-279280