Los Estados reaccionan contra Israel: estas son las medidas que se han tomado y los países que las han puesto en marcha

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Irene Vázquez Serrano, Profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad de Murcia

Panorama de edificios destruidos en Gaza. tayifmukta/Shutterstock

El pasado 8 de septiembre, Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, se preguntaba: “¿Dónde están las medidas decisivas para prevenir el genocidio?”. Ese día, el presidente del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, anunciaba la adopción de un paquete de medidas con la finalidad de frenar “el genocidio en Gaza” cometido por Israel, situándose España en la primera línea de lucha contra los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.

Las medidas son estas:

  1. Aprobación de un Real Decreto Ley prohibiendo la compra y venta de armas a Israel previsto, de facto, desde octubre de 2023. El 14 de julio ya hubo un acuerdo entre los socios del Ejecutivo para a`robar una ley, y la recogida de 1 200 firmas, impulsadas por la campaña Fin al Comercio de Armas con Israel, ya solicitaban en Madrid un embargo inmediato.

  2. Prohibición del tránsito de buques que lleven combustible al ejército israelí.

  3. Prohibición, en el espacio aéreo español, de vuelos que lleven material militar a Israel.

  4. Prohibición de entrada al territorio español de personas implicadas directamente en la planificación, ejecución o justificación de actos de genocidio, violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra en Gaza.

  5. Prohibición de importación de productos originarios de los asentamientos ilegales israelíes en Gaza y Cisjordania, una demanda recurrente de Francesca Albanese, la relatora Especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados.

  6. Reducción de la asistencia consular a los ciudadanos españoles que residen en los asentamientos israelíes ilegales en Gaza y Cisjordania a la mínima legalmente obligatoria, ya demandada por la Asamblea General de la ONU (resolución de 13 de septiembre de 2024).

  7. Refuerzo del apoyo a la Autoridad Palestina con el incremento de personal en la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea en Rafah y el establecimiento de nuevos proyectos de cooperación en agricultura, seguridad alimenticia y asistencia médica.

  8. Aumento de la financiación de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en, aproximadamente, 10 millones de euros adicionales.

  9. Incremento de la ayuda humanitaria y la cooperación en Gaza hasta los 150 millones de euros el próximo año 2026.

Tras los pasos de España

La adopción de estas disposiciones por parte de España, que coinciden con la carta abierta firmada en agosto de 2025 por 209 exembajadores y altos funcionarios europeos reclamando medidas “inmediatas” para frenar las acciones de Israel, ha supuesto una irremediable presión sobre otros países.

  • Eslovenia ha sido el primer Estado europeo en prohibir la importación de productos de asentamientos de colonos israelíes en territorio palestino y la importación, exportación y tránsito a/o desde Israel, habiendo declarado persona non grata a dos ministros del Ejecutivo israelí.

  • Suecia y Países Bajos, junto a Reino Unido, Canadá, Noruega, Australia y Nueva Zelanda han sancionado a los ministros israelíes Itamar Ben-Gvir (Seguridad) y Bezalel Smotrich (Finanzas) por incitar a la violencia hacia los palestinos en la Cisjordania ocupada.

  • Bélgica, por su parte, presentó un paquete de medidas condicionadas a la liberación de rehenes por Hamás.

  • En Noruega, el Fondo de Pensiones del Gobierno Noruego ha retirado sus inversiones de empresas con sede en Israel.

Otras medidas colectivas propuestas

Son varias las iniciativas propuestas por diversos grupos de Estados. Por ejemplo, el borrador de proyecto (junio 2025) elaborado por Argelia, Dinamarca, Grecia, Guyana, Pakistán, Panamá, la República de Corea (Corea del Sur), Sierra Leona, Eslovenia y Somalia que solicitaba al Consejo de Seguridad la aprobación de un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente y la liberación incondicional de los rehenes retenidos por Hamás y otros grupos. Sin embargo, Estados Unidos vetó su aprobación.

Más tarde, se celebró en Bogotá la primera conferencia del Grupo de La Haya, formada por ocho Estados –Bolivia, Cuba, Honduras, Senegal, Sudáfrica, Malasia, Namibia y Colombia–, junto a 30 delegaciones estatales y otros organismos de la ONU liderados por Colombia y Sudáfrica. Su finalidad era adoptar seis medidas económicas y diplomáticas: no permitir la provisión de armas a Israel y revisar los contratos públicos para impedir el apoyo indirecto a la ocupación de los territorios palestinos y apoyar a la justicia internacional, entre otras.

En este sentido, el fiscal general del Estado español, Álvaro García Ortiz, ha aprobado la apertura de investigaciones sobre los actos llevados a cabo en Gaza por Israel.

Reconocimiento al Estado de Palestina

Un lugar destacado entre las medidas adoptadas ocupa el reconocimiento del Estado de Palestina el pasado 28 de mayo liderado por España, uniéndose Irlanda, Noruega y Eslovenia –Suecia ya lo hizo en 2014 y Colombia en 2018–. Mientras que Finlandia y Luxemburgo están considerándolo, Francia, Malta y Bélgica lo harán durante la reunión de la Asamblea General de la ONU.

Alemania, Italia, Hungría, República Checa, Bulgaria y Austria siguen siendo contrarios. Sin embargo, el número de Estados que reconocen al Estado de Palestina aumenta cada vez más. Así lo han hecho recientemente Reino Unido, Australia, Canadá, Portugal y Japón.

Irlanda, por su parte, también solicitó la exclusión de Israel de la ONU, algo poco probable al ser necesaria la recomendación del Consejo de Seguridad. Y Colombia rompió relaciones diplomáticas con Israel, creando una delegación diplomática donde tomó posesión el primer embajador colombiano ante el Estado de Palestina.

La necesaria presión internacional

El Observador Permanente del Estado de Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, señaló que “lo que puede detener este genocidio es que los Estados tomen medidas inmediatas y reales para disuadir a Israel”. Quizá las recientes recomendaciones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sirvan para evitar una escalada mayor de esta barbarie que dura demasiados años ya.

The Conversation

Irene Vázquez Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Por qué el apoyo mayoritario a Palestina no se traducirá en la creación de un Estado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maha Nassar, Associate Professor in the School of Middle Eastern and North African Studies, University of Arizona

Estadounidenses pro palestinos se reúnen en Nueva York en una marcha hacia la ONU el 18 de septiembre de 2025. Selcuk Acar/Anadolu via Getty Images

Es probable que el reconocimiento de un Estado palestino domine los debates en la Asamblea General de la ONU que se celebra esta semana en Nueva York.

De los 193 Estados miembros, unos 150 reconocen ya el Estado palestino. Australia, Canadá y el Reino Unido se han convertido en los últimos en hacerlo. Y se espera que ese número aumente en los próximos días, ya que varios países más anunciarán oficialmente un reconocimiento similar.

El hecho de que una serie de naciones occidentales estén añadiendo sus nombres a la lista casi universal del sur global supone una importante victoria diplomática para la causa de una nación independiente, soberana y autónoma para los palestinos. Por el contrario, implica una gran derrota diplomática para Israel, especialmente dos años después de contar con el apoyo masivo de las naciones occidentales tras el ataque del 7 de octubre por parte de Hamás.

Como estudiosa de la historia moderna de Palestina, sé que este momento diplomático lleva décadas gestándose. Pero también soy consciente de que ya se han producido avances simbólicos e insignificantes sobre esta cuestión.

La realidad sin Estado

La lucha por la creación de un Estado palestino se remonta al menos a 1967. Durante la guerra de los seis días contra una coalición de Estados árabes, Israel conquistó y amplió su control militar sobre el resto de lo que era la Palestina histórica , una franja de tierra que se extiende desde el río Jordán, al este, hasta el mar Mediterráneo, al oeste.

Al término de la guerra, Israel había tomado el control de Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza.

A diferencia de lo que ocurrió tras la guerra de 1948, que condujo a su independencia, Israel optó por no conceder la ciudadanía israelí a los palestinos que vivían en las zonas recién conquistadas. En su lugar, comenzó a gobernarlos mediante una serie de órdenes militares.

Un hombre extiende los brazos para enfatizar su discurso mientras se encuentra de pie ante un atril.
Yasser Arafat se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974.
Bettmann / Contributor

Estas órdenes controlaban casi todos los aspectos de la vida palestina, y muchas siguen vigentes en la actualidad. Por ejemplo, si un agricultor quiere cosechar sus olivos cerca de un asentamiento judío en Cisjordania, necesita un permiso. O
si un trabajador de Gaza quiere trabajar dentro de Israel, necesita un permiso israelí. Incluso rezar en una mezquita o iglesia en Jerusalén Este depende de la obtención de un permiso.

Este sistema de permisos servía como un recordatorio constante a los palestinos que vivían en los territorios ocupados de que carecían de control sobre sus propias vidas cotidianas. Mientras tanto, las autoridades intentaban aplastar la idea de la nacionalidad palestina mediante políticas como la prohibición de exhibir públicamente su bandera. Eso, y otras expresiones de identidad nacional en los territorios ocupados, podían acarrear penas de hasta 10 años de prisión.

Estas políticas encajan con la creencia, expresada en 1969 por la entonces primera ministra israelí Golda Meir, de que «en esta zona no existe tal cosa como los palestinos».

El auge del nacionalismo palestino

Casi al mismo tiempo que Meir hizo ese comentario, los palestinos comenzaron a organizarse en torno a la idea de la creación de un Estado.

Aunque la idea ya se había planteado anteriormente, la creación de un Estado se codificó como doctrina oficial en una resolución en febrero de 1969 en Egipto. Esto ocurrió durante una sesión del Consejo Nacional Palestino, el órgano legislativo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que se formó en 1964 como representante oficial de sus ciudadanos en los territorios ocupados.

Esa resolución pedía un Estado libre, secular y democrático en Palestina –incluido todo el Estado de Israel– en el que musulmanes, cristianos y judíos tuvieran los mismos derechos.

A partir de ese momento, la lucha contra la ocupación tomó dos caminos paralelos: la presión diplomática y la resistencia armada.

Pero los acontecimientos sobre el terreno socavaron la idea de un único Estado para todos según lo previsto en la resolución de El Cairo.

El final inconcluso de la guerra árabe-israelí de 1973 abrió la puerta a una mayor diplomacia entre Israel y los Estados árabes. Egipto e Israel decidieron que la diplomacia les ayudaría a alcanzar sus objetivos, lo que culminó en el tratado de paz entre Egipto e Israel de 1979. Pero el tratado también dejó a los palestinos sin el apoyo árabe unificado.

Mientras tanto, a lo largo de la década de 1970, la ocupación israelí se profundizó y afianzó con la construcción de asentamientos israelíes, especialmente en Cisjordania.

La OLP respondió en 1974 con la publicación de lo que se conoció como el Plan de 10 Puntos, en el que se orientaban hacia la búsqueda del establecimiento de una autoridad nacional en cualquier parte de la Palestina histórica que pudiera ser liberada.

Luego, en 1988, un año después del inicio de la primera intifada palestina, la OLP declaró unilateralmente la independencia en los territorios ocupados en 1967.

La medida fue en gran medida simbólica: Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este seguían bajo ocupación, y la OLP se encontraba entonces en el exilio en Túnez.

Pero representó la unión de los palestinos en el exilio –la mayoría de los cuales procedían de ciudades y pueblos que ahora formaban parte del Estado de Israel– con los palestinos de los territorios ocupados.

La declaración fue redactada por el poeta palestino Mahmoud Darwish, que creció en Israel, y proclamada por Yasser Arafat, líder de la OLP en el exilio.

También fue un momento de gran esperanza. Lo que la mayoría de los palestinos querían era que la comunidad internacional los reconociera como un organismo nacional, merecedor de un lugar en la mesa con otros Estados-nación.

Compromiso y rechazo

Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este comprenden alrededor del 22 % de la Palestina histórica. Por lo tanto, la declaración significaba efectivamente que los palestinos renunciaban al 78 % restante de lo que consideraban su tierra.

La reacción de la comunidad internacional ante la declaración de la OLP fue dividida. Muchos países del Sur Global que habían sido colonizados en el pasado reconocieron inmediatamente la independencia palestina.

Unos 78 países avalaron la declaración. Israel la rechazó de plano, al igual que Estados Unidos y la mayoría de los países occidentales.

La oposición de Washington fue tal que Estados Unidos denegó el visado a Arafat antes de su previsto discurso ante las Naciones Unidas en su sede de Nueva York. Como resultado, la reunión de diciembre de 1988 tuvo que trasladarse a Ginebra.

Aunque se negaron a aceptar la condición de Estado palestino, Estados Unidos e Israel comenzaron a reconocer a la OLP como órgano representativo del pueblo palestino. Esto formaba parte de los Acuerdos de Oslo, un proceso diplomático que muchos creían que trazarían una hoja de ruta para una eventual solución de dos Estados.

Mientras que algunos palestinos consideraban los acuerdos como un avance diplomático, otros se mostraron más escépticos, entre ellos Darwish y el profesor palestino-estadounidense Edward Said, que creían que Oslo era un regalo envenenado: aunque se presentó como un paso hacia una solución de dos Estados, el acuerdo no decía nada sobre un Estado palestino en el ínterin.

En realidad, los Acuerdos de Oslo no han conducido a la creación de un Estado. Más bien, crearon un sistema de autonomía fragmentada bajo la recién creada Autoridad Palestina que, aunque estaba destinada a ser provisional, se ha convertido en permanente.

A la Autoridad Palestina solo se le concedieron poderes limitados y se le privó de una independencia real. Aunque tenía cierta influencia en la educación, la sanidad y los servicios municipales, Israel mantuvo el control de las tierras, los recursos, las fronteras y la economía palestinas. Esto sigue siendo así hoy en día.

Nuevo impulso para el reconocimiento del Estado

La desilusión con los Acuerdos de Oslo contribuyó a la segunda intifada, mucho más violenta de 2000 a 2005.

Mahmoud Abbas, líder de la Autoridad Palestina tras Arafat, respondió impulsando de nuevo el reconocimiento internacional de la condición de Estado.

Y en 2012, la Asamblea General de la ONU votó a favor de mejorar el estatus de Palestina, elevándolo de «observador no miembro» a «Estado observador no miembro».

Dos hombres se dan la mano.
La delegación palestina en la Asamblea General de la ONU antes de la votación para elevar el estatus de Palestina a Estado observador no miembro en 2012.
Stan Honda/AFP via Getty Images

En teoría, esto significaba que los palestinos ahora tenían acceso a organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia.

Pero cualquier cambio significativo en el estatus de la soberanía palestina tendría que pasar por el Consejo de Seguridad de la ONU, no por la Asamblea General.

Estados Unidos sigue oponiéndose a que los palestinos obtengan la condición de Estado independiente. Mientras tenga derecho de veto en el Consejo de Seguridad, la consecución de un Estado verdaderamente soberano seguirá estando fuera de discusión. Y eso seguirá siendo así, independientemente de lo que hagan otros miembros del Consejo de Seguridad como Francia y el Reino Unido.

De hecho, muchos palestinos y otros críticos del statu quo afirman que las naciones occidentales están utilizando la cuestión de la condición de Estado palestino para inhibirse en la tarea diplomática mucho más difícil de hacer responsable a Israel de lo que un organismo de la ONU acaba de describir como un genocidio en Gaza.

The Conversation

Maha Nassar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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El engaño de la luz dorada del otoño, bajo la mirada de la física

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Manuel Peña García, Catedrático del Área de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Granada

Subbotina Anna/Shutterstock

Imagine que está tranquilamente en casa y de repente recibe una de esas “llamadas de la suerte”. Al otro lado del teléfono, un famosísimo presentador vocifera entusiasmado que está en directo y que puede ganar un millón de euros si responde a la siguiente pregunta: ¿de qué color es la luz del otoño?

¿Qué contestaríamos usted o yo? ¿Y mil personas al azar? No tengo pruebas ni dudas de que muchos responderíamos “dorada”. Pero no todos. ¿No todos? ¿Acaso es una sensación subjetiva? Pensemos antes de contestar. Pero rápido, que estamos en directo.

¿Qué dice la física?

En el hemisferio norte, el otoño es el periodo en el que la Tierra se acerca al Sol desde un punto en el que días y noches tienen igual duración (equinoccio de otoño) hasta su máxima cercanía (solsticio de invierno). Comienza el 22 de septiembre y finalizará el 21 de diciembre. Para nuestros vecinos del hemisferio sur, esta época es la primavera.

Aunque esta definición requiere algunos matices, nos da la primera pista para responder a la pregunta del millón.

Lo primero que llama la atención es que el invierno en nuestro hemisferio coincida con la menor distancia al Sol, ya que cuanto más cerca estemos, más radiación solar llega a la Tierra. Sin embargo, es la inclinación de los rayos en cada estación y no la distancia a nuestra estrella es lo que determina la cantidad de luz y calor que recibimos.

Como en otoño la elevación solar máxima va decreciendo y sabemos que el color del cielo pasa del azul al amarillo-rojizo cuando el Sol está más bajo, es lógico que su luz parezca más dorada.

Entonces, la luz del invierno ¿debería ser más dorada todavía? ¿Y los primeros días de primavera?

Pero a mí la primavera se me antoja multicolor. Y el invierno blanco aunque no nieve. ¿Y a usted?

Es más, el otoño puede ser lluvioso, lo que limpia la atmósfera de aerosoles que enrojecen el cielo… A la física no le gusta esa imagen otoñal eminentemente dorada.

Sonata de otoño

Si alguien consagró su pluma a describir la luz, ése fue D. Ramón del Valle-Inclán, el otro gran manco de nuestra literatura.

“Aquel renacimiento de nuestros amores fue como una tarde otoñal de celajes dorados, amable y melancólica”.

En su Sonata de otoño (1902), Valle nos pinta el ocaso de una vida amada con un sentimiento jamás igualado en las letras españolas. Y lo hace desde el otoño de su Galicia natal, que para él era, ante todo, dorado.

Este otro pasaje es especialmente revelador:

“Yo también los evoqué un día lejano, cuando la mañana otoñal y dorada envolvía el jardín húmedo y reverdecido por la constante lluvia de la noche. Bajo el cielo límpido, de un azul heráldico, los cipreses venerables parecían tener el ensueño de la vida monástica”.

Sin reparos en describir la mañana como dorada y azul al mismo tiempo.

Y no solo Valle. Son incontables los grandes literatos (¡y pintores!) que han soñado un otoño entre rayos dorados. Desde Octavio Paz hasta Juan Ramón Jiménez. Pero, ¿por qué contradicen a la física? Quizá el poeta moguereño nos de una pista:

“Esparce octubre, al blando movimiento del sur, las hojas áureas y las rojas…”.

¿Es posible que imaginemos el otoño en tonos dorados solo porque es el color característico de las hojas en esta estación? ¿Existe algo en nosotros que acertada o equivocadamente asocie un color a otras sensaciones o viceversa?

Fuego rojo, fuego azul y una misteriosa hipótesis

Si nos hubieran preguntado por el color del fuego o de las cosas muy calientes, la respuesta habría sido más fácil: rojo. Todo el mundo asocia el rojo al calor. Hasta llegar el rojo vivo, expresión de algo extremadamente caliente. ¿Y de qué color son las cosas muy frías? Blancas o azuladas, por supuesto.

Pero la física, que es una aguafiestas, vuelve a la carga con una pregunta burlona: si la llama del soplete es azulada y la de una cerilla, roja, ¿cuál está más caliente? Independientemente de lo que estemos quemando, que influye mucho en el color, si observamos una llama es frecuente que su interior (más caliente) sea azulado y su exterior (más frío), rojo.

El color de las estrellas

También las estrellas azules son más calientes que las rojas. Este hecho lo explica la “curva de emisión del cuerpo negro”, que durante décadas trajo de cabeza a los físicos y desembocó en el desarrollo de la mecánica cuántica. Vamos, que si algún color debe asignarse a las temperaturas, es el azul a las altas y el rojo a las bajas. Y esto es incontestable.

Entonces, ¿por qué asociamos el último a lo caliente? La respuesta es breve: lo hacemos y punto. La llamada “hipótesis del tono-calor” se estableció hace más de un siglo, pero no está claro por qué nuestro cerebro contradice a la física.

El ser humano ha evolucionado durante cientos de milenios junto a fuegos de combustibles vegetales, rojos y poco calientes. ¿Es posible que haya quedado grabado en lo más profundo de nuestro ser que lo caliente es rojo? Yo creo que sí, pero no está demostrado. Como también es posible que las hojas doradas que tapizan árboles y suelos en otoño nos hagan concebir esta estación de ese color.

Literatura y arte dicen que la luz del otoño es dorada sin que la física esté totalmente conforme. Cabe pensar que se trate de una asociación mental atávica. ¿Será aceptable para ganar el millón?

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Antonio Manuel Peña García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El engaño de la luz dorada del otoño, bajo la mirada de la física – https://theconversation.com/el-engano-de-la-luz-dorada-del-otono-bajo-la-mirada-de-la-fisica-264439

50 años de las últimas ejecuciones del franquismo: ¿por qué fue “inútil” la sangre derramada?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gaizka Fernández Soldevilla, Responsable del Área de Archivo, Investigación y Documentación, Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo

Acampada ante el consulado español en Ámsterdam el 2 de septiembre de 1975 en protesta por el consejo de guerra contra José Antonio Garmendia Artola y Angel Otaegi, integrantes de ETA. Mientras que al primero se le conmutó la condena de muerte, Otaegi fue fusilado el 27 de septiembre de ese mismo año. Fotograaf Onbekend/Anefo/Wikimedia Commons, CC BY

El 27 de septiembre de 1975, hace 50 años, la dictadura llevó a cabo sus cinco últimas ejecuciones, también las últimas de la historia de España. En Madrid fueron fusilados tres miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota): José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz. En Burgos y Barcelona, dos integrantes de ETApm (ETA político-militar): Ángel Otaegi Etxeberria y Juan Paredes Manot o Manotas (Txiki).

Habían sido condenados a muerte por el asesinato de los agentes de la Policía Armada Lucio Rodríguez Martín y Ovidio Díaz López y de los guardias civiles Gregorio Posada Zurrón y Antonio Pose Rodríguez.

68 víctimas mortales entre 1968 y 1975

A finales de la década de los sesenta, organizaciones de extrema izquierda, ultraderecha y nacionalistas radicales habían comenzado a cometer atentados en todo el planeta. En España, ese ciclo de violencia coincidió con la etapa final del régimen. Entre 1968 y 1975 bandas terroristas como ETA, el FRAP y los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) causaron 68 víctimas mortales.

La mayoría llevaban la firma de ETA, que había apostado por la estrategia de acción-reacción-acción: cometer atentados para provocar una represión salvaje hasta que estallara una “guerra revolucionaria”. En efecto, la dictadura respondió con leyes, estados de excepción, detenciones masivas, malos tratos y torturas.

Ahora bien, la espiral de acción-reacción no llegó hasta sus últimas consecuencias. La represión era un pilar fundamental del régimen y jamás desapareció, pero se había ido aminorando con el tiempo. Fue importante el papel de Tomás Garicano Goñi, ministro de Gobernación entre 1969 y 1973, quien intentó modernizar las Fuerzas de Orden Público (FOP) para minimizar su faceta más brutal, aunque sus efectos no se vieron a corto plazo.

Indultos pragmáticos

A pesar de que los tribunales siguieron dictando sentencias de muerte desde septiembre de 1963 hasta febrero de 1974, todos los condenados por delitos de sangre con connotaciones políticas fueron indultados por el Gobierno franquista. Ese perdón, más que a consideraciones morales, respondía a dos motivos pragmáticos. El primero, sortear un obstáculo al acercamiento del régimen a Europa occidental. Y el segundo, en palabras del vicepresidente (1967-1973) y luego presidente (1973) Luis Carrero Blanco, no caer en la “trampa” de los terroristas: “hacer mártires”.

En 1973 hubo un punto de inflexión. A consecuencia del creciente malestar de las FOP y de las presiones de la ultraderecha, que lo acusaba de ser un blando, Garicano se vio obligado a dimitir en junio. Y el 20 de diciembre ETA mató a Carrero Blanco, a su escolta y a su chofer.

El nuevo presidente, Carlos Arias Navarro, anunció un proyecto de “democratización del régimen” conocido como “Espíritu del 12 de febrero”. Cosechó el apoyo del sector aperturista del franquismo, pero también el rechazo tanto de la oposición antifranquista como de la extrema derecha. En cualquier caso, a consecuencia del miedo al contagio de la Revolución de los Claveles portuguesa, a la conflictividad laboral, estudiantil y vecinal, así como a las presiones internas, solo logró cambios legislativos menores.

Ejecución de Puig Antich

Pese a su supuesto reformismo, el Gobierno respondió al aumento de la “subversión” con mano dura. Así confirmó la pena máxima impuesta a Salvador Puig Antich, integrante del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), que había matado al subinspector Francisco Anguas Barragán. Fue ejecutado mediante garrote vil el 2 de marzo de 1974. Ese mismo día fue ajusticiado un hombre que había asesinado a un guardia civil.

La ejecución de Puig Antich no originó una gran campaña de protesta, por lo que se dedujo que el coste de la medida era asumible. Sin embargo, no sirvió para detener la ofensiva terrorista.

Tampoco fue suficiente como para aplacar a la ultraderecha, que rompió públicamente con el Gobierno tras el atentado indiscriminado de ETA en la cafetería Rolando, perpetrado el 13 de septiembre de 1974. En esta acción terrorista murieron 13 personas y unas 70 resultaron heridas.

En octubre, el sector más liberal abandonó el Gobierno Arias, con lo que el proyecto “democratizador” desapareció. No obstante, su salida fue insuficiente para los inmovilistas, que siguieron a la contra. El presidente conservaba el respaldo de Franco, que era el más importante, pero su posición era cada vez más débil. Necesitaba un golpe de efecto.

Durante 1975, los terroristas causaron un total de 33 víctimas mortales. El 25 de abril de ese año, el Gobierno decretó el estado de excepción en Vizcaya y Guipúzcoa para potenciar la actuación policial contra ETA. En una de las publicaciones de la banda se podía leer: “La acción de [el pueblo de] Euskadi ha sido clave en el proceso que ha llevado al Régimen del Espíritu del 12 de febrero a las mayores brutalidades de signo ultra”.

En agosto y septiembre se celebraron cuatro consejos de guerra (dos ordinarios y dos sumarísimos). Se ajustaron a la legislación vigente en aquel momento, pero estamos hablando de una dictadura: no contaban con las garantías exigibles en un Estado de derecho, por lo que no pueden ser considerados juicios justos desde la perspectiva actual.

Con todo, no debemos olvidar que los procesados eran miembros activos de organizaciones terroristas. Había algunos indicios sobre su responsabilidad en los cargos que se les imputaban. Por ejemplo, Txiki fue reconocido por seis testigos. Uno de ellos aseguró que “la cara del asaltante que le encañonó no la olvidaría en mucho tiempo”.

A la postre se condenó a la pena capital a ocho miembros del FRAP y a tres de ETApm por su participación en el asesinato de cuatro funcionarios.

Presión internacional sin efecto

Ni las movilizaciones en España, ni las presiones internacionales de entidades como la ONU, la Comunidad Europea y el Vaticano, influyeron en el ánimo de Arias Navarro. Tampoco las voces críticas que, dentro del propio régimen, recomendaron clemencia. El 26 de septiembre de 1975 el Gobierno conmutó seis de las sentencias de muerte, pero dio el “enterado” a las cinco restantes. Los fusilamientos se produjeron al día siguiente.

La imagen de prosperidad, normalidad institucional y modernidad occidental que el régimen había pretendido proyectar al mundo se evaporó. Era evidente que fue una dictadura hasta el final.

Las ejecuciones no neutralizaron el terrorismo: la semana después se produjeron 9 asesinatos. Tampoco sirvieron para traer de vuelta al redil a la ultraderecha, ni para fortalecer la posición de Arias Navarro, ni para dar un balón de oxígeno a la moribunda dictadura, que no sobreviviría al fallecimiento de Franco el 20 de noviembre. En palabras del abogado Marc Palmés Giró, se trató de “sangre inútil”.

También fue inútil la sangre derramada por los terroristas, que no consiguieron sustituir una dictadura por otra. Causaron casi 500 víctimas mortales entre 1976 y 1982. A pesar de la violencia de uno u otro signo, la transición democrática saldría adelante.

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Gaizka Fernández Soldevilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. 50 años de las últimas ejecuciones del franquismo: ¿por qué fue “inútil” la sangre derramada? – https://theconversation.com/50-anos-de-las-ultimas-ejecuciones-del-franquismo-por-que-fue-inutil-la-sangre-derramada-264648

Dieta con amplitud de miras: los alimentos que protegen a los más pequeños contra la miopía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén Ropero Lara, Profesora Titular de Nutrición y Bromatología – Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández

Ver niños con gafas es bastante habitual, pero tal vez nos sorprenda saber que uno de cada tres menores en el mundo sufre miopía. Si no se trata, puede contribuir a un bajo rendimiento académico. Ante esta situación, ¿podemos hacer algo para prevenirla? ¿Ayuda la dieta más allá de las consabidas zanahorias? Recientes estudios, por ejemplo, apuntan al papel protector del omega-3 y otros nutrientes.

Una pandemia de miopía en ascenso

No es un asunto para tomárselo a la ligera. Aunque parezca benigna, las personas con miopía tienen más posibilidades de desarrollar complicaciones oculares como cataratas, glaucoma o desprendimiento de retina. Estos son los riesgos que correrán los más de 3 300 millones de personas que se verán afectadas por esta alteración visual en 2030.

Además, la manifestación más grave, cuando la graduación supera las 5-6 dioptrías, puede degenerar en ceguera irreversible.




Leer más:
Vivimos una pandemia galopante de miopía: ¿qué consecuencias puede tener?


Si bien es cierto que los hijos de padres con miopía tienen más posibilidades de sufrirla, no es ni mucho menos la única causa. Uno de los factores de riesgo más importantes radica en dedicar mucho tiempo a actividades en las que miramos de cerca, como el uso de pantallas. Los estudios realizados en diferentes países muestran que pasar poco tiempo al aire libre influye mucho en el riesgo de padecerla.

Por esta razón, algunos consejos para ayudar a cuidar nuestra vista son dedicar al menos 90 minutos al día a actividades al aire libre y reducir el tiempo con pantallas y otras actividades de cerca.

La influencia de la dieta en la visión

A veces tratamos de convencer a los niños de que las zanahorias son buenas para la vista y así animarlos a comerlas. No nos falta razón, ya que tanto la zanahoria como el boniato o las espinacas contienen muchos carotenos. En el ojo, estas sustancias naturales se convierten en retinal, que forma parte de la rodopsina, uno de los pigmentos que nos permiten ver.

El retinal también se puede obtener a partir de la vitamina A, que podemos encontrar en el huevo, el hígado o los quesos maduros. En esta conversión interviene el zinc, presente en carne, huevos, cereales integrales, frutos secos y legumbres. Por lo tanto, un déficit de vitamina A o de zinc pueden producir alteraciones en la visión. Además, de ninguno de los dos solemos tomar suficiente cantidad.

La ausencia de otras vitaminas también puede provocar alteraciones en la visión. Debemos prestar especial atención a aquellas de las que es habitual tener deficiencia, como las vitaminas B9 (ácido fólico), E y C. Estos nutrientes los encontraremos, de nuevo, en fruta, verdura, frutos secos, legumbres, huevos y cereales integrales.

Un completo menú antimiopía

Parte de las investigaciones sobre el efecto de la alimentación en la vista se han centrado más específicamente en la miopía. Así, acaba de publicarse un estudio en el que la ingesta de ácidos grasos omega-3 era menor en niños (6-8 años) con esa afección. Además, los resultados apuntan a que otro tipo de grasas, las saturadas, tienen el efecto contrario: son un factor de riesgo.

Resultados similares se habían obtenido anteriormente en otra investigación con adolescentes (12-19 años). En ese caso, una ingesta diaria elevada del ácido graso omega-3 llamado EPA podría estar asociada con un menor riesgo del tipo de miopía más grave.

Los ácidos grasos omega 3, incluido el EPA, los encontramos en mayor cantidad en pescado graso, y por eso se recomienda que una de las 3-4 raciones de pescado a la semana sea de este tipo. Eso sí, los niños deben evitar el atún rojo, el emperador o pez espada por su alto contenido en mercurio. Por su parte, las evitables grasas saturadas las encontramos en la carne, la bollería, el chocolate y los aceites de coco y palma.

Otros trabajos analizan el impacto del tipo de dieta en general. Los resultados apuntan a que una alimentación rica en vitaminas, minerales, fibra y baja en grasas saturadas, a la vez que se modera la ingesta de energía, podría ralentizar la progresión de la miopía.

En cuanto a otros nutrientes, se ha visto que los niños con miopía toman menos vitamina A, mientras que la vitamina C también se ha relacionado con menor riesgo en adolescentes. Además, tanto tomar mucha proteína como mucha sal se ha asociado con más posibilidades de sufrirla tanto en niños como en adolescentes.

Un factor muy relacionado con la alimentación es el exceso de peso. Un gran estudio de más de 1,3 millones de adolescentes en Estados Unidos mostró una relación positiva entre el índice de masa corporal y la incidencia de miopía. Esta era mayor en chicos y chicas con sobrepeso u obesidad, pero también en aquellos con peso insuficiente.

La conclusión principal de todo esto es que sí podemos hacer algo para que los más pequeños tengan menos posibilidades de sufrir miopía. Aunque lo primordial es reducir el tiempo de pantalla y aumentar el que pasan en actividades al aire libre, la dieta también puede ser de ayuda. Por eso es fundamental basarla en alimentos naturales como el pescado, la fruta, la verdura y las hortalizas, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y los huevos.

A la postre, se trata en buena medida de seguir una dieta saludable.

The Conversation

Ana Belén Ropero Lara no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Dieta con amplitud de miras: los alimentos que protegen a los más pequeños contra la miopía – https://theconversation.com/dieta-con-amplitud-de-miras-los-alimentos-que-protegen-a-los-mas-pequenos-contra-la-miopia-265299

Propuestas honestas para crecer mejor: ciclo ConCiencia2 por el Clima en Asturias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

leolintang/Shutterstock

No crecimos bien. Nuestra especie se subió al brillante tren del desarrollo y se estiró, y volvió a estirarse, sin atender a que el crecimiento descontrolado deforma el esqueleto de los niños.

A comienzos del siglo XX, Fritz Haber revolucionó la forma de extraer nitrógeno de la atmósfera para producir amoníaco, vital para los fertilizantes agrícolas. Temió que su invento alterara tanto el crecimiento de las plantas que terminarían por cubrir la faz de la Tierra, sofocando a los demás seres vivos bajo ese Verdor terrible que da título a la impactante obra del escritor chileno Benjamín Labatut.

Al final, los que nos fertilizamos fuimos nosotros. Y crecimos desigual: unos demasiado, otros nada.

Nos fumamos los combustibles fósiles de la Tierra y exhalamos toneladas de CO₂ que llenaron de peste negra los pulmones del planeta. La Tierra tose con carraspera de enfermo, y nos volvemos amarillos en las fotos que dejan las olas de calor, con temperaturas que han superado los 40º por primera vez en la historia en Asturias, uno de los lugares más bonitos del mundo.

El clima extremo del verano de 2025 nos pasará una abultada factura económica. Esta semana se ha publicado un informe de la Universidad de Mannheim, en colaboración con el Banco Central Europeo, que señala a España como uno de los países más afectados de Europa, con pérdidas estimadas de hasta 12 000 millones de euros a corto plazo y 34 000 millones hasta 2029. Mientras tanto, los seguros agrarios se multiplican, ante el aumento de danas, sequías, granizos e incendios forestales. Hasta que llegue el momento en que nadie asegure a nadie.

Pero aquí no termina la historia. Podemos conciliar el crecimiento con la fragilidad del mundo que habitamos. O tenemos que reinventarnos.

The Conversation y la Cátedra de Cambio Climático de la Universidad de Oviedo presentan la segunda edición de ConCiencia2 por el Clima, un ciclo de debates con participación ciudadana que sitúa la economía, el desarrollo y la transición energética en el centro de la conversación.

Con entrada libre hasta completar aforo, las sesiones se celebrarán en Gijón y Oviedo.

Primera sesión: Desarrollo, economía y estado del bienestar en el contexto del cambio global

Gijón. Martes 23 de septiembre a las 19:00 h en el Centro de Cultura Antiguo Instituto.

Participarán:

Fernando Valladares. Investigador del CSIC y uno de los principales referentes de la divulgación científica en España. Reconocido internacionalmente por su trayectoria en ecología y cambio climático.

Ángela García Alaminos. Doctora en Economía por la Universidad de Castilla-La Mancha, experta en sostenibilidad social y en el impacto de las grandes cadenas de valor.

Olga Martín García. Directora general de Aclima – Basque Environment Cluster. Con una sólida experiencia en proyectos de transición ecológica en empresas e instituciones del País Vasco.

Segunda sesión: Los retos de la transición energética

Oviedo. 9 de octubre a las 19.00h en el Palacio de los Condes de Toreno.

Participarán:

Antonio Turiel. Físico e investigador del CSIC, especializado en recursos energéticos y reconocido divulgador sobre la crisis energética global.

Pedro Linares. Catedrático de Organización Industrial de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI, director de la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad, y cofundador y director de Economics for Energy.

Carmen Alonso García. Investigadora del CIEMAT, referente en el campo de la energía solar fotovoltaica, con una sólida trayectoria en innovación y desarrollo de nuevas tecnologías energéticas.

ConCiencia2 por el Clima es un foro abierto, con propuestas honestas, para abrirnos camino entre el verdor terrible con el que despertamos cada mañana.

Contamos con usted.

The Conversation

ref. Propuestas honestas para crecer mejor: ciclo ConCiencia2 por el Clima en Asturias – https://theconversation.com/propuestas-honestas-para-crecer-mejor-ciclo-conciencia2-por-el-clima-en-asturias-265610

Bioindicadores invisibles: lo que los animales microscópicos nos dicen del mar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto González Casarrubios, Doctorando en Zoología, Universidad Complutense de Madrid

Para entender qué está afectando a un sistema, primero tenemos que observar y evaluar los elementos que lo conforman. Algo que se puede hacer, al menos, de dos maneras: registrando los parámetros ambientales u observando y entendiendo a los organismos que habitan allí.

Lo primero responde a la pregunta “¿qué hay en el ambiente?”; lo segundo, a “¿cómo está afectando?”. Es esta segunda aproximación la que constituye la base de la bioindicación, cuya idea es sencilla: los seres vivos interactúan con el mundo, y, por tanto, tienen la capacidad de decirnos algo sobre él. Saber escucharlos es, en parte, nuestra responsabilidad.

Los bioindicadores han sido herramientas clave para evaluar la salud de los ecosistemas desde principios del siglo XX. En la actualidad, los más empleados en la evaluación de los ambientes acuáticos son los macroinvertebrados, animales de un tamaño superior a 1 mm, apreciables a simple vista. No obstante, una comunidad mucho menos conocida podría ser decisiva para el futuro de la conservación marina: la meiofauna.

Estos organismos microscópicos, de menos de 1 milímetro, habitan los sedimentos de todos los mares y han sido históricamente ignorados por su diminuto tamaño. Sin embargo, la meiofauna incluye una enorme diversidad de formas de vida: desde nematodos y copépodos hasta tardígrados o kinorrincos. De hecho, 24 de los 34 grupos básicos en los que se agrupan todos los animales, los filos, tienen representantes en esta comunidad. Y es precisamente en esta diversidad y abundancia donde radica su importancia: podrían ofrecer una visión más fina y precisa del estado de los ecosistemas marinos, ayudándonos a mejorar la conservación y protección de nuestros océanos.

El mar y sus recursos

El mar ha jugado un papel fundamental en la historia de la humanidad, actuando como vía de comunicación, sustento de vida, escenario de conflictos y fuente de inspiración. Incluso a día de hoy, la gran mayoría de la población mundial vive a menos de 320 km del mar.

No obstante, en la actualidad, el mar se enfrenta a una serie de amenazas inminentes. La contaminación marina alcanza niveles extremos, la sobrepesca está acabando con especies que antes eran abundantes y el pH es aproximadamente un 30 % más ácido que en la época preindustrial.

Estos impactos amenazan la supervivencia de la vida marina, alteran las cadenas tróficas y dañan los servicios ecosistémicos que nos brinda el mar, indispensables para nuestras sociedades.




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Conservación marina y desarrollo sostenible

Pese a que las amenazas son serias, gracias a un mayor conocimiento de estos impactos y una creciente concienciación social, la conservación marina ha ganado relevancia a nivel global en los últimos años, especialmente en Europa.

Ejemplo de ello son iniciativas como la meta 30 x 30 (el compromiso global de proteger al menos el 30 % de las áreas terrestres y marinas del mundo para el año 2030 respaldado por la ONU), la promoción de la pesca sostenible o la creación de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés) para salvaguardar los fondos marinos.

Además, uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, el ODS 14: Vida Submarina, subraya la importancia de la conservación marina.

Antes de estas metas globales, sin embargo, la comunidad científica ya había empezado a buscar indicadores que permitieran evaluar de manera objetiva el estado de los sistemas acuáticos. Primero se implementaron en agua dulce, ecosistemas muchos más estudiados que los marinos, y en el año 2000 se publicó el AZTI’s Marine Biotic Index (AMBI), un índice basado en macroinvertebrados marinos que permitía evaluar la salud de los ecosistemas costeros a partir de las especies que habitan en los sedimentos.

25 años después, el AMBI y sus variantes se utilizan actualmente en más de 70 países desde el Ártico hasta la Antártida y cuentan con el respaldo de instituciones como gobiernos europeos, la Agencia de Medio Ambiente de los Estados Unidos (EPA) o la World Wildlife Foundation (WWF).




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La meiofauna y su potencial bioindicador

Pese al éxito y la importancia del AMBI y sus variantes, este índice también presenta limitaciones debido al grupo de estudio. Los macroinvertebrados son animales relativamente grandes y resilientes, y, aunque han demostrado ser eficaces para identificar impactos, pueden huir de las zonas afectadas y, en ocasiones, no presentar una abundancia suficiente para poder aportar datos representativos, ofreciendo señales tardías.

La solución podría venir del grupo mencionado al inicio: la meiofauna. Igual que el zooplancton (protagonista invisible pero esencial de la vida marina) sostiene la cadena alimentaria en la columna de agua, la meiofauna cumple un papel similar en los fondos marinos, sirviendo de alimento a los niveles superiores y reincorporando a las redes tróficas la materia orgánica que acaba depositándose en el lecho marino. Así, esta comunidad extraordinariamente diversa, aunque prácticamente desconocida, podría representar el siguiente paso en los programas de monitoreo y conservación ambiental marinos.

Sus ventajas son claras: la meiofauna posee ciclos de vida mucho más rápidos que los de la macrofauna, detectando impactos de inmediato; además, los organismos tienen un tamaño diminuto y una abundancia y diversidad asombrosas, aumentando enormemente la resolución ecológica. Si pensamos en los animales como píxeles de imagen, por cada píxel de macrofauna puede haber decenas o incluso cientos de meiofauna: es como pasar de una imagen borrosa a una definición en 4K.

Sin embargo, pese a su reconocido potencial y la abundante bibliografía científica que lo respalda, la meiofauna no ha dado aún el salto a la implementación en planes de monitoreo y conservación. ¿Por qué? La principal razón es que, debido a su enorme diversidad y reducido tamaño, estos organismos son extremadamente difíciles de estudiar. Además, hay muy pocos taxónomos dispuestos a dedicar años a especializarse en ellos hasta alcanzar la capacidad de identificar a nivel de especie. Así, el principal obstáculo para que la meiofauna se convierta en un estándar de monitoreo es, actualmente, la falta de conocimiento.




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Protegiendo los océanos desde lo invisible

La protección de los océanos no puede limitarse a lo estético o lo útil. Proteger sólo a la gran fauna marina (como especies de interés comercial, tortugas o delfines) sin un estudio de los niveles tróficos inferiores equivaldría a gastar todo el presupuesto de mantenimiento de una catedral en las cúpulas y las pinturas. Sin unos cimientos sólidos y unos pilares firmes, esas bóvedas se pueden venir abajo.

En un momento tan crítico para la conservación marina, en el que cada acción y decisión cuentan mientras el tiempo corre en contra, se necesita comprender bien los océanos para poder protegerlos por completo. Y tal vez esta salvación no venga de las grandes criaturas que todos conocemos y admiramos, sino de aquellas invisibles a simple vista, pero imprescindibles para que todo lo demás siga en pie.

The Conversation

Alberto González Casarrubios dispone de un contrato predoctoral financiado por la Comunidad de Madrid (PIPF-2023).

Nuria Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Bioindicadores invisibles: lo que los animales microscópicos nos dicen del mar – https://theconversation.com/bioindicadores-invisibles-lo-que-los-animales-microscopicos-nos-dicen-del-mar-262313

La amenaza bélica deja a Europa rendida al miedo y sin capacidad para imaginar el futuro

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Matellanes Lazo, PhD. Profesora Titular de Universidad en Comunicación y Publicidad. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Europea Miguel de Cervantes

Pancarta que acusa de promover la guerra a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una manifestación el pasado 20 de junio en Milán. pcruciatti/Shutterstock

En los últimos años, hemos asistido al regreso del lenguaje bélico al discurso político y mediático europeo. Palabras como “defensa”, “guerra”, “enemigo” o “frontera” han vuelto con fuerza a ocupar titulares, intervenciones institucionales y campañas públicas. Pero más allá de los conflictos armados, lo que este lenguaje revela –y a la vez produce– es un cambio más profundo: la instalación de un régimen emocional basado en el miedo como eje organizador de nuestras vidas.

Este fenómeno no es nuevo, pero ha cobrado una nueva dimensión en la era de la hiperconectividad, la pospandemia y la ansiedad climática. No vivimos únicamente rodeados de peligros, sino inmersos en una narrativa de amenaza permanente. Ese relato condiciona cómo entendemos el mundo y también cómo lo sentimos.

Tensiones geopolíticas

La sensación de temor que flota en el aire, aunque imprecisa, encuentra sus fuentes en varias tensiones geopolíticas que reconfiguran el espacio simbólico y estratégico de la Unión Europea en estos momentos.

Rusia sigue expandiendo su máquina de guerra: en 2024 el gasto en defensa representó un 9 % del PIB ruso, y para 2025 se anticipa que su presupuesto militar supere al total de los Estados miembros de la UE. Su despliegue nuclear en Bielorrusia y la clara intención de reconfigurar el orden post-guerra fría contribuyen a un clima de inseguridad.

Esta reorganización geopolítica empuja a Europa hacia una defensa más autónoma y multipolar: Francia, Alemania y Reino Unido asumen ahora papeles más activos, incluida la garantía nuclear, mientras se busca un liderazgo compartido entre países.

De esta forma, Ursula von der Leyen impulsa un ambicioso plan, denominado Rearmar Europa o Preparación 2030, con una inversión global de hasta 800 000 millones de euros en cuatro años. Este programa prevé fortalecer la industria de defensa, crear préstamos específicos para armamento y suspender temporalmente las restricciones fiscales para permitir un aumento del gasto militar.

Nuevas formas de comunicar

Bajo todas sus formas, la comunicación, ya sea periodismo, publicidad, campañas institucionales o redes sociales, no se limita a informar. Opera como una arquitectura simbólica que modela la realidad emocional de la ciudadanía. No es casual que muchas decisiones cotidianas –viajar, consumir, elegir, confiar– estén hoy atravesadas por una percepción de inseguridad constante. Incluso imaginar el futuro se ha convertido en un ejercicio de contención más que de proyección.

Lo interesante es que este miedo no siempre responde a peligros concretos o inmediatos. A menudo es difuso, generalizado, simbólico. La amenaza puede ser el otro, lo extranjero, lo nuevo, lo desconocido.

Así, el miedo se convierte en un recurso de control suave: no obliga, pero condiciona; no impone, pero sugiere; no reprime, pero disuade.

Consecuencias en el consumo de la población

Uno de los ámbitos donde esto se observa con claridad es el del consumo. Las marcas han entendido hace tiempo que las emociones son más persuasivas que los argumentos racionales. En un clima de incertidumbre, venden promesas de protección: hogares más seguros, alimentos sin riesgos, servicios que anticipan cualquier contratiempo.

El marketing emocional ya no solo apela al deseo, sino al alivio, a la tranquilidad, a la sensación de control. Compramos, en muchos casos, no por placer, sino por contención.

Algo similar ocurre en la esfera política. Las campañas centradas en el orden y la seguridad proliferan, y suelen encontrar un terreno fértil en ciudadanías fatigadas por la incertidumbre. No es casual que discursos que prometen protección frente al caos tengan tanto éxito. En estos relatos, interpretados por la teoría de la puesta en seguridad (securization theory), el miedo no es un problema a resolver, sino una herramienta de cohesión. Se utiliza para legitimar políticas de vigilancia, justificar el cierre de fronteras o proponer el endurecimiento institucional. Consiste en aplicar estrategias de psicopolítica para controlar a la ciudadanía y aportar una sensación de seguridad y respuesta adecuada frente a los conflictos.

El papel de los medios de comunicación

La lógica de la espectacularización, la competencia por la atención y la búsqueda de impacto emocional llevan a una cobertura noticiosa que privilegia lo dramático, lo urgente, lo catastrófico. Esto no significa que se mienta, pero sí que se seleccionan y enmarcan los hechos de forma que refuercen una sensación de amenaza constante.

Se crea una atmósfera informativa donde lo extraordinario se vuelve cotidiano y lo inseguro norma. Así lo señalan estudios como los de George Gerbner, cuyas teorías sobre la realidad cultivada muestran cómo el consumo de medios modifica la percepción del riesgo.

No se trata de negar que vivimos tiempos complejos. Los conflictos internacionales, la crisis climática y las tensiones sociales son reales. El punto está en cómo se representan y qué efectos tienen esas representaciones en nuestra manera de habitar el mundo. Porque si solo se apela al miedo, si solo se estimula la respuesta defensiva, se corre el riesgo de empobrecer el repertorio emocional colectivo. De vivir con el deseo encapsulado, la empatía limitada y la imaginación bloqueada.

Urge pensar alternativas narrativas. La comunicación tiene un enorme poder performativo: puede reforzar el miedo, pero también puede ampliar horizontes. Puede diseñar atmósferas de repliegue, pero también inspirar vínculos, cuidado mutuo, esperanza crítica. No se trata de caer en discursos ingenuos o motivacionales, sino de generar relatos que complejicen, que contextualicen, que activen el pensamiento y devuelvan al ciudadano alguna luz de esperanza.

Es lo propone la UNESCO a través del enfoque de ciertas narrativas de esperanza. Esta estrategia convierte a la comunicación en la herramienta que permite habilitar el espacio donde imaginar futuros posibles.

Libertad emocional

En última instancia, deberíamos preguntarnos si estamos informando para cuidar o para domesticar. Si la apelación constante a la amenaza, aunque se transmita de forma involuntaria, no está desactivando nuestra capacidad de vivir con libertad emocional. Porque una sociedad dominada por el miedo es también una sociedad menos democrática, menos creativa y menos viva.

No se trata de eliminar el miedo, que es una emoción legítima, sino de evitar que se convierta en el único filtro con el que miramos la realidad. Recuperar la posibilidad de imaginar otras realidades, otras formas de vincularnos, otras maneras de habitar el mundo, es hoy una tarea tan urgente como política. En este contexto, la comunicación no es una herramienta neutra, sino un campo de disputa clave para influenciar y crear determinadas percepciones sobre los públicos.

The Conversation

Mónica Matellanes Lazo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La amenaza bélica deja a Europa rendida al miedo y sin capacidad para imaginar el futuro – https://theconversation.com/la-amenaza-belica-deja-a-europa-rendida-al-miedo-y-sin-capacidad-para-imaginar-el-futuro-262784

¿Y si usamos las pantallas para estar más cerca de la naturaleza?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Silva Fernández, Personal Docente e Investigador en Formación en el área de Teoría e Historia de la Educación, Universidad de Salamanca

Zulfiska/Shutterstock

Desde hace algunos años, los niños y niñas pasan cada vez más tiempo en casa o en espacios cerrados, mirando a una pantalla, y menos en la calle y en espacios naturales. Esta pérdida de contacto con el entorno natural tiene consecuencias en su desarrollo.

Entre las muchas preocupaciones que suscita este aumento del uso de pantallas (sedentarismo, aislamiento, sobreexposición e, incluso, adicción), también tenemos que tener en cuenta las cosas que niños y adolescentes dejan de hacer cuando los algoritmos se “comen” su tiempo. Una de esas actividades es estar al aire libre, y las consecuencias van más allá de un aumento de los casos de sobrepeso infantil.

Nuestro proyecto de investigación estudia cómo impacta en el desarrollo de las identidades infantiles el superávit de tecnología y el déficit de naturaleza. Hemos escuchado, además, a los propios niños y niñas.

Una visión reducida de la tecnología

Algunos resultados muestran que existe una relación condicionante entre la preferencia por las pantallas y una mayor distancia con la naturaleza. No nos referimos solo a una pérdida de presencia en el entorno natural, sino a la pérdida de conexión afectiva y simbólica con ella.

Dibujo infantil de una videoconsola.
Dibujo infantil como respuesta a la pregunta ‘¿Qué es para ti la tecnología?’ en el estudio pictórico del proyecto NATEC-ID.
Imagen proporcionada por los autores del estudio.

En un reciente estudio pictórico (una investigación cualitativa basada en los dibujos de los sujetos investigados), hemos pedido a 2 586 niños y niñas de entre 9 y 12 años de edad que representaran en un dibujo libre qué es para ellos y ellas la tecnología. Su visión a menudo tiene que ver con smartphones o videoconsolas, en lugar de reconocer el universo digital infinito al que accedemos desde esas pantallas.

Esto supone uno de los puntos clave para la transformación de uso. Se trata de que los niños consigan tener una visión real de las posibilidades digitales que permita a la infancia acercarse al entorno digital como lo que realmente es: el nuevo parque del siglo XXI.

¿Por qué les gustan tanto?

Para poder transformar el sentido de las pantallas en las vidas de nuestras niñas, niños y adolescentes, es necesario entenderla. ¿Qué hacen con las pantallas? ¿Por qué les gustan tanto? El secreto no es otro que su capacidad ilimitada de posibilidades, su carácter estimulante y la recompensa inmediata que ofrecen.

A medida que crecen, se consolidan los hábitos de uso de las pantallas y el tipo de actividades que realizan. Los niños y las niñas de entre 9 y 12 años utilizan las pantallas con objetivos lúdicos y didácticos, pero sus principales actividades cotidianas se realizan al margen de las pantallas.

En cambio, los adolescentes, además de aumentar la frecuencia de uso, centran sus actividades en la comunicación permanente con sus iguales a través de diferentes redes sociales.




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Hemos podido comprobar que las prohibiciones por parte de las familias o los centros escolares frente a las dinámicas y tiempos de uso tiene poco efecto. Los adultos necesitamos estar disponibles y presentes en el empleo de las pantallas: conversar, observar, preguntar y establecer límites claros. También proponer alternativas y servir de ejemplo desde el uso que nosotros y nosotras hacemos de los dispositivos.

Al conocer los motivos por los que los más jóvenes se sienten atraídos por las pantallas, podemos imaginar alternativas. De esta manera, la pregunta pasaría a ser: ¿es posible una tecnología que nos ayude a explorar el mundo de manera saludable?

Tecnología para estar en la calle

Sabemos que el uso de la tecnología en entornos naturales es un elemento clave para entender la relación de la infancia y la adolescencia con la naturaleza. Con este objetivo de transformación y equilibrio, hemos codiseñado con informáticos y los propios menores una app móvil llamada NaturKingdom, pensada para acercarles a su entorno natural.

Dos niños utilizando la app desarrollada por el proyecto NATURTEC-kids Living Lab.
María Teresa Silva Fernández.

El funcionamiento de esta aplicación, ahora mismo en fase beta (es decir, en fase de pruebas), invierte el sentido de uso de las pantallas. Para poder jugar, los jóvenes deben situarse físicamente en los parques de la ciudad de Salamanca. Además, deben interactuar con el entorno y con otras personas, mientras detectan la presencia de mascotas que deben incorporar al juego capturándolas desde el lugar que indique el mapa.




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Una vez que tengan al menos una, deberán desplazarse hasta la arena de juego y enfrentarse a otros jugadores en batallas culturales basadas en preguntas relacionadas con el entorno. El ganador se quedará con la mascota de su contrincante e irá conquistando los parques de la ciudad.

Educar entre pantallas

Aceptar la presencia de las pantallas no significa depender de ellas ni rendirse ante su uso. Pero sí implica asumir que forman parte de la vida de la infancia y la adolescencia. Esto exige que nos hagamos cargo, de manera consciente, de cómo convertirlas en espacios seguros y saludables. Espacios a los que pertenecemos y en los que participamos como ciudadanos digitales.

Dos pantallas del videojuego diseñado para fomentar el contacto con la naturaleza.
María Teresa Silva Fernández.

Si el reto es transformar el sentido de las pantallas en la infancia y la adolescencia, necesitamos incluirlas en los procesos de desarrollo. Y confiar en que, con el apoyo y acompañamiento necesarios, las pantallas pueden convertirse en un entorno positivo, seguro y edificante en su desarrollo humano y en su educación.

The Conversation

María Teresa Silva Fernández recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación

José Manuel Muñoz Rodríguez recibe fondos de Ministerio de ciencia.

Ministerio de Ciencia e Innovación

ref. ¿Y si usamos las pantallas para estar más cerca de la naturaleza? – https://theconversation.com/y-si-usamos-las-pantallas-para-estar-mas-cerca-de-la-naturaleza-257147

Günther Anders, de visionario de la tecnología a ‘sembrador de pánico’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Florence Lojacono, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El grupo especial del ejército ucraniano “Alpha” junto a un dron empleado como arma en la guerra a principios de 2020. L. Nord, CC BY

El filósofo alemán Günther Anders (Günter Stern, 1902-1992) suele recordarse más como el primer marido de Hannah Arendt que como un pensador clave en nuestra forma de entender la tecnología.

Günther Stern y Hannah Arendt, 1929.
Wikimedia Commons.

Sin embargo, fue un filósofo y periodista independiente desde sus comienzos. Se exilió en Estados Unidos en 1936 y terminó su vida en Austria, convertido en una de las voces más firmes del movimiento antinuclear.

Era un pensador distinto: su pseudónimo, Anders, significa “otro” en alemán. Lo que hoy llamaríamos un autor disruptivo. En 1956, publicó La obsolescencia del hombre, una de las críticas más radicales a la tecnología moderna.

Un mundo de fantasmas

Por “tecnología moderna” debemos entender, en 2025, las tecnologías de la mediación. Son técnicas que nos sumergen en una realidad constantemente retocada, filtrada y cada vez más distante de la experiencia directa. A esa fabricación de lo real que sustituye lo vivido, Anders la llamó “fantasmas”.

Recordemos la película The Truman Show (1998). Truman vive en un mundo completamente artificial. Cada gesto, cada paisaje, cada amistad y cada amanecer han sido diseñados para retransmitirse en directo en un espectáculo planetario. La cinta no es solo una ficción distópica: a través de la exageración –un método que Anders reivindicaba como revelador de los peligros latentes–, ilustra cómo sería vivir rodeados de fantasmas.

Fotograma de la película El show de Truman.
Paramount Pictures., CC BY

Antes que el escritor, filósofo y cineasta Guy Debord (La sociedad del espectáculo, 1967) o el filósofo y sociólogo Jean Baudrillard (La sociedad de consumo, 1970), Anders advirtió que la experiencia directa del mundo estaba siendo sustituida por su puesta en escena. Más recientemente, la filósofa Virginia Ballesteros señaló que estas mediaciones no son meras herramientas, sino la condición misma de nuestro acceso al mundo.

Hoy la proliferación de fantasmas andersianos es más evidente que nunca. La inteligencia artificial generativa (herramientas como ChatGPT, Midjourney o Sora) produce textos, imágenes y vídeos indistinguibles de lo real. Los deepfakes reconfiguran la política, convirtiendo discursos y rostros en simulacros convincentes. Los avatares, los chatbots y la realidad aumentada disuelven al individuo singular en construcciones fabricadas para el consumo de masas.

La ilusión del “buen” y “mal” uso

Más disruptivo aun que el concepto de fantasma fue su crítica a la distinción entre “buen” y “mal” uso de la tecnología.

Distinguir entre ambos, en efecto, es una figura retórica llamada “disociación de noción”. Como todo recurso retórico, resulta persuasivo. Sin embargo, en nuestro caso, descansa en una ilusión: la de que la tecnología sea neutral. Nada más falso. Según defendía Anders, la amenaza no está en el uso que hagamos de ella, sino en su propia esencia. En pocas palabras: todo lo que una herramienta permite hacer, tarde o temprano se hará, sin detenerse en lo ético. No es nada tranquilizador, de ahí que se definiera como un “sembrador de pánico”.

La tecnología en cuestión no es la que sale de las fraguas de un herrero. Son tecnologías punteras que encierran la posibilidad de una destrucción masiva. Hiroshima y Auschwitz lo fueron. Por eso, Anders consideraba estéril la discusión sobre si un instrumento se usa “para bien” o “para mal”. En contraste, buena parte del discurso actual sobre inteligencia artificial –el de Yuval Noah Harari, por ejemplo– sigue anclado en esa distinción retórica. Para Anders era, más bien, un problema ético.

No sorprende, entonces, que se convirtiera en un activista antinuclear. También fue un precursor al advertir sobre los riesgos que la expansión tecnológica suponía para la ecología. Si un artefacto tiene el potencial de matar a millones de personas, terminará siendo utilizado con ese fin. Y si puede desequilibrar el ecosistema del planeta, lo hará. A eso lo llamó “globocidio”… hoy hablamos de ecocidio.

Un pensador más actual que nunca

La tecnología, por su propia lógica, acaba siempre por desplegar todas las posibilidades que encierra. Su crítica no se limitaba a señalar riesgos. Se atrevía a cuestionar el corazón mismo de la idea de progreso.

Cuidado, sin embargo, con tacharlo de tecnófobo. El filósofo francés Michel Onfray lo expresó con claridad: la crítica de Anders no apunta contra el progreso en sí, sino contra su sacralización como religión industrial.

Releer a Anders no es arqueología filosófica, sino una urgencia. Su crítica de los fantasmas y su rechazo de la neutralidad tecnológica iluminan hoy los debates sobre inteligencia artificial, biotecnología y digitalización. Al hacerlo, ponen en duda certezas quizá demasiado cómodas.

Lejos de ser un ludita, Anders desenmascaró la fe ciega en el progreso y señaló sus zonas de sombra. En un tiempo marcado por la colonización digital de la vida, su voz resuena con una fuerza más necesaria que nunca.

The Conversation

Florence Lojacono no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Günther Anders, de visionario de la tecnología a ‘sembrador de pánico’ – https://theconversation.com/gunther-anders-de-visionario-de-la-tecnologia-a-sembrador-de-panico-264601